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    <title><![CDATA[elDiario.es - Margaret Atwood]]></title>
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      <title><![CDATA[Las claves de ‘Los testamentos’, la secuela de ‘El cuento de la criada’ que ahora se convierte en serie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-testamentos-secuela-cuento-criada-ahora-convierte-serie_1_13108849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c339c30-6f5b-4dc3-b067-2f0a556be019_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de ‘Los testamentos’, la secuela de ‘El cuento de la criada’ que ahora se convierte en serie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 8 de abril se estrena en Disney+ la esperada segunda parte de ‘El cuento de la criada’, basada en la novela que Margaret Atwood publicó en 2019
</p><p class="subtitle">'El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista
</p></div><p class="article-text">
        Han pasado quince a&ntilde;os desde el final de <em>El cuento de la criada</em>. A la inc&oacute;gnita sobre lo que le ocurri&oacute; a Defred, la protagonista, se suman nuevos interrogantes, como el futuro de las nuevas generaciones de mujeres, las primeras que no han conocido un sistema de organizaci&oacute;n gubernamental diferente al autocr&aacute;tico Gilead, o las tensiones subyacentes en el propio estado, que van en aumento y amenazan con reventar el orden en cualquier momento. Ese es el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planteamiento de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los testamentos</em></a><em>,</em> la nueva serie de Disney+ que se estrena este 8 de abril y adapta la secuela hom&oacute;nima que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/multiples-vidas-margaret-atwood-escritora-publica-memorias-obra-personal-carrera_1_12768884.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> public&oacute; con gran &eacute;xito en 2019 y que le vali&oacute;, entre otros, el Premio Booker, <em>ex aequo</em> con <em>Ni&ntilde;a, mujer, otras</em>, de Bernardine Evaristo.
    </p><p class="article-text">
        Si bien las adaptaciones audiovisuales suelen tomarse licencias con respecto a la novela original (con las sucesivas temporadas de <em>El cuento de la criada</em> esto qued&oacute; patente), de entrada se puede tomar la obra literaria como referencia para analizar qu&eacute; cabe esperar o qu&eacute; preguntas deber&iacute;an afrontarse en esta segunda parte. Para empezar, hay que pensarla m&aacute;s como una secuela que como una continuaci&oacute;n, puesto que han transcurrido los a&ntilde;os y sus protagonistas no son, al menos en los primeros cap&iacute;tulos, los mismos que antes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un nuevo relato para una realidad distinta</strong></h2><p class="article-text">
        Es bien sabido que la ficci&oacute;n especulativa, aunque se sit&uacute;e en un futuro hipot&eacute;tico, habla de conflictos ya existentes en el presente. Margaret Atwood (Ottawa, 1939) concibi&oacute; <em>El cuento de la criada</em> (1985) en el contexto de los a&ntilde;os ochenta, durante una estancia en la Alemania Oriental. All&iacute; se respiraba a&uacute;n una atm&oacute;sfera de miedo, represi&oacute;n e inquietud, a lo que se sumaba la deriva neoliberal que hab&iacute;a tomado Occidente con los liderazgos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Como cuenta la autora, la novela surgi&oacute; de un convencimiento habitual entre quienes crecieron durante la Guerra Fr&iacute;a: que cualquier sistema pol&iacute;tico, en cualquier lugar, pod&iacute;a derrumbarse. S&iacute;, incluso una gran potencia.
    </p><p class="article-text">
        Nunca estuvo prevista una segunda parte, pero el fen&oacute;meno que supuso la adaptaci&oacute;n televisiva, que recuper&oacute; la obra original en un momento, el del #MeToo, que conect&oacute; especialmente con la renovada conciencia feminista, inspiraron a la escritora. Eso s&iacute;, <em>Los testamentos</em> (2019) no se limita a continuar la acci&oacute;n siguiendo los par&aacute;metros del primero, sino que se erige en una obra con entidad propia, que explora personajes y espacios de Gilead que hasta ahora no exist&iacute;an o permanec&iacute;an en un segundo plano.
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        Sobre todo, hay que entenderla como una historia que responde a una realidad distinta: la segunda d&eacute;cada del siglo XXI, el mundo anterior a la pandemia, que quiz&aacute; no era tan oscuro como el de hoy, pero que ya hab&iacute;a vivido el primer triunfo de Donald Trump, el Brexit, la escalada terrorista del Estado Isl&aacute;mico en Europa y, por supuesto, el auge de las plataformas digitales, de las que se comenzaba a sospechar que no eran el invento fabuloso que parec&iacute;an al principio. Tampoco Margaret Atwood era ya una escritora de cuarenta a&ntilde;os en la mitad de su carrera, sino una veterana reconocida en todo el mundo a punto de cumplir los ochenta; sobre la que exist&iacute;a, adem&aacute;s, la presi&oacute;n de saber que <em>El cuento de la criada</em> se hab&iacute;a popularizado y hab&iacute;a expectativas en torno a un nuevo libro situado en ese universo narrativo.
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas, por lo tanto (y toda obra art&iacute;stica es una formulaci&oacute;n de interrogantes), no pod&iacute;an ser las mismas que anta&ntilde;o. Tampoco el p&uacute;blico potencial iba a serlo: hab&iacute;a unas generaciones j&oacute;venes a la espera, que hab&iacute;an crecido bajo movimientos como el #MeToo y el #BlackLivesMatter. Lo que no cambi&oacute;, no obstante, es el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico de la autora, siempre comprometida con la igualdad y los derechos civiles; ni su astucia narrativa, que de nuevo consigue crear una atm&oacute;sfera asfixiante llena de ambig&uuml;edades y no exenta de su mordaz sentido del humor, adem&aacute;s de una trama tan intrigante como, a buen seguro, ser&aacute; la serie.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El protagonismo para otros colectivos</strong></h2><p class="article-text">
        De acuerdo: en el desp&oacute;tico Gilead, ninguna mujer puede expresarse con libertad. Ahora bien, dentro de la jerarqu&iacute;a hay perfiles m&aacute;s invisibilizados que otros, que coinciden con las que m&aacute;s tienen que luchar en la sociedad contempor&aacute;nea para defender sus derechos. Al fin y al cabo, Defred, aunque sometida, no dejaba de ser una mujer blanca en edad f&eacute;rtil, cultivada, sana y sin defectos visibles. Ten&iacute;a sentido que fuera el centro de <em>El cuento de la criada</em>, porque las criadas como ella son el bien m&aacute;s codiciado de Gilead.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Los testamentos</em>, el protagonismo se traslada a otros dos colectivos. Por un lado, las chicas j&oacute;venes, una generaci&oacute;n que por primera vez ha crecido sin referentes del orden social precedente (algo que tambi&eacute;n se repite al hablar de los nativos digitales). Son dos: Agnes Jemima, que crece dentro de Gilead; y Nicole, criada de forma libre en Canad&aacute;, con el atractivo de ofrecer un punto de vista externo al pa&iacute;s. Con ellas, que liderar&aacute;n el movimiento de liberaci&oacute;n, Atwood lanza un mensaje de confianza en los j&oacute;venes como motor del cambio: no todo est&aacute; perdido, siempre se puede construir una nueva realidad.
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        Las chicas no est&aacute;n solas al frente de <em>Los testamentos</em>: T&iacute;a Lydia, una secundaria en <em>El cuento de la criada</em>, adquiere peso en esta segunda parte. Ella encarna a las mujeres en la madurez, que ya no interesan por su cuerpo, pero resultan clave para sostener Gilead; unas ideas que resuenan, con otra dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica, en la sociedad occidental de hoy. Es una figura que se percibe, desde los ojos de sus disc&iacute;pulas &ndash;las t&iacute;as se encargan de educar a las futuras criadas&ndash;, como una aliada del poder. En <em>Los testamentos</em>, se revela como un personaje m&aacute;s complejo y ambiguo, interesante tanto por su historia pasada como por la enorme inteligencia con la que act&uacute;a en el presente. Con ella, se pone de relieve esta etapa vital de las mujeres, tan invisibilizada, en la que la experiencia suma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un movimiento colectivo para la transformaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        <em>El cuento de la criada</em> dej&oacute; patente la importancia de la colaboraci&oacute;n para tener alguna posibilidad de liberarse, de escapar de las estructuras r&iacute;gidas del r&eacute;gimen. La sororidad va un paso m&aacute;s all&aacute; en <em>Los testamentos</em>: adem&aacute;s de su naturaleza coral, que da magnitud y voz a los diferentes grupos sociales de Gilead y alrededores, el grueso de la trama no se sustenta ya en un viaje personal individual, sino que apuesta en grande por la acci&oacute;n del movimiento colectivo, un intento de ruptura radical con la dictadura que los lleve a todos &ndash;y no solo a las protagonistas&ndash; hacia un nuevo orden social.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje es claro: solo a trav&eacute;s de los v&iacute;nculos, del tejido social colectivo, se puede aspirar a cambiar lo que no funciona, a derribar los sistemas opresivos desde dentro. Y esta responsabilidad no recae solo en un peque&ntilde;o reducto de activistas, sino que implica a diferentes perfiles, de todas las edades, formaci&oacute;n y procedencia, que de distinta forma contribuyen desde sus posiciones a boicotear el r&eacute;gimen. Aunque cada uno pueda tener sus preocupaciones particulares, act&uacute;an juntos por un objetivo com&uacute;n, porque lo que los une es m&aacute;s fuerte que las posibles discrepancias. Solo as&iacute; se entiende la colaboraci&oacute;n con personajes que, <em>a priori</em>, pod&iacute;an resultar antip&aacute;ticos e incluso hostiles.
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                La escritora Margaret Atwood                            </span>
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        Es, a la vez, una llamada urgente a la acci&oacute;n: cuando se quiere algo, hay que moverse, implicarse, correr riesgos, sin esperar a que otro lo haga por ti. La autora recupera ese esp&iacute;ritu de rebeld&iacute;a intr&iacute;nseco de la juventud, ese cuestionamiento de la realidad que les hace so&ntilde;ar con cambiar el mundo. Incluso si no imaginan c&oacute;mo podr&iacute;a ser el futuro, s&iacute; saben con seguridad que no quieren m&aacute;s de lo mismo, que lo que tienen es doloroso; y eso es un motivo m&aacute;s que suficiente para participar en la transformaci&oacute;n, para ser parte de ella.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, por extra&ntilde;o que parezca y dados los tiempos que vivimos, <em>Los testamentos</em> es una novela m&aacute;s esperanzadora que su predecesora. Bien mirado, quiz&aacute; por eso mismo se obliga de alg&uacute;n modo a mirar hacia delante. Las secuelas y segundas partes suelen despertar suspicacias por si no se estar&aacute; alargando el chicle &ndash;ocurri&oacute; ya con el libro, que a pesar de los premios y de su repercusi&oacute;n global no recibi&oacute; un aplauso tan un&aacute;nime ni de la cr&iacute;tica ni de los lectores&ndash;, pero <em>Los testamentos</em> merece tanta atenci&oacute;n como <em>El cuento de la criada</em>. Si Margaret Atwood nos record&oacute; en los a&ntilde;os ochenta que cualquier sistema democr&aacute;tico puede derrumbarse, quiz&aacute; ha llegado el momento de dar la vuelta a esa idea: los sistemas fallidos, corrompidos, (des)gobernados por presidentes d&eacute;spotas, tambi&eacute;n pueden, por qu&eacute; no, revertirse. Eso s&iacute;: no ser&aacute; desde el sof&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; se disfrutar&aacute; desde el sof&aacute; es la serie. Ojal&aacute; despu&eacute;s impulse a ponerse en pie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-testamentos-secuela-cuento-criada-ahora-convierte-serie_1_13108849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de ‘Los testamentos’, la secuela de ‘El cuento de la criada’ que ahora se convierte en serie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Margaret Atwood,Machismo,Me Too]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las múltiples vidas de Margaret Atwood: la escritora publica sus memorias en la obra más personal de su carrera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/multiples-vidas-margaret-atwood-escritora-publica-memorias-obra-personal-carrera_1_12768884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad0f333a-4ddc-4485-85ac-4f4e8b30ca38_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130402.jpg" width="5000" height="2813" alt="Las múltiples vidas de Margaret Atwood: la escritora publica sus memorias en la obra más personal de su carrera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Salamandra publica ‘El libro de mis vidas’, las memorias de la gran escritora canadiense, en un lanzamiento internacional que ha creado mucha expectación</p><p class="subtitle">'Inmanencia', la novela que convierte el sueño de una democracia total en la dictadura del algoritmo</p></div><p class="article-text">
        No entraba en sus planes escribir unas memorias. La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/thomas-mann-escritor-borde-propio-relato_1_12360343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vida de un escritor</a> es demasiado aburrida, pensaba, al menos cuando este se dedica a lo fundamental: leer, leer, leer, escribir, escribir, escribir. Publicar un libro, y luego otro, y luego otro m&aacute;s. Esto, durante sesenta a&ntilde;os; los que dura la carrera de un autor que comenz&oacute; a publicar en su juventud y ya entonces se comprometi&oacute; con este oficio, que no implica otra cosa que levantarse cada ma&ntilde;ana y sentarse a escribir. Un d&iacute;a tras otro, llueva o queme, con dolor de muelas o tras una discusi&oacute;n. Escribir, escribir y escribir, a mano, a m&aacute;quina, a ordenador o al dictado en el m&oacute;vil. Seguir escribiendo, hasta que el cuerpo aguante.
    </p><p class="article-text">
        A <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-gente-tenia-miedo-perder-estatus-presidencia-kamala-harris_1_11801679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> (Ottawa, Ontario, 1939) el cuerpo le resiste, aunque este a&ntilde;o ya no est&eacute; para hacer una larga gira de promoci&oacute;n como las de anta&ntilde;o por el lanzamiento de la obra m&aacute;s personal de su vasta carrera, <em>Libro de mis vidas. Como unas memorias</em> (2025). Desde ese cuerpo de mujer que se acerca a los noventa a&ntilde;os, un cuerpo en sinton&iacute;a con una mente en plenas facultades, ha echado la vista atr&aacute;s para, despu&eacute;s de tanto empe&ntilde;o puesto en la ficci&oacute;n, ponerse a s&iacute; misma en el centro. Es mayor, y ya no tiene nada que perder. Muchos de quienes aparecen en sus p&aacute;ginas ya han muerto; y ella misma asume con templanza lo que vendr&aacute;. Este libro no habr&iacute;a sido igual en otra etapa de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Nunca ha cultivado <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vicios-autoficcion-tensa-debate-mundo-literario_1_9208288.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la autoficci&oacute;n</a> &ndash;de hecho, sus t&iacute;tulos m&aacute;s conocidos, y en particular <em>El cuento de la criada</em> (1985), que cumple cuarenta a&ntilde;os, son sus obras de ficci&oacute;n pura&ndash;, pero parte de lo que relata en sus memorias ya lo hab&iacute;a contado en ensayos, entrevistas e, incluso, en alguna novela, camuflado, eso s&iacute;, con la m&aacute;scara de la ficci&oacute;n. De su ni&ntilde;ez le viene la conciencia ecol&oacute;gica, una mirada imprescindible en t&iacute;tulos como la <em>Trilog&iacute;a de MaddAddam</em> (2003-2013). De ni&ntilde;a pas&oacute; mucho tiempo en la monta&ntilde;a, entre tiendas de campa&ntilde;a y caba&ntilde;as donde a menudo no hab&iacute;a electricidad ni agua corriente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/404bb5f0-c17c-452e-afa8-ad354650ae5f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sus padres, un matrimonio de la provincia de Nueva Escocia, llevaban ese estilo de vida para que &eacute;l, Carl Atwood, un entom&oacute;logo que lleg&oacute; a ser profesor de la Universidad de Toronto, pudiera dedicarse a estudiar insectos. La peque&ntilde;a Atwood, apodada Peggy &ndash;no comenz&oacute; a utilizar su nombre de nacimiento hasta que public&oacute; su &oacute;pera prima y decidi&oacute; que ten&iacute;a que resultar m&aacute;s formal&ndash;, se fundi&oacute; con la naturaleza: aprendi&oacute; a pescar, a navegar en canoa, a recolectar setas y bayas, a observar las aves &ndash;una afici&oacute;n, la ornitolog&iacute;a, que ha mantenido con pasi&oacute;n en su vida adulta y la ha llevado a tener una existencia errante, durante cuarenta a&ntilde;os junto a su segundo marido, el novelista Graeme Gibson (Ontario, 1934-Londres, 2019), y desde entonces con amigos&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Como a Anne Tyler (Minneapolis, 1941), que tambi&eacute;n tuvo una infancia asilvestrada, la entrada en el colegio le result&oacute; traum&aacute;tica, y no por motivos acad&eacute;micos (se gradu&oacute; con honores): sufri&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/acoso-sexual-trabajo-menores-regulacion-ia-nuevas-incorporaciones-estatuto-artista_1_12028538.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acoso</a> escolar, una experiencia que le ense&ntilde;&oacute; que las ni&ntilde;as no son seres angelicales y que la intimidaci&oacute;n adopta formas distintas seg&uacute;n el g&eacute;nero del perpetrador (basada en la jerarqu&iacute;a, el dominio sobre los dem&aacute;s de quien posee algo, en el caso de los chicos; y m&aacute;s sibilina, intrincada y mudable en el caso de las chicas). Por una vez, canaliz&oacute; ese trauma en una novela, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s: <em>Ojo de gato</em> (1988).
    </p><p class="article-text">
        Atwood, sin embargo, no se regodea en el papel de v&iacute;ctima; se reconoce, incluso ahora, una anciana traviesa, mordaz y, qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; hasta mentirosa; todo escritor lo es, en mayor o menor medida. Ella siempre se ha sentido libre, no ha tenido pelos en la lengua ni en la escritura ni en la vida misma, a pesar de las sombras de sus m&uacute;ltiples &ldquo;vidas&rdquo;: la ni&ntilde;ez rural en la posguerra, la etapa universitaria con sus pinitos literarios, la revoluci&oacute;n juvenil y la segunda ola del feminismo en los sesenta, la deriva conservadora de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los ochenta, la amenaza global de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cia-guerra-fria-cultural_129_10615934.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Guerra Fr&iacute;a</a> con la posterior ca&iacute;da del Tel&oacute;n de Acero, el 11-S, la digitalizaci&oacute;n, el #MeToo y la nueva ola feminista, la llegada de Donald Trump al poder y la incertidumbre contempor&aacute;nea.
    </p><h2 class="article-text">La deconstrucci&oacute;n de las estructuras de poder</h2><p class="article-text">
        Si por algo se caracteriza su narrativa, tanto cuando imagina escenarios hipot&eacute;ticos (<em>El a&ntilde;o del diluvio</em>, 2009) como cuando adopta un cariz m&aacute;s realista (<em>Nada se acaba</em>, 1979) o hist&oacute;rico (<em>Alias Grace</em>, 1996), es la perspectiva cr&iacute;tica que deconstruye las estructuras de poder, sean de tipo gubernamental o m&aacute;s bien &iacute;ntimas, en las relaciones de pareja o la violencia contra las mujeres a lo largo de la historia y en diferentes civilizaciones. En la investigaci&oacute;n del pasado, a prop&oacute;sito, encuentra mucho de lo que ha nutrido su obra, no solo en <em>El cuento de la criada</em>; la caza de brujas, por ejemplo, es una gran inspiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se lee (y se celebra) a Atwood como a una escritora feminista, tanto por las ideas que subyacen en sus libros como por las declaraciones que ella misma ha hecho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo a ra&iacute;z del estreno de la serie basada en su novela m&aacute;s conocida, un acontecimiento que la situ&oacute; en el centro de la escena cultural. Sin embargo, y pese a la evidencia de que ese pensamiento siempre estuvo ah&iacute; &ndash;su primera novela, <em>La mujer comestible</em> (1969), es una f&aacute;bula perturbadora que muestra c&oacute;mo la tiran&iacute;a de los roles de g&eacute;nero cristaliza en el cuerpo de la protagonista&ndash;, ella no se pone medallas: admite que entonces no se consideraba feminista, porque no exist&iacute;a una conciencia al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Esa es otra de las claves que dan sentido a estas memorias: el aprendizaje continuo, los cambios, el hecho de saber leer las inquietudes de los tiempos y amoldarse a ellos. Ella lo ha hecho con astucia, expandiendo su territorio, sin aferrarse al pasado ni glorificarlo, pero utilizando su experiencia para llamar la atenci&oacute;n sobre un peligro que tiene claro: cualquier estructura sociopol&iacute;tica, en cualquier parte, puede caer en cualquier momento. La ley del p&eacute;ndulo es real, la ha vivido y la vive hoy con la en&eacute;sima reacci&oacute;n contra el feminismo, las amenazas a las minor&iacute;as y los derechos civiles.
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                La autora Margaret Atwood                            </span>
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        Porque Atwood ha escrito <em>El libro de mis vidas</em> con la mochila a cuestas, esto es, con la mirada de la mujer de ochenta y cinco a&ntilde;os que no cae en la tentaci&oacute;n de la nostalgia y hace valer las cualidades que la han colocado en lo alto del panorama literario, a saber: la iron&iacute;a, el ingenio, la destreza narrativa, que esta vez aplica a s&iacute; misma, en forma de unas memorias pizpiretas en las que no se vende como ejemplar ni como &ldquo;maldita&rdquo;; no se droga, no bebe, tiene alguna que otra excentricidad (como su pasi&oacute;n por la astrolog&iacute;a y las ciencias ocultas) y su vida se sale de ciertas convenciones, pero, aun as&iacute;, para ella no es m&aacute;s que la rutina de una mujer corriente con una profesi&oacute;n que cosiste en escribir.
    </p><p class="article-text">
        De esa vocaci&oacute;n, desde fuera se ven sus tareas aleda&ntilde;as &ndash;presentaciones, conferencias, entrevistas, premios, adaptaciones audiovisuales&ndash;, pero para llegar ah&iacute; (si se tiene esa suerte; no todo el que escribe recibe atenci&oacute;n) hay que teclear muchas palabras y borrar incluso m&aacute;s. Ella comenz&oacute; con la poes&iacute;a, aunque han sido las novelas, como suele ser habitual, las que le han granjeado m&aacute;s lectores. Tambi&eacute;n se ha prodigado en el relato y el ensayo, ha escrito literatura infantil y se ha encargado de diferentes antolog&iacute;as (con un compromiso especial con la en su d&iacute;a naciente narrativa canadiense moderna). Otra faceta creativa menos conocida es el dibujo y la pintura (se pueden encontrar bocetos). 
    </p><p class="article-text">
        Su trayectoria ha estado ligada a la consolidaci&oacute;n de la industria editorial en Canad&aacute;, al igual que coet&aacute;neos como Robertson Davies (Ontario, 1913-1995) y Alice Munro (Wingham, 1931-Ontario, 2024). De esta &uacute;ltima, por cierto, explica que manten&iacute;an una amistad &ldquo;literaria&rdquo;, hablaban de sus lecturas e intereses comunes, no eran lo que se dice amigas &iacute;ntimas; y Atwood desconoc&iacute;a el secreto que hab&iacute;a estado guardando sobre los abusos de su segundo esposo a su hija. Volviendo al sector de la edici&oacute;n, hasta que surgi&oacute; esta generaci&oacute;n, el pa&iacute;s carec&iacute;a de una tradici&oacute;n narrativa fuerte en ingl&eacute;s (de poes&iacute;a, en cambio, s&iacute;), de modo que protagonizaron un momento de eclosi&oacute;n que, a juzgar por las voces que no han dejado de surgir desde entonces, se ha asentado.
    </p><h2 class="article-text">Los estragos de la vejez</h2><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo tramo, Atwood afronta uno de los temas m&aacute;s personales: la viudez, desde la muerte de Graeme Gibson en 2019. La autora no recurre a eufemismos, habla de los estragos de la vejez sin adornar nada (su marido padec&iacute;a demencia, como Alice Munro). Su forma de encarar la p&eacute;rdida dice mucho de su talante: ha continuado trabajando en su obra; prefiere tener la agenda ocupada que arriesgarse a sumirse en el desaliento. Con la misma actitud afronta el futuro: lamenta los estragos de la senectud, pero los sobrelleva con la dignidad de quien sabe que ha aprovechado el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido, y lo sigue siendo mientras el cuerpo aguante, una trabajadora infatigable; ahora bien, no se ha olvidado de vivir en un sentido m&aacute;s amplio: aunque en estas memorias se centra m&aacute;s en su carrera, en el trasfondo de sus libros, abre asimismo la puerta a su lado m&aacute;s personal, la relaci&oacute;n con su marido, la vida familiar con su hija en com&uacute;n, aficiones y an&eacute;cdotas. No idealiza nada; es m&aacute;s, reconoce los altibajos, los defectos de cada cual, y se r&iacute;e de s&iacute; misma. Su inter&eacute;s por la historia, por otra parte, est&aacute; presente en todo, m&aacute;s all&aacute; de sus novelas: rebusca entre los or&iacute;genes de su &aacute;rbol familiar, conocer el pasado le parece clave para entender el presente, qui&eacute;nes somos y c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y para ser conscientes de lo que puede suceder, tambi&eacute;n; no en vano para construir sus historias de ficci&oacute;n especulativa toma siempre elementos y situaciones que han ocurrido de verdad, en alg&uacute;n lugar, en alg&uacute;n momento. Ella no es apocal&iacute;ptica, con todo; su voz emana la curiosidad, la alegr&iacute;a y la inteligencia de una escritora con una sed de vida que no se rinde ni se doblega. Sus memorias no solo nos acercan m&aacute;s a ella, sino que, como todo buen libro, invitan a reflexionar, a hacernos preguntas; son como una amalgama de p&iacute;ldoras de sabidur&iacute;a para ir por el mundo, enunciadas, eso s&iacute;, sin aleccionar, sin perder el desparpajo. &iquest;Uno de los libros del a&ntilde;o? Y de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/multiples-vidas-margaret-atwood-escritora-publica-memorias-obra-personal-carrera_1_12768884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 21:33:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las múltiples vidas de Margaret Atwood: la escritora publica sus memorias en la obra más personal de su carrera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Literatura,Margaret Atwood,Escritores,Editoriales,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Margaret Atwood: “Mucha gente tenía miedo de perder estatus con una presidencia de Kamala Harris”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-gente-tenia-miedo-perder-estatus-presidencia-kamala-harris_1_11801679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b557145-d759-4776-8e75-794e0fe962b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1790y2837.jpg" width="1200" height="675" alt="Margaret Atwood: “Mucha gente tenía miedo de perder estatus con una presidencia de Kamala Harris”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de 'El cuento de la criada' publica un libro de relatos en el que recupera viejos personajes a los que coloca en situaciones sorprendentes pero no del todo improbables, del gusto de la escritora</p><p class="subtitle">Beatriz Serrano, finalista del Premio Planeta: “No me gusta el que dice ‘soy políticamente incorrecto’ y luego es un conservador”
</p></div><p class="article-text">
        Tig y Nell son los protagonistas de casi la mitad de los relatos que componen <em>Perdidas en el bosque</em>, el &uacute;ltimo libro de Margaret Atwood, que la editorial Salamandra acaba de publicar traducido por Victoria Alonso Blanco. Esos personajes no son nuevos en la bibliograf&iacute;a de la escritora canadiense, que ya los hab&iacute;a utilizado para la trama de <em>Desorden moral</em> (2007), pero ahora les ha colocado en diferentes momentos de su vida e incluso de su muerte. El resto son historias inconexas en su tem&aacute;tica, pero irremediablemente <em>atwoodianas:</em> una madre que se hace pasar por bruja, virus imparables, caracoles que pasan a ser humanos o conversaciones con personas que ya no est&aacute;n en la tierra. El material que su <em>fandom </em>desea encontrar en sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        Este es el primer libro que publica desde 2019, el a&ntilde;o en el que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su secuela de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a><em>, Los testamentos</em>, gan&oacute; el premio Booker y en el que muri&oacute; su pareja desde hac&iacute;a 50 a&ntilde;os, el tambi&eacute;n escritor Graeme Gibson. De hecho, en <em>Perdidas en el bosque</em> le dedica uno de los agradecimientos: &ldquo;Y, como siempre, a Graeme Gibson, que estuvo a mi lado durante gran parte de los a&ntilde;os en que se escribieron estos relatos, y que sigue estando muy presente, aunque no del modo habitual&rdquo;. Algunos aspectos de los relatos de Tig y Nell est&aacute;n basados en sus propias vivencias &ndash;la viudedad, mismamente&ndash; mientras que el resto vienen de diferentes inspiraciones o peticiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay unos que proceden de material que crees que vas a poner en una novela, pero no te parece que haya material suficiente para completarla y al final quedan relatos de unas 30 p&aacute;ginas que pueden ser un retrato de un momento o un relato que ha durado a&ntilde;os pero en una historia mucho m&aacute;s concentrada&rdquo;, explica Margaret Atwood en una rueda de prensa online con medios de Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica. Adem&aacute;s, una parte de las historias est&aacute;n ah&iacute; como respuesta a una petici&oacute;n espec&iacute;fica por parte de la gente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/50716564-5eca-4f9b-822e-d953adf6acb3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por ejemplo, <em>La impaciente Griselda</em> apareci&oacute; en el Proyecto Decamer&oacute;n que The New York Times Magazine impuls&oacute; durante la pandemia bas&aacute;ndose en la obra de Giovanni Boccaccio y <em>La entrevista post-mortem</em> de una serie de conversaciones de autores vivos con otros ya fallecidos. &ldquo;Yo escog&iacute; a George Orwell porque a m&iacute; siempre me ha interesado much&iacute;simo y ten&iacute;a una serie de preguntas que quer&iacute;a plantearle. As&iacute; que lo hicimos a trav&eacute;s de una m&eacute;dium. En el relato ver&eacute;is que ha conseguido dejar de fumar a pesar de estar en el m&aacute;s all&aacute;, aunque sabe que no es bueno para su salud&rdquo;, sostiene divertida.
    </p><p class="article-text">
        La influencia del escritor brit&aacute;nico en el universo de Atwood no es ning&uacute;n secreto. Cuando empez&oacute; a leer <em>Rebeli&oacute;n en la granja</em> por primera vez &ndash;cuando a&uacute;n era peque&ntilde;a&ndash; pens&oacute; que era una historia divertida para ni&ntilde;os, no una alegor&iacute;a pol&iacute;tica y le aterroriz&oacute;. Pero cuando se enfrent&oacute; a <em>1984</em> ya hab&iacute;a entrado en la adolescencia y su relaci&oacute;n con Orwell cambi&oacute;. &ldquo;El inter&eacute;s en las formas totalitarias de gobierno empez&oacute; con &eacute;l&rdquo;, dice. &ldquo;Otra cuesti&oacute;n que tambi&eacute;n me influy&oacute; fue que en estas historias sobre el futuro y gobiernos espantosos, siempre necesitas una explicaci&oacute;n de c&oacute;mo se ha llegado ah&iacute;&rdquo;. Pese a todo, ella considera que esa novela no es negativa ni sombr&iacute;a como se plante&oacute; en el momento de su publicaci&oacute;n sino que termina con una lengua com&uacute;n, &ldquo;un ingl&eacute;s est&aacute;ndar en tiempo pret&eacute;rito que indica que la &eacute;poca de 1984 ha terminado&rdquo;, desarrolla.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Memoria y ense&ntilde;anzas</strong></h2><p class="article-text">
        En la actualidad, Atwood est&aacute; en pleno proceso de escritura de sus memorias, una labor que le ha costado emprender y <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/margaret-atwood-fic-eldiario-prefiero-viva-ganar-premio-nobel_1_11488504.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de las que habl&oacute; en el Festival de las Ideas de elDiario.es el pasado junio</a>. Matiza en&eacute;rgicamente que no son una biograf&iacute;a ni una autobiograf&iacute;a: &ldquo;Las memorias son cosas que t&uacute; puedes recordar. Y lo que normalmente recuerdas son cosas est&uacute;pidas y cat&aacute;strofes. Hay gente que hace fotos constantemente de lo que comen y lo cuelgan por internet. Pues bien, unas memorias no van de eso porque si no ser&iacute;a algo muy aburrido. Para entendernos, no habr&aacute; mucho de mis vacaciones de verano en ese libro&rdquo;, afirma. S&iacute; que se parar&aacute; en momentos importantes tipo experiencias cercanas a la muerte &ndash;mucho m&aacute;s sugerentes que sus desayunos, sin duda&ndash; y en las fases vitales que le parecen m&aacute;s jugosas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que es m&aacute;s interesante leer sobre la primera que sobre la &uacute;ltima etapa. Pas&oacute; bastante tiempo antes de que me convirtiese en escritora, y me parece que esa parte es m&aacute;s atrayente para los lectores y para m&iacute;. Si hablo de la parte media de mi vida contar&eacute; que escrib&iacute; este libro y despu&eacute;s el otro, y despu&eacute;s el otro. No tiene m&aacute;s inter&eacute;s. Y la &uacute;ltima parte pues igual es m&aacute;s triste o m&aacute;s aburrida&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tanto tiempo escribiendo y con m&aacute;s de 60 libros publicados, considera que lo que ha aprendido de su trabajo es que &ldquo;escribir te ense&ntilde;a sobre escribir y los libros te ense&ntilde;an muchas cosas sobre los seres humanos&rdquo;. Y menciona el libro <em>Escribir y fracasar</em>, donde su autor Stephen Marche afirma que una de las cosas que se aprenden al escribir es, precisamente, a fracasar. &ldquo;Tienes que tirar muchas cosas a la papelera e incluso puedes llegar a pensar que hay libros que se han publicado y que son un fracaso. Es decir, que si los volvieras a escribir los escribir&iacute;as de otra manera&rdquo;, comenta. &ldquo;Pero no creo que escribir me haya convertido en una persona m&aacute;s espiritual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La distop&iacute;a inacabable</strong></h2><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n del libro de Atwood en Espa&ntilde;a no puede llegar en mejor momento porque parece que la actualidad tiende a la distop&iacute;a. Ella es una pesimista optimista porque considera que &ldquo;siempre podr&iacute;a ser peor&rdquo;. Seg&uacute;n su interpretaci&oacute;n de la historia, el siglo XIX fue un periodo dado a las utop&iacute;as porque viv&iacute;an en el progreso: inventaron el alcantarillado, hubo avances m&eacute;dicos, aparecieron las bicicletas, las m&aacute;quinas de escribir y los veh&iacute;culos, so&ntilde;aban con volar. Pero el futuro deja de ser halag&uuml;e&ntilde;o con la Primera Guerra Mundial o incluso antes, cuando se publica la primera novela de ciencia ficci&oacute;n <em>La guerra de los mundo</em>s de H. G. Wells que &ldquo;presenta un futuro fatal con marcianos que llegan de Marte y que devoran a la gente. Y aunque los humanos sobreviven o algunos de ellos sobreviven, pasan por una experiencia absolutamente horrenda de futuro&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable preguntar a Atwood &ndash;de hecho, es el tema que todos los presentes en esa reuni&oacute;n virtual quer&iacute;an tratar&ndash; qu&eacute; piensa sobre los resultados de las recientes elecciones de Estados Unidos, en las que Donald Trump ha resultado vencedor. La escritora canadiense sostiene que cree que la campa&ntilde;a ha sido muy corta y que a Kamala Harris no le dio demasiado tiempo a desarrollar sus planteamientos. Y, por supuesto, que los votantes ten&iacute;an miedo de tener a una presidenta mujer y racializada &ldquo;porque tem&iacute;an que les hiciera a ellos lo que ellos hab&iacute;an hecho a gente como ella. Dicho en otras palabras, mucha gente ten&iacute;a miedo de perder estatus y poder identitario con una presidencia a cargo de Kamala Harris&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se&ntilde;ala que ha habido un cambio en la conversaci&oacute;n porque los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el debate ha girado en torno a la identidad y ahora volver&aacute; a otro anterior: el de la clase. &ldquo;Ya no existe la clase entendida como en 1930, pero s&iacute; hay clase de gente pobre, de clase media, de clase rica, pudiente y clase muy rica. Y la afiliaci&oacute;n en Estados Unidos ha cambiado: antes los dem&oacute;cratas representaban a la clase trabajadora y los republicanos a los ricos, pero ahora la percepci&oacute;n es que los republicanos representan a la clase trabajadora y media. Los dem&oacute;cratas representan a las &eacute;lites, que no quiere decir los ricos, sino a los snobs, los sabelotodos&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Donald Trump y al futuro no sabe muy bien qu&eacute; pensar. Considera que fue inteligente &ndash;o su partido&ndash; separar el referendum del aborto, que se hizo por Estados, de las elecciones presidenciales. &ldquo;Dijo que representaba a los Estados Unidos y que hab&iacute;a habido refer&eacute;ndum en diez Estados y siete hab&iacute;an votado lo que hab&iacute;an votado. Y eso significa que como mujer t&uacute; pod&iacute;as votar en el refer&eacute;ndum para proteger el aborto y al mismo tiempo votar por Trump&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Pone en duda que el asunto derive en una dictadura &ldquo;hitleriana&rdquo;, pero cree que hay que esperar porque como el nuevo presidente &ldquo;miente tanto&rdquo;, no se sabe qu&eacute; se puede esperar de &eacute;l. Asimismo, considera que el tema de su edad puede ser un factor determinante, porque quiz&aacute; le inhabilite. &ldquo;Los Estados Unidos ha sido el pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del mundo hasta ahora, a pesar de algunos fracasos. Pero no sabemos si estamos viendo un imperio en declive, hay mucha especulaci&oacute;n al respecto. Y creo que va a crear mucha ansiedad, sobre todo para la gente que vive cerca de Ucrania&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-gente-tenia-miedo-perder-estatus-presidencia-kamala-harris_1_11801679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2024 22:12:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Atwood: “Mucha gente tenía miedo de perder estatus con una presidencia de Kamala Harris”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Kamala Harris,Margaret Atwood,Canadá]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Margaret Atwood al FIC d'elDiario.es: “Prefereixo estar viva a guanyar el premi Nobel”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/festival-de-las-ideas-y-la-cultura/catalan/margaret-atwood-fic-d-eldiario-prefereixo-viva-guanyar-premi-nobel_1_11488670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/967bd326-7a9e-4012-99c4-52962e0fc849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="L&#039;escriptora Margaret Atwood, durant l?entrevista per videoconferència amb la subdirectora d?elDiario.es María Ramírez."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'autora canadenca conversa a Barcelona sobre l'actualitat, els drets de les dones i els temes principals que vertebren la seva literatura</p><p class="subtitle">En directe - Segueix el Festival de les Idees i la Cultura a Barcelona</p></div><p class="article-text">
        A Margaret Atwood no el preocupa guanyar el Nobel. Eterna candidata a obtenir el m&agrave;xim guard&oacute; literari des de fa lustres, l'autora canadenca, de 84 anys, assegura que no escriu per guanyar premis. &ldquo;Diuen que guanyes el Nobel i despr&eacute;s et mors, aix&iacute; que prefereixo estar viva&rdquo;, ha afirmat aquest dissabte durant l'entrevista en el marc del Festival de les Idees i la Cultura d'elDiario.es a Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        La calor de les cinc de la tarda no ha impedit que centenars de seguidors de l'autora (i diversos milers m&eacute;s a trav&eacute;s d'internet) es congreguessin a la pla&ccedil;a de Catalunya per seguir l'entrevista que li ha fet la subdirectora d'elDiario.es, Mar&iacute;a Ram&iacute;rez, durant poc menys d'una hora.
    </p><p class="article-text">
        Ram&iacute;rez i Atwood han conversat sobre els principals temes d'actualitat i sobre la mat&egrave;ria a partir de la qual es vertebra la seva literatura: els drets de les dones, la m&eacute;s que possible reelecci&oacute; de Donald Trump als Estats Units, l'ascens dels totalitarismes, els llibres que llegeix l'autora, la visi&oacute; de la vellesa, les seves futures publicacions&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sembla que hi ha molta energia a revertir els drets de les dones als EUA&rdquo;, ha afirmat Atwood, que ha comparegut per videoconfer&egrave;ncia des del domicili a Toronto (Canad&agrave;). &ldquo;Per&ograve; alhora crec que &eacute;s molt dif&iacute;cil fer retrocedir el rellotge fins al segle XIX&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        L'autora de <em>El Cuento de la Criada</em> ha recordat els diferents reptes que afecten els drets de les dones en el futur: des de la baixa natalitat fins al canvi clim&agrave;tic, passant per les migracions vinculades a aquest &uacute;ltim. &ldquo;Ens enfrontem a diferents problemes alhora, &eacute;s dif&iacute;cil predir el que passar&agrave; per&ograve; sempre s&oacute;c optimista&rdquo;, ha explicat.
    </p><p class="article-text">
        Atwood, guanyadora del Booker i del Pr&iacute;ncep d'Ast&uacute;ries de les Lletres entre altres guardons, tamb&eacute; ha anunciat durant l'entrevista que est&agrave; preparant unes mem&ograve;ries el t&iacute;tol de les quals no vol revelar &mdash;&ldquo;Els meus editors em maten&rdquo;&mdash; i que es publicaran a la tardor de 2025. &ldquo;&Eacute;s un llibre molt llarg que se suposa que ha de ser una mem&ograve;ria liter&agrave;ria&rdquo;, ha afirmat. &ldquo;&Eacute;s diferent a una biografia perqu&egrave; una mem&ograve;ria liter&agrave;ria es basa en les coses de qu&egrave; te'n recordes&rdquo;, ha precisat.
    </p><p class="article-text">
        La novel&middot;lista tamb&eacute; s'ha mullat sobre l'&uacute;s pol&iacute;tic de la seva obra. &ldquo;Tota escriptura &eacute;s pol&iacute;tica&rdquo;, ha respost. &ldquo;Perqu&egrave; s'utilitzen paraules i les hist&ograve;ries tenen moral, aix&iacute; que all&ograve; que un autor posi en una hist&ograve;ria ser&agrave; interpretat pel lector&rdquo;. L'escriptora, tot i aix&ograve;, considera que el m&eacute;s rellevant &eacute;s &ldquo;escriure de la millor manera possible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Atwood ha insistit a separar el seu activisme pol&iacute;tic &mdash;sobretot a Twitter&mdash; de la seva activitat liter&agrave;ria. &ldquo;Distingeixo els deures d'una escriptora dels d'una ciutadana&rdquo;, ha apuntat Atwood, que ha explicat que ella sempre votar&agrave;. &ldquo;&Eacute;s deure d'un ciutad&agrave; estar interessat en els debats del teu pa&iacute;s i aix&ograve; necess&agrave;riament implica prendre partit a la pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novel&middot;lista ha adm&egrave;s estar preocupada davant una possible vict&ograve;ria de Trump a les presidencials del proper novembre. &ldquo;Seria molt dolent per a la posici&oacute; dels EUA al m&oacute;n, per&ograve; si volen destruir el prestigi del seu pa&iacute;s all&agrave; ells&rdquo;, ha assenyalat. Atwood creu que part de la ciutadania nord-americana es mira massa el melic i, de tant poder que ostenta el pa&iacute;s, no observa els altres Estats. &ldquo;Els canadencs, en canvi, hem d'estar pendents del que passa a altres pa&iuml;sos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pas del temps, i com aquest li ha modulat la seva idea de la vellesa, tamb&eacute; ha sortit a col&middot;laci&oacute;. &ldquo;Les perspectives canvien naturalment a mesura que envelleixes&rdquo;, ha adm&egrave;s. Atwood ha explicat que, als 18 anys, va escriure una novel&middot;la sobre una &ldquo;dona molt vella&rdquo;. En realitat nom&eacute;s tenia 40 anys. &ldquo;Ara penso que tenir 70 anys &eacute;s ser jove!&rdquo;, ha etzibat amb un somriure.
    </p><p class="article-text">
        Per finalitzar, Ram&iacute;rez ha preguntat a l'autora per les seves lectures i per si llegeix per tenir consol. Atwood ha respost que llegeix llibres de ci&egrave;ncia, d'arqueologia i &ldquo;llibres grans&rdquo; sobre hist&ograve;ria. &ldquo;No acostumo a llegir per tenir consol per&ograve;, si &eacute;s el que busques, recomano les hist&ograve;ries de misteri i assassinats de fa 50 anys&rdquo;, ha concl&ograve;s. &ldquo;Pots con&egrave;ixer la vida social de l'Anglaterra del segle passat llegint les novel&middot;les d'Agatha Christie&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/festival-de-las-ideas-y-la-cultura/catalan/margaret-atwood-fic-d-eldiario-prefereixo-viva-guanyar-premi-nobel_1_11488670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jun 2024 17:11:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Atwood al FIC d'elDiario.es: “Prefereixo estar viva a guanyar el premi Nobel”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Margaret Atwood en el festival de elDiario.es: “Prefiero estar viva a ganar el premio Nobel”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/margaret-atwood-fic-eldiario-prefiero-viva-ganar-premio-nobel_1_11488504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/967bd326-7a9e-4012-99c4-52962e0fc849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Margaret Atwood en el festival de elDiario.es: “Prefiero estar viva a ganar el premio Nobel”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora canadiense conversa en Barcelona sobre la actualidad, los derechos de las mujeres y los principales temas que vertebran su literatura</p><p class="subtitle">En directo - Sigue el Festival de las Ideas y la Cultura en Barcelona</p></div><p class="article-text">
        A Margaret Atwood no le preocupa ganar el Nobel. Eterna candidata a obtener el m&aacute;ximo galard&oacute;n literario desde hace lustros, la autora canadiense, de 84 a&ntilde;os, asegura que no escribe para ganar premios.&nbsp;&ldquo;Dicen que ganas el Nobel y luego te mueres, as&iacute; que prefiero estar viva&rdquo;, ha afirmado este s&aacute;bado durante la entrevista en el marco del Festival de las Ideas y la Cultura de elDiario.es en Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
        El calor de las cinco de la tarde no ha impedido que cientos de seguidores de la autora (y varios miles m&aacute;s a trav&eacute;s de internet) se congregaran en la plaza de Catalunya para seguir la entrevista que le ha hecho la subdirectora de elDiario.es, Mar&iacute;a Ram&iacute;rez, durante poco menos de una hora.
    </p><p class="article-text">
        Ram&iacute;rez y Atwood han conversado sobre los principales temas de actualidad y sobre la materia a partir de la que se vertebra su literatura: los derechos de las mujeres, la m&aacute;s que posible reelecci&oacute;n de Donald Trump en EEUU, el ascenso de los totalitarismos, los libros que lee la autora, la visi&oacute;n de la vejez, sus futuras publicaciones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que hay mucha energ&iacute;a en revertir los derechos de las mujeres en EEUU&rdquo;, ha afirmado Atwood, que ha comparecido por videoconferencia desde su domicilio en Toronto (Canad&aacute;). &ldquo;Pero al mismo tiempo creo que es muy dif&iacute;cil hacer retroceder el reloj hasta el siglo XIX&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        La autora de <em>El Cuento de la Criada</em> ha recordado los distintos retos que afectaran a los derechos de las mujeres en el futuro: desde la baja natalidad hasta el cambio clim&aacute;tico, pasando por las migraciones vinculadas a este &uacute;ltimo. &ldquo;Nos enfrentamos a distintos problemas a la vez, es dif&iacute;cil predecir lo que ocurrir&aacute; pero siempre soy optimista&rdquo;, ha explicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Atwood, ganadora del Booker y del Pr&iacute;ncipe de Asturias de las Letras entre otros galardones, tambi&eacute;n ha anunciado durante la entrevista que est&aacute; preparando unas memorias cuyo t&iacute;tulo no quiere revelar &mdash;&ldquo;Mis editores me matan&rdquo;&mdash; y se publicar&aacute; en oto&ntilde;o de 2025. &ldquo;Es un libro muy largo que se supone que debe ser una memoria literaria&rdquo;, ha afirmado. &ldquo;Es distinto a una biograf&iacute;a porque una memoria literaria se basa en las cosas de las que te acuerdas&rdquo;, ha precisado.
    </p><p class="article-text">
        La novelista tambi&eacute;n se ha mojado sobre el uso pol&iacute;tico de su obra. &ldquo;Toda escritura es pol&iacute;tica&rdquo;, ha respondido. &ldquo;Porque se utilizan palabras y las historias tienen moral, as&iacute; que lo que un autor ponga en una historia ser&aacute; interpretado por el lector&rdquo;. La escritora, sin embargo, considera que lo m&aacute;s relevante es &ldquo;escribir de la mejor manera posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Atwood ha insistido en separar su activismo pol&iacute;tico &mdash;sobre todo en Twitter&mdash; de su actividad literaria. &ldquo;Distingo los deberes de una escritora de los de una ciudadana&rdquo;, ha apuntado Atwood, que ha explicado que ella siempre va a votar. &ldquo;Es deber de un ciudadano estar interesado en los debates de tu pa&iacute;s y esto necesariamente implica tomar partido en la pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novelista ha admitido estar preocupada ante una posible victoria de Trump en las presidenciales del pr&oacute;ximo noviembre. &ldquo;Ser&iacute;a muy malo para la posici&oacute;n de EEUU en el mundo, pero si quieren destruir el prestigio de su pa&iacute;s all&aacute; ellos&rdquo;, ha se&ntilde;alado. Atwood cree que parte de la ciudadan&iacute;a estadounidense se mira demasiado el ombligo y, de tanto poder que ostenta el pa&iacute;s, no observa a los dem&aacute;s Estados. &ldquo;Los canadienses, en cambio, tenemos que estar pendientes de lo que ocurre en otros pa&iacute;ses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El paso del tiempo y c&oacute;mo este le ha modulado su idea de la vejez tambi&eacute;n ha salido a colaci&oacute;n. &ldquo;Las perspectivas cambian naturalmente a medida que envejeces&rdquo;, ha admitido. Atwood ha explicado que, a los 18 a&ntilde;os, escribi&oacute; una novela sobre una &ldquo;mujer muy vieja&rdquo;. En verdad ten&iacute;a solo 40 a&ntilde;os. &ldquo;&iexcl;Ahora pienso que tener 70 a&ntilde;os es ser joven!&rdquo;, ha espetado con una sonrisa.
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar, Ram&iacute;rez le ha preguntado a la autora por sus lecturas y por si lee para tener consuelo. Atwood ha respondido que lee libros de ciencia, de arqueolog&iacute;a y &ldquo;libros grandes&rdquo; sobre historia. &ldquo;No suelo leer para tener consuelo pero, si es lo que buscas, recomiendo las historias de misterio y asesinatos de hace 50 a&ntilde;os&rdquo;, ha concluido. &ldquo;Puedes conocer la vida social de la Inglaterra del siglo pasado leyendo las novelas de Agatha Christie&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/margaret-atwood-fic-eldiario-prefiero-viva-ganar-premio-nobel_1_11488504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jun 2024 16:57:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Atwood en el festival de elDiario.es: “Prefiero estar viva a ganar el premio Nobel”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Margaret Atwood i la seva mirada al futur, al Festival de les Idees i la Cultura d'elDiario.es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/festival-de-las-ideas-y-la-cultura/catalan/margaret-atwood-i-seva-mirada-futur-festival-les-idees-i-cultura-d-eldiario_1_11425413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fba46644-c747-4032-936c-34f1979ad9c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097835.jpg" width="3383" height="1903" alt="Margaret Atwood i la seva mirada al futur, al Festival de les Idees i la Cultura d&#039;elDiario.es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guardonada escriptora canadenca intervindrà en directe des del Canadà al FIC el 29 de juny 
</p><p class="subtitle">Consulta el programa complet </p></div><p class="article-text">
        Al Festival de les Idees i la Cultura tenim el privilegi de comptar aquest any amb <strong>Margaret Atwood, </strong>una de les escriptores m&eacute;s prestigioses del panorama internacional. La guardonada autora de <em>El cuento de la criada </em>conversar&agrave; en directe a trav&eacute;s de videoconfer&egrave;ncia des del Canad&agrave; en una entrevista amb <strong>Maria Ram&iacute;rez, </strong>subdirectora d'elDiario.es i corresponsal internacional. Se suma aix&iacute; a la llista de personalitats internacionals que han participat al FIC en diferents edicions, com Noam Chomsky, Jane Goodall i Roberto Saviano.
    </p><p class="article-text">
        L'entrevista es dur&agrave; a terme el <strong>dissabte 29 de juny a les 17:00 a la pla&ccedil;a de Catalunya.</strong> Aquesta ser&agrave; una oportunitat &uacute;nica per escoltar una de les m&agrave;ximes referents de la narrativa actual i con&egrave;ixer de primera m&agrave; la seva obra, els seus projectes i els grans temes que vertebren els llibres.
    </p><p class="article-text">
        Filla d'un bi&ograve;leg i una nutricionista, Margaret Atwood &eacute;s de les poques novel&middot;listes que admet que la seva primera vocaci&oacute; no va ser l'escriptura. Ella volia ser bi&ograve;loga i, de fet, el seu primer conte tractava de la superviv&egrave;ncia d'una formigueta. La seva literatura ha estat unida des d'aleshores a l'activisme ecologista, els drets humans i la igualtat de les dones.
    </p><p class="article-text">
        Atwood imagina futurs desgavellats sobre la base del pitjor de la societat present. En el futur s'ubica <em>El cuento de la criada</em>, la seva obra m&eacute;s famosa, una dist&ograve;pia on les dones s&oacute;n redu&iuml;des a atuells reproductius. Tamb&eacute; &eacute;s futurista la &ldquo;trilogia de Maddaddam&rdquo;, una altra dist&ograve;pia en qu&egrave; el m&oacute;n ha patit una terrible pand&egrave;mia a la qual nom&eacute;s han sobreviscut uns quants &eacute;ssers humans i alguns &eacute;ssers gen&egrave;ticament modificats.
    </p><p class="article-text">
        La seva capacitat vision&agrave;ria situa Margaret Atwood entre els m&agrave;xims exponents d'un g&egrave;nere en qu&egrave; van brillar Aldous Huxley, George Orwell i, m&eacute;s recentment, Kurt Vonnegut i Ursula K. Le Guin. El seu m&egrave;tode &eacute;s observar atentament el present per derivar-ne un futur probable, per m&eacute;s indesitjable que sigui perqu&egrave;, per a ella, &ldquo;l'escriptura &eacute;s l'art de la falsedat plausible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A principis de novembre, es publicar&agrave; a Espanya de la m&agrave; de l'editorial Salamandra (Quaderns Crema en Catal&agrave;) el nou llibre de Margaret Atwood, <em>Perdidas en el bosque</em>, una enlluernadora col&middot;lecci&oacute; de contes que exploren en profunditat el cor de les relacions familiars, la p&egrave;rdua i la mem&ograve;ria, i el que vol dir passar una vida junts i en parella. S&oacute;n 15 hist&ograve;ries extraordin&agrave;ries que parlen dels nostres temps des d'una perspectiva &uacute;nica, amb la perspic&agrave;cia que caracteritza l'obra d'Atwood.
    </p><p class="article-text">
        L'entrevista a pla&ccedil;a de Catalunya ser&agrave; de<strong> acc&eacute;s gratu&iuml;t </strong>i es podr&agrave; seguir amb traducci&oacute; de subt&iacute;tols a les pantalles.
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           </div>

<div class="fichaText">
  <p> Quan <span class="dato">— Dissabte, 29 de juny. 17.00 h</span> </p>

<hr width=40px align="left" color="#D3D3D3" size=1px</hr>

<p> On <span class="dato">— Plaça de Catalunya</span> </p>
    </div>

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Accés gratuït 
            </div>

</div>

    </figure><p class="article-text">
        <strong>Margaret Atwood</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escriptora. (Ottawa, 1939). &Eacute;s una de les veus m&eacute;s prestigioses del panorama narratiu internacional. Autora tradu&iuml;da a m&eacute;s de quaranta idiomes, ha practicat tots els g&egrave;neres literaris. Entre la seva &agrave;mplia i reconeguda producci&oacute; destaquen les novel&middot;les <em>El cuento de la criada</em>,&nbsp;<em>Los testamentos,</em>&nbsp;<em>Por &uacute;ltimo, el coraz&oacute;n, Alias Grace</em>,&nbsp;<em>Oryx y Crake</em>,&nbsp;<em>El a&ntilde;o del Diluvio</em>&nbsp;i&nbsp;<em>Ojo de gato, </em>la col&middot;lecci&oacute; de relats <em>Nueve cuentos malvados</em> i l'assaig <em>Pen&eacute;lope y las doce criadas</em>, tots ells publicats per Salamandra en castell&agrave; i Quaderns Crema en Catal&agrave;. Ha rebut, entre d'altres, el Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de les Letras, el Governor General's Award, l'Ordre de les Arts i les Lletres i el Premi Booker (dues vegades).
    </p><h2 class="article-text">Debat al CCCB amb escriptores catalanes</h2><p class="article-text">
        Els llibres tamb&eacute; ocuparan part de la jornada del<strong> divendres 28 de juny</strong>. Al CCCB, tindr&agrave; lloc el debat &nbsp;'Mujeres valientes: nuevas voces en las letras catalanas'. Les escriptores Mar Garc&iacute;a Puig, Txell Feixas i Regina Rodr&iacute;guez Sirvent conversaran amb la directora adjunta d'elDiario.es Neus Tom&agrave;s sobre els seus llibres, protagonitzats per dones que no responen a arquetips i fugen de convencionalismes.
    </p><p class="article-text">
        Per a aquesta activitat cal reservar pla&ccedil;a gratu&iuml;ta per q&uuml;estions d'aforament.<a href="https://www.eventbrite.es/e/entradas-debates-junto-a-referentes-para-hablar-sobre-libros-y-derechos-humanos-911280112347" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> No et quedis sense! </a>
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           </div>

<div class="fichaText">
  <p> Quan <span class="dato">— Divendres, 28 de juny. 17.35 h</span> </p>

<hr width=40px align="left" color="#D3D3D3" size=1px</hr>

<p> On <span class="dato">— CCCB</span> </p>
    </div>

            <div class="boton">
  <a href="https://www.eventbrite.es/e/entradas-debates-junto-a-referentes-para-hablar-sobre-libros-y-derechos-humanos-911280112347"> Reserva plaça gratis</a>

            </div>

</div>
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        El FIC 2024 t&eacute; el suport de Turisme Barcelona, Ajuntament de Barcelona i Generalitat de Catalunya.
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      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/festival-de-las-ideas-y-la-cultura/catalan/margaret-atwood-i-seva-mirada-futur-festival-les-idees-i-cultura-d-eldiario_1_11425413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2024 15:58:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Atwood i la seva mirada al futur, al Festival de les Idees i la Cultura d'elDiario.es]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura fantástica,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Margaret Atwood y su mirada al futuro, en el Festival de las Ideas y la Cultura de elDiario.es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/festival-de-las-ideas-y-la-cultura/margaret-atwood-mirada-futuro-festival-ideas-cultura-eldiario_1_11411655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ef4677a-188a-4ddc-b575-56db398c51f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Margaret Atwood y su mirada al futuro, en el Festival de las Ideas y la Cultura de elDiario.es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La galardonada escritora canadiense intervendrá en directo desde Canadá en el FIC el 29 de junio 
</p><p class="subtitle">Consulta el programa completo</p></div><p class="article-text">
        En Festival de las Ideas y la Cultura tenemos el privilegio de contar este a&ntilde;o con&nbsp;<strong>Margaret Atwood, </strong>una de las escritoras m&aacute;s prestigiosas del panorama internacional. La galardonada autora de <em>El cuento de la criada </em>conversar&aacute; en directo a trav&eacute;s de videoconferencia desde Canad&aacute; en una entrevista con <strong>Mar&iacute;a Ram&iacute;rez, </strong>subdirectora de elDiario.es y corresponsal internacional. Se suma as&iacute; a la lista de personalidades internacionales que han participado en el FIC en diferentes ediciones como Noam Chomsky, Jane Goodall y Roberto Saviano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La entrevista se llevar&aacute; a cabo el <strong>s&aacute;bado 29 de junio a las 17:00 en la pla&ccedil;a de Catalunya.</strong> Esta ser&aacute; una oportunidad &uacute;nica para escuchar a una de las m&aacute;ximas referentes de la narrativa actual y conocer de primera mano su obra, sus proyectos y los grandes temas que vertebran sus libros.
    </p><p class="article-text">
        Hija de un bi&oacute;logo y una nutricionista, Margaret Atwood es de las pocas novelistas que admite que su primera vocaci&oacute;n no fue la escritura. Ella quer&iacute;a ser bi&oacute;loga y, de hecho, su primer cuento trataba de la supervivencia de una hormiguita. Su literatura ha estado unida desde entonces al activismo ecologista, a los derechos humanos y a la igualdad de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Atwood imagina futuros descabellados en base a lo peor de la sociedad presente. En el futuro se ubica <em>El cuento de la criada</em>, su obra m&aacute;s afamada, una distop&iacute;a donde las mujeres son reducidas a vasijas reproductivas. Tambi&eacute;n es futurista la &ldquo;trilog&iacute;a de Maddaddam&rdquo;, otra distop&iacute;a en la que el mundo ha padecido una terrible pandemia a la que solo han sobrevivido unos pocos seres humanos y algunos seres gen&eacute;ticamente modificados. 
    </p><p class="article-text">
        Su capacidad visionaria sit&uacute;a a Margaret Atwood entre los m&aacute;ximos exponentes de un g&eacute;nero en el que brillaron Aldous Huxley, George Orwell y, m&aacute;s recientemente, Kurt Vonnegut y Ursula K. Le Guin. Su m&eacute;todo es observar atentamente el presente para derivar de &eacute;l un futuro probable, por m&aacute;s indeseable que &eacute;ste sea porque, para ella, &ldquo;la escritura es el arte de la falsedad plausible&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de noviembre, se publicar&aacute; en Espa&ntilde;a de la mano de la editorial Salamandra (y en Quaderns Crema en catal&aacute;n) el nuevo libro de Margaret Atwood, <em>Perdidas en el bosque</em>, una deslumbrante colecci&oacute;n de cuentos que exploran en profundidad el coraz&oacute;n de las relaciones familiares, la p&eacute;rdida y la memoria, y lo que significa pasar una vida juntos y en pareja. Se trata de 15 historias extraordinarias que hablan de nuestros tiempos desde una perspectiva &uacute;nica, con la perspicacia que caracteriza la obra de Atwood.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La entrevista en pla&ccedil;a de Catalunya ser&aacute; de<strong> acceso gratuito </strong>y se podr&aacute; seguir con traducci&oacute;n de subt&iacute;tulos en las pantallas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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           </div>

<div class="fichaText">
  <p> Cuándo <span class="dato">— Sábado, 29 de junio. 17.00 h</span> </p>

<hr width=40px align="left" color="#D3D3D3" size=1px</hr>

<p> Dónde <span class="dato">— Plaça de Catalunya</span> </p>
    </div>

            <div class="boton">
Acceso gratuito 
            </div>

</div>

    </figure><p class="article-text">
        <strong>Margaret Atwood</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escritora.&nbsp; (Ottawa, 1939). Es una de las voces m&aacute;s prestigiosas del panorama narrativo internacional. Autora traducida a m&aacute;s de cuarenta idiomas, ha practicado todos los g&eacute;neros literarios. Entre su amplia y reconocida producci&oacute;n destacan las novelas <em>El cuento de la criada</em>, <em>Los testamentos,</em> <em>Por &uacute;ltimo, el coraz&oacute;n, Alias Grace</em>, <em>Oryx y Crake</em>, <em>El a&ntilde;o del Diluvio</em> y <em>Ojo de gato, </em>la colecci&oacute;n de relatos <em>Nueve cuentos malvados</em> y el ensayo <em>Pen&eacute;lope y las doce criadas</em>, todos ellos publicados por Salamandra y Quaderns Crema (en catal&aacute;n). Ha recibido, entre otros, el Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de las Letras, el Governor General's Award, la Orden de las Artes y las Letras y el Premio Booker (en dos ocasiones). 
    </p><h2 class="article-text">Debate en el CCCB con escritoras catalanas</h2><p class="article-text">
        Los libros tambi&eacute;n ocupar&aacute;n parte de la jornada del<strong> viernes 28 de junio</strong>. En el CCCB, tendr&aacute; lugar el debate 'Mujeres valientes: nuevas voces en las letras catalanas'. En &eacute;l, las escritoras Mar Garc&iacute;a Puig, Txell Feixas y Regina Rodr&iacute;guez Sirvent conversar&aacute;n con la directora adjunta de elDiario.es Neus Tom&agrave;s sobre sus libros, protagonizados por mujeres que no responden a arquetipos y huyen de convencionalismos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Para esta actividad hay que reservar plaza gratuita por cuestiones de aforo.<a href="https://www.eventbrite.es/e/entradas-debates-junto-a-referentes-para-hablar-sobre-libros-y-derechos-humanos-911280112347" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> &iexcl;No te quedes sin ella! </a>
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<div class="fichaText">
  <p> Cuándo <span class="dato">— Viernes, 28 de junio. 17.35 h</span> </p>

<hr width=40px align="left" color="#D3D3D3" size=1px</hr>

<p> Dónde <span class="dato">— CCCB</span> </p>
    </div>

            <div class="boton">
  <a href="https://www.eventbrite.es/e/entradas-debates-junto-a-referentes-para-hablar-sobre-libros-y-derechos-humanos-911280112347"> Reserva plaza gratis</a>

            </div>

</div>
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        El FIC 2024 cuenta con el apoyo de Turisme Barcelona, Ajuntament de Barcelona y Generalitat de Catalunya.
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      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/festival-de-las-ideas-y-la-cultura/margaret-atwood-mirada-futuro-festival-ideas-cultura-eldiario_1_11411655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Jun 2024 08:59:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Atwood y su mirada al futuro, en el Festival de las Ideas y la Cultura de elDiario.es]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura fantástica,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vieja gruñona de ‘El ángel de piedra’ no envejece: una novela magistral de la literatura canadiense]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vieja-grunona-angel-piedra-no-envejece-novela-magistral-literatura-canadiense_1_11403110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19069235-a441-4965-95c6-ddeecd666a5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x697y894.jpg" width="1200" height="675" alt="La vieja gruñona de ‘El ángel de piedra’ no envejece: una novela magistral de la literatura canadiense"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros del Asteroide publica la obra maestra de la canadiense Margaret Laurence, aplaudida por Margaret Atwood y Robertson Davies</p><p class="subtitle">Alejandro Jodorowsky, el escritor, cineasta y psicomago de 95 años que pide “amar el amor”
</p></div><p class="article-text">
        Hagar Shipley, 90 a&ntilde;os, mente l&uacute;cida y cuerpo marchito, lengua viperina y cada vez m&aacute;s indomable. Vive en Manawaka (Canad&aacute;), con su hijo y su nuera, en una casa que cada d&iacute;a es menos suya y m&aacute;s de ellos. Mientras la biolog&iacute;a sigue su curso, el cerebro recuerda. Sin nostalgia; no es de enternecerse y lloriquear. M&aacute;s bien, como un ajuste de cuentas. Con los dem&aacute;s, pero sobre todo consigo misma. Ella es la protagonista &#8213;y el alma&#8213; de <em>El &aacute;ngel de piedra</em> (1964), la obra maestra de Margaret Laurence (1926-1987), un cl&aacute;sico de la literatura canadiense elogiado por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> y Robertson Davies. Libros del Asteroide la publica por primera vez en castellano con traducci&oacute;n de Miguel Temprano Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n quiere leer un libro sobre una anciana?&rdquo;. La autora se hac&iacute;a esta pregunta mientras escrib&iacute;a. Y precisaba: &ldquo;Una anciana que no coincide con el concepto p&uacute;blico habitual de lo que deber&iacute;a ser una anciana&rdquo;. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; idea tenemos de lo que deber&iacute;a ser una anciana? &iquest;La abuelita de mejillas sonrosadas que prepara croquetas? &iquest;La bruja de la colina que al final del cuento se redime? No somos ni&ntilde;os, no necesitamos t&oacute;picos. Es m&aacute;s: vivimos en una sociedad envejecida, cuidar de los mayores es un reto social. Sabemos lo que es la senectud: las pastillas, el tacataca, las enfermedades, los pa&ntilde;ales, la senilidad, la dependencia. Ni siquiera los m&aacute;s afortunados, los que recuerdan qui&eacute;nes son, los que se mantienen en pie hasta el &uacute;ltimo aliento, son inmunes a esa progresiva rendici&oacute;n del organismo. La protagonista es una anciana de lo m&aacute;s <em>real</em>, si se puede decir as&iacute;, y por eso su voz duele.
    </p><p class="article-text">
        Hagar se expresa en una primera persona que conjuga con maestr&iacute;a las cuitas del d&iacute;a a d&iacute;a con los recuerdos que permiten entender qui&eacute;n es, o qui&eacute;n ha sido. Gran personaje, con una voz vigorosa, gru&ntilde;ona y sarc&aacute;stica, llena de la furia que la invade por ser vieja y tener que afrontar decisiones ajenas a su voluntad. El conflicto que lo precipita todo es la posibilidad de ingresar en una residencia, que equipara a una c&aacute;rcel (&ldquo;Las peque&ntilde;as celdas parecen deshabitadas y huelen a creosota. Un catre de hierro, un tocador, una colcha de esas baratas que venden por correo&rdquo;); a partir de ah&iacute;, su periplo se convierte en una huida de lo inevitable a la vez que socava en el pasado. Y lo inevitable no es (solo) el final de la vida, sino las renuncias previas: al gobierno de su hogar, a la libertad de movimiento, a la intimidad, a la autonom&iacute;a corporal. Se establece el paralelismo entre un anciano y un ni&ntilde;o: adultos que deciden &ldquo;por su bien&rdquo;, la habitaci&oacute;n como espacio propio, intromisiones en su privacidad; &iquest;en qu&eacute; momento padres e hijos se intercambiaron el papel?
    </p><p class="article-text">
        La novela se abre con la escultura del &aacute;ngel de piedra del pante&oacute;n familiar, morada de los ausentes y destino ineludible (&ldquo;Es dif&iacute;cil imaginar un mundo sin m&iacute;. &iquest;Se detendr&aacute; todo cuando yo no est&eacute;? Vieja est&uacute;pida, &iquest;qui&eacute;n te crees que eres? Hagar. No hay nadie como yo en el mundo&rdquo;). Y met&aacute;fora de s&iacute; misma, que se ha hecho &ldquo;de piedra&rdquo; por los embates de la vida, pero, aunque tenga la ilusi&oacute;n de controlar todo, ni siquiera una estatua es inc&oacute;lume al tiempo, con un golpe puede romperse. Esa es la &ldquo;verdad&rdquo; de Hagar, su lucha interna, que interpela no por compasi&oacute;n sino por reconocimiento. El miedo. La fragilidad. Los arrepentimientos. Est&aacute; de vuelta de todo y su voz sin filtro, de una honestidad apisonadora, hacen de ella una protagonista inolvidable.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Nada duele m&aacute;s que las buenas intenciones (ajenas)</strong></h3><p class="article-text">
        Hagar no est&aacute; sola: a trav&eacute;s de su voz, retrata a unos secundarios tan bien caracterizados como ella, define en pocas pinceladas a allegados y extra&ntilde;os. Porque una de las claves de la vejez es la dependencia: de la familia, pero tambi&eacute;n del desconocido amable que la socorre cuando se siente indispuesta o le cede el asiento. &iquest;Qui&eacute;n no se ha visto en esas? El c&oacute;mo ella (nos) ve a los dem&aacute;s es otro acierto: lo humillante de dejarse ayudar, que la consientan por piedad, la inanidad de la cortes&iacute;a, la tendencia a dar demasiado por sentado cuando se trata de la tercera edad (&ldquo;&rsquo;Debi&oacute; de crecer usted en la granja [...]&rsquo;&iquest;Por qu&eacute; lo pregunta? A &eacute;l le da igual si nac&iacute; en la granja, en el hospicio, en Sion o en el infierno&rdquo;). No hay alternativa a la amabilidad, la paciencia, el respeto; pero para quien lo recibe, si ha sido independiente y tozudo, no deja de resultar degradante.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b6b641f3-1868-499e-b495-5977ac1ae447_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Entre la familia, sobrevuela la cuesti&oacute;n de hasta qu&eacute; punto es l&iacute;cito entrometerse: &iquest;d&oacute;nde termina el derecho a la intimidad, y a disponer de sus recursos, de una anciana que depende de ellos? Y, derivado de lo anterior, &iquest;hasta qu&eacute; punto es admisible que cuidarla altere el microcosmos familiar? Ocuparse de un enfermo puede desencadenar conflictos entre los sanos, por el reparto de tareas o por criterios divergentes acerca del cuidado. Aqu&iacute;, se ocupa de ella la nuera, una mujer (para variar) que tampoco es joven y que no puede con todo, que tiene derecho a cansarse. Hagar se da cuenta de todo, pero insiste en su negativa a la residencia. &iquest;Hasta qu&eacute; punto es admisible su deseo? &iquest;Y c&oacute;mo gestionar el remordimiento cuando se act&uacute;a en contra de su voluntad? Debates que deben salir del armario, para los que brinda p&iacute;ldoras de realidad.
    </p><p class="article-text">
        En contraste con la soledad del anciano cuando se mantiene aut&oacute;nomo, se produce otro fen&oacute;meno: la introducci&oacute;n de una nueva red de conocidos, tanto pasajeros como otros que devienen pilares, provenientes del &aacute;mbito sanitario. Por un lado, los profesionales; por otro, los dem&aacute;s ancianos y pacientes dependientes en general. Compa&ntilde;&iacute;as no elegidas, que para quien ha vivido a su aire suman otra piedra en el despe&ntilde;adero de envejecer. El problema empeora por las deficiencias hospitalarias, la falta de intimidad (&ldquo;una enorme sala, repleta de camas blancas de hierro, todas estrechas, y en cada una hay un cuerpo [...] Cualquiera puede deambular por la sala y detenerse a contemplarme. Entrada libre&rdquo;). Y no todas las ancianas son iguales, compartir achaques no implica estrechar v&iacute;nculos. Tampoco est&aacute;n por la labor de hacer amigas, en ciertas circunstancias.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los arrepentimientos: la incomunicaci&oacute;n familiar y el qu&eacute; dir&aacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Tan interesante como el progresivo deterioro es su mirada hacia atr&aacute;s, para conocer qui&eacute;n es, qui&eacute;n ha sido, qui&eacute;nes han formado parte de su vida. Episodios intercalados con naturalidad, sin transiciones bruscas, que mantienen la tensi&oacute;n y trazan escenas con hondura emocional, sin sentimentalismo. Su padre, un escoc&eacute;s que se abri&oacute; camino en el continente, regentaba una tienda y crio a sus tres hijos solo tras la muerte de su esposa. Hagar, la &uacute;nica chica, era la m&aacute;s lista (&eacute;l lamentaba que no hubiera sido un hombre). Se convirti&oacute; en una mujer fuerte, por dentro y por fuera; nunca se puso ning&uacute;n cors&eacute;, o as&iacute; lo cree ella.
    </p><p class="article-text">
        Y, como est&aacute; de vuelta de todo, en su relato no caben los tab&uacute;s. El descubrimiento del sexo. El matrimonio con un hombre que le desaconsejaban. La maternidad. Los reveses. Todo desde un punto de vista desacomplejado, sin idealizar ni dramatizar, sin caer en la autocompasi&oacute;n. Sobresalen dos temas: uno es la dificultad para expresar los afectos, patr&oacute;n repetido de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Hagar es de esas madres que no dicen te quiero, que son pr&aacute;cticas y se mueven en los silencios. Sin embargo, confiesa instantes de duda, cuando habr&iacute;a querido dejarse llevar, pero el temor la recondujo a la c&oacute;moda inercia de la costumbre. La represi&oacute;n de los sentimientos y el miedo al qu&eacute; dir&aacute;n la han constre&ntilde;ido, y ahora lamenta aquello que ya es demasiado tarde para hablar.
    </p><p class="article-text">
        El segundo punto fuerte es la relaci&oacute;n con los hijos, sobre todo cuando son adultos (una cuesti&oacute;n a&uacute;n poco tratada en literatura, al menos en comparaci&oacute;n con las obras sobre madres primerizas). Las diferencias entre ambos chicos, la relaci&oacute;n que Hagar establece con cada uno. Las discrepancias entre ella y su marido en su forma de educar. La voluntad de ella, pese a no proceder de familia erudita, de que los ni&ntilde;os lean, se cultiven. Las expectativas. El momento en el que se percata que el v&iacute;nculo se ha roto y no reconoce al joven que tiene delante. El deseo de ayudar y a la vez de dejar volar. Al final, preguntarse si vali&oacute; la pena tanto sacrificio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta vieja soy yo</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta novela significa tant&iacute;simo para m&iacute;, sencillamente porque soy yo&rdquo;, escribi&oacute; Laurence. Como el &ldquo;Madame Bovary, <em>c&rsquo;est moi&rdquo;</em> de Flaubert, nos recuerda que los grandes personajes trascienden sus caracter&iacute;sticas y ata&ntilde;en asimismo al lector. Porque son inabarcables: se habla de vejez, s&iacute;, pero tambi&eacute;n de identidad, de qui&eacute;nes somos y de los roles que desempe&ntilde;amos para los dem&aacute;s (hija, hermana, esposa, madre), del paso del tiempo (el apego a las fotos, a los objetos que ya no se fabrican), de la huella que dejaremos, si habr&aacute; alguna. Se piden <a href="https://www.eldiario.es/cultura/elia-barcelo-mujeres-mayores-deben-cuentan-sociedad_1_8944051.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s personajes femeninos que hayan cruzado el ecuador de la vida</a>, y Hagar es una aportaci&oacute;n excepcional, como la <em>Olive Kitteridge</em> de Elizabeth Strout o la narradora de <em>Sobre los huesos de los muertos</em>, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/tres-libros/descubrir-fascinante-narrador-olga-tokarczuk_132_1189417.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olga Tokarczuk</a>: personajes nada complacientes, que no edulcoran, pero tampoco son fr&iacute;os; con su temperamento, antes bien, ara&ntilde;an.
    </p><p class="article-text">
        Y, por si alguien siente pereza o piensa que le resultar&aacute; <em>deprimente</em>, baste decir que con la literatura no importa el qu&eacute; sino el c&oacute;mo. Por encima de su pertinencia, <em>El &aacute;ngel de piedra</em> es una gran novela, y una novela, adem&aacute;s, muy f&aacute;cil de disfrutar. Amena, con di&aacute;logos y buen pulso narrativo, de las que invitan a sumergirse de lleno en una historia bien contada, sin experimentos. Esta coet&aacute;nea de Mavis Gallant y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-escritora-alice-munro-premio-nobel-literatura-maestra-relato_1_11366832.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alice Munro</a> sab&iacute;a que la buena ficci&oacute;n revela una verdad m&aacute;s poderosa que cualquier ensayo, por eso a&uacute;n nos pone ante el espejo, plantea preguntas inc&oacute;modas y nos recuerda que, en el fondo, lo &uacute;nico que importa es ser fiel a uno mismo. Ella lo fue al seguir su instinto y escribir este libro. Sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, no ha envejecido: el &aacute;ngel de piedra nos sigue mirando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vieja-grunona-angel-piedra-no-envejece-novela-magistral-literatura-canadiense_1_11403110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 May 2024 20:36:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vieja gruñona de ‘El ángel de piedra’ no envejece: una novela magistral de la literatura canadiense]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ancianos,Literatura,Tercera edad,Canadá,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Los testamentos' de Margaret Atwood: un final de 'El cuento de la criada' apto para todos los públicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b77a057-2f3d-42b4-87e4-34b33fcc31d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada de &#039;Los Testamentos&#039; junto a su autora, Margaret Atwood"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora canadiense continúa la historia donde dejó la novela publicada hace más de 30 años, una exitosa adaptación televisiva después y con un tono narrativo que dista mucho de la obra original</p></div><p class="article-text">
        Margaret Atwood public&oacute; <em>El cuento de la criada</em> en 1984, un a&ntilde;o con grandes ecos dist&oacute;picos y orwellianos. Sin embargo, esta historia de la Rep&uacute;blica teocr&aacute;tica de Gilead en la que las mujeres hab&iacute;an perdido todas sus libertades y hab&iacute;an quedado confinadas como meros recipientes de reproducci&oacute;n, no fue un &eacute;xito mundial. Nada que ver con lo que sucedi&oacute; con el libro m&aacute;s de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, con el estreno de la serie de televisi&oacute;n protagonizada por Elizabeth Moss. La novela de Atwood era un artilugio literario concebido a partir de <em>flashbacks</em>, de reflexiones de la protagonista Defred / June y con un tempo lento y poco dado a los di&aacute;logos. La lectura planteaba una exigencia que la serie televisiva cambi&oacute; por completo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que los trajes de las criadas se hayan convertido en paradigma del movimiento feminista, de que la novela se haya hecho un hueco comercial que anteriormente no tuvo y de que miles de art&iacute;culos equiparen ciertas desigualdades con el r&eacute;gimen de Gilead, Atwood publica una segunda parte, <a href="https://www.amazon.es/gp/product/8498389496/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;tag=eldiarioes0d-21&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;linkCode=as2&amp;creativeASIN=8498389496&amp;linkId=d135669ae53f8c5563524444d8f3d0d8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los testamentos (Salamandra)</a> que responde algunas de las preguntas planteadas en la primera novela &ndash;&iquest;qu&eacute; pas&oacute; con Gilead? &iquest;con Defred / June? &iquest;y con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as nacidos en el r&eacute;gimen?&ndash; sin demasiadas met&aacute;foras. La nueva novela es clara, sencilla, donde prima la trama frente a la forma y a la que el lector se sube como en una monta&ntilde;a rusa esperando sentir &uacute;nicamente emociones. Un <em>thriller</em> muy entretenido, pero al que le falta la hondura de la novela primigenia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Si bien la narradora de<em> El cuento de la criada</em> era Defred, la criada del comandante Fred y de su esposa Serena Joy que no era capaz de asimilar qu&eacute; hac&iacute;a en esa nueva sociedad en la que las mujeres se ve&iacute;an sometidas a violaciones con el fin de concebir hijos, en esta ocasi&oacute;n la trama se sit&uacute;a quince a&ntilde;os despu&eacute;s contada a partir de tres voces: Daisy, una adolescente que vive en Canad&aacute; y que acude a las protestas contra el r&eacute;gimen de Gilead; Agnes, una ni&ntilde;a nacida en el propio Gilead; y T&iacute;a Lydia, personaje de la primera novela que cuenta c&oacute;mo lleg&oacute; a Gilead y puso en marcha su sistema de control sobre el resto de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El inicio de la novela marca su tono: todas las cosas que se van a narrar van a tener un giro hacia mediados de la historia. No s&eacute; si Atwood lo ha hecho a prop&oacute;sito para no dar demasiado que pensar al lector o si es el <em>Macguffin</em> para seguir leyendo. Lo cierto es que la escritora consigue que, en pocas p&aacute;ginas, nos adentremos sin esfuerzo en una historia que tiene m&aacute;s de misterio que desvelar que de cr&iacute;tica dist&oacute;pica.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en la primera novela, hay dos bandos, los que defienden Gilead y la resistencia, que se encuentra tanto dentro como fuera de la Rep&uacute;blica. Ambos confluyen en los personajes de Daisy y Agnes, que en ocasiones parecen demasiado estereotipados: la rebelde que vive en Canad&aacute; y no puede entender Gilead y la ni&ntilde;a de dentro que cree a pies juntillas en el sistema porque as&iacute; se lo han ense&ntilde;ado. Apenas hay cambios en estos caracteres hasta casi el final de la novela.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el personaje m&aacute;s notable es de la T&iacute;a Lydia, que en <em>El cuento de la criada</em> era un ser mal&eacute;volo, fan&aacute;tico y que resum&iacute;a lo peor que las mujeres pueden hacer con respecto a otras mujeres. En cambio, en esta ocasi&oacute;n Atwood se compadece de ella y explica c&oacute;mo era antes de entrar en Gilead y c&oacute;mo se convirti&oacute; en la capitana del ej&eacute;rcito de las T&iacute;as. No es, por tanto, un personaje monocromo, sino que deja escapar aristas que no aparec&iacute;an en el primer libro. Un inciso: los hombres tienen muy poca presencia en <em>Los testamentos</em>, y la mayor&iacute;a de los que aparecen no son personas detestables, sino todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Tras un inicio vertiginoso, las novela surca cerca de 200 p&aacute;ginas que parecen un relleno a base de brochazos en el que se insiste en la lectura que se ha hecho hoy de <em>El cuento de la criada</em>: r&eacute;gimen sin libertades para la mujer, que ya no puede trabajar, que ni siquiera puede sentir deseos y cuyo m&aacute;ximo fin es engendrar y ser una buena esposa. La insistencia podr&aacute; afianzar un posicionamiento en el lector, pero a veces resulta demasiado simpl&oacute;n (y repetitivo: esto ya estaba escrito). Este nudo lleva a un final en el que la historia vuelve a tomar velocidad y en el que Atwood encaja todas las piezas que a buen seguro el lector ya sabe a estas alturas c&oacute;mo van a encajar.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la narrativa de <em>Los testamentos</em> m&aacute;s que una hija de la primera novela parece haber salido del vientre del formato televisivo, cuyas cualidades son diferentes a las del artefacto literario. Esto no significa que sea una mala novela. Atwood tiene sobradas tablas para embozar una historia muy bien hilvanada y atractiva, y lo consigue. Seguro que descansa en un buen n&uacute;mero de mesillas de noche, pero siempre va a adolecer de hija un poco bastarda de una novela que planteaba muchas preguntas y ten&iacute;a una cr&iacute;tica contundente. A veces obtener las respuestas no es tan necesario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 20:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Los testamentos' de Margaret Atwood: un final de 'El cuento de la criada' apto para todos los públicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Margaret Atwood,El cuento de la criada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maternidad bajo ataque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/maternidad-ataque_129_1491819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d008e19-cd19-4317-84e2-230891721033_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pancarta en la manifestación del 8M en Madrid."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guerra contra las madres no cesa y la estrategia en marcha desde el poder consiste en tacharlas de locas, irresponsables, brujas y criminales</p><p class="subtitle">Ante estos ataques maternofóbicos, tenemos que seguir construyendo redes de apoyo solidario entre las madres, aunque nos acusen de mafia o de banda terrorista</p></div><p class="article-text">
        Nos encontramos hoy sufriendo la ofensiva conservadora y patriarcal contra las madres. La hay en un caso como el de la asociaci&oacute;n por la protecci&oacute;n del menor Infancia Libre. Toda la prensa machista liberal y sus trolls de preferencia se han movilizado y confabulado para juzgar medi&aacute;ticamente a mujeres que decidieron apoyarse entre ellas despu&eacute;s de denunciar a sus exparejas de abusar sexualmente de sus hijos y despu&eacute;s de que estas denuncias fueran ignoradas. La&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Desobediencia-maternal_6_901919829.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dif&iacute;cil decisi&oacute;n</a> de algunas madres, de alejar a sus ni&ntilde;os de sus padres y del maltrato suele venir despu&eacute;s de un largo camino de obst&aacute;culos en el que ni la madre ni los propios ni&ntilde;os son escuchados &ndash;ni siquiera en el caso de la ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os que pudo grabar a su padre reconociendo que abusaba de ella se hizo justicia&ndash;, porque as&iacute; de desprotegida est&aacute; la infancia en este pa&iacute;s y as&iacute; de criminalizadas est&aacute;n sus madres, que deben declararse en insumisi&oacute;n, como explica la escritora Carolina Le&oacute;n en <a href="https://www.elsaltodiario.com/opinion/madre-yo-si-te-creo-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos, adem&aacute;s, que no solo se persigue a las madres sino a otras maneras de serlo fuera del sistema. Est&aacute;n bajo ataque las experiencias que no transan con la norma y se niegan a pasar por el aro, por ejemplo, de la medicalizaci&oacute;n. Que una mujer embarazada decidida a parir en casa e informada haya sido obligada por la polic&iacute;a a trasladarse al hospital por orden de una jueza que ignor&oacute; su deseo y la opini&oacute;n de quienes estaban a cargo del parto, profesionales serios que velan por la seguridad de madre y beb&eacute;, solo revela hasta qu&eacute; punto debemos seguir luchando a&uacute;n por nuestra autonom&iacute;a y para que el parto sea verdaderamente nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Son tambi&eacute;n expresi&oacute;n de esta guerra contra las madres las dificultades que cada d&iacute;a deben soportar en varias comunidades aut&oacute;nomas, como la de Madrid, las profesionales del parto natural y la salud reproductiva, como matronas y doulas, que acompa&ntilde;an el embarazo, el parto y el postparto, a quienes no se reconoce que hacen un trabajo domiciliario y se castiga econ&oacute;micamente. Hoy deben soportar toda clase de requerimientos administrativos y burocr&aacute;ticos, que repercuten en que cada vez los partos son menos personalizados y menos acompa&ntilde;ados en sus ritmos y cuidados. Y es que las leyes siguen sin adaptarse a las realidades de las madres y sus acompa&ntilde;antes. En cuanto a la opini&oacute;n p&uacute;blica, solo se habla de parto en casa para satanizarlo cuando ocurre una desgracia.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos tambi&eacute;n que hay madres consideradas de primera clase y madres de segunda, y es con &eacute;stas &uacute;ltimas con las que el sistema se ensa&ntilde;a. Dice la periodista Patricia Sim&oacute;n que entre las castas que muestra <em>El cuento de la criada</em>, las mujeres europeas suelen identificarse ante la pantalla con las criadas, cuando en realidad deber&iacute;an mirarse m&aacute;s en las esposas de los comandantes que, aunque han perdido derechos, est&aacute;n muy lejos de ser las esclavas gestacionales que son las criadas o las esclavas dosm&eacute;sticas que son las martas. Si por algo nos engancha esta historia es por los paralelismos que encontramos con la realidad de nuestro presente y la situaci&oacute;n de las mujeres en el mundo seg&uacute;n el lugar que ocupan en &eacute;ste o la opresi&oacute;n que padecen.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se ha mencionado la gestaci&oacute;n subrogada y el sistema de adopciones, forzadas o lindando con el robo de ni&ntilde;os en situaci&oacute;n de pobreza, como algunas de las violencias simbolizadas en el universo de Atwood, hay un drama que no suele mencionarse y que, sin embargo, lo tenemos aqu&iacute; muy cerca y en su m&aacute;s desgarradora dimensi&oacute;n, y es la quita de custodias a mujeres migrantes muy vulnerables. En ese despojo institucional est&aacute;n implicados hombres y mujeres europeos que terminan siendo parte de la maquinaria de pol&iacute;ticas racistas, violencia normalizada en lugar de ayuda real. Entre los factores que se consideran &ldquo;de riesgo&rdquo; para la quita de custodia se encuentra el no tener papeles, contar con pocos recursos econ&oacute;micos o ser parte de un n&uacute;cleo monoparental &ndash;todas situaciones forzadas que deben atravesar las familias migrantes&ndash;, lo que puede terminar con el ingreso de los ni&ntilde;os a un centro de menores o su entrega a familias de acogida. Muchas mam&aacute;s migrantes se encuentran en pie de lucha por recuperar a sus hijos e hijas de las garras del sistema.
    </p><p class="article-text">
        La guerra contra las madres no cesa y la estrategia en marcha desde el poder consiste en tacharlas de locas, irresponsables, brujas y criminales, o directamente pobres e incapaces, para sacar una tajada de ello, para perpetuar la desigualdad que les garantiza el privilegio, para seguir aprovech&aacute;ndose del trabajo no remunerado de cuidados de &eacute;stas, para ser padres solo en tanto &ldquo;due&ntilde;idad&rdquo;, para despojar a las precarias y castigar a las desobedientes, para colonizar cuerpos y vidas por el camino. Al loro con la ultraderecha y su debilidad por las criadas, los vientres y las esclavas. Ante estos ataques maternof&oacute;bicos, tenemos que seguir construyendo redes de apoyo solidario entre las madres, aunque nos acusen de mafia, de organizaci&oacute;n para delinquir o de banda terrorista. Aunque nuestras experiencias maternando sean muy distintas y hasta opuestas. La revoluci&oacute;n de las madres tambi&eacute;n es nuestra revoluci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/maternidad-ataque_129_1491819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2019 20:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maternidad bajo ataque]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Margaret Atwood,Maternidad,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere la escritora Ursula K. Le Guin, gran maestra de la ciencia ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/muere-ursula-guin-maestra-estadounidense_1_2884055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/712e3697-36b5-4855-afb3-307254e61f0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere la escritora Ursula K. Le Guin, gran maestra de la ciencia ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora ha fallecido este martes a los 88 años en su casa de Oregon</p><p class="subtitle">Le Guin fue la primera mujer en ser galardonada con el título de Gran Maestra por la asociación de escritores de ciencia ficción estadounidense</p></div><p class="article-text">
        La escritora estadounidense&nbsp;Ursula K. Le Guin ha fallecido este martes a los 88 a&ntilde;os en su casa de Portland (Oregon), seg&uacute;n ha confirmado su familia.
    </p><p class="article-text">
        Entre las obras m&aacute;s destacas de la autora,&nbsp;maestra indiscutible de la ciencia ficci&oacute;n y una de los principales referentes universales del g&eacute;nero, destaca La mano izquierda de la oscuridad y la saga Terramar, que inici&oacute; en 1968 con Un mago en Terramar.
    </p><p class="article-text">
        Esta saga de seis novelas, influenciada por la fantas&iacute;a &eacute;pica de J. R. R. Tolkien y El se&ntilde;or de los anillos, coloc&oacute; a Le Guin a la altura de los grandes referentes de la ciencia ficci&oacute;n, como Isaac Asimov o Arthur C. Clark.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La familia de Ursula K. Le Guin&nbsp;se entristece profundamente al anunciar su muerte pac&iacute;fica ayer por la tarde&rdquo;, han escrito su familiares en la cuenta de Twitter de la escritora.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/955934907255132167?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Aunque en sus obras Le Guin abraz&oacute; los grandes temas de la ciencia ficci&oacute;n, como la brujer&iacute;a, los dragones, las naves espaciales y los conflictos interplanetarios, la escritora siempre busc&oacute; enfrentar a sus personajes al choque de culturas y a problemas que se resuelve recurriendo al autosacrificio y a la conciliaci&oacute;n, alej&aacute;ndose de los juegos de espadas o la batallas espaciales.
    </p><p class="article-text">
        Con unos personajes alejados de las posturas generalmente machistas de los grandes h&eacute;roes de la ciencia ficci&oacute;n y de la fantas&iacute;a, Le Guin consigui&oacute; colarse en las casas de millones de lectores con su historias de aventuras mezcladas con aut&eacute;nticas f&aacute;bulas filos&oacute;ficas con un tono marcadamente ir&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de viente novelas, una docena de libros de poes&iacute;a y m&aacute;s de 100 cuentos recopilados en varios vol&uacute;menes a su espalda, Le Guin se convirti&oacute; en la primera mujer en recibir el t&iacute;tulo de Gran Maestra que otorga la Asociaci&oacute;n de Escritores de Ciencia Ficci&oacute;n y Fantas&iacute;a de Estados Unidos (SFWA, por sus siglas en ingl&eacute;s). Este premio, que la escritora gan&oacute; en el a&ntilde;o 2003, reconoce a todos aquellos escritores vivos que se encargan de cultivar el g&eacute;nero que hayan destacado por su fruct&iacute;fera carrera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/muere-ursula-guin-maestra-estadounidense_1_2884055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2018 07:48:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muere la escritora Ursula K. Le Guin, gran maestra de la ciencia ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia ficción,Fantasía,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Debería haber sido el año de Margaret Atwood en el Nobel de Literatura?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-nobel-literatura_1_3156420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7d9a316-23bd-4dd9-a5a4-a3c9216b00f1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Margaret Atwood"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si miramos al histórico, el 88% de los ganadores han sido hombres, tendencia que continúa tras la victoria de Ishiguro</p><p class="subtitle">La septuagenaria Atwood reunía varias claves para el éxito: el</p><p class="subtitle">mainstream</p><p class="subtitle">de Dylan y su obra heterogénea, comprometida con la igualdad y brillante</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este jueves se ha dado a conocer el nuevo premio Nobel de las letras, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Kazuo-IshiguroNobel-Literatura-2017_0_693980701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">que ha reca&iacute;do sobre el escritor brit&aacute;nico Kazuo Ishiguro</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Nombrar a un m&uacute;sico como el mejor embajador de la literatura <a href="http://www.eldiario.es/cultura/musica/Bob-Dylan-poesia-canciones_0_569043885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue un movimiento impredecible de los Nobel</a>. Pero lo realmente ins&oacute;lito y revolucionario ser&iacute;a que este a&ntilde;o hubiesen premiado a una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, aunque los hombres representan el 88% de la lista, decir que el galard&oacute;n m&aacute;s prestigioso del mundo ha silenciado el trabajo de las escritoras es un deporte de riesgo. Se&ntilde;alarlo, <a href="https://www.elespanol.com/social/20161014/162984367_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ocurri&oacute; el a&ntilde;o pasado</a>, puede abrir la veda a todo tipo de insultos y barbaridades.
    </p><p class="article-text">
        Desde 1901, solo 14 de ellas se intercalan en un palmar&eacute;s de 116 autores, as&iacute; que la balanza queda lejos de estar equilibrada. Sin embargo, en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os el Nobel de Literatura ha vivido un espejismo de luna de miel con la igualdad. Doris Lessing, Herta M&uuml;ller, Alice Munro y Svetlana Aleksi&eacute;vich se hicieron con el premio m&aacute;s o menos cercanas en el tiempo y dibujaron un horizonte m&aacute;s amable para otras como -por decir un nombre- Margaret Atwood (Ottawa, 1939).
    </p><p class="article-text">
        La canadiense ha encabezado durante a&ntilde;os <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Sospechosos-habituales-Nobel-Literatura_0_567993497.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lista de sospechosos habituales al premio</a> de la Academia sueca. Este a&ntilde;o, sin ir m&aacute;s lejos, <a href="https://sports.ladbrokes.com/en-gb/betting/tv-specials/specials/other-specials/2017-nobel-prize-for-literature/225689183/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las apuestas de Ladbrokes</a> la sit&uacute;an en un tercer puesto por debajo del keniata Ngugi Wa Thiong'o y del siempre favorito Haruki Murakami. Aunque hay <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Sospechosos-habituales-Nobel-Literatura_0_567993497.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas razones para acercarse</a> al autor de <em>Sue&ntilde;os en tiempos de guerra</em>, esta podr&iacute;a ser una edici&oacute;n escrita en femenino por la obra de Atwood.
    </p><h3 class="article-text">Lo bastante 'mainstream'</h3><p class="article-text">
        Cuando Bob Dylan recibi&oacute; el Nobel de Literatura el a&ntilde;o pasado, Margaret Atwood<a href="https://www.theguardian.com/books/2016/oct/15/margaret-atwood-interview-english-pen-pinter-prize" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> se encontraba en una sesi&oacute;n de fotos para The Guardian</a>. La periodista que le hab&iacute;a entrevistado minutos antes se lo comunic&oacute; y ella abri&oacute; la boca at&oacute;nita: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; motivo?&rdquo;. No es ning&uacute;n secreto que la escritora es la primera expectante por recibir la llamada desde Suecia, con lo que suponemos que <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/discurso-Nobel-Bob-Dylan-arrogante_0_651985259.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta vez no se har&iacute;a la remolona con el tribunal</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Los 819.000 euros del premio podr&iacute;an ser un aliciente para todos menos para la mujer que <a href="https://www.theguardian.com/uk/2000/nov/08/bookerprize2000.awardsandprizes1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">don&oacute; el dinero del Man Booker Prize</a> a causas medioambientales. Son los detalles que han convertido a Atwood, seg&uacute;n la revista Time, en una de las cien personalidades m&aacute;s influyentes del planeta. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El cuento de la criada</em> ha tenido mucho que ver, pero no es lo &uacute;nico. Sus libros son de sobra conocidos y esa podr&iacute;a ser la raz&oacute;n por la que el premio se le ha resistido durante tantos a&ntilde;os. Sin contar con que es mujer, feminista y se ha atrevido a coquetear con la ciencia ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ser demasiado popular, demasiado le&iacute;do, era una r&eacute;mora en los Nobel. Por lo menos hasta ahora. Dylan no solo rompi&oacute; el esquema intocable de las siete artes, tambi&eacute;n esa idea del Nobel como trampol&iacute;n para una obra importante y con poco calado social. Las canciones del de Minnesota, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/escritores-Bob-Dylan-podemos-escuchar_0_569043685.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por mucha poes&iacute;a que incluyan,</a> forman parte del <em>mainstream</em>, algo que tambi&eacute;n ocurre con la canadiense. Fan confesa de Daenerys Targaryen y de Twitter, la escritora no es precisamente una septuagenaria retirada en el ostracismo. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/915477822646505473?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Gran parte del p&uacute;blico la situar&aacute; en el mapa gracias a la serie de Hulu inspirada en <a href="http://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_0_638686129.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su novela m&aacute;s famosa, El cuento de la criada</a>. No es una ficci&oacute;n hist&oacute;rica, aunque la escribi&oacute; hace cuarenta a&ntilde;os, y precisamente por eso resulta tan aterradora. Se trata de una distop&iacute;a donde las mujeres son reducidas a vasijas decorativas o, lo que es peor, reproductivas. 
    </p><p class="article-text">
        El fanatismo religioso, la nulidad de los derechos de la mujer, la persecuci&oacute;n de los homosexuales o el debate alrededor de la gestaci&oacute;n subrogada son temas sobre los que se vertebra el libro y que le han dado un segundo renacer. Adem&aacute;s, <a href="http://www.eldiario.es/vertele/noticias/feminismo-television-dejado-ficcion-mujeres_0_1940805934.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el triunfo absoluto de la serie en los Emmy</a> despert&oacute; m&aacute;s inter&eacute;s por lo que escribi&oacute; en los a&ntilde;os 80 que por lo que publica en la actualidad, que es mucho y muy bueno. 
    </p><h3 class="article-text">Mucho m&aacute;s que un Nobel a una mujer</h3><p class="article-text">
        Hija de un zo&oacute;logo y una nutricionista, Margaret Atwood es de las pocas novelistas que admite que su primera vocaci&oacute;n no fue la escritura. Ella quer&iacute;a ser bi&oacute;loga y, de hecho, su primer cuento trataba de la supervivencia de una hormiguita. Su literatura ha estado unida desde entonces al activismo ecologista, a los derechos humanos y a la igualdad de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        No tolera que su mensaje se reduzca a una moralina por su condici&oacute;n de mujer, al medio para un fin pol&iacute;tico o a cualquier cosa que no sea el libre ejercicio literario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ninguna escritora quiere ser pasada por alto o subestimada por ser mujer, pero pocas desean ser definidas &uacute;nicamente por su g&eacute;nero&rdquo;, <a href="https://www.brainpickings.org/?s=margaret+atwood+" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; en una antolog&iacute;a llamada Women Writers At Work</a> sobre la desigualdad del sector editorial. &ldquo;El t&iacute;tulo de este libro deber&iacute;a ser <em>WWAAW, Writers Who Are Also Women</em> (Escritores que son tambi&eacute;n mujeres)&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Eso no reduce ni un &aacute;pice el compromiso de su obra y es justo ah&iacute; donde radica su excelencia. Atwood imagina futuros descabellados en base a lo peor de la sociedad presente, porque, para ella, &ldquo;la escritura es el arte de la falsedad plausible&rdquo;. Es una ciencia ficci&oacute;n que nada entre lo especulativo y lo prof&eacute;tico, sin recurrir a naves espaciales ni a cataclismos rob&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Son pesadillas que no est&aacute;n llamadas a convertirse en realidad, aunque cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil no ver las se&ntilde;ales. &ldquo;El control de las mujeres y sus descendientes ha sido la piedra de toque de todo r&eacute;gimen represivo de este planeta&rdquo;, escribi&oacute; en un nuevo pr&oacute;logo obligado de <em>El cuento de la criada. </em>Pero Margaret no nos advierte solo sobre eso, que ya bosquej&oacute; en obras como <em>La mujer comestible</em>, donde cuestiona la presi&oacute;n sobre la imagen de la mujer, <em>Alias Grace,</em> sobre ser soltera en la &eacute;poca victoriana, o <em>Resurgir</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le obsesiona el apocalipsis medioambiental, que ella simboliza con el fin de los oc&eacute;anos porque &ldquo;sin ellos, nosotros tampoco existir&iacute;amos&rdquo;. La trilog&iacute;a <em>Oryx y Clarke</em> es su obra m&aacute;s brillante sobre un futuro donde los avances cient&iacute;ficos ponen a los seres vivos a merced de las multinacionales tras una pandemia programada. <em>El a&ntilde;o del diluvio</em> y <em>MadAddam</em> completan la saga sobre una cat&aacute;strofe que acaba con la vida en la Tierra tal y como la conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Este es solo un peque&ntilde;o aperitivo de los casi cincuenta t&iacute;tulos que conforman la bibliograf&iacute;a de Margaret Atwood, entre poemarios, cuentos infantiles, ensayos y novelas -sin contar sus art&iacute;culos y guiones de televisi&oacute;n-. Una vida al servicio de la pluma que le ha reportado una veintena de <em>honoris causa</em>, el Booker, el Princesa de Asturias y el Governor General.
    </p><p class="article-text">
        Atwood no se merece el Nobel para completar su paseo de la fama literaria, sino porque, como ella dijo en su d&iacute;a <a href="https://www.theguardian.com/books/2013/oct/10/alice-munro-nobel-literature-prize-margaret-atwood" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre el triunfo Alice Munro</a>, &ldquo;llamar&aacute; la atenci&oacute;n internacional, no s&oacute;lo a la escritura de las mujeres y a la escritura canadiense, sino al cuento [en su caso la ciencia ficci&oacute;n], el <em>m&eacute;tier</em> elegido por ella y a menudo pasado por alto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-nobel-literatura_1_3156420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Oct 2017 18:58:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Debería haber sido el año de Margaret Atwood en el Nobel de Literatura?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nobel de Literatura,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más que desnudos: cuando los maestros de la ciencia ficción salían en 'Playboy']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/desnudos-maestros-ciencia-ficcion-playboy_1_3164484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baae8b38-1180-41e9-bb00-9f07516871db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Fahrenheit 451&#039;, de Ray Bradbury, con ilustraciones de Ben Denison para &#039;Playboy&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Amante del género, Hugh Hefner acogió en las páginas de su revista a algunos de los autores más reconocidos del siglo XX. 'Fahrenheit 451' se publicó por entregas en 'Playboy', mientras que Ursula K. Le Guin tuvo que firmar con sus siglas en lo que denominó un "prejuicio sexual". Arthur C. Clarke ganó un premio Nébula, de los más importantes de la ciencia ficción, con uno de aquellos relatos; otro de los suyó inspiró a Tim Berners-Lee para crear la World Wide Web.</p></div><p class="article-text">
        En marzo y abril de 1954, quienes compraron 'Playboy' pudieron leer la historia de unos bomberos que se dedicaban a quemar libros: en el pa&iacute;s en el que estos bomberos viv&iacute;an, leer estaba prohibido. La historia era una novela corta por entregas que, con el paso del tiempo, se convertir&iacute;a en un cl&aacute;sico del g&eacute;nero de ciencia ficci&oacute;n y de la historia de la literatura. Lo escribi&oacute; <strong>Ray Bradbury</strong>. Era <a href="https://www.megustaleer.com/libro/fahrenheit-451/ES0003915" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>'Fahrenheit 451'</strong></a>.
    </p><p class="article-text">
        'Fahrenheit 451' apareci&oacute; por primera vez en 'Playboy', una revista que ha pasado a la posteridad por sus desnudos femeninos. Su creador, <strong>Hugh Hefner</strong>, public&oacute; en sus p&aacute;ginas la novela de Bradbury, pero tambi&eacute;n la obra de muchos maestros estadounidenses de la ciencia ficci&oacute;n: nombres como los de <strong>Margaret Atwood, Ursula K. Le Guin, Doris Lessing o Philip K. Dick</strong><a href="https://io9.gizmodo.com/rip-doris-lessing-one-of-science-fictions-most-indis-1466329614" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Doris Lessing</a> compartieron portada con las 'conejitas'. Incluso, se publicaron despu&eacute;s <strong>antolog&iacute;as: 'The Playboy Book of Science Fiction'</strong><a href="https://www.amazon.com/Playboy-Science-Fiction-Alice-Turner/dp/0061073423" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'The Playboy Book of Science Fiction'</a> recoge relatos de estos autores &ldquo;del 'cyberpunk' al sexo virtual&rdquo;, pero tambi&eacute;n de otros menos conocidos en el campo de la ciencia ficci&oacute;n, como el actor Billy Crystal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="https://www.kirkusreviews.com/features/iplayboyis-science-fiction/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todo comenz&oacute;</a> cuando en 1954 Hugh Hefner contrat&oacute; al escritor <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Ray_Russell" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ray Russell</a> como editor de ficci&oacute;n. <strong>Hefner estaba interesado en el g&eacute;nero</strong> y Russell hab&iacute;a escrito algunas historias. En las siguientes d&eacute;cadas, con otros editores, la revista se convirti&oacute; en un lugar de encuentro para los amantes de la ciencia ficci&oacute;n, la fantas&iacute;a o el terror.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; de todos esos relatos y novelas por entregas el que m&aacute;s ha pasado a la posteridad sea <strong>'Fahrenheit 451'</strong>, publicado al poco de llegar Russell a la revista. Bradbury no solo escribi&oacute; para 'Playboy' la distop&iacute;a sobre bomberos pir&oacute;manos, que ya hab&iacute;a salido en una peque&ntilde;a tirada en otra editorial, pero la versi&oacute;n de 'Playboy' es la que conocemos hoy en d&iacute;a; tambi&eacute;n, otras historias como <strong>'The Vacation' (&lsquo;Las vacaciones&rsquo;, 1963)</strong>: una familia despierta un d&iacute;a y se encuentra con que son los &uacute;nicos habitantes en la Tierra, lo que les lleva a viajar a todos lados. Una situaci&oacute;n tan atractiva, sin embargo, se tornar&aacute; frustrante con el paso del tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Philip K. Dick</strong>, a quien debemos <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-suenan-los-androides-con-ovejas-electricas/253238" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas?'</a> (el libro en el que se inspira 'Blade Runner'), tambi&eacute;n public&oacute; ciencia ficci&oacute;n en 'Playboy'. En diciembre de 1980 sali&oacute; <strong>'Frozen Journey'</strong>, que despu&eacute;s se publicar&iacute;a con el t&iacute;tulo 'I Hope I Shall Arrive Soon', en el que la criogenizaci&oacute;n era la protagonista: un hombre despierta por un fallo en el sistema de congelamiento y se encuentra solo en el espacio exterior.
    </p><p class="article-text">
        No puede volver a la Tierra ni tampoco ser congelado por completo de nuevo, as&iacute; que est&aacute; paralizado y consciente, mientras <strong>una inteligencia artificial le recuerda su vida</strong> y le pregunta c&oacute;mo le gustar&iacute;a que terminara el viaje. El relato de Dick cuestiona los l&iacute;mites entre ficci&oacute;n y realidad, pues el protagonista se vuelve paranoico con las historias que el ordenador crea durante los diez a&ntilde;os que dura su viaje hasta regresar a su planeta.
    </p><p class="article-text">
        Mujeres escritoras
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.revistavanityfair.es/celebrities/articulos/hugh-hefner-muerte/26393" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las mujeres no solo se desnudaron en 'Playboy'</a>, sino que tambi&eacute;n publicaron sus relatos de ciencia ficci&oacute;n. <strong>Margaret Atwood</strong>, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Feria-Libro-reivindicar-espacio-mujeres_0_647085708.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de actualidad</a> por <a href="http://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_0_638686129.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la adaptaci&oacute;n televisiva de 'El cuento de la criada'</a>, public&oacute; en enero de 1991 <strong>'The Bog Man'</strong>, que form&oacute; parte de la antolog&iacute;a <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Wilderness_Tips" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'The Wilderness Tips'</a>. 'The Bog Man' (algo as&iacute; como 'El hombre pantano') cuenta la historia de una estudiante que sale al campo y se encuentra con un cuerpo de m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os. Pero, adem&aacute;s de eso, <a href="https://vlcarlson.com/2012/11/05/four-perspectives-of-the-bog-man/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos han querido ver en esta historia los tintes feministas</a> que hay en otras obras de la autora canadiense, pues Julie, la protagonista, se empodera para abandonar a su amante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n public&oacute; en la revista <strong>Ursula K. Le Guin</strong>, otra de las autoras contempor&aacute;neas de ciencia ficci&oacute;n m&aacute;s reconocidas, por su militancia feminista incluida. En noviembre de 1969 sali&oacute; <strong>'Nine Lives'</strong>, la historia de una nave espacial cuya tripulaci&oacute;n est&aacute; formada por nueve clones de cada una de las personas del planeta Tierra. Pero a pesar de ser clones de cada individuo, unos son machos y otros hembras, por lo que cabe la posibilidad de que se enamoren y tengan relaciones entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        Le Guin <strong>public&oacute; el relato con sus siglas</strong>, U. K. Le Guin, a petici&oacute;n de los editores. <a href="https://books.google.es/books?id=zRWNBwAAQBAJ&amp;pg=PT104&amp;lpg=PT104&amp;dq=%22It%27s+not+surprising+that+Playboy+hadn%27t+had+its+consciousness+raised+back+then,&amp;source=bl&amp;ots=8H4HHALZqA&amp;sig=hspRdE3HY0prNAcACBHmUCQ3UGA&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiXwZPp3dHWAhXELFAKHQIcAaQQ6AEIJzAA#v=onepage&amp;q=%22It's%20not%20surprising%20that%20Playboy%20hadn't%20had%20its%20consciousness%20raised%20back%20then%2C&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n ha contado la propia escritora</a>, &ldquo;fue la primera (y es la &uacute;nica) vez que me he encontrado con algo que entend&iacute; como <strong>prejuicio sexual</strong>, prejuicio contra m&iacute; como mujer escritora, por parte de un editor; y me pareci&oacute; tan idiota, tan grotesco, que me equivoqu&eacute; al ver que era tambi&eacute;n importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre de 1971 fue el turno de la premio Nobel <strong>Doris Lessing,</strong> que public&oacute; su novela corta <a href="https://www.amazon.es/Report-Threatened-City-Doris-Lessing-ebook/dp/B00BKQ1GF6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Report on the Threatened City'</a>. En ella, alguien amenaza con destruir a una ciudad y sus habitantes. Conforme las investigaciones se desarrollan, se descubre que esa amenaza proviene del espacio exterior.
    </p><p class="article-text">
        Relato con galard&oacute;n 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Algunos de los relatos publicados en 'Playboy' resultaron premiados. No solo galardones internos ('Frozen Journey' gan&oacute; el de mejor relato publicado en la revista en 1980), sino mundiales y muy importantes: <strong>Arthur C. Clarke obtuvo con 'A Meeting with Medusa' el N&eacute;bula</strong>, el m&aacute;s importante para relatos y novelas de ciencia ficci&oacute;n y fantas&iacute;a publicados en Estados Unidos. Era la primera vez que un relato publicado en la revista se llevaba este galard&oacute;n. Le Guin tambi&eacute;n estuvo nominada por 'Nine Lives'.
    </p><p class="article-text">
        'A Meeting with Medusa' cuenta la historia de una expedici&oacute;n a la atm&oacute;sfera de J&uacute;piter con una sorpresa desagradable: alien&iacute;genas con forma de medusa y manta flotan en el lugar. Sin embargo, hay un relato m&aacute;s trascendental de Clarke publicado en 'Playboy': <a href="http://www.danielesperanza.com/docs/marquefdefrankenstein_acclarke.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>'Marque F para Frankenstein'</strong></a>, publicado en 1964, empieza con la inquietante premisa de que todos los tel&eacute;fonos del mundo sonaron a la vez en una madrugada.
    </p><p class="article-text">
        Esa red telef&oacute;nica cada vez m&aacute;s interconectada <a href="https://www.forbes.com/2005/10/19/clarke-arthur-communications_comm05_cx_ac_1024clarke.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>inspir&oacute;</strong></a><strong> a Tim Berners Lee para la creaci&oacute;n de la World Wide Web</strong>: &ldquo;Creo que puedo afirmar que soy el padrino (con las implicaciones buenas y malas que eso tiene) de la web&rdquo;, <a href="http://news.ansible.uk/a192.html#03" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo Clarke en una entrevista de 2003</a>. Berners-Lee la hab&iacute;a le&iacute;do cuando era un ni&ntilde;o y con los a&ntilde;os le reconoci&oacute; la inspiraci&oacute;n, seg&uacute;n el escritor.
    </p><p class="article-text">
        Estos escritores compartieron n&uacute;meros y p&aacute;ginas con otros literatos, porque no solo se public&oacute; ciencia ficci&oacute;n: 'Playboy' <strong>acogi&oacute; a los maestros del llamado nuevo periodismo o de la generaci&oacute;n 'beat'</strong>, como Truman Capote y Jack Kerouac, respectivamente, o a escritores latinoamericanos como Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Stephen King <a href="https://www.theguardian.com/books/2009/nov/04/stephen-king-publishes-poem-playboy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; un poema en 2009</a>, en <a href="http://edant.revistaenie.clarin.com/notas/2009/11/05/_-02034542.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mismo n&uacute;mero en el que Marge Simpson se desnudaba</a>. Incluso el padre de 'Charlie y la f&aacute;brica de chocolate&rsquo;, Roald Dahl, public&oacute; <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Switch_Bitch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relatos picantes</a>.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto desnudo, hab&iacute;a hueco para el reporterismo o para maravillarse con medusas en J&uacute;piter, redes globales interconectadas, bomberos que persegu&iacute;an la lectura o inteligencias artificiales con oscuras y perversas intenciones.  
    </p><p class="article-text">
        ---------------------------
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes son propiedad, por orden de aparici&oacute;n, de <a href="http://www-tc.pbs.org/prod-media/antiques-roadshow/__sized__/Images/Jacksonville_20130608_03/201302A17/201302A17_02-thumbnail-800x600.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PBS</a>, <a href="https://www.amazon.com/Playboy-Magazine-December-1980-Vol/dp/B0057MEO4Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amazon</a> y Wikipedia (<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Margaret_Atwood#/media/File:Margaret_Atwood_2015.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ursula_K._Le_Guin#/media/File:Ursula_K_Le_Guin.JPG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_C._Clarke#/media/File:Clarke_cropped.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3</a>)  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/desnudos-maestros-ciencia-ficcion-playboy_1_3164484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Oct 2017 12:40:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más que desnudos: cuando los maestros de la ciencia ficción salían en 'Playboy']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia ficción,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay cinco series que nos morimos por ver este otoño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/series-morimos-regreso-dejara-perplejo_1_3227142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16059127-2a1c-40aa-ab13-203ea92eadbf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Alias Grace, la última adaptación de Margaret Atwood para Netflix"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vuelta al cole se hace más dulce con la promesa de nuevas sagas y dos retornos francamente deseados</p></div><p class="article-text">
        El verano vino cargado de <a href="http://www.eldiario.es/cultura/series/Doce-series-nuevas-engancharte-vacaciones_0_663183949.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apetitosas novedades</a>, pero el momento m&aacute;gico de las series de televisi&oacute;n es el oto&ntilde;o. Funciona como paliativo de la depresi&oacute;n posvacacional y como contexto para ver venir el fr&iacute;o. Estas son nuestras favoritas. 
    </p><h3 class="article-text">Halt &amp; Catch Fire 19 de agosto, AMC</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.amctv.es/series/halt-and-catch-fire-temporada-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Halt &amp; Catch Fire</em></a><em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Este drama sobre los inicios de nuestra era -antes de Apple, antes de Microsoft, cuando IBM, Compaq y Texas Instruments dominaban la Pradera de Texas- empieza su cuarta y &uacute;ltima temporada. <a href="http://www.eldiario.es/cultura/series/merece-pena-Halt-Catch-fire_0_551895595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ya es un objeto de culto</a>: a pesar de sus defectos, nos ha ofrecido algunos de los momentos m&aacute;s emocionantes de la historia de la innovaci&oacute;n contempor&aacute;nea. Momentos que compiten con lo mejor de <em>Mad Men,</em> como la presentaci&oacute;n del Apple Macintosh en una habitaci&oacute;n iluminada por velas o el homenaje a <em>Doom</em> con pistolas de agua. Y otros que la superan.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima temporada, los cuatro personajes cuyas m&uacute;ltiples alianzas y rupturas han sido la chispa que nos ha llevado del primer port&aacute;til a Internet se unen por primera vez delante de una pizarra: Joe el visionario manipulador, Cameron la an&aacute;rquica <em>wunderkind</em> [ni&ntilde;a prodigio] del c&oacute;digo, Gordon el ingeniero cuadriculado y Donna la ejecutiva ambiciosa. El resultado es electrizante, una proyecci&oacute;n de la Red desde los cimientos que en realidad repasa todas sus encarnaciones.
    </p><p class="article-text">
        El punto fuerte de H&amp;CF es explicar que el momento eureka es en realidad un ejercicio colectivo de aproximaciones, un proceso de prueba y error. La cuarta temporada empieza en 1994 y ya est&aacute;n hablando de hacer una lista con las p&aacute;ginas de la Red. Por tenerlas, nada m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <span id="2357017_1503595670227"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"> </h3><h3 class="article-text">The Deuce11 de septiembre, HBO </h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.hbo.com/the-deuce" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Deuce</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Y del valle del silicio al Valle de San Fernando: David Simon, el hombre que nos trajo <em>The Wire</em> y <em>Treme</em>, se mete en los inicios de la industria del porno en el Nueva York de los 70. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene el list&oacute;n alto; el pringoso asunto ya ha producido al menos dos joyas. La primera es <em>El otro Hollywood</em>, la historia oral del porno de Legs McNeal, un relato intoxicante donde se mezclan la revoluci&oacute;n sexual, la explosi&oacute;n de la m&uacute;sica disco y las drogas con la segunda ola feminista y <a href="http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,922889,00.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los peligros de ser agente secreto</a>; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_de_Wonderland" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los cr&iacute;menes m&aacute;s notables de la &eacute;poca</a> con la extraordinaria jugada maestra de una inteligente y ambiciosa <em>starlett</em> menor de edad llamada Traci Lords.
    </p><p class="article-text">
        La segunda es <em>Boogie Nights</em>, el <em>Bailando bajo la lluvia</em> del porno. Paul Thomas Anderson retrata c&oacute;mo una tecnolog&iacute;a disruptiva -el VHS- desencadena la crisis que catapulta el negocio a la m&aacute;quina multimillonaria que es hoy. Y qu&eacute; estilazo. 
    </p><p class="article-text">
        Si se pone a la altura, deber&iacute;a ser la serie de la temporada. A juzgar por el trailer, la ambientaci&oacute;n ya lo est&aacute;. <em>The Deuce</em>, una expresi&oacute;n que indica empate a iguales en tenis, se refiere a su protagonista James Franco desdoblado en los gemelos mequetrefes Vicente y Frankie Martino. Con Maggie Gyllenhall como veterana de los <em>hotpants</em>, todos los neones, cochazos y patillas que proceden y Curtis Mayfield como aperitivo de una prometedora BSO.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2357571_1503595633166"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"> </h3><h3 class="article-text">The Last O.G.</h3><h3 class="article-text"><em>The Last O.G</em>24 de octubre, TBS</h3><p class="article-text">
        Ser&iacute;a la t&iacute;pica historia del soldado que vuelve de la guerra para encontrarse con que la sociedad ha cambiado y su familia ha rehecho su vida en compa&ntilde;&iacute;a de otro hombre. Solo que el soldado es Tracy Morgan, que sale de la trena despu&eacute;s de 15 a&ntilde;os para encontrarse con que su cuchi-cuchi (Tiffany Haddish) est&aacute;n viviendo con un blanco pijo y con dos ni&ntilde;os gemelos que se le parecen sospechosamente pero cuya existencia desconoc&iacute;a por completo. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto no es lo peor. Lo peor es que los ni&ntilde;os van a un colegio pijo y que su amado Brooklyn se ha convertido en un escaparate de objetos incomprensibles, como barbas reci&eacute;n afeitadas, hamburgueser&iacute;as veganas, helados sin lactosa y bicicletas sin marchas.
    </p><p class="article-text">
        Con estos ingredientes, es evidente que se trata de una comedia de Jordan Peele, mitad del fabuloso d&uacute;o de c&oacute;micos <a href="http://www.cc.com/shows/key-and-peele" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Key &amp; Peele</a> y responsable de <a href="http://www.eldiario.es/cultura/cine/pais-negros_0_645685708.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">D&eacute;jame salir, la s&aacute;tira racial de este verano</a>. Aclaraba Morgan en la presentaci&oacute;n que es una comedia &ldquo;no de negros&rdquo;, sino humana. Con Cedric the Entertainer, uno de los Cuatro Reyes originales de la Comedia, como jefe del hogar de transici&oacute;n entre la trena y el gentrificado barrio newyorquino.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2357587_1503596217110"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Stranger Things27 de octubre, Netflix  </h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.netflix.com/es/title/80057281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Stranger Things</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; un pastiche pero le sobra la magia: los ni&ntilde;os son irresistibles, consigui&oacute; 11 nominaciones a los Emmy y nos rob&oacute; el coraz&oacute;n el verano pasado, colectivamente, de manera sincronizada e intercontinental. Dicen que la nueva temporada es mucho m&aacute;s oscura. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la web oficial, &ldquo;un a&ntilde;o despu&eacute;s del retorno de Will, todo parece haber vuelto a la normalidad... pero la oscuridad acecha bajo la superficie, amenazando a toda la familia Hawkins.&rdquo; <a href="http://ew.com/tv/2017/02/09/stranger-things-2-exclusive-plot-revealed/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n EW</a>, la serie empieza con la pandilla saliendo a por chuches en Halloween, vestidos de <em>Cazafantasmas</em>. Hay arcades con <em>Dragon's Lair, </em>Winona Ryder sale con uno de los Goonies, Eleven sigue en <a href="http://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/Demorgon-Dragones_y_Mazmorras-juegos_de_rol-Stranger_Things_0_550845093.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mundo del Demogorgon</a> y el sheriff Hopper contin&uacute;a su solitaria investigaci&oacute;n, tratando de comprender lo ocurrido. 
    </p><p class="article-text">
        Hay gente nueva, un guapo malote y una n&iacute;nfula pelirroja de pasado turbulento que generan fricciones en el grupo. Cuando Will empieza a tener visiones del &ldquo;otro lado&rdquo; como la que aparece en el trailer, todos piensan que tiene un shock post traum&aacute;tico. Menos nosotros, porque somos m&aacute;s listos y porque le vimos escupir un bicho asqueroso en el <em>cliffhanger</em> de la temporada anterior.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa: Barb se ha ido. Para siempre. Probablemente <a href="https://www.youtube.com/watch?v=nrpWyh_oJwc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sea mejor as&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2357575_1503595573916"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Alias Grace3 de noviembre, Netflix</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.netflix.com/es/title/80119411" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alias Grace</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de <a href="http://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_0_638686129.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a>, no hacen falta muchas razones para querer ver la nueva adaptaci&oacute;n que prepara Netflix de la canadiense Margaret Atwood. Se trata de un proyecto de mujeres, sobre mujeres. Adaptada y producida por Sarah Polley (<em>Take this Waltz</em>, <em>Away from Her</em>) y dirigida por Mary Harron (<em>American Psycho</em>, <em>I Shot Andy Warhol</em>), cuenta la historia de Grace Marks, una criada irlandesa que fue condenada en Ontario junto con un mozo de cuadra por el brutal asesinato del hombre al que serv&iacute;an y de su ama de llaves. Tiene 16 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El mozo es ejecutado, mientras que Grace es condenada a pasar el resto de sus d&iacute;as en la penitenciar&iacute;a de Kensington. La naturaleza dulce y enigm&aacute;tica de la presunta asesina divide a la sociedad canadiense de 1846 y despierta la curiosidad de un m&eacute;dico. 
    </p><p class="article-text">
        Atwood hab&iacute;a escrito el gui&oacute;n para un telefilme de la CBC canadiense llamado The Servant Girl en 1974. Estaba basado en la versi&oacute;n de Susanna Moodie, una autora brit&aacute;nico-canadiense cuyas memorias inspiraron el libro de poemas <em>Los diarios de Susanna Moodie </em>y le descubrieron la historia de Grace. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, sin embargo, Atwood descubri&oacute; que la se&ntilde;ora Moodie se hab&iacute;a inventado gran parte de los hechos y emprender una investigaci&oacute;n para poner la historia en sus sitio. 
    </p><p class="article-text">
        Publicado en 1996, <em>Alias Grace</em> se convirti&oacute; r&aacute;pidamente en uno de los libros m&aacute;s populares de Atwood, recipiente del Giller Prize y finalista del Booker. Se lo llev&oacute; <em>Last Orders</em>, de Graham Swift. 
    </p><p class="article-text">
        <span id="2357574_1503595610643"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">BOLA EXTRA: Top of the Lake: China Girl27 de julio, BBC Two / 10 de septiembre, SundanceTV</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.bbc.co.uk/programmes/p057mhdx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Top of the Lake: China Girl</em></a>Si la primera entrega de <em>Top of the Lake</em> pas&oacute; extra&ntilde;amente desapercibida en Espa&ntilde;a, la segunda ha sido pr&aacute;cticamente invisible, y por eso la recuperamos aunque saliera en verano. El debut lo ten&iacute;a todo: Jane Champion al mando de un reparto incre&iacute;ble de mujeres, incluyendo Elizabeth Moss y Holly Hunter; una ambientaci&oacute;n excepcional, rodada entre Queenstown, Moke Lake y Glenorchy, en la bell&iacute;sima Isla Sur de Nueva Zelanda. Un <em>noir </em>silencioso a la manera escandinava, con las pasiones sectarias de una poblaci&oacute;n aislada, sus dram&aacute;ticos parajes y una violencia antigua que crece solapada como una hiedra subterr&aacute;nea bajo las casas.
    </p><p class="article-text">
        Y era rabiosamente feminista, de adentro hacia afuera y al rev&eacute;s, con la violencia de g&eacute;nero como &uacute;nico tema, incluyendo la que aprenden a ejercer las mujeres para sobrevivir a ella. Esta segunda entrega cambia el abuso infantil por la trata de blancas, Nueva Zelanda por Australia y a Hunter por Nicole Kidman, un oro incontestable despu&eacute;s de su delicado y devastador trabajo en <em>Little Big Lies</em>. Con Gwendoline Christie, m&aacute;s conocida entre sus fieles como Brienne de Tarth, esta vez como escudero de la detective Griffin.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2357589_1503596147117"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/series-morimos-regreso-dejara-perplejo_1_3227142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Aug 2017 17:05:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hay cinco series que nos morimos por ver este otoño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Televisión,Drama,Stranger Things,Margaret Atwood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La serie 'El cuento de la criada' es fascinante, feminista y aterradoramente plausible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_1_3427644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/070dd03d-d766-45ed-9822-db8d2b396735_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Elisabeth Moss protagoniza &#039;El cuento de la criada&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La distopía que escribió Margaret Atwood en los 80 es tan rabiosamente contemporánea que no parece ciencia ficción, sino el presagio de un futuro inminente</p><p class="subtitle">Muchos piensan que la república teocrática de Gilead es el Estados Unidos que prepara Trump</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.</em><br/><br/><em>Génesis 9:1</em><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Antes de que la tierra de las oportunidades se convierta en una rep&uacute;blica teocr&aacute;tica y feudal llamada Gilead, hubo manifestaciones. Pero, como explica el texto original de Margaret Atwood, &ldquo;fueron m&aacute;s peque&ntilde;as de lo que cabr&iacute;a esperar&rdquo;. &ldquo;No nos despertamos cuando masacraron el Congreso. Tampoco cuando culparon a los terroristas y suspendieron la Constituci&oacute;n&rdquo;, dice la narradora de la nueva serie, protagonizada por Elisabeth Moss. Como en <em>Children of men</em>, la ola de infertilidad causada por la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica parece uno de los desencadenantes.
    </p><p class="article-text">
        Para cualquiera habitante de una democracia post-11S, la cadena de acontecimientos le producir&aacute; una sensaci&oacute;n inc&oacute;moda. A un atentado le sigue el estado de emergencia, despu&eacute;s se exige la identificaci&oacute;n de los ciudadanos mediante un documento de identidad. Pronto se empiezan a reorganizar los recursos y a enterrar los derechos civiles. La narradora especular&aacute; m&aacute;s adelante si el golpe de estado fue especialmente f&aacute;cil porque el dinero electr&oacute;nico era el &uacute;nico dinero en circulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2195027_1494347025348"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Cuesta creer que Margaret Atwood&nbsp;escribiera <em>El cuento de la criada</em> a principios de los 80. Se entiende mejor sabiendo que viv&iacute;a en Berl&iacute;n oeste y que era 1984. Ah&iacute; est&aacute;n George Orwell y los &uacute;ltimos estertores del bloque comunista, desde los disidentes tratando de cruzar la frontera perseguidos por perros y metralletas al supermercado de racionamiento, donde hay un producto de cada clase, marcado con etiquetas descriptivas y anodinas. Tambi&eacute;n el desastre radiactivo, encajado entre el accidente nuclear de Three Mile Island en el 79 y Chernobyl, en el 86.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, esta aterradora fantas&iacute;a dist&oacute;pica no parece el recuerdo de un pasado traum&aacute;tico, sino el presagio de un futuro cercano e inminente. &ldquo;En determinadas circunstancias puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar&rdquo;, dice la autora en el pr&oacute;logo de la &uacute;ltima reedici&oacute;n. M&aacute;s cuando 60 millones de personas votan al candidato que ha dicho en campa&ntilde;a que las mujeres que abortan <a href="https://www.youtube.com/watch?v=h1Jpoecf0xY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deber&iacute;an ser castigadas por ley</a>.
    </p><h3 class="article-text">Sobre el utilitarismo como medida de todas las cosas</h3><p class="article-text">
        En la Rep&uacute;blica de Gilead hay varias castas de&nbsp;mujeres. Las doncellas del cuento (maltraducido como &ldquo;criadas&rdquo;) son mujeres f&eacute;rtiles que han sido detenidas y reacondicionadas para dar servicio a la &eacute;lite como vientres intermediarios. Tras una formaci&oacute;n son enviadas a casas de los altos cargos de la Rep&uacute;blica donde son violadas en una l&uacute;gubre ceremonia mensual que subraya su condici&oacute;n de vasija. Cada dos a&ntilde;os cambian de casa, y tienen un m&aacute;ximo de tres oportunidades. Si despu&eacute;s de tres casas no han producido ning&uacute;n hijo, son ejecutadas o enviadas a las colonias a limpiar residuos hasta que mueren carcomidas por la radiaci&oacute;n. Van vestidas de color escarlata y salen siempre de dos en dos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Despu&eacute;s est&aacute;n las esposas, que visten de azul y reinan en lo dom&eacute;stico, donde se ocupan de cuidar a su marido, tomar el t&eacute; con otras esposas y de criar a los hijos de las doncellas, a las que sujetan durante el ritual. Las &ldquo;t&iacute;as&rdquo; van de marr&oacute;n y son la parte de la milicia que somete, entrena, vigila y castiga a las doncellas. Tambi&eacute;n las hacen participar el rezos, ceremonias y ejecuciones colectivas (como la violaci&oacute;n de las doncellas, los cr&iacute;menes ritualizados ya no son cr&iacute;menes sino tradici&oacute;n). La de verde son Marthas que cocinan y se ocupan de la casa. Las hijas van de blanco. Las mujeres que no &ldquo;sirven&rdquo; para ninguno de estos cometidos son enviadas a las colonias.
    </p><p class="article-text">
        Hay una sexta categor&iacute;a llamada Jezabel. Por su nombre la conocer&eacute;is, pero mas adelante. De<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_cada_cual_seg%C3%BAn_sus_capacidades,_a_cada_cual_seg%C3%BAn_sus_necesidades" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&nbsp;cada cual seg&uacute;n su capacidad, a cada cual seg&uacute;n su necesidad</em></a><em>.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;altos cargos o comandantes pueden tener una esposa, una doncella y una Martha. La doncella que relata su cuento se llama Defred porque el comandante al que ha sido asignada se llama Fred. Su familia es poderosa y sabemos que vive&nbsp;en&nbsp;Cambridge, Massachusetts por la Catedral de San Pablo que sobrevive al nuevo r&eacute;gimen. El fundador de la iglesia cat&oacute;lica es una de las referencias intelectuales del nuevo orden. &ldquo;Si una mujer no cubre su cabeza, habr&iacute;a que raparle el pelo; y si es una desgracia para ella que le rapen el pelo, deber&iacute;a haber cubierto su cabeza&rdquo;. EEUU est&aacute; dividido. Como es natural siendo Atwood la autora, la salvaci&oacute;n es cruzar la frontera con Canad&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay esp&iacute;as -&ldquo;ojos&rdquo;- por todas partes pero nadie sabe qui&eacute;nes son. &ldquo;Nos hacen sospechar unas de otras&rdquo;, dice la compa&ntilde;era de Defred. La culpa es la sustancia que separa a las mujeres. El odio hacia ellas, la que une a todos los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el Centro aprenden a&nbsp;convertir la natural resistencia al abuso en una natural sumisi&oacute;n. &ldquo;Ahora mismo esto no os parece lo normal, pero dentro de un tiempo lo ser&aacute;&rdquo;, les explica la t&iacute;a Lidia cuando llegan a la escuela . &ldquo;Todo lo que tienes que hacer -se dice Defred- es mantener la boca cerrada y parecer est&uacute;pida. No puede ser tan dif&iacute;cil&rdquo;. Las dos tienen raz&oacute;n: el ser humano es adicto a la rutina. Despu&eacute;s de un tiempo callando y bajando la cabeza, la sumisi&oacute;n se convierte en tu estado natural.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Mujer contra mujer: las facilitadoras</h3><p class="article-text">
        Como <em>The young pope</em>, la serie empatiza est&eacute;ticamente con el estado represivo que retrata. Como el bello espect&aacute;culo macabro de&nbsp;<em>El jard&iacute;n de los suplicios</em>, Gilead ofrece un escenario goloso para los sentidos, un mundo de grandes espacios abiertos, con sus bellos h&aacute;bitos&nbsp;sacados&nbsp;de pinturas flamencas, sus rituales l&iacute;ricos y grotescos a la vez. Los fascistas siempre tienen los mejores uniformes. Nuestra sensibilidad se al&iacute;a f&aacute;cilmente con la belleza y el orden de los objetos. Tambi&eacute;n&nbsp;en el pacto entre mujeres donde espera otra trampa: la empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la novela, Defred compara&nbsp;a su captora con la esposa de un guardia de un campo de concentraci&oacute;n nazi que vio en un documental. Para ella su marido no es un monstruo. &ldquo;Probablemente silbaba en la ducha o adoraba a su perro o le gustaban las trufas -reflexiona. - Qu&eacute; f&aacute;cil es inventarle una humanidad a alguien, a cualquiera. Qu&eacute; tentaci&oacute;n m&aacute;s habitual&rdquo;. Defred empatiza con la esposa porque esa empat&iacute;a hace m&aacute;s llevadera su esclavitud. La esposa, mientras tanto, se esfuerza para no empatizar con Defred para hacer m&aacute;s llevadera su complicidad con el r&eacute;gimen que la oprime a ambas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdadera inspiraci&oacute;n para el personaje de Serena Joy no fue una esposa nazi sino algo peor:&nbsp;Phyllis Schlafly, la congresista que se opuso a la primera Ley de igualdad estadounidense porque &ldquo;le robar&iacute;a a las mujeres el maravilloso derecho de ser esposa y madre a tiempo completo en su casa a cuenta de su marido&rdquo;, como cuenta Susan Faludi en su cl&aacute;sico&nbsp;<em>Reacci&oacute;n. La guerra no declarada contra la mujer</em>, de 1991. 
    </p><p class="article-text">
        Las esposas azules son v&iacute;ctimas que no tienen conciencia de clase y que funcionan como facilitadoras de su propia prisi&oacute;n.&nbsp;Los crimenes que retrata la serie no son distantes ni antiguos, los errores&nbsp;que reconoce tampoco.&nbsp;&ldquo;Han conseguido que las v&iacute;ctimas est&eacute;n de su lado, trabajando en contra de sus propios intereses&rdquo;. Esta ya no es una cita de Margaret Atwood ni de los 80, sino de <a href="http://www.publico.es/culturas/calaf-ciudadania-cree-informada-entretenida.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista de hace tres d&iacute;as a Rosa Mar&iacute;a Calaf</a>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_1_3427644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 18:20:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La serie 'El cuento de la criada' es fascinante, feminista y aterradoramente plausible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El cuento de la criada,Margaret Atwood,Series,Televisión,Feminismo]]></media:keywords>
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