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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Vuelve "policías y ladrones"?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vuelve-policias-ladrones_132_13644955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52f0dfce-cf96-4143-9af2-fa93eee9f63e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Vuelve &quot;policías y ladrones&quot;?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En medio de ambos extremos encontramos a una mayoría aturdida que sigue esperando mayor claridad en las propuestas movilizadoras y desmarque de quienes sólo buscan el caos social"</p></div><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas de andar peinando canas es que los recuerdos de la infancia fluyen con mayor frecuencia; permiten recordar experiencias pasadas que, retiradas al ba&uacute;l de temas inservibles durante muchos a&ntilde;os, son recogidas ahora con una nostalgia infinita. No es necesario entrar en una fase vital menos ociosa para recurrir a estas evocaciones, pero no hay duda de que la oportunidad que da la edad para poder evadirse en gran medida de los quehaceres cotidianos, aparentemente imprescindibles, ayuda a rememorar situaciones queridas de nuestra infancia. (Por cierto, quien quiera remover sensaciones infantiles, recuerdos cari&ntilde;osos, tiene una buena oportunidad con la lectura de 'Los vagabundos', de M&aacute;ximo Gorki, un bonito ejercicio literario de vidas sencillas, pobres, pero sanas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viene esta introducci&oacute;n a cuento de una reflexi&oacute;n ante la reciente proliferaci&oacute;n de manifestaciones internacionales llevadas a cabo por j&oacute;venes, incluso adolescentes, en gran parte de los pa&iacute;ses europeos (El eurocentrismo diario parece llevarnos tan solo a los conflictos en Francia, Italia, Portugal o Espa&ntilde;a, pero no se deber&iacute;a olvidar lo ocurrido en Serbia y Albania, o anteriormente en Hungr&iacute;a, Nepal o Marruecos). Protestas multitudinarias que est&aacute;n copando las agencias de noticias en todo el mundo y que a&uacute;n no tienen una explicaci&oacute;n com&uacute;nmente aceptada. Las hay de todos los gustos, colores y afinidades pol&iacute;ticas. Desde las que consideran que son respuestas antisistema por el deterioro de las democracias liberales, hasta quienes las demonizan con argumentos de ser los nuevos juguetes de una juventud malcriada, excesivamente protegida y carente de normas y orden. En medio de ambos extremos encontramos a una mayor&iacute;a aturdida que sigue esperando mayor claridad en las propuestas movilizadoras y desmarque de quienes s&oacute;lo buscan el caos social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de incertidumbre sociopol&iacute;tica en muchos pa&iacute;ses del mundo occidental (recordemos cu&aacute;ntas naciones se encuentran inmersas en procesos electorales o que acaban de pasar recientemente por las urnas) las democracias se encuentran realmente tambaleantes. Bien por una cierta elitizaci&oacute;n de sus gobiernos, m&aacute;s preocupados por coincidir con los mandatos establecidos por las multinacionales triunfantes, bien por el temor real a que partidos pol&iacute;ticos ultraconservadores dinamiten los logros obtenidos por las escasas reformas emprendidas con apoyo popular. Cualquiera de ambas razones lleva a un hartazgo generalizado, a la impotencia transformadora y, de ah&iacute;, a la protesta social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es casual encontrar a la juventud a la cabeza de movilizaciones por unas subidas salariales decepcionantes, lamentando inflaciones desorbitadas, peleando por viviendas inaccesibles o trabajos desregulados. Una juventud mejor preparada profesionalmente que sus antecesoras, pero menos independiente; m&aacute;s protegida, cuidada socialmente, y, sin embargo, menos implicada en cuestiones de pol&iacute;tica oficial; gran consumidora de redes sociales, aunque m&aacute;s aislada en sus relaciones personales. Una juventud, en fin, harta de esperar hacerse protagonista, libre y con un futuro por realizar, pero que se encuentra atrapada con los grilletes de una sociedad capitalista, ajena a sus reclamaciones. El &uacute;ltimo Informe FOESSA ('Sobre Exclusi&oacute;n y Desarrollo Social en Espa&ntilde;a', 2025), ya nos ayud&oacute; a entender que es&nbsp;un colectivo afectado-si no el principal- por la precariedad y la desigualdad entre generaciones, lo que le supone una gran dificultad para construir proyectos de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta participaci&oacute;n de los/las j&oacute;venes en las movilizaciones no deber&iacute;a desembocar en argumentos descalificatorios para quienes la centran exclusivamente en la violencia que est&aacute; acompa&ntilde;ando recientemente estas protestas por Europa. Como bien se&ntilde;ala Sergio Garc&iacute;a Magari&ntilde;o (1) es mucho m&aacute;s preocupante la manipulaci&oacute;n informativa que sufren que la radicalizaci&oacute;n violenta que puede ejercer una minor&iacute;a. Para este soci&oacute;logo, hay cuatro &aacute;mbitos asociados a la juventud &ldquo;(&hellip;) que han sido directamente afectados por la ampliaci&oacute;n del tiempo de navegaci&oacute;n en redes sociales, especialmente en aplicaciones instaladas en el smartphone, a saber: las formas de socializaci&oacute;n, la b&uacute;squeda de conocimiento y de informaci&oacute;n, la vulnerabilidad ante la manipulaci&oacute;n y el activismo social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Italia, Portugal, Espa&ntilde;a y, especialmente, Francia acaparan noticias de movilizaciones multitudinarias, encabezadas por j&oacute;venes que reclaman cambiar el curso de sus vidas. Junto a ellas, junto a ellos, miles de trabajadoras y trabajadores se suman, unidos en sus proclamas por la devoluci&oacute;n de derechos restringidos y los avances en democracia real. Pero, tambi&eacute;n a su lado aparecen elementos descontrolados (&iquest;organizados?) que violentan las reclamaciones, opac&aacute;ndolas y transform&aacute;ndolas en actos de pillaje, destrozos y des&oacute;rdenes sociales. Grupos embozados y atrapados en el oscuro y temible color negro. Personajes que, siempre en compa&ntilde;&iacute;a, procuran el mayor da&ntilde;o social, frente al mobiliario urbano y comercial. Personas acr&iacute;ticas que han encontrado en estas movilizaciones pac&iacute;ficas la transformaci&oacute;n a la realidad de sus videojuegos b&eacute;licos, hasta ahora simplemente ficticios. Este grupo es el que me ha llevado al recuerdo infantil antes aludido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En nuestra ingenua infancia, alejados/as de toda reflexi&oacute;n cr&iacute;tica, el cine y la televisi&oacute;n (nuestros &ldquo;influencers&rdquo; de entonces) nos ayudaban a posicionarnos en los conflictos culturales de la &eacute;poca; as&iacute;, nos llevaban a desear protagonizar y capitanear el S&eacute;ptimo de caballer&iacute;a, antes que a los salvajes y despiadados sioux, o encuadrarnos en las legiones romanas en vez de en las tribus b&aacute;rbaras del Norte. Una &eacute;poca en la que nuestras calles, transformadas voluntariamente en campos de f&uacute;tbol interminable, de vez en cuando se convert&iacute;an en escenarios variados de persecuci&oacute;n en los que, como polic&iacute;as o ladrones, busc&aacute;bamos la forma de vencer a los/as contrarios/as. En la mayor&iacute;a de las ocasiones no hab&iacute;a ning&uacute;n elemento perturbador en aquellas refriegas; el simple contacto serv&iacute;a para &ldquo;desarmar&rdquo; al contrario (aunque pod&iacute;an aparecer circunstancialmente alg&uacute;n tirachinas en manos de los/as m&aacute;s poderosos/as). La victoria en el juego estaba clara: derrotar al enemigo por la p&eacute;rdida/desaparici&oacute;n de su equipo. As&iacute; acababa la inocua disputa hasta la siguiente vez en que los perdedores solicitaran la oportuna revancha. Ni qu&eacute; decir, que el problema era encontrar al n&uacute;mero suficiente de amigos/as-rivales a los que derrotar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rebasado el segundo milenio, aquel inocente e infantil juego de polic&iacute;as y ladrones parece haber transmutado en un nuevo est&iacute;mulo para personas desaprensivas que prefieren utilizar movilizaciones serias, ridiculizando e ignorando los verdaderos objetivos de las mismas. Que en estas protestas en Espa&ntilde;a las proclamas de estos grupos violentos hayan sido contra el fascismo -y en el caso de Bilbao, en apoyo de ETA- s&oacute;lo indica que sigue habiendo personas (adolescentes en su mayor&iacute;a) que desconocen el significado real de tales conceptos hist&oacute;ricos, que desprecian el conocimiento del pasado y las terribles consecuencias que para la sociedad vasca y espa&ntilde;ola trajeron. Los distintos programas dise&ntilde;ados para la deslegitimaci&oacute;n del terrorismo, como aparece en <a href="https://www.deusto.es/es/inicio/vive/actualidad/noticias/se-presenta-el-deustobarometro-verano-2024-con-nuevos-datos-sobre-la-satisfaccion-ciudadana-con-la-atencion-sanitaria-/noticia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio de la Universidad de Deusto</a>, tan solo consiguen llegar a un 5% del alumnado, cifra absolutamente insuficiente para considerar una juventud adecuadamente informada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica forma de combatir esta irresponsabilidad est&aacute; clara: hay que volver los ojos hacia la educaci&oacute;n y valorar las pol&iacute;ticas adecuadas para que esta situaci&oacute;n, lejos de generalizarse, sea reconducida hacia un futuro de entendimiento, en ausencia total de violencia. Para <a href="https://www.cepc.gob.es/publicaciones/monografias/terrorismo-y-educacion-un-reto-pendiente-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l L&oacute;pez Romo y Marta Rodr&iacute;guez Fouz</a>, &ldquo;(&hellip;) en la m&eacute;dula de apuesta educativa se localiza inequ&iacute;vocamente una convicci&oacute;n &eacute;tica que reclama una orientaci&oacute;n cr&iacute;tica de la mirada hacia el pasado y entiende la necesidad de distinguir entre lo justo y lo injusto&rdquo;. La ense&ntilde;anza del pasado debe llevarnos a identificar adecuadamente los errores cometidos para evitar repetirlos. Profesores como Mar&iacute;a Eugenia Oleaga Muguerza y Alberto Izquierdo Montero (2) en un art&iacute;culo reciente conclu&iacute;an: &ldquo;Como cierre, nos gustar&iacute;a terminar con una reflexi&oacute;n del ya citado en numerosas ocasiones, Paulo Freire (2003): la realidad no es as&iacute;, la realidad est&aacute; as&iacute;. Y est&aacute; as&iacute; no porque ella quiera. Ninguna realidad es due&ntilde;a de s&iacute; misma. Esta realidad est&aacute; as&iacute; porque estando as&iacute; sirve a determinados intereses del poder. Como educadoras y educadores, una de nuestras responsabilidades es detectar y denunciar una realidad injusta y desigual, las ra&iacute;ces de esta y los intereses a los que sirve, para as&iacute; construir aquel in&eacute;dito viable del que habl&aacute;bamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos cambian bastante m&aacute;s de lo que parece a simple vista, aunque, en ocasiones tengamos la sensaci&oacute;n de que vivimos en un bucle negativo del que nos es imposible salir. Las protestas pretenden mejorar la situaci&oacute;n de las personas y deber&iacute;amos seguir concienciadas/os de que nuestro compromiso con la participaci&oacute;n pol&iacute;tica por cauces no violentos es el &uacute;nico camino para acabar construyendo una sociedad m&aacute;s justa, igualitaria y democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Notas:
    </p><p class="article-text">
        (1) '&iquest;Es la juventud espa&ntilde;ola m&aacute;s o menos vulnerable a la radicalizaci&oacute;n?' En &ldquo;Juventud, Democracia y Educaci&oacute;n&rdquo;, IEES, Fundaci&oacute;n 1&ordm; de Mayo, febrero de 2025.
    </p><p class="article-text">
        (2) 'J&oacute;venes en el punto de mira: reflexiones para no culpar al r&iacute;o de las violencias que lo encauzan'. IEES. Fundaci&oacute;n 1&ordm; de Mayo, febrero de 2025.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo García de Vicuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vuelve-policias-ladrones_132_13644955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2026 20:45:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Vuelve "policías y ladrones"?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Reivindicación de la militancia alegre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reivindicacion-militancia-alegre_132_13641643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d09b47c9-4d8c-42d4-9826-6db395decdf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1001y884.jpg" width="1200" height="675" alt="Reivindicación de la militancia alegre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La esperanza política puede surgir de la propia movilización, no es necesario tener garantías de que las cosas cambiarán para comenzar a actuar"</p></div><p class="article-text">
        Las recientes victorias electorales de la Lista Estudiantil en Serbia, de Lula da Silva en Brasil y del Partido Dem&oacute;crata en las elecciones de medio mandato estadounidenses me animan a plantear una reflexi&oacute;n que quiere ir m&aacute;s all&aacute; de los resultados de cada pa&iacute;s. En un escenario internacional marcado por el ascenso de las derechas radicales, la brutalizaci&oacute;n pol&iacute;tica y el deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones, creo que estos acontecimientos plantean una pregunta fundamental: &iquest;en qu&eacute; condiciones puede transformarse el descontento social en una fuerza democr&aacute;tica capaz de modificar las relaciones de poder?
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que los tres procesos responden a circunstancias diferentes, por lo que ser&iacute;a equivocado presentarlos como manifestaciones de una misma corriente ideol&oacute;gica; tampoco cabe deducir de ellos que estemos asistiendo a un cambio de ciclo, al retroceso generalizado de las fuerzas autoritarias. Pero, considerados conjuntamente, considero que nos permiten explorar algunas claves sobre la relaci&oacute;n entre malestar social, movilizaci&oacute;n ciudadana y participaci&oacute;n electoral.
    </p><h2 class="article-text">Serbia: cuando la protesta construye una alternativa</h2><p class="article-text">
        El caso serbio es, seguramente, el m&aacute;s singular de los tres. La victoria de la Lista Estudiantil es la culminaci&oacute;n de un proceso de movilizaci&oacute;n iniciado tras el derrumbe, en noviembre de 2024, de la marquesina de la estaci&oacute;n ferroviaria de Novi Sad, que provoc&oacute; diecis&eacute;is muertes. Aquella tragedia se convirti&oacute; en s&iacute;mbolo de la corrupci&oacute;n, la opacidad institucional y la ausencia de responsabilidades pol&iacute;ticas caracter&iacute;sticas de la pol&iacute;tica serbia y as&iacute;, lo que comenz&oacute; como una exigencia de justicia por unas v&iacute;ctimas concretas, termin&oacute; cuestionando el funcionamiento del sistema pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Las movilizaciones estudiantiles de protesta consiguieron extenderse mucho m&aacute;s all&aacute; de las universidades y profesorado, profesionales sanitarios, agricultores, trabajadores y trabajadoras de distintos sectores, as&iacute; como personas de diferentes generaciones, fueron incorpor&aacute;ndose a un movimiento que encontr&oacute; en la exigencia de responsabilidad democr&aacute;tica un motivo compartido de participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La noviolencia desempe&ntilde;&oacute; un papel fundamental en el desarrollo del movimiento. Las movilizaciones combinaron manifestaciones multitudinarias con formas sostenidas de no cooperaci&oacute;n y desobediencia civil, como ocupaciones y bloqueos de facultades universitarias, interrupciones deliberadas del tr&aacute;fico, cortes prolongados de importantes v&iacute;as de comunicaci&oacute;n y jornadas de paralizaci&oacute;n de actividades laborales y comerciales. Especial fuerza simb&oacute;lica adquirieron los diecis&eacute;is minutos de silencio a las 11:52, hora del derrumbe de Novi Sad, durante los cuales se deten&iacute;a la circulaci&oacute;n en calles y plazas. Aquellas interrupciones convirtieron el recuerdo de las v&iacute;ctimas en una exigencia cotidiana de responsabilidades. La continuidad de estas acciones, su organizaci&oacute;n asamblearia y su car&aacute;cter mayoritariamente noviolento contribuyeron a ampliar la participaci&oacute;n social y a mantener la presi&oacute;n sobre las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s interesante fue su capacidad para construir una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica desde abajo. Las asambleas universitarias, las redes de apoyo y la incorporaci&oacute;n de personas procedentes de distintos &aacute;mbitos profesionales permitieron transformar una movilizaci&oacute;n de protesta en una alternativa electoral, de modo que la Lista Estudiantil consigui&oacute; trasladar a las urnas una energ&iacute;a social que hab&iacute;a nacido fuera de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de los movimientos sociales, estamos ante una experiencia especialmente sugerente de capacidad instituyente, ejemplificando la posibilidad de que la acci&oacute;n colectiva genere nuevas formas de organizaci&oacute;n y representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Queda por comprobar si esa capacidad podr&aacute; mantenerse cuando llegue el momento de gobernar, negociar y afrontar las contradicciones propias del ejercicio del poder.
    </p><h2 class="article-text">Brasil: una mayor&iacute;a estrecha frente a una sociedad dividida</h2><p class="article-text">
        La victoria de Lula presenta caracter&iacute;sticas muy diferentes, pues aqu&iacute; encontramos a un presidente en ejercicio, respaldado por una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica consolidada y por una potente trayectoria hist&oacute;ricamente asociada a la reducci&oacute;n de la pobreza, la protecci&oacute;n social y la ampliaci&oacute;n de derechos. Su reelecci&oacute;n, con el 51,79 % de los votos frente al 48,21 % de Fl&aacute;vio Bolsonaro, pone de manifiesto la persistencia de una importante base social vinculada al lulismo, pero tambi&eacute;n la extraordinaria fortaleza electoral del bolsonarismo. En la segunda vuelta, que permiti&oacute; recomponer una mayor&iacute;a ajustada despu&eacute;s de que Bolsonaro hubiera superado a Lula en la primera, la movilizaci&oacute;n adicional y la capacidad de atraer apoyos m&aacute;s all&aacute; del electorado propio resultaron decisivas.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que he podido ver, en este resultado confluyen causas diversas. Si para una parte de la ciudadan&iacute;a, Lula encarna una experiencia de mejora de las condiciones materiales de vida y una expectativa de protecci&oacute;n frente a la inseguridad econ&oacute;mica, para otra su candidatura ha constituido la &uacute;nica opci&oacute;n frente a las propuestas pol&iacute;ticas del bolsonarismo. Aunque ambas motivaciones han podido coincidir en las urnas, es necesario reconocer que la polarizaci&oacute;n brasile&ntilde;a tiene ra&iacute;ces sociales, territoriales, culturales y religiosas que desbordan cualquier explicaci&oacute;n sencilla y, sobre todo, nos obligan a mantener cautela en cuanto al futuro. Porque el ajustad&iacute;simo resultado revela los l&iacute;mites de la victoria electoral: la sociedad brasile&ntilde;a contin&uacute;a profundamente dividida y la continuidad del Gobierno de Lula no implica que hayan desaparecido las condiciones que alimentan a la derecha radical.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, Brasil muestra la capacidad de una fuerza pol&iacute;tica institucionalizada para reunir una coalici&oacute;n electoral mayoritaria en un contexto de intensa polarizaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n las dificultades que supone transformar una victoria ajustada en un proyecto de pa&iacute;s ampliamente compartido.
    </p><h2 class="article-text">Estados Unidos: recuperar los contrapesos al poder</h2><p class="article-text">
        Las elecciones de medio mandato estadounidenses, que suelen funcionar como una evaluaci&oacute;n de la presidencia y ofrecen al electorado la posibilidad de modificar los equilibrios de poder en el Congreso sin cambiar a quien ocupa la Casa Blanca, responden a una l&oacute;gica institucional distinta. El avance del Partido Dem&oacute;crata debe interpretarse, seguro, teniendo en cuenta el habitual desgaste del partido presidencial, pero tambi&eacute;n las circunstancias espec&iacute;ficas del segundo mandato de Trump. Las preocupaciones por el coste de la vida, las controversias sobre muchas decisiones gubernamentales y el rechazo a una concentraci&oacute;n excesiva del poder presidencial forman parte esencial del contexto en el que se ha desarrollado la elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro aspecto de las elecciones estadounidenses que merece especial atenci&oacute;n: la emergencia de nuevos liderazgos dem&oacute;cratas que est&aacute;n modificando el perfil social y pol&iacute;tico del partido. El fen&oacute;meno ven&iacute;a manifest&aacute;ndose desde la llegada de Zohran Mamdani a la alcald&iacute;a de Nueva York y encuentra nuevas expresiones en candidaturas como la de Abdul El-Sayed en Michigan, m&eacute;dico de ascendencia egipcia y defensor de la sanidad universal, o en las victorias en Nuevo M&eacute;xico de Deb Haaland, integrante del pueblo Laguna Pueblo y primera mujer ind&iacute;gena elegida gobernadora de un estado, y de Gina Hinojosa, primera gobernadora latina de Texas. Estas y otras figuras reflejan una ampliaci&oacute;n de los perfiles sociales que acceden a posiciones de representaci&oacute;n institucional, acompa&ntilde;adas de una agenda econ&oacute;mica centrada en las dificultades cotidianas de las clases populares y de una cr&iacute;tica expl&iacute;cita a las estructuras tradicionales del poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Resulta especialmente significativo que algunas de estas candidaturas hayan conseguido movilizar a sectores desencantados con el Partido Dem&oacute;crata, apoy&aacute;ndose en redes de activismo comunitario, organizaciones sindicales y movimientos sociales. La cuesti&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; de la renovaci&oacute;n de los nombres o de la diversidad de sus or&iacute;genes, y apunta (como en Serbia) a la posibilidad de reconstruir v&iacute;nculos entre la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y experiencias sociales que durante demasiado tiempo han encontrado escasos cauces de expresi&oacute;n institucional, disputando los espacios institucionales tradicionalmente ocupados por las &eacute;lites partidarias.
    </p><h2 class="article-text">De la indignaci&oacute;n a la militancia alegre</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pueden tener en com&uacute;n estas tres experiencias? Una primera respuesta apunta a la posibilidad de romper la resignaci&oacute;n pol&iacute;tica. En sociedades donde muchas personas perciben que las decisiones fundamentales escapan a su control, la participaci&oacute;n puede recuperar sentido cuando existen oportunidades reales de modificar las relaciones de poder. La conocida distinci&oacute;n de Albert O. Hirschman entre la salida, la voz y la lealtad como respuestas posibles ante el deterioro de las organizaciones y las instituciones, puede ayudarnos a comprender por qu&eacute;, ante situaciones de descontento, unas personas optan por retirarse, desentenderse de la pol&iacute;tica o abstenerse, mientras otras deciden intervenir para cambiar las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Serbia ofrece un ejemplo especialmente claro de transformaci&oacute;n de la indignaci&oacute;n en acci&oacute;n colectiva sostenida; Brasil muestra la importancia de las organizaciones pol&iacute;ticas y sociales capaces de movilizar electorados diversos; y Estados Unidos permite observar c&oacute;mo el malestar puede canalizarse hacia mecanismos institucionales de control del poder. En los tres casos resulta necesario preguntarnos qu&eacute; convierte una experiencia individual de agravio en una disposici&oacute;n colectiva a participar. Las desigualdades, la inseguridad vital, la sensaci&oacute;n de abandono o la percepci&oacute;n de que las instituciones protegen determinados privilegios pueden generar resentimiento, retraimiento o protesta, y su traducci&oacute;n pol&iacute;tica depende de los marcos de interpretaci&oacute;n disponibles, de las organizaciones que consiguen articular esas experiencias y de las expectativas de cambio que logran suscitar. Por eso el descontento no tiene una orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica predeterminada, pudiendo alimentar respuestas autoritarias, movimientos de protesta sin continuidad o proyectos de transformaci&oacute;n democr&aacute;tica. La cuesti&oacute;n fundamental es c&oacute;mo se organiza ese descontento y qu&eacute; horizonte pol&iacute;tico se le ofrece.
    </p><p class="article-text">
        Las tres elecciones permiten tambi&eacute;n recuperar una dimensi&oacute;n de la democracia que habitualmente queda oscurecida por su reducci&oacute;n a los procedimientos electorales, y es que la democracia necesita instituciones, garant&iacute;as jur&iacute;dicas y mecanismos de representaci&oacute;n, pero su vitalidad depende sobre todo de la existencia de una ciudadan&iacute;a capaz de actuar colectivamente. Como escribi&oacute; R.H.S. Crossman en su cl&aacute;sica 'Biograf&iacute;a del Estado moderno': &ldquo;El &eacute;xito de las instituciones democr&aacute;ticas depende de que exista una minor&iacute;a suficiente de dem&oacute;cratas activos y responsables que las mueva&rdquo;. Aunque no es posible presentar estas victorias como expresi&oacute;n de una misma oleada global de izquierda (solo Lula pertenece a una tradici&oacute;n pol&iacute;tica reconociblemente vinculada a ella), las tres comparten un mismo trasfondo progresista al mostrar la capacidad de la ciudadan&iacute;a para intervenir democr&aacute;ticamente en situaciones de malestar, disputar el poder y modificar los equilibrios pol&iacute;ticos mediante la acci&oacute;n colectiva y la participaci&oacute;n electoral.
    </p><p class="article-text">
        Pero, a mi juicio, la ense&ntilde;anza m&aacute;s interesante de estas experiencias es que la esperanza pol&iacute;tica puede surgir de la propia movilizaci&oacute;n, que no es necesario tener garant&iacute;as de que las cosas cambiar&aacute;n para comenzar a actuar. Estas tres historias en concreto y la historia en general nos muestran que es la experiencia compartida de la acci&oacute;n, el descubrimiento de otras personas con preocupaciones semejantes y la comprobaci&oacute;n de que el poder depende de nuestra cooperaci&oacute;n lo que permite recuperar la confianza en las posibilidades de transformaci&oacute;n de la acci&oacute;n colectiva.
    </p><p class="article-text">
        En su ensayo 'Joyful Militancy: Building Thriving Resistance in Toxic Times'<em> </em>(Militancia alegre: construir resistencias que florezcan en tiempos t&oacute;xicos), Carla Bergman y Nick Montgomery recuperan la concepci&oacute;n spinoziana de la alegr&iacute;a como aumento de nuestra potencia de actuar para defender una militancia capaz de generar v&iacute;nculos de confianza, cooperaci&oacute;n y responsabilidad compartida. Su reflexi&oacute;n resulta particularmente sugerente en estos tiempos en los que la actividad pol&iacute;tica parece dominada por el miedo, el resentimiento y la desconfianza, sentimientos que tambi&eacute;n pueden instalarse en el interior de los movimientos emancipadores, alimentando lo que los autores denominan &ldquo;radicalismo r&iacute;gido&rdquo;: una cultura de sospecha, competencia y pureza ideol&oacute;gica que termina debilitando la capacidad de acci&oacute;n colectiva. Frente a estas din&aacute;micas, la experiencia de participar con otras personas en la construcci&oacute;n de alternativas puede convertirse en una fuente de alegr&iacute;a pol&iacute;tica, entendida como el descubrimiento de capacidades que individualmente parec&iacute;an inalcanzables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las victorias de Serbia, Brasil y Estados Unidos no anuncian por s&iacute; mismas una nueva etapa democr&aacute;tica. Como he apuntado, sus causas son diversas y sus consecuencias permanecen abiertas, pero nos permiten recordar algo que la resignaci&oacute;n pol&iacute;tica tiende a ocultar, que los equilibrios de poder pueden cambiar cuando la ciudadan&iacute;a encuentra motivos y espacios para organizarse, participar y disputar democr&aacute;ticamente las decisiones que afectan a su vida.
    </p><p class="article-text">
        Las movilizaciones estudiantiles serbias, las redes comunitarias que sostienen nuevas candidaturas progresistas y las experiencias de cooperaci&oacute;n entre sectores social y pol&iacute;ticamente diversos muestran la importancia de recuperar la experiencia de descubrir, en la acci&oacute;n compartida, capacidades que individualmente parec&iacute;an inalcanzables. La brutalizaci&oacute;n y el miedo solo pueden ser combatidos activando la militancia alegre, una alegr&iacute;a que puede y debe convivir con la indignaci&oacute;n, el esfuerzo y la incertidumbre, y que nace de los v&iacute;nculos de confianza, reconocimiento y solidaridad construidos en la propia movilizaci&oacute;n. Porque la participaci&oacute;n social y pol&iacute;tica debe ser una experiencia anticipada de la sociedad que aspiramos a construir, una forma de vivir en el presente relaciones m&aacute;s libres, igualitarias y solidarias.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside la clave de la revitalizaci&oacute;n democr&aacute;tica que necesitamos en estos tiempos de oscuridad: conseguir que la esperanza encuentre sustento en la experiencia cotidiana de actuar con otras personas, incluso cuando los resultados sean inciertos. La tarea de la transformaci&oacute;n del mundo comienza mucho antes de acudir a las urnas y contin&uacute;a despu&eacute;s de conocer sus resultados; exige construir organizaciones, v&iacute;nculos sociales y proyectos compartidos capaces de transformar el malestar en participaci&oacute;n y las victorias electorales en cambios duraderos. Y, sobre todo, recuperar una pol&iacute;tica en la que participar merezca la pena por lo que podemos conseguir colectivamente y por lo que, al hacerlo, somos capaces de construir entre todas y todos.
    </p><p class="article-text">
        Nunca como hoy resulta tan necesario recordar lo que, hace ya siete d&eacute;cadas, planteaba Hannah Arendt en el prefacio de 'Hombres en tiempos de oscuridad': &ldquo;Que aun en los tiempos m&aacute;s oscuros tenemos el derecho a esperar cierta iluminaci&oacute;n, y que dicha iluminaci&oacute;n puede provenir menos de las teor&iacute;as y conceptos que de la luz incierta, titilante y a menudo d&eacute;bil que algunos hombres y mujeres reflejar&aacute;n en sus trabajos y sus vidas bajo casi cualquier circunstancia y sobre la &eacute;poca que les toc&oacute; vivir en la tierra [&hellip;] Ojos tan acostumbrados a la oscuridad como los nuestros apenas podr&aacute;n distinguir si su luz fue la luz de una vela o la de un sol brillante. Pero para m&iacute;, una evaluaci&oacute;n tan objetiva es m&aacute;s una cuesti&oacute;n de importancia secundaria que puede ser dejada para la posteridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sigamos prendiendo luces, tambi&eacute;n nosotras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Zubero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/reivindicacion-militancia-alegre_132_13641643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2026 20:45:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reivindicación de la militancia alegre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Serbia,Brasil,Estados Unidos,Elecciones,Lula da Silva,Luiz Inácio Lula da Silva,Donald Trump,Flávio Bolsonaro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del trabajo decente a la huelga general]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/trabajo-decente-huelga-general_132_13643560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18971b39-8445-42a9-9578-d78af81d13cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1155112.jpg" width="3072" height="1728" alt="Del trabajo decente a la huelga general"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tienen miedo de que votemos pensando en si tendremos, o no, un salario digno, una pensión suficiente, o en si tendremos que ir a trabajar enfermas"</p></div><p class="article-text">
        El 7 de octubre conmemoramos el d&iacute;a por el trabajo decente. Este a&ntilde;o, dos ejemplos nos han servido de &ldquo;disparadores&rdquo; emocionales de un cronograma que nos lleva a la huelga general.
    </p><p class="article-text">
        El primero da sentido al trabajo digno. Es Alfredo Izquierdo, militante de CCOO de Euskadi y uno de los impulsores de la huelga de Bandas, la huelga laboral m&aacute;s larga durante el franquismo. Su compromiso le cost&oacute; su trabajo y su vivienda. Falleci&oacute; este 7 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a, cuando la tarde se volv&iacute;a noche, conocimos el fallecimiento de Mari Carmen Abascal, desahuciada a los 87 a&ntilde;os el pasado 23 de septiembre, y convertida, muy a su pesar, en s&iacute;mbolo de la lucha por una vivienda digna.
    </p><p class="article-text">
        Aquel desahucio retransmitido se convirti&oacute; en la mecha de una explosi&oacute;n de indignaci&oacute;n social sedimentada en la denuncia tanto de la falta de acceso a la vivienda de muchas personas como de la codicia de las personas f&iacute;sicas y jur&iacute;dicas que priorizan el uso especulativo de un derecho, que no se percibe como tal.
    </p><p class="article-text">
        Aquella indignaci&oacute;n ha tenido dos respuestas, una pol&iacute;tica y otra sindical, que se han acabado entrelazando en un mismo marco temporal y estrat&eacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica, en una primera fase, acab&oacute; con el rechazo de la convalidaci&oacute;n de dos decretos que trataban de poner freno, aunque fuera temporalmente, a los usos especulativos de la vivienda. Por cierto, el gran aporte del PNV al primero de los decretos fue bajar el impuesto propuesto a las viviendas tur&iacute;sticas del 21% previsto al 10%. La excusa es un mantra trampa de protecci&oacute;n de los peque&ntilde;os propietarios. La realidad es que m&aacute;s de seis de cada diez propiedades en alquiler son de multiarrendadores, es decir, gente o empresas que hacen negocio de un derecho con dos o m&aacute;s viviendas en alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el rechazo se articul&oacute; mediante una tr&iacute;ada de derechas (PP, Vox y Junts) que se ha activado m&aacute;s veces contra las clases trabajadoras. La pen&uacute;ltima, contra la reducci&oacute;n de la jornada laboral. La ca&iacute;da de estos decretos ha provocado la convocatoria electoral anticipada para el pr&oacute;ximo 29 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        CCOO, tambi&eacute;n desde Euskadi, lleva mucho tiempo advirtiendo de una paradoja que escond&iacute;a un conflicto social latente. Los buenos datos macroecon&oacute;micos no terminaban de permear hacia la ciudadan&iacute;a. Este conflicto social ha emergido en forma de una movilizaci&oacute;n masiva en torno al derecho a la vivienda que el sindicato ha decidido vehiculizar, acompa&ntilde;ar y laboralizar mediante la huelga general convocada precisamente el 7 de octubre, y que, afortunadamente, se reflejar&aacute;, tambi&eacute;n en nuestro entorno, en un &uacute;nico d&iacute;a de movilizaci&oacute;n. Lo contrario, a pesar de la opini&oacute;n de parte del sindicalismo nacionalista, hubiera significado un aliciente m&aacute;s para las personas trabajadoras en Euskadi para alejarse del hecho sindical.
    </p><p class="article-text">
        Si hay una realidad que acredita la paradoja en Euskadi es el disciplinamiento del consumo que sufren las trabajadoras que, ante el crecimiento sostenido del coste de la cesta de la compra b&aacute;sica (un incremento del 46% desde 2019) sumado al deterioro de los servicios p&uacute;blicos, tienen que destinar parte de su econom&iacute;a familiar a cubrir necesidades vinculadas con el cuidado, la educaci&oacute;n o la salud.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, del deterioro de los servicios p&uacute;blicos ya ven&iacute;amos hablando hace mucho tiempo, antes y despu&eacute;s del &uacute;ltimo y desgraciado accidente ferroviario.&nbsp;De servicios p&uacute;blicos hablamos cuando reivindicamos una fiscalidad justa y progresiva, cuando concatenamos huelgas en Osakidetza, cuando reclamamos un sistema educativo p&uacute;blico y fuerte, integrador y&nbsp;no segregador, o cuando pedimos que los cuidados constituyan otro pilar m&aacute;s de un Estado de bienestar que tenemos que completar s&iacute; o s&iacute;, con el pilar de la vivienda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a la vivienda, es dif&iacute;cil imaginar c&oacute;mo no vincular la emergencia habitacional, que reconocen tambi&eacute;n las instituciones vascas, con el desacople de su precio respecto de la realidad econ&oacute;mica de la ciudadan&iacute;a vasca. Solo aquellos que, como el se&ntilde;or Garamendi, ganan 403.000 euros al a&ntilde;o, pueden no entender que el acceso a la vivienda es un problema tambi&eacute;n laboral. No entienden que en Euskadi dedicamos diez a&ntilde;os de nuestro salario a pagar una vivienda nueva (ocho cuando es usada) y que las personas j&oacute;venes se emancipan cada vez m&aacute;s tarde. No entienden que la posibilidad de que las empresas atraigan talento hacia Euskadi es una quimera cuando el acceso a la vivienda entra en la ecuaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es un problema para ellas. Sin embargo, las empresas han decidido ejercer el absentismo y esperar a que sean otras formaciones las que gobiernen.
    </p><p class="article-text">
        Nos enfrentamos a una patronal que aprovecha las guerras para hacer negocio, y que adem&aacute;s hace repercutir el incremento de costes sobre el precio final de los productos que compramos, para mantener y aumentar beneficios multimillonarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su mundo la vivienda no es un problema laboral, ni la guerra un problema &eacute;tico, ni la pol&iacute;tica el gobierno de lo com&uacute;n, sino la forma &uacute;til de seguir manteniendo sus privilegios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contexto electoral que alienta esa irresponsabilidad empresarial es el mismo que ha de servirnos para impulsar el cambio en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, para que la centralidad del debate sea ocupada por las condiciones materiales de vida y de trabajo de la gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propia concepci&oacute;n de la huelga, como una herramienta de solidaridad entre personas an&oacute;nimas por un bien com&uacute;n, hace parecer absurdo querer alejarla de su concepci&oacute;n pol&iacute;tica. Claro que es una huelga pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo es por su ubicaci&oacute;n temporal. Nuestra organizaci&oacute;n se hace corresponsable de este contexto y, al contrario que la organizaci&oacute;n sindical mayoritaria en Euskadi, que pretend&iacute;a alejar la convocatoria de huelga de la &ldquo;m&uacute;sica electoral&rdquo;, nosotras queremos estar al lado de los bafles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque la huelga es tambi&eacute;n un altavoz en este contexto, por eso quieren silenciarla, por eso la &ldquo;nueva derecha democr&aacute;tica espa&ntilde;ola&rdquo; quiere apagar nuestra voz. Tienen miedo de que la ciudadan&iacute;a vote pensando en sus condiciones materiales de vida y en los derechos conquistados, desde el feminismo, desde el sindicalismo de clase o desde la sociedad civil. Tienen miedo de que votemos pensando en si tendremos, o no, un salario digno, una pensi&oacute;n suficiente, o en si tendremos que ir a trabajar enfermas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que nos quieren as&iacute;, pobres y enfermas. Como a Mari Carmen Abascal. Pero como ella, y como Alfredo Izquierdo, ejemplos de dignidad, vamos a pelear hasta el final.
    </p><p class="article-text">
        A llenar las calles, a la huelga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santi Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/trabajo-decente-huelga-general_132_13643560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2026 20:45:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del trabajo decente a la huelga general]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa de la alta velocidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/trampa-alta-velocidad_132_13631098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac4979a2-3d12-4217-9f5f-1f5e2a3ae05d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa de la alta velocidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Presuponer la negligencia individual ignora el contexto estructural en el que se produce. Si hay un error humano, es obligatorio analizar bajo qué condiciones operaba ese trabajador"</p></div><p class="article-text">
        La opini&oacute;n p&uacute;blica se encuentra conmocionada. Un nuevo accidente en la l&iacute;nea de alta velocidad ha vuelto a encender las alarmas. A diferencia de las tragedias a&eacute;reas, los siniestros ferroviarios despiertan una empat&iacute;a colectiva inmediata e igualitaria: el tren es un medio que todos y todas utilizamos de forma cotidiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con demasiada rapidez, las explicaciones oficiales apuntan a un fallo humano como causa &uacute;nica del desastre. Sin embargo, presuponer la negligencia individual ignora el contexto estructural en el que se produce. Si hay un error humano, es obligatorio analizar bajo qu&eacute; condiciones operaba ese trabajador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sistema actual exige maximizar beneficios y recortar costes de manera constante. Sin embargo, la realidad refleja un aumento en la densidad del tr&aacute;fico sin un incremento proporcional del mantenimiento. A esto se suman la privatizaci&oacute;n de la infraestructura mediante subcontrataciones a la baja y la complicidad de responsables pol&iacute;ticos que avalan la reducci&oacute;n de plantillas, todo ello mientras la responsabilidad exigida a los profesionales se vuelve abrumadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;gico choque de trenes en Toledo ha reactivado con urgencia el debate sobre el modelo ferroviario. Durante d&eacute;cadas, la pol&iacute;tica de transportes del Estado ha caminado a dos velocidades radicalmente opuestas. Mientras se consolidaba como el segundo del mundo con m&aacute;s kil&oacute;metros de alta velocidad, solo por detr&aacute;s de China, la red convencional acumulaba d&eacute;ficits severos de inversi&oacute;n que lastran a diario los servicios de Cercan&iacute;as y Rodalies.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) son categ&oacute;ricos: entre 1990 y 2018 se destinaron 55.888 millones de euros a la alta velocidad, frente a los exiguos 3.700 millones invertidos en las redes de Cercan&iacute;as de todo el Estado. La proporci&oacute;n es sangrienta: por cada euro invertido en la red convencional, se destinaron m&aacute;s de 15 euros al AVE.
    </p><p class="article-text">
        Al calor de los graves accidentes sufridos en un corto espacio de tiempo, emergen los l&iacute;mites econ&oacute;micos y sociales de una infraestructura que exige preguntas inc&oacute;modas: &iquest;Necesitamos construir trenes social y econ&oacute;micamente insostenibles? &iquest;Son prioritarias las velocidades superiores a los 300 km/h?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la Comisi&oacute;n Europea declar&oacute; 2021 como el A&ntilde;o Europeo del Ferrocarril con la intenci&oacute;n de promover transportes sostenibles que conciliaran el crecimiento de viajeros con el respeto medioambiental, la traducci&oacute;n de esta pol&iacute;tica en el Estado espa&ntilde;ol se ha centrado casi en exclusiva en las inversiones masivas en alta velocidad. Tras m&aacute;s de tres d&eacute;cadas desde la inauguraci&oacute;n de la l&iacute;nea Madrid-Sevilla en 1992, los argumentos econ&oacute;micos, sociales y ambientales que justificaban este despliegue se han desvanecido ante la evidencia cient&iacute;fica acumulada.
    </p><p class="article-text">
        El AVE arrastra un balance financiero cr&iacute;tico. La deuda acumulada por ADIF asciende a 25.000 millones de euros, tras un gasto ejecutado de 57.000 millones de euros para levantar 3.993 kil&oacute;metros de v&iacute;a. Cada kil&oacute;metro construido ha supuesto una media de 16 millones de euros, a los que se suma un coste de mantenimiento anual superior a los 150.000 euros por kil&oacute;metro. Los sobrecostes agravan la factura: la &ldquo;Y vasca&rdquo; acumula desviaciones por valor de 2.200 millones, situando su previsi&oacute;n total en los 9.000 millones de euros, mientras su finalizaci&oacute;n se posterga ya hacia el horizonte de 2030 o 2035.
    </p><p class="article-text">
        En Navarra, las obras del tren de alta velocidad (TAV) muestran un retraso todav&iacute;a mayor, limit&aacute;ndose a tramos inconexos en el trayecto Castej&oacute;n-Pamplona. La C&aacute;mara de Comptos estima que los 214 kil&oacute;metros del Corredor Navarro costar&aacute;n entre 3.000 y 4.000 millones de euros, excluyendo la estaci&oacute;n de la capital y la conexi&oacute;n con el Pa&iacute;s Vasco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como denuncia la Fundaci&oacute;n Sustrai Erakuntza, el TAV no vertebra el territorio navarro, sino que deteriora el transporte ferroviario cotidiano mediante la eliminaci&oacute;n de servicios convencionales de pasajeros. Este modelo desv&iacute;a recursos fundamentales que deber&iacute;an ir destinados a un Tren P&uacute;blico y Social, verdaderamente vertebrador, sostenible y accesible para el desarrollo local.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es de una enorme injusticia distributiva: mientras el AVE absorbe la inmensa mayor&iacute;a del presupuesto, solo transporta al 5% de los usuarios de ferrocarril. El 90% restante de los viajeros utiliza los servicios de Cercan&iacute;as. Esta desproporci&oacute;n inversora de 15 a 1 se traduce directamente en las carencias denunciadas de forma sistem&aacute;tica por los sindicatos ferroviarios: falta de personal, retrasos, supresiones cr&oacute;nicas de trenes, desmantelamiento de talleres de mantenimiento, cierre de estaciones rurales y procesos de privatizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Existe adem&aacute;s una urgente reflexi&oacute;n en torno a la velocidad como fin absoluto, un factor que tensiona de manera inevitable los m&aacute;rgenes de seguridad. Mientras en el &aacute;mbito internacional se proyectan tecnolog&iacute;as de hasta 500 km/h, como el Maglev japon&eacute;s, la f&iacute;sica y la estad&iacute;stica elementales recuerdan que a mayor velocidad el margen de maniobra se reduce y la severidad de los impactos aumenta. Ning&uacute;n sistema complejo cuenta con riesgo cero.
    </p><p class="article-text">
        Garantizar la seguridad a velocidades extremas exige infraestructuras y sistemas tecnol&oacute;gicos cuyo mantenimiento anual puede escalar desde los 150.000 hasta los 500.000 euros por kil&oacute;metro en tramos complejos. El dogma social que equipara velocidad con progreso incuestionable asume los accidentes como da&ntilde;os colaterales tolerables, siempre que resulten explicables t&eacute;cnicamente a posteriori.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El dogma social que equipara velocidad con progreso incuestionable asume los accidentes como daños colaterales tolerables, siempre que resulten explicables técnicamente a posteriori</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Actualmente existe capacidad tecnol&oacute;gica de sobra para dise&ntilde;ar un transporte ferroviario altamente seguro, eficiente y sostenible. Sin embargo, dar ese paso requiere aceptar l&iacute;mites racionales a la velocidad, contener los costes de mantenimiento y renunciar a la obsesi&oacute;n por la rapidez absoluta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/trampa-alta-velocidad_132_13631098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 20:45:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa de la alta velocidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trenes,Accidente tren Urda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mundial 2030: renunciar es ganar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mundial-2030-renunciar-ganar_132_13631102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3928277e-3a87-40fa-8c8d-52eee2846683_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1122y386.jpg" width="1200" height="675" alt="Mundial 2030: renunciar es ganar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Auditorías, organizaciones de derechos humanos, movimientos populares y representantes del fútbol han cuestionado el modelo del Mundial. Surge una pregunta común: ¿qué intereses se priorizan?"</p></div><p class="article-text">
        La Copa Mundial de F&uacute;tbol masculino disputada el pasado julio en Estados Unidos, M&eacute;xico y Canad&aacute; ha atra&iacute;do la atenci&oacute;n de millones de personas. Pero tambi&eacute;n ha puesto de manifiesto otra realidad: un elevado gasto p&uacute;blico, gentrificaci&oacute;n, el racismo, denuncias sobre los derechos de la ciudadan&iacute;a y un debate sobre los oscuros intereses de la FIFA. La fiesta ha terminado, pero la resaca contin&uacute;a. En Donostia, ante el riesgo de convertirnos en sede de este espect&aacute;culo dentro de cuatro a&ntilde;os, deber&iacute;amos prestarle especial atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico D.F., movimientos populares salieron a la calle para denunciar el encarecimiento de la vivienda y el desplazamiento de los vecinos. Denunciaron que el Mundial agrav&oacute; problemas ya existentes y releg&oacute; las necesidades de la ciudadan&iacute;a a un segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        En Canad&aacute;, un informe publicado por la auditor&iacute;a municipal de Toronto identific&oacute; deficiencias en materia de transparencia, control del gasto y procedimientos de toma de decisiones. No es admisible que en un macroevento como &eacute;ste no est&eacute; garantizada la responsabilidad institucional ni la transparencia. La ciudadan&iacute;a debe saber qui&eacute;n asumir&aacute; los costes del evento y qui&eacute;n se beneficiar&aacute; de los ingresos que genere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, por su parte, organizaciones defensoras de los derechos humanos denunciaron que las, practicas autoritarias, duras pol&iacute;ticas migratorias y la discriminaci&oacute;n aumentaban el riesgo de violaci&oacute;n de las normas internacionales de derechos humanos. Adem&aacute;s, la cercan&iacute;a entre la direcci&oacute;n del f&uacute;tbol internacional y Trump ha generado pol&eacute;mica. En octubre la Federaci&oacute;n Noruega de F&uacute;tbol denunci&oacute; ante la FIFA cuestiones de gobernanza, conflictos de intereses y ciertas decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Auditor&iacute;as, organizaciones de derechos humanos, movimientos populares y representantes del f&uacute;tbol han cuestionado el modelo del Mundial. Surge una pregunta com&uacute;n: &iquest;qu&eacute; intereses se priorizan?
    </p><p class="article-text">
        Desde que se present&oacute; la candidatura de Donostia para 2030, Bizilagunekin ha advertido del riesgo de agravar la turistificaci&oacute;n. Las dificultades de acceso a la vivienda, la mercantilizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico, la masificaci&oacute;n y los efectos en la vida cotidiana no son hip&oacute;tesis futuras: ya los sufrimos. El Mundial podr&iacute;a agravarlos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ha surgido una contradicci&oacute;n. Las instituciones que presentaron la candidatura conjunta de Donostia y Bilbao admiten exigencias inaceptables de la FIFA, seg&uacute;n los medios: un elevado coste econ&oacute;mico, la obligaci&oacute;n de realizar nuevas inversiones, la necesidad de adaptar normativas, la exclusi&oacute;n del euskera, las limitaciones para organizar otros eventos y las exenciones fiscales. Sin embargo, mantienen la candidatura. En las pr&oacute;ximas semanas la FIFA visitar&aacute; Donostia, mientras la candidatura contin&uacute;a en vigor y sus consecuencias generan preocupaci&oacute;n entre los vecinas y vecinos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Realmente creen que acoger el Mundial ser&aacute; beneficioso? &iquest;O les condicionan las presiones de grupos de inter&eacute;s tur&iacute;sticos, hosteleros, deportivos y econ&oacute;micos? Quiz&aacute; sepan que aceptar las condiciones de la FIFA indignar&iacute;a a la ciudadan&iacute;a y la candidatura conjunta les permite mantener el proyecto, dejando a la FIFA la responsabilidad del rechazo final. Es leg&iacute;timo preguntarlo.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones deben decir no a los intereses econ&oacute;micos organizados y anteponer la vida de la ciudadan&iacute;a a cualquier presi&oacute;n. Donostia necesita aliviar la turistificaci&oacute;n, garantizar el derecho a la vivienda y adaptar la ciudad a sus habitantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las instituciones deben decir no a los intereses económicos organizados y anteponer la vida de la ciudadanía a cualquier presión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; participar en los negocios de la FIFA? Renunciar al Mundial no ser&iacute;a un fracaso, sino anteponer el bienestar ciudadano a los intereses privados. El 5 de diciembre organizaremos el D&iacute;a contra el Mundial para analizar sus consecuencias y expresar en la calle que debemos rechazar su celebraci&oacute;n en Donostia por el grave riesgo de agravar la turistificaci&oacute;n. Organic&eacute;monos. En el camino hacia el decrecimiento tur&iacute;stico, impidamos que el Mundial de F&uacute;tbol masculino 2030 se dispute en Donostia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Arregi Topas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mundial-2030-renunciar-ganar_132_13631102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 20:45:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mundial 2030: renunciar es ganar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gipuzkoa,Donostia,San Sebastián,Fútbol,Mundial de Fútbol 2030]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oscuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/oscuro_132_13631100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b855226b-68d2-47ae-a9c4-f885c3d9d2f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oscuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Dependemos del clima para manifestar nuestro humor, nuestra melancolía, nuestro entusiasmo y también nuestra disposición para la actividad productiva o para cultivar la pereza"</p></div><p class="article-text">
        Los d&iacute;as cortos. Los d&iacute;as fr&iacute;os. Los d&iacute;as que, ya vini&eacute;ndose, nos anuncian que nos vamos acercando poco a poco al d&iacute;a de menos luz solar del a&ntilde;o, que es, seg&uacute;n el calendario astron&oacute;mico, el 21 de diciembre. Los d&iacute;as cortos son los que producen lo que los antiguos literatos denominaban el fr&iacute;o de la tarde. Este fr&iacute;o de la tarde ha de ser tomado tanto en un sentido literal como en un sentido sentimental. Mientras que contra el primero, contra el fr&iacute;o del term&oacute;metro, se puede combatir con mantas, por ejemplo, con el fuego de una chimenea que no humee, con un c&aacute;lido encuentro, densos potajes que borbotean en la olla y generosos vinos de la tierra, contra el fr&iacute;o sentimental resulta m&aacute;s dif&iacute;cil el combate dado que este fr&iacute;o no es m&aacute;s que un encogimiento, un decaimiento del &aacute;nimo, un vac&iacute;o existencial que requiere de compa&ntilde;&iacute;a para llenarlo de palabras, prop&oacute;sitos, mentiras piadosas, luminosas conversaciones y en tiempos de tertulias tabernarias de caf&eacute;, copa y puro y, si se terciaba, de partida de cartas sobre el verde tapete reclinado...
    </p><p class="article-text">
        Noviembre. Los d&iacute;as cortos de largas tardes fr&iacute;as. Somos seres clim&aacute;ticos. El calor nos expande y el fr&iacute;o nos encoge. Dependemos del clima para manifestar nuestro humor, nuestra melancol&iacute;a, nuestro entusiasmo y tambi&eacute;n nuestra disposici&oacute;n para la actividad productiva o para cultivar la pereza. Noviembre. El mes pobre. El mes de los difuntos recordados. El mes que siempre nos retrocede a las cosas peque&ntilde;as, casi insignificantes, pero tan contundentes como una negaci&oacute;n. La puerta trasera del invierno. La derrota de la luz ante la oscuridad. El mes de color marr&oacute;n que nos llena los platos de nueces, d&aacute;tiles, casta&ntilde;as y lentejas que en nuestra memoria a&uacute;n se siguen separando de las piedrecillas en las blancas mesas de las cocinas deshabitadas.
    </p><p class="article-text">
        Noviembre. Mirar por la ventana para ver c&oacute;mo el d&iacute;a, corto de luz solar, ya no nos ofrece nada florido, nada que crezca, nada que asombre... Aunque es posible que el noviembre de este a&ntilde;o nos asombre a muchos con la hist&oacute;rica capacidad de los ciudadanos de este ruidoso pa&iacute;s para castigarnos, una vez m&aacute;s, dot&aacute;ndonos, mediante una convocatoria electoral, de un gobierno plagado de personajes oscuros, peligrosos, malvados... Personajes como de Halloween que bien pudieran haber protagonizado los siniestros cuentos infantiles que en nuestra ni&ntilde;ez nos descubrieron el lado oscuro de la vida en las primeras pesadillas...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/oscuro_132_13631100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 20:45:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oscuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Otoño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un boquete en el sistema democrático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/boquete-sistema-democratico_132_13631328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48b7a5c0-9835-4cf7-a5a3-78abef96a891_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un boquete en el sistema democrático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"De algunos incendiarios podría decirse que son seguramente adeptos a una ideología totalitaria, sí. Pero otros se sirvieron del caos para desvalijar comercios. Y de bastantes diría, simplemente, que se divirtieron"</p></div><p class="article-text">
        Las manifestaciones del pasado veintis&eacute;is de octubre, protagonizadas por j&oacute;venes y adolescentes para protestar por la llegada inminente a Bilbao de un provocador profesional de extrema derecha, se desarrollaron de forma pac&iacute;fica. Eso s&iacute;, dieron al provocador una audiencia extraordinaria; le convirtieron en el personaje del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por absurdo que resulte, la bronca se arm&oacute;, precisamente, tras saberse que el personaje, finalmente, no har&iacute;a acto de presencia. Muy probablemente esa era, de hecho, su intenci&oacute;n original. Los protagonistas pusieron en pr&aacute;ctica todos los desmanes a su alcance. Sus consecuencias quedaron reflejadas en los peri&oacute;dicos de los d&iacute;as siguientes y en los informativos de medios audiovisuales.
    </p><p class="article-text">
        La prensa atribuye la vandalizaci&oacute;n que sufri&oacute; el vecindario afectado a militantes de organizaciones radicales disidentes de la izquierda abertzale 'oficial', a miembros de bandas de aventajados aprendices de delincuentes, y a seguidores radicales de los clubs vascos de la primera divisi&oacute;n de f&uacute;tbol. Y todo ello aderezado con buenas dosis de testosterona. Curioso c&oacute;ctel. Curioso y veros&iacute;mil, s&iacute;. Pero, desde luego, no antifascista.
    </p><p class="article-text">
        De algunos incendiarios podr&iacute;a decirse que son seguramente adeptos a una ideolog&iacute;a totalitaria, s&iacute;. Pero otros se sirvieron del caos para desvalijar comercios. Y de bastantes dir&iacute;a, simplemente, que se divirtieron. Dieron quiz&aacute;s un sentido a sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Con esto no quiero decir que lo ocurrido no fuera grave. Fue muy grave. En primer lugar por las consecuencias, materiales, emocionales y morales de las algaradas. Y pol&iacute;ticas tambi&eacute;n, por supuesto: la extrema derecha cosech&oacute; un buen pu&ntilde;ado de adeptos el d&iacute;a veintis&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n por razones de m&aacute;s largo alcance. Si ese tipo de tumultos violentos se reproduce o, peor a&uacute;n, se cronifica, las consecuencias para nuestra comunidad pueden ser devastadoras. Conviene, por ello, que nos tomemos muy en serio lo ocurrido. Cosas semejantes han pasado en otras ciudades europeas, s&iacute;. No se trata de un fen&oacute;meno &uacute;nico. Pero creo que en nuestro pa&iacute;s existe el riesgo de que estas cosas enra&iacute;cen y se enquisten.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la mayor&iacute;a de v&aacute;ndalos no vivieron los a&ntilde;os de la kale borroka y, por tanto, no tienen referencias directas de aquellos actos de terrorismo callejero. Pero tambi&eacute;n es cierto que la mayor&iacute;a de la (autodenominada) izquierda independentista no ha querido deslegitimar social y pol&iacute;ticamente el ejercicio de la violencia. Pues bien, en la medida en que un sector amplio &ndash;si bien minoritario&mdash; de nuestro pa&iacute;s sigue considerando que la violencia puede tener justificaci&oacute;n &ndash;sea esta la que sea&mdash; le asigna un significado y, por ende, le otorga un valor. Y ese significado y valor son veneno para los j&oacute;venes que se mueven en entornos en los que la violencia sigue siendo &ndash;porque nunca ha dejado de serlo&mdash;un modo v&aacute;lido de hacer pol&iacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cosas semejantes han pasado en otras ciudades europeas, sí. No se trata de un fenómeno único. Pero creo que en nuestro país existe el riesgo de que estas cosas enraícen y se enquisten</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y los otros, quienes la practican como mecanismo para dar rienda suelta a sus frustraciones adolescentes o como forma de diversi&oacute;n, se valen de los tumultos que provocan los primeros para aportar su parte.
    </p><p class="article-text">
        La violencia con intenciones pol&iacute;ticas &ndash;no solo la que se ejerce, sino la que, llegado el caso, a juicio de algunos estar&iacute;a justificado ejercer&mdash; es t&oacute;xica para una sociedad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en tanto no se produzca su completa (o virtualmente completa) deslegitimaci&oacute;n, permanece un boquete abierto en el sistema democr&aacute;tico por el que la violencia y sus (variadas) motivaciones pueden llegar a anegar, de nuevo, nuestras calles y plazas. No es un escenario inveros&iacute;mil. Si a eso a&ntilde;adimos las veleidades proto-terroristas de esa minor&iacute;a que a&ntilde;ora los a&ntilde;os negros de plomo y bomba lapa, ese escenario se puede hacer realidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es esto una exageraci&oacute;n? No lo creo, aunque tampoco lo puedo descartar; al fin y al cabo, el gato escaldado huye del agua fr&iacute;a. Sea como fuere, prefiero ponerme en lo peor para poderlo prevenir, aunque, como es l&oacute;gico, conf&iacute;e en que no llegue a ocurrir.
    </p><h2 class="article-text">El estrambote</h2><p class="article-text">
        Los sucesos del veintis&eacute;is han acabado teniendo un estrambote dif&iacute;cil de calificar. Un nombre bajo el que se han manifestado algunos perfiles de redes sociales de la internet ha conseguido que decenas de establecimientos comerciales y hosteleros de nuestras capitales se cerrasen para protegerlos de unos incidentes que, como el provocador profesional, finalmente tampoco hicieran acto de presencia. Un nombre, ni siquiera una organizaci&oacute;n de cuya existencia haya constancia real lo ha conseguido.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es esto lo que nos espera? &iquest;Un estado de ansiedad social semipermanente? El mal puede ser banal de diversas formas, alguna, por lo visto, tan absurda y desva&iacute;da como esta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Ignacio Pérez Iglesias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/boquete-sistema-democratico_132_13631328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 20:45:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un boquete en el sistema democrático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bizkaia,Bilbao,Violencia,Extrema derecha,Vito Quiles,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Justicia frente a la impunidad: lecciones argentinas para el derecho constitucional español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/justicia-frente-impunidad-lecciones-argentinas-derecho-constitucional-espanol_132_13588954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fea02c2b-7a36-4d16-99a8-d26093f23886_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x641y301.jpg" width="1200" height="675" alt="Justicia frente a la impunidad: lecciones argentinas para el derecho constitucional español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El genocidio y los crímenes de Estado no terminan con la aniquilación física; continúan en la etapa de la negación y el olvido. Es imperativo abandonar el formalismo extremo y comprender que las sentencias judiciales son el discurso que edifica el relato de lo que nos sucedió como sociedad, construyendo memorias justas y dignas</p></div><p class="article-text">
        La experiencia argentina en materia de Memoria, Verdad y Justicia frente a los cr&iacute;menes de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar ha transitado un proceso complejo de debates jur&iacute;dicos que permitieron, finalmente, el juzgamiento de cr&iacute;menes aberrantes. En contraste, en Espa&ntilde;a persisten interpretaciones judiciales que operan como un muro ante la apertura de procesos por los cr&iacute;menes del franquismo y tardofranquismo. El objetivo de este an&aacute;lisis es poner en di&aacute;logo ambas transiciones para evidenciar que, aunque los caminos a la justicia parezcan cerrados, es posible abrirlos.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, el Pleno del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol, en sus Autos 80/2021 y 57/2024, ha sostenido que los hechos cometidos entre 1967 y 1974 no pueden juzgarse como delitos de lesa humanidad. La mayor&iacute;a del tribunal argumenta que este tipo penal no exist&iacute;a en el ordenamiento interno en aquel momento y que su aplicaci&oacute;n supondr&iacute;a una retroactividad &ldquo;contra reo&rdquo; prohibida. Para el TC, se trata de delitos comunes ya prescritos.
    </p><p class="article-text">
        Esta postura ignora que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y las normas de <em>ius cogens </em>deben preponderar sobre el formalismo interno. Ya en 1968 y 1973, resoluciones de la ONU clarificaron que los cr&iacute;menes de lesa humanidad son imprescriptibles, independientemente de la fecha en que se cometieron. Incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en casos como 'Kononov contra Letonia,' ha validado condenas por hechos donde la conducta ya era criminal seg&uacute;n el derecho internacional consuetudinario, sin importar su tipificaci&oacute;n interna.
    </p><p class="article-text">
        Argentina logr&oacute; derribar sus propios muros de impunidad mediante un cambio de paradigma jur&iacute;dico. Se abandon&oacute; la tesis dualista para adoptar una concepci&oacute;n monista, donde los tratados internacionales tienen jerarqu&iacute;a constitucional y operatividad directa. Bajo este modelo, el Estado no puede invocar su derecho interno para incumplir obligaciones internacionales.
    </p><p class="article-text">
        El hist&oacute;rico fallo &ldquo;Arancibia Clavel&rdquo; (2004) fue clave al reformular el principio de legalidad: no se trata de &ldquo;no hay delito sin ley previa&rdquo;, sino de &ldquo;no hay delito sin derecho previo&rdquo; ('nullum crimen sine iure previo'). Esto significa que el an&aacute;lisis no se limita a la ley formal interna, sino que incluye el derecho de gentes preexistente. Por ello, la CSJN argentina determin&oacute; que la imprescriptibilidad de la lesa humanidad es una norma de ius cogens anterior a cualquier convenci&oacute;n, cuya funci&oacute;n es proteger valores esenciales de la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Amnist&iacute;a de 1977 es el principal cerrojo en Espa&ntilde;a. Argentina enfrent&oacute; obst&aacute;culos similares con la &ldquo;Ley de Pacificaci&oacute;n Nacional&rdquo; de 1983 y, m&aacute;s tarde, con las leyes de &ldquo;Punto Final&rdquo; y &ldquo;Obediencia Debida&rdquo;. Estas &uacute;ltimas limitaron la justicia por casi dos d&eacute;cadas, pero fueron finalmente declaradas inconstitucionales y nulas en el fallo &ldquo;Sim&oacute;n&rdquo; (2005).
    </p><p class="article-text">
        El argumento argentino, aplicable a Espa&ntilde;a, es que una ley del Congreso no puede contradecir tratados internacionales que proh&iacute;ben amnist&iacute;as para cr&iacute;menes de lesa humanidad. En este sentido, relatores de la ONU han se&ntilde;alado que la ley de 1977 es incompatible con los compromisos internacionales de Espa&ntilde;a, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos de 1966.
    </p><p class="article-text">
        Un avance significativo en Espa&ntilde;a es el art. 2.3 de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, que obliga a interpretar la Ley de Amnist&iacute;a conforme al Derecho Internacional, seg&uacute;n el cual estos cr&iacute;menes son imprescriptibles. En Argentina, una situaci&oacute;n an&aacute;loga ocurri&oacute; con la &ldquo;ley interpretativa del 2x1&rdquo; (Ley 27.362). La Corte argentina, en el fallo &ldquo;Batalla&rdquo; (2018), valid&oacute; que el legislador tiene la prerrogativa de dictar leyes aclaratorias para fijar el sentido de normas anteriores y evitar interpretaciones judiciales contradictorias.
    </p><p class="article-text">
        Si aplicamos esta l&oacute;gica, el art. 2.3 de la ley espa&ntilde;ola deber&iacute;a ser obligatorio para los tribunales, quienes deben admitir las querellas por cr&iacute;menes franquistas al ser estos inamnistiables por mandato legislativo.
    </p><p class="article-text">
        El genocidio y los cr&iacute;menes de Estado no terminan con la aniquilaci&oacute;n f&iacute;sica; contin&uacute;an en la etapa de la negaci&oacute;n y el olvido. Los operadores del derecho tienen la responsabilidad de activar el car&aacute;cter reparador de la justicia. El derecho tiene una doble faz: no es solo castigo, sino un constructor de verdad hist&oacute;rica y social. Es imperativo abandonar el formalismo extremo y comprender que las sentencias judiciales son el discurso que edifica el relato de lo que nos sucedi&oacute; como sociedad, construyendo memorias justas y dignas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Bereciartua, Iratxe Urizar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/justicia-frente-impunidad-lecciones-argentinas-derecho-constitucional-espanol_132_13588954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2026 05:02:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Justicia frente a la impunidad: lecciones argentinas para el derecho constitucional español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Franquismo,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mirada al amanecer del Angkor Wat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-amanecer-angkor-wat_132_13625467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a73861e2-8b5b-4e86-9b50-37640cf6c84a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mirada al amanecer del Angkor Wat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Entrada gratuita a un espectáculo que solo nos puede ofrecer el planeta que habitamos, que descuidamos y que algún día perderemos, si no tomamos conciencia de ello"</p></div><p class="article-text">
        Despego la nariz de la pantalla y traspaso el cristal.
    </p><p class="article-text">
        Mentira me parece, que pocos a&ntilde;os atr&aacute;s una pandemia me obligara (como a tod@s) a ser una mujer pegada a una mascarilla y que mi osad&iacute;a me empujara hasta Camboya, para empezar a conocer pa&iacute;s, sentada en el aeropuerto esperando el resultado del PCR preceptivo, antes de poner un pie fuera del recinto.
    </p><p class="article-text">
        Mentira me parece tambi&eacute;n que estuviera a deshoras siguiendo el mortecino hilo de luz que proyectaba la linterna del chofer, para como Pulgarcito, avanzar por un lugar que nunca podr&eacute; recordar, porque la oscuridad era tan manifiesta que nada m&aacute;s que alg&uacute;n parcial hierbajo y parte de alguna piedra divisaba, todos embebidos en el estruendoso graznar de pajarracos ocultos, en las sombras de una inmensa jungla negra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el milagro que presenciamos cada d&iacute;a y en cualquier punto se obr&oacute;, y empez&oacute; a cobrar forma mi derredor. Eran gigantescos los &aacute;rboles e interminable la pradera por la que me dieron ganas de echar a correr, cuando a lo lejos su inigualable figura vislumbr&eacute;, pero me retuve y mantuve tras los pasos del gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s avanzaba m&aacute;s impresionante se volv&iacute;a,&nbsp;no solo era su tama&ntilde;o, sus torres, su armon&iacute;a. Era la belleza llevada a la perfecci&oacute;n, nacida, sin duda, de un vasto conocimiento y de un profundo amor de sus proyectistas y hacedores.
    </p><p class="article-text">
        El blanco, negro y gris dejaron paso a los colores, todos hicieron en el cielo un tel&oacute;n, que proyect&oacute; la imagen soberbia del templo en el lago, que se sit&uacute;a a la entrada y justo frente a &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hicieron falta los fuegos artificiales para que enmudeci&eacute;ramos, la media docena de insomnes que nos encontr&aacute;bamos all&iacute;; ni IA, ni efectos especiales. Nada hay comparable con un nuevo amanecer. Este que presenciaba, vestido con toda la gama del arco iris. Entrada gratuita a un espect&aacute;culo que solo nos puede ofrecer el planeta que habitamos, que descuidamos y que alg&uacute;n d&iacute;a perderemos, si no tomamos conciencia de ello.
    </p><p class="article-text">
        Llor&eacute;. A veces la felicidad es tal, que es misi&oacute;n imposible evitarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Maruri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-amanecer-angkor-wat_132_13625467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2026 20:45:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mirada al amanecer del Angkor Wat]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La emoción no es un diagnóstico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/emocion-no-diagnostico_132_13622729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6ace71b-ece6-497e-83d6-d28bfd26f13a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La emoción no es un diagnóstico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Poner palabras a lo que sentimos puede ser el primer paso para comprendernos, sin juicios ni etiquetas apresuradas</p></div><p class="article-text">
        A veces solo sabemos que algo pesa. Que dormimos peor, que estamos m&aacute;s irritables o que ya no disfrutamos como antes. Quiz&aacute; no sepamos explicar qu&eacute; nos ocurre. Y no pasa nada: para empezar a hablar, no hace falta tener todas las respuestas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy hablamos de ansiedad, terapia y agotamiento con menos verg&uuml;enza que hace unos a&ntilde;os. Poder nombrar el malestar es importante, pero no significa que tengamos que encontrar enseguida una explicaci&oacute;n cl&iacute;nica. A veces, el primer paso consiste sencillamente en preguntarnos: qu&eacute; siento, cu&aacute;ndo aparece y qu&eacute; podr&iacute;a ayudarme ahora.
    </p><p class="article-text">
        Una emoci&oacute;n no es un diagn&oacute;stico. El miedo, la tristeza, la rabia o la inquietud pueden acompa&ntilde;arnos ante una p&eacute;rdida, un cambio, un conflicto o una etapa exigente. No nos definen por completo ni indican, por s&iacute; solas, que haya algo malo en nosotros. Escucharlas, entender qu&eacute; nos dicen y decidir c&oacute;mo cuidarnos forma parte de la inteligencia emocional.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el sufrimiento se recibi&oacute; con frases como &laquo;no es para tanto&raquo; o &laquo;tienes que ser m&aacute;s fuerte&raquo;. Aunque a veces se dijeran con buena intenci&oacute;n, pod&iacute;an hacer que quien lo estaba pasando mal se sintiera a&uacute;n m&aacute;s solo. Por eso es tan valioso poder hablar con alguien que escuche sin juzgar y sin apresurarse a dar una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene recordar que poner nombre a una emoci&oacute;n no es lo mismo que ponerse una etiqueta. Sentir tristeza despu&eacute;s de una p&eacute;rdida, miedo ante un cambio o nervios antes de algo importante no significa, por s&iacute; solo, que exista un trastorno. Para comprender lo que nos ocurre importa nuestra historia, el momento que estamos viviendo y c&oacute;mo ese malestar afecta al d&iacute;a a d&iacute;a. Un diagn&oacute;stico requiere una valoraci&oacute;n profesional; no tenemos que hac&eacute;rnoslo por nuestra cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Y decir que una emoci&oacute;n puede formar parte de la vida no significa que debamos soportarla en silencio. &laquo;Es normal&raquo; no deber&iacute;a cerrar la conversaci&oacute;n. Si el malestar se mantiene, se intensifica o empieza a dificultar el descanso, las relaciones o las tareas cotidianas, pedir ayuda puede ser un buen paso. No hace falta tocar fondo ni saber explicar perfectamente lo que pasa para pedir apoyo.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta, quiz&aacute;, no sea solo &laquo;&iquest;esto es normal?&raquo;, sino &laquo;&iquest;qu&eacute; me est&aacute; pasando y qu&eacute; necesito?&raquo;. A veces la respuesta se descubre poco a poco, hablando, descansando o encontrando nuevas formas de afrontar una situaci&oacute;n. Otras veces, hace falta acompa&ntilde;amiento profesional. Cada proceso tiene su ritmo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos ayuda mirar alrededor. La soledad, la incertidumbre econ&oacute;mica, la presi&oacute;n laboral o las dificultades para conciliar pueden influir en c&oacute;mo nos sentimos. Cuidar la salud mental incluye atender a cada persona y, al mismo tiempo, preguntarnos qu&eacute; condiciones de vida est&aacute;n pesando sobre muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien nos cuenta que lo est&aacute; pasando mal, podemos ofrecerle algo sencillo y valioso: tiempo, escucha y una pregunta amable. &laquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te preocupa?&raquo; o &laquo;&iquest;C&oacute;mo puedo acompa&ntilde;arte?&raquo; pueden abrir una conversaci&oacute;n sin exigirle que lo tenga todo ordenado. Escuchar no sustituye a la atenci&oacute;n profesional cuando hace falta, pero puede ayudar a que nadie tenga que empezar a buscar apoyo sinti&eacute;ndose solo.
    </p><p class="article-text">
        No todo malestar es un trastorno, y no hace falta encontrar enseguida una etiqueta. Lo que sentimos merece ser recibido con respeto y curiosidad. A veces, el primer alivio llega cuando podemos decir &laquo;no s&eacute; muy bien qu&eacute; me pasa&raquo; y alguien se queda a escucharnos, sin prisa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes Cardenal Merello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/emocion-no-diagnostico_132_13622729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 20:23:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La emoción no es un diagnóstico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud psicológica,Atención psicológica,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El relato tras ganar la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/relato-ganar-paz_132_13619436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ed7f3ee-b0b4-41fc-abf6-741cb8346f5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1123y556.jpg" width="1200" height="675" alt="El relato tras ganar la paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Atribuir el origen del golpe casi en exclusiva a la existencia de ETA minimiza la responsabilidad del propio golpismo de matriz franquista e introduce una especulación no demostrada y no demostrable historiográficamente2</p></div><p class="article-text">
        Hace algunos d&iacute;as, <a href="https://www.elcorreo.com/opinion/tribunas/ramon-jauregui-ganar-paz-perder-relato-20261018012137-nt.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ram&oacute;n J&aacute;uregui public&oacute; un texto de opini&oacute;n</a> sobre el desarrollo del relato sobre lo ocurrido con la violencia terrorista de ETA. Su t&iacute;tulo puede darnos idea de cu&aacute;l es la hip&oacute;tesis principal: 'Ganar la paz y perder el relato'. Desde el respeto m&aacute;s absoluto, sin intenci&oacute;n de polemizar, me gustar&iacute;a puntualizar ciertas cuestiones que entiendo se plantean de forma equivocada.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el uso de la historia ficci&oacute;n. Comienzo por ella porque para cualquier historiador, lo de usar la ficci&oacute;n para sostener una hip&oacute;tesis de an&aacute;lisis hist&oacute;rico real no es algo que nos guste demasiado. A m&iacute;, al menos, no. La frase en cuesti&oacute;n es: &ldquo;dudo mucho que el golpe de Tejero de 1981 se habr&iacute;a producido si ETA no hubiera existido, matando a casi cien personas cada uno de aquellos a&ntilde;os terribles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, simplifica de manera excesiva las causas del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 para poder ajustarlo a su postura. Efectivamente, la violencia de ETA gener&oacute; un clima de fuerte tensi&oacute;n y malestar en el estamento militar franquista. Nadie puede cuestionar eso. Sin embargo, las causas del 23-F respond&iacute;an a un entramado complejo de factores. Por un lado, el rechazo instintivo de sectores involucionistas de las Fuerzas Armadas al proceso democratizador. Por otro lado, la legalizaci&oacute;n del Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE). Debemos tener en cuenta tambi&eacute;n la reforma auton&oacute;mica. Por &uacute;ltimo, la crisis pol&iacute;tica interna de UCD y la dimisi&oacute;n de Adolfo Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Atribuir el origen del golpe casi en exclusiva a la existencia de ETA minimiza la responsabilidad del propio golpismo de matriz franquista e introduce una especulaci&oacute;n no demostrada y no demostrable historiogr&aacute;ficamente.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la visi&oacute;n reduccionista del pasado. La frase en cuesti&oacute;n es: &ldquo;La voluntad colectiva de pasar p&aacute;gina se observa f&aacute;cilmente en nuestra sociedad de hoy... Nadie quiere hablar de aquel pasado, como ocurri&oacute; en otras sociedades despu&eacute;s de sus propias tragedias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de estos escenarios, inevitablemente nos viene a la cabeza el caso alem&aacute;n. La idea que expone J&aacute;uregui sobre que las sociedades tienden, de forma general, a pasar p&aacute;gina u olvidar tras momentos traum&aacute;ticos choca con ejemplos como el de la Alemania de la posguerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los reproches que se puedan hacer, como la presencia de exnazis en la Educaci&oacute;n, Justicia, Polic&iacute;a de la Rep&uacute;blica Federal Alemana (RFA), bajo una especie de fase inicial de silencio que abarc&oacute; los primeros a&ntilde;os de la posguerra, desde finales de 1950 la RFA desarroll&oacute; un proceso educativo y judicial de confrontaci&oacute;n y memoria activa sobre los cr&iacute;menes del nazismo. Lo llaman 'Vergangenheitsbew&auml;ltigung' y se traduce como &ldquo;hacer frente al pasado&rdquo;, &ldquo;hacer las paces con el pasado&rdquo; o &ldquo;lucha por llegar a un acuerdo con el pasado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Junto a este podemos observar otros como el de Sud&aacute;frica o Irlanda del Norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso sudafricano, por ejemplo, vemos que tras el fin del apartheid crearon la Comisi&oacute;n de la Verdad y la Reconciliaci&oacute;n. Fue este el eje central de la pol&iacute;tica de memoria del pa&iacute;s. Su intenci&oacute;n era investigar las violaciones a los derechos humanos mediante testimonios p&uacute;blicos de v&iacute;ctimas y victimarios, priorizando la reconciliaci&oacute;n nacional sobre los castigos judiciales tradicionales. A pesar de todo, no ha sido perfecta y pueden criticarse muchos de sus aspectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso irland&eacute;s, la cosa es m&aacute;s complicada. Las ciudades de Belfast o Derry son espacios urbanos llenos de memoria: los murales callejeros. Sin embargo, cada comunidad mantiene vivos sus propios relatos y que, evidentemente, son contrapuestos. Adem&aacute;s, la fragilidad del Acuerdo de Viernes Santo de 1998 no daba mucha opci&oacute;n a abrir narrativas sobre lo ocurrido al momento de firmarse la paz.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el silencio social inicial no implica necesariamente un consenso colectivo de olvido. La realidad es que estamos ante din&aacute;micas complejas de asimilaci&oacute;n del duelo y normalizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Asumir de forma simplificada que el deseo social de no hablar del conflicto equivale a una renuncia moral generalizada, como hace J&aacute;uregui, cuando menos es una lectura debatible.
    </p><p class="article-text">
        Llama poderosamente la atenci&oacute;n que eluda un ejemplo claro de lo que ha sido pasar la p&aacute;gina sin leerla: la 'Transici&oacute;n' espa&ntilde;ola. Vendida como un ejemplo, la realidad es que no gener&oacute; ninguna lectura o revisi&oacute;n del pasado dictatorial anterior. Su propio proceso fue adulterado en positivo para eludir la realidad de lo sucedido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Ley de amnist&iacute;a de 1977, dentro del marco de esa 'Transici&oacute;n', supuso hasta la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007 un silencio atroz para las miles de familias que hoy en d&iacute;a a&uacute;n siguen buscando a su familiar desaparecido en cientos de fosas surgidas durante los a&ntilde;os posteriores a la Guerra Civil. Si bien a nivel acad&eacute;mico universitario exist&iacute;a debate, a nivel m&aacute;s bajo, a nivel escolar obligatorio el silencio sobre la dictadura y la &lsquo;Transici&oacute;n&rsquo; fue evidente hasta 2007. No porque no se impartiese en los colegios, sino como J&aacute;uregui plantea: c&oacute;mo se daba, en qu&eacute; se incid&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La propia demostraci&oacute;n de que aquella ley, la de 2007, con todas sus imperfecciones supuso un golpe de realidad colectiva fue porque planteaba, por primera vez desde la muerte de Francisco Franco, cuestiones necesarias: reparaci&oacute;n moral de las v&iacute;ctimas; una condena oficial del franquismo; declarar a los tribunales franquistas como ileg&iacute;timos; la exhumaci&oacute;n de las fosas comunes; la obligatoriedad de la retirada de s&iacute;mbolos y monumentos p&uacute;blicos franquistas; la nacionalidad para los hijos y nietos de los exiliados pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de 2007, un silencio institucional de 32 a&ntilde;os. El golpe de realidad es equiparable al que tuvo que afrontar la sociedad alemana en 1957 con la lucha del fiscal general alem&aacute;n Fritz Bauer para llevar ante la justicia a los criminales de guerra nazis que la propia sociedad y las instituciones de la Alemania de la posguerra intentaban encubrir u olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso vasco, al contrario que en el caso espa&ntilde;ol con respecto al franquismo, existen herramientas como el programa de v&iacute;ctimas educadoras llamado 'Adi-Adian' y gestionado por el Gobierno Vasco. Alguien podr&iacute;a decir que es insuficiente, sin duda.&nbsp;Pero tengamos en cuenta que este programa ech&oacute; a andar en 2014, apenas tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la declaraci&oacute;n unilateral de cese armado definitivo de ETA en 2011. Antes le precedi&oacute; el Plan para la Convivencia Democr&aacute;tica y la Deslegitimaci&oacute;n del Terrorismo, del Gobierno socialista de Patxi L&oacute;pez, en el que se inclu&iacute;a un proyecto de materiales did&aacute;cticos para deslegitimar el terrorismo y llevar&aacute; a las aulas testimonios directos de v&iacute;ctimas del terrorismo.&nbsp;Sin duda, mucho m&aacute;s avanzado que lo realizado con el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, una de las primeras propuestas que hice a la consejera de Justicia, llegado al cargo de director de DDHH y Atenci&oacute;n de V&iacute;ctimas, en la primera reuni&oacute;n del Departamento al inicio de la legislatura, fue que la mejora y el impulso de 'Adi-Adian' pasaba inevitablemente por la introducci&oacute;n de este en el programa lectivo escolar. Hoy en d&iacute;a, sigo siendo un firme defensor de esta propuesta para que de manera obligatoria todos los estudiantes puedan tener acceso a los testimonios de todas las violencias ocurridas (ETA, GAL, BVE, policial, etc.). Lamentablemente, es competencia del Departamento de Educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la contradicci&oacute;n sobre la victoria de la democracia vs. la pasividad social del pasado: afirma que el fin de ETA fue una &ldquo;victoria clara de la democracia&rdquo;; por otro, sostiene que la sociedad vasca &ldquo;quer&iacute;a eludir las preguntas inc&oacute;modas&rdquo; y que &ldquo;premi&oacute; su decisi&oacute;n de poner fin a su violencia&rdquo; en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Me surge una pregunta: si el fin del terrorismo fue una derrota policial, judicial y pol&iacute;tica del terrorismo mediante las instituciones democr&aacute;ticas, &iquest;no resulta contradictorio achacar el resultado electoral de la izquierda abertzale a un &ldquo;premio&rdquo; de una sociedad pasiva?
    </p><p class="article-text">
        Sumemos que, en la evoluci&oacute;n del voto en Euskadi, como en cualquier otro lugar, J&aacute;uregui obvia que intervienen m&uacute;ltiples factores sociopol&iacute;ticos, socioecon&oacute;micos y de gesti&oacute;n p&uacute;blica, y no &uacute;nicamente el juicio &eacute;tico retrospectivo sobre la violencia terrorista.
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, la exigencia de relato oficial y la imposici&oacute;n de &ldquo;peticiones de perd&oacute;n institucionales&rdquo; como en la siguiente frase: &ldquo;ahora que se habla de nuevo estatus para Euskadi y se pretende la incorporaci&oacute;n de la izquierda abertzale al nuevo marco jur&iacute;dico-pol&iacute;tico, cosa que personalmente considero necesaria, no estar&iacute;a que les exigi&eacute;ramos dejar esto muy claro en el pre&aacute;mbulo del nuevo estatuto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel historiogr&aacute;fico y en ciencia pol&iacute;tica existe un amplio debate sobre si los pre&aacute;mbulos legislativos o la ley deben imponer un relato oficial o una verdad hist&oacute;rica &uacute;nica dictada desde el Estado. De no ser complicado este debate la Constituci&oacute;n de 1978 habr&iacute;a tenido un pre&aacute;mbulo similar al que J&aacute;uregui solicita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pretender crear un relato definitivo mediante normas administrativas o estatutarias entra en conflicto con la libertad de an&aacute;lisis historiogr&aacute;fico y la diversidad de memorias pol&iacute;ticas en sociedades plurales, por deseable o &eacute;tico que resulte el rechazo absoluto de la violencia. Insisto, de no ser as&iacute; la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola tendr&iacute;a un abultado pre&aacute;mbulo de condena expresa de la dictadura franquista. Sin embargo, no lo tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jagoba Álvarez Ereño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/relato-ganar-paz_132_13619436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 20:45:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El relato tras ganar la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ETA,Terrorismo,Golpe de Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao gana cuando cuidamos la conciliación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bilbao-gana-cuidamos-conciliacion_132_13619416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02c88839-50bf-4cf9-9d7a-ee92a25d88a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x784y446.jpg" width="1200" height="675" alt="Bilbao gana cuando cuidamos la conciliación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Garantizar las aulas de madrugadores gratuitas en la escuela pública es la mejor inversión para apoyar a las familias, avanzar en igualdad real y revitalizar nuestra ciudad</p></div><p class="article-text">
        No hace falta tener un hijo o una hija en edad escolar para sentir el pulso agitado de Bilbao cada inicio de curso. La vuelta al cole activa en nuestras calles una gran demostraci&oacute;n de esfuerzo familiar: ajustar horarios, coordinar turnos laborales y encajar la crianza en el d&iacute;a a d&iacute;a. En una sociedad madura como la vasca, donde todas coincidimos en la importancia de reactivar la natalidad y cuidar a quienes nos cuidan, la conciliaci&oacute;n no puede ser un juego de malabarismos individuales; debe ser una certeza compartida que nos haga avanzar a todas como comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a las exigencias de un mercado laboral en transformaci&oacute;n, nuestras escuelas p&uacute;blicas son el coraz&oacute;n vivo de nuestros barrios y la llave maestra para una corresponsabilidad real. Dentro de los recursos municipales, las aulas de madrugadores destacan como una herramienta imprescindible. Permiten a multitud de familias comenzar su jornada laboral con tranquilidad mientras sus hijas e hijos disfrutan de un espacio seguro, educativo y enriquecedor. Sin embargo, hasta la fecha, el enorme esfuerzo organizativo y econ&oacute;mico para sostener este servicio recae principalmente sobre la dedicaci&oacute;n voluntaria de las AMPAS y los bolsillos de las familias. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, es el momento de dar un paso valiente y positivo desde las instituciones p&uacute;blicas. En este sentido, el pasado mes de septiembre, propusimos que el &Aacute;rea de Educaci&oacute;n del Ayuntamiento garantice una partida presupuestaria en los Presupuestos Municipales de 2027,&nbsp;para respaldar a las AMPAS y ofrecer el servicio de aula de madrugadores de forma totalmente gratuita en toda la red p&uacute;blica bilba&iacute;na. 
    </p><p class="article-text">
        Contamos con el marco legal, la legitimidad institucional y la oportunidad pol&iacute;tica perfecta. La Ley 2/2016 de Instituciones Locales de Euskadi dota a los municipios de competencias claras en el fomento de la conciliaci&oacute;n y la familia. A su vez, la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres impulsa la creaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos de cuidado. Asumir este compromiso presupuestario no es solo dar cumplimiento a nuestro Pacto Local por la Conciliaci&oacute;n, sino traducir nuestras coincidencias pol&iacute;ticas en bienestar directo para las familias. El Gobierno Municipal se comprometi&oacute; a estudiar la medida, pero hacerla realidad en los presupuestos de 2027 y que se van a debatir en el mes de noviembre ser&iacute;a la mejor prueba de un Ayuntamiento &uacute;til y cercano a la gente. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un mero recurso de custodia, el aula de madrugadores es un espacio de oportunidad socioeducativa. En esas primeras horas de la ma&ntilde;ana se siembran h&aacute;bitos de vida saludable, rutinas de higiene, valores de convivencia y educaci&oacute;n ciudadana. Adem&aacute;s, al asegurar la gratuidad de estas aulas en la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, democratizamos el acceso a los cuidados, aliviamos la carga econ&oacute;mica de las familias trabajadoras y nivelamos el terreno para que nadie se quede atr&aacute;s por razones de econom&iacute;a familiar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lograr que cada colegio público de Bilbao disponga de un aula de madrugadores gratuita es una meta deseable, posible y transformadora. Asumir este reto no supone un gasto, sino que es la mejor inversión estratégica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los lemas de campa&ntilde;a, construir una ciudad m&aacute;s amable, cohesionada e igualitaria exige poner las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas al servicio de las necesidades cotidianas. En este sentido, invertir en las aulas de madrugadores es reconocer el papel insustituible de la escuela p&uacute;blica y situar los cuidados en el centro de la agenda municipal. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lograr que cada colegio p&uacute;blico de Bilbao disponga de un aula de madrugadores gratuita es una meta deseable, posible y transformadora. Asumir este reto no supone un gasto, sino que es la mejor inversi&oacute;n estrat&eacute;gica en nuestro presente y en nuestro futuro. Sin duda, apostar con determinaci&oacute;n por el bienestar de las familias es la v&iacute;a m&aacute;s s&oacute;lida para demostrar que, cuando desde las instituciones p&uacute;blicas garantizamos derechos y facilitamos la vida de la gente, Bilbao gana. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Viñals Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bilbao-gana-cuidamos-conciliacion_132_13619416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 20:45:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bilbao gana cuando cuidamos la conciliación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,Bizkaia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La defensa del autogobierno y el autogobierno como defensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/defensa-autogobierno-autogobierno-defensa_132_13610162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/546510ed-db68-4ddf-a56e-b1d4c38d25e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x944y371.jpg" width="1200" height="675" alt="La defensa del autogobierno y el autogobierno como defensa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No olvidemos que, en pocas semanas, se celebrarán unas elecciones en las que concurre, con importantes opciones de gobernar, un partido que niega nuestra identidad y aboga por la supresión de nuestras libertades</p></div><p class="article-text">
        Hoy hace 47 a&ntilde;os, Euskadi se cit&oacute; con la historia. Fue un jueves de tiempo oto&ntilde;al, fresco y lluvioso. Casi seis de cada diez vascos acudieron a votar en el refer&eacute;ndum del Estatuto de Gernika. El 90,27% lo hizo a favor: 831.839 &lsquo;s&iacute;&rsquo;-es y 47.529 &lsquo;no&rsquo;-es. Yo ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os, pero con el tiempo tom&eacute; conciencia de lo determinante que fue aquel d&iacute;a en la historia de Euskadi. Familiares y amigos que vivieron aquel momento en primera persona, me transmitieron los nervios del recuento, la alegr&iacute;a desbordada en La Casilla, la ilusi&oacute;n ante una nueva etapa en la que todo estaba por hacer. Tambi&eacute;n el v&eacute;rtigo, la incertidumbre y el peso de la responsabilidad de todo un Pueblo. Euskadi dec&iacute;a 'BAI!' a un nuevo futuro de prosperidad y libertad en verde, rojo y blanco.
    </p><p class="article-text">
        El lehendakari Carlos Garaikoetxea, presidente del Consejo General Vasco en aquel momento, fue capaz de expresarlo de forma clarividente: &ldquo;A m&iacute; no me preocupa el d&iacute;a 25, a m&iacute; me preocupa el d&iacute;a 26&rdquo;. No era para menos. El Estatuto se aprob&oacute; tras 40 a&ntilde;os de dictadura, en una democracia tambaleante y amenazada por los militares, tal y como se demostrar&iacute;a solo dos a&ntilde;os despu&eacute;s, con el golpe del 23F. Euskadi sufr&iacute;a el lastre de la violencia y el terrorismo, con un asesinato cada tres d&iacute;as. Explotada fiscalmente, con infraestructuras de inicios del siglo XX, con una econom&iacute;a en recesi&oacute;n, castigada por la crisis internacional, en declive industrial -siderurgia, astilleros- y con el paro en m&aacute;ximos. Y con la pesada losa de cuatro d&eacute;cadas de persecuci&oacute;n de nuestra identidad y cultura.
    </p><p class="article-text">
        Era el momento de reconstruir la Casa Vasca. Una casa cuya estructura estaba muy da&ntilde;ada, pero con pilares s&oacute;lidos y profundos: la legitimidad hist&oacute;rica y democr&aacute;tica, custodiada contra viento y marea por los lehendakaris Agirre y Leizaola en el exilio. El Pueblo Vasco aprob&oacute; el pacto pol&iacute;tico m&aacute;s importante en d&eacute;cadas, y retom&oacute; el camino del primer Gobierno Vasco, cuyo nonag&eacute;simo aniversario estamos celebrando. El camino de la democracia, la libertad y el autogobierno. Euskadi decidi&oacute; hacerse cargo de s&iacute; misma y de su destino, como siempre ha hecho a lo largo de su historia. Confiando en sus propias capacidades, sin tutelas y sin una red de seguridad en caso de que las cosas fueran mal. Con el Estatuto primero, y el Concierto Econ&oacute;mico despu&eacute;s, asumimos el riesgo y la responsabilidad de gobernar nuestra propia casa.
    </p><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu de pacto pol&iacute;tico entre diferentes y con el Estado dej&oacute;, durante la campa&ntilde;a del refer&eacute;ndum, im&aacute;genes para la posteridad: Manuel Irujo y Dolores Ibarruri en un mitin unitario; l&iacute;deres tan dispares como Arzalluz (PNV), Benegas (PSE), Castells (ESEI), Bandr&eacute;s (EE), Zufia (EKA) o Lertxundi (PCE) compartiendo escenario; o Garaikoetxea y Rubial fundi&eacute;ndose en un abrazo. Aquella unidad cristaliz&oacute; en el respaldo mayoritario a la v&iacute;a del autogobierno el 25 de octubre. 
    </p><p class="article-text">
        La excepci&oacute;n vino de la mano de la Alianza Popular de Manuel Fraga, que pidi&oacute; el voto en contra; y de Herri Batasuna, que menospreci&oacute; el Estatuto de Gernika promoviendo activamente la abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El balance de estos 47 a&ntilde;os nos lleva a una triple constataci&oacute;n. La primera, que el Estatuto ha sido un instrumento pol&iacute;tico de primera magnitud. Nos ha permitido asentar el autogobierno, levantar un pa&iacute;s en ruinas y vertebrar Euskadi en torno a un proyecto compartido de prosperidad y justicia social. Hemos dado forma al modelo de bienestar vasco, equipar&aacute;ndonos con los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s avanzados y contamos con instituciones propias en los servicios p&uacute;blicos esenciales de salud (Osakidetza), formaci&oacute;n (escuela p&uacute;blica, EHU), econom&iacute;a y empleo (Lanbide, SPRI, EVE), seguridad (Ertzaintza), emergencias (SOS Deiak, Euskalmet), protecci&oacute;n social (RGI) o vivienda (Etxebide, Visesa, Alokabide). Organismos y pol&iacute;ticas que nos han permitido construir un pa&iacute;s moderno, competitivo y avanzado, sin dejar a nadie atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La segunda constataci&oacute;n es que el Estatuto constituy&oacute; un ejercicio de &lsquo;Realpolitik&rsquo;; un acuerdo de m&iacute;nimos, producto de la desigual relaci&oacute;n de fuerzas y la presi&oacute;n de los sectores m&aacute;s conservadores del Estado. A pesar de todo, el buen hacer negociador de los equipos vascos y el talante constructivo de Su&aacute;rez permiti&oacute; alumbrar un texto de altura, con contenidos de relevancia pol&iacute;tica: reconocimiento del autogobierno como derecho originario, no como resultado de una concesi&oacute;n; no renuncia a este derecho y a los que pudieran correspondernos en virtud de nuestra historia; y condici&oacute;n de pacto pol&iacute;tico bilateral. As&iacute; queda recogido en el art&iacute;culo primero y la disposici&oacute;n adicional del Estatuto de Gernika.
    </p><p class="article-text">
        La tercera constataci&oacute;n es m&aacute;s amarga: este pacto aprobado por ley y refer&eacute;ndum fue, desde su nacimiento, desnaturalizado y erosionado a trav&eacute;s de distintos mecanismos: &lsquo;caf&eacute; para todos&rsquo;, LOAPA, leyes de bases, judicializaci&oacute;n, ... Ha sido sometido, siempre de forma unilateral, a una l&oacute;gica transaccional por parte de los sucesivos Gobiernos espa&ntilde;oles. La realidad es que 47 a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue sin cumplirse &iacute;ntegramente. Esta legislatura hemos avanzado, consiguiendo 14 nuevas competencias. Entre ellas, las pol&iacute;ticas pasivas de empleo, prestaciones no contributivas en la Seguridad Social, salvamento mar&iacute;timo y litoral, o los permisos de trabajo de personas extranjeras. Ahora bien, quedan pendientes la gesti&oacute;n del r&eacute;gimen econ&oacute;mico de la Seguridad Social, incluyendo las prestaciones contributivas, o los puertos de Bilbao y Pasaia. El pacto estatutario sigue sin cumplirse.
    </p><p class="article-text">
        Defender el autogobierno vasco es defender algo vital: la posibilidad de gobernar nuestra propia casa. De contar con las capacidades necesarias para defender nuestros intereses. Que quienes vivimos y trabajamos aqu&iacute; podamos decidir sobre lo que afecta a nuestra vida y a nuestra comunidad. Que quienes somos parte de este pueblo podamos cuidar y atender nuestro hogar.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos permite convertir la Casa Vasca en un refugio ante un mundo cada vez m&aacute;s incierto y acometer los nuevos retos de futuro: cambio clim&aacute;tico, migraci&oacute;n, disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Tambi&eacute;n protegernos ante un clima pol&iacute;tico cada vez m&aacute;s deteriorado en el Estado, y ante fuerzas pol&iacute;ticas que cuestionan nuestro autogobierno. Porque no olvidemos que, en pocas semanas, se celebrar&aacute;n unas elecciones en las que concurre, con importantes opciones de gobernar, un partido que niega nuestra identidad y aboga por la supresi&oacute;n de nuestras libertades.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los avances que hoy damos por sentados no hubieran sido posibles sin el Estatuto de Gernika. Y esta herencia lleva aparejado un compromiso. Todas y todos tenemos una responsabilidad, tambi&eacute;n el mill&oacute;n y medio de personas que no pudimos votar por edad: defender el autogobierno vasco; valorarlo como merece; e utilizar todas las herramientas que nos ofrece para seguir creciendo como pa&iacute;s y en bienestar. Es nuestra obligaci&oacute;n hist&oacute;rica cuidar lo que nos es propio, y lograr las nuevas capacidades pol&iacute;ticas que necesitamos para seguir construyendo el futuro. En positivo, sin ir contra nadie, ni hacer bandera de la confrontaci&oacute;n. Aplicando los mismos valores y principios, y la misma firmeza y entusiasmo de quienes nos precedieron porque, en un mundo tan incierto y convulso, el autogobierno sigue siendo la mejor defensa de la Casa Vasca ante todo lo que pueda venir. No olvidemos que, somos porque decidimos, y, decidimos porque somos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Pradales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/defensa-autogobierno-autogobierno-defensa_132_13610162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Oct 2026 06:05:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La defensa del autogobierno y el autogobierno como defensa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mirada a los espalda plateada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-espalda-plateada_132_13599194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f4e9fb5-bbb8-44f8-908b-db690b5753eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1456y518.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mirada a los espalda plateada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Menos mal que la fuerza de la naturaleza y sobre todo la del amor puro se imponen y dejo de lado mis negros pensamientos, embelesada por tan maravillosas criaturas, en libertad, sin temor, en paz"</p></div><p class="article-text">
        Despego la nariz de la pantalla y traspaso el cristal. Aunque el t&iacute;tulo nos pudiera llevar a enga&ntilde;o y situarnos en la frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos, nada m&aacute;s lejos de mi intenci&oacute;n, porque mi pretensi&oacute;n es trasladarnos a un bosque impenetrable denominado Bwindi, situado en Uganda. En &eacute;l se encuentran algunos de los pocos ejemplares existentes en el mundo, de gorilas de esta espalda tan caracter&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Se pueden visitar pagando un elevad&iacute;simo precio, con entradas tasadas a escasos grupos&nbsp;y siguiendo unas normas muy estrictas. Pero todo condicionante merece la pena. Las cuatro horas abri&eacute;ndonos camino a machetazos por una maleza asfixiante. La lluvia, la humedad. El no saber d&oacute;nde pisar y caerse a cada paso, hasta llegar a obtener el premio gordo: descubrir a una familia de padre, madre e hijo. El padre acostado, mientras la madre recostada le acariciaba en el rostro y ambos observando celosamente a su reto&ntilde;o, que se divert&iacute;a columpi&aacute;ndose en una rama cercana.
    </p><p class="article-text">
        Casi convertida en una estatua de cera para no soliviantarles, lo primero que me viene a la cabeza es su estampa familiar con inmensas similitudes a la de los seres humanos. Y lo segundo, la felicidad que individual y en conjunto desprenden&hellip; tan contagiosa.
    </p><p class="article-text">
        Las siguientes reflexiones se agolpan como un torbellino a modo de preguntas, tantos porqu&eacute;s sin respuesta. Nuestro ego&iacute;smo, nuestra insensibilidad, nuestra inconsciencia, nuestro discurrir por el planeta como una especie que todo lo arrasa y lo devora, haciendo un uso abusivo de algo que no es nuestro, pero que nos lo arrogamos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que la fuerza de la naturaleza y sobre todo la del amor puro se imponen y dejo de lado mis negros pensamientos, embelesada por tan maravillosas criaturas, en libertad, sin temor, en paz.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto que aprender&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Maruri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-espalda-plateada_132_13599194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 19:46:19 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre nos quedarán los símbolos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/quedaran-simbolos_132_13599171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8054b7ae-bf5b-48f9-85c8-17b0e138203d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128680.jpg" width="6192" height="3483" alt="Siempre nos quedarán los símbolos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Bastó que una sola persona se rebelase en público para que la apatía colectiva ante un problema que afecta a tanta gente se transformara en un grito permanente de indignación social y de movilización de masas"</p></div><p class="article-text">
        En su novela 'Un puente sobre el Drina', Ivo Andric nos dice: &ldquo;El pueblo s&oacute;lo recuerda y cuenta aquello que puede comprender y transformar en leyenda&rdquo;. &ldquo;Lo dem&aacute;s &mdash;a&ntilde;ade&mdash; discurre junto a &eacute;l sin dejar huellas profundas, en la indiferencia muda de los fen&oacute;menos naturales y an&oacute;nimos, sin tocar su imaginaci&oacute;n y sin grabarse en la memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que Andric escrib&iacute;a el pasado siglo en los a&ntilde;os de la II Guerra Mundial no ha perdido su vigencia. El papel del s&iacute;mbolo en la conciencia de los pueblos a&uacute;n tiene capacidad de resistir y plantar cara con eficacia a los sistemas de dominaci&oacute;n absoluta del ser humano ideados por el capitalismo sin entra&ntilde;as de nuestros d&iacute;as. Lo ocurrido con Maricarmen Abascal ha sido una buena prueba de todo ello.
    </p><p class="article-text">
        Llev&aacute;bamos tiempo hablando de la crisis de la vivienda; de sus precios estratosf&eacute;ricos y en continua expansi&oacute;n;&nbsp;de la imposibilidad de los j&oacute;venes de acceder a una casa; de los desahucios rutinarios de inquilinos por la codicia de caseros que rescinden contratos de alquiler para embarcarse en negocios m&aacute;s lucrativos (preferentemente los tur&iacute;sticos); de la prepotencia escandalosa de esos fondos de inversi&oacute;n (&ldquo;fondos buitre&rdquo;), que compran bloques enteros de viviendas para especular con ellas de manera desvergonzada; de c&oacute;mo, en consecuencia, se echa a la calle a personas muy vulnerables por razones de edad y, paralelamente, se cierra el paso a la emancipaci&oacute;n de los j&oacute;venes, que no pueden formar un hogar&hellip; Conoc&iacute;amos los datos, las estad&iacute;sticas, las informaciones cada vez m&aacute;s alarmantes, pero las o&iacute;amos como quien oye llover. Las hab&iacute;amos asumido resignadamente, como esos &ldquo;fen&oacute;menos naturales y an&oacute;nimos&rdquo; que, al decir de Andric, carecen de la capacidad de &ldquo;grabarse en la memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bast&oacute; que una sola persona se rebelase en p&uacute;blico para que la apat&iacute;a colectiva ante un problema que afecta a tanta gente se transformara en un grito permanente de indignaci&oacute;n social y de movilizaci&oacute;n de masas; algo que desembocar&aacute; en una huelga general convocada por UGT y CCOO, a instancias del Sindicato de Inquilinas. Recordemos la secuencia de im&aacute;genes: una mujer de 87 a&ntilde;os, con una salud ya muy precaria, todav&iacute;a en su domicilio, insiste: &ldquo;Yo no pienso salir de mi casa&rdquo;; tras un asalto brutal de la polic&iacute;a, esta mujer es desalojada y conducida en camilla al Hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n y, con lo que a&uacute;n le queda de voz, clama ante los j&oacute;venes que la apoyan en la calle: &ldquo;Defended vuestras casas&rdquo;. Y, en los d&iacute;as que le quedan para su fallecimiento, volver&aacute; a insistir&nbsp;desde lo que ser&aacute; su lecho de muerte: &ldquo;Seguid luchando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil no conmoverse ante el valor, la firmeza, e incluso la belleza, de quien se atreve a desafiar a los poderes dominantes, con su propia verdad y con su propio cuerpo; y, por eso mismo, se convierte en un s&iacute;mbolo de rebeld&iacute;a que contagia al conjunto del pa&iacute;s, poniendo patas arriba el discurrir cansino de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Porque es evidente que cuando el s&iacute;mbolo entra en escena se hace muy dif&iacute;cil, por no decir imposible, combatirlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Resulta difícil no conmoverse ante el valor, la firmeza, e incluso la belleza, de quien se atreve a desafiar a los poderes dominantes, con su propia verdad y con su propio cuerpo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso precisamente, Maricarmen resulta m&aacute;s molesta&nbsp;muerta que&nbsp;viva para las clases dominantes. Parece que el hecho mismo de morir, y el eco social de esta muerte, se han llegado considerar un desacato intolerable a los poderes econ&oacute;micos establecidos. Algo que ha incomodado especialmente a sus guardianes ideol&oacute;gicos, el complejo ultraderechista que conforman el PP y Vox; hasta el punto de negarle el minuto de silencio en instituciones que dominan y de echar las mayores porquer&iacute;as posibles sobre su memoria.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; especialmente empe&ntilde;ada en apartar la mirada p&uacute;blica de esta mujer y que pase al olvido, como si su rebeld&iacute;a y su muerte no tuvieran relaci&oacute;n alguno con los problemas del presente; que no son los de de las falsas prioridades nacionales que la ultraderecha mancomunada se inventa como gui&oacute;n para ganar las elecciones y acceder al poder pol&iacute;tico. Cuando Feij&oacute;o pide a la izquierda que no haga de Maricarmen un &ldquo;icono electoral&rdquo; est&aacute; reconociendo impl&iacute;citamente que ese gui&oacute;n ultraespa&ntilde;ol tiene ya muy poca sustancia. Porque lo que&nbsp;va a estar en debate en el proceso electoral no es si peligra la unidad y seguridad de Espa&ntilde;a, sino los problemas que afectan a la Espa&ntilde;a real y a los espa&ntilde;oles de a pie: los del futuro de la vivienda, los de la educaci&oacute;n y sanidad p&uacute;blicas, los de las ayudas a las personas dependientes, los de unos servicios p&uacute;blicos deteriorados en las autonom&iacute;as donde la derecha gobierna &hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se hablar&aacute; sobre el futuro en este pa&iacute;s del Estado de bienestar, que la ultraderecha se quiere cargar, en beneficio del mundo de los negocios. De hecho, se ha empezado a cuestionar, y mucho, el futuro de las Pensiones, puesto en duda por quienes (Figaredo, Ester Mu&ntilde;oz&hellip;) tratan de&nbsp;privatizarlas y recortarlas.
    </p><p class="article-text">
        No hay que olvidar por &uacute;ltimo &mdash;y eso tambi&eacute;n est&aacute; en el debate electoral&mdash; que hay algo que fundamenta nuestro bienestar: y es el mantenimiento de las libertades frente a quienes pretenden erosionarlas con lenguajes y pr&aacute;cticas neofascistas cada vez m&aacute;s evidentes. &Eacute;stas, pues, son las verdaderas prioridades de la sociedad espa&ntilde;ola, que nada tienen que ver con himnos caducados y banderas que se esgrimen para agredir, yendo a la &ldquo;caza del moro&rdquo; o del &ldquo;rojo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y&nbsp;que se hable sin tapujos de lo que de verdad importa a la mayor&iacute;a social -vivir mejor y con m&aacute;s libertad- ha sido el legado de un acto de rebeld&iacute;a que ha conmovido a todo un pa&iacute;s y, al transformarse en leyenda, ha trastocado por entero la vida pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Cuando la poes&iacute;a entra en escena, ocurren estas cosas. Siempre es saludable que, de vez en cuando, surjan voces que pongan en su sitio&nbsp;la racionalidad tecnol&oacute;gica, que se ha convertido ya en la teolog&iacute;a del ultracapitalismo de nuestros d&iacute;as. Esa tecnolog&iacute;a que nos avasalla a diario, oblig&aacute;ndonos a aceptar en silencio que todo lo que nos ocurre es inevitable. Una mujer de 87 a&ntilde;os nos ha dicho alto y claro que eso no es verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Arteta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/quedaran-simbolos_132_13599171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siempre nos quedarán los símbolos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Maricarmen,Desahucios,CCOO - Comisiones Obreras,UGT - Unión General de Trabajadores,Sindicato de Inquilinas,Alberto Núñez Feijóo,Ester Muñoz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antondegi: preservar su carácter rural para una planificación urbana sostenible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/antondegi-preservar-caracter-rural-planificacion-urbana-sostenible_132_13601140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d40dd47-ad7e-4bac-bd2a-d1fb8d5b124f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x982y475.jpg" width="1200" height="675" alt="Antondegi: preservar su carácter rural para una planificación urbana sostenible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La construcción de nuevas viviendas no puede plantearse como única respuesta a la emergencia habitacional, especialmente cuando supone promover grandes desarrollos urbanísticos en espacios de valor natural sin abordar suficientemente sus impactos sociales y ambientales"</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, el consejero de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso, ha anunciado una propuesta para impulsar en el monte Antondegi un desarrollo de unas 3.000 viviendas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa parte del Departamento de Vivienda y Agenda Urbana, sin un acuerdo previo con el Ayuntamiento de Donostia, con el que el propio Departamento se&ntilde;ala que deber&aacute; ser trabajada y pactada posteriormente. Resulta especialmente llamativo que una actuaci&oacute;n de esta magnitud se anuncie mientras Donostia se encuentra inmersa en la revisi&oacute;n de su Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana (PGOU).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un corzo en Antondegi                            </span>
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        La loma de Antondegi es un entorno rural de elevado inter&eacute;s ambiental y paisaj&iacute;stico. Un trabajo ya publicado y avalado por un amplio grupo de especialistas (entre ellos catedr&aacute;ticos de Ecolog&iacute;a y Zoolog&iacute;a, investigadores y doctores en distintas disciplinas ambientales), document&oacute; su importancia como una de las zonas de campi&ntilde;a mejor conservadas de Donostia, su riqueza faun&iacute;stica y, especialmente, su funci&oacute;n como corredor ecol&oacute;gico y como parte de la Infraestructura Verde de Gipuzkoa. En este espacio se han registrado hasta 117 especies de aves, una cifra que sit&uacute;a a Antondegi entre los &aacute;mbitos con mayor riqueza ornitol&oacute;gica de Gipuzkoa. Asimismo, se ha constatado una notable comunidad de mam&iacute;feros, con al menos 18 especies.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Avance del nuevo PGOU ya ha analizado el futuro de Antondegi dentro de un proceso t&eacute;cnico y de participaci&oacute;n ciudadana iniciado en 2021 y elaborado por un equipo multidisciplinar de 27 profesionales especialistas en urbanismo, medio ambiente, geograf&iacute;a, ingenier&iacute;a y derecho. El Avance propone expresamente desclasificar el &aacute;mbito MA.08 Antondegi como suelo destinado a desarrollo urban&iacute;stico y preservar su car&aacute;cter rural, con el objetivo de proteger su funci&oacute;n dentro de la infraestructura verde y garantizar las conexiones ecol&oacute;gicas del territorio. Esta decisi&oacute;n se enmarca, adem&aacute;s, en un modelo de crecimiento compacto y equilibrado, con menor ocupaci&oacute;n de suelo y concentrando las nuevas viviendas mayoritariamente en suelo urbano. A ello se a&ntilde;ade que el Plan Territorial Parcial de Donostialdea-Bajo Bidasoa, aprobado en 2016 y actualmente vigente, ya plante&oacute; expresamente la reconsideraci&oacute;n de la previsi&oacute;n de crecimiento residencial en Antondegi.
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                Un milano en Antondegi                            </span>
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        Frente a este trabajo t&eacute;cnico y urban&iacute;stico, el consejero plantea ahora unas 3.000 viviendas en Antondegi sin presentar estudios que justifiquen apartarse de las conclusiones del Avance. Adem&aacute;s, la propuesta se ha anunciado en sentido contrario al criterio recogido en el Avance del nuevo PGOU. Una actuaci&oacute;n de esta trascendencia no deber&iacute;a plantearse al margen del proceso de planificaci&oacute;n que Donostia tiene en marcha ni desligarse de una reflexi&oacute;n m&aacute;s amplia sobre el territorio y el modelo de ciudad. La construcci&oacute;n de nuevas viviendas no puede plantearse como &uacute;nica respuesta a la emergencia habitacional, especialmente cuando supone promover grandes desarrollos urban&iacute;sticos en espacios de valor natural sin abordar suficientemente sus impactos sociales y ambientales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde esa visi&oacute;n m&aacute;s integral quienes formamos parte de la iniciativa Antondegi Berdea defendemos que el nuevo planeamiento urban&iacute;stico mantenga el car&aacute;cter rural de Antondegi. La necesidad de vivienda debe abordarse de forma integral, teniendo en cuenta la protecci&oacute;n ambiental, la cohesi&oacute;n social, la movilidad, los servicios p&uacute;blicos y el modelo de desarrollo urbano que Donostia quiere para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Decisiones de esta trascendencia no deber&iacute;an quedar condicionadas por iniciativas pol&iacute;ticas individuales ni por calendarios electorales, sino ser objeto de un debate abierto, informado y transparente en el que participe la ciudadan&iacute;a afectada. Nuestro colectivo seguir&aacute; impulsando distintas iniciativas en torno al futuro de Antondegi, defendiendo sus valores y promoviendo un modelo de urbanismo sostenible y respetuoso con el territorio.
    </p><p class="article-text">
        (La iniciativa Antondegi Berdea agrupa a diversas organizaciones ecologistas y naturalistas, as&iacute; como a colectivos que defienden un urbanismo sostenible, comprometidos con la conservaci&oacute;n de los valores ambientales y paisaj&iacute;sticos de Antondegi Eguzki, Parkea Bizirik, Itsas Enara, SEO/BirdLife Donostia, Haritzalde, Surfrider y Bizilagunekin).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antondegi Berdea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/antondegi-preservar-caracter-rural-planificacion-urbana-sostenible_132_13601140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antondegi: preservar su carácter rural para una planificación urbana sostenible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Denis Itxaso,Vivienda,Donostia,San Sebastián,Gipuzkoa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soluciones burdas del PP para los vestigios del franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/soluciones-burdas-pp-vestigios-franquismo_132_13599224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae3a9460-b59c-4db4-83b1-ed7e05896388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3948y1608.jpg" width="1200" height="675" alt="Soluciones burdas del PP para los vestigios del franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Consolidar una sociedad libre y democrática requiere de un esfuerzo colectivo. Para ello se exige pedagogía y contundencia frente al pasado totalitario, al igual que ocurre en el resto de las democracias europeas de nuestro entorno"</p><p class="subtitle">Información - El PP tapa un año después y con una tabla una inscripción franquista en Álava y el Gobierno lo tacha de "vergüenza"</p></div><p class="article-text">
        En octubre del a&ntilde;o pasado, el alcalde de Ba&ntilde;os de Ebro (Araba), Francisco Javier Garc&iacute;a, del PP, recibi&oacute; varias peticiones para retirar la leyenda franquista &ldquo;Ca&iacute;dos por Dios y por Espa&ntilde;a&rdquo; labrada en piedra en el dintel de una ventana de un edificio municipal que acoge el consultorio m&eacute;dico de la localidad. La respuesta del regidor fue la siguiente: &ldquo;Es una piedra que no molesta a nadie (...) lleva en el pueblo toda la vida&rdquo; y a&ntilde;adi&oacute; que no consideraba adecuado &ldquo;borrar la memoria&rdquo; de los vecinos ah&iacute; nombrados.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, el ayuntamiento ha anunciado que acatar&aacute; el requerimiento del Gobierno central para retirar el lema franquista<em>. </em>Sin embargo, no proceder&aacute; a su retirada y el alcalde del PP buscar&aacute; una salida &ldquo;intermedia&rdquo;: en lugar de picar o retirar f&iacute;sicamente la placa de piedra, ha optado por cubrir la inscripci&oacute;n. La justificaci&oacute;n es que, seg&uacute;n informes t&eacute;cnicos, la extracci&oacute;n completa de la placa podr&iacute;a comprometer la estructura del inmueble y provocar grietas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha marcado un plazo de tres meses para ejecutar la colocaci&oacute;n de la cubierta sobre el vestigio franquista. Tal vez, el regidor del PP aspira a que Feij&oacute;o gane las elecciones del 29N para una vez compuesto un gobierno de derecha y ultraderecha retirar la tabla con la que pretende cubrir la inscripci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La delegada del Gobierno en Euskadi, Marisol Garmendia, ha tachado de &ldquo;soluci&oacute;n burda&rdquo; y no le falta raz&oacute;n. En realidad, es una salida al incumplimiento legal buscando una estratagema para no terminar de retirar por completo los restos del franquismo. No ha sido la &uacute;nica, varios colectivos de memoria hist&oacute;rica se han sumado a las cr&iacute;ticas y han exigido la retirada &iacute;ntegra del dintel grabado.
    </p><p class="article-text">
        Parece que el PP, que es un partido que est&aacute; todo el d&iacute;a con las palabras Constituci&oacute;n, democracia y cumplir la ley en la boca, cree que hay leyes que son de libre cumplimiento. Lo cierto es que llegaron tarde a la democracia y de los 16 diputados que ten&iacute;a Alianza Popular en 1978, 5 votaron en contra de la Constituci&oacute;n y 3 se abstuvieron.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Memoria Democr&aacute;tica busca garantizar los principios de verdad, justicia, reparaci&oacute;n y no repetici&oacute;n. Esta especie de b&uacute;squeda de apa&ntilde;os que pretende el alcalde del PP transmite el peligroso mensaje de que los s&iacute;mbolos de la dictadura son negociables.&nbsp;Para aquellos que trabajamos en la ense&ntilde;anza sabemos de lo peligroso de estos mensajes entre los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;an tener claro que el espacio p&uacute;blico es de todos los ciudadanos y las ciudadanas, por lo que mantener o disimular ense&ntilde;as y consignas que ensalzan un r&eacute;gimen totalitario responsable de la represi&oacute;n y el asesinato de miles de personas supone una afrenta directa a las v&iacute;ctimas y a la convivencia democr&aacute;tica.&nbsp;Hoy en d&iacute;a a&uacute;n siguen sin desenterrarse miles de cad&aacute;veres de fosas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Consolidar una sociedad libre y democr&aacute;tica requiere de un esfuerzo colectivo. Para ello se exige pedagog&iacute;a y contundencia frente al pasado totalitario, al igual que ocurre en el resto de las democracias europeas de nuestro entorno. A diferencia de lo que sostiene el PP, borrar o retirar los vestigios del franquismo no es &ldquo;borrar la historia&rdquo;, sino dejar de honrar el franquismo en las instituciones p&uacute;blicas. La memoria de las v&iacute;ctimas se honra con justicia y dignidad, no perpetuando los monumentos y consignas levantados por sus victimarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buscar atajos cronifica socialmente las reminiscencias del r&eacute;gimen franquista. No se trata de un capricho pol&iacute;tico, como pretende vender el PP. Se trata de la condici&oacute;n indispensable para apuntalar una sociedad plenamente democr&aacute;tica, consciente de su pasado y comprometida con los derechos humanos. Por eso, la respuesta de las instituciones p&uacute;blicas debe ser firme.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jagoba Álvarez Ereño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/soluciones-burdas-pp-vestigios-franquismo_132_13599224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soluciones burdas del PP para los vestigios del franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,PSE - Partido Socialista de Euskadi,PSOE,Gobierno de España,Franquismo,Vestigios franquistas,Símbolos franquistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es una reivindicación política, es una oportunidad histórica para Álava]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/no-reivindicacion-politica-oportunidad-historica-alava_132_13604013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45429e2e-17f9-4e17-a8a0-c592e03e0706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113488.jpg" width="1024" height="576" alt="No es una reivindicación política, es una oportunidad histórica para Álava"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El soterramiento constituye una inversión estratégica. Y tenemos la obligación de hacerla posible. Se trata de una inversión que no solo beneficiaría a quienes utilizan el tren, sino al conjunto de la ciudad y de la sociedad alavesa"</p></div><p class="article-text">
        Hay decisiones que superan una legislatura, una instituci&oacute;n o incluso una generaci&oacute;n. Decisiones que determinan c&oacute;mo ser&aacute;n nuestras ciudades dentro de cincuenta o cien a&ntilde;os. C&oacute;mo llegue la alta velocidad a Vitoria-Gasteiz es una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, todas las instituciones alavesas hemos compartido y trabajado con el mismo objetivo: la llegada del ferrocarril y su integraci&oacute;n en nuestra ciudad deb&iacute;a realizarse de forma soterrada, tal y como se hab&iacute;a acordado en los sucesivos convenios firmados. No se trataba de una ocurrencia, ni de una reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica, ni de una demanda desconocida. Se trataba de transformar Vitoria-Gasteiz aprovechando una oportunidad que probablemente no se vuelva a producir en d&eacute;cadas, eliminando una barrera f&iacute;sica que divide la ciudad y que posibilitar&iacute;a el desarrollo de nuevos espacios urbanos, econ&oacute;micos y sociales para nuestra capital.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada se reuni&oacute;, tras la petici&oacute;n que realic&eacute; al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el Consejo de Administraci&oacute;n de la Sociedad Alta Velocidad Vitoria-Gasteiz. No voy a ocultar mi intranquilidad porque este consenso pol&iacute;tico inicialmente compartido de ejecutar el soterramiento en Vitoria-Gasteiz pueda verse cuestionado o relegado. Y creo que los alaveses y las alavesas merecen una reflexi&oacute;n serena sobre lo que esto puede significar.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando hablamos del soterramiento no estamos hablando &uacute;nicamente de infraestructuras ferroviarias. Estamos hablando de ciudad. Estamos hablando de cohesi&oacute;n urbana. Hablamos de construir una ciudad m&aacute;s habitable, m&aacute;s c&oacute;moda, de unir barrios, generar espacios para viviendas y personas, de crear oportunidades econ&oacute;micas. En definitiva, de transformar Vitoria-Gasteiz.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de ferrocarril de alta velocidad a otras ciudades europeas o del Estado ha supuesto un cambio profundo en su trama urbana. No ha resuelto s&oacute;lo un problema de movilidad. Ha servido para mejorar la ciudad y hacerla m&aacute;s habitable, m&aacute;s conectada y m&aacute;s competitiva.
    </p><p class="article-text">
        Ese era precisamente el esp&iacute;ritu con el que se plante&oacute; el proyecto para Vitoria-Gasteiz.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el coste es importante. Tambi&eacute;n es cierto que las administraciones p&uacute;blicas debemos gestionar con rigor los recursos disponibles y que habr&aacute; dificultades t&eacute;cnicas. Pero no hay que olvidar que hablamos de un proyecto para d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por la trascendencia de esta decisi&oacute;n, debemos preguntarnos cu&aacute;l es el coste de la alternativa. Porque las oportunidades perdidas tambi&eacute;n tienen un precio.
    </p><p class="article-text">
        Renunciar al soterramiento puede hipotecar durante d&eacute;cadas la posibilidad de una transformaci&oacute;n urbana que dif&iacute;cilmente volver&aacute; a presentarse. Las infraestructuras ferroviarias tienen una vida &uacute;til de generaciones. Lo que hagamos o no hagamos ahora condicionar&aacute; a quienes vivan en Vitoria-Gasteiz dentro de muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me preocupa especialmente que el debate se est&eacute; planteando &uacute;nicamente en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Es un factor importante, sin duda, pero no puede ser el &uacute;nico. Es necesario ampliar la mirada y ser ambiciosos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una sociedad afronta una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica debe preguntarse no solo cu&aacute;nto cuesta una actuaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n qu&eacute; beneficios aporta y qu&eacute; ciudad desea construir para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lava ha demostrado hist&oacute;ricamente ambici&oacute;n cuando se trataba de defender proyectos transformadores. Apuestas como la recuperaci&oacute;n del aeropuerto de Foronda, la apuesta por la log&iacute;stica, inversiones en industria o el Parque Tecnol&oacute;gico  han creado miles de empleos, y cuando nacieron tambi&eacute;n parec&iacute;an dif&iacute;ciles o costosas.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a estas apuestas compartidas, &Aacute;lava es hoy un territorio m&aacute;s fuerte, m&aacute;s competitivo, con mayor bienestar y m&aacute;s oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        El soterramiento constituye, como las anteriores, una inversi&oacute;n estrat&eacute;gica. Y tenemos la obligaci&oacute;n de hacerla posible. Se trata de una inversi&oacute;n que no solo beneficiar&iacute;a a quienes utilizan el tren, sino al conjunto de la ciudad y de la sociedad alavesa.
    </p><p class="article-text">
        Lamento profundamente que nos estemos alejando de ese horizonte. Lo lamento porque creo sinceramente que estamos ante una oportunidad hist&oacute;rica. Y no la podemos dejar pasar, porque raramente vuelven.
    </p><p class="article-text">
        Estamos a&uacute;n a tiempo de reflexionar, de no desviarnos del consenso inicial y de analizar f&oacute;rmulas que hagan realidad esta aspiraci&oacute;n. Las grandes transformaciones nunca han sido sencillas. Exigen determinaci&oacute;n, di&aacute;logo institucional y visi&oacute;n de largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Como Diputado General tengo la obligaci&oacute;n de defender lo que considero mejor para &Aacute;lava y para las generaciones futuras. As&iacute; ha sido durante estos a&ntilde;os y con este objetivo seguir&eacute; actuando.
    </p><p class="article-text">
        El soterramiento del ferrocarril en Vitoria-Gasteiz es una decisi&oacute;n sobre el modelo de territorio que queremos legar a quienes vendr&aacute;n despu&eacute;s. Y sobre estas decisiones nos valorar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sigo convencido de que Vitoria-Gasteiz merece aprovechar plenamente una oportunidad que solo se presenta una vez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramiro González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/no-reivindicacion-politica-oportunidad-historica-alava_132_13604013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es una reivindicación política, es una oportunidad histórica para Álava]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Ramiro González]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La epidemia del bulo verde revela el negacionismo climático que vivimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/epidemia-bulo-verde-revela-negacionismo-climatico-vivimos_132_13599209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca6db60a-4e48-4dd3-9b6c-43c420b627a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1072858.jpg" width="1275" height="717" alt="La epidemia del bulo verde revela el negacionismo climático que vivimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los bulos ecológicos actuales ya no aspiran únicamente a una rentabilidad económica directa a corto plazo, sino a alimentar un ecosistema de negacionismo sistémico y retardismo político"</p></div><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n de Asteklima 2026, la Semana del Clima y la Energ&iacute;a de Euskadi &mdash;impulsada anualmente por el Gobierno Vasco junto al Ente Vasco de la Energ&iacute;a (EVE) e Ihobe&mdash; nos brinda una oportunidad excelente para reflexionar sobre los avances en viabilidad ecol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n para abordar de frente un problema creciente: la intoxicaci&oacute;n del debate p&uacute;blico. Coincidiendo con el D&iacute;a Internacional contra el Cambio Clim&aacute;tico, que se celebra el 24 de octubre, es imperativo analizar c&oacute;mo la conversaci&oacute;n sobre la crisis clim&aacute;tica en nuestro territorio se ha trasladado a un embarrado campo de batalla digital.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, las redes sociales en Euskadi se han inundado de narrativas desinformativas, bulos flagrantes y montajes hiperrealistas generados por Inteligencia Artificial. Estas pol&eacute;micas, a menudo amplificadas de forma artificial por algoritmos, no buscan el debate cient&iacute;fico, sino sembrar la duda y la desconfianza all&iacute; donde la ciencia ya ha construido certezas incontestables. Combatir esta manipulaci&oacute;n es hoy tan urgente como reducir las propias emisiones.
    </p><p class="article-text">
        La manipulaci&oacute;n informativa no es, ni mucho menos, un invento exclusivo de este siglo XXI saturado de pantallas. Si echamos la vista atr&aacute;s, el sensacionalismo y el amarillismo medi&aacute;tico de los a&ntilde;os ochenta ya retorc&iacute;an la realidad con un objetivo de negocio evidente: vender m&aacute;s ejemplares en los quioscos y ara&ntilde;ar unas d&eacute;cimas de rating en los informativos de televisi&oacute;n mediante el esc&aacute;ndalo, la exageraci&oacute;n y el morbo. Sin embargo, aquellas viejas mentiras impresas o televisadas operaban bajo l&iacute;mites f&iacute;sicos, l&oacute;gicos y temporales muy claros.
    </p><p class="article-text">
        La desinformaci&oacute;n contempor&aacute;nea, en cambio, se mueve bajo din&aacute;micas infinitamente m&aacute;s peligrosas. Los bulos ecol&oacute;gicos actuales ya no aspiran &uacute;nicamente a una rentabilidad econ&oacute;mica directa a corto plazo, sino a alimentar un ecosistema de negacionismo sist&eacute;mico y retardismo pol&iacute;tico. Esta corriente arremete con fuerza contra el consenso cient&iacute;fico y contra el propio sentido com&uacute;n. Para colmo, la irrupci&oacute;n masiva de la Inteligencia Artificial ha puesto en manos de cualquier persona an&oacute;nima herramientas accesibles capaces de clonar voces, manipular fotograf&iacute;as y multiplicar de forma geom&eacute;trica la mentira ambiental en cuesti&oacute;n de segundos.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo perfecto y sumamente ilustrativo de esta preocupante deriva tecnol&oacute;gica ocurri&oacute; a finales de 2024 en el malec&oacute;n de Zarautz, en Gipuzkoa. Un v&iacute;deo generado &iacute;ntegramente mediante software de IA, en el que una supuesta ola gigante de proporciones b&iacute;blicas arrastraba violentamente a varios concejales y representantes pol&iacute;ticos durante un acto p&uacute;blico, se difundi&oacute; de forma masiva a trav&eacute;s de grupos de WhatsApp y cuentas de la red social X. El creador del metraje confes&oacute; posteriormente que su intenci&oacute;n original hab&iacute;a sido meramente l&uacute;dica, orientada a &ldquo;echar unas risas&rdquo; dentro de un chat privado de amigos. Sin embargo, los mecanismos de viralizaci&oacute;n convirtieron el chiste en una incontrolable bola de nieve digital que muchos usuarios dieron por ver&iacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Lo grave del asunto es que el contexto real del evento era diametralmente opuesto a la ficci&oacute;n creada: el Gobierno Vasco y el consistorio local se hab&iacute;an reunido en ese preciso punto para presentar una ambiciosa remodelaci&oacute;n de las defensas costeras del municipio. Este proyecto se enmarca dentro de la iniciativa europea LIFE IP Urban Klima 2050, el mayor plan de acci&oacute;n clim&aacute;tica de Euskadi, dise&ntilde;ado precisamente para mitigar los impactos reales de la subida del nivel del mar y la erosi&oacute;n en nuestro litoral. Aquella aparente broma tecnol&oacute;gica no solo ridiculiz&oacute; innecesariamente a unos representantes p&uacute;blicos, sino que consigui&oacute; algo mucho m&aacute;s da&ntilde;ino: banaliz&oacute; el riesgo f&iacute;sico del cambio clim&aacute;tico y desvi&oacute; la atenci&oacute;n social de un proyecto t&eacute;cnico y cient&iacute;fico crucial para la supervivencia de nuestra infraestructura costera.
    </p><p class="article-text">
        Esta encarnizada &ldquo;guerra de datos&rdquo; y relatos se traslada con id&eacute;ntica fuerza desde el salitre de la costa hasta el asfalto y el hormig&oacute;n de nuestros centros urbanos a trav&eacute;s de la implantaci&oacute;n obligatoria de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Esta normativa estatal y europea afecta de manera directa a las localidades vascas de m&aacute;s de 50.000 habitantes: Bilbao, Vitoria-Gasteiz, Donostia-San Sebasti&aacute;n, Barakaldo, Getxo e Ir&uacute;n. En las tres provincias, los debates vecinales y pol&iacute;ticos se han visto intoxicados de forma sistem&aacute;tica por el mito del &ldquo;cierre total&rdquo; de las ciudades y por la propagaci&oacute;n de teor&iacute;as que acusan a las corporaciones locales de guiarse exclusivamente por un af&aacute;n recaudatorio y fiscal. Es innegable que existen preocupaciones leg&iacute;timas y debates socioecon&oacute;micos de calado.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, algunas agrupaciones de comerciantes expresan miedos fundados ante la posibilidad de que las restricciones de tr&aacute;fico ahuyenten a clientes potenciales de otros municipios colindantes que carecen de alternativas eficientes de transporte p&uacute;blico y dependen obligatoriamente del veh&iacute;culo privado para desplazarse a realizar sus compras. Sin embargo, la desinformaci&oacute;n prospera precisamente ah&iacute;: instrumentaliza ese malestar y esa incertidumbre econ&oacute;mica para propagar datos falsos y ocultar los indicadores positivos de salud p&uacute;blica. Las mediciones oficiales de los consistorios que ya han dado pasos firmes en la peatonalizaci&oacute;n revelan realidades contundentes, como la reducci&oacute;n de hasta un 33% en los niveles de di&oacute;xido de nitr&oacute;geno (NO&#8322;) en los n&uacute;cleos urbanos regulados, al mismo tiempo que diversos estudios independientes apuntan a una revitalizaci&oacute;n paralela del comercio de proximidad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es habitual cada verano ver c&oacute;mo se viralizan tablas clim&aacute;ticas descontextualizadas de las d&eacute;cadas de los 40 y 50 que muestran picos de calor extremos en estaciones meteorol&oacute;gicas hist&oacute;ricas como las de Sondika o Foronda. Quienes comparten estos recortes pretenden argumentar falsamente que &ldquo;en Euskadi siempre ha hecho el mismo calor en verano&rdquo; y que la crisis clim&aacute;tica es una invenci&oacute;n exagerada. Con ello, confunden de manera deliberada la meteorolog&iacute;a -un evento aislado en el tiempo- con la climatolog&iacute;a, que analiza las tendencias globales y sostenidas de calentamiento que los cient&iacute;ficos llevan d&eacute;cadas documentando en nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, seg&uacute;n el informe sobre el Estado del Clima en Euskadi del Gobierno Vasco, desde 1970 la temperatura media en nuestra comunidad ha aumentado a un ritmo constante de 0,3 &deg;C por d&eacute;cada. El reciente verano de 2026 se ha convertido en el m&aacute;s c&aacute;lido registrado en Euskadi desde que se tienen registros fiables, superando con creces los anteriores m&aacute;ximos establecidos en 2022 y 2023. La temperatura media de los meses de junio, julio y agosto se situ&oacute; 3,2 &deg;C por encima de lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta aut&eacute;ntica epidemia de desinformaci&oacute;n, las herramientas tradicionales del periodismo riguroso, la validaci&oacute;n de la comunidad cient&iacute;fica, el contraste exhaustivo de las fuentes de informaci&oacute;n y la responsabilidad cr&iacute;tica individual se erigen como las &uacute;nicas vacunas verdaderamente eficaces de las que disponemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/epidemia-bulo-verde-revela-negacionismo-climatico-vivimos_132_13599209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La epidemia del bulo verde revela el negacionismo climático que vivimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Calentamiento global,Bulos,Inteligencia artificial,Gobierno vasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Biogás, purines, sostenibilidad y democracia local]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/biogas-purines-sostenibilidad-democracia-local_132_13596405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f152fbe5-94e1-4f13-83da-f381ffc73a63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Biogás, purines, sostenibilidad y democracia local"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El futuro de la planta de Carranza y de sus riesgos es incierto, y no hay garantías ni compromisos claros, especialmente por parte de la empresa. Las regulaciones regionales, nacionales y europeas no garantizan claramente la sostenibilidad ecológica futura de este tipo de plantas"</p></div><p class="article-text">
        La transici&oacute;n ecol&oacute;gica requiere reducir emisiones de gases de efecto invernadero y cada sector productivo tiene sus retos. La transici&oacute;n energ&eacute;tica en Europa necesita avanzar en reducci&oacute;n y eficiencia energ&eacute;tica, y aumentar energ&iacute;a renovable y soberan&iacute;a energ&eacute;tica nacional, regional y local. La econom&iacute;a circular se construye sobre la jerarqu&iacute;a de residuos, empezando por su reducci&oacute;n y prevenci&oacute;n, el retratamiento y reciclaje, etc., desde unas infraestructuras y servicios p&uacute;blicos. El sector ganadero tiene desaf&iacute;os, especialmente el bovino (carne y l&aacute;cteo) y porcino. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Agricultura, el consumo de leche ha descendido de 40 litros por habitante al a&ntilde;o a comienzos de siglo XXI a menos de 30 litros en la actualidad, y el de quesos y yogures se ha mantenido. 
    </p><p class="article-text">
        En Europa el biog&aacute;s/biometano ha emergido como una soluci&oacute;n coyuntural, y Espa&ntilde;a como un pa&iacute;s adecuado para su desarrollo. Sin embargo, los proyectos de plantas biog&aacute;s/biometano han tendido a priorizar la l&oacute;gica del beneficio empresarial y no la transici&oacute;n energ&eacute;tica. En mayo del 2026, el Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica public&oacute; un borrador de Real Decreto de promoci&oacute;n del biometano, estableciendo cuotas m&iacute;nimas de penetraci&oacute;n y uso, y sus respectivos controles. Las empresas del sector usan atractivos esl&oacute;ganes como &ldquo;biog&aacute;s, apuesta de futuro&rdquo; o &ldquo;sin biog&aacute;s no hay transici&oacute;n energ&eacute;tica&rdquo;, present&aacute;ndose como motores de sostenibilidad, circularidad y descarbonizaci&oacute;n, pero escondiendo sus cortoplacistas estrategias de negocio, y todos los complejos riesgos del biometano que el Estado es incapaz de regular y limitar para una transici&oacute;n real y justa.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las plantas de biog&aacute;s/biometano, las ciencias t&eacute;cnico-naturales avisan de dos cuestiones: la escala de las plantas, ya que tienden a aumentar su capacidad para rentabilizar los beneficios; y el digerido o digestato generado para usar como fertilizante o nitrato, que tiene complejos riesgos en su composici&oacute;n y en su aplicaci&oacute;n en los suelos. Para las ciencias sociopol&iacute;ticas, estos  proyectos necesitan dos condiciones: un proceso de informaci&oacute;n, participaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a; y que la infraestructura tenga una clara utilidad p&uacute;blica y bienes comunes (energ&iacute;a local, etc.). 
    </p><p class="article-text">
        El valle de Carranza (oeste de Bizkaia, l&iacute;mite con Cantabria y Burgos) seg&uacute;n el &uacute;ltimo censo de 2025 tiene 14.000 vacas, 5.500 ovejas, etc. Unas 4.200 vacas de leche producen casi la mitad de la leche de la provincia. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, una parte de la ganader&iacute;a intensiva l&aacute;ctea ha generado un creciente problema de gesti&oacute;n de purines. En sus 138 Km&sup2; (el municipio m&aacute;s grande de Bizkaia), el valle tiene riqueza en bosques, zonas monta&ntilde;osas, fauna diversa (tambi&eacute;n el problem&aacute;tico lobo), historia (d&oacute;lmenes funerarios), etc., un legado a preservar.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la planta de purines empieza a principios del siglo XXI, cuando la ya inexistente cooperativa de ganaderos unidos del valle, el ayuntamiento (mayor&iacute;a absoluta del PNV) y una entidad bancaria, crearon una empresa (Karrantzako Minda), para construir una planta de gesti&oacute;n de purines para la ganader&iacute;a l&aacute;ctea del valle. Sin embargo, los fondos p&uacute;blicos (m&aacute;s de 10 millones de euros) fueron objeto de malversaci&oacute;n e incluso apropiaci&oacute;n personal. En el 2010 el proyecto qued&oacute; paralizado por falta de control en las inversiones y el destino de las subvenciones p&uacute;blicas. Aquel proyecto dej&oacute; una infraestructura inconclusa. En el 2023, la empresa Karrantza Green Gas present&oacute; un proyecto de tratamiento de purines con la intenci&oacute;n de convertirlo a gas. Posteriormente, esta sociedad fue adquirida por Verdalia. En mayo de 2025 el Gobierno vasco publica en el BOPV la Autorizaci&oacute;n Ambiental Integrada (AAI), autorizando la gesti&oacute;n de 130.000 toneladas/a&ntilde;o (&iquest;con el tiempo potencialmente ampliable hasta 200.000?), para un periodo de 20 a&ntilde;os. La AAI, ya con dos modificaciones (de momento, no publicadas) es formalmente correcta y se presenta como garantista, pero hay un problema de inicio: no hay un diagn&oacute;stico t&eacute;cnico sobre los residuos del valle que motive la necesidad de este tipo de planta.
    </p><p class="article-text">
        Las estimaciones de producci&oacute;n de Verdalia han ido cambiando: 2.069 t/a&ntilde;o de biog&aacute;s natural licuado (58% de metano para conectar a la red en Zalla, a 25 km de Carranza); digestato s&oacute;lido para fertilizante seco (de 28.300 a 73.000 t/a&ntilde;o) y de problem&aacute;tico digestato l&iacute;quido (de 90.600 a 43.000 t/a&ntilde;o). &iquest;Cu&aacute;ntos purines del valle necesitan la planta? De las 4.200 vacas lecheras del valle no todas son de ganader&iacute;a intensiva; por lo tanto, no todos los ganaderos necesitan esta planta o servicio. Si una vaca lechera en modelo de estabulaci&oacute;n intensiva produce unos 20/24.000 litros/kg de purines al a&ntilde;o, el total anual estimado queda lejos de las 130.000 toneladas permitidas. Como el valle se queda peque&ntilde;o, la empresa ha empezado a ampliar su zona de operaciones a territorios lim&iacute;trofes y sus fuentes de residuos, de momento, paja, gallinaza, y restos l&aacute;cteos, pero, &iquest;a futuro?
    </p><p class="article-text">
        En el 2025, el Ayuntamiento no informa a la ciudadan&iacute;a local sobre la AAI, ni del comienzo del expediente de licencia de obras. Considera que: no es su competencia, no est&aacute; obligado por la ley, la gente ya conoce el proyecto al ser similar al anterior, etc. Esto no es una aplicaci&oacute;n de las leyes con &eacute;tica democr&aacute;tica, ni una buena pr&aacute;ctica procedimental de informaci&oacute;n, como recomiendan el Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y la asociaci&oacute;n de empresas de biog&aacute;s de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En el verano de 2026, al de unas semanas de comenzar las obras de la planta, afloran preguntas, dudas y cr&iacute;ticas. Su dise&ntilde;o y escala exceden las necesidades locales. El futuro de la planta y de sus riesgos es incierto, y no hay garant&iacute;as ni compromisos claros, especialmente por parte de la empresa. Las regulaciones regionales, nacionales y europeas no garantizan claramente la sostenibilidad ecol&oacute;gica futura de este tipo de plantas.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre, el PNV local se posiciona en contra del proyecto de Verdalia: quieren un modelo de planta con menos problemas y riesgos (tr&aacute;fico de camiones, ruidos, olores, etc.) y m&aacute;s beneficios locales. La plataforma Karrantza Bizirik Stop Biog&aacute;s ha recogido ya m&aacute;s de 200 firmas de residentes que piden una moratoria cautelar del proyecto; es casi el 10% del censo local (2.650 personas), un porcentaje que en democracias establecidas da derecho a nivel local a una consulta popular y un pleno monogr&aacute;fico con participaci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        En suma, apoyando el proyecto de Verdalia, quedan Karrantza Zabala (partido local con mayor&iacute;a absoluta en el Ayuntamiento) y el Gobierno vasco. Los tres deber&iacute;an aplicar criterios &eacute;ticos a las normas administrativas y empresariales, pausar las obras, abrir el di&aacute;logo para reconducir el proyecto. Sin &eacute;tica, las leyes no se acercan a la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una visi&oacute;n com&uacute;n ilusionante en beneficio de todos. Hacemos tres propuestas. Primero, una parada de las obras y un proceso de di&aacute;logo, liderado por el Ayuntamiento, entre el sector ganadero y la ciudadan&iacute;a local, para acordar el papel de la planta en la transici&oacute;n sostenible del valle. Segundo, un plan de transformaci&oacute;n de la ganader&iacute;a l&aacute;ctea que busque la reducci&oacute;n y una mejor gesti&oacute;n de los residuos, con mejoras en la alimentaci&oacute;n, combinar pr&aacute;cticas intensivas y extensivas, etc., y la reconstituci&oacute;n de una cooperativa ganadera que tambi&eacute;n gestione purines, con t&eacute;cnicas aplicadas en establo, barrios o planta, compartir terrenos abonables, etc., todo ello recuperando el esp&iacute;ritu cooperativista de los a&ntilde;os 1960-1980. Tercero, una renovada cultura democr&aacute;tica local. Las matem&aacute;ticas de la democracia convencional y las mayor&iacute;as absolutas unilaterales no son adecuadas, y menos a&uacute;n para una comunidad local como Carranza, que deber&iacute;a autogobernarse desde una cultura de di&aacute;logo abierto y sincero, como camino al consenso amplio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manu Ahedo, Rafa Arriola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/biogas-purines-sostenibilidad-democracia-local_132_13596405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:45:54 +0000]]></pubDate>
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