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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Jurado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ignacio_jurado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Jurado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lecciones de Aragón a derecha e izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-aragon-derecha-e-izquierda_132_13001807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3a3a16-1756-4fb8-b7f1-81d0cb1a7004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones de Aragón a derecha e izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Aragón es un termómetro de la política nacional, estas elecciones apuntan a una derecha aún en disputa y una izquierda atrapada entre fragmentación, desmovilización y fuga hacia opciones autonómicas.</p></div><p class="article-text">
        Hace dos semanas Llu&iacute;s Orriols publicaba un post <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-aragon-no-queda-aragon_132_12961898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> sobre c&oacute;mo las elecciones de Arag&oacute;n nos podr&iacute;an ser &uacute;tiles para entender el escenario nacional y cu&aacute;les son las din&aacute;micas electorales en las que estamos mientras nos acercamos a unas pr&oacute;ximas elecciones generales. En realidad, el argumento sobre la utilidad de Arag&oacute;n para extrapolar conclusiones nacionales ya lo planteamos en un libro hace tiempo y ha sido muy usado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Arag&oacute;n es un buen term&oacute;metro de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Contiene en una &uacute;nica regi&oacute;n muchos de los elementos diversos del escenario pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, como la combinaci&oacute;n urbano/rural o la presencia de regionalismo que nos proporciona una Espa&ntilde;a en peque&ntilde;ito con claves de por d&oacute;nde va la pol&iacute;tica nacional.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, conviene echar un vistazo en profundidad a lo que ha estado ocurriendo en Arag&oacute;n en la campa&ntilde;a y en las elecciones para comprender algo m&aacute;s sobre lo que est&aacute; ocurriendo en Espa&ntilde;a y las lecciones que se pueden extraer a derecha e izquierda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lecciones para la derecha</strong>
    </p><p class="article-text">
        El momento pol&iacute;tico de la derecha sigue siendo de gran volatilidad. La subida de Vox en Arag&oacute;n no es casualidad ni se puede interpretar como un simple voto protesta en las auton&oacute;micas que volver&aacute; al redil del PP en una elecciones generales. De hecho, en la preelectoral del CIS se mostraba que hay m&aacute;s gente en Arag&oacute;n declarando que votar&iacute;a a Vox en unas generales que en las auton&oacute;micas. Es decir, el resultado de Vox en Arag&oacute;n podr&iacute;a estar subestimando el resultado de ese partido en unas generales.
    </p><p class="article-text">
        Esta brecha entre PP y Vox podr&iacute;a seguir reduci&eacute;ndose. Las transferencias de voto entre PP y Vox siguen abiertas. Hay m&aacute;s votantes del PP que consideran a Vox como su segunda opci&oacute;n que al rev&eacute;s. Y, de nuevo con datos del CIS de la pre-electoral en Arag&oacute;n, por cada votante que se ha ido de Vox al PP, m&aacute;s de 3 se ir&iacute;an del PP a Vox. Esta proporci&oacute;n de 3 a 1 es fundamental para entender el clima en la derecha. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras esta batalla en la derecha siga abierta, es dif&iacute;cil pensar que los gobiernos auton&oacute;micos que se est&aacute;n negociando ahora (Extremadura y Arag&oacute;n) y los que probablemente se negociar&aacute;n en los pr&oacute;ximos meses (Castilla y Le&oacute;n y, tal vez, Andaluc&iacute;a) sean exitosos. A&uacute;n m&aacute;s en un clima en que Vox sabe que los votantes de la derecha no les culpabiliza por los adelantos de las elecciones auton&oacute;micas. En las divisiones entre ambos partidos, Vox tiene la mano ganadora.
    </p><p class="article-text">
        En estas circunstancias, parece dif&iacute;cil esperar ning&uacute;n entendimiento estable entre ambos partidos si cualquier negociaci&oacute;n se hace observando por el retrovisor el ascenso de Vox a escala nacional. Ahora mismo solo parece que unas elecciones generales que confirmen cu&aacute;l es el reparto de roles entre PP y Vox y su correlaci&oacute;n de fuerzas pueden dar algo de estabilidad al espacio. Probablemente, cuando esto ocurra, m&aacute;s si conlleva un gobierno de coalici&oacute;n de la derecha, se producir&aacute; un efecto cascada hacia las autonom&iacute;as que permitir&aacute; gobiernos m&aacute;s estables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lecciones para la izquierda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de Arag&oacute;n no da un escenario muy halag&uuml;e&ntilde;o para la izquierda. En primer lugar, se nos plantea, una vez m&aacute;s, cu&aacute;les son los riesgos de su fragmentaci&oacute;n. Con los resultados obtenidos por IU-Sumar y Podemos es dif&iacute;cil pensar que conseguir&iacute;an representaci&oacute;n en unas elecciones generales m&aacute;s all&aacute; de Madrid y Barcelona. Solemos incidir en que la fragmentaci&oacute;n es penalizada por el sistema electoral, pero en estas circunstancias la fragmentaci&oacute;n tiene tambi&eacute;n un efecto emocional m&aacute;s all&aacute; del mec&aacute;nico. Las pocas opciones de ese espacio, aumentadas por la barrera del sistema electoral, no contribuyen a generar movilizaci&oacute;n. Por poner un ejemplo, y aunque es dif&iacute;cil de estimar bien la movilizaci&oacute;n con estas encuestas (dado que los ciudadanos suelen sobreestimar su voluntad de ir a votar), hay un 50% m&aacute;s de personas en la izquierda declarando que votar&iacute;an en blanco, nulo o se abstendr&iacute;an que en la derecha. Si nos vamos a posiciones m&aacute;s en el extremo, la desmovilizaci&oacute;n entre los votantes que se sit&uacute;an en el 1 y 2 es mucho mayor que la de los votantes en el 8, 9 o 10 en una escala ideol&oacute;gica izquierda-derecha de 1 a 10.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el PSOE obtiene unos resultados hist&oacute;ricamente muy negativos. La estrategia de tener l&iacute;deres auton&oacute;micos sentados en el Consejo de Ministros hasta casi el d&iacute;a antes de las elecciones es efectiva para mantener el partido dentro de la l&iacute;nea oficial, pero no es &uacute;til para competir en elecciones auton&oacute;micas, sobre todo en la situaci&oacute;n actual del gobierno. El desgaste en el capital pol&iacute;tico del partido es evidente. Llama la atenci&oacute;n que entre las razones citadas por sus votantes aragoneses para votar por su partido, el &ldquo;<em>intentar evitar que puedan ganar partidos o candidatos/as de derechas</em>&rdquo; es la m&aacute;s citada. La mencionan como primera raz&oacute;n un 33,4% de sus votantes, frente a un 19,2% que citan &ldquo;<em>las ideas y propuestas del partido</em>&rdquo;. Por poner un ejemplo, en Vox, que podr&iacute;amos pensar que es un partido con un voto muy a la contra, el 20,9% lo hacen para evitar gobiernos de izquierdas, mientras que un 37,8% mencionan las ideas y propuestas del partido. El PSOE es el partido donde la brecha entre los que lo votan para evitar un gobierno de signo contrario y los que lo votan por sus ideas es m&aacute;s favorable para la primera raz&oacute;n. Esto nos indica la crisis de capital pol&iacute;tico que el partido tiene y las dificultades que enfrentar&aacute; para sostenerse si la raz&oacute;n m&aacute;s poderosa para su voto es &uacute;nicamente evitar un resultado que desagrada a sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Arag&oacute;n se apunta a un fen&oacute;meno que estamos viendo en otras autonom&iacute;as. La alternativa para los votantes de la izquierda &ldquo;estatal&rdquo; es la izquierda &ldquo;regional&rdquo;. El resultado del CHA. Esto confirma que ahora mismo el escenario nacional ha transitado de tres bloques de derecha, izquierda y regionalismo/independentismo a dos bloques donde los dos &uacute;ltimos se han fusionado. No son solo alianzas parlamentarias sino un bloque poroso de electores. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es un arma de doble filo. Por un lado, permite que muchos de los votos de la izquierda desanimada no se vayan a la abstenci&oacute;n. Esto mantiene vivas las esperanzas del bloque. Por otro lado, complica la din&aacute;mica parlamentaria, de la que esta legislatura est&aacute; siendo un ejemplo constante. Las posibilidades de la izquierda pasan &uacute;nicamente por un entendimiento con los partidos de &aacute;mbito auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Coda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este ejercicio se hace con todas las salvedades posibles. Primero, extrapolar desde elecciones auton&oacute;micas a generales tiene riesgos, siendo las primeras unas elecciones de las que llamamos de &ldquo;segundo orden&rdquo;. Segundo, porque el car&aacute;cter de or&aacute;culo de Arag&oacute;n se ve m&aacute;s limitado cuando estamos en un escenario fragmentado y m&aacute;s multipartidista. Arag&oacute;n, por ejemplo, tal vez siga siendo capaz de predecir qui&eacute;n es el partido m&aacute;s votado, pero eso tiene menos valor si formar gobierno ya no pasa por ser la fuerza que salga primera de las urnas. Aun as&iacute;, y con todas estas cautelas, el ejercicio sigue mereciendo la pena como term&oacute;metro para intuir hacia d&oacute;nde se mueven las corrientes de fondo de la pol&iacute;tica nacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-aragon-derecha-e-izquierda_132_13001807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 05:01:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carreteras y votos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/carreteras-votos_132_12667556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d3e6682-3d37-489f-af89-3d7aad2aec4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carreteras y votos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La infraestructura no es políticamente neutral. Las carreteras, al acercar a las personas a los centros económicos y administrativos, también fortalecen los lazos con las instituciones y con el gobierno que las construye</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Puede la construcci&oacute;n de carreteras influir en el resultado de unas elecciones? En un reciente estudio que hemos realizado sugerimos que s&iacute;. Las infraestructuras suelen verse como proyectos t&eacute;cnicos o econ&oacute;micos, pero en realidad son tambi&eacute;n decisiones profundamente pol&iacute;ticas. Determinan qu&eacute; territorios se conectan, beneficiando a algunas comunidades frente a otras, e influyen en c&oacute;mo se distribuyen las oportunidades dentro de un pa&iacute;s. Estudiar su impacto en el comportamiento electoral permite entender hasta qu&eacute; punto las obras p&uacute;blicas moldean tambi&eacute;n el mapa pol&iacute;tico. En una democracia, donde la confianza ciudadana y la legitimidad de las instituciones se construyen tambi&eacute;n a trav&eacute;s de resultados tangibles, analizar la relaci&oacute;n entre inversi&oacute;n en infraestructuras y voto es una clave m&aacute;s para comprender c&oacute;mo se gana &mdash;y se mantiene&mdash; el apoyo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el caso espa&ntilde;ol es muy relevante. A principios del siglo XX, Espa&ntilde;a arrastraba un retraso considerable en infraestructuras de comunicaci&oacute;n respecto a sus vecinos europeos. Las cifras eran elocuentes: unos 6.900 kil&oacute;metros de carreteras provinciales y 19.000 de caminos rurales, frente a los 38.000 y 600.000 kil&oacute;metros que ya ten&iacute;a Francia. Durante las tres primeras d&eacute;cadas del siglo hubo avances importantes. La red se duplic&oacute;. Empez&oacute; a tomar forma el sistema radial que conectaba Madrid con las capitales de provincia. Pero la Guerra Civil y el franquismo cortaron este proceso de convergencia. Espa&ntilde;a segu&iacute;a bastante alejada de los est&aacute;ndares europeos cuando Franco muri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La vuelta de la democracia no mejor&oacute; las cosas de entrada. El contexto econ&oacute;mico era complicado para grandes inversiones p&uacute;blicas. El cambio lleg&oacute; en 1984. El gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez aprob&oacute; un plan que intentaba superar el sistema radial tradicional. Se proyectaron carreteras provinciales de alta capacidad que conectaban directamente unas capitales con otras. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s Espa&ntilde;a entr&oacute; en la Comunidad Europea y eso result&oacute; determinante. Los fondos comunitarios aportaron recursos que el pa&iacute;s no pod&iacute;a movilizar por s&iacute; solo. Los catorce a&ntilde;os del PSOE en el gobierno concentraron las inversiones principalmente en el sur. Andaluc&iacute;a, Extremadura, Valencia y Castilla-La Mancha vivieron transformaciones muy notables en su conectividad. La victoria del PP en 1996 trajo un cambio geogr&aacute;fico en las prioridades. El foco se puso en el norte. Galicia y Cantabria, relativamente aisladas hasta entonces, experimentaron mejoras sustanciales. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s Espa&ntilde;a presum&iacute;a de tener una red viaria comparable a la de Alemania o Francia. 
    </p><p class="article-text">
        Como mostramos en el siguiente gr&aacute;fico, Espa&ntilde;a convergi&oacute; en kil&oacute;metros de autopistas de un modo espectacular y en la primera mitad de nuestro per&iacute;odo democr&aacute;tico pasamos de ser un pa&iacute;s con una infraestructura viaria muy limitada a superar a los pa&iacute;ses de nuestro entorno. Desde 2004 las carreteras han ocupado un lugar m&aacute;s discreto en la agenda pol&iacute;tica de transporte. La inversi&oacute;n se ha dirigido fundamentalmente a la red ferroviaria de alta velocidad ralentizando mucho la expansi&oacute;n de la red.
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                Gráfico 1: La evolución de la infraestructura de autopistas de España en perspectiva comparada                            </span>
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        Para estudiar el impacto electoral de este desarrollo nos encontramos ante el reto de conseguir datos fiables sobre c&oacute;mo ha mejorado la conectividad de cada municipio espa&ntilde;ol entre 1983 y 2019. No existe ninguna base de datos oficial que recoja esta informaci&oacute;n. Los mapas geocodificados de carreteras solo est&aacute;n disponibles desde 2018, y los proyectos acad&eacute;micos previos ofrec&iacute;an datos muy agregados, por d&eacute;cadas enteras. Necesit&aacute;bamos saber qu&eacute; pas&oacute; en cada legislatura concreta para vincular las mejoras a gobiernos espec&iacute;ficos. En nuestro proyecto, hubo que construir todo desde cero. Partimos del mapa oficial de 2018 y trabajamos hacia atr&aacute;s en el tiempo, utilizando mapas digitales del Ministerio de Fomento para el periodo 2000-2015 y mapas en papel de bibliotecas p&uacute;blicas para los a&ntilde;os anteriores. Cada mapa hubo que escanearlo, georreferenciarlo e identificar manualmente qu&eacute; tramos se hab&iacute;an construido en cada periodo electoral. Al final reconstruimos mapas completos para todos los a&ntilde;os electorales desde 1982 hasta 2019.
    </p><p class="article-text">
        Con los mapas listos, el siguiente reto era convertir esa geometr&iacute;a en algo &uacute;til: cifras concretas de conectividad por municipio. Existen varias formas de medir esto. Nosotros decidimos no usar kil&oacute;metros. Nos pareci&oacute; m&aacute;s sensato medir tiempo. La raz&oacute;n es bastante intuitiva: a la gente le da igual que hayan construido 50 kil&oacute;metros nuevos de autov&iacute;a si eso no le permite llegar antes a ning&uacute;n sitio. Lo que importa es cu&aacute;nto se tarda menos ahora que antes. Para cada municipio calculamos el tiempo de viaje en coche hasta Madrid, respetando los l&iacute;mites de velocidad de cada tipo de carretera. Madrid funciona bien como referencia porque est&aacute; en el centro del pa&iacute;s. Toda la red espa&ntilde;ola gira hist&oacute;ricamente en torno a la capital. Podr&iacute;amos haber elegido otra ciudad. Da igual mientras lo que nos interese sea ver c&oacute;mo cambia la conectividad del mismo municipio a lo largo del tiempo. La base de datos final incluye cientos de miles de tramos: autopistas de peaje, autov&iacute;as, carreteras nacionales, comarcales, caminos rurales. Cada uno con su clasificaci&oacute;n, fecha de apertura y velocidad permitida. En el gr&aacute;fico 2, mostramos como nuestra base de datos identifica los tramos de carretera construidos, atribuy&eacute;ndolos a un gobierno y estimando si cada municipio mejor o no su conectividad en la red.
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                Gráfico 2: Representación visual de la red y la conectividad de los municipios                            </span>
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        Con estos c&aacute;lculos de la conectividad, podemos estimar si los municipios que reducen los tiempos de viaje hacia Madrid y otras capitales de provincia tienen tanto un aumento en la participaci&oacute;n electoral como una mejora de los resultados electorales del partido en el gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, analizamos la participaci&oacute;n electoral. Los resultados son claros: las mejoras en la conectividad incrementan la asistencia a las urnas. Los municipios que experimentaron una reducci&oacute;n en los tiempos de viaje registraron, en promedio, un aumento de 0,77 puntos porcentuales en la participaci&oacute;n. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, esto equivale a unos 189.000 votantes adicionales por elecci&oacute;n y m&aacute;s de 1,7 millones de votantes nuevos a lo largo de todo el per&iacute;odo que analizamos. En el estudio estimamos que cada minuto de mejora en el tiempo de viaje hacia la capital se traduce en un incremento de 0,03 puntos porcentuales en la participaci&oacute;n electoral, lo que muestra la sensibilidad del voto ante los cambios en la infraestructura local.
    </p><p class="article-text">
        El impacto no se limita a la participaci&oacute;n. La mejora de infraestructuras viarias en Espa&ntilde;a ha supuesto un &ldquo;premio electoral&rdquo; para los partidos que las impulsaron. Cuando el PSOE ha sido partido en el gobierno y realiz&oacute; las mejoras, su voto aument&oacute; en promedio 2,2 puntos. Por su parte, el PP gan&oacute; alrededor de 0,5 puntos porcentuales en los municipios donde implement&oacute; mejoras.. En ambos casos, las ganancias pol&iacute;ticas son estad&iacute;sticamente significativas y de magnitud considerable.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante que nuestro estudio muestra que la construcci&oacute;n de infraestructuras ha beneficiado m&aacute;s al PSOE que al PP. No tenemos una explicaci&oacute;n concluyente de por qu&eacute; esto es as&iacute;. Por un lado, podr&iacute;a sugerir que el PSOE ha sido m&aacute;s capaz de capitalizar pol&iacute;ticamente las mejoras de conectividad, quiz&aacute; porque ha sido capaz de proponer una narrativa de modernizaci&oacute;n y cohesi&oacute;n territorial que ha encajado mejor con los beneficios visibles de las obras de infraestructura. Por otro lado, esto puede deberse no tanto al partido que impulsa las obras, sino al contexto hist&oacute;rico: el PSOE gobern&oacute; durante los a&ntilde;os 80 y la primera mitad de los 90, cuando Espa&ntilde;a vivi&oacute; el primer gran impulso de modernizaci&oacute;n de su red de carreteras. Es posible que el impacto pol&iacute;tico de las infraestructuras sea mayor cuando las mejoras son m&aacute;s perceptibles y tienen un efecto m&aacute;s tangible en la vida cotidiana. En otras palabras, cuando las carreteras est&aacute;n poco desarrolladas, cada kil&oacute;metro nuevo puede tener un valor mucho mayor. Esto sugiere que el rendimiento pol&iacute;tico de la inversi&oacute;n en infraestructuras no es lineal: a medida que el pa&iacute;s se moderniza y las necesidades b&aacute;sicas se cubren, el impacto marginal de nuevas obras tiende a reducirse.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, los resultados sugieren que la infraestructura no es pol&iacute;ticamente neutral. Las carreteras, al acercar a las personas a los centros econ&oacute;micos y administrativos, tambi&eacute;n fortalecen los lazos con las instituciones y con el gobierno que las construye. A la vez, un mayor acceso puede incrementar la informaci&oacute;n, el contacto con el Estado y, en &uacute;ltima instancia, la participaci&oacute;n ciudadana. En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, nuestro estudio ofrece evidencia de que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de infraestructura pueden funcionar como una herramienta de movilizaci&oacute;n electoral, especialmente en zonas no metropolitanas. En suma, las mejoras en conectividad no solo acortan distancias f&iacute;sicas: tambi&eacute;n afectan al mapa electoral de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Nota:  Este post se basa en un art&iacute;culo acad&eacute;mico parte del proyecto PID2020-119460RB-I00<em> </em>financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, Fernando de la Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/carreteras-votos_132_12667556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 04:02:51 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La vivienda irrumpe en la agenda política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vivienda-irrumpe-agenda-politica_132_12318697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55aefd7f-7d8e-4b93-8b8b-6d84f22863b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vivienda irrumpe en la agenda política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vivienda ha pasado a convertirse en una preocupación transversal en la opinión pública española, lo que puede convertirla en un elemento central de la agenda política en los próximos meses. El Gobierno puede capitalizarla para cohesionar sus apoyos, pero un desacuerdo político abriría grietas que la oposición podría explotar</p></div><p class="article-text">
        Vivimos un momento especialmente convulso a nivel internacional. La vuelta de Trump al escenario pol&iacute;tico, las tensiones comerciales y arancelarias, los conflictos en Ucrania y Gaza, o el compromiso del PSOE de aumentar el gasto en defensa est&aacute;n desplazando buena parte de la atenci&oacute;n pol&iacute;tica hacia fuera de nuestras fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, mientras todo eso sucede, en Espa&ntilde;a el principal problema que se&ntilde;alan los ciudadanos en los &uacute;ltimos meses no est&aacute; fuera, sino muy dentro: la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS de abril, la vivienda vuelve a situarse como el mayor problema en Espa&ntilde;a por la ciudadan&iacute;a. Un 28,8&#8239;% de los encuestados la menciona entre los tres principales problemas del pa&iacute;s, por encima de las cuestiones de &iacute;ndole econ&oacute;mica o del desempleo.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de esta preocupaci&oacute;n es tan llamativa como clara. A comienzos de 2020, apenas un 3&#8239;% de los espa&ntilde;oles consideraba la vivienda como uno de los problemas m&aacute;s graves del pa&iacute;s. Pero desde 2023, la preocupaci&oacute;n ha crecido de forma acelerada. En diciembre de 2024 alcanz&oacute; por primera vez el primer puesto como problema prioritario, y desde entonces se ha mantenido ah&iacute;, reflejando una percepci&oacute;n social cada vez m&aacute;s extendida de que el acceso a una vivienda se ha convertido en un reto central para el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con esto, nos encontramos en niveles de preocupaci&oacute;n que solo se hab&iacute;an registrado antes en 2007, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando m&aacute;s del 30&#8239;% de los ciudadanos tambi&eacute;n identificaban la vivienda como uno de los principales problemas del pa&iacute;s.
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                Gráfico 1: % de ciudadanos que identifican la vivienda como uno de los principales problemas del país                            </span>
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        El problema de la vivienda, por tanto, ha calado en la opini&oacute;n p&uacute;blica y parece haber adquirido arraigo. Lo que quiero plantear aqu&iacute; es que no estamos ante una preocupaci&oacute;n meramente coyuntural. Ayer el PSOE ha presentado una bater&iacute;a de propuestas sobre el tema y todo apunta a que la vivienda puede ocupar un lugar central en la agenda pol&iacute;tica en los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque no hay indicios de que el acceso a la vivienda vaya a facilitarse a corto plazo. Los precios del alquiler contin&uacute;an al alza, las hipotecas empiezan a abaratarse de nuevo, y la proliferaci&oacute;n de pisos tur&iacute;sticos sigue.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, porque esta preocupaci&oacute;n se ha extendido de forma muy transversal en la sociedad. Lo vemos en el siguiente gr&aacute;fico, que muestra el porcentaje de espa&ntilde;oles que identifican la vivienda como uno de los tres principales problemas del pa&iacute;s, desglosado por edad. A menudo se ha descrito la vivienda como un problema que afecta principalmente a los j&oacute;venes, especialmente en relaci&oacute;n con las dificultades para emanciparse. Y, sin duda, esta dimensi&oacute;n del problema es real. En un informe de Esade EcPol y la Fundaci&oacute;n Friedrich Naumann Madrid, elaborado por Jorge Galindo y por m&iacute;, mostr&aacute;bamos que m&aacute;s de una cuarta parte de las personas de entre 30 y 34 a&ntilde;os a&uacute;n vive con sus padres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Grafico 2: % de españoles que identifican la vivienda como uno de los tres principales problemas del país por edad                            </span>
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        Sin embargo, desde la perspectiva de la opini&oacute;n p&uacute;blica, este ya no es solo un problema generacional. El gr&aacute;fico revela que la percepci&oacute;n de que la vivienda es un problema se mantiene constante en todos los tramos de edad, siendo solo algo menor entre las personas mayores de 75 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s interesante es que el problema es se&ntilde;alado incluso por aquellos grupos que no lo consideran especialmente relevante para su situaci&oacute;n personal. Por ejemplo, mientras que un 39,5&#8239;% de las personas entre 25 y 34 a&ntilde;os afirma que la vivienda es uno de los problemas que m&aacute;s les afecta, solo un 15,1&#8239;% de los encuestados de 45 a 54 a&ntilde;os, y un 17,2&#8239;% de los de 55 a 64, la sit&uacute;an entre los problemas que m&aacute;s les afectan directamente. No obstante, un 30,8&#8239;% y un 29,3&#8239;% de estos dos grupos, respectivamente, s&iacute; consideran que es uno de los principales problemas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto sugiere que la cuesti&oacute;n de la vivienda ha ganado tracci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica y que su centralidad en el debate pol&iacute;tico podr&iacute;a ir en aumento.
    </p><p class="article-text">
        La transversalidad del problema de la vivienda tambi&eacute;n se refleja en que su percepci&oacute;n como una cuesti&oacute;n de primera magnitud es elevada independientemente de la clase social con la que se identifican las personas o del tipo de municipio en el que residen. No parece tratarse de un problema exclusivo de las grandes urbes, sino de una preocupaci&oacute;n compartida en todo el territorio. De hecho, es especialmente se&ntilde;alado por quienes se consideran parte de la clase media, lo que refuerza a&uacute;n m&aacute;s su relevancia para la competici&oacute;n pol&iacute;tica. Sabemos que, en t&eacute;rminos generales, cuando un tema se instala con fuerza en la opini&oacute;n p&uacute;blica de la clase media, su potencial para condicionar la agenda pol&iacute;tica es alto.
    </p><p class="article-text">
        Esta transversalidad sugiere que la presencia del problema de la vivienda en el debate pol&iacute;tico no ser&aacute; ef&iacute;mera. Ahora bien, &iquest;ser&aacute; suficiente para que se articulen nuevas propuestas capaces de abordarlo de forma efectiva?
    </p><p class="article-text">
        Eso depender&aacute;, en buena parte, del inter&eacute;s de los partidos pol&iacute;ticos por activar esta agenda. Si analizamos qu&eacute; votantes muestran mayor sensibilidad hacia este tema, la vivienda aparece como una preocupaci&oacute;n compartida dentro del electorado de los partidos que integran la actual coalici&oacute;n de investidura. No solo entre los votantes del PSOE y Sumar, sino tambi&eacute;n entre sus principales socios parlamentarios &mdash;con la &uacute;nica excepci&oacute;n del PNV&mdash; m&aacute;s de un 30&#8239;% de sus votantes identifican la vivienda como uno de los principales problemas del pa&iacute;s. Incluso entre los votantes del PP la preocupaci&oacute;n es significativa, alcanzando un 21&#8239;%. Solo en Vox, esta cifra desciende notablemente hasta el 5&#8239;%.
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                Gráfico 3: Problema de la vivienda por voto en 2023                            </span>
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        Con todo ello, todo apunta a que el problema de la vivienda puede ocupar un lugar preponderante en la agenda pol&iacute;tica en los pr&oacute;ximos tiempos. Su irrupci&oacute;n viene respaldada por una opini&oacute;n p&uacute;blica amplia y diversa. En un contexto de gobernabilidad compleja como el actual, se abren dos posibles escenarios sobre el papel que esta cuesti&oacute;n puede jugar pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la vivienda podr&iacute;a convertirse en un eje vertebrador de la mayor&iacute;a parlamentaria. Se trata de un tema que genera un consenso significativo entre los votantes del PSOE, de Sumar y de buena parte de sus socios parlamentarios. Si el gobierno logra articular propuestas pol&iacute;ticas claras y ambiciosas en este terreno, puede reforzar la cohesi&oacute;n interna de la coalici&oacute;n y proyectar un mensaje alineado con las preocupaciones reales de la ciudadan&iacute;a. Las propuestas presentadas ayer ir&iacute;an en esa l&iacute;nea. En este escenario, la agenda de la vivienda servir&iacute;a no solo como respuesta a una demanda social, sino como un elemento estabilizador para&nbsp;la&nbsp;coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, si las divergencias internas&nbsp;en el gobierno o con sus&nbsp;socios&nbsp;impiden avanzar propuestas concretas, el tema de la vivienda puede convertirse en una oportunidad estrat&eacute;gica para la oposici&oacute;n. La transversalidad del problema lo convierte en un terreno f&eacute;rtil para se&ntilde;alar ineficiencias, tensiones o bloqueos dentro del Ejecutivo. En este escenario, la oposici&oacute;n podr&iacute;a explotar el malestar ciudadano y presentarse como una alternativa m&aacute;s resolutiva frente a un gobierno dividido o paralizado en uno de los asuntos que m&aacute;s preocupan a la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vivienda-irrumpe-agenda-politica_132_12318697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2025 04:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vivienda irrumpe en la agenda política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La generación de la crisis permanente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/generacion-crisis-permanente_132_10688651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77650570-8803-4e0e-960e-64f8b0a757f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La generación de la crisis permanente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En fechas en que forma un nuevo gobierno en España, es importante recordar un importante desafío de política pública: abordar la situación económica y las dificultades de emancipación de las generaciones más jóvenes.</p></div><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes que se han ido incorporando a la vida adulta en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os se han enfrentado a desaf&iacute;os econ&oacute;micos significativos. Desde la Gran Recesi&oacute;n de 2008, la crisis de deuda p&uacute;blica, la pandemia de COVID-19, y m&aacute;s recientemente, los efectos econ&oacute;micos de la invasi&oacute;n rusa de Ucrania en 2022, estos j&oacute;venes han ido accediendo a la educaci&oacute;n superior y al mercado laboral en un entorno vol&aacute;til y de fragilidad econ&oacute;mica constante. En pa&iacute;ses como el nuestro, adem&aacute;s, esto ha ocurrido en un entorno con mecanismos de distribuci&oacute;n desiguales y con dificultades para ofrecer oportunidades y protecci&oacute;n a sus j&oacute;venes, exacerbando las desigualdades ya existentes.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana se ha publicado un informe de Esade Ec Pol y la Fundaci&oacute;n Friedrich Naumann Madrid realizado por Jorge Galindo y yo mismo donde analizamos cu&aacute;l es el legado de estas crisis en la generaci&oacute;n de j&oacute;venes que ha transitado a la vida adulta en estas condiciones. En el estudio repasamos las percepciones sobre el presente, las expectativas de futuro, la de los j&oacute;venes mediterr&aacute;neos. Para ello, realizamos una encuesta a j&oacute;venes (definidos como de 18 a 34 a&ntilde;os) de siete pa&iacute;ses: Espa&ntilde;a, Italia, Portugal, L&iacute;bano, Marruecos, T&uacute;nez y Jordania. Quiero aqu&iacute; centrarme en c&oacute;mo eval&uacute;an los j&oacute;venes su situaci&oacute;n actual y cu&aacute;les son sus expectativas de futuro (el resto de cuestiones se pueden consultar en el informe <a href="https://www.esade.edu/ecpol/es/publicaciones/la-juventud-mediterranea-frente-a-los-desafios-de-la-crisis-permanente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>)
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes mediterr&aacute;neos se encuentran en general una situaci&oacute;n econ&oacute;mica precaria y ajustada, con una educaci&oacute;n que no siempre prepara adecuadamente para el mercado laboral y un mercado de trabajo segmentado que limita el acceso a empleos estables y bien remunerados. Esto se refleja en que un porcentaje significativo de j&oacute;venes en pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos que asegura tener dificultades para cubrir gastos b&aacute;sicos. En pa&iacute;ses como Portugal y Espa&ntilde;a, casi un tercio de los j&oacute;venes entre 18 y 35 a&ntilde;os consideran que tienen una mala o muy mala capacidad para cubrir necesidades b&aacute;sicas como alimentaci&oacute;n, vivienda, transporte y energ&iacute;a (gr&aacute;fico 1). La situaci&oacute;n es peor si preguntamos a los j&oacute;venes sobre su capacidad de ahorrar. Entre el 48% (Espa&ntilde;a) y el 70% (T&uacute;nez) de los j&oacute;venes, dependiendo del pa&iacute;s, considera que no tiene capacidad de ahorro a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Evaluaci&oacute;n de la capacidad de cubrir gastos b&aacute;sicos</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 1                            </span>
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        <strong>Gr&aacute;fico 2: Evaluaci&oacute;n de la capacidad de ahorrar a largo plazo</strong>
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            <span class="title">
                gráfico 2                            </span>
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        Esto se refleja en sus dificultades para la emancipaci&oacute;n y el acceso a la vivienda. En los pa&iacute;ses del sur de Europa y el resto del mediterr&aacute;neo se refleja una tendencia de independizaci&oacute;n tard&iacute;a, con una notable proporci&oacute;n de adultos j&oacute;venes que a&uacute;n viven en el hogar familiar. En pa&iacute;ses como Portugal, Espa&ntilde;a e Italia, entre el 23% y el 30% de las personas de 30 a 34 a&ntilde;os residen con sus padres, cifras que aumentan mucho en el resto de pa&iacute;ses. Espec&iacute;ficamente en Espa&ntilde;a, la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes se independizan alrededor de los 28 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuando preguntamos a los j&oacute;venes sobre esa emancipaci&oacute;n tard&iacute;a, la atribuyen en gran medida a la falta de ingresos y la falta de estabilidad laboral. En Espa&ntilde;a, m&aacute;s de dos tercios de los j&oacute;venes afirman que la insuficiencia de ingresos es una barrera significativa para no emanciparse, una percepci&oacute;n compartida por la mayor&iacute;a en Portugal e Italia (aunque en menor medida en T&uacute;nez, L&iacute;bano y Marruecos donde razones personales y familiares parecen tener m&aacute;s peso).
    </p><p class="article-text">
        Cuando se emancipan, el alquiler es la opci&oacute;n predominante para los j&oacute;venes. Sin embargo, para aquellos que consiguen acceder a una vivienda en propiedad, la ayuda familiar es crucial. En Espa&ntilde;a, un 65% de los j&oacute;venes recurren a esta ayuda, lo que nos est&aacute; indicando que las desigualdades sociales ya existentes se hacen presentes en estos hitos fundamentales de nuestra vida. Ser&aacute;n las personas de familias con mayores recursos las que tendr&aacute;n m&aacute;s capacidad de que su familia los ayude, profundizando las brechas ya presentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3: Financiaci&oacute;n de la compra de vivienda</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                gráfico 3                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        De hecho, la capacidad de ahorro se vincula directamente con la posibilidad de emancipaci&oacute;n y adquisici&oacute;n de vivienda propia, especialmente en los pa&iacute;ses europeos. Aproximadamente seis de cada diez j&oacute;venes que a&uacute;n viven en casa en Espa&ntilde;a, Italia o Portugal califican la falta de ahorros como un factor importante que les impide independizarse y comprar su propia casa.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las dificultades a corto plazo, es interesante resaltar que solo una minor&iacute;a de j&oacute;venes en estos pa&iacute;ses considera poco o nada probable poder comprar una vivienda en la pr&oacute;xima d&eacute;cada. Adem&aacute;s, las diferencias entre j&oacute;venes de distinto nivel educativo en c&oacute;mo eval&uacute;an la situaci&oacute;n que est&aacute;n muy patentes en el corto plazo desaparecen cuando preguntamos por sus expectativas a largo plazo (gr&aacute;fico 4).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4: Expectativas de emancipaci&oacute;n por nivel educativo y horizontes temporales</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Esto indica una desconexi&oacute;n entre las expectativas a corto y largo plazo, sugiriendo que los j&oacute;venes, a pesar de su situaci&oacute;n presente, tienen un optimismo subyacente, una expectativa de que sus condiciones econ&oacute;micas cambien. Este optimismo, en contraste con la realidad actual, explica por qu&eacute; los j&oacute;venes no han terminado de consolidarse como un actor pol&iacute;tico cohesionado y con capacidad de ejercer presi&oacute;n pol&iacute;tica para que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas atiendan m&aacute;s su situaci&oacute;n. Si los j&oacute;venes entienden su precariedad como transitoria y a largo plazo aspiran a mejorar, probablemente su capacidad o voluntad de demandar pol&iacute;ticas que mejore su realidad presente ser&aacute; menos articulada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo cerrar la brecha entre evaluaci&oacute;n del presente y expectativas sobre el futuro? Esta situaci&oacute;n nos lleva a la necesidad de plantear pol&iacute;ticas que faciliten la inserci&oacute;n de los j&oacute;venes y su acceso a las oportunidades. La necesidad de mejorar los mercados laborales para darles estabilidad y expandir las oportunidades de aprendizaje son fundamentales. La inversi&oacute;n en capital humano y la mejora de la formaci&oacute;n profesional facilitar&aacute; la integraci&oacute;n de los j&oacute;venes en el mundo laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, el apoyo econ&oacute;mico inicial es fundamental. Se requieren medidas que proporcionen seguridad financiera a los j&oacute;venes, como prestaciones para los de hogares con bajos ingresos, posibilidades de acceso a pr&eacute;stamos y la creaci&oacute;n de fondos y dotaciones que permitan a los j&oacute;venes invertir en su futuro, ya sea para contingencias extraordinarias, como la compra de una vivienda, o el emprendimiento.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, es urgente iniciar una estrategia clara que no s&oacute;lo mejore el acceso de los j&oacute;venes al mercado laboral y su estabilidad, sino que proporcione un colch&oacute;n financiero para los j&oacute;venes en los inicios de sus carreras profesionales y que facilite su emancipaci&oacute;n asegurando que las opciones de vivienda sean accesibles y viables. Estas propuestas no solo atienden a las dificultades inmediatas, sino que tambi&eacute;n nos acercar&aacute;n a la construcci&oacute;n de un futuro m&aacute;s pr&oacute;spero y equitativo para la juventud mediterr&aacute;nea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/generacion-crisis-permanente_132_10688651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Nov 2023 10:17:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La generación de la crisis permanente]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Crece la extrema derecha como reacción a gobiernos de izquierdas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crece-extrema-derecha-gobiernos-izquierdas-reaccion_132_10353849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07cf4b89-04a2-4308-9843-c0ac315f4e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Crece la extrema derecha como reacción a gobiernos de izquierdas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los patrones de resultados electorales tanto europeos como los específicamente españoles sugieren que la extrema derecha crece en apoyo electoral cuando gobierna la izquierda. Esto plantea la importante cuestión de cómo se puede evitar esta reacción</p></div><p class="article-text">
        El apoyo a la extrema derecha ha aumentado sustancialmente en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os en muchos pa&iacute;ses de todo el mundo. Muchos factores se han resaltado como relevantes para explicar sus &eacute;xitos recientes. Entre ellos, las estrategias electorales de los partidos <em>mainstream</em> siempre han estado en el punto de mira. En Europa, las familias de partido habitualmente consideradas como <em>mainstream</em> son la socialdem&oacute;crata, la liberal y la conservadora (entre otras).
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo reciente que hemos realizado Albert Falc&oacute;-Gimeno (Universidad de Barcelona), Markus Wagner (Universidad de Viena) y yo, analizamos si la composici&oacute;n ideol&oacute;gica de los gobiernos influye en el voto a la extrema derecha. En concreto, nos centramos en una pregunta que cobra de actualidad en la escena pol&iacute;tica espa&ntilde;ola reciente: &iquest;aumenta m&aacute;s el apoyo a la extrema derecha cuando los votantes est&aacute;n expuestos a gobiernos y pol&iacute;ticas de centro-derecha o cuando los partidos de centro-izquierda alcanzan el poder?
    </p><p class="article-text">
        Hay razones s&oacute;lidas que respaldan ambas posibilidades. El argumento convencional sostiene que los gobiernos de derecha moderada pueden convertirse en un caldo de cultivo para el surgimiento de la extrema derecha. En primer lugar, la evidencia existente indica que muchos votantes de la ultraderecha han respaldado previamente a partidos de derecha moderada. Cuando el centro-derecha est&aacute; en el poder, es posible que los votantes de derecha se sientan desilusionados con las pol&iacute;ticas implementadas. Las estrategias moderadas utilizadas para mantener el gobierno pueden resultar frustrantes para aquellos votantes con inclinaciones ideol&oacute;gicas m&aacute;s firmes, lo que los lleva a cambiar su voto y optar por opciones m&aacute;s radicales.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento tradicional puede cuestionarse desde una perspectiva opuesta. De hecho, existen razones tambi&eacute;n para sostener que la formaci&oacute;n de un gobierno izquierdista puede generar una reacci&oacute;n ideol&oacute;gica a la contra, lo que lleva a los votantes conservadores a desplazarse hacia los extremos y abrazar posturas m&aacute;s radicales en respuesta a las pol&iacute;ticas de izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Para analizar si el voto a la ultraderecha responde en mayor medida a gobiernos de derecha moderada o a gobiernos de izquierda, en primer lugar podemos ver cu&aacute;l ha sido la relaci&oacute;n hist&oacute;rica. Para ello, en nuestra investigaci&oacute;n analizamos todos los gobiernos democr&aacute;ticos de 37 pa&iacute;ses (todos los de la Uni&oacute;n Europea y algunos de la OCDE) entre 1904 y 2021. La ideolog&iacute;a del gobierno la medimos a partir de la ideolog&iacute;a de los partidos que forman parte del mismo. La base de datos <a href="https://www.parlgov.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ParlGov</a> mide de 0 (extrema izquierda) a 10 (extrema derecha) la ideolog&iacute;a de los partidos lo que nos permite obtener una media (ponderada por su representaci&oacute;n parlamentaria) del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Cuando relacionamos la ideolog&iacute;a de un gobierno con el voto a la ultraderecha en las siguientes elecciones, obtenemos una relaci&oacute;n fuerte y significativa entre gobierno de izquierdas y ascenso de la ultraderecha. Como muestra el gr&aacute;fico 1, un punto m&aacute;s a la izquierda en el gobierno se traduce en casi 0,4% m&aacute;s de apoyo a la extrema derecha. Cuando analizamos el per&iacute;odo posterior a la Segunda Guerra Mundial, la relaci&oacute;n es incluso un poco m&aacute;s fuerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Aumento voto a la ultraderecha como reacción a gobiernos de izquierda. Todos los casos vs casos posteriores a la 2a Guerra Mundial.                            </span>
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        Como correlaci&oacute;n no siempre implica causalidad, hacemos un segundo an&aacute;lisis en el que nos centramos en Espa&ntilde;a como buen caso de estudio. En concreto, el contexto pol&iacute;tico local en Espa&ntilde;a ofrece una caracter&iacute;stica muy particular que es ventajosa para nuestro dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n. En las elecciones municipales, los ciudadanos eligen concejales utilizando un sistema de representaci&oacute;n proporcional con listas cerradas. Este sistema suele resultar en que ning&uacute;n partido tiene una mayor&iacute;a absoluta de concejales. Esto desencadena un per&iacute;odo de negociaci&oacute;n entre los partidos para elegir al alcalde. Veinte d&iacute;as despu&eacute;s de la elecciones se lleva a cabo un pleno en que se constituye la corporaci&oacute;n municipal y se elige, sin posibilidad de dilaci&oacute;n, el alcalde o alcaldesa. Esta investidura tiene una particularidad respecto a la investidura del gobierno nacional. Si durante el per&iacute;odo de negociaci&oacute;n se ha alcanzado alg&uacute;n acuerdo que incluya a una mayor&iacute;a de concejales, estos podr&aacute;n investir a su candidato como alcalde. En cambio, si ning&uacute;n candidato recibe una mayor&iacute;a absoluta de votos favorables, el l&iacute;der del partido que obtuvo el mayor n&uacute;mero de votos en las elecciones se convierte autom&aacute;ticamente en alcalde, sin necesidad de m&aacute;s apoyo de otros partidos.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, aquel que obtiene un voto m&aacute;s que el segundo tiene muchas mayores posibilidades de convertirse en alcalde. No necesita negociar con nadie. Solo necesita que el resto no se pongan de acuerdo para formar una mayor&iacute;a absoluta alternativa. Lo hemos visto hace menos de un mes c&oacute;mo el PP ha podido formar gobierno municipal sin necesidad de contar con Vox en aquellos sitios donde ha sido el partido m&aacute;s votado, mientras que en los municipios donde no ha sido el m&aacute;s votado, s&iacute; ha necesitado de llegar a acuerdos con Vox para formar gobierno municipal y desbancar a la lista m&aacute;s votada.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra estrategia metodol&oacute;gica aprovechamos esta ventaja del sistema de elecci&oacute;n local espa&ntilde;ol, que favorece al partido que recibe el mayor n&uacute;mero de votos para formar el gobierno. Nos enfocamos en elecciones altamente disputadas en las que el principal partido conservador en Espa&ntilde;a, el Partido Popular (PP), gan&oacute; o perdi&oacute; por un margen estrecho. Es decir, municipios en los que el PP fue primera fuerza por poco vs segunda por poco. Utilizamos esto como un &ldquo;instrumento&rdquo; de si hubo o no un gobierno de derechas<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>, lo que nos permite examinar de manera m&aacute;s precisa el efecto causal del color pol&iacute;tico del gobierno en el voto a la extrema derecha. Nuestra comparaci&oacute;n clave se lleva a cabo entre municipios donde el PP perdi&oacute; por poco (aumentando la probabilidad de tener un alcalde de izquierdas) y municipios donde el PP gan&oacute; por poco (disminuyendo la probabilidad de tener un alcalde de izquierdas).
    </p><p class="article-text">
        Para estudiar la emergencia de Vox, nos fijamos en el per&iacute;odo 2015 a 2019. En concreto, analizamos los gobiernos locales que se formaron en 2015 y el voto a Vox en las generales de abril 2019 y de noviembre de 2019 (en las elecciones municipales de mayo de 2019, Vox no concurre en la gran mayor&iacute;a de municipios por lo que no podemos estudiar el voto local). Los resultados son muy claros (Gr&aacute;fico 2). En aquellos municipios donde la izquierda gobierna entre 2015 y 2019 por solo un margen peque&ntilde;o de votos, el apoyo electoral a Vox en las elecciones generales de 2019 es entre 4 y 5 puntos porcentuales m&aacute;s alto que en aquellos lugares donde la derecha gobierna por un margen peque&ntilde;o. Los resultados son altamente significativos desde un punto de vista estad&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Aumento de voto a VOX cuando el PP no es el primer partido a nivel local.                            </span>
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        En resumen, nuestros resultados respaldan la idea de que la derecha radical, en parte, surge como reacci&oacute;n a gobiernos y pol&iacute;ticas de izquierda. Esto sugiere que la din&aacute;mica de la competencia pol&iacute;tica provoca que los partidos radicales se beneficien cuando la izquierda est&aacute; en el poder. Esto plantea la importante cuesti&oacute;n de c&oacute;mo se puede evitar esta reacci&oacute;n. &iquest;Es inevitable el &eacute;xito de la derecha radical como consecuencia de los gobiernos de izquierda, o existen acciones que los partidos dominantes, tanto de izquierda como de derecha, pueden llevar a cabo para debilitar esta tendencia? Esta cuesti&oacute;n merece una atenci&oacute;n m&aacute;s profunda en futuros trabajos de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Se pueden encontrar m&aacute;s detalles sobre la estrategia de identificaci&oacute;n en el art&iacute;culo original
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crece-extrema-derecha-gobiernos-izquierdas-reaccion_132_10353849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Jul 2023 04:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Crece la extrema derecha como reacción a gobiernos de izquierdas?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[8M: consensos y divisiones electorales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/8m-consensos-divisiones-electorales_132_9995646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/077fccb4-0095-4f5e-a525-a66bf7693547_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="8M: consensos y divisiones electorales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aún existen consensos en la sociedad española sobre igualdad y violencia de género, con excepciones clave entre el electorado de Vox y en relación con el tipo de políticas (punitivas o educativas) que deben aplicarse contra esta violencia</p></div><p class="article-text">
        A pocos d&iacute;as de un nuevo 8M, las divisiones que han aflorado dentro del feminismo con la ley trans siguen presentes. A esto se suma que la refriega pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos meses se ha centrado en las consecuencias de la aplicaci&oacute;n de la ley del &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; en la revisi&oacute;n de penas, llevando al centro del debate pol&iacute;tico las divisiones entre los partidos de la coalici&oacute;n de gobierno sobre cu&aacute;l es la mejor estrategia para luchar contra los cr&iacute;menes de &iacute;ndole sexual. De modo m&aacute;s general, la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a transmite la sensaci&oacute;n que algunos de los consensos podr&iacute;an estar en cuesti&oacute;n, como la necesidad de avanzar en la igualdad entre hombres o mujeres o la lucha contra la violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        El bar&oacute;metro del CIS de febrero nos permite arrojar luz sobre algunas de estos asuntos y comprobar el estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica al respecto. En primer lugar, hemos de partir de un hecho incontrovertible. En Espa&ntilde;a la opini&oacute;n predominante es que a&uacute;n queda por hacer para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres. Como se muestra en el gr&aacute;fico 1, un 70% de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola piensa que todav&iacute;a queda mucho o bastante para alcanzar la igualdad de g&eacute;nero, mientras que solo un 13,8% considera que ya existe dicha igualdad. La percepci&oacute;n de que ya existe igualdad var&iacute;a por g&eacute;nero. Mientas que el 18% de los hombres considera que ya existe la igualdad, la cifra baja al 9,9% para las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                gráfico 1                            </span>
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        Adem&aacute;s, el bar&oacute;metro tambi&eacute;n muestra que un 92,8% de los espa&ntilde;oles piensa que la violencia de g&eacute;nero es un problema preocupante. Es importante recalcar que esta cifra se obtiene como respuesta a una pregunta que utiliza el t&eacute;rmino violencia de g&eacute;nero, discutido por la ultra derecha que prefiere hablar de violencia intrafamiliar bajo el lema de que la violencia &ldquo;no tiene g&eacute;nero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los altos niveles de consenso, estas cifras ocultan distintos niveles de apoyo partidista, donde la gran l&iacute;nea se traza entre los votantes de Vox y el resto. La fractura emerge a la hora de valorar cu&aacute;nto queda por hacer en favor de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. En el gr&aacute;fico 2 muestro solo aquellos que creen que &ldquo;queda mucho por hacer&rdquo; y aquellos que creen que &ldquo;ya existe la igualdad de oportunidades&rdquo; (las dos posturas m&aacute;s antag&oacute;nicas). Los votantes de Vox destacan por ser un electorado donde casi el 50% piensa que ya se ha alcanzado la desigualdad. En el resto de partidos, esa opini&oacute;n es muy minoritaria, sobre todo en PSOE y UP. A la pregunta (que no muestro en un gr&aacute;fico) de si la violencia de g&eacute;nero es un problema preocupante, m&aacute;s del 90% de los votantes de todos los partidos, incluido el PP, lo opina, menos los votantes de Vox, donde la cifra baja a un 72,8%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 2                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Este consenso, extendido salvo con los votantes de Vox, var&iacute;a si abrimos el foco a las pol&iacute;ticas. D&eacute;jenme utilizar el ejemplo de la violencia de g&eacute;nero. En el bar&oacute;metro de febrero se pregunta a los encuestados sobre qu&eacute; medidas creen que son necesarias para combatirla. He agrupado algunas de las respuestas en dos categor&iacute;as: aquellos que optan por una respuesta m&aacute;s &ldquo;punitiva&rdquo; en los que incluyo los que argumentan que hay que endurecer las leyes o reformar la ley del &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo;; y aquellos que opinan que hay que reforzar la educaci&oacute;n desde la infancia. En este caso, la divisi&oacute;n partidista es distinta. El gr&aacute;fico 3 muestra que los votantes del PSOE est&aacute;n m&aacute;s alineados con las posturas punitivas, predominantes en la derecha, mientras que los de Unidas Podemos destacan por decantarse en favor de las pol&iacute;ticas educativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3</strong>
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            <span class="title">
                Gráfico 3                            </span>
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        Estas diferencias en c&oacute;mo valorar las distintas pol&iacute;ticas, en cambio, no se trasladan directamente al apoyo a los partidos pol&iacute;ticos. El bar&oacute;metro contiene una pregunta relevante en la que se cuestiona qu&eacute; partido est&aacute; haciendo m&aacute;s por la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres. El 32% de la poblaci&oacute;n opina que Unidas Podemos es el partido que m&aacute;s est&aacute; haciendo en Espa&ntilde;a en estos momentos para apoyar la igualdad mientras que el 18% opina que es el PSOE. Lo relevante es c&oacute;mo se produce esa atribuci&oacute;n de m&eacute;rito dentro de la izquierda. En el gr&aacute;fico 4 he seleccionado los votantes de PSOE, Unidas Podemos, M&aacute;s Pa&iacute;s y ERC. Como era previsible, los votantes de Unidas Podemos consideran de modo muy mayoritario que su partido es el que m&aacute;s hace por la igualdad de hombre y mujeres, pero este reconocimiento se extiende a otros partidos de la izquierda. Lo m&aacute;s interesante ocurre en el electorado del PSOE. Normalmente los votantes tienden a atribuir selectivamente el cr&eacute;dito al partido al que votan, pero pr&aacute;cticamente la misma proporci&oacute;n de votantes socialistas considera que Unidas Podemos es el partido que m&aacute;s hace por la igualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s evidencia en este sentido se muestra en el gr&aacute;fico 5, donde muestro la proporci&oacute;n de votantes en cada punto del eje ideol&oacute;gico que piensan que el PSOE o Unidas Podemos son el partido que m&aacute;s hace por la igualdad de oportunidades. Unidas Podemos es masivamente reconocido como ese partido en toda la izquierda. Solo ya en el centro ideol&oacute;gico el reconocimiento al PSOE es similar, pero no menor, que el de Unidas Podemos. En definitiva, y a pesar de las consecuencias que est&aacute; teniendo la aplicaci&oacute;n de la ley del &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo;, Unidas Podemos ha conseguido quitarle el protagonismo al PSOE en la izquierda en relaci&oacute;n con la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4</strong>
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        <strong>Gr&aacute;fico 5</strong>
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      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/8m-consensos-divisiones-electorales_132_9995646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Mar 2023 21:36:49 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La Roja ¿de todos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/roja_132_9741404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0bd35ed-3dcb-47f5-9511-a1260023618c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Roja ¿de todos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los eventos deportivos se utilizan no solo por los organizadores para su propaganda política, sino por los participantes para generar sentimientos de unidad nacional. Con base en los últimos datos disponibles, analizamos qué soporte estructural puede tener hoy La Roja.</p></div><p class="article-text">
        El Mundial de Qatar ya ha comenzado. Tradicionalmente, los eventos deportivos no solo se han utilizado por los organizadores para su propaganda pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n por los pa&iacute;ses participantes para generar sentimientos de unidad nacional. En el caso de Espa&ntilde;a, &iquest;qu&eacute; grado de inter&eacute;s y apoyo recibe la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola? &iquest;Es el apoyo resistente a las divisiones pol&iacute;ticas principales de nuestro pa&iacute;s, la ideol&oacute;gica y la territorial? 
    </p><p class="article-text">
        No contamos con datos muy recientes sobre esta cuesti&oacute;n. Hay que remontarse a mayo de 2007 para encontrar el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS que pregunt&oacute; directamente sobre el inter&eacute;s de la ciudadan&iacute;a por los partidos de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol. Estos datos son previos a la &eacute;poca dorada de La Roja, pero, tal vez precisamente por ello, nos pueden dar pistas sobre el grado de apoyo <em>estructural</em> de la selecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa encuesta mostraba que un 50% de los espa&ntilde;oles ten&iacute;a mucho (31%) o bastante (19%) inter&eacute;s en los partidos de la selecci&oacute;n (gr&aacute;fico 1). Este grado de inter&eacute;s puede parecer sorprendentemente bajo a priori, pero no es una cuesti&oacute;n principalmente pol&iacute;tica. Cuando aquellos ciudadanos que declaraban tener poco o nada inter&eacute;s por los partidos de la selecci&oacute;n eran preguntados por las razones de ese desinter&eacute;s, dos tercios (gr&aacute;fico 2) contestaban que la raz&oacute;n era que no les interesaba el f&uacute;tbol. Apenas un 13% de los que ten&iacute;an poco o ning&uacute;n inter&eacute;s (es decir, un 6,5% de todos los espa&ntilde;oles) declaraban que su falta de inter&eacute;s se deb&iacute;a a no sentirse representados. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Inter&eacute;s por los partidos de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Barómetro mayo 2007                            </span>
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        <strong>Gr&aacute;fico 2: Razones del desinter&eacute;s por la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol</strong>
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                Fuente: Barómetro mayo 2007                            </span>
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podemos tambi&eacute;n explorar un poco m&aacute;s a fondo qui&eacute;nes son los ciudadanos m&aacute;s interesados por la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola. &iquest;Est&aacute; el inter&eacute;s por encima de las ideolog&iacute;as y las divisiones partidistas? En el gr&aacute;fico 3 se muestra el porcentaje de ciudadanos que tienen mucho o bastante inter&eacute;s seg&uacute;n su ideolog&iacute;a y en el gr&aacute;fico 4 el inter&eacute;s se cruza por el recuerdo de voto (como los datos son de 2007 las fuerzas pol&iacute;ticas son previas a la ruptura del sistema de partidos). 
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico 3 vemos que el inter&eacute;s por la selecci&oacute;n aparece est&aacute; estrechamente relacionado con la ideolog&iacute;a. En los extremos del eje ideol&oacute;gico las posturas son m&aacute;s distantes entre s&iacute;: mientras en la extrema izquierda el inter&eacute;s es bajo (alrededor del 35%) , en la extrema derecha ronda el 70%. Las posturas son m&aacute;s moderadas en el centro izquierda y el centro derecha, donde el inter&eacute;s ronda el 50% y el 60%, respectivamente. Cuando exploramos el inter&eacute;s por partidos, comprobamos, en la l&iacute;nea que obviamente esperamos, que las divisiones son mayores por el bajo inter&eacute;s que la selecci&oacute;n suscita entre votantes nacionalistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3: Inter&eacute;s por la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol seg&uacute;n ideolog&iacute;a</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Barómetro mayo 2007                            </span>
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        &nbsp;<strong>Gr&aacute;fico 4: Inter&eacute;s por la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol seg&uacute;n voto</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Barómetro mayo 2007                            </span>
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        Estos datos, como dec&iacute;amos, son de 2007 y exploran el inter&eacute;s que genera la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol. M&aacute;s all&aacute; del inter&eacute;s que suscite, &iquest;puede el equipo nacional generar un sentimiento de unidad social? Existen muchas investigaciones que muestran la capacidad del deporte de servir de pegamento en una sociedad. Para explorar esta cuesti&oacute;n, podemos mirar datos m&aacute;s recientes del bar&oacute;metro de junio de 2014. En este bar&oacute;metro no se pregunta espec&iacute;ficamente sobre la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol sino sobre <em>&ldquo;hasta qu&eacute; punto</em> <em>se siente orgulloso cuando un deportista espa&ntilde;ol o una selecci&oacute;n espa&ntilde;ola realiza una buena actuaci&oacute;n en un campeonato deportivo</em>&rdquo;. A pesar de que estos datos se recogen cuando la crisis territorial en Espa&ntilde;a ya est&aacute; abierta, los niveles de orgullo son muy altos: m&aacute;s del 80% de los ciudadanos dicen sentirse muy o bastante orgullosos de los &eacute;xitos espa&ntilde;oles en el deporte internacional. Este alto nivel de satisfacci&oacute;n convive con las mismas divisiones ideol&oacute;gicas que en 2007, como se puede comprobar en el gr&aacute;fico 5, pero en este caso la izquierda muestra tambi&eacute;n mucho orgullo de los deportistas espa&ntilde;oles. Cuando lo analizamos por partidos, vemos que el porcentaje de votantes del PP y del PSOE que se sienten orgullos ronda el 90%, pero incluso entre votantes nacionalistas como los de CiU o BNG el nivel de orgullo es superior al 60% (gr&aacute;fico 6).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 5: Orgullo por los deportistas y selecciones espa&ntilde;oles seg&uacute;n ideolog&iacute;a</strong>
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                Fuente: Barómetro junio 2014                            </span>
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        <strong>Gr&aacute;fico 6: Orgullo por los deportistas y selecciones espa&ntilde;oles seg&uacute;n voto</strong>
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            <span class="title">
                Fuente: Barómetro junio 2014                            </span>
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        En definitiva, en 2014 &nbsp;los sentimientos de la ciudadan&iacute;a hacia los &eacute;xitos del deporte nacional eran positivos y transversales, pues predominaban incluso entre aquellos segmentos de la sociedad que suelen estar menos identificados con los s&iacute;mbolos nacionales. Es posible que el orgullo se explicara en gran medida por el resultado de los &eacute;xitos de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola en los a&ntilde;os anteriores a la encuesta. Si fuera as&iacute;, no est&aacute; claro cu&aacute;nta de la capacidad de generar un apoyo transversal ha resistido el paso del tiempo. Aunque part&iacute;amos de una visi&oacute;n muy favorable, la profunda sima pol&iacute;tica que se ha abierto durante este tiempo en todos los frentes, tal vez se haya trasladado al equipo nacional. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/roja_132_9741404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Nov 2022 16:56:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Polarización y consenso sobre el modelo territorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/polarizacion-consenso-modelo-territorial_132_9149527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8935a08-e347-4a85-aef4-219e6a4e3c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polarización y consenso sobre el modelo territorial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando aterrizamos la reforma territorial sobre propuestas concretas, existen más elementos de acuerdo entre Catalunya y el resto de España de los que percibimos habitualmente en el debate político</p></div><p class="article-text">
        Estamos ya inmersos en el tercer a&ntilde;o de legislatura y empezamos a percibir el horizonte de las elecciones generales. A medida que se vayan acercando, y en este sentido los Presupuestos que se negociar&aacute;n en oto&ntilde;o ser&aacute;n un hito fundamental, las distintas partes en juego van a tener m&aacute;s incentivos para establecer estrategias de diferenciaci&oacute;n que les permita llegar a los comicios, ya sea apropi&aacute;ndose resultados espec&iacute;ficos de la acci&oacute;n gubernamental, o marcando claramente discrepancias en aquellas cuestiones que sean fundamentales para su electorado.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica la estamos percibiendo estos d&iacute;as en el estado interno de la coalici&oacute;n de gobierno, que no parece pasar por su mejor momento, y de cara a oto&ntilde;o lo veremos probablemente en la relaci&oacute;n entre el Gobierno y las formaciones pol&iacute;ticas que le dieron la investidura. Entre ellas ser&aacute; clave Esquerra Republicana de Catalunya, no solo porque es una pieza fundamental en la estabilidad del Ejecutivo, sino tambi&eacute;n porque es probablemente la fuerza pol&iacute;tica que m&aacute;s claramente apost&oacute; su estrategia electoral a una sola cuesti&oacute;n: el futuro de la mesa de di&aacute;logo entre el Gobierno de Espa&ntilde;a y el Gobierno catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses analic&eacute; en este <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mesa-dialogo-electorado_132_8499728.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">post</a> las diferencias entre los votantes del gobierno y los votantes de la oposici&oacute;n frente al asunto catal&aacute;n. En &eacute;l, presentaba datos de encuesta que mostraban que los votantes de los partidos del gobierno estaban abiertos a una negociaci&oacute;n con el gobierno catal&aacute;n que era rechazada frontalmente por los votantes de la oposici&oacute;n. De este desencuentro de opiniones, surge la siguiente pregunta: &iquest;existe alg&uacute;n tipo de modelo territorial que pudiera gozar de un alto apoyo en Espa&ntilde;a, a la vez que fuera apoyado mayoritariamente en comunidades aut&oacute;nomas como Catalunya?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a esta pregunta la analizo, junto con la investigadora Sandra L&eacute;on, en un cap&iacute;tulo del reciente <a href="https://www.fundacionalternativas.org/laboratorio/libros-e-informes/informes/informe-sobre-la-democracia-en-espana-2021-el-pais-frente-al-espejo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe sobre la Democracia en Espa&ntilde;a 2021</a>, dirigido por Alberto Penad&eacute;s y Amuitz Garmendia y publicado por el Laboratorio de la Fundaci&oacute;n Alternativas.&nbsp;En concreto, en nuestro cap&iacute;tulo nos planteamos si, dada la creciente polarizaci&oacute;n territorial que hemos vivido en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos 12 a&ntilde;os, la cuesti&oacute;n territorial es un callej&oacute;n o bien existe un espacio donde las preferencias son reconciliables.
    </p><p class="article-text">
        En este post quiero mostrar algunos de los resultados que mostramos en dicho cap&iacute;tulo. En &eacute;l presentamos los resultados de una encuesta realizada en diciembre de 2019 cuyo objetivo es comprobar cu&aacute;l era el grado de consenso o desacuerdo sobre el ideal de modelo territorial que tienen los espa&ntilde;oles.<em> </em>Para ello, incorporamos en la encuesta un experimento llamado <em>conjoint</em>, que consiste en presentar a las personas que contestan la encuesta dos modelos de organizaci&oacute;n territorial distintos. Cada uno de esos modelos contiene diferentes medidas y se pregunta al encuestado cu&aacute;l de los dos modelos territoriales prefiere. Realizando el experimento un gran n&uacute;mero de veces, podemos conocer qu&eacute; medidas concretas hacen que haya personas que elijan un modelo territorial sobre otro. Tambi&eacute;n podemos saber qu&eacute; perfiles de personas sienten una mayor preferencia por determinados modelos de organizaci&oacute;n territorial. 
    </p><p class="article-text">
        Los modelos territoriales que presentamos a los encuestados se organizan alrededor de ocho dimensiones: la financiaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas, el nivel de (des)centralizaci&oacute;n competencial, la clarificaci&oacute;n competencial, las inversiones territoriales, las lenguas, la cooperaci&oacute;n entre distintos gobiernos en Espa&ntilde;a, el reconocimiento nacional de las Comunidades Aut&oacute;nomas y el Senado. Para cada una de estas &aacute;reas, ten&iacute;amos al menos una medida que representa mayor centralizaci&oacute;n, una que mantiene el status quo y, al menos, una medida que supone una mayor descentralizaci&oacute;n o capacidad de decisi&oacute;n para las Comunidades Aut&oacute;nomas. A los encuestados se les presentaba dos modelos que conten&iacute;an aleatoriamente una medida en cada una de esas ocho dimensiones. 
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico 1 muestro los resultados del conjoint separando entre encuestados que residen en Catalunya de los que residen en el resto de Espa&ntilde;a. Para cada uno de estos perfiles, se muestra c&oacute;mo la probabilidad de estar a favor de un modelo territorial aumenta o disminuye con cada medida espec&iacute;fica dentro de cada &aacute;mbito. Las barras hacia la derecha indican una mayor probabilidad de aceptar una reforma del modelo territorial si el modelo propuesto contiene esa medida, mientras que las barras hacia la izquierda indican que los modelos que incluyen esa medida tienen menor apoyo. El tama&ntilde;os de las barra indica cu&aacute;nto aumenta o disminuye la probabilidad de que el encuestado elija un modelo territorial cuando contiene esa medida.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados muestran que, a pesar de que la cuesti&oacute;n territorial est&aacute; altamente polarizada, las discrepancias entre grupos medida por medida no son pronunciadas. Como podemos comprobar, en la mayor&iacute;a de los casos las barras caminan en la misma direcci&oacute;n. La mayor&iacute;a de las cuestiones que, en general, un catal&aacute;n medio prefiere (o rechaza) encontrar en un modelo territorial coinciden con las de un encuestado medio del resto de Espa&ntilde;a. Cuestiones como las inversiones seg&uacute;n las necesidades de la Comunidad Aut&oacute;noma, el aumento de transferencias, la eliminaci&oacute;n del Senado o la reducci&oacute;n duplicidades generan un mayor apoyo compartido. 
    </p><p class="article-text">
        Las discrepancias son pocas y emergen, como cabr&iacute;a esperar, en aquellas cuestiones que tienen un mayor componente simb&oacute;lico. La principal es la posibilidad de que las CCAA celebren un refer&eacute;ndum. Si bien esta cuesti&oacute;n cuenta con la aceptaci&oacute;n en Catalunya, genera rechazo en el resto de Espa&ntilde;a. Igualmente ocurre con permitir plena autonom&iacute;a en cuesti&oacute;n de lenguas a las Comunidades Aut&oacute;nomas, un asunto donde el apoyo es divergente entre Catalunya y el resto de Espa&ntilde;a. Por &uacute;ltimo, el refuerzo del castellano, una cuesti&oacute;n que, si bien provoca un rechazo muy t&iacute;mido en el resto de Espa&ntilde;a (y no significativo estad&iacute;sticamente), el rechazo es abrumador en Catalunya. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en este ejercicio emp&iacute;rico abre una v&iacute;a a la reflexi&oacute;n sobre si concebir las reformas del modelo auton&oacute;mico desde una aproximaci&oacute;n m&aacute;s multidimensional puede contribuir a reducir el desencuentro sobre la cuesti&oacute;n territorial. Si bien es cierto que hay algunos temas como la lengua y el refer&eacute;ndum que provocan divergencias n&iacute;tidas, tambi&eacute;n hay cuestiones que generan apoyo en los dos bloques o incluso apoyo en un lado y ambig&uuml;edad en el otro. Quiz&aacute;s es posible que exista un mayor espacio para el acuerdo si la reforma territorial es multidimensional y se consigue que las concesiones en algunas &aacute;reas pueden ser compensadas con ganancias en otras. De hecho, en las simulaciones que hacemos con estos resultados encontramos que aproximadamente un 25% de los modelos territoriales que podemos generar con todas las medidas contenidas en el experimento generan m&aacute;s de un 50% de acuerdo tanto en Catalunya, como en el resto de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, se trata de un ejercicio emp&iacute;rico y las medidas incluidas en los modelos territoriales del experimento no pretenden ser un compendio exhaustivo de las reformas que se pueden proponer en relaci&oacute;n al dise&ntilde;o del modelo territorial en Espa&ntilde;a. Pero el ejercicio sugiere que, cuando aterrizamos el debate territorial sobre propuestas concretas en &aacute;mbitos espec&iacute;ficos existen m&aacute;s elementos de acuerdo de los que percibimos habitualmente en el debate pol&iacute;tico. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Aceptaci&oacute;n y rechazo de un modelo de organizaci&oacute;n territorial seg&uacute;n medidas</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Ignacio Jurado y Sandra León,  Informe sobre la Democracia en España 2022.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/polarizacion-consenso-modelo-territorial_132_9149527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2022 20:36:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Polarización y consenso sobre el modelo territorial]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[El dilema de Feijóo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dilema-feijoo_132_8815497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c0b900c-c52a-4136-89d1-ce57ef485a55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema de Feijóo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Feijóo tiene que elegir entre una estrategia moderada o endurecer el perfil ideológico del partido para reducir las fugas a Vox</p><p class="subtitle">Vox: ¿pactar o no pactar?, por Pedro Riera</p></div><p class="article-text">
        Tras una semana de crisis intensa, el PP se encamina hacia un Congreso Extraordinario que encumbrar&aacute; a N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o como nuevo l&iacute;der del partido. Una vez tome pleno control del partido, el gran dilema al que se enfrentar&aacute; es qu&eacute; estrategia ha de seguir el PP cuando tiene a Vox pis&aacute;ndole los talones en las encuestas. En este aspecto, el liderazgo de Pablo Casado ha sido err&aacute;tico y la posici&oacute;n del partido no ha sido clara. Ha oscilado entre llegar a acuerdos para permitir, desde fuera, gobiernos en diversas Comunidades Aut&oacute;nomas y el discurso duro frente a Vox en la moci&oacute;n de censura que presentaron los de Abascal. El dilema de Feij&oacute;o, adem&aacute;s, no pasa solo por qu&eacute; decisi&oacute;n tomar respecto a los pactos con Vox, como ya analiz&oacute; Pedro Riera <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vox-pactar-no-pactar_132_8796785.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> la semana pasada, sino m&aacute;s en general sobre si el PP, para contrarrestar la subida en las encuestas del partido de Abascal, debe endurecer su perfil o, por el contrario, presentarse, como hace el PP en Galicia, como un partido moderado.
    </p><p class="article-text">
        Dado que este dilema surge en un momento en que el PP goza de un apoyo reducido, podemos hacer una comparativa entre los ciudadanos que votaron al PP en las pasadas elecciones de 2019 y hoy seguir&iacute;an haci&eacute;ndolo con los que lo votaron y hoy no declaran un voto al PP para arrojar luz sobre esta cuesti&oacute;n.<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>
    </p><p class="article-text">
        Un primer vistazo a los datos muestra que el PP tiene un problema muy importante de fuga de voto hacia Vox, como ya se ha venido acreditando desde hace tiempo. Si miramos la &uacute;ltima encuesta disponible del CIS (bar&oacute;metro de febrero de 2022), un 40% de los votantes que han abandonado al PP hoy declaran voto o simpat&iacute;a por Vox. Esta es la opci&oacute;n m&aacute;s citada con mucha diferencia. Un 18% declaran que hoy no votar&iacute;an y solo un 8% optar&iacute;an hoy por Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, determinar que la mejor estrategia para el PP de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o es reforzar el perfil derechista del PP podr&iacute;a ser una conclusi&oacute;n apresurada. En primer lugar, si bien las fugas del PP son mayoritariamente a Vox, cuando realizamos este an&aacute;lisis se suele obviar que el PP de 2019 ya parte de una posici&oacute;n menguada en la que, adem&aacute;s, Ciudadanos todav&iacute;a era un partido importante. La ca&iacute;da de Ciudadanos deja un margen de crecimiento importante para el PP en el centro que si bien no son votantes que les hayan abandonado desde 2019, son, muchos de ellos, votantes potenciales del PP. Un 48% de los indecisos se sit&uacute;an ahora mismo en el centro de la escala ideol&oacute;gica y un 20% en las posiciones naturales del PP en la derecha (del 6 al 8 en la escala del CIS). Solo los indecisos de centro ya son m&aacute;s numerosos que los exvotantes del PP que ahora se decantar&iacute;an por Vox. Por tanto, recuperar relevancia dentro de los indecisos parece una estrategia electoralmente al menos tan rentable como recuperar las fugas a Vox.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, cuando realizamos un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado del perfil de los votantes que a d&iacute;a de hoy abandonar&iacute;an al PP frente&nbsp;a los que permanecen fieles, comprobamos que existen muy pocas diferencias. El perfil del votante que permanece leal es de edad ligeramente mayor (40 a&ntilde;os de media, frente a 37 a&ntilde;os de los que abandonan) y un poco m&aacute;s religioso (el 20% acude a misa todos los domingos frente al 17%). Pero en general las diferencias sociodemogr&aacute;ficas son peque&ntilde;as. No hay un patr&oacute;n claro de que sea un segmento social muy espec&iacute;fico el que haya abandonado al PP.  M&aacute;s importante a&uacute;n, no hay evidencia de que los votantes que se fugan sean ni m&aacute;s extremos ni m&aacute;s ideol&oacute;gicamente de derechas. En el siguiente gr&aacute;fico se muestra la distribuci&oacute;n ideol&oacute;gica de los fieles al PP y de las fugas. Es tal vez sorprendente comprobar que los que han abandonado al Partido Popular tienen, si acaso, un perfil ideol&oacute;gico m&aacute;s moderado que los que se han quedado. M&aacute;s de un 30% se declaran de centro, situ&aacute;ndose en la categor&iacute;a del 5 en la escala ideol&oacute;gica del CIS (donde el 1 es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha). Esto puede ser porque en la escala ideol&oacute;gica el centro funciona tambi&eacute;n como categor&iacute;a residual de los que no tienen una ideolog&iacute;a clara, pero esto seguir&iacute;a indicando que, si bien los que han abandonado al PP no son m&aacute;s moderados ideol&oacute;gicamente, simplemente tienen un perfil ideol&oacute;gico menos marcado y claro.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay pocas diferencias tambi&eacute;n en t&eacute;rminos de las preferencias pol&iacute;ticas.&nbsp;En el bar&oacute;metro de octubre de 2021 del CIS, se present&oacute; a la ciudadan&iacute;a una serie de pol&iacute;ticas y se le pregunt&oacute; si consideraban que se destinaban demasiados recursos, los recursos justos o demasiado pocos recursos a las mismas. En general, las posiciones son muy parecidas y, tal vez, solo destaca que los que han abandonado al PP consideran en mayor medida que se gasta poco en Defensa. 
    </p><p class="article-text">
        Estos datos arrojan algo de luz sobre qu&eacute; puede hacer Feij&oacute;o. La tentaci&oacute;n de tapar la salida de votos a Vox adquiriendo un perfil m&aacute;s ideol&oacute;gico y de derecha puede, a priori, parecer razonable. En cambio, un an&aacute;lisis algo m&aacute;s detallado no muestra que los votantes que durante el liderazgo de Casado han abandonado al PP sean ni m&aacute;s ideol&oacute;gicos ni tengan un perfil marcadamente distinto. La estrategia de Feij&oacute;o puede tener m&aacute;s rendimiento a largo plazo si, teniendo en cuenta la ca&iacute;da de Ciudadanos, consigue unir a una parte importante de los votantes que han abandonado el partido y que tienen posiciones menos extremas con el espacio que Ciudadanos deja libre en el centro.  
    </p><p class="article-text">
          <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> &nbsp;Para hacer esta comparativa utilizo la categor&iacute;a de recuerdo de voto de las encuestas del CIS y comparo los que muestran intenci&oacute;n de voto o simpat&iacute;a por el PP frente a los que no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dilema-feijoo_132_8815497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Mar 2022 21:43:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mesa de diálogo y el electorado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mesa-dialogo-electorado_132_8499728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17b1fc15-250f-419b-95cf-d7e39b1c4e13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mesa de diálogo y el electorado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El electorado del Gobierno y el de la oposición afrontan la crisis en Cataluña y la mesa de diálogo con posiciones diametralmente opuestas.</p></div><p class="article-text">
        Nos vamos acercando al final del a&ntilde;o y el Gobierno parece encaminado a conseguir la aprobaci&oacute;n de unos presupuestos que ya pr&aacute;cticamente le garantizar&iacute;an agotar la legislatura. Los Presupuestos presumiblemente ser&aacute;n una reedici&oacute;n de la coalici&oacute;n parlamentaria que le dio la investidura. En ella, un elemento clave que permite sumar la mayor&iacute;a parlamentaria que sostiene al Gobierno es la alianza con ERC que, a cambio de dar la investidura, exigi&oacute; una mesa de di&aacute;logo entre gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Esta posici&oacute;n del Gobierno en favor de la negociaci&oacute;n con el independentismo ya ha permitido el indulto de los condenados por el 1-O y probablemente implicar&aacute; que llegue a alg&uacute;n tipo de acuerdo dentro de la mesa de di&aacute;logo. En la &uacute;ltima reuni&oacute;n entre S&aacute;nchez y Aragon&eacute;s el pasado septiembre se acord&oacute; mantener abierta una <em>negociaci&oacute;n</em> sin plazos.
    </p><p class="article-text">
        Una pregunta recurrente es qu&eacute; factura electoral le puede pasar al gobierno una negociaci&oacute;n con el independentismo catal&aacute;n. En los medios suele cundir la opini&oacute;n de que las horas bajas que vive el Gobierno en las encuestas tienen que ver con su posici&oacute;n frente al independentismo. En cambio, la aprobaci&oacute;n de los indultos no ha variado el panorama demosc&oacute;pico de modo evidente. Esto puede indicar que si bien el Gobierno ha tomado medidas que tienen el riesgo de ser impopulares, este se concentra fuera de su electorado. En una <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4830684/0/mas-mitad-cree-mesa-dialogo-no-rebajara-tension-con-generalitat/?autoref=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta publicada en 20minutos</a> en septiembre ya se mostraba que mientras solo uno de cada cuatro espa&ntilde;oles (22,9%) opinaba que la mesa de di&aacute;logo rebajar&iacute;a la tensi&oacute;n, las diferencias entre votantes de distintos partidos eran notables y la posici&oacute;n de los votantes del Gobierno era favorable a la misma,
    </p><p class="article-text">
        Para analizar m&aacute;s a fondo la vertiente electoral de este asunto, utilizo datos de encuesta obtenidos en diciembre de 2019 dentro del marco de un proyecto liderado por la profesora Sandra Le&oacute;n. Es importante recalcar que el trabajo de campo de esta encuesta se realiz&oacute; antes de que la mesa de negociaci&oacute;n fuera acordada entre el Gobierno y ERC. Aun as&iacute;, nos da pistas de la aproximaci&oacute;n qu&eacute; los ciudadanos tienen al problema catal&aacute;n y las diferencias existentes entre electorados.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, en la encuesta preguntamos a los ciudadanos que valoraran la situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a en un eje de 0 a 10, donde 0 significaba que exist&iacute;a un conflicto exclusivamente jur&iacute;dico y 10 un conflicto exclusivamente pol&iacute;tico. La pregunta tal vez no capta del todo cu&aacute;l es la visi&oacute;n que se tiene respecto a Catalu&ntilde;a (podemos, por ejemplo, interpretar la existencia de un conflicto pol&iacute;tico de diferentes maneras), pero nos puede dar algunas primeras pistas. 
    </p><p class="article-text">
        En los dos siguientes gr&aacute;ficos se muestra la distribuci&oacute;n de opiniones sobre la naturaleza del conflicto para dos tipos de encuestados: votantes de la coalici&oacute;n de gobierno (PSOE + UP y sus variantes territoriales) y votantes de la oposici&oacute;n (PP, Vox y Cs). Como se puede comprobar, el panorama es muy claro dentro de los votantes del gobierno. Apenas hay votantes que opinen que existe un conflicto jur&iacute;dico y la abrumadora mayor&iacute;a considera que hay un conflicto de caracter&iacute;sticas pol&iacute;ticas, lo que abre la puerta a que apoyen una negociaci&oacute;n pol&iacute;tica desde el Gobierno. Al fin y al cabo, el primer requisito para aceptar una negociaci&oacute;n pol&iacute;tica es aceptar que existe un conflicto de tipo pol&iacute;tico. En el caso de los votantes de la oposici&oacute;n, si bien hay un n&uacute;mero relevante que tambi&eacute;n considera que existe un conflicto pol&iacute;tico (probablemente interpretado de distinta manera a los votantes del Gobierno), existen bastantes m&aacute;s ciudadanos que lo consideran un conflicto de orden jur&iacute;dico o se sit&uacute;an en una posici&oacute;n intermedia interpretando que el problema tiene naturaleza doble.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Visión del conflicto en Cataluña de los votantes del Gobierno                            </span>
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                Visión del conflicto en Cataluña de los votantes de la oposición                            </span>
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        Una vez planteada la naturaleza del problema, a los encuestados les preguntamos qu&eacute; debe hacer el Estado para afrontar la situaci&oacute;n actual. Para ello proporcionamos una lista de diez posibles medidas y les preguntamos a cu&aacute;les de ellas creen que debe darse prioridad para gestionar la situaci&oacute;n actual. Muestro aqu&iacute; el porcentaje en que cada medida es considerada como la prioritaria (en la encuesta les permitimos se&ntilde;alar tres medidas en orden de importancia). Los gr&aacute;ficos reflejan claramente la distancia que ahora mismo existe entre gobierno y oposici&oacute;n no solo en las estrategias de sus partidos, sino, sobre todo, en las posiciones que adoptan sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, los que apoyan a la coalici&oacute;n de gobierno tienden a mostrar apoyo por medidas que forman parte de una negociaci&oacute;n pol&iacute;tica. Me parece importante reiterar que la encuesta se realiz&oacute; antes de que la mesa de di&aacute;logo se constituyera y antes incluso de que ERC anunciar&aacute; que apoyar&iacute;a a S&aacute;nchez en la investidura. Es decir, los datos no est&aacute;n mostrando una racionalizaci&oacute;n por parte de los votantes de la estrategia seguida esta legislatura. Y aun as&iacute; el apoyo a la negociaci&oacute;n es alto. No s&eacute; si es sorprendente, pero un 25% de los votantes del Gobierno consideran que el refer&eacute;ndum es su primera medida para solucionar la crisis actual. Este apoyo se debe en gran medida a que es una medida muy popular entre los votantes de Unidas Podemos, donde un 36% apoya la celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum. En el PSOE el apoyo es sustancialmente menor: un 13%. En segundo lugar, la medida m&aacute;s apoyada dentro de los votantes de la coalici&oacute;n (y la favorita de los votantes del PSOE) es acordar un pacto fiscal que permita una financiaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a mediante un sistema como el de los reg&iacute;menes forales. Recordemos que esta era la medida que demandaba Artur Mas justo antes del viraje de Convergencia hacia el independentismo. En conjunto, el apoyo a transacciones con el gobierno catal&aacute;n parece alto. Aun as&iacute;, hay casi un 20% de votantes del gobierno (la mayor&iacute;a del PSOE) que optan por posiciones diametralmente opuestas (activar el art&iacute;culo 155 o renunciar a la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica), pero no parece que sean un n&uacute;mero suficientemente grande como para que vayan a condicionar la agenda del gobierno.
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            <span class="title">
                Apoyo a distintas medidas entre votantes del Gobierno                            </span>
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto contrasta de modo muy evidente con las posiciones de los votantes de la oposici&oacute;n, donde cualquier tipo de negociaci&oacute;n es rechazada. Un 50% de ellos abogaban hace dos a&ntilde;os por activar el art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n para abordar la situaci&oacute;n y suspender la autonom&iacute;a de Catalu&ntilde;a. Un 25% expresaban un deseo expl&iacute;cito de que no haya ning&uacute;n tipo de negociaci&oacute;n pol&iacute;tica y el Gobierno se limitase a cumplir la ley vigente. El resto de medidas gozan ya de apoyo muy menor, por debajo de 6%. Y aun as&iacute;, la que tiene mayor receptividad de todas ellas es la mejora de financiaci&oacute;n, con m&aacute;s recursos, pero no planteada como un pacto fiscal, que es una opci&oacute;n de negociaci&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s preferida por los votantes del Gobierno.
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                Apoyo a distintas medidas entre votantes de la oposición                            </span>
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos datos nos dan algunas pistas sobre las diferencias existentes ahora mismo en la sociedad espa&ntilde;ola sobre c&oacute;mo afrontar el asunto catal&aacute;n y las posibles implicaciones electorales de la mesa de di&aacute;logo. Por un lado, la mesa de di&aacute;logo ahonda m&aacute;s la fractura entre gobierno y oposici&oacute;n. No es solo una cuesti&oacute;n de estrategias de los partidos. Los votantes de los primeros parecen mucho m&aacute;s abiertos a una negociaci&oacute;n que es rechazada frontalmente por los segundos. Por otro lado, esto invita a ser cauto sobre el impacto electoral de la mesa. Aunque hay un porcentaje no trivial de votantes del gobierno que no est&aacute;n alineados con esta estrategia, en general parece que hay una base electoral suficientemente amplia para que el gobierno decida mantener la mesa de di&aacute;logo abierta.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora principal es la profesora Sandra Le&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mesa-dialogo-electorado_132_8499728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Nov 2021 21:51:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mesa de diálogo y el electorado]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Un Nobel (no solo) de Economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/nobel-no-economia_132_8392785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89361398-9ce2-484c-9ae4-b74a587b2614_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Nobel (no solo) de Economía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Nobel de Economía de este año ha recaído en David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens por sus avances en el estudio de la causalidad y el uso de experimentos naturales. Esta metodología se ha extendido también a otras ciencias sociales permitiéndonos conocer mejor las causas de los fenómenos políticos y sociales</p><p class="subtitle">David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens, galardonados con el Nobel de Economía</p></div><p class="article-text">
        El pasado lunes se anunciaba que el Premio Nobel de Econom&iacute;a de este a&ntilde;o se otorgaba a David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens. El Comit&eacute; destacaba en los tres casos sus contribuciones emp&iacute;ricas y sus avances en el estudio de la causalidad y, en concreto, en el uso de experimentos naturales en ciencias sociales. Este es un premio que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la ciencia econ&oacute;mica. La preocupaci&oacute;n por la causalidad es hoy com&uacute;n a todas las ciencias sociales y todos los que nos la tomamos en serio desde otros campos estamos tambi&eacute;n muy satisfechos con este premio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; es un experimento natural y por qu&eacute; son tan &uacute;tiles en las ciencias sociales? Empecemos por el principio. Cuando estudiamos cualquier fen&oacute;meno social, uno de los objetivos que normalmente tenemos es saber cu&aacute;les son sus causas. En el plano te&oacute;rico la tarea consiste en proponer un argumento y, con ello, una explicaci&oacute;n causal que vincule un factor con otro. El problema fundamental de la causalidad en las ciencias sociales aparece cuando queremos poner a prueba de forma emp&iacute;rica esos argumentos. Dicho problema reside en que los fen&oacute;menos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos o sociales que queremos comprender son complejos y, por tanto, el resultado de muchos factores, no s&oacute;lo de uno. Son fen&oacute;menos multicausales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos que queremos saber c&oacute;mo diferentes niveles de proporcionalidad en un sistema electoral pueden aumentar o reducir la participaci&oacute;n en las elecciones. Esta ser&aacute; una&nbsp;pregunta muy relevante si, por ejemplo, se est&aacute; discutiendo la conveniencia o no de reformar el sistema electoral. El problema es que si queremos investigar cu&aacute;l es el efecto de algo necesitamos controlar el efecto que a su vez ejercen otras cuestiones sobre nuestro objeto de estudio. Volviendo a nuestro ejemplo, si quisi&eacute;ramos saber, y cuantificar, el efecto del sistema electoral en la participaci&oacute;n deber&iacute;amos aislar dicha relaci&oacute;n de los efectos que podr&iacute;an explicar por qu&eacute; en algunos pa&iacute;ses se vota m&aacute;s como, por ejemplo, la diversidad de preferencias y los grupos sociales que ya de por s&iacute; existen en la sociedad (y que, adem&aacute;s, muchas veces son las que inicialmente explican por qu&eacute; se adopta un sistema electoral m&aacute;s o menos proporcional). La clave para entender el problema de la causalidad es comprender, siguiendo con nuestro ejemplo, que es muy dif&iacute;cil, cercano a lo imposible -por utilizar una expresi&oacute;n de Adam Przeworski-, separar el efecto del sistema electoral del efecto del entorno social. Ambas pueden estar relacionadas con la participaci&oacute;n y ambas pueden ir de la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos desvincular el efecto de estos dos factores para conocer el verdadero efecto causal del sistema electoral? Aqu&iacute; es donde entra la revoluci&oacute;n experimental en las ciencias sociales y de donde se derivan los premios Nobel a Card, Angrist e Imbens, pero tambi&eacute;n a los laureados en 2019, Esther Duflo, Abhijit Banerjee y Michael Kremer. Para lograr identificar emp&iacute;ricamente la relaci&oacute;n causal de un factor sobre otro necesitamos comparar dos grupos con caracter&iacute;sticas id&eacute;nticas salvo por el factor del que queremos investigar su efecto. Utilizando la jerga acad&eacute;mica, necesitamos un grupo de tratamiento y un grupo de control. En nuestro ejemplo, el primero ser&iacute;a una sociedad con determinadas caracter&iacute;sticas (entre las que se incluye una determinada configuraci&oacute;n de la sociedad) a la que se le aplica una reforma electoral que hace al sistema m&aacute;s proporcional. El segundo grupo ser&iacute;a una sociedad con las mismas caracter&iacute;sticas pero al cual no se le aplica la reforma. Dado que la &uacute;nica diferencia entre ambos grupos es el tratamiento (la reforma proporcional del sistema electoral) si observ&aacute;semos diferencias en los niveles de participaci&oacute;n &eacute;stas s&oacute;lo pueden deberse al efecto del tratamiento. Habr&iacute;amos aislado e identificado, pues, el efecto causal del sistema electoral sobre la participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible realizar este tipo de ejercicios experimentales en ciencias sociales? A diferencia de lo que sucede en un laboratorio en las ciencias naturales, la capacidad de manipular, de intervenir en la realidad de los economistas, los polit&oacute;logos o los soci&oacute;logos para poner a prueba determinadas hip&oacute;tesis es bastante limitada. S&iacute; existen muchas preguntas relevantes a las que se han encontrado respuestas aplicando trabajos de campo experimental en donde los investigadores dise&ntilde;an expl&iacute;citamente grupos de tratamiento y control (v&eacute;ase el estudio cl&aacute;sico de Gerber and Green, 2000). Pero muchas otras preguntas importantes no pueden ser abordadas desde esta perspectiva puesto que no es posible manipular la realidad. En ciencias sociales trabajamos con el mundo que observamos -es decir con el hecho real de que tal o cu&aacute;l pa&iacute;s tiene determinado sistema electoral- y a la hora de estudiar la causas de un fen&oacute;meno no es sencillo encontrar en ese mismo mundo su contrafactual para poder comparar la presencia de un tratamiento frente la ausencia de un tratamiento. Tampoco&nbsp;podemos llamar a Pedro S&aacute;nchez por tel&eacute;fono para pedirle que aplique un sistema electoral en determinadas Comunidades Aut&oacute;nomas y no en otras para que as&iacute; podamos estudiar sus diferencias.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; podemos hacer es aprovecharnos de todas aquellas circunstancias en donde de forma natural, sin intervenci&oacute;n del investigador, la historia ha producido escenarios cuasi-experimentales. Es decir, en donde un accidente hist&oacute;rico o un evento inesperado ha cambiado determinados factores en algunas &aacute;reas mientras que &eacute;stos han permanecido invariables en otras y ambas &aacute;reas son suficientemente comparables. De esta forma se habr&iacute;an generado un grupo de tratamiento y otro de control de manera natural, puesto que la asignaci&oacute;n del tratamiento es <em>como si</em> fuese aleatoria. Es por todo esto que los experimentos naturales son tan &uacute;tiles y por qu&eacute; su uso no es exclusivo de la econom&iacute;a. Tanto en la ciencia pol&iacute;tica como en la sociolog&iacute;a hemos intentado aplicarlos para poder establecer relaciones causales sobre fen&oacute;menos que nos interesan.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo bien conocido es el <a href="https://web.stanford.edu/~jhain/Paper/PA2009.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo </a>de Kern y Hainmueller (2009) en el que se preguntan si la exposici&oacute;n a medios de comunicaci&oacute;n extranjeros puede contribuir a desestabilizar a los reg&iacute;menes autocr&aacute;ticos. Adem&aacute;s de abordar una pregunta interesante desde el punto de vista te&oacute;rico lo que destaca de esta investigaci&oacute;n es una estrategia de identificaci&oacute;n emp&iacute;rica muy inteligente. Gracias al hecho de que la se&ntilde;al televisiva de Alemania Occidental llegaba a muchas, pero no a todas las partes de Alemania del Este debido a la variaci&oacute;n topogr&aacute;fica, aprovechan esta exposici&oacute;n cuasi-aleatoria para comprobar si el acceso a una mayor pluralidad informativa se relaciona con diferentes formas de apoyo al r&eacute;gimen comunista. En contra de lo esperado de acuerdo a las teor&iacute;as sobre el papel de los medios de comunicaci&oacute;n, los autores encuentran que aquellas poblaciones expuestas a la televisi&oacute;n occidental (simplemente porque geogr&aacute;ficamente ten&iacute;an m&aacute;s acceso a esta) hab&iacute;an aumentado su apoyo al r&eacute;gimen autocr&aacute;tico. Los autores ofrecen una interpretaci&oacute;n a dichos resultados, esto es, que la televisi&oacute;n occidental podr&iacute;a funcionar como una especie de entretenimiento y escape de las presiones diarias bajo el r&eacute;gimen comunista, haciendo la vida algo m&aacute;s llevadera y, por tanto, descomprimiendo las tensiones con el propio r&eacute;gimen. Al margen de que esta interpretaci&oacute;n sea discutible, lo interesante del estudio es que informa al debate te&oacute;rico sobre el papel de los medios y la estabilidad de los reg&iacute;menes autocr&aacute;ticos, continuando y mejorando la conversaci&oacute;n acad&eacute;mica al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo es <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/ajps.12118?casa_token=E7wRC4irne4AAAAA:xzJ9i74Bi36_loVPTMcaoTSW_p8StDITjwtQocn8g6EKITMhg60ES4hzj0QQXQ7OHkl4w169kTfvq4s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estudio</a> publicado por Adam Glynn y Maya Sen, en el que intentan aislar el efecto de la empat&iacute;a en las decisiones que toman los jueces. Estudiar algo tan et&eacute;reo (y que correlaciona con tantos rasgos de la personalidad) como la empat&iacute;a supone un reto metodol&oacute;gico. Para resolverlo, Glynn y Sen buscan un experimento natural en que un acontecimiento totalmente externo a los jueces suponga un &ldquo;shock&rdquo; de empat&iacute;a en algunas decisiones judiciales. Su soluci&oacute;n es estudiar el impacto que tiene tener una hija, en vez de un hijo, en los votos de los jueces del Tribunal Supremo norteamericano en asuntos de g&eacute;nero. Podemos esperar que tener hijos sea una decisi&oacute;n m&aacute;s o menos voluntaria que puede estar relacionada con muchas cuestiones. En cambio, que esta descendencia despu&eacute;s sea en forma de hija o hijo es un elemento totalmente aleatorio que, seg&uacute;n los autores, condicionar&aacute; la manera en que los jueces mirar&aacute;n el mundo y empatizar&aacute;n con algunas cuestiones judiciales. Sus resultados muestran que aquellos jueces que tienen hijas adoptan posiciones m&aacute;s progresistas y alineadas con la agenda feminista en asuntos como el aborto, discriminaci&oacute;n laboral por cuestiones de g&eacute;nero, o igualdad de oportunidades en la educaci&oacute;n, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Los experimentos naturales nos permiten tambi&eacute;n evaluar algunos acontecimientos relevantes de nuestra historia pol&iacute;tica reciente. Garc&iacute;a-Montalvo, por ejemplo, estudia <a href="http://jgmontalvo.com/wp/restat2011.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> qu&eacute; impacto tuvieron en las elecciones generales de 2004 los atentados del 11M y la gesti&oacute;n que el gobierno de Aznar hizo de aquellas crisis. Las encuestas ven&iacute;an dando una victoria de Mariano Rajoy como un resultado m&aacute;s probable, pero, a priori, parecer&iacute;a casi imposible determinar cu&aacute;nto fue el efecto final del atentado en el resultado electoral. De hecho, las encuestas postelectorales nos daban respuestas inciertas porque, despu&eacute;s de las elecciones, los ciudadanos racionalizan su voto y dan razones para explicar por qu&eacute; finalmente se movilizaron o votaron por un partido que no necesariamente se corresponden con lo que habr&iacute;a pasado si el atentado no hubiese ocurrido. La soluci&oacute;n que adopta Garc&iacute;a-Montalvo es utilizar el voto por correo de los espa&ntilde;oles residentes en el extranjero como experimento natural. Como el voto en el extranjero tiene restricciones temporales, estos votantes ten&iacute;an que votar antes de los atentados. El plazo para el CERA para votar en persona en los consulados o por correo certificado era el 7 de marzo. Esto permite asumir que los votantes en el extranjero no conoc&iacute;an el atentado del 11M a la hora de votar mientras que los votantes que resid&iacute;an en Espa&ntilde;a si lo conoc&iacute;an. El plazo para votar desde el extranjero supone un experimento natural que nos permite comparar ambos grupos. La conclusi&oacute;n de Garc&iacute;a-Montalvo, observando que el PP lo hizo relativamente mejor en el voto del CERA comparado con el voto de los residentes, es que Rajoy podr&iacute;a haber obtenido entre 5 y 6,7 puntos m&aacute;s en las elecciones del 14 de marzo de 2004 si el 11M y su gesti&oacute;n posterior nunca hubiese ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo que nos cae cerca es el<a href="https://www.cambridge.org/core/journals/political-science-research-and-methods/article/effect-of-electoral-systems-on-voter-turnout-evidence-from-a-natural-experiment/C3B29DCB9813A580A5E1059512427AC2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> trabajo</a> de Carlos Sanz sobre los efectos del tipo de lista electoral (abierta o cerrada) sobre la participaci&oacute;n. En esta ocasi&oacute;n, el autor explota una particularidad poco conocida del sistema electoral espa&ntilde;ol para la celebraci&oacute;n de las elecciones municipales. La ley electoral establece una discontinuidad en la forma de elegir a los representantes a nivel local en funci&oacute;n del n&uacute;mero de habitantes de los municipios: las poblaciones con menos de 250 habitantes utilizan un sistema de lista abiertas (los votantes pueden elegir de manera selectiva a candidatos de un mismo partido as&iacute; como de otros); mientras que las localidades con m&aacute;s de 250 habitantes utilizan el sistema de listas cerradas. Estudiando el comportamiento electoral de los municipios alrededor de este umbral <em>arbitrario </em>(establecido por una ley estatal) es posible separar el efecto del tipo de listas del de otros factores que podr&iacute;an correlacionar con el establecimiento end&oacute;geno de las mismas, y por lo tanto con los niveles de participaci&oacute;n electoral. En otras palabras, dado que la comparaci&oacute;n no es entre urbes como Madrid y Barcelona con pueblos con menos de 250 habitantes, sino entre municipios peque&ntilde;os pero con caracter&iacute;sticas muy similares, exceptuando la regla electoral, es f&aacute;cil pensar en que este <em>accidente</em> hist&oacute;rico ha conformado un grupo de tratamiento y otro control de manera casi aleatoria. Sanz encuentra que las listas abiertas incentivan la participaci&oacute;n en un orden de entre un 1% y 2%.
    </p><p class="article-text">
        Estos son s&oacute;lo algunos ejemplos, pero podr&iacute;amos haber tra&iacute;do muchos m&aacute;s. La revoluci&oacute;n causal en las ciencias sociales, m&aacute;s all&aacute; de la econom&iacute;a, es un hecho. Su contribuci&oacute;n no es s&oacute;lo hacernos un poco m&aacute;s sabios sobre algunos fen&oacute;menos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, y establecer explicaciones m&aacute;s precisas (que nos permiten, por ejemplo, evaluar mejor el impacto que una pol&iacute;tica p&uacute;blica), sino que tambi&eacute;n nos permiten discutir, poner en tela de juicio y cuestionar algunas de las teor&iacute;as que cre&iacute;amos m&aacute;s asentadas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, Sebastián Lavezzolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/nobel-no-economia_132_8392785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Oct 2021 19:53:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Nobel (no solo) de Economía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo activar la participación política?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/activar-participacion-politica_132_8092486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba20416a-bf3c-4561-95cd-8c628a17929b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo activar la participación política?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ser miembro de una mesa electoral aumenta la probabilidad de votar en elecciones muy próximas, pero el efecto no es duradero ni conlleva un cambio de actitudes frente a la política</p></div><p class="article-text">
        En un contexto global en que la desafecci&oacute;n con la pol&iacute;tica aumenta y hay un creciente desencanto con los sistemas democr&aacute;ticos, es importante comprender qu&eacute; factores determinan la activaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ciudadanos y, sobre todo, c&oacute;mo se puede fomentar la activaci&oacute;n c&iacute;vica y la participaci&oacute;n democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Los estudios existentes de sociolog&iacute;a y ciencia pol&iacute;tica muestran que los ciudadanos abordan su politizaci&oacute;n, su relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica y su participaci&oacute;n de modo muy desigual. Mientras que algunos ciudadanos viven en un c&iacute;rculo virtuoso de participaci&oacute;n, otros viven en uno de desactivaci&oacute;n y desconexi&oacute;n. Aquellos que est&aacute;n m&aacute;s interesados en la pol&iacute;tica, no solo votan m&aacute;s, sino que tambi&eacute;n suelen participar pol&iacute;ticamente en otros &aacute;mbitos. Esto los convierte en ciudadanos a los que los partidos pol&iacute;ticos tendr&aacute;n m&aacute;s en cuenta a la hora de satisfacer sus demandas y, con ello, les dar&aacute;n m&aacute;s incentivos a seguir participando en el futuro. En cambio, otros ciudadanos desafectos participan menos, reciben menos atenci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos y, con ello, tendr&aacute;n menos incentivos a hacer o&iacute;r su voz en el futuro, quedando atrapados en un c&iacute;rculo vicioso de desactivaci&oacute;n pol&iacute;tica. Si, adem&aacute;s, tenemos en cuenta que para conseguir una democracia de alta calidad es mejor tener una ciudadan&iacute;a activa e implicada, esto nos plantea la pregunta de en qu&eacute; medida podemos realizar intervenciones de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que permitan conectar a la ciudadan&iacute;a con las instituciones democr&aacute;ticas y &ldquo;animarles&rdquo; a activarse y participar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo con Joaqu&iacute;n Art&eacute;s (UCM) analizo los efectos de ser miembro de una mesa electoral en las elecciones. Una vez desaparecido el servicio militar y la prestaci&oacute;n social sustitutoria, servir en una mesa electoral es pr&aacute;cticamente la &uacute;nica prestaci&oacute;n c&iacute;vica obligatorio que nuestro ordenamiento jur&iacute;dico mantiene. No debemos infravalorar este servicio c&iacute;vico. Gracias a ser miembro de una mesa electoral, los ciudadanos pasan todo un d&iacute;a en un colegio electoral, supervisan el proceso, conocen a fondo como se realizan las elecciones en Espa&ntilde;a e, incluso, tienen la experiencia de formar parte de un recuento. Es una experiencia intensa, aunque de un solo d&iacute;a, que puede servir para conectar a los ciudadanos con las instituciones democr&aacute;ticas y hacerles sentir que las elecciones no es algo ajeno a ellos. Incluso tienen la oportunidad de ver a sus vecinos votando y eso puede dar razones para apuntalar la norma social del voto.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de los miembros de mesa electoral es un caso, adem&aacute;s, interesante. En perspectiva comparada no es habitual que las elecciones se realicen bajo la supervisi&oacute;n de ciudadanos corrientes que, adem&aacute;s, son elegidos por sorteo. El sorteo permite que la experiencia de ser miembro de mesa electoral sea posible tanto para ciudadanos que ya est&aacute;n activos como para otros que no participan habitualmente. 
    </p><p class="article-text">
        Para estudiar esta cuesti&oacute;n, en 2019 pudimos realizar una encuesta a casi 300 personas que declararon haber sido miembros de mesas electorales antes de las elecciones generales de abril y les volvimos a entrevistar justo despu&eacute;s de las locales, auton&oacute;micas y europeas de mayo y las generales de noviembre. Pudimos, por tanto, seguir a estos miembros de mesa electoral en las tres elecciones realizadas ese a&ntilde;o. Esto nos da dos ventajas fundamentales. Una, podemos comprobar si haber sido parte de una mesa electoral en abril tiene alg&uacute;n impacto en la probabilidad de ir a votar en las elecciones posteriores de aquel a&ntilde;o. Segundo, podemos analizar tambi&eacute;n si las actitudes frente a la pol&iacute;tica de los encuestados var&iacute;an una vez han estado todo un d&iacute;a realizando este servicio c&iacute;vico. Esto nos permite saber si cualquier aumento en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica va acompa&ntilde;ada de algo m&aacute;s profundo como un cambio en su manera de entender las instituciones, las elecciones y la democracia.
    </p><p class="article-text">
        En el siguiente gr&aacute;fico analizamos la primera cuesti&oacute;n y mostramos los efectos de haber sido miembro de mesa electoral en el voto en las elecciones posteriores. Como se puede comprobar, ser miembro de mesa electoral en abril aumenta la probabilidad de votar en esa misma elecci&oacute;n. Esto era un resultado esperado. Cabe pensar que, despu&eacute;s de haber pasado todo el d&iacute;a en control del proceso electoral, y una vez que ya est&aacute;n frente a la urna, darles la posibilidad de votar har&aacute; que un buen n&uacute;mero de miembros de la mesa electoral voten sin que, tal vez, lo hubieran hecho si no hubiesen formado parte de la misma. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es lo que ocurre en mayo de 2019. En esas elecciones, los que dicen haber sido parte de una mesa electoral en las elecciones anteriores, todav&iacute;a reportan votar con mayor probabilidad -en concreto unos 7 puntos m&aacute;s- que un ciudadano que no sirvi&oacute; en una mesa electoral. Los resultados son significativos desde el punto de vista estad&iacute;stico. El efecto, en cambio, no es lo poderoso ni lo duradero que esperar&iacute;amos. En noviembre ya no detectamos ning&uacute;n impacto en la participaci&oacute;n de haber sido miembro de mesa electoral en abril. El efecto se desvanece y es pr&aacute;cticamente cero y totalmente insignificante estad&iacute;sticamente. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Efecto de ser miembro de mesa electoral en la probabilidad de votar</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente: Análisis de los autores a partir de datos de encuesta propios"
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            <span class="title">
                Fuente: Análisis de los autores a partir de datos de encuesta propios                            </span>
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        &nbsp;Fuente: An&aacute;lisis de los autores a partir de datos de encuesta propios
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la segunda cuesti&oacute;n, no tenemos evidencia clara de que se haya producido un cambio en las actitudes frente a la pol&iacute;tica y las elecciones. A los encuestados les preguntamos su grado de acuerdo en una escala de 0 a 10 con una serie de afirmaciones tanto en abril de 2019, antes de haber sido parte de la mesa electoral, como en mayo, despu&eacute;s de haber sido miembro de mesa electoral. En el gr&aacute;fico siguiente comparamos c&oacute;mo var&iacute;a la respuesta que los encuestados dieron entre ambas ocasiones (un valor por encima de cero indica que aumenta el acuerdo con la afirmaci&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;nicamente detectamos un impacto positivo en estar de acuerdo con la afirmaci&oacute;n de que las elecciones no son fraudulentas. Esto significa que la experiencia de ser miembro de mesa electoral al menos tiene el efecto de aumentar la confianza en que las elecciones son limpias. No obstante, m&aacute;s de ello no hay evidencia de que los ciudadanos cambien su percepci&oacute;n de lo que es el voto y de su importancia ni refuerzan su v&iacute;nculo con el sistema democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Efecto de ser miembro de mesa electoral en las actitudes y percepciones pol&iacute;ticas</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: Análisis de los autores a partir de datos de encuesta propios                            </span>
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        Fuente: An&aacute;lisis de los autores a partir de datos de encuesta propios
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen, ser miembro de una mesa electoral no solo te hace m&aacute;s propenso a votar en las elecciones en las que cumples con esta obligaci&oacute;n (que pod&iacute;a ser algo relativamente esperado) sino que tambi&eacute;n hay un efecto positivo en el corto plazo. El efecto, en cambio, no es duradero ni conlleva un cambio fundamental en las actitudes y percepciones sobre el sistema pol&iacute;tico. Esto nos deja conclusiones mixtas sobre la capacidad que tenemos de generar, mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como pueden ser las prestaciones c&iacute;vicas obligatorias, una ciudadan&iacute;a m&aacute;s activa. No obstante, en nuestro caso solo estudiamos una intervenci&oacute;n que si bien es intensa, es muy corta, de un solo d&iacute;a. Tal vez con intervenciones m&aacute;s sostenidas en el tiempo se puedan generar c&iacute;rculos virtuosos de activaci&oacute;n y participaci&oacute;n que ayuden a revitalizar nuestras democracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/activar-participacion-politica_132_8092486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jun 2021 20:31:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo activar la participación política?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fractura generacional y política de la Transición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/fractura-generacional-politica-transicion_132_7284476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5397f04-da38-43da-90d4-26cf1b7b3720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fractura generacional y política de la Transición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los años 90, el orgullo sobre la Transición no solo estaba ampliamente extendido, sino que, a diferencia de hoy, también abarcaba a los nacionalismos periféricos</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de semanas se conmemor&oacute; el 40 aniversario del 23F y lo que ven&iacute;a siendo una efem&eacute;ride que concitaba uni&oacute;n y celebraci&oacute;n de la democracia, la divisi&oacute;n pol&iacute;tica en la que vivimos instalados no fue ajena a esta ocasi&oacute;n. El acto del Congreso de los Diputados, que adem&aacute;s contaba con la presencia del Rey, fue rechazado por grupos pol&iacute;ticos que, en su mayor&iacute;a, forman parte de la coalici&oacute;n en la que se sustenta la estabilidad parlamentaria del gobierno. Estos grupos, a su vez, hicieron p&uacute;blico un comunicado en el que se refer&iacute;an al 23F como una operaci&oacute;n de estado que &ldquo;blind&oacute; los pilares y valores del r&eacute;gimen establecido en la mal llamada transici&oacute;n democr&aacute;tica espa&ntilde;ola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de que estos partidos son minoritarios en el Congreso, esta pol&eacute;mica surge en un momento de creciente impugnaci&oacute;n de la Transici&oacute;n, de la que podemos decir que el 23F es su &uacute;ltimo momento de convulsi&oacute;n y, con ello, se ha convertido probablemente en una fecha que ha servido, junto con la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n, como mito fundacional de nuestra democracia. Las reacciones contra el 23F y la Transici&oacute;n muestran la crisis de estos mitos fundacionales, pero &iquest;c&oacute;mo de generalizadas est&aacute;n estas opiniones? 
    </p><p class="article-text">
        El Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) ha estado preguntando por la visi&oacute;n que tenemos sobre la Transici&oacute;n desde los a&ntilde;os 80. La pregunta de la que tenemos una serie m&aacute;s larga indaga, en concreto, sobre el sentimiento de orgullo que tienen los espa&ntilde;oles por el proceso de la transici&oacute;n a la democracia. Aunque la pregunta se ha realizado (como lamentablemente ocurre a veces con el CIS) con enunciados ligeramente distintos y con una frecuencia irregular que ha deca&iacute;do en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, nos da una idea de cu&aacute;l ha sido la evoluci&oacute;n que hemos tenido sobre este tema. En el gr&aacute;fico siguiente se muestra el porcentaje de espa&ntilde;oles a lo largo del tiempo que dicen sentir orgullo por la transici&oacute;n espa&ntilde;ola. Como se puede comprobar, el nivel de orgullo ha sido de modo general amplio, aunque ha venido decreciendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. A finales de los 80, alrededor del 76% de los ciudadanos declaraban orgullo por el proceso de transici&oacute;n. A medida que el referente de la Transici&oacute;n se fue consolidando, el sentimiento de orgullo tuvo una tendencia ascendente hasta alcanzar el 86% en el a&ntilde;o 2000. Desde entonces, esta posici&oacute;n se ha reducido, aceler&aacute;ndose la tendencia bajista hasta el &uacute;ltimo a&ntilde;o del que tenemos datos, 2018, cuando el sentimiento de orgullo era del 67,3%. Es el &uacute;nico a&ntilde;o de la serie donde el porcentaje de espa&ntilde;oles con este sentimiento est&aacute; por debajo del 70%.
    </p><p class="article-text">
        Este dato lo podemos valorar de distintas maneras. Es obvio que la identificaci&oacute;n con la Transici&oacute;n est&aacute; m&aacute;s baja que nunca, pero, igualmente, la visi&oacute;n positiva sigue siendo alta y mayoritaria. M&aacute;s importante, desde mi punto de vista, no es tanto valorar si el entusiasmo medio sigue siendo alto, como analizar las fracturas y divisiones que han emergido. De ellas me centrar&eacute; en dos: la partidista y la de edad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Evoluci&oacute;n del sentimiento de orgullo por la Transici&oacute;n.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: CIS.                            </span>
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        En el Bar&oacute;metro de septiembre de 2018, &uacute;ltimo para el que tenemos datos, podemos comprobar que la fractura alrededor del orgullo sobre la transici&oacute;n tiene un car&aacute;cter partidista. Utilizando la cl&aacute;sica variable del CIS de &ldquo;voto + simpat&iacute;a&rdquo; (aquellos que declaran que votar&iacute;an por un partido ma&ntilde;ana o que tienen simpat&iacute;a por &eacute;l) emerge una divisi&oacute;n clara que no es exactamente entre nuevos partidos y viejos partidos. Ni siquiera entre partidos de la derecha y partidos de la izquierda. Por un lado, vemos un bloque de ciudadanos ampliamente orgullosos de la Transici&oacute;n. Destacan los votantes de Ciudadanos y del PP, donde este sentimiento supera el 80%, pero tambi&eacute;n los del PSOE, con un 78,3% e incluso los de Vox, donde la proporci&oacute;n de ciudadanos orgullosos supera el 73%. El bloque opuesto es el de los partidos que cuestionan abiertamente la Transici&oacute;n y lo que llaman &ldquo;el r&eacute;gimen del 78&rdquo;. Entre los votantes de Unidas Podemos, el grado de orgullo es del 49% y por debajo de este umbral nos encontramos sucesivamente a los partidos nacionalistas e independentistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Orgullo sobre la Transici&oacute;n por partidos (2018)</strong>
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                Fuente: Barómetro CIS septiembre 2018.                            </span>
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        En este sentido, es evidente que partidos y votantes est&aacute;n alineados. Cuesta decir, solo con estos datos, si son los partidos los que recogen el malestar con sus votantes, o en qu&eacute; medida la ruptura del consenso sobre la Transici&oacute;n es generado por los propios l&iacute;deres pol&iacute;ticos que marcan un camino a sus votantes. Lo que es cierto es que esta fractura partidista no ha estado siempre ah&iacute;. En el gr&aacute;fico 3 repetimos el ejercicio con datos de 1995. Las diferencias entre partidos eran inexistentes (excepto para el caso de Herri Batasuna). De hecho, los votantes de los partidos que hoy muestran mayor alejamiento de la Constituci&oacute;n, entonces ten&iacute;an un mayor porcentaje de votantes con una visi&oacute;n positiva de la Transici&oacute;n. El orgullos sobre la transici&oacute;n no solo era ampliamente extendido, sino que abarcaba tambi&eacute;n a los nacionalismos perif&eacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3: Orgullo sobre la Transici&oacute;n por partidos (1995)</strong>
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                Fuente: Barómetro CIS diciembre 1995                            </span>
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        Aparte de la brecha partidista, que es muy evidente en el debate p&uacute;blico, hay otra divisi&oacute;n alrededor de la Transici&oacute;n que empieza a emerger y que creo que deber&iacute;a preocupar a&uacute;n m&aacute;s a los defensores de la Constituci&oacute;n actual: la fractura de edad. El siguiente gr&aacute;fico muestra el porcentaje de ciudadanos que se consideran orgullos del proceso de transici&oacute;n por grupos de edad. El sentimiento de orgullo cae dram&aacute;ticamente cuando miramos al sector m&aacute;s joven de la ciudadan&iacute;a. Entre aquellos que en 2018 estaban entre 18 y 24 a&ntilde;os, el orgullo sobre la Transici&oacute;n estaba por debajo del 50%, mientras que para los mayores de 65 a&ntilde;os est&aacute;n en el 76%. La brecha es de m&aacute;s de 26 puntos porcentuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4: Orgullo sobre la Transici&oacute;n por edad (2018)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Barómetro CIS septiembre 2018.                            </span>
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        Este dato es todav&iacute;a m&aacute;s relevante cuando miramos la brecha 10 y 20 a&ntilde;os antes. Si la diferencia en orgullo entre los m&aacute;s mayores y los m&aacute;s j&oacute;venes es de 26 puntos en 2018, en 2008 era de 13,1 puntos y en 1998 de 12,4 puntos. En otras palabras, no es que los m&aacute;s j&oacute;venes siempre est&eacute;n mucho menos orgullosos de la Transici&oacute;n y a medida que se hacen m&aacute;s mayores empiezan a apoyar el consenso del 78, sino que son los nuevos j&oacute;venes los que ya no cuentan con la Transici&oacute;n entre sus referentes. La fractura generacional es algo reciente, pero tiene el potencial de, a medida de que se produzca el reemplazo generacional, la referencia de la Transici&oacute;n desaparezca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 5: Orgullo sobre la Transici&oacute;n por edad (1998 y 2008)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: CIS.                            </span>
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        Las implicaciones de estas fracturas caracterizan bien la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y tienen largo alcance. Toda comunidad pol&iacute;tica necesita sus mitos fundacionales: eventos hist&oacute;ricos sobre los que hay un consenso y que la comunidad toma como episodios clave que legitiman a la comunidad misma y su sistema pol&iacute;tico. Sin mitos fundacionales, la cohesi&oacute;n pol&iacute;tica se deteriora. No debemos infravalorar su valor simb&oacute;lico. La Transici&oacute;n ha sido durante d&eacute;cadas el pegamento que ha unido a espa&ntilde;oles de diversa &iacute;ndole: edad, ideolog&iacute;a e incluso postura frente a Espa&ntilde;a. A pesar de todas las divergencias, el nacionalismo perif&eacute;rico se adher&iacute;a con entusiasmo al mito de la Transici&oacute;n en los a&ntilde;os 90. Este mito hoy est&aacute; derrumb&aacute;ndose sin que emerjan otros nuevos. Y mientras algunos referentes b&aacute;sicos no se reconstruyan o se sustituyan por otros, la crisis pol&iacute;tica seguir&aacute; siendo constante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/fractura-generacional-politica-transicion_132_7284476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Mar 2021 21:30:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fractura generacional y política de la Transición]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El discurso de Casado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/discurso-casado_132_6325991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc2499f2-5d22-4299-89dc-4440408fb337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El discurso de Casado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Casado ofreció un discurso duro contra Vox en la moción de censura, pero esto no significa que el PP vaya a apostar por la superación de los bloques</p></div><p class="article-text">
        El pasado viernes Pablo Casado sorprendi&oacute; a propios y extra&ntilde;os con un discurso duro contra Vox en la moci&oacute;n de censura que este partido hab&iacute;a presentado. Cuando todos los an&aacute;lisis previos daban a Casado como el probable perdedor de la moci&oacute;n, su confrontaci&oacute;n con Abascal le permiti&oacute; dar la vuelta a la situaci&oacute;n y salir de la jornada con una victoria moral que nadie esperaba. Desde entonces, se han sucedido sin parar las especulaciones sobre el alcance del discurso. &iquest;Estamos ante una nueva estrategia en el Partido Popular? &iquest;Apostar&aacute; el PP por superar la l&oacute;gica de bloques en la que estamos instalados? 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;A priori, el discurso de Pablo Casado puede parecer arriesgado. Lo es porque una parte de sus votantes simpatiza con Vox y se siente cercano a sus ideas, mientras que otra parte empuja hacia Ciudadanos y una estrategia de mayor moderaci&oacute;n. El PP se encuentra en un s&aacute;ndwich en el que, demosc&oacute;picamente, cualquier estrategia tiene el defecto de poder alienar a parte de sus votantes. Esto lo podemos ver tanto en las intenciones de voto como en las valoraciones de los l&iacute;deres que hacen sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente gr&aacute;fico muestra (utilizando datos del <a href="http://www.cis.es/cis/opencms/ES/NoticiasNovedades/InfoCIS/2020/Documentacion_3296.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS</a>, cuyo trabajo de campo se realiz&oacute; en la primera semana de octubre) cu&aacute;l es la intenci&oacute;n de voto de aquellos ciudadanos que votaron al PP en noviembre de 2019 y cu&aacute;l ser&iacute;a su segunda opci&oacute;n si no votasen por la primera. Como se puede comprobar, y como es de esperar, la primera opci&oacute;n de un 63% de votantes del PP en las pasadas elecciones sigue siendo el partido de Casado. Esta tasa de retenci&oacute;n est&aacute; ligeramente por debajo de la mayor&iacute;a del resto de partidos (a excepci&oacute;n de Ciudadanos), pero en este momento inicial del ciclo electoral tampoco parece un mal dato. Lo relevante para dictaminar el riesgo de su estrategia es comprobar d&oacute;nde est&aacute;n las fugas y cu&aacute;les son las segundas opciones de sus votantes. Como podemos ver, un 9% de los votantes del PP optar&iacute;an ahora por Vox y un 3,4% por Ciudadanos. En cambio, cuando analizamos las segundas opciones, casi un tercio de los votantes del PP optar&iacute;an por Ciudadanos, mientras que uno de cada cuatro tiene como segunda opci&oacute;n a Vox. En otras palabras, el PP tiene fugas potenciales en ambas direcciones. Aunque a priori pueda parecer que el PP tiene m&aacute;s fugas hacia Vox, hay m&aacute;s votantes populares que piensan en Ciudadanos como el partido al que votar&iacute;an si dejaran de hacerlo por el partido de Casado.
    </p><p class="article-text">
        Un panorama parecido emerge si analizamos la valoraci&oacute;n de l&iacute;deres. Casado no es especialmente apreciado por sus votantes, que lo suspenden con un 4,5 de media. Sus valoraciones est&aacute;n muy por debajo, por ejemplo, de las que los votantes de PSOE, Podemos y Vox tienen de S&aacute;nchez, Iglesias y Abascal respectivamente. Cuando miramos las valoraciones de Abascal y Arrimadas, sus dos potenciales receptores de las fugas, comprobamos que Arrimadas parece tener valoraciones en general superiores y que Abascal genera mayor rechazo entre los votantes del PP. Aun as&iacute;, un grupo peque&ntilde;o tiene valoraciones muy positivas de Abascal, incluso por encima de las de Casado. En otras palabras, una parte de los votantes del PP parece tener una preferencia intensa por converger con Vox, pero tal vez un grupo mayor tiene una simpat&iacute;a algo m&aacute;s difusa hacia Ciudadanos. Esto probablemente explica la estrategia err&aacute;tica del PP hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podemos entender que el discurso de Casado es una apuesta definitiva por emprender una nueva estrategia de moderaci&oacute;n? El an&aacute;lisis anterior ya da unas primeras indicaciones de los riesgos y las limitaciones del discurso de Casado. Puede apelar a su ala moderada, pero a costa de poner en riesgo a los que amenazan con irse a Vox. Por eso, creo que la l&oacute;gica del discurso de Casado lo hemos de analizar desde una &oacute;ptica menos est&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Casado en la moci&oacute;n de censura responde a una afirmaci&oacute;n sobre qui&eacute;n es el l&iacute;der de la oposici&oacute;n. Si algo tienen en com&uacute;n los votantes del PP, ya sea los que prefieren una estrategia de mayor moderaci&oacute;n como los que prefieren una estrategia de mayor confrontaci&oacute;n, es su rechazo absoluto a Pedro S&aacute;nchez y al gobierno. Los bloques siguen estando muy consolidados en el electorado. Una interpretaci&oacute;n optimista del discurso de Casado es que, con la impugnaci&oacute;n de Vox, el l&iacute;der del PP pretendi&oacute; superar esos bloques. Sin embargo, una lectura que creo m&aacute;s acertada es que Casado principalmente lo que pretend&iacute;a era postularse como l&iacute;der indiscutible de la oposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si Casado hubiera optado por una actitud m&aacute;s acomodaticia con Vox, su discurso habr&iacute;a tenido el riesgo de presentar al PP como un partido prescindible. Apoyando directamente a Vox - votando a favor - o indirectamente mediante la abstenci&oacute;n, la moci&oacute;n de censura a Vox habr&iacute;a significado entregar el testigo del liderazgo moral de la oposici&oacute;n. Casado opt&oacute; por cortar de ra&iacute;z cualquier especulaci&oacute;n al respecto. La &uacute;nica alternativa al Gobierno pasa por &eacute;l. Y a pesar de que en el corto plazo este movimiento pueda ser incomprendido por parte de su electorado potencial, si el PP consigue llegar a la pr&oacute;ximas elecciones como el punto focal de la oposici&oacute;n, muchos de los votantes que hoy est&aacute;n en Vox o Cs pueden volver de modo natural al PP. Para crear ese atractivo en el medio plazo, el primer requisito es mostrarse como una alternativa fuerte e indiscutible en el corto. Y a ello se entreg&oacute; Casado en la moci&oacute;n de censura. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, es posible que el discurso de Casado no marque un antes y un despu&eacute;s en el grado de polarizaci&oacute;n que vivimos en Espa&ntilde;a. Solo el tiempo lo dir&aacute;. Con los mimbres con los que se tejen sus apoyos, parece menos probable que el PP vaya a dar un giro de 180 grados a su estrategia y superar la l&oacute;gica de bloques. Por el contrario, su voluntad es anular a Vox para blindar su liderazgo del bloque de la derecha. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/discurso-casado_132_6325991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2020 21:44:54 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Nos cambia la crisis del coronavirus?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambia-crisis-coronavirus_132_6071685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e6f4bc7-453d-4070-924a-dd9b55253679_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Nos cambia la crisis del coronavirus?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis de la COVID-19 aumenta nuestras preferencias públicas por más gasto y más impuestos</p></div><p class="article-text">
        Cuando parec&iacute;a que Espa&ntilde;a estaba m&aacute;s o menos asentada en la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica despu&eacute;s de la crisis de 2009, surgen ahora los nubarrones de otra crisis econ&oacute;mica: la del coronavirus. Esta crisis destaca por dos cosas. Primero, la sorpresividad. No hace falta m&aacute;s que consultar la hemeroteca de un par de semanas antes de la declaraci&oacute;n del estado de alarma para comprobar que una crisis inminente era impensable. En segundo lugar, su potencial magnitud. En 2020 podr&iacute;amos vernos con una ca&iacute;da del PIB de alrededor del 10% tal y como augura el Banco Central.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, el Parlamento discute ahora mismo en la Comisi&oacute;n de Reconstrucci&oacute;n cu&aacute;l debe ser la respuesta que los poderes p&uacute;blicos han de dar a la crisis provocada por la pandemia. En este sentido, es interesante indagar en cu&aacute;les son las demandas ciudadanas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Al fin y al cabo, en la crisis anterior uno de los factores que desencaden&oacute; la transformaci&oacute;n de nuestro escenario pol&iacute;tico fue la percepci&oacute;n por gran parte de la ciudadan&iacute;a de que los gobiernos no adoptaron las pol&iacute;ticas que los ciudadanos prefer&iacute;an para contrarrestar la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Para intentar responder a esta pregunta, mostramos aqu&iacute; los resultados preliminares de dos encuestas que hemos realizado como parte de un proyecto de investigaci&oacute;n sobre crisis y recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. En 2019 realizamos una primera encuesta, donde preguntamos a una muestra representativa de espa&ntilde;oles por sus preferencias y demandas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En mayo de este a&ntilde;o, en medio del confinamiento, contactamos a las mismas personas para volver a realizarles las mismas preguntas. Esto nos permite comprobar como el shock de la pandemia y el confinamiento, junto con las incertidumbres econ&oacute;micas asociadas, modifican las preferencias pol&iacute;ticas de los ciudadanos. Es importante resaltar que no comparamos sencillamente dos encuestas a personas distintas en dos momentos distintos, sino que estamos comparando las respuestas de las mismas personas con solo unos meses de diferencia, en los cuales el evento m&aacute;s importante que ha ocurrido es la inesperada crisis provocada por la COVID-19. Dado que conseguimos re-entrevistar a un 80% de nuestra muestra (y que los que no conseguimos contactar de nuevo no parecen obedecer a caracter&iacute;sticas concretas), nuestro ejercicio es una buena muestra de c&oacute;mo la crisis nos ha cambiado, al menos en el corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Primeramente, preguntamos por las preferencias sobre el gasto p&uacute;blico. Simplificando, podemos prever dos tipos de reacciones a la crisis. Una respuesta ser&iacute;a la de la austeridad. Ante una situaci&oacute;n de empeoramiento econ&oacute;mico que compromete los ingresos p&uacute;blicos, el estado deber&iacute;a reducir el gasto para ajustar el cintur&oacute;n. La segunda respuesta ser&iacute;a la de aumentar el gasto p&uacute;blico para aumentar la protecci&oacute;n social. A los ciudadanos les preguntamos antes y despu&eacute;s de la pandemia en qu&eacute; posici&oacute;n se situaban en una escala de 0 a 10, donde 0 significaba &ldquo;<em>reducir sustancialmente el gasto, lo que podr&iacute;a reducir el d&eacute;ficit&rdquo; </em>y 10 significaba &ldquo;<em>aumentar sustancialmente el gasto, lo que podr&iacute;a aumentar el d&eacute;ficit&rdquo;</em>. Lo que observamos es que, en general, los espa&ntilde;oles parecen estar a favor de aumentar el gasto. En la encuesta de 2019, un 19% era favorable a reducirlo, mientras que un 58% era favorable a aumentarlo. La crisis de la COVID ha aumentado ligeramente la preferencia por m&aacute;s gasto p&uacute;blico. Hoy los ciudadanos punt&uacute;an m&aacute;s alto en la escala de 0 a 10 citada, aunque el efecto no parece ser muy grande.
    </p><p class="article-text">
        Este gasto p&uacute;blico necesita ser financiado. De nuevo, podr&iacute;amos suponer dos tipos de respuesta a la crisis. Por un lado, como ha pedido Pablo Casado como respuesta al confinamiento, se puede reducir impuestos con la confianza de que ayudar&aacute; a reanimar la econom&iacute;a. Por otro lado, se pueden aumentar impuestos que permiten evitar un aumento excesivo del d&eacute;ficit y/o financiar m&aacute;s gasto. Aqu&iacute;, las preferencias de los espa&ntilde;oles suelen ser m&aacute;s diversas. En septiembre pasado un 37% quer&iacute;a reducir impuestos, un 30% mantenerlos como est&aacute;n y un 33% aumentarlos. Lo interesante es que es en este punto donde los ciudadanos parecen tener una respuesta m&aacute;s claramente expansiva frente a la crisis. En estos meses, la demanda de mayores impuestos ha aumentado notablemente. Como se puede ver en el gr&aacute;fico, los espa&ntilde;oles demandan m&aacute;s impuestos para hacer frente a las consecuencias de la crisis del coronavirus. La demanda aumenta m&aacute;s en impuestos que en el gasto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Cambios en las preferencias por gasto e impuestos tras la crisis del covid-19</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En la encuesta tambi&eacute;n exploramos directamente por si los ciudadanos creen que se debe tolerar una deuda m&aacute;s alta para impulsar el crecimiento. As&iacute;, les preguntamos si en una escala de 1 a 4 cre&iacute;an que &ldquo;<em>el gobierno deber&iacute;a reducir el gasto y la deuda para ayudar al crecimiento econ&oacute;mico&rdquo;</em> o si bien &ldquo;<em>el gobierno deber&iacute;a aumentar el gasto y tolerar una deuda m&aacute;s alta para ayudar al crecimiento econ&oacute;mico&rdquo;</em>. El primer enunciado ser&iacute;a, digamos, la respuesta liberal a la crisis, mientras que el segundo enunciado ser&iacute;a la respuesta keynesiana. Antes de la crisis, m&aacute;s o menos la mitad de los espa&ntilde;oles se situaba en cada una de las dos opciones (con distinta intensidad). Lo que ha ocurrido en los &uacute;ltimos meses como respuesta a la crisis de la COVID-19 es un movimiento de la ciudadan&iacute;a hacia una posici&oacute;n mas keynesiana. Los ciudadanos piensan que m&aacute;s gasto es m&aacute;s importante ahora que hace nueve meses, incluso si es a costa de una mayor deuda p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es interesante ver la oscilaci&oacute;n condicionada en la ideolog&iacute;a. Podr&iacute;amos pensar que la izquierda es m&aacute;s propensa a responder a una crisis con m&aacute;s demanda de gasto, mientras que as&iacute; no ocurre en la derecha. Esto solo parece verdad a medias. Es cierto que la izquierda se hace m&aacute;s keynesiana en un momento de crisis, pero en menor medida, este efecto tambi&eacute;n ocurre en la derecha. Los ciudadanos que se sit&uacute;an a s&iacute; mismos en la derecha ideol&oacute;gica tambi&eacute;n demandan hoy <em>m&aacute;s</em> gasto e impuestos que el a&ntilde;o pasado. El aumento es menor que en la izquierda, pero tambi&eacute;n positivo. Esto confirma an&aacute;lisis realizados en la crisis econ&oacute;mica anterior, donde tambi&eacute;n la ciudadan&iacute;a de derechas era, en general, contraria a la austeridad. Frente a lo que solemos pensar, el Estado del Bienestar goza de gran consenso en Espa&ntilde;a y en situaciones cr&iacute;ticas como la actual no se reduce su apoyo en la derecha. De hecho, estos resultados est&aacute;n muy en consonancia con que el Partido Popular optase por votar a favor e incluso Vox abstenerse cuando el ingreso m&iacute;nimo vital fue presentado en el Parlamento para su aprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Cambio en la demanda de pol&iacute;ticas keynesianas tras la crisis del covid-19 por ideolog&iacute;a de los ciudadanos</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En conclusi&oacute;n, nuestros resultados preliminares muestran que las preferencias de los ciudadanos por pol&iacute;ticas p&uacute;blicas no son impermeables a la crisis. Cuando la situaci&oacute;n empeora, los ciudadanos responden variando sus demandas pol&iacute;ticas. En Espa&ntilde;a, la ciudadan&iacute;a parece apostar por una respuesta donde el Estado adopte un rol m&aacute;s predominante, con m&aacute;s gasto, m&aacute;s impuestos y con una disposici&oacute;n a tolerar m&aacute;s deuda. Esta demanda, adem&aacute;s, es bastante transversal. Desde estos mimbres, nuestros representantes podr&iacute;an tener espacio para alcanzar acuerdos amplios en el Parlamento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, Alexander Kuo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambia-crisis-coronavirus_132_6071685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2020 19:24:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Impuestos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Norte y sur de Europa: dos visiones de la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/visiones-crisis-norte-sur-europa_132_1220463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e80ee4a-ed14-4503-9359-872446923f54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Norte y sur de Europa: dos visiones de la crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en el norte la crisis reduce la percepción de que la UE es un proyecto beneficioso desde el punto de vista económico, en el sur es de que se erosiona su dimensión política</p></div><p class="article-text">
        Hace una semana una cumbre europea volv&iacute;a a fracasar en un intento de aportar soluciones a una emergencia econ&oacute;mica. Con una crisis econ&oacute;mica en ciernes como consecuencia de la crisis de la Covid-19, la Uni&oacute;n Europea no es capaz de reaccionar con premura, ambici&oacute;n y unidad ante los retos que se avecinan a toda velocidad. La historia no es nueva. Como se ha comentado repetidamente, las l&iacute;neas divisorias que emergieron no son tan distintas a las de la crisis de deuda de la Gran Recesi&oacute;n. Por un lado, Alemania y Pa&iacute;ses Bajos, entre otros, adoptando la postura en contra de los coronabonos y apostando por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) para dar liquidez a los gobiernos. Por el otro lado, el grupo liderado por Espa&ntilde;a e Italia que opta por mecanismos de mutualizaci&oacute;n de la deuda que se generar&aacute; durante esta crisis econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo en esta materia es, en realidad, muy dif&iacute;cil. M&aacute;s all&aacute; de distintas posturas ideol&oacute;gicas y visiones de cada gobierno sobre cu&aacute;les son las mejores soluciones para una crisis de esta naturaleza, chocan tambi&eacute;n posiciones muy distintas en la opini&oacute;n p&uacute;blica de cada pa&iacute;s que limita la capacidad de acci&oacute;n de cada ejecutivo y convierte el acuerdo en m&aacute;s improbable.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; quiero mostrar algunos datos de una encuesta realizada en agosto de 2018 en Espa&ntilde;a y Alemania, donde tuvimos la oportunidad de plantear algunas preguntas sobre la Uni&oacute;n Europea y su distinta percepci&oacute;n en cada pa&iacute;s. Es cierto que son solo dos pa&iacute;ses, pero parecen bastante representativos de la fractura que vuelve a resurgir entre el sur y el norte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, partimos de preferencias distintas sobre la idoneidad de dar m&aacute;s poderes a la Uni&oacute;n Europea en situaciones como la actual. En la encuesta, preguntamos a espa&ntilde;oles y alemanas que se situaran en una escala de 0 a 10, donde 0 significaba que la Uni&oacute;n Europea deb&iacute;a tener m&aacute;xima autoridad presupuestaria mientras que 10 significaba que deb&iacute;an ser los Estados miembro. En el siguiente gr&aacute;fico se representa la distribuci&oacute;n de esta variable para ambos pa&iacute;ses. Como se puede comprobar, Alemania presenta una concentraci&oacute;n claramente superior en el extremo que desea que los pa&iacute;ses mantengan en exclusiva autoridad presupuestaria. En los valores de la escala hasta el 7 se sit&uacute;an siempre m&aacute;s ciudadanos espa&ntilde;oles, mientras que la concentraci&oacute;n de encuestados alemanes es mayor en los valores entre el 8 y el 10 .
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Posturas frente a la autoridad de la UE sobre pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y el presupuesto</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No solo es que los ciudadanos tengan preferencias distintas sobre cu&aacute;l debe ser la autoridad europea sobre los presupuestos y la pol&iacute;tica. La explicaci&oacute;n de por qu&eacute; se dan estas preferencias distintas se debe probablemente a percepciones tambi&eacute;n diferenciadas sobre qu&eacute; comportamientos fomentar&iacute;a una Uni&oacute;n Europea m&aacute;s integrada. Lo vemos, en concreto, cuando se pregunta a los ciudadanos sobre si la UE protege a los pa&iacute;ses que act&uacute;an de modo irresponsable. Los alemanes, como comprobamos en el siguiente gr&aacute;fico, est&aacute;n mucho m&aacute;s de acuerdo que los espa&ntilde;oles con que la UE permite comportamientos irresponsables en su seno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Acuerdo con la afirmaci&oacute;n de que la UE protege comportamientos irresponsables</strong>
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        Una segunda cuesti&oacute;n muy relevante en las circunstancias actuales es c&oacute;mo se interpreta la crisis en ambos pa&iacute;ses. Si la lectura de la crisis es distinta y, sobre todo, si se vincula de modo diferente con la Uni&oacute;n Europea, la b&uacute;squeda de soluciones comunes es a&uacute;n m&aacute;s complicada. Esta encuesta fue realizada hace un a&ntilde;o y medio, por lo que no tenemos evidencia directa de la crisis del coronavirus, pero s&iacute; podemos intentar establecer paralelismos con la gran crisis financiera. En la encuesta, la mitad de los encuestados de cada pa&iacute;s leyeron unos p&aacute;rrafos con informaci&oacute;n sobre la crisis de unos a&ntilde;os antes y el impacto que hab&iacute;a tenido en distintas magnitudes econ&oacute;micas (desempleo, deuda, etc). Inmediatamente despu&eacute;s, todos los encuestados contestaron una peque&ntilde;a bater&iacute;a de preguntas sobre la Uni&oacute;n Europea que capturaban las percepciones de los ciudadanos en dos dimensiones: la percepci&oacute;n de c&oacute;mo de beneficiosa es la Uni&oacute;n Europea desde el punto de vista econ&oacute;mico y la percepci&oacute;n de la calidad de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica en la Uni&oacute;n Europea. Con esas preguntas podemos crear dos indicadores de la satisfacci&oacute;n y percepci&oacute;n de los ciudadanos sobre cada una de esas dos dimensiones.
    </p><p class="article-text">
        Con este experimento, podemos comparar c&oacute;mo responden los que reciben la informaci&oacute;n sobre la crisis y los que no la reciben. Esto nos permite aproximarnos a qu&eacute; tipo de lectura hacen los ciudadanos de la crisis de 2010 en Espa&ntilde;a y Alemania. En los siguientes gr&aacute;ficos muestro los resultados. El gr&aacute;fico 3 muestra el impacto sobre la percepci&oacute;n de los beneficios econ&oacute;micos de la Uni&oacute;n Europea cuando &ldquo;hacemos pensar&rdquo; a alguien sobre la crisis econ&oacute;mica. Cuando el efecto est&aacute; a la izquierda de la l&iacute;nea vertical indica que los ciudadanos vinculan la crisis econ&oacute;mica con una reducci&oacute;n de su percepci&oacute;n sobre los beneficios econ&oacute;micos de la UE. Si el efecto se solapa con la l&iacute;nea vertical, indica que el efecto no es lo suficientemente diferenciado como para afirmar que se reducen (o aumentan) los beneficios econ&oacute;micos de la UE. Como se puede comprobar, en Alemania la crisis se vincula con una reducci&oacute;n de los beneficios econ&oacute;micos de la UE, mientras que en Espa&ntilde;a ese efecto no se produce de modo significativo. En otras palabras, la vinculaci&oacute;n de una crisis con los beneficios econ&oacute;micos del proyecto europeo es mucho m&aacute;s clara en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, cuando observamos en el gr&aacute;fico 4 el efecto del tratamiento en la percepci&oacute;n sobre la calidad de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica en la Uni&oacute;n Europea comprobamos que los resultados son los inversos. La crisis se vincula mucho m&aacute;s con una erosi&oacute;n de la &ldquo;calidad&rdquo; pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n Europea en Espa&ntilde;a, mientras que ese efecto es totalmente inexistente en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3: Efecto de la crisis sobre beneficios econ&oacute;micos en la UE</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Gr&aacute;fico 4: Efecto de la crisis sobre representaci&oacute;n pol&iacute;tica en la UE</strong>
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        Estos datos apuntan a dos claras lecturas diferenciadas de la crisis en Espa&ntilde;a y Alemania en relaci&oacute;n a la Uni&oacute;n Europea. Obviamente es necesario recalcar que los datos se refieren a la crisis anterior cuyas caracter&iacute;sticas no solo eran distintas, sino que la vertiente pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n Europea era mucho m&aacute;s evidente para el sur de Europa. Aun as&iacute;, creo que son &uacute;tiles porque indican que, ante una crisis econ&oacute;mica, una parte importante de los alemanes tal vez no vean a la Uni&oacute;n Europea como parte de la soluci&oacute;n. Al contrario, la crisis hace aflorar las debilidades econ&oacute;micas de la Uni&oacute;n Europea y aumenta su percepci&oacute;n de que no es beneficiosa desde el punto de vista econ&oacute;mico. En Espa&ntilde;a, no se da esta vinculaci&oacute;n entre la crisis y los beneficios econ&oacute;micos de la UE, pero, en cambio, la crisis reduce la percepci&oacute;n de que la Uni&oacute;n Europea es una organizaci&oacute;n capaz de representar pol&iacute;ticamente las necesidades de los ciudadanos. Mientras en el sur de Europa la visi&oacute;n es que la crisis pone sobre la mesa la necesidad de que la UE sea un mecanismo pol&iacute;tico de resoluci&oacute;n de problemas, en el norte se reduce la sensaci&oacute;n de que la UE genera beneficios econ&oacute;micos. Dos visiones antag&oacute;nicas que empuja a los gobiernos en direcciones divergentes. La crisis del coronavirus parece un nuevo cap&iacute;tulo sobre cu&aacute;l ha de ser el rol de la UE en la crisis econ&oacute;mica que se nos est&aacute; echando encima.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/visiones-crisis-norte-sur-europa_132_1220463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2020 20:26:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caída de Ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/caida-ciudadanos_132_1066441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af824670-3d2d-40c9-9a61-72308e3bf14e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caída de Ciudadanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen dos tesis sobre la caída de Cs en noviembre: 1) los moderados lo abandonaron por no ser una fuerza útil que permitiese evitar elecciones pactando con Sánchez y 2) los votantes más preocupados por Cataluña o por generar un gobierno alternativo a Sánchez lo abandonaron optando por otros partidos</p><p class="subtitle">La publicación de la encuesta postelectoral del CIS confirma la segunda hipótesis</p><p class="subtitle">Las fugas de Ciudadanos se dieron especialmente por la derecha, a la vez que sus votantes reconocen haber estado influenciados por la cuestión catalana y no parecen estar más decepcionados con los políticos que otros votantes de partidos de la derecha</p></div><p class="article-text">
        Tras siete meses sin gobierno, Espa&ntilde;a ha salido del bloqueo pol&iacute;tico (al menos en el corto plazo) con la formaci&oacute;n de la primera coalici&oacute;n de gobierno desde la Transici&oacute;n. Una vez dejado atr&aacute;s el per&iacute;odo de interinidad, si hacemos un recuento del principal beneficiario y perjudicado por el per&iacute;odo de bloqueo pol&iacute;tico es tal vez parad&oacute;jico no encontrarlos dentro del bloque de gobierno. De las elecciones del pasado 10 de noviembre, Vox sali&oacute; tremendamente reforzado con 52 esca&ntilde;os y, como se ha comprobado estos d&iacute;as con el pin parental, con gran capacidad de marcar la agenda de la oposici&oacute;n. Por otro lado, el bloqueo se cierra con Ciudadanos como gran v&iacute;ctima, con una ca&iacute;da en las &uacute;ltimas elecciones que le hizo perder m&aacute;s de la mitad de su voto.
    </p><p class="article-text">
        Una duda recurrente desde que la ca&iacute;da de Ciudadanos se empez&oacute; a reflejar en las encuestas es precisamente si la p&eacute;rdida de apoyo electoral se deb&iacute;a a la situaci&oacute;n de bloqueo y el veto al PSOE que hab&iacute;a anunciado antes de las elecciones de primavera. Dos son las tesis principales. La primera, defendida por muchos periodistas, es que Ciudadanos colapsa electoralmente porque pierde el favor de los votantes m&aacute;s moderados, los cuales quedan decepcionados porque el partido pierde su sentido inicial y no es capaz de dar una salida ante la situaci&oacute;n de bloqueo y evitar elecciones con un gobierno moderado. Una segunda tesis es que la emergencia de Vox como partido con fuertes credenciales para combatir en la cuesti&oacute;n catalana y territorial, a la vez que la mejor posici&oacute;n del PP para capitalizar el voto &uacute;til en la derecha, debilitan a Ciudadanos electoralmente por su flanco derecho. Desde antes de las elecciones, hemos tenido datos indicativos de que la segunda hip&oacute;tesis parece m&aacute;s acertada. La publicaci&oacute;n la semana pasada de la encuesta postelectoral de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas aportan m&aacute;s evidencia para reafirmar esta segunda hip&oacute;tesis.
    </p><p class="article-text">
        El dato principal que confirma la encuesta del CIS es que las fugas de votantes de Ciudadanos han sido principalmente por la derecha. Es decir, no hacia partidos que hubieran tenido posiciones favorables a un acuerdo con el PSOE para salir del bloqueo. Un 49,5% de los votantes de Cs en abril afirman haber vuelto a votarles en las pasadas elecciones de noviembre, lo cual es un registro enormemente bajo. El siguiente gr&aacute;fico muestra las fugas del 50% restante, entendidas como votantes que optaron por Ciudadanos en abril y por otra opci&oacute;n en noviembre. Como se puede comprobar, un 14,6% de los votantes de Cs reconocen haber cambiado su voto a favor de los populares y un 8,9% de votantes optaron ahora por Vox. Esto apuntar&iacute;a a que al menos un cuarto de los votos de Ciudadanos se fueron por la derecha. La abstenci&oacute;n emerge como otra opci&oacute;n refugio para un 9,5% de los votantes en abril, lo cual tampoco parece necesariamente la decisi&oacute;n que esperar&iacute;amos por aquellos que consideran que Ciudadanos deb&iacute;a haber buscado el entendimiento con otros partidos. Finalmente, por la izquierda, en cambio, las fugas son mucho menores, donde apenas destacar&iacute;an un 6,3% de fugas hacia el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Este marcado car&aacute;cter hacia la derecha de las fugas de Ciudadanos se ve confirmado con otros datos de la encuesta que apuntan en la misma direcci&oacute;n. Por ejemplo, m&aacute;s de un tercio (el 36%) de los votantes de Ciudadanos que dicen haber dudado qu&eacute; hacer en las elecciones de noviembre afirman haber dudado entre votar al PP o a los naranjas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Fugas de Ciudadanos</strong>
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        Estos datos no parecer&iacute;an confirmar la idea de que a Ciudadanos les perjudic&oacute; el veto a S&aacute;nchez. Otra evidencia complementaria de que las fugas de Cs no se produjeron por la situaci&oacute;n de bloqueo la encontramos al analizar espec&iacute;ficamente cu&aacute;l fue el efecto que los encuestados afirman que sobre su voto tuvo la crisis en Catalu&ntilde;a. Los votantes de Ciudadanos en las elecciones de abril de 2019, junto con los de Vox, son los que m&aacute;s reconocen que la crisis catalana les afect&oacute; en las elecciones. Tal y como se refleja en el siguiente gr&aacute;fico, m&aacute;s de un tercio de los votantes de Rivera en abril consideran que la cuesti&oacute;n catalana ha sido relevante para ellos en las elecciones de noviembre. Lo interesante, no obstante, se refleja en el gr&aacute;fico 3. Cuando preguntamos por c&oacute;mo ha influido espec&iacute;ficamente la crisis catalana en su voto, un 44,5% de los votantes de Cs contesta que ha sido para reafirmar su voto (lo que son casi diez puntos menos que en Vox y quince que en el PP). Por otro lado, un 21% de estos votantes de Ciudadanos dice haber cambiado su voto hacia otras fuerzas mejor preparadas para defender la unidad de Espa&ntilde;a y otro 21% afirma haber votado por un partido que puede parar a los partidarios de la independencia de Catalu&ntilde;a (aunque esta opci&oacute;n tiene una redacci&oacute;n confusa y no permite saber si el votante cambi&oacute; de partido o vuelve a votar por el mismo partido precisamente por esa raz&oacute;n). En cualquier caso, el CIS proporciona evidencia clara de que la cuesti&oacute;n catalana ha generado turbulencias importantes dentro del electorado de Ciudadanos teniendo un impacto electoral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Porcentaje de votantes de cada partido cuyo voto estuvo influido por la situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Gr&aacute;fico 3: Tipo de influencia de Catalu&ntilde;a en los votantes de Ciudadanos</strong>
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        Un &uacute;ltimo dato que podemos aportar en esta misma direcci&oacute;n viene del an&aacute;lisis de las preocupaciones de los votantes de la derecha. Si la hip&oacute;tesis de que el bloqueo pol&iacute;tico y la no actuaci&oacute;n responsable por parte de Ciudadanos para evitar elecciones y dar un gobierno a Espa&ntilde;a fuese la raz&oacute;n principal del abandono de sus votantes, deber&iacute;amos observar que estos est&aacute;n m&aacute;s preocupados o decepcionados que el resto de partidos de la derecha con la clase pol&iacute;tica. En el siguiente gr&aacute;fico se muestra el porcentaje de votantes de cada partido de la derecha en abril que cree que tanto la clase pol&iacute;tica y los partidos pol&iacute;ticos como la independencia de Catalu&ntilde;a son uno de los tres principales problemas del pa&iacute;s. Como se puede comprobar, las diferencias son casi inexistentes, sobre todo entre Cs y el PP. Los votantes en abril de Cs no parecen m&aacute;s preocupados por la clase pol&iacute;tica (aunque s&iacute; hay un porcentaje ligeramente mayor que lo sit&uacute;a como el primer problema) ni menos preocupados por la cuesti&oacute;n catalana. En ese sentido, la convergencia de ese electorado hacia las mismas percepciones que el del PP es clara. No encontramos una percepci&oacute;n muy distinta de los problemas que pudieran haberle llevado a votar de modo diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4: Porcentaje de votantes de cada partido que considera los pol&iacute;ticos y Catalu&ntilde;a como uno de los principales problemas de Espa&ntilde;a</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En definitiva, todo parece indicar que el veto a S&aacute;nchez poco ha tenido que ver en los resultados de Ciudadanos en noviembre. M&aacute;s bien al contrario. Los votantes de Cs podr&iacute;an haber optado por otras fuerzas pol&iacute;ticas que vieran m&aacute;s &uacute;tiles en este momento ante el desaf&iacute;o catal&aacute;n o que tuviesen m&aacute;s posibilidades de encabezar una alternativa a Pedro S&aacute;nchez. En marzo, Ciudadanos opt&oacute; por un cord&oacute;n sanitario a S&aacute;nchez y el PSOE para consolidar su apuesta por el electorado de derechas. En aquel momento esa estrategia pudo ahuyentar definitivamente a votantes centristas, pues el partido ha ido dejando progresivamente de ser el partido preferido de los votantes m&aacute;s moderados (aquellos que se sit&uacute;an en un 5 en la escala ideol&oacute;gica). Lo que parece evidente es que, con el equipaje con el que los naranjas llegaron a noviembre, ese segmento no era el que m&aacute;s riesgo ten&iacute;a de perder si el partido se manten&iacute;a en posiciones que nos llevaran a elecciones. Nunca sabremos, eso s&iacute;, c&oacute;mo habr&iacute;a sido la historia si Ciudadanos hubiese conseguido el <em>sorpasso</em> al PP en abril.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/caida-ciudadanos_132_1066441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jan 2020 20:51:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caída de Ciudadanos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radiografía del votante de Más Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/puede-votante-pais_132_1325380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2ba6a8e-0a83-41ac-8698-7872c7569096_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiografía del votante de Más Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las mayores incógnitas para el 10-N es qué ocurrirá con Más País</p><p class="subtitle">Las encuestas de las autonómicas en Madrid pueden dar pistas sobre cuál es el votante potencial del partido de Errejón</p><p class="subtitle">El votante de Más Madrid provenía en mayo mayoritariamente de Unidas Podemos. Se diferenciaba del votante que siguió votando a los de Iglesias en que era más moderado, más feminizado y con una mejor posición socioeconómica</p></div><p class="article-text">
        I&ntilde;igo Errej&oacute;n y M&aacute;s Pa&iacute;s han irrumpido con fuerza en el panorama pol&iacute;tico nacional con el anuncio de que participar&aacute;n en las elecciones del 10 de noviembre. Esta llegada se justifica en la decepci&oacute;n de sectores de la izquierda por el fracaso de las negociaciones para la formaci&oacute;n de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos y la consiguiente investidura fallida. En el contexto actual, es precisamente el impacto que&nbsp;puede tener&nbsp;M&aacute;s Pa&iacute;s en las elecciones probablemente la mayor inc&oacute;gnita para el 10N. Se trata de una candidatura muy peculiar no solo porque no tiene todav&iacute;a un programa definido a un mes de las elecciones, sino tambi&eacute;n porque, por ejemplo, no concurrir&aacute; en todas las provincias.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta incertidumbre, uno de los pocos puntos de luz para saber algo m&aacute;s del electorado potencial de M&aacute;s Pa&iacute;s es utilizar los datos de encuesta disponibles sobre M&aacute;s Madrid, el germen de esta fuerza pol&iacute;tica que se present&oacute; en mayo a las elecciones en el Ayuntamiento de Madrid (donde fue la fuerza m&aacute;s votada con un 31% del voto) y en la Comunidad de Madrid donde obtuvo casi un 15% de los votos. En este post, en concreto, utilizo datos de la encuesta preelectoral del CIS para la Comunidad de Madrid, que es la &uacute;nica que tiene los microdatos disponibles. Para&nbsp;fotografiar&nbsp;al electorado de M&aacute;s Madrid y compararlo con el resto de partidos de la izquierda, considero votantes de cada partido aquellos que declaraban que votar&iacute;an por ese partido en las siguientes elecciones auton&oacute;micas del 26 de mayo o aquellos que declaran simpat&iacute;a por esa fuerza pol&iacute;tica (el cl&aacute;sico VOTO+SIMPAT&Iacute;A de las encuestas del CIS).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de empezar hay una salvedad que hacer.&nbsp;Estamos analizando datos que son &uacute;nicamente de la Comunidad de Madrid. Es razonable esperar que el electorado de Madrid que puede votar a M&aacute;s Pa&iacute;s no ser&aacute; exactamente igual al que puede votarlo en otras provincias (sobre todo en aquellas donde concurre con fuerzas de peso, como Comprom&iacute;s en la Comunidad Valenciana).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde vienen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera cuesti&oacute;n que surge para valorar el recorrido de M&aacute;s Pa&iacute;s es el origen de sus votantes. Como se puede ver en el gr&aacute;fico 1, la mitad de los que declaraban que votar&iacute;an a M&aacute;s Madrid eran personas que hab&iacute;an votado a Unidas Podemos en las elecciones generales de 2016. Esto era m&aacute;s del doble que los votantes que hab&iacute;an votado al PSOE en las elecciones de entonces. En la encuesta postelectoral, podemos analizar el origen en relaci&oacute;n a las generales de abril y la proporci&oacute;n de votantes de M&aacute;s Madrid que provienen de Podemos es equivalente (el 50%), aunque se observa un mayor flujo de votantes que se hab&iacute;an decantado por el PSOE en las generales de abril (un 39%).
    </p><p class="article-text">
        Parece claro que M&aacute;s Pa&iacute;s tiene, en principio, m&aacute;s probabilidad de erosionar el voto a Unidas Podemos. Tengamos en cuenta que, adem&aacute;s, estas cifras suponen que, por ejemplo, Unidas Podemos pierde el 40% de su electorado entre las generales&nbsp;de abril y las auton&oacute;micas de mayo de 2019, mientras que para el PSOE implica una p&eacute;rdida de s&oacute;lo&nbsp;el&nbsp;12,2%. No obstante, el hecho de que las ganancias de voto de M&aacute;s Madrid desde el PSOE aumentaron en la encuesta postelectoral respecto a la preelectoral implica que es posible que, si la base del partido proviene de Unidas Podemos, hay margen de crecimiento para los de Errej&oacute;n que depende bastante de las ganancias que hagan de los socialistas. De hecho, las bajadas que empieza a experimentar el PSOE en las encuestas podr&iacute;an explicarse&nbsp;de esta manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Origen de los votantes de M&aacute;s Madrid respecto a las elecciones generales de 2016</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;nes son?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de su perfil socioecon&oacute;mico, existen tanto similitudes como diferencias entre los votantes de M&aacute;s Madrid y de Unidas Podemos. Ambos son electorados con una media de edad joven y, de hecho, pr&aacute;cticamente indistinguibles el uno del otro. En t&eacute;rminos de edad, el votante de M&aacute;s Madrid es virtualmente igual que los votantes de Podemos (44 a&ntilde;os) y unos diez a&ntilde;os de media m&aacute;s joven que el votante del PSOE. En cambio, se trata de un electorado m&aacute;s feminizado que el de Unidas Podemos (a pesar de que cuenta con un porcentaje ligeramente mayor de hombres). Esto es consistente con lo que Alberto Penad&eacute;s se&ntilde;alaba&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Verde-populista_6_947765221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> sobre el hecho de que los votantes de M&aacute;s Madrid se identifican m&aacute;s como feministas.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a su posici&oacute;n socioecon&oacute;mica, el electorado de M&aacute;s Madrid parece tener una posici&oacute;n m&aacute;s acomodada, reflejada en que fue el partido de la izquierda con mayor porcentaje de votantes con estudios universitarios, a la vez que el que tiene un porcentaje menor de parados en su electorado. As&iacute;, un 40% de sus votantes alcanzan este nivel educativo, mientras que en Podemos era del 24% y en el PSOE del 12%. En t&eacute;rminos de desempleo, en los votantes de M&aacute;s Madrid encontramos que los desempleados son&nbsp;aproximadamente&nbsp;unos 3 puntos menos que en Podemos o PSOE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Perfil del votante de M&aacute;s Madrid</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qu&eacute; ideolog&iacute;a tienen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el votante de M&aacute;s Madrid es m&aacute;s moderado ideol&oacute;gicamente que el votante de Podemos. El gr&aacute;fico 3 muestra la distribuci&oacute;n ideol&oacute;gica de los votantes de la fuerza de Errej&oacute;n en Madrid, comparada con la del PSOE y la de Unidas Podemos. Se puede comprobar que Unidas Podemos aglutina sus votantes principalmente en&nbsp; la parte m&aacute;s izquierda del eje ideol&oacute;gico, estando estos concentrados entre el 1 y el 3 de la escala ideol&oacute;gica. M&aacute;s Madrid, en cambio tiene la mayor&iacute;a de sus votantes en el centro izquierda (el 3 y el 4). En este&nbsp;segmento, la distribuci&oacute;n de votantes es muy parecida al PSOE, con la diferencia de que los socialistas son tambi&eacute;n exitosos en el centro, donde los de Errej&oacute;n apenas tienen votantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3. Distribuci&oacute;n por ideolog&iacute;a de los partidos de la izquierda en las elecciones auton&oacute;micas de Madrid</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Perspectivas para el 10-N</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos datos nos pueden dar algunas pistas para el 10-N. En principio, parece que existe hueco, contrapron&oacute;stico, para una fuerza que apela a votantes que ideol&oacute;gicamente est&aacute;n entre Unidas Podemos y el PSOE. Es razonable esperar&nbsp;que M&aacute;s Pa&iacute;s puede hacer m&aacute;s da&ntilde;o electoral a Unidas Podemos, dado que es su granero electoral principal, aunque tiene margen de crecimiento a expensas del PSOE.&nbsp;El votante que se decant&oacute; por M&aacute;s Madrid se diferencia del de&nbsp;Podemos en que&nbsp;era ideol&oacute;gicamente m&aacute;s moderado, m&aacute;s feminizado y con una mejor posici&oacute;n socioecon&oacute;mica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/puede-votante-pais_132_1325380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Oct 2019 19:52:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Radiografía del votante de Más Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Más Madrid,Íñigo Errejón,Más País]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El multipartidismo y la formación de gobiernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/multipartidismo-formacion-gobiernos_132_1457844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c1582c0-d9ae-421a-8ddc-2adf597a0f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El multipartidismo y la formación de gobiernos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las reglas constitucionales para la formación de gobierno están pensadas para dotar de estabilidad en un entorno bipartidista</p><p class="subtitle">La emergencia del multipartidismo en España ha creado un desajuste que convendría revisar</p></div><p class="article-text">
        Dos meses despu&eacute;s de las elecciones seguimos sin gobierno. El 22 de julio habr&aacute; un debate de investidura, pero la probabilidad de que esta sea fallida es bastante alta. Si as&iacute; ocurre, el per&iacute;odo de formaci&oacute;n de gobierno se alargar&aacute; y podr&iacute;amos vernos abocados a unas nuevas elecciones en oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad de este per&iacute;odo extendido de formaci&oacute;n (por ahora infructuosa) de gobierno es sin duda de nuestros pol&iacute;ticos. Nadie parece dispuesto a moverse un &aacute;pice de su posici&oacute;n y este inmovilismo es irresponsable. No obstante, tenemos que ser conscientes que los pol&iacute;ticos act&uacute;an conforme a unas reglas y nuestra Constituci&oacute;n est&aacute; dise&ntilde;ada para un sistema bipartidista. El sistema actual asume, principalmente, que uno de los dos grandes partidos tiene una probabilidad alta de obtener mayor&iacute;a absoluta y, si no es as&iacute;, formaciones peque&ntilde;as, probablemente nacionalistas, intercambiar&aacute;n algunas pol&iacute;ticas por un apoyo en la investidura y la legislatura. En cambio, la transici&oacute;n hacia el multipartidismo que hemos vivido en Espa&ntilde;a y el movimiento hacia el independentismo del nacionalismo catal&aacute;n ha creado un desajuste entre las reglas de formaci&oacute;n de gobierno y la realidad sobre la que se debe formar gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el sistema espa&ntilde;ol de investidura requiere una votaci&oacute;n positiva en el Parlamento. Esto obliga a que todos los grupos pol&iacute;ticos se pronuncien sobre una candidatura y todos han de avalarla o rechazarla expl&iacute;citamente. En principio, esto no es un problema cuando es f&aacute;cil forjar mayor&iacute;as. En cambio, en la situaci&oacute;n actual espa&ntilde;ola, con bloques fragmentados y alta polarizaci&oacute;n, puede ocurrir simult&aacute;neamente que el partido que gane las elecciones no tenga facilidad para concertar una mayor&iacute;a, mientras que tampoco existan mayor&iacute;as alternativas. As&iacute; ocurri&oacute; en 2016 (hasta que el PSOE se abri&oacute; en canal con su abstenci&oacute;n) y as&iacute; parece que vuelve a ocurrir en 2019. En estas circunstancias, es preferible un sistema de investidura negativa, como el existente en pa&iacute;ses como Dinamarca, Noruega o Islandia. En estos pa&iacute;ses, el primer ministro recibe el mandato del Jefe de Estado y lidera el ejecutivo bajo la presunci&oacute;n de que tiene mayor&iacute;a. Una vez investido, el Parlamento puede decidir retirar la confianza del ejecutivo cuando as&iacute; lo decida, pero mientras no lo haga, esta se considera otorgada. Esto permite formar gobiernos cuando las mayor&iacute;as son fr&aacute;giles.
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que dificulta la formaci&oacute;n de gobierno en el multipartidismo es la ausencia de plazos para la primera investidura. En Espa&ntilde;a, cuando una investidura fracasa, la Constituci&oacute;n prev&eacute; unas elecciones autom&aacute;ticas si en dos meses nadie resulta investido. En cambio, no hay plazo para la primera investidura que ponga la cuenta atr&aacute;s en marcha. En las circunstancias actuales, Pedro S&aacute;nchez ha tenido todos los incentivos, como los tuvo Rajoy en 2016, para retrasar al m&aacute;ximo la investidura y utilizar ese plazo extendido para aumentar su poder de negociaci&oacute;n. Si en el multipartidismo es m&aacute;s complicado llegar a acuerdos de gobierno, la inexistencia de un plazo de partida puede instalar a todos los partidos en el inmovilismo a la espera de que se mueva el otro.
    </p><p class="article-text">
        No solo eso. La ausencia de plazos para la investidura hace que acontecimientos como las elecciones que tuvimos el 26 de mayo retrase la formaci&oacute;n de gobierno, que deber&iacute;a ser la prioridad de los partidos. Si para formar un gobierno son necesarios los pactos y los partidos consideran que esos pactos son arriesgados electoralmente, siempre encontrar&aacute;n excusas para retrasarlos a un momento en el que consideren que son menos comprometidos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, otro factor que dificulta la formaci&oacute;n de gobierno en nuestro escenario multipartidista es la moci&oacute;n de censura constructiva. Tal y como ocurre en Alemania, en Espa&ntilde;a la Constituci&oacute;n decidi&oacute; blindar a los gobiernos poniendo m&aacute;s dif&iacute;cil la retirada de confianza del Parlamento. En la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses, los parlamentos pueden proponer un voto de confianza por el que puede hacer caer al gobierno. En Espa&ntilde;a, si el Parlamento propone una moci&oacute;n de censura, esta requiere que el Parlamento no solo est&eacute; de acuerdo en censurar al gobierno, sino que ha de proponer un candidato alternativo para que se convierta en Presidente. Es decir, no basta con que el Parlamento rechace al Presidente, sino que una mayor&iacute;a de partidos de la oposici&oacute;n, que en el contexto actual es m&aacute;s fragmentada y heterog&eacute;nea, ha de ponerse tambi&eacute;n de acuerdo en qui&eacute;n ha de convertirse en el nuevo Presidente del Gobierno. Esto blinda enormemente a los gobiernos. La situaci&oacute;n se agrava con la pr&oacute;rroga autom&aacute;tica de presupuestos. Si un partido en el gobierno no tiene una mayor&iacute;a para aprobar presupuestos, puede alargar su per&iacute;odo en el poder contando con las cuentas del a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        Estas reglas, obviamente, dotan de mucha estabilidad a los gobiernos, que es lo que la Constituci&oacute;n buscaba. La contrapartida es que ralentizan la formaci&oacute;n de los mismos. Si los partidos saben que, una vez invistan a un candidato, no van a poder retirarle el poder con facilidad (no en vano, solo hemos tenido una moci&oacute;n de censura exitosa en cuarenta a&ntilde;os) y que, adem&aacute;s, ni siquiera ser&aacute;n imprescindibles para los presupuestos, se lo pensar&aacute;n dos veces antes de otorgarle la confianza (Jos&eacute; Fern&aacute;ndez-Albertos ahondaba en esta idea hace ya tres a&ntilde;os <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/costoso-formar-gobierno_6_483361674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). 
    </p><p class="article-text">
        Estos son algunos factores institucionales que dificultan la formaci&oacute;n de gobierno en un entorno multipartidista. Las reglas no han sido problem&aacute;ticas en m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de democracia, pero el cambio en nuestro panorama pol&iacute;tico conlleva tambi&eacute;n repensar el marco institucional Ser&iacute;a buena idea que si en alg&uacute;n momento abrimos el mel&oacute;n de la reforma constitucional, utilicemos la oportunidad para actualizar unas reglas que hoy parecen poner m&aacute;s obst&aacute;culos que facilitar la gobernabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>(NOTA: este post fue escrito la semana pasada. Este fin de semana Eduardo Madina ha publicado una columna en El Pa&iacute;s titulada &ldquo;Contra la cultura del bloqueo&rdquo; que, en parte, coincide con los argumentos que aqu&iacute; se exponen)</em><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/04/opinion/1562254069_387782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Contra la cultura del bloqueo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/multipartidismo-formacion-gobiernos_132_1457844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jul 2019 19:11:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El multipartidismo y la formación de gobiernos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[28A: ganadores, medias victorias y batacazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ganadores-medias-victorias-batacazos_132_1572246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La participación vuelve al nivel de 1977. La socialdemocracia resiste el avance de los populistas de extrema derecha. A pesar de su mal resultado, hay dos aspectos en los que Unidas Podemos puede salir reforzado. El 'bloque de derechas', con PP, Ciudadanos y VOX, acaba con una pérdida de 22 escaños, unas 200.000 papeletas menos y más de tres puntos porcentuales de retroceso respecto a 2016. Uno de los resultados más llamativos es el aumento de las fuerzas soberanistas en Catalunya y País Vasco.</p></div><h3 class="article-text">La victoria del PSOE: Asterix en Iberia</h3><p class="article-text">
        Los nacionalpopulistas han invadido Europa. Incapaces de recoger el voto de los descontentos con la automatizaci&oacute;n y la globalizaci&oacute;n, la izquierda tradicional se ha derrumbado en todo el continente. Pero, en las esquinas, tanto en la pen&iacute;nsula escandinava como, sobre todo, en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, as&iacute; como en la &iacute;nsula brit&aacute;nica, los viejos partidos socialdem&oacute;cratas, resisten el avance de los populistas de extrema derecha, como versiones modernas de Ast&eacute;rix y Ob&eacute;lix. En los &uacute;ltimos meses, el SAP en Suecia y SDP en Finlandia se han consolidado en el poder; y, en los pr&oacute;ximos meses, se pueden consolidar el PS en Portugal y el PSOE en Espa&ntilde;a. Y, cuando haya elecciones en el Reino Unido, los laboristas podr&iacute;an volver a Downing Street. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;l es la poci&oacute;n m&aacute;gica de esta neo-socialdemocracia?
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas de austeridad pueden explicar la victoria de los socialistas portugueses y espa&ntilde;oles. Pero no es suficiente. Otros pa&iacute;ses del sur de Europa, como Italia o Grecia, han padecido una crisis tan o m&aacute;s notable y, sin embargo, sus partidos socialdem&oacute;cratas fueron barridos hace tiempo. Mientras, ni en el Reino Unido ni en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos han experimentado un severo apret&oacute;n del cintur&oacute;n, y, sin embargo, tambi&eacute;n parecen resistir, aunque desgastados, los socialdem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        Hay que buscar la raz&oacute;n en que los socialistas en algunas partes de Europa, sobre todo en la zona Atl&aacute;ntica, est&aacute;n siendo capaces de superar el dilema que parec&iacute;a que les enterrar&iacute;a, el dilema entre, por un lado, defender los intereses de los trabajadores en el eje econ&oacute;mico y, por otro, defender los valores cosmopolitas. Estos partidos han cultivado un tipo de sentimiento colectivo que se est&aacute; abriendo paso entre el patriotismo de golpes en el pecho promovido por los movimientos nacional populistas. Los socialdem&oacute;cratas est&aacute;n promocionando un patriotismo progresivo basado en un delicado equilibrio entre sus banderas nacionales y la bandera de la UE, entre un credo europe&iacute;sta y una ret&oacute;rica anti-austeridad, entre cumplir los objetivos fiscales de la UE y reducir los recortes de gastos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Unidas podemos: &iquest;perdedores?</h3><p class="article-text">
        Unidas Podemos es uno de los perdedores de la noche. Pierde m&aacute;s de un tercio de los diputados. Adem&aacute;s, desaparece casi completamente de la Espa&ntilde;a vac&iacute;a, en la que consigui&oacute; un importante avance en 2016, a pesar de las dificultades que pod&iacute;a ponerle el sistema electoral.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, hay dos aspectos en los que el partido puede salir reforzado. Por un lado, ser&aacute; clave para la formaci&oacute;n del gobierno. Y esta vez podr&aacute; hacer valer su influencia desde el principio. Si en la moci&oacute;n de censura&nbsp;tuvo que&nbsp;aceptar la Presidencia de S&aacute;nchez sin poder negociar un gobierno, en esta ocasi&oacute;n podr&aacute; poner sobre la mesa la exigencia de entrar en la coalici&oacute;n. Por otro lado, probablemente el &uacute;nico aspecto en el que aparece reforzado Unidas Podemos es en su articulaci&oacute;n territorial. En aquellos lugares donde concurr&iacute;a con confluencias en 2016 y que ahora se hab&iacute;an roto, Galicia y Comunitat Valenciana, los morados lo han hecho notablemente mejor que En Marea y Comprom&iacute;s. Esto significa que la marca de Unidas Podemos puede tener la fuerza suficiente para caminar sola y permitir una mejor articulaci&oacute;n del partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La derecha a tres: pesadilla para el PP, pinchazo de VOX y victoria moral para Ciudadanos</h3><p class="article-text">
        Una de las grandes inc&oacute;gnitas de estos comicios era calibrar hasta qu&eacute; punto se iba a fragmentar el voto conservador y cu&aacute;l iba a ser el impacto en t&eacute;rminos de gobernabilidad. Por primera vez en la democracia, tres candidaturas de derecha concurr&iacute;an de forma competitiva a unos comicios generales. El PP ya no s&oacute;lo se enfrentaba, como en las comicios de 2015 y 2016, a Ciudadanos como un serio competidor. Tambi&eacute;n ten&iacute;a enfrente a un VOX renacido, que part&iacute;a de la marca de menos de 60.000 votos logrados (0,2% del voto) en 2015 y 2016.
    </p><p class="article-text">
        Los sondeos ya dibujaban un panorama poco halag&uuml;e&ntilde;o para el nuevo Partido Popular de Pablo Casado. Este partido pod&iacute;a ver reducida su fuerza parlamentaria a la mitad. Ciudadanos amenazaba a los populares con el <em>sorpasso</em>. Y sus antiguos compa&ntilde;eros de filas, con una marca de VOX pujante y desafiante, pod&iacute;an 'robarles'&nbsp;muchos esca&ntilde;os. Pero los populares pod&iacute;an albergar la esperanza de sumar, en esa fragmentaci&oacute;n de la 'derecha a tres', m&aacute;s esca&ntilde;os que el bloque de izquierda liderado por el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Pero, tras el recuento de votos, las cuentas no les han salido, ni en conjunto, ni individualmente. Primero, la 'derecha a tres' acaba con un rotundo fracaso en su pugna con la el bloque de la izquierda. Mientras PP, Ciudadanos y VOX han sumado 147 esca&ntilde;os, PSOE y Unidas Podemos han llegado a los 165. Un saldo negativo de 18 esca&ntilde;os para el bloque conservador. Y a&uacute;n m&aacute;s desfavorable si tenemos en cuenta que el balance en las generales de 2016 para el PP y Ciudadanos fue la suma de 169 esca&ntilde;os y una saldo positivo de 13 esca&ntilde;os sobre el c&oacute;mputo PSOE-Unidos Podemos.
    </p><p class="article-text">
        El 'bloque de derechas', con PP, Ciudadanos y VOX, acaba con una p&eacute;rdida de 22 esca&ntilde;os, unas 200.000 papeletas menos y m&aacute;s de tres puntos porcentuales de retroceso respecto a 2016. 2016.&nbsp; Adem&aacute;s, su porcentaje de voto final no llega al 43%, cuando muchas encuestas situaban al bloque por encima del 46%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El principal 'socio' perdedor del bloque es el PP. Tras dejarse m&aacute;s de 3,5 millones de votos y 71 esca&ntilde;os, el &uacute;nico consuelo para los&nbsp;<em>casadistas</em> es haber evitado ser adelantados por Ciudadanos, aunque por una diferencia muy peque&ntilde;a de apenas 9 esca&ntilde;os y menos de un punto porcentual en voto. La deserci&oacute;n en masa de los votantes del PP parece haber ido a las filas de VOX (con unas ganancias de m&aacute;s de 2,5 millones de votos) y de Ciudadanos (que ha sumado casi un mill&oacute;n m&aacute;s de papeletas que hace tres a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        En la sede naranja es donde la noche ha tenido un mejor final. El resultado est&aacute; por debajo de las expectativas de hace un a&ntilde;o, pero se sit&uacute;an en la franja alta de la horquilla que pronosticaban los sondeos (57 esca&ntilde;os, 25 esca&ntilde;os m&aacute;s que en 2016). La parte negativa es que no han logrado el&nbsp;sorpasso&nbsp;al PP ni est&aacute;n en condiciones de aplicar la f&oacute;rmula andaluza para gobernar. Y ello pese a haber realizado una importante apuesta estrat&eacute;gica&nbsp;por posicionarse claramente en el bloque de la derecha y bajo la sombra de VOX.&nbsp; En el peor momento del PP, la suma de voto es mucho menor de lo que se pod&iacute;a llegar a esperar. No obstante, se colocan en posici&oacute;n inmejorable para terminar encabezando el centro- derecha. Ciudadanos ya supera al PP en lugares como la Comunidad de Madrid, Andaluc&iacute;a o Arag&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        De 0 a 24 esca&ntilde;os, y de apenas contar con el respaldo de 47.000 votos en 2016 a lograr m&aacute;s de 2,5 millones es un gran resultado. Pero VOX compet&iacute;a con las expectativas creadas: las de los sondeos y las alentadas, en forma de reconquista, por ellos mismos. Todo pod&iacute;a ocurrir. Pero el 'cicl&oacute;n VOX', al final, ha llegado, frenado por el sistema electoral, como 'tormenta electoral tropical', esto es, irrumpiendo en el Congreso como quinta fuerza pol&iacute;tica y con menos esca&ntilde;os de lo que muchos esperaban. En todo caso, la ultraderecha tendr&aacute; por primera vez grupo parlamentario propio en la pr&oacute;xima legislatura, y seguro que dar&aacute; mucho&nbsp;que hablar dentro y fuera de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los nacionalistas, al alza</h3><p class="article-text">
        Uno de los resultados m&aacute;s llamativos es el aumento de las fuerzas soberanistas en Catalunya y Pa&iacute;s Vasco. En el Pa&iacute;s Vasco, los nacionalistas suben casi diez puntos, sobre todo como consecuencia de la ca&iacute;da de Podemos, que fue primera fuerza hace tres a&ntilde;os. En Catalunya, con un fort&iacute;simo aumento de la participaci&oacute;n, los soberanistas suben m&aacute;s de un 7&nbsp;puntos y alcanzan el 39,4% (tambi&eacute;n facilitado por la ca&iacute;da de <em>En Com&uacute; Podem</em>). La alta movilizaci&oacute;n, que de nuevo ha vuelto a favorecer a la izquierda en el conjunto del pa&iacute;s, ha servido en estas comunidades aut&oacute;nomas para hacer crecer los apoyos de los partidos nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, PP, Ciudadanos y Vox, que han adoptado una agenda m&aacute;s recentralizadora durante esta campa&ntilde;a, han ca&iacute;do m&aacute;s en estas comunidades aut&oacute;nomas que en el conjunto del pa&iacute;s. En el Pa&iacute;s Vasco han pasado del 16,5 al 12,7 por ciento de los votos, y la fragmentaci&oacute;n y el peque&ntilde;o tama&ntilde;o de los distritos han provocado que no obtengan ni un solo esca&ntilde;o. En Catalunya caen del 24,3 al 20 por ciento de los votos, y de 11 a 7 esca&ntilde;os. Ciudadanos, que fue el primer partido en las &uacute;ltimas elecciones al <em>Parlament</em> de 2017, obtiene el 11,6% de los votos y es la quinta fuerza de Catalunya en estas elecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El #28A, en perspectiva: el otro 82</h3><p class="article-text">
        29/4/1982. Tras la ruptura algo dram&aacute;tica pero pac&iacute;fica de la UCD, el gran partido de la transici&oacute;n, que nos ha abocado a nuevas elecciones anticipadas, sus votos&nbsp;se&nbsp;han dividido a partes casi iguales&nbsp;entre sus dos herederos rivales en el espacio del centro-derecha y ambos han perdido las elecciones, pese a sus promesas de que&nbsp;separados iban a sumar m&aacute;s&nbsp;Las ha ganado el PSOE, aunque en realidad no aumenta sus votos sino que apenas&nbsp;los mantiene, cayendo ligeramente, por debajo de su nivel de 1979, lo que algunos analistas interpretan como&nbsp;el m&iacute;nimo precio&nbsp;a partir de que en su Congreso Extraordinario terminara en tablas,&nbsp;con unas convulsas maniobras de&nbsp;dimisi&oacute;n y readmisi&oacute;n pactada de su secretario general, lo que parece beneficiar a la izquierda radical, que sigue incrementando poco a poco sus apoyos. Tambi&eacute;n se refuerza el grupo m&aacute;s a la derecha de la c&aacute;mara, que mejora el resultado del partido de Fraga en 1977 y absorbe los votos de los franquistas indisimulados. La participaci&oacute;n ha rozado el 77% y, tras el baj&oacute;n de 1979, se vuelve a acercar al de nuestras primeras elecciones democr&aacute;ticas (78,83.%) .&nbsp;
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        El sistema electoral aprobado por las Cortes y sancionado por la Constituci&oacute;n penaliza, como esperaban los conocedores de&nbsp; D'Hondt, la divisi&oacute;n del gran partido del centro-derecha, que pierde el impulso que este le dio&nbsp;hasta su escisi&oacute;n entre moderados y conservadores,&nbsp; y acompa&ntilde;a el impulso de los partidos extremos, premiando sus ascensos con unos grupos parlamentarios que ahora son mucho m&aacute;s relevantes.
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                </figure><p class="article-text">
        El reparto de esca&ntilde;os y la competici&oacute;n por la herencia de UCD har&aacute; complicada la formaci&oacute;n de un gobierno. Si los llamados moderados favoreciesen un gobierno socialista es posible que la Espa&ntilde;a conservadora le d&eacute; la espalda en el futuro. La paradoja es que los socialistas se acomodar&aacute;n en la izquierda, con el concurso necesario, activo o pasivo, de las minor&iacute;as nacionalistas. Precisamente aquello que se pretend&iacute;a evitar.&nbsp; El futuro de la transici&oacute;n sigue siendo incierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las encuestas</h3><p class="article-text">
        No se suele decir, pero esta vez las encuestas han estado muy acertadas. Incluso el CIS, que adem&aacute;s ten&iacute;a un trabajo de campo realizado en marzo. El escenario central era que la izquierda necesitar&iacute;a de fuerzas nacionalistas, pero tambi&eacute;n el independentismo, para formar una mayor&iacute;a. Las encuestas han sido tozudas proyectando esa predicci&oacute;n. El resultado final lo ha confirmado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, José Fernández-Albertos, Víctor Lapuente Giné, Alberto Penadés, Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ganadores-medias-victorias-batacazos_132_1572246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Apr 2019 01:01:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[28A: ganadores, medias victorias y batacazos]]></media:title>
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