<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Los jóvenes opinan sobre el futuro de Europa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Los jóvenes opinan sobre el futuro de Europa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Romero: "Creo que el proyecto político europeo puede naufragar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/joan-romero-creo-proyecto-naufragar_132_2729597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/346541b6-6078-49bb-b93b-baec67112047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Joan Romero y Antonio Ariño, autores de &#039;La secesión de los ricos&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Catedrático de la Universitat de València asegura: "Estamos en un punto de inflexión en el que el proyecto europeo avanza o hay riesgo de involución"</p></div><p class="article-text">
        Joan Romero es catedr&aacute;tico de Geograf&iacute;a Humana en la Universidad de Valencia. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha centrado su actividad docente e investigadora en la Geograf&iacute;a Pol&iacute;tica, Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas, Estructura del Estado y nuevas formas de Gobernanza territorial en Espa&ntilde;a y en Europa. Colabora en <em>El Pa&iacute;s</em>&nbsp;y coordina la secci&oacute;n &laquo;Los j&oacute;venes opinan sobre el futuro de Europa&raquo; de <em>eldiario.es</em>. Es autor, junto a Antonio Ari&ntilde;o de <em>La secesi&oacute;n de los ricos </em>(Galaxia de Gutenberg). Ha sido Director General de Universidades de la Generalitat Valenciana (1983), Secretario General T&eacute;cnico del Ministerio de Educaci&oacute;n y Ciencia entre 1985 y 1987 y Conseller de Educaci&oacute;n y Ciencia de la Generalitat Valenciana entre 1993 y 1995.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ya no atrae el proyecto europeo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque los cambios sociales y econ&oacute;micos han sido tan profundos que todav&iacute;a estamos reaccionando. La Uni&oacute;n Europea es un proyecto tan inacabado como que algunas partes de su hoja de ruta siguen in&eacute;ditas. Otras han seguido &uacute;nicamente el marco neoliberal que ha agravado la desafecci&oacute;n. La crisis ha evidenciado grandes fracturas sociales y pol&iacute;ticas. Soy un europe&iacute;sta convencido pero muy cr&iacute;tico con la forma en la que las elites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas han conducido el proceso reciente. Ciertamente, hace una d&eacute;cada no lo habr&iacute;a dicho, pero ahora no lo descarto: creo que el proyecto pol&iacute;tico europeo puede naufragar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese caso, empecemos. &iquest;Qu&eacute; le pasa a la democracia representativa? &iquest;Por qu&eacute; es tan criticada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Somos muchos, distintos y con visiones muy diferentes. Tiene que existir un mecanismo conciliador. La democracia representativa cumple esta funci&oacute;n, pero no puede limitarse a depositar una papeleta en una urna cada 4 o 5 a&ntilde;os. Estamos en un momento hist&oacute;rico cr&iacute;tico, de inflexi&oacute;n: o las democracias occidentales avanzan apostando claramente por el pilar social y ambiental o hay riesgo de involuci&oacute;n. Pueden perfeccionarse en clave de justicia social y ambiental o en caso contrario evolucionar hacia lo que alguna vez he definido, junto con otros colegas, como democracias iliberales o autoritarias. Es decir, democracias sin derechos. Hoy en d&iacute;a, 2019, cualquiera de los dos escenarios es posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; piensa cuando alguien le dice que no va a votar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pienso que es respetable, porque expresa su malestar, pero no lo comparto. En las democracias representativas, el espacio que t&uacute; no ocupas, lo ocupan otros. Surgen reacciones antisistema, porque llevamos 20 a&ntilde;os imprevisibles e inestables de fractura social y pol&iacute;tica. Sin embargo, creo que las nuevas generaciones se quejan poco de lo que les afecta. Producen una explosi&oacute;n como la del 15M y, de nuevo, vuelven a estas vidas precarias de millones de j&oacute;venes en Europa sin capacidad autoorganizativa. Hay que ser constantes. Nadie va a regalarles nada. Mi maestro Josep Fontana sol&iacute;a decir que en el futuro tendremos lo que nos merezcamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; funci&oacute;n cumplen los nacionalismos durante una crisis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Canalizan el malestar. Yo los llamo nacional-populismos. Fueron un problema para nuestras sociedades del pasado y lo son ahora. La versi&oacute;n actualizada es una expresi&oacute;n de repliegue de las sociedades en Europa central y occidental ante la inseguridad y la incertidumbre del nuevo siglo. Estos partidos han encontrado ah&iacute; su caldo de cultivo. Si no hacemos nada dejaran de ser un s&iacute;ntoma para convertirse en una opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; cambiar&iacute;a la vida cotidiana de la gente sin la UE?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora los brit&aacute;nicos est&aacute;n descubriendo lo que es estar solos. Problemas con las medicinas, el comercio... Pero voy m&aacute;s all&aacute;. Ni siquiera Alemania tiene la capacidad de interlocuci&oacute;n para situarse en la mesa con actores globales como EE. UU. o China. La Uni&oacute;n Europea s&iacute;. No somos conscientes de esto. Le hicieron esta misma pregunta al expresidente de Uruguay Jos&eacute; Mujica y contest&oacute;: &laquo;Ya me gustar&iacute;a a m&iacute; tener en Am&eacute;rica Latina una cosa parecida a la Uni&oacute;n Europea&raquo;. Incluso con esta fr&aacute;gil Uni&oacute;n, nuestra capacidad es envidiable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le preocupa de la crisis europea, a poco de las elecciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su rid&iacute;culo presupuesto social, su imagen de burocracia est&eacute;ril y la ausencia de una alternativa clara, necesariamente plural, al pensamiento hegem&oacute;nico neoliberal. Me gustar&iacute;a ver un presupuesto federal como el de EE. UU. Y que abandonaran esa imagen de jefes de Estado y de gobierno reunidos para no se sabe muy bien qu&eacute;. A veces las instituciones europeas dan argumentos para no creer en ellas. A pesar de todo, somos la parte del mundo m&aacute;s desarrollada y lo somos porque la UE fue la lecci&oacute;n que aprendimos de las masacres del siglo XX. El otro d&iacute;a ca&iacute; en la cuenta de que pertenezco a la primera generaci&oacute;n de europeos occidentales (nac&iacute; en 1953) que no ha vivido ninguna guerra. Qu&eacute; voy a decir de vosotros, los j&oacute;venes, que la IIGM os parece el neol&iacute;tico. [Romero se emociona y sonr&iacute;e]. No sabemos la suerte que tenemos&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yvonne Blanquer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/joan-romero-creo-proyecto-naufragar_132_2729597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2019 08:12:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/346541b6-6078-49bb-b93b-baec67112047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="579432" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/346541b6-6078-49bb-b93b-baec67112047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="579432" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Joan Romero: "Creo que el proyecto político europeo puede naufragar"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/346541b6-6078-49bb-b93b-baec67112047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Unión Europea y el olvido del pasado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/union-europea-olvido-pasado_132_2729618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b34965d-4010-487a-a607-34a71816c184_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La ultraderecha europea desafía a la UE en un acto en Milán"></p><p class="article-text">
        Qu&eacute; doloroso es perder algo por lo que tanto se ha luchado, que tanto esfuerzo ha requerido; un proyecto que sali&oacute; a la luz cuando muchos dudaban de ello, cuando solo se ten&iacute;a la concepci&oacute;n de una Europa b&eacute;lica. Contra todo pron&oacute;stico, la Uni&oacute;n Europea vio la luz. 60 a&ntilde;os han transcurrido desde aquella primitiva Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica Europea.
    </p><p class="article-text">
        Seis d&eacute;cadas dan para mucho, pero tras un pr&oacute;spero periodo en el que, incluso, recibi&oacute; el noble galard&oacute;n del Nobel de la Paz, parece que la Uni&oacute;n Europea se encuentra en un momento muy delicado, una crisis estructural que se tambalea por los diversos pilares en los que se apoya, pilares que parec&iacute;an que nunca iban a quebrarse, pero el tiempo ha acabado deterior&aacute;ndolos. Para entender este deterioro, se debe viajar hasta la ra&iacute;z, hasta lo que, a simple vista, se dir&iacute;a que carece de importancia.
    </p><p class="article-text">
        Es un martes, por la noche. Como cada martes por la noche, la familia se sienta en la mesa para cenar, encienden la televisi&oacute;n y ponen el informativo. &lsquo;La Uni&oacute;n Europea proporciona un rescate financiero a las entidades bancarias espa&ntilde;olas para evitar su quiebra&rsquo;, dice el primer titular. &ldquo;Ya est&aacute;n los de Bruselas dando dinero a los bancos en vez de ayudarnos a nosotros&rdquo;, exclama la madre. &lsquo;Valencia acoger&aacute; a los m&aacute;s de 600 refugiados del barco Aquarius&rsquo;, indica el siguiente r&oacute;tulo. &ldquo;Ale, ya vienen a vivir de subvenciones&rdquo;, comenta el padre.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los peque&ntilde;os de la casa, que carecen todav&iacute;a de una capacidad cr&iacute;tica para juzgar los comentarios que est&aacute;n realizando sus padres, interiorizan cada palabra que sale de sus bocas y van creciendo hasta formar un pensamiento igual o incluso m&aacute;s extremista que el de sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Este es un ejemplo que se puede plasmar en la inmensa mayor&iacute;a de sociedades europeas, y aqu&iacute;, radica el problema. Porque aquel ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que vio c&oacute;mo sufr&iacute;a su familia con la crisis del 2008 que golpe&oacute; fuertemente la sociedad occidental, hoy, en el 2018/2019, ya es un votante e incluso militante de alg&uacute;n partido pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Laura Arag&oacute;, en <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20180429/443054697567/euroescepticismo-union-europea.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; ha ganado terreno el euroescepticismo en cada uno de los pa&iacute;ses de la UE</a>&nbsp;explica que se ha producido un cambio de votos debido a que los partidos liberales y cristianos tradicionales no se esforzaron en llegar a los ciudadanos m&aacute;s j&oacute;venes. De esta forma, surgen nuevos partidos derechistas, con un car&aacute;cter mucho m&aacute;s extremista que los anteriores, que saben llegar a este nicho.
    </p><p class="article-text">
        Se dice que la memoria hist&oacute;rica es b&aacute;sica para entender c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute; y, sobre todo, para no cometer los mismos errores que cometieron nuestros antepasados. Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cu&aacute;ndo esta memoria hist&oacute;rica es olvidada, encerrada en un ba&uacute;l bajo llave como si nuestra realidad fuera completamente diferente a la de hace 80 a&ntilde;os? Que vuelven los extremos, renacen los partidos populistas extremistas.
    </p><p class="article-text">
        Estos partidos emergentes suelen tener un programa muy claro marcado por un discurso xen&oacute;fobo y antieuropeo. Y es que estos dos temas se han convertido en los trampolines de estas agrupaciones pol&iacute;ticas. Eduardo Bay&oacute;n en <a href="http://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Populismo de derechas en los viejos pa&iacute;ses</a><em>&nbsp;comunistas</em> nos pone la lupa en diferentes pa&iacute;ses pertenecientes a la Uni&oacute;n Europea que, actualmente, est&aacute;n experimentando un cambio en su pol&iacute;tica con el auge de partidos extremistas.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de Hungr&iacute;a, donde gobierna la Fidesz-Uni&oacute;n C&iacute;vica H&uacute;ngara, partido que ostenta el poder desde 2010 bajo la direcci&oacute;n de su presidente Viktor Orban y que se ha hecho famoso por el cierre de fronteras y el establecimiento de alambradas para evitar la entrada de los refugiados. Su frase: &ldquo;Yo estoy dentro del club (la UE), pero no tengo problemas en decir que soy antieuropeo. Estoy dentro para romperlo todo&rdquo;, define claramente cu&aacute;l es su posicionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que en Hungr&iacute;a, Polonia tambi&eacute;n ha vivido el auge de un partido extremista liderado por Kaczynski, Ley y Justicia, que poco a poco ha ido subiendo en votantes hasta lograr que su candidata, Beata Szydlo, fuese nombrada primera ministra. El partido ya ha establecido una &ldquo;lista negra&rdquo; con nombres de pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n y periodistas rebeldes, as&iacute; como de activistas, personalidades del mundo acad&eacute;mico, cultural y empresarial&hellip; Algo que choca bastante para un partido dem&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        Le Pen bajo su slogan &ldquo;La Uni&oacute;n Europea morir&aacute; porque el pueblo ya no la quiere m&aacute;s&rdquo; aumenta cada vez m&aacute;s de apoyo en el pueblo franc&eacute;s. El Brexit, se ha hecho una realidad y fue un duro golpe para la UE, ya que, pese a la larga lista de peticiones que existe por parte de pa&iacute;ses que quieren entrar, es la primera vez que un Estado miembro pide su marcha de la Uni&oacute;n; y no uno cualquiera, sino uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s importantes como es Gran Breta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En Italia, el&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Senado-seguridad-inmigracion-promovida-Salvini_0_833267111.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo de Ministros ha aprobado el decreto sobre seguridad e inmigraci&oacute;n</a> que lleva el nombre y la marca personal del l&iacute;der de la ultraderechista, Matteo Salvini. Con esta nueva medida el objetivo es endurecer las condiciones para los solicitantes de asilo, limitar la protecci&oacute;n de los inmigrantes vulnerables y facilitar las expulsiones.
    </p><p class="article-text">
        Hasta Alemania, siendo el pa&iacute;s que m&aacute;s peso posee en el panorama pol&iacute;tico europeo ha visto como partidos extremistas han sumado puntos frente a la ca&iacute;da considerable de votantes a Angela Merkel; y es que, seg&uacute;n se puede leer en <a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cinco razones por las que Europa se desquebraja</a>&nbsp;de Torreblanca, las &uacute;ltimas encuestas reflejan que un 63% de los alemanes ha dejado de confiar en Europa y un 53% no ve el futuro de Alemania vinculada a ella.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a parec&iacute;a que esto era inconcebible, que la extrema derecha no ten&iacute;a seguidores suficientes, que el tradicional PP y el auge de Ciudadanos absorber&iacute;an todos los votos de la derecha. Sin embargo, para sorpresa de muchos, el domingo 7 de octubre,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/politica/Vox-Vistalegre-objetivo-proximas-elecciones_0_822418067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vox llen&oacute; el Palacio de Vistalegre</a> con un discurso basado en &ldquo;Espa&ntilde;a, primero&rdquo; y con una clara posici&oacute;n en contra de la inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como hemos podido observar, una gran cantidad de pa&iacute;ses miembro de la Uni&oacute;n Europea est&aacute;n sufriendo un cambio en su pol&iacute;tica, un cambio en sus ciudadanos que, cansados de entregar parte de la soberan&iacute;a a un poder &ldquo;de Bruselas&rdquo; sin recibir nada a cambio, se dejan llevar por la rabia y por los discursos fundamentados en el odio de estos partidos extremistas. Como bien dice Torreblanca: &ldquo;Los ciudadanos han retirado el cheque en blanco que hab&iacute;an concedido a las instituciones europeas para que gobernaran, a la manera del despotismo ilustrado, &lsquo;todo para el pueblo pero sin el pueblo&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al principio del ensayo, se planteaba un ejemplo sobre una familia est&aacute;ndar. El padre y la madre mostraban su desaprobaci&oacute;n respecto a la pol&iacute;tica monetaria y financiera como la pol&iacute;tica receptiva de refugiados que llevaba a cabo la Uni&oacute;n Europea. La desconfianza hacia la entidad europea y el rechazo hacia el extranjero. Y es que ambas van de la mano, ambas forman parte esencial de los partidos extremistas que est&aacute;n apareciendo, y ambos desembocan en una tercera idea que abandera sus programas electorales: el cierre de fronteras, el repliegue pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        No podemos entender el auge de los partidos extremistas en todos los pa&iacute;ses que hemos visto y la raz&oacute;n por la que, en una &eacute;poca totalmente globalizada, quieran aislarse del resto del mundo, sin conocer que hay detr&aacute;s, y la principal causa no ha sido otra que el conflicto de los refugiados.
    </p><p class="article-text">
        Con el fuerte conflicto vivido en Siria, millones de personas tuvieron que huir de la guerra y de la destrucci&oacute;n en busca de un lugar seguro. Esto, supuso un grave problema para Europa, destino de la mayor&iacute;a de ellos, que de noche a la ma&ntilde;ana le desapareci&oacute; ese sentimiento democr&aacute;tico y de tolerancia que tanto le hab&iacute;a caracterizado en los m&aacute;s de 50 a&ntilde;os de su existencia.
    </p><p class="article-text">
        En una hipocres&iacute;a de libro, los diferentes pa&iacute;ses de la UE decidieron afrontar la situaci&oacute;n como si de un problema de vulnerabilidad de fronteras se tratase. Ya no importaba la pobre v&iacute;ctima de la guerra que escapaba de la muerte o el hambre, el inter&eacute;s propio y el temor al inmigrante estaba muy por encima de cualquier sentimiento humilde y emp&aacute;tico con aquellos que realmente estaban sufriendo en su pa&iacute;ses natales.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, la Uni&oacute;n Europea comenz&oacute; una pol&iacute;tica de cercamiento a golpe de talonario para, simplemente, externalizar el problema y, por lo tanto, aplazarlo cuando era una consecuencia inminente, que inevitablemente acabar&iacute;a salpicando al territorio europeo. Ojos que no ven, coraz&oacute;n que no siente. Pa&iacute;ses ajenos a la UE como Turqu&iacute;a o Marruecos se ensucian las manos a cambio de una cuant&iacute;a elevada de dinero que los l&iacute;deres europeos entregan sin ning&uacute;n problema.
    </p><p class="article-text">
        Este rechazo al refugiado viene infundado por el miedo; dicho miedo, por supuesto, ha sido consecuencia de los diversos ataques yihadistas que las grandes ciudades occidentales hab&iacute;an sufrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Bruselas, Par&iacute;s, Londres, Barcelona&hellip; El terrorismo golpe&oacute; duramente a Europa y la reacci&oacute;n de la UE fue escasa para muchos de sus ciudadanos, los cuales fueron creando ese temor hacia el inmigrante musulm&aacute;n cuando, ir&oacute;nicamente, aquellos refugiados del Pr&oacute;ximo Oriente, que llegaban a &ldquo;su&rdquo; territorio, estaban huyendo del mismo enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Esta concepci&oacute;n de pasotismo por parte de la Uni&oacute;n Europea puso en bandeja a aquellos partidos extremistas que supieron cautivar -a este sector descontento- con su pol&iacute;tica de repliegue. Se apuesta por &ldquo;las identidades fuertes, el proteccionismo econ&oacute;mico y la aceptaci&oacute;n de un mundo multipolar&rdquo; (<a href="https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2018-09-23/lo-que-hay-detras-de-la-nueva-extrema-derecha_1619538/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esteban Hern&aacute;ndez</a>).
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que en pleno siglo XXI, en una sociedad desarrollada, globalizada e interconectada gracias a la llegada de Internet en nuestras vidas, era imposible concebir que un pa&iacute;s se encerrara al resto, le cerrara la puerta al mundo, como si se tratara de una dictadura de Corea del Norte. Pero s&iacute;, est&aacute; ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, &ldquo;la UE, pol&iacute;ticamente debilitada, establece por s&iacute; misma sus objetivos sociales y culturales sin los medios necesarios para conseguirlos; los derechos fundamentales est&aacute;n abiertamente cuestionados por algunos gobiernos ultraconservadores y de extrema derecha&rdquo; (<a href="https://www.eldiario.es/euroblog/Sesenta-anos-proyecto-europeo-ahora_6_625447489.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ska Keller</a>).
    </p><p class="article-text">
        Ya no hay unidad. Se ha establecido una mentalidad similar a la existente despu&eacute;s de la Primer Guerra Mundial en la que hay una clara distinci&oacute;n entre &ldquo;vencedores&rdquo; y &ldquo;vencidos&rdquo;, entre acreedores y deudores fruto de los rescates que se realizaron durante los a&ntilde;os de la crisis del 2008, como si todos los pa&iacute;ses tuvieran las mismas condiciones y pudieran funcionar bajo los mismos supuestos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la b&uacute;squeda del beneficio y el lucro personal est&aacute;n por encima de cualquier valor humano, de equipo o empat&iacute;a, las consecuencias siempre han sido desastrosas. Torreblanc explica que estos ajustes y recortes asociados a los actuales planes de rescate &ldquo;agravar&aacute;n la crisis que sufren algunos pa&iacute;ses en lugar de ayudarles a salir de ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&aacute; cuando un Estado se quede sin dinero para invertirlo en sus propios ciudadanos porque est&aacute; pagando unas penalizaciones impuestas por la Uni&oacute;n Europea, cuando el crecimiento econ&oacute;mico se estanque y el desempleo aumente? Esto puede desembocar en una situaci&oacute;n extrema, cr&iacute;tica, en la que las sociedades, llevadas por un descontento acumulado, se rebelar&aacute;n contra estos ajustes y el pago de esa deuda.
    </p><p class="article-text">
        Esta rebeli&oacute;n ya ha comenzado. Y no, no ha sido una rebeli&oacute;n &ldquo;f&iacute;sica&rdquo;, visible, en la calle. Ha sido una rebeli&oacute;n que ha tenido lugar en la mentalidad y en la ideolog&iacute;a del pueblo, que ha tenido lugar en las urnas. Esa rebeli&oacute;n se llama auge de los partidos populistas extremistas y, si no se hace nada para evitarlo, ser&aacute;n los encargados de romper en mil pedazos la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como dijo Pablo Suanzes (<a href="https://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las costuras de Europa</a><em>): &ldquo;</em>La UE es como las hadas: si dejamos de creer en ella, se muere&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Rapún]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/union-europea-olvido-pasado_132_2729618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2019 08:52:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3b34965d-4010-487a-a607-34a71816c184_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55771" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3b34965d-4010-487a-a607-34a71816c184_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55771" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Unión Europea y el olvido del pasado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3b34965d-4010-487a-a607-34a71816c184_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo rumbo para la vieja Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/nuevo-rumbo-vieja-europa_132_1543884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36af0c2c-3825-4db1-b8d9-ab9b0bf8feb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Trabajadores de la Eurocámara publican sus historias anónimas de acoso sexual"></p><p class="article-text">
        En el siglo XVIII, Kant, propon&iacute;a &ldquo;una federaci&oacute;n de tipo especial a la que se puede llamar federaci&oacute;n de la paz<em>&rdquo;</em> para terminar con el odio entre naciones europeas, una federaci&oacute;n basada en el respeto a las diferencias con el fin de alcanzar &ldquo;La paz perpetua&rdquo;, (t&iacute;tulo del breve escrito, m&aacute;s actual que nunca). Este sue&ntilde;o ilustrado, vagamente rom&aacute;ntico, parec&iacute;a enterrado bajo siglos de guerra, m&aacute;s a&uacute;n tras el reguero de muerte y miseria (material, humana y moral) que dejaba a sus espaldas la primera mitad del siglo XX. No obstante, fue en aquel momento de crisis cuando la &eacute;lite pol&iacute;tica (los Padres de la Uni&oacute;n Europea) estuvo a la altura y tuvo la brillante idea de que era mejor cooperar antes que matarse y con esta firme intenci&oacute;n enemigos eternos se convirtieron en socios leales a partir del embri&oacute;n de la UE, la CECA.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, aquel espacio pensado para evitar los conflictos ha ido ampli&aacute;ndose en dimensiones y reforzando su andamiaje pol&iacute;tico-legal de tal forma que hoy la UE ha devenido el m&aacute;s complejo proyecto geopol&iacute;tico de la historia. Los cimientos de este original proyecto han sido dos: los valores de la Ilustraci&oacute;n como fundamento moral y el estado del bienestar como vertebrador social. Para muchos (cada d&iacute;a menos), el objetivo final de este particular proyecto es crear un macro-estado de tipo federal (Guy Verhotstadt, exprimer ministro belga, ha propuesto y hablado muchas veces de Estados Unidos de Europa<strong>[1]</strong>, por ejemplo).
    </p><p class="article-text">
        Si nos ponemos como objetivo esta meta, resulta patente que el proyecto no est&aacute; ni siquiera a medio camino y que, incluso, presenta graves problemas de dise&ntilde;o en las partes ya desarrolladas como el euro<strong>[2]</strong> o el espacio Schengen. Adem&aacute;s, los proyectos que se presentan para avanzar (Constituci&oacute;n Europea del 2004, el actual intento de pol&iacute;tica com&uacute;n en inmigraci&oacute;n o defensa) en la integraci&oacute;n se encuentran con palos en las ruedas.
    </p><p class="article-text">
        En este ya dif&iacute;cil proceso, la Gran Recesi&oacute;n ha marcado un antes y un despu&eacute;s: antes, el euroescepticismo precrisis era, extrapolando t&eacute;rminos orteguianos, <em>conllevable</em>, superable mediante la inercia causada por el &ldquo;buen rumbo&rdquo; econ&oacute;mico. Ahora, una d&eacute;cada despu&eacute;s, nos encontramos en una encrucijada, denominada por algunos, como el economista alem&aacute;n Juergen B. Donges, Euroesclerosis. Efectivamente, el proyecto europeo se encuentra en una grave crisis pol&iacute;tica (incluso existencial) y va a vivir un nuevo desaf&iacute;o en las pr&oacute;ximas elecciones de marzo: unos comicios clave que marcar&aacute;n si el proyecto persiste tal como est&aacute;, avanza o retrocede.
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute;n de Berl&iacute;n de 2007 es un texto optimista que describe muy bien las expectativas y lo que hab&iacute;amos conseguido hasta hace una d&eacute;cada. Desde luego la Uni&oacute;n ha llegado lejos y en el conjunto del mundo es un espacio totalmente particular: un ambiente de concordia y paz, un espacio que, albergando 7% de la poblaci&oacute;n mundial, concentra m&aacute;s del 50% de todo el gasto social y donde, no nos olvidemos, las democracias liberales son el &uacute;nico sistema pol&iacute;tico (pese a los retrocesos en libertades a los que asistimos). Tampoco debemos obviar que desde un punto de vista geoestrat&eacute;gico, el desarrollo de la Uni&oacute;n Europea es la &uacute;nica manera de mantener durante las siguientes d&eacute;cadas la influencia del continente en el mundo (una &uacute;nica voz representante de m&aacute;s del 25% del PIB mundial y el m&aacute;s grande mercado de consumidores de renta media y alta) en esta nueva &eacute;poca, marcada por la globalizaci&oacute;n y el ascenso de nuevas potencias tras esta breve etapa de unilateralismo, una &eacute;poca caracterizada por el divorcio entre econom&iacute;a (global), pol&iacute;tica (a&uacute;n nacional) y sociedad (posmodernizada).
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los beneficios que a priori nos ofrece la Uni&oacute;n, el proyecto languidece. Se erosiona debido a la apat&iacute;a (incluso odio) que ha generado en parte de la ciudadan&iacute;a esta d&eacute;cada de crisis, caldo de cultivo id&oacute;neo para el descontento y los llamados partidos populistas, que bombardean tanto desde la derecha (AfD alemana, AN francesa, VOX) como desde la izquierda (LFI francesa, Aufstehen alem&aacute;n, etc.). El fortalecimiento de estos partidos no es la causa de la encrucijada en la que se encuentra Europa, es m&aacute;s bien la consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Las ra&iacute;ces de este retroceso se encuentran en dos problemas que han quebrado parcialmente los fundamentos de la Uni&oacute;n: el conflicto identitario entre naci&oacute;n tradicional y valores comunes<strong>[3]</strong> europeos arrasa la idea de convivencia y cooperaci&oacute;n (situaci&oacute;n agravada por la crisis de refugiados, pero que ven&iacute;a de antes -como el rechazo a la Constituci&oacute;n europea de 2004-) y la Gran Recesi&oacute;n, que ha desgarrado la cohesi&oacute;n social, ha desdibujado el papel de la socialdemocracia y ha abierto las puertas a nuevos relatos.
    </p><p class="article-text">
        Tras la victoria en junio de 2017 de Macron y la reedici&oacute;n del gobierno neerland&eacute;s de Rutte (aunque el PVV ha conseguido normalizar parte de sus propuestas), la Comisi&oacute;n parec&iacute;a haberse librado de sus principales problemas. No obstante, el pasado 2018, pol&iacute;ticamente intenso (gobierno italiano, deriva autoritaria turca, h&uacute;ngara o polaca, o la irrupci&oacute;n de VOX), han demostrado que, lejos de la realidad, Europa est&aacute; en shock.
    </p><p class="article-text">
        Se esperaba un a&ntilde;o de redefinici&oacute;n, Francia junto con Alemania y la ayuda de otros estados (Espa&ntilde;a, Portugal o Dinamarca, entre otros), relanzar&iacute;an el cuestionado proyecto y volver&iacute;an a poner los puntos sobre las &iacute;es. No ha sido as&iacute;. Nos encontramos al mayor l&iacute;der europe&iacute;sta, Macron, hastiado por los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo;, y a una muy cuestionada Merkel, que ya no se presentar&aacute; a las siguientes elecciones, debido a la debacle electoral en Baviera causada en gran parte por su pol&iacute;tica de puertas abiertas con los refugiados. De todos modos, se cuestiona la capacidad del eje francoalem&aacute;n de empujar por s&iacute; solo el proyecto, teniendo en contra a pa&iacute;ses como Italia, Hungr&iacute;a o Polonia.
    </p><p class="article-text">
        En el plano internacional, una uni&oacute;n cada vez m&aacute;s estrecha de pa&iacute;ses europeos no es bien vista por parte de las potencias, en especial, la actual administraci&oacute;n norteamericana; de hecho, en el pasado a&ntilde;o, Trump asegur&oacute; que &eacute;ramos un enemigo. Queda patente el recelo con el desembarco de Steve Banon, exconsejero de Trump, como asesor de gran parte de los partidos populistas<strong>[5]</strong>. De otro lado, Rusia interpreta la expansi&oacute;n de la UE y la OTAN hasta sus fronteras como una amenaza a su seguridad y parte de las promesas incumplidas que se hicieron durante el fin de la Guerra Fr&iacute;a. Tambi&eacute;n China, que prefiere negociar acuerdos bilaterales antes que con un representante de la Uni&oacute;n en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, la situaci&oacute;n actual de la Uni&oacute;n Europea es la de un proyecto inacabado que presenta beneficios y oportunidades, mal trasladados a los ciudadanos por los pol&iacute;ticos tradicionales que en estos momentos carece de un liderazgo y un camino a seguir. Afronta una multicrisis tan grave que para las elecciones de marzo los partidos eur&oacute;fobos de derechas pretenden alcanzar una minor&iacute;a amplia desde la que arrinconar m&aacute;s al proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Ahondemos en las causas de este debilitamiento, se&ntilde;al&aacute;bamos dos: la crisis de valores y la ruptura parcial del pacto social. En un tiempo ca&oacute;tico y difuso, el populismo juega con el miedo de toda sociedad: su desaparici&oacute;n, el fin de lo que se cre&iacute;a que estar&iacute;a ah&iacute; para siempre. Hablamos en este aspecto de temas diversos, de una parte, el debilitamiento, incluso crisis, del estado social<strong>[6]</strong><em>, </em>de otra, la &ldquo;amenaza&rdquo; que se cierne sobre nuestro estilo de vida, condenado a desaparecer por los inmigrantes y por una &eacute;lite ex&oacute;gena, burocr&aacute;tica y no democr&aacute;tica que, desde Bruselas, no tiene otro objetivo que imponer pol&iacute;ticas fiscales restrictivas y favorecer una globalizaci&oacute;n salvaje que solo beneficie a los segmentos m&aacute;s privilegiados de cada sociedad. Respecto a la globalizaci&oacute;n, tal como ocurre en los EE. UU., gran parte de los ciudadanos de los pa&iacute;ses que m&aacute;s contribuyeron a hacer este fen&oacute;meno posible piensen que se ha desarrollado a sus expensas. Al tiempo que otras potencias emergentes, en especial China, se estar&iacute;an beneficiando de forma injusta y desproporcionada de un orden cuya filosof&iacute;a fundacional nunca compartieron, tal como apunta Charles Powell.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c0472f1-80c0-4bc1-aaad-a8ce58a1d7f2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c0472f1-80c0-4bc1-aaad-a8ce58a1d7f2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c0472f1-80c0-4bc1-aaad-a8ce58a1d7f2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c0472f1-80c0-4bc1-aaad-a8ce58a1d7f2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c0472f1-80c0-4bc1-aaad-a8ce58a1d7f2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c0472f1-80c0-4bc1-aaad-a8ce58a1d7f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9c0472f1-80c0-4bc1-aaad-a8ce58a1d7f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde una perspectiva global no vivimos tiempos malos: la globalizaci&oacute;n est&aacute; sacando de la pobreza a millones de personas, no obstante, en Europa est&aacute; provocando el efecto contrario como demuestra la curvatura de Milanovic (gr&aacute;fico 1), los salarios han permanecido estancados o incluso minados al tiempo que la productividad (que en el mismo tiempo que analiza la curvatura a crecido de media en los pa&iacute;ses desarrollados un 107%, gr&aacute;fico 2) ha aumentado. Este desajuste, que sobre todo afecta a las clases m&aacute;s bajas (el 10% de la sociedad europea m&aacute;s pobre ha perdido durante la crisis un 23% de su poder adquisitivo), deslegitima el sistema (y si el ciudadano percibe que la Uni&oacute;n deja de ser eficaz en la defensa de sus intereses buscar&aacute; &ldquo;nuevas&rdquo; soluciones).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/803b1596-dcff-42bb-a113-cdb45adb8a57_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/803b1596-dcff-42bb-a113-cdb45adb8a57_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/803b1596-dcff-42bb-a113-cdb45adb8a57_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/803b1596-dcff-42bb-a113-cdb45adb8a57_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/803b1596-dcff-42bb-a113-cdb45adb8a57_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/803b1596-dcff-42bb-a113-cdb45adb8a57_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/803b1596-dcff-42bb-a113-cdb45adb8a57_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando el miedo y la desconfianza invaden la arena pol&iacute;tica, discursos tan simplistas (el programa de 100 puntos de VOX), destructivos, primarios, repletos de medias verdades (posverdades) y sentimentalismo calan profundamente en un segmento de la poblaci&oacute;n (clases medias-bajas) que ha sufrido la crisis de 2008 con especial escarnio. Mientras, las opciones pol&iacute;ticas tradicionales (conservadores, liberales y socialdem&oacute;cratas), paralizadas en el nuevo contexto global, aplican recetas de austeridad promovidas desde la Comisi&oacute;n Europea, que, junto con la especial duraci&oacute;n de la crisis y un discurso pol&iacute;tico muy superficial han diluido la confianza en la Uni&oacute;n (gr&aacute;fico 3).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e362a8d3-b529-4424-baf4-47dad89e4a60_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e362a8d3-b529-4424-baf4-47dad89e4a60_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e362a8d3-b529-4424-baf4-47dad89e4a60_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e362a8d3-b529-4424-baf4-47dad89e4a60_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e362a8d3-b529-4424-baf4-47dad89e4a60_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e362a8d3-b529-4424-baf4-47dad89e4a60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e362a8d3-b529-4424-baf4-47dad89e4a60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En el terreno econ&oacute;mico, es muy destacable la falta de alternativa que por parte de la socialdemocracia se ha dado desde los a&ntilde;os 90: ha sido incapaz de renovar su discurso y se ha limitado meramente a proponer un neoliberalismo &ldquo;amable&rdquo;<strong>[7]</strong>. Ante esta falta de reivindicaci&oacute;n del estado del bienestar, los partidos populistas han sabido acertadamente jugar con este concepto y presentarse en muchos pa&iacute;ses como los verdaderos defensores (el caso paradigm&aacute;tico es el de el FN franc&eacute;s) del estado social.
    </p><p class="article-text">
        Se ha llegado a un punto donde los argumentos racionales han perdido entidad frente al discurso r&aacute;pido y simple. Un ejemplo: no importa que los refugiados que llegan en pateras sean una &iacute;nfima parte del total, que a&ntilde;o tras a&ntilde;o desde 2016 desciende el n&uacute;mero total hasta tal punto que la fracci&oacute;n que viene a Europa es irrepresentable estad&iacute;sticamente. &ldquo;Ignoramos&rdquo; que tenemos firmadas una serie de convenciones en la que nos comprometemos a alojar a todos los refugiados y en su lugar recurrimos al pacto con Turqu&iacute;a<strong>[8]</strong>. La tolerancia, uno de los grandes pilares de nuestro sistema de valores, ya no es nuestra ense&ntilde;a, para muchos, ahora es sin&oacute;nimo de debilidad, mera parte de lo que se ha venido a llamar <em>buenismo</em><strong>[9]</strong><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el discurso populista alterna sus ataques en dos frentes: una &eacute;lite, el <em>establishment</em> (la UE y sus jerarcas), que no responden ante nadie y cuyo &uacute;nico objetivo es aplicar pol&iacute;ticas de austeridad, &ldquo;robar&rdquo; soberan&iacute;a a los parlamentos nacionales (mermando la democracia) y favorecer una globalizaci&oacute;n depredadora y, por otra, una inmigraci&oacute;n que viene a acabar con nuestros valores, a quitarnos el trabajo y a vivir de subvenciones (contradictoriamente). La estrategia de estos partidos es recurrir a un pasado idealizado (sociedades industrializadas sin deslocalizaci&oacute;n, mercados laborales cerrados, uniculturalismo, etc.). Por si fuera poco, la Europa del este afronta un mayor reto: carece de una cultura democr&aacute;tica fuertemente asentada y por ello les es m&aacute;s f&aacute;cil caer en discursos cesaristas.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la pol&iacute;tica de las identidades y la desigualdad son los dos grandes retos que tiene que solucionar la Uni&oacute;n si quiere avanzar. La UE debe reinventarse: volverse m&aacute;s participativa y cercana, ser una fuente de soluciones concretas y claras a los problemas de la ciudadan&iacute;a. Para ello, resultan vitales las pr&oacute;ximas elecciones, en las que los partidos europe&iacute;stas deben elaborar un discurso convincente, racional, efectivo y sencillo (que no simple) para avivar los &aacute;nimos de los europe&iacute;stas y capaz de rebatir los argumentos iliberales y xen&oacute;fobos, un programa de integraci&oacute;n social que permita salir de la crisis al conjunto de la ciudadan&iacute;a, capaz de marcar los tiempos y que no sea dubitativo, de lo contrario, afrontaremos todos una paulatina decadencia de consecuencias imprevisibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1]</strong> (EFE, 2012) <a href="https://www.eldiario.es/economia/Verhofstadt-defiende-unidos-Europa-crisis_0_73842984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/economia/Verhofstadt-defiende-unidos-Europa-crisis_0_73842984.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[2]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/euro-concepcion-error-total_6_361223900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/euro-concepcion-error-total_6_361223900.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[3]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/identidad-exclusiva-indicador-importante-euroescepticismo_0_253024774.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/identidad-exclusiva-indicador-importante-euroescepticismo_0_253024774.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[4]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Trump-Union-Europea-ahora-enemigo_0_793021044.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/internacional/Trump-Union-Europea-ahora-enemigo_0_793021044.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[5]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/discreta-reunion-Bannon-Londres-extrema_0_838516488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/theguardian/discreta-reunion-Bannon-Londres-extrema_0_838516488.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[6]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/legado-Gran-Crisis_6_816878338.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/tribunaabierta/legado-Gran-Crisis_6_816878338.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[7]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Momento-socialdemocrata-fracaso-socialdemocratas_6_578902144.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/zonacritica/Momento-socialdemocrata-fracaso-socialdemocratas_6_578902144.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[8]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/anos-acuerdo-UE-Turquia_0_751725641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/desalambre/anos-acuerdo-UE-Turquia_0_751725641.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[9]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/APDHA/Buenismo-migraciones-Julio-Anguita-ultraderecha_6_832976700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/andalucia/APDHA/Buenismo-migraciones-Julio-Anguita-ultraderecha_6_832976700.html</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Badia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/nuevo-rumbo-vieja-europa_132_1543884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2019 08:19:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/36af0c2c-3825-4db1-b8d9-ab9b0bf8feb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83065" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/36af0c2c-3825-4db1-b8d9-ab9b0bf8feb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83065" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Un nuevo rumbo para la vieja Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/36af0c2c-3825-4db1-b8d9-ab9b0bf8feb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mañana, ¿una Europa mejor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/manana-europa-mejor_132_1550280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bc0643a-1d0d-4d59-80f1-a2b8d2730c0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los Veintisiete dan su apoyo político a los acuerdos del &quot;brexit&quot;"></p><p class="article-text">
        Tenemos la suerte -o la desgracia- de habitar un mundo en el que, hoy en d&iacute;a, todo es vol&aacute;til, nada es r&iacute;gido y, lo que hoy aprendemos, ma&ntilde;ana puede haberse quedado en papel mojado. En este contexto mundial de cambio continuo; procesos globales que a todos afectan; econom&iacute;as en auge, y econom&iacute;as en declive; surgimiento de nuevas ideas, o resurgimiento de antiguas; se encuentra un continente hist&oacute;rico, llamado Europa. Podr&iacute;a extenderme en la historia que nos une a los europeos: una historia de guerras continuas, una historia de progreso incesante, o una historia de hegemon&iacute;a global; pero vivimos en un momento hist&oacute;rico el cual requiere de una mirada puesta en el futuro y una mejora del presente, como manera de alcanzar ese tan ansiado esperanzador ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n es el presente, y quiz&aacute;s nuestro m&aacute;s probable futuro, un proceso que, seg&uacute;n <a href="http://www.reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_101_131166619689246.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ulrich Beck</a>, ha llevado a la existencia de unos riesgos globales que act&uacute;an como autores del deterioro de nuestros sistemas de seguridad, y, que dif&iacute;cilmente, pueden ser atribuidos a unos responsables concretos. As&iacute; pues, este proceso que; por un lado, ha sacado de la pobreza extrema a sociedades enteras en el Pac&iacute;fico y, que, por otro, ha precarizado y desestabilizado los empleos de millones de nuestros ciudadanos occidentales; no tiene causante claro y definido. Adem&aacute;s, no debemos olvidar que la globalizaci&oacute;n ha provocado un elevado descenso de la capacidad de decisi&oacute;n en m&uacute;ltiples &aacute;mbitos, desde la maniobrabilidad de los gobiernos nacionales hasta el poder de elecci&oacute;n como ciudadanos. Y este hecho ha sido visible desde la &oacute;ptica social. Europa, para mejorar su presente, debe ser consciente del complejo escenario en el cual vive, debe afrontar unida este proceso global, aunque para ello sea necesaria esta cesi&oacute;n de soberan&iacute;a pues, desde la unilateralidad y el tama&ntilde;o de los pa&iacute;ses que la formamos, nadie ser&aacute; relevante en el futuro, y, por tanto, desde la irrelevancia, nadie alcanzar&aacute; la prosperidad. El camino a seguir es m&aacute;s uni&oacute;n; el camino es algo que, por suerte ahora s&iacute;, ya existe: la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se encuentra esta Uni&oacute;n Europea en crisis?
    </p><p class="article-text">
        Ya a inicios de la d&eacute;cada se comenz&oacute; a dar respuesta a una pregunta que, cada vez m&aacute;s, se escuchaba tanto en el seno de la Uni&oacute;n como en cada uno de los pa&iacute;ses miembros. Desde entonces, se encuentran por decenas las publicaciones, art&iacute;culos o ensayos cuyo inter&eacute;s reside en despejar dudas acerca de este tema. Jos&eacute; Ignacio Torreblanca, antiguo Investigador Principal para el Real Instituto Elcano, argument&oacute; <a href="https://ecfrmadrid.wordpress.com/2011/05/18/%C2%BFpor-que-se-nos-resquebraja-europa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cinco razones</a> por las cuales, a su juicio, la UE, se &ldquo;resquebraja&rdquo;; basando &eacute;stas en; una par&aacute;lisis de las ideas, promesas y propuestas que hab&iacute;an llevado a la Uni&oacute;n Europea a ser atractiva e integradora (como la adhesi&oacute;n de Turqu&iacute;a o el proyecto de Constituci&oacute;n); una crisis en cuanto a valores ideol&oacute;gicos y fundacionales (que ya por el 2011 hab&iacute;a llevado la xenofobia a los parlamentos), que enlazaba con la siguiente idea de ausencia en materia de solidaridad; unida a una carencia de liderazgo global; y una fractura entre &eacute;lites y sociedad (donde la desconfianza reinaba entre ambas). Para <a href="https://plus.lesoir.be/29351/article/2016-03-07/au-balcon-du-suicide-du-projet-europeen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beatrice Delbaux</a>, periodista del diario belga &ldquo;Le soir&rdquo;, la crisis de los refugiados es una situaci&oacute;n en la que nadie puede mantenerse al margen y todos deben involucrarse, o correremos el riesgo de perder la &ldquo;humanidad&rdquo; que debe caracterizarnos a los europeos, y sin la cual no ser&iacute;amos nosotros mismos. El prestigioso profesor de Integraci&oacute;n Europea en la Universidad de Atenas, <a href="http://www.eexcellence.es/index.php/entrevistas/alta-direccion/loukas-tsoukalis-que-europa-queremos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Loukas Tsoukalis</a>, nos anticipaba, hace ya dos a&ntilde;os, una reflexi&oacute;n que cada d&iacute;a gana m&aacute;s fuerza: (el proyecto europeo) &ldquo;es demasiado importante, y no solo para los europeos&hellip;En lugar de denunciar sin m&aacute;s a los populistas y los nacionalistas xen&oacute;fobos, ser&iacute;a mucho m&aacute;s constructivo comenzar a afrontar las causas del descontento popular&rdquo;, otorgando as&iacute; importancia a la raz&oacute;n de unas crisis, que, para el autor, son innegables y crecientes. M&aacute;s recientemente, <a href="https://rafaelpoch.com/2018/05/10/la-crisis-de-la-ue-irreversible-o-reconducible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael Poch</a> tambi&eacute;n habl&oacute; de crisis, una crisis de notoriedad, relevancia y peso, dentro del clima mundial donde nos encontramos. Por tanto, retomando y respondiendo la pregunta, s&iacute;, la Uni&oacute;n Europea se encuentra en crisis; una crisis que dura ya unos a&ntilde;os, y que es visible desde todos los lugares, estratos sociales y profesiones. Una crisis ideol&oacute;gica, una crisis pol&iacute;tica, una crisis de relevancia global, una crisis institucional, una crisis de seguridad, una crisis de legitimidad, una crisis geogr&aacute;fica, una crisis monetaria, una crisis de liderazgo, y una importante ausencia de cohesi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; capaz la Uni&oacute;n Europea de sobrevivir a estas crisis?
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta es la pregunta del futuro, y que nadie sabe responder con certeza. Ahora mismo la Uni&oacute;n es d&eacute;bil, aparte de las crisis mencionadas, m&uacute;ltiples temas la abordan: el &ldquo;Brexit&rdquo;, el posible apoyo laborista a un segundo refer&eacute;ndum o el desgaste de May; Salvini con la Liga Norte, y Di Maio con su Movimiento 5 Estrellas, juntos en su &ldquo;Manovra del popolo&rdquo; realizado con el prop&oacute;sito de que la UE lo rechace y as&iacute;, que gane el euroescepticismo; Viktor Orban y su autoritarismo en Hungr&iacute;a; la nueva desconfianza que debe tener Europa de su antes fiel aliado, EE.UU, <a href="http://www.marcotradenews.com/noticias/merkel-avisa-de-que-europa-ya-no-puede-confiar-en-estados-unidos-61796" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n &Aacute;ngela Merkel</a>; la llegada de refugiados; el terrorismo, que obliga a invertir muchas cifras en seguridad tanto f&iacute;sica como virtual; la llegada de Steve Bannon al viejo continente&hellip; Actualmente, no existe persona de relevancia que se atreva a anticipar con total seguridad una muerte de la Uni&oacute;n Europea, al igual que nadie garantiza con rotundidad una vida infinita de la instituci&oacute;n. Esta cuesti&oacute;n es m&aacute;s compatible para los euroesc&eacute;pticos, los que promueven dudas y argumentan los males; aquellos que defienden una Europa mejor, enfocan su pregunta hacia otro sentido.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta adecuada, y a la cual se puede otorgar una respuesta es: &iquest;c&oacute;mo provocar una mejor&iacute;a de estas crisis, paliarlas e incluso, erradicarlas? Para hacerle frente es necesaria una vuelta a los or&iacute;genes y consultar nuestra historia. La Uni&oacute;n Europea naci&oacute; fruto de la firma de hojas en blanco, una confianza total y absoluta que buscaba como prioridad m&aacute;xima obtener la paz en suelo europeo. Europa consigui&oacute; consolidar un Estado Social, represent&oacute; en el 2013, seg&uacute;n <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/data/database" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurostat</a>, un 7% de la poblaci&oacute;n mundial, y en datos del <a href="https://datacatalog.worldbank.org/dataset/world-development-indicators" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Banco Mundial</a>, un <a href="http://siteresources.worldbank.org/INTECA/Resources/gg_overview.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50% del gasto social en todo el planeta</a>; las cifras hablan por s&iacute; solas. Aqu&iacute; es donde reside la manera en la cual acabar con las crisis de la Uni&oacute;n Europea; los ciudadanos tienen que dejar de ver a Bruselas como el problema, para que sea la soluci&oacute;n a estos mismos; los ciudadanos no deben escuchar que los &ldquo;recortes&rdquo; son fruto de una decisi&oacute;n tomada en la, para algunos, tan lejana Comisi&oacute;n Europea; no deben sentir una Uni&oacute;n Europea por la cual tienen menos derechos sociales o menor gasto p&uacute;blico. Si el enfoque de la UE cambiara por completo: si ayudara a las familias de a pie, al parado, o anciano; si formara a esa persona que, con 50 a&ntilde;os y reci&eacute;n despedido, lleva a&ntilde;os sin encontrar empleo; si apoyara a las PYMES a dar ese primer salto; si concediera grandes becas a los estudiantes brillantes; si construyera hospitales a la par que zonas verdes; si la UE fuera ese mecanismo para acabar o intentar paliar la fractura social, las desigualdades y la precariedad laboral, entonces s&iacute;, ser&iacute;a vista por todos los ciudadanos como una instituci&oacute;n &uacute;til y al servicio de todos. En <a href="https://es.euronews.com/2018/06/12/la-desigualdad-aumenta-en-la-union-europea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una sociedad europea donde el 20% de los trabajadores que m&aacute;s ganan cobran cinco veces m&aacute;s que el 20% que menos ganan</a>; en una sociedad europea donde cada vez son m&aacute;s los que tienen empleo, pero de car&aacute;cter precario; en una sociedad europea donde encontramos trabajadores que, con varios empleos, son incapaces de llegar a final de mes; o en una sociedad europea donde, s&oacute;lo en Espa&ntilde;a, <a href="https://www.cienciasambientales.org.es/index.php/comunicacion/noticias/567-3er-estudio-pobreza-energetica-en-espana-nuevos-enfoques-de-analisis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 5 millones de personas se declaran pobres energ&eacute;ticamente</a>; es imposible que se vea a la Uni&oacute;n como la garant&iacute;a de una justicia social o un bienestar ciudadano. En una sociedad as&iacute;, es imposible que disminuya la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica para con la Uni&oacute;n Europea. Por esto mismo, la respuesta deber&iacute;a ser una mayor preocupaci&oacute;n por los problemas y las dificultades de las personas que forman nuestra uni&oacute;n, por volver a las ra&iacute;ces sociales y culturales de nuestro proyecto; por hacer nuestra esa instituci&oacute;n que est&aacute; lejos, y que debe situarse cerca. Porque, desde una legitimidad de la eficacia (como se&ntilde;ala Luuk van Middelaar, &ldquo;la consecuci&oacute;n eficaz de resultados &ndash;lo que &eacute;l llama legitimidad &rdquo;romana&ldquo;&ndash; es seguramente la m&aacute;s importante manera de ganarse el favor ciudadano en el caso europeo&rdquo; en <a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Informe Elcano &ldquo;El Futuro de la Uni&oacute;n Europea,  p. 116</a>) los discursos de los nuevos partidos eur&oacute;fobos, xen&oacute;bos y racistas no calar&iacute;an, o quiz&aacute;s, ni surgir&iacute;an. Seg&uacute;n el <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2818659" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Ronald Inglehart y Pippa Norris</a> (profesores de la Universidad de Michigan y Harvard, respectivamente) para la Harvard Kennedy School, existen dos teor&iacute;as capaces de explicar el apoyo a estos partidos extremistas: una primera derivada de la vertiente econ&oacute;mica (Dani Rodrik) donde la desigualdad, automatizaci&oacute;n y comercio exterior estar&iacute;a aumentando el rechazo al modelo existente, y como consecuencia, el voto a aquellos cuya argumentaci&oacute;n se basa en ese &rdquo;no&ldquo; al sistema establecido; y una segunda teor&iacute;a (defendida por Pippa Norris), la cual defiende la sociedad y los valores culturales como causa del voto al extremo, afirmando que es la necesidad de volver a unos modelos tradicionales la que motiva el voto a estos partidos. La Uni&oacute;n Europea debe curarse en salud, y adoptar medidas que acaben con la ra&iacute;z del problema, que son las ya mencionadas desigualdad, fractura y precariedad, adem&aacute;s de intentar integrar a todos en el proyecto com&uacute;n llamado Europa, que no deje a nadie atr&aacute;s y donde toda opci&oacute;n (pol&iacute;tica, religiosa o cultural) se encuentre c&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        Una instituci&oacute;n con apoyo social ser&iacute;a ya capaz de mirar al mundo. Podr&iacute;a dejar atr&aacute;s esa com&uacute;n afirmaci&oacute;n de ser un &ldquo;enano pol&iacute;tico&rdquo; para hablar con una sola voz en el exterior y representar lo que es: <a href="https://datacatalog.worldbank.org/dataset/world-development-indicators" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 25% del PIB mundial</a>. Podr&iacute;a llevar a cabo una Uni&oacute;n capaz de liderar su situaci&oacute;n geoestrat&eacute;gica, de mirar a todos los continentes y prestar especial atenci&oacute;n a &Aacute;frica; de entablar una negociaci&oacute;n con Estados Unidos, China y Rusia en una situaci&oacute;n, al menos, de igualdad y respeto mutuo. En definitiva, podr&iacute;a ser relevante ahora, y asegurarse de serlo en el futuro. <a href="https://blog.realinstitutoelcano.org/sesenta-anos-despues-la-ue-navega-sin-rumbo-sin-alma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como dice Andr&eacute;s Ortega</a>, premio Salvador de Madariaga de Periodismo Europeo en 2002 y miembro del European Council on Foreign Relations: &ldquo;&hellip; ilusionar. La UE tiene que volver a ser un ilusionante proyecto de vida en com&uacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recogiendo la expresi&oacute;n &ldquo;TINA: there is no alternative&rdquo; de la antigua l&iacute;der brit&aacute;nica Margaret Thatcher, pero otorg&aacute;ndole a &eacute;sta otro significado: &ldquo;no hay alternativa&rdquo; diferente a la ya mencionada necesidad imperiosa de conquistar ese tan ansiado apoyo social, como tampoco encuentro manera diferente de alcanzarlo si no es de la manera ya expresada. La Uni&oacute;n Europea s&oacute;lo podr&aacute; caminar hacia el sue&ntilde;o federal si tiene detr&aacute;s un pilar bien cimentado y trabajado, un pilar que no puede ser otro que el formado por los ciudadanos. El mismo <a href="https://www.danielinnerarity.es/biograf%C3%ADa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Innerarity</a>, el cual no requiere presentaci&oacute;n, afirma: &ldquo;es cierto que dif&iacute;cilmente podemos calificar de democr&aacute;tica a una pol&iacute;tica que no es llevada a cabo despu&eacute;s de debates p&uacute;blicos y mediante procesos de decisi&oacute;n transparentes. Ahora bien, que la democracia moderna haya encontrado su forma en el Estado nacional no significa que no pueda darse bajo otro formato diferente o en condiciones muy diversas&rdquo;; dejando as&iacute; abierta la puerta a nuevos modelos estatales. Preguntado sobre cu&aacute;l de las cinco v&iacute;as del <a href="https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/white_paper_on_the_future_of_europe_en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;White paper on the future of Europe&rdquo; </a>de Juncker escrito con motivo del 60.&ordm; aniversario de los Tratados de Roma, consideraba m&aacute;s deseable, Innerarity sostuvo sin complejos la idea del quinto escenario donde todos har&iacute;amos m&aacute;s conjuntamente. Un quinto escenario que formar&iacute;a parte, m&aacute;s de una ilusi&oacute;n o un sue&ntilde;o, que de una realidad; pero una posibilidad entre otras, que, con apoyos, s&iacute; ser&iacute;a posible materializar.
    </p><p class="article-text">
        Bertrand Russell <a href="https://youtu.be/eQYkqUlsIq0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista para la BBC</a> a finales de los 50 dec&iacute;a: &ldquo;en este mundo cada vez m&aacute;s interconectado, tenemos que aprender a tolerar al otro, tenemos que aprender a aceptar el hecho de que algunas personas dicen cosas que no nos gustan. Solo podremos vivir juntos de esa manera&rdquo;. La tolerancia, la integraci&oacute;n y la unidad entre todos los seres humanos que conformamos la Uni&oacute;n Europea, ser&aacute; la llave a la posibilidad de vivir ma&ntilde;ana en un mundo mejor, dentro de una Europa relevante, poderosa y con autoridad.
    </p><p class="article-text">
                    Hoy, el proyecto europeo est&aacute; en riesgo; y, aun as&iacute;, todav&iacute;a no es demasiado tarde. Adoptemos con urgencia las medidas para frenar la fractura social que conlleva fracturas pol&iacute;ticas y, por tanto, todas nuestras crisis; y, desde nuestra historia de racionalismo, progreso y democracia, profundicemos en nuestro proyecto com&uacute;n en todas y cada una de las materias necesarias, consiguiendo as&iacute; tener al alcance de nuestra mano un futuro esperanzador. Consiguiendo as&iacute; dejar a nuestros descendientes una Europa m&aacute;s social y m&aacute;s democr&aacute;tica; una Europa en crecimiento y evoluci&oacute;n continua; una Europa pac&iacute;fica, una Europa mejor.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Pablo Torres es estudiante de Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas en la Universitat de Val&egrave;ncia</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/manana-europa-mejor_132_1550280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 May 2019 09:38:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4bc0643a-1d0d-4d59-80f1-a2b8d2730c0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="383103" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4bc0643a-1d0d-4d59-80f1-a2b8d2730c0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="383103" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mañana, ¿una Europa mejor?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4bc0643a-1d0d-4d59-80f1-a2b8d2730c0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa en la zozobra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-zozobra_132_1556548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc1aa3d7-d6ed-4c55-9504-ee990ffea34f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marine Le Pen, del Frente Nacional francés y Geert Wilders, del Partido para la Libertad de Holanda, también de extrema derecha"></p><p class="article-text">
        Una Europa balcanizada, en ruinas, en la encrucijada o insostenible son algunos de los adjetivos que se utilizan hoy en d&iacute;a para designar el presente y el futuro de la Uni&oacute;n Europea. Sin embargo, pese a que la Uni&oacute;n ha tenido sus detractores desde el momento de su creaci&oacute;n, estos adjetivos parecen hoy m&aacute;s reales que nunca. Las preguntas, entonces, que se nos plantean son: &iquest;Por qu&eacute; sucede esto? &iquest;Qu&eacute; ha cambiado para que las voces que piden un cambio en la Uni&oacute;n Europea, o incluso su desaparici&oacute;n, tengan tanta relevancia? &iquest;Estamos enfrent&aacute;ndonos a la crisis existencial del mayor proceso de integraci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica visto hasta la fecha?
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estas preguntas tenemos que retrotraernos a los hechos pasados. Ya en 2013, seg&uacute;n lo expresado en <a href="https://elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366713730_450979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Choque de democracias</a><strong>, </strong>se afirmaba que &ldquo;la confianza en el proyecto europeo ha disminuido incluso a m&aacute;s velocidad que las tasas de crecimiento. Desde el comienzo de la crisis, la confianza en la Uni&oacute;n Europea ha ca&iacute;do 32 puntos en Francia, 49 en Alemania, 52 en Italia, 94 en Espa&ntilde;a, 44 en Polonia y 36 en el Reino Unido&rdquo;. As&iacute; pues, observ&aacute;bamos, por ejemplo, que el 56% de los alemanes no confiaban en la Uni&oacute;n Europea, junto al 56% en Francia y el 46% en Polonia en 2013. Hoy, en base al &uacute;ltimo <a href="http://ec.europa.eu/commfrontoffice/publicopinion/index.cfm/Survey/getSurveyDetail/instruments/STANDARD/surveyKy/2180" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bar&oacute;metro de primavera de 2018 de la Comisi&oacute;n Europea</a>, son el 42% de los alemanes los que no conf&iacute;an en la UE, el 55% de los franceses y el 41% de los polacos. Esto nos ense&ntilde;a que la situaci&oacute;n se ha mantenido estable, pero no por ello deja de ser menos preocupante que, aproximadamente, la mitad de la poblaci&oacute;n de los pa&iacute;ses miembros de la Uni&oacute;n Europea (la desconfianza media est&aacute; en el 48%) no se f&iacute;e de las instituciones europeas.
    </p><p class="article-text">
        Anteriormente se ha expuesto un punto de partida para observar los cambios en la Uni&oacute;n Europea: la crisis econ&oacute;mica de 2008. Sin embargo, la desconfianza no se puede atribuir de manera directa a dicha crisis, sino a una serie de factores, en ocasiones anteriores y en otras relacionados con la misma, que han supuesto la redirecci&oacute;n de las prioridades de los ciudadanos europeos y de su voto hacia opciones abiertamente anti comunitarias. Como se afirma en <a href="http://agendapublica.elpais.com/el-cambio-en-los-sistemas-de-partidos-europeos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El cambio en los sistemas de partidos europeos</a>: &ldquo;el menor apoyo electoral que est&aacute;n recibiendo los partidos establecidos podr&iacute;a estar relacionado con el peso que recientemente est&aacute;n cobrando nuevos temas como la integraci&oacute;n europea, la inmigraci&oacute;n o la globalizaci&oacute;n, que, a su vez, podr&iacute;an estar sustituyendo a los <em>cleavages</em> tradicionales, como el religioso y el de clase social&rdquo;. Como es l&oacute;gico, estos cambios en los sistemas de partidos de los Estados miembros, que &ldquo;no se han dado solamente en los pa&iacute;ses deudores&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/el-cambio-en-los-sistemas-de-partidos-europeos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rama Caama&ntilde;o, 2017</a>) tienen su efecto directo en la Uni&oacute;n Europea. Por tanto, hemos de observar cu&aacute;les han sido y est&aacute;n siendo las causas que ocasionan esta &ldquo;crisis existencial&rdquo; sobre la Uni&oacute;n Europea y que atacan a su futuro y a la estabilidad en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Se afirma que, actualmente, &ldquo;hay una fatiga de integraci&oacute;n pol&iacute;tica, de ampliaci&oacute;n, econ&oacute;mica y financiera&rdquo;, en otras palabras, &ldquo;una ausencia de visi&oacute;n a largo plazo&rdquo; o &ldquo;el fin de la solidaridad&rdquo; (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca, 2011</a>), junto con una p&eacute;rdida de valores. A esta situaci&oacute;n se suma la rebeli&oacute;n de los ciudadanos hacia un sistema comunitario que perciben como el m&aacute;s puro despotismo ilustrado: &ldquo;por el pueblo, pero sin el pueblo&rdquo;. En el plano internacional, la Uni&oacute;n Europea se ve aquejada de una &ldquo;ausencia del mundo&rdquo;, que no es otra cosa que la &ldquo;incapacidad europea de hablar y actuar con una sola voz en el mundo del siglo veintiuno. A pesar de ser el primer bloque econ&oacute;mico y comercial del mundo, el mayor donante de ayuda al desarrollo del mundo, e incluso, pese a los recortes, de seguir disponiendo de un muy considerable aparato militar y de seguridad&rdquo; (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca, 2011</a>).
    </p><p class="article-text">
        Todos estos problemas que ata&ntilde;en a la Uni&oacute;n Europea se integran, a su vez, en un contexto de fracturas dentro del propio proyecto: la brecha franco-alemana, el eje norte-sur, el eje este-oeste, la brecha del <em>brexit </em>y la brecha regional (<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>).
    </p><p class="article-text">
        Aproxim&aacute;ndonos mejor a cada uno de estos problemas de los que la Uni&oacute;n Europea adolece, debemos prestar atenci&oacute;n, en primer lugar, al &aacute;mbito econ&oacute;mico. As&iacute; pues, las medidas de austeridad impuestas desde Bruselas han sido la hoja de ruta tras el estallido de la crisis, pero han minado el aprecio hacia las instituciones comunitarias. De hecho, tal hoja de ruta guarda relaci&oacute;n con el auge de los partidos populistas de derechas eur&oacute;fobos (los cuales son el principal problema de la Uni&oacute;n Europea ahora mismo). Se establece, por tanto, que &ldquo;las consecuencias de la crisis econ&oacute;mica y de las pol&iacute;ticas neoliberales han provocado un aumento de las desigualdades y de la pobreza. Todo ello ha aumentado el distanciamiento entre las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas y la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Si a todo esto le sumamos una Uni&oacute;n Europea que no avanza en t&eacute;rminos de integraci&oacute;n, que casi siempre resulta lejana e insensible a los problemas sociales, tenemos el caldo de cultivo ideal para este populismo de derechas&rdquo; (<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bay&oacute;n, 2017</a>). Esta misma relaci&oacute;n con el impacto econ&oacute;mico y la ausencia de visi&oacute;n a largo plazo se establece en el trabajo de los investigadores Funke, Schularick, y Trebesch publicado en la <em>European Economic Review</em>: &ldquo;las diferencias en el voto a partidos extremistas antes y despu&eacute;s de una crisis, &uacute;nicamente son significativas para el caso de la extrema derecha, mientras que la extrema izquierda no consigue levantar pasiones entre su electorado menos tradicional&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/partidos-extremistas-esta-vez-es-diferente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lanchas, 2017</a>). En base a esto, podemos ver que el rechazo a la globalizaci&oacute;n neoliberal incentiva, en el caso occidental, posiciones econ&oacute;micas nacionalistas y, por ende, beneficia directamente a aquellos partidos euroesc&eacute;pticos (<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>). Este es el caso de partidos como el PiS (Ley y Justicia) en Polonia, que ha distorsionado la democracia nacional &ldquo;construyendo y promoviendo un relato pol&iacute;tico basado en la revancha de una Polonia arruinada&rdquo; (<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bay&oacute;n, 2017</a>).
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el denominado &ldquo;fin de la solidaridad&rdquo;, as&iacute; como la &ldquo;p&eacute;rdida de valores&rdquo; se deben a otra crisis: la crisis de los refugiados y de la inmigraci&oacute;n. Europa ha experimentado en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas un alza en la inmigraci&oacute;n del 40% (<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez, 2014</a>) y, lo que es m&aacute;s importante, la crisis de los refugiados ha supuesto un aumento muy notable en la presi&oacute;n fronteriza. Se afirma incluso que &ldquo;la crisis de refugiados afecta a millones de personas que huyen de la guerra y del Estado Isl&aacute;mico. Afecta a la soberan&iacute;a nacional, a la libre circulaci&oacute;n, a las fronteras, al proyecto de Uni&oacute;n&rdquo; (<a href="https://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Suanzes, 2016</a>). Por supuesto, esta situaci&oacute;n no ha sido desaprovechada y, al igual que la crisis econ&oacute;mica, la crisis de los refugiados y de los inmigrantes foment&oacute; un ya existente sentimiento de indefensi&oacute;n y de ineficacia al que se respondi&oacute; poniendo muros y exigiendo medidas, incluso si estas iban en contra de los valores europeos. As&iacute; pues, se puede decir que: &ldquo;desde el estallido de la crisis, los euroesc&eacute;pticos han hecho virar el debate hacia la inmigraci&oacute;n. La Francia de Sarkozy &mdash;y la de Hollande&mdash;, el Gobierno conservador brit&aacute;nico e incluso la Alemania de Merkel llevan meses quej&aacute;ndose de la presunta masa de inmigrantes europeos que les invade y que abusan de los estados de bienestar&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez, 2014</a>). Como podemos ver, el factor de la inmigraci&oacute;n ha jugado un papel muy importante en las pol&iacute;ticas nacionales y, al ser la principal base del discurso populista euroesc&eacute;ptico, supone un verdadero quebradero de cabeza para la Uni&oacute;n Europea. No es ning&uacute;n secreto que en el <em>brexit </em>tuvo un papel fundamental el tema de la inmigraci&oacute;n (<a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20180923/451975278151/brexit-consecuencias-dover-puerto-britanico-ue-colapso.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ramos, 2018</a>), y no es el &uacute;nico lugar en el que la estrategia xen&oacute;foba y anti comunitaria ha dado sus frutos: en 2013 se afirmaba que en Alemania &ldquo;acaba de nacer un nuevo partido contrario al euro, la Alternativa por Alemania, pero hasta ahora sus proyecciones m&aacute;s optimistas le dan un 2% de los votos en las elecciones generales de septiembre&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366713730_450979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leonard y Torreblanca, 2013</a>). Ese mismo partido, en las elecciones federales de 2017, obtuvo un 12,6% de los votos, situ&aacute;ndose como la tercera fuerza de un pa&iacute;s que es uno de los ejes principales de la UE.
    </p><p class="article-text">
        El papel de la Uni&oacute;n Europea en la crisis anteriormente mencionada, cabe a&ntilde;adir,  ha sido criticable, cuanto menos, en lo moral. En su <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n de 2018</a>, el presidente Juncker hac&iacute;a de gala de &ldquo;reducir el n&uacute;mero de refugiados en la zona del Mediterr&aacute;neo oriental en un 97% y un 80% a lo largo de la ruta del Mediterr&aacute;neo central&rdquo;. Estas cifras, se han producido externalizando el control de fronteras a los pa&iacute;ses vecinos (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol, 2016</a>) y, por el camino, dejando atr&aacute;s los valores comunitarios europeos.  Estas acciones y las que pueden venir, como el aumento del personal de Frontex a 10.000 guardias en 2020 (<a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juncker, 2018</a>), se producen en un contexto de discursos xen&oacute;fobos y peligro para el espacio Schengen, y se muestran como &ldquo; el uso de una falta de miras que no solo ha significado dificultar considerablemente la vida de muchas personas que buscan refugio en Europa, sino tambi&eacute;n empeque&ntilde;ecer el proyecto europeo a los ojos de muchos pa&iacute;ses del mundo&rdquo; (<a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juncker, 2018</a>). Este es el gran problema de acci&oacute;n de la Uni&oacute;n, como bien se afirma en <a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La crisis de la UE &iquest;irreversible o irreconducible?</a>: &ldquo;Cada movimiento que se efect&uacute;a para adaptarse a la realidad, cerrando fronteras ante la emigraci&oacute;n exterior o restringiendo movimientos y posibilidades laborales en su interior, genera disconformidades y tensiones soberanistas desintegradoras de distinto signo en los estados-naci&oacute;n&rdquo; (<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>). Dicho de otra forma: en su intento de solucionar el problema, la UE se hunde cada vez m&aacute;s en el fango.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n podemos atribuir la falta de confianza hacia la UE y, por ende, parte de la causa de su &ldquo;crisis existencial&rdquo; a la inexistencia de una falta de representaci&oacute;n suficiente de los ciudadanos en el seno de dichas instituciones. As&iacute; pues, en base al <a href="http://ec.europa.eu/commfrontoffice/publicopinion/index.cfm/Survey/getSurveyDetail/instruments/STANDARD/surveyKy/2180" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurobar&oacute;metro de primavera de 2018</a>, la media comunitaria de los ciudadanos que consideran que su voz no se tiene en cuenta en la Uni&oacute;n es del 49%. En otras palabras, salvo en Alemania, con un 32% de ciudadanos que no se sienten representados, de los principales pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea la mitad de la poblaci&oacute;n (o incluso m&aacute;s, como es el caso de Italia con un 66%) no se siente representada en un proyecto que principalmente es pol&iacute;tico y seguidamente econ&oacute;mico. Los ciudadanos, por tanto, &ldquo;no aceptan que la UE haga m&aacute;s de lo que tiene asignado hacer&rdquo; (<a href="https://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Suanzes, 2016</a>) y, adem&aacute;s, consideran que no tiene legitimidad democr&aacute;tica suficiente. Esto nos muestra un grave problema en el seno de la Uni&oacute;n y al que las instituciones deber&aacute;n responder si quieren seguir existiendo.
    </p><p class="article-text">
        A ello se le suma la incapacidad de la Uni&oacute;n Europea de hacerse valer como proyecto pol&iacute;tico en el panorama internacional. Como se afirma en <a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Examen a una Europa en crisis</a>: &ldquo;Ya no se defiende la expansi&oacute;n de la UE como una se&ntilde;a de identidad&rdquo;. Las amenazas y presiones constantes de Rusia, el conflicto con Ucrania o las interferencias en los procesos democr&aacute;ticos de los Estados miembros, entre otros hechos, requieren acciones por parte de la Uni&oacute;n Europea. Jean Claude Juncker, en su <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n de 2018</a>, ya avis&oacute; de que &ldquo;la geopol&iacute;tica nos indica que ha sonado la hora de la soberan&iacute;a europea&rdquo; y, en este sentido, la Uni&oacute;n debe actuar en zonas como los Balcanes &ldquo;de otro modo, otras fuerzas se encargar&aacute;n de configurar nuestra vecindad inmediata&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como conclusi&oacute;n, tenemos que tener en cuenta que la causa principal de la crisis existencial europea se debe a un malestar frente al <em>establishment</em> y a la explotaci&oacute;n de las inseguridades de la poblaci&oacute;n por partidos y movimientos que pretenden poner fin al proyecto comunitario europeo. Este es el principal problema: el enemigo interno, causa directa de los errores cometidos. Las sociedades se han replegado sobre s&iacute; mismas, el proyecto pol&iacute;tico europeo se ve asediado por el deseo populista de implantar Estados fortaleza desde los que ver los problemas de lejos, por el deseo de dejar atr&aacute;s los valores que nos hacen europeos y nos han proporcionado paz y progreso desde la Segunda Guerra Mundial. Este es el caso, sin ir m&aacute;s lejos, del <em>brexit </em>o de los movimientos euroesc&eacute;pticos, que abogan por borrar del mapa una Uni&oacute;n que se muestra d&eacute;bil y sin rumbo, tanto interna como externamente. No obstante, considero que la Uni&oacute;n Europea posee fuerzas suficientes como para definir una acci&oacute;n propia a nivel regional y global. Por suerte, &ldquo;a los partidos eur&oacute;fobos les une un elemento com&uacute;n: el odio a la inmigraci&oacute;n, pero poseen varios elementos diferenciadores e incluso excluyentes entre s&iacute;&rdquo; (<a href="https://www.lemonde.fr/europe/article/2014/05/26/vague-europhobe-sur-le-vieux-continent_4425957_3214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chambraud y Salles, 2014</a>). Esto nos da la oportunidad a los europe&iacute;stas de mantenernos firmes, de aupar a la Uni&oacute;n volviendo a alzar la bandera de sus valores, que son los que le dan forma y los que motivan el proceso integrador. En definitiva, como se establece en el <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso de Juncker</a>: &ldquo;Somos todos, sin excepci&oacute;n, responsables de la Europa que tenemos. Y todos, tambi&eacute;n sin excepci&oacute;n, seremos responsables de la futura Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Pablo de Mingo es estudiante de Ciencias Pol&iacute;ticas</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo de Mingo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-zozobra_132_1556548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2019 09:00:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bc1aa3d7-d6ed-4c55-9504-ee990ffea34f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57528" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bc1aa3d7-d6ed-4c55-9504-ee990ffea34f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57528" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Europa en la zozobra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bc1aa3d7-d6ed-4c55-9504-ee990ffea34f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unión Europea, ¿un horizonte con futuro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/union-europea-horizonte-futuro_132_1572124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3042459-0d3d-4979-8af3-b0c4ccdf9a02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La UE aprueba nuevas normas para sancionar los delitos de blanqueo de dinero"></p><p class="article-text">
        Incertidumbre. Esta es la palabra que he elegido para comenzar esta reflexi&oacute;n, mediante la que pretendo dar una visi&oacute;n con la mayor claridad posible de la situaci&oacute;n que vive a d&iacute;a de hoy la Uni&oacute;n Europea (UE), el proyecto de cooperaci&oacute;n internacional m&aacute;s ambicioso del siglo XX. &iquest;Hemos dejado de creer en este proyecto com&uacute;n?, &iquest;acaso no hemos podido salvar nuestras diferencias culturales?, &iquest;est&aacute;n las instituciones europeas estancadas?. Son algunas de las preguntas que intentar&eacute; responder a lo largo de la reflexi&oacute;n. Lo cierto es que la Uni&oacute;n se encuentra tocada, pero no hundida. Con el fin de entender el estado actual es necesario remontarse a sus or&iacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino Uni&oacute;n Europea es acu&ntilde;ado en 1993 a ra&iacute;z del Tratado de Maastricht. No obstante, los primeros pasos hacia un proyecto de uni&oacute;n continental nacen tras la Segunda Guerra Mundial. Comienza a cimentarse en la primavera de 1951 con la firma, en Par&iacute;s, del Tratado de la CECA (Comunidad Europea del Carb&oacute;n y del Acero). Alemania, Francia, Italia, Pa&iacute;ses Bajos, B&eacute;lgica y Luxemburgo conformar&aacute;n as&iacute; la primera cooperaci&oacute;n europea en intercambio de materias primas con el fin de reavivar la econom&iacute;a del continente. Mediante el Tratado de Roma (1957) los seis pa&iacute;ses plantean una meta firme: conseguir un mercado com&uacute;n; nace la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. Ocho a&ntilde;os m&aacute;s tarde el Tratado de Fusi&oacute;n daba vida a dos instituciones: la Comisi&oacute;n Europea (CE) y el Consejo de la Uni&oacute;n Europea (CUE). El Acta &Uacute;nica Europea de 1986 consolid&oacute; el mercado interior progresivamente e introdujo la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y capitales. Y finalmente llegamos a 1993. En este a&ntilde;o la uni&oacute;n de los doce pa&iacute;ses crea una estructura sobre tres pilares: integraci&oacute;n a la comunidad; cooperaci&oacute;n en pol&iacute;tica exterior y en seguridad com&uacute;n; y cooperaci&oacute;n policial y judicial. El Tratado de Maastricht tuvo vigencia hasta 2008 con la firma del Tratado de Lisboa.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los pasos que ha dado Europa a lo largo de sus m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os de historia para crear un proyecto s&oacute;lido, original y viable. Un plan que ha ido aumentando sus miembros hasta completar 28 pa&iacute;ses, pero como se recoge en el art&iacute;culo <a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cinco razones por las que Europa se resquebraja, &ldquo;a pesar de las ampliaciones Europa se ha empeque&ntilde;ecido&rdquo;</a> (J.I. Torreblanca, 2011). Los hechos hablan por s&iacute; solos; lejos queda el a&ntilde;o 1999, cuando todo era esperanza: el euro comenzaba a circular en los mercados financieros, diez pa&iacute;ses se adherir&iacute;an en los pr&oacute;ximos siete a&ntilde;os (llegando a ser una gran potencia conformada por 25 miembros), comenzaban las conversaciones para integrar a Turqu&iacute;a y se aspiraba a la creaci&oacute;n de una Constituci&oacute;n europea. Actualmente, el escepticismo se ha instalado en nuestras sociedades y el esp&iacute;ritu de uni&oacute;n ha sido sustituido por miedo e incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        A Europa le invade el temor cada vez que escucha las palabras inmigrante o refugiado. Como individuos tememos perder las comodidades que el Estado de Bienestar nos ha brindado. Un Estado de Bienestar que se debilita desde la crisis de 2008 y que, por ello, levanta ampollas cada vez que se habla de refugiar a miles de personas que huyen de la miseria y las guerras para buscar una oportunidad en Europa. De puertas para fuera nos presentamos como una sociedad desarrollada y cuna del pensamiento humanista, se nos llena la boca al hablar de la defensa de los derechos humanos y el apoyo al refugio; pero de puertas para dentro, somos unos ego&iacute;stas. Nos hemos individualizado. Las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes hemos nacido crey&eacute;ndonos merecedores de una asistencia sanitaria universal, un sistema de pensiones (de discutible eficacia), educaci&oacute;n &ldquo;p&uacute;blica, gratuita y de calidad&rdquo;; y una serie de beneficios que hacen de Europa el referente social m&aacute;s importante del mundo. Y lo cierto es que merecedores o no, evitamos abrir los ojos ante la Historia, que se repite porque nos empe&ntilde;amos en olvidarla. No hace mucho &eacute;ramos nosotros los que buscamos refugio ante el horror de los conflictos b&eacute;licos. Y ahora no somos capaces de mirar m&aacute;s all&aacute; de nuestros intereses. Tanto es as&iacute; que la segunda econom&iacute;a mundial, por detr&aacute;s de Estados Unidos, no quiere asumir el coste econ&oacute;mico que supondr&iacute;a acoger a centenares de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        El miedo hacia la inmigraci&oacute;n y la concepci&oacute;n de que inmigraci&oacute;n conlleva terrorismo ha tenido una consecuencia palpable: el auge del discurso populista y los partidos extremistas. El populismo procede de la categorizaci&oacute;n de pueblo con naci&oacute;n y definir al extranjero como el &ldquo;inmigrante&rdquo;. El inmigrante se ha convertido en el chivo expiatorio para estos partidos. No obstante, no es la &uacute;nica raz&oacute;n que ha llevado a los partidos de extrema derecha a cosechar el <a href="http://agendapublica.elpais.com/partidos-extremistas-esta-vez-es-diferente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quince por ciento</a> de los votos en las &uacute;ltimas elecciones europeas de 2014.
    </p><p class="article-text">
        En este punto es necesario contextualizar. En el a&ntilde;o 2008 se produjo la quiebra del que fuera el cuarto banco de inversi&oacute;n de Estados Unidos tras el colapso de la burbuja inmobiliaria. El hecho tuvo repercusiones globales, especialmente en los pa&iacute;ses desarrollados. Se produjo una recesi&oacute;n econ&oacute;mica jam&aacute;s conocida, con muchas similitudes al Crack del 29. Incluso en Europa el sistema de Bienestar qued&oacute; en entredicho debido a los m&uacute;ltiples recortes que sufri&oacute;. Concretamente en Espa&ntilde;a, entre los a&ntilde;os 2009 y 2014, se dejaron de invertir 10.789 millones de euros en infraestructuras p&uacute;blicas; 6.138 millones de euros en educaci&oacute;n en los tres niveles; o la no desde&ntilde;able cifra de 5.564 millones de euros en recortes a la sanidad p&uacute;blica (<a href="http://www.pensamientocritico.org/comobr0516.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cartograf&iacute;a de los recortes</em></a> CC.OO, abril 2016). Adem&aacute;s del incremento del desempleo que lleg&oacute; a alcanzar unas tasas del 25,77% en 2012.
    </p><p class="article-text">
        Ha regresado el t&eacute;rmino <em>Cuesti&oacute;n Social</em> para hablar de la precarizaci&oacute;n del trabajo humano y el mercado laboral. Los ciudadanos han perdido poder adquisitivo y la clase media ha sido el colectivo donde m&aacute;s repercusi&oacute;n tuvo la crisis econ&oacute;mica. <a href="https://www.elmundo.es/economia/2017/05/22/5921ae11468aeb304e8b4601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Cerca de tres millones de personas se han desplazado de la zona central a la parte baja de la distribuci&oacute;n de la renta&rdquo;</a>, recog&iacute;a el diario <em>El Mundo</em> (Daniel Via&ntilde;a, 2017) a partir de un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Econ&oacute;micas junto a la Fundaci&oacute;n BBVA.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la Gran Depresi&oacute;n de los a&ntilde;os treinta del siglo pasado llev&oacute; a la quiebra a millones de ciudadanos estadounidenses y, por efecto rebote, a los pa&iacute;ses europeos, que tras la Primera Guerra Mundial se hab&iacute;an beneficiado del Plan Dawes para la recuperaci&oacute;n de sus econom&iacute;as. Por lo tanto, se establece una analog&iacute;a evidente entre ambas recesiones y una repercusi&oacute;n com&uacute;n, en cuanto a materia pol&iacute;tica se refiere: el auge de los partidos extremistas y sus discursos populistas.
    </p><p class="article-text">
        En julio de 1932, Adolf Hitler obten&iacute;a la mayor&iacute;a en el Parlamento Alem&aacute;n con m&aacute;s de trece millones setecientos mil votos (37,27%). Casi un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, en marzo de 1933, consegu&iacute;a llegar al poder con el apoyo de los centristas y los nacionalistas, tras una campa&ntilde;a de coacci&oacute;n hacia los comunistas y los socialistas. Once a&ntilde;os antes, en Italia, Benito Mussolini llegaba al poder con la aprobaci&oacute;n del rey V&iacute;ctor Manuel III tras la <em>Marcha sobre Roma.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos asustamos al ver en la televisi&oacute;n la victoria de un ultraderechista en Brasil, con un 55,13% de los votos. Pero no hay necesidad de ir tan lejos, porque en Europa, incluso en Espa&ntilde;a, elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n aumenta el n&uacute;mero de votos destinados a partidos extremistas. <a href="https://www.larazon.es/blogs/politica/el-rincon-del-politologo/resurge-el-extremismo-en-europa-DE13241705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;En pa&iacute;ses como Francia, Gran Breta&ntilde;a, Dinamarca o Austria estos movimientos extremistas obtuvieron entre el 20 y el 30 por ciento de los sufragios emitidos&rdquo;</a> (Luz Trujillo, 2014). Steve Bannon, quien fuera el asesor estrat&eacute;gico de Trump, ha fijado su residencia en Bruselas para lograr conjugar una estrategia que consiga dotar de mayor influencia y poder a los partidos de extrema derecha y dar vida a los nacionalismos. A la crisis econ&oacute;mica, el adelgazamiento de la clase media y al rechazo de la inmigraci&oacute;n, ser&iacute;a conveniente a&ntilde;adir a los factores que explican el aumento del populismo, el descr&eacute;dito de las instituciones europeas. Estas tendencias, que hemos visto no son nuevas, aportan medidas esperanzadoras para un presente fugaz, pero no son capaces de mirar a un futuro sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Y qu&eacute; pasa con los nacionalismos, qu&eacute; pasa con la manida frase <em>hay que hablar de la Europa de los Pueblos y no de la Europa de las Naciones.</em> Hablar de nacionalismo es hablar de rechazo y expulsi&oacute;n a todas aquellas personas que no pertenezcan al colectivo que llamamos &ldquo;naci&oacute;n&rdquo;. <a href="https://elpais.com/internacional/2017/10/17/actualidad/1508253242_587703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Darle un nuevo sentido a ese espacio, que sea de todos los ciudadanos sin que importen sus pasiones, es el gran logro de la UE&rdquo;</a> como recoge el dem&oacute;grafo franc&eacute;s Emmanuel Todd en su libro <em>L&rsquo;invention de l&rsquo;Europe</em>. Por lo tanto, Europa no podr&aacute; aceptar el secesionismo nacionalista porque va en contra de sus principios, el de construir puentes y no deshacerlos.
    </p><p class="article-text">
        Tras varios d&iacute;as de investigaci&oacute;n ha llegado a mis manos un art&iacute;culo de la edici&oacute;n impresa de <em>El Pa&iacute;s</em> titulado <a href="https://elpais.com/internacional/2018/10/05/actualidad/1538751614_762756.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La democracia es fr&aacute;gil</em></a>. Este texto redactado por el polit&oacute;logo Fernando Vallesp&iacute;n me hace reflexionar. Nombra dos escritores, George Orwell y Aldous Huxley, ambos me fascinan; y por supuesto dos libros, <em>1984</em> y <em>Un mundo feliz</em>, los cuales sirven de piedra angular del art&iacute;culo. Tras leer el art&iacute;culo intento cohesionar los principales hilos argumentales. Hoy son muchos los polit&oacute;logos que se preguntan cu&aacute;l ser&aacute; el porvenir, porque &eacute;ste se ha vuelto borroso e inestable. De nuevo, incertidumbre. El pueblo ha perdido soberan&iacute;a; la separaci&oacute;n de poderes y la fuerza con la que antes contaban las instituciones han quedado diluidas en pro de los intereses econ&oacute;micos y de las grandes multinacionales. El poder pol&iacute;tico se ha sometido al poder econ&oacute;mico. De esta cuesti&oacute;n nace otro de los discursos en el que se sustenta el extremismo: el orden tradicional liberal no ha sabido resolver las consecuencias de la crisis y la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la similitud entre la actualidad y los a&ntilde;os 30, los l&iacute;deres de estos partidos radicales son, en su mayor&iacute;a hombres, &ldquo;machos alfa&rdquo; como son nombrados en el art&iacute;culo <a href="https://elpais.com/internacional/2018/10/05/actualidad/1538747369_696998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fiar el destino al macho alfa</em></a> (Carlos Y&aacute;rnoz, 2018). Donald Trump, Matteo Salvini o Rodrigo Duterte son algunos de los nombres que se encuentran a d&iacute;a de hoy en el tablero pol&iacute;tico internacional y con unas intenciones claras: la defensa de los intereses de sus pa&iacute;ses desde una posici&oacute;n fan&aacute;tica-nacionalista y discursos meramente populistas y xen&oacute;fobos. Mas lo m&aacute;s preocupante es el lugar de nacimiento de todas estas ideas. Ese lugar no es otro que democracias consolidadas y cuna de los derechos humanos como Francia u Holanda. Por lo tanto, no es de extra&ntilde;ar que en las encuestas aumente el n&uacute;mero de europeos que no consideran necesario vivir bajo el paraguas de la democracia. Porque si neg&aacute;semos que los nuevos movimientos de los que hablamos son consecuencia de la fractura social y del descontento de la poblaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Europea, estar&iacute;amos negando la realidad que nos envuelve. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>Fascism: A warning</em>, Madeleine Albright habla de un tema que conoci&oacute; de primera mano. Una mujer que fue la primera en convertirse en Secretaria de Estado de los Estados Unidos y que ejerci&oacute; como embajadora de este pa&iacute;s ante las Naciones Unidas. Hab&iacute;a nacido en Praga en el a&ntilde;o 1937, de donde se exili&oacute; por la ocupaci&oacute;n nazi a Bohemia. En este libro defiende que el fascismo cala en las personas que se sienten rechazadas y abandonadas. La sociedad se ha dividido. Elementos como internet han sido capaces de introducirnos una v&iacute;a de escape de la realidad, as&iacute; como de manipularnos con noticias falsas de las que han sabido valerse muchos pol&iacute;ticos, a&ntilde;adi&eacute;ndose a la situaci&oacute;n de crispaci&oacute;n pol&iacute;tica. Todas estas ideas afloran de la entrevista para <em>El Intermedio</em> que realiza Guillermo Fesser a la Exsecretaria y que concluye con una soluci&oacute;n (una medicina como dice Fesser) que pasa por escuchar al pueblo. <a href="https://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/guillermo-fesser/la-gente-tiene-que-lidiar-con-la-division-y-no-sucumbir-ante-los-lideres-demagogicos-que-dicen-tener-las-respuestas_201810085bbbbb490cf2d1cab9765d98.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La democracia tiene la capacidad para corregir sus errores&rdquo;</a> (Albright, 2018).
    </p><p class="article-text">
        El gran reto de Europa es encontrar una soluci&oacute;n a las fracturas social y pol&iacute;tica. Los ciudadanos tienen que volver a ver a Europa como una oportunidad para su futuro y no como un lastre para su presente. El presidente de la Comisi&oacute;n Europea Jean-Claude Juncker durante su &uacute;ltimo discurso sobre el estado de la Uni&oacute;n aport&oacute; una serie de datos que dan un halo de luz a este proyecto desgastado. Tras la Segunda Guerra Mundial la devastaci&oacute;n hab&iacute;a quebrado el esp&iacute;ritu de pacifismo y cooperaci&oacute;n, sin embargo el embri&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea nace para reavivar este esp&iacute;ritu y a d&iacute;a de hoy podemos estar orgullosos de haber conseguido un continente de paz. Desde 2012 se han creado casi doce millones de nuevos puestos de trabajo, llegando a alcanzar una cifra record de empleo: 239 millones de trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, estos datos son matizables; as&iacute; como Alemania o Los Pa&iacute;ses Bajos cuentan con unas tasas de desempleo del 3.3% y del 3.7%, respectivamente, Espa&ntilde;a cuenta con una tasa del 14.8% y Grecia del 18.9% (<a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Unemployment_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurostat, octubre 2018</a>). Europa es muy plural, por lo que me gustar&iacute;a citar una frase dicha durante el discurso: <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;debemos demostrar que Europa puede superar las diferencias entre el norte y el sur, el este y el oeste, la izquierda y la derecha&rdquo;</a>. Solo as&iacute;, hablando como una sola voz, Europa podr&aacute; actuar como el actor geopol&iacute;tico que es. Porque unidos en la incertidumbre global conseguiremos avanzar con paso firme y demostrando que nuestro continente fue, es y ser&aacute; cuna de conocimiento y cultura, y referente de otros pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Si bien hacemos referencia a una b&uacute;squeda de mayor peso en el mapa geopol&iacute;tico mundial como una &uacute;nica potencia, esto supondr&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Cesion-recuperacion-soberania-Europa-cuestion_6_669543044.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mayor trasvase de soberan&iacute;a</a> por parte de los Estados hacia Bruselas. Juncker defiende que <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;si Europa uniera todo el poder pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y militar de sus naciones, su papel en el mundo podr&iacute;a verse reforzado&rdquo;</a>. El eterno debate de ceder o no m&aacute;s soberan&iacute;a se encuentra m&aacute;s vivo que nunca. Las crisis europeas han puesto de manifiesto la incapacidad de la UE por resolver las necesidades sociales de los ciudadanos europeos. A su vez se ha generado una progresiva desconfianza hacia las instituciones supranacionales. Existe una gran divergencia en la sociedad: una gran parte de la poblaci&oacute;n que anhela recuperar el poder para sus Estados (47%) y otra, que a d&iacute;a de hoy me atrever&iacute;a a decir que va en decrecimiento, que aboga por m&aacute;s Europa, m&aacute;s fuerza para Bruselas (19%) (<a href="http://www.pewglobal.org/2016/06/07/euroskepticism-beyond-brexit/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pew Research Center, primavera 2016</a>).
    </p><p class="article-text">
        Muy significativo, siguiendo el hilo de este debate, fue la decisi&oacute;n que el d&iacute;a 23 de junio de 2016 tom&oacute; la ciudadan&iacute;a brit&aacute;nica: el Brexit. M&aacute;s all&aacute; de las consecuencias econ&oacute;micas; porque no nos vamos a enga&ntilde;ar, lo que verdaderamente prima en nuestras sociedades desde hace muchos a&ntilde;os es la econom&iacute;a, el Brexit fue un golpe sobre la mesa que dej&oacute; en evidencia la debilidad de la UE. Reino Unido mostr&oacute; su intenci&oacute;n de abandonar la Uni&oacute;n con casi un 52% de apoyo de la poblaci&oacute;n a trav&eacute;s de un refer&eacute;ndum vinculante. Es decir, reclamaron el primer modelo que se expon&iacute;a en el p&aacute;rrafo anterior: retorno de la soberan&iacute;a. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36619175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El discurso populista de Boris Johnson y Nigel Farage, la promesa de los &ldquo;&pound;350 millones&rdquo; que se invertir&iacute;an en el sistema de salud p&uacute;blica dado que se dejar&iacute;an de destinar a la UE o el as en la manga de la migraci&oacute;n</a>, fueron algunos de los pilares que sustentaron el Brexit y que no solo recogen la mayor parte del pensamiento brit&aacute;nico, sino que ha calado en muchas esferas europeas.
    </p><p class="article-text">
        El camino hasta la conclusi&oacute;n no ha sido f&aacute;cil. Cuanta m&aacute;s informaci&oacute;n iba adquiriendo, m&aacute;s me cuestionaba el futuro de la Uni&oacute;n Europea. Siempre me he considerado defensor del proyecto comunitario y de hecho, admiro las labores que llevan a cabo todas las personas implicadas en sus instituciones. No obstante, he de reconocer que desde un esp&iacute;ritu critico he llegado a entender y compartir algunas de las afirmaciones que realizan las corrientes euroesc&eacute;pticas, no porque me considere parte de esta ideolog&iacute;a, sino porque hoy la UE se ahoga. Todo esto me lleva a pensar que la mejor opci&oacute;n para el futuro pasa por una significativa reforma interna. Encontrar un punto medio que atraiga a todos los miembros: a los que m&aacute;s necesitan a la UE y a los que menos. Como ciudadano no me atrae la idea de ceder soberan&iacute;a, pero comprendo que es importante para culminar el prop&oacute;sito de una unidad fuerte y con poder para resolver los grandes retos del futuro. Todo ello nos debe proporcionar un nuevo impulso y restar argumentos a los populismos que nos rodean, que se aprovechan de las indefiniciones del modelo actual. &Aacute;frica seguir&aacute; siendo nuestra vecina y como tal tendremos que actuar para paliar la pobreza y la falta de humanidad; en un mundo globalizado y capitalista la inmigraci&oacute;n no es la causa sino la consecuencia, es el resultado de siglos de explotaci&oacute;n a los recursos africanos que deberemos replantearnos. El cambio clim&aacute;tico necesita un gran y efectivo acuerdo internacional para <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2018/10/08/el-planeta-solo-tiene-hasta-2030-para-detener-un-cambio-climatico-catastrofico-advierten-los-expertos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evitar que antes de 2030</a> no haya vuelta de tuerca posible, pues para entonces no habr&aacute; excusa que valga.
    </p><p class="article-text">
        Seamos m&aacute;s Europa, seamos m&aacute;s mundo y seamos m&aacute;s humanos. Siguiendo estos tres pasos seguiremos siendo un referente global. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Pablo Castell Mart&iacute;nez, estudiante de primero de Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas en la Universitat de Val&egrave;ncia.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Castell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/union-europea-horizonte-futuro_132_1572124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 May 2019 09:09:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e3042459-0d3d-4979-8af3-b0c4ccdf9a02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="84198" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e3042459-0d3d-4979-8af3-b0c4ccdf9a02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="84198" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Unión Europea, ¿un horizonte con futuro?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e3042459-0d3d-4979-8af3-b0c4ccdf9a02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reto de la nueva Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/reto-nueva-europa_132_1583489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e54d2c1-90c7-46bc-b39a-39431884436d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Defensores y detractores de la UE marchan en Roma tras cumbre del aniversario"></p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea cumpli&oacute; el pasado marzo 61 a&ntilde;os desde los Tratados de Roma que le vieron nacer, pero hoy se enfrenta a su mayor desaf&iacute;o. Un reto que implica dos caminos: una v&iacute;a de transformaci&oacute;n que todav&iacute;a nadie discierne con claridad o la posibilidad de su desaparici&oacute;n. La fractura social y la falta de un proyecto pol&iacute;tico son los principales ejes de una crisis que ha creado un perfecto caldo de cultivo para los partidos euroesc&eacute;pticos y de extrema derecha.
    </p><h3 class="article-text">La p&eacute;rdida de confianza en la Uni&oacute;n Europea</h3><p class="article-text">
        16 partidos pol&iacute;ticos xen&oacute;fobos tienen hoy representaci&oacute;n parlamentaria en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea, mientras que 25 cuentan con partidos euroesc&eacute;pticos. Sus campa&ntilde;as electorales han estado basadas en el proteccionismo nacional y la anti inmigraci&oacute;n, y su discurso ha captado los votos de la poblaci&oacute;n que ha dejado de creer en el proyecto europeo. Estas fuerzas pol&iacute;ticas emergentes han sintonizado con la desconfianza actual hacia las instituciones y el deseo de un retorno de la soberan&iacute;a nacional. En algunos casos como el brit&aacute;nico, de forma total.
    </p><p class="article-text">
        La confianza en la UE se sit&uacute;a en un 42%, su cifra m&aacute;s alta desde 2010. Sin embargo, de cara a las pr&oacute;ximas elecciones europeas del 23 de mayo, las &uacute;ltimas encuestas de intenci&oacute;n de voto realizadas por el Eurobar&oacute;metro muestran el Frente Nacional de Marine Le Pen como la segunda fuerza m&aacute;s votada de Francia y el predominio de la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas en Italia. El avance de la extrema derecha amenaza con ser una consecuencia sistem&aacute;tica de la desigualdad social y la falta de compromiso pol&iacute;tico que reina en toda la UE.
    </p><p class="article-text">
        Europa se enfrenta a una sociedad cada vez m&aacute;s dividida. El escenario de la Uni&oacute;n plantea una serie de brechas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que descansan sobre una creciente fractura social. Tras la globalizaci&oacute;n, la desigualdad ha crecido a ritmos acelerados. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo Eurostat, en 2016 un 23,4% de la poblaci&oacute;n europea estaba en riesgo de pobreza y/o exclusi&oacute;n social. Los pa&iacute;ses m&aacute;s afectados son los del Sur y el Este.
    </p><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n social actual es de un retroceso conforme a generaciones anteriores. La OECD ya ha alertado del gran riesgo que conlleva este sentimiento colectivo de descenso en la escalera social. El futuro de la juventud se juega en un tablero de ajedrez donde ning&uacute;n movimiento est&aacute; asegurado. El modelo actual se caracteriza por un incremento de la pobreza y un aumento de la precarizaci&oacute;n laboral y de la incertidumbre hacia el futuro. Guy Standing acu&ntilde;a estas masas de poblaci&oacute;n bajo el concepto de &ldquo;precariado&rdquo; (l&eacute;ase <em>El precariado. Una nueva clase social)</em>, es decir, un conjunto heterog&eacute;neo de grupos sociales, en especial, j&oacute;venes con formaci&oacute;n, que tienen un campo laboral incierto y se balancean entre la integraci&oacute;n y la exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        El modelo actual implica un peligroso adelgazamiento de la clase media que aumenta la desigualdad y excluye de la sociedad a toda una masa de gente, con caracter&iacute;sticas y contextos muy diferentes. Si las &eacute;lites pol&iacute;ticas no ponen el factor social como una prioridad tanto en sus gobiernos como en Europa, la deslegitimaci&oacute;n de las instituciones y la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica seguir&aacute; creciendo hasta ver un mapa pol&iacute;tico totalmente marcado por la ultra derecha. Un escenario de futuro muy preocupante al que Gemma Pinyol, en su an&aacute;lisis para El Pa&iacute;s, compara con la Europa anterior al nazismo, donde la Uni&oacute;n Europea no tiene cabida.
    </p><h3 class="article-text">La econom&iacute;a no lo es todo</h3><p class="article-text">
        Los expertos se&ntilde;alan la crisis econ&oacute;mica de 2008 como un factor que ha acelerado los procesos sociales que ya exist&iacute;an, pero no los ha originado. El investigador Jos&eacute; Rama Caama&ntilde;o apunta en Agenda P&uacute;blica a la recesi&oacute;n como &ldquo;el detonante necesario para que se materializasen esas transformaciones&rdquo;. Cass Mudde, el profesor de la Universidad de Georgia, tambi&eacute;n coincide y como parte del especial sobre la crisis financiera de El Pa&iacute;s, resalta que los partidos populistas han tenido el doble de votos tras la crisis y por tanto, &ldquo;la Gran Recesi&oacute;n no fue tanto la causa de la subida del populismo como el catalizador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una observaci&oacute;n r&aacute;pida a las fuerzas m&aacute;s votadas de los pa&iacute;ses miembro confirma la teor&iacute;a. El apoyo social a los movimientos xen&oacute;fobos y euroesc&eacute;pticos no solo se ha dado en los Estados donde la crisis econ&oacute;mica ha sido m&aacute;s aguda, sino tambi&eacute;n en territorios que no han sufrido la recesi&oacute;n, como en el caso de Finlandia donde &ldquo;Verdaderos Finlandeses&rdquo; consigui&oacute; ser la segunda fuerza pol&iacute;tica, aunque en las &uacute;ltimas elecciones se desplazara al quinto puesto.
    </p><p class="article-text">
        Si la situaci&oacute;n econ&oacute;mica no es la clave de la desafecci&oacute;n de los ciudadanos a las instituciones europeas, &iquest;cu&aacute;l es la raz&oacute;n? Jos&eacute; Ignacio Torreblanca apunta para El Pa&iacute;s que el proyecto europeo se sosten&iacute;a sobre un acuerdo entre ciudadano y &eacute;lites sobre los beneficios del &ldquo;proceso de integraci&oacute;n&rdquo;, pero este se ha roto al amenazar la identidad nacional en lo que respecta a lo social y el Estado de Bienestar, uno de los mayores logros de la UE. La voz de Mario Draghi dictando lo que cada pa&iacute;s se debe gastar en Educaci&oacute;n o Sanidad ha hecho mella en el ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        La soberan&iacute;a nacional es una de las facetas m&aacute;s cuestionadas de la Uni&oacute;n. Declaraciones como las de Mariano Rajoy en 2012 al anunciar su programa de recortes acent&uacute;an la problem&aacute;tica de este aspecto. &ldquo;No podemos elegir (&hellip;) No tenemos esa libertad&rdquo;, que un presidente de un Estado miembro confiese as&iacute;, dejando aparte intereses pol&iacute;ticos, ese poco margen de poder que tiene en su propio pa&iacute;s en detrimento a la UE no pasa desapercibido por el ciudadano, que es el que sufre los recortes en su d&iacute;a a d&iacute;a. El resultado es que apunte inmediatamente a Bruselas como responsable de sus dificultades.
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o de la UE se ha de replantear. Rafael Poch describe para Ctxt un &ldquo;encogimiento de las soberan&iacute;as nacionales&rdquo;, motivado por una visi&oacute;n alemana que resulta en un choque de intereses con el resto de pa&iacute;ses. Poch pone en evidencia el escaso poder de decisi&oacute;n de los gobiernos en los asuntos esenciales. El Ministerio de Econom&iacute;a sigue las instrucciones desde Bruselas y la pol&iacute;tica exterior viene dada por la OTAN. El ciudadano se ve despojado de su identidad, y si le obligan a elegir, sacrificar&aacute; la UE.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos populistas han sabido entender muy bien este miedo. La sobrina de Marine Le Pen, Marion Mar&eacute;chal, ha fundado una escuela de pensamiento donde quiere unir clases medias y populares bajo el paraguas de la identidad. Mudde denomina esto como &ldquo;populismo patrimonial&rdquo; . Por un lado, estas fuerzas pol&iacute;ticas alimentan el miedo de la poblaci&oacute;n a perder los servicios que le ofrece el Estado de Bienestar, y la identidad nacional dentro del patrimonio cultural. Responden a los miedos de los votantes ante un mundo multipolar en el que se ven desprotegidos, con la promesa de defender sus intereses.
    </p><h3 class="article-text">Una falta de voluntad pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        Los partidos pol&iacute;ticos tradicionales ven con preocupaci&oacute;n el avance del populismo y la ultra derecha en los parlamentos europeos. El pasado enero, la canciller Merkel afirmaba durante el Foro Econ&oacute;mico Mundial que &ldquo;estamos viendo nacionalismo y populismo, y en muchos pa&iacute;ses, un ambiente polarizado (&hellip;) El proteccionismo no es la respuesta&rdquo;. Actualmente, la Uni&oacute;n carece de un proyecto pol&iacute;tico capaz de afrontar los numerosos retos que plantea este escenario post-globalizaci&oacute;n. Torreblanca se&ntilde;ala como parte del problema &ldquo;la falta de visi&oacute;n a largo plazo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados miembro han decidido optar por el electoralismo, en vez de por un proyecto de futuro que asegure la integraci&oacute;n de todas las partes de la UE. Ante la creciente fuerza de partidos extremos, los l&iacute;deres europe&iacute;stas no han puesto en marcha mecanismos efectivos para parar su avance. Desde las instituciones, a excepci&oacute;n del BCE, no hay una soberan&iacute;a que permita ejecutar pol&iacute;ticas comunes en temas como la regulaci&oacute;n fiscal, el problema medioambiental o la acogida de refugiados.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Rama Camaa&ntilde;o pone atenci&oacute;n, en el an&aacute;lisis mencionado anteriormente, a dos aspectos acelerados con la Gran Recesi&oacute;n: la estructura de <em>cleavages</em> y la crisis de la democracia representativa. En primer lugar, las prioridades del votante han cambiado y el menor apoyo electoral a las fuerzas pol&iacute;ticas cl&aacute;sicas podr&iacute;a deberse a la importancia que est&aacute;n adquiriendo nuevos temas como la globalizaci&oacute;n, los flujos migratorios y el papel de cada pa&iacute;s en la UE. Por otro lado, los partidos han perdido su capacidad de transmitir las demandas del ciudadano y ya no movilizan al electorado.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo Eurobar&oacute;metro del Parlamento se muestra que la principal preocupaci&oacute;n del ciudadano europeo es la inmigraci&oacute;n. Las instituciones europeas han tomado decisiones defensivas, en vez de atacar el problema de ra&iacute;z. En la crisis de los refugiados, la UE ha demostrado una p&eacute;rdida total de los valores que la fundaron y est&aacute; usando sus recursos econ&oacute;micos para reforzar las fronteras. Este sacrificio de la pol&iacute;tica de asilo ha aumentado el auge de la xenofobia, los partidos de extrema derecha han condicionado las agendas pol&iacute;ticas y las opciones tradicionales de derecha han optado por endurecer su discurso.
    </p><h3 class="article-text">Ausencia de una sola voz</h3><p class="article-text">
        Otra variante de la crisis pol&iacute;tica de la UE es la falta de &ldquo;soberan&iacute;a europea&rdquo;, como la calific&oacute; Jean-Claude Juncker durante su discurso del Estado de la Uni&oacute;n. En el escenario multipolar en el que nos encontramos, la UE no tiene una &uacute;nica voz que responda en pol&iacute;tica exterior. En contraposici&oacute;n a este distanciamiento de los partidos tradicionales europeos, el populismo est&aacute; creando peligrosos mecanismos de enlace y uni&oacute;n. El proyecto &ldquo;The Movement&rdquo;, creado por Steve Bannon, pretende reunir a todos las fuerzas de la ultraderecha de cara a las pr&oacute;ximas elecciones de mayo.
    </p><p class="article-text">
        Hay una falta de liderazgo y una p&eacute;rdida de valores comunes que constituyen la base del proyecto europeo. El diagn&oacute;stico de los s&iacute;ntomas lo han hecho hasta las propias instituciones europeas. El reto ahora es afrontar por qu&eacute; no podemos alcanzar la Europa que necesitamos y para ello hay que poner ideas en funcionamiento. De cara a estas fuerzas que quieren hacer temblar las democracias europeas y junto a los ciberataques y las campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n que ya han actuado en el Brexit o el proc&eacute;s de Catalu&ntilde;a, la Uni&oacute;n necesita un proyecto com&uacute;n que reclame el vac&iacute;o de poder que est&aacute; dejando como actor global.
    </p><h3 class="article-text">Perspectivas de futuro en la Uni&oacute;n, &iquest;tienen l&iacute;mite estas nuevas fuerzas pol&iacute;ticas?</h3><p class="article-text">
        El avance del euroescepticismo puede significar la desaparici&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea. Autores como Laura Arag&oacute; y Carles Villalonga planteaban en La Vanguardia la existencia de l&iacute;mites, &ldquo;la posici&oacute;n respecto a Europa no es determinante en el voto de los ciudadanos&rdquo;. Las posturas m&aacute;s extremas contra la Uni&oacute;n se penalizan y partidos como Fidesz, no ponen en cuesti&oacute;n su permanencia en la UE, sino que practican un nuevo antieurope&iacute;smo que consiste en romperlo todo desde dentro. Adem&aacute;s, ponen sobre la mesa que votar a un partido euroesc&eacute;ptico no implica necesariamente la salida de la naci&oacute;n, sino otras posiciones como la anti inmigraci&oacute;n o la soberan&iacute;a nacional. Desde los partidos extremistas, Jorge D&iacute;az Lanchas tambi&eacute;n plantea un posible crecimiento limitado, basado en un patr&oacute;n hist&oacute;rico, que da cabida a escenarios de futuro m&aacute;s favorables. Tras el estallido de una crisis financiera, el malestar social de los pa&iacute;ses desarrollados, dura diez a&ntilde;os y alcanza su l&iacute;mite en cinco.
    </p><p class="article-text">
        Sea corta o larga la permanencia de estas fuerzas, la democracia se ve gravemente amenazada. El poder que han dejado los europe&iacute;stas, lo est&aacute;n ostentando ahora las fuerzas xen&oacute;fobas. El resultado son formas de gobierno como la h&uacute;ngara, democracias iliberales donde se vota cada cuatro a&ntilde;os, pero no se respetan los valores constitucionales. Su presencia tambi&eacute;n pone en riesgo a los parlamentos europeos, da&ntilde;a la integraci&oacute;n europea e influye en las agendas de los partidos tradicionales. Cabr&iacute;a plantear si se deber&iacute;a permitir siquiera la presencia de estos proyectos que incumplen sistem&aacute;ticamente los Tratados o crear una estrategia de defensa a base de sanciones.
    </p><p class="article-text">
        El cambio en la Uni&oacute;n Europea es inevitable y necesario. Las fuerzas pol&iacute;ticas europe&iacute;stas deben poner en marcha mecanismos que prioricen lo social y cambien el dise&ntilde;o de la organizaci&oacute;n. Se debe poner atenci&oacute;n a los miedos del ciudadano europeo y dar m&aacute;s margen a las soberan&iacute;as nacionales respecto a pol&iacute;ticas sociales para paliar la desafecci&oacute;n actual hacia las instituciones. Una pol&iacute;tica exterior com&uacute;n que se enfrente a los retos que plantea la multipolaridad y se reencuentre con los valores que fundaron la UE. Solo as&iacute; se combatir&aacute; la pol&iacute;tica del odio al que es diferente, solo as&iacute; no volveremos a cometer los errores del pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*M&oacute;nica L&oacute;pez, estudiante de periodismo</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/reto-nueva-europa_132_1583489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Apr 2019 08:33:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5e54d2c1-90c7-46bc-b39a-39431884436d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5e54d2c1-90c7-46bc-b39a-39431884436d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65571" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El reto de la nueva Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5e54d2c1-90c7-46bc-b39a-39431884436d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sálvese la Unión, o sálvese quien pueda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/salvese-union-salvese-pueda_132_1594830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/facf47e3-462c-4f9f-a217-35551bc8fee1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Unión Europea"></p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;? La Uni&oacute;n Europea pasa por un momento dif&iacute;cil, que desaf&iacute;a gran parte de lo que ha significado el proyecto europeo: La uni&oacute;n como fortaleza, tanto econ&oacute;mica como geopol&iacute;tica. La identidad europea, una ra&iacute;z com&uacute;n celebrada a trav&eacute;s de la diversidad de las culturas que la integran. Afrontar los conflictos entre todos los pa&iacute;ses miembros en solidaridad unos con otros. La intenci&oacute;n de expandir el respeto a los derechos fundamentales m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de la Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Crisis existencial o no, la desestabilizaci&oacute;n del orden geopol&iacute;tico mundial de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, y no solamente en Europa, podr&iacute;a terminar en un fracaso de dimensiones enormes para la UE y una vuelta a la Vieja Europa que, por lo visto, es muy a&ntilde;orada. Pero no podemos permitirnos el fracaso del sue&ntilde;o europeo, construido sobre los cimientos de una Europa decidida a no volver a pasar por otra Gran Guerra.
    </p><h3 class="article-text">Crisis financiera, austeridad y mala gesti&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Probablemente los problemas m&aacute;s graves comenzaron con la crisis financiera de 2008. El estallido de la burbuja de las hipotecas <em>subprime</em> que acab&oacute; con uno de los bancos de inversiones m&aacute;s grandes de EEUU, Lehman Brothers, y provoc&oacute; un efecto en cadena que dinamit&oacute; la econom&iacute;a mundial. Algo fuera del control de los ciudadanos europeos y de sus dirigentes pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a la recesi&oacute;n econ&oacute;mica fue la austeridad, y se pidi&oacute; a los ciudadanos apretarse el cintur&oacute;n y sufrir para el bien com&uacute;n. <a href="https://elpais.com/elpais/2016/05/30/opinion/1464621038_535157.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En palabras de Loukas Tsoukalis</a>, &ldquo;una combinaci&oacute;n err&oacute;nea de pol&iacute;ticas que agrav&oacute; y prolong&oacute; la recesi&oacute;n&rdquo;. Algo que ha resultado en la p&eacute;rdida de producci&oacute;n y puestos de trabajo, y en el incremento de las disparidades econ&oacute;micas y la fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En las elecciones europeas de 2014</a>, los programas de los partidos tradicionales segu&iacute;an haciendo mucho &eacute;nfasis en minimizar el d&eacute;ficit mientras los nuevos partidos populistas y de ultraderecha comenzaban a conseguir buenos resultados.
    </p><p class="article-text">
        Sami Nair, en su libro &ldquo;El desencanto europeo&rdquo;, concibe esta crisis como estructural y focalizada en la desregulaci&oacute;n del sistema econ&oacute;mico y financiero internacional. Pero explica tambi&eacute;n que, de alg&uacute;n modo, el relato predominante ha conseguido atribuir la culpa de la recesi&oacute;n al Estado, pint&aacute;ndola como una &ldquo;crisis de la deuda&rdquo; provocada por el aumento de gasto estatal y que obvia el verdadero origen de la recesi&oacute;n: una especulaci&oacute;n exacerbada de entidades financieras totalmente descontroladas.
    </p><h3 class="article-text">Populismo eur&oacute;fobo y antiglobalizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        As&iacute; aparece una de las mayores amenazas del <em>statu quo</em> europeo: el populismo. Ahora bien, cabe recordar que los fallos de la UE, que los ha tenido, han consistido en errores de juicio a la hora de arreglar aquel desastre econ&oacute;mico, pero el verdadero culpable de este fueron el sistema financiero y la desregulaci&oacute;n. Es importante tenerlo en cuenta en todo momento.
    </p><p class="article-text">
        Pero con esta narrativa empiezan a surgir nuevos movimientos sociales en contra de la Uni&oacute;n Europea que pasa de ser, en la conciencia colectiva, la soluci&oacute;n de todos los problemas a ser, en s&iacute; misma, el principal problema, <a href="https://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como expresa Pablo R. Suanzes</a>. La UE se convierte para ellos en la diana, el enemigo, esa instituci&oacute;n supranacional que nos fuerza a aplicar la austeridad.
    </p><p class="article-text">
        Los conflictos internos de la UE se potencian y multiplican en estos momentos de tensi&oacute;n. Los grandes creen que son arrastrados al vac&iacute;o por los peque&ntilde;os. Los peque&ntilde;os creen que los grandes amenazan su identidad nacional y sus particularidades culturales mientras imponen valores ajenos a cambio de su apoyo. La inclusi&oacute;n de los pa&iacute;ses del Este crea conflictos de varios tipos: inmigraci&oacute;n indeseada, deslocalizaciones industriales y <em>dumping</em> social. Por otro lado, el norte, particularmente Alemania, ha impuesto sus intereses creando una fractura con el sur, que se ha visto m&aacute;s perjudicado por las decisiones tomadas. Esto se ejemplifica con tasas de paro que han sido <a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superiores al 25% en Espa&ntilde;a</a> y Grecia mientras Alemania y Austria se acercaban al 5%.
    </p><p class="article-text">
        El Banco Central Europeo y el euro son otro motivo de conflictos. Las naciones han perdido su capacidad de control sobre sus propias monedas. No pueden devaluarla. No pueden emitirla. No pueden controlarla. Est&aacute; bajo el control del Banco Central Europeo. Y la labor del BCE no ha sido del todo satisfactoria. Primero, porque se posiciona con el grupo norte -Alemania, esencialmente- en las diferencias norte-sur. Por otro lado, la entidad ha sido se&ntilde;alada como uno de los culpables de una segunda recesi&oacute;n importante de la econom&iacute;a europea en 2011. Jean-Claude Trichet, presidente de la entidad en aquel momento, decidi&oacute; subir los tipos de inter&eacute;s -el precio del dinero- creyendo que se acercaban &ldquo;presiones inflacionistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que Trichet no fue capaz de anticipar era la llegada de los d&iacute;as m&aacute;s negros para la eurozona: la crisis de deuda que lleg&oacute; a poner en jaque la supervivencia del euro, y que termin&oacute; evidenciando que la subida de tipos no hab&iacute;a sido la decisi&oacute;n acertada&rdquo;, <a href="https://www.eleconomista.es/economia/noticias/9448575/10/18/Draghi-no-quiere-ser-Trichet-se-ira-del-BCE-sin-subir-los-tipos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n V&iacute;ctor Blanco Moro, en elEconomista</a>. A finales de 2011 Trinchet dejaba su cargo y le sustituy&oacute; Mario Draghi, quien gobierna el BCE con mucha precauci&oacute;n, quiz&aacute;s demasiada, para no repetir el error de Trichet y anticipar err&oacute;neamente una recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. Draghi se apresur&oacute; en bajar los tipos de inter&eacute;s y, desde entonces, se mantienen a niveles muy bajos. Mientras tanto, en Estados Unidos, la Federal Reserve ha subido el precio del dinero varias veces a lo largo de 2018.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma la crisis de refugiados, que <a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gemma Pinyol analiza en este art&iacute;culo</a>. En 2015, Dimitris Avramopoulos, comisario europeo para Migraciones, defend&iacute;a que la gesti&oacute;n de las migraciones era una responsabilidad com&uacute;n de todos los pa&iacute;ses que componen la UE, y no de unos pocos. Sin embargo, no se adopt&oacute; un plan comunitario para dicha gesti&oacute;n, dejando que cada Estado tome sus propias decisiones. Esto ha acabado convirtiendo la situaci&oacute;n en una cuesti&oacute;n de vulnerabilidad de las fronteras europeas y ha llevado a exagerar la magnitud del efecto que podr&iacute;a tener la integraci&oacute;n de los migrantes en las sociedades europeas. Se utiliza la situaci&oacute;n para construir una narrativa criminalizadora de los refugiados y un &lsquo;descontrol&rsquo; magnificado. En un momento en que la UE es objeto de ataques terroristas con relaci&oacute;n a conflictos internacionales, los discursos xen&oacute;fobos se escriben solos. Y suponen una gran amenaza para la libre circulaci&oacute;n de personas, una de las premisas m&aacute;s importantes de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos factores generaron descontento y desencanto, claves para el auge de la extrema derecha. En las elecciones europeas de 2014 <a href="https://www.lemonde.fr/europe/article/2014/05/26/vague-europhobe-sur-le-vieux-continent_4425957_3214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obtuvieron buenos resultados</a>: en tres pa&iacute;ses (Francia, Reino Unido y Dinamarca), lideraron los partidos de ultraderecha o eur&oacute;fobos. En 13 pa&iacute;ses consiguieron m&aacute;s del 7% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        El panorama global no facilita las cosas. <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/091018/un-monde-trumpien-ou-la-loi-du-plus-fort" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Cantaloube, del medio franc&eacute;s Mediapart</a>, lo describe como un &ldquo;mundo trumpiano&rdquo;, en el que la elecci&oacute;n de Donald Trump en EEUU est&aacute; transformando el orden mundial, debido a su -muy p&uacute;blica- afinidad con reg&iacute;menes m&aacute;s autoritarios. Desde su elecci&oacute;n, dice, se han multiplicado los ataques autoritarios y liberticidas, cuyos responsables quedan impunes. Hace referencia espec&iacute;ficamente al asesinato del periodista Jamal Khashoggi (la administraci&oacute;n Trump est&aacute; evitando al conflicto, aunque los parlamentarios exigen sanciones contra el reino saud&iacute;, incluidos Republicanos) o la supuesta detenci&oacute;n del primer ministro liban&eacute;s en Riad en 2017, entre otros. Trump ha criticado muy duramente a la UE y apoya a los partidos que pretenden despedirse de la Uni&oacute;n o movimientos como el <em>Brexit.</em> <a href="https://elpais.com/internacional/2018/05/10/actualidad/1525976998_891049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo dej&oacute; claro &Aacute;ngela Merkel</a>: &ldquo;Hay conflictos a las puertas de Europa. Y la &eacute;poca en la que pod&iacute;amos confiar en E.E.U.U. se acab&oacute;&rdquo;. En estos momentos Trump es el &ldquo;campe&oacute;n&rdquo; de los populistas, allana el camino para el crecimiento del movimiento antiglobalizaci&oacute;n, que &eacute;l mismo encabeza.
    </p><p class="article-text">
        Con la mayor econom&iacute;a global cerr&aacute;ndose en s&iacute; misma, retir&aacute;ndose de acuerdos internacionales y rechazando la globalizaci&oacute;n y la solidaridad entre naciones, es de esperar que en el resto del mundo se multipliquen ideas parecidas. Y si lo hace Estados Unidos, &iquest;por qu&eacute; no iban a poder hacerlo Hungr&iacute;a, Polonia o Italia? Los europe&iacute;stas se quedan solos en sus convicciones, en un mundo en el que la colaboraci&oacute;n se asocia al fracaso.
    </p><p class="article-text">
        Pero es una senda que no debemos seguir, a menos que nos sintamos c&oacute;modos con la impunidad de Bin Salm&aacute;n tras el asesinato de un periodista en su embajada, por ejemplo, un atentado grav&iacute;simo a la libertad de expresi&oacute;n. La UE significa, entre otras cosas, la defensa de los valores democr&aacute;ticos dentro y fuera de sus fronteras. Sin la Uni&oacute;n, cada pa&iacute;s por su cuenta, ser&iacute;amos insignificantes geopol&iacute;tica y econ&oacute;micamente frente a las grandes potencias emergentes del mundo y frente a ataques desacomplejados contra los derechos humanos en reg&iacute;menes liberticidas. Una Uni&oacute;n m&aacute;s fuerte podr&iacute;a intervenir. La Europa de hoy, dividida y sin apoyo americano, no es capaz de hacer gran cosa.
    </p><h3 class="article-text">Crisis existencial</h3><p class="article-text">
        Este trasfondo enmarca la batalla entre europe&iacute;stas y eur&oacute;fobos. Pero a pesar de que los primeros hacen todo en su poder por evitarlo, los segundos siguen ganando terreno en elecciones y encuestas. Su mayor fuerza: la transversalidad del movimiento. Realmente, el factor que atrae a los votantes no deja de ser el rechazo a la globalizaci&oacute;n y el deseo nost&aacute;lgico de una vuelta a la soberan&iacute;a nacional, al control total de los asuntos del Estado. As&iacute; de simple. Los partidos con esta convicci&oacute;n la priorizan a la hora de tomar decisiones y hacer pactos. Un ejemplo es el acuerdo de gobierno en Italia entre la Liga y Movimiento 5 Estrellas: coinciden en esta idea, pero ideol&oacute;gicamente la Liga se encuentra en la extrema derecha mientras que M5S propone ideas asociadas tanto a la derecha como a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante la perspectiva que <a href="https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2018-09-23/lo-que-hay-detras-de-la-nueva-extrema-derecha_1619538/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muestra Esteban Hern&aacute;ndez</a>, cuando describ&iacute;a al Frente Nacional franc&eacute;s (ahora Rassemblement National), como &ldquo;lo mismo, pero diferente&rdquo;, y es que sus ideas son las cl&aacute;sicas del liberalismo, solo que cerrando las fronteras y con la premisa esencial: &ldquo;lo primero son los nuestros&rdquo;. Esto es muy revelador: no muestran un rechazo por la desregulaci&oacute;n de los mercados financieros, que provoc&oacute; la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Algo muy caracter&iacute;stico de los partidos pol&iacute;ticos populistas es la de considerar el mero simbolismo por encima de la substancia pol&iacute;tica. En u<a href="https://www.wsj.com/articles/the-phony-shutdown-war-11545593815" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n editorial del Wall Street Journal</a>, el diario estadounidense acusa a Trump de haber paralizado el gobierno estas Navidades por nada m&aacute;s que una &ldquo;pieza de simbolismo pol&iacute;tico&rdquo;. Se refieren al famoso muro, para el que necesita sumar 3,4 millardos de d&oacute;lares a los presupuestos, y quiere hacerlo a la fuerza. El muro de Trump no ser&iacute;a tan &ldquo;&uacute;til&rdquo; como quiere hacer creer al electorado. La gran mayor&iacute;a de inmigrantes ilegales en Estados Unidos son aquellos que entran con un visado, acreditados, y se quedan all&iacute; despu&eacute;s de que caduquen sus permisos. Es decir, con o sin muro, su paso est&aacute; autorizado en una primera instancia. No es m&aacute;s que un gran monumento simb&oacute;lico. El ejemplo espa&ntilde;ol es m&aacute;s expl&iacute;cito. Seg&uacute;n la web del partido, &ldquo;uno de los principios que sustenta el proyecto de Vox es la defensa de los s&iacute;mbolos nacionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los partidos tradicionales no han sabido reaccionar. Han mantenido sus ideas y han fracasado. O han tratado de frenar los populismos adoptando algunas de sus ideas y radicalizando el discurso. Esto tambi&eacute;n ha sido un fracaso, <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Alemania-Baviera-elecciones-inmigracion_6_825277482.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo ya vimos en las elecciones b&aacute;varas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco han sabido reaccionar la UE, sus instituciones y los partidos a cargo. Ha ido poniendo &ldquo;parches&rdquo;, por lo &ldquo;lento y engorroso&rdquo; que es el proceso decisorio, <a href="https://elpais.com/elpais/2016/05/30/opinion/1464621038_535157.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n Tsoukalis</a>, pero no ha podido resolver las cuestiones que preocupan a sus ciudadanos. <a href="https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2018-09-23/lo-que-hay-detras-de-la-nueva-extrema-derecha_1619538/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como explica Esteban Hern&aacute;ndez</a>, &ldquo;Unos y otros se contentan con llamarles fascistas y escandalizarse con sus propuestas, y creen que con eso les detendr&aacute;n. Buena suerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para que sobreviva, debemos replantear la Uni&oacute;n Europea y nuestras propias sociedades, proponer un nuevo proyecto europeo, reinventado, que tambi&eacute;n sea transversal y se convierta en una de las prioridades de los partidos tradicionales. La reconstrucci&oacute;n de la Uni&oacute;n deber&iacute;a ser el principal objetivo pol&iacute;tico en los programas electorales en mayo de 2019, como <a href="https://policynetwork.org/opinions/essays/a-transnational-alliance-to-rediscover-the-eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defiende Sandro Gozi</a>. El frente eur&oacute;fobo ha mostrado fuerza en su uni&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de ideolog&iacute;as y fronteras, ir&oacute;nicamente. Los europe&iacute;stas no pueden permitirse afrontar las elecciones europeas sin un verdadero plan para Europa compartido por todos, incluyendo, por supuesto, a sus ciudadanos. Es fundamental entender que la reinvenci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea debe ser un asunto de m&aacute;xima prioridad. Para ello, lo primero es abandonar las t&aacute;cticas empleadas hasta el momento y que, evidentemente, han fallado.
    </p><p class="article-text">
        Umberto Marengo propone <a href="https://policynetwork.org/opinions/blogs/europeanism-has-no-future-without-transformed-europeanist-parties/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los tres primeros pasos a tomar</a>. Primero, dice, hay que eliminar argumentos similares al de &ldquo;no hay alternativa&rdquo; a la hora de adoptar decisiones pol&iacute;ticas. Segundo, hay que acabar con la arrogancia y la altaner&iacute;a del &ldquo;ten&iacute;amos raz&oacute;n y el p&uacute;blico se dar&aacute; cuenta pronto&rdquo;. &ldquo;Sencillamente, esto nunca funciona&rdquo;. El tercer paso ser&iacute;a escuchar, lo que, considera, es lo m&aacute;s importante de todo. &ldquo;Los progresistas y europe&iacute;stas necesitan menos editoriales, y m&aacute;s voluntarios y organizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2017 la Comisi&oacute;n Europea dise&ntilde;&oacute; un <a href="https://blog.realinstitutoelcano.org/sesenta-anos-despues-la-ue-navega-sin-rumbo-sin-alma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo Libro Blanco</a> sobre el futuro de Europa, mostrando que, a pesar de todo, s&iacute; es consciente de las preocupaciones de las naciones de la UE y de la necesidad de definir el avenir de la Uni&oacute;n. El Libro Blanco presentaba cinco opciones, que pueden resumirse como: 1, seguir igual; 2, limitarse al mercado &uacute;nico; 3, hacer m&aacute;s los que quieran, en la medida que est&eacute;n dispuestos; 4, hacer menos pero m&aacute;s eficiente; y 5, hacer mucho m&aacute;s conjuntamente. Los gobiernos franc&eacute;s y alem&aacute;n, as&iacute; como Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisi&oacute;n, parecen estar de acuerdo en encauzarse hacia la tercera opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero al hacer m&aacute;s los que quieran, en la medida que puedan, en un mundo en el que la solidaridad y la colaboraci&oacute;n solo llevan al fracaso y a la precariedad econ&oacute;mica -a ojos de los votantes- podr&iacute;amos acabar con una Uni&oacute;n Europea como adorno, en la que ninguno de los 27 que queden quiera &ldquo;hacer m&aacute;s&rdquo;. Estas pr&oacute;ximas elecciones son una oportunidad para avivar cuanto antes un debate muy necesario, &iquest;qu&eacute; futuro queremos para la Uni&oacute;n Europea?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loïc Verstrepen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/salvese-union-salvese-pueda_132_1594830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Apr 2019 20:27:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/facf47e3-462c-4f9f-a217-35551bc8fee1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="265310" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/facf47e3-462c-4f9f-a217-35551bc8fee1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="265310" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Sálvese la Unión, o sálvese quien pueda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/facf47e3-462c-4f9f-a217-35551bc8fee1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando ya ni tus orígenes logran definir tu identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/origenes-logran-definir-identidad_132_1607049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/053e1ac0-55fa-405e-b64d-221038fbab1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hemiciclo del Parlamento Europeo"></p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>&iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si la UE cursara una petici&oacute;n de ingreso en la UE? La respuesta es clara: ser&iacute;a rechazada. En efecto, la propia UE no cumple las exigencias de democracia&nbsp; que impone para conseguir el ingreso</em>&rdquo; (Ulrich Beck, <em>Un nuevo mundo feliz. La precariedad del trabajo en la era de la globalizaci&oacute;n</em>, 1999) &iquest;Qu&eacute; querr&aacute; decir Ulrich Beck con esa carencia de democracia de la que habla? &iquest;Estamos tal vez ante una crisis existencial de la Uni&oacute;n Europea? En manos de cada individuo reside su respuesta personal ante esta cuesti&oacute;n, si bien negar un estancamiento de la Uni&oacute;n Europea supone creer en algo inveros&iacute;mil, aisl&aacute;ndose de todo cuanto en el seno de esta est&aacute; sucediendo. Ciertamente puede observarse sin dificultad, y sin ir m&aacute;s all&aacute; de una perspectiva general, una crisis descompuesta en cuatro pilares, el econ&oacute;mico, el pol&iacute;tico, el social y el moral, los cuales no pueden entenderse por separado, pues forman parte de un constructo en la c&uacute;spide del cual se ensalza la pregunta que se nos plantea. No es atrevido pues afirmar que Europa vive una crisis existencial que se inici&oacute; con el siglo XXI y el estallido de la crisis econ&oacute;mica mundial: &iquest;Fue tal vez el comienzo de un periodo de incertidumbre frente al futuro de Europa como actor global en su intento de desarrollarse en un proyecto pol&iacute;tico com&uacute;n?
    </p><h3 class="article-text">Antecedentes</h3><p class="article-text">
        Como todo suceso, debemos hallar su explicaci&oacute;n en sus antecedentes, en su historia. Es por ello que ser&iacute;a ingenuo buscar el origen de la crisis europea remont&aacute;ndonos a una d&eacute;cada, o lo m&aacute;s a principio de siglo, cuando desde la historiograf&iacute;a se nos est&aacute; mostrando que fue a finales del siglo pasado, en la d&eacute;cada de los setenta, cuando realmente fecund&oacute; la crisis. Fue en aquella d&eacute;cada mencionada cuando los conservadores irrumpieron con fuerza en el panorama pol&iacute;tico, consiguiendo introducir unos valores sociales alejados de lo que Europa hab&iacute;a sindicado como proyecto pol&iacute;tico de paz y progreso. Fue ya en aquel momento cuando aquellas palabras que Wiston Churchill pronunci&oacute;: &ldquo;<em>Si Europa estuviera unida un solo d&iacute;a no habr&iacute;a l&iacute;mites para la felicidad, la prosperidad y la gloria de las que podr&iacute;an disfrutar sus habitantes</em>&rdquo; (<a href="https://europa.eu/european-union/about-eu/history/founding-fathers_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wiston Churchill, 1946</a>), fueron cuestionadas. Y es que ya a finales del siglo XX comenzaron los ataques contra el Estado de Bienestar consider&aacute;ndolo in&uacute;til, despilfarrador y creyendo que contribu&iacute;a a eliminar la libertad de los individuos, siendo adem&aacute;s una ofensiva contra el papel pol&iacute;tico del Estado como organizador y distribuidor de los recursos p&uacute;blicos. Los conservadores del momento abogaron, de forma dr&aacute;stica, por la liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, la privatizaci&oacute;n de las empresas y servicios, imponiendo la &ldquo;<em>ley del mercado</em>&rdquo; por encima de la justicia social. Aquella argumentaci&oacute;n ser&iacute;a el poso sobre el que se remodelar&iacute;a el papel de Europa a finales del siglo XX. &iquest;Qu&eacute; ocurre entonces con la llegada del nuevo siglo?
    </p><h3 class="article-text">Crisis econ&oacute;mica: recesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Remont&eacute;monos a un lunes, pero no uno cualquiera, sino al 15 de septiembre de 2008: la ca&iacute;da de Lehman Brothers, la quiebra del que fuera el cuarto banco de inversi&oacute;n de Estados Unidos la cual se ha convertido, con el paso del tiempo, en la imagen ic&oacute;nica de la crisis financiera global. Crisis financiera global, no cabe duda. Pero tampoco cabe que Europa fue, sin lugar a duda, la v&iacute;ctima m&aacute;s directa de lo que hoy acu&ntilde;amos como la gran crisis econ&oacute;mica mundial del 2008. A d&iacute;a de hoy, todav&iacute;a no se ha recuperado diez a&ntilde;os despu&eacute;s. Ejemplos varios, sucedidos dentro de sus fronteras, confirman este hecho: Grecia o Espa&ntilde;a, donde los recortes en derechos laborales y sociales han creado una sociedad dual, basada en la desigualdad, la precarizaci&oacute;n laboral, el desempleo juvenil y unas altas tasas de exclusi&oacute;n y pobreza. En el a&ntilde;o 2000 se acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;<em>mileurista</em>&rdquo; para significar un bajo salario para los j&oacute;venes, mientras que hoy el salario juvenil est&aacute; muy por debajo de esos 1000 euros mensuales, y ser parte de los &ldquo;<em>mileuristas</em>&rdquo; es toda una haza&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es de estos hechos de donde surge nuestro primer gran pilar del constructo llamado crisis existencial: la crisis econ&oacute;mica. Existe actualmente una gran discusi&oacute;n acerca de si Europa ha seguido las medidas correctas o no para atajar dicha crisis. Se intent&oacute; dar soluci&oacute;n a trav&eacute;s del llamado &ldquo;<em>austericismo</em>&rdquo;, dirigido por la canciller alemana &Aacute;ngela Merkel, basado en el recorte de derechos, subsidios, pensiones y ayudas, mientras que la prioridad resid&iacute;a en pagar deudas. Este debate fue abierto tras la posibilidad de la pol&iacute;tica europea de comparar dicho sistema con el desarrollado por el gobierno americano del 44&ordm; presidente de los Estados Unidos de Am&eacute;rica Barak Obama, quien apost&oacute; por un programa de expansi&oacute;n econ&oacute;mica del Estado, invirtiendo en dinero p&uacute;blico para acelerar la econom&iacute;a y el consumo, aumentando as&iacute; el gasto p&uacute;blico como medio para salir del estancamiento en el que se encontraban tras el estadillo de la crisis (Estas pol&iacute;ticas de expansi&oacute;n fueron defendidas por los premios Nobel de Econom&iacute;a,&nbsp;<a href="https://elpais.com/autor/paul_krugman/a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paul Krugman</a> y <a href="https://elpais.com/autor/joseph_stiglitz/a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Stiglitz</a>). El &ldquo;<em>austericismo</em>&rdquo; ha significado una presi&oacute;n sobre los ciudadanos, extrayendo de &eacute;l una de las grandes transformaciones producidas en esta crisis, la referida a las cuestiones laborales, es decir, a uno de los cambios que afectan en mayor medida y de manera m&aacute;s directa a la ciudadan&iacute;a. Europa ha creado una nueva clase social, la cual refleja que hoy en d&iacute;a no basta con tener un trabajo para vivir dignamente, pues en m&uacute;ltiples ocasiones se requiere de hasta varios empleos, todos precarios, para poder llegar a final de mes, para lograr subsistir. Esta nueva clase social fue bautizada por el brit&aacute;nico Guy Standing como &ldquo;<em>el precariado</em>&rdquo; (Guy Standing, <em>El precariado. Una nueva clase social</em>, 2012), y es que &ldquo;<em>La Uni&oacute;n Europea representa el 7% de la poblaci&oacute;n mundial, sobre una cuarta parte de la riqueza mundial y casi la mitad de gasto p&uacute;blico social mundial&hellip; Pero uno de cada cuatro ciudadanos europeos est&aacute; en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social</em>&rdquo; (Antonio Ari&ntilde;o y Joan Romero, <em>La secesi&oacute;n de los ricos</em>, 2016).&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Crisis social: desigualdad</h3><p class="article-text">
        Ante una situaci&oacute;n en la que se concluye que, &ldquo;<em>mientras &laquo;el ganador se lo lleva todo&raquo;, [&hellip;], se ha consolidado la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de la inseguridad y la desigualdad</em>&rdquo; (Antonio Ari&ntilde;o y Joan Romero, <em>La secesi&oacute;n de los ricos</em>, 2016), surge una poblaci&oacute;n desconfiada, que forja el segundo gran pilar explicativo de esta crisis existencial: la crisis social.
    </p><p class="article-text">
        Remarcar&iacute;a como generalizaci&oacute;n indiscutible el hecho de que la desigualdad ha sido un factor de indudable crecimiento, as&iacute; como de empobrecimiento de la ciudadan&iacute;a, logrando el retroceso de la clase media europea. Las medidas econ&oacute;micas emprendidas han forjado movimientos nuevos de protesta en numerosos pa&iacute;ses pertenecientes a la Uni&oacute;n, como puede ser el caso de los desahucios (utilizando este ejemplo debido a la pr&oacute;xima con que ha vivido el suceso la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola), hecho ins&oacute;lito que antes resultaba inimaginable: gente desalojada de sus viviendas las cuales adquirieron cuando ten&iacute;an empleo y que ahora no pueden mantener ya que no pueden pagar sus cuotas (viviendas que adem&aacute;s fueron compradas hasta por el doble de lo que ahora valen debido a la burbuja inmobiliaria). Los bancos, encabezando la lista de protagonistas del problema, dando cr&eacute;ditos sin solvencia, a su vez han sido rescatados con dinero de todos los ciudadanos, mientras que estos se han quedado sin casas, las cuales por tanto iban engrosando el patrimonio bancario.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los graves efectos de la crisis econ&oacute;mica el cual, a su vez, ha consolidado la crisis, ha sido la subsistencia familiar. Muchos hijos de familias de clase media europeas han vuelto a casa de sus padres por no disponer de recursos para mantener a la familia que han formado, acudiendo al amparo ya no tanto de sus padres, sino de las pensiones de estos. Como ejemplo de ello y contextualizando la crisis social de nuevo a nuestra sociedad para comprenderla en un mayor grado de preocupaci&oacute;n, se dice que la crisis espa&ntilde;ola la han soportado, en su mayor parte, los mayores que han hecho frente con sus pensiones a la subsistencia familiar.
    </p><p class="article-text">
        Cabe a&ntilde;adir que la crisis social ha tenido consecuencias en recortes de ayudas, becas, subsidios, salarios, y un largo etc&eacute;tera, que afecta fundamentalmente a las clases medias y, sobre todo, a los m&aacute;s vulnerables y necesitados de la protecci&oacute;n del Estado de Bienestar.
    </p><h3 class="article-text">Crisis pol&iacute;tica: desconfianza</h3><p class="article-text">
        Tratemos de pensar c&oacute;mo reaccionar&aacute;n los ciudadanos frente a la decadencia en la que se encuentran inmersos. Como ya se ha utilizado para introducir la crisis social, se ha creado una poblaci&oacute;n ba&ntilde;ada en la desconfianza, en la &ldquo;<em>sociedad del riesgo</em>&rdquo; (Ulrich Beck, <em>La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad</em>, 1986). La crisis econ&oacute;mica seguramente fue solo el detonante que destap&oacute; una crisis encubierta, larvada, que se iba materializando con las sucesivas votaciones electorales, y que consiste en una desconfianza cada vez mayor a las instituciones democr&aacute;ticas. La ciudadan&iacute;a actualmente desconf&iacute;a de todo: de los pol&iacute;ticos, de los jueces, de los medios de comunicaci&oacute;n. Ello genera un ataque a la democracia, pues si la poblaci&oacute;n observa de manera impotente y sin poder hacer nada (pues, por mucho que se logre hacer, existen grandes desacoplamientos en esta nueva era de la globalizaci&oacute;n que afectan de forma directa a la Uni&oacute;n Europea, como son el forjado entre Estado-mercado, el cual impide que los poderes nacionales o la poblaci&oacute;n de los Estados pueda enfrentarse al gigante econ&oacute;mico sin instituciones realmente unidas y desarrolladas a nivel continental o internacional -como deber&iacute;a ser la Uni&oacute;n Europea, de ah&iacute; el gran debate analizado en este ensayo sobre su crisis existencial-) como se aplican medidas econ&oacute;micas que da&ntilde;an y generan sufrimiento en el seno de las familias europeas y, sobre todo, ven como estas llegan de instituciones no democr&aacute;ticas como el Banco Europeo o el Fondo Monetario Internacional, se va&nbsp; generando una progresiva indignaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Indignaci&oacute;n que va canalizando en una crisis pol&iacute;tica (tercer gran pilar que construye la gran pregunta de si la Uni&oacute;n Europea se encuentra en una crisis existencial) y que desemboca en una de las m&uacute;ltiples crisis en las que vive inmersa la Uni&oacute;n: la crisis de las ideolog&iacute;as del siglo XX tales como la socialdemocracia, que se encuentra en claro retroceso y en una ca&iacute;da electoral en todos los pa&iacute;ses que conforman la UE. Indignaci&oacute;n que a su vez, y como fen&oacute;meno m&aacute;s preocupante, es utilizada por los partidos de ideolog&iacute;a extrema, que est&aacute;n ascendiendo y entrando en los parlamentos, pisando fuerte y con intenci&oacute;n de quedarse, hasta el punto de reunirse dos de los grandes Estados de renombre en Europa, Francia e Italia, con el objetivo de crear una alianza soberanista para &ldquo;<em>salvar</em>&rdquo; Europa (Lunes, 8 de octubre de 2018). En la rueda de prensa llevada a cabo, las ideas que ensalzaron el prop&oacute;sito de la ultraderecha emergente fueron&nbsp; las de un discurso, encabezado por el Ministro Interior italiano Matteo Salvini y la l&iacute;der francesa Marie Le Pen, en el que proclamaban &ldquo;<em>Estamos aqu&iacute; para dar&nbsp;sentido y alma a un sue&ntilde;o de Europa&nbsp;que los bur&oacute;cratas europeos han vaciado. Los salvadores de Europa est&aacute;n aqu&iacute;, no en Bruselas&rdquo;, </em>pues aseguran<em> &ldquo;estar&nbsp;en contra de la UE pero no contra Europa</em>&rdquo; (<a href="https://www.elmundo.es/internacional/2018/10/08/5bbb84f722601d57768b45fb.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matteo Salvini y Marie Le Pen, 2018</a>), dando pie a un resurgimiento de conceptos excluyentes como nacionalismo o proteccionismo, que si bien parecen en ocasiones inofensivos frente a la incesante e imparable globalizaci&oacute;n, nos dejan tambi&eacute;n personajes, incluso fuera de Europa que, como m&iacute;nimo, producen un escalofr&iacute;o en la capacidad racional y de coherencia de todo ser humano: Donald Trump (y su &ldquo;<em>Am&eacute;rica First Again</em>&rdquo;) o Jair Bolsonaro (&iquest;Tal vez con un &ldquo;<em>Racism First Again</em>&rdquo;?); as&iacute; como fen&oacute;menos de la talla del &ldquo;<em>Brexit</em>&rdquo;, refer&eacute;ndum llevado a cabo por la gigante Gran Breta&ntilde;a (<em>mater</em> del proyecto europeo desde sus or&iacute;genes) para salirse de la UE y as&iacute; poder defender &ldquo;<em>lo propio</em>&rdquo;; y sin poder olvidar fen&oacute;menos ultraderechistas de la talla de Holanda y su &ldquo;<em>supremac&iacute;a blanca</em>&rdquo;, Grecia y su Amanecer Dorado, Hungr&iacute;a y su gobierno represivo contra los refugiados, o Suecia (cuna de la socialdemocracia y del Estado de Bienestar) y la subida con fuerza de la extrema derecha en su parlamento. Ejemplos de c&oacute;mo una fractura social crea a su vez una gran fractura pol&iacute;tica.
    </p><h3 class="article-text">Crisis moral: desesperanza</h3><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno expuesto anteriormente se debe a que &ldquo;<em>La gente usa la pol&iacute;tica no s&oacute;lo para promover sus intereses, sino tambi&eacute;n para definir su identidad. Sabemos qui&eacute;nes somos s&oacute;lo cuando sabemos qui&eacute;nes no somos, y con frecuencia s&oacute;lo cuando sabemos contra qui&eacute;nes estamos</em>&rdquo; (Samuel P. Huntington, <em>El choque de civilizaciones</em>, 1996) &iquest;Contra qui&eacute;n est&aacute; Europa? La explosi&oacute;n de la ultraderecha, la popularidad de los populismos, la crisis pol&iacute;tica democr&aacute;tica, tienen sin lugar a duda una consecuencia clara: una crisis moral europea, el cuarto pilar explicativo. Los ciudadanos europeos, v&iacute;ctimas de la inseguridad, de la incertidumbre y del miedo, van contra los valores que un d&iacute;a forjaron la Europa de la postguerra, la Europa de prosperidad social y paz, de aquel pacto donde &ldquo;<em>Lo m&aacute;s esencial del proyecto de la Uni&oacute;n Europea no era compartir un espacio econ&oacute;mico com&uacute;n, aunque posteriormente fuera este el elemento m&aacute;s significativo y reconocible, [&hellip;]. El ideal europeo reside en su proyecto moral</em>&rdquo; (Ana Noguera y Enrique Herreras, <em>Las contradicciones culturales del capitalismo del siglo XXI</em>, 2017), abogando por mensajes ego&iacute;stas, xen&oacute;fobos, de cierre de fronteras, de defensa de lo propio por encima de los derechos humanos (los cuales conmemoran este pr&oacute;ximo mes de diciembre su setenta aniversario, en un momento en que la propia Europa no los est&aacute; cumpliendo). La mayor crisis moral que est&aacute; viviendo Europa la encontramos en el rechazo p&uacute;blico a la acogida de los refugiados sirios y los inmigrantes africanos. Seres humanos que mueren en el mediterr&aacute;neo buscando el para&iacute;so, mientras Europa cierra sus fronteras presa del p&aacute;nico que se convierte en odio, pues existe una &ldquo;<em>incapacidad de responder de modo unido y solidario a la crisis de los refugiados, la m&aacute;s importante tragedia humanitaria que padece Europa desde la Segunda Guerra Mundial</em>&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2016/03/04/actualidad/1457118480_587568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sami Na&iuml;r, 2016</a>). La gran pregunta referida a la crisis moral europea (que resulta ser uno de los conflictos -sino el primero- que m&aacute;s soluciones urgentes requiere, pues debido a su desarrollo se encuentran en peligro las bases sobre las que se construyeron &ldquo;<em>los or&iacute;genes de la uni&oacute;n</em>&rdquo;) es: &iquest;Por qu&eacute; la Uni&oacute;n no apuesta por avanzar en el camino de la Europa que fue, de aquella Europa del pasado, reasfaltando la carretera del compromiso social y la &eacute;tica universal, y de los valores tales como la igualdad, la libertad y la solidaridad? &iquest;Por qu&eacute; no sigue la l&iacute;nea del modelo con el que se inici&oacute;, aquel modelo so&ntilde;ado por el resto de potencias y que, hoy en d&iacute;a, todav&iacute;a muchas auguran alcanzar alg&uacute;n d&iacute;a (&ldquo;<em>ya quisiera yo para Latinoam&eacute;rica una cosa como la Uni&oacute;n Europea</em>&rdquo; (<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Mujica-America-Latina-Union-Europea_0_810169212.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Mujica, 2018</a>)? &iquest;Por qu&eacute; no defender, en una era en que la &ldquo;<em>supremac&iacute;a</em>&rdquo; parece ser de nuevo el m&aacute;ximo objetivo a alcanzar por las grandes potencias mundiales (ya sea militar, econ&oacute;mica, estrat&eacute;gica, e incluso racial) una supremac&iacute;a moral?
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tambi&eacute;n hemos de revisar los errores y Europa tiene una deuda moral y pol&iacute;tica con &Aacute;frica. La UE pas&oacute; de la colonizaci&oacute;n a la descolonizaci&oacute;n, sin garantizar los derechos m&iacute;nimos de los africanos. Si no queremos que &Aacute;frica sea el gran fracaso hist&oacute;rico pol&iacute;tico de Europa, debemos revisar esa relaci&oacute;n pol&iacute;tica y humana.
    </p><h3 class="article-text">Conclusi&oacute;n: incertidumbre</h3><p class="article-text">
        Como ya se ha se&ntilde;alado, la Uni&oacute;n Europa vive una crisis existencial formada por un haz de crisis: econ&oacute;mica, social, pol&iacute;tica y moral, que est&aacute; generando incertidumbre en el futuro de esta y desconfianza por parte de la ciudadan&iacute;a en las instituciones europeas. Europa est&aacute; poniendo en riesgo lo que ha sido su invenci&oacute;n pol&iacute;tica y social m&aacute;s importante, el Estado de Bienestar, mediante el cual no pod&iacute;a concebirse la idea de que existieran desigualdades o, al menos, su objetivo era eliminarlas (resulta parad&oacute;jico si lo comparamos con las tomas de decisi&oacute;n llevadas a cabo por estos estados actualmente).
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos decir que la crisis significa ponerle rostro humano a las medidas que se est&aacute;n llevando a cabo en materia econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. Cuando un gobierno toma dichas medidas, plenamente num&eacute;ricas, objetivas, sin atender ni valorar las posibles consecuencias humanas, se convierten en decisiones fr&iacute;as, puramente estrat&eacute;gicas, que afectan de forma directa a nombres y apellidos, en los que residen historias de familias enteras, de generaciones distintas todas golpeadas por la misma baza. &iquest;C&oacute;mo llamar, por ejemplo, a un Estado que permite el fen&oacute;meno denominado &ldquo;<em>fuga de cerebros</em>&rdquo;, la marcha de nuestras generaciones futuras, sin plantearse ninguna soluci&oacute;n prioritaria para atajar con ello? &iquest;O c&oacute;mo calificar la situaci&oacute;n de un adulto que se quita la vida porque la depresi&oacute;n le ha consumido hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de su dignidad? &iquest;C&oacute;mo no ser capaces de actuar frente a una oleada de seres humanos que arriesgan su vida &uacute;nicamente por sobrevivir? &iquest;C&oacute;mo llamar a una Europa que ha perdido su utop&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Son acaso los europeos hoy m&aacute;s felices que antes de la crisis?
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la soluci&oacute;n radica en m&aacute;s uni&oacute;n, en fortalecer lo que ha significado la Uni&oacute;n Europea desde la diversidad. Europa necesita resurgir de sus cimientos, recuperar los valores que la hicieron fuerte, volver a guiarse por el consenso que la fund&oacute;. Y es que, como Junker afirma de la manera m&aacute;s clara posible: &ldquo;<em>esta convicci&oacute;n de que &laquo;unidos somos m&aacute;s grandes&raquo; es la esencia misma de lo que significa formar parte de la Uni&oacute;n Europea</em>&rdquo; (<a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jean-Claude Junker, 2018</a>).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Beltrán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/origenes-logran-definir-identidad_132_1607049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Apr 2019 09:40:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/053e1ac0-55fa-405e-b64d-221038fbab1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1570389" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/053e1ac0-55fa-405e-b64d-221038fbab1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1570389" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando ya ni tus orígenes logran definir tu identidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/053e1ac0-55fa-405e-b64d-221038fbab1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las grietas de la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/grietas-union-europea_132_1620064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28bff17e-5b44-494d-84d2-66e4e5540b64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los ministros de Exteriores de los seis países fundadores de la Unión Europea (UE) se reunieron hoy en Berlín, a invitación de Alemania, para empezar a pergeñar el futuro del bloque sin el Reino Unido"></p><p class="article-text">
        La UE como un organismo supranacional supuso un reto desde su creaci&oacute;n. Caminar hacia una uni&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social, tras haber sufrido uno de los conflictos b&eacute;licos m&aacute;s importantes de la historia parec&iacute;a una utop&iacute;a, que empez&oacute; a materializarse cuando se conformaron las Comunidades Europeas (CECA, CEE, CEEA) en los a&ntilde;os 50, que m&aacute;s tarde mutar&iacute;an en la Uni&oacute;n Europea con la firma del Tratado de Maastricht en 1992. Hoy 26 a&ntilde;os despu&eacute;s, se ha avanzado mucho en la integraci&oacute;n, pero no lo suficiente, incluso hay quienes opinan que se ha llegado al punto m&aacute;ximo de integraci&oacute;n, a partir del cual todo se resquebraja de nuevo. Para entender los motivos de la corriente desintegradora que recorre la UE es necesario preguntarnos &iquest;Cu&aacute;les son las causas del malestar del proyecto europeo y cu&aacute;les son sus consecuencias? Y no se puede dar respuesta a esta pregunta sin tener en cuenta los nuevos retos que asolan Europa, muchos de ellos provocados por la globalizaci&oacute;n, fen&oacute;meno que ha tra&iacute;do retos para los que la UE no estaba preparada: las crisis econ&oacute;micas, el terrorismo internacional, los flujos migratorios, el auge de populismos o el resurgir del sentimiento nacionalista. Estos y otros son los problemas que se presentan en el nuevo orden mundial. La pregunta que nos inquieta es &iquest;<em>hacia d&oacute;nde va la UE? &iquest;el sue&ntilde;o europeo est&aacute; en decadencia o al contrario esta crisis de identidad contribuir&aacute; al fortalecimiento de la UE</em>?
    </p><h3 class="article-text">Situaci&oacute;n y posici&oacute;n geopol&iacute;tica de la UE</h3><p class="article-text">
        Hacer un diagn&oacute;stico sobre el estado de la UE es una tarea compleja, pero me atrever&eacute; a decir que la causa principal de su crisis como proyecto com&uacute;n son los d&eacute;biles cimientos sobre los que se construy&oacute;, y el desatino de los estados miembros al no reforzar la estructura desde la base previniendo as&iacute; futuras consecuencias negativas para el estado de la Uni&oacute;n. Obviamente no se le puede quitar m&eacute;rito a la voluntad de los estados europeos de reconciliarse despu&eacute;s de la gran disputa, pero tambi&eacute;n es innegable que no todos estaban de acuerdo en el modelo de UE que quer&iacute;an, aunque teniendo en cuenta el contexto es perfectamente comprensible la desconfianza mutua entre estados y con el proyecto en s&iacute;. La l&oacute;gica de integraci&oacute;n vino determinada no por las ambiciosas ideas de algunos fundadores como la integraci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social, sino por los resultados que se obten&iacute;an. De esta manera la UE se iba legitimando a trav&eacute;s de los resultados que produc&iacute;a y no de las ideas que defend&iacute;a, tanto los estados que quer&iacute;an sumarse al proyecto, como los ciudadanos apostaron por la uni&oacute;n al ver que funcionaba. As&iacute; pues, ni los estados miembros, ni la UE como organizaci&oacute;n supranacional, sintieron la necesidad de articular un discurso vinculante para la ciudadan&iacute;a europea, basado en los principios defendidos por la UE con la intenci&oacute;n de generar una identidad com&uacute;n, de la cual todos y todas se sintieran orgullosos. Y si una estructura tan grande como la UE se asienta sobre cimientos tan fr&aacute;giles como la legitimidad basada en la idea de seguir porque es lo que conviene, ocurre que ante cualquier viento fuerte se agrieten las paredes, que es lo que ha sucedido tras el azote de la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de la UE a su vez nos ayuda a entender su posici&oacute;n como actor global. Siguiendo a Daniel Poch (2018), &ldquo;<em>la UE es una parte del mundo, que no se puede analizar como un estado</em>&rdquo;. En un mundo multipolar interdependiente donde el poder no se encuentra concentrado en un solo actor, por la ley de acci&oacute;n-reacci&oacute;n el movimiento de un actor tiene efectos sobre otro. Y como si de una partida de ajedrez se tratara, en este tablero multinivel, los efectos de la globalizaci&oacute;n cada vez m&aacute;s acentuados, han provocado que los actores globales empiecen a posicionarse. Estados Unidos ha optado por el proteccionismo, actores emergentes como China han optado por m&aacute;s globalizaci&oacute;n y la UE no termina de encontrar su lugar. Este es un signo claro de debilidad, ya que un actor sin discurso s&oacute;lido es un actor desorganizado o peor a&uacute;n fragmentado. Uno de los motivos de la fragilidad, seg&uacute;n Poch, es &ldquo;<em>la falta de una pol&iacute;tica exterior propia que hace que act&uacute;e como una orquesta desafinada</em>&rdquo;, y el otro motivo es &ldquo;<em>su mala posici&oacute;n para las enmiendas a la globalizaci&oacute;n </em><em>actualmente en curso&rdquo;</em>, que lo vemos si analizamos la l&iacute;nea de actuaci&oacute;n seguida por la UE durante la gran recesi&oacute;n<strong>[1]</strong>.
    </p><h3 class="article-text">L&iacute;neas de actuaci&oacute;n de la UE durante la recesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Antes de analizar c&oacute;mo la UE ha afrontado los problemas del nuevo orden mundial, es necesario tener en cuenta las caracter&iacute;sticas del contexto estructural en el que nos manejamos, y su evoluci&oacute;n desde los a&ntilde;os 80 hasta la actualidad. Nos situamos en un contexto de capitalismo global, donde los estados- naci&oacute;n se configuran siguiendo l&oacute;gicas instrumentales que tienen como elemento regulador principal la racionalidad del mercado global. Adem&aacute;s, se ha producido una globalizaci&oacute;n de la cuesti&oacute;n social: desregularizaci&oacute;n y dualizaci&oacute;n del trabajo a escala planetaria, el pleno empleo ya no es el marco de referencia, sino el empleo temporal y precario. El dominio del mercado lo tienen las multinacionales, cuya estrategia de acumulaci&oacute;n capitalista se basa en la evasi&oacute;n fiscal a gran escala. Ante los efectos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de la globalizaci&oacute;n: aumento de flujos migratorios, refugiados, auge de populismos, terrorismo y ciberterrorismo, guerras, aumento de la desigualdad, cambio clim&aacute;tico; desde los estados se ha seguido una estrategia de ajustes centrados en la precariedad y el riesgo como mecanismo central de integraci&oacute;n social. La UE tambi&eacute;n ha emprendido este camino. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tratado de Lisboa de 2009 fue el &uacute;ltimo tratado firmado por la UE, cuya raz&oacute;n de ser fue la reforma de los tratados constitutivos: TFUE, TUE y la Carta de derechos fundamentales de la UE<strong>[2]</strong>. Esta reforma ten&iacute;a como objetivos: el deseo de hacer la UE m&aacute;s democr&aacute;tica, eficiente y fuerte a la hora de enfrentar los nuevos problemas mundiales como el Cambio clim&aacute;tico. Sin embargo, ante la evoluci&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica y sus impactos en los pa&iacute;ses miembros, estos objetivos se han ido relegando y se han ido aprobando reformas con el objetivo de mantener una estabilidad financiera, as&iacute; en 2012 el Consejo creo un nuevo organismo, el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), por el cual se adopta un nuevo tratado de estabilidad, coordinaci&oacute;n y gobernanza en la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria, con el objetivo de mantener una estabilidad financiera en la zona euro, durante el periodo de la crisis. Este organismo sustituye al <em>Fondo europeo de estabilidad financiero</em><em>&nbsp;(FEEF)</em> y al&nbsp;<em>Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera</em><em>&nbsp;(MEEF). </em>
    </p><p class="article-text">
        El balance sobre el cumplimiento de los objetivos de 2009 es por tanto negativo. Ni se ha conseguido una UE m&aacute;s democr&aacute;tica, ni es m&aacute;s eficiente y por su puesto queda patente su debilidad a la hora de enfrentarse a los nuevos retos mundiales. Si analizamos la l&iacute;nea de actuaci&oacute;n seguida por la UE, observamos que, debido al impacto de la crisis en las econom&iacute;as de los estados miembros y de sus ciudadanos, la UE ha centrado sus esfuerzos en conseguir paliar la crisis en t&eacute;rminos macroecon&oacute;micos, dictaminando pol&iacute;ticas de austeridad, con el objetivo de frenar el elevado d&eacute;ficit de los estados. Y en t&eacute;rminos macroecon&oacute;micos desde Espa&ntilde;a se puede decir que ha habido un crecimiento. Sin embargo, si observamos las econom&iacute;as de las familias, vemos que este crecimiento del PIB, no se ha reflejado en sus bolsillos. Muy al contrario, se observa que a la vez que ha crecido el PIB ha aumentado la desigualdad, que queda patente con la evidente reducci&oacute;n de las clases medias. Las medidas centradas en los recortes, sobre todo en servicios fundamentales como la Sanidad y la Educaci&oacute;n, han dejado a los ciudadanos m&aacute;s vulnerables que al inicio de la crisis. Esta vulnerabilidad, ante la desprotecci&oacute;n del estado del bienestar, ha provocado diferentes actitudes hacia las instituciones tanto estatales como europeas, tales como miedo, inseguridad, incertidumbre, desapego, etc. Estas actitudes negativas hacia las instituciones estatales, como ante el proyecto europeo, explican en gran parte la crisis de identidad que hoy en d&iacute;a experimenta la UE. Y hoy, tras 10 a&ntilde;os de recesi&oacute;n econ&oacute;mica, la propia UE reconoce su fracaso en la gesti&oacute;n de la crisis<strong>[3]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la aspiraci&oacute;n de llegar a ser un organismo fuerte capaz de afrontar problemas que venimos arrastrando desde finales del SXX, como incapacidad de amortiguar los impactos de la globalizaci&oacute;n, cuya vertiente m&aacute;s negativa, la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y sus efectos se han acentuado, resulta obvio el fracaso. Una de las causas es la falta de voluntad pol&iacute;tica com&uacute;n para fortalecer el proyecto a trav&eacute;s de la vinculaci&oacute;n ciudadana, lejos de trabajar en una creaci&oacute;n de identidad europea lo que se ha visto es una lucha interna de miembros abanderando consignas individualistas en pro de intereses particulares, que han supuesto un freno al progreso. La fragmentaci&oacute;n queda patente si analizamos la l&iacute;nea que se hab&iacute;a seguido hasta ahora, de avanzar, si no todos, aquellos que quieran y puedan, tanto en defensa como en tecnolog&iacute;a, entre otras &aacute;reas. La variedad de posibles v&iacute;as de futuro para la UE, recogidas en el Libro Blanco sobre el Futuro de la UE, elaborado por la Comisi&oacute;n: &ldquo;(<em>1) seguir igual, ir tirando; (2) limitarse al mercado &uacute;nico; (3) avanzar entre los que desean hacer m&aacute;s juntos, en velocidades y geometr&iacute;a variables; (4) hacer menos, pero de forma m&aacute;s eficiente; y (5) hacer mucho m&aacute;s conjuntamente&rdquo;</em><strong>[4]</strong><em>, </em>corroboran la divisi&oacute;n interna.
    </p><p class="article-text">
        Estas diferentes posturas acerca del nuevo camino a seguir acent&uacute;an el problema de la crisis de identidad de la UE respecto a los valores que defiende, que se han visto pisoteados en primer lugar por su mala gesti&oacute;n de la crisis, a trav&eacute;s de la mutilaci&oacute;n de derechos derivados de las pol&iacute;ticas de austeridad, y en segundo lugar por la gesti&oacute;n de los flujos migratorios, sobre todo de los refugiados. El fracaso del <em>Plan de Reubicaci&oacute;n y Reasentamiento de 2015</em><strong>[5]</strong>, deja en evidencia la falta de voluntad pol&iacute;tica de los estados para cumplir con las cuotas, y la falta de voluntad de la UE para hacer que se cumplan, al no haber previsto una penalizaci&oacute;n en caso de incumplimiento. De los 180.000 refugiados que ser&iacute;an reubicados y reasentados, en 2017, fecha en la que terminaba el plazo, solo se hab&iacute;a ejecutado el 30% del plan<strong>[6]</strong>. Un plan fracasado desde su inicio, ya que la soluci&oacute;n por la que ha apostado la UE ha sido por el cierre de fronteras, as&iacute; en 2015 se crea la <em>Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas</em>, conocida como FRONTEX, que en un principio se le asign&oacute; como presupuesto 143 millones, pero que ha ido aumentando, a medida que el problema crec&iacute;a, llegando a ser en 2017 de 281 millones, y con previsiones de llegar a los 381 millones en 2020<strong>[7]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El problema del crecimiento de los flujos migratorios sur-norte, sumado a la crisis econ&oacute;mica, multiplicado por la mala gesti&oacute;n europea es el caldo de cultivo para las nuevas alternativas pol&iacute;ticas de corte populista. Por un lado, encontramos los populismos de izquierdas, donde encontramos partidos como Podemos en Espa&ntilde;a o Syriza en Grecia, cuyo nacimiento viene fundamentalmente a ra&iacute;z de la crisis econ&oacute;mica de 2008. Y por otro lado tenemos los populismos de derechas, que eran movimientos preexistentes, pero a ra&iacute;z de la crisis se han visibilizado m&aacute;s y han obtenido un apoyo considerable. Tal y como afirma el soci&oacute;logo portugu&eacute;s Boaventura Souza &ldquo;<em>vivimos en una sociedad pol&iacute;ticamente democr&aacute;tica pero socialmente fascista</em>&rdquo;. La crisis econ&oacute;mica sirvi&oacute; &uacute;nicamente para acentuar los sentimientos de la poblaci&oacute;n, de rechazo hacia los extranjeros y sus identidades. Un efecto que supieron encauzar muy bien los partidos nacional- populistas de extrema derecha, relacionando desempleo con inmigraci&oacute;n. As&iacute; se explica la victoria de Trump en Estados Unidos, o el triunfo del Brexit en Reino Unido<strong>[8]</strong>.
    </p><h3 class="article-text">El populismo de derechas y su impacto sobre la multiculturalidad</h3><p class="article-text">
        El auge de movimientos nacional- populistas de derechas atenta directamente contra la multiculturalidad y los valores que se defienden en la Uni&oacute;n Europea. Este populismo xen&oacute;fobo y racista hace un an&aacute;lisis simplista de los efectos negativos de la globalizaci&oacute;n y se&ntilde;ala dos culpables: la Uni&oacute;n Europea y los flujos migratorios. Y para articular su discurso se vale del nacionalismo, de ah&iacute; que sea tan efectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que decir que el euroescepticismo se manifiesta en todo el eje izquierda-derecha y adem&aacute;s de manifiesta en diferentes grados. Si lo observamos a nivel de los partidos, apreciamos que hay quienes quieren la salida de la UE, y hay quienes se posicionan m&aacute;s bien contra las pol&iacute;ticas llevadas a cabo por la UE durante el periodo de recesi&oacute;n. Si observamos el fen&oacute;meno a nivel de la ciudadan&iacute;a, apreciamos que, tras el incremento del sentimiento antieuropeo durante la crisis de 2008, no ha aumentado, manteni&eacute;ndose pr&aacute;cticamente igual. De lo que se deduce que el aumento del voto a formaciones populistas no viene determinado por su posicionamiento antieuropeista, sino por otros factores como las reacciones anticapitalistas, antiglobalizaci&oacute;n, antinmigraci&oacute;n, etc. Uno de los hechos que ejemplifican este razonamiento, es la derrota del Frente Nacional Franc&eacute;s, ante el movimiento En Marcha encabezado por Macron, por el firme posicionamiento euroesc&eacute;ptico de Marine Le Pen, quien planteaba el abandono del euro. Una propuesta que sin duda fue causante de su derrota, ante el miedo que generaba la inseguridad econ&oacute;mica ante la percepci&oacute;n de posible p&eacute;rdida del patrimonio material, del que habla el polit&oacute;logo franc&eacute;s Dominique Reyni&eacute;<strong>[9]</strong>. De lo que se concluye que el euroescepticismo no es un elemento determinante de voto. En el caso concreto de Reino Unido el euroescepticismo triunf&oacute; en gran parte porque siempre ha sido un estado con niveles de euroescepticismo altos, tanto el gobierno como la ciudadan&iacute;a han mostrado desconfianza ante el proyecto europeo. Esta idea la vemos reflejada en el triunfo del Brexit, que, a pesar de haber sido una iniciativa de los conservadores, no encontr&oacute; gran oposici&oacute;n de los laboristas, debido a la falta de liderazgo, ante la divisi&oacute;n interna del partido<strong>[10]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al aumento de los flujos migratorios, el populismo de extrema derecha se muestra hostil e intolerante con identidades culturales que califica de <em>no integrables</em>, como la poblaci&oacute;n musulmana. El aumento de este rechazo hacia la cultura musulmana viene motivado por el terrorismo yihadista que viene azotando la comunidad occidental desde el atentado a las Torres Gemelas en 2001. Fecha que marca el inicio de una nueva &eacute;poca, caracterizada por la incertidumbre y el miedo; el terrorismo yihadista hab&iacute;a traspasado las fronteras occidentales, y la poblaci&oacute;n empez&oacute; a sentirse insegura. A ra&iacute;z de este atentado, se sucedieron muchos otros, en Europa concretamente se contabilizan 11 atentados graves, uno de los m&aacute;s recientes fue el sufrido en las ramblas de Barcelona, en agosto de 2017, que se cobr&oacute; 13 v&iacute;ctimas mortales, dejando a otros 50 heridos. Sin embargo, la islamofobia hace que la integraci&oacute;n sea a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil, y empuja a m&aacute;s j&oacute;venes a la radicalizaci&oacute;n<strong>[11]</strong>, en definitiva, es el pez que se muerde la cola.
    </p><p class="article-text">
        Resulta curioso como en una sociedad occidental donde se defienden derechos y libertades que en otras partes del mundo son inimaginables, no se haya superado este tipo de mezquindades hacia lo diferente. Estas actitudes indeseables latentes se han reflejado en plano electoral, provocando que formaciones populistas de derechas hayan obtenido mayor representaci&oacute;n. Tal y como se ha planteado anteriormente, la l&oacute;gica que siguen los populismos de derechas no viene &uacute;nicamente motivada por la crisis econ&oacute;mica, sino por valores de odio y rechazo al diferente, basados en la exaltaci&oacute;n nacionalista de la identidad etnoc&eacute;ntrica europea. Esto explica por qu&eacute; estos movimientos han surgido en toda Europa y no solo en los territorios m&aacute;s afectados por la crisis como Espa&ntilde;a, Grecia e Italia, sino que han aparecido tambi&eacute;n en Alemania, Noruega, Finlandia, Luxemburgo, etc.<strong>[12]</strong> Una de las explicaciones que se suele dar sobre el aumento de la volatilidad electoral, es decir el desalineamiento de los votantes de las formaciones tradicionales, y el realineamiento con otras fuerzas pol&iacute;ticas, es que los clivajes tradicionales, clase social o religi&oacute;n, han perdido fuerza, y est&aacute;n ganando peso otros como la inmigraci&oacute;n, la globalizaci&oacute;n, el cambio clim&aacute;tico, el feminismo. Temas que s&iacute; abordan los populismos, tanto de derechas como de izquierdas. Este hecho ha condicionado la l&oacute;gica de los partidos tradicionales, que han tenido que adaptarse, o redefinirse para frenar los realineamientos hacia nuevas formaciones.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; camino seguir?</h3><p class="article-text">
        Creo que es pronto para especular si el sue&ntilde;o europeo est&aacute; en crisis, o si esta crisis contribuir&aacute; al fortalecimiento de la UE. Todo depender&aacute; de la voluntad general y su reflexi&oacute;n sobre &iquest;qu&eacute; UE nos gustar&iacute;a tener? Si bien es verdad que los populismos de derechas est&aacute;n ganando fuerza, es en gran parte por el fracaso de los partidos tradicionales a la hora de enfrentar la problem&aacute;tica de los efectos negativos de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Por otro lado, la falta de identificaci&oacute;n ciudadana con el proyecto europeo ha existido desde los or&iacute;genes, la UE siempre ha sido vista como un gigante que habita en Bruselas, sin ning&uacute;n tipo de vinculaci&oacute;n emocional con los ciudadanos. Esta crisis de identificaci&oacute;n se ha acentuado por la l&oacute;gica de actuaci&oacute;n seguida por la UE durante la crisis, que ha provocado un mayor alejamiento y un descontento generalizado. Pero esto no ha supuesto una ruptura definitiva con lo que el proyecto europeo representa ni con los resultados que produce, a pesar de no ser los deseados, sino m&aacute;s bien una llamada de atenci&oacute;n ciudadana, en la que se manifiesta su desacuerdo con las pol&iacute;ticas de la UE, que no han hecho mas que empeorar las condiciones econ&oacute;micas de cada familia. Por lo cual me atrever&iacute;a a decir, que estos sentimientos de desvinculaci&oacute;n pueden cambiar si la UE emprende un nuevo camino. Tal y como plantea Delvaux (2016), hay dos caminos que se pueden seguir. Por un lado, tenemos una Europa ego&iacute;sta que piensa en sus intereses particulares, que ve a los inmigrantes como invasores y la que teme por su identidad cultural. O por otro, en el que se apueste por una Europa que piensa y act&uacute;a colectivamente, que busque gestionar con humanidad el flujo migratorio, y busca gestionar la diversidad a trav&eacute;s de la integraci&oacute;n<strong>[13]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Queda claro que la pol&iacute;tica de &ldquo;apagar fuegos&rdquo; ya no sirve, en el sentido de que no ataca la causa, sino que intenta suavizar los impactos de las consecuencias. Una estrategia que sirve a corto plazo, pero que a largo plazo puede tener consecuencias devastadoras. Obviamente los desaf&iacute;os son enormes y no existe una soluci&oacute;n m&aacute;gica que acabe con los problemas, pero al menos lo que s&iacute; se podr&iacute;a esperar de este gigante supranacional es su compromiso en la definici&oacute;n de una estrategia firme y clara de actuaci&oacute;n, con objetivos marcados, para conseguir soluciones a largo plazo, que permitan resolver conflictos, y no que los agraven, como se ha venido haciendo hasta ahora. Pero todo depender&aacute; de los pa&iacute;ses miembros, de su voluntad de seguir caminando juntos, y de su capacidad para crear una identidad europea com&uacute;n, basada en los principios democr&aacute;ticos que tanto se defienden en el papel y que poco reivindican en la pr&aacute;ctica. La otra alternativa es emprender un camino en solitario, que lejos de fortalecer la regi&oacute;n, la debilita. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;* * * * * * * * *
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1]</strong> Poch, R. (2018): &ldquo;La crisis de la UE &iquest;irreversible o reconducible? <em>Ctxt</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[2]</strong> TFUE (Tratado de funcionamiento de la Uni&oacute;n Europea); TUE (Tratado de la Uni&oacute;n Europea)
    </p><p class="article-text">
        <strong>[3]</strong> Ortega, A. &ldquo;<em>Sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la UE navega sin rumbo y sin alma</em>&rdquo;, El Espectador Global, 7.3.2017
    </p><p class="article-text">
        <strong>[4]</strong> Comisi&oacute;n Europea (2017). <a href="https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/libro_blanco_sobre_el_futuro_de_europa_es.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Libro Blanco sobre el Futuro de Europa&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[5]</strong>&nbsp;<a href="https://www.boe.es/doue/2015/239/L00146-00156.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo de la UE (15.9.2015)</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[6]</strong> Gal&aacute;n, E. &ldquo;El acuerdo inicial para acoger a los refugiados era muy f&aacute;cil de incumplir&rdquo;, <em>P&uacute;blico,</em> 25.9.2017
    </p><p class="article-text">
        <strong>[7]</strong>&nbsp;<a href="http://europa.eu/rapid/press-release_MEMO-15-6332_en.htm." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Europea, 2015</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[8]</strong> Bassets, M. (2018): El populismo: la secuela tras una d&eacute;cada de recortes&ldquo;, <em>El Pa&iacute;s</em>, 9.9.2018.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[9]</strong> Bassets, M. (2018): &ldquo;El populismo: la secuela tras una d&eacute;cada de recortes&rdquo;, <em>El Pa&iacute;s</em>, 9.9.2018.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[10]</strong> Arag&oacute;, L. (2018). &ldquo;As&iacute; ha ganado terreno el euroescepticismo en cada uno de los pa&iacute;ses de la UE&rdquo;. <em>La vanguardia</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[11]</strong> Abbas, T. (2015). &ldquo;El islam en Europa&rdquo; . <em>La Vanguardia Dossier.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[12]</strong> Rama Caama&ntilde;o, J. (2017): &ldquo;el cambio en los sistemas de partidos europeos&rdquo;, <em>Agenda p&uacute;blica</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[13]</strong> Delvaux, B. (2016): &ldquo;suicidio del proyecto pol&iacute;tico europeo&rdquo;, <em>El Pa&iacute;s</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Janeth Lucía Matamoros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/grietas-union-europea_132_1620064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Apr 2019 08:06:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28bff17e-5b44-494d-84d2-66e4e5540b64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="41763" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28bff17e-5b44-494d-84d2-66e4e5540b64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41763" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Las grietas de la Unión Europea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28bff17e-5b44-494d-84d2-66e4e5540b64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Europa de la incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-incertidumbre_132_1631630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/258a87ab-cb81-4b2f-86d0-4cd077ba0439_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La campaña &quot;People&#039;s Vote&quot; ha convocado este sábado una manifestación en Londres en favor de la celebración de un segundo referéndum del brexit"></p><h4 class="article-text">Las respuestas desde la pol&iacute;tica del rechazo</h4><p class="article-text">
        El cineasta brit&aacute;nico Ken Loach, en su obra &ldquo;El esp&iacute;ritu del &lsquo;45&rdquo;, muestra c&oacute;mo el Partido Laborista, pese a tener en frente el relato conservador triunfalista de la Administraci&oacute;n para guerra creada por Winston Churchill, logr&oacute; que las clases trabajadoras identificaran al laborismo como la formaci&oacute;n pol&iacute;tica capaz de dar respuesta ante una situaci&oacute;n de incertidumbre tras el periodo de entreguerras, superando as&iacute;, el relato triunfalista <em>tory</em>, mediante la garant&iacute;a de compensaci&oacute;n en forma de pol&iacute;ticas sociales para una sociedad que hab&iacute;a sufrido la factura b&eacute;lica. Se gener&oacute; una divisi&oacute;n en la estratificaci&oacute;n social brit&aacute;nica que pudo ser canalizada por el Partido Laborista, defensor de los postulados socialdem&oacute;cratas y de los intereses por articular un modelo occidental que desalentara cualquier intento de emulaci&oacute;n del modelo socialista sovi&eacute;tico, lo que m&aacute;s tarde se traducir&iacute;a en el embri&oacute;n de un Estado de Bienestar, que definir&iacute;a en parte a la Europa de d&eacute;cadas posteriores (teniendo en cuenta que existieron modelos de bienestar diferenciados a lo largo y ancho de Europa, vinculados a la trayectoria institucional y cultural del propio pa&iacute;s). Es precisamente esta idea en torno a la que gira el contexto actual de Europa, es decir, a la capacidad de dar respuesta ante la incertidumbre que se cierne sobre ella, tal como han intentado a lo largo de la historia los te&oacute;ricos del contrato social desde diferentes perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvemos al presente, lejos del entusiasmo de la reconstrucci&oacute;n del mundo social que pod&iacute;a respirarse durante el progreso del Estado de Bienestar brit&aacute;nico, nos hallamos ante un adi&oacute;s anunciado. Desde el refer&eacute;ndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, nos encontramos ante la voluntad pol&iacute;tica de ruptura comunitaria sobre la mesa. Nos situamos en un escenario, donde la UE, m&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, ha variado de forma negativa su capacidad de respuesta a la incertidumbre. Respuesta para la cual, los emergentes (y viejos) relatos populistas, nacionalistas, xen&oacute;fobos y de extrema derecha, s&iacute; tienen preparada una argumentaci&oacute;n inequ&iacute;voca a la caza de chivos expiatorios identificables en la inmigraci&oacute;n extracomunitaria, &ldquo;<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en busca de captar un sentimiento identitario y excluyente</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto actual, podr&iacute;a deducirse que estamos experimentado cierto grado de amnesia en la memoria colectiva, as&iacute; como miop&iacute;a pol&iacute;tica, ya que se recuperan argumentaciones que recuerdan al periodo de entreguerras y la estad&iacute;stica electoral nos invita a pensar que no son relatos que quedan en an&eacute;cdota, sino un fen&oacute;meno perceptible en diferentes puntos de la geograf&iacute;a europea, ya que, como se puede observar en los relatos defendidos por el partido polaco Ley y Justicia (el cual ha consolidado una mayor&iacute;a absoluta), han sido construidos en torno a una argumentaci&oacute;n basada en &ldquo;<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la revancha de una Polonia arruinada</a>&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, si miramos el caso de Hungr&iacute;a observamos que mediante la pol&iacute;tica del rechazo y el relato antirrefugiados mantenido con los mandatos de Orban, todav&iacute;a hoy se sigue generando odio y r&eacute;dito electoral que lo sustenta. Cortados por un patr&oacute;n semejante, la Liga Norte se consolida con el gobierno de Salvini en Italia y con pol&iacute;ticas de rechazo masivo de inmigrantes, por no hablar de los partidos de extrema derecha ya asentados en asambleas legislativas como interlocutores habituales, v&eacute;ase en este sentido a Amanecer Dorado que cuenta con quince representantes en el Consejo de los Helenos, o Frente Nacional de Marine Le Pen (en la actualidad denominado Agrupaci&oacute;n Nacional en coalici&oacute;n con otros partidos ultraconservadores),  considerada por algunas perspectivas como la nueva oleada de derecha &ldquo;<a href="https://www.elsaltodiario.com/historia/neobonapartismo-neofascismo-imposible-retorno-capitalismo-nacional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bonapartista</a>&rdquo;  que en las &uacute;ltimas elecciones presidenciales de 2017 logr&oacute; un 33,9% de los votos. Tambi&eacute;n es un s&iacute;ntoma de confirmaci&oacute;n, que se reproduzcan brotes en el mismo centro de operaciones de la UE, cuando Alternativa por Alemania con un discurso islam&oacute;fobo consigui&oacute; el 12,4% de los votos en las elecciones de 2017 y un 10,2% en las elecciones estatales de Baviera en 2018.
    </p><p class="article-text">
        Este efecto, como ya apuntaba Jos&eacute; Ignacio Torreblanca en 2011, como si se tratara de la evolutiva de &ldquo;<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un c&aacute;ncer, los xen&oacute;fobos han ido capturando el discurso y la agenda pol&iacute;tica en todos los Estados</a>&rdquo;, se dibuja as&iacute;, un &ldquo;<a href="https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2018-09-23/lo-que-hay-detras-de-la-nueva-extrema-derecha_1619538/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo mapa de alianzas</a>&rdquo; donde el discurso neoconservador gira en torno a la opci&oacute;n del repliegue al Estado-naci&oacute;n. Porque el problema de fondo, es que la agenda pol&iacute;tica est&aacute; siendo acaparada por los postulados populistas que apelan a la parte emocional de una ciudadan&iacute;a europea sin identidad consolidada, que ve sometida su soberan&iacute;a popular a unos actores que no puede se&ntilde;alar con claridad y no encuentran ning&uacute;n tipo de defensa o protecci&oacute;n en su Estado, por lo que, los ingredientes para el ascenso del populismo de extrema derecha, est&aacute;n servidos en bandeja y listos para recordar un escenario de tensi&oacute;n pol&iacute;tica con paralelismos respecto a los a&ntilde;os 30.
    </p><h4 class="article-text">La identidad. Del idealismo fundacional a los grandes retos geopol&iacute;ticos</h4><p class="article-text">
        Las explicaciones del fracaso son muchas, pero a la vez ninguna respuesta es un&iacute;voca, ni abarca la complejidad que requiere el hecho de hilvanar las interrelaciones que construyen los factores que han llevado a la ciudadan&iacute;a europea a una situaci&oacute;n de anomia. Pese a ello, s&iacute; podemos identificar lo que el proyecto europeo ha propuesto y lo que ha conseguido. Partiendo de este punto y remont&aacute;ndonos de forma breve, a la motivaci&oacute;n inicial de las Comunidades Europeas, encontramos una l&oacute;gica de control mutuo debido a la caracter&iacute;stica predilecci&oacute;n al belicismo, pero sobretodo, un v&iacute;nculo de relaciones econ&oacute;micas como planteamiento inicial del Plan Schuman, que se plasmaron con la creaci&oacute;n fundamental de los tres pilares esenciales europeos a mediados del siglo XX: la CECA, EURATOM y la CEE. Era una estrategia que giraba en torno a los Estados de Francia y Alemania, que en pocas d&eacute;cadas proyect&oacute; la construcci&oacute;n de una estructura institucional y unas bases normativas que dibujaban la esencia del proyecto europeo, consolidado en el &aacute;mbito econ&oacute;mico, pero que fracas&oacute; en muchos aspectos del &aacute;mbito pol&iacute;tico. Este proyecto no dej&oacute; de sumar durante medio siglo, plante&aacute;ndose como un agradable entorno econ&oacute;mico, as&iacute; como un enclave cultural cosmopolita y como un espacio cooperativo con gran atractivo para las econom&iacute;as emergentes y los aspirantes a consolidar pol&iacute;ticas de bienestar. Adem&aacute;s, fue capaz de mantener su agenda en una realidad geopol&iacute;tica bipolar que acab&oacute; colapsando y reposicion&aacute;ndose en una nueva realidad unipolar, donde la Uni&oacute;n Europea era un actor decisivo y sugerente de cara a la galer&iacute;a, ya que daba respuestas a f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que terminaron en fracaso, de forma que ampli&oacute; sus fronteras a la vez que articulaba nuevos tratados de funcionamiento, hasta el punto de que a finales del siglo XX y principios del XXI estaba sobre la mesa la cuesti&oacute;n de establecer un ambicioso proyecto constitucional que jam&aacute;s conseguir&iacute;a su consecuci&oacute;n, y frenar&iacute;a paulatinamente la proyecci&oacute;n de la UE hasta el Tratado de Lisboa. En este sentido, si hacemos balance, tenemos un proyecto de integraci&oacute;n con un fundamento econ&oacute;mico cooperativo y el dise&ntilde;o de un entramado institucional funcional pese a sus peculiaridades respecto a la interacci&oacute;n que se sucede entre poder ejecutivo y legislativo en los diferentes &oacute;rganos comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n, es un proyecto que, tras veinte a&ntilde;os desde la ca&iacute;da del Tel&oacute;n de Acero, ha sido incapaz de conformarse como actor global consolidado, y ha pasado un margen de tiempo considerado para que la UE tuviera una identidad propia. Esto implica una incapacidad que es perfectamente transmitida con la frase pronunciada por el exministro de asuntos exteriores polaco, Rados&#322;aw Sikorski, en la que afirmaba que &ldquo;<a href="https://elpais.com/internacional/2012/10/16/actualidad/1350409944_917947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tenemos una Europa, ahora nos faltan los europeos</a>&rdquo;. Teniendo en cuenta estas palabras, algo perceptible a simple vista tras las notas generales expuestas, es que se trata de un proyecto de integraci&oacute;n sin hilo conductor cultural, es decir, no existe una identidad com&uacute;n como podr&iacute;a establecerse mediante el uso de un idioma generalizado a lo largo y ancho de los Estados miembros que permita la interacci&oacute;n fluida entre la ciudadan&iacute;a comunitaria. Adem&aacute;s, las tradiciones var&iacute;an notoriamente en cada Estado, hay diferencias de credo dentro del cristianismo con enorme diversidad, y existe un choque frontal con el islam, para el cual no se pudo establecer puentes de integraci&oacute;n s&oacute;lidos entre el mundo musulm&aacute;n y el cristiano. Ejemplo de ello, es la sucesi&oacute;n de iniciativas unilaterales por parte de los Estados miembros en el conflicto del L&iacute;bano, y sobretodo, tras la gesti&oacute;n de la problem&aacute;tica en Siria donde la UE ha actuado como socio subalterno de EEUU, ya que, desde 2011 se observa una estrategia de incomunicaci&oacute;n y desconocimiento de las implicaciones que suponen la Primavera &Aacute;rabe en Medio Oriente. Lo cual, a grandes rasgos, acab&oacute; estableciendo la atm&oacute;sfera id&oacute;nea para el crecimiento del Estado Isl&aacute;mico y la psicosis isl&aacute;mica extendida por <em>D&aacute;esh</em> a escala global.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en el entorno comunitario conviven pa&iacute;ses con l&oacute;gicas comunistas integradas en su cultura pol&iacute;tica, as&iacute; como en sus din&aacute;micas de funcionamiento institucional diferenciadas de las democracias liberales. Por lo que, entre dicha heterogeneidad, se entiende que el catalizador de la uni&oacute;n son sus bases y su l&oacute;gica de asociaci&oacute;n econ&oacute;mica, ya que la diversidad de caracter&iacute;sticas en la demograf&iacute;a y geograf&iacute;a de los diferentes Estados miembros, no permite argumentar con coherencia una verdadera uni&oacute;n con elementos asentados de identificaci&oacute;n com&uacute;n entre la ciudadan&iacute;a europea.
    </p><p class="article-text">
        Este planteamiento de falta de consolidaci&oacute;n del proyecto pol&iacute;tico, se convierte en el preludio de un fracaso cuando el modelo econ&oacute;mico no puede dar respuestas a las clases trabajadoras tras la crisis econ&oacute;mica de 2008, es decir, el elemento fundamental de adhesi&oacute;n europea, la propia econom&iacute;a, falla. Por lo que, la ciudadan&iacute;a europea en ausencia de cualquier elemento cultural identificable como propio que haya tenido &eacute;xito a escala comunitaria (como hubiera sido una constituci&oacute;n), se cuestiona si el v&iacute;nculo comunitario realmente aporta alg&uacute;n tipo de seguridad o de capacidad de contestaci&oacute;n sobre la incertidumbre del mundo que rodea al individuo europeo y la ciudadan&iacute;a europea, as&iacute; como la propia UE quedan inmersas en una crisis existencial. En este sentido, es relevante ver que las relaciones y el encomiable trabajo de haber establecido instituciones funcionales dentro de un marco jur&iacute;dico propio entre Estados miembros, no tiene el peso que deber&iacute;a cuando los ciclos capitalistas pasan por lapsos recesivos. Y es aqu&iacute;, donde nos hallamos, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la recesi&oacute;n econ&oacute;mica y sucesiones de asuntos de primera relevancia en materia geopol&iacute;tica, nos encontramos un proceso de desconexi&oacute;n denominado como postura &ldquo;antieuropeista&rdquo;, donde partidos de car&aacute;cter nacionalista y de extrema derecha est&aacute;n reclamando con &eacute;xito para s&iacute;, el repliegue de la sociedad al Estado-naci&oacute;n y la defensa de valores tradicionales con una fuerte carga que &ldquo;descosmopolitiza&rdquo; al ciudadano europeo, y le da una visi&oacute;n sesgada de su realidad mediante un relato que activa la parte emocional, as&iacute; como una pol&iacute;tica del rechazo y del prejuicio de cara a que su naci&oacute;n deba mantener la condici&oacute;n de Estado miembro en una UE hu&eacute;rfana de s&iacute;mbolos identitarios.
    </p><h4 class="article-text">Disgregaci&oacute;n pol&iacute;tica y la voz m&uacute;ltiple</h4><p class="article-text">
        Llega el momento de sumar factores y elementos que nos conducen a nuestro escenario actual. En este sentido, el proyecto europeo muestra sus debilidades en gesti&oacute;n de pol&iacute;tica exterior, cuando grandes desaf&iacute;os geopol&iacute;ticos que deben ser abordados como actor global irrumpen con fuerza. Algo intr&iacute;nsecamente ligado al funcionamiento descentralizado e incoherente de los Estados miembros, en los cuales, los gobiernos utilizan una l&oacute;gica nacional en sus l&iacute;neas estrat&eacute;gicas, dejando la l&oacute;gica comunitaria en un segundo plano, de forma que, se percibe una uni&oacute;n sin nexo com&uacute;n a la hora de establecer una agenda pol&iacute;tica propia que abarque la pluralidad que comprende.
    </p><p class="article-text">
        Desde el planteamiento plasmado en el <a href="https://elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366713730_450979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">choque de democracias</a> que interpretan Mark Leonard y J.I. Torreblanca, la recesi&oacute;n econ&oacute;mica da muestra de una cronolog&iacute;a de distintas interpretaciones de c&oacute;mo actuar, en la que, Alemania, junto al posicionamiento del BCE, adopta una narrativa condescendiente respecto a los miembros del &ldquo;Sur&rdquo;, algo que se ha sido extendido por parte de los <em>mass</em> <em>media,</em> y que se traduce en actitudes de desconexi&oacute;n por parte de la poblaci&oacute;n alemana que se ve reflejada en el relato de naci&oacute;n sacrificada para el mantenimiento de Estados miembros incapaces de cumplir el d&eacute;ficit acordado. A su vez, los programas de austeridad sobre los pa&iacute;ses rescatados han generado la imagen de un rol semejante al del FMI, pero asociado al comportamiento de la UE de cara a sus miembros, lo cual, se ha convertido en uno de los factores responsables del nacimiento de un sentimiento de humillaci&oacute;n en las sociedades de los Estados, a  los que no les ha quedado m&aacute;s remedio que contemplar como las condiciones del mercado laboral se precarizaban sin ning&uacute;n tipo de reticencia en salvaguarda de la clase trabajadora europea; y por otra parte, la intromisi&oacute;n y erosi&oacute;n en sus pol&iacute;ticas sociales, de bienestar, de autogobierno descentralizado y autogesti&oacute;n presupuestaria (v&eacute;ase reforma del art. 135 CE), as&iacute; como tambi&eacute;n, el cuestionamiento de su soberan&iacute;a por parte de una UE que se ve lejana a los problemas perceptibles por la ciudadan&iacute;a europea y con una &ldquo;<a href="https://elpais.com/elpais/2016/09/12/opinion/1473703077_122197.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de respuestas efectivas a las necesidades reales de la gente</a>&rdquo;, lo que ha catapultado el relato euroescepticista de forma exponencial en apenas una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Como record&aacute;bamos antes, la disgregaci&oacute;n pol&iacute;tica no solo descansa sobre los efectos del ciclo de recesi&oacute;n capitalista, sino tambi&eacute;n sobre el desprop&oacute;sito que supone la actividad de la UE en materia de pol&iacute;tica exterior y de protecci&oacute;n interior com&uacute;n, donde tiene una agenda subalterna a la de EEUU y al posicionamiento estrat&eacute;gico de la OTAN (v&eacute;ase no solo la gesti&oacute;n de Medio Oriente, sino del conflicto en Ukrania como ejemplos fundamentales), lo que ha supuesto el toque de gracia a su posible concepci&oacute;n como actor global con autonom&iacute;a sobre sus acciones exteriores o control geoestrat&eacute;gico de su entorno, quedando en una posici&oacute;n de indecisi&oacute;n permanente y de identidad indefinida.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los posibles factores de fracaso del proyecto europeo, es que cuando habla, no habla con una sola voz, no tiene &ldquo;una sola silla&rdquo;, lo cual implica una falta de liderazgo s&oacute;lido, algo que distorsiona el mensaje y la posici&oacute;n adoptada. En este sentido, a menudo prima la adopci&oacute;n de posicionamientos en calidad individual por parte de los diferentes Estados, lo cual deja entrever el lugar que ocupa la UE en asuntos de pol&iacute;tica exterior como actor global y la baja comunicaci&oacute;n interna que padece. Si partimos de la idea, de que en la UE existe una proyecci&oacute;n de l&oacute;gica federal, no caben las incoherencias en el posicionamiento como bloque, porque precisamente evidencia eso, la desuni&oacute;n, la primac&iacute;a de las agendas estatales sobre los posibles proyectos de la &ldquo;federaci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, planteado desde una l&oacute;gica confederal, ser&iacute;a m&aacute;s entendible, o tal vez admisible, el hecho de que existan varios locutores con mensajes diferenciados, pero en este caso, no se deber&iacute;a contemplar las injerencias en materia pol&iacute;tica y presupuestaria que a d&iacute;a de hoy se impone a los Estados miembros cuestionando su voluntad como naci&oacute;n aut&oacute;noma. Un retroceso al planteamiento del &ldquo;mutante confederal&rdquo; que la UE ha sido en sus fases embrionarias, suprimir&iacute;a del tablero pol&iacute;tico la posibilidad de avance respecto de construir un argumento inequ&iacute;voco que conteste a los problemas inmediatos de las naciones europeas desde el populismo de extrema derecha, pero a su vez, elimina la posibilidad de comportarse como un actor global en condiciones de cuestionar las agendas de las grandes potencias. No existir&iacute;a un &ldquo;nosotros&rdquo;, el reto se situar&iacute;a en volver a construir puentes de comprensi&oacute;n entre los Estados con barreras ling&uuml;&iacute;sticas, culturales, &eacute;tnicas y religiosas considerables, lo que implicar&iacute;a dejar caer en el olvido el proyecto de una agenda con capacidad de influencia sobre tem&aacute;ticas de inter&eacute;s internacional.
    </p><p class="article-text">
        Los datos dan a entender que la tendencia no es repentina, ya que si observamos datos recogidos en el Eurobar&oacute;metro de Opini&oacute;n P&uacute;blica de la Uni&oacute;n Europea de 2017, al 54% de los europeos le evoca un sentimiento negativo la inmigraci&oacute;n externa a la UE, lo cual es un problema que se traslada a la actualidad y que necesita de una posici&oacute;n com&uacute;n, pero que se afronta de forma aislada, quedando en papel mojado cualquier declaraci&oacute;n de intenciones en el Parlamento Europeo (y recordemos que es la c&aacute;mara de representaci&oacute;n popular de la UE). En el mismo estudio se indica que el 48% de los europeos tiende a desconfiar de las instituciones europeas, una din&aacute;mica que confirma la progresi&oacute;n de la &ldquo;<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agenda deslegitimadora, antieuropea y racista que impacta de lleno en las instituciones europeas</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, el replanteamiento de la Uni&oacute;n Europea no tiene por qu&eacute; considerarse un retroceso para Europa, sino una toma de impulso. Aunque es evidente que el planteamiento de escisi&oacute;n por parte del Br&eacute;xit, es un s&iacute;ntoma de que el modelo construido de arriba hacia abajo no est&aacute; funcionando, y lo que es todav&iacute;a m&aacute;s relevante, la ciudadan&iacute;a europea ha visto mermada su soberan&iacute;a nacional con las injerencias de la UE y los imperativos del derecho comunitario sobre el derecho estatal. Esto genera que un importante sector de la ciudadan&iacute;a se vea cobijada al calor de un discurso nacionalista xen&oacute;fobo y de rechazo, recubierto de una falsa voluntad plebiscitaria, as&iacute; como de un relato antiglobalizaci&oacute;n, que a su vez tapa  los problemas de desigualdad en la estratificaci&oacute;n respecto a las diferencias entre clases y los problemas en la condiciones de trabajo que establece un mercado globalizado ilocalizable, generando una precariedad salvaje que impide el emprendimiento de proyectos personales y condena al ciudadano europeo m&iacute;nimamente formado, a una alienaci&oacute;n ineludible que lo mantendr&aacute; inmerso en una incertidumbre econ&oacute;mica y existencial para la cual, la UE, al igual que sus Estados, no est&aacute;n siendo capaces de dar una respuesta concreta. El ant&iacute;doto a la reconstrucci&oacute;n narrativa visceral ultraderechista, es trasladar el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica comunitaria relevante a un escenario donde la ciudadan&iacute;a tenga voz y vea recuperada su soberan&iacute;a popular. Este ser&iacute;a el paso inicial para comenzar la recuperaci&oacute;n sobre la din&aacute;mica de repliegue hacia el Estado-naci&oacute;n y cauterizar la sensaci&oacute;n de anomia que tiene la ciudadan&iacute;a europea perteneciente a las capas m&aacute;s perjudicadas de la estratificaci&oacute;n, los denominados &ldquo;perdedores de la globalizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Iv&aacute;n Cebri&aacute;n</strong> es estudiante del grado en Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica de la Universitat de Val&egrave;ncia
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván Cebrián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-incertidumbre_132_1631630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Mar 2019 09:03:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/258a87ab-cb81-4b2f-86d0-4cd077ba0439_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81714" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/258a87ab-cb81-4b2f-86d0-4cd077ba0439_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81714" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Europa de la incertidumbre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/258a87ab-cb81-4b2f-86d0-4cd077ba0439_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis del neoliberalismo en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/crisis-neoliberalismo-europa_132_1654431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2b9d2f9-7de7-4bb2-a421-a660c5c1a0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Mehr Demokratie"></p><p class="article-text">
        El ciclo de transformaciones pol&iacute;ticas sufrido por las sociedades europeas desde la crisis econ&oacute;mica de 2008 quiz&aacute; encuentre su manifestaci&oacute;n m&aacute;s visible en la mutaci&oacute;n (&iquest;inconclusa?) de los sistemas de partidos de los Estados miembros de la Uni&oacute;n, abri&eacute;ndose una brecha en el consenso que &eacute;sta despertaba hace una d&eacute;cada. A trazo grueso, ve&iacute;amos en la Europa occidental previa a la ca&iacute;da de Lehman Brothers campos pol&iacute;ticos herederos de los consensos propios del siglo XX: atravesados por cuestiones territoriales all&iacute; donde esa brecha no se hubiera cerrado tras la conformaci&oacute;n del Estado contempor&aacute;neo, los sistemas de partidos encontraban como clivaje fundamental la divisi&oacute;n entre bloques de partidos de izquierdas y de derechas, socialdem&oacute;cratas y democristianos seg&uacute;n el tipo-ideal, enfrentados entre s&iacute; por su postura respecto a la necesidad de regulaci&oacute;n del mercado y otros <em>issues</em> espec&iacute;ficos como el matrimonio homosexual, el feminismo, el papel de la religi&oacute;n en la sociedad, el uso del ej&eacute;rcito, etc. Estos dos bloques doctrinales dejaron sus diferencias a un lado, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la firma del Tratado de Maastricht y m&aacute;s all&aacute;, respecto a la cuesti&oacute;n de la integraci&oacute;n europea. Fueron diversos los discursos de consenso sobre Europa a medida que la mitad reciente del siglo XX se desplegaba hist&oacute;ricamente: Uni&oacute;n Europea como garant&iacute;a de paz entre Francia y Alemania<strong>[1]</strong>, Uni&oacute;n Europea como garant&iacute;a de derechos y libertades b&aacute;sicos en oposici&oacute;n al autoritarismo sufrido por los &ldquo;hermanos&rdquo; de Europa del este, Uni&oacute;n Europea como espacio de modernizaci&oacute;n y desarrollo para pa&iacute;ses perif&eacute;ricos de incorporaci&oacute;n tard&iacute;a como Portugal, Espa&ntilde;a o Grecia, etc. Tras la Gran Depresi&oacute;n de 2008 y el papel crucial de la Uni&oacute;n Europea a la hora de definir las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que har&iacute;an frente a la crisis, la posici&oacute;n respecto a ella comienza a ganar centralidad como clivaje pol&iacute;tico, en tanto que las &eacute;lites comunitarias se definen muy expl&iacute;citamente en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica a favor de la desregulaci&oacute;n generalizada del mercado laboral, el recorte del presupuesto p&uacute;blico y la intervenci&oacute;n estatal en el mercado para rescatar al sector privado financiero. Esto impacta en los sistemas de partidos produciendo mutaciones similares en varios pa&iacute;ses de Europa: disminuci&oacute;n significativa del apoyo a la socialdemocracia cl&aacute;sica<strong>[2]</strong>, aparici&oacute;n de partidos populistas tanto de corte democr&aacute;tico como excluyente, y p&eacute;rdida de poder explicativo del eje izquierda-derecha<strong>[3]</strong>, sobre todo en aquellos pa&iacute;ses en los que los partidos populistas de derecha tienen posibilidades tangibles de tocar posiciones de gobierno. Aunque a&uacute;n sea pronto para establecer conclusiones sobre la irreversibilidad de los cambios descritos, algunos autores han avanzado la posibilidad de una reordenaci&oacute;n del campo pol&iacute;tico de los pa&iacute;ses europeos que sustituya a la vieja dicotom&iacute;a liberal-conservadurismo <em>versus</em> socialdemocracia: el enfrentamiento entre un neoliberalismo progresista y un nacional-populismo xen&oacute;fobo y conservador como nueva forma de estabilizaci&oacute;n del conflicto social<strong>[4] [5]</strong>. Dado que el debate sobre el futuro de la Uni&oacute;n Europea parece ser uno de los elementos centrales de la disputa entre estas dos corrientes en varios pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n, creemos que a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de las propuestas de ambas facciones y los sectores sociales que las apoyan podremos entender mejor la naturaleza de la crisis del proyecto europeo, as&iacute; como sus posibles derivas futuras. Asimismo, indagaremos en la posible existencia de una tercera v&iacute;a que a&uacute;ne las pol&iacute;ticas progresistas de reconocimiento simb&oacute;lico propias del neoliberalismo <em>de rostro humano </em>de Macron o Verhofstadt con una instrumentalizaci&oacute;n del patriotismo nacional-popular que fuerce a las &eacute;lites europeas a emprender una reforma radical de las bases antisociales sobre las que parece asentarse actualmente el proyecto comunitario.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El neoliberalismo progresista es el producto hist&oacute;rico del abandono definitivo del antagonismo de clase como clivaje central, iniciado por la socialdemocracia europea tras el giro neoliberal de 1973 y cerrado quiz&aacute; con la llegada al poder de Tony Blair al Labour Party. Aunque encontremos varios ejemplos de partidos socialdem&oacute;cratas europeos que han acabado conjugando la defensa de ciertas medidas de reconocimiento social con pol&iacute;ticas neoliberales de ajuste econ&oacute;mico, quiz&aacute; el ejemplo paradigm&aacute;tico hoy en d&iacute;a no provenga de la izquierda del siglo XX, sino de la formaci&oacute;n encabezada por Emmanuel Macron en Francia<strong>[6]</strong>. Doctrinalmente, el neoliberalismo progresista combina la apuesta por una pol&iacute;tica econ&oacute;mica desreguladora t&iacute;picamente neoliberal con la defensa del derecho al reconocimiento simb&oacute;lico de minor&iacute;as tradicionalmente excluidas por el conservadurismo social (LGTB, minor&iacute;as raciales&hellip;), as&iacute; como relecturas individualistas de ciertas causas sociales tradicionalmente articuladas desde la izquierda (veganismo, ecologismo&hellip;). Esto les permite obtener voto de las clases medias progresistas con cierto grado de conciencia social, a la vez no afectadas tan intensamente por la gesti&oacute;n antisocial de la crisis como ocurre en los estratos m&aacute;s populares, as&iacute; como el apoyo evidente de las &eacute;lites econ&oacute;micas beneficiadas por sus pol&iacute;ticas; un apoyo especialmente visible en el trato privilegiado ofrecido por los medios de comunicaci&oacute;n masivos o los grandes conglomerados empresariales. La forma discursiva desde la que se defienden las pol&iacute;ticas neoliberales desde esta corriente es t&iacute;picamente <em>post-pol&iacute;tica</em><strong>[7]</strong>, esto es, asumiendo la pol&iacute;tica p&uacute;blica neoliberal como una medida de gesti&oacute;n motivada exclusivamente por criterios t&eacute;cnicos, ocultando el car&aacute;cter ideol&oacute;gico que toda decisi&oacute;n pol&iacute;tica necesariamente contiene. La Uni&oacute;n Europea como instituci&oacute;n encarna en buena medida este proyecto, como se refleja en la combinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n social financiadas a trav&eacute;s de subvenciones, a la vez que se ejerce una dura disciplina sobre las cuentas p&uacute;blicas nacionales de los Estados miembros ampar&aacute;ndose en el Principio de Estabilidad Presupuestaria, de inspiraci&oacute;n claramente neocl&aacute;sica. En cualquier caso, la Uni&oacute;n Europea post-2008 comienza a perder su car&aacute;cter de consenso transversal al comprometerse con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas econ&oacute;micas impopulares. A pesar de (o precisamente debido a) el apoyo de la izquierda y la derecha tradicionales a la salida a la crisis prescrita por Bruselas, se abren ventanas de oportunidad para la irrupci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas que decidan oponerse al oficialismo econ&oacute;mico europeo. De esta forma, la oposici&oacute;n a una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que ha afectado duramente a los estratos m&aacute;s pobres de las sociedades europeas comienza a adoptar formas discursivas innovadoras respecto al siglo XX: ya no se tratar&aacute; de la defensa de los intereses de la clase trabajadora frente a la burgues&iacute;a, sino de la defensa de la soberan&iacute;a nacional para poder ejercer pol&iacute;ticas protectoras con su poblaci&oacute;n frente a los dictados de la Troika<strong>[8]</strong>. La forma en la que estas nuevas fuerzas pol&iacute;ticas soberanistas construyan discursivamente la Naci&oacute;n ser&aacute; lo que determinar&aacute; su car&aacute;cter democr&aacute;tico-inclusivo o reaccionario-excluyente<strong>[9]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Afirma Laclau que el populismo no es una ideolog&iacute;a sustantiva, sino una l&oacute;gica de articulaci&oacute;n pol&iacute;tica. Esto significa que lo que determina el car&aacute;cter populista de un actor pol&iacute;tico no es las demandas que reivindique en su discurso, sino la manera de articularlas discursivamente: frente a un discurso institucionalista que entiende las diferentes demandas que emanan desde abajo como reclamos individuales atendibles uno a uno por el Estado, el populismo emerge en momentos de crisis, cuando se acumulan las demandas desatendidas, para enlazarlas <em>equivalencialmente</em> (remitiendo unas a otras como si hubiera un v&iacute;nculo natural entre ellas) en torno a una sola suprademanda: la causa del pueblo excluido frente a unas &eacute;lites que ya no responden a sus intereses y utilizan el Estado con fines privados. La naturaleza de las demandas equivalencialmente ligadas al inter&eacute;s del pueblo es lo que determinar&aacute; el car&aacute;cter democr&aacute;tico o excluyente del movimiento populista: si busca la expansi&oacute;n de derechos para el mayor n&uacute;mero de personas (universalmente ilimitado) lo llamaremos democr&aacute;tico; si conjuga el enfrentamiento con las &eacute;lites con la exclusi&oacute;n de estratos populares apelando a la defensa de esencias hist&oacute;ricas (la Naci&oacute;n, la raza, la religi&oacute;n, etc) ser&aacute; un populismo reaccionario. Es necesario comprender esto porque la emergencia del populismo reaccionario en Europa responde a dos errores pol&iacute;ticos del giro neoliberal del establishment pol&iacute;tico europeo. Por una parte, con el consenso neoliberal apoyado por las instituciones comunitarias (y desde ah&iacute;, transcrito a los gobiernos nacionales), se produce un cierre de filas de la &eacute;lite europea que desatiende demandas populares de tipo econ&oacute;mico: oposici&oacute;n a los recortes estatales, oposici&oacute;n a la desregulaci&oacute;n del mercado laboral, oposici&oacute;n al rescate a la banca, etc. Se deja as&iacute; un hueco a opciones alternativas que pretendan romper con el dogma de la austeridad interpretando tal objetivo pol&iacute;tico como la recuperaci&oacute;n de la dignidad de un pueblo frente a sus gobernantes. La pol&iacute;tica econ&oacute;mica de los populismos reaccionarios no es la misma en todos los pa&iacute;ses, pero es significativo que en algunos importantes como Francia, Italia o Grecia presente fuertes similitudes con los partidos que m&aacute;s a la izquierda estaban en el arco parlamentario antes de 2008 y que encuentren caladeros de votos en regiones nutridas de poblaci&oacute;n obrera<strong>[10]</strong>. Entendemos, en resumen, que en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica esta disposici&oacute;n del tablero pol&iacute;tico en la que la Uni&oacute;n deja de ser un espacio de consensos amplios y pasa a comprometerse abiertamente con pol&iacute;ticas que han mermado el poder adquisitivo de las capas m&aacute;s humildes de la poblaci&oacute;n a la vez que se las privaba de la protecci&oacute;n social del Estado d&eacute; lugar a un cuestionamiento generalizado del proyecto europeo como espacio de garant&iacute;a de Derechos Humanos, uno de sus mitos fundacionales como comentamos al inicio del ensayo, y por extensi&oacute;n, a un cuestionamiento del proyecto europeo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento crucial para comprender el ascenso del antieurope&iacute;smo es la diluci&oacute;n de las identidades colectivas que prescribe el proyecto neoliberal, algo que beneficia a las opciones pol&iacute;ticas que centran su discurso en la restauraci&oacute;n del orgullo nacional<strong>[11]</strong>. Tras un siglo XX de grandes horizontes compartidos, el fin de la historia de Fukuyama ven&iacute;a a anunciar no s&oacute;lo la muerte del comunismo, sino de toda identidad que no fuera individual y satisfecha a trav&eacute;s del consumo en el mercado<strong>[12]</strong>. Desde la revoluci&oacute;n cultural neoliberal hasta ahora, la destrucci&oacute;n de imaginarios colectivos para ser sustituidos por un <em>nuevo hombre neoliberal</em> no sujeto a las ataduras comunitarias apostaba la bater&iacute;a de seguridad y certezas que todo orden social necesita para sostenerse a una estabilidad econ&oacute;mica que, por definici&oacute;n bajo un sistema basado en la especulaci&oacute;n no productiva, estaba destinada a no ser eterna. La llegada de la crisis deja a la poblaci&oacute;n hu&eacute;rfana de relatos con los que dotar de sentido su propia situaci&oacute;n, con la sensaci&oacute;n de ser estafada tras d&eacute;cadas de entusiasmo consumista. Ante esta falta de narrativas que sostienen toda hegemon&iacute;a, el &uacute;nico resultado posible era una <em>crisis org&aacute;nica</em><strong>[13]</strong> que cuestionara la legitimidad de las &eacute;lites pol&iacute;ticas responsabilizadas de la situaci&oacute;n. All&iacute; donde, como en Espa&ntilde;a con el movimiento 15M, no fue posible canalizar el descontento popular hacia la construcci&oacute;n de proyectos democr&aacute;ticos, este descontento fue explicado por narraciones excluyentes que constru&iacute;an identidad colectiva en claves conservadoras. La crisis migratoria del Egeo y del estrecho de Malta fueron, pues, el acontecimiento hist&oacute;rico catalizador de un proceso de construcci&oacute;n de identidades populares que ya ven&iacute;a gest&aacute;ndose desde hac&iacute;a a&ntilde;os. As&iacute;, el Pueblo para el populismo de derechas tendr&aacute; dos antagonistas: el extranjero que hace bajar los salarios y compromete la unidad cultural de la Naci&oacute;n en un momento de urgente necesidad de certezas simb&oacute;licas, y la burocracia de Bruselas que ejerce la austeridad sin sufrirla y pretende, con su discurso globalista, diluir la identidad de la Patria y el instrumento fundamental para autogobernarla: la soberan&iacute;a del Estado, sustra&iacute;da hacia instancias no electas democr&aacute;ticamente como el Banco Central Europeo o la Comisi&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        La llegada al gobierno italiano de La Lega, el avance de posiciones del Frente Nacional a la vez que la popularidad del ejecutivo Macron cae en picado<strong>[14]</strong>, o la preparaci&oacute;n conjunta de las elecciones europeas<strong>[15]</strong> con buenas expectativas para las formaciones populistas xen&oacute;fobas hacen pensar que nos encontramos en un momento de ofensiva nacional-populista frente a las opciones europe&iacute;stas del establishment. El populismo de derechas ha sabido capitalizar el descontento con la austeridad, el miedo a los procesos migratorios y la ausencia de identidades colectivas fuertes tras a&ntilde;os de intentos fallidos de crear un nacionalismo paneuropeo vinculado al proyecto de la Uni&oacute;n. Resultados exitosos para el antieurope&iacute;smo en las pr&oacute;ximas elecciones al Parlamento Europeo pueden asentar irreversiblemente esta nueva divisi&oacute;n del campo pol&iacute;tico europeo, y quiz&aacute; sentar las bases para una reforma profunda de la Uni&oacute;n en t&eacute;rminos a&uacute;n no definidos, pero algunos l&iacute;deres como Marine Le Pen ya se atreven a hablar de una futura Uni&oacute;n de Naciones Europeas<strong>[16]</strong>. &iquest;Es posible una tercera v&iacute;a que rompa con la dicotom&iacute;a entre antieurope&iacute;smo xen&oacute;fobo y austeridad europe&iacute;sta?
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o pol&iacute;tico para las fuerzas progresistas y democr&aacute;ticas europeas hoy en d&iacute;a es construir un movimiento capaz de resolver las contradicciones hist&oacute;ricas surgidas del derrumbe del bloque neoliberal sin caer en la movilizaci&oacute;n de pasiones excluyentes y reaccionarias. Desde el posmarxismo<strong>[17]</strong> se comprende que la l&oacute;gica populista de articulaci&oacute;n de demandas no es en s&iacute; misma reaccionaria, como demuestra el hecho de que todos los grandes momentos de expansi&oacute;n democr&aacute;tica de derechos se han realizado bajo formas narrativas que opon&iacute;an la voluntad del pueblo a la de una oligarqu&iacute;a que hab&iacute;a confundido patria con patrimonio privado. As&iacute;, ante un momento de desafecci&oacute;n con las instituciones europeas y sus pol&iacute;ticas, cabe la construcci&oacute;n pol&iacute;tica de una nueva voluntad popular que sea democr&aacute;tica y progresista, esto es, que prescriba y garantice la expansi&oacute;n de derechos para las mayor&iacute;as oponiendo la soberan&iacute;a popular a la soberan&iacute;a de los mercados, el cuidado feminista al odio xen&oacute;fobo<strong>[18]</strong>, el patriotismo c&iacute;vico al identitarismo &eacute;tnico<strong>[19]</strong> y el ecologismo a la depredaci&oacute;n tardocapitalista. Probablemente el Partido Laborista de Jeremy Corbyn es la fuerza pol&iacute;tica europea que mejor representa lo dicho anteriormente<strong>[20]</strong>, pero encontramos ejemplos an&aacute;logos en el Podemos previo a las elecciones generales de 2015, o en la France Insumise. Sin caer en el antieurope&iacute;smo chovinista del populismo de derechas, un populismo democr&aacute;tico-republicano debe defender un cuestionamiento generalizado de las bases ideol&oacute;gicas neoliberales sobre las que se ha construido el proyecto europeo post-Maastricht, a la vez que reclama una reapropiaci&oacute;n popular de unas instituciones hoy en d&iacute;a sometidas a los mercados. Tras el caso griego, pensamos que resulta iluso esperar una reforma pro-social de las mismas &eacute;lites europeas dispuestas a ahogar a pa&iacute;ses perif&eacute;ricos apretando la tuerca del pago de la deuda o prescribiendo el desmantelamiento del Estado Social. Por el contrario, el verdadero europe&iacute;smo (aquel que puede hacer sobrevivir el proyecto de la Uni&oacute;n), pasa por una oposici&oacute;n firme al car&aacute;cter elitista y antipopular que tiene la UE hoy en d&iacute;a. Esto, insistimos, no es antieurope&iacute;smo, sino la postura necesaria para comenzar a reformar en un sentido radicalmente democr&aacute;tico el futuro de Europa y garantizar su supervivencia como espacio de paz, libertades, derechos y prosperidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Ignacio Lezica Cabrer, estudiante de Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica en la Universidad de Valencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1]</strong> Reflejado en la Declaraci&oacute;n Schumann, 9 de mayo de 1950.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[2]</strong> Sahag&uacute;n, F. (2017): &ldquo;Pasokizaci&oacute;n de la socialdemocracia&rdquo;,<em> El Mundo</em>, 25 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[3]</strong> Errej&oacute;n, &Iacute;; Mouffe, C. (2015) <em>Construir pueblo</em>, Barcelona, Icaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[4]</strong> Fern&aacute;ndez V&aacute;zquez, G. (2017) &ldquo;Los olvidados de Marine Le Pen&rdquo;,<em> ctxt.es</em>, 15 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[5]</strong> Nancy Fraser (2018) &ldquo;&iquest;Podemos entender el populismo sin llamarlo fascista?&rdquo;, <em>Sinpermiso</em>, 21 de julio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[6]</strong> Zamora Bonilla, J. (2017) &ldquo;&iquest;Progresista y liberal?&rdquo;, <em>El Pa&iacute;s</em>, 10 de junio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[7]</strong> Mouffe, C. (1999) <em>El retorno de lo pol&iacute;tico</em>, Buenos Aires, Paid&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[8]</strong> Monereo, M. (2018) &ldquo;Soberan&iacute;a, democracia y socialismo&rdquo;,<em> Cuartopoder</em>, 2 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[9]</strong> Laclau, E. (2005) <em>La raz&oacute;n populista</em>, Argentina, Fondo de cultura econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[10]</strong> Castro, E. (2017) &ldquo;Los fundamentos filos&oacute;ficos de Marine Le Pen&rdquo;, <em>ctxt.es</em>, 14 de julio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[11]</strong> Errej&oacute;n, I. (2011) &ldquo;La construcci&oacute;n discursiva de identidades populares&rdquo;, <em>Viento Sur</em>, n&ordm; 114, pp. 76-84.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[12]</strong> Moruno, J. (2015) <em>La f&aacute;brica del emprendedor</em>, Madrid, Akal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[13]</strong> Gramsci, A. (2009) <em>Los cuadernos de la c&aacute;rcel</em>, M&eacute;xico, Casa Juan Pablos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[14]</strong> Gil, A. (2018) &ldquo;Ca&iacute;da de las encuestas, m&iacute;nimos de popularidad y crisis de gobierno: las horas m&aacute;s bajas de Emmanuel Macron&rdquo;, <em>eldiario.es</em>, 20 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[15]</strong> Gil, A. (2018) &ldquo;La alianza de extrema derecha que impulsa Steve Bannon en Europa apunta a Pablo Casado&rdquo;, <em>eldiario.es</em>, 4 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[16]</strong> Rosnoblet, J. (2018) &ldquo;Francesa Le Pen insta a uni&oacute;n de fuerzas nacionalistas para elecciones europeas&rdquo;, <em>Reuters</em>, 16 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[17]</strong> Laclau, E.; Mouffe, C. (1985) <em>Hegemon&iacute;a y estrategia socialista</em>, Madrid, Fondo de cultura econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[18]</strong> Ramas, C. (2018) &ldquo;8 claves para el patriotismo que viene (III)&rdquo;, <em>ctxt.es</em>, 12 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[19]</strong> Ramas, C. (2018) &ldquo;8 claves para el patriotismo que viene (II)&rdquo;, <em>ctxt.es</em>, 28 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[20]</strong> Mouffe, C. (2018) &ldquo;Corbyn muestra el camino a la socialdemocracia europea&rdquo;, <em>ctxt.es</em>, 25 de abril.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Lezica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/crisis-neoliberalismo-europa_132_1654431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Mar 2019 18:48:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e2b9d2f9-7de7-4bb2-a421-a660c5c1a0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="169521" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e2b9d2f9-7de7-4bb2-a421-a660c5c1a0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="169521" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La crisis del neoliberalismo en Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2b9d2f9-7de7-4bb2-a421-a660c5c1a0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inoportuna adolescencia de la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/inoportuna-adolescencia-union-europea_132_1654449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00900b7e-ab28-457f-8bc1-6bc4079649ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los refugiados empiezan a llegar a Eslovenia tras el cierre de la frontera húngara"></p><p class="article-text">
        Partiendo de la base de que la Uni&oacute;n Europea se encuentra indudablemente en una crisis existencial desde hace ya varios a&ntilde;os, procederemos a articular el porqu&eacute; de ello, y seg&uacute;n nuestro criterio tras el debido estudio y reflexi&oacute;n sobre esta cuesti&oacute;n, cu&aacute;les pueden ser sus causas originarias y cu&aacute;les sus consecuencias (que a su vez se traducen en m&aacute;s causas, resultando en un c&iacute;rculo vicioso). A su vez aportaremos argumentos y motivos suficientes como para entender que la UE se encuentra efectivamente en una crisis de identidad o existencial. Ahora bien, a nuestro entender se deber&iacute;a tambi&eacute;n indagar en ciertas cuestiones a la hora de completar este an&aacute;lisis, como pueden ser: &iquest;c&oacute;mo se podr&iacute;a solucionar esta situaci&oacute;n? &iquest;ser&iacute;a mejor que la UE dejara de existir? &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an las consecuencias? Es pues un momento en el que la situaci&oacute;n apremia y el estancamiento que est&aacute; sufriendo dicha entidad geopol&iacute;tica est&aacute; provocando consecuencias con repercusiones que todav&iacute;a, a d&iacute;a de hoy desconocemos, pero que sin duda alguna est&aacute;n cambiando el orden internacional. No es demasiado tarde, pues, para que Europa se mire al espejo y con madurez, afronte sus problemas.
    </p><h3 class="article-text">Las causas originarias y sus consecuencias (convertidas en &ldquo;causas secundarias&rdquo;)</h3><p class="article-text">
        Estudiando de esta manera las posibles causas originarias, entendidas en este caso como problemas de ra&iacute;z de este estancamiento, nos encontramos con tres grandes causas, que inmediatamente procederemos a desarrollar: la Primavera &Aacute;rabe, la Gran Recesi&oacute;n econ&oacute;mica de 2008 y la ausencia de liderazgo en Bruselas en relaci&oacute;n a la UE.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la Primavera &Aacute;rabe surgida en 2011 en T&uacute;nez y que supuso un alzamiento del pueblo frente a sus gobernantes, se ha de decir que en algunos casos como en T&uacute;nez tuvo como resultado un cambio, m&aacute;s o menos importante, respecto de los derechos y del gobierno, y en algunos casos, como en Egipto o en Siria, empeor&oacute; la situaci&oacute;n. En el caso de Siria abri&oacute; una sangrienta guerra. Una de sus muchas consecuencias (civiles y geopol&iacute;ticas) fue las repetidas oleadas de inmigrantes buscando refugio en otros pa&iacute;ses. El problema para la Uni&oacute;n Europea vino cuando estas oleadas de miles y miles de inmigrantes pidieron asilo a pa&iacute;ses europeos, ampar&aacute;ndose en el Estatuto de los Refugiados, establecido en la Convenci&oacute;n de Ginebra de 1951 (<a href="https://eacnur.org/es/convencion-de-ginebra-de-1951-el-estatuto-de-los-refugiados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eacnur.org, n.d.</a>), y mostrando pues, la incapacidad y poca o ninguna resoluci&oacute;n que tuvo Europa para satisfacer estas demandas.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, se puede hablar de que hubo y sigue habiendo una mala gesti&oacute;n del problema (una &ldquo;des-gesti&oacute;n&rdquo; de la crisis), ya que no se han desarrollado, por ejemplo, pol&iacute;ticas de inmigraci&oacute;n y de asilo com&uacute;n realistas y factibles en Europa. Lo que ha faltado, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, ha sido voluntad pol&iacute;tica por parte de los gobernantes de los pa&iacute;ses de la UE. (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol, 2016</a>).
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; se desencadenaron numerosas consecuencias que consideraremos como causas secundarias a la hora de estudiar esta crisis existencial. Las consecuencias fueron las tensiones entre los diferentes pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea en relaci&oacute;n a la acogida de estos inmigrantes (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol, 2016</a>), poni&eacute;ndose en tela de juicio los derechos humanos, los diferentes tratados que dichos pa&iacute;ses hab&iacute;an firmado tiempo atr&aacute;s (como se ha citado anteriormente, la Convenci&oacute;n del Estatuto de los Refugiados de 1951 &ndash; <a href="https://eacnur.org/es/convencion-de-ginebra-de-1951-el-estatuto-de-los-refugiados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eacnur.org, n.d.</a>), y el valor que tiene la UE como coraz&oacute;n de Occidente (entendido como la Tr&iacute;ada de Sami Nair: EEUU + UE + Jap&oacute;n &ndash; <a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>). Esto estar&iacute;a relacionado con los valores que encarna Occidente: aquellos que representan Naciones Unidas y la protecci&oacute;n de los derechos humanos. Al no poder afrontar esta cuesti&oacute;n, por &eacute;stas y otras causas que a continuaci&oacute;n estudiaremos, la UE se encuentra en una situaci&oacute;n de crisis de valores o de identidad, ya que se han mostrado totalmente sus verg&uuml;enzas al no saber c&oacute;mo reaccionar.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las mencionadas consecuencias de esta crisis de los refugiados fue el auge de los populismos derechistas, que emergieron tambi&eacute;n como detonante de la Gran Recesi&oacute;n econ&oacute;mica de 2008, considerada como otra de las causas originarias, ya que supuso un empuj&oacute;n, al mismo tiempo, de las tensiones y brechas econ&oacute;micas entre los diferentes pa&iacute;ses europeos (<a href="http://agendapublica.elpais.com/el-cambio-en-los-sistemas-de-partidos-europeos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rama Caama&ntilde;o, 2017</a>). Estos populismos derechistas preocupan cada vez m&aacute;s a Europa, ya que han emergido pr&aacute;cticamente en todos los pa&iacute;ses, incluso en Espa&ntilde;a con Vox, seg&uacute;n la revista francesa sobre pol&iacute;tica internacional, Courrier International (<a href="https://www.courrierinternational.com/magazine/2018/1458-magazine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vox, l&rsquo;extr&ecirc;me droite trouve sa voix, 2018</a>), y cada vez tienen m&aacute;s votos y mayor importancia.
    </p><p class="article-text">
        Este auge de la extrema derecha en los pa&iacute;ses se traducir&iacute;a en pol&iacute;ticas cada vez m&aacute;s nacionales y en una intromisi&oacute;n de cada pa&iacute;s dentro de s&iacute;, apart&aacute;ndose e incluso rechazando el proyecto de la UE. Ahora s&iacute;, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a el argumento principal por el que se articular&iacute;a este nacionalismo de extrema derecha de cada pa&iacute;s? &iquest;A qu&eacute; demandas o temores ciudadanas estar&iacute;a dando respuesta estos partidos ultra-derechistas? Sin duda alguna, la xenofobia. Se puede incluso afirmar que, en Europa, los partidos xen&oacute;fobos cada vez son m&aacute;s frecuentes y populares, sobre todo en Suecia, Finlandia, Reino Unido, Hungr&iacute;a, y en pa&iacute;ses como Francia, Italia, Pa&iacute;ses Bajos y Dinamarca se han consolidado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca, 2011</a>). Adem&aacute;s, m&aacute;s recientemente se puede incluir a Austria en esta lista (<a href="http://agendapublica.elpais.com/el-cambio-en-los-sistemas-de-partidos-europeos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rama Caama&ntilde;o, 2017</a>). Parece, siguiendo el hilo de esta idea, que nos acercamos a la pol&iacute;tica llevada a cabo por Donald Trump, es decir, a la reclusi&oacute;n pol&iacute;tica dentro del propio pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sin embargo, a qu&eacute; lleva esto? A que Europa se encuentra en una situaci&oacute;n interna de crisis de identidad en la que no sabe c&oacute;mo actuar, c&oacute;mo afrontar sus propios problemas y miedos frente a una situaci&oacute;n que s&oacute;lo hace que agravarse. Pero esto no se acaba aqu&iacute;, esto conlleva tambi&eacute;n otros problemas como el nacimiento del Euroescepticismo (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol, 2016</a>), (que podr&iacute;a entenderse como el rechazo en mayor o menor medida de la UE, que abarcar&iacute;a desde posiciones en contra de la permanencia en la Uni&oacute;n Europea hasta el simple rechazo de las pol&iacute;ticas comunitarias &ndash; <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20180429/443054697567/euroescepticismo-union-europea.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arag&oacute; y Villalonga, 2018</a>) y el Brexit (2016). De hecho, en 2018, el Euroescepticismo tiene representantes parlamentarios en 25 de 28 pa&iacute;ses de la UE (<a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20180429/443054697567/euroescepticismo-union-europea.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arag&oacute; y Villalonga, 2018</a>).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Europa, y m&aacute;s concretamente, la UE ya no es un modelo a seguir para los dem&aacute;s pa&iacute;ses, en la que los derechos humanos y la democracia son los que garantizan el bienestar del ciudadano. La Uni&oacute;n Europea ya no suscita admiraci&oacute;n frente a otras potencias como EEUU, Rusia o China (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca, 2011</a>). En vez de ello, el proyecto de la UE empeque&ntilde;ece (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol, 2016</a>) y los dem&aacute;s pa&iacute;ses se aprovechan de esta coyuntura intentando crecer y expandir su influencia a nivel geopol&iacute;tico. Algunos ejemplos de ello son Rusia o, ante todo (o al menos de forma a&uacute;n m&aacute;s visible), China. (<a href="https://www.courrierinternational.com/magazine/2018/1445-magazine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&rsquo;Occident est-il fichu ?, 2018</a>).
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la cuesti&oacute;n de las causas originarias, otra de ellas, y es aqu&iacute; d&oacute;nde entrar&iacute;a en juego, ser&iacute;a la ausencia de liderazgo desde Bruselas respecto a la UE (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca, 2011</a>). Al ser la UE una comunidad m&aacute;s bien econ&oacute;mica y no tanto pol&iacute;tica, se podr&iacute;a decir que Juncker no tiene la suficiente legitimidad pol&iacute;tica respecto de los estados, como para tomar las decisiones que convengan. Es decir, este estancamiento tambi&eacute;n podr&iacute;a producirse por esa falta de apoyo mutuo y de liderazgo que pueda poner las cartas sobre la mesa, claro est&aacute;, con el mutuo consenso de los estados. Parece que no hay ni consenso ni suficiente legitimidad para ello. Esto es, los ciudadanos de la Uni&oacute;n Europea no aceptan que Juncker tenga m&aacute;s poder, o que la UE tenga m&aacute;s poder del asignado por los estados pertenecientes (<a href="http://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Djurica, 2016</a>).
    </p><h3 class="article-text">Actores que se aprovechan de esta coyuntura</h3><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos desglosar este ep&iacute;grafe en dos partes: por una parte, los actores que se aprovechan de esta coyuntura simplemente (y que incluso resultan favorables para la UE), como por ejemplo Macron a la hora de realzar la UE con Francia como pilar fundamental frente a otros pilares que en ese momento no eran tan fuertes, ya sea Gran Breta&ntilde;a (con el Brexit) y Alemania (con las elecciones); y por otra, los actores que se aprovechan de esta coyuntura, pero que adem&aacute;s, con sus acciones incrementan esta crisis de identidad de la UE. Estos &uacute;ltimos actores, que son los que primero estudiaremos, resultar&iacute;an ser China, Rusia (<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>) o, salvando las distancias respecto a sus pretensiones m&aacute;s o menos leg&iacute;timas, el Daesch.
    </p><p class="article-text">
        Si desarrollamos la posici&oacute;n de los dos primeros, dir&iacute;amos que estar&iacute;an realizando t&aacute;cticas estrat&eacute;gicas, para que con la crisis de valores europea y la poca fiabilidad que representa Trump al frente del gobierno estadounidense (ahora ahondaremos m&aacute;s en esta cuesti&oacute;n), llegar a un mayor nivel de poder global desarrollando sus intereses geopol&iacute;ticos, el primero dejando clara su postura militar y defensiva, y el segundo m&aacute;s bien utilizando un cierto &ldquo;soft power&rdquo;, manifiestamente visible con la intenci&oacute;n de Xi Jinping de expandir su influencia a nivel mundial mediante su gran proyecto comercial: La Nueva Ruta de la Seda, la cual se opone al monopolio econ&oacute;mico occidental (<a href="https://www.courrierinternational.com/magazine/2018/1445-magazine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La troisi&egrave;me Guerre de Trente Ans a comenc&eacute;, 2018</a>).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la cuesti&oacute;n de Donald Trump, sus acciones y su pol&iacute;tica incrementar&iacute;an esta situaci&oacute;n tan delicada y de un equilibrio sumamente precario. La Uni&oacute;n Europea ya no puede confiar en su aliado m&aacute;s preciado, Estados Unidos, con lo que no existe una unidad real respecto al coraz&oacute;n de Occidente, sobre todo tras la declaraci&oacute;n de Trump a principios de 2018, de querer abandonar el pacto nuclear con Ir&aacute;n (<a href="https://elpais.com/internacional/2018/05/10/actualidad/1525976998_891049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez, 2018</a>). Esto tambi&eacute;n podr&iacute;a representar otro tema de an&aacute;lisis porque supone asimismo una crisis de Occidente, un desplome de sus valores y creencias democr&aacute;ticas. Esto muestra, adem&aacute;s, la poca credibilidad que se tiene en esta regi&oacute;n del mundo, que antes podr&iacute;amos considerar la m&aacute;s avanzada.
    </p><p class="article-text">
        Otro actor que se aprovechar&iacute;a de ello pero que adem&aacute;s empeorar&iacute;a esta situaci&oacute;n ser&iacute;a el Daesch o Estado Isl&aacute;mico (<a href="http://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Djurica, 2016</a>), qui&eacute;n aprovecha adem&aacute;s para realizar terrorismo internacional, poniendo en jaque a las potencias europeas y dividi&eacute;ndolas, sembrar al mismo tiempo el temor y aumentando las medidas de seguridad (frente, posiblemente, a las de libertad).
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el actor que querr&iacute;a ensalzar a la UE moviendo sus fichas estrat&eacute;gicamente para situar a su pa&iacute;s como coraz&oacute;n de la misma Uni&oacute;n ser&iacute;a Emmanuel Macron. Qui&eacute;n, seg&uacute;n la revista pol&iacute;tica Courrier International, quisiera conquistar Europa (<a href="https://www.courrierinternational.com/magazine/2018/1429-magazine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vu de l&rsquo;Allemagne: Emmanuel Macron &agrave; la conqu&ecirc;te de Bruxelles, 2018</a>), volviendo a una figura clave en la Quinta Rep&uacute;blica francesa como fue Charles de Gaulle, pero desde una pol&iacute;tica m&aacute;s centrista (o de centro-derecha). No obstante, y como hemos ido observando en los &uacute;ltimos meses, esa pretensi&oacute;n de Macron se ha ido deshinchando y perdiendo empuje y fuerza mediante determinados hechos que se han ido dando y que han sido un obst&aacute;culo para su gobierno, como: la dimisi&oacute;n de algunos de sus ministros, como G&eacute;rard Collomb, Nicolas Hulot y Laura Flessel, que representan una apariencia de confusi&oacute;n alrededor de un presidente que hab&iacute;a hecho funcionar su gobierno de forma piramidal (<a href="https://www.courrierinternational.com/article/macron-le-president-manager-perdu-le-controle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Macron: le &ldquo;pr&eacute;sident-manager&rdquo; a perdu le contr&ocirc;le, 2018</a>), o la poca credibilidad que representa su figura, ante todo tras los revolucionarios episodios de Movimiento de los Chalecos Amarillos. Por ello, podemos augurar que su proyecto ha fracasado, fracasando pues, una propuesta a la que se pod&iacute;a agarrar la UE para salvarse.
    </p><p class="article-text">
        Con todo lo visto hasta el momento, es decir, con las causas originarias que a su vez derivaron en causas secundarias, y m&aacute;s consecuencias que han agravado la situaci&oacute;n, adem&aacute;s del contexto internacional que no se lo pone f&aacute;cil a la UE, tenemos que, la situaci&oacute;n que afronta no es para nada simple ni sencilla. Con todo este entramado tan complejo de causas y consecuencias, la UE ha de hacer quiz&aacute;s el ejercicio m&aacute;s dif&iacute;cil de su vida, ha de mostrar su madurez para tomar las decisiones convenientes, ya que conforme pase el tiempo ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil tomar las decisiones correctas. Una de las posibles soluciones, podr&iacute;a ser la de reforzar la comunidad pol&iacute;tica y no amilanarse, sino m&aacute;s bien crecerse ante la adversidad. Quiz&aacute;s para ello deber&iacute;a existir un liderazgo m&aacute;s claro, que, teniendo en cuenta todas las opciones e intereses de los pa&iacute;ses incumbentes, resultara un gu&iacute;a neutral y visible que diera respuesta uniendo las voces de todos los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n, en una sola voz.
    </p><p class="article-text">
        Aunque pueda parecer una cuesti&oacute;n ut&oacute;pica, solo queda el intentarlo, o al menos intentar una alternativa. Sobre todo, salir de ese estancamiento, puesto que la desaparici&oacute;n de la UE supondr&iacute;a la peor de las opciones, constituir&iacute;a una muestra de que han ganado los populismos ultra-derechistas y nacionalistas, ya que, como dice el dicho, la uni&oacute;n hace la fuerza, y esta Uni&oacute;n est&aacute; m&aacute;s d&eacute;bil que nunca.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lo que de verdad har&iacute;a falta para encontrar la soluci&oacute;n a esta crisis existencial ser&iacute;a, como suele ser necesario siempre, una mayor cooperaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses pertenecientes a la UE, y, sobre todo, una mayor voluntad pol&iacute;tica por parte de cada uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Gema </strong><strong>Montagud, e</strong><strong>studiante de 4&ordm; de Ciencias Pol&iacute;ticas y de la Administraci&oacute;n en la Universitat de Val&egrave;ncia.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gema Montagud]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/inoportuna-adolescencia-union-europea_132_1654449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Mar 2019 15:11:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/00900b7e-ab28-457f-8bc1-6bc4079649ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="78549" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/00900b7e-ab28-457f-8bc1-6bc4079649ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78549" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La inoportuna adolescencia de la Unión Europea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/00900b7e-ab28-457f-8bc1-6bc4079649ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De brazos cruzados e impotencia: el nuevo escenario de la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/brazos-cruzados-impotencia-escenario-ue_132_1665156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec148aa-5686-4593-b506-0e8474a9f125_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Merkel, Macron y otros líderes del G7 rodean a Trump en una reunión informal de la cumbre."></p><p class="article-text">
        Europa y Estados Unidos. Estos son dos de los t&eacute;rminos que m&aacute;s se repiten a d&iacute;a de hoy en los medios de comunicaci&oacute;n en un entorno que ha sufrido cambios muy importantes en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os y que ha visto c&oacute;mo distintos fen&oacute;menos han acelerado a&uacute;n m&aacute;s su trasformaci&oacute;n en la &uacute;ltima d&eacute;cada hacia un discurso que crea inseguridad. EE.UU y la Uni&oacute;n Europea (UE) son las dos grandes potencias mundiales, pero los &uacute;ltimos acontecimientos han mostrado que otros pa&iacute;ses no occidentales crecen a gran velocidad. Ante esta nueva distribuci&oacute;n de poder, los ciudadanos desconf&iacute;an de lo que hab&iacute;a funcionado relativamente bien, sobre todo en el caso de los europeos, y la existencia del orden imperante hasta el momento se tambalea a gran velocidad. &iquest;Est&aacute; el mundo occidental, o mejor dicho, Europa, en una crisis que acabar&aacute; con ella?
    </p><h3 class="article-text">La inclinaci&oacute;n de la balanza</h3><p class="article-text">
        El siglo XX ha sido muy complicado para Europa. La I y II Guerra Mundial y la Guerra Fr&iacute;a la llenaron de conflictos y de tensi&oacute;n y no fue hasta 1989, con la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, as&iacute; como el consecuente fin del modelo bipolar (1991), cuando pudo empezar otra etapa. Una nueva era marcada por la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y la extensi&oacute;n del Estado de Bienestar donde hab&iacute;a voluntad para cooperar y trabajar juntos para conseguir un proyecto com&uacute;n en el que se pusiera fin a las diferencias con una reforma democr&aacute;tica de las instituciones. De hecho, en 1993 la Uni&oacute;n Europea constituy&oacute; uno de sus pilares fundamentales, el de la libre circulaci&oacute;n (de mercanc&iacute;as, personas, de capitales y de servicios), y entr&oacute; en vigor el Tratado de Maastricht, que ten&iacute;a como objetivo establecer unas pol&iacute;ticas comunes de defensa, de ciudadan&iacute;a, de protecci&oacute;n y de medio ambiente, con un trasfondo integrador entre los pa&iacute;ses que la conforman. A ello hay que sumar la entrada en vigor del Tratado de &Aacute;msterdam (mayo de 1999), que defiende la libertad, la democracia y el respeto por los derechos humanos en un Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta &eacute;poca que hizo resurgir a Europa de sus cenizas se torci&oacute; cuando 19 terroristas de Al Qaeda atentaron contra las Torres Gemelas de Nueva York (EE.UU) y provocaron la muerte de alrededor de 3.000 personas el 11 de septiembre del 2001 (11-S), como describe el periodista Ram&oacute;n Lobo en su art&iacute;culo <a href="https://elpais.com/elpais/2018/09/13/opinion/1536850899_114857.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El negocio de jugar con fuego&rdquo;</a> (2014) para <em>El Pa&iacute;s.</em> El miedo se extendi&oacute; y el sentimiento de vulnerabilidad creci&oacute; porque qued&oacute; claro que era posible alterar o acabar con el orden mundial de &ldquo;paz&rdquo;, de estabilidad, crecimiento, desarrollo y servicios sociales que se consigui&oacute; con ese proyecto com&uacute;n que hab&iacute;a integrado al mundo occidental. En palabras del geopol&iacute;tico <a href="https://www.ted.com/talks/joseph_nye_on_global_power_shifts?language=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Nye</a> en uno de los ciclos de conferencias TED, se comenz&oacute; a pensar con narrativas de guerra que se centran en el ascenso o descenso de las potencias, con versiones extremistas que provocan reacciones tambi&eacute;n extremas en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la sociedad entendi&oacute; de forma violenta que la seguridad no estaba garantizada ni tampoco la econom&iacute;a al llegar la Gran Recesi&oacute;n de 2008, un episodio al que se lleg&oacute; con la quiebra de los bancos y que provoc&oacute; una grave crisis econ&oacute;mica con repercusiones en todo el mundo.  No solo afect&oacute; en cuanto a p&eacute;rdida de puestos de trabajo o precarizaci&oacute;n, sino que dej&oacute; latente que la UE y EE.UU no ten&iacute;an tanto poder como parec&iacute;a ni el capitalismo era tan bueno para todo el mundo, pues se demostraron grandes desigualdades entre el centro y la periferia, o lo que es lo mismo, entre los pa&iacute;ses del industrializados y los del Tercer Mundo. La sociedad necesitaba m&aacute;s que nunca ver soluciones desde las instituciones y gobiernos, pero ha ocurrido lo contrario: el Atl&aacute;ntico occidental se ha achicado mientras que el Pac&iacute;fico oriental ha crecido r&aacute;pidamente, como defiende el catedr&aacute;tico de Geograf&iacute;a Humana de la Universitat de Val&egrave;ncia (UV) Juan Romero.
    </p><h3 class="article-text">Un nuevo escenario</h3><p class="article-text">
        Nos encontramos en un punto en el que el mundo se ha modificado notablemente con cambios geopol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales, culturales y medioambientales muy profundos en tan solo tres d&eacute;cadas. Una cuesti&oacute;n que ha preocupado mucho a sectores de todo tipo en la que ha una sobresalido especialmente la voz de Joseph Nye. En concreto, el estadounidense defiende que se ha producido un desplazamiento del poder que tiene dos vertientes: la transici&oacute;n de poder de Occidente a Oriente (el Atl&aacute;ntico encoge y el Pac&iacute;fico adquiere cada vez m&aacute;s peso) y el cambio en la transmisi&oacute;n de poder, que puede estar en manos de actores distintos al Estado.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, Nye considera que la balanza de poder, que &eacute;l describe como &ldquo;<em>la capacidad de afectar a otros para que quieran lo mismo que t&uacute;</em>&rdquo;, se ha inclinado de Occidente a Oriente principalmente por el retorno  de Asia, que recupera el peso que ten&iacute;a antes de la Revoluci&oacute;n Industrial. Y en segundo lugar, el autor analiza de este nuevo escenario que el poder ya no es solo accesible para las &eacute;lites, sino que gracias a las nuevas tecnolog&iacute;as y a los avances en la sociedad pueden acceder nuevos actores distintos al Estado. Esto es especialmente relevante porque su aparici&oacute;n puede ser positiva (por ejemplo, ONG) pero tambi&eacute;n negativa, como es el caso de Al Qaeda, defiende.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto en el que nuevos actores act&uacute;an para defender sus intereses, explota el motivo que ahonda a la UE en una crisis con divisiones internas: la Guerra de Siria. Tal y como explica Romero, este conflicto b&eacute;lico que comenz&oacute; en 2011 surgi&oacute; a ra&iacute;z de unas condiciones de vida de inestabilidad, pobreza y estancamiento en el que no hab&iacute;a perspectivas de avanzar de cara al futuro, lo que consigui&oacute; que muchas personas perdiesen la confianza en su gobierno y fueran sensibles a la radicalizaci&oacute;n de grupos terroristas. El resultado es un grave conflicto que cada d&iacute;a se cobra vidas de civiles y 68,5 millones de desplazados y refugiados que buscan una soluci&oacute;n en Europa, la que promet&iacute;a defender los derechos humanos y la libre circulaci&oacute;n de personas, tal y como recoge el informe de 2017 del <a href="https://www.acnur.org/5b2956a04.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alto Comisionado de la ONU para los Refugiado</a>s (ACNUR).
    </p><h3 class="article-text">Un rival que gana terreno</h3><p class="article-text">
        Este es uno de los retos a los que se enfrenta la UE, junto con el cambio clim&aacute;tico y la crisis econ&oacute;mica, que ha mejorado su situaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Problemas que no tienen fronteras que los delimiten y son globales, por lo que deben abordarse desde un espacio de cooperaci&oacute;n a escala regional y global para ser m&aacute;s fuertes y establecer sinergias. Sin embargo, en las reuniones que el actor europeo realiza eventualmente no se llega a decisiones que marquen las l&iacute;neas que tomar&aacute; Europa, ni tampoco en los espacios que han creado los nuevos actores globales occidentales (el G-2, G-3, G-7, G-8, G-20), porque no hay tanta voluntad por trabajar juntos, sino m&aacute;s bien por conseguir beneficios propios, tal y como defiende Juan Romero. La ciudadan&iacute;a lo percibe con sensaci&oacute;n de inseguridad y vulnerabilidad que la lleva a replegarse y a establecer vallas f&iacute;sicas y mentales, como ocurre en el caso de los inmigrantes y refugiados sirios, que se han encontrado con las puertas cerradas de Europa. Y como base a este problema, crea en ella una desconfianza total hacia el proyecto europeo.
    </p><p class="article-text">
        Este estado de alarma ha sido aprovechado por los <em>outsiders</em>, que en palabras del catedr&aacute;tico Romero, son partidos pol&iacute;ticos que se movilizan contra la globalizaci&oacute;n y rechazan la UE a trav&eacute;s de un discurso contrario al multiculturalismo (sobre todo al islam) que quieren una comunidad homog&eacute;nea con m&aacute;s unidad y poder para el pueblo. Un ejemplo de ello es el que relata el periodista Abel Mestre de Marine Le Pen, que fue eurodiputada y ahora, como l&iacute;der de Frente Nacional, tiene como lema <a href="https://elpais.com/internacional/2012/01/18/actualidad/1326902701_845690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Europa hace da&ntilde;o&rdquo;</a>; as&iacute; como el <a href="https://elpais.com/internacional/2017/09/24/actualidad/1506267027_800182.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ascenso de Alternativa para Alemania</a>, que en las elecciones generales se alz&oacute; como tercera fuerza con un 12,6% de los votos, seg&uacute;n cuenta la corresponsal en Berl&iacute;n de <em>El Pa&iacute;s </em>Ana Carbajosa. Y es que son estos los partidos que presentan como sin&oacute;nimos el terrorismo, el islam y los inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas Mark Leonard y Jos&eacute; Ignacio Torreblanca consideran que el ascenso de estos grupos <a href="https://elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366713730_450979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no se basa en una ideolog&iacute;a apoyada</a>, sino en que parte de los votantes de ultraderecha y de los populismos (extrema izquierda) saben que pueden cambiar el comportamiento de los partidos tradicionales por la alarma que provocan. De hecho, Alternativa por Alemania ha conseguido un gran resultado tras obtener un mill&oacute;n de votantes de la coalici&oacute;n cristianodem&oacute;crata de Merkel (CDU, CSU y SPD), seg&uacute;n Carbajosa. Lo mismo demostr&oacute; Jordi &Eacute;vole tras el resultado de las Elecciones Auton&oacute;micas de Andaluc&iacute;a en el cap&iacute;tulo de Salvados &lsquo;<a href="https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/salvados/temporada-14/vox-al-natural_5c0d0cd67ed1a82e4d4656be/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">VOX al natural</a>&rsquo;, en el que pr&aacute;cticamente todos los votantes entrevistados justificaron su apoyo como un toque de atenci&oacute;n al PSOE y al PP con el partido de ultraderecha espa&ntilde;ol VOX, que se alz&oacute; con 12 esca&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">Calcular la estrategia y mover ficha</h3><p class="article-text">
        El motivo del ascenso de la ultraderecha y el populismo en Europa puede ser diverso, pero lo que queda claro es que ganan cada vez m&aacute;s peso al tiempo que pierden votantes los partidos pol&iacute;ticos tradicionales, algo que tambi&eacute;n empieza a verse en Espa&ntilde;a. Esto se traduce en que cada vez hay m&aacute;s personas que piensan que el proyecto de la Uni&oacute;n Europea no va a salir a flote porque vive una crisis social (desigualdades), pol&iacute;tica (grandes desencuentros entre los pol&iacute;ticos ante los problemas globales) e institucional (los organismos europeos no tienen la suficiente capacidad ni medios para levantar el proyecto). En palabras del periodista Claudi P&eacute;rez, &ldquo;<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el problema es que la gente llega a plantearse de qu&eacute; sirve la pol&iacute;tica si los elegidos deciden poco</a>&rdquo;. Los datos del <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Eurobar&oacute;metro de 2018</a> reflejan esa falta de confianza en Europa: un 77% de europeos considera que deber&iacute;a invertirse m&aacute;s en la lucha contra el terrorismo, el 43% piensan que las acciones son &ldquo;insuficientes&rdquo; en cuanto a defensa (el 41% las califica de &ldquo;adecuadas&rdquo;) y el 72% cree que se deber&iacute;a intervenir m&aacute;s en cuanto a la inmigraci&oacute;n. Son cifras m&aacute;s bajas que las de 2016, pero por debajo quedan temas como el desempleo, el medio ambiente, la corrupci&oacute;n o el desarrollo de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que si no se han dado pasos firmes ni se ha llegado a soluciones concretas es porque, como defiende Romero, aunque han surgido nuevos actores, los grandes retos globales no se han abordado de forma global, sino con intereses fronterizos y con la incertidumbre como eje com&uacute;n. La UE tiene una divisi&oacute;n interna que se divide entre relanzar el proyecto o volver a la desglobalizaci&oacute;n, el proteccionismo y el protagonismo de cada estado. En definitiva, cada agente quiere conseguir imponer su poder. Por ello, hay que recordar algo que defiende Nye cuando se refiere al desplazamiento mundial del poder: &ldquo;<em>El poder se consigue a trav&eacute;s de pagos, amenazas o del &lsquo;poder blando&rsquo;. Y los problemas que traspasan fronteras solo pueden resolverse cuando el poder blando logra la cooperaci&oacute;n, cuando se consigue que los dem&aacute;s quieran lo mismo que t&uacute;</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas que m&aacute;s golpean ahora a la UE son el cambio clim&aacute;tico, la crisis de los refugiados y el euroescepticismo, retos que no afectan a un solo pa&iacute;s, sino a todos. El proyecto naci&oacute; para pacificar y sacar a los pa&iacute;ses de las cenizas tras un siglo de duros ataques entre unos y otros y parec&iacute;a que lo hab&iacute;a conseguido hasta hace un par de d&eacute;cadas, &iquest;Por qu&eacute; no podr&iacute;a ahora hacer frente a los nuevos retos globales?, &iquest;por qu&eacute; no podr&iacute;a mover ficha en Siria para que ellos hagan lo mismo?
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;poder blando&rdquo; de Joseph Nye pretende que todos lleguen a un acuerdo y concentren sus esfuerzos en ello porque un pa&iacute;s no puede hacer frente por s&iacute; mismo a problemas como el terrorismo. Quiz&aacute;s la soluci&oacute;n radica en renovar las instituciones europeas para que tengan m&aacute;s herramientas y capacidad de obrar, para que las decisiones se materialicen de forma m&aacute;s r&aacute;pida y para que tengan una mayor calidad democr&aacute;tica. Pero tambi&eacute;n en conseguir que los j&oacute;venes tengan expectativas sobre su proyecto de vida y que en el futuro sigan confiando en el actor europeo. Ser&aacute; as&iacute; como los ciudadanos podr&aacute;n ver que tienen poder para cambiar las cosas y ver&aacute;n que sus necesidades pueden resolverse. Solo con pasos firmes, decididos en conjunto e inmediatos, Europa conseguir&aacute; subir la autoestima que tanto necesita para ganar la batalla a los ataques que la debilitan, empezando por ella misma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cristina Chac&oacute;n es estudiante de 4&ordm; de Periodismo</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Chacón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/brazos-cruzados-impotencia-escenario-ue_132_1665156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2019 12:12:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ec148aa-5686-4593-b506-0e8474a9f125_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="173182" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ec148aa-5686-4593-b506-0e8474a9f125_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="173182" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[De brazos cruzados e impotencia: el nuevo escenario de la UE]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ec148aa-5686-4593-b506-0e8474a9f125_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Crisis existencial en la Unión Europea?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/crisis-existencial-union-europea_132_1675268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1868b4d1-0818-4b90-81fb-07d81dcd4571_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cumbre del Grupo de Visegrado en Praga con los presidentes de Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Polonia, Austria y República Checa en 2014."></p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea comenz&oacute; siendo un proyecto cuyo principal objetivo era garantizar la paz, las buenas relaciones entre los distintos Estados que formaban parte del continente europeo. Un continente dividido como consecuencia de los acontecimientos que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial. La creaci&oacute;n de este proyecto supuso la alianza econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social de los estados que se unieron y de aquellos que se unir&iacute;an con el paso del tiempo, pero tambi&eacute;n de los valores respecto los cuales estos actuar&iacute;an. Se podr&iacute;a decir que fue un destello de esperanza para todos los ciudadanos europeos, que vieron como sus pa&iacute;ses pasaban a formar parte de un proyecto nuevo y &uacute;nico, el cual tendr&iacute;a una gran importancia y peso a nivel global. Formar parte de la Uni&oacute;n Europea supon&iacute;a que tu pa&iacute;s subiera de nivel y entrara en el grupo de Estados denominados ahora Estados del Bienestar, todo un privilegio, al que no todos han podido acceder. No obstante, actualmente la Uni&oacute;n Europea ha entrado en una etapa de su existencia en la que, debido a diversos factores y acontecimientos (la inminente salida de Gran Breta&ntilde;a, la llegada masiva de refugiados y de inmigrantes, el surgimiento de partidos extremistas, la globalizaci&oacute;n etc.) se est&aacute; debilitando. La Uni&oacute;n Europea ya no es lo que era hace unos a&ntilde;os, y este declive est&aacute; comenzando a crear opiniones esc&eacute;pticas hacia el proyecto, el cual tiene que comenzar a actuar y resolver esta crisis por la que est&aacute; pasando antes de que sea demasiado tarde.
    </p><h3 class="article-text">El resurgir de la extrema derecha</h3><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha hablado de un resurgir de los partidos llamados populistas de derechas, tanto en Europa como en Estados Unidos. Se trata, en la mayor&iacute;a de los casos, de partidos que defienden los nacionalismos, el cierre de las fronteras de los pa&iacute;ses, algunos muestran su descontento con las pol&iacute;ticas de la UE, as&iacute; como con la globalizaci&oacute;n, y otros llegan a tener discursos racistas y xen&oacute;fobos. Puede parecer que, con estas l&iacute;neas en sus programas electorales, los ciudadanos europeos no compartan su opini&oacute;n con ellos y no quieran votarlos. La realidad es muy diferente. Hoy en Europa los partidos extremistas de derecha est&aacute;n presentes en 17 parlamentos nacionales de Estados de la UE. La pregunta que debemos plantearnos entonces es: &iquest;Por qu&eacute; sucede esto? &ldquo;este fen&oacute;meno de rechazo al modelo econ&oacute;mico y a la globalizaci&oacute;n no es para nada nuevo&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/partidos-extremistas-esta-vez-es-diferente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge D&iacute;az Lanchas</a>) y adem&aacute;s defiende que estas posiciones suelen surgir despu&eacute;s de un periodo de crisis financiera, debido a que &ldquo;son percibidas como m&aacute;s injustas socialmente ya que los gobiernos suelen recurrir a pol&iacute;ticas que implican riesgo moral o incluso favoritismos hacia ciertos grupos&rdquo;.&nbsp; Esta crisis financiera de la que estamos hablando hace referencia a la crisis econ&oacute;mica que lleg&oacute; a Europa en 2008, y que afect&oacute; de forma muy negativa a todos los pa&iacute;ses de la UE. Ser&aacute; por tanto una consecuencia de esta crisis la llegada de estos partidos extremistas. Ante esta situaci&oacute;n, la UE adopta pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que disgustaron a muchos pa&iacute;ses y que fueron desfavorables para ciertos sectores de la poblaci&oacute;n, lo que provoc&oacute; que estos apoyaran a los partidos con un discurso m&aacute;s nacionalista. A parte de esto, la globalizaci&oacute;n ha tenido un papel determinante en el resurgir de estos partidos. Muchos de ellos defienden el establecimiento de medidas econ&oacute;micas proteccionistas en sus pa&iacute;ses, lo que contradice a la libertad de mercado que hay entre los pa&iacute;ses miembros de la UE, as&iacute; como uno de los objetivos principales de la Uni&oacute;n Europea: &ldquo;reforzar la cohesi&oacute;n econ&oacute;mica entre los Estados miembros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anteriormente mencionado se puede ver reflejado en algunos pa&iacute;ses, miembros de la Uni&oacute;n Europea, en cuyos gobiernos hay una mayor&iacute;a de partidos extremistas. Es el caso de Polonia, probablemente el m&aacute;s preocupante para la UE, el que refleja perfectamente el auge de estos partidos. En las &uacute;ltimas elecciones, el partido PIS (Ley y justicia) gan&oacute; con una mayor&iacute;a absoluta, consiguiendo el 37,7% de los votos. El hecho de que un pa&iacute;s miembro de la Uni&oacute;n Europea tenga un gobierno cuyos valores principales son totalmente opuestos a ella es el ejemplo claro de que la crisis en la que Europa est&aacute; sumergida es real y deber&iacute;amos preocuparnos. Otro caso parecido es el de Hungr&iacute;a, donde el partido que ostenta el poder es el Fidesz, cuyo l&iacute;der, el ultraderechista Viktor Orban, ha conseguido el 48,9% de los votos en las &uacute;ltimas elecciones, siendo as&iacute; su cuarto a&ntilde;o consecutivo de mandato. Lo que m&aacute;s preocupa a la Uni&oacute;n Europea del gobierno de Orban es su pol&iacute;tica antiinmigraci&oacute;n. A parte de estos dos pa&iacute;ses, cuyo gobierno es preocupante para el futuro de la UE, nos encontramos con otros en los cuales la presencia de los partidos extremistas de derecha es muy notable, hablamos del caso de la Rep&uacute;blica Checa y de Eslovaquia, en donde han surgido partidos extremistas que van consiguiendo un porcentaje de votos alarmantes para la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Viendo esta situaci&oacute;n, se puede llegar a pensar que el sentimiento de libertad y bienestar que antes supon&iacute;a estar dentro de la UE actualmente se est&aacute; perdiendo. Vemos como ya muchos ciudadanos piensan que el gobierno de sus pa&iacute;ses se ve frenado por culpa de esta organizaci&oacute;n. La identidad de &ldquo;europeos&rdquo; desaparece y aparecen los nacionalismos contra la Uni&oacute;n Europea. Es por ello por lo que no solo nos encontramos ante un problema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n ante un problema social.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta situaci&oacute;n del auge de las extremas derechas est&aacute; directamente relacionada con los euroescepticismos. &ldquo;Hoy en d&iacute;a el euroescepticismo tiene representaci&oacute;n parlamentaria en 25 de 28 pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea&rdquo; (<a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20180429/443054697567/euroescepticismo-union-europea.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Arag&oacute;</a>). En algunos pa&iacute;ses que hist&oacute;ricamente siempre han sido europe&iacute;stas y han apoyado las pol&iacute;ticas y decisiones de la UE, actualmente muestran una tendencia euroesc&eacute;ptica. Este es el caso de Italia, con una coalici&oacute;n de partidos de centroderecha y ultraderecha, o el de Inglaterra, donde la victoria de los conservadores ha llevado al pa&iacute;s a solicitar su salida de la UE. Son pa&iacute;ses donde no se ha llegado a un extremismo de derecha tan radical como los anteriormente mencionados. No obstante, sus futuras decisiones van a ser decisivas para el porvenir de la Uni&oacute;n, ya que la salida de Gran Breta&ntilde;a va a servir de ejemplo para todos estos pa&iacute;ses con presencia de partidos euroesc&eacute;pticos en sus parlamentos, en especial para Italia, donde ya se ve en la poblaci&oacute;n el deseo de salir de la UE, y es uno de los pa&iacute;ses con mayor presencia euroesc&eacute;ptica en su parlamento, cuenta con m&aacute;s del 65%.
    </p><h3 class="article-text">Crisis migratoria de Europa</h3><p class="article-text">
        Uno de los temas en los que m&aacute;s beligerantes son los partidos extremistas es con el problema de la inmigraci&oacute;n, en concreto con lo que se refiere a los refugiados. El problema de la inmigraci&oacute;n en Europa no es un problema nuevo, sino que ya son muchos los a&ntilde;os en los que diversos pa&iacute;ses, sobre todo fronterizos, han tenido presente este gran problema. La llegada masiva de refugiados buscando asilo en Europa es una de las principales causas de crisis existencial de la Uni&oacute;n Europea, ya que los pa&iacute;ses miembros no han sido capaces de establecer un orden com&uacute;n ni de ponerse de acuerdo en que medidas han de adoptar. &ldquo;Se ha fallado estrepitosamente en el desarrollo de una pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n y asilo com&uacute;n. Y que quede claro: no porque fuera imposible desarrollar una acci&oacute;n europea que ofreciera respuesta a los flujos de refugiados, sino porque los estados miembros no han querido hacerlo&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gemma Pinyol</a>). La mayor parte de estos refugiados vienen a Europa huyendo de los diversos conflictos que tienen lugar generalmente en Oriente Medio y llegan a pa&iacute;ses como Grecia e Italia, que son los principales puntos de entrada. El intento de reparto de estos refugiados ha generado muchas opiniones negativas contra estas medidas. Muchos pa&iacute;ses se niegan a acoger a estas personas y amenazan con cerrar sus fronteras. Es aqu&iacute; donde los partidos de extrema derecha cobran gran importancia. Estos se niegan a acoger a refugiados y con esta posici&oacute;n consiguen que muchos ciudadanos se pongan de su parte, ya que la llegada de refugiados intimida a la poblaci&oacute;n, que ve en este fen&oacute;meno la perdida de puestos de trabajo, el aumento del vandalismo e incluso del terrorismo. Pero lo que afecta a Europa es que se dice que la Uni&oacute;n es la que debe buscar las soluciones a este problema, y olvidamos que este tipo de competencias de asilo, inmigraci&oacute;n y fronteras, pertenecen a cada uno de los estados miembros. Es por tanto en este momento en el que la Uni&oacute;n Europea debe estar m&aacute;s unida que nunca, los pa&iacute;ses deben colaborar unos con otros, mostrar solidaridad entre ellos y crear una pol&iacute;tica com&uacute;n. &ldquo;Los Estados miembros a&uacute;n no han encontrado el equilibrio adecuado entre la responsabilidad de cada pa&iacute;s en su propio &aacute;mbito de soberan&iacute;a y la necesaria solidaridad entre Estados&rdquo; (<a href="http://europa.eu/rapid/press-release_SPEECH-18-5808_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Junker</a>).
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea consegu&iacute;a crear una pol&iacute;tica com&uacute;n a este problema, repartiendo los refugiados entre los distintos pa&iacute;ses. No obstante, el resultado no fue el deseado. &ldquo;El reparto de asilados pretendi&oacute;, por primera vez, abordar de manera conjunta los desaf&iacute;os migratorios en la UE&rdquo;, &ldquo;La falta de voluntad de los Estados y los fallos del programa explican los pobres resultados&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2017/09/26/actualidad/1506453916_188550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc&iacute;a Abell&aacute;n</a>). Los datos dicen que de los 160000 refugiados que deber&iacute;an haberse distribuido entre los pa&iacute;ses solo llegaron a hacerlo alrededor de 30000, confirmando as&iacute; la falta de unidad y de descoordinaci&oacute;n de los pa&iacute;ses, y como los partidos m&aacute;s conservadores de Europa han conseguido presionar a los l&iacute;deres para evitar que un gran n&uacute;mero de refugiados llegara a sus pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales objetivos de la UE dice que esta debe ofrecer libertad, seguridad y justicia sin fronteras interiores, por lo que no se puede en un momento de crisis com&uacute;n pretender cerrar los pa&iacute;ses a personas que necesitan el asilo de la UE. Adem&aacute;s de este objetivo, tambi&eacute;n debemos atender a los valores de la Uni&oacute;n Europea: respeto a la dignidad humana, a la libertad, la igualdad y los derechos humanos. La UE, basada en estos principios rectores, entre otros, se ha resquebrajado, ya que muchos de los l&iacute;deres de los pa&iacute;ses europeos han violado derechos humanos y han discriminado a los refugiados (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gemma Pinyol</a>).
    </p><p class="article-text">
        No debemos olvidar tampoco, el grave problema que supone tambi&eacute;n para la Uni&oacute;n Europea la llegada de inmigrantes ilegales, sobre todo desde &Aacute;frica, a pa&iacute;ses del Mediterr&aacute;neo. Cada vez son m&aacute;s las personas que arriesgan su vida por llegar a Europa en busca de una mejor vida, pero lo que se encuentran a su llegada no es lo que esperaban. El problema es que, al llegar de forma ilegal, la UE no puede ofrecerles lo que podr&iacute;a ofrecer a un refugiado, no obstante, no debe quedarse de brazos cruzados. Lo que deber&iacute;a hacer es actuar en aquellos pa&iacute;ses de los cuales la gente huye y ayudar a cambiar la situaci&oacute;n, buscar soluciones en el origen. &ldquo;Debemos de dejar de plantearnos la relaci&oacute;n entre &Aacute;frica y Europa solo desde la perspectiva del donante de ayuda al desarrollo&rdquo;, &ldquo;Una nueva alianza entre &Aacute;frica y Europa: una alianza por la inversi&oacute;n y el empleo sostenibles&rdquo; (<a href="http://europa.eu/rapid/press-release_SPEECH-18-5808_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Junker</a>).
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, en la Uni&oacute;n Europea hay un problema existencial, el cual surge y se ve agravado debido a las diversas crisis que est&aacute;n teniendo lugar en Europa. Estas crisis en las que Europa est&aacute; inmersa han provocado que los ciudadanos de los Estados miembros comiencen a mostrar su pesimismo, desconfianza y escepticismo respecto al proyecto europeo. Es por esta raz&oacute;n por la que la Uni&oacute;n Europea se debe mantener ahora m&aacute;s unida que nunca, y debe mostrar a sus ciudadanos que es fuerte y capaz de superar esta etapa de su historia. La UE debe resurgir y mostrar que no solo est&aacute; presente en Europa, sino que puede llegar a ser un actor geopol&iacute;tico muy importante a nivel global, siempre y cuando, se mantenga unida y fuerte. Para ello la sociedad europea y los l&iacute;deres de cada pa&iacute;s miembro, tienen que creer en el futuro de la UE y apoyarla en sus proyectos, para as&iacute; lograr que vuelva a ser el proyecto que fue y el que debe ser. Asimismo, este proyecto debe potenciar y dar a conocer los valores sobre los cuales se fundamenta: el respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Derechos Humanos y Estado de Derecho, y aplicarlos, ya que la falta de presencia de estos es una de las causas m&aacute;s importantes de esta crisis existencial que la Uni&oacute;n Europea est&aacute; viviendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Cristina Broseta Alcal&aacute; es estudiante de primero del doble Grado Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas y de la Administraci&oacute;n.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Broseta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/crisis-existencial-union-europea_132_1675268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Mar 2019 09:02:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1868b4d1-0818-4b90-81fb-07d81dcd4571_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2035181" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1868b4d1-0818-4b90-81fb-07d81dcd4571_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2035181" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[¿Crisis existencial en la Unión Europea?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1868b4d1-0818-4b90-81fb-07d81dcd4571_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Europa descabezada, una Europa desorientada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-descabezada-desorientada_132_1690593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3716743-c9d1-4c03-b279-63ef1a3f6a0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El presidente de gobierno español, Pedro Sánchez (i), conversa con la canciller alemana, Angela Merkel (c), y el presidente francés, Emmanuel Macron (d), durante una cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, Bélgica, el 17 de octubre del 2018. Los líderes de los veintisiete países que permanecerán en la Unión Europea (UE) tras la marcha británica se reúnen para decidir los próximos pasos en la negociación del &quot;brexit&quot;, después de que el presidente del Consejo Europeo dijera este lunes que acabar sin un acuerdo es ahora &quot;más probable que nunca&quot;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Europa tiene un problema, un serio problema. Se muere. Y en el porqué se encuentra el</p><p class="subtitle">de la cuestión</p></div><p class="article-text">
        Los problemas que ata&ntilde;en a la Europa contempor&aacute;nea, plasmados en su vertiente institucional, la Uni&oacute;n Europea, no reposan &uacute;nicamente en el frente econ&oacute;mico, tal y como es l&oacute;gico razonar inicialmente dado el cariz adoptado por esta en su labor diaria, sino que se extienden hasta las fronteras laborales (debacle de las anteriores v&iacute;as de control econ&oacute;mico: dominaci&oacute;n por parte del BCE como muestra de la incapacidad de control del mercado: persistencia del desempleo), y sobre todo, hasta las pol&iacute;ticas nacionales (a la [re]aparici&oacute;n de partidos con planteamientos extremistas, xen&oacute;fobos y euroesc&eacute;pticos, hemos de sumar la plasmaci&oacute;n de esta &uacute;ltima cuesti&oacute;n en una amenaza que se ha materializado en un efectivo ataque a las bases morales e ideol&oacute;gicas que sustentan el entramado europeo mediante la &iquest;dram&aacute;tica? salida de uno de sus principales socios).
    </p><p class="article-text">
        Todo ello dibuja un horizonte de desintegraci&oacute;n europea que amenaza con socavar los pilares fundamentales sobre los que se ha sustentado el proyecto europeo, atacando a su gobernabilidad, as&iacute; como, y sobre todo, a su legitimidad. Sin embargo, a mi juicio, la cuesti&oacute;n sobre ello no estriba tanto en las causas &uacute;ltimas de esta &ldquo;crisis europea&rdquo; (tal y como algunos han acordado calificar), prueba de la futilidad en la que ha devenido el sentir del proyecto europeo, sino en su origen intestino y amargo.
    </p><h3 class="article-text">Europa: &iquest;un proyecto fallido?</h3><p class="article-text">
        Tal es la situaci&oacute;n, pues si bien las sociedades, y todav&iacute;a m&aacute;s las europeas, est&aacute;n acostumbradas a sobrevivir en el eco de una c&iacute;clica historia conflictiva y de lucha con la alteridad (representada en cada momento por una naci&oacute;n o un actor concreto), la situaci&oacute;n que se nos plantea ahora parte de una base de descomposici&oacute;n interna, en la que los agentes externos (m&aacute;s all&aacute; de su inevitable papel de influencia en respuesta al contexto de inter-conexi&oacute;n globalizada) no han jugado el papel determinante que s&iacute; han desempe&ntilde;ado las corrientes ciudadanas (y pol&iacute;ticas como respuesta institucional de ello), cuya mediatizaci&oacute;n del descontento como arma de lucha pol&iacute;tica ha derivado en una situaci&oacute;n de corredor sin salida que dif&iacute;cilmente presenta visos de soluci&oacute;n a corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de ello convergen en una innegable incapacidad por parte de la UE, en tanto actor de peso pol&iacute;tico internacional, desestructurando sus procesos decisorios como base de la imposibilidad de coordinar sus pol&iacute;ticas nacionales interiores, respuesta necesaria a los procesos que le rodean y moldean constantemente (crisis de asilo, de refugio, corrientes migratorias, [nuevas] amenazas terroristas, viraje del orden y el peso geo-pol&iacute;tico global hacia el Pac&iacute;fico...). Este es el principal problema de la Europa de los &ldquo;28&rdquo; (por poco tiempo), pues de su ra&iacute;z parten la totalidad de las cuestiones que alteran y dinamitan su estabilidad, de manera que la desuni&oacute;n, falta de liderazgo y descoordinaci&oacute;n pol&iacute;tica interna han logrado (si es que puede considerarse un logro) descabezar el proyecto europeo, que otrora presentara una s&oacute;lida estructura de &ldquo;Can Cervero&rdquo;<strong>[1]</strong> equilibrada entre sus Estados-l&iacute;deres principales (cuyas m&uacute;ltiples cabezas se asemejan a la estructura multi-poder que rige la Uni&oacute;n Europea), y que hoy en d&iacute;a se ha residualizado en una vulgar lucha pol&iacute;tica fratricida al m&aacute;s puro estilo b&iacute;blico (Delvaux, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que la soluci&oacute;n europea no pasa por una reconstrucci&oacute;n completa o una desintegraci&oacute;n sin mayores intenciones de cooperaci&oacute;n ulterior, sino que han de canalizarse por medio de una reconsideraci&oacute;n de las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, tratando de buscar puntos comunes que unan la multi-diversidad infructuosa de intereses presente a trav&eacute;s del impulso de proyectos que potencien la construcci&oacute;n de nuevos ejes de impulso econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, y sobre todo, social (en tanto reflejo b&aacute;sico de la din&aacute;mica y pulsi&oacute;n existente en el escenario m&aacute;s elevado en todas las dimensiones: el escenario pol&iacute;tico).
    </p><p class="article-text">
        La d&eacute;bil situaci&oacute;n del actual y fr&aacute;gil proyecto europeo viene precedida y condicionada por las sucesivas crisis econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que han azotado en pleno rostro a la progresiva e intensiva integraci&oacute;n europea, que ven&iacute;a plante&aacute;ndose como v&iacute;a para alcanzar un nivel de bienestar nacional equiparado entre el conjunto de naciones del viejo continente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el fracaso integrador de las naciones de la periferia europea ha supuesto un duro varapalo para la continuidad del proyecto, que, sumado a la fallida voluntad de converger el sentir de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la aspiraci&oacute;n de una figura com&uacute;n como es el euro, ha derivado en una implosi&oacute;n pol&iacute;tica en cuanto a su efectividad, eficiencia, y sobre todo, legitimidad. Esta debacle econ&oacute;mica ha resultado fruto de la necesidad de afrontar una de las m&aacute;s intensas crisis multi-disciplinares de la &uacute;ltima centuria en el Occidente que conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hemos de mirar m&aacute;s all&aacute;, hemos de elevar las miras a las cuestiones materiales resultado y consecuencia directa de nuestros errores del pasado, pues si bien dif&iacute;cilmente los proyectos fruto de la imaginaci&oacute;n de las generaciones actuales y del futuro m&aacute;s inmediato no pueden construirse en el vac&iacute;o institucional<strong>[2]</strong>, las propuestas supra-nacionales que deban articularse como respuesta a las crisis que han dejado inm&oacute;vil a la pr&aacute;cticamente interfecta Uni&oacute;n Europea deben replantearse el escenario en su conjunto, planteando cuestiones globales que traten de aportar cosmovisiones sobre la dimensi&oacute;n del propio proyecto europeo, alzando la mirada sobre los aspectos m&aacute;s inmediatos que ata&ntilde;en a la convivencia en la sociedad occidental contempor&aacute;nea (Tsoukalis, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Si bien la din&aacute;mica actual anima a desalentar esta concepci&oacute;n, un tanto personal, pero al mismo tiempo compartida por multitud de autores y sobre todo ciudadanos coet&aacute;neos, pues las tensiones pol&iacute;ticas y propuestas retro-nacionalistas<strong>[3]</strong> conducen a un escenario que no refleja perspectivas especialmente positivas para el futuro de la Uni&oacute;n, no solo referidas a su plasmaci&oacute;n m&aacute;s evidente en la figura de partidos pol&iacute;ticos abiertamente anti-europe&iacute;stas y xen&oacute;fobos, sino m&aacute;s bien referido a la falta de voluntad pol&iacute;tica que se adivina en los discursos y acciones pol&iacute;ticas recientes de los principales l&iacute;deres que debieran, eventualmente, encabezar la maquinaria europea de reconducci&oacute;n del proyecto hacia los cauces que parecen haber sido abandonados.
    </p><p class="article-text">
        La crisis griega se apunta como uno de los factores determinantes en dicha implosi&oacute;n, pues hizo patente la posibilidad, cada vez m&aacute;s latente, de que la concepci&oacute;n imperante en Europa desde la &eacute;poca de posguerra de &ldquo;impert&eacute;rrito avance unidireccional&rdquo; en la construcci&oacute;n del magn&aacute;nimo proyecto com&uacute;n pudiera ser err&oacute;nea en sus planteamientos. La deconstrucci&oacute;n y desmoronamiento de muchos de los automatismos que hab&iacute;an venido reforz&aacute;ndose desde el inicio de la positivaci&oacute;n de los planteamientos europe&iacute;stas (existentes en la concepci&oacute;n de muchos autores de manera previa a su plasmaci&oacute;n institucional) pone en evidencia la verdadera crisis que infecta el organismo vital de la propia Uni&oacute;n y la incapacidad por parte de sus dirigentes de reconducir y sobreponerse a la situaci&oacute;n, quiz&aacute;s, no tan casu&iacute;stica como pudiera parecer.
    </p><h3 class="article-text">Crisis de liderazgo pol&iacute;tico</h3><p class="article-text">
        <em>Las viejas guardias de la pol&iacute;tica europea han claudicado en favor de nuevos perfiles mucho menos carism&aacute;ticos en un contexto de indefinici&oacute;n y falta de identificaci&oacute;n con un proyecto que hace aguas por todas partes y sobre el que pocos l&iacute;deres pol&iacute;ticos europeos conf&iacute;an en recuperar su vigorosidad inicial.</em>
    </p><p class="article-text">
        El mandato del luxemburgu&eacute;s Jean Claude Juncker ha acabado cediendo a las cr&iacute;ticas que amenazan la cuesti&oacute;n europea desde multitud de flancos, incluso a pesar de representar la faceta m&aacute;s europe&iacute;sta, optimista y proactiva en relaci&oacute;n a la recuperaci&oacute;n del proyecto pol&iacute;tico como base de una integraci&oacute;n socio-econ&oacute;mica del territorio continental. La necesidad de replantear el liderazgo en la Uni&oacute;n se antoja urgente e imprescindible, pues tal y como apuntan analistas como R. Suanzes, el esquema tradicional de funcionamiento parlamentario en el que los peque&ntilde;os Estados ced&iacute;an espacio a los grandes Estados en los asuntos de importancia supra-nacional ha devenido inoperativo (Suanzes, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Unido a ello, la carencia de coordinaci&oacute;n y acuerdo entre los tradicionales socios de la Uni&oacute;n (especialmente y con una relevancia muy superior al resto de conexiones: Francia-Alemania) impide el avance conjunto que estos mismos propiciaban, alternando fases de compromiso laxo con etapas de fuerte inter-relaci&oacute;n que ahora parecen haber desaparecido en el abrumador vac&iacute;o existencial.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el caso franc&eacute;s merece una especial menci&oacute;n en este sentido, pues las voces cr&iacute;ticas con respecto al proyecto europeo han cristalizado en una fuerza pol&iacute;tica que amenaza desde hace a&ntilde;os la estabilidad, no solo de la Rep&uacute;blica francesa, sino del conjunto de la Uni&oacute;n Europea, pues sus propuestas en relaci&oacute;n a este organismo son, cuanto menos, poco halag&uuml;e&ntilde;as. Cierto es que el miedo al <em>&ldquo;Le Penismo&rdquo;</em> ha logrado aunar fuerzas entorno a la f&eacute;rrea figura de Emmanuel Macron, quien, en tanto que sustituto de Hollande, pretende recuperar la posici&oacute;n de Francia en el contexto internacional, primando el proyecto europeo y su capacidad de liderazgo pol&iacute;tico de la mano de la (todav&iacute;a) Alemania de Merkel. Sin embargo, todav&iacute;a se perfila un futuro incierto, pues la propuesta europe&iacute;sta de <em>&ldquo;En Marche&rdquo;</em> debe superar multitud de escollos sociales e institucionales que impiden apostar tan firme e indiscutiblemente como se pretende por la cohesi&oacute;n europea.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que se nos advierte ante todo ello, y que se plantean autores como Rodr&iacute;guez o Tsoukalis, es sencilla, directa: &iquest;Qu&eacute; va a ser de Europa? Y, como bien apostillar&iacute;a nuestro ex-presidente, &ldquo;ello no es una cuesti&oacute;n menor&rdquo;, pues la posici&oacute;n de Europa, y m&aacute;s en concreto, de la Uni&oacute;n Europea, en el contexto internacional se debate en una p&eacute;rdida progresiva de influencia que responde especialmente a esta falta de liderazgo pol&iacute;tico en tanto imposibilidad de articular de manera conjunta estrategias de reposicionamiento en las modernas y cambiantes estructuras del orden geo-pol&iacute;tico mundial, cuyas notas esenciales pueden expresarse del siguiente modo: fin de la divergencia global.
    </p><h3 class="article-text">Inicio de una nueva convergencia: decadencia europea</h3><p class="article-text">
        <em>El panorama, pues, al que se enfrenta la Europa de nuestros d&iacute;as, d&eacute;bil y fragmentada en su faceta interna, coadyuva de manera muy intensa a la crisis que afecta al futuro de la Uni&oacute;n en la multiplicidad de dimensiones que le son propias.</em>
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que en unas pocas d&eacute;cadas hemos asistido a una reordenaci&oacute;n del peso geo-pol&iacute;tico mundial en detrimento del papel de la Uni&oacute;n Europea en el &aacute;mbito exterior, pues los datos nos aportan argumentos contundentes en favor de esta afirmaci&oacute;n, constatando el viraje en el dominio global en favor de las naciones del Pac&iacute;fico oriental. En concreto, la Rep&uacute;blica Popular de China, el gigante silencioso. La estrategia de los 28 caracteres impulsada por las 2 principales figuras pol&iacute;ticas existentes en China desde la &eacute;poca de Mao (Deng Xiaoping y Xi Jingping), cuyas notas caracter&iacute;sticas radican en el desarrollo de perfiles bajos, trabajo silencioso y labor constante, ha devenido el proyecto pol&iacute;tico m&aacute;s importante del S.XXI (e incluso me atrever&iacute;a a decir finales del S.XX). Sus efectos todav&iacute;a no son lo visibles que pueden alcanzar a ser, pero algunas de sus &ldquo;aristas&rdquo; (pues es un tanto atrevido calificar de aristas los fara&oacute;nicos proyectos emprendidos por el sector chino) ya se sobreponen al dominio occidental del mercado global, tanto a nivel mercantil como a nivel creativo, innovador (Vidal, 2018).
    </p><p class="article-text">
        La UE, actualmente, no se encuentra en condiciones necesarias para poder hacer frente a amenazas tan directas de su poder tradicional, sino que por el contrario muestra carencias cada vez m&aacute;s claras en relaci&oacute;n a su incapacidad de articular un verdadero proyecto geo-pol&iacute;tico exterior claro y contundente, trazando rutas muy dispersas y banales que apenas alcanzan a cumplir su papel exterior en tanto garante de las naciones, hasta el momento, m&aacute;s potentes del panorama mundial. Su p&eacute;rdida de poder en favor de naciones como la China es patente en el tablero geo-pol&iacute;tico mundial en casillas como la africana, pues las firmes apuestas de China por el territorio con el mayor potencial actualmente existente<strong>[4]</strong> son respondidas por los jerarcas de la Uni&oacute;n con quiz&aacute;s temor, posiblemente desconfianza, pero seguro escasez. Las apuestas apuntan bajo. Muy bajo.
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis internacional exterior (compartida, por otra parte, con los EEUU de Am&eacute;rica, aunque con un declive, si cabe, todav&iacute;a superior en la faceta militar y econ&oacute;mica), por tanto, supone una evidencia m&aacute;s de la necesaria recomposici&oacute;n que ha de evidenciar la Uni&oacute;n Europea, cuya recuperaci&oacute;n pasa, inevitablemente, por un necesario ejercicio de constricci&oacute;n y repensamiento de sus bases, de sus v&iacute;as de acci&oacute;n, y sobre todo, de sus lazos de inter-relaci&oacute;n internos. Este es el &uacute;nico camino que, eventualmente, pudiera salvar a la Uni&oacute;n de su desmoronamiento progresivo, pues las amenazas externas e internas a&uacute;n admiten una nueva y ulterior amenaza: la fr&iacute;a y distante Rusia.
    </p><h3 class="article-text">Rusia: Putin y la recuperaci&oacute;n del orgullo                      </h3><p class="article-text">
        <em>La Europa de Merkel y Sarkozy ha restado como un bonito recuerdo en el imaginario colectivo europeo, pero la realidad ahora es otra. Y es otra muy distinta.</em>
    </p><p class="article-text">
        La amenaza rusa es cada vez, de nuevo, m&aacute;s evidente, pues la Rusia atrasada y marginada al este europeo ya es historia, mientras que la recuperaci&oacute;n del orgullo patrio y de su potencial militar es una realidad. Una realidad cada vez m&aacute;s problem&aacute;tica, pues la seguridad en las fronteras de la Uni&oacute;n suma a su ya problem&aacute;tica silueta<strong>[5]</strong> una nueva preocupaci&oacute;n sobre la que prestar una especial atenci&oacute;n en materia econ&oacute;mica, pero sobre todo geo-pol&iacute;tica. Caminamos, pues, tal y como plantea Rafael Poch, hacia una &ldquo;Europa de los Balcanes&rdquo;, en la que la alargada sombra rusa sobrevuela la agenda europea martilleantemente, ahondando cada vez m&aacute;s en su ya profunda herida.
    </p><p class="article-text">
        Pero Europa puede sobreponerse. Debe sobreponerse, pues contamos con las herramientas necesarias para ello, tan solo falta recuperar la ilusi&oacute;n por una Europa renovada, no solo en la ciudadan&iacute;a, sino sobre todo en su clase pol&iacute;tica, en la jerarqu&iacute;a europea y las generaciones por venir.
    </p><h3 class="article-text">Conclusi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El balance, pues, sostiene un diagn&oacute;stico de la Europa actual escasamente alentador, pero, tal y como se plantea y ha de lograrse comprender, la situaci&oacute;n precisa de altas miras, y estas proyecciones no pueden sino lograrse sobreponi&eacute;ndose a las cuestiones que advendremos en denominar &ldquo;t&eacute;cnico-materiales&rdquo; para poder hacer frente a la verdadera dimensi&oacute;n del problema: falta de cooperaci&oacute;n e integraci&oacute;n interna con implicaciones en la falta de liderazgo, estaticismo, inmovilismo e indefinici&oacute;n pol&iacute;tica. Las soluciones existen, ahora es necesario querer y saber aplicarlas.
    </p><p class="article-text">
        Europa tiene en sus manos su propio futuro, responsabilidad que por el momento desconoce, lo que eleva el riesgo en la apuesta que supone su propio proyecto integrador. Voluntad pol&iacute;tica, cooperaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica efectiva como bases de la recuperaci&oacute;n del orgullo europeo, y esencialmente, de la operatividad y futuro del PROYECTO (clave) de la Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Christian Almaz&aacute;n</strong> es alumno de 4&ordm; curso del grado de Ciencias Pol&iacute;ticas y de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica de la Universidad de Valencia
    </p><p class="article-text">
        <strong>**********************</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1] </strong>Cuyas m&uacute;ltiples cabezas se asemejan a la estructura multi-poder que rige la Uni&oacute;n Europea
    </p><p class="article-text">
        <strong>[2] </strong>El concepto de <em>&ldquo;Path Dependency&rdquo;</em> trata esta cuesti&oacute;n, asegurando la imposibilidad de iniciar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y proyectos p&uacute;blicos desde un momento cero inicial, pues todas ellas son presas de su herencia institucional y pol&iacute;tica m&aacute;s inmediata (es imposible actuar en el vac&iacute;o, en la vacuidad institucional).
    </p><p class="article-text">
        <strong>[3] </strong>Concepto que a&uacute;na la din&aacute;mica de retorno al Nacionalismo proteccionista m&aacute;s tradicional junto a la versi&oacute;n m&aacute;s peyorativa de la noci&oacute;n &ldquo;retro&rdquo;, tradicional, antigua, arcaica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[4] </strong>No &uacute;nicamente a nivel territorial y recursivo (Tantalita, Columbita, terreno de pasto, terreno agr&iacute;cola, madera, petr&oacute;leo&hellip;), sino, y principalmente, a nivel de capital humano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[5] </strong>La cuesti&oacute;n de los Refugiados es, si cabe, el principal problema interno al que se enfrenta Europa en su conjunto, pero cuya soluci&oacute;n no podr&aacute; articularse sin una estabilidad, cohesi&oacute;n y voluntad pol&iacute;tica interior inicial, aspecto al que aqu&iacute; se dedica la atenci&oacute;n principal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Christian Almazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-descabezada-desorientada_132_1690593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 09:20:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f3716743-c9d1-4c03-b279-63ef1a3f6a0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1872188" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f3716743-c9d1-4c03-b279-63ef1a3f6a0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1872188" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Una Europa descabezada, una Europa desorientada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f3716743-c9d1-4c03-b279-63ef1a3f6a0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fracturas de la Unión Europea: ¿quiebra o regeneración?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/fracturas-union-europea-quiebra-regeneracion_132_1715232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42d24535-8514-436f-b19d-2b2f44982abe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Un centenar de inmigrantes intentan saltar la valla de Melilla"></p><p class="article-text">
        En diferentes v&iacute;as de acceso o &ldquo;puntos calientes&rdquo; repartidos por la geograf&iacute;a europea, un torrente imparable de inmigrantes y refugiados arriesgan sus vidas a las puertas del suelo Schengen. Dejan atr&aacute;s a sus familias, sus hogares, asu vida tal y como la conoc&iacute;an. Muros, alambradas, c&aacute;maras t&eacute;rmicas, sensores de movimiento, furgones policiales, guardias armados les dan la bienvenida. Un primer intento, fracaso, vuelta al punto de partida. Quiz&aacute; ma&ntilde;ana haya m&aacute;s suerte. Muchos llevan a&ntilde;os viajando, tratando de cruzar a la formidable fortaleza que en la que se ha convertido la frontera europea. De un modo u otro, las presas que pretenden alzarse en los puntos calientes no pueden retener la marejada continua de personas dispuestas a intentar, las veces que sean necesarias, entrar en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Orestiada, Grecia. &ldquo;La verja de Orestiada se extiende a lo largo de los &uacute;nicos 12,5 kil&oacute;metros de frontera de tierra entre Grecia y Turqu&iacute;a (el resto se encuentra dividido por el r&iacute;o Evros). Se levant&oacute; en verano de 2012 para frenar el mayor agujero de clandestinos de Europa. En el espacio de dos meses, las detecciones de ilegales pasaron de 7.000 (julio de 2012) a menos de 500 (septiembre 2012)&rdquo; (<a href="https://elpais.com/especiales/2014/europa-frontera-sur/las-fronteras.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abril G.</a>, 2014). Vallas como esta moldean los confines pol&iacute;ticos de Europa. Amurallan campos de cultivo, bosques, desfiladeros. Sobre la valla de Melilla: &ldquo;En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, seg&uacute;n datos proporcionados por la Guardia Civil, la han atravesado algo m&aacute;s de 3.000 personas (suman un 20% de las entradas irregulares en Melilla; la mayor&iacute;a cruza por el paso fronterizo). La valla, denominada de forma t&eacute;cnica &rdquo;per&iacute;metro antiintrusi&oacute;n&ldquo; mide 11,5 kil&oacute;metros de largo. Va de costa a costa por todo el territorio fronterizo que comparten Espa&ntilde;a y Marruecos en el Norte de &Aacute;frica.&rdquo; (<a href="https://elpais.com/especiales/2014/europa-frontera-sur/las-fronteras.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abril G.</a>, 2014)
    </p><p class="article-text">
        Otros atraviesan una fortaleza no levantada por la mano del hombre: el mar Mediterr&aacute;neo. En las fronteras, entre una base militar y otra, los que han llegado (o han conseguido hacerlo) de todos los rincones del mundo son retenidos en centros de internamiento para extranjeros, &ldquo;a la espera de noticias sobre su estatus jur&iacute;dico de protecci&oacute;n internacional (&hellip;) Muchos de los internos se quejan de la larga espera para la resoluci&oacute;n de su solicitud de asilo, superior al a&ntilde;o, seg&uacute;n Elio Tozzi, de la ONG Borderline Europe.&rdquo; En Mineo, Sicilia, esta misma ONG &ldquo;denuncia el hacinamiento: el centro [de solicitantes de asilo] estaba pensado para albergar 2.000 personas; en estos momentos casi se dobla esa cifra.&rdquo; (Abril G., 2014).
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad se repite en puntos de acceso de toda Europa, pues durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, &ldquo;el alza de la inmigraci&oacute;n en Europa ha sido del 40%&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez</a>, 2014). Las consecuencias de conflictos que la Uni&oacute;n, por diversos motivos, ignor&oacute; o no supo atender, est&aacute;n llegando en forma de miles de personas a bordo de pateras, a pie por caminos apenas transitables, contenidos por muros de alambre o conjeturando sobre los detalles de su incierto estatus jur&iacute;dico en un centro de internamiento.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los partidos de extrema derecha se alimentan del miedo y la creciente xenofobia imperante en muchos Estados europeos. Encuentran soporte en pa&iacute;ses en los que siempre han tenido cierta presencia: Pa&iacute;ses Bajos, Francia, Dinamarca, Italia&hellip; pero tambi&eacute;n se les abren nuevos escenarios en pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, Reino Unido, Hungr&iacute;a&hellip; con el consecuente aumento de la representaci&oacute;n que conllevan sus &eacute;xitos electorales. Quienes ya daban por concluida la lucha contra la xenofobia y el racismo asisten al auge de estos partidos xen&oacute;fobos, autoritarios y euroesc&eacute;pticos. Prueba de ello son la Italia de Salvini o la Hungr&iacute;a de Orb&aacute;n. &ldquo;(&hellip;) La lejan&iacute;a con el per&iacute;odo de entreguerras ha borrado en gran medida cualquier sentimiento de culpabilidad por parte de la ciudadan&iacute;a si apoyan estas formaciones [los partidos de ultraderecha]. Por otro lado, el descontento con la globalizaci&oacute;n y sus consecuencias indeseadas generan un sentimiento de perdedores en la misma. As&iacute;, estos partidos han aprovechado constantemente la criminalizaci&oacute;n de la inmigraci&oacute;n para capitalizar el descontento de aquellos ciudadanos que no se sienten cosmopolitas en absoluto y que temen que la llegada de inmigrantes les deje sin trabajo o empeore sus condiciones de vida&rdquo;. (<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bay&oacute;n</a>, 2017). Estos factores, junto con el desplome de los partidos socialdem&oacute;cratas y democristianos, y la renovaci&oacute;n est&eacute;tica de la ultraderecha, se suman &ldquo;a la frustraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, a la deslegitimaci&oacute;n de las instituciones pol&iacute;ticas, el malestar frente al <em>establishment</em> y la explotaci&oacute;n de las inseguridades de la poblaci&oacute;n por parte de los partidos de extrema derecha que buscan chivos expiatorios f&aacute;cilmente identificables en la inmigraci&oacute;n extracomunitaria o en los pa&iacute;ses de la Europa del sur, en busca de captar un sentimiento identitario y excluyente&rdquo;. (Bay&oacute;n, 2017)
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos con una Uni&oacute;n atemorizada por &ldquo;el miedo al extranjero y el temor a la p&eacute;rdida de identidad&rdquo; (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca</a>, 2011). Atr&aacute;s queda la Europa de las adhesiones, de las que muchos empiezan a arrepentirse. La Uni&oacute;n se repliega ante sus graves problemas internos: &ldquo;el auge de la xenofobia, la crisis del euro, el d&eacute;ficit de la pol&iacute;tica exterior y la ausencia de liderazgo&rdquo; (Torreblanca, 2011). Muchos achacan la crisis a motivos econ&oacute;micos, pero este razonamiento resulta a todas luces simplista, si tenemos en cuenta los diferentes &aacute;mbitos identitarios, culturales, pol&iacute;ticos y sociales a los que se ha extendido. Nos encontramos pues ante una crisis cuyas ra&iacute;ces se hunden en las estructuras de las instituciones europeas, donde priman las soluciones r&aacute;pidas e instant&aacute;neas a corto plazo (medidas de austeridad, recortes, imposiciones desde la condescendencia) y falta capacidad de an&aacute;lisis para formular pol&iacute;ticas a medio y largo plazo, que visten mucho menos en las campa&ntilde;as electorales.
    </p><p class="article-text">
        Desde sus inicios, el proyecto de uni&oacute;n econ&oacute;mica de la Uni&oacute;n Europea era motivo de predicciones favorables, visiones de una &uacute;nica y gran potencia pujante en el competitivo mapa geopol&iacute;tico mundial. Su proyecto pol&iacute;tico, por otra parte, no fue recibido con tanto entusiasmo, sino con las reticencias de los Estados miembros que ve&iacute;an en ella una usurpaci&oacute;n de sus competencias. Este modelo incierto, cuya estructura debi&oacute; quedar fijada de forma definitiva por una Constituci&oacute;n Europea, se encuentra hoy descabezado, carente de liderazgo, agrietado por conflictos entre bloques de pa&iacute;ses o incluso por conflictos entre los propios pa&iacute;ses. Ni interna ni externamente la Uni&oacute;n es capaz de presentarse como una &uacute;nica potencia unida, con una sola voz, generando hast&iacute;o, indiferencia y hasta rechazo, tanto dentro como fuera de Europa. Pese a su potencial econ&oacute;mico, militar y diplom&aacute;tico, apenas cuenta con credibilidad como potencia, debido a su reticencia y falta de unidad a la hora de tomar medidas en cuanto a acci&oacute;n exterior, as&iacute; como su repliegue hacia el interior y desmantelamiento de cualquier sentimiento de voluntad com&uacute;n. &ldquo;De Hait&iacute; a Siria, la pol&iacute;tica exterior ha brillado &mdash;en general&mdash; por su ausencia; su actuaci&oacute;n ha sido lenta, reactiva, a menudo err&aacute;tica, plagada de problemas de coordinaci&oacute;n. Y ha dado escasos resultados, pese a alguna notabil&iacute;sima excepci&oacute;n (Ir&aacute;n, por ejemplo).&rdquo; (P&eacute;rez, 2014).
    </p><p class="article-text">
        Esa misma falta de liderazgo, voluntad com&uacute;n, consenso y desentendimiento es la que ha agravado la ya por s&iacute; nefasta crisis de los refugiados: como daba a entender el comisario para la Migraci&oacute;n, Asuntos Internos y Ciudadan&iacute;a, Dimitris Avramopoulos, en 2015, &ldquo;Europa necesita gestionar mejor la inmigraci&oacute;n (&hellip;) la gente seguir&aacute; viniendo mientras no est&eacute;n a salvo en sus hogares, y mientras no tengan perspectiva de futuro all&iacute; (&hellip;) no podemos ignorarlo (&hellip;) necesitamos trabajar juntos como una uni&oacute;n con los pa&iacute;ses de origen y tr&aacute;nsito para tratar las causas del tr&aacute;fico de inmigrantes desde su ra&iacute;z&rdquo; (<a href="http://europa.eu/rapid/press-release_SPEECH-15-4455_en.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avramopoulos</a>, 2015).
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, Europa ha adoptado decisiones reactivas a corto plazo, asumiendo que el problema principal est&aacute; en la vulnerabilidad de sus fronteras, ignorando el origen y su consecuencia m&aacute;s notoria: los miles de solicitantes de asilo que tratan de llegar a unas fronteras cada vez m&aacute;s infranqueables. Se opta por llegar a acuerdos con los pa&iacute;ses de tr&aacute;nsito, a menudo desbordados, para que detengan los flujos de inmigrantes: una medida del todo insuficiente. Mientras, los Estados miembros diluyen sus responsabilidades, dejan caer el peso de la migraci&oacute;n en los pa&iacute;ses fronterizos (Italia, pa&iacute;ses del Este de Europa, Grecia) y se desentienden. Se permite pues que los Estados vulneren sus propios principios con impunidad, y la normalizaci&oacute;n de estas situaciones contagia al resto de Estados.
    </p><p class="article-text">
        No existe voluntad de crear una pol&iacute;tica migratoria com&uacute;n, lo que &ldquo;refuerza algunas de las fracturas ya existentes entre los pa&iacute;ses miembros. A la habitual fractura entre pa&iacute;ses frontera (principalmente el sur europeo) y los pa&iacute;ses de acogida (los septentrionales) en temas de asilo y refugio, se le a&ntilde;ade una fractura este/oeste. Mientras la primera tensi&oacute;n entre los pa&iacute;ses europeos que reciben y los que acogen tiene un marcado car&aacute;cter econ&oacute;mico, la segunda tiene un claro componente &eacute;tico.&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol</a>, 2016)
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en los pa&iacute;ses europeos, prima sobre la voluntad com&uacute;n el af&aacute;n por recuperar la identidad nacional y la desconfianza en los otros, lo cual, en algunos casos, se debe a la &ldquo;Europa de las dos velocidades&rdquo;: los pa&iacute;ses del norte consideran a los mediterr&aacute;neos un lastre para su crecimiento, y con el fin de desembarazarse de su peso, crece el descontento con el sistema de la Uni&oacute;n. Los pa&iacute;ses del sur, por su parte, se indignan con la condescendencia y paternalismo de los norte&ntilde;os, y perciben como imposiciones las pol&iacute;ticas de austeridad. Este ha sido uno de los motivos por el que se ha culpado a la Uni&oacute;n de mala gesti&oacute;n durante la crisis, con pol&iacute;ticas de d&eacute;ficit cero, congelaci&oacute;n de pensiones y suelos, etc. que no ha hecho sino, a parte de conceder soluciones a corto plazo sin atender a las circunstancias de cada pa&iacute;s afectado, alimentar los discursos eur&oacute;fobos.
    </p><p class="article-text">
        Ello ha resultado en que los ciudadanos europeos, especialmente los trabajadores no cualificados afectados por la globalizaci&oacute;n, sientan rechazo por la Uni&oacute;n y se vuelquen en los partidos que prometen cerrar fronteras y salir de esta &uacute;ltima. Esto ha afectado gravemente no s&oacute;lo a la imagen de la Uni&oacute;n en el exterior, sino tambi&eacute;n entre sus propios ciudadanos: &ldquo;Si antes de la crisis la mitad de los europeos ten&iacute;an una imagen positiva y uno de cada 10 una imagen muy positiva, en la fase final de la crisis menos de uno de cada tres tiene una imagen positiva y menos de un 5% una imagen muy positiva.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fern&aacute;ndez-Albertos</a>, 2018).
    </p><p class="article-text">
        Como afirman Ortega y Steinberg: &ldquo;El rechazo a la globalizaci&oacute;n y la UE y la frustraci&oacute;n ante el declive econ&oacute;mico de occidente se combina en muchas sociedades europeas con un creciente descontento con la inmigraci&oacute;n, temor ante el impacto del cambio tecnol&oacute;gico, dudas sobre la sostenibilidad del Estado del Bienestar y cada vez m&aacute;s desconfianza en la democracia representativa (&hellip;). Todo ello genera un peligroso c&oacute;ctel que lleva a cada vez m&aacute;s ciudadanos a cuestionarse la utilidad de la UE para responder a sus preocupaciones, que requieren respuestas. Mirar hacia otro lado, como se ha hecho en el pasado, es una receta para el fracaso.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ortega y Steinberg</a>, 2018) La Uni&oacute;n no pasa, como muchos desean creer, por una crisis econ&oacute;mica coyuntural agravada por otros factores ajenos, sino que se trata de una crisis estructural, profunda, que va m&aacute;s all&aacute; de los factores pol&iacute;tico-econ&oacute;micos y se expande a cuestiones identitarias, culturales y morales.
    </p><p class="article-text">
        Para dar soluci&oacute;n a alguna de las fracturas enumeradas, propondremos una serie de medidas relativas a estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        La fractura de la inmigraci&oacute;n, aquella de car&aacute;cter m&aacute;s urgente, requiere comunicaci&oacute;n, voluntad y consenso por parte de todos los Estados miembros. &ldquo;La pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n y asilo integral deber&iacute;a recuperar el marco conceptual en el que se concibi&oacute;, y fortalecer su enfoque basado en los derechos; a la vez, deber&iacute;a potenciarse la transparencia y el rendimiento de cuentas, y reforzar el marco institucional y administrativo de dicha pol&iacute;tica. Para ello, explorar la implementaci&oacute;n de un C&oacute;digo de Inmigraci&oacute;n, como ya se plante&oacute; en el borrador del Programa de Estocolmo, ser&iacute;a un primer paso en la direcci&oacute;n &oacute;ptima.&rdquo; (Pinyol, 2018). As&iacute; pues, tambi&eacute;n ser&iacute;a pertinente la creaci&oacute;n de un sistema europeo com&uacute;n de asilo, coordinado por la Oficina Europea de Asilo (EASO), as&iacute; como establecer un di&aacute;logo, en la medida de lo posible, con los pa&iacute;ses de origen y tr&aacute;nsito, a fin de evitar que la Uni&oacute;n otorgue a terceros Estados &ldquo;concesiones (por ejemplo, no plantear cuestiones como la defensa de los derechos humanos o las garant&iacute;as judiciales en el control de fronteras en pa&iacute;ses vecinos) y ofrecer recursos (como se ha evidenciado en el acuerdo con Turqu&iacute;a)&rdquo; (Pinyol, 2018). En cuanto a estos inmigrantes, refugiados o solicitantes de asilo, cabe, por imposici&oacute;n no s&oacute;lo moral sino tambi&eacute;n legal, ofrecerles un trato justo que facilite su integraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el campo de la acci&oacute;n exterior, estrechamente vinculado con el punto anterior, resulta evidente que &ldquo;cuanto m&aacute;s urgentes los retos y m&aacute;s est&eacute; en juego el orden liberal internacional, m&aacute;s presi&oacute;n se ejerce sobre Europa para que a&uacute;ne esfuerzos y act&uacute;e de forma m&aacute;s estrechamente coordinada y coherente.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sim&oacute;n y Speck</a>, 2018). La acci&oacute;n exterior europea puede servirse la Alta Representante de la Uni&oacute;n para Asuntos Exteriores y Pol&iacute;tica de Seguridad, as&iacute; como del Servicio Europeo de Acci&oacute;n Exterior. &ldquo;Mientras que los Estados miembros seguir&aacute;n al frente de sus acciones exteriores, la UE puede actuar como un fuerte efecto multiplicador a condici&oacute;n de que exista un consenso entre ellos para emplear instrumentos comunitarios como sanciones, acuerdos comerciales, cooperaci&oacute;n al desarrollo y operaciones civiles o militares.&rdquo; (Sim&oacute;n y Speck, 2018), lo que obtiene del poder blando, pero sin descuidar &aacute;reas de estrategia (buscando consenso, especialmente por parte del eje franco-germano).
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, la soluci&oacute;n pasa por la previa creaci&oacute;n de instituciones pol&iacute;ticas, fiscales, institucionales y jur&iacute;dicas verdaderamente consolidadas y basadas en un consenso real: &ldquo;Por la crisis, y la falta de confianza y los temores de una posible ruptura del euro, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un proceso de re-nacionalizaci&oacute;n de la actividad bancaria y crediticia en la zona euro (&hellip;) la compra de bancos de un pa&iacute;s por bancos de otro pa&iacute;s de la UEM, lo que generar&iacute;a (&hellip;) bancos europeos, s&oacute;lo se producir&aacute; si hay una mayor integraci&oacute;n fiscal, institucional, jur&iacute;dica y, por ende, pol&iacute;tica, que genere la suficiente confianza entre los agentes econ&oacute;micos.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otero Iglesias</a>, 2018). En lo relativo a la desigualdad que estas tendencias generan, si bien el objetivo deber&iacute;a pasar por alcanzar una convergencia beta (que los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres crezcan a mayor velocidad que los ricos), lo que se est&aacute; produciendo en Europa es una convergencia sigma, en la cual la renta se dispersa (crece la desigualdad) tanto en pa&iacute;ses ricos como en pobres, por lo que la tendencia debe revertirse.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados, por su parte, deben asumir sus responsabilidades, y en caso contrario, est&aacute; en la potestad de la Uni&oacute;n tomar medidas respecto a un pa&iacute;s que no respete sus principios. El art&iacute;culo 7 del Tratado de la Uni&oacute;n Europea cuenta con mecanismos destinados a situaciones de riesgo claro de violaci&oacute;n grave (de los valores del art&iacute;culo 2 del Tratado de la Uni&oacute;n Europea) o violaci&oacute;n grave y persistente, que podr&iacute;a conllevar desde constataciones hasta sanciones. Otros instrumentos incluyen al Marco para reforzar el Estado de Derecho, con sistemas de evaluaci&oacute;n y recomendaci&oacute;n, o el Di&aacute;logo sobre el Estado de Derecho, un instrumento de debate que podr&iacute;a ser fortalecido (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Closa</a>, 2018).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, no debe subestimarse la crisis de valores e identidad que atraviesa la Uni&oacute;n, pues &ldquo;es necesario ir m&aacute;s all&aacute;, en t&eacute;rminos de identidad, de identificaci&oacute;n, colectiva. En ausencia de una identidad europea, hay que reconstruir el proyecto desde abajo, es decir, en nuestra opini&oacute;n, desde los ciudadanos y desde los Estados: una Rep&uacute;blica Europea. E ilusionar. Pues la UE tiene que volver a ser un ilusionante proyecto de vida en com&uacute;n, por parafrasear la definici&oacute;n de Ortega y Gasset de la naci&oacute;n, o dejar&aacute; de ser, o como poco se limitar&aacute; a arrastrarse desalmada o con el alma en pena en un mundo postoccidental.&rdquo; (<a href="https://blog.realinstitutoelcano.org/sesenta-anos-despues-la-ue-navega-sin-rumbo-sin-alma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ortega</a>, 2017).
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, la Uni&oacute;n Europea debe actuar lo antes posible para garantizar no s&oacute;lo su supervivencia como instituci&oacute;n, sino la pervivencia del esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n que origin&oacute; su nacimiento, as&iacute; como de los valores que, aunque cuya defensa parece haber olvidado, se sit&uacute;an en su mismo fundamento. La Uni&oacute;n no s&oacute;lo tiene potencial como actor econ&oacute;mico y geopol&iacute;tico global, sino que, si logra ser consecuente y encontrar un liderazgo y un rumbo claros, podr&iacute;a desarrollarse como un proyecto prometedor que augurar&iacute;a estabilidad y consenso en una zona que, ante las predicciones geopol&iacute;ticas actuales, lo necesita m&aacute;s que nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Bel&eacute;n Duart Marzo, 21 a&ntilde;os, estudiante de 4&ordm; de Ciencias Pol&iacute;ticas y de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica en la Administraci&oacute;n de Valencia</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Belén Duart Marzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/fracturas-union-europea-quiebra-regeneracion_132_1715232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Feb 2019 11:44:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/42d24535-8514-436f-b19d-2b2f44982abe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83686" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/42d24535-8514-436f-b19d-2b2f44982abe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83686" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Las fracturas de la Unión Europea: ¿quiebra o regeneración?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/42d24535-8514-436f-b19d-2b2f44982abe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unión Europea: Problemas a corto plazo, virtudes a largo plazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/union-europea-problemas-plazo-virtudes_132_1711255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b07b6d54-a50f-43da-8cb7-c4860232c66f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en el Parlamento Europeo, el 11 de septiembre de 2018."></p><p class="article-text">
        Existen diversas maneras de definir la Uni&oacute;n Europea. Una organizaci&oacute;n, entidad, instituci&oacute;n, etc. Todas ellas mantienen unos denominadores comunes: pol&iacute;tica, econom&iacute;a, soberan&iacute;a. As&iacute;, a grandes rasgos, la UE es una organizaci&oacute;n a la que los pa&iacute;ses miembros ceden cierta soberan&iacute;a en materia de pol&iacute;tica y econom&iacute;a para poder tomar decisiones en conjunto. Pero para Espa&ntilde;a y muchos pa&iacute;ses miembros, en la actualidad, y en un futuro, la UE significa m&aacute;s que eso, pues es el &uacute;nico modo en el que, junto a otros pa&iacute;ses europeos, es decir, de manera conjunta, puede tener proyecci&oacute;n suficiente en el plano internacional para convertirse en un actor geopol&iacute;tico necesario.
    </p><p class="article-text">
        Tiene sentido que en la fase m&aacute;s globalizada de toda la historia exista una organizaci&oacute;n supraestatal de un continente, ya que, en un contexto en el que estamos tan interrelacionados, los problemas necesitan soluciones globales. Sin embargo, estos &uacute;ltimos a&ntilde;os la UE ha sido muy cuestionada por su ineficacia ante ciertos temas y, sin duda alguna, ha entrado en una crisis existencial, tal y como se&ntilde;al&oacute; Merkel.
    </p><h3 class="article-text">La crisis de 2008 y la crisis de los refugiados como detonantes de la situaci&oacute;n actual</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La Uni&oacute;n se ha construido a menudo a partir de crisis e inicios fallidos&rdquo;. Esa es la visi&oacute;n optimista que quiere reflejar la Comisi&oacute;n Europea en el <a href="https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/libro_blanco_sobre_el_futuro_de_europa_es.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libro blanco sobre el futuro de la Uni&oacute;n Europea</a> sobre la situaci&oacute;n actual. Sin embargo, parece que la situaci&oacute;n se ha estancado.
    </p><p class="article-text">
        El europesimismo, antieurope&iacute;smo, eurofobia, etc. han existido pr&aacute;cticamente desde la creaci&oacute;n de la Uni&oacute;n, as&iacute; como el racismo, cuyo origen es m&aacute;s remoto. Pero hay que resaltar que la influencia de estas tendencias ha sido mayor despu&eacute;s de la crisis del 2008 y ha encontrado una aliada en la crisis de los refugiados en el sentido de que es parte fundamental del discurso de los partidos de ultraderecha, ya que ha sido el acontecimiento clave que ha devuelto a estos partidos al panorama pol&iacute;tico. De este modo, podemos hablar de estas crisis no como detonantes, sino como catalizadores, pues dichas tendencias ya estaban presentes en Europa antes de la crisis. As&iacute; lo refleja un art&iacute;culo de <em>El Pa&iacute;s</em> publicado en 1990: &ldquo;Merece, pues, ser escuchada la opini&oacute;n de la Comisi&oacute;n Ford, seg&uacute;n la cual asistiremos en los a&ntilde;os noventa a una reorganizaci&oacute;n de la extrema derecha a escala europea&rdquo;<strong>(1)</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la visi&oacute;n optimista que tiene la Comisi&oacute;n Europea de la situaci&oacute;n actual, es cierto que la UE en sus versiones m&aacute;s primitivas ha nacido de crisis, pero que difieren mucho de la actual. As&iacute;, para ilustrar esta idea, podemos comparar la crisis con la que naci&oacute; la UE y la que est&aacute; sufriendo ahora. Tras la Segunda Guerra Mundial la crisis europea, por los gastos de la contienda, era econ&oacute;mica, pero tambi&eacute;n moral ante una guerra brutal que hab&iacute;a maltratado a la poblaci&oacute;n civil, y en especial a la minor&iacute;a jud&iacute;a en Europa. Por ello, tras la guerra, las condiciones eran m&aacute;s propicias a comenzar un nuevo proyecto que uniese a los pa&iacute;ses involucrados en la contienda como forma de superar esa etapa. Sin embargo, la crisis de 2008 fue &uacute;nicamente econ&oacute;mica. El sentimiento racista creci&oacute; entre la poblaci&oacute;n que se arrim&oacute; a las fuerzas de ultraderecha por motivos que tratar&eacute; m&aacute;s adelante. Es decir, parte de la poblaci&oacute;n dej&oacute; de lado algunos principios morales de la Uni&oacute;n para dar apoyo a fuerzas pol&iacute;ticas que los contradicen y que, adem&aacute;s, son euroesc&eacute;pticos. De este modo y en este caso en concreto, la crisis moral se est&aacute; dando despu&eacute;s de la crisis econ&oacute;mica, y no al mismo tiempo. Este hecho ha provocado que cuando alg&uacute;n pa&iacute;s vecino necesite la solidaridad europea de la que hacemos gala, como en la crisis de los refugiados, se evidencie que, por la fuerza que la poblaci&oacute;n ha dado a ciertos partidos de ultraderecha, no somos tan solidarios y preferimos pagar a Turqu&iacute;a para frenar la entrada de refugiados, no simples inmigrantes. Esto recuerda a la no intervenci&oacute;n tras la Segunda Guerra Mundial de los vencedores en Espa&ntilde;a, por preferir una dictadura filofascista antes que, al volver a otorgar sus derechos a esa sociedad  oprimida, correr el riesgo de que hubiese sido electo un gobierno comunista.
    </p><p class="article-text">
        Por ello y en referencia al optimismo de la Comisi&oacute;n ante la crisis existencial de la Uni&oacute;n, &ldquo;Hay veces que las crisis son una oportunidad, y hay ocasiones en que las crisis son s&oacute;lo crisis&rdquo;<strong>(2)</strong>, pues no nos hemos unido m&aacute;s, sino que ciertos pa&iacute;ses prefieren replegarse.
    </p><h3 class="article-text">El auge de las fuerzas de ultraderecha(3)</h3><p class="article-text">
        <strong>(3)</strong>Hungr&iacute;a, Polonia, Dinamarca, Austria, Italia, Alemania, Francia, Suecia, Finlandia son unos cuantos pa&iacute;ses en los que la ultraderecha tiene una presencia destacable, en algunos m&aacute;s que en otros. Todos los partidos de esta tendencia tienen un gran componente racista, el cual no esconden, que se ha evidenciado con la crisis de los refugiados al defender la idea de que no deb&iacute;amos acogerlos en Europa. Y esta crisis va m&aacute;s all&aacute;, pues se ha convertido en el ejemplo perfecto para defender sus ideas nacionalistas y xen&oacute;fobas al conseguir que la poblaci&oacute;n asocie refugiado con terrorista isl&aacute;mico. En consecuencia, no constituyen para la UE un peligro s&oacute;lo por contradecir muchos valores que esta defiende, ya que esto s&oacute;lo quedar&iacute;a en un plano moral, sino tambi&eacute;n por ser euroesc&eacute;pticos y defender la salida de sus respectivos pa&iacute;ses de la UE por tener un importante elemento proteccionista. Su triunfo puede estar relacionado con una larga tradici&oacute;n xen&oacute;foba del pa&iacute;s en cuesti&oacute;n, como es el caso de Austria con Kurt Waldheim y con Sebastian Kurz en la actualidad, o con motivos puramente econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Estos partidos han hecho un movimiento <em>inteligente</em> al dirigirse a las principales preocupaciones del grueso de la poblaci&oacute;n, es decir, a las de la clase media y obrera que est&aacute;n directamente relacionadas con su econom&iacute;a. Dichas clases han sido testigos de la llegada de inmigrantes en Europa en su momento de mayor expansi&oacute;n econ&oacute;mica, y, en momentos de bonanza, la llegada de nueva competencia laboral no preocupa tanto, aunque ya se estaba instalando el germen racista de ideas como que los extranjeros vienen a robar puestos de trabajos, a aprovecharse de los servicios p&uacute;blicos, de ser violadores, etc. Adem&aacute;s, estas clases son las que han tenido contacto directo con los inmigrantes, y, teniendo en cuenta las diferencias culturales (que son mayores con los extranjeros musulmanes), de la convivencia nacen los roces.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que, entre las clases obreras y la clase media, ya existiese ese germen racista ha permitido con facilidad a los partidos de ultraderecha encontrar un (falso) enemigo com&uacute;n en materia econ&oacute;mica frente al que unir a la sociedad y culpar de los males: el inmigrante, una minor&iacute;a desprotegida en Europa. Esto puede explicar el triunfo de la ultraderecha en pa&iacute;ses como Polonia, en el que la inmigraci&oacute;n es menor que en otros pa&iacute;ses europeos, pero entre cuya poblaci&oacute;n es muy importante el elemento cultural y la defensa de la tradici&oacute;n polaca. Ha sido tal el &eacute;xito del partido Ley y Justicia en Polonia en convertir al inmigrante en un enemigo com&uacute;n, que en 2017 la mayor preocupaci&oacute;n de los polacos era sufrir un atentado terrorista cuando la poblaci&oacute;n musulmana en Polonia era entonces s&oacute;lo del 0.1%<strong>(4)</strong>. A esto se le a&ntilde;aden sus promesas proteccionistas que atraen a gran parte de la sociedad. Prometen restringir la entrada de inmigrantes, atraer a empresas a quedarse en el pa&iacute;s, bajar impuestos y, gran parte de ellos, abandonar la UE o cederle menos soberan&iacute;a. Pero es un proyecto muy ambicioso, en un mundo tan globalizado, querer desligarse de una organizaci&oacute;n que en la actualidad, para la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses europeos, es su &uacute;nico camino hacia convertirse en un actor geopol&iacute;tico, y, a&uacute;n m&aacute;s, que en un mundo interdependiente triunfen relaciones bilaterales.
    </p><p class="article-text">
        El auge de la ultraderecha tambi&eacute;n est&aacute; relacionado con otros factores como que una parte considerables de sus votantes no tienen estudios superiores. Tambi&eacute;n cabe destacar la relaci&oacute;n que tiene su triunfo con la historia, pues en los pa&iacute;ses que tras la Segunda Guerra Mundial no sufrieron ninguna dictadura fascista como son Francia, Alemania o Austria, por ejemplo, la poblaci&oacute;n no tiene tan presente ese periodo hist&oacute;rico y apoya a la ultraderecha m&aacute;s en comparaci&oacute;n a pa&iacute;ses que vivieron dictaduras fascistas que se prolongaron hasta la d&eacute;cada de 1970, como son Espa&ntilde;a y Portugal, donde no hay ninguna fuerza de ultraderecha destacable. Esto se debe a que las nuevas generaciones en los primeros pa&iacute;ses mencionados est&aacute;n cada vez m&aacute;s desligadas de lo que implica el gobierno de un partido ultra.
    </p><p class="article-text">
        El triunfo de la ultraderecha, en definitiva, depende de las caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas, culturales, hist&oacute;ricas de cada pa&iacute;s, que no debemos dejar de lado, pues al comprender mejor el porqu&eacute; de su triunfo, se puede operar mejor para, desde la UE, educar a la poblaci&oacute;n en la tolerancia y evitar que per&iacute;odos hist&oacute;ricos se vuelvan a repetir.
    </p><h3 class="article-text">Mantener a toda costa el proyecto europeo</h3><p class="article-text">
        Del an&aacute;lisis del apartado anterior, se puede desprender otra idea: los organismos de la Uni&oacute;n Europea quieren mantenerla a toda costa.
    </p><p class="article-text">
        Tanto el gobierno de Polonia como el de Hungr&iacute;a han desafiado los valores de la Uni&oacute;n, as&iacute; como los requisitos de adhesi&oacute;n. Este verano Polonia aprob&oacute; una legislaci&oacute;n que somet&iacute;a el poder judicial al ejecutivo, violando el Estado de derecho. Y, aun as&iacute;, Polonia y Hungr&iacute;a siguen perteneciendo a la Uni&oacute;n. Esto evidencia que &ldquo;Europa est&aacute; en un aprieto: es dif&iacute;cil avanzar y da miedo retroceder&rdquo;<strong>(5)</strong>. En esta encrucijada, la opci&oacute;n de avanzar est&aacute; descartada, as&iacute; como la de retroceder, lo que implicar&iacute;a expulsar a algunos pa&iacute;ses de la organizaci&oacute;n. Esto puede ser visto como un desperdicio de a&ntilde;os de negociaci&oacute;n y de capital invertidos, y de ah&iacute; puede nacer la reticencia de ciertos sectores de la UE a expulsar a aquellos pa&iacute;ses que no se identifican con la Uni&oacute;n. Aunque, realmente no es un desperdicio si se ha ayudado a mejorar el nivel de vida de las personas, o la cohesi&oacute;n con otros pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero, al permitir la permanencia en la UE de estos pa&iacute;ses, se les est&aacute; permitiendo dinamitar el proyecto europeo desde dentro, como ya dijo Orban, primer ministro de Hungr&iacute;a: &ldquo;Yo estoy dentro del club, pero no tengo problemas en decir que soy antieuropeo. Estoy dentro para romperlo todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la UE por no sacrificar el proyecto, no teniendo claro si es por motivos exclusivamente econ&oacute;micos o por verdaderamente creer en la Uni&oacute;n, deja de lado valores morales que ella misma defiende. Aparte de Polonia, otro ejemplo que puede ilustrar esta idea es el hecho de que la UE permitiese la presidencia de Kurz en Austria a cambio de que este asegurase no proponer una consultar parecida al Brexit a la poblaci&oacute;n austr&iacute;aca, y que, adem&aacute;s, en julio de este a&ntilde;o, ha asumido la presidencia de la UE con un gobierno de coalici&oacute;n de ultraderecha.
    </p><h3 class="article-text">El origen econ&oacute;mico y la incapacidad de crear la identidad europea</h3><p class="article-text">
        Las versiones m&aacute;s primitivas de la actual Uni&oacute;n Europea han tenido fines econ&oacute;micos: la Uni&oacute;n Europea de Pagos, Comunidad Europea del Carb&oacute;n y del Acero, Comunidad Econ&oacute;mica Europea o la firma de la Acta &Uacute;nica Europea para las bases del mercado &uacute;nico europeo y que se completar&iacute;a con las cuatro libertades. Pero, hoy en d&iacute;a, los objetivos de la UE van m&aacute;s all&aacute; del plano econ&oacute;mico y se introducen en el social. Sin embargo, parece que la Uni&oacute;n no ha podido desligarse de ese origen econ&oacute;mico y ha sido incapaz de potenciar la identidad europea.
    </p><p class="article-text">
        En 2017 &ldquo;el 39% de la poblaci&oacute;n no se sent&iacute;a europea y casi la mitad (47%) no se consideraba en absoluto vinculada a la Uni&oacute;n&rdquo;<strong>(6)</strong>. Estos datos alertan de una situaci&oacute;n peligrosa, pues la UE es una organizaci&oacute;n que precisa de la soberan&iacute;a de los diferentes Estados para poder operar, pero, una poblaci&oacute;n que no se sienta europea ni vinculada a la Uni&oacute;n no querr&aacute; ceder soberan&iacute;a para que no interfiera en el gobierno de su pa&iacute;s. Y, aun peor, podr&iacute;a sentir a la UE como una organizaci&oacute;n invasora. As&iacute;, esta poblaci&oacute;n se sentir&aacute; m&aacute;s atra&iacute;da a partidos euroesc&eacute;pticos, hoy en d&iacute;a, por la representaci&oacute;n parlamentaria de la que gozan, de ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil crear una identidad com&uacute;n europea con una diversidad tan amplia de pa&iacute;ses que han evolucionado hist&oacute;rica y culturalmente de maneras diferentes y a velocidades diferentes. Pero tambi&eacute;n tiene que ver con los aspectos m&aacute;s demogr&aacute;ficos de la poblaci&oacute;n. Partiendo de la base de que la poblaci&oacute;n est&aacute; envejecida, est&aacute; compuesta en su mayor&iacute;a por personas que no han podido beneficiarse directamente o que no han conocido las medidas m&aacute;s sociales de la Uni&oacute;n, como por ejemplo es el programa Erasmus o el novedoso programa que la Comisi&oacute;n lanz&oacute; este a&ntilde;o con el que ofertaba 15.000 billetes de tren gratis para j&oacute;venes de 18 a&ntilde;os y para viajar por Europa. Por ello, en el grueso de la sociedad domina la visi&oacute;n m&aacute;s utilitaria de la UE, y en su sentido m&aacute;s materialista. De este modo, pa&iacute;ses que no se identifican con los valores de la Uni&oacute;n, pero que permanecen en ella s&oacute;lo, tienen motivaciones econ&oacute;micas, como Polonia, que, a principios de a&ntilde;o amenaz&oacute; con tomar &ldquo;medidas para salir de la Uni&oacute;n Europea, si deja de recibir la financiaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n&rdquo;<strong>(7)</strong>. Otro ejemplo de este caso puede ser el Brexit. La mayor parte de los j&oacute;venes brit&aacute;nicos votaron por continuar en la Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De igual modo es destacable el hecho de que la UE ha sido un proyecto pionero y es relativamente joven, por lo que somos los primeros en enfrentarnos a los problemas de una organizaci&oacute;n supraestatal, como es la creaci&oacute;n de una identidad com&uacute;n a nivel continental. &iquest;Podr&iacute;a construirse una identidad com&uacute;n en todo el continente americano o asi&aacute;tico? Tambi&eacute;n se ha de mencionar como factor que ha impedido que las personas se desliguen de la concepci&oacute;n econ&oacute;mica de la Uni&oacute;n el desconocimiento que tienen del resto de pol&iacute;ticas que pone en marcha la Uni&oacute;n, en relaci&oacute;n con el medio ambiente, el transporte, cohesi&oacute;n social, agricultura, pesca, comunicaciones, etc. Esto se puede deber a que, tras la crisis, las personas se centran m&aacute;s en los aspectos econ&oacute;micos, lo que se ve potenciado por los medios de comunicaci&oacute;n. De este modo, se perpet&uacute;a la visi&oacute;n de la UE como una simple organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, que desmerece su prop&oacute;sito m&aacute;s amplio basado tambi&eacute;n en pol&iacute;ticas sociales.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, la poblaci&oacute;n europea se sigue identificando con los valores democr&aacute;ticos europeos<strong>(8)</strong>, por lo que ya existe una base para la identidad com&uacute;n que se debe potenciar tanto desde la UE como de los gobiernos nacionales. Pero, de nuevo, nos enfrentamos a otro problema: la falta de un l&iacute;der que crea firmemente en el proyecto europeo y que tenga una posici&oacute;n privilegiada desde la cual defenderlo. Macron ha perdido apoyos internos, Merkel tambi&eacute;n, aunque en menor medida, y Juncker acaba su legislatura el a&ntilde;o que viene, en un contexto en el que el auge de la ultraderecha parece no tener freno.
    </p><h3 class="article-text">La Uni&oacute;n Europea como actor geopol&iacute;tico</h3><p class="article-text">
        Los grandes actores geopol&iacute;ticos de hoy son EE.UU., China, Rusia y la India, que va camino de serlo. Exceptuando a EE.UU., el resto de actores mencionados han emergido como tales no hace mucho y no parecen importarles mucho los derechos humanos. De este modo, nos encontramos en un contexto geopol&iacute;tico particular, en el que o eres cerebro del mundo o m&uacute;sculo de este.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, hoy, los mejores instrumentos para medir el peso y realizar la comparaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses son econ&oacute;micos, pues, si nos fijamos en los actuales actores geopol&iacute;ticos sus denominadores comunes son un gran peso econ&oacute;mico o la posesi&oacute;n de recursos clave. As&iacute;, cada uno de los miembros de la UE, por separado, no se puede comparar a estos actores, pero, en conjunto, el PIB de la UE en 2017 fue mayor al de EE.UU., es uno de los tres mayores actores mundiales del comercio internacional<strong>(</strong><strong>9)</strong>, el gasto en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de la Uni&oacute;n es el 50% del mundial a pesar de representar s&oacute;lo el 6% de la poblaci&oacute;n total, etc. Realmente tenemos una base econ&oacute;mica para ser actor geopol&iacute;tico. Entonces, lo que imposibilita ese desarrollo es que, a parte de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, en el plano internacional no presentamos una verdadera pol&iacute;tica de forma conjunta. En el resto de organizaciones la UE no tiene representaci&oacute;n como tal, sino que los pa&iacute;ses con m&aacute;s peso de Europa tienen representaci&oacute;n propia y de forma individual. Por ello, debemos hacer m&aacute;s hincapi&eacute; en presentarnos al exterior de forma conjunta con una misma pol&iacute;tica de defensa (para poder responder a la administraci&oacute;n de EEUU y aumentar nuestra participaci&oacute;n en ella factura de la OTAN), una misma actuaci&oacute;n sobre &Aacute;frica, actualmente un escenario clave, y presentarnos en otras organizaciones mundiales como la UE y no de forma individual pa&iacute;s por pa&iacute;s. Pero para esto, ser&iacute;a necesario que los Estados cediesen m&aacute;s soberan&iacute;a, a lo que en la actualidad la poblaci&oacute;n no quiere acceder, pues sienten que en los &oacute;rganos de la Uni&oacute;n participan personas que ellos no eligieron. Esto supone un problema que se ha de resolver cuanto antes, de no hacerlo, se evidenciar&aacute; que &ldquo;la Uni&oacute;n Europa se divide en dos clases de pa&iacute;ses, los que son peque&ntilde;os y los que a&uacute;n no saben que son peque&ntilde;os&rdquo;<strong>(</strong><strong>10)</strong>.
    </p><h3 class="article-text">Conclusi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        A mi juicio, el panorama actual de la Uni&oacute;n Europea no es esperanzador, no creo que se den las condiciones &oacute;ptimas para su desarrollo. Sin embargo, s&iacute; que tengo esperanza en el futuro. Somos muchos los j&oacute;venes que hemos nacido ya en la Uni&oacute;n Europea y que conocemos bien sus beneficios. A&uacute;n as&iacute;, tambi&eacute;n cabe destacar que muchos j&oacute;venes europeos han nacido en pa&iacute;ses donde la mayor&iacute;a vota a partidos euroesc&eacute;pticos, por lo que es inevitable que algunos sigan esos pasos. Por ello, los a&ntilde;os que transcurrir&aacute;n desde hoy hasta que mi generaci&oacute;n y las inmediatas posteriores formen el grueso de la poblaci&oacute;n ser&aacute;n dif&iacute;ciles, pero si, finalmente, superamos estos retos actuales, construiremos una UE s&oacute;lida y afianzada en las personas, una UE <em>virtuosa</em>.
    </p><p class="article-text">
        Si tuviera que escoger una de las opciones que se presentan en el <em>Libro blanco sobre el futuro de Europa</em>, escoger&iacute;a el escenario de seguir igual o el de hacer menos de forma m&aacute;s eficiente, aunque de este &uacute;ltimo no me convence la p&eacute;rdida de ciertos derechos que nos otorga la Uni&oacute;n. As&iacute; mismo, tambi&eacute;n establecer&iacute;a condiciones al primer escenario propuesto, pues estoy en desacuerdo que pa&iacute;ses como Polonia o Hungr&iacute;a, a los que las sanciones parecen no preocupar, sigan en la UE sin hacer cambios sustanciales en sus gobiernos. Ser&aacute;n tiempos complicados con el auge de la ultraderecha y para superarlos har&aacute; falta evidenciar lo necesaria que es la Uni&oacute;n para los pa&iacute;ses miembros. De este modo, espero que de la experiencia del Brexit, algo malo ya de por s&iacute;, se pueda sacar esa lecci&oacute;n. Un escenario que especialmente me preocupa, y rechazo por la posibilidad de crear una Europa a dos velocidades, es el de que los pa&iacute;ses que deseen hacer m&aacute;s, hagan m&aacute;s, pues es muy tentador para otros pa&iacute;ses miembros, pero no siempre los que m&aacute;s quieren hacer son los que m&aacute;s pueden, como es el caso de Espa&ntilde;a o Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Para poder garantizar la continuaci&oacute;n de la UE se deben resolver ciertos problemas desde ya, como el de la creaci&oacute;n de una identidad europea, pero el que m&aacute;s preferencia debe tener es el de la falta de liderazgo, al que me hubiese gustado dedicar un apartado entero. Necesitamos a alguien que crea tanto en la Uni&oacute;n como Juncker. Tanto como para saludar a Orban, un dictador encubierto, con un <em>Hello dictator</em> y una <em>bofetada</em> en una cumbre europea.
    </p><p class="article-text">
        ************************
    </p><p class="article-text">
        <strong>1) </strong><a href="https://elpais.com/diario/1990/07/24/opinion/648770406_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&ldquo;El racismo europeo&rdquo;</em></a> (24 de julio de 1990). El Pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2)</strong> Suanzes, Pablo R. (6 de marzo de 2016). <a href="https://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&ldquo;Las costuras de Europa&rdquo;</em></a>. El Mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3)</strong> Conclusiones obtenidas de la lectura de varios art&iacute;culos del blog de <a href="https://xaviercasals.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xavier Cassals</a> sobre la ultraderecha y el racismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4)</strong> Datos obtenidos del proyecto <a href="https://demosuk.wpengine.com/wp-content/uploads/2017/04/Politics-of-Fear-DEMOS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nothing to fear but fear itself?</a> de Demos (2017)
    </p><p class="article-text">
        <strong>5)</strong> Tsoukalis, Loukas (2 de junio de 2016). <a href="https://elpais.com/elpais/2016/05/30/opinion/1464621038_535157.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&iquest;Qu&eacute; Europa queremos?&rdquo;</a> El Pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6)</strong> Vara Ozores, Elvira (3 de abril de 2017). <a href="https://blog.realinstitutoelcano.org/identidad-europea-reto-para-la-union/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La identidad europea, un reto para la Uni&oacute;n&rdquo;</a>. Blog Elcano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7)</strong> <a href="https://mundo.sputniknews.com/europa/201801121075367254-union-europeo-salida-polonia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&iquest;&rsquo;Polexit&rsquo;? Tusk considera probable que Polonia salga de la UE&rdquo;</a> (12 de enero de 2018). Sputnik News.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8)</strong> Dato obtenido de <a href="https://blog.realinstitutoelcano.org/identidad-europea-reto-para-la-union/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La identidad europea, un reto para la Uni&oacute;n&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9)</strong> Datos obtenidos de la <a href="https://europa.eu/european-union/index_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web oficial de la UE</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10)</strong> Hern&aacute;ndez, Esteban (23 de septiembre de 2018). <a href="https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2018-09-23/lo-que-hay-detras-de-la-nueva-extrema-derecha_1619538/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Lo que hay detr&aacute;s de la nueva extrema derecha&rdquo;</a>. El Confidencial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Moreno Quisbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/union-europea-problemas-plazo-virtudes_132_1711255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Feb 2019 12:34:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b07b6d54-a50f-43da-8cb7-c4860232c66f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="306905" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b07b6d54-a50f-43da-8cb7-c4860232c66f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="306905" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Unión Europea: Problemas a corto plazo, virtudes a largo plazo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b07b6d54-a50f-43da-8cb7-c4860232c66f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las heridas de una Europa que no sale a flote]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/heridas-europa-sale-flote_132_1726126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/615a8230-085f-498d-bc3a-93c4efe8db2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una mujer pasa ante una pintada contra el euro en Atenas el 20 de junio. Foto: Simela Pantzartzi/EFE"></p><p class="article-text">
        Ha comenzado una transici&oacute;n en Europa que se sit&uacute;a entre una democracia liberal forjada durante sesenta a&ntilde;os, cuyas formas y procesos han caducado, y una nueva democracia que todav&iacute;a est&aacute; por dibujar. El concepto de uni&oacute;n se ha debilitado y esos valores democr&aacute;ticos que se firmaron en el Tratado de Roma en 1957 est&aacute;n ahora en el caj&oacute;n del olvido. La construcci&oacute;n de un mercado com&uacute;n en el que personas, bienes, servicios y capital pueden circular libremente ha abierto las puertas hacia el per&iacute;odo de paz m&aacute;s largo de la historia. La cooperaci&oacute;n entre los diferentes miembros ha sido capaz de crear las condiciones para la prosperidad y la estabilidad de los ciudadanos. Pero, con la llegada de la crisis econ&oacute;mica y financiera de 2008, los s&oacute;lidos cimientos sobre los que se hab&iacute;a forjado el nuevo sistema neoliberal y global se tambalearon.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el descontento social no ha parado de crecer y se han alzado banderas defendiendo la identidad nacional y protecci&oacute;n del pa&iacute;s. Se est&aacute; perdiendo la confianza en las instituciones europeas y seg&uacute;n los datos publicados por el Eurobar&oacute;metro, el 54% de los encuestados no est&aacute;n satisfechos con el camino que est&aacute; tomando la democracia de la Uni&oacute;n Europea. La lucha contra el terrorismo, el desempleo y la corrupci&oacute;n y la protecci&oacute;n medioambiental se han convertido en las principales preocupaciones de los veintiocho Estados miembros. 
    </p><p class="article-text">
        Por si acaso, Reino Unido, uno de los integrantes m&aacute;s importante, ya ha dado un paso: salir del proyecto. Junto al Brexit, se ha proclamado una oleada de partidos de extrema derecha y euroesc&eacute;pticos que han alcanzado los parlamentos de algunos pa&iacute;ses como Francia, Italia, Hungr&iacute;a o Polonia. El discurso del miedo ha calado en una Europa que no ha sabido afrontar unida la gran barrera del Mediterr&aacute;neo: la crisis de los refugiados. Con la excusa del terrorismo y la seguridad, las fronteras no han parado de crecer y como consecuencia, nos encontramos ante una Europa hundida, con una p&eacute;rdida del valor del euro y una falta de dinamismo y competencia. &iquest;Est&aacute; viviendo la Uni&oacute;n Europea (UE) una crisis existencial?
    </p><h3 class="article-text">La Europa de las &eacute;lites: una p&eacute;rdida de legitimidad</h3><p class="article-text">
        El futuro de la UE queda bastante difuso. Para responder a la pregunta, se debe realizar una revisi&oacute;n de la historia. &iquest;Por qu&eacute; se crea la UE? &iquest;Qu&eacute; papel han jugado las instituciones a lo largo de estos setenta a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo ha afectado a los pa&iacute;ses? &iquest;C&oacute;mo se ha modificado el concepto de soberan&iacute;a? Se ha de analizar el camino que ha recorrido la UE y las decisiones tomadas para poder entender la fractura social derivada y el creciente repliegue de los Estados.
    </p><p class="article-text">
        La UE naci&oacute; como un proyecto pol&iacute;tico original sin precedentes y con tres grandes objetivos: el programa de pacificaci&oacute;n tras el devastador desenlace de la II Guerra Mundial, el plan de desarrollo econ&oacute;mico, social y pol&iacute;tico, y el prop&oacute;sito de democratizaci&oacute;n de las Europas del Sur y del Este. De los seis pa&iacute;ses miembros (Alemania, B&eacute;lgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Pa&iacute;ses Bajos) que crearon la Comunidad Econ&oacute;mica Europea (CEE), se conform&oacute; el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico actual de la UE. Compartir y transferir soberan&iacute;a, ser una experiencia de cooperaci&oacute;n y bienestar avanzada, convertirse en un actor global de poder e imaginar otras formas de democracia abanderaron los esl&oacute;ganes de la identidad europea, pero actualmente la idea impulsora de la creaci&oacute;n de la UE ha perdido fuerza tanto en el Norte como el Sur.
    </p><h3 class="article-text">La globalizaci&oacute;n como punto de partida</h3><p class="article-text">
        El primer agente en intervenir en el proceso ha sido la globalizaci&oacute;n. Por un lado, la apertura hacia un mercado internacional y la p&eacute;rdida de competitividad ante pa&iacute;ses como India o China, con trabas legales mucho menores y una mano de obra m&aacute;s barata, han provocado la deslocalizaci&oacute;n de una gran cantidad de empresas, que no pueden competir con los productos extranjeros y deciden implantar sus empresas en ellos, tal y como explicaba Jose Ignacio Torreblanca en <em>El Pa&iacute;s</em>. La desregularizaci&oacute;n de los mercados, acompa&ntilde;ada de la liberalizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, como la energ&iacute;a o las telecomunicaciones, ha contribuido a la precarizaci&oacute;n de millones de trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados se han quedado peque&ntilde;os para poder actuar en mercados que negocian a escala global y la UE ha tomado las riendas en las negociaciones. La cooperaci&oacute;n entre los miembros es cada vez menor y el concepto de soberan&iacute;a se ha desvirtualizado. La fusi&oacute;n de los intereses europeos y nacionales se ha difuminado y donde deber&iacute;a haber integraci&oacute;n encontramos una fractura cada vez m&aacute;s completa. Por un lado, una pol&iacute;tica exterior europea paup&eacute;rrima, por otro, una serie de pol&iacute;ticas que apenas funcionan construidas a base de coaliciones voluntarias y recursos nacionales.
    </p><p class="article-text">
        La UE duerme, no act&uacute;a ni habla con una sola voz en los asuntos del mundo del siglo XXI, a pesar de ser el primer bloque econ&oacute;mico y comercial de la historia. Europa se enreda en su propia telara&ntilde;a, pues contin&uacute;a ejerciendo su poder de manera fragmentada e inefectiva. No es capaz de actuar unida y sus decisiones son cada vez menos trascendentes. Ni tan solo se ha llegado a un consenso en aquellas zonas geogr&aacute;ficas m&aacute;s pr&oacute;ximas como la del Mediterr&aacute;neo.
    </p><h3 class="article-text">La respuesta de la UE a la crisis econ&oacute;mica y financiera</h3><p class="article-text">
        A la p&eacute;rdida de voz de los Estados miembros se debe a&ntilde;adir la actuaci&oacute;n de la UE tras la Gran Recesi&oacute;n del 2008. Y es que, el hecho de que el futuro de Europa est&eacute; en entredicho tiene su origen en la p&eacute;rdida de legitimidad de las propias instituciones. Son diversos autores quienes consideran que la respuesta a este rechazo se encuentra en el seno de la propia Uni&oacute;n y deriva de las decisiones tomadas ante el estallido de la crisis econ&oacute;mica y financiera de 2008.
    </p><p class="article-text">
        Mark Leonard y Torreblanca hablaban conjuntamente en un art&iacute;culo para <em>El Pa&iacute;s</em> sobre un choque de democracias. Seg&uacute;n ambos autores, la crisis actual no surgi&oacute; de un choque entre Bruselas y los Estados miembros, sino de un choque entre las voluntades democr&aacute;ticas de los ciudadanos de Europa del Norte y los del Sur, los llamados pa&iacute;ses del centro y la periferia. Y ambas partes est&aacute;n utilizando las instituciones de la UE para defender sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        Alejandro Bola&ntilde;os a&ntilde;ade que es la pol&iacute;tica de austeridad y recortes implantada por el Banco Central Europeo (BCE) la que ha afectado a los pa&iacute;ses deudores, entendiendo estos como los pa&iacute;ses de la periferia y que mayormente se han empobrecido. As&iacute;, en Estados como Espa&ntilde;a, Grecia o Italia se ha aplicado mano dura para poder hacer frente a los dict&aacute;menes impuestos. Aunque no hace falta irse lejos para saber en primera persona lo que supuso la crisis. Despu&eacute;s del rescate del Estado griego, Espa&ntilde;a es uno de los mayores exponentes de la pol&iacute;tica de reajustes que se endurece todav&iacute;a m&aacute;s con la llegada de Mariano Rajoy y las dos reformas legales que introduce: la laboral, con la que abarata los costes del despido e introduce rebajas salariales, y la financiera, que culmina con el rescate europeo de la banca.
    </p><p class="article-text">
        Con el pacto fiscal y las exigencias del BCE, se han llevado a cabo amplias reformas en cada pa&iacute;s miembro con el fin de rebajar el d&eacute;ficit. Los pa&iacute;ses acreedores, como Alemania, han influenciado en las decisiones pol&iacute;ticas con la excusa de que los pa&iacute;ses deudores no fuesen capaces de cumplir con sus responsabilidades, pues los observan como una lacra. Los conocidos como eur&oacute;cratas han invadido campos que van m&aacute;s all&aacute; de la seguridad alimentaria y han controlado &aacute;mbitos que constituyen el n&uacute;cleo del Estado de Bienestar y las identidades nacionales, como es el caso de las pensiones, los impuestos, el mercado laboral y los funcionarios de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica. Han cruzado muchas l&iacute;neas rojas de la soberan&iacute;a nacional y la ciudadan&iacute;a ha dejado de tener la capacidad para elegir lo que quiere para su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ulrich Beck acu&ntilde;&oacute; el concepto &ldquo;una Europa Alemana&rdquo; para resumir el liderazgo de los pa&iacute;ses acreedores, en este caso la enorme influencia de la canciller Merkel, en el seno de Europa.  Los pa&iacute;ses acreedores, y en especial Alemania, han impuesto sus intereses y se niegan a los eurobonos o la reestructuraci&oacute;n de la deuda sin crecimiento ni inflaci&oacute;n. &ldquo;La &uacute;nica soluci&oacute;n a los problemas era una devaluaci&oacute;n interna, social, de quienes vivieron por encima de sus posibilidades&rdquo;, critica el economista Charles Wyplosz sobre la actuaci&oacute;n de los pa&iacute;ses acreedores.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Monetaria no est&aacute; siendo capaz de controlar el sistema financiero, mientras los pa&iacute;ses del sur se ahogan tras tanta reforma continuada. Los s&iacute;ntomas son repetitivos: cada pa&iacute;s propone soluciones pensando en los votos que conseguir&aacute;, en lugar de tener una visi&oacute;n de integraci&oacute;n. Se ha aplicado la ley de vencedores y vencidos. Como consecuencia, esta fractura pol&iacute;tica ha derivado en una fractura social. Las clases medias han adelgazado notablemente y se ha incrementado la desigualdad y la pobreza. Seg&uacute;n los datos de Eurostat, Grecia (20&rsquo;8%), Espa&ntilde;a (15&rsquo;9%) e Italia (11&rsquo;9%) eran los Estados con una mayor tasa de paro, frente a Rep&uacute;blica Checa, con solo un 2,2% de tasa de paro, Malta (3%) y Alemania (3,4%).
    </p><h3 class="article-text">La inmigraci&oacute;n y el discurso del miedo</h3><p class="article-text">
        El malestar social tambi&eacute;n ha tomado partida en la crisis de los refugiados, una de las mayores problem&aacute;ticas a las que se enfrenta la UE junto a la explosi&oacute;n del mundo &aacute;rabe. La Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM) anunci&oacute; en junio de 2010 que al menos 980 migrantes hab&iacute;an perdido la vida este a&ntilde;o en el Mediterr&aacute;neo intentando alcanzar las costas del sur de Europa. Adem&aacute;s, el flujo no cesa y en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el alza de la inmigraci&oacute;n en Europa ha sido del 40%.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas cifras, la gesti&oacute;n que ha realizado la UE deja mucho que desear. Se ha fallado en una pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n y asilo com&uacute;n, no porque fuera imposible desarrollar una acci&oacute;n europea coordinada e integral que ofreciera respuesta a los flujos de refugiados, sino porque los Estados miembros no han querido hacerlo y la Comisi&oacute;n Europea no ha podido forzarlos. El discurso del descontrol, que refuerza la seguridad, es el que est&aacute; teniendo consecuencias de mucho m&aacute;s calado, seg&uacute;n explicaba Gema Pinol en <em>Agenda P&uacute;blica</em>.
    </p><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n de la UE ante la crisis humanitaria de los refugiados puede resumirse en dos puntos: una mayor seguridad fronteriza y la externalizaci&oacute;n del problema a pa&iacute;ses terceros como Turqu&iacute;a o los Balcanes occidentales. El objetivo ha sido detener el flujo de inmigrantes en los pa&iacute;ses terceros, con el fin de que no logren alcanzar las fronteras europeas en lugar de buscar las soluciones en el origen. Se ha obviado que, en ocasiones, los pa&iacute;ses terceros que se ocupan de esa detenci&oacute;n vulneran los derechos humanos de los refugiados en el pa&iacute;s. Mientras los muros se alzan y la vigilancia de la OTAN se incrementa, los partidos pol&iacute;ticos han tomado el discurso del miedo y la xenofobia para atentar contra la unidad de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Los asuntos morales, hist&oacute;ricos y culturales son el foco de atenci&oacute;n y los m&aacute;s vulnerables y marginados por las decisiones pol&iacute;ticas se aferran a ellos. La educadora pol&iacute;tica Pipa Norris  argumenta que este malestar social y la tendencia a aceptar mensajes y pol&iacute;ticas xen&oacute;fobas est&aacute; relacionado con valores culturales tradicionales. Una parte de la ciudadan&iacute;a ha podido avanzar hacia valores cosmopolitas y multiculturales pero otra parte de la poblaci&oacute;n vive desconectada. Ese regreso a los valores tradicionales les har&iacute;a sentir mucho m&aacute;s c&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        Si Europa no quiere desaparecer y el discurso de integridad que defiende Jean Claude Juncker,  presidente de la Comisi&oacute;n Europea, quiere consolidarse, se deber&aacute; restaurar primeramente la capacidad militar. La UE debe ser vista como una fuerza &uacute;nica, capaz de promulgar los valores de libertad, democracia y bienestar con los que se cre&oacute;. Ha de simpatizar y liderar el proyecto junto con los ciudadanos, que son quienes delegan la confianza en las &eacute;lites pol&iacute;ticas. Debe construirse como el terreno de las ideas pol&iacute;ticas y conformar una identidad europea, para que todos compartamos el mismo sentimiento de comunidad. No basta con unos representantes que se eligen cada cuatro a&ntilde;os. Es necesario un acercamiento desde la base hacia el consenso europeo, porque sin legitimidad y con una sociedad fracturada como la actual, solo queda esperar a la deriva en una Europa llena de heridas, que no sale a flote.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Alba Mart&iacute;nez </strong>es estudiante de periodismo
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/heridas-europa-sale-flote_132_1726126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Feb 2019 11:47:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/615a8230-085f-498d-bc3a-93c4efe8db2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1644816" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/615a8230-085f-498d-bc3a-93c4efe8db2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1644816" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Las heridas de una Europa que no sale a flote]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/615a8230-085f-498d-bc3a-93c4efe8db2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué quiere ser la Unión Europea?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/quiere-union-europea_132_1737429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7f76fd1-e6b4-4cf3-8e6f-e3d37baf69ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marcha a favor de la Unión Europea en Berlín. Foto: Parlamento Europeo"></p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea atraviesa el momento m&aacute;s dif&iacute;cil de sus 60 a&ntilde;os de historia. Apenas superada la dura recesi&oacute;n econ&oacute;mica que empez&oacute; en 2008, se ve abocada a un problema mucho m&aacute;s grave. No se trata de afrontar una coyuntura externa como fue la crisis econ&oacute;mica, sino que ahora es ella misma la que se mira al espejo y no se reconoce. Una Uni&oacute;n fracturada por los cuatro lados (este y oeste, norte y sur), sin capacidad de reacci&oacute;n frente a los retos del nuevo mundo y sin un liderazgo claro. El diagn&oacute;stico y las posibles hojas de ruta existen y est&aacute;n a la vista: tan solo hace falta escuchar el &uacute;ltimo <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso del estado de la Uni&oacute;n</a> pronunciado por el presidente de la Comisi&oacute;n Europea. Pero hasta el propio Juncker sabe que no hay nadie para tomar los mandos. Por si fuera poco, el proyecto europeo nunca lleg&oacute; a consolidarse. La Uni&oacute;n Europea todav&iacute;a es un enorme edificio a medio construir. La ilusi&oacute;n de que con los cimientos bastaba se ha mantenido mientras el clima era ben&eacute;volo, pero ahora que sopla el viento vemos c&oacute;mo todo se tambalea.
    </p><h3 class="article-text">La crisis europea dentro de la crisis global</h3><p class="article-text">
        Como en toda crisis existencial, dos grandes y antiguas preguntas atraviesan la Uni&oacute;n Europea: &iquest;Qui&eacute;nes somos? &iquest;Qu&eacute; queremos? Ambas cuestiones son planteadas en dos direcciones: hacia dentro y hacia fuera. En el segundo caso, el enunciado cambia ligeramente: &iquest;Qui&eacute;nes somos para el resto del mundo? &iquest;Qu&eacute; queremos hacer de &eacute;l? O dicho de forma m&aacute;s terrenal, &iquest;qu&eacute; papel pretende ejercer la UE en el escenario global?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las fronteras europeas, el mundo est&aacute; cambiando a una velocidad trepidante. Sin entrar en el an&aacute;lisis exhaustivo, una m&iacute;nima contextualizaci&oacute;n pasa por mencionar c&oacute;mo en pocos a&ntilde;os hemos pasado a un escenario multipolar y se ha presentado una &ldquo;enmienda a la globalizaci&oacute;n&rdquo; entendida como el &ldquo;terreno de juego de Occidente contra el mundo en desarrollo&rdquo;, <a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como lo ha resumido Rafael Poch</a>. Ahora los centros de poder e influencia se han redistribuido y nuevos actores globales disputan el lugar dominante que EEUU hab&iacute;a ocupado en solitario desde la ca&iacute;da de la URSS. Los m&aacute;s importantes, China y Rusia, constituyen los nuevos polos del poder global junto al perpetuo gigante americano, que representa a un Occidente en la carrera por reinventarse y adaptarse. El resultado es un repliegue de los Estados y un fren&eacute;tico movimiento de fichas en el tablero mundial.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, ahora m&aacute;s que nunca encontramos una Europa que&nbsp;<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya en 2011 Jos&eacute; Ignacio Torreblanca</a> defini&oacute; muy acertadamente como &ldquo;ausente del mundo&rdquo; que no est&aacute; atendiendo a esa necesaria reinvenci&oacute;n. Pese a ser un gigante econ&oacute;mico que representa cerca del 25% de la riqueza mundial con, hasta el momento, una s&oacute;lida agenda comercial, la UE no da visos de estar adapt&aacute;ndose a los nuevos flujos globales. Se sigue desatendiendo un espacio tan relevante para Europa (relevante por motivos no solo estrat&eacute;gicos, sino de responsabilidad hist&oacute;rica) como &Aacute;frica, donde mejor aparece reflejada la UE como, en palabras del propio Juncker, un &ldquo;donante global&rdquo; en vez de como el actor global que deber&iacute;a aspirar a ser. Mientras tanto, una China mucho m&aacute;s despierta impone su agenda sobre el continente. Por otro lado, despu&eacute;s de a&ntilde;os de arduas negociaciones, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos fue dinamitado por el reci&eacute;n llegado presidente Trump, que representa como nadie las complicadas l&oacute;gicas que zarandean a este nuevo mundo multipolar y amenaza a su hist&oacute;rico socio europeo con una guerra de aranceles. Pese a que hasta ahora el apartado comercial es el espacio donde mejor ha sabido desenvolverse la UE de cara al exterior, los retos a los que se enfrenta no son sencillos y su capacidad de reacci&oacute;n no parece estar a la altura.
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s desolador es su papel como actor geopol&iacute;tico, donde el peso de la UE se diluye hasta caer en la irrelevancia. Si bien muy pocas veces ha sido Europa capaz de integrar los intereses de sus miembros en una sola voz, esta incapacidad se ha hecho del todo evidente cuando los conflictos han llegado hasta nuestras fronteras. Torreblanca ya se&ntilde;al&oacute; en el art&iacute;culo antes mencionado que las primaveras &aacute;rabes supon&iacute;an un punto de inflexi&oacute;n. &ldquo;Si la primavera &aacute;rabe hubiera concluido de forma r&aacute;pida y feliz, las carencias de Europa hubieran terminado por ser invisibles. Si lo que tenemos por delante [en los pa&iacute;ses &aacute;rabes] es un camino hacia la democracia sumamente bacheado [...] esta Europa se dividir&aacute;, ser&aacute; incapaz de influir y quedar&aacute; abocada a la irrelevancia exterior&rdquo;. Su pron&oacute;stico acert&oacute; con creces. La UE se ha demostrado incapaz de actuar en estos territorios, aun cuando sus consecuencias, materializadas en el flujo de refugiados provenientes de Siria y Libia, han afectado directamente dentro del territorio europeo y han activado la espoleta de la gran crisis actual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ser justos, cabe no dejar de mencionar que una de las grandes dificultades (pero no la &uacute;nica ni la m&aacute;s importante) que Europa arrastra a la hora de construir una pol&iacute;tica exterior unitaria es su dependencia de la OTAN. Poch insiste en que la UE siempre ha actuado &ldquo;al remolque&rdquo; de la organizaci&oacute;n, controlada por los intereses geoestrat&eacute;gicos de un EEUU cada vez m&aacute;s distanciado de Europa. Sin embargo, la llegada al poder de Donald Trump y su puesta en cuesti&oacute;n de la Alianza Atl&aacute;ntica se presentan ante la UE como una necesidad de construir un poder alternativo que responda a los intereses comunitarios. La Uni&oacute;n de la Defensa parece ser un t&iacute;mido paso en esta direcci&oacute;n, y aunque por ahora es insuficiente, <a href="https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-02-19/otan-recela-ideas-propias-union-europea-defensa_1524288/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya ha puesto en alerta a la administraci&oacute;n norteamericana</a>. Sea como fuere, parece indispensable independizarse de la OTAN y seguir desarrollando los lazos diplom&aacute;ticos propios para que la UE pueda aspirar a tener voz propia en el tablero geopol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Para qu&eacute; deber&iacute;a utilizar Europa esa eventual voz es otro de los interrogantes existenciales planteados. Mientras las grandes potencias globales avanzan presas de sus propias din&aacute;micas de crecimiento y control de los espacios geopol&iacute;ticos, la Uni&oacute;n Europea tiene la obligaci&oacute;n moral de apuntar m&aacute;s all&aacute;. Las actuales convulsiones en el escenario mundial plantean el riesgo de que otros temas de inter&eacute;s para el conjunto de la humanidad se vean desplazados de la agenda. Entre ellos, la defensa de los derechos humanos o la imprescindible lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Europa no solo tiene la capacidad de liderar estas batallas, sino que probablemente sea la &uacute;nica gran potencia que se preste a hacerlo sin matices. Si quiere honrar los valores con los que ha legitimado su existencia hasta ahora, est&aacute; obligada a ejercer ese papel. El problema es que, cuando uno accede al coraz&oacute;n de la Uni&oacute;n, estos valores parecen haberse desintegrado.
    </p><h3 class="article-text">La Europa deslegitimada</h3><p class="article-text">
        De vuelta al interior de las fronteras de Europa, la pregunta sobre qui&eacute;nes somos va indisolublemente ligada a la cuesti&oacute;n de la legitimaci&oacute;n del proyecto europeo. Hay dos caracter&iacute;sticas que diferencian a la Uni&oacute;n Europea de otras organizaciones internacionales y la convierten en un proyecto singular: la voluntad de ceder soberan&iacute;a hacia lo supranacional y la construcci&oacute;n de la supranacionalidad sobre una serie de valores compartidos. Ambos rasgos son, mientras funcionen, fuente de legitimidad de la UE ante sus ciudadanos. Sin embargo, la erosi&oacute;n de estos pilares es evidente y existen varios factores que la explican. Los tres m&aacute;s importantes: la burocratizaci&oacute;n y tecnocratizaci&oacute;n de las instituciones europeas, la inoperancia en la crisis de los refugiados y la austeridad aplicada durante la crisis financiera.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al primer factor,&nbsp;<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Claudi P&eacute;rez rescat&oacute; en su d&iacute;a</a> una reflexi&oacute;n del cineasta alem&aacute;n Wim Wenders que explica muy acertadamente uno de los grandes problemas de legitimidad de la UE: &ldquo;La idea de Europa ha quedado reducida a la burocracia, y ahora la gente cree que la burocracia es la idea&rdquo;. Aun cuando las instituciones europeas, en mayor o menor medida dependiendo de los liderazgos del momento, siempre han sido un gran aparato en manos de bur&oacute;cratas y tecn&oacute;cratas con un grado de politizaci&oacute;n inferior al de las instituciones de los estados miembro, es en este tiempo de incertidumbre cuando dicha carencia reluce con m&aacute;s fuerza. Nos encontramos ante un aparato institucional vaciado de representanciones e ideolog&iacute;a (m&aacute;s all&aacute; de la estrictamente neoliberal que se infiltra all&aacute; donde miremos) del que gran parte de la ciudadan&iacute;a no se siente parte ni participe.
    </p><p class="article-text">
        Gardels y Berggruen ya advirtieron este problema cuando se preguntaban <a href="https://elpais.com/internacional/2012/01/24/actualidad/1327406234_109035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo pod&iacute;a ser una aut&eacute;ntica uni&oacute;n pol&iacute;tica europea</a>. De hecho, hilaron m&aacute;s fino afirmando que &ldquo;tiene poco sentido construir un enorme edificio burocr&aacute;tico en Bruselas en la era de la informaci&oacute;n, cuando el poder repartido de las redes est&aacute; transformando la propia naturaleza de la gobernanza&rdquo;. Tambi&eacute;n se preguntaban si dicha uni&oacute;n podr&iacute;a llegar a consolidarse sin ir precedida de un proceso de construcci&oacute;n nacional europeo. Las instituciones europeas podr&aacute;n ser unitarias, pero nunca ser&aacute;n realmente pol&iacute;ticas si no existe una identidad com&uacute;n previa. En este sentido, el fracaso del Tratado de Roma para una constituci&oacute;n europea supuso toda una declaraci&oacute;n de intenciones (en contra, por supuesto). Por otro lado, el consenso sobre los valores europeos parec&iacute;a ser una primera piedra en la construcci&oacute;n de esa identidad, pero recientemente hemos comprobado su falta de solidez.
    </p><p class="article-text">
        La inoperancia en la crisis de los refugiados ha logrado poner en entredicho todo lo que la Uni&oacute;n Europea hab&iacute;a pretendido representar en materia de valores.&nbsp;<a href="https://elpais.com/elpais/2016/03/06/opinion/1457282012_182216.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">B&eacute;atrice Delvoux lanz&oacute; una provocaci&oacute;n</a> que define bien el problema que la crisis de los refugiados plantea a la legitimidad europea: &ldquo;Siempre nos hemos preguntado qu&eacute; habr&iacute;amos hecho o dicho en los a&ntilde;os treinta y cuarenta. Pues bien, ahora nos vemos obligados a responder&rdquo;. Sin necesidad de detenerse en los detalles, es bien sabido que la respuesta a la crisis ha sido insolidaria e ineficiente hasta el punto de convertirse en un desastre humanitario. &iquest;Significa eso que, como europeos, no somos mejores que antes de ser la Uni&oacute;n Europea? Sin duda es discutible, pero si la respuesta es negativa, entonces podemos afirmar abiertamente que el proyecto de la Uni&oacute;n Europea ha fracasado. En cualquier caso, &iquest;realmente queremos ser mejores? &iquest;Apostamos por ser mejores?
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo aspecto ha sido la gesti&oacute;n de la crisis financiera a trav&eacute;s de la estrategia de la austeridad, un concepto que Jos&eacute; Mar&iacute;a Ridao considera &ldquo;un eufemismo apenas velado para designar el acta de defunci&oacute;n de la solidaridad como valor inspirador de la UE&rdquo; en su libro <em>La estrategia del malestar</em>. No se podr&iacute;a definir mejor. Las pol&iacute;ticas austericidas no solo han provocado la fractura social en el seno de cada pa&iacute;s, aprovechada ahora por la ultraderecha populista, sino que tambi&eacute;n han desvirtuado el significado de supranacionalidad por el que se reg&iacute;a la Uni&oacute;n. <a href="https://blogs.elpais.com/alternativas/2012/05/la-crisis-de-legitimidad-de-la-union-europea-y-la-entrada-en-vigor-de-la-iniciativa-ciudadana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como apuntaba Luis Bouza durante los peores a&ntilde;os de la crisis para los pa&iacute;ses del sur</a>, &ldquo;hasta ahora ceder soberan&iacute;a a la UE no significaba perderla sino ejercerla en com&uacute;n mediante reglas acordadas de antemano&rdquo;. La imposici&oacute;n de la agenda neoliberal asociada a la crisis de la deuda sin un discurso alternativo que se le oponga (Grecia lo intent&oacute; y acab&oacute; embargada) ha provocado que sobre todo el Norte y el Sur, pero tambi&eacute;n el Este y el Oeste, est&eacute;n en Europa m&aacute;s separados que nunca. A este respecto, no s&eacute; equivocaba el ya desaparecido Samir Amin al afirmar en <em>Por un mundo multipolar</em> que &ldquo;Europa ser&aacute; de izquierdas, o no ser&aacute;&rdquo;, al menos en el sentido de que es necesario reconstruir el pilar social en el que se invirti&oacute; durante los 80, cuando el fantasma del comunismo sovi&eacute;tico todav&iacute;a miraba de reojo a Europa.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, una crisis es siempre una oportunidad. Es improbable que la Uni&oacute;n Europea sobreviva a esta etapa si no se reinventa. Existen los diagn&oacute;sticos y las hojas de ruta, pero es tiempo de asumir liderazgos y, sobre todo, crear una agenda propia. Ir&oacute;nicamente, el populismo de extrema derecha y euroesc&eacute;ptico es el mejor preparado para ocupar estos espacios, m&aacute;s a&uacute;n cuando parte de los l&iacute;deres europeos conservadores est&aacute; asumiendo su discurso xen&oacute;fobo y ultranacionalista en un desesperado intento de plantarles cara electoralmente. El error es may&uacute;sculo y, como hemos visto, socava enormemente los fundamentos del proyecto europeo respecto a qu&eacute; somos y qu&eacute; queremos. Un posible frente pasar&iacute;a por, como dijo Juncker, recuperar &ldquo;las esencias de la Uni&oacute;n Europea&rdquo;, pero deber&iacute;amos preguntarnos si alguna vez nos las cre&iacute;mos de verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manel Domingo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/quiere-union-europea_132_1737429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jan 2019 10:39:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e7f76fd1-e6b4-4cf3-8e6f-e3d37baf69ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="381927" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e7f76fd1-e6b4-4cf3-8e6f-e3d37baf69ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="381927" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué quiere ser la Unión Europea?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e7f76fd1-e6b4-4cf3-8e6f-e3d37baf69ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
