La 'fiebre del triple' cambia la NBA: más del doble de triples intentados por partido que hace 20 años

Stephen Curry ha cambiado la NBA con su acierto en el triple

Àlex Gonzàlez

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La NBA ha cambiado radicalmente en las últimas dos décadas, y hay un dato que lo resume todo: los equipos lanzan hoy más del doble de triples por partido que hace 20 años. Si en 2005 la media rondaba los 16 intentos por equipo (concretamente 15,8), en la fase regular de la temporada 2025-2026 ya se sitúa en 36,9 intentos por partido, e incluso algunos conjuntos superan la barrera de los 40 lanzamientos desde el perímetro por partido, como por ejemplo los Golden State Warriors (44,1).

Este crecimiento no ha sido repentino, sino progresivo. En 2015, la media ya había subido hasta los 24,1 intentos por equipo por partido, dejando entrever una tendencia que no ha parado de crecer. El triple ha pasado de ser un recurso puntual a convertirse en el eje central del juego ofensivo, modificando tanto la forma de atacar como de defender.

GSW cambia el juego: de recurso a arma principal

Detrás de esta transformación hay una explicación clara: el análisis del juego. Los datos han demostrado que el triple es más eficiente que el tiro de media distancia. Aunque el porcentaje de acierto sea menor, el valor añadido del punto extra compensa el riesgo. De hecho, estudios de eficiencia del tiro en la NBA muestran que un triple bien seleccionado genera aproximadamente 1,20 puntos por intento, mientras que un tiro de media distancia genera entre 0,85 y 0,90. Esta lógica matemática ha impulsado a los entrenadores a rediseñar sus estrategias ofensivos.

Pero la estadística no lo explica todo. La revolución táctica que marcó la era de los Golden State Warriors cambió definitivamente la forma de jugar en la NBA. Con Stephen Curry como insignia, el triple dejó de ser una opción secundaria para convertirse en un arma principal. Su capacidad para anotar desde largas distancias cambió el juego para siempre, porque a partir de ahí, la evolución fue inevitable. El concepto de “spacing”, lo que se conoce como abrir el campo para generar espacios, se convirtió en la base del baloncesto moderno. Cuantos más jugadores capaces de lanzar de tres haya en pista, más difícil es para la defensa cerrarse y proteger la pintura. Y más si ahora los grandes triplistas como Curry son capaces de anotar desde distancias nunca antes contempladas, como desde casi media pista.

Las consecuencias de esta transformación son evidentes. El ritmo de los partidos ha aumentado, las puntuaciones son más altas y el juego se ha vuelto más dinámico. Sin embargo, para desgracia de los nostalgicos, también ha cambiado la esencia del baloncesto vintage. El juego en el poste bajo y los tiros de media distancia han perdido protagonismo. Además, los partidos son ahora más volátiles: las rachas de triples pueden cambiar el resultado en cuestión de minutos, haciendo que los encuentros sean más locos e impredecibles.

Otro cambio significativo es la evolución del perfil de los jugadores. Hoy en día, incluso los pívots o jugadores interiores saben tirar de tres, algo impensable hace apenas dos décadas.

Un debate abierto sobre el futuro

Esta 'fiebre del triple' no está exenta de críticas. Algunos analistas consideran que el juego se ha vuelto demasiado repetitivo, con ataques basados casi exclusivamente en el lanzamiento exterior. Otros defienden que el baloncesto actual es más técnico, más abierto y exige un mayor nivel de habilidad.

Con esta situación, la NBA tiene un dilema. Es difícil saber si esta tendencia es el resultado lógico y natural de la evolución del juego o si, por el contrario, será necesario introducir cambios o reglas para equilibrar el espectáculo.

De momento, los números no dejan lugar a dudas: el triple domina la liga y ha redefinido el baloncesto moderno, y solo falta ver si esta 'fiebre del triple' ha llegado para quedarse.

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