<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - microbiología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/microbiologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - microbiología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1050156/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciencia de Artemisa II: experimentos para medir el sueño, el estrés y los virus latentes en los astronautas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ciencia-artemisa-ii-experimentos-medir-sueno-estres-virus-latentes-astronautas_1_13127360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78da4232-f8e4-463b-ac75-38ef6d998266_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciencia de Artemisa II: experimentos para medir el sueño, el estrés y los virus latentes en los astronautas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con estos datos se espera comprender mejor cómo las hormonas del estrés, los virus y las células pueden verse afectados por las condiciones de vuelo espacial
</p><p class="subtitle">“La humanidad, desde el otro lado”: las espectaculares imágenes tomadas por Artemisa II desde la Luna</p></div><p class="article-text">
        Durante el hist&oacute;rico viaje de <a href="https://www.eldiario.es/temas/artemisa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Artemisa II</a>, que el pasado lunes&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=z-j1uxBmis0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobrevol&oacute; la Luna</a>&nbsp;y regresar&aacute; a la Tierra el viernes 10 de abril, se est&aacute;n llevando a cabo&nbsp;<a href="https://www.nasa.gov/humans-in-space/artemis-ii-science/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">varios experimentos cient&iacute;ficos</a>&nbsp;que tienen como protagonistas a los propios astronautas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los m&aacute;s importantes, denominado&nbsp;<a href="https://www.nasa.gov/reference/archer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ARCHeR</a>&nbsp;(arquero), consiste en analizar c&oacute;mo afecta el viaje espacial a los patrones de sue&ntilde;o, la actividad y el estr&eacute;s. Para monitorizarlo, los tripulantes llevan una pulsera (act&iacute;grafo) que registrar&aacute; los movimientos, actividad y patrones sue&ntilde;o-vigilia durante toda la traves&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se recopilar&aacute;n datos y encuestas de desempe&ntilde;o conductual antes y despu&eacute;s de la misi&oacute;n. Los resultados ser&aacute;n utilizados para comprender c&oacute;mo afectan el aislamiento y el estr&eacute;s de un viaje espacial en la mente, el sue&ntilde;o y la tensi&oacute;n emocional de los astronautas.
    </p><p class="article-text">
        Otro tipo de experimentos tienen que ver con&nbsp;<a href="https://www.nasa.gov/reference/immune-biomarkers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">biomarcadores inmunitarios</a>, es decir, el estudio de c&oacute;mo el espacio puede afectar a nuestro sistema de defensa. Para ello, los tripulantes han tomado muestras de su saliva y sangre antes de subirse a la nave Ori&oacute;n y lo har&aacute;n despu&eacute;s. Durante el viaje, tambi&eacute;n recoger&aacute;n saliva seca que se depositar&aacute; en un papel especial en peque&ntilde;os cuadernillos de bolsillo, ya que el equipo necesario para conservar muestras h&uacute;medas en el espacio &ndash;incluida la refrigeraci&oacute;n&ndash; no estar&aacute; disponible debido a las limitaciones de volumen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d4b8640-2929-4dfc-ac59-8ffc38c5deb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d4b8640-2929-4dfc-ac59-8ffc38c5deb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d4b8640-2929-4dfc-ac59-8ffc38c5deb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d4b8640-2929-4dfc-ac59-8ffc38c5deb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d4b8640-2929-4dfc-ac59-8ffc38c5deb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d4b8640-2929-4dfc-ac59-8ffc38c5deb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1d4b8640-2929-4dfc-ac59-8ffc38c5deb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El dispositivo de actigrafía que los astronautas llevan en sus muñecas durante el viaje"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El dispositivo de actigrafía que los astronautas llevan en sus muñecas durante el viaje                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con estos datos se espera comprender mejor c&oacute;mo las hormonas del estr&eacute;s, los virus y las c&eacute;lulas pueden verse afectados por las condiciones de vuelo. Se quiere estudiar, por ejemplo, c&oacute;mo se reactivan los virus latentes en el cuerpo de los astronautas en el espacio (algo que&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3389/fmicb.2019.00016" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya se hab&iacute;a comprobado en vuelos anteriores</a>, pero a&uacute;n no se conocen los detalles de este fen&oacute;meno).
    </p><h2 class="article-text">&Oacute;rganos en chips</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se quiere estudiar c&oacute;mo afecta la radiaci&oacute;n c&oacute;smica y la microgravedad a la salud de los astronautas. Para ello se realizar&aacute; un experimento denominado&nbsp;<a href="https://assets.science.nasa.gov/content/dam/science/bps/bps_investigations/organ_chip/BPS_1PG_AVATAR_Final_29_08_25.pdf?emrc=69d3986a10afa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AVATAR</a>&nbsp;(<em>A Virtual Astronaut Tissue Analog Response</em>, &ldquo;Respuesta de Tejidos An&aacute;logos de un Astronauta Virtual&rdquo;), cuyos resultados podr&iacute;an tener beneficios de gran alcance y contribuir al avance de la medicina personalizada del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, se han recogido muestras de c&eacute;lulas de la m&eacute;dula &oacute;sea de cada tripulante y se han cultivado en un chip del tama&ntilde;o de una memoria USB (llamado&nbsp;<em>organ-on-a-chip</em>, &ldquo;&oacute;rgano en un chip&rdquo;). As&iacute; ha podido obtenerse una peque&ntilde;a m&eacute;dula &oacute;sea artificial con las caracter&iacute;sticas de cada uno de ellos, a modo de r&eacute;plicas o avatares. Estos dispositivos se expondr&aacute;n a la radiaci&oacute;n durante el vuelo y los resultados se comparar&aacute;n con r&eacute;plicas similares una vez que vuelvan de la misi&oacute;n. Mediante t&eacute;cnicas de secuenciaci&oacute;n de ARN comparar&aacute;n c&oacute;mo ha influido el viaje espacial en la expresi&oacute;n de los genes de dichas c&eacute;lulas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb9d97f-40ab-45ab-abdf-8cc977bbd7ef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb9d97f-40ab-45ab-abdf-8cc977bbd7ef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb9d97f-40ab-45ab-abdf-8cc977bbd7ef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb9d97f-40ab-45ab-abdf-8cc977bbd7ef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb9d97f-40ab-45ab-abdf-8cc977bbd7ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb9d97f-40ab-45ab-abdf-8cc977bbd7ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7fb9d97f-40ab-45ab-abdf-8cc977bbd7ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El chip que se está usando en el experimento AVATAR. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El chip que se está usando en el experimento AVATAR.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Al ser la m&eacute;dula &oacute;sea responsable de producir gl&oacute;bulos rojos, gl&oacute;bulos blancos y plaquetas, constituye una muestra ideal para diagnosticar enfermedades y evaluar la respuesta del sistema inmunitario a los tratamientos. Esta es la primera vez que estos chips de &oacute;rganos personalizados, adaptados a la tripulaci&oacute;n de astronautas, viajan m&aacute;s all&aacute; de la &oacute;rbita terrestre. Un objetivo clave de esta investigaci&oacute;n es validar si dichos dispositivos pueden servir como herramientas precisas para medir y predecir las respuestas humanas al estr&eacute;s de manera personalizada.
    </p><p class="article-text">
        Adicionalmente, la tripulaci&oacute;n ha proporcionado muestras biol&oacute;gicas, incluyendo sangre, orina y saliva, para evaluar su estado nutricional, salud cardiovascular y funci&oacute;n inmunol&oacute;gica desde aproximadamente seis meses antes del viaje hasta un mes despu&eacute;s de su regreso. Tambi&eacute;n participar&aacute;n en pruebas y estudios para evaluar el equilibrio, la funci&oacute;n vestibular, el rendimiento muscular y los cambios en su microbioma, as&iacute; como la salud ocular y cerebral.
    </p><p class="article-text">
        Durante su estancia en el espacio, la recopilaci&oacute;n de datos incluye una evaluaci&oacute;n de los s&iacute;ntomas del mareo, y tras el aterrizaje, se realizar&aacute;n pruebas adicionales de movimientos de cabeza, ojos y cuerpo, entre otras tareas de rendimiento funcional.
    </p><h2 class="article-text">Experimentos del tama&ntilde;o de una caja de zapatos</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de todo esto, a bordo de Artemisa II viajan al espacio cinco experimentos en forma de&nbsp;<a href="https://www.nasa.gov/humans-in-space/artemis-ii-science/#international" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CubeSats</a>&nbsp;de varias agencias internacionales (Alemania, Corea del Sur, Arabia Saudita y Argentina): demostraciones tecnol&oacute;gicas y experimentos cient&iacute;ficos del tama&ntilde;o de una caja de zapatos. Son los siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.unsam.edu.ar/atenea/acerca.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">ATENEA</a>&nbsp;recopila datos sobre las dosis de radiaci&oacute;n en funci&oacute;n de diversos m&eacute;todos de blindaje, mide el espectro de radiaci&oacute;n alrededor de la Tierra, obtiene datos GPS para ayudar a optimizar el dise&ntilde;o de futuras misiones y validar&aacute; un enlace de comunicaciones de largo alcance.</li>
                                    <li><a href="https://www.dlr.de/en/latest/news/2026/artemis-ii-to-launch-for-the-moon-with-german-and-european-tech-on-board/tacheles-cubesat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">TACHELES</a>&nbsp;recoge mediciones sobre los efectos del entorno espacial en los componentes el&eacute;ctricos de los veh&iacute;culos lunares.</li>
                                    <li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/K-RadCube" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">K-RadCube</a>&nbsp;utiliza un dos&iacute;metro con material similar a un tejido humano, con el fin de medir la radiaci&oacute;n espacial y evaluar los efectos biol&oacute;gicos a diversas altitudes.</li>
                                    <li><a href="https://ssa.gov.sa/en/reusedSections/?path=/space-weather-mission/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">SHMS</a>&nbsp;mide aspectos del clima espacial a diversas distancias de la Tierra.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://www.nasa.gov/general/artemis-ii-crew-both-subjects-and-scientists-in-nasa-deep-space-research/#hds-sidebar-nav-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todos estos experimentos</a>&nbsp;servir&aacute;n para proteger mucho mejor a los astronautas que viajen a la Luna en el futuro. Por ejemplo, se podr&iacute;an buscar medidas para atajar sus problemas de sue&ntilde;o o trajes que protejan mejor de la radiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, los resultados servir&aacute;n para futuras intervenciones, tecnolog&iacute;as y estudios que ayuden a predecir la adaptabilidad de las tripulaciones en una misi&oacute;n a la Luna o incluso a Marte.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/280063/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://theconversation.com/profiles/ignacio-lopez-goni-536052" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i</a> es catedr&aacute;tico de Microbiolog&iacute;a. Miembro de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Microbiolog&iacute;a (SEM), Universidad de Navarra.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;<a href="https://theconversation.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/la-ciencia-de-artemis-ii-experimentos-a-bordo-280063" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una versi&oacute;n de este articulo ha sido publicada en el&nbsp;<a href="https://microbioblog.es/la-ciencia-en-artemis-ii" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blog microBIO</a>&nbsp;del autor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio López Goñi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ciencia-artemisa-ii-experimentos-medir-sueno-estres-virus-latentes-astronautas_1_13127360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 15:33:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/78da4232-f8e4-463b-ac75-38ef6d998266_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="517247" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/78da4232-f8e4-463b-ac75-38ef6d998266_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="517247" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ciencia de Artemisa II: experimentos para medir el sueño, el estrés y los virus latentes en los astronautas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/78da4232-f8e4-463b-ac75-38ef6d998266_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Artemisa,Nasa,Espacio,microbiología,Luna,Cohetes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida dio un salto 'imposible': científicos españoles proponen que un cambio de “sistema operativo” sacudió la evolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vida-dio-salto-imposible-cientificos-espanoles-proponen-cambio-sistema-operativo-sacudio-evolucion_1_13091199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida dio un salto &#039;imposible&#039;: científicos españoles proponen que un cambio de “sistema operativo” sacudió la evolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enrique Muro, Fernando Ballesteros, Bartolo Luque y Jordi Bascompte han recibido el prestigioso Premio Cozzarelli de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU por un innovador trabajo en el que sugieren que la aparición de las células eucariotas no fue un accidente evolutivo, sino la única solución algorítmica al límite de producción de proteínas</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El mapa de los genes humanos tiene un ‘agujero negro’: “Hemos dejado fuera a gran parte de la humanidad”
</p></div><p class="article-text">
        Hace unos 2.600 millones de a&ntilde;os ocurri&oacute; algo que para algunos bi&oacute;logos fue casi tan improbable como la propia aparici&oacute;n de la vida: la uni&oacute;n de una arquea y una bacteria dio lugar a la primera c&eacute;lula eucariota (con n&uacute;cleo), lo que permiti&oacute; a la larga la aparici&oacute;n de seres multicelulares, desde los hongos a las plantas y los animales. Sin este salto, que le llev&oacute; a la vida tanto tiempo como su propia aparici&oacute;n, el planeta estar&iacute;a habitado exclusivamente por seres unicelulares y no habr&iacute;a complejidad ni nosotros estar&iacute;amos aqu&iacute;. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; para que se produjera este cambio? &iquest;Era inevitable o fue una cuesti&oacute;n de azar?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os de &ldquo;ciencia lenta&rdquo;, cuatro investigadores espa&ntilde;oles procedentes de disciplinas tan dispares como la f&iacute;sica, la bioinform&aacute;tica y la biolog&iacute;a, han aportado una respuesta que les ha valido el reconocimiento de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (NAS). Enrique Muro, Fernando Ballesteros, Bartolo Luque y Jordi Bascompte han recibido el <a href="https://www.nasonline.org/news/pnas-2025-cozzarelli-recipients/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Cozzarelli</a> por un trabajo que publicaron <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2422968122" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista PNAS</a> hace un a&ntilde;o en el que usaron las leyes f&iacute;sicas y matem&aacute;ticas para mostrar que la aparici&oacute;n de las c&eacute;lulas eucariotas no fue un accidente evolutivo, sino una soluci&oacute;n algor&iacute;tmica: la vida se encontr&oacute; con un &ldquo;muro computacional&rdquo; y alcanz&oacute; la complejidad gracias a un cambio de &ldquo;sistema operativo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Investigaci&oacute;n a fuego lento</h2><p class="article-text">
        El trabajo se ha ido gestando a fuego lento durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, pero tuvo su chispa inicial cuando tres de ellos &mdash;Muro, Ballesteros y Luque&mdash; trabajaban en el Centro de Astrobiolog&iacute;a (CAB-INTA-CSIC) y trataban de utilizar las herramientas estad&iacute;sticas para estudiar a los seres vivos. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que hab&iacute;a un enorme vac&iacute;o en las bases de datos gen&eacute;ticas. &ldquo;Despu&eacute;s de 70 a&ntilde;os de bioinform&aacute;tica, a nadie se le hab&iacute;a ocurrido medir las distribuciones de longitudes de los genes&rdquo;, explica Luque.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un muro computacional en el cual las cosas se ponen realmente complicadas. A partir de ahí, o te frenas o consigues saltar al otro lado y liberas un montón de complejidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Ballesteros</span>
                                        <span>—</span> Astrofísico de la Universidad de Valencia y coautor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al ordenar a todos estos seres vivos seg&uacute;n su material gen&eacute;tico, descubrieron que la longitud media de los genes act&uacute;a como un marcador de la complejidad evolutiva, pero no ocurr&iacute;a lo mismo con las prote&iacute;nas. Estas crecen en longitud a la par que los genes pero se estabilizan al alcanzar un tama&ntilde;o de 500 amino&aacute;cidos, como si la evoluci&oacute;n se topara con una pared invisible a partir de la cual el tama&ntilde;o de las prote&iacute;nas permanece estable. &ldquo;Es un muro computacional en el cual las cosas se ponen realmente complicadas&rdquo;, explica Ballesteros. &ldquo;A partir de ah&iacute;, o te frenas o consigues saltar al otro lado y liberas un mont&oacute;n de complejidad&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El gráfico que muestra la transición de fase, según los autores."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El gráfico que muestra la transición de fase, según los autores.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras analizar las bases de datos de m&aacute;s de 33.000 especies del &aacute;rbol de la vida, ya con la incorporaci&oacute;n del gran especialista en redes ecol&oacute;gicas <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jordi_Bascompte" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jordi Bascompte</a>, los cient&iacute;ficos comprobaron que se produjo un salto en el momento de la aparici&oacute;n de las primeras eucariotas. En el trabajo premiado concluyen que hubo una &ldquo;transici&oacute;n de fase algor&iacute;tmica&rdquo; que cambi&oacute; las reglas del juego de la vida: permiti&oacute; que un solo gen, al combinarse en diferentes fragmentos, fabricara multitud de prote&iacute;nas distintas sin necesidad de hacerlas m&aacute;s grandes. Como si estas nuevas c&eacute;lulas vinieran provistas de una navaja suiza molecular.
    </p><p class="article-text">
        En los organismos m&aacute;s b&aacute;sicos, la regla es directa: un gen m&aacute;s largo produce matem&aacute;ticamente una prote&iacute;na m&aacute;s larga, pero sus longitudes se estancan al llegar al l&iacute;mite cr&iacute;tico en el que seguir alarg&aacute;ndolas requiere demasiada energ&iacute;a y tiempo. Lo que proponen los autores es que, con la aparici&oacute;n de estas nuevas c&eacute;lulas con n&uacute;cleos y org&aacute;nulos, los genes dejaron de emplearse para construir prote&iacute;nas inabarcables y la evoluci&oacute;n se sac&oacute; de la manga un &ldquo;hackeo&rdquo; brillante. Y lo hizo tras incorporar de forma masiva secuencias &ldquo;no codificantes&rdquo; (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Intr%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intrones</a>) en las regiones que no fabrican directamente prote&iacute;nas, sino que ejercen complejas funciones de regulaci&oacute;n, el llamado &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/ADN_no_codificante" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ADN oscuro</a>&rdquo;. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un callej&oacute;n sin salida</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro planteamiento nos permite entender por qu&eacute; la vida tard&oacute; tanto en incrementar la complejidad y por qu&eacute;, cuando finalmente pudo hacerlo, se produjo un salto cualitativo&rdquo;, explica Bascompte a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;El motivo es que la evoluci&oacute;n entr&oacute; en un callej&oacute;n sin salida. La soluci&oacute;n que hab&iacute;a inventado la evoluci&oacute;n para regular la actividad g&eacute;nica y para incrementar la complejidad ten&iacute;a un l&iacute;mite, que era de naturaleza computacional&rdquo;. Un hecho interesante, recalca, es que los modelos matem&aacute;ticos que copian a la evoluci&oacute;n para encontrar soluciones, los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Algoritmo_gen%C3%A9tico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algoritmos gen&eacute;ticos</a>, se encuentran con estos momentos de bloqueo, lo que les llev&oacute; a explorar este paralelismo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro planteamiento nos permite entender por qué la vida tardó tanto en incrementar la complejidad y por qué, cuando finalmente pudo hacerlo, se produjo un salto cualitativo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Bascompte</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Ecología en la Universidad de Zúrich y coautor del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo salta la evoluci&oacute;n ese l&iacute;mite?&rdquo;, plantea Bascompte. &ldquo;Cambiando de soluci&oacute;n: en lugar de ir por ese camino de encontrar prote&iacute;nas cada vez m&aacute;s largas, de repente pasa a una soluci&oacute;n combinatoria&rdquo;. Al unirse las dos c&eacute;lulas que dan lugar a la eucariota, argumenta, aparece la mitocondria, que tiene una serie de genes que ya no necesita. &ldquo;Se desembaraza de ellos y esos genes pasan a incorporarse en el n&uacute;cleo y eso forma los primeros intrones. Las cosas son un poco m&aacute;s complicadas, pero, esencialmente, ese proceso de endosimbiosis cre&oacute; un n&uacute;mero de intrones muy grande que facilit&oacute; una nueva soluci&oacute;n combinatoria. De repente t&uacute; tienes muchas combinaciones; es como tener piezas de Lego en lugar de un juguete fijo, as&iacute; es c&oacute;mo la evoluci&oacute;n pas&oacute; a ese nuevo sistema operativo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Inevitable o azaroso: una larga controversia</h2><p class="article-text">
        Al sugerir que la complejidad biol&oacute;gica surgi&oacute; en parte como un imperativo determinista para esquivar el colapso inform&aacute;tico de la naturaleza, la propuesta ha sido acogida con escepticismo y cr&iacute;ticas por bi&oacute;logos y bioinform&aacute;ticos, ya que cuestiona una de las bases del darwinismo evolutivo: el papel fundamental del azar. Dec&iacute;a el paleont&oacute;logo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Stephen_Jay_Gould" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen Jay Gould </a>que la evoluci&oacute;n no puede deducirse de ninguna ley de complejidad y lo defend&iacute;a con un famoso ejemplo: si rebobin&aacute;ramos la historia de la vida y la reproduj&eacute;ramos con peque&ntilde;as variaciones, el resultado ser&iacute;a cada vez diferente. Otros, como el bi&oacute;logo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Stuart_Alan_Kauffman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stuart Kauffman</a>, del Santa Fe Institute, se sit&uacute;an en el extremo contrario y sostienen que la vida no es el resultado azaroso de incontables mutaciones filtradas por la selecci&oacute;n natural, sino que es, en un sentido muy literal, inevitable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Su planteamiento recuerda a la idea de que la naturaleza no explora un espacio ilimitado de posibilidades, sino que está sujeta a restricciones estructurales, del mismo modo que ocurre con las formas geométricas
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Salas</span>
                                        <span>—</span> Genetista de la Universidad de Santiago (USC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.usc.gal/es/departamento/ciencias-forenses-anatomia-patologica-ginecologia-obstetricia-pediatria/directorio/antonio-salas-ellacuriaga-4227" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Salas</a>, genetista de la Universidad de Santiago (USC) experto en gen&eacute;tica de poblaciones, que es uno de los colectivos que ve esta aproximaci&oacute;n con m&aacute;s recelo, cree que el art&iacute;culo resulta intelectualmente muy atractivo porque propone la existencia de una regularidad profunda en la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, una especie de &ldquo;ley de escala&rdquo; que atraviesa todo el &aacute;rbol de la vida. &ldquo;Su planteamiento recuerda a la idea de que la naturaleza no explora un espacio ilimitado de posibilidades, sino que est&aacute; sujeta a restricciones estructurales, del mismo modo que ocurre con las formas geom&eacute;tricas: no existe un n&uacute;mero infinito de poliedros regulares posibles&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Salas, la idea de una &ldquo;transici&oacute;n de fase&rdquo; en el origen de los eucariotas a&ntilde;ade un componente interdisciplinar sugerente, al trasladar conceptos de la f&iacute;sica y la teor&iacute;a de algoritmos al terreno de la biolog&iacute;a evolutiva. &ldquo;Sin embargo, a mi juicio, esta misma fortaleza es tambi&eacute;n su principal limitaci&oacute;n&rdquo;, comenta. &ldquo;El art&iacute;culo tiende hacia un cierto reduccionismo estructural, en la medida en que parece sugerir que las restricciones formales (o incluso algor&iacute;tmicas) bastan para explicar la emergencia de la complejidad biol&oacute;gica&rdquo;. Es aqu&iacute; donde, para el experto, la cr&iacute;tica cl&aacute;sica de Stephen Jay Gould resulta especialmente pertinente. &ldquo;No basta con describir el espacio de lo posible; es necesario explicar por qu&eacute; la evoluci&oacute;n recorre unos caminos y no otros&rdquo;, apunta. &ldquo;Las prote&iacute;nas podr&iacute;an tener explicaciones alternativas bien establecidas, que no requieren necesariamente una interpretaci&oacute;n algor&iacute;tmica&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un buen inicio, pero falta todavía una teoría más elaborada para explicar la realidad biológica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Marfany</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de Genética de la Universidad de Barcelona (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/Gemma_Marfany_Nadal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gemma Marfany</a>, catedr&aacute;tica de Gen&eacute;tica de la Universidad de Barcelona (UB), considera que es un art&iacute;culo &ldquo;ciertamente provocador&rdquo;, pero cree que<strong> </strong>falta la pregunta crucial: &iquest;c&oacute;mo surgieron estas secuencias no codificantes? &ldquo;Como genetista molecular me falta que expliquen que todos los intrones derivan de par&aacute;sitos moleculares oportunistas, que &lsquo;infectaron&rsquo; los genomas de esa c&eacute;lula ancestral LUCA, porque esa domesticaci&oacute;n tiene un coste energ&eacute;tico elevado&rdquo;, se&ntilde;ala. En otras palabras, resume, no se ha contemplado el compromiso evolutivo (<em>trade-off</em>) entre gasto de energ&iacute;a/eficiencia biol&oacute;gica/complejidad y diversidad de la informaci&oacute;n.<strong> </strong>&ldquo;Es un buen inicio, pero falta todav&iacute;a una teor&iacute;a m&aacute;s elaborada para explicar la realidad biol&oacute;gica&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://montoliu.naukas.com/author/montoliublog/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lluis Montoliu</a>, investigador del Centro Nacional de Biotecnolog&iacute;a (CNB-CSIC), cree que el trabajo es un ejemplo de c&oacute;mo resolver una cuesti&oacute;n casi filos&oacute;fica con datos matem&aacute;ticos y con un modelo f&iacute;sico. &ldquo;Parece que una soluci&oacute;n alternativa que se debi&oacute; explorar y triunf&oacute;, fue no crecer en forma de prote&iacute;nas cada vez m&aacute;s grandes, sino quedarse con unos dominios discretos y generar much&iacute;sima m&aacute;s complejidad con la combinaci&oacute;n que representa los interruptores g&eacute;nicos&rdquo;. La iron&iacute;a, se&ntilde;ala, es que esta soluci&oacute;n estuvo en el ADN que muchos han llamado &ldquo;basura&rdquo;, que habr&iacute;a tenido un papel determinante.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Transici&oacute;n de fase o espejismo?</h2><p class="article-text">
        Otros especialistas, como el inform&aacute;tico,&nbsp;f&iacute;sico y doctor en&nbsp;matem&aacute;ticas&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Villatoro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francis Villatoro</a>, son todav&iacute;a m&aacute;s cr&iacute;ticos. Villatoro cree que la conclusi&oacute;n de que hay una transici&oacute;n de fase algor&iacute;tmica es demasiado fuerte y no est&aacute; apoyada por el an&aacute;lisis estad&iacute;stico que se presenta. &ldquo;Que los intrones sean m&aacute;s largos conforme evolucionan los organismos eucariotas puede estar asociado al ruido evolutivo&rdquo;, asegura. &ldquo;Seguro que hay muchas otras explicaciones asociadas al mecanismo de corte y empalme sin necesidad de recurrir a una hipot&eacute;tica complejidad algor&iacute;tmica de origen biol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bascompte admite que no han demostrado formalmente que se produzca una transici&oacute;n de fase algor&iacute;tmica, pero sostiene que han aportado una serie de indicios y hacen una serie de predicciones que se cumplen cuando se asume esta premisa. &ldquo;La cr&iacute;tica es razonable y correcta desde un punto de vista formal, pero cuando se proporcionan hasta cuatro evidencias fuertes como m&iacute;nimo, uno tiene que aceptar que hay evidencia muy grande de que eso podr&iacute;a ser una transici&oacute;n de fase&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al debate sobre el determinismo, Bascompte considera que no hay ning&uacute;n problema en aceptar que la evoluci&oacute;n avanza por azar y reconocer, al mismo tiempo, que encuentra l&iacute;mites f&iacute;sicos. &ldquo;Es la misma cr&iacute;tica que sufri&oacute; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lynn_Margulis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lynn Margulis</a> cuando intent&oacute; publicar su teor&iacute;a endosimbi&oacute;tica&rdquo;, afirma. &ldquo;Porque el modelo conceptual es el neodarwinismo, que es totalmente v&aacute;lido y un pilar conceptual gigantesco, pero no sirve para explicarlo todo&rdquo;. En su opini&oacute;n, lo m&aacute;s bonito del trabajo es c&oacute;mo une el azar de la evoluci&oacute;n con la capacidad de predicci&oacute;n de la f&iacute;sica. &ldquo;Una vez que sucede la endosimbiosis por puro azar, la f&iacute;sica te dice por qu&eacute; hubo un l&iacute;mite y c&oacute;mo se pudo rebasar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate no solo aborda la cuesti&oacute;n filos&oacute;fica sobre por qu&eacute; estamos aqu&iacute;, sino que tiene implicaciones en la b&uacute;squeda de vida extraterrestre, admiten los autores. &ldquo;Eso es un problema totalmente general&rdquo;, asegura Bartolo Luque. &ldquo;Si la soluci&oacute;n que t&uacute; encuentras se llama vida, el mismo esquema funcionar&iacute;a en Marte y en otros lugares&rdquo;. Para Bascompte, la complejidad de la vida eucariota implica que ser&aacute; mucho m&aacute;s probable que esta aparezca en estado unicelular. &ldquo;Sin duda, en muchos millones de planetas se habr&aacute; dado la vida&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Otra cosa es que haya pasado de ese estado inicial a esa singularidad que tard&oacute; otros 2.000 millones de a&ntilde;os en aparecer en nuestro planeta. Sencillo no debe ser&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vida-dio-salto-imposible-cientificos-espanoles-proponen-cambio-sistema-operativo-sacudio-evolucion_1_13091199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:56:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1696042" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1696042" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vida dio un salto 'imposible': científicos españoles proponen que un cambio de “sistema operativo” sacudió la evolución]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Biología,Astrobiología,Química,Matemáticas,algoritmo,bacterias,microbiología,Física,Premios,Genética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-celulas-intestino-avisan-cerebro-corte-hambre-hay-infeccion_1_13094408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de investigadores ha descrito el mecanismo por el que los parásitos intestinales activan la señal que llega del sistema inmunitario al cerebro, lo que abre nuevas posibles vías para tratar enfermedades intestinales o alimentarias de manera más específica</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Descubren cómo el cáncer de páncreas se alía con nuestras neuronas para propagarse
</p></div><p class="article-text">
        El equipo de <a href="https://profiles.ucsf.edu/david.julius" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Julius</a>, que gan&oacute; el Premio Nobel de Medicina de 2021 por identificar los mecanismos por los que percibimos la temperatura, el dolor y la presi&oacute;n, acaba de identificar c&oacute;mo viaja la se&ntilde;al que corta el apetito desde el intestino al cerebro en casos de infecci&oacute;n parasitaria. El hallazgo es relevante porque identifica el mecanismo por el que c&eacute;lulas que no disponen de conexi&oacute;n sin&aacute;ptica activan una respuesta que llega al sistema nervioso y modifica la conducta.
    </p><p class="article-text">
        Para el trabajo, que se publica este mi&eacute;rcoles en la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-026-10281-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nature</a>, los autores han rastreado la v&iacute;a molecular que conecta el sistema inmunitario intestinal con el cerebro durante una infecci&oacute;n de gusanos parasitarios y han identificado un inesperado sistema de comunicaci&oacute;n entre dos tipos de c&eacute;lulas. El resultado es una p&eacute;rdida del apetito similar a lo que ocurre durante una gastroenteritis y el conocimiento de este mecanismo podr&iacute;a ayudar a entender mejor diversas afecciones que implican molestias intestinales, desde intolerancias alimentarias hasta el s&iacute;ndrome del intestino irritable. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta que quer&iacute;amos responder no era solo c&oacute;mo el sistema inmunitario combate a los par&aacute;sitos, sino c&oacute;mo recluta al sistema nervioso para modificar el comportamiento&rdquo;, dice Julius. &ldquo;Resulta que existe una l&oacute;gica molecular muy elegante que explica c&oacute;mo sucede esto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De la n&aacute;usea a la p&eacute;rdida de hambre</h2><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n que ha descubierto el equipo de Julius se produce entre dos tipos de c&eacute;lulas poco comunes en el intestino. Las <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tuft_cell" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas en penacho</a> ( o c&eacute;lulas tuft) detectan par&aacute;sitos y activan las defensas inmunitarias y las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9lulas_enterocromafines" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas enterocromafines </a>(EC), que liberan se&ntilde;ales que activan las fibras nerviosas que se conectan con el cerebro. Se sabe que las segundas provocan sensaciones como n&aacute;useas, dolor y malestar intestinal, pero se desconoc&iacute;a si se comunicaban con las c&eacute;lulas en penacho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi laboratorio llevamos mucho tiempo interesados en c&oacute;mo las c&eacute;lulas en penacho, despu&eacute;s de responder inicialmente a una infecci&oacute;n parasitaria, liberan se&ntilde;ales a otros tipos de c&eacute;lulas&rdquo;, dice <a href="https://profiles.ucsf.edu/error/default.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard Locksley</a>, inmun&oacute;logo de la UCSF y coautor principal. Durante un sofisticado experimento, la primera autora, <a href="https://profiles.ucsf.edu/koki.tohara" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Koki Tohara</a>, descubri&oacute; que al ser expuestas las mol&eacute;culas de succinato emitidas por el gusano par&aacute;sito las c&eacute;lulas en penacho liberaban acetilcolina, un mensajero qu&iacute;mico utilizado principalmente por las neuronas. Despu&eacute;s, cuando se a&ntilde;adi&oacute; acetilcolina a tejido intestinal cultivado en laboratorio que conten&iacute;a c&eacute;lulas EC, estas liberaron serotonina. Esto activ&oacute; las fibras del nervio vago que transmiten se&ntilde;ales del intestino al cerebro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto explica por qué al principio te sientes bien, pero luego empiezas a sentirte mal. El intestino espera a confirmar que la amenaza es real y persistente antes de indicarle al cerebro que cambie tu comportamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David Julius</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la UC San Francisco y líder del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que descubrimos es que las c&eacute;lulas en penacho hacen algo que hacen las neuronas, pero mediante un mecanismo completamente diferente&rdquo;, explica Tohara. &ldquo;Utilizan acetilcolina para comunicarse, pero sin la maquinaria celular habitual de la que dependen las neuronas para liberarla&rdquo;. El equipo tambi&eacute;n descubri&oacute; que las c&eacute;lulas en penacho liberan acetilcolina en dos fases distintas: una breve r&aacute;faga en la primera fase y una liberaci&oacute;n lenta y sostenida cuando el sistema inmunitario ha generado una respuesta completa, lo que explica por qu&eacute; las personas a menudo no pierden el apetito hasta varios d&iacute;as despu&eacute;s de que comienza la infecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto explica por qu&eacute; al principio te sientes bien, pero luego empiezas a sentirte mal a medida que la infecci&oacute;n se establece&rdquo;, dice Julius. &ldquo;El intestino b&aacute;sicamente espera a confirmar que la amenaza es real y persistente antes de indicarle al cerebro que cambie tu comportamiento&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de los par&aacute;sitos</h2><p class="article-text">
        Los autores han comprobado el mecanismo en experimentos con ratones, a los que infectaron con un gusano par&aacute;sito y monitorizaron su ingesta de alimentos. Los animales con las c&eacute;lulas en penacho intactas comieron menos a medida que la infecci&oacute;n se extend&iacute;a. Los ratones modificados gen&eacute;ticamente para carecer de la maquinaria productora de acetilcolina en sus c&eacute;lulas en penacho siguieron comiendo con normalidad, lo que confirma que la cadena molecular impulsa la respuesta conductual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El resultado es relevante para entender mecanismos de defensa en otros epitelios barrera, como las vías respiratorias, expuestas a virus, bacterias y otras infecciones por hongos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Félix Viana</span>
                                        <span>—</span> Experto en neurobiología del dolor y la inflamación del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los autores, estos nuevos hallazgos podr&iacute;an ser relevantes para el tratamiento de los s&iacute;ntomas de una infecci&oacute;n parasitaria. &ldquo;Controlar la producci&oacute;n de c&eacute;lulas en penacho podr&iacute;a ser una forma de controlar algunas de las respuestas fisiol&oacute;gicas asociadas con estas infecciones&rdquo;, sostiene Locksley, quien cree que el estudio tambi&eacute;n podr&iacute;a tener implicaciones m&aacute;s amplias. Dado que las c&eacute;lulas en penacho se encuentran en todo el cuerpo, desde las v&iacute;as respiratorias, la ves&iacute;cula biliar y el tracto reproductivo, el descubrimiento podr&iacute;a contribuir a conocer mejor afecciones como el s&iacute;ndrome del intestino irritable, las intolerancias alimentarias y el dolor visceral cr&oacute;nico.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Una interfaz sensorial&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://in.umh-csic.es/es/author/felix-vianaumh-es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">F&eacute;lix Viana</a>, experto en neurobiolog&iacute;a del dolor y la inflamaci&oacute;n del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC), cree que el art&iacute;culo es interesante, como todos los de David Julius, que tiene siempre abordajes muy creativos. &ldquo;Aqu&iacute; contin&uacute;a en la senda de entender mecanismos de comunicaci&oacute;n paracrina en relaci&oacute;n a trastornos gastrointestinales y dolor visceral&rdquo;, asegura. En su opini&oacute;n, el resultado tambi&eacute;n es &ldquo;relevante para entender mecanismos de defensa en otros epitelios barrera, como las v&iacute;as respiratorias, expuestas a virus, bacterias y otras infecciones por hongos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/estilo-de-vida-y-cognicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Luis Trejo</a>, investigador del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC), cree que este resultado nos muestra el epitelio intestinal como una interfaz sensorial. &ldquo;Este trabajo descubre que el epitelio intestinal puede controlar la conducta a trav&eacute;s de se&ntilde;ales qu&iacute;micas no neuronales y dependientes del tiempo&rdquo;, asegura. &ldquo;Esto, a su vez, podr&iacute;a servir para desarrollar dianas terap&eacute;uticas ante problemas digestivos, o utilizar este conocimiento en problemas intestinales derivados, no solo de par&aacute;sitos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podría servir para desarrollar dianas terapéuticas ante problemas digestivos, o utilizar este conocimiento en problemas intestinales derivados, no solo de parásitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Luis Trejo</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trejo tambi&eacute;n considera particularmente interesante que el sistema funcione en dos fases. En la primera se libera acetilcolina de manera aguda y transitoria, pero solo cuando la infecci&oacute;n progresa emerge un segundo modo de liberaci&oacute;n sostenida de acetilcolina, que termina activando el nervio vago y afectando a la p&eacute;rdida de apetito. &ldquo;Es decir, es una se&ntilde;al bif&aacute;sica donde solo la componente sostenida tiene consecuencias&rdquo;, resume. &ldquo;El sistema no responde a la presencia del est&iacute;mulo, sino a su persistencia. Solo cuando se supera un umbral temporal y espacial, act&uacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un trabajo impresionante&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.researchgate.net/profile/Francesco-De-Virgiliis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesco de Virgilis</a>, investigador del CNC-CSIC especialista en el eje cuerpo-cerebro, cree que es un trabajo impresionante que aporta muchas cosas nuevas e interesantes. &ldquo;Se sab&iacute;a que las c&eacute;lulas tuft produc&iacute;an el neurotransmisor acetilcolina, pero no se conoc&iacute;a toda la v&iacute;a de se&ntilde;alizaci&oacute;n que llegaba al cerebro&rdquo;, explica. En su opini&oacute;n, uno de los aspectos m&aacute;s relevantes es que por primera vez se documenta con detalle una ruta espec&iacute;fica en la que, en ausencia de ves&iacute;culas sin&aacute;pticas y excitabilidad el&eacute;ctrica, las c&eacute;lulas pueden modular la se&ntilde;alizaci&oacute;n sensorial y controlar la conducta. &ldquo;Una de las cosas importantes es que hacen una observaci&oacute;n m&aacute;s fisiol&oacute;gica, como el hecho de que pierdes el hambre&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es un comportamiento muy concreto para el que encuentran una explicaci&oacute;n molecular, creo que algo tan secuencial no se ha visto en otros &oacute;rganos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un comportamiento muy concreto para el que encuentran una explicación molecular, creo que algo tan secuencial no se ha visto en otros órganos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesco de Virgilis</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CNC-CSIC especialista en el eje cuerpo-cerebro
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para el investigador, el hallazgo abre la puerta a plantearse nuevos tratamientos para varios problemas del intestino. &ldquo;Y no solo a nivel local, sino que tambi&eacute;n a nivel distal, es decir, m&aacute;s lejos&rdquo;, dice. &ldquo;Por ejemplo, puedes modular el nervio vago o elegir otras dianas para mejorar la respuesta del intestino. Ahora mismo damos antiinflamatorios o corticoides, que son muy fuertes y act&uacute;an a nivel sist&eacute;mico, mientras que esto permitir&iacute;a plantear soluciones m&aacute;s espec&iacute;ficas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-celulas-intestino-avisan-cerebro-corte-hambre-hay-infeccion_1_13094408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 16:00:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1074836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1074836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Neurociencia,Enfermedades,Tratamientos,microbiología,Salud,Medicina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Usan por primera vez ‘mosquitos-vacuna’ para inmunizar a murciélagos y frenar la propagación de virus letales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/primera-vez-mosquitos-vacuna-inmunizar-murcielagos-frenar-propagacion-virus-letales_1_13075143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4715303-de4b-43d5-91ae-cd8ea8bbddfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Usan por primera vez ‘mosquitos-vacuna’ para inmunizar a murciélagos y frenar la propagación de virus letales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia, bautizada como “vacunación ecológica”, pretende intervenir en los reservorios de virus mediante mosquitos que portan vacunas en su saliva. Algunos expertos tienen dudas sobre su eficacia y los posibles problemas éticos y de bioseguridad</p><p class="subtitle">Hemeroteca - ¿Ha escuchado hablar del método 'Wolbachia'? Instrucciones para desactivar al mosquito del dengue</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores chinos ha dise&ntilde;ado una innovadora estrategia para evitar que los murci&eacute;lagos propaguen y act&uacute;en como reservorios de virus letales: inmunizarlos mediante la liberaci&oacute;n en su h&aacute;bitat de &ldquo;mosquitos-vacuna&rdquo; que les transfieran la protecci&oacute;n al picarlos o al ser ingeridos. En el trabajo, publicado en la revista <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aec0269" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Science Advances</a>, los autores han demostrado experimentalmente que es posible prevenir la transmisi&oacute;n zoon&oacute;tica de pat&oacute;genos letales, como el virus Nipah y la rabia, mediante lo que denominan &ldquo;vacunaci&oacute;n ecol&oacute;gica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Inmunizar a los murci&eacute;lagos, particularmente a los que se encuentran en la naturaleza, podr&iacute;a servir como una medida proactiva para disminuir la transmisi&oacute;n zoon&oacute;tica en su origen&rdquo;, escriben los investigadores. El objetivo es impedir que las colonias de estos mam&iacute;feros act&uacute;en como reservorios naturales de una amplia variedad de virus interviniendo en su ecosistema. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, los autores usaron dos aproximaciones;&nbsp;adem&aacute;s de usar mosquitos portadores de la vacuna, implementaron bebederos con una soluci&oacute;n salina con la vacuna para lograr la vacunaci&oacute;n por v&iacute;a oral de los zorros voladores (hu&eacute;spedes naturales del virus Nipah), que no se alimentan de insectos, sino de fruta. El virus Nipah, poco frecuente y transmitido por murci&eacute;lagos, ha provocado infecciones humanas en distintos pa&iacute;ses de Asia y puede alcanzar una letalidad de hasta el 75%. Estos animales tambi&eacute;n pueden ser portadores de la rabia, una enfermedad que en personas resulta pr&aacute;cticamente mortal en todos los casos una vez se manifiestan los s&iacute;ntomas.
    </p><h2 class="article-text">Una vacuna en la saliva</h2><p class="article-text">
        El primer paso del experimento se produjo en el laboratorio, donde los investigadores criaron mosquitos de la especie <em>Aedes aegypti</em> y los alimentaron con sangre que conten&iacute;a la vacuna basada en el virus rVSV. Una vez ingerida, el equipo comprob&oacute; que el virus atenuado se replicaba en el interior del insecto y viajaba hasta sus gl&aacute;ndulas salivales. A continuaci&oacute;n, los cient&iacute;ficos sometieron a los mosquitos a una dosis de radiaci&oacute;n que los dej&oacute; completamente est&eacute;riles y garantiza que no puedan reproducirse en el medio ambiente ni transmitir la vacuna a su descendencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para comprobar la eficacia de esta t&eacute;cnica, los investigadores realizaron primero experimentos controlados en el laboratorio: los animales expuestos a estos mosquitos (por picadura o ingesti&oacute;n) desarrollaron anticuerpos neutralizantes y sobrevivieron a dosis letales del virus. Adem&aacute;s, para comprobar su viabilidad en la naturaleza, llevaron a cabo ensayos de cohabitaci&oacute;n en espacios confinados donde los murci&eacute;lagos interactuaron libremente con los mosquitos, induciendo respuestas inmunitarias robustas. De cara a un despliegue en el mundo real, los autores proponen liberar a los mosquitos esterilizados en h&aacute;bitats espec&iacute;ficos (como cuevas o &aacute;rboles de descanso) utilizando barreras f&iacute;sicas o repelentes en los alrededores para evitar que se dispersen.
    </p><p class="article-text">
        Para los murci&eacute;lagos que se alimentan de fruta, los autores buscaron una alternativa oral. Las pruebas de laboratorio confirmaron que, al administrar la vacuna a trav&eacute;s de pipetas, tanto ratones como h&aacute;msteres y murci&eacute;lagos desarrollaron altos niveles de anticuerpos neutralizantes. Al ser expuestos a dosis letales del virus de la rabia, el 100% de los ratones y murci&eacute;lagos vacunados sobrevivi&oacute;, logrando resistir incluso a un segundo desaf&iacute;o meses despu&eacute;s. De igual manera, los h&aacute;msteres inmunizados oralmente contra el letal virus Nipah lograron sobrevivir a la infecci&oacute;n. Para lograr aplicar esta estrategia en la naturaleza, el equipo dise&ntilde;&oacute; trampas de soluci&oacute;n salina que aprovechan la necesidad innata de los murci&eacute;lagos de buscar minerales, construyendo bebederos que emiten una neblina de sal para atraerlos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Los intentos de frenar enfermedades transmitidas por mosquitos mediante su modificaci&oacute;n se centran sobre todo en especies del g&eacute;nero <em>Aedes</em>, responsables de propagar virus como el dengue, el zika o el chikungu&ntilde;a. Hasta ahora, las dos principales estrategias han sido la liberaci&oacute;n de mosquitos modificados gen&eacute;ticamente para que su descendencia no sobreviva, o bien hacerlos inofensivos, inoculados con la bacteria <em>Wolbachia</em>, que bloquea la replicaci&oacute;n de virus en su interior.&nbsp;La primera estrategia tiene la limitaci&oacute;n de que hay que liberar mosquitos de forma continua y a gran escala para mantener el efecto, y la segunda, aunque es m&aacute;s autosostenible, requiere un despliegue inicial complejo y un seguimiento prolongado para asegurar que la infecci&oacute;n se establece y se mantiene. Con este planteamiento se suma una tercera estrategia en la que son los mosquitos los que portan la <em>medicina </em>para frenar la transmisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Aplicaciones y dudas</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.irec.es/personal/detalle/gortazar-schmidt-christian/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Christian Gort&aacute;zar</a>, del Instituto de Investigaci&oacute;n en Recursos Cineg&eacute;ticos (IREC), considera un gran logro que los autores hayan conseguido generar anticuerpos frente a rabia o Nipah en murci&eacute;lagos tras alojarlos con mosquitos y tras ofrecerles agua salina con virus modificado. &ldquo;Eso supone descubrir una nueva forma de administrar vacunas a murci&eacute;lagos&rdquo;, afirma. Sobre la aplicaci&oacute;n que podr&iacute;an tener estas tecnolog&iacute;as, cree que no ser&iacute;a factible aplicarlo a los miles de coronavirus &ldquo;candidatos a emerger&rdquo; que existen en m&uacute;ltiples reservorios. En otros casos, como el problema end&eacute;mico de rabia transmitida por murci&eacute;lagos vampiros (<em>Desmodus rotundus</em>) de Am&eacute;rica del sur, s&iacute; ser&iacute;a interesante. &ldquo;Si fuese posible vacunarlos, podr&iacute;an modificarse las estrategias de control actuales&rdquo;, asegura. &ldquo;E igual de interesante ser&iacute;a disponer de herramientas para prevenir los casos de Nipah y otros virus similares asociados a murci&eacute;lagos frug&iacute;voros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.irec.es/personal/detalle/roiz-pereda-david/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Roiz</a>, tambi&eacute;n investigador del IREC, cree que es una idea atractiva e interesante, pero con una aplicaci&oacute;n real muy limitada. &ldquo;Me parece positivo en el sentido de que hay que buscar estrategias innovadoras&rdquo;, explica a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Recordemos que la primera vez que se propuso <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/metodo-wolbachia-desactivar-mosquito-dengue_1_10595134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">introducir mosquitos con Wolbachia</a> para reducir la transmisi&oacute;n de dengue pareci&oacute; una idea muy complicada y actualmente se est&aacute; demostrando efectiva y rentable, al menos por un per&iacute;odo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay problemas de bioseguridad y la aceptabilidad social será limitada. Es una idea original, pero con evidencias débiles de que sea viable y efectiva</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David Roiz</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, advierte el experto, la estrategia tiene algunos inconvenientes, como que podr&iacute;a afectar a otros animales y a personas, adem&aacute;s de poder ocurrir potencialmente contaminaci&oacute;n ambiental, a trav&eacute;s de agua, heces u otros reservorios, dependiendo del virus. &ldquo;Los efectos pueden ser limitados y no se sabe qu&eacute; proporci&oacute;n deber&iacute;a vacunarse habiendo colonias de miles de murci&eacute;lagos&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Adem&aacute;s, hay problemas normativos de bioseguridad, hay que estudiar los costes econ&oacute;micos y la aceptabilidad social, que ser&aacute; limitada y no est&aacute; ni mucho menos asegurada. En resumen, es una idea original, pero con evidencias d&eacute;biles de que sea viable y efectiva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Jeringuillas voladoras&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/elisa-perez-ramirez-virologa-cinco-mutaciones-gripe-aviar-contagie-humanos_128_11593222.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elisa P&eacute;rez Ram&iacute;rez</a>, vir&oacute;loga del CISA-INIA-CSIC experta en salud animal, coincide en que la propuesta es muy interesante, pero tiene algunas posibles limitaciones &eacute;ticas, regulatorias y ecol&oacute;gicas. &ldquo;Ya se inmuniza a los zorros contra la rabia con cebos orales y se han hecho otros experimentos para usar mosquitos como <em>jeringuillas voladoras</em> contra leishmania o zika, aunque en algunos casos no ofrec&iacute;an protecci&oacute;n completa y no se sigui&oacute; investigando&rdquo;, apunta. A su juicio, intervenir en los sistemas siempre tiene implicaciones ecol&oacute;gicas importantes y hay que tener mucho cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Habr&iacute;a que comprobar qu&eacute; efecto tendr&iacute;a esto en humanos, as&iacute; como la aceptaci&oacute;n social, si la gente se entera de que est&aacute;n liberando mosquitos que podr&iacute;an picarlos y vacunarlos&rdquo;, se&ntilde;ala P&eacute;rez Ram&iacute;rez. Por eso, frente a la estrategia de los mosquitos, que es irreversible, suministrar la vacuna en bebederos le parece menos problem&aacute;tico, porque siempre se podr&iacute;an retirar. En general, la idea de una vacuna voladora le parece muy sugerente y cree que el enfoque &mdash; adem&aacute;s de ser de bajo coste&mdash; va en la l&iacute;nea acertada de considerar la salud global y actuar en las poblaciones animales. &ldquo;Se trata de actuar antes de que se produzca el salto de la enfermedad a los humanos&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/primera-vez-mosquitos-vacuna-inmunizar-murcielagos-frenar-propagacion-virus-letales_1_13075143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 21:37:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d4715303-de4b-43d5-91ae-cd8ea8bbddfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1956784" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d4715303-de4b-43d5-91ae-cd8ea8bbddfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1956784" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Usan por primera vez ‘mosquitos-vacuna’ para inmunizar a murciélagos y frenar la propagación de virus letales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d4715303-de4b-43d5-91ae-cd8ea8bbddfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Virus,Murciélagos,Enfermedades,Vacunas,Pandemia,Epidemias,Salud,Salud pública,microbiología,Virus Nipah]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Plantaremos garbanzos en la Luna? Consiguen la primera cosecha cultivada en ‘suelo lunar’ enriquecido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/plantaremos-garbanzos-luna-primera-cosecha-cultivada-suelo-lunar-enriquecido_1_13038680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Plantaremos garbanzos en la Luna? Consiguen la primera cosecha cultivada en ‘suelo lunar’ enriquecido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores buscan sistemas que garanticen la alimentación sostenible de los astronautas en futuras colonias espaciales. “Queremos entender su viabilidad como fuente de alimento”, aseguran
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Descubren que el interior del pozo más profundo de la Luna tiene espacio para albergar una futura base
</p></div><p class="article-text">
        Los garbanzos podr&iacute;an ser uno de los primeros alimentos cultivados en el suelo de la Luna, seg&uacute;n un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Texas A&amp;M. Los investigadores han conseguido la primera cosecha de esta legumbre plantada en tierra lunar simulada durante un experimento y creen que el resultado ayudar&aacute; a comprender lo que se necesitar&aacute; para cultivar alimentos en la superficie de nuestro sat&eacute;lite.
    </p><p class="article-text">
        Para el avance, que se publica este jueves en la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-35759-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Scientific Reports</a>, los cient&iacute;ficos usaron tierra lunar simulada de Exolith Labs, una mezcla que imita la composici&oacute;n de las muestras tra&iacute;das por los astronautas del Apolo. Pero este <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Regolito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regolito lunar</a> &mdash;el t&eacute;rmino t&eacute;cnico para referirse a la tierra de la luna&mdash; carece de los microorganismos y la materia org&aacute;nica necesarios para que las plantas vivan y contiene metales pesados que podr&iacute;an ser t&oacute;xicos para ellas, por lo que el equipo a&ntilde;adi&oacute; <em>vermicompost</em>, un subproducto de las lombrices rojas (<em>Eisenia fetida</em>) y recubrieron los garbanzos con micorrizas de hongos, que trabajan de manera simbi&oacute;tica con la planta, absorbiendo nutrientes esenciales y reduciendo la absorci&oacute;n de metales pesados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una cosecha con estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Una vez plantados en esta mezcla de tierra lunar y <em>vermicompost </em>en diferentes proporciones, los autores descubrieron que las mezclas con hasta un 75% de tierra lunar produjeron garbanzos cosechables. A partir de ah&iacute;, cualquier porcentaje mayor de tierra lunar caus&oacute; problemas y las plantas mostraron signos de estr&eacute;s y muerte prematura. Los investigadores tambi&eacute;n vieron que las plantas con hongos sobrevivieron m&aacute;s y que estos fueron capaces de colonizar y sobrevivir en el falso regolito, lo que sugiere que bastar&iacute;a con introducirlos una sola vez en un entorno de cultivo real.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_50p_1137909.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_50p_1137909.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_75p_1137909.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_75p_1137909.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_default_1137909.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_default_1137909.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_default_1137909.jpg"
                    alt="Aspecto de las plantas de garbanzos plantadas en regolito lunar simulado."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aspecto de las plantas de garbanzos plantadas en regolito lunar simulado.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con las plantas de control cultivadas en sustrato comercial, aquellas tratadas en suelo lunar simulado produjeron una cantidad significativamente menor de semillas, aunque el peso de estas fue comparable al de las plantas de control. Un <a href="https://www.nature.com/articles/s42003-022-03334-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo anterior</a> ya hab&iacute;a demostrado que las plantas terrestres (<em>Arabidopsis thaliana</em>) pueden germinar y crecer en regolito lunar aut&eacute;ntico tra&iacute;do por las misiones Apolo, aunque lo hacen m&aacute;s lentamente, con ra&iacute;ces m&aacute;s atrofiadas y con fuertes respuestas de estr&eacute;s. &ldquo;La investigaci&oacute;n trata sobre comprender la viabilidad de cultivar cosechas en la Luna&rdquo;, asegura <a href="https://ig.utexas.edu/staff/sara-oliveira-santos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Santos</a>, la investigadora principal del proyecto. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo transformamos este regolito en suelo? &iquest;Qu&eacute; tipos de mecanismos naturales pueden causar esta conversi&oacute;n?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Queremos entender su viabilidad como fuente de alimento. ¿Cómo de saludables son? ¿Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jessica Atkin</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de Texas A&amp;M. Y líder del estudio.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El sabor y la seguridad de estas legumbres siguen siendo una pregunta abierta. Los investigadores reconocen que a&uacute;n necesitan determinar el contenido nutricional de estos garbanzos y asegurarse de que no se hayan absorbido metales t&oacute;xicos durante el proceso de crecimiento. &ldquo;Queremos entender su viabilidad como fuente de alimento&rdquo;, asegura <a href="https://soilcrop.tamu.edu/people/atkin-jessica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jessica Atkin</a>, primera autora del art&iacute;culo. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo de saludables son? &iquest;Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas? Si no son seguros para el consumo, &iquest;cu&aacute;ntas generaciones tendr&aacute;n que pasar hasta que lo sean?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Científicos trabajando con plantas sobre regolito lunar en un experimento anterior."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Científicos trabajando con plantas sobre regolito lunar en un experimento anterior.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-35595-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segundo estudio</a> publicado en la misma revista, otro equipo ha usado un suelo marciano simulado y han hecho experimentos con microbios extrem&oacute;filos, que sobrevivieron durante 30 d&iacute;as a pesar de las condiciones inh&oacute;spitas. &ldquo;Lo m&aacute;s importante para m&iacute; es que no solo demostramos que pueden sobrevivir a Marte, sino que no necesitan agua de la superficie, les basta el agua de la atm&oacute;sfera&rdquo;, asegura <a href="https://www.northumbria.ac.uk/about-us/our-staff/m/javier-martin-torres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Mart&iacute;n-Torres</a>, investigador del CSIC y coautor. En cuanto a su relaci&oacute;n con el estudio del regolito lunar, recuerda que para cualquier cultivo ser&aacute; necesario que el sustrato contenga microorganismos. &ldquo;Las plantas los necesitan para poder sobrevivir, aunque solo sea por la fijaci&oacute;n de nitr&oacute;geno&rdquo;, subraya.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Plantar garbanzos o llevarse el bote?</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.cib.csic.es/es/members/raul-herranz-barranco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l Herranz</a>, experto en biolog&iacute;a espacial del CIB-CSIC, cree que el estudio recupera la idea de usar el sustrato lunar, que muchos bi&oacute;logos como &eacute;l descartaron en una reuni&oacute;n internacional reciente. &ldquo;Una debilidad del estudio es que no han tenido en cuenta otros aspectos de las condiciones lunares, como las radiaciones o la gravedad reducida&rdquo;, explica a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Con la gravedad reducida vas a tener m&aacute;s problemas de capilaridad, por ejemplo, que es algo necesitas para que las plantas se rieguen&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cuanto al coste, probablemente te salga mucho más rentable llevarte el peso en garbanzos que llevarte todo el sustrato que necesitas para que crezcan allí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl Herranz</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CIB-CSIC y experto en biología espacial 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del experto, queda mucho camino para poder afirmar que se podr&aacute;n garbanzos en la Luna, puesto que ya no se trata solo de que puedas hacer que crezcan, sino de que el cultivo sea sostenible, tambi&eacute;n econ&oacute;micamente. &ldquo;Necesitas que te den suficiente rendimiento para que merezca la pena&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Probablemente te salga mucho m&aacute;s rentable llevarte el peso en garbanzos que llevarte todo el sustrato que necesitas para que crezcan all&iacute;. Y al final los tienes que recolectar tambi&eacute;n y tienes que hacer todo el trabajo de agricultor en la Luna&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Como en &ldquo;El marciano&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Para el investigador jubilado <a href="https://www.cib.csic.es/es/news/otros/javier-medina-premiado-con-la-medalla-elgra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Medina,</a> que particip&oacute; durante a&ntilde;os en experimentos sobre plantas en el espacio, el abordaje de esta investigaci&oacute;n sigue, a grandes rasgos, la misma estrategia que vimos en la pel&iacute;cula &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_Martian" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marte</a>&rdquo;, basada en el libro <em>El marciano</em>, donde un astronauta abandonado en el planeta rojo es capaz de sobrevivir cultivando patatas. &ldquo;Evidentemente, esto no es ciencia ficci&oacute;n, sino ciencia rigurosa&rdquo;, asegura. &ldquo;El resultado es un avance significativo en la definici&oacute;n de un modelo de suelo que pueda ser implementado, en este caso, en la superficie de la Luna y posibilitar el cultivo de plantas de modo viable, reproducible, sostenible y productivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Medina recalca que, a pesar de los graves problemas del regolito lunar como sustrato, el experimento muestra que es realmente posible establecer la simbiosis planta-microorganismo y obtener ventajas adicionales. &ldquo;La utilizaci&oacute;n exitosa del garbanzo (leguminosa) como modelo biol&oacute;gico en este estudio es un aspecto positivo adicional del mismo, porque supone la extensi&oacute;n de la investigaci&oacute;n a especies de valor agr&iacute;cola directo y por la especial significaci&oacute;n de las leguminosas en las simbiosis planta-rizosfera&rdquo;, asegura. &ldquo;En todo caso, el estudio demuestra que la estrategia seguida de utilizar regolito suplementado (<em>biorremediado</em>) para hacer posible el cultivo de plantas en la Luna y en Marte es correcta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/plantaremos-garbanzos-luna-primera-cosecha-cultivada-suelo-lunar-enriquecido_1_13038680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 16:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="638268" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="638268" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Plantaremos garbanzos en la Luna? Consiguen la primera cosecha cultivada en ‘suelo lunar’ enriquecido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Astronautas,Luna,Marte,Cultivos,Alimentación,Espacio,Biología,microbiología,Astrobiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Para qué sirve el apéndice? Parecía inútil, pero quizá no es el caso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/sirve-apendice-parecia-inutil-no-caso_1_13025637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4456f399-9eb9-40da-b8a1-9c1c5153cff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Para qué sirve el apéndice? Parecía inútil, pero quizá no es el caso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años se ha descubierto que podría tener algunas funciones relacionadas con el sistema inmunitario y con nuestra salud intestinal</p><p class="subtitle">— Pregunta enviada vía email por Elena Sanz Pedraz</p><p class="subtitle">Consultas anteriores - ¿Cómo saben que el universo tiene 13.800 millones de años?
</p></div><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo se consider&oacute; que el ap&eacute;ndice no ten&iacute;a ninguna funci&oacute;n, que solo era un vestigio de la evoluci&oacute;n del cuerpo humano. Pero, m&aacute;s recientemente, la ciencia ha cambiado esta idea. Aunque sabemos que no se trata de un &oacute;rgano vital, existen investigaciones de los &uacute;ltimos a&ntilde;os que han descubierto que s&iacute; tiene un papel muy interesante.
    </p><p class="article-text">
        El ap&eacute;ndice es un peque&ntilde;o tubo, es decir, tiene la forma de un dedo de unos pocos cent&iacute;metros y est&aacute; situado al principio del intestino grueso o colon. As&iacute; que est&aacute; localizado en el cuadrante inferior derecho del abdomen. El hecho de que tenga un tama&ntilde;o reducido y de que se pueda extirpar sin ning&uacute;n tipo de consecuencia grave es lo que contribuy&oacute; durante mucho tiempo a la idea de que era un &oacute;rgano sin una funci&oacute;n real.
    </p><p class="article-text">
        Pero, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha descubierto que s&iacute; tiene algunas funciones relacionadas con el sistema inmunitario y con nuestra salud intestinal. Sobre la primera de ellas, su implicaci&oacute;n en el sistema inmunitario, lo que se ha visto es que contiene tejido linfoide, es decir, el mismo tejido que forma los ganglios linf&aacute;ticos. Esto hace que pueda participar en el proceso de hacer frente a microorganismos pat&oacute;genos. Creemos que contribuye al desarrollo de nuestro sistema inmunitario, sobre todo durante la infancia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recientemente se ha visto es que contiene tejido linfoide, es decir, el mismo tejido que forma los ganglios linfáticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La otra funci&oacute;n que se ha descubierto, y que tambi&eacute;n es muy interesante, es que act&uacute;a como una reserva para bacterias intestinales que pueden resultar beneficiosas. Por ejemplo, en ocasiones, despu&eacute;s de padecer una diarrea infecciosa grave, el individuo pierde parte de la microbiota. La microbiota es lo que antes llam&aacute;bamos flora intestinal y est&aacute; compuesta por el conjunto de microorganismos &mdash;bacterias, hongos y virus&mdash; que habitan en el sistema digestivo y que tienen un papel para nuestra salud que cada vez se ve como m&aacute;s importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como te dec&iacute;a antes, ahora se ha descubierto que el ap&eacute;ndice funciona como una especie de almac&eacute;n para esas bacterias beneficiosas. Cuando una persona pierde parte de su microbiota a causa de alguna enfermedad, el ap&eacute;ndice ser&iacute;a el &oacute;rgano que ayuda a volver a repoblar con ellas el sistema digestivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se ha descubierto que actúa como una reserva para bacterias intestinales que pueden resultar beneficiosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hasta hace unos a&ntilde;os tambi&eacute;n se atribu&iacute;an a este &oacute;rgano funciones digestivas, sobre todo su papel en la digesti&oacute;n de la fibra. Cuando nuestros antepasados consum&iacute;an una dieta fundamentalmente vegetal s&iacute; debieron necesitar un esfuerzo extra para fermentar la celulosa, y esa ayuda extra ven&iacute;a del ap&eacute;ndice. Pero con la evoluci&oacute;n y el cambio de dieta esa funci&oacute;n del ap&eacute;ndice ha pasado a ser secundaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; es conocido por la mayor&iacute;a de las personas es que cuando este &oacute;rgano se inflama se produce un proceso llamado apendicitis. Esto suele ocurrir cuando el ap&eacute;ndice se obstruye por restos fecales de alta consistencia. La acumulaci&oacute;n de bacterias produce inflamaci&oacute;n e infecci&oacute;n. Los s&iacute;ntomas de una apendicitis son el dolor en la parte derecha inferior de la tripa, n&aacute;useas y fiebre. Si no se trata a tiempo puede dar lugar a complicaciones muy graves como una perforaci&oacute;n o una peritonitis bacteriana. Por eso, las apendicitis son una de las urgencias quir&uacute;rgicas m&aacute;s frecuentes en todo el mundo. Su tratamiento consiste en intervenir al paciente y extirparle el ap&eacute;ndice porque sin &eacute;l se puede llevar una vida completamente normal.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sara Lorente P&eacute;rez</strong></em><em> es doctora en Medicina y Cirug&iacute;a, especialista en aparato digestivo en el Hospital Universitario Lozano Blesa, profesora de la Universidad de Zaragoza e investigadora del Instituto de Investigaciones Sanitarias de Arag&oacute;n (ISS Arag&oacute;n).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Coordinaci&oacute;n y redacci&oacute;n:&#8239;Victoria Toro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pregunta enviada v&iacute;a email por&#8239;Elena Sanz Pedraz.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://elpais.com/ciencia/las-cientificas-responden/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Investigadoras</em></a><em>&nbsp;al rescate&#8239;es un consultorio cient&iacute;fico semanal, patrocinado por el programa&#8239;</em><a href="https://www.forwomeninscience.com/authority/spain---national-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>L&rsquo;Or&eacute;al-Unesco &lsquo;For Women in Science&rsquo;</em></a><em>&#8239;y por&#8239;</em><a href="https://www.bms.com/es/about-us/responsibility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bristol Myers Squibb</em></a><em>, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnolog&iacute;a. Son cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas, socias de&#8239;</em><a href="https://amit-es.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>AMIT&#8239;</em></a><em>(Asociaci&oacute;n de Mujeres Investigadoras y Tecn&oacute;logas), las que responden a esas dudas. Env&iacute;a tus preguntas a&#8239;</em><a href="mailto:nosotrasrespondemos@gmail.com" target="_blank" class="link"><em>nosotrasrespondemos@gmail.com</em></a><em>&#8239;o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Lorente Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/sirve-apendice-parecia-inutil-no-caso_1_13025637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 21:18:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4456f399-9eb9-40da-b8a1-9c1c5153cff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3215841" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4456f399-9eb9-40da-b8a1-9c1c5153cff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3215841" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Para qué sirve el apéndice? Parecía inútil, pero quizá no es el caso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4456f399-9eb9-40da-b8a1-9c1c5153cff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Biología,microbiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Residuos de la industria papelera o del marisco transformados en fertilizantes o apósitos para las heridas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/residuos-industria-papelera-marisco-transformados-fertilizantes-apositos-heridas_132_12991336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02a09345-e76d-481f-9149-f398d796f98e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Residuos de la industria papelera o del marisco transformados en fertilizantes o apósitos para las heridas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores de la Universidad de Alcalá llevan décadas trabajando en el desarrollo de aplicaciones sorprendentes a través de la biotecnología microbiana, compatibles con la economía circular y la preservación del medio ambiente</p></div><p class="article-text">
        Sustituir los procesos qu&iacute;micos contaminantes por alternativas biol&oacute;gicas que permitan revalorizar residuos vegetales o restos de animales desechados por la industria y reducir el impacto ambiental. Hoy en d&iacute;a es una de las numerosas aplicaciones de la llamada biotecnolog&iacute;a ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Manuel Molina es profesor del Departamento de Biomedicina y Biotecnolog&iacute;a en la Unidad docente de Microbiolog&iacute;a de la Universidad de Alcal&aacute; y explica que la respuesta est&aacute; en las aplicaciones biotecnol&oacute;gicas de los microorganismos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora <a href="https://www.uah.es/es/investigacion/unidades-de-investigacion/grupos-de-investigacion/Aplicaciones-microbianas-para-la-economia-circular-y-el-valor-anadido-Microbial-applications-for-a-circular-economy-and-added-value/#produc" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se investiga c&oacute;mo los microorganismos pueden conseguir transformar ciertos residuos vegetales o animales</a> - que hasta ahora se tiraban o se quemaban- en productos de alto valor. 
    </p><p class="article-text">
        El primer paso para lograrlo, comenta este profesor natural de Manzanares, en Ciudad Real, fue estudiar componentes de los vegetales como la celulosa o la lignina, averiguar c&oacute;mo separarlos y aprovechar su potencial. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5bba4c09-4227-4a19-befe-300bf4497918_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5bba4c09-4227-4a19-befe-300bf4497918_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5bba4c09-4227-4a19-befe-300bf4497918_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5bba4c09-4227-4a19-befe-300bf4497918_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5bba4c09-4227-4a19-befe-300bf4497918_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5bba4c09-4227-4a19-befe-300bf4497918_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5bba4c09-4227-4a19-befe-300bf4497918_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Manuel Molina, profesor del Departamento de Biomedicina y Biotecnología en la Unidad docente de Microbiología de la Universidad de Alcalá"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Manuel Molina, profesor del Departamento de Biomedicina y Biotecnología en la Unidad docente de Microbiología de la Universidad de Alcalá                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Por simplificar, la celulosa es como la suma de ladrillos que ayudan a construir la planta, y hay otro material que act&uacute;a como cemento, que es la lignina&rdquo;, explica el profesor. En la materia vegetal, la celulosa aporta estructura, es una buena fuente de energ&iacute;a y est&aacute; protegida por la lignina frente a ataques de organismos invasores, hasta tal punto que es la raz&oacute;n por la que los residuos vegetales tardan m&aacute;s tiempo en descomponerse que un residuo animal. 
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente se ha trabajado mucho en intentar recuperar la celulosa y eliminar la lignina. La cuesti&oacute;n es que siempre se han utilizado m&eacute;todos qu&iacute;micos muy contaminantes, para despu&eacute;s adem&aacute;s desechar la lignina. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora el camino es otro gracias al papel de los microorganismos, sus enzimas en concreto, capaces de transformar la materia vegetal muerta de forma natural mediante un proceso biol&oacute;gico menos agresivo. 
    </p><h2 class="article-text">De residuos a recursos: un cambio de paradigma</h2><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos de la universidad alcala&iacute;na llevan m&aacute;s de 20 a&ntilde;os investigando sobre los microorganismos como &ldquo;herramientas biol&oacute;gicas muy vers&aacute;tiles a la hora de eliminar contaminantes&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Manuel Molina detalla que, tras a&ntilde;os de investigar c&oacute;mo lograr la degradaci&oacute;n biol&oacute;gica de las mol&eacute;culas, se ha dado un giro de 180 grados. Hay un cambio de paradigma que va de la degradaci&oacute;n a la valorizaci&oacute;n. &ldquo;Ahora trabajamos en el hecho de que los microorganismos son capaces de degradar, pero tambi&eacute;n de ayudar a crear nuevas mol&eacute;culas o transformar las que existen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los residuos de la industria papelera han sido uno de los focos de la investigaci&oacute;n. La lignina, considerada durante a&ntilde;os un estorbo en este tipo de industria, que la eliminaba para obtener el caracter&iacute;stico color blanco del papel, se ha revelado como una materia prima con un enorme potencial. 
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de la econom&iacute;a circular y una mayor concienciaci&oacute;n con la necesidad de preservar el medio ambiente llevaron a la necesidad de dar aplicaci&oacute;n al residuo de lignina. &ldquo;Hemos comprobado que es un material que puede integrarse en otros para dar lugar a productos de valor a&ntilde;adido&rdquo;.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a69f99c-532d-409d-ac6e-1d51e2aadda0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a69f99c-532d-409d-ac6e-1d51e2aadda0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a69f99c-532d-409d-ac6e-1d51e2aadda0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a69f99c-532d-409d-ac6e-1d51e2aadda0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a69f99c-532d-409d-ac6e-1d51e2aadda0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a69f99c-532d-409d-ac6e-1d51e2aadda0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a69f99c-532d-409d-ac6e-1d51e2aadda0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen del crecimiento de las bacterias en una placa de cultivo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen del crecimiento de las bacterias en una placa de cultivo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por ejemplo, gracias a la acci&oacute;n de microorganismos, puede integrarse en biopl&aacute;sticos para generar envoltorios alimentarios m&aacute;s resistentes, flexibles y completamente biodegradables.
    </p><p class="article-text">
        La Universidad de Alcal&aacute; trabaja en este aspecto y ya ha publicado algunos de sus resultados. &ldquo;Este material no persiste en el medioambiente, como sucede con los pl&aacute;sticos derivados del petr&oacute;leo. As&iacute; es mucho m&aacute;s interesante para utilizarlo masivamente a nivel industrial&rdquo;, subraya el investigador quien reconoce que todav&iacute;a es pronto para sustituir la producci&oacute;n de pl&aacute;sticos de origen f&oacute;sil (a base de petr&oacute;leo) por pl&aacute;sticos biodegradables.
    </p><h2 class="article-text">El exoesqueleto de los crust&aacute;ceos, materia prima para fertilizantes </h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las aplicaciones para desarrollar biopl&aacute;sticos biodegradables, los cient&iacute;ficos han confirmado que la combinaci&oacute;n de los residuos de lignina con compuestos obtenidos de los caparazones de los crust&aacute;ceos ofrece interesantes resultados. 
    </p><p class="article-text">
        El quitosano es el principal componente del exoesqueleto de ciertos crust&aacute;ceos. La industria del marisco genera toneladas de este tipo de residuos. &ldquo;Hay que pensar en todas esas gambas que vienen ya peladas y si lo combinamos con la lignina podemos crear un nuevo material de tipo hidrogel&rdquo;. Es una especie de gelatina capaz de retener una gran cantidad de agua. &ldquo;Estamos empezando a estudiarlo como base para desarrollar materiales m&aacute;s avanzados, relacionados con los fertilizantes&rdquo;, que pueden utilizarse para mejorar la calidad de los suelos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajamos con lo que se llama sistemas de liberaci&oacute;n controlada, de forma que el fertilizante se libere poco a poco&rdquo;. De hecho, en la Universidad de Alcal&aacute; trabajan en el desarrollo de un modelo propio de hidrogel que permitir&iacute;a no solo aportar humedad al suelo &ldquo;de forma que se mejora el crecimiento de las plantas y se minimiza la evaporaci&oacute;n, sobre todo en terrenos como los que hay en Castilla-La Mancha, donde hay &eacute;pocas de escasez h&iacute;drica para las plantas, sino conseguir prolongar la disponibilidad del fertilizante para las plantas, minimizando adem&aacute;s problemas de contaminaci&oacute;n ambiental&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e795002f-6a28-470a-bd63-4e5b3a583008_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e795002f-6a28-470a-bd63-4e5b3a583008_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e795002f-6a28-470a-bd63-4e5b3a583008_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e795002f-6a28-470a-bd63-4e5b3a583008_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e795002f-6a28-470a-bd63-4e5b3a583008_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e795002f-6a28-470a-bd63-4e5b3a583008_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e795002f-6a28-470a-bd63-4e5b3a583008_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Bacterias vistas a través de microscopio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bacterias vistas a través de microscopio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Ap&oacute;sitos para ayudar a cicatrizar heridas</h2><p class="article-text">
        Otra de las aplicaciones que se estudian combinando la lignina con el quitosano y otros elementos es la creaci&oacute;n de ap&oacute;sitos para cubrir las heridas. &ldquo;La capacidad que tienen estos materiales de retener y de absorber agua, crea un ambiente id&oacute;neo para la cicatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica el cient&iacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de producto se asemeja a las condiciones que aporta el tejido, de forma que, sobre todo en el caso de heridas cr&oacute;nicas, de dif&iacute;cil cicatrizaci&oacute;n, este tipo de recubrimientos pueden aportar la cantidad de humedad adecuada a la herida. 
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma que la lignina tiene ciertas capacidades antimicrobianas que pueden evitar que esas heridas se infecten y favorecer la cicatrizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya hay modelos comercializados basados en la idea de materiales tipo hidrogel. Lo que nosotros pretendemos es demostrar que esto tambi&eacute;n se puede hacer a partir de materiales que proceden de residuos, mejorando sus propiedades y contribuyendo a la econom&iacute;a circular&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Bachiller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/residuos-industria-papelera-marisco-transformados-fertilizantes-apositos-heridas_132_12991336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 17:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02a09345-e76d-481f-9149-f398d796f98e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3688792" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02a09345-e76d-481f-9149-f398d796f98e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3688792" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Residuos de la industria papelera o del marisco transformados en fertilizantes o apósitos para las heridas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02a09345-e76d-481f-9149-f398d796f98e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[microbiología,Universidad de Alcalá,Residuos orgánicos,Ciencia,Investigación,Economía circular,Biotecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hallan una superbacteria resistente a 10 antibióticos modernos en el hielo profundo de una cueva en Rumanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hallan-superbacteria-resistente-10-antibioticos-modernos-hielo-profundo-cueva-rumania_1_12996672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae9b08ca-3a56-4acd-9d40-f2bb4389a489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hallan una superbacteria resistente a 10 antibióticos modernos en el hielo profundo de una cueva en Rumanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hallazgo revela que la resistencia microbiana evolucionó de forma natural mucho antes del uso clínico de fármaco y alerta sobre el riesgo de que el deshielo libere estos genes</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Alertan de la rápida propagación por todo el mundo de un gen que hace a las bacterias resistentes a los antibióticos</p></div><p class="article-text">
        Los ambientes extremos de la Tierra, desde las profundidades abisales hasta los hielos perpetuos, funcionan como&nbsp;c&aacute;psulas del tiempo biol&oacute;gicas. Ahora, un equipo de investigadores de la Academia Rumana ha logrado &lsquo;despertar&rsquo; y analizar una cepa bacteriana que permaneci&oacute; oculta durante cinco milenios en la cueva de hielo de Sc&#259;ri&#537;oara, en Ruman&iacute;a. Los resultados,&nbsp;<a href="https://frontiersin.org/journals/microbiology/articles/10.3389/fmicb.2025.1713017/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados esta semana en la revista</a>&nbsp;<em>Frontiers in Microbiology</em>, revelan una paradoja inquietante: a pesar de su origen antiguo, el microorganismo es&nbsp;resistente a diez clases de antibi&oacute;ticos modernos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cepa SC65A.3 es capaz de neutralizar antibióticos como la rifampicina, la vancomicina y el ciprofloxacino</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cepa, denominada&nbsp;<em>Psychrobacter</em>&nbsp;SC65A.3, fue aislada a partir de un testigo de hielo de 25 metros de profundidad extra&iacute;do de la zona conocida como la Gran Sala de la cueva. Este bloque de hielo representa una l&iacute;nea temporal de 13 000 a&ntilde;os de historia ambiental. Tras secuenciar su genoma, los cient&iacute;ficos descubrieron que la bacteria posee m&aacute;s de 100 genes relacionados con la resistencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estudiar microbios recuperados de dep&oacute;sitos de hielo milenarios revela c&oacute;mo la resistencia a los antibi&oacute;ticos evolucion&oacute; de forma natural en el medio ambiente, mucho antes de que se utilizaran los antibi&oacute;ticos modernos&rdquo;, explica&nbsp;Cristina Purcarea, investigadora principal del Instituto de Biolog&iacute;a de Bucarest y autora del estudio.
    </p><h2 class="article-text">Un arsenal gen&eacute;tico contra la medicina actual</h2><p class="article-text">
        Los investigadores pusieron a prueba la resistencia de la bacteria&nbsp;frente a 28 antibi&oacute;ticos utilizados habitualmente&nbsp;en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Los resultados mostraron que la cepa SC65A.3 es capaz de neutralizar f&aacute;rmacos empleados para tratar enfermedades graves como la tuberculosis, la colitis o las infecciones urinarias, incluyendo la rifampicina, la vancomicina y el ciprofloxacino.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la primera vez que se detecta en el g&eacute;nero&nbsp;<em>Psychrobacter</em>&nbsp;una resistencia espec&iacute;fica a compuestos como el trimetoprim, la clindamicina y el metronidazol. Seg&uacute;n los autores, esto sugiere que las bacterias adaptadas al fr&iacute;o extremo&nbsp;act&uacute;an como &lsquo;reservorios&rsquo;&nbsp;de genes de resistencia&nbsp;que podr&iacute;an ser transferidos a bacterias modernas si el deshielo provocado por el cambio clim&aacute;tico las libera al exterior.
    </p><h2 class="article-text">Amenaza y oportunidad biotecnol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, el hallazgo no es solo una se&ntilde;al de alarma. El genoma de esta bacteria antigua contiene casi&nbsp;600 genes con funciones desconocidas&nbsp;y 11 genes con capacidad potencial para inhibir el crecimiento de otros pat&oacute;genos, hongos y virus.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El genoma de esta bacteria antigua contiene casi 600 genes con funciones desconocidas y 11 genes con capacidad potencial para inhibir el crecimiento de otros patógenos, hongos y virus</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado, si el deshielo libera estos microbios, sus genes&nbsp;podr&iacute;an propagarse a las bacterias actuales, agravando la crisis de resistencia&rdquo;, advierte Purcarea. &ldquo;Pero por otro, producen enzimas &uacute;nicas y compuestos antimicrobianos que podr&iacute;an inspirar la creaci&oacute;n de nuevos antibi&oacute;ticos e innovaciones biotecnol&oacute;gicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estudio concluye que estos genomas antiguos son&nbsp;esenciales para entender la evoluci&oacute;n de la vida, aunque subraya la necesidad de medidas de bioseguridad estrictas en los laboratorios para evitar cualquier escape incontrolado de estas capacidades gen&eacute;ticas ancestrales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Villarreal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hallan-superbacteria-resistente-10-antibioticos-modernos-hielo-profundo-cueva-rumania_1_12996672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 09:38:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ae9b08ca-3a56-4acd-9d40-f2bb4389a489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="109736" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ae9b08ca-3a56-4acd-9d40-f2bb4389a489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="109736" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hallan una superbacteria resistente a 10 antibióticos modernos en el hielo profundo de una cueva en Rumanía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ae9b08ca-3a56-4acd-9d40-f2bb4389a489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,bacterias,Antibióticos,Salud,microbiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ignacio López-Goñi, microbiólogo: “No vas a vivir cien años por comer muchos yogures”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ignacio-lopez-goni-microbiologo-no-vas-vivir-cien-anos-comer-yogures_128_12705075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b1961cf-8384-47a8-9d58-c558137cc155_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128552.jpg" width="5643" height="3174" alt="Ignacio López-Goñi, microbiólogo: “No vas a vivir cien años por comer muchos yogures”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su nuevo libro, "Microbiota y salud mental", el catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra hace una revisión exhaustiva de la posible influencia de las bacterias intestinales en enfermedades como el alzhéimer o el párkinson y nuestra salud en general</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Alertan de la rápida propagación por todo el mundo de un gen que hace a las bacterias resistentes a los antibióticos
</p></div><p class="article-text">
        En 2016, el investigador <a href="https://www.crick.ac.uk/research/find-a-researcher/christophe-galichet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Christophe Galichet</a>&nbsp;se mud&oacute; con todo su laboratorio al Instituto Crick en Londres. Al cabo de unas semanas, descubri&oacute; que los ratones que estaba estudiando, con una mutaci&oacute;n en un gen que afectaba a la hormona del crecimiento, dejaban de presentar alteraciones en el nuevo ambiente. 
    </p><p class="article-text">
        Intrigado por el cambio, Galichet regres&oacute; al animalario del antiguo centro, tom&oacute; muestras de las heces de los ratones que hab&iacute;an quedado all&iacute; y trasplant&oacute; su microbiota a los animales del Instituto Crick. Para su sorpresa, cuando los ratones recuperaron la microbiota original, las alteraciones celulares en el cerebro reaparecieron.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_L%C3%B3pez-Go%C3%B1i" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i</a>, catedr&aacute;tico de Microbiolog&iacute;a de la Universidad de Navarra, utiliza este y otros ejemplos en su nuevo libro, <a href="https://www.esferalibros.com/libros/microbiota-y-salud-mental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Microbiota y salud mental</em></a><em> </em>(La Esfera de los Libros, 2025), para mostrarnos un campo de estudio que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha ganado un gran protagonismo: la conexi&oacute;n entre la actividad de las bacterias en nuestro intestino y algunas enfermedades neurol&oacute;gicas y con la salud en general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los cient&iacute;ficos han descubierto hechos tan sorprendentes como que si trasplantan las bacterias de una persona con depresi&oacute;n a un rat&oacute;n, este presenta los mismos s&iacute;ntomas. Y lo mismo con la obesidad y otras condiciones. &iquest;Hasta qu&eacute; punto intervienen los metabolitos que generan los millones de bacterias que habitan en nuestro cuerpo en diferentes enfermedades, en nuestro bienestar o el envejecimiento? Hablamos con L&oacute;pez-Go&ntilde;i con motivo de la presentaci&oacute;n de su libro en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se coment&oacute; mucho que Maria Branyas, la mujer catalana que alcanz&oacute; los 117 a&ntilde;os, </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/identificar-maria-branyas-vivir-117-anos-si-hubiera-conservado-juventud-vejez_1_12626249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>com&iacute;a un par de yogures al d&iacute;a</strong></a><strong>. &iquest;Comer yogur nos ayuda a llegar a centenarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Maria_Branyas_Morera" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maria Branyas</a> ten&iacute;a una gen&eacute;tica determinada y un estilo de vida sano: hac&iacute;a ejercicio durante toda su vida y una alimentaci&oacute;n de tipo mediterr&aacute;nea. Adem&aacute;s, no tomaba t&oacute;xicos, no fumaba y no beb&iacute;a. Comiendo m&aacute;s yogures no vas a vivir cien a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablaban los investigadores de la microbiota concreta de ella, que era antiinflamatoria. &iquest;Esto qu&eacute; explicaci&oacute;n tiene?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La microbiota va cambiando a lo largo de tu vida. Normalmente, a partir de los 60-70 a&ntilde;os va disminuyendo en n&uacute;mero y sobre todo en diversidad. Y van aumentando algunos microorganismos que son los que producen m&aacute;s inflamaci&oacute;n o que promueven los fen&oacute;menos inflamatorios. Esa microbiota que ten&iacute;a Maria Branyas estaba enriquecida en bacterias que no son inflamatorias, tipo <em>bifidobacterium</em>, por eso se dec&iacute;a que ten&iacute;a una microbiota como una chica joven. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43d0a363-0a8f-44ec-bc79-b624e44c75ca_16-9-aspect-ratio_50p_1128644.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43d0a363-0a8f-44ec-bc79-b624e44c75ca_16-9-aspect-ratio_50p_1128644.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43d0a363-0a8f-44ec-bc79-b624e44c75ca_16-9-aspect-ratio_75p_1128644.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43d0a363-0a8f-44ec-bc79-b624e44c75ca_16-9-aspect-ratio_75p_1128644.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43d0a363-0a8f-44ec-bc79-b624e44c75ca_16-9-aspect-ratio_default_1128644.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43d0a363-0a8f-44ec-bc79-b624e44c75ca_16-9-aspect-ratio_default_1128644.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43d0a363-0a8f-44ec-bc79-b624e44c75ca_16-9-aspect-ratio_default_1128644.jpg"
                    alt="El mic robiólogo Ignacio López-Goñi, durante la entrevista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El mic robiólogo Ignacio López-Goñi, durante la entrevista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Muchos de estos alimentos fermentados que tomamos desde la noche de los tiempos son probi&oacute;ticos sin que lo sepamos, &iquest;no?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, como el k&eacute;fir o el yogur. Y lo de usar probi&oacute;ticos tiene m&aacute;s de 100 a&ntilde;os. Hacia 1900 se empez&oacute; ya a utilizar bacterias l&aacute;cticas para tratar diarreas recurrentes y graves en ni&ntilde;os peque&ntilde;os. O sea que esto de los probi&oacute;ticos es muy viejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta es muy clara: &iquest;funcionan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta, como dir&iacute;a un gallego, es: depende. Depende, porque al final t&uacute; tienes una cantidad de art&iacute;culos que te dicen que tal mezcla de probi&oacute;ticos favorece la uni&oacute;n de las c&eacute;lulas, la producci&oacute;n de moco o estimula las interleuquinas y luego tienes en la misma cantidad de art&iacute;culos que te dicen que no tiene ning&uacute;n efecto. Cuando los lees normalmente siempre acaban as&iacute;: los resultados sugieren que <em>quiz&aacute;</em> podr&iacute;a tener <em>alg&uacute;n</em> efecto en <em>algunas </em>personas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cambiaron las bacterias nuestra evoluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cerebro es un tejido caro, desde el punto de vista energ&eacute;tico. Hay una hip&oacute;tesis que dice que a lo largo de la evoluci&oacute;n se fue acortando el intestino&nbsp;y esa energ&iacute;a la utilizamos para el desarrollo del cerebro. Y eso pudo ser en parte gracias a alimentos predigeridos, como los que son fruto de la fermentaci&oacute;n externa. Es decir, que empezamos a comer alimentos que hab&iacute;an fermentado espont&aacute;neamente, gracias a algunas bacterias y levaduras del ambiente. Y eso se uni&oacute; al uso del fuego para cocinar. Todo esto lo que sugiere es que los microbios influyeron en el desarrollo de nuestro cerebro a lo largo de la evoluci&oacute;n.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los microbios influyeron en el desarrollo de nuestro cerebro a lo largo de la evolución</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Dice usted que somos mitad humanos, mitad bacterias, &iquest;c&oacute;mo se manifiesta esta realidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En n&uacute;mero de individuos, est&aacute;n m&aacute;s o menos empatados, quiz&aacute; puede haber un poquito m&aacute;s de bacterias que de c&eacute;lulas del cuerpo humano. En realidad, nosotros somos como un ecosistema con cientos de miles de millones de c&eacute;lulas humanas y de bacterias que interaccionan. Y cuando ese ecosistema est&aacute; en equilibrio, estamos en un estado de salud. Pero cuando ese ecosistema se altera, por la raz&oacute;n que sea, se produce una <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Disbiosis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disbiosis</a>. Y eso es lo que puede estar correlacionado con cientos de enfermedades. Pero es correlaci&oacute;n, no es causalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante una vida humana, pasan alrededor de 50 toneladas de comida por el intestino: &iquest;necesitan nuestras bacterias intestinales unas vacaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, en realidad hay una renovaci&oacute;n constante de bacterias. No tienes las mismas durante 80 a&ntilde;os, sino que se van dividiendo y multiplicando. Pero, efectivamente, es una enorme actividad y el punto d&eacute;bil es la permeabilidad intestinal. El intestino tiene que tener por una parte todas las c&eacute;lulas bien unidas y tiene una capa de moco que lo protege. Es una barrera semipermeable, porque deja pasar nutrientes, pero si esa barrera se altera por las razones que sean y tiene huecos, puede ocurrir que productos microbianos, t&oacute;xicos o incluso bacterias atraviesen la barrera intestinal y te produzcan una inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica que est&aacute; asociada a la enfermedad de Crohn, colon irritable o la neuroinflamaci&oacute;n cr&oacute;nica. Y podr&iacute;a explicar tambi&eacute;n el efecto que pueda tener en el cerebro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La inmensa mayoría de bacterias son buena gente, no podemos vivir en un mundo estéril</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Una de cada seis infecciones bacterianas en 2023 fueron</strong><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-de-cada-seis-infecciones-bacterianas-en-2023-fueron-resistentes-a-los-antibioticos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> resistentes a los antibi&oacute;ticos</strong></a><strong>, &iquest;se acercan tiempos dif&iacute;ciles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema que viene preocupando, porque los microorganismos son muy promiscuos y est&aacute;n constantemente intercambiando genes de resistencia a los antibi&oacute;ticos. Al final, lo que ocurre es que la resistencia a los antibi&oacute;ticos se va extendiendo y, si a eso le unimos que cada vez se investiga menos en antibi&oacute;ticos, porque no compensa, resulta que no salen nuevos antibi&oacute;ticos y empezamos a tener problemas. De hecho, hoy en d&iacute;a si te agarras una infecci&oacute;n de esas bacterias que son multiresistentes a los antibi&oacute;ticos, pues puedes tener un problema. En el intestino, bacterias como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Clostridioides_difficile" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clostridium difficile</em></a> se pueden hacer resistentes a los antibi&oacute;ticos y causar diarreas hemorr&aacute;gicas graves.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando de dejarlo todo limpio de bacterias, si menos del 1% son pat&oacute;genas, &iquest;por qu&eacute; estamos obsesionados con la limpieza y los productos antibacterias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A ver, la inmensa mayor&iacute;a de los microorganismos son buena gente y cumple su funci&oacute;n no solo en la microbiota, sino en el planeta. Lo que pasa es que nos hemos fijado desde el inicio en los que nos producen enfermedades y les empezamos a llamar g&eacute;rmenes. Por eso tenemos a veces esa obsesi&oacute;n por la limpieza, pero no podemos vivir en un mundo est&eacute;ril. Por ejemplo, la microbiota que recibe el beb&eacute; la hereda de su madre. Porque la leche materna no es est&eacute;ril; lleva m&aacute;s de 700 especies de bacterias distintas y es el mejor probi&oacute;tico que existe. Y, adem&aacute;s, tiene oligosac&aacute;ridos que el beb&eacute; no puede utilizar y que es alimento para la microbiota. O sea, es un prebi&oacute;tico. Es una maravilla ver c&oacute;mo se ha llegado a esta simbiosis entre madre y beb&eacute; para que colonicen esas bacterias y se reproduzcan en el intestino del beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Existen diferencias entre la microbiota de poblaciones rurales y urbanitas, incluso se ha hablado de una p&eacute;rdida de diversidad que podr&iacute;a explicar el auge de enfermedades autoinmunes. &iquest;Eran mejores las bacterias de nuestros abuelos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comemos mejor. O podemos comer mejor que lo que com&iacute;an nuestros abuelos, otra cosa es que uno acabe todo el rato en el McDonald's o comiendo donuts. Pero, efectivamente, cuando comparas la microbiota de tribus o poblaciones rurales con las nuestras, resulta que son mucho m&aacute;s diversas. Pero a&uacute;n no tenemos claro qu&eacute; es una microbiota sana, aunque sabemos que la alimentaci&oacute;n y el estilo de vida influyen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aún no tenemos claro qué es una microbiota sana, aunque sabemos que la alimentación y el estilo de vida influyen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En general, &iquest;a nuestras bacterias les gusta m&aacute;s el br&oacute;coli que el chulet&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un poco s&iacute;. A la microbiota le gusta la fibra, los polifenoles, que son las sustancias que dan color a la fruta, y las verduras. Las bacterias pueden utilizar todo lo que tiene fibra y los polifenoles los usan para su crecimiento. Si t&uacute; juntas todo eso, se traduce en que lo mejor es una dieta rica en frutas, en verduras, en vegetales, en probi&oacute;ticos, en k&eacute;fir, en yogur, aceite de oliva, frutos secos y las legumbres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice usted que &ldquo;el intestino ser&iacute;a nuestro segundo cerebro si nosotros fu&eacute;ramos una lombriz&rdquo;, &iquest;qu&eacute; sabemos realmente sobre el papel de las bacterias en la salud mental? &iquest;Se ha exagerado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tiene sentido decir que nuestro intestino es un segundo cerebro, salvo si piensas con las tripas. Porque tiene unas 100.000 neuronas, contra los 100.000 millones de neuronas del cerebro. Pero efectivamente hay una conexi&oacute;n entre nuestro cerebro y el intestino. Una sucede a trav&eacute;s del nervio vago, pero sobre todo a trav&eacute;s de la cantidad de metabolitos y de sustancias que producen las bacterias intestinales, como por ejemplo el tript&oacute;fano, un amino&aacute;cido que nosotros no producimos, que producen nuestras bacterias intestinales y que es el precursor de la serotonina y la melatonina. El 90% de la serotonina se produce a nivel intestinal, y se dice que es uno de los neurotransmisores de la felicidad. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tiene sentido decir que nuestro intestino es un segundo cerebro, salvo si piensas con las tripas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay bacterias intestinales que producen dopamina, GABA y otros neurotransmisores producen lo que se denominan &aacute;cidos grasos de cadena corta. Estos son, por ejemplo, el butirato, un compuesto peque&ntilde;ito de tres &aacute;tomos de carbono que puede atravesar la barrera intestinal y que tiene efecto en la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-espanoles-logran-revertir-alzheimer-ratones-restaurando-barrera-hematoencefalica_1_12662719.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permeabilidad de la barrera hematoencef&aacute;lica</a> tambi&eacute;n. Y las bacterias intestinales pueden influir en la producci&oacute;n de interleucinas a trav&eacute;s del sistema inmune, que tienen que ver con la inflamaci&oacute;n. Todo esto, cuando eso se desregula, puede producir esa inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cu&eacute;nteme eso de que se puede trasplantar la depresi&oacute;n a un rat&oacute;n injert&aacute;ndole bacterias de una persona deprimida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es un experimento que se hizo en el a&ntilde;o 2016, que consisti&oacute; en ratoncitos a los que les quitas la microbiota intestinal &mdash;que se puede hacer con antibi&oacute;ticos&mdash; y les haces un trasplante de microbiota intestinal de personas con depresi&oacute;n. Y entonces los ratoncitos se deprimen. Los ratones tienen indicadores de estr&eacute;s, y ansiedad, es como si fu&eacute;ramos capaces de trasplantar la depresi&oacute;n simplemente con las bacterias intestinales. Esto tambi&eacute;n se ha hecho, por ejemplo, con la obesidad. Cuando a un ratoncito le quitas los microorganismos y le metes microbiota intestinal de personas obesas, el ratoncito engorda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sabemos que hacen algo, pero no sabemos muy bien todav&iacute;a c&oacute;mo, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto funciona en ratoncitos. Vale, pero no vas a estar intercambiando microbiota humana para curar la depresi&oacute;n, &iquest;no? Aunque bueno, empieza a haber ya trabajos de gente que quiere hacer este tipo de cosas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc05286-5e1e-4daf-bd8d-dba35f7d3cdc_16-9-aspect-ratio_50p_1128645.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc05286-5e1e-4daf-bd8d-dba35f7d3cdc_16-9-aspect-ratio_50p_1128645.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc05286-5e1e-4daf-bd8d-dba35f7d3cdc_16-9-aspect-ratio_75p_1128645.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc05286-5e1e-4daf-bd8d-dba35f7d3cdc_16-9-aspect-ratio_75p_1128645.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc05286-5e1e-4daf-bd8d-dba35f7d3cdc_16-9-aspect-ratio_default_1128645.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc05286-5e1e-4daf-bd8d-dba35f7d3cdc_16-9-aspect-ratio_default_1128645.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afc05286-5e1e-4daf-bd8d-dba35f7d3cdc_16-9-aspect-ratio_default_1128645.jpg"
                    alt="El microbiólogo Ignacio López-Goñi, en la redacción de elDiario.es"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El microbiólogo Ignacio López-Goñi, en la redacción de elDiario.es                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Parecido a lo que se est&aacute; haciendo con el trasplante de heces, &iquest;verdad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el trasplante fecal. Pero para el &uacute;nico caso en el que est&aacute;&nbsp;oficialmente prescrito, es para el tratamiento de la infecci&oacute;n por <em>Clostridium difficile</em> que mencionaba antes. Esta bacteria produce unas diarreas intestinales con grav&iacute;simas hemorragias que se convierten en cr&oacute;nicas y que no responden al antibi&oacute;tico. Lo que se est&aacute; aplicando es el trasplante de microbiota intestinal, que consiste al final en ingerir cuatro o cinco pildoritas de bacterias obtenidas de donantes sanos y con un tratamiento se acab&oacute;. Porque tiene una efectividad del 90 y tantos por ciento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existen los s&uacute;perdonantes de caca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, hay s&uacute;perdonantes de caca. Esto lo cuenta muy bien <a href="https://www.researchgate.net/profile/Rosa-Campo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa del Campo</a>, que es del Hospital Ram&oacute;n y Cajal y pionera en todo esto. En Espa&ntilde;a se empez&oacute; a hacer con muestras de familiares y hab&iacute;a que analizar a toda la familia. Al final lo que se detect&oacute; es que determinadas personas que de manera altruista hacen su dep&oacute;sito en un banco son donantes universales porque su microbiota sirve para todo el mundo. Se sabe que es una microbiota muy enriquecida y muy diversa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El anverso de esta historia es que ha habido gente que ha probado a hacer el autotrasplante fecal por su cuenta. &iquest;Con las bacterias deber&iacute;amos recordar aquello de &ldquo;no lo haga en su casa&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas cosas solo ocurren en Am&eacute;rica, como no pod&iacute;a ser de otra manera. Hay gente que se ha emocionado con el tema y lo est&aacute; haciendo por su cuenta, pero es una locura. Se han dado casos de gente que se ha transmitido de esa manera bacterias resistentes a los antibi&oacute;ticos, como hemos hablado antes y en algunos casos con fallecimientos. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las bacterias podrían ser la medicina del futuro y llevar a tu cuerpo el tratamiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Dice usted que las bacterias se van a poder utilizar en un escenario de medicina del futuro, &iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a ese escenario? &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el futuro te analizar&aacute;n a tiempo real tu microbiota, porque eso ahora no lo podemos hacer. Ahora tenemos una <em>foto finish</em>, pero podemos so&ntilde;ar que en el futuro te tomar&aacute;s una pildorita y que vaya tomando muestras de tu intestino y mandando se&ntilde;ales a un dispositivo, de manera que el m&eacute;dico podr&aacute; tener informaci&oacute;n en tiempo real de cu&aacute;l es la composici&oacute;n de tu microbiota. 
    </p><p class="article-text">
        Eso, unido a tus datos de metagen&oacute;mica, prote&oacute;mica, de gen&oacute;mica, etc&eacute;tera, y les servir&aacute; para ir a una biblioteca donde coger&aacute;n esta bacteria, esta levadura o este virus para tu patolog&iacute;a. Eso probablemente unido con probi&oacute;tico personalizado, unido con alg&uacute;n prebi&oacute;tico tambi&eacute;n espec&iacute;fico para esas bacterias. De modo que te van a dar unos microbios que produzcan el tratamiento que le hace falta a tu metabolismo. O sea, que, aunque queda un largo camino, las bacterias podr&iacute;an ser la medicina del futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ignacio-lopez-goni-microbiologo-no-vas-vivir-cien-anos-comer-yogures_128_12705075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2b1961cf-8384-47a8-9d58-c558137cc155_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128552.jpg" length="10893754" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2b1961cf-8384-47a8-9d58-c558137cc155_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128552.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10893754" width="5643" height="3174"/>
      <media:title><![CDATA[Ignacio López-Goñi, microbiólogo: “No vas a vivir cien años por comer muchos yogures”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2b1961cf-8384-47a8-9d58-c558137cc155_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128552.jpg" width="5643" height="3174"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,microbiología,bacterias,Salud,Enfermedades,Antibióticos,Fármacos,Tratamientos,Neurología,Alzheimer,Parkinson]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premio Nobel de Medicina 2025 para los descubridores de  las células guardianas del sistema inmunitario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/premio-nobel-medicina-2025-descubridores-celulas-guardianas-sistema-inmunitario_1_12659657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/605c3b7e-1862-483f-ba13-99ed5701794e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127253.jpg" width="1557" height="876" alt="Premio Nobel de Medicina 2025 para los descubridores de  las células guardianas del sistema inmunitario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El comité reconoce a Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi por descubrir los linfocitos T reguladores, que vigilan a otras células inmunitarias y garantizan que nuestro sistema inmunitario tolere nuestros propios tejidos</p><p class="subtitle">Hemeroteca - 'Rejuvenecer’ los órganos para trasplante, una vía para atajar el envejecimiento de los donantes: la mitad supera los 60 años</p></div><p class="article-text">
        El&nbsp;Instituto Karolinska de Suecia ha otorgado el <a href="https://www.eldiario.es/temas/premios-nobel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Nobel</a> en Fisiolog&iacute;a o Medicina de&nbsp;2025 a <a href="https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/2025/brunkow/facts/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mary Brunkow</a>, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Fred_Ramsdell" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fred Ramsdell</a> y <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Shimon_Sakaguchi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shimon Sakaguchi</a> por sus descubrimientos fundamentales relacionados con la tolerancia inmunitaria perif&eacute;rica. Los galardonados identificaron las&nbsp;<em>c&eacute;lulas T reguladoras</em>, los guardianes del sistema inmunitario, que impiden que las c&eacute;lulas inmunitarias ataquen nuestro propio cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sus descubrimientos han sido decisivos para nuestra comprensi&oacute;n de c&oacute;mo funciona el sistema inmunitario y por qu&eacute; no todos desarrollamos enfermedades autoinmunes graves&rdquo;, afirma Olle K&auml;mpe, presidente del Comit&eacute; Nobel.
    </p><p class="article-text">
        Los descubrimientos de los galardonados impulsaron el campo de la tolerancia perif&eacute;rica, impulsando el desarrollo de tratamientos m&eacute;dicos para el c&aacute;ncer y las enfermedades autoinmunes. Esto tambi&eacute;n podr&iacute;a conducir a <a href="https://www.eldiario.es/temas/trasplantes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trasplantes</a> m&aacute;s exitosos. Varios de estos tratamientos se encuentran actualmente en ensayos cl&iacute;nicos.
    </p><h2 class="article-text">C&eacute;lulas vigilantes</h2><p class="article-text">
        Shimon Sakaguchi iba a contracorriente en 1995, cuando realiz&oacute; el primer descubrimiento clave. En aquel entonces, muchos investigadores estaban convencidos de que la tolerancia inmunitaria solo se desarrollaba gracias a la eliminaci&oacute;n de c&eacute;lulas inmunitarias potencialmente da&ntilde;inas en el timo, mediante un proceso denominado&nbsp;<em>tolerancia central</em>&nbsp;. Sakaguchi demostr&oacute; que el sistema inmunitario es m&aacute;s complejo y descubri&oacute; una clase de c&eacute;lulas inmunitarias previamente desconocida, que protege al organismo de las enfermedades autoinmunitarias.
    </p><p class="article-text">
        Mary Brunkow y Fred Ramsdell hicieron el otro descubrimiento clave en 2001, cuando presentaron la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; una cepa espec&iacute;fica de ratones era particularmente vulnerable a las enfermedades autoinmunes. Descubrieron que los ratones presentan una mutaci&oacute;n en un gen al que denominaron&nbsp;<em>Foxp3</em>&nbsp;. Tambi&eacute;n demostraron que las mutaciones en el equivalente humano de este gen causan una grave enfermedad autoinmune, la IPEX.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Shimon Sakaguchi logr&oacute; vincular estos descubrimientos. Demostr&oacute; que el gen&nbsp;<em>Foxp3</em>&nbsp;regula el desarrollo de las c&eacute;lulas que identific&oacute; en 1995. Estas c&eacute;lulas, ahora conocidas como linfocitos T reguladores, monitorean a otras c&eacute;lulas inmunitarias y garantizan que nuestro sistema inmunitario tolere nuestros propios tejidos.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado &nbsp;comit&eacute; de los Nobel reconoci&oacute; el trabajo de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Victor_Ambros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Victor Ambros</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gary_Ruvkun" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gary Ruvkun</a>&nbsp;por el descubrimiento del&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Micro-ARN" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microARN&nbsp;</a>, una nueva clase de peque&ntilde;as mol&eacute;culas de ARN que son esenciales para todos los organismos vivos.
    </p><p class="article-text">
        El de Medicina es el primero de la ronda de estos prestigiosos premios, a los que seguir&aacute;n los anuncios en d&iacute;as sucesivos de los de F&iacute;sica, Qu&iacute;mica, Literatura, de la Paz y finalmente el de Econom&iacute;a, el pr&oacute;ximo lunes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/premio-nobel-medicina-2025-descubridores-celulas-guardianas-sistema-inmunitario_1_12659657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Oct 2025 09:39:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/605c3b7e-1862-483f-ba13-99ed5701794e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127253.jpg" length="777645" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/605c3b7e-1862-483f-ba13-99ed5701794e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127253.jpg" type="image/jpeg" fileSize="777645" width="1557" height="876"/>
      <media:title><![CDATA[Premio Nobel de Medicina 2025 para los descubridores de  las células guardianas del sistema inmunitario]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/605c3b7e-1862-483f-ba13-99ed5701794e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127253.jpg" width="1557" height="876"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Medicina,Premios Nobel,Salud,Trasplantes,microbiología,Biotecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La NASA halla unas manchas en Marte que podrían ser huellas de vida microbiana… o no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/nasa-halla-manchas-marte-huellas-vida-microbiana-no_1_12594718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0712ad4-256a-4370-bdb4-9608722ec0b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125526.jpg" width="1602" height="901" alt="La NASA halla unas manchas en Marte que podrían ser huellas de vida microbiana… o no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una roca recogida en 2024 en el cráter Jezero contiene compuestos químicos y patrones minerales que podrían estar vinculados a antiguos microbios, pero los científicos admiten que también podrían generarse sin la presencia de vida</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Eduardo García Llama, el español que nos llevará a la Luna: “Una misión puede depender de lo que vea por el rabillo del ojo”</p></div><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis publicado <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-025-09413-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;</a><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-025-09413-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>&nbsp;describe c&oacute;mo una roca recogida en 2024 en el cr&aacute;ter Jezero por el&nbsp;rover <em>Perseverance</em>&nbsp;contiene compuestos qu&iacute;micos y patrones minerales que podr&iacute;an estar vinculados a antiguos microbios marcianos. Sin embargo, los autores reconocen que tambi&eacute;n podr&iacute;an generarse por procesos geol&oacute;gicos y advierten de que a&uacute;n es necesario confirmar si estas se&ntilde;ales corresponden realmente a vida.
    </p><p class="article-text">
        Una muestra recogida de la NASA en un antiguo cauce seco del cr&aacute;ter Jezero podr&iacute;a conservar evidencias de vida microbiana pasada. El fragmento, tomado en 2024 de una roca bautizada &lsquo;Cheyava Falls&rsquo; y denominado &lsquo;Sapphire Canyon&rsquo;, contiene&nbsp;posibles biofirmas.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de sustancias o estructuras que podr&iacute;an tener origen biol&oacute;gico, aunque requieren m&aacute;s datos o estudios antes de confirmar la presencia o ausencia de vida, seg&uacute;n un comunicado de la agencia espacial estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        Estas biofirmas son&nbsp;sustancias o estructuras que podr&iacute;an tener origen biol&oacute;gico, aunque requieren m&aacute;s datos antes de confirmar la presencia o ausencia de vida
    </p><p class="article-text">
        Perseverance lleg&oacute; a Cheyava Falls en julio de 2024, mientras exploraba la formaci&oacute;n&nbsp;&lsquo;Bright Angel&rsquo;,&nbsp;un conjunto de afloramientos rocosos en los m&aacute;rgenes norte y sur del valle Neretva, un antiguo cauce de 400 metros de ancho excavado por agua que desembocaba en Jezero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este hallazgo es el resultado directo de la estrategia de la NASA para planificar, desarrollar y ejecutar una misi&oacute;n capaz de obtener exactamente este tipo de ciencia: la identificaci&oacute;n de una posible biofirma en Marte&rdquo;, explic&oacute;&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nicola-fox-jefa-ciencia-nasa-voz-primera-persona-pise-marte-llegar-traves-espana_128_11751104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nicky Fox</a>, administradora asociada de la Direcci&oacute;n de Ciencia en la sede central de la agencia en Washington. &ldquo;Con la publicaci&oacute;n de este&nbsp;resultado revisado por pares, la NASA pone los datos a disposici&oacute;n de toda la comunidad cient&iacute;fica para que se estudien y se confirme o refute su potencial biol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Rocas ricas en compuestos clave</h2><p class="article-text">
        Los instrumentos de <em>Perseverance</em> detectaron que las rocas sedimentarias de la formaci&oacute;n est&aacute;n compuestas por arcilla y limo, excelentes preservadores de vida microbiana en la Tierra. Adem&aacute;s, son ricas en carbono org&aacute;nico, azufre, hierro oxidado y f&oacute;sforo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La combinaci&oacute;n de compuestos qu&iacute;micos que encontramos en Bright Angel pudo haber sido una fuente rica de energ&iacute;a para metabolismos microbianos&rdquo;, explic&oacute;&nbsp;Joel Hurowitz, investigador de la Universidad de Stony Brook (Nueva York) y autor principal del art&iacute;culo. &ldquo;Pero ver todas esas se&ntilde;ales qu&iacute;micas no significaba que tuvi&eacute;ramos una posible biofirma. Necesit&aacute;bamos analizar qu&eacute; pod&iacute;a significar realmente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&lsquo;Manchas de leopardo&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Los primeros en recoger datos fueron los instrumentos PIXL y SHERLOC. Al estudiar Cheyava Falls, una roca con forma de punta de flecha de un metro por 60 cent&iacute;metros, detectaron manchas de colores que pod&iacute;an haber sido dejadas por microbios si estos hubieran aprovechado el carbono org&aacute;nico, el azufre y el f&oacute;sforo presentes en la roca como fuente de energ&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">También podrían generarse sin la presencia de vida, mediante altas temperaturas o condiciones ácidas, algo que no se ha observado en las rocas de Bright Angel</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las manchas de color en la roca &lsquo;Cheyava Falls&rsquo;&nbsp;podr&iacute;an haber sido dejadas por microbios que usaron compuestos como carbono org&aacute;nico, azufre y f&oacute;sforo como fuente de energ&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        Im&aacute;genes de mayor resoluci&oacute;n mostraron un patr&oacute;n de minerales en forma de&nbsp;&lsquo;manchas de leopardo&rsquo;. Estos inclu&iacute;an vivianita&nbsp;(fosfato ferroso hidratado) y greigita (sulfuro de hierro). En la Tierra, la vivianita suele hallarse en turberas y sedimentos con materia org&aacute;nica en descomposici&oacute;n, mientras que ciertas formas de vida microbiana pueden producir greigita.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de estos minerales, que parecen haberse formado por reacciones de transferencia de electrones entre sedimentos y materia org&aacute;nica, es un posible rastro de metabolismo microbiano. Sin embargo, tambi&eacute;n podr&iacute;an generarse sin la presencia de vida, por ejemplo mediante altas temperaturas o condiciones &aacute;cidas, algo que no se ha observado en las rocas de Bright Angel.
    </p><h2 class="article-text">Sedimentos m&aacute;s j&oacute;venes de lo esperado</h2><p class="article-text">
        El hallazgo resulta especialmente llamativo porque se trata de rocas sedimentarias relativamente j&oacute;venes. Hasta ahora se pensaba que los indicios de vida estar&iacute;an confinados a formaciones m&aacute;s antiguas. Este resultado sugiere que Marte pudo ser habitable durante m&aacute;s tiempo del que se cre&iacute;a y que se&ntilde;ales de vida en rocas m&aacute;s viejas podr&iacute;an ser simplemente m&aacute;s dif&iacute;ciles de detectar.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, se pensaba que los indicios de vida estar&iacute;an confinados a formaciones m&aacute;s antiguas
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Las afirmaciones astrobiol&oacute;gicas, especialmente las que se relacionan con la posible existencia de vida extraterrestre pasada, requieren pruebas extraordinarias&rdquo;, subray&oacute;&nbsp;Katie Stack Morgan, cient&iacute;fica del proyecto <em>Perseverance</em> en el Laboratorio de Propulsi&oacute;n a Chorro (JPL) de la NASA en California. &ldquo;Que un hallazgo tan relevante como una potencial biofirma en Marte llegue a publicarse en una revista revisada por pares es un paso crucial, porque garantiza el rigor, la validez y la relevancia de nuestros resultados. Y aunque las explicaciones abi&oacute;ticas son menos probables seg&uacute;n el estudio, no podemos descartarlas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La escala CoLD</h2><p class="article-text">
        Para evaluar si los datos responden a la gran pregunta &mdash;&iquest;estamos solos?&mdash; la comunidad cient&iacute;fica emplea marcos como la escala CoLD (Confidence of Life Detection, o&nbsp;confianza en la detecci&oacute;n de vida) y los&nbsp;<em>Standards of Evidence</em>. La escala, con siete niveles, mide el grado de confianza en que un conjunto de observaciones represente evidencia real de vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sapphire Canyon es una de las 27 muestras que Perseverance ha recogido desde que aterrizó en el cráter Jezero en 2021</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sapphire Canyon es una de las 27 muestras que <em>Perseverance</em> ha recogido desde que aterriz&oacute; en el cr&aacute;ter Jezero en 2021. El rover tambi&eacute;n cuenta con una estaci&oacute;n meteorol&oacute;gica y con muestras de material de trajes espaciales para evaluar su resistencia en el entorno marciano.
    </p><p class="article-text">
        El Laboratorio de Propulsi&oacute;n a Chorro, gestionado por el Instituto de Tecnolog&iacute;a de California (Caltech), dirige las operaciones de <em>Perseverance</em> en el marco del programa de exploraci&oacute;n marciana de la NASA.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sinc]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/nasa-halla-manchas-marte-huellas-vida-microbiana-no_1_12594718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2025 09:38:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e0712ad4-256a-4370-bdb4-9608722ec0b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125526.jpg" length="273407" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e0712ad4-256a-4370-bdb4-9608722ec0b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125526.jpg" type="image/jpeg" fileSize="273407" width="1602" height="901"/>
      <media:title><![CDATA[La NASA halla unas manchas en Marte que podrían ser huellas de vida microbiana… o no]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e0712ad4-256a-4370-bdb4-9608722ec0b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125526.jpg" width="1602" height="901"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Astrobiología,Marte,Nasa,microbiología,Geología,Sistema Solar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alertan de la rápida propagación por todo el mundo de un gen que hace a las bacterias resistentes a los antibióticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/alertan-rapida-propagacion-mundo-gen-bacterias-resistentes-antibioticos_1_12468270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a9c73dc-0e3d-43c0-aafc-c8eb1b5e3a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alertan de la rápida propagación por todo el mundo de un gen que hace a las bacterias resistentes a los antibióticos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras analizar casi dos millones de muestras, un equipo internacional ha identificado la expansión en hospitales, animales y medio ambiente de un gen llamado ‘npmA2’ que salta entre bacterias de diferentes tipos y les otorga inmunidad frente a todo un grupo de antibióticos fundamental en las UCIs </p><p class="subtitle">Hemeroteca - La resistencia a los antibióticos causará un 70% más de muertes en 2050</p></div><p class="article-text">
        Un gen llamado <em>npmA2</em>, que<em> </em>otorga inmunidad a todo un grupo de antibi&oacute;ticos vitales en las UCis,<em> </em>ha sido detectado en cepas de bacterias de seis pa&iacute;ses y en muestras humanas, animales y ambientales, lo que indica una propagaci&oacute;n r&aacute;pida y global, seg&uacute;n un trabajo liderado por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bruno_Gonz%C3%A1lez-Zorn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruno Gonz&aacute;lez-Zorn</a>, catedr&aacute;tico del departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense (UCM). 
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo publicado este mi&eacute;rcoles <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-61152-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista</a> <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-61152-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a>, en colaboraci&oacute;n con el <em>Welcome Sanger Institute de Cambridg</em>e, el Instituto Pasteur de Par&iacute;s y centros de investigaci&oacute;n de los Pa&iacute;ses Bajos y Australia, el equipo de Gonz&aacute;lez-Zorn alerta de que este gen est&aacute; cruzando fronteras y saltando entre especies, dotando a bacterias peligrosas de una resistencia total a los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Aminogluc%C3%B3sido" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aminogluc&oacute;sidos</a>, un grupo de antibi&oacute;ticos que en la &uacute;ltima d&eacute;cada se ha convertido en fundamental en las unidades de cuidados intensivos cuando fallan otros tratamientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos descubierto una diseminaci&oacute;n por todo el mundo de un nuevo gen de resistencia, que pone en peligro los tratamientos antibi&oacute;ticos que necesitamos en nuestras UCIs&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez-Zorn a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;El haberlo detectado de forma temprana nos permite desarrollar herramientas para su detecci&oacute;n molecular y prevenir su diseminaci&oacute;n, adem&aacute;s de apelar de nuevo al uso correcto y racional de estos medicamentos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un paquete de &ldquo;superpoderes&rdquo; </h2><p class="article-text">
        Los investigadores confirman que este gen act&uacute;a como un &ldquo;paquete de superpoderes&rdquo; para las bacterias que los adquieren por transferencia horizontal, por simple proximidad, incluso entre especies tan diferentes como las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bacteria_gramnegativa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gramnegativas</a> y las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bacteria_grampositiva" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grampositivas.</a> El resultado ha llegado tras analizar casi dos millones de muestras bacterianas en busca de este fragmento que se hab&iacute;a encontrado en una &uacute;nica muestra en Jap&oacute;n en 2003 y no se hab&iacute;a vuelto a buscar. &ldquo;Pens&aacute;bamos que hab&iacute;a desaparecido y nos lo encontramos ya diseminado en el mundo entero&rdquo;, explica el l&iacute;der del estudio. &ldquo;E incluso lo detectamos en una epidemia de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enterococcus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enterococos</a> en una UCI de Holanda, a cuyos responsables avisamos nosotros&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensábamos que había desaparecido y nos lo encontramos ya diseminado en el mundo entero. Incluso lo detectamos en una epidemia de enterococos en una UCI de Holanda</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno González-Zorn</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Sanidad Animal de la UCM y líder del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La caracter&iacute;stica m&aacute;s preocupante de este gen es que viaja y se incrusta por transferencia en distintas bacterias, desde el temido <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Clostridioides_difficile" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clostridioides difficile</em></a>, causante de graves infecciones intestinales, hasta <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enterococcus_faecium" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Enterococcus faecium</em></a>, responsable de contagios hospitalarios con una tasa de mortalidad de un 30% en Espa&ntilde;a. Al acoplarse en el mismo lugar que los antibi&oacute;ticos aminogluc&oacute;sidos, se convierte en resistente a todo este grupo de medicamentos. &ldquo;Se anula completamente porque ocupa el sitio de uni&oacute;n de todos los leucocitos, independientemente de cu&aacute;les sean, lo que les da resistencia de alto nivel a toda la familia&rdquo;, se&ntilde;ala el especialista.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Tenemos que prepararnos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez-Zorn recuerda que se conoce alg&uacute;n mecanismo de este tipo en otras bacterias, pero no est&aacute;n tan extendidos como este. &ldquo;El hecho de que ya est&eacute; diseminado tanto en animales como humanos y medio ambiente, y de que pueda producir epidemias en UCIs, hace que tengamos que prepararnos&rdquo;, asegura el experto. &ldquo;Y, de hecho, lo vamos a hacer en nuestros hospitales de microbiolog&iacute;a cl&iacute;nica, para decir: ojo, cuando nos aparezca esto, cuidado que puede saltar a estafilococos, a estreptococo, a enterococos y producirnos una epidemia en nuestro hospital&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más preocupante es que este gen se encuentra integrado en elementos genéticos móviles capaces de transferirse entre diferentes especies, facilitando su expansión &#039;silenciosa&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Azucena Mora</span>
                                        <span>—</span> Microbióloga de la Universidad de Santiago (USC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.usc.gal/es/departamento/microbiologia-parasitologia/directorio/azucena-carmen-mora-gutierrez-3247" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Azucena Mora</a>, microbi&oacute;loga de la Universidad de Santiago (USC), este estudio representa un hallazgo de relevancia global. &ldquo;Identifica por primera vez la diseminaci&oacute;n mundial de un gen que confiere resistencia a una de las pocas familias de antibi&oacute;ticos eficaces frente a bacterias multirresistentes&rdquo;, asegura. &ldquo;Lo m&aacute;s preocupante es que este gen se encuentra integrado en elementos gen&eacute;ticos m&oacute;viles capaces de transferirse entre diferentes especies, facilitando su expansi&oacute;n <em>silenciosa</em>&rdquo;. El estudio le parece un ejemplo claro de c&oacute;mo la resistencia a antibi&oacute;ticos puede cruzar barreras ecol&oacute;gicas y geogr&aacute;ficas, lo que &ldquo;pone en relieve la fragilidad del sistema de salud p&uacute;blica si no hacemos algo para solucionar esta prioridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_L%C3%B3pez-Go%C3%B1i" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i</a>, catedr&aacute;tico de Microbiolog&iacute;a de la Universidad de Navarra que no ha participado en el estudio, valora sobre todo la amplitud del trabajo y la demostraci&oacute;n experimental de la presencia de un gen de resistencia a los antibi&oacute;ticos m&oacute;vil en un entorno geogr&aacute;ficamente global. &ldquo;Los autores han analizado casi dos millones de genomas y han demostrado la presencia del gen en muestras de humanos, animales (cerdos) y ambientales, en seis pa&iacute;ses distintos durante un periodo de 20 a&ntilde;os&rdquo;, destaca. &ldquo;En ese sentido es un trabajazo que demuestra experimentalmente el grave problema de la resistencia a los antibi&oacute;ticos y de la necesidad del enfoque <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Una_Salud" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>One Health</em></a> o Salud Global&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un trabajazo que demuestra experimentalmente el grave problema de la resistencia a los antibióticos y de la necesidad del enfoque &#039;One Health&#039; o Salud Global</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ignacio López-Goñi</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://orcid.org/0000-0001-5001-672X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Miguel Cisneros</a>, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen del Roc&iacute;o de Sevilla y l&iacute;der del grupo de Resistencias bacterianas y antimicrobianos CIBERINFEC en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), cree que ser&aacute;n necesarios futuros estudios para conocer la magnitud cl&iacute;nica de este mecanismo de resistencia y si se extiende o no a otros pat&oacute;genos. &ldquo;El resultado indica la facilidad de este gen para extenderse y diseminarse, favoreciendo el desarrollo de brotes&rdquo;, apunta. &ldquo;En cierto modo, las bacterias se comunican a veces mejor que los humanos&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://scholar.google.es/citations?user=PcD7oQkAAAAJ&amp;hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael Cant&oacute;n</a>, jefe del Servicio de Microbiolog&iacute;a en el Hospital Universitario Ram&oacute;n y Cajal y del CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) del Instituto de Salud Carlos III, cree que el estudio tiene aspectos muy interesantes. &ldquo;Es un gen que inicialmente se encuentra en bacterias gramnegativas y se ha encontrado despu&eacute;s en bacterias grampositivas, alguna de ellas pat&oacute;genas para el humano, algo que no suele ser tan habitual&rdquo;, comenta a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. En su opini&oacute;n, el resultado tambi&eacute;n nos ayuda a comprender c&oacute;mo se fijan los genes de resistencia y van creando un ruido de fondo. &ldquo;Al final, las bacterias se cargan de genes de resistencia y es f&aacute;cil que se produzca transferencias o con mucha m&aacute;s facilidad entre unas y otras&rdquo;, afirma. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El resultado indica la facilidad de este gen para extenderse y diseminarse, favoreciendo el desarrollo de brotes. En cierto modo, las bacterias se comunican a veces mejor que los humanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Miguel Cisneros</span>
                                        <span>—</span> Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cant&oacute;n recuerda que la principal causa de esta situaci&oacute;n es el uso excesivo de antibi&oacute;ticos. &ldquo;Lo que tenemos que hacer es minimizar su uso, utilizarlo exclusivamente cuando hay que utilizarlo y con las dosis adecuadas&rdquo;, advierte. &ldquo;Y estamos aprendiendo tambi&eacute;n que es una cuesti&oacute;n medioambiental, que algunos de estos procesos de transferencia se pueden producir en el intestino del propio cuerpo humano, pero algunos se producen entre animales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es obvio que tenemos que intentar detectarlo y frenarlo, no solamente en un ecosistema como puede ser el hospital UCI, sino tambi&eacute;n en el medio ambiente, donde puede diseminarse a trav&eacute;s de los animales&rdquo;, concluye Gonz&aacute;lez-Zorn. &ldquo;Y, en ese sentido, es importante tener siempre en cuenta los ecosistemas para preservar la salud del ser humano, porque todo est&aacute; interconectado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/alertan-rapida-propagacion-mundo-gen-bacterias-resistentes-antibioticos_1_12468270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2025 09:00:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8a9c73dc-0e3d-43c0-aafc-c8eb1b5e3a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="712542" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8a9c73dc-0e3d-43c0-aafc-c8eb1b5e3a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="712542" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alertan de la rápida propagación por todo el mundo de un gen que hace a las bacterias resistentes a los antibióticos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8a9c73dc-0e3d-43c0-aafc-c8eb1b5e3a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,bacterias,Antibióticos,Salud,Salud pública,microbiología,Genética,Enfermedades,Tratamientos,Enfermedades infecciosas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar de lo invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cuidar-invisible_132_12354861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fa3334d-ffc1-477d-8c0d-ae2af6ed72d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119162.jpg" width="2015" height="1133" alt="Cuidar de lo invisible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de mil veces más numerosas que las estrellas del universo (compruébenlo, si quieren), a nivel individual casi no cuentan, pero como compartimento biológico tienen un poder formidable</p></div><p class="article-text">
        Si la inmensa mayor&iacute;a de organismos del planeta Tierra respiramos ox&iacute;geno es porque hace tres mil quinientos millones de a&ntilde;os (a&ntilde;ito arriba o abajo) a unos peque&ntilde;os organismos verdes les dio por llenar nuestra atm&oacute;sfera de este gas. Las microalgas obran el milagro de romper las mol&eacute;culas de agua, sin despeinarse los flagelos y, peque&ntilde;as pero tenaces, han determinado as&iacute; la biolog&iacute;a del planeta entero.
    </p><p class="article-text">
        Solo aparecen en las noticias cuando sacan los pies del tiesto y producen alguna marea roja, pero, por lo general, nadie repara en ellas, no copan titulares y no parecen estar en peligro de extinci&oacute;n. De hecho, alguien (muy paciente) ech&oacute; la cuenta y calcul&oacute; que, en un momento dado, en los oc&eacute;anos hay un total de 6,25&middot;10<sup>25</sup> c&eacute;lulas algales, aproximadamente. M&aacute;s de mil veces m&aacute;s numerosas que las estrellas del universo (compru&eacute;benlo, si quieren), a nivel individual casi no cuentan, pero como compartimento biol&oacute;gico tienen un poder formidable.
    </p><p class="article-text">
        Como cualquiera sabe, las microalgas conforman la base de las redes tr&oacute;ficas marinas. Son pasto (nunca mejor dicho) de peque&ntilde;os invertebrados que a su vez sirven de alimento a organismos mayores.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo el n&uacute;mero de c&eacute;lulas importa. Las sustancias de reserva que algunas especies acumulan difieren de las que acumulan otras, y estas diferencias pueden ser vitales a la hora de sostener una poblaci&oacute;n de consumidores primarios y al resto de las redes tr&oacute;ficas. Clorofitas y algas verdeazuladas (que son procariotas) suelen acumular sustancias de reserva que en ocasiones son dif&iacute;cilmente digeribles para algunos organismos, o que presentan una baja carga cal&oacute;rica. Las cianofitas son, en su mayor parte, prote&iacute;na. Diatomeas y cocolitof&oacute;ridos, sin embargo, acumulan grasas esenciales (como los famosos omega-3), que organismos superiores no pueden sintetizar y que tienen que obtener de su dieta de manera obligada.
    </p><h2 class="article-text">Disminuir la temperatura del planeta</h2><p class="article-text">
        El calentamiento global, un proceso innegable, como innegable es su origen antr&oacute;pico, y al que los humanos de un futuro nada lejano van a tener que hacer frente de manera muy seria, est&aacute; cambiando las condiciones del medio donde viven las microalgas. Recientes estudios llevados a cabo en el ICMAN apuntan a que organismos m&aacute;s peque&ntilde;os y de crecimiento r&aacute;pido, como las citadas cianofitas, podr&iacute;an verse favorecidas por el incremento de la temperatura de la superficie oce&aacute;nica, frente a otras especies mayores y de crecimiento m&aacute;s lento. As&iacute;, podr&iacute;amos encontrarnos con la paradoja de que una mayor temperatura incentivara el crecimiento algal, pero que las especies que se llevaran la mayor parte del pastel no fueran las id&oacute;neas para alimentar (y enriquecer de &aacute;cidos grasos esenciales) a los consumidores primarios y, por lo tanto, toda la red tr&oacute;fica marina podr&iacute;a verse afectada, disminuyendo la biodiversidad y afectando de manera dr&aacute;stica a los stocks de pesca.
    </p><p class="article-text">
        Hay varias soluciones que la ciencia est&aacute; planteando en este momento crucial para disminuir la temperatura del planeta. B&aacute;sicamente, se centran en reducir (por captura) la cantidad de gases de efecto invernadero, principalmente CO<sub>2</sub>, o en disminuir la irradiancia solar sobre la superficie del planeta (bien sombreando desde el espacio, bien incrementando el albedo terrestre por reflexi&oacute;n). Todav&iacute;a no sabemos cu&aacute;les ser&aacute;n las estrategias de geoingenier&iacute;a que se acabar&aacute;n adoptando, ni cu&aacute;les ser&aacute;n las consecuencias que estas acciones tendr&aacute;n sobre los organismos del planeta. En mi humilde opini&oacute;n, y sali&eacute;ndome por una vez del agua, hay al menos una estrategia que nunca va a producir da&ntilde;o: la reforestaci&oacute;n. Las masas de &aacute;rboles son acumuladores de CO<sub>2</sub> baratos y que no ofrecen m&aacute;s que ventajas, atrayendo lluvia, fertilizando terreno e incrementando la biodiversidad a su alrededor. Proyectos como la Gran Muralla Verde en &Aacute;frica o la Franja Forestal de los Tres Nortes en China indican que puede hacerse y que sus beneficios a corto, medio y, sobre todo, a largo plazo, valen el esfuerzo. Tal vez no sean suficientes, el tiempo lo dir&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, los cient&iacute;ficos seguiremos investigando para tener cuantos m&aacute;s datos mejor acerca de las posibles consecuencias del cambio clim&aacute;tico sobre diversos organismos, incluyendo las microalgas, que no se ven y que no aparecen en las noticias, pero a las que tenemos que cuidar porque de su buen estado de saludo puede depender la biolog&iacute;a de nuestro planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rajaa Kholssi, Ignacio Moreno Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cuidar-invisible_132_12354861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2025 18:12:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9fa3334d-ffc1-477d-8c0d-ae2af6ed72d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119162.jpg" length="317348" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9fa3334d-ffc1-477d-8c0d-ae2af6ed72d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119162.jpg" type="image/jpeg" fileSize="317348" width="2015" height="1133"/>
      <media:title><![CDATA[Cuidar de lo invisible]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9fa3334d-ffc1-477d-8c0d-ae2af6ed72d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119162.jpg" width="2015" height="1133"/>
      <media:keywords><![CDATA[microbiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren el 'truco' que permitió a la peste negra modular su virulencia y extender su zarpazo durante siglos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-truco-permitio-peste-negra-modular-virulencia-extender-zarpazo-durante-siglos_1_12334343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c93f564-61ae-45c6-9ae9-0005f154162b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118707.jpg" width="1576" height="887" alt="Descubren el &#039;truco&#039; que permitió a la peste negra modular su virulencia y extender su zarpazo durante siglos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio revela por primera vez los cambios genéticos que explican los misteriosos ciclos con que la peste azotó a la humanidad, desapareció y regresó más tarde con virulencia </p><p class="subtitle">Hemeroteca - Elisa Pérez Ramírez, viróloga: “Estamos a cinco mutaciones de que la gripe aviar se contagie entre humanos”</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Peste_negra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran peste negra</a>, surgida en el siglo XIV, mat&oacute; a 40 millones de personas en Europa en solo cinco a&ntilde;os, en lo que se considera el golpe pand&eacute;mico m&aacute;s mort&iacute;fero de la historia. En sucesivas oleadas, la enfermedad acab&oacute; con entre el 30% y el 50% de la poblaci&oacute;n de Europa, Asia Occidental y &Aacute;frica, hasta acumular alrededor de 200 millones de v&iacute;ctimas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, los ciclos en los que la peste golpeaba con fuerza, desaparec&iacute;a y volv&iacute;a a emerger han sido un misterio para la ciencia. Un equipo de investigadores de la Universidad McMaster y del Instituto Pasteur de Francia ha identificado ahora la clave: los cambios en la expresi&oacute;n de un gen muy concreto explican c&oacute;mo la bacteria perdi&oacute; virulencia para mantenerse en el tiempo y aumentar su alcance, al no acabar con todas sus v&iacute;ctimas de golpe.
    </p><p class="article-text">
        Los detalles se describen en un trabajo publicado este jueves <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adt3880" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adt3880" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science</em></a>, en el que el equipo de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Hendrik_Poinar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hendrik Poinar</a> ha identificado el papel que jug&oacute; un gen conocido como&nbsp;<em>pla</em> que expresa en la bacteria que causa la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Peste_bub%C3%B3nica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peste bub&oacute;nica</a>, <em>Yersinia pestis</em>. Este gen ayuda a que las bacterias se muevan sin ser detectadas por nuestro sistema inmunitario hasta que llegan a los ganglios linf&aacute;ticos, que se hinchan y causan los caracter&iacute;sticos bubones de la enfermedad.&nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k5mefhG4DGrErrD8laU" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Los autores han comprobado que en cada una de las tres grandes pandemias de peste bub&oacute;nica se registr&oacute; una disminuci&oacute;n similar en el n&uacute;mero de copias de este gen, lo que permiti&oacute; al pat&oacute;geno ajustar su virulencia y aumentar el tiempo que tardaba en matar a sus v&iacute;ctimas. &ldquo;Lo que vemos es que al cabo de unos cien a&ntilde;os la bacteria entra en un modo en el que su virulencia es m&aacute;s atenuada y los roedores pueden moverse m&aacute;s y transmitirla m&aacute;s lejos y m&aacute;s tiempo&rdquo;, explica <a href="https://research.pasteur.fr/en/member/javier-pizarro-cerda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Pizarro-Cerd&aacute;</a>, director de la Unidad de Investigaci&oacute;n&nbsp;<em>de Yersinia</em>&nbsp;en el Instituto Pasteur y coautor del trabajo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al cabo de unos cien años la bacteria entra en un modo en el que su virulencia es más atenuada y los roedores pueden moverse más y transmitirla más lejos y más tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Pizarro-Cerdá </span>
                                        <span>—</span> Director de la Unidad de Investigación de Yersinia en el Instituto Pasteur y coautor del trabajo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El inicio de la investigaci&oacute;n se remonta al a&ntilde;o 2020, cuando el equipo de <a href="https://www.ikmb.uni-kiel.de/people/ben-krause-kyora/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Ben Krause</span></a>, de la Universidad de Kiel, descubri&oacute; la disminuci&oacute;n del gen <em>pla</em> <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32884081/#full-view-affiliation-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">en restos humanos excavados en dos cementerios de Riga</span></a> (Letonia) afectados por los brotes de peste durante el siglo XVII. Fue entonces cuando Poinar, uno de los grandes especialistas mundiales en ADN antiguo, decidi&oacute; mirar si en las tres grandes pandemias hist&oacute;ricas de peste se hab&iacute;a producido un efecto similar de atenuaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">De Justiniano a Vietnam</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis gen&eacute;tico exhaustivo de cientos de muestras confirma sus sospechas y revela que esta reducci&oacute;n del n&uacute;mero de copias del gen&nbsp;<em>pla</em> redujo su mortalidad en un 20% y prolong&oacute; la duraci&oacute;n de la infecci&oacute;n. Eso explica que cada 100 a&ntilde;os aproximadamente el impacto se atenuara hasta la extinci&oacute;n de la cepa, a la espera del siguiente embate de las bacterias agresivas que permanecen en la naturaleza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43cd4da3-fc2e-4d32-ad8a-be4cc59c67cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43cd4da3-fc2e-4d32-ad8a-be4cc59c67cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43cd4da3-fc2e-4d32-ad8a-be4cc59c67cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43cd4da3-fc2e-4d32-ad8a-be4cc59c67cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43cd4da3-fc2e-4d32-ad8a-be4cc59c67cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43cd4da3-fc2e-4d32-ad8a-be4cc59c67cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43cd4da3-fc2e-4d32-ad8a-be4cc59c67cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La coautora principal Ravneet Sidhu examina un diente humano antiguo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La coautora principal Ravneet Sidhu examina un diente humano antiguo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tanto en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Plaga_de_Justiniano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plaga de Justiniano</a> como en la de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Peste_negra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peste Negra</a>, el cambio evolutivo ocurri&oacute; aproximadamente 100 a&ntilde;os despu&eacute;s de los primeros brotes. &ldquo;En la primera pandemia, iniciada en el 541, la bacteria con la mutaci&oacute;n del gen&nbsp;<em>pla&nbsp;</em>aparece alrededor del a&ntilde;o 650, es decir 109 a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;, explica Pizarro-Cerd&aacute;. &ldquo;En la segunda pandemia, que comienza en Europa en 1347, la mutaci&oacute;n del gen&nbsp;<em>pla&nbsp;</em>aparece alrededor de 1420, unos 73 a&ntilde;os despu&eacute;s, mientras que en la tercera pandemia, que comienza alrededor de 1850, vemos la mutaci&oacute;n aparecer en la d&eacute;cada de 1990, 140 a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La particularidad de esta tercera pandemia es que no ha sido tan localizada y violenta, por lo que el inicio de la atenuaci&oacute;n es m&aacute;s tard&iacute;o y es solo incipiente. Entre los cientos de muestras conservadas en una colecci&oacute;n del Instituto Pasteur, los autores encontraron solo tres cepas contempor&aacute;neas con agotamiento&nbsp;<em>de pla</em>. &ldquo;M&aacute;s de 100 a&ntilde;os despu&eacute;s de que empiece esta pandemia, encontramos en Vietnam unas bacterias que tienen exactamente la misma mutaci&oacute;n&rdquo;, detalla Pizarro-Cerd&aacute;. &ldquo;Y Vietnam no es cualquier lugar; es el principal foco de peste en todo el siglo XX, probablemente por la guerra, que es donde se dieron grandes brotes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La amenaza durmiente</h2><p class="article-text">
        Para los autores, es importante recordar que la peste fue una epidemia de ratas, que fueron las causantes de estas pandemias. &ldquo;Los humanos fueron v&iacute;ctimas accidentales&rdquo;, advierte Poinar. Las ratas negras en las ciudades probablemente actuaron como &ldquo;hu&eacute;spedes de amplificaci&oacute;n&rdquo; debido a su gran n&uacute;mero y proximidad a los humanos. El pat&oacute;geno necesitaba que las poblaciones de ratas se mantuvieran lo suficientemente altas como para proporcionar nuevos hu&eacute;spedes para que&nbsp;<em>la Y. pestis</em>&nbsp;persistiera y permitiera que el ciclo pand&eacute;mico continuara.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las bacterias de peste que viven hoy día son las mismas y tienen exactamente el mismo repertorio que las que arrasaron el Imperio Romano y la Europa medieval</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Pizarro-Cerdá</span>
                                        <span>—</span> Instituto Pasteur 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las tres grandes pandemias, las cepas con el gen&nbsp;<em>pla</em>&nbsp;reducido finalmente desaparecieron, en una especie de proceso de autoextinci&oacute;n. Pero el pat&oacute;geno que se sigue conservando en reservorios salvajes, y que aparece peri&oacute;dicamente en brotes en &Aacute;frica, Sudam&eacute;rica e India, es la cepa original y virulenta. &ldquo;Esas bacterias son las mismas y tienen exactamente el mismo repertorio que las que arrasaron el Imperio Romano y la Europa medieval&rdquo;, explica Pizarro-Cerd&aacute;. Por suerte, apunta, las condiciones de higiene y los antibi&oacute;ticos mantienen a raya al pat&oacute;geno que un d&iacute;a fue la pesadilla de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ense&ntilde;anza que nos deja este resultado es que los agentes infecciosos pueden cambiar y pueden adaptarse a diferentes condiciones, lo que puede permitir que sigan expandi&eacute;ndose por cierto tiempo&rdquo;, concluye el especialista. &ldquo;Nos muestra la capacidad de los pat&oacute;genos para adaptarse a diferentes condiciones y a diferentes contextos ecol&oacute;gicos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un juego de equilibrios</h2><p class="article-text">
        Para el genetista&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Carles_Lalueza_Fox" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carles Lalueza-Fox</a>, especialista en ADN antiguo que no ha participado en el estudio,&nbsp;el resultado es muy interesante. &ldquo;En el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Diario_del_a%C3%B1o_de_la_peste" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Diario del a&ntilde;o de la peste</em></a>, Daniel Dafoe describe la plaga de Londres de 1665&rdquo;, asegura. &ldquo;En una poderosa imagen, el conductor del carruaje de los muertos fallece de peste de forma fulminante y el carruaje cae con los caballos y su l&uacute;gubre carga dentro del enorme hoyo donde se arrojan los cad&aacute;veres en un t&eacute;trico revoltijo&rdquo;, recuerda. &ldquo;Esto ya sugiere un grado de virulencia que despu&eacute;s ya no existi&oacute;&rdquo;. A su juicio, el estudio da una explicaci&oacute;n plausible a la evoluci&oacute;n de la peste y sugiere que la pandemia diezm&oacute; las poblaciones de ratas. &ldquo;Creo que se podr&iacute;a investigar gen&eacute;ticamente si las ratas muestran huellas de este colapso demogr&aacute;fico&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_L%C3%B3pez-Go%C3%B1i" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i</a>, catedr&aacute;tico de Microbiolog&iacute;a de la Universidad de Navarra, cree que el valor del trabajo es que rompe un poco con el modelo de baja virulencia y transmisibilidad individual a una hip&oacute;tesis m&aacute;s ecol&oacute;gica. Cuando se crean poblaciones m&aacute;s fragmentadas y dispersas de roedores, argumenta, se seleccionan cepas menos virulentas, pero m&aacute;s transmisibles y la pandemia termina decayendo. &ldquo;Es decir, la virulencia se adapta a la ecolog&iacute;a poblacional del hospedado, en este caso de las ratas&rdquo;, explica. &ldquo;Es un modelo de virulencia que se adapta m&aacute;s a contextos poblacionales que a individuos&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.gea.mpg.de/publication-search/24930?person=/persons/resource/persons203211" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aida Andrades Valtue&ntilde;a</a>, investigadora del Instituto Max Planck que ha estudiado las cepas de peste en la prehistoria, cree que lo m&aacute;s relevante del estudio es que permite ver que el pat&oacute;geno se est&aacute; adaptando para seguir causando enfermedad durante pandemias que son muy largas. &ldquo;Al bajar la virulencia, le das la posibilidad al roedor de poder llegar a otros sitios donde pueda infectar a nuevos roedores&rdquo;, explica. &ldquo;Cuando esas poblaciones ha disminuido mucho y est&aacute; muy dispersa, solo los que son menos virulentos tienen m&aacute;s posibilidad de expandirse y se acaban seleccionando&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este trabajo nos habla un poco de cómo las pandemias se van autorregulando. Es un juego que depende de encontrar a nuevos huéspedes y, si te los cargas a todos: Game Over</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Andrades Valtueña</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del Instituto Max Planck
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Andrades, el resultado explica en cierta manera por qu&eacute;, aunque las pandemias de peste se fueron repitiendo c&iacute;clicamente, ninguna lleg&oacute; a ser tan mort&iacute;fera como las primeras. &ldquo;Aunque tambi&eacute;n hay otros factores que jugaron, como las variantes en el genoma humano de quienes sobrevivieron&rdquo;, apunta. &ldquo;Yo creo que este trabajo nos habla un poco de c&oacute;mo las pandemias se van autorregulando&rdquo;, concluye. &ldquo;O sea, que al final se acaban extinguiendo en alg&uacute;n momento, porque es un juego que depende de encontrar a nuevos hu&eacute;spedes, y si te los cargas a todos: <em>Game Over</em>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-truco-permitio-peste-negra-modular-virulencia-extender-zarpazo-durante-siglos_1_12334343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 18:01:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c93f564-61ae-45c6-9ae9-0005f154162b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118707.jpg" length="551942" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c93f564-61ae-45c6-9ae9-0005f154162b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118707.jpg" type="image/jpeg" fileSize="551942" width="1576" height="887"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren el 'truco' que permitió a la peste negra modular su virulencia y extender su zarpazo durante siglos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c93f564-61ae-45c6-9ae9-0005f154162b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118707.jpg" width="1576" height="887"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Pandemia,La Peste,Epidemias,Salud,Contagio,microbiología,Genética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Son las bacterias seres sociales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/son-bacterias-seres-sociales_132_12246615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9dd8329-70b6-4fa2-a58b-03698c41d351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son las bacterias seres sociales?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La complejidad de la vida bacteriana es mucho mayor de lo que pudiera parecer. Intentar entender cómo funcionan las comunidades de bacterias y cómo interaccionan con otros organismos es uno de los retos más fascinantes de la ciencia actual</p></div><p class="article-text">
        Cuando pensamos en bacterias, seguramente nos vienen a la mente dos tipos de im&aacute;genes. Una en la que se ven algunas c&eacute;lulas bacterianas individuales que parecen estar nadando, y que es habitual ver acompa&ntilde;ando a alguna noticia (normalmente mala, como brotes de salmonelosis, infecciones hospitalarias, etc.). La otra son los anuncios de dent&iacute;fricos o enjuagues bucales, en los que vemos grupos de bacterias pegadas a los dientes formando la placa, y lo eficaz que es el producto en cuesti&oacute;n elimin&aacute;ndolas.
    </p><p class="article-text">
        La primera imagen, la de las c&eacute;lulas individuales, es la idea que cl&aacute;sicamente hemos tenido de la vida bacteriana: seres unicelulares, dedicados simplemente a multiplicarse y crearnos problemas de salud. Estas ideas, aunque no sean del todo incorrectas, requieren cierta matizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, es cierto que hay especies capaces de provocar infecciones e incluso la muerte en casos extremos. Pero no es algo general, ni mucho menos. De hecho, son relativamente pocas en comparaci&oacute;n con la gran diversidad de especies bacterianas que habitan nuestro planeta. Lo que ocurre es que durante mucho tiempo, los principales esfuerzos en Microbiolog&iacute;a ven&iacute;an de tratar de aislar y estudiar los agentes causales de enfermedades infecciosas. As&iacute;, durante d&eacute;cadas, eran relativamente pocas las especies identificadas, simplemente porque eran las que se pod&iacute;an cultivar en el laboratorio. Y aunque se intu&iacute;a que la diversidad era mucho mayor, constitu&iacute;an algo as&iacute; como una &ldquo;materia oscura&rdquo; microbiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin la actividad bacteriana, los ecosistemas simplemente no funcionarían. Y nuestro cuerpo tampoco; los microorganismos asociados a nuestro intestino desempeñan un papel esencial en nuestra digestión y condicionan nuestra salud</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Actualmente tenemos t&eacute;cnicas cada vez m&aacute;s potentes, r&aacute;pidas y baratas para conocer la secuencia completa del genoma de un microorganismo, o de una mezcla compleja de microorganismos, simplemente partiendo de muestras obtenidas directamente del medio ambiente. Esto nos permite saber qu&eacute; especies est&aacute;n en esa muestra, sin necesidad de cultivarlas en el laboratorio. Gracias a estas t&eacute;cnicas, hoy somos conscientes de la gran biodiversidad existente en nuestro planeta, y de que la mayor&iacute;a de especies no solo no causan enfermedades sino que en muchos casos son esenciales para nuestra vida y para la vida en general. Sin la actividad bacteriana, los ecosistemas simplemente no funcionar&iacute;an. Y nuestro cuerpo tampoco; los microorganismos asociados a nuestro intestino desempe&ntilde;an un papel esencial en nuestra digesti&oacute;n y condicionan nuestra salud.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, hemos tenido que cambiar radicalmente la visi&oacute;n de las bacterias como seres unicelulares bastante simples. En la naturaleza normalmente encontramos a las bacterias formando comunidades multicelulares complejas, formadas por individuos de una o varias especies, que se encuentran generalmente asociadas a superficies y embebidas en una matriz protectora de material que ellas mismas producen. Es lo que conocemos como biopel&iacute;culas o &ldquo;biofilms&rdquo;. En el fondo, la placa bacteriana que se forma en nuestros dientes no es otra cosa que un <em>biofilm</em>. En estas comunidades se van a establecer toda una serie de interacciones que pueden ir desde la utilizaci&oacute;n selectiva de nutrientes por unas u otras especies, hasta el reparto de tareas: producci&oacute;n de los componentes de la matriz protectora (normalmente formada por prote&iacute;nas, pol&iacute;meros de az&uacute;cares e incluso &aacute;cidos nucl&eacute;icos), adhesi&oacute;n a la superficie, o entrada en un estado de &ldquo;letargo&rdquo; metab&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Esta capacidad de las bacterias de formar biopel&iacute;culas es una de las estrategias fundamentales de persistencia en diversos ambientes, inclu&iacute;dos h&aacute;bitats con condiciones extremas. Pero adem&aacute;s tiene una serie de implicaciones para nuestra vida y nuestras actividades, aparte de la placa dental, o de la asociaci&oacute;n de bacterias a nuestro intestino. Cuando termines de leer esto, puedes ir al fregadero de la cocina y desmontarlo; en las paredes del interior del desag&uuml;e ver&aacute;s una capa mucosa; si la observases con un microscopio potente, comprobar&iacute;as que contiene un buen n&uacute;mero de bacterias, formando un <em>biofilm</em>. Esto da una idea de c&oacute;mo un ambiente &oacute;ptimo, con humedad y suministro regular de nutrientes, puede favorecer el crecimiento de estas comunidades multicelulares, a pesar de que por el mismo sitio tambi&eacute;n caiga detergente (que normalmente va a estar dilu&iacute;do y adem&aacute;s se va a encontrar con la matriz extracelular del <em>biofilm</em> como barrera protectora).
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Quorum sensing&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ejemplo del desag&uuml;e es una forma gr&aacute;fica de mostrar lo que ocurre en otras situaciones m&aacute;s preocupantes. Es el caso de cat&eacute;teres o implantes, que a menudo acaban siendo el foco de infecciones cr&oacute;nicas o recurrentes; de nuevo nos encontramos con un ambiente favorable para la formaci&oacute;n de biopel&iacute;culas. Y de nuevo, la matriz protectora del biofilm va a reducir la efectividad de los antibi&oacute;ticos. Adem&aacute;s, ese estado de letargo metab&oacute;lico que indicaba anteriormente en el que entran algunas c&eacute;lulas, hace que una peque&ntilde;a parte de la poblaci&oacute;n no se vea afectada por el antibi&oacute;tico (que normalmente va a actuar sobre c&eacute;lulas metab&oacute;licamente activas), y al retirar el tratamiento puedan volver a multiplicarse.
    </p><p class="article-text">
        No todo es malo. La formaci&oacute;n de biopel&iacute;culas es la base de muchos sistemas de depuraci&oacute;n de aguas residuales, se ha empleado para diversas aplicaciones biotecnol&oacute;gicas, y es clave en el desarrollo de nuevos productos para la agricultura sostenible, basados en bacterias beneficiosas para las plantas. Distintas especies bacterianas pueden asociarse a la ra&iacute;z de plantas y son capaces de promover el crecimiento vegetal o proteger a las plantas frente a factores de estr&eacute;s. La capacidad de estas bacterias para colonizar eficientemente la ra&iacute;z es clave para ejercer dichos efectos.
    </p><p class="article-text">
        Pero para ser seres sociales no basta con vivir juntos. Es necesario que exista alg&uacute;n tipo de comunicaci&oacute;n. Hoy sabemos que muchas bacterias poseen esta capacidad, a trav&eacute;s de se&ntilde;ales qu&iacute;micas que permiten a la poblaci&oacute;n coordinar respuestas. Es lo que se conoce como &ldquo;quorum sensing&rdquo; o detecci&oacute;n de qu&oacute;rum. Estas se&ntilde;ales qu&iacute;micas se van acumulando a medida que la densidad de poblaci&oacute;n aumenta y funcionan a partir de un umbral de concentraci&oacute;n (es decir cuando se alcanza una densidad de bacterias suficiente). Cuando se alcanza este umbral, se desencadena toda una serie de cambios en el programa gen&eacute;tico de la poblaci&oacute;n bacteriana de forma simult&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las mol&eacute;culas que participan en la detecci&oacute;n de qu&oacute;rum tambi&eacute;n pueden actuar como sistemas de comunicaci&oacute;n con otros organismos (hongos, plantas, e incluso pueden modular algunas respuestas en seres humanos).&nbsp;Adem&aacute;s, existen otras mol&eacute;culas que sirven como se&ntilde;ales entre bacterias y organismos... &iquest;superiores?
    </p><p class="article-text">
        La complejidad de la vida bacteriana es mucho mayor de lo que pudiera parecer. Intentar entender c&oacute;mo funcionan las comunidades de bacterias y c&oacute;mo interaccionan con otros organismos es uno de los retos m&aacute;s fascinantes de la ciencia actual. Y de los que m&aacute;s pueden influir en nuestra propia vida, desde la salud a la producci&oacute;n sostenible de alimentos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/son-bacterias-seres-sociales_132_12246615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 07:45:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b9dd8329-70b6-4fa2-a58b-03698c41d351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="803436" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b9dd8329-70b6-4fa2-a58b-03698c41d351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="803436" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Son las bacterias seres sociales?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b9dd8329-70b6-4fa2-a58b-03698c41d351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[bacterias,microbiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo compuesto prometedor contra la malaria: convierte tu sangre en veneno para los mosquitos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/nuevo-compuesto-prometedor-malaria-convierte-sangre-veneno-mosquitos_1_12166742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f27cd61b-441d-45ef-a4ee-efd60a34a085_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114376.jpg" width="2922" height="1644" alt="Un nuevo compuesto prometedor contra la malaria: convierte tu sangre en veneno para los mosquitos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de investigadores descubre que la nitisinona, que ya se emplea como fármaco contra enfermedades raras, es más eficaz contra los mosquitos que la ivermectina y podría ser una alternativa en la lucha contra la malaria</p><p class="subtitle">Hemeroteca - ¿Ha escuchado hablar del método 'Wolbachia'? Instrucciones para desactivar al mosquito del dengue</p></div><p class="article-text">
        Cuando los mosquitos<em> </em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Complejo_Anopheles_gambiae" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Anopheles gambiae</em></a> que transmiten la <a href="https://www.eldiario.es/temas/malaria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">malaria</a> pican a los pacientes de algunas enfermedades raras, como la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alcaptonuria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alcaptonuria</a> y la <a href="https://www.orpha.net/es/disease/detail/882" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tirosinemia tipo 1</a>, los insectos se mueren a las pocas horas. No se debe a nada que produzca el cuerpo de estos enfermos, sino al medicamento con el que tratan su enfermedad metab&oacute;lica. Cuando los mosquitos ingieren sangre que contiene <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Nitisinone" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nitisinona</a>, la sustancia bloquea una enzima crucial para digerir el alimento (la HPPD) y mueren r&aacute;pidamente intoxicados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un equipo de cient&iacute;ficos, liderado por la investigadora&nbsp;<a href="https://biology.nd.edu/people/lee-rafuse-haines/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lee R. Haines</a>, ha utilizado sangre de este tipo de pacientes&nbsp;del Hospital Universitario Real de Liverpool para medir su efecto en los mosquitos y determinar cu&aacute;l es la dosis m&iacute;nima de nitisinona que se podr&aacute; usar para una posible estrategia de control de su poblaci&oacute;n.&nbsp;En otras palabras, han identificado y documentado la forma de usar la nitisinona para suprimir las poblaciones de mosquitos que transmiten la malaria.
    </p><h2 class="article-text">Una alternativa prometedora</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros hallazgos sugieren que el uso de nitisinona podr&iacute;a ser una nueva herramienta complementaria prometedora para controlar enfermedades transmitidas por insectos como la malaria&rdquo;, explica Haines, cuyos resultados se han publicado este mi&eacute;rcoles en la revista&nbsp;<a href="http://www.science.org/doi/10.1126/scitranslmed.adr4827" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science Translational Medicine</em></a>. Los investigadores han analizado c&oacute;mo esos resultados se comparar&iacute;an con los de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ivermectina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ivermectina</a>, el f&aacute;rmaco ectoparasitario de referencia, del que se suministran cada a&ntilde;o millones de dosis en el mundo y que act&uacute;a de manera similar.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que vemos es que la nitisinona tiene algunas ventajas respecto a la ivermectina. Tiene una vida media en sangre muchísimo más extensa y es más mosquitocida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro Acosta Serrano </span>
                                        <span>—</span> Profesor de ciencias biológicas en Notre Dame y coautor del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que vemos es que la nitisinona tiene algunas ventajas respecto a la ivermectina&rdquo;, asegura el coautor del estudio, <a href="https://biology.nd.edu/people/alvaro-acosta-serrano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro Acosta Serrano</a>, a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Tiene una vida media en sangre much&iacute;simo m&aacute;s extensa y es m&aacute;s mosquitocida&rdquo;. Por otro lado, a&ntilde;ade, la ivermectina se ha suministrado en grandes cantidades y eso ha causado una serie de problemas de resistencia, adem&aacute;s de varias consecuencias ecol&oacute;gicas que la nitisinona no tiene.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un efecto t&oacute;xico</h2><p class="article-text">
        Para entender el efecto letal que produce en los mosquitos, es importante se&ntilde;alar que estos insectos necesitan disponer de fumarato y acetato derivados del catabolismo de la tirosina para procesar las enormes cantidades de sangre que ingieren. El bloqueo de la enzima que facilita estas sustancias interrumpe el proceso y es letal para ellos.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento se remonta a 2016, cuando un grupo de investigadores brasile&ntilde;os, liderado por <a href="https://www.researchgate.net/profile/Pedro-Oliveira-98" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro L. de Oliveira</a>, se dio cuenta de que la acumulaci&oacute;n de amino&aacute;cidos en grandes cantidades pod&iacute;a resultar <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27476595/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&oacute;xica para los mosquitos</a>. &ldquo;El resultado de estos experimentos fue que los insectos de todas las especies hemat&oacute;fagas que analizamos mor&iacute;an al ofrecerles sangre si la v&iacute;a de degradaci&oacute;n de la tirosina no funcionaba&rdquo;, recuerda. &ldquo;Esto nos llev&oacute; inmediatamente a proponer que este mecanismo era una adaptaci&oacute;n y podr&iacute;a utilizarse como insecticida espec&iacute;fico para insectos hemat&oacute;fagos&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al aplicar estas estrategias, se&ntilde;ala el investigador, quienes toman la nitisinona no est&aacute;n&nbsp;protegidos de la malaria directamente, sino que protegen a quienes conviven con ellos. &ldquo;Dado que la mayor&iacute;a de  las picaduras no son infecciosas, si una proporci&oacute;n significativa de personas toma el medicamento, este ser&aacute; altamente efectivo&rdquo;, asegura. &ldquo;Los c&aacute;lculos sugieren que la sustancia en sangre puede seguir matando insectos durante varias semanas, lo que posiblemente pueda reducir la poblaci&oacute;n de mosquitos y evitar brotes de enfermedades&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7092572a-9650-4358-a835-89038be37dfb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7092572a-9650-4358-a835-89038be37dfb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7092572a-9650-4358-a835-89038be37dfb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7092572a-9650-4358-a835-89038be37dfb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7092572a-9650-4358-a835-89038be37dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7092572a-9650-4358-a835-89038be37dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7092572a-9650-4358-a835-89038be37dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una hembra de &#039;Anopheles gambiae&#039;, la especie usada en el estudio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una hembra de &#039;Anopheles gambiae&#039;, la especie usada en el estudio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La nitisinona tiene el beneficio adicional de que, a diferencia de los insecticidas tradicionales, este es espec&iacute;fico para insectos hemat&oacute;fagos y no va a afectar a los polinizadores&rdquo;, subraya Acosta. &ldquo;Y puede tener un efecto multiplicativo, por lo que puede ayudar a controlar diversas enfermedades vectoriales y no solo una&rdquo;. Tambi&eacute;n han demostrado que la nitisinona puede matar a mosquitos de todas las edades&mdash;incluidos los m&aacute;s viejos, que son los m&aacute;s propensos a transmitir la malaria&mdash; y a mosquitos resistentes a los insecticidas tradicionales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el futuro, podría emplearse nitisinona en zonas donde persiste la resistencia a la ivermectina o donde esta ya se usa ampliamente en el ganado y los seres humanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lee R. Haines</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de Notre Dame y coautora principal del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En el futuro, podr&iacute;a ser ventajoso alternar nitisinona e ivermectina para el control de mosquitos&rdquo;, afirma Haines. &ldquo;Por ejemplo, la nitisinona podr&iacute;a emplearse en zonas donde persiste la resistencia a la ivermectina o donde esta ya se usa ampliamente en el ganado y los seres humanos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s estrategias contra la malaria</h2><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.ipb.csic.es/departamentos/elena.gomez.html?depto=Dpto.deBioquimicayFarmacologiaMolecular" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena G&oacute;mez D&iacute;az</a>, investigadora del Instituto de Parasitolog&iacute;a y Biomedicina L&oacute;pez Neyra del CSIC, que no ha participado en el estudio, se trata de una muy buena noticia, que va en la direcci&oacute;n que ha marcado la OMS en su programa de control contra la malaria. &ldquo;Contribuye a expandir el portfolio de estrategias e incrementar su eficacia, es decir, tener m&aacute;s y hacerlas mejores&rdquo;, destaca.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como es un tratamiento que se utiliza para enfermedades raras, los datos son muy pocos a nivel de seguridad como para decir vamos a administrar masivamente el fármaco</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Elena Gómez Díaz</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra del CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, el aspecto m&aacute;s positivo es que la nitisinona es todav&iacute;a m&aacute;s efectiva que la ivermectina, en el sentido de que menos dosis tienen un mayor efecto y durante m&aacute;s tiempo y quiz&aacute; se pueda administrar a mujeres embarazadas y ni&ntilde;os, que no pueden recibir el otro tratamiento. La principal limitaci&oacute;n del trabajo, para la experta, es que a&uacute;n no se conocen bien los efectos a largo plazo de este tratamiento en poblaci&oacute;n sana. &ldquo;Como se utiliza para enfermedades raras, los datos son muy pocos a nivel de seguridad como para decir: vamos a administrar masivamente el f&aacute;rmaco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://portalcientifico.unav.edu/investigadores/329555/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Chaccour</a>, investigador de la Universidad de Navarra (UN) que lleva a&ntilde;os trabajando en un ensayo con ivermectina contra la malaria, cree que se trata de un hallazgo valioso y prometedor, porque se ampl&iacute;a el men&uacute; de mol&eacute;culas para acabar con los mosquitos que transmiten el par&aacute;sito que causa la enfermedad. &ldquo;La nitisinona tiene una duraci&oacute;n de efecto mucho mayor&rdquo;, reconoce. &ldquo;Una dosis normal de ivermectina hoy, en cinco o seis d&iacute;as ya no mata mosquitos, pero la nitisinona dura muchos m&aacute;s d&iacute;as&rdquo;. Adem&aacute;s, su capacidad de matar mosquitos es eficiente durante todo el tiempo, mientras que la ivermectina se va perdiendo progresivamente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una dosis normal de ivermectina hoy, en cinco o seis días ya no mata mosquitos, pero la nitisinona dura muchos más días 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Chaccour</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Universidad de Navarra (UN)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de que ha sido el uso de las mosquiteras el que ha tenido un mayor efecto en la reducci&oacute;n de la mortalidad por malaria en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, a juicio de Chaccour estas estrategias mediante <em>insecticidas</em> en sangre tienen una ventaja importante. &ldquo;Con las mosquiteras hemos tenido un enorme &eacute;xito, pero hemos empujado la malaria fuera del hogar y fuera de la noche y ahora los mosquitos pican al atardecer y al amanecer&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Con estas sustancias, llamadas endectocidas, el sistema lo llevas puesto, no importa cu&aacute;ndo te piquen&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un beneficio inesperado</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y de manera indirecta, la investigaci&oacute;n con nitisinona puede suponer un beneficio indirecto a los pacientes de enfermedades raras que reciben este tratamiento, puesto que esta estrategia podr&iacute;a aumentar consecuentemente la producci&oacute;n del f&aacute;rmaco y disminuir el precio de los medicamentos para pacientes que padecen enfermedades gen&eacute;ticas raras en la v&iacute;a del metabolismo de la tirosina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede ser genial tanto para atacar la malaria como para hacer accesible la nitisinona y que deje de ser un f&aacute;rmaco hu&eacute;rfano&rdquo;, asegura <a href="https://web.unican.es/portal-investigador/personal-investigador/detalle-investigador?i=1C46D2F7BB0DDF39" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Domingo Gonz&aacute;lez Lamu&ntilde;o</a>, presidente de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para el Estudio de los Errores Innatos del Metabolismo (<a href="https://aecom.com.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AECOM</a>). &ldquo;Y eso es una gran noticia, sobre todo porque esta ruta metab&oacute;lica se va a estudiar mucho m&aacute;s y se pueden encontrar otras soluciones para estos enfermos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        * Nota: Para a&ntilde;adir claridad, unas horas despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n inicial del art&iacute;culo, hemos a&ntilde;adido el testimonio de Pedro L. de Oliveira, codescubridor del mecanismo de actuaci&oacute;n de estas sustancias en la sangre y en los mosquitos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/nuevo-compuesto-prometedor-malaria-convierte-sangre-veneno-mosquitos_1_12166742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Mar 2025 21:35:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f27cd61b-441d-45ef-a4ee-efd60a34a085_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114376.jpg" length="2676709" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f27cd61b-441d-45ef-a4ee-efd60a34a085_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114376.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2676709" width="2922" height="1644"/>
      <media:title><![CDATA[Un nuevo compuesto prometedor contra la malaria: convierte tu sangre en veneno para los mosquitos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f27cd61b-441d-45ef-a4ee-efd60a34a085_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114376.jpg" width="2922" height="1644"/>
      <media:keywords><![CDATA[Malaria,Mosquitos,Biotecnología,Química,Fármacos,Enfermedades,Enfermedades tropicales,África,microbiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Científicos españoles confirman sus temores: el virus de la gripe aviar ya circula entre los pingüinos de la Antártida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-espanoles-confirman-temores-virus-gripe-aviar-circula-pinguinos-antartida_1_12054424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32da4be3-fa6e-4b83-9ebc-9e13c8ac093d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111568.jpg" width="4007" height="2254" alt="Científicos españoles confirman sus temores: el virus de la gripe aviar ya circula entre los pingüinos de la Antártida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expedición del CSIC encabeza por Antonio Alcamí confirma que el virus está en todas las especies animales analizadas en seis islas ubicadas al norte de la península antártica, incluidos los pingüinos
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Antonio Alcamí, virólogo del CSIC: “En una de las islas de la Antártida, todas las aves analizadas tenían gripe aviar”
</p></div><p class="article-text">
        El virus de la gripe aviar ha sobrevivido al invierno en la Ant&aacute;rtida y est&aacute; en todas las especies animales analizadas por la expedici&oacute;n cient&iacute;fica CSIC-UNESPA en seis islas ubicadas del mar de Weddell, en la Ant&aacute;rtida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El equipo liderado por&nbsp;<a href="http://wwwuser.cnb.csic.es/~bmyc/alcami.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Alcam&iacute;</a> monitoriza la presencia del virus de la gripe aviar altamente patog&eacute;nica (HPAI H5N1) en la Ant&aacute;rtida desde el pasado mes de enero, despu&eacute;s de haber sido los primeros en detectar la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/antonio-alcami-virologo-csic-islas-antartida-aves-analizadas-tenian-gripe-aviar_128_11276611.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presencia del virus en la pen&iacute;nsula ant&aacute;rtica </a>en 2024.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/la-expedicion-csic-unespa-confirma-la-dispersion-del-virus-de-la-gripe-aviar-de-alta-patogenicidad-en-el-mar-de-weddell" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informa el CSIC,</a> este resultado positivo se ha obtenido en 42 animales, correspondientes a 28 cad&aacute;veres de especies como la foca cangrejera, skuas (p&aacute;galos), gaviota, paloma ant&aacute;rtica, ping&uuml;ino Adelia y ping&uuml;ino Pap&uacute;a; y 14 individuos vivos de skuas y ping&uuml;inos de Adelia y Pap&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La carga viral en los animales muertos fue muy alta, lo que indica un riesgo de exposici&oacute;n al virus en la proximidad de los cad&aacute;veres&rdquo;, explica Alcam&iacute;. El hallazgo, apunta el investigador, permitir&aacute; a los programas polares nacionales estar preparados y plantear la adopci&oacute;n de medidas orientadas a evitar la transmisi&oacute;n de la infecci&oacute;n por medios humanos y, sobre todo, el contagio de las personas, ya que muchos de los lugares donde se ha detectado el virus son visitados frecuentemente por buques tur&iacute;sticos y cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        La presencia del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gripe_aviaria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">virus HPA</a>I (<em>Highly Pathogenic Avian Influenza</em>) ha sido confirmada en colonias de ping&uuml;inos a partir de muestreos de aire. &ldquo;Recogimos muestras de aire con una bomba conectada a un filtro de nanofibras desarrollado por el CSIC que captura el virus&rdquo;, se&ntilde;ala Alcam&iacute;. &ldquo;Posteriormente, llevamos a cabo pruebas PCR en el filtro para confirmar la detecci&oacute;n del pat&oacute;geno. Estos resultados indican que el muestreo de aire es una metodolog&iacute;a v&aacute;lida para la detecci&oacute;n del virus sin necesidad de manipular animales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Gripe aviar en ping&uuml;inos sanos</h2><p class="article-text">
        El hallazgo del virus de la gripe aviar de alta patogenicidad en colonias de ping&uuml;inos aparentemente sanas es especialmente relevante. Su detecci&oacute;n en ejemplares vivos de ping&uuml;inos de Adelia y Pap&uacute;a indica que la infecci&oacute;n puede estar extendi&eacute;ndose en colonias sin causar una mortalidad elevada. &ldquo;No sabemos si los ping&uuml;inos se expusieron al virus el a&ntilde;o pasado y tienen inmunidad protectora o si son m&aacute;s resistentes de lo que esper&aacute;bamos&rdquo;, dice Alcam&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sabemos si los pingüinos se expusieron al virus el año pasado y tienen inmunidad protectora o si son más resistentes de lo que esperábamos 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Alcamí</span>
                                        <span>—</span> Profesor de investigación del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC-UAM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras realizar muestreos en siete zonas del mar de Weddell (como las islas Devil, Beak, Beagle o Heor&iacute;na), la&nbsp;CSIC-UNESPA Antartic Expedition&nbsp;se desplazar&aacute; al sur de la pen&iacute;nsula ant&aacute;rtica para estudiar nuevas &aacute;reas que permitan conocer mejor la dispersi&oacute;n del virus. &ldquo;Nuestro objetivo es elaborar un estudio completo sobre la distribuci&oacute;n del virus&rdquo;, concluye Antonio Alcam&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La cepa H5N1 de alta patogenicidad del virus de la gripe aviar evolucion&oacute; inicialmente en aves de corral, pero recientemente se ha adaptado para propagarse entre la fauna salvaje. Desde 2020, su propagaci&oacute;n ha causado mortalidades importantes de aves salvajes y mam&iacute;feros en casi todo el mundo y, en 2022, se confirm&oacute; su llegada a Suram&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/cientificos-del-centro-de-biologia-molecular-severo-ochoa-del-csic-confirman-la-presencia-por-primera-vez-en-la-antartida-del-virus-de-la-gripe-aviar-altamente-patogenica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su esperada expansi&oacute;n a la Ant&aacute;rtida</a>&nbsp;fue confirmada por primera vez el 24 de febrero de 2024 por este mismo equipo, que en julio confirm&oacute;&nbsp;<a href="https://www.ciencia.gob.es/Noticias/2024/Julio/gripe-aviar-antartida.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la presencia del virus en la Ant&aacute;rtida, por primera vez, en un mam&iacute;fero marino</a>. Desde entonces, los investigadores e investigadoras trabajan para determinar la expansi&oacute;n e impacto del virus en la Ant&aacute;rtida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-espanoles-confirman-temores-virus-gripe-aviar-circula-pinguinos-antartida_1_12054424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 12:15:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/32da4be3-fa6e-4b83-9ebc-9e13c8ac093d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111568.jpg" length="3174515" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/32da4be3-fa6e-4b83-9ebc-9e13c8ac093d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111568.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3174515" width="4007" height="2254"/>
      <media:title><![CDATA[Científicos españoles confirman sus temores: el virus de la gripe aviar ya circula entre los pingüinos de la Antártida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/32da4be3-fa6e-4b83-9ebc-9e13c8ac093d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111568.jpg" width="4007" height="2254"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gripe,Antártida,Pandemia,Animales,Salud,microbiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las bacterias genitales podrían servir para identificar a los agresores sexuales cuando no hay restos de esperma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bacterias-genitales-servir-identificar-agresores-sexuales-no-hay-restos-esperma_1_12046861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac6d87b-99b7-459c-b78e-fb69b96e7dd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las bacterias genitales podrían servir para identificar a los agresores sexuales cuando no hay restos de esperma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo muestra que después de una relación sexual, ambos miembros de la pareja dejan rastros de su propio microbioma genital único en el otro
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - No, no tienes dos kilos de bacterias en tu cuerpo ni su desequilibrio causa la mayoría de enfermedades
</p></div><p class="article-text">
        Las <em>firmas bacterianas</em> individuales de las zonas genitales podr&iacute;an servir para identificar a los autores de agresiones sexuales en los casos en los que no haya otros restos biol&oacute;gicos, como el esperma, seg&uacute;n un estudio publicado este mi&eacute;rcoles <a href="https://www.cell.com/iscience/fulltext/S2589-0042(25)00121-X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://www.cell.com/iscience/fulltext/S2589-0042(25)00121-X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>iScience</em></a>. A partir de una serie de experimentos con 12 parejas estables, los investigadores muestran que las especies bacterianas se transfieren entre ambos individuos durante las relaciones sexuales y constituyen una huella &uacute;nica que los autores han llamado &ldquo;sexoma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta investigaci&oacute;n se basa en el concepto forense de que todo contacto deja un rastro&rdquo;, afirma el investigador principal <a href="https://researchportal.murdoch.edu.au/esploro/profile/brendan_chapman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brendan Chapman</a>, de la Universidad Murdoch, en Australia. &ldquo;Hasta ahora, pocos estudios han explorado los microbiomas vaginales y del pene en un contexto forense&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Esta investigaci&oacute;n demuestra que podemos observar rastros microbianos en los microbiomas genitales de las parejas heterosexuales despu&eacute;s del sexo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un estudio con 12 parejas</h2><p class="article-text">
        Para el trabajo, los investigadores reclutaron a 12 parejas heterosexuales mon&oacute;gamas para investigar si estos sexomas se transfieren durante las relaciones sexuales, incluso cuando se usa un preservativo. Al comienzo del estudio, cada participante recogi&oacute; muestras de su microbioma genital mediante hisopos e identificaron firmas microbianas para cada participante mediante la secuenciaci&oacute;n del ARN.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta investigación demuestra que podemos observar rastros microbianos en los microbiomas genitales de las parejas heterosexuales después del sexo </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Brendan Chapman</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Universidad Murdoch, en Australia, y coautor del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras un periodo sin contacto, los autores pidieron a las parejas que mantuvieran relaciones sexuales y recogieron muestras nuevamente del microbioma genital de cada individuo. Lo que vieron fue que la firma bacteriana &uacute;nica de un participante puede identificarse en la muestra de su pareja sexual despu&eacute;s de la relaci&oacute;n sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n analizaron c&oacute;mo influ&iacute;an diferentes circunstancias, como si los varones estaban circuncidados o la presencia de vello p&uacute;bico, pero ninguno de estos factores parec&iacute;a afectar la transferencia de especies bacterianas. Tres de las parejas informaron haber usado preservativo y el an&aacute;lisis mostr&oacute; que no inhibi&oacute; por completo la transferencia de contenido microbiano y que la mayor parte se produjo de la mujer al hombre.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;herramienta prometedora&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es una herramienta prometedora para realizar pruebas a un agresor despu&eacute;s de una agresi&oacute;n y significa que puede haber marcadores microbianos que detecten el contacto sexual incluso cuando se us&oacute; preservativo&rdquo;, afirma Ruby Dixon, coautora del trabajo e investigadora de la Universidad Murdoch. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto es una herramienta prometedora para realizar pruebas a un agresor después de una agresión 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ruby Dixon </span>
                                        <span>—</span> Coautora del trabajo e investigadora de la Universidad Murdoch
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque se trata de una prueba de concepto, los investigadores creen que el sistema puede ser &uacute;til en casos de agresi&oacute;n sexual donde el an&aacute;lisis de ADN de los restos biol&oacute;gicos es ineficaz. &ldquo;La aplicaci&oacute;n del <em>sexoma</em> en casos de agresi&oacute;n sexual todav&iacute;a est&aacute; en sus inicios&rdquo;, reconoce Dixon. &ldquo;Es importante comprender por completo los factores externos que pueden tener un impacto en la diversidad microbiana tanto de hombres como de mujeres, y esto es algo que planeamos seguir estudiando&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dudas metodol&oacute;gicas y posibles errores</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La aportaci&oacute;n metodol&oacute;gica es que utilizan una secuenciaci&oacute;n robusta con PacBio, que permite lecturas muy largas de ADN, y por eso saben muy bien de d&oacute;nde viene la bacteria&rdquo;, asegura <a href="https://campus.seimc.org/cursos/detalle/microbiota-y-medicina-personalizada-aplicaciones/300" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa del Campo</a>, investigadora del grupo de Microbiota Humana en el Hospital Ram&oacute;n y Cajal (SEIMC-GEMBIOTA) en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>.<strong> </strong>&ldquo;El factor limitante de esta t&eacute;cnica es que, si existe un lavado de la zona genital despu&eacute;s del sexo, ser&aacute; muy complicado encontrar las bacterias de la pareja&rdquo;. En cualquier caso, advierten en ning&uacute;n caso esta t&eacute;cnica va a sustituir a la detecci&oacute;n del cromosoma Y en el caso de los hombres, aunque pueda ser de utilidad en casos concretos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El factor limitante de esta técnica es que, si existe un lavado de la zona genital después del sexo, será muy complicado encontrar las bacterias de la pareja 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa del Campo</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del grupo de Microbiota Humana en el Hospital Ramón y Cajal (SEIMC-GEMBIOTA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La limitaci&oacute;n importante que tiene es la t&eacute;cnica metodol&oacute;gica, porque en vez de secuenciar genomas de bacterias, secuencian solo un gen&rdquo;, asegura <a href="https://mireiavallescolomer.github.io/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Mireia Vall&egrave;s-Colomer</span></a>, jefa de del Grupo de Investigaci&oacute;n del Microbioma de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">elDiario.es</span></a>. &ldquo;Ellos admiten que es una prueba de concepto, pero podr&iacute;a dar falsos positivos. Y, claro, en esas condiciones es algo muy peligroso&rdquo;. A su juicio, la t&eacute;cnica ganar&aacute; resoluci&oacute;n cuando se pueda secuenciar o todo el genoma o utilizar mejores tecnolog&iacute;as, y por eso ha sido publicado en una revista cient&iacute;fica de poco impacto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ellos admiten que es una prueba de concepto, pero podría dar falsos positivos. Y, claro, en esas condiciones es algo muy peligroso 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mireia Vallès-Colomer</span>
                                        <span>—</span> Jefa de del Grupo de Investigación del Microbioma de la Universidad Pompeu Fabra (UPF)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El estudio deber&iacute;a haber hecho un an&aacute;lisis m&aacute;s cuidadoso de la variabilidad en la toma de muestras, ya que, aunque se tomaron 10 r&eacute;plicas, solo se secuenci&oacute; una por caso, lo que no permite establecer qu&eacute; variabilidad de base podr&iacute;amos esperar en el muestreo&rdquo;, comenta <a href="https://www.icrea.cat/community/icreas/17701/toni-gabaldon-estevan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Toni Gabald&oacute;n</span></a>, profesor de investigaci&oacute;n ICREA y jefe del grupo de Gen&oacute;mica Comparada del Instituto de Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica (IRB Barcelona) al SMC. &ldquo;Creo que los datos permiten vislumbrar posibilidades futuras, pero no aportan evidencia de que se pueda, por ejemplo, identificar al agresor a partir de las posibles variantes detectadas en una v&iacute;ctima. Es previsible que, a diferencia de este estudio, no se dispongan de muestras tomadas poco tiempo antes de la agresi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bacterias-genitales-servir-identificar-agresores-sexuales-no-hay-restos-esperma_1_12046861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2025 16:57:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ac6d87b-99b7-459c-b78e-fb69b96e7dd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="267565" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ac6d87b-99b7-459c-b78e-fb69b96e7dd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="267565" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las bacterias genitales podrían servir para identificar a los agresores sexuales cuando no hay restos de esperma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ac6d87b-99b7-459c-b78e-fb69b96e7dd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[microbiología,bacterias,Genética,Violaciones,Forenses,Medicina,Sexo,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bioinoculantes microbianos: una herramienta prometedora para alcanzar la sostenibilidad agrícola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bioinoculantes-microbianos-herramienta-prometedora-alcanzar-sostenibilidad-agricola_132_11987869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b3ca6a2-33a6-453b-a604-1579dc5ad029_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bioinoculantes microbianos: una herramienta prometedora para alcanzar la sostenibilidad agrícola"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El camino hacia una agricultura sostenible pasa por el desarrollo de políticas que aseguren el empleo de alternativas seguras y menos contaminantes. Pero, ¿cómo afecta esto a los agricultores? ¿Qué recursos propone la ciencia?</p></div><p class="article-text">
        Estrategias de la Uni&oacute;n Europea como el Pacto Verde Europeo o &lsquo;Farm to Fork&rsquo; (De la Granja a la Mesa) pretenden impulsar una transici&oacute;n hacia una agricultura m&aacute;s sostenible. Entre sus objetivos para 2030 se encuentra la reducci&oacute;n en el uso de agroqu&iacute;micos, tanto fertilizantes como pesticidas, en un 20% y en un 50% respectivamente. Sin embargo, este proceso supone una enorme presi&oacute;n para los agricultores, que a&uacute;n no cuentan con alternativas viables y seguras para su reemplazo. En este contexto,&nbsp;los bioinoculantes microbianos, respaldados por centenares de estudios que avalan su efectividad en condiciones controladas de laboratorio, se se&ntilde;alan como una opci&oacute;n prometedora para alcanzar dichas metas. Esto es debido a su capacidad para mejorar el crecimiento de las plantas, aumentar la productividad de los cultivos y reforzar su resistencia frente a plagas y enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Estos bioinoculantes se componen de microorganismos beneficiosos que se encuentran presentes de manera natural en el suelo. Por ejemplo, las rizobacterias y hongos promotores del crecimiento, los hongos micorr&iacute;cicos arbusculares y los hongos entomopat&oacute;genos. A pesar de que &eacute;stos destacan por su versatilidad, su efectividad depende de los factores ambientales y las pr&aacute;cticas agr&iacute;colas, lo que complica su competencia contra los agroqu&iacute;micos tradicionales. La evaluaci&oacute;n del verdadero potencial biotecnol&oacute;gico de estos microorganismos requiere, por tanto, que sean puestos a prueba en condiciones reales de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una reciente colaboraci&oacute;n internacional que involucr&oacute; a 10 instituciones de 6 pa&iacute;ses europeos, entre ellas la&nbsp;Estaci&oacute;n Experimental del Zaid&iacute;n (EEZ-CSIC),&nbsp;y que fue llevada a cabo en la Estaci&oacute;n Experimental de CAJAMAR, aporta nuevas evidencias sobre la utilidad de ciertos bioinoculantes f&uacute;ngicos para la mejora de los cultivos. El estudio demostr&oacute; que algunas especies de hongos micorr&iacute;cicos arbusculares, as&iacute; como del g&eacute;nero&nbsp;<em>Trichoderma</em>, pueden ayudar a reducir el estr&eacute;s bi&oacute;tico sufrido por las plantas de tomate en producci&oacute;n de invernadero. Esta mayor resistencia vegetal contribuy&oacute; a la mejora del rendimiento del cultivo a lo largo de toda la campa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Manejo integrado de los cultivos</h2><p class="article-text">
        Los hongos testados fueron en general efectivos protegiendo al cultivo frente a la polilla minadora del tomate,&nbsp;<em>Tuta absoluta</em>. Esta plaga representa una de las mayores amenazas a la producci&oacute;n de tomate a escala global, llegando a causar p&eacute;rdidas del 80-100% de los cultivos en ausencia de medidas de control apropiadas. Sin embargo, la mayor&iacute;a de los in&oacute;culos f&uacute;ngicos empleados en este estudio redujeron la proporci&oacute;n de plantas atacadas a menos de la mitad en comparaci&oacute;n con las plantas control (sin microorganismos beneficiosos).
    </p><p class="article-text">
        Cabe mencionar que las inoculaciones microbianas formaban parte de un programa de manejo integrado de plagas que inclu&iacute;a tambi&eacute;n el uso de trampas de confusi&oacute;n sexual y a la liberaci&oacute;n de enemigos naturales (<em>Nesidiocoris tenuis</em>). De esta forma se mostr&oacute; que no exist&iacute;a incompatibilidad entre estas estrategias, cosa que a veces no ocurre al emplear pesticidas qu&iacute;micos. Por ejemplo, pueden causar la muerte de enemigos naturales de los insectos plaga debido a un modo de actuaci&oacute;n no selectivo sobre las poblaciones de artr&oacute;podos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, a pesar de su efectividad, es relevante destacar que el uso de microorganismos beneficiosos para los cultivos no pretende presentarse como la soluci&oacute;n &uacute;nica y definitiva para alcanzar la sostenibilidad agr&iacute;cola. En su lugar, &eacute;stos representan una herramienta m&aacute;s a ser incluida en la &ldquo;caja de herramientas&rdquo; para el manejo integrado de los cultivos. En otras palabras, se se&ntilde;ala como una opci&oacute;n prometedora para transformar la agricultura hacia un modelo m&aacute;s &ldquo;verde&rdquo;. Su integraci&oacute;n en un enfoque de manejo agr&iacute;cola integrado puede ofrecer grandes beneficios, desde el control de plagas como la temida Tuta absoluta, hasta el fortalecimiento general de las plantas frente a diversas amenazas. La investigaci&oacute;n contin&uacute;a avanzando, y cada vez hay m&aacute;s evidencia de que estos microorganismos son una herramienta clave para reducir la dependencia de los agroqu&iacute;micos y garantizar cultivos m&aacute;s saludables y productivos en un futuro cercano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Ramírez-Serrano, Zhivko Minchev]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bioinoculantes-microbianos-herramienta-prometedora-alcanzar-sostenibilidad-agricola_132_11987869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jan 2025 19:54:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3b3ca6a2-33a6-453b-a604-1579dc5ad029_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="42002" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3b3ca6a2-33a6-453b-a604-1579dc5ad029_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="42002" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bioinoculantes microbianos: una herramienta prometedora para alcanzar la sostenibilidad agrícola]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3b3ca6a2-33a6-453b-a604-1579dc5ad029_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Agricultura,microbiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una nueva entidad biológica que habita en el cuerpo humano: los obeliscos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-nueva-entidad-cuerpo-humano-obeliscos_1_11779424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c4a3d7e-3ad1-4716-9bc8-85fb5d603229_16-9-discover-aspect-ratio_default_1105030.jpg" width="1298" height="730" alt="Descubren una nueva entidad biológica que habita en el cuerpo humano: los obeliscos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo internacional ha descubierto en el microbioma humano un nuevo tipo de agentes infecciosos más simples que los virus, aunque sus implicaciones para nuestra salud se desconocen</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Somos los microbios que comemos: describen la gran despensa de bacterias 'buenas' oculta en nuestros alimentos
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo internacional liderado por el premio Nobel Andrew Fire y donde participa el Instituto de Biolog&iacute;a Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto de la Universitat Polit&egrave;cnica de Val&egrave;ncia (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades (MICIU), ha descubierto una nueva entidad biol&oacute;gica en las bacterias que habitan en nuestra boca e intestinos.
    </p><p class="article-text">
        Este organismo, al que&nbsp;han llamado Obelisco&nbsp;por su forma, es un nuevo agente infeccioso cuyo genoma es m&aacute;s simple que el de los virus, y cuya funci&oacute;n y efectos sobre nuestra salud son a&uacute;n desconocidos. Este descubrimiento, realizado mediante estudios bioinform&aacute;ticos de secuencias gen&eacute;ticas obtenidas a partir de heces humanas, abre nuevas preguntas sobre el origen y evoluci&oacute;n de la diversidad microbiol&oacute;gica. El hallazgo se publica hoy en la revista&nbsp;<em>Cell</em>.
    </p><p class="article-text">
        El microbioma es un complejo ecosistema microbiol&oacute;gico que reside a lo largo y ancho de nuestros cuerpos. Alberga una asombrosa diversidad de microorganismos que incluye desde virus y bacterias hasta hongos y protozoos. Cada vez sabemos m&aacute;s sobre esta intrincada&nbsp;red biol&oacute;gica&nbsp;y su papel crucial en la salud, interviniendo en funciones tan variadas como la digesti&oacute;n, el sistema inmunol&oacute;gico o hasta nuestro propio comportamiento.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un equipo multidisciplinar liderado por el premio Nobel de Medicina Andrew Fire en la Universidad de Stanford (EE UU), en colaboraci&oacute;n con el equipo del investigador del CSIC&nbsp;<strong>Marcos de la Pe&ntilde;a</strong>&nbsp;en el IBMCP de Valencia y la Universidad de Toronto (Canad&aacute;), han revelado una capa adicional de complejidad a nuestro mundo microsc&oacute;pico interior: los Obeliscos, unas entidades biol&oacute;gicas m&iacute;nimas nunca antes vistas y que desaf&iacute;an nuestra comprensi&oacute;n de los l&iacute;mites de la vida.
    </p><h2 class="article-text">Descubrimiento en el microbioma humano</h2><p class="article-text">
        Los Obeliscos son unos novedosos agentes infecciosos con un genoma de ARN circular diminuto de s&oacute;lo 1.000 nucle&oacute;tidos, muy por debajo de los&nbsp;genomas de ARN&nbsp;que usan algunos virus para reproducirse. &ldquo;Estos c&iacute;rculos de ARN son altamente autocomplementarios, lo que les permite adoptar una estructura estable en forma de varilla que recuerda a los monumentos egipcios que les dan nombre&rdquo;, explica Marcos de la Pe&ntilde;a. &ldquo;Carecen de la cubierta proteica que caracteriza a los virus, pero, al igual que estos, son capaces de codificar prote&iacute;nas&rdquo;, puntualiza el investigador del CSIC.
    </p><p class="article-text">
        Como cient&iacute;fico que trabaja en un centro de investigaci&oacute;n sobre plantas, de la Pe&ntilde;a se&ntilde;ala que los Obeliscos recuerdan a los viroides, una familia de agentes subvirales que infectan plantas y con los que comparten el genoma circular de ARN y la presencia habitual de ribozimas de autocorte. &ldquo;Sin embargo, los viroides de plantas son a&uacute;n m&aacute;s diminutos, con unos 300 o 400 nucle&oacute;tidos, y no codifican prote&iacute;nas. Por todo ello, los Obeliscos quedan a medio camino entre virus y viroides, lo que plantea un desaf&iacute;o a su origen y clasificaci&oacute;n&rdquo;, opina el investigador.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento de los Obeliscos ha sido posible gracias a&nbsp;estudios bioinform&aacute;ticos&nbsp;de secuencias gen&eacute;ticas obtenidas a partir de heces humanas, detect&aacute;ndose la presencia de estos ARNs en el 7 % de los 440 sujetos analizados. An&aacute;lisis bioinform&aacute;ticos masivos permitieron asimismo descubrir cerca de 30.000 especies de Obeliscos en muestras biol&oacute;gicas recogidas a lo largo de todo el planeta, tanto en ecosistemas naturales (suelos, r&iacute;os, oc&eacute;anos&hellip;) como en aguas residuales o en microbiomas animales.
    </p><p class="article-text">
        Entre todos estos datos se detect&oacute; que una cepa de&nbsp;<em>Streptococcus sanguinis</em>, una bacteria comensal com&uacute;n en la microbiota de nuestra boca, acumula Obeliscos de forma muy abundante, encontr&aacute;ndose que en torno la mitad de la poblaci&oacute;n analizada conten&iacute;a Obeliscos en su cavidad bucal.
    </p><h2 class="article-text">Nueva frontera en Biolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        La funci&oacute;n y efectos de los Obeliscos y las prote&iacute;nas que codifican es a&uacute;n un misterio, recuerdan los investigadores. La elevada acumulaci&oacute;n de genomas de ARN en el interior bacteriano indicar&iacute;a, seg&uacute;n los cient&iacute;ficos, un posible papel en la regulaci&oacute;n de la actividad celular con implicaciones significativas para la salud, ya que los microbiomas donde habitan estas bacterias influyen en numerosos aspectos fisiol&oacute;gicos, desde la digesti&oacute;n hasta el sistema inmunol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el descubrimiento de los Obeliscos plantea preguntas fundamentales sobre el origen y&nbsp;evoluci&oacute;n de los virus y la diversidad microbiol&oacute;gica. Seg&uacute;n De la Pe&ntilde;a, &ldquo;este descubrimiento muestra que el mundo microbiano es mucho m&aacute;s complejo de lo que imagin&aacute;bamos. Hemos abierto una puerta a todo un nuevo campo de exploraci&oacute;n que puede revolucionar nuestra comprensi&oacute;n de la Virolog&iacute;a, la Biolog&iacute;a e incluso el propio origen de la vida en la Tierra&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-nueva-entidad-cuerpo-humano-obeliscos_1_11779424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Oct 2024 17:39:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4c4a3d7e-3ad1-4716-9bc8-85fb5d603229_16-9-discover-aspect-ratio_default_1105030.jpg" length="119550" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4c4a3d7e-3ad1-4716-9bc8-85fb5d603229_16-9-discover-aspect-ratio_default_1105030.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119550" width="1298" height="730"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren una nueva entidad biológica que habita en el cuerpo humano: los obeliscos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4c4a3d7e-3ad1-4716-9bc8-85fb5d603229_16-9-discover-aspect-ratio_default_1105030.jpg" width="1298" height="730"/>
      <media:keywords><![CDATA[microbiología,Biología,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Salud,Genética,bacterias]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
