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    <title><![CDATA[elDiario.es - Philip Roth]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/philip-roth/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Philip Roth]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La conjura contra América]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conjura-america_129_12620282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bac8ada7-0504-4ff2-984c-3a13385003a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La conjura contra América"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El asesinato de Charlie Kirk tiene todas las papeletas para convertirse hoy en al menos uno de los casos de nuestro siglo hiperacelerado, capaz de comprimir décadas en meses</p><p class="subtitle">PERFIL - Quién era Charlie Kirk, el joven activista ultra, comentarista y referente MAGA asesinado que tenía hilo directo con Trump</p></div><p class="article-text">
        Philip Roth public&oacute; en 2004 una ucron&iacute;a, llevada en 2020 a las pantallas como miniserie por David Simon, titulada <em>La conjura contra Am&eacute;rica. </em>Charles Lindbergh, h&eacute;roe nacional c&eacute;lebre por haber completado el primer vuelo transatl&aacute;ntico en solitario entre Nueva York y Par&iacute;s, gana inesperadamente la nominaci&oacute;n republicana a la presidencia de los Estados Unidos; despu&eacute;s vence a Roosevelt en las elecciones presidenciales, firma tratados de no interferencia con la Alemania del Tercer Reich o empieza directamente a abducir y &ldquo;americanizar&rdquo; a ni&ntilde;os jud&iacute;os. La ucron&iacute;a le sirve a Roth entonces para explorar el antisemitismo en Estados Unidos y jugar con espejos c&oacute;ncavos y convexos a distorsionar su propia biograf&iacute;a, como le sirvi&oacute; a Simon despu&eacute;s para trazar paralelismos inevitables con la primera administraci&oacute;n de Donald Trump. No era un paralelismo dif&iacute;cil o descabellado: &ldquo;<em>America First</em>&rdquo; ha sido uno de los esl&oacute;ganes permanentes del trumpismo y <em>America First </em>era el movimiento aislacionista al que pertenec&iacute;a el propio Lindbergh; no en la ficci&oacute;n, sino en la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Lindbergh es tambi&eacute;n uno de los protagonistas de lo que la prensa estadounidense llam&oacute; en su d&iacute;a <em>el caso del siglo</em>: el rapto y asesinato del beb&eacute; de la familia Lindbergh, caso que tuvo consecuencias en la legislaci&oacute;n americana, convirtiendo el secuestro en un crimen federal primero y en una ofensa capital despu&eacute;s, o llegando a prohibir temporalmente el uso de c&aacute;maras en los tribunales ante la locura medi&aacute;tica generada por el crimen contra la familia de un h&eacute;roe a&uacute;n no manchado por su antisemitismo posterior. El asesinato de Charlie Kirk tiene todas las papeletas para convertirse hoy en al menos <em>uno </em>de los casos de nuestro siglo hiperacelerado, capaz de comprimir d&eacute;cadas en meses. No por su motivaci&oacute;n, porque lo que va quedando claro con los d&iacute;as es que se trata, si acaso, de un tributo a la insignificancia, un acto nihilista sin motivo comprensible perpetrado por un asesino que no ten&iacute;a una ideolog&iacute;a particularmente clara o bien definida, m&aacute;s forero y <em>gamer </em>que ultraderechista o izquierdista radicalizado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo describ&iacute;a <a href="https://gardenscenery.net/p/meaninglessness" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su Substack David C. Porter</a>: el asesinato de Kirk es <em>algo que pas&oacute;, </em>como cuando algo se incendia y lo &uacute;nico que importa es lo seca que est&aacute; la hierba y lo fuerte que es el viento; un acto sin prop&oacute;sito, sin s&iacute;mbolo, que s&oacute;lo se propaga, sin claridad. &ldquo;Hay muchas cosas &uacute;ltimamente a las cuales no podemos mirar de frente porque no estamos equipados para ello, poco importa lo duros que seamos; se alimenta tambi&eacute;n de eso, como de la sumisi&oacute;n, y el problema es que este tipo de cosas est&aacute;n hoy en el n&uacute;cleo de todo, y si no las miras es imposible saber qu&eacute; co&ntilde;o est&aacute; pasando. Hay muchos nombres para esto y uno de ellos es el Sinsentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Toda nuestra conversaci&oacute;n p&uacute;blica ha estado copada por el conflicto con el Sinsentido, la b&uacute;squeda fren&eacute;tica de una explicaci&oacute;n, de algo que hiciera encajar el asesinato de Kirk en una narrativa previamente definida, en una historia, un relato coherente. Pero, en tiempos del Sinsentido, ni hay relato ni hay historia: s&oacute;lo queda el acontecimiento fatal. Del acontecimiento fatal, claro, derivan unas consecuencias. Nos acostumbramos a hablar una y otra vez sobre el acontecimiento, de forma neur&oacute;tica, a hacer de comentaristas de los comentaristas, charlar sobre qui&eacute;n dijo qu&eacute; y de qu&eacute; manera, qui&eacute;n ha condenado y qui&eacute;n no ha condenado, qui&eacute;n excusa y qui&eacute;n se solivianta; hablamos del dedo, obviamos la luna.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias? Intentar&eacute; expresarlas de la forma m&aacute;s sucinta posible. Desde el asesinato de Charlie Kirk, su viuda, en un discurso amenazante que recuerda al fervor religioso, ha enunciado, a la vez que tomaba las riendas de su organizaci&oacute;n, Turning Point, que &ldquo;quienes han hecho esto no tienen ni idea de lo que han desatado en este pa&iacute;s y en el mundo, del fuego que hab&eacute;is encendido en esta esposa, cuyo llanto hallar&aacute; un eco en el mundo entero como un grito de guerra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El vicepresidente, J.D. Vance, ha afirmado, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/violencia-politica-trump-no-habla-ataques-democratas-silenciados-e-informes-extrema-derecha-desaparecidos_1_12611255.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contradiciendo todas las estad&iacute;sticas</a>, que &ldquo;la mayor&iacute;a de los lun&aacute;ticos que hay hoy en d&iacute;a en la pol&iacute;tica americana son miembros orgullosos de la extrema izquierda&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-declara-antifa-organizacion-terrorista-anterior-director-fbi-dijo-idea-no-organizacion_1_12611754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump ha designado como organizaci&oacute;n terrorista a &ldquo;Antifa&rdquo;</a>, un &ldquo;desastre enfermo, peligroso, de extrema izquierda&rdquo;, y anunciado la investigaci&oacute;n a todo aquel que financie &ldquo;Antifa&rdquo;. &ldquo;Antifa&rdquo; no existe, no es una organizaci&oacute;n, no hay sedes locales de &ldquo;Antifa&rdquo; a lo largo y ancho del pa&iacute;s, no hay un &ldquo;l&iacute;der&rdquo;. Lo que Trump est&aacute; anunciando es la persecuci&oacute;n oficial de una ideolog&iacute;a: el antifascismo. Y est&aacute; afirmando que el Estado se har&aacute; cargo de esa persecuci&oacute;n: es decir, que el Estado combatir&aacute; el antifascismo; es decir, que el Estado se hace fascista. Lo dijo una vez la l&iacute;der de Hogar Social Madrid: &ldquo;contra el antifascismo, fascismo. Y ya est&aacute;&rdquo;. Cualquiera puede ser detenido.
    </p><p class="article-text">
        Quien les escribe estas l&iacute;neas tambi&eacute;n podr&iacute;a serlo, y no s&oacute;lo por antifascista, aunque dudo de primeras que me concedieran autorizaci&oacute;n alguna para entrar en Estados Unidos ahora mismo. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; solicitando en estos momentos la Heritage Foundation, autora del manual Proyecto 2025, gu&iacute;a para convertir Estados Unidos en un Estado autoritario y que Trump ya ha seguido en sus primeros ocho meses de mandato hasta casi en un 47%? Que el FBI empiece a perseguir lo que ellos llaman &ldquo;Extremismo Violento inspirado en la Ideolog&iacute;a Transg&eacute;nero&rdquo;. Tal cosa tampoco existe. Seg&uacute;n ellos, hasta los tiroteos masivos en las escuelas estar&iacute;an motivados por &ldquo;la ideolog&iacute;a trans&rdquo;. Si ese terrorismo extremista <em>no </em>existe, &iquest;para qu&eacute; servir&iacute;a inventar esa categor&iacute;a? Para perseguir a minor&iacute;as, para abducir a la poblaci&oacute;n, para hacerla desaparecer y secuestrarla, para disciplinarla, para purgar a los malos estadounidenses en nombre de la pureza: no s&oacute;lo ideol&oacute;gica, sino tambi&eacute;n de g&eacute;nero; no s&oacute;lo de g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n racial, como ya han sufrido todos los abducidos por ICE y llevados a El Salvador. Es la conjura contra Am&eacute;rica justificada por el Sinsentido. Y as&iacute; es como, paso a paso, nuestro mayor socio al otro lado del Atl&aacute;ntico va convirti&eacute;ndose en un r&eacute;gimen autoritario que persigue a su poblaci&oacute;n y a sus disidentes pol&iacute;ticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conjura-america_129_12620282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 20:08:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conjura contra América]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,JD Vance,Violencia,Antifascismo,Philip Roth,Partido Republicano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conjura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conjura_129_5950891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c38a7c7-e1e7-4872-9882-677076ef3582_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una imagen de la serie &quot;La conjura contra América&quot;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad es tan fuerte o tan débil como cada uno de sus miembros que se dedican a construir o a destruir</p></div><p class="article-text">
        Tras la victoria de Donald Trump en 2016,&nbsp;<a href="https://es.hboespana.com/series/la-conjura-contra-america/0ec869e7-641a-4070-93be-82d5c939c77f" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La conjura contra Am&eacute;rica</em></a><em>,</em> la novela de Philip Roth, volvi&oacute; a ponerse de moda. El libro imagina desde la perspectiva de un ni&ntilde;o de una familia jud&iacute;a en New Jersey qu&eacute; habr&iacute;a pasado si Charles Lindbergh, el aviador y simpatizante nazi, se hubiera presentado a la Casa Blanca -como valor&oacute; hacer- y hubiera derrotado a Franklin D. Roosevelt en 1940. El estreno de la versi&oacute;n en serie en HBO coincide con otro a&ntilde;o electoral en Estados Unidos, pero tambi&eacute;n, de manera exacta e imprevista, con la explosi&oacute;n de la pandemia. Ver ahora la serie es una experiencia especialmente intensa.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las escenas parecen sacadas de lo que ha sucedido en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os en Estados Unidos, con el <a href="https://www.efe.com/efe/usa/sociedad/supremacistas-blancos-aumentan-campana-de-odio-contra-minorias-segun-informe/50000101-4172538" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de la violencia contra minor&iacute;as</a>&nbsp;(sobre todo contra hispanos, negros y jud&iacute;os) con la complicidad del presidente. Pero la trama suena especialmente familiar en cualquier sitio al ver el despliegue de los mensajes m&aacute;s fan&aacute;ticos entre la oscuridad y la incertidumbre de qu&eacute; pasar&aacute;. La serie cambia un poco el final respecto a la novela para insistir en el mensaje de que la historia no tiene por qu&eacute; desarrollarse de la manera m&aacute;s l&oacute;gica o m&aacute;s benigna: depende de ti, incluso aunque pesen tanto las fuerzas de los corruptos y poderosos mal&eacute;volos.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad es tan fuerte o tan d&eacute;bil como cada uno de sus miembros dedicados a construir o a destruir. Y a veces es m&aacute;s fr&aacute;gil de lo que parece frente a las amenazas para la convivencia
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable seguir pregunt&aacute;ndose c&oacute;mo es posible que un pa&iacute;s tan rico como Estados Unidos, que ha producido tecnolog&iacute;a, libros, peri&oacute;dicos y pol&iacute;ticos tan sofisticados, est&eacute; gobernado por una persona que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Ultima-hora-coronavirus-mundo-Espana-24-abril_13_1000679924_45631.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice ante las c&aacute;maras</a>&nbsp;que habr&iacute;a que probar a inyectar alg&uacute;n tipo de desinfectante en los enfermos de coronavirus (err&oacute;neamente, locamente) mientras su asesora cient&iacute;fica no sabe d&oacute;nde mirar.
    </p><p class="article-text">
        No hay una sola explicaci&oacute;n y nunca la habr&aacute;, pero existe una conexi&oacute;n entre el ascenso de Trump y los grupos muy peque&ntilde;os de personas que empezaron a inventar y difundir bulos en la d&eacute;cada anterior -que el Gobierno iba a invadir Texas o que Barack Obama naci&oacute; en Kenia- y los pol&iacute;ticos que alimentaron estas mentiras para rascar unos votos m&aacute;s. Trump es un tipo famoso que cabalg&oacute; sobre esas locuras con la ayuda de dos supuestos que se cumplen tambi&eacute;n en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a. El primero es que hacer afirmaciones completamente falsas tiene un precio muy bajo porque una mayor&iacute;a suficiente est&aacute; poco informada por falta de tiempo o inter&eacute;s. El segundo, que muchos votantes simplemente apoyar&aacute;n al partido, est&eacute; quien est&eacute; al frente.
    </p><p class="article-text">
        El deterioro de la convivencia se cumple mientras la mayor&iacute;a calla, intimidada, abrumada o desinteresada. Es inc&oacute;modo decirle al vecino que sus insultos y amenazas a un pol&iacute;tico o a una periodista est&aacute;n fuera de lugar y est&aacute;n mezclados con falsedades peligrosas para la salud p&uacute;blica sobre remedios caseros o sobre lo que se puede hacer en espacios p&uacute;blicos. La mayor&iacute;a no va a hacer otra cosa que cerrar la ventana si alguien aprovecha los aplausos a los sanitarios que se est&aacute;n jugando la vida todos los d&iacute;as para gritar insultos al viento. La rutina diaria y los problemas personales pesan a menudo demasiado hasta como para notar qu&eacute; est&aacute; pasando. Y no se trata s&oacute;lo del debate p&uacute;blico sino tambi&eacute;n de ese momento en que las palabras empiezan a tener consecuencias reales contra las personas m&aacute;s desprotegidas. Luchar contra las injusticias cuando no te tocan de lleno es algo que s&oacute;lo hacen unos pocos valientes.
    </p><p class="article-text">
        El camino es muy dif&iacute;cil y m&aacute;s cuando los gestores dan informaci&oacute;n contradictoria, son poco transparentes sobre sus decisiones y est&aacute;n tan asustados como el resto. En el caso de Espa&ntilde;a, adem&aacute;s, el obligado equilibrio con las comunidades aut&oacute;nomas que tienen las competencias pero no quieren la responsabilidad de esta tragedia dificulta a&uacute;n m&aacute;s tener soluciones oficiales.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia retrata a las personas, pero tambi&eacute;n las entra&ntilde;as de un pa&iacute;s, y el retrato no siempre es bonito: el estado de su sanidad p&uacute;blica, su capacidad industrial, su nivel de educaci&oacute;n y su esp&iacute;ritu de convivencia en los tiempos m&aacute;s dif&iacute;ciles. Es una prueba en muchos m&aacute;s sentidos de los que probablemente logramos entender. Si algo nos dice <em>La conjura contra Am&eacute;rica</em> es que el futuro no est&aacute; escrito. Parece una obviedad, pero dar por hecho que s&iacute; est&aacute; escrito nos puede salir muy caro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conjura_129_5950891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2020 20:03:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conjura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Philip Roth,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho intentos fallidos: la literatura de Philip Roth en el cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/intentos-fallidos-literatura-philip-roth_1_2103982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee771146-30f7-4f24-9a9c-e1b2d6d22874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocho intentos fallidos: la literatura de Philip Roth en el cine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prosa del escritor recientemente fallecido fue llevada en numerosas ocasiones a la gran pantalla, pero ninguna estuvo a la altura</p></div><p class="article-text">
        En el cuarto episodio de la temporada con la que dijimos adi&oacute;s a <em>Mad Men</em>, una de las series m&aacute;s influyentes del siglo XXI, el eterno Don Draper interpretado por Jon Hamm se recostaba en su sof&aacute; para leer <em>El lamento de Portnoy</em> de Philip Roth. Sabido es que en aquella serie no hab&iacute;a absolutamente nada casual y que cualquier elemento de puesta en escena o min&uacute;sculo atrezzo ten&iacute;a un alcance simb&oacute;lico. Esta lectura tambi&eacute;n: era el reflejo freudiano de un personaje  buscando consuelo de su situaci&oacute;n profesional y sentimental en la historia de un obseso sexual.
    </p><p class="article-text">
        Se trata solo de un peque&ntilde;o ejemplo pues la influencia de Philip Roth en la ficci&oacute;n audiovisual es extens&iacute;sima y dif&iacute;cilmente rastreable, en tanto que su literatura lo ha sido para la psique norteamericana. Son muchos los creadores en los que Roth plant&oacute; una semilla que llega hasta nuestros d&iacute;as. El &uacute;ltimo en sumarse a reivindicar su herencia fue David Simon: el creador de <em>The Wire</em> <a href="http://www.eldiario.es/vertele/noticias/America-Philip-Roth-David-Simon_0_1977102288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confirmaba en enero</a> estar preparando una mini serie de seis episodios basada en <em>La conjura contra Am&eacute;rica</em>, novela en la que Roth narraba la historia de su familia a la par que analizaba la huella de las pol&iacute;ticas antisemitas de Charles Lindbergh en su camino hacia la Casa Blanca en 1940.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez sea Simon la primera persona en romper <a href="https://www.theguardian.com/film/2016/nov/07/ewan-mcgregor-philip-roth-american-pastoral-film" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la maldici&oacute;n que pesa sobre la obra de Roth en el audiovisual</a>. El cine tambi&eacute;n se ha asomado en m&uacute;ltiples ocasiones a la literatura del ganador del Pulitzer y eterno candidato al Nobel, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/aclamado-escritor-estadounidense-Philip-Roth_0_774472581.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que fallec&iacute;a este mi&eacute;rcoles 22 de marzo</a>. Pero casi nunca lo ha hecho con buen atino. Philip Roth parece haberse ido dejando una estela de autor cuya habilidad literaria respiraba un aliento inadaptable.
    </p><h3 class="article-text">Battle of Blood Island</h3><p class="article-text">
        <em>Battle of Blood Island</em><span id="2725280_1527097468642"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2725280_1527097468642" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9349/2725280/643/362/0/0/0/100/1/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" width="643" height="362" frameborder="0"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        En 1960, un realizador pr&aacute;cticamente desconocido llamado Joel Rapp estren&oacute; una pel&iacute;cula b&eacute;lica de bajo presupuesto que pasar&iacute;a a la historia como la primera adaptaci&oacute;n de un texto de Philip Roth. Se trataba de un relato corto in&eacute;dito llamado <em>Expect the Vandals</em> que narraba la historia de dos soldados estadounidenses condenados a entenderse tras convertirse en los &uacute;nicos supervivientes de su escuadr&oacute;n, arrasado en una isla japonesa en plena Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Aquella primera aproximaci&oacute;n entre la obra del futuro Pulitzer y el s&eacute;ptimo arte, result&oacute; ser una pel&iacute;cula de aire propagand&iacute;stico sin ambages en su discurso sobre la necesidad de limar asperezas para hacer frente a un enemigo com&uacute;n. Filmgroup la estren&oacute; como parte de un programa de doble sesi&oacute;n junto con otra pel&iacute;cula b&eacute;lica de bajo fuste llamada <em>Ski Troop Attack</em>, dirigida por Roger Corman &ndash;el m&iacute;tico productor y director estadounidense de serie b-. Corman, de hecho, aparec&iacute;a en un peque&ntilde;o papel la pel&iacute;cula basada en la historia de Roth.
    </p><h3 class="article-text">Complicidad sexual</h3><p class="article-text">
        <em>Complicidad sexual</em><span id="2725282_1527097527481"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2725282_1527097527481" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9349/2725282/643/362/0/0/0/100/1/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" width="643" height="362" frameborder="0"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Adaptaci&oacute;n de la novela corta <em>Goodbye, Columbus</em>, y primer libro del autor publicado en 1960 que le vali&oacute; el National Book Award, am&eacute;n de cierta controversia entre la comunidad jud&iacute;a. Narraba la historia de Neil Klugman, un joven de clase obrera que trabaja en una biblioteca p&uacute;blica y viv&iacute;a con su t&iacute;a. Un d&iacute;a conoc&iacute;a a Brenda Patimkin, una joven de adinerada familia jud&iacute;a por la que sentir&iacute;a una fuerte atracci&oacute;n. Juntos mantendr&iacute;an una relaci&oacute;n lastrada por el clasismo y la limitada libertad sexual de su entorno.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, una comedia dram&aacute;tica sin demasiadas aspiraciones, abandonaba la s&aacute;tira de la primera persona utilizada por Roth, para narrar un desencuentro amoroso que conectase con el p&uacute;blico adolescente. Cierto es que exist&iacute;a una voluntad de limar, cuando no desestimar, la &aacute;cida visi&oacute;n del texto sobre la juventud jud&iacute;a norteamericana y sus contradicciones, pues trasladaba su acci&oacute;n al Bronx y reduc&iacute;a las asperezas entre sus protagonistas a una diferencia de clase. Aunque Roth rehu&iacute;a de ella, esta pel&iacute;cula dirigida por Larry Peerce estuvo nominada al Oscar a Mejor gui&oacute;n adaptado, y ser&iacute;a el debut de Ali McGraw, que poco despu&eacute;s saltar&iacute;a a la fama como la Jenny de <em>Love Story</em>.
    </p><h3 class="article-text">Portnoy&rsquo;s Complaint</h3><p class="article-text">
        <em>Portnoy&rsquo;s Complaint</em><span id="2725283_1527097601447"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Adaptaci&oacute;n de la novela hom&oacute;nima, <em>El lamento de Portnoy</em> -esa novela que le daba por leer a Don Draper-, nos mete de lleno en los recuerdos de Alexander Portnoy durante sus visitas al psicoanalista. En ellas, el protagonista desvelaba con total sinceridad sus filias sexuales, problemas con el g&eacute;nero femenino, la cara oculta de su propia masculinidad y c&oacute;mo todo ello estaba influenciado por la tradici&oacute;n y psicolog&iacute;a jud&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El propio Roth renegaba de las pel&iacute;culas hasta ahora mencionadas por menospreciar su narrativa afilada en pos de un acercamiento al gran p&uacute;blico. Esta no es la excepci&oacute;n. &ldquo;Los mon&oacute;logos de los antih&eacute;roes narcisistas de Roth se preocupan por el desorden del deseo sexual masculino, la competitividad intelectual, el envejecimiento del cuerpo y la reflexi&oacute;n sobre la figura del autor. Y ninguno de estos constituye el material dram&aacute;tico habitual de sus pel&iacute;culas en Hollywood&rdquo;, dec&iacute;a el cr&iacute;tico Akiva Gottlieb <a href="http://www.latimes.com/entertainment/movies/la-ca-mn-philip-roth-movies-20160719-snap-story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un interesante art&iacute;culo en Los Angeles Times</a>. Mucho menos esta comedia, que quiso emular a pel&iacute;culas como <em>Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevi&oacute; a preguntar</em> de Woody Allen o <em>&iquest;Qu&eacute; me pasa doctor?</em> de Peter Bogdanovich, sin conseguirlo.
    </p><h3 class="article-text">La mancha humana</h3><p class="article-text">
        <em>La mancha humana</em><span id="2725284_1527097688387"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>La mancha humana</em> es la tercera parte de la llamada <em>Trilog&iacute;a estadounidense.</em> Contaba la historia de Coleman Silk, un profesor universitario que se enamoraba de Faunia, una mujer maltratada por su ex marido. Cuando el ex en cuesti&oacute;n reaparec&iacute;a, el alcance del tri&aacute;ngulo de relaciones empezaba a explorar la psique norteamericana en torno las heridas de Vietnam, el prejuicio racial y el trauma no superado.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&eacute;cadas despu&eacute;s de la desastrosa adaptaci&oacute;n de <em>El lamento de Portnoy</em>, el s&eacute;ptimo arte se volvi&oacute; a asomar a la literatura de Philip Roth de la mano de Robert Benton &ndash;el director de <em>Kramer contra Kramer-</em>, en una pel&iacute;cula protagonizada por Anthony Hopkins, Nicole Kidman y Ed Harris. Sin embargo, lo que era una reflexi&oacute;n pol&iacute;tica sobre el papel, se convert&iacute;a en un thriller de celos y traiciones en pantalla. Am&eacute;n de dejar de lado su lectura racial: Coleman Silk era un hombre negro, grande y ex boxeador de ascendencia jud&iacute;a, que un poco de <em>whitewashing</em> convirti&oacute; en Anthony Hopkins. Alguien que obviamente, no parece no cuadrar con la descripci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Elegy</h3><p class="article-text">
        <em>Elegy</em><span id="2725286_1527097737329"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Basada en la novela<em> El animal moribundo</em>, que recuperaba al personaje de David Kepesh 25 a&ntilde;os despu&eacute;s su &uacute;ltima aparici&oacute;n, narraba el romance entre un sexagenario cr&iacute;tico televisivo y una cubana hija de un matrimonio de ricos exiliados cubanos. Hab&iacute;amos conocido a Kepesh en 1972 con <em>El pecho</em>, un homenaje alucinado a Kafka que convert&iacute;a al protagonista en un seno femenino de 70 kilos, y volvimos a encontrarnos con &eacute;l en <em>El profesor del deseo</em>, una novela que ya exploraba las filias sexuales que seguir&iacute;a explotando en esta historia.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, la encargada de adaptar la obra de Roth era Isabel Coixet, que consegu&iacute;a traducir h&aacute;bilmente en im&aacute;genes ciertas reflexiones de <em>El animal moribundo</em> en torno al sexo en la vejez y la intelectualizaci&oacute;n de lo carnal. Sin embargo, se embarraba en un desarrollo lastrado por su omisi&oacute;n del trasfondo de todos sus personajes. Aquello hac&iacute;a que la qu&iacute;mica entre Pen&eacute;lope Cruz y Ben Kingsley brillase por su ausencia, y que los problemas de este &uacute;ltimo con Peter Sarsgaard &ndash;su hijo en la ficci&oacute;n-, resultasen del todo incomprensibles. Otra prueba de que la narrativa trufada de digresiones sobre el car&aacute;cter y la psicolog&iacute;a social de Philip Roth sigue sin haber encontrado nadie que las encarne.
    </p><h3 class="article-text">La sombra del actor</h3><p class="article-text">
        <em>La sombra del actor</em><span id="2725287_1527097797651"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo volvi&oacute; a intentarlo Al Pacino interpretando a Simon Axler en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sombra-actor-pesadilla-universal_0_380412203.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La sombra del actor,</a> adaptaci&oacute;n de <em>La humillaci&oacute;n</em> de Philip Roth que narra la depresi&oacute;n de un consagrado actor al perder su capacidad de actuar, y c&oacute;mo empieza a superarla gracias a su relaci&oacute;n con una joven lesbiana interpretada por Greta Gerwig. Una pel&iacute;cula absolutamente irregular que consegu&iacute;a captar la atm&oacute;sfera decadente de Roth e incluso convertir a Pacino en un trasunto del autor, pero reduc&iacute;a todo aquello en una broma intrascendente.
    </p><p class="article-text">
        Tras las c&aacute;maras estaba Barry Levinson, el responsable de t&iacute;tolos como <em>Good Morning Vietnam</em>, <em>Rain Man</em> o <em>Sleepers</em> cuyo cine no ha sido capaz de remontar el siglo XXI a pesar de haber estrenado nada menos que diez largometrajes durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Su &uacute;ltimo trabajo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/historia-Paterno-menores-violados-nadie_0_760125134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paterno</a>, volv&iacute;a a unirle con Al Pacino.
    </p><h3 class="article-text">Indignaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <em>Indignaci&oacute;n</em><span id="2725291_1527097891031"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Adaptaci&oacute;n de la novela hom&oacute;nima de Roth ambientada en el Ohio de los cincuenta con la guerra de Corea como trasfondo. Narra el viaje emocional de Marcus Messner, un joven jud&iacute;o que ha llegado a la universidad gracias al esfuerzo de su padre, un carnicero de barrio obrero obsesionado con los peligros del mundo. Una vez emprenda el curso, empezar&aacute; a tener que lidiar con el antisemitismo y la falta de obortunidades de su entorno.
    </p><p class="article-text">
        La culpa, en esta ocasi&oacute;n, parece recaer en James Schamus, autor de muchos de los guiones de las pel&iacute;culas de Ang Lee que debutaba tras las c&aacute;maras adaptando una aparentemente sencilla novela. Sin embargo, seg&uacute;n Leo Robson &ldquo;la pel&iacute;cula se desarrolla como sucesi&oacute;n de di&aacute;logos tensos y socarronamente c&oacute;micos&rdquo;. <a href="https://www.newyorker.com/culture/culture-desk/philip-roth-versus-the-movies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Para el periodista del The New Yorker</a>: &ldquo;Schamus abandona la propuesta central de la novela: Marcus cuenta su historia a partir de una neblina de morfina que confunde con <em>el m&aacute;s all&aacute;</em>, y eso dota a sus experiencias de cierta reflexi&oacute;n en torno al funcionamiento del destino&rdquo;. Algo que sustituyendo por una excesivamente presente <em>voz en off</em>, convirt&iacute;a la pel&iacute;cula en una propuesta mucho m&aacute;s vacua que su precedente literario.
    </p><h3 class="article-text">Pastoral Americana</h3><p class="article-text">
        <em>Pastoral Americana</em><span id="2725293_1527098012640"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        La &uacute;ltima de las adaptaciones al cine de las novela del gran autor norteamericano supon&iacute;a el debut tras las c&aacute;maras del siempre correcto Ewan McGregor. Pero la responsabilidad era demasiado grande: Pastoral Americana era la primera novela de la llamada <em>Trilog&iacute;a estadounidense</em>, tambi&eacute;n la que le vali&oacute; el Pulitzer y una novela de culto que mucho consideran como el mejor retrato de la decadencia de los valores nacionales norteamericanos antes del 11-S.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que era un brutal retrato social de los Estados Unidos de los setenta y sus problemas econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y raciales, se convirti&oacute; en un confuso drama familiar a medio gas. Bien es cierto que McGregor supo captar la lectura entre l&iacute;neas sobre la destrucci&oacute;n de la idea de<em> self-made man</em>, pero no consigui&oacute; crear una pel&iacute;cula que acariciase siquiera el alcance de una de las m&aacute;s celebradas novelas de Roth.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Miró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/intentos-fallidos-literatura-philip-roth_1_2103982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 May 2018 19:11:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ocho intentos fallidos: la literatura de Philip Roth en el cine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Philip Roth]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo de las letras despide al "gran maestro" Philip Roth]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/luto-sociales-medios-philip-roth_1_2108199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f987d15-b79a-4d58-88fb-220641932b85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018, galardón que el escritor recibió en 2012, le ensalza como ejemplo de escritor comprometido con su tiempo y su sociedad</p><p class="subtitle">Roth se suma a la lista de grandes autores como Virginia Woolf o Julio Cortázar que no han recibido el Nobel. Sus seguidores aprovechan la tesitura para reivindicarle</p></div><p class="article-text">
        La muerte del escritor estadounidense Philip Roth ha conmocionado a sus lectores, pero no han sido los &uacute;nicos. El mundo de la literatura ha querido aportar sus elogios hacia el autor reivindicando su obra y su controvertida figura. 
    </p><p class="article-text">
        La noticia ha te&ntilde;ido de luto la reuni&oacute;n del jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018. El autor cubano Leonardo Padura, que obtuvo el premio en 2012, ha calificado al novelista de &ldquo;gran maestro como escritor y persona&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El padre del detective Mario Conde ha incidido adem&aacute;s en la &ldquo;incre&iacute;ble valent&iacute;a&rdquo; mostrada por el autor de <em>Pastoral Americana</em>, con la que gan&oacute; el Pulitzer, cuando decidi&oacute; jubilarse hace dos a&ntilde;os. Admira su decisi&oacute;n y seguir&aacute; su ejemplo si llegara a sentir lo mismo que Roth, que dej&oacute; la escritura al considerar que ya hab&iacute;a dicho todo lo que ten&iacute;a que decir y que no lo podr&iacute;a hacer mejor. 
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de enero, <a href="https://www.nytimes.com/2018/01/16/books/review/philip-roth-interview.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times public&oacute; la &uacute;ltima entrevista </a>concedida por el novelista, en la que reconoci&oacute; no haberse arrepentido de su elecci&oacute;n. Tambi&eacute;n dio su opini&oacute;n sobre temas como el <em>#MeToo</em> o Donald Trump. Describi&oacute; al actual presidente estadounidense como &ldquo;un fraude masivo&rdquo; y respondi&oacute; ante la pregunta sobre c&oacute;mo hab&iacute;a recibido las recientes y numerosas acusaciones de abusos sexuales teniendo en cuenta que el deseo sexual masculino en todas sus manifestaciones hab&iacute;a sido un tema recurrente de su obra. Reconoci&oacute; no haberse sorprendido por las noticias al respecto, ni si quiera las m&aacute;s extremas.
    </p><p class="article-text">
        R&aacute;pidamente su nombre se ha convertido en Trending Topic. Su bi&oacute;grafo Blake Bailey ha sido uno de los primeros en compartir su conmoci&oacute;n e informar de que Roth hab&iacute;a fallecido rodeado de sus amigos. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/999127578383409152?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Pronto se le ha incluido en la lista de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/Diez-Philip-Roth-Nobel-Literatura_0_774472644.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los grandes de la literatura que no consiguieron el Nobel</a>, acompa&ntilde;ando a Virginia Woolf, Marcel Proust, Frank Kafka, Jos&eacute; Luis Borges, Juan Rulfo, Julio Cortaza o Joseph Conrad. S&iacute; recibi&oacute; el Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias en 2012, pero<a href="https://www.eldiario.es/cultura/Roth-Principe-Asturias-EEUU-Espana_0_774473008.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una operaci&oacute;n de espalda le impidi&oacute; acudir</a> a la cita. Para la directora de la Fundaci&oacute;n que entrega el galard&oacute;n, Teresa Sanjurjo, la muerte de Roth implica la p&eacute;rdida de &ldquo;uno de los grandes del siglo XX&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El profesor y cr&iacute;tico literario Fernando Rodr&iacute;guez Lafuente, que fue otro de los miembros del jurado que le distingui&oacute; en 2012, incluye al autor como miembro de la trilog&iacute;a de los grandes narradores de la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos junto a Auster y Don de Lillo. Igualmente, ha recordado que pese a ser un jurado &ldquo;muy complejo y abierto&rdquo; en el que &ldquo;nunca&rdquo; hay unanimidad, en el caso de Roth s&iacute; hubo una mayor&iacute;a notable a su favor. 
    </p><p class="article-text">
        Entre quienes tomaron la decisi&oacute;n, el periodista Sergio Vila - Sanju&aacute;n ha querido elogiar la forma en que el novelista combin&oacute; la reflexi&oacute;n existencialista propia de su generaci&oacute;n sobre el ser humano y sus problemas, con el retrato social y pol&iacute;tico de la Am&eacute;rica de su tiempo en la obra que premiaron: <em>La mancha humana. </em>Describe el libro como &ldquo;muy sint&eacute;tico. Escrib&iacute;a corto y se agradece&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Varios medios han recuperado contenidos sobre el autor, como la <a href="https://www.esquire.com/news-politics/a8604/philip-roth-interview-1010/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista Esquire</a>, con una entrevista realizada en 2010 en la que profundizaron sobre la infancia del autor en su Newmark natal. Del mismo modo, <a href="https://www.washingtonpost.com/local/obituaries/philip-roth-seminal-author-of-comical-and-simmering-discontents-dies-at-85/2018/05/22/fa5bb262-5e38-11e8-a4a4-c070ef53f315_story.html?noredirect=on&amp;utm_term=.78b465e809e6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Washington Post</a>, <a href="https://www.nytimes.com/2018/05/22/obituaries/philip-roth-dead.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Time</a>s o <a href="https://www.theguardian.com/books/2018/may/23/philip-roth-portnoys-complaint-and-american-pastoral-author-dies-aged-85?CMP=share_btn_tw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a> han repasado su prol&iacute;fica y controvertida trayectoria. En el &uacute;ltimo han incluido <a href="https://www.theguardian.com/books/2018/may/23/philip-roth-remembered-authors-friends?CMP=twt_gu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los tributos de los escritores</a> Hermione Lee, Jay Parini y Matt High para reivindicar su figura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Su carrera literaria ha sido tan influyente que incluso existe una revista semestral <a href="http://muse.jhu.edu/issue/36926" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llamada Philip Roth Studies</a> en la que, desde 2005, publican vol&uacute;menes en colaboraci&oacute;n con la Purdue University Press, analizando la obra y el legado cultural de Philip Roth. A la espera de la entrega correspondiente a esta primavera, en su &uacute;ltima incluyeron art&iacute;culos analizando, entre otros aspectos de su trabajo, la adaptaci&oacute;n al cine llevada a cabo por Isabel Coixet de <em>El animal moribundo</em> a con el t&iacute;tulo <em>Elegy</em>.
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Philip Roth ha sido uno de los temas m&aacute;s comentados del d&iacute;a en redes sociales. Muchos seguidores se han sumado al adi&oacute;s del aclamado autor recordando alguna de sus citas m&aacute;s celebres, rindiendo as&iacute; sus propios homenajes. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/999251140922544128?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/999251031895748608?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/999196026866159617?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/999215620427341824?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/luto-sociales-medios-philip-roth_1_2108199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 May 2018 12:24:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo de las letras despide al "gran maestro" Philip Roth]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Philip Roth]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El universo de Ewan McGregor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/universo-ewan-mcgregor_1_3337653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f78e646-d928-494e-be8a-bad1f21d04b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma de la cinta que dirige y protagoniza el actor escocés Ewan McGregor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director y actor interpreta a un hombre humilde, bondadoso, luchador y de vida próspera cuya hija es acusada de asesinato; es una historia sobre cómo la paternidad y la problemática social posterior a la II Guerra Mundial afectan a la vida familiar</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>American pastoral </em>(2016)
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Ewan McGregor
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: John Romano (Novela: Philip Roth)
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Ewan McGregor, Jennifer Connelly, Dakota Fanning, Peter Riegert, Rupert Evans, Uzo Aduba.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre de familia al que la vida le ha sonre&iacute;do intenta, con su mujer, llevar una vida pac&iacute;fica sin renunciar a sus propios valores ni a sus seres queridos. Esta es la idea del primer largometraje dirigido por el mundialmente conocido actor escoc&eacute;s Ewan McGregor. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, el protagonista de <em>Trainspotting</em> (Danny Boyle, 1996) ha elegido adaptar la novela <em>American pastoral</em>, publicada por Philip Roth en los &uacute;ltimos noventa; un lamento por el sudor vertido a lo largo de los a&ntilde;os y los conflictos morales de los que parte su deriva vital. La adaptaci&oacute;n aprueba sin problema. Se trata, adem&aacute;s, de un episodio interesante, presentado con una narrativa lo suficientemente amena como para que nos sintamos c&oacute;modos frente a la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Tres son los nombres a resaltar en este proyecto. El primero, el de esa bendici&oacute;n de actrices que han resultado ser las hermanas Fanning; Dakota, en este caso. No hay personaje dentro de su espectro de edad que no pueda hacer de forma completamente resaltable. Gran aportaci&oacute;n la suya, como se espera de un personaje como el suyo, obviamente.
    </p><p class="article-text">
        Todo un acierto el de la elecci&oacute;n de este reparto. Pese a ser una pel&iacute;cula de protagonista masculino, la mayor&iacute;a de los personajes importantes y resaltables de <em>American pastoral </em>son interpretados por mujeres. Infalibles int&eacute;rpretes como Jennifer Connelly (<em>R&eacute;quiem por un sue&ntilde;o</em>, <em> Dentro del laberinto</em>) vuelven una vez m&aacute;s a demostrar que hay actores y actrices que, a diferencia de tanto fen&oacute;meno adolescente o de <em>marketing</em>, siguen maravillando cada vez que ejecutan un papel.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el tercer y gran punto fuerte de esta producci&oacute;n es su protagonista y director. McGregor sabe lo violenta que podr&iacute;a verse su irrupci&oacute;n en la direcci&oacute;n desde las cunas m&aacute;s conservadoras de la industria hollywoodiense y no se esconde: desde el minuto uno se presenta, con una narrativa que parece recordarnos intencionadamente al yonqui de <em>Trainspotting</em> y al enamorado de <em>Big Fish</em>. Al hijo luchador de <em>Beginners </em>y al m&uacute;sico del sitar de <em>Moulin Rouge</em>.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; se desarrolla una trama pol&iacute;tica y social te&ntilde;ida de drama y <em>thriller</em> en la que valoramos que el contenido prime sobre una forma de funci&oacute;n clara: la de ser objeto de un primer nivel de simbolismo, como si se tratase del escenario por el que se despliega la obra.
    </p><p class="article-text">
        A este debut, que nos deja bastante buen sabor de boca, solo le podemos objetar la excesiva inocencia que en ocasiones sufren los personajes. Ya sea por un deseo de no querer empatizar con la postura enfrentada o por una simple construcci&oacute;n del personaje tirando de cierto componente descaradamente iluso, lo cierto es que chirr&iacute;an ciertos di&aacute;logos carentes de argumentos consistentes y coherentes con el desarrollo de los acontecimientos y las realidades que envuelven a todas las piezas de este tablero.
    </p><p class="article-text">
        Recomendable para una buena sesi&oacute;n de cine, <em>American pastoral</em> es una cinta sin pretensiones, de pensamiento avanzado a los hechos contados. Interesante y educativa, tanto en valores como en el tratamiento de conflictos morales y sociales, McGregor lo habr&iacute;a tenido muy dif&iacute;cil para tener una mejor carta de presentaci&oacute;n como realizador.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/universo-ewan-mcgregor_1_3337653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2017 10:02:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Philip Roth,Fer D. Padilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos son los sospechosos habituales del Nobel de Literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sospechosos-habituales-nobel-literatura_1_3794284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82d31dfc-7d0c-4ffe-b6ca-7cfd9fe0dda6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ursula K. Le Guin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son favoritos entre el público e ignorados (de momento) por la Academia sueca: ¿qué se tuerce en la candidatura de estos 14 eternos de la literatura?</p></div><h3 class="article-text">Haruki Murakami</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> El Leonardo DiCaprio del Nobel de Literatura naci&oacute; en Jap&oacute;n en 1949. Sus detractores le acusan de caer en tal espiral de repetici&oacute;n que <a href="http://2.bp.blogspot.com/-Y5NKtANsmdo/T8ks0LHXRRI/AAAAAAAABHw/UQdVFAqPIBc/s1600/murakami-blog.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se podr&iacute;a jugar al bingo</a> con sus muletillas y cantar casi siempre el cart&oacute;n. Pero los que pujan por su nombre destacan la facilidad de empastar los elementos on&iacute;ricos de la cultura nipona con puro pop occidental. Adem&aacute;s, como buen traductor de obras de Scott Fitzgerald o Raymond Carver, Murakami se cuida de que su prosa sea sencilla y f&aacute;cil de digerir en otros idiomas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Parece que este a&ntilde;o, seg&uacute;n las apuestas de Ladbrokes (se pagan 4 a 1), podr&iacute;a abandonar por fin su reservado en el banquillo. Pero su presencia constante en la estanter&iacute;a de<em> best-sellers</em> ha prevalecido sobre su calidad literaria como una mala etiqueta. Y su &uacute;ltima faceta reconocida de <em>runner</em> (con el libro <em>De qu&eacute; hablo cuando hablo de correr</em>) no le ha ayudado demasiado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em>Kafka en la orilla</em>, <em>After Dark</em> y <em>Al sur de la frontera, al oeste del sol</em>, para disfrutar del Murakami m&aacute;s realista. 
    </p><h3 class="article-text">Ngugi Wa Thiong'o</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> Seis a&ntilde;os consecutivos lleva sonando el nombre del keniata (1938) junto al de Murakami en las apuestas. Su compromiso con el activismo pol&iacute;tico le cost&oacute; la c&aacute;rcel en la d&eacute;cada de los 70, treinta a&ntilde;os de exilio y tres intentos de asesinato. Desde entonces, ha tratado los derechos humanos tanto en las novelas de ficci&oacute;n como en sus numerosos ensayos. Tambi&eacute;n fue el primer escritor de &Aacute;frica Oriental que public&oacute; un libro en ingles, lo que le abri&oacute; el mercado anglosaj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> 2013 parec&iacute;a el a&ntilde;o de la victoria, pero Alice Munro se impuso. A la Academia sueca se le acumulaban las cuentas pendientes y &Aacute;frica tuvo que esperar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em>El brujo del cuervo </em>o<em> El diablo de la cruz </em>por ser de los pocos traducidos al castellano. Tambi&eacute;n <em>Weep not child: upper level, </em>reservado para biling&uuml;es. 
    </p><h3 class="article-text">Joyce Carol Oates</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es? </strong>
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        Truman Capote la odiaba y el machista confeso Norman Mailer la reconoci&oacute; como una igual en el uso de la violencia. Esta neoyorquina nacida en 1938 no ha pasado desapercibida entre los grandes de la literatura y sus novelas descarnadas se han convertido en un g&eacute;nero g&oacute;tico en s&iacute; mismo. Con casi 80 a&ntilde;os, sigue ense&ntilde;ando en la Universidad de Princeton.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Oates lleva m&aacute;s de cien t&iacute;tulos a sus espaldas y cuesta establecer un veredicto ecu&aacute;nime para toda su obra. Adem&aacute;s, no lleva bien que le cuestionen su inclinaci&oacute;n por la violencia: &ldquo;la pregunta es insultante, ignorante y sexista&rdquo;. No sabemos c&oacute;mo sentar&aacute; eso entre un tribunal tirando a conservador, pero lo podemos imaginar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Mam&aacute;, La hija del sepulturero </em>y <em>Blonde</em>, la fara&oacute;nica biograf&iacute;a de Marilyn Monroe.
    </p><h3 class="article-text">Philip Roth</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es? </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tambi&eacute;n llamado el mejor autor norteamericano vivo, Roth despeg&oacute; como el benjam&iacute;n de la gran generaci&oacute;n de escritores jud&iacute;os junto con Saul Bellow, Bernard Malamud y Norman Mailer. Ha recibido todos los premios posibles salvo este. Dicen que cada a&ntilde;o viaja a Nueva York a sentarse en la oficina de su agente y esperar la famosa llamada media hora antes de la nominaci&oacute;n. Tanto ans&iacute;a el galard&oacute;n sueco, que en 2012 dijo todo cabreado que dejaba de escribir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> &Eacute;l dice que se lo dar&iacute;an si<em> El lamento de Portnoy</em> se llamara<em> El orgasmo bajo el capitalismo rapaz</em>. Otros dicen que no lo ha conseguido por cascarrabias y mis&oacute;gino. Podr&iacute;a ser que la academia tenga algo contra los autores blancos estadounidenses. El &uacute;ltimo americano en ganar el premio fue Isaac Bashevis Singer en 1978 y tampoco lo han conseguido favoritos como Cormac McCarthy, Don DeLillo, Thomas Pynchon o Richard Ford.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> La misma d&eacute;cada, dos Roths muy diferentes. <em>El lamento de Portnoy</em>, seg&uacute;n el New Yorker &ldquo;una de las novelas m&aacute;s guarras jam&aacute;s publicadas&rdquo;, es el euf&oacute;rico mon&oacute;logo que un joven jud&iacute;o calenturiento destapa sobre su psicoanalista, incluyendo un encuentro con un grande y purp&uacute;reo pedazo de h&iacute;gado que caus&oacute; furor entre los j&oacute;venes muchachos, horror entre las feministas y los jud&iacute;os ortodoxos y esc&aacute;ndalo general en plena revoluci&oacute;n sexual. En <em>Pastoral americana</em>, la vida del pluscuamperfecto Seymour &ldquo;El sueco&rdquo; Levov, estrella del atletismo y exitoso hombre de negocios, se tuerce cuando su hija Merry planta una bomba en una oficina postal.
    </p><h3 class="article-text">Ismail Kadar&eacute;</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es? </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Trabaj&oacute; como periodista en Albania despu&eacute;s de su ruptura con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Como &ldquo;el escritor es el enemigo natural de una dictadura&rdquo;, pidi&oacute; asilo en Francia hasta que regres&oacute; para informar sobre el conflicto de Kosovo en los 90. Sus novelas de convirtieron de inmediato en un retrato de la vieja Yugoslavia y de la opresi&oacute;n comunista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado? </strong>Kadar&eacute; form&oacute; parte de las instituciones comunistas, fue diputado y disfrut&oacute; de cierta protecci&oacute;n del dictador Enver Hoxha. Aunque sus novelas no rinden pleites&iacute;a a nadie, hay quien asegura que esas amistades peligrosas le convierten en el eterno favorito de los Nobel. Tambi&eacute;n influye que la tem&aacute;tica de su obra camina de la mano de ganadores recientes como Aleksijevitj, Modiano y Herta Mueller.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>El general del ej&eacute;rcito muerto</em>, <em>El palacio de los sue&ntilde;os</em> y <em>Abril Quebrado</em>.
    </p><h3 class="article-text">Margaret Atwood </h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Principalmente novelista, la gran dama de las letras canadienese escribe tambi&eacute;n ensayo, relato y poes&iacute;a. Adorada por millones de personas, Atwood adem&aacute;s es feminista, activista por los derechos humanos, milita en el Partido Verde Canadiense y don&oacute; su Man Booker prize a causas medioambientales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Su &uacute;nica rival canadiense, Alice Munro, le quit&oacute; el Nobel en 2013. Adem&aacute;s juguetea con la ciencia ficci&oacute;n y es demasiado popular, demasiado le&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> Su distop&iacute;a feminista<em> El cuento de la criada</em> gan&oacute; el Arthur C. Clarke Award y el Governor General's Award en 1985. <em>La novia ladrona</em> es una intriga de tres amigas que confabulan contra la hechicera Zenia, su mejor personaje hasta la fecha.
    </p><h3 class="article-text">Javier Mar&iacute;as</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Empez&oacute; detr&aacute;s de Juan Goytisolo y por un momento pareci&oacute; que se le adelantaba Enrique Vila-Matas. Con su prosa reflexiva, ambiente acad&eacute;mico y m&aacute;s ir&oacute;nico que humor&iacute;stico, se podr&iacute;a decir que Mar&iacute;as es el t&iacute;pico escritor de Nobel. Amante de las muertes y las paradojas, es favorito de grandes como J. M. Coetzee o -aseguran- W. G. Sebald y traductor de otros tantos: John Ashbery, W. H. Auden, Joseph Brodsky, Seamus Heaney, Frank O&rsquo;Hara y Wallace Stevens a Anthony Burgess, Raymond Carver, Thomas Hardy, J. D. Salinger, Robert Louis Stevenson y John Updike. Los malandrines dicen que su mejor otra es el <em>Tristram Shandy</em> de Laurence Sterne.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Porque hay 11 nobeles escribiendo en espa&ntilde;ol y 6 de ellos son espa&ntilde;oles, una injusticia hist&oacute;rica teniendo en cuenta el estado de ebullici&oacute;n en el que se encuentran las letras latinoamericanas desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Un coraz&oacute;n tan blanco</em> es una reflexi&oacute;n sobre el matrimonio que empieza con una joven que volvi&oacute; de su luna de miel y &ldquo;se puso frente al espejo, se abri&oacute; la blusa, se quit&oacute; el sost&eacute;n y se busc&oacute; el coraz&oacute;n con la punta de la pistola.&rdquo; <em>Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute;</em>, sobre un<em> affaire</em> frustrado que deviene en misterio, muerte y obsesi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Thomas Pynchon</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> El mejor escritor norteamericano de su generaci&oacute;n, por encima de contempor&aacute;neos como Don DeLillo, y de imitadores como David Foster Wallace o Neil Stephenson. Su ambici&oacute;n estratosf&eacute;rica y su incendiaria mezcla de pasi&oacute;n cient&iacute;fica, revisi&oacute;n hist&oacute;rica, vitalidad desbordante y traviesa preferencia por las situaciones absurdas fue bautizada como &ldquo;realismo hist&eacute;rico&rdquo; por el gran James Wood, adem&aacute;s de ser inspiradora para toda la generaci&oacute;n de postmodernos norteamericanos y de los llamados <em>cyberpunks</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Pynchon no da entrevistas, no se deja hacer fotos, rehuye de las c&aacute;maras y rechaza las apariciones p&uacute;blicas. Sus &uacute;ltimos libros no est&aacute;n a la altura de los dem&aacute;s. Y tampoco se lo dieron a su &uacute;nico hom&oacute;logo literario, el irland&eacute;s James Joyce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>El arcoiris de la Gravedad</em> es su obra maestra (1973), <em>La subasta del lote 49</em> (1966) y <em>Mason &amp; Dixon</em> (1997).
    </p><h3 class="article-text">Nawal al Saadawi</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Escritora, psiquiatra, feminista y contraria a &ldquo;todos los gobiernos&rdquo;. La egipcia, nacida en 1931, aborda en sus obras desde el extremismo religioso hasta la mutilaci&oacute;n genital, pasando por la prostituci&oacute;n. Su ideolog&iacute;a le cost&oacute; el puesto como directora general de salud p&uacute;blica en Egipto y la c&aacute;rcel, donde aprovech&oacute; para escribir sus memorias en un rollo de papel higi&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> La figura de Al Saadawi es m&aacute;s conocida gracias a su activismo por los derechos de las mujeres que por su obra. Si bien tiene m&aacute;s de medio centenar de libros publicados, pocos de ellos han sido traducidos a otro idioma que no sea el ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Dos mujeres en una</em>, <em>Memoirs from a Women's Prision</em> y <em>La inocencia del diablo.</em>
    </p><h3 class="article-text">Adonis</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Poeta nacido en el Siria en 1930 y exiliado en Francia por sus escritos. Ali Ahmad Said Esber defiende que la religi&oacute;n ha condenado a su pueblo a la misoginia, el analfabetismo y el oscurantismo. Sus cr&iacute;ticas no se limitan a Oriente Medio y tambi&eacute;n responsabiliza a los occidentales de regirse por otra dictadura: la econ&oacute;mica. Sus ensayos han contado con la colaboraci&oacute;n de importantes pensadoras &aacute;rabes. Tambi&eacute;n es un gran fetichista del arte abstracto sirio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Su candidatura son&oacute; fuerte el a&ntilde;o de la Primavera &Aacute;rabe, que sigui&oacute; de cerca expresando en poemas su alegr&iacute;a y a la vez criticando que solo los islamistas y los norteamericanos recogiesen los frutos del movimiento. Su dura visi&oacute;n sobre Europa puede que no haya emocionado a los Dieciocho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Este es mi nombre</em>, donde expresa toda su rabia por la Guerra de los Seis D&iacute;as, el ensayo <em>Violencia e Islam</em> y <em>The fixed and the changing</em> (solo disponible en ingl&eacute;s y franc&eacute;s). 
    </p><h3 class="article-text">Don DeLillo</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Nacido en el Bronx hace 79 a&ntilde;os, DeLillo es considerado uno de los escritores vivos m&aacute;s influyentes junto a su colega de lista Philip Roth. Ha hablado del nuevo milenio con la escritura fresca de quien acaba de entrar en &eacute;l, sin arca&iacute;smos. Usa la tecnolog&iacute;a como marco para descubrir las aristas m&aacute;s desagradables de la humanidad y disfrazarlas de palabras suaves.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado? </strong>Acaba de publicar obra, <em>Cero K </em>(despu&eacute;s de seis a&ntilde;os) y eso es algo que a los acad&eacute;micos les gusta tener en cuenta. Que sean personas con el cerebro todav&iacute;a activo. Pero su ausencia del panorama medi&aacute;tico y su introversi&oacute;n (sin llegar a los extremos de Pynchon) puede que jueguen en su contra. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em> </em><em>Libra, Fascinaci&oacute;n</em> y <em>Cosm&oacute;polis</em>. 
    </p><h3 class="article-text">Ursula K. Le Guin</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> Escritora anarquista, feminista, ecologista, acad&eacute;mica y tao&iacute;sta, la gran dama de la ciencia ficci&oacute;n debut&oacute; en la revista Amazing en 1962. Es una visionaria trascendente y exploradora de espacios de gran profundidad social, moral, pol&iacute;tica y psicol&oacute;gica. Los mundos que visita son espejos magnificantes de la ambici&oacute;n humana, sus sue&ntilde;os de grandeza y sus consecuencias, espacios complejos fuertemente cargados de simbolismo. Tiene el don de lo sublime y una escritura que fluye, engancha e ilumina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Adem&aacute;s de ser mujer, K. Le Guin escribe ciencia ficci&oacute;n, un g&eacute;nero est&uacute;pidamente considerado menor. Pero ha sido finalista del American Book Award y el premio Pulitzer, y ha ganado cinco veces el premio Hugo, cinco veces el N&eacute;bula, el Grand Master de los SWFA del National Book Award, el Kafka Award, el Pushcart Prize, el Howard Vursell Award de la Academia Americana de las Artes y las Letras, y el premio Robert Kirsch Award del L.A. Times. Entre otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> Sus <em>Historias de Terramar</em>, una saga de cinco novelas sobre un archipi&eacute;lago dominado por la magia, fue su salto al estrellato y es apta para los m&aacute;s jovenes. <em>El ciclo Ekumen</em>, una federaci&oacute;n gal&aacute;ctica de mundos habitados por seres humanos donde se exploran distintos tipos de sociedad. Por ejemplo <em>La mano izquierda de la oscuridad</em>, donde especula con una raza que cambia de sexo a conveniencia para ver qu&eacute; pasar&iacute;a si no existieran las diferencias de g&eacute;nero.
    </p><h3 class="article-text">John Banville</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         Tambi&eacute;n es Benjamin Black, &aacute;lter ego con el que deja volar su imaginaci&oacute;n en el g&eacute;nero negro. Como Banville, el escritor nacido en 1945 es <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/John-Banville-irlandes-latigo-catolica_0_267373898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi persona non grata en su pa&iacute;s</a> por los continuos latigazos de su obra a la arraigada moral cat&oacute;lica irlandesa. Su prosa es ir&oacute;nica, llena de referentes culturales cl&aacute;sicos y man&iacute;aca de la perfecci&oacute;n sint&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> No parece que sea tarde para el regenerador de la novela polic&iacute;aca. Irlanda ostenta un puesto privilegiado entre los Nobel, y Banville podr&iacute;a sumarse al Olimpo junto a Bernard Shaw y Samuel Beckett. Quiz&aacute; sea solo cuesti&oacute;n de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em>El mar</em>, <em>El libro de las pruebas</em> y <em>La rubia de ojos negros</em> (como Black).
    </p><h3 class="article-text">Ko Un </h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Novelista, ensayista y pacifista pero fundamentalmente poeta, Ko Un tiene todo lo que gusta a los dieciocho del jurado: es hombre, es pol&iacute;tico y es octogenario. Durante diez a&ntilde;os fue monje budista y estuvo condenado a cadena perpetua por criticar la dictadura del presidente Park.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> No es un gran entrevistado: &ldquo;yo no soy un ladr&oacute;n sino un mendigo, un don nadie que le mendiga unas cuantas palabras a la realidad y al universo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> Aunque ha escrito un centenar de obras, en castellano solo hay cuatro: su antolog&iacute;a <em>Fuente en llamas, </em> <em>Ananda. 108 poemas zen</em>, <em>Unas horas con los poetas muertos</em> y <em>Diez mil vidas</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos, Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sospechosos-habituales-nobel-literatura_1_3794284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Oct 2016 18:13:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estos son los sospechosos habituales del Nobel de Literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nobel de Literatura,Philip Roth,Javier Marías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sombra del actor: una pesadilla universal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/sombra-actor-pesadilla-universal_1_2710839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34f42b5f-c386-4887-b4ad-b9e80deb9605_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Al Pacino interpreta a Simon Axler"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El mundo es un escenario y los hombres y las mujeres, meros intérpretes"</p><p class="subtitle">Simon Axler, interpretado por Al Pacino, se enfrenta a la decadencia de su carrera, los años pasan factura y Hollywood es un hervidero de caras jóvenes y desconocidas</p></div><p class="article-text">
        En 1981, cuando todav&iacute;a le esperaban veinte a&ntilde;os de existencia terrenal, Vittorio Gassman iba cerrando su libro de memorias, <em>Un gran futuro a mis espaldas, </em>con la gratitud de que le hubiera sido concedida una buena cantidad de experiencias, tantas como para colmar una vida entera, &ldquo;si no fuera por la caracter&iacute;stica mec&aacute;nica del dispositivo humano, que cuantos m&aacute;s a&ntilde;os consume, m&aacute;s querr&iacute;a consumir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al Pacino, que tiene en com&uacute;n con Gassman el haber encarnado a aquel militar ciego y rijoso de Giovanni Arpino que se dejaba guiar por el perfume de mujer, interpreta ahora a Simon Axler, un famoso y veterano actor que bien pasados los sesenta sufre un bloqueo, pierde convicci&oacute;n y facultades, deja de reconocerse en su profesi&oacute;n y depone su talento a la espera de entender si lo que le est&aacute; ocurriendo es una fase pasajera, una debilidad de tercer acto o una coda impertinente a su extinci&oacute;n. El curso de los acontecimientos quedar&aacute; suspendido o tal vez tomar&aacute; carrerilla cuando llame a su puerta la joven Pegeen, a la que Axler vio nacer hija de un matrimonio de viejos amigos, tambi&eacute;n actores. Pegeen llega con equipaje de lesbiana, el f&iacute;sico ordinario de Greta Gerwig y las intenciones al aire.
    </p><p class="article-text">
        La sinopsis puede sonar a m&aacute;s cine rancio o a en&eacute;simo canto de cisne. La suspicacia es comprensible en estos tiempos en que, apelando a un espectador que responde muy bien a romances oto&ntilde;ales en El Cairo, comedias dram&aacute;ticas de conciliaci&oacute;n familiar, biopics de molde o cine social con recado palmario, la cartelera ha envejecido mucho sus argumentos. Los j&oacute;venes en general, y salvando la cita con el blockbuster que corresponda, ven cada vez menos cine en salas porque est&aacute;n viendo series en casa, como las viejas, de ah&iacute; que en la cartelera abunden productos para un p&uacute;blico de edad avanzada y rutinas &ndash;ya&ndash; inmemoriales. Pero La sombra del actor, sin dejar de ser una pel&iacute;cula que transcurre en el descuento, alcanza m&aacute;s relevancia que cualquiera de esos t&iacute;tulos coyunturales, de entrada porque en ella concurren algunos viejos de solvencia. El primero Philip Roth, que entrega para la adaptaci&oacute;n su novela crepuscular La humillaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Viniendo de Roth, sobra decir que no falta aqu&iacute; el lamento del macho resistente a la aver&iacute;a, pero La sombra del actor va m&aacute;s all&aacute; para hablar muy seriamente de la desaparici&oacute;n progresiva de un hombre. En ella, los temores recurrentes del actor que olvida sus textos, que no encuentra la salida al escenario, es incapaz de cautivar al p&uacute;blico y deja de recibir ofertas estimulantes se formulan como miedos embajadores de la pesadilla de todos: perder el dominio de uno mismo.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; sucede cu&aacute;ndo pasas los 60 y parece que tu carrera est&aacute; acabada?</h3><p class="article-text">
        Amparado en su medio siglo de oficio, el director Barry Levinson (Rain Man, Sleepers, La cortina de humo) lanza cabos hacia el ensayo, peque&ntilde;as digresiones que funcionan como respiraderos, y aunque no acaba de templar la pel&iacute;cula como espect&aacute;culo consigue hacer de ella una pieza existencialista que supera en reflexi&oacute;n y honestidad a falacias peripuestas como Birdman, con la que a golpe de vista podr&iacute;a emparentarse. El m&eacute;rito es en gran parte de un gui&oacute;n que firma el mismo Levinson (al menos t&eacute;cnicamente, no as&iacute; en la pr&aacute;ctica por malentendidos con el Gremio de Escritores de Am&eacute;rica) junto a una pareja at&iacute;pica: Buck Henry, octogenario detr&aacute;s de cl&aacute;sicos como El graduado o &iquest;Qu&eacute; me pasa, doctor?, y Michal Zebede, veintea&ntilde;era que aqu&iacute; estrena cr&eacute;dito. Juntos logran un texto muy audaz en los recursos de adaptaci&oacute;n, que suaviza los pasajes sexuales de la novela pero amplifica su discurso en soliloquios de piano mareado y clarinete burl&oacute;n que cristalizan en tragedia jubilosa, que es lo que son siempre las mejores comedias.
    </p><p class="article-text">
        El resto es cosa de mirar a Al Pacino abandonarse a esa gestualidad suya y sabida de estar conteniendo imperios, disfrutar a Greta Gerwig funcionando como mejor funciona, con la cara lavada, y celebrar las intervenciones de Dianne Wiest, Dan Hendaya y en particular Nina Arianda, que pilota un personaje secundario encargado de subir el bizcocho de la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        En una escena que no existe en la novela, Pacino, quien ma&ntilde;ana s&aacute;bado cumple 75 a&ntilde;os y todav&iacute;a se despeina con aparato y tormenta, insiste en que est&aacute; determinado a no actuar nunca m&aacute;s y le sugiere a su agente que le consiga una oferta para escribir sus memorias. Por desgracia, nadie parece tener demasiado inter&eacute;s en las memorias de alguien que ha mantenido una carrera firme, honorable y relativa. Con lo bonito que resulta siempre observar a un hombre atrapado en su propia biograf&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Lardín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/sombra-actor-pesadilla-universal_1_2710839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2015 18:51:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sombra del actor: una pesadilla universal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Philip Roth]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay cura para el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/nueva-piel-vieja-ceremonia_132_5756483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c60e8b1c-80c7-456b-82bb-6a33a1168146_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay cura para el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El maestro Philip Roth nos da una lección sobre el amor y la discapacidad</p></div><p class="article-text">
        Esta semana he rele&iacute;do <a href="http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/28845/Nemesis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">N&eacute;mesis</a>, el &uacute;ltimo libro de Philip Roth. Al final del libro, hay un di&aacute;logo entre dos retrones. D&eacute;caada atr&aacute;s fueron profesor y alumno y ambos enfermaron de polio. Ahora, tras a&ntilde;os sin verse, muestran puntos de vista muy diferentes sobre el amor y la vida.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s joven, el narrador, dice de su antiguo maestro:
    </p><p class="article-text">
        <em>En general, le rodeaba un halo de fracaso indeleble mientras hablaba de todo lo que hab&iacute;a silenciado durante a&ntilde;os, de un hombre no solo f&iacute;sicamente lisiado por la polio sino tambi&eacute;n desmoralizado por una verg&uuml;enza perenne. La enfermedad no le hab&iacute;a conducido a triunfo alguno sino a la derrota. La par&aacute;lisis y todas sus secuelas hab&iacute;an da&ntilde;ado irremediablemente la seguridad en s&iacute; mismo y su virilidad, y se hab&iacute;a retirado por completo de esa faceta de la vida. Se consideraba asexuado, una especie de cartucho de fogueo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando le dije que ten&iacute;a esposa y dos hijos, replic&oacute; que &eacute;l nunca se hab&iacute;a atrevido a salir con ninguna mujer, y no digamos casarse, una vez se hab&iacute;a quedado paral&iacute;tico. Jam&aacute;s hubiera podido mostrar su brazo y su pierna atrofiados a nadie aparte de su m&eacute;dico.</em>
    </p><p class="article-text">
        El profesor enferm&oacute; pocos d&iacute;as despu&eacute;s de prometerse con su novia. Pero la boda nunca se llev&oacute; a cabo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Le deb&iacute;a su libertad y se la di. No quer&iacute;a que la chica se sintiera obligada a permanecer a mi lado. Ella no se hab&iacute;a enamorado de un lisiado, y no deb&iacute;a estar atada a &eacute;l.</em>
    </p><p class="article-text">
        El alumno replica:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;No deb&iacute;a ser ella quien lo decidiera? A veces un hombre lisiado le resulta muy atractivo a cierto tipo de mujer. Lo s&eacute; por experiencia.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero no. El retr&oacute;n mayor cuenta tras enfermar no quiso ver a su novia, rechaz&oacute; sus llamadas una y otra vez. Finalmente, acept&oacute; verla s&oacute;lo para dejarle claro que no ten&iacute;an futuro juntos:
    </p><p class="article-text">
        <em>C&aacute;sate con un hombre que no est&eacute; lisiado, que sea fuerte, que est&eacute; en forma, que tenga todo lo que necesita un futuro padre. Podr&iacute;as casarte con quien fuera, un abogado, un m&eacute;dico, alguien tan inteligente y culto como t&uacute;. Eso es lo que t&uacute; y tu familia os merec&eacute;is, y eso es lo que deb&eacute;is tener.</em>
    </p><p class="article-text">
        La chica quiere casarse con &eacute;l, con o sin polio:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Jam&aacute;s he conocido a nadie que encuentre tanto consuelo castig&aacute;ndose como t&uacute;! &iexcl;Crees tener el cuerpo deformado, pero lo que realmente se te ha deformado es la mente!</em>
    </p><p class="article-text">
        Y el tipo, erre que erre, piensa:
    </p><p class="article-text">
        <em>La mayor&iacute;a de las mujeres estar&iacute;an encantadas de que un lisiado se retirara voluntariamente de su vida. Llegar&iacute;a un d&iacute;a, y no estaba muy lejano, en que le estar&iacute;a agradecida por haberla rechazado de una manera tan implacable, en que ella reconocer&iacute;a hasta qu&eacute; punto, al haber desaparecido de su vida, &eacute;l hab&iacute;a contribuido a mejorarla.</em>
    </p><p class="article-text">
        El joven lleva su enfermedad de modo muy diferente. Recuerda que su infancia fue dura:
    </p><p class="article-text">
        <em>Durante a&ntilde;os yac&iacute; en la cama de noche habl&aacute;ndoles a mis extremidades, susurr&aacute;ndoles &laquo;&iexcl;Moveos, moveos!&raquo;. Me salt&eacute; un curso de la escuela primaria, y al volver hab&iacute;a perdido mi clase y a mis compa&ntilde;eros. Y en la escuela secundaria recib&iacute; algunos golpes duros. Las chicas me ten&iacute;an l&aacute;stima, y los chicos me evitaban. Siempre estaba sentado fuera del terreno de juego, triste. La adolescencia resulta penosa cuando has de permanecer al margen.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero despu&eacute;s las cosas cambiaron:
    </p><p class="article-text">
        <em>En el &uacute;ltimo curso de la universidad conoc&iacute; a mi mujer. Y lentamente la polio dej&oacute; de ser el &uacute;nico drama, y me cans&eacute; de despotricar contra mi destino. Mi mujer es una tierna y divertida compa&ntilde;era desde hace dieciocho a&ntilde;os. Es muy importante para m&iacute;. Y cuando tienes hijos, empiezas a olvidarte de las cartas que te han tocado.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Teresa Perales en <a href="http://www.eldiario.es/retrones/Teresa-Perales-discapacitado-ciudadano-segunda_6_153694641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista</a> a este blog: &ldquo;Si t&uacute; te ofreces sin pensar en la discapacidad ellos dejan de pensar tambi&eacute;n en eso&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Gay]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/nueva-piel-vieja-ceremonia_132_5756483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jul 2013 18:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Philip Roth]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feliz cumpleaños, Phil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/feliz-cumpleanos-phil_1_5618085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Hay un cumplea&ntilde;os que celebro por encima de todos. Incluso por encima del m&iacute;o. Es el de Philip Roth. Felicidades, querido Phil. Y en Newark, esa ciudad que ya es m&aacute;s de sus novelas que de sus habitantes, lo est&aacute;n agasajando con todo tipo de actos y fiestas y c&oacute;cteles y bailes. Me habr&iacute;a gustado ir, hacerle compa&ntilde;&iacute;a, estar con &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Agencia EFE, James Lewis, el comisario de <em>Philip Roth: Una exposici&oacute;n de fotograf&iacute;as de toda una vida</em>, ha manifestado que el escritor norteamericano &ldquo;ha llevado una idea de esta ciudad a mucha gente que nunca ha estado aqu&iacute; y ha tra&iacute;do a Newark a muchas personas que jam&aacute;s la habr&iacute;an visitado de no ser por sus obras&rdquo;. Bien agradecidos que le est&aacute;n. No es para menos.
    </p><p class="article-text">
        Esta muestra, que fue inaugurada el 19 de marzo en la Biblioteca P&uacute;blica de Newark, y que est&aacute; compuesta por m&aacute;s cien fotograf&iacute;as de su archivo personal donde se recoge desde su infancia hasta su vejez bien llevada, no es m&aacute;s que uno de los much&iacute;simos eventos que se extienden por la ciudad en el mes que cumple ochenta a&ntilde;os mi querido Phil. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Roth se ha involucrado mucho en esta exposici&oacute;n y se ha convertido en algo personal, que es lo que la hace tan especial&rdquo;, ha se&ntilde;alado el presidente de la Junta Directiva de la biblioteca, Timothy J. Crist. El resultado final es una radiograf&iacute;a &iacute;ntima, familiar y profesional de Roth, que sale constantemente posando junto a sus padres y cuatro hermanos, as&iacute; como practicando sus actividades favoritas: la escritura y el b&eacute;isbol. 
    </p><p class="article-text">
        Se ha organizado adem&aacute;s un <em>tour</em> en autob&uacute;s por la ciudad de Newark, y en determinados puntos se podr&aacute;n leer fragmentos de algunas de sus obras m&aacute;s importantes. Adem&aacute;s, se han impartido y se seguir&aacute;n impartiendo conferencias centradas en su espectacular producci&oacute;n e, incluso, el mism&iacute;simo Phil intervendr&aacute; en algunos de los actos. Feliz cumplea&ntilde;os, Phil. Eres muy grande.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/feliz-cumpleanos-phil_1_5618085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Mar 2013 11:35:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Feliz cumpleaños, Phil]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Philip Roth]]></media:keywords>
    </item>
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