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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Impuesto turístico sí, pero ¿para qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/impuesto-turistico-si_132_13313008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05f7bf11-3883-4da4-86f0-0a9a0066498d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Impuesto turístico sí, pero ¿para qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Aprobado el impuesto turístico nos queda ahora un elemento fundamental, la transparencia. Pido a los ayuntamientos transparencia en su gestión. La ciudadanía tiene el derecho a conocer a dónde se destinarán esos fondos"</p></div><p class="article-text">
        En Euskadi vamos a contar con un impuesto tur&iacute;stico a partir de enero de 2027 y debemos felicitarnos por ello. Primero, porque es una gran noticia por los beneficios que va a suponer. Y segundo, porque su encaje en nuestra compleja arquitectura institucional no ha sido una tarea sencilla y lo hemos conseguido con perseverancia y gracias al acuerdo, y con un porcentaje de consenso de en torno al 90% en las Juntas Generales de los territorios. 
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la forma que deb&iacute;a tener este impuesto fue exhaustivo. Desde el Departamento de Turismo, Comercio y Consumo exploramos con mayor profundidad la v&iacute;a del impuesto auton&oacute;mico, con una ley auton&oacute;mica como marco general, que precisaba convenios con las diputaciones para su desarrollo. Por otro lado, la v&iacute;a que plantearon las diputaciones finalmente fue la del impuesto municipal a trav&eacute;s de norma foral, aunque esa no fuera su idea inicial. Hab&iacute;a dos caminos posibles y ambos necesitaban inexorablemente la participaci&oacute;n de las diputaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos que decidir si quer&iacute;amos que el impuesto saliese adelante por la v&iacute;a del consenso o lo dej&aacute;bamos morir. Optamos por el consenso porque creemos firmemente que es un impuesto positivo para Euskadi que nos posiciona con m&aacute;s de 20 pa&iacute;ses europeos y otras comunidades como Baleares o Catalu&ntilde;a y otras que se est&aacute;n sumando (Galicia, Asturias, &hellip;). Y gracias a apostar por el acuerdo hemos conseguido la armonizaci&oacute;n fiscal para el desarrollo de un impuesto homog&eacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; llegamos a lo realmente relevante. &iquest;Por qu&eacute; creemos que es un impuesto positivo? &iquest;Por qu&eacute; y para qu&eacute; lo queremos? Esa es la pregunta, aunque a veces el debate haya sido opacado por el c&oacute;mo. O por los argumentos de sus detractores. Vamos a empezar a analizarlos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el impuesto tur&iacute;stico no busca desincentivar la entrada de turistas. No es una herramienta para evitar la masificaci&oacute;n. La experiencia internacional demuestra que la existencia de un impuesto tur&iacute;stico no es un factor determinante en la elecci&oacute;n de un destino, frente a otros factores como la calidad de la oferta tur&iacute;stica, la conectividad, la seguridad, el clima u otros. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el impuesto tur&iacute;stico no resta competitividad a los destinos. Es m&aacute;s, puede contribuir notablemente a su mejora. En contra de lo que defienden algunos partidos pol&iacute;ticos de derechas o alguna de las patronales nacionales del sector tur&iacute;stico, una reducci&oacute;n de impuestos no equivale a mejorar la competitividad del sector tur&iacute;stico. No est&aacute; demostrado que haya p&eacute;rdida de competitividad por precio o efecto de sustituci&oacute;n del gasto con tarifas de impuesto moderadas. Y su efecto estructural en la competitividad es positivo si la recaudaci&oacute;n se orienta correctamente, reinvirtiendo en calidad y en sostenibilidad, lo que produce un aut&eacute;ntico efecto diferenciador del destino.
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer lugar, el impuesto tur&iacute;stico no debe ser ni un impuesto puramente recaudatorio, ni exclusivamente pigouviano (destinado primordialmente a cambiar ciertas conductas). No busca castigar a quienes nos visitan. Pero s&iacute; tiene como objetivo combatir las externalidades negativas del turismo. Se trata de que quien venga a disfrutar de Euskadi contribuya a su mejora en t&eacute;rminos de equidad fiscal y asignaci&oacute;n eficiente de los recursos. El impuesto tur&iacute;stico busca corresponsabilidad, no castigo.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, lo esencial es dise&ntilde;ar correctamente el modelo de impuesto tur&iacute;stico, como lo hemos hecho en Euskadi. En l&iacute;nea con los m&aacute;s de 20 pa&iacute;ses y otras comunidades aut&oacute;nomas y regiones, pero con un modelo propio adaptado a nuestra realidad. Con una cuant&iacute;a proporcionada para que no resulte disuasoria. Con progresividad seg&uacute;n la categor&iacute;a de los establecimientos. Con un equilibrio que no cree desigualdades entre municipios, pero que contemple su diversidad de situaciones. Tambi&eacute;n con impacto en el propio sector, gracias a la dotaci&oacute;n espec&iacute;fica habilitada con dos millones de euros para proyectos del sector tur&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        Y nos queda ahora un elemento fundamental. La transparencia. Se trata de dar el &uacute;ltimo paso para garantizar que ese modelo sea &oacute;ptimo y consiga mejorar nuestro entorno, y lo que es m&aacute;s importante, la calidad de vida de la ciudadan&iacute;a. En este sentido, y al ser de recaudaci&oacute;n 100% municipal, pido a los ayuntamientos transparencia en su gesti&oacute;n. La ciudadan&iacute;a tiene el derecho a conocer a d&oacute;nde se destinar&aacute;n esos fondos y en qu&eacute; van a contribuir al beneficio de su entorno. Ya tenemos un impuesto tur&iacute;stico que nos ha costado un largo trabajo, y ahora debemos ser capaces de hacer que su recaudaci&oacute;n suponga una aut&eacute;ntica mejora para Euskadi como destino y para sus habitantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/impuesto-turistico-si_132_13313008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:39:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Impuesto turístico sí, pero ¿para qué?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La PAU de los ceros: un suspenso a la confianza en Euskadi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pau-ceros-suspenso-confianza-euskadi_132_13311444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0853ac8-207d-48ae-887f-d141986218c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La PAU de los ceros: un suspenso a la confianza en Euskadi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Aquí no basta con pedir 'prudencia', como ha hecho la consejera de Educación. La prudencia no puede convertirse en inacción cuando hay miles de jóvenes pendientes de su futuro"</p></div><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica en torno al inusual n&uacute;mero de ceros en el examen de Euskera de la PAU en Euskadi no es una simple incidencia acad&eacute;mica. Es, ante todo, un problema de justicia, de igualdad de oportunidades y de confianza en las instituciones. Y por eso exige respuestas inmediatas, transparentes y contundentes. 
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido este a&ntilde;o no tiene precedentes conocidos. Decenas de alumnos &mdash;muchos de ellos con expedientes notables e incluso con acreditaciones ling&uuml;&iacute;sticas como el B2 y en algunos casos el C1&mdash; han recibido calificaciones extremadamente bajas, incluidos ceros, concentrados en tribunales y aulas concretas. No hablamos de percepciones subjetivas, sino de datos objetivos que evidencian anomal&iacute;as: diferencias de m&aacute;s de tres puntos entre la media de Bachillerato y la de Selectividad, resultados radicalmente distintos en funci&oacute;n del tribunal calificador o situaciones pedag&oacute;gicamente inexplicables.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un sistema que debe garantizar la equidad produce resultados tan dispares, la primera obligaci&oacute;n de quienes lo gestionan es esclarecer qu&eacute; ha ocurrido. Sin excusas. Sin dilaciones. Sin trasladar la responsabilidad de una instituci&oacute;n a otra.
    </p><p class="article-text">
        Porque aqu&iacute; no basta con pedir &ldquo;prudencia&rdquo;, como ha hecho la consejera de Educaci&oacute;n. La prudencia no puede convertirse en inacci&oacute;n cuando hay miles de j&oacute;venes pendientes de su futuro. Estamos hablando de una prueba que condiciona el acceso a la universidad, el proyecto vital de toda una generaci&oacute;n. Cada d&eacute;cima cuenta. Cada error pesa. Y cada d&iacute;a que pasa sin soluciones aumenta la incertidumbre y la frustraci&oacute;n de estudiantes y familias.
    </p><p class="article-text">
        Resulta especialmente preocupante que los propios centros educativos &mdash;con d&eacute;cadas de experiencia analizando resultados de la PAU&mdash; alerten de que nunca hab&iacute;an visto algo parecido. Y que lo hagan con argumentos t&eacute;cnicos y pedag&oacute;gicos s&oacute;lidos. Tambi&eacute;n lo es que sindicatos y docentes cuestionen cambios recientes en el modelo de correcci&oacute;n, que podr&iacute;an haber contribuido a generar estas distorsiones.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, desde el Partido Popular de Bizkaia lo decimos con claridad: no estamos ante un problema menor ni ante un caso aislado. Estamos ante una posible quiebra del principio de igualdad en el acceso a la universidad. Por eso es imprescindible que se act&uacute;e con transparencia, explicando con detalle qu&eacute; ha sucedido en esos tribunales &mdash;desde los criterios de correcci&oacute;n hasta la aplicaci&oacute;n de penalizaciones&mdash; y despejando cualquier duda sobre el proceso. Del mismo modo, la situaci&oacute;n exige una revisi&oacute;n extraordinaria, independiente y plenamente garantista de todos los ex&aacute;menes afectados, realizada por un equipo distinto y con la certeza de que ning&uacute;n alumno ver&aacute; empeorada su nota por reclamar justicia. Y todo ello, adem&aacute;s, debe resolverse a tiempo: los plazos de acceso a la universidad siguen corriendo y no pueden convertirse en una condena a&ntilde;adida para quienes ya se sienten perjudicados.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones implicadas &mdash;Universidad del Pa&iacute;s Vasco y Departamento de Educaci&oacute;n&mdash; no pueden escudarse en competencias compartidas para eludir responsabilidades. La ciudadan&iacute;a no entiende de organigramas; exige resultados. Y con raz&oacute;n. La educaci&oacute;n es uno de los pilares de nuestra sociedad. Su credibilidad depende de que los procesos de evaluaci&oacute;n sean justos, rigurosos y fiables. Cuando esa confianza se resquebraja, se pone en cuesti&oacute;n todo el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, decenas de j&oacute;venes vizca&iacute;nos y vascos sienten que su esfuerzo no ha sido reconocido. Que algo no ha funcionado como deb&iacute;a. Y tienen derecho a una respuesta. No se trata solo de corregir ex&aacute;menes. Se trata de corregir una situaci&oacute;n que nunca debi&oacute; producirse. Porque el futuro de una generaci&oacute;n no puede depender del aula en la que le toc&oacute; examinarse. Y porque la igualdad de oportunidades no es negociable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaya Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pau-ceros-suspenso-confianza-euskadi_132_13311444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 19:50:31 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Cuando la huelga se va de vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/huelga-vacaciones_132_13311393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dffe5c65-e53d-44fb-8be6-1428c5620f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la huelga se va de vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las personas que están en esta huelga se creen que son más y que merecen una consideración mayor al de las enfermeras, a las que creen su escalón inferior, por los años de formación que llevan a sus espaldas"</p></div><p class="article-text">
        Ya estamos de lleno en la &uacute;ltima semana de huelga de una parte del colectivo m&eacute;dico antes de las vacaciones de verano y seguimos sin saber muy bien por qu&eacute; est&aacute;n de huelga y por qu&eacute; aporrean puertas que no corresponden mientras las que s&iacute; corresponden se posicionan en su favor sin hacer ning&uacute;n cambio.
    </p><p class="article-text">
        Nos declaramos servicios m&aacute;ximos en esta huelga que no merece ese nombre por su contenido conservador y que nos recuerda a aquellos &ldquo;cayetanos revolucionarios&rdquo; que se levantaron en palos de golf en el madrile&ntilde;o barrio de Salamanca en el 2020 mientras clamaban que prefer&iacute;an morir de pie que vivir arrodillados (valiente apropiaci&oacute;n cultural).
    </p><p class="article-text">
        Nuestro personal m&eacute;dico rebelde vocifera &ldquo;no es vocaci&oacute;n, es explotaci&oacute;n&rdquo;. Perdonen, pero vamos a reservar la vocaci&oacute;n para los religiosos y religiosas (m&aacute;s para estas segundas, pero eso es otro tema) y vamos a asumir que trabajamos por dinero, porque es lo que se nos impone para sobrevivir en este sistema a algunas, para otros es un complemento a otros ingresos que dependen de explotar a otras personas (ya sea en alquileres abusivos o como fruto de su trabajo, por ejemplo). Que cada cual sepa d&oacute;nde se posiciona. As&iacute; que, no, no es vocaci&oacute;n y, s&iacute;, es explotaci&oacute;n de su fuerza de trabajo. Una vez descubierta la p&oacute;lvora, vamos a profundizar un poco.
    </p><p class="article-text">
        Vemos c&oacute;mo vamos perdiendo derechos y servicios de esos que llamamos p&uacute;blicos poco a poco seg&uacute;n va creciendo la militarizaci&oacute;n, la represi&oacute;n y hay un auge del pensamiento reaccionario. Una parte importante de esos servicios que estamos perdiendo implica el derecho a la salud. O, ojo, que aqu&iacute; no entra solo la sanidad, sino tambi&eacute;n una vivienda digna, alimento, educaci&oacute;n, ocio&hellip; Pero, y aqu&iacute; destapamos la primera mentira de esta huelga, nadie de este colectivo en huelga hace amago de movilizarse por ning&uacute;n condicionante social de la salud, ni tan siquiera por la Sanidad p&uacute;blica en s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Una de sus exigencias es que se respete la compatibilidad p&uacute;blico-privada, cuando no hace m&aacute;s que sumar horas de trabajo a esas que ya declaran abusivas y cuando supone un expolio a la p&uacute;blica. Pero eso ya han dejado claro que no les importa.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo en Sanidad es un trabajo en equipo donde cada cual aporta su conocimiento en servicio del grupo y del paciente. Si una parte del equipo quiebra, el resultado es nefasto. No es posible mantener una atenci&oacute;n sanitaria adecuada solo con un equipo m&eacute;dico, sin el resto de personal, ser&iacute;a una fuente de conocimiento de su rama sin posibilidad de ejecuci&oacute;n de su potencia. Sin enfermer&iacute;a, sin auxiliares, sin celadores y celadoras, sin personal de limpieza, sin administrativos, sin fisioterapeutas, sin servicio de psicolog&iacute;a, sin t&eacute;cnicos, etc., ser&iacute;amos libros con patas con algo m&aacute;s de autonom&iacute;a, quiz&aacute;, en los ambulatorios. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, a&uacute;n as&iacute;, las personas que est&aacute;n en esta huelga se creen que son m&aacute;s y que merecen una consideraci&oacute;n mayor al de las enfermeras, a las que creen su escal&oacute;n inferior, por los a&ntilde;os de formaci&oacute;n que llevan a sus espaldas. Poder estudiar durante seis a&ntilde;os y poder preparar el MIR un a&ntilde;o m&aacute;s es un privilegio que no est&aacute; al alcance de aquellas personas que tienen que contribuir con un jornal, m&aacute;s precario seguro, a su econom&iacute;a familiar y que no disponen del tiempo y los recursos que muchos otros hemos tenido a nuestro alcance. Ya vale de tirar del esfuerzo personal como garante del &eacute;xito, hace tiempo que se ha demostrado que es un discurso falaz.
    </p><p class="article-text">
        A las personas licenciadas en medicina se nos presupone un pensamiento cient&iacute;fico cr&iacute;tico basado en la evidencia. Esto hace que se nos de cierta credibilidad en nuestros juicios y opiniones. Esta huelga ha demostrado que no merecemos dicha credibilidad y que somos seguidores del populismo como tantas otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas m&eacute;dicas y m&eacute;dicos huelguistas no saben qu&eacute; dice el nuevo estatuto marco, no conocen c&oacute;mo se manejan las horas laborales y qu&eacute; computa y qu&eacute; no para la jubilaci&oacute;n de todos los mortales, no saben que s&iacute; ha habido m&eacute;dicos y m&eacute;dicas en otros sindicatos no sectarios que s&iacute; han estado en la mesa de negociaci&oacute;n, no saben qui&eacute;n es el organismo responsable de atender a sus exigencias/quejas/lamentos/lloros.
    </p><p class="article-text">
        No saben y no quieren saber. Lo &uacute;nico que tienen claro es que no quieren hacer jornadas de guardia de 24 horas, a pesar de que muchos seguir&aacute;n despu&eacute;s otras jornadas de trabajo en la Sanidad privada y a pesar de que las aceptar&aacute;n si son pagadas a mejor precio. Hist&oacute;ricamente, las guardias se establecieron ante la negativa del colectivo m&eacute;dico a trabajar como el resto de sanitarios con unos turnos que favorecer&iacute;an el aprovechamiento del recurso p&uacute;blico en perjuicio de la mimada Sanidad privada. La falta de licenciados y licenciadas en medicina se resolver&iacute;a con mayor n&uacute;mero de plazas y una nota de corte m&aacute;s baja en la universidad p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, consideramos que esta huelga es un movimiento clasista que, como el peor populismo, manipula el malestar cierto y justo de la mayor&iacute;a del colectivo m&eacute;dico para conseguir que nada cambie en el fondo y que una elite de facultativos siga dando forma tanto a la profesi&oacute;n como a los sistemas p&uacute;blicos de salud seg&uacute;n su conveniencia. Esa misma elite que nos amenaza con parones indefinidos... despu&eacute;s de sus vacaciones, claro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Macho, Roberto Sánchez, Manoel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/huelga-vacaciones_132_13311393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 19:50:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reconocimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reconocimiento_132_13305102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da0f1a21-41bf-4b7a-abfc-aaa88196566b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reconocimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Todos estamos metidos en esta competición tratando por todos los medios que nuestros semejantes nos reconozcan, como si no nos bastaran los espejos para certificar nuestra existencia"</p></div><p class="article-text">
        No es corriente que se encuentre lo que se busca, pero, aun as&iacute;, en el camino de la vida el hombre, la mujer, siempre est&aacute;n buscando algo. La mayor parte del tiempo dinero. Pero, a veces, tambi&eacute;n el conocimiento, o el amor, o la revoluci&oacute;n, o incluso las otras realidades mediante los viajes lis&eacute;rgicos, o la comuni&oacute;n con Jesucristo mediante la elevaci&oacute;n del alma en la noche oscura de San Juan de la Cruz, o el Nirvana deambulando de gur&uacute; en gur&uacute; mientras caminan en alpargatas por las calles sucias de un poblacho mis&eacute;rrimo de la India Oriental.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo en nuestro tiempo no se busca otra cosa que el reconocimiento. El reconocimiento de los dem&aacute;s. Todos estamos metidos en esta competici&oacute;n tratando por todos los medios que nuestros semejantes nos reconozcan, como si no nos bastaran los espejos para certificar nuestra existencia. Temerosos tal vez de&nbsp;pasar por este mundo como espectros fantasmales que no dejamos tras de s&iacute; el m&aacute;s m&iacute;nimo rastro, nada, polvo en el viento, l&aacute;grimas en la lluvia, como todas esas oleadas de personas que se han sucedido una tras otra, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, siglo tras siglo, para vivir, en la mayor&iacute;a de los casos, una vida anodina, absurda y oscura,&nbsp;todos buscamos el reconocimiento de nuestros semejantes. 
    </p><p class="article-text">
        Cuantos m&aacute;s nos distingan con su reconocimiento mejor, dado que el criterio de nuestro tiempo consiste en dar m&aacute;s importancia a la cantidad que a la calidad, as&iacute; da lo mismo que nos reconozcan por interpretar al piano de una manera majestuosa los 'Tres Romances Sans Paroles' de Gabriel Faur&eacute;, que por ense&ntilde;ar las tetas en la fiesta de cumplea&ntilde;os de la vecina del quinto que una noche estuvo de ca&ntilde;as con el chofer de Jos&eacute; Ortega Cano. Todo este apetito por conseguir el reconocimiento de nuestros semejantes contrasta con la sabidur&iacute;a que demuestra uno de los personajes del magn&iacute;fico 'Cuarteto de Alejandr&iacute;a', de Lawrence Durrell, cuando afirma que: &ldquo;Durante a&ntilde;os uno tiene que resignarse a la idea de que la gente no se preocupa, lo que en verdad se llama preocuparse, por nuestra persona; un d&iacute;a alarmados nos damos cuenta de que el que no se preocupa es dios, no solo no se preocupa sino que le somos totalmente indiferentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La sabidur&iacute;a siempre es una consecuencia de la humildad. Para evitarnos disgustos innecesarios, malentendidos y fanatismos amorosos, tendr&iacute;amos que partir siempre de la sentencia pronunciada por este personaje, pero, claro, una vez inventadas las redes sociales es ah&iacute; donde millones de personas buscan, buscamos, un reconocimiento nunca obtenido en la vida cotidiana. Nada es nuevo. Lo mejor de la especie humana siempre ha sido la capacidad de situarse en el lugar del otro. Lo peor no practicar nunca esta capacidad.
    </p><p class="article-text">
        Durrel ten&iacute;a raz&oacute;n. Nadie se preocupa, lo que en verdad se llama preocuparse, por nuestra persona. Nadie lo hace porque en este tiempo de m&uacute;ltiples im&aacute;genes en las m&uacute;ltiples pantallas que nos han cercado la vida, casi nadie nos ve. Vemos todo lo que se reproduce en las pantallas, pero en el mundo tangible, corp&oacute;reo, contadas personas vemos y contadas personas nos ven. Tal vez solo los padres a los hijos y los hijos a los padres. Tal vez...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reconocimiento_132_13305102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 19:46:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reconocimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No a la complicidad, no a la represión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/no-complicidad-no-represion_132_13305029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61e1632e-ee7b-46c9-a637-5c4848170205_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No a la complicidad, no a la represión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los tentáculos del sionismo y de los intereses que sostienen la ocupación llegan mucho más lejos de las fronteras de Palestina"</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, alrededor de 4.000 personas procedentes de m&aacute;s de 80 pa&iacute;ses nos desplazamos hasta Egipto con un objetivo claro: llegar a Rafah, romper el bloqueo que sufre el pueblo palestino y situar en el centro de la agenda internacional la denuncia del genocidio que Israel est&aacute; perpetrando en Palestina. La respuesta de las autoridades fue la represi&oacute;n. Cientos de personas fueron deportadas, otras detenidas y retenidas arbitrariamente. Sufrimos agresiones, amenazas, intimidaciones y vulneraciones de derechos fundamentales por el simple hecho de intentar ejercer la solidaridad internacionalista.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no haber conseguido llegar a Rafah supuso frustraci&oacute;n, pero no una derrota. La rabia que nos dej&oacute; aquella experiencia se transform&oacute; en organizaci&oacute;n, en compromiso y en movimiento. De aquella determinaci&oacute;n naci&oacute; la primera Global Sumud Flotilla, una acci&oacute;n de desobediencia civil internacional frente al genocidio y el bloqueo.
    </p><p class="article-text">
        Durante este &uacute;ltimo a&ntilde;o la solidaridad con Palestina ha seguido creciendo en todos los rincones del mundo. Millones de personas han salido a las calles para denunciar la masacre, exigir el fin de la ocupaci&oacute;n y reclamar justicia para el pueblo palestino. Pero paralelamente tambi&eacute;n hemos asistido a un preocupante aumento de la represi&oacute;n contra quienes se organizan y denuncian. Los tent&aacute;culos del sionismo y de los intereses que sostienen la ocupaci&oacute;n llegan mucho m&aacute;s lejos de las fronteras de Palestina. La criminalizaci&oacute;n de la solidaridad, las detenciones arbitrarias, la violencia policial, las agresiones f&iacute;sicas, las torturas y las agresiones sexuales contra activistas evidencian que quienes sostienen este sistema pretenden silenciar cualquier voz cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso afirmamos que Palestina es la causa de la humanidad. Lo que ocurre all&iacute; no es un conflicto lejano ni una tragedia ajena. Nos interpela directamente. Nos obliga a pensar globalmente y actuar localmente. Nos obliga a se&ntilde;alar a las instituciones c&oacute;mplices que se lucran, miran hacia otro lado o incluso blanquean el genocidio. Debemos se&ntilde;alar a las empresas que obtienen beneficios de la ocupaci&oacute;n y de la industria de la guerra, como CAF, ITP Aero, Sener, SAPA, Aernnova... Denunciar tambi&eacute;n las colaboraciones y relaciones mantenidas por centros tecnol&oacute;gicos y universidades como por ejemplo la EHU. Y exigir responsabilidades a instituciones p&uacute;blicas como el Gobierno vasco, Osakidetza o la Ertzaintza, reclamando el fin de toda colaboraci&oacute;n con el sionismo y que ni un solo euro de dinero p&uacute;blico sea destinado a sostener la industria de la guerra ni a quienes se benefician de la ocupaci&oacute;n, el apartheid y el genocidio contra el pueblo palestino.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, es fundamental reforzar una herramienta de lucha cotidiana que est&aacute; al alcance de todas: el boicot. Tenemos en nuestro bolsillo un arma muy poderosa, el boicot econ&oacute;mico, cultural y pol&iacute;tico. Cada decisi&oacute;n de consumo, cada v&iacute;nculo que se rompe con empresas, instituciones o productos implicados en la ocupaci&oacute;n, es una forma concreta de presi&oacute;n. El boicot no es simb&oacute;lico: es una estrategia hist&oacute;rica de resistencia civil que busca aislar a los responsables del apartheid y del genocidio y debilitar sus estructuras de poder.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos que hemos presenciado durante estos meses demuestran hasta d&oacute;nde est&aacute; dispuesto a llegar el ente sionista para acallar las denuncias. En Palestina estamos asistiendo a una escalada extrema de violencia contra la poblaci&oacute;n civil, con bombardeos indiscriminados, ataques a infraestructuras sanitarias y civiles, y escenas insoportables de personas quemadas vivas, lo que evidencia la magnitud del castigo colectivo que se est&aacute; ejerciendo sobre el pueblo palestino. Si son capaces de detener, golpear, torturar y encarcelar a activistas internacionales cuyo &uacute;nico &ldquo;delito&rdquo; es denunciar los cr&iacute;menes que se est&aacute;n cometiendo, debemos imaginar qu&eacute; sucede cada d&iacute;a con miles de palestinos y palestinas sometidos a un r&eacute;gimen de ocupaci&oacute;n y encarcelamiento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El boicot no es simbólico: es una estrategia histórica de resistencia civil que busca aislar a los responsables del apartheid y del genocidio y debilitar sus estructuras de poder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello exigimos la liberaci&oacute;n inmediata de todos los presos y presas palestinas, muchas de ellas encarceladas sin cargos ni juicio bajo el r&eacute;gimen de detenci&oacute;n administrativa. Estos d&iacute;as hemos visto im&aacute;genes devastadoras del doctor Hussam Abu Safiya, detenido desde 2024 por el simple hecho de haber ejercido su profesi&oacute;n bajo asedio, intentando salvar vidas en medio de los bombardeos. Las im&aacute;genes muestran un evidente deterioro f&iacute;sico y graves signos de maltrato, generando una enorme preocupaci&oacute;n por su estado de salud y por las condiciones en las que permanece encarcelado.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, denunciamos la detenci&oacute;n ilegal de compa&ntilde;eras de la Global Sumud Flotilla en T&uacute;nez y de compa&ntilde;eras del convoy terrestre en Libia. La persecuci&oacute;n contra quienes defienden los derechos del pueblo palestino no cesa, pero tampoco cesar&aacute; nuestra solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Frente al genocidio, la ocupaci&oacute;n y el apartheid, nuestra respuesta debe ser m&aacute;s organizaci&oacute;n, m&aacute;s presi&oacute;n pol&iacute;tica y m&aacute;s solidaridad internacionalista. Porque mientras Palestina resiste, nuestra responsabilidad es seguir denunciando, seguir moviliz&aacute;ndonos y seguir construyendo un movimiento capaz de acabar con la impunidad de quienes sostienen esta barbarie.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad no es un delito. El silencio, ante un genocidio, es COMPLICIDAD.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melisa Pérez García y Bego Oleaga Erdoiza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/no-complicidad-no-represion_132_13305029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 19:46:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No a la complicidad, no a la represión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Conflicto Palestina-Israel,Israel,Bloqueo israelí,Genocidio,EHU - Universidad del País Vasco,Gobierno vasco,Ertzaintza,Osakidetza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Europa, párale los pies al Minotauro!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-parale-pies-minotauro_132_13298029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff8f8ff8-7123-49b0-894e-003708954855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Europa, párale los pies al Minotauro!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sin demanda de armamento no hay justificación para el gasto público militar. Sin ese gasto, el motor keynesiano del complejo se detiene. El conflicto no es un fallo del sistema; es su condición de funcionamiento"</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, el 10 de junio de 2025, Yanis Varoufakis interven&iacute;a en el Parlamento Europeo en un evento organizado por The Left y M5S Europa, junto a Jeffrey Sachs y Giuseppe Conte, para debatir sobre las condiciones econ&oacute;micas para la paz. Lo que dijo entonces no solo no ha perdido vigencia: se ha vuelto m&aacute;s urgente con cada mes que pasa. Vale la pena recuperarlo, porque sus palabras iluminan con precisi&oacute;n inc&oacute;moda el camino que Europa ha decidido recorrer.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en el Antropoceno. Los ge&oacute;logos as&iacute; lo han bautizado: la era en la que la acci&oacute;n humana se ha convertido en la principal fuerza transformadora del planeta. El cambio clim&aacute;tico no es ya una amenaza futura; es el presente que habitamos. Entre todos los sistemas que sostienen la vida en Europa, uno de los m&aacute;s fr&aacute;giles y determinantes es el Gulf Stream, esa corriente del Atl&aacute;ntico Norte que transporta calor desde el tr&oacute;pico hacia nuestras costas y garantiza el clima templado del que gozamos. Sin &eacute;l, inviernos siberianos en Lisboa o en Bilbao. Los cient&iacute;ficos advierten de que el calentamiento global est&aacute; alterando la salinidad del oc&eacute;ano y amenaza con debilitar o incluso invertir esta corriente. Un cambio invisible en las profundidades del Atl&aacute;ntico, con consecuencias catastr&oacute;ficas en superficie.
    </p><p class="article-text">
        Esta imagen me parece la met&aacute;fora m&aacute;s precisa para describir lo que el keynesianismo militar est&aacute; haciendo hoy con la econom&iacute;a europea. Opera en profundidad, silenciosamente, y sus efectos se percibir&aacute;n en superficie cuando ya sea tarde para revertirlos.
    </p><p class="article-text">
        El concepto no es nuevo. Eisenhower lo advirti&oacute; en 1961, cuando al abandonar la presidencia pronunci&oacute; uno de los discursos m&aacute;s l&uacute;cidos y valientes de la historia pol&iacute;tica americana: cuidado con el complejo militar-industrial, dijo, porque tiene la capacidad de capturar el Estado, desviar los recursos p&uacute;blicos y distorsionar la democracia desde dentro. Lo que Eisenhower ve&iacute;a como un riesgo, Varoufakis lo describe hoy como un sistema consumado y en plena expansi&oacute;n. Un sistema que, como la mafia, no vende seguridad: vende la ausencia de la amenaza que &eacute;l mismo genera o amplifica. Para perpetuarse necesita conflictos, todos ellos convenientemente lejanos del territorio americano. Necesita que el miedo no desaparezca nunca del todo, porque el miedo es su materia prima y su raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
        Esta es, en realidad, una dimensi&oacute;n nueva del Minotauro Global que Varoufakis describi&oacute; en su libro hom&oacute;nimo. M&aacute;s all&aacute; de los d&eacute;ficits gemelos &mdash;comercial y fiscal&mdash; que EEUU utiliza como aspiradora del excedente mundial, el sistema necesita conflictos que lo alimenten. Sin guerras o amenazas de guerra no hay demanda de armamento. Sin demanda de armamento no hay justificaci&oacute;n para el gasto p&uacute;blico militar. Sin ese gasto, el motor keynesiano del complejo se detiene. El conflicto no es un fallo del sistema; es su condici&oacute;n de funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        El caso m&aacute;s extremo y m&aacute;s sangrante de esta l&oacute;gica es el genocidio que Israel perpetra contra la poblaci&oacute;n palestina, en Gaza y en Cisjordania. Hay una psicolog&iacute;a de la impunidad que cualquiera que haya tenido que gestionar una situaci&oacute;n de abuso de poder conoce bien: cuando a quien ejerce la tiran&iacute;a no se le ponen l&iacute;mites, el monstruo crece. Cada acto que queda sin consecuencias redefine hacia arriba el umbral de lo tolerable, tanto para quien lo comete como para quienes lo contemplan. Israel lleva d&eacute;cadas acumulando esa experiencia: cada asentamiento ilegal consentido, cada operaci&oacute;n militar desproporcionada que mereci&oacute; solo una &ldquo;condena en&eacute;rgica&rdquo;, cada flotilla atacada con impunidad, ha sido interpretada como una se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que puede seguir. Lo que Ben Gvir hace hoy &mdash;la crueldad exhibicionista, la humillaci&oacute;n deliberada&mdash; solo es explicable como comportamiento de quien ha interiorizado que no habr&aacute; consecuencias. Es la conducta de un Estado que ha aprendido que los l&iacute;mites son decorativos. El resultado es un Estado militarizado hasta los huesos, campo de pruebas de armamento convencional y de nuevas tecnolog&iacute;as como la inteligencia artificial aplicada al exterminio, que avanza masacrando a la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona con la impunidad de los vaqueros del lejano oeste. La diferencia es que aquello ocurri&oacute; hace siglo y medio y lo conocemos por los libros de historia. Esto sucede ahora, en el siglo XXI, y lo estamos viendo en streaming. Quien quiera mirar, puede hacerlo. La pregunta perturbadora es cu&aacute;ntos prefieren no hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Y es en este contexto donde Europa cae en la trampa. La Cumbre de La Haya de junio de 2025 fij&oacute; el objetivo del 5% del PIB en gasto de defensa para 2035. Un nivel sin precedentes en tiempos formalmente de paz. El problema es que Europa no tiene la arquitectura institucional &mdash;ni soberan&iacute;a monetaria, ni base industrial integrada, ni pol&iacute;tica de compras com&uacute;n&mdash; para que ese gasto genere un multiplicador propio. Una parte sustancial del incremento se ir&aacute; en importaciones de equipamiento americano. El keynesianismo que se activa no es europeo; es americano. Europa paga, EEUU cobra, y el Gulf Stream de la dependencia no solo no se invierte sino que se refuerza.
    </p><p class="article-text">
        El coste de oportunidad es enorme y concreto. Cada euro destinado a defensa es un euro que no va a la descarbonizaci&oacute;n, a la digitalizaci&oacute;n, a la transici&oacute;n sociodemogr&aacute;fica de un continente que envejece. Piketty acaba de cuantificarlo con precisi&oacute;n en el Global Justice Report, presentado la semana pasada en Par&iacute;s en la Conferencia Mundial sobre Desigualdad: un euro invertido en educaci&oacute;n o sanidad genera tres o cuatro veces menos huella material y energ&eacute;tica que el mismo euro en industria manufacturera o defensa. La aritm&eacute;tica del keynesianismo militar es, pues, doblemente perversa: destruye m&aacute;s planeta por euro gastado y genera menos tejido productivo transferible a la econom&iacute;a civil.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada euro destinado a defensa es un euro que no va a la descarbonización, a la digitalización, a la transición sociodemográfica de un continente que envejece</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A todo ello se suma lo que me permito llamar el 'civilwashing' del gasto militar: la operaci&oacute;n ideol&oacute;gica por la que se presentan las externalidades civiles de la investigaci&oacute;n militar &mdash;internet, el GPS, los semiconductores&mdash; como argumento para justificarlo. Como si hubi&eacute;ramos necesitado pasar por la carrera armament&iacute;stica para llegar al tel&eacute;fono m&oacute;vil. Como si no hubiera sido posible invertir directamente en investigaci&oacute;n civil con la misma escala de recursos y sin el rodeo por la destrucci&oacute;n. El civilwashing no es solo una distorsi&oacute;n hist&oacute;rica; es la coartada que permite al sistema reproducirse sin ser nombrado.
    </p><p class="article-text">
        Pero un buen diagn&oacute;stico sin receta es solo un lamento. Y recetas las hay.
    </p><p class="article-text">
        Mariana Mazzucato lleva a&ntilde;os argumentando que el modelo de innovaci&oacute;n de las misiones &mdash;ese enfoque que moviliza recursos p&uacute;blicos masivos alrededor de objetivos concretos y transformadores&mdash; puede y debe aplicarse a los grandes retos civiles de nuestro tiempo: la descarbonizaci&oacute;n, la salud, la alimentaci&oacute;n sostenible. Es cierto que transponer ese modelo del &aacute;mbito militar al civil tiene sus dificultades. Las empresas del complejo militar-industrial est&aacute;n organizadas para satisfacer a un &uacute;nico comprador p&uacute;blico con especificaciones cerradas, no para competir en mercados abiertos. Su cultura interna, dominada por la ingenier&iacute;a de alto rendimiento, es incompatible con la velocidad y la adaptabilidad que exige el mercado civil. Pero conocer el obst&aacute;culo es el primer paso para sortearlo. El camino est&aacute; se&ntilde;alado; lo que falta es la voluntad de recorrerlo.
    </p><p class="article-text">
        Varoufakis propone el instrumento macroecon&oacute;mico para financiarlo: un New Deal Verde europeo respaldado por deuda mutualizada, ese momento hamiltoniano que Europa lleva d&eacute;cadas aplazando. Cuando Alexander Hamilton convenci&oacute; a los estados americanos de mutualizar sus deudas tras la independencia, no lo hizo por generosidad; lo hizo porque entendi&oacute; que sin esa palanca financiera com&uacute;n no habr&iacute;a proyecto colectivo posible. Europa necesita su propio Hamilton, alguien que entienda que sin deuda com&uacute;n no hay inversi&oacute;n transformadora, y sin inversi&oacute;n transformadora no hay desacoplamiento de la econom&iacute;a americana.
    </p><p class="article-text">
        El Global Justice Report de Piketty a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n redistributiva que completa el cuadro. El informe, elaborado por 45 autores del World Inequality Lab, propone un sistema de fiscalidad progresiva sobre las grandes fortunas para financiar un Fondo de Justicia Global orientado a la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y a la reducci&oacute;n de la desigualdad. La l&oacute;gica es impecable: los recursos que hoy se acumulan improductivamente en los patrimonios de los ultra-ricos podr&iacute;an financiar exactamente el tipo de inversi&oacute;n en educaci&oacute;n, sanidad y transici&oacute;n verde que el keynesianismo militar desplaza. Es, en definitiva, la misma apuesta por un keynesianismo civil que haga lo que el militar no puede: generar capacidades transferibles, reducir desigualdades y construir resiliencia social.
    </p><p class="article-text">
        Y finalmente, la cuesti&oacute;n que subyace a todo lo anterior: mientras Europa siga dentro de la OTAN bajo las condiciones actuales, ninguna de estas recetas tendr&aacute; espacio para aplicarse plenamente. La OTAN act&uacute;a como esa organizaci&oacute;n mafiosa de la que hablaba Varoufakis: garantiza seguridad a cambio del peaje del gasto militar y de la compra de maquinaria de guerra americana. Es una dependencia que se autoalimenta y que solo puede romperse construyendo una defensa exclusivamente europea, soberana, dimensionada a las amenazas reales y no a los intereses de la industria americana. Para ello, la Comisi&oacute;n Europea y las instituciones de seguridad del continente necesitan liderazgos que no sean meros gestores de una dependencia heredada, sino arquitectos de una autonom&iacute;a largamente postergada.
    </p><p class="article-text">
        Hay, pues, otro cambio clim&aacute;tico pendiente, este tambi&eacute;n de origen humano, tambi&eacute;n 'europag&eacute;nico': el que debe invertir la corriente del keynesianismo militar y sustituirla por una corriente c&aacute;lida de inversi&oacute;n civil, redistributiva y soberana. El Gulf Stream del Atl&aacute;ntico puede cambiar de sentido por la acci&oacute;n irreflexiva del hombre. El de la dependencia econ&oacute;mica europea tambi&eacute;n puede hacerlo, pero esta vez de forma deliberada y consciente, si Europa decide finalmente ser protagonista de su propio destino en lugar de espectadora de su propia decadencia.
    </p><p class="article-text">
        Varoufakis lo dijo hace un a&ntilde;o en el Parlamento Europeo. Merece la pena que alguien, por fin, le escuche.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Campàs Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-parale-pies-minotauro_132_13298029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 19:46:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Europa, párale los pies al Minotauro!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yanis Varoufakis,Europa,UE - Unión Europea,Parlamento Europeo,Giuseppe Conte,Estados Unidos,Israel,Genocidio,Gaza,Palestina,Franja de Gaza,Conflicto Palestina-Israel,Industria armamentística,Otan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao a paso de peatón, la urgencia de democratizar nuestros semáforos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bilbao-paso-peaton-urgencia-democratizar-semaforos_132_13296847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89415a56-e217-48d0-88c4-f5a71168762d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x595y381.jpg" width="1200" height="675" alt="Bilbao a paso de peatón, la urgencia de democratizar nuestros semáforos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El automóvil, cuando llegó el siglo pasado, prometía libertad y progreso, pero el balance de las últimas décadas nos deja un paisaje dañado por la contaminación, la crisis climática y ciudades diseñadas para los coches y no como espacios de convivencia"</p></div><p class="article-text">
        Reducir los tiempos de espera de peatones y ciclistas no es un capricho de la ciudadan&iacute;a, es una deuda pendiente con la sostenibilidad de nuestros barrios.
    </p><p class="article-text">
        Basta con dar un paseo por cualquiera de nuestras calles para chocar de frente con una realidad inc&oacute;moda: el coche sigue ostentando un protagonismo excesivo, casi colonial, en el espacio que nos pertenece a todas. El autom&oacute;vil, cuando lleg&oacute; el siglo pasado, promet&iacute;a libertad y progreso, pero el balance de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas nos deja un paisaje da&ntilde;ado por la contaminaci&oacute;n, la crisis clim&aacute;tica y ciudades dise&ntilde;adas para los coches y no como espacios de convivencia. Estamos ya en el a&ntilde;o 2026, en pleno siglo XXI. y resulta incomprensible que sigamos gestionando y planificando nuestro entorno urbano priorizando exageradamente el uso del veh&iacute;culo privado. Las calles deben volver a ser de las personas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta descompensaci&oacute;n no es una percepci&oacute;n abstracta; se mide en segundos y se sufre a pie de calle o mejor dicho, a pie de paso de cebra. Todas hemos vivido la frustraci&oacute;n de esperar frente a un sem&aacute;foro eterno para luego tener que apretar el paso, incluso corriendo, porque el tiempo en verde para cruzar de manera segura es insultantemente breve. Este dise&ntilde;o no es neutral, privilegia la fluidez del motor sobre la dignidad de los peatones, afectando con mayor crueldad a la infancia, a las personas mayores o a quienes tienen movilidad reducida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de ignorar la indudable complejidad t&eacute;cnica que requiere el control semaf&oacute;rico de una ciudad. Se trata de cambiar radicalmente la br&uacute;jula y los criterios pol&iacute;ticos con los que se toman las decisiones. Afortunadamente, no partimos de cero ni inventamos nada nuevo. En Bilbao, por ejemplo, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible 2015-2030 ya recoge de forma expl&iacute;cita el compromiso de reducir los ciclos semaf&oacute;ricos para recortar el tiempo de espera de los peatones. Los planes institucionales no pueden ser papel mojado ni meras herramientas de propaganda; deben transformarse en hechos tangibles en cada paso de cebra y en cada barrio.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente al ruido y los malos humos, la respuesta no puede ser la timidez t&eacute;cnica. Necesitamos una revisi&oacute;n profunda y una optimizaci&oacute;n real del minutaje semaf&oacute;rico que priorice la fluidez y la seguridad de peatones y ciclistas sobre los veh&iacute;culos m&aacute;s contaminantes. Incentivar la movilidad ciclista exige algo m&aacute;s que pintar carriles en el suelo; requiere facilitar su tr&aacute;nsito, premiar su nulo impacto ac&uacute;stico y explorar soluciones valientes como el uso del color &aacute;mbar en cruces seguros para bicicletas, reduciendo las detenciones innecesarias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hoy en d&iacute;a estamos viviendo la revoluci&oacute;n de la denominada Inteligencia Artificial. Aprovechemos las nuevas herramientas de esta era digital y tecnol&oacute;gica, no para perpetuar la ventaja del coche, sino para flexibilizar y humanizar el tr&aacute;nsito de los miles de personas que habitan la ciudad camin&aacute;ndola d&iacute;a a d&iacute;a. La movilidad sostenible es, en esencia, una cuesti&oacute;n de justicia social, de salud comunitaria y de defensa de los derechos humanos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Incentivar la movilidad ciclista exige algo más que pintar carriles en el suelo; requiere facilitar su tránsito, premiar su nulo impacto acústico y explorar soluciones valientes como el uso del color ámbar en cruces seguros para bicicletas, reduciendo las detenciones innecesarias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como plantea el autor Daniel Knowles en su famoso libro 'Carmageddon' debemos reflexionar seriamente sobre c&oacute;mo nos perjudican los coches y que podemos hacer al respecto. Es el momento de pasar de los discursos verdes a las pol&iacute;ticas de los hechos. Democratizar los sem&aacute;foros es un paso para devolver la escala humana al espacio p&uacute;blico. Una ciudad amable y verdaderamente sostenible no es aquella donde los coches tienen todo el protagonismo, sino aquella donde todas las personas, sin importar su edad o condici&oacute;n, pueden cruzar la calle sin miedo, sin prisa y con la certeza de que las Instituciones P&uacute;blicas cuidan de nuestro tiempo y de nuestras vidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Viñals Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bilbao-paso-peaton-urgencia-democratizar-semaforos_132_13296847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 20:00:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bilbao a paso de peatón, la urgencia de democratizar nuestros semáforos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bizkaia,Bilbao,Peatones,Semáforos,Coches,Vehículos,Tráfico,Peatonalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aves migratorias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/aves-migratorias_132_13288143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e25d373b-6ef7-4266-9d9f-a396034f508e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1707y751.jpg" width="1200" height="675" alt="Aves migratorias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Algunos periodistas que han trabajado para defender los postulados progresistas, previendo la llegada de la ultraderecha, trabajan ahora para desentenderse como si fueran aves migratorias que ya están sintiendo en sus huesos la proximidad de un cambio de estación"</p></div><p class="article-text">
        Mucho se ha dicho que lo m&aacute;s importante del periodismo es saber dejarlo a tiempo. Me parece que el primero que pronunci&oacute; esta frase fue Chateaubriand, pero se le ha atribuido a muchas personas, algo habitual con las frases. Tambi&eacute;n est&aacute;n los que han afirmado que esta frase no era m&aacute;s que una derivaci&oacute;n de lo que un d&iacute;a dijo Bismarck afirmando que los periodistas eran gentes que hab&iacute;an malogrado la carrera.
    </p><p class="article-text">
        Las dos afirmaciones me parecen sensatas. El periodismo no es una actividad burocr&aacute;tica, ni administrativa. Tampoco tiene como destino conseguir que unos desarrapados hagan carrera o que unos holgazanes pasen el rato trabajando lo menos posible. El periodismo consiste tan s&oacute;lo en transmitir informaci&oacute;n a los ciudadanos para que estos la consuman. No es necesario que esta informaci&oacute;n sea cierta, aunque resulta conveniente, sobre todo desde un punto de vista &eacute;tico que lo sea, pero basta con que sea rentable. De hecho esto resulta fundamental para la permanencia del negocio.
    </p><p class="article-text">
        El ejercicio del periodismo requiere de curiosidad, adem&aacute;s de un cierto inter&eacute;s por las cosas de la historia, de la pol&iacute;tica y de la vida, para, de este modo, mostrar a los ciudadanos qu&eacute; es lo que realmente est&aacute; sucediendo en el tiempo que les ha tocado vivir. Pero como de la vida, de la historia y de la pol&iacute;tica ni siquiera quienes la progratonizamos sabemos nada de nada, el trabajo del periodista no es m&aacute;s que un anhelo, una manera de ir caminando por el aire tratando de alcanzar lo que en realidad no es m&aacute;s que una aspiraci&oacute;n inalcanzable. Eso s&iacute;, el periodismo lo que s&iacute; te permite es observar uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s extraordinarios de la vida humana: el fen&oacute;meno de la corrupci&oacute;n de casi todo y sobre todo de la corrupci&oacute;n del periodismo; fen&oacute;meno eterno, viej&iacute;simo, permanente, actual y existente en todos los momentos, en todos los reg&iacute;menes y en todos los sistemas propuestos por el derecho pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Algunos periodistas que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os han trabajado para defender los postulados progresistas, previendo la llegada de los l&iacute;deres de la ultraderecha al gobierno, trabajan ahora para desentenderse de los postulados progresistas como si fueran aves migratorias que ya est&aacute;n sintiendo en sus huesos la proximidad de un cambio de estaci&oacute;n. La n&oacute;mina es la n&oacute;mina. El pan de mis ni&ntilde;os es el pan de mis ni&ntilde;os. No hay m&aacute;s verdad period&iacute;stica que el miedo al desempleo. Lo dem&aacute;s es palabrer&iacute;a. Para todo hay excepciones. Claro. Pero el periodista que se inclina hacia un lado u otro de la realidad, dependiendo siempre de donde le procede el salario, se convierte as&iacute; en un pol&iacute;tico, o en un aspirante a pol&iacute;tico, o lo que es a&uacute;n mucho peor, en un predicador.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/aves-migratorias_132_13288143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 19:20:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aves migratorias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[What's Up, Bunny?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/what-s-up-bunny_132_13277581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9faab28-5229-46a3-87ef-b528e7992774_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1652y583.jpg" width="1200" height="675" alt="What&#039;s Up, Bunny?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El problema sería esperar que un artista global, convertido en una de las mayores industrias culturales del planeta, pueda situarse realmente fuera de las dinámicas económicas que hacen posible su éxito"</p></div><p class="article-text">
        Leo que Bad Bunny canta <a href="https://www.xataka.com/musica/bad-bunny-canta-gentrificacion-turistificacion-su-gira-ha-subido-29-precio-hoteles-madrid" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra la gentrificaci&oacute;n y la turistificaci&oacute;n</a>, pero su gira ha subido un 29% el precio de los hoteles en Madrid. Un artista globalizado que denuncia la gentrificaci&oacute;n, la expulsi&oacute;n de residentes y la mercantilizaci&oacute;n de los territorios genera, al mismo tiempo, un acontecimiento que contribuye a encarecer el alojamiento, intensifica los flujos tur&iacute;sticos y moviliza enormes cantidades de capital. &iexcl;Qu&eacute; paradoja! O no. Lo parad&oacute;jico es pensar que Bad Bunny canta contra el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que el hecho de que los hoteles suban de precio durante unos conciertos no equivale exactamente a un proceso de gentrificaci&oacute;n, que implica transformaciones duraderas del mercado inmobiliario, sustituci&oacute;n de poblaci&oacute;n residente y reconfiguraci&oacute;n social de los barrios. Pero s&iacute; forma parte de la misma l&oacute;gica de ciudad convertida en plataforma de consumo y atracci&oacute;n de visitantes. Los grandes conciertos, congresos, eventos deportivos o festivales participan de una econom&iacute;a urbana que trata el territorio como recurso competitivo. En Bilbao empezamos a saber mucho de esto.
    </p><p class="article-text">
        Desde siempre el capitalismo ha demostrado una extraordinaria capacidad para absorber las cr&iacute;ticas dirigidas contra &eacute;l y convertirlas en mercanc&iacute;a. La rebeld&iacute;a, la autenticidad, la denuncia social o la reivindicaci&oacute;n de identidades subalternas no quedan necesariamente fuera del mercado; al contrario, con frecuencia se transforman en productos altamente rentables. La cr&iacute;tica se consume, la disidencia se convierte en espect&aacute;culo y el propio capitalismo cultural necesita constantemente narrativas de transgresi&oacute;n para renovarse. Como analizaron Luc Boltanski y &Egrave;ve Chiapello en 'El nuevo esp&iacute;ritu del capitalismo', una parte importante de la cr&iacute;tica social y art&iacute;stica de los a&ntilde;os sesenta y setenta fue incorporada por el propio capitalismo para legitimarse y reinventarse.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el problema no es que Bad Bunny denuncie la gentrificaci&oacute;n mientras su gira produce efectos gentrificadores. El problema ser&iacute;a esperar que un artista global, convertido en una de las mayores industrias culturales del planeta, pueda situarse realmente fuera de las din&aacute;micas econ&oacute;micas que hacen posible su &eacute;xito. Su figura es inseparable de una compleja maquinaria de plataformas digitales, promotoras, aerol&iacute;neas, cadenas hoteleras, patrocinadores y mercados globales del entretenimiento. Por eso la pregunta sociol&oacute;gicamente relevante no es tanto si el artista es coherente o incoherente, sino c&oacute;mo un sistema econ&oacute;mico es capaz de integrar incluso los discursos que lo cuestionan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que &eacute;l s&iacute; se presenta personalmente como cr&iacute;tico del sistema. Si nos situamos en el plano de la autopercepci&oacute;n o de la imagen p&uacute;blica que proyecta, Bad Bunny no aparece simplemente como un artista que incorpora ocasionalmente mensajes cr&iacute;ticos, sino como alguien que se presenta a s&iacute; mismo como portavoz de determinadas resistencias: frente a la colonizaci&oacute;n cultural, la turistificaci&oacute;n de Puerto Rico, la especulaci&oacute;n inmobiliaria, el racismo o la homofobia. Desde esa perspectiva, la contradicci&oacute;n resulta m&aacute;s visible. Porque una cosa es reconocer que nadie puede situarse completamente fuera del sistema y otra muy distinta construir una identidad p&uacute;blica basada en la oposici&oacute;n a &eacute;l mientras se ocupa una posici&oacute;n extraordinariamente privilegiada dentro de las industrias globales del entretenimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, tampoco conviene exagerar la singularidad del caso. Se trata de una tensi&oacute;n cl&aacute;sica en la historia de la cultura popular. Ya ocurri&oacute; con el rock, el punk, el hip-hop o incluso con determinadas figuras de la canci&oacute;n protesta. Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa tambi&eacute;n las identidades contestatarias.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la cuesti&oacute;n no es tanto si Bad Bunny es sincero. Tal vez lo sea cuando denuncia los efectos del turismo masivo sobre Puerto Rico o la expulsi&oacute;n de la poblaci&oacute;n local de determinados barrios, pero su capacidad para difundir ese mensaje depende precisamente de las infraestructuras econ&oacute;micas y culturales de la globalizaci&oacute;n que producen fen&oacute;menos similares en muchos otros lugares. Se trata de un ejemplo muy contempor&aacute;neo de cr&iacute;tica integrada: una voz que denuncia ciertos efectos del capitalismo global desde una posici&oacute;n que es, al mismo tiempo, uno de los grandes &eacute;xitos de ese mismo capitalismo global.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Artistas que nacieron cuestionando el orden establecido acabaron convertidos en marcas globales. El sistema no solo comercializa los productos culturales; comercializa también las identidades contestatarias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no significa que toda cr&iacute;tica sea in&uacute;til o que toda denuncia est&eacute; condenada a convertirse en mero espect&aacute;culo. Pero, en una &eacute;poca en la que incluso la rebeld&iacute;a puede convertirse en mercanc&iacute;a, el problema ya no es distinguir qui&eacute;n est&aacute; dentro y qui&eacute;n est&aacute; fuera, sino preguntarnos qu&eacute; cr&iacute;ticas transforman realmente las estructuras y cu&aacute;les terminan formando parte del espect&aacute;culo que las reproducen. Los discursos p&uacute;blicos pueden contribuir a visibilizar problemas reales, generar conciencia social y abrir espacios de debate, pero el capitalismo contempor&aacute;neo ha demostrado una notable tolerancia hacia las formas simb&oacute;licas de contestaci&oacute;n. Lo que le resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil gestionar no son las canciones que lo cuestionan, sino las regulaciones que limitan sus beneficios, las pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas que frenan la especulaci&oacute;n, las reformas fiscales que redistribuyen riqueza o las normas laborales que reducen la precariedad. Ah&iacute; es donde la cr&iacute;tica deja de ser una est&eacute;tica y se convierte en una fuerza material.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;What's Up, Doc?&rdquo;, dec&iacute;a otro Bunny, en este caso Bugs. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hay de nuevo, viejo?&rdquo;, en su traducci&oacute;n al castellano. No hay nada nuevo en el caso Bad Bunny. Es todo muy viejo: se llama capitalismo. Del machismo hablaremos otro d&iacute;a...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Zubero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/what-s-up-bunny_132_13277581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 19:46:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[What's Up, Bunny?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bad Bunny,Capitalismo,Gentrificación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Semántica judicial y evidencias forenses: el caso Kerman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/semantica-judicial-evidencias-forenses-caso-kerman_132_13277559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6366b1cd-ae0a-482e-8213-71b97c4b4cb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2122y476.jpg" width="1200" height="675" alt="Semántica judicial y evidencias forenses: el caso Kerman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La justicia penal no puede convertirse en un ejercicio de anestesia burocrática donde se minimizan los hechos para lograr calificaciones jurídicas más cómodas o procesamientos más rápidos"</p><p class="subtitle">Especial - Toda la cobertura del caso</p></div><p class="article-text">
        Kerman Villate Beitia muri&oacute; tendido en el suelo del acceso a la discoteca M&iacute;tika el 23 de febrero de 2025 como consecuencia de un brutal pu&ntilde;etazo propinado por el portero del local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, la medicina forense nos fuerza a leer el sufrimiento humano a trav&eacute;s de evidencias f&iacute;sicas, observables y medibles. Es una disciplina fr&iacute;a, pero comprometida con una verdad inalterable: un cuerpo nunca miente. Por el contrario, el derecho penal a veces parece operar en un plano de abstracci&oacute;n donde las realidades f&iacute;sicas corren el riesgo de ser diluidas por la sem&aacute;ntica judicial. El desenlace procesal de este caso es un preocupante ejemplo de este divorcio entre la t&eacute;cnica jur&iacute;dica y la verdad material.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reciente decisi&oacute;n de la Audiencia Provincial de &Aacute;lava, respaldada por la <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/supremo-inhibe-no-revisara-peticion-familia-victima-crimen-mitika-sea-juzgado-asesinato_1_13184552.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inadmisi&oacute;n t&eacute;cnica del Tribunal Supremo</a>, ha apartado definitivamente el caso del tribunal del jurado, dictaminando que el acusado no ser&aacute; juzgado por homicidio doloso (es decir, bajo el supuesto de que el autor sab&iacute;a que su golpe pod&iacute;a causar la muerte de la v&iacute;ctima), sino por un delito de lesiones en concurso con homicidio imprudente. El argumento central de la Fiscal&iacute;a y del tribunal revisor descansa sobre una premisa que, en realidad, es estrictamente psicol&oacute;gica: la ausencia de 'animus necandi' o &ldquo;intenci&oacute;n mental&rdquo; de matar. Sostienen que el agresor solo pretend&iacute;a &ldquo;lesionar&rdquo; y que el fallecimiento fue un desenlace desafortunado e imprevisto. Sin embargo, desde una perspectiva pericial, resulta imperativo plantearse un par de cuestiones decisivas: &iquest;c&oacute;mo se constata la &ldquo;intenci&oacute;n mental&rdquo; de un individuo? &iquest;Bas&aacute;ndonos &uacute;nicamente en su declaraci&oacute;n o en las evidencias forenses?
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estas cuestiones, es necesario atender al informe de la autopsia. En dicho documento se sostiene que los hallazgos macrosc&oacute;picos e internos no describen el resultado de un altercado ordinario o un &ldquo;pu&ntilde;etazo&rdquo; fortuito. El informe forense detalla una devastaci&oacute;n estructural severa. La magnitud de la energ&iacute;a cin&eacute;tica transmitida fue de tal calibre que provoc&oacute; un infiltrado hemorr&aacute;gico en la base de la lengua, dejando una esquirla &oacute;sea de 1,5 cent&iacute;metros de ancho arrancada de la cortical interna e impactada directamente en el m&uacute;sculo geniogloso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esta violencia extrema se suma un dato pericial definitivo: la ausencia absoluta de lesiones de defensa o lucha. La v&iacute;ctima recibi&oacute; un impacto de potencia descomunal sin posibilidad alguna de amortiguaci&oacute;n o reacci&oacute;n. Cuando la Fiscal&iacute;a reduce esta secuencia a un mero &ldquo;intento de lesionar&rdquo;, ignora la doctrina del dolo eventual que el juez instructor aplic&oacute; con notable lucidez inicial. Dicho en otras palabras: un agresor con una complexi&oacute;n f&iacute;sica extraordinaria &mdash;un individuo de 145 kilogramos con r&eacute;cords de fuerza&mdash; no puede alegar que ignoraba la alta probabilidad letal de un impacto de esa energ&iacute;a dirigido contra una zona vital como el tercio inferior del cr&aacute;neo. En la mente del ejecutor, la aceptaci&oacute;n del resultado mortal debe estar impl&iacute;cita en la desproporci&oacute;n de la fuerza empleada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un agresor con una complexión física extraordinaria —un individuo de 145 kilogramos con récords de fuerza— no puede alegar que ignoraba la alta probabilidad letal de un impacto de esa energía dirigido contra una zona vital como el tercio inferior del cráneo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El segundo punto de desconexi&oacute;n radica en la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica de la &ldquo;concausalidad&rdquo;. La Fiscal&iacute;a se ha amparado en la conclusi&oacute;n m&eacute;dica de que el fallecimiento se debi&oacute; a un mecanismo complejo y sin&eacute;rgico de factores (asfixia, edema agudo de pulm&oacute;n y necrosis isqu&eacute;mica cerebral) que, por separado, no habr&iacute;an causado la muerte. Utilizar la complejidad de la cascada fisiol&oacute;gica que lleva a la anoxia mixta para atenuar la responsabilidad del agresor es una perversi&oacute;n conceptual. Esos factores concausales no surgieron de la nada; fueron desencadenados, de forma directa e irreversible, por el traumatismo facial originado por el golpe.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La justicia penal no puede convertirse en un ejercicio de anestesia burocr&aacute;tica donde se minimizan los hechos para lograr calificaciones jur&iacute;dicas m&aacute;s c&oacute;modas o procesamientos m&aacute;s r&aacute;pidos. Al hurtar este debate de una sala de justicia com&uacute;n y, espec&iacute;ficamente, del Tribunal del Jurado, se ha impedido que la sociedad eval&uacute;e, mediante una discusi&oacute;n forense abierta, los l&iacute;mites de la responsabilidad penal en las agresiones de extrema violencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el lenguaje del derecho se desconecta de tal modo de la certeza m&eacute;dica, la ciencia forense pierde su sentido y la sociedad ve cerrada la puerta a la justicia material. Sostener que un impacto capaz de arrancar y clavar un fragmento de mand&iacute;bula en el interior de la boca es una simple &ldquo;imprudencia&rdquo; no es prudencia legal; es, lamentablemente, una inaceptable e insoportable forma de menosprecio a la sociedad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César San Juan Guillén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/semantica-judicial-evidencias-forenses-caso-kerman_132_13277559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 19:45:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Semántica judicial y evidencias forenses: el caso Kerman]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Mítika,Discotecas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Estamos preparados ante el calor extremo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/preparados-calor-extremo_132_13266473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18b86135-e5fb-4475-bb54-95e183e7e600_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3510y1164.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Estamos preparados ante el calor extremo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Estamos ante un episodio que afecta a muchas zonas de Europa y vuelve a poner sobre la mesa no solo la urgencia de mitigar peores escenarios de cambio climático, sino de adaptarnos a situaciones que son un auténtico peligro para toda la sociedad"</p></div><p class="article-text">
        La pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica &mdash;y en ella, Euskadi&mdash; sufre desde hace m&aacute;s de una semana temperaturas propias del punto &aacute;lgido del verano, lo que se conoce como can&iacute;cula y que comprende entre mediados de julio y mediados de agosto. Se trata de un fen&oacute;meno anormal para la &eacute;poca del a&ntilde;o, cuando t&eacute;cnicamente todav&iacute;a es primavera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevamos unos d&iacute;as hablando de calor en may&uacute;sculas en la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, pero no somos los &uacute;nicos para los que el verano ha entrado de golpe. As&iacute;, en el Reino Unido se estableci&oacute; un r&eacute;cord el 25 de mayo de 2026, con 34,8 &ordm;C provisionales en Kew Gardens. Al d&iacute;a siguiente, 26 de mayo de 2026, la cifra se super&oacute; al alcanzar los 35,1 &ordm;C en la misma estaci&oacute;n. Romper un r&eacute;cord hist&oacute;rico por un margen tan amplio en plena primavera evidencia un cambio clim&aacute;tico acelerado.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo de d&iacute;a. La marca de 19,4 &ordm;C registrada en Kenley Airfield (sur de Londres) ya rompi&oacute; el r&eacute;cord de la temperatura m&iacute;nima diaria m&aacute;s alta en un mes de mayo, superando con creces la antigua marca de 18,9 &ordm;C de 1947. Ese registro fue destrozado inmediatamente la madrugada siguiente, cuando los term&oacute;metros no bajaron de 21,3 &ordm;C en la misma estaci&oacute;n. Esto supuso la primera noche tropical registrada en la historia de Reino Unido en un mes de mayo (temperatura m&iacute;nima sin bajar de 20 &ordm;C).
    </p><p class="article-text">
        Este calor no es normal en muchos pa&iacute;ses ni siquiera en verano. Estamos ante un episodio que afecta a muchas zonas de Europa y vuelve a poner sobre la mesa no solo la urgencia de mitigar peores escenarios de cambio clim&aacute;tico, sino de adaptarnos a situaciones que son un aut&eacute;ntico peligro para toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El Sistema de Monitorizaci&oacute;n de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III confirm&oacute; que el verano de 2025 dej&oacute; 3.832 muertes atribuibles a las altas temperaturas entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre. Representa un incremento del 87,6% respecto al verano anterior. En este mes de mayo de 2026, ya son 36 las personas que han muerto con temperaturas m&aacute;s t&iacute;picas del verano. Todos los fallecidos son del norte peninsular. De hecho, han muerto 15 personas en Euskadi, 13 en Asturias, cinco en Galicia y tres en Cantabria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una ciudad que solo se puede habitar en verano si puedes pagar aire acondicionado no es una ciudad preparada para el cambio clim&aacute;tico&rdquo;, <a href="https://agendapublica.es/noticia/21100/espana-debe-adaptar-sus-ciudades-al-calor-extremo-asi-puede-hacerlo" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">escribe en 'Agenda P&uacute;blica' Isabela Le&oacute;n Ces&iacute;n</a>, arquitecta y urbanista, que arroja luz sobre la brecha clim&aacute;tica, donde barrios sin sombra, viviendas mal aisladas y hogares vulnerables no pueden protegerse del calor. La respuesta, sostiene, pasa por renaturalizar, rehabilitar y planificar la refrigeraci&oacute;n urbana por una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Aproximadamente el 75% de la poblaci&oacute;n de la Comunidad Aut&oacute;noma del Pa&iacute;s Vasco (CAPV) reside en entornos calificados como urbanos, y muchas zonas y barrios en nuestras ciudades y municipios son particularmente vulnerables: el asfalto, el hormig&oacute;n y la escasa vegetaci&oacute;n crean islas de calor urbanas donde las temperaturas pueden ser entre 10 &deg;C y 15 &deg;C m&aacute;s altas que en las zonas rurales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivir con temperaturas extremas implica dormir mal, enfermar m&aacute;s, vivir peor y asumir riesgos que no deber&iacute;an depender del c&oacute;digo postal ni del nivel de ingresos&rdquo;, viene a decir Isabela Le&oacute;n Ces&iacute;n. La pobreza energ&eacute;tica tambi&eacute;n significa no poder protegerse del calor en primavera y verano. En Euskadi, unos 55.000 hogares y m&aacute;s de 100.000 personas sufren pobreza energ&eacute;tica severa al tener dificultades para mantener una temperatura adecuada en sus viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Los municipios y sus ayuntamientos y dem&aacute;s entidades locales tienen una excepcional importancia en la lucha contra el cambio clim&aacute;tico, especialmente en la adaptaci&oacute;n clim&aacute;tica: en su seno se determinan muchas cuestiones relativas al uso del suelo y las medidas y las pr&aacute;cticas con las que se puede reducir la vulnerabilidad. Entre otras cosas, pueden aumentar las zonas verdes &mdash;los &aacute;rboles, a trav&eacute;s de la sombra y la evapotranspiraci&oacute;n, pueden reducir la temperatura del aire entre 2 &deg;C y 5 &deg;C y la de las superficies entre 10 &deg;C y 12 &deg;C en plena ola de calor&mdash;; utilizar pavimentos y materiales naturales para bajar la temperatura de los municipios &mdash;hasta m&aacute;s de 4 &ordm;C&mdash;; transformar patios escolares asfaltados en espacios verdes &mdash;en Par&iacute;s redujo las temperaturas del suelo en torno a 7 &deg;C&mdash;; habilitar refugios clim&aacute;ticos&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as tal y como se recog&iacute;a en este diario, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/familias-denuncian-aulas-colegios-bilbao-30-grados-escuelas-publicas-no-preparadas-calor_1_13258447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas familias han denunciado aulas de colegios de Bilbao a 30 grados</a>, tambi&eacute;n en otros municipios vascos, y han solicitado la instalaci&oacute;n de &ldquo;soluciones de climatizaci&oacute;n, protecci&oacute;n solar en ventanas y aulas y zonas de sombra en el patio&rdquo;. Pero, adem&aacute;s de estas medidas, es importante renaturalizar los centros educativos. Esta estrategia crea refugios clim&aacute;ticos, mejora la biodiversidad urbana y transforma los patios en zonas coeducativas, inclusivas y pedag&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica sobre los efectos de las altas temperaturas en el aprendizaje y el desarrollo cognitivo de los menores est&aacute;n cada vez m&aacute;s claros seg&uacute;n diversos estudios.&nbsp;De acuerdo con la evidencia cient&iacute;fica, se trata de un grupo altamente vulnerable al calor porque tiene un sistema termorregulador todav&iacute;a inmaduro, produce m&aacute;s calor por kilogramo de peso que los adultos, y tiene una menor tasa de sudoraci&oacute;n. La evidencia muestra tambi&eacute;n que, a m&aacute;s d&iacute;as de calor, m&aacute;s problemas de salud y peores resultados educativos.
    </p><p class="article-text">
        Otro tema muy importante son <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/hospitales-30-grados-citas-suspendidas-osakidetza-ola-calor-sindicato-satse_1_13254703.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las temperaturas tan altas en los hospitales, hasta con 30 grados</a>, que, si le sumas la fiebre de muchos pacientes, es un c&oacute;ctel perfecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las actuaciones enumeradas ya se vienen haciendo en Euskadi, incorporando las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), que son acciones o procesos que utilizan los principios de la naturaleza para dar soluci&oacute;n a distintos problemas relacionados con la gesti&oacute;n territorial y urbana como la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico, la gesti&oacute;n de los recursos, del agua, la seguridad alimentaria o la calidad del aire y el entorno. Pero es vital, en la situaci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica en la que estamos, acelerarlas por la importancia y prioridad que tienen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/preparados-calor-extremo_132_13266473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 19:45:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Estamos preparados ante el calor extremo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Calentamiento global,Cambio climático,Ola de calor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La energía, rehén de la geopolítica: hacia un cambio de modelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/energia-rehen-geopolitica-cambio-modelo_132_13261403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3682f27-4400-455d-ac69-44089af470c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144137.jpg" width="2500" height="1406" alt="La energía, rehén de la geopolítica: hacia un cambio de modelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En Gipuzkoa lo entendimos hace tiempo. En un territorio con escasez de materias primas y una dependencia energética cercana al 90%, apostar por un cambio de modelo energético no es una opción, es una obligación"</p></div><p class="article-text">
        El tablero geopol&iacute;tico mundial vive en continua tensi&oacute;n. Guerras que no terminan, conflictos que se solapan y efectos que se extienden mucho m&aacute;s all&aacute; de las fronteras donde estallan.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero y m&aacute;s importante, por supuesto, son siempre las vidas humanas. Millones de personas sufren las consecuencias directas de guerras que nunca eligen. Guerras que no s&oacute;lo se cobran v&iacute;ctimas en los territorios en conflicto. Tambi&eacute;n tienen impactos profundos en la econom&iacute;a global y, en consecuencia, en la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Lo estamos viendo de nuevo estos d&iacute;as. El encarecimiento del petr&oacute;leo y de la energ&iacute;a vuelve a trasladarse a los hogares, a las empresas y al conjunto de la econom&iacute;a. Cada escalada b&eacute;lica se traduce en m&aacute;s incertidumbre, volatilidad de precios y una sensaci&oacute;n creciente de vulnerabilidad. Es lo que ha provocado la guerra de Donald Trump y Benjam&iacute;n Netanyahu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo m&aacute;s importante, cada crisis internacional vuelve a poner de manifiesto una realidad: eue Europa sigue siendo altamente dependiente de mercados energ&eacute;ticos externos. Nuestra autonom&iacute;a estrat&eacute;gica es limitada. Dependemos de decisiones y acontecimientos que se producen a miles de kil&oacute;metros, pero que condicionan directamente nuestro bienestar y nuestra competitividad. Nuestra capacidad de desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Y ante esta situaci&oacute;n, urge actuar. As&iacute; lo ha vuelto a hacer el Gobierno de Espa&ntilde;a. Con un paquete de medidas para amortiguar el impacto inmediato de la guerra sobre la ciudadan&iacute;a, que incluyen la rebaja del IVA de los carburantes, la electricidad y el gas. Ayudas que protegen a los consumidores m&aacute;s vulnerables, garantizando el acceso a suministros b&aacute;sicos en un contexto de fuerte presi&oacute;n sobre los precios.
    </p><p class="article-text">
        Medidas necesarias y oportunas. Pero la experiencia acumulada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos demuestra que las respuestas coyunturales, siendo imprescindibles, no son suficientes.&nbsp;Cada crisis internacional vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de abordar cambios estructurales en nuestro modelo energ&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Porque la transici&oacute;n energ&eacute;tica no es solo una cuesti&oacute;n ambiental. Es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, social, y estrat&eacute;gica. Avanzar hacia un sistema m&aacute;s aut&oacute;nomo, resiliente y justo es una necesidad inaplazable.
    </p><p class="article-text">
        En Gipuzkoa lo entendimos hace tiempo. En un territorio con escasez de materias primas y una dependencia energ&eacute;tica cercana al 90%, apostar por un cambio de modelo energ&eacute;tico no es una opci&oacute;n, es una obligaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo entendimos y as&iacute; lo hicimos. Ese cambio se est&aacute; materializando en una nueva cultura que sit&uacute;a a las personas en el centro del sistema energ&eacute;tico. Un modelo de autoconsumo compartido basado en la producci&oacute;n y gesti&oacute;n compartida de energ&iacute;a renovable que se articula a trav&eacute;s de comunidades energ&eacute;ticas locales.
    </p><p class="article-text">
        Lo que, en 2020, en plena pandemia, no era m&aacute;s que una idea innovadora, hoy es una pol&iacute;tica p&uacute;blica consolidada, que se traduce en 67 comunidades energ&eacute;ticas activas en el territorio, 6 de ellas de car&aacute;cter industrial. Entre todas generan m&aacute;s de 13,4 millones de Kwh al a&ntilde;o, y gracias a este modelo, m&aacute;s de 10.000 familias y decenas de peque&ntilde;as y medianas empresas guipuzcoanas est&aacute;n viendo reducida su factura el&eacute;ctrica en un 30%.
    </p><p class="article-text">
        No se trata s&oacute;lo de producir energ&iacute;a limpia. Se trata de democratizar el acceso a la energ&iacute;a, de reducir vulnerabilidades y de construir una econom&iacute;a m&aacute;s resistente frente a los vaivenes del contexto internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, siete de cada diez municipios guipuzcoanos cuentan con al menos una comunidad energ&eacute;tica. Nuestro objetivo es alcanzar la totalidad del territorio en 2027. Para lograrlo, el departamento de Sostenibilidad de la Diputaci&oacute;n Foral de Gipuzkoa financia hasta el 75% de la creaci&oacute;n y puesta en marcha de estos proyectos, apoyo que llega al 100% en los municipios m&aacute;s peque&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos destinado m&aacute;s de 6 millones de euros a desplegar esta red y hemos puesto en marcha la Oficina de Transformaci&oacute;n Energ&eacute;tica de Gipuzkoa. Una herramienta p&uacute;blica y gratuita que acompa&ntilde;a a ciudadan&iacute;a, empresas y ayuntamientos durante todo el proceso, ofreciendo asesoramiento t&eacute;cnico, jur&iacute;dico y financiero.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de modelo est&aacute; en marcha en Gipuzkoa. Un cambio de cultura energ&eacute;tica que no tiene vuelta atr&aacute;s. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, apostar por la autonom&iacute;a energ&eacute;tica local es apostar por la estabilidad econ&oacute;mica y la justicia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos sistemas m&aacute;s pr&oacute;ximos, m&aacute;s participativos y sostenibles, y el ejemplo son las comunidades energ&eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Porque como dec&iacute;a al principio, la transici&oacute;n energ&eacute;tica no es s&oacute;lo una respuesta al cambio clim&aacute;tico. Es tambi&eacute;n una estrategia para construir territorios m&aacute;s resilientes y menos dependientes de crisis que no controlamos. Y en ese camino, Gipuzkoa no espera. Act&uacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Asensio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/energia-rehen-geopolitica-cambio-modelo_132_13261403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 19:45:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La energía, rehén de la geopolítica: hacia un cambio de modelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Petróleo,Energía,Gipuzkoa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la grieta, la luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/grieta-luz_132_13261662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00de62c6-4948-402f-bba8-42c9c4569bd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la grieta, la luz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cada una en su estilo, con sus propias herramientas, plantaron cara a una época donde respirar con libertad era casi un delito de desacato"</p></div><p class="article-text">
        Nadie sabe con exactitud qui&eacute;n ech&oacute; la llave por primera vez. Las prohibiciones casi nunca nacen con un estruendo; se instalan despacio, en silencio, como el polvo sobre los muebles de una casa deshabitada, hasta que el mundo asume que la vida siempre fue as&iacute;: a oscuras y bajo llave. Las verdaderas revoluciones no avisan. No hay alfombras rojas ni cornetas en el instante exacto en que la historia cambia de rumbo. Lo que hay es una persona de carne y hueso que, empujada por un instinto ciego y vital, decide apoyar las manos sobre una puerta cerrada y, sencillamente, empujar. 
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; una ma&ntilde;ana de octubre de 1928, cuando una mujer, nacida en una de esas casas donde los destinos femeninos se heredaban intactos y se bordaban en bastidor, decidi&oacute; romper el guion. Le dio por volar. Aterriz&oacute; convertida en la primera aviadora de su pa&iacute;s, ante la mirada suspicaz de un aeroclub que la ve&iacute;a como a una intrusa profanando un santuario. La prensa imprimi&oacute; su haza&ntilde;a con esa fascinaci&oacute;n condescendiente que se reserva para los fen&oacute;menos extra&ntilde;os, porque era mucho m&aacute;s f&aacute;cil aislarla bajo la etiqueta de la rareza que admitir la verdad: bajo ese cielo de lona y madera lat&iacute;a la certeza de que cualquier otra mujer pod&iacute;a sentir el mismo v&eacute;rtigo. Y el v&eacute;rtigo contagi&oacute; a quienes se desabrocharon el cors&eacute; para poder respirar a diez mil pies de altura, cruzando oc&eacute;anos en una inmensa y soberana soledad, abriendo un boquete irreversible en una b&oacute;veda que todos juraban inquebrantable y&nbsp;que aseguraban que el cielo era solo un espacio para hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conquista de la normalidad se amas&oacute; tambi&eacute;n a ras de suelo, en la penumbra estricta de lo cotidiano, all&iacute; donde el ruido de una cucharilla contra la loza era un privilegio custodiado con recelo. Las cafeter&iacute;as eran feudos prohibidos; a las mujeres se las confinaba a los salones de sus propias casas o a estancias discretas donde su brillantez no incomodara al orden natural de las cosas. Hasta que una ma&ntilde;ana cualquiera, una mujer cruz&oacute; el umbral de un caf&eacute; del centro sin ir del brazo de nadie. No pidi&oacute; disculpas, no agach&oacute; la cabeza ante el escrutinio de los camareros ni ante el silencio denso que congel&oacute; el local, y ley&oacute; el peri&oacute;dico hasta agotar la tinta. Por esa min&uacute;scula fisura se colaron despu&eacute;s millones de palabras y confidencias que ya nunca jam&aacute;s regresar&iacute;an a la clandestinidad. Por esa grieta inicial nos colamos millones, a la estela de la mujer que nos abri&oacute; el paso de algo tan rid&iacute;culamente prohibido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa terca costumbre de no pedir permiso las empuj&oacute; tambi&eacute;n a los escenarios m&aacute;s oscuros, all&iacute; donde la condici&oacute;n humana muestra sus v&iacute;sceras. Hubo quienes no esperaron un salvoconducto militar que sab&iacute;an denegado de antemano, escondi&eacute;ndose en buques hospital para desembarcar en el infierno de Normand&iacute;a, pisando la arena ensangrentada y recogiendo heridos bajo el fuego para escribir las cr&oacute;nicas m&aacute;s brutales del siglo. Otras cambiaron la luz artificial de los estudios de moda por el barro helado, fotografiando la atrocidad de los campos de concentraci&oacute;n. Reporteras de pulso firme que no bajaron la mirada ante el abismo y que firmaron la memoria colectiva manch&aacute;ndose las manos. 
    </p><p class="article-text">
        A otras, la historia les exigi&oacute; un tributo m&aacute;s &iacute;ntimo y amargo: el borrado de su propia identidad. Escritoras inmensas se vieron obligadas a publicar bajo seud&oacute;nimos masculinos, asumiendo con lucidez dolorosa que la sociedad solo tomar&iacute;a en serio su genio si cre&iacute;a que brotaba de un var&oacute;n. Cada galard&oacute;n negado por academias de rancio abolengo, cada tribunal que prohibi&oacute; a una mujer pisar un estrado bajo el pretexto de proteger sus sentimientos, fue ensanchando la herida. Al igual que aquella m&eacute;dica que cur&oacute; cuerpos camuflada bajo ropas de hombre hasta que la mesa del forense desvel&oacute; su secreto, o la maestra empe&ntilde;ada en ense&ntilde;ar el abecedario a ni&ntilde;as descalzas en buhardillas que ol&iacute;an a humedad.
    </p><p class="article-text">
        Fueron mujeres que se enfrentaron a un mundo dise&ntilde;ado milim&eacute;tricamente para prohibirles existir. Lo ten&iacute;an absolutamente todo en contra: la ley, la costumbre, la calle y el p&uacute;lpito. Cada una en su estilo, con sus propias herramientas, plantaron cara a una &eacute;poca donde respirar con libertad era casi un delito de desacato. Sus gestos, que a veces cab&iacute;an en una caja de cerillas, albergaban en su interior el estallido de un mundo nuevo. Se parecen a esas flores de papel japonesas que parecen secas e inertes hasta que, al rozar el agua, despliegan lentamente una hermosura voraz. No actuaron buscando el m&aacute;rmol de los h&eacute;roes, sino impulsadas por la urgencia salvaje de quien se ahoga y necesita el aire. Y eso es precisamente lo que nos abraza y nos interpela hoy: la imagen paciente, terrenal y obstinada de tantas mujeres solas, empujando con las manos desnudas un muro que parec&iacute;a infinito. Porque fue all&iacute;, exactamente en esa grieta min&uacute;scula que ellas abrieron a base de pura terquedad, donde todas nosotras encontramos, nuestro rayo de luz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nora Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/grieta-luz_132_13261662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 19:36:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la grieta, la luz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia elige entre la vida y el odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/colombia-elige-vida-odio_132_13263052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efd02f9f-f787-428c-bb9e-f39d8e6c07e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia elige entre la vida y el odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El gobierno Petro recibió el país en 2022 con una tasa de pobreza monetaria del 36,6%. En 2024 bajó al 31,8%, el nivel más bajo desde que existe registro. Eso son aproximadamente 1,2 millones de personas que salieron de la pobreza"</p></div><p class="article-text">
        Hay cosas que la distancia no te quita. Veintid&oacute;s a&ntilde;os viviendo en Euskadi y el nudo en el est&oacute;mago cuando se acercan unas elecciones como las de este domingo 31 de mayo sigue siendo el mismo de siempre. Al contrario: a veces la distancia te da algo que dentro del ruido escasea. Te permite ver el bosque cuando quienes est&aacute;n dentro solo ven &aacute;rboles. Y lo que veo desde aqu&iacute; es una mezcla rara de esperanza y tristeza.
    </p><p class="article-text">
        Esperanza, porque Iv&aacute;n Cepeda va primero en las encuestas. Tristeza, porqubasta mirarar lo que hay al otro lado para entender que el resultado no est&aacute; ni mucho menos garantizado, y porque lo que representa ese otro lado deber&iacute;a ser imposible en un pa&iacute;s que ya sabe lo que cuesta el odio y la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me preocupa no es solo Colombia. Es un fen&oacute;meno que llevamos a&ntilde;os viendo reproducirse en distintos pa&iacute;ses con distintos nombres y distintas banderas: los discursos de odio funcionan. No porque la ciudadan&iacute;a sea irracional, sino porque est&aacute;n construidos para activar el miedo antes que la raz&oacute;n, para ofrecer enemigos simples frente a problemas complejos, para hacer sentir que el caos viene de afuera y que la soluci&oacute;n es alguien que hable fuerte y golpee duro. Trump, Bolsonaro, Milei. El manual es el mismo. Y ahora Colombia est&aacute; siendo el siguiente escenario. Lo que m&aacute;s sorprende, lo que de verdad cuesta entender, es que esos discursos no se contrapongan solo a una ideolog&iacute;a o a un programa pol&iacute;tico, sino a algo mucho m&aacute;s b&aacute;sico: a la humanidad m&iacute;nima que deber&iacute;amos compartir todas y todos. Al sentido com&uacute;n. Y que no sean solo palabras, sino propuestas concretas construidas sobre el miedo y el odio al diferente.
    </p><p class="article-text">
        Este domingo voto por Iv&aacute;n Cepeda. Y quiero explicar por qu&eacute;. Cepeda tiene 63 a&ntilde;os y una historia que no se fabrica en un despacho de campa&ntilde;a. Su padre, Manuel Cepeda Vargas, fue senador de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica y fue asesinado en 1994 por agentes del Estado en complicidad con paramilitares. Su madre, dirigente comunista, hab&iacute;a muerto cuando &eacute;l era adolescente. Estuvo exiliado en Europa entre 1998 y 2004 porque denunciar los v&iacute;nculos entre pol&iacute;ticos y paramilitares ten&iacute;a consecuencias reales. Desde ese exilio fund&oacute; el Movimiento Nacional de V&iacute;ctimas de Cr&iacute;menes de Estado. Fue representante, fue senador, fue uno de los arquitectos de la pol&iacute;tica de Paz Total. Fue &eacute;l mismo v&iacute;ctima de la violencia que lleva d&eacute;cadas intentando silenciar voces como la suya. &ldquo;La muerte de mi padre me reorient&oacute; y me convirti&oacute; en lo que soy hoy&rdquo;, dijo en una entrevista. Hay pol&iacute;ticos y pol&iacute;ticas que llegan al poder buscando poder. Iv&aacute;n Cepeda lleva toda la vida buscando justicia.
    </p><p class="article-text">
        Frente a &eacute;l se presentan dos opciones que, con toda la honestidad que permite un art&iacute;culo de opini&oacute;n, me resultan dif&iacute;ciles de tomar en serio como propuestas para un pa&iacute;s moderno. Paloma Valencia se presenta como la cara moderada del uribismo. Y puede que dentro de su partido lo sea. Pero hace apenas unas semanas propuso p&uacute;blicamente nombrar a &Aacute;lvaro Uribe como su ministro de Defensa. Esto, mientras la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz acaba de confirmar 7.837 casos de falsos positivos: j&oacute;venes asesinados por el propio Ej&eacute;rcito durante el gobierno de Uribe, presentados como bajas en combate para cobrar incentivos militares. Las madres de esas v&iacute;ctimas respondieron a la propuesta de Valencia con una frase que no necesita traducci&oacute;n: &ldquo;Que Uribe sea su ministro es una burla&rdquo;. Valencia ha reconocido que los falsos positivos ocurrieron pero ha esquivado sistem&aacute;ticamente la responsabilidad pol&iacute;tica de quien gobernaba cuando ocurrieron. Eso, en mi opini&oacute;n, no es moderaci&oacute;n. Es una forma muy calculada de administrar una herencia que no deber&iacute;a administrarse, sino juzgarse.
    </p><p class="article-text">
        Abelardo de la Espriella es otra cosa. Es el fen&oacute;meno nuevo, el outsider, el que ha llegado sin partido propio y sin ninguna experiencia en cargos p&uacute;blicos a instalarse como uno de los favoritos. Se llama a s&iacute; mismo &ldquo;El Tigre&rdquo;, fund&oacute; su propio movimiento, Defensores de la Patria, y replica con bastante fidelidad el estilo que conocemos de otros lados: discurso antisistema, enemigo claro, promesas de mano dura que suenan a milagros, confrontaci&oacute;n permanente con los medios y con quien se le ponga delante. Es el modelo Milei aplicado al Caribe colombiano. Millonario, construy&oacute; su fortuna defendiendo como abogado a narcotraficantes. Que alguien con esa trayectoria se presente ahora como candidato del orden, la &eacute;tica y los valores tiene una gravedad que merece nombrarse sin rodeos. Y luego est&aacute; la iron&iacute;a para sus seguidores m&aacute;s ac&eacute;rrimos: entre sus clientes tambi&eacute;n estuvo Alex Saab, se&ntilde;alado como testaferro del r&eacute;gimen de Maduro en Venezuela, ese mismo Maduro que sus votantes consideran el enemigo n&uacute;mero uno. Algo que han tenido que digerir en silencio. Y por si fuera poco, ha declarado p&uacute;blicamente que si no gana las elecciones, se vuelve a su vi&ntilde;edo en Italia. As&iacute;, sin m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Colombia le interesa como plataforma, no como responsabilidad. Es un pa&iacute;s al que se acerca cuando hay algo que ganar y del que se marcha cuando no.
    </p><p class="article-text">
        Y hay un tema que en Colombia se debate poco pero que deber&iacute;a estar en el centro de todo: el medioambiente. Aqu&iacute; la diferencia entre los candidatos y las candidatas no es de matiz, es de fondo. Cepeda propone prohibir el fracking, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 51%, proteger los ecosistemas estrat&eacute;gicos, reconocer constitucionalmente a los animales como sujetos de derechos y construir una econom&iacute;a que ponga la biodiversidad en el centro. Colombia, uno de los pa&iacute;ses con mayor diversidad biol&oacute;gica del planeta, tratar&iacute;a sus riquezas naturales como lo que son: un patrimonio que pertenece a todas y todos, incluidas las generaciones que a&uacute;n no han nacido. Valencia y De la Espriella van exactamente en la direcci&oacute;n contraria. Ambos defienden el fracking sin pilotos previos, la reactivaci&oacute;n masiva de contratos petroleros y una l&oacute;gica extractivista que ellos mismos resumen sin pudor: &ldquo;Colombia tiene una caja fuerte llena de billetes y no la est&aacute; abriendo&rdquo;. De la Espriella promete duplicar la producci&oacute;n de petr&oacute;leo, de 700.000 barriles a 1.300.000 Valencia argumentanta que el pa&iacute;s &ldquo;tiene el derecho a sacar su gas, su carb&oacute;n, su petr&oacute;leo, su fracking&rdquo;. El planeta arde, los p&aacute;ramos se derriten, el Caribe colombiano sufre sequ&iacute;as e inundaciones cada vez m&aacute;s extremas, y la propuesta de la derecha es acelerar exactamente lo que est&aacute; provocando todo eso. Es una posici&oacute;n que en 2026, con los datos clim&aacute;ticos que tenemos, no es solo discutible. Es irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprende, y a la vez lo entiendo perfectamente, que sectores de Colombia que siempre se han identificado con valores conservadores, con la familia, con la fe, con el esfuerzo honesto, est&eacute;n hoy apoyando candidatos y candidatas cuya trayectoria &eacute;tica plantea preguntas muy serias. Es la misma paradoja que vemos en Espa&ntilde;a cuando el Partido Popular convence a gente trabajadora de que la izquierda es su enemiga, o en Estados Unidos cuando Trump gana votos en comunidades que ser&iacute;an las primeras afectadas por sus pol&iacute;ticas. El discurso de odio tiene esa eficacia perversa: hace que la gente vote en contra de sus propios intereses porque el miedo al otro es m&aacute;s potente que el an&aacute;lisis de lo propio.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n los datos. Porque los datos existen, aunque el ruido no los deje o&iacute;r. El gobierno Petro recibi&oacute; el pa&iacute;s en 2022 con una tasa de pobreza monetaria del 36,6%. En 2024 baj&oacute; al 31,8%, el nivel m&aacute;s bajo desde que existe registro. Eso son aproximadamente 1,2 millones de personas que salieron de la pobreza. La pobreza multidimensional, la que mide si la ciudadan&iacute;a tiene acceso real a salud, educaci&oacute;n y servicios b&aacute;sicos, cay&oacute; por primera vez por debajo del 10%. El desempleo lleg&oacute; a niveles hist&oacute;ricamente bajos. La inflaci&oacute;n de alimentos baj&oacute; del 25% al 6%. El turismo creci&oacute; un 137% respecto al gobierno anterior. &iquest;Hubo problemas? Claro que s&iacute;. El PIB no creci&oacute; lo esperado, la deuda aument&oacute;, varias reformas quedaron a medias.
    </p><p class="article-text">
        Gobernar es complejo. Pero la historia del apocalipsis econ&oacute;mico que la derecha lleva cuatro a&ntilde;os vendiendo no cuadra con las cifras. Colombia no se convirti&oacute; &ldquo;en Venezuela&rdquo;. La democracia funcion&oacute;. Las instituciones resistieron. Y a eso hay que darle el valor que tiene, porque no era evidente que fuera a ser as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s me pesa, pens&aacute;ndolo desde aqu&iacute;, es que Colombia sepa lo que cuesta el odio y la violencia mejor que casi nadie y aun as&iacute; est&eacute; tentada de volver a ellos empaquetados en formas nuevas. Un pa&iacute;s moderno no se mide por el tama&ntilde;o de sus c&aacute;rceles sino por el tama&ntilde;o de sus oportunidades. No se construye identificando enemigos sino reduciendo las distancias brutales que separan a quienes lo tienen todo dequienes noo tienen nada. Eso no es ideolog&iacute;a. Son los datos de cualquier sociedad que ha conseguido salir adelante.
    </p><p class="article-text">
        Este domingo, desde Bilbao, voto por Iv&aacute;n Cepeda. Por el hijo de un hombre al que mataron por disentir. Por alguien que conoce el precio de la justicia porque lo ha pagado de verdad. Por la Colombia que puede ser, no por la que algunos y algunas se empe&ntilde;an en conservar. La distancia no me quita el voto. Y tampoco, por ahora, la esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Uribe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/colombia-elige-vida-odio_132_13263052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 19:28:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia elige entre la vida y el odio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/perder_132_13251856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa1c4941-b28e-4c83-9f0d-75bca80997dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1483y800.jpg" width="1200" height="675" alt="Perder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nada permanece el tiempo suficiente en nuestras vidas como para adquirir la suprema categoría de verdad. Salvo, tal vez, la certeza de que vivir es perder"</p></div><p class="article-text">
        La publicidad enga&ntilde;osa, es decir, la chispa de la vida que ya sabes que no te la proporciona ninguna bebida energ&eacute;tica, los coches que no te conducen al para&iacute;so terrenal sino al atasco nuestro de cada d&iacute;a o los detergentes que no te arrancan de la ropa las manchas de los d&iacute;as tristes, nos ha terminado convirtiendo en ciudadanos recelosos, esc&eacute;pticos, descre&iacute;dos. Nada en lo que creer. Este es el drama de nuestra sociedad. Nada en lo que creer.
    </p><p class="article-text">
        No solo porque ya no hay noticia que nos dure m&aacute;s all&aacute; de un telediario, sino porque tenemos la ligera sospecha de que, en mayor o en menor medida, todos mienten. Mienten los influencers y mienten los medios de comunicaci&oacute;n. Mienten los narcotraficantes que se postulan para la presidencia del pa&iacute;s y mienten los sumarios judiciales que les exculpan. Miente el dependiente del supermercado y miente la vecina que nos recita el parte meteorol&oacute;gico en el ascensor. Mienten los analistas burs&aacute;tiles, los sacerdotes, la cantante de moda, los jugadores de f&uacute;tbol, los poetas de provincia, los jueces del Supremo y hasta las personas con las que compartimos pan y cebolla, cama, hijos, aburrimiento, alb&uacute;m de fotograf&iacute;as y l&aacute;nguidas tardes de sof&aacute;, palomitas, memoria distra&iacute;da y el habitual encadenamiento de serie televisiva tras serie televisiva.
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo en el que hemos sustituido de nuestras creencias al silencioso dios medieval por el algoritmo, todo lo que sucede, si es que realmente sucede, apenas dura un instante, un suspiro, un breve fogonazo de luz, de modo que no hacemos m&aacute;s que resbalar por la superficie de las cosas sin enterarnos bien de lo que realmente sucede...
    </p><p class="article-text">
        El mundo, adem&aacute;s de una porquer&iacute;a que dijera Enrique Santos Disc&eacute;polo, tambi&eacute;n es una farsa, donde los muchos farsantes que nos gobiernan nos cuelan sus mentiras, bien contadas, eso s&iacute;, bien perfumadas y bien empaquetadas, lo mismo que hacen los publicitarios que tratan de vendernos desodorantes, lavadoras o vacaciones en paisajes plastificados, pero as&iacute; lo hemos aceptado porque, en nuestro recelo, ya nada nos desconcierta tanto como la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Nada permanece el tiempo suficiente en nuestras vidas como para adquirir la suprema categor&iacute;a de verdad. Salvo, tal vez, la certeza de que vivir es perder. La certeza de que todo envejecimiento conlleva una enorme cantidad de p&eacute;rdidas. La sabidur&iacute;a consiste en aceptarlo sin que ello te amargue el car&aacute;cter, te convierta en un cascarrabias o termine manch&aacute;ndote el esp&iacute;ritu con la sombra negra del resentimiento. Lo saludable es aceptar las p&eacute;rdidas que toda vida conlleva y aun as&iacute; partirte el pecho de risa tomando un verm&uacute; en la terraza de un mediod&iacute;a primaveral en compa&ntilde;&iacute;a de alguien a quien estimas m&aacute;s que a tu dinero o a tu cuenta en Instagram...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/perder_132_13251856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 18:54:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Instagram,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mundial: el impacto de decir 'no']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mundial-impacto-decir-no_132_13248704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ff64a42-dd1f-4c04-90c5-dd5fc32da69d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mundial: el impacto de decir &#039;no&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Que se consulte a los ciudadanos, de una u otra manera, si es menester"</p></div><p class="article-text">
        De forma inesperada, estos pasados d&iacute;as, diversas autoridades locales, todas ellas pertenecientes al Partido Nacionalista Vasco, han planteado la necesidad de una sobrevenida reflexi&oacute;n sobre la acogida del Mundial de F&uacute;tbol de 2030. Que fuera el propio lehendakari, Imanol Pradales, el que refiriera una posici&oacute;n conjunta para las dos sedes en principio solicitadas, Bilbao y Donostia, da cuenta de que las reticencias tienen que ver con una cuesti&oacute;n de ventajas e inconvenientes globales, de pa&iacute;s, subrayando que existen &ldquo;nuevas condiciones leoninas&rdquo; puestas recientemente sobre la mesa por la FIFA. El tema, por tanto, parece dirigido a conocer tales renovadas exigencias. Y claro est&aacute;, dudar del inicial s&iacute; conlleva sopesar las consecuencias que acarrear&iacute;a, tambi&eacute;n, un definitivo no.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del arco pol&iacute;tico vasco se van alineando posiciones. A la espera de que Bildu diga si quiere soplar o sorber, o s&oacute;lo aspirar, los socios del PNV, los socialistas vascos, ya han dejado claro que est&aacute;n por mantener la llegada del Mundial, y reclaman de sus 'partenaires', con toda l&oacute;gica, conocer directamente esas nuevas condiciones que la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol niega como tales, hablando en nombre de la FIFA de la que forma parte.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la informaci&oacute;n fundamental tiene que estar sobre la mesa, pero en la mesa de todos los ciudadanos, porque en esto (y en casi todo) se basa la famosa transparencia de la que la pol&iacute;tica hace siempre gala. Y no, no dudamos de que el lehendakari ser&aacute; fiel con ese compromiso. Tiempo hay, pero inquietud tambi&eacute;n, en un tema de relevancia p&uacute;blica y de afectaci&oacute;n general. Econ&oacute;mica y social. Tambi&eacute;n de imagen y de pa&iacute;s, claro. De Euzkadi, de sus intereses propios, m&aacute;s all&aacute; de otros absorbentes que no deber&iacute;an condicionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que, por mi parte, me debato en un doble sentimiento. Como superviviente del Mundial 82, disfrut&eacute; de su llegada a Bilbao, del gran ambiente en unos calurosos d&iacute;as, de presenciar un Inglaterra-Kuwait en el viejo San Mam&eacute;s mezclado entre tambores &aacute;rabes, y de ver a los &ldquo;pross&rdquo; en los Tamarises de Ereaga, capitaneados por Kevin Keegan. Como no soy, tampoco hoy, vecino del Botxo, no ser&iacute;a directo sufridor de las molestias que conlleva para los lugare&ntilde;os otro Mundial multitudinario, sin duda &eacute;ste a&uacute;n m&aacute;s que aqu&eacute;l. Soy futbolero y me encantar&iacute;a otra cita parecida, pero tambi&eacute;n soy ciudadano y contribuyente, y por encima del Mundial, nada de lo mundano me es ajeno. Tampoco que la prepotente FIFA imponga su tiran&iacute;a para aterrizar por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Especulemos sobre el alcance de las exigencias del ente, a la espera de su concreto conocimiento, si va a ser ello posible. Pongamos que, adem&aacute;s de las servidumbres log&iacute;sticas, de la paralizaci&oacute;n de la vida social y laboral en prolongadas fechas, de la seria afecci&oacute;n a la movilidad, de las aglomeraciones y de los efectos sobre bienes p&uacute;blicos y privados, m&aacute;s all&aacute; de los r&eacute;ditos indudables para hosteler&iacute;a, hospedaje y transporte, se presenta una importante factura en materia de seguridad,&nbsp;y m&aacute;s al afectar a todo el territorio, con la experiencia de la conflictividad que acompa&ntilde;a a los seguidores del bal&oacute;n redondo (que no son los del ovalado) condimentada con la aportaci&oacute;n de los 'nuestros', que no suelen perder ocasi&oacute;n de dejarse notar. De acuerdo, todo ello ya se conoc&iacute;a desde el principio de la postulaci&oacute;n de sedes, &iquest;est&aacute; justificado sopesarlo ahora?
    </p><p class="article-text">
        Supongamos que la FIFA no quiere tributar aqu&iacute; en ninguna de sus actividades, y que tal privilegio se extienda a todos sus proveedores. &iquest;Es as&iacute;? &iquest;Se sab&iacute;a ya de tal pretensi&oacute;n? &iquest;es una nueva exigencia? Me dicen que los amigos del rugby han pagado religiosamente el IVA. Por comentar.
    </p><p class="article-text">
        Supongamos que el f&uacute;tbol impone la cancelaci&oacute;n de otros eventos, deportivos y tambi&eacute;n culturales, l&uacute;dicos o musicales, incluso en per&iacute;odos anteriores y posteriores a las fechas mundialistas. &iquest;Es nuevo? &iquest;Es aceptable? &iquest;Hay que cargarse o trasladar el BBK Live o los Festivales de Cine o de Jazz porque lo dicta la sacrosanta FIFA? &iquest;Somos soberanos para saber lo que podemos asumir o no y cu&aacute;ndo?
    </p><p class="article-text">
        En el caso de anteriores grandes actos deportivos recibidos, desde el Tour a finales futbol&iacute;sticas, de basket o de rugby, Euzkadi ha dado la talla, ha demostrado su capacidad organizadora y de trato al visitante (m&aacute;s all&aacute; de algunos aspectos mejorables). Bilbao, gracias al esfuerzo y trabajo de todos, ya est&aacute; puesto en el mapa. Nos visitan y mucho. Quiz&aacute;s estamos en un momento de ser m&aacute;s exigentes con la llegada de nuevos eventos. No a cualquier precio. El llamado &ldquo;retorno&rdquo; econ&oacute;mico no deja de ser muy debatible, porque los costes asociados a unos ingresos muy localizados son dif&iacute;ciles de cuantificar. Confieso que la cosa, en los &uacute;ltimos tiempos, s&iacute; que puede dar para repens&aacute;rselo. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si para el caso del susodicho Mundial, porque me declaro necesitado de mayor informaci&oacute;n. La reflexi&oacute;n es necesaria, pero una reflexi&oacute;n que sea p&uacute;blica. Y por qu&eacute; no, que se consulte a los ciudadanos, de una u otra manera, si es menester. Eso s&iacute;, tendremos que aceptar, tambi&eacute;n, el impacto de decir que no. Con sus consecuencias y con deportividad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Salinas-Armendariz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mundial-impacto-decir-no_132_13248704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 19:46:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mundial: el impacto de decir 'no']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El auto que ya es sentencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/auto-sentencia_132_13236827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d605781-6012-4d75-aa5e-182f72265916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1098y377.jpg" width="1200" height="675" alt="El auto que ya es sentencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La presunción de inocencia no es un tecnicismo garantista para expertos jurídicos. Es la diferencia entre una democracia con separación de poderes y un sistema en el que basta con acusar para destruir"</p></div><p class="article-text">
        La Audiencia Nacional imputa a Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero en el caso Plus Ultra. El juez Calama firma un auto de 85 p&aacute;ginas con indicios de tr&aacute;fico de influencias, organizaci&oacute;n criminal y falsedad documental. Eso, jur&iacute;dicamente, significa una cosa concreta: hay motivos suficientes para investigar. Nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre a continuaci&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n es otra cosa. En pocas horas, dos relatos opuestos e igualmente cerrados copan el espacio p&uacute;blico. Desde la derecha medi&aacute;tica y pol&iacute;tica, la imputaci&oacute;n se lee como confirmaci&oacute;n de lo que &ldquo;ya se sab&iacute;a&rdquo;: corrupci&oacute;n socialista, trama organizada, el mentor del sanchismo ante la justicia. El PP habla de &ldquo;gravedad extrema&rdquo;. Vox pide elecciones. Varios medios describen el auto (un inicio de investigaci&oacute;n) con el tono de quien lee un veredicto.
    </p><p class="article-text">
        Desde la izquierda, el relato es el contrario: &lsquo;lawfare&rsquo;, ofensiva judicial coordinada con la derecha medi&aacute;tica, persecuci&oacute;n pol&iacute;tica disfrazada de justicia. Ferraz publica un comunicado que atribuye la imputaci&oacute;n a una &ldquo;ofensiva pol&iacute;tica y medi&aacute;tica de la derecha y la ultraderecha&rdquo;. Podemos habla de &ldquo;guerra sucia judicial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de los dos marcos deja espacio para lo que el auto realmente dice: que hay indicios que merecen investigarse y que, al final del proceso, habr&aacute; una resoluci&oacute;n. Eso puede tardar mucho tiempo. Para entonces, el juicio medi&aacute;tico ya habr&aacute; dictado la suya.
    </p><p class="article-text">
        Este es el mecanismo que deber&iacute;a preocuparnos. No la imputaci&oacute;n en s&iacute;, sino la velocidad con que el ecosistema informativo convierte una figura procesal en un veredicto moral. El t&eacute;rmino &ldquo;imputado&rdquo; se desliza hacia &ldquo;culpable&rdquo; en titulares, tertulias y comunicados de partido. La repetici&oacute;n masiva produce el efecto contrario a la informaci&oacute;n: cuanto m&aacute;s se reitera una acusaci&oacute;n, m&aacute;s verdadera parece, con independencia de las pruebas.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma el contexto acumulativo. La imputaci&oacute;n llega dos d&iacute;as despu&eacute;s de la derrota electoral del PSOE en Andaluc&iacute;a, en paralelo a los casos de Bego&ntilde;a G&oacute;mez y el hermano del presidente. Los medios los agrupan en un &uacute;nico relato de corrupci&oacute;n sist&eacute;mica. Judicialmente son expedientes separados. Narrativamente, se retroalimentan hasta que la suma parece mayor que las partes.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto tendr&iacute;a un alcance acotado si el proceso concluyera pronto. Pero los tiempos judiciales en Espa&ntilde;a son impredecibles, y esa imprevisibilidad se convierte en un instrumento pol&iacute;tico con coste directo sobre los socios que sostienen al Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La justicia espa&ntilde;ola tiene velocidades muy distintas seg&uacute;n el caso. El caso P&uacute;nica, desvelado en 2014, no lleg&oacute; a juicio hasta once a&ntilde;os despu&eacute;s, en abril de 2025, con 37 imputados. El caso &Aacute;balos, en cambio, avanz&oacute; a una velocidad inusualmente r&aacute;pida para los est&aacute;ndares espa&ntilde;oles, situ&aacute;ndose en fases avanzadas en aproximadamente trece meses. Las razones son t&eacute;cnicas, procesales, pero tambi&eacute;n dependen de qui&eacute;n investiga, qu&eacute; pruebas existen y qu&eacute; presiones rodean la causa. El caso Zapatero puede resolverse en dos a&ntilde;os o en diez. Nadie lo sabe. Y esa incertidumbre es, en s&iacute; misma, un instrumento pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Para los socios de investidura (ERC, Junts, PNV y EH Bildu), el dilema que plantea esta situaci&oacute;n puede ser delicado. Junts pide que &ldquo;se esclarezcan los hechos&rdquo; respetando la presunci&oacute;n de inocencia. El PNV, el m&aacute;s cauto, apela a la prudencia y se&ntilde;ala que las acusaciones &ldquo;en principio son graves&rdquo;. EH Bildu tambi&eacute;n ha optado por la prudencia y evita extender &ldquo;un cheque en blanco&rdquo; al expresidente socialista. Es la posici&oacute;n formalmente correcta. Pero esa correcci&oacute;n tiene un precio en campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Las pr&oacute;ximas elecciones generales deben celebrarse como m&aacute;ximo en agosto de 2027, lo que sit&uacute;a el horizonte electoral en poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. En ese plazo, el proceso judicial contra Zapatero no habr&aacute; concluido. Tampoco los de Bego&ntilde;a G&oacute;mez, el hermano del presidente, ni probablemente el de Santos Cerd&aacute;n. Para los partidos perif&eacute;ricos que apuntalan al Gobierno, apoyar el presupuesto, votar con la mayor&iacute;a o simplemente no romper la legislatura significa asumir en sus electorados respectivos la imagen de c&oacute;mplices de una cultura de corrupci&oacute;n que, aunque est&eacute; pendiente de demostrar judicialmente, ya ha sido condenada en el tribunal medi&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El PNV ya se encuentra por debajo de EH Bildu en Euskadi seg&uacute;n las encuestas, y Junts sufre el desgaste competitivo de Alian&ccedil;a Catalana. Ambos partidos tienen incentivos propios para distanciarse de un Gobierno que acumula frentes judiciales, independientemente de lo que resuelvan los tribunales. El problema es que distanciarse electoralmente es dif&iacute;cil cuando se est&aacute; ligado parlamentariamente, y romper el bloque tiene costes que tambi&eacute;n sus electorados penalizar&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la trampa que encierra el &lsquo;framing&rsquo; medi&aacute;tico que convierte imputaciones en condenas: no solo da&ntilde;a al imputado. Contamina a quienes le rodean, obliga a sus aliados a posicionarse sobre hechos no probados y les sit&uacute;a ante una disyuntiva en la que no hay respuesta buena. Defender la presunci&oacute;n de inocencia parece c&oacute;mplice; exigir responsabilidades antes del juicio supone traicionar un principio b&aacute;sico del Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        La presunci&oacute;n de inocencia no es un tecnicismo garantista para expertos jur&iacute;dicos. Es la diferencia entre una democracia con separaci&oacute;n de poderes y un sistema en el que basta con acusar para destruir. Aplicarla no implica ignorar los indicios del auto. Implica recordar que un juicio todav&iacute;a no ha ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Distinguir entre el hecho (existen indicios que justifican investigar) y la interpretaci&oacute;n pol&iacute;tica (eso ya prueba la culpabilidad), es el m&iacute;nimo exigible a quienes informan sobre este pa&iacute;s. Uno es periodismo. El otro, con independencia del color que lo vista, es otra cosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Macazaga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/auto-sentencia_132_13236827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 19:45:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El auto que ya es sentencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,PSOE,PP - Partido Popular,Vox,Junts,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,EH Bildu,PNV,Audiencia Nacional,Medios de comunicación,Lawfare,Begoña Gómez,Operación Púnica,José Luis Ábalos,Santos Cerdán,Aliança Catalana,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mirada a la mujer de Abdulab]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-mujer-abdulab_132_13204252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/430c98fe-a2d1-49d2-be0f-4a0b82143ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x606y623.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mirada a la mujer de Abdulab"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La sonrisa que me brindó continúa eclipsando atardeceres"</p></div><p class="article-text">
        Despego la nariz de la pantalla y traspaso el cristal. Desde aquel punto, un columpio remetido en un gigante coraz&oacute;n, diviso un atardecer m&aacute;gico. Porque toda Capadocia lo es. Sus formaciones rocosas suponen la potenciaci&oacute;n a escala de cualquier imaginaci&oacute;n y la m&iacute;a se desborda, entre luces y sombras proyect&aacute;ndose en riscos, prominencias y oquedades. Faltan pocas horas para que despegue mi vuelo y Abdulab, quien ha sido ch&oacute;fer y gu&iacute;a durante toda la estancia, en esta tierra de hadas y duendes, me ha invitado a que las pase con su familia.
    </p><p class="article-text">
        Hemos comido tarta junto a sus hijos y tras un excelente caf&eacute; tradicional, necesito cambiar mi atuendo, dado que comienza a refrescar. Su mujer me acompa&ntilde;a a un peque&ntilde;o cobertizo al que han bautizado como cafeter&iacute;a y en aquel &uacute;nico y min&uacute;sculo espacio, abro mi maleta, encuentro pantal&oacute;n y camisa&nbsp;y realizo el intercambio, por camiseta y bermudas. Aquella mujer oronda, forrada de refajos, de faz noble y amorosa, sigue con su mirada la operaci&oacute;n, hasta que sus ojos se quedan clavados en mi espalda, todav&iacute;a intensamente bronceada tras un verano a orillas del mar.
    </p><p class="article-text">
        Suspira, eleva los ojos al cielo y se muerde el labio inferior. No nos entendemos m&aacute;s que por gestos, as&iacute; que con ellos quiere constatar la envidia (sana) que le supone ver mi cuerpo tostado, un placer que jam&aacute;s ha experimentado ni experimentar&aacute;. Y para que no exista error en mi traducci&oacute;n, me toca la espalda con su dedo &iacute;ndice y se remanga las faldas, dejando al descubierto unas piernas blancas como el&nbsp;m&aacute;rmol, que lo ser&iacute;an absolutamente, si no estuvieran salpicadas por la rojez de tremendas varices.
    </p><p class="article-text">
        La empat&iacute;a se apodera de m&iacute; y en un intento fantasioso, reconozco, de hacer que aquella mujer se sintiera por unos minutos bella y femenina, revuelvo mis pertenencias encontrando un pa&ntilde;uelo de los que llevo como souvenir, y que le resulta precioso, a tenor del movimiento de sus pupilas. Se lo regalo y se lo coloca en la cabeza. Para no quedarme escasa, la corono con mis gafas de sol e insisto para que pose.
    </p><p class="article-text">
        La sonrisa que me brind&oacute; contin&uacute;a eclipsando atardeceres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Maruri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-mujer-abdulab_132_13204252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 19:45:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mirada a la mujer de Abdulab]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deustu: fusión sí, absorción no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/deustu-fusion-si-absorcion-no_132_13230835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f7ed10c-af2b-42eb-a746-71fd0671cc9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2114y1516.jpg" width="1200" height="675" alt="Deustu: fusión sí, absorción no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se han tomado decisiones que afectan a algunos puestos de trabajo del futuro centro educativo, merman el servicio de la única escuela pública del barrio de Deustu e inciden de forma negativa en el día a día de la comunidad educativa"</p></div><p class="article-text">
        A un mes de finalizar el curso escolar y a cuatro meses de iniciar el nuevo curso,&nbsp;las familias del CEIP Deustuko Eskola HLHI denunciamos que el proceso de&nbsp;integraci&oacute;n de nuestra eskola y Deustuko Ikastola est&aacute; siendo a todas luces una absorci&oacute;n de nuestra comunidad y apropiaci&oacute;n de las instalaciones de la eskola por&nbsp;parte de la ikastola.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En octubre iniciamos un proceso de fusi&oacute;n o integraci&oacute;n, as&iacute; lo ha denominado la&nbsp;instituci&oacute;n en diferentes ocasiones jugando al despiste, entre ambos centros educativos&nbsp;con el objeto de solventar problemas que ambos ten&iacute;an y construir un &uacute;nico centro&nbsp;educativo p&uacute;blico nuevo en el barrio. As&iacute; se constituy&oacute; una comisi&oacute;n de integraci&oacute;n&nbsp;con representantes de ambos centros. En el caso de las familias de la eskola escogimos&nbsp;en asamblea a dos representantes, una acud&iacute;a en nombre del OMR y la otra en nombre&nbsp;de la Guraso Elkarte. Nuestras demandas en esa mesa giraron en torno a tres ejes:&nbsp;mantener todos los puestos de trabajo (tanto de personal docente como no&nbsp;docente), realizar la transici&oacute;n de forma natural priorizando el bienestar del&nbsp;alumnado y trabajar la convivencia entre ambas comunidades como cimiento para&nbsp;la integraci&oacute;n durante el pr&oacute;ximo curso.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace meses que confirmamos que las decisiones que se tomaban en el marco de&nbsp;dichas reuniones y que constaban en acta acababan modific&aacute;ndose sin contar con las&nbsp;representantes de ambas comunidades en reuniones y conversaciones paralelas de la&nbsp;administraci&oacute;n con quien se prestaba a ello. En ese contexto, sin estar nosotras&nbsp;presentes y sin aprobarlo, se han tomado decisiones que afectan a algunos puestos&nbsp;de trabajo del futuro centro educativo, merman el servicio de la &uacute;nica escuela&nbsp;p&uacute;blica del barrio de Deustu e inciden de forma negativa en el d&iacute;a a d&iacute;a de la&nbsp;comunidad educativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que desde Jakintsu, Deustuko Eskolako Guraso Elkartea,&nbsp;manifestamos nuestra disconformidad con las formas y el fondo del proceso de&nbsp;uni&oacute;n de ambos centros y denunciamos que ha acabado siendo una imposici&oacute;n y&nbsp;una excusa para perpetrar recortes en la educaci&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fusioa bai, absorziorik ez. Eskola publikoan murrizketarik ez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Deustuko Eskolako Jakintsu Guraso Elkartea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/deustu-fusion-si-absorcion-no_132_13230835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 19:46:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deustu: fusión sí, absorción no]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin de la LGBTI-fobia es el inicio de la igualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/lgbti-fobia-inicio-igualdad_132_13223787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70edcaba-808e-4f07-8c50-4f4ed691ffc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin de la LGBTI-fobia es el inicio de la igualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando desde las esferas del poder se eliminan palabras como 'género' o 'diversidad' de los currículos escolares y de las políticas públicas, no solo se borran términos, se están borrando vidas"</p></div><p class="article-text">
        Caminar por las calles de San Salvador hoy se siente distinto. Hay una pesadez en el aire que no estaba all&iacute; hace una d&eacute;cada, o quiz&aacute;s siempre estuvo, pero ahora se ha vuelto institucional, ruidosa y validada. Como mujer, como salvadore&ntilde;a y como defensora de los derechos humanos, escribir sobre la LGBTI-fobia es un recuento de cicatrices propias y ajenas, de llamadas a medianoche y de la persistente lucha por no permitir que el miedo nos borre del mapa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hemos sido testigos de una paradoja dolorosa. Mientras el mundo parece avanzar hacia una mayor comprensi&oacute;n de la diversidad, en nuestra regi&oacute;n y espec&iacute;ficamente en mi pa&iacute;s El Salvador el reloj parece haber empezado a caminar hacia atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo cuando, hace unos a&ntilde;os, sent&iacute;amos que est&aacute;bamos abriendo brechas. Habl&aacute;bamos de leyes de identidad de g&eacute;nero, de protocolos de atenci&oacute;n en salud, de sensibilizar a las fuerzas de seguridad. Hab&iacute;a una llama de esperanza. Pero recientemente, esa llama ha sido soplada con una fuerza institucional que nos ha dejado a oscuras en muchos sentidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La LGBTI-fobia en El Salvador ha mutado. Ya no es solo el insulto callejero o el prejuicio religioso en la mesa familiar; se ha convertido en una fobia pol&iacute;tica. Cuando desde las esferas del poder se eliminan palabras como 'g&eacute;nero' o 'diversidad' de los curr&iacute;culos escolares y de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, no solo se borran t&eacute;rminos, se est&aacute;n borrando vidas. Se est&aacute; enviando un mensaje claro a la sociedad: &ldquo;Estas personas no existen, y si existen, no merecen ser nombradas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa invisibilidad forzada es una forma de violencia psicol&oacute;gica colectiva. He visto a compa&ntilde;eras trans, esas que han sobrevivido a la guerra y a las pandillas, llorar de impotencia al ver c&oacute;mo se cierran las pocas puertas que logramos abrir con tanto sudor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defender derechos en este contexto es como intentar sembrar en un suelo que alguien se empe&ntilde;a en llenar de sal. Me quiebra el alma ver a nuestra juventud. Chicos, chicas y chicxs que antes se sent&iacute;an un poco m&aacute;s libres de ser quienes son, ahora regresan al cl&oacute;set por miedo a perder su empleo o, peor a&uacute;n, por miedo a ser blanco de una violencia que se siente cada vez m&aacute;s legitimada por el discurso de &ldquo;la protecci&oacute;n de la familia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; familia hablan cuando excluyen a las nuestras? Mis ojos han visto la verdadera cara de la exclusi&oacute;n:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La madre que busca justicia por un hijo asesinado por su orientaci&oacute;n sexual y se encuentra con la burla de los funcionarios.&nbsp;</li>
                                    <li>La mujer lesbiana que no puede acceder a servicios de salud b&aacute;sicos sin ser juzgada.&nbsp;</li>
                                    <li>La joven trans que prefiere el exilio y la incertidumbre en otro pa&iacute;s antes que morir de tristeza o violencia en el suyo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A pesar de este panorama sombr&iacute;o, mi labor me ha ense&ntilde;ado que donde hay opresi&oacute;n, florece una resistencia hermosa y profundamente humana. En nuestras redes de apoyo, en los refugios improvisados, en las marchas que, pese a todo, siguen llenando de colores nuestras calles grises, ah&iacute; encuentro la fuerza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No defendemos &ldquo;ideolog&iacute;as&rdquo;, como algunos quieren hacer creer. Defendemos el derecho a existir sin miedo. Defendemos la posibilidad de que una persona joven en un barrio de Soyapango o de Santa Ana no sienta que su vida vale menos por a qui&eacute;n ama o c&oacute;mo se identifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La LGBTI-fobia es un veneno que corroe el tejido social, porque nos ense&ntilde;a a odiar lo que no entendemos en lugar de celebrar la complejidad de la experiencia humana. Pero aqu&iacute; seguimos. Personalmente, me niego a que el cinismo gane. Cada vez que acompa&ntilde;o a una v&iacute;ctima, cada vez que logramos que una persona se sienta escuchada y validada, estamos ganando una batalla contra ese odio&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camino que queda es largo y, no voy a mentir, se ve empinado. La regi&oacute;n est&aacute; girando hacia un conservadurismo que utiliza a nuestras poblaciones como &ldquo;chivos expiatorios&rdquo; para ganar simpat&iacute;a popular. Sin embargo, mi compromiso como defensora es inamovible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos escribiendo, seguiremos denunciando y, sobre todo, seguiremos amando. Porque al final del d&iacute;a, lo que la fobia no entiende es que nuestra existencia es un acto de valent&iacute;a cotidiana. El Salvador ser&aacute; verdaderamente grande el d&iacute;a en que todos sus hijos, hijas e hijes sin excepci&oacute;n, puedan caminar bajo su sol sin sentir que su propia&nbsp;identidad es una sentencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, aqu&iacute; nos encontrar&aacute;n: en la primera l&iacute;nea, con el coraz&oacute;n abierto y la voz firme, tejiendo red para que nadie m&aacute;s caiga en el vac&iacute;o del olvido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aranza Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/lgbti-fobia-inicio-igualdad_132_13223787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:32:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fin de la LGBTI-fobia es el inicio de la igualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,El Salvador,Derechos Humanos]]></media:keywords>
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