<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/andalucia/lacajanegra/libros/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Ganivet no es solo la calle de los pubs de Granada: el visionario que anticipó el imperialismo yanqui o la gentrificación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/ganivet-no-calle-pubs-granada-visionario-anticipo-imperialismo-yanqui-gentrificacion_1_13579564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d5de52f-2c7f-43f3-8003-ed91cd1e4f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ganivet no es solo la calle de los pubs de Granada: el visionario que anticipó el imperialismo yanqui o la gentrificación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un documental y un libro reivindican la figura del pensador y diplomático andaluz que supo adelantarse a cuestiones completamente actuales</p><p class="subtitle">La Tertulia vuelve gracias al apoyo de sus “entusiastas”: el histórico espacio cultural de Granada reabre sus puertas
</p></div><p class="article-text">
        En su reciente visita a Finlandia, el rey Felipe VI quiso recordar a una figura singular, un intelectual y diplom&aacute;tico que ejerci&oacute; como primer c&oacute;nsul de Espa&ntilde;a en el pa&iacute;s n&oacute;rdico, all&aacute; por las postrimer&iacute;as del siglo XIX. &ldquo;Uno de nuestros grandes escritores que en los paisajes de este pa&iacute;s asegur&oacute; encontrar aspectos de su Granada natal&rdquo;, <a href="https://www.granadahoy.com/granada/rey-recuerda-helsinki-ganivet-hallo-alhambra-vega-granada-paisajes-finlandia_0_2008169338.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dijo el monarca</a>. Su nombre, &Aacute;ngel Ganivet, es hoy en cambio, para el com&uacute;n de sus paisanos, el de la calle de los bares de la capital nazar&iacute;, sitio de reuni&oacute;n de universitarios que acaso ignoran qui&eacute;n fue. Para paliar este olvido de un personaje fundamental de su &eacute;poca, en los &uacute;ltimos tiempos han visto la luz esfuerzos divulgadores como el libro <em>Y a lo lejos Granada. Vida de &Aacute;ngel Ganivet</em> (Diputaci&oacute;n de Granada) o el documental <em>Ganivet</em> de Jos&eacute; Luis Hern&aacute;ndez, que se estrenar&aacute; este oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en 1865, Ganivet fue amigo de Unamuno &ndash;se prepararon juntos la oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra de griego, que solo el salmantino consigui&oacute;&ndash; y acab&oacute; siendo considerado un precursor de la generaci&oacute;n del 98. &ldquo;Ganivet no solo fue un escritor de pluma brillante sino un gran observador que supo ver como nadie los problemas de su tiempo en obras como <em>Idearium espa&ntilde;ol</em> o <em>Granada la bella</em>, donde no solo diagnostic&oacute; los males de la Espa&ntilde;a de finales del siglo XIX, sino que, como el gran visionario que era, supo anticipar cuestiones completamente actuales como el imperialismo yanqui o la gentrificaci&oacute;n&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el cineasta, &ldquo;Ganivet ya nos previno sobre los males que acechan a las ciudades que venden su patrimonio al mejor postor y supo diferenciar al <em>propietario &uacute;til</em>, aquel que compra una casa para vivir en ella y cuidarla, del propietario que solo busca acaparar inmuebles para especular con ellos&hellip; &iquest;Les suena?&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">La &eacute;tica de los mercaderes</h2><p class="article-text">
        Por su parte, Alejandro Pedregosa explica que &ldquo;siento que, a d&iacute;a de hoy, la mejor ense&ntilde;anza que podemos extraer de la vida y obra de &Aacute;ngel Ganivet tiene que ver con su observaci&oacute;n cosmopolita del mundo y su inquebrantable fe en la labor intelectual como medio para abordar los problemas de una sociedad&rdquo;, comenta. &ldquo;Vivimos en una realidad dominada por la ausencia &eacute;tica de los grandes mercaderes, algo que Ganivet detestaba. Cada d&iacute;a son m&aacute;s necesarias certezas intelectuales desde las que construir ciudadan&iacute;a y sociedad&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ac7f3c6-5b66-45d2-bb0e-cbd072557491_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ac7f3c6-5b66-45d2-bb0e-cbd072557491_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ac7f3c6-5b66-45d2-bb0e-cbd072557491_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ac7f3c6-5b66-45d2-bb0e-cbd072557491_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ac7f3c6-5b66-45d2-bb0e-cbd072557491_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ac7f3c6-5b66-45d2-bb0e-cbd072557491_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ac7f3c6-5b66-45d2-bb0e-cbd072557491_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero si su obra resulta apasionante, su biograf&iacute;a no se queda atr&aacute;s. &ldquo;Defensor a ultranza del amor libre, sus amor&iacute;os fueron dignos de uno de esos folletines turcos que tanto &eacute;xito tienen en las plataformas&rdquo;, prosigue Hern&aacute;ndez, que desgrana estos y otros episodios en su filme. &ldquo;Su historia de amor con la madre de su &uacute;nico hijo, la cubana Amelia Rold&aacute;n, fue un constante ir y venir. Entre peleas y reconciliaciones cada uno tuvo sus propias aventuras, algunas con nombres tan ex&oacute;ticos como el de Mascha Djakoffsky, la profesora de sueco con la que Ganivet encontr&oacute; la horma de su zapato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta extraordinaria peripecia vital tiene un punto de inflexi&oacute;n en su llegada a Finlandia, hace 130 a&ntilde;os. &ldquo;All&iacute; se encontr&oacute; un mundo completamente distinto al de su Granada natal. Como buen cronista, Ganivet quiso contar a sus compatriotas c&oacute;mo viv&iacute;an los fineses y las diferencias entre su cultura y la nuestra. De esta manera concibi&oacute; una de las obras m&aacute;s interesantes de la literatura espa&ntilde;ola, las <em>Cartas Finlandesas</em>, la deliciosa cr&oacute;nica de un granadino en tierras del norte&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un doble suicidio </h2><p class="article-text">
        Ganivet no lleg&oacute; a cumplir los 33 a&ntilde;os. Se suicid&oacute; un 29 de noviembre de 1898 arroj&aacute;ndose a las fr&iacute;as aguas del R&iacute;o Dwina, en Riga, la capital de una Letonia que en aquellos a&ntilde;os pertenec&iacute;a al Imperio Ruso. &ldquo;Las cr&oacute;nicas nos hablan de que en sus &uacute;ltimos d&iacute;as el c&oacute;nsul parec&iacute;a haber perdido el juicio, pero aun as&iacute; fue capaz de terminar <em>El escultor de su alma</em> y <em>Los trabajos del infatigable creador P&iacute;o Cid</em>, una de las novelas m&aacute;s rabiosamente modernas de la mal llamada Generaci&oacute;n del 98, de la que Ganivet siempre fue considerado poco m&aacute;s que un precursor cuando en realidad fue uno de sus hacedores&rdquo;, apunta Hern&aacute;ndez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3452fd59-053e-49b4-a078-f71c4799fda6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3452fd59-053e-49b4-a078-f71c4799fda6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3452fd59-053e-49b4-a078-f71c4799fda6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3452fd59-053e-49b4-a078-f71c4799fda6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3452fd59-053e-49b4-a078-f71c4799fda6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3452fd59-053e-49b4-a078-f71c4799fda6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3452fd59-053e-49b4-a078-f71c4799fda6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie sabe los motivos de aquel doble suicidio: se arroj&oacute; al r&iacute;o dos veces, en la primera fue rescatado, pero volvi&oacute; a insistir y logr&oacute; su prop&oacute;sito&rdquo;, agrega. &ldquo;Algunos lo achacan a la s&iacute;filis que padec&iacute;a, consecuencia indeseada de sus noches de incontinencia sexual. Otros a una venganza por una presunta infidelidad de Amelia Rold&aacute;n, e incluso los hay quienes lo achacan a la imposibilidad de superar el rechazo de Mascha&hellip; Imposible saberlo. Para rizar el rizo, su familia siempre pens&oacute; que hab&iacute;a sido asesinado por los servicios secretos rusos, una posibilidad nada descabellada a poco que sepamos algo sobre la historia de la Madre Rusia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; sabemos, concluye Hern&aacute;ndez, &ldquo;es que, 27 a&ntilde;os despu&eacute;s, su cuerpo fue repatriado a Granada y que uno de los que llev&oacute; sobre sus hombros el insigne f&eacute;retro fue un joven y a&uacute;n desconocido poeta llamado Federico Garc&iacute;a Lorca, quien sent&iacute;a una genuina admiraci&oacute;n por aquel fil&oacute;sofo a quien ya nadie recuerda&hellip; Pero esa es otra historia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/ganivet-no-calle-pubs-granada-visionario-anticipo-imperialismo-yanqui-gentrificacion_1_13579564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9d5de52f-2c7f-43f3-8003-ed91cd1e4f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="309479" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9d5de52f-2c7f-43f3-8003-ed91cd1e4f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="309479" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ganivet no es solo la calle de los pubs de Granada: el visionario que anticipó el imperialismo yanqui o la gentrificación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9d5de52f-2c7f-43f3-8003-ed91cd1e4f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Documental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/paseo-alana-s-portero-escenarios-cosamala-historia-17-rosas-guillena_1_13600002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef50e991-0765-4cf9-9755-49bc76ff43a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x578y253.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de &#039;Cosamala&#039;, la historia de las &#039;17 rosas&#039; de Guillena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de ‘La mala costumbre’ regresa con una novela inspirada en la trágica historia de ‘las 17 rosas’, las mujeres de esta localidad sevillana que fueron vejadas y fusiladas en 1937</p><p class="subtitle">Andalucía, tierra de fosas comunes de mujeres: 1.500 “rosas” asesinadas por el franquismo y cinco casos simbólicos</p></div><p class="article-text">
        La localidad sevillana de Guillena vivi&oacute; en septiembre de 1937 escenas de pesadilla cuando 17 vecinas de entre 24 y 70 a&ntilde;os fueron detenidas, humilladas de m&uacute;ltiples formas y finalmente fusiladas en el cercano municipio de Gerena. All&iacute; permanecieron sus cuerpos hasta que el movimiento de recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica logr&oacute; devolverlos a Guillena y darles digna sepultura en el cementerio local. Noventa a&ntilde;os despu&eacute;s, Alana S. Portero (Madrid, 1978), que se dio a conocer con la novela <em>La mala costumbre</em>, recrea a estas mujeres a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n en la novela <em>Cosamala</em>, que acaba de ver la luz en Seix Barral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La madre de mi mejor amiga es de Guillena, y fue ella quien me cont&oacute; la historia de las '17 rosas'&rdquo;, explica la escritora mientras camina por las soleadas calles del pueblo, en lo que en pleno mes de octubre parece ser ya un verano eterno. &ldquo;Me decid&iacute; a escribir sobre ellas por esa relaci&oacute;n personal, pero tambi&eacute;n por el silencio que envolvi&oacute; todo durante d&eacute;cadas. No quer&iacute;a hacer un ejercicio de novela hist&oacute;rica, sino explorar las posibilidades de la Historia. Seguir diciendo sus nombres y lanzando su eco al viento, mientras imagino una historia de venganza y restituci&oacute;n a trav&eacute;s de la maravillosa tradici&oacute;n de las brujas&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera parada es en la plaza del Ayuntamiento, donde junto a descendientes de aquellas mujeres y representantes de la asociaci&oacute;n local que logr&oacute; la exhumaci&oacute;n y el traslado de sus restos. All&iacute; recuerdan c&oacute;mo aquellas campesinas y amas de casa, madres, esposas, hijas o hermanas de milicianos y republicanos, fueron arrancadas de sus hogares, fueron detenidas en septiembre de 1937, rapadas, obligadas a tomar aceite de ricino y sometidas a humillaciones p&uacute;blicas por no revelar el paradero de sus parientes huidos. E inciden en que el consistorio, por el que ahora deambulan pac&iacute;ficos funcionarios, &ldquo;fue entonces centro de detenci&oacute;n, lo cual resulta elocuente: la Casa del Pueblo convertida en c&aacute;rcel&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Crueldad contra las mujeres</h2><p class="article-text">
        A unas calles de all&iacute; se levanta El Palomar, un centro de d&iacute;a que en la novela de Portero se transforma en La Paloma, local de ocio que le sirve para &ldquo;rendir homenaje a la cultura de cabaret en Espa&ntilde;a, que tras la guerra hubo de transformarse en otra cosa&rdquo;, y donde aparecer&aacute; un personaje inolvidable de la novela, La T&oacute;rtola, &ldquo;el mariquita del pueblo para el que la Rep&uacute;blica, como para todas aquellas mujeres, era mucho m&aacute;s acogedora que lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s&rdquo;: &ldquo;Su historia es tambi&eacute;n la historia de Espa&ntilde;a&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Junto a la escritora, Blanca, la bisnieta de Manuela M&eacute;ndez, una de las '17 rosas', recuerda que el movimiento de memoria hist&oacute;rica cristaliz&oacute; en un colectivo cuando ella ten&iacute;a 8 a&ntilde;os. &ldquo;Aquel crimen era algo que estaba ah&iacute;, acompa&ntilde;&aacute;ndonos hasta el punto de que lo hab&iacute;amos normalizado, sin darnos cuenta de que este y otros episodios son pruebas de la crueldad del franquismo contra las mujeres. Lo que hicieron no se le hace ni a los perros&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/600656c7-d2e2-4c25-93b3-ae6dd2ec9f6c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/600656c7-d2e2-4c25-93b3-ae6dd2ec9f6c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/600656c7-d2e2-4c25-93b3-ae6dd2ec9f6c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/600656c7-d2e2-4c25-93b3-ae6dd2ec9f6c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/600656c7-d2e2-4c25-93b3-ae6dd2ec9f6c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/600656c7-d2e2-4c25-93b3-ae6dd2ec9f6c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/600656c7-d2e2-4c25-93b3-ae6dd2ec9f6c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La escritora Alana S. Portero, que presenta su última novela &#039;Cosamala&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La escritora Alana S. Portero, que presenta su última novela &#039;Cosamala&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Algo debi&oacute; de influir la memoria familiar, y el posterior proceso de restituci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de aquellos turbios d&iacute;as, para que la joven acabara decant&aacute;ndose por estudiar Historia. &ldquo;Ahora nos hace ilusi&oacute;n que se ponga en valor la figura de estas mujeres gracias a una novela&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;El arte siempre deja algo abierto, siempre lanza la pregunta de qu&eacute; habr&iacute;a pasado si las cosas hubieran podido ser diferentes&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lugares de recuerdo</h2><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Socam, cantautora guillenera, activista por la memoria y autora del libro <em>Memoria de Guillena. Tierra de rosas silenciadas</em>, recuerda camino del cementerio c&oacute;mo fueron las tareas de exhumaci&oacute;n, iniciadas en enero de 2012, y el traslado desde Gerena a Guillena, en diciembre del mismo a&ntilde;o. &ldquo;Fue muy emocionante el contraste entre el modo en que se las llevaron clandestinamente, subidas a un cami&oacute;n, y c&oacute;mo regresaron, y c&oacute;mo volvieron con una caravana interminable de coches de familiares, de amigos, de gente de asociaciones de otros pueblos enarbolando banderas republicanas, una por cada una de ellas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Alana S. Portero, &ldquo;conviene reflexionar sobre qu&eacute; nos pasa como pueblo cuando se nos amputa la posibilidad de despedirnos de nuestros muertos, y qu&eacute; le hace a la tierra todo eso. Es algo que me obsesiona&rdquo;, reconoce cuando se adentra en el peque&ntilde;o camposanto de Guillena, que tambi&eacute;n sirve de escenario a uno de los episodios de la novela. Al fondo de la calle central, una peque&ntilde;a capilla reconoce a <em>las 17 rosas</em> con sencillos azulejos que evocan sus nombres. &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n se ejecut&oacute; a gente: los cementerios se convirtieron en lugares de muerte, cuando deber&iacute;an ser de recuerdo. En <em>Cosamala</em> es el lugar en el que las almas no descansan y siguen se&ntilde;alando las injusticias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Visiblemente emocionada, Portero contempla los nombres pintados como &ldquo;un s&iacute;mbolo de que no se pide tanto cuando se clama por enterrar a tantas v&iacute;ctimas del franquismo. Un azulejo y ya est&aacute;. No creo que algo tan sencillo vaya a romper ning&uacute;n pa&iacute;s&rdquo;, asevera. &ldquo;Si no logramos que en el resto de Espa&ntilde;a se resuelvan estas situaciones, va a seguir pesando esta fractura heredada de la Guerra Civil. Y hasta ahora, nuestro pa&iacute;s no lo ha hecho bien. Hemos fracasado asquerosamente en esto&rdquo;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e094-e457-4702-842a-460933a1ca09_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e094-e457-4702-842a-460933a1ca09_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e094-e457-4702-842a-460933a1ca09_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e094-e457-4702-842a-460933a1ca09_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e094-e457-4702-842a-460933a1ca09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e094-e457-4702-842a-460933a1ca09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9fd5e094-e457-4702-842a-460933a1ca09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La autora Alana S. Portero."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La autora Alana S. Portero.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Sin odio ni revanchismo</h2><p class="article-text">
        Los vecinos muestran de lejos curiosidad por las c&aacute;maras y los periodistas que acompa&ntilde;an a la escritora. No resulta dif&iacute;cil imaginar entre ellos a los parientes de quienes sufrieron la represi&oacute;n del bando vencedor, pero tambi&eacute;n debe de haber descendientes de quienes ejercieron aquella violencia. &iquest;C&oacute;mo han convivido todo este tiempo unos y otros? &ldquo;Es importante subrayar que no hemos guardado rencor&rdquo;, dice Socam, &ldquo;lo que hemos querido siempre es que se nos cuente la verdad. Los m&aacute;s j&oacute;venes sab&iacute;amos que hab&iacute;an pasado cosas terribles en la guerra, que hab&iacute;a recuerdos del &lsquo;abuelo que se fue y no volvi&oacute;&rsquo;. Pero la convivencia se ha hecho con toda la normalidad posible. Hemos alentado el conocimiento y la investigaci&oacute;n sin odio ni revanchismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, ya de vuelta a Sevilla, la autora de <em>Cosamala</em> explica que ha debido controlar ciertos impulsos porque &ldquo;la ideolog&iacute;a no escribe buenas novelas, aunque tiene que estar presente en lo que escribes&rdquo;, y recalca que se ha quedado corta en algunos pasajes: &ldquo;La historia real es m&aacute;s terror&iacute;fica de lo que una puede imaginar. Todo lo que cuento est&aacute; rebajado. Si hubiera usado el cien por cien de lo que he aprendido sobre esta historia, no me habr&iacute;an cre&iacute;do, me hubieran dicho que hac&iacute;a propaganda y caricatura de los personajes. Y eso nunca me lo hubiera perdonado. Yo he intentado tener compasi&oacute;n de todo el mundo. Y ser compasiva con alguien como Queipo de Llano, por ejemplo, me ha quitado el sue&ntilde;o&rdquo;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/paseo-alana-s-portero-escenarios-cosamala-historia-17-rosas-guillena_1_13600002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef50e991-0765-4cf9-9755-49bc76ff43a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x578y253.jpg" length="187850" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef50e991-0765-4cf9-9755-49bc76ff43a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x578y253.jpg" type="image/jpeg" fileSize="187850" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef50e991-0765-4cf9-9755-49bc76ff43a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x578y253.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lola Pons: "El silencio es hoy un lujo, porque la introspección cada vez nos da más miedo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/lola-pons-silencio-hoy-lujo-introspeccion-vez-da-miedo_1_13546323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ca87fbb-a853-4da6-8d8a-5338d5bd4dfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1847y1515.jpg" width="1200" height="675" alt="Lola Pons: &quot;El silencio es hoy un lujo, porque la introspección cada vez nos da más miedo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La catedrática de la Universidad de Sevilla publica ‘El dedo en los labios’, un amenísimo ensayo sobre el silencio en la historia de la lengua que revela cómo hemos cambiado como sociedad</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Elio Antonio de Nebrija, un viaje del latín al Tik Tok
</p></div><p class="article-text">
        A Lola Pons (Barcelona, 1976) le vino la idea de escribir un libro sobre el silencio mientras visitaba, hace tres a&ntilde;os, la cueva de Ardales, en M&aacute;laga. Ven&iacute;a de comisariar el A&ntilde;o Nebrija y el cuerpo le ped&iacute;a una pausa. &ldquo;El silencio me encontr&oacute; y yo lo encontr&eacute; en ese &aacute;mbito subterr&aacute;neo&rdquo;, recuerda. &ldquo;Y a partir de ah&iacute;, sin ninguna obligaci&oacute;n, quise probar si ten&iacute;a mu&ntilde;eca como para sostener un tono narrativo similar al que uso en los medios, pero que superara las 820 palabras. Y sali&oacute;, claro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <em>El dedo en los labios</em> (Taurus), un amen&iacute;simo ensayo sobre el silencio en la historia de la lengua cuya salida a la luz coincide con la publicaci&oacute;n de otros libros en torno a este fen&oacute;meno, como <em>El libro blanco </em>de Vicente Luis Mora, <em>Nuestros silencios</em> de Laurence Joseph o <em>&iexcl;Silencio!</em>, de Pedro Bravo. &ldquo;Silencio es lo que no tenemos, y, parad&oacute;jicamente, no paramos de hablar de por qu&eacute; debemos tenerlo. En la lengua se ha trabajado mucho el silencio, desde el punto de vista del espa&ntilde;ol o de las lenguas actuales, desde un punto de vista sincr&oacute;nico, para estudiar el silencio como estrategia conversacional, como an&aacute;lisis del discurso, en las locuciones pol&iacute;ticas, y tambi&eacute;n libros ponderativos, elogios al silencio... Pero desde un punto de vista de la ling&uuml;&iacute;stica hist&oacute;rica, no hab&iacute;a ninguna fuente material para estudiarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la catedr&aacute;tica de la Universidad Hispalense se dispuso a acometer &ldquo;una investigaci&oacute;n previa, propia, muy original, en la que cada palabra me iba contando un poco, me las iba encontrando un poco por el camino, y eso me ha permitido trabajar con una mente muy abierta sobre refranes, toponimias y tambi&eacute;n sobre palabras del l&eacute;xico com&uacute;n&rdquo;, para descubrir que el silencio, &ldquo;igual que los gestos, el marcar la ceja o la mirada, es un elemento ling&uuml;&iacute;stico, es parte de nuestra lengua. Por eso, la lengua no ha dejado nunca de crear palabras para nombrar los silencios&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Del teatro al deporte de masas</h2><p class="article-text">
        Por ello, en la primera parte del libro, titulada <em>Pido silencio</em>, Pons comienza indagando en los distintos significados del silencio seg&uacute;n las lenguas y sus contextos. &ldquo;Un caso muy claro es c&oacute;mo reaccionamos ante una petici&oacute;n de matrimonio, donde el silencio es un no o un s&iacute;, seg&uacute;n la cultura en la que uno se encuentra. Ese es el marco del libro para decir que f&iacute;sicamente la ausencia de palabras es un fen&oacute;meno universal, nos callamos de la misma manera, pero, &iquest;qu&eacute; valor le damos a eso? Tiene una lectura hist&oacute;rica cambiante, por eso era interesante mirar hacia atr&aacute;s en nuestra propia lengua y observar el silencio como una ventana a nuestra propia historia. Es un libro de lengua, porque yo soy fil&oacute;loga, pero sin yo quererlo se terminaba convirtiendo en una especie de historia cultural de quienes hemos sido como sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte, <em>Me callo</em>, describe el viaje de la palabra silencio, desde el entorno religioso hasta que sale de &eacute;l e ingresa socialmente. &ldquo;Hay cosas que nosotros damos por hechas y que no lo son. Por ejemplo, que al llegar a un aula un profesor diga &lsquo;silencio&rsquo; y lo pida as&iacute;, de manera exhortativa, con ese sustantivo, eso como acto de habla, que es como se llamar&iacute;a t&eacute;cnicamente, se hace as&iacute; desde el siglo XVI; antes no se hac&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo se har&iacute;a? Pues se har&iacute;a llev&aacute;ndose el dedo a los labios o diciendo &lsquo;shhhhh&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esa petici&oacute;n de silencio explora, a partir de la palabra silencio, otros fen&oacute;menos como, por ejemplo, los silencios situacionales&rdquo;, prosigue Pons. &ldquo;Nosotros hoy asociamos el teatro, por ejemplo, al silencio del p&uacute;blico. Antes no ocurr&iacute;a as&iacute;. Y eso no solo lo sabemos por las descripciones que hay en las propias obras de teatro, el comportamiento del auditorio, sino porque la combinaci&oacute;n &lsquo;silencio-teatral&rsquo; se documenta en los textos tard&iacute;amente. Una vez que el auditorio se queda callado y el teatro empieza a ser un espect&aacute;culo donde solo hablan los que est&aacute;n a un lado, los que est&aacute;n subidos en el escenario, parece que surgen, como especie de fen&oacute;meno de vasos comunicantes, otros fen&oacute;menos de espect&aacute;culos de masa donde s&iacute;, como espectador, puedes gritar, puedes hacer sonido. Me refiero, por ejemplo, a los deportes de masa, que por definici&oacute;n no son silenciosos, salvo el tenis y pocos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sin huella en los mapas</h2><p class="article-text">
        El siguiente apartado, <em>Se callan</em>, parte del cap&iacute;tulo del Vizca&iacute;no en <em>El Quijote</em>. &ldquo;Muestro c&oacute;mo nos comportamos ante el silencio de los lugares. Por ejemplo, el silencio de la noche. El silencio que nosotros advertimos en espacios abiertos, cuando vamos al campo. El silencio de la ciudad y el ruido de la ciudad. Hay hechos interesantes como que, por ejemplo, el silencio se suele acompa&ntilde;ar de adjetivos positivos de manera casi exclusiva hasta el siglo XVII. A partir de esa fecha se incrementan las combinaciones de silencio con adjetivos negativos. Se nota a partir del XIX, con la revoluci&oacute;n industrial, donde ya se observa que hay un silencio ominoso. Un silencio que puede venir de la explotaci&oacute;n, de la alienaci&oacute;n de las personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ocupa Pons de la ausencia del silencio en los mapas. &ldquo;La toponimia codifica muchos elementos sensoriales, pero no codifica el silencio. De hecho, la que hay es absolutamente sospechosa. Si te encuentras una urbanizaci&oacute;n que se llame Silencio Dorado o Costa Silencio, ese top&oacute;nimo tiene seguramente tres d&iacute;as y lo ha creado alguien en una oficina de venta de pisos. El silencio no deja ninguna huella en los mapas frente a otros elementos de nuestra naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es tambi&eacute;n en ese cap&iacute;tulo donde se observa c&oacute;mo a veces la lengua, como hablantes, tendemos a ser obsesivos&rdquo;, agrega Pons. &ldquo;El mismo animal, el grillo, que utilizamos desde la ficci&oacute;n de Pinocho para hablar de Pepito Grillo, tu voz de la conciencia que no se calla, se utiliza hoy en redes sociales para decir que me han hecho &lsquo;cri-cri&rsquo;, lo que los ingleses llaman <em>cricketing</em>, si no me contestan a un mensaje de petici&oacute;n de algo. Le dije a lo que viniera y &lsquo;cri-cri&rsquo;, me dej&oacute; escuchando los grillos.
    </p><h2 class="article-text">Silencio imposible</h2><p class="article-text">
        Y est&aacute;n, c&oacute;mo no, los grandes silencios de la literatura, el m&aacute;s famoso de los cuales es &ldquo;de cuyo nombre no quiero acordarme&rdquo;, pero hay muchos m&aacute;s. &ldquo;Veamos c&oacute;mo en la literatura se ha utilizado, como forma de reflejar una especie de silencio evocador, los puntos suspensivos. Son muy modernistas, incluso han llegado hasta la parodia. Se parodiaba el punto suspensivo como propio de una l&iacute;rica demasiado desmayada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta por el silencio imposible de las redes, del <em>scroll</em> infinito, Pons subraya que &ldquo;el silencio se ha ido estrechando tanto que en este momento es un lujo. De hecho, muchas personas lo compran como experiencia en forma de retiro de silencio. Y se juega mucho con el silencio, de forma que el lujo es elegir cu&aacute;ndo se quiere hablar. El verdaderamente famoso, el verdaderamente adinerado es el que puede permitirse el silencio en redes o no tenerlas, por ejemplo. Se ha vuelto un lujo porque la introspecci&oacute;n cada vez nos da m&aacute;s miedo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El verbo 'silenciar'</h2><p class="article-text">
        Y la IA, &iquest;qu&eacute; tiene que decir del silencio? &ldquo;Me provoca mucha hilaridad porque veo que la pobre no sabe estarse callada&rdquo;, asegura Pons antes de comentar el cap&iacute;tulo siguiente, <em>Me callan</em>, que &ldquo;trata del silenciamiento a cualquier colectivo, el silenciamiento a las mujeres, el silenciamiento en la dictadura... Es interesant&iacute;sima la modernidad del verbo silenciar, que es un verbo que tiene apenas un siglo en nuestra historia l&eacute;xica. Eso es muy poco tiempo para la historia de una lengua, pero est&aacute; profundamente arraigado. Est&aacute; muy bien modelado metodol&oacute;gicamente. Y me demoro en la fuerte asociaci&oacute;n que hay en Espa&ntilde;a del &lsquo;no te signifiques&rsquo; y el franquismo. Es muy llamativo, porque literalmente lo que te est&aacute; diciendo es &lsquo;no seas una palabra&rsquo;. Las palabras son los elementos que, por definici&oacute;n, se dedican a eso, a aportar significado. Todo ese refinamiento manipulador que ha venido del lenguaje pol&iacute;tico ha retorcido qu&eacute; significa el silencio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es interesante ver c&oacute;mo desde el l&eacute;xico de la religi&oacute;n de la Edad Media hasta el siglo XX hemos crecido exponencialmente en toda la terminolog&iacute;a sociol&oacute;gica del silencio&rdquo;, apunta. &ldquo;Eso tiene que ver con que nos hemos convertido en una sociedad democr&aacute;tica donde la toma de palabras y, por tanto, el di&aacute;logo que establece esta con el silencio propio y ajeno es importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Lola Pons espera que el fruto de su trabajo &ldquo;no caiga en silencio. Creo que, igual que se puede describir una historia del mundo hisp&aacute;nico a trav&eacute;s de c&oacute;mo comemos, porque no comemos ahora igual que hace cinco siglos, o c&oacute;mo vestimos, tambi&eacute;n se puede definir una historia de la cultura hisp&aacute;nica a trav&eacute;s de c&oacute;mo nos hemos comportado l&eacute;xicamente con el silencio. Este es un libro exigente. Un libro para lectores. Un libro que exige silencio e introspecci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/lola-pons-silencio-hoy-lujo-introspeccion-vez-da-miedo_1_13546323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 04:01:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ca87fbb-a853-4da6-8d8a-5338d5bd4dfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1847y1515.jpg" length="2079376" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ca87fbb-a853-4da6-8d8a-5338d5bd4dfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1847y1515.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2079376" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lola Pons: "El silencio es hoy un lujo, porque la introspección cada vez nos da más miedo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ca87fbb-a853-4da6-8d8a-5338d5bd4dfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1847y1515.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Universidad de Sevilla,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dylan, ese misterio irresoluble: un libro se acerca al enigmático universo del músico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/dylan-misterio-irresoluble-libro-acerca-enigmatico-universo-musico_1_13498914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f426d07a-524a-440c-979f-8ff66e4e571a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dylan, ese misterio irresoluble: un libro se acerca al enigmático universo del músico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Eduardo Jordá publica ‘Número cero’, donde desgrana curiosidades biográficas, indaga en algunas de las personas que compartieron momentos de su vida y especula sobre ciertos comportamientos</p></div><p class="article-text">
        Cuenta Eduardo Jord&aacute; (Palma de Mallorca, 1956) que en una conversaci&oacute;n con Leonard Cohen, Bob Dylan admiti&oacute; que su colega canadiense era el n&uacute;mero uno, no sin puntualizar que &eacute;l era &ldquo;el n&uacute;mero cero&rdquo;. La an&eacute;cdota sirve en bandeja a Jord&aacute; el t&iacute;tulo de su nuevo libro, <em>N&uacute;mero cero</em>, publicado por Libros del Asteroide, y tambi&eacute;n la manera de acercarse al universo del m&uacute;sico estadounidense y premio Nobel de Literatura, uno de los seres m&aacute;s enigm&aacute;ticos de la creaci&oacute;n art&iacute;stica contempor&aacute;nea.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo ser humano es un misterio irresoluble, pero en el caso de Dylan el misterio es mucho mayor porque siempre ha querido ocultarse detr&aacute;s de toda clase de m&aacute;scaras y alias y seud&oacute;nimos e identidades falsas&rdquo;, explica el autor, que presenta el libro <a href="https://www.juntadeandalucia.es/organismos/culturapatrimoniohistoricoydeporte/servicios/actualidad/noticias/detalle/685528.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este martes en Sevilla</a>. &ldquo;Dylan es como Odiseo, el hombre de las m&uacute;ltiples tretas y de las m&uacute;ltiples caras que al final es Nadie. Pero ese Nadie ha sabido construir una obra art&iacute;stica incomparable. Y s&iacute;, lo mantengo: Dylan es un misterio irresoluble: ese Nadie que ha sabido ser todos nosotros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En las p&aacute;ginas de <em>N&uacute;mero cero</em> se entiende que quiz&aacute; ese haya sido uno de los grandes &eacute;xitos de Dylan: haber logrado desconcertar a todo el mundo, incluso a sus m&aacute;s atentos estudiosos. &ldquo;S&iacute;, Dylan ha desconcertado a todo el mundo, no s&oacute;lo a sus bi&oacute;grafos: uno de ellos, Robert Shelton, casi se volvi&oacute; loco intentando descifrar su vida. Pero lo cierto es que Dylan empez&oacute; muy joven a ocultarse de todos los que lo conoc&iacute;an. Por ejemplo, su madre oy&oacute; un d&iacute;a que hab&iacute;a un chico cantando en Minneapolis que se llamaba Bob Dylan, y al cabo de un tiempo descubri&oacute; que ese Dylan del que nunca hab&iacute;a o&iacute;do hablar era su propio hijo, Bobby Zimmerman&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Invisible y omnipresente</h2><p class="article-text">
        Una experiencia similar tuvo su novia, Suze Rotolo, cuando &ldquo;descubri&oacute; que aquel chico que tocaba la guitarra y viv&iacute;a con ella en Nueva York y dec&iacute;a llamarse Bob Dylan y afirmaba no tener familia, en realidad se llamaba Robert Allen Zimmerman y hab&iacute;a nacido en Minnesota y ven&iacute;a de una familia normal de clase media. Y todo porque un d&iacute;a lleg&oacute; a su apartamento una cartilla militar a nombre de Robert Allen Zimmerman. Y es que enga&ntilde;ar y ocultarse ha sido un prop&oacute;sito deliberado de Dylan desde que era muy joven. &iquest;Por qu&eacute;? Por ese prop&oacute;sito de vivir sin que nadie pudiera meter las narices en su vida; es decir, de vivir como si fuera invisible. No s&eacute; si esto se debe a que Dylan se asusta de s&iacute; mismo o si es que teme que los dem&aacute;s descubran que detr&aacute;s de Dylan no hay nada m&aacute;s que una m&aacute;scara vac&iacute;a. Pero el resultado es ese&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, hay una contradicci&oacute;n evidente entre ese deseo de diluir su identidad, desaparecer, escurrirse, y la necesidad compulsiva del m&uacute;sico de mantener el contacto con el p&uacute;blico. &ldquo;Dylan s&oacute;lo sabe vivir a trav&eacute;s de la m&uacute;sica&rdquo;, asevera Jord&aacute;. &ldquo;Su relaci&oacute;n con los dem&aacute;s s&oacute;lo es posible a trav&eacute;s de las canciones, y por eso mismo necesita saber que su m&uacute;sica llega al p&uacute;blico y tiene una incidencia clara en la vida de los dem&aacute;s. Esa es la tensi&oacute;n permanente que impulsa su vida y su obra: querer ser invisible, pero al mismo tiempo necesitar la atenci&oacute;n incesante del p&uacute;blico que le permite expresarse como m&uacute;sico. Como m&uacute;sico y como creador, Dylan quiere ser omnipresente. Como persona, invisible. Y de ah&iacute; la tensi&oacute;n insoluble que anima su obra&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39f9caa2-5964-4655-9225-41dd97f01765_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39f9caa2-5964-4655-9225-41dd97f01765_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39f9caa2-5964-4655-9225-41dd97f01765_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39f9caa2-5964-4655-9225-41dd97f01765_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39f9caa2-5964-4655-9225-41dd97f01765_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39f9caa2-5964-4655-9225-41dd97f01765_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39f9caa2-5964-4655-9225-41dd97f01765_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El autor del libro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El autor del libro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La obra de Eduardo Jord&aacute; desgrana curiosidades biogr&aacute;ficas, indaga en algunas de las personas que compartieron momentos de su vida con el astro, especula sobre ciertos comportamientos. Y c&oacute;mo no, bucea en los significados de sus letras, que se antojan al mismo tiempo un modo de conocerlo y de arriesgarse a perderse a&uacute;n m&aacute;s en su poli&eacute;drica figura. &ldquo;Las letras de Dylan suelen ser muy complejas porque siempre procura eludir la confesi&oacute;n directa&rdquo;, explica el autor. &ldquo;En sus canciones no se sabe nunca muy bien qui&eacute;n habla ni qui&eacute;n cuenta la historia ni qui&eacute;n la protagoniza. En las letras, Dylan se diluye en varios personajes distintos y en varios puntos de vista contradictorios que destruyen el sentido de lo que se cuenta -en una canci&oacute;n, Dylan puede ser un predicador y un jinete y una tumba y una mujer que llora y otra mujer que va a matar a ese predicador y que quiz&aacute; es la misma mujer o quiz&aacute; no, y Dylan tambi&eacute;n puede ser la balada que un d&iacute;a contar&aacute; esa historia, todo a la vez-, y si hay un yo al principio de la canci&oacute;n luego aparece un &eacute;l y luego un ella y luego otra ella y despu&eacute;s un nuevo personaje -o varios m&aacute;s- que van alterando por completo el sentido de lo que se cuenta&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un Nobel merecido</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Sus poemas -o las letras de sus canciones, si las llamamos as&iacute;- funcionan como rompecabezas que intentamos completar pero que al final nunca nos permiten captar la figura central que los habita&rdquo;, a&ntilde;ade el escritor. &ldquo;Una huella va borrando la anterior hasta que al final no sabemos de qu&eacute; est&aacute; hablando, aunque s&iacute; podemos sentir lo que hab&iacute;a inspirado la canci&oacute;n (el dolor, la soledad, la amargura, la rabia, el desprecio, lo que sea). Es cierto que en su &uacute;ltima &eacute;poca -a partir del siglo XXI- ha escrito letras m&aacute;s &lsquo;transparentes&rsquo; y m&aacute;s f&aacute;ciles de entender, pero la voluntad de ocultarse sigue estando ah&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con esa l&iacute;rica cantada, Bob Dylan conquist&oacute; en 2007 el premio Nobel de Literatura, un reconocimiento muy cuestionado en determinados c&iacute;rculos, pero indiscutible para Jord&aacute;. &ldquo;Para m&iacute; merec&iacute;a el Premio Nobel de Literatura, claro que s&iacute;. Dylan es un gran letrista, aunque sus canciones son muy complejas y siempre se alimentan de la tradici&oacute;n inacabable del Gran Cancionero Americano, desde las canciones de cowboys a los blues de los tugurios o las baladas que cuentan la historia de un asesino o de un juez borracho: de ah&iacute; extrae siempre su inspiraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima cuesti&oacute;n: &iquest;Habr&iacute;a surgido alguien como Dylan en el mundo actual, con la industria como est&aacute; y con los canales de difusi&oacute;n y promoci&oacute;n que conocemos? &iquest;O es un hijo genuino del siglo XX? Jord&aacute; no duda en responder: &ldquo;No, en el mundo actual es imposible que pudiera surgir un Dylan. Rosal&iacute;a, por ejemplo, se pliega a todas las triqui&ntilde;uelas de la mercadotecnia actual -bailes, v&iacute;deos, coreograf&iacute;as, outfits-, aunque es tan inteligente que finge muy bien que las est&aacute; destruyendo. Pero un tipo como Dylan, que empez&oacute; cantando canciones muy largas sin m&aacute;s acompa&ntilde;amiento que una guitarra y una arm&oacute;nica, hoy en d&iacute;a ser&iacute;a imposible. Ahora no habr&iacute;a un productor como John Hammond que lo apoyara sin reservas ni unos estudios de grabaci&oacute;n que arriesgaran 500 d&oacute;lares en su primer disco. Hoy le preguntar&iacute;an cu&aacute;ntos seguidores tiene en TikTok y cu&aacute;ntas camisetas vende en sus conciertos, y claro, el resultado ser&iacute;a: &lsquo;No nos interesas, muchachito. Vuelve cuando tengas 100.000 likes&rsquo;&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/dylan-misterio-irresoluble-libro-acerca-enigmatico-universo-musico_1_13498914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 10:14:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f426d07a-524a-440c-979f-8ff66e4e571a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="204686" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f426d07a-524a-440c-979f-8ff66e4e571a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="204686" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dylan, ese misterio irresoluble: un libro se acerca al enigmático universo del músico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f426d07a-524a-440c-979f-8ff66e4e571a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bob Dylan,Libros,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura Hojman, cineasta: "Me interesa lo íntimo como voz del nosotros, no como el yo que se mira el ombligo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/laura-hojman-cineasta-interesa-intimo-voz-no-mira-ombligo_1_13487580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1abd12ef-c2e7-49dd-88d2-004cab6eeb42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x493y160.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura Hojman, cineasta: &quot;Me interesa lo íntimo como voz del nosotros, no como el yo que se mira el ombligo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora de documentales como ‘Los días azules’, ‘A las mujeres de España’ y ‘Un hombre libre’ reúne sus columnas publicadas en elDiario.es en el volumen ‘Seguir bailando’</p><p class="subtitle">Laura Hojman, cineasta: “La Transición no se construyó sobre la memoria, olvidó conscientemente el pasado”
</p></div><p class="article-text">
        Laura Hojman (Sevilla, 1981) recuerda que cuando recibi&oacute; la llamada de Lucrecia Hevia para incorporarse como columnista a elDiario.es Andaluc&iacute;a lo primero que sali&oacute; de su garganta fue un grito de euforia. &ldquo;Yo, que soy la personificaci&oacute;n de la duda, dije que s&iacute; inmediatamente y salt&eacute; de alegr&iacute;a ante la propuesta. Hasta entonces, en el cine, me hab&iacute;a expresado a trav&eacute;s de mis personajes, pero me apetec&iacute;a mucho hacerlo en primera persona, de una forma m&aacute;s espont&aacute;nea e inmediata. Siempre he sido lectora de columnas, me gusta ese formato que permite reflexionar o divagar desde una mirada propia&rdquo;. Ahora, la cineasta que ha conquistado al p&uacute;blico con t&iacute;tulos como <em>Antonio Machado. Los d&iacute;as azules, A las mujeres de Espa&ntilde;a. Mar&iacute;a Lej&aacute;rrag</em>a o <em>Un hombre libre</em> ha reunido sus mejores tribunas en el volumen &lsquo;Seguir bailando&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas son como p&iacute;ldoras literarias que agradezco mucho en un diario, as&iacute; que me pareci&oacute; un regalo&rdquo;, explica la autora. &ldquo;Con los a&ntilde;os me ha pasado algo curioso. La gente me conoc&iacute;a por el cine, as&iacute; que muchos lectores llegaron a mis columnas desde ah&iacute;. Sin embargo, &uacute;ltimamente se ha dado el caso contrario, personas que me han dicho que han descubierto mis documentales porque le&iacute;an mis columnas. Y esto me ha hecho mucha ilusi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los textos de Hojman son muy personales, y al mismo tiempo hacen una continua defensa de lo colectivo, algo que tambi&eacute;n conecta con su faceta cinematogr&aacute;fica. &ldquo;En mis documentales siempre trabajo as&iacute;, dibujando una historia que comienza en lo particular para caminar hacia lo universal. No me interesa mucho ni todo ese cine ni la literatura autorreferencial que solo habla del yo y se mira el ombligo. Me interesa lo &iacute;ntimo como voz del nosotros, de la experiencia compartida. Tanto en mis columnas como en mis pel&iacute;culas, lo que hago es mirar el mundo y tratar de comprenderlo&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El hilo que nos conecta</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El sentido de comunidad&rdquo;, prosigue, &ldquo;es algo importante para m&iacute; porque creo que estamos viviendo una &eacute;poca de profundo individualismo y eso tiene mucho que ver con el auge de la ultraderecha. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos ido perdiendo el tiempo y los espacios para encontrarnos, para estar con los otros y compartir experiencias. El espacio p&uacute;blico est&aacute; siendo sustituido por el virtual de las redes sociales (que ya sabemos que no fomenta la empat&iacute;a, precisamente), las ciudades se organizan en torno al consumo y no a la vida. Nuestro modelo econ&oacute;mico y social nos lleva a estar cada vez m&aacute;s solos y aislados, cada uno preocupado por resolver su propia vida. Y en ese terreno es muy f&aacute;cil que crezcan los discursos de odio y los se&ntilde;alamientos al otro como culpable de nuestros problemas. Cuando en las columnas hablo de mi cansancio, de mis miedos o de las cosas que me pasan, no lo hago con af&aacute;n de contar mi vida, sino de entender qu&eacute; hay de com&uacute;n en lo que nos pasa, de generar una especie de hilo que nos conecte y nos recuerde no estamos solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el ejercicio de clasificar sus columnas ha sido &ldquo;lo m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, reconoce, &ldquo;porque mi mente es ca&oacute;tica y lo que m&aacute;s trabajo me cuesta es ordenar y clasificar. Pero leyendo mis columnas, vi que hab&iacute;a algunos temas recurrentes: el cine como forma de entender el mundo, las mujeres referentes, el cuerpo como territorio pol&iacute;tico, la b&uacute;squeda de la belleza como resistencia ante la desidia o ese nombrar nuestra vulnerabilidad como parte esencial de nuestra vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el cine &ndash;el de siempre, el que se disfruta a oscuras y en pantalla grande&ndash; asoma con frecuencia en estos textos como tabla de salvaci&oacute;n, a pesar de la hegemon&iacute;a de las plataformas y la desaparici&oacute;n de las salas. &ldquo;A m&iacute; el cine siempre me da ganas de vivir. Soy usuaria de plataformas pero creo que nada puede sustituir a la experiencia en una sala. Me pasa lo mismo con los conciertos. Puedes escuchar un disco en casa y disfrutarlo, pero ver a tu grupo en vivo rodeado de gente es algo muy diferente. Y necesitamos estas experiencias colectivas. necesitamos emocionarnos juntos, re&iacute;rnos, llorar juntos. Estar en una sala llena de desconocidos y observar que la gente se emociona con lo mismo que t&uacute;, te reconcilia con el mundo, te recuerda que nos parecemos m&aacute;s de lo que pensamos y de alguna manera, a esa se&ntilde;ora que no conoces de nada pero que ha llorado a l&aacute;grima viva con lo mismo que t&uacute;, quieres que le vaya bien, hay una conexi&oacute;n. Esto es el sentimiento de comunidad. Y por eso pienso que los espacios para la cultura: los teatros, los cines, las librer&iacute;as, son un pilar fundamental para la democracia&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Cultivar la mirada</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n abundan en sus escritos las flores, que le dan, asevera, &ldquo;la oportunidad de detenerme a cultivar la mirada. Esto me ha quedado un poco pedante, pero en este mundo fren&eacute;tico en el que se nos intenta imponer la atenci&oacute;n fragmentada para que no nos d&eacute; por pensar demasiado, detenerse a cuidar tus plantas, cambiarle el agua a las flores, observar su delicada belleza, para m&iacute; son peque&ntilde;os actos de resistencia. Y con el cine me pasa lo mismo. Poder parar durante dos horas a mirar la vida a trav&eacute;s de unos personajes es como un oasis en medio del caos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Algo de manual de resistencia o de instrucciones para sobrevivir en tiempos dif&iacute;ciles tienen estas piezas reunidas en libro. &ldquo;Para m&iacute; lo son&rdquo;, concluye. &ldquo;Cuando hablamos de resistencia tendemos a pensar en t&eacute;rminos b&eacute;licos, grandilocuentes, pero yo estoy convencida de que la verdadera resistencia est&aacute; en las peque&ntilde;as cosas. En defender los &aacute;rboles y los parques, en los peque&ntilde;os clubes de lectura, en los profesores que ejercen con vocaci&oacute;n, en las bibliotecarias o en aferrarnos a aquellas cosas que nos motivan a seguir intent&aacute;ndolo, a seguir bailando y a no convertirnos en seres grises, apagados y manipulables&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/laura-hojman-cineasta-interesa-intimo-voz-no-mira-ombligo_1_13487580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1abd12ef-c2e7-49dd-88d2-004cab6eeb42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x493y160.jpg" length="60598" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1abd12ef-c2e7-49dd-88d2-004cab6eeb42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x493y160.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60598" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Laura Hojman, cineasta: "Me interesa lo íntimo como voz del nosotros, no como el yo que se mira el ombligo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1abd12ef-c2e7-49dd-88d2-004cab6eeb42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x493y160.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[John J. Healey, escritor: "Por mucho que los españoles se quejen, lo que yo he visto en los últimos 50 años es extraordinario"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/john-j-healey-escritor-espanoles-quejen-he-visto-ultimos-50-anos-extraordinario_1_13410252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0944ae2-079d-44a9-b668-555d29a77e32_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148382.jpg" width="1520" height="855" alt="John J. Healey, escritor: &quot;Por mucho que los españoles se quejen, lo que yo he visto en los últimos 50 años es extraordinario&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El neoyorkino, que aterrizó en 1969 en la Andalucía de Gerald Brenan y trabajó en rodajes de Víctor Erice, recoge sus vivencias en el volumen ‘Recuerdos del Sur'</p><p class="subtitle">Un viaje a Yegen: el pueblo que cautivó a Gerald Brenan
</p></div><p class="article-text">
        John J. Healey ten&iacute;a 19 a&ntilde;os cuando aterriz&oacute; en M&aacute;laga. Su idea era pasar unos meses en Churriana, pero aquel viaje le cambi&oacute; la vida. Ahora recoge sus vivencias en un volumen de memorias, <em>Recuerdos del Sur</em> (Renacimiento), en el que plasma situaciones como su encuentro con Gerald Brenan o los caminos que le llevaron a trabajar en el cine con V&iacute;ctor Erice, entre otros. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque se podr&iacute;a decir que, hace medio siglo, Nueva York y Andaluc&iacute;a eran polos opuestos en casi todo, la ciudad donde yo nac&iacute; y la parte de Espa&ntilde;a donde aterric&eacute; en 1969 eran, en algunos sentidos, mejores que ahora&rdquo;, explica. &ldquo;En los dos hab&iacute;a mucha menos gente, ten&iacute;an culturas aut&oacute;ctonas m&aacute;s originales y aut&eacute;nticas, la vida era m&aacute;s asequible para los artistas y escritores. Ambos lugares han pasado por cap&iacute;tulos oscuros en cuanto a pol&iacute;tica y aspectos socio-econ&oacute;micos. Hoy en d&iacute;a tanto Nueva York como Andaluc&iacute;a est&aacute;n sobrecargados de gente, son car&iacute;simos, y parece que los mercados inmobiliarios y hoteleros dominan en todo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Pero la mirada de Healey se proyecta sobre ese pasado habitado por figuras como Brenan, a quien conoci&oacute; &ldquo;porque, ya viudo y avanzado en edad, pasaba mucho tiempo en la casa de Freddy Wildman <em>Buenavista</em> -donde estaba alojado yo- por no estar solo, supongo, y porque en la casa de Freddy reinaba un ambiente intelectualmente estimulante y divertido. Adem&aacute;s, se com&iacute;a y beb&iacute;a bien all&iacute;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f85768a-109c-43ec-93af-f91cb7868485_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f85768a-109c-43ec-93af-f91cb7868485_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f85768a-109c-43ec-93af-f91cb7868485_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f85768a-109c-43ec-93af-f91cb7868485_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f85768a-109c-43ec-93af-f91cb7868485_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f85768a-109c-43ec-93af-f91cb7868485_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2f85768a-109c-43ec-93af-f91cb7868485_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El autor, en una foto reciente en Corrubedo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El autor, en una foto reciente en Corrubedo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Libros en las Alpujarras</h2><p class="article-text">
        En el libro cuenta tambi&eacute;n c&oacute;mo &ldquo;Brenan me invit&oacute; a leer su primera edici&oacute;n de <em>Ulises </em>de James Joyce. Su casa en Churriana estaba cerca a la de Freddy. Evidentemente Gerlad Brenan en mi opini&oacute;n no era representativo, en absoluto, de los extranjeros que acud&iacute;an a Andaluc&iacute;a en aquellos a&ntilde;os. Se trataba de una persona bastante singular, un ingl&eacute;s cult&iacute;simo que hab&iacute;a sobrevivido las barbaridades de la Primera Guerra Mundial, que, en Londres y Inglaterra hab&iacute;a pertenecido al famoso Grupo de Bloomsbury, y que, en el a&ntilde;o 1920, despu&eacute;s de llegar al min&uacute;sculo y primitivo pueblo de Yegen en las Alpujarras, con centenares de libros, tuvo como invitados a gente como Virginia Woolf y Lynton Strachey. Luego escribi&oacute; unos libros magn&iacute;ficos sobre Espa&ntilde;a, como <em>El Laberinto Espa&ntilde;ol</em>, Al <em>sur de Granada</em>, y <em>La faz de Espa&ntilde;a</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n gracias a Wildman conoci&oacute; a V&iacute;ctor Erice y Adelaida Garc&iacute;a Morales. &ldquo;No me acuerdo como ellos le conoc&iacute;an a &eacute;l, a lo mejor a trav&eacute;s de Donald Grey &ndash;otro personaje que sale en el libro&ndash; pero llegaron una tarde a la casa en Churriana rumbo a Chipiona donde la familia de Adelaida ten&iacute;a una casa. Pasaron la noche y V&iacute;ctor y yo hablamos de cine, un tema que a Freddy no le interesaba nada. Pero fue unos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando compraron una casita que ten&iacute;a Freddy en Capileira, y yo viv&iacute;a en el pueblo de al lado &ndash;Bubi&oacute;n&ndash; cuando empezamos entablar una amistad importante para m&iacute;. Tuvimos conversaciones largas y serias y divertidas. Eran una pareja atractiva e interesante. En una entrevista con Adelaida grabada poco antes de su muerte ella dec&iacute;a que esos cinco a&ntilde;os que vivieron en Capileria fueran los m&aacute;s felices de su vida&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da51fc92-a36b-46df-acdf-db9d67828362_1-1-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da51fc92-a36b-46df-acdf-db9d67828362_1-1-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da51fc92-a36b-46df-acdf-db9d67828362_1-1-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da51fc92-a36b-46df-acdf-db9d67828362_1-1-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da51fc92-a36b-46df-acdf-db9d67828362_1-1-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da51fc92-a36b-46df-acdf-db9d67828362_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/da51fc92-a36b-46df-acdf-db9d67828362_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Con Víctor Erice, en el rodaje de &#039;El Sur&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Con Víctor Erice, en el rodaje de &#039;El Sur&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Healey dedica en su libro un cap&iacute;tulo a relatar c&oacute;mo acab&oacute; en el rodaje de El Sur, la pel&iacute;cula de Erice basada en la novela de Garc&iacute;a Morales. &ldquo;V&iacute;ctor me ofreci&oacute; la posibilidad de colaborar con &eacute;l y no dud&eacute; en aceptarla. Fue abrirme a una carrera que me dur&oacute; muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. Tuve el privilegio de estar con &eacute;l a lo largo de toda la pre-producci&oacute;n cuando todav&iacute;a estaba trabajando en el guion, luego el rodaje entero, y hasta su estreno en el festival de Cannes. Fue una educaci&oacute;n muy completa y en muchos sentidos. Y gracias a esa experiencia pude trabajar en pel&iacute;culas dirigidas por cineastas como John Huston, Woody Allen, Arthur Hiller, Peter Weir, Elaine May, y dos producidos por Warren Beatty&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de eso, debut&oacute; como director con un documental sobre Federico Garc&iacute;a Lorca para Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola. &ldquo;Mi gusto por la poes&iacute;a empez&oacute; en Espa&ntilde;a con Lorca y Machado y Rub&eacute;n Dar&iacute;o&rdquo;, evoca. &ldquo;Es curioso que los dos documentales que he rodado como director se traten de poetas, porque en principio dir&iacute;a que mi g&eacute;nero literario es la novela, pero he evolucionado. Hay un cap&iacute;tulo en mi libro dedicado al documental sobre Lorca, pero en resumen te puedo decir que la idea se me ocurri&oacute; en 1996 cuando me di cuenta de que 1998 ser&iacute;a el centenario de su nacimiento. Supon&iacute;a que las entidades de televisi&oacute;n en Espa&ntilde;a har&iacute;an algo al respecto y como yo ten&iacute;a buenas relaciones con la familia me acerqu&eacute; a ellos y me dieron el visto bueno&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un destino demasiado popular</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a hacer algo serio, cronol&oacute;gico, y, sobre todo, una pel&iacute;cula que huyera de los t&oacute;picos sobre Lorca, y tratar el tema como tratar&iacute;a a cualquier otro autor mundialmente imprescindible&rdquo;, prosigue. &ldquo;Tambi&eacute;n quer&iacute;a evitar utilizar un narrador <em>en off</em>, con esa voz que, aun hoy, predomina en los documentales y anuncios espa&ntilde;oles, una voz muy grave, teatral, poco natural. As&iacute; que el poeta granadino Luis Garc&iacute;a Montero &ndash;ahora el director del Instituto Cervantes- tuvo la bondad de encarnar la voz de Lorca y para la narraci&oacute;n cont&eacute; con miembros de la familia&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c209c5-903d-4b3b-b6e3-cf85af62aec8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c209c5-903d-4b3b-b6e3-cf85af62aec8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c209c5-903d-4b3b-b6e3-cf85af62aec8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c209c5-903d-4b3b-b6e3-cf85af62aec8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c209c5-903d-4b3b-b6e3-cf85af62aec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c209c5-903d-4b3b-b6e3-cf85af62aec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/83c209c5-903d-4b3b-b6e3-cf85af62aec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen que ilustra la portada del libro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen que ilustra la portada del libro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Se parecen en algo los extranjeros que vinieron hace medio siglo a los que llegan ahora a la Costa del Sol o la Alpujarra? &ldquo;No lo s&eacute;. Lo dudo, pero no lo s&eacute;&rdquo;, cabecea. &ldquo;Habr&aacute; de todo. La verdad es que no he vuelto a las Alpujarras desde hace treinta a&ntilde;os por lo menos. S&eacute; que hay m&aacute;s turismo all&iacute; ahora, hotelitos, restaurantes nuevos y tal. Pero no quiero volver por miedo de encontrarlo demasiado cambiado. Y me pasa algo parecido con Andaluc&iacute;a. Como cuento en el libro, un intento que hice para encontrar la casa de Freddy unas d&eacute;cadas despu&eacute;s de la &eacute;poca en que viv&iacute;a all&iacute; en Churriana me sali&oacute; fatal. Ahora voy a lugares distintos, que mantienen su perfil de pueblo, y por preservarlos, no dir&eacute; cu&aacute;les son&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, cuando se le pregunta qu&eacute; cree que ha cambiado m&aacute;s de Espa&ntilde;a en este tiempo, responde: &ldquo;Por mucho que muchos espa&ntilde;oles se quejen de su pa&iacute;s lo que yo he visto y vivido a lo largo de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os es extraordinario. Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 60, 80, y 90 casi no figuraba en el imaginario internacional. Ahora es un destino demasiado popular, y por buenos motivos. Por su infraestructura, su cocina, su mundo de la moda, su cine y literatura, por la calidad de sus m&eacute;dicos y el sistema de sanidad p&uacute;blica amenazado pero que sigue en pie y es imprescindible. &iquest;Hay problemas graves? Por supuesto que s&iacute;. Pero en comparaci&oacute;n con lo que est&aacute; pasando en el mundo de hoy, Espa&ntilde;a y los espa&ntilde;oles est&aacute;n en un momento excepcional. Por algo ser&aacute; que miles de personas se hayan venido a vivir y a trabajar en Espa&ntilde;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, algo que se ha intensificado desde la pandemia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/john-j-healey-escritor-espanoles-quejen-he-visto-ultimos-50-anos-extraordinario_1_13410252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 04:01:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e0944ae2-079d-44a9-b668-555d29a77e32_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148382.jpg" length="472494" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e0944ae2-079d-44a9-b668-555d29a77e32_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148382.jpg" type="image/jpeg" fileSize="472494" width="1520" height="855"/>
      <media:title><![CDATA[John J. Healey, escritor: "Por mucho que los españoles se quejen, lo que yo he visto en los últimos 50 años es extraordinario"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e0944ae2-079d-44a9-b668-555d29a77e32_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148382.jpg" width="1520" height="855"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llega 'El Princhiquito', un clásico de la literatura infantil pero con animales bravidos, pecadores y 'fistros']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/llega-princhiquito-clasico-literatura-infantil-animales-bravidos-pecadores-fistros_1_13462603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4a6ca64-4bb7-4430-8611-4741a3e270e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149712.jpg" width="1198" height="674" alt="Llega &#039;El Princhiquito&#039;, un clásico de la literatura infantil pero con animales bravidos, pecadores y &#039;fistros&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Jotdown Books publica una versión libre del libro de Antoine de Saint-Exupéry que rinde homenaje al cómico Chiquito de la Calzada y su peculiar lenguaje</p><p class="subtitle">Fistrosofía para reivindicar el legado de Chiquito, el icono que trascendió el chiste
</p></div><p class="article-text">
        A mediados de los a&ntilde;os 90, el cantaor malague&ntilde;o Gregorio Esteban S&aacute;nchez Fern&aacute;ndez alcanz&oacute; una popularidad inusitada como c&oacute;mico televisivo bajo el remoquete art&iacute;stico de Chiquito de la Calzada. En poco tiempo, medio pa&iacute;s hab&iacute;a hecho suyas expresiones como &ldquo;te das cuen&rdquo;, &ldquo;fistro&rdquo; o &ldquo;pecador de la pradera&rdquo;, y las reproduc&iacute;a compulsivamente en cualquier conversaci&oacute;n. Chiquito se convirti&oacute;, m&aacute;s que en un fen&oacute;meno medi&aacute;tico, en una especie de subcultura que produjo todo tipo de imitaciones y hasta un pa&iacute;s imaginario, Chiquitist&aacute;n. Ahora, cuando se acerca el d&eacute;cimo aniversario de su fallecimiento, la editorial Jotdown Books publica una versi&oacute;n libre del cl&aacute;sico infantil <em>El Principito </em>protagonizada por el artista. Se titula, naturalmente, <em>El Princhiquito</em>, y llega a las librer&iacute;as esta semana con un pr&oacute;logo de Jos&eacute; Antonio Vigar, director del Festival de Cine de M&aacute;laga y fan confeso de Chiquito.
    </p><p class="article-text">
        La idea surgi&oacute; en 2017, cuando se present&oacute; en Sevilla una edici&oacute;n del libro de Antoine de Saint- Ex&uacute;pery presumiblemente traducido al andaluz y titulado <em>Er Prinzipito</em>. &Aacute;ngel L. Fern&aacute;ndez, responsable de Jotdown Books, acudi&oacute; al acto y le pareci&oacute; muy divertido. &ldquo;Yo ya conoc&iacute;a que hab&iacute;a un coleccionismo de Principitos en todo tipo de idiomas y la editorial Tintenfa&szlig;, alemana, se dedicaba a buscar dialectos a los que traducir esta obra. Lo cont&eacute; en redes sociales y hubo un mont&oacute;n de gente que empez&oacute; a decir que el andaluz era una catetada, etc. Le ped&iacute; a Teresa Galarza que hiciera un art&iacute;culo sobre los dialectos y en defensa de que se escribieran cosas en andaluz, y levant&oacute; una gran pol&eacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor de <em>Er Prinzipito</em>, Juan Porras &ndash;aunque firmaba como Huan Porrah Blanko&ndash; explicaba que de las muchas hablas que engloba el andaluz, &eacute;l hab&iacute;a optado por el andaluz de la Axarqu&iacute;a. &ldquo;Entonces se me ocurri&oacute; hacer una versi&oacute;n en el idioma de Chiquito de la Calzada. Habl&eacute; con amigos como Fran G. Matute, Jorge Qui&ntilde;oa o Francesc Monrabal y nos pusimos manos a la obra. Yo hac&iacute;a la base y ellos revisaban y me daban ideas. Le cont&eacute; el proyecto a Mar de Marchis, mi socia en Jotdown, y recib&iacute; de ella una negativa rotunda. Le parec&iacute;a una cosa cutre y dec&iacute;a que Jotdown solo publicar&iacute;a eso por encima de su cad&aacute;ver. Y yo aparqu&eacute; el trabajo, porque &eacute;ramos socios y ten&iacute;amos que hacer las cosas por consenso&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Impronta malague&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        En 2018 falleci&oacute; Jorge Qui&ntilde;oa y <em>El Princhiquito</em> qued&oacute; definitivamente olvidado. Hasta que, la pasada primavera, a la vuelta de una entrevista junto a otro socio de Jotdown, iban rememorando los desacuerdos con Mar cuando recordaron que hab&iacute;a un proyecto parado. &ldquo;Me dije: &lsquo;Hostia, si esto era una idea genial y se me hab&iacute;a olvidado completamente&rsquo;. Tal como llegu&eacute; a casa del viaje, me decid&iacute; a acabarlo y la verdad es que no me cost&oacute; mucho, porque lo ten&iacute;a muy avanzado. Era acabar la historia y el idioma lo conozco bien. Solo pregunt&eacute; a Cristina Consuegra, malague&ntilde;a, si quer&iacute;a acabarlo conmigo y revisarlo de pe a pa. Le pedimos a Diego R&iacute;os Padr&oacute;n, que es La M&aacute;laga Moderna como marca, que nos hiciera las ilustraciones, que se ha coloreado con herramientas digitales, porque no nos daba tiempo sacarle el color deprisa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque los derechos de <em>El Principito</em> ya han vencido, porque ya han pasado 75 a&ntilde;os de la muerte de Saint-Exup&eacute;ry, sin embargo, las ilustraciones originales s&iacute; que est&aacute;n registradas como marca, que es lo mismo que hace Disney. Entonces, para evitar problemas legales, porque yo creo una cantidad ingente de los ingresos de Gallimard, vienen tanto de Tint&iacute;n como de El Principito, y no queremos problemas, los hemos cambiado&rdquo;, a&ntilde;aden.
    </p><p class="article-text">
        La historia de <em>El Princhichito</em> es b&aacute;sicamente la misma que la de El Principito, comienza en el desierto, &ldquo;pero las plantas y los animales cambian&rdquo;, matiza Fern&aacute;ndez. &ldquo;El zorro, en vez de ser un zorro, es un camale&oacute;n, porque conecta con M&aacute;laga. La flor, en vez de ser una rosa como en <em>El Principito</em>, es una flor del para&iacute;so, porque tambi&eacute;n est&aacute; en M&aacute;laga. Se le ha dado una p&aacute;tina muy andaluza, muy malague&ntilde;a, en lo que es el contexto. Los naranjos sustituyen a los baobabs. El elefante no es un elefante, sino que es un <em>animal bravido</em>. El planeta donde aterriza es el Meret&eacute;rica 600. Hemos jugado mucho con el universo de Chiquito a la hora de transformar el texto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Proyectos en el horizonte</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La verdad es que ha sido una experiencia divertid&iacute;sima. Y tambi&eacute;n a nivel comercial estamos un poco flipando, porque desde que lanzamos la preventa hemos prevendido mil unidades. En cuanto a las librer&iacute;as, nos est&aacute;n haciendo pedidos importantes, de 100 y 200 ejemplares&rdquo;, agrega el editor. &ldquo;Eso no nos hab&iacute;a pasado nunca. Normalmente, las librer&iacute;as son m&aacute;s de las editoriales Planeta, Penguin y tal, y a las independientes nos tienen un poco de lado. Estamos muy contentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto, que ya tienen dos nuevos proyectos similares en el horizonte: <em>La Chiquitisea</em>, la historia de Ulises protagonizada por Chiquito de la Calzada, &ldquo;donde se enfrentar&aacute;, entre otras cosas, a las <em>sardienas</em>, tambi&eacute;n conocidas como <em>espetos</em>&rdquo;; y <em>Alicia en Chiquitist&aacute;n</em>, que &ldquo;me tiene emocionad&iacute;simo. He empezado ya con el primer cap&iacute;tulo y va a ser divertid&iacute;simo escribirlo, porque con el propio surrealismo de Alicia y todo lleno de matem&aacute;ticas, que es una de las cosas que m&aacute;s me gustan en el mundo, creo que puedo hacer algo realmente guay&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo que confesar que a m&iacute; Chiquito de la Calzada al principio no me hac&iacute;a gracia&rdquo;, concluye Fern&aacute;ndez. &ldquo;Yo no lo entend&iacute;a, no entend&iacute;a por qu&eacute; la gente se divert&iacute;a tanto con &eacute;l, no entend&iacute;a el chiste, porque me gusta m&aacute;s el humor<em> snoop</em>, el humor de Eugenio, en fin. En cuanto a <em>El Principito</em>, tengo tambi&eacute;n una relaci&oacute;n de amor-odio. En alg&uacute;n momento me pareci&oacute; una historia interesante, original, pero luego esta masificaci&oacute;n es como la turistificaci&oacute;n en Espa&ntilde;a: al principio est&aacute; guay y luego ya esa proliferaci&oacute;n de Principitos en todos los idiomas te carga. A m&iacute; me encanta una versi&oacute;n que hay de Joann Sfar. Todo lo que hace este dibujante me encanta. Y haber hecho esta versi&oacute;n me ha reconciliado un poco con <em>El Principito&rdquo;</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/llega-princhiquito-clasico-literatura-infantil-animales-bravidos-pecadores-fistros_1_13462603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 20:17:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c4a6ca64-4bb7-4430-8611-4741a3e270e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149712.jpg" length="176806" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c4a6ca64-4bb7-4430-8611-4741a3e270e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149712.jpg" type="image/jpeg" fileSize="176806" width="1198" height="674"/>
      <media:title><![CDATA[Llega 'El Princhiquito', un clásico de la literatura infantil pero con animales bravidos, pecadores y 'fistros']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c4a6ca64-4bb7-4430-8611-4741a3e270e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149712.jpg" width="1198" height="674"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan José Téllez publica 'Carlos Cano, una historia musical andaluza' en el 80 aniversario del nacimiento del músico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/juan-jose-tellez-publica-carlos-cano-historia-musical-andaluza-80-aniversario-nacimiento-musico_1_13461241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc0ab83c-9c8b-4709-b1ee-ae732f0e7b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x540y152.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan José Téllez publica &#039;Carlos Cano, una historia musical andaluza&#039; en el 80 aniversario del nacimiento del músico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El prólogo de Pasión Vega también refleja la actualidad de las letras y el compromiso de Cano con Andalucía y su pueblo. La obra se presentará por primera vez el próximo 27 de agosto en la nave la Sal de La Chanca de Conil de la Frontera</p><p class="subtitle">El periodista y escritor Juan José Téllez será homenajeado en el festival de cine de GENERAMMA, en Chiclana
</p></div><p class="article-text">
        El periodista y poeta Juan Jos&eacute; T&eacute;llez publica un libro sobre la vida y obra de Carlos Cano, al que le uni&oacute; adem&aacute;s de su admiraci&oacute;n una amistad de siempre, seg&uacute;n informa la editorial Atrapasue&ntilde;os. 'Carlos Cano, una historia musical andaluza' recoge en sus casi trescientas p&aacute;ginas al propio Cano en un estilo directo a modo de conversatorio con T&eacute;llez. Un estilo muy interesante que le da frescura a esta especial biograf&iacute;a del cantautor andaluz, que es la aportaci&oacute;n del autor y de la editorial Atrapasue&ntilde;os en el a&ntilde;o conmemorativo del 80 aniversario del nacimiento del autor. El pr&oacute;logo de Pasi&oacute;n Vega tambi&eacute;n refleja la actualidad de las letras y el compromiso de Cano con Andaluc&iacute;a y su pueblo. La obra se presentar&aacute; por primera vez el pr&oacute;ximo 27 de agosto en la nave la Sal de La Chanca de Conil de la Frontera.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; Pasi&oacute;n Vega en su pr&oacute;logo nos dice: &ldquo;Para m&iacute;, Carlos Cano siempre ha sido un referente profesional y personal y una inspiraci&oacute;n constante pues a trav&eacute;s de sus canciones e interpretaciones genuinas comprend&iacute; que la copla se pod&iacute;a decir de muchas maneras. Carlos le cambi&oacute; el rostro a la copla y llen&oacute; de mestizaje y ternura la canci&oacute;n de autor y usando como punto de partida su alma de poeta y su inseparable guitarra, se acord&oacute; de los desfavorecidos, de los invisibles, rompi&oacute; con lo establecido y cre&oacute; un nuevo lenguaje para hablar de un pa&iacute;s que estaba cambiando y una Andaluc&iacute;a que necesitaba despertar de un largo letargo. Carlos era poseedor de una mente l&uacute;cida y un coraz&oacute;n caliente...es la &rdquo;voz del Sur&ldquo; m&aacute;s universal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La editorial, junto a la Fundaci&oacute;n Carlos Cano, est&aacute; programando algunas presentaciones por Andaluc&iacute;a y tambi&eacute;n est&aacute; teniendo en cuenta tambi&eacute;n el itinerario geogr&aacute;fico de Cano que se expresa en su propia obra y compromiso, esperando recorrer pueblos como Trebujena o Cantillana, ciudades como Granada, Almer&iacute;a o la pr&oacute;xima feria del libro de Sevilla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioand]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/juan-jose-tellez-publica-carlos-cano-historia-musical-andaluza-80-aniversario-nacimiento-musico_1_13461241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 08:51:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bc0ab83c-9c8b-4709-b1ee-ae732f0e7b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x540y152.jpg" length="123653" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bc0ab83c-9c8b-4709-b1ee-ae732f0e7b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x540y152.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123653" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Juan José Téllez publica 'Carlos Cano, una historia musical andaluza' en el 80 aniversario del nacimiento del músico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bc0ab83c-9c8b-4709-b1ee-ae732f0e7b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x540y152.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Juan José Téllez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el runrún de la guerra ‘Viene del este’, el inquietante cómic-espejo de la sociedad actual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/runrun-guerra-viene-inquietante-comic-espejo-sociedad-actual_1_13165670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83b01714-9822-4a9d-9ee1-5b6ffef0eeb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141469.jpg" width="2569" height="1445" alt="Cuando el runrún de la guerra ‘Viene del este’, el inquietante cómic-espejo de la sociedad actual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antonio J. Jiménez firma un cómic innovador que narra la vida de varios personajes en un día cualquiera, hasta que éste puede dejar de serlo</p><p class="subtitle">'Manual para construir un infierno', o cómo Sevilla es “un escenario único y maravilloso para una novela negra”
</p></div><p class="article-text">
        Una luz que cae del cielo&hellip; Al pasar la p&aacute;gina, son muchas luces en el cielo. Las vi&ntilde;etas se intercalan con los &ldquo;booms&rdquo;. Una chica llega a casa, de fondo siguen sonando las bombas. Despu&eacute;s de cada vi&ntilde;eta, un nuevo &ldquo;boom&rdquo;. As&iacute; arranca <em>Viene del Este</em>, el c&oacute;mic del jienense Antonio J. Jim&eacute;nez que edita Blackie Books, justo antes de echar la vista atr&aacute;s, a muchos d&iacute;as antes. Cambian las vi&ntilde;etas, y ahora el ruido de la guerra llega a trav&eacute;s de las noticias de la radio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos tan sobreinformados que cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metaf&oacute;ricas de las que nos advierten constantemente; pero tambi&eacute;n a partir de la reflexi&oacute;n sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas&rdquo;, nos cuenta Antonio J. Jim&eacute;nez, de Ja&eacute;n, pero afincado en Granada.
    </p><p class="article-text">
        Es un viernes 22 de marzo. Un d&iacute;a cualquiera. La ciudad despierta perezosa y despliega el runr&uacute;n de la rutina entre sus calles: mientras unos preparan caf&eacute;, otros corren al trabajo. En la radio, las noticias hablan de guerra, crisis energ&eacute;tica, desigualdad&hellip; Nadie tiene tiempo de prestar atenci&oacute;n, mientras la vida sigue. El sol viene por el este y arranca otra hoja del calendario, son 24 horas las que hay por delante. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilaci&oacute;n de las distintas historias cortas que hab&iacute;a ido dibujando desde que empec&eacute; a hacer c&oacute;mics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto deriv&oacute; en algo mayor: contar un d&iacute;a completo en una ciudad indeterminada, a trav&eacute;s de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario com&uacute;n, temporal y f&iacute;sico, me permit&iacute;a a&ntilde;adir muchas m&aacute;s capas de informaci&oacute;n a las tramas b&aacute;sicas de esas historias que ya ten&iacute;a dibujadas. Adem&aacute;s, al entrecruzarlas, todas se enriquec&iacute;an rec&iacute;procamente&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb4904a-eb2d-47b3-ba66-ee6dd0a0c45c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb4904a-eb2d-47b3-ba66-ee6dd0a0c45c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb4904a-eb2d-47b3-ba66-ee6dd0a0c45c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb4904a-eb2d-47b3-ba66-ee6dd0a0c45c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb4904a-eb2d-47b3-ba66-ee6dd0a0c45c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fb4904a-eb2d-47b3-ba66-ee6dd0a0c45c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7fb4904a-eb2d-47b3-ba66-ee6dd0a0c45c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos vamos a encontrar en las p&aacute;ginas de este libro? &ldquo;Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como dec&iacute;a antes, es el paso de un d&iacute;a completo en una ciudad occidental. Creo que en funci&oacute;n del di&aacute;logo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo ser&aacute; m&aacute;s fidedigno o distorsionado&rdquo;, confiesa Antonio. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los recursos que utiliza el autor para reflejar esas noticias de la radio es un texto que atraviesa horizontalmente varias vi&ntilde;etas. &ldquo;Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero s&iacute; provocan un runr&uacute;n de fondo, que pretende trastocar el c&oacute;mo el lector se relaciona con el libro. Como en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese d&iacute;a es el c&oacute;mo percibimos la realidad del mundo a trav&eacute;s de los m&oacute;viles, noticias, informativos, publicidad, etc&eacute;tera&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">Vi&ntilde;etas nada convencionales</h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel art&iacute;stico siempre he tenido el mismo estilo, pero aqu&iacute; he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de p&aacute;gina, microcambios estil&iacute;sticos, uso del color o calidad de l&iacute;nea. Adem&aacute;s de definir el c&oacute;mo se pueden contar infinidad de cosas a trav&eacute;s de una escena aparentemente cotidiana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las se&ntilde;as de identidad de este c&oacute;mic es que las vi&ntilde;etas no son nada convencionales, hay muchas p&aacute;ginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de alg&uacute;n personaje, los sonidos, los tama&ntilde;os cambiantes de las vi&ntilde;etas, bocadillos que se cortan, mensajes de WhatsApp&hellip; &ldquo;La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura b&aacute;sica de vi&ntilde;etas, que fuera distinta entre ellas, en funci&oacute;n de c&oacute;mo se percib&iacute;a el paso del tiempo en cada rutina&rdquo;, afirma Antonio J. Jim&eacute;nez. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narraci&oacute;n. De ah&iacute; que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quer&iacute;a que el libro reflejara esa sobreestimulaci&oacute;n en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atenci&oacute;n, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo est&iacute;mulo nos llega por otro lado&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d14b6573-e09a-4b58-9e5e-b693c8d4f6e3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d14b6573-e09a-4b58-9e5e-b693c8d4f6e3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d14b6573-e09a-4b58-9e5e-b693c8d4f6e3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d14b6573-e09a-4b58-9e5e-b693c8d4f6e3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d14b6573-e09a-4b58-9e5e-b693c8d4f6e3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d14b6573-e09a-4b58-9e5e-b693c8d4f6e3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d14b6573-e09a-4b58-9e5e-b693c8d4f6e3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Capas y capas de informaci&oacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Otro recurso que utiliza Antonio son unos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia&hellip; &ldquo;Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposici&oacute;n m&aacute;s detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el c&oacute;mic. Volviendo a esa sobreestimulaci&oacute;n de la que hablaba antes, este recurso podr&iacute;a ser una s&iacute;ntesis de c&oacute;mo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de informaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
         Tras este proyecto, Antonio ha retomado la fase de investigaci&oacute;n y guion de un proyecto que ten&iacute;a a medias antes de embarcarse con <em>Viene del Este</em>. &ldquo;Puedo decir que est&aacute; conectado con &eacute;l y en algunos aspectos es su ant&iacute;tesis, pero est&aacute; en una fase muy precoz como para dar m&aacute;s pistas&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Barrionuevo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/runrun-guerra-viene-inquietante-comic-espejo-sociedad-actual_1_13165670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/83b01714-9822-4a9d-9ee1-5b6ffef0eeb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141469.jpg" length="1064199" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/83b01714-9822-4a9d-9ee1-5b6ffef0eeb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141469.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1064199" width="2569" height="1445"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando el runrún de la guerra ‘Viene del este’, el inquietante cómic-espejo de la sociedad actual]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/83b01714-9822-4a9d-9ee1-5b6ffef0eeb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141469.jpg" width="2569" height="1445"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Guerras,Cultura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Federico, más vivo que nunca con el 27 en el horizonte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/federico-vivo-27-horizonte_1_13451378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a97288f-1b0e-43d4-b09c-5af281333dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y169.jpg" width="1200" height="675" alt="Federico, más vivo que nunca con el 27 en el horizonte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Películas, libros y discos inspirados en su obra mantienen viva la memoria del poeta en el 90 aniversario de su asesinato, junto con revelaciones sobre su vida amorosa y su trágico final </p><p class="subtitle">Entrevista - Ian Gibson: “La actitud de la familia no ha ayudado nada a que se encuentren los huesos de Lorca”
</p></div><p class="article-text">
        Si los poetas fueran valores burs&aacute;tiles, Federico Garc&iacute;a Lorca ser&iacute;a lo que los expertos financieros llaman un valor refugio. A diferencia de otros autores que alternan momentos de auge con otros de relativo olvido, el genio de Fuentevaqueros sigue vivo en la memoria de los lectores cuando se cumplen 90 a&ntilde;os de su asesinato, y su figura no hace sino agigantarse con el tiempo. As&iacute; lo acredita la &uacute;ltima oleada de pel&iacute;culas, libros y discos inspirados en su obra, as&iacute; como el goteo de revelaciones sobre aspectos como su vida amorosa o las turbias circunstancias de su asesinato. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre esto &uacute;ltimo ha sido reeditado recientemente el volumen <em>Los &uacute;ltimos d&iacute;as de Garc&iacute;a Lorca</em> (Almuzara) de Eduardo Molina Fajardo, periodista fallecido en 1979 que investig&oacute; concienzudamente el asesinato del poeta en los a&ntilde;os 60, a trav&eacute;s de pruebas documentales y testimonios directos. Molina Fajardo sigue los &uacute;ltimos pasos de Lorca desde Madrid, su llegada a la Huerta de San Vicente, el registro que precipit&oacute; su salida, el refugio en la casa de los Rosales, la detenci&oacute;n, el paso por el Gobierno Civil y el traslado a V&iacute;znar. Al hacerlo, dibuja una ciudad atravesada por la sublevaci&oacute;n militar, la represi&oacute;n y una red de lealtades, temores y silencios que marc&oacute; cada decisi&oacute;n de aquellos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha visto la luz en fechas recientes <em>Lorca despu&eacute;s de Lorca</em> (Renacimiento), el ensayo de la profesora No&euml;l Valis, de la Universidad de Yale, que analiza la figura de Federico como icono cultural y celebridad. Para ello, la autora ha estudiado m&uacute;ltiples artefactos y contextos culturales y literarios que incluyen textos escritos, entrevistas, funerales p&uacute;blicos, cementerios, panteones nacionales, muchedumbres, recitales de poes&iacute;a, la subcultura gay de la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os 20 y 30 del siglo pasado y la comunidad transhist&oacute;rica de poetas homosexuales asesinados. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lorca est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a una doble identidad, que es a la vez personal y colectiva, sea como poeta del pueblo, icono gay o miembro del club de los poetas muertos. Su fusilamiento al principio de la Guerra Civil fue horroroso, pero tambi&eacute;n transformativo, poniendo en marcha muchas de las vidas p&oacute;stumas de Lorca&rdquo;, subraya la autora. 
    </p><h2 class="article-text">Una vida en vi&ntilde;etas</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el c&oacute;mic ha venido evocando puntualmente al genio a trav&eacute;s de t&iacute;tulos como <em>La huella de Lorca</em>, de Carlos Hern&aacute;ndez y El Torres; <em>Lorca. Un poeta en Nueva York</em> de Carlos Esquembre; <em>Federico Garc&iacute;a Lorca</em>, de Victoria Plata y Enrique Gallud Jardiel; <em>La ara&ntilde;a del olvido</em> de Enrique Bonet; <em>Los caballeros de la Orden de Toledo</em>, de Javierre y Juanfran Cabrera; <em>Residencia de estudiantes</em>, de Susanna Mart&iacute;n Segarra; o <em>Lorquiana</em> de Salva Rubio y Mar&iacute;a Bad&iacute;a, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima aportaci&oacute;n en este campo vino en mayo de Planeta C&oacute;mics con el t&iacute;tulo <em>Vida, obra y martirio de Federico Garc&iacute;a Lorca</em>, y es fruto de la colaboraci&oacute;n entre el bi&oacute;grafo Ian Gibson y el dibujante Quique Palomo. &ldquo;Adem&aacute;s del gran poeta y dramaturgo, sigue siendo un motivo perfecto de apoyo a la memoria democr&aacute;tica en un momento en que una corriente reaccionaria internacional est&aacute; ganando posiciones de modo alarmante en nuestra cotidianidad&rdquo;, afirman. &ldquo;Su obra se ocup&oacute; de atender a la marginalidad, al sentir de los vulnerables, cuestion&oacute; la opresi&oacute;n de los poderosos y se opuso al dominio de la tradici&oacute;n. En definitiva, a trav&eacute;s de su expresi&oacute;n art&iacute;stica, Federico quiso revolucionar el esp&iacute;ritu de su sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la Fundaci&oacute;n SGAE ha convocado la primera edici&oacute;n del Premio SGAE de textos teatrales Federico Garc&iacute;a Lorca 2026, un nuevo certamen destinado a reconocer la calidad de la escritura dram&aacute;tica y a impulsar la creaci&oacute;n teatral en Espa&ntilde;a. La convocatoria, que destaca la faceta de dramaturgo del granadino adem&aacute;s de su condici&oacute;n de codirector de la compa&ntilde;&iacute;a La Barraca, establece una dotaci&oacute;n total de 30.000 euros. El texto ganador recibir&aacute; 20.000 euros, mientras que se conceder&aacute;n adem&aacute;s dos acc&eacute;sits de 5.000 euros cada uno. El concurso est&aacute; dirigido a autores y autoras socios de SGAE, que podr&aacute;n presentar una obra teatral original que no haya sido publicada ni estrenada previamente.
    </p><h2 class="article-text">&Uacute;ltimo amor</h2><p class="article-text">
        Asimismo, en octubre llegar&aacute; a las librer&iacute;as de la mano de Seix Barral el volumen <em>Recuerdos. Breve historia de un amor</em> de Juan Ram&iacute;rez de Lucas, considerado el &uacute;ltimo amor de Federico, bajo edici&oacute;n de Christopher Maurer y V&iacute;ctor Fern&aacute;ndez. Ram&iacute;rez de Lucas, a quien el poeta llamaba <em>El rubio de Albacete</em>, mantuvo en los primeros meses de 1936 una relaci&oacute;n secreta con &eacute;l que qued&oacute; truncada para siempre con el estallido de la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        Una obra que &ldquo;con sus recuerdos y documentos, constituye un acontecimiento literario e hist&oacute;rico excepcional: el testimonio directo del hombre que vivi&oacute; los &uacute;ltimos meses de Lorca en Madrid hasta su partida a Granada, adem&aacute;s de receptor de la &uacute;ltima carta conocida del autor de Bodas de sangre poco antes de ser asesinado&rdquo;, adelantan los editores, que enriquecen el libro con materiales que han permanecido in&eacute;ditos durante casi un siglo, como dibujos, un poema y una carta, fotograf&iacute;as y documentos aut&oacute;grafos de Garc&iacute;a Lorca. Cabe recordar que el propio V&iacute;ctor Fern&aacute;ndez rescat&oacute; esta primavera la correspondencia del autor de Romancero gitano y su familia, bajo el t&iacute;tulo <em>No te olvides de escribir</em> (Akal), donde el lector descubre &aacute;ngulos desconocidos del hijo mayor de don Federico y do&ntilde;a Vicenta, y el hermano amoroso y protector de Paco, de Concha e Isabelita.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n la pantalla grande recuerda al poeta universal: mientras llega el estreno, previsto para el pr&oacute;ximo 25 de septiembre, de<em> La bola negra</em>, la pel&iacute;cula de Los Javis inspirada en la obra inacabada hom&oacute;nima de Federico que les vali&oacute; el premio a la Mejor direcci&oacute;n en el &uacute;ltimo festival de Cannes, el director Fernando Franco rueda en Granada el largometraje Lorca, que recrea sus &uacute;ltimas semanas de la vida. El reparto encabezado por Nacho S&aacute;nchez es completado por Francesco Carril, St&eacute;phanie Magnin, Puchi Lagarde y Pepo Oliva.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; del s&iacute;mbolo</h2><p class="article-text">
        En palabras del guionista Fernando Navarro, &ldquo;<em>Lorca</em> es la pel&iacute;cula que llevo toda la vida queriendo escribir. Para un granadino como yo la figura de Federico Garc&iacute;a Lorca siempre andaba rondando de un modo o de otro. Memoric&eacute; sus poemas en el colegio, recorr&iacute; los lugares importantes de su vida en el instituto y me hice mayor y aprend&iacute; la importancia de la muerte con el <em>Omega</em> de mis queridos Lagartija y Morente. Su muerte es uno de los cr&iacute;menes m&aacute;s arbitrarios y misteriosos del siglo XX y siempre nos ha perseguido a los que somos de esa ciudad. Hay pocos cr&iacute;menes sobre los que se haya escrito tanto. Casi siempre usando a Lorca como met&aacute;fora y s&iacute;mbolo. Pocas, muy pocas veces, yendo algo m&aacute;s all&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de <em>Omega</em>, la obra magna de Enrique Morente y Lagartija Nick inspirada en los versos de Lorca y Leonard Cohen cumple 30 a&ntilde;os y ha propiciado una gira en la que sustituye al maestro su hijo Kiki Morente. &ldquo;Es una responsabilidad que asumo desde la afici&oacute;n y el respeto, con la idea de llevar este repertorio a un sitio bonito, porque si no, nos come&rdquo;, adelantaba el joven cantaor a Eldiario.es. &ldquo;Es un disco imponente, con mucha energ&iacute;a, mucho peso. No es nada f&aacute;cil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de <em>enlorquecidos</em>, como titul&oacute; Miguel Poveda un disco, crece cada d&iacute;a con las celebraciones del centenario de la Generaci&oacute;n del 27 en el horizonte, una efem&eacute;ride donde Federico tendr&aacute; no poco protagonismo. El propio Poveda ha recuperado recientemente su casa familiar en la granadina Acera del Darro, donde vivir&iacute;a desde 1909 hasta precisamente ese a&ntilde;o, en que se mudaron a la localidad de Valderrubio. Un inmueble que hab&iacute;a permanecido durante a&ntilde;os en el olvido, sin rotular siquiera, pero que ahora ha vuelto a llenarse de vida gracias a los buenos oficios del cantaor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba haciendo una ruta por la Granada de Federico cuando repar&eacute; en este lugar, en el n&uacute;mero 50 de la Acera del Darro, que hab&iacute;a acogido durante mucho tiempo una peluquer&iacute;a y en ese momento se alquilaba. No me lo pens&eacute; un momento, y me lanc&eacute;&rdquo;, recuerda el artista catal&aacute;n, que sigue empe&ntilde;ado en que el poeta tenga una estatua en el coraz&oacute;n de Granada. &ldquo;Hasta que no vea una escultura de Federico en la Fuente de las Batallas no voy a parar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/federico-vivo-27-horizonte_1_13451378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:44:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8a97288f-1b0e-43d4-b09c-5af281333dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y169.jpg" length="58834" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8a97288f-1b0e-43d4-b09c-5af281333dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y169.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58834" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Federico, más vivo que nunca con el 27 en el horizonte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8a97288f-1b0e-43d4-b09c-5af281333dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y169.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Andalucía,Granada,Cultura,Poesía,Teatro,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras el boom del eclipse, ¿ahora qué?: "La costa de Cádiz será el sitio ideal para ver el de agosto del 2027"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/boom-eclipse-ahora-costa-cadiz-sera-sitio-ideal-ver-agosto-ano-viene_1_13405645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa3da529-a943-4800-a5d5-9364e34612ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y438.jpg" width="1200" height="675" alt="Tras el boom del eclipse, ¿ahora qué?: &quot;La costa de Cádiz será el sitio ideal para ver el de agosto del 2027&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Eclipses. La sombra de un gigante' es una lujosa guía para aprovechar al máximo esta triple coyuntura excepcional que vive España entre 2026 y 2028</p><p class="subtitle">Mapa - ¿Te has perdido el eclipse? Descubre dónde podrás ver el que pasará por España en 2027


</p></div><p class="article-text">
        Mucha gente a&uacute;n lo ignora, pero Espa&ntilde;a va a vivir en apenas a&ntilde;o y medio una hist&oacute;rica tr&iacute;ada de eclipses, a raz&oacute;n de uno por a&ntilde;o: en concreto, el de este 12 de agosto, el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028. Ante esta perspectiva, cuatro expertos &ndash;Miquel Serra-Ricart, Carlos Javier Rodr&iacute;guez Jim&eacute;nez, Juan Carlos Casado y Javier Parra&ndash; se han reunido para escribir <em>Eclipses. La sombra de un gigante</em> (Punto Rojo), una lujosa gu&iacute;a para aprovechar al m&aacute;ximo esta triple coyuntura excepcional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s importante es ser conscientes de que es una oportunidad &uacute;nica. Y que estamos ante el mayor espect&aacute;culo astron&oacute;mico que puede observarse desde nuestro planeta&rdquo;, advierte Javier Parra, gaditano residente en Canarias que oficia como portavoz del grupo de autores. &ldquo;Por lo general, un eclipse pasa por tu localidad o a escasos kil&oacute;metros una vez cada 300 &oacute; 400 a&ntilde;os, las casualidades c&oacute;smicas han querido que dispongamos de tres seguidos: dos totales y uno anular&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Antes de entrar en materia, Parra lanza la advertencia que se viene repitiendo como un mantra: solo tenemos dos ojos para toda la vida, y ellos son las herramientas que van a mostrarnos los eclipses en toda su magia. &ldquo;Algo que debemos tener muy claro es que hay que protegerse los ojos para ver la parcialidad, usando gafas homologadas. Nada de &uacute;tiles caseros como radiograf&iacute;as, cristales esmerilados o pantallas de soldador. Solo durante la totalidad se puede mirar directamente. En las parcialidades, nunca. Los da&ntilde;os pueden ser irreversibles&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Sol adem&aacute;s ahora est&aacute; en un m&aacute;ximo de actividad, puede da&ntilde;arnos el ojo sin que nos demos cuenta. En el iris no tenemos sensores de dolor, y podemos quedarnos sin vista sin darnos cuenta. Conviene comprar gafas homologadas con el distintivo CE y la ISO 12312-2 2015. No juguemos con esto por un par de euros&rdquo;, insiste el experto, recordando la principal recomendaci&oacute;n de expertos y autoridades los d&iacute;as previos al eclipse.
    </p><h2 class="article-text">Un eclipse de los &ldquo;largos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En cuanto al primero de los eclipses, el de este pasado mi&eacute;rcoles, subray&oacute; que se trataba del &ldquo;m&aacute;s complicado&rdquo; de todos. &ldquo;Lo bueno es que la banda de totalidad &ndash;esa banda de proyecci&oacute;n de la sombra de la Luna&ndash; atraviesa muchos territorios de la Espa&ntilde;a peninsular. Y eso es una buena noticia, porque tenemos muchos lugares donde verlo. Pero el inconveniente es que el Sol est&aacute; muy bajo en el horizonte, a 12<strong>&deg;</strong> en Galicia hasta apenas 2<strong>&deg;</strong> en Baleares. Y esto dificulta su visibilidad si disponemos de un mal horizonte con obst&aacute;culos o nubes bajas, muy probables en agosto en el interior peninsular&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; antes de que se produjera. 
    </p><p class="article-text">
        Muy distinto parece ser el del pr&oacute;ximo 2027. &ldquo;Este eclipse s&iacute; que re&uacute;ne muchas de las buenas condiciones que los amantes de la astronom&iacute;a siempre pedimos: es el 2 de agosto, a las 10.30 de la ma&ntilde;ana, en el sur y con el Sol a 40&deg;. Y un eclipse de los denominados <em>largos</em>. En Tarifa tendremos 4.30 minutos, &iexcl;casi nada! Pero la franja en nuestro pa&iacute;s es delgada: solo la mitad inferior de la provincia de C&aacute;diz, la costa suroeste de M&aacute;laga y poco m&aacute;s. La otra opci&oacute;n es irnos al norte de Marruecos, o a Egipto. Eso ya cada uno con sus posibilidades. Pero en este s&iacute; que la costa adquiere protagonismo, desde C&aacute;diz hasta una peque&ntilde;a parte de la provincia de Almer&iacute;a&rdquo;, avanza el autor.
    </p><h2 class="article-text">Noche plateada</h2><p class="article-text">
        Javier Parra incide en la espectacularidad del fen&oacute;meno, despu&eacute;s de haber observado un buen n&uacute;mero de eclipses y otros eventos astron&oacute;micos a lo largo de su vida. &ldquo;Durante un eclipse no solo observamos c&oacute;mo la Luna tapa completamente el Sol, sino que adem&aacute;s podemos ver la corona solar, algo s&oacute;lo visible durante este fen&oacute;meno. Pero el efecto de la ca&iacute;da de luz con esa &rdquo;noche plateada&ldquo; es indescriptible. Hay que vivirlo para poder comprenderlo&rdquo;, asegura Parra.
    </p><p class="article-text">
        Y a&uacute;n hay m&aacute;s. &ldquo;Notaremos una ca&iacute;da importante de la temperatura, que puede variar entre los 5<strong>&deg;</strong> y los 7<strong>&deg; </strong>cent&iacute;grados&rdquo;, agrega. &ldquo;Una cuesti&oacute;n que siempre ha captado mi atenci&oacute;n es tanto el comportamiento humano como el animal. Si tenemos la posibilidad de observarlo en un espacio natural, notaremos como los animales se alteran, ya que para ellos es como si comenzara de forma repentina a caer la noche. Los animales comienzan a parar su actividad, los p&aacute;jaros dejan de cantar, hasta que esa actividad y sonidos se calma. Verlo desde una selva en &Aacute;frica ha sido una de mis mayores experiencias personales. Y cuando el disco lunar cesa en su ocultaci&oacute;n, se produce el llamado <em>falso amanecer</em> y comienza un nuevo <em>d&iacute;a</em> para los seres vivos&rdquo;, relata el experto en eclipses.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los experimentos que el equipo de <em>Eclipses. La sombra de un gigante</em> ha llevado a cabo es medir las emociones humanas durante el fen&oacute;meno: &ldquo;los nervios, sensaciones, comportamientos...&rdquo;, enumeran. El eclipse del 2026 lo han seguido desde un avi&oacute;n. &ldquo;Gracias a Iberia, al que le encant&oacute; nuestra propuesta, nos puso a nuestra disposici&oacute;n un avi&oacute;n para sobrevolar la banda de totalidad&rdquo;, explica Parra. En ese avi&oacute;n volaron un centenar de personas. A todos los voluntarios les dotaron de unos parches y unos <em>smartwatch</em> para ir registrando sus emociones, estados de &aacute;nimo y alteraciones card&iacute;acas antes, durante y despu&eacute;s del eclipse. 
    </p><h2 class="article-text">Una fotograf&iacute;a &ldquo;&uacute;nica e in&eacute;dita&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Finalmente, llegar&aacute; un eclipse diferente, el de 2028: un eclipse anular, es decir, en el que la Luna no ocultar&aacute; completamente el Sol. &ldquo;Al estar m&aacute;s cerca de nosotros, solo tapa una extensa zona central dejando ver una generosa corona solar. No es un espect&aacute;culo tan <em>multimedia</em> como un eclipse total, pero no deja de ser un fen&oacute;meno impresionante, que adem&aacute;s se ha usado para muchos experimentos cient&iacute;ficos a lo largo de la historia&rdquo;, explica el experto. 
    </p><p class="article-text">
        Este tendr&aacute; lugar en enero, un mes donde la meteorolog&iacute;a es &ldquo;bastante m&aacute;s adversa, pero los astr&oacute;nomos estamos acostumbrados a lidiar con ella&rdquo;. &ldquo;Forma parte de nuestro planeta y de nuestras vidas, as&iacute; que solo queda esperar que los elementos nos acompa&ntilde;en&rdquo;, a&ntilde;ade Parra, quien adelanta que &ldquo;tambi&eacute;n ser&aacute; visible en una importante extensi&oacute;n del territorio&rdquo; espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sombra es mayor que en un eclipse total y en mi imaginaci&oacute;n ya vuela la imagen de esa anularidad encima de la Giralda de Sevilla, por ejemplo. Ser&iacute;a una fotograf&iacute;a &uacute;nica e in&eacute;dita&rdquo;, augura el astr&oacute;nomo gaditano. 
    </p><p class="article-text">
        Y precisamente a la fotograf&iacute;a dedica este volumen no poca atenci&oacute;n, sabiendo que hoy d&iacute;a no parece haber experiencia completa si no queda recogida en una c&aacute;mara o un m&oacute;vil. &ldquo;Vuelvo a hacer hincapi&eacute; en esto: mucho cuidado con observar detr&aacute;s del visor de una c&aacute;mara. Solo debe hacerse con filtro. Y con los m&oacute;viles, si no queremos da&ntilde;ar los objetivos, hay que usar igualmente filtros homologados&rdquo;, advierte el experto.
    </p><p class="article-text">
        Un consejo fundamental para los pr&oacute;ximos eclipses: &ldquo;Si es tu primero, olvida los dispositivos. Si quieres pon tu m&oacute;vil, con su correspondiente filtro, en un tr&iacute;pode. Y ponlo a lanzar fotos o v&iacute;deos. Pero t&uacute; simplemente disfruta del espect&aacute;culo. Te aseguro que merecer&aacute; la pena quedarte con toda la visi&oacute;n y las sensaciones. Te garantizo que marcar&aacute; tus sensaciones para siempre y que mirar&aacute;s al cielo de forma diferente a partir de ese instante. No te distraigas con otras cosas. V&iacute;velo y si&eacute;ntelo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/boom-eclipse-ahora-costa-cadiz-sera-sitio-ideal-ver-agosto-ano-viene_1_13405645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aa3da529-a943-4800-a5d5-9364e34612ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y438.jpg" length="14942678" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aa3da529-a943-4800-a5d5-9364e34612ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y438.jpg" type="image/jpeg" fileSize="14942678" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tras el boom del eclipse, ¿ahora qué?: "La costa de Cádiz será el sitio ideal para ver el de agosto del 2027"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aa3da529-a943-4800-a5d5-9364e34612ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y438.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Eclipse,Astronomía,Ciencia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós a Eduardo Cruz Acillona, el andaluz de Miranda de Ebro que abrazó el humor y la literatura breve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/adios-eduardo-cruz-acillona-andaluz-miranda-ebro-abrazo-humor-literatura-breve_1_13440635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68a8e12c-18f3-457e-9210-a7498b43b814_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149092.jpg" width="1591" height="895" alt="Adiós a Eduardo Cruz Acillona, el andaluz de Miranda de Ebro que abrazó el humor y la literatura breve"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor afincado en Sevilla fallece a los 59 años, tras una prolífica carrera que incluyó la poesía, la narrativa y el aforismo, y hasta se atrevió a escribir romanceros de Carnaval</p></div><p class="article-text">
        Eduardo Cruz Acillona naci&oacute; en Miranda de Ebro (Burgos), pero su desaparici&oacute;n ti&ntilde;e hoy de luto Sevilla, la ciudad en la que vivi&oacute; los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y donde desarroll&oacute; la mayor parte de su carrera literaria tras pasar por Bilbao y Madrid. Una andadura que amaba los m&aacute;rgenes, los g&eacute;neros menos comerciales &ndash;la poes&iacute;a, la narrativa breve o hiperbreve, el aforismo&ndash;, pero con la vocaci&oacute;n de llegar a todos los p&uacute;blicos con un arma infalible: el humor. 
    </p><p class="article-text">
        Pocos casos de amor por la literatura como el de este andaluz de adopci&oacute;n que le&iacute;a vorazmente desde ni&ntilde;o y se lanz&oacute; a escribir convencido de que no hay literatura menor, incluyendo la cr&iacute;tica literaria que desarroll&oacute; durante a&ntilde;os en el portal Estado Cr&iacute;tico, haciendo de sus rese&ntilde;as peque&ntilde;as obras de arte. De hecho, los propios t&iacute;tulos eran el primer acierto de sus libros, como el de su novela <em>Cu&ntilde;ados an&oacute;nimos</em>, o los microrrelatos <em>El final est&aacute; cerca, Felicidades por tanto, Versiones ejemplares</em> o <em>Beernes</em>, un gui&ntilde;o a la cerveza que tomaba cada viernes, en alguno de los bares de la Gran Plaza hispalense, para celebrar el comienzo del fin de semana, o el del poemario <em>Me tem&iacute; lo mejor</em>.      
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo libro revel&oacute; una faceta desconocida hasta entonces en la producci&oacute;n del mirand&eacute;s, aunque llevaba tres d&eacute;cadas cultiv&aacute;ndola. &ldquo;Nunca antes hab&iacute;a publicado poes&iacute;a salvo en muy contadas excepciones en revistas literarias&rdquo;, rezaba un texto de contracubierta. &ldquo;El hecho de hacerlo ahora, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, supone una especie de ajuste de cuentas con una parte de su producci&oacute;n literaria que permanec&iacute;a oculta&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Humor para todo</h2><p class="article-text">
        Incluso en el terreno espec&iacute;ficamente humor&iacute;stico, destacan mon&oacute;logos tan desenfadados como <em>M&aacute;s claro, agua</em> o <em>Mejorando lo presente</em>, que completan su obra junto a diversos textos traducidos al franc&eacute;s por las universidades de Poitiers y Lyon, un singular libro de guiones de cortometrajes, <em>Exterior. D&iacute;a</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco, Cruz Acillona se atrevi&oacute; con un g&eacute;nero tan dif&iacute;cil como el romancero del Carnaval de C&aacute;diz, para el que puntualmente escrib&iacute;a el guion de las propuestas de Kiko Qui&ntilde;ones, como <em>Fen&oacute;menos &amp; extra&ntilde;os, M&aacute;s palos te da la vida, No eres t&uacute;, soy yo</em> o como el m&aacute;s reciente <em>Un madurito interesante</em>. Asimismo, prob&oacute; fortuna como asesor literario con la agencia Tres Pies al Gato, que lleg&oacute; a contar con una importante cartera de clientes.    
    </p><p class="article-text">
        En sus microrrelatos, minuciosos trabajos de orfebrer&iacute;a literaria, siempre hab&iacute;a desenfado con carga de profundidad: &ldquo;Con el tiempo, los &aacute;rboles talados le impidieron ver el bosque&rdquo;, o &ldquo;Cuando terminaron de recoger las cajas y los papeles de regalo, y de depositarlos en el contenedor, descubrieron que les faltaba un hijo&rdquo;.   
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; hacer cosas serias&rdquo;, confesaba en una entrevista. &ldquo;Todo es humor. Desde la primera l&iacute;nea. Pretendo que el lector mantenga, como m&iacute;nimo, la sonrisa mientras lee. Sin descanso. Y, a ser posible, que suelte un par de carcajadas por p&aacute;gina y le d&eacute; un ataque de tos por cap&iacute;tulo. Los m&eacute;dicos dicen que es muy sano. Deber&iacute;an recomendar esta novela en los centros de salud&rdquo;, comentaba antes de agregar a rengl&oacute;n seguido: &ldquo;No fui yo quien dijo que los mejores chistes se contaban en los velatorios, pero es cierto. Supongo que el humor act&uacute;a como mecanismo de defensa. Si no puedes con tu enemigo, la Parca en este caso, &uacute;nete a &eacute;l y echaos unas risas. Si esto no lo dijo Confucio, me apropio de la autor&iacute;a&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Dos alegr&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Un mecanismo de defensa que Eduardo Cruz Acillona sac&oacute; a relucir cuando los m&eacute;dicos le pusieron por delante un diagn&oacute;stico muy grave, y que ha tratado de mantener durante el tiempo de su lucha contra la enfermedad, haci&eacute;ndole un pulso a esa Parca hasta el final. Sus dos &uacute;ltimas alegr&iacute;as literarias vinieron de la mano de la Feria del Libro de C&aacute;diz, que rotul&oacute; este a&ntilde;o un espacio con su nombre, y la publicaci&oacute;n del poemario <em>La salud de los seres inmortales</em>, que acaba de ver la luz con un pr&oacute;logo de su amigo, el poeta &Aacute;lvaro Salvador, con quien sol&iacute;a encontrarse en otro de sus refugios predilectos, La Herradura, en la costa granadina.      
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lee varios peri&oacute;dicos al d&iacute;a&rdquo;, rezaba en una de sus biograf&iacute;as de solapa. &ldquo;Y no por estar bien informado, sino porque no se f&iacute;a ni de las soluciones del sudoku&rdquo;. Hoy la voz de este brillante contador de historias se ha apagado, pero sus lectores querr&iacute;an creer, como rezaba el t&iacute;tulo de una de sus novelas, escrita a cuatro manos con Miguel Baquero, que <em>Morir es relativo</em>. No lo har&aacute;, desde luego, la grata memoria que dej&oacute; en sus lectores y compa&ntilde;eros. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/adios-eduardo-cruz-acillona-andaluz-miranda-ebro-abrazo-humor-literatura-breve_1_13440635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 11:56:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/68a8e12c-18f3-457e-9210-a7498b43b814_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149092.jpg" length="189860" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/68a8e12c-18f3-457e-9210-a7498b43b814_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149092.jpg" type="image/jpeg" fileSize="189860" width="1591" height="895"/>
      <media:title><![CDATA[Adiós a Eduardo Cruz Acillona, el andaluz de Miranda de Ebro que abrazó el humor y la literatura breve]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/68a8e12c-18f3-457e-9210-a7498b43b814_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149092.jpg" width="1591" height="895"/>
      <media:keywords><![CDATA[Obituario,Escritores,Literatura,Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Carlos Arias, detective: "Los 'tiesos' eran discretos, pero se han venido arriba y se han vuelto agresivos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/juan-carlos-arias-detective-tiesos-discretos-han-venido-han-vuelto-agresivos_1_13393003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef7d173c-3735-42ee-a88b-49a546242c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y1063.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Carlos Arias, detective: &quot;Los &#039;tiesos&#039; eran discretos, pero se han venido arriba y se han vuelto agresivos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘Tiesos: cómo identificarlos, desmontarlos y lucharlos’ investiga y clasifica los tipos de personas rácanas</p><p class="subtitle">Luis Navarro, sociólogo: "A los políticos me los llevaba al bar de la esquina para que vieran de qué habla la gente"</p></div><p class="article-text">
        Detective privado y escritor, Juan Carlos Arias (Sevilla, 1960) fund&oacute; una empresa de detectives privados en 1983, donde comenz&oacute; a percatarse de que algunas personas les costaba realizar un gasto tras recibir un servicio. Esas personas, llamadas coloquialmente &lsquo;tiesos&rsquo;, suponen un fen&oacute;meno que le llama mucho la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Atiende a SevillaelDiario.es tras la publicaci&oacute;n de su &uacute;ltimo libro, '<em>Tiesos (C&oacute;mo identificarlos, desmontarlos y lucharlos)'</em>, donde analiza la figura de estos &ldquo;personajes&rdquo;. Tras haber sido precisamente un tieso cuando fund&oacute; su agencia de detectives, ahora analiza en este libro c&oacute;mo se comportan, cu&aacute;les son sus h&aacute;bitos y c&oacute;mo se les puede distinguir.
    </p><p class="article-text">
        Para Arias, un tieso es &ldquo;una persona que vive por encima de sus posibilidades, sin ser una persona pobre o necesitada, y se quiere pegar caprichos con dinero ajeno&rdquo;. Por otro lado, recalca que no es lo mismo &ldquo;estar tieso&rdquo; que &ldquo;ser un tieso&rdquo;: lo primero se debe a una situaci&oacute;n circunstancial, lo segundo es una persona que asume que no va a salir de su estatus social.
    </p><h2 class="article-text">La evoluci&oacute;n de los tiesos</h2><p class="article-text">
        Desde que fund&oacute; su agencia de detectives en el a&ntilde;o 1983 conoci&oacute; a la figura del tieso en primera persona, ya que &eacute;l era uno de ellos. &ldquo;No ten&iacute;a recursos, como cualquiera que empieza, pero adem&aacute;s comet&iacute; el fallo de abrir mi empresa y luego buscar los clientes&rdquo;, reconoce Arias. Desde estos inicios ya conoci&oacute; a los primeros tiesos, a los que posteriormente ha ido conociendo en los diferentes &aacute;mbitos de su profesi&oacute;n: &ldquo;como clientes, como investigadores y como proveedores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo se ha dado cuenta que los tiesos, al igual que la sociedad, han ido evolucionando. Detecta que antes del a&ntilde;o 2000 &ldquo;eran personajes discretos, an&oacute;nimos, que no quer&iacute;an llamar la atenci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, afirma que ahora &ldquo;se han venido arriba, se han vuelto agresivos y algunos tienen hasta orgullo, desarrollando pr&aacute;cticas transgresoras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como investigador ha descubierto a muchos tiesos que le &ldquo;han puesto una cruz o una vela negra&rdquo; al dejarlos en evidencia. Sin embargo, reconoce que, al ser detective, juega con la ventaja de tener documentaci&oacute;n e informaci&oacute;n que le permiten conocer la vida privada de la otra persona.
    </p><h2 class="article-text">Ser tieso: un estilo de vida</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Para un tieso la palabra ahorro no existe&rdquo;, afirma Arias con rotundidad. Siempre hay una excusa para justificar el no gasto de dinero. &ldquo;Si sus amigos se van al extranjero, ellos dicen que son muy patriotas; a todo le sacan punta&rdquo;. Adem&aacute;s, si hay un plan al que no pueden asistir por su alto coste, &ldquo;lo revientan&rdquo;. A ese tipo de tiesos los identifica como &ldquo;tiesos agresivos&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Las ofertas o aplazar los pagos son cosas que Arias destaca de los tiesos, afirma que &ldquo;van en tromba a los 2x1&rdquo;. Adem&aacute;s, aprovechan todas las &ldquo;gangas&rdquo; para ahorrar lo m&aacute;ximo posible y cuando coinciden en fiestas o celebraciones, se reconocen entre ellos, pero nunca quedan a solas. Sin embargo, para &eacute;l &ldquo;ser tieso es como ser rubio, no tiene nada de malo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor cree que los tiesos son personas con las que hay que aprender a convivir mientras que la econom&iacute;a siga as&iacute;. &ldquo;Cada vez que un pol&iacute;tico dice que la econom&iacute;a va muy bien, se refiere a la macroeconom&iacute;a, a la econom&iacute;a de las grandes empresas, de los grandes n&uacute;meros, de los inversores, pero la econom&iacute;a dom&eacute;stica no va bien&rdquo;, afirma Arias. 
    </p><h2 class="article-text">Tipos de tiesos y c&oacute;mo encontrarlos</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del 'tieso agresivo', Arias destaca otros como el jubilado. &ldquo;El tieso de oro&rdquo;, que es como los llama amigablemente, se encuentra con un problema cuando termina de trabajar, y es que pasa a cobrar menos y tiene los mismos gastos. Por ello, tiene que aprender a adaptar su vida a esos ingresos y &ldquo;dejar de lado costumbres o proyectos que quer&iacute;an desarrollar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia del hombre, que es el tieso com&uacute;n, las mujeres &ldquo;son mucho m&aacute;s inteligentes&rdquo; a la hora de ser r&aacute;canas. &ldquo;Cuando van a vestir, reniegan de las marcas y acuden a los bazares a comprar ropa y bisuter&iacute;a, sin embargo el problema est&aacute; cuando descubres que es una tiesa, entonces te hacen la cruz&rdquo;, se&ntilde;ala Arias. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay un tipo de tieso que detesta por encima del resto, el que tiene &ldquo;much&iacute;simo dinero&rdquo;. Esto lo achaca a un tema mental, a que &ldquo;hay mentes que el verbo pagar no lo conjugan y les da yuyu&rdquo;, ya que a pesar de la existencia de los bizum, que son autom&aacute;ticos, intentan siempre no pagar, esto lo hacen &ldquo;porque saben que son unos jetas o unos tiesos con balcones a la calle&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/juan-carlos-arias-detective-tiesos-discretos-han-venido-han-vuelto-agresivos_1_13393003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 19:00:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef7d173c-3735-42ee-a88b-49a546242c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y1063.jpg" length="487933" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef7d173c-3735-42ee-a88b-49a546242c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y1063.jpg" type="image/jpeg" fileSize="487933" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Juan Carlos Arias, detective: "Los 'tiesos' eran discretos, pero se han venido arriba y se han vuelto agresivos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef7d173c-3735-42ee-a88b-49a546242c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y1063.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ahorro,Dinero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Los hilos del miedo', la miniserie con episodios de cinco minutos surgida del perfil de X del cordobés Salvador Gutiérrez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/hilos-miedo-miniserie-episodios-cinco-minutos-surgida-perfil-x-cordobes-salvador-gutierrez_1_13411278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06921a4b-9a39-495a-bcd9-06e97cfc0c26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Los hilos del miedo&#039;, la miniserie con episodios de cinco minutos surgida del perfil de X del cordobés Salvador Gutiérrez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor empezó publicando sus relatos en redes sociales y ahora son convertidos en serie de la mano de Sony Pictures España y Prime Video. "Estas historias son mi poesía y mi gimnasio"</p><p class="subtitle">Cómo hacer literatura en Twitter, tener millones de visualizaciones y dar el salto al audiovisual: “Mis novelas no tienen celos de mis hilos”
</p></div><p class="article-text">
        Salvador Guti&eacute;rrez Sol&iacute;s (C&oacute;rdoba, 1968) ya ten&iacute;a una larga trayectoria como novelista cuando, un ya lejano 2 de mayo de 2020, public&oacute; su primer hilo en la red social X, entonces conocida como Twitter. &ldquo;Era el peor d&iacute;a posible&rdquo;, recuerda, &ldquo;el primer d&iacute;a que nos permitieron salir a la calle tras el confinamiento. Y a pesar de eso, tuvo un enorme impacto. Contaba la historia de un perro, Lucas, muy unido a sus due&ntilde;os, dos personas mayores de las que nunca se separaba. Y claro, mezclaba en la historia el covid, la soledad, y sobre todo la rutina, nuestras vidas diarias, que es una constante en mis hilos. Seguramente, si lo hubiera publicado en abril, con todos encerrados en casa, el impacto hubiera sido a&uacute;n mayor, pero surgi&oacute; ese d&iacute;a... Esa primera historia, y el que gustara tanto, me empuj&oacute; a seguir escribiendo historias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seis a&ntilde;os y muchos hilos despu&eacute;s, Sony Pictures International Productions Espa&ntilde;a presenta una nueva miniserie de suspense psicol&oacute;gico basada en aquellos relatos y titulada <em>Los hilos del miedo</em>. Se trata de la primera producci&oacute;n de este formato realizada por la filial espa&ntilde;ola de Sony, y se incorporar&aacute; pr&oacute;ximamente al cat&aacute;logo de Prime Video en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Basada en el episodio piloto <em>El Garaje</em>, concebido inicialmente para una audiencia que consume contenidos principalmente a trav&eacute;s del m&oacute;vil y que alcanz&oacute; un notable &eacute;xito en TikTok &mdash;con 28,4 millones de visualizaciones, m&aacute;s de 262.000 &ldquo;me gusta&rdquo; y cerca de 300.000 interacciones&mdash;, la miniserie consta de ocho episodios de aproximadamente cinco minutos de duraci&oacute;n. Para su ejecuci&oacute;n t&eacute;cnica y art&iacute;stica, el estudio vuelve a depositar su confianza en la Escuela Universitaria de Artes TAI.
    </p><h2 class="article-text">La creatividad como m&uacute;sculo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Como suelo decir, mis hilos son mi poes&iacute;a&rdquo;, explica el autor. &ldquo;No hay m&eacute;todo, no hay estructura, no hay plan. Surgen de un chispazo, habitualmente de algo que ocurre en mi vida, y a partir de ah&iacute; desarrollo una trama que no tengo planeada previamente. Jam&aacute;s me he puesto a escribir un hilo sin tener una idea. El de Lucas, el primero, surgi&oacute; porque mis vecinos de abajo se dejaron el despertador conectado y se fueron a su casa del campo... El &uacute;ltimo, por ejemplo, porque hace unos d&iacute;as sal&iacute; a la calle y me top&eacute; con un modelo similar del viejo Seat que le robaron a mi padre en el 86, y a partir de ah&iacute; desarrollo una historia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c6993fde-db98-4698-89d9-6d8386435444_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c6993fde-db98-4698-89d9-6d8386435444_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c6993fde-db98-4698-89d9-6d8386435444_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c6993fde-db98-4698-89d9-6d8386435444_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c6993fde-db98-4698-89d9-6d8386435444_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c6993fde-db98-4698-89d9-6d8386435444_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c6993fde-db98-4698-89d9-6d8386435444_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Guti&eacute;rrez Sol&iacute;s recuerda que los hilos tuvieron algo de maleficio roto. &ldquo;Entre 2016 y 2019 apenas escrib&iacute; nada. Tras un fiasco editorial, la editorial que public&oacute; la primera entrega de la trilog&iacute;a protagonizada por Carmen Puerto<em>, Los amantes an&oacute;nimos</em>, quebr&oacute;, y apenas llegaron 200 ejemplares a las librer&iacute;as. Eso me decepcion&oacute; mucho, y estuve alejado de la escritura... Cuando en 2019 empec&eacute; a escribir de nuevo, descubr&iacute; que la escritura, la creatividad, funciona como un m&uacute;sculo, y si lo dejas de ejercitar, se destensa, pierde su fuerza. En 2020 decid&iacute; que todos los d&iacute;as iba a escribir ficci&oacute;n, y as&iacute; es como surgieron los hilos. Son mi gimnasio. Los que mantienen despierta y activa mi creatividad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nunca se le hab&iacute;a pasado por la cabeza, admite, era que estos &ldquo;ejercicios&rdquo; acabaran en la pantalla, &ldquo;aunque tambi&eacute;n es cierto que no los concibo sin las im&aacute;genes que los acompa&ntilde;an. Sin embargo, muy pronto supe que acabr&iacute;an siendo un producto visual, porque no tardaron en llegar las propuestas para adaptarlos. En realidad, y ahora lo puedo decir, he recibido much&iacute;simas ofertas para convertirlos en ficciones audiovisuales. Cortometrajes, series, hasta pel&iacute;culas de alg&uacute;n hilo concreto, como por ejemplo el de <em>Garaje</em>, que dos cineastas, uno muy reconocido, se interes&oacute; por llevarlo a la pantalla. Pero no es solo que ya hubiera llegado a un acuerdo con Sony, es que Sony me propuso lo que yo realmente quer&iacute;a hacer, o lo que me gustar&iacute;a que se hiciese con mis hilos. Quer&iacute;a que algo que entend&iacute;a como innovador, por su brevedad, intensidad y ritmo, adem&aacute;s de su soporte (una red social), se trasladase a la pantalla de la misma manera, que fuera igualmente innovador y no como un producto m&aacute;s, como estamos acostumbrados&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Continuidad de los hilos</h2><p class="article-text">
        Por el momento, el escritor no logra disimular su entusiasmo ante el inesperado regalo que le ha hecho Sony. &ldquo;Solo he visto el piloto, que se emiti&oacute; en Tik Tok en 2024, a modo de prueba, y que tuvo casi 30 millones de visualizaciones, el resto est&aacute;n en fase de rodaje&rdquo;, comenta. &ldquo;Va a tener de especial que en muchos casos no se parecen mucho a los hilos originales, o cuentan con otros finales... Claro, el lenguaje escrito cuando se adapta cambia forozosamente, y eso es lo que se van a encontrar los espectadores. en realidad, van a ver nuevas historias, a las que leyeron. Le ser&aacute;n familiares los planteamientos iniciales, pero no los desarrollos y finales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tendr&aacute;n continuidad los hilos, o esta producci&oacute;n cierra un ciclo? &ldquo;Vamos a ver c&oacute;mo funciona esta primera temporada, la respuesta del p&uacute;blico, y luego ya se ver&aacute;, &iexcl;que por hilos no ser&aacute;! Mi deseo ahora es que guste mucho, much&iacute;simo, que tenga mucha audiencia, y que vayamos a por la segunda temporada&rdquo;, concluye. &ldquo;Como escritor me ofrece la posibilidad de mostrar otra vertiente m&iacute;a, de mi &lsquo;yo narrador&rsquo;. Siempre he cre&iacute;do que cuento historias que son muy visuales, y por tanto esta primera aproximaci&oacute;n sea el anzuelo para que otras de mis historias acaben en la pantalla&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a48b06e-4b8a-49c4-b824-0f09fd8569f1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a48b06e-4b8a-49c4-b824-0f09fd8569f1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a48b06e-4b8a-49c4-b824-0f09fd8569f1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a48b06e-4b8a-49c4-b824-0f09fd8569f1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a48b06e-4b8a-49c4-b824-0f09fd8569f1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a48b06e-4b8a-49c4-b824-0f09fd8569f1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0a48b06e-4b8a-49c4-b824-0f09fd8569f1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/hilos-miedo-miniserie-episodios-cinco-minutos-surgida-perfil-x-cordobes-salvador-gutierrez_1_13411278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 18:55:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/06921a4b-9a39-495a-bcd9-06e97cfc0c26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="188571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/06921a4b-9a39-495a-bcd9-06e97cfc0c26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="188571" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Los hilos del miedo', la miniserie con episodios de cinco minutos surgida del perfil de X del cordobés Salvador Gutiérrez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/06921a4b-9a39-495a-bcd9-06e97cfc0c26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Literatura,Streaming,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del 'dicen que nunca se rinde' al 'manquepierda': Sevilla y Betis, una pasión con historia que llega a nuestros días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/dicen-rinde-manquepierda-sevilla-betis-pasion-historia-llega-dias_1_13367327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccb79b8a-c1a1-4fcb-ab12-63b24f2ee708_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x982y299.jpg" width="1200" height="675" alt="Del &#039;dicen que nunca se rinde&#039; al &#039;manquepierda&#039;: Sevilla y Betis, una pasión con historia que llega a nuestros días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exfutbolista, antropólogo y escritor Alberto del Campo desgrana las memorias de los dos principales equipos de la capital andaluza en dos documentados volúmenes donde describe anécdotas, encuentros y hazañas del fútbol hispalense</p><p class="subtitle">La oposición vecinal a los nuevos estadios provoca la inédita unión de los barrios de Sevilla y Betis: “No a los mamotretos”</p></div><p class="article-text">
        Escritor, catedr&aacute;tico de Antropolog&iacute;a Social en la Universidad Pablo de Olavide y exfutbolista, Alberto del Campo (Sevilla, 1971) es un gran apasionado del f&uacute;tbol sevillano. Durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os ha estado investigando en peri&oacute;dicos las cr&oacute;nicas, art&iacute;culos de opini&oacute;n y noticias relacionadas con los or&iacute;genes del f&uacute;tbol en la ciudad hispalense, adem&aacute;s de charlar con los sucesores de aquellas personas que dieron vida a los dos clubes m&aacute;s importantes de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Tras escribir dos libros sobre la historia del f&uacute;tbol sevillano -<em>Historia del Sevilla F&uacute;tbol Club</em> e <em>Historia del Real Betis Balompi&eacute;- </em>atiende a <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SevillaelDiario.es</a> en la Universidad Pablo de Olavide. En ellos, describe los or&iacute;genes de ambas entidades, los partidos disputados, narra an&eacute;cdotas y analiza a las figuras m&aacute;s importantes que dieron vida a la mayor dualidad de la ciudad de Sevilla. 
    </p><p class="article-text">
        En el f&uacute;tbol actual tambi&eacute;n hay anhelos del pasado debido a la explotaci&oacute;n comercial de f&uacute;tbol. Sin embargo, esa gesti&oacute;n mercantil donde prima lo econ&oacute;mico frente a lo deportivo no es m&aacute;s que un reflejo del f&uacute;tbol m&aacute;s primitivo. En Sevilla, los grandes clubes sobreviven &ldquo;porque forman parte de las buenas familias, de la oligarqu&iacute;a&rdquo;, mientras que los equipos obreros, los de barrio, se hunden y desaparecen.
    </p><h2 class="article-text">De trialidad a dualidad: los or&iacute;genes de los equipos sevillanos</h2><p class="article-text">
        Sevilla F&uacute;tbol Club, Sevilla Balompi&eacute; y Betis F&uacute;tbol Club eran los tres equipos que predominaban en la ciudad hispalense debido a su capacidad adquisitiva. Los sevillistas ten&iacute;an relaci&oacute;n con la burgues&iacute;a industrial y comercial, los balompedistas con los militares y los b&eacute;ticos con peque&ntilde;os empresarios. &ldquo;Los dos equipos grandes eran el Sevilla FC y Sevilla Balompi&eacute;, el Betis era el tercer equipo, el equipo peque&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un primer momento, Sevilla FC y Betis FC eran clubes hermanados hasta el punto que &ldquo;cuando el Sevilla pasa por malos momentos, los sevillistas juegan en el Betis&rdquo;. Sin embargo decidieron fusionarse &ldquo;omitiendo el nombre del Betis porque el Sevilla era mucho m&aacute;s antiguo y con mayor&iacute;a de jugadores sevillistas, porque eran mejores&rdquo;, afirma Del Campo. Pero no es algo que perdurase mucho en el tiempo, ya que los b&eacute;ticos, al ver que perdieron todas sus se&ntilde;as de identidad, se refundaron. 
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 1914 es cuando se produce la fusi&oacute;n &ldquo;de forma sorpresiva&rdquo; entre Sevilla Balompi&eacute; y Betis F&uacute;tbol Club debido a una serie de intereses entre ambos. Por una parte, el Betis obtuvo el t&iacute;tulo de Real debido a la influencia del Partido Liberal y los Borbolla. Sin embargo, &ldquo;deportivamente, perd&iacute;a todos los partidos&rdquo;. Por ello, en un primer momento a los seguidores del Real Betis Balompi&eacute; se les llama balompedistas, &ldquo;porque el Sevilla Balompi&eacute; era el equipo fuerte&rdquo;. A&ntilde;os m&aacute;s tarde fue en Madrid donde cuaj&oacute; la idea de llamarlos b&eacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        El Sevilla FC se fund&oacute; en 1890, si bien su actividad ces&oacute; a los dos a&ntilde;os debido a la marcha de sus jugadores y directivos a tierras brit&aacute;nicas, de donde eran originarios, por el cierre de las f&aacute;bricas donde trabajaban. Sin embargo, en 1905, el hijo y el sobrino del m&eacute;dico del Sevilla FC decidieron refundarlo bajo el mismo nombre, jugando en el mismo campo y con la intenci&oacute;n de retomar la actividad del club originado en 1890. Del Campo piensa que &ldquo;es discutible que esos v&iacute;nculos sean suficiente para aceptar jur&iacute;dicamente una continuidad&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La historia de un sentimiento heredado</h2><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol es el m&aacute;s fiel reflejo de la sociedad, y as&iacute; lo era tambi&eacute;n en el pasado. &ldquo;Durante la dictadura de Primo de Rivera, con un presidente y directivos militares, el r&eacute;gimen favorec&iacute;a al Real Betis Balompi&eacute;. Cuando el mundo comenz&oacute; a funcionar por el comercio y la industria, sectores vinculados al Sevilla FC, las tablas cambiaron&rdquo;, aclara Del Campo.
    </p><p class="article-text">
        La predominancia de cada equipo var&iacute;a seg&uacute;n la d&eacute;cada. Mientras que en la de 1910 el Sevilla Balompi&eacute;, antecesor del Betis, fue el equipo dominante, en la d&eacute;cada de 1920 es el Sevilla FC el que arrasa. Este &ldquo;turnismo&rdquo;, seg&uacute;n indica Del Campo, &ldquo;es lo que ha hecho que la gente sea de un equipo u otro porque, al contrario de lo que ha pasado en Barcelona, Valencia o Madrid, donde hay un equipo hegem&oacute;nico y poderoso y un segund&oacute;n, aqu&iacute; han sido muy parejos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sentimiento hacia ambos clubes, en su gran mayor&iacute;a, se ha transmitido de padres a hijos y de abuelos a nietos. Del Campo asegura que &ldquo;la emoci&oacute;n que siente alguien cuando llora en las victorias o en los descensos o cuando sufre es porque recuerda a los que ya no est&aacute;n&rdquo;. Adem&aacute;s, el papel de la mujer, principalmente en el Betis FC, donde en 1914 ya hubo mujeres socias debido a que era el equipo m&aacute;s liberal, tambi&eacute;n es importante a la hora de transmitir este sentimiento familiar.
    </p><h2 class="article-text">Paco Alba y el &lsquo;dicen que nunca se rinde&rsquo;: los or&iacute;genes del Sevilla </h2><p class="article-text">
        Del Campo cree que la figura de Paco Alba es la m&aacute;s relevante en la historia del Sevilla. En 1914 fue, en un primer momento, jugador y despu&eacute;s, presidente de la entidad. Adem&aacute;s, era miembro del Partido Liberal y gracias a su persona el club &ldquo;es capaz de articular alianzas con los conservadores, la aristocracia, introducir elementos populares y abre la puerta a los republicanos&rdquo;, facilitando la entrada al equipo a todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        En la primera &eacute;poca del siglo XX comienza la idea del &lsquo;Dicen que nunca se rinde&rsquo;, cuando el club experimenta dificultades tras la marcha de jugadores importantes y hay grandes disputas internas, en la entidad &ldquo;prevalece ese esp&iacute;ritu de lucha&rdquo; propia de la mentalidad anglosajona. &ldquo;Esa idea de sobreponerse a la adversidad, est&aacute; muy en el ADN del Sevilla, y eso demuestra que no se extinguiera como se extinguieron otros clubes&rdquo;, afirma Del Campo.
    </p><p class="article-text">
        El partido fundamental para el Sevilla &ldquo;y para el devenir del f&uacute;tbol en Sevilla&rdquo; fue la victoria ante el Recreativo de Huelva en Mesina (Italia). Un terremoto en esta localidad provoc&oacute; un encuentro ben&eacute;fico entre ambos clubes para recaudar fondos, sin embargo, este hecho sirvi&oacute; como escaparate para que el club fuese conocido fuera de Andaluc&iacute;a. &ldquo;Esta ocasi&oacute;n es la &uacute;nica vez que el Sevilla logra ganar al Recreativo de Huelva, entonces demuestra ante todas las clases sociales que es el principal club de la ciudad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Carmelo Navarro y el &lsquo;manquepierda&rsquo;: los or&iacute;genes del Betis</h2><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n, Carmelo Navarro es la persona m&aacute;s importante de la historia del Betis para Alberto del Campo, al que describe como &ldquo;un portento f&iacute;sico&rdquo;. Directivo, futbolista y capit&aacute;n, en 1911 del Sevilla Balompi&eacute; y en 1918 del Real Betis Balompi&eacute;, donde es l&iacute;der indiscutible, escribe cr&oacute;nicas y discursos, entre los que destaca el m&iacute;tico &lsquo;manquepierda&rsquo;, &ldquo;donde lo importante no son los t&iacute;tulos, sino la lealtad y el sentimiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En una &eacute;poca donde el f&uacute;tbol pas&oacute; de ser sentimiento a negocio, &ldquo;el Betis tuvo que cambiar su filosof&iacute;a para sobrevivir&rdquo;. Con el paso del tiempo la oligarqu&iacute;a de la directiva verdiblanca quiso dejar de lado ese &lsquo;manquepierda&rsquo;, centr&aacute;ndose en &ldquo;el que m&aacute;s tiene m&aacute;s gana&rdquo;, pero el pueblo mantuvo esa idiosincrasia propia de sus or&iacute;genes militares. 
    </p><p class="article-text">
        En el Betis hay muchos partidos importantes, si bien Del Campo no destaca ninguno sobre el resto. Sin embargo, se&ntilde;ala que &ldquo;algunos campeonatos que se pensaban que no se iban a ganar, y finalmente se ganaron, alent&oacute; el orgullo de los balompedistas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sevilla y Betis, una pasi&oacute;n que llega a nuestros d&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Pese a la gran rivalidad y dureza con la que se juegan hoy en d&iacute;a los derbis, tan solo hace tres a&ntilde;os de la fea entrada del canterano b&eacute;tico Miranda a la leyenda sevillista Jes&uacute;s Navas d&iacute;as antes de que el Sevilla ganara su &uacute;ltima Europa League, el juego cada vez es m&aacute;s limpio. Invasiones de campo, pedradas y f&uacute;tbol duro provocaban una infinidad de lesiones en unos partidos sin cambios, que incluso &ldquo;se tienen que suspender porque nadie quiere arbitrar por la peligrosidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos partidos terminaban con los apasionados, ahora ultras, sacando a hombros a sus futbolistas y pase&aacute;ndolos por las calles donde el rival ten&iacute;a sus sedes. Estos tambi&eacute;n escrib&iacute;an sus coplillas sat&iacute;ricas, lo que ahora son c&aacute;nticos que se recitan durante el partido, principalmente de ofensa hacia el rival. &ldquo;Esa guasa ha existido siempre, y conviene no olvidarlo, porque a veces se lo toman demasiado en serio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una comparativa con la situaci&oacute;n actual, el mal momento que atraviesa el Sevilla debido a su mala gesti&oacute;n es algo imposible que hubiese sucedido en el pasado ya que &ldquo;los aficionados y los socios mandaban y se hac&iacute;an valer&rdquo;. Por otro lado, indica que hay una &ldquo;legitimidad social&rdquo; de los verdaderos due&ntilde;os del club, los aficionados, y afirma que &ldquo;no hay derecho a que la legislaci&oacute;n ampare a que estos tipos puedan hacer lo que quieran&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Betis pasa por la mejor etapa institucional de toda su historia. &ldquo;En todos los a&ntilde;os buenos que he estudiado, nunca hubo una d&eacute;cada de estabilidad, logros deportivos y gesti&oacute;n honesta&rdquo;. Esta buena gesti&oacute;n provoca que los sevillistas incrementen su enfado ya que &ldquo;la percepci&oacute;n de tu club va relacionado a c&oacute;mo le va al otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su faceta de antrop&oacute;logo, Del Campo cree que en Sevilla, al igual que las hermandades de penitencia, Sevilla y Betis son &ldquo;pilares identitarios, fundamentales para miles de personas&rdquo;. Adem&aacute;s, destaca c&oacute;mo el f&uacute;tbol y las cofrad&iacute;as son veh&iacute;culos de transmisi&oacute;n de ideales entre generaciones, de sentimiento de pertenencia y de construir tu propia personalidad. &ldquo;No hay nadie que pueda vivir al margen del f&uacute;tbol y de la Semana Santa, aunque seas ateo y no te guste el f&uacute;tbol&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/dicen-rinde-manquepierda-sevilla-betis-pasion-historia-llega-dias_1_13367327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 20:00:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ccb79b8a-c1a1-4fcb-ab12-63b24f2ee708_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x982y299.jpg" length="4176640" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ccb79b8a-c1a1-4fcb-ab12-63b24f2ee708_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x982y299.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4176640" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Del 'dicen que nunca se rinde' al 'manquepierda': Sevilla y Betis, una pasión con historia que llega a nuestros días]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ccb79b8a-c1a1-4fcb-ab12-63b24f2ee708_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x982y299.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sevilla,Real Betis,Historia,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Manual para construir un infierno', o cómo Sevilla es "un escenario único y maravilloso para una novela negra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/manual-construir-infierno-sevilla-escenario-unico-maravilloso-novela-negra_1_13397858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ceddbab-5f84-48ae-946b-958e030d623f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x477y210.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Manual para construir un infierno&#039;, o cómo Sevilla es &quot;un escenario único y maravilloso para una novela negra&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Fernando Repiso recupera a su detective Iván de Pablos en una radiografía de la sociedad actual ambientada en la tórrida Sevilla</p><p class="subtitle">Fernando Repiso: “La corrección política es una camisa de fuerza, una enemiga de la creación”
</p></div><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/fernando-repiso-correccion-politica-camisa-fuerza-enemiga-creacion_1_9038575.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la novela Las agujas de la noche</a> puso en escena a Iv&aacute;n de Pablos, un inspector bebedor, amigo de las drogas y adicto al sexo, en una Sevilla muy distinta de la que brindan las postales. Tan extremo personaje regresa ahora con <em>Manual para construir un infierno </em>(NdeNovela), la nueva obra de Fernando Repiso ambientada en una t&oacute;rrida capital hispalense. &ldquo;Hace mucho calor en esta novela, pero no por la relaci&oacute;n entre clima y criminalidad, sino porque, en Sevilla, el calor es un elemento inevitable. Es una de nuestras se&ntilde;as de identidad. Conforma nuestro car&aacute;cter como ciudad, tanto f&iacute;sico como social. Hasta tenemos una variante muy nuestra, <em>la calor</em>, que es cuando ya no puedes m&aacute;s. Sevilla se organiza, se estructura y vive en funci&oacute;n de las altas temperaturas&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        En este reencuentro con su antih&eacute;roe sevillano, Repiso siente que Iv&aacute;n de Pablos &ldquo;es m&aacute;s Iv&aacute;n que nunca. Tras resolver el caso de <em>Las agujas</em> <em>de la noche</em>, se ha convertido en una celebridad local, colabora en un programa de radio y, obligado por su comisario, acude a terapia para rehabilitarse de sus adicciones y apenas sale de fiesta. Aunque desde el mismo inicio de la novela sabremos que todo es una farsa. Al mismo tiempo, en este <em>Manual para construir un infierno</em>, profundizo en sus relaciones personales y en su car&aacute;cter. En parte, de ah&iacute; viene el t&iacute;tulo, porque supone un descenso tanto f&iacute;sico como psicol&oacute;gico en el que llevo a Iv&aacute;n al l&iacute;mite de sus fuerzas y, lo m&aacute;s grave y doloroso, al l&iacute;mite de su credibilidad como profesional, como padre, como compa&ntilde;ero y como amigo. Si consigue remontar es algo que los lectores tendr&aacute;n que averiguar, pero les adelanto que no se lo he puesto f&aacute;cil&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a los polic&iacute;as o detectives demasiado virtuosos de cierta novela negra reciente, De Pablos supone una vuelta al personaje canalla cl&aacute;sico, aunque el novelista cree que el g&eacute;nero &ldquo;est&aacute; viviendo un proceso de enorme diversificaci&oacute;n. Entre las muchas tendencias y subg&eacute;neros &mdash;novela negra hist&oacute;rica, rom&aacute;ntica, tecnol&oacute;gica, rural y un largo etc&eacute;tera&mdash;, encontramos tambi&eacute;n el domestic noir o el cozy noir, novelas en las que no hay un investigador profesional y, en muchos casos, no hay ni siquiera muertos ni sangre. Quiz&aacute;s por eso esa sensaci&oacute;n de que faltan protagonistas m&aacute;s oscuros. Pero haberlos, <em>haylos</em>. Particularmente, a m&iacute; siempre me han gustado los personajes poli&eacute;dricos, cargados de contradicciones, absolutamente incorrectos y con un marcado lado oscuro. Humanos, en definitiva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Frutos de su tiempo</h2><p class="article-text">
        En todo caso, este sevillano de 1971 trata de que sus novelas sean siempre una radiograf&iacute;a de la sociedad en la que viven. &ldquo;Me gusta que mis personajes sean frutos de su tiempo. Si quiero que los lectores entren en mi novela, tengo que hacer cre&iacute;bles las situaciones y los contextos en los que se desenvuelven los personajes y se desarrolla la trama. De hecho, esta puede ser m&aacute;s o menos rocambolesca, m&aacute;s o menos rebuscada, m&aacute;s o menos cargada de fuegos artificiales, pero si no est&aacute; pegada a su realidad social, a m&iacute; no me funciona. Por ejemplo, al inspector de polic&iacute;a Iv&aacute;n de Pablos le cuesta llegar a final de mes por dos motivos muy concretos: porque las drogas que consume no son gratis y porque vive en la Alameda de H&eacute;rcules, un barrio que, en 30 a&ntilde;os, ha pasado de ser una bolsa de marginalidad en pleno centro de Sevilla a un ejemplo paradigm&aacute;tico de gentrificaci&oacute;n y turistificaci&oacute;n, lo que ha conllevado una cierta p&eacute;rdida de identidad y que los precios de la vivienda se hayan disparado, incluyendo el apartamento en el que el inspector vive alquilado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De seguir as&iacute; la cosa, dice en un momento determinado de la novela, no tendr&aacute; m&aacute;s remedio que mudarse, tal y como le est&aacute; sucediendo a miles de vecinos de muchos otros barrios de Sevilla y de muchas otras ciudades&rdquo;, agrega Repiso. &ldquo;Del mismo modo, abordo en la novela otros temas de actualidad que me interesan y me preocupan, tales como la homofobia en el f&uacute;tbol masculino, el ascenso del evangelicalismo o los nuevos modelos de familia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Repiso es consciente de que la novela negra espa&ntilde;ola se ha descentralizado de las grandes urbes. &ldquo;En un mundo cada vez m&aacute;s globalizado, los lectores buscamos la autenticidad, la diversidad y, por qu&eacute; no, el exotismo. Nueva York, Londres, Berl&iacute;n, Madrid o Barcelona est&aacute;n muy bien, pero son escenarios donde ya hemos estado muchas veces antes, tanto real como literariamente. Las tramas ahora se est&aacute;n mudando al valle del Bazt&aacute;n, a los acantilados de Cantabria, a los pueblos de la Espa&ntilde;a vaciada o a las costas y sierras andaluzas, por poner algunos ejemplos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">T&oacute;pica y excesiva</h2><p class="article-text">
        El caso concreto de Sevilla &ldquo;es un escenario &uacute;nico y maravilloso para una novela negra. Es una ciudad con una imagen de marca potent&iacute;sima, t&oacute;pica y excesiva. Una ciudad romana, barroca, mariana, pija y obrera. Una ciudad con aires de grandeza, a la vez que alberga algunos de los barrios m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a. Una ciudad con turistas a punta pala que, sin embargo, se resiste a convertirse en franquicia. Por eso, cada vez es mayor la n&oacute;mina de autores que escribimos en negro sobre Sevilla: Salvador Guti&eacute;rrez, Julio Mu&ntilde;oz Gij&oacute;n, Susana Mart&iacute;n Gij&oacute;n, Juan Ram&oacute;n Biedma, Antonio Puente Mayor, Francisco Gallardo, Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez-Barba, Reyes Vargas, Antonio Guisado&hellip; &iexcl;Y seguro que me he dejado muchos en el tintero!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tendr&aacute;n continuidad las novelas de Iv&aacute;n? &ldquo;S&iacute; y no&rdquo;, responde. &ldquo;No lo s&eacute;. Debo reconocer que Iv&aacute;n me deja exhausto. Es tan intenso que, cuando pongo punto final a una novela protagonizada por &eacute;l, necesito un tiempo para recuperarme. Me gusta mucho el personaje, pero tambi&eacute;n me agota. Cuando escribo sobre &eacute;l, tengo que resistir la tentaci&oacute;n constante de juzgarlo. Iv&aacute;n toma decisiones terribles que le llevan directo al desastre, pero yo no puedo intervenir y castigarlo porque me lo reclame mi educaci&oacute;n judeo-cristiana. Tengo que recordarme una y otra vez su propia l&oacute;gica, su verdad, por decirlo de alg&uacute;n modo. Ello me exige un ejercicio constante de contenci&oacute;n. Por eso, cuando termin&eacute; este <em>Manual para construir un infierno</em>, el cuerpo me ped&iacute;a cambiar de registro. Este verano lo estoy dedicando a planificar la nueva novela. No es un nuevo caso de Iv&aacute;n. Ni siquiera es novela negra. Pero &iquest;qui&eacute;n sabe? Por mucho que me guste planificar mis libros, afortunadamente los caminos de la literatura son inescrutables, e Iv&aacute;n de Pablos es mucho Iv&aacute;n de Pablos&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/manual-construir-infierno-sevilla-escenario-unico-maravilloso-novela-negra_1_13397858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 03:00:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4ceddbab-5f84-48ae-946b-958e030d623f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x477y210.jpg" length="360664" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4ceddbab-5f84-48ae-946b-958e030d623f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x477y210.jpg" type="image/jpeg" fileSize="360664" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Manual para construir un infierno', o cómo Sevilla es "un escenario único y maravilloso para una novela negra"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4ceddbab-5f84-48ae-946b-958e030d623f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x477y210.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La literatura también cruza la verja: los escritores de Gibraltar celebran el fin de la frontera para "sentirnos más nosotros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/literatura-cruza-verja-escritores-gibraltar-celebran-frontera-sentirnos_1_13389974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8b22880-b0c8-4d4f-9202-1afd56096891_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La literatura también cruza la verja: los escritores de Gibraltar celebran el fin de la frontera para &quot;sentirnos más nosotros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autores como Trino Cruz, Gabriel Moreno o Rebecca Calderón celebran el acuerdo de los gobiernos español y británico, un sueño largamente acariciado por los habitantes de la Roca: "Esto nos hace pensar que habrá mucha más conexión, contacto y colaboración con el mundo cultural de Andalucía y de España"</p><p class="subtitle">Gibraltar, sin Verja: el día que la frontera se convirtió en calle
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Illo, illo, illo! &iexcl;Que se implementa hoy el <em>treaty</em>, que va a caer el <em>final frontier</em>!&rdquo;. As&iacute; comienza el <em>Di&aacute;logo fronterizo</em> que el escritor gibraltare&ntilde;o Jonathan Teuma escrib&iacute;a con motivo de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/verja-gibraltar-cae-cinco-anos-intensas-negociaciones_1_13380394.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ca&iacute;da de la verja de Gibraltar</a> esta semana. Una noticia que afecta fundamentalmente a los trabajadores que durante d&eacute;cadas se han visto obligados a hacer cola y sacar sus pasaportes cada vez que entraban y sal&iacute;an de la Roca, pero tambi&eacute;n a los poetas y narradores que, por naturaleza, han venido cruzando tambi&eacute;n las fronteras idiom&aacute;ticas de manera cotidiana.  
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Trino Cruz, un poeta que ha hecho su carrera entre Gibraltar, Espa&ntilde;a y Marruecos, &ldquo;da gran placer y cierto v&eacute;rtigo cruzar la frontera (nosotros nunca la hemos llamado &lsquo;la verja&rsquo;) en ambos sentidos sin ning&uacute;n tipo de control, sin presencia policial, sin necesidad de identificarnos&rdquo;, celebra. &ldquo;Humanizar un territorio de nadie es de gran valor, un gesto contracorriente y generoso en un mundo ruidoso y distra&iacute;do, un gesto que demuestra confianza en el otro, y en la necesidad de fomentar el bien com&uacute;n. &iexcl;Territorio de todos!&rdquo;, aplaude el poeta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada uno de nosotros es un v&iacute;nculo entre mil vidas, vaso comunicante entre espacios y memorias, cada uno tiene la responsabilidad de seguir tejiendo a su manera, ejerciendo su libertad, con respeto, con amor&rdquo;, prosigue el autor de <em>Rhila</em> o <em>Mediod&iacute;a del cantor</em>. &ldquo;Todos tendremos algo que decir al respecto, nuestras historias seguir&aacute;n creciendo, nutri&eacute;ndose de complejidad y honradez, transform&aacute;ndonos y enriqueci&eacute;ndonos. Pienso tambi&eacute;n en los que s&oacute;lo conozcan esta no-frontera, tendr&aacute;n otras referencias, ser&aacute; un nuevo punto de partida para ellos. Las futuras generaciones fomentar&aacute;n el respeto, y cultivar&aacute;n y mimar&aacute;n este regalo que hoy se nos brinda&rdquo;, a&ntilde;ade Trino Cruz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97130994-cf99-4d31-bb0c-a102cdf6cce5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x631y307.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97130994-cf99-4d31-bb0c-a102cdf6cce5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x631y307.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97130994-cf99-4d31-bb0c-a102cdf6cce5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x631y307.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97130994-cf99-4d31-bb0c-a102cdf6cce5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x631y307.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97130994-cf99-4d31-bb0c-a102cdf6cce5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x631y307.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97130994-cf99-4d31-bb0c-a102cdf6cce5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x631y307.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/97130994-cf99-4d31-bb0c-a102cdf6cce5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x631y307.jpg"
                    alt="Trino Cruz, poeta a caballo entre Gibraltar, España y Marruecos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Trino Cruz, poeta a caballo entre Gibraltar, España y Marruecos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Identidad sin barreras</h2><p class="article-text">
        Gabriel Moreno es un poeta y cantautor que escribe en llanito, la peculiar mezcla de espa&ntilde;ol e ingl&eacute;s que se da en la Roca. Su &uacute;ltimo poemario, titulado precisamente Gibraltar, contiene versos como &ldquo;<em>The night is black como un whiski con cola,/ en el belly del estresho no se ve n&aacute;,/ y t&oacute; lo que escusho son el mot&oacute; y la ola/ and a voice that says, &lsquo;al pe&ntilde;&oacute;n volver&aacute;&rsquo;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, como escritor gibraltare&ntilde;o, supone un hito hist&oacute;rico, porque toda la vida hab&iacute;amos sentido una divisi&oacute;n, sobre todo psicol&oacute;gica, con la cultura y el mundo literario del Campo de Gibraltar, de Andaluc&iacute;a y de Espa&ntilde;a&rdquo;, explica Moreno. &ldquo;Esto, m&aacute;s que simb&oacute;licamente, nos hace pensar que podr&aacute; haber mucha m&aacute;s conexi&oacute;n, contacto y colaboraci&oacute;n con el mundo cultural de Andaluc&iacute;a y de Espa&ntilde;a&rdquo;, augura el autor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n, a nivel filos&oacute;fico, siempre hemos pensado que un lugar puede construir una identidad cultural fuerte y potente sin necesidad de murallas, barreras o fronteras. Ese ha sido siempre nuestro sue&ntilde;o: poder afinar y hacer brillar nuestra identidad sin necesidad de separarnos f&iacute;sicamente de Espa&ntilde;a ni de ning&uacute;n otro pa&iacute;s&rdquo;, agrega. &ldquo;Sentimos que ahora tendremos m&aacute;s oportunidades para fundir las dos culturas que nos conforman y nos hacen ser quienes somos: la inglesa y la andaluza. Esperamos que esta apertura tambi&eacute;n suponga una nueva manera de concebir el mundo, de concebirnos a nosotros mismos y de entender la literatura y la poes&iacute;a&rdquo;, apunta.
    </p><h2 class="article-text">Un acontecimiento</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Gabriel Moreno se&ntilde;ala que &ldquo;naturalmente, hay tambi&eacute;n cierta inquietud, porque toda la vida hemos sido un lugar fronterizo, donde las fronteras han formado parte de nuestra identidad&rdquo;. &ldquo;Est&aacute; la frontera entre el Atl&aacute;ntico y el Mediterr&aacute;neo, las fronteras culturales con Espa&ntilde;a y con Inglaterra, pero creemos que esa inquietud no es m&aacute;s que el miedo natural al cambio y que este ser&aacute; un momento de transformaci&oacute;n positiva, de colaboraci&oacute;n y de sentirnos m&aacute;s nosotros mismos, sin necesidad de expulsar a nadie de nuestro territorio psicol&oacute;gico y literario, as&iacute; que vivimos este momento hist&oacute;rico con ilusi&oacute;n y con esperanza&rdquo;, manifiesta. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Rebecca Calder&oacute;n, autora de t&iacute;tulos como <em>Ten thousand words</em> o<em> The Civil Garrison</em>, afirma: &ldquo;Me apasionan los grandes momentos de la historia, y ahora mismo estamos viviendo uno. La apertura de la frontera es un acontecimiento enorme. Hay quienes solo han conocido la hostilidad entre Espa&ntilde;a y Gibraltar, pero antes de la dictadura de Franco toda la zona del Campo era una regi&oacute;n social y econ&oacute;micamente interconectada. Tengo muchas ganas de ser testigo de este cambio tan emocionante y de escribir sobre &eacute;l&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que nos ha hecho pensar en el pasado y en todas las peque&ntilde;as historias asociadas al cierre de la frontera. Ha despertado recuerdos que han inspirado poes&iacute;a durante estos &uacute;ltimos d&iacute;as&rdquo;, agrega. &ldquo;Yo todav&iacute;a estoy en estado de shock; todo resulta bastante surrealista. Es un paso muy positivo y estoy observando atentamente c&oacute;mo evoluciona todo. Soy una optimista incorregible, pero hay mucha gente que se muestra esc&eacute;ptica&rdquo;, comenta la escritora. 
    </p><h2 class="article-text">Ellos y nosotros</h2><p class="article-text">
        Pero las sensaciones predominantes son de optimismo, incluso de euforia. Para Trino Cruz, &ldquo;se cierra as&iacute; un cap&iacute;tulo de nuestra historia fronteriza y se abre otro mejor para la gran comunidad que habita esta regi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Es la primera vez en muchas generaciones que podemos cruzar este espacio libremente: recuperemos la costumbre de fluir, nuestro ir y venir construir&aacute; y nos unir&aacute;, calar&aacute; profundamente en nosotros, y nos sorprenderemos pensando y actuando de nuevas maneras. Es necesario quitarle le&ntilde;a al fuego, tener confianza en los que nos rodean, reconocer que el discurso divisivo del &lsquo;ellos y nosotros&rsquo; no tiene ning&uacute;n sentido entre nosotros&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as siguientes a la ca&iacute;da de la verja el poeta se siente, m&aacute;s que nunca, ciudadano del mundo. &ldquo;Que cada uno viva a su manera, pero la memoria colectiva insiste en que soy africano y europeo, mediterr&aacute;neo y atl&aacute;ntico, todos a la vez, y que no tengo que elegir. Es as&iacute; como contemplo las gaviotas y las golondrinas que nos sobrevuelan. Con su vuelo y su griter&iacute;o danzan y celebran el atardecer de este segundo d&iacute;a, donde nada ha cambiado para ellas&hellip;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/literatura-cruza-verja-escritores-gibraltar-celebran-frontera-sentirnos_1_13389974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 19:33:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a8b22880-b0c8-4d4f-9202-1afd56096891_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5947793" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a8b22880-b0c8-4d4f-9202-1afd56096891_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5947793" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La literatura también cruza la verja: los escritores de Gibraltar celebran el fin de la frontera para "sentirnos más nosotros"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a8b22880-b0c8-4d4f-9202-1afd56096891_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gibraltar,Cádiz,Campo de Gibraltar,Escritores,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Adamuz, el último tren': el libro escrito por una superviviente de Huelva que ayuda a superar las heridas de la tragedia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/adamuz-ultimo-tren-libro-escrito-superviviente-huelva-ayuda-superar-heridas-tragedia_1_13300827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b28ba88-58c7-4cec-946e-99b0885bb414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Adamuz, el último tren&#039;: el libro escrito por una superviviente de Huelva que ayuda a superar las heridas de la tragedia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El accidente del 18 de enero acabó con la ilusión de Elena Fragio de ser funcionaria de prisiones, pero ahora ha convertido en un libro el diario en el que plasmó sus recuerdos cuando estaba en el hospital
</p><p class="subtitle">El accidente de tren de Adamuz ocurrió en 14 segundos desde que el Iryo descarriló hasta que el Alvia chocó con él
</p></div><p class="article-text">
        Elena viajaba en el vag&oacute;n 1, asiento 19 C la noche del fat&iacute;dico accidente de Adamuz. &ldquo;No volver&eacute; a montar en un tren, no lo he vuelto a hacer ni lo har&eacute;&rdquo;, asegura nada m&aacute;s empezar la charla con <a href="http://eldiario.es/andalucia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es Andaluc&iacute;a</a> para hablar de c&oacute;mo un libro la est&aacute; ayudando a salir adelante. Se llama <em>Adamuz, el &uacute;ltimo tren</em>, y est&aacute; escrito por ella misma. Naci&oacute; como un diario y ahora ya ha agotado su primera edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nacida en Huelva hace 28 a&ntilde;os, es licenciada en Criminolog&iacute;a, y como muchas m&aacute;s el pasado 18 de enero volv&iacute;a de Madrid de hacer el examen para cumplir el sue&ntilde;o de su vida: ser funcionaria de prisiones. Mantiene secuelas f&iacute;sicas m&aacute;s que importantes, pero lamenta, sobre todo, que el tren la ha dejado sin la posibilidad de trabajar en lo que siempre ha querido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay d&iacute;as que estoy bien, y otros son una mierda&rdquo;, dice gr&aacute;ficamente, <a href="https://www.eldiario.es/economia/cronologia-accidente-adamuz-minuto-minuto-adif_1_12925522.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mientras enumera que el accidente la dej&oacute; con fractura total del pie izquierdo,</a> pelvis y sacro, cuatro costillas y perforaci&oacute;n de t&iacute;mpano. Tiene una cicatriz en la cara de nueve cent&iacute;metros, y a&uacute;n tiene cristales dentro del cuerpo, que espera que le retiren en unos meses, cuando est&eacute;n m&aacute;s expuestos para que en quir&oacute;fano no den problemas.
    </p><p class="article-text">
        Se mueve &ldquo;entre la silla de ruedas y las muletas&rdquo;, despu&eacute;s de &ldquo;103 d&iacute;as sin poder siquiera apoyar los pies en el suelo&rdquo;. El 30 de abril se pudo poner en pie poco a poco, aplicando a su cuerpo una &ldquo;carga progresiva, como dice el traumat&oacute;logo&rdquo;. Y luego est&aacute; la carga psicol&oacute;gica que le ha dejado el accidente, que le provoca &ldquo;hasta n&aacute;useas si paso por una estaci&oacute;n de Renfe&rdquo;. Para ayudar a superarlo todo, naci&oacute; su libro, que est&aacute; teniendo una aceptaci&oacute;n que casi le cuesta asimilar.
    </p><h2 class="article-text">Todo comenz&oacute; como un diario</h2><p class="article-text">
        <em>Adamuz, el &uacute;ltimo tren</em> (Niebla editorial) naci&oacute;, sin saberlo, en la consulta de la psic&oacute;loga con la que Elena tuvo sus primeras consultas en el hospital. &ldquo;En Sevilla, me dijo que soltase todo lo que llevaba dentro en un diario, que escribiese lo que quer&iacute;a retener, y as&iacute; fui empezando a escribir todo. Pero lleg&oacute; un d&iacute;a que, al leerlo, pens&eacute; que pod&iacute;a ser un libro que pod&iacute;a ayudar a mucha gente&rdquo;, y la idea final se fue gestando.
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; adem&aacute;s que Elena hab&iacute;a sido camarera en un bar del barrio onubense de El Matadero, y, sin saberlo, uno de sus clientes hab&iacute;a sido Rafael P&eacute;rez, el ahora editor de su libro. Ese c&uacute;mulo de casualidades ha llevado hasta un trabajo que dice as&iacute; en su sinopsis: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; har&iacute;as si tu vida cambiara en apenas seis segundos? Elena pensaba que ten&iacute;a un camino claro: estudios, objetivos, planes. Hasta que un accidente ferroviario lo parti&oacute; todo. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/tribunales/jueza-accidente-adamuz-pide-identificar-mantenedores-trenes-cajas-negras_1_13299643.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Entre hierros retorcidos, hospitales y d&iacute;as interminables de dolor y rehabilitaci&oacute;n</a>, tuvo que enfrentarse a la dependencia, el miedo y la incertidumbre. En este relato profundo y valiente, Elena nos muestra que sobrevivir no solo significa salir con vida, sino aprender a vivir despu&eacute;s de la cat&aacute;strofe. Entre cicatrices, frustraciones y peque&ntilde;os logros, descubre que resistir, aceptar y reconstruirse es un acto de coraje diario. Una historia de miedo, p&eacute;rdida y transformaci&oacute;n que demuestra que, incluso cuando todo parece perdido, siempre hay trenes que merecen ser tomados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y su testimonio no es balad&iacute;, ni ha pasado desapercibido: &ldquo;le dije a Rafa que hiciera cien libros o as&iacute;, para regal&aacute;rselos al polic&iacute;a, al guardia civil o a los m&eacute;dicos que me atendieron. La idea no era vender, sino darlos a quienes me han ayudado en este camino&rdquo;. Pero la segunda edici&oacute;n ya est&aacute; en marcha.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un vecino de Adamuz me escribi&oacute; por redes sociales para decirme que intentaba conseguir el libro, pero que estaba agotado. Es impresionante, y solo cuento mi verdad, la de una v&iacute;ctima&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pensaba que era un sue&ntilde;o, y entonces me dieron una mano&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Entre esas verdades que tiene retenidas en la memoria, se&ntilde;ala que, tras el impacto con el Iryo, estuvo hora y media en el vag&oacute;n, o en lo que quedaba del vag&oacute;n. &ldquo;Se apag&oacute; la luz, y, de repente, empezamos a dar vueltas. Yo pensaba que era como un sue&ntilde;o, un par de minutos&hellip; Entonces, una chica me dio la mano de repente, en la oscuridad, escuchando gritos, ruidos, sinti&eacute;ndote atrapada, que no puedes respirar, y te dan una mano. Me pregunt&oacute; si estaba viva, y fue como cambiar el chip. Me di cuenta de que no estaba so&ntilde;ando, que estaba pasando en realidad. Alrededor no hab&iacute;a nada m&aacute;s que hab&iacute;a cristales, hierro y sangre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasados unos minutos, la luz de una linterna entr&oacute; a trav&eacute;s de la ventana. &ldquo;Era V&iacute;ctor, un compa&ntilde;ero de la academia. Empec&eacute; a gritar su nombre y a querer salir de all&iacute;. Sab&iacute;a que me dol&iacute;a todo, que la pierna no la sent&iacute;a. De hecho, me sacaron arrastr&aacute;ndome. Cuando me sacaron, me pusieron una pierna encima del tren, la que no sent&iacute;a y con la otra me aguantaba para no caerme por el talud. Me dec&iacute;an que no me durmiese&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento, hora y media despu&eacute;s del desastre, las noticias sobre el accidente eran confusas, y algunos familiares de los viajeros ya estaban pidiendo informaci&oacute;n en la estaci&oacute;n de Huelva, a donde el tren tendr&iacute;a que haber llegado como fin de trayecto. Elena pudo hacer la llamada que har&iacute;a respirar a su gente, &ldquo;llam&eacute; a mi padre y le dije que estaba viva, que era un infierno, pero estaba viva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta las once y media de la noche estuvo tirada en las v&iacute;as. A esa hora la llevaron al hospital de la Cruz Roja de C&oacute;rdoba, y despu&eacute;s estuvo 18 d&iacute;as ingresada en el Virgen del Roc&iacute;o de Sevilla. El resto de la recuperaci&oacute;n la est&aacute; haciendo en casa de sus padres, a la que el accidente le ha hecho volver.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, en una cama articulada instalada para ella, intenta descansar todo lo que puede, pero desde el 18 de enero le es imposible. No ha dormido desde entonces m&aacute;s de cuatro horas seguidas. Cada noche, afirma, revive el choque de los trenes, la presi&oacute;n en la cabeza y la angustia que sufri&oacute; en Adamuz.
    </p><p class="article-text">
        Y se despide para hablar, brevemente, de otra angustia, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/accidente-adamuz-entra-campana-alcalde-denuncia-manipulacion-racanear-cuatro-votos_1_13213583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de ver a pol&iacute;ticos de todos los partidos haciendo su particular guerra </a>con un accidente que mat&oacute; a 46 personas y dej&oacute; a m&aacute;s de cien heridas. &ldquo;Nunca he entrado en esto, me parece muy fuerte que se haga pol&iacute;tica con algo as&iacute;. Estoy tan resentida con esto que ni siquiera vot&eacute; en las elecciones andaluzas. &iquest;Para qu&eacute; iba a hacerlo?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fermín Cabanillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/adamuz-ultimo-tren-libro-escrito-superviviente-huelva-ayuda-superar-heridas-tragedia_1_13300827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 18:51:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3b28ba88-58c7-4cec-946e-99b0885bb414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="496328" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3b28ba88-58c7-4cec-946e-99b0885bb414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="496328" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Adamuz, el último tren': el libro escrito por una superviviente de Huelva que ayuda a superar las heridas de la tragedia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3b28ba88-58c7-4cec-946e-99b0885bb414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Accidente trenes Adamuz,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jesús Carrasco, escritor: "Es un error trasladar a la vida real modelos del cine romántico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/jesus-carrasco-escritor-error-trasladar-vida-real-modelos-cine-romantico_1_13198809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31fc9028-fd60-45d0-89d8-8f27b572f858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jesús Carrasco, escritor: &quot;Es un error trasladar a la vida real modelos del cine romántico&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de 'Intemperie' da un cambio de registro con su nueva obra, ‘El detalle’, la historia de una pareja en crisis que emprende un loco viaje al lugar donde se conocieron</p><p class="subtitle">Jesús Carrasco conquista el premio Biblioteca Breve con un canto al trabajo manual
</p></div><p class="article-text">
        Desde la salida a la luz de su debut como novelista, el superventas <em>Intemperie</em>, a Jes&uacute;s Carrasco le cay&oacute; la etiqueta de escritor serio, amigo de los argumentos m&aacute;s o menos dram&aacute;ticos. Lo confirm&oacute; en sus obras posteriores, <em>La tierra que pisamos, Ll&eacute;vame a casa </em>y <em>Elogio de las manos, </em>con la que conquist&oacute; el premio Biblioteca Breve. Sin embargo, en su &uacute;ltimo lanzamiento, <em>El detalle</em> (Seix Barral), Carrasco da un giro inesperado y se atreve a introducir un nuevo elemento en su narrativa: el humor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es que quisiera desmarcarme de lo que he hecho antes, pero s&iacute; ten&iacute;a ganas de practicar el humor porque, como saben quienes me conocen, para es algo fundamental, y en la distancia corta lo practico bastante&rdquo;, explica el escritor. &ldquo;Nunca lo hab&iacute;a llevado al terreno de la narrativa y me pareci&oacute; que ya era hora, porque me apetec&iacute;a mucho y tambi&eacute;n era un reto literario: escribir sobre un tema que me interesa, con peso, pero hacerlo desde una perspectiva desenfadada. No fue tanto por sacudirme una imagen de seriedad o solemnidad, sino por apetencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El argumento de 'El detalle' se resume en un matrimonio en crisis y en la loca idea de un viaje sorpresa al lugar donde se conocieron &ndash;Liubliana&ndash; muchos a&ntilde;os atr&aacute;s. &ldquo;La novela comienza como una peripecia aeroportuaria y, poco a poco, los personajes van ganando peso y la crisis de la pareja se hace con la novela, que para m&iacute; es lo m&aacute;s interesante&rdquo;, apunta Carrasco. &ldquo;Trabajando en este texto, me he dado cuenta de que cualquier asunto puede tratarse desde la comedia si hay tiempo y distancia. En este caso, la distancia la tomo yo como autor, y el personaje la toma porque cuenta los acontecimientos una vez han pasado. Mira hacia atr&aacute;s, con cierta perspectiva, y eso le permite hacer una interpretaci&oacute;n del dolor que a veces resulta divertida e ir&oacute;nica, incluso en una situaci&oacute;n dram&aacute;tica como una crisis de pareja&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La idealizaci&oacute;n del amor</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquiera que haya vivido en pareja&rdquo;, prosigue el autor, &ldquo;sobre todo durante mucho tiempo, reconoce man&iacute;as, roces y peque&ntilde;as fricciones que, vistas con distancia, pueden resultar rid&iacute;culas o incluso bienintencionadas pero torpes. En esa intimidad es donde nos retratamos y nos desnudamos, y tambi&eacute;n donde aparecen nuestras fragilidades. Eso es lo que le pasa al personaje y como yo quer&iacute;a retratarlo: lo vemos en la intimidad de su relaci&oacute;n, completamente expuesto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es la novela, en cierto sentido, un alegato contra la concepci&oacute;n rom&aacute;ntica del amor? &ldquo;El romanticismo no enga&ntilde;a&rdquo;, subraya Carrasco. &ldquo;Ya hay una idealizaci&oacute;n en el propio t&eacute;rmino y en su concepci&oacute;n. En la novela aparece esa idea cuando el personaje intenta trasladar a la vida real modelos propios del cine rom&aacute;ntico. Intenta aplicar soluciones que funcionar&iacute;an en una pel&iacute;cula, pero que en la vida real no funcionan. Y en esa torpeza est&aacute; parte de la comedia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el cine rom&aacute;ntico no aparecen muchas de las condiciones reales: nadie hace la cama, nadie se ocupa de la comida, de los ni&ntilde;os o de las preocupaciones cotidianas. En la vida real, en cambio, todo eso est&aacute; presente, junto con el paso del tiempo, el tedio o la rutina. Pretender aplicar ese modelo idealizado a la realidad es imposible, y ah&iacute; nace buena parte del conflicto&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Inter&eacute;s por el estilo</h2><p class="article-text">
        No obstante, el escritor asegura que &ldquo;no pretendo dar lecciones a nadie. Es m&aacute;s bien un retrato con una mirada humor&iacute;stica de algo que sucede y que cualquiera puede reconocer. Cada lector decidir&aacute; si lo que cuento le resulta &uacute;til, si lo toma como aviso o simplemente se reconoce y sonr&iacute;e. Yo mismo me veo en muchas de las torpezas del personaje, y eso forma parte de la gracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con 54 a&ntilde;os, natural de Olivenza (Badajoz) y afincado en Sevilla, donde ambienta en parte su ficci&oacute;n, Carrasco es consciente de que en Espa&ntilde;a pesa cierto prejuicio sobre el humor en la literatura, lo cual no le ha desalentado lo m&aacute;s m&iacute;nimo. &ldquo;Tambi&eacute;n hab&iacute;a prejuicios con tratar temas del medio rural, pero nunca lo vi como un l&iacute;mite. Siempre me he sentido un poco fuera de eso. No he pensado en si me iba a beneficiar o perjudicar: he hecho lo que me ped&iacute;a el cuerpo, lo que ten&iacute;a que hacer. Y estoy contento con esa decisi&oacute;n&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco ha condicionado el humor su estilo, siempre cuidado. &ldquo;Es curioso, porque asociamos el humor a la ligereza en todos los planos, no solo en el tono, sino tambi&eacute;n en el lenguaje. Parece que esa ligereza se traslada a la estructura del texto, pero yo no he renunciado a nada de eso. No he renunciado a la precisi&oacute;n, ni al intento de construir frases cuidadas, ni al trabajo con el lenguaje&rdquo;, asevera. &ldquo;Sigo siendo exigente conmigo mismo, pero doy al personaje y a la historia un enfoque diferente, m&aacute;s ir&oacute;nico o humor&iacute;stico. El trabajo con el lenguaje ha sido el mismo. Nunca voy a renunciar a eso; si lo hiciera, dejar&iacute;a de escribir novela, porque es la parte fundamental para m&iacute;. Es algo que recorre todos mis libros: el inter&eacute;s por el estilo. Hay historias y enfoques diversos, pero siempre hay una atenci&oacute;n especial a la lengua y a la palabra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de decantarse por el humor, Carrasco comenta que acudieron a su mente m&aacute;s referencias cinematogr&aacute;ficas que literarias. Hay novelas que me han hecho re&iacute;r mucho y siguen haci&eacute;ndolo, como <em>Sin noticias de Gurb</em>. Tambi&eacute;n me hace re&iacute;r mucho Pedro Mairal, no solo por <em>La uruguaya</em>, sino por la mirada c&oacute;mica y afilada que tiene en general. Pero me han influido m&aacute;s Billy Wilder, Azcona, Berlanga, todo el cine c&oacute;mico que he visto a lo largo de mi vida&ldquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Situaciones kafkianas</h2><p class="article-text">
        Paralelamente a todo ello, la novela posee una dimensi&oacute;n social, con una reflexi&oacute;n impl&iacute;cita sobre las condiciones de vida actuales, especialmente aspectos como los viajes low cost o el consumo. &ldquo;Esa lectura es inevitable. En ese plano me he limitado a retratar lo que sucede. Las relaciones &mdash;amorosas, laborales o de cualquier tipo&mdash; est&aacute;n atravesadas por las condiciones sociales: la prisa, la precariedad, el coste de la vida. Todo eso influye&rdquo;, dice. &ldquo;Si quer&iacute;a hablar de la pareja contempor&aacute;nea, ten&iacute;a que hablar tambi&eacute;n de las condiciones en las que existe: una vida marcada por la tecnolog&iacute;a, la urgencia y la inestabilidad. Todo eso aparece en la novela, a veces desde un enfoque c&oacute;mico, pero con una mirada cr&iacute;tica. Muchas de las situaciones que vivimos a diario tienen algo casi kafkiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me he re&iacute;do bastante escribiendo esta novela&rdquo;, concluye Carrasco, &ldquo;y tambi&eacute;n reley&eacute;ndola, cosa que no me hab&iacute;a pasado antes. Normalmente acabo saturado tras muchas revisiones t&eacute;cnicas, pero en este caso el texto segu&iacute;a teniendo frescura y en algunos momentos me segu&iacute;a haciendo gracia&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Volver&aacute; sobre este registro? &ldquo;Creo que s&iacute;. Es un tono en el que me siento c&oacute;modo. Tengo cierta inclinaci&oacute;n a ver la comedia en lo cotidiano y me ha gustado mucho escribir estos personajes, especialmente el narrador, con esa mirada tan particular. Adem&aacute;s, me he dado cuenta de que el tono humor&iacute;stico no est&aacute; re&ntilde;ido con la profundidad. Se pueden tratar temas serios desde una perspectiva ir&oacute;nica. La ligereza en el tono no implica ligereza en el contenido&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/jesus-carrasco-escritor-error-trasladar-vida-real-modelos-cine-romantico_1_13198809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/31fc9028-fd60-45d0-89d8-8f27b572f858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="153293" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/31fc9028-fd60-45d0-89d8-8f27b572f858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="153293" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Jesús Carrasco, escritor: "Es un error trasladar a la vida real modelos del cine romántico"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/31fc9028-fd60-45d0-89d8-8f27b572f858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santi Fernández Patón, escritor: "El individualismo salvaje de hoy tiene su origen en el confinamiento"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/santi-fernandez-paton-escritor-individualismo-salvaje-hoy-origen-confinamiento_1_13281609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f97b273-1c70-4517-8d4b-cacacbed9b05_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144807.jpg" width="1384" height="779" alt="Santi Fernández Patón, escritor: &quot;El individualismo salvaje de hoy tiene su origen en el confinamiento&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El malagueño regresa a la novela con ‘Última escala’, una historia de crisis personal con múltiples lecturas y con la pospandemia de la Covid-19 como telón de fondo</p><p class="subtitle">Un catálogo a ciegas de libros anónimos: cuando el éxito (o fracaso) de un novelista no depende de la promoción
</p></div><p class="article-text">
        Verano de 2020, en una rotonda fronteriza de Hendaya. El protagonista de <em>&Uacute;ltima escala</em>, la nueva novela de Santi Fern&aacute;ndez Pat&oacute;n, ve c&oacute;mo su pareja, Miriam, desaparece tras subir a un autob&uacute;s. Es el punto de partida de una historia que va a profundizar en la crisis personal de este personaje para acabar adquiriendo un alcance universal. &ldquo;Lo que vertebra todas mis novelas es c&oacute;mo lo personal se implica en lo social y, en esta novela en concreto, quiz&aacute; es m&aacute;s evidente&rdquo;, asevera el autor, &ldquo;en el sentido de que el tel&oacute;n de fondo de esta ruptura y la reconstrucci&oacute;n del personaje tiene lugar al mismo tiempo que una sociedad se ten&iacute;a que reinventar despu&eacute;s de una pandemia que trastoc&oacute; un mont&oacute;n de pilares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor, <a href="https://www.eldiario.es/autores/santi_fernandez_paton/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columnista en elDiario.es Andaluc&iacute;a</a>, presenta el libro este martes en Sevilla a las 20:00, con Isaac Rosa, en Librer&iacute;a La Fuga, y el mi&eacute;rcoles en M&aacute;laga con Guillermo Busutil en la librer&iacute;a Suburbia, a las 19:00. Ante la casualidad de que tambi&eacute;n novelas recientes como <em>Feliz final</em> del propio Isaac Rosa o <em>El detalle</em> de Jes&uacute;s Carrasco hablen de rupturas sentimentales, Fern&aacute;ndez Pat&oacute;n cree que &ldquo;estamos viviendo en un mundo acelerado, en un mundo que se empieza a descomponer en muchos aspectos, y enfrentarse a una ruptura personal como es un desamor me serv&iacute;a para catalizar todo ese viaje, tanto personal como social, hacia la construcci&oacute;n de una nueva subjetividad, que es, al fin y al cabo, de lo que trata la novela&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el hecho de que la separaci&oacute;n se produzca en un punto fronterizo como Hendaya no es, en palabras del autor, nada casual. &ldquo;Desde el primer p&aacute;rrafo el protagonista lo reconoce. Hendaya tiene una particularidad, para quien no haya estado all&iacute; en la que t&uacute; entras por el lado del Pa&iacute;s Vasco espa&ntilde;ol y, cuando llegas al otro lado, est&aacute;s en el Pa&iacute;s Vasco franc&eacute;s. Entonces &eacute;l dice algo as&iacute; como que entramos en la rotonda por el lado de la pareja y salimos de ella por el de la ruptura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Marcados profundamente</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Todo surge de una an&eacute;cdota personal&rdquo;, prosigue. &ldquo;Mi pareja hace la vendimia en Francia en muchas ocasiones, igual que la pareja del protagonista, y yo la acompa&ntilde;aba hasta esa rotonda. All&iacute; se sub&iacute;a a un autob&uacute;s y yo me quedaba unos d&iacute;as m&aacute;s solo. Empec&eacute; a pensar qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si, al subir a ese autob&uacute;s, mi pareja me hubiera dicho: &lsquo;En realidad me subo a este autob&uacute;s y no vuelvo. Quer&iacute;a haberte dejado, pero como est&aacute;bamos en confinamiento no pude&rsquo;. Empec&eacute; a tirar de ese hilo y de ah&iacute; fue surgiendo la historia. A partir de ah&iacute; empec&eacute; a desarrollar la historia del protagonista, al mismo tiempo que recuperaba fragmentos escritos de obras que hab&iacute;an fracasado, y en los que quer&iacute;a hablar de otros asuntos. No sab&iacute;a c&oacute;mo engarzar todo eso hasta que descubr&iacute; que precisamente todo lo que hab&iacute;amos vivido con el Covid pod&iacute;a servir. Porque esa es otra cuesti&oacute;n: creo que hubo muchas novelas e historias incre&iacute;blemente oportunistas sobre el Covid y se hizo literatura muy mala, una literatura que todav&iacute;a no ten&iacute;a una mirada reposada ni una perspectiva suficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Fern&aacute;ndez Pat&oacute;n, &ldquo;este es el momento de empezar a analizar c&oacute;mo nos afect&oacute; aquello. Ahora, con m&aacute;s calma, y cuando los lectores pueden estar m&aacute;s receptivos y entender que ya no se trata de oportunismo literario, sino de algo realmente necesario: ver qu&eacute; supuso la pandemia&rdquo;. Por otro lado, est&aacute; convencido de que &ldquo;me perjudic&oacute; escribir una novela con ese tel&oacute;n de fondo, porque algunas editoriales importantes se negaron directamente a leerla. Entend&iacute;an que era un tema feo, del que no se quer&iacute;a hablar, o que pod&iacute;a tener una mirada oportunista. Ahora me est&aacute; pasando lo contrario. Los primeros comentarios que estoy recibiendo son muy positivos&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4eb1d8d-f228-4e59-bd98-af3b46d91500_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4eb1d8d-f228-4e59-bd98-af3b46d91500_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4eb1d8d-f228-4e59-bd98-af3b46d91500_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4eb1d8d-f228-4e59-bd98-af3b46d91500_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4eb1d8d-f228-4e59-bd98-af3b46d91500_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4eb1d8d-f228-4e59-bd98-af3b46d91500_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4eb1d8d-f228-4e59-bd98-af3b46d91500_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que cosas que estamos viviendo hoy &mdash;la presencia de las <em>fake news</em>, la polarizaci&oacute;n, la apelaci&oacute;n a la libertad entendida como individualismo salvaje&mdash; tienen su germen en muchos episodios ocurridos durante esos meses de confinamiento y los posteriores. Fue un episodio que marc&oacute; profundamente a esta sociedad y que parece que queremos rehuir. Mi mirada, o eso he intentado, resulta atractiva porque est&aacute; hablando de otras cosas que nos ata&ntilde;en universalmente: el desamor, las recomposiciones familiares, las recomposiciones laborales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Humor en la tragedia</h2><p class="article-text">
        El escritor se&ntilde;ala asimismo que la novela &ldquo;tiene tambi&eacute;n partes de humor, porque hubo humor en medio de la tragedia. Tiene muchos elementos que hacen que la pandemia sea simplemente ese tel&oacute;n de fondo que nos ayuda a comprender los elementos individuales del narrador. No hay una presencia invasora o totalizadora de la pandemia que pudiera echar para atr&aacute;s al lector&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al modo en que esta nueva obra dialoga con novelas anteriores, como <em>Grietas</em> o <em>Todo queda en casa</em>, comenta que &ldquo;creo que hay algunos temas que se vienen repitiendo en mis novelas de una u otra manera, m&aacute;s enmascarados o de forma m&aacute;s evidente. Uno de ellos son las segundas oportunidades, los errores y la indagaci&oacute;n personal. Son novelas muy introspectivas en las que me enfrento siempre a un reto como narrador, pero tambi&eacute;n como lector. Quiero novelas din&aacute;micas, novelas que atrapen, y quiero que la indagaci&oacute;n no se confunda con el solipsismo. Que la historia est&eacute; presente y le sirva al lector para entrar de una manera y salir de otra, sin tener la sensaci&oacute;n de haberse metido en marismas demasiado solipsistas. Creo que eso es lo que mejor las define y est&aacute; presente en todas ellas: recomponerse al mismo tiempo que el contexto social est&aacute; muy presente. Y cuando digo social no me refiero exclusivamente al contexto pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n al econ&oacute;mico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, apunta que &ldquo;en mis novelas est&aacute; siempre muy presente el dinero: en qu&eacute; trabajan los personajes, c&oacute;mo se ganan la vida y c&oacute;mo eso define su manera de ver el mundo, de amar, de relacionarse con los otros y de enfrentarse al d&iacute;a a d&iacute;a. Me parece algo fundamental. Y en esta novela, en concreto, lo hago tambi&eacute;n desde el humor. No quiero desvelar demasiado, pero tiene mucho humor. Creo que esa es otra constante en mis novelas, igual que otra lo son las familias que sufren p&eacute;rdidas traum&aacute;ticas. Eso tambi&eacute;n viene de mi propia biograf&iacute;a. Mi madre muri&oacute; a los 39 a&ntilde;os; yo ten&iacute;a 11. Es un hecho que me ha marcado y que siempre, de alguna manera, est&aacute; presente en mis novelas. Hay una p&eacute;rdida traum&aacute;tica que acaba definiendo tambi&eacute;n la subjetividad y la personalidad de cada personaje. Y te adelanto algo m&aacute;s: en la pr&oacute;xima novela en la que estoy trabajando quiz&aacute; haya incluso alg&uacute;n cameo de alg&uacute;n personaje de esta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El centro del mundo</h2><p class="article-text">
        Para terminar, Fern&aacute;ndez Pat&oacute;n cree que pertenecer a la clase media literaria &ndash;&ldquo;e incluso a la clase baja&rdquo;, matiza con humor&ndash; es un h&aacute;ndicap que se suma al hecho de ser andaluz viviendo en el norte de Espa&ntilde;a, es decir, un perif&eacute;rico. &ldquo;Yo me crie en Madrid, aunque mi familia no es madrile&ntilde;a y no tengo familia all&iacute;. Llevo en Andaluc&iacute;a m&aacute;s tiempo que en cualquier otra parte del mundo, y ahora con este interludio en Gij&oacute;n, al que me fui hace a&ntilde;os por cuestiones laborales y familiares. Y a&ntilde;ado que clase baja, al menos en lo que se refiere a ventas. Adem&aacute;s, me reivindico como escritor de provincias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis novelas suelen transcurrir en M&aacute;laga; casi todas lo han hecho&rdquo;, subraya por &uacute;ltimo. &ldquo;Hay episodios breves en Madrid y, en la actualidad, en Gij&oacute;n, pero yo hablo de M&aacute;laga como hablan los escritores de Madrid: mencionan barrios, calles y bares sin dar explicaciones, como si todos tuvi&eacute;ramos que conocerlos por el simple hecho de ser Madrid. Pues yo hago lo mismo. Hablo de M&aacute;laga como si fuera el centro del mundo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/santi-fernandez-paton-escritor-individualismo-salvaje-hoy-origen-confinamiento_1_13281609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 19:58:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4f97b273-1c70-4517-8d4b-cacacbed9b05_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144807.jpg" length="250059" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4f97b273-1c70-4517-8d4b-cacacbed9b05_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144807.jpg" type="image/jpeg" fileSize="250059" width="1384" height="779"/>
      <media:title><![CDATA[Santi Fernández Patón, escritor: "El individualismo salvaje de hoy tiene su origen en el confinamiento"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4f97b273-1c70-4517-8d4b-cacacbed9b05_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144807.jpg" width="1384" height="779"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Covid-19,Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
