El Refugio del Crápula entrega el testigo a la sala Belushi como nuevo templo del humor zaragozano
Tal y como afirma Ignatius Farray “la risa es el camino más corto entre dos personas”. No cabe duda de que reír tiende puentes con otros seres humanos; además alivia tensiones, libera endorfinas e incluso mejora el sistema inmunitario. Reír es sano y necesario. Y de risas y comedia bien sabe Mariano Bartolomé, dueño de El Refugio del Crápula desde la pandemia, el bar zaragozano que en estos últimos años se ha convertido en el templo del humor de la capital aragonesa. Ahora, a partir del 13 de febrero, la nueva sala Belushi —también de Bartolomé— coge el testigo del bar de la Madalena para convertirse en un espacio referente en comedia; al igual que lo hiciera el ya desaparecido Juan Sebastián Bar.
“La comedia nos une. Cuando hay comedia, a la gente le da igual que seas de un rasgo político o religioso, que al final te ríes de todo; si estás a gusto y relajado, y si está bien hecho el chiste, por supuesto”, asegura. Por otro lado, Bartolomé explica que la comedia tiene ese punto crápula, literalmente: “Si estás en un bar y la gente tiene cervezas y tú estás haciendo un monólogo, eso ayuda a que se te vaya un poco al lado canalla. Está todo el mundo más relajado, y cuando el cómico está relajado puede ser una bomba. Eso es lo bueno. Ese es el ambiente que siempre intentamos buscar, y lo solemos conseguir. Por eso a la gente le gusta venir a actuar a este local o a los locales que he tenido yo, porque hacemos que esté muy relajado el cómico y eso hace que sea muy directo, muy improvisado todo”.
Si bien es cierto que este bar ha sido conocido por la música, desde el año 2020, en El Crápula no solo ha actuado lo mejor de la comedia de Zaragoza, sino de España. La cercanía que ofrece el bar o la sala pequeña, en comparación con el teatro, es un aspecto que valoran los profesionales de este sector. Así, el pasado enero se celebró la XVIII edición del Zaraguasa, todo un clásico ya en la capital aragonesa. Iggy Rubín, Vanessa Valero, Xavi Daura, Quique Macías o el propio Juako Malavirgen (codirector junto a Bartolomé del festival) fueron algunos de los cómicos y cómicas que actuaron en esta cita anual del humor.
Porque no hay que olvidar la exigencia del público zaragozano: “Zaragoza es una plaza difícil, lo dice todo el mundo. Si te das cuenta, cualquier prueba que tienen que hacer en España, se hace aquí. El público no es difícil, sino exigente, que no es lo mismo. Llevamos tantos años viendo comedia que la gente ya es muy crítica, ya sabe a lo que va, se lo tienen que pasar bien. Y en Zaragoza, la gente se lo sabe pasar bien”.
Además, añade que ver comedia es casi un ritual: “Tienes que relajarte, estar sentado, disfrutar, apagar el móvil… es como ir al cine. Un monólogo es media hora o una hora, y hay cosas del final que tienen que ver con el principio. Por eso, hay que estar pendiente”.
Zaragoza es también cantera de talento, ya que “hay más cómicos que nunca”. Aunque Bartolomé recuerda que esto no es nuevo, la comunidad es tierra de humor desde los tiempos de Esteso o Marianico ‘El Corto’: “Desde entonces y hasta ahora, ha habido mucha comedia aquí, en Aragón”.
Belushi Club de Comedia
“Nosotros decimos que de las cenizas de Juan Sebastián Bar nació la comedia del Crápula y, ahora, con Belushi es la continuación. Es lo que yo he querido siempre, y lo que conseguimos con Juan Sebastián Bar. La gente venía a ver comedia sin saber quién actuaba”, comenta. La nueva sala Belushi, cuyo nombre rinde homenaje al cómico estadounidense John Belushi, se ubicará en la calle de Bernardo Fita, 11.
Su inauguración se espera este próximo 13 de febrero con el show ‘Los 40: con lo que yo he sido’ de Patxi Zubeldia. Mientras, El Crápula continuará con conciertos y espectáculos y siendo sede de la noche zaragozana. El bar de La Madalena seguirá haciendo honor a su nombre.
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