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    <title><![CDATA[elDiario.es - Piedras de papel]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Piedras de papel]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5bb876f-0c4f-4902-a591-0b745c8b9991_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140290.jpg" width="1536" height="864" alt="La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuál es la huella cívica del franquismo en España? El estudio de Laia Balcells y Francisco Villamil muestra que quienes vivieron la dictadura como adultos participan significativamente menos en asociaciones, sobre todo políticas, que las generaciones posteriores. Su conclusión: el autoritarismo no solo asfixia la sociedad civil mientras gobierna, sino que deja una desafección que puede persistir toda la vida</p></div><p class="article-text">
        Es de sobra conocido que las dictaduras atacan a la sociedad civil. Al ser potenciales espacios de resistencia, los dictadores procuran anular cualquier organizaci&oacute;n c&iacute;vica, sea pol&iacute;tica o no. En principio, una vez termina el r&eacute;gimen, la sociedad civil deber&iacute;a volver a florecer: las barreras legales desaparecen y el miedo a la represi&oacute;n deja de ser un factor determinante. Sin embargo, &iquest;cu&aacute;les son las consecuencias de una dictadura a largo plazo? Es posible que el autoritarismo deje un poso de desafecci&oacute;n que persista mucho despu&eacute;s de la ca&iacute;da del dictador. Al fin y al cabo, los h&aacute;bitos c&iacute;vicos no se recuperan de la noche a la ma&ntilde;ana; un m&uacute;sculo asociativo atrofiado puede tardar d&eacute;cadas en volver a funcionar. Si la apat&iacute;a social est&aacute; arraigada, el cambio de instituciones no garantiza, por s&iacute; solo, un cambio en la cultura c&iacute;vica de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un buen caso de estudio para intentar responder a esta pregunta. El pa&iacute;s atraves&oacute; una dictadura que se prolong&oacute; desde el final de la Guerra Civil en 1939 hasta la muerte de Francisco Franco en 1975. Si bien el proceso de democratizaci&oacute;n posterior trajo consigo un crecimiento notable de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y c&iacute;vica, la huella del r&eacute;gimen no desapareci&oacute;. Cabe preguntarse si quienes vivieron la dictadura como adultos mantuvieron comportamientos distintos a los de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, es decir, aquellas que vivieron el franquismo siendo ni&ntilde;os o que, directamente, ya nacieron en democracia.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="http://cup.org/3ObemzP" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> reciente publicado en la revista <em>European Journal of Political Research</em>, analizamos precisamente estas din&aacute;micas. Para ello, recopilamos todas las encuestas del CIS que inclu&iacute;an preguntas sobre la participaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles en asociaciones de todo tipo, desde las pol&iacute;ticas (como sindicatos) hasta las estrictamente civiles (como asociaciones de vecinos o deportivas). Nuestra base de datos cuenta con unas 140.000 respuestas recogidas entre 1989 y 2017, lo que nos permite abarcar un espectro generacional inmenso: desde nacidos durante la Primera Guerra Mundial hasta la generaci&oacute;n de los 80. Gracias a este volumen de datos, podemos aplicar modelos estad&iacute;sticos para distinguir los efectos de generaci&oacute;n, nuestra variable de inter&eacute;s, de los efectos de edad y de periodo. Es decir, podemos aislar el peso de haber nacido en un a&ntilde;o concreto, independientemente de la edad que tuviera el encuestado al responder o del contexto pol&iacute;tico de ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados indican que las generaciones socializadas como adultos durante el franquismo participan menos que las m&aacute;s j&oacute;venes, especialmente en organizaciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico. El Gr&aacute;fico 1 muestra la tasa de asociacionismo por d&eacute;cada de nacimiento, tras controlar por otros factores como el g&eacute;nero, el nivel educativo, el entorno (rural o urbano) o la ideolog&iacute;a. Observamos que, si bien no existen brechas generacionales dr&aacute;sticas en el asociacionismo general, la diferencia es notable en el &aacute;mbito pol&iacute;tico. Resulta particularmente interesante el &ldquo;gran salto&rdquo; que se produce en la cohorte nacida en torno a 1950, tendencia que se estabiliza a partir de entonces. En definitiva: el aumento de la participaci&oacute;n se consolida precisamente entre quienes ya no vivieron el r&eacute;gimen franquista como adultos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 1: Tasa de asociacionismo según generación                            </span>
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        &iquest;C&oacute;mo asegurar que estos resultados no se deben a efectos de periodo o de edad? En primer lugar, podemos comprobar si este efecto se mantiene a lo largo de todos los a&ntilde;os para los que tenemos encuestas. El Gr&aacute;fico 2 ilustra precisamente este punto. Para simplificar el an&aacute;lisis, dividimos a la poblaci&oacute;n en dos grupos: aquellos nacidos antes de 1958 (quienes ya eran adultos a la muerte de Franco) y los nacidos despu&eacute;s. Al compararlos a&ntilde;o tras a&ntilde;o, el gr&aacute;fico revela que, en el &aacute;mbito de las asociaciones pol&iacute;ticas, las generaciones m&aacute;s antiguas participan sistem&aacute;ticamente menos, independientemente del momento en que se realice la encuesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 2: Comparando generaciones a través del tiempo                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, para descartar que se trate de un simple efecto de edad (es decir, el hecho de que nuestra ventana de observaci&oacute;n para las cohortes m&aacute;s antiguas se limite a sus a&ntilde;os de vejez, al no disponer de encuestas de cuando eran j&oacute;venes), realizamos una reconstrucci&oacute;n de la trayectoria de cada generaci&oacute;n. En este an&aacute;lisis, comparamos la participaci&oacute;n de cohortes espec&iacute;ficas (por ejemplo, los nacidos en 1945) con la de cohortes m&aacute;s j&oacute;venes cuando ambas ten&iacute;an la misma edad. El Gr&aacute;fico 3 ilustra este ejercicio y los resultados son claros: independientemente de la edad que tomemos como referencia, las generaciones m&aacute;s antiguas siempre participan menos que las j&oacute;venes a esa misma edad. Esta brecha es especialmente profunda en las que denominamos &ldquo;generaciones de Franco&rdquo; (nacidas antes de 1955), representadas en el gr&aacute;fico con colores fr&iacute;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 3: Combinando los efectos de edad y de generación                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;En resumen, los dictadores no solamente asfixian la participaci&oacute;n c&iacute;vica mientras est&aacute;n en el poder. Nuestro estudio indica que la experiencia del autoritarismo genera una desafecci&oacute;n que puede durar toda la vida. Aunque nuestro estudio est&aacute; centrado en el caso de Espa&ntilde;a, es muy posible que esto tambi&eacute;n ocurra en otros pa&iacute;ses que emergen de dictaduras. Investigaciones previas han mostrado el <a href="https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691175584/communisms-shadow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impacto</a> a largo plazo de haber vivido bajo el r&eacute;gimen sovi&eacute;tico o c&oacute;mo, de forma general, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0261379425000915" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">socializarse</a> como adulto en contextos autoritarios reduce la probabilidad de participar electoralmente durante el resto de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que hoy superamos los 30 a&ntilde;os recordamos a nuestros abuelos decir aquello de: &ldquo;mejor no te metas en pol&iacute;tica, que solo trae dolores de cabeza&rdquo;. Nunca sabremos qu&eacute; habr&iacute;a pasado en Espa&ntilde;a si la dictadura franquista hubiera durado menos, pero es muy probable que su longevidad fuera clave para dinamitar el esp&iacute;ritu c&iacute;vico de toda una generaci&oacute;n de la forma en que lo hizo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Francisco Villamil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 17:27:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre las denuncias falsas en violencia de género no es tan sencillo porque mezcla dos definiciones distintas: la persecución penal del denunciante (en torno al 0,001% en España) y la denuncia sobre hechos no ocurridos, que en España no se mide. La literatura internacional sobre agresiones sexuales sitúa esta segunda en una franja del 3% al 8%, una proporción minoritaria pero no inexistente. La discusión gana cuando se distingue entre conceptualizar, medir e inferir, en vez de confundir el indicador más restrictivo con la incidencia real del fenómeno.


</p></div><p class="article-text">
        Si definimos una &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como aquella en la que la persona denunciante es acusada y procesada por haber denunciado de mala fe hechos falsos, es razonable esperar que su incidencia sea una fracci&oacute;n muy peque&ntilde;a del total. En materia de violencia de g&eacute;nero, en Espa&ntilde;a las autoridades utilizan un criterio operativo muy restrictivo: la Fiscal&iacute;a retira la acusaci&oacute;n por propia iniciativa durante el juicio oral, solicita al juez que deduzca testimonio y persigue de oficio a la denunciante. Con esta definici&oacute;n &mdash;y con algunas restricciones adicionales de registro&mdash; la medici&oacute;n resultante arroja en torno al 0,001% de todas las denuncias interpuestas desde la aprobaci&oacute;n de la ley vigente. Algunos a&ntilde;os el valor registrado es cero, y de ah&iacute; que a veces se afirme que no existen.
    </p><p class="article-text">
        Si, en cambio, definimos &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como una denuncia interpuesta por hechos que no han ocurrido, con independencia de que exista o no posterior persecuci&oacute;n penal de la denunciante, entonces debemos reconocer que en Espa&ntilde;a no sabemos cu&aacute;ntas hay. No existen criterios operativos p&uacute;blicos para medir ese fen&oacute;meno. La investigaci&oacute;n comparada en otros pa&iacute;ses sugiere que una medici&oacute;n basada en este segundo concepto podr&iacute;a situarse en torno a varios puntos porcentuales, con estimaciones que a menudo parten del 5%. Seguir&iacute;a trat&aacute;ndose de una fracci&oacute;n minoritaria del total de denuncias, pero claramente distinta de la anterior. Bajo esta definici&oacute;n m&aacute;s amplia no es correcto afirmar que no existen, y s&iacute; lo es afirmar que no est&aacute;n bien medidas.
    </p><p class="article-text">
        Parte de la discusi&oacute;n p&uacute;blica nace de mezclar ambos conceptos. Como escribi&oacute; un fiscal en un blog en este diario (Teniente Kaffee), desde un punto de vista nominal, cuando se debate sobre esto &ldquo;ambas partes no discuten, ya que no hablan de lo mismo&rdquo;. M&aacute;s que una cuesti&oacute;n de nombres, es una cuesti&oacute;n de conceptos y de niveles de definici&oacute;n. En ciencias sociales es habitual distinguir entre el concepto general que se quiere estudiar y la definici&oacute;n operacional que permite medirlo. No es lo mismo definir casos para perseguirlos penalmente que definirlos para estimar la incidencia de un fen&oacute;meno o evaluar posibles efectos no deseados de una pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo ayuda a ver la diferencia de usos. En 2020 varios medios informaron sobre una trama organizada de denuncias falsas de violencia de g&eacute;nero en Almer&iacute;a vinculada a la obtenci&oacute;n fraudulenta de permisos de residencia. Ese mismo a&ntilde;o aparecieron titulares institucionales afirmando que no hubo ninguna denuncia falsa. Se refer&iacute;an a que no hubo ninguna denuncia falsa registrada. No hay necesariamente contradicci&oacute;n, pero s&iacute; confusi&oacute;n (adem&aacute;s de un lenguaje fuerte, pues a veces se habla de bulos): se estaba usando el t&eacute;rmino con definiciones distintas. En el lenguaje ordinario y period&iacute;stico suele emplearse el concepto amplio (hechos no ocurridos); en el registro penal-estad&iacute;stico se usa el concepto estrecho (casos perseguidos y acreditados judicialmente). Distinguir ambos planos evita confusiones innecesarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DENUNCIAS FALSAS DE AGRESIONES SEXUALES: DATOS INTERNACIONALES</strong>
    </p><p class="article-text">
        No existen datos estrictamente comparables entre pa&iacute;ses sobre violencia de g&eacute;nero, entre otras razones por las diferencias legales y de registro. S&iacute; existen, en cambio, m&aacute;s estudios comparables sobre denuncias falsas de agresiones sexuales. Aunque no son fen&oacute;menos id&eacute;nticos, tienen en com&uacute;n que la credibilidad de la v&iacute;ctima es muy importante como elemento de prueba y que se suscitan movimientos de opini&oacute;n en torno a la frecuencia de supuestas denuncias falsas. Estos estudios permiten establecer &oacute;rdenes de magnitud y m&eacute;todos de medici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No parece haber evidencia de que las diferencias entre pa&iacute;ses occidentales en este punto sean extremas. Tampoco hay evidencia clara de que la tasa de denuncias falsas deba ser sistem&aacute;ticamente menor en violencia de g&eacute;nero que en agresiones sexuales. Por prudencia, puede considerarse que las estimaciones en agresiones sexuales ofrecen al menos una referencia m&iacute;nima para pensar el problema. La forma de discutir estas estimaciones no es remitirse solo al n&uacute;mero de denunciantes perseguidos penalmente, sino proponer mediciones alternativas con m&eacute;todos expl&iacute;citos y evaluables.
    </p><p class="article-text">
        Para resumir la literatura, puede utilizarse la revisi&oacute;n realizada en 2017 por la profesora Dana A. Weiser sobre estudios de falsas denuncias de agresi&oacute;n sexual. Su objetivo era examinar cr&iacute;ticamente la evidencia disponible y descartar trabajos metodol&oacute;gicamente d&eacute;biles, a fin de reforzar la posici&oacute;n que ella describe como feminista en un debate en el que son frecuentes las cifras infladas y especulativas. De los estudios revisados, recomienda tres por su calidad (ver las referencias en la nota final de esta entrada):
    </p><p class="article-text">
        Un estudio sobre todas las denuncias de violaci&oacute;n registradas en una gran ciudad estadounidense durante un a&ntilde;o, con an&aacute;lisis cuantitativo y cualitativo de expedientes y entrevistas policiales, estim&oacute; un 4,5% de denuncias falsas.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio de diez a&ntilde;os en una gran universidad de EEUU (136 casos) identific&oacute; un 5,9% de denuncias falsas y situ&oacute; sus resultados dentro de un intervalo coherente con otros trabajos solventes, entre el 2% y el 10%.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n con datos principalmente del Reino Unido situ&oacute; la estimaci&oacute;n europea en un rango aproximado del 3% al 8%, revisando a la baja cifras anteriores m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        A estos trabajos se a&ntilde;aden informes institucionales. Un estudio del Ministerio del Interior brit&aacute;nico sobre la tramitaci&oacute;n de denuncias de violaci&oacute;n clasific&oacute; como falsas el 8% de los casos analizados por la polic&iacute;a, aunque las propias autoras advierten de posibles errores de clasificaci&oacute;n y discuten que una parte podr&iacute;a corresponder a denuncias verdaderas mal evaluadas. Es relevante que solo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de esos casos termin&oacute; en acusaciones contra denunciantes, lo que muestra de nuevo la diferencia entre la posible clasificaci&oacute;n y la persecuci&oacute;n penal.
    </p><p class="article-text">
        Los datos canadienses ofrecen otra referencia &uacute;til. En la <em>Encuesta uniforme de delitos</em>, las agresiones sexuales clasificadas como &ldquo;infundadas&rdquo; en 2024 se situaron en torno al 6&ndash;7% en los casos menos graves y por debajo de ese valor en los m&aacute;s graves. Canad&aacute; dispone de sistemas estad&iacute;sticos detallados; en comparaci&oacute;n, los datos p&uacute;blicos espa&ntilde;oles son m&aacute;s limitados.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, la literatura internacional revisada con criterios metodol&oacute;gicos tiende a situar la proporci&oacute;n de denuncias falsas o infundadas de agresi&oacute;n sexual en un recorrido aproximado del 3% al 8%, con variaciones seg&uacute;n m&eacute;todo y definici&oacute;n. No es un fen&oacute;meno mayoritario, pero tampoco inexistente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MUCHAS O POCAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        En debates p&uacute;blicos de otros pa&iacute;ses es habitual que autores comprometidos con la defensa de las v&iacute;ctimas acepten rangos bajos &mdash;por ejemplo, entre el 2% y el 6%&mdash; para refutar cifras infladas. El argumento suele ser que se trata de una proporci&oacute;n reducida y comparable a la de otros delitos, y que el problema principal sigue siendo la violencia real. Reconocer la existencia de un fen&oacute;meno minoritario no implica restar gravedad al fen&oacute;meno mayoritario.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, incluso porcentajes peque&ntilde;os pueden ser relevantes dependiendo de las consecuencias asociadas. Las decisiones normativas &mdash;por ejemplo, sobre medidas cautelares autom&aacute;ticas&mdash; no se resuelven solo con datos descriptivos, pero s&iacute; requieren datos claros sobre costes y beneficios. Esa discusi&oacute;n es leg&iacute;tima y no deber&iacute;a bloquearse por ambig&uuml;edades conceptuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CONCEPTO, MEDICI&Oacute;N Y DEBATE P&Uacute;BLICO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene distinguir tres niveles: conceptualizar, medir e inferir. Primero se define con claridad qu&eacute; fen&oacute;meno se quiere estudiar. Despu&eacute;s se establecen reglas observables para medirlo. Por &uacute;ltimo, si los datos lo permiten, se formulan inferencias y explicaciones. Confundir el indicador m&aacute;s restrictivo disponible con la incidencia real del fen&oacute;meno conduce a conclusiones d&eacute;biles.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores penales estrictos son adecuados para la persecuci&oacute;n judicial, pero no necesariamente para estimar la presencia en la sociedad. Algo parecido ocurrir&iacute;a si se intentara medir una enfermedad solo con los casos confirmados por una prueba muy espec&iacute;fica, ignorando otros m&eacute;todos diagn&oacute;sticos y estimaciones epidemiol&oacute;gicas. El dato ser&iacute;a &uacute;til para ciertos fines cl&iacute;nicos, pero insuficiente para describir la incidencia total.
    </p><p class="article-text">
        En cuestiones controvertidas, la contribuci&oacute;n espec&iacute;fica de la ciencia social no es cerrar debates, sino clarificar conceptos, hacer expl&iacute;citos los m&eacute;todos de medici&oacute;n y se&ntilde;alar los m&aacute;rgenes de incertidumbre. Sabemos algunas cosas con bastante respaldo emp&iacute;rico; otras no las sabemos bien; y otras probablemente no puedan conocerse con precisi&oacute;n. Distinguir estos niveles mejora la calidad de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Conceptos claros, indicadores transparentes y m&eacute;todos discutibles abiertamente no eliminan el desacuerdo, pero permiten que el desacuerdo sea m&aacute;s informado. Ese es, al menos, el est&aacute;ndar al que deber&iacute;a aspirar la discusi&oacute;n basada en datos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>POSTSCRIPTUM SOBRE </strong><em><strong>ESTO NO EXISTE</strong></em><strong>, DE JUAN SOTO IVARS</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este texto est&aacute; motivado por el debate suscitado en torno al libro de Juan Soto Ivars <em>Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de g&eacute;nero</em> (Debate, 2025), que he le&iacute;do con inter&eacute;s. De &eacute;l tomo la cita del Teniente Kaffee y el ejemplo de la noticia sobre una red de denuncias falsas en 2020, que se repite en a&ntilde;os posteriores. La valoraci&oacute;n general del libro y del debate que ha generado quedan fuera del alcance de esta entrada.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la pol&iacute;tica p&uacute;blica sobre violencia de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a produce beneficios sustanciales, aunque, como es natural, tambi&eacute;n plantea costes y cuestiones que merecen evaluaci&oacute;n. El libro contribuye a se&ntilde;alar, a trav&eacute;s de la pol&eacute;mica, algunos &aacute;mbitos en los que la informaci&oacute;n p&uacute;blica disponible es limitada. Pero estos &aacute;mbitos son diversos, por ejemplo, tampoco tenemos estimaciones adecuadas de cu&aacute;ntas verdaderas agresiones no son denunciadas. Su enfoque se centra en los costes, mientras que la evaluaci&oacute;n de cualquier pol&iacute;tica requiere considerar conjuntamente la magnitud del problema que aborda, sus efectos y sus posibles consecuencias no deseadas.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica puede motivar el an&aacute;lisis, pero no lo sustituye. Esta entrada pretende contribuir modestamente a clarificar uno de los aspectos implicados, aunque queda mucho por investigar para alcanzar una comprensi&oacute;n completa del fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>USO RESPONSABLE DE LA IA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si esta entrada mejor que otras parece &mdash;o, como a m&iacute;, lavada con lej&iacute;a&mdash;, fue que quise raspar lo que recrece y confieso que ayudome la IA. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFERENCIAS</strong> (en orden de aparici&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        Weiser, D.A. (2017) Confronting Myths About Sexual Assault: A Feminist Analysis of the False Report Literature <em>Family Relations</em>, Vol. 66, No. 1, Special Issue on Feminist Framings of Sexual Violence in College Campuses https://doi.org/10.1111/fare.12235
    </p><p class="article-text">
        Spohn, C., White, C., &amp; Tellis, K. (2014). Unfounding sexual assault: Examining the decision to unfound and identifying false reports. <em>Law &amp; Society Review,</em> 48, 161 - 192. https://doi.org/10. 1111/lasr. 12060
    </p><p class="article-text">
        Lisak, D., Gardinier, L., Nicksa, S. C., &amp; Cote, A. M. (2010). False allegations of sexual assault: An analysis of ten years of reported cases. <em>Violence Against Wome</em>n, 16, 1318-1334.https://doi.org/10.1177/10778012103877475,9%
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L. (2010). The (in)credible words of women: False allegations in European rape research. <em>Violence Against Women</em>, 16, 1345-1355. https://doi.org/10.1 177/1077801210387748
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L., Lovett, J., &amp; Regan, L. (2005). A Gap or a Chasm? Attrition in Reported Rape Cases. <em>Home Office Research Study 293. Home Office Research, Development and Statistics Directorate</em>.
    </p><p class="article-text">
        Statistics Canada/ Statistique Canada <em>Uniform Crime Reporting Survey.</em> <a href="https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 12:52:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secularizacion-no-detiene-pese-repunte-religioso-jovenes_132_13143638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d70932e-f638-4b0e-bc4f-8ff0b82c3a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El supuesto regreso de la religión entre los jóvenes es, por ahora, limitado: la secularización sigue avanzando en España y el reemplazo generacional apunta a más descenso</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado, nueve de cada diez espa&ntilde;oles se declaraban cat&oacute;licos; hoy, apenas lo hace la mitad de la poblaci&oacute;n. Detr&aacute;s de esta ca&iacute;da est&aacute; lo que los soci&oacute;logos denominan secularizaci&oacute;n: un proceso por el cual el pensamiento, las pr&aacute;cticas y las instituciones religiosas pierden relevancia social. Esto se traduce en una menor asistencia a la iglesia, una mayor separaci&oacute;n entre Iglesia y Estado y un papel cada vez m&aacute;s reducido de la religi&oacute;n en la pol&iacute;tica, la educaci&oacute;n y la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        La secularizaci&oacute;n, adem&aacute;s, sigue un mecanismo bastante sencillo: desde hace d&eacute;cadas, cada generaci&oacute;n es menos religiosa que la anterior. As&iacute;, la sociedad espa&ntilde;ola pierde creyentes a medida que las generaciones mayoritariamente cat&oacute;licas &mdash;nacidas a mediados del siglo XX&mdash; se retiran y son sustituidas por cohortes mucho menos religiosas, especialmente las nacidas en este siglo.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso se aprecia con claridad en el gr&aacute;fico 1, donde utilizo m&aacute;s de un mill&oacute;n de observaciones del fichero integrado de datos del CIS para mostrar la secularizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Se incluyen todos los bar&oacute;metros que preguntan por la religiosidad, desde 1985 hasta marzo de 2020. A partir de ese momento, el CIS cambia su metodolog&iacute;a &mdash;de encuestas presenciales a telef&oacute;nicas&mdash;, por lo que las tendencias deben analizarse de forma distinta, como hago en el gr&aacute;fico 2. En el gr&aacute;fico 1, cada punto corresponde a un a&ntilde;o e incluyo tambi&eacute;n l&iacute;neas de tendencia en el porcentaje de personas que se declaran cat&oacute;licas.
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                Gráfico 1: La secularización en España hasta la pandemia                            </span>
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        Durante los a&ntilde;os ochenta y noventa, la secularizaci&oacute;n avanzaba despacio: apenas un punto menos de cat&oacute;licos cada cuatro a&ntilde;os. Pero con la llegada del nuevo siglo, el ritmo cambia por completo y se acelera hasta rozar un punto porcentual menos cada a&ntilde;o. Entre los j&oacute;venes, como cabr&iacute;a esperar, la tendencia es a&uacute;n m&aacute;s intensa: en lo que va de siglo, cada a&ntilde;o ha habido entre uno y dos puntos menos de j&oacute;venes que se declaran cat&oacute;licos. El resultado es un cambio generacional muy claro: mientras en el conjunto de la poblaci&oacute;n todav&iacute;a persiste una ajustada mayor&iacute;a de cat&oacute;licos, entre los menores de 30 esa mayor&iacute;a desapareci&oacute; hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo n&iacute;tido de este proceso, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hay una pregunta que reaparece una y otra vez: &iquest;est&aacute; volviendo la religi&oacute;n entre los j&oacute;venes? Algunos retratos impresionistas y ciertos datos cualitativos invitan a pensarlo. Pero cuando uno acude a las cifras, la respuesta exige bastante m&aacute;s prudencia.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, como comentaba antes, el CIS cambia su metodolog&iacute;a justo al inicio de la pandemia. Desde entonces, seguir la evoluci&oacute;n de sus series ya no es tan sencillo. Sin entrar en demasiados detalles, desde abril de 2020 las encuestas pasan a ser telef&oacute;nicas, lo que altera la composici&oacute;n de la muestra: hay m&aacute;s personas con estudios superiores (generalmente menos religiosas) y menos con estudios primarios (generalmente m&aacute;s religiosas). Estos sesgos deben corregirse, y no es una tarea trivial.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, con una base de datos tan amplia merece la pena intentarlo. El gr&aacute;fico 2 recoge esa estimaci&oacute;n y muestra la evoluci&oacute;n de la religiosidad en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, excluyendo 2020, que resulta especialmente problem&aacute;tico en la serie del CIS.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 es bastante claro: la secularizaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n general no solo no se ha detenido, sino que ha seguido avanzando con fuerza tras la pandemia. La estimaci&oacute;n m&aacute;s reciente sit&uacute;a en torno al 50% el porcentaje de personas que se declaran cat&oacute;licas en Espa&ntilde;a.
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            <span class="title">
                Gráfico 2: La secularización en España tras la pandemia                            </span>
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        Y, salvo cambios profundos, esta tendencia no parece que vaya a frenarse. El motivo es el mismo mecanismo de reemplazo generacional que comentaba antes: como muestra la l&iacute;nea roja, el porcentaje de j&oacute;venes que se declaran cat&oacute;licos es sensiblemente menor que el observado en el conjunto de la poblaci&oacute;n. Eso implica que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, a medida que unas cohortes sustituyen a otras, el peso del catolicismo seguir&aacute; disminuyendo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, los datos parecen dar cierto respaldo a esos retratos recientes que apuntan a que algunos grupos de j&oacute;venes est&aacute;n siendo, por primera vez en medio siglo, algo m&aacute;s religiosos con el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El repunte de los j&oacute;venes actuales es compatible con la secularizaci&oacute;n general por dos razones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque parte de niveles ya muy bajos. Las cohortes j&oacute;venes de hace veinte a&ntilde;os comenzaban en torno al 60&ndash;65% de cat&oacute;licos y luego descend&iacute;an. Las actuales parten de aproximadamente un 35% y, en el mejor de los casos, se estabilizan o repuntan ligeramente. El resultado es que el reemplazo generacional sigue siendo secularizador en t&eacute;rminos netos: incluso con ese peque&ntilde;o repunte, los j&oacute;venes contin&uacute;an siendo mucho menos religiosos que las generaciones a las que sustituyen.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, hay una interpretaci&oacute;n plausible del propio repunte. A medida que la religi&oacute;n deja de ser la norma social, quienes se siguen declarando cat&oacute;licos tienden a tener una adscripci&oacute;n m&aacute;s intensa y menos nominal. La base se reduce, pero se consolida entre quienes permanecen: lo que en sociolog&iacute;a se describe como el modelo de la &ldquo;iglesia peque&ntilde;a&rdquo; pero comprometida.
    </p><p class="article-text">
        Existe tambi&eacute;n una interpretaci&oacute;n alternativa, m&aacute;s especulativa: que entre los j&oacute;venes actuales est&eacute; emergiendo cierta reacci&oacute;n cultural frente al secularismo predominante, una especie de <em>revival</em> identitario. Sin embargo, el per&iacute;odo 2021&ndash;2026 es todav&iacute;a demasiado corto como para distinguir con claridad entre estas explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; permiten afirmar los datos es que la secularizaci&oacute;n agregada no se ha detenido. El reemplazo generacional garantiza que continuar&aacute;, incluso si los niveles entre los j&oacute;venes se estabilizan, salvo que las nuevas cohortes converjan con la edad hacia niveles de religiosidad similares a los de sus mayores. Y eso es, precisamente, lo que habr&aacute; que observar en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Miller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secularizacion-no-detiene-pese-repunte-religioso-jovenes_132_13143638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 04:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poeta del millón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/875efd82-8f8d-41b1-ab39-b73be53434cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poeta del millón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo premio AENA de narrativa hispanoamericana, dotado con un millón de euros para el ganador, se convierte en el más cuantioso del mundo en su categoría, superando ampliamente a referentes como el Booker o el Pulitzer. Su aparición invita a reflexionar sobre qué significa realmente promover la lectura y si el dinero es la mejor herramienta para lograrlo.</p></div><p class="article-text">
        El premio AENA de narrativa hispanoamericana, cuya primera edici&oacute;n se falla hoy, est&aacute; dotado con un mill&oacute;n de euros para el ganador, 30.000 para los otros cuatro finalistas, y un considerable apoyo para las editoriales de los premiados, tres grandes grupos multinacionales, en forma de compra de los libros. Por su enfoque y dotaci&oacute;n econ&oacute;mica esta distinci&oacute;n solo es parangonable con el Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga) que otorga un consorcio de magnates rusos y con el Premio Katara a la novela &aacute;rabe que se entrega en Qatar. Los supera, como un Bernab&eacute;u de los premios. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que es bueno poner las cosas en su lugar, y luego ya veremos. Poco o nada se parece a otros premios, como en seguida me ocupo de ense&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras m&aacute;s utilizadas entre sus promotores y partidarios -que tienen motivos genuinos, honestos y comprensibles- a la hora de justificar el premio son &ldquo;fomentar la lectura&rdquo;, &ldquo;encontrar nuevos lectores&rdquo;, &ldquo;visibilidad&rdquo; e incluso &ldquo;espacio&rdquo;. Uno esperar&iacute;a m&aacute;s de los especialistas en el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte no estamos tan mal en lectura como en viajes espaciales. Los h&aacute;bitos de lectura son dif&iacute;ciles de medir bien y de forma comparable, pero hay dos hechos claros. El primero es que en esto los espa&ntilde;oles han mejorado entre mucho y bastante, en una tendencia creciente observable (con datos irregulares) durante medio siglo. La incidencia de un h&aacute;bito m&iacute;nimo de lectura regular y como forma de ocio converge hoy con los datos conocidos de Europa (datos de Eurostat en 2024). Supera el 60% (hace no tanto no llegaba al 50%). El segundo es que ese tercio o as&iacute; de espa&ntilde;oles que no toca un libro debe frecuentar los aeropuertos m&aacute;s o menos como las bibliotecas. Se lee menos cuanto menos se tiene, algo que sucede con la educaci&oacute;n en general.&nbsp;Dejando de lado la &eacute;pica de los amantes de los libros, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/leen_132_2526967.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que la hay</a>, la lectura es m&aacute;s f&aacute;cil cuanto m&aacute;s arriba se est&aacute; en la escalera. La pol&iacute;tica cultural tiene mucho de &ldquo;efecto Mateo&rdquo;, tened y se os dar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Se comprende que los gremios den premios, incluso que lo haga el Estado, por el bien de los autores mismos o de lo intangible que tiene la cultura, pero se puede pensar que para ciertos fines otras pol&iacute;ticas son posibles. El problema es que, como sabemos, premiar es mucho m&aacute;s barato que hacer cosas. Desde AENA (empresa con un 51% de capital estatal) dicen que lo que se van a gastar en este premio no es mucho comparado con su presupuesto, no nos vayamos a creer que es un regalo exagerado. No s&eacute;. Lo seguro es que no es mucho comparado con el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n (71.348,8 millones de euros en 2024 seg&uacute;n el INE) pero luce bastante.
    </p><p class="article-text">
        Como servicio a nuestros lectores traigo una lista con 46 grandes premios literarios del mundo para poder comparar algunas de sus caracter&iacute;sticas. La tabla dice mucho por s&iacute; sola, abajo la tienen. He escogido los m&aacute;s conocidos de la mayor&iacute;a de las literaturas de gran tradici&oacute;n, con un sesgo evidente hacia lo occidental y, dentro de ello, hacia la lengua espa&ntilde;ola. Esto sirve para contextualizar el premio de marras. Con todo, creo que son una muestra bastante representativa de los grandes premios, obtenida usando Google y Wikipedia (no es IA). Los que premian a obras concretas se refieren a novelas siempre que es posible, aunque en algunos casos premian &ldquo;prosa&rdquo; o alguna otra denominaci&oacute;n m&aacute;s general. He dejado fuera las distinciones a escritores dentro de un tipo (g&eacute;nero -sexo, no literario-, origen &eacute;tnico u otros).
    </p><p class="article-text">
        Hay dos tipos principales de premios, con variantes: a un autor o a una obra espec&iacute;fica. En la lista hay 30 premios a obra nueva, como el de AENA, m&aacute;s tres a obra in&eacute;dita y uno a obra traducida; adem&aacute;s de 11 premios al autor o autora por el conjunto de su obra. Merecen menci&oacute;n los premios a una obra in&eacute;dita sobre todo porque el premio m&aacute;s dotado del mundo, el Planeta, es de este g&eacute;nero: unos juegos florales a lo bestia. Pero no son frecuentes entre los premios ricos y/o prestigiosos. AENA dice que lo ha empleado de referencia, y lo ha empatado.&nbsp;La comparaci&oacute;n no tiene sentido. Como ya he dicho, lo que hace es superar a todos los premios de su clase, en una liga en la que los advenedizos llegan con bolsillos profundos, pero cuyos cl&aacute;sicos son mucho m&aacute;s discretos.
    </p><p class="article-text">
        De los 30 premios a una obra publicada, la mediana en cuanto a dotaci&oacute;n econ&oacute;mica la ocupan el Pulitzer y el Penn/Faulkner, ambos de EEUU, ambos de 15.000 d&oacute;lares (unos 13.000 euros). La mitad paga eso o m&aacute;s, la mitad paga eso o menos. El m&iacute;nimo es nada o casi nada; el m&aacute;ximo, el mill&oacute;n de AENA. El AENA son 77 Pulitzer juntos, que, insistamos, es mediano, no peque&ntilde;o.&nbsp;Solo un 20% de los premios a un libro pagan m&aacute;s que el Booker (Reino Unido), el mejor pagado de la literatura en ingl&eacute;s (50.000 libras, 57.000 euros), y dos suceden en Espa&ntilde;a (el AENA y, m&aacute;s modestamente, el Sant Jordi). El resto de los premios muy altos se ofrecen en Qatar, Rusia, Irlanda y China. Si a&ntilde;adimos premios a un autor (no universal, como el Nobel), el elenco de premios por encima del presupuesto del Booker incluye tambi&eacute;n a M&eacute;xico (dos) y a Portugal/Brasil (Cam&otilde;es). Adem&aacute;s de otro en Rusia (Yasnaya Polyana) y el Cervantes. Por si la lista de pa&iacute;ses les dice algo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el efecto <em>parvenu</em>. El Goncourt no actualiza su premio desde su fundaci&oacute;n en 1903: sigue pagando 50 francos en valor nominal (que en su d&iacute;a cambi&oacute; por 10 euros). Cincuenta francos de 1903 hoy ser&iacute;an 22.400 euros. De haberse lanzado cien a&ntilde;os despu&eacute;s, estar&iacute;a entre el Premio del Libro de Alemania y el Premio de Novela de Colombia. Les deseamos igual suerte. En general, hay premios prestigios&iacute;simos con dotaciones de diez mil euros o menos, incluyendo algunos otros premios simb&oacute;licos. Sobre todo, antiguos; sobre todo, en Francia e Italia (pero tambi&eacute;n el Naoki, el National Book Award&hellip;). Dec&iacute;a Manuel Vicent en su biograf&iacute;a del Duque de Alba que sabes que est&aacute;s en casa distinguida cuando los canap&eacute;s est&aacute;n rancios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n tambi&eacute;n puede ser rebelde. El laurel m&aacute;s antiguo de Rusia, el Andrei Bely, es un premio independiente que se asocia con la oposici&oacute;n a la censura. Se entreg&oacute; por vez primera en 1978. El premio sigue siendo un rublo, una manzana y una botella de vodka. 
    </p><p class="article-text">
        Solo dos premios de la tabla son completamente internacionales, universales: el Nobel y el Neustadt (que a menudo premia a gente que luego se lleva el Nobel). Ambos son premios al autor. El Princesa de Asturias es universal desde 1999, antes era hispano. Fuera de estos, los premios restringen su dominio a una lengua o grupo de lenguas o, a veces, a la producci&oacute;n editorial de un pa&iacute;s o grupo de pa&iacute;ses.&nbsp;El Nobel lo tiene todo en sus valores m&aacute;ximos: universalidad, antig&uuml;edad, dinero y sinergia con otros premios de la misma marca. Adem&aacute;s del efecto Suecia. Es inimitable e incomparable.
    </p><p class="article-text">
        Un premio moderno es dif&iacute;cil que sea muy modesto (entre treinta y cincuenta mil euros, tal vez).  Pero el prestigio depende de algunas cosas que cuestan algo m&aacute;s que dinero: jurados independientes, internacionalizados, alejados de la sombra de los intereses creados, que se arriesguen en el buen sentido (no en el de hacer esas extravagancias que siempre son celebradas). Es ah&iacute; y no en el bolsillo donde deber&iacute;amos pedir mucho esfuerzo. Los malpensados podr&iacute;an creer que hay una relaci&oacute;n de intercambio entre los dos esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n de Abu Dabi transmite un <em>reality</em> en el que poetas y aspirantes a poetas de todo el mundo &aacute;rabe compiten en sucesivas eliminatorias hasta alcanzar el premio final de un mill&oacute;n de dirames de UAE (236.000 euros). El programa se conoci&oacute; como &ldquo;El poeta del mill&oacute;n&rdquo; entre 1992 y 2006, despu&eacute;s ha sido sustituido por el &ldquo;Pr&iacute;ncipe de los poetas&rdquo;. Desde el respeto, ojal&aacute; un OT de literatura, eso ser&iacute;a visibilidad. De momento, AENA. Algunos temen que la alternativa sea un dandi con boina (lo veo dandi gracias a Montano). Evolucionamos. A estas horas no s&eacute; qui&eacute;n ganar&aacute;. Secretamente, yo tifo por <em>Los ilusionistas</em> y Marcos Giralt como pr&iacute;ncipe de los poetas.Suerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>46 premios literarios: pa&iacute;s, dotaci&oacute;n y primer a&ntilde;o de entrega. En euros salvo que se indique otra cosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premios a una obra literaria (novela)</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio AENA     Espa&ntilde;a     1mill&oacute;n     2026</li>
                                    <li>.Premio Katara de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Qatar&nbsp;&nbsp;650.000 d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 5,5M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Dublin Literary Award&nbsp;&nbsp;Irlanda 100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1996</li>
                                    <li>Premio de Literatura Mao Dun&nbsp;China&nbsp;&nbsp;1/2M yuan (65.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1982</li>
                                    <li>Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a (catal&aacute;n)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;65k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947/1960</li>
                                    <li>Booker Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k libras 57k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Oceanos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k reales (50.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003</li>
                                    <li>Kirkus Prize (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dinamarca+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k Corona danesa (45k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1962</li>
                                    <li>The Writers' Prize&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;30k Libras (34,4k euros) 2014</li>
                                    <li>Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a) Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1924/1950/1977</li>
                                    <li>Deutscher Buchpreis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Premio Nacional de Novela (Colombia)  Colombia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;70MCOP (17k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Pullitzer (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1919</li>
                                    <li>PEN/Faulkner Award for Fiction EEUU&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1981</li>
                                    <li>Premio Bagutta Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;12,5K euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1927</li>
                                    <li>Premio August Suecia&nbsp;100k Coronas (9keuros) 1989</li>
                                    <li>National Book Award (fiction)&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;10k d&oacute;lares (8600 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Naoki&nbsp;&nbsp;Jap&oacute;n&nbsp;&nbsp;1M yen (6k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Clar&iacute;n de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Argentina&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;10M pesos (6250k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1998</li>
                                    <li>Costa Book Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5klibras 30k el ganador absoluto&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1971</li>
                                    <li>Premio Strega&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947</li>
                                    <li>Premio Campiello&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Vincitore Assoluto: simb&oacute;lico. Opera prima: 3k&nbsp;1962</li>
                                    <li>The National Book Critics Circle Award&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;1k dolares (hasta 2025 simb&oacute;lico)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1975</li>
                                    <li>Goncourt &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fancia&nbsp;&nbsp;10 euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1903</li>
                                    <li>Prix M&eacute;dicis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1959</li>
                                    <li>Prix Renaudot&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1926</li>
                                    <li>British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1990</li>
                                    <li>Premio Andrei Bely&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;1 rublo, una manzana, una botella de vodka&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1978/1997</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra traducida</strong>: 
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Booker Internacioonal&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k autor 25k traductor &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra in&eacute;dita:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Planeta Espa&ntilde;a 1M&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1952</li>
                                    <li>Pr&eacute;mio LeYa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2008</li>
                                    <li>Premio Nadal&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1944</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios al autor o autora:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Yasnaya Polyana &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 6,7M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003/2017</li>
                                    <li>Premio Carlos Fuentes&nbsp;M&eacute;xico 250K d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;2012</li>
                                    <li>Premio Cervantes&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 125k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1976</li>
                                    <li>Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances&nbsp;M&eacute;xico 150k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1991</li>
                                    <li>Premio Cam&otilde;es &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal y Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1989</li>
                                    <li>Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1984</li>
                                    <li>Georg-B&uuml;chner-Preis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1923/1951</li>
                                    <li>Premio Dobloug&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia+ 100k Coronas (9keuros) 1983</li>
                                    <li>Jnanpith Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;India&nbsp;&nbsp;&nbsp;1,1M rupias (11k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1965</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios a un autor universal</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Nobel de literatura&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia&nbsp;11M coronas suecas (960.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;1901&nbsp;&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>The Neustadt International Prize for Literature&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Princesa de Asturias de las letras&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1981 (hasta 1999 de &aacute;mbito hispano).</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ap&eacute;ndice: qui&eacute;n entrega los premios</strong>
    </p><p class="article-text">
        Premio Planeta Editorial Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio AENA: AENA
    </p><p class="article-text">
        Nobel de literatura: Fundaci&oacute;n Nobel
    </p><p class="article-text">
        Katara Prize for Arabic Novel: Katara Cultural Village, Doha (Qatar)
    </p><p class="article-text">
        Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga): Centro para el apoyo de la literatura nacional (fundado por empresarios)
    </p><p class="article-text">
        Premio Yasnaya Polyana : Museo Tolstoi y Samsung Electronics
    </p><p class="article-text">
        Premio Carlos Fuentes: CONACULTA (Gobierno de M&eacute;xico)
    </p><p class="article-text">
        Premio Cervantes: Ministerio de Cultura/Asociaci&oacute;n de academias de la lengua espa&ntilde;ola
    </p><p class="article-text">
        Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances: Universidad de Guadalajara/FCE/CONACULTA
    </p><p class="article-text">
        Premio Cam&otilde;es:Direcci&oacute;n General del Libro, Archivos y Bibliotecas de Portugal, Fundaci&oacute;n Biblioteca Nacional de Brasil
    </p><p class="article-text">
        Dublin Literary Award: Dublin City Public Libraries and Archive
    </p><p class="article-text">
        Premio de Literatura Mao Dun: Asociaci&oacute;n de escritores de China
    </p><p class="article-text">
        Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959): Enciclopedia catalana/Omnium cultural/Edicions Proa
    </p><p class="article-text">
        Booker: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Booker Internacioonal: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas: Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Premio Princesa de Asturias de las letras: Fundaci&oacute;n Pr&iacute;ncipe de Asturias
    </p><p class="article-text">
        Georg-B&uuml;chner-Preis: Academia alemana de la lengua
    </p><p class="article-text">
        Premio Oceanos:&nbsp;Fundaci&oacute;n Ita&uacute;
    </p><p class="article-text">
        Pr&eacute;mio LeYa : Grupo editorial LeYa (PT)
    </p><p class="article-text">
        The Neustadt International Prize for Literature: Universidad de Oklahoma
    </p><p class="article-text">
        Kirkus Prize (fiction): Kirkus Reviews
    </p><p class="article-text">
        Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico: Consejo N&oacute;rdico (Organizaci&oacute;n interpalamentaria para la cooperaci&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        The Writers' Prize: The Folio Society
    </p><p class="article-text">
        Premio Nadal: Destino/Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a): Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Deutscher Buchpreis: Asociaci&oacute;n editores y libreros
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Novela (Colombia) : Ministerio cultura
    </p><p class="article-text">
        Pullitzer (fiction): Universidad de Columbia en NY
    </p><p class="article-text">
        PEN/Faulkner Award for Fiction: PEN/Faulkner Foundation
    </p><p class="article-text">
        Premio Bagutta:Restaurante Bagutta de Mil&aacute;n y escritores tertulianos
    </p><p class="article-text">
        Jnanpith Award: Bharatiya Jnanpith, literary and research organisation
    </p><p class="article-text">
        Premio August&nbsp;Asociaci&oacute;n editores suecos
    </p><p class="article-text">
        Premio Dobloug: Academia sueca (escritores suecos o noruegos)
    </p><p class="article-text">
        National Book Award (fiction) :National Book Foundation (librerias, bibliotecas, editores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Naoki : Sociedad para la Promoci&oacute;n de la Literatura Japonesa
    </p><p class="article-text">
        Premio Clar&iacute;n de Novela: Clar&iacute;n/Alfaguara
    </p><p class="article-text">
        Costa Book Award: Costa Caf&eacute;
    </p><p class="article-text">
        Premio Strega : Fundaci&oacute;n Bellonci
    </p><p class="article-text">
        Premio Campiello: Patronal del Veneto
    </p><p class="article-text">
        The National Book Critics Circle Award: National Book Critics Circle
    </p><p class="article-text">
        Goncourt&nbsp;: Academia Goncourt (Diez escritores no remunerados que se re&uacute;nen en el restaurante Drouant una vez al mes)
    </p><p class="article-text">
        Prix M&eacute;dicis : Donaciones de fundaciones privadas
    </p><p class="article-text">
        Prix Renaudot&nbsp;: Periodistas, replican el Goncourt para &ldquo;reparar sus injusticias&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;) : The Bookseller (Magazine)
    </p><p class="article-text">
        Premio Andrei Bely : Revista Hours
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 15:49:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poeta del millón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones estatales en Australia Meridional del 21 de marzo han marcado un punto de inflexión, con una victoria histórica para los laboristas, que aumentan sus escaños. A pesar de su escaso número de representantes, el partido populista de derechas One Nation se destaca al obtener un 22% de los votos, evidenciando que la derecha populista también llega a nuestras antípodas. Además, en estas elecciones, la situación se complica para los liberales, que enfrentan problemas internos y una creciente fragmentación.</p></div><p class="article-text">
        El pasado s&aacute;bado 21 de marzo se celebraron elecciones estatales en Australia Meridional, o del Sur (SA por sus siglas en ingl&eacute;s). En circunstancias normales, no escribir&iacute;a sobre unas elecciones estatales de un estado que casi duplica la extensi&oacute;n de Espa&ntilde;a, pero en el que viven, aproximadamente, 2 millones de personas, la gran mayor&iacute;a en los alrededores de Adelaida, su capital.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, esta vez es diferente. Primero, los resultados. A falta de finalizar el recuento -sobre esto, m&aacute;s abajo-, los laboristas han conseguido una victoria hist&oacute;rica. Han pasado de 29 a 32 esca&ntilde;os en una c&aacute;mara baja de 47, a pesar de perder 2,3 puntos porcentuales respecto a la elecci&oacute;n anterior (con 40 puntos). Los liberales<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> se han despe&ntilde;ado y, de momento, han obtenido 4 esca&ntilde;os (ven&iacute;an de 16), con un 19 por ciento de los votos en primeras preferencias -perdiendo algo m&aacute;s de 16 puntos. Los verdes se han mantenido con 10 por ciento de los votos, pero cero esca&ntilde;os (como estaban). Y los independientes se quedan con dos esca&ntilde;os, pierden dos y llegan casi al 5 por ciento de los votos. El &eacute;xito, quien esta acaparando los principales titulares y comentarios es el del partido One Nation que es populista de derechas, y que, de momento, ha conseguido un esca&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puedo afirmar que con solo un esca&ntilde;o de 47 en liza, One Nation ha tenido &eacute;xito? Porque ha conseguido un 22 por ciento de los votos. Las cifras son correctas: los liberales han conseguido m&aacute;s esca&ntilde;os con menor porcentaje de voto que One Nation. &iquest;C&oacute;mo es eso posible? Por el voto preferencial. En SA, como en otros estados y en las elecciones federales, hay 47 distritos uninominales, en el que solo se obtiene un representante. Los ciudadanos deben distribuir sus preferencias entre los candidatos, esto es, ranquear a los candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Para ganar, un candidato debe obtener la mayor&iacute;a absoluta de los votos, despu&eacute;s de repartir las preferencias. Si ning&uacute;n candidato alcanza el umbral -esto es que alguien consiga la mitad m&aacute;s una de las preferencias- en el primer recuento, se elimina al candidato con menos votos y estos votos pasan al candidato siguiente. Y as&iacute; se sigue hasta que un candidato llega a la mayor&iacute;a. Por ejemplo, en un distrito tiene 38 votos ponen a los laboristas como primera preferencia, 34 para los liberales, 16 para los verdes y 12 para un independiente. Nadie consigue superar el 50, as&iacute; que el independiente se elimina. Si, por ejemplo, las preferencias de los 12 votos del independente se distribuyen en 7 para los liberales, 3 para los laboristas y 3 para los verdes, los resultados pasan a 41 votos tanto para los laboristas y los liberales y 18 para los verdes. Como a&uacute;n no se consigue superar el 50, los verdes se eliminan. Supongamos que los 18 de los verdes se distribuyen de manera que14 pasan a los laboristas y 4 a los liberales. El resultado final seria 55 para laboristas y 45 para liberales. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas que choca a muchos europeos es lo que tarda en saberse los resultados de las elecciones en Australia. Mientras que en Espa&ntilde;a el resultado se conoce en la noche por muy ajustado que sea, en Australia, si el resultado es ajustado, puede tardar d&iacute;as. Por ejemplo, en 2025 en el <a href="https://results.aec.gov.au/31496/Website/HouseDivisionPage-31496-177.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distrito de Ryan</a> se tard&oacute; m&aacute;s de dos semanas en conocer el resultado. Es lo que tiene un distrito en el que se presentaron 8 candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las grandes ventajas de este sistema de votaci&oacute;n es que un candidato que no conecte con el electorado dif&iacute;cilmente puede ganar. En un sistema mayoritario puro, como en el Reino Unido, si hay tres candidatos con 34, 33 y 33 por ciento de los votos respectivamente, gana el que obtiene el 34. El 34 no es la mayor&iacute;a. En SA y en el resto de Australia esto no es posible porque hay que conseguir el 50% obligatoriamente. Esto implica que los candidatos deben tambi&eacute;n apelar a m&aacute;s votantes o, al menos, no generar rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el rechazo explique el n&uacute;mero limitado de esca&ntilde;os de One Nation. Pero su &eacute;xito en porcentaje de voto es considerable y el rechazo puede irse limando. Primero, las encuestas as&iacute; lo indican y One Nation est&aacute; aumentando su intenci&oacute;n de voto tambi&eacute;n a nivel federal. Segundo, el Partido Liberal tiene problemas internos serios tanto a nivel estatal<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> como federal<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>; adem&aacute;s de problemas con sus socios de coalici&oacute;n (los Nacionales); como de conexi&oacute;n con sectores fundamentales como mujeres y n&uacute;cleos urbanos. La fragmentaci&oacute;n de la Coalici&oacute;n -uni&oacute;n de Liberales y Nacionales- ha dejado mucho espacio para One Nation. Tercero, no solo es un problema del partido liberal: como en una entrevista reciente declaraba un ciudadano &ldquo;siempre he votado laborista pero esta vez lo he hecho por One Nation&rdquo; o como el mismo premier de SA, el re-elegido Peter Malinauskas, ha declarado &ldquo;<a href="https://www.afr.com/politics/no-such-thing-as-safe-seats-malinauskas-leads-sa-labor-landslide-20260322-p5rmel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si todav&iacute;a crees que existe algo as&iacute; como un esca&ntilde;o seguro, te est&aacute;s enga&ntilde;ando.&rdquo;</a> Y no anda equivocado. Tan solo el 66% de los votantes dieron su primera preferencia a los laboristas o los liberales en las elecciones de 2025. Cuarto, la l&iacute;der de One Nation es la veterana de la pol&iacute;tica australiana, Pauline Hanson. A pesar de los resultados desiguales durante los 30 a&ntilde;os de presencia p&uacute;blica, es eficaz convirtiendo el descontento en activo pol&iacute;tico. Apela a la <a href="https://theconversation.com/one-nation-has-been-on-the-fringes-of-australian-politics-for-30-years-why-is-its-popularity-soaring-now-276763" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inmigraci&oacute;n</a>, al coste de la vida, y una ansiedad cultural ofreciendo soluciones simples y populistas. Obviamente, en dicha cosmovisi&oacute;n, la culpa es de las elites y los extranjeros.&nbsp;Por &uacute;ltimo, ha fichado una figura muy conocida de los Nacionales (que forman coalici&oacute;n con los liberales) que fue el equivalente a vicepresidente y tiene un dominio del medio -especialmente el rural- evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eleccion-distinta_132_12412166.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran derrota de 2025</a>, los liberales, 80 a&ntilde;os despu&eacute;s de su formaci&oacute;n, nombraron a Sussan Ley como l&iacute;der del partido. &nbsp;Ha durado 9 meses en el cargo despu&eacute;s de, a mi juicio, varios intentos de moderar y modernizar el partido. Ley ha fracasado y el partido liberal ha mandado una se&ntilde;al terrible a una gran parte del electorado. En consecuencia, Ley se ha retirado y ha abandonado su esca&ntilde;o de Farrer, provocando una elecci&oacute;n en dicho distrito. Las encuestas m&aacute;s recientes apuntan a un 29 por ciento del voto para One Nation, seguido de un 23,3 para un independiente. Se espera que la distribuci&oacute;n de preferencias juegue un papel clave. El 9 de mayo se vota. Veremos como fluyen las preferencias. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Nota: a nivel federal, el Partido Liberal suele ir en coalici&oacute;n con los Nacionales. Es lo que se conoce como la Coalition. En SA, los Nacionales tienen una presencia testimonial. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> En SA, en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, llevaba cuatro lideres y el tercero tuvo que dimitir porque se filtr&oacute; un video en el que aparec&iacute;a esnifando (supuestamente) droga.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> Desde la derrota de mayo de 2025, van por el segundo l&iacute;der.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 22:15:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistemas-politicos-mejor-promueven-transicion-climatica_132_13079572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44a2048d-78f9-4d6a-b4d2-b3b5ab02c51f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La transición climática y energética no depende tanto del tipo de régimen como de la fortaleza institucional —capacidad estatal, estabilidad regulatoria y credibilidad— para sostener compromisos, repartir costes de forma justa y generar confianza entre actores económicos y sociales.</p></div><p class="article-text">
        A estas alturas casi nadie duda de que la crisis clim&aacute;tica exige transformaciones profundas con inversiones iniciales importantes. Dos art&iacute;culos recientes en la revista Annual Review of Political Science recuerdan que la transici&oacute;n ecol&oacute;gica es, sobre todo, un problema pol&iacute;tico: No faltan ideas ni tecnolog&iacute;a para llevarla a cabo, sino instituciones capaces de sostener compromisos, repartir costes y beneficios, y resistir la presi&oacute;n de quienes tienen mucho que perder con el cambio.
    </p><p class="article-text">
        El primer art&iacute;culo, de&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-polisci-100325-075938" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kathryn Baragwanath y Saad Gulzar</a>, revisa la evidencia comparada sobre la hip&oacute;tesis que las democracias deber&iacute;an producir tambi&eacute;n mejores pol&iacute;ticas medioambientales. Aunque existe cierta relaci&oacute;n entre democracia y protecci&oacute;n ambiental, esta es d&eacute;bil e irregular. Los autores encuentran que m&aacute;s que la democracia en s&iacute;, lo que propicia buenas pol&iacute;ticas medioambientales es la existencia de alg&uacute;n tipo de control sobre los gobernantes (que tambi&eacute;n puede darse en sistemas autocr&aacute;ticos), los incentivos de las burocracias para desarrollar estas pol&iacute;ticas, el margen de maniobra de las autoridades locales, y hasta qu&eacute; punto la ciudadan&iacute;a puede vigilar y sancionar. Visto as&iacute;, la pol&iacute;tica ambiental se parece mucho a otros problemas cl&aacute;sicos de gobierno: hay fallos de informaci&oacute;n, intereses cruzados, tentaciones de corto plazo y riesgos de captura. Las elecciones pueden mejorar la rendici&oacute;n de cuentas, s&iacute;, pero tambi&eacute;n empujar a decisiones populares a corto plazo y da&ntilde;inas a largo plazo. La descentralizaci&oacute;n puede acercar la gesti&oacute;n a la ciudadan&iacute;a, aunque tambi&eacute;n abra la puerta a la captura por parte de &eacute;lites locales. La conclusi&oacute;n es menos rotunda de lo que quiz&aacute; querr&iacute;amos, pero tambi&eacute;n m&aacute;s &uacute;til: no hay un efecto autom&aacute;tico de la democracia; pero s&iacute; dise&ntilde;os institucionales que funcionan mejor que otros.
    </p><p class="article-text">
        El segundo art&iacute;culo, de&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-polisci-040924-091929" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alexander Gazmararian y Dustin Tingley</a>, se mueve en una direcci&oacute;n parecida. Durante mucho tiempo, la literatura sobre cambio clim&aacute;tico se centr&oacute; en el dilema de cooperaci&oacute;n internacional: aunque todos los pa&iacute;ses se beneficiar&iacute;an de reducir emisiones, nadie quiere asumir solo los costes. Ese enfoque sigue siendo importante, pero los autores sostienen que para entender por qu&eacute; unos pa&iacute;ses avanzan en pol&iacute;ticas ambientales y otros no, tambi&eacute;n hay que mirar dentro de cada Estado: qu&eacute; actores ganan, cu&aacute;les pierden y, sobre todo, si las promesas de la transici&oacute;n resultan cre&iacute;bles. Ah&iacute; entra el concepto central del art&iacute;culo: la credibilidad. Una transici&oacute;n energ&eacute;tica no sale adelante solo porque exista una mayor&iacute;a abstracta a favor del clima. Sale adelante cuando empresas, trabajadores, inversores y territorios creen que las reglas ser&aacute;n estables, que las compensaciones llegar&aacute;n de verdad y que los costes no recaer&aacute;n siempre sobre los mismos. Si nadie conf&iacute;a en que el Estado cumplir&aacute;, la resistencia aumenta y la inversi&oacute;n se frena. Y si los beneficios potenciales de la transici&oacute;n tardan demasiado en llegar o aparecen de forma muy desigual, las coaliciones favorables al cambio se debilitan.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;dos juntos, los dos textos sugieren que la democracia garantiza por s&iacute; sola no genera una buena gobernanza ambiental, y que la urgencia clim&aacute;tica tampoco crea autom&aacute;ticamente las condiciones para una transici&oacute;n energ&eacute;tica justa y eficaz. Entre los objetivos y los resultados se interponen instituciones imperfectas, intereses organizados y problemas de credibilidad. Hacen falta estados capaces de implementar pol&iacute;ticas, coordinar actores, garantizar cierta estabilidad regulatoria y generar beneficios visibles. Estas capacidades pueden darse tanto en entornos democr&aacute;ticos como autocr&aacute;ticos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aina Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistemas-politicos-mejor-promueven-transicion-climatica_132_13079572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dana-2024-salud-infantil-evidencia-estres-durante-embarazo_132_13060668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31791b33-5151-40c7-a036-c6bbe6b853c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los desastres naturales generan picos de estrés que pueden afectar al desarrollo y la salud fetal, como sugiere nuestro análisis del impacto de la DANA de 2024 en la prematuridad</p></div><p class="article-text">
        <strong>Desastres naturales cada vez m&aacute;s frecuentes y da&ntilde;inos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los desastres naturales &mdash;como inundaciones, olas de calor, sequ&iacute;as o incendios&mdash; son cada vez m&aacute;s frecuentes e intensos. Las generaciones actuales est&aacute;n expuestas a una mayor acumulaci&oacute;n de eventos extremos a lo largo de su vida, especialmente los grupos socioecon&oacute;micamente m&aacute;s vulnerables. Aunque Espa&ntilde;a no ha sido hist&oacute;ricamente un pa&iacute;s muy expuesto a fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han aumentado de forma evidente las olas de calor continuadas, los incendios forestales con grandes superficies afectadas y las lluvias torrenciales. Un ejemplo reciente de especial relevancia por su virulencia fue la DANA del 29 de octubre de 2024, que provoc&oacute; graves inundaciones en el sureste del pa&iacute;s, con 238 v&iacute;ctimas mortales, a la espera del c&oacute;mputo y da&ntilde;os superiores a 17.000 millones de euros, seg&uacute;n&nbsp;<a href="https://www.ivie.es/wp-content/uploads/2025/01/Alcance_Impacto_Dana_Ivie_IvieLAB_ENERO25-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas estimaciones</a>. La DANA y la inundaci&oacute;n a la que dio lugar fue, sin duda, uno de los desastres naturales m&aacute;s devastadores en Europa en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La DANA de Valencia (2024) permite analizar los efectos del estr&eacute;s durante el embarazo en la salud de los beb&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n reciente consideramos este episodio como un&nbsp;<em>shock&nbsp;</em>ex&oacute;geno que afect&oacute; de forma generalizada a una zona relativamente peque&ntilde;a y homog&eacute;nea del pa&iacute;s desde el punto de vista sociodemogr&aacute;fico y que permite realizar un &ldquo;experimento natural&rdquo;. Gracias a la disponibilidad de microdatos que recogen todos los nacimientos en Espa&ntilde;a registrados cada a&ntilde;o, podemos analizar si los beb&eacute;s expuestos a la DANA nacieron con peor salud que el resto. La salud en el momento del nacimiento est&aacute; estrechamente relacionada con el desarrollo cognitivo y socioemocional, el logro educativo, la salud e incluso la posici&oacute;n socioecon&oacute;mica en etapas posteriores de la vida. Constituye un indicador crucial sobre la posici&oacute;n de partida de las personas y de las desigualdades tempranas entre ellas, pero tambi&eacute;n es una buena aproximaci&oacute;n, un buen atajo para predecir trayectorias vitales con mayores o menores ventajas.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo el an&aacute;lisis, combinamos los microdatos administrativos relativos a la salud de todos los beb&eacute;s nacidos en 2023 y 2024 &mdash;disponibles en el INE&mdash; con datos objetivos sobre da&ntilde;os materiales causados por la DANA en el nivel municipal. Para evitar &ldquo;ruido&rdquo; relacionado con las diferentes caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n, de la econom&iacute;a, de las instituciones o de las respuestas de gesti&oacute;n proporcionadas, &uacute;nicamente analizamos los nacimientos registrados en la Comunidad Valenciana y no en otras Comunidades Aut&oacute;nomas tambi&eacute;n afectadas. Seleccionamos un &uacute;nico indicador de salud en el momento del nacimiento, el riesgo de prematuridad. La prematuridad es el correlato m&aacute;s evidente de la morbilidad y mortalidad neonatal y sabemos que el riesgo de nacer antes de t&eacute;rmino es especialmente sensible al est&eacute;s prenatal, tambi&eacute;n el inducido por cat&aacute;strofes naturales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Municipios afectados e intensidad de los da&ntilde;os materiales&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el Gr&aacute;fico 1 se muestran, para toda la Comunidad Valenciana y en color azul, todos los municipios afectados por las inundaciones (en total, 75); en gris aparecen aquellos que, de acuerdo con las clasificaciones oficiales, no se vieron directamente afectados.
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                    alt="Gráfico 1. Municipios de la Comunidad Valenciana afectados y no afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Elaboración propia a partir de datos del BOE 268, pp. 141163-141164, de 6 de noviembre de 2024."
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            <span class="title">
                Gráfico 1. Municipios de la Comunidad Valenciana afectados y no afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Elaboración propia a partir de datos del BOE 268, pp. 141163-141164, de 6 de noviembre de 2024.                            </span>
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        En el Gr&aacute;fico 2 mostramos los diferentes niveles de da&ntilde;o material que se produjeron durante el episodio, de acuerdo con los datos oficiales recogidos por el Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica en su p&aacute;gina web. En concreto, seleccionamos los datos relativos al da&ntilde;o en infraestructuras afectadas (en euros), los ajustamos al tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n del municipio y los dividimos en tres categor&iacute;as: ning&uacute;n da&ntilde;o, da&ntilde;os moderados y da&ntilde;os elevados. Los resultados que mostraremos a lo largo de esta entrada son similares si se utilizan indicadores alternativos de da&ntilde;o material.
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                    alt="Gráfico 2. Niveles de daño de las infraestructuras en el nivel municipal en la provincia de Valencia. Elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática."
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Niveles de daño de las infraestructuras en el nivel municipal en la provincia de Valencia. Elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.                            </span>
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        <strong>Los embarazos expuestos a la DANA experimentaron un riesgo mayor de prematuridad</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de un dise&ntilde;o en el que comparamos embarazos expuestos y no expuestos a la DANA y analizamos su riesgo relativo de nacer prematuros, aportamos evidencia in&eacute;dita hasta la fecha de los efectos de la DANA sobre la salud infantil a nivel poblacional y del estr&eacute;s prenatal como posible mecanismo de explicaci&oacute;n del da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar los embarazos expuestos a fecha 29 de octubre de 2024, seleccionamos todos los nacimientos de noviembre y diciembre de 2024 que tuvieron lugar en la Comunidad Valenciana. Dado que los datos de nacimientos registrados en el a&ntilde;o 2025 no est&aacute;n disponibles a&uacute;n, observamos &uacute;nicamente una ventana de exposici&oacute;n a la DANA en el &uacute;ltimo tramo de la gestaci&oacute;n, un tramo especialmente relevante de acuerdo con la literatura especializada por la alta susceptibilidad al estr&eacute;s materno. Dividimos despu&eacute;s estos nacimientos en dos grupos seg&uacute;n residiera la madre gestante en un municipio que result&oacute; afectado por la DANA o en uno que no.
    </p><p class="article-text">
        Comparamos la salud de estos dos grupos de beb&eacute;s post-DANA con otros dos grupos equiparables, nacidos justo un a&ntilde;o antes, en noviembre y diciembre de 2023, en los mismos municipios. Medimos espec&iacute;ficamente la probabilidad de nacer antes de t&eacute;rmino (es decir, prematuramente) de los beb&eacute;s directamente afectados por la DANA en comparaci&oacute;n con los no directamente expuestos. En el Panel A del Gr&aacute;fico 3 mostramos tal efecto: los beb&eacute;s afectados experimentaron un mayor riesgo de nacer prematuros.
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                    alt="Gráfico 3. Riesgo de nacer prematuro como consecuencia de la exposición a la DANA. Efectos de estimaciones Difference-in-Differences (DiD) con efectos fijos en el nivel municipal y los controles habituales en el nivel individual."
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            <span class="title">
                Gráfico 3. Riesgo de nacer prematuro como consecuencia de la exposición a la DANA. Efectos de estimaciones Difference-in-Differences (DiD) con efectos fijos en el nivel municipal y los controles habituales en el nivel individual.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, analizamos si haber vivido los efectos de la DANA con una intensidad mayor redunda en un mayor da&ntilde;o en t&eacute;rminos de salud neonatal. Para ello comparamos los tres niveles de exposici&oacute;n directa a la DANA ya explicados &mdash;ninguno, moderado y elevado&mdash;, que aproximamos a trav&eacute;s del nivel de da&ntilde;os en infraestructuras registrados en el nivel municipal. En el Panel B del Gr&aacute;fico 3 mostramos que, en efecto, una mayor intensidad se traduce en un perjuicio superior: los beb&eacute;s residentes en municipios que sufrieron da&ntilde;os m&aacute;s elevados experimentaron m&aacute;s riesgo de prematuridad que el resto. Aunque peque&ntilde;os en magnitud, los dos efectos que mostramos son relevantes en t&eacute;rminos sustantivos. Si tomamos como referencia factores de riesgo de consenso en la literatura especializada, el incremento en el riesgo que encontramos es mayor que el de la edad avanzada de la madre, pero menor que el del tabaquismo durante la gestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El embarazo es un periodo especialmente sensible. El estr&eacute;s que experimenta la gestante como consecuencia de acontecimientos extremos, como las lluvias torrenciales de octubre de 2024 y las inundaciones y otros da&ntilde;os que &eacute;stas generaron, puede afectar a procesos biol&oacute;gicos, tanto en la propia a la madre como en el desarrollo del feto. De manera general, el estr&eacute;s altera el funcionamiento del eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-adrenal, aumentando los niveles de cortisol que llegan al feto y causando alteraciones relevantes en su desarrollo neurol&oacute;gico, inmunol&oacute;gico y en la salud general del reci&eacute;n nacido. Los desastres naturales generan picos bruscos de estr&eacute;s (estr&eacute;s agudo) que intensifican estos mecanismos biol&oacute;gicos. Adem&aacute;s, pueden producir cambios epigen&eacute;ticos &mdash;como el acortamiento de los tel&oacute;meros, marcador de envejecimiento biol&oacute;gico&mdash; que alteran la expresi&oacute;n g&eacute;nica y pueden tener efectos duraderos en la salud y el metabolismo de los beb&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudios sobre la exposici&oacute;n a estos picos de estr&eacute;s prenatal agudo provocados por cat&aacute;strofes naturales han corroborado cambios en la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, mayor riesgo metab&oacute;lico y otros efectos adversos relevantes para la salud a lo largo de todo el ciclo vital. Aunque en nuestros an&aacute;lisis no podemos medir de manera directa los niveles de estr&eacute;s que experimentaron las madres durante su embarazo, los resultados son coherentes con que es, de hecho, uno de los principales mecanismos que explican la peor salud de los reci&eacute;n nacidos afectados por la DANA. Es muy posible que, incluso en las zonas no directamente afectadas &mdash;no inundadas&mdash; las mujeres embarazadas tambi&eacute;n sufrieran estr&eacute;s, por lo que nuestros resultados ser&iacute;an una versi&oacute;n relativamente conservadora, en la parte inferior del rango posible de efectos. En futuras entradas explicaremos c&oacute;mo los efectos difieren para madres con niveles socioecon&oacute;micos diversos, lo que nos dar&aacute; pistas importantes sobre la interacci&oacute;n entre fuentes de estr&eacute;s agudo, como el que se observa durante un desastre natural, y fuentes de estr&eacute;s cr&oacute;nico, como el que supone contar con recursos limitados para mitigar los efectos da&ntilde;inos de la exposici&oacute;n a este tipo de amenaza ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Nota: Esta entrada forma parte de los resultados de los proyectos&nbsp;PID2019-111564RB-I00/AEI/10.13039/501100011033, PRE2020-094473 y PID2023-151383OA-100.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar, Nerea Bello Iglesias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dana-2024-salud-infantil-evidencia-estres-durante-embarazo_132_13060668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f89dbfc-d599-450d-8d7e-02d5ef556f5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de un año después de la DANA, las percepciones ciudadanas sobre la gestión del desastre han cambiado poco. Las identidades partidistas siguen filtrando la atribución de responsabilidades de forma muy similar a como lo hacían inmediatamente después de la tragedia</p></div><p class="article-text">
        Mientras avanza la investigaci&oacute;n penal iniciada por la jueza Nuria Ruiz<strong> </strong>sobre la gesti&oacute;n de la tragedia de la DANA en la Comunidad Valenciana, cabe preguntarse por el estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica en las zonas m&aacute;s afectadas por las inundaciones. &iquest;C&oacute;mo de afectados mental y f&iacute;sicamente siguen sinti&eacute;ndose los ciudadanos?&iquest;Ha mejorado su opini&oacute;n sobre las administraciones y los actores que participaron en la gesti&oacute;n del desastre? &iquest;Y hasta qu&eacute; punto ha cambiado su percepci&oacute;n sobre qu&eacute; nivel de gobierno fue el principal responsable de lo sucedido?
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada en diciembre de 2024 en la provincia de Valencia, como parte de una investigaci&oacute;n sobre los efectos de los desastres naturales, y repetida un a&ntilde;o despu&eacute;s permite responder a estas preguntas. El valor de esta encuesta es que contiene una muestra de ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>&nbsp;y permite estudiar c&oacute;mo evoluciona la opini&oacute;n p&uacute;blica un a&ntilde;o despu&eacute;s. Del an&aacute;lisis de los datos merece la pena destacar tres resultados.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que los efectos f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos de la tragedia han remitido, pero la salud mental de los ciudadanos no se ha recuperado del todo. Tras el desastre, una gran proporci&oacute;n de ciudadanos se sinti&oacute; f&iacute;sicamente muy o bastante afectada por lo ocurrido (77%), aunque ese porcentaje descendi&oacute; dr&aacute;sticamente (hasta el 14%) un a&ntilde;o despu&eacute;s. En el caso de la salud mental, un porcentaje menor de encuestados se sent&iacute;a muy o bastante afectado psicol&oacute;gicamente por el desastre en 2024 (49%), pero m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s una de cada tres personas segu&iacute;a sinti&eacute;ndose igual (37%).
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                Tabla 1. Grado de afectación física y mental por el episodio DANA en zonas más afectadas.                            </span>
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        La segunda es que el hundimiento de la confianza pol&iacute;tica se ha recuperado ligeramente, pero el gobierno central y, muy especialmente, el gobierno auton&oacute;mico siguen siendo los actores m&aacute;s desprestigiados en la opini&oacute;n p&uacute;blica. El Gr&aacute;fico 1 muestra que la confianza de los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre ha aumentado hacia la Uni&oacute;n Europea, hacia el gobierno central y, en menor medida, hacia el gobierno de la Generalitat, aunque estos dos &uacute;ltimos siguen sin superar el suspenso. Los actores sociales (voluntarios) o institucionales no pol&iacute;ticos (Ej&eacute;rcito y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) son los que m&aacute;s confianza suscitan.
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            <span class="title">
                Gráfico 1. Media de confianza por actor y año en las zonas más afectadas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que llama la atenci&oacute;n de los datos de confianza tras la DANA no es el suspenso a los gobiernos, sino la intensidad del mismo. El suspenso suele ser la norma cuando se mide el grado de confianza ciudadana en Espa&ntilde;a hacia las instituciones representativas (parlamentos, gobiernos). Por ejemplo, en una encuesta en la Comunidad Valenciana realizada en 2021<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>, la confianza media hacia el gobierno central y el gobierno auton&oacute;mico era, en promedio, de 3.6 y 4.6, respectivamente. As&iacute;, los datos de 2024 y 2025 en las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA muestran cierta regresi&oacute;n a la media en el caso de la confianza en el gobierno central, mientras que el gobierno auton&oacute;mico no acaba de recuperarse de la ca&iacute;da en el nivel de confianza ocurrida tras la DANA.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es la estabilidad en la atribuci&oacute;n de responsabilidades sobre la gesti&oacute;n del desastre. No parece que lo ocurrido durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o haya cambiado la visi&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre c&oacute;mo se gestion&oacute; la emergencia y las lentes partidistas siguen siendo el principal filtro. La Tabla 2 muestra que los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre en Valencia mantienen a finales de 2025 una valoraci&oacute;n parecida a la del momento posterior a la tragedia, con ligeros cambios que son desfavorables para el gobierno de la Generalitat. En 2025 un 14% cree que el gobierno central es el principal responsable, un 46.7% cree que es el gobierno auton&oacute;mico (una subida de 1.5 puntos porcentuales) y un 38.7% cree que fueron ambos gobiernos (una ligera ca&iacute;da de 1.5 puntos respecto al a&ntilde;o anterior).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tabla 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la emergencia en zonas más afectadas.                            </span>
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        Cuando cruzamos la atribuci&oacute;n de responsabilidad con el recuerdo de voto (ver Gr&aacute;fico 2), lo primero que se observa es la fuerte mediaci&oacute;n de la identidad partidista. Todos los electorados culpan o disculpan seg&uacute;n el color pol&iacute;tico del nivel de gobierno: los votantes de izquierdas culpan mayoritariamente al gobierno de Maz&oacute;n, mientras que el electorado del PP est&aacute; m&aacute;s dividido y diluye la responsabilidad entre el gobierno central y ambos niveles de gobierno. Aunque los votantes del PP se han vuelto m&aacute;s cr&iacute;ticos durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o con la actuaci&oacute;n del gobierno de la Generalitat (en 2024 un 7% culpaba al gobierno de Maz&oacute;n y ahora esa cifra ha aumentado hasta el 15%), todav&iacute;a son muy pocos, si lo comparamos con el resto de votantes, los que se&ntilde;alan en exclusiva a la Generalitat.
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la DANA en las zonas más afectadas por intención de voto.                            </span>
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        En conjunto, aunque los efectos f&iacute;sicos de la tragedia han remitido de forma notable, sus consecuencias psicol&oacute;gicas y los sesgos pol&iacute;ticos sobre lo ocurrido siguen presentes. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, una parte importante de la poblaci&oacute;n contin&uacute;a mostrando signos de afectaci&oacute;n emocional y la confianza en las administraciones sigue siendo muy baja. Al mismo tiempo, la atribuci&oacute;n de responsabilidades se mantiene notablemente estable y sigue estando muy mediada por identidades partidistas, lo que sugiere que el paso del tiempo ha cambiado poco la forma en que los ciudadanos interpretan lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Garmendia y Le&oacute;n (2022). &ldquo;Polarizaci&oacute;n y Convivencia en Espa&ntilde;a 2021. El papel de lo territorial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Selecci&oacute;n de la muestra en municipios registrados como afectados por las inundaciones seg&uacute;n el Decreto-ley 11/2024, de 12 de noviembre, del gobierno auton&oacute;mico de la Comunidad Valenciana. Proyecto de investigaci&oacute;n 2022/00522/001Agencia Estatalal de Investigaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/extrema-derecha-gana-crecen-delitos-odio_132_13018917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45952b8c-2738-40c7-8c62-9631495d456f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio comparado en 30 países europeos muestra que los avances electorales de la extrema derecha incrementan los ataques islamófobos. La representación institucional no canaliza el odio, lo legitima</p></div><p class="article-text">
        Los delitos de odio constituyen una de las formas m&aacute;s extremas de discriminaci&oacute;n, con efectos graves tanto sobre las v&iacute;ctimas directas como sobre la cohesi&oacute;n social. Se trata de agresiones f&iacute;sicas o verbales, amenazas o da&ntilde;os a la propiedad motivados por prejuicios hacia grupos concretos. No responden simplemente a impulsos individuales aislados, sino que se insertan en climas previos de intolerancia y conflicto. Por eso son especialmente sensibles a lo que la literatura denomina&nbsp;<em>shocks</em>: acontecimientos de relevancia pol&iacute;tica o simb&oacute;lica que desencadenan aumentos abruptos en su incidencia.
    </p><p class="article-text">
        En condiciones ordinarias, el n&uacute;mero de delitos de odio en una sociedad suele seguir tendencias relativamente estables &mdash;aunque puedan ser crecientes o decrecientes&mdash;. Sin embargo, determinados eventos alteran bruscamente esa trayectoria y producen repuntes concentrados en el tiempo. El caso de Torre Pacheco es ilustrativo en este sentido: tras la agresi&oacute;n a un hombre mayor, se gener&oacute; un clima de hostilidad que evidenci&oacute; hasta qu&eacute; punto ciertos discursos pueden activar din&aacute;micas de se&ntilde;alamiento colectivo y traducirse en episodios de violencia.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto europeo actual, atravesado por un persistente debate sobre migraci&oacute;n, identidad y pertenencia nacional, las minor&iacute;as musulmanas figuran entre las m&aacute;s expuestas. En este escenario, resulta inevitable preguntarse qu&eacute; papel desempe&ntilde;an los partidos de extrema derecha, actores centrales en la configuraci&oacute;n de ese debate p&uacute;blico. La literatura acad&eacute;mica ha formulado dos interpretaciones opuestas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se plantea que la entrada de la extrema derecha en las instituciones podr&iacute;a actuar como una v&aacute;lvula de escape, canalizando el malestar hacia el terreno institucional y reduciendo la necesidad de expresar el rechazo hacia ciertos colectivos fuera de los cauces democr&aacute;ticos. Es lo que se ha denominado la hip&oacute;tesis de la&nbsp;<em>contenci&oacute;n institucional</em>: la representaci&oacute;n parlamentaria desplazar&iacute;a el conflicto desde la calle hacia el debate pol&iacute;tico formal.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis alternativa sostiene lo contrario. La presencia institucional de la extrema derecha no neutraliza la hostilidad hacia ciertos colectivos, sino que puede llegar a fomentarla. Al obtener respaldo electoral, determinados discursos dejan de percibirse como marginales. Es lo que podr&iacute;amos llamar&nbsp;<em>la normalizaci&oacute;n o legitimizaci&oacute;n del odio</em>, que reduce los costes sociales de expresar hostilidad y puede favorecer el incremento de los delitos de odio.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Instituto de Econom&iacute;a, Demograf&iacute;a y Geograf&iacute;a del CSIC analizamos esta cuesti&oacute;n con datos de delitos de odio de la Oficina de Instituciones Democr&aacute;ticas y Derechos Humanos de la OSCE (ODIHR), que recoge incidentes reportados por organizaciones de la sociedad civil en 30 pa&iacute;ses europeos entre 2016 y 2022. Estudiamos la evoluci&oacute;n mensual de los delitos contra poblaci&oacute;n musulmana y su relaci&oacute;n con los resultados electorales de la extrema derecha en elecciones nacionales. Para identificar estos avances utilizamos la base de datos&nbsp;<a href="https://www.parlgov.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ParlGov</a>&nbsp;(D&ouml;ring y Manow, 2024), que clasifica a los partidos en cada pa&iacute;s y permite seguir el desempe&ntilde;o de formaciones como Vox en Espa&ntilde;a o Fidesz en Hungr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, incorporamos al an&aacute;lisis otro shock ampliamente estudiado por la literatura especializada: los atentados terroristas de inspiraci&oacute;n islamista, que suelen generar din&aacute;micas de represalia y aumentos en los delitos de odio contra musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        Dado que los datos est&aacute;n agregados a nivel mensual, estimamos modelos de regresi&oacute;n lineal con efectos fijos por pa&iacute;s y por mes. Esta estrategia permite identificar si el n&uacute;mero de delitos de odio aumenta o disminuye dentro de cada pa&iacute;s cuando se produce uno de estos acontecimientos, controlando tanto las caracter&iacute;sticas estructurales constantes de cada contexto nacional como las tendencias temporales comunes.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados son consistentes. Como podemos ver en el gr&aacute;fico, tanto los atentados terroristas como los avances electorales de la extrema derecha se asocian con incrementos estad&iacute;sticamente significativos en los delitos de odio contra poblaci&oacute;n musulmana. En promedio, cada muerte de un atentado se relaciona con un aumento de 0,11 delitos en ese mismo mes, mientras que un incremento de un punto porcentual en el apoyo electoral a la extrema derecha en unas elecciones nacionales se asocia con un aumento de 0,037.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de fen&oacute;menos de naturaleza distinta y, en principio, dif&iacute;cilmente comparables. Sin embargo, si quisi&eacute;semos evaluar cu&aacute;l tiene un mayor impacto relativo, es necesario estandarizar ambas variables; es decir, transformarlas para que sus efectos se expresen en desviaciones est&aacute;ndar y puedan situarse en una misma escala. Al hacerlo, comprobamos que el efecto de los avances electorales de la extrema derecha sobre los delitos de odio es comparable e incluso superior al de los atentados terroristas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 1: Indicadores no estandarizados                            </span>
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            <span class="title">
                Gráfico 2: Indicadores estandarizados                            </span>
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        Este patr&oacute;n no se limita a un pa&iacute;s concreto ni a una elecci&oacute;n excepcional. Se reproduce de forma sistem&aacute;tica en el conjunto de casos analizados y se mantiene cuando el modelo se somete a distintas pruebas de robustez. No estamos ante una reacci&oacute;n puntual o idiosincr&aacute;sica, sino ante una din&aacute;mica recurrente.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones nacionales son momentos de m&aacute;xima visibilidad pol&iacute;tica. En ellas no solo se distribuyen esca&ntilde;os; tambi&eacute;n se redefinen los l&iacute;mites del debate leg&iacute;timo. Cuando fuerzas que articulan parte de su identidad pol&iacute;tica en torno a la oposici&oacute;n a determinadas minor&iacute;as obtienen avances significativos, ese desplazamiento simb&oacute;lico tiene efectos que trascienden la composici&oacute;n parlamentaria. Cambian las percepciones sobre lo que puede decirse sin coste, sobre qu&eacute; posiciones cuentan con respaldo social y sobre hasta d&oacute;nde llega la tolerancia colectiva frente a la hostilidad.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n p&uacute;blica sobre la transformaci&oacute;n del panorama pol&iacute;tico europeo suele centrarse en la aritm&eacute;tica parlamentaria, en la estabilidad gubernamental o en la fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos. Sin embargo, los datos sugieren que existe otra dimensi&oacute;n igualmente relevante: el impacto que determinados resultados electorales pueden tener sobre la seguridad cotidiana y la convivencia. Si la evidencia comparada apunta a que los avances de la extrema derecha se asocian sistem&aacute;ticamente con aumentos en los delitos de odio, la discusi&oacute;n ya no puede limitarse a los equilibrios institucionales. Debe incorporar tambi&eacute;n sus efectos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese terreno, la conclusi&oacute;n es dif&iacute;cil de eludir: cuando la extrema derecha avanza en las urnas, los delitos de odio aumentan.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo completo referencia de este post ha sido elaborado por &Aacute;lvaro Su&aacute;rez Vergne, H&eacute;ctor Cebolla Boado, Michael Lund e Inmaculada Serrano y puede consultarse en:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://link.springer.com/article/10.1186/s40878-026-00524-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://link.springer.com/article/10.1186/s40878-026-00524-9</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Suárez Vergne, Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/extrema-derecha-gana-crecen-delitos-odio_132_13018917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 05:02:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones de Aragón a derecha e izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-aragon-derecha-e-izquierda_132_13001807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3a3a16-1756-4fb8-b7f1-81d0cb1a7004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones de Aragón a derecha e izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Aragón es un termómetro de la política nacional, estas elecciones apuntan a una derecha aún en disputa y una izquierda atrapada entre fragmentación, desmovilización y fuga hacia opciones autonómicas.</p></div><p class="article-text">
        Hace dos semanas Llu&iacute;s Orriols publicaba un post <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-aragon-no-queda-aragon_132_12961898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> sobre c&oacute;mo las elecciones de Arag&oacute;n nos podr&iacute;an ser &uacute;tiles para entender el escenario nacional y cu&aacute;les son las din&aacute;micas electorales en las que estamos mientras nos acercamos a unas pr&oacute;ximas elecciones generales. En realidad, el argumento sobre la utilidad de Arag&oacute;n para extrapolar conclusiones nacionales ya lo planteamos en un libro hace tiempo y ha sido muy usado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Arag&oacute;n es un buen term&oacute;metro de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Contiene en una &uacute;nica regi&oacute;n muchos de los elementos diversos del escenario pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, como la combinaci&oacute;n urbano/rural o la presencia de regionalismo que nos proporciona una Espa&ntilde;a en peque&ntilde;ito con claves de por d&oacute;nde va la pol&iacute;tica nacional.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, conviene echar un vistazo en profundidad a lo que ha estado ocurriendo en Arag&oacute;n en la campa&ntilde;a y en las elecciones para comprender algo m&aacute;s sobre lo que est&aacute; ocurriendo en Espa&ntilde;a y las lecciones que se pueden extraer a derecha e izquierda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lecciones para la derecha</strong>
    </p><p class="article-text">
        El momento pol&iacute;tico de la derecha sigue siendo de gran volatilidad. La subida de Vox en Arag&oacute;n no es casualidad ni se puede interpretar como un simple voto protesta en las auton&oacute;micas que volver&aacute; al redil del PP en una elecciones generales. De hecho, en la preelectoral del CIS se mostraba que hay m&aacute;s gente en Arag&oacute;n declarando que votar&iacute;a a Vox en unas generales que en las auton&oacute;micas. Es decir, el resultado de Vox en Arag&oacute;n podr&iacute;a estar subestimando el resultado de ese partido en unas generales.
    </p><p class="article-text">
        Esta brecha entre PP y Vox podr&iacute;a seguir reduci&eacute;ndose. Las transferencias de voto entre PP y Vox siguen abiertas. Hay m&aacute;s votantes del PP que consideran a Vox como su segunda opci&oacute;n que al rev&eacute;s. Y, de nuevo con datos del CIS de la pre-electoral en Arag&oacute;n, por cada votante que se ha ido de Vox al PP, m&aacute;s de 3 se ir&iacute;an del PP a Vox. Esta proporci&oacute;n de 3 a 1 es fundamental para entender el clima en la derecha. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras esta batalla en la derecha siga abierta, es dif&iacute;cil pensar que los gobiernos auton&oacute;micos que se est&aacute;n negociando ahora (Extremadura y Arag&oacute;n) y los que probablemente se negociar&aacute;n en los pr&oacute;ximos meses (Castilla y Le&oacute;n y, tal vez, Andaluc&iacute;a) sean exitosos. A&uacute;n m&aacute;s en un clima en que Vox sabe que los votantes de la derecha no les culpabiliza por los adelantos de las elecciones auton&oacute;micas. En las divisiones entre ambos partidos, Vox tiene la mano ganadora.
    </p><p class="article-text">
        En estas circunstancias, parece dif&iacute;cil esperar ning&uacute;n entendimiento estable entre ambos partidos si cualquier negociaci&oacute;n se hace observando por el retrovisor el ascenso de Vox a escala nacional. Ahora mismo solo parece que unas elecciones generales que confirmen cu&aacute;l es el reparto de roles entre PP y Vox y su correlaci&oacute;n de fuerzas pueden dar algo de estabilidad al espacio. Probablemente, cuando esto ocurra, m&aacute;s si conlleva un gobierno de coalici&oacute;n de la derecha, se producir&aacute; un efecto cascada hacia las autonom&iacute;as que permitir&aacute; gobiernos m&aacute;s estables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lecciones para la izquierda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de Arag&oacute;n no da un escenario muy halag&uuml;e&ntilde;o para la izquierda. En primer lugar, se nos plantea, una vez m&aacute;s, cu&aacute;les son los riesgos de su fragmentaci&oacute;n. Con los resultados obtenidos por IU-Sumar y Podemos es dif&iacute;cil pensar que conseguir&iacute;an representaci&oacute;n en unas elecciones generales m&aacute;s all&aacute; de Madrid y Barcelona. Solemos incidir en que la fragmentaci&oacute;n es penalizada por el sistema electoral, pero en estas circunstancias la fragmentaci&oacute;n tiene tambi&eacute;n un efecto emocional m&aacute;s all&aacute; del mec&aacute;nico. Las pocas opciones de ese espacio, aumentadas por la barrera del sistema electoral, no contribuyen a generar movilizaci&oacute;n. Por poner un ejemplo, y aunque es dif&iacute;cil de estimar bien la movilizaci&oacute;n con estas encuestas (dado que los ciudadanos suelen sobreestimar su voluntad de ir a votar), hay un 50% m&aacute;s de personas en la izquierda declarando que votar&iacute;an en blanco, nulo o se abstendr&iacute;an que en la derecha. Si nos vamos a posiciones m&aacute;s en el extremo, la desmovilizaci&oacute;n entre los votantes que se sit&uacute;an en el 1 y 2 es mucho mayor que la de los votantes en el 8, 9 o 10 en una escala ideol&oacute;gica izquierda-derecha de 1 a 10.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el PSOE obtiene unos resultados hist&oacute;ricamente muy negativos. La estrategia de tener l&iacute;deres auton&oacute;micos sentados en el Consejo de Ministros hasta casi el d&iacute;a antes de las elecciones es efectiva para mantener el partido dentro de la l&iacute;nea oficial, pero no es &uacute;til para competir en elecciones auton&oacute;micas, sobre todo en la situaci&oacute;n actual del gobierno. El desgaste en el capital pol&iacute;tico del partido es evidente. Llama la atenci&oacute;n que entre las razones citadas por sus votantes aragoneses para votar por su partido, el &ldquo;<em>intentar evitar que puedan ganar partidos o candidatos/as de derechas</em>&rdquo; es la m&aacute;s citada. La mencionan como primera raz&oacute;n un 33,4% de sus votantes, frente a un 19,2% que citan &ldquo;<em>las ideas y propuestas del partido</em>&rdquo;. Por poner un ejemplo, en Vox, que podr&iacute;amos pensar que es un partido con un voto muy a la contra, el 20,9% lo hacen para evitar gobiernos de izquierdas, mientras que un 37,8% mencionan las ideas y propuestas del partido. El PSOE es el partido donde la brecha entre los que lo votan para evitar un gobierno de signo contrario y los que lo votan por sus ideas es m&aacute;s favorable para la primera raz&oacute;n. Esto nos indica la crisis de capital pol&iacute;tico que el partido tiene y las dificultades que enfrentar&aacute; para sostenerse si la raz&oacute;n m&aacute;s poderosa para su voto es &uacute;nicamente evitar un resultado que desagrada a sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Arag&oacute;n se apunta a un fen&oacute;meno que estamos viendo en otras autonom&iacute;as. La alternativa para los votantes de la izquierda &ldquo;estatal&rdquo; es la izquierda &ldquo;regional&rdquo;. El resultado del CHA. Esto confirma que ahora mismo el escenario nacional ha transitado de tres bloques de derecha, izquierda y regionalismo/independentismo a dos bloques donde los dos &uacute;ltimos se han fusionado. No son solo alianzas parlamentarias sino un bloque poroso de electores. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es un arma de doble filo. Por un lado, permite que muchos de los votos de la izquierda desanimada no se vayan a la abstenci&oacute;n. Esto mantiene vivas las esperanzas del bloque. Por otro lado, complica la din&aacute;mica parlamentaria, de la que esta legislatura est&aacute; siendo un ejemplo constante. Las posibilidades de la izquierda pasan &uacute;nicamente por un entendimiento con los partidos de &aacute;mbito auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Coda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este ejercicio se hace con todas las salvedades posibles. Primero, extrapolar desde elecciones auton&oacute;micas a generales tiene riesgos, siendo las primeras unas elecciones de las que llamamos de &ldquo;segundo orden&rdquo;. Segundo, porque el car&aacute;cter de or&aacute;culo de Arag&oacute;n se ve m&aacute;s limitado cuando estamos en un escenario fragmentado y m&aacute;s multipartidista. Arag&oacute;n, por ejemplo, tal vez siga siendo capaz de predecir qui&eacute;n es el partido m&aacute;s votado, pero eso tiene menos valor si formar gobierno ya no pasa por ser la fuerza que salga primera de las urnas. Aun as&iacute;, y con todas estas cautelas, el ejercicio sigue mereciendo la pena como term&oacute;metro para intuir hacia d&oacute;nde se mueven las corrientes de fondo de la pol&iacute;tica nacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-aragon-derecha-e-izquierda_132_13001807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 05:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones de Aragón a derecha e izquierda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fue de los votantes de centro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-centro_132_12986327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/919f74c8-fd60-4dbe-9d5e-182f68851533_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2222y1579.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fue de los votantes de centro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha perdido el interés por los electores que se sitúan en el centro de la escala ideológica por el efecto de la política multipartidista y la polarización. Pero habría que volver a poner el foco sobre ellos como un segmento electoral numeroso, indeciso, volátil y proclive al descontento político en el que Vox (también) avanza</p></div><p class="article-text">
        El electorado moderado es el m&aacute;s codiciado por los partidos pol&iacute;ticos. La fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s votada es tambi&eacute;n la favorita entre los votantes de centro. Son los electores de centro los que deciden las elecciones en Espa&ntilde;a. &iquest;Les resulta extra&ntilde;o? Se trata de afirmaciones que se hac&iacute;an habitualmente antes de 2015 cuando la pol&iacute;tica nacional era bipartidista, y se daba por hecho que el partido que ganaba unas elecciones generales, aun sin mayor&iacute;a absoluta, era el que gobernar&iacute;a despu&eacute;s. Los votantes que se consideraban decisivos por la fluctuaci&oacute;n de su voto entre el PSOE y el PP eran los que, al ser encuestados, se ubicaban en la posici&oacute;n 5 de una escala ideol&oacute;gica imaginaria de 1 a 10, donde 1 significa &ldquo;lo m&aacute;s a la izquierda&rdquo; y 10, &ldquo;lo m&aacute;s a la derecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con la irrupci&oacute;n de los nuevos partidos, y al calor de las nuevas tendencias pol&iacute;ticas globales surgidas tras la crisis financiera de 2008, todo cambi&oacute; y poco a poco lo que parec&iacute;an certezas y evidencias incuestionables del comportamiento electoral desde la consolidaci&oacute;n de la democracia en Espa&ntilde;a fueron evapor&aacute;ndose. No hizo falta cambiar ninguna pieza del sistema electoral, incluida la conocida como ley o <a href="http://www.elecciones.mir.es/generales28A2019/es/informacion-general/visitas-virtuales/metodo-dhondt.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">m&eacute;todo D&rsquo;Hondt</a>, para que nuevos partidos disputaran de forma competitiva la tradicional hegemon&iacute;a social al PP y al PSOE. La excepci&oacute;n espa&ntilde;ola en lo que al auge de la extrema derecha se refiere se esfum&oacute; a finales de 2019 cuando Vox se convirti&oacute; en la tercera fuerza parlamentaria a nivel nacional. Ni siquiera la premisa de que los j&oacute;venes son siempre menos conservadores y se sit&uacute;an m&aacute;s a la izquierda que sus padres o que lo reaccionario ha de entenderse, por definici&oacute;n, como lo contrario de innovador han podido resistir el paso del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; ha ocurrido con los votantes de centro? Primero fue el nuevo contexto de pol&iacute;tica multipartidista el que hizo que se fuera perdiendo inter&eacute;s pol&iacute;tico y medi&aacute;tico en ellos como un segmento electoral clave. Una p&eacute;rdida de inter&eacute;s que se acentu&oacute; con el hundimiento electoral de Ciudadanos y la disoluci&oacute;n de UPyD, como las dos formaciones pol&iacute;ticas que se autodefin&iacute;an como centristas. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; el fen&oacute;meno de la polarizaci&oacute;n. En 2023 la Fundaci&oacute;n del Espa&ntilde;ol Urgente (Fund&eacute;uRAE) eligi&oacute; <a href="https://www.fundeu.es/recomendacion/polarizacion-palabra-del-ano-2023-para-la-fundeurae/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">polarizaci&oacute;n como palabra del a&ntilde;o</a>. Quedaba constatado (ya) que el t&eacute;rmino ten&iacute;a una elevada presencia en los medios de comunicaci&oacute;n. Y su uso estaba muy extendido para &ldquo;aludir a situaciones en las que hay dos opiniones o actividades muy definidas y distanciadas (en referencia a los polos), en ocasiones con las ideas impl&iacute;citas de crispaci&oacute;n y confrontaci&oacute;n&rdquo;. Desde entonces la polarizaci&oacute;n no solo no ha perdido ni un &aacute;pice de actualidad para definir el clima pol&iacute;tico, sino que se ha extendido a m&aacute;s esferas, impactando en la vida cotidiana de los ciudadanos (como qued&oacute; patente en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=C8zRR09qXKo" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">anuncio </a>de <em>Campofr&iacute;o</em> de las pasadas Navidades en el que, desde la iron&iacute;a y el sentido del humor, se abordaba el impacto de la polarizaci&oacute;n social). 
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito electoral parece claro que, ante una pol&iacute;tica de bloques, de posiciones enfrentadas y de posturas irreconciliables, lo que importa es en cu&aacute;l de los polos se colocan los votantes o qu&eacute; bando eligen. Cuanto mayor es el grado de polarizaci&oacute;n, menos importantes parecen para los partidos los electores que sienten menor lealtad partidista, dudan m&aacute;s a la hora de posicionarse ante los diferentes temas y pueden cambiar f&aacute;cilmente de voto de unos comicios a otros. 
    </p><p class="article-text">
        Pero precisamente en un contexto de polarizaci&oacute;n m&aacute;xima, cuando han quedado relegados a un segundo plano y carecen de una oferta electoral dirigida espec&iacute;ficamente a ellos, es cuando resulta de mayor inter&eacute;s volver a poner el foco sobre ellos, los otrora codiciados votantes de centro. &iquest;Cu&aacute;ntos son ahora?; &iquest;Qu&eacute; opciones se plantean a la hora de votar?; &iquest;C&oacute;mo han reaccionado a la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica? Para responder a estas preguntas, partimos de dos supuestos basados en el estudio<a href="https://www.nuevatribuna.es/media/nuevatribuna/editmaker/pdf/doc168.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> &ldquo;El significado y contenido del centro ideol&oacute;gico en Espa&ntilde;a&rdquo;</a>, realizado en 2011 por Mariano Torcal, catedr&aacute;tico de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universitat Pompeu Fabra. Por un lado, que los electores que se posicionan en el 5 de la escala ideol&oacute;gica (1 derecha-10 izquierda) son los que, en funci&oacute;n de sus preferencias pol&iacute;ticas y electorales, pueden ser considerados votantes de centro en sentido estricto (a diferencia de los que se posicionan en la casilla 6, m&aacute;s escorados a la derecha). Por otro lado, que los electores que se posicionan en el centro no lo hacen por falta de conocimiento de los conceptos de izquierda y derecha. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de los datos del &uacute;ltimo <a href="https://www.cis.es/documents/20117/13725027/es3540mar.pdf/6f9d09a5-9bae-6598-1eb8-6bcf767a7e89?version=1.0&amp;t=1769765313367" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">bar&oacute;metro (enero 2026)</a> publicado por el CIS, as&iacute; como de bar&oacute;metros de a&ntilde;os anteriores, se pueden obtener tres conclusiones. La primera es que los electores m&aacute;s numerosos, por posicionamiento ideol&oacute;gico, siguen siendo hoy los de centro. Son m&aacute;s de una quinta parte del electorado. La polarizaci&oacute;n no parece, o al menos no de momento, traducirse en una disminuci&oacute;n del grueso de estos votantes. El 22% de los electores (m&aacute;s de 8 millones) se autoubican en la posici&oacute;n 5 de la escala ideol&oacute;gica. Este porcentaje apenas ha cambiado en los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os (21% en 2014). En contraposici&oacute;n, ha disminuido dr&aacute;sticamente el porcentaje de electores que no se posicionan en la escala ideol&oacute;gica. Si en enero de 2014 un 10,4% de los encuestados respond&iacute;a con un &ldquo;no sabe&rdquo; y otro 8,7% prefer&iacute;a no contestar cuando se le preguntaba por su ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica, en enero de 2026 esos porcentajes son respectivamente del 1,8% y 3,2%. Una ca&iacute;da que a su vez contrasta con un incremento del n&uacute;mero de electores que ahora se posicionan tanto en la parte que est&aacute; m&aacute;s a la izquierda (de un 3% en enero de 2014 a 14% en enero de 2026) de la escala ideol&oacute;gica, como en la que est&aacute; m&aacute;s a la derecha (de un exiguo 0,6% a un 8,6% en doce a&ntilde;os). 
    </p><p class="article-text">
        La segunda conclusi&oacute;n es que entre los que se posicionan en la escala ideol&oacute;gica, siguen siendo los votantes de centro los m&aacute;s indecisos. Por otra parte, la polarizaci&oacute;n tampoco parece redundar en una mayor inclinaci&oacute;n hacia la abstenci&oacute;n potencial de estos votantes. Ahora, casi un 24% de ellos declara que en el caso de que se celebraran unas elecciones generales, no sabr&iacute;a por qu&eacute; opci&oacute;n electoral decantarse, mientras un 9% optar&iacute;a por no votar. En enero de 2014, en un contexto de elevado malestar social y pol&iacute;tico, un 28% de los votantes de centro se decantaba por la abstenci&oacute;n y otro 28% se mostraba indeciso ante unos hipot&eacute;ticos comicios generales.
    </p><p class="article-text">
        La tercera y &uacute;ltima conclusi&oacute;n es que Vox parece estar empezando (tambi&eacute;n) a tener tir&oacute;n entre los votantes de centro. Si en diciembre pasado un 8,2% de ellos declaraba su intenci&oacute;n de votar a este partido en el caso de que se celebraran elecciones generales, en el mes de enero ese porcentaje era casi el doble (15,9%).
    </p><p class="article-text">
        Vox se colocar&iacute;a ahora, por delante del PSOE y a poca distancia del PP, como el segundo partido al que potencialmente votar&iacute;an m&aacute;s estos electores. Pero &iquest;c&oacute;mo explicar que votantes que, aparentemente, huyen de los extremismos puedan decantarse por Vox como un partido, que m&aacute;s all&aacute; de las etiquetas ideol&oacute;gicas, hace gala de un discurso radical y agresivo? La clave puede estar en el malestar pol&iacute;tico que de forma eficaz agita y capitaliza ahora Vox, como el nuevo partido de moda atrapa-descontentos frente a los dos grandes partidos. 
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente los votantes de centro se han caracterizado por percibir los problemas de &iacute;ndole pol&iacute;tica (esc&aacute;ndalos, corrupci&oacute;n, falta de ejemplaridad, crispaci&oacute;n, etc.) de forma m&aacute;s negativa, as&iacute; como por presentar un mayor nivel de insatisfacci&oacute;n pol&iacute;tica. En este sentido, resulta relevante que en las once encuestas hechas por el CIS en 2025, solo en una ocasi&oacute;n Vox adelantara al PSOE como el segundo partido al que potencialmente votar&iacute;an m&aacute;s estos votantes. Fue en el mes de julio, en pleno estallido del caso Cerd&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, tambi&eacute;n puede estar influyendo en este electorado el conocido como &ldquo;efecto electoral arrastre&rdquo; o caballo ganador en el sentido de que, ante el creciente auge de Vox, algunos se sientan atra&iacute;dos por dar su voto al que parece el nuevo partido de &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, resultar&aacute; de gran inter&eacute;s ver la evoluci&oacute;n de las preferencias de voto de estos electores en los pr&oacute;ximos meses. Ellos pueden ser un buen term&oacute;metro de la capacidad que pueda tener Vox para avanzar transversalmente como un partido que capta, por diferentes motivos, el descontento pol&iacute;tico actual. Si algo hemos aprendido en la &uacute;ltima d&eacute;cada de pol&iacute;tica multipartidista en Espa&ntilde;a es que, m&aacute;s all&aacute; de su posicionamiento ideol&oacute;gico, los nuevos partidos nacen, se reinventan y desaparecen en funci&oacute;n de su capacidad de captar, en cada momento, el cronificado malestar pol&iacute;tico de la sociedad espa&ntilde;ola. De cara a las pr&oacute;ximas elecciones generales los votos hacia Vox se pueden convertir, adem&aacute;s, en las nuevas <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/piedras-papel_132_5811016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">piedras de papel</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-centro_132_12986327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 05:02:13 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Lo que pasa en Aragón no se queda en Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-aragon-no-queda-aragon_132_12961898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf9da680-ad3e-4bde-864d-16048ce2029b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que pasa en Aragón no se queda en Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones autonómicas no se explican solo en clave regional: reflejan, sobre todo, el clima político nacional. Lo que ocurre en Aragón —como antes en Extremadura— es un anticipo de la batalla por la Moncloa</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n no sabemos cu&aacute;ndo se celebrar&aacute;n las pr&oacute;ximas elecciones generales, pero ya estamos inmersos en un carrusel de citas auton&oacute;micas que se presentan como el antipasto del plato principal: la Moncloa. Empez&oacute; en Extremadura en diciembre, contin&uacute;a este domingo en Arag&oacute;n y seguir&aacute; en los pr&oacute;ximos meses en Castilla y Le&oacute;n y Andaluc&iacute;a. La duda m&aacute;s frecuente que nos preguntan a los polit&oacute;logos estos d&iacute;as es la siguiente: &iquest;lo que ocurra en estas elecciones auton&oacute;micas nos dice algo realmente relevante sobre la futura lucha por llegar a la Moncloa?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es s&iacute;. En gran medida, los resultados de las elecciones auton&oacute;micas reflejan el clima pol&iacute;tico que se vive a nivel nacional. Aunque nos gustar&iacute;a pensar que los ciudadanos eligen a sus representantes regionales atendiendo sobre todo a la gesti&oacute;n auton&oacute;mica, la evidencia emp&iacute;rica sugiere algo muy distinto. Las elecciones auton&oacute;micas rara vez tienen entidad propia: est&aacute;n fuertemente condicionadas por din&aacute;micas pol&iacute;ticas m&aacute;s amplias, que trascienden su &aacute;mbito territorial y conectan directamente con la competici&oacute;n estatal.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 lo ilustra de forma clara. El gr&aacute;fico muestra la variaci&oacute;n media del voto en puntos porcentuales que experimentan los partidos gobernantes entre dos elecciones auton&oacute;micas consecutivas, en funci&oacute;n del ciclo pol&iacute;tico nacional en el que se celebran<strong>.</strong> En cada ciclo electoral, la suerte de los gobiernos regionales se mueve por bloques ideol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        En 2019, coincidiendo con la llegada de Pedro S&aacute;nchez a la Moncloa, los gobiernos del PSOE fueron ampliamente premiados, mientras que los del PP concentraron los castigos. Este patr&oacute;n aparece de forma consistente en comunidades muy distintas entre s&iacute;, lo que sugiere que no responde a factores regionales espec&iacute;ficos, sino a una din&aacute;mica nacional com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, el patr&oacute;n se invierte: entonces fueron los gobiernos socialistas los que sufrieron las mayores p&eacute;rdidas, al tiempo que el PP se beneficiaba de un clima pol&iacute;tico nacional m&aacute;s favorable. Ambos a&ntilde;os coinciden con momentos claramente diferenciados del ciclo pol&iacute;tico nacional: un arranque de legislatura con impulso del PSOE en 2019 y un contexto de desgaste del gobierno central en 2023.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 1: Variación media del voto                            </span>
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        En definitiva, en 2019, a los gobiernos auton&oacute;micos del PSOE les fue fant&aacute;stico. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2023, muchos de esos mismos gobiernos cosecharon resultados calamitosos. Este patr&oacute;n es sospechosamente extra&ntilde;o: &iquest;c&oacute;mo se explica un cambio tan brusco si usamos &uacute;nicamente claves regionales? &iquest;De verdad en 2019 el PSOE contaba, por alguna raz&oacute;n misteriosa, con excelentes &eacute;lites auton&oacute;micas en casi toda Espa&ntilde;a, mientras que en 2023 fall&oacute; de manera generalizada en la selecci&oacute;n de sus dirigentes?
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n basada en la calidad c&iacute;clica de los l&iacute;deres regionales resulta algo rid&iacute;cula. Es dif&iacute;cil creer que decenas de gobiernos auton&oacute;micos mejoren o empeoren a la vez por razones estrictamente regionales, como si los partidos atravesaran ciclos sincronizados de buen o mal reclutamiento pol&iacute;tico. Los dirigentes auton&oacute;micos no se transforman de forma coordinada de buenos a malos gobernantes en tan poco tiempo. Pensar que todo se debe a un problema de recursos humanos de los partidos es, sencillamente, poco cre&iacute;ble.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n m&aacute;s evidente es otra: los gobiernos auton&oacute;micos acaban arrastrados por las din&aacute;micas nacionales. Los gr&aacute;ficos muestran la triste situaci&oacute;n a la que se enfrentan muchos dirigentes regionales: sus esfuerzos por ser buenos gobernantes pueden quedar en nada si no les acompa&ntilde;a un clima pol&iacute;tico nacional favorable. De ah&iacute; que l&iacute;deres auton&oacute;micos y alcaldes presionen para que la marca del partido a nivel nacional no se deteriore. Saben que su futuro pol&iacute;tico depende en gran medida de ello. En una situaci&oacute;n como la actual, la reacci&oacute;n racional de un dirigente socialista auton&oacute;mico ser&iacute;a reclamar un cambio de ciclo a nivel nacional mediante un adelanto electoral, con el objetivo de dejar de verse arrastrado por el desgaste que sufre hoy el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;jenme cerrar este an&aacute;lisis con un &uacute;ltimo gr&aacute;fico que resume esta idea desde otro &aacute;ngulo. El gr&aacute;fico compara la evoluci&oacute;n del PP en las elecciones auton&oacute;micas de 2019 y la evoluci&oacute;n del PSOE en 2023, distinguiendo entre comunidades donde gobernaban y donde estaban en la oposici&oacute;n. En concreto, el gr&aacute;fico muestra la p&eacute;rdida media de voto en puntos porcentuales del partido en el conjunto de comunidades aut&oacute;nomas, separando los casos en los que gobernaba de aquellos en los que estaba en la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El resultado confirma lo ya apuntado: en 2019 al PP le fue mal con independencia de si gobernaba o no, y en 2023 ocurre exactamente lo mismo con el PSOE. La suerte electoral en las elecciones auton&oacute;micas no depende de estar en el gobierno regional o en la oposici&oacute;n; en ambos casos, los partidos acaban siendo arrastrados por el clima pol&iacute;tico nacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 2: Efecto contagio en las elecciones autonómicas                            </span>
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        Existe, sin embargo, un matiz que creo que es muy importante: aunque en todas las comunidades aut&oacute;nomas los partidos sufren un efecto contagio, quienes est&aacute;n en la oposici&oacute;n tienden a cosechar castigos m&aacute;s severos que quienes gobiernan. Parece que estar en el gobierno ofrece de alguna manera cierta protecci&oacute;n parcial frente al desgaste nacional. Existe contagio, s&iacute;, pero es algo menor.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo hecho es interesante para interpretar los resultados electorales del pr&oacute;ximo domingo. Tanto en Extremadura como (previsiblemente) en Arag&oacute;n estamos observando castigos muy severos al PSOE. Esto indica, sin duda, que el PSOE en general atraviesa una crisis general importante. Sin embargo, no debemos obviar que en esas dos comunidades aut&oacute;nomas el PSOE estaba en la oposici&oacute;n. Lo que estamos viendo en estas regiones puede ser, por lo tanto, una versi&oacute;n extrema del desgaste que sufre hoy el PSOE a nivel nacional. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las elecciones auton&oacute;micas s&iacute; deben ser interpretadas de forma clara como un term&oacute;metro de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica nacional. Arag&oacute;n no vota solo sobre Arag&oacute;n: vota, una vez m&aacute;s, sobre la Moncloa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Orriols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-aragon-no-queda-aragon_132_12961898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 21:49:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que pasa en Aragón no se queda en Aragón]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Por qué nos está cambiando la tecnología?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiando-tecnologia_132_12944648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e754961-aebc-40d6-8d57-21edcb31cf3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nos está cambiando la tecnología?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología y las redes sociales están transformando nuestros estados de ánimo, generando frustración e individualismo que influyen en el malestar social y en el auge del populismo</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, Bel&eacute;n Barreiro public&oacute; un libro muy interesante: La sociedad que seremos (Planeta, 2017). En &eacute;l analizaba c&oacute;mo el cambio tecnol&oacute;gico nos iba a cambiar y establec&iacute;a unos tipos ideales de categor&iacute;as sociol&oacute;gicas donde pod&iacute;an verse representada la ciudadan&iacute;a: digitales, anal&oacute;gicos, acomodados y empobrecidos. Desde entonces, son muchos los argumentos en el debate p&uacute;blico que se han puesto sobre la mesa para indagar qu&eacute; nos est&aacute; sucediendo como sociedad desde que disponemos de pantallas en nuestras vidas. Siendo, adem&aacute;s, que el consumo no es similar para todo el mundo, sino que los m&aacute;s j&oacute;venes no solo son nativos digitales, sino que adem&aacute;s su principal ventana al mundo es internet y las redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que se abri&oacute; este debate, han sucedido dos acontecimientos muy relevantes que creo que est&aacute;n relacionados entre s&iacute; y que nos pueden ayudar a comprender c&oacute;mo nos est&aacute; cambiando la tecnolog&iacute;a. El primero es la pandemia. En el momento que nos encerramos en nuestras casas, no solo aument&oacute; el consumo de pantallas, sino que adem&aacute;s se universaliz&oacute; la tecnolog&iacute;a a m&aacute;s velocidad. Las generaciones m&aacute;s mayores, que hab&iacute;an mostrado una mayor dificultad en el uso de dispositivos tecnol&oacute;gicos y de redes sociales, no tuvieron m&aacute;s remedio que usar WhatsApp o Facetime si quer&iacute;an ver a sus nietos. Adem&aacute;s, estando tanto tiempo entre cuatro paredes, las pantallas eran nuestras &uacute;nicas ventanas al exterior. Se calcula que durante la pandemia, el tr&aacute;fico de internet aument&oacute; m&aacute;s del 40 por ciento y el uso del m&oacute;vil se increment&oacute; m&aacute;s del 25 por ciento. Entre 2019 y 2024 se ha multiplicado por dos el comercio electr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un segundo fen&oacute;meno que tambi&eacute;n se ha producido en nuestras sociedades y que me tiene intrigado. Ademas, ya mostr&oacute; algunas se&ntilde;ales antes de la pandemia. Desde 2010, Viktor Orb&aacute;n gana elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n en Hungr&iacute;a, siendo desde entonces el Primer Ministro. En 2016, los brit&aacute;nicos decidieron salirse de la Uni&oacute;n Europea tras decidirlo en un refer&eacute;ndum. Un resultado que no entendemos sin Cambridge Analytics. Tanto en 2017 como en 2022, el Frente Nacional de Marine Lepen ha alcanzado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Y en 2024 obtuvo sus mejores resultados en unas elecciones legislativas, sumando m&aacute;s de 10 millones de votos (37,1% en la segunda vuelta) y 143 esca&ntilde;os. En n&uacute;mero de votos, el Frente Nacional fue la primera fuerza pol&iacute;tica. En 2022, Giorgia Meloni se convierte en Primera Ministra de Italia. Tambi&eacute;n en 2022, los Dem&oacute;cratas de Suecia, formaci&oacute;n de tinte nacionalista, populista y anti-inmigraci&oacute;n, suma m&aacute;s de 1,3 millones de votos (20,5%) y 73 de los 349 diputados. Fue su mejor resultado desde que se fund&oacute; en 1988. El a&ntilde;o pasado, Donald Trump vuelve a convertirse en Presidente de Estados Unidos y m&aacute;s de 10 millones de alemanes votaron a Alternativa por Alemania (20,5% del voto), obteniendo 152 de los 630 esca&ntilde;os del parlamento alem&aacute;n. Hoy, en Espa&ntilde;a, VOX est&aacute; cerca del 20 por ciento de los votos en algunas encuestas y podr&iacute;a superar los 70 esca&ntilde;os. La pregunta que surge, de nuevo, es: &iquest;qu&eacute; nos est&aacute; pasando? &iquest;Se han levantado las sociedades occidentales de un d&iacute;a para otro siendo de extrema derecha y populistas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que eso que tenemos entre nuestras manos gran parte del d&iacute;a, el m&oacute;vil, es parte de la respuesta a estas preguntas. El consumo de redes sociales (Facebook, X, Instagram, Tik Tok&hellip;) sigue haciendo algunas cosas que ya hac&iacute;an los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales. Siempre hemos escuchado la radio, hemos le&iacute;do el peri&oacute;dico o hemos visto la televisi&oacute;n que m&aacute;s se aproximaban a nuestras ideas. Entonces no hab&iacute;a algoritmos condicionando nuestros contenidos, pero ya eleg&iacute;amos consumir aquello que pensaba como nosotros. El efecto de los dispositivos m&oacute;viles va m&aacute;s all&aacute; y est&aacute; afectando a nuestros estados de &aacute;nimo. Las redes sociales est&aacute;n generando un doble efecto en nosotros. Por un lado, somos cada vez m&aacute;s &ldquo;egoc&eacute;ntricos&rdquo;. Creemos que nos lee y observa mucha gente. Cada tuit que ponemos o cada foto que colgamos, pensamos que va a generar un gran impacto y van a cambiar el mundo. Por ello, se desarrolla en nosotros una especie de &ldquo;narcisismo&rdquo; donde no somos capaces de mirar m&aacute;s all&aacute; de nosotros mismos. En cierta forma, est&aacute; aumentando el individualismo frente a comportamientos m&aacute;s de comunidad. Por otro lado, vivimos frustrados porque no logramos el mundo que nos ofrecen las redes sociales. No tenemos los cuerpos que vemos en Instagram. No pasamos nuestros d&iacute;as en las playas paradis&iacute;acas desde las que los influencers nos explican c&oacute;mo seguir una dieta con muchas prote&iacute;nas para adelgazar. No vestimos como esos modelos a los que les queda todo bien. Y, por su puesto, no tenemos un piso de varios millones de euros que ofrecen todas las inmobiliarias de lujo que pueblan Tik Tok. De hecho, tampoco somos capaces de tener 15 pisos sin un euro en la cuenta, tal y como algunos tratan de convencernos de que es posible. Es una frustraci&oacute;n que se transforma en cabreo por no alcanzar el mundo que nos ofrecen las pantallas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de &ldquo;narcisismo&rdquo; y cabreo condiciona nuestro estado de &aacute;nimo y hace que muchas personas piensen que el sistema es injusto, puesto que no les da lo que una peque&ntilde;a pantalla te hace creer que puedes alcanzar (adem&aacute;s, sin esfuerzo, como esos cursos que te permiten aprender un idioma en semanas y sin estudiar). Vamos en el metro o en el autob&uacute;s sin separar la mirada del m&oacute;vil, mientras vemos mundos inalcanzables y cuerpos perfectos. Por no decir que la inteligencia artificial est&aacute; haciendo el resto. Y es con este estado de &aacute;nimo como estamos tomando muchas decisiones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el efecto de las nuevas tecnolog&iacute;as va mucho m&aacute;s all&aacute; de algunas concepciones cl&aacute;sicas de la sociedad. De hecho, en algunas cuestiones, no son tan nuevas. En cambio, debemos explorar c&oacute;mo est&aacute;n condicionando nuestros estados de &aacute;nimo. Creo que es ah&iacute; donde est&aacute; gran parte de la explicaci&oacute;n de lo que nos est&aacute; pasando. Y como siempre dice Felipe Gonz&aacute;lez: &ldquo;la pol&iacute;tica consiste en hacerse cargo del estado de &aacute;nimo de la gente&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiando-tecnologia_132_12944648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué nos está cambiando la tecnología?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quiénes forman hoy las dos Españas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/forman-hoy-espanas_132_12905777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sigue teniendo sentido hablar de las dos Españas? Un análisis empírico de valores, estilos de vida y actitudes políticas muestra una división nítida entre dos grandes bloques sociales y culturales.</p></div><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo, alguien en la esfera p&uacute;blica espa&ntilde;ola recurre al mito de las dos Espa&ntilde;as para explicar el presente. La &uacute;ltima ocasi&oacute;n fue este mismo lunes, cuando el exministro socialista Jordi Sevilla apel&oacute; a &eacute;l en el <a href="https://x.com/SevillaJordi/status/2010644917169893518/photo/1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto Socialdemocracia 21</a>, recurriendo a la imagen del duelo a garrotazos goyesco: &ldquo;Un proyecto que huya del mito de las dos Espa&ntilde;as condenadas a relacionarse a garrotazos&rdquo;. No es una met&aacute;fora menor. Sobre las dos Espa&ntilde;as se han escrito tratados acad&eacute;micos de referencia, como la <a href="https://www.penguinlibros.com/es/historia/38737-libro-historias-de-las-dos-espanas-9788430617142/fragmento?srsltid=AfmBOore794ze0G9Fj4CTrsIHIx002BRWGD4hMBN2Id1F6-206rVykOA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historia de las dos Espa&ntilde;as</a> de Santos Juli&aacute;, que enlaza el mito con dos siglos de debates intelectuales sobre la centralizaci&oacute;n y la autonom&iacute;a territorial, el papel de la Iglesia, el alcance de los derechos individuales o el ritmo de la modernizaci&oacute;n cultural. Pero m&aacute;s all&aacute; de su potencia simb&oacute;lica y de su arraigo hist&oacute;rico, cabe preguntarse si hoy tiene sentido seguir hablando de dos Espa&ntilde;as como algo m&aacute;s que un recurso ret&oacute;rico: &iquest;existe realmente una fractura social profunda que se exprese en la vida cotidiana, en los valores, los gustos y los estilos de vida de la ciudadan&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Esa es precisamente una de las preguntas que nos planteamos en el marco del proyecto NORPOL, del que ya he ido comentando algunos resultados en Piedras de Papel (<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/amor-tiempos-polarizacion_132_11515065.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/moralidad-universal_132_11856533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politica-identidad-dominante-sociedad-espanola_132_12469585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Lo que traigo hoy es un <a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/axgq2_v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo estudio</a> que presenta el an&aacute;lisis m&aacute;s completo hasta la fecha de la encuesta principal del proyecto, dise&ntilde;ada para caracterizar c&oacute;mo se estructuran actualmente las tendencias pol&iacute;ticas y culturales en Espa&ntilde;a. El estudio se apoya en m&aacute;s de doscientas variables que recogen preferencias, gustos, actitudes y creencias de la poblaci&oacute;n adulta, y cuyos datos pueden consultarse en abierto en el repositorio de <a href="https://digital.csic.es/handle/10261/398753" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DIGITAL.CSIC</a>. A partir de este material, el objetivo es evaluar hasta qu&eacute; punto las divisiones ideol&oacute;gicas contempor&aacute;neas se reflejan tambi&eacute;n en formas diferenciadas de vivir, consumir cultura y relacionarse con el mundo social.
    </p><p class="article-text">
        La encuesta se organiz&oacute; en seis grandes bloques tem&aacute;ticos: aficiones, movilidad y transportes, relaciones afectivas, valores morales, actitudes y sentimientos pol&iacute;ticos, y variables sociodemogr&aacute;ficas. El primer paso del an&aacute;lisis consisti&oacute; en reducir las decenas de variables incluidas en los cinco primeros bloques a un n&uacute;mero manejable de dimensiones sint&eacute;ticas. En concreto, constru&iacute; ocho &iacute;ndices que permiten caracterizar a la poblaci&oacute;n en funci&oacute;n del tipo de ocio que practica, sus gustos musicales, su relaci&oacute;n con la actividad f&iacute;sica, sus concepciones sobre el amor y la familia, sus valores morales, sus preferencias pol&iacute;ticas y sus sentimientos hacia distintos grupos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Como han mostrado otros trabajos para distintos pa&iacute;ses &mdash;especialmente para <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/681254" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a>&mdash;, en Espa&ntilde;a estas dimensiones no aparecen aisladas, sino estrechamente relacionadas entre s&iacute;. La figura 1 resume estas asociaciones mediante una matriz de correlaciones entre los distintos &iacute;ndices. El color verde indica una relaci&oacute;n positiva entre dos dimensiones, mientras que el rojo se&ntilde;ala una relaci&oacute;n negativa; la intensidad del color refleja la fuerza de esa asociaci&oacute;n. Se observa, por ejemplo, que los valores morales conservadores &mdash;que incluyen actitudes como la valoraci&oacute;n del m&eacute;rito, la autoridad o la lealtad&mdash; est&aacute;n fuertemente vinculados a una concepci&oacute;n rom&aacute;ntica y tradicional del amor. De forma paralela, el apoyo a pol&iacute;ticas progresistas &mdash;como el control del precio del alquiler o el derecho al aborto&mdash; se asocia positivamente con sentimientos favorables hacia minor&iacute;as religiosas, nacionales o sexuales. En sentido contrario, los valores morales conservadores muestran una relaci&oacute;n negativa clara tanto con el apoyo a pol&iacute;ticas progresistas como con las actitudes positivas hacia las minor&iacute;as, lo que apunta a la existencia de paquetes coherentes de valores, creencias y sensibilidades culturales.
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            <span class="title">
                Figura 1: Matriz de correlación entre los índices de estilo de vida y actitudinales.                            </span>
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        Una vez comprobado que los distintos &iacute;ndices est&aacute;n relacionados entre s&iacute;, el siguiente paso fue utilizar varios algoritmos de clasificaci&oacute;n para explorar cu&aacute;l es la forma m&aacute;s adecuada de agrupar a la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en funci&oacute;n de sus estilos de vida y actitudes. El resultado principal de este ejercicio es contundente: la soluci&oacute;n que mejor se ajusta a los datos distingue exactamente dos grandes grupos. Como muestra la figura 2, el grupo progresista se caracteriza por una alta participaci&oacute;n en ocio cultural, el consumo tanto de m&uacute;sicas cultas como alternativas, una mayor pr&aacute;ctica deportiva, un amplio apoyo a pol&iacute;ticas progresistas y sentimientos positivos hacia las minor&iacute;as. En contraste, el grupo conservador destaca por la centralidad de valores morales conservadores y por actitudes m&aacute;s favorables a una concepci&oacute;n rom&aacute;ntica y tradicional del amor. La separaci&oacute;n entre ambos perfiles sugiere que las divisiones ideol&oacute;gicas en Espa&ntilde;a no se limitan a la pol&iacute;tica electoral, sino que estructuran conjuntos coherentes de pr&aacute;cticas culturales, valores y sensibilidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos grupos tambi&eacute;n difieren de forma muy marcada en sus caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas. El perfil conservador est&aacute; compuesto, en promedio, por personas de mayor edad, con mayor probabilidad de vivir en pareja y de tener hijos, con niveles m&aacute;s bajos de educaci&oacute;n e ingresos y una menor concentraci&oacute;n en entornos urbanos. En t&eacute;rminos ocupacionales, predominan los empleos medios y bajos, especialmente en sectores como la hosteler&iacute;a, la seguridad o los trabajos administrativos y de ventas. El grupo progresista, por el contrario, presenta una mayor presencia de ocupaciones cient&iacute;ficas y profesionales, as&iacute; como una proporci&oacute;n significativamente m&aacute;s alta de personas no heterosexuales. Resulta llamativo que, pese a estas diferencias, exista una variable que no distingue en absoluto entre ambos grupos: el g&eacute;nero, con una presencia pr&aacute;cticamente id&eacute;ntica de hombres y mujeres en cada uno de ellos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 2: Puntuaciones medias estandarizadas por grupo en ocho índices                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no hemos dejado de hablar de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Sin embargo, casi todo el foco se ha puesto en su <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/polarizar-negando_132_10881247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dimensi&oacute;n afectiva</a>: los sentimientos negativos, la desconfianza y los comportamientos hostiles que hoy despierta la pol&iacute;tica. Mucho menos nos hemos preguntado por las diferencias de fondo. Si los dos grandes bloques que dividen actualmente a la sociedad espa&ntilde;ola no solo discrepan en sus posiciones pol&iacute;ticas, sino que est&aacute;n asentados sobre visiones del mundo profundamente contrapuestas &mdash;en valores, estilos de vida y formas de entender las relaciones sociales&mdash;, entonces las consecuencias del cambio pol&iacute;tico pueden ser mucho m&aacute;s profundas y duraderas de lo que suele asumirse.
    </p><p class="article-text">
        Puede que exista una versi&oacute;n contempor&aacute;nea de las dos Espa&ntilde;as, adaptada al siglo XXI y alejada ya de sus formulaciones hist&oacute;ricas. Pero, si es as&iacute;, m&aacute;s nos vale conocerla con precisi&oacute;n emp&iacute;rica, para que el debate p&uacute;blico se apoye en diferencias reales &mdash;de valores, pr&aacute;cticas y modos de vida&mdash; y no se limite a reproducir un mito secular convertido en atajo ret&oacute;rico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Miller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/forman-hoy-espanas_132_12905777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 05:01:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quiénes forman hoy las dos Españas?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/aceptan-igual-democracia-ganan-pierden-elecciones_132_12889758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f9f2208-bcc8-42c0-b1cb-43eef8b2aade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1003y1515.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento de la polarización y de opciones políticas autoritarias podría generar una brecha en el compromiso democrático entre ganadores y perdedores electorales. No obstante, datos de elecciones recientes en 30 países apuntan a una ciudadanía más comprometida con las reglas democráticas de lo que esperábamos.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos presenciado situaciones en las que tanto los ganadores como los perdedores de algunos procesos electorales han puesto a prueba la solidez de sus democracias. Los ejemplos m&aacute;s claros de esto son ya tristemente conocidos: el asalto al Capitolio por parte de los seguidores de Trump tras perder las elecciones de 2020 en Estados Unidos, o el asalto a las sedes de los tres poderes tras las elecciones generales brasile&ntilde;as de 2022. Por otra parte, en pa&iacute;ses como Hungr&iacute;a y Polonia los ganadores de las elecciones han impulsado reformas que han erosionado de manera efectiva los contrapesos institucionales. La situaci&oacute;n de estos pa&iacute;ses parece indicar que se est&aacute;n generando divisiones cada vez m&aacute;s grandes entre ganadores y perdedores. En unos casos, los ganadores estar&iacute;an m&aacute;s dispuestos a abusar del poder que han conseguido. En otros, los perdedores ser&iacute;an m&aacute;s proclives a cuestionar la legitimidad de sus oponentes de gobernar.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos ha llevado a estudiar hasta qu&eacute; punto los resultados de las elecciones condicionan el apoyo de la ciudadan&iacute;a a normas democr&aacute;ticas b&aacute;sicas. Hemos utilizado datos de encuestas realizadas despu&eacute;s de 35 elecciones celebradas en 30 pa&iacute;ses en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Los hemos cruzado con la informaci&oacute;n de qu&eacute; partidos acabaron formando gobierno tras dichas elecciones. Y tambi&eacute;n hemos llevado a cabo dos estudios de caso m&aacute;s detallados: el de las elecciones de Nueva Zelanda de 2017, y el de las presidenciales de Chile de 2021.&nbsp;<em>Los resultados de estos an&aacute;lisis</em>&nbsp;[1] se publicar&aacute;n pr&oacute;ximamente en la revista Comparative Political Studies.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos, por&nbsp;<em>estudios previos</em>&nbsp;[2], que cuando un partido gana las elecciones sus votantes suelen mostrarse m&aacute;s satisfechos con el funcionamiento de la democracia que los votantes de los partidos que perdieron. Se trata de una reacci&oacute;n hasta cierto punto natural. Pero m&aacute;s all&aacute; de esta satisfacci&oacute;n moment&aacute;nea, quer&iacute;amos saber si ganar o perder tambi&eacute;n afecta al compromiso con normas democr&aacute;ticas fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de nuestros an&aacute;lisis nos han sorprendido positivamente. El gr&aacute;fico 1 muestra el grado de satisfacci&oacute;n con la democracia, el apoyo a la idea de que la voluntad de la mayor&iacute;a debe estar por encima de los derechos de las minor&iacute;as, y el apoyo a l&iacute;deres que se saltan la ley para sacar adelante sus pol&iacute;ticas, distinguiendo entre ganadores y perdedores electorales. En primer lugar, cabe destacar que los encuestados muestran cierto rechazo a los l&iacute;deres autoritarios y a vulnerar los derechos de las minor&iacute;as, ya que sus respuestas se ubican por debajo del valor 3, que es el punto medio de la escala de 5 puntos que mide estas actitudes. Adem&aacute;s, aunque encontramos que los ganadores tienden a mostrar m&aacute;s satisfacci&oacute;n con la democracia -en l&iacute;nea con los estudios previos-, apenas hay diferencias entre ganadores y perdedores en el apoyo a normas democr&aacute;ticas.
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                Gráfico 1. Diferencias entre ganadores y perdedores en satisfacción con la democracia y apoyo a normas democráticas                            </span>
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        Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hemos considerado hasta qu&eacute; punto la polarizaci&oacute;n afectiva &ndash; un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s presente en multitud de pa&iacute;ses,&nbsp;<em>incluido el nuestro</em>&nbsp;[3] - juega un papel en todo este proceso. Este concepto hace referencia al grado en que los votantes de un partido sienten simpat&iacute;a o rechazo por votantes de otros partidos. Nuestra hip&oacute;tesis era que una mayor polarizaci&oacute;n afectiva conducir&iacute;a a una diferencia m&aacute;s grande entre ganadores y perdedores en lo que respecta a su apoyo a normas democr&aacute;ticas. De manera similar a como ocurre a veces en el mundo deportivo: aunque perder no sienta bien nunca, no es lo mismo perder contra un rival por el cual sientes cierta simpat&iacute;a que perder contra el eterno rival. En este &uacute;ltimo caso, algunos aficionados pueden llegar a justificar pr&aacute;cticas dudosas con tal de ganar a toda cosa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tampoco vemos que la brecha en el apoyo a normas democr&aacute;ticas se agrande para los individuos altamente polarizados. En el gr&aacute;fico 2 podemos observar c&oacute;mo la satisfacci&oacute;n con la democracia y el apoyo a las normas democr&aacute;ticas var&iacute;a para ganadores (en negro) y perdedores (en azul) en funci&oacute;n de si est&aacute;n m&aacute;s o menos polarizados (eje X). Mientras que la brecha en satisfacci&oacute;n se agranda conforme los encuestados est&aacute;n m&aacute;s polarizados, la brecha en actitudes democr&aacute;ticas se mantiene constante, cosa que tampoco esper&aacute;bamos.
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                    alt="Gráfico 2. Satisfacción con la democracia y apoyo a normas democráticas para ganadores y perdedores según su nivel de polarización afectiva"
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Satisfacción con la democracia y apoyo a normas democráticas para ganadores y perdedores según su nivel de polarización afectiva                            </span>
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        Estos resultados se repiten en los dos estudios de caso incluidos en nuestro art&iacute;culo. Tanto en Nueva Zelanda como en Chile los cambios de gobierno influyeron en la satisfacci&oacute;n con la democracia y la confianza en el gobierno de los votantes, pero no afectaron de manera sustancial su compromiso democr&aacute;tico. Todo ello nos lleva a una conclusi&oacute;n optimista: los ciudadanos de las democracias, en general, mantienen su compromiso con los valores democr&aacute;ticos, que resiste las idas y venidas de los ciclos electorales. Los resultados de una elecci&oacute;n pueden generar alegr&iacute;a, frustraci&oacute;n o indignaci&oacute;n, pero la mayor&iacute;a de los ciudadanos sigue pensando que hay que respetar las reglas y que el poder debe tener l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esto no significa que podamos bajar la guardia. En algunos casos, como los mencionados al principio de este art&iacute;culo, todo parece indicar que hay diferencias significativas en el compromiso democr&aacute;tico de ganadores y perdedores. Pero nuestros an&aacute;lisis sugieren que esto no sucede de manera generalizada en los pa&iacute;ses analizados y que, cuando ocurre, no se debe a los resultados de las elecciones sino, probablemente, a que los votantes de los partidos que pusieron en cuesti&oacute;n los resultados electorales ya ten&iacute;an un compromiso democr&aacute;tico m&aacute;s d&eacute;bil independientemente del resultado (lo cual va en la l&iacute;nea de an&aacute;lisis como&nbsp;<em>este</em>&nbsp;[4]). Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que peque&ntilde;as diferencias en el apoyo a estos principios fundamentales de la democracia pueden tener consecuencias importantes si se acumulan con el tiempo o si se alimentan con discursos que cuestionan la legitimidad de las instituciones. Por ello, es fundamental seguir analizando c&oacute;mo evolucionan estas actitudes y entender bajo qu&eacute; condiciones pueden cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Referencias
    </p><p class="article-text">
        [1]&nbsp;<a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/7asfd_v3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OSF | Winners&rsquo; Restraint or Affective Majoritarianism? Elections, Polarization and Political Support</a>
    </p><p class="article-text">
        [2]&nbsp;<a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/1475-6765.12625" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sweet victory, bitter defeat: The amplifying effects of affective and perceived ideological polarization on the winner&ndash;loser gap in political support - JANSSEN - 2024 - European Journal of Political Research - Wiley Online Library</a>
    </p><p class="article-text">
        [3]&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politica-identidad-dominante-sociedad-espanola_132_12469585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piedras de papel - La pol&iacute;tica como identidad dominante en la sociedad espa&ntilde;ola</a>
    </p><p class="article-text">
        [4]&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/radiografia-apoyo-gobiernos-no-democraticos_132_11836020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piedras de papel - Radiograf&iacute;a del apoyo a gobiernos no democr&aacute;ticos</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Damjan Tomic, Sergi Ferrer, Enrique Prada, Enrique Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/aceptan-igual-democracia-ganan-pierden-elecciones_132_12889758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestros libros del 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2025_132_12855146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acac3954-4c4b-4df2-b9ed-6350dc130df6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestros libros del 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra fidelidad a la sociología, la ciencia política y la economía sigue ahí, aunque cada vez de forma más porosa. Este año la lista se abre también a la historia, la antropología y la teoría política, con libros que nos invitan a pensar cómo las instituciones, las ideas y las formas de vida condicionan nuestra capacidad de elegir, convivir y gobernarnos colectivamente</p></div><p class="article-text">
        Fieles a nuestra tradici&oacute;n de fin de a&ntilde;o, desde Piedras de papel volvemos en este 2025 con una breve selecci&oacute;n de lecturas recientes que nos han acompa&ntilde;ado y hecho pensar. No son solo libros que nos han gustado, sino t&iacute;tulos que dialogan con algunas de las grandes tensiones del presente: las dificultades de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, los l&iacute;mites de la meritocracia, la persistencia -y la reversibilidad- de la desigualdad, la transformaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico bajo el impacto de las tecnolog&iacute;as digitales, la polarizaci&oacute;n social o la pregunta por el sentido del universalismo y la justicia en sociedades cada vez m&aacute;s fragmentadas. Nuestra fidelidad a la sociolog&iacute;a, la ciencia pol&iacute;tica y la econom&iacute;a sigue ah&iacute;, aunque cada vez de forma m&aacute;s porosa. Este a&ntilde;o la lista se abre tambi&eacute;n a la historia, la antropolog&iacute;a y la teor&iacute;a pol&iacute;tica, con libros que nos invitan a pensar c&oacute;mo las instituciones, las ideas y las formas de vida condicionan nuestra capacidad de elegir, convivir y gobernarnos colectivamente. Esperamos que estas recomendaciones os acompa&ntilde;en y os animen a leer -y a pensar- en el a&ntilde;o que comienza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abundancia</strong>. Ezra Klein (Capit&aacute;n Swing, 2025)
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo construir un futuro mejor, de Ezra Klein y Derek Thompson (versi&oacute;n espa&ntilde;ola en Capit&aacute;n Swing) defiende la tesis de que el principal escollo que enfrenta hoy la agenda progresista es las limitaciones que se ha (auto)impuesto al priorizar en su acci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s y m&aacute;s regulaciones al proceso de toma de decisiones y a la ejecuci&oacute;n de las pol&iacute;ticas. Los principales problemas sociales y econ&oacute;micos de nuestro tiempo, de acuerdo a Klein y Thomson, podr&iacute;an ser aliviados con un gobierno m&aacute;s proactivo y sobre todo m&aacute;s efectivo, con capacidad para generar resultados concretos que creen con una econom&iacute;a m&aacute;s &ldquo;abundante&rdquo;: con m&aacute;s gente, m&aacute;s infraestructuras, m&aacute;s recursos. Siempre mejor crecer y lidiar con los problemas que ese crecimiento genera, que gestionar la escasez. Pero una mara&ntilde;a de regulaciones bienintencionadas, un proceso pol&iacute;tico controlado por juristas, y el hecho de que hayamos elegido canalizar demandas ciudadanas creando m&aacute;s capas de complejidad para dificultar la acci&oacute;n de gobernantes futuros hace que &ldquo;hacer cosas&rdquo; sea para los gobiernos m&aacute;s dif&iacute;cil hoy que en el pasado. Y eso explicar&iacute;a (o ayudar&iacute;a a explicar) el estado de desafecci&oacute;n ciudadana que sufren en la actualidad la pr&aacute;ctica totalidad de las democracias occidentales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un libro enormemente influyente entre el pensamiento progresista anglosaj&oacute;n: forma parte de todos los debates en el seno del Partido Dem&oacute;crata americano, y su principal mensaje ha sido abrazado expl&iacute;citamente por el primer ministro brit&aacute;nico Starmer. Tiene todo el sentido que se plantee como hoja de ruta en los pa&iacute;ses con crecimiento an&eacute;mico y dificultades sist&eacute;micas para la construcci&oacute;n y renovaci&oacute;n de infraestructuras: a la capital mundial del conocimiento, Boston, le cost&oacute; m&aacute;s de 15 a&ntilde;os soterrar la autopista que cruza la ciudad. Cuesta sin embargo encontrarle acomodo en un contexto como el nuestro actual, en el que hemos sido capaces, hace bien poco, de construir m&aacute;s casas que Alemania, Francia e Italia juntas, tenemos la red de trenes de alta velocidad m&aacute;s extensa del mundo despu&eacute;s de China, hemos multiplicado por 8 la capacidad instalada de energ&iacute;a fotovoltaica en menos de una d&eacute;cada, crecemos el doble que la media de la UE, y somos la econom&iacute;a europea que con m&aacute;s intensidad est&aacute; incorporando a migrantes en su mercado de trabajo. &iquest;Est&aacute; en la &ldquo;poca abundancia&rdquo; provocada por abogados y regulaciones el origen de nuestros problemas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una breve historia de la igualdad (c&oacute;mic).&nbsp;</strong>S&eacute;bastien Vassant &amp; Stephen Desberg (Deusto, 2025)
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n del economista franc&eacute;s Thomas Piketty sobre la historia de las desigualdades, ahora en c&oacute;mic. Los autores, bas&aacute;ndose en el libro original de Piketty, publicado en espa&ntilde;ol hace unos a&ntilde;os, describen una historia en la que, lejos de las visiones habituales sin retrovisor, constata que la tendencia de largo plazo ha sido hacia una disminuci&oacute;n de las desigualdades econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas. Se repasan momentos concretos de la historia en los que se ha logrado reducir sustancialmente las desigualdades de la renta y de la riqueza, en Europa y en los Estados Unidos, y limitar la concentraci&oacute;n de la riqueza en unas pocas manos. El c&oacute;mic explica, con datos y fechas, la creaci&oacute;n y expansi&oacute;n de los estados de bienestar y los retos a los que se enfrentan. El c&oacute;mic no se centra exclusivamente en los pa&iacute;ses ricos; al contrario, gran parte de &eacute;l explica, de manera sencilla pero rigurosa, las relaciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas basadas en la explotaci&oacute;n, como la esclavitud o los procesos de colonizaci&oacute;n y posterior independencia en &Aacute;frica y otros continentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los logros en t&eacute;rminos de igualdad han sido posibles gracias a las luchas y rebeliones contra la injusticia, pero tambi&eacute;n a la toma de decisiones pol&iacute;ticas. Dado un mismo nivel de riqueza o de desarrollo de la tecnolog&iacute;a, hay diversas maneras de organizarse colectivamente en lo que respecta a la fiscalidad, a la inclusi&oacute;n educativa, a la gesti&oacute;n de las fronteras o la expansi&oacute;n de derechos sociales. Las decisiones a las que se llegan dependen claramente de los equilibrios de poder entre grupos con intereses diversos -tradicionalmente, clases sociales- y dan lugar a niveles y tipos de desigualdad muy diversas -todas ellas potencialmente reversibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del momento actual, en el que observamos tendencias hacia la concentraci&oacute;n de la riqueza y del poder pol&iacute;tico basado enestaa, el c&oacute;mic transmite un mensaje claramente esperanzador. El cambio institucional es posible -ha sido posible hist&oacute;ricamente- y a menudo los cambios hist&oacute;ricos de calado suceden precisamente en momentos de crisis -en estos momentos, la crisis clim&aacute;tica y las tensiones geopol&iacute;ticas. En el c&oacute;mic se apuesta por una transformaci&oacute;n radical del sistema econ&oacute;mico que incluya un reparto justo de la riqueza y que se resume, como alternativa el modelo chino de capitalismo estatal y autoritario, en una forma de socialismo democr&aacute;tico, participativo, ecol&oacute;gico y poscolonial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Something Between Us: The Everyday Walls of American Life, and How to Take Them Down</strong>. Anand Pandian (Redwood Press, 2025)
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; explica el incremento de la polarizaci&oacute;n en nuestras sociedades? &iquest;Qu&eacute; podemos hacer para revertirla? Estas preguntas van a seguir permeando muchas de las agendas investigadoras de psic&oacute;logos, soci&oacute;logos, polit&oacute;logos y economistas de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Un paper reciente de tres investigadores del complexity hub de Viena y recientemente publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), muestra que el n&uacute;mero de amistades cercanas ha aumentado significativamente a partir de la expansi&oacute;n de redes digitales, y que esto coincide con un aumento de la polarizaci&oacute;n social. La hip&oacute;tesis que avanzan estos investigadores es que las redes sociales m&aacute;s densas facilitan la fragmentaci&oacute;n en burbujas ideol&oacute;gicas cohesionadas internamente, pero que reducen la tolerancia entre grupos. (Thurner, Hofer, y Korbel, 2025).
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de un rico retrato etnogr&aacute;fico de la Am&eacute;rica contempor&aacute;nea,&nbsp;&nbsp;Anand Pandian documenta desde la antropolog&iacute;a el crecimiento de estos contextos polarizadores y distanciadores, que los vincula al crecimiento de formas de vida, tendencias urban&iacute;sticas, patrones de movilidad y de formas de comunicaci&oacute;n que crean de manera sistem&aacute;tica lo que &eacute;l llama &ldquo;muros&rdquo;: el magma del que se nutre este proceso de desmembramiento de los lazos comunitarios entre los (heterog&eacute;neos) miembros de la comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Varias son las ense&ntilde;anzas del libro de Pandian. Una, que las din&aacute;micas polarizadoras nos trascienden como individuos, y que las fuerzas que alimentan la desconfianza y la sospecha social son tristemente mucho m&aacute;s estructurales de lo que nos gustar&iacute;a pensar. Pero por otra parte, que existen herramientas para reconstruir lazos comunitarios basadas en el contacto, el intercambio, y la ayuda mutua. Que es posible hacer visible a trav&eacute;s de la experiencia los incuestionables v&iacute;nculos que nos unen como vecinos y conciudadanos. Queda como reto construir una agenda pol&iacute;tica despolarizadora articulada en torno a la reconstrucci&oacute;n de todos estos lazos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Highest Exam. How the Gaokao Shapes China</strong>. Ruixue Jia y Hongbin Li (con la colaboraci&oacute;n de Claire Cousineau). (Harvard University Press, 2025).
    </p><p class="article-text">
        En Europa, y muy particularmente en Espa&ntilde;a, donde las noticias del exterior solo cuajan cuando tienen resortes internos y casi todos los debates p&uacute;blicos tienden a mirar hacia adentro, a menudo tenemos una imagen distorsionada y algo ex&oacute;tica de China. China se suele tratar como una excepci&oacute;n cultural, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica inescrutable. Sin embargo, hay trabajos accesibles desde las ciencias sociales que, en lugar de recurrir al perezoso comod&iacute;n de la &ldquo;cultura milenaria&rdquo;, nos ayudan a entender c&oacute;mo funciona realmente el pa&iacute;s a trav&eacute;s de sus instituciones.&nbsp;<em>The Highest Exam</em>&nbsp;es fundamental precisamente porque nos muestra c&oacute;mo un mecanismo institucional centralizado logra vertebrar y ordenar un pa&iacute;s de una diversidad interna y un tama&ntilde;o tan colosales que resultan sorprendentes para el observador externo.
    </p><p class="article-text">
        El libro disecciona el&nbsp;<em>Gaokao</em>, una especie de EBAU brutal con profundas ra&iacute;ces hist&oacute;ricas, que se presenta como la oportunidad suprema para &ldquo;demostrar tu val&iacute;a&rdquo;. Es un evento donde millones de familias contienen el aliento durante dos d&iacute;as, sabiendo que el resultado determinar&aacute; r&iacute;gidamente el curso vital de sus hijos. Mientras que en Espa&ntilde;a las universidades apenas est&aacute;n jerarquizadas y casi da igual d&oacute;nde se estudie, en China el&nbsp;<em>Gaokao</em>&nbsp;es un verdadero torneo por acceder a la &eacute;lite de las universidades. Los mejores estudiantes acceden f&aacute;cilmente, los que no triunfan, pero tienen recursos, a menudo se van fuera; y la gran mayor&iacute;a, tras haberse matado estudiando, terminan en universidades regulares con perspectivas muy inciertas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de c&oacute;mo el libro ayuda a conocer China<strong>,&nbsp;</strong>el texto es muy valioso, por al menos tres razones que permiten entender procesos m&aacute;s generales. Por una parte, permite matizar el cinismo predominante sobre la meritocracia en ciertos entornos. El sistema no es una farsa total ya que, cuando los estudiantes pobres logran acceder a las universidades de &eacute;lite, su desempe&ntilde;o posterior es indistinguible del de los ricos. Quiz&aacute;s por eso el sistema goza de un apoyo popular tan sorprendente; se percibe como la &uacute;nica herramienta capaz de matar el&nbsp;<em>guanxi</em>&nbsp;(las redes de influencia y corrupci&oacute;n). Sin embargo, es cierto, los fallos del sistema no residen solo en las barreras para los pobres -algo ya sabido-, sino en la ineficiencia que supone el empuje artificial que las familias ricas dan a sus hijos menos capaces para mantenerlos en la carrera. Por otra parte, dado que China que se ha convertido en el mayor proveedor de cient&iacute;ficos para todo el mundo, el libro es recomendable por el valor que tiene conocer un sistema educa a una buena parte de la &eacute;lite cient&iacute;fica mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, igual que ocurre con los j&oacute;venes en otros rincones del globo, una proporci&oacute;n creciente de la juventud china comienza a rebelarse contra esta presi&oacute;n asfixiante. Valoran cada vez m&aacute;s su independencia y cuestionan si el sacrificio que exige el torneo merece realmente la pena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Superbloom: How Technologies of Connection Tear Us Apart</strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>.&nbsp;</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">Carr, Nicholas&nbsp;(WW Norton &amp; Company, 2025)</span>
    </p><p class="article-text">
        Con la autoridad que le otorga haber escrito uno de los libros m&aacute;s influyentes sobre los efectos cognitivos de la tecnolog&iacute;a antes de la llegada del iPhone o Twitter (<em>The Shallows</em>), Nicholas Carr vuelve ahora con una reflexi&oacute;n sugerente sobre c&oacute;mo las tecnolog&iacute;as moldean nuestras formas de pensar, comunicarnos y relacionarnos. Su gran aportaci&oacute;n es precisamente esta perspectiva: entender la tecnolog&iacute;a no como un conjunto de herramientas aisladas, sino como un ecosistema que configura nuestras expectativas, h&aacute;bitos y modos de interpretar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Carr sostiene que aquello que usamos para pensar acaba influyendo decisivamente en la forma misma en que pensamos. Las tecnolog&iacute;as reorganizan nuestra atenci&oacute;n, nuestros ritmos y hasta nuestras interacciones sociales. Su enfoque no es apocal&iacute;ptico ni nost&aacute;lgico, sino hist&oacute;rico y cr&iacute;tico: primero, sit&uacute;a nuestro presente dentro de una larga cadena de innovaciones (de la imprenta a los LLM) que han redefinido una y otra vez nuestra relaci&oacute;n con el conocimiento y con los dem&aacute;s; y segundo, la pregunta que propone no es si la tecnolog&iacute;a es &ldquo;buena o mala&rdquo;, sino qu&eacute; capacidades fortalece y cu&aacute;les debilita: &iquest;facilita la concentraci&oacute;n o la fragmenta?, &iquest;fomenta la conversaci&oacute;n o solo la reacci&oacute;n?, &iquest;invita a profundizar o empuja hacia lo inmediato?
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo muy habitual ilustra su punto: Antes, los debates p&uacute;blicos se desarrollaban en art&iacute;culos, cartas o conversaciones pausadas que permit&iacute;an matizar y revisar ideas. Hoy, en redes sociales y formatos instant&aacute;neos, lo que prospera no es el mejor argumento, sino la ocurrencia m&aacute;s llamativa o la reacci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida. La conversaci&oacute;n se ajusta a la l&oacute;gica de la viralidad: intervenir de inmediato, captar atenci&oacute;n, destacar entre el ruido. Carr advierte que este entorno no solo cambia c&oacute;mo hablamos, sino qu&eacute; valoramos: rapidez, identidad y reacci&oacute;n por encima de reflexi&oacute;n y comprensi&oacute;n. La tecnolog&iacute;a -se desprende de su argumento- lejos de ser neutral, est&aacute; moldeando un espacio p&uacute;blico donde la sabidur&iacute;a no se democratiza necesariamente, pero s&iacute; la impulsividad.
    </p><p class="article-text">
        Como sugiere el libro, comprender este proceso hist&oacute;rico es el primer paso para recuperar un margen de decisi&oacute;n. Si la tecnolog&iacute;a moldea nuestras capacidades, lo que s&iacute; est&aacute; en nuestras manos es&nbsp;<strong>moldear nuestras pr&aacute;cticas.</strong>&nbsp;Ese es, en &uacute;ltima instancia, el gesto pol&iacute;tico que el libro invita a imaginar: preguntarnos no qu&eacute; tipo de tecnolog&iacute;a queremos, sino qu&eacute; tipo de seres humanos queremos ser frente a ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Maestro y su emisario</strong>. (Iain McGilchrist (Capit&aacute;n Swing, 2025)
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si la causa de la crisis de nuestra civilizaci&oacute;n estuviera en nuestros cerebros? &iquest;Y si nos sentimos tan angustiados y tan solos a pesar de disfrutar de tanto bienestar material y estar tan conectados por las redes sociales porque algo falla dentro de nuestras cabezas?
    </p><p class="article-text">
        Si uno de los escritores m&aacute;s perspicaces del siglo pasado, Aleksandr Solzhenitsyn, dec&iacute;a que la l&iacute;nea que divide el bien y el mal atraviesa el coraz&oacute;n de cada ser humano, uno de los neurocient&iacute;ficos m&aacute;s originales de esta centuria, Iain McGilchrist dice que esa l&iacute;nea es la que divide el cerebro de cada ser humano. El llamado cuerpo calloso o corpus callosum, la autopista que, m&aacute;s que unir, mantiene una tensi&oacute;n permanente entre los dos hemisferios cerebrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        McGilchrist, que combina una formaci&oacute;n humanista en filosof&iacute;a con una rigurosa en ciencia M&eacute;rida, propone una mirada nueva al desasosiego, desconcierto, desconfianza y desarraigo de nuestra &eacute;poca. En un tratado completo y complejo (y muy extenso), McGilChrist nos lleva de la mano por los entresijos de nuestra materia gris, desmontando mitos sobre la supuesta &ldquo;especialidad&rdquo; de cada uno de los hemisferios (uno es para el lenguaje y el otro para las matem&aacute;ticas y otros lugares comunes), en b&uacute;squeda del Santo Grial de la neurociencia: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; y qu&eacute; es la conciencia? Esa respuesta queda envuelta en el misterio, pero el viaje al que nos invita McGilChrist es tan apasionante y rico que uno sale con unas coordenadas nuevas de la naturaleza humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tesis principal de McGilChrist es que el cerebro humano (como el de otras criaturas) se divide en un &ldquo;maestro&rdquo; (el hemisferio derecho, que supervisa el todo, busca el sentido a la existencia y acuna la creaci&oacute;n art&iacute;stico-cient&iacute;fica y la religi&oacute;n) y un &ldquo;emisario&rdquo; (el hemisferio izquierdo, que atiende a los detalles y act&uacute;a siguiendo una l&oacute;gica mecanicista). Y nuestra crisis civilizatoria es consecuencia de que el emisario ha suplantado al maestro. Nos hemos entregado al hemisferio izquierdo (dedicamos nuestra atenci&oacute;n y esfuerzos a obtener el m&aacute;ximo rendimiento a todo) y descuidado al derecho. Somos m&aacute;s eficientes que nunca en todas las cosas, pero le hemos perdido el sentido a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Age of Choice: A History of Freedom in Modern Life</strong>. Sophia Roselfeld (Princeton University Press, 2025)
    </p><p class="article-text">
        En ciencias sociales hay que leer m&aacute;s historia, especialmente libros como esta investigaci&oacute;n, a trav&eacute;s de cinco estudios y un ep&iacute;logo, sobre la libertad y la elecci&oacute;n y su mimetismo en el sentido com&uacute;n pol&iacute;tico y social. Los tres primeros tienen una estructura semejante, una indagaci&oacute;n sobre reliquias espec&iacute;ficas enmarcada en una discusi&oacute;n m&aacute;s generalista en la que interviene la sapiencia filos&oacute;fica, literaria o sociol&oacute;gica de la autora. &ldquo;La elecci&oacute;n de cosas&rdquo;, sobre la gestaci&oacute;n del shopping, su parafernalia (cat&aacute;logos, men&uacute;s, precios, escaparates) y su feminizaci&oacute;n temprana; &ldquo;La elecci&oacute;n de ideas&rdquo;, o &ldquo;decidir qu&eacute; creer&rdquo;, un cap&iacute;tulo realmente interesante apoyado en la historia de la confecci&oacute;n de libros de &ldquo;lugares comunes&rdquo; (<em>commonplacing</em>); y &ldquo;La elecci&oacute;n de pareja&rdquo;, una cosa estupenda construida a partir de los carn&eacute;s de baile (y de los bailes, los agarrados, su literatura&hellip;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El dedicado a &ldquo;la elecci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, cuarto, es una aguda historia de la papeleta electoral -su aparici&oacute;n, formas y regulaciones- con la vista puesta en c&oacute;mo el derecho de voto lleg&oacute; a extenderse a las mujeres. Tiene menos contribuci&oacute;n propia en cuanto a desenterrar hechos, aunque hay fuentes period&iacute;sticas y tratados poco conocidos. Contiene una muy buena organizaci&oacute;n de un material historiogr&aacute;fico abundante y disperso (predominantemente sobre Inglaterra) y una hip&oacute;tesis de altura: es la privatizaci&oacute;n de la elecci&oacute;n pol&iacute;tica lo que la vuelve generalizable y, en definitiva, asumible como apta para las mujeres. La interrelaci&oacute;n del voto secreto y la ampliaci&oacute;n del sufragio aparecen as&iacute; desde una perspectiva diferente a la (habitual) del control de la participaci&oacute;n y sus efectos en el statu quo.&nbsp;&nbsp;Y encaja pues, como sabemos, cuando votaron las mujeres, no pas&oacute; nada a esos efectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El quinto, &ldquo;la ciencia de la elecci&oacute;n&rdquo;, es de lejos el m&aacute;s flojo, aunque uno teme que sea el que m&aacute;s guste a las autodenominadas mentes cr&iacute;ticas. Suben al mismo escenario las t&eacute;cnicas de publicidad, la investigaci&oacute;n por encuestas y la teor&iacute;a econ&oacute;mica neocl&aacute;sica (el&nbsp;<em>homo economicus</em>, el abominable hombre de las perras) y, a qu&eacute; decirlo, mueren todos.&nbsp;&nbsp;Como argumento dram&aacute;tico est&aacute; un poco visto; como argumento de los otros, no se pasa de asociaciones de ideas y parecidos razonables. Aun as&iacute;, hay haces de luz: como esa idea de que en la sociedad de consumo se recorre el camino deseado por el feminismo primitivo, pero en sentido inverso: ahora somos todos se&ntilde;oras (o se&ntilde;oritas) de sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con algo de ese tenor podr&iacute;a haber abotonado el libro, pero elige -perd&oacute;n- hacerlo con una reflexi&oacute;n sobre el &ldquo;feminismo de la elecci&oacute;n&rdquo; y lo que ella entiende como su agotamiento. Puede ser inquietante. Se presiente con claridad c&oacute;mo hay personas a pocos pasos de renunciar a la libertad de elegir como un valor importante, por amor de libertades m&aacute;s profundas, d&iacute;cese. Para bien de todos, la autora no se empe&ntilde;a en desarrollarlas sino solo en &ldquo;historificar&rdquo; lo que entendemos por elegir, para mejor rebasar sus ilusiones.&nbsp;&nbsp;Y eso lo hace bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Universalismo radical: m&aacute;s all&aacute; de la identidad</strong>. Omri Boehm (Taurus, 2025)
    </p><p class="article-text">
        La trascendencia est&aacute; de actualidad, dig&aacute;moslo con deliberada ligereza. La conservadora Laura Field advierte en un celebrado libro -escrito como antigua&nbsp;<em>insider</em>&nbsp;del grupo- que la fuerza del populismo MAGA se cimenta en una certeza, que existe un orden moral objetivo -revelado en una tradici&oacute;n- y que el estado puede y debe auspiciarlo y protegerlo. (<em>Furious Minds</em>, Princeton University Press 2025). La primera novela de nuestro amigo V&iacute;ctor Lapuente, mediante una par&aacute;bola-distop&iacute;a, nos previene sobre la renuncia a la trascendencia y el intento de suplirla con un suced&aacute;neo de racionalidad objetiva (<em>Inmanencia</em>, AdN 2025). Su perspectiva, sin embargo, es totalmente opuesta al pensamiento iliberal. El libro de Omri Bohem es de veras radical: ni liberalismo, ni iliberalismo, ni tampoco los sospechosos habituales (la izquierda alucinada). Solo la trascendencia nos permite defender la justicia, y solo eso es efectivo por igual contra la izquierda identitaria (la de la teor&iacute;a cr&iacute;tica de la raza y dem&aacute;s confeti) y contra la derecha populista. Boehm es radical porque cree que la justicia universal desenmascara tambi&eacute;n al liberalismo, (en el sentido convencional, de centro o centroizquierda), que ha renunciado al verdadero universalismo. Es radical por creer que las cr&iacute;ticas de la izquierda (y por implicaci&oacute;n la derecha) son verdaderas, por mucho que se formulen desde posiciones intelectual y moralmente inferiores: el liberalismo se ha vuelto la ideolog&iacute;a de un grupo privilegiado.
    </p><p class="article-text">
        Lo de Boehm es teor&iacute;a pol&iacute;tica sin&nbsp;<em>bullshit</em>. Para un germano-israel&iacute; que ha elegido lugares como Yale y New School para ense&ntilde;ar, es escalada vertical. Y con la pol&iacute;tica va en serio: tambi&eacute;n es autor de un magn&iacute;fico y provocador&nbsp;<em>Israel: una utop&iacute;a</em>&nbsp;(en su t&iacute;tulo alem&aacute;n; en ingl&eacute;s&nbsp;<em>Haiffa Republic</em>, 2021) proponiendo un estado &uacute;nico binacional.&nbsp;&nbsp;En<em>&nbsp;Universalismo</em>&nbsp;toma partido por Martin Luther King Jr. frente a los liberal-constitucionales, por Du Bois frente a los pragm&aacute;ticos, por Lincoln y la guerra civil -y la Reconstrucci&oacute;n- frente al Compromiso y a los unionistas en busca de conciliaci&oacute;n entre hermanos.&nbsp;&nbsp;Los peores enemigos de la postura &eacute;tica universal han sido los falsos amigos, los precursores del liberalismo contempor&aacute;neo. No hay comunidad ni consenso que valga, la lucha es por una humanidad abstracta, no hist&oacute;rica; la dignidad humana es algo que est&aacute; por encima de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        El libro tiene una defensa apasionada de Kant, una cr&iacute;tica tajante de la tradici&oacute;n Dewey-Rorty (y en la que tambi&eacute;n mete a Rawls, pese a sus d&eacute;biles profesiones de kantiano) y la aventura de una interpretaci&oacute;n filol&oacute;gica original, a trav&eacute;s de Maim&oacute;nides, de los pasajes de la Biblia hebrea sobre Abraham y el sacrificio de Isaac. Dios, opina Boehm, no est&aacute; por encima, sino que obedece a la justicia. La verdadera ilustraci&oacute;n es un acto de responsabilidad, no de escepticismo, y su icono es un profeta exigi&eacute;ndole a Dios que cumpla la ley. Con esa convicci&oacute;n afirma que la verdad puede ser enemiga del pueblo, pues la justicia est&aacute; por encima de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los buenos libros de teor&iacute;a son aquellos en los que es f&aacute;cil encontrar, n&iacute;tidos, los puntos de acuerdo y de desacuerdo, y tan bien atados que se vuelve inevitable revisar los segundos. Este es uno de esos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2025_132_12855146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 05:03:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestros libros del 2025]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jóvenes bisexuales, mayores hetero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/jovenes-bisexuales-mayores-hetero_132_12833642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5406e49-857d-4a75-9926-f9e7c9cec7d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jóvenes bisexuales, mayores hetero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La bisexualidad crece con fuerza entre las mujeres jóvenes en España, mientras se mantiene estable en hombres y generaciones mayores. Los datos del CIS revelan un cambio sin precedentes cuyo origen —cultural, identitario o social— aún necesita explicación</p></div><p class="article-text">
        A principios de a&ntilde;o el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas hizo p&uacute;blicos los datos de una encuesta de gran inter&eacute;s. Se trata del estudio 3501 sobre &ldquo;relaciones sexuales y de pareja&rdquo;. Se trata de un estudio muy relevante porque incluye preguntas de gran importancia para la vida, pero que suelen hacerse muy poco a menudo en las encuestas por ser delicadas, como la orientaci&oacute;n sexual, el n&uacute;mero de parejas que se han tenido o la percepci&oacute;n de la infidelidad.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los resultados que llama m&aacute;s la atenci&oacute;n de este estudio es el porcentaje de personas j&oacute;venes que se identifican como bisexuales (gr&aacute;fico 1).  Entre las personas de 40 a&ntilde;os o m&aacute;s, apenas un 3% se ubican en esa categor&iacute;a. En cambio, entre las cohortes m&aacute;s j&oacute;venes, cuanto menor es la edad, mayor es la proporci&oacute;n de personas con esta orientaci&oacute;n. De hecho, 1 de cada 5 personas de 25 a&ntilde;os o menos se autodefine como bisexual.
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            <span class="title">
                Gráfico 1. Porcentaje de personas que se autodefinen como bisexuales, por grupo de edad                            </span>
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        El gr&aacute;fico anterior, no obstante, oculta un aspecto clave. La relaci&oacute;n entre juventud y orientaci&oacute;n bisexual se debe <em>casi exclusivamente a las mujeres</em> (gr&aacute;fico 2). De 40 a&ntilde;os para abajo, el porcentaje de mujeres con esta orientaci&oacute;n es mayor cuanto menor es la edad, e <em>incluye a 4 de cada 10 mujeres</em> entre las que tienen entre 18 y 21 a&ntilde;os. Entre los hombres, en cambio, la proporci&oacute;n aumenta solo muy ligeramente, y no supera el 6 de cada 100 entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Es importante identificar que esta divergencia entre grupos de g&eacute;nero desaparece entre las personas de mediana edad y mayores. Entre las personas que superan los 40, el porcentaje que se define como bisexual es peque&ntilde;o en ambos grupos &ndash;no m&aacute;s del 4%--, y es bastante estable en relaci&oacute;n con la edad.
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                    alt="Gráfico 2. Porcentaje de mujeres y de hombres que se autodefine como bisexuales, por grupo de edad."
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Porcentaje de mujeres y de hombres que se autodefine como bisexuales, por grupo de edad.                            </span>
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        Esta tendencia tan marcada en la identificaci&oacute;n como bisexual no tiene un reflejo paralelo en la identificaci&oacute;n como gay o lesbiana (gr&aacute;fico 3). La proporci&oacute;n que se considera homosexual no es mayor entre los m&aacute;s j&oacute;venes y, lo m&aacute;s crucial, no es mayor entre mujeres. De hecho, observamos que, para todos los grupos de edad, la proporci&oacute;n de hombres que se autoidentifican como gays es mayor que la de mujeres lesbianas. Asimismo, se puede observar que el porcentaje de personas que se identifican como gay o lesbiana es bastante limitado, no alcanza el 5% entre mujeres ni el 10% entre hombres. 
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            <span class="title">
                Gráfico 3. Proporción de hombres y mujeres que se identifican como gay/lesbiana, por grupo de edad.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El aumento tan fuerte y r&aacute;pido entre las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes que se consideran bisexuales &ndash;sin cambio concomitante en la identificaci&oacute;n como lesbiana- plantea preguntas muy relevantes, tanto sobre el origen de este cambio como a la hora de estudiar las consecuencias que puede tener para los v&iacute;nculos sexoafectivos. Resolver estas preguntas con suficiente solvencia desborda con mucho el prop&oacute;sito de este art&iacute;culo. En lo que resta me limitar&eacute; a enunciar una lista ni exhaustiva ni mutuamente excluyente de posibles explicaciones a este patr&oacute;n emp&iacute;rico tan llamativo y aprovechar&eacute; tambi&eacute;n para explorar de manera <em>muy preliminar</em> una de estas explicaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Un primer tipo de explicaciones pueden ser aquellas que ponen el foco no tanto en cambios en la orientaci&oacute;n sexual de fondo sino en c&oacute;mo esas preferencias se manifiestan en categor&iacute;as identitarias. Podr&iacute;a ser, por ejemplo, que la orientaci&oacute;n bisexual sea similar entre cohortes de edad, pero que solo las m&aacute;s j&oacute;venes reflejen esa preferencia en t&eacute;rminos identitarios. Esto, a su vez, podr&iacute;a ser porque identificarse como bisexual les resulta m&aacute;s aceptable socialmente que a las mujeres m&aacute;s mayores o porque han tenido m&aacute;s libertad para explorar y tener experiencias sexuales m&aacute;s diversas y eso cambia su autopercepci&oacute;n. Tambi&eacute;n podr&iacute;a ocurrir que la categor&iacute;a bisexual sea m&aacute;s aceptable socialmente que la de lesbiana y que, por tanto, act&uacute;e como <em>categor&iacute;a</em> <em>refugio </em>para mujeres que en realidad se sienten mucho m&aacute;s atra&iacute;das por mujeres que por hombres. Ahora bien, eso podr&iacute;a ayudar a explicar el patr&oacute;n del gr&aacute;fico 2 solo si la percepci&oacute;n de <em>bisexualidad</em> como categor&iacute;a refugio ocurre &uacute;nicamente entre mujeres menores de 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda familia de explicaciones ser&iacute;a aquella que plantea que la orientaci&oacute;n sexual de las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes es realmente distinta de las de mediana edad y mayores. Sobre esto pueden plantearse multitud de posibles argumentos. Aqu&iacute; solo abordar&eacute; &ndash;y de manera superficial- uno de estos posibles argumentos. Este hipotetiza que el mejor desempe&ntilde;o educativo de las mujeres j&oacute;venes en comparaci&oacute;n con sus coet&aacute;neos varones, unido a la <em>hipergamia</em> en la selecci&oacute;n de pareja, puede estar contribuyendo a un cambio de fondo en las preferencias sexuales. As&iacute;, mujeres que alcanzan un nivel educativo alto en mayor proporci&oacute;n que los varones y que prefieren emparejarse con personas de nivel sociocultural elevado encuentran muchas m&aacute;s mujeres &ldquo;interesantes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
         &iquest;En qu&eacute; medida es esta hip&oacute;tesis compatible con los datos mostrados anteriormente? La hipergamia en las mujeres -la preferencia por parejas de nivel socioecon&oacute;mico alto- no es un fen&oacute;meno nuevo. Est&aacute; documentado desde hace d&eacute;cadas<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>. Lo que es novedoso es la reversi&oacute;n en la brecha educativa de g&eacute;nero. Si hace no tanto los hombres alcanzaban niveles educativos formales superiores a las mujeres, ahora ocurre lo contrario: Entre las cohortes m&aacute;s j&oacute;venes, las mujeres superan a los hombres en resultados educativos y son mayor&iacute;a en los estudios superiores.
    </p><p class="article-text">
        Si la hipergamia en las mujeres se mantiene en un contexto en que ellas obtienen un mayor &eacute;xito educativo y cultural que los hombres, eso crea un problema de oferta de <em>hombres atractivos, </em>es decir, de hombres percibidos como buenos candidatos con los que formar pareja. En paralelo aumenta la proporci&oacute;n de mujeres con nivel educativo alto y plena autonom&iacute;a econ&oacute;mica. Una posible consecuencia de todo ello ser&iacute;a un cambio en la orientaci&oacute;n sexual de las mujeres, con un menor inter&eacute;s por los hombres y una mayor disposici&oacute;n a formar parejas con otras mujeres.
    </p><p class="article-text">
         Si esta hip&oacute;tesis fuese cierta, deber&iacute;amos observar que la propensi&oacute;n a identificarse como bisexual es mayor entre mujeres con estudios superiores y/o de clases acomodadas, ya que ser&iacute;a este perfil de mujer el que tendr&iacute;a m&aacute;s dificultades para encontrar hombres de nivel socioeducativo igual o superior. Como evaluaci&oacute;n preliminar de esta predicci&oacute;n emp&iacute;rica, los gr&aacute;ficos siguientes examinan si tener estudios superiores o declararse de clase media-alta o alta influye en la identificaci&oacute;n como bisexual (gr&aacute;ficos 4 y 5).
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                Gráfico 4. Porcentaje de mujeres que se autodefine como bisexuales, en función de si tiene estudios superiores o no.                            </span>
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                    alt="Gráfico 5. Porcentaje de mujeres que se autodefine como bisexuales, en función de si se consideran de clase alta o no."
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                Gráfico 5. Porcentaje de mujeres que se autodefine como bisexuales, en función de si se consideran de clase alta o no.                            </span>
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        Ambos gr&aacute;ficos muestran que <em>no </em>existe relaci&oacute;n entre el nivel de estudios o la clase social subjetiva de las mujeres y su probabilidad de clasificarse como bisexuales. La variable clave sigue siendo la edad, pero entre mujeres j&oacute;venes no hay diferencias entre aquellas con estudios superiores o sin ellos, ni tampoco en funci&oacute;n de la clase social subjetiva. La asociaci&oacute;n entre juventud y orientaci&oacute;n sexual parece ser, pues, un fen&oacute;meno transversal. 
    </p><p class="article-text">
         Este an&aacute;lisis, en todo caso, es muy preliminar y no hace justicia a la importancia del fen&oacute;meno emp&iacute;rico que emerge del estudio del CIS. Futuras entradas en Piedras de Papel y trabajos cient&iacute;ficos abordar&aacute;n esta cuesti&oacute;n con mayor profundidad y, espero, con datos comparados entre pa&iacute;ses. En todo caso, permanezcan atentas/os porque se trata de un fen&oacute;meno fascinante y sin precedentes.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Una referencia acad&eacute;mica relevante es Lichter et al. (2020). &ldquo;Mismatches in the Marriage Market&rdquo;, <em>Journal of Marriage and Family</em>. <a href="https://doi.org/10.1111/jomf.12603" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://doi.org/10.1111/jomf.12603</a> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Fernández-Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/jovenes-bisexuales-mayores-hetero_132_12833642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 05:01:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jóvenes bisexuales, mayores hetero]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Libertad académica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libertad-academica_132_12816419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/465a9d16-589d-429d-8466-a09970054667_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertad académica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El populismo en el poder reduce la libertad académica incluso en democracias sólidas. Un estudio lo demuestra y el caso del CIDE en México ejemplifica cómo la injerencia política y los recortes pueden desmantelar instituciones clave para la vida democrática.</p></div><p class="article-text">
        Al terminar el doctorado hace ya 20 a&ntilde;os, mi primera oferta laboral universitaria se plante&oacute; en forma de una sustituci&oacute;n por un a&ntilde;o dando tres cursos a raz&oacute;n de 300 euros brutos mensuales en una universidad p&uacute;blica. Declin&eacute;. Afortunadamente encontr&eacute; empleo en el ayuntamiento de Barcelona. En 2007 sali&oacute; a concurso una plaza en el Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas, en M&eacute;xico, conocido como CIDE, y de financiaci&oacute;n p&uacute;blica. Postul&eacute; a dicha posici&oacute;n y despu&eacute;s de un proceso abierto y competitivo, consegu&iacute; dicha posici&oacute;n. Estuve en la ciudad de M&eacute;xico hasta principios del 2010 cuando por razones personales regres&eacute; a Barcelona. En el CIDE coincid&iacute; con colegas brillantes: unos eran polit&oacute;logos, otras economistas; hab&iacute;a historiadores excepcionales y grandes juristas. De todos y todas se aprend&iacute;a. Mucho. Las estudiantes eran trabajadoras y muchas de ellas muy brillantes. 
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota personal viene a cuento de que el CIDE, igual que otras instituciones acad&eacute;micas como Bo&#287;azi&ccedil;i en Turqu&iacute;a, la Central European University -hoy en Viena, pero originalmente en Budapest- o como muchas universidades en Estados Unidos -donde en abril de este mismo a&ntilde;o, varios de sus rectores firmaron una carta en la que se denunciaba la &ldquo;intervenci&oacute;n gubernamental sin precedentes y la injerencia pol&iacute;tica&rdquo; que est&aacute; experimentando la educaci&oacute;n superior- est&aacute;n sufriendo ataques que erosionan la libertad acad&eacute;mica y, por ende, a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://doi.org/10.1017/S1537592725102077" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">En un art&iacute;culo muy reciente</a>, los profesores <a href="https://politics.wfu.edu/faculty-and-staff/victor-hernandez-huerta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Hern&aacute;ndez-Huerta</a> y <a href="https://mobilizingideas.wordpress.com/maria-inclan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Incl&aacute;n</a> analizan c&oacute;mo los gobiernos con l&iacute;deres populistas est&aacute;n deteriorando la libertad acad&eacute;mica, incluido en pa&iacute;ses que siguen siendo democracias liberales o electorales. Antes de explicar por qu&eacute; es importante la investigaci&oacute;n, sigamos las definiciones que utilizan los profesores Hern&aacute;ndez-Huerta e Incl&aacute;n en su art&iacute;culo para cada uno de los t&eacute;rminos. Respecto a libertad acad&eacute;mica entendemos la posibilidad de investigar, ense&ntilde;ar, debatir y publicar sin sufrir represalias ni sanciones exceptuando, obviamente, casos de faltas &eacute;ticas graves. La libertad acad&eacute;mica es importante porque permite que las universidades sean espacios de investigaci&oacute;n en el que se cuestiona, se investiga, se contrastan ideas y tambi&eacute;n se critica al poder -ampliamente definido- sin miedo. Y el miedo, l&oacute;gicamente, est&aacute; presente si las actividades de las investigadoras tienen consecuencias personales para ellas en forma de p&eacute;rdida de empleo y/o, en el peor de los casos, represi&oacute;n. <a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> 
    </p><p class="article-text">
        Los populistas entienden las universidades como elitistas puesto que, al menos las p&uacute;blicas (y muchas privadas), exigen procesos de selecci&oacute;n (en algunos casos extremadamente competitivos); usualmente se requiere de ciertas credenciales para ejercer la profesi&oacute;n que provienen de estudios avanzados como un doctorado. Las universidades tambi&eacute;n son pluralistas: hay diversidad de ideas; se protege el debate razonado y la cr&iacute;tica (por cierto, cuando actos de partidos pol&iacute;ticos que no nos gustan son vandalizados, mala se&ntilde;al). 
    </p><p class="article-text">
        Para un l&iacute;der populista, que quiere presentarse como la &uacute;nica voz aut&eacute;ntica del pueblo y simplificar la pol&iacute;tica como una lucha entre &ldquo;buenos&rdquo; y &ldquo;malos&rdquo;, estos espacios de cr&iacute;tica y matiz como las universidades son inc&oacute;modos. Cuando las pol&iacute;ticas de los populistas se cuestionan con datos, estudios y expertos, su tolerancia al disenso y la disidencia disminuye, y la academia se convierte en un blanco natural. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que considerar que muchos populistas gobiernan bas&aacute;ndose en una conexi&oacute;n carism&aacute;tica y directa con &ldquo;la gente&rdquo;, m&aacute;s emocional que racional. Cuando su desempe&ntilde;o real, cotidiano, pr&aacute;ctico, no cuadra con su relato de &eacute;xito, tienen incentivos para controlar el discurso p&uacute;blico: atacar a periodistas, organizaciones civiles&hellip; y, por supuesto, tambi&eacute;n a universidades que producen informaci&oacute;n independiente.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo escrito anteriormente Hern&aacute;ndez-Huerta e Incl&aacute;n lo fundamentan en un estudio con datos para 59 democracias electorales y liberales entre 2000 y 2021 en el que se combinan la base &lsquo;<a href="https://research.ceu.edu/en/datasets/global-populism-database/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Populism Database</a>&rsquo; y los indicadores del proyecto de investigaci&oacute;n <a href="https://www.v-dem.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Varieties of Democracy</a> (todos los datos est&aacute;n en abierto). Su an&aacute;lisis se basa en modelos estad&iacute;sticos mostrando que 1) a mayor nivel de discurso populista del l&iacute;der, menor es la libertad acad&eacute;mica; 2) dicha relaci&oacute;n negativa se mantiene incluso teniendo en cuenta en los modelos estad&iacute;sticos variables como el nivel de democracia, salvaguardas constitucionales, la independencia judicial y legislativa, la polarizaci&oacute;n social y variables econ&oacute;micas. Dicho de otro modo, incluso dentro de democracias con instituciones relativamente fuertes, el populismo en el poder erosiona la libertad acad&eacute;mica. Los efectos son significativos en contextos donde la libertad acad&eacute;mica suele ser muy estable. Una ilustraci&oacute;n: el paso de l&iacute;deres &ldquo;poco populistas&rdquo; a &ldquo;muy populistas&rdquo; equivale a pasar de niveles de libertad acad&eacute;mica similares al Reino Unido (entre 2017 y 2018) a niveles parecidos a Serbia (2004-08) o Ecuador (2000 -05).
    </p><p class="article-text">
        Para ir m&aacute;s all&aacute; del estudio cuantitativo e ilustrar c&oacute;mo se producen estos procesos de erosi&oacute;n institucional, Hern&aacute;ndez-Huerta e Incl&aacute;n detallan el caso del CIDE bajo el gobierno del Presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (AMLO) quien, durante la pandemia afirm&oacute; -entre otras- que su mejor protecci&oacute;n contra el virus se lo otorgaba su honestidad y un par de im&aacute;genes religiosa que llevaba en su cartera, llegando a decir &ldquo;<a href="https://www.eluniversal.com.mx/nacion/cuando-amlo-mostro-el-detente-y-dijo-que-contra-el-covid-ayuda-mucho-no-mentir-y-no-robar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son mis guardaespaldas</a>&rdquo; contra el coronavirus. Seg&uacute;n los autores, AMLO combina un discurso fuertemente populista con una profunda desconfianza hacia el conocimiento experto. Ridiculiza la ciencia, minimiza la necesidad de evidencia en la toma de decisiones y presenta a los acad&eacute;micos como parte de una &eacute;lite neoliberal desconectada del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de CIDE, adem&aacute;s de ataques p&uacute;blicos en los discursos de AMLO con acusaciones de formar &ldquo;cuadros neoliberales&rdquo;, de estar al servicio de organismos internacionales y de haber sido c&oacute;mplice del &ldquo;saqueo&rdquo; del pa&iacute;s; tambi&eacute;n se rebaj&oacute; el presupuesto significativamente afectando a las becas, proyectos de investigaci&oacute;n adem&aacute;s del fideicomiso (en este caso no solo del CIDE sino tambi&eacute;n de otros organismos algunos dedicados a las v&iacute;ctimas de violencia criminal y machista, a defensores de derechos humanos, y se aplicaron cambios en la direcci&oacute;n, destituciones de autoridades cr&iacute;ticas, cierre de programas y unidades de investigaci&oacute;n -entre ellos el Laboratorio Nacional de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas y el Programa para el Estudio de la Violencia , con la consecuente salida de un porcentaje importante del personal acad&eacute;mico: el 40% del personal acad&eacute;mico dimiti&oacute; y las nuevas autoridades decidieron no seguir financiando a 17 investigadores postdoctorales. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia Sheinbaum, la Presidenta que gan&oacute; la elecci&oacute;n por un margen mayor que el de AMLO en 2018, proviene del mismo partido, MORENA. Tal vez por su convicci&oacute;n, formaci&oacute;n -Sheinbaum cuenta con un doctorado en ingenier&iacute;a- como por las se&ntilde;ales lanzadas hasta el momento, parece tener la intenci&oacute;n de reconstruir las relaciones con la comunidad acad&eacute;mica. Solo con el tiempo se podr&aacute;n juzgar sus acciones. De la misma forma que en un momento determinado decidimos dotarnos de bancos centrales independientes, tal vez se deban considerar acciones para proteger la autonom&iacute;a y blindar sus presupuestos. Como nos recuerdan V&iacute;ctor Hern&aacute;ndez-Huerta y Mar&iacute;a Incl&aacute;n, sin universidades libres, capaces de incomodar al poder, las democracias corren el riesgo de perder su alma. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Seguimos la definici&oacute;n de Cas Mudde sobre populismo: una ideolog&iacute;a &ldquo;fina&rdquo; que divide la sociedad entre un &ldquo;pueblo puro&rdquo; y una &ldquo;&eacute;lite corrupta&rdquo;; en esta perspectiva la pol&iacute;tica debe reflejar la &ldquo;voluntad general del pueblo&rdquo; (si bien es cierto que quien interpreta dicha voluntad suele ser el l&iacute;der populista en cuesti&oacute;n, seg&uacute;n conviene). Sus dos opuestos son el elitismo y el pluralismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libertad-academica_132_12816419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 05:03:04 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El apoyo social al reconocimiento de la violencia de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoyo-social-reconocimiento-violencia-genero_132_12794655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d5e53cb-7a40-4c9a-99bf-bc67cf5c9fc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El apoyo social al reconocimiento de la violencia de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No parece haber polarización en la opinión pública. Se sigue percibiendo de manera muy mayoritaria e incluso más trasversal que en 2018, que el reconocimiento de la violencia de género es algo necesario para la protección de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        La Ley integral contra la violencia de g&eacute;nero (LIVG) fue aprobada en 2004 con el apoyo de todo el arco parlamentario. &nbsp;Esta imagen de consenso hoy resulta impensable, pero entonces pon&iacute;a de manifiesto el reconocimiento de un problema grave y persistente que en su versi&oacute;n m&aacute;s extrema acaba a&uacute;n hoy con la vida de mujeres a manos de sus parejas o exparejas con una frecuencia semanal. 
    </p><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os de vida, la ley ha sido criticada por muchas razones. Por un lado, ha sido acusada de insuficiencia o ineficacia, al no haber resuelto el problema de la violencia machista, y no proporcionar ayudas a todas las mujeres que las necesitar&iacute;an para librarse de ella. Por otro lado, se ha llegado a decir que la ley penaliza injustamente a los hombres, pone en riesgo presunci&oacute;n de inocencia, o promueve las denuncias falsas. Muchas de estas cr&iacute;ticas se pueden contestar r&aacute;pidamente de manera solvente (por ejemplo <a href="https://x.com/gisb_sus/status/1081153889989283841" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;).</a> Es curioso por ejemplo que el argumento de las denuncias falsas se sustente sobre la base del n&uacute;mero significativo de casos que terminan en absoluci&oacute;n, que se dan justamente porque opera la presunci&oacute;n de inocencia, y olvidando que&nbsp;la ausencia de evidencia no es necesariamente evidencia de ausencia. Vamos, que se acusa a ley a la vez de no haber sido suficiente, y de haber ido demasiado lejos, con cr&iacute;ticas que entran en contradicci&oacute;n unas con otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que parece que hemos girado de un paisaje de apoyo relativamente generalizado, a uno en el cual la ley se cuestiona con relativa dureza. La lucha contra la violencia machista es adem&aacute;s instrumentalizada por un partido pol&iacute;tico de cuyo nombre no logro acordarme que dec&iacute;a que &ldquo;la violencia no tiene g&eacute;nero&rdquo;. Lo que me interesa analizar aqu&iacute; si las percepciones de la ciudadan&iacute;a se han movido de manera paralela a este cambio en el escenario pol&iacute;tico hacia posiciones m&aacute;s polarizadas y constre&ntilde;idas por factores como la ideolog&iacute;a o la simpat&iacute;a partidista. 
    </p><p class="article-text">
        Con este fin podemos comparar datos de opini&oacute;n p&uacute;blica recogidos en 2018 (septiembre, N=3.031) y 2022 (marzo, N=2.904) por el grupo de investigaci&oacute;n <a href="https://webs.uab.cat/grdec/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DEC</a> de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona. Nos gustar&iacute;a tener datos cercanos al a&ntilde;o aprobaci&oacute;n que se hubieran replicado con la misma formulaci&oacute;n recientemente, pero lo que tenemos disponible se refiere a estos dos momentos, eso s&iacute;, separados por un elemento crucial que es la entrada de Vox en las instituciones y en el debate sobre esta cuesti&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la formulaci&oacute;n de la pregunta, que como sabemos puede condicionar fuertemente la distribuci&oacute;n de la respuesta, hemos querido reflejar el debate social. Este a menudo se plantea en el contexto espa&ntilde;ol en t&eacute;rminos que oponen el reconocimiento de la violencia de g&eacute;nero bien como un instrumento de protecci&oacute;n de las mujeres contra la violencia que sobre ellas ejerzan parejas y exparejas, o bien como un agravante penal que perjudica a los hombres. Ofreciendo estos dos enunciados pretendemos reflejar interpretaciones social y medi&aacute;ticamente visibles para captar las posiciones de la gente en relaci&oacute;n con estos debates. Para ello pedimos a los encuestados que elijan con cu&aacute;l de esas dos visiones est&aacute;n m&aacute;s de acuerdo, y posteriormente, que indiquen la intensidad de dicho acuerdo (un poco, bastante, o mucho). 
    </p><p class="article-text">
        Observamos as&iacute; que, seg&uacute;n muestra la Figura 1, en 2018 nada menos que el 80% de los encuestados est&aacute; de acuerdo con que el reconocimiento de la violencia de g&eacute;nero protege a las mujeres (el 40% apoya esta afirmaci&oacute;n con la m&aacute;xima intensidad). En 2022 el acuerdo con esta afirmaci&oacute;n apenas hab&iacute;a descendido 4 puntos porcentuales. Se mantiene por encima del 75%, eso si, con una intensidad m&aacute;s matizada (el 40% se ha trasladado al nivel de acuerdo m&aacute;s bajo). El cambio se ha producido, por lo tanto, en la intensidad, m&aacute;s que en la visi&oacute;n de los ciudadanos, que en 2022 tienen m&aacute;s dudas que en 2018. Al menos hasta 2022, no se aprecia un cambio hacia una distribuci&oacute;n polarizada bi-modal sobre la cuesti&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si observamos como var&iacute;an las posiciones en funci&oacute;n del sexo, la edad, el nivel de estudios, la ideolog&iacute;a y la simpat&iacute;a partidista de los encuestados, la situaci&oacute;n ha cambiado notablemente. Como acabamos de ver, en 2018 la percepci&oacute;n de la ley como medida de protecci&oacute;n era ampl&iacute;sima, pero estaba fuertemente condicionada por factores como el sexo y especialmente por la ideolog&iacute;a: las mujeres, y las personas de izquierdas mostraban una fuerte percepci&oacute;n de la ley como protectora. Los hombres y las personas que se situaban ideol&oacute;gicamente a la derecha tambi&eacute;n la percib&iacute;an as&iacute; mayoritariamente, pero en menor medida.
    </p><p class="article-text">
        En 2022 las diferencias por sexo e ideolog&iacute;a se aten&uacute;an mucho, y el efecto de la simpat&iacute;a partidista se ha organizado de manera m&aacute;s coherente que en 2018. Aparece claramente el apoyo a Vox como el predictor m&aacute;s importante. La simpat&iacute;a con este partido reduce significativamente la visi&oacute;n de la ley como protectora. Son los simpatizantes de Vox los &uacute;nicos que consideran en promedio que el reconocimiento de la violencia de g&eacute;nero perjudica a los hombres. Sin embargo, al mismo tiempo, la aparici&oacute;n de Vox como elemento constre&ntilde;idor de estas actitudes ha conseguido que la visi&oacute;n de la ley como protectora sea incluso m&aacute;s transversal de lo que lo era en 2018. 
    </p><p class="article-text">
        No es que la opini&oacute;n p&uacute;blica sea inmune a los debates pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos, ciertamente, y no puede decirse que la LIVG est&eacute; exenta de limitaciones que pueden generar dudas. La persistencia e incluso el incremento de algunos <a href="https://www.icps.cat/archivos/altres/llibreicps01_cat.pdf?noga=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indicadores</a> de violencia lo atestigua. Pero s&iacute; parece que, en todo caso, la ciudadan&iacute;a valora de forma mayoritaria y transversal el reconocimiento de la violencia de g&eacute;nero como algo que protege a las mujeres, incluso en un contexto en el que los partidos muestran niveles crecientes de polarizaci&oacute;n sobre la cuesti&oacute;n. Esta valoraci&oacute;n era en 2022 relativamente independiente del sexo, la edad, y el nivel de estudios y estaba relativamente poco condicionados por la ideolog&iacute;a y las preferencias partidistas, con la excepci&oacute;n de la simpat&iacute;a por Vox. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de poner de manifiesto el apoyo social al reconocimiento de la violencia de g&eacute;nero, estos datos tambi&eacute;n dan cuenta de la dificultad de establecer relaciones directas entre la polarizaci&oacute;n de los debates pol&iacute;tico-medi&aacute;ticos, y la de las actitudes de los ciudadanos. No todo lo que parece muy polarizado lo est&aacute;.
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                Figura 1. Distribución del grado de acuerdo con las afirmaciones “El reconocimiento de la violencia de género protege a las mujeres / perjudica a los hombres” en 2018 y 2022.                            </span>
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                    alt="Figura 2. Grado de apoyo a la afirmación “El reconocimiento de la violencia de género protege a las mujeres / perjudica a los hombres” por sexo, edad, educación, ideología y simpatía partidista en 2018 y 2022 (valores medios en la escala entre 1 (perjudica) y 6 (protege))."
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                Figura 2. Grado de apoyo a la afirmación “El reconocimiento de la violencia de género protege a las mujeres / perjudica a los hombres” por sexo, edad, educación, ideología y simpatía partidista en 2018 y 2022 (valores medios en la escala entre 1 (perjudica) y 6 (protege)).                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Eva Anduiza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoyo-social-reconocimiento-violencia-genero_132_12794655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2025 05:02:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El apoyo social al reconocimiento de la violencia de género]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Abusos en la universidad: por qué persiste la impunidad y qué reformas pueden cambiarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/abusos-universidad-persiste-impunidad-reformas-cambiarla_132_12781261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccf43cce-c442-49db-b04e-f819a6b91133_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abusos en la universidad: por qué persiste la impunidad y qué reformas pueden cambiarla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las universidades españolas arrastran casos de acoso laboral y sexual que rara vez se sancionan, en un ecosistema marcado por la protección reputacional y la endogamia. Romper estas dinámicas con movilidad, integridad independiente y transparencia permitiría reducir abusos y fortalecer la vida académica.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las universidades espa&ntilde;olas han sido escenario de numerosos casos de abusos laborales y sexuales que apenas han tenido consecuencias para los responsables. Estas situaciones no son exclusivas del &aacute;mbito acad&eacute;mico, pero son especialmente grave en instituciones que se presentan como clave para que la movilidad social est&eacute; basada en el m&eacute;rito. Se puede hacer un paralelismo con la Iglesia, donde la persistencia de abusos tambi&eacute;n ha convivido con mecanismos institucionales de autoprotecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para entender la gravedad del problema, puede ser &uacute;til pensar en el punto de vista de las familias. Muchas de ellas dedican a&ntilde;os de esfuerzo econ&oacute;mico y emocional a que sus hijos puedan estudiar en la universidad, confiando en que se trata de un entorno seguro y orientado al aprendizaje. Cuando una estudiante es acosada por un profesor, denuncia, atraviesa un protocolo largo y opaco, y aun as&iacute; ve c&oacute;mo el caso se archiva sin consecuencias, la confianza se quiebra. Para la estudiante, el resultado suele ser devastador. Tambi&eacute;n existen situaciones en las que un profesor acumula m&uacute;ltiples denuncias y, aun as&iacute;, contin&uacute;a plenamente integrado en la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A partir de estos hechos, surgen dos preguntas centrales: &iquest;por qu&eacute; existe esta impunidad? y &iquest;qu&eacute; reformas institucionales podr&iacute;an reducirla?
    </p><p class="article-text">
        Un primer motivo es que reconocer p&uacute;blicamente un caso de acoso supone un coste reputacional inmediato que muchos rectorados tratan activamente de evitar. Por ello, los procedimientos suelen dise&ntilde;arse para &ldquo;gestionar el problema&rdquo; de puertas adentro m&aacute;s que para resolverlo, priorizando la calma interna sobre la reparaci&oacute;n. La larga duraci&oacute;n de los protocolos, el elevado est&aacute;ndar probatorio y la falta de transparencia responden a incentivos institucionales claros.
    </p><p class="article-text">
        Un segundo motivo es que muchos departamentos presentan niveles muy altos de endogamia: buena parte de su plantilla ha sido formada, contratada y promocionada en la misma instituci&oacute;n. Este fen&oacute;meno tiene varias consecuencias. Por un lado, crea grupos peque&ntilde;os durante muchos a&ntilde;os en los que se difuminan las fronteras entre lo profesional y lo personal. Tambi&eacute;n genera deudas impl&iacute;citas con quienes facilitaron las carreras acad&eacute;micas de las nuevas generaciones. En este entorno, resulta dif&iacute;cil que se cuestione a las personas m&aacute;s seniors que fueron mentores o influyeron en la contrataci&oacute;n de muchos otros. La dependencia de favores de superiores jer&aacute;rquicos limitan la independencia necesaria para supervisar, evaluar o sancionar comportamientos abusivos.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, en muchas universidades, las personas encargadas de investigar las denuncias son las que est&aacute;n en posiciones jer&aacute;rquicas m&aacute;s altas (l&eacute;ase otros catedr&aacute;ticos), y tienen muchos incentivos a proteger la reputaci&oacute;n institucional. Esta mezcla de funciones &mdash;proteger la imagen y juzgar el comportamiento interno&mdash; impide una gesti&oacute;n imparcial.
    </p><p class="article-text">
        Dado que las ra&iacute;ces de la impunidad son profundas, transformar esta situaci&oacute;n requiere cambios que alteren los incentivos y la composici&oacute;n del profesorado.
    </p><p class="article-text">
        Una reforma que ha sido discutida desde hace d&eacute;cadas es la adopci&oacute;n de la norma seg&uacute;n la cual los doctores deben buscar su primera plaza en otra universidad distinta a aquella donde se doctoraron. Esta pr&aacute;ctica tiene dos efectos relevantes. Primero, mejora la calidad del profesorado al motivar que las contrataciones se basen en la calidad de las contribuciones acad&eacute;micas y no en v&iacute;nculos personales. Segundo, debilita las dependencias jer&aacute;rquicas informales: cuando un acad&eacute;mico no debe su puesto a su director de tesis o a un catedr&aacute;tico de su departamento, se reduce el poder que estos pueden ejercer sobre &eacute;l, lo que tambi&eacute;n limita los motivos para encubrir comportamientos abusivos.
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses como Reino Unido, Canad&aacute; o Estados Unidos, la movilidad externa es la norma y esta pr&aacute;ctica no solo se justifica por razones de calidad acad&eacute;mica; tambi&eacute;n se entiende como un mecanismo para reducir abusos de poder. La mayor diversidad de procedencias de los profesores genera entornos menos jer&aacute;rquicos y m&aacute;s profesionalizados. Al romper la dependencia de los doctorandos de sus tutores, se dispersa a la larga el poder y se refuerza la accountability interna.
    </p><p class="article-text">
        Otras reformas necesarias, largamente reivindicadas por especialistas en prevenci&oacute;n y gesti&oacute;n de abusos son unidades de integridad y comisiones de investigaci&oacute;n independientes y con autonom&iacute;a real respecto al rectorado; protocolos con plazos m&aacute;ximos que impidan procesos indefinidamente prolongados; transparencia agregada obligatoria sobre el n&uacute;mero de denuncias, tiempos de resoluci&oacute;n y sanciones, preservando el anonimato, como ya se hace en otros organismos p&uacute;blicos; formaci&oacute;n obligatoria y peri&oacute;dica de los responsables acad&eacute;micos en gesti&oacute;n de conflictos, prevenci&oacute;n del acoso y riesgos psicosociales; y l&iacute;mites temporales en cargos de poder, para evitar la consolidaci&oacute;n de redes de favores duraderas.
    </p><p class="article-text">
        Las universidades son instituciones clave para la movilidad social y la producci&oacute;n de conocimiento. Reconocer los fallos estructurales y reformarlos no es un gesto contra la universidad, sino una forma de fortalecerla. La confianza social, que cuesta d&eacute;cadas construir pero puede perderse r&aacute;pidamente, depende de ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aina Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/abusos-universidad-persiste-impunidad-reformas-cambiarla_132_12781261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Nov 2025 05:02:14 +0000]]></pubDate>
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