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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eduardo Mendoza]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Eduardo Mendoza]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De la ironía de Mendoza a la inquietud de Byung-Chul Han: los Princesa de Asturias reivindican la cultura como refugio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/ironia-mendoza-inquietud-byung-chul-han-princesa-asturias-reivindican-cultura-refugio_1_12707354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82c605a3-f781-4387-a4d4-f3c6f2d3a2fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la ironía de Mendoza a la inquietud de Byung-Chul Han: los Princesa de Asturias reivindican la cultura como refugio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor barcelonés se define como "joven promesa" en una ceremonia en la que el rey Felipe VI, al que la princesa Leonor ha llamado 'boomer', ha anunciado que cede a su hija el testigo de presidir en lo sucesivo este evento</p><p class="subtitle">Valdesoto se echa a la calle al lograr el premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2025 tras superar 20 intentos fallidos</p></div><p class="article-text">
        La solemne ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias 2025 ofrec&iacute;a este a&ntilde;o una imagen in&eacute;dita: el asiento vac&iacute;o de una de las galardonadas. La genetista estadounidense Mary-Claire, premio Princesa de Asturias de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica, sufri&oacute; una indisposici&oacute;n de &uacute;ltima hora que le impidi&oacute; acudir a la sesi&oacute;n de audiencias de la Familia Real con los premiados en esta 45 edici&oacute;n, durante la ma&ntilde;ana, en el Hotel de la Reconquista, y por la tarde a la gala en el Teatro Campoamor de Oviedo. Junto a su ausencia, y el desenfado de la princesa hacia su padre, al que ha llamado 'boomer', han destacado los reiterados mensajes reivindicativos de la humanidad frente al avance descontrolado de la tecnolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El acto ha transcurrido siguiendo fielmente el protocolo establecido. La llegada de la familia real al Teatro Campoamor ha precedido a la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo que ha interpretado el himno de Espa&ntilde;a y, seguidamente, los galardonados han subido al escenario acompa&ntilde;ados por la fanfarria <em>Ayres for cornetts and sagbuts</em>, del compositor ingl&eacute;s John Adson. Esta obra fue grabada en directo en el propio teatro por miembros de distintas orquestas espa&ntilde;olas y europeas. 
    </p><p class="article-text">
        La presidenta de la Fundaci&oacute;n Princesa de Asturias, Ana Isabel Fern&aacute;ndez, ha abierto el turno de intervenciones destacando &ldquo;los valores con los que estamos firmemente comprometidos&rdquo;, ensalzando la figura de cada premiado y sus trayectorias influyentes.
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                Eduardo Mendoza se dirige al atril para pronunciar su discurso en los premios Princesa de Asturias.                            </span>
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        Uno de los galardonados m&aacute;s populares de esta edici&oacute;n ha sido Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025, y sobre &eacute;l ha reca&iacute;do el peso de la primera intervenci&oacute;n con un discurso salpicado de humor. El escritor catal&aacute;n ha reconocido que recibi&oacute; el premio con &ldquo;sorpresa, honor, alegr&iacute;a y tambi&eacute;n como un incentivo&rdquo;. Ha admitido que, si no se mira al espejo, todav&iacute;a se considera &ldquo;una joven promesa de la narrativa espa&ntilde;ola&rdquo;. &ldquo;Tuve la suerte de nacer y crecer rodeado de libros&rdquo; y arranc&oacute; las risas del p&uacute;blico cuando asegur&oacute; que en la escuela le inculcaron ser un &ldquo;poco golfo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El proveedor de felicidad</h2><p class="article-text">
        Para Mendoza, el &ldquo;mejor elogio&rdquo; que ha recibido en su vida ha sido el de ser un &ldquo;proveedor de felicidad con sus libros&rdquo;, y le gustar&iacute;a que eso &ldquo;fuera cierto, aunque sea en dosis homeop&aacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Si alguna felicidad he dado a mis lectores, ellos me la han devuelto con creces con su lealtad, su complicidad y su cari&ntilde;o&rdquo;, ha manifestado el autor, entre otros, de &ldquo;Sin noticias de Gurb&rdquo; o &ldquo;La verdad sobre el caso Savolta&rdquo;. &ldquo;Lo &uacute;ltimo que se pierde no es la esperanza, sino la vanidad&rdquo;, ha recalcado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el colegio recib&iacute; una educaci&oacute;n estricta, tediosa y opresiva. Tenazmente me inculcaron las virtudes del trabajo, el ahorro y el decoro, gracias a lo cual sal&iacute; vago, malgastador y un poco golfo, tres cosas malas en s&iacute;, pero buenas para escribir novelas&rdquo;, ha relatado ante un p&uacute;blico tan entregado como sus lectores. En su intervenci&oacute;n, el Premio Princesa de Asturias de las Letras ha descrito a Barcelona, su ciudad natal que tanto ha reflejado en sus obras, como &ldquo;c&aacute;lida, soleada, tranquila laboriosa y conservadora&rdquo;, pero, adem&aacute;s, &ldquo;viciosa y canalla&rdquo;, donde descubri&oacute; que ten&iacute;a un &ldquo;interesante pasado turbulento y criminal&rdquo;, del que se apropi&oacute; para escribir sus trabajos, porque &ldquo;las ciudades, como las novelas, son de todos y no son de nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras agradecer el apoyo de familia, amigos y compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, ha se&ntilde;alado que los dem&aacute;s factores para llegar adonde ha llegado son m&eacute;rito suyo. &ldquo;Ya est&aacute; bien de modestia&rdquo;, ha a&ntilde;adido y, de nuevo, ha arrancado risas e incluso alguna carcajada. El escritor ha asegurado no ser ni optimista ni pesimista, pero ha recalcado que &ldquo;no le gusta el mundo tal como lo ve&rdquo;, quiz&aacute; porque ha tenido &ldquo;la suerte de vivir una larga etapa excepcional de relativa paz, estabilidad y bienestar&rdquo;. &ldquo;A mi edad, preferir&iacute;a disfrutar de lo que hay y no andar quej&aacute;ndome de lo que falta, pero me temo que no podr&aacute; ser. Por lo dem&aacute;s, los a&ntilde;os me han hecho valorar sobre todas las cosas el respeto. Y si algo me han ense&ntilde;ado es que todo es relativo. O quiz&aacute; no&rdquo;, ha reflexionado en voz alta. 
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                Eduardo Mendoza, tras recoger el Premio Princesa de Asturias de las Letras, recibe la ovación del público asistente al Teatro Campoamor.                            </span>
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        El premio Princesa de Asturias de las Letras ha tenido un recuerdo hacia su amigo el cantautor catal&aacute;n Joan Manuel Serrat, quien al recibir el galard&oacute;n de las Artes 2024 cant&oacute; la canci&oacute;n &ldquo;Esas peque&ntilde;as cosas&rdquo;. La &ldquo;joven promesa de la narrativa espa&ntilde;ola&rdquo;, sin embargo, ha declinado cantar porque, seg&uacute;n ha dicho, &ldquo;ustedes preferir&aacute;n que yo no lo haga&rdquo;. Un discurso, cargado de humor, que arranc&oacute; en varias ocasiones las risas c&oacute;mplices del p&uacute;blico en los apenas dos minutos de que dispon&iacute;a para intervenir.
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                    alt="El filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, durante su discurso en el Teatro Campoamor de Oviedo."
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            <span class="title">
                El filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, durante su discurso en el Teatro Campoamor de Oviedo.                            </span>
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        El fil&oacute;sofo Byung-Chul Han ha hecho en Asturias su primera rueda de prensa &ldquo;de su vida&rdquo;, seg&uacute;n record&oacute; estos d&iacute;as durante la intensa agenda de actividades programadas por la Fundaci&oacute;n Princesa de Asturias.  Esta tarde, el pensador alem&aacute;n de origen surcoreano ha recogido el premio Princesa de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades. En su intervenci&oacute;n, Byung-Chul Han reconoci&oacute; que sus discursos &ldquo;agitan la conciencia de la sociedad para que despierte&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque hoy creamos ser más libres que nunca, vivimos en un régimen despótico, en una sociedad de rendimiento. Uno se imagina que es libre pero en realidad se colapsa a sí mismo. Somos como aquel esclavo que le quita el látigo a su amo y se explota a sí mismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Byung-Chul Han </span>
                                        <span>—</span> Filósofo alemán de origen surcoreano. Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque hoy creamos ser m&aacute;s libres que nunca, vivimos en un r&eacute;gimen desp&oacute;tico, en una sociedad de rendimiento. Uno se imagina que es libre pero en realidad se colapsa a s&iacute; mismo. Somos como aquel esclavo que le quita el l&aacute;tigo a su amo y se explota a s&iacute; mismo&rdquo;, ha afirmado.
    </p><h2 class="article-text">Los riesgos de la digitalizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha aludido a los riesgos de la digitalizaci&oacute;n: &ldquo;Las redes sociales nos aislan y nos quitan la empat&iacute;a&rdquo;, ha dicho. &ldquo;La tecnolog&iacute;a sin control pol&iacute;tico, la t&eacute;cnica sin &eacute;tica puede adoptar una forma monstruosa y esclavizar a las personas&rdquo;, ha a&ntilde;adido. &ldquo;La pol&iacute;tica se reduce a luchas por el poder y el neoliberalismo ha creado una gran cantidad de perdedores y la brecha social entre ricos y pobres se sigue agrandando cada vez m&aacute;s, y esos temores lanzan a la gente a los brazos de populistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sentimos que no somos libres sino que arrastramos de una adicci&oacute;n a otra, ya no tenemos valores ni ideales con lo que llenar el vac&iacute;o al que nos ha llevado el liberalismo. Algo no va bien en la sociedad&rdquo;. &ldquo;He irritado a la gente, pero afortunadamente no me han condenado a muerte y hoy soy honrado con la concesi&oacute;n de este bell&iacute;simo premio&rdquo;.
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            <span class="title">
                El sociólogo estadounidense Douglas Massey, el filósofo alemán de origen surcoreano Byung Chul Han y la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide.                            </span>
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        La fot&oacute;grafa mexicana Graciela Iturbide, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025, ha explicado que &ldquo;la vida solo puede ser captada por el sue&ntilde;o. Todo lo que fotografi&eacute; a lo largo de mi vida me ha llenado el esp&iacute;ritu&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El arte fotográfico no conoce fronteras, por más que algunos hombres poderosos intenten coartarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Graciela Iturbide</span>
                                        <span>—</span> Fotógrafa mexicana. Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La fotograf&iacute;a es un buen pretexto para conocer el mundo. Algunas de mis im&aacute;genes forman parte del imaginario mexicano. Le he dedicado mis mejores a&ntilde;os al mundo ind&iacute;gena, donde sobreviven y resisten los ind&iacute;genas, sin embargo, soy el resultado de la fusi&oacute;n de dos culturas, como la mayor parte de los mexicanos&rdquo;.
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            <span class="title">
                Graciela Iturbide, en pleno discurso durante la ceremonia en el Teatro Campoamor de Oviedo.                            </span>
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        &ldquo;No me gusta que digan que mi fotograf&iacute;a es m&aacute;gica, me interesa que haya una dosis de poes&iacute;a en ella&rdquo;, ha explicado la galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025. &ldquo;Nunca he construido ninguna imagen&rdquo;, ha admitido. Opina que el mejor consejo para hacer una foto es el siguiente: &ldquo;No hay que apresurarse, hay tiempo&rdquo;. &ldquo;El arte fotogr&aacute;fico no conoce fronteras, por m&aacute;s que algunos hombres poderosos intenten coartarlo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El economista y político Mario Draghi, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional.                            </span>
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        El economista y estadista italiano Mario Draghi ha reconocido que &ldquo;construir Europa&rdquo; fue la misi&oacute;n de su carrera, pero hoy &ldquo;casi todos los principios sobre los que se fund&oacute; la Uni&oacute;n Europea se tambalean&rdquo;. Draghi, conocido popularmente como &ldquo;el salvador del euro&rdquo;, ha lamentado la falta de liderazgo de la Uni&oacute;n Europea (UE) como la sostenibilidad y ha solicitado mayor legitimidad democr&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Construir Europa ha sido la misión de mi carrera, pero hoy casi todos los principios sobre los que se fundó la Unión Europea se tambalean</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario Draghi</span>
                                        <span>—</span> Economista y político italiano. Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor traba es que frente a este nuevo mundo no hemos construido un mandato compartido, el futuro de Europa tiene que ser un viaje al federalismo&rdquo;, ha expuesto. Draghi defiende una Europa que respete los ritmos de cada uno de sus miembros, que se sumen esfuerzos, un federalismo pragm&aacute;tico que permita renovar el impulso democr&aacute;tico de la propia Europa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una visi&oacute;n de Europa llena de confianza en la que los ciudadanos puedan creer, una Europa que se niegue a ser pisoteada y que act&uacute;e por orgullo de lo que a&uacute;n se puede lograr. Estoy seguro de que podemos hacerlo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El testigo recogido por la princesa</h2><p class="article-text">
        Por primera vez, se daba un mayor protagonismo a la princesa de Asturias, tras recoger <a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLaxlakMpRe7RZmWdbTKchVYaW3jWHqTn5" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el testigo que le cedi&oacute; el rey Felipe</a>, el a&ntilde;o pasado, con el gesto contenido de un emocionado padre hacia la hija que alcanzaba ya la mayor&iacute;a de edad.
    </p><p class="article-text">
        Esta 45 edici&oacute;n ha sido la prueba de fuego para Leonor de Borb&oacute;n que se estrenaba glosando a las personalidades reconocidas en las disciplinas de las Artes, las Letras, la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica, los Deportes, Comunicaci&oacute;n y Humanidades, Ciencias Sociales y Cooperaci&oacute;n Internacional en el acto de entrega de los galardones que llevan su nombre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Principado os acoge con todo cariño. En tiempos de fugacidad he escrito una carta a cada premiado, siendo de la generación Z e hija de una de la generación X y de un boomer</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leonor de Borbón</span>
                                        <span>—</span> Princesa de Asturias
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las primeras palabras de la princesa de Asturias han sido para dar la bienvenida al Principado a los galardonados, a los que ha dicho que la comunidad aut&oacute;noma les acoge con todo cari&ntilde;o.  Ha dicho que &ldquo;en tiempos de fugacidad he escrito una carta a cada premiado, siendo de la generaci&oacute;n Z e hija de una de la generaci&oacute;n X y de un 'boomer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su glosa a la tenista estadounidense Serena Williams ha asegurado que nadie podr&iacute;a entender hoy en d&iacute;a el tenis sin ella.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La tenista estadounidense Serena Williams, este viernes, en el Teatro Campoamor de Oviedo, tras recoger el Premio Princesa de Asturias de los Deportes.                            </span>
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        &ldquo;Nos has demostrado que la grandeza no est&aacute; en ganar siempre sino en la capacidad de levantarse. Las hermanas c&oacute;mplices son nuestras grandes aliadas&rdquo;, ha expresado la princesa de Asturias en referencia a Venus Williams, pero haciendo a la vez un gui&ntilde;o a la complicidad con su hermana, la infanta Sof&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A esta faceta ha sumado la de empresaria: &ldquo;Sigues demostrando que tu esp&iacute;ritu competitivo tambi&eacute;n se refleja en la vida&rdquo;, ha afirmado de la campeona estadounidense del tenis que se ha declarado esta semana &ldquo;fan incondicional&rdquo; del tenista espa&ntilde;ol Carlos Alcaraz. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La reina Letizia mira a su hija Sofía tras la alusión de Leonor a la complicidad entre hermanas.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Quiz&aacute; debamos volver a la esencial, a los b&aacute;sicos, a la educaci&oacute;n, a valorar a nuestras maestras y maestros, a no olvidarnos de atender a quienes no lo tienen f&aacute;cil, a los j&oacute;venes que pelean para tener un trabajo, un hogar, a nuestros ni&ntilde;os en riesgo de pobreza&rdquo;, ha sugerido la princesa de Asturias. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá debamos volver a la esencial, a los básicos, a la educación, a valorar a nuestras maestras y maestros, a no olvidarnos de atender a quienes no lo tienen fácil, a los jóvenes que pelean para tener un trabajo, un hogar, a nuestros niños en riesgo de pobreza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leonor de Borbón</span>
                                        <span>—</span> Princesa de Asturias
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La princesa Leonor ha agradecido al dem&oacute;grafo estaounidense Douglas Massey, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, un trabajo que permite &ldquo;comprender en toda su dimensi&oacute;n el gran desaf&iacute;o que tienen hoy muchos gobiernos con la inmigraci&oacute;n&rdquo;, que &ldquo;ha roto las narrativas simplistas y ha formulado pol&iacute;ticas migratorias basadas en datos y no en desinformaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Douglas Massey, tras recoger el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2025.                            </span>
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        Tambi&eacute;n  ha recordado que Douglas Massey incide en que la inmigraci&oacute;n conlleva costes y beneficios, y que el problema es que &ldquo;los costes se producen de forma desproporcionada en el presente y en el &aacute;mbito local, mientras que los beneficios se acumulan en el futuro y en el &aacute;mbito nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo ha defendido con datos hasta la saciedad, meti&eacute;ndose en el centro de la discusi&oacute;n pol&iacute;tica con ataques desde diferentes &aacute;mbitos pol&iacute;ticos&rdquo;, ha a&ntilde;adido la princesa tras reconocer que la complejidad del fen&oacute;meno migratorio nos desborda.
    </p><p class="article-text">
        Al economista y pol&iacute;tico italiano Mario Draghi, Premio Cooperaci&oacute;n Internacional 2025, le ha agradecido su &ldquo;acto de confianza en el proyecto europeo en uno de sus momentos m&aacute;s fr&aacute;giles&rdquo; y la idea de que &ldquo;juntos somos m&aacute;s fuertes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras recordar que en su etapa como presidente del Banco Central Europeo Draghi dijo que har&iacute;a lo necesario por salvar el euro, la princesa de Asturias ha se&ntilde;alado que sus palabras, adem&aacute;s de calmar los mercados, &ldquo;encerraban un mensaje m&aacute;s profundo que el de la estabilidad financiera: la defensa de los valores europeos, de la solidaridad entre pa&iacute;ses y de la idea, no por repetida menos valiosa, de que juntos somos m&aacute;s fuertes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">F&aacute;mula, badulaque: El diccionario de Leonor</h2><p class="article-text">
        Al escritor Eduardo Mendoza le ha agradecido la felicidad que le ha proporcionado su lectura, pero tambi&eacute;n la &ldquo;curiosidad&rdquo; por palabras que los j&oacute;venes como ella no conocen, como &ldquo;f&aacute;mula, badulaque, enteco, masovero, chafarrin&oacute;n&rdquo;, t&eacute;rminos que no sab&iacute;a c&oacute;mo iban a poder interpretar los traductores de la ceremonia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te llamas artesano de la palabra y lo dices con el humor fino y socarr&oacute;n del barcelon&eacute;s al que adorna un barniz cervantino, un poco brit&aacute;nico, un poco neoyorquino y, a partir de ahora, tambi&eacute;n un poco asturiano&rdquo;, le ha dedicado la princesa al escritor al que, a diferencia de otros galardonados, se ha dirigido con el tuteo.
    </p><p class="article-text">
        Leonor de Borb&oacute;n tambi&eacute;n ha glosado los logros de Mary-Claire King.  Ha destacado sus logros en la investigaci&oacute;n en torno al c&aacute;ncer de mama y de ovario, lo que permiti&oacute; la identificaci&oacute;n de unos genes con susceptibilidad a este tipo de tumores &ldquo;de tanta importancia cient&iacute;fica, m&eacute;dica y emocional&rdquo;. Tambi&eacute;n ha resaltado su compromiso social al contribuir con sus conocimientos en gen&eacute;tica a que los nietos de los desaparecidos por la represi&oacute;n de la dictadura argentina hayan podido reunirse con sus familias.
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                    alt="El director del Museo Nacional de Antropología de México, Antonio Saborit, y la presidenta del patronato, Madeleine Bremond reciben el premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025."
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                El director del Museo Nacional de Antropología de México, Antonio Saborit, y la presidenta del patronato, Madeleine Bremond reciben el premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025.                            </span>
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        Asturias tiene grandes v&iacute;nculos con M&eacute;xico y, por ello, el premio de la Concordia ha sido muy alabado en el Principado al recaer en el Museo Nacional de Antropolog&iacute;a. Leonor de Borb&oacute;n ha deseado poder visitar alg&uacute;n d&iacute;a el bosque de Chapultepec y admirar m&aacute;s de tres mil a&ntilde;os de historia. Del museo ha dicho que &ldquo;proyecta con vigor la fuerza de un pueblo que se mira a s&iacute; mismo con orgullo y que muestra al mundo su generosidad para compartir&rdquo; su historia &ldquo;en un gran ejercicio de concordia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La princesa de Asturias ha glosado la figura de la fot&oacute;grafa mexicana Graciela Iturbide, Premio de las Artes 2025, y ha elogiado que su trabajo se destaque precisamente por las palabras &ldquo;esperar&rdquo; y &ldquo;paciencia&rdquo;, que, a su juicio, son dos t&eacute;rminos que &ldquo;no abundan en estos tiempos&rdquo;. Se trata de &ldquo;una fot&oacute;grafa sin prisa, con vocaci&oacute;n de escritora, estudiosa del cine y gran lectora&rdquo;, y &ldquo;una artista que ha plasmado la fuerza de las mujeres, la de la zapoteca de las iguanas, tambi&eacute;n de la mujer sei de Sonora, la Mujer &Aacute;ngel que enlaza presente y futuro en aquel desierto&rdquo;, ha enumerado en referencia a fotograf&iacute;as ic&oacute;nicas de Iturbide.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo del fil&oacute;sofo Byung-Chul Han tambi&eacute;n ha sido resaltado durante su intervenci&oacute;n. En su glosa, Leonor de Borb&oacute;n ha agradecido que desde su pensamiento invite a practicar la paciencia, la introspecci&oacute;n y la lectura profunda en el tiempo del apresuramiento. 
    </p><p class="article-text">
        Su intervenci&oacute;n, muy aplaudida y que en algunos momentos arranc&oacute; m&aacute;s de una sonrisa de los galardonados, ha dado paso al rey Felipe, quien record&oacute; que va a ceder m&aacute;s protagonismo a su hija primog&eacute;nita de forma paulatina, aunque va a seguir vinculado a estos premios.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, durante 44 a&ntilde;os &eacute;l ha sido quien ha estado interviniendo desde el atril, los &uacute;ltimos siete acompa&ntilde;ados de su hija Leonor. Y al considerar que, a su mayor&iacute;a de edad, se suma su sensibilidad y su madurez, considera que debe coger m&aacute;s responsabilidades y compromisos. 
    </p><h2 class="article-text">La &ldquo;cesi&oacute;n&rdquo; del rey</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Me corresponde ir cedi&eacute;ndole este espacio, esto lo digo con emoci&oacute;n de padre y de rey&rdquo;, ha ratificado. En un emotivo discurso ha reconocido que no puede concebir &ldquo;estar lejos de Asturias y menos la reina. Presente o no, estar&eacute; siempre comprometido&rdquo;. Una alusi&oacute;n al hecho de que la reina Letizia juega en casa, ya que es natural de Oviedo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una sociedad madura debe saber identificar la excelencia y reconocer el m&eacute;rito&rdquo;, ha continuado el monarca. &ldquo;Vivimos en un mundo que se debate demasiado a menudo: un individualismo radical; y una pulsi&oacute;n globalizadora que oscurece las diferencias y degrada la diversidad&rdquo;. &ldquo;Encontrar el camino intermedio, entre la comunidad y la persona. Abrir a la persona una manera de vivir mejor, con m&aacute;s conciencia del ser y del estar en el mundo. La convivencia democr&aacute;tica tiene su gran pilar en la educaci&oacute;n&rdquo;, ha comentado el rey.
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                El rey Felipe VI y la princesa Leonor, durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2025.                            </span>
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        El discurso del monarca ha sonado a despedida, mientras que el relevo ha quedado formalmente en manos de la princesa de Asturias quien ha sido la encargada de cerrar el acto convocando los Premios Princesa de Asturias de la edici&oacute;n de 2026. La m&uacute;sica de la Real Banda de Gaitas &ldquo;Ciudad de Oviedo&rdquo; con la interpretaci&oacute;n del Himno de Asturias ha clausurado la ceremonia.
    </p><h2 class="article-text">La representaci&oacute;n oficial</h2><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se ha reducido la presencia de miembros del Gobierno central. En la edici&oacute;n de 2024 acudieron a Asturias los ministros de Cultura, Ciencia y Educaci&oacute;n, pero este a&ntilde;o solo se desplaz&oacute; hasta la capital asturiana el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentaci&oacute;n, Luis Planas. Entre los asistentes estaban tambi&eacute;n la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Roll&aacute;n, el presidente de Catalunya Salvador Illa y el presidente del Partido Popular, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tambi&eacute;n ocupaban uno de los asientos de invitados el presidente del Tribunal Constitucional, C&aacute;ndido Conde-Pumpido, y la presidenta del Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial, Mar&iacute;a Isabel Perell&oacute;. Por parte del Ejecutivo regional no pod&iacute;an faltar el presidente del Principado, Adri&aacute;n Barb&oacute;n, el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, y las alcaldesas de Gij&oacute;n y Avil&eacute;s, Carmen Moriy&oacute;n y Mariv&iacute; Monteser&iacute;n, respectivamente.
    </p><h2 class="article-text">De los 'looks' a banderas republicanas</h2><p class="article-text">
        Con la salida de las autoridades, los galardonados y los invitados comenzaba otro examen diferente. Muchos curiosos se acercaban hasta las inmediaciones del Teatro Campoamor para dibujar un retrato  del estilismo y comenzaban las quinielas sobre los mejor y peor vestidos, comentando si la reina Letizia llevaba un elegante vestido largo en negro y media manga y la princesa Leonor, tambi&eacute;n con vestido largo, en el color de moda de este oto&ntilde;o, en marr&oacute;n chocolate, mientras la infanta Sof&iacute;a llevaba un vestido en color vino, m&aacute;s informal. Tambi&eacute;n en el exterior del Teatro Campoamor se escucharon proclamas contra la monarqu&iacute;a y se exhibieron banderas republicanas. Era la otra cara de la moneda. Una imagen diferente de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo, la ciudad que hoy se convert&iacute;a en el foco mundial de la cultura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Campo, Raquel L. Murias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/ironia-mendoza-inquietud-byung-chul-han-princesa-asturias-reivindican-cultura-refugio_1_12707354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Oct 2025 19:15:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la ironía de Mendoza a la inquietud de Byung-Chul Han: los Princesa de Asturias reivindican la cultura como refugio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Asturias,Concejos de Asturias,Oviedo,Premios,Princesa de Asturias,Premios Princesa de Asturias,Familia Real,Felipe VI,Reina Letizia,Leonor de Borbón,Infantas,Reina Sofía,Mario Draghi,Eduardo Mendoza,Deportistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo Mendoza, en vísperas de recibir el Princesa de Asturias: “Sin algo que decir no escribiría; lo haría sin ilusión ni ganas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/mendoza-si-tuviera-decir-no-escribiria-no-haria-ilusion-ganas-no-pasado_1_12693220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2534956f-cef6-4528-8437-4c99692cee74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Mendoza, en vísperas de recibir el Princesa de Asturias: “Sin algo que decir no escribiría; lo haría sin ilusión ni ganas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor catalán asegura que "anda peleando" con los centros de enseñanza y los maestros por estimar que la literatura debería enseñarse "con altura, peso y relevancia en todos los niveles educativos"</p><p class="subtitle">Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras: “Que 50 años después de mi primera novela no esté en el cuarto de los trastos es muy bonito”</p></div><p class="article-text">
        Eduardo Mendoza Garriga (Barcelona, 1943) se define como una persona &ldquo;que no tiene gracia&rdquo; y ejerce un oficio &ldquo;muy serio&rdquo; a pesar de que su fino sentido del humor es una de las principales caracter&iacute;sticas que le definen y se refleja en su ingente obra literaria. A sus 82 a&ntilde;os, en plena forma f&iacute;sica y mental, reconoce que se ha vuelto &ldquo;m&aacute;s exigente como lector&rdquo; hasta el extremo de que algunos libros le &ldquo;irritan much&iacute;simo&rdquo; por no guardar las formas e incluso anda &ldquo;peleando&rdquo; con los centros de ense&ntilde;anza y los maestros por estimar que no se le da a la literatura el peso que considera que se merece.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te dicen que si lees es divertido y enrollado y eso no se dice de las matem&aacute;ticas. La literatura tendr&iacute;a que ense&ntilde;arse igual, con altura, peso y relevancia en todos los niveles educativos&rdquo;, reivindica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el tema humorístico ocupo este espacio donde me encuentro como el dueño de la casa aunque actualmente hay bastantes escritores con una propuesta humorística, a los que nunca cito para que el que no ha salido no me espere en la puerta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el tema humor&iacute;stico es consciente de que tiene poca competencia e incluso ocupa &ldquo;este espacio donde me encuentro como el due&ntilde;o de la casa&rdquo;, aunque actualmente han irrumpido bastantes escritores con una propuesta humor&iacute;stica, a los que ha optado por no citar porque, seg&uacute;n corrobora, &ldquo;nunca los cito para que el que no ha salido no me espere en la puerta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Me he hecho selfies con todo Oviedo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo viernes, Eduardo Mendoza recibir&aacute; el premio Princesa de Asturias de las Letras 2025, en una solemne ceremonia que tendr&aacute; lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo. Su amabilidad, paciencia y empat&iacute;a con sus lectores hace que a cada paso sea sorprendido con uno de ellos con un libro bajo el brazo para que se lo dedique o un tel&eacute;fono m&oacute;vil para hacerse una fotograf&iacute;a para el recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me he hecho selfies con todo Oviedo. Me hab&iacute;an dicho que ya ver&iacute;a qu&eacute; bien me iban a tratar e iba a tener muy buena acogida, pero la realidad supera lo que imaginaba&rdquo;, dice mientras al hombre &ldquo;serio&rdquo; se le escapa una sonrisa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El premio Princesa de Asturias es especial y de muy alto nivel porque ha recaído en personalidades importantes. Es muy simpático, a diferencia del premio Nobel que no es simpático. Esta es una fiesta alrededor del libro, de la cultura y de todas las disciplinas que se premian. Por mí, que me lo den todos los años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un premio &ldquo;muy simp&aacute;tico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Reitera que est&aacute; &ldquo;muy contento&rdquo; de su estancia en la capital asturiana porque el premio Princesa de Asturias es &ldquo;especial y de muy alto nivel porque ha reca&iacute;do en personalidades importantes&rdquo; y a&ntilde;ade que el galard&oacute;n tambi&eacute;n le parece &ldquo;muy simp&aacute;tico a diferencia del premio Nobel que no es simp&aacute;tico. Esta es una fiesta alrededor del libro, de la cultura y de todas las disciplinas que se premian. Por m&iacute;, que me lo den todos los a&ntilde;os&rdquo;, sugiere mientras, en la sala, la directora de la Fundaci&oacute;n Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, sonr&iacute;e. 
    </p><p class="article-text">
        Eduardo Mendoza asegura que desde su llegada al Principado se ha visto sorprendido porque los medios de comunicaci&oacute;n han indagado en toda su vida, su trayectoria y tambi&eacute;n en sus antepasados hasta el punto de que &eacute;l mismo cree que sab&iacute;a menos de su familia que los periodistas.
    </p><h2 class="article-text">El ADN asturiano</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Han sacado a mis antepasados de la tumba. A mis abuelos, que eran asturianos, nunca los conoc&iacute;. Murieron cuando la familia se hab&iacute;a trasladado a Barcelona&rdquo;, a&ntilde;ade para los bi&oacute;grafos period&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, a&uacute;n conserva muchos recuerdos asturianos, aunque los califica de &ldquo;intermedios&rdquo;, por el paso del tiempo, como aquellos platos de comida de los que se iban heredando las recetas, y los pueblos de la regi&oacute;n solo los ha conocido &ldquo;como turista, viajero, visitante y no como un asturiano de sangre&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, no descarta que si se le hiciera una muestra de ADN, quiz&aacute; &ldquo;algo de asturiano, saldr&aacute;&rdquo;, a&ntilde;ade bromeando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El escritor Eduardo Mendoza durante la rueda de prensa celebrada, este martes, en Oviedo.                             </span>
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        Una vez superado el test de asturian&iacute;a, el escritor catal&aacute;n pas&oacute; a las preguntas de los periodistas m&aacute;s espec&iacute;ficas sobre su obra durante la rueda de prensa celebrada en el Hotel de la Reconquista de la capital asturiana. 
    </p><h2 class="article-text">El proceso creativo</h2><p class="article-text">
        Interpelado sobre la dosis necesaria entre talento y esfuerzo a la hora de escribir, ha sido rotundo: &ldquo;Aunque el talento es necesario, sin trabajo no funciona. Tiene que haber una mezcla de los dos. No s&eacute; en qu&eacute; medida, ni en qu&eacute; proporci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No ha tenido reparos en reconocer que en su proceso creativo ha habido un cambio desde sus inicios a la actualidad. &ldquo;Frente a la fantas&iacute;a desbordada de los inicios, ahora el oficio y el esfuerzo van ganando terreno&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La autocensura </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Con una met&aacute;fora futbol&iacute;stica, puedo decir que estoy en tiempo de descuento y en penaltis. Si viera que ya no tuviera nada m&aacute;s que decir, preferir&iacute;a no escribir, porque no lo har&iacute;a sin ilusi&oacute;n ni ganas, pero a&uacute;n no me ha pasado&rdquo;, ha aseverado, despejando cualquier rastro de duda.
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta sobre si siente que cuando escribe se autocensura y autolimita a la hora de decir determinadas cosas esto es lo que ha respondido: &ldquo;Conscientemente, tengo un censor escondido detr&aacute;s. No me preocupa una posible censura porque no est&aacute; la agresividad en mi manera de escribir, aunque puedo ofender involuntariamente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Herir inconscientemente</h2><p class="article-text">
        Eduardo Mendoza considera que sin querer se puede ofender a alguien, se puede herir y en este sentido s&iacute; tiene un poco de cuidado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca he tenido contratiempos y no han venido palos. Los lectores son m&aacute;s sabios de lo que algunos piensan y entienden muy bien d&oacute;nde est&aacute; el juego&rdquo;, ha afirmado.
    </p><h2 class="article-text">El diagn&oacute;stico</h2><p class="article-text">
        Para Eduardo Mendoza, el futuro de la novela es un paciente que tiene un diagn&oacute;stico bueno: &ldquo;El muerto goza de buena salud. Cuando dije que la novela de sof&aacute; estaba agotada todo el mundo se me ech&oacute; encima, pero el tiempo me dio la raz&oacute;n. Ahora hay variedad de g&eacute;neros y la aparici&oacute;n de voces nuevas, especialmente femeninas&rdquo;, ratifica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El escritor Eduardo Mendoza mantuvo un encuentro con representantes de 150 clubes de lectura, en Oviedo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Entre el desenfado y el saber&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mendoza se reuni&oacute; ayer, lunes, con m&aacute;s de 2.000 personas que forman parte de los 150 clubes de lectura  vinculados principalmente a las bibliotecas p&uacute;blicas de Asturias, Cantabria, Castilla y Le&oacute;n, Castilla-La Mancha, Galicia y Navarra, con los que dialog&oacute; en una amena conversaci&oacute;n sobre sus libros en un acto titulado &ldquo;Entre el desenfado y el saber&rdquo;, en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los &uacute;ltimos meses, los clubes de lectura analizaron diversas obras del galardonado, entre otras, &ldquo;La verdad sobre el caso Savolta&rdquo;, &ldquo;La ciudad de los prodigios&rdquo;, &ldquo;Ri&ntilde;a de gatos&rdquo;, &ldquo;Sin noticias de Gurb&rdquo;, &ldquo;El misterio de la cripta embrujada&rdquo;, &ldquo;El laberinto de las aceitunas&rdquo; y &ldquo;Tres enigmas para la Organizaci&oacute;n&rdquo;, esta su &uacute;ltima obra publicada en 2024.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ser escritor es el mejor oficio del mundo: no tiene horarios, no necesita inversión, y lo único que hace falta es papel y un lápiz. Y que te lean, claro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las cuestiones se refer&iacute;a al momento de su proceso creativo: &ldquo;Eso habr&aacute; que pregunt&aacute;rselo a los que viven conmigo, que son los que lo padecen. Cuando escribo estoy distra&iacute;do, me olvido de todo. Te dicen: 'acu&eacute;rdate de comprar jam&oacute;n', y llego a casa sin jam&oacute;n. Pero estoy contento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Opina que ser escritor es &ldquo;el mejor oficio del mundo&rdquo; y lo argumenta: &ldquo;No tiene horarios, no necesita inversi&oacute;n, y lo &uacute;nico que hace falta es papel y un l&aacute;piz. Y que te lean, claro&rdquo;. De ah&iacute; que lo considere el oficio mejor, si te leen porque, de lo contrario, est&aacute; claro que &ldquo;si no, es el peor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El encuentro, en directo</h2><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n Princesa de Asturias retransmiti&oacute; este encuentro en directo desde el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo, conocido popularmente como &ldquo;el Calatrava&rdquo;, por el nombre del arquitecto valenciano que lo dise&ntilde;&oacute;, y que tiene entre otros reconocimientos el Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de las Artes de 1999. A continuaci&oacute;n, pueden verlo a trav&eacute;s de este enlace de YouTube:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El escritor se muestra contrario a todo tipo de censura y opina que en el caso de que un lector se sienta inc&oacute;modo con un libro, lo mejor que puede hacer es &ldquo;que lo tire y lea otro. Nadie tiene que decirnos qu&eacute; debemos leer&rdquo;, aconsej&oacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo creo que se puede vivir sin leer. Hay gente que no lee y es estupenda, y hay gente que lee y es idiota. Pero de todas las cosas que se pueden hacer en la vida, leer es de las mejores. Nos entretiene, nos une y nos ayuda a entendernos. Leer no es imprescindible, pero es un ejercicio maravilloso: obliga a imaginar. Es como un cine con la pantalla en blanco. El lector tiene que inventar la película</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Eduardo Mendoza no regate&oacute; pregunta alguna, entre otras aquella que le interpelaba sobre las declaraciones de algunas influencers jact&aacute;ndose de no leer un libro.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Leer obliga a imaginar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que se puede vivir sin leer. Hay gente que no lee y es estupenda, y hay gente que lee y es idiota. Pero de todas las cosas que se pueden hacer en la vida, leer es de las mejores. Nos entretiene, nos une y nos ayuda a entendernos. Leer no es imprescindible, pero es un ejercicio maravilloso: obliga a imaginar. Es como un cine con la pantalla en blanco. El lector tiene que inventar la pel&iacute;cula&rdquo;, fue su recomendaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha sostenido que la literatura de ficci&oacute;n, sobre todo la novela, es &ldquo;uno de los terrenos menos mis&oacute;ginos que hay&rdquo;, porque &ldquo;grandes escritoras ha habido casi siempre&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El escritor Eduardo Mendoza posa para una foto con una admiradora, en Oviedo."
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            <span class="title">
                El escritor Eduardo Mendoza posa para una foto con una admiradora, en Oviedo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De foto en foto</h2><p class="article-text">
        Es padre de familia numerosa, ya que a sus dos hijos biol&oacute;gicos, une una larga lista de hijos &ldquo;literarios&rdquo; como Carlos Prull&agrave;s, F&aacute;bregas, Onofre Bouvila, Anthony Whitelands y Arborio Sugra&ntilde;es, entre cientos de personajes salidos de su imparable imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Autor de una narrativa aderezada con grandes dosis humor&iacute;sticas, este descendiente de asturianos -cit&oacute; a sus abuelos- transmite una imagen cercana y afable. Son dos de las principales caracter&iacute;sticas que definen al escritor junto a su bonhom&iacute;a, elegancia, empat&iacute;a y simpat&iacute;a, aparte de su extraordinaria pluma literaria y un sentido del humor innato. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la buena sensaci&oacute;n que est&aacute; dejando en estas primeras horas de estancia en el Principado de Asturias, donde no ha perdido su sonrisa y con paciencia ha posado para numerosos selfies con sus lectores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Eduardo Mendoza saluda a su llegada al hotel de La Reconquista, en Oviedo.                             </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Proyecto Gurb. El juego alien&iacute;gena&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La semana pasada, se desarroll&oacute; en Oviedo la actividad &ldquo;Proyecto Gurb. El juego alien&iacute;gena&rdquo;, en la que, con un mapa y un cuaderno de bit&aacute;cora como gu&iacute;as, los participantes siguieron las huellas del alien&iacute;gena en distintos puntos de la ciudad para descubrir el paradero del compa&ntilde;ero del protagonista de la novela de Eduardo Mendoza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la F&aacute;brica de Armas de La Vega, en Oviedo, acogi&oacute; sesiones de conciertos y una instalaci&oacute;n concebidos para redescubrir la trayectoria literaria del premiado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El escritor catalán Eduardo Mendoza asegura que en Asturias está &quot;como en casa&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El 'caso Mendoza'</h2><p class="article-text">
        Eduardo Mendoza mantendr&aacute; ma&ntilde;ana, mi&eacute;rcoles, un encuentro con el p&uacute;blico, moderado por el librero Rafa Guti&eacute;rrez Test&oacute;n, en el que se repasar&aacute; su trayectoria literaria y la trascendencia de su primera novela &ldquo;La verdad sobre el caso Savolta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro, bajo el t&iacute;tulo el &ldquo;Caso Mendoza&rdquo;, tendr&aacute; lugar, a las 19:30 horas, en el Centro Niemeyer, en Avil&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escritor Eduardo Mendoza junto a la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo.                            </span>
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        Su pr&oacute;xima cita ya ser&aacute; el viernes, donde recibir&aacute; el galard&oacute;n que le acredita como premio Princesa de Asturias de las Letras 2025. En este acto, que tendr&aacute; lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo, pronunciar&aacute; un discurso en la ceremonia de entrega.
    </p><h2 class="article-text">Los discursos de los premiados</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del escritor, tambi&eacute;n intervendr&aacute;n el fil&oacute;sofo Byung-Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades; la fot&oacute;grafa Graciela Iturbide, Premio Princesa de Asturias de las Artes; y el economista y pol&iacute;tico Mario Draghi, Premio Princesa de Asturias de Cooperaci&oacute;n Internacional.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se celebra la cuadrag&eacute;sima quinta edici&oacute;n de los galardones en una ceremonia presidida por los reyes Felipe y Letizia y a la que asistir&aacute;n la princesa Leonor y la infanta Sof&iacute;a.  
    </p><h2 class="article-text">Una ceremonia en cinco idiomas</h2><p class="article-text">
        El acto contar&aacute; con un servicio de interpretaci&oacute;n simult&aacute;nea para todo el teatro que incluir&aacute; cinco idiomas: espa&ntilde;ol, ingl&eacute;s, franc&eacute;s, italiano y alem&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia ser&aacute; accesible tambi&eacute;n para personas con discapacidad auditiva mediante su interpretaci&oacute;n en lengua de signos en el Teatro Campoamor y en la emisi&oacute;n a trav&eacute;s de la web de la Fundaci&oacute;n. Se incorporar&aacute; tambi&eacute;n un servicio de bucle magn&eacute;tico en el propio teatro.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La n&oacute;mina de premiados este a&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n de premiados en esta edici&oacute;n es la siguiente: Byung-Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades; Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras; Douglas Massey, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales; Graciela Iturbide, Premio Princesa de Asturias de las Artes; Serena Williams, Premio Princesa de Asturias de los Deportes; Mary-Claire King, Premio Princesa de Asturias de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica; y Mario Draghi, Premio Princesa de Asturias Cooperaci&oacute;n Internacional, ya han confirmado su asistencia a la ceremonia.
    </p><p class="article-text">
        En representaci&oacute;n del Museo Nacional de Antropolog&iacute;a de M&eacute;xico, Premio Princesa de Asturias de la Concordia, acudir&aacute;n a la ceremonia Antonio Saborit, director del Museo, y Madeleine Bremond Santa Cruz, presidenta de su Patronato.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/mendoza-si-tuviera-decir-no-escribiria-no-haria-ilusion-ganas-no-pasado_1_12693220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 16:55:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Mendoza, en vísperas de recibir el Princesa de Asturias: “Sin algo que decir no escribiría; lo haría sin ilusión ni ganas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Asturias,Premios Princesa de Asturias,Eduardo Mendoza,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Barcelonas de Eduardo Mendoza: de los pistoleros de los años 20 a los posmodernos de los 80]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/barcelonas-eduardo-mendoza-pistolerismo-anos-20-bares-premio-fad-arquitectura-80-cat_1_12297987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4343f5bd-f284-486e-ada4-9073e2cc3807_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Barcelonas de Eduardo Mendoza: de los pistoleros de los años 20 a los posmodernos de los 80"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El universo literario del flamante Princesa de Asturias de las Letras ha girado casi siempre sobre el eje de la ciudad condal, la urbe que le vio nacer y a la que ha relatado en las más variadas circunstancias historicas</p><p class="subtitle">Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras: “Que 50 años después de mi primera novela no esté en el cuarto de los trastos es muy bonito”</p></div><p class="article-text">
        La Barcelona de Eduardo Mendoza <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/eduardo-mendoza-creen-barcelona-he-hecho-inventarme-ciudad_1_10978094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se construye de enso&ntilde;aciones m&aacute;s que de experiencias vividas</a>, ya que por trayectoria profesional &ndash;residi&oacute; fuera de Espa&ntilde;a entre 1965 y 1983&ndash; y por extracci&oacute;n social &ndash;su padre era fiscal en el franquismo y su madre pertenec&iacute;a a la alta burgues&iacute;a&ndash; al flamante <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eduardo-mendoza-premio-princesa-asturias-artes-2025_1_12297361.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Princesa de Asturias de las Letras</a> le pillaba lejos la ciudad bulliciosa, popular y con m&aacute;s miserias que grandezas que retrataron Manolo V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, Terenci Moix o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/maruja-torres-tres-generaciones-hay-pais-suicida-olvidado-les-paso_1_11656684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maruja Torres</a> tirando del recuerdo de su infancia en el Raval. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta distancia vital no fue &oacute;bice para que su curiosidad y su amor por la historia de la ciudad, as&iacute; como su talento innegable para la narrativa, le convirtieran en uno de los cronistas literarios m&aacute;s fascinantes de la Barcelona efervescente que empieza con los proleg&oacute;menos de la Exposici&oacute;n Universal de 1888 y termina en 1929 con la Exposici&oacute;n Universal de aquel a&ntilde;o, tambi&eacute;n en la ciudad y en plena dictadura de Primo de Ribera. 
    </p><p class="article-text">
        Tan solo Ildefonso Falcones con <em>La catedral del mar</em> (2006) ha sabido dotar a la ciudad de la misma &eacute;pica hist&oacute;rica que Mendoza transmite en sus dos novelas m&aacute;s notables: <em>La verdad sobre el caso Savolta</em> (1975) y <em>La ciudad de los prodigios </em>(1986). Pero Falcones se remite a un tiempo hist&oacute;rico m&aacute;s lejano, el medioevo, y produce un texto pensado para las grandes audiencias, sin un an&aacute;lisis pol&iacute;tico de riesgo como el que demuestra Mendoza, por ejemplo, en <em>La verdad sobre el caso Savolta</em>, una historia de sindicalistas heroicos y empresarios sin escr&uacute;pulos en la Barcelona del pistolerismo de los a&ntilde;os 20 publicada con Franco todav&iacute;a de cuerpo presente. 
    </p><h2 class="article-text">Entre la &eacute;pica y la s&aacute;tira</h2><p class="article-text">
        Y es que como buen &ldquo;se&ntilde;or de Barcelona&rdquo;, Eduardo Mendoza siempre se ha visto obligado a pactar con la realidad de su ciudad, y en general de Catalunya y Espa&ntilde;a, en busca del beneficio de todos, pero procurando no dar puntada sin hilo luego en sus textos, seguramente para dejar testimonio de su desacuerdo &iacute;ntimo con esa realidad, aunque siempre pasando su cr&iacute;tica por el cedazo de la iron&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Muestras de este pragmatismo pactista acaso sea el hecho de que <a href="https://elpais.com/diario/1998/07/10/catalunya/900032844_850215.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">perteneci&oacute; al Foro de Babel en los 90</a>, una plataforma que se opon&iacute;a a la pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica del <em>govern</em> de Jordi Pujol, si bien <a href="https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20180913/451785754278/mendoza-queco-novell-y-julia-otero-homenajean-a-pasqual-maragall-en-un-acto-en-barcelona.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siempre ha conservado su relaci&oacute;n de amistad con Pasqual Maragall</a>, que fue president de la Generalitat en un gobierno tripartito con ERC, mucho m&aacute;s beligerante que Pujol en materia ling&uuml;&iacute;stica. Tambi&eacute;n lo exhibe con descaro cuando declara respecto del turismo y los expatriados <a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/20240124/9504890/eduardo-mendoza-novela-enigmas-organizacion-barcelona.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en una entrevista reciente en La Vanguardia</a>: &ldquo;Los barceloneses somos ya como indios en la reserva... y me parece bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del citado choque entre la Barcelona deseada y la real, nace otro estilo de &ldquo;novela mendociana&rdquo;: la sat&iacute;rica y humor&iacute;stica, m&aacute;s centrada en la cr&iacute;tica a la ciudad que en la loa &eacute;pica. A esta vertiente pertenecen sin duda <em>Sin noticias de Gurb</em>, la trilog&iacute;a de <em>El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de se&ntilde;oras</em> y <em>Mauricio o las elecciones primarias</em>. De todos modos, tanto en su vertiente &eacute;pica como en la sat&iacute;rica, Mendoza muestra su compleja relaci&oacute;n de amor y odio por Barcelona, a la que tanto eleva a la categor&iacute;a de ciudad prodigiosa y convulsa como tilda de fatua, gris.
    </p><h2 class="article-text">La Barcelona de los prodigios y las pistolas</h2><p class="article-text">
        Aunque <em>La verdad sobre el caso Savolta </em>es once a&ntilde;os anterior, conviene comenzar por <em>La ciudad de los prodigios</em>, de 1986, ya regresado Mendoza tras su periodo de traductor en la sede de la ONU, porque cronol&oacute;gicamente nos describe una Barcelona predecesora de la de las luchas sindicales y el pistolerismo. En ella, su protagonista, Onofre Bouvila es un hombre de oscuro origen hecho a s&iacute; mismo, oriundo de la comarca entonces pobre del Maresme, cuna de numerosos negreros que hicieron fortuna. 
    </p><p class="article-text">
        No menciona el escritor el esclavismo, pero nos sit&uacute;a en la Barcelona de la d&eacute;cada de 1880, en una sociedad de hombres poderosos que quieren poner a la ciudad en el mapa merced a una exposici&oacute;n universal, que finalmente logran en 1888. Casi un milagro en una Espa&ntilde;a que todav&iacute;a no hab&iacute;a despertado de su trasnochado sue&ntilde;o colonial. Durante la novela caen las viejas murallas y se levanta una ciudad nueva en el barrio de l'Eixample (ensanche): el paseo de Gr&agrave;cia, la casa Batll&oacute;, La Pedrera, el parque G&uuml;ell, el comienzo de la Sagrada Familia... Prodigio tras prodigio hasta al siguiente exposici&oacute;n universal, la de 1929, en la que la monta&ntilde;a de Montju&iuml;c se viste de <em>art deco</em>, dejando edificios insignes como el Palau Nacional, que hoy acoge al MNAC. 
    </p><p class="article-text">
        Onofre Bouvila tiene un origen humilde, pero su ambici&oacute;n y su falta de escr&uacute;pulos le llevan a situarse en el centro del torbellino de aquellos a&ntilde;os hasta convertirse en uno de esos hombres oscuros y poderosos con numerosos cad&aacute;veres &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/infamia-exposicion-revisa-pasado-esclavista-burguesia-catalana_1_12074439.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hoy sabemos que africanos</a>&ndash; en el armario.  Y de esos polvos, a los lodos de <em>La verdad sobre el caso Savolta</em>, una novela escrita en el convulso tardofranquismo y que aborda los a&ntilde;os violentos 20 de las luchas sindicales en la Barcelona industrial de entonces, que abastec&iacute;a a los contendientes de la Primera Guerra Mundial. 
    </p><p class="article-text">
        Es una Barcelona desigual, dividida ya entre los barrios ricos de l'Eixample y las faldas de Collserola, y, por otro lado, los barrios pobres de Ciutat Vella. Una ciudad que vive grandes tensiones sociales y una violencia desmesurada, con enfrentamientos entre pistoleros anarquistas y de la patronal que se cobran muertos a diario. En esos d&iacute;as cae en la plaza Goya el pol&iacute;tico nacionalista y abogado sindicalista Francesc Layret. Tambi&eacute;n es asesinado por la patronal, a escasos centenares de metros, el anarquista Salvador Segu&iacute;, el <em>Noi del sucre</em>, en respuesta por un asesinato anterior. 
    </p><p class="article-text">
        En esta Barcelona que una d&eacute;cada antes, durante la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Semana_Tr%C3%A1gica_(Espa%C3%B1a)" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Semana Tr&aacute;gica</a>, hab&iacute;a sido bautizada por los anarquistas como la <em>Rosa de foc</em> (Rosa de fuego), en la que al caer la noche apenas queda gente en la calle por temor a las balas perdidas, sit&uacute;a Mendoza un <em>thriller</em> de misterio y asesinatos en una familia de fabricantes textiles en el que nada es lo que parece. <em>La verdad sobre el caso Savolta</em> ya no es una Barcelona de prodigios y milagros, sino de miseria y pobreza, de suciedad tanto ambiental como moral. 
    </p><h2 class="article-text">De la decepci&oacute;n postmoderna a la ilusi&oacute;n ol&iacute;mpica</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, la &ldquo;Barcelona mendociana&rdquo; &eacute;pica se limita a los dos t&iacute;tulos citados en el apartado anterior, porque el autor siempre ha preferido recurrir a la iron&iacute;a y la s&aacute;tira para explicar la Barcelona experimentada en carne propia. As&iacute; lo hace en <em>Sin noticias de Gurb</em> (1991), su texto m&aacute;s hilarante y una recopilaci&oacute;n de los relatos por entregas que Mendoza hab&iacute;a escrito desde finales de los ochenta para El Pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Esta obra nos sit&uacute;a en la Barcelona de la postmodernidad, las agencias de publicidad, los departamentos de marketing, los ejecutivos que han dejado en el contenedor de Humana sus viejas ropas de hippies y las han cambiado por los trajes de lino arrugados de Adolfo Dom&iacute;nguez, las camisas estampadas abotonadas hasta el cuello y las Ray-Ban Wayfarer. Gente que toma copas en fr&iacute;os bares de dise&ntilde;o con neones y taburetes inc&oacute;modos, todos ellos con un Premio FAD en el bolsillo. El protagonista de la novela es la raz&oacute;n de ser de esta cr&iacute;tica ir&oacute;nica a la Barcelona preol&iacute;mpica con &iacute;nfulas: un extraterrestre perdido en la Tierra, abandonado por sus compa&ntilde;eros de nave en la ciudad y que lo mira todo con suma extra&ntilde;eza, revelando el absurdo y la vacuidad de aquel ambiente, en espera de que vengan a rescatarlo. 
    </p><p class="article-text">
        En la trilog&iacute;a de <em>El misterio de la cripta embrujada</em> (1978)<em>, El laberinto de las aceitunas </em>(1982) y<em> La aventura del tocador de se&ntilde;oras </em>(2001), Mendoza aprovecha de nuevo la figura del personaje extraviado, en este caso un detective sin nombre procedente de un manicomio, para retratar la Barcelona de diferentes &eacute;pocas: desde los setenta hasta el cambio de siglo, siempre de forma sat&iacute;rica y describi&eacute;ndola como una ciudad llena de p&iacute;caros y arribistas. 
    </p><p class="article-text">
        Incide finalmente en esta l&iacute;nea con <em>Mauricio o las elecciones primarias</em>, una novela no obstante de desencanto que sit&uacute;a de nuevo en la Barcelona preol&iacute;mpica y en la que un odont&oacute;logo decide entrar en la pol&iacute;tica barcelonesa a trav&eacute;s del PSC, al tiempo que establece una relaci&oacute;n con dos mujeres diametralmente opuestas, que representan a las dos Barcelonas coexistentes. Una es ordenada y equilibrada mientras que la otra es oscura, alocada y conduce al protagonista a la otra cara de la ciudad brillante y triunfadora que se prepara para deslumbrar al mundo con los juegos de Barcelona 92. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/barcelonas-eduardo-mendoza-pistolerismo-anos-20-bares-premio-fad-arquitectura-80-cat_1_12297987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 20:37:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las Barcelonas de Eduardo Mendoza: de los pistoleros de los años 20 a los posmodernos de los 80]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Premios literarios,Premios Princesa de Asturias,Novela,Novela histórica,Barcelona,Escritores,Eduardo Mendoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo, príncipe de las letras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/eduardo-principe-letras_129_12298199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb094312-5fae-4e61-9632-b19426f9668b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo, príncipe de las letras, por Javier Pérez Andújar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El prodigio, los prodigios, de Eduardo Mendoza consisten en convertir a los lectores en lectores mayores. A la gente que no acostumbra a leer, Eduardo con su verdad literaria la atrae hacia su lectura", elogía Javier Pérez Andújar</p><p class="subtitle">Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025</p></div><p class="article-text">
        Si Barcelona fuera una persona, se llamar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eduardo-mendoza-premio-princesa-asturias-artes-2025_1_12297361.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eduardo Mendoza</a>. Y si Eduardo Mendoza fuese una ciudad, se llamar&iacute;a Barcelona. A fuerza de ser de Barcelona, de mostrar y encarnar la esencia de su ciudad, Eduardo Mendoza es el escritor m&aacute;s cosmopolita y m&aacute;s internacional de nuestras letras. 
    </p><p class="article-text">
        Un cosmopolita es un caballero que da la vuelta al mundo en ochenta d&iacute;as y le sobra uno. Un cosmopolita es un se&ntilde;or de Barcelona que rellena en el comedor de su casa&nbsp;el crucigrama de The Guardian todos los s&aacute;bados antes de tomar el aperitivo con aceitunas, y que en su juventud fue int&eacute;rprete en el laberinto donde se citaban presidentes de Gobierno como Ronald Reagan y Felipe Gonz&aacute;lez. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Eduardo Mendoza, adem&aacute;s de un mundo hecho de idiomas, es un mundo hecho de literatura. Porque Eduardo Mendoza tiene toda la elegancia, todo el gran estilo, todo el gran mundo de la llamada gran literatura. La mejor. 
    </p><p class="article-text">
        Esta gran literatura es sencillamente la que se ha practicado siempre, desde el inicio de la escritura. El regreso de las tropas diezmadas de Jenofonte, la An&aacute;basis, es un recorrer el mundo. Las novelas bizantinas de caballer&iacute;as eran cosmopolitas. Los cuentos de Kipling de la selva india se leyeron en las grandes ciudades de todo el planeta. El desamparo de Dickens, que sublimaba a trav&eacute;s de los ni&ntilde;os explotados en las f&aacute;bricas, en las familias, en los orfanatos, est&aacute; presente a&uacute;n, en nuestros d&iacute;as, y lo vemos en las grandes ciudades de los&nbsp;pa&iacute;ses BRIC, y de los nuestros, que son pa&iacute;ses tetrabrik, es decir cuatro veces BRIC. El profundo sur de Faulkner no es m&aacute;s que el coraz&oacute;n profundo de una forma de escribir. Todo esto a la vez es Eduardo Mendoza. Toda esta internacionalidad, toda esta universalidad, toda esta literatura. 
    </p><p class="article-text">
        Eduardo Mendoza ha recibido todos los grandes premios literarios que se dan en Espa&ntilde;a. Es un reconocimiento obligatorio, pero es sobre todo el abrazo desesperado y reverencial que nuestro pa&iacute;s est&aacute; abocado a darle para sujetarlo, para que no se eleve como el globo de Julio Verne y se vaya a recorrer el mundo, y se nos escape Eduardo, una pieza fundamental de nuestra cultura. Siendo pr&iacute;ncipe de las letras, ahora es princesa de Asturias. No pod&iacute;a ser menos. 
    </p><p class="article-text">
        El prodigio, los prodigios, de Eduardo Mendoza consisten en convertir a los lectores en lectores mayores. A la gente que no acostumbra a leer, Eduardo con su verdad literaria la atrae hacia su lectura. Esa es la sola verdad sobre el caso de sus novelas. Y a los escritores, Eduardo les hace querer ser m&aacute;s escritores. A las ciudades como Barcelona, las hace querer llamarse como &eacute;l. A los pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, los convierte en focos de cultura y les proporciona cultura para mostrar y representarse. Es cultura barcelonesa. Es cultura catalana. Es literatura cosmopolita. A los continentes como Europa, su literatura los sostiene cuando todo parece que son placas a la deriva. Por eso es tan importante Eduardo Mendoza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Andújar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/eduardo-principe-letras_129_12298199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 14:46:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo, príncipe de las letras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eduardo Mendoza,Escritores,Literatura,Premios Princesa de Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo Mendoza: "Se creen que sé mucho de Barcelona, pero lo que he hecho es inventarme una ciudad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/eduardo-mendoza-creen-barcelona-he-hecho-inventarme-ciudad_1_10978094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22daf20e-bd27-4e1d-9fca-3394b78e3dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Mendoza: &quot;Se creen que sé mucho de Barcelona, pero lo que he hecho es inventarme una ciudad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reconocido autor conversa con Javier Pérez Andújar sobre el oficio de escribir, la literatura, sus referentes y la visión de la capital catalana, en la que transcurre de nuevo su última novela  </p><p class="subtitle">Eduardo Mendoza vuelve con una novela policíaca que consideró “una tontería” pero escribió con “humor exigente”</p></div><p class="article-text">
        Cuando Eduardo Mendoza r&iacute;e, es que da la raz&oacute;n. La da siempre riendo, quiz&aacute; esto sea porque considera que solo tienen la raz&oacute;n las cosas que tienen gracia. Pero Eduardo Mendoza es un autor muy serio. Es el &uacute;nico premio Cervantes que recogi&oacute; el galard&oacute;n vestido rigurosamente de premio Cervantes y no parec&iacute;a nada raro. Al contrario, todo el mundo ve&iacute;a que era Mendoza en persona. Eduardo Mendoza ha escrito toda su obra con chaqu&eacute; de viajero cosmopolita, como dando la vuelta al mundo, aunque sus novelas siempre hablan de Barcelona. Eso es porque el mundo secreto de Eduardo Mendoza es esta ciudad, a la que le da vueltas y vueltas.
    </p><p class="article-text">
        El pasado enero, cumpli&oacute; 81 a&ntilde;os y public&oacute; su decimonovena novela, <em>Tres enigmas para la Organizaci&oacute;n</em> (Seix Barral, 2024). &ldquo;Hacer los deberes s&oacute;lo sirve para que te pongan m&aacute;s deberes&rdquo;, dice uno de los personajes. A Mendoza no le gusta hacer deberes, por eso se hizo escritor. Cuando, hace tres a&ntilde;os, concluy&oacute; su trilog&iacute;a biogr&aacute;fica, o memor&iacute;stica, o hist&oacute;rica, que protagoniza Rufo Batalla (integrada por los t&iacute;tulos <em>El rey recibe, El negociado del yin y el yang</em> y <em>Transbordo en Mosc&uacute;), </em>anunci&oacute; que ya no iba a hacer m&aacute;s deberes, por eso su nuevo libro tiene tanto de recreo.
    </p><p class="article-text">
        En esta novela est&aacute;n concentradas todas sus otras novelas. Desde Julio Verne, a partir del 80 todo vuelve a empezar, con un 80 se ha dado la verdadera vuelta al universo. La vuelta al mundo de Mendoza ha consistido en escribir una novela sin&oacute;ptica, en la que se lee toda su obra junta y diferente, como vista con un telescopio desde el parque de atracciones del Tibidabo. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; la Barcelona eterna y c&eacute;ntrica, escenario de sus novelas llamadas serias, y los personajes disparatados de sus novelas llamadas de risa, y las clases medias atrapadas en sus pretensiones, como aparecen en sus novelas m&aacute;s sociales, que coinciden con las llamadas serias, y tambi&eacute;n est&aacute;n aqu&iacute; las afueras de Barcelona, como en <em>Mauricio o las elecciones primarias,</em> y la Costa Brava que frecuentan los barceloneses, como en <em>Una comedia ligera, </em>y los interrogatorios y declaraciones policiales como en <em>La verdad sobre el caso Savolta. </em>Y asimismo aqu&iacute; sigue la sabidur&iacute;a, la comprensi&oacute;n de la vida que recorre la trilog&iacute;a de Rufo Batalla, antes citada. Es Mendoza en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el fot&oacute;grafo, Kike Rinc&oacute;n, dispara contra una estatua del arc&aacute;ngel San Miguel, la directora adjunta de este diario, Neus Tom&agrave;s, y aqu&iacute; un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo de ustedes, lectoras y lectores, y c&oacute;mo no, del entrevistado, nos asomamos alborozados a la entrada del Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona, para ver llegar a Eduardo Mendoza. Con gesto generoso, la directora del CCCB, Judith Carrera, nos ha cedido su despacho, en el que se realizar&aacute; esta entrevista. Su mesa de trabajo es inmensa, y est&aacute; totalmente cubierta de libros, ordenados al mil&iacute;metro. Ocuparemos la mesa de reuniones. 
    </p><p class="article-text">
        El autor quer&iacute;a llegar en transporte p&uacute;blico; pero se le ech&oacute; el tiempo encima y le ha tra&iacute;do en coche su mujer, Anna Soler. &ldquo;Todo escritor es por definici&oacute;n un individuo marginal&rdquo;, escribi&oacute; el escritor en su ensayo sobre Baroja (<em>P&iacute;o Baroja,</em> ed. Omega, 2001). Mendoza viene solo, marginal. Le persigue el prestigio y le persigue Barcelona. En Mendoza, el cosmopolitismo es una suerte de anonimato, desde joven ha sido as&iacute;. Ahora est&aacute; en su ciudad, y llega vestido an&oacute;nimamente con su&eacute;ter, vaqueros y calzado deportivo. Saluda sonriendo desde lejos, como si le diera la raz&oacute;n a la vida. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay que ver c&oacute;mo est&aacute; el mundo, Eduardo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Jajajaja! Muy bien. Est&aacute; muy bien. Est&aacute; estupendo, mejor que nunca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Mejor qu&eacute; nunca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, la verdad es que no lo s&eacute;. Yo ya no me dedico a estas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No lees el peri&oacute;dico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Leo el peri&oacute;dico por encima cada d&iacute;a; pero me f&iacute;o relativamente de la informaci&oacute;n que da. No porque mientan, sino porque no s&eacute; lo que saben, ni lo que dejan de saber. Y... tengo muy poca informaci&oacute;n. Cuando voy a los sitios, cuando estoy en la televisi&oacute;n, me preguntan c&oacute;mo est&aacute; Barcelona, c&oacute;mo est&aacute; Catalunya, c&oacute;mo est&aacute; Espa&ntilde;a, c&oacute;mo est&aacute; Europa, c&oacute;mo est&aacute; el mundo..., y sufro mucho, porque no tengo ni idea &iexcl;de nada! &iexcl;No salgo de casa! S&oacute;lo veo la televisi&oacute;n. Soy una persona totalmente desinformada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por lo menos, los diarios en papel tra&iacute;an crucigrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pero si yo lo hago en digital!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n sale en los peri&oacute;dicos digitales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;S&iacute;! Bueno, el que yo hago, que es el de <em>The Guardian. </em>Ya es una vieja costumbre. No te equivoques, no es m&aacute;s dif&iacute;cil hacer un crucigrama en ingl&eacute;s que en espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es m&aacute;s f&aacute;cil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, es igual. Solo tienes que saber que el r&iacute;o que va a salir cada d&iacute;a de 3 letras es el de siempre. Cuando sabes esto, ya da igual cualquier idioma, puedes hacer en chino el crucigrama.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo haces todos los d&iacute;as, el crucigrama de </strong><em><strong>The Guardian?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        A diario no, pero casi a diario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Siempre has hecho crucigramas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, he sido funcionario muchos a&ntilde;os. Un funcionario no puede empezar a trabajar hasta que no ha hecho el crucigrama por la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y tienes creadores preferidos de crucigramas? Oc&oacute;n de Oro...</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, no, eso ya no. Me acostumbr&eacute; a hacer el crucigrama cuando fui a Nueva York, a trabajar a la ONU. Fui de traductor y, cuando me pusieron all&iacute;, los compa&ntilde;eros me dijeron: has de saber que aqu&iacute; se hace el crucigrama del <em>New York Times</em>. Creo que es el mejor crucigrama que hay. Est&aacute; muy bien hecho. El lunes, es muy f&aacute;cil; el martes, un poquito m&aacute;s dif&iacute;cil... El s&aacute;bado, ya es muy dif&iacute;cil, porque se supone que tienes todo el d&iacute;a para pensar. Y el domingo, ocupa toda esta mesa [Mendoza extiende la mano sobre la gran mesa de reuniones donde tiene lugar la entrevista]. El domingo, es enorme, est&aacute; lleno de juegos de palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Terminabas siempre los crucigramas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El lunes, martes y mi&eacute;rcoles, s&iacute;. A partir del jueves, ya iba cojo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mendoza y Pérez Andújar, en un momento de la conversación.                            </span>
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        <strong>Vamos al tema. Me ha encantado tu libro, Eduardo. Se lee como una novela.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Como una novela? &iexcl;Me alegro! Es verdad que cuando, al final de la pandemia, termin&eacute; la trilog&iacute;a de Rufo Batalla, dije que ya no iba a escribir m&aacute;s novelas. Es eso lo que dije. He ido buscando mis propias declaraciones para defenderme de los que me dec&iacute;an que yo dije que no iba a escribir m&aacute;s, y lo que dije fue que no iba a escribir... &iexcl;m&aacute;s novelas!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero s&iacute; otros g&eacute;neros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto que pensaba seguir escribiendo! Ten&iacute;a art&iacute;culos sueltos, cosas que pensaba reunir en alg&uacute;n tipo de ensayo. Pero, cuando me di cuenta, &iexcl;estaba escribiendo una novela!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Javier Mar&iacute;as era experto en proponerse no escribir m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;! Recuerdo que siempre me dec&iacute;a: he escrito mi &uacute;ltima novela. Y yo le dec&iacute;a: bueno, muy bien. Y al cabo de un mes, dec&iacute;a: estoy empezando otra novela, me parece que esta s&iacute; que ser&aacute; la &uacute;ltima. Y lo dijo cuatro veces, que yo recuerde.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero te lo dec&iacute;a de coraz&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un conjuro. Creo que si dices ya no escribo m&aacute;s, lo que haces a partir de entonces no te compromete. En mi caso, no pens&eacute; que fuera a ser as&iacute;; pero luego lo he comprobado, y as&iacute; es, te sientes en total libertad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mendoza saluda al escritor Javier Marías, durante el Sant Jordi de 2015 en Barcelona."
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            <span class="title">
                Mendoza saluda al escritor Javier Marías, durante el Sant Jordi de 2015 en Barcelona.                            </span>
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        <strong>&iquest;La escribiste durante la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A ver, la novela la termin&eacute;... el verano pasado [2023]. Pod&iacute;a haber salido en octubre o en noviembre; pero en esos meses no hay que salir nunca, porque hay mucha competencia. Hay mucho premio. El premio Planeta, el Nobel... Te tapan. Entonces, los editores dijeron, bueno, salimos en enero. Pero la hab&iacute;a terminado en julio. Digamos que empec&eacute; a escribirla en noviembre del 22. S&iacute;, la pandemia ya se hab&iacute;a acabado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque, para ti, &iquest;cu&aacute;ndo acab&oacute; la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando pill&eacute; el Covid. Pens&eacute;, pues ya se ha acabado la pandemia por tonto. Porque al principio iba como todo el mundo, con guantes y mascarillas; pero luego me fui cansando. Y al final un d&iacute;a ya le dije a mi mujer: &iexcl;venga, vamos al teatro! Y all&iacute; ca&iacute;mos los dos, con un Covid tremendo. Tuvimos suerte. Eran los primeros tiempos, cuando la gente iba a la UCI, y pasamos un poco de miedo. Pero no fue nada. Fiebre, s&iacute;. Y pens&eacute;, bueno, pues ya est&aacute;, ya estoy del otro lado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y m&aacute;s tarde, lo volviste a pillar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Bah!, el segundo lo ha tenido todo el mundo y es nada. El primero era el meritorio, &iquest;t&uacute; no lo tuviste?
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;, s&iacute;. Lo he tenido solo una vez. Es que soy pobre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;lo tuviste al principio?, &iquest;de los primeros?
    </p><p class="article-text">
        <strong>No, no, fue al final. Siempre lo dejo todo para el final... Eduardo, tienes raz&oacute;n, se nota que has escrito esta novela en total libertad. Parece todo delirante, por los personajes, las situaciones... Pero detr&aacute;s de todo ese delirio, detr&aacute;s de todo ese absurdo, uno descubre que se esconde un orden l&oacute;gico, una intenci&oacute;n, la del autor (y la del argumento), que acaba dando coherencia a lo que sucede. No da una coherencia a una manera de existir; pero s&iacute; a la existencia misma. Hay una coherencia en todo lo que existe. Creo que eres un autor teol&oacute;gico, con perd&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo de tener esa conciencia ha sido despu&eacute;s. Que la escrib&iacute; con una gran libertad, eso lo he comprobado luego. Mira, he escrito tres libros con absoluta libertad, y los tres porque pensaba que no se iban a publicar o que no formaban parte del programa. Uno fue a continuaci&oacute;n del <em>Caso Savolta.</em> Hab&iacute;a sido mi primera novela y tuvo un &eacute;xito que yo no esperaba y me dej&oacute; muy descolocado. Pens&eacute;, ahora no s&eacute; qu&eacute; hacer, porque si hago lo mismo dir&aacute;n que me repito, y si hago otra cosa, dir&aacute;n que no, que lo que quer&iacute;an es que hiciera otra vez aquello. Y al cabo de un tiempo, dije, bueno, paro lo que estoy haciendo, lo paro porque estoy atascado. Entonces me puse a escribir una tonter&iacute;a polic&iacute;aca. Y pens&eacute;, esto es para desintoxicarme, para hacer otra cosa, cambiar de registro. Lo acab&eacute;, y lo envi&eacute; a Barcelona. Estaba viviendo en Nueva York...
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Horacio Dos</strong></em><strong>...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, viv&iacute;a en Horatio, 2.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El &uacute;ltimo trayecto de Horacio Dos</strong></em><strong> es la otra novela de ciencia ficci&oacute;n de Eduardo Mendoza que, al igual que </strong><em><strong>Sin noticias de Gurb,</strong></em><strong> previamente se public&oacute; como serial durante un mes de agosto en la prensa. Ese t&iacute;tulo est&aacute; inspirado en el n&uacute;mero del edificio y en el nombre de la calle, en el Greenwich Village, de Nueva York, donde resid&iacute;a el autor, cuando trabajaba como traductor en la ONU en los 70. Eduardo, eso es metaliteratura, escribiste </strong><em><strong>El misterio de la cripta embrujada</strong></em><strong> en </strong><em><strong>Horacio Dos</strong></em><strong>...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, fue en aquella casa. Del original solo ten&iacute;a una copia. Lo hab&iacute;a escrito en una semana. Lo met&iacute; en un sobre, le puse un sello y se lo mand&eacute; a Seix Barral, y les dije: mirad, he escrito esto; pero si quer&eacute;is lo tir&aacute;is y, si no, lo public&aacute;is. Entonces dijeron, bueno, es una tonter&iacute;a, pero lo publicaremos. Desde entonces, <em>El misterio de la cripta embrujada</em> se ha vendido much&iacute;simo. En los colegios lo han le&iacute;do, no s&eacute; por qu&eacute;, porque est&aacute; escrito a lo tonto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si el humor es una forma de escurrir el bulto, o una forma de pudor. A veces, si no se quiere ser profundo, pero se necesita dar algo de verdad, hondo, personal, s&oacute;lo se puede hacer re&iacute;r. Pero no quiero meter a Mendoza en profundidades de poco calado, y seguimos con lo que est&aacute; contando. &iquest;Y la segunda vez que escribiste en plena libertad, Eduardo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue <em>Sin noticias de Gurb.</em> Porque pensaba que era una cosa de verano, para un peri&oacute;dico. Cada d&iacute;a de agosto, publicaba un cap&iacute;tulo en <em>El Pa&iacute;s.</em> Pero fui tan, tan burro, que cuando me lo encargaron dije: bueno, muy bien. Y luego ten&iacute;a que escribir cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No lo entregaste por adelantado, te quedaste en agosto pringando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Bueno, empec&eacute; un poquito por adelantado; pero calcul&eacute; mal, porque acababa de comprarme un ordenador. Esto es lo m&aacute;s importante. El primer ordenador. Lo enchufaba, me iba a desayunar y, cuando hab&iacute;a acabado de desayunar, volv&iacute;a y estaba empezando a cargarse. Ten&iacute;a la cosa de que, apretando una tecla, se repet&iacute;a lo &uacute;ltimo que hab&iacute;as escrito. Entonces pens&eacute;: &iexcl;esto es estupendo!, iba repitiendo la frase sin noticias de Gurb, sin noticias de Gurb, sin noticias de Gurb..., y con esto llenaba. Luego pon&iacute;a: me caigo no s&eacute; d&oacute;nde, me caigo no s&eacute; d&oacute;nde, me caigo no s&eacute; d&oacute;nde... Y, claro, esto permit&iacute;a rellenar mucho la p&aacute;gina del peri&oacute;dico. Y luego ven&iacute;a un motorista, se llevaba a <em>El Pa&iacute;s,</em> que estaba entonces en la Zona Franca, las p&aacute;ginas que hab&iacute;a acabado de imprimir, y al d&iacute;a siguiente lo mismo. Hasta que pens&eacute;, menos mal, ya se ha acabado el verano. Estaba en la playa. No, luego ya me fui a la playa. Bueno, no me acuerdo. &iquest;Qu&eacute; hice?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estabas en Barcelona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estaba en Barcelona. Pero empec&eacute; en la playa antes, a finales de julio, e hice como los diez primeros d&iacute;as. Y, a partir de entonces, este margen empez&oacute; a acortarse hasta que se agot&oacute;, y los &uacute;ltimos cap&iacute;tulos los escrib&iacute; sobre la marcha. Lo primero que se me ocurr&iacute;a lo pon&iacute;a. Y as&iacute;, hasta que acab&oacute; agosto, y entonces me dije: se acab&oacute; de una vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero despu&eacute;s no se acab&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No! Lo publicaron en libro. Todos los cap&iacute;tulos reunidos en un libro, por si alguien se hab&iacute;a perdido un cap&iacute;tulo un d&iacute;a, o lo que sea, o quer&iacute;a tenerlos juntos. Pensamos, a lo mejor, vendemos unos cuantos. No cobr&eacute; anticipo, porque me dije: esto no se vender&aacute;. Bueno, se han vendido m&aacute;s de un mill&oacute;n de libros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y esta es la tercera novela que escribes con esa libertad, </strong><em><strong>Tres enigmas para la Organizaci&oacute;n, </strong></em><strong>que precisamente aparece despu&eacute;s despu&eacute;s de haber dicho que no ibas a escribir m&aacute;s novelas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es esta. Me dije, qu&eacute; buena idea, &iexcl;no voy a escribir m&aacute;s! Y la escrib&iacute; muy libremente. Pero para eso has de creerte de verdad que no vas a escribir m&aacute;s. No vale si no te lo crees.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta es tu novela n&uacute;mero diecinueve.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es la n&uacute;mero diecinueve? No lo he contado, nunca he contado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si no me equivoco, tienes diecinueve novelas, creo que siete libros de ensayo y tres obras de teatro, que se sepa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uy, muchas m&aacute;s, pero han ido todas a... Han tenido un triste final.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Poes&iacute;a no has escrito nunca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ni de adolescente en una libretita?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca, nunca. Porque cuando era adolescente, todos los amigos escrib&iacute;an poes&iacute;a. Y, yo, lo que ten&iacute;a era criterio. Ve&iacute;a que aquello no pod&iacute;a ser. Yo era mal&iacute;simo. Y encima hab&iacute;a un par que escrib&iacute;an muy bien, uno de ellos, Pere Gimferrer. Me daba cuenta de que la poes&iacute;a buena no era lo m&iacute;o, y la mala me parec&iacute;a espantosa. O sea, que...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Os conoc&iacute;ais de adolescentes Gimferrer y t&uacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Cuenta, porfa!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gimferrer era igual que ahora. &Eacute;l estudi&oacute; en los escolapios, en el mismo curso de mis primos. Creo que eran uno o dos a&ntilde;os m&aacute;s j&oacute;venes que yo, y eran amigos. Y a trav&eacute;s de ellos lo conoc&iacute;. Luego &eacute;l vino a la facultad de Derecho, porque estudi&oacute; Derecho, como todos los que no quer&iacute;amos estudiar. All&iacute; nos vimos a menudo. Sol&iacute;amos bajar andando de la facultad de Derecho, y nos desped&iacute;amos en el Cinc D'Oros [es el antiguo nombre de la plaza que hay en el cruce de Diagonal con paseo de Gr&agrave;cia]. &Eacute;l se iba para un sitio, y yo para otro. Y entonces ya lo hab&iacute;a le&iacute;do todo, lo sab&iacute;a todo, se acordaba de todo y escrib&iacute;a cosas fant&aacute;sticas...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te aconsejaba lecturas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;...; pero, sobre todo, pel&iacute;culas. Era cr&iacute;tico de cine no s&eacute; d&oacute;nde, y era lector <em>Cahiers du Cin&eacute;ma.</em> Ya era protegido de Vicente Aleixandre y de Octavio Paz. Era un ni&ntilde;o prodigio.
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                Mendoza con Pere Gimferrer, en Barcelona en 2015.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Y t&uacute; fuiste a los maristas, a los que hay en paseo de Sant Joan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; recuerdos tienes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Malos, malos, s&iacute;, no lo pas&eacute; bien. Bueno, lo pas&eacute; bien porque estuve muchos a&ntilde;os, ten&iacute;a amigos y todav&iacute;a conservo algunos de entonces... Pero era una ense&ntilde;anza muy, muy opresiva. Primero, eran muchas horas de aburrimiento, sin grietas, porque era, a las 9 de la ma&ntilde;ana, lat&iacute;n; a las 10, matem&aacute;ticas; a las 11, qu&iacute;mica; luego, el rosario; luego, historia de Espa&ntilde;a; luego, religi&oacute;n; luego, otro rosario; luego, a la capilla a rezar, y esto todo el d&iacute;a, hasta la hora de salir, y entonces me iba a casa con los deberes, incluido el s&aacute;bado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute; naciera aqu&iacute; la afici&oacute;n de Eduardo Mendoza a la lectura de San Agust&iacute;n, al que una vez calific&oacute; como el hombre m&aacute;s inteligente de la historia, y quiz&aacute; tambi&eacute;n esto explique libros suyos como </strong><em><strong>Las barbas del profeta, Tres vidas de santos </strong></em><strong>o </strong><em><strong>El asombroso viaje de Pomponio Flato.</strong></em><strong> Hay tristeza en todo eso, Eduardo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo era trist&iacute;simo, trist&iacute;simo. Y los maristas ten&iacute;an la caracter&iacute;stica de que pegaban. No pegaban con regla, pegaban con una cosa que ten&iacute;an, era una especie de porra sonora, que se llamaba la chasca. Esto es una cosa que solo los que hemos ido a los maristas sabemos de qu&eacute; va. Pegaban con esto, y a veces lo lanzaban con mucha punter&iacute;a y te daban en la cabeza. Los que hemos ido a los maristas somos solidarios, porque a todos nos han zurrado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El h&aacute;bito de escribir a mano tus libros viene de escribir con plumilla en el colegio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay cosas muy malas de aquella educaci&oacute;n p&eacute;sima. Porque, adem&aacute;s, consist&iacute;a obsesivamente en culpabilizar al pobre ni&ntilde;o de todo lo que hac&iacute;a, de lo que pensaba, de lo que dejaba de pensar. Pero tambi&eacute;n ten&iacute;a cosas buenas, y una era la caligraf&iacute;a. La plumilla, por ejemplo, que era la tortura. Acababas con unos borrones y unas cosas... Pero aprender caligraf&iacute;a era bonito. A m&iacute; no me gustaba, pero luego lo he recuperado con gusto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero se te daba bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, todo lo que era manual se me daba fatal. Se me daba muy mal el dibujo. Esto era terrible. Hab&iacute;a un comp&aacute;s y una cosa que se pon&iacute;a con el tiral&iacute;neas, que se cerraba m&aacute;s o menos, lleno tinta china y... &iexcl;pomp!, cuando te dabas cuenta hab&iacute;a all&iacute; una laguna. Pero me gust&oacute; aprender. Siempre he escrito con pluma. En el colegio se escrib&iacute;a con pluma. Yo ten&iacute;a una estilogr&aacute;fica Parker. No s&eacute; si conservo esa todav&iacute;a, u otra que me regal&oacute; no s&eacute; qui&eacute;n. Pero tengo todav&iacute;a la pluma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No se estropean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero entonces las llevo a La Casa de la Estilogr&aacute;fica y les cambian la pieza. Siempre me dicen: le saldr&aacute; m&aacute;s barato comprarse una nueva. Y digo: no, sigo con esta, y me cambian la plumilla. Bueno, m&aacute;s barato quiere decir que cuesta 30 euros o as&iacute;, porque es muy barato esto de las plumas. Una vez me encontr&eacute; una que era como la que ten&iacute;a mi padre y digo: &iexcl;esta s&iacute;, esta es antigua! As&iacute; que les pregunt&eacute; cu&aacute;nto val&iacute;a. Y me dijeron: bueno, esto ya es una cosa antigua, tiene un precio... Y digo: de acuerdo, pero &iquest;cu&aacute;nto vale? Y me dicen: 100 euros. Claro, nadie quiere una pluma estilogr&aacute;fica antigua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ten&iacute;as un t&iacute;o escritor, Ram&oacute;n Garriga.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, Ram&oacute;n. Este era muy bueno. Muy bueno. La verdad es que yo lo conoc&iacute; de muy ni&ntilde;o, porque &eacute;l estuvo, como sabes, en Berl&iacute;n, en la embajada, desde el 39, desde que acab&oacute; la guerra civil. Era del grupo de falangistas catalanes, como Verg&eacute;s y Teixidor [ambos, fundadores de Ediciones Destino], y Valent&iacute; Castanys [dibujante de prensa], y Josep Pla, y Mart&iacute; de Riquer [fil&oacute;logo de prestigio mundial y m&aacute;xima autoridad en el <em>Quijote</em>]... Toda la intelectualidad catalana joven, eran todos falangistas. Y se fueron a Burgos, y all&iacute;, con Dionisio Ridruejo, crearon la propaganda franquista. De ah&iacute; tambi&eacute;n salieron todos los de Madrid, que luego hicieron <em>La Codorniz.</em> Era gente muy interesante y muy de vanguardia. Lo que les gustaba era el fascismo italiano. 
    </p><p class="article-text">
        Total, que mi t&iacute;o, despu&eacute;s de la guerra, se fue a la embajada espa&ntilde;ola en Berl&iacute;n y, all&iacute;, no se sabe qu&eacute; hac&iacute;a. Era agregado de prensa; pero parece que era no s&eacute; si esp&iacute;a. En realidad, no es propiamente esp&iacute;a. Una persona que est&aacute; en una embajada va all&iacute; para para ver lo que pasa e informar. Pero &eacute;l estaba muy metido en los bajos fondos, en esos ambientes. Dionisio Ridruejo cuenta, en las memorias, que hizo un viaje a Berl&iacute;n. All&iacute; le presentaron a mi t&iacute;o, dice que parec&iacute;a un despistado, pero luego result&oacute; que conoc&iacute;a a todo el mundo y lo llev&oacute; por los cabar&eacute;s de Berl&iacute;n. Se cas&oacute; con una alemana y tuvieron una hija all&iacute;. Y cuando empezaron los bombardeos, en el 45, se volvieron a Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue entonces cuando le conociste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero muy poco. Yo hab&iacute;a nacido en el 43, ten&iacute;a 2 a&ntilde;os, no me acuerdo. Estuvo poco tiempo en Barcelona. Despu&eacute;s de la guerra mundial, consigui&oacute; ser corresponsal en Fr&aacute;ncfort. Y estuvo muchos a&ntilde;os viviendo all&iacute;. Y luego regres&oacute; a Barcelona, y entonces es cuando empec&eacute; a tratarle. Eran una familia muy interesante. &Eacute;l ten&iacute;a unas historias muy curiosas, que nunca contaba. Hab&iacute;a que que sac&aacute;rselas con sacacorchos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Historias de alto voltaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a le dije: &iquest;t&uacute; conociste a Hitler? Y me dice: bueno, s&iacute;. Pero, &iquest;c&oacute;mo fue? Pues estuve cenando un par de veces con &eacute;l. Y le dije: &iexcl;ah, bueno, haber empezado por ah&iacute;!, y dice: no, fue un peque&ntilde;o encuentro, s&iacute;, bueno, una cena. &iquest;Y c&oacute;mo era? Y dice: pues era un poco raro. &iquest;Y no me dices m&aacute;s? En fin, qu&eacute; te voy a contar... El caso es que no hab&iacute;a manera de sacarle nada. Aunque escribi&oacute; sus libros, que est&aacute;n ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ram&oacute;n Garriga tuvo mucho renombre en los 70 con dos libros publicados en la importante colecci&oacute;n de ensayo pol&iacute;tico e hist&oacute;rico Espejo de Espa&ntilde;a, de la editorial Planeta. Sus t&iacute;tulos son </strong><em><strong>Juan March y su tiempo</strong></em><strong> y</strong><em><strong> El Cardenal Segura y el Nacional-Catolicismo.</strong></em><strong> Asimismo, en aquella &eacute;poca, Garriga edit&oacute; en la colecci&oacute;n Textos, tambi&eacute;n de Planeta, varios libros, entre los que figura una trilog&iacute;a formada por los ensayos sobre la mujer de Franco</strong><em><strong> (La se&ntilde;ora de El Pardo, Espa&ntilde;a a sus pies),</strong></em><strong> y sobre los hermanos del dictador (</strong><em><strong>Nicol&aacute;s Franco, el hermano brujo,</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Ram&oacute;n Franco, el hermano maldito. Apogeo y decadencia de una familia)</strong></em><strong>. Pero es su primer libro, </strong><em><strong>El ocaso de los dioses nazis,</strong></em><strong> el m&aacute;s fulgurante de su extensa obra. Publicado en Madrid, en 1945, constituye un testimonio directo de la ca&iacute;da del nazismo en Berl&iacute;n, contada con un escalofriante escepticismo. &ldquo;Todo r&eacute;gimen anormal precisa, para subsistir, apoyarse sobre un buen aparato polic&iacute;aco&rdquo;, es una de la frases del libro. </strong><em><strong>El ocaso de los dioses nazis </strong></em><strong>es muy bueno, Eduardo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muy bueno, ese libro. Es muy bueno. Adem&aacute;s, es el primero que escribi&oacute;. Creo que era el &uacute;nico escritor no alem&aacute;n que estuvo en Berl&iacute;n todo el tiempo, y que conoc&iacute;a a Goebbels, y a G&ouml;ring, y a todos, y estuvo all&iacute; unos a&ntilde;os. Cuando volvi&oacute; definitivamente, s&iacute; que le trat&eacute;. Entonces, claro, era excepcional, su mujer era alemana; mi prima, medio alemana. Yo iba a su casa, viv&iacute;an en el pasaje Maluquer, donde acab&eacute; viviendo yo luego, quiz&aacute; atra&iacute;do por algo. Mi t&iacute;o hab&iacute;a comprado muchas cosas en Alemania cuando estuvo en Fr&aacute;ncfort, y las ten&iacute;a en casa. Luego, las cosas le fueron mal pol&iacute;ticamente, porque era hombre de Serrano Su&ntilde;er, y cuando Serrano Su&ntilde;er cay&oacute; en desgracia, &eacute;l qued&oacute; molesto con el r&eacute;gimen, no le gustaba nada todo eso, total, que se exili&oacute; a Argentina. Y ah&iacute; estuvo hasta los 80. Aqu&iacute; dej&oacute; muchas cosas. Algunas se las llev&oacute;, pero otras se repartieron, y nos las quedamos. 
    </p><p class="article-text">
        Eran cosas que hab&iacute;a comprado muy baratas, porque los alemanes se estaban muriendo de hambre y vend&iacute;an todo lo que ten&iacute;an; pero que, a su vez, los alemanes se lo hab&iacute;an llevado de Par&iacute;s y de los sitios donde hab&iacute;an estado. Hab&iacute;a antig&uuml;edades y cosas muy buenas. Esto es lo que ahora los museos reclaman... Y este hombre, claro, escrib&iacute;a. Ten&iacute;a una biblioteca estupenda y ten&iacute;a unas carpetas en las que cada d&iacute;a pegaba alguna noticia recortada de los peri&oacute;dicos. Y si no, &eacute;l tomaba notas y tambi&eacute;n las pegaba. Llevaba como un diario de sus cosas. Eran muchas, muchas carpetas, donde yo creo que estaba all&iacute; todo el mundo. Pero todo eso se perdi&oacute; cuando &eacute;l se fue.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y te influy&oacute; en tu decisi&oacute;n de escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que debe ser gen&eacute;tico. Si a &eacute;l le dio por escribir, pues a m&iacute; tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no fue un espejo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, porque &eacute;l era periodista y escrib&iacute;a libros de historia. Pero la familia de mi t&iacute;o, que era hermano de mi madre, era muy literaria. &Eacute;l escrib&iacute;a; pero ten&iacute;a tambi&eacute;n otro t&iacute;o, Carlos, que no escribi&oacute; nunca nada. Sin embargo, era un hombre que le&iacute;a much&iacute;simo y que ten&iacute;a la biblioteca... En casa de mi abuela hab&iacute;a una biblioteca, esto quiere decir una habitaci&oacute;n grande llena de libros, con mesas, como una biblioteca p&uacute;blica, pero privada. Hab&iacute;a much&iacute;simos libros. Colecciones, ediciones en todos los idiomas, todos los cl&aacute;sicos... Y yo iba all&iacute;, y mi t&iacute;o Carlos me guiaba. Me dec&iacute;a: &iquest;qu&eacute; lees? Y yo le dec&iacute;a: bueno, estoy leyendo Julio Verne, Salgari... Y &eacute;l me dec&iacute;a: bien, esto se ha acabado, ya no tienes edad; te voy a decir lo que vas a leer...Y me dio <em>Crimen y castigo, </em>y me dijo: l&eacute;etelo y luego me cuentas qu&eacute; tal. Llegu&eacute; a casa, empec&eacute; a leerlo y me qued&eacute; toda la noche con los pelos de punta. Despu&eacute;s, me dijo: ahora toma este, y me dio el <em>Werther. </em>Y a partir de ah&iacute;, <em>Los hermanos Karamazov, Guerra y paz...</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo nunca quise publicar. Yo escribía, y decidí publicar porque alguien me dijo: tienes que publicar, porque, si no, no te lo quitas de encima. Publicar es la manera de olvidarte y poder pasar a otra cosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En los a&ntilde;os 50 y 60, Jos&eacute; Mar&iacute;a Gironella fue el </strong><em><strong>best seller </strong></em><strong>espa&ntilde;ol. Gan&oacute; los premios Nadal, Planeta, Ateneo de Sevilla y el Nacional de Literatura. Combatiente catal&aacute;n en el bando franquista con el Tercio de Requet&eacute;s Nuestra Se&ntilde;ora de Montserrat, sus novelas manifiestan la mala conciencia de los vencedores envuelta en conformismo. A&uacute;n se siguen vendiendo algunos de los t&iacute;tulos de su c&eacute;lebre tetralog&iacute;a sobre la guerra civil, integrada por </strong><em><strong>Los cipreses creen en Dios, Un mill&oacute;n de muertos, Ha estallado la paz</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Los hombres lloran solos.</strong></em><strong> Eduardo, &iquest;como se te ocurri&oacute; visitar a Gironella de chaval?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;S&iacute;, Gironella! Claro... Por eso, cuando ahora me invitan a ir a un instituto, o a un acto parecido, y pienso que es una p&eacute;rdida de tiempo, me acuerdo de Gironella, porque, no s&eacute; c&oacute;mo, vino un d&iacute;a al colegio, y nos cont&oacute; muchas cosas. Yo ya quer&iacute;a escribir, y vi en Gironella que exist&iacute;a realmente alguien que escrib&iacute;a. No que escrib&iacute;a, sino que era profesionalmente escritor. Y un verano me arm&eacute; de valor y le fui a ver. &Eacute;l viv&iacute;a en Arenys, y yo estaba veraneando al lado. Fui con un amigo. Nos presentamos en su casa sin pedir cita, y dijimos: somos dos lectores. En aquella &eacute;poca, los escritores no eran medi&aacute;ticos y a Gironella no le deb&iacute;a pasar esto a menudo. As&iacute; que nos dej&oacute; pasar y estuvo cont&aacute;ndonos c&oacute;mo escrib&iacute;a, vimos su mesa de trabajo. Para m&iacute;, eso fue muy importante. Sin embargo, esto no significa que Gironella ejerciese sobre m&iacute; una gran influencia literaria. Es un escritor meritorio, pero no un gran creador. Pero es verdad, estuvo ah&iacute;. Yo creo que hay que tener una influencia pr&oacute;xima. Claro, Cervantes y Thomas Mann son estupendos; pero has de tener un escritor que lo convierta en realidad. Uno que es tu vecino o que lo conoce tu primo, y entonces te lo presenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vez me lo dijiste: una cosa es un maestro, y otra, un modelo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, s&iacute;, es verdad. Es eso, uno que escribe, que ya ves que es posible, sobre todo si es un poquito desgraciado, claro, porque si es un triunfador, un escritor americano, o el premio Nobel..., ya es otra cosa; pero si es uno que publica en Planeta o en Plaza &amp; Jan&eacute;s, te dices: si &eacute;l puede, yo tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A un escritor, cuando le admiras, quieres m&aacute;s copiarle la manera de entrar en el taxi que el estilo literario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;. Claro. Es lo que me pasaba con Benet. Y esto... &iquest;tu modelo cu&aacute;l era?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;T&uacute;!</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hombre! No puede ser. &iexcl;Jajaja! Hombre, cumplo todos los requisitos, un pobre desgraciado que vive cerca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;No me refer&iacute;a a eso! Me refiero a la admiraci&oacute;n, a comprender que el estilo nace de la persona y se transmite a la escritura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, es verdad. Yo s&eacute; que he sido para otros lo que Gironella fue para m&iacute;. Lo he sido para algunos de otra generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No es lo mismo el escritor con elegancia, que el escritor atormentado. Creo que me refer&iacute;a a esto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que esto lo he odiado siempre, el escritor torturado y que agoniza. Y que va repitiendo: es importante que escriba. Va diciendo: &iexcl;a m&iacute;...!, &iexcl;a m&iacute;...! Yo nunca quise publicar. Yo escrib&iacute;a, y decid&iacute; publicar porque alguien me dijo: tienes que publicar, porque, si no, no te lo quitas de encima. Publicar es la manera de olvidarte y poder pasar a otra cosa. Yo escrib&iacute;a porque me gustaba escribir, escrib&iacute;a de peque&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es que esto lo he odiado siempre, el escritor torturado y que agoniza. Y que va repitiendo: es importante que escriba. Va diciendo: ¡a mí...!, ¡a mí...! </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Es cierto que he tenido otro modelo, Curtis Garland. Su nombre real era Juan Gallardo Mu&ntilde;oz, escrib&iacute;a novelas de kiosco. Dicen que escribi&oacute; unas dos mil, pero ni siquiera &eacute;l llev&oacute; la cuenta. Eran novelas de todo tipo, del Oeste, b&eacute;licas, de ciencia-ficci&oacute;n, aunque donde m&aacute;s lectores cautiv&oacute; fue en el terror. Cultiv&eacute; su amistad, su trato. Me gustaba ver en &eacute;l el oficio de escribir. Lo llevaba dentro o estaba &eacute;l dentro, en el oficio. Muri&oacute; anciano, en un hospital, pero muri&oacute; escribiendo en una libreta de espiral. Una novela de terror, ambientada en la Inglaterra victoriana. No quer&iacute;a dejar de escribir. Quiz&aacute; porque para &eacute;l escribir era vivir. Pero es que esa compulsi&oacute;n de escribir es real. No s&eacute; si es necesidad de escribir o compulsi&oacute;n, Eduardo. Ese af&aacute;n de estar fabulando, inventando hasta el final...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me temo que es una deformaci&oacute;n, que si empiezas ya no puedes parar. Es el equivalente a una drogadicci&oacute;n, como el opio, y es as&iacute;, si no estoy fantaseando, &iquest;qu&eacute; hago yo en mis ratos perdidos? Es una evasi&oacute;n... Pero, bueno, yo entro y salgo de la ficci&oacute;n con mucha claridad, como lector y como escritor. La gente se cree la ficci&oacute;n y eso me parece peligros&iacute;simo. Nunca he confundido una cosa con otra. Soy muy prosaico, porque s&eacute; que luego salgo de aqu&iacute; y entro en un mundo donde puede pasar cualquier cosa y es fant&aacute;stico. Y luego vuelvo a la realidad, y entonces ya soy el tonto del pueblo. Hace poco pensaba que, cuando era peque&ntilde;o, iba al cine con mi madre. No &iacute;bamos a programas dobles, pero s&iacute; a sesi&oacute;n continua. Entonces se entraba y se sal&iacute;a en cualquier momento. A mitad de la peli. Pero era lo normal. Estaba en casa. No s&eacute; qu&eacute; merendaba, y nos &iacute;bamos al cine, y entr&aacute;bamos en medio de la pel&iacute;cula, y yo me sentaba y la ve&iacute;a de la mitad para el final y luego nos qued&aacute;bamos hasta que volv&iacute;a a empezar. &iquest;Qu&eacute; cosa m&aacute;s absurda, no? Pues el otro d&iacute;a lo record&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claro, y as&iacute; entrabas y sal&iacute;as de la ficci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El caso es que pens&eacute;, voy a hacer el experimento con la televisi&oacute;n, voy a coger una pel&iacute;cula de estas de Netflix, voy a correrla hasta la mitad, para empezar a verla a medias, a ver qu&eacute; entiendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo entro y salgo de la ficción con mucha claridad, como lector y como escritor. La gente se cree la ficción y eso me parece peligrosísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vosotros aplaud&iacute;ais en el cine cuando llegaba la caballer&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro que aplaud&iacute;a!
    </p><p class="article-text">
        <strong>De ni&ntilde;os, quiero decir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ni&ntilde;os s&iacute;, s&iacute;. Ahora, no. Depend&iacute;a porque &iacute;bamos, a veces, a cines buenos y all&iacute; no se pod&iacute;a. Nos comport&aacute;bamos. Pero, luego, en el cine de barrio, y en el cine en verano, y en el cine del pueblo, era un griter&iacute;o sin parar. Y en un cine que hab&iacute;a en los jesuitas, ten&iacute;an una cosa que se llamaba el Parten&oacute;n. Casi que tengo un recuerdo confuso; pero me consta que existi&oacute;. Estaba en la calle Balmes. Era un centro para que fueran los chicos y no se descarriaran. All&iacute; hab&iacute;a un bar donde solo daban bebidas no alcoh&oacute;licas, Cacaolat, y eso... Un billar, mesas de ajedrez y un cine. Y, quiz&aacute;, tambi&eacute;n se hac&iacute;an obras de teatro, no s&eacute;; pero s&eacute; que hab&iacute;a ido a ese cine con alg&uacute;n amigo, que era del mundo jesuita. Y en este cine hac&iacute;an una pel&iacute;cula, siempre apta. Y antes, cortos. Que estos eran muy dif&iacute;cil de ver. Los cortos eran... 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Did&aacute;cticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no. Los que daban eran buenos. Eran de Charlie Chan, de Mr. Moto... Es decir, que era un cine que ha desaparecido. Luego, cuando estuve en Estados Unidos, supe que el cine era eso. En el cine hab&iacute;a una cosa que se llamaba la pel&iacute;cula, <em>main feature,</em> el plato fuerte; pero antes de esto hab&iacute;a dos horas de <em>entertainment</em>, que eran pel&iacute;culas de dibujos, documentales..., y unas pel&iacute;culas que duraban 40 minutos, que eran del Oeste, de Tom Mix, otras de detectives, de Charlie Chan. Bueno, y ahora lo he recuperado. En YouTube puedo ver pel&iacute;culas de Charlie Chan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te gustaba m&aacute;s Charlie Chan que Fu Manch&uacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo haber visto entonces Fu Manch&uacute;. Lo recuper&eacute; despu&eacute;s. Creo que era Boris Karloff, y Mirna Loy era como la hija de Fu Manch&uacute;, que se acababa enamorando de no s&eacute; qui&eacute;n. El rival de Fu Manch&uacute; se llamaba no s&eacute; qu&eacute; Carter, me parece. Mars&eacute; siempre citaba una frase que dec&iacute;a: m&iacute;ster Carter, volvemos a encontrarnos en circunstancias desventajosas para usted.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;T&uacute; eras m&aacute;s de Agatha Christie o de Sherlock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, bueno, son amores distintos. A ver, Sherlock est&aacute; antes. De mis lecturas m&aacute;s formativas, recuerdo Tarz&aacute;n, Julio Verne y Sherlock Holmes. Me acuerdo de que todav&iacute;a me le&iacute;an libros, porque era peque&ntilde;o y me costaba leer, y entonces, cuando ven&iacute;a una t&iacute;a, que era una santa, una t&iacute;a soltera, la esperaba en la puerta y le dec&iacute;a: l&eacute;eme un cap&iacute;tulo, porque a m&iacute; me cansaba leer. Me ley&oacute; <em>Tarz&aacute;n, La isla del tesoro</em>... Y mi padre, tambi&eacute;n. Cuando ven&iacute;a de trabajar, a veces me le&iacute;a un rato <em>El signo de los cuatro</em>, de Sherlock Holmes. Esta lectura es un recuerdo imborrable. Luego, cuando ya iba al colegio, le&iacute;a a Agatha Christie. Pero Agatha Christie es muy mala, lo que pasa que es muy inteligente. Escribe muy mal y adem&aacute;s no sabe crear personajes. Poirot, por ejemplo, es lamentable, es odioso. &iquest;Has visto la serie? Yo creo que en la serie lo salva el actor, que lo ridiculiza un poco; pero en las novelas es antipatiqu&iacute;simo, y mira que siempre estoy dispuesto a querer al detective, los quiero a todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando dices que Agatha Christie es muy mala, &iquest;significa que es malvada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, aunque tambi&eacute;n lo debi&oacute; ser. Pero se tratar&iacute;a de una cualidad. Tiene ideas fant&aacute;sticas, de problemas, de misterios... Pero escribe muy mal, o sea, construye muy mal las novelas. En cambio, la serie de televisi&oacute;n de Poirot me gusta mucho porque es todo atm&oacute;sfera. Siempre es la misma historia y son los mismos personajes, que hacen lo mismo. La magia est&aacute; en la atm&oacute;sfera. Es lo que sucede en los relatos de Sherlock Holmes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue Sherlock quien te hizo ingl&eacute;s o te hiciste ingl&eacute;s por otras razones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, bueno, mi anglof&iacute;lia me viene, como a todos, de Sherlock. S&iacute;, s&iacute;. Y hubo m&aacute;s. Phileas Fogg tambi&eacute;n fue una influencia muy grande.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;El de </strong><em><strong>La vuelta al mundo en ochenta d&iacute;as</strong></em><strong>! &iquest;Un ingl&eacute;s cosmopolita creado por un franc&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s, es un personaje totalmente cretino, pero era siempre as&iacute;, muy elegante. Iba por la India, por la China sin inmutarse. Me dije, de mayor quiero ser como Phileas Fogg. O sea, estos eran los modelos personales, como lo eran John Wayne y Henry Fonda, y todos. Pero Sherlock Holmes y Phileas Fogg tambi&eacute;n eran modelos literarios. Yo quer&iacute;a escribir cosas as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando ya iba al colegio, leía a Agatha Christie. Pero Agatha Christie es muy mala, lo que pasa que es muy inteligente. Escribe muy mal y además no sabe crear personajes. Poirot, por ejemplo, es lamentable, es odioso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se te peg&oacute; de Conan Doyle?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hombre, lo emocionante. Yo quer&iacute;a reproducir la emoci&oacute;n de los principios de todas las aventuras de Sherlock Holmes, que lo sigo leyendo todav&iacute;a. Siempre, antes de que empiece la aventura, hay un par de p&aacute;ginas en que est&aacute;n Watson y Sherlock leyendo el peri&oacute;dico o Sherlock tocando el viol&iacute;n, comentando algo, y de repente hay un caballo, cloc, cloc, cloc..., que se detiene en la puerta, y entonces alguien llama al timbre, y Sherlock mira por la ventana, y dice, caramba, este ha sido oficial de la Marina. Se trata de ese momento. Luego, ya, la aventura me interesa menos. Es mejor la atm&oacute;sfera. Porque, adem&aacute;s, siempre hay niebla, han encendido la chimenea, est&aacute;n tomando un oporto, o la se&ntilde;ora Hudson entra con el t&eacute;. Eso me hizo decir: yo quiero vivir en Londres, y escribir esos momentos. Todo lo dem&aacute;s, el relleno del libro, no me interesa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuando te fuiste a escuchar sociolog&iacute;a a Londres, ten&iacute;as eso en la cabeza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues claro, iba por eso, s&iacute;. A m&iacute; me tra&iacute;a sin cuidado la sociolog&iacute;a. Aunque me gust&oacute;, claro. La universidad inglesa tambi&eacute;n era una cosa muy interesante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Encontraste el Londres literario que buscabas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, totalmente. Bueno, no s&eacute; si lo encontr&eacute; o quise verlo. Pero, por ejemplo, las bibliotecas, que hay en Londres...
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El escritor barcelonés a su llegada al Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde recogió en abril de 2017 el Premio Cervantes."
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            <span class="title">
                El escritor barcelonés a su llegada al Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde recogió en abril de 2017 el Premio Cervantes.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Viendo la serie</strong><em><strong> Endeavour,</strong></em><strong> me acuerdo mucho de ti. Me digo, mira, este es Eduardo Mendoza y los de la serie no lo saben. Pero no es por las costumbres del personaje, que le encantan los crucigramas y la m&uacute;sica cl&aacute;sica, como a ti. Es porque los dos sois estudiantes con trenca, t&iacute;midos, pero independientes, met&oacute;dicos al mismo tiempo que parec&eacute;is despistados, a la vez de orden y a la vez inadaptados. Es una determinada Inglaterra culta de los sesenta, joven pero que no sucumbe en lo pop.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque es la &eacute;poca en la que yo estudiaba en Londres. Me gustaba mucho esa serie. Pero luego me cans&eacute;, porque hay un momento en que se complica demasiado. Ya empiezan a salir polic&iacute;as corruptos, que eso es un rollo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Londres est&aacute; ya en la primera p&aacute;gina de esta novela tuya, </strong><em><strong>Tres enigmas para la Organizaci&oacute;n.</strong></em><strong> Se transmite en la manera de describir Barcelona. En el modo, no en lo descrito, por supuesto. Toda esa descripci&oacute;n inicial del edifico en el coraz&oacute;n de Barcelona es puro Dickens. &iquest;Es un homenaje a Dickens este inicio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo, todo. A ver, yo de Dickens me leo continuamente principios de cap&iacute;tulo. Nadie sabe empezar un cap&iacute;tulo como Dickens. Pero, f&iacute;jate. A Dickens lo hab&iacute;a empezado a leer cuando se lee a Dickens, en lecturas juveniles, y no me gust&oacute; nada porque me parec&iacute;a muy &ntilde;o&ntilde;o, unos ni&ntilde;os que sufren y tal. Y, mucho m&aacute;s tarde, ya cuando estaba en Nueva York, ten&iacute;a un amigo que solo viv&iacute;a para Dickens, y me dijo: l&eacute;elo, que est&aacute; muy bien... Y le dije: bueno, pues, ya que lo dices, voy a hacer este esfuerzo porque es un fallo m&iacute;o, seguramente. Y cog&iacute; un libro Y empec&eacute;. Tuve la suerte de coger <em>Casa desolada,</em> que es el mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cre&iacute;a que eras m&aacute;s de </strong><em><strong>Nuestro com&uacute;n amigo.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        No, no, la mejor, objetivamente, es <em>Grandes esperanzas,</em> porque es la novela m&aacute;s completa. Y adem&aacute;s, empieza y acaba, y tiene un argumento. Es muy s&oacute;rdida. Y luego tiene el personaje de la mujer que est&aacute; criando a una ni&ntilde;a para que haga tan desgraciado a un hombre como la hicieron a ella. Es una historia tremenda.... <em>Casa desolada, </em>en cambio, es muy follet&iacute;n, una cosa que no va para ninguna parte. Pero aun as&iacute;, para m&iacute;, sin duda, es la mejor. No tiene pies ni cabeza, los personajes entran y salen sin ton ni son. Unos son malos, otros son buenos, no se sabe por qu&eacute;... Pero, cap&iacute;tulo por cap&iacute;tulo, es extraordinaria. As&iacute; que empec&eacute; a leerla, y me dije: bueno, me propongo leer cada d&iacute;a diez p&aacute;ginas; m&aacute;s no, porque ir&eacute; leyendo otra cosa, pero cada d&iacute;a me sentar&eacute; y leer&eacute; diez p&aacute;ginas. Y le&iacute; diez, y al d&iacute;a siguiente le&iacute; diez, y al tercer d&iacute;a le&iacute; diez, y de pronto dije: estoy atrapado, ya de aqu&iacute; no salgo. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo el libro anotado; porque, adem&aacute;s, ten&iacute;a que ir al diccionario a menudo, es un ingl&eacute;s de una riqueza deslumbrante. Y no hay nada arcaico, es un ingl&eacute;s exactamente igual que el actual. Pero hay que tener alg&uacute;n libro que explique m&aacute;s. Por ejemplo, c&oacute;mo funcionan los abogados que salen siempre en Dickens, en la Inglaterra del siglo XIX. Hay uno, que es el abogado que lleva el caso, pero no es el que va luego al juicio oral, que es otro tipo de abogado, que trabaja para &eacute;l. Luego hay otro abogado, que es el abogado consejero..., y cada uno tiene un nombre distinto, el <em>lawyer,</em> el <em>barrister,</em> el <em>counsellor,</em> el no s&eacute; qu&eacute;... Luego, qu&eacute; comen y a qu&eacute; hora. Nunca se sabe. Hay una comida que se llama <em>lunch;</em> otra, <em>supper;</em> otra, <em>tea...</em> Has de saber a qu&eacute; hora y qu&eacute; se come, porque siempre est&aacute;n comiendo y yendo al abogado. Los tipos de coches de caballos...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero tambi&eacute;n eres muy barojiano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Baroja, s&iacute;, es antes. A Dickens lo descubr&iacute; ya cuando incluso hab&iacute;a escrito y publicado <em>El caso Savolta.</em> Es un amor tard&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que hay m&aacute;s de Baroja en </strong><em><strong>El caso Savolta...</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, es totalmente barojiano. Y toda <em>La ciudad de los prodigios</em> est&aacute; sacada de los <em>Homenots</em>, de Josep Pla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son gente de concisi&oacute;n, Pla y Baroja. Sobre todo Baroja es muy opuesto a Dickens, con esa prosa deslavazada. Con los jirones de la niebla de Londres, Baroja hace sus frases.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, me gusta que sea as&iacute;, desali&ntilde;ado. En la &eacute;poca del <em>Caso Savolta,</em> estaba leyendo mucha literatura espa&ntilde;ola, mucha novela espa&ntilde;ola, que era muy pl&uacute;mbea... Gald&oacute;s es muy bueno, pero es muy pesado, y muy refitolero. Y ya no digamos, Pardo Baz&aacute;n. En cambio, Baroja es un gamberro y lo rompe todo. Y me enganch&oacute;. Y tambi&eacute;n me gusta mucho Valle-Incl&aacute;n, como dramaturgo, y, claro, como novelista. Su ciclo <em>El Ruedo Ib&eacute;rico</em> es una maravilla. Pero Valle-Incl&aacute;n es muy peligroso, porque pobre de ti que se te ocurra imitarle. Por suerte hab&iacute;a unos cuantos imitadores de Valle-Incl&aacute;n, y enseguida me di cuenta de lo que no hab&iacute;a que hacer nunca. Por ejemplo, Agust&iacute;n de Fox&aacute;. Esta corriente termina en Umbral, fue el &uacute;ltimo. Yo ya vi que todo eso a m&iacute; no me iba... En cambio, Baroja era un poco lo que en la literatura anglosajona fue Hemingway.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo de Umbral me ha tocado; pero, cuando eres fan, crees que s&oacute;lo t&uacute; comprendes a tus h&eacute;roes. Eduardo, antes te has referido a los dos grupos de intelectuales falangistas, los de Barcelona y los de Madrid, pero no me has dicho nada de los segundos, Mihura, Tono, Neville... Hay una parte en tus novelas que recoge esta influencia. Es el humor disparatado, absurdo, el que caracteriz&oacute; a </strong><em><strong>La Codorniz</strong></em><strong> y a cierto teatro. Tus personajes est&aacute;n m&aacute;s cerca de eso que de </strong><em><strong>Mortadelo y Filem&oacute;n, </strong></em><strong>aunque se tienda a comparar tu nueva novela con los dos personajes de Ib&aacute;&ntilde;ez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n quiero decirlo, que esta novela no es <em>Mortadelo y Filem&oacute;n.</em> Se puede pensar que s&iacute;, pero no porque yo haya copiado a <em>Mortadelo y Filem&oacute;n, </em>sino porque Ib&aacute;&ntilde;ez y yo somos hermanos, quiero decir que somos de la misma edad, y que hemos ido al mismo colegio, que es a <em>La Codorniz </em>y al <em>Pulgarcito</em>. Me acuerdo de que, en una residencia donde estaba mi t&iacute;a demenciada, estaba tambi&eacute;n Escobar. Y si hablabas con &eacute;l, te dibujaba un Zipi y Zape.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creo que Ib&aacute;&ntilde;ez era seis a&ntilde;os mayor que t&uacute;. Me dijeron que, en su residencia, Escobar ten&iacute;a pegado en la puerta de su habitaci&oacute;n un dibujo de Carpanta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se lo pusieron para que reconociera su habitaci&oacute;n, exactamente. Y all&iacute; iba mucho a verle Ib&aacute;&ntilde;ez, yo hab&iacute;a coincidido con &eacute;l. Para Ib&aacute;&ntilde;ez, Escobar era el maestro, y le llevaba cosas... Y, bueno, todos los pobres vejetes, y sobre todo las se&ntilde;oras que estaban ah&iacute;, hab&iacute;a muchas mujeres y pocos hombres, iban todas a saludarle, y entonces &eacute;l les dibujaba un Mortadelo...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si te fijas en Carpanta, en Petra, en todo lo que hizo Escobar se ve el dramaturgo que tambi&eacute;n fue. Escobar hab&iacute;a escrito mucho teatro. Y sus historietas est&aacute;n planteadas como cuadros de una obra de teatro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cierto, eran muy teatrales. Y yo tambi&eacute;n tengo una formaci&oacute;n completamente teatral, muy arraigada, porque mi padre era hombre de teatro. Mi padre quer&iacute;a ser actor y lo intent&oacute;; pero mi abuelo le dijo que ni hablar. Entonces se dedic&oacute; a un teatro semiprofesional y, mientras tanto, estudiaba. Pero luego vino la guerra, y despu&eacute;s se cas&oacute;, y ya no se dedic&oacute; m&aacute;s que como espectador. Su gran pasi&oacute;n era el teatro, y me llevaba siempre. Yo ten&iacute;a 4 o 5 a&ntilde;os, y como &eacute;l ten&iacute;a pase para los teatros para dos personas, porque era funcionario, me llevaba a ver lo que hac&iacute;an entonces, Tono, Mihura, L&oacute;pez Rubio, tambi&eacute;n Arniches... Pero a veces ven&iacute;a un serio, Alejandro Ulloa, y hac&iacute;a un <em>Hamlet </em>que era m&aacute;s gracioso que los humoristas. Sal&iacute;a con la calavera, se le ca&iacute;a la calavera, bueno, era una cosa...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Curtis Garland hab&iacute;a sido actor en la compa&ntilde;&iacute;a de Alejandro Ulloa! En los a&ntilde;os cincuenta. Me explic&oacute; que empez&oacute; a escribir entonces sus primeras novelas, y que ten&iacute;a una m&aacute;quina de escribir en el camerino. Mientras no le tocaba salir a escena, aprovechaba para escribir, y los actores se enfadaban porque se o&iacute;a el tecleo en el escenario. &iquest;La compa&ntilde;&iacute;a de Tamayo tambi&eacute;n la viste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, aqu&iacute; ven&iacute;a tambi&eacute;n la compa&ntilde;&iacute;a de Tamayo. Y bueno, as&iacute; segu&iacute;, hasta Alfonso Paso, que vi unas cuantas suyas. Pero luego me volv&iacute; m&aacute;s serio, y entonces iba de claque al Comedia, con Gimferrer. &Iacute;bamos los dos a ver obras de Pirandello. Pero mi formaci&oacute;n infantil, es formaci&oacute;n porque ya escrib&iacute;a, creo que viene del teatro. Todas mis novelas son escenas de teatro. Se encuentran dos, hablan y se van, y luego llegan tres, y hablan y se van. Pero no pienso en nada de eso, ni lo planifico, voy escribiendo. Y despu&eacute;s, me doy cuenta de que la estructura es puro teatro. Y esto, protagonizado por personajes caricaturescos, pero entra&ntilde;ables. <em>El loco Carioco...</em> Yo sigo haciendo el <em>Pulgarcito</em>. Perdedores simp&aacute;ticos, que hablan de una manera formal para ver si caen bien.
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                Mendoza durante el homenaje a Carlos Ruiz Zafón, en junio de 2021 en Barcelona.                            </span>
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        <strong>El obituario m&aacute;s emotivo, m&aacute;s literario y m&aacute;s profundo que he le&iacute;do sobre un escritor te lo le&iacute; a ti cuando escribiste sobre Ruiz Zaf&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era un personaje muy raro. Fue como un cometa; porque pas&oacute;, deslumbr&oacute; y se fue. Y tuvo una vida rara. Me dijo que escrib&iacute;a por influencia m&iacute;a, que le gustaban mis novelas de Barcelona, las serias, <em>Una comedia ligera, La ciudad de los prodigios...,</em> y que se hab&iacute;a puesto a hacer algo as&iacute;. Pero, claro, era un hombre que ten&iacute;a una formaci&oacute;n muy curiosa. Ven&iacute;a de la publicidad, de la literatura infantil y de Hollywood, donde era guionista. Con esa formaci&oacute;n tuvo un &eacute;xito tremendo. Porque f&iacute;jate qu&eacute; elementos. Tuvo un &eacute;xito que &eacute;l mismo no se esperaba. Porque, adem&aacute;s, el proceso de aparici&oacute;n de <em>La sombra del viento</em> es extraordinario. Lo presenta al concurso, ni siquiera se lo seleccionan, pero alguien lo mete, y se lo da al jurado, a los seis que han de leer y a uno m&aacute;s. Pero el jurado no le da el premio. Creo que era un premio de poco eco. Lo gana otro. Sin embargo, como el presidente del jurado es Terenci Moix, y le ha gustado mucho la novela, exige que el jurado haga una menci&oacute;n especial de <em>La sombra del viento</em>, con lo cual la editorial, que es Planeta, se ve un poco en la obligaci&oacute;n de publicar el libro. El caso es que sale sin publicidad, sin entrevistas, sin promoci&oacute;n y sin nada. Y ah&iacute; lo dejan. Pero, al cabo de un tiempo, alguien dice: oye, que hay que hacer otra edici&oacute;n. Y otra vez: que hay que hacer otra edici&oacute;n. Y de repente, lo traducen al japon&eacute;s, al chino, al ingl&eacute;s, al alem&aacute;n. Y se convierte en el gran <em>best seller</em>. Y el pobre hombre no sabe qu&eacute; hacer. No sabe qu&eacute; hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un poco como t&uacute; despu&eacute;s del </strong><em><strong>Caso Savolta.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Me acuerdo de que coincidimos los dos en un Instituto Cervantes, en Utrecht. La gente nos preguntaba, yo contestaba, pero &eacute;l no dec&iacute;a nada. Y al salir, me dice: claro, t&uacute; tienes mucha desenvoltura. Normal, yo ya llevaba 30 a&ntilde;os haci&eacute;ndolo. Al principio tambi&eacute;n me quedaba mudo. Le dije: acabas de empezar, siempre pasa. Y efectivamente, despu&eacute;s desarroll&oacute; una caradura... Es as&iacute; como se hace. Pero, aun as&iacute;, era un hombre sorprendido. Y aqu&iacute; se le trat&oacute; muy mal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso lo se&ntilde;alas tambi&eacute;n en el obituario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se le trat&oacute; muy mal. No se le acept&oacute;. Primero, por desconocido y, despu&eacute;s, por demasiado conocido. Y porque dec&iacute;an 'es que escribe...' A ver, no es un gran estilista, pero tampoco lo era Baroja y, desde luego, se acepta a unos que escriben de cualquier manera. No vamos a dar nombres, pero bueno... A Zaf&oacute;n siempre le hicieron el vac&iacute;o. &Eacute;l quer&iacute;a estar aqu&iacute;. Si hubiera sido bien recibido, se habr&iacute;a venido a vivir a Barcelona, pero cuando vio que no pod&iacute;a... Eso le dol&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vez dijiste que, a pesar de que os separaban varias generaciones, Ruiz Zaf&oacute;n y t&uacute; compart&iacute;ais la misma Barcelona. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; esa Barcelona, Eduardo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en esta Barcelona que nos inventamos entre todos, que no s&eacute; si es la de verdad, porque yo no s&eacute; nada de Barcelona. Se creen que s&eacute; mucho, pero lo que he hecho es inventarme una ciudad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Andújar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/eduardo-mendoza-creen-barcelona-he-hecho-inventarme-ciudad_1_10978094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2024 21:58:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Mendoza: "Se creen que sé mucho de Barcelona, pero lo que he hecho es inventarme una ciudad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eduardo Mendoza,Literatura,Barcelona]]></media:keywords>
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