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    <title><![CDATA[elDiario.es - Kafka]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Kafka en la línea de tren Madrid-Cáceres: historia de un destino truncado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/kafka-linea-tren-madrid-caceres-historia-destino-truncado_1_12811026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d54a920f-849e-4e29-801d-935d9bde314c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131635.jpg" width="1201" height="676" alt="Kafka en la línea de tren Madrid-Cáceres: historia de un destino truncado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el 'Museo Kafka' de Praga se conserva un retrato del tío "madrileño" del escritor praguense, Alfredo Loewy, director de la línea ferroviaria Madrid–Cáceres–Portugal. Su presencia allí despierta una pregunta irremediable: ¿qué hacía Extremadura en el horizonte vital del escritor? Como los trenes que unen la región con la capital, la llegada de Kafka a España siempre pareció retrasarse</p><p class="subtitle">Kafka en la línea de tren Madrid-Cáceres: historia de un destino truncado</p></div><p class="article-text">
        Franz Kafka estudi&oacute; espa&ntilde;ol, pidi&oacute; ayuda laboral para trabajar en Espa&ntilde;a, consult&oacute; horarios de medios de transportes y lleg&oacute; a plantearse mudarse a este pa&iacute;s. En ese proyecto vital tan deseado, la ruta ferroviaria que pod&iacute;a traerle hasta C&aacute;ceres, la que su t&iacute;o gestionaba desde Madrid, fue una posibilidad real pero nunca cumplida. Un viaje imaginado que hoy reemerge al contemplar el retrato del t&iacute;o ferroviario en su museo de Praga. Y es que, para cualquier extreme&ntilde;a o extreme&ntilde;o, basta entrar en el Museo Kafka y ver en un cartel la palabra <em>C&aacute;ceres</em> para que salten todas las alarmas: una mezcla de sorpresa, orgullo y esa punzada &iacute;ntima de reconocimiento que solo provoca escuchar el nombre de tu tierra lejos de casa.
    </p><p class="article-text">
        Y es que en el Museo Kafka de Praga, entre manuscritos, diarios y fotograf&iacute;as de infancia, hay una imagen que no pertenece a la iconograf&iacute;a habitual del escritor. Es el retrato de Alfredo Loewy, su t&iacute;o materno. Con una figura elegante y segura, contrasta con la fragilidad que solemos asociar a su sobrino, el escritor de <em>La Metamorfosis</em>. Y, sin embargo, Loewy es una de las claves para entender una de las rutas biogr&aacute;ficas m&aacute;s sugerentes, y menos transitadas de Kafka: la que conduce, de forma oblicua y fascinante, a Extremadura.
    </p><p class="article-text">
        Alfred Loewy, nacido en 1852 en Praga, dej&oacute; su ciudad natal muy joven. Tras pasar por Par&iacute;s, recal&oacute; en Madrid, donde se convirti&oacute; en un nombre respetado del mundo ferroviario. Fue director de la Compa&ntilde;&iacute;a de Madrid a C&aacute;ceres y Portugal y del Oeste de Espa&ntilde;a, una red estrat&eacute;gica que conectaba la capital con el oeste peninsular y que marc&oacute; decisivamente su vida. Viv&iacute;a en la calle Mayor, 28; frecuentaba el Lhardy y el Caf&eacute; de Fornos; se mov&iacute;a con soltura por los teatros. Era, en definitiva, un madrile&ntilde;o adoptado por la modernidad del ferrocarril.
    </p><p class="article-text">
        Kafka lo llamaba &ldquo;mi t&iacute;o de Madrid&rdquo;. Y en un entorno familiar atravesado por tensiones, autoritarismos y silencios, en especial de su padre, aquel t&iacute;o ex&oacute;tico, cosmopolita y bien situado se convirti&oacute; en s&iacute;mbolo de algo as&iacute; como una vida posible.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1907, las cartas de Kafka empiezan a dibujar un horizonte espa&ntilde;ol. En agosto de ese a&ntilde;o, escribi&oacute; a su amigo y editor Max Brod: &ldquo;Aprender&eacute; castellano&hellip; mi t&iacute;o deber&iacute;a conseguirnos un empleo en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo intent&oacute;: estudi&oacute; espa&ntilde;ol, pidi&oacute; datos sobre el clima, pregunt&oacute; por condiciones laborales y tante&oacute; la posibilidad de viajar. Entre 1907 y 1913, y m&aacute;s tarde, entre 1916 y 1917, cuando la tuberculosis ya empezaba a erosionarle, su deseo de trasladarse al sur de Europa se intensific&oacute;. No solo buscaba oportunidades: buscaba respirar. Sin met&aacute;foras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Texto que acompaña al cuadro del hermano de la madre del escritor checo                            </span>
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        Alfred L&ouml;wy (1852&ndash;1923)
    </p><p class="article-text">
        T&iacute;o de Kafka desde Espa&ntilde;a. L&ouml;wy era el jefe de una compa&ntilde;&iacute;a ferroviaria que operaba en Espa&ntilde;a en la l&iacute;nea Madrid&ndash;C&aacute;ceres. El joven Kafka le pregunt&oacute; a su t&iacute;o si pod&iacute;a &ldquo;guiarme a alg&uacute;n lugar donde &mdash;por fin&mdash; pudiera empezar de nuevo y hacer algo&rdquo;. Y aunque no encontr&oacute; para su sobrino un lugar as&iacute; en el extranjero, al menos sus contactos fueron fundamentales para conseguirle un trabajo en Assicurazioni Generali en Praga.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Madrid&ndash;C&aacute;ceres&ndash;Portugal</strong> </h2><p class="article-text">
        En ese imaginario de vida futura de Kafka, Madrid era la puerta, pero la ruta que operaba Loewy pasaba, inevitablemente, por C&aacute;ceres. La l&iacute;nea Madrid&ndash;C&aacute;ceres&ndash;Portugal era el territorio profesional de su t&iacute;o, la red que controlaba, el lugar donde el sobrino pod&iacute;a haber encontrado una ocasi&oacute;n tanto para el descanso como para el trabajo y con un clima m&aacute;s benigno del que sufr&iacute;an en el entonces Imperio austroh&uacute;ngaro. No existe constancia documental de que Kafka comprase un billete o fijara fecha. Pero las cartas muestran que el proyecto existi&oacute;: pregunt&oacute;, lo dese&oacute; y lo imagin&oacute; con tenacidad.
    </p><p class="article-text">
        Un detalle a&ntilde;ade un matiz &iacute;ntimo a esta historia. En 1912, tras contar por carta a su t&iacute;o su noviazgo con Felice Bauer, Kafka escribe que ve semejanzas evidentes entre su misiva y el relato <em>La condena</em>. All&iacute;, el protagonista escribe a un amigo lejano &mdash;como &eacute;l acababa de escribir a Loewy&mdash;. Kafka reconoce que, bajo el texto, laten rasgos del t&iacute;o: soltero, viajado, director de ferrocarriles en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Aquel t&iacute;o real fue, sin quererlo, tambi&eacute;n un personaje literario. Pero Loewy no quiso traerlo a vivir a Espa&ntilde;a. Quiz&aacute; por prudencia, quiz&aacute; por comodidad, quiz&aacute; por esa mezcla de distancia y afecto que marc&oacute; su relaci&oacute;n. En lugar de abrirle las puertas de Madrid, le consigui&oacute; un empleo en Assicurazioni Generali&hellip; en Praga. Un trabajo seguro, burocr&aacute;tico, estable. Y as&iacute; el escritor volvi&oacute; a la rutina que tanto deseaba dejar atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Alfredo Loewy en 1923, con el f&eacute;retro llevado a hombros por ferroviarios hasta el cementerio de Santa Mar&iacute;a en Carabanchel, sell&oacute; definitivamente cualquier posibilidad. Kafka morir&iacute;a un a&ntilde;o despu&eacute;s por tuberculosis. Ninguno de los dos lleg&oacute; a imaginar que, d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, alguien ver&iacute;a en su retrato &mdash;en un museo junto al Moldava&mdash; una pista que conduc&iacute;a a Extremadura a uno de los mejores escritores de la historia de la literatura.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, ah&iacute; est&aacute;: un t&iacute;o ferroviario en Madrid; un sobrino que aprende espa&ntilde;ol; una l&iacute;nea que pasa por C&aacute;ceres; un deseo que siempre se retrasa.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ese sea el sentido &uacute;ltimo de esta historia: C&aacute;ceres es, para Kafka, el nombre de un tren que pudo traerlo hasta estas tierras pero que nunca lleg&oacute;. Un tren que, como tantos en la regi&oacute;n, llegaba tarde incluso antes de ponerse en marcha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/kafka-linea-tren-madrid-caceres-historia-destino-truncado_1_12811026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 09:55:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáceres,Kafka,Literatura,Trenes,Museos,República Checa,Extremadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6db6d69-b73c-46c3-b5da-58b111e319e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante décadas resurge hoy al servicio del turismo</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        La Roma del C&eacute;sar, la Atenas de S&oacute;crates, el Dubl&iacute;n de Joyce o la Praga de Franz Kafka. Hay ciudades que parecen haber estado siempre unidas a sus personajes m&aacute;s ic&oacute;nicos y, sin embargo, la capital checa no siempre fue as&iacute;. Hasta el 2000, ninguna calle de Praga llevaba el nombre del checo m&aacute;s famoso de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viajamos hasta all&iacute; para recorrer sus pasos pero tambi&eacute;n su olvido. Para entender en qu&eacute; se ha convertido la Praga de los laberintos kafkianos y en qu&eacute; se ha transformado el Kafka de este enclave tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hab&eacute;is caminado alguna vez por el centro de Praga, por sus callejuelas medievales de piedra oscura, sabr&eacute;is que puede llegar a parecer un laberinto sombr&iacute;o&rdquo;, dice Javier Pe&ntilde;a en <a href="https://podscan.fm/podcasts/grandes-infelices/episodes/27-franz-kafka-grandes-infelices-luces-y-sombras-de-grandes-novelistas" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este genial episodio de Grandes Infelices</a>. Un siglo despu&eacute;s, cuesta reconocer la Praga asfixiante y claustrof&oacute;bica en sus calles bulliciosas con aroma a manzana asada. Hoy, las tiendas de cannabis y cucuruchos de sabores se mezclan con otras de matrioskas donde Messi comparte balda con Putin y Netanyahu.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Plaza de la Ciudad Vieja.                            </span>
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        En cada esquina, locales de masaje tailand&eacute;s se integran en edificios modernistas bajo las quejas de sus habitantes al ver la ciudad imperial devorada por la mano que les da de comer: la del turismo.
    </p><h2 class="article-text">Praga, el laberinto</h2><p class="article-text">
        Para experimentar la claustrofobia kafkiana, har&aacute; falta alejarse de los circuitos principales. Entrada la noche, nos dirigimos a la parte alta de la ciudad guiados por la silueta afilada del castillo: la luz tenue de las farolas &ndash;muchas a&uacute;n de gas&ndash; y torres g&oacute;ticas que parecen vigilarnos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antiguas escaleras del castillo.                            </span>
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        Es entonces cuando empezamos a experimentar la angustia de su atm&oacute;sfera atrapante. Como si nos adentr&aacute;semos en una pel&iacute;cula de Dr&aacute;cula o si Jack el Destripador nos esperase agazapado tras la esquina. La belleza de la Praga imperial puede resultar tenebrosa. Bajo la niebla, la ciudad desaparece tras el &uacute;ltimo puente que alcanza la vista y el mundo parece no existir m&aacute;s all&aacute; de su castillo.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que, aunque Kafka no concretaba los lugares de sus historias para convertirlos en universales, este castillo inspir&oacute; su novela hom&oacute;nima. Tras pasar el puente Carlos, tambi&eacute;n presente en sus cartas y relatos, llegamos al castillo &ndash;en uso&ndash; m&aacute;s antiguo del mundo. Un verdadero s&iacute;mbolo del poder que ha funcionado como sede de emperadores y presidentes, omnipresente a lo largo de la ciudad donde se impone con su presencia dominante.
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                Castillo de Bohemia en Praga.                            </span>
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        En la historia de este complejo monumental &ndash;al que volvemos al d&iacute;a siguiente&ndash; la ciudad parece encontrarse con el autor en una b&uacute;squeda constante de identidad negada por un poder que, a pesar de su grandeza, no le concedi&oacute; el lugar que merec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A escasos minutos, encontramos el denominado &lsquo;Callej&oacute;n del oro&rsquo; desde que un rey envi&oacute; all&iacute; a los mejores alquimistas para buscar la f&oacute;rmula de ese metal precioso. Entre sus diminutos apartamentos, hoy recreados con muebles de la &eacute;poca, encontramos hogares de orfebres y costureras junto a la librer&iacute;a donde Kafka se refugi&oacute; del ruido de la ciudad para escribir algunos de sus relatos.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas paradojas de este viaje esta ser&aacute; la primera. Y es que, de tantas casas que habit&oacute;, la &uacute;nica que es posible visitar ser&aacute; en la que solo pas&oacute; algunas tardes, hoy convertida en comercio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Número 22 del Callejón del oro.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El c&iacute;rculo kafkiano</h2><p class="article-text">
        Volvemos a la parte baja para recorrer los alrededores de la Plaza de la Ciudad Vieja: el punto conc&eacute;ntrico que Kafka llam&oacute; &ldquo;el c&iacute;rculo&rdquo; donde transcurri&oacute; casi toda su vida &ndash;algo que, sin duda, aument&oacute; su sensaci&oacute;n de aprisionamiento. La Casa del Minuto, la Casa Oppelt o el Palacio Kinsky, donde estudi&oacute; secundaria y su padre tuvo una mercer&iacute;a, forman hoy parte del tejido urbano m&aacute;s transitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los alrededores de esta plaza, locales y visitantes se cruzan entre edificios g&oacute;ticos y modernistas ocupados por comercios de est&eacute;tica <em>kitsch, </em>tiendas de lujo y tours guiados con paraguas llamativos. Una ciudad viva, boyante y bien conservada que, sin embargo, roza el sacrilegio.
    </p><p class="article-text">
        A escasos pasos de la plaza, llegamos a la casa natal del escritor en la esquina que marcaba el l&iacute;mite del barrio jud&iacute;o. Josefov hab&iacute;a dejado de ser un gueto para empezar a convertirse en el barrio de edificios <em>art nouveau </em>que hoy aloja las tiendas m&aacute;s caras de la Rep&uacute;blica Checa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Casa natal de Franz Kafka, destruida posteriormente en un incendio.                            </span>
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        Entre sinagogas, un cementerio, tiendas <em>kosher</em> y lujosos edificios, surge otra paradoja. Tras las deportaciones y exterminios &ndash;entre ellos, los de la familia de Kafka&ndash; apenas doscientos jud&iacute;os viven hoy en este barrio desbordado de turistas.
    </p><h2 class="article-text">El hogar de los intelectuales</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a en la capital, desayunamos en uno de sus cl&aacute;sicos caf&eacute;s. A diferencia de sus vecinos vieneses, los caf&eacute;s de Praga tuvieron un aire m&aacute;s bohemio, frecuentados por c&iacute;rculos muy reducidos de intelectuales germanoparlantes. Ese ambiente, intensamente intelectual, termin&oacute; de situar a Kafka en lo que en literatura se conoce como el <a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>triple ghetto</em></a><a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ser<em> </em>un jud&iacute;o que hablaba alem&aacute;n y escrib&iacute;a textos al alcance de muy pocos.
    </p><p class="article-text">
        El Caf&eacute; Louvre, con techos altos y camareros con chaleco que sirven desayunos generosos &ndash;huevo pochado, panecillos de an&iacute;s y queso de untar&ndash; muestra en la entrada fotograf&iacute;as de sus antiguos contertulios: Einstein, Freud y Kafka.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Café Louvre, Praga.                            </span>
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        Menos elegante y cerrado a disposici&oacute;n del Ministerio de Interior encontraremos otro de los caf&eacute;s favoritos del autor. El Caf&eacute; Arco, hoy con aire desangelado, ser&iacute;a considerado la sede intelectual del <em>triple ghetto.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a llamarnos la atenci&oacute;n lo reducido del c&iacute;rculo en el que se movi&oacute; el autor al descubrir que este caf&eacute; se encuentra a dos manzanas de la oficina donde trabaj&oacute; casi toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta elegante fachada modernista, hoy convertida en hotel, germinar&aacute; el elemento m&aacute;s reconocible entre los <em>leitmotivs</em> de Kafka: el aparato burocr&aacute;tico. En la Praga del Imperio austroh&uacute;ngaro, que administraba la multitud de pueblos y lenguas que la compon&iacute;an con procesos extremadamente jer&aacute;rquicos, lentos y excesivos, el epicentro kafkiano del sinsentido y la burocracia se situ&oacute; en los no menos burocr&aacute;ticos procesos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Seguros donde trabaj&oacute; durante catorce a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antigua sede de la Compañía de Seguros en Na Porci 7.                            </span>
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        Kafka hab&iacute;a conseguido un horario de ma&ntilde;ana para dedicar sus tardes a escribir y un sueldo que le permiti&oacute; alquilar un apartamento en uno de los palacios m&aacute;s hermosos de la ciudad, Sch&ouml;nborn. Sin embargo, su felicidad no durar&iacute;a mucho. Ese mismo a&ntilde;o, descubrir&aacute; que padece tuberculosis y dejar&aacute; su apartamento para volver a casa de sus padres y al peque&ntilde;o c&iacute;rculo que encerr&oacute; su vida.
    </p><p class="article-text">
        En 1924, Kafka morir&iacute;a sin saber que pasar&iacute;a el resto de sus d&iacute;as junto a su padre, el hombre a quien culp&oacute; de todas sus desgracias. Hoy es posible visitar la tumba familiar en el Nuevo cementerio jud&iacute;o, esta vez s&iacute;, alejado del c&iacute;rculo.
    </p><h2 class="article-text">Kafka y la Praga comunista</h2><p class="article-text">
        Nos trasladamos a la zona de la ciudad nueva, con avenidas m&aacute;s amplias que mezclan iglesias barrocas con bloques de estilo comunista. Junto a la Plaza de Wenceslao, el Museo de la Guerra Fr&iacute;a es tan dif&iacute;cil de localizar que pensaremos que estamos en el sitio equivocado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escondido bajo el Jalta Hotel, este refugio nuclear permit&iacute;a espiar a los hu&eacute;spedes occidentales. En el subsuelo del hotel, que sigue en funcionamiento, el aire se vuelve m&aacute;s espeso. All&iacute;, es posible introducirse por el t&uacute;nel de salida, ver aparatos y armamento de la &eacute;poca, o aprender sobre estrategia militar e historia del pa&iacute;s en este laberinto subterr&aacute;neo tan oculto como lo estuvo el escritor durante a&ntilde;os.
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                Sistema de espionaje telefónico que identificaba occidentales o aliados según el color de la habitación asignada.                            </span>
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        Bajo el r&eacute;gimen comunista, el espacio literario qued&oacute; reducido al realismo socialista, lejos de un Kafka catalogado de burgu&eacute;s y decadente. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, sus textos ser&aacute;n reinterpretados como una cr&iacute;tica al aparato estatal y reivindicados por marxistas, pero esto no durar&iacute;a demasiado. La invasi&oacute;n de la URSS un a&ntilde;o despu&eacute;s volvi&oacute; a colocar a Kafka como una lectura demasiado ambigua para un r&eacute;gimen que decidir&aacute; no celebrarlo.
    </p><h2 class="article-text">Del olvido al homenaje</h2><p class="article-text">
        Si algo ha llamado la atenci&oacute;n de esa prolongada ausencia de Kafka en su ciudad es el periodo posterior al comunismo. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; tras 1989? &iquest;Por qu&eacute; tardar&iacute;an m&aacute;s de quince a&ntilde;os en honrar su nombre? En 1990, la Sociedad Franz Kafka se abre con la intenci&oacute;n de que el autor pasase a ser considerado parte del contexto cultural checo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n pasar&iacute;an trece a&ntilde;os hasta la primera escultura que reconoce figura y obra. El motivo de este olvido: casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de muerto el <em>triple ghetto</em> todav&iacute;a no le hab&iacute;a abandonado.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s llegaba a Praga el Museo Kafka, sin una clara fecha de t&eacute;rmino. Hab&iacute;a nacido como exposici&oacute;n temporal en Barcelona, lo que da lugar a una propuesta m&aacute;s pl&aacute;stica que documental donde pasillos con archivadores se cruzan con proyecciones de la ciudad, influencias o prometidas del autor en salas oscuras de techos bajos y luces c&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este extra&ntilde;o edificio dise&ntilde;ado como un laberinto circular sin ventanas donde se pierde la orientaci&oacute;n, toda la existencia de Kafka parece girar en torno a su relaci&oacute;n con la figura autoritaria del patriarca&rdquo;, escribe Vanessa Springora en<em> El nombre del padre,</em> una novela hipn&oacute;tica sobre un viaje en busca de sus or&iacute;genes, su patria y su propia arquitectura de la autoridad.
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                Interior del Museo Kafka.                            </span>
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        El resultado es un juego de luces y sombras que nos devuelve a Kafka a trav&eacute;s de un estado emocional. La escasez de objetos personales conservados, m&aacute;s all&aacute; de primeras ediciones, correspondencia, dibujos y documentos del autor hacen que cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, este persista como &uacute;nico lugar de la ciudad donde es posible profundizar sobre su vida y su obra.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la etiqueta &ldquo;Kafka&rdquo; esconde hoy m&aacute;s trampas para turistas que homenaje a su figura. Junto a la casa donde naci&oacute;, una exhibici&oacute;n que nada tiene que ver con el autor confunde al visitante bajo el nombre de &lsquo;World of Franz Kafka&rsquo;, lo que le ha supuesto cientos de cr&iacute;ticas de gu&iacute;as y turistas estafados.
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                Tienda de souvenirs.                            </span>
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        Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante d&eacute;cadas resurge hoy al servicio del turismo. Un cambio de paradigma que se hace a&uacute;n m&aacute;s visible con el estreno del biopic <em>Franz, </em>de Agnieszka Holland, que llegar&aacute; a finales de enero a las pantallas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as por la capital checa son suficientes para entender que su nombre es hoy el reclamo perfecto para caf&eacute;s y tiendas de <em>souvenirs. </em>El autor del <em>triple ghetto</em> luce en postales, imanes de nevera y camisetas que, lejos de hablar de su obra, le han convertido en un hombre devorado por su met&aacute;fora. Una silueta que pasea por una ciudad donde, hasta hace poco, no era m&aacute;s que un invitado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 21:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[República Checa,Literatura,Kafka,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este es el lugar más bonito de Praga según Franz Kafka: uno de sus sitios predilectos en la capital de la República Checa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lugar-mas-bonito-praga-franz-kafka-favorito-jardines-chotek-pm_1_12626874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92fa6b98-80c6-439a-8d71-db1536b69be4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este es el lugar más bonito de Praga según Franz Kafka: uno de sus sitios predilectos en la capital de la República Checa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este oasis de paz en plena capital checa fue uno de los lugares que más disfrutó el escritor</p></div><p class="article-text">
        Si hablamos de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/praga-48-horas-guia-completa-comer-viaje-dias_1_12110351.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Praga</a> y de literatura es inevitable pensar en <strong>Franz Kafka</strong>, escritor nacido en la ciudad en 1883, entonces parte del Reino de Bohemia dentro del imperio austroh&uacute;ngaro, y en la que vivi&oacute; tambi&eacute;n parte de su vida hasta que falleci&oacute; en Austria en 1924 un 3 de junio debido a una tuberculosis lar&iacute;ngea.
    </p><p class="article-text">
        En sus 40 a&ntilde;os de vida, <strong>Franz Kafka </strong>dej&oacute; parte de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-praga-franz-kafka-lugares-imprescindibles-vida-pm_1_12353573.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">huella en Praga</a> y en ella se puede pasar por sus diferentes momentos vitales a trav&eacute;s de una ruta, que puede tener un lugar fuera de lo habitual en el que era uno de sus lugares favoritos, los conocidos como<strong> Jardines de Chotek</strong>, en pleno centro de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">Los Jardines Chotek: un remanso de paz en pleno centro de Praga</h2><p class="article-text">
        En el norte del famoso <a href="https://www.eldiario.es/viajes/importante-sala-castillo-praga-vincula-espana-gracias-moda-monarquica-pm_1_12196901.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Castillo de Praga</a> se encuentra el que es uno de los principales puntos verdes de la ciudad, los llamados <strong>Jardines Chotek</strong>, situados junto al <strong>Palacio de verano de la Reina Ana</strong> y que fue uno de los primeros pulmones de la localidad al ser el primer parque p&uacute;blico urbano.
    </p><p class="article-text">
        Con una totalidad de 3,7 hect&aacute;reas de superficie sustituyeron a un antiguo lugar de pasto y de vi&ntilde;edos que se convirti&oacute; en parque en 1832 con un dise&ntilde;o por parte del arquitecto <strong>Frantisek Thomayer</strong>, que cambi&oacute; en parte su estilo ingl&eacute;s en el que se basaba.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1673701356148867073?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta zona verde se convirti&oacute; enseguida en uno de los lugares favoritos de los ciudadanos de Praga, que est&aacute;n conectados directamente con<strong> los jardines reales y los Letn&aacute;</strong> mediante una pasarela. Entre sus aspectos destacados est&aacute;n las m&aacute;s de 55 especies de &aacute;rboles y el monumento dedicado al poeta <strong>Julius Zeyer</strong>, que simula una cueva con estatuas de m&aacute;rmol.
    </p><h2 class="article-text">El lugar favorito de Franz Kafka en Praga</h2><p class="article-text">
        Los<strong> Jardines Chotek</strong> tienen el honor de que fueron el lugar favorito de <strong>Franz Kafka</strong> en Praga, algo que dej&oacute; por escrito y en el que afirmaba disfrutar &ldquo;del canto de los p&aacute;jaros y de los a&ntilde;osos &aacute;rboles&rdquo;, y en el que sol&iacute;a pasar algunas jornadas entre su trabajo y su escritura como se ve en la entrada de su diario del 1 de noviembre de 1914.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy, hermoso domingo en parte. En los jardines de Chotek he le&iacute;do el escrito de defensa de <strong>Dostoievski</strong>. La guardia en el interior del castillo y en el cuartel general. La fuente del palacio de Thun. Muy contento conmigo durante todo el d&iacute;a. Y ahora, completo fracaso en el trabajo&rdquo;, escrib&iacute;a el escritor checo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lugar-mas-bonito-praga-franz-kafka-favorito-jardines-chotek-pm_1_12626874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 18:50:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Este es el lugar más bonito de Praga según Franz Kafka: uno de sus sitios predilectos en la capital de la República Checa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo cultural,República Checa,Europa,Kafka]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Praga de Franz Kafka: los lugares imprescindibles para una ruta sobre su vida en la capital checa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-praga-franz-kafka-lugares-imprescindibles-vida-pm_1_12353573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f8011c2-2a8d-4990-b1ff-2f98548b5f83_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119138.jpg" width="1071" height="602" alt="La Praga de Franz Kafka: los lugares imprescindibles para una ruta sobre su vida en la capital checa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida de Franz Kafka está ligada a la capital de la República Checa</p><p class="subtitle">Praga en 48 horas: una guía completa para saber qué hacer, dónde ir y qué comer en un viaje de dos días</p></div><p class="article-text">
        El 3 de junio de 1924 fallec&iacute;a <strong>Franz Kafka </strong>a la edad de 40 a&ntilde;os debido a una tuberculosis, que hizo que sus &uacute;ltimos instantes de vida fueran duros y ag&oacute;nicos, con dolores al comer, y sin que nada pudiera mitigarlos, que tuvieron lugar en un sanatorio cerca de Viena. Un siglo despu&eacute;s de su muerte es uno de los autores m&aacute;s influyentes de la<a href="https://www.eldiario.es/temas/literatura/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> literatura universal</a> por su mezcla de elementos reales y fant&aacute;sticos, y gracias a que su amigo <strong>Max Brod</strong> public&oacute; su obra a pesar del expreso deseo del escritor, que quer&iacute;a que quemara todo lo que hab&iacute;a escrito porque no cre&iacute;a en ella.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nuevo cementerio jud&iacute;o y la Casa Natal: muerte y nacimiento de Franz Kafka</strong></h2><p class="article-text">
        Una obra de Franz Kafka que est&aacute; vinculada de manera estrega con <strong>Praga</strong>, la capital de la Rep&uacute;blica Checa donde naci&oacute; y vivi&oacute; gran parte de su vida, y en la que descansa en el nuevo cementerio jud&iacute;o de Praga, ubicado en el barrio de Strasnice junto a su familia, como se aprecia en una inscripci&oacute;n en una piedra con su nombre, siendo visita obligatoria para una ruta sobre el escritor.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C7wZ-FPILWE/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/raices-kafka-praga-tirania-padre_1_1592842.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tour por la vida de Kafka</a> en Praga que podr&iacute;a comenzar tambi&eacute;n por la Casa natal que se ubica en la calle U Radnice 5, en plena Ciudad Vieja y cerca de la iglesia de San Nicol&aacute;s. En este edificio naci&oacute; el 3 de julio de 1883, pero se mudar&iacute;a dos a&ntilde;os despu&eacute;s, aunque es suficiente para que una placa indique que ah&iacute; comenz&oacute; la vida del autor de La metamorfosis.
    </p><p class="article-text">
        La casa actual es llamada <strong>Kafk&#367;v d&#367;m </strong>y solo queda el portal de la &eacute;poca cuando naci&oacute; el escritor debido a un incendio que sufri&oacute; en 1897, igualmente en ella se puede encontrar una peque&ntilde;a exposici&oacute;n sobre su vida.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Palacio Kinsky</strong></h2><p class="article-text">
        La familia Kafka se mudar&iacute;a en diversas ocasiones en Praga, pero un lugar emblem&aacute;tico de la infancia del escritor fue el Palacio Kinsky, donde estudi&oacute; durante 8 a&ntilde;os, de 1893 a 1901, y su padre tuvo una tienda de mercer&iacute;a en la planta baja. Actualmente es una de las sedes de la <strong>Galer&iacute;a Nacional</strong> de la ciudad, en el &aacute;rea de la Ciudad Vieja.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1764703956901544322?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>El castillo de Praga y la casa azul de Kafka</strong></h2><p class="article-text">
        Pero sin duda uno de los lugares m&aacute;s m&iacute;ticos de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/kafka-cerebro-putin-trump-contar-clasicos-lectores-hoy_1_12150699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Franz Kafka</a> en Praga se sit&uacute;a en los alrededores del castillo de Praga, donde en una de las casas coloridas, concretamente la azul n&uacute;mero 22, dio vida a varias de sus principales obras, y donde se aisl&oacute; para encontrar la inspiraci&oacute;n lejos de su familia.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DBoh0O1NQ24/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Museo Franz Kafka </strong></h2><p class="article-text">
        El lugar donde podemos encontrar gran parte de la vida y obra es en el Museo Franz Kafka, dedicado a su figura y donde se exhiben tanto manuscritos, borradores, diarios y diversas fotograf&iacute;as, as&iacute; como dibujos de su propia autor&iacute;a. Inaugurado en 2005 conserva tambi&eacute;n algunas primeras ediciones, que se combinan con exposiciones interactivas, ubicado en el barrio de <strong>Mal&aacute; Strana</strong>, cerca del puente de Carlos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Monumento a Franz Kafka</strong></h2><p class="article-text">
        Si hay un s&iacute;mbolo del escritor en Praga es la escultura dedicada a su figura, obra de<strong> David &#268;ern&yacute; </strong>en la Avenida Nacional, hecha de bronce y que representa un traje vac&iacute;o que transporta a un hombre m&aacute;s peque&ntilde;o sobre sus hombros, inspirado en el cuento Descripci&oacute;n de una lucha, que publicado en 1912 fue una de sus primeras obras.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Caf&eacute; Louvre: lugar de encuentro con intelectuales</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su obra, una de las huellas de la vida de<a href="https://www.eldiario.es/era/franz-kafka-tiktok-generacion-z_1_10321773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Franz Kafka</a> en Praga es el caf&eacute; Louvre, que era uno de sus lugares favoritos y donde se encontraba con otros intelectuales de la ciudad como su amigo <strong>Max Brod</strong> o <strong>Albert Einstein</strong>, acud&iacute;a a tertulias y escrib&iacute;a. Este caf&eacute; de art Nouveau data de 1902 y era el sitio donde se juntaba la elite cultural de la capital checa y la clase burguesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-praga-franz-kafka-lugares-imprescindibles-vida-pm_1_12353573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jun 2025 16:30:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Praga de Franz Kafka: los lugares imprescindibles para una ruta sobre su vida en la capital checa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Kafka,Literatura fantástica,República Checa,Turismo cultural,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA["Kafka está en el cerebro de Putin y Trump": cómo contar los clásicos a los lectores de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/kafka-cerebro-putin-trump-contar-clasicos-lectores-hoy_1_12150699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39c2d766-d75e-48ea-b33d-8992d3f73bd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114041.jpg" width="8256" height="4644" alt="&quot;Kafka está en el cerebro de Putin y Trump&quot;: cómo contar los clásicos a los lectores de hoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alianza Editorial presenta su nueva colección de libros 'Dos tardes', en la que escritores contemporáneos recuerdan a autores clásicos de la literatura: Manuel Vilas, Espido Freire y Sergio del Molino homenajean a Franz Kafka, Jane Austen y Joseph Roth en las primeras entregas</p><p class="subtitle">Manuel Vilas: “Si te dan un premio literario a los 85 años, los que se ponen contentos son los nietos que heredan”
</p></div><p class="article-text">
        Imagina poder pasar dos tardes con tus escritores favoritos. En cierto sentido, es posible: su literatura nos permite viajar a los lugares que ellos mismos crearon, acompa&ntilde;ar a los personajes a los que ellos mismos dieron vida y perdernos entre las historias que ellos mismos sacaron de su imaginaci&oacute;n. Cuando leemos sus obras, tambi&eacute;n estamos ley&eacute;ndolos a ellos. Sin embargo, conocer todo lo que hay detr&aacute;s de su pluma a veces se torna m&aacute;s complicado. Distintos formatos han intentado tender ese puente, como biograf&iacute;as o ensayos, pero su longitud o la inexperiencia del lector con el g&eacute;nero no los hace asequibles para todos. Apostando por algo diferente, la colecci&oacute;n de libros <em>Dos tardes </em>se adentra en la vida y obra de estos autores desde los ojos de otros escritores.
    </p><p class="article-text">
        Con el objetivo de facilitar la llegada de lectores a nombres cl&aacute;sicos de la literatura, y que los aficionados de determinados autores puedan acercarse de una forma diferente a sus referentes, la directora de Alianza Editorial, Elena Mart&iacute;nez Bavi&egrave;re, presenta una colecci&oacute;n que describe como una &ldquo;f&oacute;rmula f&eacute;rtil y explosiva&rdquo; de acercar &ldquo;obras muy interesantes y de enorme valor&rdquo; al p&uacute;blico general. Entre los invitados del proyecto se encuentra el ensayista y columnista Sergio del Molino, conocido por <em>La Espa&ntilde;a vac&iacute;a</em> (2016), que es editor y participa con una de las tres primeras entregas que ya est&aacute;n a la venta: &ldquo;Dos tardes no bastan para conocer a una persona. Dos tardes no bastan para leer a un escritor. Pero dos tardes sobran para enamorarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, siguiendo la premisa de la colecci&oacute;n, dos tardes es el tiempo promedio que la gente pasar&aacute; con cada uno de los libros que se vayan publicando, en los que detr&aacute;s habr&aacute; una voz importante de la narrativa espa&ntilde;ola. Sergio del Molino explora a Joseph Roth, a quien tiene por uno de sus &ldquo;mejores amigos literarios&rdquo;, pero no es el &uacute;nico que forma parte del proyecto. Espido Freire, que gan&oacute; el premio Planeta con solo 25 a&ntilde;os por su novela <em>Melocotones helados</em> (1999), sigue a <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-y-prejuicio-pelicula-2005_1_10656484.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jane Austen</a>, a la que considera &ldquo;una de las miradas peor comprendidas de la historia de la literatura&rdquo;, mientras que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/manuel-vilas-si-dan-premio-literario-85-anos-ponen-contentos-son-nietos-heredan_1_11692932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Vilas,</a> autor de <em>Ordesa</em> (2018), recorre el mundo de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nacio-k-castillo-kafka-le-carre-tardo-cuatro-meses-escribir-arranque-topo_1_10968931.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Franz Kafka</a>, del que es &ldquo;su enamorado&rdquo;.
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                Kafka “en la orilla” con Ernst Weiß (Marielyst, Dinamarca, 1914)                            </span>
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        Sergio del Molino explica que el nombre del proyecto fue inspirado por una conversaci&oacute;n que Miguel Sebasti&aacute;n, economista y exministro de Industria y Turismo, tuvo con el expresidente Zapatero cuando este le confes&oacute; que no entend&iacute;a de econom&iacute;a. &ldquo;No te preocupes, que yo te explico la econom&iacute;a en dos meses&rdquo;, recuerda Sergio del Molino que le respondi&oacute; Sebasti&aacute;n a Zapatero, lo que les hizo pensar que &ldquo;ser&iacute;a guay&rdquo; que alguien &ldquo;cogiese e hiciese lo mismo con Dostoyevsky&rdquo;. El escritor explica que esa es la idea: &ldquo;No pasa nada, no te preocupes por no haber le&iacute;do nada de este autor, que yo te lo cuento todo en dos tardes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clave es que &ldquo;los escritores reclutados para la colecci&oacute;n sean capaces de transmitir la pasi&oacute;n que sienten por el autor que han elegido&rdquo;, confi&aacute;ndolo todo a la fuerza de la persuasi&oacute;n y el contagio. &ldquo;El argumento no es por qu&eacute; leerlos, sino por qu&eacute; los leemos nosotros&rdquo;, a&ntilde;ade Sergio del Molino, que est&aacute; convencido de que &ldquo;la convicci&oacute;n funciona cuando est&aacute;s transmitiendo algo que te gusta&rdquo;. Espido Freire, por su parte, quiere que los lectores se encuentren un &ldquo;camino amable de entrada&rdquo; que se refleje &ldquo;en lo que imaginan o lo que desean&rdquo;. &ldquo;Todo ello tiene que ver con la biograf&iacute;a de los autores, en la comuni&oacute;n entre aquello que fue de verdad y aquello que nosotros deseamos que sea&rdquo;, dice, agregando que &ldquo;el camino que allana la literatura es aquello que se intenta completar con palabras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los ensayos m&aacute;s densos que puedan encontrarse en librer&iacute;as, <em>Dos tardes</em> pretende destacar a trav&eacute;s de un formato ligero y de bolsillo que no llega a las 200 p&aacute;ginas. Manuel Vilas, que reconoce que &ldquo;no le intimidan los tochos&rdquo;, alega que &ldquo;un libro conciso tambi&eacute;n funciona muy bien&rdquo; y que &ldquo;cada obra tiene su extensi&oacute;n y su prop&oacute;sito&rdquo;.  Como este proyecto no va de &ldquo;lecciones magistrales ni monograf&iacute;as de especialista&rdquo;, sino de &ldquo;entusiasmo genuino de escritor a escritor&rdquo;, Espido Freire comenta que &ldquo;no tendr&iacute;a demasiado sentido que fuera una gran elaboraci&oacute;n, puesto que tiene que ver con una mirada, una ocurrencia, un chispazo, un deslumbramiento&rdquo;.
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                Jane Austen                            </span>
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        Bien sabe Espido Freire que la moda ensay&iacute;stica cada vez es m&aacute;s rica y triunfa m&aacute;s en librer&iacute;as: su obra <em>Tras los pasos de Jane Austen</em> (Planeta, 2021) ya va por la sexta edici&oacute;n. En esta ocasi&oacute;n, no obstante, la autora se adentra en el universo de Austen de una manera mucho m&aacute;s fresca, mediante cartas. &ldquo;Una de las primeras sorpresas que se lleva quien se acerca a la vida de Jane Austen es el desagradable descubrimiento de la poca relevancia que tuvo en su c&iacute;rculo&rdquo;, empieza la narraci&oacute;n. La escritora explica que, &ldquo;si te olvidas de los manierismos de la &eacute;poca y traes a Austen a cualquier sociedad actual, encuentras exactamente lo mismo: la imposibilidad de ser una misma debido a la presi&oacute;n social, la necesidad de mantener las formas cuando tu cabeza funciona de otra manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Freire dice a elDiario.es que, aun partiendo con la ventaja de que Austen sigue siendo una artista muy popular debido a su gran fen&oacute;meno fan y sus m&uacute;ltiples adaptaciones cinematogr&aacute;ficas, espera que &ldquo;este a&ntilde;o tenga m&aacute;s lectores hombres&rdquo;, que es el reto que se ha marcado la Casa Museo de Jane Austen en Inglaterra. La escritora se&ntilde;ala el &ldquo;sesgo de g&eacute;nero&rdquo; y afirma que hay &ldquo;prejuicios&rdquo; sobre las novelas de romance: &ldquo;Hay muchos lectores masculinos que, sin haber le&iacute;do a Austen, la rechazan porque creen que ya la conocen, y el desaf&iacute;o con el libro es mostrar que no la conocen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La autora tambi&eacute;n aprovecha para poner el foco en el &ldquo;arma de doble filo&rdquo; que supone que sean las mujeres las que tengan que hablar o dar visibilidad a otras mujeres para que tengan un reconocimiento que constantemente se les niega. &ldquo;Consideran que quiz&aacute;s estemos m&aacute;s mecanizadas tambi&eacute;n para esto&rdquo;, alega Freire. Su compa&ntilde;ero Sergio del Molino constata que es algo que tienen en mente y que la colecci&oacute;n no va a tratar de &ldquo;mujeres hablando de mujeres&rdquo;, pues comenta que &ldquo;lo ideal es que haya un cruce&rdquo; y que relegar a las mujeres a que solo puedan hablar sobre otras mujeres es &ldquo;una inercia que hay que romper&rdquo;.
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                Franz Kafka                            </span>
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        Por otro lado, Manuel Vilas subraya que, cuando le propusieron el proyecto, al principio se asust&oacute;, pero pronto se dio cuenta de que le &ldquo;iba a venir muy bien&rdquo;. Para &eacute;l, Frank Kafka ha sido una &ldquo;obsesi&oacute;n durante d&eacute;cadas&rdquo; y declara que su obra sigue vigente en la actualidad: &ldquo;La obra de Kafka est&aacute; en el cerebro de Putin, en el cerebro de Donald Trump, en el cerebro de la inteligencia artificial y en el cerebro de nuestras burocracias&rdquo;. El autor explica que, mientras otras novelas &ldquo;experimentan un proceso de oxidaci&oacute;n con el paso del tiempo&rdquo;, en el caso de Kafka eso no ha sucedido, por lo que ha intentado &ldquo;recoger todas esas lecturas e interpretaciones&rdquo; en su libro.
    </p><p class="article-text">
        Revisitar la obra de Kafka para su participaci&oacute;n en la colecci&oacute;n ha sido una experiencia que Vilas confiesa haber disfrutado, ya que incluso se aventura a apuntar que &ldquo;Kafka es a la literatura lo que Elvis Presley es a la cultura popular y lo que Messi es al f&uacute;tbol&rdquo;. &ldquo;Elon Musk se cree que lo m&aacute;s interesante es el viaje espacial, pero es m&aacute;s interesante el viaje en el tiempo&rdquo;, dice el poeta. Sergio del Molino a&ntilde;ade que &ldquo;todos venimos de alg&uacute;n sitio&rdquo; y que lo bonito de la literatura es que &ldquo;podemos elegir de d&oacute;nde venimos, decir qui&eacute;nes son nuestros ancestros e identificamos con ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sergio del Molino se encarga de resucitar a Joseph Roth, &ldquo;el profeta del Holocausto y el escritor que supo ver lo que iba a ocurrir con los jud&iacute;os orientales dici&eacute;ndolo una y otra vez en sus libros&rdquo;. El ensayista indica que la &ldquo;carta pasional para inaugurar esta colecci&oacute;n&rdquo; ha sido para alguien a quien considera un amigo. Y, aunque nunca se ha sabido qu&eacute; fue Roth, si fue austriaco, jud&iacute;o o cat&oacute;lico, lo que s&iacute; est&aacute; claro es que fue un &ldquo;borracho&rdquo;, lo cual resalta el autor en su entrega: &ldquo;Me encantar&iacute;a que los lectores llegaran a sentir con Roth lo mismo que yo: querer sentarse delante de &eacute;l y decirle 'T&iacute;o, deja de beber ya'&rdquo;.
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                Joseph Roth                            </span>
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        El tambi&eacute;n editor de la colecci&oacute;n recalca que &ldquo;la literatura es un di&aacute;logo con la tradici&oacute;n&rdquo; y que &ldquo;estos libros muestran que nadie ha nacido limpio&rdquo;. Para Sergio del Molino, la verdadera maravilla ser&iacute;a poder contagiar la pasi&oacute;n por estos autores a un p&uacute;blico joven. &ldquo;C&oacute;mo llegar a los j&oacute;venes es un misterio, es como la alquimia moderna&rdquo;, reconoce, &ldquo;pero me imagino perfectamente institutos hablando de estos libros&rdquo;, siendo una colecci&oacute;n muy buena para &ldquo;fabricar letraheridos&rdquo; y &ldquo;compartir pasiones&rdquo;. Pese a que la f&oacute;rmula para llegar a ellos no la conozca nadie, cree que <em>Dos tardes</em> es una excelente v&iacute;a para conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Freire considera que, &ldquo;siendo o no un gran lector de estos nombres cl&aacute;sicos&rdquo;, las tres entregas &ldquo;se pueden disfrutar&rdquo;. Sergio del Molino contin&uacute;a en la misma l&iacute;nea esperanzadora: &ldquo;En los institutos, siempre va a haber alguien en la cuarta fila, al fondo, que despu&eacute;s de una charla va a ir a buscar el libro y le vas a contagiar. El camino es hacerlo a trav&eacute;s de la propia identidad, a trav&eacute;s de la propia fe. Eso no te lo hace el Ministerio de Cultura, no es una cosa que venga de la naturaleza&rdquo;. El editor revela que la editorial ya est&aacute; trabajando en nuevos ejemplares, incluyendo uno sobre Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s, que ser&iacute;a el primer nombre espa&ntilde;ol de la colecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vilas indica que la narrativa es un di&aacute;logo intergeneracional, una cadena infinita en la que cada escritor es, a su vez, hijo y padre de otros escritores. &ldquo;Nosotros tres somos escritores porque hemos tenido a nuestros mayores, esto es una tradici&oacute;n&rdquo;, reflexiona, recordando que leer a Kafka, Austen o Roth es tambi&eacute;n reconocer el legado del que formamos parte. El proyecto <em>Dos tardes</em> no es solo una invitaci&oacute;n a descubrir a estos autores, sino tambi&eacute;n un recordatorio de que la literatura no se agota en las mesas de novedades: &ldquo;Tenemos una familia detr&aacute;s, somos hijos de otros escritores y esperamos ser, en la medida de nuestras posibilidades, padres y madres de los que vendr&aacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/kafka-cerebro-putin-trump-contar-clasicos-lectores-hoy_1_12150699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2025 21:48:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Kafka está en el cerebro de Putin y Trump": cómo contar los clásicos a los lectores de hoy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Jane Austen,Kafka,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué hay tanta gente obsesionada con Franz Kafka en TikTok?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/franz-kafka-tiktok-generacion-z_1_10321773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/188c9c13-7095-420a-9e7a-1078bf654fdd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué hay tanta gente obsesionada con Franz Kafka en TikTok?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El último giro de guion en redes: miles de jóvenes comparten contenido sobre  el escritor checo, que falleció hace casi un siglo, porque se sienten identificados con sus ideas en 2023</p><p class="subtitle">'Cosas de Ratas' o el humor viralizable como bálsamo contra la ansiedad y la precariedad de los jóvenes</p></div><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima Met Gala en Nueva York, un insecto al que nadie hab&iacute;a invitado se dispuso a recorrer a toda velocidad la alfombra roja por donde hac&iacute;a apenas unos minutos hab&iacute;an desfilado algunas de las personas m&aacute;s famosas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El insecto era, concretamente, una cucaracha. Y <a href="https://www.tiktok.com/@savi0rc0mpl3x69/video/7228438418030726442?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el v&iacute;deo en el que se mostraba su &eacute;pica aventura</a> se hizo viral al instante, especialmente en TikTok, donde su haza&ntilde;a aglutina m&aacute;s de dos millones y medio de reproducciones. &ldquo;&iquest;&iexcl;Acaba de aparecer Kafka en en la Met Gala!?&rdquo;, puede leerse subtitulado en las im&aacute;genes. Las alusiones al autor checo y a su personaje m&aacute;s famoso, Gregor Samsa, se cuentan por cientos en los comentarios.
    </p><p class="article-text">
        Esta casualidad no hizo m&aacute;s que reforzar una fascinaci&oacute;n que flota en las redes sociales desde hace un tiempo &ndash;especialmente en la red social china&ndash;, con el autor de obras como <em>La metamorfosis</em>, <em>El proceso</em> o <em>Cartas a Milena</em>. Podr&iacute;amos decir sin temor a equivocarnos que TikTok est&aacute; bastante obsesionado con Franz Kafka.<a href="https://www.tiktok.com/tag/kafka?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> El hashtag #kafka</a> acumula m&aacute;s de 500 millones de visualizaciones y la cifra aumenta cada d&iacute;a (aunque la coincidencia de su nombre con el de <a href="https://honkai-star-rail.fandom.com/wiki/Kafka" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un personaje del videojuego Honkai: Star Rail</a> tambi&eacute;n ).
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7209379798102183174"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Bajo esta etiqueta se acumulan publicaciones que van desde recopilaciones de sus<a href="https://www.tiktok.com/@philosoforum/video/7167422457769495850" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 10 de sus frases m&aacute;s desgarradoras</a> colocadas sobre rom&aacute;nticas y desoladoras im&aacute;genes (&ldquo;soy una jaula que busca a su p&aacute;jaro&rdquo;, dice una de ellas), a reflexiones sobre los pensamientos del autor&nbsp;puestos en el contexto de las relaciones amorosas actuales <a href="https://www.tiktok.com/@aquariuscat444/video/7161856450627652869" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como en este v&iacute;deo en el que se puede leer</a>: &ldquo;Est&aacute;s aqu&iacute; emocionada porque un t&iacute;o feo, insignificante y sin educaci&oacute;n te envi&oacute; un mensaje cuando Kafka escribi&oacute; 'nunca es bastante lo que tengo tuyo en las manos', rememorando uno de los fragmentos m&aacute;s sobrecogedores de sus <em>Cartas a Milena&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n otras que pretenden simplemente hacer gracia como <a href="https://www.tiktok.com/@killkillheroin/video/7158822728391216389?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta en la que un escarabajo boca arriba afirma &ldquo;Fui escrito por Kafka&rdquo; o</a> esta ilustraci&oacute;n <em>memeficada</em> que compara la experiencia del pobre Gregor Samsa <a href="https://twitter.com/etherealmyths/status/1616057349533503488?s=20&amp;t=7CBi6PKrOVL6VSw8N7MchA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la de un estudiante universitario</a>.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7186392311578955014"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h3 class="article-text"><strong>Un escritor &uacute;nico que vivi&oacute; demasiado poco</strong></h3><p class="article-text">
        Franz Kafka fue un escritor de origen jud&iacute;o que naci&oacute; en 1883 en Praga, actual Chequia (entonces Imperio Austroh&uacute;ngaro), cuya obra literaria ha llegado hasta nuestros d&iacute;as debido a su estilo &uacute;nico, su originalidad en los temas y por su pesimista visi&oacute;n de la existencia humana, que para &eacute;l estaba marcada por la alienaci&oacute;n, la soledad y el absurdo, aunque sin hacerle ascos a cierto humor negro.
    </p><p class="article-text">
        Kafka estudi&oacute; derecho y trabaj&oacute; toda su (corta) vida en una compa&ntilde;&iacute;a de seguros. Por las noches, tras acabar su jornada laboral, se dedicaba a escribir. De su pluma salieron algunas obras clave de la literatura universal. Entre ellas, destaca especialmente <em>La metamorfosis</em>, una novela corta que cuenta la historia de un joven que se despierta una ma&ntilde;ana convertido en un enorme insecto. Tambi&eacute;n <em>El proceso</em>, en la que un hombre llamado simplemente K se enfrenta a un severo juicio por un supuesto delito que nunca llegar&aacute; a conocer, fagocitado por un sistema burocr&aacute;tico y absurdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la mejor forma de hacerse una idea del impacto de Kafka en nuestra cultura es que su nombre ha dado lugar a un adjetivo, kafkiano, que define una situaci&oacute;n en la que los individuos son sometidos por un sistema opresivo, insensible y sin sentido. Solo otros genios como Shakespeare, Dante, Orwell, Dickens, Sade o Maquiavelo han alcanzado un impacto cultural semejante.
    </p><p class="article-text">
        Con el centenario de su muerte a punto de celebrarse al a&ntilde;o que viene, podr&iacute;a ser f&aacute;cil pensar que quiz&aacute; la importancia de la obra de Kafka se habr&iacute;a empezado a diluir, especialmente entre los j&oacute;venes, pero la realidad a veces tiene extra&ntilde;as sorpresas y lo que est&aacute; ocurriendo es, como hemos visto, todo lo contrario.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El humor más negro de internet y la generación zeta concuerda con el espíritu de muchas de las obras de Kafka, que también se sostienen en la ironía y el cinismo para sortear la desesperación</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; se ha obsesionado la generaci&oacute;n zeta con Kafka?</strong></h3><p class="article-text">
        Realmente, a poco que lo pensemos, no resulta muy sorprendente que muchas personas, y especialmente los j&oacute;venes, se sientan identificadas con la visi&oacute;n del autor checo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kafka ha sido desde siempre una lectura de juventud, perfecta para adolescentes que se sienten &uacute;nicos e incomprendidos. Pero es que ahora las consultas de los psic&oacute;logos est&aacute;n llenas de pacientes quej&aacute;ndose de su soledad, de su aislamiento, de la alienaci&oacute;n que sienten en el mundo actual&hellip; La pandemia (un acontecimiento a partir del cual Kafka habr&iacute;a escrito sin duda una gran novela), no ha ayudado precisamente en este sentido. Tampoco el auge de los populismos, las sucesivas crisis econ&oacute;micas o el cambio clim&aacute;tico. Las decisiones incomprensibles y arbitrarias de muchos de nuestros gobernantes y autoridades encajan tambi&eacute;n en el universo del autor. Quiz&aacute; nunca hab&iacute;amos estado tan cerca de vivir en un mundo kafkiano.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7215656727847456006"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El humor m&aacute;s negro de internet y la generaci&oacute;n Z tambi&eacute;n concuerdan con el esp&iacute;ritu de muchas de las obras de Kafka, que tambi&eacute;n se sostienen en la iron&iacute;a y el cinismo como un arma para sortear la desesperaci&oacute;n. A casi nadie se le escapa que la situaci&oacute;n de Gregor Samsa en su dormitorio convertido en una cucaracha enorme tambi&eacute;n tiene un cierto punto divertido a pesar de su tono l&uacute;gubre.
    </p><p class="article-text">
        El personaje de <em>La Metamorfosis</em> encarna tambi&eacute;n otra de las preocupaciones de las <a href="https://www.eldiario.es/temas/empleo-juvenil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas generaciones: el trabajo</a>.&nbsp;A los pocos minutos de despertarse, Gregor recibe la visita de su jefe, que se acerca a su casa para preguntar por qu&eacute; no ha ido a trabajar. &ldquo;Espero que no se trate de nada serio&rdquo;, le dice el empresario a su madre, &ldquo;si bien tengo que decir, por otra parte, que nosotros, los comerciantes, por suerte o por desgracia, seg&uacute;n se mire, tenemos sencillamente que sobreponernos a una ligera indisposici&oacute;n por consideraci&oacute;n a los negocios&rdquo;. Conservar su trabajo, que por supuesto pierde, se convierte, casi desde el primer momento, en la principal preocupaci&oacute;n de Gregor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La metamorfosis</em> es una obra abierta a m&uacute;ltiples interpretaciones pero una de las m&aacute;s evidentes es la marxista. <a href="https://archivo.kaosenlared.net/la-metamorfosis-de-kafka-una-interpretaci-n-marxista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desde esta teor&iacute;a</a> se ve la historia como una par&aacute;bola de c&oacute;mo el capitalismo destruye a los trabajadores alienados y a las personas que los rodean, ya que la transformaci&oacute;n de Gregor afecta a toda la familia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El personaje de &#039;La Metamorfosis&#039; encarna también otra de las preocupaciones de las nuevas generaciones: el trabajo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el libro el trabajo se siente como algo insatisfactorio, excesivamente jer&aacute;rquico y sin sentido. &iquest;Y no es exactamente as&iacute; como <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/jovenes-cargan-injusticia-aceptar-trabajos-precarios-sobrevivir-les-dicen-les-llegara-mejor-sean-mayores_1_9240365.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sienten muchos j&oacute;venes</a> cuando acceden a sus primeros puestos de trabajo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace mucho que las nuevas generaciones no encuentran su identidad precisamente en las oficinas o en su lugar de trabajo, les cuesta encontrarla en alg&uacute;n sitio. As&iacute; que hacen <em>scroll</em> infinito o deslizan a derecha o izquierda las fotos de sus posibles historias de amor, pero el tiempo pasa y las cosas no acaban de mejorar. Y no tiene que resultar raro que, al final del d&iacute;a, cuando muchos de ellos apagan las luces, sientan que, quiz&aacute; ma&ntilde;ana s&iacute;, se despertar&aacute;n convertidos en un enorme insecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/franz-kafka-tiktok-generacion-z_1_10321773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jun 2023 20:29:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué hay tanta gente obsesionada con Franz Kafka en TikTok?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kafka,TikTok,Redes sociales,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orwell, Chéjov, Mansfield: vida de escritor, muerte de tuberculosis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/orwell-chejov-mansfield-vida-escritor-muerte-tuberculosis_1_6734939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f91eb8b0-c04a-4f05-9659-b6dfb56f6f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orwell, Chéjov, Mansfield: vida de escritor, muerte de tuberculosis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro 'La plaga blanca' se sumerge en la correspondencia de seis grandes literatos para capturar sus vivencias sobre la enfermedad que causó estragos hasta el siglo pasado y que hoy ha quedado olvidada, pero no erradicada</p><p class="subtitle">Aprendamos de la tuberculosis: la batalla contra la COVID-19 no se gana solo con hospitales</p></div><p class="article-text">
        A George Orwell hay que imaginarlo en 1948 en la isla escocesa de Jura, padeciendo desde su aislado cortijo de Barnhill los altibajos de la tuberculosis. Y, a&uacute;n as&iacute;, acabando la novela <em>1984</em>. O en un hospital cerca de Glasgow. &ldquo;Me he acostumbrado tanto a escribir en la cama que creo que hasta lo prefiero. [...] Justo ahora me estoy peleando con las &uacute;ltimas etapas de este maldito libro&rdquo;, dej&oacute; anotado el escritor brit&aacute;nico sobre la que es una de las novelas dist&oacute;picas m&aacute;s c&eacute;lebres de la historia de la literatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Orwell escribi&oacute; hasta que sus pulmones dijeron basta y no fue el &uacute;nico. Su vida de escritor y su enfermedad de tuberculosis son dos variables que, cruzadas con un tiempo &ndash;principios del siglo XX&ndash; y un lugar &ndash;Europa&ndash;, coinciden con otros grandes nombres de las letras: Paul &Eacute;luard, Franz Kafka, Katherine Mansfield, Ant&oacute;n Ch&eacute;jov o Joan Salvat-Papasseit. El hilo que las conecta es, casi un siglo despu&eacute;s, <em>La plaga blanca </em>(L'Altra Editorial), el primer libro de Ada Klein Fortuny &ndash;usa seud&oacute;nimo&ndash;, que se zambulle en la correspondencia de todos ellos para rescatar, entre declaraciones de amor, miedos y penurias, su convivencia con esa infecci&oacute;n bacteriana hoy socialmente olvidada, pero no erradicada.
    </p><p class="article-text">
        El origen del libro, un breve ensayo con clara vocaci&oacute;n literaria, es tambi&eacute;n la mezcla de otras dos variables, que tienen que ver con la autora. La primera es su profesi&oacute;n: m&eacute;dico especializada en enfermedades infecciosas; la segunda, su pasi&oacute;n, la literatura. El chispazo le vino a Klein Fortuny leyendo al poeta surrealista franc&eacute;s &Eacute;luard, en cuyas cartas encontr&oacute; citas sobre la tuberculosis. Una de sus primeras reacciones fue que de aquellas anotaciones pod&iacute;a aprender para su trabajo. Si lo dejaron por escrito, pod&iacute;an suponer un testimonio con valor cient&iacute;fico. &ldquo;Pens&eacute; que pod&iacute;an ser una fuente de informaci&oacute;n de la era anterior al antibi&oacute;tico&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero acab&oacute; siendo mucho m&aacute;s. Sin m&aacute;s orden que el de sus preferencias literarias, la autora acab&oacute; dando forma a un libro que recorre los sufrimientos &ndash;los f&iacute;sicos, pero no solo&ndash; de esos seis escritores. Orwell teme contagiar a su hijo, igual que Kafka se revuelve al saber de la enfermedad de su amada Milena Jesensk&aacute;. Ch&eacute;jov, el gran dramaturgo ruso, m&eacute;dico y amante de los placeres de la vida, suplica que no se lo cuenten a su familia. De los facultativos despotrican muchos, especialmente el autor de <em>El proceso</em>, y casi todos lamentan lo caros que son los sanatorios, los m&aacute;s populares los de Suiza, donde los enfermos cumplen reposo, toman ba&ntilde;os de sol, beben leche y conf&iacute;an que su salud remonte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el sanatorio suizo de Clavadel, con apenas 17 a&ntilde;os y ya diagnosticado, &Eacute;luard conoce a una de las mujeres de su vida. Klein Fortuny, que a menudo juega a deducir pensamientos y situaciones, escribe: &ldquo;Y con diecisiete a&ntilde;os, con las hormonas revolucionadas y con una sentencia de muerte casi segura, todos mezclados, encerrados en un lugar sin nada que hacer, en medio de las monta&ntilde;as, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;as? Te enamorabas&rdquo;. Ese adolescente franc&eacute;s, futuro poeta de vanguardia, lo hizo de una joven rusa, Elena Ivanovna Diakonova. Poco despu&eacute;s, en sus cartas la bautiz&oacute; como Gala.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varios enfermos de tuberculosis toman el sol en un sanatorio en  Lakewood, Colorado, Estados Unidos, en 1925                            </span>
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        La tuberculosis es una enfermedad que consume a quienes la padecen <em>&ndash;consumerism</em>, la llamaban en ingl&eacute;s&ndash;. Lo hace lentamente, y puede alternar largos periodos de estabilidad en los que uno casi se olvida de la infecci&oacute;n, con empeoramientos repentinos y crisis como las hemoptisis, el toser sangre. &ldquo;Es un equilibrio entre el hombre y el bicho que puede durar a&ntilde;os&rdquo;, describe Klein Fortuny. Ese eterno pulso es el que agota a quienes lo libran. &iquest;Fue eso lo que acab&oacute; por deteriorar la salud mental de Kafka? La autora se lo pregunta, aunque lo que hall&oacute; en sus cartas es que el escritor checo lo vivi&oacute; al rev&eacute;s: &ldquo;Soy un enfermo mental. La enfermedad del pulm&oacute;n no es sino la expresi&oacute;n de mi enfermedad mental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de tratamientos eficaces les desespera a la mayor&iacute;a, hasta el punto que Mansfield, la escritora neozelandesa, que lleg&oacute; a vivir con el editor John Murry aislada en un chal&eacute; en medio de las monta&ntilde;as suizas, acaba poni&eacute;ndose en manos de un curandero, el exiliado ruso George Gudjieff. All&iacute;, en la residencia del que hoy calificar&iacute;amos como gur&uacute; de las pseudociencias, en Fontainebleau Avon &ndash;al lado de Par&iacute;s&ndash;, muri&oacute; en 1923.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El desaf&iacute;o a la enfermedad</h3><p class="article-text">
        A medida que la autora de <em>La plaga blanca </em>va cosiendo los retales de esas vivencias tuberculosas, un interrogante se abre paso. &iquest;Por qu&eacute; esos seis escritores? El de Klein Fortuny no quiere ser un ensayo sobre la enfermedad en la literatura. Si lo fuera, hablar&iacute;a seguro del dramaturgo franc&eacute;s Moli&egrave;re, tuberculoso, que muri&oacute; de una hemorragia encima del escenario, mientras representaba una obra que, casualidades del destino, se llamaba <em>El enfermo imaginario</em>. Analizar&iacute;a probablemente <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em>, de Thomas Mann, o el aura rom&aacute;ntica que rode&oacute; la enfermedad durante el siglo XIX. <em>La plaga blanca </em>se aleja de cualquier pretensi&oacute;n biogr&aacute;fica o acad&eacute;mica. Pero, a&uacute;n as&iacute;, &iquest;por qu&eacute; esos seis nombres y no otros? &iquest;Por qu&eacute; Joan Salvat-Papasseit y no M&agrave;rius Torres, ambos poetas, ambos catalanes, ambos muertos de la tuberculosis durante la primera mitad del siglo XX?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque M&agrave;rius Torres me parece deprimente&rdquo;, resume la autora. Los dem&aacute;s, en cambio, tienen algo en com&uacute;n. &ldquo;Estaban muy focalizados, ten&iacute;an una misi&oacute;n. Se hab&iacute;an propuesto escribir y seguir viviendo, ten&iacute;an el objetivo de continuar adelante a pesar de que estaban hechos una mierda&rdquo;, expresa Klein Fortuny. Es su desaf&iacute;o a la muerte a trav&eacute;s de su vida y de su obra lo que atrae a Klein Fortuny, y es esa profunda admiraci&oacute;n que siente la autora por ellos, y que roza la estima, lo que logra transmitir al lector: &ldquo;La enfermedad te consume la energ&iacute;a, te chupa, y a&uacute;n as&iacute; ellos ten&iacute;an vida plenas y trepidantes&rdquo;, insiste.&nbsp;
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                Paul Éluard, en primer plano, junto al escritor y médico Theodore Fraenkel                            </span>
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        Ch&eacute;jov bebi&oacute; champ&aacute;n en su lecho de muerte. &Eacute;l, que hab&iacute;a viajado por toda Europa y hasta la c&aacute;rcel de la isla de Sajal&iacute;n, al lado de Jap&oacute;n, fue inevitablemente un mal enfermo. &ldquo;Me han prohibido hacer pr&aacute;cticamente todo lo que me parece interesante&rdquo;, se lamentaba. Mansfield tampoco quiso resignarse. &ldquo;Hay que vivir el momento, eso es lo que siento ahora&rdquo;, escrib&iacute;a, y recordaba que, tras ser informada de la creciente afectaci&oacute;n de sus pulmones, respondi&oacute; a su interlocutor: &ldquo;S&iacute;, pero escuche las abejas como zumban aqu&iacute; afuera. Nunca hab&iacute;a escuchado a unas abejas como estas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvat-Papasseit, que naci&oacute; en 1894 el seno de una familia muy pobre, que trabaj&oacute; desde ni&ntilde;o, que fue militante socialista y luego anarquista, autodidacta, poeta vanguardista y uno de los referentes de la literatura catalana de principios de siglo, escribi&oacute;: &ldquo;El secreto de mi optimismo, amigo, viene [&hellip;] de que yo he sufrido mucho. A medida que me he podido librar de fatigas he amado la vida y las cosas del vivir como un enamorado reci&eacute;n salido del cascar&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los antibi&oacute;ticos y las vacunas, que llegaron tarde para esos escritores, supusieron un antes y un despu&eacute;s para la tuberculosis, pero no un final. La enfermedad ha quedado en el imaginario social como una infecci&oacute;n marginal &ndash;por el n&uacute;mero de contagiados y por sus perfiles&ndash;, pero Klein Fortuny aprovecha para recordar que, en Catalunya, cada a&ntilde;o se diagnostican unos 1.000 casos: &ldquo;Es una enfermedad que va muy ligada a factores socioecon&oacute;micos, a las condiciones de vida, y eso significa que las incidencias del Raval nada tienen que ver con las de Sarri&agrave;-Sant Gervasi, pero se da por todos lados&rdquo;. &ldquo;Nadie puede decir que est&eacute; libre&rdquo;, advierte. 
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                Barnhill, la casa en la isla escocesa de Jura donde pasó temporadas George Orwell                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/orwell-chejov-mansfield-vida-escritor-muerte-tuberculosis_1_6734939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jan 2021 22:17:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Tuberculosis,Enfermedades infecciosas,George Orwell,Kafka,Epidemias,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Goyito Samsa, un ensayo a pequeña escala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/goyito-samsa-ensayo-pequena-escala_132_5956348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78ec19dc-1c05-41c2-b80e-85b05a365ecc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Los Simpsons' hicieron presidente a Trump años antes de que lo fuera de verdad. Si la realidad imita las peores pesadillas ¿cuál de ellas anticipa este momento?</p></div><p class="article-text">
        &mdash; Pues a m&iacute; no me parece tan sorprendente &mdash;le oigo decir a mi hija adolescente en la habitaci&oacute;n de al lado, con voz m&aacute;s alta de lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Pero &iquest;&iexcl;a ti no te parece extraordinario que un se&ntilde;or se despierte un d&iacute;a convertido en insecto!? &mdash;insiste su madre, tambi&eacute;n con voz muy alta, exasperada, pero sin lograr cambiar la visi&oacute;n de la aprendiz de cr&iacute;tica literaria, que cumple como puede con los deberes que le asignan telem&aacute;ticamente desde su instituto.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hay una discusi&oacute;n entre una adolescente y su madre, el padre de la primera tiende a ponerse de su lado. Hay razones biol&oacute;gicas para ello: es la hija la que va a transmitir los genes propios, la que contiene una promesa de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Claro que un padre con cierta experiencia sabe que cumplir con imperativos biol&oacute;gicos con frecuencia acarrea consecuencias negativas: tener que dormir en el sof&aacute;, por ejemplo. As&iacute; que intentar&aacute; con todas su fuerzas tener algo important&iacute;simo que hacer fuera de casa en el momento de la pelea.
    </p><p class="article-text">
        Pero en confinamiento no hay nada important&iacute;simo que hacer fuera de casa. Es una de esas ocasiones donde las ventajas de vivir en un chalet de tres plantas se muestran en todo su esplendor. Solo que, claro, la mayor&iacute;a no vivimos en sitios as&iacute;, sino en habit&aacute;culos modestos en los que no queda m&aacute;s remedio que optar entre los genes de uno y sus lumbares. Y suelen ganar las lumbares, que estamos mayores.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ahora, en presencia de la discusi&oacute;n acerca de <em>La metamorfosis,</em> dedico un gui&ntilde;o a los retratos de Charles Darwin y Richard Dawkins de la pared del cuarto de estar, evitando confrontar el reproche que devuelve su mirada, y me abstengo de defender el criterio literario de mi hija.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aprovechando que mi mujer no me lee en el peri&oacute;dico (dice que ya me aguanta bastantes tonter&iacute;as en directo), voy a exponer aqu&iacute; con toda libertad mi opini&oacute;n sobre la que tiene mi hija. La experiencia de Gregorio Samsa, viajante de comercio que un buen d&iacute;a no puede salir de su habitaci&oacute;n, era extraordinaria cuando Kafka la escribi&oacute;, en 1915, y continu&oacute; si&eacute;ndolo el siglo completo. Pero &iquest;c&oacute;mo va a parec&eacute;rselo a una adolescente que lleva 45 d&iacute;as sin poder salir de su casa y sabe que el resto del mundo est&aacute; igual?
    </p><p class="article-text">
        Una adolescente que, cuando por fin sale a la calle, encuentra que todo el mundo ha sufrido una metamorfosis. Ahora las personas no parecen exactamente insectos, pero caminan embozadas, enguantadas y distantes de sus cong&eacute;neres, algo nunca visto s&uacute;bitamente convertido en lo normal: cuando la realidad acaba por parecerse a la ficci&oacute;n lo hace estructuralmente, no en cada detalle formal. (S&iacute;, tambi&eacute;n hay casos donde la replican minuciosamente, como la Presidencia de Trump).
    </p><p class="article-text">
        Esto es una experiencia kafkiana como Dios manda, al por mayor. La de Samsa era un modesto ensayo. Visto el presente, a alguien de 16 a&ntilde;os lo de despertarse un d&iacute;a siendo un bicho tiene que parecerle lo m&aacute;s normal del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/goyito-samsa-ensayo-pequena-escala_132_5956348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Goyito Samsa, un ensayo a pequeña escala]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kafka,Donald Trump,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tour ilustrado por las raíces de Kafka, el "bicho raro" que trataba de huir de la tiranía de su padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/raices-kafka-praga-tirania-padre_1_1592842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/681f76bf-9fca-4c61-b1ed-f1c208ff5662_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Kafka realizada por Renáta Fučíková para la biografía &#039;Franz Kafka: el hombre que trascendió su tiempo&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros del Zorro Rojo publica una biografía ideal para quienes desean tener una primera aproximación a la vida y obra del autor de</p><p class="subtitle">La metamorfosis</p><p class="subtitle">Se trata de un repaso por las características que han influido al escritor durante toda su trayectoria, como el judaísmo, las dificultades con sus parejas o la tuberculosis</p></div><p class="article-text">
        El primer relato de Franz Kafka, aquel que empez&oacute; a definir su estilo, no fue uno lleno de tachones ni pensado durante meses. Todo lo contrario. <em>La condena</em> (1912) fue escrito en una sola noche del tir&oacute;n, desde las diez hasta las seis de la ma&ntilde;ana. Seg&uacute;n cuenta el autor en su diario personal, acab&oacute; tembloroso y con las piernas entumecidas de estar tanto tiempo sentado, pero con la satisfacci&oacute;n de cruzar la meta tras una marat&oacute;n intelectual. Las pocas fuerzas que le quedaban, las aprovech&oacute; para escurrirse hacia la cama y apagar la l&aacute;mpara justo cuando la luz del sol ya entraba por la ventana.
    </p><p class="article-text">
        En torno a Kafka sobran palabras, pero a&uacute;n as&iacute; nunca parecen suficientes. A rasgos generales se suelen tener claros tres aspectos del escritor: que era jud&iacute;o, que escribi&oacute; una historia sobre un insecto y que tuvo ciertas dificultades familiares. Sin embargo, para sobrepasar la l&iacute;nea de lo anecd&oacute;tico nace <a href="https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/franz-kafka-el-hombre-que-trascendio-su-tiempo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Franz Kafka: el hombre que trascendi&oacute; su tiempo (Libros del Zorro Rojo)</a>, una bibliograf&iacute;a sobre el praguense ideal para quienes desean tener una primera aproximaci&oacute;n de su vida y obra. Adem&aacute;s, se encuentra escrita por Radek Mal&yacute;, poeta y traductor; e ilustrada de forma soberbia por la artista Ren&aacute;ta Fu&#269;&iacute;kov&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La obra no se limita a recopilar novelas en forma de listado, sino que ofrece un tour por todas las marcas personales de Kafka, desde sus ra&iacute;ces ling&uuml;&iacute;sticas hasta sus relaciones amorosas pasando por la influencia de Praga, la ciudad en la que vivi&oacute; la mayor parte de su vida. Por el camino, la biograf&iacute;a tambi&eacute;n recopila extractos de sus narraciones, cartas y diarios que ayudan a transmitir la atm&oacute;sfera que defini&oacute; al literato. Por ello, con ayuda de Radek Mal&yacute;, hemos seleccionado algunos de los muchos puntos en los que se centra el libro para ofrecer una perspectiva general de lo que se puede encontrar entre sus p&aacute;ginas. Comencemos el viaje.
    </p><h3 class="article-text">Praga</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Kafka naci&oacute; en Praga el 3 de julio de 1883, una ciudad que hoy le rinde homenaje de las formas m&aacute;s variadas: con postales, camisetas, tazas e incluso con esculturas. Sin embargo, a pesar de que el autor hizo de la capital de la Rep&uacute;blica Checa un fen&oacute;meno mundial, este no siempre tuvo buenas palabras para ella. Se divid&iacute;a entre el amor y el odio, entre la admiraci&oacute;n a las imponentes catedrales y la depresi&oacute;n por vivir rodeado de sombr&iacute;as edificaciones. &ldquo;Parece est&aacute; all&iacute; un poco en contra de su voluntad, y tal vez es por eso que sus novelas se transforman en un lugar extra&ntilde;amente angustiado, cuyos edificios, un templo, una universidad u oficinas, tienen a su vez un significado simb&oacute;lico para &eacute;l&rdquo;, apunta el bi&oacute;grafo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Praga no deja que te marches. [&hellip;] Madre con garras. [&hellip;] Tendr&iacute;amos que quemarla desde ambos extremos, desde Vy&scaron;ehrad hasta el castillo, tal vez entonces se podr&iacute;a hu&iacute;r de ella&rdquo;, se puede leer en el extracto de una carta a Oskar Pollak, historiador del arte y compa&ntilde;ero de clase de Kafka. De hecho, exceptuando algunas historias de su juventud, ninguna de sus obras se desarrolla expl&iacute;citamente en esta localidad. Eso s&iacute;, el entorno descrito en sus novelas es claramente en gran medida praguense. &ldquo;Personas que cruzan los puentes oscuros alrededor de santos con lucecitas vacilantes. Nubes que se extienden por el cielo gris sobre las iglesias con las torres que desaparecen en las tinieblas&rdquo;, volvi&oacute; a escribir a su amigo Pollak sobre la ciudad, esta vez en forma de poema.
    </p><h3 class="article-text">El juda&iacute;smo</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Kafka naci&oacute; a finales del siglo XIX, en una Praga en la que los jud&iacute;os ya gozaban de los mismos derechos que el resto de los ciudadanos y en la que pod&iacute;an moverse con libertad fuera del gueto. En ella no solo predominaban los alemanes, sino que era un c&oacute;ctel de lenguas y culturas. Adem&aacute;s, algunos de sus habitantes defend&iacute;an la independencia del imperio austroh&uacute;ngaro, lo cual dio lugar a una serie de tensiones que se ver&aacute;n reflejadas en el matiz inquietante de sus obras.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de Kafka, este se interes&oacute; por un tipo de juda&iacute;smo: el jas&iacute;dico, que daba especial importancia a lo m&iacute;stico y lo sobrenatural. Seg&uacute;n Mal&yacute;, &ldquo;la relaci&oacute;n de Kafka con el juda&iacute;smo no estaba del todo clara. Aunque naci&oacute; en el antiguo gueto de Praga, donde nos encontramos con monumentos jud&iacute;os a cada paso, su padre trat&oacute; de separarse de la comunidad jud&iacute;a y su familia fue declarada oficialmente checa&rdquo;. Aun as&iacute;, esto no le evit&oacute; interesarse tambi&eacute;n en otros movimientos como el sionismo, que defend&iacute;a la emigraci&oacute;n a Palestina y la creaci&oacute;n de un Estado jud&iacute;o.
    </p><h3 class="article-text">Un padre dif&iacute;cil</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Franz fue el mayor de seis hermanos y, aunque sus progenitores esperaban que en un futuro se encargara del negocio familiar, este ten&iacute;a otros planes bien diferentes. Quer&iacute;a un futuro que no pasaba por trabajar como vendedor de puerta en puerta ni como empleado de una mercer&iacute;a, sino en las letras y la imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto provoc&oacute; que Kafka, en ocasiones, se sintiera encerrado en un caparaz&oacute;n, incomprendido por aquellos que le rodean y que lo contemplan como un bicho raro, algo de lo que dej&oacute; constancia en <em>La metamorfosis</em> (1915). &ldquo;El conflicto entre un escritor novato y su padre no era inusual en ese momento: muchos j&oacute;venes de la generaci&oacute;n Franz, que se convirtieron en artistas o intelectuales, ten&iacute;an puntos de vista bastante diferentes sobre la vida de las generaciones de sus antepasados&rdquo;, explica el poeta.
    </p><p class="article-text">
        Su padre era representaba todo lo opuesto a su personalidad. Hermann le presionaba para que se casara y tomara las riendas de la empresa de los Kafka, motiv&aacute;ndole tambi&eacute;n a transformarse un hombre dominante para formar una familia con pulso firme, tal y como &eacute;l hac&iacute;a. De hecho, como aparece en la biograf&iacute;a, Franz describi&oacute; a su padre como un tirano, uno con capacidad para dictar el destino de todos aquellos que le rodeaban.
    </p><h3 class="article-text">Sin &eacute;xito en el amor (hasta el final)</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al contrario de lo que se suele pensar, Kafka no fue alguien solitario, introvertido y continuamente depresivo. No obstante, tampoco destac&oacute; por tener &eacute;xito en el amor. Franz fue un hombre t&iacute;mido que, aunque tuvo varias parejas, no consigui&oacute; tener una relaci&oacute;n verdaderamente fruct&iacute;fera hasta la &uacute;ltima.
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas fue Felice Bauer, hija de un comerciante berlin&eacute;s que deseaba un casamiento sobre el que Kafka mostraba sus dudas. Posteriormente lleg&oacute; Julie Wohryzek, descendiente de un zapatero jud&iacute;o. Su cultura fue suficiente para que el padre de Franz se opusiera al compromiso entre ambos y acabara forzando la ruptura. En cambio, el trato con la periodista checa Milena Jesenk&aacute; fue pr&aacute;cticamente epistolar. Solo se vieron en dos ocasiones, motivo por el que la relaci&oacute;n acab&oacute; difumin&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        Quien la acompa&ntilde;&oacute; hasta el final de sus d&iacute;as fue Dora Diamant, hija de un comerciante jud&iacute;o. &ldquo;Probablemente solo con Dora pudo tener una relaci&oacute;n verdaderamente completa. Gracias a ella, sali&oacute; de Praga y se mud&oacute; a Berl&iacute;n, donde fueron felices a pesar de vivir de forma muy austera.  Tambi&eacute;n planearon mudarse a Palestina, donde quer&iacute;an cumplir uno de sus sue&ntilde;os: un restaurante en el que ella ser&iacute;a la cocinera y &eacute;l camarero&rdquo;, destaca Mal&yacute;. Pero, como comprobaremos en el siguiente punto, ese sue&ntilde;o no se pudo realizar.
    </p><h3 class="article-text">Tuberculosis</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A mediados de agosto de 1917, Kafka se despert&oacute; en mitad de la noche vomitando sangre. Era el inicio de la que acabar&iacute;a siendo su peor pesadilla: la tuberculosis, una enfermedad bastante extendida que por aquel entonces era pr&aacute;cticamente incurable. &ldquo;Luch&oacute; contra la tuberculosis durante los siguientes siete a&ntilde;os, lo que cambi&oacute; radicalmente su forma de vida&rdquo;, apunta el bi&oacute;grafo. El escritor se dedic&oacute; a viajar fuera de Praga, a cuidarse en balnearios y, aunque en un principio lo neg&oacute;, a seguir los m&eacute;todos de la medicina cl&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Qui&eacute;n me soportar&aacute; en el hotel si toso como ayer, de 9:45 a 11:00, ininterrumpidamente. Luego me duermo, y hacia las 12:00 doy vueltas y m&aacute;s vueltas en la cama y vuelvo a toser hasta la una&rdquo;, escribi&oacute; en una carta a Milena Jesenk&aacute; desde un sanatorio en el norte de Italia, en Merano. All&iacute;, mientras los pacientes tomaban el sol y segu&iacute;an estrictas dietas, Franz se dedicaba a la lectura y la correspondencia. No sirvi&oacute; demasiado. Finalmente, el autor muri&oacute; en los brazos de Dora el 3 de junio de 1924. &ldquo;Un d&iacute;a vivido con Franz supera todo lo que jam&aacute;s hubiera escrito&rdquo;, sentenci&oacute; su &uacute;ltima pareja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Luna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/raices-kafka-praga-tirania-padre_1_1592842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Apr 2019 18:27:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un tour ilustrado por las raíces de Kafka, el "bicho raro" que trataba de huir de la tiranía de su padre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kafka]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Ciegsa era una organización kafkiana y parecía sacada del siglo XIX"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ciegsa-organizacion-kafkiana-parecia-xix_1_3359238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6aa69a8a-ba9f-4099-9ce4-1c9534ee6ae1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Uno de los extrabajadores de Ciegsa comparece en la comisión de investigación en las Corts"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El arquitecto explica la insistencia del personal de Ciegsa en realizar modificados de las obras que aumentaban su coste final significativamente: "Era como pasar de un Mercedes a un Peugeot y más caro"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Jaime Prior, expresidente del Colegio de Arquitectos de Castell&oacute;n, relata en les Corts las trabas que tuvo en las obras contratadas a trav&eacute;s de la empresa p&uacute;blica de construcci&oacute;n de colegios,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/cv/entender-escandalo-Ciegsa-millones-sobrecostes_0_575692560.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigada por sobrecostes millonarios</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Con la conselleria trabaj&aacute;bamos con la ley y con un marco de actuaci&oacute;n claro; con Ciegsa, unas veces s&iacute; y otras... no tanto&rdquo;. As&iacute; ha arrancado su comparecencia en les Corts Jaime Prior, expresidente del Colegio de Arquitectos de Castell&oacute;n, en la <a href="http://www.eldiario.es/cv/politica/Francisco-Camps-sobrecostes-milliones-Ciegsa_0_641486018.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n de los sobrecostes</a> millonarios de <a href="http://www.eldiario.es/temas/ciegsa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciegsa</a>. Prior ha comparecido este lunes para explicar los trabajos que realiz&oacute; como arquitecto para <a href="http://www.eldiario.es/cv/corrupcion/sobrecostes-colegios-repartieron-PP-constructoras_0_489601145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la empresa p&uacute;blica de construcci&oacute;n de colegios, hoy investigada en el caso Taula.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era una cosa kafkiana, parec&iacute;a sacada del siglo XIX&rdquo;, ha comentado. Si bien el arquitecto ha matizado que no conoci&oacute; ilegalidades -las habr&iacute;a denunciado, asegura-, s&iacute; ha relatado que se percib&iacute;an algunas irregularidades en la ejecuci&oacute;n del proyecto. Por ejemplo, el edificador ha mencionado que personas contratadas como asistente t&eacute;cnico en Ciegsa pasaron despu&eacute;s a formar parte de la propia empresa. Incluso el Colegio de Arquitectos de la Comunitat Valenciana present&oacute; varios escritos criticando el modo de hacer de la empresa, en el que mencionaban &ldquo;perversiones&rdquo; y &ldquo;arbitrariedad&rdquo; en la valoraci&oacute;n t&eacute;cnica que realizaba Ciegsa.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ha insistido en la obsesi&oacute;n de Ciegsa por los reformados de la obra, que incrementaban su coste considerablemente, aunque, a su juicio, en algunos casos no hac&iacute;a falta tal modificaci&oacute;n. &ldquo;Era como pasar de un Mercedes a un Peugeot y m&aacute;s caro&rdquo;, ha se&ntilde;alado Prior. &ldquo;Nunca entend&iacute; la necesidad de Ciegsa, la conseller&iacute;a -de Educaci&oacute;n- ten&iacute;a un equipo t&eacute;cnico muy v&aacute;lido&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas que se encargaron de realizar sus proyectos fueron Torrescamara y dos UTES, una compuesta por ACS -investigada por donaciones a Converg&egrave;ncia Democr&agrave;tica de Catalunya- y Secopsa, otra por Agricultores de la Vega y General Constructora. Seg&uacute;n el arquitecto, era una forma de proceder de Ciegsa, que ped&iacute;a la uni&oacute;n temporal de una empresa grande y una peque&ntilde;a para las obras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ciegsa-organizacion-kafkiana-parecia-xix_1_3359238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2017 11:30:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Ciegsa era una organización kafkiana y parecía sacada del siglo XIX"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciegsa,Sobrecostes,Kafka]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘You talk’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/you-talk_1_3543431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/775d7389-a64c-45dc-b69c-97e73eb43a8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Luis Palmero, Geometría para encontrarse (2017), acrílico sobre pared"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">José Herrera y Luis Palmero, dos instituciones de la plástica canaria, exponen ‘Tinnitus’, una muestra conjunta en la galería santacrucera Bibli</p></div><p class="article-text">
        - <em>Tinnitus</em>, de Jos&eacute; Herrera / Luis Palmero
    </p><p class="article-text">
        - Galer&iacute;a Bibli, en calle de La Rosa, 79, Santa Cruz de Tenerife
    </p><p class="article-text">
        - Hasta el 31 de marzo
    </p><p class="article-text">
        - Cuadros entre 1.700 y 18.000 euros
    </p><p class="article-text">
        <em>Tinnitus</em> es un rumor entre dos de los creadores de arte contempor&aacute;neo canario de m&aacute;s repercusi&oacute;n: Luis Palmero y Jos&eacute; Herrera, representantes de la investigaci&oacute;n en el discurso art&iacute;stico de los a&ntilde;os 80 junto a otros como Jos&eacute; Luis Medina Mesa, Fernando &Aacute;lamo, Juan Gopar, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tinnitus</em> no es una conversaci&oacute;n ni una contraposici&oacute;n. Es una invasi&oacute;n serena del espacio de la galer&iacute;a Bibli en la que se comparten reflexiones a media voz. Pero debemos tener en cuenta que <em>venir al mundo es venir al lenguaje</em> y que, por tanto, el habla no es inocente. El sujeto est&aacute; condicionado desde el nacimiento hasta la muerte por la existencia de alegatos predeterminados por la sociedad que le gu&iacute;an a trav&eacute;s de paisajes, valles y monta&ntilde;as; tumultos, se&ntilde;ales, equ&iacute;vocos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la muestra no es un relato lineal ya que comienza por el tiempo eterno: la muerte reflejada en un ata&uacute;d sin cerradura de Herrera que en su t&iacute;tulo - <em>Espacio para el tiempo</em>- refleja la iron&iacute;a de la narraci&oacute;n propuesta. Esta pieza f&uacute;nebre queda enmarcada por <em>Casi sin l&iacute;nea de horizonte</em> de Palmero, una composici&oacute;n <em>site-specific</em> en la que el artista tinerfe&ntilde;o interviene las propias paredes de la galer&iacute;a para establecer una abstracci&oacute;n del paisaje, una conversaci&oacute;n ardiente en una ventana en la que la se&ntilde;al&eacute;tica de los planos <em>minimal</em> hace su aparici&oacute;n como un acento.
    </p><p class="article-text">
        El rumor y la brisa de <em>Tinnitus</em> se detienen en el <em>assemblage</em> de Herrera, <em>Espacio para el aire</em>, en el que se aglutinan puertas de alacena, ventanas de almacenamiento en torno a diversos planos horizontales que provocan reflejos con el alrededor. Una muestra del <em>mal de archivo</em> de Jacques Derrida asociado aqu&iacute; al recuerdo maldito y perenne, incurable. Ello queda ilustrado por la forma informe de Palmero, obsesiva y repetitiva hasta la saciedad, y que termina componiendo una urdimbre, reflejando el doble plano de la (de)construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pieza que ilustra toda la sala y que contin&uacute;a el discurso de Palmero, <em>Geometr&iacute;a para encontrarse</em>, establece un fuerte contraste crom&aacute;tico entre los tonos ya esbozados en el primer caso y la suavidad del margen izquierdo del mismo. La gama crom&aacute;tica del pastel induce a la serenidad de la contemplaci&oacute;n, una sombra suave avanza sobre el mismo pavimento. Todo ello fluye hacia la estridencia del rojo, una advertencia de la esquina presente que termina conduciendo a una armon&iacute;a industrial, molesta, que recuerda al humo de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Ambos creadores establecen un viaje indeterminado de ida y vuelta, rozando tem&aacute;ticas cruciales en el devenir individual. Se intuye un cierto misterio alrededor de todas las piezas. Como Josef K. en <em>El Proceso</em> kafkiano, el espectador se adentra en una mara&ntilde;a dial&eacute;ctica que conduce a un final nunca conocido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/you-talk_1_3543431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Mar 2017 08:56:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘You talk’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discursos,Lenguaje,Kafka,Kumar Kishinchand López,Tenerife,Santa Cruz de Tenerife]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llega al Teatro Circo de Marte ‘Kafka enamorado’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/llega-teatro-circo-marte-kafka_1_3793478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta producción sobre las contradicciones del amor y la literatura  del Centro Dramático Nacional recala este viernes, a las 20:30 horas, en Santa Cruz de La Palma</p></div><p class="article-text">
        El Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma acoge viernes 14 de octubre, a las 20:30 horas, la funci&oacute;n Kafka enamorado una obra en torno a la contradictoria relaci&oacute;n que mantuvieron el famoso novelista Franz Kafka y Felice Bauer, informa el Ayuntamiento de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        La pieza, apunta en una nota de prensa, &ldquo;un texto de Luis Ara&uacute;jo muy bien recibido por el p&uacute;blico y la cr&iacute;tica (&lsquo;una joya del teatro &iacute;ntimo&rsquo;) en su estreno y posterior reposici&oacute;n en el Centro Dram&aacute;tico Nacional de Madrid, est&aacute; protagonizada por Fernando Coronado, Beatriz Arg&uuml;ello y Juan Carlos Arr&aacute;ez, con la direcci&oacute;n  esc&eacute;nica de Jos&eacute; Pascual. Llega a Santa Cruz de La Palma dentro del programa Platea, del Ministerio de Educaci&oacute;n, Cultura y Deportes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Kafka enamorado</em> presenta &ldquo;una historia real y compleja que termin&oacute; de forma dram&aacute;tica ante la imposibilidad de realizaci&oacute;n del amor que sent&iacute;an Franz Kafka y Felice Bauer. Felice, una mujer muy moderna en su &eacute;poca, directiva de una firma comercial de Berl&iacute;n, en continuo viaje de negocios, econ&oacute;micamente independiente, conoci&oacute; a Franz en casa de Max Brod, amigo com&uacute;n que dar&iacute;a a conocer a Kafka al mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Franz,  se a&ntilde;ade en la nota, &ldquo;bajo la influencia traum&aacute;tica de la autoridad paterna e incapaz de liberarse del influjo familiar y de su trabajo de funcionario, buscaba desentra&ntilde;ar los enigmas de la existencia humana a trav&eacute;s de la escritura literaria. Y a pesar de que ambos estaban de verdad enamorados, su relaci&oacute;n se convirti&oacute; en un constante malentendido en el que, insatisfechos ambos, se hicieron sufrir hasta abandonar sus planes de matrimonio, tras tres sucesivos compromisos y rupturas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor de <em>La Metamorfosis</em> &ldquo;lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que una vida matrimonial, burguesa, familiar y ordenada era incompatible con su anhelo art&iacute;stico, y acab&oacute; sacrific&aacute;ndola para legarnos su obra, ese monumento literario que inaugura la modernidad y define de modo exhaustivo la sensibilidad existencial del hombre contempor&aacute;neo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, a&ntilde;ade, &ldquo;cuando todo producto art&iacute;stico es un bien de consumo, una mercanc&iacute;a de compraventa, el trabajo de este autor es un aldabonazo que, tal como &eacute;l pretend&iacute;a, &lsquo;abre extensas heridas en nuestra conciencia&rsquo;. <em>Kafka enamorado</em> intenta &rdquo;traer a escena la imbricaci&oacute;n de su experiencia personal y su obra, el correlato constante de una en otra, ese espacio intermedio entre realidad y ficci&oacute;n, absurdo y l&oacute;gica, que es la verdad del mundo percibida y expresada por Franz Kafka&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[La Palma Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/llega-teatro-circo-marte-kafka_1_3793478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Oct 2016 10:42:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Llega al Teatro Circo de Marte ‘Kafka enamorado’]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Circo,Marte,Kafka]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Invocando la demencia de J.G. Ballard]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/invocando-demencia-jg-ballard_1_2471294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdad3123-b12f-4577-8448-df7d4a5d14cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tom Hiddleston en el ascensor del rascacielos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Wheatley filma con exquisitez y estilo su criatura más salvaje, ambiciosa y compleja, la adaptación de 'High-Rise'</p><p class="subtitle">San Sebastián presenta</p><p class="subtitle">El niño y la Bestia,</p><p class="subtitle">la primera película de animación que entra en la sección oficial de toda su historia.</p></div><p class="article-text">
        En la secci&oacute;n oficial de este Festival de San Sebasti&aacute;n necesitaba una pel&iacute;cula como <em>High-Rise. </em>Durante la proyecci&oacute;n de esta perturbadora adaptaci&oacute;n de la novela de J.G. Ballard algunos se tapaban los ojos, otros sufr&iacute;an arcadas, frunc&iacute;an el ce&ntilde;o, se re&iacute;an a carcajadas y unos pocos abandonaban la sala. La propuesta es radical, o la amas, o la odias y estas son precisamente las pel&iacute;culas que hacen crecer a un festival. Tambi&eacute;n se ha presentado otro de los filmes m&aacute;s esperados de esta edici&oacute;n, la pel&iacute;cula de anime japon&eacute;s <em>Bakemono No Ko (El ni&ntilde;o y la bestia).</em>
    </p><h3 class="article-text">Ballard bajo la mirada de Ben Wheatley</h3><p class="article-text">
        La desquiciada novela de J.G. Ballard ha estado manose&aacute;ndose desde hace 30 a&ntilde;os en los despachos de productores brit&aacute;nicos. David Cronenberg fue uno de los ilustres candidatos. Finalmente la loter&iacute;a le ha tocado a Ben Wheatley y no, actualmente no hay muchos directores tan desagradables, perturbadores y en definitiva estimulantes como &eacute;l. Demostr&oacute; su potencia visual con el thriller de terror <em>Kill List, </em>y despu&eacute;s con <em>Turistas</em> firm&oacute; una comedia negra extrema, donde convert&iacute;a los actos m&aacute;s desagradables en perfectos gags. Era el director perfecto para el libro de Ballard.
    </p><p class="article-text">
        Premiar en San Sebasti&aacute;n a Ben Wheatley le dar&iacute;a al festival la oportunidad de dar a conocer al mundo un autor con un potencial tremendo. Ojal&aacute; ocurra. Mientras tanto, daremos los motivos de tales alabanzas. El texto de Ballard es complicad&iacute;simo de adaptar. En un rascacielos de lujo, de una recia pero exaltada modernidad, conviven un n&uacute;mero gigantesco de vecinos en una aparente armon&iacute;a. El edificio est&aacute; dividido por clases, los primeros pisos son ocupados por pobres, m&aacute;s arriba la clase media y en los pisos m&aacute;s altos est&aacute;n las elites. Unos fallos en los sistemas de luz son el detonante para una lucha de clases que desemboca en un fest&iacute;n de sexo, violencia, destrucci&oacute;n y un aut&eacute;ntico cataclismo moral. Los hu&eacute;spedes dejan de tirar la basura, de ir a trabajar, se suicidan, hay masacres, hambre y tendencias can&iacute;bales y la polic&iacute;a nunca aparece en esta especie de colmena aislada del mundo. Todo ocurre bajo la mirada de un nuevo inquilino, el doctor Robert Laing (Tom Hiddleston).
    </p><p class="article-text">
        Con este material Wheatley  filma con exquisitez y estilo su criatura m&aacute;s salvaje, m&aacute;s ambiciosa y m&aacute;s compleja. Utiliza las figuras kafkianas que ya ten&iacute;a la obra de Ballard y las convierte en desagradables criaturas que se mueven con una desorbitada anarqu&iacute;a por este monolito. Y hablando de monolito, hay mucho Kubrick aqu&iacute;, sobre todo en la fascinaci&oacute;n visual que hay detr&aacute;s de los espacios, en las habitaciones, terrazas, supermercados, piscinas y pasillos de este microcomos social. Y cuando todo se desmadra es f&aacute;cil pensar en el Terry Gilliam de <em>Brazil </em>por lo deprimente del universo de Wheatley. Hay muchas lecturas y todas aplastantes: La lucha de clases, el implacable capitalismo, el feroz instinto humano, la vacuidad del sexo&hellip; Y todo cabe dentro de esta magn&iacute;fica (y demente) invocaci&oacute;n de J.G. Ballard.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">La animaci&oacute;n se estrena en San Sebasti&aacute;n</h3><p class="article-text">
        <em>El ni&ntilde;o y la Bestia </em>es la primera pel&iacute;cula de animaci&oacute;n que entra en la secci&oacute;n oficial del Festival de San Sebasti&aacute;n en toda su historia. Mamoru Hosoda es autor de un par de obras clave en la tradici&oacute;n del anime japon&eacute;s, como <em>La chica que saltaba a trav&eacute;s del tiempo</em> o <em>Los ni&ntilde;os lobo, </em>pero a&uacute;n no tiene el prestigio internacional de Hayao Miyazaki. La apuesta del Festival ha sido valiente aunque el filme no pase de una bonita y muy entretenida historia de iniciaci&oacute;n con toques fant&aacute;sticos, artes marciales y constantes referencias a Moby Dick.  
    </p><p class="article-text">
        La historia comienza cuando un ni&ntilde;o (Ren) se escapa de su casa, y en un callej&oacute;n de Tokio conoce a Kumatetsu, una criatura de un mundo paralelo donde las bestias conviven entre dioses y espadas sin desenvainar. La criatura adopta a Ren como aprendiz dando comienzo un viaje fant&aacute;stico y lleno de aventuras. La pel&iacute;cula no tiene ni la profundidad ni el preciosismo de las cintas de Miyazaki, pero s&iacute; consigue transportarnos a este universo m&aacute;gico donde la lealtad y el respeto son los valores m&aacute;s importantes. Lo que s&iacute; comparte con el maestro japon&eacute;s esa mirada melanc&oacute;lica que lo impregna todo.
    </p><p class="article-text">
        Las secuencias de batallas se agolpan en el metraje y esto solo lo disfrutar&aacute; quien se haya dejado seducir alguna vez por las series anime de acci&oacute;n. Ah&iacute; es donde se nota que Mamoru Hosoda ha dirigido tres pel&iacute;culas basadas en el universo de la serie <em>Digimon.</em> Solo cuando Ren est&aacute; en Tokio el filme se torna en un melodrama en el que Moby Dick y las luchas internas de sus personajes conducen al protagonista hacia una espectacular batalla final donde confluyen ambos mundos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Moral Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/invocando-demencia-jg-ballard_1_2471294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2015 06:18:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Invocando la demencia de J.G. Ballard]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kafka,Anime]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Milana Bonita, el programa radiofónico que busca democratizar la cultura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cultura-salir-ambito-academico-bajar_1_5861251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8541f04-de28-4b99-8d5d-608a5898f370_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los impulsores de esta iniciativa defienden que &quot;la cultura debe bajar a la calle&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La cultura debe salir del ámbito académico y bajar a la calle”</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>La Milana Bonita</em> empez&oacute; siendo un proyecto de radio que quiere crecer y lanzar una revista, a trav&eacute;s de una campa&ntilde;a de <a href="https://www.indiegogo.com/projects/revista-literaria-la-milana-bonita" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">micromecenazgo</a>,&nbsp;que siga acercando la literatura a todo aquel que quiera participar del proyecto&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os este grupo de amigos decidi&oacute; crear su propio espacio de radio, dedicado especialmente a la literatura. En un mundo en el que el acceso a la cultura parece algo reservado a ciertas &eacute;lites acad&eacute;micas, ellos se propusieron democratizar la literatura, haciendo de ella algo que pudiera llegar a todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando eran alumnos de periodismo en la Universidad de Valladolid, decidieron montar este proyecto para poder coger pr&aacute;ctica y experiencia. Enseguida se dieron cuenta de que en la radio de la facultad se hablaba de muchos temas: cine, f&uacute;tbol, noticias de inter&eacute;s general&hellip; pero nadie lo hac&iacute;a de literatura. Resolvieron&nbsp;apostar por ella, hacer algo diferente que consiguiera despertar el inter&eacute;s de sus escuchantes (como a ellos les gusta llamarlos). Y surgi&oacute; <a href="http://lamilanabonita.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La&nbsp;Milana Bonita</em></a>, nombre que proviene de la novela <em>Los Santos Inocentes</em>, de Miguel Delibes. Al principio el programa se emit&iacute;a desde la radio de la facultad, pero un tiempo despu&eacute;s compraron las herramientas y equipo necesarios para poder montar su propio estudio y empezaron a retransmitir desde casa.
    </p><p class="article-text">
        Cada semana la dedicaban a analizar un libro diferente, el primero lo dedicaron a <em>La Metamorfosis</em> de Kafka. <em>La</em>&nbsp;<em>Milana Bonita</em> se caracteriza por ser un programa que pertenece tanto a sus directores, como a su p&uacute;blico. Entre todos eligen cu&aacute;l va a ser el libro del que se va a hablar.
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctor Guti&eacute;rrez, uno de los impulsores de este espacio, nos asegura que el objetivo principal de esta iniciativa es &ldquo;fomentar la lectura&rdquo;. El programa radiof&oacute;nico va ya por su sexta temporada, tiene seguidores en todas partes del mundo y las descargas de sus &ldquo;podcasts&rdquo; aumentan a&ntilde;o tras a&ntilde;o. V&iacute;ctor, junto a Nacho Pillonetto y Eduardo Mart&iacute;n, han decidido ahora que quieren agrandar este proyecto y han lanzado una campa&ntilde;a de <a href="https://www.indiegogo.com/projects/revista-literaria-la-milana-bonita" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crowfunding</a>, a trav&eacute;s de la plataforma Indie Gogo, que &ldquo;a ratos nos convence, y a ratos nos deja de convencer&rdquo; dice V&iacute;ctor. &ldquo;El objetivo es lograr reunir 1000 euros para poder lanzar una revista en papel que apoye y desarrolle los contenidos del programa.&rdquo;, nos cuenta. La campa&ntilde;a fue lanzada a mediados de abril y a&uacute;n poco m&aacute;s de un mes por delante para poder conseguir su objetivo.
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        La revista contar&aacute; con tres secciones: una de creaci&oacute;n literaria, que aspira a ser &ldquo;un altavoz para dar a conocer a escritores j&oacute;venes que est&aacute;n empezando&rdquo;; otra de actualidad, en la que se incluir&aacute;n rese&ntilde;as de libros que pueden mandar los propios escuchantes y lectores; y otra de periodismo &ldquo;gonzo&rdquo;, que pretende incluir colaboraciones de periodistas y escritores, m&aacute;s o menos destacados, tanto del panorama nacional como del internacional. Y es que <em>La</em>&nbsp;<em>Milana Bonita</em> cuenta con muchos seguidores tambi&eacute;n en el continente latinoamericano, &ldquo;tenemos seguidores en M&eacute;xico, Colombia y Argentina que ya nos han preguntado por la tirada de la revista. Una chica nos propuso poder imprimirla all&iacute; en caso de que decidi&eacute;ramos distribuirla en esos pa&iacute;ses para as&iacute; ahorrar costes&rdquo;, nos cuenta V&iacute;ctor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s nos escuchan muchos espa&ntilde;oles desde todas partes de Europa, emigrados por trabajo que buscan cosas de casa&rdquo;, a&ntilde;ade el periodista. &nbsp;&ldquo;Queremos desarrollar un proyecto com&uacute;n, que la revista pertenezca a todos los escuchantes y a todos aquellos que quieran participar de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por 3&euro; te mandamos la revista a casa y por 15&euro; puedes formar parte del consejo de edici&oacute;n de la misma, por ejemplo. Con este tipo de financiaci&oacute;n lo que buscamos es que las revistas se puedan pagar de antemano para poder as&iacute; imprimirlas una vez que ya tengamos una idea de cu&aacute;ntos ejemplares &rdquo;tirar&ldquo;. La revista se mandar&aacute; a casa de las personas que la soliciten y los ejemplares que sobren&nbsp;ir&aacute;n a parar a bibliotecas, organizaciones y universidades. No buscamos lucrarnos con este proyecto. Lo que buscamos es lo que pretend&iacute;amos&nbsp;hace seis a&ntilde;os cuando decidimos lanzar el programa de radio: poder acercar la literatura a la gente.&rdquo; V&iacute;ctor lo tiene claro, este es un proyecto que no aspira a ser un negocio, sino un medio que sobrevivir&aacute; gracias a las ganas e ilusi&oacute;n de toda la gente que quiera formar parte de &eacute;l, creando as&iacute; una gran comunidad literaria.
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        &ldquo;Estamos muy contentos y nos da mucha alegr&iacute;a ver que la campa&ntilde;a est&aacute; yendo bastante bien. A&uacute;n quedan muchos d&iacute;as por delante y creemos que s&iacute; que podremos llegar al objetivo de conseguir esos mil euros que nos ayuden a impulsar esta iniciativa&rdquo; comenta con respecto a la evoluci&oacute;n de la campa&ntilde;a de crowfunding. &ldquo;Est&aacute; teniendo muy buena recepci&oacute;n, no es una idea que nazca de la nada. Somos honestos y eso la gente lo sabe. Lo bueno de este proyecto es que todo el mundo puede colaborar, que todo el mundo puede sentirse parte de &eacute;l&rdquo;, a&ntilde;ade Guti&eacute;rrez.
    </p><p class="article-text">
        <em>La Milana Bonita</em> no es s&oacute;lo un programa de radio, hay mucho m&aacute;s: encuentros, conferencias, charlas en institutos y muchas actividades que s&oacute;lo pretenden acercar el mundo de los libros, de la literatura, a la gente. &ldquo;La cultura debe salir del &aacute;mbito acad&eacute;mico y bajar a la calle&rdquo; defienden los impulsores de este proyecto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Considero que la pol&iacute;tica cultural en este pa&iacute;s es err&oacute;nea. La mayor&iacute;a de los autores literarios est&aacute;n canonizados, parece que la cultura es algo que s&oacute;lo pertenece a las &eacute;lites. La cultura es algo que deber&iacute;a democratizarse y normalizarse mucho m&aacute;s. Hay obras que est&aacute;n demasiado idealizadas y dan miedo al lector, <em>El Quijote</em> es un ejemplo de ello. La cultura tiene que bajar a los bares&rdquo; concluye V&iacute;ctor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Mª Egea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cultura-salir-ambito-academico-bajar_1_5861251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2015 18:48:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Milana Bonita, el programa radiofónico que busca democratizar la cultura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cultura,Miguel delibes,Kafka,España,Colombia,Argentina,Crowdfunding]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kafka a 40 grados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cineandcine/kafka-grados_132_4914446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbdaa132-e1fc-4904-b395-3f3f31e05eb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kafka a 40 grados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘La eskalera india’, un largometraje de producción sevillana, adapta un clásico del escritor checo, insertándolo en un contexto actual y en la tradición del esperpento español</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Todos llevamos un bur&oacute;crata dentro&rdquo;. As&iacute; lo afirman los responsables de &lsquo;<a href="http://www.laeskaleraindia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La eskalera india</a>&rsquo;, un largometraje con producci&oacute;n sevillana que ver&aacute; la luz estos d&iacute;as, transcurridos cinco a&ntilde;os desde la puesta en marcha del proyecto. Se trata de una libre adaptaci&oacute;n de la novela &lsquo;El castillo&rsquo;, de Franz Kafka, que narra los esfuerzos de un ciudadano normal por acceder a un castillo donde se le ha contratado como agrimensor. K., el protagonista de la obra, es un hombre enfrentado a un sistema alienante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empezamos a escribirla, estaba incipiente el tema de la crisis econ&oacute;mica&rdquo;, explica <a href="http://www.imdb.com/name/nm2654746/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Berger</a>, coguionista e impulsor del proyecto. &ldquo;Por entonces me llam&oacute; la atenci&oacute;n una noticia que le&iacute; sobre una encuesta a universitarios, donde m&aacute;s de la mitad esperaban trabajar como funcionarios en el futuro. Me pareci&oacute; un dato estremecedor y curioso, y creo que ese era el tono en el que pens&aacute;bamos al adaptar esta historia&rdquo;. El protagonista, lejos de parecerse a un h&eacute;roe al uso, &ldquo;es un hombre que quiere ser uno m&aacute;s, lo que hace que el fondo sea bastante ir&oacute;nico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El humor ha sido una de las aportaciones esenciales que Berger y <a href="http://www.imdb.com/name/nm1982336/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jes&uacute;s Carlos Salmer&oacute;n</a>, el otro coescritor y tambi&eacute;n director del film, han realizado a la obra inacabada del autor nacido en Praga. Aunque, seg&uacute;n ellos, ese elemento ya est&aacute; presente en &lsquo;El castillo&rsquo;: &ldquo;Kafka es un gran desconocido, porque se habla de lo kafkiano habiendo le&iacute;do, como mucho, &lsquo;La metamorfosis&rsquo;. Por eso tiene fama de ser un se&ntilde;or muy serio y muy raro, pero yo creo que tiene un gran sentido del humor&rdquo;, opina Salmer&oacute;n. De ah&iacute; que definan &lsquo;La eskalera india&rsquo; como una comedia, &ldquo;dentro de lo que cabe&rdquo;, aunque la verdadera novedad respecto a la historia original reside en haberla pasado por el tamiz de la cultura espa&ntilde;ola. &ldquo;Tiene componentes de humor negro, del esperpento y de nuestra farsa&rdquo;, se&ntilde;ala el realizador sevillano.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente otra de las innovaciones ha sido &ldquo;trasladar un texto referente de la cultura centroeuropea, que se desarrolla en un pueblo nevado y fr&iacute;o, a los 40 grados de Sevilla&rdquo;. As&iacute; recuerda Javier Berger el rodaje de la pel&iacute;cula, cuya localizaci&oacute;n principal era la Universidad Pablo de Olavide, &ldquo;por lo que s&oacute;lo se pod&iacute;a hacer en el mes de agosto, cuando menos alumnos hab&iacute;a&rdquo;. &lsquo;La eskalera india&rsquo; se escribi&oacute; y rod&oacute; casi de forma completa a lo largo de un mes y varios fines de semana de 2008: &ldquo;El rodaje result&oacute; sencillo&rdquo;, admite Jes&uacute;s Carlos Salmer&oacute;n, &ldquo;sobre todo teniendo en cuenta que es una pel&iacute;cula muy coral, con 14 actores, y con un equipo de producci&oacute;n que ha llegado a reunir a m&aacute;s de 40 personas&rdquo;. Con todo, en 2009 la pel&iacute;cula estaba montada y casi lista para su estreno. Casi.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.cineandcine.tv/panoramas/largometrajes/1472-kafka-a-40-grados.html#.U1q3T1V_vAk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seguir leyendo en CineAndCine</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bruno Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cineandcine/kafka-grados_132_4914446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Apr 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kafka a 40 grados]]></media:title>
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