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    <title><![CDATA[elDiario.es - El cuento de la criada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/el-cuento-de-la-criada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - El cuento de la criada]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Sánchez le regala 'El Quijote' al gobernador de California y él le corresponde con 'El cuento de la criada']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/pedro-sanchez-le-regala-quijote-gobernador-california-le-corresponde-cuento-criada_132_12992773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ea1144f-03b4-4221-9f12-2330973e7d48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x171y30.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Sánchez le regala &#039;El Quijote&#039; al gobernador de California y él le corresponde con &#039;El cuento de la criada&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente del Gobierno mantuvo un encuentro con Gavin Newsom, uno de los principales oponentes de Trump, aprovechando que coincidieron en la Conferencia de Seguridad de Múnich</p><p class="subtitle">Sánchez dice 'no' al rearme nuclear que empieza a debatirse en la UE ante la ruptura con los EEUU de Trump
</p></div><p class="article-text">
        El presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a, Pedro S&aacute;nchez, se vio este s&aacute;bado en M&uacute;nich con el gobernador de California, el dem&oacute;crata Gavin Newsom y ambos acabaron regal&aacute;ndose libros. 
    </p><p class="article-text">
        Coincidieron en el marco de la Conferencia de Seguridad. S&aacute;nchez decidi&oacute; llevarle como regalo un ejemplar en espa&ntilde;ol de <em>El Quijote</em>. &ldquo;Es importante para ti tener esta visi&oacute;n idealista de luchar&rdquo;, le coment&oacute; a Newsom, que afirm&oacute; sonriente: &ldquo;Me encanta. Tendr&eacute; que trabajar en ello&rdquo;, refiri&eacute;ndose a su conocimiento del idioma espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El californiano, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/newsom-considerara-candidatura-casa-blanca-elecciones-legislativas-2026_1_12716108.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los principales oponentes pol&iacute;ticos al presidente Trump</a>, correspondi&oacute; al l&iacute;der del Ejecutivo espa&ntilde;ol con <em>El cuento de la criada</em>, de Margaret Atwood. &ldquo;No estamos tratando de reescribir la historia&rdquo;, ha asegurado.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, S&aacute;nchez se hizo eco del encuentro en la red social X, donde dio las gracias al gobernador de California por su defensa del multilateralismo y los valores progresistas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espero que disfrutes de la sabidur&iacute;a de Cervantes. En ella encontrar&aacute;s inspiraci&oacute;n para enfrentarte a los gigantes&rdquo;, declar&oacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2022757744034406423?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[El Rastreador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/pedro-sanchez-le-regala-quijote-gobernador-california-le-corresponde-cuento-criada_132_12992773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 14:23:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez le regala 'El Quijote' al gobernador de California y él le corresponde con 'El cuento de la criada']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,California,Munich,Don Quijote de la Mancha,Libros,El cuento de la criada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La distopía feminista de 1995 que Dua Lipa ha convertido en éxito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/distopia-feminista-1995-dua-lipa-convertido-exito_1_12724396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ec01d64-4b4f-441d-ae0c-f30a3019d7ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La distopía feminista de 1995 que Dua Lipa ha convertido en éxito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cantante, que mantiene un popular club de lectura, ha vuelto a hacer viral una de sus últimas recomendaciones: la novela 'Yo nunca supe de los hombres', de Jacqueline Harpman</p><p class="subtitle">El club de lectura de Dua Lipa convierte en fenómeno pop un reportaje de tribunales australianos
</p></div><p class="article-text">
        Cuarenta mujeres malviven encerradas en un s&oacute;tano, aisladas por completo de lo que ocurre en el exterior. Llevan tantos a&ntilde;os all&iacute; que han perdido la noci&oacute;n del tiempo. Tampoco saben d&oacute;nde est&aacute;n, en qu&eacute; pa&iacute;s se encuentran o si la humanidad ha logrado trasladarlas a otro planeta. Cuando las retuvieron all&iacute;, no se conoc&iacute;an: procuraron que as&iacute; fuera, que no tuvieran v&iacute;nculos familiares, que procedieran de pa&iacute;ses distintos, que no desempe&ntilde;aran la misma profesi&oacute;n. Solo tienen en com&uacute;n el hecho de ser mujeres, unas mujeres que en ese tiempo han encanecido, han dejado de menstruar.
    </p><p class="article-text">
        Comienzan a olvidar el pasado, la vida anterior al cautiverio, cuando ten&iacute;an ocupaci&oacute;n, familia; cuando se relacionaban con los hombres. Porque, ahora, ellos son los captores. Los guardias se turnan para vigilarlas, pero no les dirigen la palabra. No les hablan, no las tocan; sin embargo, por alguna raz&oacute;n, les proporcionan alimento y unas condiciones b&aacute;sicas para mantenerlas vivas, sanas. Es todo tan extra&ntilde;o&hellip; Pero ya carecen de fuerzas para rebelarse, para preguntar siquiera. La poca energ&iacute;a que les queda, el latido que a&uacute;n ruge, se les va en cocinar y en sumirse en una ch&aacute;chara que las entretiene.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no todas pueden darse el gusto de bucear en el pasado para recordar escenas de las que mantienen el esp&iacute;ritu ardiente; no todas tienen el lujo de poseer memoria. Hay una que lleg&oacute; all&iacute; cuando era tan peque&ntilde;a que apenas conoci&oacute; ese mundo de antes, que carece de recuerdos. Es ella, convertida en una adolescente, la narradora de <em>Yo que nunca supe de los hombres</em> (1995; Alianza, 2025, trad. Alicia Martorell), una novela de la escritora belga Jacqueline Harpman (Etterbeek, Bruselas, 1929-2012) que permaneci&oacute; in&eacute;dita en castellano hasta que, tras el &eacute;xito de la adaptaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/el-cuento-de-la-criada-the-handmaid-s-tale-serie-television-margaret-atwood-elisabeth-moss-literatura-adaptacion_1_3322648.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a>, el g&eacute;nero de la distop&iacute;a de trasfondo feminista se convirti&oacute; en una nueva tendencia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/24c755e9-b270-477f-aa48-8d95e3dea779_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a se public&oacute; en 2021, y pas&oacute; un tanto desapercibida. Si la editorial ha decidido reeditarla ahora ha sido gracias al &eacute;xito reciente de la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s, que ha tenido como prescriptora a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/club-lectura-dua-lipa-convierte-fenomeno-pop-reportaje-tribunales-australianos_1_12565374.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dua Lipa</a>, que la recomend&oacute; en su popular <a href="https://www.service95.com/books/i-who-have-never-known-men-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">club de lectura</a>. El libro se hizo viral en TikTok, donde ha conectado con generaciones de lectores que a&uacute;n no hab&iacute;an nacido cuando se escribi&oacute; &mdash;en 2024, se vendieron <a href="https://www.thecut.com/article/booktok-i-who-have-never-known-men-novel.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">100.000 ejemplares solo en Estados Unidos</a>. As&iacute; de extravagantes pueden ser los meandros de una obra literaria: uno publica un libro, pero quiz&aacute; no se vender&aacute; hasta que ya haya muerto (si es que llega a venderse); uno recibe elogios de los cr&iacute;ticos sesudos, pero son las palabras de una cantante reconvertida en <em>influencer</em> literaria las que le dan el impulso.
    </p><p class="article-text">
        Hoy pesa m&aacute;s la recomendaci&oacute;n de un famoso que la de un, <em>a priori</em>, especialista, o que el propio criterio editorial. Con todo, cualquier excusa es buena para leer; y, al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar, Dua Lipa no tiene mal gusto. <em>Yo que nunca supe de los hombres </em>nos adentra en una narraci&oacute;n introspectiva en la que, como en toda literatura <em>de verdad</em>, lo que pesa es la textura, el pulso, el estilo, la forma en detrimento de la acci&oacute;n. Es una voz inquietante que refleja la forja de identidad cuando se carece de los referentes sociales a los que los lectores estamos habituados; una identidad limitada, en un contexto de represi&oacute;n que se puede entender como una met&aacute;fora de las dictaduras y las torturas.
    </p><p class="article-text">
        En el encierro, a la protagonista le pesa sobre todo la negaci&oacute;n de la intimidad, de una relaci&oacute;n afectiva (con los hombres, pero tampoco podr&iacute;a con las mujeres, ya que se les proh&iacute;be tocarse); la imposibilidad, en fin, de descubrir el amor. Ese anhelo del amor no se entiende como un fin rom&aacute;ntico &ndash;desconoce el romanticismo, por otro lado&ndash;, sino como el emblema del estado de represi&oacute;n en el que se hallan. Las mujeres cuchichean entre risas al evocar sus momentos gozosos del pasado; ese imaginario, que a la joven le est&aacute; vedado, deviene una obsesi&oacute;n. Pero no se resigna: ella es, tambi&eacute;n, una chica inteligente, con una mente que bulle de pensamientos que desconciertan a las dem&aacute;s, acostumbradas a sobrevivir con el cerebro adormecido para neutralizar el sufrimiento.
    </p><h2 class="article-text">El ascenso a la nueva realidad</h2><p class="article-text">
        Ser&aacute; a trav&eacute;s de la joven, de la rebeld&iacute;a adolescente y de sus ganas de vivir que podr&aacute;n encontrar una v&iacute;a de escape. La narradora nos habla a&ntilde;os despu&eacute;s del encierro; anticipa, por lo tanto, que esa etapa qued&oacute; atr&aacute;s. Sin embargo, como se va desvelando, lo que hallaron las mujeres al salir no se parec&iacute;a al mundo tal como lo hab&iacute;an conocido antes. La novela plantea dos formas de supervivencia: por un lado, la resiliencia silenciosa, en la prisi&oacute;n, en la que lo sencillo y t&iacute;picamente asociado a las mujeres &ndash;desde trocear unas verduras a chismorrear&ndash; ayuda a sobrellevar el d&iacute;a a d&iacute;a; por el otro, el paso a la acci&oacute;n cuando les toca construirse un nuevo camino para salir adelante. La sororidad, como el sacrificio, resultan claves en ambos estados.
    </p><p class="article-text">
        El ascenso a esa nueva realidad puede interpretarse, casi de manera literal, en t&eacute;rminos del mito de la caverna de Plat&oacute;n: las mujeres, atrapadas en un s&oacute;tano (las sombras), sin &aacute;nimo para buscar la vida verdadera (la luz), salen al fin de su cueva, pero la liberaci&oacute;n no les reporta felicidad inmediata, sino nuevos retos a los que aclimatarse si no quieren perecer bajo el fuerte calor. Para la protagonista, que por primera vez sube una escalera, la idea de ascenso es a&uacute;n m&aacute;s gr&aacute;fica y vive una particular epifan&iacute;a al descubrir lo que hay fuera. Adem&aacute;s, como miembro m&aacute;s joven del grupo, encarna a su vez a la disc&iacute;pula en quien las dem&aacute;s delegan, conscientes de que la juventud tiene m&aacute;s posibilidades.
    </p><h2 class="article-text">Lazos con 'El cuento de la criada'</h2><p class="article-text">
        Si <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-gente-tenia-miedo-perder-estatus-presidencia-kamala-harris_1_11801679.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> escribi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/el-cuento-de-la-criada-the-handmaid-s-tale-serie-television-margaret-atwood-elisabeth-moss-literatura-adaptacion_1_3322648.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a><a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/el-cuento-de-la-criada-the-handmaid-s-tale-serie-television-margaret-atwood-elisabeth-moss-literatura-adaptacion_1_3322648.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (1985)</a> en Alemania del Este, con la conciencia de que cualquier orden establecido puede venirse abajo, por imposible que parezca, Josephine Harpman canaliza a trav&eacute;s de la escritura el trauma del Holocausto, que termin&oacute; con varios miembros de su familia asesinados en Auschwitz y que le hizo ser v&iacute;ctima del antisemitismo. Por mucho que adopten un relato dist&oacute;pico, el n&uacute;cleo de cada novela revela un malestar contempor&aacute;neo, que en ambos libros tiene un nexo, adem&aacute;s, con el control de las mujeres y su sexualidad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ba90182c-2949-4460-b18e-f18b883a7de0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En ambas, las mujeres han terminado sometidas, despu&eacute;s de una hecatombe social de la que no se dan detalles. En ambas historias, los hombres deciden sobre su sexualidad. En <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/el-cuento-de-la-criada-the-handmaid-s-tale-serie-television-margaret-atwood-elisabeth-moss-literatura-adaptacion_1_3322648.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a> al clasificarlas seg&uacute;n su grado de fertilidad y utiliz&aacute;ndolas, cuando pueden, como vientres gestantes de los hijos de las familias poderosas; en <em>Yo que nunca supe de los hombres</em>, se les niega la posibilidad de intimar y, por extensi&oacute;n, de reproducirse, en una afrenta directa a la supervivencia de la especie. En ambas cosas, el placer sexual es un tab&uacute;, lo que dice mucho de c&oacute;mo este tema lo sigue siendo en la sociedad actual, o, al menos, lo era cuando las autoras escribieron sus novelas.
    </p><p class="article-text">
        Jacqueline Harpman no fue la escritora de una sola obra: a lo largo de cinco d&eacute;cadas de carrera public&oacute; cerca de treinta libros, entre los que destacan, adem&aacute;s de este, <em>Orlanda </em>(1996), Premio M&eacute;dicis; <em>Br&egrave;ve Arcadie</em> (1959), Premio Victor-Rossel; y <em>La Dormition des amants</em> (2002), Premio Les Espi&egrave;gles de B&eacute;lgica. Tambi&eacute;n escribi&oacute; para el cine y la radio, y trabaj&oacute; como cr&iacute;tica teatral. En los a&ntilde;os sesenta, la muerte de su editor la llev&oacute; a dar un giro a su vida y se form&oacute; como psicoanalista, una profesi&oacute;n que insufl&oacute; un nuevo aire a su obra literaria, como demuestra <em>Yo que nunca supe de los hombres</em>.
    </p><p class="article-text">
        Formaci&oacute;n de identidad, opresi&oacute;n, instinto de supervivencia, conciencia del cuerpo y la sexualidad, alianza femenina y una profunda meditaci&oacute;n existencial son los ingredientes de esta novela, de esta suerte de distop&iacute;a feminista que, a diferencia de <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/el-cuento-de-la-criada-the-handmaid-s-tale-serie-television-margaret-atwood-elisabeth-moss-literatura-adaptacion_1_3322648.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a>, no se caracteriza tanto por la acci&oacute;n como por una narraci&oacute;n m&aacute;s reflexiva, con esa verbosidad de los narradores franc&oacute;fonos que gusta de indagar en los pormenores del lenguaje y en la propia subjetividad del yo. Con prescriptores famosos o sin ellos, es sin duda una lectura recomendable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/distopia-feminista-1995-dua-lipa-convertido-exito_1_12724396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 21:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La distopía feminista de 1995 que Dua Lipa ha convertido en éxito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Lectura,Feminismo,El cuento de la criada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Aumentan los ftalatos la infertilidad masculina? La ciencia así lo afirma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/aumentan-ftalatos-infertilidad-masculina-ciencia-afirma_1_7919328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a75c47ff-eda2-46c3-ba21-d027fbaa6a47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Aumentan los ftalatos la infertilidad masculina? La ciencia así lo afirma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La infertilidad masculina se ha disparado en los últimos 40 años condicionada por varios motivos, entre ellos la exposición a ciertas sustancias tóxicas</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, <strong>el recuento de espermatozoides en hombres sanos</strong> de los pa&iacute;ses occidentales como Am&eacute;rica del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda se ha desplomado en m&aacute;s del 50%. Si esta tendencia no se revierte, para el a&ntilde;o 2050 podr&iacute;a haber muchas parejas que necesitar&aacute;n recurrir a la tecnolog&iacute;a para concebir. Lo alertaba ya en 2017 un&nbsp; <a href="https://academic.oup.com/humupd/article/23/6/646/4035689" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la Universidad Hebrea y Mount Sinai.
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) ha modificado en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, coincidiendo con el cambio clim&aacute;tico, los valores de los semiogramas o espermiogramas normales, una prueba que analiza la cantidad, movilidad y calidad morfol&oacute;gica de los espermatozoides, as&iacute; como <strong>caracter&iacute;sticas como volumen, color, pH, viscosidad, etc</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los valores normales en los a&ntilde;os 1985-90 se situaban en los 40 millones por mililitro; actualmente estos valores est&aacute;n en los <strong>15 millones por mililitro</strong>. La misma organizaci&oacute;n estimaba ya en 2010 que la infertilidad afectaba a un <a href="https://www.medigraphic.com/pdfs/quirurgicas/rmq-2018/rmq182d.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15% de las parejas</a>, siendo el factor masculino la causa en un 50% de los casos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Hemos cambiado<strong> la normalidad del semen en los &uacute;ltimos 40-50 a&ntilde;os</strong>&rdquo;, reconoce Juana Crespo, ginec&oacute;loga especializada en fertilidad. Ya en el a&ntilde;o 2014,&nbsp;<a href="https://www.medicalnewstoday.com/articles/277543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi el 40% </a>&nbsp;de la infertilidad entre las parejas se atribuy&oacute; a los hombres. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;A qu&eacute; se debe este declive de espermatozoides?</strong></h3><p class="article-text">
        Hay varios factores que podr&iacute;an explicar este problema. Entre los m&aacute;s citados est&aacute;n los <strong>cambios en el estilo de vida</strong> (alimentaci&oacute;n, ejercicio f&iacute;sico, aumento de la obesidad, etc.). Todos ellos contribuir&iacute;an a un bajo recuento de espermatozoides.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero las investigaciones han ido m&aacute;s all&aacute; y han relacionado buena parte del problema de la infertilidad masculina con <strong>el auge de los derivados qu&iacute;micos</strong> y a la exposici&oacute;n a sustancias qu&iacute;micas de uso cotidiano. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de los<strong> </strong><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/disruptores-endocrinos-alimentos-podemos-evitarlos_1_1166542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>disruptores endocrinos</strong></a>, que se encuentran en numerosos productos, incluidos perfumes y pl&aacute;sticos y que se ha demostrado que interfieren en la capacidad del cuerpo para producir hormonas. 
    </p><p class="article-text">
        Fij&aacute;ndonos en los resultados del metaan&aacute;lisis de 2017, los expertos subrayaban el hecho de que la disminuci&oacute;n se produce <strong>sobre todo en hombres de pa&iacute;ses occidentales</strong>, m&aacute;s expuestos a una gran variedad de sustancias qu&iacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este hecho sugiere que <strong>los productos qu&iacute;micos juegan un papel causal de esta tendencia a la baja</strong>. Aunque no examin&oacute; las causas de las disminuciones observadas, el recuento de espermatozoides s&iacute; se ha asociado previamente con influencias ambientales y del estilo de vida, incluida la exposici&oacute;n a sustancias qu&iacute;micas prenatales, la exposici&oacute;n a pesticidas en adultos, el tabaquismo, el estr&eacute;s, la obesidad, etc.
    </p><p class="article-text">
        Y resulta que muchos de los compuestos usados para hacer que el pl&aacute;stico sea m&aacute;s flexible y suave, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/componentes-polemicos-desodorantes-antitranspirantes_1_2169690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>como los ftalatos</strong></a>, o para hacerlos m&aacute;s duros y fuertes, <strong>como el </strong><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/bisfenol-fiero-pintan_1_2235834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>bisfenol A</strong></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/bisfenol-fiero-pintan_1_2235834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> son disruptores endocrinos consumados. Estas dos sustancias imitan al estr&oacute;geno en el torrente sangu&iacute;neo. Un hombre con muchos ftalatos en su sistema producir&aacute; menos testosterona y menos esperma &ldquo;porque los ftalatos disminuyen la testosterona&rdquo;, reconoce Crespo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que estos productos qu&iacute;micos <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/por_derecho/bisfenol-recibos-compra-motivos-preocuparse_1_2767287.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n en todas partes</a>: el BPA se puede encontrar en botellas de agua, envases de alimentos y recibos de supermercados. Los ftalatos son a&uacute;n m&aacute;s <a href="https://ec.europa.eu/health/scientific_committees/opinions_layman/es/ftalatos-material-escolar/figtableboxes/table-2.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunes</a>: pueden estar presentes en los <strong>recubrimientos de p&iacute;ldoras</strong>, agentes emulsionantes y de suspensi&oacute;n, detergentes y envases, pintura, esmaltes de u&ntilde;as y lacas para el cabello. Tambi&eacute;n se usan en tubos de PVC que <a href="https://acsa.gencat.cat/es/actualitat/butlletins/acsa-brief/ftalats-en-materials-en-contacte-amb-aliments/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procesan alimentos</a>, como la leche, yogur, salsas o sopas.
    </p><p class="article-text">
        En Europa <strong>est&aacute;n autorizados cinco ftalatos</strong> para uso en la fabricaci&oacute;n de materiales pl&aacute;sticos destinados a entrar en contacto con alimentos, conocidos por sus siglas DBP, BBP, DEHP, DINP y DIDP. Los cuatro primeros se han asociado a efectos sobre el sistema reproductor.
    </p><h3 class="article-text">Efectos en la etapa fetal&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Juana Crespo destaca tambi&eacute;n que &ldquo;la principal afectaci&oacute;n de la exposici&oacute;n a ftalatos se produce ya a nivel fetal y despu&eacute;s en la eyaculaci&oacute;n&rdquo;. En la <a href="https://www.embopress.org/doi/full/10.1038/embor.2012.50" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">etapa fetal</a> del desarrollo humano, antes de que estos estilos de vida entren en juego, los estudios han demostrado que, si se producen alteraciones en la se&ntilde;alizaci&oacute;n hormonal, estas pueden tener <strong>un impacto en la capacidad reproductiva </strong>masculina hasta la edad adulta.
    </p><p class="article-text">
        En un estudio publicado en la revista <a href="https://pubs.acs.org/doi/full/10.1021/acs.est.0c05984" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Environmental Science &amp; Technology</a> los expertos advierten que se pueden llegar a encontrar <strong>m&aacute;s de 109 sustancias qu&iacute;micas en mujeres embarazadas</strong>, con implicaciones en el feto como un menor tama&ntilde;o de los genitales. Es un c&iacute;rculo y, &ldquo;si no hacemos nada desde el punto de vista medioambiental, vamos a tener que cambiar la planificaci&oacute;n familiar&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo afrontar este problema</h3><p class="article-text">
        La reproducci&oacute;n asistida nos ayuda mucho en este punto. &ldquo;Preservar los gametos, semen y ovocitos, significa que estar&aacute;n menos tiempo expuestos a estos t&oacute;xicos&rdquo;, admite la doctora, sobre todo porque<strong> la edad de tener el primer hijo se ha retrasado mucho</strong> y, por tanto, espermatozoides y &oacute;vulos permanecen m&aacute;s tiempo expuestos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Crespo admite que la soluci&oacute;n m&aacute;s efectiva pasar&iacute;a por &ldquo;tener hijos m&aacute;s pronto, entre los 23-24 a&ntilde;os en el caso de las mujeres y antes de los 30 a&ntilde;os en el de los hombres&rdquo;. Pero las cifras actuales nos dicen que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madres-anos-frecuente-40-25-problema-demografico_1_1725354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vamos mucho m&aacute;s tarde</a>.&nbsp;Tal vez a este ritmo, el mito de un mundo inf&eacute;rtil como el que nos muestra el siniestro 'Cuento de la criada' deje de ser leyenda...
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://www.instagram.com/ConsumoClaro/" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2020/0724/08/siguenos-en-instagram-de-consumo-claro-5a0375e.png" alt="síguenos en Instagram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/aumentan-ftalatos-infertilidad-masculina-ciencia-afirma_1_7919328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 May 2021 20:31:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Aumentan los ftalatos la infertilidad masculina? La ciencia así lo afirma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bisfenol A,Plásticos,Contaminación del agua,Medio ambiente,Fertilidad,El cuento de la criada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rozalén: "Una parte de la sociedad desearía un mundo como el de 'El cuento de la criada'"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/continuara/rozalen-parte-sociedad-desearia-mundo-cuento-criada_1_6516780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6845517-3a70-4c60-a3b9-337e57136a63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rozalén: &quot;Una parte de la sociedad desearía un mundo como el de ‘El cuento de la criada’&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cantautora presenta su disco 'El árbol y el bosque' y recomienda la brillante y terrible distopía en la que las mujeres occidentales pasan a ser esclavas</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Rozal&eacute;n anda ayudando a dar sus primeros pasos a su &ldquo;cuarto hijo&rdquo;, como ella dice, su cuarto disco, <em>El &aacute;rbol y el bosque, </em>una de cuyas canciones es la potente <a href="https://www.youtube.com/watch?v=k_J3Q27cq0Y&amp;list=PLCJCqHem5ocgnAv7gy6BaYoHlj2zuUOkS" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Este tren</em></a><em> </em>y saca tiempo para recomendar una de las series que m&aacute;s le han impactado, <em>El cuento de la criada</em>. Las <a href="https://serielistas.lasexta.com/el-cuento-de-la-criada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres temporadas</a> emitidas est&aacute;n disponibles actualmente en HBO y las dos primeras pueden verse tambi&eacute;n en Amazon Prime Video.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He elegido <em>El cuento de la criada</em>&rdquo;, dice la cantautora, <strong>&ldquo;una serie que dej&oacute; a los espectadores boquiabiertos en 2017</strong>. La he elegido y la recomiendo porque es una historia que te pone a pensar. Te hace reflexionar mucho sobre el papel de la mujer en la historia y la verdad es que yo incluso tuve un poquito de miedo. Y tengo un poquito de miedo cuando la veo porque s&iacute; que creo que una parte de la sociedad desear&iacute;a un mundo as&iacute;. As&iacute; que creo que es interesante esa reflexi&oacute;n, y tenerla cerca. Y hasta puedes entender por qu&eacute; otras personas piensan de determinada manera&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Interesa porque puede llegar a ocurrir&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Rozal&eacute;n conecta as&iacute; con el n&uacute;cleo de lo que inspir&oacute; a Margaret Atwood, autora del libro en que se bas&oacute; la serie y galardonada con el Pr&iacute;ncipe de Asturias de las Letras. Atwood escribi&oacute; en 1985 su historia sobre un Estados Unidos que vive una revoluci&oacute;n ultraconservadora. No fue una distop&iacute;a producto de una mente fantasiosa. Adem&aacute;s de otras influencias, dos hechos cercanos en el tiempo inspiraron su imaginaci&oacute;n. Por un lado, <strong>el surgimiento en los a&ntilde;os 70 y 80 de una derecha fundamentalista religiosa en Estados Unidos</strong>, y por otro, la reciente Revoluci&oacute;n Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n, sucedida en 1979. En la antigua Persia, la marcha del Sha Reza Pahlev&iacute; acab&oacute; con una monarqu&iacute;a milenaria y trajo una teocracia pr&aacute;cticamente de la noche a la ma&ntilde;ana. Las mujeres pasaron de no poder llevar velos ni pa&ntilde;uelos en la cabeza a la obligaci&oacute;n del hiyab y el sometimiento a la ley isl&aacute;mica, aunque con gran apoyo popular.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un poquito siempre puedes pensar que el giro que va llevando el mundo puede ser cercano a este tipo de realidades que parecen ficci&oacute;n pero que, como ya digo, interesa porque si pienso que pueden llegar a ocurrir,&rdquo; se&ntilde;ala Rozal&eacute;n. La propia escritora canadiense, creadora del terror&iacute;fico mundo de Gilead, en el que las mujeres han sido sometidas de manera brutal ante un descenso en la natalidad, conf&iacute;a en que su obra quede en el terreno de lo ficticio pero observa el mismo peligro que Rozal&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El coronavirus retras&oacute; la entrega de <strong>la cuarta temporada, que va a tener 10 episodios</strong>. Pero la noticia m&aacute;s reciente de la producci&oacute;n es que han recibido el visto bueno de Hulu, empresa desarrolladora, para producir una <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BBq9elQ7hVY&amp;feature=emb_title" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quinta temporada</a>. La pr&oacute;xima entrega a&uacute;n no tiene fecha, ser&aacute;, eso s&iacute;, en 2021, pero s&iacute; un avance. El <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6Uc_DXRgt3Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anuncio</a> de esta nueva tanda de episodios muestra el estado de esta fren&eacute;tica huida hacia Canad&aacute;. Y mientras la serie sigue su camino, la escritora Margaret Atwood, en cuya novela se basa, escribi&oacute; una continuaci&oacute;n, <em>Los testamentos</em> &ndash;editada en Espa&ntilde;a por Salamandra, en catal&aacute;n por Quaderns Crema&ndash; y Hulu ha adquirido tambi&eacute;n los derechos televisivos, anunciando una segunda serie desgajada de esta con el mismo equipo al cargo, que se sit&uacute;a quince a&ntilde;os despu&eacute;s de <em>El cuento de la criada</em>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Lo que m&aacute;s me llama la atenci&oacute;n de esta serie son los silencios&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Rozal&eacute;n agradece las bases s&oacute;lidas de la propuesta disponible tanto en Amazon Prime Video como en HBO, aunque no son sus &uacute;nicos m&eacute;ritos: &ldquo;S&iacute; que se nota que en esta serie hay un libro de peso detr&aacute;s, s&iacute;. Y, aunque me encanta el guion, la verdad es que a m&iacute; lo que m&aacute;s me llama la atenci&oacute;n de esta serie son los silencios. Y las im&aacute;genes, algunas me parecen dur&iacute;simas y cuentan mucho. Pero s&iacute;, <strong>se nota que hay alguien con mucho coco detr&aacute;s</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala la artista, la serie dej&oacute; al mundo pegado en su estreno hace tres a&ntilde;os. Se llev&oacute; los principales premios Emmy y los Globos de Oro para la serie y su protagonista, entre otros muchos galardones. Y se hizo instant&aacute;neamente ic&oacute;nica, como resalta Rozal&eacute;n: &ldquo;Creo que es de los puntos m&aacute;s fuertes de la serie. Impacta mucho ver todos los uniformes, los colores que tanto resaltan, ese rojo, esa especie de cofia, <strong>es tristemente bello</strong>. No s&eacute; como explicarlo bien, pero tiene una est&eacute;tica inconfundible y me parece que es de los puntos m&aacute;s potentes de la serie&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Las interpretaciones me parecen exquisitas&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Elisabeth Moss encabeza un elenco con el que los espectadores sufren y se tensan sin tregua y que ha sido reconocido tambi&eacute;n por todos los jurados y por Rozal&eacute;n: &ldquo;Cuando un reparto te hace sentir tantas cosas, te hace ponerte en su piel, te emociona hasta la l&aacute;grima, te hace sonre&iacute;r &ndash;aunque en esta serie poquitas veces&ndash;, quiere decir que el trabajo est&aacute; siendo exquisito. A m&iacute; <strong>esta actriz, y el reparto en general, me parece brutal</strong>, me parece exquisito y que consigue muy bien lo que quiere&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La serie presenta un mundo irreconocible, alienado, y luego golpea a los espectadores explicando que este sistema ha surgido en meses, a partir del nuestro, de una sociedad como la que disfrutamos, de libertad sexual, de derechos conseguidos, de igualdad de trato. Nos alerta de que bajo estas conquistas sociales pervive una resistencia latente. Y es as&iacute; tambi&eacute;n como lo percibe la artista albacete&ntilde;a: &ldquo;Desgraciadamente, s&iacute; que pienso que hay personas que tienen claro que nuestra labor en la vida es meramente reproductiva. Que <strong>nos ven casi m&aacute;s como un objeto que como personas</strong>. Que tenemos la labor de cuidar y de entregarnos a una familia a una crianza a una casa sin m&aacute;s. Lo veo posible&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Me han parecido muy duras las escenas sexuales en las que no hay amor&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        La propia Rozal&eacute;n escribi&oacute; hace dos a&ntilde;os un libro, <em>Cerrando puntos suspensivos</em>, en el que desvelaba haber sufrido abusos verbales y sexuales por parte de un novio con el que finalmente pudo cortar la relaci&oacute;n. Ella opt&oacute; por desvelarlo y comprometerse, pero probablemente su experiencia no ayuda a soportar las escenas m&aacute;s duras: <strong>&ldquo;Hay situaciones de violencia f&iacute;sica que soy incapaz de verlas</strong>, la verdad. Tengo un problema ah&iacute; con la hipersensibilidad y hay muchas veces que tengo que taparme incluso las orejas y la vista. Tambi&eacute;n me han parecido muy duras las escenas sexuales en las que no hay nada de amor. Puede ser que a veces la realidad tambi&eacute;n se parezca en ese aspecto cuando se pierde el romanticismo y se utiliza algo tan bonito como la sexualidad como algo con un fin que no tiene que ver con el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La serie ha sido desarrollada por Bruce Miller, que ya hab&iacute;a adaptado libremente otra novela dist&oacute;pica para una plataforma, <em>Los 100</em>, y es guionista televisivo desde <em>Urgencias</em>. Ha confesado querer desesperadamente este trabajo y tratar de crear un equipo de guion muy diverso ante las dudas que pudiera crear que un hombre fuera el encargado de desarrollar esta historia. Miller se refiere a la costumbre de finales del siglo XX de incluir una mujer en un equipo creativo masculino. Ella era la encargada de explicar c&oacute;mo son las mujeres. Por ejemplo, si hab&iacute;a que explicar su forma de vivir la menstruaci&oacute;n, lo que ella contara pasaba a ser una categor&iacute;a universal. Por el contrario, en un equipo diverso, cada guionista tiene su visi&oacute;n de la regla y se constata que no hay tantas experiencias universales sino que son individuales y diferenciadas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Mi disco </strong><em><strong>El &aacute;rbol y el bosque</strong></em><strong> es una mirada social partiendo del yo&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Rozal&eacute;n aclara que su opini&oacute;n se basa en la primera entrega de episodios de la serie: &ldquo;Sinceramente, me enganch&eacute; mucho en la primera temporada y luego he ido saltando malamente, pero ha sido porque no he podido pararme a verla m&aacute;s. Tengo ganas de poder estar m&aacute;s relajada para verme todo bien del tir&oacute;n, pero hablo principalmente de la primera temporada, es la verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y sobre su nuevo trabajo, la artista se muestra ilusionada: &ldquo;El proyecto que quiero contaros, evidentemente, es el que acabo de terminar, que es mi cuarto trabajo, mi cuarto hijo, mi cuarto disco que se llama <em><strong>El &aacute;rbol y el bosque</strong></em><strong> y que es un viaje introspectivo</strong>. A la vez es una mirada social, pero partiendo del yo, de qu&eacute; har&iacute;a si me pusiera los zapatos de otro y <strong>es un disco muy bailable</strong> con muchos ritmos de todas partes del mundo. Creo que es tiempo de cantar y de bailar mucho, que hace mucha falta. Y ojal&aacute;, ojal&aacute; os pueda anunciar pronto que hay una gira y que me subo de nuevo a los escenarios a cantar y a contar todo esto que llevo dentro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/continuara/rozalen-parte-sociedad-desearia-mundo-cuento-criada_1_6516780.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Dec 2020 20:46:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rozalén: "Una parte de la sociedad desearía un mundo como el de 'El cuento de la criada'"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,El cuento de la criada,Series de televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Los testamentos' de Margaret Atwood: un final de 'El cuento de la criada' apto para todos los públicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b77a057-2f3d-42b4-87e4-34b33fcc31d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada de &#039;Los Testamentos&#039; junto a su autora, Margaret Atwood"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora canadiense continúa la historia donde dejó la novela publicada hace más de 30 años, una exitosa adaptación televisiva después y con un tono narrativo que dista mucho de la obra original</p></div><p class="article-text">
        Margaret Atwood public&oacute; <em>El cuento de la criada</em> en 1984, un a&ntilde;o con grandes ecos dist&oacute;picos y orwellianos. Sin embargo, esta historia de la Rep&uacute;blica teocr&aacute;tica de Gilead en la que las mujeres hab&iacute;an perdido todas sus libertades y hab&iacute;an quedado confinadas como meros recipientes de reproducci&oacute;n, no fue un &eacute;xito mundial. Nada que ver con lo que sucedi&oacute; con el libro m&aacute;s de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, con el estreno de la serie de televisi&oacute;n protagonizada por Elizabeth Moss. La novela de Atwood era un artilugio literario concebido a partir de <em>flashbacks</em>, de reflexiones de la protagonista Defred / June y con un tempo lento y poco dado a los di&aacute;logos. La lectura planteaba una exigencia que la serie televisiva cambi&oacute; por completo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que los trajes de las criadas se hayan convertido en paradigma del movimiento feminista, de que la novela se haya hecho un hueco comercial que anteriormente no tuvo y de que miles de art&iacute;culos equiparen ciertas desigualdades con el r&eacute;gimen de Gilead, Atwood publica una segunda parte, <a href="https://www.amazon.es/gp/product/8498389496/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;tag=eldiarioes0d-21&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;linkCode=as2&amp;creativeASIN=8498389496&amp;linkId=d135669ae53f8c5563524444d8f3d0d8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los testamentos (Salamandra)</a> que responde algunas de las preguntas planteadas en la primera novela &ndash;&iquest;qu&eacute; pas&oacute; con Gilead? &iquest;con Defred / June? &iquest;y con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as nacidos en el r&eacute;gimen?&ndash; sin demasiadas met&aacute;foras. La nueva novela es clara, sencilla, donde prima la trama frente a la forma y a la que el lector se sube como en una monta&ntilde;a rusa esperando sentir &uacute;nicamente emociones. Un <em>thriller</em> muy entretenido, pero al que le falta la hondura de la novela primigenia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Si bien la narradora de<em> El cuento de la criada</em> era Defred, la criada del comandante Fred y de su esposa Serena Joy que no era capaz de asimilar qu&eacute; hac&iacute;a en esa nueva sociedad en la que las mujeres se ve&iacute;an sometidas a violaciones con el fin de concebir hijos, en esta ocasi&oacute;n la trama se sit&uacute;a quince a&ntilde;os despu&eacute;s contada a partir de tres voces: Daisy, una adolescente que vive en Canad&aacute; y que acude a las protestas contra el r&eacute;gimen de Gilead; Agnes, una ni&ntilde;a nacida en el propio Gilead; y T&iacute;a Lydia, personaje de la primera novela que cuenta c&oacute;mo lleg&oacute; a Gilead y puso en marcha su sistema de control sobre el resto de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El inicio de la novela marca su tono: todas las cosas que se van a narrar van a tener un giro hacia mediados de la historia. No s&eacute; si Atwood lo ha hecho a prop&oacute;sito para no dar demasiado que pensar al lector o si es el <em>Macguffin</em> para seguir leyendo. Lo cierto es que la escritora consigue que, en pocas p&aacute;ginas, nos adentremos sin esfuerzo en una historia que tiene m&aacute;s de misterio que desvelar que de cr&iacute;tica dist&oacute;pica.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en la primera novela, hay dos bandos, los que defienden Gilead y la resistencia, que se encuentra tanto dentro como fuera de la Rep&uacute;blica. Ambos confluyen en los personajes de Daisy y Agnes, que en ocasiones parecen demasiado estereotipados: la rebelde que vive en Canad&aacute; y no puede entender Gilead y la ni&ntilde;a de dentro que cree a pies juntillas en el sistema porque as&iacute; se lo han ense&ntilde;ado. Apenas hay cambios en estos caracteres hasta casi el final de la novela.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el personaje m&aacute;s notable es de la T&iacute;a Lydia, que en <em>El cuento de la criada</em> era un ser mal&eacute;volo, fan&aacute;tico y que resum&iacute;a lo peor que las mujeres pueden hacer con respecto a otras mujeres. En cambio, en esta ocasi&oacute;n Atwood se compadece de ella y explica c&oacute;mo era antes de entrar en Gilead y c&oacute;mo se convirti&oacute; en la capitana del ej&eacute;rcito de las T&iacute;as. No es, por tanto, un personaje monocromo, sino que deja escapar aristas que no aparec&iacute;an en el primer libro. Un inciso: los hombres tienen muy poca presencia en <em>Los testamentos</em>, y la mayor&iacute;a de los que aparecen no son personas detestables, sino todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Tras un inicio vertiginoso, las novela surca cerca de 200 p&aacute;ginas que parecen un relleno a base de brochazos en el que se insiste en la lectura que se ha hecho hoy de <em>El cuento de la criada</em>: r&eacute;gimen sin libertades para la mujer, que ya no puede trabajar, que ni siquiera puede sentir deseos y cuyo m&aacute;ximo fin es engendrar y ser una buena esposa. La insistencia podr&aacute; afianzar un posicionamiento en el lector, pero a veces resulta demasiado simpl&oacute;n (y repetitivo: esto ya estaba escrito). Este nudo lleva a un final en el que la historia vuelve a tomar velocidad y en el que Atwood encaja todas las piezas que a buen seguro el lector ya sabe a estas alturas c&oacute;mo van a encajar.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la narrativa de <em>Los testamentos</em> m&aacute;s que una hija de la primera novela parece haber salido del vientre del formato televisivo, cuyas cualidades son diferentes a las del artefacto literario. Esto no significa que sea una mala novela. Atwood tiene sobradas tablas para embozar una historia muy bien hilvanada y atractiva, y lo consigue. Seguro que descansa en un buen n&uacute;mero de mesillas de noche, pero siempre va a adolecer de hija un poco bastarda de una novela que planteaba muchas preguntas y ten&iacute;a una cr&iacute;tica contundente. A veces obtener las respuestas no es tan necesario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 20:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Los testamentos' de Margaret Atwood: un final de 'El cuento de la criada' apto para todos los públicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Margaret Atwood,El cuento de la criada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[MA (Maternidad Artificial)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ma-maternidad-artificial_129_1860725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a113fdf1-9630-4e93-9e7a-6f0bfd8ec474_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="MA (Maternidad Artificial)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos días en los que me siento dividida entre las responsabilidades profesionales y maternas, me llueven libros y películas sobre los que desean hijos que nunca llegan</p></div><p class="article-text">
        Paradoja: en estos d&iacute;as en que ha vuelto a intensificarse para m&iacute; la rutina de la crianza y los cuidados de mis hijos, sobre todo del m&aacute;s peque&ntilde;o, es decir, ahora que m&aacute;s dividida me siento entre las responsabilidades profesionales y mis ocupaciones maternas, me llueven libros y pel&iacute;culas sobre gente que desea hijos que nunca llegan.
    </p><p class="article-text">
        Belle Boogs cuenta en <em>El arte de no desesperar</em> cuando est&aacute;s esperando c&oacute;mo muchas mujeres inf&eacute;rtiles suelen afirmar que &ldquo;lo peor de la experiencia es la envidia que les suscitan las embarazadas, que parecen estar en todas partes cuando se intenta (sin &eacute;xito) concebir&rdquo;. Rodearse de beb&eacute;s y ni&ntilde;os puede ser soportable pero ver una mujer embarazada les despierta odios viscerales, miedo a sentirse excluidas, a quedarse atr&aacute;s mientras las dem&aacute;s hablan de sus crecientes familias. &ldquo;Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de intentarlo, no es f&aacute;cil rendirse&rdquo;, dice Boogs. Hace no mucho, la escritora espa&ntilde;ola Silvia Nanclares public&oacute; un libro, <em>Qui&eacute;n quiere ser madre</em>, en el que contaba su tortuosa e in&uacute;til b&uacute;squeda de engendrar. Es la &uacute;nica vez que me he alegrado de que un libro haya quedado desactualizado. Silvia pari&oacute; hace unos meses a su hijo.
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que tienen en com&uacute;n el deseo y la falta de deseo, es decir, la fecundaci&oacute;n <em>in vitro</em> y la negativa rotunda a procrear, es que ambas van contra esa cosa llamada naturaleza, se le rebelan, se le resisten. Entre lo madre y lo no madre, hay experiencias m&aacute;s o menos racionales, m&aacute;s o menos tr&aacute;gicas, m&aacute;s o menos necesarias. En un extremo est&aacute;n las mujeres que aparecen en el libro de testimonios personales <em>El deseo m&aacute;s grande del mundo</em>, de la argentina Luciana Mantero, las historias de las que no pueden concebir, aquellas que se gastan dinero en tratamientos para no sentirse menos mujeres o mujeres incompletas, porque as&iacute; las hacen sentirse; en el otro est&aacute; un ensayo liberador como <em>Contra los hijos</em> de la escritora chilena Lina Meruane, en el que se cuestiona el mandato de la maternidad sobre las mujeres y en el que asegura que los hijos, &ldquo;son parte del exceso consumista y contaminante que est&aacute; acabando con el planeta&rdquo; y tambi&eacute;n &ldquo;un dispositivo para devolvernos a la casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Acabo de ver tambi&eacute;n <em>Vida privada</em>, la pel&iacute;cula de Tamara Jenkis que ya est&aacute; en Netflix. En una escena, la pareja de escritores, Rachel (Kathryn Hann) y Richard (Paul Giamatti), vuelven a casa agotados y deprimidos tras el en&eacute;simo intento fallido de fecundaci&oacute;n <em>in vitro</em>, cuando alguien toca a su puerta. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es?&rdquo;, dice ella. &ldquo;Son los ni&ntilde;os del piso de arriba&rdquo;, contesta &eacute;l. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quieren?&rdquo;, pregunta ella. &ldquo;Caramelos. Es Halloween&rdquo;, dice &eacute;l. &ldquo;Mierda. No abras&rdquo;. Los ni&ntilde;os comentan detr&aacute;s de la puerta: &ldquo;Hay alguien. Los he o&iacute;do. Pero no abren&rdquo;. Truco o trato. Beb&eacute; o no ser. &iquest;Tocar&aacute; un ni&ntilde;o alguna vez a nuestra puerta o nunca? Y si lo hace &iquest;le abriremos? Son preguntas que nos hacemos en un mundo en el que la reproducci&oacute;n es un negocio millonario y redondo como nuestras barrigas llenas, ahora en pleno debate sobre la maternidad subrogada, mientras vemos cap&iacute;tulos de la serie <em>El cuento de la criada</em>, pregunt&aacute;ndonos hasta d&oacute;nde seremos capaces de llegar. En otro momento de la pel&iacute;cula (spoiler), Richard confiesa que ya no quiere un hijo, que solo quiere su vida de vuelta: &ldquo;No soy tu marido, soy el tipo que te inyecta hormonas en el culo todas las noches&rdquo;. Quiz&aacute; en ese instante de lucidez, vivido no sin dolor, est&eacute; lo que necesitamos para seguir adelante, algo parecido al ejercicio de reinventar el deseo, aunque no sea el m&aacute;s grande del mundo.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; por qu&eacute; estoy cont&aacute;ndoles esto. Quiz&aacute;s estoy hablando de estos relatos porque estuve tentada a pensar que ten&iacute;an poco o nada que ver conmigo, pero me he ido dando cuenta de que s&iacute;, de que yo tambi&eacute;n, salvando las distancias, me hab&iacute;a metido en un camino muy lejos de la v&iacute;a natural, cuando decid&iacute; criar a mi hijo no biol&oacute;gico. Hay d&iacute;as en que envidio profundamente ese apego de piel que tiene con la otra madre, la que lo pari&oacute;. Hay otros, sin embargo, en que me parece mucho m&aacute;s divertido tener que invent&aacute;rmelo todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ma-maternidad-artificial_129_1860725.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Oct 2018 19:45:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[MA (Maternidad Artificial)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,El cuento de la criada,Gestación subrogada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vestuario de 'El cuento de la criada' como símbolo de la reivindicación feminista mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/significado-cuento-reivindicacion-feminista-mundial_1_1988912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/216fcdfd-d923-4f3d-adc9-21a936afe5a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El vestuario de &#039;El cuento de la criada&#039; como símbolo de la reivindicación feminista mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Irlanda hasta Argentina, las mujeres se han apropiado del traje rojo y blanco de los personajes en la novela de Margaret Atwood en sus manifestaciones</p></div><p class="article-text">
        Cuando el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, visit&oacute; Filadelfia el 23 de julio, fue recibido por un espect&aacute;culo que ya se ha vuelto habitual: <a href="http://www2.philly.com/philly/opinion/commentary/the-handmaids-tale-pence-protest-opinion-20180727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un bloque de mujeres vestidas con t&uacute;nicas de color rojo escarlata</a> y grandes sombreros blancos que oscurec&iacute;an sus rostros.
    </p><p class="article-text">
        El atuendo de las criadas en la novela dist&oacute;pica de Margaret Atwood <a href="https://www.theguardian.com/books/2018/jan/20/margaret-atwood-i-am-not-a-prophet-science-fiction-is-about-now" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El cuento de la criada (1985)</a>, y en su reciente adaptaci&oacute;n para la televisi&oacute;n, ha sido adoptado por mujeres de pa&iacute;ses como Argentina, Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido como uno de los emblemas m&aacute;s poderosos en la actual reivindicaci&oacute;n feminista, d&aacute;ndole la vuelta a su simbolismo de mujeres oprimidas.
    </p><p class="article-text">
        En Irlanda, la ropa fue adoptada por las manifestantes a favor del <a href="https://www.theguardian.com/world/2018/may/31/pro-choice-activists-take-abortion-pills-belfast-protest" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derecho a decidir durante el exitoso refer&eacute;ndum</a> para revocar la octava enmienda de su Constituci&oacute;n (que imped&iacute;a el aborto m&aacute;s all&aacute; de circunstancias excepcionales), y en Buenos Aires la usaron las activistas por el derecho al aborto.
    </p><p class="article-text">
        En Londres, las manifestantes se pusieron la t&uacute;nica y el sombrero para protestar contra las medidas del Gobierno de Donald Trump y contra su visita al Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        Las razones detr&aacute;s del uso del atuendo de la criada para protestar por una variedad de asuntos relacionados con las mujeres son tan interesantes como el fen&oacute;meno mismo. La propia Atwood ha reflexionado sobre el motivo por el que el disfraz que ella imagin&oacute; como una forma de visibilizar la sumisi&oacute;n de la mujer en el Estado imaginario de Gilead termin&oacute; convirti&eacute;ndose en un potente medio de expresi&oacute;n disidente.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con la autora canadiense, el disfraz de la criada se est&aacute; usando debido a su flexibilidad y a su potencia, que permite a las mujeres protestar en lugares donde no tienen voz. &ldquo;El atuendo de la criada ha sido adoptado por las mujeres de muchos pa&iacute;ses como s&iacute;mbolo de protesta en varios temas que tienen que ver con la apropiaci&oacute;n de los cuerpos de las mujeres por parte del Estado&rdquo;, dijo al peri&oacute;dico<em> The Guardian</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso lo han usado en p&oacute;sters que aluden a la relaci&oacute;n Trump-Putin, con Trump como esclava. Como es un s&iacute;mbolo visual, las mujeres pueden usarlo sin temor a que las arresten por provocar disturbios, como pasar&iacute;a si gritasen en lugares como los parlamentos (&hellip;) Nadie puede acusarles de imp&uacute;dicas: est&aacute;n bien cubiertas. Pero cualquiera que ve uno de estos grupos de mujeres entiende perfectamente lo que quieren decir con su protesta individual, ya sea en Irlanda, Argentina o Arizona&rdquo;.
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            </figure><h3 class="article-text">Contra la opresi&oacute;n de los estados</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En los pa&iacute;ses que proh&iacute;ben el control de la natalidad y la educaci&oacute;n en salud reproductiva, el Estado asume la propiedad de los cuerpos de las mujeres al forzarlas a la maternidad; la pregunta que el disfraz est&aacute; haciendo en verdad a los espectadores es: &iquest;queremos vivir en un estado de esclavitud?&rdquo;, afirma Atwood.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como la figura de un cuento de hadas cubierta con una capa roja&rdquo;. En la novela de Atwood, esa es la primera menci&oacute;n del atuendo. Un uniforme cuyo dise&ntilde;o, como explica la hero&iacute;na Offred, ha de entenderse en el contexto de la opresi&oacute;n violenta y de la fertilidad de las criadas en un mundo mayoritariamente est&eacute;ril.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n del traje adoptada por las manifestantes es la que la dise&ntilde;adora Ane Crabtree pens&oacute; para la serie de televisi&oacute;n que adapt&oacute; la novela. &ldquo;Llegu&eacute; a &eacute;l desde una perspectiva de dise&ntilde;o muy masculina, masculina y blanca, el 1% de la poblaci&oacute;n&hellip; Fue de verdad algo retorcido, me dej&oacute; medio tocada&rdquo;, explica a <em>The Guardian</em>.
    </p><p class="article-text">
        Crabtree estaba regresando a Estados Unidos cuando en las redes sociales vio por primera vez fotos de manifestantes usando trajes similares a los de <em>El cuento de la criada</em>. &ldquo;Tuve un nanosegundo de &lsquo;Oh, Dios m&iacute;o&rsquo;. Me tuve que sentar. Realmente no se me ocurri&oacute; que el mensaje llegar&iacute;a a la gente de una forma tan personal, y pol&iacute;tica, como grupo. Fue un hermoso regreso a los Estados Unidos, porque estaba luchando por entender el nuevo mundo en el que yo pensaba que se hab&iacute;a convertido Estados Unidos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Todo empez&oacute; en Irlanda del Norte</h3><p class="article-text">
        Keishia Taylor fue una de las primeras mujeres en usar el uniforme de la criada, hace aproximadamente un a&ntilde;o, durante la campa&ntilde;a contra <a href="https://www.theguardian.com/uk-news/2018/may/28/pro-choice-group-plans-to-offer-abortion-pills-in-northern-ireland-tour" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ley del aborto de Irlanda del Norte</a>. &ldquo;En Irlanda se utiliz&oacute; en el contexto de la prohibici&oacute;n del aborto, porque las mujeres nos sent&iacute;amos como si el Estado nos considerara recipientes o incubadoras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La imagen que emplea <em>El cuento de la criada </em>gira en torno a la relaci&oacute;n t&oacute;xica entre la Iglesia y el Estado. Cuando empezamos a usar estos atuendos... pensamos que no pod&iacute;amos quedarnos sentadas. As&iacute; que hicimos un pedido para que la gente nos ayudara a hacer los disfraces, y la respuesta fue enorme; una prueba de que es un s&iacute;mbolo que toca una fibra sensible&rdquo;, abunda Taylor, que tambi&eacute;n describe la experiencia f&iacute;sica de usar el traje, la sensaci&oacute;n de transformarse en un objeto: &ldquo;El gorro te hace sentir muy vulnerable, porque limita tu audici&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tal vez sea en los Estados Unidos donde el traje se haya visto m&aacute;s. Sobre todo porque el estreno televisivo en abril de 2017 de <em>El cuento de la criada</em> choc&oacute; con los esfuerzos de los republicanos estadounidenses, animados por la victoria electoral de Trump, para dar marcha atr&aacute;s con la cobertura sanitaria para los pobres y sus derechos reproductivos.
    </p><p class="article-text">
        En las capitales estatales de todo el pa&iacute;s, mujeres en silencio se pusieron la t&uacute;nica y el sombrero para protestar contra las decisiones tomadas por los representantes del pueblo, hombres en su mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para Samantha Goldman, activista del grupo Refuse Fascism y una de las mujeres que ayud&oacute; a organizar la manifestaci&oacute;n contra Mike Pence, el momento en el que las activistas se quitan sus disfraces es una parte esencial de la protesta. &ldquo;Muchas de estas protestas, a&uacute;n siendo bellas, se han hecho con el disfraz de sirvienta todo el tiempo&rdquo;, explica. &ldquo;As&iacute; que ha habido una sumisi&oacute;n permanente, pese a que la gente lo hace como un acto de protesta; quer&iacute;amos que fuera como quitarse las t&uacute;nicas de la supremac&iacute;a blanca y del patriarcado de este r&eacute;gimen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M'Evie Mead, directora de pol&iacute;ticas y organizaci&oacute;n en el grupo de derechos reproductivos Planned Parenthood Advocates de Misuri, ayud&oacute; a organizar una de las primeras manifestaciones con los atuendos de <em>El cuento de la criada</em>  en el verano de 2017, cuando el parlamento estatal trataba de impedir el acceso a los centros de Planned Parenthood a las personas con Medicaid, el seguro de salud estadounidense para personas de pocos recursos.
    </p><h3 class="article-text">El cuento de la criada, en Misuri</h3><p class="article-text">
        &ldquo;El cuento de la criada estaba ocurriendo en la realidad en Misuri, con esos parlamentarios tratando de quitar la capacidad de decidir a los pacientes de Medicaid&rdquo;, sostiene Mead. &ldquo;Realmente quisimos llamar la atenci&oacute;n y las criadas fueron muy efectivas para generarla y lograr que lo cubriera la prensa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Helen Lewis, editora asociada de la revista brit&aacute;nica <em>The New Statesman</em>, parte de la eficacia del traje de la criada tiene que ver con el impacto est&eacute;tico de las t&uacute;nicas escarlatas en los lugares donde est&aacute;n siendo empleadas: &ldquo;Creo que la raz&oacute;n por la que los trajes funcionan tan bien es porque las protestas est&aacute;n ocurriendo en sitios como los tribunales o parlamentos, dominados por hombres con trajes negros o azul marino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son lugares bastante mon&oacute;tonos, donde una barra de pintalabios roja destaca y permite identificar a un grupo de la misma manera en que hace 100 a&ntilde;os las sufragistas destacaron con sus bandas p&uacute;rpuras, blancas y verdes&rdquo;, afirma Lewis, que est&aacute; trabajando en un libro sobre la historia del feminismo.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina el c&iacute;rculo del viaje de la imaginaci&oacute;n de Atwood se se cerr&oacute; con una intervenci&oacute;n de la autora en el debate sobre el aborto. Entreg&oacute; una carta para ser le&iacute;da en el momento en que decenas de manifestantes, vestidas con el uniforme de la criada, se reun&iacute;an en el Congreso Nacional para protestar. &ldquo;A nadie le gusta el aborto, incluso cuando es seguro y legal. No es lo que ninguna mujer elegir&iacute;a para festejar un s&aacute;bado por la noche. Pero a nadie le gusta tampoco que haya mujeres sangrando hasta la muerte en un ba&ntilde;o por un aborto ilegal&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; hacer?&ldquo;, dec&iacute;a la carta.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta, para muchas, es ponerse la t&uacute;nica roja de Atwood.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amanda Holpuch / Peter Beaumont]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/significado-cuento-reivindicacion-feminista-mundial_1_1988912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Aug 2018 19:58:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El vestuario de 'El cuento de la criada' como símbolo de la reivindicación feminista mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,El cuento de la criada,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pornoviolencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pornoviolencia_129_2047939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fa9635c-a0be-4b62-9cd9-77237660a579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pornoviolencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie</p><p class="subtitle">El cuento de la criada</p><p class="subtitle">ha levantado cierta polémica por la recreación estética que hace de la violencia</p><p class="subtitle">Que queramos denunciar las injusticias del mundo en el que vivimos no nos puede llevar a banalizar el terror que varias generaciones</p></div><p class="article-text">
        La serie <em>El cuento de la criada</em> ha levantado cierta pol&eacute;mica por la recreaci&oacute;n est&eacute;tica que hace de la violencia. Surge la tensi&oacute;n de si esta representaci&oacute;n de la violencia, especialmente contra las mujeres, tan bella formalmente, y por eso m&aacute;s impactante, es m&aacute;s bien una denuncia o una exaltaci&oacute;n, y hasta qu&eacute; punto se puede mantener el nivel de denuncia de la serie sin tener que pasar por el mal trago de las escenas m&aacute;s fuertes.
    </p><p class="article-text">
        El problema de esas escenas no es tanto de si son prescindibles para denunciar, para hacer un producto m&aacute;s apto a todo los p&uacute;blicos, o si en vez de denuncia realmente son exaltaci&oacute;n. El problema es que todo eso es real, pasa ahora mismo o ha pasado no hace tanto, en concreto en el caso espa&ntilde;ol durante la Guerra Civil y la dictadura fascista.
    </p><p class="article-text">
        En la Iglesia de Sevilla de la Macarena sigue enterrado Queipo de Llano, que amenaz&oacute; con violaciones y asesinatos masivos, y lo cumpli&oacute;. El integrismo cristiano como coartada para asesinar p&uacute;blicamente, las torturas, el hambre, los trabajos forzados, muertes en las c&aacute;rceles por hambre y enfermedades, ni&ntilde;os robados a sus madres ya sea al nacer, o posteriormente, por ser rojas... Todo, todo eso, ocurri&oacute; bajo la dictadura franquista, bajo la que tan apaciblemente se viv&iacute;a en el Barrio de Salamanca y otros barrios pudientes, como a&ntilde;ora Mayor Oreja.
    </p><p class="article-text">
        Se puede seguir afirmando que los rojos tambi&eacute;n tuvieron Paracuellos. La diferencia es que la violencia roja fue resultado de la implosi&oacute;n del Estado, que siempre que pudo intent&oacute; impedirla, mientras que la violencia fascista era se&ntilde;a de identidad del nuevo Estado.
    </p><p class="article-text">
        A quien la sufri&oacute;, le puede dar igual, si la tortur&oacute;, la viol&oacute; o la asesin&oacute; un incontrolado o un grupo con cobertura estatal. Pero desde el punto de vista pol&iacute;tico no es lo mismo. No es igual la legitimidad de un Estado democr&aacute;tico cuestionado y que no logra controlar el orden p&uacute;blico en una situaci&oacute;n de guerra que la de un Estado totalitario en la que el terror es parte de su definici&oacute;n, y es reconocido tan abiertamente.
    </p><p class="article-text">
        El fascismo espa&ntilde;ol asesin&oacute; a m&aacute;s espa&ntilde;oles que el nazismo a alemanes, en proporci&oacute;n con el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n. Pero adem&aacute;s, el espa&ntilde;ol lo hizo anunci&aacute;ndolo, pues las proclamas de los afectos al r&eacute;gimen en la prensa ah&iacute; est&aacute;n. A diferencia de los nazis, nadie podr&aacute; acusarlos de hip&oacute;critas o de incumplir sus amenazas. Les honra su palabra asesina.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al presente, me causa cierto estupor que la recreaci&oacute;n art&iacute;stica del terror que han vivido poblaciones como la espa&ntilde;ola o como la que est&aacute;n viviendo ahora en Siria sea objeto de cr&iacute;tica. Nunca sobra saber con detalle de d&oacute;nde venimos, porque casos como el de Bosnia o Siria nos muestran lo f&aacute;cil que es volver al Terror. Por eso me causa indignaci&oacute;n que quienes no han vivido bajo el terror fascista acusen con tanta alegr&iacute;a a toda opini&oacute;n que no les gusta de fascista, y no dejen de decir que ahora estamos igual que con Franco.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa es la deriva autoritaria que estaba tomando el gobierno del PP y otra es que <em>El cuento de la criada</em> vuelva a ser nuestra vida cotidiana. Por eso est&aacute; bien que sea realista en la representaci&oacute;n de la violencia a la que podemos llegar los seres humanos. Adem&aacute;s, que queramos denunciar las injusticias del mundo en el que vivimos no nos puede llevar a banalizar el terror que varias generaciones de espa&ntilde;oles sufrieron, por no decir el resto de la historia de la humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pornoviolencia_129_2047939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 18:38:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Redes: Internet ha complicado mucho el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/redes-internet-complicado-futuro_1_2969255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5edd0012-6a66-473b-8595-eed0e331f8d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Jugadores profesionales en Internet."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En algún momento tomaremos conciencia de los peligros de la Red, igual que la tomamos con el tabaco. Sabemos que que hay algo adictivo y peligroso en ella, pero no estamos muy interesados en averiguar qué</p><p class="subtitle">Estamos entregados a emociones compartidas en masa que promovemos con los algoritmos, dispositivos y filosofías que hemos creado y a los que nos dedicamos con un fervor primitivo</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>An&aacute;lisis publicado en '2034: El reto de imaginar el futuro', n&uacute;mero 17 de la revista de eldiario.es.&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A no ser que se caigan las Torres Gemelas, el futuro no es algo que suceda de repente. Estamos siempre viajando en el tiempo, buscando los ra&iacute;les que nos llevar&aacute;n adelante y despeg&aacute;ndonos las telara&ntilde;as del pasado. Una puede conducir por las ma&ntilde;anas hasta el futuro de la econom&iacute;a y regresar a casa por la noche a la edad media de las libertades; mirar el m&oacute;vil y avanzar diez a&ntilde;os, cerrarlo y retroceder tres. Hay quien muere intentando progresar cruzando fronteras, y otros que pagan fortunas por retroceder en islas sin conexi&oacute;n. Sociedades enteras que cre&iacute;an que estaban en un momento hist&oacute;rico y al parpadear se han visto en otro. La idea de futuro como un lugar mejor es una cuesti&oacute;n de grado, conocimiento, dinero, circunstancias, suerte, momentos. Si me preguntan c&oacute;mo ser&aacute; el mundo dentro de 25 a&ntilde;os responder&eacute; que en algunos sitios, para algunas personas, es probable que ya est&eacute; sucediendo, y tambi&eacute;n que quiz&aacute; a muchos solo les llegue, tarde, la peor parte.
    </p><p class="article-text">
        Miro las pantallas brillantes que decoran la redacci&oacute;n de la tele estadounidense en la que trabajo y veo a un personaje de <em>reality show</em> con un bronceado artificial gobernando el pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del mundo a trav&eacute;s de las redes sociales. El dinero en efectivo no se utiliza y de todo queda rastro en la tarjeta de cr&eacute;dito. La polic&iacute;a se graba constantemente en v&iacute;deo como autodefensa, las v&iacute;ctimas de cr&iacute;menes de odio tambi&eacute;n. Hay adolescentes que se suicidan en directo en Facebook. Unas pocas empresas controlan todo el flujo de informaci&oacute;n, escuchan lo que se dice en los salones con televisiones y altavoces, almacenan los lugares por donde se navega, las b&uacute;squedas que se realizan, las localizaciones geogr&aacute;ficas, los mensajes de m&oacute;vil. Poseen un mapa exacto de las relaciones, de a qui&eacute;nes conocemos, c&oacute;mo nos comunicamos. En la oficina el correo electr&oacute;nico y el comportamiento online son monitorizados. Si alguien quisiera vivir sin salir para nada de casa podr&iacute;a hacerlo comunic&aacute;ndose solo con una compa&ntilde;&iacute;a, Amazon, que le vender&iacute;a todo lo necesario, desde una lechuga hasta una pel&iacute;cula. Es posible levantarse siendo un desconocido y acostarse siendo famoso en todo el mundo por un viral est&uacute;pido. Existen monedas inventadas con ceros y unos, filtraciones de informaci&oacute;n clasificada que ning&uacute;n peri&oacute;dico es capaz de procesar solo, ataques inform&aacute;ticos que tumban cientos de empresas en todo el mundo en horas, ciberguerra, supervillanos que lanzan cohetes al espacio y fabrican coches sin conductor, tipos que fundan empresas billonarias pero que son incapaces de no hacer el rid&iacute;culo en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Como distop&iacute;a, es tan mala que si hubiera sido escrita hace unos a&ntilde;os nadie la hubiera publicado por inveros&iacute;mil. Releemos <em>1984</em> o <em>El cuento de la criada</em>, pero este p&eacute;simo presente, que se parece m&aacute;s a <em>El C&iacute;rculo</em> de Dave Eggers, no nos lo merec&iacute;amos. Alguna vez he llamado a este sistema 'Memecracia' porque la viralidad lo define bien: antes de internet y la desaparici&oacute;n del filtro de los medios de comunicaci&oacute;n, los contagios fulminantes de informaci&oacute;n eran mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Internet ha complicado mucho el futuro. Todo est&aacute; siendo cambiado,&nbsp;disrumpido, por &eacute;l. Primero los trabajos relacionados con la tecnolog&iacute;a, despu&eacute;s el resto. Un taxista puede no haber tocado nunca un ordenador, pero jam&aacute;s volver&aacute; a ser el mismo despu&eacute;s de Uber. La vivienda: existen zonas tur&iacute;sticas en las que los lugare&ntilde;os no pueden pagar un piso porque han sido arrasadas por los alquileres vacacionales de AirBnb. Las relaciones: &iquest;cu&aacute;ndo conformarse con alguien si en el m&oacute;vil existen miles de potenciales <em>matches</em> mejores? Los medios: una m&aacute;s de las industrias que intenta asumir que lo que antes vend&iacute;a ahora es ilimitado y gratuito.
    </p><p class="article-text">
        El proceso a&uacute;n no ha terminado, y ni siquiera sabemos si terminar&aacute;. Lo que sabemos es que por&nbsp;cada peque&ntilde;a necesidad no cubierta hay alguien dispuesto a destrozar el sistema. Los chavales que se han dado cuenta est&aacute;n rastreando uno por uno todos los huecos que quedan por&nbsp;disrumpir, a veces con ideas est&uacute;pidas, otras con tanto &eacute;xito que acaban siendo absorbidos unos a&ntilde;os despu&eacute;s por las grandes empresas de internet, ayud&aacute;ndolas a seguir engordando.&nbsp;&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os veremos c&oacute;mo contin&uacute;a todo este proceso. Veremos tambi&eacute;n reacciones en contra, porque desde la <em>startup</em> m&aacute;s peque&ntilde;a a la tecnol&oacute;gica m&aacute;s grande todos est&aacute;n aprovechando el desconcierto. Se rellenar&aacute;n los vac&iacute;os legales, y tambi&eacute;n los mentales. Quiz&aacute; lo hagamos solos, quiz&aacute; necesitemos que algo serio ocurra. Pero estoy segura de que empezaremos a preocuparnos por nuestra privacidad, seguridad y bienestar mental en el uso de las redes.
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento tomaremos conciencia de los peligros de internet igual que la tomamos con el tabaco. Estamos en el momento en el que sabemos que la forma en que estamos utiliz&aacute;ndolo no puede ser buena, que hay algo adictivo y peligroso en ello, pero no estamos muy interesados en averiguar qu&eacute;. Pienso que algunos estamos pagando ya haber sido los primeros, los m&aacute;s conectados. Pronto sabremos exactamente c&oacute;mo nos afecta a nivel f&iacute;sico y psicol&oacute;gico el <em>loop</em> dopam&iacute;nico constante y la conexi&oacute;n sencilla a muchas m&aacute;s mentes y emociones de las que venimos programados de f&aacute;brica para tolerar. Tomaremos medidas, pondremos l&iacute;mites, seremos m&aacute;s conscientes de c&oacute;mo el medio est&aacute; cambi&aacute;ndonos. Mientras, estamos entregados a emociones compartidas en masa que promovemos con los algoritmos, dispositivos y filosof&iacute;as que hemos creado y a los que nos dedicamos con un fervor primitivo: alzamos, linchamos, re&iacute;mos, lloramos, cualquier cosa que nos permita seguir automedic&aacute;ndonos contra el aburrimiento que, por otro lado, tanto echamos de menos.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a la idea de que la mayor parte de lo que consideramos futuro est&aacute; ya sucediendo y de que el presente no para de mandarnos se&ntilde;ales. El problema est&aacute; en que no tenemos ni idea de si mirar al coche aut&oacute;nomo o a los insectos modificados gen&eacute;ticamente, a la neurociencia o a la criptograf&iacute;a. El propio internet hace que sea m&aacute;s dif&iacute;cil que nunca separar las pistas verdaderas de las falsas. Demasiada informaci&oacute;n, demasiado <em>hype</em>, demasiados caminos explorados a la vez, demasiadas ganas de que lo siguiente llegue ya y de enterarnos antes que nadie. &iquest;Hablaremos de los drones en un par de d&eacute;cadas?
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos cambiar&aacute;n la vida sucesos impredecibles, como dec&iacute;a Nassim Taleb, porque &iquest;cu&aacute;ndo no ha ocurrido lo inconcebible? Nadie sab&iacute;a hace 25 a&ntilde;os que &iacute;bamos a ir siempre con un peque&ntilde;o ordenador de bolsillo y nadie sabe qu&eacute; llevaremos dentro de otros 25, c&oacute;mo ser&aacute;n nuestros cuerpos, d&oacute;nde viviremos y a qu&eacute; dedicaremos el tiempo. Por interesante que sea especular, llega un momento en el que el an&aacute;lisis o el periodismo pueden hacer poco y deben retirarse en favor de la literatura, que siempre ha sido m&aacute;s h&aacute;bil pintando de color plateado cosas que en el fondo son un poco cutres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delia Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/redes-internet-complicado-futuro_1_2969255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jan 2018 20:59:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Redes: Internet ha complicado mucho el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Robots,Seguridad,El cuento de la criada,Airbnb,Uber,Vigilancia masiva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez mujeres extraviadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mujeres-condenadas_1_3190491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5af874f1-1ada-4d30-8426-1e72113f888e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Paraíso de las mujeres perdidas en Top of the Lake"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estado salvaje</p><p class="subtitle">ha sido aclamado como</p><p class="subtitle">El Cuento de la criada</p><p class="subtitle">de la generación Instagram, un gótico feminista donde diez mujeres son secuestradas por haber sido las víctimas de un escándalo sexual</p><p class="subtitle">La obra ha recibido numerosos galardones de ficción, incluyendo el Stella Prize y el Indie book of the year</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Lee <a href="https://www.megustaleer.com/libro/en-estado-salvaje/ES0148832/fragmento/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">el primer cap&iacute;tulo</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Diez mujeres despiertan en una granja de ovejas en mitad de la nada. No saben c&oacute;mo han llegado ni qui&eacute;n las trajo hasta all&iacute;. Tampoco saben c&oacute;mo salir. Una se tranquiliza pensando que la han encerrado en un manicomio. &ldquo;A lo mejor estaba loca y todo ir&iacute;a bien&rdquo;. &ldquo;Yala Kovacs, diecinueve a&ntilde;os y ocho meses. Buen cuerpo, y era la pura verdad&rdquo;. Mi madre habr&iacute;a dicho que ese fue su problema. Y tendr&iacute;a raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.megustaleer.com/libro/en-estado-salvaje/ES0148832" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En estado salvaje</a> es la primera edici&oacute;n en castellano de <em>El estado natural de las cosas</em>, la novela de <a href="http://www.charlottewood.com.au/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la australiana Charlotte Wood</a>, reci&eacute;n publicada por Lumen. Cuenta la historia de un secuestro: diez j&oacute;venes han sido drogadas, transportadas y enclaustradas en una nave ganadera abandonada en el desierto australiano, con dos guardianes y un desfile de habitantes locales: canguros, cacat&uacute;as, conejos y serpientes venenosas. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de <a href="http://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_0_638686129.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a>, la revitalizada obra maestra de Margaret Atwood con la que se ha comparado, el secuestro no es paulatino ni pol&iacute;tico: las drogan, las secuestran y las ponen a hacer trabajos forzados en una prisi&oacute;n remota, despu&eacute;s de raparles el pelo y cambiar todas sus pertenencias por unos vestidos de rafia con una argolla en la cintura. Pronto las chicas descubrir&aacute;n lo que tienen en com&uacute;n: todas han protagonizado un esc&aacute;ndalo sexual. Algunos claramente violaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">De objeto sexual a objeto documental</h3><p class="article-text">
        Est&aacute;n la de la aerol&iacute;nea, la chica del cardenal, la &ldquo;favorita&rdquo; del director de la escuela, la aficionada a los v&iacute;deojuegos, a la que llamaban Codebabe y era la mascota con la que se pajeaban todos los aficionados a los v&iacute;deojuegos del pa&iacute;s. Est&aacute;n &ldquo;la pobre chica del crucero, la del ej&eacute;rcito y la chica a la que todo el pa&iacute;s despreciaba, la peque&ntilde;a asi&aacute;tica de la &uacute;ltima temporada de PerforMAXX&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas han sido deseadas, utilizadas y descartadas. Y se han convertido en el rastro pegajoso de lo que les han hecho. Han sido un juguete sexual que la violaci&oacute;n ha transformado en otra clase de objeto, un documento que debe desaparecer o ser destruido. Ese es el orden natural de las cosas. La prisi&oacute;n es su castigo por no haberse callado la boca cuando tuvieron la oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto que esta es la premisa, pero no la trama. La trama es lo que ocurre cuando el improvisado centro de detenci&oacute;n de mujeres es efectivamente olvidado y dejan de llegar provisiones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">La prisi&oacute;n literal y la prisi&oacute;n interior</h3><p class="article-text">
        Como ocurre con <em>El cuento de la criada</em>, la fuerza de esta par&aacute;bola radica en que es aterradoramente plausible, no como met&aacute;fora sino en su sentido literal. De hecho, Wood se inspira en una historia real y reciente que escuch&oacute; en un documental de la radio: <a href="http://www.abc.net.au/radionational/programs/latenightlive/eyes-to-the-floor-the-hay-institution-for-girls/3261700" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Instituci&oacute;n Hay para Jovencitas</a>, una divisi&oacute;n especial para chicas &ldquo;incorregibles&rdquo; creada por los servicios sociales australianos en 1961.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas eran drogadas con largactil o valium y enviadas del orfanato a una prisi&oacute;n abandonada en el suroeste de Australia. All&iacute; les rapaban el pelo y les pon&iacute;an uniformes. Los castigos f&iacute;sicos y las violaciones eran la rutina m&aacute;s habitual. Hab&iacute;a doce celdas.
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        &ldquo;La mayor&iacute;a estaban all&iacute; porque las hab&iacute;an violado o hab&iacute;an abusado de ellas de alguna forma y se lo hab&iacute;an contado a alguien - <a href="http://www.smh.com.au/entertainment/books/the-natural-way-of-things-by-charlotte-wood-a-novel-born-from-anger-20150921-gjrmhs.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicaba Wood en una entrevista</a>.-  as&iacute; que eran ellas las que eran promiscuas&rdquo;. Ten&iacute;an entre 14 y 18 a&ntilde;os. Nadie las reclamaba, porque eran hu&eacute;rfanas o hab&iacute;an sido abandonadas por sus familias, pero los vecinos las o&iacute;an gritar por la noche. <a href="http://www.parragirls.org.au/hay-girls-institution.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La cerraron en 1974</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero se ha escrito mucho sobre las prisiones literales para mujeres d&iacute;scolas: el convento, el manicomio, el internado. Hay pa&iacute;ses y culturas donde el matrimonio tambi&eacute;n es la c&aacute;rcel, m&aacute;s de los que queremos contar. Lo interesante de la novela es que explora los barrotes de la prisi&oacute;n interior, una red de neuronas tan poderosa y metastasizada que atrofia con efectividad el recurso m&aacute;s evidente contra una amenaza com&uacute;n: la conciencia de clase.
    </p><p class="article-text">
        Las diez chicas est&aacute;n solas en su prisi&oacute;n colectiva porque antes del secuestro han sufrido otro, un entrenamiento capaz de <a href="https://alienameesta.wordpress.com/2016/04/13/gilles-deleuze-foucault/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">imponer una conducta espec&iacute;fica a esta multiplicidad humana concreta</a>. La prisi&oacute;n interior es peor que la literal, porque no permite la fuga. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">La edad de oro del G&oacute;tico feminista</h3><p class="article-text">
        Si el g&oacute;tico sure&ntilde;o usa la ambientaci&oacute;n cl&aacute;sica del terror para describir cuestiones sociales y explorar la cultura sure&ntilde;a; podemos empezar a hablar de g&oacute;tico feminista, porque se apropia de los mismos elementos para un fen&oacute;meno social y cultural concreto: el odio contra las mujeres y la violencia que deriva de &eacute;l. En este caso, <em>En estado salvaje</em> es el lugar donde se cruzan la oscura visi&oacute;n sociopol&iacute;tica de la Margaret Atwood con la sagacidad quir&uacute;rgica de &Aacute;ngela Carter para leer en los cuentos de hadas como recetas para la sumisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Australia y Nueva Zelanda son territorio fecundo para el g&oacute;tico en todas sus variantes. Sus remotas prisiones, para&iacute;so de torturadores y s&aacute;dicos amparados por el uniforme y la distancia, se han convertido en centros de detenci&oacute;n de inmigrantes pagados con dinero p&uacute;blico en los que no entran ni c&aacute;maras ni abogados. Tambi&eacute;n son colonias recientes donde conviven el clasismo y la rigidez victoriana con la masacre y esclavitud de sus habitantes originales. Esta condici&oacute;n deriva en una misoginia especial, al mismo tiempo contempor&aacute;nea y antigua.
    </p><p class="article-text">
        Su mejor directora, Jane Champion, la ha abordado de manera obsesiva desde <em>El Piano</em>, donde una mujer escocesa y su hija son literalmente vendidas por el padre de la mujer a un terrateniente de Nueva Zelanda. En <em>Top of the Lake</em>, las mujeres son vendidas, despreciadas, violadas y asesinadas. Pero hay un punto de esperanza: el c&iacute;rculo de mujeres que viven atrincheradas en torno a la formidable Holly Hunter es el reverso del rancho donde se despiertan las diez chicas en la nueva novela de Wood.
    </p><p class="article-text">
        Aquel se llamaba, ir&oacute;nicamente, <em>Para&iacute;so</em>, un lugar donde las mujeres dejan de ser culpables y aprenden a ser comunidad, armadas de cuidados y de armas de fuego. Esta no tiene nombre, ni cara. No sabemos qui&eacute;n ha pagado para encerrar a las chicas ni a qu&eacute; misteriosa empresa, porque es el orden natural de las cosas; la prisi&oacute;n de todas las mujeres en todas las partes del mundo y es invisible, persistente y a menudo mortal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mujeres-condenadas_1_3190491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Sep 2017 18:11:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diez mujeres extraviadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Libros,Novela,El cuento de la criada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hombres que no miran a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/planeta-pop/planeta-pop_132_3403540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/109b2094-f7df-4c35-a02d-3415268f8504_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Planeta Pop en Carne Cruda con Siri Hustvedt"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arte, literatura, música, series y Pérez-Reverte para analizar el machismo en la cultura</p></div><p class="article-text">
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        <strong>Luc&iacute;a Lijtmaer</strong> vuelve con su Planeta Pop para retratar el mundo del arte, la ciencia o la literatura a trav&eacute;s de la mirada de <strong>Siri Husvedt</strong>, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/Siri-Hustvedt-entrevista_0_636587028.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a quien entrevist&oacute; con motivo de su &uacute;ltimo libro&nbsp;La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres</a><em>.</em>&nbsp;Picasso, P&eacute;rez-Reverte, el&nbsp;mansplaining o la &uacute;ltima serie que lo est&aacute; petando, <em>El cuento de la criada</em>, en este nuevo Planeta Pop.&nbsp;
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        <strong>Recuerda que este programa es solo posible gracias a ti. Dif&uacute;ndelo y, si puedes, hazte Productor o Productora de #CarneCruda.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Lijtmaer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/planeta-pop/planeta-pop_132_3403540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 May 2017 09:31:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los hombres que no miran a las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Arturo Pérez-Reverte,El cuento de la criada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La serie 'El cuento de la criada' es fascinante, feminista y aterradoramente plausible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_1_3427644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/070dd03d-d766-45ed-9822-db8d2b396735_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Elisabeth Moss protagoniza &#039;El cuento de la criada&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La distopía que escribió Margaret Atwood en los 80 es tan rabiosamente contemporánea que no parece ciencia ficción, sino el presagio de un futuro inminente</p><p class="subtitle">Muchos piensan que la república teocrática de Gilead es el Estados Unidos que prepara Trump</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.</em><br/><br/><em>Génesis 9:1</em><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Antes de que la tierra de las oportunidades se convierta en una rep&uacute;blica teocr&aacute;tica y feudal llamada Gilead, hubo manifestaciones. Pero, como explica el texto original de Margaret Atwood, &ldquo;fueron m&aacute;s peque&ntilde;as de lo que cabr&iacute;a esperar&rdquo;. &ldquo;No nos despertamos cuando masacraron el Congreso. Tampoco cuando culparon a los terroristas y suspendieron la Constituci&oacute;n&rdquo;, dice la narradora de la nueva serie, protagonizada por Elisabeth Moss. Como en <em>Children of men</em>, la ola de infertilidad causada por la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica parece uno de los desencadenantes.
    </p><p class="article-text">
        Para cualquiera habitante de una democracia post-11S, la cadena de acontecimientos le producir&aacute; una sensaci&oacute;n inc&oacute;moda. A un atentado le sigue el estado de emergencia, despu&eacute;s se exige la identificaci&oacute;n de los ciudadanos mediante un documento de identidad. Pronto se empiezan a reorganizar los recursos y a enterrar los derechos civiles. La narradora especular&aacute; m&aacute;s adelante si el golpe de estado fue especialmente f&aacute;cil porque el dinero electr&oacute;nico era el &uacute;nico dinero en circulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Cuesta creer que Margaret Atwood&nbsp;escribiera <em>El cuento de la criada</em> a principios de los 80. Se entiende mejor sabiendo que viv&iacute;a en Berl&iacute;n oeste y que era 1984. Ah&iacute; est&aacute;n George Orwell y los &uacute;ltimos estertores del bloque comunista, desde los disidentes tratando de cruzar la frontera perseguidos por perros y metralletas al supermercado de racionamiento, donde hay un producto de cada clase, marcado con etiquetas descriptivas y anodinas. Tambi&eacute;n el desastre radiactivo, encajado entre el accidente nuclear de Three Mile Island en el 79 y Chernobyl, en el 86.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, esta aterradora fantas&iacute;a dist&oacute;pica no parece el recuerdo de un pasado traum&aacute;tico, sino el presagio de un futuro cercano e inminente. &ldquo;En determinadas circunstancias puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar&rdquo;, dice la autora en el pr&oacute;logo de la &uacute;ltima reedici&oacute;n. M&aacute;s cuando 60 millones de personas votan al candidato que ha dicho en campa&ntilde;a que las mujeres que abortan <a href="https://www.youtube.com/watch?v=h1Jpoecf0xY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deber&iacute;an ser castigadas por ley</a>.
    </p><h3 class="article-text">Sobre el utilitarismo como medida de todas las cosas</h3><p class="article-text">
        En la Rep&uacute;blica de Gilead hay varias castas de&nbsp;mujeres. Las doncellas del cuento (maltraducido como &ldquo;criadas&rdquo;) son mujeres f&eacute;rtiles que han sido detenidas y reacondicionadas para dar servicio a la &eacute;lite como vientres intermediarios. Tras una formaci&oacute;n son enviadas a casas de los altos cargos de la Rep&uacute;blica donde son violadas en una l&uacute;gubre ceremonia mensual que subraya su condici&oacute;n de vasija. Cada dos a&ntilde;os cambian de casa, y tienen un m&aacute;ximo de tres oportunidades. Si despu&eacute;s de tres casas no han producido ning&uacute;n hijo, son ejecutadas o enviadas a las colonias a limpiar residuos hasta que mueren carcomidas por la radiaci&oacute;n. Van vestidas de color escarlata y salen siempre de dos en dos.
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        Despu&eacute;s est&aacute;n las esposas, que visten de azul y reinan en lo dom&eacute;stico, donde se ocupan de cuidar a su marido, tomar el t&eacute; con otras esposas y de criar a los hijos de las doncellas, a las que sujetan durante el ritual. Las &ldquo;t&iacute;as&rdquo; van de marr&oacute;n y son la parte de la milicia que somete, entrena, vigila y castiga a las doncellas. Tambi&eacute;n las hacen participar el rezos, ceremonias y ejecuciones colectivas (como la violaci&oacute;n de las doncellas, los cr&iacute;menes ritualizados ya no son cr&iacute;menes sino tradici&oacute;n). La de verde son Marthas que cocinan y se ocupan de la casa. Las hijas van de blanco. Las mujeres que no &ldquo;sirven&rdquo; para ninguno de estos cometidos son enviadas a las colonias.
    </p><p class="article-text">
        Hay una sexta categor&iacute;a llamada Jezabel. Por su nombre la conocer&eacute;is, pero mas adelante. De<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_cada_cual_seg%C3%BAn_sus_capacidades,_a_cada_cual_seg%C3%BAn_sus_necesidades" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&nbsp;cada cual seg&uacute;n su capacidad, a cada cual seg&uacute;n su necesidad</em></a><em>.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;altos cargos o comandantes pueden tener una esposa, una doncella y una Martha. La doncella que relata su cuento se llama Defred porque el comandante al que ha sido asignada se llama Fred. Su familia es poderosa y sabemos que vive&nbsp;en&nbsp;Cambridge, Massachusetts por la Catedral de San Pablo que sobrevive al nuevo r&eacute;gimen. El fundador de la iglesia cat&oacute;lica es una de las referencias intelectuales del nuevo orden. &ldquo;Si una mujer no cubre su cabeza, habr&iacute;a que raparle el pelo; y si es una desgracia para ella que le rapen el pelo, deber&iacute;a haber cubierto su cabeza&rdquo;. EEUU est&aacute; dividido. Como es natural siendo Atwood la autora, la salvaci&oacute;n es cruzar la frontera con Canad&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay esp&iacute;as -&ldquo;ojos&rdquo;- por todas partes pero nadie sabe qui&eacute;nes son. &ldquo;Nos hacen sospechar unas de otras&rdquo;, dice la compa&ntilde;era de Defred. La culpa es la sustancia que separa a las mujeres. El odio hacia ellas, la que une a todos los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el Centro aprenden a&nbsp;convertir la natural resistencia al abuso en una natural sumisi&oacute;n. &ldquo;Ahora mismo esto no os parece lo normal, pero dentro de un tiempo lo ser&aacute;&rdquo;, les explica la t&iacute;a Lidia cuando llegan a la escuela . &ldquo;Todo lo que tienes que hacer -se dice Defred- es mantener la boca cerrada y parecer est&uacute;pida. No puede ser tan dif&iacute;cil&rdquo;. Las dos tienen raz&oacute;n: el ser humano es adicto a la rutina. Despu&eacute;s de un tiempo callando y bajando la cabeza, la sumisi&oacute;n se convierte en tu estado natural.
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                </figure><h3 class="article-text">Mujer contra mujer: las facilitadoras</h3><p class="article-text">
        Como <em>The young pope</em>, la serie empatiza est&eacute;ticamente con el estado represivo que retrata. Como el bello espect&aacute;culo macabro de&nbsp;<em>El jard&iacute;n de los suplicios</em>, Gilead ofrece un escenario goloso para los sentidos, un mundo de grandes espacios abiertos, con sus bellos h&aacute;bitos&nbsp;sacados&nbsp;de pinturas flamencas, sus rituales l&iacute;ricos y grotescos a la vez. Los fascistas siempre tienen los mejores uniformes. Nuestra sensibilidad se al&iacute;a f&aacute;cilmente con la belleza y el orden de los objetos. Tambi&eacute;n&nbsp;en el pacto entre mujeres donde espera otra trampa: la empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la novela, Defred compara&nbsp;a su captora con la esposa de un guardia de un campo de concentraci&oacute;n nazi que vio en un documental. Para ella su marido no es un monstruo. &ldquo;Probablemente silbaba en la ducha o adoraba a su perro o le gustaban las trufas -reflexiona. - Qu&eacute; f&aacute;cil es inventarle una humanidad a alguien, a cualquiera. Qu&eacute; tentaci&oacute;n m&aacute;s habitual&rdquo;. Defred empatiza con la esposa porque esa empat&iacute;a hace m&aacute;s llevadera su esclavitud. La esposa, mientras tanto, se esfuerza para no empatizar con Defred para hacer m&aacute;s llevadera su complicidad con el r&eacute;gimen que la oprime a ambas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdadera inspiraci&oacute;n para el personaje de Serena Joy no fue una esposa nazi sino algo peor:&nbsp;Phyllis Schlafly, la congresista que se opuso a la primera Ley de igualdad estadounidense porque &ldquo;le robar&iacute;a a las mujeres el maravilloso derecho de ser esposa y madre a tiempo completo en su casa a cuenta de su marido&rdquo;, como cuenta Susan Faludi en su cl&aacute;sico&nbsp;<em>Reacci&oacute;n. La guerra no declarada contra la mujer</em>, de 1991. 
    </p><p class="article-text">
        Las esposas azules son v&iacute;ctimas que no tienen conciencia de clase y que funcionan como facilitadoras de su propia prisi&oacute;n.&nbsp;Los crimenes que retrata la serie no son distantes ni antiguos, los errores&nbsp;que reconoce tampoco.&nbsp;&ldquo;Han conseguido que las v&iacute;ctimas est&eacute;n de su lado, trabajando en contra de sus propios intereses&rdquo;. Esta ya no es una cita de Margaret Atwood ni de los 80, sino de <a href="http://www.publico.es/culturas/calaf-ciudadania-cree-informada-entretenida.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista de hace tres d&iacute;as a Rosa Mar&iacute;a Calaf</a>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_1_3427644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 18:20:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La serie 'El cuento de la criada' es fascinante, feminista y aterradoramente plausible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El cuento de la criada,Margaret Atwood,Series,Televisión,Feminismo]]></media:keywords>
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