Bernie Sanders: “Trump está socavando la democracia”
Bernie Sanders (Nueva York, 1941) es el principal referente progresista de EEUU. Senador independiente por Vermont desde 2007, es una infatigable figura política que recorre el país haciendo actos y articulando un movimiento político en torno a la lucha contra la desigualdad –tax the rich; fight oligarchy– para mejorar las condiciones materiales de vida de la gente –sistema nacional de salud, servicios sociales–, a la vez que se planta cara al presidente, Donald Trump.
Sanders arranca la entrevista con elDiario.es en su oficina, en el edificio Dirksen del Senado de EEUU, felicitando al entrevistador por la reciente victoria de España en el Mundial de fútbol. “Es el presidente más peligroso de la historia de EEUU”, asegura el senador sobre Trump. “En España conocen bien este tipo de perfil en su historia, aquellos que quieren concentrar cada vez más poder en sus propias manos”, reflexiona en alusión a la dictadura franquista.
Frente a ello, Sanders defiende la posición de su movimiento político frente al establishment del Partido Demócrata: “Lo que los progresistas entienden es que las familias trabajadoras pasan apuros mientras los ricos se hacen cada vez más ricos, y por eso van a ganar las elecciones, porque defienden a la clase trabajadora”.
Estamos recibiendo noticias muy inquietantes sobre la escalada de la guerra en Irán, por el presidente Trump y Netanyahu el pasado 28 de febrero y que está causando bajas también entre los militares. ¿Cómo analiza el conflicto?
Quiero que el pueblo de España sepa que, según la legislación estadounidense, esta acción, impulsada por Trump y Netanyahu, es inconstitucional. Es ilegal conforme a nuestra Constitución. Es el Congreso el que determina si vamos a la guerra o no, no el presidente por sí solo. Y creo que la cuestión fundamental aquí es que, durante decenas de años, Netanyahu ha intentado que un presidente de EEUU se involucre en una guerra en Irán. Lamentablemente, lo logró con Trump, y lo que vemos ahora es un desastre en muchos sentidos.
Netanyahu es una pieza clave en todo esto. Un primer ministro israelí que ha llevado a cabo la destrucción de Gaza.
He sido uno de los líderes aquí en el Senado que ha intentado poner fin a toda la ayuda militar de EEUU al gobierno extremista de Israel. Israel tenía derecho a defenderse de Hamás tras aquel terrible ataque, un ataque terrorista, pero no tenía derecho a hacer la guerra contra el pueblo palestino, matar a 75.000 personas, herir a 160.000 y demoler casi todas las viviendas e infraestructuras de Gaza. Eso se llama genocidio. Y Estados Unidos debería dejar claro que ni un centavo más del dinero de los contribuyentes irá a parar a Israel. Esa no es la postura de Trump; Trump sigue colaborando con Netanyahu.
Históricamente, Estados Unidos ha apoyado firmemente a Israel; pero desde que Netanyahu está en el poder y hemos visto lo que ocurre en Gaza, la opinión del pueblo estadounidense, tanto de republicanos como de demócratas, está cambiando radicalmente
Usted ha expresado esto con mucha firmeza, ha sido el primer senador en Estados Unidos en hacer este discurso.
Y el pueblo estadounidense lo entiende por muchas razones, está indignado por lo que ha visto en Gaza. No quiere apoyar eso. Además, tenemos enormes necesidades internas en cuanto a vivienda, educación y atención sanitaria. Y se pregunta por qué estamos destinando decenas de miles de millones de dólares al ejército israelí.
Hace poco vimos una votación en la Cámara de Representantes sobre este asunto: los fondos para Israel. Y vimos a 100 demócratas votar en contra de enviar ese dinero a Israel. ¿Percibe usted un cambio en esta postura?
Sin duda, aquí en el Senado. Logré 40 votos de los 47 demócratas para una resolución que se oponía a cierta ayuda militar a Israel. Y eso no tenía precedentes. Históricamente, Estados Unidos ha apoyado firmemente a Israel; pero desde que Netanyahu está en el poder y hemos visto lo que ocurre en Gaza, la opinión del pueblo estadounidense, tanto de republicanos como de demócratas, está cambiando radicalmente. Ahora creo que la inmensa mayoría de los votantes demócratas no quiere que vaya ni un centavo más al gobierno israelí.
Los progresistas están llevando a cabo sus campañas partiendo de la premisa de que algo falla fundamentalmente en el Estados Unidos actual: las personas más ricas se enriquecen cada vez más, mientras las familias trabajadoras tienen dificultades para poner comida en la mesa
¿El avance de las posturas progresistas en las primarias demócratas está llevando estos debates a otro nivel y ganando terreno en el sistema político?
Prácticamente, todos los progresistas que se presentan a las elecciones dejan claro que no quieren que se destine ni un centavo más al Gobierno de Netanyahu, y creo que así reflejan el sentir de sus electores. Por tanto, creo que es una estrategia políticamente eficaz y, obviamente, la política correcta. Pero no es solo eso; los progresistas están llevando a cabo sus campañas partiendo de la premisa de que algo falla fundamentalmente en el Estados Unidos actual: las personas más ricas se enriquecen cada vez más, mientras las familias trabajadoras tienen dificultades para poner comida en la mesa. Creo que esto no se sabe bien en Europa; allí todo el mundo piensa: 'Ah, Estados Unidos es un país rico'. Bueno, en cierto sentido somos el país más rico del mundo, pero en otro sentido, el 60% de nuestra población vive al día.
Y mientras hablo con usted ahora mismo, hay personas que no pueden pagar la compra ni la vivienda, ya que los precios están por las nubes. En cuanto a la atención sanitaria, ya sabe que somos el único país importante que no cuenta con un sistema nacional de salud. La gente no puede permitirse la atención médica, ni enviar a sus hijos a la universidad, ni costearse la jubilación. Así que lo que los progresistas entienden es que las familias trabajadoras pasan apuros mientras los ricos se hacen cada vez más ricos, y van a ganar las elecciones porque defienden a la clase trabajadora.
¿Cuáles cree que, de cara a las elecciones de mitad de mandato dentro de unos meses, deberían ser los temas clave sobre los que los progresistas deberían alzar la voz para derrotar al trumpismo?
Hay un par de cosas. En primer lugar, debemos mantenernos centrados en el hecho de que Trump es el presidente más peligroso en la historia de Estados Unidos. Es un autoritario, está intentando socavar la democracia. Es un cleptócrata; él y su familia han aumentado su riqueza en 2.000 millones desde que ha vuelto a la presidencia. Es un mentiroso patológico. Y, además, inició esta terrible guerra, ilegalmente, contra Irán, entre muchas otras cosas.
Debemos mantenernos centrados en Trump, pero eso no basta. El pueblo estadounidense quiere saber qué pueden hacer los demócratas para mejorar sus vidas. Y la respuesta es que necesitamos una agenda progresista que responda a las necesidades de las familias trabajadoras. ¿Qué significa esto? Somos el único país importante del mundo que no garantiza la atención sanitaria a toda su población. En España la tienen. Existe en toda Europa. Ustedes lo dan por sentado. Nosotros no lo tenemos. Y probablemente gastamos el doble per cápita en atención sanitaria que los españoles. Y, sin embargo, tenemos 85 millones de estadounidenses sin seguro médico o con una cobertura insuficiente. Por eso creo que los progresistas deben defender lo que Europa y Canadá llevan tiempo diciendo: que la atención sanitaria es un derecho humano. Eso supondría un avance enorme para la sociedad estadounidense y creo que nos granjearía mucho apoyo político.
Creo que otra cuestión que debemos abordar es el enorme nivel de desigualdad de ingresos y riqueza que existe actualmente en Estados Unidos; hay más desigualdad de ingresos y riqueza que nunca en la historia de este país. ¿Conoce el término Gilded Age (Edad Dorada)? Es la época de las décadas de 1870 y 1880, la de Rockefeller, J.P. Morgan, Jay Gould y todos esos hombres inmensamente ricos. La situación hoy es mucho, mucho peor. El 1% más rico posee más riqueza que el 93% restante. El propio Elon Musk posee ahora tres veces más riqueza que la mitad más pobre de los hogares estadounidenses. Es una locura.
En este sentido, sorprende, para alguien que no es estadounidense, ver cómo la desigualdad no ha sido realmente un tema central en la política de Estados Unidos.
Hice una gira que llamamos 'Lucha contra la oligarquía', que recorrió muchos lugares y tuvo una asistencia masiva en muchísimos sitios.
La gente sí entiende eso. Pero me preguntan: '¿Por qué no se ha debatido más al respecto?'. Y la respuesta es bastante obvia: en Estados Unidos, y creo que muchos europeos no terminan de entenderlo, tenemos un sistema corrupto de financiación de campañas; nadie niega eso.
Si tú quieres competir, siendo tú un candidato excelente, y resulta que yo, tu rival, soy multimillonario, y digo: 'Oye, crea una súper PAC [Comité de Acción Política Extraordinario, autorizado para recaudar y gastar cantidades ilimitadas de dinero] para mí e inyecta 50 millones de dólares en mi campaña'. Y entonces te voy a ganar.
Ahora mismo, lo que vemos, por ejemplo, en Michigan y Minnesota, si sigues esas primarias. Abdul El-Sayed, el candidato al que apoyo, está siendo superado en gasto por una proporción de 12 a 1 por súper PAC financiados por multimillonarios en Minnesota. A Peggy Flanagan, a quien también apoyo, la superan en gasto 10 a 1.
La razón por la que no se ha hablado mucho aquí en el Congreso sobre la desigualdad de ingresos y riqueza es que los multimillonarios desempeñan un papel enormemente importante en ambos partidos políticos. Y esos son temas que ellos no quieren tratar.
Y están en campaña permanente porque hay elecciones cada dos años.
Exacto. Por eso necesitan el dinero. Si eres demócrata y dices: 'Creo que es hora de gravar a los multimillonarios'... pero, a la vez, dices: 'Por cierto, multimillonarios, por favor ayúdenme con mi campaña'... Pues eso no funciona así, ¿verdad? Y en cuanto al Partido Republicano, tal como está la situación ahora, se ha convertido en muchos aspectos en un partido que gira en torno al culto a la personalidad de un individuo, algo así como un partido estalinista, donde un tipo chasquea los dedos y la gente hace lo que él quiere. Los demócratas también dependen en gran medida de los grandes capitales, y esa es la lucha que se está librando: decidir si tendremos un partido de base que defienda a la clase trabajadora o si el Partido Demócrata seguirá siendo una organización jerárquica financiada por acaudalados super-PAC.
[Trump] es un hombre que quiere, y, por desgracia, en España conocen bien este tipo de perfil en su historia, concentrar cada vez más poder en sus propias manos; que pretende criminalizar a la oposición política, silenciar a los medios de comunicación y a los tribunales, neutralizar a las instituciones y enfrentarse a las universidades cuyos estudiantes se le oponen, etcétera
Ha hablado de la Administración autoritaria. Hemos visto esta semana un informe de Marco Rubio sobre la supuesta campaña de Cuba contra Estados Unidos, en el que menciona a una docena de organizaciones de la sociedad civil y activistas estadounidenses, desde el DSA (Socialistas Demócraticos de América) hasta cargos electos. ¿Ve algún paralelismo entre esto y el macartismo?
Es peor que el macartismo en muchos aspectos. Ahora está difamando a todo tipo de personas y organizaciones, y tratando de impedir que esas personas alcen la voz y luchen por sus convicciones. Esto es peor que lo que hizo McCarthy en los años 50. Pero también está el asunto de sus disparates sobre el fraude electoral: intenta nacionalizar las elecciones para tener más control sobre quién vota y quién no. Es la primera vez que tenemos a un presidente atacando y amenazando con retirar las licencias de emisión a las principales cadenas de televisión porque no transmitieron un discurso suyo que, para los estándares estadounidenses, es totalmente descabellado.
Es decir, esto no es lo que representa nuestra Constitución ni lo que ha sido nuestra historia. Es un hombre que quiere, y, por desgracia, en España conocen bien este tipo de perfil en su historia, concentrar cada vez más poder en sus propias manos; que pretende criminalizar a la oposición política, silenciar a los medios de comunicación y a los tribunales, neutralizar a las instituciones y enfrentarse a las universidades cuyos estudiantes se le oponen, etcétera.
Y también está interfiriendo en las elecciones de América Latina y ha atacado a Venezuela.
Tanto él como sus aliados se están involucrando en elecciones por todo el mundo. Musk ha invertido mucho dinero en partidos de derecha en Europa.
No quiero que nadie en España piense que Trump habla en nombre del pueblo estadounidense cuando ataca a España en particular, o a Europa en general; hemos sido aliados durante muchísimo tiempo
Hoy hemos conocido noticias inquietantes relacionadas con la inteligencia artificial. Usted se ha pronunciado abiertamente sobre estos temas: la regulación y el impacto en el mercado laboral. ¿Cómo ve esta situación?
Es algo que realmente asusta. Es un ejemplo de cómo un agente de IA ha escapado al control humano, lo cual representa la peor pesadilla posible. Y no soy solo yo quien lo dice; hay científicos galardonados con el Nobel preocupados porque, a medida que la IA se vuelve más inteligente, podría independizarse del control humano y provocar un impacto catastrófico para toda la humanidad.
Existe, por tanto, un escenario apocalíptico que preocupa a la gente. Pero, en esencia, la IA avanza a una velocidad increíble; cada día surge un nuevo avance. Y de ninguna manera la humanidad, o, ciertamente, el Congreso aquí en Estados Unidos, está preparada para afrontar las repercusiones de la IA.
Muchos economistas nos dicen ahora que, en la próxima década, se eliminarán decenas de millones de empleos. ¿Estamos preparados para lidiar con eso? No. Lo vemos con nuestros propios ojos: nuestros derechos a la privacidad. Esta máquina que tiene ahí permite saber dónde estás; registra cada mensaje de texto que envías, cada correo electrónico, cada llamada telefónica que realizas. Es un tema que ha llegado a la Corte Suprema; nuestros derechos a la privacidad están sufriendo un ataque masivo. Y están los sistemas políticos: si entras a internet ahora mismo, ves lo que llamamos deepfakes.
Podrían publicar un deepfake en el que nadie sabría que no eras tú. ¿Qué significa esto para nuestro sistema político? Además, existen cuestiones muy profundas: ¿qué significa que los robots enseñen a los niños? ¿Qué implicará en el futuro que los mejores amigos de nuestros hijos, o los tuyos, sean bots de IA? ¿Qué significa esto para nuestra humanidad? Las implicaciones económicas, sociales y políticas son extraordinarias. La IA y la robótica son las tecnologías más transformadoras en la historia del mundo; mucho más drásticas que la Revolución Industrial. No estamos preparados para ello. Por eso, mi postura ha sido intentar, al menos, frenar el proceso y darnos tiempo para reaccionar.
Es la razón por la que propuse una moratoria para los centros de datos y planteé la creación de un fondo de riqueza de IA estadounidense, que otorgaría al pueblo estadounidense el 50% de la participación en las principales empresas de IA.
Se ha reunido recientemente con Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno de España y ministra de Trabajo. ¿Qué pueden hacer los cargos electos progresistas europeos para hacer frente al auge del autoritarismo liderado por esta administración?
Quiero que se sepa, y que la gente de Europa lo sepa, que Donald Trump no representa el sentir del pueblo estadounidense respecto a nuestra relación con Europa. Ya sabe que, en gran medida, de ahí procedemos nosotros. Y su política exterior impredecible, agresiva, desagradable e incoherente no refleja la postura de los estadounidenses.
Nos llevará tiempo reparar y deshacer el daño que ha causado, pero lo lograremos. Mi mensaje principal es que no quiero que nadie en España piense que Trump habla en nombre del pueblo estadounidense cuando ataca a España en particular, o a Europa en general; hemos sido aliados durante muchísimo tiempo. Y confío en que, cuando Trump se haya ido, esa relación se retomará.
Trump ha cambiado la tradicional diplomacia entre aliados.
Hay que entender algo. ¿Cuál fue el primer país que visitó cuando ganó las elecciones esta vez? ¿A dónde fue? Fue a Arabia Saudí. Le encanta Arabia Saudí. Le encanta Qatar. Le encantan los Emiratos Árabes Unidos. ¿Por qué le encantan estos países?
Porque son dictaduras. Todas son dictaduras dirigidas por oligarcas. Ese es el tipo de gobierno que le gusta. Europa, en cambio... tiene sus problemas, ¿verdad? España tiene sus problemas. Todos los tienen. Europa atraviesa muchas dificultades, pero son sociedades democráticas, eliges a tu gobierno. Eso no es lo que a él le gusta. Y hay regulaciones, claro. Las empresas no pueden llegar y hacer lo que quieran. Se intenta proteger a los trabajadores. Algunos lo hacen mejor, otros peor. Pero eso es, al menos, lo que los países intentan hacer. Él no cree en la regulación. Así que, si vas a cerrar un trato comercial con Arabia Saudí, puedes hacer lo que quieras. Ese es el modelo de gobierno que a él le gustaría ver.
¿Por eso también tiene tanta sintonía con Erdogan, con Putin, con Xi?
Sí, le gustan los líderes autoritarios y esa es la dirección hacia la que intenta llevar a Estados Unidos. Pero no vamos a dejar que lo haga.
Con respecto a esto, tenemos las elecciones de mitad de mandato, pero después vienen las presidenciales. ¿Qué deberían hacer los progresistas para estas elecciones? ¿Algún nombre? AOC siempre es uno de los nombres.
Cuando hay elecciones en España, ¿cuánto dura la campaña?
Estamos en campaña todo el tiempo, pero, en puridad, legalmente, son algo más de dos semanas.
Todo el mundo está siempre en campaña aquí, en este país eso nunca termina. Y no es algo bueno.
Faltan dos años y medio para las elecciones presidenciales, y ahora mismo mis principales preocupaciones son las elecciones de mitad de mandato.
Pero lo que tenemos que hacer, y lo estamos haciendo, es movilizar a la gente desde las bases para que se levante y luche. Hemos hecho un muy buen trabajo; la gira Lucha contra la Oligarquía fue buena. Las movilizaciones de No Kings (Sin Reyes) congregaron a millones y millones de personas. Y lo que vemos ahora son muchas victorias en todo el país de gente a menudo jóvenes, personas que nunca antes se habían postulado a un cargo público y que está ganando primarias.
Hubo una mujer en Colorado [Melat Kiros], creo que tiene 29 años, que se enfrentó a alguien que llevaba 30 años en el cargo y ganó por un margen considerable. Y estamos viendo eso también en otros lugares. Gente que surge de las bases, con mucho apoyo local, y que se presenta con una agenda progresista que dice: '¿Saben qué? El sistema no funciona. El sistema económico no funciona para los trabajadores. El sistema político es corrupto. Necesitamos cambios fundamentales'.
Se presentan con esas ideas y ganan.
¿Veremos a un candidato progresista ganar las primarias demócratas para la presidencia? ¿Eso ocurrirá?
Sí, creo que sí. Si observamos a Estados Unidos hoy en día, ya sea nuestro sistema de salud, la economía en general, el sistema educativo, la vivienda o el futuro de los jóvenes... Los economistas nos dicen, aunque cueste creerlo, que los jóvenes tendrán un nivel de vida inferior al de sus padres. ¿Cómo es eso posible? Y sé que en Europa también tienen problemas, muchos problemas graves, pero aquí la gente quiere una economía y un gobierno que funcionen para todos, no solo para unos pocos. Y creo que avanzamos en esa dirección con nuestro movimiento político.
Lo que hizo Mamdani fue contar con 100.000 voluntarios. Y eso es lo que intentamos hacer nosotros: construir
En relación con esto. Hemos visto cómo la primera vez que Zohran Mamdani se lanzó para las primarias de Nueva York, tenía un 1% en las encuestas, pero luego ganó. Y ahora sus candidatos acaban de ganar tres primarias para la Cámara de Representantes, incluso ante congresistas en el cargo.
Y la alcaldesa de Seattle, alcaldes en Ohio, en Montana, en Nueva Jersey, Washington DC...
La cuestión es si es un movimiento más circunscrito a clases urbanas o si puede crecer en el interior de Estados Unidos.
Creo que sí puede. El nivel de frustración del pueblo estadounidense es muy, muy alto; ya no aceptan que los multimillonarios se enriquezcan aún más mientras ellos no pueden permitirse alimentar a sus hijos. Pero a lo que nos enfrentamos, en un sistema corrupto de financiación de campañas, es al dinero. Y como le comentaba, hay dos contiendas muy importantes ahora mismo, en Michigan y en Minnesota, donde los candidatos se ven superados en gasto por una proporción de 10 a 1, lo que hace muy difícil ganar una elección.
Cuomo también gastó mucho en comparación con Mamdani.
Sí, así es. Pero lo que hizo Mamdani fue contar con 100.000 voluntarios. Y eso es lo que intentamos hacer nosotros: construir. Acabo de volver de Michigan y Minnesota este mismo fin de semana, y precisamente por eso fui: para lograr que cada vez más personas se involucren en el proceso político. Eso es lo que debemos hacer.
¿Cómo puede afectar esa campaña del “enemigo interno” del presidente de EEUU, en la que tacha al movimiento progresista de comunista y dice que es la mayor amenaza desde la independencia? ¿Y ese informe del Departamento de Estado sobre Cuba en el que señala al DSA? ¿Espera algún movimiento hacia ilegalizaciones o reducir márgenes de acción?
Ha presentado cargos penales contra la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, cargos contra el gobernador de California, el de Minnesota... Lo está haciendo por primera vez en la historia. No se trata solo de organizaciones de base, va contra senadores de Estados Unidos también. Pero, ya sabe, contamos con un sistema judicial que sigue vigente, y muchas de sus acciones han sido anuladas por los tribunales.
¿Cree que las elecciones serán normales? ¿Qué espera para las elecciones de mitad de mandato?
Bueno, es algo que nos preocupa. Nos preocupa que envíe agentes federales para intimidar a la gente, por ejemplo. Hay varias cosas que nos inquietan, es un asunto en el que estamos trabajando.
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