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    <title><![CDATA[elDiario.es - Arguments]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Arguments]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Turismo o  conocimiento? No. Turismo y conocimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/turismo-conocimiento_132_6016924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b27c823c-505d-4a55-96c9-0000d31a34b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tabla turismo."></p><p class="article-text">
        A corto plazo, todo lo que se haga, con seguridad sanitaria, por sostener la <a href="http://www.ecoatenea.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ca&iacute;da tur&iacute;stica</a> (entre 50.000 y 90.000 millones de euros) es positivo para los sectores tur&iacute;sticos y para toda la econom&iacute;a. Pero el corto plazo no es el momento de &ldquo;cambiar&rdquo; el modelo tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; es apropiadorepensar c&oacute;mo mejorar lo que ahora existe. Incluso incitar a que se propongan objetivos cuantificables y medidas a medio y largo plazo. Para iniciar un nuevo andamiaje conviene entender primero la resistencia o las dificultades del cambio.
    </p><p class="article-text">
        En 1950, no m&aacute;s de 25 millones de personas viajaban entre pa&iacute;ses; en 2019, un sexto de la poblaci&oacute;n mundial, unos 1200 millones de personas transitaban como turistas. Un crecimiento de tal calibre s&oacute;lo es comparable a la difusi&oacute;n de aparatos y plataformas tecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Es precipitado y err&oacute;neo afirmar que las externalidades negativas del turismo masivo (congesti&oacute;n, da&ntilde;os ambientales, ruido, presi&oacute;n en precios, etc.) se anular&iacute;an con turismo virtual. En la actualidad con un no-generalizado a la proximidad f&iacute;sica podr&iacute;a proponerse la sustituci&oacute;n de turismo f&iacute;sico por virtual. La tecnolog&iacute;a sustituye algunos productos f&iacute;sicos asociados al turismo como gu&iacute;as, mapas y folletos (impresos) pero alienta la ampliaci&oacute;n de la experiencia visual. Los pocos estudios emp&iacute;ricos muestran que turismo f&iacute;sico y turismo virtual son complementarios y no sustitutivos.
    </p><p class="article-text">
        Por el lado de la demanda no es f&aacute;cil modificar comportamientos asociados al crecimiento de la renta per c&aacute;pita mundial de los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;exceso&rdquo; de demanda no se arregla con un incremento de los precios; las externalidades negativas no se evitan con impuestos. La competencia no es perfecta y el modelo de negocio de la oferta tur&iacute;stica, verdadero inductor de la demanda, no ha ido por derroteros &oacute;ptimos. La elecci&oacute;n de una reducci&oacute;n continuada de los costes ocasiona las externalidades negativas del aumento de la demanda.
    </p><p class="article-text">
        El consumo de bienes y servicios tur&iacute;sticos se completa cada a&ntilde;o, luego no hay &ldquo;exceso&rdquo; de demanda tur&iacute;stica. Hay suficiente capacidad productiva para abastecer a los 85 millones de turistas internacionales del pasado a&ntilde;o y m&aacute;s. La satisfacci&oacute;n de un n&uacute;mero creciente de turistas genera las externalidades negativas. Las pol&iacute;ticas impositivas contra las externalidades (por ejemplo, tasas por turista) m&aacute;s que afectar la demanda, incluyen al sector p&uacute;blico como &ldquo;parte interesada&rdquo; en el crecimiento tur&iacute;stico (y, por tanto, en continuar con la reducci&oacute;n de costes por parte de la oferta).
    </p><p class="article-text">
        Un modelo tur&iacute;stico de alta calidad, exclusividad y altos precios (l&eacute;ase M&oacute;naco) s&oacute;lo es posible si las rentas subiesen en alta proporci&oacute;n. En tal caso, se tendr&iacute;a satisfacci&oacute;n tur&iacute;stica en muchos m&aacute;s lugares y el trozo de renta tur&iacute;stica seguir&iacute;a ocupando, en tales sitios, una proporci&oacute;n importante. Desaparecer&iacute;a la concentraci&oacute;n y las externalidades negativas. Hoy, esto es una quimera y desconozco que alguien -institucionalmente- haya propuesto con realismo un tr&aacute;nsito parecido, ni tampoco ninguna pol&iacute;tica de &ldquo;descongesti&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Observemos la oferta, ah&iacute; est&aacute; la clave.
    </p><p class="article-text">
        El modelo tur&iacute;stico es un modelo &ldquo;low cost&rdquo;, los sectores tur&iacute;sticos han optado por aumentar el empleo de salarios bajos y reducir los costes de aprovisionamiento de tal forma que la productividad, que es un resultado de la actividad, es 0 o negativa. El motor que consigue una u otra productividad es una combinaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a e inversi&oacute;n. Y el motor del modelo espa&ntilde;ol no ha trastocado la tendencia decreciente o negativa de la productividad de los sectores tur&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Comparemos el modelo tur&iacute;stico con el de los productos y, sobre todo, de las plataformas tecnol&oacute;gicas. El sector tecnol&oacute;gico opera bajo un modelo de negocio basado en las &ldquo;econom&iacute;as de larga cola&rdquo;: vol&uacute;menes grandes y crecientes de demandantes a los que se extrae relativamente poco. Gracias a la tecnolog&iacute;a de la red, los costes de replicaci&oacute;n son marginales y pr&oacute;ximos a cero. Es un modelo de gran rentabilidad con una c&uacute;pula de trabajadores cualificados en TIC y de alta retribuci&oacute;n y, en los casos que se requiere una distribuci&oacute;n f&iacute;sica del output, con un n&uacute;mero mayor de trabajadores con salarios bajos o medios.
    </p><p class="article-text">
        El modelo tur&iacute;stico, comparte con el tecnol&oacute;gico los grandes vol&uacute;menes de demandantes, pero tiene caracter&iacute;sticas propias que recortan su rentabilidad relativa: las barreras de entrada a la actividad son m&aacute;s bajas, la concentraci&oacute;n empresarial est&aacute; muy diluida frente al alto grado de concentraci&oacute;n empresarial de las tecnol&oacute;gicas; requiere proximidad f&iacute;sica y utilizaci&oacute;n del medio natural lo que ocasiona externalidades negativas. No utiliza trabajadores cualificados ni inversiones cuantiosas en tecnolog&iacute;a TIC y su tendencia a la reducci&oacute;n de costes la encuentra en la reducci&oacute;n de costes salariales o de los espacios. Finalmente, El tama&ntilde;o de los distintos mercados tur&iacute;sticos es peque&ntilde;o porque requiere localidad y proximidad del consumidor y eso resulta en empresas peque&ntilde;as. El tama&ntilde;o de las tecnol&oacute;gicas es mundial y as&iacute; las empresas son enormes (lo que tambi&eacute;n facilita su &ldquo;elusi&oacute;n fiscal&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        La importancia econ&oacute;mica del turismo se minusvalora con esa cifra repetida del 12,3% del PIB. En perspectiva macroecon&oacute;mica, el turismo contribuye significativamente a financiar el end&eacute;mico d&eacute;ficit comercial. En perspectiva sectorial resulta que para algunos sectores tur&iacute;sticos el gasto tur&iacute;stico supera el 50% del valor a&ntilde;adido de esos sectores (el 80% en alojamientos) y para el conjunto de los 11 sectores &ldquo;tur&iacute;sticos&rdquo; es el 25%. As&iacute; visto, se entiende que el turismo no es un sector econ&oacute;mico, es una actividad que contribuye a una mejor balanza de pagos y que determina en gran medida los resultados de sectores econ&oacute;micos que pesan cerca del 25% del valor a&ntilde;adido espa&ntilde;ol.
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                </figure><p class="article-text">
        Los problemas radican en que el resultado de su operativa es una productividad decreciente o 0 y pocos efectos de arrastre: los sectores tur&iacute;sticos pesan mucho menos en la producci&oacute;n que considera las relaciones con otros sectores proveedores que en el valor a&ntilde;adido que s&oacute;lo considera los inputs primarios (el trabajo y el capital). Por eso, el futuro no puede estar sostenido por la manera actual de operar de los sectores tur&iacute;sticos. Lo que no quiere decir, ni mucho menos, suprimir el turismo por no se sabe qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que hoy la econom&iacute;a espa&ntilde;ola funciona con mucho turismo y poca ciencia. Pero sustituir turismo por ciencia es darse continuados golpes en la pared. Situar el punto de partida del &ldquo;repensamiento&rdquo; en turismo y ciencia es posibilista y adecuado. Entendemos por ciencia, conocimiento que se aplica en tecnolog&iacute;as concretas.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, en 2006 estudi&eacute; las KISA (actividades de servicios intensivos en conocimiento) aplicadas al sector tur&iacute;stico<strong>[1]</strong>. Las KISA son tecnolog&iacute;as aplicadas mediante actividades de investigaci&oacute;n y desarrollo, consultor&iacute;a de gesti&oacute;n, servicios TIC, gesti&oacute;n de recursos humanos, servicios legales y de protecci&oacute;n intelectual, marcas, contabilidad, financiaci&oacute;n y actividades de servicios relativos al marketing. Si pincha <a href="https://www.oecd.org/sti/inno/34655225.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> puede ver las tecnolog&iacute;as concretas aplicadas al sector hotelero, al hostelero, a los transportes, etc.
    </p><p class="article-text">
        Dos resultados importantes: la mayor parte de la innovaci&oacute;n, de los sectores tur&iacute;sticos, se genera mediante KISA y el desfase entre necesidades y disponibilidad de servicios KISA en los sectores tur&iacute;sticos espa&ntilde;oles era y es notable. Tenemos pues la primera piedra concreta de ese plan, referido antes, a medio y largo plazo: <em>invertir en servicios KISA</em>. La segunda, no s&oacute;lo usar intensivamente servicios de conocimiento en los sectores tur&iacute;sticos sino <em>producir las tecnolog&iacute;as y servicios KISA </em>que luego puedan ser exportados a uno de los mercados de mayor volumen y crecimiento, el turismo.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola no est&aacute; en la l&iacute;nea de salida de la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;a b&aacute;sica y gen&eacute;rica. Pero perder&iacute;amos la posibilidad de subirnos al tren de la tecnolog&iacute;a, que est&aacute; moviendo y mover&aacute; la econom&iacute;a mundial, si renunciamos a la experiencia acumulada en la actividad tur&iacute;stica en la que tenemos el segundo mayor mercado mundial (Estados Unidos que ocupa la primera posici&oacute;n no es un competidor en tecnolog&iacute;a aplicada porque ya es el n&uacute;mero uno en tecnolog&iacute;a gen&eacute;rica). As&iacute; que turismo y conocimiento y no hace falta desarrollar los viajes interestelares para sostener y mejorar lo que ya tenemos.
    </p><p class="article-text">
        *<strong> Juan Carlos Collado, doctor en Econom&iacute;a por la Universidad de Berkeley, California</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1]</strong> <a href="https://www.oecd.org/sti/inno/34655225.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.oecd.org/sti/inno/34655225.pdf</a> en <em>Innovation and Knowledge Intensive Services Activities</em>, OECD, March 2006, Paris. ISBN 92-64-02273-2
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Collado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/turismo-conocimiento_132_6016924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jun 2020 11:57:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Turismo o  conocimiento? No. Turismo y conocimiento]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sanidad pública debilitada y sistema de financiación autonómica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/sanidad-publica-debilitada-financiacion-autonomica_132_6031709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45a49276-5544-44f4-a0d3-bdcca55c253f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fuente: Eurostat 2020. Elaboración propia."></p><p class="article-text">
        La sanidad p&uacute;blica espa&ntilde;ola ha respondido con orgullo y profesionalidad a la pandemia del COVID 19, pero, como en otras de nuestras hist&oacute;ricas batallas, la hemos afrontado con escasez de medios y, a consecuencia de ello, nuestros sanitarios han tenido que comportarse como h&eacute;roes. Cuando llegan las crisis, el Estado debe proveer las acciones y las pol&iacute;ticas que protejan a la poblaci&oacute;n de sus consecuencias, tanto en t&eacute;rminos de seguridad y protecci&oacute;n de la salud como para paliar la destrucci&oacute;n del empleo y las rentas, pero no todos los Estados cuentan con las mismas armas. Como muestra el Cuadro 1, Espa&ntilde;a ten&iacute;a en 2018 un gasto p&uacute;blico en salud 1,1 puntos porcentuales de PIB menor que el de la Eurozona (- 13.222 millones de euros) y un gasto p&uacute;blico en las pol&iacute;ticas del Estado del Bienestar 4,3 puntos porcentuales menor que el de la Eurozona (-51.694 millones de euros). En 2019 el conjunto de gasto p&uacute;blico se ha mantenido estable en t&eacute;rminos de proporci&oacute;n con el PIB y todav&iacute;a no est&aacute; disponible la informaci&oacute;n por funciones de gasto.
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        En Espa&ntilde;a, el gasto p&uacute;blico del Estado de Bienestar (EB): salud, educaci&oacute;n y protecci&oacute;n social, supone alrededor del 75% del total, tanto en las Administraciones Centrales (A. Central + S. Social) como en las Comunidades Aut&oacute;nomas. En el periodo 2008 a 2018, el gasto en EB de las Administraciones Centrales creci&oacute; un 22,6% en t&eacute;rminos de gasto en % PIB. Por el contrario, en ese mismo periodo, el gasto en EB de las Comunidades Aut&oacute;nomas se ha reducido un 0,6%, en los mismos t&eacute;rminos de % PIB, separ&aacute;ndose de la evoluci&oacute;n de las necesidades de la poblaci&oacute;n. En 2018 el gasto auton&oacute;mico en salud era del 5,5% de PIB, por el 5,6% de 2008.
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        En ese mismo periodo, la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola creci&oacute; un 2% entre 2008 y 2018, pero, dado su envejecimiento, sus necesidades sanitarias lo hicieron un 7%. Por ejemplo, la poblaci&oacute;n de m&aacute;s de 60 a&ntilde;os, que explica el 44% del gasto sanitario total (y que ha sido la verdaderamente afectada por la mortalidad de la COVID 19), creci&oacute; en Espa&ntilde;a el 19% entre 2008 y 2018.  Por el contrario, el gasto auton&oacute;mico en la pol&iacute;tica de gasto Salud (que incluye la totalidad de programas de salud p&uacute;blica, atenci&oacute;n primaria, especializada y hospitalaria) ha descendido desde un valor m&aacute;ximo del 6,2% del PIB en 2009, hasta el 5,5% del PIB en 2018, una reducci&oacute;n del 0,7 puntos porcentuales del PIB, lo que supone en valor actualizado a 2018, un ajuste de m&aacute;s de 8.500 millones de euros. En resumen, mientras las necesidades sanitarias de la poblaci&oacute;n crec&iacute;an un 7%, el gasto sanitario se reduc&iacute;a un 11% en t&eacute;rminos de gasto en % PIB.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, cabe preguntarse: &iquest;Ha sido una decisi&oacute;n deliberada del conjunto de gobiernos auton&oacute;micos que ha formado parte de sus opciones pol&iacute;ticas en el ejercicio de sus competencias? Y la respuesta es no, con car&aacute;cter general, aunque es cierto que los diferentes gobiernos tienen, desde luego, prioridades distintas, como luego veremos.
    </p><p class="article-text">
        Con car&aacute;cter general, los gobiernos auton&oacute;micos se han visto forzados a reducir el gasto, todo su gasto, pues, en contraste con la evoluci&oacute;n de las necesidades de la poblaci&oacute;n, los recursos no financieros de las Comunidades Aut&oacute;nomas se han reducido en los &uacute;ltimos once a&ntilde;os (2008 a 2019) un 2%, en t&eacute;rminos de ingresos no financieros en % PIB. Sin embargo, en ese mismo periodo y en esos mismos t&eacute;rminos, los de las Administraciones Centrales han crecido un 8%. A lo anterior se ha sumado una secuencia de objetivos de d&eacute;ficits p&uacute;blicos para Administraciones Centrales y Auton&oacute;micas, sistem&aacute;ticamente desproporcionados respecto al gasto total y al gasto social que gestionan cada uno de estos dos niveles de gobierno. Por eso, en 2019, un d&eacute;ficit agregado de -2,41% PIB para las Administraciones Centrales se interpreta como un buen resultado y un d&eacute;ficit del -0,55% PIB de las comunidades Aut&oacute;nomas deviene en un grave incumplimiento. Pero resulta evidente que, si las primeras gestionaron en 2019 un gasto de 298.000 millones de euros y las segundas un gasto de 192.000 millones de euros, el margen de d&eacute;ficit asignado a las Administraciones Centrales est&aacute; claramente sobredimensionado respecto a su participaci&oacute;n en el gasto.
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica de 2008 a 2015 ha puesto de manifiesto los graves problemas del funcionamiento de la arquitectura fiscal en el Estado descentralizado que es Espa&ntilde;a. El primer aspecto a destacar en el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica es el grave problema de suficiencia global que han padecido los recursos de las Comunidades Aut&oacute;nomas para cubrir sus necesidades de gastos durante la &uacute;ltima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        La valoraci&oacute;n que merece la insuficiencia se agrava si se tiene en cuenta que la misma se pone de manifiesto fundamentalmente en los recursos que el sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica ofrece para cubrir los servicios p&uacute;blicos fundamentales, entre los que destaca el gasto sanitario, y en los que las CC.AA. tienen muy concentradas sus competencias, pues sus gastos en sanidad, educaci&oacute;n y servicios sociales representaban el 77,8 % de su gasto total en 2018. En administraciones con esa especializaci&oacute;n una ca&iacute;da de ingresos presiona en gran medida sobre servicios cuyos gastos son m&aacute;s dif&iacute;ciles de reducir porque cubren necesidades que no se reducen por la llegada de una crisis. En realidad, estos gastos siguen una trayectoria que depende sobre todo de tendencias demogr&aacute;ficas y tecnol&oacute;gicas y, en ocasiones -como es el caso de los servicios sociales- las necesidades se acent&uacute;an en periodos de dificultad. Al tratarse de servicios considerados esenciales para el Estado de Bienestar (junto con las pensiones y el seguro de desempleo) los ajustes en estas materias suponen, de hecho, incumplimientos del contrato social en el que se basa la confianza en las instituciones p&uacute;blicas y la cohesi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Como puede verse, la situaci&oacute;n de las administraciones que concentran las responsabilidades de financiar los servicios p&uacute;blicos fundamentales ha sido muy diferente. En las Administraciones Centrales (A.C. + S.S.), sus necesidades tambi&eacute;n evolucionan en funci&oacute;n de la poblaci&oacute;n y su envejecimiento, pero en este caso el gasto ha sido cubierto en un 80% por las cotizaciones sociales de los contribuyentes al sistema y complementado con un relevante apoyo financiero de transferencias de la A.C. que ha superado los 25.000 millones anuales de media anual entre 2009 y 2017. Adem&aacute;s, desde 2012 la S.S. ha podido recurrir al previsor Fondo de Reserva acumulado en los a&ntilde;os anteriores a la crisis, disponiendo de m&aacute;s de 67.000 millones de euros adicionales entre 2012 y 2016, lo que le ha permitido ayudar a cubrir el d&eacute;ficit de recursos existente en estos a&ntilde;os. En cambio, las CC.AA. de r&eacute;gimen com&uacute;n han contado con los recursos del actual sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica que, junto a otra financiaci&oacute;n espec&iacute;fica (principalmente transferencias finalistas de la A.C. para servicios p&uacute;blicos fundamentales), apenas han permitido cubrir, en el conjunto del periodo 2009-2018, el 77% del gasto en SPF evolucionado seg&uacute;n las necesidades.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de todo ello es que el comportamiento en el gasto en pol&iacute;ticas del Estado del bienestar de la Seguridad Social y de las CC.AA. de r&eacute;gimen com&uacute;n ha resultado muy distinto. Mientras que la S.S. ha podido atender la totalidad de sus prestaciones e incrementar el gasto a lo largo de la d&eacute;cada, gracias al apoyo de la A.C. y del Fondo de Reserva, las CC.AA. han tenido que realizar ajustes medios anuales de dichos servicios, en t&eacute;rminos reales por habitante ajustado, del -1,7% durante todo el periodo 2009 a 2018, con un efecto acumulado cercano al -12%.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento de la insuficiencia de las CC.AA. de r&eacute;gimen com&uacute;n equivale a admitir que existe un desequilibrio vertical que ha mantenido a las comunidades en una situaci&oacute;n m&aacute;s desfavorable que el resto de las AA.PP. en estos a&ntilde;os. Para remediar esa situaci&oacute;n es necesario debatir qu&eacute; participaci&oacute;n de las diferentes administraciones en los recursos existentes garantizar&iacute;a un equilibrio vertical entre ellas, de modo que cada una disponga de instrumentos financieros equivalente para atender las competencias que tienen encomendadas, considerando la naturaleza de estas.
    </p><p class="article-text">
        En un Estado que reconoce autonom&iacute;a a distintos niveles de gobierno para decidir los niveles de prestaci&oacute;n de los servicios, la valoraci&oacute;n de cu&aacute;ndo esos instrumentos son suficientes es m&aacute;s compleja, pero alcanzar un acuerdo entre las administraciones sobre esta materia resulta imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        El desequilibrio en el reparto de las fuentes tributarias es evidente en la actualidad. Las Administraciones Centrales concentran el 53,2% del gasto neto no financiero teniendo capacidad normativa sobre un 74,3% de los ingresos tributarios estatales. En cambio, las CCAA de r&eacute;gimen com&uacute;n a pesar de ser responsables del 36% del gasto total -y del 37% del gasto en servicios p&uacute;blicos fundamentales- apenas tienen capacidad normativa en un 14,4% de esos impuestos.
    </p><p class="article-text">
        Pero se&ntilde;alada la insuficiencia estructural de recursos auton&oacute;micos para atender sus competencias, como la causa central del ajuste del gasto auton&oacute;mico en salud, educaci&oacute;n y protecci&oacute;n social y en resto de pol&iacute;ticas de gasto, es tambi&eacute;n relevante analizar el comportamiento de los diferentes gobiernos regionales respecto al gasto sanitario.
    </p><p class="article-text">
        El cuadro 2, recoge datos relevantes para analizar esta cuesti&oacute;n, la primera columna refleja los recursos per c&aacute;pita que proporcion&oacute; el Sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica en 2018 a cada territorio tanto de r&eacute;gimen com&uacute;n, como de r&eacute;gimen foral, la segunda columna calcula el &iacute;ndice que tiene cada Comunidad Aut&oacute;noma en financiaci&oacute;n per c&aacute;pita respecto a la media igual a 100, la tercera recoge el gasto per c&aacute;pita en la Funci&oacute;n 6 Salud (COFOG) en 2018, la cuarta columna  calcula el &iacute;ndice que tiene cada Comunidad Aut&oacute;noma de gasto en salud per c&aacute;pita, respecto a la media igual a 100 y la quinta columna, recoge la proporci&oacute;n del gasto en Salud respecto a la financiaci&oacute;n proporcionada por los Sistemas de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica, com&uacute;n y foral.
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                </figure><p class="article-text">
        Del an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n que muestra el Cuadro 2, podemos extraer, al menos, tres conclusiones relevantes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>a) Mientras que las diferencias de financiaci&oacute;n per c&aacute;pita de los Sistemas de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica vigentes: com&uacute;n y foral, alcanzan 73 puntos en el &iacute;ndice que muestra la columna 2, las diferencias de gasto en Salud per c&aacute;pita tienen un rango mucho menor de 33 puntos. Esto es revelador respecto a la proporcionalidad entre financiaci&oacute;n auton&oacute;mica y necesidades de gasto vigente en nuestro pa&iacute;s, m&aacute;xime cuando, en esta caso los territorios que despliegan mayor gasto son tambi&eacute;n unos de los de mayor renta per c&aacute;pita.</li>
                                    <li>b) Resulta evidente que la disponibilidad de recursos financieros per c&aacute;pita determina el nivel de gasto per c&aacute;pita en Salud, es decir, el gasto en Salud per c&aacute;pita por debajo de la media o cercano a la mediamse corresponde sistem&aacute;ticamente con Comunidades Aut&oacute;nomas que est&aacute;n financiadas cerca o por debajo de la media. Coherentemente con lo anterior, gastan m&aacute;s en Salud per c&aacute;pita aquellas Comunidades Aut&oacute;nomas con una financiaci&oacute;n que supera la media. En definitiva, la restricci&oacute;n financiera es un condicionante determinante del gasto en Salud. Es decir, una financiaci&oacute;n desigual de los territorios para ejercer las mismas competencias, como es el caso, conduce a que la provisi&oacute;n de un servicio p&uacute;blico esencial como es la Salud sea desigual para ciudadanos con los mismos derechos constitucionales.</li>
                                    <li>c) Partiendo de la restricci&oacute;n financiera que afecta a cada Comunidad Aut&oacute;noma, el esfuerzo requerido para sostener un despliegue de unos servicios p&uacute;blicos de Salud, equiparables a los que se prestan en el conjunto del territorio nacional resultan enormemente desiguales, como muestra la columna 5. As&iacute;, por ejemplo, la Comunitat Valenciana necesita destinar el 73.4% de los recursos del Sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica para financiar un gasto per c&aacute;pita en Salud ligeramente superior a la media, pero muy cerca de ella, sin embargo, el Pa&iacute;s Vasco puede gastar un 18% m&aacute;s que la Comunidad Valenciana, empleando s&oacute;lo el 51,5% de los recursos que le proporciona la financiaci&oacute;n de r&eacute;gimen auton&oacute;mico foral.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El funcionamiento de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica, adem&aacute;s de unas diferencias de financiaci&oacute;n per c&aacute;pita de m&aacute;s del 30% entre comunidades aut&oacute;nomas de r&eacute;gimen com&uacute;n y de m&aacute;s del 70%, de estas con las forales, ha provocado una tremenda brecha entre financiaci&oacute;n p&uacute;blica auton&oacute;mica y necesidades de la poblaci&oacute;n. En las circunstancias que se avecinan esta situaci&oacute;n es de extrema gravedad y las desigualdades se hacen m&aacute;s insoportables. Resulta de la m&aacute;xima urgencia aprestarse a corregir la insuficiencia de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica y su falta de equidad. La insuficiencia se justifica por la necesidad de atender la dimensi&oacute;n que requieren las necesidades de la poblaci&oacute;n en unos servicios p&uacute;blicos de salud, educaci&oacute;n y de protecci&oacute;n social eficaces. Corregir la falta de equidad es un requisito inexcusable para atender la igualdad de trato y oportunidades entre espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia, la petici&oacute;n de revisi&oacute;n del Sistema de Financiaci&oacute;n Auton&oacute;mica se ha percibido por los responsables de impulsar su reforma, esencialmente el gobierno de Espa&ntilde;a (y una parte importante del establishment capitalino), como otra oleada del insaciable apetito por el gasto de los gobiernos auton&oacute;micos y su escaso deseo de afrontar el coste pol&iacute;tico de la exacci&oacute;n fiscal antes sus electores. Pero, como hemos visto, los datos no dan la raz&oacute;n a ese argumento. Desde 2010 hasta 2018 el gasto auton&oacute;mico est&aacute; situado sistem&aacute;ticamente por debajo de la evoluci&oacute;n de las necesidades de la poblaci&oacute;n y la asignaci&oacute;n territorial de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica es enormemente desigual, para atender necesidades de la poblaci&oacute;n que son muy similares.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, es importante se&ntilde;alar que ambos objetivos, suficiencia y equidad, son incompatibles con una reducci&oacute;n estructural de los impuestos en Espa&ntilde;a. Los milagros no existen, no es posible disfrutar de las prestaciones de un Estado del Bienestar alem&aacute;n o dan&eacute;s sin realizar un esfuerzo fiscal similar al que realizan alemanes o daneses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Jos&eacute; A. P&eacute;rez es Comisionado para la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica de la Generalitat Valenciana</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/sanidad-publica-debilitada-financiacion-autonomica_132_6031709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2020 15:42:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sanidad pública debilitada y sistema de financiación autonómica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COVID-19: incertidumbres estadísticas y certezas sociales y territoriales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/efectos-covid-19-sociales-territoriales_132_5972295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<h3 class="article-text">Una revoluci&oacute;n multidisciplinar para entender y afrontar la pandemia</h3><p class="article-text">
        Es este el tiempo de la investigaci&oacute;n biol&oacute;gica, de la virolog&iacute;a, a fin de desarrollar cuanto antes la vacuna que d&eacute; respuesta a esta pandemia. Es este el tiempo de la medicina para afrontar sus consecuencias sobre la salud de la poblaci&oacute;n, tanto en el &aacute;mbito hospitalario como en la atenci&oacute;n primaria, la cual se ver&aacute; obligada a desarrollarse como nunca en la historia reciente. Es, asimismo, el tiempo de la Epidemiolog&iacute;a: el padre de esta disciplina, John Snow nunca hubiera imaginado que, siglo y medio despu&eacute;s de aquella epidemia de c&oacute;lera en Londres causada por el estado de salubridad del agua de boca de aquel pozo del Soho, el mundo iba a conocer una pandemia a escala planetaria con &ndash;por ahora- m&aacute;s de 5 millones de casos de contagiados y casi de 350.000 muertos, por m&aacute;s que estos sean datos oficiales: la cifra real y la profundidad de la pandemia la desconocemos, habida cuenta el alto grado de subregistro en los pa&iacute;ses menos desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es el tiempo de la Geograf&iacute;a Social y de la Geodemograf&iacute;a. Estas especialidades de la Geograf&iacute;a Humana nos dotan de herramientas para ayudar a explicar el comportamiento de la pandemia, proyectar sus tendencias y estudiar los efectos que genera incorporando la dimensi&oacute;n territorial, tanto en el entendimiento de su expansi&oacute;n como de sus consecuencias. Asimismo, nos permite comparar mortalidad esperada, sin COVID-19, a partir de las tendencias de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y mortandad real (independientemente de la causa de la muerte: inmediata, antecedente o fundamental que aparezca en cada parte de defunci&oacute;n). La resta de los reales y de los esperables en situaci&oacute;n de normalidad permitir&aacute; medir de forma indirecta pero efectiva, la incidencia final de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo expertos en poblaci&oacute;n, adem&aacute;s de evaluar el n&uacute;mero de muertes relacionadas con la pandemia, describen sus efectos sobre la nupcialidad, la fecundidad, las opciones residenciales y la planificaci&oacute;n de servicios sociales para mitigar su impacto en el bienestar. La Geodemograf&iacute;a y la Geograf&iacute;a Social permiten, asimismo, analizar el coronavirus por su desigual incidencia seg&uacute;n la estructura por edades de la poblaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n por g&eacute;nero, por tama&ntilde;o y densidad de poblaci&oacute;n, por intensidad y tipo de movilidad, singularmente obligada, y por factores econ&oacute;micos y socio-territoriales, en otras palabras, la desigual incidencia por territorios y hacerlo a todas las escalas, desde la internacional hasta la local.
    </p><p class="article-text">
        Para ello los sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica, que ya se est&aacute;n desarrollando en relaci&oacute;n a la COVID-19, tienen un papel important&iacute;simo, tanto para el an&aacute;lisis de la desbordante informaci&oacute;n, tambi&eacute;n espacial, que se est&aacute; generando -y se generar&aacute;- como para la determinaci&oacute;n de los patrones territoriales de la pandemia. Asimismo, los sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica resultar&aacute;n fundamentales en el &aacute;mbito aplicado de la geo-prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la pandemia haya pasado, lo que solo se conseguir&aacute; con la mayor parte de la poblaci&oacute;n inmunizada y el desarrollo de una vacuna efectiva, la Geodemograf&iacute;a y la Geograf&iacute;a Social ser&aacute;n fundamentales para analizar el &ldquo;paisaje despu&eacute;s de la batalla&rdquo; y ayudar&aacute;n a constatar sus desiguales efectos tanto desde la perspectiva social y econ&oacute;mica como, singularmente, territorial y para planificar un futuro que ser&aacute; muy distinto al del comienzo de la pandemia. Como ejemplo presentamos el <a href="https://iussp.org/sites/default/files/covid01.png" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapa de s&iacute;ntesis</a> elaborado por la IUSS, en el que se plasma la desigual incidencia por edad, el desigual grado de envejecimiento de las regiones europeas y Turqu&iacute;a y la proporci&oacute;n de poblaci&oacute;n con riesgo de contraer la COVID-19 por pa&iacute;ses.
    </p><h3 class="article-text">La incertidumbre estad&iacute;stica sobre la COVID-19 y la certidumbre sobre la desigual capacidad para hacer frente a la pandemia: 17+1 maneras de ofrecer un dato; 17+1 formas de organizar infraestructuras y recursos humanos sanitarios</h3><p class="article-text">
        La Epidemiolog&iacute;a ofrece significativos indicadores para conocer la incidencia sobre la sociedad en t&eacute;rminos de mortalidad. As&iacute;, la tasa de mortalidad por coronavirus se calcula dividiendo los fallecidos por esta causa entre poblaci&oacute;n total en un periodo de tiempo dado. Se suele expresar en valores por 100.000 a fin de posibilitar los an&aacute;lisis comparativos. La incidencia que la COVID-19 est&aacute; teniendo en unas comunidades y otras es muy distinta. Castilla la Mancha, Madrid y La Rioja presentan valores por encima de 100 fallecidos por este coronavirus por 100.000 habitantes. En el otro extremo y en este orden, Ceuta, Melilla, Canarias, Murcia, Andaluc&iacute;a, Baleares y Galicia presentan valores por debajo de 25. Castilla la Mancha, con 142 fallecidos por 100.000 habitantes presenta una mortalidad 70 veces mayor que la m&aacute;s baja, Ceuta, con 2 fallecidos por 100.000 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la tasa de mortalidad, en la tasa de letalidad por COVID-19 se toma como numerador el n&uacute;mero de fallecidos a causa de esta pandemia y en el denominador el n&uacute;mero de afectados o contagiados por este virus. El estudio de seroprevalencia en sus primeros resultados ha estimado que el porcentaje de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola seroprevalente es del de 5%, lo que representar&iacute;a unas 2.350.000 personas, unos valores absolutos y relativos muy alejados de la llamada inmunidad de grupo: los valores relativos deber&iacute;an ser del 50% o 75% y los absolutos 30 millones si quisi&eacute;ramos garantizar un freno natural de los contagios. Con estos datos la tasa de letalidad por COVID-19 ascender&iacute;a al 1%, si bien experimenta fuertes diferencias territoriales. As&iacute;, la letalidad de la COVID-19 seg&uacute;n se desprende del reciente muestreo de seroprevalentes se sit&uacute;a en el 1,14% de los IgG+ en Espa&ntilde;a, si bien presenta, asimismo, marcados desequilibrios inter-regionales: un dato La Rioja, con 3,33%, triplica la media nacional; le siguen de lejos Asturias (1,67%), Pa&iacute;s Vasco (1,62%) y Extremadura (1,53%). Por el contario las tasas de letalidad m&aacute;s bajas las presentan Ceuta (0,35%), Canarias (0,39%), Andaluc&iacute;a (0,58%) y Murcia (0,68%). El resto se mueven entre los umbrales 0,7% y 1,59%.
    </p><p class="article-text">
        Pero para que estos an&aacute;lisis tengan validez ser&iacute;a necesario haber contado con una informaci&oacute;n de base rigurosa y homog&eacute;nea por parte de las comunidades aut&oacute;nomas, lo que ha faltado en las primeras semanas de la pandemia. Hoy mismo (22/5/2020) el Ministerio de Sanidad llamaba la atenci&oacute;n sobre las &ldquo;incongruencias&rdquo; de los datos de Catalu&ntilde;a que han sumado m&aacute;s de 688 &ldquo;muertes antiguas&rdquo; en un solo d&iacute;a a los del resto del pa&iacute;s, lo que ha incrementado oficialmente el n&uacute;mero oficial de fallecidos por COVID-19 en un 2,4%. Asimismo, ser&iacute;a necesario disponer de un mapa de infraestructura hospitalarias (camas, UCI) y recursos humanos (m&eacute;dicos especialistas, personal de enfermer&iacute;a, etc.) mucho m&aacute;s equilibrado que el actual para hacer frente a la situaci&oacute;n actual, a sus consecuencias y a posibles nuevas oleadas en oto&ntilde;o. La informaci&oacute;n estad&iacute;stica de la que disponemos permite constatar que, en relaci&oacute;n con las infraestructuras hospitalarias, camas de cuidados intensivos/UCI, camas hospitalarias y los recursos humanos en materia de personal sanitario, la capacidad de los territorios para enfrentar la pandemia y sus consecuencias es muy distinta y que los desequilibrios entre comunidades aut&oacute;nomas y en el seno de &eacute;stas, son m&aacute;s que notables.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a las camas UCI, al igual que el personal sanitario, considerando el  n&uacute;mero de habitantes y la poblaci&oacute;n flotante con tan desigual significado territorial &iquest;los recursos son suficientes? &iquest;son escasos? El Ministerio de Sanidad considera que el n&uacute;mero de UCI deber&iacute;a doblarse y, nos preguntamos &iquest;y su indicador equilibrarse?  Respecto al resto de indicadores &iquest;c&oacute;mo explicar los desequilibrios entre comunidades aut&oacute;nomas y en el interior de &eacute;stas? Son preguntas que la pandemia ha puesto sobre la mesa y que precisan respuesta.
    </p><h3 class="article-text">Las otras fronteras: las brechas que la pandemia ha hecho emerger</h3><p class="article-text">
        Se nos explica desde el campo de la virolog&iacute;a que este coronavirus, como los otros, no conoce de territorios, no sabe de fronteras, ni de clases sociales, ni de edades ni de g&eacute;neros, ni de factores &eacute;tnicos ni de nivel de renta (los pol&iacute;ticos a&ntilde;adir&aacute;n que ni de ideolog&iacute;a) y desde el punto de vista biol&oacute;gico es as&iacute;. Sin embargo, sus efectos, seg&uacute;n se est&aacute; constatando, conocen fronteras, abren brechas y generan desigualdades.
    </p><h3 class="article-text">La frontera demogr&aacute;fica: la brecha etaria y de g&eacute;nero</h3><p class="article-text">
        De los primeros casi 30.000 (28.628 el 22/05/2020) casos notificados como fallecidos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad que incluyen la informaci&oacute;n de edad (otras variables recogidas a&uacute;n no han sido publicadas) el 87% eran mayores de 70 a&ntilde;os y de ellos el 95% presentaban una enfermedad previa. Los datos cambian, <a href="https://cnecovid.isciii.es/covid19/#grupos-de-poblaci%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se actualizan d&iacute;a a d&iacute;a</a>, pero el car&aacute;cter estructural de los mismos en relaci&oacute;n con los grupos etarios se mantiene, permiti&eacute;ndonos constatar c&oacute;mo la edad es el factor m&aacute;s determinante.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se est&aacute; traduciendo en el retroceso de la <a href="http://envejecimientoenred.es/covid-19-y-perdida-de-esperanza-de-vida/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esperanza de vida</a>. C&aacute;lculos provisionales de nuestros compa&ntilde;eros del CSIC estiman, ya para este momento, en 0,7 puntos porcentuales para los hombres y 0,5 para las mujeres la esperanza de vida que se ha perdido en estos meses para el conjunto de la poblaci&oacute;n. La ca&iacute;da final de la esperanza de vida, para la poblaci&oacute;n mayor de 65 a&ntilde;os y singularmente la de 80 y m&aacute;s a&ntilde;os, no puede estimarse a&uacute;n pues desconocemos los efectos finales de la pandemia y solo podr&aacute; calcularse cuando finalice el brote y sus posibles repuntes. Esta ca&iacute;da de la esperanza de vida est&aacute; siendo y &ndash;ser&aacute;- sensiblemente mayor en el grupo de hombres que de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La frontera demogr&aacute;fica entre g&eacute;neros (m&aacute;s sutil) y entre unos grupos etarios (muy marcada) est&aacute; trazada y pendiente queda la reflexi&oacute;n sobre la necesidad de replantearnos las relaciones inter-generacionales en todos los campos (laboral, social, asistencial, intrafamiliar&hellip;).
    </p><h3 class="article-text">La frontera social: la desigualdad tambi&eacute;n mata. El gradiente social frente a la COVID-19</h3><p class="article-text">
        Estudios recientes demuestran que los grupos sociales con rentas bajas presentan una tasa de mortalidad doble que la media. Al factor social se suma en todos los pa&iacute;ses del Norte, pero singularmente en algunos como Estados Unidos o Gran Breta&ntilde;a, el factor &eacute;tnico.
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n social, aunque no de forma exclusiva, est&aacute; muy relacionada con la profesi&oacute;n y la actividad econ&oacute;mica. No todos los trabajos que se desarrollan presentan el mismo grado de exposici&oacute;n frente al virus. Unos grupos pueden teletrabajar y dirigir empresas, investigar, crear, ense&ntilde;ar desde casa, mientras otros no tienen esas posibilidad, o porque desarrollan su trabajo de los cuidados a mayores (trabajadores de residencia geri&aacute;trica), de los servicios personales (cuidadores, ch&oacute;feres, conductores, repartidores &hellip;), en la salud  (personal m&eacute;dico, enfermer&iacute;a, auxiliares, celadores&hellip;), servicios de limpieza (singularmente en centros sanitarios y asistenciales, &hellip;), o ligado a actividades como el sector de la alimentaci&oacute;n tanto en la producci&oacute;n como en su comercializaci&oacute;n, distribuci&oacute;n y  venta (personal que repone, personal de caja&hellip;), etc.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al nivel de renta van asociados otros aspectos como la vivienda, el barrio, la precariedad laboral, el estado de salud previo, la necesidad de usar el trasporte p&uacute;blico en los desplazamientos metropolitanos, la menor capacidad de interpretar y entender los mensajes de autoprotecci&oacute;n y sobre todo de poderlos cumplir por las condiciones laborales en que se desenvuelven o las dif&iacute;ciles condiciones de confinamiento dom&eacute;stico, en suma, la vulnerabilidad social.
    </p><p class="article-text">
        En un estudio de I. Duque et al. se explica el <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0213911119302729" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concepto de &ldquo;privaci&oacute;n&rdquo;,</a> a trav&eacute;s de un &iacute;ndice sint&eacute;tico se mide &eacute;ste para las 35.960 secciones censales espa&ntilde;olas, cartografi&aacute;ndose los resultados para el conjunto del pa&iacute;s a partir de esta unidad de an&aacute;lisis estad&iacute;stico, mostrando en el <a href="https://ars.els-cdn.com/content/image/1-s2.0-S0213911119302729-gr2_lrg.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapa de s&iacute;ntesis</a> resultante los estructurales desequilibrios socio-territoriales de Espa&ntilde;a. La &ldquo;Espa&ntilde;a de las cinco en punto&rdquo; delimita la Espa&ntilde;a que est&aacute; por encima o muy por encima de la media (cuadrante nororiental en sentido amplio) y la que est&aacute; por debajo o muy por debajo (la Espa&ntilde;a restante, excepci&oacute;n hecha de las islas urbanas) quedan fehacientemente reflejadas. Tambi&eacute;n permite analizar las diferencias en las &aacute;reas metropolitanas, singularmente en <a href="http://www.madrimasd.org/blogs/salud_publica/2010/01/10/130872" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid,</a> con un norte y un sur m&aacute;s que metaf&oacute;rico, considerando el eje este-oeste de la plaza de Espa&ntilde;a como frontera simb&oacute;lica, lo que algunos autores han llamado la &ldquo;l&iacute;nea de la pobreza&rdquo; (N-V / Paseo de Extremadura / M-30 sur / Calle Alcal&aacute; /N-II) que la pandemia, sin duda, profundizar&aacute;.
    </p><h3 class="article-text">El territorio al primer plano: las brechas territoriales</h3><p class="article-text">
        El <a href="https://www.rtve.es/noticias/20200523/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proceso espacio-temporal de difusi&oacute;n del coronavirus en el mundo</a> nos muestra la desigual incidencia de la pandemia en el mundo, de nuevo, a pesar de las incertidumbres que el desigual desarrollo estad&iacute;stico en los diferentes pa&iacute;ses, tanto en los emergentes (Brasil es paradigma de esta afirmaci&oacute;n) como singularmente en los menos avanzados. En el momento de escribir estas l&iacute;neas Estados Unidos encabeza el n&uacute;mero de contagios y de fallecidos. De los m&aacute;s de 5 millones de personas que est&aacute;n infectados por coronavirus en el mundo 1,3 millones corresponden a este pa&iacute;s. Le siguen Rusia y Brasil, que emergen como focos crecientes en el momento actual. Tras ellos Reino Unido, Espa&ntilde;a, Italia, Alemania, Turqu&iacute;a, Francia, Ir&aacute;n e India, en este orden, pa&iacute;ses todos que han superado la barrera psicol&oacute;gica de los 100.000 contagiados contabilizados. Per&uacute; se acaba de incorporar a este grupo. Sin embargo, en los pa&iacute;ses menos desarrollados la cifra oficial de los fallecidos por coronavirus puede ser much&iacute;simo m&aacute;s alta, conocido el alto grado de subregistro que presentan (M&eacute;xico, Per&uacute;, los pa&iacute;ses centroamericanos y algunos de los citados anteriormente son buenos ejemplos). Entretanto, &Aacute;frica es un arcano estad&iacute;stico tambi&eacute;n en relaci&oacute;n a esta epidemia.
    </p><p class="article-text">
        Este mismo proceso y el mismo an&aacute;lisis se puede hacer para <a href="https://www.rtve.es/noticias/20200523/mapa-del-coronavirus-espana/2004681.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a</a> a partir de la informaci&oacute;n de que disponemos, utilizando las comunidades aut&oacute;nomas como unidades de an&aacute;lisis y generando en torno a las mismas alguna incertidumbres estad&iacute;sticas (aquellos inquietantes asteriscos que significaban &ldquo;sin dato&rdquo; que aparec&iacute;an en los primeros informes que las comunidades aut&oacute;nomas remit&iacute;an al Misterio de Sanidad)  que progresivamente se han ido resolviendo
    </p><p class="article-text">
        Los datos de que disponemos actualizados por comunidad aut&oacute;noma apuntan a Madrid y Catalu&ntilde;a como las que acumulan m&aacute;s casos tanto de contagios como de muertes. No olvidemos que algunos de los municipios del &aacute;rea metropolitana de Barcelona (l'Hospitalet es el mejor exponente) se encuentran entre los que presentan las <a href="https://luminocity3d.org/WorldPopDen/#7/42.415/2.538" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">densidades (habitantes por ha.</a>) m&aacute;s altas del mundo. Demogr&aacute;ficamente, estas dos regiones, que suponen el 30% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, suman hasta la fecha el 54% de los decesos por COVID-19 y el 52% de los contagiados. Son tambi&eacute;n, como se pone de manifiesto en el <em>Estudio ENE-COVID19: P</em>, del Centro Nacional de Epidemiolog&iacute;a, las que presentan una mayor seroprevalencia (anticuerpos IgG anti SARS-Cov2) de los m&aacute;s altos (frente al 5% en Espa&ntilde;a, Madrid presenta un 11,3% y Barcelona un 7,1%).
    </p><h3 class="article-text">El futuro ya no es lo que era: las lecciones aprendidas</h3><p class="article-text">
        El camino hacia la llamada &ldquo;nueva normalidad&rdquo; (ox&iacute;moron donde los haya) lo hemos de construir a base de responsabilidad individual y de compromiso social. La vuelta a la casilla de salida del 11 de marzo (fecha en que la OMS calific&oacute; a la COVID-19 de pandemia) tendr&iacute;a efectos mucho m&aacute;s negativos que los de la primera oleada, no solo en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, sino tambi&eacute;n sociales y psicol&oacute;gicos. Y la historia de las epidemias nos muestra que siempre o casi siempre ha habido segundas e, incluso, terceras oleadas y que &eacute;stas pueden presentar efectos m&aacute;s devastadores que las primeras
    </p><p class="article-text">
        Los expertos monta&ntilde;eros advierten de que el mayor n&uacute;mero de fallecimientos en las cumbres m&aacute;s altas no se dan tanto en el ascenso final como en la primera fase de descenso por la prisa por llegar hasta el primer campamento base. El s&iacute;mil, del que se hizo eco la prensa nacional a trav&eacute;s de una inteligente carta al director, es perfectamente v&aacute;lido en la actual situaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;nueva normalidad&rdquo; nos va a obligar a mostrar un m&aacute;ximo grado de responsabilidad ciudadana. Nos obligar&aacute; a mucho m&aacute;s que al uso de mascarillas, y no solo en el espacio y en el trasporte p&uacute;blicos. Nos har&aacute; racionalizar nuestros desplazamientos: los laborales, los sociales, los ligados a la provisi&oacute;n de bienes y servicios, y singularmente los de ocio. Nos ense&ntilde;ar&aacute; a cuidar al m&aacute;ximo nuestra higiene. Hemos aprendido a valorar la comida sana, los productos de proximidad y los alimentos naturales y hemos descubierto que la cocina importa. En esta &ldquo;nueva normalidad&rdquo; hemos de acostumbrarnos a mantener la distancia &ldquo;social&rdquo; (interpersonal, ser&iacute;a m&aacute;s preciso), h&aacute;bito que en otras latitudes europeas m&aacute;s septentrionales tienen culturalmente incorporado.
    </p><p class="article-text">
        A m&aacute;s largo plazo har&aacute; que valoremos la familia y el hogar como lugar de refugio y de seguridad. Nunca entenderemos mejor que en este momento la afirmaci&oacute;n que suscribir&iacute;a cualquier arquitecto de que &ldquo;la casa es el arma con la que nos enfrentamos al mundo&rdquo;. La pandemia har&aacute; que pensemos f&oacute;rmulas para vivir mejor con menos: nuestra sociedad global permite hacerlo posible. Las nuevas tecnolog&iacute;as posibilitan el acercamiento (virtual) a personas geogr&aacute;ficamente lejanas y compartir con ellas paisajes, espacios vividos y, a la vez, valorar lo pr&oacute;ximo. La digitalizaci&oacute;n se ha acelerado y se consolidar&aacute; en todos los campos de la vida social (educaci&oacute;n, administraci&oacute;n, comercio, ocio, cultura servicios m&eacute;dicos&hellip;). La pandemia tambi&eacute;n nos est&aacute; ense&ntilde;ando a entender la importancia de la solidaridad y de la cohesi&oacute;n entre generaciones, en todos los campos: econ&oacute;mico, social, asistencial, psicol&oacute;gico, pero tambi&eacute;n est&aacute; dejando al descubierto brechas demogr&aacute;ficas y de g&eacute;nero y brechas sociales y econ&oacute;micas a todas las escalas: desde la internacional a la de bario.
    </p><p class="article-text">
        Paul Valery escrib&iacute;a hace m&aacute;s de un siglo &ldquo;El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que sol&iacute;a ser&rdquo;, podr&iacute;amos decir parafrase&aacute;ndole que con la COVID-19 y despu&eacute;s de la COVID-19 el futuro no es lo que era. El futuro deberemos reinventarlo y asentarlo en pilares s&oacute;lidos como la innovaci&oacute;n, la ciencia, la tecnolog&iacute;a, los servicios p&uacute;blicos de calidad, la salud de los ecosistemas, la agricultura de proximidad y ecol&oacute;gica, el turismo sostenible, el comercio de proximidad y el capital humano y una industrializaci&oacute;n entendida como factor de investigaci&oacute;n y de desarrollo tecnol&oacute;gico, con capacidad para dar respuesta a las cadenas de suministro b&aacute;sicas ligadas a este tipo de crisis sanitarias.
    </p><p class="article-text">
        Debemos, asimismo, promover pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sociales y de salud que eviten que la desigualdad social, la deprivaci&oacute;n social y econ&oacute;mica y la pobreza se conviertan en nueva &ldquo;pandemia&rdquo; a la que solo cabr&iacute;a hacerle frente con la &ldquo;vacuna&rdquo; de la justicia social y ambiental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pedro Reques Velasco es catedr&aacute;tico de Geograf&iacute;a Humana de la Universidad de Cantabria.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Reques Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/efectos-covid-19-sociales-territoriales_132_5972295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2020 15:39:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[COVID-19: incertidumbres estadísticas y certezas sociales y territoriales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COVID-19: ¿Cómo está afectando al mercado de trabajo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/covid-19-afectando-mercado-trabajo_132_5981062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b434f42-7a6e-4eba-8005-9b4e9d41e728_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fuente: elaboración propia en base a datos EPA,  y Ministerio Trabajo y Economía "></p><p class="article-text">
        Al t&eacute;rmino de la Segunda Guerra Mundial el primer ministro de Gran Breta&ntilde;a, Winston Churchill, dijo: &ldquo;Debemos estar enormemente agradecidos a aquellas personas que no han buscado la gloria sino simplemente han tenido como prioridad salvar vidas. Lo menos que podemos hacer es compartir su honor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza inesperada del COVID-19 es lo que obstaculiza en gran medida la gesti&oacute;n de la crisis sanitaria y econ&oacute;mica. As&iacute; como la propagaci&oacute;n de la pandemia es sim&eacute;trica (afecta a todos los pa&iacute;ses por igual) sus consecuencias, como era de prever, son asim&eacute;tricas para la econom&iacute;a. La limitaci&oacute;n de los desplazamientos de personas junto con las interrupciones en la cadena de suministro&nbsp; provocan&nbsp;un impacto negativo sobre la econom&iacute;a con efectos devastadores a nivel mundial. No es necesario recordar que las econom&iacute;as mundiales est&aacute;n globalizadas y conectadas para lo bueno y para lo malo. Todos dependemos los unos de los otros.
    </p><h3 class="article-text">Crisis sin precedentes</h3><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica actual provocada por la pandemia no tiene nada que ver con la crisis financiera de 2008 y que, en t&eacute;rminos generales,&nbsp; tuvo su origen en la desregulaci&oacute;n financiera (Sus defensores consideraban que sus beneficios compensar&iacute;an los efectos negativos) con el consiguiente desarrollo de productos financieros. Fue una crisis end&oacute;gena con un comportamiento sist&eacute;mico y que posteriormente se traslad&oacute;&nbsp; a la econom&iacute;a real. Mientras que en la&nbsp; crisis de 2020 sus or&iacute;genes no son financieros, como as&iacute; mismo no es debida a una crisis de exceso de oferta de productos o bienes debido a una escasez de demanda del mercado. Es decir, no tiene ninguna relaci&oacute;n con su funcionamiento.&nbsp; No se trata de falta de gasto sino de falta de actividad. En definitiva, 2008 fue un <em>shock</em>&nbsp; end&oacute;geno y 2020 es ex&oacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        Tras la crisis sanitaria, &nbsp;ahora viene la crisis econ&oacute;mica y social. Por ello, los organismos internacionales est&aacute;n preocupados por el deterioro econ&oacute;mico. Desde la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;micos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la Comisi&oacute;n Europea pronostican un escenario pesimista. As&iacute;, recientemente Bruselas advierte de una recesi&oacute;n sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial con efectos muy dispares. En efecto, en 2020,&nbsp; la UE retroceder&aacute; (-7,4%), pero superar&aacute;n la media pa&iacute;ses como Francia (-8,2%), Espa&ntilde;a (-9,4%), Italia (-9,5%) y Grecia (-9,7%).
    </p><p class="article-text">
        Para la UE el impacto econ&oacute;mico asim&eacute;trico es debido a tres factores:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>a) Velocidad de los desconfinamientos.</li>
                                    <li>b) Importancia de la industria tur&iacute;stica.</li>
                                    <li>c) Recursos financieros de cada pa&iacute;s.</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">Efectos sobre el mercado de trabajo</h3><p class="article-text">
        Respecto al mercado laboral de la UE tambi&eacute;n se prev&eacute; un escenario desigual con una tasa de paro del 9%. Y situ&aacute;ndose por encima de dicha media pa&iacute;ses como Grecia (19,9%), Espa&ntilde;a (18,9%), Italia (11,8%), Francia (10,1%) y Portugal (9,7%).
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que estamos ante una crisis global y que no afecta, s&oacute;lo de forma ocasional, a una determinada zona del planeta, como es el caso de la UE. Por ejemplo, est&aacute; tambi&eacute;n afectando a la econom&iacute;a m&aacute;s desarrollada, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, como es Estados Unidos. Su tasa de desempleo actual, seg&uacute;n el Departamento de Trabajo, ha pasado del 3,5% al 14,7%, lo que representa un aumento de 36 millones de desempleados (20% de los asalariados), desde el inicio de las medidas de contenci&oacute;n. Seg&uacute;n el presidente de la banca central americana, Jerome Powell, se estima que la tasa de paro podr&iacute;a alcanzar cifras muy superiores (20/25%), el peor dato desde la Gran Depresi&oacute;n de 1929, seg&uacute;n el peri&oacute;dico <em>Les Echos</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El turismo en la UE tiene una gran importancia econ&oacute;mica al representar el 10% del PIB y el 12% de los empleos europeos, adem&aacute;s recibe unos 700 millones de turistas. As&iacute;, Espa&ntilde;a tras Francia es el primer destino mundial seguida de Italia; pero el peso espec&iacute;fico del turismo en cada pa&iacute;s es muy diferente. Por ejemplo, en Francia e Italia el turismo internacional representa s&oacute;lo del orden del 3% del PIB debido a que disponen de otras fuentes de ingresos, mientras que en nuestro pa&iacute;s (6,6%) la dependencia en la econom&iacute;a es mucho mayor.
    </p><p class="article-text">
        En la estructura productiva de nuestra econom&iacute;a el sector tur&iacute;stico (nacional+internacional) tiene un elevado peso espec&iacute;fico ya que representa en torno al 15% del PIB y emplea a casi 3 millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        La falta de movilidad internacional no favorece el adecuado funcionamiento del sector tur&iacute;stico, lo que provoca nefastas consecuencias sobre la econom&iacute;a de Espa&ntilde;a, por ser uno de los pa&iacute;ses del sur de Europa que m&aacute;s se ver&aacute; afectado por la destrucci&oacute;n de empleos debido a su elevada exposici&oacute;n del sector tur&iacute;stico (restauraci&oacute;n, alojamiento y transporte). Este es uno de los motivos que van a incidir en la recuperaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s, sin ella no hay turismo. Las restricciones a la movilidad hacen imposible la llegada de turistas.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es preocupante debido a que tradicionalmente siempre ha sido uno de los motores para salir de todas las crisis econ&oacute;micas que hemos padecido.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, no nos debe de &nbsp;extra&ntilde;ar que el conjunto de todos estos factores est&eacute; incidiendo en un deterioro sobre el mercado de trabajo. En efecto, la &nbsp;evoluci&oacute;n del desempleo, entre los meses de marzo y abril, refleja un comportamiento muy negativo al aumentar en 584.000 personas (+18%) hasta alcanzar la cifra de 3,8 millones de personas en situaci&oacute;n de desempleo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, seg&uacute;n datos del &nbsp;Ministerio de Trabajo,&nbsp; no todos los sectores ni CCAA se ven afectados por el desempleo&nbsp; de la misma manera. Las actividades y CCAA m&aacute;s dependientes del sector tur&iacute;stico han sido las m&aacute;s penalizadas. Este es el caso, por ejemplo, de las comunidades de Baleares y Canarias que representan el doble del PIB tur&iacute;stico de Espa&ntilde;a, adem&aacute;s, m&aacute;s de una cuarta parte de los empleos pertenecen a las actividades tur&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el mayor aumento en el desempleo ha correspondido a Baleares (26%), Canarias (23%), Andaluc&iacute;a (21%), Comunitat Valenciana (20%), Catalu&ntilde;a (18%) y Madrid (15%) frente al 14% de media del resto de CC.AA. Ver gr&aacute;fico 1.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, las seis comunidades aut&oacute;nomas mencionadas que concentran el 75% del empleo del sector tur&iacute;stico han aglutinado las tres cuartas partes del aumento del desempleo. En funci&oacute;n de los anteriores datos podemos deducir que existe una correlaci&oacute;n entre el comportamiento de las variables de la actividad tur&iacute;stica y del mercado de trabajo.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sin embargo, si queremos tener una perspectiva m&aacute;s amplia del mercado de trabajo,&nbsp; hay que tener en cuenta que las anteriores cifras no incluyen a los afectados por un ERTE con suspensi&oacute;n de empleo que, seg&uacute;n la metodolog&iacute;a de la EPA, se consideran ocupados mientras dicha suspensi&oacute;n sea inferior a tres meses. Su aplicaci&oacute;n ha permitido proteger a 3,4 millones de trabajadores en activo (21% del conjunto de asalariados). Las actividades m&aacute;s afectadas corresponden a alojamientos (-75%), agencia viajes (-75%), juegos de azar (-70%), comidas y bebidas (-62%), transporte a&eacute;reo (-48%). Ver cuadro 1.
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                </figure><p class="article-text">
        Por grupos de poblaci&oacute;n son los j&oacute;venes menores de 35 a&ntilde;os con los que se est&aacute;n cebando los efectos econ&oacute;micos de la COVID-19, al recaer sobre ellos la mayor parte de la medida de los ERTE con el 50% del total realizados.
    </p><p class="article-text">
        Un reciente estudio de la consultora Foqus y la Universitat de Val&egrave;ncia concluye que la crisis destruir&aacute; entre 900.000 y 1,1 millones de puestos de trabajo del sector, entre directos e indirectos.
    </p><p class="article-text">
        De todos los sectores de nuestro pa&iacute;s, el sector tur&iacute;stico es el que tiene m&aacute;s que perder ya que, por las limitaciones en la movilidad, tardar&aacute; m&aacute;s tiempo en recuperar sus niveles de actividad con relaci&oacute;n al resto de sectores.
    </p><p class="article-text">
        No debemos olvidar el &nbsp;sector de la automoci&oacute;n al que, a sus anteriores problemas estructurales hay que a&ntilde;adir ahora la crisis sanitaria. En abril las ventas se desplomaron un 97% con relaci&oacute;n al mismo mes del a&ntilde;o pasado, es decir, se matricularon los mismos coches que cualquier otro mes en un solo d&iacute;a. &nbsp;Nunca se hab&iacute;a registrado una cifra tan baja de venta de turismos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, ser&iacute;a deseable que prosperase la iniciativa conjunta que han presentado recientemente el presidente franc&eacute;s, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, en materia econ&oacute;mica y sanitaria con el fin de movilizar medio bill&oacute;n de euros en transferencias directas, sin ning&uacute;n tipo de pr&eacute;stamos ni siquiera ingenier&iacute;a presupuestaria.
    </p><p class="article-text">
        Hay que destacar las palabras del primer ministro franc&eacute;s, Edouard Philippe. &ldquo;El turismo probablemente se enfrenta a la peor experiencia en su historia moderna, su rescate es, por lo tanto, una prioridad nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Vicente Castell&oacute; Rosell&oacute; es profesor de la Universidad Jaume I y miembro del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Castelló Roselló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/covid-19-afectando-mercado-trabajo_132_5981062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2020 10:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COVID-19: ¿Cómo está afectando al mercado de trabajo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis de la COVID-19: inmediatez y perdurabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/crisis-covid-19-inmediatez-perdurabilidad_132_5896364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c75d11a-9899-4b7c-93ef-7b9683828732_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Las muertes con Covid-19 en España siguen aumentando ligeramente, con 440 en las últimas 24 horas"></p><p class="article-text">
        Antes del mes de marzo de 2020 los economistas sol&iacute;an esperar hasta observar una disminuci&oacute;n generalizada de la actividad econ&oacute;mica durante dos trimestres consecutivos para empezar a hablar de recesi&oacute;n. Ahora llevamos poco m&aacute;s de un mes de confinamiento a causa de la crisis sanitaria, y todo el mundo habla ya de la recesi&oacute;n de la Covid-19. Alguna raz&oacute;n debe de haber para que tantas voces se est&eacute;n preguntando cu&aacute;l ser&aacute; el coste econ&oacute;mico de la crisis provocada por el coronavirus, dando por hecho que alcanzar&aacute; cifras astron&oacute;micas medidas en t&eacute;rminos del PIB. Sin embargo, cuando se habla del coste econ&oacute;mico de esta pandemia quiz&aacute;s haya que aclarar qu&eacute; sentido se le quiere dar a este concepto. &iquest;Se refiere a los efectos inmediatos sobre el PIB que se deja de producir? &iquest;Al coste de las medidas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que se est&aacute;n implementando desde el primer d&iacute;a y las que vendr&aacute;n? &iquest;O a las consecuencias que la epidemia tendr&aacute; sobre la senda de crecimiento de la econom&iacute;a? Sea cual sea el sentido que se le d&eacute;, no se pueden ignorar los otros dos porque todos est&aacute;n estrechamente relacionados entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, todav&iacute;a hay m&aacute;s dudas que certezas y las l&iacute;neas de actuaci&oacute;n no est&aacute;n del todo definidas. A&uacute;n as&iacute;, ya abundan las respuestas de todo tipo y procedencia. Pero las estimaciones que se hacen de los costes no son independientes de las actuaciones de las autoridades econ&oacute;micas, ni de los valores asignados a los par&aacute;metros estructurales que caracterizan la econom&iacute;a. Los supuestos y las recomendaciones se entrelazan ofreciendo un mensaje confuso sobre los padecimientos econ&oacute;micos que nos esperan. Se especula sobre las posibles consecuencias para el futuro inmediato de la econom&iacute;a que se derivan de las medidas concretas (y cambiantes) llevadas a cabo por el gobierno para combatir la pandemia. Se da por hecho que, como consecuencia de la paralizaci&oacute;n temporal de la econom&iacute;a, sufriremos una recesi&oacute;n duradera porque habr&aacute; cambios en el comportamiento de los agentes econ&oacute;micos, familias y empresas, que reducir&aacute;n los niveles de consumo e inversi&oacute;n. Se asume, en fin, que los costes no ser&aacute;n transitorios y coyunturales sino que los problemas inmediatos tendr&aacute;n efectos permanentes y estructurales.
    </p><p class="article-text">
        Las medidas del coste en t&eacute;rminos del PIB que se ha dejado de producir se pueden interpretar con la ayuda de una imagen sencilla, representando la producci&oacute;n como un proceso continuo en el tiempo, aunque no uniforme ni mon&oacute;tono. Cuando se mide el flujo del PIB se hace vincul&aacute;ndolo a un periodo de tiempo de referencia. Durante ese intervalo temporal, el PIB es la suma, el &aacute;rea o la integral del recorrido de la producci&oacute;n entre los dos instantes de los extremos. As&iacute; pues, cuando hay un par&oacute;n, una contracci&oacute;n o una ralentizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, lo que ocurre es que aparece un agujero o una brecha. Una parte del PIB que se habr&iacute;a podido producir no existe. La magnitud relativa de esa p&eacute;rdida depende tanto de la profundidad del bache como de su duraci&oacute;n y, por supuesto, de la amplitud del intervalo de tiempo de referencia.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra mayor certeza es que, debido al periodo de confinamiento, una parte muy importante de la econom&iacute;a se ha parado, y el enorme vac&iacute;o resultante es lo que lleva a la gente a preocuparse por las consecuencias econ&oacute;micas de esta pandemia. Sin embargo, cada anochecer, cuando acaban los turnos de trabajo diurno y los centros de trabajo y de producci&oacute;n bajan las persianas, cada semana cuando la econom&iacute;a entra en modo relajaci&oacute;n y una parte de la actividad econ&oacute;mica cierra por fin de semana, o cada periodo de vacaciones cuando la econom&iacute;a descansa, &iquest;no nos tendr&iacute;amos que preguntar tambi&eacute;n cu&aacute;l es el coste econ&oacute;mico de la parada nocturna, semanal o vacacional? Pero no lo hacemos. &iquest;Por qu&eacute;? Porque al d&iacute;a siguiente, o el lunes por la ma&ntilde;ana, o a la vuelta de las vacaciones todo est&aacute; tal y como lo hab&iacute;amos dejado cuando paramos.
    </p><p class="article-text">
        Todos conjeturamos que la oferta estar&aacute; donde se la espera, y la demanda tambi&eacute;n. Dado que la estacionalidad es repetitiva y nosotros tambi&eacute;n aprendemos de los procesos repetitivos, si no ocurre ning&uacute;n imprevisto que trastoque la estructura y la intensidad de la oferta y de la demanda, consideraremos que todo se retomar&aacute; con la mayor naturalidad. Para que esto ocurra es muy importante saber que las relaciones entre los distintos agentes econ&oacute;micos permanecer&aacute;n intactas. Los contratos y las obligaciones entre trabajadores y empresas, entre distintas empresas, entre empresas y consumidores, entre la administraci&oacute;n p&uacute;blica y los agentes privados, etc., todo tiene que continuar b&aacute;sicamente sin alteraciones significativas.
    </p><h3 class="article-text">Ante una paralizaci&oacute;n del sistema econ&oacute;mico</h3><p class="article-text">
        En la crisis de la Covid-19 nos encontramos ante un cierre de los mercados en el sentido m&aacute;s amplio del t&eacute;rmino. No es que tengamos una contracci&oacute;n de la oferta o una contracci&oacute;n de la demanda que est&eacute; provocando la crisis, es que estamos ante una paralizaci&oacute;n del sistema econ&oacute;mico en su conjunto, exceptuando algunos sectores estrat&eacute;gicos considerados m&aacute;s o menos esenciales. Es una situaci&oacute;n diferente tambi&eacute;n porque en el origen no encontramos ninguna de las causas que se han postulado en pasadas depresiones y recesiones. Esto es, ni problemas estructurales de riesgo moral en los &aacute;mbitos financiero y laboral, ni grandes desequilibrios macroecon&oacute;micos, ni casos relevantes de mala gesti&oacute;n empresarial, ni episodios significativos de despilfarro y corrupci&oacute;n en la acci&oacute;n de las administraciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra opini&oacute;n, es importante tomar perspectiva temporal y empezar analizando la situaci&oacute;n desde el punto de vista de la trayectoria econ&oacute;mica de equilibrio en el largo plazo. Esta trayectoria, antes del impacto de la epidemia, estaba generando crecimiento en base a la din&aacute;mica de factores como el capital f&iacute;sico, el capital humano, el capital tecnol&oacute;gico y el capital natural. Ahora, lo primero que hay que constatar es que el virus SARS-CoV-2 no tiene, por s&iacute; mismo, ning&uacute;n efecto destructivo sobre los equipos productivos (maquinar&iacute;a, equipos de transporte) y las estructuras, como tampoco lo tiene sobre las ideas y el conocimiento. Sobre la poblaci&oacute;n activa todo indica que tendr&aacute; una incidencia menor y que, una vez superada la crisis sanitaria, el impacto sobre los niveles de cualificaci&oacute;n, experiencia y estado de salud habr&aacute; ido imperceptible.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del capital natural, de momento, las cosas est&aacute;n transcurriendo de manera diferente. Como consecuencia del par&oacute;n econ&oacute;mico, el capital natural est&aacute; experimentando un incremento inesperado, si no tanto en la cantidad de recursos medioambientales que han dejado de explotarse y contin&uacute;an disponibles, por lo menos en forma de una mejora de la calidad medioambiental. Pero sin cambio de modelo energ&eacute;tico a la vista, ni acuerdo para implementar medidas estrictas contra el cambio clim&aacute;tico a nivel internacional, pronto experimentaremos un retorno a la an&oacute;mala rutina de la explotaci&oacute;n intensiva de los activos medioambientales. La emergencia sanitaria no es un sustituto de la emergencia clim&aacute;tica, m&aacute;s bien se complementan solap&aacute;ndose, porque sus respectivos intervalos temporales de incidencia y resoluci&oacute;n se despliegan en plazos muy diferentes.
    </p><p class="article-text">
        De lo anterior se deduce que, como consecuencia de la actual epidemia y del periodo que dure la par&aacute;lisis econ&oacute;mica, no anticipamos ninguna variaci&oacute;n significativa de los stocks de capital, ni en t&eacute;rminos absolutos ni en t&eacute;rminos relativos, que pudiera considerarse causa suficiente para sacar a la econom&iacute;a fuera de la trayectoria de crecimiento previa a la declaraci&oacute;n del estado de alarma. Tampoco cabe esperar que cambien los principales par&aacute;metros tecnol&oacute;gicos y de preferencias que caracterizan a los agentes econ&oacute;micos, los cuales podr&iacute;an provocar modificaciones sustanciales en la configuraci&oacute;n din&aacute;mica del sistema econ&oacute;mico. Solo los cambios en los par&aacute;metros de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, que aparecen en las restricciones intertemporales de recursos, podr&iacute;an provocar en la econom&iacute;a una alteraci&oacute;n de su senda de crecimiento de largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Si como consecuencia del confinamiento, de la pausa econ&oacute;mica y de las medidas tomadas para salir de la crisis sanitaria e impedir una nueva y profunda recesi&oacute;n, resulta que la configuraci&oacute;n institucional del sistema econ&oacute;mico y la naturaleza de la relaci&oacute;n competitiva entre los distintos agentes no se ven seriamente afectadas; si no cambia la tecnolog&iacute;a ni los coeficientes t&eacute;cnicos ligados a la producci&oacute;n; si se mantiene la ordenaci&oacute;n de preferencias y el grado de impaciencia de los consumidores; si no se produce una intensificaci&oacute;n de la obsolescencia y el deterioro se mantiene dentro de la norma previa a la crisis; si las expectativas de las familias y las empresas no cambian abruptamente y se restituyen los flujos normales de ahorro e inversi&oacute;n, y no vemos ninguna raz&oacute;n por la cual no tendr&iacute;a que ser as&iacute;, los stocks no van a experimentar ning&uacute;n cambio de nivel ni de tendencia relevante. En ese caso no existe ning&uacute;n motivo por el cual la trayectoria de crecimiento a largo plazo de la econom&iacute;a tendr&iacute;a que verse afectada de manera permanente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quiere esto decir que no se tiene que hacer nada porque a largo plazo tenemos garantizado volver a la senda previa de crecimiento sostenido? No, todo lo contrario. Esto simplemente quiere decir que un pron&oacute;stico favorable es factible solo si se toman las medidas adecuadas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica para resolver un problema coyuntural, tratando de minimizar los costes econ&oacute;micos y sociales, buscando equilibrio y proporcionalidad entre las partes implicadas (empresas, familias, instituciones financieras, gobierno, sector exterior), y evitando a toda costa el colapso de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente algunos nos hemos mal acostumbrado a describir la evoluci&oacute;n de las econom&iacute;as en el largo plazo sin hacer menci&oacute;n del supuesto impl&iacute;cito de que la gesti&oacute;n de la oferta y la demanda tiene que ser la correcta para mantener los necesarios equilibrios en el corto plazo. Se suele considerar el largo plazo como la extensi&oacute;n natural en el tiempo del corto plazo, pero el largo y el corto plazo no son independientes el uno del otro, y los equilibrios no est&aacute;n garantizados. Si aceptamos que, por el momento, a la pandemia que sufrimos solo se le puede poner freno mediante el confinamiento de la poblaci&oacute;n y el distanciamiento social, ese tiene que ser nuestro objetivo prioritario e inmediato, y habr&aacute; que detener la actividad econ&oacute;mica. Si queremos evitar los contagios y las muertes, tendremos que asumir las inevitables consecuencias econ&oacute;micas, dado que la econom&iacute;a a corto plazo se para y se aparta de la senda de crecimiento en la que se encontraba antes de la crisis sanitaria.
    </p><h3 class="article-text">El reto fundamental</h3><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;cu&aacute;l es el reto? El reto es conseguir que este par&oacute;n transitorio no nos deje una econom&iacute;a maltrecha y moribunda. Tenemos que mantenerla viva, aunque sea en estado de hibernaci&oacute;n. Y para lograr este objetivo es necesario contar con la complicidad y participaci&oacute;n de todos los agentes econ&oacute;micos y sociales, especialmente los gobiernos, las empresas y los trabajadores. En todo este periodo es fundamental que se mantenga el empleo, aunque las empresas est&eacute;n paradas, porque esa ser&aacute; la manera de que los trabajadores puedan hacer frente a sus gastos y tambi&eacute;n mantener unas expectativas optimistas de cara al futuro m&aacute;s inmediato. Tenemos que conseguir que una empresa parada no sea una empresa cerrada, y que cuando llegue el momento de despertar de la hibernaci&oacute;n econ&oacute;mica, la mayor parte de los trabajadores pueda reincorporarse a su puesto de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Desde que empez&oacute; esta crisis son muchos los an&aacute;lisis de urgencia que han visto la luz, unos tratando de hacer inteligible la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en la que nos est&aacute;bamos adentrando, otros explicando las consecuencias econ&oacute;micas m&aacute;s inmediatas que se derivan del confinamiento, y otros planteando y comparando l&iacute;neas de actuaci&oacute;n alternativas al alcance de los responsables de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Entre lo publicado nos gustar&iacute;a destacar, por una parte, las contribuciones de los profesores Antonia D&iacute;az y Luis Puch en el blog <em>Nada es Gratis</em> los d&iacute;as 13/03, 20/03 y 10/04 de 2020 y, por otra, la contribuci&oacute;n de los profesores Emmanuel S&aacute;ez y Gabriel Zucman en las p&aacute;ginas del diario <em>El Pa&iacute;s</em> el d&iacute;a 27/03 de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros plantean la opci&oacute;n del <em>risk sharing</em> como forma eficiente y proporcionada de pagar la factura de la inevitable y necesaria par&aacute;lisis econ&oacute;mica. Esa solidaridad pecuniaria ser&iacute;a la clave para garantizar el cumplimiento del reto que antes se&ntilde;al&aacute;bamos. Solidaridad entre gobiernos; solidaridad del gobierno con las empresas y aut&oacute;nomos; solidaridad entre el Estado y las personas socialmente m&aacute;s desfavorecidas; solidaridad entre las empresas de diferentes sectores, dados los efectos asim&eacute;tricos de la crisis; solidaridad entre empresas y trabajadores manteniendo los puestos de trabajo y el sueldo con la confianza que despu&eacute;s de la crisis se devolver&aacute;n las horas de trabajo; solidaridad entre los arrendatarios y los arrendadores y entre los prestamistas y los prestatarios, congelando los pagos mientras permanezca parada la actividad.
    </p><p class="article-text">
        Los segundos proponen que se compense a las empresas y a los trabajadores por las p&eacute;rdidas sufridas, mediante una nueva forma de seguro social consistente en que los gobiernos sean compradores de &uacute;ltimo recurso. Para ello, el Gobierno deber&iacute;a sustituir la demanda desaparecida, y as&iacute; cada empresa podr&iacute;a seguir pagando a sus empleados y mantener su reserva de capital. Esta propuesta tiene como objetivo mantener toda la econom&iacute;a como si estuviera funcionando con total normalidad, pero para ello se requerir&iacute;a una cantidad inmensa de recursos p&uacute;blicos. En realidad, el objetivo de mantener tanto la demanda como la oferta podr&iacute;a reducirse a un par de objetivos menos ambiciosos, aunque afortunadamente complementarios. Por una parte, asegurar el poder adquisitivo de las familias y, por otra, que las empresas no quiebren y cierren. Seg&uacute;n este planteamiento no hay que financiar los ingresos normales de las empresas, los cuales han desaparecido completamente con la crisis. Lo que hay que financiar son sus costes variables, o mejor dicho, los gastos asociados al uso de los factores de producci&oacute;n variables, de forma que las p&eacute;rdidas a corto plazo se vean reducidas a la suma de los costes fijos.
    </p><p class="article-text">
        En este caso estar&iacute;amos hablando de unas p&eacute;rdidas generadas durante un corto periodo de tiempo, de naturaleza equiparable a las que se originan en cualquier periodo transitorio de inactividad, aunque circunscritas a los costes fijos porque los costes variables habr&iacute;an sido socializados. En este punto es muy importante tener en cuenta que estos costes variables de las empresas incluyen el coste de oportunidad del factor trabajo. De todo el trabajo, no solo del trabajo asalariado. As&iacute;, financiando solo los costes variables se evitar&iacute;a el cierre definitivo de empresas, las cuales absorber&iacute;an transitoriamente unas p&eacute;rdidas correspondientes al prorrateo de sus costes fijos, y se asegurar&iacute;a tambi&eacute;n los ingresos de todos los trabajadores, sean asalariados, aut&oacute;nomos o empresarios empleadores. Adem&aacute;s, huelga decir que el gobierno tendr&iacute;a que garantizar los ingresos de los despedidos recientemente, de los trabajadores que ya estaban en paro con anterioridad, de los pensionistas y de los colectivos vulnerables que dependen de la ayuda asistencial.
    </p><p class="article-text">
        En general existe consenso respecto a la necesidad de proporcionar garant&iacute;as y liquidez. Los avales act&uacute;an como un seguro que proporciona el Estado a los agentes privados. A priori no hace falta que se dediquen recursos, de forma que no hay que aumentar impuestos ni emitir deuda p&uacute;blica. Estas garant&iacute;as pueden hacer que el sector financiero sea suficiente para garantizar la liquidez que el sistema econ&oacute;mico necesita durante este periodo transitorio. Pero si hiciera falta que el Estado garantice directamente la liquidez, entonces se tendr&aacute; que emitir gran cantidad de deuda p&uacute;blica. En las circunstancias actuales de Espa&ntilde;a es posible que encuentre problemas para financiarse. Una alternativa ser&iacute;an los <em>Coronabonos</em>. La emisi&oacute;n de estos bonos ser&iacute;a una acci&oacute;n firme de la Uni&oacute;n Europea ante la crisis pero, de momento, no se vislumbra el apoyo suficiente para acordar una respuesta solidaria de financiaci&oacute;n. De hecho, una respuesta com&uacute;n a las consecuencias econ&oacute;micas de la pandemia era, y sigue siendo, fundamental para minimizar los costes de esta crisis. Por lo dem&aacute;s, la financiaci&oacute;n sin una mutualizaci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica a nivel europeo ser&aacute; mucho m&aacute;s dif&iacute;cil, aunque se hayan aprobado medidas que flexibilizan el uso del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y se permita a los estados superar los l&iacute;mites de d&eacute;ficit y de deuda sobre el PIB.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, conseguir el objetivo de contenci&oacute;n representar&aacute; un coste para el conjunto de la sociedad. El nivel de la deuda p&uacute;blica espa&ntilde;ola ya es elevado, y las preocupaciones por el d&eacute;ficit presupuestario son del todo razonables. Pero tampoco tenemos que olvidar el car&aacute;cter estrictamente temporal de las medidas puestas en marcha para hacer frente a la crisis del coronavirus. Sobre todo, porque no se puede sacrificar completamente la capacidad de nuestro sector p&uacute;blico para responder apropiadamente a otros retos en el futuro. En breve ser&aacute; el turno de los especialistas en fiscalidad y econom&iacute;a p&uacute;blica, los cuales tendr&aacute;n que encontrar la manera de resolver una situaci&oacute;n tan complicada como la que se est&aacute; gestando en el &aacute;rea de las finanzas p&uacute;blicas en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Una vez superada la crisis sanitaria ser&aacute; importante que, para retornar a la normalidad, tanto las mercanc&iacute;as como las personas recuperen r&aacute;pidamente los niveles de movilidad de antes del confinamiento. Tenemos pocas dudas de que as&iacute; ocurrir&aacute; en el caso de las mercanc&iacute;as, la movilidad de las cuales evolucionar&aacute; en consonancia con la recuperaci&oacute;n del nivel de actividad econ&oacute;mica. Pero nos preocupa que en el caso de las personas la recuperaci&oacute;n de la movilidad perdida sea m&aacute;s lenta. Si se diera esta excepcionalidad, el sector del turismo se quedar&iacute;a atr&aacute;s en relaci&oacute;n con los otros sectores productivos, y esto acabar&iacute;a teniendo consecuencias diferenciales negativas para la econom&iacute;a valenciana, y la espa&ntilde;ola, debido a la importancia del sector tur&iacute;stico en nuestra econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar esta situaci&oacute;n cuando la epidemia est&eacute; controlada y se levanten los confinamientos en todo el mundo, es importante que se ofrezcan garant&iacute;as que contrarresten la previsible desconfianza de las personas a desplazarse a los destinos tur&iacute;sticos a los que viajaban antes de la crisis. Los destinos tur&iacute;sticos tradicionales quiz&aacute;s acaben compitiendo no solo en las variables habituales de precios y calidad de la oferta de los servicios tur&iacute;sticos, sino que tambi&eacute;n lo acaben haciendo en t&eacute;rminos de las garant&iacute;as sanitarias que acrediten estar libres del virus y suficientemente preparados para hacer frente a futuras contingencias.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, es doblemente importante que hagamos muy bien las cosas en el aspecto sanitario, reduciendo al m&aacute;ximo los riesgos de contagio presentes y futuros, y disponiendo de los medios para actuar inmediatamente en casos de emergencia. Primero porque ahora est&aacute; en juego la salud f&iacute;sica de los ciudadanos, y segundo porque de la efectividad de las actuaciones presentes depender&aacute; despu&eacute;s la salud de nuestra econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y una reflexi&oacute;n final. No creemos que sea una buena opci&oacute;n el aprovechar estos tiempos convulsos para realizar a toda prisa cambios estructurales en nuestra econom&iacute;a. La experiencia de la crisis anterior nos ense&ntilde;a que la distribuci&oacute;n de damnificados y beneficiados por esos cambios no se rige por el principio de equidad. Como tampoco responde, aunque se nos quiera hacer creer lo contrario, al criterio de eficiencia. Lo razonable es que la sociedad tome nota y aprenda la lecci&oacute;n mientras resuelve los problemas coyunturales. Despu&eacute;s, ya llegar&aacute; el momento de plantear seriamente cu&aacute;les son los cambios estructurales que nos convienen para hacer frente a futuras emergencias, tanto sanitarias como medioambientales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">NOTA.- Este artículo es una versión revisada del que se publicó con el mismo título en la Web de la <a href="https://fundacionexe.org/">Fundació Nexe</a>.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>*M. J. Murgui-Garc&iacute;a y J. R. Ruiz-Tamarit,&nbsp;Profesores del Departament d&rsquo;An&agrave;lisi Econ&ograve;mica de la Universitat de Val&egrave;ncia. Miembros del Lab d&rsquo;Economia de la Fundaci&oacute; Nexe</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[M. J. Murgui-García / J. R. Ruiz-Tamarit]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/crisis-covid-19-inmediatez-perdurabilidad_132_5896364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2020 10:46:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis de la COVID-19: inmediatez y perdurabilidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COVID-19, una altra gestió és possible?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/covid-19-altra-gestio-possible_132_2259898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52bce695-8258-492a-b195-98f2174d7c8c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gráfica coronavirus."></p><p class="article-text">
        Com tothom sap, estem vivint moments dif&iacute;cils actualment a causa de l&rsquo;expansi&oacute; del coronavirus, una malaltia descoberta a la Xina, a la prov&iacute;ncia de Wuhan, i que en 3 mesos s&rsquo;ha expandit a la resta del m&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En aquesta publicaci&oacute;, exposar&eacute; les diverses actuacions de coordinaci&oacute; entre les diferents administracions de cada estat per a fer front l&rsquo;emerg&egrave;ncia sanit&agrave;ria als diferents Estats europeus davant aquesta crisi sanit&agrave;ria. Tot i que &eacute;s dif&iacute;cil de separar, el text no es centra en la resposta des del punt de vista de la gesti&oacute; sanit&agrave;ria de la crisi, que escapa d&rsquo;un text d&rsquo;aquestes caracter&iacute;stiques. Per aix&ograve; he seleccionat diversos Estats europeus en funci&oacute; de la seva organitzaci&oacute; administrativa com son, a m&eacute;s del cas espanyol, el Regne Unit, Fran&ccedil;a o Alemanya. Cal tenir present tamb&eacute;, que les mesures preses pels diferents governs europeus s&oacute;n canviants i provisionals, pel que un balan&ccedil; m&eacute;s definitiu segurament caldr&agrave; fer-lo una vegada se supere aquesta crisi sanit&agrave;ria.
    </p><p class="article-text">
        Fins avui, en tots els pa&iuml;sos que seran exposats, a excepci&oacute; del Regne Unit, s&rsquo;ha declarat l&rsquo;estat d&rsquo;alarma. Aquesta f&oacute;rmula jur&iacute;dica presenta caracter&iacute;stiques diferents segons l&rsquo;Estat i la seua forma d&rsquo;organitzaci&oacute; estatal, per&ograve; t&eacute; els seg&uuml;ents trets comuns:
    </p><p class="article-text">
        - Ha de tindre una duraci&oacute; m&agrave;xima de 15 dies, prorrogables segons acord de la cambra legislativa.
    </p><p class="article-text">
        - Es declara quan hi ha una emerg&egrave;ncia sanit&agrave;ria o una cat&agrave;strofe natural a l&rsquo;Estat.
    </p><p class="article-text">
        - La forma de declarar aquest estat d&rsquo;alarma &eacute;s mitjan&ccedil;ant decret del Consell de Ministres, que ha de donar compte al Parlament de la situaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el cas Alemany, l&rsquo;estat d&rsquo;alarma es troba definit a l&rsquo;article 35 de la Llei Fonamental de Bonn, on s&rsquo;exposa que la relaci&oacute; Estat Federal-<em>L&auml;nder</em> ser&agrave; una relaci&oacute; de coordinaci&oacute; i, en cap cas, de subordinaci&oacute; ni de recentralitzaci&oacute; de compet&egrave;ncies. En tot cas, seran els <em>L&auml;nder </em>qui adopten les mesures necess&agrave;ries, com el tancament d&rsquo;escoles o reducci&oacute; en la freq&uuml;&egrave;ncia de pas del transport p&uacute;blic.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s de les compet&egrave;ncies en la gesti&oacute; de crisis d&rsquo;aquest tipus, cal explicar breument la distribuci&oacute; competencial entre els diferents pa&iuml;sos, particularment en q&uuml;estions sanit&agrave;ries.
    </p><p class="article-text">
        - A la Constituci&oacute; italiana de 1947, s&rsquo;exposa a l&rsquo;article 117 que les Regions italianes sols tenen compet&egrave;ncia normativa per regular l&rsquo;assist&egrave;ncia sanit&agrave;ria, &eacute;s a dir, que el Govern de Roma &eacute;s l&rsquo;encarregat de la compet&egrave;ncia sanit&agrave;ria en els &agrave;mbits d&rsquo;emerg&egrave;ncia sanit&agrave;ria, recentralitzant la compet&egrave;ncia regional.
    </p><p class="article-text">
        - A la Constituci&oacute; Francesa de 1958, podem observar que la compet&egrave;ncia sanit&agrave;ria pertany al Govern central per&ograve; els departaments, en ocasions molt concretes com una epid&egrave;mia o una cat&agrave;strofe natural, poden col&middot;laborar entre si per poder fer front a la situaci&oacute; amb la supervisi&oacute; del Govern de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        - El Regne Unit &eacute;s un cas especial dins dels Estats que seran analitzats, doncs no t&eacute; una Constituci&oacute; a l&rsquo;&uacute;s i t&eacute; normativa dispersa sobre les compet&egrave;ncies de les nacions que en formen part (Anglaterra, Esc&ograve;cia, Gales i Irlanda del Nord).&nbsp; Per tant, es pot afirmar que la compet&egrave;ncia en assist&egrave;ncia sanit&agrave;ria &eacute;s del Govern central per&ograve; les nacions tenen compet&egrave;ncies en l&rsquo;assist&egrave;ncia social amb subordinaci&oacute; a les normes promulgades pel Govern central.
    </p><p class="article-text">
        - A la Llei Fonamental de Bonn, a l&rsquo;article 74 s&rsquo;exposa que els <em>L&auml;nder</em> tenen una compet&egrave;ncia concurrent amb el Govern Federal en assumptes d&rsquo;assist&egrave;ncia social, on s&rsquo;inclou la sanitat. A&ccedil;&ograve; significa, a partir de l&rsquo;article 72, que la sanitat &eacute;s compet&egrave;ncia dels <em>L&auml;nder</em> si aquesta &eacute;s assumida en la seua Constituci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        - A la Constituci&oacute; espanyola de 1978, a l&rsquo;article 148.1.21a s&rsquo;estipula la compet&egrave;ncia auton&ograve;mica de la sanitat, que fou assumida per les autonomies que accediren a l&rsquo;autonomia per la &ldquo;via r&agrave;pida&rdquo; o segons el proc&eacute;s de l&rsquo;article 151 (Euskadi, Catalunya, Galicia, Andalusia) o mitjan&ccedil;ant una Llei Org&agrave;nica de transfer&egrave;ncia de compet&egrave;ncies (Pa&iacute;s Valenci&agrave; i Can&agrave;ries). M&eacute;s tard, amb els pactes auton&ograve;mics de 2002, es va cedir aquesta compet&egrave;ncia a la resta d&rsquo;autonomies denominades &ldquo;territori Insalud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el cas que oc&oacute;rrega una epid&egrave;mia o cat&agrave;strofe natural, la compet&egrave;ncia de la coordinaci&oacute; del sistema sanitari &eacute;s de l&rsquo;Estat central, que marca les l&iacute;nies b&agrave;siques d&rsquo;actuaci&oacute;, segons l&rsquo;article 149.1.16a.
    </p><p class="article-text">
        Vista la regulaci&oacute; que els diferents Estats tenen de com gestionar crisis excepcionals i la distribuci&oacute; competencial en sanitat, ja podem passar a examinar amb una mica de detall quines ha estat les principals actuacions de coordinaci&oacute; dels diferents pa&iuml;sos:
    </p><p class="article-text">
        - A It&agrave;lia, s&rsquo;han pres mesures sense cap tipus de consulta a les regions afectades: les regions del Nord itali&agrave; (Lombardia, Veneto, Emilia-Romagna i Piemont). Es veu ac&iacute; com la descentralitzaci&oacute; nom&eacute;s &eacute;s administrativa, ja qu&egrave; en mat&egrave;ria de seguretat i de sanitat les regions italianes dependent dels dictats del Govern de Roma.
    </p><p class="article-text">
        Les decisions preses pel govern Conte han anat evolucionant a un a&iuml;llament concret de certes poblacions de la Lombardia fins a un confinament obligatori per&ograve; on es permet fer esport. Les regions sols han acceptat les decisions del govern central, tot i que eren qui m&eacute;s coneixen del problema del COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        - A Fran&ccedil;a, les prov&iacute;ncies o departaments estan complint les mesures que ha dictat el Govern d&rsquo;Emmanuel Macron, tal i com s&rsquo;espera d&rsquo;un estat centralitzat, doncs s&oacute;n unes mesures de dif&iacute;cil control i presa. Dins d&rsquo;aquest mesures, han destacat un primer confinament obligatori i la suspensi&oacute; de la segona volta de les eleccions municipals doncs la primera volta es va celebrar el diumenge 15 de mar&ccedil; amb una abstenci&oacute; r&egrave;cord d&rsquo;un quasi 60% del cens electoral.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s a m&eacute;s, s&rsquo;ha vist una coordinaci&oacute; sanit&agrave;ria de diversos departaments com C&ograve;rcega, on les autoritats corses han decidit que els malalts m&eacute;s greus de l&rsquo;illa siguen traslladats al territori continental, tant a hospitals parisencs com de la Costa Blava.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, en els &uacute;ltims dies, s&rsquo;ha dif&oacute;s als mitjans francesos que el post-confinament es far&agrave; de forma gradual i dependr&agrave; del qu&egrave; oc&oacute;rrega a cada Departament, deixant aquesta compet&egrave;ncia en mans dels governs regionals.
    </p><p class="article-text">
        - Al Regne Unit, la ministra principal d&rsquo;Esc&ograve;cia i l&iacute;der del Scottish National Party (SNP), Nicola Sturgeon, ha pres unes mesures m&eacute;s dures que el <em>premier</em> conservador, Boris Johnson, qui en repetides vegades havia negat l&rsquo;emerg&egrave;ncia sanit&agrave;ria.
    </p><p class="article-text">
        Les mesures foren el tancament de tots els col&middot;legis, sense cap tipus de tancament parcial, perqu&egrave; exposaren que hi havia una emerg&egrave;ncia d&rsquo;estat i que no podien perjudicar el jovent.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute; tardana del <em>premier</em> Boris Johnson &eacute;s degut, tal com afirmen alguns analistes, a decisions de car&agrave;cter pol&iacute;tic, doncs l&rsquo;&uacute;nic important pel seu govern &eacute;s obtindre una retirada poc dolenta del mercat &uacute;nic, de la Uni&oacute; Europea. Tamb&eacute; s&oacute;n decisions tardanes per la dificultat que suposa prendre-les en un breu espai de temps.
    </p><p class="article-text">
        - A Alemanya, el cas m&eacute;s caracter&iacute;stic dels Estats Federals europeus, s&rsquo;han pres les mesures contra el coronavirus d&rsquo;una manera molt destacable per la forma en qu&egrave; van prendre, ja qu&egrave; els ministres principals o presidents dels <em>L&auml;nder</em> han tingut una reuni&oacute; amb la cancellera Angela Merkel.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s d&rsquo;aquesta reuni&oacute; <em>L&auml;nder</em>-Govern Federal, els Ministeris Federals d&rsquo;Interior, Sanitat i Defensa establiren les l&iacute;nies b&agrave;siques pel que fa a les mesures adoptades. Aquestes l&iacute;nies b&agrave;siques foren millorades per alguns <em>L&auml;nder</em>. Destaquen les mesures de Baviera i el Sarre, els primers <em>L&auml;nder </em>que tancaren els seus centres educatius, abans que el Govern Federal ho decretara.
    </p><p class="article-text">
        Per poder vigilar el compliment de les mesures, el Govern Federal ha decret la vigil&agrave;ncia de les comunicacions, &eacute;s a dir, exercir&agrave; una compet&egrave;ncia de seguretat nacional, retirant poder als <em>L&auml;nder</em> perqu&egrave; la ciutadania puga complir el confinament decretat.
    </p><p class="article-text">
        - En el cas espanyol, com hem pogut observar a les noticies dels diaris, als informatius dels mitjans de comunicaci&oacute; i xarxes socials, l&rsquo;executiu de Pedro S&aacute;nchez va dictar unes ordres i recomanacions sense pr&egrave;via audi&egrave;ncia de les Comunitats Aut&ograve;nomes, en un primer moment.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;s tard, durant el cap de setmana, el President S&aacute;nchez t&eacute; videoconfer&egrave;ncies setmanals amb els 17 presidents auton&ograve;mics sobre les mesures que les Comunitats devien prendre i per consultar si estan seguint les directrius dels Ministeris de Sanitat, Interior, Defensa i Transports.
    </p><p class="article-text">
        Malgrat aix&ograve;, podem observar que hi ha una gran diferencia en com els diferents territoris perceben els esfor&ccedil;os de coordinaci&oacute; per part del govern central. Per exemple, en la declaraci&oacute; de l&rsquo;estat d&rsquo;alarma, hi havia autonomies que n&rsquo;estaven en desacord per la recentralitzaci&oacute; de drets i compet&egrave;ncies que en suposa, sent el cas de les nacionalitats hist&ograve;riques d&rsquo;Euskadi i Catalunya. Ara sabem, a m&eacute;s, que hi ha regions que discrepen de la pol&iacute;tica del govern i volen m&eacute;s tancaments, com &eacute;s el cas del Pa&iacute;s Valenci&agrave;, que demana el tancament de Madrid. A m&eacute;s, hi ha regions, com Euskadi i Catalunya, que compren material pel seu compte perqu&egrave; veuen amb mals ulls unes compres centralitzades com a un vestigi del centralisme i perqu&egrave; han observat que les compres de l&rsquo;Estat central s&oacute;n molt lentes i no s&rsquo;adapten a les necessitats de cada territori. I, encara, cal tenir present que els casos i l&rsquo;afecci&oacute; de la pand&egrave;mia &eacute;s diferent en les diferents autonomies, destacant que, ple moment, un considerable n&uacute;mero dels casos es troben localitzats en molt poques autonomies.
    </p><p class="article-text">
        Pel que fa al Pa&iacute;s Valenci&agrave;, la Generalitat Valenciana, durant els &uacute;ltims dies, ha realitzat mesures de gran import&agrave;ncia per la ciutadania valenciana, com la compra de productes m&egrave;dics per part de la Conselleria de Sanitat Universal i Salut P&uacute;blica, fent-ho a banda de les directrius del Ministeri de Sanitat.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute; s&oacute;n destacables les mesures econ&ograve;miques del Consell en el dominat &ldquo;Escut Social Bot&agrave;nic&rdquo; promogut per la Vicepresid&egrave;ncia 2a i Conselleria d&rsquo;Habitatge, com la suspensi&oacute; del pagament del lloguer social o ajudes a les persones m&eacute;s vulnerables com aut&ograve;noms on s&rsquo;est&agrave; tramitant una ajuda per part de Labora (antic SERVEF) de 1.500 euros.
    </p><p class="article-text">
        Aquestes mesures beneficien a una gran part de la ciutadania valenciana, complint aix&iacute; amb el lema bot&agrave;nic de <em>&ldquo;Rescatem a les persones&rdquo;</em>. S&oacute;n mesures de caire social per evitar el contagi de la ciutadania i reduint aix&iacute; el nombre de persones ingressades als hospitals valencians. S&rsquo;han pogut elaborar gr&agrave;cies a la proximitat dels problemes de la ciutadania del territori.
    </p><p class="article-text">
        Gr&agrave;cies a les bones relacions exteriors que t&eacute; la Generalitat Valenciana, s&rsquo;ha pogut dur una resposta a nivell de les regions europees, doncs el President Ximo Puig es va reunir via telem&agrave;tica amb els representants del Comit&eacute; de les Regions per exposar les seues propostes i fomentar la creaci&oacute; d&rsquo;un Pla Marshall despr&eacute;s de la crisi sanit&agrave;ria.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute; s&oacute;n destacables les compres de material sanitari que s&rsquo;han fet per part de la Generalitat Valenciana, teixint unes relacions comercials amb Xina que seran mantingudes. Aquesta nova <em>&ldquo;Ruta de la Seda&rdquo;</em> ha perm&eacute;s la compra de material sanitari que necessitaven els hospitals valencians per fer front a la pand&egrave;mia i ha mostrat a la resta d&rsquo;autonomies com s&rsquo;ha pogut fer una gesti&oacute; descentralitzada de la crisi.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s d&rsquo;haver comentat les mesures preses pels diferents governs europeus, &eacute;s necessari demostrar com un grau de descentralitzaci&oacute; en aquesta crisi sanit&agrave;ria &eacute;s positiu per poder fer-la.
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        Podem observar que als diferents pa&iuml;sos hi ha hagut una evoluci&oacute; i que les mesures preses han tingut un efecte positiu, per&ograve; el pa&iacute;s amb millor evoluci&oacute; ha sigut Alemanya gr&agrave;cies al grau de descentralitzaci&oacute; i coordinaci&oacute; de les mesures entre Govern Federal i <em>L&auml;nder. </em>Per tant, es pot arribar a la conclusi&oacute; que a major descentralitzaci&oacute;, millor es combat l&rsquo;epid&egrave;mia, doncs els <em>L&auml;nder</em> alemanys i les autonomies espanyoles coneixen de primera m&agrave; les seues necessitats i poden ajudar a la ciutadania de forma m&eacute;s eficient que un govern centralitzat.
    </p><p class="article-text">
        En resum, les primeres mesures adoptades pel govern mostren com&nbsp; encara hi perviu el centralisme que ha existit furant segles a l&rsquo;Estat espanyol per&ograve; amb les mesures i compres que han fet diverses autonomies com el Pa&iacute;s Valenci&agrave; es demostra que el futur de la gesti&oacute; de la crisi &eacute;s un gesti&oacute; de car&agrave;cter federalitzant, &eacute;s a dir, una relaci&oacute; de coordinaci&oacute; entre el Govern de l&rsquo;Estat i els Governs auton&ograve;mics. Per tant, les mesures que es deuen prendre per part de l&rsquo;Executiu de Pedro S&aacute;nchez deuen ser decisions preses de manera coordinada entre l&rsquo;Administraci&oacute; central i les autonomies, doncs s&oacute;n les pr&ograve;pies CCAA qui millor coneixen les necessitats sanit&agrave;ries del seu territori i deuen evitar un retroc&eacute;s en el projecte d&rsquo;Estat descentralitzat creat fa 40 anys, posat en perill amb l&rsquo;estat d&rsquo;alarma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Estruch Cucarella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/covid-19-altra-gestio-possible_132_2259898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2020 10:19:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COVID-19, una altra gestió és possible?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El cambio de modelo productivo como freno al declive valenciano: un diagnóstico erróneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/productivo-declive-valenciano-diagnostico-erroneo_132_1527320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9ba5b83-c897-486b-964d-86abb3e6fccf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gráfico Arguments"></p><h3 class="article-text">Una econom&iacute;a en retroceso</h3><p class="article-text">
        Hace unas semanas el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica present&oacute; la estad&iacute;stica de costes laborales del &uacute;ltimo trimestre de 2018. Entre los datos ofrecidos se encontraban los salarios recibidos por los trabajadores de la construcci&oacute;n, la industria y los servicios. La media espa&ntilde;ola era de 2.039 &euro; mensuales mientras que el coste salarial total de los trabajadores valencianos s&oacute;lo alcanzaba los 1.781 &euro;, un 13% inferior, s&oacute;lo superior al percibido por los trabajadores de Extremadura, Canarias y Andaluc&iacute;a. Esta diferencia salarial encuentra su reflejo en el nivel de PIB per c&aacute;pita, un indicador m&aacute;s adecuado para aproximar los niveles de bienestar. Los &uacute;ltimos datos publicados de la Contabilidad Regional de Espa&ntilde;a son para 2018 y el Pa&iacute;s Valenciano aparece con 22.659 &euro; por habitante, lejos de la media de 25.854 &euro; y a&uacute;n m&aacute;s lejos de la Comunidad de Madrid, que tiene 34.916&euro; &oacute; Catalu&ntilde;a, con 30.769 &euro;.
    </p><p class="article-text">
        Estas diferencias no son insignificantes ni coyunturales. Suponen que <strong>el nivel de bienestar de los valencianos se encuentra por debajo de la media de los espa&ntilde;oles y a distancia de las comunidades m&aacute;s pr&oacute;speras</strong>. No se trata de una situaci&oacute;n nueva, provocada, como tantos parecen pensar, por la crisis econ&oacute;mica de 2008. Trabajos recientes sobre los niveles de desigualdad regional de la renta en Espa&ntilde;a permiten situar el inicio del declive en 1959, cuando el PIB per c&aacute;pita valenciano superaba la media de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola en un 15%[1]. Desde entonces el descenso es continuo como se observa en el gr&aacute;fico que acompa&ntilde;a a estas l&iacute;neas, realizado a partir de los datos presentados por los autores rese&ntilde;ados. Esta evoluci&oacute;n es, l&oacute;gicamente, compatible con un aumento de la renta per c&aacute;pita valenciana. Lo que nos dicen las cifras es que este crecimiento fue inferior al de la renta media espa&ntilde;ola, lo que ha provocado una separaci&oacute;n paulatina de las regiones con mayor renta per c&aacute;pita que, entonces como ahora, son Pa&iacute;s Vasco, Catalu&ntilde;a y Madrid.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la terquedad con la que los datos estad&iacute;sticos muestran los s&iacute;ntomas del atraso valenciano, nuestra sociedad no parece prestarles atenci&oacute;n. El an&aacute;lisis de las causas y las soluciones de una situaci&oacute;n como la descrita en los p&aacute;rrafos anteriores deber&iacute;a haber sido el objeto central de las preocupaciones de los partidos pol&iacute;ticos en la pasada campa&ntilde;a electoral. No lo busquen en sus programas. La mayor&iacute;a evitaron estos an&aacute;lisis. Una situaci&oacute;n que refleja las percepciones de la ciudadan&iacute;a valenciana, como pon&iacute;a de relieve la Encuesta de Valores de la Comunidad Valenciana presentada en junio de 2017. Dos de cada tres encuestados estaban de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmaci&oacute;n &ldquo;La Comunidad Valenciana es una de las m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a&rdquo;, y el 58,5% pensaba que vivimos en una comunidad rica. Sin duda, los expertos en la econom&iacute;a valenciana no han sabido trasladar a la sociedad la imagen de atraso relativo que se observa en las estad&iacute;sticas.
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                </figure><h3 class="article-text">Modelo productivo y modelo de crecimiento: una diferencia fundamental</h3><p class="article-text">
        El deterioro de la posici&oacute;n relativa de la econom&iacute;a valenciana respecto a las otras regiones se ha venido asociando a las peculiaridades de nuestro modelo productivo. Por modelo productivo se entiende la distribuci&oacute;n sectorial del empleo y la producci&oacute;n y las caracter&iacute;sticas de las empresas. Aunque los rasgos distintivos de este modelo comenzaron a despuntar a mediados del siglo pasado, fueron los a&ntilde;os de crecimiento que precedieron a la crisis los que consolidaron la presencia de actividades basadas en el empleo barato, escasamente cualificado y de elevada temporalidad (construcci&oacute;n, hosteler&iacute;a y turismo). A la vez, el reducido tama&ntilde;o de la empresa valenciana (el porcentaje de empresas peque&ntilde;as y medianas supera al de las regiones de mayor crecimiento) estar&iacute;a contribuyendo a un menor avance de la productividad. Las deficiencias del modelo afloraron con la recesi&oacute;n econ&oacute;mica iniciada en 2008, cuando los problemas estructurales de la econom&iacute;a valenciana resultaron evidentes, en forma de una mayor destrucci&oacute;n de empleo, aumento del paro y ca&iacute;da de la renta per c&aacute;pita que la media espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones planteadas para salir de esta situaci&oacute;n han menudeado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Identificado el problema, parece sencillo encontrar la salida: promover un nuevo modelo productivo similar al de las regiones de mayor crecimiento. La transformaci&oacute;n del modelo se producir&iacute;a redirigiendo los recursos hacia actividades de alto contenido tecnol&oacute;gico llevadas a cabo por empresas m&aacute;s productivas. El tratamiento, sin embargo, no est&aacute; tan bien definido como el diagn&oacute;stico. Se propone la inversi&oacute;n en capital humano, aumentar el gasto en I+D, mejorar las infraestructuras p&uacute;blicas o aumentar el tama&ntilde;o de las empresas. En todas ellas, el papel de la administraci&oacute;n p&uacute;blica es imprescindible, as&iacute; como el esfuerzo del sector privado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado a esta situaci&oacute;n? Si el diagn&oacute;stico es compartido y el tratamiento es conocido, &iquest;por qu&eacute; no se ha administrado con anterioridad? Ya se han apuntado antes algunas razones: la sociedad no ha querido ver la situaci&oacute;n y los distintos gobiernos auton&oacute;micos han preferido mantener la imagen de una econom&iacute;a moderna y transformadora, que los datos negaban. La idea de un &ldquo;Levante Feliz&rdquo; es m&aacute;s atractiva que la de una econom&iacute;a en retroceso, y ha sido m&aacute;s sencillo movilizar a la sociedad valenciana en torno a una falsa idea de progreso que usando un concepto m&aacute;s realista pero menos amable.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestro punto de vista, el an&aacute;lisis est&aacute; desenfocado. El modelo productivo no es fruto de la casualidad ni de la planificaci&oacute;n sino el resultado de un proceso evolutivo de adaptaci&oacute;n continua a las restricciones impuestas por lo que podr&iacute;amos denominar modelo de crecimiento econ&oacute;mico valenciano. Aquello que realmente determina las diferencias de unas econom&iacute;as respecto de otras, en t&eacute;rminos de crecimiento de la renta per c&aacute;pita y productividad, no es la diferente composici&oacute;n de la estructura productiva sectorial y empresarial, sino la distinta base de capital sobre la que se asienta su crecimiento econ&oacute;mico. Lo que verdaderamente importa es, por un lado, la composici&oacute;n e intensidades relativas de los distintos tipos de capital empleados como factores de producci&oacute;n. Y por otro, el grado de eficiencia conseguido en el funcionamiento de los mecanismos e incentivos sobre los cuales gravita el modelo econ&oacute;mico. <strong>No es lo mismo crecer bas&aacute;ndose en la acumulaci&oacute;n de capital f&iacute;sico que hacerlo apoy&aacute;ndose en la creaci&oacute;n de capital tecnol&oacute;gico, pero tampoco lo es crecer acumulando capital humano que explotando el capital natural.</strong>
    </p><h3 class="article-text">Es el modelo de crecimiento lo que importa</h3><p class="article-text">
        La econom&iacute;a valenciana ha seguido un modelo de crecimiento basado en el aprovechamiento del capital natural, no en el uso intensivo del capital humano. Hemos crecido en base a los servicios de los activos medioambientales (bosques, playas, acu&iacute;feros, clima, tierra cultivable, recursos naturales, paisaje, etc.) en lugar de hacerlo aprovechando los servicios de una poblaci&oacute;n cada vez m&aacute;s educada y con mejores cualificaciones y habilidades laborales. Esta diferencia es esencial para entender la situaci&oacute;n en la que nos encontramos y las dificultades para salir de ella. Las consecuencias de esta especializaci&oacute;n en el uso de los recursos naturales se traducen en un crecimiento m&aacute;s lento a largo plazo si no se adoptan medidas correctoras.
    </p><p class="article-text">
        Algunas evidencias sustentan esta afirmaci&oacute;n. La medici&oacute;n del capital humano puede realizarse a trav&eacute;s de indicadores tanto cuantitativos (a&ntilde;os de escolarizaci&oacute;n o nivel de estudios alcanzados) como cualitativos (evaluaci&oacute;n de los conocimientos de la poblaci&oacute;n estudiantil o laboral mediante test). En ambos casos la poblaci&oacute;n valenciana queda alejada de las posiciones delanteras en el conjunto de las regiones espa&ntilde;olas. A pesar de las escasas diferencias que existen en los a&ntilde;os de escolarizaci&oacute;n entre CCAA, consecuencia de compartir una misma ley educativa que establece la ense&ntilde;anza obligatoria hasta los 16 a&ntilde;os, la posici&oacute;n valenciana se encuentra en el 98% de la media espa&ntilde;ola. Adem&aacute;s, entre los valencianos el porcentaje de poblaci&oacute;n con estudios superiores es menor (y el porcentaje de poblaci&oacute;n s&oacute;lo con estudios obligatorios es mayor) que entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Si nos centramos en los indicadores cualitativos del capital humano, se suelen emplear como medidas de aquel los resultados de los test que miden las capacidades cognitivas de la poblaci&oacute;n. En el &uacute;ltimo informe PISA, que recoge los resultados de los test efectuados en 2015, el Pa&iacute;s Valenciano se encontraba en torno a la media espa&ntilde;ola. Las conclusiones son claras: la econom&iacute;a valenciana no se caracteriza, en el contexto espa&ntilde;ol, por la intensidad en el uso del capital humano, dado que su dotaci&oacute;n se encuentra justo en la media.
    </p><h3 class="article-text">Las limitaciones del uso intensivo del capital natural</h3><p class="article-text">
        Estos datos corroboran la afirmaci&oacute;n que hac&iacute;amos antes: <strong>el crecimiento de la econom&iacute;a valenciana no se ha basado en el uso de capital humano sino en la explotaci&oacute;n del capital natural.</strong> Un somero repaso a la situaci&oacute;n de la costa valenciana es suficiente para ilustrar nuestro punto de vista acerca de la especializaci&oacute;n en el uso de los recursos naturales. Como es l&oacute;gico, en el conjunto de regiones costeras las regiones m&aacute;s peque&ntilde;as y las islas son las que tienen un mayor porcentaje de costa en relaci&oacute;n con su superficie. Si consideramos la superficie de playa de una CCAA como una aproximaci&oacute;n a la utilizaci&oacute;n econ&oacute;mica de las costas, de nuevo las islas tienen el porcentaje m&aacute;s elevado de su superficie transformado en playa, pero la valenciana aparece ya como la tercera CCAA. Pero si nos centramos en el porcentaje de costa que ha sido transformada en playa, aqu&iacute; la valenciana sobresale, con un valor del 63%: dos tercios de las costas valencianas son explotadas econ&oacute;micamente.
    </p><p class="article-text">
        La caracterizaci&oacute;n de la econom&iacute;a valenciana como <strong>una econom&iacute;a donde la producci&oacute;n final se basa en el uso de su capital natural como factor productivo supone que las consecuencias pueden ser importantes sobre las tasas de crecimiento.</strong> Este modelo de crecimiento, a diferencia del basado en el capital humano, evidencia un alto riesgo de ineficiencia asignativa, asociada a los pobres resultados que se obtienen, en ausencia de regulaci&oacute;n, en las actividades que explotan el capital natural.  La caracter&iacute;stica principal de este capital, que incluye los recursos naturales renovables y no renovables, los distintos usos productivos del territorio, la calidad medioambiental o el paisaje, es que habitualmente no existen unos derechos de propiedad perfectamente establecidos. Como resultado de esta indefinici&oacute;n, los agentes individuales que rivalizan por sacar provecho de la explotaci&oacute;n de un recurso natural tienen incentivos para obtener el beneficio m&aacute;ximo en el menor tiempo posible. Las consecuencias de estos comportamientos las observamos en el agotamiento de los acu&iacute;feros, la ocupaci&oacute;n de la primera l&iacute;nea de costa, la saturaci&oacute;n de terrazas en nuestras calles, el empeoramiento de la calidad del aire y las aguas, y en la destrucci&oacute;n del paisaje que acompa&ntilde;a la transformaci&oacute;n del territorio. La externalidad negativa provocada por el libre acceso a los recursos naturales conlleva una sobreexplotaci&oacute;n que, en definitiva, acabar&aacute; impidiendo el crecimiento econ&oacute;mico y perjudicando el bienestar de los valencianos.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de la dependencia de los servicios del capital natural surgen por la inapropiada estructura de incentivos, generada por la ausencia de una atribuci&oacute;n clara de los derechos de uso. No obstante, existen alternativas para gestionar de manera eficiente los recursos naturales a trav&eacute;s de la regulaci&oacute;n o la correcta asignaci&oacute;n de los derechos de propiedad. <strong>Hist&oacute;ricamente la sociedad valenciana ha ofrecido casos paradigm&aacute;ticos de instituciones que representan el respeto y la buena gesti&oacute;n de los bienes comunales (como las sociedades de regantes que organizan el uso del agua para riego en la huerta, o las sociedades de pescadores que regulan las capturas en la Albufera), por lo que no deben resultar extra&ntilde;as o extremistas las propuestas de regular el uso del capital natural. </strong>Ante unos resultados mediocres y la carencia de viabilidad a largo plazo del crecimiento basado en el uso sin limitaciones de su capital natural, el reto al que se enfrenta la econom&iacute;a valenciana es el de asumir la intervenci&oacute;n y regulaci&oacute;n necesarias, tanto normativa como impositiva, de forma que el perfeccionamiento del sistema de incentivos mejore el funcionamiento de la econom&iacute;a en su conjunto, y se pueda alcanzar el nivel de eficiencia que har&iacute;a posibles una tasa de crecimiento y un nivel de bienestar mayores.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Es posible cambiar el modelo de crecimiento?</h3><p class="article-text">
        Como vemos, la relaci&oacute;n entre los modelos de crecimiento y los modelos productivos funciona en una sola direcci&oacute;n: es el modelo de crecimiento el que determina el modelo productivo. Por eso no tiene ning&uacute;n sentido querer transformar el modelo productivo modificando la escala y el alcance en la estructura sectorial de la producci&oacute;n o ampliando tama&ntilde;os de empresas, sin transformar el modelo de crecimiento que lo sustenta. Hay que actuar modificando la composici&oacute;n relativa de los distintos tipos de capital que se usan como factor de producci&oacute;n en la econom&iacute;a valenciana.
    </p><p class="article-text">
        Los representantes sociales y la mayor&iacute;a de los investigadores claman por un aumento del capital humano. Su acumulaci&oacute;n se ha convertido en la principal propuesta de soluci&oacute;n a los problemas de la econom&iacute;a valenciana. En cierto modo, se sustituye la demanda de cambio del modelo productivo, cuyo objetivo era la mejora de la productividad a trav&eacute;s de la imitaci&oacute;n de la estructura econ&oacute;mica de las regiones l&iacute;deres (Catalu&ntilde;a, Madrid, Pa&iacute;s Vasco), por una demanda de mayores inversiones en educaci&oacute;n y formaci&oacute;n pr&aacute;ctica de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        El consenso entre los especialistas defendiendo la superioridad de este modelo de crecimiento es amplio. Los motivos aducidos son la garant&iacute;a de una tasa de crecimiento a largo plazo m&aacute;s elevada y un mayor nivel de bienestar, dado que las mayores dotaciones de capital humano son en parte la causa de la mayor productividad del factor trabajo que lo hace posible.  Esto nos lleva a tratar una idea fuerza que domina el panorama acad&eacute;mico actual. Nos referimos a atribuir la responsabilidad de los problemas de la econom&iacute;a valenciana a la deficiente productividad del factor trabajo. Es cierto que esta variable permite visualizar el problema, pero no tenemos que confundir la forma en que se manifiesta un problema con la causa que lo provoca. A veces <strong>se olvida que el modelo productivo solo cambiar&aacute; al realizar una serie de intervenciones que, por su naturaleza e impacto, modifiquen el modelo de crecimiento de la econom&iacute;a valenciana</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como hemos mostrado antes, los niveles medios de capital humano de los trabajadores valencianos no est&aacute;n tan alejados de la media de los trabajadores espa&ntilde;oles como lo est&aacute; su ingreso medio. En consecuencia, no resulta evidente que el atraso, y los consiguientes menor crecimiento y bienestar, sean debidos al menor nivel medio de capital humano incorporado a los trabajadores valencianos. En realidad, los trabajadores adaptan sus habilidades y capacitaciones a los requerimientos del puesto de trabajo a los que pretenden acceder. Cuando los niveles de capital humano no son suficientes para la correcta ejecuci&oacute;n de las obligaciones laborales, las empresas no les contratan, o les despiden, y buscan una alternativa en el mercado laboral. As&iacute; pues, la baja productividad no la provoca tanto el trabajador con una insuficiente oferta de capital humano como la correspondiente demanda de cualificaci&oacute;n determinada por el puesto de trabajo. Por esta raz&oacute;n, es posible observar simult&aacute;neamente fen&oacute;menos de sobre cualificaci&oacute;n junto con unos bajos niveles de productividad del factor trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, no debemos prestar atenci&oacute;n &uacute;nicamente a la capacitaci&oacute;n del trabajador sino tambi&eacute;n a las caracter&iacute;sticas de la tecnolog&iacute;a que se adopta, la cual determina los requerimientos de capital humano que se necesitan para ocupar los puestos de trabajo. En este punto cobra una relevancia de primer orden la calidad de la actividad empresarial y la capacitaci&oacute;n de ese segmento de la poblaci&oacute;n laboral que toma las decisiones verdaderamente importantes sobre incorporaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a. Son, pues, nuestros empresarios los que determinan con sus aciertos y sus errores cu&aacute;n lejos nos situamos de la senda de crecimiento que van trazando los l&iacute;deres tecnol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con este planteamiento, la tasa de crecimiento en el largo plazo y los correspondientes niveles de consumo per c&aacute;pita y de bienestar, vendr&iacute;an determinados por la combinaci&oacute;n de un factor externo: la trayectoria tecnol&oacute;gica potencial marcada por los pa&iacute;ses l&iacute;deres creadores de conocimiento tecnol&oacute;gico, y de un factor interno: la capacidad y habilidad de los agentes que se encargan en las econom&iacute;as seguidoras, como la espa&ntilde;ola y la valenciana, de la adopci&oacute;n de aquellas tecnolog&iacute;as l&iacute;deres.  En resumen, <strong>m&aacute;s all&aacute; de las limitaciones asociadas al modelo de crecimiento de</strong> <strong>la econom&iacute;a valenciana, el otro factor que m&aacute;s contribuye a su delicada situaci&oacute;n actual no es tanto la supuesta escasez de capital humano que acreditan los trabajadores valencianos como el insuficiente impulso de los empresarios para llevar a cabo la mejor adopci&oacute;n de tecnolog&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las opciones que se le ofrecen a la econom&iacute;a valenciana para corregir la deriva del atraso econ&oacute;mico, y as&iacute; abandonar la cola de las regiones espa&ntilde;olas, son las siguientes: 1) regulaci&oacute;n estricta del actual modelo de crecimiento econ&oacute;mico basado en el uso del capital natural; 2) transformaci&oacute;n gradual del modelo de crecimiento, relegando su dependencia del capital natural para basarlo en el capital humano, en el cual la mejora de las cualificaciones deber&iacute;an darse tanto en el factor trabajo como en el factor empresarial. Estas opciones no son excluyentes, m&aacute;s bien son complementarias, y quiz&aacute;s la mejor estrategia consistir&iacute;a en implementarlas simult&aacute;neamente. Las normas regulatorias que pongan fin a los excesos en la explotaci&oacute;n del capital natural se pueden acompa&ntilde;ar con impuestos que proporcionen un doble dividendo. Impuestos que por una parte garantizar&iacute;an la eficiencia y la equidad de los resultados del modelo de crecimiento y, por otro, proporcionar&iacute;an ingresos fiscales en unos momentos de estrecheces financieras y escasez de recursos. De esta manera, el gobierno valenciano podr&iacute;a poner en marcha diversos proyectos encaminados a la mejora y ampliaci&oacute;n de los servicios b&aacute;sicos a la ciudadan&iacute;a, cuya incidencia directa en las dotaciones de capital humano dinamizar&iacute;a la transformaci&oacute;n del modelo de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Este es el principal reto que tienen los agentes sociales y econ&oacute;micos valencianos, de los cuales depende que la econom&iacute;a valenciana se mueva hacia una senda de equilibrio a largo plazo capaz de asegurar el crecimiento sostenido y sostenible y mejorar el bienestar de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*A. F. Cubel-Montesinos, M. J. Murgui-Garc&iacute;a y J. R. Ruiz-Tamarit, profesores del Departamento de An&aacute;lisis Econ&oacute;mico de la Universitat de Val&egrave;ncia</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1]</strong> D&iacute;ez-Minguela, A.; Mart&iacute;nez Galarraga, J. y Tirado, D: 'Regional inequality in Spain, 1860-2015', Londres, Palgrave Macmillan, 2018.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[A.F. Cubel-Montesinos, M.J. Murgui-García y J.R. Ruiz-Tamarit]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/productivo-declive-valenciano-diagnostico-erroneo_132_1527320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2019 11:12:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cambio de modelo productivo como freno al declive valenciano: un diagnóstico erróneo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa després d’Europa (A propòsit d’un llibre d’Ivan Krastev)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/europa-despres-deuropa-proposit-krastev_132_1528364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/958874c6-8934-44a4-bd37-59d113afab6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Persones refugiades a l&#039;illa de Lesbos (Grècia). Imatge de Pablo Tosco / Oxfam Intermón"></p><p class="article-text">
        S&rsquo;ha publicat un llibre sobre el futur d&rsquo;Europa que conv&eacute; llegir. Amb una certa urg&egrave;ncia. &Eacute;s d&rsquo;aquells llibres que no balafien paper, com un cos esvelt sense un gram de greix sobrer. <em>Europa despu&eacute;s de Europa</em>, d&rsquo;Ivan Krastev, &eacute;s aquest llibre imprescindible, breu (un centenar de p&agrave;gines) per&ograve; compacte, que acaba de traure a la llum Publicacions de la Universitat de Val&egrave;ncia, en la col&middot;lecci&oacute; &ldquo;Europa Pol&iacute;tica&rdquo; promoguda per la C&agrave;tedra Alfons Cuc&oacute; de Reflexi&oacute; Pol&iacute;tica Europea, que dirigeix a hores d&rsquo;ara el professor Joan Romero. L&rsquo;original, <em>After Europe, </em>el va publica la University of Pennsylvania Press, de Filadelfia, el 2017. La traducci&oacute; de Gonzalo G&oacute;mez Montoro &eacute;s molt bona, un aspecte que conv&eacute; destacar, car permet una lectura flu&iuml;da i fiable. Una lectura que no deixa respir, perqu&egrave; l&rsquo;autor dispara idees -idees interessants, punyents- una darrere de l&rsquo;altra. Si llegiu amb llapis a la m&agrave;, la quantitat de subratllats que fareu inevitablement acabar&agrave; alarmant-vos. Perqu&egrave; aquest llibre est&agrave; ple d&rsquo;idees, de formulacions l&uacute;cides i admonit&ograve;ries. T&eacute; el do de la concreci&oacute; i de la provocaci&oacute; intel&middot;lectual. El seu autor forma part de dos importants <em>think tanks</em> amb seu a Sofia (Bulgaria) i a Viena. &Eacute;s col&middot;laborador del <em>New York Times </em>i un analista particularment entenimentat de la realitat europea en tota la seua complexitat. La visi&oacute; hist&ograve;rica (l&rsquo;her&egrave;ncia del comunisme, la traject&ograve;ria d&rsquo;Europa al llarg del temps, la inserci&oacute; en el m&oacute;n actual) i la mirada transeuropea -que inclou la part oriental del continent, i t&eacute; present R&uacute;ssia- es combinen en una prosa informada i extremadament precisa.
    </p><h3 class="article-text">La crisi europea</h3><p class="article-text">
        Les manifestacions de la crisi europea s&oacute;n evidents a hores d&rsquo;ara. Una successi&oacute; de daltabaixos que han menat a una crisi existencial de la Uni&oacute; Europea, a l&rsquo;auge del nacional-populisme i a una enorme aprensi&oacute; envers el futur. Vegem-ho: en poc temps s&rsquo;han succe&iuml;t la crisi de l&rsquo;eurozona, la crisi del Brexit, la crisi a Ucra&iuml;na, i  la crisi dels refugiats. Tot plegat -la crisi econ&ograve;mica i de l&rsquo;euro, la primera baixa del club europeu, la topada amb les dures realitats de la geopol&iacute;tica, la constataci&oacute; de la vulnerabilitat europea- ha condu&iuml;t a un q&uuml;estionament molt seri&oacute;s del model pol&iacute;tic, econ&ograve;mic i social d&rsquo;Europa.  &ldquo;La crisi dels refugiats ha transformat radicalment l&rsquo;<em>statu quo </em>a Europa aix&iacute; com els argumentaris dels pol&iacute;tics, la mentalitat dels ciutadans, les identitats de les nacions i els resultats electorals. La crisi dels refugiats ha acabat sent l&rsquo;11-S d&rsquo;Europa.&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">La crisi dels refugiats</h3><p class="article-text">
        El 2015 va esclatar amb for&ccedil;a l&rsquo;anomenada crisi dels refugiats. Ja sabem com va anar. Milers de persones fugien, com podien, de la guerra de S&iacute;ria i travessaven la frontera cap a Turquia i d&rsquo;ac&iacute; cap a Gr&egrave;cia, territori de la Uni&oacute; Europea. Una crisi humanit&agrave;ria de grans dimensions. Turquia va instal&middot;lar camps de refugiats on s&rsquo;hi encabien centenars de milers de persones. Aviat Gr&egrave;cia, que va fer el mateix, es va veure superada. Un contingent nombr&eacute;s de refugiats comen&ccedil;&agrave; a fer via cap a Europa occidental, per l&rsquo;anomenada ruta dels Balcans, ensopegant amb tot tipus d&rsquo;obstacles. Hongria va tancar les fronteres. &Agrave;ustria es malfiava i es tancava tamb&eacute; als refugiats. La cancellera alemanya Angela Merkel va obrir les portes de la Rep&uacute;blica Federal, en un gest que l&rsquo;honorar&agrave; sempre. Arreu va ressonar una primera reacci&oacute; favorable, d&rsquo;acollida: &ldquo;Refugees welcome&rdquo;. Per&ograve; aviat la dura realitat es va imposar. Pol&iacute;tics conservadors i poblaci&oacute; aut&ograve;ctona que se sentia amena&ccedil;ada comen&ccedil;aren a parlar d&rsquo;allau o d&rsquo;invasi&oacute;. Per exig&egrave;ncia de l&rsquo;ala dreta del seu propi partit, la cancellera hagu&eacute; de matisar les primeres posicions. Els refugiats s&rsquo;escampaven per Europa. Volien arribar a Dinamarca, a Su&egrave;cia, a Gran Bretanya.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute; adversa, poruga i despr&eacute;s indignada, d&rsquo;una part de la poblaci&oacute; europea -d&rsquo;una part significativa- va capgirar les dades del problema. Els refugiats es sumaven al immigrants irregulars, que venien de qualsevol manera des del nord d&rsquo;&Agrave;frica. Les escenes dantesques de rescats, naufragis i lluita per la superviv&egrave;ncia -la <em>nua vida</em> que diu el fil&ograve;sof Agamben-  impactaren profundament en un ampli espectre social. Refugiats i immigrants, certament, s&oacute;n coses diferents. &ldquo;Els immigrants marxen dels seus pa&iuml;sos per aconseguir una vida millor. Els refugiats fugen dels seus pa&iuml;sos per salvar la vida.&rdquo; Krastev adverteix que en la seua obra fa servir indistintament &ldquo;els termes immigrants, crisi migrat&ograve;ria i crisi dels refugiats&rdquo;. Perqu&egrave; tot i l&rsquo;origen distint, remeten a una realitat comuna i tenen un efecte, al remat, combinat i compartit. &ldquo;El m&oacute;n est&agrave; ple d&rsquo;estats fallits on ning&uacute; hi vol viure i Europa no t&eacute; capacitat per acollir tot el m&oacute;n (ni els seus ciutadans la voluntat de posar-se d&rsquo;acord per a obrir les fronteres).&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La crisi dels refugiats sumada a la percepci&oacute; d&rsquo;un augment exponencial d&rsquo;una immigraci&oacute; incontrolada, amb la formaci&oacute; de nuclis molt nombrosos de persones de dif&iacute;cil encaix cultural i laboral, a la qual cosa s&rsquo;afegeixen tamb&eacute; visions d&rsquo;horror relacionades amb el terrorisme isl&agrave;mic, ha donat lloc a una veritable explosi&oacute; de descontent europeu. Que ha alterat tots els par&agrave;metres i posa en risc el futur d&rsquo;Europa, almenys tal com l&rsquo;hav&iacute;em conegut i com la confian&ccedil;a liberal nodrida en els anys de bonan&ccedil;a i de triomf de la post-guerra freda, havia perm&egrave;s contemplar. Tot plegat ha posat en q&uuml;esti&oacute; la divis&ograve;ria esquerra-dreta, amb l&rsquo;auge dels partits populistes d&rsquo;extrema dreta que guanyen en &agrave;rees de base obrera, avui plenes de perdedors de la globalitzaci&oacute;. Ha esquerdat el consens liberal basat en els drets humans i l&rsquo;obertura de fronteres. Ha provocat un daltabaix en l&rsquo;esquerra tradicional, amb el desdibuixament de la socialdemocr&agrave;cia. I ha provocat la crisi m&eacute;s forta de la Uni&oacute; Europea. 
    </p><h3 class="article-text">Por i inseguretat</h3><p class="article-text">
        Per&ograve; el sentiment de precarietat i de prevenci&oacute; angoixada davant un futur que no es presenta precisament falaguer va molt m&eacute;s enll&agrave;. Europa perd pes demogr&agrave;fic en el m&oacute;n. Perd posicions en el terreny econ&ograve;mic, comparada amb els grans poders consolidats o emergents, Estats Units, la Xina, l&rsquo;&Iacute;ndia, &Agrave;sia oriental en general. Perd posicions en la cursa tecnol&ograve;gica. Dep&egrave;n militarment dels Estats Units. S&rsquo;enfronta a pressions i xantatges <em>tous azimuts</em> (molt especialment procedents de la R&uacute;ssia de Putin). &Eacute;s vulnerable en termes geo-estrat&egrave;gics i de subministraments clau com el petroli que ve de l&rsquo;Orient Mitj&agrave;. Ha interioritzat el risc omnipresent de les urpades del terrorisme islamista.
    </p><p class="article-text">
        D&rsquo;altra banda, el progr&eacute;s tecnol&ograve;gic no para d&rsquo;amortitzar llocs de treball, amb la qual cosa s&rsquo;est&eacute;n la por al futur, almenys el dels fills dels progenitors en actiu o amb pensi&oacute; assegurada. Quan la seguretat s&rsquo;imposa com a valor primer o &uacute;nic, les llibertats i la democr&agrave;cia passen a ser q&uuml;estions secund&agrave;ries. L&rsquo;envelliment demogr&agrave;fic planteja la gran q&uuml;esti&oacute; d&rsquo;obrir Europa a la immigraci&oacute;, sense que aix&ograve; altere (massa) la manera de viure dels europeus. Missi&oacute; impossible? Doncs aquest &eacute;s el panorama real. M&eacute;s enll&agrave; de les visions beat&iacute;fiques o de la ingenu&iuml;tat benpensant.
    </p><p class="article-text">
        La por i la inseguretat expliquen bastant pel que fa a l&rsquo;evoluci&oacute; electoral d&rsquo;Europa. En les recents eleccions europees, els partits d&rsquo;extrema dreta han obtingut grans resultats en pa&iuml;sos clau, centrals, d&rsquo;Europa com It&agrave;lia i Fran&ccedil;a. Els eur&ograve;fobs brit&agrave;nics de Nigel Farrage han arrasat e la Gran Bretanya, confirmant la pulsi&oacute; antieuropea d&rsquo;una base obrera i popular brit&agrave;nica molt nodrida -que sintonitza m&eacute;s aviat amb l&rsquo;electorat de Trump. Esc&ograve;cia n&rsquo;ha estat l&rsquo;excepci&oacute;. La din&agrave;mica centr&iacute;fuga s&rsquo;ha instal&middot;lat al Regne Unit. I a Europa en general. Sortosament, per&ograve;, la socialdemocr&agrave;cia ha reeixit a Holanda, a Dinamarca, a Espanya i a Portugal.  I l&rsquo;extrema dreta xen&ograve;foba d&rsquo;Alternative f&uuml;r Deutschland ha estat frenada a Alemanya. En canvi forces d&rsquo;aquest signe, que no auguren res de bo per al futur de la cohesi&oacute; europea, han triomfat a Hongria i a Pol&ograve;nia.
    </p><p class="article-text">
        Cada pa&iacute;s, cada societat, cada estat, t&eacute; les seues determinants culturals, her&egrave;ncia pol&iacute;tica, mentalitat particular i dimonis familiars que conjurar. Per&ograve; l&rsquo;onada de crisi global, d&rsquo;inseguretat i de por, els acomuna a hores d&rsquo;ara. Poques veus amb autoritat s&rsquo;alcen per a dissenyar un nou futur, un nou comen&ccedil;ament, per a Europa. La precarietat del lideratge europeu &eacute;s alhora causa i conseq&uuml;&egrave;ncia de la crisi social i de valors que afecta el continent.
    </p><h3 class="article-text">Divisi&oacute; i projecte compartit</h3><p class="article-text">
        L&rsquo;auge del nacional-populisme a Europa marca una inflexi&oacute;. A Espanya tamb&eacute; ha arribat, amb Vox, per&ograve; no ha penetrat en les classes populars, per diverses raons que seria llarg d&rsquo;explicar. Almenys fins ara. A Espanya el que destaca sobretot &eacute;s la greu irresponsabilitat de la dreta liberal-conservadora, que seria el PP, en pactar alegrement i subscriure acords de govern amb els qui representen una amena&ccedil;a existencial per a la democr&agrave;cia i el futur d&rsquo;Europa. Amb aquells que, embolicats en banderes i amb una ret&ograve;rica del pitjor nacionalisme en nom d&rsquo;Espanya, m&eacute;s mal poden fer a Espanya. Perqu&egrave; el missatge que llancen t&eacute; un tuf d&rsquo;intoler&agrave;ncia, autoritarisme, m&agrave; dura, repressi&oacute;, incomprensi&oacute; i tancament que -a m&eacute;s d&rsquo;anar directament contra els valors incorporats a la Constituci&oacute; del 1978- enfortiria enormement les tend&egrave;ncies disgregadores perqu&egrave; deixa molt clar que la meitat d&rsquo;Espanya no cap a Espanya. I tot aix&ograve; en un pa&iacute;s que, tot i els esfor&ccedil;os per esborrar-la, t&eacute; mem&ograve;ria. I que recorda all&ograve; que fa dir Franco: que s&rsquo;imposaria &ldquo;aunque tanga que fusilar a media Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hav&iacute;em superat ja tot aix&ograve;?
    </p><p class="article-text">
        Aquest llibre d&rsquo;Ivan Krastev &eacute;s molt &uacute;til com a cartografia dels problemes i les divis&ograve;ries que assetgen avui a Europa. La divis&ograve;ria nord/sud i la divis&ograve;ria est/oest. L&rsquo;Europa democr&agrave;tica i tolerant i l&rsquo;Europa del nacionalisme excloent. L&rsquo;Europa benestant i l&rsquo;Europa de la precarietat. L&rsquo;Europa que t&eacute; confian&ccedil;a en ella mateixa i l&rsquo;Europa desesperada que tanca els ulls a un passat d&rsquo;horror que es podria reproduir.
    </p><p class="article-text">
        La superviv&egrave;ncia de la Uni&oacute; Europea no est&agrave; assegurada ni garantida. De fet, el llibre comen&ccedil;a amb una refer&egrave;ncia a la fi abrupta de realitats que s&rsquo;havien considerat s&ograve;lides i persistents. A la fi de l&rsquo;imperi austro-hongar&egrave;s per exemple. A la fi de l&rsquo;Europa d&rsquo;ahir, que va descriure en p&agrave;gines tan suggeridores Stefan Zweig.
    </p><h3 class="article-text">Europa val la pena</h3><p class="article-text">
        Aquest llibre que afortunadament s&rsquo;ha tradu&iuml;t i publicat per iniciativa de Joan Romero i que ha publicat la Universitat de Val&egrave;ncia aporta m&uacute;ltiples ensenyaments. Com a aproximaci&oacute; al nacional-populisme &eacute;s molt &uacute;til, perqu&egrave; descriu i circumscriu el fenomen, la seua l&ograve;gica (no naix del no-res), el malestar social que es troba en l&rsquo;origen, i les seues claus de funcionament, la perversi&oacute; del llenguatge que opera, les fal&middot;l&agrave;cies que difon. Com a toc d&rsquo;atenci&oacute; per a l&rsquo;esquerra socialdem&ograve;crata, en el sentit que de vegades canviar i transformar &eacute;s fonamental per a sobreviure, &eacute;s tamb&eacute; molt valu&oacute;s. Com a advertiment per a tots els qui pensen que Europa val la pena i que cal defensar-la activament, aquestes p&agrave;gines s&oacute;n rellevants. Europa &eacute;s a hores d&rsquo;ara un laboratori. Un espai, tamb&eacute;, on s&rsquo;enfronten arrelats i cosmopolites, benestants i precaris, poblaci&oacute; aut&ograve;ctona i immigrants, segments socials que se senten marginats i possiblement sobrers i els gurus de la tecnologia i l&rsquo;obertura sense limitacions.
    </p><p class="article-text">
         It&agrave;lia, pa&iacute;s molt innovador en pol&iacute;tica, ha caigut en mans de Matteo Salvini, l&rsquo;inquietant l&iacute;der de la Lega. A Fran&ccedil;a, un pa&iacute;s amb una greu crisi social latent com ha demostrat la revolta dels jupetins grocs,  el partit de Marine Le Pen &eacute;s la for&ccedil;a m&eacute;s votada. Malestar enmig de la riquesa, absoluta i relativa: quina paradoxa!
    </p><p class="article-text">
        Una pel&middot;l&iacute;cula recent, <em>Com el peix fora de l&rsquo;aigua</em>, retrata el drama de la societat italiana, escindida entre elits europeistes benpensants, tecnocr&agrave;tiques i benestants, i una base popular gens sofisticada, prec&agrave;ria, que carrega amb el cost de la societat multicultural i globalitzada. Perqu&egrave; el multiculturalisme i la globalitzaci&oacute; inherents al projecte liberal, i a la democr&agrave;cia al capdavall, a la toler&agrave;ncia de la millor tradici&oacute; europea, a les societats acollidores i obertes, tamb&eacute; t&eacute; un cost. Oblidar-ho &eacute;s un greu error. I com va dir Churchill en un altre context, alguna cosa pitjor que un error: un crim. Un crim contra el futur democr&agrave;tic d&rsquo;Europa. I contra el futur <em>tout court</em> de la Uni&oacute;. Europa val la pena, &eacute;s un espai de llibertat i de seguretat vital com hi ha pocs al m&oacute;n. Per&ograve; ha de pensar-se en termes globals i actuar per modular les tensions que destrossen el seu entorn geopol&iacute;tic. Superant les grans divisions internes i repensant el seu lloc al m&oacute;n. Perqu&egrave; el m&oacute;n ha canviat molt en poc temps. Ja no &eacute;s el de la confian&ccedil;a autosatisfeta del 1989. Ara &eacute;s molt m&eacute;s complex, inh&ograve;spit i conflictiu. En part tamb&eacute; per l&rsquo;acci&oacute; i la inacci&oacute; d&rsquo;una Europa que no ha apr&egrave;s les dures lli&ccedil;ons del passat. Espanya es disposa a hores d&rsquo;ara, amb Pedro S&aacute;nchez, a retornar al cor d&rsquo;Europa, aportant idees i propostes. Esperem que fa&ccedil;a alguna cosa positiva. Tinc els meus dubtes: la immaduresa democr&agrave;tica que ha mostrat en el tractament d&rsquo;all&ograve; que eufem&iacute;sticament s&rsquo;anomena la &ldquo;crisi territorial&rdquo; -la q&uuml;esti&oacute; de Catalunya-  i la inconsci&egrave;ncia d&rsquo;una dreta ignara, no auguren res de bo. En tot cas, els encarregats de la comesa farien b&eacute; de llegir aquest llibre. Com faria b&eacute; de llegir-lo qualsevol ciutad&agrave; conscient i preocupat pel futur de la nostra p&agrave;tria gran, que &eacute;s Europa.
    </p><p class="article-text">
        Apuntar&eacute; finalment una cr&iacute;tica. Em sembla que carrega massa les tintes en la crisi dels refugiats i la immigraci&oacute;. Potser deutor d&rsquo;una conjuntura molt concreta, no s&rsquo;est&eacute;n en altres determinants, socials i econ&ograve;mics, lligats a la fase actual del capitalisme, que tamb&eacute; tenen molta import&agrave;ncia. Una gran import&agrave;ncia, al meu entendre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustau Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/europa-despres-deuropa-proposit-krastev_132_1528364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2019 15:22:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa després d’Europa (A propòsit d’un llibre d’Ivan Krastev)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Convergencia entre regiones españolas: adiós a todo eso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/convergencia-regiones-espanolas-adios_132_1594671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5695d43e-f669-4147-af4c-82484f2ce248_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gráfico desigualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desigualdad territorial en España no ha dejado de aumentar en las cuatro últimas décadas</p></div><p class="article-text">
        La tendencia hacia la equiparaci&oacute;n de las rentas por habitante de las regiones espa&ntilde;olas, la convergencia regional, puede haber finalizado. Es m&aacute;s, en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas la desigualdad territorial en Espa&ntilde;a no ha dejado de aumentar. Y hay motivos para pensar que s&oacute;lo estamos en el inicio de esta nueva din&aacute;mica. Adem&aacute;s, las regiones &ldquo;perdedoras&rdquo; son las situadas por debajo del paralelo 40, la l&iacute;nea imaginaria que cruza la pen&iacute;nsula de Oeste a Este por debajo de Madrid. La Comunitat Valenciana se encuentra, por tanto, entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        Antes de detallar la evidencia que apunta a esta conclusi&oacute;n, conviene destacar dos elementos que la enmarcan. Por un lado, el aumento de la desigualdad regional no es exclusivo de Espa&ntilde;a. El repunte est&aacute; presente en econom&iacute;as de nuestro entorno, como Francia, Italia o Gran Breta&ntilde;a, pero tambi&eacute;n en pa&iacute;ses emergentes como China o India, cuyo crecimiento econ&oacute;mico ha venido acompa&ntilde;ado por la irrupci&oacute;n de grandes desequilibrios territoriales. Por otro, merece destacarse la relevancia que las instituciones o los medios internacionales otorgan a este hecho. Una buena prueba es que la Uni&oacute;n Europea (UE) destina m&aacute;s de un tercio de su presupuesto a pol&iacute;ticas de cohesi&oacute;n; esto es, a combatir el aumento de la desigualdad territorial, o al menos, a tratar de matizarlo. Es igualmente ilustrativo que las victorias electorales de los partidarios del <em>Brexit</em> en el Reino Unido o de Donald Trump en Estados Unidos hayan sido interpretadas en medios como <em>The Economist </em>en clave territorial: zonas anta&ntilde;o pr&oacute;speras como el Norte de Inglaterra o el coraz&oacute;n industrial de EEUU, que se hallan desde hace ya un tiempo en claro declive econ&oacute;mico, han sido el granero de votos de uno y otro movimiento.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, los actuales desequilibrios territoriales, y sus consecuencias sociales y pol&iacute;ticas, son fruto de un proceso hist&oacute;rico cuya consideraci&oacute;n es imprescindible para comprender la situaci&oacute;n actual. Tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a. Cabe subrayar, de entrada, que, en Espa&ntilde;a, la desigualdad territorial es hoy m&aacute;s baja que al inicio del proceso de desarrollo econ&oacute;mico, a mediados del siglo XIX. Y la renta media de sus habitantes muy superior a la de entonces. Sin embargo, en este siglo y medio, ha habido periodos de divergencia y de convergencia: la distancia econ&oacute;mica entre las regiones aument&oacute; entre el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX y se redujo desde entonces hasta mediados de los a&ntilde;os 1980, especialmente entre 1950 y 1980. No obstante, y esto resulta especialmente destacable, en la etapa iniciada con el acceso de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola a la UE las desigualdades territoriales han avanzado. Como consecuencia, la desigualdad econ&oacute;mica regional dibuja una curva en forma de N. En la actualidad estamos iniciando su segundo tramo creciente.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico que se presenta a continuaci&oacute;n sintetiza la conclusi&oacute;n anterior: representa la evoluci&oacute;n a lo largo del tiempo de la desigualdad entre regiones (NUTS2 en la terminolog&iacute;a de Eurostat) y provincias (NUTS3). En el eje vertical se representa, mediante puntos, el coeficiente de variaci&oacute;n ponderado por la poblaci&oacute;n de cada una de las &aacute;reas (regiones o provincias) en cada una de las fechas desde 1860 a 2015, mientras el ajuste de los mismos se refleja en las dos curvas incluidas. El gr&aacute;fico muestra con claridad lo ya apuntado: desde el inicio del per&iacute;odo hasta 1910, la desigualdad aument&oacute; para empezar a disminuir desde entonces. Adem&aacute;s, se observa que los valores m&iacute;nimos coinciden con la fase final del proceso de industrializaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Sin embargo, a partir de principios de los a&ntilde;os ochenta la desigualdad vuelve a aumentar de manera sostenida, rompiendo la tendencia decreciente previa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Esta trayectoria va unida a otros dos aspectos muy relevantes. Uno de ellos es la paulatina consolidaci&oacute;n de dos conjuntos de regiones agrupadas en torno a diferentes niveles de renta per c&aacute;pita. Si bien en sus inicios el crecimiento de la desigualdad se relacion&oacute; con el despegue de unos pocos territorios (Catalu&ntilde;a, Pa&iacute;s Vasco, Madrid) que se distanciaron de la media -en una din&aacute;mica bien conocida desde los trabajos de Williamson<strong>-</strong>, desde los a&ntilde;os 1950, y con mayor intensidad a partir de 1980, se ha venido conformando una estructura regional de rentas cada vez m&aacute;s polarizada. Un nutrido grupo de regiones (Pa&iacute;s Vasco, Navarra, Madrid, Catalunya,...) se ha situado por encima de la media, mientras otro, no menos importante en t&eacute;rminos de la poblaci&oacute;n que suponen, se ha agrupado en torno a valores marcadamente inferiores a &eacute;sta (Extremadura, Canarias, Andaluc&iacute;a, Comunitat Valenciana,&hellip;). Es decir, en los &uacute;ltimos decenios, el aumento de la desigualdad ha agrupado tanto a las regiones como a las provincias en torno a dos niveles medios los cuales, a su vez, se est&aacute;n distanciando.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica de las regiones m&aacute;s (o menos) &ldquo;ricas&rdquo; ha registrado cambios significativos respecto a la situaci&oacute;n inicial. En el arranque del proceso industrializador, no se observaba patr&oacute;n geogr&aacute;fico alguno en los niveles de renta. Conviv&iacute;an a menudo regiones pr&oacute;ximas relativamente ricas y relativamente pobres. Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX se conform&oacute;, de forma gradual, un patr&oacute;n espacial caracterizado por la existencia de un gradiente de rentas que recorr&iacute;a la pen&iacute;nsula desde el Noreste, donde se localizaban las regiones m&aacute;s pr&oacute;speras, hacia el Suroeste, que concentraba el mayor n&uacute;mero de regiones relativamente &ldquo;pobres&rdquo;. Este mapa continu&oacute; consolid&aacute;ndose hasta los a&ntilde;os 1980. Desde entonces, el dibujo ha derivado hacia una divisi&oacute;n mucho m&aacute;s n&iacute;tida Norte-Sur, a la <em>italiana</em>. Los territorios de menor renta se concentran por debajo de un eje que recorre Espa&ntilde;a, de Este a Oeste. Hoy, la Espa&ntilde;a situada al Sur del paralelo 40 es cada vez m&aacute;s pobre (en t&eacute;rminos relativos) que la ubicada por encima de &eacute;ste.
    </p><p class="article-text">
        La comprensi&oacute;n de la situaci&oacute;n descrita hasta aqu&iacute; no puede obviar el marco general de las transformaciones experimentadas por la econom&iacute;a mundial. El consenso entre los investigadores sobre la explicaci&oacute;n de lo ocurrido en la etapa inicial se puede considerar un&aacute;nime. Las primeras fases del desarrollo econ&oacute;mico suelen ir acompa&ntilde;adas de un aumento de la desigualdad territorial, que posteriormente tiende a disminuir: la teor&iacute;a del crecimiento econ&oacute;mico ha explicado esta pauta de U-invertida como resultado de que los shocks tecnol&oacute;gicos que lo alimentan se concentran inicialmente en aquellas regiones con mejor dotaci&oacute;n de factores o instituciones. Por tanto la desigualdad territorial tiende inicialmente a crecer. No obstante, la difusi&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as desde la regi&oacute;n l&iacute;der a las seguidoras provoca el inicio de un proceso de convergencia regional impulsado por el catch-up tecnol&oacute;gico y los flujos de factores.
    </p><p class="article-text">
        Este marco global puede explicar tambi&eacute;n qu&eacute; est&aacute; sucediendo en los &uacute;ltimos decenios. En un entorno econ&oacute;mico de mayor globalizaci&oacute;n, dominado por un intenso cambio tecnol&oacute;gico y un aumento de los intercambios, las desigualdades regionales pueden aumentar. Es decir, existe una relaci&oacute;n positiva entre apertura comercial y desigualdad territorial. Diversos trabajos, en especial los de Christian Lessmann concluyen, asimismo, que con el aumento de la desigualdad regional en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se est&aacute; fraguando una relaci&oacute;n en forma de N entre desigualdades territoriales y desarrollo econ&oacute;mico (similar a la curva en forma de elefante de Branco Milanovic).
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, las primeras d&eacute;cadas del siglo XXI se caracterizan por el intenso cambio tecnol&oacute;gico, vinculado a las TICs, y una creciente globalizaci&oacute;n de los mercados de bienes y servicios, y de los mercados de capitales, pero sin grandes flujos migratorios internacionales o regionales. Es en un escenario como &eacute;ste en el que hay que situar los tres elementos claves vinculados a la desigualdad regional en Espa&ntilde;a: primero, que la desigualdad regional est&aacute; creciendo; segundo, que se est&aacute; dando una polarizaci&oacute;n de rentas entre territorios relativamente ricos y pobres (en este sentido, el ejemplo europeo muestra una situaci&oacute;n general de mayor protagonismo de las regiones que albergan las capitales de los estados); y tercero, que se est&aacute; conformando un marcado y persistente patr&oacute;n geogr&aacute;fico norte-sur.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de la econom&iacute;a de la Comunitat Valenciana cabe destacar, al menos, tres consideraciones. La m&aacute;s obvia, y m&aacute;s incontrovertible, es que forma parte de aquellas &ldquo;regiones perdedoras&rdquo;. No es necesario volver a insistir aqu&iacute; acerca de lo que de sobra conoce cualquier investigador que se haya aproximado a los datos estad&iacute;sticos de car&aacute;cter econ&oacute;mico. La segunda es la necesidad de integrar lo que est&aacute; sucediendo con su evoluci&oacute;n dentro del contexto global que se ha esbozado en los p&aacute;rrafos previos. Y la tercera, y no menos importante, es la conveniencia de ser cautos en determinados asuntos, como por ejemplo, vincular la situaci&oacute;n valenciana con la infrafinanciaci&oacute;n. Dentro de las regiones pobres espa&ntilde;olas se encuentran algunas (Extremadura, por ejemplo) que han gozado de una situaci&oacute;n opuesta a la valenciana en este terreno sin que por ello, su trayectoria, dentro del contexto general apuntado en estas l&iacute;neas,  haya sido diferente.
    </p><p class="article-text">
        Este aumento de las desigualdades regionales de renta, y la polarizaci&oacute;n, est&aacute; generando en Espa&ntilde;a, al igual que en Gran Breta&ntilde;a o en los Estados Unidos, la aparici&oacute;n de nuevos focos de tensi&oacute;n. En estas condiciones, no pueden sorprender fen&oacute;menos sociales que cuestionan los actuales &aacute;mbitos institucionales y territoriales de toma de decisiones (recentralizaci&oacute;n frente independentismo) o destacan algunos de los efectos asim&eacute;tricos, en clave territorial, de la globalizaci&oacute;n (discurso anti-inmigratorio). Tal vez no seamos plenamente conscientes pero, en Espa&ntilde;a, la creciente brecha de renta que separa a las regiones puede estar asentando la percepci&oacute;n de que hay territorios que <em>&ldquo;no importan&rdquo;</em>. Parafraseando al profesor Rodr&iacute;guez-Pose, no deber&iacute;amos esperar desde la pasividad a que &eacute;stos ejecuten, aqu&iacute; tambi&eacute;n, su &ldquo;<em>venganza pol&iacute;tica</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Alfonso Diez-Minguela, Julio Martinez-Galarraga y Daniel Tirado-Fabregat, profesores de Historia Econ&oacute;mica de la Universitat de Val&egrave;ncia y autores de 'Regional inequality in Spain, 1860-2015', Londres, Palgrave Macmillan, 2018</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Diez-Minguela / Julio Martinez-Galarraga / Daniel Tirado-Fabregat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/convergencia-regiones-espanolas-adios_132_1594671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Apr 2019 20:55:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Convergencia entre regiones españolas: adiós a todo eso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Movilidad urbana, convivencia y derechos en la Valencia del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/andres-boix-movilidad-arguments_132_1639575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9937a76c-9217-4f58-a304-0d2dc2cfbcd6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Varios ciclistas por uno de los tramos del anillo ciclista de Valencia."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La batalla política por la movilidad urbana en Valencia</p></div><p class="article-text">
        Probablemente una de las facetas m&aacute;s visibles, qui&eacute;n sabe si porque se trata de una de las pocas que existen, donde los ciudadanos hemos podido constatar diferencias entre el desempe&ntilde;o de los gobiernos municipales conservadores de Valencia entre 1991 y 2015 y el surgido del &ldquo;Pacte de la Nau&rdquo; que hizo alcalde a Joan Rib&oacute; hace cuatro a&ntilde;os es la que se refiere a las pol&iacute;ticas de movilidad urbana. De hecho, la prensa local m&aacute;s conservadora y los partidos de la oposici&oacute;n (tanto C&rsquo;s y PP como Vox; que ha entrado en tromba en campa&ntilde;a empleando tambi&eacute;n, precisamente, esta cuesti&oacute;n) se han ce&ntilde;ido en estos a&ntilde;os pr&aacute;cticamente en exclusiva a este tema a la hora de criticar la gesti&oacute;n de Comprom&iacute;s (muy especialmente), PSPV y Podem. No parece que el resto de las pol&iacute;ticas municipales desarrolladas, m&aacute;s all&aacute; de que la oposici&oacute;n siempre piensa que la ciudad podr&iacute;a estar m&aacute;s limpia, ser m&aacute;s segura o aprobar los desarrollos urban&iacute;sticos de manera m&aacute;s presta, generen excesivo desacuerdo estructural. En cambio, la apuesta del pacte de la Nau, y m&aacute;s en concreto de su concejal de movilidad Giuseppe Grezzi, por ampliar la red de carriles-bici de la ciudad a costa de espacio hasta ahora destinado al autom&oacute;vil, junto a leves incrementos y adecentamientos de zonas peatonales, ha desatado una tormenta pol&iacute;tica y medi&aacute;tica de enormes proporciones y, la verdad, digna de mejor causa.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&eacute;mica es tanto m&aacute;s sorprendente cuanto la pol&iacute;tica de movilidad que se ha desarrollado desde 2015 es, en contra de lo que pudiera parecer por la reacci&oacute;n suscitada, m&aacute;s bien modesta. Basta para ello comparar lo realizado, unos 35 km de carril-bici en estos cuatro a&ntilde;os, con lo que preve&iacute;a el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de la ciudad de Valencia, aprobado en 2013, recordemos, por una corporaci&oacute;n municipal donde el Partido Popular ten&iacute;a una c&oacute;moda mayor&iacute;a absoluta. En este Plan de Movilidad no s&oacute;lo se conten&iacute;an la mayor&iacute;a de los carriles-bici que se han ejecutado (por ejemplo, el ic&oacute;nico carril, por cuanto todos los partidos de la oposici&oacute;n se han hecho fotos en &eacute;l prometiendo su reversi&oacute;n caso de ganar las elecci&oacute;n, de l&rsquo;avinguda del Regne de Val&egrave;ncia) y se especificaba que en el futuro todas estas infraestructuras deber&iacute;an hacerse en calzada y nunca por las aceras, sino que adem&aacute;s se preve&iacute;an otros muchos m&aacute;s ambiciosos que, a d&iacute;a de hoy, no se han hecho: sirva de ejemplo la previsi&oacute;n contenida en el mismo de un carril-bici por las Grans Vies de la ciudad y, en concreto, tambi&eacute;n por la Gran Via del Marqu&eacute;s del Turia. Cualquier ciudadano con inter&eacute;s por estas cuestiones y lo que se preve&iacute;a en el mencionado plan aprobado por el Partido Popular, por lo dem&aacute;s de una buena factura t&eacute;cnica y previo un estudio de la movilidad en la ciudad m&aacute;s que completo, <a href="http://www.ayto-valencia.es/ayuntamiento/trafico.nsf/vDocumentosTituloAux/13E8AC560711B1ADC1257C5B0041648A?OpenDocument&amp;bdOrigen=ayuntamiento%2Ftrafico.nsf&amp;idapoyo=&amp;lang=1&amp;nivel=6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo tiene a su disposici&oacute;n en la web del Ajuntament de Val&egrave;ncia</a>, por lo que la consulta y comprobaci&oacute;n de estos (y otros) extremos no puede ser m&aacute;s sencilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo los planes municipales aprobados hace ya 6 a&ntilde;os para planificar la movilidad urbana en la ciudad, sino las propias promesas de partidos como PP y C&rsquo;s en la campa&ntilde;a de 2015 muestran hasta qu&eacute; punto lo realizado en la ciudad de Valencia por el gobierno de la Nau, por mucho que valiente a la vista de la reacci&oacute;n suscitada, no deja de ser una realizaci&oacute;n humilde. As&iacute;, <a href="https://ppcv.com/noticias/-rita-barbera-presenta-el-programa-electoral-del-pp-para-valencia-521-propuestas-que-son-un-proyecto-de-futuro-para-los-valencianos-/16277" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el PP promet&iacute;a en su programa electoral hacer en cuatro a&ntilde;os 100 km</a> de nuevo carril-bici ocupando espacio de la calzada. Ni m&aacute;s ni menos que el triple de lo que se ha ejecutado en medio de una escandalera enorme. Por su parte, C&rsquo;s promet&iacute;a hacer a&uacute;n m&aacute;s carriles-bici segregados que el PP, hablando en ocasiones en algunos m&iacute;tines de doblar esas cifras y abundaba en la idea de <a href="http://epoca1.valenciaplaza.com/ver/152798/fernando-giner-valencia-debe-ser-la-amsterdam-del-mediterraneo-en-el-uso-de-la-bicicleta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convertir Valencia en &ldquo;la &Aacute;msterdam del Mediterr&aacute;neo&rdquo;</a>. Huelga decir que las restricciones al veh&iacute;culo privado y al aparcamiento en el centro que son a d&iacute;a de hoy norma en la ciudad holandesa, incluyendo una casi completa peatonalizaci&oacute;n, est&aacute;n lej&iacute;simos de lo que tenemos en Valencia. Asimismo, los Pa&iacute;ses Bajos invierten casi 35 euros por habitante al a&ntilde;o en infraestructura ciclista (<a href="https://www.forbes.com/sites/carltonreid/2018/11/26/dutch-government-invests-extra-e345m-to-get-even-more-people-on-bicycles/#11d0c5043bc6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con un excelente retorno, por cierto, en t&eacute;rminos de salud y ambientales</a>). Eso supondr&iacute;a, trasladado a Valencia (800.000 habitantes), una inversi&oacute;n anual de unos 28 millones de euros. Es decir, m&aacute;s de diez veces el dinero que se est&aacute; dedicando en estos momentos en nuestra ciudad a infraestructura ciclista. Simplemente a partir de los programas y promesas electorales que presentaron PP y C&rsquo;s en 2015 podr&iacute;amos, pues, realizar muchas cr&iacute;ticas al desempe&ntilde;o del govern de la Nau en estos a&ntilde;os, pero en un sentido radicalmente contrario al que estamos leyendo y escuchando estos d&iacute;as. Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; y Fernando Giner deber&iacute;an explicar por qu&eacute; no est&aacute;n exigiendo m&aacute;s inversi&oacute;n y m&aacute;s carriles-bici, cuando sus partidos y ellos mismos se afirmaban no hace tanto tiempo defensores de ir mucho m&aacute;s all&aacute;, pero mucho, de lo realizado estos a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">Algunas razones de peso para abandonar las viejas pol&iacute;ticas y abrazar un nuevo modelo de movilidad</h3><p class="article-text">
        El caso es que no lo tendr&iacute;an f&aacute;cil, y quiz&aacute;s por eso no realizan el ejercicio, porque la postura correcta, como por lo dem&aacute;s muestran todos los ejemplos europeos comparados, era la que defend&iacute;an hace unos a&ntilde;os. Basta analizar la evoluci&oacute;n de la movilidad urbana en el resto del continente, pero tambi&eacute;n en las ciudades espa&ntilde;olas medianas, para constatar una evoluci&oacute;n hacia un dise&ntilde;o urbano donde las peatonalizaciones en el centro son la norma y la circulaci&oacute;n en coche por ciudad se restringe enormemente (siendo las avenidas de tres y cuatro carriles una absoluta excepci&oacute;n y las velocidades mayores a 30 km en zona urbana inconcebibles). En este sentido, la anomal&iacute;a de Valencia es que tenemos todav&iacute;a un centro accesible en coche, incluyendo la zona central de actividad de la ciudad, la hoy llamada plaza del Ayuntamiento, convertida en inmensa rotonda, lo que es algo absolutamente &uacute;nico ya a estas alturas en Espa&ntilde;a, as&iacute; como una red de avenidas generos&iacute;simas en carriles para los coches con una velocidades de circulaci&oacute;n alt&iacute;simas y peligrosas. No es extra&ntilde;o, por ello, que <a href="https://ec.europa.eu/transport/road_safety/specialist/statistics_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tasa de siniestralidad y de muertes por atropello de viandantes y ciclistas en Valencia sea de las m&aacute;s altas de las ciudades de su tama&ntilde;o </a>entre los pa&iacute;ses de Europa occidental.
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                </figure><p class="article-text">
        Junto a consideraciones obvias de seguridad y de reparto del espacio p&uacute;blico, pues no puede permitirse que sea monopolizado en beneficio de la reducida fracci&oacute;n de ciudadanos que se empe&ntilde;an en hacer uso del coche en todos sus desplazamientos y del a&uacute;n m&aacute;s peque&ntilde;o porcentaje que s&iacute; lo puede necesitar (a los que hay que ofrecer alternativas, que en parte pasan por <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4823459" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impedir o dificultar a los del primer grupo se&ntilde;alado que sigan acudiendo en coche a todas partes</a>), la dimensi&oacute;n ambiental supone otro vector obvio que nos empuja en la misma direcci&oacute;n. A estas alturas no parece necesario incidir en los retos que plantea el cambio clim&aacute;tico a escala global. Pero como este tipo de problemas globales, que afectan poco al d&iacute;a a d&iacute;a de los ciudadanos y requieren que no s&oacute;lo cambiemos nuestros h&aacute;bitos sino que lo haga mucha m&aacute;s gente en todo el planeta son dif&iacute;ciles banderines de enganche, mejor recordar algunos de los efectos de la contaminaci&oacute;n que sufre Valencia que inciden directamente sobre sus vecinos en forma de problemas respiratorios, alergias, asmas y dem&aacute;s. La incidencia de este tipo de dolencias se ha multiplicado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en paralelo al aumento de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica y la relaci&oacute;n causal entre esta &uacute;ltima y aqu&eacute;llas, adem&aacute;s, est&aacute; ya m&aacute;s que acreditada y establecida. <a href="https://www.eea.europa.eu/media/newsreleases/many-europeans-still-exposed-to-air-pollution-2015/premature-deaths-attributable-to-air-pollution" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El n&uacute;mero exacto de muertes directamente vinculadas a esta situaci&oacute;n puede ser discutible</a>, pero nadie que haya tenido a una persona cercana aquejada de este tipo de problemas ignora ya hasta qu&eacute; punto la contaminaci&oacute;n las agrava. Otro colectivo particularmente afectado son los ni&ntilde;os, en particular los m&aacute;s peque&ntilde;os. Enfermedades pr&aacute;cticamente anecd&oacute;ticas hace a&ntilde;os, como las bronquiolitis, son ahora una plaga entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, como cualquiera que est&eacute; rodeado de parejas en edad reproductiva puede comprobar. <a href="https://www.levante-emv.com/valencia/2017/11/26/contaminacion-problema-valencia/1646834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La contaminaci&oacute;n en la ciudad de Valencia</a>, muy vinculada al enorme incremento del tr&aacute;fico metropolitano y a la actividad del puerto (<a href="https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2019/02/07/criticas-ampliacion-puerto-valencia-contaminacion/1832092.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asunto &eacute;ste sobre el que tambi&eacute;n habr&iacute;a que actuar a la mayor brevedad</a>), ambas altamente nocivas, deber&iacute;a ser mucho menor de lo que es, por tener un r&eacute;gimen de brisas regular. Sin embargo, la ausencia de medidas decididas para atajar las fuentes de poluci&oacute;n est&aacute; provocando que, incre&iacute;blemente, tengamos uno de los aires m&aacute;s contaminados de Espa&ntilde;a e, incluso, de Europa.
    </p><h3 class="article-text">Una nueva pol&iacute;tica de movilidad urbana para Valencia y su &aacute;rea metropolitana</h3><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de movilidad que necesita una ciudad como Valencia, para mejorar la vida de los vecinos en todas estas vertientes, son bastante obvias y requieren de la defensa y profundizaci&oacute;n de los pasos ya acometidos. En este sentido, es tambi&eacute;n exigible a los medios de comunicaci&oacute;n valencianos que, en lugar de difundir cuestionables y alarmistas informaciones sobre atascos puntuales en algunas v&iacute;as (cuya fluidez es puesta de manifiesto a diario por los ciudadanos que pasean o circulan por ellas y comparten regularmente, at&oacute;nitos, fotos que muestran hasta qu&eacute; punto la catastrofista visi&oacute;n sobre la situaci&oacute;n de las mismas que suelen difundir los grandes medios no se compadece con la realidad), pasen a informar sobre los efectos de la contaminaci&oacute;n y la situaci&oacute;n real de la movilidad urbana y metropolitana en Valencia, sus problemas y la imperiosa necesidad de reorientar no pocas inversiones que se hace cada d&iacute;a m&aacute;s patente. Resulta muy llamativo el desinter&eacute;s de nuestros medios de comunicaci&oacute;n, al menos hasta la fecha, por dar informaci&oacute;n completa y rigurosa sobre estas cuestiones, m&aacute;xime cuando es relativamente f&aacute;cil lograr datos y contrastarlos con el ejemplo comparado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, y para una ciudad de unos 800.000 habitantes y un &aacute;rea metropolitana de mill&oacute;n y medio de habitantes, es llamativo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cercan%C3%ADas_Valencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el p&eacute;simo servicio de cercan&iacute;as que ofrece Renfe</a> y su estancamiento desde hace ya una d&eacute;cada larga, en torno a 15 millones de pasajeros anuales que no se incrementan porque, sencillamente, el servicio ofrecido no es competitivo. Se trata de una cifra rid&iacute;cula, que tiene que ver con una gesti&oacute;n tercermundista (trenes anticuados, frecuencias lamentables, tiempos de viaje de hace un siglo) de ejes como el de la A3 (l&iacute;neas C-3 y C-4), la directa inexistencia de servicio digno de ese nombre en zonas como la del valle del Palancia (C-5) y la saturaci&oacute;n y falta de frecuencias en las &uacute;nicas l&iacute;neas que s&iacute; dan un servicio m&aacute;s o menos digno a ejes de comunicaci&oacute;n b&aacute;sicos, como el norte hacia Castell&oacute; (C-6), el sur hacia Gandia (C-1) y el sudoeste hacia X&agrave;tiva (C-2). Al margen de la necesidad de invertir para evitar estos problemas, el hecho &uacute;nico de que una ciudad de casi un mill&oacute;n de habitantes siga careciendo de estaci&oacute;n y t&uacute;nel pasantes, esperados desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os (ya fueron previstos en el PGOU de 1988) por la nula inversi&oacute;n estatal, limita adem&aacute;s enormemente las posibilidades de la red de Cercan&iacute;as. Por contrastar, y a pesar de sus carencias y la necesidad de inversiones y de mejoras (especialmente en las l&iacute;neas que cubren el eje del T&uacute;ria, con tiempos de viaje y frecuencias inaceptables), <a href="https://www.vialibre-ffe.com/noticias.asp?not=26854" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ferrocarils de la Generalitat Valenciana (FGV) transporta a unos 70 millones de viajeros al a&ntilde;o</a>, con incrementos acumulados desde 2015 de m&aacute;s de un 10%. Mientras tanto, la mucho m&aacute;s humilde <a href="http://emtvalencia.info/es/2019/01/la-emt-ha-registrado-961-millones-de-viajeros-en-2018-600-000-mas-que-en-2017/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Empresa Municipal de Transports (EMT) de Valencia transporta al a&ntilde;o casi a 100 millones de viajeros </a>en sus autobuses, tambi&eacute;n con incrementos acumulados de m&aacute;s de un 10% de los pasajeros en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. El contraste con la dejadez de Renfe y sus cercan&iacute;as es enorme. Habr&iacute;a que exigir inversiones en consonancia con estas necesidades, pues es inaceptable, adem&aacute;s, que el Ministerio de Fomento del Gobierno de Espa&ntilde;a se empe&ntilde;e en dilapidar recursos p&uacute;blicos en obras de dudosa necesidad (ampliaciones de las diversas entradas en autom&oacute;vil a la ciudad de Valencia o del <em>by-pass,</em> todas ellas ya en marcha) cuando hay carencias mucho m&aacute;s graves y, por ello, actuaciones que deber&iacute;an ser prioritarias sin atender. Por supuesto, y como guinda, la integraci&oacute;n tarifaria de los medios p&uacute;blicos de transporte en el &aacute;rea metropolitana sigue sin ser completa por culpa de&hellip; la negativa de Fomento a incluir a Renfe en la misma.
    </p><p class="article-text">
        Respecto de las pol&iacute;ticas estrictamente urbanas en materia de movilidad, las l&iacute;neas b&aacute;sicas est&aacute;n ya plasmadas en el PMUS de 2013 (recordemos, aprobado por el PP), que habr&iacute;a de aplicarse en su integridad y desarrollarse de manera ambiciosa a la menor brevedad. As&iacute;, hay que completar todos los itinerarios y grandes ejes de movilidad peatonal que se preve&iacute;an en el mencionado Plan, combinando esto con una generalizada ampliaci&oacute;n de aceras y mejora de pasos peatonales, porosidad para el paseo y calidad urbana (sombras, seguridad&hellip;) que incentiven los desplazamientos a pie. Junto a ello, ha de proseguirse con la pol&iacute;tica de movilidad de estos a&ntilde;os, en forma de construcci&oacute;n de carriles-bici, que han de ir siempre por calzada. El objetivo a corto plazo ha de ser que todas las v&iacute;as de dos o m&aacute;s carriles de la ciudad cuenten con carriles-bici segregados en los dos sentidos de circulaci&oacute;n antes de 2023, mientras que las v&iacute;as de un solo carril deber&iacute;an ser siempre v&iacute;as con velocidad m&aacute;xima a 20km/h que permitan la convivencia de todo tipo de veh&iacute;culos (y la circulaci&oacute;n en contradirecci&oacute;n, como en el resto de Europa, de los veh&iacute;culos que no son a motor). Se trata de objetivos sencillos y globales, f&aacute;ciles de lograr a corto plazo y que conllevan un dise&ntilde;o de ciudad y de la movilidad coherente, que han de ir acompa&ntilde;ados de la paulatina mejora (que requiere de m&aacute;s inversi&oacute;n) de la calidad urbana de estas intervenciones (arbolado, segregaci&oacute;n blanda, mejora del pavimento) y, por supuesto, de la total restricci&oacute;n al tr&aacute;fico a motor privado, salvo para residentes, de todo el centro de la ciudad (al menos, desde la ronda interior hacia adentro). Una movilidad urbana as&iacute; dise&ntilde;ada, como es obvio, ha de ser completada por una reordenaci&oacute;n ambiciosa de las l&iacute;neas de la EMT, as&iacute; como de una potenciaci&oacute;n de su uso, ofreciendo tarifas reducidas para colectivos vulnerables que incluso deber&iacute;a tender a medio plazo hacia la gratuidad del servicio, en l&iacute;nea con lo que ya empieza a ocurrir en algunas ciudades europeas. Todas estas medidas, as&iacute; como las propuestas a escala metropolitana, se complementan unas a otras y producen a&uacute;n mejores y mayores efectos cuando se ponen en marcha conjuntamente, pero es evidente que ello no empece para que se hayan de ir desarrollando, al menos, todas aquellas que sea posible poner en marcha a partir de la disponibilidad presupuestaria existente en cuanto sea posible.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nada de lo aqu&iacute; se&ntilde;alado, sorprendentemente, est&aacute; siendo tratado por los medios de comunicaci&oacute;n ni forma parte del debate pol&iacute;tico. Ni del de campa&ntilde;a, m&aacute;s encendido; ni del ordinario, m&aacute;s estructural.  Vivimos una situaci&oacute;n surrealista donde se critica por supuestos excesos a quienes, si han pecado por algo estos a&ntilde;os, ha sido m&aacute;s bien de prudentes (con una cautela quiz&aacute;s comprensible, dada la virulenta reacci&oacute;n y la escasez de fondos p&uacute;blicos disponibles, pero que sinceramente ha sido mayor de la deseable) y por no apostar con mucha m&aacute;s profundidad por una transformaci&oacute;n global de la movilidad urbana en Valencia. Donde los medios de comunicaci&oacute;n publican portadas casi a diario con quejas absurdas respecto de carriles-bici y medidas de pacificaci&oacute;n del tr&aacute;fico mientras nada se informa sobre los problemas graves de movilidad urbana y metropolitana y de contaminaci&oacute;n que padecemos. Donde la ciudad oficial, el debate sobre la misma y la conversaci&oacute;n p&uacute;blica de medios y pol&iacute;ticos van en una direcci&oacute;n que nada tiene que ver con el signo de los tiempos, lo que se hace en todas las ciudades a las que nos querr&iacute;amos parecer&hellip; ni con lo que hacen los ciudadanos en su d&iacute;a a d&iacute;a, que inundan de bicicletas, patinetes el&eacute;ctricos y otros veh&iacute;culos sostenibles cada carril-bici que se inaugura a las pocas horas de la puesta en servicio de la infraestructura, hasta el punto de que el anillo ciclista de la ronda interior, con puntos con m&aacute;s de 5.000 circulaciones diarias, se ha convertido ya muy probablemente (<a href="https://www.valencia.es/ayuntamiento/trafico.nsf/fCategoriaVista?ReadForm&amp;Categoria=Sincat&amp;Vista=vCategoriaDescargasV&amp;titulo=Desc%E0rregues&amp;lang=2&amp;nivel=7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a partir de los datos disponibles</a>) en la v&iacute;a por donde m&aacute;s bicicletas pasan en alguno de sus puntos cada d&iacute;a de todos los pa&iacute;ses de la cuenca del Mediterr&aacute;neo. Tarde o temprano tendremos que abandonar el estado de negaci&oacute;n en que vive la Valencia oficial y hacer caso a esta Valencia real, porque la cosa cae por su propio peso. Tanto que, en el fondo, si hay un aspecto en que da un poco igual qui&eacute;n gane las pr&oacute;ximas elecciones municipales es justamente este. Tanto el PSPV, a pesar de las manifiestas reticencias que ha venido expresando sobre estas pol&iacute;ticas, como PP y C&rsquo;s, con sus cr&iacute;ticas abiertas al modelo, e incluso Vox, que las asume multiplicadas y ampliadas, caso de que ganaran las elecciones y fueran los llamados a regir los destinos de la ciudad de Valencia, tendr&iacute;an que hacer exactamente lo mismo que se ha venido haciendo y acabar&iacute;an por adoptar las l&iacute;neas de acci&oacute;n se&ntilde;aladas. Quien gane las pr&oacute;ximas elecciones, por ejemplo, y sea quien sea, deber&aacute; cerrar el centro urbano al tr&aacute;fico de veh&iacute;culos privados a motor tarde o temprano. Ni la din&aacute;mica europea ni la ciudadana interna permitir&aacute;n otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia&ndash;Estudi General, autor con la Profesora Reyes Marzal Raga del libro &ldquo;Ciudad y movilidad. La regulaci&oacute;n de la movilidad urbana sostenible&rdquo;, PUV, 2014. Miembro de la Mesa de la Mobilitat de Val&egrave;ncia desde lsu creaci&oacute;n.</em><strong>Andr&eacute;s Boix Palop</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/andres-boix-movilidad-arguments_132_1639575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Mar 2019 20:58:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Movilidad urbana, convivencia y derechos en la Valencia del siglo XXI]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[València: el Puerto contra la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/valencia-puerto-ciudad_132_1729835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eabc271f-64f8-4e95-8de1-ea390874c2e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Evolución del puerto de Valencia"></p><p class="article-text">
        Aunque hubo unos tiempos en los que las obras portuarias aportaban evidentes beneficios econ&oacute;micos a la regi&oacute;n circundante y  nuevos espacios p&uacute;blicos para las ciudades, la globalizaci&oacute;n y la carrera desenfrenada en algunos casos por captar tr&aacute;ficos a toda costa han generado efectos muy negativos en las costas y en las &aacute;reas urbanas. Ese es el caso de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Globalizaci&oacute;n y transporte mar&iacute;timo</strong>
    </p><p class="article-text">
        El transporte  mar&iacute;timo canaliza nada menos que el  90% de las mercanc&iacute;as que se mueven por el planeta. Solamente desde un avi&oacute;n podr&iacute;amos observar las rutas de los mercantes  por esos mares. Los puertos, lugar de intercambio mar-tierra-mar son cada vez m&aacute;s grandes y  est&aacute;n m&aacute;s alejados de las ciudades, y resulta parad&oacute;jico que los tama&ntilde;os de los grandes buques portacontenedores -algunos alcanzan ya los 400 m de eslora- queden ocultos a la vista de la gente.
    </p><p class="article-text">
        La gran revoluci&oacute;n en el tr&aacute;fico mar&iacute;timo se inici&oacute; con  el invento del contenedor, grandes cajas met&aacute;licas donde cabe casi todo. Este hecho simplific&oacute; de manera decisiva la cadena de trasiego de las mercanc&iacute;as en tierra, y ha reducido la gesti&oacute;n de las expediciones, con la inestimable ayuda de las nuevas tecnolog&iacute;as. Un invento que se origin&oacute; cuando  un transportista meti&oacute; su cami&oacute;n cargado en el barco para evitar las colas  eliminando posteriormente las ruedas y el  motor para dejar solo la caja de carga.
    </p><p class="article-text">
        El  documental <a href="http://www.polarstarfilms.com/es/d_freightened.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Freightened (&ldquo;El coste real del transporte mar&iacute;timo&rdquo;)</a>  nos muestra c&oacute;mo el  contenido de esos grandes cajones met&aacute;licos, solo resulta conocido por  quien expide y por quien recibe la mercanc&iacute;a. En medio, los controles son, como media,  porcentualmente insignificantes para garantizar la seguridad frente a mercanc&iacute;as <em>extra&ntilde;as</em> entrometidas en la carga general.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n de que dicho transporte invade nuestros mercados con productos de precios tan bajos tiene que ver, obviamente, con el hecho de que como se&ntilde;ala Noam Chomsky en el propio documental, no prestamos atenci&oacute;n a los costes, que pagamos entre todos, consecuencia del uso de los principios b&aacute;sicos del mercado. Es el caso de las &ldquo;mareas transparentes&rdquo;, invisibles: contaminaci&oacute;n de las aguas, incluyendo la s&oacute;nica, que altera la vida de muchas especies, como las ballenas que cada vez m&aacute;s pierden la orientaci&oacute;n y mueren varadas en las playas,  y la del aire. Hay que tener  en cuenta que los barcos consumen el combustible m&aacute;s sucio del mundo y que las emisiones de azufre de uno solo de esos buques tiene dimensiones estratosf&eacute;ricas, con lo que &ldquo;las &aacute;reas portuarias son la vanguardia de la contaminaci&oacute;n sigilosa que no tiene fronteras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si a&ntilde;adimos en qu&eacute; condiciones se producen la mayor&iacute;a de las mercanc&iacute;as que  inundan nuestros mercados -sueldos de miseria en las f&aacute;bricas de origen y condiciones degradantes para los marineros que las transportan- entendemos por qu&eacute; muchos productos importados, por ejemplo frutas y hortalizas, son m&aacute;s competitivos que los equivalentes  que tenemos en nuestras huertas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Val&egrave;ncia: un puerto contra natura</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los grandes puertos mundiales, tambi&eacute;n los m&aacute;s peque&ntilde;os, se construyeron aprovechando   las condiciones favorables al abrigo natural de la costa o de los estuarios fluviales. Disponer de aguas tranquilas y con suficiente calado son dos condiciones necesarias para realizar las operaciones de carga y descarga, y para ello se construyeron  los diques que protegen del oleaje y los muelles que permiten el atraque, elementos b&aacute;sicos en la configuraci&oacute;n de los puertos. Un vistazo a la geograf&iacute;a de esos puertos, tanto peninsulares como internacionales, para comprobar la 'anomal&iacute;a' que supone el de Val&egrave;ncia en este aspecto.            
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos explicado en otras ocasiones que el Puerto de Val&egrave;ncia ha crecido contra unas condiciones  geomorfol&oacute;gicas de la costa -sin abrigo natural, poca pendiente de la plataforma costera y por tanto de escaso calado, con la presencia de la desembocadura de un r&iacute;o de r&eacute;gimen torrencial-  nada favorables  para este tipo de instalaciones.
    </p><p class="article-text">
        En parte, as&iacute; lo reconoc&iacute;a su director Luis Dicenta en la memoria del Puerto (enero 1942- diciembre 1949) &ldquo;Sobre su historia,  progreso y desarrollo&rdquo;  en la que se refer&iacute;a a la <em>&ldquo;&iacute;mproba labor desarrollada por el Estado (&hellip;)  para dotar a esta regi&oacute;n de un tan preciado medio de comunicaci&oacute;n, que da un valor a toda la agricultura y comercio de su 'hinterland' que justifica cualquier sacrificio que para mantenerlo y mejorarlo sea preciso (&hellip;) pues nadie, si es buen valenciano, debe ignorar ni olvidar el esfuerzo que representa crear y mantener un puerto completamente artificial, sin abrigo natural, y lo que su fracaso u (sic) abandono hubiera representado para la Econom&iacute;a Regional&hellip;&rdquo;  </em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Que justifica cualquier sacrificio</em>&rdquo;&hellip; &ldquo;<em>que nadie, si es buen valenciano</em>&rdquo;&hellip; una l&iacute;nea argumental que se ha venido utilizando para este y otros proyectos de gran impacto.
    </p><p class="article-text">
        En  el  documento &ldquo;La Val&egrave;ncia de los Noventa&rdquo; (publicaci&oacute;n del Ayuntamiento,  1987) se puede leer: <em>&ldquo;Una ciudad que se abre al Mediterr&aacute;neo debe contar con el Puerto como elemento b&aacute;sico de su estructura econ&oacute;mica, pues el desarrollo de la actividad portuaria es determinante para el progreso del municipio, de su &aacute;rea metropolitana e incluso del conjunto regional</em>&rdquo;. Una declaraci&oacute;n an&aacute;loga aparec&iacute;a en el Avance del plan general de la ciudad de 1988. En esos a&ntilde;os, el Puerto todav&iacute;a no hab&iacute;a iniciado su expansi&oacute;n sur, que afectar&iacute;a directamente al barrio de Natzaret, y que  ya hab&iacute;a alterado el equilibrio de las playas colindantes (acreci&oacute;n de arenas  al norte, regresi&oacute;n de la costa al sur) por el efecto barrera de su dique del este.
    </p><p class="article-text">
        En 2008, cuando ya estaba en marcha la macroampliaci&oacute;n norte, pocas voces alertaron de sus previsibles nuevos  efectos negativos para el entorno.  Al margen de algunos art&iacute;culos del colectivo <a href="http://www.terracritica.org/articles.php?idioma=_v&amp;article_id=49" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Terra Cr&iacute;tica</a> hay que lamentar las escasas reacciones desde la Academia.
    </p><p class="article-text">
        En 2006, el catedr&aacute;tico de la UPV Josep Ramon  Medina, en una alegaci&oacute;n dirigida a la Autoridad Portuaria,  cuestionaba esa ampliaci&oacute;n y solicitaba una demora en su aplicaci&oacute;n por los previsibles efectos que podr&iacute;a causar precisamente, esta vez,  sobre esas playas del norte. A&ntilde;adiendo consideraciones que con frecuencia han quedado al margen en el debate -afecci&oacute;n al paisaje, contaminaci&oacute;n s&oacute;nica- su escrito finalizaba afirmando que <em> &ldquo; Es absurdo dedicarse a facilitar las importaciones sacrificando recursos naturales que van ser necesarios en el futuro para desarrollar actividades sostenibles de alto valor a&ntilde;adido (turismo). En resumen, la ampliaci&oacute;n propuesta no est&aacute; justificada por capacidad, no est&aacute; justificada por razones econ&oacute;micas y genera unos da&ntilde;os ambientales que pueden evitarse.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        En 2008 el profesor de Geograf&iacute;a de la Universitat de Val&egrave;ncia, Josep Vicent Boira, en un debate en el Colegio de Arquitectos, se mostraba muy cr&iacute;tico con la anunciada macroampliaci&oacute;n norte porque seg&uacute;n &eacute;l (ver diario Levante 07/06/2008) el puerto  hab&iacute;a roto el pacto que estableci&oacute; a&ntilde;os antes con la ciudad para crecer por el sur y respetar las playas urbanas del norte (Malva-rosa y Arenas) sin haberlo debatido con la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Creo que  habr&iacute;a bastado la declaraci&oacute;n como Parque Natural de la Albufera en 1986  para bloquear  cualquier crecimiento exterior del puerto,  cuyos efectos sobre la costa  ya estaban sobradamente probados en aquellos a&ntilde;os, por m&aacute;s que la  alteraci&oacute;n del equilibrio costero tiene tambi&eacute;n su origen en la disminuci&oacute;n de aportes s&oacute;lidos de  nuestros r&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, no era la &uacute;nica opci&oacute;n para una expansi&oacute;n portuaria. El puerto &ldquo;de Val&egrave;ncia&rdquo; no ten&iacute;a por qu&eacute; estar en el t&eacute;rmino municipal, ya que su inter&eacute;s no es local, sino regional. Muchos de  los puertos de las grandes ciudades portuarias hist&oacute;ricas se han trasladado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas lejos de los cascos urbanos, a 20 o incluso 50 kil&oacute;metros. La opci&oacute;n inteligente, en nuestro caso, habr&iacute;a sido -sigue siendo hoy- el crecimiento en Sagunto.
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        <strong>El Puerto y la econom&iacute;a regional</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta mediados del siglo XX el de Val&egrave;ncia era  un puerto mediano que en su momento desempe&ntilde;&oacute; un papel importante en nuestras exportaciones. Las sucesivas macroampliaciones iniciadas a  mediados de los noventa  le han situado en una escala muy diferente, tanto desde el punto de vista morfol&oacute;gico como funcional.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ya se encuentran  construidos los diques de abrigo de la  &uacute;ltima ampliaci&oacute;n hacia el norte y el reciente acuerdo para completar el recinto supondr&aacute;, de llevarse a cabo, la pr&aacute;ctica duplicaci&oacute;n del puerto actual. La fulgurante carrera tiene por objetivo convertir al Puerto de Val&egrave;ncia  en    el gran redistribuidor de contenedores del Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        En 2010, el profesor Juan Piqueras (Facultad de Geograf&iacute;a de la Universidad de Val&egrave;ncia)  cuestionaba (diario Levante 9/10/2010) la supuesta incidencia positiva y reiteradamente proclamada  del Puerto en la econom&iacute;a regional. <em>&ldquo;A la vista de la composici&oacute;n del tr&aacute;fico y de la modesta y estancada representaci&oacute;n de la exportaci&oacute;n valenciana, cabe preguntarse si est&aacute;n justificadas tanto las obras de ampliaci&oacute;n del mismo, ya en ejecuci&oacute;n, que aumentar&aacute;n a casi el doble la capacidad del mismo, y el tan solicitado acceso norte. Se nos est&aacute; vendiendo, con la colaboraci&oacute;n de unos medios de comunicaci&oacute;n muy dados tambi&eacute;n a ensalzar y alimentar glorias y eventos, la gran necesidad de contar con un gran puerto, pero no uno cualquiera, sino el m&aacute;s grande del Mediterr&aacute;neo, sin explicar a la opini&oacute;n p&uacute;blica cu&aacute;l pueda ser su repercusi&oacute;n sobre la econom&iacute;a regional ni de qu&eacute; magnitud su tremendo impacto ambiental sobre las playas. De grandes obras deber&iacute;amos estar ya escarmentados&rdquo;.</em>  Han pasado casi diez a&ntilde;os y  esta duda sigue sin resolverse: <em>&ldquo; La cuesti&oacute;n es si esta demanda por parte de la Autoridad Portuaria responde realmente a las necesidades locales o si por el contrario el coste y el impacto de las obras tienen otro tipo de justificaci&oacute;n puramente empresarial y privado&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Enlazando con las observaciones del profesor  Piqueras,  cabe preguntarse por tanto qu&eacute; hay dentro de los contenedores que entran y salen del puerto de Val&egrave;ncia, cuyo n&uacute;mero es la aut&eacute;ntica -y parece que &uacute;nica- referencia en  la competici&oacute;n a la que asistimos desde hace a&ntilde;os por ver qui&eacute;n mueve m&aacute;s contenedores en el Mediterr&aacute;neo. Fijar el n&uacute;mero de estos como &uacute;nico indicador del &ldquo;&eacute;xito&rdquo; del Puerto -aspira a mover 12 millones- resulta una simplificaci&oacute;n excesiva. En 2017, de los 4.745.000 de TEUs (unidades est&aacute;ndar de contenedores) movidos en el puerto de Val&egrave;ncia, el 46% eran contenedores en tr&aacute;nsito (de un barco a otro), s&oacute;lo un 32% de carga y descarga comercial, y hasta un 22% contenedores vac&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Y lo que es m&aacute;s importante,  qu&eacute; empresas est&aacute;n controlando las terminales mar&iacute;timas y si realmente est&aacute;n pagando todos los costes que originan. Todo apunta a que esta &uacute;ltima cuesti&oacute;n, clave en el trasiego de mercanc&iacute;as por cualquier medio, solo se puede dilucidar si la contabilidad incluye los costes externos, tanto los ambientales como los sociales o estrictamente econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        La potente campa&ntilde;a  de la APV (Autoridad Portuaria de Val&egrave;ncia) y de los grupos econ&oacute;micos  asociados defendiendo el crecimiento de las instalaciones y sus accesos -con el argumento de beneficios para la econom&iacute;a y el empleo-  no se puede zanjar sin un debate profundo, teniendo en cuenta que no se puede pedir, sin m&aacute;s, un acto de fe a los ciudadanos en un asunto tan importante.
    </p><p class="article-text">
        Tomemos una muestra reciente de esa campa&ntilde;a. En sendos art&iacute;culos publicados en unas p&aacute;ginas especiales promocionadas en la prensa local,  Pedro Coca, presidente de Propeller (Asociaci&oacute;n de directivos y empresarios log&iacute;sticos) descalifica abiertamente (ignorancia, insensatez, frivolidad, demagogia&hellip;) a quienes cuestionan, o simplemente matizan, los planes de la APV, y a quienes se muestran contrarios al plan de la ZAL (Zona de Actividades Log&iacute;sticas).
    </p><p class="article-text">
         M&aacute;s razonable ser&iacute;a que quienes defienden los planes  del Puerto con tanto entusiasmo  presentaran los informes que avalan esas expectativas, y se prestaran a debatirlos. Algunas preguntas surgen  a continuaci&oacute;n.  &iquest;Qu&eacute; hay dentro de los contenedores que entran y salen del puerto? &iquest;Cu&aacute;l es realmente la incidencia en la econom&iacute;a regional, m&aacute;s all&aacute; de lo que supone el movimiento de contenedores? &iquest;Cu&aacute;l es el valor de las exportaciones y de las importaciones?  &iquest;Compiten de manera desleal algunos de los productos importados con los locales?&iquest;Se han tenido en cuenta los costes externos de las operaciones? &iquest;C&oacute;mo se eval&uacute;an los impactos en las playas circundantes? &iquest;Qu&eacute; controles se est&aacute;n llevando a cabo sobre las obras de ampliaci&oacute;n y sobre el seguimiento de la evoluci&oacute;n de las costas?...&iquest;Y la contaminaci&oacute;n que generan los buques, tanto en el agua como en el aire? &iquest;C&oacute;mo se va a evitar que el Puerto, que es una instalaci&oacute;n p&uacute;blica, quede en manos de un reducido grupo de operadores log&iacute;sticos o empresas navieras? &iquest;Pagan esos operadores realmente los costes que dichas operaciones causan a la ciudad y a la econom&iacute;a local o los repercuten en los contribuyentes? &iquest;Por qu&eacute; se da por supuesto  que los nuevos accesos terrestres, seg&uacute;n la l&oacute;gica expansiva, han de ser financiadas por los presupuestos p&uacute;blicos?...
    </p><p class="article-text">
        En resumen, c&oacute;mo se est&aacute;n haciendo las cuentas globales y por qu&eacute; no se habla del coste de oportunidad de toda esa gigantesca inversi&oacute;n. &iquest;De veras queremos ser los primeros en Europa en mover contenedores, o ser&iacute;a preferible, por ejemplo, mejorar nuestro sector del conocimiento o ser punteros en proyectos de transici&oacute;n ecol&oacute;gica?...
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        <strong>M&aacute;s puerto, menos ciudad  </strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque Val&egrave;ncia es una ciudad de origen fluvial, su progresivo crecimiento hacia el Este ha llegado  hasta  la zona portuaria, muy exigua en sus inicios como hemos se&ntilde;alado. Los sucesivos planes urban&iacute;sticos (1946, 1966 y 1988) han obviado referirse al territorio portuario como propio de la ciudad, m&aacute;s bien  lo han considerado como un enclave que tiene su propio y particular estatuto de autonom&iacute;a. (Antes de la ampulosa denominaci&oacute;n actual de &ldquo;Autoridad Portuaria&rdquo; se denomin&oacute; &ldquo;Puerto Aut&oacute;nomo&rdquo;, sustituyendo a la antigua &ldquo;Junta de Obras&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, la ordenaci&oacute;n interior de ese recinto se ha dejado en manos de las sucesivas directivas portuarias. Sin poder tomar decisiones en su interior -digamos no obstante que el gobierno local dispone de representaci&oacute;n en el consejo  del Puerto-  el municipio  se ha avenido a recoger en el planeamiento las infraestructuras que este ha venido reclamando, v&eacute;ase el acceso sur desde la V30 que recog&iacute;a el plan general de 1988 a cambio de poder recibir en su momento las instalaciones de la d&aacute;rsena hist&oacute;rica que ya no serv&iacute;an para las operaciones portuarias  de mayor calado.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el debate puerto-ciudad no ha bajado en intensidad, si bien, a la vista de los resultados, se viene desarrollando en un tablero asim&eacute;trico, donde la ciudad ha ido a remolque de los planes y ocurrencias del Puerto. Una de las m&aacute;s llamativas, la construcci&oacute;n de un puente levadizo para el ferrocarril que sufri&oacute; diversas mutaciones por la Copa del Am&eacute;rica y del circuito de F&oacute;rmula 1 y que , con ayuda de fondos europeos, cost&oacute; m&aacute;s de 30 millones de euros. Ambos eventos, por cierto, apoyados  en las instalaciones portuarias, han dejado una profunda huella en las cuentas p&uacute;blicas, por no hablar de otras travesuras.
    </p><p class="article-text">
        La fachada costera de la ciudad,  unos 25 kil&oacute;metos  (si nos ce&ntilde;imos a los l&iacute;mites administrativos) resulta un activo de incalculable valor, tanto si lo consideramos en t&eacute;rminos sociales como en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Junto con nuestro clima, la Huerta, y el Parque Natural de la Albufera convierten a Val&egrave;ncia en una de las ciudades m&aacute;s atractivas de nuestro Mediterr&aacute;neo. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, en lugar de aprovechar (poner en valor como se dice ahora) esos activos, se han dedicado en muchos casos a retorcerlos y devaluarlos. No resulta exagerado reconocer que el Puerto -que ocupa casi 5 de esos kil&oacute;metros de costa- ha alterado y devaluado  profundamente dicha fachada litoral.
    </p><p class="article-text">
        El  Puerto ha contado  con todo tipo de bendiciones para sus proyectos , sin que siquiera el Ayuntamiento exigiera las contrapartidas que figuraban en los sucesivos convenios bilaterales. El cambio de gobiernos que se produjo en 2015  -municipal y auton&oacute;mico- no parece haber modificado las relaciones de poder entre el Puerto y la ciudad.
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        <strong>La doble herida en la huerta de La Punta</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde finales de los 90, la pretendida construcci&oacute;n de la ZAL, un pol&iacute;gono log&iacute;stico en plena huerta protegida - plan anulado por los tribunales superiores en tres sentencias- lleva camino de convertirse en uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s lacerantes y absurdos de la historia de nuestra ciudad. Su origen se sit&uacute;a en  un doble atentado, patrimonial y humano, que arrebat&oacute; una buena parte de huerta productiva y expuls&oacute; de mala manera a sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Justo antes del cambio pol&iacute;tico citado se present&oacute; un nuevo plan maquillado  para legalizar la ZAL,  un plan que acaba de ser aprobado por la autoridad urban&iacute;stica, a pesar, de nuevo, de su dudosa legalidad: se desarrolla sobre suelo que legalmente sigue siendo &ldquo;no urbanizable de especial protecci&oacute;n&rdquo;, acorde con el  PGOU vigente de 1988.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la APV ha manifestado en varias ocasiones que el espacio expropiado se les queda peque&ntilde;o para sus planes, no es cierto que la &uacute;nica salida sea la construcci&oacute;n del citado pol&iacute;gono log&iacute;stico. F&iacute;sicamente, se  arrasaron  huerta y alquer&iacute;as  y se  han construido viales, por lo que  no se puede revivir  la Huerta de La Punta tal como exist&iacute;a, con su tejido f&iacute;sico productivo y humano de residentes y agricultores. Aunque cabe recordar que muy cerca de all&iacute;,  gran parte del destrozo de El Saler se recuper&oacute; eliminando calles, aparcamientos y paseo mar&iacute;timo, y regenerando  el cord&oacute;n dunar. No despreciemos la capacidad de la Naturaleza para recuperarse de grandes heridas.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos, sin embargo, que esa gran parcela puede seguir cumpliendo unas funciones ambientales irremplazables, como argumenta la Coordinadora Per l&rsquo;Horta: corredor verde entre el Parque Natural de la Albufera y el anunciado parque urbano de la desembocadura, y por &eacute;l con el Jard&iacute;n del T&uacute;ria. Al tiempo, garantizando la &uacute;nica entrada de brisas que todav&iacute;a refrigeran la ciudad; permitir una futura recuperaci&oacute;n parcial de la huerta, y sobre todo, evitar la futura degradaci&oacute;n y ocupaci&oacute;n de las partidas contiguas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la ZAL?... La ubicaci&oacute;n  razonable, como ya se propon&iacute;a en 1993, es  situarla en  Sagunto,  con amplia  disponibilidad de suelo  y a donde ya se est&aacute;n dirigiendo las apuestas log&iacute;sticas de las empresas valencianas realmente existentes.
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        <strong>&Uacute;ltima hora:  el eterno retorno del monstruo del Lago Ness</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que me refiero al pretendido acceso Norte al puerto como ese monstruo legendario que de cuando en cuando, aparece y desaparece.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, el presidente de la Generalitat Valenciana y el de la APV comparec&iacute;an para anunciar el compromiso de la Administraci&oacute;n central y del Puerto para financiar ese proyecto. Puestos a dar una cifra inicial, han hablado de 400 Millones.
    </p><p class="article-text">
        Los escritos y la <a href="http://www.arquitectosdevalencia.es/agenda-de-eventos/conferencias/jornada-sobre-el-nudo-ferroviario-y-el-futuro-del-parque-central" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente propuesta</a> de un grupo de profesionales para resolver el nudo ferroviario metropolitano,  vienen alertando sobre el peligro evidente que supone seguir apostando por la carretera para redistribuir las mercanc&iacute;as que mueve el Puerto y otros operadores. Los valedores del  'Corredor Mediterr&aacute;neo' deber&iacute;an  aceptar la idea de un by-pass ferroviario en entre Silla y Sagunto, que servir&iacute;a para conectar las zonas log&iacute;sticas del recorrido, y tambi&eacute;n el Puerto, evitando el impacto en la capital.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, lanzar de nuevo la idea de una costos&iacute;sima actuaci&oacute;n, esta vez mutada en  submarina, para conectar los puertos de Sagunto y Val&egrave;ncia resulta una apuesta indefendible por sus costes ambientales,  y de dif&iacute;cil justificaci&oacute;n funcional. Esta ocurrencia va ligada, obviamente, a la ya comentada macroampliaci&oacute;n norte que todav&iacute;a no est&aacute; completada,  y supone una hipoteca de dimensiones gigantescas para la ciudad y su entorno.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, pues, las afecciones ambientales y urban&iacute;sticas  permiten referirse a los planes actuales del Puerto como los de mayor impacto para el futuro de la ciudad, comparable con el que en su momento produjo el famoso Plan Sur.  Todo ello nos lleva a exigir un amplio debate, superando de nuevo los argumentos como el expresado por el presidente Puig en la <a href="https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20190123/454274693282/tunel-submarino-conexion-puerto-de-valencia-sagunt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparecencia citada</a> cuando se refiere a la previsible inversi&oacute;n que generar&aacute;   &ldquo;&hellip;la creaci&oacute;n de miles de puestos de trabajo y actuar&aacute; de potente motor de creaci&oacute;n de empleo, riqueza y bienestar para toda la Comunitat Valenciana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si el Puerto y las instituciones que lo tutelan  justifican razonadamente sus necesidades futuras, han de asumir  que no todo cabe ya  en Val&egrave;ncia y en su fr&aacute;gil y castigado entorno.  En cualquier caso, el debate ha de ampliarse a todo el cuerpo social afectado. Todav&iacute;a estamos a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        * <strong>Joan Olmos</strong> es doctor Ingeniero de Caminos y profesor Titular de Universidad.   Fue Director general de Obras P&uacute;blicas de la Generalitat Valenciana entre 1983 y 1988.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Olmos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/valencia-puerto-ciudad_132_1729835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jan 2019 09:25:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[València: el Puerto contra la ciudad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los valencianos y la Europa rica: ¿por qué cada año estamos más lejos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencianos_132_1762497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa613b5b-445b-443b-ba0a-d17fc8e962b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El indicador más favorable del nivel de bienestar, el PIB por habitante, está anclado en las posiciones de cola de las 17 Comunidades Autónomas.</p></div><p class="article-text">
        Lo acaba de recordar la actualizaci&oacute;n de la&nbsp;<a href="https://www.ine.es/prensa/cre_2017_2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Contabilidad Regional del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE)</a> publicada hace poco: la Comunidad Valenciana se consolida como una de las comunidades aut&oacute;nomas de la Espa&ntilde;a pobre; entre aquellas cuyo PIB por habitante es m&aacute;s bajo. La favorable, y tan publicitada, tasa de crecimiento en a&ntilde;os recientes, ahora en desaceleraci&oacute;n, no puede ocultar la realidad, por m&aacute;s que se intenta desde diversos frentes: el indicador m&aacute;s favorable del nivel de bienestar, el PIB por habitante, est&aacute; anclado en las posiciones de cola de las 17 Comunidades Aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        El cuadro siguiente del propio INE lo constata. En 2017 su nivel queda muy por debajo de las CCAA de cabeza, con la Comunidad de Madrid en primer lugar. Y a una distancia considerable: el PIB por habitante en &eacute;sta es un 53,5% superior al valenciano. No es todo: la media espa&ntilde;ola sigue estando 13 puntos por encima y la de la UE 36 puntos porcentuales. Y eso que, como es conocido, de ella forman parte pa&iacute;ses de muy baja renta por habitante como la inmensa mayor&iacute;a de los incorporados desde 2004. Sin este bloque del Este del continente; comparada con la Europa a la que siempre ha mirado la Comunidad Valenciana, la Europa que sigue siendo hoy nuestra referencia, la distancia es espectacular.
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                </figure><p class="article-text">
        Los datos estad&iacute;sticos se pueden retorcer todo lo que se quiera. Se puede, as&iacute;, configurar bloques de regiones diversos para tratar de que el resultado de la comparaci&oacute;n sea m&aacute;s ben&eacute;volo. Pero no por ello se modifica la situaci&oacute;n: desde hace d&eacute;cadas, y de modo sostenido, el nivel de PIB por habitante de los valencianos viene alej&aacute;ndose del de la Espa&ntilde;a rica. Incluso en el m&aacute;s optimista de los escenarios de largo plazo con el que contamos, el elaborado recientemente por &Aacute;ngel de la Fuente para BBVA Research, (Angel de la Fuente, 2018) l<strong>a Comunidad Valenciana ha quedado fuera del m&iacute;sero proceso de convergencia de la renta por habitante regional que ha tenido lugar entre 1955 y 2016. Al contrario: ha divergido. Al inicio del per&iacute;odo, estaba un diez por ciento por encima de la media espa&ntilde;ola. Hoy est&aacute; un quince por ciento debajo de ella</strong>. Un hecho que ha sido poco o nada destacado y que la evoluci&oacute;n demogr&aacute;fica (el divisor) no explica. Textualmente: &ldquo;A mediados de los cincuenta [del siglo XX], la renta per c&aacute;pita valenciana era casi diez puntos superior a la media y en suave ascenso. Tras 1960, la comunidad pierde terreno hasta alcanzar la media nacional, donde se mantiene casi tres d&eacute;cadas y luego pierde otros diez puntos en los quince a&ntilde;os finales del per&iacute;odo.&rdquo; (p. 32).
    </p><p class="article-text">
        Calificar esta trayectoria de preocupante no es alarmismo. A la misma, por otro lado, se la puede dotar de una perspectiva de muy largo plazo gracias a la investigaci&oacute;n sobre las desigualdades regionales en el crecimiento de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola desde 1860 (Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez Minguela y Julio Mart&iacute;nez Galarraga, 2016). Y la conclusi&oacute;n es igual de poco tranquilizadora. La informaci&oacute;n demuestra que la negativa evoluci&oacute;n relativa del PIB por habitante valenciano (tanto respecto a la media espa&ntilde;ola como a la aqu&iacute; denominada Espa&ntilde;a rica) en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es excepcional. <strong>En los 130 a&ntilde;os anteriores a 1990, no ha habido ning&uacute;n otro per&iacute;odo en el cual la p&eacute;rdida de posici&oacute;n relativa haya sido ni tan continuada ni tan intensa. </strong>A la vista de esta tendencia, iniciada hace ya cuatro d&eacute;cadas, no es exagerado hablar de declive de la econom&iacute;a valenciana, por m&aacute;s que &eacute;ste no sea absoluto. En esos cuarenta a&ntilde;os la renta de los valencianos ha aumentado. Pero mucho menos que la de los habitantes de otras &aacute;reas geogr&aacute;ficas. La consecuencia es que no ha dejado de alejarse del de aquellas donde el nivel de bienestar (medido por este indicador) es mayor.
    </p><p class="article-text">
        A lo anterior se suma otro hecho relevante. Al no haber sido brillante la evoluci&oacute;n espa&ntilde;ola durante esos decenios, a pesar de la burbuja inmobiliaria, se ha producido una divergencia creciente de la media espa&ntilde;ola respecto a la de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados del continente europeo. Y por tanto un alejamiento todav&iacute;a mayor de la cifra valenciana. Aqu&iacute;, de nuevo, si se desea ocultar la realidad, las cifras pueden agruparse de formas diversas para tratar de moderar la trascendencia de este proceso de decadencia que amenaza el nivel de bienestar alcanzado. Pero la separaci&oacute;n es incuestionable. Para simplificar y obviar todo c&aacute;lculo, se ha elegido aqu&iacute; un punto de comparaci&oacute;n, si se quiere tosco pero ilustrativo: la trayectoria de Alemania desde el inicio del siglo. Es la recogida en el gr&aacute;fico siguiente. Como refleja, la distancia entre el PIB por habitante de los valencianos y el de los residentes en Alemania, como con el de la Espa&ntilde;a rica (media no ponderada de Madrid, Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco) ya apuntada, ha seguido aumentando desde el a&ntilde;o 2000.
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                </figure><h3 class="article-text">La causa del declive</h3><p class="article-text">
        Si el objetivo es tratar de asegurar a los hoy j&oacute;venes valencianos que no opten por la emigraci&oacute;n un nivel de bienestar, al menos, similar al que han disfrutado hasta ahora sus mayores, la constataci&oacute;n resumida en los p&aacute;rrafos anteriores solo puede ser el primer paso. Tras &eacute;l, parece imprescindible tratar de encontrar las razones de esa tendencia declinante y, si los gestores p&uacute;blicos tienen como objetivo real y no meramente propagand&iacute;stico modificarla, poner en pr&aacute;ctica medidas para revertirla.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la causa, existe unanimidad entre los economistas de que el problema de base es la baja productividad y su reducida tasa de aumento anual (como ejemplo reciente Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Vivero y Andr&eacute;s J. Picazo-Tadeo, 2016). La productividad es una variable fundamental, como condici&oacute;n necesaria aunque no suficiente, para mejorar el bienestar. Si la econom&iacute;a valenciana no la aumenta a un ritmo destacado, y desde 1990 hasta hoy no lo ha venido haciendo, la consolidaci&oacute;n del pa&iacute;s como un territorio caracterizado, todav&iacute;a m&aacute;s, por una renta por habitante baja en t&eacute;rminos relativos con las &aacute;reas ricas del continente europeo, se va a consolidar como una realidad permanente.
    </p><p class="article-text">
        La insistencia de los economistas en su trascendencia no es una cuesti&oacute;n trivial aunque en ocasiones se la descalifique atribuy&eacute;ndole un car&aacute;cter &laquo;economicista&raquo; y en otras se pretenda descubrir qu&eacute; es la productividad cuando es una de las variables mejor definidas por la ciencia econ&oacute;mica. El aumento del producto por unidad de factor de producci&oacute;n (capital, trabajo o ambos), es la mejor medida de la eficiencia de una econom&iacute;a, por cuanto denota la capacidad de obtener m&aacute;s producto de los recursos disponibles. Su crecimiento supone producir m&aacute;s con el mismo trabajo y el mismo capital (o lo mismo con menor cantidad de factores). Sin duda para ligarla al bienestar de la poblaci&oacute;n se requieren medidas de redistribuci&oacute;n, pero es el aumento de la productividad el que hace posible elevar los salarios sin poner en riesgo la viabilidad de las empresas y reducir los precios. Y con ello, de forma indirecta, aumentar el empleo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la competitividad de una econom&iacute;a, y por tanto la demanda para sus bienes y servicios, dependa de un conjunto m&aacute;s amplio de variables, los economistas han venido considerando la relaci&oacute;n entre productividad y salarios (costes laborales) una de las m&aacute;s importantes. Y es cierto. Si la primera no crece, lo hace en escasa medida, o los salarios lo hacen en mayor proporci&oacute;n, los costes aumentan, los m&aacute;rgenes de la empresa, de los que depende la inversi&oacute;n futura y su propia supervivencia, se deterioran y los precios respecto a los competidores se elevan. El resultado es menor empleo y salarios m&aacute;s bajos. Por otro lado, dif&iacute;cilmente una sociedad democr&aacute;tica cuya econom&iacute;a tenga una baja productividad y escasa capacidad de generar empleo, como es hoy la valenciana, ser&aacute; capaz de recaudar ingresos p&uacute;blicos suficientes para mantener un Estado del Bienestar s&oacute;lido. Y m&aacute;s teniendo en cuenta el proceso de envejecimiento de la poblaci&oacute;n (y el aumento de la esperanza de vida).
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este contexto, lo que se suele subrayar menos es que l<strong>a competitividad no es solo una cuesti&oacute;n de costes salariales. Las decisiones estrat&eacute;gicas de la empresa, desde su organizaci&oacute;n interna a las formas de integraci&oacute;n en los mercados, no dependen de los trabajadores. Dependen de los empresarios. </strong>Y su evoluci&oacute;n es sistem&aacute;ticamente silenciada en el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n valenciana (y espa&ntilde;ola). Este silencio aprovecha como excusa una aproximaci&oacute;n frecuente en los trabajos de medici&oacute;n de la productividad. Como la del trabajo es la menos compleja de calcular, es &eacute;sta la que con mayor frecuencia se mide. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de realizar el c&aacute;lculo, facilita difundir entre el conjunto de la sociedad una falacia, no siempre desinteresada, la cual puede expresarse de la forma siguiente: si la productividad del trabajo es baja y la baja productividad es el principal problema de la econom&iacute;a, es el trabajo, y por asimilaci&oacute;n la ineficiencia de los trabajadores, la causa de la situaci&oacute;n. Ello es sencillamente falso. Cuando se calcula tambi&eacute;n la productividad del capital y la resultante de combinar capital y trabajo (la denominada productividad total de los factores) los resultados no avalan esa conclusi&oacute;n tan poco matizada.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior no implica negar lo evidente: en la econom&iacute;a valenciana la productividad del trabajo es baja y ello es parte de la explicaci&oacute;n de su declive. Pero no deja de sorprender que casi siempre se eluda la relevancia de la gesti&oacute;n empresarial como elemento central de la productividad cuando tiene un papel equivalente, como ya he citado en alguna ocasi&oacute;n recogiendo la met&aacute;fora de Chad Syverson, al del director de una hipot&eacute;tica orquesta formada por trabajo, capital e inputs intermedios. Un mal director, como una deficiente gesti&oacute;n empresarial, es el que transforma una sinfon&iacute;a en una cacofon&iacute;a por elevada que sea la calidad de la orquesta. As&iacute; pues, la baja productividad de la econom&iacute;a valenciana remite en &uacute;ltima instancia a la modestia de la cualificaci&oacute;n empresarial con la que contamos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo que se acaba de indicar, <strong>pocas veces</strong> <strong>hasta ahora se ha considerado necesario bucear entre los motivos de una oferta tan limitada de talento empresarial, o capital intelectual, ni, menos todav&iacute;a, en los obst&aacute;culos que impiden su aumento o explican una debilidad de las empresas tan elevada -</strong>aspecto &eacute;ste &uacute;ltimo mostrado por el informe del IVIE para la Asociaci&oacute;n Valenciana de Empresarios (AVE, 2015)- mientras las cualificaciones de la poblaci&oacute;n valenciana est&aacute;n en sus m&aacute;ximos hist&oacute;ricos. Cuando se ha abordado el problema, se han obviado &nbsp;aspectos decisivos como la distribuci&oacute;n sectorial de las empresas, la estructura de mercado de los sectores de alto valor a&ntilde;adido o las interferencias en la eficiencia agregada resultado de la activa y continua actuaci&oacute;n de los grupos de presi&oacute;n. Estos elementos clave desaparecen en los an&aacute;lisis para concentrar la atenci&oacute;n en dos pilares. Por un lado, la educaci&oacute;n y necesidad de aumentar la inversi&oacute;n en ella. Este es un elemento importante, pero con derivaciones menos obvias de lo que pueda parecer. En aras de la brevedad este aspecto va a quedar fuera de este comentario. Pero cabe apuntar que demasiado a menudo se parte del supuesto impl&iacute;cito de la inexistencia de movilidad de la mano de obra, como si el capital humano no pudiera importarse como todo indica que vienen haciendo las grandes empresas tecnol&oacute;gicas globales radicadas en Silicon Valley. O exportarse como parece estar haciendo la sociedad valenciana. Y por otro, y sobre todo, el reducido tama&ntilde;o por n&uacute;mero de trabajadores de la inmensa mayor&iacute;a de las empresas como la causa principal del declive, que se aborda en los p&aacute;rrafos siguientes.
    </p><h3 class="article-text">El tama&ntilde;o [de empresa] no lo es todo</h3><p class="article-text">
        Es evidente que el tama&ntilde;o liliputiense de las empresas valencianas (buena parte de las cuales no tienen asalariados) es parte del problema. Pero la diferencia con otras &aacute;reas geogr&aacute;ficas de mayor PIB por habitante no es tan elevada. Lo cual hace dudar de que &eacute;ste sea, sin m&aacute;s, el n&uacute;cleo central del mismo. M&aacute;s que repetir aqu&iacute; las reflexiones suscitadas por la comparaci&oacute;n homog&eacute;nea entre Espa&ntilde;a y Alemania (v&eacute;ase Jordi Palafox, 2016, pp. 197 y ss.) tal vez sea &uacute;til mostrar la magnitud de las diferencias porcentuales entre el Pa&iacute;s Vasco y la Comunidad Valenciana. Es el contenido del siguiente cuadro. E interrogarse a partir de ellas si su magnitud es suficiente para concluir que el tama&ntilde;o (por n&uacute;mero de trabajadores) de la empresa es la causa fundamental por la cual el PIB por habitante de los valencianos est&aacute; a un 50% del de los vascos. Las diferencias porcentuales del cuadro permiten, al menos, apuntar a que la potencia explicativa de este argumento, tan reiterado por algunos gestores p&uacute;blicos hasta convertirlo en mantra, es m&aacute;s modesta de lo que pretenden.
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        Por otro lado, integrar el tama&ntilde;o liliputiense de las empresas en la explicaci&oacute;n del bajo nivel de renta de los valencianos, lo que hace es despejar hacia adelante el interrogante. Primero, al ignorar los sectores en los que se localizan, lo cual es un variable clave de la productividad agregada. Nunca ser&aacute; la misma la de una econom&iacute;a dominada por microempresas de las ramas de la metalurgia o de programaci&oacute;n, consultor&iacute;a y otras actividades relacionadas con la inform&aacute;tica que la de un econom&iacute;a alternativa en donde la actividad dominante sean los servicios de alojamiento o el comercio al por menor de productos alimenticios bebidas y tabacos (por atenerse a la clasificaci&oacute;n CNAE 2009).Y segundo, al desplazar la pregunta a contestar a por qu&eacute; el tama&ntilde;o de las empresas es tan reducido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta es, pues, si esta diferencia de tama&ntilde;o respecto a otras econom&iacute;as con menos dificultades que la valenciana para mejorar la productividad y crear empleo de salarios medios o elevados, es suficiente para atribuirle, tras un proceso de globalizaci&oacute;n y una revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica que lo ha cambiado casi todo, la responsabilidad principal del declive.</strong> Recu&eacute;rdese que, como se acaba de indicar, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n del INE, en 2017 el PIB por habitante del Pa&iacute;s Vasco es un 50% (49.6%) superior al de la Comunidad Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        La tesis que se intenta plantear aqu&iacute; es que la causa de la baja productividad valenciana, y de ah&iacute; el bajo nivel de renta por habitante, no es tanto el tama&ntilde;o de las empresas, que tambi&eacute;n, sino las actividades que &eacute;stas desarrollan; esto es, los sectores en donde se localizan. Las conclusiones de un concluyente estudio (Enrique Moral-Benito, 2018) demostrando para Espa&ntilde;a que las empresas son peque&ntilde;as porque tienen baja productividad, no que su baja productividad sea resultado de que sean peque&ntilde;as, puede ampliarse para la Comunidad Valenciana defendiendo que las empresas tienen baja productividad y por tanto son peque&ntilde;as en gran medida por localizarse mayoritariamente en sectores cuya caracter&iacute;stica central es ser de baja productividad. El corolario de esa especializaci&oacute;n no puede ser otro que bajos salarios. No es casualidad, por tanto, que a&uacute;n con la deflaci&oacute;n salarial general desde 2008, su mediana sea, desde hace decenios, inferior a la espa&ntilde;ola y est&eacute; alejada de aquellas &aacute;reas en donde la estructura sectorial de la actividad es diferente. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o disponible la mediana de los salarios en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, es un 17% m&aacute;s elevada que en la Comunidad Valenciana.
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        Todo apunta a que <strong>estamos ante la confirmaci&oacute;n del dicho cl&aacute;sico seg&uacute;n el cual se cosecha lo que se siembra. Si, como se viene haciendo desde hace d&eacute;cadas, se fomenta desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a sectores de baja productividad como son la hosteler&iacute;a (con salarios medios inferiores en un 40% a la media), el turismo o el comercio de proximidad, no puede sorprender que el resultado sea el que es</strong>. A este respecto, cabe esperar que la pronta publicaci&oacute;n de la sugestiva investigaci&oacute;n diferenciando entre estructura productiva y modelo de crecimiento (Antonio F. Cubel, M&ordf; Jos&eacute;. Murgi y Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, 2018) suscite un debate imprescindible hoy entre nosotros acerca de las consecuencias de la sesgada orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Con ello, ser&iacute;a posible argumentar con rigor acerca de las nefastas implicaciones que puede estar teniendo la combinaci&oacute;n entre la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica asociada a la globalizaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de la Generalidad Valenciana aferradas al conservadurismo de defender casi en exclusiva lo que existe (grandes infraestructuras, manufactura tradicional, construcci&oacute;n, turismo y hosteler&iacute;a) y olvidando, o si se prefiere situando en un plano muy secundario, el fomentar que se desarrolle tambi&eacute;n entre nosotros, aquellas actividades que son el futuro (los servicios del terciario avanzado). A quienes les parezca exagerada la anterior afirmaci&oacute;n pueden, como ejemplo de los muchos existentes, comparar dos informaciones recientes de prensa: el presupuesto necesario&nbsp;<a href="http://www.castelloninformacion.com/promocion-comunitat-ferias-turismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para promocionar el turismo de la Comunidad en 20 ferias nacionales y 24 internacionales</a> a lo largo de 2019 y el asignado <a href="https://valenciaplaza.com/hacienda-contempla-ayudas-de-hasta-20-millones-para-proyectos-de-investigacion-industrial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para proyectos empresariales que contribuyan a la transformaci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico</a>.
    </p><h3 class="article-text">Y las causas de la causa del declive</h3><p class="article-text">
        Por otro lado, la insistencia tan habitual entre los economistas acerca de la necesidad de modificar el modelo productivo para revertir la trayectoria descrita hasta aqu&iacute;, permite retomar el eufemismo m&aacute;s utilizado para explicar lo que viene sucediendo con la trayectoria de la econom&iacute;a valenciana: su especializaci&oacute;n productiva. La cual es considerada, al menos de manera impl&iacute;cita, consecuencia &ldquo;natural&rdquo; del funcionamiento de mercados competitivos. Ello es equivalente a considerar que la preponderancia de actividades, sea en la industria o los servicios, de modesta productividad tanto porque su actividad requiere empleos de baja cualificaci&oacute;n como por las lagunas en la capacidad empresarial, es la consecuencia de una interacci&oacute;n libre de interferencias entre la oferta y la demanda a partir de una dotaci&oacute;n de recursos dada.
    </p><p class="article-text">
        Ello, de nuevo, es falso. En ese diagn&oacute;stico se ignora la presencia de intervenciones institucionales bien en forma de comportamientos clientelares bien de posiciones de dominio. Lo cual, a su vez, permite soslayar que <strong>en la econom&iacute;a valenciana funcionan con notable eficacia los grupos de presi&oacute;n (y las posiciones de dominio de algunas empresas). Por supuesto para defender sus intereses que no son otros que la permanencia de ese modelo de crecimiento de baja productividad que los ha llevado, y los mantiene, en su posici&oacute;n privilegiada</strong>. Las consecuencias negativas de su &eacute;xito para la mejora del bienestar general vienen a sumarse, adem&aacute;s, a las provenientes de los triunfos de los lobbies presentes en el conjunto de Espa&ntilde;a cuya capacidad de influir sobre las decisiones p&uacute;blicas ha demostrado Carlos Sebasti&aacute;n (Carlos Sebasti&aacute;n, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Lo cual remite a dos aspectos suplementarios que en la pr&aacute;ctica han recibido muy poca atenci&oacute;n desde mediados de 2015. Por un lado, la calidad de las instituciones de la gobernanza valenciana. Por otro, el avance en la transparencia en relaci&oacute;n con la actuaci&oacute;n de los grupos de presi&oacute;n existentes. Sobre el primero de ellos, a la reciente publicaci&oacute;n del informe sobre los costes econ&oacute;micos del d&eacute;ficit de calidad institucional, adem&aacute;s de la corrupci&oacute;n, en Espa&ntilde;a (F. Alcal&aacute; Agull&oacute; y F. Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, 2018) no le ha seguido ninguna iniciativa para analizar cu&aacute;l es el coste de las deficiencias de gobernanza entre nosotros y qu&eacute; medidas son necesarias para corregirlas. Parecer&iacute;a como si en este terreno la Comunidad Valenciana fuera un oasis dentro del contexto espa&ntilde;ol, cuando en su pasado reciente ha sido referencia de todo lo contrario. O como si el cambio de gestores p&uacute;blicos a finales de junio de 2015 hubiera corregido por s&iacute; solo todas las r&eacute;moras acumuladas desde julio de 1995. Pero <strong>ni la rendici&oacute;n de cuentas, ni la efectividad gubernamental, ni la calidad regulatoria, o el respeto a ley y los contratos mejoran autom&aacute;ticamente tras un cambio pol&iacute;tico. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Y sobre el segundo aspecto mencionado, la transparencia en la actuaci&oacute;n de los grupos de presi&oacute;n que operan en torno a la administraci&oacute;n auton&oacute;mica, poco se ha conseguido desde el cambio de sus gestores. Hoy, como ayer, seguimos sin saber nada de sus fuentes de financiaci&oacute;n. Tampoco se ha conseguido hacer realidad la inscripci&oacute;n de la inmensa mayor&iacute;a como tales en el registro de la Comisi&oacute;n Nacional de los mercados y la Competencia (CNMC). En el terreno auton&oacute;mico, la actual legislatura no sido tiempo suficiente para poner en marcha el registro previsto en la Ley reguladora de la actividad de lobby en el &aacute;mbito de la Generalitat y de su sector p&uacute;blico instrumental. La iniciativa tuvo su origen en julio de 2016. Pero todav&iacute;a a comienzos de 2019 sigue en fase de proyecto de ley.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la especializaci&oacute;n sectorial de la econom&iacute;a. Ni &eacute;sta ni la tendencia negativa del PIB por habitante en t&eacute;rminos relativos descrita que es su principal resultado, son fruto de la casualidad. En las investigaciones sobre los accidentes a&eacute;reos siempre se afirma que nunca tienen una &uacute;nica causa. Tampoco el escaso aumento de la productividad que resulta en este declive de la econom&iacute;a valenciana puede ser explicado en t&eacute;rminos unicausales. Pero en la consolidaci&oacute;n de una estructura productiva con fuerte predominio de sectores de baja productividad, habr&iacute;a que analizar la trascendencia desempe&ntilde;ada, al menos, por dos elementos habitualmente poco considerados. Por un lado, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas puestas en pr&aacute;ctica. Y por otro lado, la escasa vinculaci&oacute;n de la inmensa mayor&iacute;a de las empresas valencianas con las nuevas formas de producir surgidas con el avance de la globalizaci&oacute;n. Una deficiente adaptaci&oacute;n que, al menos en parte, puede considerarse un efecto de esas pol&iacute;ticas puesto que en ellas se fijan los incentivos y desincentivos a la actuaci&oacute;n de los agentes privados.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s,<strong> la valoraci&oacute;n a realizar de las pol&iacute;ticas seguidas hasta hoy, es inseparable de su incapacidad &ndash;cuando no desinter&eacute;s- para articular un marco de incentivos, normativos tanto como presupuestarios, con el objetivo de orientar la inversi&oacute;n privada hacia actividades capaces de generar un mayor aumento de la productividad.</strong> La infrafinanciaci&oacute;n no puede ser una excusa. La ordenaci&oacute;n de prioridades con los disponibles es lo relevante. Ya se ha indicado que el liliputiense tama&ntilde;o de la empresa valenciana es un obst&aacute;culo. Pero como se ha tratado de mostrar tambi&eacute;n lo es i) en qu&eacute; sectores se localiza su creaci&oacute;n y/o funcionamiento, y con ellos la del empleo, ii) explicar por qu&eacute; la mayor&iacute;a son de baja productividad, iii) a qu&eacute; obst&aacute;culos institucionales para desarrollarse hacen frente las iniciativas empresariales en los sectores de mayor productividad y iv) la fuerte tasa de mortalidad de las iniciativas empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias negativas de la pasividad frente a los privilegios y las posiciones de dominio de mercado o de las deficiencias de producci&oacute;n y cumplimiento de disposiciones legales por la propia administraci&oacute;n son dif&iacute;ciles de exagerar. Por muchos motivos como ponen de relieve para el conjunto de Espa&ntilde;a los estudio de Sebasti&aacute;n y Alcal&aacute; y Jim&eacute;nez mencionados. Pero adem&aacute;s de ellos, por cuanto su funcionamiento desincentiva la entrada de emprendedores en el mercado al elevar las barreras a la entrada. Sin embargo, la ampliaci&oacute;n del n&uacute;mero de emprendedores que pasen a ser empresarios es imprescindible para elevar la eficiencia. La diferencia entre los empresarios existentes y los necesarios para poder superar las dificultades es otro aspecto tambi&eacute;n muy poco destacado.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, como ayer, los intereses y peticiones de las organizaciones y lobbies empresariales se siguen identificando con el inter&eacute;s general. En la situaci&oacute;n valenciana actual, sin embargo, es menos cierto que nunca el tan repetido argumento seg&uacute;n el cual lo que es bueno para los intereses de los miembros, y a quienes representan, de las organizaciones empresariales m&aacute;s influyentes (algunas de las cuales con un modest&iacute;simo n&uacute;mero de empresarios por m&aacute;s que sean los m&aacute;s poderosos) es bueno para el pa&iacute;s. A la vista est&aacute; a qu&eacute; ha llevado para el conjunto de los valencianos la eficacia de su actuaci&oacute;n en tanto que grupos de presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esa equiparaci&oacute;n entre los empresarios necesarios para hacer frente con &eacute;xito a los retos para aumentar el PIB por habitante y los existentes, se ignora que las agrupaciones de empresarios pueden, como l&iacute;mite m&aacute;ximo, llegar a representar los intereses de quienes ya est&aacute;n presentes en el mercado. En el valenciano, repleto de insuficiencias como se ha tratado de argumentar hasta aqu&iacute;. Al margen de que no debiera ignorarse que, como sabemos desde Adam Smith, el final inevitable de cualquier reuni&oacute;n de &eacute;stos es conspirar contra el p&uacute;blico o maquinar para elevar los precios. Por tanto, es ingenuo esperar que entre los objetivos de estos grupos de presi&oacute;n se incluya el aumento de la oferta de empresarios. Los nuevos ser&iacute;an sus competidores lo cual es contrario a sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, estamos, tambi&eacute;n entre nosotros, ante la urgencia de reescribir las reglas del funcionamiento de las interacciones entre los grupos de intereses y el poder pol&iacute;tico sobre las cuales el Nobel Stiglitz ha aportado sugestivas intuiciones en relaci&oacute;n con la trascendencia de que &eacute;ste asegure la igualdad de oportunidades entre emprendedores (Joseph Stiglitz, 2016). Por tanto, si se pretende afrontar las causas del declive del PIB por habitante de la Comunidad Valenciana y no s&oacute;lo tratar de poner remedio a sus consecuencias a trav&eacute;s de una Generalitat asistencial, habr&aacute; que vencer, al menos, dos obst&aacute;culos. De un lado, la pleites&iacute;a de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica hacia las presiones de esos grupos de presi&oacute;n. De otro, los sue&ntilde;os de una econom&iacute;a valenciana aut&aacute;rquica, capaz de progresar aislada de las tendencias dominantes en el mercado global. Una quimera que, con otras denominaciones, sigue &nbsp;asentada en los despachos de quienes articulan aspectos clave de la actual pol&iacute;tica econ&oacute;mica de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego en esa reformulaci&oacute;n de las reglas es enderezar la tendencia decreciente del bienestar de la mayor&iacute;a de los valencianos. Debe tenerse claro que su amplitud, si la divergencia respecto a las &aacute;reas geogr&aacute;ficas ricas sigue aumentando, nunca podr&aacute; ser contrapesada mediante pol&iacute;ticas sociales. Resulta por ello urgente, que de una situaci&oacute;n como la actual centrada en paliar las consecuencias sociales del declive, se pase a otra en la cual en la agenda de la acci&oacute;n p&uacute;blica sea tan prioritario como lo anterior poner en pr&aacute;ctica medidas para evitar las causas que hacen necesarias pol&iacute;ticas sociales de tal intensidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se tratar&iacute;a, al fin y al cabo, de que no quede solo en palabras ese nuevo contrato social propuesto por el President de la Generalitat en su&nbsp;&uacute;ltimo mensaje de fin de a&ntilde;o en donde vinculaba la creaci&oacute;n de empleo con la igualdad de oportunidades.</strong><a href="http://www.gva.es/contenidos/publicados/multimedia/prensa/20181231/doc/Mensaje_MHP_Finde2018_CASTELLA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo mensaje de fin de a&ntilde;o</a> Porque si a algo se oponen los grupos de presi&oacute;n que hoy operan con &eacute;xito en la sociedad valenciana es a que todos los emprendedores puedan consolidarse como empresarios y a que los empresarios de todos los sectores alcancen el mismo trato que ellos disfrutan. De no concretarse ese anuncio, como tambi&eacute;n apuntaba Ximo Puig, puede llegar a ponerse en peligro la propia democracia, tercer pilar del compromiso social propuesto. Porque hoy es un riesgo cierto que la exasperaci&oacute;n de una parte creciente de los ciudadanos, a quienes se les viene pidiendo una paciencia infinita hasta ver mejorar su situaci&oacute;n, acabe decant&aacute;ndose por el populismo. Es lo que ha ocurrido en otras sociedades con una densidad democr&aacute;tica muy superior a la valenciana, inmersas actualmente en una polarizaci&oacute;n social y un autoritarismo en las formas de gobernar impensables hace solo unos pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Asociaci&oacute;n Valenciana de Empresarios, (2015), <a href="http://www.ave.org.es/adjuntos/documentos_ave/caminos_mejorar_competitividad_empresas_valencianas_2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caminos para mejorar la competitividad de las empresas valencianas</a><strong>, </strong>Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Alcal&aacute; Agull&oacute; y Fernando Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, (2018), <a href="https://www.fbbva.es/publicaciones/los-costes-economicos-del-deficit-calidad-institucional-la-corrupcion-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los costes econ&oacute;micos del d&eacute;ficit de calidad institucional y la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a</a>, Madrid, Fundaci&oacute;n BBVA.
    </p><p class="article-text">
        Antonio F. Cubel-Montesinos, Mar&iacute;a Jos&eacute; Murgui-Garc&iacute;a i J. Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, (2018),<strong> L&rsquo;endarreriment econ&ograve;mic valenci&agrave;, </strong>III Workshop d&rsquo;Economia Valenciana, octubre.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel de la Fuente, (2018)&nbsp;<a href="https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2018/10/Situacion_Valencia_2018_.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La din&aacute;mica territorial de la renta en Espa&ntilde;a, 1955-2016: Una primera aproximaci&oacute;n&rdquo;</a> en BBVA Research, <strong>Situaci&oacute;n Comunitat Valenciana </strong>- Segundo semestre, pp. 27-34.
    </p><p class="article-text">
        Salvador Gil- Pareja, Rafael Llorca Vivero y Andr&eacute;s J. Picazo Tadeo, (2016), &ldquo;Crecimiento y productividad en la econom&iacute;a valenciana&rdquo;, <strong>Papeles de econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, n&ordm; 148, 2016, pp. 202-215.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Moral-Benito, (2018). &ldquo;Growing by learning: firm-level evidence on the size-productivity nexus,&rdquo; <strong>SERIEs: Journal of the Spanish Economic Association</strong>, Springer;Spanish Economic Association, vol. 9(1), pp. 65-90, marzo.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Palafox, (2017), <strong>Cuatro vientos en contra. El porvenir de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, Barcelona, Pasado &amp; Presente.
    </p><p class="article-text">
        Carlos Sebasti&aacute;n, (2016), Espa&ntilde;a estancada. Por qu&eacute; somos poco eficientes, Madrid, Galaxia Gutemberg.
    </p><p class="article-text">
        Joseph Stiglitz, (2016),<strong> Rewriting the Rules of the American Economy</strong>, Nueva York, W.W. Norton.
    </p><p class="article-text">
        Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez-Minguela y Julio Martinez-Galarraga, (2016), &ldquo;Regional inequality and economic development in Spain, 1860-2010&rdquo;, J<strong>ournal of Historical Geogra</strong>phy, pp. 87-98
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Palafox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencianos_132_1762497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jan 2019 21:09:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los valencianos y la Europa rica: ¿por qué cada año estamos más lejos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Europa,Valencianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els valencians i l’Europa rica: per què cada any n’estem més lluny?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencians_132_1762076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa613b5b-445b-443b-ba0a-d17fc8e962b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'indicador més favorable del nivell de benestar, el PIB per habitant, està ancorat en les posicions de cua de les 17 Comunitats Autònomes.</p></div><p class="article-text">
        Ho acaba de recordar l&rsquo;actualitzaci&oacute; de la&nbsp;<a href="https://www.ine.es/prensa/cre_2017_2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comptabilitat Regional de l&rsquo;Institut Nacional d&rsquo;Estad&iacute;stica (INE)</a> publicada fa poc temps: la Comunitat Valenciana es consolida com una de les comunitats aut&ograve;nomes de l&rsquo;Espanya pobra; entre aquelles amb un PIB per habitant m&eacute;s baix. La favorable, i tan publicitada, taxa de creixement fa pocs anys, ara en desacceleraci&oacute;, no pot amagar la realitat, per m&eacute;s que s&rsquo;intenta fer des de diversos fronts: l&rsquo;indicador m&eacute;s favorable del nivell de benestar, el PIB per habitant, est&agrave; ancorat en les posicions de cua de les 17 comunitats aut&ograve;nomes.
    </p><p class="article-text">
        El quadre seg&uuml;ent del mateix INE ho constata. El 2017 el seu nivell se situa molt per davall de les CCAA que van al capdavant, amb la Comunitat de Madrid en primer lloc. I a una dist&agrave;ncia considerable: el PIB per habitant en aquesta comunitat &eacute;s un 53,5% superior al valenci&agrave;. I aix&ograve; no &eacute;s tot: la mitjana espanyola continua situant-se 13 punts per damunt i la de la UE 36 punts percentuals. I aix&ograve; que, com se sap, en formen part pa&iuml;sos de renda per habitant molt baixa, com la immensa majoria dels incorporats des del 2004. Sense aquest bloc de l&rsquo;est del continent; comparada amb l&rsquo;Europa a qu&egrave; sempre ha mirat la Comunitat Valenciana, l&rsquo;Europa que continua sent actualment la nostra refer&egrave;ncia, la dist&agrave;ncia &eacute;s espectacular.
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        Les dades estad&iacute;stiques es poden ret&ograve;rcer tant com es vulga. Es pot, doncs, configurar blocs de regions diversos per a tractar de fer que el resultat de la comparaci&oacute; esdevinga m&eacute;s ben&egrave;vol. Per&ograve; no es modifica la situaci&oacute;: des de fa d&egrave;cades, i de manera sostinguda, el nivell del PIB per habitant dels valencians es va allunyant del de l&rsquo;Espanya rica. Fins i tot en l&rsquo;escenari de llarg termini m&eacute;s optimista que tenim, l&rsquo;elaborat recentment per &Aacute;ngel de la Fuente per al BBVA Research (&Aacute;ngel de la Fuente, 2018), <strong>la Comunitat Valenciana ha quedat fora del miserable proc&eacute;s de converg&egrave;ncia de la renda per habitant regional que ha tingut lloc entre el 1955 i el 2016. Al contrari: ha divergit. A l&rsquo;inici del per&iacute;ode, se situava un deu per cent per damunt de la mitjana espanyola. Hui se situa un quinze per cent per davall</strong>. Un fet que ha sigut poc destacat, o gens, i que l&rsquo;evoluci&oacute; demogr&agrave;fica (el divisor) no explica. Textualment: &ldquo;A mitjan anys cinquanta [del segle xx], la renda <em>per capita</em> valenciana era gaireb&eacute; deu punts superior a la mitjana i en suau ascens. Despr&eacute;s del 1960, la comunitat perd terreny fins que arriba a la mitjana nacional, on es mant&eacute; quasi tres d&egrave;cades i despr&eacute;s perd deu punts m&eacute;s en els quinze anys finals del per&iacute;ode.&rdquo; (p. 32).
    </p><p class="article-text">
        Qualificar aquesta traject&ograve;ria de preocupant no &eacute;s alarmisme. A aquesta traject&ograve;ria, d&rsquo;altra banda, se la pot dotar d&rsquo;una perspectiva de molt llarg termini gr&agrave;cies a la investigaci&oacute; sobre les desigualtats regionals en el creixement de l&rsquo;economia espanyola des del 1860 (Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez Minguela i Julio Mart&iacute;nez Galarraga, 2016). I la conclusi&oacute; &eacute;s poc tranquil&middot;litzadora igualment. La informaci&oacute; demostra que l&rsquo;evoluci&oacute; relativa tan negativa del PIB per habitant valenci&agrave; (tant respecte de la mitjana espanyola com de l&rsquo;ac&iacute; anomenada Espanya rica) en les &uacute;ltimes d&egrave;cades &eacute;s excepcional. <strong>En els 130 anys anteriors al 1990, no hi ha hagut cap altre per&iacute;ode en qu&egrave; la p&egrave;rdua de posici&oacute; relativa haja sigut ni tan cont&iacute;nua ni tan intensa.</strong> A la vista d&rsquo;aquesta tend&egrave;ncia, iniciada ja fa quatre d&egrave;cades, no &eacute;s exagerat parlar de declivi de l&rsquo;economia valenciana, per m&eacute;s que aquest declivi no siga absolut. En aquests quaranta anys la renda dels valencians ha augmentat. Per&ograve; molt menys que la dels habitants d&rsquo;altres &agrave;rees geogr&agrave;fiques. La conseq&uuml;&egrave;ncia &eacute;s que no ha deixat d&rsquo;allunyar-se del d&rsquo;aquelles on el nivell de benestar (mesurat per aquest indicador) &eacute;s m&eacute;s alt.
    </p><p class="article-text">
        A tot aix&ograve; se suma un altre fet rellevant. Com que l&rsquo;evoluci&oacute; espanyola no ha sigut brillant durant aquests decennis, malgrat la bambolla immobili&agrave;ria, s&rsquo;ha produ&iuml;t una diverg&egrave;ncia creixent de la mitjana espanyola respecte de la dels pa&iuml;sos m&eacute;s avan&ccedil;ats del continent europeu. I, per tant, un allunyament encara m&eacute;s gran de la xifra valenciana. Ac&iacute;, de nou, si es vol ocultar la realitat, les xifres poden agrupar-se de maneres diverses per a tractar de moderar la transcend&egrave;ncia d&rsquo;aquest proc&eacute;s de decad&egrave;ncia que amena&ccedil;a el nivell de benestar aconseguit. Per&ograve; la separaci&oacute; &eacute;s inq&uuml;estionable. Per a simplificar i obviar qualsevol c&agrave;lcul, s&rsquo;ha triat ac&iacute; un punt de comparaci&oacute;, si es vol tosc per&ograve; il&middot;lustratiu: la traject&ograve;ria d&rsquo;Alemanya des de l&rsquo;inici del segle. &Eacute;s la recollida en el gr&agrave;fic seg&uuml;ent. Com reflecteix, la dist&agrave;ncia entre el PIB per habitant dels valencians i el dels residents a Alemanya, com amb el de l&rsquo;Espanya rica (mitjana no ponderada de Madrid, Catalunya i el Pa&iacute;s Basc) ja apuntada, ha continuat augmentant des de l&rsquo;any 2000.
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                </figure><h3 class="article-text">La causa del declivi</h3><p class="article-text">
        Si l&rsquo;objectiu &eacute;s tractar d&rsquo;assegurar als joves valencians que no opten per l&rsquo;emigraci&oacute; un nivell de benestar, almenys, semblant al que han gaudit fins ara la gent m&eacute;s gran, la constataci&oacute; resumida en els par&agrave;grafs anteriors nom&eacute;s pot ser el primer pas. Despr&eacute;s, sembla imprescindible tractar de trobar les raons d&rsquo;aquesta tend&egrave;ncia declinant i, si els gestors p&uacute;blics tenen com a objectiu real i no merament propagand&iacute;stic modificar-la, posar en pr&agrave;ctica mesures per a revertir-la.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute; amb la causa, hi ha unanimitat entre els economistes quant al fet que el problema de base &eacute;s la baixa productivitat i la seua taxa d&rsquo;augment anual, que &eacute;s molt redu&iuml;da (com a exemple recent Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Viver i Andr&eacute;s J. Picazo-Tadeo, 2016). La productivitat &eacute;s una variable fonamental, com a condici&oacute; necess&agrave;ria encara que no suficient, per a millorar el benestar. Si l&rsquo;economia valenciana no l&rsquo;augmenta a un ritme destacat, i des del 1990 fins ara no ho ha fet, la consolidaci&oacute; del pa&iacute;s com un territori caracteritzat, encara m&eacute;s, per una renda per habitant baixa en termes relatius amb les &agrave;rees riques del continent europeu, es consolidar&agrave; com una realitat permanent.
    </p><p class="article-text">
        La insist&egrave;ncia dels economistes en la transcend&egrave;ncia que t&eacute; aix&ograve; no &eacute;s una q&uuml;esti&oacute; trivial encara que, a vegades, se la desqualifique i s&rsquo;hi atribu&iuml;sca un car&agrave;cter &laquo;economicista&raquo; i, d&rsquo;altres, es vulga descobrir qu&egrave; &eacute;s la productivitat, malgrat que &eacute;s una de les variables m&eacute;s ben definides per la ci&egrave;ncia econ&ograve;mica. L&rsquo;augment del producte per unitat de factor de producci&oacute; (capital, treball o tots dos) &eacute;s la millor mesura de l&rsquo;efici&egrave;ncia d&rsquo;una economia, ja que denota la capacitat d&rsquo;obtindre m&eacute;s producte dels recursos disponibles. El seu creixement suposa produir m&eacute;s amb el mateix treball i el mateix capital (o el mateix amb menys quantitat de factors). Sens dubte per a lligar-la al benestar de la poblaci&oacute; es requereixen mesures de redistribuci&oacute;, per&ograve; &eacute;s l&rsquo;augment de la productivitat el que fa possible apujar els salaris sense posar en risc la viabilitat de les empreses i reduir els preus. I amb aix&ograve;, de manera indirecta, augmentar l&rsquo;ocupaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Encara que la competitivitat d&rsquo;una economia i, per tant, la demanda per als seus b&eacute;ns i serveis, depenga d&rsquo;un conjunt m&eacute;s ampli de variables, els economistes han considerat la relaci&oacute; entre productivitat i salaris (costos laborals) com una de les m&eacute;s importants. I &eacute;s cert. Si la primera no creix, ho fa molt poc o els salaris ho fan en m&eacute;s proporci&oacute;, els costos augmenten, els marges de l&rsquo;empresa, dels quals dep&eacute;n la inversi&oacute; futura i la seua pr&ograve;pia superviv&egrave;ncia, es deterioren i els preus respecte dels competidors apugen. El resultat &eacute;s menys ocupaci&oacute; i salaris m&eacute;s baixos. D&rsquo;altra banda, dif&iacute;cilment una societat democr&agrave;tica l&rsquo;economia de la qual tinga una productivitat baixa i una capacitat de generar ocupaci&oacute; escassa, com &eacute;s actualment la valenciana, ser&agrave; capa&ccedil; de recaptar prou ingressos p&uacute;blics per a mantindre un estat del benestar s&ograve;lid. I encara m&eacute;s tenint en compte el proc&eacute;s d&rsquo;envelliment de la poblaci&oacute; (i l&rsquo;augment de l&rsquo;esperan&ccedil;a de vida).
    </p><p class="article-text">
        Dins d&rsquo;aquest context, el que se sol subratllar menys &eacute;s que <strong>la competitivitat no &eacute;s sol una q&uuml;esti&oacute; de costos salarials. Les decisions estrat&egrave;giques de l&rsquo;empresa, des de l&rsquo;organitzaci&oacute; interna fins als sistemes d&rsquo;integraci&oacute; en els mercats, no depenen dels treballadors. Depenen dels empresaris. </strong>I la seua evoluci&oacute; &eacute;s sistem&agrave;ticament silenciada en l&rsquo;an&agrave;lisi de la situaci&oacute; valenciana (i espanyola). Aquest silenci aprofita com a excusa una aproximaci&oacute; freq&uuml;ent en les tasques de mesurament de la productivitat. Com que la del treball &eacute;s la menys complexa de calcular, &eacute;s la que m&eacute;s sovint es mesura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquesta manera de fer el c&agrave;lcul facilita la difusi&oacute; entre el conjunt de la societat d&rsquo;una fal&middot;l&agrave;cia, no sempre desinteressada, que pot expressar-se de la manera seg&uuml;ent: si la productivitat del treball &eacute;s baixa i la baixa productivitat &eacute;s el problema principal de l&rsquo;economia, &eacute;s el treball i, per assimilaci&oacute;, la inefici&egrave;ncia dels treballadors, la causa de la situaci&oacute;. Aix&ograve; &eacute;s, senzillament, fals. Quan es calcula tamb&eacute; la productivitat del capital i la resultant de combinar capital i treball (la denominada productivitat total dels factors) els resultats no avalen aquesta conclusi&oacute; tan poc matisada.
    </p><p class="article-text">
        Tot aix&ograve; no implica negar el que &eacute;s evident: en l&rsquo;economia valenciana la productivitat del treball &eacute;s baixa i aix&ograve; &eacute;s part de l&rsquo;explicaci&oacute; del declivi econ&ograve;mic. Per&ograve; no deixa de sorprendre que quasi sempre s&rsquo;eludisca la rellev&agrave;ncia de la gesti&oacute; empresarial com a element central de la productivitat, malgrat que t&eacute; un paper equivalent, com ja he dit alguna vegada recollint la met&agrave;fora de Chad Syverson, al del director d&rsquo;una hipot&egrave;tica orquestra formada per treball, capital i inputs intermedis. Un mal director, com una gesti&oacute; empresarial deficient, &eacute;s el que transforma una simfonia en una cacofonia, per m&eacute;s elevada que siga la qualitat de l&rsquo;orquestra. Aix&iacute; doncs, la baixa productivitat de l&rsquo;economia valenciana remet en &uacute;ltima inst&agrave;ncia a la mod&egrave;stia de la qualificaci&oacute; empresarial de qu&egrave; disposem.
    </p><p class="article-text">
        Malgrat el que s&rsquo;acaba d&rsquo;indicar, <strong>poques vegades</strong> <strong>fins ara s&rsquo;ha considerat necessari bussejar entre els motius d&rsquo;una oferta tan limitada de talent empresarial, o capital intel&middot;lectual, ni, encara menys, en els obstacles que n&rsquo;impedeixen l&rsquo;augment o expliquen una feblesa de les empreses tan elevada </strong>&ndash;aspecte mostrat per l&rsquo;informe de l&rsquo;IVIE per a l&rsquo;Associaci&oacute; Valenciana d&rsquo;Empresaris (AVE, 2015)&ndash; mentre les qualificacions de la poblaci&oacute; valenciana se situen en els m&agrave;xims hist&ograve;rics. Quan s&rsquo;ha abordat el problema, s&rsquo;ha obviat aspectes decisius com la distribuci&oacute; sectorial de les empreses, l&rsquo;estructura de mercat dels sectors d&rsquo;alt valor afegit o les interfer&egrave;ncies en l&rsquo;efici&egrave;ncia afegida resultat de l&rsquo;actuaci&oacute; activa i cont&iacute;nua dels grups de pressi&oacute;. Aquests elements clau desapareixen en les an&agrave;lisis i l&rsquo;atenci&oacute; es concentra en dos puntals. D&rsquo;una banda, l&rsquo;educaci&oacute; i la necessitat d&rsquo;augmentar-hi la inversi&oacute;. Aquest &eacute;s un element important, per&ograve; amb derivacions menys &ograve;bvies del que pot semblar. En honor de la brevetat, aquest aspecte quedar&agrave; fora d&rsquo;aquest comentari. Per&ograve; cal apuntar que massa sovint es parteix del sup&ograve;sit impl&iacute;cit de la inexist&egrave;ncia de mobilitat de la m&agrave; d&rsquo;obra, com si el capital hum&agrave; no poguera importar-se com tot indica que fan les grans empreses tecnol&ograve;giques globals situades a Silicon Valley. O exportar-se com sembla que fa la societat valenciana. I d&rsquo;altra banda, i sobretot, la redu&iuml;da dimensi&oacute; per nombre de treballadors de la immensa majoria de les empreses com la causa principal del declivi, que s&rsquo;aborda en els par&agrave;grafs seg&uuml;ents.
    </p><h3 class="article-text">La dimensi&oacute; [d&rsquo;empresa] no ho &eacute;s tot</h3><p class="article-text">
        &Eacute;s evident que la dimensi&oacute; lil&middot;liputenca de les empreses valencianes (bona part de les quals no tenen assalariats) &eacute;s una part del problema. Per&ograve; la difer&egrave;ncia amb altres &agrave;rees geogr&agrave;fiques amb un PIB m&eacute;s alt per habitant no &eacute;s tan elevada. Aix&ograve; fa dubtar que aquest siga, sense m&eacute;s, el nucli central. M&eacute;s que repetir ac&iacute; les reflexions suscitades per la comparaci&oacute; homog&egrave;nia entre Espanya i Alemanya (vegeu Jordi Palafox, 2016, p&agrave;g. 197 et seq.) tal vegada siga &uacute;til mostrar la magnitud de les difer&egrave;ncies percentuals entre el Pa&iacute;s Basc i la Comunitat Valenciana. &Eacute;s el contingut del quadre seg&uuml;ent. I interrogar-se a partir d&rsquo;aquestes dades si la seua magnitud &eacute;s suficient per a concloure que la dimensi&oacute; (per nombre de treballadors) de l&rsquo;empresa &eacute;s la causa fonamental per la qual el PIB per habitant dels valencians se situa a un 50% del dels bascos. Les difer&egrave;ncies percentuals del quadre permeten, almenys, apuntar al fet que la pot&egrave;ncia explicativa d&rsquo;aquest argument, tan reiterat per alguns gestors p&uacute;blics fins a convertir-lo en mantra, &eacute;s m&eacute;s modesta del que es pret&eacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        D&rsquo;altra banda, integrar la dimensi&oacute; lil&middot;liputenca de les empreses en l&rsquo;explicaci&oacute; del baix nivell de renda dels valencians, el que fa &eacute;s a&iuml;llar l&rsquo;interrogant cap avant. Primerament, en ignorar els sectors en qu&egrave; es localitzen, la qual cosa &eacute;s un variable clau de la productivitat agregada. Mai no ser&agrave; la mateixa la d&rsquo;una economia dominada per microempreses de les branques de la metal&middot;l&uacute;rgia o de la programaci&oacute;, consultoria i altres activitats relacionades amb la inform&agrave;tica que la d&rsquo;una economia alternativa en qu&egrave; l&rsquo;activitat dominant siguen els serveis d&rsquo;allotjament o el comer&ccedil; al detall de productes alimentaris, begudes i tabacs (per atindre&rsquo;s a la classificaci&oacute; CNAE 2009). I segon, en despla&ccedil;ar la pregunta que cal contestar a: per qu&egrave; la dimensi&oacute; de les empreses &eacute;s tan redu&iuml;da.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta &eacute;s, doncs, si aquesta difer&egrave;ncia de dimensi&oacute; respecte d&rsquo;altres economies amb menys dificultats que la valenciana per a millorar la productivitat i crear ocupaci&oacute; de salaris mitjans o elevats &eacute;s suficient per a atribuir-hi, despr&eacute;s d&rsquo;un proc&eacute;s de globalitzaci&oacute; i una revoluci&oacute; tecnol&ograve;gica que ho ha canviat gaireb&eacute; tot, la responsabilitat principal del declivi.</strong> Recordeu que, com s&rsquo;acaba d&rsquo;indicar, segons l&rsquo;estimaci&oacute; de l&rsquo;INE, el 2017 el PIB per habitant del Pa&iacute;s Basc &eacute;s un 50% (49,6%) superior al de la Comunitat Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        La tesi que s&rsquo;intenta plantejar ac&iacute; &eacute;s que la causa de la baixa productivitat valenciana, i d&rsquo;ac&iacute; ve el baix nivell de renda per habitant, no &eacute;s tant la dimensi&oacute; de les empreses, que tamb&eacute; ho s&eacute;, sin&oacute; les activitats que aquestes desenvolupen; aix&ograve; &eacute;s, els sectors on es localitzen. Les conclusions d&rsquo;un estudi ben concloent (Enrique Moral-Benito, 2018) que demostra per a Espanya que les empreses s&oacute;n menudes perqu&egrave; tenen baixa productivitat, no que la seua baixa productivitat siga el resultat de ser menudes, pot ampliar-se per a la Comunitat Valenciana defensant que les empreses tenen baixa productivitat i, per tant, s&oacute;n menudes en gran manera perqu&egrave; es localitzen majorit&agrave;riament en sectors en qu&egrave; la caracter&iacute;stica central &eacute;s que tenen baixa productivitat. El corol&middot;lari d&rsquo;aquesta especialitzaci&oacute; s&oacute;n els salaris baixos. No &eacute;s casualitat, per tant, que encara amb la deflaci&oacute; salarial general des del 2008, la mitjana siga, des de fa decennis, inferior a l&rsquo;espanyola i estiga allunyada de les &agrave;rees on l&rsquo;estructura sectorial de l&rsquo;activitat &eacute;s diferent. En l&rsquo;&uacute;ltim any disponible la mitjana dels salaris a la Comunitat de Madrid, per exemple, &eacute;s un 17% m&eacute;s elevada que a la Comunitat Valenciana.
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        Tot apunta al fet que <strong>estem davant de la confirmaci&oacute; de la dita cl&agrave;ssica segons la qual es cull el que se sembra. Si, com es fa des de fa d&egrave;cades, es fomenta des de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques els sectors de baixa productivitat com s&oacute;n l&rsquo;hostaleria (amb salaris mitjans inferiors en un 40% a la mitjana), el turisme o el comer&ccedil; de proximitat, no pot sorprendre que el resultat siga el que &eacute;s</strong>. Referent a aix&ograve;, cal esperar que la r&agrave;pida publicaci&oacute; de la suggestiva investigaci&oacute; que diferencia entre estructura productiva i model de creixement (Antonio F. Cubel, M. Jos&eacute;. Murgi i Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, 2018) suscite un debat imprescindible actualment entre nosaltres sobre les conseq&uuml;&egrave;ncies de l&rsquo;esbiaixada orientaci&oacute; de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques.
    </p><p class="article-text">
        Amb aix&ograve;, seria possible argumentar amb rigor les implicacions tan nefastes que pot tindre la combinaci&oacute; entre la revoluci&oacute; tecnol&ograve;gica associada a la globalitzaci&oacute; i les pol&iacute;tiques econ&ograve;miques de la Generalitat Valenciana aferrades al conservadorisme de defensar quasi en exclusiva el que existeix (grans infraestructures, manufactura tradicional, construcci&oacute;, turisme i hostaleria) i oblidar o, si s&rsquo;estima m&eacute;s, situar en un pla molt secundari el fet de fomentar que es desenvolupe tamb&eacute; entre nosaltres les activitats que s&oacute;n el futur (els serveis del terciari avan&ccedil;at). Als qui els semble exagerada l&rsquo;afirmaci&oacute; anterior poden, com a exemple dels molts que n&rsquo;hi ha, comparar dues informacions recents de premsa: el pressupost necessari&nbsp;<a href="http://www.castelloninformacion.com/promocion-comunitat-ferias-turismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">per a promocionar el turisme de la Comunitat en 20 fires nacionals i 24 d&rsquo;internacionals</a> al llarg del 2019 i l&rsquo;assignat <a href="https://valenciaplaza.com/hacienda-contempla-ayudas-de-hasta-20-millones-para-proyectos-de-investigacion-industrial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">per a projectes empresarials que contribu&iuml;squen a la transformaci&oacute; del model econ&ograve;mic</a>.
    </p><h3 class="article-text">I les causes de la causa del declivi</h3><p class="article-text">
        D&rsquo;altra banda, la insist&egrave;ncia tan habitual entre els economistes sobre la necessitat de modificar el model productiu per a revertir la traject&ograve;ria descrita fins ac&iacute;, permet reprendre l&rsquo;eufemisme m&eacute;s utilitzat per a explicar el que passa amb la traject&ograve;ria de l&rsquo;economia valenciana: la seua especialitzaci&oacute; productiva. Que &eacute;s considerada, almenys de manera impl&iacute;cita, conseq&uuml;&egrave;ncia &ldquo;natural&rdquo; del funcionament de mercats competitius. Aix&ograve; &eacute;s equivalent a considerar que la preponder&agrave;ncia d&rsquo;activitats, siga en la ind&uacute;stria o en els serveis, de modesta productivitat tant perqu&egrave; la seua activitat requereix ocupacions de baixa qualificaci&oacute; com per les llacunes en la capacitat empresarial, &eacute;s la conseq&uuml;&egrave;ncia d&rsquo;una interacci&oacute; lliure d&rsquo;interfer&egrave;ncies entre l&rsquo;oferta i la demanda a partir d&rsquo;una dotaci&oacute; de recursos donada.
    </p><p class="article-text">
        Aix&ograve;, de nou, &eacute;s fals. En aquest diagn&ograve;stic s&rsquo;ignora la pres&egrave;ncia d&rsquo;intervencions institucionals b&eacute; en forma de comportaments clientelistes, b&eacute; de posicions de domini. La qual cosa, al seu torn, permet defugir que <strong>en l&rsquo;economia valenciana funcionen amb efic&agrave;cia ben notable els grups de pressi&oacute; (i les posicions de domini d&rsquo;algunes empreses). Per descomptat, per a defensar els seus interessos, que s&oacute;n la perman&egrave;ncia d&rsquo;aquest model de creixement de baixa productivitat que els ha portat, i els mant&eacute;, en una posici&oacute; privilegiada</strong>. Les conseq&uuml;&egrave;ncies negatives del seu &egrave;xit per a millorar el benestar general se sumen, a m&eacute;s, a les provinents dels triomfs dels <em>lobbies</em> presents en el conjunt d&rsquo;Espanya la capacitat dels quals d&rsquo;influir sobre les decisions p&uacute;bliques ha demostrat Carlos Sebasti&aacute;n (Carlos Sebasti&aacute;n, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Tot aix&ograve; remet a dos aspectes suplementaris que en la pr&agrave;ctica han rebut molt poca atenci&oacute; des de mitjan 2015. D&rsquo;una banda, la qualitat de les institucions de la governan&ccedil;a valenciana. D&rsquo;una altra, l&rsquo;aven&ccedil; en la transpar&egrave;ncia en relaci&oacute; amb l&rsquo;actuaci&oacute; dels grups de pressi&oacute; que hi ha. Sobre el primer punt, a la recent publicaci&oacute; de l&rsquo;informe sobre els costos econ&ograve;mics del d&egrave;ficit de qualitat institucional, a m&eacute;s de la corrupci&oacute;, a Espanya (F. Alcal&aacute; Agull&oacute; i F. Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, 2018), no hi ha seguit cap iniciativa per a analitzar quin &eacute;s el cost de les defici&egrave;ncies de governan&ccedil;a entre nosaltres i quines mesures s&oacute;n necess&agrave;ries per a corregir-les. Semblaria que, en aquest terreny, la Comunitat Valenciana fora un oasi dins del context espanyol, malgrat que en el passat recent ha sigut refer&egrave;ncia de tot el contrari. O que el canvi de gestors p&uacute;blics a la fi del juny del 2015 haguera corregit per si sol totes les r&egrave;mores acumulades des del juliol del 1995. Per&ograve; <strong>ni la rendici&oacute; de comptes, ni l&rsquo;efectivitat governamental, ni la qualitat reguladora, o el respecte a la llei i els contractes, milloren autom&agrave;ticament despr&eacute;s d&rsquo;un canvi pol&iacute;tic. </strong>
    </p><p class="article-text">
        I sobre el segon aspecte esmentat, la transpar&egrave;ncia en l&rsquo;actuaci&oacute; dels grups de pressi&oacute; que operen entorn de l&rsquo;Administraci&oacute; auton&ograve;mica, s&rsquo;ha aconseguit ben poc des del canvi de gestors. Hui, com ahir, continuem sense saber res de les seues fonts de finan&ccedil;ament. Tampoc no s&rsquo;ha aconseguit fer realitat la inscripci&oacute; de la immensa majoria com a tals en el registre de la Comissi&oacute; Nacional dels Mercats i de la Compet&egrave;ncia (CNMC). En el terreny auton&ograve;mic, l&rsquo;actual legislatura no ha tingut prou temps per a posar en marxa el registre previst en la Llei reguladora de l&rsquo;activitat de lobby en l&rsquo;&agrave;mbit de la Generalitat i del seu sector p&uacute;blic instrumental. La iniciativa va tindre l&rsquo;origen el juliol del 2016. Per&ograve; encara ara, al comen&ccedil;ament del 2019, continua en fase de projecte de llei.
    </p><p class="article-text">
        Tornant a l&rsquo;especialitzaci&oacute; sectorial de l&rsquo;economia. Ni aquesta ni la tend&egrave;ncia negativa del PIB per habitant en termes relatius descrita, que &eacute;s el seu resultat principal, s&oacute;n fruit de la casualitat. En les investigacions sobre els accidents aeris sempre s&rsquo;afirma que mai no tenen una &uacute;nica causa. L&rsquo;esc&agrave;s augment de la productivitat que resulta en aquest declivi de l&rsquo;economia valenciana tampoc no es pot explicar en termes unicausals. Per&ograve; en la consolidaci&oacute; d&rsquo;una estructura productiva amb un fort predomini de sectors de baixa productivitat, caldria analitzar la transcend&egrave;ncia desenvolupada, almenys, per dos elements habitualment poc considerats. D&rsquo;una banda, les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques posades en pr&agrave;ctica. I d&rsquo;altra banda, l&rsquo;escassa vinculaci&oacute; de la immensa majoria de les empreses valencianes amb els nous sistemes de producci&oacute; sorgits amb l&rsquo;aven&ccedil; de la globalitzaci&oacute;. Una adaptaci&oacute; deficient que, almenys en part, pot considerar-se un efecte d&rsquo;aquestes pol&iacute;tiques, ja que s&rsquo;hi fixen els incentius i els desincentius a l&rsquo;actuaci&oacute; dels agents privats.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, la valoraci&oacute; que cal fer de les pol&iacute;tiques seguides fins ara &eacute;s inseparable de la incapacitat &ndash;si no desinter&eacute;s&ndash; per a articular un marc d&rsquo;incentius, tant normatius com pressupostaris, amb l&rsquo;objectiu d&rsquo;orientar la inversi&oacute; privada cap a activitats capaces de generar un augment m&eacute;s alt de la productivitat. L&rsquo;infrafinan&ccedil;ament no pot ser-ne una excusa. L&rsquo;ordenaci&oacute; de prioritats amb el que hi ha disponible &eacute;s la part rellevant. Ja s&rsquo;ha indicat que la dimensi&oacute; lil&middot;liputenca de l&rsquo;empresa valenciana &eacute;s un obstacle. Per&ograve;, com s&rsquo;ha tractat de mostrar, tamb&eacute; ho &eacute;s: i) en quins sectors es localitza la seua creaci&oacute; i/o funcionament, i amb aquests la de l&rsquo;ocupaci&oacute;, ii) explicar per qu&egrave; la majoria s&oacute;n de baixa productivitat, iii) a quins obstacles institucionals per a desenvolupar-se fan front les iniciatives empresarials en els sectors de m&eacute;s productivitat i iv) la forta taxa de mortalitat de les iniciatives empresarials.
    </p><p class="article-text">
        Les conseq&uuml;&egrave;ncies negatives de la passivitat enfront dels privilegis i les posicions de domini de mercat o de les defici&egrave;ncies de producci&oacute; i compliment de disposicions legals per la mateixa Administraci&oacute; s&oacute;n dif&iacute;cils d&rsquo;exagerar. Per molts motius, com posen en relleu per al conjunt d&rsquo;Espanya els estudis esmentats de Sebasti&aacute;n i d&rsquo;Alcal&aacute; i Jim&eacute;nez. Per&ograve; a m&eacute;s d&rsquo;aquest, pel fet que el seu funcionament desincentiva l&rsquo;entrada d&rsquo;emprenedors en el mercat en elevar les barreres a l&rsquo;entrada. Tanmateix, l&rsquo;ampliaci&oacute; del nombre d&rsquo;emprenedors que passen a ser empresaris &eacute;s imprescindible per a elevar l&rsquo;efici&egrave;ncia. La difer&egrave;ncia entre els empresaris que hi ha i els necessaris per a poder superar les dificultats &eacute;s un altre aspecte tamb&eacute; molt poc destacat.
    </p><p class="article-text">
        Hui, com ahir, els interessos i les peticions de les organitzacions i els <em>lobbies</em> empresarials es continuen identificant amb l&rsquo;inter&eacute;s general. En la situaci&oacute; valenciana actual, no obstant aix&ograve;, &eacute;s menys cert que mai el tan repetit argument segons el qual el que &eacute;s bo per als interessos dels membres, i per als qui representen, de les organitzacions empresarials m&eacute;s influents (algunes de les quals amb un nombre d&rsquo;empresaris modest&iacute;ssim per m&eacute;s que siguen els m&eacute;s poderosos) &eacute;s bo per al pa&iacute;s. &Eacute;s evident qu&egrave; ha comportat per al conjunt dels valencians l&rsquo;efic&agrave;cia de la seua actuaci&oacute; com a grups de pressi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En aquesta equiparaci&oacute; entre els empresaris necessaris per a fer front amb &egrave;xit als reptes per a augmentar el PIB per habitant i els empresaris que hi ha, s&rsquo;ignora que les agrupacions d&rsquo;empresaris poden, com a l&iacute;mit m&agrave;xim, arribar a representar els interessos dels qui ja estan presents en el mercat. En el valenci&agrave;, ple d&rsquo;insufici&egrave;ncies, com s&rsquo;ha tractat d&rsquo;argumentar fins ac&iacute;. A banda que no hauria d&rsquo;ignorar-se que, com sabem des d&rsquo;Adam Smith, el final inevitable de qualsevol reuni&oacute; d&rsquo;aquests &eacute;s conspirar contra el p&uacute;blic o maquinar per a apujar els preus. Per tant, &eacute;s ingenu esperar que entre els objectius d&rsquo;aquests grups de pressi&oacute; s&rsquo;incloga l&rsquo;augment de l&rsquo;oferta d&rsquo;empresaris. Els nous serien els seus competidors, i aix&ograve; &eacute;s contrari als seus interessos.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesi, estem, tamb&eacute; entre nosaltres, davant de la urg&egrave;ncia de reescriure les regles del funcionament de les interaccions entre els grups d&rsquo;interessos i el poder pol&iacute;tic sobre les quals el Nobel Stiglitz ha aportat intu&iuml;cions ben suggestives en relaci&oacute; amb la transcend&egrave;ncia que aquest assegure la igualtat d&rsquo;oportunitats entre els emprenedors (Joseph Stiglitz, 2016). Per tant, si es vol afrontar les causes del declivi del PIB per habitant de la Comunitat Valenciana i no solament tractar de posar remei a les seues conseq&uuml;&egrave;ncies a trav&eacute;s d&rsquo;una Generalitat assistencial, caldr&agrave; v&eacute;ncer, almenys, dos obstacles. D&rsquo;una banda, l&rsquo;homenatge de l&rsquo;Administraci&oacute; auton&ograve;mica cap a les pressions d&rsquo;aquests grups de pressi&oacute;. De l&rsquo;altra, els somnis d&rsquo;una economia valenciana aut&agrave;rquica, capa&ccedil; de progressar a&iuml;llada de les tend&egrave;ncies dominants en el mercat global. Una quimera que, amb altres denominacions, continua fixada en els despatxos dels qui articulen aspectes clau de l&rsquo;actual pol&iacute;tica econ&ograve;mica de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        El que est&agrave; en joc en aquesta reformulaci&oacute; de les regles &eacute;s redre&ccedil;ar la tend&egrave;ncia decreixent del benestar de la majoria dels valencians. Cal tindre clar que la seua amplitud, si la diverg&egrave;ncia respecte de les &agrave;rees geogr&agrave;fiques riques continua augmentant, mai no podr&agrave; ser contrapesada mitjan&ccedil;ant pol&iacute;tiques socials. Per aix&ograve; &eacute;s urgent que, d&rsquo;una situaci&oacute; com l&rsquo;actual centrada a pal&middot;liar les conseq&uuml;&egrave;ncies socials del declivi, es passe a una altra en la qual en l&rsquo;agenda de l&rsquo;acci&oacute; p&uacute;blica siga tan prioritari com la mesura anterior posar en pr&agrave;ctica altres mesures per a evitar les causes que fan necess&agrave;ries pol&iacute;tiques socials d&rsquo;aquesta intensitat.
    </p><p class="article-text">
        Es tractaria, al capdavall, de fer que no quede nom&eacute;s en paraules aquest nou contracte social proposat pel president de la Generalitat en el seu <a href="http://www.gva.es/contenidos/publicados/multimedia/prensa/20181231/doc/Mensaje_MHP_Finde2018_CASTELLA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltim missatge de Cap d&rsquo;Any</a>, on vinculava la creaci&oacute; d&rsquo;ocupaci&oacute; amb la igualtat d&rsquo;oportunitats. Perqu&egrave; si a alguna cosa s&rsquo;oposen els grups de pressi&oacute; que hui operen amb &egrave;xit en la societat valenciana &eacute;s al fet que tots els emprenedors puguen consolidar-se com a empresaris i al fet que els empresaris de tots els sectors aconseguisquen el mateix tracte de qu&egrave; ells gaudeixen. Si no es concreta aquest anunci, com tamb&eacute; apuntava Ximo Puig, pot arribar a posar-se en perill la mateixa democr&agrave;cia, tercer puntal del comprom&iacute;s social proposat. Perqu&egrave; hui &eacute;s un risc cert que l&rsquo;exasperaci&oacute; d&rsquo;una part creixent dels ciutadans, als qui se&rsquo;ls est&agrave; demanant una paci&egrave;ncia infinita fins a veure millorar la seua situaci&oacute;, acabe decantant-se pel populisme. &Eacute;s el que ha passat en altres societats amb una densitat democr&agrave;tica molt superior a la valenciana, immerses actualment en una polaritzaci&oacute; social i un autoritarisme en els sistemes de govern impensables fa nom&eacute;s uns quants anys
    </p><p class="article-text">
        <strong>Refer&egrave;ncies</strong>
    </p><p class="article-text">
        Associaci&oacute; Valenciana d&rsquo;Empresaris, (2015), <a href="http://www.ave.org.es/adjuntos/documentos_ave/caminos_mejorar_competitividad_empresas_valencianas_2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caminos para mejorar la competitividad de las empresas valencianas</a><strong>, </strong>Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Alcal&aacute; Agull&oacute; i Fernando Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, (2018), <a href="https://www.fbbva.es/publicaciones/los-costes-economicos-del-deficit-calidad-institucional-la-corrupcion-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los costes econ&oacute;micos del d&eacute;ficit de calidad institucional y la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a</a>, Madrid, Fundaci&oacute; BBVA.
    </p><p class="article-text">
        Antonio F. Cubel-Montesinos, Mar&iacute;a Jos&eacute; Murgui-Garc&iacute;a i J. Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, (2018),<strong> L&rsquo;endarreriment econ&ograve;mic valenci&agrave;, </strong>III Workshop d&rsquo;Economia Valenciana, octubre.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel de la Fuente, (2018) &ldquo;<a href="https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2018/10/Situacion_Valencia_2018_.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La din&aacute;mica territorial de la renta en Espa&ntilde;a, 1955-2016: Una primera aproximaci&oacute;n</a>&rdquo; en BBVA Research, <strong>Situaci&oacute; Comunitat Valenciana </strong>- Segon semestre, p&agrave;gs. 27-34.
    </p><p class="article-text">
        Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca Vivero i Andr&eacute;s J. Picazo Tadeo, (2016), &ldquo;Crecimiento y productividad en la econom&iacute;a valenciana&rdquo;, <strong>Papeles de econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, n&uacute;m. 148, 2016, p&agrave;gs. 202-215.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Moral-Benito, (2018). &ldquo;Growing by learning: firm-level evidence on the size-productivity nexus&rdquo;, <strong>SERIEs: Journal of the Spanish Economic Association</strong>, Springer;Spanish Economic Association, vol. 9(1),p&agrave;gs. 65-90, mar&ccedil;.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Palafox, (2017), <strong>Cuatro vientos en contra. El porvenir de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, Barcelona, Pasado &amp; Presente.
    </p><p class="article-text">
        Joseph Stiglitz, (2016),<strong> Rewriting the Rules of the American Economy</strong>, Nova York, W.W. Norton.
    </p><p class="article-text">
        Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez-Minguela y Julio Martinez-Galarraga, (2016), &ldquo;Regional inequality and economic development in Spain, 1860-2010&rdquo;, <strong>Journal of Historical Geography</strong>, p&agrave;gs. 87-98.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Palafox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencians_132_1762076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jan 2019 21:08:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Els valencians i l’Europa rica: per què cada any n’estem més lluny?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Europa,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto nos cuestan la corrupción y el déficit de calidad institucional en España y qué podemos hacer para evitarlo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/corrupcion-deficit-institucional-espana-evitarlo_132_1843195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d502bcef-e182-40d8-8853-7e07fe9d87ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gráficas corrupción"></p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible que se den elevados niveles de corrupci&oacute;n en un pa&iacute;s con un s&oacute;lido entramado de instituciones de gobierno independientes que se controlen mutuamente?; &iquest;en un pa&iacute;s con una justicia bien dotada, r&aacute;pida y eficaz?; &iquest;en un pa&iacute;s con un sector p&uacute;blico transparente en el que los ciudadanos tengan acceso sencillo a toda la informaci&oacute;n sobre la acci&oacute;n de gobierno y con una cultura de seguimiento de los asuntos p&uacute;blicos apoyada en medios de informaci&oacute;n plenamente independientes? Un nivel elevado de corrupci&oacute;n no puede explicarse sin un cierto d&eacute;ficit en la calidad de las instituciones de gobernanza, entendiendo por esta calidad, junto a los bajos niveles de corrupci&oacute;n, factores como la fortaleza del estado de derecho, la transparencia y rendici&oacute;n de cuentas en la gesti&oacute;n de gobierno y la independencia de los distintos poderes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad espa&ntilde;ola ha alcanzado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os un elevado grado de sensibilizaci&oacute;n frente a los problemas de corrupci&oacute;n. Sin embargo, otros aspectos de la calidad de las instituciones del pa&iacute;s como, por ejemplo, la independencia de las comisiones reguladoras de los mercados o la dotaci&oacute;n de medios suficientes para los organismos de control, resultan demasiado lejanos a muchos ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        La calidad de las instituciones de gobierno y el control de la corrupci&oacute;n son piezas fundamentales para el desarrollo econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses, especialmente cuanto m&aacute;s avanzadas son sus econom&iacute;as. De esa calidad dependen buena parte de los servicios que recibe la ciudadan&iacute;a y del progreso econ&oacute;mico que cabe esperar para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        La calidad de las instituciones de gobernanza espa&ntilde;ola se sit&uacute;a entre el 20% de los pa&iacute;ses con un mayor nivel en el mundo, seg&uacute;n los indicadores del Worldwide Governance Indicators (WGI), elaborados para el Banco Mundial y con informaci&oacute;n sobre 154 pa&iacute;ses con m&aacute;s de medio mill&oacute;n de habitantes. Sin embargo, los resultados que obtiene Espa&ntilde;a se sit&uacute;an por debajo de lo que le corresponder&iacute;a de acuerdo con el desarrollo de su econom&iacute;a. Espa&ntilde;a obtiene un valor de 6,8 sobre 10 en el indicador combinado de calidad institucional, frente al 8 de la media de Alemania, Francia y Reino Unido, que constituyen modelos de econom&iacute;a avanzada. Ahora bien, se sit&uacute;a asimismo por delante de otras econom&iacute;as mediterr&aacute;neas&nbsp; como la italiana y la griega, cuya calidad institucional promedio apenas alcanza un valor de 5,8.
    </p><p class="article-text">
        El informe <a href="https://www.fbbva.es/publicaciones/los-costes-economicos-del-deficit-calidad-institucional-la-corrupcion-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los costes econ&oacute;micos del d&eacute;ficit de calidad institucional y la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a</a><em>, </em>elaborado por los autores de este <em>post</em> gracias al apoyo de la <a href="https://www.ivie.es/es_ES/ptproyecto/los-costes-economicos-del-deficit-de-calidad-institucional-y-la-corrupcion-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n BBVA y el Instituto Valenciano de investigaciones econ&oacute;micas (Ivie)</a>, extrae ese indicador combinado de calidad como un promedio de cinco indicadores que proporciona el WGI. En concreto, se analiza la voz y rendici&oacute;n de cuentas (democracia y libertades p&uacute;blicas), la efectividad gubernamental, la calidad regulatoria, el respeto a ley y los contratos y, por &uacute;ltimo, el control de la corrupci&oacute;n. El nivel de calidad institucional que se obtiene seg&uacute;n el indicador combinado de los WGI sit&uacute;a a Espa&ntilde;a en torno al percentil 81 (es decir, entre el 20% de pa&iacute;ses con mejor calidad a nivel mundial). Ahora bien, la productividad espa&ntilde;ola figura notablemente m&aacute;s arriba, en torno al percentil 85 (el pa&iacute;s m&aacute;s productivo del mundo ocupa el percentil 100 y el menos productivo ocupa el percentil 1). La calidad institucional aparece, pues, como una debilidad relativa de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Esa debilidad debe ser compensada por las fortalezas en otros factores. Si todos los factores productivos de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola se situasen en ese nivel relativo de la calidad institucional (es decir, si se situasen en el percentil 81 de su distribuci&oacute;n mundial), la productividad de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola ser&iacute;a un 17% inferior. Esto nos dejar&iacute;a en los niveles, por ejemplo, de Eslovenia.
    </p><p class="article-text">
        El pa&iacute;s presenta su mejor desempe&ntilde;o en las categor&iacute;as de <strong>voz y rendici&oacute;n de cuentas</strong>, <strong>cumplimiento de la ley y los contratos</strong>, y <strong>efectividad del gobierno</strong>. Sin embargo, las mayores debilidades aparecen en los indicadores sobre <strong>calidad regulatoria</strong>, donde se sit&uacute;a 1,2 puntos por debajo de Alemania, Francia y Reino Unido, y, sobre todo, en <strong>control de la corrupci&oacute;n</strong> (2,3 puntos por debajo). Este &uacute;ltimo indicador&nbsp; mide la confianza en los pol&iacute;ticos, los funcionarios, el sistema judicial, el sistema de recaudaci&oacute;n de impuestos y la existencia de pagos irregulares en contratos p&uacute;blicos. En la comparativa mundial, Espa&ntilde;a aparece en el percentil 75, que es el que corresponde a una productividad por ocupado inferior en un 23% a la de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola (en los niveles, por ejemplo, de Eslovaquia).
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la calidad regulatoria recoge aspectos como el exceso de regulaci&oacute;n y sus costes para las empresas, la facilidad para iniciar negocios, la existencia de posibles impuestos discriminatorios, controles de precios y la libre competencia. En este caso, Espa&ntilde;a se sit&uacute;a en el percentil 79 de la distribuci&oacute;n mundial, lo que corresponde a una productividad por ocupado inferior en un 21% a la de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, lo que equiparar&iacute;a a Espa&ntilde;a con, por ejemplo, Grecia y la Rep&uacute;blica Checa.
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                </figure><p class="article-text">
        Del an&aacute;lisis de los indicadores WGI se deriva tambi&eacute;n que la trayectoria espa&ntilde;ola ha sido ligeramente decreciente en calidad institucional, ya que todos los indicadores se sit&uacute;an en 2017 a un nivel inferior al de 2003. El indicador global ha descendido desde un 7,8 a un 6,8.
    </p><p class="article-text">
        El principal objetivo del informe es mostrar que el d&eacute;ficit de calidad institucional, una de cuyas manifestaciones y consecuencias es la corrupci&oacute;n, tienen un importante coste econ&oacute;mico que va m&aacute;s all&aacute; del montante de los fondos p&uacute;blicos apropiados indebidamente. La corrupci&oacute;n disminuye la rentabilidad de los proyectos empresariales, incrementa su incertidumbre, reduce los niveles de inversi&oacute;n y desv&iacute;a recursos humanos y financieros hacia la influencia en los &oacute;rganos de decisi&oacute;n p&uacute;blica en lugar de asignarlos a actividades productivas, y orientan los esfuerzos hacia la b&uacute;squeda de privilegios desincentivando el emprendimiento y la innovaci&oacute;n. Se traduce, finalmente, en menor productividad, mayor desempleo y salarios inferiores a los que ser&iacute;an posibles con la tecnolog&iacute;a y el capital humano disponible.
    </p><p class="article-text">
        Elevar la calidad institucional hasta el nivel que le corresponder&iacute;a dada la productividad del pa&iacute;s permitir&iacute;a <strong>incrementar el PIB per c&aacute;pita en un 16% en un plazo de unos 15 a&ntilde;os</strong>. Esto significar&iacute;a&nbsp; elevar el crecimiento medio anual de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola en torno a un punto porcentual a lo largo de un periodo de 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Estas estimaciones est&aacute;n basadas en el trabajo de un buen n&uacute;mero de investigadores en econom&iacute;a que, a lo largo de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, han situado la calidad institucional entre los factores fundamentales para el desarrollo econ&oacute;mico. Estas investigaciones han permitido estimar el coste medio que tiene la baja calidad institucional en los pa&iacute;ses, en t&eacute;rminos de renta per c&aacute;pita y productividad, y son la base de los c&aacute;lculos que se realizan en el informe. En concreto, haciendo uso de esas estimaciones, hemos calculado el impacto que tendr&iacute;a llevar la calidad institucional espa&ntilde;ola desde el lugar que ocupa en la actualidad, hasta el percentil 85 que corresponder&iacute;a a su nivel de productividad.
    </p><p class="article-text">
        El impacto positivo que tendr&iacute;a la mejora de la calidad institucional sobre el PIB se producir&iacute;a indirectamente, a trav&eacute;s de mecanismos que aumentar&iacute;an la inversi&oacute;n y la productividad y, con ellos, la producci&oacute;n y el empleo. La mayor seguridad jur&iacute;dica, la reducci&oacute;n de la corrupci&oacute;n, la eliminaci&oacute;n de trabas administrativas, la mejor regulaci&oacute;n, la mayor competencia, etc. incentivar&iacute;an la inversi&oacute;n nacional y extranjera, har&iacute;an m&aacute;s f&aacute;ciles y rentables el emprendimiento y la innovaci&oacute;n y mejorar&iacute;an la asignaci&oacute;n de recursos privados y p&uacute;blicos hacia las actividades m&aacute;s productivas.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima parte del informe se proporciona una lista de l&iacute;neas de actuaci&oacute;n para la mejora de la calidad institucional en Espa&ntilde;a. La lista no es exhaustiva, ni original puesto que comparte muchos elementos con otros trabajos que han ido apareciendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os sobre la necesidad de una regeneraci&oacute;n institucional (por ejemplo, <a href="https://www.catarata.org/libro/la-renovacion-de-la-funcion-publica_45453/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carles Rami&oacute; (2016)</a>; <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-en-busca-de-la-prosperidad/204102" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Andr&eacute;s y Rafael Domenech (2015)</a>;&nbsp;<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4260351&amp;id_col=100508&amp;id_subcol=100517" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Lapuente (2016)</a>; <a href="https://www.marcialpons.es/libros/espana-estancada/9788416495528/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Sebasti&aacute;n (2016)</a>; <a href="https://www.marcialpons.es/libros/la-corrupcion-en-espana/9788416652082/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Villoria, Jos&eacute; M. Gimeno y Julio Tejedor (2016)</a>, entre otros).
    </p><p class="article-text">
        Las recomendaciones se ordenan en tres grupos: (i) refuerzo de los controles y contrapesos del poder, (ii) mejora de la independencia, calidad y transparencia de la administraci&oacute;n; y (iii) mejora de la efectividad de las elecciones como mecanismo de selecci&oacute;n y control.&nbsp; Dentro del primer grupo, entre otras l&iacute;neas de actuaci&oacute;n, se aboga por mejorar la independencia y los medios del poder judicial, por ampliar los medios para el control parlamentario del ejecutivo (creando, por ejemplo, una oficina de evaluaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas), por fortalecer la independencia y dotar de m&aacute;s medios a otros &oacute;rganos como los tribunales de cuentas, la AIREF y los consejos de transparencia, y por eliminar las interferencias en los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del grupo de medidas para mejorar la independencia, calidad y transparencia de la administraci&oacute;n se defiende la necesidad de, entre otras cuestiones, una simplificaci&oacute;n normativa, el refuerzo de la independencia de los organismos de regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n y la despolitizaci&oacute;n de los niveles superiores de las administraciones p&uacute;blicas y sus entes instrumentales. Y dentro del tercer grupo de recomendaciones relativas a la mejora de la efectividad de las elecciones como mecanismo de selecci&oacute;n y control, se aboga por el desbloqueo de las listas electorales.
    </p><p class="article-text">
        El reto de mejorar la calidad de las instituciones de gobernanza no es, pues, trivial. Con todo, m&aacute;s all&aacute; de las cifras y recomendaciones concretas, el mensaje general del estudio es lo imprescindible que resulta mejorar la calidad de la gobernanza en Espa&ntilde;a para consolidar su posici&oacute;n como una econom&iacute;a avanzada y hacer posible el crecimiento de la productividad, los salarios y el empleo a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Francisco Alcal&aacute; Agull&oacute; es catedr&aacute;tico de Fundamentos de An&aacute;lisis Econ&oacute;mico en la Universidad de Murcia, research fellow del Center for Economic Policy Research (Londres) e investigador del Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Econ&oacute;micas).</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Fernando Jim&eacute;nez S&aacute;nchez es profesor titular de ciencia pol&iacute;tica en la Universidad de Murcia y experto del GRECO (Grupo de Estados contra la corrupci&oacute;n) del Consejo de Europa.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Alcalá Agulló, Fernando Jiménez Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/corrupcion-deficit-institucional-espana-evitarlo_132_1843195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Nov 2018 16:31:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánto nos cuestan la corrupción y el déficit de calidad institucional en España y qué podemos hacer para evitarlo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inundaciones en el Mediterráneo: Ante todo la seguridad de las personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/inundaciones-mediterraneo-seguridad-personas_132_1849645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3e126c2-4ec7-4f4d-8b36-9f23f255b72b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Efectos de la lluvia torrencial en Dénia, la Marina Alta"></p><p class="article-text">
        En este oto&ntilde;o tan inestable, tambien en lo atmosf&eacute;rico, hemos asistido de nuevo al fallecimiento de ciudadanos del litoral mediterr&aacute;neo espa&ntilde;ol a causa de las riadas ocurridas semanas atr&aacute;s. <strong>Sigue resultando inconcebible</strong> <strong>que</strong>, en un pa&iacute;s como el nuestro, con medios econ&oacute;micos y recursos materiales y humanos destinados al aviso y emergencia ante este tipo de episodios, <strong>sigamos contabilizando cada a&ntilde;o muertos</strong> <strong>por ahogamiento o arramblamiento</strong> cuando llueve fuerte. Algo pasa.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor es que la propia administraci&oacute;n, especialmente en las escalas regiones y local, sabe lo que pasa y no quiere, no puede o no se atreve a solucionar el problema. Y los ciudadanos tambi&eacute;n tenemos nuestra parte de culpa en este problema, porque a veces somos conscientes de actuaciones indebidas que se han llegado a cabo y se siguen realizando en el territorio y que aumentan el riesgo de las personas que all&iacute; se han instalado, y no decimos nada. O, simplemente, <strong>actuamos de forma imprudente</strong>, queriendo hacer vida normal en d&iacute;as con aviso meteorol&oacute;gico, como si no pasara nada. Sacamos el coche, cruzamos los barrancos, andamos por calles repletas de agua. Estos d&iacute;as hemos visto im&aacute;genes de este tipo en los medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales. &nbsp;En esta ocasi&oacute;n, en Baleares, hemos vuelto a registras muertos dentro de su vivienda, como ocurri&oacute; en 1997 en Badajoz. Entonces se comprob&oacute; que los ahogados resid&iacute;an en viviendas que ocupaban espacio de riesgo de inundaci&oacute;n en la confluencia de dos arroyos. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s se repite la secuencia.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que <strong>las inundaciones tienen causas multiples</strong> (atmosf&eacute;ricas, hidrol&oacute;gicas, territoriales, humanas, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas incluso) y todas merecen atenci&oacute;n y medidas de actuaci&oacute;n. En Espa&ntilde;a, se han mejorado enormemente los sistemas de predicci&oacute;n meteorol&oacute;gica, con AEMET al frente, que se ha situado al nivel de los grandes organismos estatales a nivel internacional en esta cuesti&oacute;n. Se demuestra que <strong>la inversi&oacute;n en predicci&oacute;n meteorol&oacute;gica no s&oacute;lo es necesaria, sino impresdincible</strong>, en un pa&iacute;s como el nuestro si se quieren reducir da&ntilde;os econ&oacute;micos y evitar v&iacute;ctimas humanas con ocasi&oacute;n de eventos atmosf&eacute;ricos de rango extremo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde su creaci&oacute;n en 1982, Protecci&oacute;n Civil y el conjunto de cuerpos y fuerzas de seguridad con menci&oacute;n destacada para los bomberos, en las diferentes escalas, se ha colocado asimismo <strong>en los primeros lugares mundiales por su eficacia en la gesti&oacute;n de las emergencias</strong>. A ello se ha unido la UME, a la que nunca agradeceremos bastante su propia creaci&oacute;n en 2006 y su profesionalidad, rigor, eficaz organizaci&oacute;n y capacidad de respuesta y resoluci&oacute;n en este tipo de situaciones superiores de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, desde los a&ntilde;os ochenta del pasado siglo, tenemos implantados sistemas de informaci&oacute;n hidrol&oacute;gica en las demarcaciones hidrogr&aacute;ficas de nuestro pa&iacute;s, que permiten conocer el caudal instantaneo que circula en un momento dado por un cauce fluvial. El problema es que en nuestro pa&iacute;s hay muchos cauces secos que han sido maltratados, alterados, modificados artificialmente por la mano del ser humano, sin encomendarse a nadie ni respetar su propio trazado y sus m&aacute;rgenes, el llamado territorio fluvial. El cauce seco es tambi&eacute;n cauce fluvial y, a efectos jur&iacute;dicos, dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; est&aacute; la clave del problema de las p&eacute;rdidas econ&oacute;micas y, lo peor, de las v&iacute;ctimas humanas cuando llueve torrencialmente en &aacute;reas con cauces fluviales pr&oacute;ximos. Cauces que han sido &ldquo;adaptados&rdquo; a&nbsp; conveniencia, a nuestro capricho, con una falta de respeto enorme a la naturaleza. En Mallorca y M&aacute;laga ahora, pero en muchos m&aacute;s territorios espa&ntilde;oles, fundamentalmente de su litoral mediterr&aacute;neo, se siguen produciendo v&iacute;ctimas mortales porque no se ha respetado el cauce de los r&iacute;os, de los barrancos, de las rieras, de los arroyos, de las ramblas. <strong>La lluvia no mata, matan las malas praxis del ser humano sobre el territorio que ocupa espacios que nunca deber&iacute;a haber invadido</strong> con actividades econ&oacute;micas, infraestructuras, equipamientos y, lo que es peor, con viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Las lluvias en nuestro pa&iacute;s y especialmente en el &aacute;rea mediterr&aacute;nea a menudo son torrenciales, es decir, caen con gran intensidad en corto espacio de tiempo y esto ocasiona crecidas s&uacute;bitas de cauces fluviales con caudales tan abundantes que desbordan los propios lechos&nbsp; de los r&iacute;os e invaden lo que encuentran a su alrededor. Pero es que ese alrededor es territorio de los r&iacute;os, indebidamente ocupado, invadido, y aqu&iacute; est&aacute; el problema.&nbsp; A menudo esos r&iacute;os est&aacute;n secos durante meses, a&ntilde;os, y s&oacute;lo circula el agua en ellos cuando llueve de esta manera. Pero son cauces y, por tanto, territorio del r&iacute;o que debemos respetar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta situaci&oacute;n</strong>, caracter&iacute;stica del litoral mediterr&aacute;neo que ha registrado episodios hist&oacute;ricos desde que hay ocupaci&oacute;n humana en sus valles y &aacute;reas costeras por donde circulan o desembocan los cauces fluviales, <strong>se ha agravado en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os</strong> debido a la intensa actividad inmobiliaria que se ha desarrollado al calor de la expansi&oacute;n urbana descontrolada y la promoci&oacute;n tur&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay, por tanto, dos procesos territoriales principales que han creado espacios de alto riesgo de inundaci&oacute;n</strong> en nuestro pa&iacute;s: a) crecimiento de n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n hist&oacute;ricos, pr&oacute;ximos a cauces, que hab&iacute;an respetado el territorio fluvial hasta que desbordan sus murallas y desarrollan sus ensanches y pol&iacute;gonos de vivienda, a partir de finales del siglo XIX. Este crecimiento ha topado con los cauces, a veces con agua a veces secos y se han incorporado a la trama urbana, sin haber hecho la &ldquo;digesti&oacute;n&rdquo; necesaria, es decir, sin haber dise&ntilde;ado sistemas de evacuaci&oacute;n (colectores, alcantarillado) de aguas pluviales de suficiente capacidad para albergar lluvias torrenciales de tipo mediterr&aacute;neo; b) Desarrollo de &aacute;reas residenciales, de finalidad tur&iacute;stica o residencial, que se han ubicado, directamente, en espacios inundables de esta costa mediterr&aacute;nea. No s&oacute;lo en proximidades de cauces fluviales, sino en &aacute;reas de encharcamiento natural (marjales, humedales, abanicos aluviales). El resultado es que, tanto en el primer proceso como en el segundo, se crean areas de riesgo de inundaci&oacute;n y se somete a un n&uacute;mero elevado de personas al peligro de lluvias torrenciales y sus efectos. Por tanto, la inundaci&oacute;n deja de ser un proceso natural y se convierte en un problema creado por el ser humano. Un grave problema porque se ponen en riesgo vidas humanas.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El resultado es que cerca de dos millones de personas viven en &aacute;reas de riesgo en esta regi&oacute;n del este de Espa&ntilde;a</strong>. Desde Girona hasta C&aacute;diz, incluido el archipi&eacute;lago balear. Esta es la principal regi&oacute;n-riesgo frente a las inundaciones en nuestro pa&iacute;s, a la que habr&iacute;a que incluir el archipi&eacute;lago canario, especialmente las islas de Gran Canaria y Tenerife, y el Pa&iacute;s Vasco, por sus singulares condiciones geogr&aacute;ficas &ndash;valles peque&ntilde;os y estrechos con r&iacute;os de elevada pendiente y gran capacidad de arrastre-. En estas tres &aacute;reas se concentra el 90% del problema de las inundaciones con v&iacute;ctimas mortales en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y un problema a&ntilde;adido. Estas &aacute;reas de riesgo mayor, especialmente en el litoral meditrr&aacute;neo y Canarias, se han llenado de poblaci&oacute;n residente, europea, que no conoce los rasgos geogr&aacute;ficos ni clim&aacute;ticos de estos espacios y no son conscientes del peligro que entra&ntilde;an las lluvias intensas en los mismos. Por ello, <strong>se ha producido un aumento de v&iacute;ctimas mortales entre los residentes europeos que han venido a vivir a nuestro pa&iacute;s en estas &aacute;reas de clima generalmente soleado y bonancible</strong>. Aqu&iacute; hay una labor importante de educaci&oacute;n para el riesgo que deben llevar a cabo las administraciones regionales y locales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres problemas de las inundaciones en Espa&ntilde;a para el futuro</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la situaci&oacute;n descrita, que ha sido, con frecuencia, el escenario causante de v&iacute;ctimas mortales en Espa&ntilde;a y especialmente en el litoral mediterr&aacute;neo, cuando ha llovido torrencialmente se une una cuesti&oacute;n importante para el futuro inmediato: el efecto del cambio clim&aacute;tico. El calentamiento global est&aacute; teniendo tres manifestaciones importantes en el litoral mediterr&aacute;neo espa&ntilde;ol que van a agravar el problema en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Los datos demuestran ya, de forma evidente, las siguientes cuestiones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>1) <strong>Cambios en la estacionalidad de las precipitaciones</strong>. Llueve menos en primavera y m&aacute;s en los oto&ntilde;os. Esto tiene dos efectos claros. La menor lluvia de primavera debe monitorizarse porque de convertirse en tendencia puede poner en peligro los abastecimientos de agua en la franja mediterr&aacute;nea. Y, para la cuesti&oacute;n que estamos analizando, las mayores lluvias de oto&ntilde;o agravan el problema de las inundaciones en esta regi&oacute;n espa&ntilde;ola porque las precipitaciones de oto&ntilde;o son, como sabemos, m&aacute;s intensas, en forma de tormenta; esto es, lluvias que originan crecidas subitas de cauces fluviales e inundaciones.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>2) <strong>Ha cambiado tambi&eacute;n, la manera de llover</strong> en el Mediterr&aacute;neo. O est&aacute; cambiando a ritmo acelerado. Cada vez se producen lluvias intensas con m&aacute;s frecuencia. No son necesarias cantidades de agua desorbitadas, de m&aacute;s de 500 &oacute; 600 litros por metro cuadrado en un d&iacute;a, como se han registrado en &eacute;pocas pasadas en esta regi&oacute;n espa&ntilde;ola, para que se produzcan inundaciones graves y p&eacute;rdida de vidas humanas. Desde 2000 han aumentado los episodios de lluvia de 50 o 100 litros por metro cuadrado en una hora u hora y media, que ya generan problemas y v&iacute;ctimas. Esta es la nueva manera de llover en el litoral mediterr&aacute;neo. Tormentas fuertes, de cuant&iacute;a media, pero que caen en menos de una hora. Y ocasionan &ldquo;inundaciones rel&aacute;mpago&rdquo; en cauces que circulan por &aacute;reas urbanizadas, arrastrando todo lo que encuentran a su paso. A veces, incluso, arrastrando a seres humanos.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>3) <strong>El calentamiento de la atm&oacute;sfera transciende al mar Mediterr&aacute;neo</strong>. Y esto es un problema de calado. Como han demostrado los investigadores del CEAM (Centro del Estudios Ambientales del Mediterr&aacute;neo) el mar Mediterr&aacute;neo, frente a las costas espa&ntilde;olas, muestra una tendencia de calentamiento preocupante desde los a&ntilde;os ochenta del pasado siglo, que se han acelerado en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. De manera que el agua del mar est&aacute; m&aacute;s caliente que hace cuarenta a&ntilde;os y ese calor se mantiene m&aacute;s en el calendario. Es decir, para registrar temperaturas de la superficie marina por encima de 25&ordm;C, antes hab&iacute;a que esperar al mes de agosto y septiembre. Ahora tenemos aguas calidas, con esta temperatura o superior, desde junio y hasta finales de octubre. Lo que prolonga el calendario de riesgo de posibles lluvias torrenciales durante m&aacute;s meses del a&ntilde;o.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Y tres posibles soluciones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante el preocupante escenario de futuro que van a generar los episodios en las &aacute;reas de riesgo de inundaci&oacute;n ya conocidas en nuestro pa&iacute;s, y muy especialmente en la costa mediterr&aacute;neo, <strong>caben algunas propuestas que reduzcan las p&eacute;rdidas econ&oacute;micas y, sobre todo, puedan salvar vidas humanas</strong> cuando llueva torrencialmente. B&aacute;sicamente pueden resumirse en estas tres ideas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>1) Es imprescindible que se haga una <strong>aplicaci&oacute;n minuciosa de la Ley del Suelo de 2015</strong>, por lo que respecta a la obligaci&oacute;n de elaborar cartograf&iacute;as de riesgo natural en el suelo que se pretenda transformar. Los Colegios de Ge&oacute;logos y de Ge&oacute;grafos han denunciado, cient&iacute;ficamente, este hecho desde hace a&ntilde;os, con declaraciones y trabajos de investigaci&oacute;n. Pero la situaci&oacute;n no ha cambiado. Se aportan mapas, en la mayor&iacute;a de ocasiones, que no sirven para mucho. Que no reflejan la realidad de la peligrosidad natural, en su conjunto, de un territorio. Que no son realmente mapas de riesgo sino de peligrosidad. Y no es lo mismo. El primero es un siemple documento de aviso; el segundo es un documento jur&iacute;dico que pretende la salvaguarda de vidas humanas. Espa&ntilde;a tiene ya una buena base cartogr&aacute;fica oficial de riesgo de inundaciones; el denominado Sistema Nacional de Cartograf&iacute;a de Zonas Inundables, creado por mandato de una Directiva Europea de Inundaciones (Directiva 60/2007). Por tanto, se tienen perfectamente localizadas las &aacute;reas con riesgo de inundaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Lo que debe hacerse es consultar esta base cartogr&aacute;fica en los procesos urban&iacute;sticos, actualizarla constantemente, adaptarla a la escala de trabajo correspondiente y mejorarla si es necesario con el trabajo de campo. Y a&ntilde;adir al riesgo de inundaciones los otros riesgos naturales que puedan existir en un territorio.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>2) <strong>Cambio de la normativa de aguas en Espa&ntilde;a para que los &ldquo;per&iacute;odos de retorno&rdquo;</strong> no sean el criterio principal para la designaci&oacute;n de las zonas inundables. Se trata de un concepto estad&iacute;stico, incorporado desde hace d&eacute;cadas a la normativa de nuestro pa&iacute;s y que ha demostrado su ineficacia para la delimitaci&oacute;n de estos espacios, al tiempo que se ha convertido en una coartada perversa para justificar actuaciones de ocupaci&oacute;n de espacios inundables indebidas y la correspondiente inacci&oacute;n de las administraciones. Cuando decimos que una episodio de lluvias o de avenida fluvial tiene un per&iacute;odo de retorno de 500 a&ntilde;os se genera una sensaci&oacute;n de falsa seguridad en los receptores del mensaje. Como si una inundaci&oacute;n de esa magnitud en el &aacute;rea mediterr&aacute;nea s&oacute;lo ocurriera cada 500 a&ntilde;os. Esto es una falsedad que ha costado vidas humanas. Hay otros criterios m&aacute;s racionales que deben sustituir o al menos complementar a la mera indicaci&oacute;n jur&iacute;dica de los per&iacute;odos de retorno. Adem&aacute;s, este mismo criterio se utiliza err&oacute;neamente para dise&ntilde;ar las obras de evacuaci&oacute;n de aguas (colectores) en las ciudades. En el litoral mediterr&aacute;neo, las obras hidr&aacute;ulicas de evacuaci&oacute;n de agua pluvial deben dimensionarse para&nbsp; acoger lluvias de hasta 800 litros por metro cuadrado en 24 horas. Cualquier dimensionamiento inferior es una llamada al desastre potencial y un despilfarro de dinero porque las obras que se lleven a cabo no serviran para mucho.&nbsp; Tenemos ejemplos de sobra de colectores, puentes, canalizaciones que se las ha llevado el agua por delante, sin llegar ni de lejos a ese umbral.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>3) Debe <strong>ponerse en marcha un sistema nacional de avisos a la poblaci&oacute;n</strong> cuando se produzcan este tipo de situaciones meteorol&oacute;gicas extremas, a partir de los sistemas actuales de telefon&iacute;a m&oacute;vil. Las &aacute;reas que puedan verse afectadas por un episodio de lluvia torrencial, en las pr&oacute;ximas 6 horas, deben ser avisadas con un sistema de mensajer&iacute;a a trav&eacute;s de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Los ciudadanos que vivan en esas zonas potencialmente afectadas por una situaci&oacute;n atmosf&eacute;rica extrema, deben recibir en sus tel&eacute;fonos un mensaje de aviso para que actu&eacute;n con prudencia siguiendo las indicaciones de los cuerpos y fuerzas de gesti&oacute;n de las emergencias. Se trata de un mensaje de fuerza mayor, que debe encontrar la respuesta jur&iacute;dica id&oacute;nea para salvar las limitaciones de la privacidad, porque estamos jugando con vidas humanas que se pueden perder. En algunos paises del mundo occidental estos sistemas llevan funcionando desde hace a&ntilde;os, con muy buenos resultados.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Y junto a ello, en muchos n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s, donde se han ocupado espacios inundables o se ha alterado el territorio fluvial, no queda m&aacute;s remedio que llevar a cabo actuaciones (desviar cauces, crear zonas de inundaci&oacute;n natural, construir colectores de gran capacidad) para evitar la perdida de vida humana en esos entornos de elevado riesgo cuando llueva torrencialmente.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad del riesgo, y nuestra sociedad espa&ntilde;ola es un buen ejemplo, conlleva actuaciones responsables por parte de administraci&oacute;n y ciudadanos para gestionar las situaciones de peligro y aminorar sus efectos. Si no se hacen, si se oculta la verdad, si se mantiene desinformada a la ciudadania de los peligros que conlleva vivir cerca de un cauce fluvial o en una zona de encharcamento de agua, el resultado seguir&aacute; siendo, como de costumbre, el lamento y el lloro por la p&eacute;rdida de vidas humanas cuando se produzca un episodios de lluvias intensas, como los que hemos tenido este pasado mes de octubre en el litoral mediterr&aacute;neo espa&ntilde;ol. Y al poco nos olvidaremos de lo sucedido...hasta la pr&oacute;xima. Y aqu&iacute; nadie tendr&aacute; nunca&nbsp; responsabilidad de nada, volveremos a meter la cabeza bajo tierra como el avestruz y se seguir&aacute; culpando a la naturaleza de su perversidad en las situaciones de lluvias torrenciales. Honestamente, creo que <strong>una sociedad como la espa&ntilde;ola no se puede permitir el lujo de registrar m&aacute;s victimas humanas con ocasi&oacute;n de lluvias torrenciales</strong>. Y hay medios para evitarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Jorge Olcina, c</strong><strong>atedr&aacute;tico de An&aacute;lisis Geogr&aacute;fico Regional en la Universidad de Alicante.&nbsp;</strong><strong>Presidente de la Asociaci&oacute;n de Ge&oacute;grafos Espa&ntilde;oles</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para m&aacute;s informaci&oacute;n:</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Sistema Nacional de Cartograf&iacute;a de Zonas Inundables. Disponible en el enlace:
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas/gestion-de-los-riesgos-de-inundacion/snczi/default.aspx/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas/gestion-de-los-riesgos-de-inundacion/snczi/default.aspx/</a>
    </p><p class="article-text">
        -OLCINA CANTOS, J. (2017) &ldquo;Incremento de episodios de inundaci&oacute;n por lluvias de intensidad horaria en el sector central del litoral mediterr&aacute;neo espa&ntilde;ol: an&aacute;lisis de tendencias en Alicante&rdquo;, <em>Rev. Semata</em>, 29, 143-163.
    </p><p class="article-text">
        -ARANA GARC&Iacute;A, E. (dir.) (2018) <em>Riesgos Naturales y Derecho: Una perspectiva interdisciplinar</em>. Ed. Dykinson, Madrid,. 477 p.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Olcina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/inundaciones-mediterraneo-seguridad-personas_132_1849645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Nov 2018 16:37:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inundaciones en el Mediterráneo: Ante todo la seguridad de las personas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la reforma constitucional necesaria… y de la que parece a día de hoy posible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/reforma-constitucional-necesaria-parece-posible_132_2744423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59306d46-58a2-406d-b840-09594fd7b1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de los padres de la Constitución española."></p><p class="article-text">
        <strong>En torno a la evidente necesidad de una reforma constitucional en Espa&ntilde;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola acaba de entrar en su cuadrag&eacute;simo a&ntilde;o de existencia con la melancol&iacute;a y autocuestionamiento que, pasada la alegr&iacute;a infantil y la ambiciosa confianza de la juventud, suelen considerarse asociados a la asunci&oacute;n de la madurez. Por primera vez desde 1978 el consenso sobre sus insuficiencias y la necesidad de su reforma parece casi general. Y ello con independencia de que se reconozca con m&aacute;s o menos generosidad el papel positivo jugado tanto por el texto constitucional como por el consenso del que &eacute;ste es consecuencia, que permitieron un tr&aacute;nsito, la por esta raz&oacute;n llamada &ldquo;transici&oacute;n&rdquo; a la democracia, por medio del cual, a cambio de muchas renuncias y transacciones, se logr&oacute; el establecimiento en Espa&ntilde;a de una democracia liberal y un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho plenamente homologables a los europeos, sin excesiva violencia pol&iacute;tica (Baby, 2018, ha revisado recientemente las cifras y datos demostrando que el car&aacute;cter enteramente pac&iacute;fico de la transici&oacute;n espa&ntilde;ola es un mito, pero sus datos globales no dejan de ilustrar un proceso que, en lo sustancial, no es violento) y con un per&iacute;odo de asentamiento relativamente corto en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Durante la mayor parte de estos a&ntilde;os el relato dominante en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica ha sido la celebraci&oacute;n del &eacute;xito que supuso esa normalizaci&oacute;n democr&aacute;tica, culminada con la entrada de Espa&ntilde;a en 1986, menos de una d&eacute;cada despu&eacute;s de la entrada en vigor del texto constitucional, en las entonces Comunidades Europeas (hoy Uni&oacute;n Europa) certificando as&iacute; la plena equiparaci&oacute;n de la democracia espa&ntilde;ola con el resto de Europa occidental, tras d&eacute;cadas de excepcionalidad (Boix Palop, 2013: 88-90). Las posiciones m&aacute;s cr&iacute;ticas, o que se&ntilde;alaban algunas de las carencias e insuficiencias del pacto constitucional y de su traslaci&oacute;n jur&iacute;dica, eran m&aacute;s bien excepcionales y marginales, bien por provenir de los extremos (poco representativos) del espectro pol&iacute;tico, bien por ser la consecuencia de reflexiones acad&eacute;micas cuya traslaci&oacute;n al debate p&uacute;blico era relativamente inhabitual (respecto de las cr&iacute;ticas acad&eacute;micas surgidas en los primeros 25 a&ntilde;os de vigencia de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 puede consultarse la s&iacute;ntesis contenida en Capella, 2003). Sin embargo, la crisis econ&oacute;mica de la &uacute;ltima d&eacute;cada, cuyos primeros s&iacute;ntomas empiezan a aparecer en torno a 2007-2008, de una dureza y duraci&oacute;n desconocidas hasta la fecha en la democracia espa&ntilde;ola, ha hecho aflorar muchas de las deficiencias del sistema que hasta ese momento no se percib&iacute;an como tales o a las que, por diversas razones, no se les daba la importancia que, en cambio, en este otro contexto, s&iacute; han merecido. Desde el papel de las instituciones y sus relaciones con el poder econ&oacute;mico, algunos cl&aacute;sicos privilegios jur&iacute;dicos de gobernantes (como los aforamientos, por ejemplo), la insuficiencia de controles o de transparencia, hasta el propio papel de la Jefatura del Estado, y todo ello en medio de la aparici&oacute;n de numerosos esc&aacute;ndalos, la crisis econ&oacute;mica ha provocado un replanteamiento general de las insuficiencias de la democracia espa&ntilde;ola (v&eacute;ase, por ejemplo, la repercusi&oacute;n inmediata p&uacute;blica como consecuencia del cambio de clima social producto de la reciente crisis de esfuerzos colectivos por sintetizar modernamente estas cr&iacute;ticas como el coordinado por Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez, 2014). Lo cual ha ido unido a una crisis de los mecanismos de representatividad democr&aacute;tica (Sim&oacute;n Cosano, 2018), que se juzgan de forma creciente como insuficientes o defectuosos, algo que ha llevado a un replanteamiento cr&iacute;tico del modelo partidista espa&ntilde;ol, incluyendo la aparici&oacute;n de nuevos partidos de masas (Campabadal y Miralles, 2015; Fern&aacute;ndez Albertos, 2015), hasta el punto de que el cl&aacute;sico bipartidismo matizado que hab&iacute;a dominado hasta 2015 la escena pol&iacute;tica espa&ntilde;ola (casi cuatro d&eacute;cadas, desde las primeras elecciones de 1977) ha sido sustituido por un modelo donde, al menos, hay cuatro partidos pol&iacute;ticos de &aacute;mbito nacional con una representaci&oacute;n considerable, as&iacute; como mayor&iacute;as pol&iacute;ticas diferenciadas en clave territorial en varias Comunidades Aut&oacute;nomas (con partidos nacionalistas o regionalistas en los gobiernos en algunas de ellas, y no s&oacute;lo, casi por primera vez en cuarenta a&ntilde;os, en Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco). Como factor adicional de desestabilizaci&oacute;n, el siglo XXI ha visto ya dos conflictos entre los representantes de algunas Comunidades Aut&oacute;nomas y las instituciones del Estado respecto de su acomodo en el marco constitucional espa&ntilde;ol: uno primero con el Pa&iacute;s Vasco (con la aprobaci&oacute;n del &ldquo;Plan Ibarretxe&rdquo; que buscaba un nuevo y m&aacute;s ambicioso Estatuto de autonom&iacute;a, finalmente abortado por el Tribunal Constitucional, V&iacute;rgala Foruria, 2006, y abandonado tras la p&eacute;rdida por parte de los nacionalistas vascos del gobierno auton&oacute;mico durante una legislatura como consecuencia de la ilegalizaci&oacute;n de partidos pol&iacute;ticos a los que se consider&oacute; instrumento pol&iacute;tico de la banda terrorista ETA, aunque posteriormente lo hayan recuperado) y uno segundo en Catalu&ntilde;a, inicialmente reconducido por medio de la aprobaci&oacute;n de un nuevo Estatuto de Autonom&iacute;a en 2006 pero recrudecido tras la anulaci&oacute;n de partes sustanciales (que afectaban a la funci&oacute;n de blindaje competencial que pretend&iacute;a suponer) del mismo en 2010 por medio de una controvertida Sentencia del Tribunal Constitucional (STC 31/2010), profusamente comentada en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os por numerosos juristas (por todos, Mu&ntilde;oz Machado, 2014: 139-158). Esta anulaci&oacute;n, intervenida en medio de la ya referida crisis econ&oacute;mica, ha servido a la postre de catalizador pol&iacute;tico y detonante de una crisis larvada que a la postre refleja un distanciamiento cada vez m&aacute;s acusado entre las posiciones de parte de la sociedad catalana (y sus mayor&iacute;as parlamentarias), que ante la constataci&oacute;n de la inconstitucionalidad de algunas de sus aspiraciones pol&iacute;ticas ha optado por tratar de lograr la independencia de esta parte del territorio, y la visi&oacute;n dominante en el resto del Estado (y de sus mayor&iacute;as pol&iacute;ticas), que entienden que el grado de descentralizaci&oacute;n alcanzado en Espa&ntilde;a es ya m&aacute;s que suficiente, cuando no excesivo. Todo ello ha degenerado en un conflicto de gravedad con el Estado, donde han intervenido consultas o refer&eacute;ndums que han pretendido ser pactados con el gobierno central y, ante la negativa de &eacute;ste, realizados unilateralmente, prohibiciones y anulaciones de normas y posicionamientos del parlamento catal&aacute;n y, en una fase ulterior, incluso el encarcelamiento de parte los miembros del gobierno catal&aacute;n o de la presidenta de su parlamento, as&iacute; como l&iacute;deres sociales, acusados por delito de rebeli&oacute;n (el tipo penal que el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol contiene para castigar los levantamientos violentos y armados; para un an&aacute;lisis del tipo en su entendimiento cl&aacute;sico previo a la actual situaci&oacute;n, Garc&iacute;a Rivas, 2016) tras considerar, al menos en fase de instrucci&oacute;n, el Tribunal Supremo espa&ntilde;ol que la convocatoria de un refer&eacute;ndum ilegal puede considerarse an&aacute;logamente equivalente a un levantamiento armado que busque propiciar una guerra civil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, todas estas situaciones, combinadas, han puesto de manifiesto que el ordenamiento constitucional espa&ntilde;ol, como es manifiesto, no est&aacute; logrando ser cauce para el acuerdo o la exitosa composici&oacute;n de las pretensiones de la ciudadan&iacute;a ni instrumento para la resoluci&oacute;n pac&iacute;fica y dialogada de los conflictos pol&iacute;ticos. La crisis, as&iacute;, pasa a ser no s&oacute;lo pol&iacute;tica sino tambi&eacute;n jur&iacute;dico-constitucional, pues es el propio marco constitucional el que se demuestra incapaz de cumplir con una de sus m&aacute;s esenciales funciones (Boix Palop, 2017a). De manera que la tradicional negativa de muchos sectores sociales y pol&iacute;ticos a aceptar que una reforma constitucional fuera necesaria en Espa&ntilde;a ha dado paso a la generalizada constataci&oacute;n de que en estos momentos es preciso una novaci&oacute;n del consenso y del pacto, tanto para lograr solucionar algunas de las insuficiencias referidas como a efectos relegitimizadores. Incluso, y a iniciativa del Partido socialista y como compensaci&oacute;n a dar su apoyo indirecto v&iacute;a abstenci&oacute;n a la elecci&oacute;n de un presidente del gobierno del Partido Popular en 2015, se ha puesto en marcha en el Congreso de los Diputados una comisi&oacute;n parlamentaria para evaluar el funcionamiento del modelo auton&oacute;mico y reflexionar sobre la conveniencia de introducir algunos cambios respecto del reparto del poder en Espa&ntilde;a entre Estado y los entes subestatales que se han ido conformando como Comunidades y ciudades aut&oacute;nomas, lo que sin ninguna duda constituye una significativa novedad en nuestros cuarenta a&ntilde;os de historia constitucional reciente.
    </p><p class="article-text">
        En este breve texto vamos a tratar de analizar hasta qu&eacute; punto esta reforma, si finalmente se da, puede aspirar a cumplir con los objetivos que se deducen de las necesidades expuestas. T&eacute;ngase en cuenta que el mero hecho de que exista, en mayor o menor medida, consenso sobre la conveniencia de un cambio, derivado de ese malestar m&aacute;s o menos fundado, no significa sin embargo que la vocaci&oacute;n de cambio sea siempre necesariamente sincera ni profunda. Tampoco que todos los actores identifiquen exactamente los mismos problemas como prioritarios o aventuren soluciones semejantes para &eacute;stos. Tiene por ello inter&eacute;s repasar m&iacute;nimamente en qu&eacute; terreno de juego se puede dar, o al menos se est&aacute; jugando en estos momentos, la partida pol&iacute;tica que inevitablemente va asociada a la apertura de un proceso de estas caracter&iacute;sticas. Como veremos, de este r&aacute;pido repaso se deducir&aacute; con claridad la conclusi&oacute;n de que los m&aacute;rgenes de la reforma constitucional posible, aqu&eacute;lla sobre la que hay ciertos acuerdos de base que permitir&iacute;an desarrollarla, no son ni mucho menos los que probablemente har&iacute;an posible la reforma constitucional necesaria para desatascar la cuesti&oacute;n territorial. Los consensos logrados hasta la fecha son mucho m&aacute;s limitados y se ci&ntilde;en a cuestiones diferentes. V&eacute;amoslo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los consensos existentes para una posible reforma constitucional en la Espa&ntilde;a de 2018</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de los diversos documentos hasta la fecha producidos y publicados, es relativamente sencillo identificar una serie de elementos respecto de los que, para bien o para mal, hay ya un notable consenso en Espa&ntilde;a en punto a las deficiencias de nuestra Constituci&oacute;n. En ocasiones, estos consensos se dan a la hora de descartar la conveniencia o posibilidad de operar cualquier cambio (por ejemplo, respecto de la cuesti&oacute;n de la monarqu&iacute;a, pues tras la experiencia fallida del intento de reforma incoado por Rodr&iacute;guez Zapatero en 2006 es claro que cualquier posible reforma constitucional que afecte a la instituci&oacute;n, siquiera tangencialmente, queda por el momento descartada dado que esta cuesti&oacute;n act&uacute;a como inhibidor de cualquier cambio o propuesta de reforma que se pretenda seria). Pero, en otros casos, se articulan en forma de un acuerdo muy general sobre la conveniencia de incorporar en la Constituci&oacute;n mejoras democr&aacute;ticas, nuevos valores o innovaciones institucionales. Son casi todos estos acuerdos reflejo, por lo dem&aacute;s, de la evoluci&oacute;n de la sociedad y muchos de los elementos que se proponen constitucionalizar por medio de ellos ya est&aacute;n legislativamente asumidos por el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol o podr&iacute;an estarlo sin mayores problemas. En estos casos, la reforma constitucional no opera como un instrumento esencial para lograr un cambio (bien porque &eacute;ste ya se ha producido y s&oacute;lo quedar&iacute;a blindado, bien porque podr&iacute;a realizarse de modo m&aacute;s sencillo por medio de una mera modificaci&oacute;n legislativa), pero la misma posibilidad de llegar a amplios acuerdos a estos respectos puede aconsejar su blindaje constitucional, de importancia simb&oacute;lica, adem&aacute;s, no menor. Por ejemplo, es lo que puede ocurrir en breve con la propuesta de reforma lanzada por el presidente del gobierno Pedro S&aacute;nchez a fin de reducir la cobertura constitucional al aforamiento de pol&iacute;ticos. En la medida en que encaja con ciertos acuerdos previos, su declinaci&oacute;n en sede constitucional (sea m&aacute;s o menos importante la cuesti&oacute;n, lo que ya es cuesti&oacute;n m&aacute;s pol&iacute;tica que jur&iacute;dica) puede ser relativamente f&aacute;cil y, en definitiva, posible, incluso en un pa&iacute;s tan poco dado hasta la fecha a las reformas constitucionales como Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>- Elementos simb&oacute;licos</em>
    </p><p class="article-text">
        Toda Constituci&oacute;n contiene elementos simb&oacute;licos que, aunque no sean necesariamente esenciales a la hora de articular la convivencia ni desplieguen efectos jur&iacute;dicos directos, aportan un valor legitimador &ndash;o deslegitimador, seg&uacute;n los casos- indudable. Ha de se&ntilde;alarse que, por su propia naturaleza, modificar elementos simb&oacute;licos es poco costoso en t&eacute;rminos pragm&aacute;ticos. Al menos, cuando la modificaci&oacute;n se queda exclusivamente en ese plano y no se traduce en otros cambios concretos inmediatos. Desde este punto de vista, y m&aacute;s en un contexto de crisis de legitimidad del sistema para muchos ciudadanos, actuar sobre estos elementos puede ser una manera sencilla de lograr cierto maquillaje que se traduzca en una mejor integraci&oacute;n de algunos colectivos sociales y una renovaci&oacute;n del pacto constitucional con participaci&oacute;n de las nuevas generaciones, a quienes se ofrendar&iacute;an algunos de estos elementos que, a fin de cuentas, tampoco son necesariamente tan importantes ni se traducen inmediatamente en cambios tangibles. Y, sin embargo, como lo simb&oacute;lico cuenta, se acaba filtrando indirectamente a soluciones jur&iacute;dicas concretas, legitima o deslegitima un sistema&hellip; ser&iacute;a un error minusvalorar este plano. Al final, no s&oacute;lo cuenta, sino que incluso puede contar mucho. Precisamente por esta raz&oacute;n, no siempre es sencillo llegar a acuerdos sobre estos elementos&hellip; porque, del mismo modo que ganar valor simb&oacute;lico por un lado puede llevar a concitar nuevas lealtades, es tambi&eacute;n posible alterar viejos consensos y defraudar a quienes se hab&iacute;an adherido con entusiasmo al orden ya establecido.
    </p><p class="article-text">
        Del aparataje simb&oacute;lico de la Constituci&oacute;n es evidente que cualquier reforma constitucional a d&iacute;a de hoy posible incorporar&iacute;a, si finalmente se llevara a t&eacute;rmino, nuevas y no necesariamente con consecuencias inmediatas por s&iacute; mismas &ndash;en ausencia de desarrollo- llamadas a la participaci&oacute;n m&aacute;s intensa de los ciudadanos como fundamento del orden democr&aacute;tico, as&iacute; como a la transparencia y a la rendici&oacute;n de cuentas. Tambi&eacute;n apelaciones a la igualdad de g&eacute;nero y a la sostenibilidad, dado que ambos paradigmas son muy ampliamente compartidos hoy en d&iacute;a por el grueso de la sociedad espa&ntilde;ola (cuando menos, en sede de principio). Todas estas apelaciones y el reforzamiento de estos valores aparecen por ello en pr&aacute;cticamente todas las propuestas de cambio constitucional que se vienen realizando. No es pues osado afirmar el amplio consenso que generan y las f&aacute;ciles condiciones de posibilidad para una reforma que los incluya. En s&iacute; mismas, estas ideas no generan a d&iacute;a de hoy sino acuerdo y muy probablemente vehicular&iacute;an simb&oacute;licamente cualquier reforma constitucional presente, por nimia que fuera. Cuesti&oacute;n distinta es el concreto contenido jur&iacute;dicamente obligatorio para el Estado y las Administraciones p&uacute;blicas, o en materia de derechos, que se pudiera acabar deduciendo efectivamente de las mismas. En todo caso, como relegitimaci&oacute;n simb&oacute;lica del texto constitucional tendr&iacute;an un valor evidente y desplegar&iacute;an indudables efectos principales e interpretativos, acordes a la sensibilidad social actual.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante a efectos de desencallar el problema territorial es analizar si otros elementos simb&oacute;licos como la noci&oacute;n constitucional de &ldquo;naci&oacute;n&rdquo; y sus derivados podr&iacute;an reformularse a d&iacute;a de hoy en t&eacute;rminos m&aacute;s inclusivos. Identificar Espa&ntilde;a como una sola naci&oacute;n o, en cambio, definirla como naci&oacute;n de naciones no significa en s&iacute; mismo demasiado, pero es evidente que, para bien o para mal, altera los &aacute;nimos de muchos. En este sentido resulta interesante c&oacute;mo la m&aacute;s importante de las propuestas concretas de reforma realizadas a d&iacute;a de hoy, la presentada por varios profesores de Derecho administrativo y constitucional, con Mu&ntilde;oz Machado a la cabeza (Mu&ntilde;oz Machado et alii, 2017), que es tambi&eacute;n sin duda la m&aacute;s atrevida y articulada de las presentadas hasta la fecha, declina este factor sin miedo, en una&nbsp; l&iacute;nea poco transitada fuera de Catalu&ntilde;a en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, aunque s&iacute; hay algunas interesantes excepciones de trabajos previos que han transitado por esta l&iacute;nea (Romero, 2011; Mart&iacute;n Cubas et alii, 2014). As&iacute;, proponen llamar &ldquo;Constituciones&rdquo; a los Estatutos de Autonom&iacute;a y que &eacute;stos, aun sometidos a la Constituci&oacute;n, ya no hayan de pasar por el filtro estatal para su aprobaci&oacute;n. Y Mu&ntilde;oz Machado, incluso, ha se&ntilde;alado que nada habr&iacute;a de malo en reconocer ciertas &ldquo;naciones sin soberan&iacute;a&rdquo; dentro de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola soberana y flexibilizar algunas de las ideas sobre el reparto territorial del poder a partir de la &ldquo;tradici&oacute;n pactista&rdquo; de la antigua Corona de Arag&oacute;n (Mu&ntilde;oz Machado, 2013). Todos ellos constituyen intentos inteligentes de, simplemente a partir del juego de lo simb&oacute;lico, lograr un texto m&aacute;s inclusivo sin que ello obligue o suponga nada concreto en punto al reparto constitucional efectivo de competencias o poderes (cuesti&oacute;n que, en todo, caso, habr&iacute;a de resolverse por otras v&iacute;as). Es dif&iacute;cil aventurar hasta qu&eacute; punto la asunci&oacute;n de estas tesis podr&iacute;a servir para que muchos ciudadanos catalanes -y de otros territorios espa&ntilde;oles, que sin duda seguir&iacute;an esa senda y pasar&iacute;an a ser tambi&eacute;n naciones en no pocos casos- se sientan m&aacute;s c&oacute;modos en el marco constitucional, pero sin duda ser&iacute;an algunos de ellos. No en vano, el Estatuto catal&aacute;n de 2006 ya reconoci&oacute;, tras un intenso debate parlamentario y aunque s&oacute;lo fuera en su pre&aacute;mbulo, que el sentimiento mayoritario entre la poblaci&oacute;n catalana era considerar que Catalu&ntilde;a, en efecto, es una naci&oacute;n (pero incluso tan modesta afirmaci&oacute;n, al menos en lo estrictamente jur&iacute;dico, pues no es sino la constataci&oacute;n de un hecho sociol&oacute;gico, mereci&oacute; inmediato reproche por parte del Tribunal Constitucional en su sentencia 31/2010). As&iacute;, pues, quiz&aacute;s no ser&iacute;an, pues, pocos. Adem&aacute;s, otros muchos podr&iacute;an pensar que lo simb&oacute;lico y declarativo, a la postre, suele acabar teniendo consecuencias que se filtran poco a poco. Por lo que una propuesta inicialmente simb&oacute;lica&nbsp; como &eacute;sta, al &ldquo;esponjar&rdquo; el r&eacute;gimen constitucional espa&ntilde;ol, es posible que lo hiciera tambi&eacute;n menos r&iacute;gido y m&aacute;s transitable por nuevas mayor&iacute;as y acuerdos sociales, lo que atraer&iacute;a a m&aacute;s ciudadanos hoy en d&iacute;a cr&iacute;ticos. Parece un buen punto de partida, por ello, para un acuerdo. De hecho, y como puede comprobarse sin dificultad, documentos de reforma constitucional como el presentado por la Generalitat Valenciana van en esta misma l&iacute;nea e incluso la ya algo m&aacute;s antigua Declaraci&oacute;n de Granada del PSOE es interpretable de un modo que podr&iacute;a ser compatible con esta relectura en clave plurinacional.
    </p><p class="article-text">
        Aceptar estas propuestas permitir&iacute;a, con poco &ldquo;coste jur&iacute;dico <em>hard</em>&rdquo;, mejoras que podr&iacute;an ayudar a resolver el problema existente a d&iacute;a de hoy en Catalu&ntilde;a. Como es evidente, sin embargo, el problema es que ese escaso coste no es as&iacute; percibido por gran parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola y, sobre todo, de sus representantes y, muy especialmente, de parte de sus &eacute;lites. Unas &eacute;lites que se sit&uacute;an como clave de b&oacute;veda de la reforma y para quienes, al menos de momento, este tipo de propuestas, que tampoco ning&uacute;n partido que hasta la fecha haya sido mayoritario ha osado abrazar (s&oacute;lo Podemos transita de momento en esa l&iacute;nea), van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo asumible. Con todo, a efectos de cartografiar la reforma constitucional posible, hay que notar que este tipo de propuestas existen y que, siendo relativamente poco costosas, pueden acabar siendo simb&oacute;licamente importantes y podr&iacute;an servir para mitigar o desatascar parte del problema territorial. Por ello, aunque haya que tener presentes todas sus posibles implicaciones, es sencillo afirmar que, a la postre, una reformulaci&oacute;n de este tipo, ya sea m&aacute;s o menos ambiciosa, formar&aacute; sin duda parte del debate que se acabar&aacute; efectivamente produciendo tarde o temprano.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el otro gran elemento simb&oacute;lico para muchos ciudadanos en cuesti&oacute;n y que podr&iacute;a formar parte de una reforma constitucional es el referido a la Jefatura del Estado, conformada por Francisco Franco como una monarqu&iacute;a hereditaria a partir del sucesor designado por &eacute;l mismo, y avalada en estos mismos t&eacute;rminos por la Constituci&oacute;n de 1978. Hay una creciente parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola insatisfecha en diversos grados con este modelo de Jefatura del Estado, hasta el punto de que el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas, ya desde hace unos a&ntilde;os, ha optado por no preguntar sobre esta cuesti&oacute;n ni sobre la valoraci&oacute;n de la monarqu&iacute;a. Esta insatisfacci&oacute;n es muy clara en la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n catalana, lo que ha llevado a todos los partidos independentistas a apostar por una Rep&uacute;blica como elemento de renovaci&oacute;n simb&oacute;lica generador de adhesiones. Para la clase pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, por lo dem&aacute;s, y al menos en la medida en que la figura del Rey sea en verdad lo que constitucionalmente se dice que es en toda monarqu&iacute;a parlamentaria, esto es, un elemento representativo que ha de carecer de poder real, prescindir de la Monarqu&iacute;a para lograr sumar nuevas mayor&iacute;as a un nuevo proyecto relegitimizador habr&iacute;a de ser poco costoso, pues a fin de cuentas no hay te&oacute;ricamente relaciones de poder o econ&oacute;micas, ni sinergias entre quienes ocupan el poder por mandato popular y quienes lo hacen por razones hereditarias, que deban anudar el destino de la clase pol&iacute;tica representativa espa&ntilde;ola al de la familia real. Al menos, no te&oacute;rica ni aparentemente. Sin embargo, y sorprendentemente, es evidente que la cuesti&oacute;n mon&aacute;rquica est&aacute; fuera del debate ahora mismo, con la &uacute;nica excepci&oacute;n de nuevo de Podemos (e incluso en este caso, con manifiesta sordina) y de algunas fuerzas pol&iacute;ticas no estatales. El resto de partidos pol&iacute;ticos de &aacute;mbito nacional, por razones que evidentemente tienen que ver con la real arquitectura del poder &ndash;sobre todo, econ&oacute;mico- en la Espa&ntilde;a de la tercera Restauraci&oacute;n borb&oacute;nica, consideran antes al contrario que es parte de su deber proteger a la Casa de Borb&oacute;n y su derecho a ocupar la Jefatura del Estado. Y ello incluso asumiendo un no menor desgaste pol&iacute;tico y popular. Las razones por las que esta situaci&oacute;n se produce son dif&iacute;ciles de entender, pero que &eacute;sta es la situaci&oacute;n parece dif&iacute;cil de negar. Es m&aacute;s, la posibilidad de que un refer&eacute;ndum constitucional pueda convertirse en una consulta de facto sobre la instituci&oacute;n ha frenado incluso reformas constitucionales compartidas por todo el arco parlamentario y probablemente la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, como fue el caso ya referido con la propuesta de Rodr&iacute;guez Zapatero en 2006 de eliminaci&oacute;n de la preferencia del var&oacute;n sobre la mujer en la sucesi&oacute;n al trono. Ante tal situaci&oacute;n pol&iacute;tica, y un estado de opini&oacute;n que reproduce esta protecci&oacute;n de la instituci&oacute;n en todas las estructuras de poder &ndash;econ&oacute;mico, medi&aacute;tico&hellip;- del pa&iacute;s, resulta evidente que la eliminaci&oacute;n de esta distorsi&oacute;n manifiesta en la igualdad de los ciudadanos, as&iacute; como los efectos econ&oacute;micos y sociales asociadas a la misma, no va a ser una carta que los partidos mayoritarios vayan a jugar para lograr un nuevo consenso constitucional con nuevas inclusiones y valores simb&oacute;licos renovados.
    </p><p class="article-text">
        Para acabar, hay que se&ntilde;alar que recientemente han aparecido en el debate otros elementos simb&oacute;licos, sin duda menores -por sus efectos-, pero que s&iacute; podr&iacute;an aspirar a tener, de nuevo, alg&uacute;n efecto legitimizador y que podr&iacute;an formar parte del per&iacute;metro de la reforma constitucional posible. As&iacute;, ha sido propuesto por algunos el traslado de ciertas instituciones del Estado fuera de Madrid, que a d&iacute;a de hoy es un parad&oacute;jico ejemplo de capital institucional y financiera hipertrofiada sin ning&uacute;n parang&oacute;n en Estados no centralizados y donde, adem&aacute;s, ni la poblaci&oacute;n ni la actividad econ&oacute;mica est&aacute;n espectacularmente concentradas en su &aacute;rea geogr&aacute;fica como para justificar este fen&oacute;meno. Ahora bien, si este traslado se limita a &oacute;rganos como el Senado, como en ocasiones se ha propuesto, y no va m&aacute;s all&aacute;, esto es, si es meramente simb&oacute;lico y no supone un traslado efectivo de poderes e instituciones con capacidad real de decisi&oacute;n, es dudoso que sea una carta que por s&iacute; sola vaya a concitar muchas adhesiones. Convendr&iacute;a pues analizar esta cuesti&oacute;n en sede de reformas reales sobre el modelo de reparto del poder territorial a partir de los efectivos cambios que se produzcan en esa materia (lo que nos sit&uacute;a de nuevo en la reforma constitucional necesaria, antes que en la hoy en d&iacute;a posible en Espa&ntilde;a).
    </p><p class="article-text">
        <em>- Derechos fundamentales y libertades p&uacute;blicas</em>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n con un valor simb&oacute;lico evidente, pero en este caso s&iacute; con consecuencias pr&aacute;cticas directas e inmediatas que no hace falta aclarar, la parte dogm&aacute;tica de la Constituci&oacute;n podr&iacute;a ser objeto de reformas y retoques con relativa facilidad en t&eacute;rminos de acuerdo pol&iacute;tico (no as&iacute; procedimentalmente) en la actualidad. Hay que tener en cuenta, adem&aacute;s, que el &ldquo;coste jur&iacute;dico&rdquo; de operar en esta direcci&oacute;n es tambi&eacute;n relativamente menor porque Espa&ntilde;a ya no es <em>de facto</em> soberana a la hora de determinar cu&aacute;les sean los derechos fundamentales m&iacute;nimos y garantizados de sus ciudadanos una vez forma parte de un sistema complejo y completo de tratados y convenios internacionales y europeos dotados de tribunales y &oacute;rganos de control que velan por su efectivo respeto. La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, que adem&aacute;s reconoce esta fuerza superior a la interpretaci&oacute;n externa a la misma en la materia en su art. 10.2 CE, podr&iacute;a por esta raz&oacute;n ser reformada con poco coste pol&iacute;tico y sin que ello supusiera excisivas p&eacute;rdidas o concesiones reales m&aacute;s all&aacute; de las ya producidas por mor de la integraci&oacute;n europea. Y adem&aacute;s ello se podr&iacute;a hacer con un alto grado de acuerdo e importantes efectos legitimadores en algunos de sus puntos, simplemente, por medio del sencillo expediente de recoger y constitucionalizar algunas de las mejoras ya asumidas y venidas de fuera. Sin embargo, esta operaci&oacute;n requiere de una reforma agravada de la Constituci&oacute;n siguiendo el cauce establecido en el art. 168 CE, con un procedimiento particularmente costoso, de modo que es de prever que s&oacute;lo se busquen estos beneficios caso de que se entienda que no ha habido m&aacute;s remedio que reformar la Constituci&oacute;n por esta v&iacute;a (por ejemplo, si se modifican cuestiones relativas a la idea de naci&oacute;n), pero en ning&uacute;n caso se inicie con el solo fin de proceder a estos cambios.
    </p><p class="article-text">
        Por concretar m&aacute;s, puede se&ntilde;alarse que no deber&iacute;a ser dif&iacute;cil, si se acometiera una reforma en estas materias, lograr acuerdos sobre la inclusi&oacute;n de nuevos derechos fundamentales que en Europa son ya moneda com&uacute;n y aqu&iacute; hemos integrado por medio de leyes ordinarias sin problemas e incluso con antelaci&oacute;n a otros pa&iacute;ses, como el derecho a la protecci&oacute;n de datos de car&aacute;cter personal frente a intrusiones estatales o privadas o la extensi&oacute;n expl&iacute;cita del derecho al matrimonio de modo que abarque todo tipo de relaciones y no s&oacute;lo las heterosexuales. En la lista de las mejoras ampliamente compartidas y f&aacute;ciles de llevar a cabo con mucho consenso, pero que no son imprescindibles en s&iacute; mismas, por estar el tema ya resuelto por medio de legislaci&oacute;n ordinaria, pero que sin duda abundar&iacute;an en una mayor legitimaci&oacute;n del orden constitucional, estar&iacute;a tambi&eacute;n la consagraci&oacute;n del derecho a la asistencia sanitaria como un verdadero derecho fundamental con blindaje constitucional, tal y como ha sido la norma en Espa&ntilde;a desde la Ley General de Sanidad de 1986 y hasta que las reformas de 2012 han excluido de esta universalidad a inmigrantes irregulares (situaci&oacute;n que ha durado hasta 2018, momento en que se ha revertido), a ciertos ciudadanos desplazados al extranjero y a aquellas personas con rentas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s conflictivas, aunque tampoco estar&iacute;an de m&aacute;s, ser&iacute;an la mejora y ampliaci&oacute;n de algunos de los derechos que m&aacute;s han debido ser reinterpretados por los tribunales europeos en la materia ante la parquedad constitucional espa&ntilde;ola (y una pr&aacute;ctica aplicativa m&aacute;s que insatisfactoria), como puedan ser los relacionados con los derechos y garant&iacute;as de procesados o detenidos o los conflictos en materia de libertad de expresi&oacute;n. En ambos casos un fortalecimiento constitucional de las garant&iacute;as ser&iacute;a muy bienvenido ante las amenazas constatadas recientemente, pero justamente estos conflictos dan una idea clara de que su mejor protecci&oacute;n no ser&iacute;a pac&iacute;fica. Asimismo, los perfiles de los derechos de sindicaci&oacute;n y huelga podr&iacute;an articularse para resolver problemas pr&aacute;cticos ya aparecidos (pi&eacute;nsese, por ejemplo, en las problem&aacute;ticas huelgas de jueces).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, es preciso se&ntilde;alar la creciente presi&oacute;n social que aspira a que la Constituci&oacute;n reconozca como verdaderos derechos sociales una serie de principios (derecho al trabajo, a la salud, a la vida digna, a la vivienda&hellip;) que a d&iacute;a de hoy son proclamas que se verifican o no a partir de su efectivo reconocimiento por medio de la legislaci&oacute;n ordinaria. Como es obvio, una reforma de la Constituci&oacute;n en la l&iacute;nea de convertirlos en verdaderos derechos subjetivos fortalecer&iacute;a la exigibilidad de estas prestaciones y obligar&iacute;a a los poderes p&uacute;blicos a disponer de recursos al efecto con m&aacute;s generosidad de lo que ha sido la norma hasta la fecha. No parece que sea sencillo un acuerdo pol&iacute;tico demasiado ambicioso en esta materia, aunque la evoluci&oacute;n europea, tanto a nivel jur&iacute;dico como pol&iacute;tico, acompa&ntilde;e en esta direcci&oacute;n. Por ello, avances de m&iacute;nimos s&iacute; parecen, en cambio, f&aacute;ciles de lograr, especialmente all&iacute; donde ya se han producido avances en la consolidaci&oacute;n legal de los mismos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. A la vista de la legislaci&oacute;n auton&oacute;mica en la cuesti&oacute;n, la mayor presi&oacute;n, pero tambi&eacute;n la mayor posibilidad de lograr un acuerdo amplio en alguna de estas materias, corresponde sin duda a derechos como vivienda, renta b&aacute;sica y prestaciones de dependencia, todas ellas ya cubiertas aunque sea de forma insuficiente y muy diversa seg&uacute;n la financiaci&oacute;n disponible en cada Comunidad aut&oacute;noma. Frente a estas extensiones, en ocasiones se predica el problema de garantizar constitucionalmente derechos que suponen obligaciones de gasto, pero es evidente que ni esto es una novedad en el constitucionalismo (todos los derechos imponen obligaciones de gasto, aunque respecto de otros derechos estas sean quiz&aacute;s menos visibles&hellip; o es que sencillamente las tenemos ya totalmente asumidas) ni, adem&aacute;s, es una mala cosa contar con cierto blindaje jur&iacute;dico en punto a la garant&iacute;a de la irreversibilidad de algunos derechos y conquistas sociales (Ponce Sol&eacute;, 2013).
    </p><p class="article-text">
        <em>- &nbsp;Mejoras institucionales y democr&aacute;ticas</em>
    </p><p class="article-text">
        El otro campo donde la reforma constitucional posible se ha ido perfilando ya de forma n&iacute;tida en Espa&ntilde;a es el de las mejoras institucionales y democr&aacute;ticas. Un consenso m&aacute;s o menos general ha emergido en los &uacute;ltimos en a&ntilde;os en nuestro pa&iacute;s como consecuencia de la crisis institucional y pol&iacute;tica en torno a la necesidad de mejorar los mecanismos de representatividad, transparencia y responsabilidad. Junto a debates como el de la conveniencia de mantener los aforamientos, respecto del que se ha fraguado un acuerdo general en punto a su eliminaci&oacute;n o al menos para restringirlos mucho que ha dado pie a que el gobierno lance una propuesta de reforma constitucional expr&eacute;s en septiembre de 2018 referida s&oacute;lo a esta cuesti&oacute;n, podemos se&ntilde;alar tambi&eacute;n los amplios acuerdos sociales en materia de una mayor <em>accountability</em> que han germinado ya en reformas legislativas recientes en materia de buen gobierno y transparencia (como las diversas leyes estatales y auton&oacute;micas aprobadas a partir de 2013 en estas materias han mostrado).&nbsp; Tanto a nivel estatal como auton&oacute;mico, a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han sucedido reformas que han servido de banco de pruebas y, como consecuencia de ello, casi todas las propuestas que han aparecido en el debate p&uacute;blico plantean cambios en esta l&iacute;nea. Igualmente, la propia din&aacute;mica pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en que se han sucedido investiduras de presidente de gobierno fallidas (la de Pedro S&aacute;nchez, PSOE, en 2015), repetici&oacute;n de elecciones ante la imposibilidad de formar gobierno (2016), un largo per&iacute;odo de interinidad con un gobierno en funciones (el de Mariano Rajoy, PP, entre finales de 2015 y mediados de 2016) e incluso el &eacute;xito de una moci&oacute;n de censura constructiva provocando la sustituci&oacute;n de este &uacute;ltimo como presidente del gobierno por el primero de ellos, han puesto a prueba algunos de los mecanismos constitucionales (procedimiento de designaci&oacute;n de candidatos, problemas de bloqueo en ausencia de debate de investidura, dudas sobre la posibilidad de dimisi&oacute;n en el transcurso de una moci&oacute;n de censura, etc.) que han favorecido la aparici&oacute;n de propuestas con mejoras t&eacute;cnicas a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento donde aparece el consenso en cuanto a qu&eacute; elementos conviene reformar son, como ya hemos comentado, todas las propuestas dise&ntilde;adas para avanzar en la profundizaci&oacute;n y mejora de la calidad democr&aacute;tica de nuestras instituciones. En este plano, las propuestas del Consell (Generalitat valenciana, 2018) son tambi&eacute;n concretas e interesantes, as&iacute; como expresi&oacute;n de consensos que se han ido construyendo y generalizando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, al socaire de la crisis pol&iacute;tica que hemos vivido: m&aacute;s exigencia de proporcionalidad en el sistema electoral (Sim&oacute;n Cosano, 2018), mejora de las posibilidades efectivas de control parlamentario al gobierno (v&eacute;ase el interesante resumen de Rubio Llorente sobre las posibilidades de mejora, publicado recientemente en Pend&aacute;s, 2018), establecimiento de bater&iacute;as de medidas para luchas contra la corrupci&oacute;n (Gavara de Cara, 2018), entre las que destacar&iacute;a el reconocimiento constitucional de las obligaciones de transparencia (Wences Sim&oacute;n, 2018), facilidades para la iniciativa popular de reforma legal o constitucional (Presno Linera, 2012), adaptaci&oacute;n de ciertas garant&iacute;as a la transformaci&oacute;n digital (Cotino Hueso, 2018) e introducci&oacute;n de una composici&oacute;n no s&oacute;lo paritaria en t&eacute;rminos de g&eacute;nero (Carmona Cuenca, 2018), sino que adem&aacute;s sea reflejo de la pluralidad a todos los niveles (tambi&eacute;n territoriales, rasgo t&iacute;pico del federalismo, Balaguer Callej&oacute;n, 2018) en las instituciones estatales. De nuevo, son propuestas respecto de las que, en cuanto a pr&aacute;cticamente todas ellas, debiera ser posible alcanzar a d&iacute;a de hoy cierto nivel de acuerdo sin demasiados problemas (siempre y cuando no se pretenda llevar las soluciones a un grado de detalle que impida luego la acci&oacute;n legislativa de las mayor&iacute;as pol&iacute;ticas de turno a posteriori). En este sentido, por ejemplo, la propuesta de reforma constitucional del Consell valenciano es extraordinariamente aprovechable y &uacute;til, pues permite disponer de un documento a partir del cual ser&iacute;a sencillo empezar a hablar. Es, tambi&eacute;n, extraordinariamente significativa y reveladora de por d&oacute;nde van ciertos consensos y del amplio grado de acuerdo alcanzado ya entre muchos sectores sociales en lo referido a todas estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, una propuesta habitual de reforma y mejora democr&aacute;tica y de representatividad, indudablemente conectada con la cuesti&oacute;n territorial, tiene que ver con la modificaci&oacute;n del papel pol&iacute;tico e institucional del Senado. El modelo bicameral espa&ntilde;ol, en la pr&aacute;ctica, ha preterido desde un primer momento a esta c&aacute;mara, que ni ha ejercido de contrapoder efectivo del Congreso ni ha cumplido eficazmente con el papel te&oacute;rico que la Constituci&oacute;n le atribuye de representaci&oacute;n territorial. Por esta raz&oacute;n, y desde un momento muy temprano, el consenso acad&eacute;mico sobre las insuficiencias del dise&ntilde;o constitucional en punto a su dise&ntilde;o, ha sido m&aacute;s o menos general (puede verse a este respecto, por ejemplo, la evoluci&oacute;n de los diversos Informes sobre Comunidades Aut&oacute;nomas dirigidos por Eliseo Aja desde 1999, tambi&eacute;n Aja Fern&aacute;ndez 2006; o, m&aacute;s reciente, en C&aacute;mara Villar, 2018). Fruto de este consenso se han sucedido las propuestas de reforma, que han ido desde quienes han propugnado directamente su supresi&oacute;n, apostando por convertir en unicameral el dise&ntilde;o constitucional, adecu&aacute;ndolo as&iacute; a lo que ha sido la realidad pol&iacute;tica del ejercicio del poder y de la representaci&oacute;n en la Espa&ntilde;a de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, a quienes han propuesto su reforma para tratar de convertirlo en un contrapoder efectivo que complemente la labor del Congreso y que, efectivamente, contenga una visi&oacute;n territorial diferenciada. En general, las propuestas en esta l&iacute;nea han buscado un dise&ntilde;o similar al del Bundesrat alem&aacute;n o modelos semejantes (como la segunda c&aacute;mara austr&iacute;aca), donde su acuerdo es necesario al menos para la aprobaci&oacute;n de las leyes que tienen un componente territorial, por una parte, y en el que adem&aacute;s la representaci&oacute;n corresponda antes a los gobiernos auton&oacute;micos (con cierta ponderaci&oacute;n por poblaci&oacute;n) que a la ciudadan&iacute;a. Por ejemplo, en las propuestas que se han ido perfilando m&aacute;s desarrolladas, como las de los profesores Mu&ntilde;oz Machado y otros (Mu&ntilde;oz Machado et alii, 2017) o la del gobierno valenciano (Generalitat Valenciana, 2018), pero tambi&eacute;n en los documentos del PSOE y la Declaraci&oacute;n de Granada o gran parte de la producci&oacute;n cient&iacute;fica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la materia, esta soluci&oacute;n, a falta de concretar los perfiles exactos de c&oacute;mo quedar&iacute;a la instituci&oacute;n (proporci&oacute;n entre poblaci&oacute;n y votos, lista de materias en que el acuerdo de esta segunda c&aacute;mara sea necesario), goza de un indudable predicamento (v&eacute;ase, por todos, Aja et alii, 2016). Por lo dem&aacute;s, esta soluci&oacute;n se ubica en la profundizaci&oacute;n, muy necesaria, en los mecanismos de representaci&oacute;n territorial (Aja Fern&aacute;ndez, 2014; Balaguer Callej&oacute;n, 2018: 253-254), aunque no es el &uacute;nico de ellos y ser&iacute;a necesario ir m&aacute;s all&aacute;. Tambi&eacute;n el informe del Consejo de Estado realizado en 2006, por ejemplo, analiz&oacute; esta misma cuesti&oacute;n y plante&oacute; esta opci&oacute;n como posible y aconsejable. Caso de que se acabe produciendo una reforma constitucional en Espa&ntilde;a, sin duda, y junto a otras medidas simb&oacute;licas como la incorporaci&oacute;n de nuevos valores y medidas de profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica, es claro que una reforma del Senado en esta direcci&oacute;n ser&iacute;a sencilla de pactar y m&aacute;s que probable resultado del proceso. Un resultado cuya importancia no puede minusvalorarse, y que sin duda alterar&iacute;a algunas de las din&aacute;micas pol&iacute;ticas y de representatividad que ha sido la t&oacute;nica en la Espa&ntilde;a constitucional desde 1978. Cuesti&oacute;n diferente es si s&oacute;lo con ello es suficiente para lograr los reequilibrios necesarios a efectos de conseguir en nuevo y mejor reparto del poder territorial que pueda dar salida a la crisis constitucional actualmente en curso.
    </p><p class="article-text">
        En general, esta misma conclusi&oacute;n puede predicarse de todo lo se&ntilde;alado. Siendo todos los elementos ya referidos aspectos y cuestiones donde la reforma constitucional podr&iacute;a ser perfectamente factible ya a d&iacute;a de hoy, e incluso relativamente sencilla en algunos casos, es dudoso que se trate de cuestiones o elementos de nuestro pacto de convivencia cuya revisi&oacute;n sea totalmente urgente o necesaria. La gran aver&iacute;a jur&iacute;dico-institucional, la gran divisi&oacute;n pol&iacute;tica y social que el Derecho (y la novaci&oacute;n del pacto constitucional) habr&iacute;an de tratar de atender tiene que ver con el conflicto territorial y, especialmente, con su cristalizaci&oacute;n en un proceso pol&iacute;tico de b&uacute;squeda de la independencia por una creciente parte de la poblaci&oacute;n catalana. La reforma constitucional necesaria para la Espa&ntilde;a de nuestros d&iacute;as pasa por lograr articular un consenso en torno a esa cuesti&oacute;n. Algo mucho m&aacute;s complicado a d&iacute;a de hoy, donde los acuerdos distan de verse f&aacute;ciles o pr&oacute;ximos&hellip; y de la que nos tendremos que ocupar inevitablemente en el futuro en profundidad. Pero algo donde los desacuerdos priman sobre los acuerdos, al menos a&uacute;n en la actualidad. De hecho, el apresurado listado de consensos ya existentes, que hemos tratado de realizar, muestra sistem&aacute;ticamente una misma realidad: el consenso existe y es incluso f&aacute;cilmente articulable en todo lo que no toca la cuesti&oacute;n del reparto del poder territorial. En cuanto &eacute;sta se ve afectada, siquiera sea tangencialmente, todo se hace mucho m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Sirva, en todo caso, la presente reflexi&oacute;n para identificar y trazar los acuerdos ya posibles y f&aacute;ciles de articular como reforma constitucional. Otro d&iacute;a nos habremos de ocupar, en cambio, de la segunda y mucho m&aacute;s importante parte de la reforma constitucional hacia la que nos conducimos en Espa&ntilde;a: la que tiene que ver con los actuales desacuerdos, profundos, a la hora de entender el pacto de convivencia y el reparto del poder. Pero, tambi&eacute;n, la que de una manera u otra habr&aacute; de alcanzarse porque es absolutamente necesaria para salir del impasse en el que estamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia-Estudi General</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Recursos en l&iacute;nea sobre las propuestas de reforma constitucional comentadas en el texto:
    </p><p class="article-text">
        - Generalitat Valenciana (2018). <em>Acord del Consell sobre la reforma constitucional</em>. <a href="http://www.transparencia.gva.es/documents/162282364/165197951/Acuerdo+del+Consell+sobre+la+reforma+constitucional.pdf/ecc2fe28-4b83-4606-97db-d582d726b27b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disponible on-line </a>(consulta 01/09/2018)
    </p><p class="article-text">
        - Mu&ntilde;oz Machado, S. et alii (2017). <em>Ideas para una reforma de la Constituci&oacute;n.&nbsp;Disponible on-line</em><a href="http://idpbarcelona.net/docs/actual/ideas_reforma_constitucion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disponible on-line</a>&nbsp;(consulta 01/09/2018)
    </p><p class="article-text">
        - PSOE (2013). <em>Declaraci&oacute;n de Granada: Un nuevo pacto territorial. Una Espa&ntilde;a de todos</em>.&nbsp;<a href="http://web.psoe.es/source-media/000000562000/000000562233.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disponible on-line</a> (consulta 01/09/2018)
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Referencias bibliogr&aacute;ficas mencionadas en el texto:
    </p><p class="article-text">
        Aja, E. et alii (2016). &ldquo;Reflexiones sobre una posible reforma constitucional del sistema auton&oacute;mico&rdquo;, en <em>Informe Comunidades Aut&oacute;nomas 2015, </em>Observatorio de Derecho P&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Aja, E. et alii (2018). &ldquo;Valoraci&oacute;n general del Estado auton&oacute;mico en 2017&rdquo;, en <em>Informe Comunidades Aut&oacute;nomas 2017, </em>Observatorio de Derecho P&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Baby, S. (2018). <em>El mito de la transici&oacute;n pac&iacute;fica: violencia y pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a (1975-1982)</em>, Akal.
    </p><p class="article-text">
        Balaguer Callej&oacute;n, F. (2018). &ldquo;Federalismo y calidad democr&aacute;tica: la aportaci&oacute;n del pluralismo territorial a la democracia constitucional&rdquo;, en Freixes Sanju&aacute;n, y Gavara de Cara (coords.) (2018). <em>Repensar la Constituci&oacute;n. Ideas para una reforma de la Constituci&oacute;n de 1978: reforma y comunicaci&oacute;n dial&oacute;gica</em>, Segunda parte, Bolet&iacute;n Oficial del Estado, 249-258.
    </p><p class="article-text">
        Boix Palop, A. (2013). &ldquo;Spanish Administrative Traditions in the Context of European Common Principles&rdquo;, en Ruffert (ed.), <em>Administrative Law in Europe: Between Common Principles and National Traditions</em>, Europa Law Publishing, 83-99.
    </p><p class="article-text">
        Boix Palop, A. (2017a). &ldquo;The Catalunya Conundrum&rdquo;, <em>Verfassungsblog</em>, Parts 1, 2 and 3, september 2017.&nbsp;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Disponibles on-line</a> (consulta 01/09/2018):&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Campabadal, J. y Miralles F. (2015). <em>De Ciutadans a Ciudadanos. La otra cara del neoliberalismo</em>, Foca.
    </p><p class="article-text">
        Capella, J.R. (ed.) (2003). <em>Las sombras del sistema constitucional espa&ntilde;ol</em>, Trotta.
    </p><p class="article-text">
        Carmona Cuenca, E. (2018). &ldquo;Representaci&oacute;n pol&iacute;tica y democracia paritaria&rdquo;, en Pend&aacute;s (dir.) (2018). <em>Espa&ntilde;a constitucional (1978-2018). Trayectorias y perspectivas</em>, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 2601-2616
    </p><p class="article-text">
        Cotino Hueso, L. (2018), &ldquo;La necesaria actualizaci&oacute;n de los derechos fundamentales como derechos digitales ante el desarrollo de Internet y las nuevas tecnolog&iacute;as&rdquo;, en Pend&aacute;s (dir.) (2018). <em>Espa&ntilde;a constitucional (1978-2018). Trayectorias y perspectivas</em>, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 2347-2362.
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez-Albertos, J. (2015). <em>Los votantes de Podemos: del partido de los indignados al partido de los excluidos, Libros de la Catarata.</em>
    </p><p class="article-text">
        Gavara de Cara, J.C. (2018). &ldquo;La corrupci&oacute;n pol&iacute;tica en la reforma constitucional y la lucha contra las inmunidades del poder&rdquo;, en Freixes Sanju&aacute;n, y Gavara de Cara (coords.), (2018). <em>Repensar la Constituci&oacute;n. Ideas para una reforma de la Constituci&oacute;n de 1978: reforma y comunicaci&oacute;n dial&oacute;gica</em>, Segunda parte, Bolet&iacute;n Oficial del Estado, 127-159.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez, I. (coord.) (2014). <em>La democracia indignada. Tensiones entre voluntad popular y representaci&oacute;n pol&iacute;tica</em>, Comares.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Mu&ntilde;oz Machado, S. (2013). <em>Crisis y reconstituci&oacute;n de la estructura territorial del Estado</em>, Iustel.
    </p><p class="article-text">
        Mu&ntilde;oz Machado, S. (2014). <em>Catalu&ntilde;a y las dem&aacute;s Espa&ntilde;as</em>, Cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Presno Linera, M. (2014). &ldquo;La democracia directa y la falacia de sus riesgos&rdquo;, en Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez (coord.), <em>La democracia indignada. Tensiones entre voluntad popular y representaci&oacute;n pol&iacute;tica</em>, Comares, 61-92.
    </p><p class="article-text">
        Romero, J. (2012). &ldquo;Espa&ntilde;a inacabada: organizaci&oacute;n territorial del Estado, autonom&iacute;a pol&iacute;tica y reconocimiento de la diversidad nacional&rdquo;, <em>Documents d&rsquo;an&agrave;lisi geogr&agrave;fica</em>, 58-1, 13-49.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Sim&oacute;n&nbsp; Cosano, P. (2018). &ldquo;Las bases para la reforma del sistema electoral espa&ntilde;ol&rdquo;, en Pend&aacute;s (dir.) (2018). <em>Espa&ntilde;a constitucional (1978-2018). Trayectorias y perspectivas</em>, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 3209-3226.
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;rgala Foruria, E. (2006). &ldquo;La reforma territorial en Euskadi: los Planes Ibarretxe I (2003) y II (2007)&rdquo;, <em>Cuadernos constitucionales de la C&aacute;tedra Fadrique Furi&oacute; Ceriol</em>, 54-55, pp. 159-187.
    </p><p class="article-text">
        Wences Sim&oacute;n, I. (2018). &ldquo;Transparencia: &lsquo;la luz del sol como mejor desinfectante&rsquo;&rdquo;, en Pend&aacute;s (dir.) (2018). <em>Espa&ntilde;a constitucional (1978-2018). Trayectorias y perspectivas</em>, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 1989-2006.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/reforma-constitucional-necesaria-parece-posible_132_2744423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Oct 2018 21:24:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la reforma constitucional necesaria… y de la que parece a día de hoy posible]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regiones pioneras, Estado inmóvil: España en la gestión de residuos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/regiones-pioneras-inmovil-espana-residuos_132_1907133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ec191f8-78b3-422b-8bab-a590a05e32be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gráfico 1"></p><p class="article-text">
        El pasado mes de febrero apareci&oacute; varado en el Cabo de Palos un cachalote joven con <a href="https://es.greenpeace.org/es/noticias/la-necropsia-confirma-que-el-cachalote-de-cabo-de-palos-murio-por-los-plasticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">29 kilos de pl&aacute;stico</a> en el est&oacute;mago. El pasado viernes 14 de septiembre apareci&oacute; otro <a href="https://www.eldiario.es/cultura/UnCachaloteEnMadrid_0_814368639.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cachalote en Madrid</a>. Mientras el primero fue v&iacute;ctima real de la contaminaci&oacute;n de los oc&eacute;anos, el segundo fue una intervenci&oacute;n art&iacute;stica de sensibilizaci&oacute;n dentro del circuito <a href="https://ciudadistrito.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudad Distrito</a>. Un acto sin duda innovador y atrevido, pero tambi&eacute;n ejemplo de la escenograf&iacute;a que suele acompa&ntilde;ar a las pol&iacute;ticas medioambientales.
    </p><p class="article-text">
        Osos polares agonizantes, sequ&iacute;as y subidas del nivel del mar son <em>lugares comunes</em> del discurso contra el cambio clim&aacute;tico. Discurso que es fruto de d&eacute;cadas de activismo ecologista, y a la vez origen de verdaderas pol&iacute;ticas de altura y de consensos internacionales que han quedado para la historia, escenificados en el Protocolo de Kyoto y en el Acuerdo de Par&iacute;s. De la escena a la acci&oacute;n hay, no obstante, un trecho importante, y m&aacute;s profundo en este que en otros campos de la pol&iacute;tica. El resultado: aprobaci&oacute;n de grandes planes medioambientales, trasposici&oacute;n infinita de Directivas europeas, y el ciudadano medio que sigue sin tirar el envase de pl&aacute;stico al contenedor de envases de pl&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        En el espacio entre ret&oacute;rica y realidad, vivimos sobre el suelo que m&aacute;s basura entierra de toda la Uni&oacute;n Europea: <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/web/environment/waste/main-tables" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el suelo espa&ntilde;ol</a>. &iquest;No es acaso gestionar la basura de forma responsable m&aacute;s f&aacute;cil que salvar al oso polar? S&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil (adem&aacute;s de perfectamente compatible), pero es menos bonito. Porque para gestionar la basura de manera responsable hay que quitar los contenedores de las calles, obligar a los vecinos a convivir con los residuos, en sus casas, durante d&iacute;as, sometidos a un calendario de recogida selectiva, hay que sancionar el dep&oacute;sito de basuras fuera de hora, sancionar la mala separaci&oacute;n de residuos, e imponer medidas de fiscalidad ambiental, entre otros tantos atrevimientos sobre los h&aacute;bitos de consumo. En fin, hay que ser Holanda, Dinamarca, B&eacute;lgica; o ser Guip&uacute;zcoa, Navarra o Catalu&ntilde;a. Hay que atreverse a conquistar las tasas de reciclaje m&aacute;s altas del mundo (de hasta un 80% sobre el residuo total generado), para ser ejemplo y modelo de econom&iacute;a circular, y salvar en &uacute;ltima instancia al oso polar.
    </p><p class="article-text">
        Destaquemos un reciente acto de atrevimiento por lo que a <em>ecolog&iacute;a</em> y <em>escenograf&iacute;a</em> respecta: el de crear un nuevo Ministerio y llamarlo el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica. Transici&oacute;n: el reconocimiento de que el lugar donde estamos no es donde debemos estar. Y a&uacute;n m&aacute;s atrevido y extra&ntilde;o: colocar a su cabeza no a un pol&iacute;tico ajeno a la materia, sino a una <a href="http://transparencia.gob.es/servicios-buscador/contenido/curriculums.htm?id=CV_4138&amp;lang=es&amp;fcAct=2018-07-11T06:21:16.332Z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Experta </a>en cambio clim&aacute;tico. Esta propuesta puede llenarse de contenido o puede ser un ejemplo m&aacute;s de <em>performance </em>medioambiental. En ello tambi&eacute;n deber&aacute; el Ministerio transitar, tomando como ejemplo a los buenos actores y a las buenas pol&iacute;ticas que ya se practican en nuestro pa&iacute;s y que se encuentran en las regiones pioneras. Una de las m&aacute;s trabajadas por las entidades locales pioneras, como es la <a href="http://residus.gencat.cat/es/inici/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia de Residuos de Catalu&ntilde;a</a>, es una pol&iacute;tica b&aacute;sica sobre el concepto ecologista m&aacute;s cercano al ciudadano: el reciclaje. El Ministerio no solo <em>puede</em> empezar por lo b&aacute;sico, sino que <em>debe</em> hacerlo, por lo que revelan los datos a continuaci&oacute;n.
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        Espa&ntilde;a gener&oacute; algo m&aacute;s de 21 millones de toneladas de residuos en el a&ntilde;o 2015, &uacute;ltimos datos disponibles facilitados por el antiguo Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentaci&oacute;n y Medioambiente.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>- El 18,4% del residuo urbano total generado fue reciclado. Los residuos <em>reciclados</em> tienen dos or&iacute;genes: materiales recuperadas en las plantas de tratamiento de residuos (las que tratan el residuo procedente del contenedor gris), y materiales obtenidos de la recogida separada (los residuos que tiramos al contenedor amarillo, azul y verde, gestionados por <a href="https://www.ecoembes.com/es?gclid=CjwKCAjw54fdBRBbEiwAW28S9k9LlCqBIENVh4zjUisfcAjBiFfd2SwgvJyAeJE4sI-47jikLqKcyBoCAYkQAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ecoembes </a>y <a href="https://www.ecovidrio.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ecovidrio</a>, respectivamente). Estos materiales se separan, clasifican y se venden/subastan a empresas recicladoras.</li>
                                    <li>- La tasa de <em>compostaje</em> de un 11,6% incluye la fracci&oacute;n org&aacute;nica recogida separadamente y compostada en plantas espec&iacute;ficas, as&iacute; como una fracci&oacute;n que seg&uacute;n Eurostat no deber&iacute;a contabilizarse como compostaje: la materia org&aacute;nica recuperada del contenedor gris en las plantas de tratamiento de residuos (plantas TMB) y sometida a digesti&oacute;n anaer&oacute;bica para la producci&oacute;n de biog&aacute;s.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La <em>tasa de reciclaje</em>, que incluye a las dos tasas anteriores, es en Espa&ntilde;a de un 30%. La <a href="https://www.eea.europa.eu/themes/waste/municipal-waste" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia Europea del Medio Ambiente</a> alerta de que no mejorar&aacute; y que Espa&ntilde;a no cumplir&aacute; con el objetivo del 50% de reciclaje de residuos para el a&ntilde;o 2020. Este objetivo es el establecido por la Directiva Marco de Residuos de 2008, el traspuesto por la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados, el confirmado por el <a href="https://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/prevencion-y-gestion-residuos/pemaraprobado6noviembrecondae_tcm30-170428.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Estatal Marco de Gesti&oacute;n de Residuos</a> y por todos y cada uno de los planes auton&oacute;micos en materia de residuos. En el a&ntilde;o 2015 la Comisi&oacute;n Europea estableci&oacute; un nuevo objetivo: alcanzar el 60% de reciclaje de residuos en el a&ntilde;o 2025 y el 65% en el a&ntilde;o 2030. Espa&ntilde;a no est&aacute; lejos de estos objetivos, simplemente no est&aacute;. Algunas regiones espa&ntilde;olas se encuentran, al menos, en la senda de los objetivos.
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        La preferencia por el vertido es una constante en todas las Comunidades Aut&oacute;nomas, con las siguientes tendencias:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>- CCAA que vierten sin tratamiento previo m&aacute;s de un 40% de sus residuos urbanos: Asturias, Islas Canarias y Madrid, que son las que presentan las tasas de reciclaje m&aacute;s bajas de toda Espa&ntilde;a.</li>
                                    <li>- CCAA que vierten como rechazo de otras plantas de tratamiento m&aacute;s de un 40% de sus residuos urbanos: Andaluc&iacute;a, Castilla la Mancha, Castilla y Le&oacute;n, Extremadura, La Rioja, Murcia y Comunidad Valenciana.</li>
                                    <li>- CCAA que incineran m&aacute;s que vierten: regiones perif&eacute;ricas de escaso territorio como Cantabria, Islas Baleares, Melilla y Galicia.</li>
                                    <li>- CCAA con m&aacute;s del 45% de tasa de reciclaje: Murcia, Catalu&ntilde;a, Navarra y La Rioja. La elevada tasa de reciclaje de Murcia y La Rioja se debe al alto porcentaje de materia org&aacute;nica tratada en planas TMB.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El vertido sin tratamiento previo es el exponente de una grave realidad medioambiental en Espa&ntilde;a: en el a&ntilde;o 2015 se vertieron sin tratamiento previo 4,2 millones de toneladas de residuos urbanos, volumen superior al del reciclaje total en el mismo a&ntilde;o. Una regi&oacute;n, que por su desarrollo socioecon&oacute;mico y por su capitalidad no deber&iacute;a ser otra cosa sino modelo de buena gesti&oacute;n -la Comunidad de Madrid-, presenta una tasa de reciclaje del 16%, incinera un 17% de sus residuos generados, vierte como rechazos de otras plantas el 25% y vierte sin tratamiento previo el 43% de sus residuos generados.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la tendencia absoluta hacia la <em>eliminaci&oacute;n</em> de residuos en lugar de su <em>valorizaci&oacute;n</em>, se aprecian buenos intentos y buena gesti&oacute;n en Comunidades Aut&oacute;nomas como Asturias, que recoge selectivamente y recicla un 24% de sus residuos; Catalu&ntilde;a, pionera absoluta en la recogida selectiva de materia org&aacute;nica; Navarra, que recoge selectivamente y recicla un 23% de sus residuos; y Pa&iacute;s Vasco, que recoge selectivamente un 28% de sus residuos. Todas ellas por encima de la media estatal de un 16% de recogida selectiva.
    </p><p class="article-text">
        El caso catal&aacute;n merece, como nos tiene acostumbrados, cap&iacute;tulo aparte. Casi la mitad del total de recogida selectiva en Catalu&ntilde;a es materia org&aacute;nica procedente de cocinas (hogares), restaurantes, parques y jardines. Esta materia org&aacute;nica supuso m&aacute;s de la mitad de <em>toda</em> la materia org&aacute;nica recogida selectivamente en Espa&ntilde;a en el a&ntilde;o 2015. Y supone tambi&eacute;n, un ejercicio de responsabilidad y de cumplimiento. Cumplimiento con la Directiva de Vertidos que obliga a desviar progresivamente el residuo org&aacute;nico de los vertederos. El antiguo Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentaci&oacute;n y Medio Ambiente, consciente de las obligaciones de Espa&ntilde;a para con la Uni&oacute;n Europea, elabor&oacute; en 2013 una <a href="https://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/publicaciones/GUIA_MO_DEF_tcm30-185554.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gu&iacute;a para la implantaci&oacute;n de la recogida separada y tratamiento de la fracci&oacute;n org&aacute;nica</a> en colaboraci&oacute;n con la Agencia de Ecolog&iacute;a Urbana de Barcelona. El impacto del documento fue inversamente proporcional a su extensi&oacute;n: 355 p&aacute;ginas. La recogida selectiva de la fracci&oacute;n org&aacute;nica no alcanz&oacute; el mill&oacute;n de toneladas en toda Espa&ntilde;a en el a&ntilde;o 2015.
    </p><p class="article-text">
        El caso valenciano merece menci&oacute;n especial: ejemplo de c&oacute;mo <em>poder ser</em> una regi&oacute;n pionera sin llegar a <em>serlo</em>. Intentos, variados: la revisi&oacute;n y actualizaci&oacute;n del Plan Integral de Residuos de la Comunidad Valenciana en 2013, o la reciente introducci&oacute;n del contenedor marr&oacute;n de recogida selectiva de materia org&aacute;nica en barrios como Benimaclet. El resultado, tambi&eacute;n variado: 1.500 p&aacute;ginas de Plan Integral de Residuos para una Comunidad Aut&oacute;noma que rechaza a vertedero el 58% del residuo total generado; y un importante despliegue de contenedores marrones que, aunque bienintencionado y en la buena direcci&oacute;n, carece de las medidas necesarias para estimular la separaci&oacute;n. Porque la presencia de contenedores marrones (y la distribuci&oacute;n de peque&ntilde;os cubos marrones a los vecinos) no atrae por s&iacute; sola a la materia org&aacute;nica bien separada, de la misma forma que los contenedores amarillos, verdes y azules, no atraen con poderes telequin&eacute;sicos a los envases de pl&aacute;stico, papel y vidrio. El sistema de recogida selectiva puerta a puerta, el implantado en decenas de municipios espa&ntilde;oles y recientemente en el barrio de <a href="http://ajuntament.barcelona.cat/ecologiaurbana/es/residuo-cero/recogida-selectiva/puerta-a-puerta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sarri&agrave; </a>de Barcelona, es el &uacute;nico hasta la fecha que consigue, no con telequinesia sino con incentivos y desincentivos fiscales, sanciones y responsabilidad colectiva, alcanzar tasas de separaci&oacute;n y reciclaje de m&aacute;s de un 80%. Pero m&aacute;s sencillo es para todos colocar contenedores en las calles, que quitarlos, e imponer la separaci&oacute;n de residuos en el hogar y un estricto horario de recogida.
    </p><p class="article-text">
        Un sistema que en los pa&iacute;ses europeos pioneros suele acompa&ntilde;ar a la recogida puerta a puerta es el SDDR: el sistema de dep&oacute;sito, devoluci&oacute;n y retorno de envases. Estos sistemas proceden de una antigua pr&aacute;ctica, habitual en las econom&iacute;as menos desarrolladas: devolver las botellas de cristal al comerciante una vez usadas. Pr&aacute;ctica que desapareci&oacute; con la introducci&oacute;n al mercado de la botella de pl&aacute;stico. El residuo de envase de bebida es, dentro de la categor&iacute;a de residuos de envases, especialmente problem&aacute;tico por su incidencia en la suciedad de las calles y en la contaminaci&oacute;n de los mares. Los pa&iacute;ses europeos pioneros en el reciclaje introdujeron los SDDR hace d&eacute;cadas, y las regiones pioneras est&aacute;n estudiando hoy su viabilidad, como en el caso de <a href="http://ent.cat/estudi-sobre-la-viabilitat-de-la-implantacio-dun-sistema-de-diposit-devolucio-i-retorn-sddr-per-als-envasos-de-begudes-dun-sol-us-a-catalunya/?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Catalu&ntilde;a</a>. La Comunidad Valenciana, mostrando una vez m&aacute;s la regi&oacute;n pionera que <em>puede </em>llegar a ser, propuso ya a principios de 2016 la introducci&oacute;n del SDDR, y lo estuvo intentando consistentemente durante todo el a&ntilde;o. Otros, intentaron lo contrario: detener a la Generalitat Valenciana, y lo consiguieron. Entre los <em>otros</em> se encuentran las asociaciones de empresarios promotoras de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Jbkg-g_ozXA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este v&iacute;deo</a> y se encuentra tambi&eacute;n un invitado de honor: <a href="https://www.eldiario.es/cv/Ecoembes-sistema-retorno-envases-compra_0_573242898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ecoembes</a>. &iquest;Por qu&eacute; Ecoembes? Ecoembes es el Sistema Integrado de Gesti&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro que se encuentra detr&aacute;s de todos y cada uno de los contenedores amarillos y azules de Espa&ntilde;a. &iquest;Qu&eacute; puede tener una entidad sin &aacute;nimo de lucro <a href="https://www.ecoembes.com/es/planeta-recicla/blog/ecoembes-nada-es-lo-que-parece-sddr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra el SDDR</a>? La respuesta es sencilla: lo que tiene Ecoembes es &aacute;nimo de lucro, y &aacute;nimo de lucro a costa de la actual y deficient&iacute;sima recogida selectiva de residuos en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La ecuaci&oacute;n es otra vez sencilla, y la proporciona la propia Ecoembes. En cumplimiento de la Ley 11/1997 de Envases y Residuos de Envases, las empresas envasadoras/importadoras/comercializadoras/distribuidoras de envases met&aacute;licos, de pl&aacute;stico y bricks (contenedor amarillo) y envases de papel y cart&oacute;n (contenedor azul), deben adherirse a un Sistema Integrado de Gesti&oacute;n (SIG) que, en aplicaci&oacute;n del principio de Responsabilidad Ampliada del Productor, asuma los costes de la recogida y reciclaje de los residuos de envases que esas empresas colocan en el mercado. Ese SIG es Ecoembes. El <a href="https://www.google.com/imgres?imgurl=https://www.ecoembes.com/sites/default/files/imagenes_planeta_recicla/punto-verde_0.jpg&amp;imgrefurl=https://www.ecoembes.com/es/planeta-recicla/blog/pero-que-es-el-punto-verde&amp;h=400&amp;w=399&amp;tbnid=jBBdYLcUzLar0M:&amp;q=Ecoembes&amp;tbnh=160&amp;tbnw=159&amp;usg=AI4_-kQKVJpAs-_Mj8twwoVLce2ZPMv0gg&amp;vet=12ahUKEwjH1rvGw-LdAhUQyqQKHQbjA0EQ_B0wDXoECAgQEw..i&amp;docid=4HTl9KfS75NMwM&amp;itg=1&amp;client=firefox-b-ab&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjH1rvGw-LdAhUQyqQKHQbjA0EQ_B0wDXoECAgQEw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">punto verde</a> que vemos en todos y cada uno de los envases de nuestro alrededor es el indicativo de que la empresa en cuesti&oacute;n (un total de 12.300 empresas en el a&ntilde;o 2016) han contribuido con la correspondiente <a href="https://www.ecoembes.com/sites/default/files/archivos_publicaciones_empresas/guia-adhesion-a-ecoembes-2018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tarifa </a>a Ecoembes. La contribuci&oacute;n de las empresas est&aacute; destinada &iacute;ntegramente a la gesti&oacute;n de sus residuos y por eso los SIG son entidades sin &aacute;nimo de lucro. Por desgracia y como ya adelantamos, los contenedores amarillos y azules no son imanes y no atraen hacia su interior a todos y cada uno de los envases con punto verde de Espa&ntilde;a. Ecoembes dice reciclar el 76% de los residuos que gestiona. &iquest;Pero cu&aacute;ntos residuos gestiona? 1,7 millones de toneladas en 2016 seg&uacute;n su <a href="https://www.ecoembes.com/landing/ecoembes-proyect/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Anual</a>. Los datos del Ministerio corroboran la tasa del 76% de reciclaje, s&iacute;, pero <em>no</em> sobre los residuos gestionados por Ecoembes, sino sobre los residuos depositados en los contenedores de Ecoembes. &iquest;D&oacute;nde van los dem&aacute;s envases? Al contenedor gris. &iquest;Se reciclan? No, se rechazan a vertedero en su gran mayor&iacute;a. Aun as&iacute;, Ecoembes dice haber ingresado lo mismo que gast&oacute; en el a&ntilde;o 2016: 494 millones de euros, respectivamente.
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        El nuevo Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica ser&iacute;a un actor muy &uacute;til, por sus dimensiones, para arrojar luz sobre la cuesti&oacute;n de Ecoembes y, sobre todo, para unificar datos. Mientras tanto, el Ministerio distribuye desde el a&ntilde;o 2015 a trav&eacute;s del <a href="https://www.mapama.gob.es/es/cambio-climatico/planes-y-estrategias/PIMA-Residuos.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PIMA Residuos</a> y en el seno de la Conferencia Sectorial de Medioambiente, cantidades que este a&ntilde;o sumaron 9 millones de euros, para financiar proyectos locales de gesti&oacute;n de residuos urbanos. Una buena inversi&oacute;n que, si se mantiene, llevar&aacute; a Espa&ntilde;a a cumplir con los objetivos de reciclaje de la Uni&oacute;n Europea el siglo que viene, aproximadamente. Mientras tanto, el vac&iacute;o: entre la an&eacute;cdota brillante de las buenas pr&aacute;cticas locales, y la gesti&oacute;n rutinaria y diaria de los residuos urbanos en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas ha esquivado la gesti&oacute;n de residuos urbanos en Espa&ntilde;a. Las tres fases cl&aacute;sicas del ciclo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: elaboraci&oacute;n, implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n, son dif&iacute;cilmente trazables en la gesti&oacute;n de residuos urbanos. Esto es as&iacute; porque el Estado carece de competencias en la gesti&oacute;n de residuos urbanos, pero le compete en exclusiva la trasposici&oacute;n al ordenamiento jur&iacute;dico de la normativa europea y la programaci&oacute;n y planificaci&oacute;n estatales en materia de residuos. Se puede evaluar al Estado como <em>programador</em> y <em>planificador</em>, pero no como <em>gestor</em> de residuos. Se concluye f&aacute;cilmente que <em>todo </em>recae en manos del gestor auton&oacute;mico y local y que el Estado espa&ntilde;ol, trasponiendo y planificando, no solo hace <em>suficiente</em>, sino que hace <em>todo</em> lo que puede.
    </p><p class="article-text">
        Las Comunidades Aut&oacute;nomas tambi&eacute;n participan como programadoras y planificadoras en la gesti&oacute;n de los residuos urbanos, pero esta viene ejecutada por las Entidades Locales. La forma de ejecuci&oacute;n consiste, en la mayor&iacute;a de los casos, en la adjudicaci&oacute;n de contratos a gestores autorizados de residuos. Forzando la l&oacute;gica antes planteada, la Entidad Local hace <em>todo</em> lo que puede adjudicando el contrato a un gestor autorizado. Desde luego, la Entidad Local hace lo que <em>debe</em>. Lo que tambi&eacute;n puede hacer es aspirar a un acomodo real a la<em> jerarqu&iacute;a de residuos </em>reproducida religiosamente en cada plan auton&oacute;mico: reducci&oacute;n de los residuos - reutilizaci&oacute;n de materiales - recogida selectiva - reciclaje y valorizaci&oacute;n. Aspiraciones que no crecen solas, sino que han de ser regadas por los actores pioneros y por un actor privilegiado: el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Somos responsables? El principio que subyace a todo debate sobre la contaminaci&oacute;n, el cambio clim&aacute;tico, el paisaje, los residuos: la responsabilidad. Principio cultivado y transferido por las instituciones europeas, principio ejercido por las regiones pioneras. Porque somos responsables de los recursos de las generaciones futuras hacemos pol&iacute;ticas sostenibles. Porque somos responsables del suelo, de las calles y de los mares, hacemos pol&iacute;tica en gesti&oacute;n de residuos, y la hacemos sostenible. Los parches, los medios intentos y los intentos obligados en pol&iacute;tica medioambiental, no pueden ser sino s&iacute;mbolo de irresponsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos europeos han demostrado compromiso y constancia cuando han sido requeridos, de forma consistente y consciente, a cambiar sus h&aacute;bitos en la separaci&oacute;n y la eliminaci&oacute;n de residuos. El cambio se puede y el cambio <em>se quiere</em>. Los ciudadanos europeos son responsables, cuando sus autoridades p&uacute;blicas tambi&eacute;n lo son.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Laura Magall&oacute;n P&eacute;rez</strong> es Graduada del Doble Grado en Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas de la Universidad de Valencia. El art&iacute;culo est&aacute; basado en el Trabajo de Fin de Grado <em>La gesti&oacute;n de residuos urbanos en Europa Occidental</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Magallón Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/regiones-pioneras-inmovil-espana-residuos_132_1907133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Oct 2018 16:26:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Regiones pioneras, Estado inmóvil: España en la gestión de residuos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre derechos humanos y buen trato a las personas mayores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/derechos-humanos-trato-personas-mayores_132_1916184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2df89bfb-c134-4ab8-bf1f-61bcde2ee2f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Un tercio de los navarros dependientes aguarda en la lista de espera."></p><p class="article-text">
        Los cambios demogr&aacute;ficos de nuestras sociedades (incremento de la longevidad, la esperanza de vida y el peso espec&iacute;fico de las personas mayores como grupo social, reducci&oacute;n de las estructuras tradicionales de la familia extensa), provocan una realidad social que ha aumentado el inter&eacute;s por examinar los procesos subyacentes al envejecimiento de la poblaci&oacute;n. En Espa&ntilde;a el proceso de envejecimiento se acelera r&aacute;pidamente. En 2050 Espa&ntilde;a se convertir&aacute; en el tercer pa&iacute;s m&aacute;s envejecido del mundo, con 34.5 % de su poblaci&oacute;n mayor de 65 a&ntilde;os (Naciones Unidas, 2014). Actualmente las personas mayores de 65 a&ntilde;os representan el 18.8 % sobre el total de la poblaci&oacute;n y se estima que hay un 32.6 % m&aacute;s de mujeres mayores que de hombres, siendo el femenino el sexo predominante en la vejez. La esperanza de vida se ha incrementado de forma espectacular durante todo el siglo XX, con una esperanza de vida al nacer en las mujeres de 85.8 a&ntilde;os, y de 80.3 a&ntilde;os en los hombres, situ&aacute;ndose entre las m&aacute;s altas de Europa y del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El Foro Internacional sobre Personas Mayores se propone llevar a diferentes ciudades unas jornadas de reflexi&oacute;n en torno al proceso de envejecer y el buen trato a especialistas en materia de envejecimiento, pol&iacute;ticas sociales sobre personas mayores, y derechos humanos. En 2018 la ciudad que ha acogido el II Foro ha sido Valencia. La Sociedad Valenciana de Geriatria y Gerontolog&iacute;a, como sociedad cient&iacute;fica que a&uacute;na a diferentes especialistas de distintas &aacute;reas relacionadas con el proceso de envejecer ha sido la encargada de reflexionar sobre los derechos de las personas mayores y elaborar una Carta a modo de hoja de ruta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivimos en el siglo XXI y somos uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos del mundo &iquest;lo sab&iacute;a usted?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Debemos estar muy orgullosos de ser uno de los pa&iacute;ses con la mayor esperanza de vida a nivel mundial (s&oacute;lo por detr&aacute;s de Jap&oacute;n) y ser, en este sentido, uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos del mundo. La riqueza al fin y al cabo es un constructo subjetivo y en el que solemos dejar de lado aspectos intangibles como el tiempo. Tendr&iacute;amos que empezar a valorar los a&ntilde;os de vida como la moneda m&aacute;s valiosa para el ser humano, el verdadero signo del progreso. Esto no es fruto de la casualidad: nuestro estado de bienestar, nuestro clima, nuestro tejido social, entre otros factores, hacen que cualquier persona que est&eacute; naciendo ahora mismo en Espa&ntilde;a tenga una esperanza de vida que va m&aacute;s all&aacute; de los ochenta y cinco a&ntilde;os si es mujer, y de los 81 a&ntilde;os si es hombre.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de felicitarnos por estos logros queremos firmar este manifiesto donde venimos a requerir derechos y buen trato para las personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Resulta desconcertante que en pleno siglo XXI y en la civilizaci&oacute;n occidental tengamos que realizar un manifiesto para defender los derechos de personas que suman en Espa&ntilde;a m&aacute;s de ocho millones ochocientas mil, seg&uacute;n el Padr&oacute;n Continuo del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica de 2017, y un mill&oacute;n en nuestra Comunidad Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        Otros colectivos ya han dado un paso al frente para ir siendo considerados y conquistar unos derechos que le eran negados: infancia, personas con diversidad funcional, minor&iacute;as &eacute;tnicas o culturales, mujeres&hellip; Pero parad&oacute;jicamente las personas mayores siguen siendo ninguneadas, invisibles ante los ojos de un sistema que las maltrata y la pasividad de la sociedad que prefiere librar otras batallas tal vez m&aacute;s rentables o medi&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, hemos de hacer este manifiesto con m&aacute;s determinaci&oacute;n que nunca por muchas razones que desde la Sociedad Valenciana de Geriatr&iacute;a y Gerontolog&iacute;a queremos exponer:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>El escaso reconocimiento a la contribuci&oacute;n social y econ&oacute;mica de las personas mayores</strong> a las que se sigue considerando como improductivos y generadores de gasto social y sanitario, cuando la realidad y los datos dicen todo lo contrario. Solamente pensemos en c&oacute;mo las personas mayores han ayudado a las familias durante los a&ntilde;os m&aacute;s duros de la crisis, apoy&aacute;ndolas econ&oacute;micamente, o realizando tareas y cuidados de soporte b&aacute;sico. Adem&aacute;s, este colectivo representa el 19% de nuestra sociedad, lo que implica un peso importante en la econom&iacute;a y el tejido productivo.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>El acceso a los sistemas de protecci&oacute;n social, sanitaria y de dependencia</strong>, que son la base de nuestro estado de bienestar, pero que contin&uacute;an prestando una atenci&oacute;n insuficiente e inadaptada a las nuevas necesidades de una sociedad cada vez m&aacute;s envejecida. En este sentido debemos ser cr&iacute;ticos con la insuficiencia de medios materiales y de especialistas en geriatr&iacute;a y gerontolog&iacute;a, en todas las profesiones sociales y sanitarias.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>La falta de compromiso y previsi&oacute;n con el sistema de pensiones</strong> es una cuesti&oacute;n de vital importancia que se debe afrontar con mayor seriedad, transversalidad y rigor desde todos los &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n posibles de nuestro estado. La sostenibilidad del sistema de pensiones y su necesaria evoluci&oacute;n no solo afecta a las personas mayores actualmente sino que ser&aacute; uno de los retos que se deben afrontar para que siga siendo uno de los pilares de nuestro estado de bienestar.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>La miop&iacute;a interesada de los medios de comunicaci&oacute;n</strong> que nos adoctrinan a diario con su oda a la juventud y (quim&eacute;rica) belleza y que nos bombardean continuamente con im&aacute;genes estereotipadas y poco realistas del envejecimiento.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Los problemas de soledad</strong>. Vivir m&aacute;s a&ntilde;os lleva a alcanzar datos como los del informe del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica de 2017, que nos indica que m&aacute;s de 2 millones de personas mayores de 65 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a viven solas, siendo el 72% de ellas mujeres.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>El abuso y maltrato del que son v&iacute;ctimas muchas personas mayores</strong>. Maltrato tan a menudo oculto que en cualquiera de sus manifestaciones (econ&oacute;mica, f&iacute;sica, psicol&oacute;gica, negligencias activas y pasivas, sexuales,&hellip;) y del que desconocemos su magnitud, estad&iacute;sticas, su impacto en la salud&hellip; en definitiva, su verdadero rostro.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        CARTA DE DERECHOS
    </p><p class="article-text">
        La<strong> SOCIEDAD VALENCIANA DE GERIATR&Iacute;A Y GERONTOLOG&Iacute;A</strong>, cuya raz&oacute;n de ser es el bienestar de las personas mayores, consciente del peso espec&iacute;fico que representan en la sociedad actual y de su diversidad y heterogeneidad, siente la necesidad de reivindicar, en justicia, aspectos b&aacute;sicos que afectan a su modo de vida y que son necesarios para desarrollar esa etapa del ciclo vital con dignidad y con el respeto que se merecen como seres humanos y como ciudadanos; sin olvidarnos que, adem&aacute;s, son insustituibles transmisoras de experiencia y conocimientos, y que sus aportaciones constituyen una fuente de riqueza para todos los que les rodean en el presente y para las generaciones venideras.
    </p><p class="article-text">
        Conscientes de la repercusi&oacute;n de todos estos factores en la calidad de vida, reclamamos para las personas mayores en general y, para cada una de ellas en particular, los siguientes derechos irrenunciables:
    </p><p class="article-text">
        1.- <strong>Derecho a ser tratado individualmente como ser humano</strong>, respetando nuestras caracter&iacute;sticas individuales, necesidades y expectativas, nuestras capacidades y limitaciones y, por tanto, a que se dise&ntilde;en e implanten pol&iacute;ticas integrales que den respuestas acordes a esas necesidades. Concretamente que se dise&ntilde;en e implementen desde el &aacute;mbito p&uacute;blico y privado pol&iacute;ticas de atenci&oacute;n y cuidados centradas en la persona.
    </p><p class="article-text">
        2.-<strong> Derecho a preservar la identidad personal, la libertad y autonom&iacute;a</strong>, y a recibir un trato acorde a cada historia personal y social, respetando la autodeterminaci&oacute;n y toma de decisiones sobre la propia vida.
    </p><p class="article-text">
        3.-<strong> Derecho a participar libre y activamente en la sociedad</strong> en la que se vive y a que se tengan en cuenta deseos y opiniones para contribuir a una realidad m&aacute;s justa e inclusiva para todos. La participaci&oacute;n contribuye a aumentar la socializaci&oacute;n, a mantener y mejorar las capacidades y evitar el aislamiento, ayudando a mantener el bienestar personal y la vinculaci&oacute;n al entorno social y cultural.
    </p><p class="article-text">
        4.-<strong> Derecho a tener una vida digna</strong> en la que sean satisfechas la necesidades espirituales, emocionales, de salud, relacionales, econ&oacute;micas y sociales.
    </p><p class="article-text">
        5.- <strong>Derecho a mantener y expresar una sexualidad libre y respetada en cualquiera de sus formas,</strong> en espacios de intimidad y tolerancia, exentos de ser juzgados, sin que sea reprobada su conducta, y sin sufrir rechazo, descalificaciones ni agresiones f&iacute;sicas o verbales.
    </p><p class="article-text">
        6.-<strong> Derecho a decidir libremente</strong> sobre todas las cuestiones referidas a nuestra vida, especialmente en las situaciones de fragilidad o dependencia, considerando los deseos y voluntades previas cuando la capacidad de decisi&oacute;n no est&eacute; preservada, evitando que sean otros quienes decidan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7.- Derecho a que sean garantizados los principios bio&eacute;ticos de no maleficiencia, justicia, autonom&iacute;a y beneficencia</strong>, en la enfermedad y en los cuidados, y a que se proporcionen los cuidados paliativos necesarios para garantizar esos principios y la necesaria intimidad.
    </p><p class="article-text">
        8.- <strong>Derecho</strong> <strong>a la intimidad</strong>, sobre todo en caso de necesidades especiales, y en entornos institucionalizados.
    </p><p class="article-text">
        9.-<strong> Derecho</strong> <strong>a</strong> <strong>decidir sobre el final de la vida</strong>, a expresar su voluntad sobre una muerte digna, expresada mediante la elaboraci&oacute;n de documentos o testamentos, en los que queden reflejados sus deseos en caso de no tener la capacidad de decidir.
    </p><p class="article-text">
        10.-<strong> Derecho</strong> <strong>a ser informado de forma accesible, clara y sencilla</strong>, y a participar en las decisiones que condicionan su vida en la salud y en la enfermedad, para ejercer nuestra capacidad de decisi&oacute;n de manera aut&oacute;noma. 
    </p><p class="article-text">
        11.-<strong> Derecho</strong> <strong>a que se garantice el acceso equitativo a asistencia sanitaria y social</strong> y a disponer de los recursos sociosanitarios adecuados para que los cuidados que se precisen, puedan dispensarse en el domicilio, acompa&ntilde;ados de la familia con apoyo de profesionales cualificados, o en centros especializados.
    </p><p class="article-text">
        12.- <strong>Derecho a vivir en entornos que permitan a las personas mayores envejecer activamente</strong>, con seguridad, y continuar participando plenamente en la sociedad. La calidad de vida se relaciona directamente con el fomento del protagonismo de las personas mayores en la esfera p&uacute;blica y social.
    </p><p class="article-text">
        13.- <strong>Derecho y acceso a la formaci&oacute;n a lo largo de la vida</strong>, para garantizar un desarrollo personal en igualdad de oportunidades a otros grupos de edad. El aprendizaje aumenta las oportunidades de participaci&oacute;n y contribuci&oacute;n social, mejora la reserva y el rendimiento cognitivo, aumenta la autoestima, ayuda a afrontar los problemas y previene el aislamiento social. 
    </p><p class="article-text">
        14.- <strong>Derecho a formar parte activa de una sociedad para todas las edades, inclusiva y sostenible.</strong>
    </p><p class="article-text">
        15.- <strong>Derecho a</strong> <strong>que los medios de comunicaci&oacute;n reflejen una imagen de las personas mayores que responda a la realidad actual</strong>, reconociendo su heterogeneidad, su contribuci&oacute;n individual y social, utilizando un lenguaje no edadista y evitando estereotipos tanto en la informaci&oacute;n como en la publicidad.
    </p><p class="article-text">
        16.-<strong> Derecho</strong> <strong>al acceso a las nuevas tecnolog&iacute;as</strong>, ya que ayudan a las personas de edad a estar en conexi&oacute;n con su entorno, a satisfacer necesidades, a mantenerse informadas, comunicadas, a ser independientes y a mejorar su salud.
    </p><p class="article-text">
        17.- <strong>Derecho a que sean satisfechas las necesidades sociales b&aacute;sicas de seguridad, pertenencia, afecto y comunicaci&oacute;n</strong>. La soledad no deseada en las personas mayores aumenta el sedentarismo, afecta a la salud, al deterioro de las capacidades mentales, y repercute en su estado de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        18.- <strong>Derecho</strong> <strong>a actuar y a denunciar un trato inadecuado o situaciones de maltrato en el &aacute;mbito familiar, social o asistencia</strong>l, ya sea econ&oacute;mico, f&iacute;sico o psicol&oacute;gico, o el que pueda derivarse de una negligencia o una mala praxis profesional.
    </p><p class="article-text">
        El reto, y responsabilidad a la vez, de la sociedad en la que vivimos ser&aacute; poner en valor a las personas de edad, atender sus necesidades y garantizar sus derechos. El deber de administraciones y organizaciones es tomar conciencia de lo que representan las personas mayores al dise&ntilde;ar las pol&iacute;ticas y gestionar los recursos, para que la ciudadan&iacute;a pueda envejecer dignamente y resolver con garant&iacute;as los retos que se plantean en el futuro inmediato y que parecen ignorar.
    </p><p class="article-text">
        Si la sociedad logra dar un buen trato y valorar a sus mayores, evolucionar&aacute; positivamente creando un espacio de convivencia y concordia para todas las edades, en el que todos se nutran de todos para conseguir una vida m&aacute;s plena.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.svgg.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOCIEDAD VALENCIANA DE GERIATR&Iacute;A Y GERONTOLOG&Iacute;A</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sacramento Pinazo-Hernandis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/derechos-humanos-trato-personas-mayores_132_1916184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Sep 2018 15:58:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2df89bfb-c134-4ab8-bf1f-61bcde2ee2f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57395" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[Sobre derechos humanos y buen trato a las personas mayores]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro de las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/futuro-pensiones_132_2084809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/327c53da-d06d-4687-91d5-3e9e354faf6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tabla"></p><p class="article-text">
        Almas bien o mal intencionadas llevan mucho  tiempo sembrando inquietudes sobre el  futuro de las  pensiones p&uacute;blicas. Y no sin &eacute;xito, seg&uacute;n parece. Es verdad que, cuando vienen por el lado derecho, se desacreditan los augurios atribuy&eacute;ndolos al inter&eacute;s de la banca por administrar nuestros ahorros por un m&oacute;dico dos por ciento anual; y, cuando vienen por la izquierda, el desprestigio se  intenta reduci&eacute;ndolos a estrategias de desgaste contra los gobiernos del PP. Pero unos y otros, a derecha e izquierda, han convertido en lugar com&uacute;n la idea de que las pensiones p&uacute;blicas van a ir a peor, o incluso a dejar de existir. Los pensionistas que estos d&iacute;as se movilizan, lo hacen por sus pensiones, pero sobre todo, protestan, por las de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Creo que estas protestas est&aacute;n poco justificadas para el presente, pues la renta de la poblaci&oacute;n que depende de las pensiones es la mayor de la historia, tanto en t&eacute;rminos absolutos como en relaci&oacute;n al resto de la poblaci&oacute;n. Hist&oacute;ricamente los pensionistas han sido m&aacute;s pobres que los activos, pero justo durante la &uacute;ltima crisis los ingresos de estos han ca&iacute;do hasta igualarse con los de los pensionistas, de modo que actualmente y <a href="https://elpais.com/elpais/2018/04/08/opinion/1523188481_698247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez en la historia su posici&oacute;n relativa es de uno a uno</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Aciertan las protestas en lo referente al futuro? &iquest;Es verdad que el sistema actual de pensiones p&uacute;blicas es insostenible y que las pensiones peligran? Con casi total seguridad, no. Los temores por las pensiones futuras se justifican por el envejecimiento de la poblaci&oacute;n y por el empeoramiento de los salarios. Ahora bien, el envejecimiento de la poblaci&oacute;n, que es una previsi&oacute;n muy probable, es un factor de poca importancia; por el contrario, el empeoramiento de los salarios, que es mucho m&aacute;s importante, es una previsi&oacute;n harto improbable. Dicho de otro modo, es casi seguro que la proporci&oacute;n de ancianos aumente, pero tambi&eacute;n muy probable que la productividad de la econom&iacute;a aumente mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; digo que el envejecimiento es de poca importancia? Para explicarlo, es &uacute;til dividir a la poblaci&oacute;n adulta en dos partes, seg&uacute;n la relaci&oacute;n que tengan con las rentas del trabajo. Una parte  depende directamente de los ingresos del trabajo; los podemos llamar A (de 'adultos' o de potencialmente 'activos'),  y otra parte depende indirectamente; los podemos llamar P (de 'pasivos' o de 'pensionistas').  (Simplificamos dejando aparte a los menores y las rentas del capital, pero ello no afecta a lo principal del argumento).
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por los temores respecto al <em>sistema </em>de pensiones. Los sistemas de pensiones p&uacute;blicas suelen llamarse de 'reparto' o 'distribuci&oacute;n' (<em>pay as you go</em> en ingl&eacute;s) porque se basan en la transferencia de una parte de las rentas laborales de A a P.  Estos sistemas no pueden nunca 'quebrar' ni ser 'insostenibles', pues, como sistemas, no dependen de la demograf&iacute;a ni de la econom&iacute;a, sino que se basan en lo que suele llamarse un 'pacto intergeneracional' que se actualiza por decisiones<em> pol&iacute;ticas</em> acerca de la <em>magnitud</em> de la transferencia. Esta magnitud es la cuesti&oacute;n principal para el sistema, independiente de cuestiones de organizaci&oacute;n como entre qui&eacute;nes se recauda y c&oacute;mo se reparte. &iquest;Qu&eacute; parte de la renta deben transferir los A a los P?  Es una cuesti&oacute;n estrictamente pol&iacute;tica, que puede adoptarse a&ntilde;o a a&ntilde;o o por plazos m&aacute;s largos, e incluso incluirse en la Constituci&oacute;n. Desde luego, si la cantidad se fija en t&eacute;rminos absolutos, puede resultar una carga pesada si la econom&iacute;a va mal. La clave est&aacute; en fijar la renta media de los pensionistas en t&eacute;rminos relativos a la renta media de los activos.  Puede decidirse una relaci&oacute;n de uno a uno, de modo que la renta media de P quede igual a la renta media de A, y los abuelos no tengan ni m&aacute;s ni menos que sus hijos y sus nietos. O puede decidirse que los P vivan con la mitad, o que necesitan el doble. En cualquier caso, la viabilidad <em>del sistema</em> de reparto est&aacute; asegurada, siempre que los adultos no se nieguen a transferir parte de las rentas a los mayores.
    </p><p class="article-text">
        Lo problem&aacute;tico no es, pues, el sistema, sino la magnitud de las transferencias, es decir, no la existencia, sino la cuant&iacute;a de las pensiones. Es posible, en efecto, que con la organizaci&oacute;n actual, el sistema no recaude lo suficiente para pagar las pensiones que se  ha comprometido a pagar, y en ese caso, efectivamente, habr&aacute; que reformar la organizaci&oacute;n del sistema, bien subiendo las cotizaciones de A, bien bajando las percepciones de P. Cuando se augura la 'quiebra'  o la 'insostenibilidad' del sistema, lo que realmente se dice es que por mucho que se suban las cotizaciones habr&aacute;, adem&aacute;s, que bajar las pensiones. Pedro eso no ser&iacute;a una quiebra del sistema, sino un ajuste de las percepciones.     
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        Aqu&iacute; es donde entra en juego el envejecimiento de la poblaci&oacute;n. Es frecuente exponerlo bajo la forma de la tasa de dependencia, que es simplemente la ratio P/A, entre mayores de 65 a&ntilde;os (que pueden representar a P) y los que tienen entre 15 y 64 a&ntilde;os (por convenci&oacute;n 'potencialmente activos', y pueden tomarse como representaci&oacute;n de A). Seg&uacute;n las m&aacute;s recientes proyecciones del INE, la tasa de dependencia es de 28%, ser&aacute; de 33% en 2025, pasar&aacute; del 50% en 2038 y se estabilizar&aacute; sobre 60% hacia 2050 (tabla 1). Visto desde el otro lado, esto significa que actualmente hay 3,5 adultos por cada mayor de 64 a&ntilde;os, ratio que llegar&aacute; a 3 en 2025, en 2038 estar&aacute; en 2 y desde 2050 se estabilizar&aacute;, por fin, en torno a 1,5. <a href="/content/edit/www1.seg-social.es/ActivaInternet/groups/public/documents/rev.../rev_032187.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;No es esto un riesgo muy serio, dif&iacute;cil de afrontar?</a> Y, adem&aacute;s, con salarios cada vez menores como los que se avecinan. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un riesgo muy serio? Supongamos que los potencialmente activos son generosos y transfieren a los pensionistas una renta igual a la que se quedan para ellos. Cada A, adem&aacute;s de a s&iacute; mismo, tiene que  mantener actualmente s&iacute; mismo y a 1/3,5 de pensionista (en total 1+1/3,5=1,28); en 2025 tendr&aacute; que mantener a 1+1/3 (1,33 en total), en 2038 tendr&aacute; que mantener a 1,5 y hacia 2050 a aproximadamente 1,65. Podemos llamar 'factor de reparto'  al n&uacute;mero total de adultos (A+P) a cargo de cada A, es decir, al cociente (A+P/A). Es otro modo de expresar lo que se suele llamar tasa de dependencia, P/A.  Preguntemos ahora cu&aacute;nto m&aacute;s tiene que producir A para mantener la renta media del conjunto A+P. La respuesta, obvia, es que tiene que aumentar el producto en lo que va de 1,28 a 1,67, es decir, un 30%. Este 30% es exactamente el aumento de la productividad de A necesario para hacer frente al incremento de P entre 2016 y 2050 manteniendo constante la renta <em>per capita </em>del conjunto de A y P.    
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Un riesgo dif&iacute;cil de afrontar?&iquest;Cu&aacute;n dif&iacute;cil de conseguir es un aumento as&iacute; de la productividad? Veamos c&oacute;mo ha ido la tarea hasta ahora. Seg&uacute;n se ve en la tabla 2, los 'factores de reparto' han pasado de 1,15 en 1971 a 1,20 en 1989, a 1,25 en 2002 y a 1,29 en 2017, a medida que el porcentaje de poblaci&oacute;n con 65 a&ntilde;os y m&aacute;s sub&iacute;a del 10% al 19% de la poblaci&oacute;n total. Es decir, el incremento de productividad necesario para compensar el envejecimiento ha sido de un 11%  (1,29/1,15). Pues bien, como puede verse en la tabla 2, en este intervalo de cuarenta y cinco a&ntilde;os la productividad de A se ha m&aacute;s que doblado, de modo que cada A podr&iacute;a en 2015 mantener a un pensionista entero, no al 0,28 de pensionista que realmente tuvo que mantener. La diferencia, naturalmente, se reflej&oacute; en un aumento general de la renta <em>per capita</em>.
    </p><p class="article-text">
        El contraste entre el aumento del 11% requerido por el envejecimiento y el de 116% logrado por la econom&iacute;a es una buena base para afirmar que el envejecimiento de la poblaci&oacute;n es un factor de poca importancia comparado con las mejoras de la econom&iacute;a. Como escrib&iacute; hace ya algunos a&ntilde;os, la carencia fatal de considerar el futuro de las pensiones en t&eacute;rminos de envejecimiento es que plantea en t&eacute;rminos de simple demograf&iacute;a un problema complejo de econom&iacute;a, por mucho que, curioisamente, sea <a href="http://www.revistasice.info/cachepdf/ICE_811_153-174__9895ED95A69622A83782E323ED9C50FB.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el enfoque favorito de muchos economistas</a>. Por ejemplo, <em>The Economist. </em>En 2003 titulaba  &ldquo;Work longer, have more babies&rdquo; y explicaba: &ldquo;Muchos pa&iacute;ses europeos tendr&aacute;n que hacer algo sobre los efectos de sus decrecientes tasas de natalidad a fin de corregir el desequilibrio entre trabajadores y pensionistas&rdquo; (27-9-03:13). Y en 2018 volv&iacute;a sobre el tema, si bien algo m&aacute;s optimista: en muchos pa&iacute;ses la poblaci&oacute;n en edad de trabajar disminuye y los viejos aumentan, pero la demograf&iacute;a no es el destino.  Y, en efecto, no lo es; o, por lo menos, no es el destino de las pensiones, que es econ&oacute;mico, no demogr&aacute;fico.  La cuesti&oacute;n no es que la poblaci&oacute;n envejezca, sino si los j&oacute;venes van a producir lo suficiente para compensarlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Van a hacerlo? &iquest;Va a mejorar la econom&iacute;a lo bastante? Desde luego, una cosa es que lo hiciera en el pasado y otra que lo siga haciendo en el futuro. Agua pasada no mueve molino y adem&aacute;s aquellos fueron otros tiempos. Remontarse a 1971 parece excesivo. Si miramos per&iacute;odos m&aacute;s cortos, encontramos que la productividad de los adultos aument&oacute; un 45% hasta 1989, y m&aacute;s que se dobl&oacute; hasta 2007, pero cay&oacute; un 10% entre 2007 y 2013; es cierto que entre 2013 y 2017 se ha recuperado algo m&aacute;s de lo perdido, pero eso solo permite decir de momento que la productividad se ha estancado en los diez a&ntilde;os entre 2007 y 2017. La cuesti&oacute;n es que hasta 2050 habr&aacute; que aumentar la productividad de los adultos de 1,28 a 1,67, es decir, casi un 30%; puede parecer poco comparado con el 100% de aumento entre 1971 y 2005, pero es <em>infinitamente m&aacute;s</em> que lo logrado entre 2007 y 2017. &iquest;Por qu&eacute; considerar m&aacute;s probable el crecimiento que el estancamiento?
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay muchas razones para ser optimista  y esperar no ya que la renta per capita se mantenga, sino que crezca considerablemente. Si volvemos otra vez al pasado, cabe advertir que los a&ntilde;os entre 1971 y 2007 son los dif&iacute;ciles a&ntilde;os de la crisis del petr&oacute;leo de los ochenta y de la recesi&oacute;n de principios de los noventa.  Y si nos limitamos a los a&ntilde;os &uacute;ltimos, podemos fijarnos en que la productividad  cay&oacute; un 10% entre 2007 y 2013, pero tambi&eacute;n habr&iacute;a que tener en cuenta c&oacute;mo se ha recuperado ese porcentaje entre 2013 y 2017. Y si directamente pensamos en el futuro, hay por lo pronto un trecho hasta volver a las tasas de ocupaci&oacute;n de 2007, y otro hasta alcanzar el 70%, la tasa media de Europa. Con solo llegar a este 70%, el PIB crecer&iacute;a en Espa&ntilde;a lo suficiente para cubrir el 18% que demanda el envejecimiento de la poblaci&oacute;n hasta 2038. Para el resto, hasta el 30% necesario para  2050, resulta extra&ntilde;o pensar que no va a mejorar la productividad por ocupado en el momento de mayor avance tecnol&oacute;gico de toda la historia de la humanidad. Por eso me parece muy probable que la productividad de la econom&iacute;a aumente mucho m&aacute;s que la longevidad de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ocurrir, sin embargo, que la productividad no mejorara. Pero entonces el problema no ser&iacute;a el sistema de pensiones, que seguir&iacute;a funcionando igual; ni el aumento del envejecimiento, que seguir&iacute;a teniendo una importancia menor. Habr&iacute;a un problema con la cuant&iacute;a de las pensiones, que caer&iacute;an lentamente o no subir&iacute;an, pero ser&iacute;a un problema derivado. El problema principal, si la productividad no mejorara, ser&iacute;a el estancamiento de los ingresos y el nivel de vida de todos, trabajadores y pensionistas, activos y pasivos, mayores y menores. Tendr&iacute;amos que acostumbrarnos  a vivir al nivel que vivimos ahora. Por horrible que nos parezca esta perspectiva, nadie deber&iacute;a caer en la insolidaridad de querer salvarse de los recortes a costa de los dem&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Carabaña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/futuro-pensiones_132_2084809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 11:39:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro de las pensiones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“En defensa del territorio ante los nuevos retos del cambio global”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/defensa-territorio-nuevos-cambio-global_132_2086589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/774fe3ad-3e46-4db0-bcfb-ef6002cf8f3c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Bosques en la Sierra de Grazalema. Joe Lin"></p><p class="article-text">
        Cuando finaliza la segunda d&eacute;cada del siglo, y nuestro pa&iacute;s comienza a superar una de las m&aacute;s graves crisis econ&oacute;micas de los &uacute;ltimos tiempos, parece oportuno reafirmar los valores y principios del <em>Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio </em>de 2006. El territorio es un bien no renovable, complejo, fr&aacute;gil, con valores ecol&oacute;gicos, culturales y patrimoniales &uacute;nicos que est&aacute;n por encima de su valoraci&oacute;n econ&oacute;mica, y que precisa de una gesti&oacute;n responsable y ser planificado de acuerdo con principios de sostenibilidad desde la esfera p&uacute;blica. Todo ello con objeto de favorecer el acceso a la vivienda, la planificaci&oacute;n y el trazado racional de las infraestructuras, el desarrollo equilibrado de los asentamientos y el fortalecimiento y activaci&oacute;n del sistema de espacios abiertos. La eficiencia econ&oacute;mica, la justicia social y la sostenibilidad ambiental siguen siendo principios esenciales que deben orientar la planificaci&oacute;n y gesti&oacute;n del territorio. Los cambios socio-econ&oacute;micos acelerados a los que asistimos y las grandes transformaciones asociadas al proceso &ndash;muy a menudo irracional y profundamente insolidario- de cambio global plantean nuevos retos a la gesti&oacute;n del territorio que se deben afrontar de manera perentoria.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Doce a&ntilde;os de transformaciones sociales y territoriales decisivas</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Desde la aprobaci&oacute;n del Manifiesto, nuestro territorio ha pasado de experimentar una de las etapas de transformaci&oacute;n m&aacute;s radical e irracional por el volumen alcanzado de superficie sellada a una ca&iacute;da brusca de la actividad inmobiliaria debido al final del &ldquo;boom&rdquo; del ladrillo. La recesi&oacute;n econ&oacute;mica vivida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha visto agravada en el caso espa&ntilde;ol por los efectos financieros de la burbuja inmobiliaria y su estrecha relaci&oacute;n con el sector bancario (crisis y reordenaci&oacute;n de las entidades financieras), lo que conllev&oacute; la decisi&oacute;n del gobierno de optar por un rescate millonario, en detrimento de la sociedad espa&ntilde;ola, para evitar consecuencias que se tem&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s graves.
    </p><p class="article-text">
        La geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, en colaboraci&oacute;n con otros profesionales del territorio, alert&oacute; de los efectos perversos de la burbuja inmobiliaria y, en una addenda al Manifiesto publicada en 2009, de la p&eacute;rdida de oportunidad que estaban suponiendo los a&ntilde;os de crisis para la planificaci&oacute;n futura de los territorios con criterios radicalmente distintos a los que presidieron aquel proceso por la falta de decisi&oacute;n pol&iacute;tica para desarrollar normativas y activar procesos de ordenaci&oacute;n territorial bajo nuevas visiones y objetivos.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han producido una serie de acontecimientos que crean nuevas realidades y que merecen reflexi&oacute;n y acci&oacute;n para actuar evitando que se cometan los errores que ocasionaron un crecimiento irracional de superficie sellada, de despilfarro de recursos y de deterioro de la calidad y el car&aacute;cter de los paisajes.  La evoluci&oacute;n reciente de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, aun a distancia de superar la crisis, manifiesta signos de mejora que no se plasman en el bienestar social, ni en la disminuci&oacute;n de las desigualdades econ&oacute;micas. En este contexto, surgen voces desde colectivos relacionados con la transformaci&oacute;n urban&iacute;stica del territorio que se&ntilde;alan a la actividad inmobiliaria como v&iacute;a principal y &uacute;nica para recuperar los niveles de crecimiento econ&oacute;mico y de empleo anteriores a la crisis econ&oacute;mica. Comprobamos con preocupaci&oacute;n c&oacute;mo amplias capas de la sociedad espa&ntilde;ola se mantienen ancladas en estos principios del crecimiento econ&oacute;mico a cualquier precio, de urbanismo a la carta. Salvo algunas iniciativas recientes impulsadas desde la escala regional y local, sigue presente la misma din&aacute;mica de degradaci&oacute;n del territorio como generador de riqueza f&aacute;cil y especulativa. No parece, en el contexto actual, que la crisis econ&oacute;mica haya supuesto un punto de inflexi&oacute;n, una lecci&oacute;n aprendida.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2006 se ha asistido a cambios importantes en la normativa y procedimientos de la planificaci&oacute;n territorial y en la evaluaci&oacute;n ambiental estrat&eacute;gica. Se han actualizado y mejorado los requisitos necesarios para un desarrollo territorial sostenible, recogidos en la legislaci&oacute;n estatal y auton&oacute;mica del suelo, medio ambiente y ordenaci&oacute;n del territorio, en especial en la escala metropolitana. Otra cuesti&oacute;n es el grado de adaptaci&oacute;n a las diferentes escalas administrativas, de coordinaci&oacute;n entre niveles de gobierno y del cumplimiento estricto de los procedimientos exigidos (paisaje, agua, riesgos, capacidad de carga, infraestructura verde, franja litoral) que no resulta satisfactoria en todos los territorios espa&ntilde;oles. En este sentido es fundamental el compromiso de inversi&oacute;n y esfuerzo presupuestario que conllevan estas pol&iacute;ticas, as&iacute; como la adecuada implementaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n geogr&aacute;fica que las sustentan.
    </p><p class="article-text">
        Bien es cierto que asistimos a unos a&ntilde;os en los que, salvo contadas excepciones como estrategias auton&oacute;micas de Ordenaci&oacute;n del Territorio o directrices espec&iacute;ficas, se ha producido un par&oacute;n en la formulaci&oacute;n y aprobaci&oacute;n de instrumentos de ordenaci&oacute;n territorial. La crisis econ&oacute;mica y el descenso de la actividad inmobiliaria no puede presentarse como causa &uacute;nica y principal de esta situaci&oacute;n. La falta de iniciativa pol&iacute;tica ha ayudado, tanto o m&aacute;s, a la coyuntura. Parece como si la planificaci&oacute;n territorial, proceso siempre complejo, &ldquo;molestase&rdquo; a la pol&iacute;tica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os que se ve incapaz de activarla bajo los nuevos supuestos que implican, incluso, las normativas aprobadas. El necesario avance ante los retos planteados se ha vuelto, en muchos territorios, en un retroceso ante la carencia de una apuesta clara por las pol&iacute;ticas territoriales. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, como profesionales de la geograf&iacute;a y como ciudadanos, consideramos que se debe reiterar la importancia del conocimiento, la ordenaci&oacute;n y la gesti&oacute;n del territorio. Este debe ser considerado un elemento b&aacute;sico de la estructura ambiental de los pa&iacute;ses, el escenario de desarrollo de las sociedades, el &aacute;mbito de redistribuci&oacute;n de la riqueza y el bienestar, as&iacute; como la plasmaci&oacute;n visible de los principios que deben regir las sociedades democr&aacute;ticas.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Un nuevo impulso para la ordenaci&oacute;n racional del territorio</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n de los procesos econ&oacute;micos, la mejora en las comunicaciones, la p&eacute;rdida de la dependencia del espacio f&iacute;sico como elemento condicionante de la implantaci&oacute;n industrial y comercial, conlleva cambios territoriales que van a obligar a repensar la asignaci&oacute;n y el propio valor econ&oacute;mico de usos del suelo. Ello comporta la necesidad de un designio colectivo y un liderazgo p&uacute;blico en los procesos de transformaci&oacute;n y ordenaci&oacute;n territorial. Esta necesidad debe concretarse en <strong>pol&iacute;ticas aplicadas en todos los niveles de escala: municipal, metropolitana, regional, estatal y europea</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La planificaci&oacute;n de escala supramunicipal resulta especialmente id&oacute;nea para superar las visiones locales y de corto plazo de la ordenaci&oacute;n urbana municipal. Los procesos de &ldquo;metropolitanizaci&oacute;n&rdquo; que se viven, de facto, en muchos territorios, o la consolidaci&oacute;n de grandes conurbaciones litorales, no pueden permanecer en el estricto &aacute;mbito de decisi&oacute;n municipal. Las administraciones auton&oacute;micas deben <strong>fomentar procesos de planificaci&oacute;n territorial que integren de manera efectiva las escalas verticales y horizontales y que preserven la conectividad ecol&oacute;gica y funcional,</strong> en consonancia con los nuevos retos que impone la globalizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se une, como principio rector de las actuaciones territoriales en los pr&oacute;ximos decenios, la necesidad urgente de <strong>adaptar el espacio geogr&aacute;fico a los efectos del proceso del cambio clim&aacute;tico</strong>, que se manifiesta de forma cada vez m&aacute;s evidente. La obligaci&oacute;n colectiva, en un proceso de transici&oacute;n ecol&oacute;gica y energ&eacute;tica, de hacer territorios y ciudades resistentes y resilientes al calentamiento global, donde se primen las formas de movilidad sostenible y nuevas pol&iacute;ticas de gesti&oacute;n del agua y de producci&oacute;n de energ&iacute;a limpia, se promueva la vitalidad de los territorios rurales sobre la base de su multifuncionalidad y su capacidad productora de alimentos de calidad, favoreciendo la re-conexi&oacute;n entre ciudades y espacios periurbanos,  se impulse la creaci&oacute;n de zonas verdes de amplia extensi&oacute;n y el incremento de arbolado en las calles y plazas en la b&uacute;squeda del confort clim&aacute;tico para la vida cotidiana, son cuestiones ineludibles a partir de ahora en la planificaci&oacute;n territorial y urbana.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de lo que indican recientes informes sobre los previsibles y profundos efectos del cambio clim&aacute;tico en la Europa del Sur para el futuro de los territorios, la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico debe fundamentar pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas de planificaci&oacute;n ambiental y econ&oacute;mica. <strong>Nuestro pa&iacute;s no puede quedar al margen de estos nuevos procesos de adaptaci&oacute;n de los territorios al calentamiento global</strong> que, por el contrario, deben convertirse en principios rectores de la ordenaci&oacute;n del territorio.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la mejor&iacute;a de las cifras macroecon&oacute;micas y la recuperaci&oacute;n de los niveles de gasto y consumo, sigue siendo patente la brecha de desigualdad econ&oacute;mica existente en la sociedad espa&ntilde;ola, agravada en los a&ntilde;os de la crisis. Los resultados del crecimiento de la actividad econ&oacute;mica no han llegado a todas las capas sociales, en especial a las m&aacute;s vulnerables y a los j&oacute;venes, generando procesos de segregaci&oacute;n social y residencial, bolsas de pobreza y dificultad en el acceso a la vivienda y a los servicios sociales y sanitarios b&aacute;sicos. El incremento de los alquileres en pisos y apartamentos que se evidencia en muchas ciudades espa&ntilde;olas no hace sino agrandar las desigualdades sociales y obstaculizar, a&uacute;n m&aacute;s, el acceso a la vivienda de amplias capas de la poblaci&oacute;n. La <strong>garant&iacute;a por parte de los poderes p&uacute;blicos del derecho a la vivienda</strong> se convierte, sin duda, en el reto principal de la planificaci&oacute;n territorial y urban&iacute;stica de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En contraste con los territorios de la urbanizaci&oacute;n, pero de capital importancia para el espacio geogr&aacute;fico y la sociedad en su conjunto, urge la elaboraci&oacute;n de <strong>estrategias de desarrollo y medidas espec&iacute;ficas y urgentes  para los territorios de la despoblaci&oacute;n rural, de baja densidad y en proceso de despoblaci&oacute;n</strong>, donde la p&eacute;rdida de valor econ&oacute;mico de algunas modalidades de agricultura, el deterioro de determinados servicios p&uacute;blicos y un proceso grave de envejecimiento demogr&aacute;fico hacen dif&iacute;cil el mantenimiento de la poblaci&oacute;n, la viabilidad de las explotaciones agropecuarias y la vitalidad de sus paisajes. La apuesta por los valores ambientales y patrimoniales de estos espacios, ligados a su fundamental misi&oacute;n de producci&oacute;n de alimentos y materias primas de calidad, apoyados con iniciativas bien fundadas de promoci&oacute;n del desarrollo local, resultan prioritarias para el futuro de estos territorios que tantos servicios ecosist&eacute;micos y paisaj&iacute;sticos aportan a la sociedad. La brecha digital, es otro de los temas a considerar aplicando acciones, normas y pol&iacute;ticas acordes con las necesidades reales de estos territorios, donde la dimensi&oacute;n de lo local -sin recetarios y con verdadera voluntad de solucionar los problemas-, es cada vez m&aacute;s fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Diferentes colectivos han denunciado la relajaci&oacute;n existente en el cumplimiento de las obligaciones de incorporar estudios y cartograf&iacute;as espec&iacute;ficas en los procesos de <strong>evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad ambiental y territorial</strong>, en particular los relacionados con los mapas de riesgo natural y con los informes de abastecimiento de agua (legislaciones del suelo estatal y auton&oacute;micas) en las propuestas de transformaci&oacute;n urban&iacute;stica del suelo. Resulta inconcebible, en este nuevo contexto, la vuelta, por ejemplo, a paradigmas de planificaci&oacute;n h&iacute;drica basados en la satisfacci&oacute;n permanente de nuevas demandas, unos planteamientos que se cre&iacute;an superados, entre otras razones, por los compromisos adquiridos por las administraciones p&uacute;blicas tras la trasposici&oacute;n de la Directiva Marco del Agua. La gesti&oacute;n sostenible del territorio debe apostar, como principio irrenunciable, por la gesti&oacute;n de la demanda de agua integrada en una planificaci&oacute;n racional de los usos del suelo.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje se presenta como un instrumento id&oacute;neo en la planificaci&oacute;n territorial y urban&iacute;stica que permite superar el sistema actual de valoraciones parciales del espacio geogr&aacute;fico y de asignaci&oacute;n de usos (categor&iacute;as de suelo), otorgando una visi&oacute;n global que impida procesos de especulaci&oacute;n econ&oacute;mica del territorio. La correcta gesti&oacute;n del paisaje  es un indicador de la valoraci&oacute;n social de la calidad del territorio. De ah&iacute; que sea necesaria<strong> una apuesta decidida por las pol&iacute;ticas del paisaje y de infraestructura verde del territorio</strong>, especialmente en los espacios litorales, la cual se presenta como una oportunidad de disponer de instrumentos de ordenaci&oacute;n del territorio m&aacute;s estructurantes y &aacute;giles que conecten las diferentes escalas espaciales y los niveles de administraci&oacute;n pol&iacute;tica, con un protagonismo destacado de la participaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Resulta necesaria la elaboraci&oacute;n de <strong>indicadores de seguimiento de  calidad y sostenibilidad</strong> que permitan evaluar la correcta gesti&oacute;n del territorio. La inteligencia territorial que se ha a&ntilde;adido como paradigma en la gesti&oacute;n de los espacios geogr&aacute;ficos supone avanzar en la planificaci&oacute;n sostenible con la aplicaci&oacute;n de mecanismos que minimicen el impacto sobre los recursos naturales y en el funcionamiento de las sociedades ante la aparici&oacute;n y expansi&oacute;n de nuevos usos del territorio derivados del proceso de globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos territorios del cambio global que se est&aacute;n gestando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, <strong>deben incluir la equidad y la justicia ambiental, la igualdad de g&eacute;nero, la erradicaci&oacute;n de la pobreza, la activaci&oacute;n del patrimonio territorial y la transparencia en los procesos administrativos como objetivos fundamentales de su planificaci&oacute;n y gesti&oacute;n</strong>. En ese sentido, no puede olvidarse tampoco que nuestro pa&iacute;s tiene un compromiso ineludible con el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (horizonte 2030) de las Naciones Unidas, cuyos principios y concreci&oacute;n tienen plasmaci&oacute;n directa en el espacio geogr&aacute;fico, pudi&eacute;ndose cumplir s&oacute;lo con medidas de planificaci&oacute;n racional y sostenible del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Afrontamos unos a&ntilde;os fundamentales para los territorios. Recordando a Vitrubio, los territorios deben ser &uacute;tiles, bellos y sostenibles. <strong>De la manera inteligente en que se planifique su futuro depender&aacute; el mantenimiento de sus valores ambientales y la calidad de vida de las sociedades que los habitamos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Asociaci&oacute;n de Ge&oacute;grafos Espa&ntilde;oles y Colegio de Ge&oacute;grafos</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación de Geógrafos Españoles/Colegio de Geógrafos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/defensa-territorio-nuevos-cambio-global_132_2086589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jun 2018 11:35:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“En defensa del territorio ante los nuevos retos del cambio global”]]></media:title>
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