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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rowan Moore]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rowan-moore/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rowan Moore]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Así se convirtió Londres en capital de oligarcas de Putin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/convirtio-londres-capital-oligarcas-putin_1_8809762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9831b84a-6885-4ac2-b601-583b2de617a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así se convirtió Londres en capital de oligarcas de Putin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El círculo de millonarios cercanos al presidente ruso ha comprado durante años propiedades en Londres, desde la mayor residencia privada hasta una estación de metro en desuso</p><p class="subtitle">Del dueño de Dia hasta banqueros y militares: la nueva lista de los 26 oligarcas rusos sancionados por la UE</p></div><p class="article-text">
        Desde hace a&ntilde;os, si no d&eacute;cadas, el mercado inmobiliario de lujo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/londres/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Londres</a> y del sureste de Inglaterra se ha dado un fest&iacute;n con las inversiones procedentes de Rusia y de los antiguos estados sovi&eacute;ticos. Las mansiones de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/fracaso-reino-unido-alejarse-dinero-oligarcas-rusos-permitido-agresion-putin_129_8713997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los oligarcas</a>, con interiores ostentosos y varios pisos que contienen piscinas, galer&iacute;as de arte y colecciones de coches de &eacute;poca, son material de pel&iacute;cula. Agentes inmobiliarios, abogados, contables, instituciones financieras, empresas inmobiliarias, agencias de relaciones p&uacute;blicas, arquitectos y dise&ntilde;adores de interiores se han beneficiado de este abundante flujo de dinero. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, activistas y periodistas hacen sonar las alarmas. Hace tiempo que se&ntilde;alan que Londres parece ser un lugar especialmente atractivo para la &ldquo;riqueza sospechosa&rdquo; &#8213;en palabras de la organizaci&oacute;n anticorrupci&oacute;n <a href="https://www.transparency.org.uk" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Transparency International UK</a>&#8213; procedente de todas partes del mundo, y de la antigua Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en particular. Estas alarmas hab&iacute;an sido ignoradas en su mayor parte hasta ahora, cuando de repente parece problem&aacute;tico haber sido c&oacute;mplice del funcionamiento de &eacute;lites cuyo l&iacute;der ha iniciado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo-lunes_6_8807725.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la guerra m&aacute;s peligrosa en Europa desde 1945</a>.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica justificaci&oacute;n posible (e insuficiente) es que esta afluencia de dinero se &ldquo;derramar&iacute;a&rdquo; hasta alcanzar a los ciudadanos de a pie, pero ha resultado de dudoso beneficio para la mayor&iacute;a de los londinenses. Ha a&ntilde;adido a&uacute;n m&aacute;s presi&oacute;n a las <a href="https://www.eldiario.es/economia/nuevos-duenos-vivienda-han-transformado-fondos-internacionales-mercado-inmobiliario_1_7935880.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">famosamente inasequibles viviendas de Londres</a>. Ha promovido la exclusi&oacute;n y la divisi&oacute;n en una ciudad entre cuyos puntos fuertes sol&iacute;an contarse la apertura y la accesibilidad.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las personas, sin duda, nunca buscar&iacute;a una propiedad en las &aacute;reas donde a los oligarcas y clept&oacute;cratas les gusta comprar, como Knightsbridge, Kensington, partes de Highgate y en comunidades suburbanas cerradas como St George's Hill, cerca de Weybridge, Surrey. Sin embargo, como argumenta Transparency International, se ha producido un efecto domin&oacute;: si los multimillonarios compran en Kensington, los banqueros un poco menos acaudalados empiezan a buscar en distritos un poco m&aacute;s baratos, lo que impulsa a los profesionales m&aacute;s exitosos que residan all&iacute; a irse m&aacute;s lejos. Y as&iacute; sucesivamente, hasta que los compradores primerizos de los barrios perif&eacute;ricos se topan con que sus pisos se han vuelto m&aacute;s caros.
    </p><p class="article-text">
        Esta riqueza ha contribuido a fen&oacute;menos tan desagradables como las &ldquo;casas iceberg&rdquo;, en las que s&oacute;tanos colosales maximizan la cifra de metros cuadrados en zonas de gran valor, y las &ldquo;calles fantasma&rdquo;, en las que propietarios de todo el mundo residen solo de vez en cuando. Tambi&eacute;n ha hecho que bloques enteros de apartamentos est&eacute;n casi siempre a oscuras, dado que sus propietarios est&aacute;n en otra residencia. El dinero sospechoso distorsiona el mercado, al fomentar las viviendas voluminosas en una ciudad donde el espacio siempre escasea.
    </p><h3 class="article-text">Mansiones, palacios y rascacielos</h3><p class="article-text">
        En el imaginario popular, la casa de un oligarca bien podr&iacute;a ser algo como la propiedad de 15 dormitorios de Roman Abramovich, valorada en al menos 150 millones de libras (unos 181 millones de euros), en Kensington Palace Gardens, una de las calles m&aacute;s caras del mundo. O la casa de Belgrave Square que, seg&uacute;n se cree, pertenece a Oleg Deripaska, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dueno-dia-banqueros-militares-nueva-lista-26-oligarcas-rusos-sancionados-ue_1_8790994.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los aliados de Putin</a> que est&aacute; sometido a sanciones en Estados Unidos. En Londres el valor de una casa de estuco de estilo cl&aacute;sico, tan t&iacute;pica de la ciudad que el osito Paddington podr&iacute;a vivir en ella, se infla hasta proporciones inimaginables, tanto que su esp&iacute;ritu cambia por completo.
    </p><p class="article-text">
        Otro tipo es la vivienda cuya escala se aproxima a la de una casa se&ntilde;orial, pero que por alg&uacute;n motivo se encuentra en Londres. Una de ellas es Athlone House, una fantas&iacute;a de estilo jacobino con torretas y frontones en Highgate que fue comprada por 65 millones de libras (78 millones de euros) en 2016 por Mikhail Fridman, un hombre sancionado por la UE, que lo describi&oacute; como un &ldquo;facilitador del c&iacute;rculo &iacute;ntimo de Putin&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O una casa de campo hist&oacute;rica, como Sutton Place, un edificio Tudor de 72 habitaciones en Surrey que se cree que pertenece a un minero multimillonario, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusia-ucrania-directo_6_8797990_1085961.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el recientemente sancionado Alisher Usmanov</a>, antiguo accionista principal del club de f&uacute;tbol Arsenal e inversor en el Everton.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n las mansiones suburbanas en comunidades cerradas, como la casa palladiana llena de obras de arte, la Ingliston House en Virginia Water, Surrey, que pertenece al socio comercial de Fridman, Petr Aven, tambi&eacute;n sancionado; o Hamstone House, un palacio art dec&oacute; en St George's Hill que sol&iacute;a pertenecer a Deripaska y puede que siga siendo suya. La mansi&oacute;n m&aacute;s espectacular de todas es Witanhurst, en el norte de Londres, propiedad del magnate de los fosfatos Andrey Guryev. Se la describe a menudo como la segunda casa familiar m&aacute;s grande de la capital, despu&eacute;s del Palacio de Buckingham; y a sus amplias proporciones se le ha a&ntilde;adido un s&oacute;tano gigante.
    </p><h3 class="article-text">El estatus</h3><p class="article-text">
        Un aspecto esencial de estas propiedades es su escala. Robert Adam, de una firma de arquitectura cl&aacute;sica que dise&ntilde;&oacute; la remodelaci&oacute;n de Witanhurst, dijo en una ocasi&oacute;n a <em>The New Yorker</em> que &ldquo;las casas son una expresi&oacute;n importante del estatus, la ambici&oacute;n y los sue&ntilde;os de la gente... No se puede aplicar la palabra &lsquo;necesitar&rsquo; en esto. La palabra es &lsquo;querer&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una superficialidad similar puede verse en la decisi&oacute;n del ucraniano Dmytro Firtash, af&iacute;n a Putin, de comprar la estaci&oacute;n de metro de Brompton Road, en desuso, a pesar de que ya pose&iacute;a una magn&iacute;fica y moderna casa cerca.
    </p><p class="article-text">
        Otros aspectos fundamentales son la seguridad, la privacidad y la desconexi&oacute;n. Todos estos factores se materializaron en un lugar: One Hyde Park, un bloque de apartamentos en Knightsbridge que, aunque dise&ntilde;ado por el estudio moderno Rogers Stirk Harbour and Partners, ofrece una seguridad y una exclusividad extremas. Entre sus residentes se encuentran el magnate ruso Vladislav Doronin y el multimillonario ucraniano Rinat Akhmetov, que a principios de la d&eacute;cada pasada pag&oacute; la cifra r&eacute;cord de 136,4 millones de libras (164,3 millones de euros) por un &aacute;tico situado all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La transparencia literal de sus paredes de cristal desmiente la opacidad real de su vida interior. Poco aporta a la vivacidad de las calles que lo rodean. Su altura rompe el horizonte de Hyde Park de una manera que, comparada con edificios posteriores y m&aacute;s altos de Londres, casi parece modesta. En la zona de Nine Elms, alrededor de la embajada estadounidense, se pueden ver torres m&aacute;s grandes, m&aacute;s altas y similarmente excluyentes. No parece que los rusos tengan una preferencia particular por ellas, pero es probable que algunas de las adquisiciones que all&iacute; se realizan est&eacute;n financiadas por fuentes sospechosas.
    </p><p class="article-text">
        Fridman, Deripaska y Doronin han, en distinta medida, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/no-queda-nadie-kremlin-pueda-detener-putin_129_8783432.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionado la guerra de Putin</a>, y Deripaska ha desafiado las sanciones que se le han impuesto. Tambi&eacute;n lo han hecho Fridman y Aven, calific&aacute;ndolas de &ldquo;falsedades maliciosas y deliberadas&rdquo;. Es imposible rastrear la financiaci&oacute;n de la compra de cualquiera de las propiedades mencionadas y establecer con certeza si alguna de ellas fue obtenida de forma corrupta.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; sabemos es que, tal y como ha dicho Transparency International, desde 2016 se han invertido 6.700 millones de libras (8.000 millones de euros) de origen dudoso en propiedades en Reino Unido, de los cuales al menos 1.500 millones &ldquo;han sido comprados por rusos acusados de corrupci&oacute;n o de tener v&iacute;nculos con el Kremlin&rdquo;. Seg&uacute;n Transparency International, dado el secretismo de muchas transacciones, el verdadero total seguramente sea muchas veces mayor.
    </p><p class="article-text">
        Como explica Oliver Bullough en su libro de 2018 <em>Moneyland</em>, la titularidad de una vivienda puede quedar oculta mediante el uso de empresas fantasma, negocios que hacen poco o nada excepto guardar y mover activos en pa&iacute;ses &#8213;San Crist&oacute;bal y Nieves, Bermudas, Liechtenstein&#8213; cuyas leyes los convierten en &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/economia/ue-mantiene-panama-ocho-paises-lista-paraisos-fiscales_1_8779619.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una fortaleza formidable para quien busque proteger sus activos</a>&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; Londres?</h3><p class="article-text">
        Los atractivos de Londres incluyen el hecho parad&oacute;jico de que su sistema jur&iacute;dico se considera s&oacute;lido y fiable y su pol&iacute;tica, al menos por ahora, estable. En otras palabras, cuenta precisamente con aquellas instituciones cuya ausencia ayuda a los clept&oacute;cratas a extraer riqueza de sus propios pa&iacute;ses. Una vez que su bot&iacute;n se ha convertido en tierra y mamposter&iacute;a, tras una fachada victoriana de estuco color crema, el proceso es dif&iacute;cil de revertir.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello requiere facilitadores. Como revelaron los <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-papeles-de-panama/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Papeles de Panam&aacute;</a>, el bufete de abogados londinense Child &amp; Child ayud&oacute; a las hijas del presidente de Azerbaiy&aacute;n de una forma que, seg&uacute;n el Tribunal Disciplinario de Abogados (SDT, por sus siglas en ingl&eacute;s), &ldquo;supuso un riesgo de blanqueo de grandes cantidades de dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el documental de Channel 4 <a href="https://www.dailymotion.com/video/x3ho0n1" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">From Russia With Cash</a> (desde Rusia con dinero), unos reporteros que se hac&iacute;an pasar por compradores rusos y hablaban con agentes inmobiliarios de Londres para invertir en propiedades con dinero que, seg&uacute;n dejaban claro los falsos inversores, proven&iacute;a de fuentes poco limpias. Los agentes se mostraban muy complacientes y en varios casos les recomendaban abogados que pod&iacute;an ayudar a los compradores a ocultar sus identidades.
    </p><p class="article-text">
        Esto fue en 2015, y ya entonces no era una sorpresa que estas cosas pudieran ocurrir. Sin embargo, la respuesta del Gobierno brit&aacute;nico ha sido limitada. En 2017, se introdujeron las &oacute;rdenes de enriquecimiento inexplicable, por las que los tribunales brit&aacute;nicos pueden exigir a sus objetivos que revelen los or&iacute;genes de su dinero, pero el coste de utilizarlas contra demandados bien asesorados y cubiertos por sus abogados hace que rara vez se emitan.
    </p><p class="article-text">
        David Cameron prometi&oacute; en 2015 cerrar el paso al &ldquo;dinero sucio&rdquo; y en 2016 el Gobierno brit&aacute;nico prometi&oacute; crear un registro p&uacute;blico de las propiedades con due&ntilde;os extranjeros. Seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde, <a href="https://www.eldiario.es/temas/boris-johnson/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boris Johnson</a> sigue prometiendo impulsar dicho registro. &ldquo;No hay lugar para el dinero sucio en Reino Unido&rdquo;, dijo recientemente. &ldquo;Aquellos que apoyan a Putin han sido avisados: no habr&aacute; ning&uacute;n lugar donde esconder sus ganancias de dinero sucio&rdquo;, asegur&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La ministra de Asuntos Exteriores, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/son-aspirantes-primer-ministro-si-cae-boris-johnson_1_8652072.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liz Truss</a>, dice que tiene una &ldquo;lista negra&rdquo; de oligarcas cuyas propiedades ser&aacute;n objeto de investigaci&oacute;n. El secretario de Exteriores, Dominic Raab, sugiere que las casas de las &eacute;lites rusas podr&iacute;an ser entregadas a los refugiados ucranianos. Dado que el Gobierno ha sido acusado de estar demorando el asunto, estas declaraciones pol&iacute;ticas, hasta que se demuestre lo contrario, suenan a palabrer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rowan Moore]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/convirtio-londres-capital-oligarcas-putin_1_8809762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Mar 2022 21:32:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis Ucrania,Rusia,Londres,Vladímir Putin,Inglaterra,Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida post-COVID: ¿ha cambiado el mundo para siempre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/vida-post-covid-cambiado-mundo_130_6479984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df787d5e-0f3c-4f3c-9c0a-3ec2f2ab0d7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida post-COVID: ¿ha cambiado el mundo para siempre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seis expertos analizan lo que puede quedar tras la pandemia: ciudades más verdes e inversión a lugares más pequeños, un modelo híbrido de teletrabajo y el nuevo charlestón</p></div><p class="article-text">
        Seis periodistas especializados y otros expertos eval&uacute;an c&oacute;mo ser&aacute; la nueva normalidad del mundo post-pand&eacute;mico y c&oacute;mo ha transformado desde la ciencia y las ciudades hasta las relaciones y la pol&iacute;tica.
    </p><h3 class="article-text">Ciudades</h3><p class="article-text">
        La pandemia ha tra&iacute;do cambios. Ha acostumbrado a algunas personas, aquellas cuyos trabajos lo permit&iacute;an, al&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2020/jul/06/remote-working-is-not-going-away-who-wins-and-loses-when-workers-stay-home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teletrabajo</a>. Tambi&eacute;n ha subrayado lo importante que es tener una vivienda adecuada y tener acceso a los espacios verdes al aire libre.&nbsp;Asimismo, ha quedado de manifiesto, en este caso debido a su ausencia, la importancia del contacto social y de los encuentros. Y se ha podido ver que los desplazamientos masivos diarios para ir a trabajar son una deshumanizante p&eacute;rdida de energ&iacute;a y de recursos.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, estos cambios no provocar&aacute;n, como han pronosticado otros analistas, un abandono de las ciudades o de las oficinas, ni dar&aacute;n lugar a un futuro de burbujas rurales, ni los londinenses abandonar&aacute;n la ciudad de forma masiva. Pero s&iacute; asistiremos a un cambio positivo de prioridades. Siempre habr&aacute; millones de personas que prefieran vivir en la ciudad y millones de personas que quieran vivir en peque&ntilde;as ciudades y pueblos, pero tambi&eacute;n habr&aacute; otras que evaluar&aacute;n las ventajas e inconvenientes de una y otra opci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas decisiones pueden basarse en cambios vitales, como tener hijos. Si ya no tienes que ir a una oficina diariamente, puedes permitirte vivir m&aacute;s lejos de la ciudad. A muchas personas, las grandes ciudades les fascinaban y estaban dispuestas a vivir en apartamentos min&uacute;sculos y caros. Sin embargo, ahora que pasamos m&aacute;s tiempo en nuestras viviendas, estos apartamentos nos parecen tan inc&oacute;modos que muchas personas que estaban encantadas con las ciudades se plantear&aacute;n por primera vez la posibilidad de vivir en lugares m&aacute;s baratos y tranquilos. Esos ex urbanitas, que a&uacute;n valoran el contacto social y la actividad, podr&iacute;an buscar pueblos y peque&ntilde;as ciudades en lugar de una solitaria casa de campo. Esos cambios podr&iacute;an ayudar a abordar, sin necesidad de verter hormig&oacute;n o colocar un ladrillo, la crisis de la vivienda que ya se encontraba en un punto de inflexi&oacute;n en el Reino Unido antes de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, en Reino Unido, existen mercados residenciales muy caros en ciudades como Londres, Bristol, Manchester y Edimburgo. Por el otro, hay pueblos y peque&ntilde;as ciudades con una buena oferta de viviendas disponibles, una infraestructura de parques y equipamientos p&uacute;blicos y un acceso f&aacute;cil a paisajes hermosos, que por su ubicaci&oacute;n sufren falta de inversi&oacute;n y despoblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de no construir nuevos edificios de viviendas y este cambio dar&aacute; lugar a nuevos retos. Si no se hace correctamente, se podr&iacute;a producir un encarecimiento de viviendas en ciertas localidades por todo el pa&iacute;s. Esto es partiendo de la premisa de que superaremos la pandemia y de que no habr&aacute; virus tan nocivos como el actual. Pero hay una posibilidad de que este a&ntilde;o tan complejo sea un primer paso hacia un enfoque m&aacute;s sensato de los lugares donde vivimos y trabajamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rowan Moore</strong>, cr&iacute;tico de arquitectura del <em>Observer</em>.
    </p><h3 class="article-text">Relaciones</h3><p class="article-text">
        El primer beso que me dio mi sobrina fue agridulce, ya que, como muchas otras interacciones durante esta pandemia, no fue en persona sino en c&aacute;mara. Debido a la pandemia, hemos tenido que vivir su trasformaci&oacute;n de beb&eacute; a ni&ntilde;a a trav&eacute;s de nuestros tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Y, en realidad, soy un afortunada porque no he tenido que despedirme de un ser querido por FaceTime o dar las peores noticias a alguien por tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Si vives solo, no has tenido contacto f&iacute;sico con otras personas durante meses. Si compartes un espacio peque&ntilde;o con tu pareja, ni&ntilde;os o tus padres, es probable que durante todo este tiempo hayas so&ntilde;ado con tener m&aacute;s espacio, f&iacute;sico y temporal, para ti. Experiencias totalmente diferentes del mismo terremoto social, seguramente no pueden sino cambiarnos profundamente a largo plazo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque, en realidad, no estoy tan segura de que vaya a ser as&iacute;. El confinamiento, y la desescalada posterior, y la vuelta al confinamiento nos han recordado nuestra extraordinaria capacidad de adaptaci&oacute;n. Me sorprendi&oacute; lo r&aacute;pido que la idea de quedar con amigos en espacios cerrados se convirti&oacute; en un vago recuerdo, luego en la norma, y luego, de nuevo, en algo lejano. Las emociones que sent&iacute; con tanta intensidad en marzo por el temor profundo de que la pandemia pudiera llevarse a mis padres y el gesto com&uacute;n de aplaudir al personal sanitario y trabajadores esenciales todos los jueves por la noche se desvanecieron pronto en una nueva normalidad, imposible de mantener aunque muchas de las realidades apenas hayan cambiado.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia ha puesto de manifiesto hasta qu&eacute; punto la interacci&oacute;n digital no sustituye a la real. En cierto modo, estoy m&aacute;s en contacto con la gente que nunca gracias a los numerosos grupos de WhatsApp que se han convertido en una fuente constante de compa&ntilde;&iacute;a. Pero aprovechar un par de charlas de grupo mientras se mira distra&iacute;damente la &uacute;ltima oferta de Netflix no se acerca a la maravillosa sensaci&oacute;n de abrazar a un amigo, o de pasar tres horas prestando toda la atenci&oacute;n a alguien que no has visto durante a&ntilde;os durante una comida, o de tener una conversaci&oacute;n basada no s&oacute;lo en las palabras sino tambi&eacute;n en el lenguaje corporal. Dudo que la pandemia vaya a sembrar una aversi&oacute;n a largo plazo por las multitudes. M&aacute;s bien sospecho que, si todo va bien <a href="https://www.eldiario.es/internacional/vacuna-pfizer-biontech-autorizacion-reino-unido_1_6474928.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la llegada de la vacuna</a>, el verano de 2021 ver&aacute; una explosi&oacute;n de fiestas en las calles y celebraciones.
    </p><p class="article-text">
        El regreso a la vida normal no podr&aacute; ocultar el desgaste emocional de muchas personas. La pandemia se ha cebado con personas que sufren de ansiedad y depresi&oacute;n, con mujeres en relaciones violentas o con ni&ntilde;os que experimentan abuso o abandono a manos de sus padres, entre otros. Todos ellos se han llevado la peor parte, y sus experiencias de aislamiento y soledad durante el confinamiento podr&iacute;an tener consecuencias en sus relaciones personales que no desaparecer&aacute;n m&aacute;gicamente con una vacuna. Y eso sin contar con la tensi&oacute;n a&ntilde;adida de los graves problemas econ&oacute;micos que muchas personas se ver&aacute;n obligadas a soportar. Como sociedad, necesitaremos mucho m&aacute;s que anticuerpos para recuperarnos de la COVID-19. Si no apoyamos a aquellos que han sufrido una fuerte sacudida sobre su econom&iacute;a y su salud mental, no podremos hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sonia Sodha</strong>, editorialista del <em>Observer</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una interna en una residencia de mayores abraza a su sobrino a través de un plástico habilitado para que los familiares se puedan dar su primer abrazo.                             </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Ciencia</h3><p class="article-text">
        El Reino Unido ha vivido un a&ntilde;o complejo en su lucha por frenar el avance de la pandemia. Los fallos a la hora de hacer pruebas, rastrear y aislar a las personas infectadas tuvo como resultado una cifra alarmante de muertes. Los problemas en el proceso de compra de Equipos de Protecci&oacute;n Individual (EPI) dejaron a una elevad&iacute;sima cifra de sanitarios expuestos al riesgo de contraer la enfermedad. 
    </p><p class="article-text">
        Todas estas deficiencias del sistema han sido compensadas por la forma y la celeridad con la que la comunidad cient&iacute;fica del Reino Unido ha reaccionado. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/june-raine-mujer-decidira-vacunas-covid-reino-unido_1_6476497.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aparcaron sus proyectos </a>para abordar esta crisis sanitaria. Su trabajo ha sido alabado por toda la comunidad internacional por su rapidez y precisi&oacute;n. &ldquo;Los brit&aacute;nicos est&aacute;n en camino de salvar al mundo&rdquo;, escribi&oacute; el economista estadounidense <a href="https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2020-07-22/british-response-to-covid-19-has-been-world-class" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tyler Cowen en Bloomberg</a> sobre los esfuerzos de los cient&iacute;ficos brit&aacute;nicos el verano pasado, mientras que en la revista <em>Science</em> investigadores internacionales de prestigio se deshicieron en elogios sobre la labor de los cient&iacute;ficos brit&aacute;nicos. Se percibe, con raz&oacute;n, que la comunidad cient&iacute;fica del Reino Unido ha gestionado correctamente esta crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio sobre los tratamientos para enfermos de COVID llamado Recovery es un buen ejemplo de ello. En este estudio, se probaron diferentes f&aacute;rmacos y participaron m&aacute;s de 3.000 m&eacute;dicos y enfermeras que trataron a m&aacute;s de 12.000 enfermos en cientos de hospitales por todo el pa&iacute;s, desde las Islas H&eacute;bridas hasta Truro y desde Derry hasta King's Lynn. Este estudio, que empez&oacute; a los pocos d&iacute;as de la irrupci&oacute;n de la pandemia en el Reino Unido y se llev&oacute; a cabo en unidades de cuidados intensivos llenas de personas muy enfermas, revel&oacute; que un f&aacute;rmaco muy econ&oacute;mico que sirve para tratar la inflamaci&oacute;n pod&iacute;a salvar la vida de los pacientes graves, mientras que dos terapias muy utilizadas demostraron ser ineficaces.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n otro pa&iacute;s ha conseguido logros similares. &ldquo;Reino Unido ten&iacute;a los profesionales con los conocimientos adecuados, que dejaron lo que ten&iacute;an entre manos para sumarse a un esfuerzo com&uacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala uno de los fundadores de Recovery, Martin Landray, de la Universidad de Oxford. &ldquo;Eso marc&oacute; la diferencia&rdquo;. En un pa&iacute;s que recientemente hab&iacute;a cuestionado abiertamente el valor de los expertos, cient&iacute;ficos como Landray han devuelto el prestigio de las personas sabias e informadas.
    </p><p class="article-text">
        Fiona Fox, directora del Centro de Medios de Comunicaci&oacute;n Cient&iacute;ficos, tambi&eacute;n elogia la disponibilidad de los cient&iacute;ficos brit&aacute;nicos para explicar al p&uacute;blico. &ldquo;Durante toda esta crisis hemos contactado en numerosas ocasiones con los principales investigadores, epidemi&oacute;logos y expertos en vacunas para que nos proporcionen informaci&oacute;n y nos ayuden a divulgar todo lo relativo a la COVID-19 y, a pesar de estar desbordados, se han tomado el tiempo necesario para proporcionar an&aacute;lisis claros que nos permiten comprender una situaci&oacute;n que cambia r&aacute;pidamente&rdquo;, dice. &ldquo;Ha sido extraordinario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto, la llegada de tres vacunas efectivas contra una enfermedad que no se conoc&iacute;a hace menos de un a&ntilde;o ha contribuido a mejorar el prestigio de la comunidad cient&iacute;fica. S&iacute;, puede que sean un poco peculiares a veces, pero el papel que han desempe&ntilde;ado en esta batalla contra la COVID-19 ha sido determinante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Robin McKie</strong>, editor de <em>Observer Science</em>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s cambian las cosas, m&aacute;s se parecen a como eran.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que en estos momentos no lo perciban de este modo, lo admito. Sin embargo, si esta pandemia reproduce la secuencia de algunos acontecimientos relevantes de nuestra historia reciente, desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 hasta la crisis financiera de 2008, cuando superemos la crisis sanitaria actual, el panorama pol&iacute;tico ser&aacute; completamente diferente en algunos aspectos mientras que en otros nos resultar&aacute; demasiado familiar.
    </p><p class="article-text">
        Sin lugar a dudas, una buena muestra de ello fue el debate presupuestario&nbsp;de hace unos d&iacute;as. Se hizo evidente que los esfuerzos econ&oacute;micos que se han llevado a cabo para frenar el avance de la pandemia tendr&aacute;n un impacto a nivel nacional en los a&ntilde;os venideros. &iquest;Una congelaci&oacute;n de salarios del sector p&uacute;blico, adem&aacute;s de recortes de beneficios el pr&oacute;ximo abril? Bueno, ya hemos pasado por eso antes; para muchas familias es el retorno a la austeridad.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, sin embargo, Boris Johnson insiste en que no reducir&aacute;n dr&aacute;sticamente los gastos sino que aumentar&aacute;n los impuestos. Si realmente decide seguir con su plan, como ya ha avanzado, de poner m&aacute;s impuestos sobre las segundas viviendas o las pensiones de los trabajadores que m&aacute;s ganan, esperen una huida masiva en las filas de los conservadores (como se&ntilde;alan los parlamentarios conservadores, con sarcasmo pero con preocupaci&oacute;n, estos planes impulsan el programa de Jeremy Corbyn con m&aacute;s fuerza de lo que el pol&iacute;tico laborista so&ntilde;&oacute;). Ahora ha quedado abierta la puerta a debatir sobre los impuestos a la riqueza as&iacute; como de los ingresos.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia tambi&eacute;n parece estar cambiando las cualidades que los ciudadanos buscan en un l&iacute;der. La &uacute;ltima recesi&oacute;n empuj&oacute; a los votantes enfadados y desesperados hacia pol&iacute;ticos populistas que hac&iacute;an promesas f&aacute;ciles como el &ldquo;<em>Make America great again</em>&rdquo; de Trump (&ldquo;restaura la grandeza de Am&eacute;rica&rdquo;) o el &ldquo;<em>Take back control</em>&rdquo; del Brexit (&ldquo;recupera el control del pa&iacute;s&rdquo;). No obstante, la pandemia ha sido un recordatorio brutal de que en situaciones de vida o muerte, la capacidad de gestionar bien lo es todo. Tal vez el presidente electo Joe Biden no despierte grandes emociones, pero<a href="https://www.eldiario.es/internacional/elecciones-eeuu-2020/creer-ciencia-pruebas-no-trump-planea-biden-responder-pandemia_1_6404890.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> al menos no se pregunta en voz alta si beber lej&iacute;a te protege de la COVID-19</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres cuya reputaci&oacute;n ha mejorado con esta crisis tienden a ser pragm&aacute;ticos y buscadores de consenso, no exaltados guerreros pol&iacute;ticos. Destacan <a href="https://www.eldiario.es/internacional/jacinda-ardern-logra-la-mayoria-absoluta-en-las-elecciones-de-nueva-zelanda-tras-su-alabada-gestion-de-la-pandemia_1_6299602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern</a>, la canciller alemana Angela Merkel y la escocesa Nicola Sturgeon, El aumento de los &iacute;ndices de aprobaci&oacute;n del laborista Keir Starmer sugiere que tambi&eacute;n en el Reino Unido existe un deseo de liderazgo estable.
    </p><p class="article-text">
        Los optimistas esperan que esta experiencia colectiva de vida o muerte cambie el enfoque pol&iacute;tico sobre qu&eacute; es lo que hace que la vida valga la pena; desde comunidades m&aacute;s solidarias hasta la belleza de una naturaleza que en estos meses de distanciamiento f&iacute;sico ha sido la tabla de salvaci&oacute;n para muchas personas.&nbsp;A los pesimistas, sin embargo, les preocupar&aacute; que la intenci&oacute;n de &ldquo;reconstruir mejor&rdquo;, o de reajustar la sociedad seg&uacute;n criterios m&aacute;s justos y ecol&oacute;gicos, se desvanezca tan pronto como empiece una recesi&oacute;n que nos obligue a centrarnos &uacute;nicamente en la supervivencia econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a muy ingenuo pensar que los planes para construir una sociedad m&aacute;s justa y solidaria no tendr&aacute;n detractores. El euroesc&eacute;ptico de extrema derecha Nigel Farage ya est&aacute; intentando liderar un movimiento de oposici&oacute;n a estos cambios a trav&eacute;s de un partido que se muestra contrario a las medidas de distanciamiento f&iacute;sico, e intenta captar a votantes que est&aacute;n molestos por las restricciones a su libertad.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima crisis desat&oacute; una era de radicalismo y revuelta. En esta ocasi&oacute;n, tal vez los ciudadanos van a querer, simplemente, vivir en paz. Han sido meses intensos; no subestimen su deseo de volver a la normalidad, incluso si la normalidad que una vez conocimos se ha evaporado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gaby Hinsliff</strong>, columnista de <em>The Guardian</em>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cultura</h3><p class="article-text">
        Sabemos que los espacios de los que surge la &ldquo;cultura&rdquo; ya no volver&aacute;n a ser como antes. Muchos teatros, librer&iacute;as, locales de m&uacute;sica y galer&iacute;as no sobrevivir&aacute;n a la cat&aacute;strofe del cierre, y si emergen ser&aacute; con recursos disminuidos. &iquest;Pero qu&eacute; hay de la actitud y el enfoque de la creatividad? &iquest;Tendr&aacute; un tono sombr&iacute;o o de celebraci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La historia parece sugerir ambas cosas. La terrible mortalidad, el distanciamiento f&iacute;sico y las dificultades econ&oacute;micas resultantes de la epidemia de gripe de 1918 que sigui&oacute; a la primera guerra mundial fueron el motor de movimientos cargados de denuncia como el modernismo y tambi&eacute;n de actitudes hedonistas de la era del jazz.<em> La tierra bald&iacute;a</em> y el charlest&oacute;n llegaron con meses de diferencia. T.S. Eliot escribi&oacute; gran parte del poema mientras sufr&iacute;a las secuelas de la gripe, obsesionado, como se&ntilde;al&oacute; su esposa Vivienne, por el temor de que, como resultado del virus, su &ldquo;mente no funcionara como antes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, los versos m&aacute;s memorables de ese poema, con su &eacute;nfasis en los encuentros multitudinarios, se leen con m&aacute;s claridad en el contexto actual: &ldquo;Bajo la niebla ocre de un amanecer de invierno, una muchedumbre flu&iacute;a sobre el puente de Londres, tantos, no ten&iacute;a ni idea de que la muerte hab&iacute;a destruido tantos. Suspiros, cortos e infrecuentes, fueron exhalados, y cada hombre llevaba los ojos clavados un poco por delante de sus pies&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, parad&oacute;jicamente, es importante destacar que el esp&iacute;ritu de la era pospand&eacute;mica estaba igual de vivo en el Cotton Club, el club de jazz m&aacute;s famoso de Harlem en los a&ntilde;os 20, y no por esto las multitudes dejaron de juntarse para beber ginebra. Tambi&eacute;n estaba muy presente en las fiestas de<em> </em>The Bright Young Things,<em> </em>un grupo de arist&oacute;cratas j&oacute;venes y bohemios que organizaban fiestas con alcohol y drogas en el Londres de los a&ntilde;os 20. Tanto las fiestas del Cotton Club como las de The Bright Young Things celebraban la libertad y la belleza del momento despu&eacute;s del sufrimiento causado por la primera guerra mundial y la pandemia de gripe.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n no ha surgido mucha literatura o m&uacute;sica que refleje directamente la situaci&oacute;n actual. El breve <a href="https://www.casadellibro.com/libro-contemplaciones/9788418363405/11765010" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro de ensayos de Zadie Smith</a>, <em>Contemplaciones</em>, deja entrever c&oacute;mo podr&iacute;a ser esta respuesta. En una frase memorable, describe los eventos de este a&ntilde;o como &ldquo;la humillaci&oacute;n global&rdquo;. Fue en ese momento en el que nos dimos cuenta colectivamente de que las certezas de lo que sol&iacute;amos llamar &ldquo;vida normal&rdquo; estaban s&oacute;lo a un latido del coraz&oacute;n de amenazas desconocidas, y que Estados Unidos, el pa&iacute;s de adopci&oacute;n de Smith, que ha sido l&iacute;der mundial en tantos aspectos, ahora es uno de los pa&iacute;ses con la mortalidad m&aacute;s alta por coronavirus <a href="https://www.worldometers.info/coronavirus/?utm_campaign=homeAdvegas1?" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(junto a Espa&ntilde;a, Italia, Reino Unido y Per&uacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que hemos compartido &iquest;dar&aacute; lugar a una nuevo e intenso movimiento cultural que refleje toda la ansiedad por la experiencia vivida en los libros que leemos y las pel&iacute;culas que vemos? Sin duda, el miedo al apocalipsis, de la crisis del cambio clim&aacute;tico, que nos atrae del libro<em> </em><a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-carretera/9788483468685/1232055" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La carretera</em></a><a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-carretera/9788483468685/1232055" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Cormac McCarthy</a> o a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/series/podcasts-libros-documentales-explorar-chernobil_1_1514554.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la serie Chernobyl </a>se intensificar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, como ya se&ntilde;al&oacute; Eliot &ldquo;el ser humano no puede soportar demasiada realidad&rdquo;. Despu&eacute;s de este a&ntilde;o en el que a los j&oacute;venes se les han negado tantos ritos de iniciaci&oacute;n - oportunidades para cantar, bailar, beber o amar - podemos esperar con seguridad una explosi&oacute;n creativa pospand&eacute;mica de todas aquellas cosas que hacen que seamos felices.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tim Adams</strong>, escritor de <em>The Observer</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Trabajo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Imagina que no te tienes que desplazar al trabajo, es f&aacute;cil si lo intentas&rdquo; es, adem&aacute;s de una adaptaci&oacute;n del estribillo de la canci&oacute;n de John Lennon, un tema recurrente cuando se habla de c&oacute;mo ser&aacute; el mundo laboral tras la pandemia, que augura que las oficinas desaparecer&aacute;n. A veces tambi&eacute;n se afirma que los puestos de trabajo precarios que se han perdido en el sector de la hosteler&iacute;a y del ocio ya no se podr&aacute;n recuperar y que, por tanto, no deber&iacute;an recibir ayudas p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es probable que estas diferentes predicciones no se cumplan por una raz&oacute;n: centran su atenci&oacute;n en la bola de cristal y el futuro cuando deber&iacute;an estar analizando el espejo retrovisor y el pasado. S&iacute;, la pandemia ha comportado grandes cambios en el mundo laboral. Ha cambiado el lugar en el que algunas personas (en general, las que ganan m&aacute;s dinero) trabajan, mientras que muchas otras, las que suelen tener salarios m&aacute;s bajos, han tenido dificultades para trabajar. Pero es m&aacute;s f&aacute;cil imaginar c&oacute;mo ser&aacute; el mundo laboral tras la pandemia si nos centramos en aquellas tendencias que refuerzan los patrones que ya eran evidentes antes de esta crisis.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, es de esperar que se mantenga una tendencia anterior a la pandemia, pero que se ha acelerado con esta crisis sanitaria; el comercio minorista en Internet (el &uacute;ltimo ejemplo, la situaci&oacute;n del imperio minorista brit&aacute;nico Arcadia, que acaba de anunciar que est&aacute; al borde de la quiebra).&nbsp;Habr&aacute; menos cajeros y m&aacute;s repartidores. Sin embargo, uno debe creerse los rumores que apuntan a un deterioro del sector de la restauraci&oacute;n y del ocio. Los trabajadores de esos sectores tienen el doble de probabilidades de haber perdido sus empleos o de haber sido despedidos, ya que la pandemia nos ha hecho gastar m&aacute;s en comprar que en salir, pero la tendencia a largo plazo es la contraria: los hoteles y restaurantes representaron una quinta parte del aumento del empleo previo a la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Trabajar desde casa (o vivir en la oficina, ya que uno tambi&eacute;n lo puede sentir as&iacute;) ha sido el gran cambio para muchos trabajadores. Sin embargo, la historia nos ense&ntilde;a que no es cierto que las oficinas no tengan futuro. S&oacute;lo una de cada 20 personas trabajaba de forma completamente remota antes de la crisis. Sin embargo, la cifra se triplica si hablamos de personas que trabajaban en casa al menos un d&iacute;a a la semana, una tendencia que estaba creciendo r&aacute;pidamente. Esta f&oacute;rmula h&iacute;brida es el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        No asuman que esto pondr&aacute; fin a las enormes brechas econ&oacute;micas del Reino Unido: algunos se beneficiar&aacute;n de m&aacute;s opciones sobre d&oacute;nde vivir, pero es muy probable que sean las oficinas en las zonas m&aacute;s pobres, en lugar de las del centro de Londres, las que terminen vac&iacute;as. Y recuerde, s&oacute;lo estamos hablando de una parte de la fuerza laboral. Despu&eacute;s de la cat&aacute;strofe, los camareros y el personal de limpieza no har&aacute;n su trabajo desde su habitaci&oacute;n o desde la mesa de su cocina.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de predecir el futuro, deber&iacute;amos intentar moldearlo. Mejores salarios y m&aacute;s seguridad para los trabajadores peor remunerados que se enfrentan a los mayores riesgos sanitarios y econ&oacute;micos de esta crisis ser&iacute;a un buen punto de partida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Torsten Bell</strong>, director ejecutivo de <a href="https://www.resolutionfoundation.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Resolution Foundation</a>.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rowan Moore, Sonia Sodha, Robin McKie, Gaby Hinsliff, Torsten Bell, Tim Adams]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Dec 2020 21:47:09 +0000]]></pubDate>
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