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    <title><![CDATA[elDiario.es - Hombre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/hombre/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa5c927-e963-43f4-8258-52a179725bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x821y240.jpg" width="1200" height="675" alt="Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador y formador publica 'Tristes y salvajes. Políticas del deseo más allá de la manosfera' en Ariel, un ensayo donde analiza los afectos que se producen en la relación entre cultura neoliberal y masculinidades</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de discursos violentos y reaccionarios, habitualmente lo hacemos desde el prisma de quien recibe esa violencia, o desde los privilegios que desean mantener aquellos que la ejercen. Es un tipo de violencia que se propaga en el &aacute;mbito digital, pero que bebe directamente de los espacios <em>offline</em> y de las estructuras de poder que atraviesan &ldquo;instituciones&rdquo; como la familia o la heterosexualidad. Sin embargo, pocas veces se aborda esta cuesti&oacute;n desde el plano de los afectos y, particularmente, la del placer intr&iacute;nseco a la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; seducen tanto los discursos de odio? &iquest;Por qu&eacute; lo pol&iacute;ticamente incorrecto se vive como una liberaci&oacute;n? &iquest;Y por qu&eacute; deseamos aquello que nos hace da&ntilde;o?&rdquo; Estas son las preguntas de las que nace el primer ensayo del soci&oacute;logo, investigador y formador Lionel Delgado, <em>Tristes y salvajes. Pol&iacute;ticas del deseo m&aacute;s all&aacute; de la manosfera</em> (Ariel), en el que aborda muchas de las cuestiones en torno a las masculinidades que trabaja junto a chicos j&oacute;venes y profesorado en las formaciones que imparte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde nace tu inter&eacute;s por escribir este ensayo y por abordar fen&oacute;menos como la manosfera desde el terreno de los afectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ensayo parte de una posici&oacute;n te&oacute;rica fuerte, pero tambi&eacute;n de la pr&aacute;ctica. Llevo muchos a&ntilde;os trabajando con hombres adultos y j&oacute;venes. A d&iacute;a de hoy, los discursos de la manosfera se han abordado de una manera muy pol&eacute;mica y, a veces, muy simplista. Lo mismo sucede con la masculinidad. Cre&iacute;a que hac&iacute;a falta introducir algunos elementos en el debate, porque tendemos mucho a moralizarlo, simplificarlo y generar pol&eacute;mica. Es un tema muy complejo y merece una atenci&oacute;n en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo planteas que la masculinidad no se configura &uacute;nicamente a trav&eacute;s del g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n mediante el capitalismo y el neoliberalismo. &iquest;C&oacute;mo influye esto en la construcci&oacute;n contempor&aacute;nea de la masculinidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que era muy importante poner este factor sobre la mesa. El feminismo y los estudios de g&eacute;nero han se&ntilde;alado claramente la importancia de estudiar las diferencias de clase y la interseccionalidad. Sin embargo, cuando hablamos de hombres, el an&aacute;lisis parece simplificarse. Repetimos como loros la interseccionalidad y los distintos ejes, pero, cuando analizamos la masculinidad, parece que esos ejes desaparecen. Terminamos trabajando con los chavales desde un moralismo de g&eacute;nero, sin tener en cuenta la perspectiva de clase ni los contextos neoliberales en los que se muestra una imagen de la vida saturada de competitividad, individualismo y mejora personal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habitualmente, las masculinidades reaccionarias se analizan desde un mantenimiento de los privilegios. Sin embargo, t&uacute; tambi&eacute;n pones el foco en el placer que algunos hombres encuentran al habitar esas identidades. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensar que somos soldados del patriarcado y que, si no queremos cambiar, es simplemente porque queremos mantenerlo vigente implica una lectura demasiado sencilla. Resulta m&aacute;s interesante analizar qu&eacute; tienen de seductor esas masculinidades y por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil contraponerles un modelo que despierte los mismos afectos. La masculinidad tiene un goce de fondo, igual que lo tiene la feminidad normativa. Reconocerlo nos permite plantear preguntas distintas a la idea de que abrazamos la norma por puro privilegio o por inercia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esto tiene que ver con la falta de modelos alternativos de masculinidad que sean atractivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, frente a la masculinidad tradicional, a menudo proponemos que los hombres sean m&aacute;s blandos, m&aacute;s tranquilos, m&aacute;s suaves al hablar y al relacionarse, que ocupen menos espacio o adopten determinadas est&eacute;ticas. En las interacciones entre chavales hay un factor de diversi&oacute;n que, aunque resulte inc&oacute;modo decirlo, debemos reconocer: jugar al riesgo, picarse mutuamente, jugar a los golpes o hacer chistes pol&iacute;ticamente incorrectos. Hay un disfrute muy fuerte. Asumir que existe y que debemos trabajarlo nos permite entender mejor por qu&eacute; nos apegamos a ciertos estilos de vida y modelos de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n hablas de la necesidad de &laquo;duelar&raquo; un g&eacute;nero y las expectativas de vida vinculadas a &eacute;l. &iquest;Se ha subestimado el v&eacute;rtigo que puede conllevar ese proceso de transformaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hemos sido algo paternalistas y simplistas al exigir un cambio de g&eacute;nero sin tener en cuenta lo que supone. Hemos insistido mucho en la necesidad de alejarnos de la normatividad, algo con lo que estoy de acuerdo, pero los afectos no se eliminan, se redirigen. Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia d&oacute;nde deben hacerlo. Ese vac&iacute;o de metas genera mucha confusi&oacute;n y mucho v&eacute;rtigo. &iquest;Hacia d&oacute;nde se supone que debe dirigirse el cambio? &iquest;Qu&eacute; tiene de deseable esa &ldquo;nueva masculinidad&rdquo;? Si la nueva masculinidad solo implica renunciar y no afirma nada, queda como un modelo muy endeble. Enfrente tienen un modelo neoliberal y competitivo que promete estatus, riqueza, aceptaci&oacute;n, deseo, envidia, certeza, tranquilidad y poder. Evidentemente, la ecuaci&oacute;n est&aacute; descompensada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia dónde deben hacerlo. Ese vacío de metas genera mucha confusión y mucho vértigo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Planteas una autocr&iacute;tica hacia ciertos discursos que no dejan demasiado espacio para la duda, el error o la incomodidad. &iquest;C&oacute;mo se puede reconocer el privilegio masculino y, al mismo tiempo, permitir que quienes han sido socializados en la masculinidad hegem&oacute;nica puedan equivocarse y aprender?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las grandes carencias de la justicia restaurativa. Repetimos que debemos caminar hacia ella, pero en los entornos militantes existe muy poca tolerancia hacia el error. Cuando trabajo con hombres, siempre digo que un hombre feminista no tiene por qu&eacute; ser perfecto ni tiene que evitar equivocarse siempre. Se trata de aplicar las tres erres: reconocer la cagada, responsabilizarnos de ella e intentar repararla siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, existe la percepci&oacute;n social de que no hay margen de error. Creo que la idea de la cancelaci&oacute;n es, en buena medida, un invento social. Las mujeres aguantan mucho m&aacute;s de lo que deber&iacute;an y cancelan mucho menos de lo que se dice, pero s&iacute; existe el miedo a que, si uno se equivoca, se le busque, se le se&ntilde;ale y se utilice ese error para hacerle da&ntilde;o. Esa percepci&oacute;n ha hecho que muchos hombres sientan que no existe margen para equivocarse. Y, cuando no existe ese margen, hay muy poca comodidad para transitar las incomodidades y los errores propios de cualquier proceso de cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre el debilitamiento de los v&iacute;nculos colectivos, el auge de la manosfera y la p&eacute;rdida de los espacios comunitarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede entender el auge reaccionario sin tener en cuenta la desaparici&oacute;n de los espacios colectivos, porque es en ellos donde se producen el intercambio, la transici&oacute;n, la incomodidad y la gesti&oacute;n del conflicto. Cuando participas en un movimiento social, est&aacute;s gestionando constantemente los roces, las molestias y la incomodidad del otro. Cuanto m&aacute;s nos aislamos, menos participaci&oacute;n social existe. Han deca&iacute;do las asociaciones vecinales, el activismo asambleario y los espacios de encuentro. Adem&aacute;s, determinadas pol&iacute;ticas de seguridad urbana han provocado que abandonemos los espacios p&uacute;blicos. Cada vez podemos hacer menos cosas en la calle o en las plazas.
    </p><p class="article-text">
        Esta eliminaci&oacute;n neoliberal de los espacios comunitarios hace que estemos cada vez m&aacute;s aislados y solos, consumiendo redes sociales. Y las redes potencian una cultura individualista y muy centrada en la pol&eacute;mica. Reproducimos una l&oacute;gica que nos distancia y que coloca en el centro del debate el riesgo y el peligro, en lugar de la convivencia, la negociaci&oacute;n y la gesti&oacute;n de la incomodidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo relacionas la precariedad, el abandono institucional y el empobrecimiento de la vida comunitaria con una especie de anestesia cotidiana. &iquest;C&oacute;mo pueden la monoton&iacute;a y la falta de horizontes convertir las culturas reaccionarias y violentas en algo atractivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que, a veces, la violencia no es un fin en s&iacute; mismo, sino que es instrumental. Creo que <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/torre-pacheco-ano-despues-caza-migrante-todavia-ven-extranjeros_1_13351173.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que sucedi&oacute; en Torre Pacheco</a>, por ejemplo, no puede separarse de un contexto socialmente degradado: una comunidad sometida a la agricultura intensiva, la mano de obra barata y precaria y unos conflictos comunitarios que nadie quiere resolver. La presi&oacute;n aumenta hasta que la olla termina estallando. Cuanto m&aacute;s hastiada est&aacute; una poblaci&oacute;n y menos ilusionante resulta la vida, m&aacute;s peso adquieren las culturas que prometen est&iacute;mulos fuertes y una salida del gris mon&oacute;tono de la existencia a trav&eacute;s de estallidos de rabia y rebeli&oacute;n, que se vuelven algo atractivo. Si vivi&eacute;ramos en sociedades preocupadas por la satisfacci&oacute;n vital, quiz&aacute; aparecer&iacute;an otras formas de movilizaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jóvenes no están al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendrá un impacto. Puede generar más distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A partir de tu experiencia trabajando con j&oacute;venes, se&ntilde;alas que un comentario machista, racista o transgresor no implica necesariamente que exista una identidad ideol&oacute;gica plenamente asentada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental distinguir entre valores, ideas, pr&aacute;cticas e identidades. Nadie act&uacute;a siempre de acuerdo con lo que piensa ni dice exactamente lo mismo en todos los contextos. Tampoco est&aacute; siempre claro qu&eacute; identidad tiene una persona. Tener dudas o cr&iacute;ticas hacia el feminismo no convierte autom&aacute;ticamente a alguien en antifeminista, de la misma manera que criticar a la izquierda institucional no convierte a una persona en contraria a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando trabajas directamente con j&oacute;venes, aparece una realidad mucho m&aacute;s mixta, confusa, incoherente y contradictoria. Hay chavales que dicen una cosa en clase y otra completamente distinta en el pasillo. Algunos critican el feminismo, pero, al hablar con ellos individualmente, son tremendamente igualitarios y se preocupan por los derechos de las mujeres. A veces solo quieren plantear debates inc&oacute;modos, y eso no los convierte necesariamente en antifeministas. En un taller, por ejemplo, un chico pregunt&oacute; por las supuestas quinientas leyes que benefician a las mujeres y perjudican a los hombres. Despu&eacute;s habl&eacute; con &eacute;l en el pasillo y descubr&iacute; que ni siquiera cre&iacute;a que eso fuera verdad. Se lo hab&iacute;a dicho su padre, que era abogado, y quer&iacute;a saber qu&eacute; pens&aacute;bamos. Sin embargo, en el aula podemos interpretar r&aacute;pidamente esa pregunta como una posici&oacute;n reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Terminamos por participar del prejuicio de que todos los j&oacute;venes tienen ideas reaccionarias&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos juicios han simplificado mucho el tema y han creado un retrato de la juventud que no refleja lo que hay. En relaci&oacute;n a esto, tambi&eacute;n se debe exigir una responsabilidad a los medios y discursos p&uacute;blicos. Los j&oacute;venes no est&aacute;n al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendr&aacute; un impacto. Puede generar m&aacute;s distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas, porque el joven descubre que la postura de moda, pol&iacute;ticamente incorrecta y capaz de provocar miedo en sus profesores es la del chaval antifeminista. Y eso genera atracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Existe una gran preocupaci&oacute;n p&uacute;blica por el supuesto giro reaccionario de la juventud, pero la educaci&oacute;n en igualdad suele reducirse a talleres aislados y precarios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es la gran iron&iacute;a. Nos preocupan much&iacute;simo los j&oacute;venes, pero, mientras tanto, estamos desmantelando la educaci&oacute;n p&uacute;blica. No hacemos leyes que garanticen el acceso a una vivienda digna ni afrontamos una lucha anticapitalista contra los grandes magnates digitales, cuyos algoritmos siguen difundiendo bulos y promoviendo la cultura del odio. En el libro explico que los debates sobre la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica resultan ingenuos si no tienen en cuenta la desconfianza y las heridas que siguen abiertas. Es dif&iacute;cil imaginar un futuro distinto cuando el profesorado y los formadores de igualdad est&aacute;n completamente quemados.
    </p><p class="article-text">
        Queremos que los j&oacute;venes sean m&aacute;s igualitarios, pero no atendemos a las condiciones materiales de fondo. Mientras tanto, las redes sociales les dicen que la buena vida y la felicidad llegar&aacute;n cuando se conviertan en la mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismos, compitan, inviertan en su capital humano y acumulen riqueza, estatus y capital social, er&oacute;tico y econ&oacute;mico. Estamos intentando luchar contra un gigante de una manera totalmente desorganizada y sin tocar aquello que deber&iacute;amos transformar. Eso nos conduce a un callej&oacute;n sin salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hombre,Internet,Jóvenes,Feminismo,Libros,Ensayos,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carles Puyol, cabeza de cartel de un congreso sobre masculinidad para "hombres confundidos y vacíos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carles-puyol-cabeza-cartel-congreso-masculinidad-hombres-confundidos-vacios_1_13147598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3961d5da-37d8-4967-a41a-59e5d6a158ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carles Puyol, cabeza de cartel de un congreso sobre masculinidad para &quot;hombres confundidos y vacíos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El evento 'Fearless' se celebrará en México y contará con la participación de diversos ponentes de la machosfera y gurús religiosos</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’
</p></div><p class="article-text">
        El exjugador del Bar&ccedil;a Carles Puyol ser&aacute; el cabeza de cartel de <a href="https://fearlessmasculinity.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Fearless'</a>, un pol&eacute;mico congreso sobre la masculinidad que, con tintes religiosos y lleno de ponentes procedentes de la machosfera, aboga por la &ldquo;necesidad de recuperar a los hombres virtuosos, como fueron dise&ntilde;ados por Dios&rdquo; ante el &ldquo;ataque a la masculinidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El evento se celebrar&aacute; en la ciudad mexicana de Guadalajara del 17 al 19 de abril y contar&aacute; con charlas de personajes como el &ldquo;gur&uacute; de la masculinidad&rdquo; Jordan Peterson, el youtuber religioso &Aacute;lvaro Quesada, la psic&oacute;loga especializada en autoayuda Isabel<a href="https://www.eldiario.es/era/marian-rojas-estape-falacia-quimica-cerebral-pensamiento-neoliberal-disfrazado-neurociencia_1_12070782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Rojas Estap&eacute;</a> y la influencer conservadora y espiritual Sarab Rey. 
    </p><p class="article-text">
        La ponencia de Puyol, que llevar&aacute; por t&iacute;tulo 'Mi Historia: Lucha, Prop&oacute;sito y Victoria&ldquo;, est&aacute; prevista para este s&aacute;bado en el que promete ser el &rdquo;congreso sobre masculinidad m&aacute;s grande de Latinoam&eacute;rica&ldquo;. En la web del evento se presenta al exjugador blaugrana como &rdquo;el capit&aacute;n que levant&oacute; a Espa&ntilde;a hacia la victoria m&aacute;s grande de su historia&ldquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los organizadores, el encuentro es un llamado a los hombres a &ldquo;recuperar la verdadera identidad, a levantarse con valent&iacute;a y vivir con prop&oacute;sito&rdquo;, tal como se destila de su web. El congreso nace de la &ldquo;preocupaci&oacute;n&rdquo; de un grupo de j&oacute;venes que &ldquo;la estaban pasando muy mal&rdquo;. Aseguran que, a ra&iacute;z del ataque que sufren los hombres en la sociedad actual, tuvieron que empezar terapia, a sufrir &ldquo;miedo y silencio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute;, empezaron a participar en misiones religiosas, donde se conoci&oacute; este grupo de cinco j&oacute;venes que estar&iacute;an detr&aacute;s del encuentro. &ldquo;Entendimos que es algo que les pasa a miles de hombres, s&oacute;lo que nadie lo habla&rdquo;, siguen. Y se decidieron a &ldquo;luchar&rdquo; con el objetivo de &ldquo;sanar&rdquo;. &ldquo;Compartimos el miedo a no ser suficientes, al fracaso, al libertinaje sexual, el miedo a la mujer e, incluso, deseos de suicidio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estos j&oacute;venes empezaron organizando peque&ntilde;os retiros en 2022 hasta que, un d&iacute;a, &ldquo;en una oraci&oacute;n Dios pidi&oacute; un congreso&rdquo;. &ldquo;&iquest;Neta quieres que hagamos eso? Y la respuesta fue clara en el coraz&oacute;n. &rdquo;S&iacute;, acompa&ntilde;en a mis hijos&ldquo;, explican en la web.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un congreso de tres d&iacute;as, con centenares de charlas y miles de entradas disponibles que se venden entre 1.450 y 7.490 pesos mexicanos, el equivalente a una horquilla que oscila entre los 71 y los 368 euros. Ahora bien, si el asistente puede acreditar ser miembro de una orden religiosa, se lleva un descuento de 50 euros. 
    </p><h2 class="article-text">Las administraciones retiran su apoyo</h2><p class="article-text">
        Este pol&eacute;mico congreso ha levantado ampollas entre los colectivos feministas. Tanto que se han unido 140 de ellos para denunciar en un comunicado conjunto que &ldquo;no representa un avance en la discusi&oacute;n sobre las masculinidades, sino un retroceso&rdquo;. A ra&iacute;z de las denuncias de estos grupos de mujeres, diversas administraciones como los ayuntamientos de Zapopan y Guadalajara retiraron el apoyo econ&oacute;mico que brindaban al evento y se desvincularon del mismo.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de Jalisco (estado que acoge el congreso) asegura que &ldquo;no est&aacute; involucrado en la organizaci&oacute;n ni en el patrocinio&rdquo; del evento y recalca que se trata de un encuentro de car&aacute;cter privado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Catalunya]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carles-puyol-cabeza-cartel-congreso-masculinidad-hombres-confundidos-vacios_1_13147598.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 11:21:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Hombre,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Gómez Bárcena, escritor: “Para un hombre, después de la adolescencia, el punto crítico es la mediana edad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-gomez-barcena-escritor-hombre-despues-adolescencia-punto-critico-mediana-edad_1_13114445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bf51f47-f651-4dbd-85d1-53d3430a7f22_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139924.jpg" width="5493" height="3090" alt="Juan Gómez Bárcena, escritor: “Para un hombre, después de la adolescencia, el punto crítico es la mediana edad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor santanderino publica su nueva novela 'Abril o nunca', donde indaga en la crisis de los 40 en los hombres, además de ofrecer una mirada irónica a las teorías conspiranoicas en la época de internet</p><p class="subtitle">Nikki García, la voz de Google Maps, lanza su primer disco: “La precariedad nos tiene absolutamente secuestrados”
</p></div><p class="article-text">
        El escritor santanderino <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/agotamiento-autoficcion-literatura-encamina-presente-pasado_1_11602792.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan G&oacute;mez B&aacute;rcena</a> tuvo una idea a partir de una imagen: un padre y una hija en una cala desierta, en ba&ntilde;ador, felices. Pero &eacute;l tuvo la sensaci&oacute;n de que algo malo iba a suceder pronto. Esa figuraci&oacute;n se le qued&oacute; anclada en la cabeza y le provocaba preguntas acerca de cu&aacute;n terrible ser&iacute;a la tragedia y qu&eacute; ser&iacute;a lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s de ella. Esas divagaciones terminaron estructurando una novela titulada <em>Abril o nunca</em>, que acaba de publicarse en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/monstruos-romanticos-rosario-villajos-afloran-nueva-obra-duelo-amor_1_13094801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la editorial Seix Barral.</a>
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de la historia es Daniel, un tipo en los primeros a&ntilde;os de su cuarentena, divorciado y con una hija que tiene dos cumplea&ntilde;os: el de la fecha oficial, que celebra con su madre y el que festeja con su padre, el d&iacute;a que le toque. Ellas viven en Madrid, pero &eacute;l pasa seis meses en Benidorm, a donde se mud&oacute; despu&eacute;s de tomar la decisi&oacute;n de dejar el bufete de abogados donde trabajaba para ser profesor de submarinismo.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n tiene previsto darle una sorpresa especial: la llevar&aacute; a hacer snorkel por primera vez a la Cala de los Amarillos, el lugar donde &eacute;l se enamor&oacute; del mar. Al principio ella est&aacute; un poco decepcionada, pero despu&eacute;s se entusiasma. Ese d&iacute;a cambiar&aacute; todo para mal. Seg&uacute;n dice el autor a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> en la sede de su editorial en Barcelona, le interesaba escribir: &ldquo;Sobre qu&eacute; es lo que sucede con la experiencia del tiempo durante el duelo. Es un tema que ya hab&iacute;a tratado un poquito en alg&uacute;n otro libro, pero empiezo a ver que ser&aacute; algo que ocurra en el presente y, adem&aacute;s, all&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista pasa muchas horas en hilos de Reddit por los que pululan usuarios como John1419. Aunque Daniel es consciente de que la mente del internauta habita m&aacute;s en el mundo de la fantas&iacute;a que en el real, a veces se pregunta si alguna de sus teor&iacute;as son plausibles. &ldquo;Me interesa mucho el clima de teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n en el presente, reflexionar sobre c&oacute;mo en ese clima de la llamada postverdad tambi&eacute;n se est&aacute;n encontrando muchas posibilidades de crear rumorolog&iacute;as o discursos falsos. Muchas veces con intereses que parad&oacute;jicamente encuentran o&iacute;dos en personas que se quieren ver a s&iacute; mismas como muy esc&eacute;pticas pero, en realidad, son solo esc&eacute;pticas acerca de lo que cuenta el poder&rdquo;, sostiene.
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            <span class="title">
                El escritor Juan Gómez Bárcena posa durante la presentación de su nuevo libro ‘Abril o nunca’,                            </span>
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        Al escritor le parec&iacute;a divertido crear, a trav&eacute;s del personaje de John1419, un planteamiento lo m&aacute;s absurdo y seductor posible pero que, al mismo tiempo, tiene una l&oacute;gica interna. El c&aacute;ntabro reflexiona acerca de que: &ldquo;Quiz&aacute;s es lo que m&aacute;s le distingue de las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n o de las sectas reales que suelen ser bastante incoherentes. Sin embargo, su teor&iacute;a es coherente lo que pasa es que no es real&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Crisis en el Nueva York espa&ntilde;ol</strong></h2><p class="article-text">
        Que Benidorm es un lugar &uacute;nico en Espa&ntilde;a no genera muchas dudas. De hecho, ha servido de escenario para obras culturales de lo m&aacute;s variopintas, a las que ahora se a&ntilde;ade la novela del escritor de Santander. En sus p&aacute;ginas se empe&ntilde;a en describir lo feo que es el piso que ha heredado de su madre y lo horrible que es la ciudad. Municipios poco agraciados hay muchos, pero este lugar de rascacielos con vistas al Mediterr&aacute;neo le serv&iacute;a para acentuar el contraste de la depresi&oacute;n del protagonista con la alegr&iacute;a (o histeria) con que los turistas disfrutan del lugar. O, por lo menos, lo intentan.
    </p><p class="article-text">
        Antes de este libro, G&oacute;mez B&aacute;rcenas no hab&iacute;a estado nunca all&iacute;, as&iacute; que se alquil&oacute; una casa para estar una semana en invierno y otra en verano y poder ver el contraste de ambientes. Aparte del juego que le daba para evidenciar la confrontaci&oacute;n del estado de &aacute;nimo de Daniel con el de la gente que le rodeaba, la ciudad tambi&eacute;n le suscitaba inter&eacute;s porque se trata de un lugar, para &eacute;l, &ldquo;muy artificial, con muy poca historia&rdquo;, lleno de rascacielos como si quisiera ser Manhattan y de pubs ingleses donde los camareros y los consumidores tambi&eacute;n lo son. Esta caracter&iacute;stica favorece a lo que &eacute;l intenta transmitir en <em>Abril o nunca</em>: &ldquo;Todo parece una copia, un simulacro de otra cosa y el personaje de Daniel tambi&eacute;n va a intentar reproducir, en este caso, un tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; tambi&eacute;n vive Mario, su mejor amigo desde el instituto, como este se empe&ntilde;a en decir cada vez que se lo presenta a alguien. Lo cierto es que durante el curso escolar apenas se trataban, pero cuando llegaba el verano y coincid&iacute;an en Benidorm, eran colegas. Y esa relaci&oacute;n ha sobrevivido d&eacute;cadas a base de conversaciones banales, videojuegos, juergas y poco m&aacute;s. No parecen necesitar m&aacute;s cuando est&aacute;n juntos, casi parecen una hip&eacute;rbole de los t&oacute;picos acerca de los dos varones cisheterosexuales que no saben o no quieren comunicar sus sentimientos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estoy tan convencido de que es necesario deconstruir cosas como de que ese proceso tiene límites bastante claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Gómez Bárcena</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Este amigo lo tenemos casi todos de un modo u otro. No tiene por qu&eacute; ser tan exagerada la falta de comunicaci&oacute;n entre amigos, pero a m&iacute; no me resulta muy sorprendente con respecto a mi propia experiencia. Me interesaba no solo parodiar ese tipo de v&iacute;nculos, sino tambi&eacute;n verlos desde cierto car&aacute;cter entra&ntilde;able&rdquo;, apunta el autor. Porque Mario y Daniel, se quieren, a su manera silenciosa, torpe quiz&aacute; si se ve desde fuera y en plena crisis de los 40, que cada uno lleva como puede. El segundo a base de tabaco y enajenaci&oacute;n, el primero a base de trabajo y consejos de ir al psic&oacute;logo de su mujer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No tiene la crisis de los 40 algo de mito? Para G&oacute;mez B&aacute;rcena es algo completamente real: &ldquo;Yo s&iacute; creo en ella porque la he vivido o la estoy viviendo y he le&iacute;do bastante sobre el tema. Carl G. Jung escribi&oacute; bastante sobre la crisis de la mediana edad y &eacute;l se&ntilde;alaba que, al menos a su juicio, est&aacute; en todas las culturas y tiene que ver con ese rito de paso del que nosotros carecemos del Ecuador de la vida&rdquo;. El escritor, que se nota que ha reflexionado sobre el tema, considera que en ese momento: &ldquo;De alguna manera miras alrededor y hacia atr&aacute;s, haces una valoraci&oacute;n de los lugares que has ido, de los caminos que has recorrido y de las decisiones que has tomado, que a veces lo has hecho de manera inconsciente&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1c92aa73-8e9d-4950-8770-f8b391cdb229_source-aspect-ratio_default_1139928.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n percibe que quiz&aacute; ese crac es particularmente intenso en los hombres y lo achaca, quiz&aacute;s, a una falta de lenguaje emocional: &ldquo;Yo tengo la sensaci&oacute;n de que despu&eacute;s de la adolescencia, que es un punto cr&iacute;tico, quiz&aacute;s para un var&oacute;n al menos el siguiente es la crisis de la mediana edad. Me consta que hay hombres que no la viven, pero la mayor&iacute;a con los que he hablado algo te cuentan de este momento&rdquo;. Con los intentos de deconstrucci&oacute;n de las masculinidades tradicionales que se est&aacute;n llevando a cabo y la apertura a otros modelos &iquest;No ser&aacute; posible que, en un futuro, esta realidad haya cambiado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor se muestra esc&eacute;ptico respecto a este tema: &ldquo;Estoy tan convencido de que es necesario deconstruir cosas como de que ese proceso tiene l&iacute;mites bastante claros. Primero porque estamos valorando todo lo que la diferencia de g&eacute;nero tiene de social, no estamos valorando lo que tiene de biol&oacute;gico y vete t&uacute; a saber, no tengo ni idea&rdquo;, declara y prosigue: &ldquo;Creo que los l&iacute;mites est&aacute;n bastante claros en el sentido de que uno puede tener una apertura a otra cosa, puede haber una educaci&oacute;n que te ayude a normalizar ciertos comportamientos, pero yo creo que el peso de toda la tradici&oacute;n es demasiado fuerte como para creer que sea algo que vaya sin m&aacute;s a desaparecer. Dudo much&iacute;simo que esto pueda ocurrir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Volver atr&aacute;s</strong></h2><p class="article-text">
        En una noche que salen de fiesta, Daniel le pregunta a Mario si volver&iacute;a atr&aacute;s en su vida pero con los conocimientos que tiene ahora. Una vuelta a empezar en un juego pero sabiendo que a la vuelta de la esquina le espera una sorpresa desagradable o tendr&aacute; que tomar una decisi&oacute;n dif&iacute;cil. El propio G&oacute;mez se lo ha planteado mucho aunque siempre en un plazo corto. &ldquo;Volver&iacute;a en el sentido de que cada vez que tomo una decisi&oacute;n que me doy cuenta de que es mala, mi primera reacci&oacute;n es como en un videojuego volver una partida guardada y cambiar las cosas&rdquo;, espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Pero cada vez est&aacute; m&aacute;s convencido de que no lo har&iacute;a. Primero, porque &eacute;l no ha vivido una gran desgracia como la de su personaje y segundo, porque valorar qu&eacute; fue un error y qu&eacute; no es un enga&ntilde;o: &ldquo;Cuando tomas una decisi&oacute;n, la tomas desde la conciencia de que es lo mejor para ti. Pasados los a&ntilde;os, tienes otra informaci&oacute;n, tienes otra experiencia y puedes valorar que fue una mala decisi&oacute;n, pero lo haces en funci&oacute;n de lo que eres ahora. Si cambiaras algo, ser&iacute;as distinto y nos llevar&iacute;a a un eterno c&iacute;rculo vicioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Declara que se document&oacute; mucho para escribir esta novela con libros de psicolog&iacute;a, pero no habl&oacute; con nadie que estuviese pasando por un gran trauma porque le habr&iacute;a hecho sentirse &ldquo;un poco estafador&rdquo;. Sin embargo, estuvo a punto de vivirlo cuando su ahora exmujer Marta Jim&eacute;nez Serrano y &eacute;l estuvieron a punto de morir en su piso por una fuga de mon&oacute;xido de carbono de la caldera. Ella ha novelado la experiencia en <em>Ox&iacute;geno</em>, t&iacute;tulo que public&oacute; en enero de 2026 en la editorial Alfaguara. &iquest;Hubo discusi&oacute;n por qui&eacute;n se quedaba con la historia? G&oacute;mez B&aacute;rcena dice que: &ldquo;No fue un debate. Durante un tiempo ambos planteamos la idea de escribir sobre ello y yo muy r&aacute;pidamente pens&eacute; que era una novela que ten&iacute;a que escribir ella porque suele tener un acercamiento muy directo de la experiencia al texto&rdquo;. &Eacute;l opt&oacute; por irse con su drama imaginario a Benidorm.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-gomez-barcena-escritor-hombre-despues-adolescencia-punto-critico-mediana-edad_1_13114445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Hombre,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No hay que avergonzarse de ser vanidoso": el auge de los estándares de belleza masculina imposibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hay-avergonzarse-vanidoso-auge-estandares-belleza-masculina-imposibles_1_13060297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c34a7a0-eb85-49e2-884d-3e8297cb82a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No hay que avergonzarse de ser vanidoso&quot;: el auge de los estándares de belleza masculina imposibles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los rostros de los hombres están más vigilados que nunca, y cada vez son más los que se someten a procedimientos cosméticos. ¿Qué hay detrás de este cambio repentino y significativo?</p><p class="subtitle">Entrevista - Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”</p></div><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes son familiares: hombres blancos de mand&iacute;bula cuadrada, rostros severos, que transmiten fuerza y autoridad. Durante la &uacute;ltima semana, mientras Estados Unidos intensificaba su campa&ntilde;a militar en Oriente Medio, el rostro del secretario de Defensa Pete Hegseth ha aparecido en una pantalla tras otra pronunciando la ret&oacute;rica del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/jefe-pentagono-advierte-hoy-sera-vez-dia-intenso-ataques-iran_1_13055765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">patriarca guerrero</a>. Es un rostro ya conocido por otras actuaciones: posando en el gimnasio junto a Robert F. Kennedy Jr. para el canal de YouTube del Departamento de Guerra; dando una charla a los militares sobre los &laquo;generales gordos&raquo;; presentando un programa de fin de semana en Fox News. 
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute;, aprovechando la gloria de las tropas, Hegseth present&oacute; la m&aacute;scara del general &mdash;la mand&iacute;bula prominente, la mirada inquebrantable&mdash; aunque, seg&uacute;n sugieren algunos cr&iacute;ticos, sin la experiencia militar ni el juicio estrat&eacute;gico que suele acompa&ntilde;ar a esa imagen. Donald Trump tambi&eacute;n ha ofrecido su propia versi&oacute;n del rostro del hombre fuerte: la presencia imponente, blanca e inflexible, aunque &uacute;ltimamente la gente se ha fijado m&aacute;s en su nueva <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/02/trump-neck-rash" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">erupci&oacute;n del cuello</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Elon Musk y la &quot;cara MAGA&quot;.                            </span>
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        Trump y su gabinete est&aacute;n ejerciendo el poder militarista en el momento preciso en que el rostro masculino blanco se ha convertido en su propio escenario de autoridad. Otros iconos del movimiento Maga (Make America Great Again), como Elon Musk, tambi&eacute;n han tenido &laquo;cambios radicales&raquo; p&uacute;blicos. Incluso JD Vance se reinvent&oacute; pol&iacute;ticamente con una barba durante su candidatura al Senado en 2022 para enfatizar su rudeza de clase obrera. Ahora se le conoce en el TikTok chino como el &laquo;hombre del <em>eyeliner&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Los rostros de los hombres est&aacute;n m&aacute;s escrutados que nunca, tanto en posiciones de poder cultural como pol&iacute;tico: en las alfombras rojas, en los primeros planos de la prensa sensacionalista, en las redes sociales y en las pel&iacute;culas, series de televisi&oacute;n y anuncios. Sus rasgos son objeto de especulaciones, analizados y diseccionados. &iquest;Bradley Cooper se ha puesto relleno? &iquest;Brad Pitt tiene una nueva mand&iacute;bula? <a href="https://www.theguardian.com/film/2026/mar/02/cesar-awards-boss-rejects-jim-carrey-clone-conspiracy-theories" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Ese es Jim Carrey?</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La &quot;mirada inquebrantable&quot;, por Pete Hegseth."
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                La &quot;mirada inquebrantable&quot;, por Pete Hegseth.                            </span>
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        El escrutinio del rostro no es nada nuevo, pero hist&oacute;ricamente han sido <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los rostros de las mujeres</a> los que han acaparado la atenci&oacute;n de los medios, que suelen cuestionar si se han sometido a cirug&iacute;a est&eacute;tica y qui&eacute;n parece m&aacute;s mayor, m&aacute;s joven, m&aacute;s gorda o m&aacute;s delgada. En el caso de las mujeres, la homogeneizaci&oacute;n de los est&aacute;ndares de belleza est&aacute; bien documentada: antes de tener la &laquo;cara Mar-a-Lago&raquo; &mdash;que sirve para mostrar el trabajo, la riqueza y la blancura que conlleva estar tan pulida, tonificada y conservada&mdash;, ten&iacute;amos la cara de Instagram, con un repertorio de rasgos estereotipados que dificultaban distinguir un rostro de otro.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n se ha producido un cambio paralelo en los rostros de los hombres, hacia algo m&aacute;s esculpido, cuidado y consciente de s&iacute; mismo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos asistido a una explosi&oacute;n de productos de cuidado personal, <em>&laquo;gymfluencers&raquo;, &ldquo;body hacks&rdquo;,</em> <a href="https://www.eldiario.es/era/carillas-alineadores-dientes-invisibles-low-cost-peligros_1_11364883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carillas dentales</a> (&laquo;dientes turcos&raquo; en Reino Unido, &laquo;dientes mexicanos&raquo; en Estados Unidos). La cirug&iacute;a est&eacute;tica tambi&eacute;n ha entrado en la esfera p&uacute;blica para los hombres, sobre todo en 2021 con el <em>lifting</em> facial del dise&ntilde;ador Marc Jacobs. &laquo;No hay que avergonzarse de ser vanidoso&raquo;, anunci&oacute; Jacobs, subiendo <em>selfies</em> en los que se ve&iacute;an tubos de drenaje llenos de sangre a ambos lados de su cabeza vendada.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;esto es vanidad? La b&uacute;squeda de mand&iacute;bulas marcadas y &laquo;ojos de cazador&raquo; explica en parte el aumento de la proporci&oacute;n de intervenciones de cirug&iacute;a est&eacute;tica masculina, que han contribuido a un incremento global del 40% desde 2020. Los hombres se preocupan m&aacute;s que nunca por su rostro. Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que les preocupa?
    </p><p class="article-text">
        Esa pregunta le hice a Dan Saleh, destacado cirujano pl&aacute;stico y est&eacute;tico y fundador de The Face Institute en el Beverley Hospital and Clinic de Gateshead. Tras la pandemia, la cl&iacute;nica de Saleh experiment&oacute; un notable aumento de las consultas masculinas en comparaci&oacute;n con las femeninas: una de cada cinco, en lugar de una de cada diez antes de la pandemia. A sus clientes les preocupan las bolsas en los ojos, la flacidez de la piel y la &laquo;papada de Zoom&raquo;, que se convirti&oacute; en un problema con el auge de las videollamadas. Los estiramientos faciales tambi&eacute;n tienen m&aacute;s demanda, a menudo relacionados con medicamentos GLP-1 como Ozempic, que provocan flacidez en el rostro. Saleh no cree que los hombres se est&eacute;n volviendo m&aacute;s vanidosos, sino que la cirug&iacute;a est&eacute;tica forma parte ahora m&aacute;s firmemente del &aacute;mbito del &laquo;bienestar&raquo; y una opci&oacute;n de consumo.
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            <span class="title">
                Kristi Noem y la &quot;cara Mar-a-Lago&quot;.                            </span>
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        Sin embargo, en este mercado, no todos los rostros son iguales. El contorno de la mand&iacute;bula, los ojos de cazador y los rasgos angulosos que impulsan el debate sobre la belleza masculina representan una est&eacute;tica occidental europea que se est&aacute; universalizando a trav&eacute;s de los algoritmos de las redes sociales y la cirug&iacute;a est&eacute;tica. Si interpretamos el nuevo inter&eacute;s por los rostros masculinos como vanidad, como un producto inevitable de las redes sociales o incluso como una especie de <em>schadenfreude </em>basado en el g&eacute;nero &mdash;con los hombres experimentando lo que las mujeres han soportado durante siglos&mdash;, estamos pasando por alto lo importante. Y es que, aunque el rostro se ha convertido en un objeto de consumo tanto para hombres como para mujeres, los motivos y las consecuencias son diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Los rostros de las mujeres siempre se han valorado en t&eacute;rminos de belleza. Los rostros de los hombres pueden ser admirados por su atractivo visual, pero tambi&eacute;n son figuras representativas, tanto literal como simb&oacute;licamente, y centros de poder pol&iacute;tico. Incluso m&aacute;s que la cara Mar-a-Lago, los rostros masculinos nos muestran el impacto del neoliberalismo en nuestra pol&iacute;tica, en nuestras pantallas y en las consultas de nuestros cirujanos.
    </p><p class="article-text">
        No podemos entender ni explicar esto sin recurrir a la historia olvidada del rostro humano. Durante siglos, como muestro en mi libro <em>The Face: A Cultural History [El rostro: una historia cultural], </em>los rostros se han utilizado para evaluar el valor humano. Antes de la &laquo;raza&raquo;, la blancura y la simetr&iacute;a se celebraban en la Biblia y en el mundo cl&aacute;sico; Isa&iacute;as 1:18 proclama &laquo;aunque vuestros pecados sean como la grana, quedar&aacute;n blancos como la nieve&raquo;, mientras que Arist&oacute;teles afirmaba que la piel negra era sin&oacute;nimo de cobard&iacute;a. La fisonom&iacute;a tambi&eacute;n encontr&oacute; &laquo;pruebas&raquo; de que la moralidad, la inteligencia y la virtud de una persona se reflejaban en la forma de su nariz y la curva de su frente.
    </p><p class="article-text">
        Estas reglas se introdujeron en el arte y la cultura, as&iacute; como en la acu&ntilde;aci&oacute;n de monedas. Arist&oacute;teles dec&iacute;a que los hombres con ojos peque&ntilde;os carec&iacute;an de visi&oacute;n y que los que ten&iacute;an barbillas d&eacute;biles eran malos l&iacute;deres; en consecuencia, la acu&ntilde;aci&oacute;n de monedas de su disc&iacute;pulo, Alejandro Magno, mostraba de perfil la mirada abierta y la mand&iacute;bula decidida del l&iacute;der.
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                Moneda con el perfil de Alejandro Magno.                            </span>
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        Las figuras decorativas no pretend&iacute;an capturar el realismo, la personalidad o la belleza convencional. Las arrugas, las cejas fruncidas y la piel fl&aacute;cida eran signos de autoridad, reflejando la convenci&oacute;n art&iacute;stica del verismo &mdash;la representaci&oacute;n hiperrealista de cada l&iacute;nea, arruga e imperfecci&oacute;n&mdash; que en el retrato romano hac&iacute;a de la edad y la experiencia signos visibles de autoridad y aptitud para gobernar. No era as&iacute; en el caso de las mujeres, que ocasionalmente eran esculpidas, pero en gran medida como adornos para los hombres, con rostros estilizados a imagen de las diosas.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de los gobernantes, muy pocas personas ve&iacute;an representados visualmente sus rostros en la antig&uuml;edad. Tampoco estaban familiarizadas con sus propios rostros: antes del siglo XVI, la mayor&iacute;a de las personas nunca se hab&iacute;an visto en un espejo (no ser&iacute;a hasta el siglo XIX cuando la producci&oacute;n en masa lo populariz&oacute;).
    </p><p class="article-text">
        A partir del Renacimiento se prest&oacute; m&aacute;s atenci&oacute;n a los rostros, ya que el humanismo los consideraba reflejos de la verdad interior. El retrato pas&oacute; a centrarse en el parecido psicol&oacute;gico; la fisonom&iacute;a era importante, pero tambi&eacute;n lo era el realismo. Un ment&oacute;n fuerte, una mirada firme y la simetr&iacute;a segu&iacute;an siendo signos de juicio, racionalidad y liderazgo. Lo mismo ocurr&iacute;a con la blancura: a medida que la expansi&oacute;n colonial revelaba rostros humanos m&aacute;s diversos, la blancura se codific&oacute; como un signo de &laquo;civilizaci&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta codificaci&oacute;n se intensific&oacute; en el siglo XVIII, cuando el retrato presentaba la blancura como biol&oacute;gica y moralmente superior. Los mercados masivos del consumismo y la cultura urbana reforzaron el &laquo;cuidado personal&raquo; como prueba de la civilidad masculina: una barba y unas cejas bien cuidadas eran, junto con la piel blanca, signos de riqueza, ocio y respetabilidad.
    </p><p class="article-text">
        A medida que surg&iacute;an nuevas tecnolog&iacute;as relacionadas con el rostro, estas se extend&iacute;an por todas las jerarqu&iacute;as existentes, al igual que lo har&iacute;an las redes sociales. Las jerarqu&iacute;as raciales y de belleza tradicionales se vieron reforzadas por la fotograf&iacute;a, lo que permiti&oacute; a los antrop&oacute;logos crear mediciones cada vez m&aacute;s elaboradas para respaldar las nociones de supremac&iacute;a blanca. Francis Galton, fundador de la eugenesia, utiliz&oacute; la fotograf&iacute;a compuesta para crear &laquo;tipos criminales&raquo; y &laquo;tipos raciales&raquo;, clasificando el valor humano seg&uacute;n los rasgos faciales. Los rostros negros se interpretaban como prueba de &laquo;salvajismo&raquo;, mientras que los rostros blancos significaban &laquo;civilizaci&oacute;n&raquo;, c&oacute;digos que se han incorporado a los algoritmos sesgados del reconocimiento facial moderno.
    </p><p class="article-text">
        El nacimiento de Hollywood y de la publicidad amplific&oacute; la celebraci&oacute;n del rostro perfecto. El primer plano lo cambi&oacute; todo. Pionero en los inicios del cine, aport&oacute; una intimidad sin precedentes a los rostros, revelando poros, asimetr&iacute;as y los m&aacute;s m&iacute;nimos destellos de emoci&oacute;n: un labio tembloroso, un ligero temblor. Esto se vendi&oacute; como autenticidad, pero tambi&eacute;n magnific&oacute; cada defecto y estableci&oacute; nuevos est&aacute;ndares imposibles.<strong> </strong>El primer plano promet&iacute;a verdad al tiempo que exig&iacute;a perfecci&oacute;n, y la industria respondi&oacute; con nuevas tecnolog&iacute;as de control: maquillaje, iluminaci&oacute;n, lentes de enfoque suave y, en la d&eacute;cada de 1950, cirug&iacute;a est&eacute;tica.
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                Los primeros planos de los actores de Hollywood como Cary Grant desataron la tendencia hacia la perfección facial.                            </span>
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        Hoy en d&iacute;a podemos observar los mismos factores en la valoraci&oacute;n de la belleza masculina. Instagram promueve ideales fisiogn&oacute;micos pseudocient&iacute;ficos, como las mand&iacute;bulas cuadradas en los hombres, como &laquo;naturales&raquo; y deseables, alegando que utiliza el antiguo principio de la &laquo;proporci&oacute;n &aacute;urea&raquo; para definir lo que se considera atractivo, centr&aacute;ndose en la forma y la posici&oacute;n de la nariz, la mand&iacute;bula y los ojos para determinar el rostro ideal y sim&eacute;trico.
    </p><p class="article-text">
        Esta informaci&oacute;n tambi&eacute;n se ha incorporado a los sistemas de IA, dando forma a sus algoritmos, y ha sido adoptada por muchos cirujanos pl&aacute;sticos como la verdad absoluta. Pero debe ser desmentido: la simetr&iacute;a no es lo &uacute;nico que hace que un rostro sea atractivo, y la proporci&oacute;n &aacute;urea es un concepto est&eacute;tico occidental europeo obsoleto.
    </p><p class="article-text">
        La fisonom&iacute;a tambi&eacute;n ha vuelto injustificadamente: cada d&iacute;a juzgamos qui&eacute;n es digno de confianza y qui&eacute;n no, bas&aacute;ndonos en marcadores aceptados que a menudo son fundamentalmente racistas. Tambi&eacute;n est&aacute; presente en forma digital, en los algoritmos de IA desarrollados para &laquo;leer&raquo; los rostros e inferir emociones, rasgos de car&aacute;cter, orientaci&oacute;n sexual y criminalidad. Cesare Lombroso, el crimin&oacute;logo italiano del siglo XIX que cre&iacute;a que los &laquo;criminales natos&raquo; eran identificables por su estructura facial, estar&iacute;a orgulloso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Si la atracción estuviera programada genéticamente, seguiríamos considerando que una peluca empolvada es lo más sexy del mundo&quot;. Adolf Fredrik, 1710-1771, rey de Suecia."
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                &quot;Si la atracción estuviera programada genéticamente, seguiríamos considerando que una peluca empolvada es lo más sexy del mundo&quot;. Adolf Fredrik, 1710-1771, rey de Suecia.                            </span>
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        Junto con los cirujanos pl&aacute;sticos y los<em> influencers</em> de las redes sociales, los psic&oacute;logos evolutivos han reforzado y reciclado los valores faciales tradicionales, afirmando que las mujeres se sienten &laquo;naturalmente&raquo; atra&iacute;das por los ojos de cazador, los mentones marcados y los niveles elevados de testosterona. Se presentan ideales hist&oacute;ricos espec&iacute;ficos como algo natural e inmutable. Pero la suposici&oacute;n de que los rasgos &laquo;depredadores&raquo; equivalen a aptitud gen&eacute;tica dice m&aacute;s de nuestro momento cultural que de la naturaleza humana.
    </p><p class="article-text">
        Seamos realistas, si la atracci&oacute;n estuviera programada gen&eacute;ticamente, todos seguir&iacute;amos enamor&aacute;ndonos de las pantorrillas bien torneadas y cubiertas de seda de un comerciante del siglo XVIII y encontrar&iacute;amos que las pelucas empolvadas son lo m&aacute;s sexy. Las barrigas gordas eran deseables en &eacute;pocas de escasez, y las patillas eran deseables en los caballeros victorianos mucho antes de que las recuperaran los hipsters de Hoxton.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia actual hacia un ideal juvenil y abiertamente masculino es un signo de nuestros tiempos. La l&oacute;gica del neoliberalismo es que nos tratemos a nosotros mismos como proyectos que requieren una inversi&oacute;n y una mejora constantes. No es de extra&ntilde;ar que haya transformado el rostro masculino en capital: es un activo comprensible (pero depreciable), como las criptomonedas, en un mundo en el que el poder se percibe como algo abstracto y fuera de nuestro alcance.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La lógica del neoliberalismo es que nos tratemos a nosotros mismos como proyectos que requieren una inversión y una mejora constantes. No es de extrañar que haya transformado el rostro masculino en capital: es un activo comprensible (pero depreciable),</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso no es solo el rostro masculino, sino un tipo concreto de rostro masculino, el que acapara toda la atenci&oacute;n. La &laquo;experiencia&raquo; que se refleja en las arrugas no es necesaria en la era de las startups; el estatus ya no est&aacute; garantizado por la experiencia, la propiedad de tierras o los cargos institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica es especialmente poderosa en la &laquo;manosfera&raquo;, donde existe un nexo entre el &laquo;looksmaxxing&raquo; [maximizaci&oacute;n de la apariencia] y el nacionalismo blanco. Pero incluso fuera de la &laquo;manosfera&raquo;, la blancura sigue siendo influyente. Puede que todos los rostros sean mercanc&iacute;as, pero no todos tienen el mismo valor a la hora de vender un producto, una pel&iacute;cula o una ideolog&iacute;a.
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            <span class="title">
                Una nueva generación de rompecorazones de Hollywood. Jacob Elordi.                            </span>
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        Los rostros blancos, por haber sido siempre la norma con la que se juzga a los dem&aacute;s, se consideran neutros y m&aacute;s f&aacute;ciles de dotar de significados diversos. Quiz&aacute;s por eso la nueva generaci&oacute;n de galanes de Hollywood &mdash;Jacob Elordi, Timoth&eacute;e Chalamet, Austin Butler&mdash; encarna una est&eacute;tica masculina similar: blanca, sim&eacute;trica y angulosa. Adem&aacute;s, todos ellos han sido elegidos para interpretar a protagonistas rom&aacute;nticos melanc&oacute;licos, en Saltburn, Bones and All y The Bikeriders, respectivamente, que proyectan una fantas&iacute;a de depredaci&oacute;n: deseables, pero peligrosos. Estos rostros no son del todo nuevos. Se hacen eco de un arquetipo m&aacute;s antiguo &mdash;la autoridad impasible y cincelada de un Clint Eastwood antes de que el tema del g&eacute;nero se complicara&mdash;, filtrado a trav&eacute;s de los algoritmos de Instagram y optimizado para una &eacute;poca que exige que el poder masculino sea inflexible y se pueda comprar.
    </p><p class="article-text">
        No todos los rostros se ajustan al tipo. Por cada Jacob Elordi habr&aacute; un andr&oacute;gino David Bowie, un Steve Buscemi &laquo;feo-sexy&raquo; y un musculoso Dwayne &laquo;The Rock&raquo; Johnson. Pero el rostro blanco, anguloso y de Europa occidental que representa el neoliberalismo moderno se considera lo suficientemente neutro como para ocupar el espacio central. Tambi&eacute;n es lo suficientemente fluido como para convivir con las contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo cual nos lleva de nuevo a JD Vance. Esa barba tan cuidadosamente recortada podr&iacute;a transmitir una masculinidad ruda a una base pol&iacute;tica que idealiza los roles de g&eacute;nero &laquo;tradicionales&raquo; y se burla de la idea del g&eacute;nero como algo que se representa. Pero el propio rostro de Vance &mdash;y sus ojos, aparentemente marcados por las arrugas&mdash; es pura representaci&oacute;n. En un registro diferente se sit&uacute;a el de Hegseth: un cuerpo esculpido en el gimnasio, una mirada fija, listo para las c&aacute;maras. El propio rostro de Trump cuenta una historia diferente &mdash;el bronceado de los a&ntilde;os 80, el pelo a punto de caer, la base de maquillaje que se detiene en la l&iacute;nea de la mand&iacute;bula&mdash;menos guerrero de mand&iacute;bula cuadrada que soberano pintado. El rostro masculino de la autoridad nunca es solo naturaleza, sino tambi&eacute;n teatro, mercado, significado y espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <em>La doctora Fay Bound-Alberti es profesora de Historia Moderna en el King&rsquo;s College de Londres y su libro The Face: A Cultural History ha sido publicado por Allen Lane en Reino Unido.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fay Bound-Alberti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hay-avergonzarse-vanidoso-auge-estandares-belleza-masculina-imposibles_1_13060297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No hay que avergonzarse de ser vanidoso": el auge de los estándares de belleza masculina imposibles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Hombre,Cosmética,Cirugía estética,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aumenta el riesgo de infección por el virus del papiloma humano entre los hombres mayores de 45 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/aumenta-riesgo-infeccion-virus-papiloma-humano-hombres-mayores-45-anos_1_12875245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d296ed9-5f6f-4c28-ab08-2a7a542aa0bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aumenta el riesgo de infección por el virus del papiloma humano entre los hombres mayores de 45 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fundación Puigvert advierte que generaciones no vacunadas se exponen más a este virus por los cambios en las conductas sexuales y recomienda la vacunación y concienciar sobre el uso del preservativo</p><p class="subtitle">Vacuna del virus del papiloma humano: por qué es recomendable en adolescentes</p></div><p class="article-text">
        Especialistas en Infecciones de Transmisi&oacute;n Sexual (ITS) alertan del aumento de los diagn&oacute;sticos del virus del papiloma humano (VPH) y de las lesiones asociadas entre los hombres mayores de 45 a&ntilde;os y, especialmente, entre los de 60 y 70. 
    </p><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n Puigvert explica que se trata de personas pertenecientes a generaciones que no han sido protegidas por la vacunaci&oacute;n sistem&aacute;tica frente al VPH y que, al mismo tiempo, han vivido un cambio en la conducta sexual, con un &ldquo;aumento exponencial de contactos y relaciones espor&aacute;dicas despu&eacute;s de un divorcio o el fin de una relaci&oacute;n larga&rdquo;. Las principales patolog&iacute;as asociadas al VPH son las verrugas genitales y el c&aacute;ncer de cuello de &uacute;tero &mdash;en mujeres&mdash;; as&iacute; como el c&aacute;ncer anal, de pene o de cuello.
    </p><p class="article-text">
        El doctor &Aacute;lvaro Vives, jefe de la Unidad de Infecciones de Transmisi&oacute;n Sexual de la Fundaci&oacute;n Puigvert, se&ntilde;ala que &ldquo;cada vez es m&aacute;s frecuente, tras romper una relaci&oacute;n larga, mantener m&uacute;ltiples contactos sexuales, participar en parejas abiertas, utilizar aplicaciones para conocer gente o frecuentar lugares de intercambio&rdquo;. Tambi&eacute;n destaca que la transmisi&oacute;n del VPH no es mayor entre los hombres homosexuales y aclara: &ldquo;La orientaci&oacute;n sexual no constituye un grupo de riesgo; las pr&aacute;cticas sexuales con numerosos contactos, s&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La vacunaci&oacute;n frente al VPH se incluy&oacute; en el calendario oficial hace diecisiete a&ntilde;os para las ni&ntilde;as de entre 9 y 14 a&ntilde;os, ya que este virus causa el 99,9 % de los casos de c&aacute;ncer de cuello de &uacute;tero. Sin embargo, los chicos tambi&eacute;n pueden transmitir e infectarse con el VPH y desarrollar c&aacute;nceres como el de ano, pene y orofaringe, as&iacute; como verrugas genitales no cancerosas, por lo que desde el curso 2022-23 se vacuna tambi&eacute;n de forma sistem&aacute;tica a los ni&ntilde;os de entre 11 y 12 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se ha establecido una campa&ntilde;a de recuperaci&oacute;n con una &uacute;nica dosis dirigida a todos los chicos de hasta 18 a&ntilde;os (nacidos a partir de 2007) y las chicas de hasta 24 a&ntilde;os (nacidas a partir de 2001). Estas medidas han permitido proteger a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, en las que se est&aacute; observando una disminuci&oacute;n de la infecci&oacute;n y de las lesiones asociadas al VPH.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se pueden vacunar las personas que forman parte de grupos de riesgo hasta los 45 a&ntilde;os, de acuerdo con las indicaciones de las autoridades sanitarias. Se trata de personas con determinados estados m&eacute;dicos o exposiciones que incrementan la probabilidad de contraer la infecci&oacute;n o de desarrollar patolog&iacute;as asociadas al VPH. La infecci&oacute;n por VPH es asintom&aacute;tica en el 80 % de los casos y la enfermedad puede aparecer entre los cuatro y los seis a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la vacunaci&oacute;n, los especialistas recuerdan que la educaci&oacute;n sexual es la prevenci&oacute;n m&aacute;s segura y abogan por concienciar a la poblaci&oacute;n de que el uso del preservativo es la barrera m&aacute;s consistente frente a las infecciones de transmisi&oacute;n sexual, incluidas las pr&aacute;cticas de sexo oral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n sexual en escuelas e institutos es fundamental y no puede quedarse solo en ense&ntilde;ar c&oacute;mo se coloca un preservativo; debe ir m&aacute;s all&aacute; y dar a conocer qu&eacute; infecciones se pueden transmitir cuando se es una persona sexualmente activa y ad&oacute;nde se puede acudir para cualquier tipo de consulta o revisi&oacute;n. Hay que educar de manera positiva, sin estigmatizar&rdquo;, subraya el doctor Vives.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ACN]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/aumenta-riesgo-infeccion-virus-papiloma-humano-hombres-mayores-45-anos_1_12875245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Dec 2025 12:58:33 +0000]]></pubDate>
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