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Luis León Barreto

Luis León Barreto (Los Llanos de Aridane, 1949), licenciado en Periodismo por la Complutense, ha sido subdirector de La Provincia, director del Club Prensa Canaria, jefe de Prensa del Cabildo de Gran Canaria. Premio de novela Blasco Ibáñez por 'Las espiritistas de Telde' (1981), traducida al rumano, alemán, inglés, italiano y francés. Premio de novela Pérez Galdós por 'Ulrike tiene una cita a las 8' (1976), premio Julio Tovar de Poesía, Santa Cruz de Tenerife, 1970, por 'Crónica de todos nosotros', premios de periodismo Leoncio Rodríguez, Víctor Zurita, León y Castillo. Autor de casi 30 libros: novelas, relatos, novela negra, cuentos para niños, ensayo, poesía. Figura en importantes antologías, así en 'Cien años de cuentos (1898-1998). Antología del cuento en castellano', de José María Merino, Alfaguara, Madrid, 1898, y en 'Kanarska kratka prica', antología de narradores publicada en Zagreb, Croacia.

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El Taj Mahal, el otro Taj Mahal negro, la exquisita comida (y 2)

Una de las cuestiones que preocupan a los viajeros es la relativa a los problemas estomacales. En primer lugar, hay que beber agua embotellada; en segundo lugar no probar tomates, pepinos ni otras verduras que puedan integrar una ensalada, como tampoco se pueden ingerir frutas que no tengan cáscara y en tercer lugar pedir que la comida no sea muy picante, cosa difícil de resolver porque, aunque haya poco picante, siempre hay picante. Los países de clima caluroso han tenido a mano el picante para preservar los alimentos: México, Tailandia, África. La comida en India es variada y apetitosa, de hecho los habitantes en su gran mayoría son vegetarianos aunque en los hoteles siempre hay buen cordero y pollo, además de las excelentes variedades de arroz e infinidad de especialidades. Varios platos memorables: el chicken tandoori, hecho al hormo, el thali, que consiste en varios recipientes con diversas propuestas, o el biryani de cordero, con arroz frito y especias, el pollo con yogur, etc. El pan nos parecía magnífico, siempre repetíamos. El problema suele ser el de las diarreas, y para eso el Tiorfán y el Fortasec. Pero en ocasiones se te van los ojos tras un trozo de pepino, un tomate o cualquier componente verde. Y ahí empieza el problema: esas verduras han sido regadas con aguas que tienen una proliferación de bacterias que no es bien recibida por nuestro intestino.

La difícil relación entre practicantes de la fe hindú y los musulmanes ha conducido a conflictos desde el momento mismo de la independencia, 1947, hasta hoy. Siempre presente la pugna por la posesión de Cachemira, entre India, Pakistán y China. Ante los asuntos conflictivos, el guía de nuestro grupo no sabe/no contesta. Así sucedió cuando Rosario Valcárcel le pidió información sobre los problemas de las viudas que suelen ser marginadas y han de recluirse en lugares especiales, así como tampoco le gustaba hablar acerca de la condición de la mujer, etc.

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India: Ruido, caos, dioses y cremaciones (1)

Desde el avión apenas divisamos la ciudad, tal es la nube de contaminación. Tras el bofetón de calor nos sumergimos en un ruidoso caos. Enseguida aprendes a saludar: las palmas de las manos unidas, hacia arriba, y dices la palabra Nemasté. Desde el aeropuerto al hotel dos horas por la saturación del tráfico y la ausencia de normas. Los coches y los tuk-tuks, motos convertidas en triciclos, avanzan a duras penas haciendo sonar la bocina. Nueva Delhi es la quinta ciudad más poblada del mundo, más de 20 millones. Las vacas andan por el medio del asfalto y los conductores tienen que esquivarlas. Los peatones cruzan como pueden, dentro de este desorden hay pocos accidentes. Hay infinidad de mercadillos callejeros, nubes de vendedores y mendigos, los olores nauseabundos se mezclan con inciensos, sándalo, pachulí, etc. Los vendedores son pegajosos pero India es un país bastante seguro, no te asaltan. Perros callejeros dormitan tranquilos como si fuesen vacas y las vacas, hacen de perros pues asaltan las bolsas de basura para alimentarse. Muchas capillas pequeñas y coloridas para los dioses, tan coloridas como los saris de las mujeres. Acudimos a templos en los que, con los ritos, suenan campanas, música y cantos. Hay infinidad de dioses y diosas, pero los tres más importantes son Brahma, el creador, Vishnu, el mantenedor, y Shiva el destructor-reconstructor. Abundan grabados en los que dioses y diosas copulan entre sí con naturalidad, desde el Kamasutra el sexo adquiere un hálito sagrado. Los tres dioses recuerdan la trinidad de Egipto: Horus, Osiris, Isis, o Zeus, Atenea y Apolo de Grecia. Los musulmanes son el 14 por ciento, apenas hay budistas, y los cristianos se refugian en Goa y otros territorios del sur que fueron colonias europeas.

Con tantos dioses, miles de celebraciones. ¿Quién fundó esta religión tan masiva? No se sabe. Los dioses son tan cercanos que no tienen inconveniente en salir en las telenovelas de cada noche, historietas de amores imposibles, hombres casados que pretenden a chicas jóvenes, chicas jóvenes que se fijan en hombres con poder. Siguen existiendo los matrimonios concertados por las familias, y continúan las castas. En bazares indios y en templos privados hemos visto el sincretismo hindú: el dios Ganesh, con cabeza de elefante, o el dios mono, al lado de la Virgen del Pino, la Virgen de Candelaria y el Cristo de La Laguna. No hay problema en mezclar sus dioses con del país en que se establecen. Yendo hacia el Fuerte Rojo se nos cruza un grupo de unos cien hombres, tocando tambor y gritando, esparcen polvos de colores y pasean a la diosa Durga, con sus ocho brazos. La llevan al trote, y el guía dice que al final tirarán su imagen al río. A los dioses los fabrican en serie, hay miles de ellos en los almacenes que divisamos, son de una estética dudosa.

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Ya no somos viajeros sino turistas atropellados

Aunque todavía hay mucha gente que no se ha subido a un avión, cada vez que uno emprende un viaje –aunque sea a la isla de al lado, aunque sea a un lugar de Extremo Oriente- tenemos la sensación de que toda la humanidad se ha convertido en viajero impenitente, pues, vayan donde vayan, los barcos y los aviones van llenos a reventar. Y eso que los aviones ofrecen cada vez menos espacio para ajustar las rodillas, y eso que esta humanidad viajera de manera masiva le ha quitado misterio a la propia idea del viaje, antes limitada a las clases más pudientes del mundo.

Nos convertimos en turistas tal vez siguiendo una compulsión que consiste en el deseo urgente de salirse de lo cotidiano, escapar de los límites de la vida que tenemos, convencidos quizá de que en otra parte vamos a encontrar algún viejo paraíso perdido, en el que no vamos a tener los problemas que tenemos sino que vamos a renacer.

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Bienvenidos al Reino de la incertidumbre

El día en que, estando de viaje, contemplé por la televisión el destrozo físico y anímico de aquellas llamas gigantescas y devastadoras que con tanta saña devoraban memoria y paisaje pensé que estamos marcados por una evidente impotencia ante el futuro, esa edad que les espera a las nuevas generaciones, bendecidas por la robótica, el progreso de las tecnologías, la completa globalización y ojalá que la estabilización de la economía universal, la supresión del hambre, la conquista de otros planetas para cuando la Tierra ya sea inhabitable. Pero no cabe hacer predicciones a tan largo tiempo, ya que dentro de 30 o 50 años el mundo se parecerá poco a lo que ahora contemplamos.

Esta ruina tan repetida de los montes equivale a un ejercicio de plena impotencia. Bien sea la acción de uno de esos desalmados que están dispuestos a sembrar fuego cuando viene una ola de calor, bien sea la generación de chispas por el tendido eléctrico, bien sea una acción imprudente de alguien que maneja un soplete cerca de la masa forestal, bien sea porque alguien tiró una colilla o porque un cristal generó el efecto lupa sobre la pinocha en días de ardiente sol, el resultado es el mismo y lo peor es que se repite y se vuelve a repetir con excesiva frecuencia, sin que podamos hacer otra cosa que contemplar los noticiarios y ver las consecuencias para el entorno. Eso sí: resulta muy complicado identificar y detener a los que siembran fuego con el deseo de hacer daño. Se repiten los episodios en las mismas zonas, verano tras verano golpean con alevosía, pero parece como si a los presuntos autores los envolvieran las sombras.

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Estamos enfermos por tantas cosas innecesarias (Alejandro Croissier, psicólogo)

Alejandro Croissier es psicólogo, trata de ayudar a resolver los conflictos humanos y también hace programas de radio. Su programa se llama Sentirse bien, en Radio Las Palmas FM, los lunes y martes desde las 19.30 a las 22 horas. Dos horas y media de entrevistas y debates sobre temas de actualidad, los problemas de la identidad personal, las técnicas psicológicas, el papel de las ONGs que intentan resolver asuntos como la pobreza o la inmigración, el colectivo LGTBI, etcétera. Dos horas y media en radio son un mundo, y ha ido consiguiendo una audiencia. También acuden a esta ventana gente de la cultura y, en general, personas que tienen algo que decir y aportar. ¿Para qué sirve la psicología en el mundo actual?, le pregunto. Mi profesión la practico básicamente para escuchar y tratar de comprender a las personas, afirma. Y parto de una base: quienes se acercan a la consulta vienen a contarme su problema y, por tanto, también llevan consigo la solución. Algunos psicólogos y psiquiatras entendemos que el síntoma forma parte de la solución, que el sujeto ha creado –casi siempre de forma inconsciente- para sobrellevar la situación que está padeciendo.

Esto puede parecer un tanto sorprendente. Pero Croissier estima que no se coge una depresión o un trastorno de pánico porque sí, sino que desarrollamos síntomas que cumplen su función. Las depresiones o los ataques de pánico o determinadas fobias hacen que nuestro país mantenga un elevado consumo de lo que se denomina psicofármacos, es decir toda la gama de medicamentos que actúan sobre el cerebro y que, en general, producen efectos psicológicos. Se utilizan para el tratamiento de trastornos de salud mental, y pueden ser sedantes que sirven para calmar ciertos trastornos psicóticos, ataques de pánico, el insomnio y otras circunstancias similares. También están los antidepresivos, que se usan para el tratamiento de la depresión y otros problemas (ansiedad, comportamiento obsesivo-compulsivo, trastornos de la alimentación…) y que producen efectos en personas deprimidas y con otras patologías. Asimismo están los estabilizadores del ánimo: sales de litio, que se utilizan en el trastorno obsesivo compulsivo. Los especialistas advierten de que los psicofármacos pueden ayudar a encontrarse mejor, pero es necesario hacer uso de ellos por prescripción y con control médico, como complemento a otras estrategias y no mezclarlos con bebidas alcohólicas, otras drogas u otros psicofármacos.

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Lucía R. González: el cambio climático arruina La Palma

Lucía Rosa González ha sido enseñante y es escritora con libros de poesía, narrativa para niños y teatro. Fue animadora de varios grupos escénicos en su etapa de docente, sobre todo en el instituto de enseñanza media Eusebio Barreto Lorenzo. Hablamos de asuntos literarios y se hará un análisis sociológico de su isla natal, y las adversidades de la historia. Hace largo tiempo, allá por los 80 del siglo pasado, el premio de poesía Pedro García Cabrera le abrió las puertas de la literatura regional, y le pregunto cómo analiza su evolución personal desde sus primeros textos hasta ahora. Dice que, en un principio, escribía bajo la fascinación imaginativa, desconocedora de estéticas poéticas que más tarde descubrió,  libre de influencias externas, presentía la poesía como un experimento, un pretexto para indagar el mundo y, de camino, exteriorizar la rabia. Más tarde, añade, “aprendí a mirar con otros ojos el entorno que hasta ese momento sentía hostil y, por consiguiente, transformar desde el interior la respiración de las cosas y transcribir su gemido me tocó la intuición alterándolo todo; ahora entiendo que el alrededor comunica; tengo la tendencia a ejercer de canal. De esta forma ambigua, casi íntima, me había relacionado con la escritura desde chica; así que un día envié esos poemas al García Cabrera y este concurso evitó que se hicieran fango; se publicó Casta de rosas ausentes, mi primer poemario que sobrevivió y me facilitó el despegue.”

Le pido que me hable de un libro que está en puertas y se expresa así: La escritura de La voz alrededor, mi próxima publicación, se agarra con incertidumbre al mundo sin descartar nada; las sensaciones percibidas alteran la conciencia de las cosas entablando un diálogo, sin jerarquías, con la naturaleza a la que se le reclaman respuestas para calmar la frustración, sin disfrazar la violencia de estrategia frágil; aquí es bien tangible, casi con descaro, el ruido de la perplejidad. Y de un modo atrevido, hay una indagación sobre el proceso creativo, quizá se trate de una intrusión deshonesta, pero ahí está.

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Risco Caído y la cultura prehispánica: un chute de autoestima

El sentido de identidad va unido al sentido de pertenencia. Somos un pueblo atlántico disgregado por la geografía y con frecuencia aparece el sentimiento de nuestra pérdida, la famosa magua que se conjuga con el humor agridulce y una visión algo dramática de la existencia, contrapesada eso sí con la alegría de vivir que proporciona el clima. La declaración de la Unesco elevando a la categoría de Patrimonio de la Humanidad las llamadas Montañas Sagradas de Gran Canaria ha sido un chute de autoestima, nos ha revelado el alto grado de conocimiento que poseían los primitivos habitantes de la isla, y supone por tanto una revalorización de los ancestros norteafricanos y bereberes que han sido el punto germinal de nuestro pueblo. Ahora, que seguimos siendo una cultura oscurecida y no suficientemente valorada, esta declaración reivindica una parte de nuestra memoria. Esa cueva iluminada por el sol posee un buen grado de conservación y está enclavada en un prodigioso espacio de cumbres, pero también aporta un gran cambio en la información acerca del nivel de conocimientos de la antigua sociedad insular, mucho más elevado del que se suponía hasta ahora. En esta cueva el sol atraviesa el espacio mediante una esfera realizada por los antiguos canarios e incide en los grabados de triángulos. Se trata de un calendario agrícola en relación con los astros, y que es visible en los equinoccios de primavera y de otoño.

Chute, según la Academia, proviene del inglés y tiene un significado futbolístico y también otro relacionado con la inyección que se aplican los drogadictos. Y, por añadidura, podemos entender que un chute de autoestima es un golpe de alegría, de reconocimiento de nuestra singularidad más allá del síndrome de lejanía y de olvido. Esa cueva tallada de Risco Caído, todo ese legado, genera un vuelco en la percepción de nuestra historia. Los medios de comunicación han señalado que la protección de uno de los yacimientos prehispánicos más espectaculares del archipiélago significa un empujón importante a los trabajos de muchos arqueólogos e historiadores que pugnan por potenciar y rescatar a una cultura ancestral, misteriosa y única, que conformó el origen del actual pueblo canario, tras un largo proceso de fusiones y mestizajes con pueblos europeos, sin obviar el componente sentimental, de idioma y costumbres, que ha tenido la emigración de ida y vuelta con América. Es muy significativo que, a pesar de la pequeña extensión, las islas ya cuentan con la declaración de cinco patrimonios mundiales: los parques de Garajonay y el Teide, la ciudad de La Laguna y el silbo gomero, como patrimonio cutural inmaterial, y ahora Risco Caído y las cumbres adyacentes. Hay otras iniciativas en marcha, como la petición de patrimonio cultural inmaterial para la Bajada de la Virgen de las Nieves en la isla de La Palma.

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La añoranza de Anelio Rodríguez Concepción

Anelio es uno de los valores trascendentes de la literatura escrita en Canarias. Doctor en Filología Hispánica y profesor de lengua y literatura en secundaria, es poeta, autor de libros de relatos cortos, ensayista y pintor. Entre 1995 y 2005 dirigió la revista La Fábrica (Miscelánea de arte y literatura). Ha compaginado esporádicamente la escritura con la pintura, no en vano es sobrino de Francisco Concepción, el retratista de Taburiente. Entre otros reconocimientos, ha ganado el premio Ciudad de Santa Cruz de Tenerife con un libro de cuentos y el Tiflos, convocado por la ONCE. Empezó con la poesía y pronto publicó La Habana y otros cuentos, 1990, veinte historias cortas que le pidió Elsa López.

-¿Podrías sintetizar la evolución de tu obra, poemas, pintura, narrativa, animador de páginas literarias, hasta tu reciente Historia ilustrada del mundo?

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La carajera de los pactos imposibles

Según el más alto órgano judicial de nuestro país, Franco fue jefe del Estado desde que vino al mundo. Ya el 1 de octubre del 36 merecía esa alta consideración aunque el presidente legítimo era Manuel Azaña y estábamos tan solo en el comienzo de la triste guerra civil. Así que el Tribunal Supremo, supremo reducto de la imparcialidad, tiene claro que por ahora el caudillo no debe salir del Valle de los Caídos. Y si sale debe ir a La Almudena, entrando bajo palio, naturalmente, como lo hacía durante décadas, pues esa catedral es el sitio más que adecuado para que reciba la máxima veneración popular. Recordemos que la iglesia de El Palmar de Troya, con el papa Clemente, lo declaró santo. Como todos los césares romanos, no en vano estaba investido por la gracia divina, igual que los reyes.

Estamos atravesando días de alucinaciones, porque la carajera que montan nuestros políticos se enreda un día sí y otro también.  Con los ilustres ciudadanos que tenemos como líderes políticos, no será extraño que el panorama de los pactos de nuevo resulte más que complicado. Mucho nos tememos que las semanas vayan pasado con los consabidos pulsos y ninguneos, yo no voy a apoyar a aquel, ni me voy a juntar con este otro, de lo cual se deduce que incluso nos amenazan con irnos a nuevas elecciones, una, dos y tres. Se supone que los receptores de los votos recién depositados deberían reflexionar acerca de los intereses públicos, sobre el servicio a la colectividad, y deberían hacerlo más allá de sus simpatías o antipatías personales, más allá de las operaciones de acoso y derribo, más allá de las querellas de salón, las cuchilladas y las venganzas. Con el desaliento pisándonos los talones, tal vez sucede una cosa muy simple: la democracia representativa no servirá para mucho si tenemos presente la tendencia a la banalidad de una parte notable de los políticos, su escasa seriedad a la hora de representar a los votantes.

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Envejecemos a marchas forzadas

Uno de los grandes retos de los países desarrollados es el progresivo envejecimiento de la población. Esto afecta a las pensiones, a la productividad, a los salarios, a la inflación, a los tipos de interés, a la sostenibilidad del sistema y a la propia composición social, sin que debamos pasar de largo el capítulo esencial de la elevación de los gastos en sanidad. Con la drástica caída de la natalidad vamos, de manera acelerada, hacia una sociedad de ancianos y, como la esperanza de vida se alarga, ya no es tan raro tener a nuestro alrededor personas con 90 o más años. La gente que llega a los 100 se está acrecentando de año en año, a ello contribuye la mejor atención sanitaria, el progreso de los tratamientos hospitalarios, la calidad de los medicamentos. En Canarias las islas más occidentales son las que padecen en mayor medida este problema; la más envejecida es El Hierro, seguida de La Gomera y en tercer lugar La Palma. Algunos agoreros, en plena fiebre de optimismo, llegan a afirmar que la vida humana puede dilatarse más allá de los cien años, y hasta hay quienes sueñan con el hecho de que los progresos médicos y tecnológicos nos acerquen a la quimera de la inmortalidad. 

Está claro que el hecho de que vivamos más años y que la natalidad sea tan baja complica la situación. Está bien que la esperanza de vida se haya alargado, es bueno llegar a viejo pero no es lo mismo un anciano que pueda valerse por sí mismo que otro en silla de ruedas y que padezca las enfermedades degenerativas que tanto abundan con la mayor edad. Es bueno que la gente viva más años, pero si la calidad de vida de esta ancianidad no es buena nos hallamos ante un proceso poco eficiente. Las sociedades desarrolladas de Europa y Norteamérica tienen el mismo problema del envejecimiento, y por ello necesitan inmigrantes que refresquen la pirámide poblacional. África y Asia, en cambio, tienen una elevada natalidad que redunda en una mayoría de población joven. Sostiene la Unesco que el continente negro no será capaz de ofrecer un buen nivel de vida a sus residentes hasta dentro de más de un siglo, por lo cual seguirá enviando importantes flujos de población hacia las naciones europeas. Cuando el hambre aprieta y no hay futuro, la gente no tiene miedo a subirse en las pateras aunque ello signifique pagar un alto coste a las mafias del transporte y también jugarse la vida. 

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