¿Qué está pasando en los bosques del Ripollès? La madera sin retirar se dispara año tras año

Las ventadas dejaron daños difíciles de asumir en la comarca

Héctor Farrés

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El Ripollès acumula montañas de troncos tras tres ventadas seguidas que dejaron bosques enteros por el suelo. Ayuntamientos, ganaderos y brigadas forestales trabajan desde febrero entre caminos cerrados y laderas bloqueadas. La retirada avanza despacio porque muchas zonas solo admiten maquinaria pesada o sistemas de cable para sacar la madera caída.

Según La Vanguardia, el Consorci d’Espais d’Interès Natural del Ripollès calcula que han caído 23.500 toneladas de árboles, sobre todo pino negro y silvestre. Esa cifra multiplica varias veces la madera que suele extraerse en un año en los montes municipales de la comarca.

El CEIN pidió retirar media masa forestal antes de agosto

Jaume Guàrdia, representante de la Associació de Propietaris Rústics de la Vall de Camprodon, explicó que “el dinero invertido en la extracción de la madera supera en muchos casos el valor de la propia madera”. Muchos propietarios arrastran dificultades para asumir trabajos caros en parcelas inclinadas y de acceso complicado. Además, Joan Moret, ganadero de Llanars afectado por el temporal, afirmó que “esto será un polvorín” si los restos continúan en el bosque dentro de dos años.

Gerard Vila, director técnico del CEIN, señaló que “nos gustaría que el 50% de esta madera se eliminase antes de agosto”. Las tareas avanzan con lentitud porque varios municipios todavía tramitan contratos y permisos para abrir pistas forestales. En Vilallonga de Ter apenas se ha retirado una parte pequeña de las cerca de 100 hectáreas dañadas por el viento. Pere Sau, el alcalde de la localidad, también explicó que algunos troncos tendrán que salir mediante cable por la fuerte pendiente del terreno.

Los técnicos vigilaron insectos atraídos por la madera caída

Amadeu Rosell, alcalde de Llanars y presidente del Consell Comarcal del Ripollès, reconoció que la acumulación de restos forestales supone “un peligro latente”. Los técnicos siguen con atención la aparición de escarabajos que prosperan en madera muerta y luego atacan árboles sanos.

Tània Giró, responsable comarcal del Departament d’Agricultura, recordó que “cuanta más madera se retire, menos riesgo de propagación de plagas habrá”. La Generalitat mantiene abiertas comunicaciones para agilizar las cortas en terrenos afectados.

Las rachas arrasaron valles enteros durante tres meses seguidos

Los daños también alcanzaron caminos turísticos, líneas eléctricas y equipamientos municipales. Josep Coma, alcalde de Molló, admitió que “estamos superados por los destrozos”. El camino de la retirada entre Molló y Prats de Molló continúa impracticable tras las rachas de viento. En varios pueblos hubo cortes de telefonía y fibra óptica, mientras una ráfaga arrancó parte de la cubierta del polideportivo de la zona.

Nadie en la comarca recuerda un episodio parecido. Las ventadas golpearon la Vall de Ribes y la Vall de Camprodon en febrero, marzo y abril con rachas muy fuertes. Los técnicos sitúan la afectación pública en unas 350 hectáreas. También hubo daños destacados en Campelles, Ribes de Freser y Planoles, donde decenas de hectáreas quedaron cubiertas por árboles arrancados de cuajo.

El CREAF recordó que la madera muerta también ayuda a varias especies y aporta nutrientes al suelo. Aun así, los investigadores consideran necesario retirar grandes acumulaciones tras temporales intensos para reducir el riesgo sanitario en los bosques más castigados.

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