La localidad valenciana en la que puedes descubrir más de 12 kilómetros de playas condecoradas con bandera azul

Playa de San Antonio, Cullera.

Edu Molina

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Cullera vuelve a situarse este año entre los destinos de costa con mayor presencia en la lista de playas con Bandera Azul. La localidad valenciana suma dos nuevos espacios a la lista, Brosquil y Mareny de Sant Llorenç, y alcanza así más de 12 kilómetros de costa con este distintivo. Con esa extensión, el municipio se coloca como la quinta ciudad española con más kilómetros de playas galardonadas.

La cifra ayuda a entender el peso que tiene el mar dentro del municipio, pero también la variedad de su costa. Cullera no concentra su oferta en una sola zona de baño, sino que reparte sus playas entre la bahía, el entorno del faro, la desembocadura del Júcar, el lago de l’Estany y los límites del Parque Natural de l’Albufera. En pocos kilómetros conviven tramos urbanos, calas protegidas, playas familiares, zonas con dunas y espacios más apartados.

La relación de playas con Bandera Azul está formada por Cap Blanc, El Brosquil, El Dossel, El Far, El Mareny de Sant Llorenç, Escollera, Los Olivos, Marenyet-l’Illa, Racó y Sant Antoni. Algunas se encuentran junto al paseo marítimo y concentran más actividad durante el verano. Otras quedan en zonas menos edificadas, con un ambiente más tranquilo y un paisaje marcado por la arena, el viento, las dunas o la cercanía de espacios naturales.

Las diez playas de Cullera reconocidas con Bandera Azul

Sant Antoni es una de las playas más conocidas de Cullera y también una de las más concurridas. Está situada en plena bahía, junto al núcleo urbano, y cuenta con 1.820 metros de longitud. Su paseo marítimo la convierte en una zona habitual de paso y de encuentro, tanto para vecinos como para visitantes. Por su ubicación y por los servicios que concentra alrededor, es uno de los puntos más representativos del litoral del municipio.

A continuación aparece Racó, también en la bahía y bordeada por paseo marítimo. Tiene 1.380 metros de longitud y mantiene un carácter muy ligado al uso turístico y familiar. Su situación, entre la parte más céntrica y el entorno de Cap Blanc, hace que funcione como una prolongación natural del frente marítimo principal. Es una playa amplia, accesible desde la zona urbana y conectada con el tramo más frecuentado de la costa de Cullera.

Cap Blanc cambia algo el paisaje. Se encuentra entre Racó y Los Olivos, mide 630 metros y está especialmente vinculada al windsurf por las condiciones de viento de la zona. Es una cala amplia, de arena fina, rodeada en parte por restos de un pequeño cordón dunar. Su ubicación marca el paso desde las playas más urbanas hacia el área del cabo, donde el litoral empieza a tener una forma más recortada.

Los Olivos se sitúa justo después, entre Cap Blanc y El Far. Tiene 510 metros y queda protegida por dos espigones, lo que la resguarda mejor del viento y de las corrientes fuertes. Es una playa de arena fina y ambiente más recogido, en una zona donde el mar empieza a encontrarse con la parte rocosa del litoral. El Far, por su parte, es una cala pequeña situada entre acantilados, bordeada por un paseo peatonal. Su rasgo más particular es la unión entre la arena y la roca que cae directamente al mar, algo poco habitual en la provincia de Valencia.

La Escollera ocupa un lugar distinto dentro del litoral cullerense. Está junto a la desembocadura del río Júcar, cerca de Sant Antoni, pero con un ambiente menos masificado. Es una playa familiar, amplia y tranquila, con presencia de dunas y un entorno más abierto. Su situación junto al río hace que el paisaje cambie respecto a la bahía y que esta zona actúe como transición hacia las playas del margen derecho.

Playa El Dossel.

Al otro lado del Júcar se encuentra Marenyet-l’Illa, con 1.030 metros de longitud. Es una playa de arena fina y dorada, con un uso familiar y un ritmo más pausado que el de las zonas más céntricas. También es una referencia para quienes practican surf, ya que el viento y las condiciones del mar hacen que sea adecuada para este deporte. En esta parte de Cullera, el litoral pierde parte del carácter urbano y gana una sensación más abierta.

Más al sur aparece Brosquil, una de las dos novedades de este año en la lista de Bandera Azul. Está situada al sur de la gola de l’Estany, en una pedanía tranquila rodeada de huertas de naranjos, y alcanza 2.220 metros de longitud. En realidad, este tramo reúne tres zonas con rasgos distintos: Brosquil, en la parte más meridional del término municipal; Silencio, con rocas y pequeñas áreas de arena; y Dorado, con un carácter semiurbano.

En el extremo norte se encuentra El Dossel, una playa de 1.800 metros incluida en el Parque Natural de l’Albufera. Su principal rasgo es el cordón dunar, uno de los elementos que más define esta parte del litoral. Es una zona más abierta y menos construida, con un paisaje diferente al de la bahía.

También en el entorno de l’Albufera está Mareny de Sant Llorenç, la otra incorporación de este año. Tiene unos 2.700 metros de longitud, carece de edificaciones y cuenta con la única zona nudista autorizada de Cullera. Con estas dos nuevas incorporaciones, el municipio completa una línea costera reconocida que combina playas urbanas, calas junto al faro, zonas deportivas y tramos más naturales.

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