Aparecen restos de un puente en las obras del Coso: Caesar Augusta se extendía hasta el cauce del Huerva
Los trabajos de la reforma integral de la plaza de San Miguel y el Coso continúan aportando datos relevantes para conocer el pasado histórico de la ciudad de Zaragoza. En este caso, las tareas arqueológicas, que se ejecutan en coordinación con las obras de infraestructuras, han localizado los restos de una arcada que llegan, al menos, a cuatro metros de profundidad y “que puede identificarse con lo que fuera en su día un puente, posiblemente también con funciones de acueducto para llevar el agua desde el cauce del río Huerva al interior de la ciudad”, ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología, José Juan Domingo.
“Los restos aparecidos tienen una gran importancia en el aspecto de registro histórico y documental porque se trata de la primera estructura de este tipo encontrada en Zaragoza. Gracias a la coordinación constante entre las obras de reforma y los trabajos de arqueología, se ha logrado una colaboración que asegura que el patrimonio histórico de la ciudad quede estudiado y protegido, mientras las obras continúan su curso con total normalidad y sin retrasos”, ha apuntado Domingo. Este nuevo hallazgo se ha localizado en las zanjas abiertas ya a la altura del Coso, en su esquina con la calle Espartero.
“Se trata de una estructura fabricada en opus caementicium, el hormigón romano, construida en las primeras décadas de vida de Caesar Augusta y que puede identificarse con lo que habría sido en su origen un puente, posiblemente también con funciones de acueducto. Parece que esta estructura salvaba una vaguada que ocupaba el trazado del Coso en época romana y que a partir de la reforma de la muralla en el siglo III es ocupada por el foso de la misma”, ha especificado Domingo.
Este tipo de hallazgos siempre supone “una noticia positiva para la historia de la ciudad, ya que cada fragmento, por pequeño que sea, aporta datos valiosos que nos ayudan a encajar las piezas y dibujar con mayor precisión cómo fue el pasado de Zaragoza”, ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología.
Tras el hallazgo, los servicios municipales trasladaron la información a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, que ha realizado un seguimiento de los trabajos de excavación, documentación, y protección de estos vestigios.
Una vez documentada mediante dibujo arqueológico, fotografía y escaneado 3D, el resto de esta estructura se ha protegido y se conservará bajo el pavimento de la calle, tal y como se viene haciendo con los elementos arqueológicos aparecidos en estas obras de renovación urbana. Un procedimiento de protección y cubrimiento in situ que permite que, una vez perfectamente documentados, estos vestigios queden salvaguardados bajo tierra.
No obstante, dada la importancia documental de este hallazgo, se ha optado por hacer otra nueva cata arqueológica para comprobar si la estructura continúa y se puede obtener más información.
Las tareas se harán de forma coordinada con el trabajo en las conexiones de las tuberías subterráneas entre la plaza y el Coso, para que las obras no se ven afectadas.
“Los restos aparecidos hasta el momento en estas obras de reforma permiten confirmar que la antigua colonia romana se extendía, ya desde sus inicios, hasta el cauce del Huerva, y que la zona entre el Coso y este río no era un barrio o vicus, sino que formaba parte de la ciudad consolidada desde un principio”, explica José Juan Domingo.
Estos hallazgos permiten avanzar también en el conocimiento “de la primitiva muralla de opus caementicium, de la que se desconoce su trazado entre el Coso y la calle Asalto, pero su importancia radica sobre todo en la información que puede aportar sobre el sistema de abastecimiento y distribución de agua a la ciudad, sobre el que en las últimas décadas se han venido planteando varias hipótesis”, ha remarcado el jefe del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Zaragoza.
Junto a los restos de la estructura se han documentado diversos niveles arqueológicos que han proporcionado una gran cantidad de material mueble de diversas épocas, que se ha trasladado a dependencias municipales para su limpieza y catalogación. En este conjunto se incluyen algunas piezas destacadas por su calidad artística o su estado de conservación.
Sin embargo, “como suele ser habitual en el subsuelo zaragozano, los restos encontrados aparecen fragmentados y muchas veces en un estado de conservación delicado. Hay que tener en cuenta que, hasta la década de los años 80 del siglo pasado, no existía un control patrimonial sobre las construcciones de la ciudad, ni se realizaba el estricto seguimiento arqueológico con el que contamos en la actualidad. Las intervenciones urbanísticas de siglos y décadas anteriores alteraron significativamente el terreno, afectando a lo que yacía bajo él”, ha contextualizado Domingo.
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