eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Luis León Barreto

Luis León Barreto (Los Llanos de Aridane, 1949), licenciado en Periodismo por la Complutense, ha sido subdirector de La Provincia, director del Club Prensa Canaria, jefe de Prensa del Cabildo de Gran Canaria. Premio de novela Blasco Ibáñez por 'Las espiritistas de Telde' (1981), traducida al rumano, alemán, inglés, italiano y francés. Premio de novela Pérez Galdós por 'Ulrike tiene una cita a las 8' (1976), premio Julio Tovar de Poesía, Santa Cruz de Tenerife, 1970, por 'Crónica de todos nosotros', premios de periodismo Leoncio Rodríguez, Víctor Zurita, León y Castillo. Autor de casi 30 libros: novelas, relatos, novela negra, cuentos para niños, ensayo, poesía. Figura en importantes antologías, así en 'Cien años de cuentos (1898-1998). Antología del cuento en castellano', de José María Merino, Alfaguara, Madrid, 1898, y en 'Kanarska kratka prica', antología de narradores publicada en Zagreb, Croacia.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 6

Robots para cuidarnos cuando viejos

Había una película con un título cruel, No es país para viejos, de los hermanos Coen, con Javier Bardem en papel estelar. Estamos dando pasos acelerados hacia la desmembración familiar y este es un fenómeno que nos va a afectar cada vez en mayor medida. Pasas por una calle céntrica y te das cuenta de que hay viviendas con las puertas y ventanas cerradas. En muchos pueblos del interior de las islas las casas vacías que se van cayendo de puro viejas llegan a ser la mayoría. Y hay personas mayores que viven solas. Dicen los números que al comienzo de la década de los 80 las mujeres mayores que vivían solas en este país no llegaban al medio millón pero desde entonces se han multiplicado por tres. Las mujeres viven más años que los hombres, actualmente en España son 1,4 millones de mujeres que viven solas por solo 0,6 millones de hombres. Que cada vez más personas mayores vivan solas es un fenómeno con varias causas, y la más importante es que el número de hijos ha ido disminuyendo de manera alarmante. La mayoría de los españoles considera que hoy se atiende peor a los padres mayores que en las generaciones anteriores. Se tiene poco contacto con los familiares de más edad, el envejecimiento de la población se dispara porque crece la expectativa de vida, y lo que más crece es el número de mayores de 80 años. Parece que las mujeres llegan mucho más a edades avanzadas, pero lo hacen en peores condiciones de salud que los varones. Es frecuente que las inmigrantes latinoamericanas consigan trabajo como cuidadoras de personas mayores, y se piensa que en el futuro habrá robots que podrán ayudar en este mismo sentido.

Canarias envejece: los mayores de 64 ya superan a los menores de 16, y este es un país cada vez más envejecido. Las islas eran hasta hace poco una de las regiones con más jóvenes, pero la natalidad ha caído. En tiempos de Franco había unos premios de natalidad que inevitablemente iban a provincias andaluzas y a Canarias, en el sur de Gran Canaria había familias con 18, 20 y 22 hijos. Debe ser que el dictador se había dado cuenta de que vivíamos en un país casi vacío, y hasta hace poco éramos una sociedad en plena expansión, con potencial para crecer. Ahora mismo las regiones más envejecidas son Asturias, Galicia y Castilla-León, mientras que Ceuta y Melilla, Murcia, Andalucía y Baleares son las que tienen más jóvenes. Y España es uno de los países que destina menos recursos al cuidado de las personas mayores, tenemos uno de los menores índices de plazas residenciales para mayores de toda Europa. La tasa queda por muy por detrás de la de naciones del entorno como Francia, Alemania, Suecia o Reino Unido. España también está a la cola en plazas de hospital para enfermos crónicos, según el mismo informe de Antares de 2014, que califica de inquietante la gestión del proceso de envejecimiento en España, donde los mayores suponen ya hasta el 70 por ciento del gasto sanitario. Se ha investigado poco sobre la soledad y su repercusión sobre la salud, pero sí se sabe que los hombres mayores que viven solos se suicidan con mayor frecuencia que las mujeres.

Seguir leyendo »

La Justicia en España es injusta

Parece que los jueces ahora están muy activos dictando sentencias ejemplares contra políticos corruptos mientras las mujeres se han movilizado para protestar contra la sentencia de La Manada, no es la primera vez que veredictos llamativos incendian al personal. Se dictan resoluciones que aparentemente están contra el sentido común, contra la lógica, contra la apreciación de la sociedad, pero también hay que decir que hay profesionales que razonan que en La Manada no hubo violación, y lo argumentan con sus superiores criterios basados en una legislación dudosa, la nuestra. En apariencia, hay jueces que llevan a las sentencias sus prejuicios, que están en conflicto con la evolución de los valores, falta perspectiva de género, las reglas del juego son ancestrales y perpetúan la tradición, el viejo patriarcado. Todo lo referido a la regulación de la sexualidad está fuera de onda, se ignora el papel actual de la mujer, su pelea por la igualdad, su lucha por afirmarse en un entorno hostil. Por tantas razones, los hombres tendríamos que pedir disculpas a las mujeres que nos rodean. Además frente al aparato judicial la gente tiene la impresión de que los políticos, los banqueros y en general los deshonestos y los poderosos tienen una coraza de protección que les da inmunidad. También hay jueces que quieren ser estrellas mediáticas, otros que se meten en escándalos, como el juez Alba, investigado entre otras cosas por conspirar contra la jueza Rosell.

La transición no logró poner a la Justicia en los nuevos tiempos por falta de medios técnicos, por escasez de personal, por una legislación anquilosada, por el machismo subyacente en parte del aparato y la organización. Ahora tenemos una vez más la percepción de que la Justicia en España es muy lenta y mala, no hay trato igualitario, no existe la imparcialidad. Tenemos, además, un sistema penitenciario que permite poner en la calle a los culpables cuando han cumplido una pequeña parte de la pena, los culpables tienen múltiples beneficios y hay poca consideración a las víctimas. En Canarias conocemos la volatilidad de los jueces, y esta circunstancia hace que los procedimientos se alarguen hasta límites tercermundistas.

Seguir leyendo »

Sanmao y la felicidad imposible

Echo Chen, más conocida por Sanmao, la escritora china (1943-1991) fue esa mujer menuda y hermosa, alegre y trágica a la vez, pájaro en libertad escurridiza, que estuvo entre nosotros sin que nos enterásemos demasiado, que escribió para sus paisanos sus experiencias en el Sáhara, Telde, Tenerife, la isla de La Palma, en Barlovento el monumento a la memoria de su marido. Y que dejó para la posteridad cosas íntimas y cosas demoledoras, llenas de amor, de ternura, de crueldad, de la pasión de vivir. Tantos años después hemos podido leer dos libros marcados por las emociones: Diarios del Sáhara y Diarios de las Canarias, traducidos hace poco por la editorial Rata, de Barcelona. Una mujer triste, permanentemente tocada por la melancolía, con una vida tan desgraciada que acabó quitándosela cuando solo tenía 48 años y era una figura pública en su país. Tan ingenua y desprendida que fue una eterna compasiva, regalaba y regalaba, nunca valoró lo material. Sanmao, pájaro rebelde, mujer iluminadora, tierna y terrible, nos cuenta la verdad de la vida en el Sáhara en años de confusión y lo hizo sin pelos en la lengua porque gozaba un sentimiento de emancipación adelantado a su tiempo y vino del otro lado del mundo para dejarnos una literatura vivencial, de trato directo con el lector. Se adorna con citas de poetas y filósofos de su país, que vivieron en siglos lejanos pero que aportaron un cuerpo de pensamiento muy valioso. Porque lo más importante de la obra de Sanmao es el espíritu de cercanía que transmite, su candidez, su generosa disponibilidad para ayudar a los demás. Y las muchas decepciones que debió padecer, la brutal sinceridad de sus Diarios del Sáhara, un libro en el que nadie queda libre de culpa: ni España, ni Marruecos, ni los saharauis, ni siquiera el Frente Polisario.

Sincera, descarnada y entrañable, así es su obra. Escribía por pura necesidad, y a veces lo hacía de manera arrebatada. Tiene relatos magistrales, como Crónica de la boda, El esclavo mudo, Un restaurante en el desierto y sobre todo El llanto de los camellos, que cierra el libro del desierto con una escena de violencia extrema, la chica saharui violada y asesinada por sus propios compatriotas, una escena turbulenta en los días más confusos del territorio. Solo escuchaba los quejidos de los camellos que llegaban desde el matadero. Cada vez se oían más y cada vez más fuerte. El ambiente se fue llenando poco a poco del eco descomunal del llanto de los camellos, que me envolvió como si fuera un trueno.

Seguir leyendo »

Mayo del 68, los años de la iniciación

Hace 50 años Francia era un país próspero y mandaba un general a quien Franco admiraba. Francia era un país que, con su Revolución a finales del XVIII, iluminó a Europa y al mundo, era la Ilustración, la novelística de Camus y el pensamiento disidente de Sartre, era Brigitte Bardot, Marguerite Yourcenar, era una gran literatura, era un cine diferente, Marguerite Duras, Françoise Sagan, la Nouvelle Vague, Jacques Brel, Juliette Gréco, Johny Holliday, Silvie Vartan y la Hardy, aquella chica que cantaba Tous les garçons et les filles. Francia nos enseñó el impresionismo, el existencialismo, el surrealismo, allí la Generación Perdida de EEUU, allí Picasso. Y, de pronto, en mayo estalló la revuelta: barricadas en las calles, pintadas anarquistas, algún muerto. Protestas contra la guerra de Vietnam que sacudieron las universidades en EEUU y Francia con su Vietnam particular, la guerra de Argelia. Los jóvenes cuestionaban la sociedad de consumo, el imperialismo y la política tras la segunda guerra mundial. En Nanterre, la periferia parisina, los estudiantes liderados por un joven alemán, Daniel Cohn-Bendit, denunciaron listas negras de alumnos, pedían residencias universitarias mixtas y nuevos métodos pedagógicos. La protesta se trasladó a la Sorbona y su rector recurrió a la policía, 600 detenidos y mucha violencia. Ardía el Barrio Latino, en el distrito quinto, gases lacrimógenos, cócteles molotov. Seamos realistas, pidamos lo imposible, dijo Herbert Marcuse. En solidaridad con los estudiantes, los sindicatos llamaron a la huelga general el 13 de mayo, el mayor paro de la historia del país.

La imaginación al poder, reclamaban los libertarios. Pero en la novela El gatopardo, de Lampedusa, el protagonista dice: Hace falta que algo cambie para que todo siga igual. Esto es lo que sucedió, casi todo siguió igual. Cierto que allí comenzó la movilización del feminismo, cierto que la izquierda encontró un referente que resultó volátil, en España seguimos padeciendo a nuestro dictador particular. En EEUU el movimiento hippie mandaba mensajes en favor de la vida comunitaria y contra la mentalidad burguesa, en México hubo movilizaciones y matanzas estudiantiles. Luego en Portugal vino la Revolución de los Claveles. Y seguimos admirando las libertades, el cine libre, la literatura libre, la sociedad tolerante. Mayo del 68 no fue una revolución pues el poder siguió en su sitio, pero sí tuvo repercusión en el plano de las costumbres. El capitalismo lo digiere todo, la vida lo tritura todo, el tiempo lo cura todo. ¿Fue un fracaso Mayo del 68? Sí, y no. ¿Acaso vivir es un fracaso, que conduce a la Nada? Los blindados soviéticos dieron por terminada la Primavera de Praga en agosto, Richard Nixon fue elegido presidente de Estados Unidos en noviembre. Para muchos, ese movimiento, con lemas como “la imaginación al poder” o “prohibido prohibir”, tuvo consecuencias sociales y políticas. Para otros la imaginación no llegó al poder, ni las guerras dejaron paso al amor. “La derecha vivió mayo del 68 como un caos pasajero que conviene olvidar”, señaló Felipe Sahagún. Parte de la izquierda, como recuerda Alain Touraine, sigue viéndolo como la semilla de la que han germinado avances: la liberación de la mujer en Occidente, el protagonismo creciente de la sociedad civil, los derechos sindicales. Supuso también el derecho a la igualdad, la consolidación del aborto y de la contracepción. Francia es un país admirable, el otro es el Reino Unido. Ambos trajeron el progreso y el libre pensamiento; fueron colonizadores de medio mundo, y se nota en África, el continente de al lado, al que miramos de soslayo.

Seguir leyendo »

La Prisión Permanente Revisable y los esperpentos nacionales

Desde que a aquel gallego llamado Ramón María del Valle Inclán inventó el término esperpento, muchos han sido los esperpentos que han pasado rozándonos. Según la Real Academia, el término designa a persona, cosa o situación grotesca o estrafalaria. También nombra la concepción literaria creada por el gallego hacia 1920, en la que se deforma la realidad acentuando sus rasgos disparatados. En Luces de bohemia el personaje Max dice “Deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.” Lo explicó así el escritor: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con  una estética sistemáticamente deformada. España es una deformación grotesca de la civilización europea”. 

Es decir, nos hallamos ante algo deforme, espantoso e inaceptable para referirnos a hechos de la vida diaria. Los expertos dicen que el término es de origen incierto, aunque aparece como adjetivo en algunas novelas de Galdós. Lo que está claro es que España es un país en el que abundan los disparates: en la vida nacional, en la política, en la economía, en la sociedad. Esperpéntico es el proceso de la independencia y la república catalana, trabajado desde hace tanto tiempo aprovechando el estatuto de autonomía, dándole la vuelta, sembrando el rencor desde los colegios y desde los medios de comunicación. El filósofo Ortega dijo que lo que impulsa la creación de verdaderas naciones no es la fuerza, ni obligar y ni siquiera convencer, sino que debe haber “un proyecto sugestivo de vida en común.” Después del uso y abuso de nuestras autonomías, luego de que las autonomías crearan sus superburocracias y sus excesos normativos, luego de que el idioma castellano o español sea ninguneado en varias de ellas, después de que hayan florecido los nacionalismos excluyentes, deberíamos preguntarnos si tenemos ese proyecto.

Seguir leyendo »

En el tanatorio

Anda uno por una edad en la que con frecuencia ha de visitar algún tanatorio para despedir a algún amigo más o menos cercano, más o menos próximo. El tanatorio es un ritual en el que la gente procura hablar mucho, la gente se escaquea hacia la cafetería, la gente recuerda cosa de tiempos remotos, aquellos cumpleaños, aquellas Navidades, aquellas fiestas familiares cuando tenían veinte años menos, aquellos veranos, aquellas procesiones de Semana Santa. La gente habla de sus hijos, de los trabajos o sinsabores de sus hijos, y de la alegría infinita de tener nietos, que tanto alegran la vida. En los velatorios la gente habla de fútbol o de parrandas viejas, de lo bien que se pasaba cuando el difunto se echaba unas copas o jugaba al ajedrez o cantaba folías o tocaba el timple o practicaba algún deporte o hacía senderismo. Incluso se cuentan chistes, con tal de alejar la idea de que la extinción nos acecha en cualquier esquina, en cualquier día del año. Impresionan muchos esos duelos con gente del campo, en los que acuden todos los familiares y los conocidos y los amigos de los amigos, porque en la cultura rural un entierro es una cosa grande, que toca a todos, casi es una cuestión tribal y hasta aparece algún concejal. En la cumbre de Gran Canaria, en los pueblos de Tenerife, en La Palma y otras islas consideradas menores, los entierros convocan multitudes. En cambio en la gran ciudad la mayor parte de los velatorios se hacen con muy poquita gente, nadie conoce al vecino que vive en la puerta de al lado y por eso acuden solo los familiares más cercanos, y no siempre todos, por cuanto las familias no son como antes. Da pena ver esas salas con cuatro o seis personas, ante soledad tan inmensa los familiares echan el cierre a las diez o las once de la noche, pasó al recuerdo el quedarse toda la noche. Tal vez el fallecido se separó de su primera mujer, tal vez se juntó con otra, o al revés, y entonces rondan la animosidad y la inquina, hasta alguna vez hemos visto la escena menos querida: cuando alguien quiere que otro alguien se vaya, cuando te piden que llames a Seguridad, y el de Seguridad te replica que aquello es un sitio público y que si quieres echar a alguien debes llamar tú mismo a la policía. Y todo se olvida.

Lo que más impresiona es cuando el ataúd cae en el interior del horno, y salta la llamarada que devorará el cuerpo. El fuego purificador, el fuego que todo lo limpia, el fuego que te reduce a la ceniza más elemental. Da un poco de grima saber que luego han de machacar los huesos, porque los huesos resisten al fuego y habrá que desbrozarlos, reducirlos al polvo que te dan en una vasija para que lo eches al mar o lo espolvorees en un pinar o incluso lo guardes en un cementerio. Los crematorios son cosa moderna, no todas las religiones ni todos los países los aceptan; la incineración es cosa anglosajona con raíces remotas en otras culturas. Los budistas y los hindúes celebran cremaciones desde el fondo del tiempo, no les importa que el cuerpo se destruya porque confían en la reencarnación. Los musulmanes no van por ese camino, tampoco pueden ser enterrados junto a gente de otras religiones, y los judíos tampoco, entre musulmanes y judíos incinerar o quemar un cuerpo es acto abominable. Tampoco un cuerpo debe permanecer más de una noche sin ser enterrado, y asimismo está mal visto embalsamar los cadáveres, pues deben descomponerse de manera natural. Impresiona el gigantesco cementerio del Monte de los Olivos, miles y miles de tumbas mirando a Jerusalén porque según los profetas del Antiguo Testamento, cuando llegue el día del juicio universal quienes estén enterrados allí serán los primeros en resucitar. Por cierto: también llama la atención el hecho de que los hebreos no coloquen flores en las tumbas sino que depositan sobre ellas piedras de distinto tamaño. En cuanto al catolicismo, fue aceptando la incineración a regañadientes, porque los cementerios de las grandes capitales ya no daban abasto, no podían extenderse hasta el infinito. No quedó otro remedio que adaptarse a la realidad.

Seguir leyendo »

Extranjeros en Canarias, mezquitas, globalización

Que nuestras islas son una escala en medio del Atlántico y que sus puertos son cosmopolitas son dos verdades consolidadas. Esto nos diferencia de la España interior, compuesta por ciudades con mucho arte y mucha historia pero conservadoras, menos abiertas al mundo. La canariedad es un estado mental basado en el sentimiento, la identidad es dinámica e integradora y se acomoda a los tiempos. Un tópico aquello de la tricontinentalidad, pero sí tiene algo de razón. Nuestro origen norteafricano, nuestra impregnación europea, nuestros caminos de ida y vuelta con América: Yucatán, Texas, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Argentina, Uruguay, etcétera. Las islas atraen a millares de extranjeros que buscan aquí su primera o segunda residencia; urbanizaciones como Ten-Bel en Tenerife o Playa del Hombre en Telde fueron fundadas por belgas y nórdicos, respectivamente. El apogeo turístico es impresionante, si Hawai llegó el año pasado a los 10 millones de turistas, la República Dominicana alcanzó 7 millones pero Canarias pasó de 16 millones.

Según las estadísticas, la mayor parte de la inmigración extranjera en Canarias se concentra en las islas orientales, pero es en Tenerife donde vive el mayor número de extranjeros empadronados, un contingente que supone más del 15 por ciento de la población total. En la isla del Teide son mayoría los británicos seguidos de italianos, alemanes, rusos, venezolanos, colombianos, cubanos, argentinos, chinos y hasta hindúes y filipinos. En valores relativos, es Fuerteventura la isla donde más extranjeros hay, casi el 30 por ciento de la población total; los musulmanes se concentran en Lanzarote y Fuerteventura, el año pasado en Lanzarote Mohamed fue el segundo nombre de recién nacidos. La pérdida de natalidad está compensada por la aportación de foráneos. En Arona, sur de Tenerife, se concentra una variada gama de nacionalidades, algo parecido sucede en La Oliva y otros municipios de Fuerteventura. En Aridane el porcentaje de extranjeros residentes fijos o temporales supera en mucho el 15 por ciento de la población. En Gran Canaria los extranjeros se agrupan en la capital, San Bartolomé de Tirajana y Mogán, curiosa la abundancia de noruegos en Mogán, más de 1.600. En las islas orientales es mayor la presencia de africanos: marroquíes, senegaleses, etc. Hay unas cuantas mezquitas instaladas en garajes o locales inadecuados, habría que autorizar la mezquita cerca de la Avenida Juan Carlos I en la capital grancanaria, pues obviamente no podemos asociar a los musulmanes con los terroristas, del mismo modo que no todos los cristianos fueron cruzados ni partícipes en la Inquisición.

Seguir leyendo »

Jerusalén, las piedras y los lamentos

El país es abrupto, una sucesión de montes, valles, cuevas, palmeras, olivos y naranjos, desiertos y llanuras fértiles, el lago llamado Mar de Galilea y al sur el Mar Muerto, el lugar más profundo de la Tierra. Cuando vienes desde el sur hacia Jerusalén, te das cuenta de que estás salvando un gran desnivel, dentro de la propia capital hay también muchas escalinatas y cuestas. La primera noche que fuimos al Muro de las Lamentaciones, jueves, había una multitud que lanzaba vigorosas imprecaciones junto a la pared del Templo, cabeceaba, se movía con frenesí mientras leía y hasta vociferaba los libros sagrados junto a sus niños; el viernes, el sábado y el domingo casi nadie.

Impresiona llegar a un lugar con cinco mil años de historia, que acumula tantos acontecimientos, tantas invasiones seguidas de destrucciones y conflictos, y que además es un referente espiritual para la mayor parte de la humanidad, las tres religiones monoteístas. La ciudad es patrimonio de la humanidad desde 1981, y cuando la divisas desde el Monte de los Olivos buscas las dos cúpulas grises del impresionante Santo Sepulcro y la muy visible cúpula dorada de la Explanada de las Mezquitas; los musulmanes creen que desde allí Mahoma subió a los cielos, acompañado por el ángel Gabriel. El edificio fue construido entre los años 687 y 691, más de trece siglos lo contemplan. Los judíos y los cristianos afirman que allí Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac pero Dios lo evitó enviando un cordero, conservan la piedra en la que sucedió tal hecho. En el lugar se alzó también el Templo de Salomón, del que solo queda el Muro de las Lamentaciones.

Seguir leyendo »

La crisis de las humanidades, la sociedad posthumana

No es la educación una prioridad para nuestros gobernantes. Si Finlandia marca la pauta en cuanto a excelencia docente, nuestro país se queda bastante por debajo de la media. El célebre pacto educativo, que debería ser cuestión de Estado, sigue ausente de la agenda de los partidos. Y por ahí la supresión de la Filosofía, la devaluación de las antiguas Ciencias Sociales, la falta de comprensión lectora, la escasa motivación del alumnado. Será difícil ver a nuestros jóvenes con un libro en la mano en vez de un móvil, será difícil que su expresión verbal llegue más allá de las 200 palabras de los guasaps. Hay quienes opinan que la culpa no es de las nuevas tecnologías sino de la mala literatura que circula por ahí, pero el asunto debe ser más complejo. Jerónimo Saavedra, que fue ministro de Educación, a la pregunta de por qué la educación es la medida de todas las frustraciones de España, opina que “se ideologizaron temas que no debían ideologizarse. La educación en ciudadanía es un ejemplo, la Formación Profesional es otro, ideologizamos el debate en vez de copiar la FP de Alemania. Podríamos pactar para mejorar los errores”.

Los empresarios reclaman una reforma profunda de las universidades, que deberían no estar al capricho de sus profesores, gestores y empleados sino al servicio del contribuyente y de las familias que confían en ellas para edificar el futuro profesional de los alumnos. Una universidad más vinculada a la gente de a pie. Reclaman flexibilizar las políticas de contratación e investigadores, potenciar los incentivos para la transferencia de conocimiento y mejorar la internacionalización. Nuestras universidades son endogámicas, en su interior se desarrollan clanes en permanente discrepancia, no son hábiles en captar la inteligencia sino en fomentar la mediocridad y tras la crisis se han quedado con un profesorado envejecido. Hace poco se hicieron públicos los datos referidos a la ULPLGC y a la ULL, y –como casi todas las universidades del país– eran devastadores. Pero lo mismo sucede con la media de edad de los médicos, y con los bomberos, guardias civiles, policías nacionales y locales, etc. pues la crisis nos ha privado de la incorporación de gente joven. La caída de la natalidad hace que la población retroceda, la sociedad envejece a marchas forzadas, y a los profesionales que la sirven les sucede lo mismo. Entretanto, el paro juvenil es una tendencia lejos de ser corregida. Si nuestros jóvenes no pueden emanciparse hasta pasados los 30, y reciben unos salarios inadecuados por trabajos en precario ¿qué futuro tenemos?

Seguir leyendo »

A vueltas con la Patria

Hay grandes palabras, y Patria es una de ellas. La Patria designa la tierra paterna, el lugar natal o de acogida al que una persona se siente ligado por vínculos poderosos. Patria: cuántos desastres se han cometido y todavía se cometen en tu nombre. Recordemos aquel lema de Todo por la Patria, que figuraba o todavía figura en los cuarteles de la Guardia Civil. De esta palabra viene el patriotismo, que en su justa medida es un sentimiento necesario. Lo que sucede es que a veces el concepto Patria ha tenido un uso propagandístico y exaltado que ha propiciado innumerables desastres. Es admirable como los vascos luchan por su patria, me dijo en su día Antonio Cubillo, el fundador de aquel movimiento independentista canario que nos queda tan lejos en la memoria, el MPAIAC. Sí, el deseo de la Patria cimentado en tanta sangre, pensé. ¿Cómo puede justificarse una Patria construida sobre asesinatos, secuestros y chantajes?

Si la banda ETA mató a casi 850 personas, mayoritariamente guardias civiles pero también policías nacionales, ertzainas, empresarios, políticos, jueces y hasta periodistas, y el conflicto de Irlanda del Norte originó más de 3.500 muertos; con estos datos nos hallamos ante dos expresiones del odio y la intolerancia que por fortuna la historia ha dejado atrás. Pero tenemos otro ejemplo que superó a estos dos: las guerras civiles con masiva limpieza étnica, los genocidios contra víctimas musulmanas, serbias y croatas, los exterminios basados en las diferencias religiosas, étnicas y culturales que agitaron líderes de una y otra orilla, los desaparecidos, las violaciones, los fusilamientos en masa, las fosas comunes y los campos de concentración tras la caída de la antigua Yugoslavia. Un horror que el continente creía haber dejado atrás pero que tan solo en el conflicto de Bosnia-Herzegovina (1992-1995) produjo más de cien mil víctimas, y los peores crímenes desde la II Guerra Mundial. Los horrores del nacionalismo, con la excusa de la patria. Y al final, el único camino viable: la lenta reconciliación, la necesaria cura de las heridas todavía frescas, la construcción de un futuro en paz.

Seguir leyendo »