Nuevos vientos en el Retiro: Almeida cede a las quejas de vecinos y hosteleros para reducir unos cierres “erráticos”
El Ayuntamiento de Madrid quiere que la polémica amaine en uno de los grandes emblemas de la ciudad. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, anunciaba este martes la suavización de los protocolos que rigen los cierres del parque del Retiro debido a determinadas condiciones meteorológicas. Unos ajustes que de momento atañen solo a este pulmón verde de la urbe, aislando las decisiones que le conciernen de las de otros parques. Según los cálculos del área de Medio Ambiente, dirigida por el concejal Borja Carabante, la actualización permitirá rebajar la cifra de días con clausuras en torno al 20%. Las modificaciones, eso sí, no terminan de contentar a unos vecinos y una oposición que exigen medidas de calado e integrales para mejorar el mantenimiento de las instalaciones.
La iniciativa se aprobará inicialmente este jueves en la Junta de Gobierno municipal y entrará en vigor, previsiblemente, en junio. Solo en los dos primeros meses de 2026, el Retiro permaneció completamente cerrado en parte de su horario o en jornadas completas durante 13 días, casi uno de cada cuatro. A ello hay que sumar la clausura de estancias parciales, algunas precintadas y otras (como determinados jardines) valladas o con puertas echadas con llave.
La novedad implantada por el Ejecutivo de Cibeles incidirá en la velocidad del viento a partir de la cual se toman las medidas de seguridad. El Consistorio aumentará en 5 kilómetros por hora el umbral de rachas de viento para la activación de la alerta naranja, que se pondrá en marcha con velocidades entre 45 y 60 kilómetros por hora. Hasta ahora, el baremo para su activación iba de las 40 a las 55. En cuanto a la alerta roja, se fijará a partir de 60 kilómetros por hora frente a los 55 que debían superar las rachas con el reglamento actual.
El protocolo actual: por niveles de alerta y estándar en todos los parques
El actual protocolo establece distintos niveles de alerta que, al activarse, afectan al estado del Retiro y el resto de parques de la ciudad, donde de momento se mantiene sin cambios. Cuando se superan los 35 grados y la velocidad del viento oscile entre 40 y 55 kilómetros por hora se habla de alerta amarilla: en estos casos, cierran los Jardines de Cecilio Rodríguez y el Retiro restringe el acceso a zonas infantiles, deportivas o de mayores para balizar las partes afectadas.
Un nivel por encima, en alerta naranja, significa que a esa misma temperatura (más de 35 grados) el vendaval rebasa los 50 y puede llegar hasta los 65. Si se da esa circunstancia, se limitan las mismas áreas clave que en la alerta amarilla (infantiles, deportivas y de mayores) en el Retiro, donde también se anulan eventos al aire libre o se prohíbe entrar a determinadas zonas. Además, muchas veces las clausuras se trasladan a las primeras horas del día siguiente, hasta que los técnicos completen las comprobaciones oportunas.
El nivel de máximo riesgo es la alerta roja. Se inicia cuando al calor se suma un viento que corre a más de 65 kilómetros por hora. Es entonces cuando el Ayuntamiento clausura todas las áreas de recreo que puedan cerrarse materialmente (es decir, con puertas o muros) y aquellas de libre acceso, para las que aplica el mismo tipo de alerta.
Además del Retiro, cierran otros ocho parques históricos de la capital: el del Jardín del Capricho, en la Alameda de Osuna; el Parque Juan Carlos I; el de Juan Pablo II; la Quinta Torre Arias, la de los Molinos y la de Fuente del Berro; la rosaleda del Parque del Oeste y el Lineal del Manzanares. La normativa restringe igualmente el acceso a zonas de Madrid Río o Casa de Campo y suspende eventos al aire libre en el Parque del Oeste o la Dehesa de la Villa. Entre las medidas que contempla el Consistorio está la de que la protocolización individualizada no se constriña al Retiro, sino que cada parque tenga su propio patrón de clausuras y protocolos, lo que puede derivar en que con determinadas condiciones unos parques cierren y otros permanezcan abiertos durante la misma jornada.
Vecinos instan a poner el foco en otro sitio: “Necesitamos más recursos”
Almeida ha advertido que a lo largo de 2025 se produjeron más de 65 caídas de árboles durante los cierres previstos en el protocolo y también se acumularon más de 460 ramas caídas de gran porte, por lo que pide tomar en serio el protocolo de cierre. Actualizado por última vez en 2019, después de que la caída de un tronco acabara con la vida de un niño en un suceso que marcó profundamente a la exalcaldesa Manuela Carmena, vecinos y hosteleros del Retiro lo han tachado de “ambiguo”, “impredecible” o “errático”.
Este último calificativo lo utiliza en declaraciones a Somos Madrid Javier de la Puente, presidente de la Asociación de Amigos de los Jardines del Buen Retiro, vecino del barrio y figura con amplia formación y experiencia como ingeniero de montes e ingeniero técnico forestal. A su vez, tacha el nuevo anuncio de Almeida de “insuficiente”. A su juicio, el foco debería estar no tanto en las decisiones sobre las clausuras, sino más bien en el cuidado del entorno y en una vigilancia efectiva: “Ahora el protocolo del Retiro se basa en tres cosas: el viento, la temperatura y la humedad del suelo, factores importantes para la caída de las raíces. Pero no se presta la suficiente atención a la situación de un arbolado envejecido y en mal estado, debido a podas defectuosas y a un suelo demasiado compactado. Por no hablar de errores como que se han llegado a plantar pinos de secano en césped de regadío”.
No se presta suficiente atención a la situación de un arbolado envejecido y en mal estado, debido a podas defectuosas y a un suelo demasiado compactado. Por no hablar de errores como que se han llegado a plantar pinos de secano en césped de regadío
El área de Medio Ambiente no coincide con todas las valoraciones previas y recalca que esta medida se ha tomado analizando los cierres que ha habido durante los años de funcionamiento de los protocolos, así como que no conlleva una disminución de la seguridad. Desde el departamento municipal trasladan que se ha detectado una menor influencia de la temperatura máxima y la humedad del suelo en la sucesión de incidencias en alerta naranja y roja. Así, el equipo de Almeida otorga a las rachas de viento una influencia mucho mayor en los desprendimientos de la que se extrae del análisis de Javier de la Puente, para quien las condiciones del suelo son igualmente determinantes.
De la Puente reclama más personal y con mayor preparación: “Lo que hace falta en el parque más valorado de España, todo un Bien de Interés Cultural, es gente especializada en arboricultura. Necesitamos recursos técnicos y humanos, que vengan ingenieros de montes o agrónomos”. La movilización de la agrupación que lidera se ha redoblado en los últimos meses, cuando los cierres han comenzado a proliferar a la par que lo hacían sus consecuencias. A comienzos de año, un temporal provocó la decapitación de dos bustos, componiendo una siniestra imagen en el corazón del Retiro. La escultura homenaje al dramaturgo Ramón de Campoamor y Campoosorio, en la que tres mujeres rodean al autor, presenta desde hace semanas a dos de ellas sin cabeza. Fue la consecuencia más simbólica de las últimas caídas de árboles y ramas.
En cuanto a la eficacia de los cierres, este apasionado y gran conocedor de la naturaleza urbana exige mayor rigor a los que se ejecutan de manera parcial afectando solo a determinados recintos, como parques infantiles o zonas caninas: “Muchas veces el Retiro se precinta por áreas, pero se llenan de niños y de familias sin que pase nada. No hay sanciones, parece que con esta nueva idea de libertad estamos acostumbrados a que nos dejen hacer cualquier cosa”. De la Puente no plantea acabar definitivamente con estos cierres parcelados, ya que coincide en que con ciertas circunstancias “hay zonas peligrosas y otras que no lo son”, pero llama a “acotar mientras se vigila”.
Sí celebra el establecimiento de un protocolo desgajado del de otros parques: “Son 500 años de historia muy ligados a la ciudad. Pero luego están las cuestiones técnicas, como que es un parque con características propias. Por ejemplo, debido a la escasa compactación de su suelo, las raíces no respiran y eso facilita que puedan caer. Este es por cierto otro punto en el que el Ayuntamiento tendría que intervenir para su mejora trayendo una tecnología más moderna”. No entra a valorar que el equipo de Almeida “se base en datos que ellos tienen para subir el límite máximo de rachas de viento de cara a los cierres”. Desde su punto de vista, lo “importante” es “potenciar el cuidado de los árboles”.
El concejal de Más Madrid José Luis Nieto ha mostrado a su vez sus “dudas” ante unos ajustes del protocolo que desde su formación venían demandando: “No se ha hecho el inventario completo del arbolado que exige el propio plan director del Retiro, que debería haberse actualizado en 2021. El Gobierno de Almeida se comprometió a individualizar protocolos parque por parque y ahora plantea rebajar las exigencias de manera general y dar el asunto por zanjado”.
“Los datos que tenemos no son nada tranquilizadores, entre octubre y febrero se han producido más de 200 incidencias en el Retiro, con 50 árboles caídos y más de 150 ramas fracturadas. Si caen sobre alguna persona, pueden tener consecuencias muy graves”, alerta. Nieto lamenta asimismo que “el Ayuntamiento justifica una vez más una decisión importante en un estudio estadístico que no comparte con la oposición”. “La seguridad y el uso del parque como refugio climático son compatibles, pero no tenemos claro que lo que propone Almeida vaya a permitirlo”, concluye.
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