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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ariadna Gil]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/ariadna-gil/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ariadna Gil]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Àlex Rigola lleva al teatro un texto histórico de la resistencia palestina: "Es incómodo pero hay que escucharlo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/alex-rigola-lleva-teatro-texto-historico-resistencia-palestina-incomodo-hay-escucharlo_1_13062392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a104199f-778d-4f2a-8359-3747bb885664_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Àlex Rigola lleva al teatro un texto histórico de la resistencia palestina: &quot;Es incómodo pero hay que escucharlo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ariadna Gil encabeza la adaptación de 'Retorn a Haifa', novela de Ghassan Kanafani que aboga por la lucha armada</p><p class="subtitle">El teatro de serie B de Cris Blanco se enfrenta a la mentira contemporánea
</p></div><p class="article-text">
        &Agrave;lex Rigola lleva a&ntilde;os dirigiendo obras y gestionando espacios de teatro. Dirigi&oacute; el Teatre Lliure, los Teatros del Canal o la Bienal de Venecia y sigue montando grandes obras. Este a&ntilde;o abri&oacute; la temporada del Lliure con <em>El Mestre i Margarita</em> y acaba de estrenar &oacute;pera en el Teatro Real, <em>Enemigo del pueblo</em>. Desde hace tres a&ntilde;os, este catal&aacute;n de 56 a&ntilde;os se cobija en un peque&ntilde;o teatro con 76 butacas que abri&oacute; &eacute;l mismo en el barrio de Sants de Barcelona: el Heartbreak Hotel. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; prepara ahora su pr&oacute;ximo estreno. Cuatro actores a menos de un metro de los espectadores y la palabra herida y encendida de uno de los referentes pol&iacute;ticos de Palestina, Ghassan Kanafani. <em>Retorn a Haifa</em> es teatro pol&iacute;tico y de urgencia en una &eacute;poca en que las bombas no dejan de caer.
    </p><p class="article-text">
        Rigola admite a elDiario.es que el proyecto nace de la urgencia. &ldquo;La idea surgi&oacute; en la &uacute;ltima etapa del genocidio de Israel sobre Gaza&rdquo;, explica el director, que confiesa que le costaba ver a gente denunciando incluso &ldquo;jug&aacute;ndose la vida y la profesi&oacute;n&rdquo; mientras en Espa&ntilde;a a un gran sector de la sociedad parec&iacute;a no importarle.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ve&iacute;a que mientras Javier Bardem o los participantes de la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/jordi-evole-ada-colau-veintena-artistas-piden-apoyo-flotilla-saldra-espana-gaza-silencio-no-opcion_1_12559140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Flotilla Gobal del Sumud</a> se la jugaban parte de la sociedad no quer&iacute;a saber nada y miraba para otro lado. Gente que no ten&iacute;a problema en hablar de otros temas pol&iacute;ticos, sin embargo ante el asesinato estrat&eacute;gico de miles de ni&ntilde;os prefer&iacute;a mantener una moderaci&oacute;n extrema&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        El director afirma que la elecci&oacute;n no fue dif&iacute;cil: &ldquo;Los textos de Kavafani siempre me gustaron, me parec&iacute;an directos y po&eacute;ticos al mismo tiempo, y ve&iacute;a que se pod&iacute;an llevar al teatro&rdquo;. Sin embargo, Rigola se fij&oacute; en un texto ya lejano publicado en 1969 que sigue muy vivo aunque hayan pasado 50 a&ntilde;os 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba el posicionamiento del autor que al final de la novela aboga por la lucha armada, por la lucha por el territorio&rdquo;, confiesa Rigola, para luego advertir del impacto que ese posicionamiento ha tenido sobre &eacute;l y sobre los actores y que cree puede tener en el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el espacio c&oacute;modo de este pa&iacute;s donde no hay este tipo de violencias te sientes profundamente inc&oacute;modo con una declaraci&oacute;n de esta naturaleza. Pero esas son sus voces. Eso es lo que est&aacute;n reclamando y lo que hay que escuchar&rdquo;, asevera.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://heartbreakhotel.cat/retorn-a-haifa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Retorn a Haifa</em></a><em>, </em>que estar&aacute; en cartel del 19 de marzo al 26 de abril<em>,</em> cuenta la vuelta de un matrimonio a esta ciudad tras la guerra de los Seis D&iacute;as en un momento en que el gobierno israel&iacute; deja entrar a los palestinos que fueron expulsados 20 a&ntilde;os atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        S&agrave;fia (Chantal Aime&eacute;) y Sa&iuml;d (Jordi Figueras) tuvieron que abandonar a su hijo Khaldun (Carles Roig) el d&iacute;a que tuvieron que huir. No saben si est&aacute; vivo, pero vuelven a ver su barrio y su casa, con la esperanza escondida de encontrarle. En su casa vive Miriam (Ariadna Gil), una superviviente polaca del holocausto nazi. Las sillas, la mesa y ciertos cuadros que la familia palestina dej&oacute; veinte a&ntilde;os seguir&aacute;n en ese hogar que ahora ya no es suyo. El encuentro irremediablemente se carga de tensi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo interesante es que un caso tan crudo se cuente desde las voces de personas normales, ah&iacute; es cuando te das cuenta de la magnitud del conflicto&rdquo;, afirma Ariadna Gil. La actriz, que justo acaba de protagonizar <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/maria-magdalena-ariadna-gil-devuelve-mujer-ensenaron-no-ver_1_12929755.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mar&iacute;a Magdalena</em></a> en el Teatre Nacional de Catalunya, confiesa que cuando Rigola le dio el texto a leer tuvo claro que quer&iacute;a hacer a Miriam. &ldquo;Es un personaje muy contradictorio, superviviente al holocausto donde asesinaron a toda su familia y que ahora tambi&eacute;n ve cosas en Israel que no le gustan, es extremadamente complejo&rdquo;, expone.
    </p><h2 class="article-text">Literatura <em>agitprop</em></h2><p class="article-text">
        Ghassan Kanafani es uno de los literatos, pol&iacute;ticos y periodistas m&aacute;s relevantes del siglo XX palestino. Fue asesinado por el Mossad con un coche bomba en 1972. Fund&oacute; el Frente Popular para la Liberaci&oacute;n de Palestina justo cuando estaba escribiendo <em>Retorno a Haifa</em>, novela que se sit&uacute;a en la ciudad que tuvo que abandonar a la edad de 12 a&ntilde;os junto al 95% de su poblaci&oacute;n, m&aacute;s de 60.000 palestinos. Era 1948, se acababa el mandato brit&aacute;nico de Palestina, nac&iacute;a Israel y Haifa, ciudad del norte pr&oacute;xima al L&iacute;bano, contaba con un importante puerto que se convirti&oacute; en el punto de desembarco para cientos de miles de jud&iacute;os, sobre todo provenientes del Este de Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Kanafani tuvo que exiliarse primero en el L&iacute;bano, luego en Siria. Desde all&iacute; sigui&oacute; dirigiendo peri&oacute;dicos e instaurando lo que hoy se conoce como la novela moderna palestina. Una escritura de resistencia, socialista y militante, que no est&aacute; exenta de gran calidad po&eacute;tica y delicados mon&oacute;logos interiores que versan sobre la identidad palestina, la patria y la toma de consciencia. <em>Retorno a Haifa</em>, una novela corta, narra el desgarro que supuso el &eacute;xodo, conocido como la Nakba, del pueblo palestino en 1948. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se lleva esta novela al teatro. En 2008 el Teatro Camer&iacute; de Tel Aliv la estren&oacute; con versi&oacute;n del dramaturgo israelita Boaz Gaon y direcci&oacute;n del tambi&eacute;n israelita Sinai Peter. La obra se represent&oacute; con textos en hebreo y &aacute;rabe y lleg&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s a Washington, al Teatro J, centro neur&aacute;lgico de la cultura jud&iacute;a en Estados Unidos. Si bien cre&oacute; protestas del sector m&aacute;s sionista, se sub&iacute;a a escena un texto de uno de los l&iacute;deres de la resistencia palestina, la comunidad &aacute;rabe no pudo verlo sino como un acto de apropiaci&oacute;n pura. Hay incluso tesis universitarias sobre el asunto. 
    </p><p class="article-text">
        En esta versi&oacute;n israel&iacute; se cambi&oacute; el final, se hizo que el personaje de Miriam hubiese perdido un hijo en el holocausto y se dulcificaron las tensiones para abogar por el posible entendimiento de dos pueblos enfrentados. El a&ntilde;o 2008 no era 1967, hab&iacute;an pasado los Acuerdos de Oslo, dos intifadas y el movimiento palestino ya no se basaba en la ideolog&iacute;a marxista y s&iacute; en la del Islam. Rigola, sin embargo, en 2026 ha mantenido una fidelidad del texto mucho mayor. &ldquo;Hemos puesto sobre la escena lo que es, con toda su dureza&rdquo;, asegura Rigola sobre esta adaptaci&oacute;n traducida por Anna Gil Bardaj&iacute; y adaptada por &eacute;l mismo.
    </p><h2 class="article-text">El m&eacute;todo Rigola</h2><p class="article-text">
        Rigola ha aplicado para este montaje su dec&aacute;logo para la actuaci&oacute;n que comenz&oacute; a armar en su montaje de <em>Ivanov</em> en 2016 y se concret&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s en la versi&oacute;n de <em>Vania</em> de Chejov que hizo precisamente con Ariadna Gil, &ldquo;se trata de buscar un espacio en el que no hay diferencia entre actor y personaje. Crear un territorio en el que el p&uacute;blico no sepa bien qui&eacute;n est&aacute; hablando, si el personaje o el actor. Me interesa m&aacute;s lo que le pasa a Ariadna viviendo esa situaci&oacute;n que al personaje. Cuando el p&uacute;blico pierde la definici&oacute;n de quien habla, cuando est&aacute; flotando entre el personaje y el actor, ya est&aacute; dentro, se produce la misa, por decirlo de alg&uacute;n modo&rdquo;, teoriza Rigola, &ldquo;pero es algo muy dif&iacute;cil, que cuesta mantenerlo, que se va y viene y que cada d&iacute;a depende tambi&eacute;n del p&uacute;blico&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al final lo que busca Alex es crear verdad&rdquo;, afirma Ariadna Gil, &ldquo;se trata de dejar al actor desnudo para que aflore lo que est&aacute; pasando en ese momento sin nada m&aacute;s, siendo t&uacute; y siendo el texto, realmente te pone en un lugar muy especial como actor, dejas que las cosas pasen y pasan muchas m&aacute;s cosas que cuando las tienes pensadas un poco desde fuera&rdquo;, explica esta actriz que tambi&eacute;n confiesa que es un reto dif&iacute;cil para el actor, &ldquo;estamos acostumbrados a otra forma de trabajar, pero cuando funciona es muy placentero para el actor, adem&aacute;s se crea una especie de comunicaci&oacute;n entre los actores que no se iguala a nada, porque est&aacute;s ah&iacute;, muy delicado y al mismo tiempo muy conectado con los otros actores y con el p&uacute;blico&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Ariadna Gil tambi&eacute;n defiende el posicionamiento pol&iacute;tico que supone la obra: &ldquo;Me permite poder defender lo que creo desde lo que yo hago, con mi oficio, y eso es m&aacute;s potente que firmar documentos o asistir a manifestaciones. Me permite poder accionar desde lo que yo s&eacute; hacer para reflexionar sobre los que nos preocupa, sobre lo que nos indigna, porque el teatro es un lugar para compartir pero tambi&eacute;n para hablar de lo que est&aacute; pasando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre posicionamientos Rigola no va corto. El director ya lo hizo cuando <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/dimite-por-la-brutal-violencia-policial-en-cataluna-el-director-artistico-de-los-teatros-del-canal_1_6407099.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dimiti&oacute; como director de los Teatros del Canal de Madrid</a> a tenor de la actuaci&oacute;n del Gobierno en el refer&eacute;ndum del 1 de octubre de 2017. Incluso ahora Rigola no duda en elogiar la posici&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez. &ldquo;No lo he votado nunca, pero es el &uacute;nico presidente de un estado que est&aacute; poniendo los puntos sobre las &iacute;es con un relato profundamente digno, por primera vez coincido con muchos de sus planteamientos y, en cierto modo, me siento un poco orgulloso de que esa voz en el desierto provenga del gobierno espa&ntilde;ol&rdquo;, afirma sin arresto alguno.
    </p><p class="article-text">
        Al preguntarle sobre la exigencia de muchos sectores de la sociedad de que m&uacute;sicos, artistas y eventos condenen el genocidio del gobierno de Israel, Rigola lo tiene claro: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/berlinale-comienza-negandose-ano-condenar-genocido-palestina-mantenernos-margen-politica_1_12986128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wim Wenders</a> ha ca&iacute;do muy bajo con su postura en el Festival de Berl&iacute;n, creo que es el momento de posicionarse, el que calla otorga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A juicio de Rigola, la situaci&oacute;n aqu&iacute; es un poco la contraria. &ldquo;Me acuerdo en una manifestaci&oacute;n en Barcelona contra el genocidio palestino, fue de las m&aacute;s numerosas que hubo, ser&iacute;amos cerca de 10.000 personas. Ese mismo d&iacute;a hab&iacute;a m&aacute;s de 150.000 personas en el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/sonar-ensombrecido-gaza-salva-edicion-polemica-gracias-magia-maria-arnal-mushkaa-natty-pesusso_129_12385135.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival Sonar, propiedad de KKR</a>, pro israel&iacute;. Hay que denunciar ese silencio, si hago este espect&aacute;culo es porque intento, aunque sea de una manera absurda, desde una sala con 72 sillas, llegar al p&uacute;blico para decirle que hay que posicionarse&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/alex-rigola-lleva-teatro-texto-historico-resistencia-palestina-incomodo-hay-escucharlo_1_13062392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 21:20:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Barcelona,Palestina,Ariadna Gil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ‘María Magdalena’ de Ariadna Gil nos devuelve a la mujer que nos enseñaron a no ver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/maria-magdalena-ariadna-gil-devuelve-mujer-ensenaron-no-ver_1_12929755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/593de74c-d997-4ae6-a7de-f008e86fc417_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ‘María Magdalena’ de Ariadna Gil nos devuelve a la mujer que nos enseñaron a no ver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante siglos la cultura occidental redujo a María Magdalena a un estereotipo: la pecadora, la prostituta, la mujer caída. La nueva obra del TNC, dirigida por Carme Portaceli, invita a reflexionar sobre cómo se han contado y distorsionado las historias de las mujeres</p><p class="subtitle">La Veronal convierte la oscuridad de 'La muerte y la primavera' de Mercè Rodoreda en una danza surrealista y gótica</p></div><p class="article-text">
        Casi todo el mundo cree saber qui&eacute;n fue Mar&iacute;a Magdalena. O, mejor dicho, casi todos creen saber qu&eacute; fue: una prostituta, una mujer pecadora perdonada por la bondad infinita de Jes&uacute;s, una figura secundaria en los evangelios cuya funci&oacute;n principal consist&iacute;a en llorar. Bajo esta concepci&oacute;n, su figura ha atravesado dos mil a&ntilde;os de sermones, textos religiosos y todo tipo de obras de arte sacro y popular hasta establecerse como una verdad incuestionable. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que esa Mar&iacute;a Magdalena est&aacute; muy alejada de la figura, real o no, representada originalmente en los evangelios y otros textos ap&oacute;crifos. Lo que nos ha llegado de ella es, podr&iacute;amos decir, la caricatura interesada de una figura mucho m&aacute;s compleja e importante en el cristianismo primitivo.
    </p><p class="article-text">
        Esta reducci&oacute;n deliberada es, precisamente, el punto de partida de <em>Maria Magdalena</em>, el nuevo espect&aacute;culo que Carme Portaceli dirige en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), con texto de Michael De Cock y dramaturgia compartida con In&eacute;s Boza. Una obra que, lejos de pretender ofrecer una 'versi&oacute;n definitiva' del personaje, s&iacute; que aspira a dinamitar el relato heredado sobre esa mujer llamada Mar&iacute;a, nacida en Magdala, y, de paso, hacer preguntarse al p&uacute;blico cu&aacute;ntas otras historias de mujeres han sido deformadas del mismo modo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El peso de un bulo fundacional</strong>
    </p><p class="article-text">
        La confusi&oacute;n que rodea a Mar&iacute;a Magdalena no es casual ni inocente. Como se recuerda en el propio espect&aacute;culo, en el siglo V el papa Gregorio Magno decidi&oacute; fundir en una sola figura a varias mujeres distintas de los evangelios. Aquella operaci&oacute;n teol&oacute;gica tuvo consecuencias muy importantes: &ldquo;Mar&iacute;a Magdalena se convirti&oacute; en una pecadora y en una prostituta&rdquo;, explican Portaceli y De Cock en el texto introductorio del proyecto, un gesto que supuso, en su opini&oacute;n, uno de los primeros y m&aacute;s importantes actos fundacionales del patriarcado.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva obra, una producci&oacute;n del Teatre Nacional de Catalunya junto al KVS de Bruselas, que estar&aacute; en la Sala Gran del TNC hasta el 22 de febrero y que posteriormente realizar&aacute; una gira internacional, no nace de la nada, sino que se inscribe en un contexto m&aacute;s amplio de revisi&oacute;n contempor&aacute;nea de la figura de la Magdalena. Un movimiento que no solo atraviesa la creaci&oacute;n art&iacute;stica, sino tambi&eacute;n el &aacute;mbito acad&eacute;mico y expositivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No una, sino muchas Magdalenas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, uno de los ejes conceptuales del espect&aacute;culo es la idea de que no existe una sola Mar&iacute;a Magdalena, sino muchas. Incluso en nuestros d&iacute;as abundan las mujeres relegadas al olvido o al descr&eacute;dito solo por el hecho de serlo. 
    </p><p class="article-text">
        Una encarnaci&oacute;n contempor&aacute;nea de ellas es la protagonista de la obra, Miriam, interpretada por Ariadna Gil, que es una profesora que viaja de Bruselas a Barcelona para dar una conferencia sobre Mar&iacute;a Magdalena. 
    </p><p class="article-text">
        Su vida, en ese momento, est&aacute; en plena crisis. Acaba de irse de casa con la intenci&oacute;n de divorciarse de su marido y la hija de ambos no la apoya. Sumida en sus pensamientos, al llegar a Barcelona la recoge un extra&ntilde;o taxista portugu&eacute;s que dice llamarse Jes&uacute;s. A trav&eacute;s del estudio que la propia Miriam realiza para preparar su conferencia, el p&uacute;blico va conociendo y penetrando en las diversas capas de la historia de la Magdalena.
    </p><p class="article-text">
        La figura hist&oacute;rica (o m&iacute;tica) se convierte as&iacute; en un prisma desde el que observar la opresi&oacute;n femenina a lo largo de la historia y mostrar que pocas cosas han cambiado. &ldquo;Queremos hablar de todas esas mujeres rechazadas que han hecho cosas importantes en la historia pero que nadie, o casi nadie, conoce&rdquo;, se&ntilde;alan los creadores, mujeres que &ldquo;han transgredido los valores predominantes&rdquo; y por ello han sido rechazadas e insultadas como nunca lo habr&iacute;an sido si hubieran sido hombres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De la tradici&oacute;n escrita a la memoria oral</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante la preparaci&oacute;n de la obra, el equipo ha dedicado mucho esfuerzo a investigar y cuestionar las fuentes oficiales que nos hablan de la Magdalena. Frente a la historia impuesta por la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica, en <em>Maria Magdalena</em> se rastrea y reivindica la tradici&oacute;n oral, la leyenda, el mito y la cultura popular como espacios de conocimiento donde se han tenido que refugiar las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso yo misma me autocensuraba&rdquo;, reconoce In&eacute;s Boza al hablar del proceso de investigaci&oacute;n. Acostumbradas a un canon acad&eacute;mico masculino, muchas formas de saber transmitidas por mujeres han sido consideradas poco fiables o directamente irrelevantes. Sin embargo, como recuerda Boza, hay lugares como Saintes-Maries-de-la-Mer o la Gruta de Sainte-Baume (donde se supone que la Magdalena acab&oacute; sus d&iacute;as), en los que la tradici&oacute;n vinculada a ella sigue viva desde hace dos mil a&ntilde;os. &ldquo;Esto debe considerarse una fuente&rdquo;, insiste, &ldquo;porque si no aceptamos esta tradici&oacute;n popular, estamos aplicando la misma censura que la propia Iglesia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Portaceli va m&aacute;s all&aacute; y conecta esa exclusi&oacute;n con una violencia estructural: &ldquo;La religi&oacute;n cristiana ha anulado a las mujeres&rdquo;, afirma. Y no solo en el pasado. &ldquo;Lo sigue haciendo&rdquo;. No obstante, tampoco se trata de sustituir un dogma por otro, sino de evidenciar c&oacute;mo se construyen los relatos de poder. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Maria Magdalena&#039; se construye como una comunidad de mujeres.                            </span>
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        <strong>Mujeres que piensan, trabajan, dudan</strong>
    </p><p class="article-text">
        En escena, Miriam no aparece sola ni aislada. El espect&aacute;culo se construye como una comunidad de mujeres que investigan, discuten, discrepan, bailan, celebran y se contradicen. Un elenco en el que destacan Miriam Moukhles en el papel de la hija mayor de Miriam, Anna Ycobalzeta como su amiga escultora, Salom&eacute;, o la soprano albano-belga Ana Naqe.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sin duda, es necesario destacar la actuaci&oacute;n de Ariadna Gil. Su Miriam transita el escenario con una naturalidad que combina autoridad y fragilidad, y lo hace sin imponerse al resto del conjunto actoral: ejerce de primera figura cuando la dramaturgia lo requiere, pero sabe integrarse en el trabajo coral y pasar a un segundo plano cuando la escena lo pide. Lejos del lucimiento individual, su interpretaci&oacute;n aporta cohesi&oacute;n y ritmo al montaje.
    </p><p class="article-text">
        Pero en <em>Maria Magdalena</em> tan importantes son las actrices como el entorno en el que se mueven. La propia Ariadna Gil define el montaje como &ldquo;un espect&aacute;culo poco convencional en el que el escenario es muy importante para explicar lo que les pasa a los personajes&rdquo;. Para la actriz, los int&eacute;rpretes &ldquo;son una parte m&aacute;s&rdquo; de un engranaje que incluye m&uacute;sica, imagen, palabra y movimiento&ldquo;, y que est&aacute; especialmente bien engrasado. Un dispositivo esc&eacute;nico muy potente, creado por Marie Szersnovicz, que se transforma, dialoga y apuntala la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es oportuno se&ntilde;alar el importante papel que la m&uacute;sica de Laia Vall&eacute;s, casi siempre presente en escena y tocando en directo, tiene en la representaci&oacute;n. Sonidos electr&oacute;nicos, con tendencia a la distorsi&oacute;n, que evocan las manipulaciones que ha sufrido el relato magdaleniense.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Recuperar la narrativa es recuperar el poder</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Maria Magdalena</em> huye de las conclusiones un&iacute;vocas. No hay una intenci&oacute;n de sentar c&aacute;tedra sobre nada, insisten las responsables. La obra no busca demostrar si la Magdalena fue o no prostituta, ni caer en revelaciones efectistas al estilo de <em>El C&oacute;digo Da Vinci</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras Portaceli y De Cock preparaban el texto, ten&iacute;an en mente una frase que en la Biblia pronuncia Poncio Pilato: <em>Quod scripsi, scripsi</em>. Lo que est&aacute; escrito, est&aacute; escrito. Frente a esa sentencia, <em>Maria Magdalena</em> propone un gesto radicalmente opuesto: reescribir, revisar, imaginar de nuevo. Porque poseer la narrativa es tener el poder.
    </p><p class="article-text">
        Narrativa y poder, dos asuntos que no podr&iacute;an estar m&aacute;s de actualidad en nuestro presente acosado por los bulos, la posverdad, la simplificaci&oacute;n interesada de los relatos, la viralidad de mensajes descontextualizados y la autoridad creciente de algoritmos que deciden qu&eacute; vemos, qu&eacute; se amplifica y qu&eacute; queda en los m&aacute;rgenes. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma una inteligencia artificial cada vez m&aacute;s perfeccionada, capaz de generar im&aacute;genes, textos y voces casi indistinguibles de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la <em>Maria Magdalena</em> de Portaceli y De Cock funciona como una met&aacute;fora particularmente oportuna, como una afirmaci&oacute;n de que recuperar la narrativa es tambi&eacute;n recuperar la posibilidad de pensar por cuenta propia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/maria-magdalena-ariadna-gil-devuelve-mujer-ensenaron-no-ver_1_12929755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ‘María Magdalena’ de Ariadna Gil nos devuelve a la mujer que nos enseñaron a no ver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,TNC,Ariadna Gil,Barcelona,Feminismo]]></media:keywords>
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