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    <title><![CDATA[elDiario.es - Felicidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/felicidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Felicidad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Santiago Cambero: "La felicidad se ha convertido en un mandato que oculta desigualdad y exclusión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/santiago-cambero-felicidad-convertido-mandato-oculta-desigualdad-exclusion_1_13102782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d54a60e6-eb66-4861-a97a-1eaf9b17750f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139609.jpg" width="1249" height="702" alt="Imagen reciente de Santiago Cambero, durante la promoción de su libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sociólogo extremeño publica 'Felicracia. El imperio de la felicidad en Occidente', un ensayo en el que sostiene que la felicidad se ha transformado en una obligación social en las sociedades occidentales</p><p class="subtitle">Cansada de frases vacías, llenas de ideología. O la pertenencia</p></div><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo extreme&ntilde;o Santiago Cambero advierte en su nuevo libro, <em>Felicracia. El imperio de la felicidad en Occidente</em>, de que la felicidad se ha convertido en una obligaci&oacute;n social impuesta por las &eacute;lites econ&oacute;micas y tecnol&oacute;gicas. El autor sostiene que este mandato opera como un mecanismo de control que oculta desigualdades, condiciona la vida emocional y empuja a la ciudadan&iacute;a a mostrarse feliz incluso en contextos de precariedad y malestar. Seg&uacute;n sus palabras, este mandato opera incluso en contextos de desigualdad y exclusi&oacute;n, y funciona como un mecanismo de control que beneficia a las &eacute;lites econ&oacute;micas y tecnol&oacute;gicas. &ldquo;Vivimos en un modelo de sociedad felicr&aacute;tica que gira sobre la obligaci&oacute;n de estar y sentirse felices&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Cambero describe un escenario en el que la ciudadan&iacute;a recibe mensajes constantes sobre c&oacute;mo debe pensar, sentir y comportarse. Asegura que estos mandatos proceden de &eacute;lites &ldquo;tecnol&oacute;gicas, energ&eacute;ticas, inversionistas, armamentistas y medi&aacute;ticas&rdquo; que definen qu&eacute; es una vida adecuada y qu&eacute; emociones son aceptables. En su opini&oacute;n, este modelo cultural oculta desigualdades estructurales y normaliza la exclusi&oacute;n social bajo un discurso de bienestar permanente.
    </p><p class="article-text">
        El autor considera que la felicracia es una evoluci&oacute;n del neoliberalismo, pero con un alcance m&aacute;s profundo. Mientras que la ideolog&iacute;a econ&oacute;mica de los a&ntilde;os ochenta impuls&oacute; la privatizaci&oacute;n y la desregulaci&oacute;n, el sistema actual act&uacute;a sobre la subjetividad. Cambero sostiene que las estructuras felicr&aacute;ticas influyen en la personalidad y generan mecanismos de control emocional que condicionan la vida cotidiana. Asegura que este proceso constituye una forma de alienaci&oacute;n m&aacute;s sofisticada que la descrita por Marx, orientada a producir consumidores d&oacute;ciles en un mercado hipercompetitivo.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes tecnol&oacute;gicas ocupan un lugar central en este modelo. Cambero se refiere a sus dirigentes como &ldquo;tecno-oligarcas&rdquo; y afirma que las redes sociales funcionan como &ldquo;placebos digitalizados&rdquo; que fomentan la exhibici&oacute;n p&uacute;blica de una felicidad constante. Seg&uacute;n explica, estas plataformas condicionan la identidad digital de millones de personas y promueven comportamientos competitivos y compulsivos. Aunque reconoce que las redes sociales pueden facilitar la comunicaci&oacute;n, advierte de que el uso abusivo provoca sobreestimulaci&oacute;n, adicci&oacute;n y exposici&oacute;n a contenidos perjudiciales, especialmente entre menores.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo menciona casos extremos, como suicidios retransmitidos en directo, conductas autolesivas, incitaci&oacute;n a trastornos alimentarios o normalizaci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero. Considera que estos fen&oacute;menos son s&iacute;ntomas de una degradaci&oacute;n del uso social de las plataformas. Por ello, defiende elevar la edad m&iacute;nima de acceso a redes a 16 a&ntilde;os y obligar a las empresas a implementar sistemas estrictos de verificaci&oacute;n de edad. Tambi&eacute;n respalda medidas para limitar la exposici&oacute;n a mensajes de odio y otros contenidos da&ntilde;inos.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, Cambero sostiene que la felicracia atraviesa tambi&eacute;n el &aacute;mbito laboral y educativo. Afirma que se ha extendido la idea de que productividad y felicidad deben ir unidas, y que esta l&oacute;gica genera presi&oacute;n emocional y frustraci&oacute;n. Como docente universitario, asegura percibir una &ldquo;desorientaci&oacute;n vital&rdquo; creciente entre su alumnado. Aun as&iacute;, conf&iacute;a en la capacidad de la juventud para impulsar cambios sociales y construir sociedades m&aacute;s solidarias. Defiende la necesidad de crear espacios educativos alternativos que fomenten la participaci&oacute;n, el pensamiento cr&iacute;tico y el compromiso con los problemas sociales.
    </p><p class="article-text">
        El autor subraya que la felicracia no afecta por igual a toda la poblaci&oacute;n. Sostiene que se apoya en desigualdades invisibilizadas como el machismo, el racismo, el edadismo o el capacitismo. Introduce el concepto de &ldquo;felicrasia&rdquo; para describir la relaci&oacute;n entre bienestar emocional y clase social, y advierte de que el nivel socioecon&oacute;mico condiciona la satisfacci&oacute;n vital. Seg&uacute;n explica, este fen&oacute;meno alimenta la aporofobia, el rechazo hacia las personas pobres, sean nacionales o migrantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sociedades narcotizadas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cambero describe a las sociedades occidentales como &ldquo;narcotizadas&rdquo; por placebos que anestesian la conciencia cr&iacute;tica. Espa&ntilde;a, recuerda, es l&iacute;der mundial en consumo de benzodiacepinas y uno de los pa&iacute;ses europeos con mayor uso de ansiol&iacute;ticos, hipn&oacute;ticos y antidepresivos. M&aacute;s de 32 millones de personas utilizan redes sociales con un consumo medio de dos horas y media diarias. El 34% de la poblaci&oacute;n presenta problemas de salud mental, con cifras m&aacute;s altas entre j&oacute;venes y mayores. El autor considera que estos datos reflejan las consecuencias de un sistema que exige felicidad mientras genera malestar.
    </p><p class="article-text">
        Quienes no encajan en el ideal felicr&aacute;tico quedan simb&oacute;licamente fuera del sistema, seg&uacute;n Cambero. Asegura que estas personas pueden sufrir estigmatizaci&oacute;n y exclusi&oacute;n por no ajustarse a las expectativas sociales. Aun as&iacute;, defiende que existen v&iacute;as de resistencia civil, tanto en las calles como en las propias redes, mediante mensajes cr&iacute;ticos y desobedientes. Considera que la mayor&iacute;a social podr&iacute;a movilizarse para cuestionar los valores felicr&aacute;ticos y promover modelos alternativos m&aacute;s justos y humanizadores.
    </p><p class="article-text">
        <em>Felicracia. El imperio de la felicidad en Occidente</em> ha sido publicado por la editorial extreme&ntilde;a Editamas. El libro, de 180 p&aacute;ginas, incluye una portada minimalista dise&ntilde;ada por Daniel Cambero Rivero y Rub&eacute;n Cambero Gomato, que representa las &ldquo;p&iacute;ldoras de la felicidad&rdquo; bajo control de los poderes felicr&aacute;ticos. La obra concluye con un 'Manifiesto contra la felicracia' y se acompa&ntilde;a de una banda sonora original del compositor David &Aacute;lvarez Bueno, accesible mediante c&oacute;digos QR.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/santiago-cambero-felicidad-convertido-mandato-oculta-desigualdad-exclusion_1_13102782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 08:32:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Cambero: "La felicidad se ha convertido en un mandato que oculta desigualdad y exclusión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Felicidad,Redes sociales,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La felicracia en tiempos de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/felicracia-tiempos-guerra_1_13079872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d5dbaae-ed4b-4117-986c-17f627b7c510_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La felicracia en tiempos de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas para reconocer que el bienestar y la felicidad constituyen aspiraciones universales de la humanidad y deberían formar parte de las políticas públicas</p><p class="subtitle">La vía de la felicidad</p></div><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n es loable. Nadie podr&iacute;a oponerse a que los gobiernos se preocupen por la vida digna de sus ciudadan&iacute;as. Sin embargo, conviene preguntarse qu&eacute; significa hoy ser feliz en un mundo atravesado por la incertidumbre, la desigualdad y la violencia. Mientras se organizan actos institucionales, campa&ntilde;as publicitarias y mensajes inspiradores en redes sociales, las im&aacute;genes de la guerra vuelven a ocupar nuestras pantallas. Irak, una vez m&aacute;s, se suma a una larga lista de escenarios donde la vida cotidiana queda suspendida por la violencia. Ante esa realidad, el contraste resulta inc&oacute;modo: &iquest;puede celebrarse la felicidad como si fuese un estado disponible para todos por igual? &iquest;O estamos ante una idea cada vez m&aacute;s desvinculada de las condiciones reales de existencia de millones de personas?
    </p><p class="article-text">
        En las sociedades occidentales contempor&aacute;neas parece haberse consolidado un fen&oacute;meno parad&oacute;jico: la obligaci&oacute;n de ser feliz. La felicidad ha dejado de ser una aspiraci&oacute;n personal para convertirse en un mandato social. No basta con vivir razonablemente bien; es necesario aparentarlo, exhibirlo y demostrarlo p&uacute;blicamente. La tristeza, la duda o el cansancio se interpretan como fallos individuales m&aacute;s que como reacciones leg&iacute;timas ante un contexto complejo y cambiante. Esta l&oacute;gica produce lo que podr&iacute;amos denominar una felicracia, un orden cultural en el que la felicidad funciona como criterio de normalidad y como instrumento de regulaci&oacute;n social. En las sociedades felicr&aacute;ticas, el malestar se privatiza y se medicaliza, mientras las causas estructurales &mdash;precariedad laboral, desigualdad econ&oacute;mica, deterioro de los v&iacute;nculos comunitarios o incertidumbre global&mdash; quedan fuera del foco. Si no somos felices, el problema parece estar en cada uno de nosotros, no en las condiciones que nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        La industria del bienestar, el coaching motivacional y la cultura de la autooptimizaci&oacute;n alimentan esta narrativa. Se nos invita a gestionar emociones, a entrenar la mente, a reinventarnos de modo constante. Todo ello puede ser &uacute;til en determinados contextos, pero tambi&eacute;n contribuye a desplazar la responsabilidad desde lo colectivo hacia lo individual. En lugar de transformar las circunstancias que generan sufrimiento, se nos pide que aprendamos a soportarlas con una sonrisa. Las redes sociales amplifican este fen&oacute;meno hasta convertir la felicidad en una performance permanente. Las vidas se editan, se filtran y se exponen como escaparates de plenitud. El &eacute;xito se mide en visibilidad; la autoestima, en aprobaci&oacute;n digital. Nunca hab&iacute;amos tenido tanto acceso a la vida de los dem&aacute;s y, sin embargo, nunca hab&iacute;a sido tan f&aacute;cil sentirse insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es evidente: en un mundo hiperconectado, la soledad aumenta; en una cultura que glorifica el bienestar, crecen los problemas de salud mental; en sociedades materialmente pr&oacute;speras, se extiende la sensaci&oacute;n de inseguridad vital. No se trata de negar los avances ni de idealizar el sufrimiento, sino de reconocer que la felicidad no puede sostenerse &uacute;nicamente sobre el consumismo o el productivismo. El contraste con la guerra hace a&uacute;n m&aacute;s visible esta fragilidad conceptual. All&iacute; donde la supervivencia es la prioridad, la felicidad deja de ser un objetivo abstracto para convertirse, en el mejor de los casos, en un instante fugaz: un alto el fuego, un reencuentro familiar, una noche sin bombardeos. Tal vez esa perspectiva deber&iacute;a interpelarnos. &iquest;Qu&eacute; entendemos realmente por bienestar cuando nuestras preocupaciones cotidianas giran en torno a metas de realizaci&oacute;n personal mientras otros luchan simplemente por seguir con vida?
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n de la ONU que instaur&oacute; esta jornada subraya la necesidad de un crecimiento socioecon&oacute;mico inclusivo, equitativo y sostenible. Es un recordatorio de que la felicidad no es solo un asunto emocional, sino tambi&eacute;n pol&iacute;tico. Requiere instituciones s&oacute;lidas, derechos efectivos, cohesi&oacute;n social y paz. Sin estas bases, cualquier discurso sobre el bienestar corre el riesgo de convertirse en mera ret&oacute;rica vac&iacute;a. Quiz&aacute; el mayor peligro de la felicracia no sea la b&uacute;squeda de la felicidad en s&iacute; misma, sino su banalizaci&oacute;n. Cuando todo debe ser positivo, lo negativo se invisibiliza; cuando todo debe inspirar, la cr&iacute;tica se vuelve inc&oacute;moda; cuando la felicidad se convierte en obligaci&oacute;n, la libertad de no estar bien desaparece. Y sin esa libertad, resulta dif&iacute;cil construir sociedades verdaderamente humanas.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de renunciar a la alegr&iacute;a ni de caer en el pesimismo. Se trata de recuperar una concepci&oacute;n m&aacute;s honesta y compleja de la experiencia humana, en la que el bienestar conviva con la vulnerabilidad, la esperanza con la incertidumbre y el gozo con el duelo. Tal vez la felicidad m&aacute;s profunda no sea la que se exhibe, sino la que permite reconocer la fragilidad propia y ajena sin negarla. En tiempos de guerra, crisis clim&aacute;tica y transformaciones tecnol&oacute;gicas aceleradas, celebrar la felicidad deber&iacute;a significar algo m&aacute;s que repetir consignas optimistas. Deber&iacute;a implicar el compromiso de construir condiciones de vida dignas para todas las personas, no solo para quienes han tenido la fortuna de nacer en contextos favorables, como nos ocurre a los occidentales. Si el 20 de marzo ha de tener alg&uacute;n sentido, tal vez sea este: recordar que la felicidad no puede imponerse ni decretarse, que no es un producto ni un indicador aislado, y que solo puede florecer all&iacute; donde existen justicia, seguridad y comunidad. Sin esos cimientos, la felicidad corre el riesgo de convertirse en una ilusi&oacute;n obligatoria, un espejismo confortable que nos distrae mientras el mundo arde.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;, precisamente por eso, convenga preguntarse no solo c&oacute;mo ser felices, sino en qu&eacute; tipo de sociedad es posible serlo de verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cambero, sociólogo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/felicracia-tiempos-guerra_1_13079872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 06:28:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La felicracia en tiempos de guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,ONU - Organización de las Naciones Unidas,Guerras,Crisis climática,Ron DeSantis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reír]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reir_132_12926513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f39f1345-b5c6-4d19-8cd5-05bbdd64bcbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reír"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Así, sin apenas darnos cuenta, terminaremos claudicando de nuestros nuevos propósitos para el año nuevo más por cansancio de nosotros mismos que por falta de interés"</p></div><p class="article-text">
        Temprano por la ma&ntilde;ana, en uno de esos lunes ins&iacute;pidos, hechos como de&nbsp;cart&oacute;n&nbsp;piedra o de escayola barata, que saben a derrota y a galletas revenidas, con las cumbres de los montes que circundan la ciudad cubiertas de nieve y unas insistentes gotas de lluvia posnavide&ntilde;a goteando sobre mi cabeza despoblada, me sorprende descubrir en un sem&aacute;foro a dos hombres trajeados de azul marino, con corbata, cuarentones de perfil estilizado, mand&iacute;bula cuadrada, porte de directivos de alguna sucursal bancaria, ri&eacute;ndose a carcajadas como si de pronto hubieran descubierto el secreto de la felicidad.
    </p><p class="article-text">
        Tras reponerme, casi a tropezones, de la sorpresa, me digo que darse de bruces un lunes por la ma&ntilde;ana con un grupo de personas que, en la calle, est&aacute;n ri&eacute;ndose a carcajadas es casi como regresar a casa montado en un unicornio en una de esas noches en que no solo ha habido eclipse de luna sino tambi&eacute;n cerveza gratis en todos los garitos donde uno ha asomado el hocico. Mucho m&aacute;s, si en ese lunes ins&iacute;pido que huele a colonia podrida y a&nbsp;cart&oacute;n mojado, hace fr&iacute;o y llueve. No es corriente encontrarse a alguien ri&eacute;ndose a carcajadas. Ni en la calle ni en el supermercado. Tampoco en el bar donde, a mediod&iacute;a, hay quienes se arrodillan ante el primer vino de la jornada. Lo corriente son las caras largas. Los m&uacute;sculos tensos. Los rostros esculpidos en piedra caliza. El ce&ntilde;o fruncido. La m&aacute;scara hier&aacute;tica del descontento. La resignaci&oacute;n cat&oacute;lica incrustada en el &aacute;nimo. Nada. Ni una sonrisa. Ni una mueca. Nada que demuestre entusiasmo. Nada que nos sacuda el cuerpo a risotadas, como si de pronto, casi por descuido, en una esquina cualquiera de la propia biograf&iacute;a, uno disfrutara de un encuentro fortuito con eso que llaman la alegr&iacute;a de vivir. 
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o que acabamos de iniciar es muy largo, pero todo pasar&aacute; velozmente. La lluvia empapar&aacute; la tierra, en los valles florecer&aacute;n los cerezos, el sol secar&aacute; el cauce de los r&iacute;os, los escaparates de los comercios no tardar&aacute;n en mostrar de nuevo los turrones navide&ntilde;os y los dirigentes medievales que se est&aacute;n adue&ntilde;ando del planeta no les faltar&aacute;n ocasiones para mostrar cu&aacute;nto de miserable hay en la condici&oacute;n humana. La tarea de madrugar, hacer dinero, lidiar con nuestros semejantes y maleducar a nuestros descendientes, nos ir&aacute; llenando lentamente las horas y as&iacute;, sin apenas darnos cuenta, terminaremos claudicando de nuestros nuevos prop&oacute;sitos para el a&ntilde;o nuevo m&aacute;s por cansancio de nosotros mismos que por falta de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todo pasa. Las campa&ntilde;as electorales de las diferentes comunidades aut&oacute;nomas pasar&aacute;n. Pasar&aacute; tambi&eacute;n el invierno, el croar de las ranas, las tempestades de abril, la liga de f&uacute;tbol y el furioso verano y al final no quedar&aacute; m&aacute;s que aquello que hayamos hecho con el tiempo que nos ha tocado vivir. Tal vez la manera m&aacute;s apropiada de hacerlo sea ri&eacute;ndose. Vivir ri&eacute;ndose. Ri&eacute;ndose a carcajadas. Reventarse el pecho a carcajadas ya que a fin de cuentas la vida no es m&aacute;s que una broma, de mal gusto en ocasiones. Pero no, no resulta f&aacute;cil re&iacute;r. Dylan ten&iacute;a raz&oacute;n: cuesta mucho re&iacute;r, basta un tren para llorar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reir_132_12926513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 20:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reír]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,Elecciones,Invierno,verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es el famoso 'hygge' danés y cómo puedes disfrutarlo por Dinamarca?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/famoso-hygge-danes-puedes-disfrutarlo-dinamarca-pm_1_12714797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eafb617b-1a5c-45d5-9d1d-0e2410e87898_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113968.jpg" width="3406" height="1916" alt="¿Qué es el famoso &#039;hygge&#039; danés y cómo puedes disfrutarlo por Dinamarca?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De Copenhague a Aarhus: una filosofía de vida que convierte lo cotidiano en felicidad</p><p class="subtitle">Para ubicarte en el mapa: las zonas de Copenhague que debes conocer antes de ir</p></div><p class="article-text">
        Hay pa&iacute;ses donde la felicidad parece medirse en grados de luz. Y sin embargo, Dinamarca &mdash;con inviernos largos, cielos grises y apenas unas horas de sol al d&iacute;a&mdash; figura, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, entre los pa&iacute;ses m&aacute;s felices del mundo. &iquest;El secreto? Una palabra corta, suave y casi intraducible:&nbsp;<strong>hygge</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No es solo una forma de decorar las casas o de tomar caf&eacute; con vela al lado. El hygge (se pronuncia&nbsp;<em>&ldquo;hu-ga&rdquo;</em>) es una&nbsp;<strong>filosof&iacute;a de vida</strong>: la b&uacute;squeda consciente de la calma, el confort y el disfrute de las peque&ntilde;as cosas. Es el arte de estar a gusto. Y en Dinamarca, est&aacute; tan arraigado que se respira en las calles, en los bares y hasta en la forma en que los daneses se saludan.
    </p><h2 class="article-text">Hygge: m&aacute;s que &ldquo;lo acogedor&rdquo;</h2><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7527362088600112406"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Traducir&nbsp;<em>hygge</em>&nbsp;al espa&ntilde;ol es casi imposible. Se suele definir como &ldquo;acogedor&rdquo;, pero eso se queda corto. Es una&nbsp;<strong>sensaci&oacute;n</strong>m&aacute;s que una acci&oacute;n: el calor de un jersey de lana en invierno, el murmullo de una charla sin prisas, una copa de vino al lado de la chimenea o un paseo por el parque en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el&nbsp;<strong>Instituto de Investigaci&oacute;n sobre la Felicidad de Copenhague</strong>, dirigido por Meik Wiking (autor del bestseller&nbsp;<em>Hygge, la felicidad en las peque&ntilde;as cosas</em>), esta pr&aacute;ctica cotidiana se asocia a tres pilares:&nbsp;<strong>bienestar, gratitud y conexi&oacute;n humana</strong>. Es decir, sentirse bien con lo que tienes, disfrutarlo sin culpa y compartirlo con otros.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, un caf&eacute; puede ser&nbsp;<em>hygge</em>. Una cena sencilla tambi&eacute;n. O un d&iacute;a de lluvia en casa viendo una pel&iacute;cula con manta. Todo depende de la intenci&oacute;n:&nbsp;<strong>vivir el momento sin prisa, sin exceso y sin ruido</strong>.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se vive el hygge en Dinamarca</h2><p class="article-text">
        El hygge forma parte de la identidad danesa, tanto como la bicicleta o la porcelana azul. En Copenhague, basta caminar por barrios como&nbsp;<strong>N&oslash;rrebro</strong>&nbsp;o&nbsp;<strong>Vesterbro</strong>&nbsp;para entenderlo: cafeter&iacute;as con luz tenue, sof&aacute;s de cuero envejecido, mantas de punto y velas encendidas incluso a plena luz del d&iacute;a. No es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Los daneses consumen m&aacute;s velas per c&aacute;pita que ning&uacute;n otro pa&iacute;s del mundo. Las encienden en las casas, los bares y las oficinas. &ldquo;<strong>La luz c&aacute;lida crea seguridad</strong>&rdquo;, explican los locales. No es un lujo, es una necesidad emocional frente a los inviernos interminables.
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;<strong>Aarhus</strong>, la segunda ciudad del pa&iacute;s, el hygge se vive al aire libre. Los parques, los canales y los peque&ntilde;os mercados se llenan de gente que toma caf&eacute; al sol, comparte bollos de canela (<em>kanelsnegle</em>) o simplemente observa c&oacute;mo el d&iacute;a pasa despacio. En Dinamarca,&nbsp;<strong>no hay prisa para disfrutar</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Comer, reunirse, apagar el m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Parte esencial del hygge es&nbsp;<strong>la desconexi&oacute;n</strong>. No se trata de llenar la agenda de planes, sino de hacer espacio para lo importante. Puede ser una comida entre amigos en casa, con pan reci&eacute;n horneado y vino tinto; una tarde leyendo junto a la ventana; o un paseo por Nyhavn al atardecer, mientras las luces se reflejan en los canales.
    </p><p class="article-text">
        La comida tambi&eacute;n tiene su papel: platos calientes, reposter&iacute;a casera, sopas y caf&eacute; a cualquier hora. Nada de dietas estrictas ni de culpa. Como explica Helen Russell, autora de&nbsp;<em>The Year of Living Danishly</em>, el hygge es &ldquo;<strong>ser amable contigo mismo</strong>&rdquo;. En enero, cuando medio mundo se impone restricciones, los daneses optan por cuidarse desde el placer.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede exportar el hygge?</h2><p class="article-text">
        Aunque naci&oacute; en Escandinavia, el hygge ha cruzado fronteras. En ciudades como Londres, Par&iacute;s o Madrid han surgido caf&eacute;s, librer&iacute;as y hasta panader&iacute;as inspiradas en esta est&eacute;tica n&oacute;rdica: madera clara, mantas, luces c&aacute;lidas y bollos de cardamomo. En ellos, el tiempo parece ir m&aacute;s despacio.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de la decoraci&oacute;n, el hygge es&nbsp;<strong>una actitud</strong>. Se puede practicar en cualquier parte del mundo: basta con encender una vela, invitar a alguien a cenar sin mirar el reloj o escuchar m&uacute;sica sin multitareas de por medio. Lo esencial es crear un ambiente donde&nbsp;<strong>la calma y la conexi&oacute;n</strong>&nbsp;sean posibles.
    </p><p class="article-text">
        En Dinamarca, el hygge no es un ant&iacute;doto contra el fr&iacute;o: es una forma de enfrentarlo. Naci&oacute; de la necesidad de encontrar luz en la oscuridad, calor en lo cotidiano y alegr&iacute;a en lo sencillo. Y aunque se asocia al invierno, tambi&eacute;n florece en verano, cuando los d&iacute;as se alargan y las cenas al aire libre se vuelven eternas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, si viajas por Dinamarca, olvida los planes acelerados. Pide un caf&eacute; en una taza de cer&aacute;mica, si&eacute;ntate junto a la ventana y observa c&oacute;mo llueve sobre Copenhague. Eso, y no otra cosa,&nbsp;<strong>es hygge</strong>: la felicidad que se construye despacio, sin prisa y con una vela encendida al fondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/famoso-hygge-danes-puedes-disfrutarlo-dinamarca-pm_1_12714797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Oct 2025 11:15:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es el famoso 'hygge' danés y cómo puedes disfrutarlo por Dinamarca?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tradiciones,Dinamarca,Copenhague,Felicidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-habitos-sentirnos-mejor-cansados-durante-ano_1_12591732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4390f590-91de-45e2-baa4-549eacd08ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos deseamos mejorar nuestra sensación de bienestar, de la mano de pequeños pero eficaces hábitos podemos acercarnos</p><p class="subtitle">Las claves de un psicólogo para una vuelta al trabajo más llevadera: “Hay una relación insostenible y disfuncional con lo laboral”</p></div><p class="article-text">
        El concepto de felicidad es ambiguo y subjetivo, cada uno de nosotros puede tener su propia definici&oacute;n. Pero hay ciertos elementos que coinciden en el imaginario colectivo y, por tanto, podr&iacute;amos hacer una aproximaci&oacute;n bastante fiel si dij&eacute;ramos que se trata de una combinaci&oacute;n de factores como cierta sensaci&oacute;n de control sobre nuestra vida y de conexi&oacute;n con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes tenemos que ser conscientes de que nuestro estado de &aacute;nimo puede verse afectado por todo lo que nos rodea: la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, el clima, la luz, la alimentaci&oacute;n e incluso las actividades que realizamos. Aun as&iacute;, hay peque&ntilde;os gestos que nos pueden acercar a esa sensaci&oacute;n de bienestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves estar&iacute;a en adoptar una serie de microh&aacute;bitos, comportamientos y actividades cotidianas y pr&aacute;cticas, al menos es lo que dice la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4566873/#cit0071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> en este campo, que sugiere que son los peque&ntilde;os cambios positivos en nuestra vida diaria los que nos ayudan a sentirnos bien y a mantenernos en forma con el tiempo. Y casi nunca las personas que dicen ser m&aacute;s felices son las m&aacute;s ricas o laboralmente exitosas, sino las que cuidan sus relaciones y su bienestar.
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os pero valiosos h&aacute;bitos para sentirnos mejor</h2><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.worldhappiness.report/news/world-happiness-report-2025-people-are-much-kinder-than-we-expect-research-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conclusiones</a> del <em>Informe Mundial de la Felicidad 2025</em>, publicado por el Centro de Investigaci&oacute;n sobre el Bienestar de la Universidad de Oxford, reafirman y constatan un hecho: la sensaci&oacute;n de felicidad se basa en las peque&ntilde;as cosas, como la confianza, la amabilidad y la conexi&oacute;n social. Unas conclusiones a las que llega tambi&eacute;n este exhaustivo <a href="https://news.harvard.edu/gazette/story/2017/04/over-nearly-80-years-harvard-study-has-been-showing-how-to-live-a-healthy-and-happy-life/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> desarrollado por la Universidad de Harvard sobre el desarrollo de adultos, que ha durado d&eacute;cadas. En &eacute;l se citan algunos h&aacute;bitos que nos pueden ayudar:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mimar las amistades</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352250X21001123?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Compartir nuestro tiempo</a> con los dem&aacute;s y valorar la interacci&oacute;n social puede mejorar nuestro estado de &aacute;nimo o cambiar nuestra perspectiva, a la vez que puede reducir la sensaci&oacute;n de soledad y fomentar el apoyo emocional. El <a href="https://www.worldhappiness.report/ed/2024/happiness-and-age-summary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Mundial de la Felicidad 2024</a> define este factor, el de tener amigos, familia y otras relaciones sociales, como la posibilidad de tener a alguien en quien confiar o a quien recurrir en caso de necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios demuestran que pasar m&aacute;s tiempo con amigos y familiares o, simplemente, pasar m&aacute;s tiempo con otras personas, crea una conexi&oacute;n para tener una mayor sensaci&oacute;n de felicidad. Y esto no va de solo recibir, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo tratamos a los dem&aacute;s y qu&eacute; ofrecemos. Cada vez hay m&aacute;s evidencia que demuestra el <a href="https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1000316" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder transformador de las conexiones sociales</a> y de c&oacute;mo la calidad de nuestras amistades es tambi&eacute;n una se&ntilde;al de nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no debe ser un impedimento para aprender tambi&eacute;n a estar solos: saber disfrutar de nuestra compa&ntilde;&iacute;a puede ser tambi&eacute;n una poderosa herramienta para sentirnos mejor. Quienes comprenden el valor de la soledad porque se sienten c&oacute;modas y saben aprovechar este tiempo para dedicarlo a sus intereses personales. Es una buena manera de recargar energ&iacute;as y reflexionar. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que estar c&oacute;modos con la soledad no significa evitar las interacciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Realizar actividades que nos gusten</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio de la universidad estadounidense es clave llevar a cabo actividades que nos gusten porque conectan nuestras neuronas. Nuestro cerebro secreta dopamina y serotonina, hormonas que pueden aumentar la motivaci&oacute;n y mejorar nuestro bienestar general. Por tanto, dedicar tiempo a una actividad que nos proporcione placer es beneficioso para el cuerpo y la mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuidar de la salud f&iacute;sica</strong>
    </p><p class="article-text">
        La salud f&iacute;sica y mental est&aacute;n estrechamente relacionadas. Si prestamos atenci&oacute;n al sue&ntilde;o, la alimentaci&oacute;n y el ejercicio<strong> </strong>es m&aacute;s f&aacute;cil sentirnos bien. Las personas con mayor sensaci&oacute;n de felicidad comprenden este v&iacute;nculo y, por tanto, priorizan su salud f&iacute;sica e integran el ejercicio regular, una alimentaci&oacute;n equilibrada y un sue&ntilde;o adecuado en sus rutinas diarias. M&aacute;s que tareas rutinarias, las considera componentes esenciales de su bienestar general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta con incorporar peque&ntilde;os cambios, como dar un paseo cada d&iacute;a o sustituir esa bebida azucarada por una pieza de fruta, as&iacute; como dormir lo suficiente. Parecen consejos sencillos, pero a menudo se pasan por alto. Un sue&ntilde;o reparador, por ejemplo, nos ayuda a regular el sistema nervioso y el estado de &aacute;nimo y es fundamental para encontrar el equilibrio. Practicar ejercicio, por ejemplo, nos podr&iacute;a llegar a aportar m&aacute;s sensaci&oacute;n de felicidad que la riqueza, seg&uacute;n un estudio publicado en <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(18)30227-X/abstract#seccestitle10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Lancet</em></a>, lo que nos llevar&iacute;a a pensar que la creencia de que el &ldquo;el dinero no da la felicidad&rdquo; tiene cierto sentido.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute;, m&aacute;s que en adoptar cambios dr&aacute;sticos, en incorporar h&aacute;bitos que se prolonguen en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tratar de reducir el estr&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mantener el estr&eacute;s alejado tambi&eacute;n puede ser un factor determinante en nuestro nivel de bienestar. Y disponer de tiempo libre es una de las maneras de conseguirlo. Al menos es lo que dice una <a href="https://www.apa.org/pubs/journals/releases/psp-pspp0000391.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a, seg&uacute;n la cual disponer de menos de dos horas diarias de tiempo libre se traduce en unos niveles m&aacute;s bajos de bienestar y concluye que lo ideal son de dos a cinco horas diarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ser amables</strong>
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.worldhappiness.report/news/world-happiness-report-2025-people-are-much-kinder-than-we-expect-research-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bondad est&aacute; estrechamente relacionada con la sensaci&oacute;n de felicidad</a>, m&aacute;s de lo que cabr&iacute;a esperar. Practicar la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8867461/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gratitud y la amabilidad</a> se ha relacionado con mayores niveles de bienestar y menores de depresi&oacute;n y estr&eacute;s porque este h&aacute;bito nos permite concentrarnos en lo que va bien en nuestra vida, en lugar de hacerlo en lo negativo, y este enfoque puede marcar una gran diferencia en nuestra sensaci&oacute;n de felicidad.
    </p><p class="article-text">
        Puede ser algo tan simple como valorar una taza de caf&eacute; caliente o tan profundo como el amor de la familia. Las personas que manifiestan un mayor bienestar suelen tener un don para reconocer y apreciar lo bueno de su vida, no dan nada por sentado, demuestran gratitud y este acto de agradecimiento les aporta satisfacci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-habitos-sentirnos-mejor-cansados-durante-ano_1_12591732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Sep 2025 20:05:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,Salud mental,Estrés,Ansiedad,Depresión,Ejercicio físico,Sueño,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No te atrevas a atreverte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/no-atrevas-atreverte_129_12514738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Atr&eacute;vete a ser feliz!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Atr&eacute;vete a brillar!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Atr&eacute;vete a vivir sin l&iacute;mites!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonito. Atractivo. Incluso inspirador&hellip; hasta que te das cuenta de que realmente no te aporta nada.</strong> Vivimos tiempos donde el &ldquo;atr&eacute;vete&rdquo; se ha convertido en un eslogan vac&iacute;o, una pegatina motivacional que adorna tazas, camisetas y redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He fracasado tantas veces que al &eacute;xito no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que acompa&ntilde;arme&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He tenido tanto &eacute;xito que el fracaso tuvo que hacerse a un lado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tiempos en los que frases como estas nos invitan a reconciliarnos con el error, a ver el fracaso como parte del crecimiento. Y tienen raz&oacute;n. Pero tambi&eacute;n pueden quedarse en palabras huecas si no las llenas de vida, tropiezos y conciencia. Porque si solo las lees para motivarte a saltar, te aviso: <strong>no te van a servir de nada, y el salto ser&aacute; al vac&iacute;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El atrevimiento sin conciencia es puro escapismo. Valent&iacute;a sin prop&oacute;sito es solo impulso. No hay desarrollo personal sin un ejercicio radical de honestidad con uno/a mismo/a.
    </p><p class="article-text">
        Por eso:<strong> No te atrevas a atreverte&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lo vas a hacer desde la prisa </strong>y no desde la pausa.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lo vas a hacer para encajar </strong>y no para descubrir.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lo vas a hacer desde el ego </strong>y no desde la autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde peque&ntilde;os/as nos condicionan para evitar el error. El sistema educativo, la familia, la empresa&hellip; todo parece estar dise&ntilde;ado para que el fracaso sea sin&oacute;nimo de debilidad. Y as&iacute;, <strong>en lugar de buscar sentirnos exitosos/as desde el merecimiento, pasamos la vida entera evitando sentirnos personas fracasadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo crec&iacute; creyendo que equivocarme no era opci&oacute;n. Mejor no intentar nada que fallar. Y que, si no hac&iacute;a todo perfecto, no ser&iacute;a feliz. Y eso me llev&oacute;, durante a&ntilde;os, a desconectarme de mis sue&ntilde;os, de m&iacute; mismo, y de la posibilidad real de equivocarme, de aprender&hellip; y crecer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Atr&eacute;vete, s&iacute;! Pero&hellip; &iquest;a qu&eacute;?</strong> &iquest;A parecer feliz a otros ojos o a serlo de verdad?  &iquest;A tener &eacute;xito social o a encontrarte contigo, aunque implique redefinirlo todo? &iquest;A buscar tu prop&oacute;sito o distraerte con la vida ajena mientras sigues desconectado/a de la tuya?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y si el miedo no es al fracaso, sino al juicio?</strong> Muchas veces no nos atrevemos, no por miedo al error, sino por miedo al &ldquo;qu&eacute; dir&aacute;n&rdquo;. A lo que pensar&aacute;n quienes alguna vez nos dijeron que no lo intent&aacute;ramos. Y lo m&aacute;s curioso es que no nos est&aacute;n hablando de nosotros/as: nos hablan de su miedo, de sus l&iacute;mites, desde su mapa, nos hablan de ellas mismas.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me pas&oacute;. Y, solo cuando empec&eacute; a vivir desde lo que yo quer&iacute;a ser, no desde lo que otros esperaban, entend&iacute; que el juicio ajeno era m&aacute;s paralizante que el propio miedo a fracasar.
    </p><p class="article-text">
        Entend&iacute; que la clave no era lanzarse sin m&aacute;s, sino hacerlo con prop&oacute;sito, con conciencia, con preparaci&oacute;n emocional. El verdadero &ldquo;atr&eacute;vete&rdquo; no empieza con acci&oacute;n, sino con silencio, con reflexi&oacute;n, con preguntas inc&oacute;modas. Con &ldquo;no s&eacute; qui&eacute;n soy&rdquo; que, lejos de ser un problema, puede convertirse en la puerta a tu verdad. Atreverse no es saltar. Es mirar dentro y decidir desde ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Atreverse no es ruido, es claridad. No es disfraz, es desnudez. No es carrera, es camino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te propongo un ejercicio:
    </p><p class="article-text">
        Para. Respira. Inspira&hellip; expira&hellip; Varias veces m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora preg&uacute;ntate, pero sin responder en autom&aacute;tico. Apaga el ruido. Mira dentro: <strong>&iquest;Qu&eacute; es para ti la felicidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me cost&oacute; a&ntilde;os entenderlo. Durante mucho tiempo respond&iacute;a lo que &ldquo;deb&iacute;a&rdquo; decir: Va todo bien, pero ser&eacute; feliz cuando&hellip; y aqu&iacute; puedes poner lo que quieras: cuando tenga un coche mejor, una casa en la playa, ropa de marca&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Nos pasamos la vida creyendo que la felicidad llega cuando todo sea perfecto. Y no llega.<strong> Hoy</strong> <strong>s&eacute; que la felicidad es imperfecta. </strong>Es el camino. Es el presente. Es respirar cada minuto como si fuera &uacute;nico. En vivir desde la gratitud, con consciencia, y siendo quien quiero ser&hellip; no lo que otras personas esperan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ah&iacute; aparece el prop&oacute;sito. No como frase bonita para redes sociales, sino como br&uacute;jula.</strong> Y sin ella, es f&aacute;cil perderse. El prop&oacute;sito te ancla cuando todo cambia, te orienta cuando todo duda, y da sentido cuando nada lo parece tener.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;<strong> </strong>es <strong>donde entra el liderazgo humanista</strong>, ese que empieza por la persona. Un liderazgo que se construye desde dentro hacia fuera, que abraza la vulnerabilidad, y que entiende que el talento florece cuando hay coherencia, no cuando hay control.
    </p><p class="article-text">
        Para eso, necesitamos m&aacute;s que reiniciar la mente. Necesitamos cuestionar los valores sociales que castigan el error y premian solo el resultado. Necesitamos<strong> apagar el piloto autom&aacute;tico que nos hace vivir para cumplir expectativas</strong>, en lugar de crear una vida con sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>He aprendido que tanto el &eacute;xito como el fracaso tienen una ra&iacute;z com&uacute;n: la acci&oacute;n.</strong> Y que la acci&oacute;n con prop&oacute;sito se transforma en desarrollo personal, en talento, en revoluci&oacute;n interior.
    </p><p class="article-text">
        Por eso<strong>, desde mi experiencia personal, si vas a atreverte, yo lo har&iacute;a as&iacute;:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Con&oacute;cete a fondo. Sin m&aacute;scaras ni excusas.</strong></li>
                                    <li> Invierte tiempo en ti, en tus valores, heridas, talentos y l&iacute;mites. No puedes liderar tu vida si no sabes qui&eacute;n eres. Nada cambia fuera si no empiezas por dentro.</li>
                                    <li><strong>Atr&eacute;vete a parar. A escucharte de verdad.</strong></li>
                                    <li> La pausa no es p&eacute;rdida de tiempo. Es el espacio donde se construye el sentido.</li>
                                    <li> Sin silencio, no hay direcci&oacute;n. Sin escucha interna, no hay autenticidad.</li>
                                    <li><strong>Elige con libertad.</strong></li>
                                    <li> No desde el miedo a decepcionar, ni desde el peso de las expectativas ajenas.</li>
                                    <li> Elegir, muchas veces, es renunciar. Y renunciar no es fracaso, es madurez.</li>
                                    <li> Es poner tus valores por encima del aplauso, y eso requiere valent&iacute;a.</li>
                                    <li><strong>Equiv&oacute;cate.</strong> <strong>Porque ah&iacute; est&aacute; gran parte del aprendizaje.</strong></li>
                                    <li> El desarrollo personal no es un camino de perfecci&oacute;n, sino de evoluci&oacute;n, de aprendizaje. No hay crecimiento sin errores. Y no hay atrevimiento sin riesgo.</li>
                                    <li><strong>Desaprende. Desaprender es m&aacute;s dif&iacute;cil que aprender.</strong></li>
                                    <li> Es mirar con ojos nuevos lo que siempre diste por hecho: tus creencias, tus miedos, tus prioridades. Es romper con la idea de que &ldquo;as&iacute; se han hecho siempre las cosas&rdquo; y preguntarte: &iquest;As&iacute; quiero hacerlas yo?</li>
                                    <li> Solo desde ah&iacute; emerge el prop&oacute;sito. Y sin prop&oacute;sito, nada vale la pena.</li>
                                    <li><strong>Vive desde tu prop&oacute;sito, no desde la comparaci&oacute;n.</strong></li>
                                    <li> &iquest;Qu&eacute; sentido tienen tus decisiones, tu trabajo, tus relaciones? &iquest;Qu&eacute; quieres aportar al mundo? La respuesta no est&aacute; fuera: nace dentro. Vivir con prop&oacute;sito no es tener todas las respuestas, es hacerse las preguntas correctas.</li>
                                    <li><strong>Lidera tu historia. Con tus valores. A tu ritmo.</strong></li>
                                    <li> No esperes a que alguien te d&eacute; permiso para vivir como deseas. Eres responsable, y due&ntilde;o/a, de tu camino. Y si lo haces desde tu verdad, no hay &eacute;xito m&aacute;s grande.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Atr&eacute;vete, no porque sea f&aacute;cil. Atr&eacute;vete, porque vale la pena. </strong>Porque al otro lado del miedo no est&aacute; la seguridad: est&aacute; la libertad. <strong> </strong>Y solo quien se atreve, de verdad vive.
    </p><p class="article-text">
        Solo tenemos una vida. Y<strong> lo m&aacute;s urgente es vivirla siendo la persona que realmente quieres ser.</strong> No cuando todo sea perfecto. No cuando ya no haya riesgos. 
    </p><p class="article-text">
        Como dijo Steve Jobs en Stanford: &ldquo;Tu tiempo es limitado, as&iacute; que no lo desperdicies viviendo la vida de alguien m&aacute;s&hellip;No dejes que el ruido de las opiniones ajenas ahogue tu propia voz interior&hellip;Y lo m&aacute;s importante, ten el coraje de seguir a tu coraz&oacute;n y tu intuici&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que, &iexcl;S&Iacute;! &iexcl;Atr&eacute;vete! </strong>
    </p><p class="article-text">
        Atr&eacute;vete a buscar tu felicidad, no en el destino, sino en el camino. 
    </p><p class="article-text">
        Atr&eacute;vete a equivocarte y a levantarte.
    </p><p class="article-text">
        Atr&eacute;vete a liderar tu vida. Aqu&iacute;. Ahora. Desde el compromiso contigo.
    </p><p class="article-text">
        Y si no est&aacute;s dispuesto/a&hellip; si solo vas a repetir frases huecas, si no vas a mirar dentro y buscas la felicidad fuera, si no vas a vivir con prop&oacute;sito, entonces, de verdad, mejor<strong> No te Atrevas a Atreverte.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/no-atrevas-atreverte_129_12514738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 07:39:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No te atrevas a atreverte]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Felicidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estudian por primera vez el efecto de legalizar el aborto: mujeres más felices, que acaban la ESO y se divorcian menos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/estudian-primera-vez-efecto-legalizar-aborto-mujeres-felices-acaban-divorcian_1_12480888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/770bd988-e83d-442b-9a89-c223ee7d7c84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estudian por primera vez el efecto de legalizar el aborto: mujeres más felices, que acaban la ESO y se divorcian menos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de la desintegración social, la caída de la natalidad o el fin de las familias que los sectores ultracatólicos asocian con el derecho a decidir, la investigación publicada en 'The Economic Journal' sobre la ley de 1985 revela que a largo plazo nada de eso ocurre</p><p class="subtitle">La desconocida historia de las redes que hacían abortos ilegales en la Transición: botes de Nescafé y bombas de bicicleta
</p></div><p class="article-text">
        El aborto es legal en Espa&ntilde;a desde 1985, a&ntilde;o en el que se aprob&oacute; la ley que permit&iacute;a hacerlo bajo tres supuestos. Despu&eacute;s vendr&iacute;a en 2010 la norma que permiti&oacute; el aborto libre, pero <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/desconocida-historia-redes-hacian-abortos-ilegales-transicion-botes-nescafe-bombas-bicicleta_1_12318700.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue hace 40 a&ntilde;os</a> cuando abortar dentro de los l&iacute;mites marcados dej&oacute; de considerarse un delito. Desde entonces, las mujeres que interrumpen su embarazo ejercen un derecho que, aunque a medias, est&aacute; reconocido. Y que ha provocado efectos a largo plazo que conducen a una mayor satisfacci&oacute;n en la vida de las mujeres, seg&uacute;n un estudio publicado este julio en la revista <a href="https://academic.oup.com/ej/advance-article/doi/10.1093/ej/ueaf054/8197923?utm_source=authortollfreelink&amp;utm_campaign=ej&amp;utm_medium=email&amp;guestAccessKey=04fe1a4a-696a-4681-9342-d8601089eaf9" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Economic Journal</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de lo que los sectores ultracat&oacute;licos que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultraderecha-mundial-utiliza-senado-conjurarse-cultura-muerte_1_11869227.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libran una cruzada</a> contra el aborto suelen defender, asociando el derecho a decidir con la desintegraci&oacute;n social, la ca&iacute;da de la natalidad o el fin de las familias, la investigaci&oacute;n revela que a largo plazo eso no ocurre. En cambio, el estudio dibuja un escenario en el que permitir el aborto se traduce, en la pr&aacute;ctica, en mujeres m&aacute;s felices, matrimonios m&aacute;s pr&oacute;speros y no en un descenso pronunciado de hijos, aunque s&iacute; un retraso en tenerlos. Y son estos, precisamente, valores y fen&oacute;menos sociales que se plantean como deseables por quienes se declaran antiaborto.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, realizado por cuatro investigadores espa&ntilde;oles de la Universitat Pompeu Fabra, el Instituto de Empresa y la Universitat de Barcelona, revela que aquellas mujeres que tuvieron acceso al aborto en Espa&ntilde;a antes de los 21 a&ntilde;os tuvieron menos probabilidades de tener hijos a una edad temprana, pero a la larga no dejaron de tenerlos. Adem&aacute;s, la legalizaci&oacute;n redujo tambi&eacute;n los matrimonios precoces, pero al mismo tiempo estas mujeres se divorciaron menos a largo plazo que aquellas que no pod&iacute;an abortar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que revela es que la legislaci&oacute;n de 1985, es decir, mejorar el control de los tiempos de su fecundidad, tuvo consecuencias muy importantes para la vida de las mujeres j&oacute;venes que se enfrentaban a un embarazo no deseado&rdquo;, sostiene Libertad Gonz&aacute;lez, la economista experta en trabajo y salud de la Pompeu Fabra que ha liderado el estudio. Hay que tener en cuenta, adem&aacute;s, que la de 1985 fue una ley restrictiva que solo permit&iacute;a abortar en caso de violaci&oacute;n, malformaci&oacute;n del feto o riesgo para la salud de la embarazada, y que esta es la evaluada por los investigadores.
    </p><h2 class="article-text">Menos hijos hoy...</h2><p class="article-text">
        Para ello, el estudio aplica un enfoque de diferencias en diferencias &ndash;usado en estad&iacute;stica para valorar el efecto de una ley&ndash; y utiliza distintas fuentes, desde certificados de nacimiento y matrimonio hasta datos de encuestas de poblaci&oacute;n activa. Por otro lado, compara mujeres con diferente acceso al aborto. Debido a que la aplicaci&oacute;n de la norma fue &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cinco-comunidades-no-practican-50-abortos-sanidad-publica-ano_1_11694369.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y sigue si&eacute;ndolo</a>&ndash; desigual y hay provincias en las que no hay centros que practiquen interrupciones, la investigaci&oacute;n las divide en dos grupos: las que contaban con al menos una cl&iacute;nica en 1989 y las que no, que eran 23 de 50.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos interesaba mucho entender los efectos en los dos planos, a corto y largo plazo, de ser mujer joven y tener la posibilidad de abortar de manera sencilla, es decir, tener cercan&iacute;a a un centro que practicara abortos sin tener que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/miles-mujeres-son-obligadas-ano-viajar-provincias-abortar_1_7840616.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ir a otra comunidad</a> u otro pa&iacute;s&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez. As&iacute; que lo primero que hicieron los investigadores fue estudiar el impacto de la ley de 1985 en los nacimientos inmediatos, para lo que miraron las tasas de natalidad mensuales por provincia desde 1980 hasta 1990. Lo que encontraron es que las regiones que contaban con acceso al derecho &ldquo;experimentaron una ca&iacute;da m&aacute;s profunda de la fecundidad a corto plazo&rdquo; fundamentalmente en menores de 21 a&ntilde;os, en concreto de un 6% con respecto a la tasa de natalidad media. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurri&oacute; con el n&uacute;mero de matrimonios, que descendieron un 8,5%. &ldquo;En consonancia con la fuerte ca&iacute;da de la fecundidad en las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes, encontramos evidencia de una disminuci&oacute;n significativa de matrimonios en las provincias con mayor oferta de servicios de aborto&rdquo;, subraya el estudio. Al mismo tiempo, tambi&eacute;n las bodas de parejas motivadas por el embarazo no deseado sufren una ca&iacute;da del 8,6% tras 1985 entre, de nuevo, aquellas mujeres menores de 21 a&ntilde;os que viv&iacute;an en las provincias que s&iacute; practicaban abortos en comparaci&oacute;n con las que no. 
    </p><p class="article-text">
        Ello se corresponde tambi&eacute;n con mayores probabilidades de terminar la educaci&oacute;n secundaria obligatoria antes de ponerse a trabajar, concluye la investigaci&oacute;n, que revela que las mujeres que eran j&oacute;venes cuando se aprob&oacute; la ley en aquellas provincias con acceso al aborto &ldquo;pudieron posponer la fertilidad y evitar nacimientos en la adolescencia&rdquo;, lo que les llev&oacute; a &ldquo;cursar estudios a tiempo completo&rdquo; con m&aacute;s frecuencia que aquellas que cuando se legaliz&oacute; el aborto hab&iacute;an abandonado ya el instituto y ten&iacute;an hasta 30 a&ntilde;os. En lo que no ha encontrado evidencia el an&aacute;lisis es en que esto impactara en la posibilidad de ir a la universidad ni en las tasas de empleo o salario.
    </p><h2 class="article-text">... Pero no ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        Pero junto al descenso de nacimientos y matrimonios en los a&ntilde;os inmediatamente posteriores, la investigaci&oacute;n se pregunta qu&eacute; ocurri&oacute; m&aacute;s tarde y si esto condujo a las mujeres a tener menos hijos a lo largo de su vida. Para ello usa diferentes encuestas espa&ntilde;olas de fertilidad e incluye en la muestra mujeres que tienen hasta 63 a&ntilde;os en el momento de las entrevistas. As&iacute;, haciendo diferentes grupos de edad, concluye que las j&oacute;venes con acceso al aborto s&iacute; retrasaron la edad de su primer hijo &ndash;medio a&ntilde;o m&aacute;s, en promedio&ndash; y tambi&eacute;n que el efecto negativo en la fecundidad se mantuvo a los 18 y 21 a&ntilde;os, pero a los 34 y a los 44 el efecto se redujo considerablemente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto quiere decir que el aborto no afect&oacute; a la fertilidad completa. Las mujeres que tuvieron acceso temprano al aborto, al final cuado son m&aacute;s mayores han acabado teniendo el mismo n&uacute;mero de hijos pero a m&aacute;s edad. Vemos que estas mujeres, que ya hab&iacute;amos visto que evitan un matrimonio temprano, se casan pero m&aacute;s tarde y tambi&eacute;n tienen hijos, es menos probable que se acaben divorciando probablemente porque evitan tambi&eacute;n el matrimonio no deseado y construyen parejas de m&aacute;s calidad&rdquo;, resume Gonz&aacute;lez sobre el hallazgo que apunta a que aquellas mujeres &ldquo;afectadas&rdquo; por la ley de 1985 registran tasas de divorcio un punto por debajo de las que no.
    </p><p class="article-text">
        El estudio utiliza una doble comparaci&oacute;n para asegurar la atribuci&oacute;n de diferencias al aborto y por eso coteja cohortes de mujeres menores de 21 en provincias de f&aacute;cil acceso a la interrupci&oacute;n del embarazo con aquellas que eran m&aacute;s mayores, pero tambi&eacute;n compara ambos grupos en regiones sin centros. &ldquo;De esta forma podemos limpiar esos otros factores posibles que pueden intervenir porque las diferencias que se ven en la primera comparaci&oacute;n no se ven en la segunda&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez, que cree que los resultados son importantes en un momento en el que &ldquo;en varios pa&iacute;ses, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/abortos-eeuu-no-han-caido-sentencia-tumbo-derecho-explicacion_1_10634717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Estados Unidos</a>, hemos visto un retroceso en el aborto&rdquo; y globalmente arrecia una ofensiva antiderechos.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n analiza tambi&eacute;n qu&eacute; bienestar autopercibido declaran las mujeres y hasta qu&eacute; punto tiene esto relaci&oacute;n con la ley. Y para ello utiliza la Encuesta de Condiciones de Vida de 2013, de la que obtiene una muestra de 4.546 mujeres de entre 38 y 58 a&ntilde;os. Los autores encuentran evidencia de que tener la posibilidad de abortar antes de los 21 &ldquo;mejora el bienestar a largo plazo&rdquo; porque estas mujeres &ldquo;tienen menos probabilidades de sentirse tensas o deprimidas y m&aacute;s de sentirse tranquilas&rdquo; adem&aacute;s de reportar un mayor grado general de satisfacci&oacute;n con su vida. 
    </p><p class="article-text">
        En total, poder abortar mejor&oacute; en un 7,6% estos niveles, seg&uacute;n el estudio. Un efecto que &ldquo;probablemente&rdquo; se deba a causas tanto directas como indirectas, interpretan los investigadores: algunas mujeres porque pudieron evitar un embarazo precoz gracias a la legalizaci&oacute;n del aborto, pero tambi&eacute;n otras que no se sometieron a la intervenci&oacute;n &ldquo;podr&iacute;an haberse beneficiado en t&eacute;rminos de su propia tranquilidad&rdquo;, concluyen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/estudian-primera-vez-efecto-legalizar-aborto-mujeres-felices-acaban-divorcian_1_12480888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Aug 2025 20:30:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estudian por primera vez el efecto de legalizar el aborto: mujeres más felices, que acaban la ESO y se divorcian menos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Derecho al aborto,Felicidad,Matrimonio,Natalidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bad Bunny desata en el cerebro una reacción química tan intensa como una descarga de felicidad; o al menos así lo asegura la ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/bad-bunny-desata-cerebro-reaccion-quimica-intensa-descarga-felicidad-asegura-ciencia-pm_1_12435565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e3eaeef-b486-45a1-a019-a7cd8604ad63_16-9-discover-aspect-ratio_default_1109042.jpg" width="4096" height="2304" alt="Bad Bunny desata en el cerebro una reacción química tan intensa como una descarga de felicidad; o al menos así lo asegura la ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Efectos positivos del reguetón - El estudio del CQPR concluye que canciones del artista puertorriqueño activan dopamina, serotonina y oxitocina, provocando sensaciones de alegría, conexión emocional y cohesión social </p><p class="subtitle">El nuevo disco de Bad Bunny, canción a canción: 'Debí Tirar Más Fotos' es una reivindicación musical de Puerto Rico</p></div><p class="article-text">
        Las acusaciones sobre el supuesto <strong>uso excesivo del autotune y otras herramientas digitales </strong>han acompa&ntilde;ado a muchos <strong>artistas del reguet&oacute;n</strong> desde sus inicios en la industria. En algunos casos, los cr&iacute;ticos afirman que hay m&aacute;s tecnolog&iacute;a que voz, y que sin esos apoyos t&eacute;cnicos<strong> no podr&iacute;an sostener una carrera musical</strong>. Las redes sociales han amplificado estos juicios, repitiendo la idea de que <strong>cantar bien no es necesario para triunfar </strong>cuando se cuenta con arreglos electr&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento se aplica con frecuencia a int&eacute;rpretes como<strong> Bad Gyal</strong>, <strong>Quevedo</strong> o <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/fenomeno-bad-bunny-pone-madrid-bailar-facturar-diez-metropolitanos-500-000-asistentes-220-millones-euros_1_12348285.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Bad Bunny</strong></a><strong>,</strong> se&ntilde;alando que su &eacute;xito comercial no va ligado a su capacidad vocal. A pesar de esa percepci&oacute;n, su m&uacute;sica sigue generando inter&eacute;s entre otros sectores que la estudian desde una perspectiva cient&iacute;fica con resultados que, al menos en el caso del puertorrique&ntilde;o, lo posicionan como un<strong> remedio natural para el malestar mental</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un an&aacute;lisis bioqu&iacute;mico demuestra que sus canciones despiertan neurotransmisores del bienestar</h2><p class="article-text">
        El <strong>Colegio de Qu&iacute;micos de Puerto Rico (CQPR)</strong> ha analizado los <strong>efectos bioqu&iacute;micos</strong> que provoca la m&uacute;sica del artista en el cuerpo humano, y ha llegado a conclusiones sorprendentes. El estudio, presentado este mes como parte del congreso<strong> PRCHEM 2025</strong>, plantea que canciones como<em><strong> Deb&iacute; Tirar M&aacute;s Fotos</strong></em> o<strong> </strong><em><strong>Tit&iacute; me pregunt&oacute;</strong></em><strong> </strong>activan neurotransmisores como la <strong>dopamina</strong>, la <strong>serotonina</strong> y la <strong>oxitocina</strong>, directamente vinculados a emociones como el <strong>placer</strong>, la <strong>alegr&iacute;a</strong> y la<strong> empat&iacute;a colectiva</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a Santiago Reyes</strong>, expresidenta del CQPR, explic&oacute; que el equipo investigador no se centr&oacute; en aspectos t&eacute;cnicos del espect&aacute;culo, sino en los<strong> efectos que la m&uacute;sica genera en la qu&iacute;mica cerebral.</strong>  Con el foco puesto en el <strong>sistema nervioso</strong>, la investigaci&oacute;n describe c&oacute;mo la exposici&oacute;n a determinados est&iacute;mulos sonoros puede desencadenar la liberaci&oacute;n de dopamina, serotonina y oxitocina. Estos neurotransmisores est&aacute;n implicados en procesos relacionados con la <strong>recompensa</strong>, el <strong>bienestar emocional </strong>y el <strong>sentimiento de pertenencia </strong>grupal.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los autores del estudio, esta liberaci&oacute;n no se limita a un est&iacute;mulo placentero moment&aacute;neo. La dopamina, al reforzar el circuito de recompensa, estimula la motivaci&oacute;n y favorece la toma de decisiones. La serotonina act&uacute;a como regulador del estado de &aacute;nimo, contribuyendo a reducir estados de ansiedad o tristeza. La oxitocina, por su parte, refuerza la cohesi&oacute;n social y favorece los v&iacute;nculos afectivos. La interacci&oacute;n de estas tres sustancias genera un<strong> efecto conjunto que potencia la estabilidad emocional</strong>, sobre todo en contextos de experiencia colectiva como los conciertos. En ese contexto, la expresidenta del CQPR explic&oacute; que &ldquo;en un concierto no solo se comparte m&uacute;sica, tambi&eacute;n se comparten reacciones qu&iacute;micas que nos hacen sentir m&aacute;s vivos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bad Bunny, durante su actuación en los Billboard Latin Music Awards                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del componente qu&iacute;mico y energ&eacute;tico, el estudio incorpora una <strong>dimensi&oacute;n social vinculada a la salud mental</strong>. Los autores afirman que las din&aacute;micas colectivas generadas en este tipo de conciertos ayudan a<strong> liberar tensiones y refuerzan los v&iacute;nculos afectivos </strong>entre personas que no se conocen. En palabras de <strong>Santiago Reyes</strong>, &ldquo;la qu&iacute;mica del cerebro explica por qu&eacute; miles de personas se sienten tan emocionalmente vinculadas a estas experiencias masivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con esta conexi&oacute;n entre m&uacute;sica, ciencia y comportamiento colectivo, Santiago Reyes afirm&oacute; que &ldquo;la qu&iacute;mica del cerebro explica por qu&eacute; miles de personas se sienten tan emocionalmente vinculadas a estas experiencias masivas&rdquo;. A trav&eacute;s de ese enfoque, la investigaci&oacute;n plantea un<strong> cambio de perspectiva </strong>respecto a los fen&oacute;menos culturales contempor&aacute;neos,<strong> desvincul&aacute;ndolos de juicios personales sobre gustos o estilos vocales </strong>y enfoc&aacute;ndolos como procesos biol&oacute;gicos medibles.
    </p><h2 class="article-text">El estudio tambi&eacute;n plantea retos medioambientales que rodean a los grandes eventos musicales</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del debate art&iacute;stico, el informe incorpora tambi&eacute;n una<strong> lectura medioambiental</strong> sobre el impacto que generan los eventos multitudinarios. Los investigadores se&ntilde;alan el elevado consumo energ&eacute;tico, la acumulaci&oacute;n de residuos s&oacute;lidos y la huella derivada del transporte masivo de asistentes como elementos que deben ser reconsiderados con urgencia. Como respuesta, el colegio apuesta por la <strong>inclusi&oacute;n de medidas sostenibles </strong>que reduzcan esa carga, como el uso de energ&iacute;a solar, la integraci&oacute;n de bater&iacute;as de litio, la movilidad el&eacute;ctrica y los acuerdos con entidades ecol&oacute;gicas locales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el colegio subraya la<strong> importancia de incorporar estas herramientas cient&iacute;ficas en el dise&ntilde;o y planificaci&oacute;n</strong> de los grandes espect&aacute;culos culturales. El presidente del CQPR, <strong>Jos&eacute; A. P&eacute;rez,</strong> apunt&oacute; que &ldquo;queremos que la ciencia salga del laboratorio y entre en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con esa declaraci&oacute;n, el colegio invita a artistas, promotores, responsables institucionales y formadores a<strong> incorporar el conocimiento cient&iacute;fico </strong>como parte de la experiencia cultural. En palabras de P&eacute;rez, &ldquo;si una canci&oacute;n puede mover multitudes, la ciencia puede orientar sus pasos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/bad-bunny-desata-cerebro-reaccion-quimica-intensa-descarga-felicidad-asegura-ciencia-pm_1_12435565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 12:00:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bad Bunny desata en el cerebro una reacción química tan intensa como una descarga de felicidad; o al menos así lo asegura la ciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bad Bunny,Felicidad,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reír es beneficioso: así nos ayuda a aliviar el estrés, calmar el dolor o mejorar nuestra salud cardiovascular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/reir-beneficioso-ayuda-aliviar-estres-calmar-dolor-mejorar-salud-cardiovascular_1_12390629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15a0a1c9-9c81-4bd7-9f3e-358841262aae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reír es beneficioso: así nos ayuda a aliviar el estrés, calmar el dolor o mejorar nuestra salud cardiovascular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de la función emocional, hay estudios que demuestran sus efectos positivos en la salud. ¿Qué beneficios se esconden detrás de la risa?
</p><p class="subtitle">Por qué tenemos antojos de comida poco saludable
</p></div><p class="article-text">
        La risa forma parte de nuestro lenguaje no verbal y constituye un gesto innato de emociones b&aacute;sicas que todos reconocemos. Pese a que no se le da mucha importancia, la risa posee un gran potencial para nuestra salud mental y f&iacute;sica. Nos lo recuerda el dicho &ldquo;la risa es la mejor medicina&rdquo;, que seguramente habremos o&iacute;do decir en alguna ocasi&oacute;n. &iquest;Puede ser esto cierto? 
    </p><p class="article-text">
        Parece que las investigaciones realizadas hasta el momento demuestran que s&iacute; lo es y que merece la pena dedicarle un poco m&aacute;s de atenci&oacute;n y buscar m&aacute;s momentos para re&iacute;rnos. Hablamos sobre todo de la risa de verdad, la sincera y espont&aacute;nea, la que sale sin imposturas ni falsedad. 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa cuando nos re&iacute;mos</h2><p class="article-text">
        Reconocer los numerosos beneficios de la risa para la salud nos ayuda tambi&eacute;n a comprender c&oacute;mo es de importante a&ntilde;adir m&aacute;s humor a nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Y, aunque pueda parecer un acto simple y sencillo, detr&aacute;s de la risa hay una compleja maquinaria que se activa y que se basar&iacute;a en tres etapas.
    </p><p class="article-text">
        Lo explica la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a (<a href="https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link160.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SEN</a>) en una nota de prensa, donde reconoce que la risa implica varias regiones encef&aacute;licas: la prefrontal dorsolateral y la uni&oacute;n temporoparietal del hemisferio dominante; la activaci&oacute;n del circuito de la recompensa y liberaci&oacute;n de dopamina; y el cese de la desinhibici&oacute;n frontal no dominante.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa todo esto? Pues que cuando nuestro cerebro detecta una situaci&oacute;n &ldquo;extra&ntilde;a&rdquo; o distinta, libera <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/dopamina-incrementarla_1_9211872.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dopamina</a>, el neurotransmisor que nos aporta esa sensaci&oacute;n placentera, y esto explicar&iacute;a tambi&eacute;n por qu&eacute; se puede decir que el humor est&aacute; relacionado estrechamente con el sistema de la recompensa, igual que ocurre <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/adiccion-comida-cerebro-drogas-azucar_1_1156463.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la comida</a>.
    </p><h2 class="article-text">Los beneficios de la risa</h2><p class="article-text">
        Que la risa puede ser una buena medicina es algo que concluyen varias investigaciones, como una revisi&oacute;n elaborada sobre trece estudios y publicada en <em>Australian and New Journal of Public Health</em>. En ella, los expertos se han basado en estrategias basadas en el humor para tratar temas de salud, y concluyen que la risa podr&iacute;a ser la mejor medicina para conseguir llevar una vida saludable. En concreto, los expertos concluyen que el humor puede favorecer una atenci&oacute;n m&aacute;s sostenida, influir en las actitudes, las intenciones y en la adopci&oacute;n de h&aacute;bitos saludables.
    </p><p class="article-text">
        La risa no solo mejora nuestro estado psicol&oacute;gico, tambi&eacute;n nos ayuda a prevenir otras enfermedades. <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24246140/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuando re&iacute;mos</a>, no solo se ejercita el cerebro, tambi&eacute;n lo hace el coraz&oacute;n, los pulmones e, incluso, el sistema inmunitario. &iquest;De qu&eacute; manera nos ayuda todo esto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alivia el estr&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        La risa desencadena una respuesta de relajaci&oacute;n en nuestro cuerpo, lo que significa que reduce las <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8496883/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hormonas del estr&eacute;s</a>, como el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cortisol-hormona-estres-que-es_1_10321340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cortisol</a> y la adrenalina. Esto nos proporciona una mayor calma y tranquilidad. Pero es que, adem&aacute;s, se ha demostrado que la risa es un excelente calmante del estr&eacute;s. Un <a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2005/03/050309111444.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> elaborado por el Centro M&eacute;dico de la Universidad de Maryland demuestra que la risa puede aumentar la frecuencia card&iacute;aca y el flujo sangu&iacute;neo, lo que ayuda a relajar los m&uacute;sculos y reducir los niveles de estr&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Calma el dolor</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos visto que a risa se asocia con mayor bienestar en general, que se explica por la liberaci&oacute;n de endorfinas. De acuerdo con este otro <a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rspb.2011.1373" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la Royal Society, tras realizar seis estudios experimentales, los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/dolor-solo-cabeza-puedes-controlarlo_1_1723171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">umbrales del dolor</a> son significativamente m&aacute;s altos despu&eacute;s de la risa. Y esto lo explican por un efecto mediado por endorfinas. 
    </p><p class="article-text">
        La risa no necesariamente reduce el dolor en s&iacute;. Los expertos creen que simplemente podr&iacute;a aumentar la tolerancia y la percepci&oacute;n del dolor. Esto se explicar&iacute;a porque la liberaci&oacute;n de endorfinas actuar&iacute;a como analg&eacute;sico natural e influir&iacute;an en la percepci&oacute;n del dolor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Favorece la salud cardiovascular</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos re&iacute;mos se activa tambi&eacute;n el sistema respiratorio, ya hemos visto que el neurol&oacute;gico y tambi&eacute;n el cardiovascular. En este sentido, y seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola del Coraz&oacute;n (<a href="https://fundaciondelcorazon.com/prensa/notas-de-prensa/2513-risa-mejora-salud-de-nuestro-corazon.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FEC</a>), el efecto que tiene la risa es vasodilatador, crea sustancias hormonales, como las endorfinas que, adem&aacute;s de aportar un beneficio psicol&oacute;gico, tambi&eacute;n nos ayuda a proteger el aparato cardiovascular. En concreto, al re&iacute;r, se relaja el endotelio, la capa interior de los vasos sangu&iacute;neos, mejora as&iacute; la circulaci&oacute;n de la sangre y disminuye la presi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n va m&aacute;s all&aacute; cuando afirma que re&iacute;r tambi&eacute;n ayuda a mantener el colesterol bueno y a potenciar la actividad de los linfocitos, que ayudan a nuestro sistema inmunol&oacute;gico ante la presencia de c&eacute;lulas tumorales.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con este estudio de la Unidad de Cardiolog&iacute;a Preventiva del Centro M&eacute;dico de la Universidad de Maryland, las personas que han tenido un infarto agudo de miocardio r&iacute;en hasta un 40% menos que las que no han sufrido ning&uacute;n tipo de enfermedad cardiovascular.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s. Seg&uacute;n este estudio publicado en <a href="https://academic.oup.com/eurheartj/article/44/Supplement_2/ehad655.2593/7391010?login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>European Hearth Journal</em></a>, un ensayo sobre los efectos de la risa en las personas con enfermedad coronaria, aquellas que ve&iacute;an de forma regular programas de comedia ten&iacute;an beneficios para su coraz&oacute;n y sistema circulatorio en comparaci&oacute;n con quienes ve&iacute;an documentales serios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejora nuestra funci&oacute;n pulmonar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al re&iacute;r, el diafragma, el pecho y los m&uacute;sculos abdominales se contraen. Esto hace que los pulmones tengan que trabajar m&aacute;s, expulsando el aire y permitiendo que el aire fresco entre m&aacute;s profundamente. Por este motivo, la risa puede hacer que las exhalaciones sean m&aacute;s efectivas. La risa, adem&aacute;s, ayuda a expandir los alv&eacute;olos, los diminutos sacos de aire de los pulmones. Una carcajada espont&aacute;nea activa el diafragma, <a href="https://www.jstage.jst.go.jp/article/tjem/239/3/239_243/_pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fortalece los pulmones</a> y aumenta la oxigenaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejora la salud mental</strong>
    </p><p class="article-text">
        Re&iacute;r tambi&eacute;n puede ayudarnos a reducir la ansiedad y la depresi&oacute;n, seg&uacute;n varios <a href="https://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/stress-management/in-depth/stress-relief/art-20044456" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>, e incluso mejorar la memoria y la funci&oacute;n cognitiva. Pero es que, adem&aacute;s, tambi&eacute;n se ha demostrado que re&iacute;r mejora la satisfacci&oacute;n personal y las relaciones sociales. Re&iacute;r con otras personas puede <a href="https://journals.lww.com/hnpjournal/abstract/1996/01000/humor__an_antidote_for_stress.7.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">generar confianza y fomentar relaciones</a> m&aacute;s profundas porque, cuando re&iacute;mos, es m&aacute;s f&aacute;cil sentirnos conectados con los dem&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/reir-beneficioso-ayuda-aliviar-estres-calmar-dolor-mejorar-salud-cardiovascular_1_12390629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2025 20:27:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Felicidad,Humor,Bienestar,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las 7 ciudades más felices de España: ¿cómo se calcula la felicidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/7-ciudades-felices-espana-calcula-felicidad-pm_1_12284647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab156de4-863f-422b-92db-6de442ea25b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las 7 ciudades más felices de España: ¿cómo se calcula la felicidad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vigo, Bilbao o Valencia destacan en el Happy City Index 2024, que mide la calidad de vida real </p><p class="subtitle">¿Somos más felices a medida que envejecemos?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;<a href="https://www.eldiario.es/economia/escritor-winston-manrique-sociedad-actual-empuja-felicidad-efimera_1_12282582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Qu&eacute; hace que una ciudad sea feliz</a>? &iquest;El buen tiempo? &iquest;Las oportunidades laborales? &iquest;La facilidad para desplazarse? La felicidad urbana es mucho m&aacute;s que un estado de &aacute;nimo colectivo:&nbsp;<strong>es un indicador medible</strong>&nbsp;que tiene en cuenta factores econ&oacute;micos, sociales, medioambientales y pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, desde hace a&ntilde;os el&nbsp;<a href="https://happy-city-index.com" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Happy City Index</a>, elaborado por el Instituto de Calidad de Vida de Londres, clasifica a cientos de ciudades del mundo en funci&oacute;n de su capacidad para proporcionar bienestar real a sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Y no, no basta con una sonrisa en la calle o con que haya terrazas al sol. La felicidad se calcula a trav&eacute;s de&nbsp;<strong>indicadores concretos</strong>: desde la implicaci&oacute;n pol&iacute;tica de los vecinos hasta el acceso a la cultura, la vivienda o la tecnolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se mide la eficiencia de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, la movilidad urbana, la innovaci&oacute;n, la inclusi&oacute;n y la conexi&oacute;n con la naturaleza. Todo, con un enfoque: que las soluciones no se queden en el discurso, sino que se apliquen de verdad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo se mide la felicidad de una ciudad?</h2><p class="article-text">
        Para poder elaborar su ranking, el Happy City Index&nbsp;<strong>agrupa ciudades por categor&iacute;as (oro, plata, bronce)</strong>, seg&uacute;n la implementaci&oacute;n efectiva de pol&iacute;ticas de bienestar, la calidad de vida en datos reales y la satisfacci&oacute;n de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Se tienen en cuenta variables como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Acceso a servicios p&uacute;blicos</li>
                                    <li>Econom&iacute;a local y empleo digno</li>
                                    <li>Oferta cultural y participaci&oacute;n ciudadana</li>
                                    <li>Pol&iacute;ticas inclusivas y sostenibles</li>
                                    <li>Movilidad urbana accesible y eficiente</li>
                                    <li>Entorno natural y espacios verdes</li>
                                    <li>Educaci&oacute;n, salud y tecnolog&iacute;a</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En definitiva,&nbsp;<strong>no mide lo que una ciudad promete, sino lo que consigue</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Happy City Index 2024: las ciudades m&aacute;s felices de Espa&ntilde;a el a&ntilde;o pasado</h2><p class="article-text">
        En la categor&iacute;a&nbsp;<strong>plata</strong>&nbsp;del Happy City Index 2024 &mdash;reservada a ciudades especialmente comprometidas con la mejora del bienestar urbano&mdash; aparecen dos ciudades espa&ntilde;olas:&nbsp;<strong>Vigo (puesto 58)</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Bilbao (puesto 59)</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vigo</strong>, en Galicia, destaca por su&nbsp;<strong>acceso a la cultura, el uso de nuevas tecnolog&iacute;as</strong>&nbsp;y una econom&iacute;a robusta, con uno de los PIB m&aacute;s elevados por habitante de la comunidad. Pese a no tener el mejor clima,&nbsp;<strong>sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, el dinamismo econ&oacute;mico y la calidad de los servicios la posicionan como un ejemplo de ciudad habitable</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte,&nbsp;<strong>Bilbao</strong>&nbsp;ha logrado reinventarse en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. El estudio destaca&nbsp;<strong>la implicaci&oacute;n activa de sus ciudadanos en las decisiones pol&iacute;ticas</strong>, as&iacute; como la apuesta de la ciudad por la cultura y la regeneraci&oacute;n urbana. De ser una urbe industrial a un referente de ciudad pensada para las personas.
    </p><h2 class="article-text">Las otras cinco ciudades espa&ntilde;olas que aprobaron su felicidad en 2024</h2><p class="article-text">
        En la categor&iacute;a&nbsp;<strong>bronce</strong>, que incluye a las ciudades que caminan en la direcci&oacute;n correcta, pero a&uacute;n tienen margen de mejora, encontramos otras&nbsp;<strong>cinco urbes espa&ntilde;olas</strong>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Valencia (puesto 106)</strong>: su tama&ntilde;o medio, el mar y el buen clima no son los &uacute;nicos factores. Tambi&eacute;n&nbsp;<strong>destaca por su apuesta por la movilidad sostenible</strong>&nbsp;y los espacios verdes urbanos.</li>
                                    <li><strong>Barcelona (puesto 139)</strong>: a pesar de los retos derivados del turismo masivo,&nbsp;<strong>sigue destacando en cultura, urbanismo e innovaci&oacute;n</strong>.</li>
                                    <li><strong>Zaragoza (puesto 165)</strong>: valora&nbsp;<strong>la calidad de sus servicios p&uacute;blicos y su conexi&oacute;n con la naturaleza</strong>, con varios parques urbanos que han ganado premios europeos.</li>
                                    <li><strong>Madrid (puesto 192)</strong>: sufre por su tama&ntilde;o y desigualdades internas, pero&nbsp;<strong>sigue ofreciendo oportunidades econ&oacute;micas, culturales y educativas</strong>.</li>
                                    <li><strong>M&aacute;laga (puesto 216)</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Las Palmas de Gran Canaria (puesto 242)</strong>: ambas ciudades aportan calidad de vida y clima, pero deben mejorar en sostenibilidad y accesibilidad social.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">&iquest;Y t&uacute;? &iquest;Vives en una ciudad feliz?</h2><p class="article-text">
        Aunque la felicidad es una experiencia subjetiva,&nbsp;<strong>vivir en un entorno pensado para facilitar la vida diaria mejora notablemente el bienestar emocional</strong>. La clasificaci&oacute;n del Happy City Index no solo premia a las ciudades que hacen bien las cosas, sino que tambi&eacute;n&nbsp;<strong>sirve de gu&iacute;a para detectar lo que funciona y lo que a&uacute;n est&aacute; por hacer</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a, donde la diversidad geogr&aacute;fica y cultural se traslada tambi&eacute;n al modelo urbano,&nbsp;<strong>la felicidad se construye ciudad a ciudad, barrio a barrio y pol&iacute;tica a pol&iacute;tica</strong>. Porque, como demuestra este informe, no basta con tener sol:&nbsp;<strong>hay que saber aprovecharlo para que todos puedan vivir mejor</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/7-ciudades-felices-espana-calcula-felicidad-pm_1_12284647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 May 2025 07:30:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las 7 ciudades más felices de España: ¿cómo se calcula la felicidad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Guía de viaje,Turismo,Turismo nacional,Bilbao,Vigo,Felicidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubre el Hygge: cómo los daneses han conseguido ser de los más felices del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubre-hygge-daneses-han-conseguido-felices-mundo-pm_1_12150277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eafb617b-1a5c-45d5-9d1d-0e2410e87898_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113968.jpg" width="3406" height="1916" alt="Descubre el Hygge: cómo los daneses han conseguido ser de los más felices del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dinamarca se sitúa entre los países más felices del mundo debido a una filosofía de vida </p><p class="subtitle">El servicio postal de Dinamarca dice adiós a las cartas: a partir de 2026 solo repartirá paquetes</p></div><p class="article-text">
        Dinamarca se ha vuelto a colocar entre los pa&iacute;ses m&aacute;s felices del mundo, en concreto en la segunda posici&oacute;n tras Finlandia, que repite en lo m&aacute;s alto del Informe Mundial sobre la Felicidad 2025 que publica la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas cada 20 de marzo coincidiendo con el <strong>D&iacute;a Internacional de la Felicidad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos se han colocado en el top 10 de la clasificaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/sam-fund-ssind-palabra-moda-movilizado-dinamarca-pandemia_1_6302990.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dinamarca</a> repite en el segundo puesto como viene haciendo en los &uacute;ltimos informes y una felicidad de sus habitantes que se atribuye al concepto del <em>hygge</em>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El origen de la palabra danesa &lsquo;Hygge&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Hygge</em> es toda una filosof&iacute;a de vida de la que los daneses son sus abanderados alrededor del mundo, que se ha fijado en este concepto desde que el pa&iacute;s se ha colocado entre los m&aacute;s felices a nivel mundial. Un m&eacute;todo que tiene complicada traducci&oacute;n a ser un t&eacute;rmino espec&iacute;fico del dan&eacute;s, pero que se atribuye a la palabra &ldquo;calidez&rdquo; como lo m&aacute;s cercano en el espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        La palabra &lsquo;hygge&rsquo; se cree que tiene su origen en el noruego y significa &lsquo;bienestar. Sin embargo, tambi&eacute;n se presupone que podr&iacute;a venir de &lsquo;hugge&rsquo; (abrazo), del n&oacute;rdico antiguo &ldquo;hygga&rdquo; que se atribuye a &ldquo;reconfortar&rdquo;, o a &ldquo;hugr&rdquo; que significa estado de &aacute;nimo.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DAyr52RPUyW/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Sin tener claro su origen, el vocablo apareci&oacute; por primera vez en un escrito en el siglo XIX, y funciona tanto como sustantivo, como verbo y adjetivo, teniendo como derivados tanto <em>hyggeligt</em> como <em>hyggelig</em>. A la hora de traducirlo a diferentes idiomas, pierde los matices que lo conforman, aunque haya t&eacute;rminos similares como &lsquo;Gezelligheid&rsquo; en holand&eacute;s, &lsquo;koselig&rsquo; en noruego o &lsquo;Gem&uuml;tlichkeit&rsquo; en alem&aacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; es el Hygge, el secreto de la felicidad de los daneses</strong></h2><p class="article-text">
        El <em>Hygge</em> tiene diferentes matices, pero se podr&iacute;a describir como &ldquo;estar con las personas que amamos, una sensaci&oacute;n de hogar&rdquo; tal y como afirma <strong>Meik Wiking</strong>, <a href="https://quo.eldiario.es/ser-humano/a64370/es-el-hombre-mas-feliz-del-mundo-y-te-va-a-ensenar-a-serlo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">director del Instituto de Investigaci&oacute;n sobre la Felicidad </a>en su libro <em>Hygge, La felicidad en las peque&ntilde;as cosas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Un concepto, sin embargo, que se atribuye tambi&eacute;n a &ldquo;satisfacci&oacute;n&rdquo; o &ldquo;gratitud&rdquo; y que a menudo se relacionan con una mayor sensaci&oacute;n de felicidad. Los daneses lo llegan a utilizar para escoger una cafeter&iacute;a por su grado de &ldquo;hygge&rdquo;, as&iacute; como para la decoraci&oacute;n de interiores en los que juega un punto clave elementos como la iluminaci&oacute;n, la ropa.
    </p><p class="article-text">
        El <em>hygge</em> tambi&eacute;n tiene sus momentos del a&ntilde;o que se relacionan m&aacute;s con este t&eacute;rmino como es el caso de la Navidad, el invierno con elementos como la chimenea, las velas o una manta, as&iacute; como el verano con el sol y una mayor sociabilidad con las personas que forman nuestro c&iacute;rculo.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, es una palabra muy arraigada en la forma de vida de los daneses, que llega a todo tipo de clases sociales, a diferentes &aacute;mbitos de la sociedad y que tambi&eacute;n se relaciona con comida como el disfrutar de pasteles, cervezas con amigos, o cualquier actividad que sea bueno para uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubre-hygge-daneses-han-conseguido-felices-mundo-pm_1_12150277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Mar 2025 15:27:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubre el Hygge: cómo los daneses han conseguido ser de los más felices del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,Dinamarca,Salud mental,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dictadura de la felicidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/dictadura-felicidad_132_11655600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac5b549e-7894-4c39-9cc3-c482ee52b7f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dictadura de la felicidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La vida no puede ser sinónimo de felicidad. La vida debe ser vivida acompañada de carencias, errores, fracasos, dificultades, dolores y sufrimientos. Esto es lo sano y lo natural"</p></div><p class="article-text">
        No. Este art&iacute;culo no habla del libro de David Salinas que se denomina como el t&iacute;tulo del post. Tampoco pretendo hacerle publicidad. No he le&iacute;do el libro. Aunque entiendo que habr&aacute; espacios comunes, conexiones y elementos cruzados con dicha obra. 
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo tiene otro sentido. Pretende invitarle a usted, lector/a, a reflexionar sobre uno de &ldquo;los males&rdquo; que, como polit&oacute;logo y coach observo en nuestro tiempo: la dictadura de la felicidad.
    </p><p class="article-text">
        Siempre el hombre ha buscado la felicidad. Ahora bien, nunca antes las expectativas sobre ella han estado tan altas, ni se ha alardeado tanto de haberla conseguido de forma permanente (o al menos hacer creer a los dem&aacute;s que eso es lo que ha sucedido).
    </p><p class="article-text">
        La felicidad ha pasado de ser un anhelo del que se pretend&iacute;a beber, sorbito a sorbito, de vez en cuando. A ser un objetivo vital total, para estar borrachos por siempre en ella. 
    </p><p class="article-text">
        En vez de caminar y abrazar la felicidad cuando la encontr&aacute;bamos, a trocitos, hoy la multitud corre detr&aacute;s de la misma, agotada. Todo para acabar no encontr&aacute;ndola entera nunca. La felicidad no puede ser la &uacute;nica aspiraci&oacute;n del ser humano, porque la vida conlleva tambi&eacute;n sufrimiento y dolor. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, alej&aacute;ndonos del principio de realidad, la felicidad se ha convertido en el eje central de los discursos socialmente correctos y de una inmensa cantidad de proyectos vitales. No se ha ca&iacute;do en la cuenta de que este movimiento lleva a un vac&iacute;o existencial de gran calado y a una hiperactividad en busca de consumir m&aacute;s y m&aacute;s experiencias, de consumir m&aacute;s y m&aacute;s emociones. Eso s&iacute;, todas en torno a la alegr&iacute;a, al entusiasmo, a la euforia y al optimismo desmedido. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;La escalada para mostrar al otro que uno es feliz en todo momento es brutal y descarnada&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Esta realidad se ha vuelto exponencialmente dram&aacute;tica con la exposici&oacute;n de las vidas a trav&eacute;s de las redes sociales. La escalada para mostrar al otro/a que uno/a es feliz en todo momento es brutal y descarnada. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque hablar de la felicidad en estos t&eacute;rminos es pol&iacute;ticamente incorrecto en estos tiempos, creo que dicha incorrecci&oacute;n nos invita a tener un pensamiento cr&iacute;tico sobre aquello que sucede en nuestro mundo. La felicidad es algo tan preciado y tan precioso que no se debe mercantilizar. 
    </p><p class="article-text">
        La vida no puede ser sin&oacute;nimo de felicidad.&nbsp;La vida debe ser vivida acompa&ntilde;ada de carencias, errores, fracasos, dificultades, dolores y sufrimientos. Esto es lo sano y lo natural. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, entender la felicidad desde este otro prisma nos permite abrazarla de vez en cuando, en el marco de un encuentro con la existencia, apreciando de verdad lo que significa. 
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que estas l&iacute;neas van contracorriente y podr&aacute;n ser tachadas de pesimistas. Amigo y amiga lector/a: no es as&iacute;. Est&aacute;n escritas desde el m&aacute;ximo respeto a ese principio de realidad antes mencionado. Bajo este principio lo prudente es asumir e integrar la vida tal cual viene, andando camino, en un proyecto a construir donde quepa todo lo que el ser humano va a experimentar a lo largo de sus d&iacute;as. Dejar a la vida que marque los tiempos. No acelerar el arribar a un lugar inalcanzable. 
    </p><p class="article-text">
        Este principio de realidad no es incompatible con so&ntilde;ar y defender utop&iacute;as. Lo que implica es aceptar e integrar lo que es inevitable: No vamos a ser felices para siempre. No existe la felicidad total. No seamos peones de una dictadura m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Parra - Politólogo y coach]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/dictadura-felicidad_132_11655600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Sep 2024 07:32:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La dictadura de la felicidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,Sociología,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 80% de los españoles dice ser feliz, y cuatro de cada cinco solo lo consiguen si su entorno también lo es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/73-espanoles-puntua-vida-notable-sobresaliente-cis_1_11546165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dace503e-9fd0-460e-be49-24c96a1eae9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 80% de los españoles dice ser feliz, y cuatro de cada cinco solo lo consiguen si su entorno también lo es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes no se consideran felices hablan de la necesidad de mejorar su estado de salud y económico; para las personas que se consideran felices, las prioridades están en su situación económica y laboral</p><p class="subtitle">Zona Crítica - En busca de la felicidad que nos hace felices
</p></div><p class="article-text">
        El 80% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola asegura ser feliz y alcanzar esta sensaci&oacute;n es lo m&aacute;s importante en la vida para nueve de cada diez espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas. Estos son los resultados principales de la <a href="https://www.cis.es/-/avance-de-resultados-del-estudio-3473-felicidad-y-valores-sociales-?redirect=%2Fsala-prensa%2Factualidad%2Finfo-cis" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">primera encuesta del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) sobre felicidad</a> y valores sociales. Adem&aacute;s, cuatro de cada cinco afirman que solo se puede ser feliz si el entorno tambi&eacute;n lo es.
    </p><p class="article-text">
        Hasta un 7% de las personas encuestadas considera que su vida es &ldquo;la mejor posible&rdquo; y, en una escala del 0 al 10, el 73% le da a su vida un notable o sobresaliente. Frente a estas personas, solo una de cada veinte espa&ntilde;olas y espa&ntilde;oles le da un suspenso a su vida. Para mejorarla, quienes no son felices dicen necesitar mejoras en su estado de salud, econ&oacute;mico y social. Otros elementos que les ayudar&iacute;an son mejorar su situaci&oacute;n laboral y tener m&aacute;s tiempo libre. Casi un 2% es totalmente pesimista y manifiesta que nada le podr&iacute;a hacer feliz.
    </p><p class="article-text">
        El orden de prioridades cambia ligeramente para las personas que valoran positivamente su vida: para ser m&aacute;s felices lo m&aacute;s importante ser&iacute;a mejorar su econom&iacute;a y su situaci&oacute;n laboral. La salud, el punto que m&aacute;s subrayan las personas infelices como importante para su mejor&iacute;a, cae al tercer puesto en la lista de prioridades de las personas felices.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que mejorar sus relaciones sociales sea el tercer punto para las personas que no son felices y el cuarto para quienes s&iacute; lo son, el 90% del total responde que solo se puede ser feliz cuando el entorno tambi&eacute;n lo es. Est&aacute;n de acuerdo con la afirmaci&oacute;n la mitad de las personas encuestadas, muy de acuerdo tres de cada diez y muy en desacuerdo solo un 2%.
    </p><p class="article-text">
        En lo que respecta a afrontar adversidades, al 52,3% de las personas encuestadas le resulta f&aacute;cil (47,3%) o muy f&aacute;cil (5%) enfrentarse a los problemas importantes que le surgen en la vida cotidiana, frente a un 41,3% que le resulta dif&iacute;cil (32,9%) o muy dif&iacute;cil (8,4%).
    </p><p class="article-text">
        Estos datos y otros relativos a valores se recabaron entre el 26 y 28 del mes pasado entre una muestra de casi 3.000 personas de todo el territorio espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/73-espanoles-puntua-vida-notable-sobresaliente-cis_1_11546165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jul 2024 11:28:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 80% de los españoles dice ser feliz, y cuatro de cada cinco solo lo consiguen si su entorno también lo es]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dace503e-9fd0-460e-be49-24c96a1eae9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,Encuesta,Pobreza,Salud,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mundo feliz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-feliz_129_11474445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78274f17-7142-47cd-b942-ef3b8a0b3c45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mundo feliz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos están convenciendo –nos han convencido ya– de que nuestra única razón de ser es seguir siendo una ruedecilla en el engranaje mundial que hace que la maquinaria funcione para enriquecer a cada vez menos personas y que viven más lejos de nosotros</p><p class="subtitle">DATOS - Las bajas de trabajadores por salud mental se duplican desde 2016 y ganan peso sobre el total</p></div><p class="article-text">
        No soy demasiado observadora de las redes sociales &ndash;solo tengo dos y una apenas la uso&ndash; pero &uacute;ltimamente tengo la sensaci&oacute;n de que el algoritmo de Twitter (tristemente rebautizado X), o quien sea que hace estas cosas, est&aacute; empe&ntilde;ado en mostrarme hilos en los que se me incita a trabajar m&aacute;s y mejor, a producir m&aacute;s, a rentabilizar m&aacute;s mi esfuerzo. No deben de conocerme mucho. Si me conocieran, sabr&iacute;an que yo soy de las que no necesitan mucho est&iacute;mulo para trabajar casi constantemente, pero como no creo que lo hagan solo para m&iacute;, de ah&iacute; se pueden inferir muchas cosas y la mayor parte no son positivas.
    </p><p class="article-text">
        Para lo que s&iacute; soy muy observadora es para la lengua que se usa, y eso me preocupa bastante m&aacute;s porque, aunque parece que mucha gente no lo nota, a trav&eacute;s del uso de ciertas palabras y frases, queda claro lo que quieren de nosotros. Las redes &ndash;y los diarios y las revistas&ndash; se han llenado de cosas como &ldquo;rentabilizar tu inversi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;optimizar tus opciones, &rdquo;gestionar tus recursos&ldquo; no para hablar de cuestiones econ&oacute;micas, de qu&eacute; hacer con ese dinerillo que has heredado o c&oacute;mo mejorar las ventas del producto con el que te ganas la vida. No. Se trata de ti. T&uacute; eres el producto. Seg&uacute;n todos esos consejos que aparecen como setas despu&eacute;s de la lluvia, se trata de que inviertas en tu salud y tu forma f&iacute;sica para que puedas rendir m&aacute;s, para que no haya tiempos muertos en tu vida, para que todo lo que haces al cabo del d&iacute;a sirva para algo pesable, medible y, sobre todo, econ&oacute;micamente rentable. &iquest;Rentable para ti? Claro, eso es lo que te dicen, pero siempre hay alguien (<em>&aacute;lguienes</em>) que se aprovechan tambi&eacute;n, o incluso m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nos han convertido &ndash;o est&aacute;n en proceso de hacerlo&ndash; en m&aacute;quinas de producir, de trabajar &ndash;a toda hora, en el puesto de trabajo, desde casa, en los medios de transporte&ndash;. Nos ense&ntilde;an m&eacute;todos para concentrarnos mejor &ndash;el famoso <em>deep work&ndash;</em>, para sacar adelante m&aacute;s faena, para no desaprovechar ni un solo minuto de nuestro tiempo (si no puedes hacer X, haz Y). Y todos los consejos para luchar contra el estr&eacute;s, para relajarte y descansar, vienen con el corolario de &ldquo;as&iacute; prodr&aacute;s rendir mejor en tu trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; somos ahora? &iquest;Nuestro rendimiento? El mantenimiento de la salud supeditado al rendimiento posterior. Si no duermes bien, te enfermas y no rindes. Si no te alimentas sanamente, te enfermas y no rindes. Si no haces deporte y mantienes tu cuerpo en buen estado, te enfermas y no rindes. &iexcl;Lo peor que puede sucederte!
    </p><p class="article-text">
        Nos est&aacute;n convenciendo &ndash;nos han convencido ya&ndash; de que nuestra &uacute;nica raz&oacute;n de ser es seguir siendo una ruedecilla en el engranaje mundial que hace que la maquinaria funcione para enriquecer a cada vez menos personas y que viven m&aacute;s lejos de nosotros. S&eacute; que la comparaci&oacute;n es cl&aacute;sica y ya suena un poco <em>steampunk</em>, pero es que a veces tengo la sensaci&oacute;n de que, de un modo discreto y multicolor, estamos volviendo a la sociedad victoriano-brit&aacute;nica del comienzo de la industrializaci&oacute;n y el capitalismo despiadado que tan bien describi&oacute; Charles Dickens. En lugar de ir avanzando hacia un mundo m&aacute;s comprensivo, m&aacute;s tranquilo, m&aacute;s igualitario y equitativo donde la riqueza se reparte y todos los seres humanos podemos tener m&aacute;s tiempo para nosotros y ser m&aacute;s felices con nuestros trabajos, estamos avanzando hacia un capitalismo a&uacute;n m&aacute;s feroz donde todo nuestro tiempo es para la &ldquo;m&aacute;quina&rdquo;, para aportar rendimiento a negocios billonarios de los que se aprovecha un m&iacute;nimo tanto por ciento de la poblaci&oacute;n mientras que los que aportamos nuestro tiempo y esfuerzo vamos echando el h&iacute;gado, trabajando en fin de semana, de d&iacute;a, de noche, en aviones, en trenes de cercan&iacute;as, en metro... para no perder un instante.
    </p><p class="article-text">
        Y si, adem&aacute;s, no nos gusta, la culpa es nuestra. Se nos insin&uacute;a que hay algo torcido en el trabajador que no disfruta de lo que hace. Porque, si uno hace bien las cosas, y se prepara, y aprende m&aacute;s en su tiempo libre (&iquest;tiempo libre?) y se optimiza y rentabiliza sus recursos, deber&iacute;a ser feliz. De manera que, si trabajas y no eres feliz, la culpa es tuya. Algo no est&aacute;s haciendo bien. Porque el sistema es perfecto, por supuesto. Un sistema que genera tanta riqueza (aunque luego se la queden siempre los mismos) no puede estar mal hecho. El problema es de los trabajadores, que no hacen las cosas como deben y luego protestan porque no son felices. &iquest;Desde cuando han sido felices los trabajadores? Nadie te paga por ser feliz. Es tu propio inter&eacute;s el que deber&iacute;a llevarte a poner todos los medios para serlo (Eso es lo que te dice el sistema: &iquest;no est&aacute;s a gusto con lo que haces, con tu forma de trabajar y vivir? Optimiza. Aprende. P&aacute;gate un <em>coach</em>. Ve al psic&oacute;logo. Ve al fisioterapeuta. Haz una terapia de sue&ntilde;o. Toma sedantes.)
    </p><p class="article-text">
        Hace muy poco le&iacute;a en <em>El Pa&iacute;s</em> un art&iacute;culo de Gorka R. P&eacute;rez en el que dec&iacute;a que &ldquo;menos de la mitad de los trabajadores espa&ntilde;oles eval&uacute;an su vida como pr&oacute;spera (41%), y uno de cada tres reconoce que, a consecuencia del trabajo, padece estr&eacute;s diario (36%). Al mismo tiempo, uno de cada cuatro confiesa estar triste en su puesto (25%); y dos de cada diez experimentan ira por esta situaci&oacute;n (22%).&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que no me pareci&oacute; sorprendente. Yo no viv&iacute; los tiempos de la primera industrializaci&oacute;n, claro, pero he le&iacute;do muchas novelas y ensayos sobre la &eacute;poca y en ning&uacute;n momento he tenido la impresi&oacute;n de que los trabajadores de finales del siglo XIX y principios del XX fueran en ninguna medida felices trabajando en las f&aacute;bricas textiles de Barcelona, las siderurgias del Pa&iacute;s Vasco, las minas de Asturias o los latifundios de Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La trampa mortal de nuestro siglo es que nos explotan igual que entonces pero ahora, adem&aacute;s, tenemos que ser felices dentro de esa explotaci&oacute;n y, si no lo somos, el problema est&aacute; en nosotros, no en el sistema que nos lleva a encontrarnos fatal, a no dormir, a tener que tomar pastillas para controlar los nervios, a sufrir <em>burn outs</em> de los que algunos no consiguen recuperarse jam&aacute;s. Nuestra salud mental cae en picado y resulta que la culpa es nuestra, por no &ldquo;gestionar&rdquo; bien nuestras opciones y habilidades.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que en mi &eacute;poca universitaria, cuando est&aacute;bamos tratando de imaginar qu&eacute; ser&iacute;a de nosotros tanto profesionalmente como en la vida privada, el &uacute;nico profesor al que yo admiraba me dijo que tratara de ver los d&iacute;as como ocho horas de trabajo &ndash;serio, intenso, dando lo mejor de m&iacute;&ndash;, ocho horas de descanso &ndash;dormir, comer bien, cuidar mi salud&ndash; y ocho horas para exactamente lo que me diera la gana: leer, so&ntilde;ar, escribir, dibujar, dar paseos, aprender cosas nuevas, ir al cine, bailar, conversar... Me dijo que de ah&iacute; es donde surge la creatividad, la felicidad, el ser t&uacute; misma. La ambici&oacute;n te espolea, pero tambi&eacute;n te destruye si no tiene freno. Ten&iacute;a toda la raz&oacute;n, pero lo peor es que ya ni siquiera se trata de una ambici&oacute;n personal, de un esfuerzo desmedido que puede llevarte a alcanzar lo que deseabas, y que es algo muy positivo cuando es de verdad lo que quieres. Ahora se trata de cumplir con las expectativas y ambiciones de empresas multinacionales que juegan con las cifras y el esfuerzo de sus empleados como si no fueran seres vivos, que les exigen todo su tiempo, todo su esfuerzo, toda su concentraci&oacute;n, y adem&aacute;s quieren que est&eacute;n comprometidos con la empresa, que se casen con ella (hasta que un buen d&iacute;a la empresa decide que no son necesarios y los echa), y que, adem&aacute;s -eso es lo incre&iacute;ble- se les pide que sean felices, que lo disfruten, que est&eacute;n orgullosos de optimizarse constantemente, de gestionar bien sus recursos, de invertir en s&iacute; mismos y en la empresa que les da de comer. Si no son capaces de conseguirlo, si tienen estr&eacute;s, si est&aacute;n tristes, si tienen sentimientos de ira... es que no sirven, no son capaces de adaptarse, no son ciudadanos del siglo XXI y la maquinaria los escupir&aacute;, mientras ellos se sienten culpables por no haberlo conseguido, en lugar de unirse y decir que simplemente no queremos vivir as&iacute;, que estamos hartos de optimizarnos, de rendir, de dar m&aacute;s beneficios. Que queremos parar, curarnos, volver a sentir la alegr&iacute;a de un trabajo bien hecho, que lleve el tiempo necesario, que haga sentir orgullo a quien lo ha hecho cuando est&eacute; listo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema no somos nosotros. El problema es que nos han convencido de que no hay otra forma de vivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elia Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-feliz_129_11474445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jun 2024 20:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mundo feliz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrés laboral,Explotación laboral,Trabajo,Felicidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raquel Gragera, neurobióloga: “¿Debemos vivir en una sociedad para hacer felices a los más jóvenes? No es justo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/raquel-gragera-neurobiologa-debemos-vivir-sociedad-felices-jovenes-no-justo_132_11220579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac5b549e-7894-4c39-9cc3-c482ee52b7f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Gragera, neurobióloga: “¿Debemos vivir en una sociedad para hacer felices a los más jóvenes? No es justo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 20 de marzo la ONU conmemora el Día Mundial de la Felicidad y pide a los gobiernos políticos que la fomenten, de forma inclusiva. Esta profesora de la Universidad de Alcalá explica que la Ciencia ofrece también la posibilidad de “trabajar para construir un cerebro más feliz”</p></div><p class="article-text">
        La Asamblea General de las Naciones Unidas dice que la felicidad es &ldquo;una meta humana fundamental&rdquo; y que los gobiernos &ldquo;deben invertir&rdquo; en condiciones que la favorezcan, con un enfoque inclusivo cuando se habla de crecimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        La ONU cree que &ldquo;la eficacia&rdquo; de los gobiernos en el mantenimiento de la paz y el orden social, as&iacute; como en los &aacute;mbitos de la recaudaci&oacute;n de impuestos, en las instituciones jur&iacute;dicas y en la prestaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos, est&aacute; &ldquo;estrechamente relacionada con el promedio de satisfacci&oacute;n vital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2012, cada 20 de marzo se celebra el D&iacute;a Internacional de la Felicidad. No es un concepto estrictamente objetivo. No afecta a todas las personas de la misma manera pero, s&iacute;, se puede aprender a ser feliz. 
    </p><p class="article-text">
        Raquel de los Reyes Gragera es doctora en Neurobiolog&iacute;a y profesora del Departamento Medicina y Especialidades M&eacute;dicas de la Universidad de Alcal&aacute; (UAH) en la que, adem&aacute;s, forma parte de la Escuela de la Felicidad. Con ella conversamos sobre este concepto tan subjetivo como maleable, cient&iacute;ficamente hablando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La felicidad puede definirse desde un punto de vista cient&iacute;fico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada persona tiene su propia concepci&oacute;n de la felicidad. Lo que a unas les hace felices, a otras les puede dejar totalmente indiferentes. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en torno a la felicidad existen mitos que hiperbolizan el estado de felicidad y muchas veces es inalcanzable, as&iacute; que la respuesta dir&iacute;a que es que no existe una definici&oacute;n universal. Eso no quiere decir que no podamos hacerlo en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y es algo medible biol&oacute;gicamente hablando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, existen test para medir el bienestar emocional, otros para medir el capital psicol&oacute;gico que eval&uacute;a distintos &iacute;tems de esperanza, optimismo, resiliencia, pero realmente la felicidad, aparte de que tiene un sustrato neurol&oacute;gico, es un constructo psicosocial, con lo cual medirlo es muy, muy complejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es lo mismo una persona satisfecha que una persona feliz?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; deba responderlo la propia persona porque realmente la felicidad es un estado intangible. No es como salir por la ma&ntilde;ana y ponerse el abrigo de felicidad o no. Es algo que var&iacute;a, es incontrolable, est&aacute; vinculado a las experiencias de cada persona&hellip; Es muy complejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es este un concepto que ha evolucionado al mismo ritmo que lo ha hecho el ser humano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, como todos los constructos sociales. La idea de felicidad ahora no es desde luego la misma que ten&iacute;an hace varios siglos, ni lo ser&aacute; dentro de unos a&ntilde;os. La sociedad cambia, los valores y nosotros tambi&eacute;n. Lo que no cambia es el sustrato neurobiol&oacute;gico que depende de determinadas v&iacute;as gratificaci&oacute;n, de las propias mol&eacute;culas de nuestro cerebro. En todos los mam&iacute;feros existen esas v&iacute;as de gratificaci&oacute;n.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Santiago Ramón y Cajal decía que todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro. Podemos trabajar para construir un cerebro mucho más feliz

 </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l dir&iacute;a que es la relaci&oacute;n entre la felicidad y la salud mental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Toda! Lo que pasa es que ahora mismo tenemos un paradigma que es el de la <em>salud positiva</em>. La salud no tiene que ver solo con la enfermedad. Es algo m&aacute;s hol&iacute;stico y pasa por entender las emociones positivas e incrementar las fortalezas y virtudes personales adem&aacute;s de promover el propio potencial humano.
    </p><p class="article-text">
        La felicidad no depende del estado de salud sino de cualidades personales, de c&oacute;mo cada persona se enfrenta a los retos de la vida&hellip; No hay una &uacute;nica idea sobre el concepto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede aprender entonces a ser feliz?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestro ilustre Premio Nobel, Santiago Ram&oacute;n y Cajal, nos dec&iacute;a una cosa interesante: todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l lo llam&oacute; neuroplasticidad y significa que podemos hacer que nuestro cerebro cambie. Podemos trabajar para construir un cerebro mucho m&aacute;s feliz. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde la gen&eacute;tica sabemos que, aunque nuestras neuronas tienen un genotipo, es decir un ADN caracter&iacute;stico, tambi&eacute;n podemos influir en la utilizaci&oacute;n que hacemos de esa informaci&oacute;n gen&eacute;tica. Es lo que llamamos epigen&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto el ambiente como uno mismo puede influir en c&oacute;mo funciona su cerebro. La felicidad est&aacute; al alcance de nuestro esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a ocupaba el a&ntilde;o pasado el puesto 32 en el ranking mundial de la felicidad que publica la ONU. &iquest;Somos m&aacute;s felices que en otros sitios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo creo. Es verdad que somos m&aacute;s expresivos con nuestras emociones, tanto las negativas como las positivas. Somos el pa&iacute;s del drama y en el que mejor expresamos las pasiones, el dolor&hellip; Solo hay que ver nuestra Semana Santa. 
    </p><p class="article-text">
        Eso no quiere decir que la felicidad sea mayor o menor porque no solo depende de hormonas como las endorfinas, la dopamina, la serotonina o la oxitocina, sino que es un constructo psicosocial como dec&iacute;a antes. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta lo que hemos aprendido antes, la cultura pesa sobre nosotros para bien y para mal. Ahora el mundo va tan r&aacute;pido que los conceptos y valores como la felicidad tambi&eacute;n cambian a toda pastilla. Si le pregunto a mis hijos por lo que les hace felices, seguramente no tendr&aacute; nada que ver con lo que me hace feliz a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Depende de las generaciones&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Es algo adem&aacute;s que deber&iacute;a debatirse. &iquest;Qu&eacute; priorizamos en la sociedad? &iquest;Lo que hace felices a los j&oacute;venes o a las personas mayores? &iquest;Debemos vivir en una sociedad para hacer felices a los m&aacute;s j&oacute;venes? No es justo. Deber&iacute;amos buscar la felicidad de todas las generaciones. Es una necesidad humana universal como nos dice la ONU.
    </p><p class="article-text">
        La ONU dice que los gobiernos deben fomentar la felicidad con un enfoque inclusivo, pero cuando me pregunto si realmente hay pol&iacute;ticas en este sentido, no encuentro ninguna. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la sociedad es muy plural, con edades diferentes, y debe ser inclusiva. No vivimos en un mundo de personas perfectas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Escuela de la Felicidad ofrece herramientas que fortalezcan el pensamiento positivo de las personas, por ejemplo, cambiando creencias que nos autolimitan porque quizá es nuestro mayor lastre para ser felices

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La Universidad de Alcal&aacute; tiene una Escuela de la Felicidad. &iquest;Qu&eacute; es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, participan los doctores &Aacute;ngel Asenjo, Crisp&iacute;n Gigante, Rub&eacute;n Mir&oacute;n, Daniel Cuesta, Montserrat Garc&iacute;a Sastre y yo misma. Nos planteamos la pregunta de si se pod&iacute;a aprender a ser feliz, si tenemos o no cualidades que nos ayudan a ser felices o si solo podemos ser felices en determinados momentos. 
    </p><p class="article-text">
        Queremos ofrecer determinadas herramientas que fortalezcan el pensamiento positivo de las personas y tratar de desarrollar la felicidad a trav&eacute;s de actitudes adecuadas, siendo conscientes de nuestros propios pensamientos, cambiando creencias que nos autolimitan porque quiz&aacute; es nuestro mayor lastre para ser felices. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que desaprender, valorar lo que nos rodea, adquirir h&aacute;bitos que nos hacen felices y en definitiva aprender a vivir la vida con cierta ilusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo y qui&eacute;nes pueden participar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; abierta a toda la comunidad, la universitaria y la no universitaria. Solemos poner en marcha un par de convocatorias al a&ntilde;o para participar en talleres que son gratuitos. Tambi&eacute;n colaboramos con los internos de la c&aacute;rcel de Estremera que tienen r&eacute;gimen abierto y que participan en talleres junto a los estudiantes en la propia sede de la universidad. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia es muy emocionante. Se comparten muchas cosas personales. Cuando uno se pone en la piel de alguien que est&aacute; en un centro penitenciario siempre hay prejuicios, pero enseguida somos capaces de entender distintos conceptos de felicidades que resultan muy interesantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&aacute; alg&uacute;n taller pr&oacute;ximamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tenemos fecha cerrada, pero a lo largo de abril tendremos uno de estos talleres con los internos de Estremera, alumnos y personal de la universidad, adem&aacute;s de otras personas fuera de la comunidad universitaria. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hay una asignatura en la Universidad de Alcal&aacute; que se llama &lsquo;Educaci&oacute;n para la felicidad&rsquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, se imparte en la Facultad de Educaci&oacute;n en el campus de Guadalajara. En Enfermer&iacute;a tambi&eacute;n tenemos una asignatura que se llama &lsquo;Condiciones para el cuidado&rsquo; que habla de cu&aacute;les son los requisitos para cuidar a otros. 
    </p><p class="article-text">
        Una enfermera o enfermero no deja de ser tambi&eacute;n una persona que ense&ntilde;a a otras personas a tener h&aacute;bitos saludables y de felicidad, por lo tanto. Alguien quien se dedica a la docencia necesita tambi&eacute;n herramientas porque si los estudiantes no son felices, el aprendizaje ser&aacute; cero.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Bachiller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/raquel-gragera-neurobiologa-debemos-vivir-sociedad-felices-jovenes-no-justo_132_11220579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Mar 2024 22:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raquel Gragera, neurobióloga: “¿Debemos vivir en una sociedad para hacer felices a los más jóvenes? No es justo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,ONU - Organización de las Naciones Unidas,Universidad de Alcalá,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En busca de la felicidad que nos hace felices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/busca-felicidad-felices_129_10342147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94d7f50a-3592-4790-93c8-1a0dc1c144f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En busca de la felicidad que nos hace felices"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dudo que el anhelo por ser felices, que nos persigue sin tregua, nos conduzca a conseguirlo realmente. Cuanto más nos deseamos entre nosotros que seamos felices, más parece escaparse ese estado maravilloso</p></div><p class="article-text">
        La directora del departamento universitario en el que trabajo me acaba de invitar a un seminario sobre <em>Leadership &amp; Hapinness</em>, que tendr&aacute; lugar pr&oacute;ximamente en la Escuela de Gobierno Kennedy, de la Universidad de Harvard. A la vez que pienso en c&oacute;mo me escabullo, me asaltan dos preguntas: una dom&eacute;stica, &iquest;qu&eacute; habr&aacute; llevado a mi jefa a pensar que me conviene escuchar lo que digan otros colegas sobre la felicidad?; otra, de mayor enjundia: &iquest;qu&eacute; tiene que ver la felicidad con el liderazgo con acento pol&iacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo estas l&iacute;neas, oigo de pasada una entrevista en televisi&oacute;n con el entrenador de la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol de Argentina, en la que Scaloni defiende el criterio fundamental por el que Messi ha de decidir su salida del PSG hacia el Inter Miami: &ldquo;M&aacute;s all&aacute; del pa&iacute;s o de la liga, lo importante es que Leo se sienta feliz&rdquo;. Cuando pregunto para confirmar si he o&iacute;do bien, mi hijo peque&ntilde;o, diez a&ntilde;os, salta con que est&aacute; de acuerdo con el arquero rosarino; debe tener claro de qu&eacute; va la felicidad, y de que la de los blaugranas, que so&ntilde;aban con su retorno a casa, no cuenta.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a mi pantalla, dudo que el anhelo por ser felices, que nos persigue sin tregua, nos conduzca a conseguirlo realmente. Cuanto m&aacute;s nos deseamos entre nosotros que seamos felices, (a menudo con el poco convincente, por tan manido, &ldquo;<em>enjoy</em>&rdquo;), m&aacute;s parece escaparse ese estado maravilloso. Es curioso lo f&aacute;cil que nos resulta deslizarnos en el d&iacute;a de cada d&iacute;a hacia la meseta de la supervivencia, entre tanto, la excelencia vital se esfuma en un horizonte gris&aacute;ceo.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Tyler Vanderwheele es el creador en Harvard del Programa <em>Human Flourishing</em>, que busca medir el grado de florecimiento humano que mejor se acompasa con ese estado que se nos escapa como el agua entre los dedos. La escala de medici&oacute;n (de 1 a 10) engloba seis &aacute;reas, que aborda en varias preguntas:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;C&oacute;mo de satisfecho se encuentra con su vida?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;C&oacute;mo calificar&iacute;a su salud f&iacute;sica y mental?
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace en su vida, &iquest;merece la pena? &iquest;tiene sentido?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Procura hacer el bien a&uacute;n en las circunstancias m&aacute;s dif&iacute;ciles? &iquest;Sabe hacer renuncias hoy por algo m&aacute;s importante en el futuro?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute; satisfecho con sus relaciones y amistades? &iquest;Podr&iacute;an ser m&aacute;s satisfactorias?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Con qu&eacute; frecuencia se preocupa por hacer frente a los gastos diarios?
    </p><p class="article-text">
        Entiendo el empe&ntilde;o por circunscribir las causas de la felicidad que nos hace felices, pero me deja algo fr&iacute;o la m&eacute;trica resultante.
    </p><p class="article-text">
        En la vida las razones cuentan menos que los sentimientos, ya que la vivimos m&aacute;s que la pensamos. Los psiquiatras, presentes cuanto menos felices somos, apuntan a que los hombres se sienten queridos, estimulados y fuertes cuando perciben que alguien los necesita y se sienten &uacute;tiles. Las mujeres se sienten queridas, estimuladas y fuertes cuando se sienten apreciadas. Para una mujer, poder expresar lo que siente y sus problemas personales, sin recibir recetas y soluciones m&aacute;gicas, es m&aacute;s importante que recibir recetas o soluciones m&aacute;gicas. Todo apunta a que nos la jugamos en lo que sentimos, aunque no todos sentimos del mismo modo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien no parece que hoy tenga muchos seguidores la recomendaci&oacute;n plat&oacute;nica que advert&iacute;a que una vida sin examen no merecer&iacute;a la pena ser vivida, me resisto a no darle una breve vuelta cerebral a algo que cuanto m&aacute;s se desea, m&aacute;s esquivo se torna. El Doctor Mara&ntilde;&oacute;n no se andaba por las ramas cuando desvelaba que justamente el cerebro es el &oacute;rgano sexual m&aacute;s potente del hombre, y de la mujer, seg&uacute;n me soplan. &iquest;Tendr&aacute; algo de verdad eso de que los hombres deben superar su resistencia a dar amor, mientras las mujeres deben superar su resistencia a recibirlo?
    </p><p class="article-text">
        Todo apunta a que alejarse del propio gusto es el &uacute;nico modo de entender los gustos de los dem&aacute;s; quiz&aacute; as&iacute; ambos anhelos se acercan, aquellos triangulando y estos en l&iacute;nea recta, a una felicidad real, porque se nos concede aspirar a lo ideal, pero s&oacute;lo podemos elegir entre lo real.
    </p><p class="article-text">
        Leona Lewis nos recuerda algo sabido, pero a menudo olvidado: que la vida feliz se trata de un viaje hacia la mejor versi&oacute;n de uno mismo, en el que no compensa ahorrar esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        <em>So what if it hurts me?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>So what if I break down?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>So what if this world just throws me off the edge?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>My feet run out of ground?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>I gotta find my place</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>I wanna hear my sound</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Don't care about all the pain in front of me</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>'Cause I'm just trying to be happy, yeah</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>I just wanna be happy, yeah</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/busca-felicidad-felices_129_10342147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jun 2023 20:13:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En busca de la felicidad que nos hace felices]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inteligencia emocional: ¿existe realmente o es un mito posmoderno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inteligencia-emocional-existe-realmente-mito-posmoderno_1_10146537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8934a1f0-734a-4ea3-8c0c-80133d4691dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es la inteligencia emocional?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inteligencia emocional está descrita como una aptitud ligada a la habilidad de las personas a comunicarnos y relacionarnos con los demás, a saber gestionar las emociones. ¿Cómo se mide y valora?</p><p class="subtitle">Procrastinación, ¿es un trastorno o solo un rasgo de la personalidad?</p></div><p class="article-text">
        Poder expresarnos y gestionar las emociones es esencial, pero tambi&eacute;n lo es la capacidad de comprender, diagnosticar y reaccionar ante las emociones de los dem&aacute;s. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a todo si no pudi&eacute;ramos entender que un amigo se siente triste o un compa&ntilde;ero de trabajo est&aacute; enfadado? &iquest;O si algo no nos sale de acuerdo con nuestros planes o expectativas? &iquest;Dejamos que las emociones tomen el control?
    </p><p class="article-text">
        La capacidad de hacer frente a situaciones como estas es lo que comprender&iacute;a el t&eacute;rmino <strong>inteligencia emocional</strong>, entendido como la forma en la que uno responde emocionalmente ante distintas situaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Desde que <strong>se empez&oacute; a hablar de ella, hace ya m&aacute;s de dos d&eacute;cadas</strong>, ha despertado un gran inter&eacute;s tanto por parte de los profesionales e investigadores como del p&uacute;blico general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os se han ido sucediendo los estudios cient&iacute;ficos que nos aclaran si se trata de una aptitud importante que nos ayuda a conseguir mayor bienestar psicol&oacute;gico o bien de un constructo posmoderno con inter&eacute;s comercial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; es la inteligencia emocional</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1995, este t&eacute;rmino se populariz&oacute; de la mano del psic&oacute;logo <a href="https://www.danielgoleman.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Goleman</a> con la publicaci&oacute;n del libro <em>Inteligencia emocional: por qu&eacute; puede importar m&aacute;s que el coeficiente intelectual</em>, que defin&iacute;a los cinco componentes principales que integran la inteligencia emocional:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Autoconocimiento emocional</strong>: hace referencia al conocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones y c&oacute;mo nos influyen. Es importante conocer la manera en la que nuestro estado de &aacute;nimo afecta a nuestro comportamiento, qu&eacute; capacidades tenemos y cu&aacute;les son los puntos d&eacute;biles.</li>
                                    <li><strong>Auntocontrol emocional</strong>: el dominio de nuestros sentimientos evita que nos dejemos llevar por ellos sin control. Permite regular nuestras emociones y adaptarnos a las circunstancias.</li>
                                    <li><strong>Automotivaci&oacute;n</strong>: tener metas en las que enfocar nuestras emociones para mantener la motivaci&oacute;n y centrarnos en objetivos y no en obst&aacute;culos. Aqu&iacute; se valora el ser proactivo y el positivismo y muestra la capacidad de motivarnos sin tener que recurrir a una gratificaci&oacute;n externa.</li>
                                    <li><strong>Reconocimiento de las emociones de los dem&aacute;s</strong>: es lo que conocemos como empat&iacute;a, es decir, la comprensi&oacute;n de los sentimientos y emociones de los dem&aacute;s y c&oacute;mo tratarlos.</li>
                                    <li><strong>Habilidades sociales</strong>: se refiere a c&oacute;mo percibimos las emociones de los dem&aacute;s y c&oacute;mo nos relacionamos nosotros.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para <strong>Anna Romeu, psic&oacute;loga experta en inteligencia emocional</strong> y acompa&ntilde;amiento de Personas Altamente Sensibles (PAS), la inteligencia emocional no deja de ser &ldquo;la capacidad de gestionar las emociones relacionadas con todo lo que tenga que ver con uno mismo y en relaci&oacute;n con las otras personas: reconocimiento, negociaci&oacute;n, saber poner l&iacute;mites, etc.&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es, sobre todo, la habilidad que tiene que ver con el tema comunicacional, de relaci&oacute;n entre personas y gesti&oacute;n de las emociones. Este modelo considera que las habilidades para identificar de forma adecuada las emociones, tomar conciencia de ellas, comprenderlas y regularlas nos permite el crecimiento emocional e intelectual.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la inteligencia emocional implica ser consciente de que las emociones impulsan comportamientos e impactan en las personas de manera positiva o negativa.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la <strong>inteligencia cognitiva</strong>, en lugar de centrarnos en c&oacute;mo nos desempe&ntilde;amos frente a un examen o la capacidad que tenemos de recordar informaci&oacute;n, la emocional mide qu&eacute; potencial tenemos de expresarnos y de lidiar con nuestras emociones y c&oacute;mo respondemos a las de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo puede ayudarnos la inteligencia emocional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las emociones pueden llevarnos a actuar sin pensar, por impulsos en lugar de hechos. Pero tambi&eacute;n nos informan de c&oacute;mo nuestra mente est&aacute; procesando lo que experimentamos. Cuando esto ocurre, cambiamos nuestra forma de reaccionar, de tomar decisiones e incluso de relacionarnos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comprender y <strong>gestionar nuestras emociones</strong> (y la de los dem&aacute;s) nos ayuda en varios &aacute;mbitos de nuestra vida, tanto personal como profesional porque nos permite ser conscientes de lo que decimos y, sobre todo, la forma en la que lo decimos. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Romeu, &ldquo;varios estudios han demostrado que la inteligencia emocional es tanto o m&aacute;s importante que la cognitiva en cuanto a determinar el &eacute;xito de una persona en su vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nos ayuda, por ejemplo, a <strong>tener conversaciones inc&oacute;modas sin herir los sentimientos de nadie</strong>; a manejar nuestras emociones cuando estamos estresados o a mejorar las relaciones con las personas que nos importan, adem&aacute;s de otros beneficios. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una persona que tiene una buena inteligencia emocional tiene much&iacute;simas m&aacute;s probabilidades de sentirse bien, de triunfar y de conseguir sus objetivos&rdquo;, dice la psic&oacute;loga Romeu.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n publicada por la Asociaci&oacute;n de Psicolog&iacute;a estadounidense (APA) en <a href="https://www.apa.org/pubs/journals/releases/bul-bul0000219.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Phycological Bulletin</a> demuestra que los estudiantes que son m&aacute;s capaces de comprender y manejar sus emociones de manera efectiva obtienen mejores resultados que sus compa&ntilde;eros menos h&aacute;biles. 
    </p><p class="article-text">
        Tras analizar datos de m&aacute;s de 160 estudios, con m&aacute;s de 42.000 estudiantes de 27 pa&iacute;ses publicados entre 1998 y 2019, los expertos concluyeron que los estudiantes con mayor inteligencia emocional tend&iacute;an a obtener calificaciones m&aacute;s altas y mejores puntaciones en las pruebas de rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Inteligencia emocional, un concepto que ha entrado con fuerza en el &aacute;mbito educativo y laboral&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia emocional es, sobre todo, <strong>un tema educativo</strong>. Y es en el &aacute;mbito educativo donde ha entrado con fuerza. Como admite Romeu, se puede trabajar y fomentar desde casa, con los ni&ntilde;os, para que sepan identificar y gestionar sus emociones, compartirlas, sepan expresarse y saber qu&eacute; hacer con sus emociones. 
    </p><p class="article-text">
        De mayores, se puede trabajar cada d&iacute;a, pregunt&aacute;ndonos qu&eacute; queremos mejorar, qu&eacute; necesitamos, c&oacute;mo podemos expresarlo o c&oacute;mo conseguir lo que necesitamos de los dem&aacute;s. En el &aacute;mbito laboral, las empresas est&aacute;n viendo cada vez m&aacute;s que necesitan formar a sus trabajadores en las habilidades de inteligencia emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los estudios demuestran que la buena gesti&oacute;n emocional <strong>facilita el trabajo en equipo, la cohesi&oacute;n, el ambiente laboral</strong> y, por tanto, el rendimiento. La falta de habilidad emocional afecta a los resultados t&eacute;cnicos&rdquo;, admite la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia emocional explicar&iacute;a, por ejemplo, el hecho de que, aunque una persona sobresalga t&eacute;cnicamente en su trabajo, si no puede comunicarse de forma efectiva con su equipo o colaborar con otras personas, estas habilidades se pierden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la <a href="https://online.hbs.edu/blog/post/emotional-intelligence-in-leadership" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard</a>, los buenos l&iacute;deres sobresalen en &ldquo;conciencia social y empat&iacute;a&rdquo;, se esfuerzan por comprender otras perspectivas, sentimientos y necesidades de quienes los rodean. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se ha descubierto que la inteligencia emocional representa casi el 90% de las habilidades que distinguen a algunos l&iacute;deres de sus compa&ntilde;eros. Pero aunque hay instrumentos para medir la inteligencia emocional, &ldquo;no se ha encontrado un coeficiente v&aacute;lido general&rdquo; como s&iacute; ocurre con la inteligencia cognitiva. 
    </p><p class="article-text">
        Para Romeu, se trata de &ldquo;concepto muy amplio para el que cuesta mucho dar un solo &iacute;ndice&rdquo;, por lo que &ldquo;es preferible ver c&oacute;mo est&aacute; una persona en distintos &aacute;mbitos: <strong>empat&iacute;a, expresi&oacute;n, reconocimiento o autoconocimiento</strong> y trabajar cada uno de ellos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inteligencia-emocional-existe-realmente-mito-posmoderno_1_10146537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Apr 2023 20:46:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inteligencia emocional: ¿existe realmente o es un mito posmoderno?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional,Estrés,Salud,Salud psicológica,Salud mental,Felicidad,Inteligencia,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Antonio Marina: "Deberíamos hacer una vacuna contra la estupidez"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/jose-antonio-marina-deberiamos-vacuna-estupidez_1_10112308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c4a252f-e4e4-4722-8832-c0271a2753f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Antonio Marina: &quot;Deberíamos hacer una vacuna contra la estupidez&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El filósofo analiza en su último libro cómo los deseos, las emociones y la búsqueda permanente e interminable de la felicidad explican nuestro comportamiento no solo individual sino como sociedad </p><p class="subtitle">El anterior 'rincón de pensar' - No solo se hace camino al andar</p></div><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio Marina (Toledo, 1939) no es solo un pedagogo. Es el profesor que todos querr&iacute;amos tener. No es solo un escritor. Es el ensayista al que se recurre porque siempre piensa antes y mejor que t&uacute;. Y no es solo un catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a. Es el fil&oacute;sofo que nos traduce a los cl&aacute;sicos sin caer en la pedanter&iacute;a. Es tambi&eacute;n el primer entrevistado en este rinc&oacute;n porque probablemente pocos autores como &eacute;l pueden ayudarnos m&aacute;s a reflexionar con cierto atino. O al menos a intentarlo.
    </p><p class="article-text">
        Marina se define como un fil&oacute;sofo a pie de calle, investigador privado, bailar&iacute;n en el mundo de las ideas, seducido por la inteligencia creadora, gu&iacute;a en la selva del lenguaje, cr&iacute;tico social, fil&oacute;sofo, escritor, profesor de instituto, &iexcl;Ah! y un maravilloso horticultor. Es todo eso pero sobre todo es uno de los pensadores m&aacute;s l&uacute;cidos como demuestra en esta conversaci&oacute;n en la que hablamos de su &uacute;ltimo libro,<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-deseo-interminable/360034" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> 'El deseo interminable' (Ariel). </a>Se trata de un ensayo en el que analiza ese deseo interminable llamado felicidad y en el que nos ense&ntilde;a que para entender la historia y nuestra evoluci&oacute;n es imprescindible tener en cuenta el papel que juegan las emociones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted diferencia felicidad, en min&uacute;scula, de Felicidad. &iquest;Por qu&eacute; son cosas distintas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque en min&uacute;scula es cualquier satisfacci&oacute;n de un deseo. En oposici&oacute;n a los animales, que cuando satisfacen un deseo se quedan tranquilos, los humanos no. Cuando satisfacemos uno, aparece otro, y otro...De manera que por una parte disfrutamos si satisfacemos un deseo pero a la vez padecemos una cierta ansiedad porque siempre nos queda alguno por cumplir. Los humanos so&ntilde;amos con una especie de estado en el que por fin todos nuestros deseos est&eacute;n satisfechos. No sabemos lo que es pero pensamos 'qu&eacute; bien estar&iacute;a si ya no echase nada en falta'. A eso es lo que hemos llamado Felicidad, en may&uacute;scula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por lo tanto es una b&uacute;squeda interminable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente, una b&uacute;squeda interminable para un deseo interminable. Lo que ocurre es que a lo largo de la historia se produjo un cambio y es que, adem&aacute;s de la felicidad individual, subjetiva, existe una felicidad objetiva, aquella situaci&oacute;n social en la que me gustar&iacute;a vivir porque es un escenario en el que mi anhelo personal estar&iacute;a m&aacute;s satisfecho. As&iacute; como la primera felicidad es m&aacute;s dif&iacute;cil de definir, en la segunda es m&aacute;s f&aacute;cil que nos pongamos de acuerdo porque todos querr&iacute;amos vivir en una situaci&oacute;n en la que se respetasen nuestros derechos, no hubiese discriminaci&oacute;n, tuvi&eacute;semos participaci&oacute;n en el poder o existiesen pol&iacute;ticas de ayudas. Ese fue el descubrimiento de los ilustrados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces una primera lecci&oacute;n ser&iacute;a que para ser felices debemos ocuparnos de que el mundo est&eacute; mejor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Es una cat&aacute;strofe social que estemos tan interesados en la felicidad como experiencia subjetiva porque significa que hemos roto el hilo entre la b&uacute;squeda de la felicidad personal y la social. Cuando nos replegamos rompemos el dinamismo m&aacute;s noble que ha tenido la humanidad y es la b&uacute;squeda de la felicidad p&uacute;blica, que en &uacute;ltimo t&eacute;rmino es la justicia, el modo de resolver bien los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay un apartado que titula &lsquo;la pasi&oacute;n por la justicia&rsquo; y describe c&oacute;mo hay autores que admiten &ldquo;un sentimiento de lo justo y lo injusto&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n decide qu&eacute; es justo y qu&eacute; es injusto? Porque no siempre tiene que ser lo que establece la ley puesto que una norma tambi&eacute;n puede ser injusta.&nbsp;&nbsp;</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defino la justicia como la mejor soluci&oacute;n posible a los problemas de la convivencia. Los seres humanos somos conflictivos y para mantener la paz hemos buscado soluciones. Han ido cambiando porque se han encontrado mejores soluciones. De ah&iacute; que la historia de los derechos sea la gran historia de la humanidad. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino es justo todo aquello que va a favorecer la p&uacute;blica felicidad. Yo odiaba la palabra felicidad, estaba harto, y sin embargo descubr&iacute; que esa tendencia a buscar mejoras de vida es la felicidad. La permanente b&uacute;squeda de la justicia es su paraguas. Cuando se quiere aplicar es cuando vienen las leyes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una catástrofe social el que estemos tan interesados en la felicidad como experiencia subjetiva porque significa que hemos roto el hilo entre la búsqueda de la felicidad personal y la social</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Mientras le&iacute;a su &uacute;ltimo libro escuch&eacute; que se celebraba el d&iacute;a mundial de la felicidad y en la radio incluso dieron un listado por pa&iacute;ses que encabezaba Finlandia. &iquest;Nos lo creemos o es solo ese marketing que le llevaba a detestar el t&eacute;rmino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La felicidad subjetiva no se puede medir porque es el diferencial entre lo que se espera y lo que se recibe. Por eso a veces pa&iacute;ses muy pobres aparecen como felices porque si esperan poco, con poco es suficiente. En otros, ya avanzados, con muchas necesidades ya cubiertas, se aspira a m&aacute;s y de ah&iacute; que la posibilidad de decepcionarse sea mayor. Lo que s&iacute; se puede medir es la p&uacute;blica felicidad a partir de criterios que incluyen la confianza en las instituciones, la transparencia o la falta de corrupci&oacute;n, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro hace referencia tambi&eacute;n a la inteligencia y la raz&oacute;n y de ah&iacute; se deriva una pregunta para la que no s&eacute; si existe respuesta: &iquest;Por qu&eacute; si somos tan inteligentes cometemos tantas estupideces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para buscar una respuesta hay que mirar la historia bajo rayos gamma y ver cu&aacute;les son los componentes emocionales. Siempre que cometemos un disparate es porque el mundo pasional se impone al racional. Somos seres divididos incluso biol&oacute;gicamente puesto que nuestro cerebro trabaja a dos velocidades. Mientras los centros emocionales cambian muy poco, la parte cognitiva, la corteza cerebral, cambia y aprende con mucha rapidez. La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo desde la parte cognitiva podemos controlar las emociones sin prescindir de ellas puesto que necesitamos su energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese campo, el de la raz&oacute;n y la historia, tambi&eacute;n las religiones juegan un papel importante. &iquest;Se puede analizar la felicidad sin tener en cuenta la religi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las religiones han jugado un papel respecto a la felicidad personal porque dan seguridad, confianza o esperanza, con independencia de que sea verdad o no. Quitan el miedo aunque a la vez provocan otros. Es esa vinculaci&oacute;n con la felicidad subjetiva la que ha hecho que no hayan desaparecido pese a que su parte de defunci&oacute;n se ha firmado muchas veces a lo largo de la historia. No conocemos ning&uacute;n pueblo que en alg&uacute;n momento no haya tenido una religi&oacute;n porque, por una parte, los unifica, y despu&eacute;s porque explica cosas, da normas morales y proporciona esperanza.&nbsp;Eso es un paquete muy fuerte.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Marina recibió el Premio Nacional de Ensayo con su primer libro, &#039;Elogio y refutación del ingenio&#039; (Anagrama, 1993)"
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                Marina recibió el Premio Nacional de Ensayo con su primer libro, &#039;Elogio y refutación del ingenio&#039; (Anagrama, 1993)                            </span>
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        <strong>Otro comportamiento humano que tambi&eacute;n cita, y que han estudiado desde Hegel a Marx y Foucault, es el de la obediencia. &iquest;Por qu&eacute; obedecemos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es tan importante que para entenderlo divido la Historia en dos periodos. El primero es el de la obediencia, que es el m&aacute;s fundamental y ha durado muchos siglos, en el que se consideraba que era la virtud esencial para la convivencia. O sea que tanto el poder pol&iacute;tico como el religioso insist&iacute;an en que la obediencia a las leyes o a Dios era absolutamente necesaria porque favorec&iacute;a la sociabilidad<strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que supuso un cambio radical en el paso de la inteligencia animal a la humana es que la especie se domestic&oacute; a si misma. Se ha impuesto normas y eso le ha permitido ir dirigiendo su propia inteligencia. Los ni&ntilde;os desde muy peque&ntilde;os reciben &oacute;rdenes y de esta manera empiezan a controlar su sistema nervioso. A los cuatro a&ntilde;os ya atienden &oacute;rdenes externas y comienzan a d&aacute;rselas a ellos mismos para dirigir su comportamiento. Cuando la obediencia se lleva al terreno pol&iacute;tico y social provoca cosas buenas y malas. La buena es que permite la convivencia pero la parte mala es que el poder se puede exceder y transformar la convivencia en esclavitud o en autoritarismo. De ah&iacute; que surjan movimientos de rebeld&iacute;a como son la revoluci&oacute;n francesa o la americana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empieza entonces el segundo periodo en el que la obediencia es tan sumamente fuerte que de repente emerge con tal fuerza que se producen obediencias ciegas como la del nazismo. Adem&aacute;s, hay que tener en cuenta que en &eacute;pocas de crisis o crispaci&oacute;n la gente prefiere obedecer a tener que tomar decisiones. En momentos de confusi&oacute;n prefiere una autoridad fuerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En momentos de confusi&oacute;n se escoge autoridad antes que libertad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y por eso aparecen perfiles autoritarios como Orb&aacute;n en Hungr&iacute;a, Trump en Estados Unidos, Erdogan en Turqu&iacute;a o Bolsonaro en Brasil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En uno de sus art&iacute;culos advert&iacute;a de que cualquier gobernante puede convertirse en un tirano apelando a la Raz&oacute;n de Estado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. La Raz&oacute;n de Estado permite conferirle derechos por encima del individuo. Es el fascismo cuando considera que el individuo no es nada y el Estado lo es todo, es el due&ntilde;o y en esa especie de idolatr&iacute;a al Estado se le puede pedir cualquier sacrificio al ciudadano. El poder es expansivo, siempre quiere m&aacute;s poder. Los sistemas de freno tienen que venir de fuera. Para ello se necesita una clara conciencia de los derechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Considera que nuestra evoluci&oacute;n nos juega una mala pasada porque nos impulsa a la identificaci&oacute;n con nuestro grupo y a la hostilidad contra los dem&aacute;s.&nbsp;&iquest;Tenemos manera de protegernos de la polarizaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las emociones son algoritmos psicol&oacute;gicos, procesos muy establecidos. Por ejemplo, si percibo un obst&aacute;culo, la emoci&oacute;n que tengo es furia y el acto que quiero llevar a cabo es destruirlo. Si lo que veo es un peligro, la emoci&oacute;n que se desencadena es el miedo y lo que quiero es huir, agredir u optar por la sumisi&oacute;n. Es decir, nuestros programas emocionales act&uacute;an con independencia de nuestra conciencia. Lo que podemos hacer es no vengarnos, pero no porque no tengamos ganas. Si nos situamos en el af&aacute;n de poder, siempre se quiere m&aacute;s, e incluso cuando lo ejercen buenas personas, se altera su manera de ver las cosas y empiezan a ver enemigos donde antes ve&iacute;an amigos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Respecto a las personas que ostentan el poder, le traslado una de las preguntas que usted se ha formulado &iquest;Le caracteriza al buen pol&iacute;tico o al buen gobernante disponer de una intuici&oacute;n especial para saber lo que debe hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He dedicado mucha parte de mis investigaciones a intentar descubrir qu&eacute; mecanismos hacen que tomemos determinadas decisiones. Una de las cosas que me han interesado es ver c&oacute;mo entre las inteligencias que m&aacute;s influyen socialmente est&aacute;n las de los pol&iacute;ticos. Sin embargo, el pol&iacute;tico es un tipo de profesi&oacute;n que no tiene procesos de aprendizaje. No existe una carrera para ser pol&iacute;tico y eso que es una funci&oacute;n de una extremada complejidad. Tiene que saber qu&eacute; hay que hacer, despu&eacute;s tiene que saber mandarlo, manejar muchas fuerzas para unirlas...Eso es muy complicado. No se aprende en ning&uacute;n sitio y necesitamos descubrir un m&eacute;todo de formaci&oacute;n de pol&iacute;ticos. No pueden saberlo todo pero s&iacute; tener una capacidad especial para hacerse cargo de la situaci&oacute;n, las prioridades y saber hacer las preguntas necesarias para que se las contesten otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El político es un tipo de profesión que no tiene procesos de aprendizaje. No existe una carrera para ser político y eso que es una función de una extremada complejidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de haberlo estudiado, &iquest;qu&eacute; pol&iacute;ticos pondr&iacute;a en la categor&iacute;a de buenos pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Roosevelt era un gran pol&iacute;tico. Ten&iacute;a lo que en medicina ser&iacute;a ojo cl&iacute;nico o el olfato en periodismo. A m&iacute; me interesa saber si cuando hablamos de intuici&oacute;n es algo real o no. Lo que llamamos intuici&oacute;n es la capacidad de manejar mucha informaci&oacute;n al mismo tiempo y saber movilizarla. 
    </p><p class="article-text">
        Quien me descubri&oacute; cu&aacute;l pod&iacute;a ser el procedimiento fue el equipo de psic&oacute;logos rusos que entrenaba a sus jugadores de ajedrez. La primera vez que Kasp&aacute;rov se enfrent&oacute; a un programa de IBM, gan&oacute; el jugador y cuando le preguntaron si hab&iacute;a sido muy dif&iacute;cil contest&oacute; que no porque la m&aacute;quina no ten&iacute;a sensaci&oacute;n de peligro, el ser capaz de detectar en un solo vistazo d&oacute;nde estaba la parte amenazada del tablero. Eso lo entrenaron a base de la memoria, de saberse 55.000 jugadas. Y en segundo lugar, se trata de activar ese conocimiento y proyectarlo sobre el tablero. El buen pol&iacute;tico tiene una visi&oacute;n muy amplia y la capacidad de distinguir d&oacute;nde est&aacute; lo importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se atreve a dar alg&uacute;n nombre de los que mejor intuici&oacute;n tienen en el tablero actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el paisaje internacional, Clinton era h&aacute;bil y de los que sab&iacute;a por d&oacute;nde iban las cosas. Ahora quien las tiene m&aacute;s claras es el&nbsp;presidente chino, Xi Jinping. El gran cambio all&iacute; fue dejar a un lado el marxismo-leninismo y regresar a la tradici&oacute;n confuciana, que no valora la libertad sino la armon&iacute;a. En Europa me pareci&oacute; que Angela Merkel fue una buena pol&iacute;tica porque fue capaz de aprender. Se equivoc&oacute; con las medidas que adopt&oacute; con la primera crisis econ&oacute;mica y cambi&oacute; despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Kissinger dec&iacute;a que, despu&eacute;s de haber tratado con tantos mandatarios, los pol&iacute;ticos en general no aprenden nada cuando est&aacute;n en el poder. Con la idea que entran, salen, entre otras cosas porque a su alrededor les animan a pensar que ya lo saben todo. En cambio, Macron me ha decepcionado porque no ha aprendido. Y sigo con mucho inter&eacute;s a Pedro S&aacute;nchez porque creo que est&aacute; aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; nota que Pedro S&aacute;nchez est&aacute; aprendiendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En que se est&aacute; dando cuenta de que posiciones ideol&oacute;gicas muy firmes, que era el problema del bipartidismo, tienen que suavizarse planteando los problemas que hay que resolver y estudiando c&oacute;mo se hace. Estoy muy interesado en ver c&oacute;mo maneja el tema catal&aacute;n. Me parece que conviene distinguir entre el gobernante que se deja llevar por lo que le conviene en ese momento y el que sabe que hay que aprender en el mismo tratamiento de los problemas. Cuando un pol&iacute;tico no tiene una soluci&oacute;n a un problema lo que debe hacer es aprender a resolverlo. En el proceso de maduraci&oacute;n de los problemas se va aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el tema catal&aacute;n y otros lo que puede pasar es que no exista una soluci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera sabemos si todos los problemas tienen soluci&oacute;n. Necesitamos elevar el debate pol&iacute;tico. Que haya enfrentamientos entre seres humanos es inevitable. Que pueda haberlos entre derechos, que es lo que desconcierta m&aacute;s, tambi&eacute;n es inevitable. Lo que hay que hacer entonces es entrar en la ponderaci&oacute;n. Porque a lo mejor en un caso un valor puede ser prioritario y en otro no. Si esos enfrentamientos se plantean en modo conflicto, que es como se ha hecho en la pol&iacute;tica ancestral, implica que tiene que haber un ganador y un perdedor, es decir, una suma cero puesto que se busca destrozar al adversario y lo que uno gana lo pierde el otro.&nbsp;La otra manera de plantearlo es en formato problema y ante un conflicto de derechos buscar como ir ajustando el problema.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sigo con mucho interés a Pedro Sánchez porque creo que está aprendiendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Escribi&oacute; un art&iacute;culo en el que recordaba que durante su infancia, nadie les dec&iacute;a a los ni&ntilde;os que ten&iacute;an que ser felices. Lo que se les dec&iacute;a era que ten&iacute;an que ser buenos. &iquest;Estamos educando peor a nuestros hijos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mundo es m&aacute;s complicado porque es m&aacute;s heterog&eacute;neo, algo que en principio puede ser bueno porque a nosotros nos educaron en un mundo muy monol&iacute;tico. La educaci&oacute;n tiene cuatro patas: conciencia de los deberes, conciencia de los derechos, valoraci&oacute;n de la libertad y valoraci&oacute;n de la obediencia. Nuestra educaci&oacute;n se basaba solo en dos, deberes y obediencia. No tener conciencia de los derechos y de la libertad era un fallo muy grande. Esa generaci&oacute;n decidi&oacute; educar a sus hijos en las dos patas que a ella le faltaron y pasamos a educar solo en la conciencia de los derechos y la libertad, olvidando las otras dos.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nos est&aacute; costando entender que deben ser las cuatro patas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos cuesta y no lo estamos consiguiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces tambi&eacute;n era m&aacute;s f&aacute;cil diferenciar qu&eacute; era verdad y qu&eacute; era mentira?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; y no. S&iacute; porque ten&iacute;amos muy claro que unas cosas eran verdad y otras eran mentira. Y no porque viv&iacute;amos en un mundo muy dogm&aacute;tico en el que nos dec&iacute;an lo que era verdad desde un principio y no ten&iacute;amos sentido cr&iacute;tico. Ahora, sobre todo desde la Filosof&iacute;a, hay un desinter&eacute;s radical por la verdad, y un desinter&eacute;s total por el pensamiento cr&iacute;tico. Y lo que surge es la glorificaci&oacute;n de la opini&oacute;n. El 'yo pienso esto, no tengo que darte m&aacute;s explicaciones y adem&aacute;s me tienes que respetar'. Una cosa es que todas las personas sean respetables pero sus opiniones pueden ser est&uacute;pidas, insultantes o criminales. Hay un desinter&eacute;s generalizado por la verdad y Trump supo captarlo como nadie. Eso produce un desarme intelectual tremendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una cosa es que todas las personas sean respetables pero sus opiniones pueden ser estúpidas, insultantes o criminales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le asusta todo lo que estamos viendo y la revoluci&oacute;n que ya nos anuncian que implicar&aacute; la Inteligencia Artificial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por esas casualidades del destino sigo la Inteligencia Artificial desde el a&ntilde;o 57. Ten&iacute;a 17 a&ntilde;os y un profesor de matem&aacute;ticas me dijo que en Estados Unidos hab&iacute;a aparecido una cosa rar&iacute;sima que se llamaba Inteligencia Artificial y que hac&iacute;a cosas como la que es humana. Se present&oacute; un programa que resolv&iacute;a problemas por su cuenta. Despu&eacute;s lleg&oacute; el gran salto, en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os. Ahora se est&aacute; acelerando de una forma brutal como estamos viendo con el ChatGPT. Desde el punto de vista tecnol&oacute;gico es maravilloso. 
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que aparece un avance de este tipo el cerebro cambia. Hasta ahora ha sido para bien, desde la anotaci&oacute;n algebraica a la musical, porque la amplitud de nuestra inteligencia ha ido aumentando. &iquest;Qu&eacute; pasa con la Inteligencia Artificial? Que en principio tambi&eacute;n puede ampliarla pero es tan sumamente potente que puede convencernos de que es capaz de tomar mejores decisiones que la humana. &iquest;D&oacute;nde surge el problema? Con los datos no podemos competir con la artificial pero existen tambi&eacute;n los valores. Un ordenador no entiende de valores como la dignidad. Podemos correr el peligro de ir hacia un mundo dirigido por los datos, que puede ser muy racional pero muy inhumano. Vamos a pensarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No lo estamos pensando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, y ese es el problema. En teor&iacute;a lo ten&iacute;a que hacer la Filosof&iacute;a pero en este momento es un desastre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Est&aacute; muy decepcionado con la Filosof&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que en el momento en que prescinde de la idea de la verdad se convierte en autobiograf&iacute;a. No se trata de contar lo que piensa sino decir por qu&eacute; lo piensa. Toda opini&oacute;n tiene que estar justificada. Ahora estamos acostumbrados a mensajes cortos, consignas o insultos, pero no a los argumentos. Es el chiste de 'The New Yorker' en el que se ve a un juez en lo alto del estrado y les est&aacute; diciendo a los abogados: 'Miren, para agilizar el proceso vamos a pasar de las pruebas e iremos directamente a la sentencia'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>O sea que la Filosof&iacute;a y un poco la sociedad en general damos por buenas aseveraciones sin preguntarnos ni el c&oacute;mo ni el porqu&eacute;. &iquest;Nos estamos olvidando de pensar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que es un ejercicio muy pesado y por eso nos estamos volviendo tan dogm&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podemos combatirlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues igual que estoy trabajando en c&oacute;mo podr&iacute;amos formar a los pol&iacute;ticos en los que verdaderamente confiar&iacute;amos nuestro futuro tambi&eacute;n llevo tiempo d&aacute;ndole vueltas a si podr&iacute;amos hacer una vacuna contra la estupidez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es una pregunta o una afirmaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una afirmaci&oacute;n. Es m&aacute;s, creo que deber&iacute;amos hacer una vacuna contra la estupidez. Para ello tenemos que saber bien c&oacute;mo funciona y as&iacute; establecer los sistemas de protecci&oacute;n. Padecemos una enfermedad que he denominado inmunodeficiencia social. No reconocemos los problemas que tenemos y si los detectamos no creamos los anticuerpos. Un ejemplo es la corrupci&oacute;n. Otra cosa. &iquest;No te llama la atenci&oacute;n que cuando algo se propaga en las redes se diga que se ha viralizado? Un virus no es algo ideal. No tener claros los conceptos o no buscar la verdad porque implica un esfuerzo son cuestiones que deber&iacute;amos ver c&oacute;mo resolvemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se ha propuesto escribir una &lsquo;Historia universal de las soluciones&rsquo;. Resolver problemas como los que hemos ido citando no es&nbsp;solo una tarea cognitiva. Usted defiende que hace falta valent&iacute;a, tenacidad y capacidad de soportar el esfuerzo. &iquest;Nos puede dar alguna pista m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es darse cuenta de que la funci&oacute;n de la inteligencia es encontrar soluciones. Todo lo que nos rodea, tambi&eacute;n las instituciones o los sistemas econ&oacute;micos son soluciones y lo que falta ver es si son las mejores soluciones. Cada sociedad ha tenido sus problemas, desde c&oacute;mo se organiza la familia a c&oacute;mo se reparten los bienes. Cada cultura lo ha resuelto a su manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra prueba de que para comprender los asuntos humanos es preciso conocer su historia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que si coges las soluciones en abstracto no vas a poder compararlas. La base de la inteligencia es favorecer que cada vez se produzca un mayor movimiento de convergencia y sean soluciones m&aacute;s universales.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n queremos que pienses en esto&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2023 20:36:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Antonio Marina: "Deberíamos hacer una vacuna contra la estupidez"]]></media:title>
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