A Vecinal, un supermercado cooperativo en Zaragoza: “Otras formas de consumo son posibles y reales”
Frutas y verduras de temporada, pasta y frutos secos a granel, piensos para animales, pajitas de bambú, gel de ducha y detergente sin envasar, lácteos, carnes, productos veganos, huevos… pero también un indispensable de muchas cestas zaragozanas: cervezas Ambar. Las estanterías de A Vecinal están repletas de “productos ecológicos, artesanos y de cercanía”. Así lo anticipa el eslogan de la puerta de este supermercado cooperativo de Zaragoza, único en Aragón, situado en la calle Santiago Lapuente 5, en el barrio del Arrabal.
Este proyecto colaborativo surgió en el año 2018 “de una forma orgánica” y gracias al poder del audiovisual. Inspirados en el documental ‘Food Coop’, un grupo de amigos de la capital aragonesa vio que era posible un modelo de consumo distinto en su ciudad. “Otras formas de consumo son posibles y son reales. Más allá de la teoría, aquí está la constatación”, señala Leyre Muskilda Fernández, una de las socias de A Vecinal.
Supermercado cooperativo
Ante la pregunta de qué es un supermercado cooperativo, Fernández responde: “Es una tienda donde abastecerte de productos para tu día a día (alimentación, higiene, cosas del hogar…), cumpliendo con unos criterios de sostenibilidad para las personas y para el planeta; y que además funciona de forma autónoma porque todas las decisiones se toman desde la cooperativa, desde las personas que son socias”.
Así, cooperación, sostenibilidad y soberanía alimentaria son los términos que rigen esta iniciativa. Porque, además de ofrecer productos ecológicos y de cercanía, A Vecinal tiene la particularidad de estar abierto a todo el público: “Ves desde gente mayor del barrio, que está muy en contacto con la huerta de Zaragoza, hasta muchas familias concienciadas con el tema de la alimentación de sus hijos. También proyectos comunitarios compran, hay un par de escuelas infantiles que tienen comedor”, señala.
Si bien es cierto que están solos en Aragón, A Vecinal forma parte de la Red Estatal de Supermercados Cooperativos. Una asociación española, creada hace tres años, con el “objetivo de unir fuerzas para impulsar nuestro modelo de distribución y consumo alimentario justo, sostenible y democrático”. En total son 15 espacios distribuidos por todo el país: Getafe, Valencia, Pamplona, Barcelona, Sevilla, Murcia… Como curiosidad, la primera asamblea se celebró en el desaparecido CSC Luis Buñuel y, de acuerdo con Fernández, “desde entonces la red funciona súper bien: ha generado puestos de trabajo, pide subvenciones, económicamente apoya, nos ofrece material comunicativo... En fin, cubre un poco áreas a las que no llegamos”.
Como toda cooperativa, A Vecinal está formada por socios. En concreto, más de 500; una cifra que va aumentando cada mes. Para entrar, deben realizar una aportación de 150 euros con la que podrán disfrutar de los descuentos exclusivos del supermercado y ser partícipes del mismo. Pero, además del pago, cada socio tiene la obligación de realizar un trabajo voluntario de dos horas mensuales en los diferentes grupos de trabajo: facturación, comunicación, estructura, tienda y proveedores. “A la gente nos gusta. Puedes elegir lo que compras y tomar decisiones y a mí, personalmente, me encanta la idea de pensar que estoy siendo coherente con mis principios y con el planeta a la vez”, indica Fernández. Además del voluntariado, hay cuatro personas contratadas: tres en tienda y una en gerencia.
Productos ecológicos para todos los bolsillos
El objetivo es que “tu compra no la tengas que hacer en 30 sitios distintos”, por eso marcas conocidas también tienen su hueco. Sin embargo, A Vecinal destaca por vender productos de calidad y sostenibles, primando kilómetro cero y granel. “Es súper importante que puedas traer tu envase. Primero porque ahorras, te llevas la cantidad que necesitas, no estás generando excedente. Y luego porque evitas un consumo de plásticos innecesarios”, comenta. En caso de que el envase sea obligatorio, se apuesta por un packaging sostenible.
Y es que la ecología es una de sus señas de identidad: “Entendemos que si un producto tiene un sello ecológico, pero viene de China en un avión; esa huella de carbono que ha dejado en todo el traslado lo invalida por completo”. Los productos son ecológicos pero, a diferencia de lo que se pueda pensar de primeras, accesibles para todos: “La alimentación saludable es un derecho y que haya sostenibilidad ambiental también es un derecho del planeta”.
Pero, ¿cómo hacerlo posible? A través de la cercanía, márgenes de beneficio no abusivos y el granel: “Nos dimos cuenta de que un producto a granel no es caro, si lo traes de cerca. Esto nos pasa con productos básicos como la pasta, el arroz, las harinas y, desde luego, con producto fresco. Los precios son imbatibles aquí”.
En A Vecinal trabajan, en la medida de lo posible, con proveedores de la comunidad. Con ellos, se establece una relación cercana y de confianza, lo que agradecen ambas partes: “Aquí hacemos catas de producto y nos trasladamos por ejemplo a ver el queso d’Estrabilla. Ves los animalitos y pruebas el queso, y nuestro proveedor te cuenta cuánto le cuesta hacer ese producto y, entonces, entiendes el precio que tiene y el trabajo que lleva detrás. Pero es que resulta que a ellos, cosa que yo no era tan consciente, también les gusta saber quién compra su producto. Reciben un feedback que de otra manera no tienen”, relata.
Sobre los márgenes Fernández explica que a diferencia de “las grandes superficies que los calculan de forma disparada”, ellos únicamente requieren de ese “extra” para sufragar los salarios de los trabajadores y los costes del local. “No hay más cosas que pagar aquí, tan sencillo como eso”, concluye.
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