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Luis León Barreto

Luis León Barreto (Los Llanos de Aridane, 1949), licenciado en Periodismo por la Complutense, ha sido subdirector de La Provincia, director del Club Prensa Canaria, jefe de Prensa del Cabildo de Gran Canaria. Premio de novela Blasco Ibáñez por 'Las espiritistas de Telde' (1981), traducida al rumano, alemán, inglés, italiano y francés. Premio de novela Pérez Galdós por 'Ulrike tiene una cita a las 8' (1976), premio Julio Tovar de Poesía, Santa Cruz de Tenerife, 1970, por 'Crónica de todos nosotros', premios de periodismo Leoncio Rodríguez, Víctor Zurita, León y Castillo. Autor de casi 30 libros: novelas, relatos, novela negra, cuentos para niños, ensayo, poesía. Figura en importantes antologías, así en 'Cien años de cuentos (1898-1998). Antología del cuento en castellano', de José María Merino, Alfaguara, Madrid, 1898, y en 'Kanarska kratka prica', antología de narradores publicada en Zagreb, Croacia.

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Envejecemos a marchas forzadas

Uno de los grandes retos de los países desarrollados es el progresivo envejecimiento de la población. Esto afecta a las pensiones, a la productividad, a los salarios, a la inflación, a los tipos de interés, a la sostenibilidad del sistema y a la propia composición social, sin que debamos pasar de largo el capítulo esencial de la elevación de los gastos en sanidad. Con la drástica caída de la natalidad vamos, de manera acelerada, hacia una sociedad de ancianos y, como la esperanza de vida se alarga, ya no es tan raro tener a nuestro alrededor personas con 90 o más años. La gente que llega a los 100 se está acrecentando de año en año, a ello contribuye la mejor atención sanitaria, el progreso de los tratamientos hospitalarios, la calidad de los medicamentos. En Canarias las islas más occidentales son las que padecen en mayor medida este problema; la más envejecida es El Hierro, seguida de La Gomera y en tercer lugar La Palma. Algunos agoreros, en plena fiebre de optimismo, llegan a afirmar que la vida humana puede dilatarse más allá de los cien años, y hasta hay quienes sueñan con el hecho de que los progresos médicos y tecnológicos nos acerquen a la quimera de la inmortalidad. 

Está claro que el hecho de que vivamos más años y que la natalidad sea tan baja complica la situación. Está bien que la esperanza de vida se haya alargado, es bueno llegar a viejo pero no es lo mismo un anciano que pueda valerse por sí mismo que otro en silla de ruedas y que padezca las enfermedades degenerativas que tanto abundan con la mayor edad. Es bueno que la gente viva más años, pero si la calidad de vida de esta ancianidad no es buena nos hallamos ante un proceso poco eficiente. Las sociedades desarrolladas de Europa y Norteamérica tienen el mismo problema del envejecimiento, y por ello necesitan inmigrantes que refresquen la pirámide poblacional. África y Asia, en cambio, tienen una elevada natalidad que redunda en una mayoría de población joven. Sostiene la Unesco que el continente negro no será capaz de ofrecer un buen nivel de vida a sus residentes hasta dentro de más de un siglo, por lo cual seguirá enviando importantes flujos de población hacia las naciones europeas. Cuando el hambre aprieta y no hay futuro, la gente no tiene miedo a subirse en las pateras aunque ello signifique pagar un alto coste a las mafias del transporte y también jugarse la vida. 

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La democracia debe ser renovación

Dice Peter Sloterdijk, pensador alemán, que en el mundo actual la superficialidad se impone a la profundidad. Para Slavoj Zizek, la gente ahora está drogada, dormida, hay que despertarla. Instalados en una cómoda mediocridad, para los ciudadanos del nuevo siglo el ejercicio de pensar se ha vuelto pesado, todos estamos asaltados por la inmediatez, ya no tenemos la actitud mental del reposo y de la observación. La vida actual está llena de pulsiones, centelleos, flashes, mensajes urgentes en la pantalla de un móvil. No tenemos tiempo ni actitud para analizar y profundizar, ya no hay pensadores de lo profundo. Hemos celebrado las nuevas elecciones del 26-M y los resultados no parecen tan simples como nos pudiera hacer ver la primera mirada sobre las cifras, por ello tenemos que alejarnos de la mirada superficial e intentar ir más abajo, a lo profundo. En Canarias, sobre todo, dos y dos nunca suman cuatro pues los pactos postelectorales suelen ser sospechosos. Se pide estabilidad y respeto pero ahora vendrán las negociaciones siempre complicadas, los arreglos que se pueden traicionar a las primeras de cambio, la política no suele ser muy transparente. Nuestra vida política es insegura, siempre hay alguien escondido tras la puerta. De ahí que cada cual admita que puede pactar a la vez con Dios y el Diablo.

La nueva presidenta del Congreso, señora Batet, ha dicho que  la democracia siempre ha tenido algo de espectáculo, pero no debe ser el de los gritos sino el de la fina inteligencia, la brillantez de la oratoria y en la defensa de las posiciones políticas. Lo otro rebaja a los representantes y ofende a los representados. Ninguno de nuestros partidos por si solo representa en exclusiva a España ni a ninguno de sus territorios. Siempre hay un otro legítimo y distinto. Cada uno de nosotros somos del pueblo, pero ninguno somos el pueblo, afirmó la presidenta. Y con respecto a las actitudes de los políticos catalanes que abogan por la independencia es necesario destacar que en el conflicto de Irlanda del Norte, el partido republicano Sinn Féin, que tenía estrechos vínculos con el terrorismo del IRA, está ahora integrado en el gobierno autonómico de Belfast (Irlanda del Norte, Reino Unido). Cuenta asimismo con 23 representantes en el parlamento de la República de Irlanda, y con 7 diputados en la Cámara de los Comunes de Londres, aunque estos no toman posesión de sus escaños porque para hacerlo deberían jurar lealtad a la reina Isabel II. Los catalanes independentistas no tienen reparo, en cambio, de ir al parlamento español y, pese a sus triquiñuelas verbales, juran o prometen acatar la Constitución del Estado al que tanto odian y que sin embargo les permite mostrar sus estrategias.

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Catolicismo en crisis y reivindicación de Natalia Sosa

En octubre de 1931 en el Congreso el presidente de la República Manuel Azaña advirtió que España ha dejado de ser católica, y el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español.Y añadió: “Sería una disputa vana ponernos a examinar ahora qué debe España al catolicismo, que suele ser el tema favorito de los historiadores apologistas: yo creo más bien que es el catolicismo quien debe a España”, y decía esto porque España hizo una gran divulgación del catolicismo en América y hasta en Filipinas. Pero ¿qué está sucediendo en nuestra vivencia de la religión? Según los sociólogos, la fe y sus ritos se desinflan en nuestro país, casi uno de cada tres ciudadanos se declaran ateos, agnósticos o no creyentes, el triple que en 1980, y la cifra se dispara al 50 por ciento entre los jóvenes de 18 a 24 años.Hace 40 años que nuestro país, con la Constitución, acabó con un régimen en el que el catolicismo no era opción sino imposición, el dictador entraba bajo palio en las catedrales y aparecía en las monedas como Caudillo de España por la gracia de Dios. Las nuevas generaciones han crecido en un ambiente distinto, en las grandes ciudades no todos los niños hacen ahora la primera comunión. Quizás España no haya dejado de ser socialmente católica, como proclamó en 1931 Azaña, pero lo cierto es que algo está cambiando y los expertos opinan que una de las razones de la secularización actual es que la doctrina de la Iglesia está anquilosada por estar todavía demasiado centrada en la moral sexual, sin embargo el sexo ha dejado de ser tabú para la mayoría y quién podría convencer a los adolescentes de hoy de que cometen pecado contra el sexto mandamiento cuando inician las relaciones íntimas con apenas 14 o 15 años. Los jóvenes llegarían a la religión si vieran en ella un punto de diálogo, perdón y encuentro, un Dios compasivo y no la idea de un Dios castigador.

Las vocaciones se caen, tanto en hombres como en mujeres. El número de sacerdotes, seminaristas y religiosos continúa en números rojos. La cantidad de ingresos en los seminarios españoles baja cada año. Este curso, solo han entrado 236 alumnos, 46 menos que hace un año. Ello repercute en la ordenación sacerdotal: el año pasado cantaron misa por primera vez 135 curas, 60 menos que hace una década. Atrás quedaron los años sesenta, donde más de 8.000 hombres se formaban en los seminarios españoles y 24.500 oficiaban misa, ahora son 18.164 sacerdotes, un importante descenso. España es el tercer país con mayor abandono de la práctica cristiana en Europa.

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La Palma, del esplendor al estancamiento

Hay lugares que tuvieron un pasado notable en la economía, la cultura y la sociedad y que hoy manifiestan melancolía porque se quedan atrás, su población envejece y disminuye, son lugares poco apetecibles para los jóvenes porque no ofrecen integración. La Palma es un arquetipo, una isla con calidad de vida, el mito de Tanausú, la preservación del paisaje y una economía agrícola que vive de las subvenciones europeas al plátano y en principio no está dispuesta a aceptar un desarrollo turístico significativo. Para Manuel Poggio Capote, cronista oficial de Santa Cruz de La Palma, abundan unos proyectos sobredimensionados de evidente tono especulativo pero el éxito histórico de la isla y, en especial el de su capital, se ha encontrado siempre en la articulación de unas expresiones, unas formas o unas creaciones acordes al tamaño del lugar. En cierta manera, se ha perdido esa percepción por la cual las influencias externas se adaptaban siempre al marco local. Nunca se copiaba directamente lo que venía de fuera; todo se adecuaba y, partir de ello, se generaban nuevas perspectivas, el modo de actuar a la palmera. Ahora hay pocas propuestas en esa dirección.

         Manuel Poggio es hombre muy activo, adaptado al lugar que le vio nacer, impulsor de actividades, generoso y atento a cuanto sucede en su entorno. Es el director de la editorial Cartas Diferentes, un proyecto que surgió en 2005 con la publicación de una revista dedicada a las bibliotecas, los archivos, el libro y acerca de todos los aspectos relacionados con el patrimonio documental, revista que ha ido evolucionando para atrapar el máximo de estudios y análisis. Desde aquel libro dedicado a San Borondón hasta hoy han surgido textos que tratan de preservar costumbres, tradiciones, historias de municipios y entornos.

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El porno y la iniciación sexual de los adolescentes

Una joven médica que ejerce en la sanidad pública en una isla menor, La Palma, nos cuenta su asombro por la proliferación de enfermedades de transmisión sexual entre adolescentes. Chicas de 14 años que van al consultorio una y otra vez porque han tenido un despertar biológico muy temprano, y como la nueva generación ha crecido en un ambiente de libertad de costumbres los chicos y las chicas de ahora mantienen relaciones de promiscuidad a una edad muy precoz. Coincide el asunto con el hecho de que estemos en presencia de muchas familias desestructuradas, en las que los padres ya no tienen el ascendiente ni el control sobre los actos de sus hijos. Tengo entendido que en los colegios se imparten conocimientos sobre sexualidad, pero probablemente no en todos los centros ni de la misma manera. Los adolescentes están muy colgados de las nuevas tecnologías, aferrados al móvil en todo momento. Y en el móvil es muy fácil ver porno a discreción, y resulta que el lenguaje del porno es machista y soez. A las mujeres que salen manteniendo sexo se las denomina zorras, putones, ninfómanas. Es posible que en ese caldo de cultivo sea fácil pasar a ejercer violencia sobre las chicas, novios que pretenden controlar todos sus movimientos, amigos que se creen con derecho a supervisar la vida de sus colegas de sexo opuesto. La madurez sexual precipitada de los adolescentes de ahora no está acompañada de suficiente formación ni de suficiente información. 

Hay portales para obtener sexo rápido y en la sociedad actual se da una hipersexualización que desfigura lo que debería ser realmente el sexo, casi siempre visto ahora como objeto de consumo rápido sin implicaciones afectivas. El porno en el móvil no es el mejor instructor posible, pero es el que los adolescentes tienen a mano. También hemos de constatar que en este entorno el machismo reverdece, porque el porno transmite un modelo en el que la mujer ha de jugar un papel de pasividad, de sumisión incluso. Es un modelo de relación poco igualitario que perpetúa las tradiciones: el varón tiene deseo sexual constante, permanente y la mujer ha de aceptar y satisfacer ese deseo compulsivo. De este modo, las primeras experiencias están marcadas por esta forma de ver las cosas, no son verdaderos coitos sino más bien masturbaciones de dos. En estas pandillas de colegios e institutos siempre aparece el macho alfa, que, al igual que una manada en la selva africana, cree ser adorado por sus hembras. A veces ellas consienten y adoran al macho de la tribu, y en estas circunstancias, no es tan infrecuente que se den agresiones en grupo, imitadas aquí y allá. Tendría que haber más psicólogos y mayor cercanía de los padres para que estas nuevas promociones tengan una idea más exacta de la función de la sexualidad. Los profesionales dicen que los quinceañeros son personas inestables, que sufren muchos cambios hormonales repentinos.  En muchos casos el sexo es como un rito de paso para sentirse mayor. Los adolescentes sienten una presión social muy fuerte al estar en una edad en la que ni son niños ni son adultos y sufren la necesidad, casi ansiedad, de pasar la prueba de la primera vez y sentirse mayores. Las primeras veces son importantes y en el caso de las chicas el apremio aumenta ante la dificultad o incapacidad de decir que no ante la posibilidad de perder la oportunidad y al chico deseado. Los adolescentes forman parte de un grupo social que actúa de forma precipitada. El único tabú que queda es la muerte porque ya el sexo no es un tabú, ya los códigos religiosos se han desvanecido. ¿Quién recuerda hoy aquello del sexto mandamiento que nos machacaron en los oídos de los miembros de mi generación? La mentalidad permisiva se ha ido colando y en el cine y en la televisión y en las series y en la calle el sexo no es pecado ni está prohibido, al contrario: hay un cierto exhibicionismo de todo lo erótico. Cristina Martínez, colaboradora de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), razona que los chavales desconocen su propia sexualidad, su ritmo sexual y conectan con otra persona, normalmente de su misma edad, que les hace cometer muchos errores, entre ellos la mala utilización del preservativo. Estos jóvenes piensan que están por encima del bien y del mal, pillan una borrachera descomunal o tienen relaciones sexuales sin protección… y están seguros de que a ellos no les ocurrirá nada.

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Eutanasia, un debate social

Se ha colado en la campaña un tema que viene de viejo y que no hemos sabido ni podido resolver hasta ahora. Ha habido iniciativas de distintos partidos, pero por la propia vorágine política en que vivimos nunca se ha hecho un planteamiento adecuado y que pueda ser aceptado por la mayoría. He aquí un tema sensible que requiere pactos, en el que se contemplan muy diversas mentalidades: desde el absoluto respeto a la vida a la necesaria resolución de un conflicto que cada vez se presenta con mayor relevancia en la sociedad. Básicamente consiste en que un equipo médico administra fármacos a la persona que desea morir porque está sufriendo una enfermedad grave y sin remedio. Es legal en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y en algunos estados de Estados Unidos. En España con la legislación actual se considera cooperación necesaria para un homicidio, pero hay ya una tolerancia social que determina no enviar a prisión a las personas que intervienen, así sucedió cuando la muerte del gallego Sampedro, cuya amiga cooperante fue a juicio pero terminó siendo absuelta. En Suiza está permitido lo que se denomina suicidio asistido, y se trata de que un profesional médico aconseja al paciente qué fármaco debe tomar para terminar con su vida en ciertas circunstancias. Un científico australiano de 104 viajó a Suiza el año pasado para acabar con su vida.

Los cuidados paliativos son preferidos por profesionales de la medicina para evitar un excesivo sufrimiento al enfermo terminal. Varias comunidades aceptan la muerte digna, así en Galicia una ley permiten que el enfermo o los familiares renuncien al tratamiento si no hay expectativas de mejora o se produce un sufrimiento desmesurado. Los padres de una niña de 12 años con enfermedad perniciosa no recibieron castigo penal cuando pidieron retirar la alimentación artificial que mantenía viva a la pequeña. Mientras llegan los argumentos políticos al Congreso, el debate permanece candente en la calle, entre los expertos y con los testimonios vitales de muchas personas o profesionales sanitarios que conviven en su día a día con la penosa situación de personas dependientes y enfermos terminales en un largo e irremediable sufrimiento. Cuestiones éticas y morales, convicciones y sentimientos religiosos y argumentos jurídicos se entremezclan en un debate inacabado en nuestro país y que ahora se ha colado en la campaña electoral, con el rechazo de los partidos de derechas y la comprensión del otro bloque.                     

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El papa, la España sin paz y sin gente

Con ese tono misterioso que emplea con cierta frecuencia, su santidad el papa ha dicho que no va a venir de visita oficial a nuestro país mientras no haya paz. Quizá algún resquemor haya podido quedar en el fondo de su alma por las muchas expulsiones que la orden de los jesuitas ha padecido dentro y fuera de España, en Europa hubo muchas salidas forzosas de los miembros de su orden religiosa y en nuestro país, según la Wikipedia, tales acontecimientos sucedieron en tres siglos distintos: en el XVIII, en el XIX y en el XX. La última vez fue con la II República, en 1932. Todo el mundo sabe que los jesuitas son una rama particular del catolicismo, gente muy intelectual, gente muy preparada, y que quizá por eso -y sin duda también por los bienes que han atesorado históricamente- molestaban al poder establecido. Cuando los jesuitas eran expulsados, una y otra vez, alguien se quedaba con sus importantes legados. Una persona creyente y cercana manifiesta su propia teoría: es una pena que a los papas los elijan siendo tan mayores, este pontífice ya tiene 82 cumplidos, parece obvio que cuando se llega a una edad avanzada las neuronas flojean y la persona tiene mayor posibilidad de chochear, por ejemplo hace unos días retiró con brusquedad su mano cuando estaba siendo besada por los fieles. El papa, que en su mandato ha deseado alejarse del boato vaticano y por ello ha querido hacer cosas nuevas, no está dispuesto a visitar su país natal y tampoco tiene muchas ganas de venir a España, nación significativa dentro del catolicismo y que emprendió una acción evangelizadora en otras naciones. Otra persona cercana, que es sacerdote, explica que en realidad este pontífice está mal asesorado, tiene en su entorno como consejeros a prelados latinoamericanos y tampoco se lleva demasiado bien con los obispos españoles. ¿Será porque estos tienen una ligera tendencia al Opus Dei, herencia de su predecesor, Juan Pablo II o habrá otra cuestión digamos vinculada a la visión que los pueblos indígenas americanos y hasta el presidente de México tienen de la conquista española en América, y toca la hora de la rebelión y la crítica? Ahora bien, siendo el máximo dirigente de los católicos, el pontífice debería predicar con el ejemplo de sus ilustres precedentes: una exquisita mano izquierda, una exquisita neutralidad, una capacidad de silencio evasivo semejante a la que tuvo Pío XII frente a dos verdaderas desgracias de su época: Adolfo Hitler y Mussolini. Al parecer, también el papa podría haber sido ganado por la causa catalana, ya que doña Ana Colau, el presidente de la Generalitat y otros altos dirigentes lo han visitado en el Vaticano, y de las palabras de Francisco sobre los inmigrantes se desprende una velada condena al gobierno español y un elogio a la Generalitat.

Un asunto que viene de lejos se ha colado sin previo aviso en las elecciones de este final de mes. En plena campaña electoral los poquitos habitantes que quedan en la España interior salen a la calle y dicen aquí estamos, queremos calidad de vida, queremos vivir. El drama de Teruel, Soria, Cuenca y tantas otras provincias es similar al de Artenara, Tejeda o Garafía, por nombrar solo algunos de los muchos municipios canarios que pierden población año tras año. El asunto es complejo, pues uno de cada cuatro municipios de las islas pierden habitantes, sobre todo en La Palma, Gran Canaria y Tenerife. En concreto los municipios que más pierden conforman una nutrida lista en la que incluso figuran dos ciudades capitalinas, Santa Cruz de La Palma y Santa Cruz de Tenerife y un municipio, Tazacorte, que ha perdido casi un tercio de su población en los últimos años. Sin olvidar San Andrés y Sauces, también en La Palma. Y en Gran Canaria no dejamos de citar el colapso poblacional en Artenara, Tejeda o Valleseco. En Tenerife la propia capital ha perdido bastantes miles de habitantes, también pudiera ser que hasta ahora los censos han estado inflados para obtener mayores subvenciones así como para poder presumir de la “gran capital” que el periódico El Día instaba a formar con La Laguna. La lista se completa con Agulo y Hermigua en La Gomera y Frontera y El Pinar, en El Hierro. Las únicas islas cuyos municipios incrementan su población son las más turísticas: Lanzarote y Fuerteventura, donde hay más empleo y también más inmigración, son las islas con menos paro y tal vez las que tienen mayor futuro.

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Montevideo, la Suiza de América, y la fundación de los canarios

Quizá hicimos mal en seleccionar Montevideo como fin de etapa, tal vez deberíamos haber hecho el viaje a la inversa. Porque tras el deslumbramiento que nos causó Buenos Aires, era inevitable que la capital uruguaya pareciera una pequeña postal entrañable y algo desvanecida, pero teníamos interés en conocerla por el papel esencial que tuvieron los canarios en la creación del país, la monarquía española concedió ciertas ventajas para el comercio y a cambio exigió el llamado tributo de sangre, que partieran hacia allá familias isleñas para frenar el incontenible avance de Brasil hacia los territorios despoblados del estuario del Río de la Plata. El avión cubrió los 200 kilómetros de agua dulce en la media hora anunciada, y cuando aterrizamos nos recibió el diluvio universal. El cambio de moneda en el aeropuerto era pésimo y en el hotel nos habían anulado nuestra reserva, no respetaron el bono/voucher que les mostramos y tuvimos que buscar un hotel por nuestra cuenta bajo el aguacero. De manera que no fue una entrada triunfal, para colmo al día siguiente a Rosario Valcárcel la atropellaron en un paso de peatones, porque esta es otra característica uruguaya y argentina, que no se respetan mucho los pasos de cebra y en la parte antigua de la ciudad no existe la señal luminosa que en nuestras ciudades da paso a los peatones, un accidente espectacular que por fortuna solo le causó magulladuras, ni una rotura ni otra complicación, lo cual habría sido terrible habida cuenta de que al día siguiente teníamos que emprender otros vuelos de muchas horas.

Cuando en la calle nos identificamos como canarios, recibíamos la respuesta de “sean bienvenidos”, la gente era cordial. Las familias isleñas que fundaron esta capital de más de un millón y medio de habitantes se desplazaron a la zona de Canelones porque querían ser agricultores, no comerciantes. Siguen dedicándose prioritariamente a la agricultura y la ganadería pero es cierto que, en buena parte, hoy en día se desplazan a trabajar a la capital del país. Los argentinos se burlan del tamaño de Uruguay, lo llaman “el paisito”. Los uruguayos son lentos, un uruguayo es un argentino que se ha tomado dos Valium, nos advirtió el taxista que nos llevaba al Aeroparque. Quizá sea porque ahora la envidia viene del lado argentino. Frente a los 2.766.890 kilómetros cuadrados de Argentina, Uruguay solo tiene 176.220 pero es mayor que Túnez o Grecia y su superficie equivale al doble que Portugal. Argentina es descomunal, su superficie es seis veces España, es el sexto país del mundo tras Rusia, la Antártida, Canadá, EEUU, China, Brasil, Australia e India. La parte vieja de Montevideo que linda con el mar, que en realidad es el río, tiene casas bajas y además una catedral, una Plaza de la Independencia, un soberbio monumento que es el mausoleo dedicado a Artigas, el héroe nacional, y además posee el Palacio Salvo, su mejor edificio que data de 1928 y está ubicado en la principal avenida, la 18 de Julio, justo enfrente del funcional y moderno edificio de la Presidencia donde hasta hace poco residió aquel político tan admirado por su austeridad, José Mujica. Con Mujica la venta de marihuana se hizo legal en todo el país y Montevideo ha sido calificada como la ciudad con mejor calidad de vida en Latinoamérica seguida de Buenos Aires y Santiago de Chile, puesto que ha mantenido desde 2006. Entre 1999 y 2002, la crisis y el corralito argentino afectaron mucho de tal modo que un 40 por ciento de la población quedó bajo el umbral de la pobreza, llegó el colapso del sistema financiero, y, como en España, los bancos tuvieron que ser rescatados. Desde 2005, Uruguay completa 15 años de crecimiento ininterrumpido. Esto sería debido a la estabilidad política, el bajo nivel de corrupción, y la productividad.

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Buenos Aires: fútbol, tangos, libros, bife de chorizo y la maldición

Los porteños son narcisistas porque la suya es una linda ciudad número 1 en el mundo en librerías, puesto que hay más de mil; en estadios de fútbol porque el fútbol es religión en todas las televisiones, la vida es un interminable partido de fútbol y por eso los goles de Messi se repiten una y cien veces cada fin de semana; en la avenida más ancha del planeta, la 9 de Julio; en la mejor carne del universo por los excelentes pastos; en tangos de arrabal con navajeros extraídos de un cuento de Borges; en el impresionante Teatro Colón, que según muchos está por delante de la Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York, el Bolshoi de Moscú o el Teatro de la Ópera de Sidney, teatro monumental donde presenciamos un magnífico Rigoletto. En Buenos Aires la gente no es obesa como en España, aunque esta ciudad arbolada y magnífica todavía debate el derecho de las mujeres al aborto, y una mujer muere por violencia de género cada 32 horas, más de 300 asesinadas al año. Una ciudad melancólica repleta de emisoras de televisión en las cuales siempre se está tertuliando sobre el famoseo, sobre las barras bravas del Boca Juniors y el River Plate; sobre la enfermedad de la economía, sobre la ruina del peso demasiado sometido al dólar; sobre el alza continua de los precios a causa de la excesiva inflación y la debilidad de un país que se las ve y se las desea para pagar la deuda.

 de tangos con letras tristísimas, la capital de un país añorante de un pasado excesivamente mitificado pero que sin duda convirtió a este lugar en una potencia de primer rango, aunque los malos gobiernos la fueran devaluando sin remedio. Aquí hemos vuelto a ver a amigos tan cordiales como Vicente Battista y Gloria, él fue premio Planeta de Argentina, un autor de novela negra que vivió en Gran Canaria y ha sido escritor muy reconocido, con su momento de gloria en los años 80. Hemos visto también a Héctor Celano, que ya ha viajado a las islas para mostrar su voz potente de recitador y prepara su próxima visita. Y hemos conocido a Eduardo Sanguinetti, pasión heterodoxa contra esto y aquello, un hombre alto y con el pelo rubio y revuelto, un combativo que nos hizo probar la célebre pizza de aquí en El Cuartito, fundado en 1934, cuando la gran ola de inmigración italiana.

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La insoportable levedad de la política y la muerte de Antonio Lozano

Hace mucho tiempo, Javier Tusell publicó un libro titulado Tiempo de incertidumbre, en el que se hablaba de los primeros tiempos de la transición en España inmediatamente después de la muerte del dictador y con Arias Navarro todavía ejerciendo de presidente provisional del gobierno junto al Rey Juan Carlos. Hace también mucho tiempo el escritor checo Milan Kundera publicó una novela referencial que hablaba de la inutilidad de la vida y la teoría del eterno retorno de Nietzsche, según la cual todo lo que hemos vivido ha de repetirse eternamente. Uno de esos libros que marcan una época, cuando los países del Este querían cambiar su modo de vida. Un texto muy logrado con su toque filosófico y psicológico, con su pesimismo existencial. Así, la novela titulada La insoportable levedad del ser destrozaba la vida en pareja, el amor, el compromiso, la fidelidad, y tantas otras cosas. Vivimos una sola vida, una sola vez, y muchas veces la asumimos tan aturdidos que resulta muy fácil cometer errores. Es lo que dice esta obra maestra: siempre vivimos a oscuras, siempre somos taciturnos y contradictorios porque el sentido de la propia vida se nos escapa. No tenemos respuestas para las grandes preguntas tipo de dónde venimos, por qué vivimos y hacia dónde vamos. Es lo que ocurre con los acontecimientos políticos de nuestro país: ahora sabemos que nos han tocado vivir años de incertidumbre, de volatilidad y de fuga precipitada hacia adelante en los que nada parece claro ni seguro, porque ya no hay esencias permanentes e inmutables sino que todo es líquido y variable. La propia transición que creíamos felizmente dejada atrás vuelve a plantearnos sus luces y sus sombras. Y entre el juicio del “procés”, que puede durar hasta casi el verano, la pugna encaminada a conseguir la difícil aprobación de los presupuestos, las negociaciones y contubernios de última hora a varias bandas, la constatación de que todo estaba en el aire y con ello la propia convocatoria o no de elecciones generales, el ánimo del pueblo llano está desconcertado.

No es para menos. Hubo una manifestación llena de banderas como si las banderas fueran elementos arrojadizos que pudieran ser lanzadas al contrario, y las cifras de asistentes no cuadraban fácilmente. El panorama está inundado de esto que llamamos fake news, noticias mentirosas, manipulaciones aquí y allá.  Las informaciones vienen marcadas por el partidismo de quienes las generan. Grandes palabras, manifiestos con algún que otro exabrupto, el ambiente de manifiesta exaltación recuerda otros tiempos, sobre todo los tiempos de la explanada del Palacio de Oriente, donde Franco hablaba, según las crónicas de la época, ante un millón de españoles. Además, la levedad de nuestros mediocres políticos queda en evidencia cuando se ponen a hablar de esto y de aquello. A falta de verdaderas argumentaciones, la manifiesta levedad de la política adopta recursos teatrales, golpes de efecto, guiños. ¿Quiénes les asesoran para que el esperpento nacional haya llegado a tamañas proporciones?

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