José Luis Rebordinos: “No tengo ningún problema con los influencers, el problema es cuando se creen críticos de cine y no lo son”
A José Luis Rebordinos le paran por las calles de San Sebastián. No es solo el director del Festival de Cine, sino uno más. Rebor, como todos los que han cruzado alguna palabra con él le llaman, tiene ese don de gentes que le convierten en el mejor relaciones públicas del Zinemaldia. Habla igual con Brad Pitt que con un crítico de cine o con una señora que toma un café en la Plaza Okendo mientras ve las ruedas de prensa en la pantalla grande que coloca el festival.
Tras 15 años al frente del certamen más importante de España, José Luis Rebordinos afronta su última edición. Lo hace con su optimismo a prueba de bombas, con su sucesora elegida (Maialen Beloki, que será la primera mujer al frente de uno de los grandes festivales del país), y con el convencimiento del trabajo bien hecho. O al menos hecho de forma coherente. A pocas horas de comenzar su edición de despedida, Rebor habla con elDiario.es.
¿Cómo está viviendo este último año y la cesión del testigo?
Con mucha tranquilidad. Lo hemos preparado como si fuera un año más. La verdad es que no veo ninguna diferencia en la forma de prepararlo. Luego está esa transición que obviamente estoy haciendo con Maialen, intentando hacer muchas cosas juntos para que ella conozca gente, para que vaya haciendo cosas que yo hago... Y muy bien. Primero porque es una persona muy preparada que conoce muy bien el festival, y luego somos amigos, entonces está siendo muy agradable. De golpe es trabajar casi en igualdad, porque ahora yo soy el jefe, pero ella lo será en cuatro meses y está siendo bonito. Me está gustando tener este fin de fiesta.
¿Le da pena irse?
Ninguna pena. Estoy encantado. Tengo ganas de que llegue enero. Yo hay un momento después de la pandemia que quise dejarlo porque me parecía que eran demasiados años. Soy de los que pienso que hay que saber llegar y saber irse. Lo que yo tenía que hacer ya lo he hecho, y ahora yo podría gestionar el festival todos los años que haga falta, mejor o peor. Lo conozco, tengo experiencia, pero yo ya no soy la persona que puede pensar en el futuro. No sé por qué la gente a veces se aferra tanto a los puestos. Yo lo que quiero es escribir, y esto me lo impide. Quiero tener un poco más de tiempo, y esto me lo impide. Quiero leer, hacer cosas que ahora no puedo hacer. Voy a seguir haciendo cosas con el cine español y latinoamericano. No voy a desaparecer del circuito del cine, pero lo voy a hacer en tercera o cuarta línea de fuego. He tenido muchas ofertas. He dicho que no a muchas cosas importantes, pero me voy a quedar con cositas de gente a la que quiero y con la que voy a estar super a gusto.
¿Ha pensado cuál es su legado en el Zinemaldia?
No lo he pensado y no me importa mucho. A veces doy respuestas que nadie me cree. Lo que sí creo es que cuando tú coges una empresa, porque al final esto es una empresa, aunque sea cultural, tu obligación es mejorar un poco lo que coges. Yo creo que Miquel mejoró mucho el festival de Diego Galán y creo que nosotros hemos mejorado el festival que cogimos de Miquel y yo estoy seguro de que Maialen va a mejorar el que coge. Ahora, si habláramos de legado, si nos referimos a qué cosas hemos dejado especiales, yo creo que esta época es la época de la industria, así que cogimos un festival con 600 actividades y tenemos más de 2.400, con un foro de coproducción importante y con un encuentro de inversores. Es un festival que a nivel de industria ahora cuenta en el panorama internacional y antes ni existía.
Luego lo que a mí me gusta mucho, que igual aparentemente es más modesto, pero yo creo que es probablemente más importante, es todo lo que hemos hecho con el archivo. El archivo llevaba 60 y pico años sin tocarse. Nos metimos en él gracias a Loterías del Estado que patrocinó cuatro años ese trabajo y a la escuela de cine que tenía una parcela dedicada a la restauración, a la preservación, etcétera. Y bueno, ahora tenemos más de 70.000 documentos digitalizados, tenemos el archivo en condiciones. Esto es probablemente lo que más orgulloso me siento.
¿Está contento con la edición con la que cierra su paso por el festival?
Yo estoy encantado con la edición, pero es que soy un optimista irredento. A mí siempre me ha parecido buenísima la edición, aunque sea malísima. Es que yo la vivo así. Me atrevería a decir que es una de las mejores de los 15 años, pero igual lo he dicho muchas veces. Es una edición muy variada, que, a nivel de competición, creo que tiene grandes nombres y algunas sorpresas, que conjuga muy bien el cine más popular. Yo soy un fan del cine popular, que eso lo hacen muy bien los franceses, y creo que Los Miserables es un peliculón de cine popular que va a llegar al público y te tiene tres horas pegado a la butaca. La peli de Javier Ruiz Caldera tiene algo de cine popular, de jugar con el género, con la comedia y el drama. Y luego tienes otras películas que son todo lo contrario, como puede ser la película de Mikel Gurrea o como puede ser la película china, Border, que son películas que buscan otras formas de contar.
Y hemos tenido suerte porque es una edición con bastante glamour. Tal vez en mis 15 años, junto con el 60 aniversario, la que más grandes nombres tiene. Y eso está bien, porque de cara al periodismo se necesita, pero también está muy bien para la ciudad. Ayer había 300 personas esperando porque había llegado Orlando Bloom. No quiero pensar lo que va a ser cuando llegue Brad Pitt o Los Javis.
Un gobierno con la extrema derecha en él, desde luego, a mí no me da ninguna confianza a favor de la cultura. Y si hay un ministro de cultura de extrema derecha, pues ya nos podemos preparar
Este año hay una serie, aunque en su formato cinematográfico. Siempre ha defendido que los formatos no son lo más importante…
A nosotros no nos importa mucho. Lo que pasa es que hoy por hoy, con los reglamentos que tenemos, tiene que ser una versión cinematográfica, aunque sea serie tal cual. Poco a poco hay cosas que cambiar de los reglamentos. Mis muertos tristes se ve en forma de largometraje porque van a ser tres horas seguidas, pero vamos, es prácticamente la serie con unos fundidos para cambio de capítulo y algún fundido más. Es decir, que tiene alguna puntuación cinematográfica diferente a lo que es la serie. A mí me da igual, porque hay más cine en Mis muertos tristes que en el 90% de las películas que he visto este año. Es que las cosas cambian. Yo creo que ser involucionista no es bueno. Hay que estar abiertos a ver piezas audiovisuales que nos gusten y luego ver dónde las colocamos y cómo las denominamos.
Una de las características de su gestión es que ha afrontado todas las polémicas de frente, ¿una polémica viene bien al festival?
No sé si le vienen bien o mal. Yo no me lo planteo así. Creo que cuando tú tienes un altavoz pequeñito como es el nuestro, porque es pequeñito, es bueno defender los derechos humanos. Ojo, lo mismo que digo esto, digo que nadie está obligado a hacerlo. Nosotros no nos hemos escondido. Hicimos un comunicado condenando el genocidio por parte del gobierno israelí del pueblo palestino, cuando por ejemplo en Berlín no quieren hacer declaraciones y todo el mundo se le echa encima. A mí me parece muy bien que no las haga. Creo que no está obligado. Tú puedes decidir no hacer declaraciones por miedo. Yo respeto mucho el miedo porque soy un señor bastante cobarde. Y lo puedes hacer porque no lo tienes claro, porque tienes dudas. Yo hablo por mí. Nosotros como dirección del festival decidimos posicionarnos. A mí me gustaría que la gente que tiene un altavoz lo haga, pero si alguien no lo hace, respeto absoluto.
¿Se arrepiente de alguna?
En el caso de Johnny Depp nosotros lo que queríamos era defender la presunción de inocencia, porque nunca había sido acusado por maltrato. Le habían condenado por difamación. Y luego, cuando gana el siguiente juicio, la gente dijo que se ha demostrado que no es maltratador, pero es que tampoco se le había juzgado por maltrato. En aquel momento yo tuve alguna duda, porque lo hicimos para defender la presunción de inocencia, pero teníamos a toda la extrema derecha sacando pecho y aprovechando nuestra lucha. Entonces ahí tuve alguna duda sobre si era el momento. Soy sincero, las tuve.
Pero por lo demás, ninguna más. Yo siempre digo una cosa de estos años, y es que nos habremos equivocado más de una vez, pero nosotros hemos sido coherentes, hemos defendido cosas que creíamos que teníamos que defender con coherencia. Mi forma de ver el mundo no es la buena, es la mía. Fruto de mi vida, de mis amores, de mis amigos, de mis libros. Yo soy muy respetuoso, pero muy respetuoso con la gente que piensa diferente a mí, me gusta discutir con ellos. Ojo, con quien no soy respetuoso es con los fascistas. Lo que no soy respetuoso es con el que niega a los demás la capacidad de ser diferente, los que son homófobos y son racistas, los que reivindican a un dictador asesino como Franco. Lo siento, ahí no voy a ser tolerante. Pero es muy gracioso porque es que dicen que es políticamente incorrecto, ¿es políticamente incorrecto decir que Franco fue un asesino?, ¿pero qué está pasando?
Siempre ha sido muy tajante con eso, pero viendo lo que ha pasado con festivales como Mar de Plata en Argentina con la llegada de Milei, ¿le da miedo lo que puede pasarle a un festival de cine si en España llega la extrema derecha?
Bueno, aquí es más complicado, porque si llega la extrema derecha será con el Partido Popular. Yo quiero creer en el sentido común y quiero seguir creyendo que el Partido Popular es un partido democrático que no aceptaría la censura. Vamos a verlo. Un gobierno con la extrema derecha en él, desde luego, a mí no me da ninguna confianza a favor de la cultura. Y si hay un ministro de cultura de extrema derecha, pues ya nos podemos preparar.
Le quería preguntar también por el tema de los influencers en los festivales y eventos de cine.
El problema con los influencers es qué lugar ocupan. Nosotros no invitamos a influencers. Nosotros invitamos a críticos de cine y no nos llega para todos. Ya nos gustaría invitar a algunos más. Pero una marca comercial, que es tu patrocinador, trae dos o tres influencers porque realmente multiplican el impacto de su acción. Y nosotros les ayudamos a que eso sea posible. Yo no tengo nada contra los influencers, nada. Pero hay que ponerlos en su justo lugar. El problema es cuando un influencer se cree crítico de cine y no lo es. Es un fenómeno que ha venido para quedarse, porque de momento tiene un impacto a nivel de comunicación brutal. Y mientras lo tengan, va a ocurrir. Creo que no hay que asustarse. Otra cosa es que llegue una alfombra roja y que tengas más influencias que actores. Todo tiene que tener su justa medida y su lugar. Las cosas hay que hablarlas.
Para terminar, si tuviera que dejar un deseo, una carta a los reyes para Maialen Beloki para el futuro, ¿qué pediría?
Yo le dejaría un millón de euros más, porque todo lo demás lo tiene ella, pero ese millón de euros más es difícil conseguirlo. Y lo necesita porque yo sé lo que sufrí el primer año. Llegamos en el 2011, con la crisis gorda acabando, pero todavía con mucha fuerza y sé que fue un infierno poder mantenernos y eso que siempre hemos tenido, tuvimos y hemos tenido un apoyo muy fuerte de las instituciones, pero un millón, esa sería mi carta de los Reyes Magos. Le ayudarían a comenzar este año con cierta tranquilidad. Todo lo demás lo tiene ella, lo tiene. Ella tiene preparación, tiene fuerza, tiene equipo, no tiene ningún problema.
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