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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Camacho]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen-camacho/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Camacho]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La caja de fresas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/caja-fresas_132_10311226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f212b02f-398f-4268-8cd4-cbdd4b890b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caja de fresas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A quienes ejercen la política desde las instituciones democráticas habría que exigirles oratoria, ética y respeto a la verdad de los hechos y a la lógica. No deben sentirse autorizados para jugar, pongo por caso, a la morisqueta y al absurdo</p></div><p class="article-text">
        En el momento exacto, el portavoz del PP, Toni Mart&iacute;n, se levanta con la caja de fresas y se&ntilde;ala con la diestra a la bancada socialista para, a lo Cicer&oacute;n, lanzar su catilinaria ante el Parlamento andaluz: &ldquo;Les quiero mostrar algo. &iquest;Saben ustedes lo que es? Son fresas, pero&nbsp;son el s&iacute;mbolo del sudor, del esfuerzo y del pan de miles de familias de Huelva&nbsp;a las que ustedes han traicionado con la utilizaci&oacute;n electoralista para defender los intereses de Pedro S&aacute;nchez. Ha costado mucho esfuerzo que este producto sea reconocido en toda Europa como un producto de calidad y eso no lo pueden tumbar&rdquo;. A continuaci&oacute;n, coge una fresa y se la come. Entonces, Bendodo se come otra, y Juanma Moreno mira la caja y exclama: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bien huelen los productos de la tierra, de Huelva!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Muy bien la performance. La pena es que la caja que el portavoz alz&oacute; como un c&aacute;liz era de una marca francesa que comercializa sobre todo productos latinoamericanos y fresas de Marruecos. &iexcl;Que venga inmediatamente a mi despacho el director art&iacute;stico de toda esta peli! Desde aqu&iacute; puedo escuchar la bronca que se llev&oacute; quien fuera a pillar la caja, con o sin frutos porque, seg&uacute;n sostienen sin enmendalla, las fresas s&iacute; eran de Huelva, que alguien se las hab&iacute;a tra&iacute;do de Lepe en una bolsa. Lo que pasa es que &ndash;afirman-, para hacer el show en plan bonito, las hab&iacute;an colocado en una caja de fresas que no son de aqu&iacute;. Con la de canastitas monas que venden por un euro en cualquier bazar.
    </p><p class="article-text">
        Cojo la caja y este numerito esc&eacute;nico para hablarles de la cansina espectacularizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica no ya en los m&iacute;tines, actos de partido y distintos subproductos de la videopol&iacute;tica electoralista, que ya sabemos desde siempre que son puro teatro y que ponen a los candidatos en aut&eacute;nticos aprietos, como perrear en un programa de radio, bailar sevillanas con la estrella de la radio, salir revoleado de una cama el&aacute;stica, hacer una coreograf&iacute;a siniestra o dejarse besuquear espasm&oacute;dicamente por el respetable. Est&aacute;n quienes se prestan m&aacute;s o menos a seg&uacute;n qu&eacute; cosas y quienes por ah&iacute; no pasan y, a mi entender, hacen bien. El matiz, y mi cr&iacute;tica, viene cuando los numeritos esc&eacute;nicos, los monte quien los monte, se dan en sede parlamentaria o en los plenos de los ayuntamientos, lugares de eso que llaman representaci&oacute;n de la soberan&iacute;a popular. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Habrá quien rechiste diciendo que es legítimo que la política emplee lo performativo. Eso depende. La política institucional, no; la acción política ciudadana, por supuesto que sí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada vez, desde esca&ntilde;os de todos los colores, los numeritos suelen ser m&aacute;s habituales. Sin esfuerzo, se nos vienen a la cabeza sonadas performances parlamentarias m&aacute;s propias de la polipoes&iacute;a o el psicodrama que de una sede institucional (dicho sea sin quitarle m&eacute;rito a la acci&oacute;n po&eacute;tica, al clown o a la acrobacia, m&aacute;s bien al contrario, advierto de la usurpaci&oacute;n de su sentido y de su malversaci&oacute;n). Rufi&aacute;n y su impresora, Olona subiendo a la tribuna vestida para hacer la instrucci&oacute;n, In&eacute;s Arrimadas haciendo morisquetas desde el esca&ntilde;o, Maribel Mora derramando arena sobre el esca&ntilde;o de Moreno, Ayuso desplegando un papel infinito y queriendo as&iacute; defender su gesti&oacute;n en las residencias o aquella ultracardunda que recit&oacute;, cual lista de los reyes godos, los nombres del cl&iacute;toris y sus contornos: &ldquo;Chirla, conejo, parr&uacute;s, potorro, co&ntilde;o&hellip;&rdquo;. Esto ya lo hac&iacute;an Accidents Polipo&egrave;tics, Tip y Coll, Peru Saizprez o la mism&iacute;sima antipoes&iacute;a, pero bien, es decir, en sentido plenamente contrario y desde un lugar y un prop&oacute;sito radicalmente distinto. 
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien rechiste diciendo que es leg&iacute;timo que la pol&iacute;tica emplee lo performativo. Eso depende. La pol&iacute;tica institucional, no; la acci&oacute;n pol&iacute;tica ciudadana, por supuesto que s&iacute;. Es m&aacute;s, en ocasiones, armar una buena escandalera es, junto a la manifestaci&oacute;n, la desobediencia civil o la resistencia pac&iacute;fica, de las pocas formas que el activismo y la movilizaci&oacute;n ciudadana tiene para alzar su voz y hacer llegar su mensaje. Que ecologistas se peguen con loctite al marco de un cuadro es una de las pocas maneras de garantizar que, al menos, aunque sea por unos instantes, la causa que defienden se la van a plantear millones de personas. Quienes ocupan un esca&ntilde;o en un parlamento o en una sesi&oacute;n plenaria consistorial no deben usurpar, en aras de la espectacularizaci&oacute;n y la viralidad, las herramientas que pertenecen a quienes discuten y cuestionan a los de arriba cada vez que haga falta, o a quienes emplean la performance con intenci&oacute;n netamente art&iacute;stica, y por tanto, realmente revulsiva y transformadora. A quienes ejercen la pol&iacute;tica desde las instituciones democr&aacute;ticas habr&iacute;a que exigirles oratoria, &eacute;tica y respeto a la verdad de los hechos y a la l&oacute;gica. No deben sentirse autorizados para jugar, pongo por caso, a la morisqueta y al absurdo. Porque, de hecho, no lo est&aacute;n. Y porque es peligroso. Ah&iacute; tienen a Trump. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/caja-fresas_132_10311226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jun 2023 04:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caja de fresas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fresas,Política,Doñana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/barro_132_10272136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39f1ec49-5c1c-421d-a739-fb93653e2e01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los próximos días, estrategas de campaña desembarcarán en las sedes con gráficos de colores que demuestren que, a más barro, más pesca; que la emocionalidad es más rentable que la racionalidad</p></div><p class="article-text">
        Pron&oacute;stico para las pr&oacute;ximas semanas: barro, mucho barro. Barro en el guardabarros, barro en los zapatos, barro producto de mezclar tierra seca y meados, que es muy eficaz contra las picaduras del t&aacute;bano de la inteligencia. Lucha en el barro, hombres de barro, barro. Toneladas de barro, a mangazo limpio. Embarra, que algo queda. Este es el pastel (de barro) que nos invitan a degustar desde la parte m&aacute;s trumpista de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de empantanar el debate pol&iacute;tico con insidias, falacias &ndash;las falacias son m&aacute;s peligrosas que las mentiras-, bulos y consignas (que, como los estribillos veraniegos, a m&aacute;s b&aacute;sicos m&aacute;s se pegan), y la t&aacute;ctica del disparate y del impudor son cosas relativamente novedosas en Espa&ntilde;a. O por lo menos a estos niveles de causticidad. Aqu&iacute; est&aacute;bamos acostumbrados a la corrupci&oacute;n y el mamoneo (ancha es Castilla), pero no a ver a candidatos convertidos en virales a fuerza de ser bajunos y tesoreros de una desfachatez imperial. El 28M ha sido un buen aperitivo. Hay precedentes de esta corte de gerifaltes de anta&ntilde;o, pero el dislate y la bravata era una r&eacute;mora del personaje, y no su eje central de comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n, bajados al barro. De muestra un terr&oacute;n: ETA en el discurso pol&iacute;tico de 2023, avisos de pucherazos electorales -dicho sea preventivamente- all&aacute; donde yo no gane, masajes a ricos siempre a punto de irse de nuestro lado si no nos agachamos un poquito m&aacute;s, cortoplacismo intenso, notorio desprecio al adversario&hellip; Este barro est&aacute; calando hasta los huesos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cuestión será qué hacer ante esta invitación a hozar en el barro. Todas parecen malas opciones. Bajar al barro a quien no tenga madera para ello le va a salir regulero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Objetivamente, se puede afirmar que la f&aacute;brica de fango est&aacute; en un sector de la derecha fuertemente conservador en lo social y extremadamente liberal en lo econ&oacute;mico. Podr&iacute;a haber pasado en la otra punta del cuadril&aacute;tero, pero el espacio izquierdo anda empantanado en s&iacute; mismo, no tanto contra el adversario. Se puede ser un carcunda redivivo en lo cultural y neoliberal en lo econ&oacute;mico sin ser un sifocante productor de lodo. Sucede que, para ser un cabal, se tenga la ideolog&iacute;a que se tenga, hace falta el uso de la raz&oacute;n, argumentos y programa. Pero, &iquest;qui&eacute;n quiere acaso ser cabal? No sale rentable ni cala de forma instant&aacute;nea ni entra en un minuto de TikTok. Quiero pensar que en la derecha europea quedan gestores y pol&iacute;ticos con sentido com&uacute;n. Me gustar&iacute;a saber qu&eacute; piensan cuando asisten, cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo, a esta manera de hacer precampa&ntilde;a carpetovet&oacute;nica, m&aacute;s propia de la extrema derecha que de otra cosa. 
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos d&iacute;as, estrategas de campa&ntilde;a desembarcar&aacute;n en las sedes con gr&aacute;ficos de colores que demuestren que, a m&aacute;s barro, m&aacute;s pesca; que la emocionalidad es m&aacute;s rentable que la racionalidad, y que menos programa y menos resultados de gesti&oacute;n y m&aacute;s zarpazo sucio en la piel del contrario. No es la primera vez que triunfan estos marcos, a la historia m&aacute;s atroz del siglo XX me remito. 
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n ser&aacute; qu&eacute; hacer ante esta invitaci&oacute;n a hozar en el barro. Todas parecen malas opciones. Bajar al barro a quien no tenga madera para ello le va a salir regulero. Entre el chungo y el aspirante a chungo, siempre gana el primero. Sin embargo, no defenderse del mangazo de lodo resulta suicida. Pero defenderse a todas horas es comprarle al porquero el marco te&oacute;rico de su pocilga. Y defenderse con ataques es rozar la delgada l&iacute;nea. Tire por donde tire, pierde el que, a pesar de no querer jugar a este juego, lo juega. Esta una de las primeras lecciones de plazoleta: nunca te enfrentes a quien no tiene verg&uuml;enza ni escr&uacute;pulos, te ganar&aacute;. Cuando la &eacute;tica es una r&eacute;mora y no nos dejan otro escenario de juego, estamos perdidos. &iquest;Se puede entrar en pugna pol&iacute;tica con quienes tienen como principal y casi &uacute;nica estrategia la descalificaci&oacute;n del contrario, la insidia, la falacia y la excitaci&oacute;n de la parte m&aacute;s irracional del electorado? M&aacute;s vale no jugar a este juego, sino ponerlo en evidencia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Olvidan que no hay nada más fácil que alimentar la cerrazón mental, los miedos atávicos, los complejos, y la compensación de todo ello a base de sentirnos falsamente protegidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo peor de esta rueda de molino no es que ponga a comulgar con ella a los contrincantes que entren en liza; lo peor es que cala con su fango en las gentes de a pie, que acaban por entender que esta manera de funcionar es leg&iacute;tima y exitosa. El razonamiento es muy sencillo: si los aspirantes a representarnos act&uacute;an as&iacute;, ser&aacute; porque es una forma triunfal de ir por la vida. Habr&aacute; quienes nos echen la culpa a la gente de a pie de la estrategia del lodo: el electorado responde bien al espect&aacute;culo del barro, d&eacute;mosle barro. Olvidan que no hay nada m&aacute;s f&aacute;cil que alimentar la cerraz&oacute;n mental, los miedos at&aacute;vicos, los complejos, y la compensaci&oacute;n de todo ello a base de sentirnos falsamente protegidos. Ser solidaria, abierto, sensata o emp&aacute;tico siempre nos pondr&aacute; en peligro de ser vulnerables y humanos. 
    </p><p class="article-text">
        No hay santos en pol&iacute;tica. S&iacute; personas con vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico. Pero, al igual que conocemos los avances que, a base de acuerdos y trabajo, se consiguen por la v&iacute;a pol&iacute;tica, conocemos los ardides, las componendas, las <em>trafullas</em>, los dobles mensajes del poder en las m&aacute;s altas esferas. Lo novedoso es tanto fango en las gafas, que impide ver todo lo que hay m&aacute;s all&aacute; del cristal. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/barro_132_10272136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jun 2023 19:11:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Barro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Generales 23J 2023,Propaganda,Campañas electorales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consuelo de tontos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/consuelo-tontos_132_10230948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b9747ab-bdab-4077-bf88-49127ddc31d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consuelo de tontos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consuelo de tontos, dice el dicho que es el mal de muchos. El alivio no está en el mal, sino que en sea común a otros tontos como yo. Por esta vez (y sin que sirva de precedente) estoy de acuerdo con un refrán. Los tontos encontramos consuelo en saber que lo que nos pasa es frecuente y común en este mundo tan raro</p></div><p class="article-text">
        Debo este art&iacute;culo a un par de amigas que me han confesado lo solas y desconcertadas que se sienten en su proceso de premenopausia. Se lo debo a estas queridas mujeres y, quiz&aacute; tambi&eacute;n, a otras que en estos momentos se est&aacute;n sintiendo igual. &ldquo;Ni siquiera lo compartimos abiertamente entre nosotras -se lamenta una de ellas-. Hace tiempo que hablamos sin tab&uacute;es de la menstruaci&oacute;n, de masturbaci&oacute;n, de relaciones sexuales, pero no, o no del todo, de nuestra entrada en la menopausia&rdquo;. Comparto su opini&oacute;n, y me pregunto por los motivos de fondo. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que tenga que ver en ello la santificaci&oacute;n de la juventud y de la feminidad todav&iacute;a entendida como viabilidad reproductiva, se haga uso de la misma o no. Basta con ver los anuncios, las revistas o los perfiles que lo petan en las redes para darse cuenta de ello. Contin&uacute;an prosperando modelos de mujer y marcos mentales de las cavernas. Un proceso natural como la perimenopausia a&uacute;n se transita con disimulo, con un silencio equiparable al de la almorrana. Propongo fundar sin demora una liga del orgulloso abanicazo antisofoco. Ser&aacute; de gran ayuda, no s&oacute;lo a las que est&aacute;n atravesando este importante cambio en sus cuerpos, tambi&eacute;n para todas las dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por suerte o, mejor dicho, por rotura activa y voluntaria del silencio, en los &uacute;ltimos tiempos se est&aacute;n comenzando a compartir, no s&oacute;lo procesos naturales de las mujeres hasta hace poco vedados a lo p&uacute;blico, tambi&eacute;n sociales y pol&iacute;ticos: casos de violencia obst&eacute;trica, violencias f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas perpetradas por el marido ideal (mandando as&iacute; al garete el perfil enquistado de la mujer maltratada), dependencias emocionales, abusos sexuales en la infancia, violaciones y otros atropellos que &ndash;qu&eacute; barbaridad- hacen sentir verg&uuml;enza a las v&iacute;ctimas, y hacen trizas el espejo-espejito de una sociedad hipot&eacute;ticamente avanzada. Todo ello construye algo mejor que un desahogo individual: estos testimonios ayudan a forjar un relato complejo y compartido, en el que, por fin y quiz&aacute; por vez primera, muchas dejan de sentirse solas, raras y tontas, y de percibir como exclusivamente individuales las situaciones que padecen. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El callejón de los espejos devuelve imágenes falsificadas que hacen pensar a no pocas personas que no pueden, que no alcanzan, que los demás están demasiado lejos, y que si no quieren quedarse atrás han de esforzarte en no se sabe bien qué</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Consuelo de tontos, </em>dice el dicho que es el <em>mal de muchos. </em>El alivio no est&aacute; en el mal, sino que en sea com&uacute;n a otros tontos como yo. Por esta vez (y sin que sirva de precedente) estoy de acuerdo con un refr&aacute;n. <em>Los tontos, </em>las vulnerables, los menos fuertes, los estafados, las traicionadas, las cansadas, las que no se explican c&oacute;mo el resto de personal llega a todo, los fracasados, la que no super&oacute; el c&aacute;ncer, los gordos, las tristes, los tiesos, el &uacute;ltimo de la fila, la ni&ntilde;a que se siente acorralada en el patio de su colegio, las menop&aacute;usicas, los gordos, los atrapados por la hipoteca, los que no saben sacarse una entrada por internet, las hijas del agobio y Do&ntilde;a Rosita La Soltera encontramos consuelo, mucho consuelo, en saber que lo que nos pasa es frecuente y com&uacute;n en este mundo tan raro. Para <em>listo</em> ya tenemos a Arcadi Espada. 
    </p><p class="article-text">
        Sucede que, a menudo, <em>los tontos </em>no encontramos amparo en estos tiempos dominados por la imagen del &eacute;xito. Basta con darse una vuelta en pleno agosto, desde casa, por Instagram, para que nos sintamos las m&aacute;s tontas del orbe por no estar triunfando como Los Chichos en un chiringuito. La f&oacute;rmula l&oacute;gica es muy sencilla: si todos los dem&aacute;s est&aacute;n bien y yo regu, algo debo de estar haciendo mal. La sensaci&oacute;n que nos llega es que todo el mundo est&aacute; <em>viviendo</em> <em>la vida, </em>que as&iacute; es como le llaman a tener 15 d&iacute;as de vacaciones. &ldquo;Yo, la peor de todas&rdquo;, firmaba Sor Juana In&eacute;s de la Cruz al sentirse inapropiada. El callej&oacute;n de los espejos en el que resistimos devuelve im&aacute;genes falsificadas que hacen pensar a no pocas personas que no pueden, que no alcanzan, que los dem&aacute;s est&aacute;n demasiado lejos, y que si no quieren quedarse atr&aacute;s han de esforzarte en no se sabe bien qu&eacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El senderillo que va del yo al nosotros es el único camino válido y liberador que hay para nosotros, los tontos necesitados de consuelo mutuo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el otro extremo del cuadril&aacute;tero est&aacute;n no solo <em>los listos</em> que tratan de explotar su imagen de triunfadores de la feria; tambi&eacute;n hallamos, en una doble vuelta de tuerca, a <em>los y las listas </em>que se proponen como referentes de la autoayuda. Son los l&iacute;deres de la superaci&oacute;n, estaban <em>off</em> pero ahora son <em>on</em>. Tambi&eacute;n incluyo en este p&aacute;rrafo a <em>los listos </em>que se sacan selfis con una lagrimilla en el ojo, para contarnos que son tan perfectos que, por tener, tienen hasta d&iacute;as malos. Tener fe en los pocos listos que no necesitan consuelo es abrazar una falsedad y un darwinismo social que nos astilla. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Y c&oacute;mo hacer, para que la experiencia propia y compartida sea realmente pol&iacute;tica, valiosa para los dem&aacute;s?, &iquest;c&oacute;mo hacer para que el relato personal nos trascienda, sea v&aacute;lido para otros y al tiempo sepamos c&oacute;mo respetar nuestra propia intimidad? Esto le preguntaba hace poco a un amigo escritor que en los &uacute;ltimos tiempos ha compartido en sus redes el proceso de depresi&oacute;n que ha sufrido, y esto mismo tambi&eacute;n se lo preguntaba hace poco a Luis Garc&iacute;a Montero a prop&oacute;sito de la escritura de <em>Un a&ntilde;o y tres meses, </em>el poemario escrito a ra&iacute;z de la enfermedad y la muerte de su compa&ntilde;era, Almudena Grandes. &ldquo;Si no lo contara, mentir&iacute;a&rdquo;, fue la respuesta del poeta, que tambi&eacute;n me habl&oacute; del sentido del pudor: &ldquo;Si lo invado todo, no te dejo espacio para que el duelo sea tuyo tambi&eacute;n. Y, para emocionar, hay que estar en di&aacute;logo con la dignidad humana&rdquo;. El senderillo que va del <em>yo</em> al <em>nosotros</em> es el &uacute;nico camino v&aacute;lido y liberador que hay para nosotros, los tontos necesitados de consuelo mutuo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/consuelo-tontos_132_10230948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 May 2023 17:56:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consuelo de tontos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menopausia,Mujer,Instagram]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Protoloco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/protoloco_132_10188705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51770e9-232b-4e7d-80a2-b50c4ac6867e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Protoloco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo de Ayuso con Bolaños no es sólo un juego, es un gol: es una manera de decirle a quienes admiran su desfachatez quién manda. Y por las malas</p></div><p class="article-text">
        Comenzaba, casualmente, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/blanca-verde_132_10151375.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi anterior art&iacute;culo </a>afirmando que el protocolo es eso que evita que las personas que ostentan cargos se maten entre s&iacute;. Pero eso era antes de la semana pasada. El pasado 2 de mayo se arm&oacute; en Madrid el 2 de Mayo. Bayonetas y trabucos mutaron en secuencias de acto, gestos despelucados, agarrones y desorden de prelaci&oacute;n, en una violencia simb&oacute;lica nunca vista hasta el momento. Podr&iacute;amos dejarlo correr, en plan la en&eacute;sima <em>ayusada,</em> que una vez perpetrada se olvida (&iexcl;hay tantas!), o bien detenernos un momento a contemplar esta inercia, su prop&oacute;sito y los l&iacute;mites que existen -y que no s&eacute; por qu&eacute; no se aplican- a la provocaci&oacute;n y el disparate. Hoy servimos media raci&oacute;n de <em>protoloco. </em>
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, en cualquier acto institucional, si las autoridades pod&iacute;an ascender en paz a la tribuna era gracias a que los jefes de protocolo se hab&iacute;an partido, previa y metaf&oacute;ricamente, la cara para hacer valer una secuencia del acto consensuada y conforme a leyes, reales decretos y otras normas que regulan el ceremonial p&uacute;blico. &Oacute;rdenes de precedencia, colocaci&oacute;n de los s&iacute;mbolos, tratamientos, l&iacute;neas de saludo, intervenciones&hellip;, no son fr&iacute;volos caprichos. A lo largo de mi carrera profesional he visto muchas veces a responsables de protocolo discutir para obtener la secuencia m&aacute;s ventajosa en los m&aacute;rgenes que establece la norma. Pero jam&aacute;s hab&iacute;a visto a una responsable de protocolo encararse con un ministro, como hizo Alejandra Bl&aacute;zquez con Javier Bola&ntilde;os. Esto es nuevo de paquete. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De las muchas líneas que la derecha rayana en la ultraderecha se salta a diario ante nuestras narices, para ver hasta dónde aguanta el personal, es esta de confundir persona y cargo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante un lustro ejerc&iacute; de responsable de Comunicaci&oacute;n en diversas instituciones p&uacute;blicas. Mi puesto abarcaba funciones de muchos tipos. Entre ellas estaba la de proponer las secuencias de cada acto, acompa&ntilde;ar en la negociaci&oacute;n de las mismas y velar porque se cumpliera lo que acordaban los respectivos responsables de protocolo (de ayuntamientos, de San Telmo, Moncloa, la Uni&oacute;n Europea&hellip;). Contra todo pron&oacute;stico, aquello me pareci&oacute; interesant&iacute;simo. Y lleno de sorpresas: la presencia imprevista, pongo por caso, del alcalde anfitri&oacute;n que la noche antes hab&iacute;a descartado acudir, hac&iacute;a saltar por los aires lo previsto. Si la norma para aquel contexto establec&iacute;a que a dicha personalidad, de acudir, le correspond&iacute;a presidir el acto, &eacute;se era mi problema, no el del alcalde: en minutos me tocaba desbaratar la mesa &ndash;las mesas inaugurales son impares, lo impar propone una jerarqu&iacute;a-, recomponer sitios a izquierda y derecha, hablar con los de comunicaci&oacute;n del patrocinador para pedirles que bajaran al mecenas del estrado (y que si se cabreaba, que bebiera ag&uuml;ita), poner a la cabeza al alcalde de la ciudad que acoge el evento y pedirle al presidente que hable desde el atril, pongo por caso. La soluci&oacute;n al rompecabezas protocolario est&aacute; en la legislaci&oacute;n, no en una hojilla parroquial. Esto es de primero de comunicaci&oacute;n institucional, materia que le ha de sonar de algo a D&iacute;az Ayuso, que adem&aacute;s de tener la brillante idea de abrirle una cuenta al perro Pecas es, por la patilla, alumna ilustre de la Complutense.
    </p><p class="article-text">
        De las muchas l&iacute;neas que la derecha rayana en la ultraderecha se salta a diario ante nuestras narices, para ver hasta d&oacute;nde aguanta el personal, es esta de confundir persona y cargo. Un ministro de un Gobierno democr&aacute;tico es, por encima de sus siglas, una autoridad a la que el orden de precedencias le confiere un sitio en los actos oficiales, seg&uacute;n el Real Decreto que lo regula. Sobra decir que, en un acto de estas caracter&iacute;sticas en Madrid, que es capital del Estado y sede de las instituciones generales, lo normal es que haya representaci&oacute;n de los poderes y &oacute;rganos estatales, igualmente ordenaditos. Bola&ntilde;os, arguyen los de protocolo de la Comunidad de Madrid, no estaba invitado. Uno: eso est&aacute; muy feo, que es el ministro de la Presidencia, no el de Pesca (al no tener Madrid &ndash;por ahora- puerto de mar podr&iacute;a disculpar que no lo invitasen). Dos: me da igual, se&ntilde;ora m&iacute;a. Bien sabe, porque le habr&aacute; tocado muchas veces lidiar con ello, que entre su modesta secuencia de protocolo y el Real Decreto, este inspira y manda en aquella. 
    </p><p class="article-text">
        Estos trapos, insisto, se suelen lavar en la tramoya, jam&aacute;s as&iacute;. Aflige mucho este incidente y beneficia a quien quiere mostrarse de un modo que a buena parte de la poblaci&oacute;n nos abochorna, pero a otra le pirra. Se trata de una estrategia de comunicaci&oacute;n que no toda persona con escr&uacute;pulos puede sostener, pero ya tenemos comprobado que Isabel D&iacute;az Ayuso no se hace ning&uacute;n problema &eacute;tico en retratarse de pla&ntilde;idera en plena pandemia (el suyo s&iacute; que fue un aut&eacute;ntico protocolo, el de la verg&uuml;enza), inventarse las siglas de la Covid, merendarse de un bocado a Casado en sus luchas intestinas, o soltar falacias nivel &ldquo;socialismo o libertad&rdquo;. Si a Ayuso le cabe todo eso sin hacerse el menor problema, lo de Bola&ntilde;os no es s&oacute;lo un juego, es un gol: es una manera de decirle a quienes admiran su desfachatez qui&eacute;n manda. Y por las malas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me pregunto si esta es la actitud correcta, si es buen ejemplo que una comunidad autónoma, o un órgano judicial, se salte a piola la norma ante la mirada atónita de toda España y no suceda nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Remat&oacute; la estampa goyesca Almeida, declarando p&uacute;blicamente que Bola&ntilde;os ha querido ir de okupa. Idea extra&ntilde;a y peligrosa del mundo, la de los pol&iacute;ticos que consideran ileg&iacute;timo a un Gobierno por no presidirlo ellos y que toman por okupa a quien reclama el puesto que le corresponde por decreto. Idea nefasta la del ministro, por ponerles el foll&oacute;n tan a la mano a quienes les renta tanto el charraneo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Persisto en no olvidarme tan r&aacute;pido de este bochorno porque la tendencia va a ser sumar y seguir, sin darle importancia. Me pregunto si esta es la actitud correcta, si es buen ejemplo que una comunidad aut&oacute;noma, o un &oacute;rgano judicial, se salte a piola la norma ante la mirada at&oacute;nita de toda Espa&ntilde;a y no suceda nada. No hablo de aplicar el 155, como habr&aacute; quien proponga, sino el mecanismo efectivo que nos muestre que los peque&ntilde;os actos de subversi&oacute;n institucional desde el interior de dichas instituciones tienen un nombre, y el reproche a los mismos, tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/protoloco_132_10188705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 May 2023 04:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Protoloco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Félix Bolaños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demasiado blanca y poco verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/blanca-verde_132_10151375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c824564e-4748-4937-ab16-7ca338533e17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Demasiado blanca y poco verde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos dejamos las manos aplaudiendo a quienes se pronuncian –de boquilla- contra los efectos del cambio climático pero no mueven ni un solo dedo para atajar sus causas</p></div><p class="article-text">
        En alguna p&aacute;gina de Garc&iacute;a M&aacute;rquez le&iacute; algo as&iacute; como que el protocolo es eso que evita que las personas que ostentan cierto rango y poder se maten entre s&iacute;. &Uacute;ltimamente pienso mucho en esta cita, y me pregunto si es extrapolable al denominado <em>greenwashing</em>. Dicho de otro modo: me pregunto si la hipocres&iacute;a verde de tantas empresas, gobiernos y partidos pol&iacute;ticos, falsamente comprometidos con el medioambiente, nos libra de que sus actos sean declaradamente b&aacute;rbaros. Por lo menos, mientras disimulan, no arrasan con todo, sino con casi todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al instante, reniego de mis propios pensamientos: fuera m&aacute;scaras. Que d&eacute; un paso al frente todo poder, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, que ponga sus intereses por delante del clima y la supervivencia del planeta y, por ende, de la salud y la vida de todo bicho viviente, incluidos los humanos. Que dejen de una vez de contarme que estos vaqueros est&aacute;n hechos de cosas recicladas, que bien sabemos &ndash;nos lo chiv&oacute; Lorca- que debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato, que debajo de sus sumas hay un r&iacute;o de sangre tierna. Que no nos digan m&aacute;s que no, que qu&eacute; va, que en Do&ntilde;ana todo bien; que dejen de hablarnos de ciudades verdes mientras sustituyen &aacute;rboles por losas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La (dudosa) virtud de Bolsonaro, a saco con el Amazonas, o de Garc&iacute;a-Gallardo, negando el cambio clim&aacute;tico y apagando fuegos con conciertos ben&eacute;ficos, consiste en hacer soportable la hipocres&iacute;a verde que padecemos. Menudo gol. Nos dejamos las manos aplaudiendo a quienes se pronuncian &ndash;de boquilla- contra los efectos del cambio clim&aacute;tico pero no mueven ni un solo dedo para atajar sus causas. Mientras, a lo Casandra, podemos predecir el futuro con el revolucionario m&eacute;todo de observar el presente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Famosa falacia es esa, que corrió como la pólvora, de que ojalá se protegiera a los agricultores como se protege al lince, pues invita a pensar en un duelo entre la tierra, en minúsculas y la Tierra. Y no hay dilema que valga: sin esta no hay aquella. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como lo del salvar el planeta lo mismo nos pilla lejos, podr&iacute;amos centrarnos en no destruir nuestra propia tierra, esa que tanto queremos y a la que tanto cantamos y llevamos en el alma y ol&eacute;. Como escribi&oacute; Juan Carlos Arag&oacute;n, &ldquo;menos rollos de verdes mares, de campi&ntilde;as y de olivares&rdquo; si los tratamos a residuo limpio, a humedal seco. El andalucismo blanqueado tiene poco de verde. Para muestra, dos botones:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Do&ntilde;ana. Contra todo dictamen cient&iacute;fico, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/junta-reune-comision-europea-abordar-crisis-donana_1_10145677.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra toda dura advertencia de la Comisi&oacute;n Europea</a>, contra toda alerta, PP y Vox siguen erre que erre con su ley que permitir&aacute; ampliar la superficie regable en la Corona Norte de Do&ntilde;ana. Hay quienes plantean desde antiguo una falsa y perversa diatriba: o los bellos pajaritos marisme&ntilde;os o las bocas que alimentar. Famosa falacia es esa, que corri&oacute; como la p&oacute;lvora, de que ojal&aacute; se protegiera a los agricultores como se protege al lince, pues invita a pensar en un duelo entre la <em>tierra</em>, en min&uacute;sculas y la <em>Tierra</em>. Y no hay dilema que valga: sin esta no hay aquella. El gobierno de Juanma Moreno parece determinado a ir a por todas, a cara vista, confiando en que el liberalismo y su atractiva y chata idea de prosperidad (qu&eacute; calentito, el pan para hoy) acabe por hacer olvidar el desprop&oacute;sito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que esto se ha hecho fatal desde hace mucho y desde muchos lados &ndash;no hay una &uacute;nica causa ni un &uacute;nico culpable del desastre, varios gobiernos han consentido este desgobierno- no debe ser la justificaci&oacute;n para que se regularice lo que estuvo y sigue mal enligado. Arguyen quienes van a por todas que Do&ntilde;ana dejar&aacute; tal vez de ser el humedal m&aacute;s grande de Europa y reserva de la biodiversidad, pero nos va a quedar en su lugar una bonita dehesa. &iquest;Y por qu&eacute; no un campo de golf gigante? Doy ideas, y gratis. Decisiones como esta son posibles porque a&uacute;n sigue en pa&ntilde;ales el entendimiento de la importancia radical de la naturaleza en s&iacute; misma y para el desarrollo de la humanidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Segundo botoncito, singular y muy simb&oacute;lico. El ficus centenario de San Jacinto, en el barrio sevillano de Triana, abri&oacute; el pasado agosto los informativos porque los padres dominicos que regentan la parroquia sita junto al &aacute;rbol quisieron talarlo y el Ayuntamiento les dio su bendici&oacute;n. Esta fue la &uacute;nica soluci&oacute;n que dieron a los problemas derivados del p&eacute;simo mantenimiento de un &aacute;rbol hist&oacute;rico, olvidando por cierto las ventajas que tra&iacute;a para la zona un ejemplar con una masa arb&oacute;rea equivalente a 15 &aacute;rboles. El clamor de la opini&oacute;n p&uacute;blica y, finalmente, el auto de un juez, detuvieron la tala cuando quedaba menos de la mitad del &aacute;rbol por destrozar.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El poder económico y político continúa ridiculizando a las gentes con conciencia ecológica como una suerte de enanos gruñones, a la par que enarbolan –cada vez más blanca, cada vez menos verde- la hipócrita bandera eco-friendly.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las partes implicadas comenzaron a buscar soluciones. Y esta es la que han encontrado: si nada lo evita, el Ayuntamiento de Sevilla inyectar&aacute; la friolera de 111.019 euros de las arcas municipales a la Orden Dominica, es decir, directamente a quienes hicieron todo lo posible por quitarse el &aacute;rbol (y sus costes de mantenimiento) de encima y, con la venia consistorial, procedieron a la tala. Con este dineral, el beneficiario podr&aacute; valorar qu&eacute; hacer con un ejemplar que en cualquier otra ciudad de Europa estar&iacute;a completamente protegido. Es como darle una millonada a&hellip; Se me ocurren cientos de analog&iacute;as, pero creo que el desprop&oacute;sito se muestra por s&iacute; solo. Con cifras descabelladas como esta, adem&aacute;s, resulta normal que parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica piense que los &aacute;rboles son un lujo que no nos podemos permitir. En la actualidad, una jueza investiga por la v&iacute;a penal los hechos que acabaron por reducir un &aacute;rbol centenario de 24 metros de trinos, sombra, frescor y ox&iacute;geno a un mu&ntilde;&oacute;n que, a simple vista, no parece estar recibiendo cuidado alguno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bueno, hay quien se opone a casi todo&rdquo;, responde en la SER Jes&uacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez, consejero delegado de la empresa que gestiona la estaci&oacute;n de esqu&iacute; de Sierra Nevada, cuando la periodista le se&ntilde;ala que la licitaci&oacute;n de su proyecto de <em>cultivo de nieve</em> no cuenta con el respaldo de los ecologistas porque carece de las autorizaciones necesarias y no ha pasado por el Consejo de Participaci&oacute;n de Espacio Natural. Tras tanta pompa verde, pervive un profundo desprecio a la naturaleza y al ecologismo similar al que hace unas d&eacute;cadas se gastaba con el feminismo y las feministas, tachadas poco menos que de desquiciadas. El poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico contin&uacute;a ridiculizando a las gentes con conciencia ecol&oacute;gica como una suerte de enanos gru&ntilde;ones, a la par que enarbolan &ndash;cada vez m&aacute;s blanca, cada vez menos verde- la hip&oacute;crita bandera <em>eco-friendly.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/blanca-verde_132_10151375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Apr 2023 18:39:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Demasiado blanca y poco verde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Doñana,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atlas de humor autonómico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/atlas-humor-autonomico_132_10109608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57c3a9f1-10df-4d11-b249-d27ed91565e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Atlas de humor autonómico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A quienes promueven que nos sintamos ofendidos por esta parodia se les ha ido mucho la mano. Defender lo identitario no puede pasar por proscribir el humor, menos en Andalucía</p><p class="subtitle">La RTVA elevará una queja formal por la parodia de la Virgen del Rocío en TV3</p></div><p class="article-text">
        <strong>Mapa 1. Alcaudete (Ja&eacute;n), Martes Santo.</strong> Mientras contemplamos la procesi&oacute;n, mi primo me cuenta que viene de una cal&ccedil;otada que han hecho en la casa de un amigo. Una cal&ccedil;otada, s&iacute;, en mi pueblo. Es el mismo pueblo al que vino Manuel Jabois en v&iacute;speras del 1-O y nos puso poco menos que por paletos &ndash;&ldquo;aquello ten&iacute;a muchos rasgos del Celtiberia Show&rdquo;, dijo- porque cada a&ntilde;o, en la feria, se despliega la senyera junto a la arbonaida para recibir con los brazos abiertos de par en par a las hijas y a los hijos de los obreros que emigraron en los a&ntilde;os 60 y 70. 
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que, por lo menos, el propio periodista reconoci&oacute; al poco en la SER que donde hab&iacute;a querido ver andaluces acomplejados lo que encontr&oacute; fue convivencia verdadera, de coraz&oacute;n a coraz&oacute;n. La presbicia est&aacute; en el ojo de quien ve las cosas desenfocadillas, no en quienes transitan con nitidez, juntos y sin conflicto, entre marcas identitarias. Soy de un pueblo andaluz hasta la m&eacute;dula, donde viven Jordis y Montses, nativas de una patria movediza, que sienten como propia Andaluc&iacute;a pero tambi&eacute;n, por supuesto, Catalu&ntilde;a. Soy del pueblo andaluz donde nacieron y vivieron el padre y los abuelos de Gabriel Rufi&aacute;n, y los padres y los abuelos de otros pol&iacute;ticos catalanes, independentistas y no. Soy de un pueblo andaluz donde aprend&iacute;, por boca de mis primas, las poquitas palabras en catal&aacute;n que me s&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; gusto le encuentran estos catalufos a comer cebolletas&rdquo;, me dice mi primo gui&ntilde;&aacute;ndome un ojo. &ldquo;Lo que pasa es que aqu&iacute; hac&eacute;is la salvitxada igual de mal que mec&eacute;is al Cristo&rdquo;, deja caer el de la cal&ccedil;otada, que nos est&aacute; escuchando. &ldquo;Quillo, catal&aacute;n, &iquest;t&uacute; no ser&aacute;s de la cofrad&iacute;a rival?2, le replico. Nos re&iacute;mos los tres a nuestras anchas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mapa 2. Sevilla, v&iacute;speras de Semana Santa.</strong> Atiendo al cartel del Solemne Triduo Heterodoxo &ndash;flipante, obra de Lazarus, representa a un verdadero SuperStar: mitad David Bowie mitad Jes&uacute;s Despojado-. Algunos puntos del programa: <em>La carrera oficial, &iquest;pay per view cofrade? </em>o <em>Elogio y pompa del histerismo. </em>Nadie, que yo sepa, se ofende. Por Instagram, me pongo morada de ver los trabajos de Penko, carpintero digital &ndash;sublime imaginero, dir&iacute;a yo- que dise&ntilde;a nazarenos de la Marvel y nazarenas con faldas a lo Marilyn, a Dark Wader de diputado de tramo, a una Macarena inigualable. Mi cu&ntilde;ado, metacofrade, se vuelve loco mostr&aacute;ndome las cosas de <em>La soga de Judas. Tonter&iacute;as de capirote. </em>Mar&iacute;a Ca&ntilde;as se marca una muestra de videoguerrillas y videomaquias que proclaman que &ldquo;otra Semana Santa es posible: <em>risastente</em>, iconoclasta y heterodoxa. Otras Fiestas de Primavera indomables acontecen en la calle, en la periferia, en el subsuelo&hellip;. que se reinventan y fluyen&rdquo;. &ldquo;&iexcl;A muerte con Dios!&rdquo;, proyectan Los voluble. Los Volante de la Puebla causan furor con sus costales electr&oacute;nicos. Vuelven a sonar los Califato, con su Cr&icirc;tto de l&acirc; Nabah&acirc;. Se publican kilos de art&iacute;culos y reportajes sobre la resignificaci&oacute;n de los s&iacute;mbolos identitarios y la disidencia. Nadie desde las instituciones, los partidos o la Iglesia se rasga las vestiduras ni invitan a los dem&aacute;s a que se las rasguen. Solo se escucha de vez en cuando a alg&uacute;n que otro grup&uacute;sculo ultramontano embozado en su anonimato. El &ldquo;&iquest;a que no os atrev&eacute;is a hacer esto con el islam y con Al&aacute;?&rdquo; es el nuevo &ldquo;si tanto os gustan los inmigrantes, metedlos en vuestra casa&rdquo;: carece de fuerza. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El humor que se pesa y mide a todas horas, deja de serlo. Hace este mundo más grave y chungo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Mapa 3. TV3, programa </strong><em><strong>Est&agrave; passant.</strong></em><em> </em>Una actriz sale vestida de la Virgen del Roc&iacute;o (el papel le sale regulinchi), con un mu&ntilde;eco en las manos, y los presentadores hacen chistes acerca de que ella no sale en Semana Santa o sobre su vida sexual. De todo esto me entero por tuits nada menos que de Teresa Rodr&iacute;guez y de Juanma Moreno, y por las declaraciones del Obispo de Huelva, que ven en esto andalufobia y una inmensa falta de respeto, y que le han dado una gravedad y un peso desorbitado. Gasolina al fuego: una nueva oleada de reacciones sobre los l&iacute;mites del humor y la tirantez entre catalanes y andaluces est&aacute; servida, pues no hay piedra m&aacute;s ampulosa que la de los elementos identitarios (cerveza, bandera, traje regional, santa patrona, postre t&iacute;pico&hellip;, da igual) para tirarnos a la cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        Inmediatamente, record&eacute; la genial obra <em>Estrella sublime, </em>de la compa&ntilde;&iacute;a Bastarda Espa&ntilde;ola, que estuvo a&ntilde;os en cartel, sobre las gracias y desgracias personales y sexuales (l&eacute;sbicas, para m&aacute;s datos) de una Dolorosa. Salvo en &Eacute;cija, que fue cancelada por &ldquo;presiones cofradieras&rdquo;, ning&uacute;n pol&iacute;tico se sulfur&oacute; ni nos invit&oacute; a sulfurarnos de esta manera. Nadie parti&oacute; los cristales del teatro donde la virgen fumaba y confesaba que su compa&ntilde;era Roc&iacute;o, en las procesiones, tragaba tierra. Esto nos lleva a concluir que, para quienes tanto se han ofendido y propagado su indignaci&oacute;n, lo sagrado aqu&iacute; no es la Virgen del Roc&iacute;o, es lo identitario. &iquest;La misma parodia merece censura o aclamaci&oacute;n seg&uacute;n el lugar de procedencia del humorista? A mi entender, a quienes promueven que nos sintamos ofendidos por esta parodia se les ha ido mucho la mano. Defender lo identitario no puede pasar por proscribir el humor, menos en Andaluc&iacute;a, que tanto presume de guasa, incluso de su famosa gaditan&iacute;sima (y pesada) <em>carga</em>. El humor que se pesa y mide a todas horas, deja de serlo. Hace este mundo m&aacute;s grave y chungo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elevar a categoría universal la gracia que a mí o a usted nos puede hacer algo no es ninguna buena idea. Menos aún es pedir que la gente no se ría &quot;para favorecer la paz entre nosotros&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias a los ofendiditos, porque ellos nos dar&aacute;n el material audiovisual de los pr&oacute;ximos shows sin tener que ver la televisi&oacute;n&rdquo;, tuiteaban, con raz&oacute;n, Los voluble. El sketch constituye en s&iacute; mismo una pieza televisiva friqui nivel Dios. Arguyen, quienes se echan las manos a la cabeza, que esta s&aacute;tira no tiene gracia. Es lo que tiene el humor, que hay quien se troncha con Los Morancos, con Eugenio o con los cuartetos del carnaval de C&aacute;diz, y pe&ntilde;a a la que le sale barrillos cuando los ve. Tambi&eacute;n hay quien se troncha con lo que, se supone, no debe re&iacute;rse: a mayor represi&oacute;n, m&aacute;s risa, s&iacute; que, a este paso, nos vamos a acabar muriendo de risa con todo&hellip; Elevar a categor&iacute;a universal la gracia que a m&iacute; o a usted nos puede hacer algo no es ninguna buena idea. Menos a&uacute;n es pedir que la gente no se r&iacute;a &ldquo;para favorecer la paz entre nosotros&rdquo; (ha dicho el Obispo de Huelva), que &ndash;recuerdo- jam&aacute;s ha dejado de existir. Al mapa 1 &ndash;el de la convivencia, el coraz&oacute;n abierto y la guasa mutua- me remito. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/atlas-humor-autonomico_132_10109608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Apr 2023 18:39:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Atlas de humor autonómico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humor,TV3,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Qué vejez más mala!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/vejez-mala_132_10074571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c264a851-166f-4616-8db2-5fee854d6b17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Qué vejez más mala!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Edadismo es -entre otras cosas aún peores- los macabros protocolos de 2020 que se investigan en las residencias de la Comunidad de Madrid. O dejar de llamar a actrices que superan los cuarenta años. O gritarle a tu abuela. Pero no lo es sostener que Tamames no tiene edad para andarse de mociones con la extrema derecha</p></div><p class="article-text">
        La moci&oacute;n de censura (qu&eacute; cosa ef&iacute;mera: fue solo hace una semana y se nos antoja ya m&aacute;s antigua que Tamames) puso varios asuntos a pelear en mi mente. El primer debate conmigo misma fue el de la compunci&oacute;n por un nonagenario con mirada triste de mast&iacute;n, que parec&iacute;a querer irse a casa. Espont&aacute;neamente, mi tendencia ante esa visi&oacute;n es la de preguntarme si se habr&aacute; tomado sus medicamentos, si querr&aacute; echarse una cabezadita. 
    </p><p class="article-text">
        Si descontextualizamos la imagen de Tamames en el Congreso, cualquiera puede sentir la inercia de compadecerse, antes de volver a ponerse a s&iacute; misma los puntos sobre las &iacute;es y entender que el provecto profesor ha llegado ah&iacute;, a alinearse con los hiperb&oacute;licos trasnochados de la ultraderecha espa&ntilde;ola y con sus chulescos palmeros, por su propio pie y voluntad. Es lo que tiene querer pasar a la posteridad, que a lo mejor pasas, pero de lado. Que pusiera a la venta su discurso en Amazon, al d&iacute;a siguiente de la moci&oacute;n y al m&oacute;dico precio de cinco euros, es una brutal met&aacute;fora de esto que digo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ultraderecha no se caracteriza precisamente por defender los derechos de quienes más lo necesitan; ellos son más de hipócrita caridad que de reconocimiento de la dignidad y los derechos de quienes no son “de los suyos”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por tanto, primer escollo interior: sentir y a la vez sortear, raz&oacute;n y contexto mediante, la conmiseraci&oacute;n que a cualquiera le nace al ver un cuerpo anciano en un lugar inapropiado. Al momento entendemos que est&aacute; ah&iacute; porque le da la gana. Tamames no es Nietzsche (ya quisiera), a quien los nazis, gracias a los afanes de su hermana, pudieron manipular hist&oacute;ricamente su obra. Consideraci&oacute;n, la que exigimos para otros cuerpos con dependencia, o que claman por una muerte digna, atenci&oacute;n sanitaria, descanso, alimento, hogar, calefacci&oacute;n o sencillamente poder acceder a cualquier sitio por sus propios medios. La ultraderecha no se caracteriza precisamente por defender los derechos de quienes m&aacute;s lo necesitan; ellos son m&aacute;s de hip&oacute;crita caridad que de reconocimiento de la dignidad y los derechos de quienes no son &ldquo;de los suyos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Segundo escollo: sortear la voz interior &ndash;y las muchas voces externas- que nos pueden tildar de edadistas o cosas peores si decimos que Tamames est&aacute; muy mayor para echarse esos amigotes tan estrafalarios e imaginarse que es S&oacute;crates cant&aacute;ndole las veintisiete a los atenienses. El reproche moral a nuestro supuesto edadismo<em>,</em> a quienes sostenemos que efectivamente el profesor no tiene edad para comprometer su honorabilidad de esta manera, es cuanto menos infantiloide. Edadismo es -entre otras cosas a&uacute;n peores- los macabros protocolos de 2020 que se investigan en las residencias de la Comunidad de Madrid. O dejar de llamar a actrices que superan los cuarenta a&ntilde;os. O gritarle a tu abuela. Pero no lo es sostener que Tamames no tiene edad para andarse de mociones con la extrema derecha. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay dos tipos de personas, las que envejecen madurando y las que, conforme envejecen, se van poniendo más verdes. En ambos casos hay un deterioro físico, pero la evolución personal es de signo contrario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llegada a este punto, me surg&iacute;a la siguiente reflexi&oacute;n o, mejor dicho, la siguiente constataci&oacute;n de la realidad: hay dos tipos de personas, las que envejecen madurando y las que, conforme envejecen, se van poniendo m&aacute;s verdes. En ambos casos hay un deterioro f&iacute;sico, pero la evoluci&oacute;n personal es de signo contrario<strong>.</strong> Quienes maduran lo hacen camino del agradecimiento a la vida, de asunci&oacute;n de lo realmente importante, de retroceso del ego en favor del ser y el estar, sencillamente, que no es poco. Quien se acepta &iacute;ntegramente, incluidas sus arrugas y achaques, comienza a vivir por entero, y eso suele suceder con cierta edad. 
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo se sit&uacute;an los &ldquo;cuanto m&aacute;s viejos, m&aacute;s pellejos&rdquo;, que dir&iacute;a el sabio pueblo. Todos conocemos a personas mayores a las que se les han enconado el rencor, el a&ntilde;orado privilegio, el costumbrismo at&aacute;vico, el miedo agresivo o el ego incontrolable, y se convierten literalmente en viejos capaces de zurcirte un paraguazo, o exigirte pleites&iacute;a. M&aacute;s duros de pelar, quienes envejecen sin madurar ni siquiera pueden contar con nuestra simpat&iacute;a. En el &aacute;mbito p&uacute;blico, identificamos sobre todo a hombres que pasan los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida so&ntilde;ando con la gloria, o administrando venganzas, o repartiendo bilis de forma insaciable en conferencias, libros o rese&ntilde;as. &ldquo;&iexcl;Todo mal!&rdquo;, claman sus catilinarias. Nos recuerdan m&aacute;s al viejo hidalgo de <em>Bienvenido, M&iacute;ster Marshall </em>que al obstinado abuelo de <em>El cochecito. </em>
    </p><p class="article-text">
        Corresponde a la gente amiga y a la familia acompa&ntilde;ar &ndash;si es posible, Alice Miller nos previene en sus libros de que no siempre lo es- a las personas que envejecen duramente, as&iacute; como disfrutar de los mayores que pasan los &uacute;ltimos a&ntilde;os viviendo con gratitud y despojados de lo mundano. Los dem&aacute;s somos meros testigos de las circunstancias personales de cada cual. En lo civil y pol&iacute;tico, solo podemos desear y pedir que se promueva lo mejor para los mayores y &ndash;tambi&eacute;n- exigir que las instituciones no se usen para estrategias electorales que afligen tanto como cuestan, y son para nada. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/vejez-mala_132_10074571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Mar 2023 18:54:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Qué vejez más mala!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ramón Tamames,Ancianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/raras_132_9952431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d500a3-a358-48e9-968a-32daaa7a12ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé si saben que las llamadas enfermedades raras atraviesan la vida de personas como usted y como yo, que bien podrían vivir sin desvivir y, en cambio, van tirando con sus dolencias y sus dificultades y sus diagnósticos tentativos como les van dejando</p></div><p class="article-text">
        Creo que nadie en su sano juicio escribe columnas con el prop&oacute;sito de cambiar el mundo. Pero s&iacute; al menos &ndash;las m&aacute;s incautas, entre las que, como ustedes saben, me hallo- de vez en cuando escribimos &ldquo;para algo, para que alguien, uno o muchos, al saberlo, vivan sabi&eacute;ndolo, para que vivan de otro modo despu&eacute;s de haberlo sabido&rdquo;. Eso dec&iacute;a Mar&iacute;a Zambrano, y bien parece una lecci&oacute;n magistral de deontolog&iacute;a period&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si saben, y por eso lo escribo, que hay quien vuelve del m&eacute;dico a su casa con el diagn&oacute;stico de &ldquo;no sabemos qu&eacute; le pasa a su beb&eacute;&rdquo;. No por impericia o negligencia m&eacute;dica, es que las pruebas no arrojan un resultado reconocible. No s&eacute; si saben que eso pasaba hace cuarenta a&ntilde;os y que sigue pasando ahora, porque el tiempo en investigaci&oacute;n biom&eacute;dica no corre igual para todo el mundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si saben, y por eso lo escribo, que hay personas con enfermedades de nombres impronunciables que se tienen que aventurar a tratarse con terapias experimentales pensadas para curar otras cosas como, por ejemplo, el cáncer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No s&eacute; si saben, y por eso lo escribo, que hay personas con enfermedades de nombres impronunciables que se tienen que aventurar a tratarse con terapias experimentales pensadas para curar otras cosas como, por ejemplo, el c&aacute;ncer. No s&eacute; si saben, y por eso lo escribo, que estas enfermedades suelen ser cr&oacute;nicas, y jodidas, y en ocasiones esbozan la sombra del estigma, y que, como no le sale a cuenta a la industria farmac&eacute;utica comercializar medicamentos &lsquo;<em>ad hoc&rsquo;</em> porque las padecen muy poquitas personas (una inmensa minor&iacute;a, 300 millones en todo el mundo), se investigan y desarrollan infinitamente menos que otras. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si saben que parte de los esfuerzos y recursos que se movilizan para estas enfermedades nacen de la iniciativa de los propios afectados y sus familias. Incluso hay saqueadores profesionales que han empleado en vano el nombre de alguna de estas enfermedades para llenarse los bolsillos. No s&eacute; si saben que las personas que sufren estas enfermedades no dan pena (antes bien, su superaci&oacute;n es digna de admirar). Los que dar&iacute;an pena, si antes no nos indignaran, son quienes defienden planteamientos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos activos a nivel mundial que, olvidando la igualdad y justicia social, desprotegen conscientemente a quienes padecen problemas de salud de menor prevalencia. Aducir&aacute;n que estas enfermedades las sufren menos personas. Ya, pero cada persona que sufre una de ellas, la sufre radicalmente por entero. &iquest;Acaso su vida no merece tanto o m&aacute;s que la de cualquiera?
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si saben que las llamadas enfermedades raras atraviesan la vida de personas como usted y como yo, que bien podr&iacute;an vivir sin desvivir y, en cambio, van tirando con sus dolencias y sus dificultades y sus diagn&oacute;sticos tentativos como les van dejando. No s&eacute; si lo saben, y por eso lo escribo, no porque ustedes no sean personas avisadas o sensibles, sino porque de esto apenas se habla, salvo cuando el sensacionalismo pretende seguir facturando a base de hacer del dolor un infame espect&aacute;culo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo el 5% de las más de 6.000 enfermedades raras ya tienen tratamiento. El 72% de los pacientes considera que fue tratado de forma incorrecta por falta de conocimientos sobre su patología</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Doy datos, que pueden consultar y contrastar en la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Enfermedades Raras o en los informes de la OMS, entre otras: alguien con una enfermedad rara tarda de media unos cuatro a&ntilde;os en obtener un diagn&oacute;stico &ndash;en el 20% de los casos se tarda m&aacute;s de diez a&ntilde;os-. Cuatro (o diez) a&ntilde;os, valios&iacute;simos para atajar las consecuencias de la enfermedad, en los que madres y padres, a veces a ciegas, dan tumbos con su beb&eacute; en brazos, teniendo que trasponer donde haga falta para obtener una respuesta. &ldquo;Nosotras, aunque sea a duras penas, tenemos la suerte de poder hacer ese gasto, aunque sea una sangr&iacute;a econ&oacute;mica constante, pero hay familias que no pueden&rdquo;, he escuchado decir a una madre. Los costes suponen un 20% del total de los gastos familiares. Leo que, con la pandemia, en Espa&ntilde;a, 9 de cada 10 personas con enfermedades raras o en busca de diagn&oacute;stico han visto interrumpida su atenci&oacute;n social y sanitaria. 
    </p><p class="article-text">
        Sumo y sigo: solo el 5% de las m&aacute;s de 6.000 enfermedades raras ya tienen tratamiento. El 72% de los pacientes considera que fue tratado de forma incorrecta por falta de conocimientos sobre su patolog&iacute;a. En el 85% de los casos, los tratamientos han de ser continuos y de larga duraci&oacute;n, mientras que cobertura de los productos sanitarios por la Sanidad P&uacute;blica es escasa, cuando no directamente nula. El 15% de los pacientes utiliza medicamentos hu&eacute;rfanos (esos que a la industria farmac&eacute;utica no desarrollan porque no tienen salida comercial). Si pasamos al &aacute;mbito social, la cosa no deja de estar dura: discriminaci&oacute;n (43%), como si las raras fuesen las personas que las padecen en vez de las enfermedades. Y menos oportunidades laborales, y la familia sirviendo casi exclusivamente de soporte, y escuelas infantiles p&uacute;blicas sin suficiente personal especializado -hace muy poco le&iacute;a un caso en la prensa local jiennense-. A estas alturas del siglo XXI, este es el panorama. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No soy especialmente fan de esa suerte de santoral laico que constituyen los Días de. Sin embargo, agradezco que el último día de febrero –el raro 29 si es bisiesto, el 28 el resto de años- arroje luz sobre estas enfermedades que son raras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No soy especialmente fan de esa suerte de santoral laico que constituyen los <em>D&iacute;as de</em>. Sobre todo, porque han proliferado como una plaga, y celebramos desde el d&iacute;a de besar a un pelirrojo al de la croqueta, el asunto se nos ha ido de las manos. Sin embargo, agradezco que el &uacute;ltimo d&iacute;a de febrero &ndash;el raro 29 si es bisiesto, el 28 el resto de a&ntilde;os- arroje luz sobre estas enfermedades que son raras, hu&eacute;rfanas y pobres. Y mudas, a no ser que los medios tengan un D&iacute;a Mundial para romper con el silencio que las cubre de incomprensi&oacute;n e indiferencia. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie en su sano juicio escribe columnas con el prop&oacute;sito de cambiar el mundo. Pero s&iacute; al menos para dar que pensar. M&aacute;s financiaci&oacute;n de medicamentos hu&eacute;rfanos, m&aacute;s cobertura sanitaria, m&aacute;s y mejor investigaci&oacute;n, m&aacute;s coordinaci&oacute;n, m&aacute;s vertebraci&oacute;n entre las unidades, servicios y redes a nivel estatal y europeo, m&aacute;s integraci&oacute;n de todo ello es igual a igualdad y justicia social&hellip; &iquest;Demasiado pedir a un sistema sanitario puesto continua e intencionadamente en jaque? 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/raras_132_9952431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Feb 2023 19:39:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades raras,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que la vida iba en serio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/vida-iba-serio_132_9912559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e22d406-ed92-4c4c-9dd6-ecea11c5474c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Que la vida iba en serio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una narrativa dominante e implacable de lo que significa triunfar en la vida. Y, sobre todo, hay una cultura del "no te rindas" la mar de darwinista, que parte en mil astillas los ámbitos emocional y mental de no pocas personas</p></div><p class="article-text">
        Que la vida iba en serio -ay, Jaime Gil de Biedma- una lo empieza a comprender m&aacute;s tarde. Incluso hay quienes que, cuando se enteraron de qu&eacute; va esto, sintieron que ya no les queda demasiado tiempo. El trascurso de la existencia de vez en cuando nos aviva el seso y despierta con grandes alegr&iacute;as y mayores contrariedades, que hacen que nos reconciliemos (cito ahora un verso de Gonz&aacute;lez Tu&ntilde;&oacute;n) con la vida peque&ntilde;a y su muerte, tambi&eacute;n peque&ntilde;a. Alegr&iacute;as y penas que nos organizan, de una sola caricia o de un manotazo duro, las prioridades. Que nos ayudan a crecer incluso a contrapelo o, al menos, a no estancarnos. Tambi&eacute;n est&aacute;n quienes no se quieren enterar, as&iacute; los aspen, de que la vida va de veras: curiosamente, &eacute;stos suelen parecer a simple vista los listos, los equilibrados, los vivaces, los perfectos, los m&aacute;s ejemplares, los triunfadores de la feria. 
    </p><p class="article-text">
        Ha dicho la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, que ah&iacute; os qued&aacute;is. Que est&aacute; reventada y que as&iacute; no est&aacute; dispuesta a seguir, ni por el pa&iacute;s ni, por supuesto, por ella misma y su familia. Lo ha dicho con gratitud, honestidad, un tono de voz emocionado y una sonrisa limpia. Destaca lo que se lleva (amor, empat&iacute;a y amabilidad) y lo que ha aprendido a dar por el camino (mayor amor y afecto). La falta de energ&iacute;a y el desfondamiento lo deja colgado junto al traje. Y tiene claro que &ldquo;haga lo que haga, intentar&eacute; encontrar la manera de seguir trabajando para Nueva Zelanda&rdquo;. Porque se puede seguir siendo &uacute;til para el mundo cogiendo tagarninas en el campo, abriendo una regola, limpiando pescado o escribiendo versos, o lo que sea que no sea sentir que una lo est&aacute; haciendo mal consigo misma. Si algo va en nuestro perjuicio, no puede ser bueno para nadie. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por dimitir, la primera ministra de Nueva Zelanda no es menos válida ni menos valiente. Todo lo contrario. La visibilidad de su ejemplo es oro molido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con esto no quiero marcar un camino correcto (el de pirarse de los proyectos en los que se cree), sino discutir el &uacute;nico que a menudo nos venden por v&aacute;lido, que es el de luchar, competir, aguantar, apretar, poder con todo, asumir m&aacute;s y m&aacute;s, descuidar el resto de &aacute;mbitos personales, seguir en pie, sobreponernos y triunfar, trepando o perdiendo los escr&uacute;pulos en ello si hace falta. &iexcl;Y no me llores! Hay una narrativa dominante e implacable de lo que significa triunfar en la vida. Y, sobre todo, hay una cultura del &ldquo;no te rindas&rdquo; la mar de darwinista, que parte en mil astillas los &aacute;mbitos emocional y mental de no pocas personas. La idea del &eacute;xito resulta poco vers&aacute;til y muy sesgada para lo variada que es la &eacute;pica cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco digo con esto que cualquiera que sea honesto deba seguir su ejemplo de irse, sino su ejemplo de sentir qu&eacute; hacer, y actuar en consecuencia. Por lo que nos cuentan los medios, Ardern parece haber aprovechado su posici&oacute;n pol&iacute;tica para hacer mejor la vida de sus compatriotas, que es para eso &ndash;y no para otras vainas- para lo que se supone que la ciudadan&iacute;a vota dentro (o bota fuera) a sus representantes. Si todas las pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos ostentaran su cargo sin olvidar ni un momento la raz&oacute;n por la que est&aacute;n ah&iacute;, otro gallo nos cantara. De las palabras de Ardern se infiere que ella era consciente de por qu&eacute; y para qu&eacute; estaba donde estaba. Lo mismo que es consciente de por qu&eacute; y para qu&eacute; se va. Saber irse importa tanto como saber llegar. Por dimitir, la primera ministra de Nueva Zelanda no es menos v&aacute;lida ni menos valiente. Todo lo contrario. La visibilidad de su ejemplo es oro molido. Quien interpreta su salida como una derrota es que va tarde en empezar a comprender que la vida va en serio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si quienes tienen el poder carecen de sosiego, de horas de sueño y de trabajo de mesa, de templanza; si se encuentran movidos desde fuera por el miedo a perder popularidad, ¿cómo pueden hacer el bien o, al menos, no fastidiarnos demasiado?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Da que pensar que las maneras, la presi&oacute;n y la agenda de la actividad pol&iacute;tica acabe reventando &ndash;cuando no envileciendo o cegando, en los peores casos- a quienes la ejercen al m&aacute;s alto nivel. Es frecuente encontrar art&iacute;culos e informes que relacionan de forma directa a las c&uacute;pulas pol&iacute;ticas con la psicopat&iacute;a, y a fe m&iacute;a que algunas pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos lo son, psic&oacute;patas desorejadas capaces de inmolar a su abuela (o peor a&uacute;n, a la m&iacute;a) en su escalada. Pero tambi&eacute;n conocemos pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos honestos de los que pensamos &ldquo;No s&eacute; c&oacute;mo aguantan esa vida&rdquo;. Si quienes tienen el poder carecen de sosiego, de horas de sue&ntilde;o y de trabajo de mesa, de templanza; si se encuentran movidos desde fuera de s&iacute; mismos por el <em>tracking</em>, el titular del d&iacute;a siguiente, el <em>lobby</em> feroz o el miedo a perder popularidad, &iquest;c&oacute;mo pueden hacer el bien o, al menos, no fastidiarnos demasiado? Que no hubiera nadie al volante resultar&iacute;a mejor que cualquiera que tener en el poder a alguien sea movido desde fuera de s&iacute; mismo, por los intereses de los a&uacute;n m&aacute;s poderosos, como un pelele. Vista desde aqu&iacute;, Ardern parec&iacute;a consciente y harta de luchar contra las din&aacute;micas que invitan a perder la referencia y la medida de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        No puedo dejar de lanzar una mirada feminista a esta mujer que se va. Se larga de una pol&iacute;tica que est&aacute; muy lejos de encontrarse feminizada. Feminizar la pol&iacute;tica es mucho m&aacute;s que lograr que salga m&aacute;s de una mujer en la foto; feminizar la pol&iacute;tica apela a otra manera de organizar las prioridades y de hacer las cosas. Feminizar una sociedad, pongo por caso, es dar soporte a los trabajos reproductivos tanto o m&aacute;s que a los productivos. Feminizar el mundo lo compensar&iacute;a de tanto ardor guerrero, vigor competitivo, ritmo fren&eacute;tico. Y permitir&iacute;a seguir desarrollando con gusto y sentido su talento pol&iacute;tico a quienes, como Jacinda Ardern, sospechan que la vida va en serio. 
    </p><p class="article-text">
        A esto hay que a&ntilde;adir que la edad de las mujeres, sea cual sea, es el eufemismo con el que la mentalidad machista nos desacredita. Para el patriarcado, las mujeres nunca tenemos la edad correcta. Siempre seremos demasiado j&oacute;venes para gobernar, dirigir, escribir o, si no, demasiado viejas como para ser mujeres. Ardern ha vivido esa forma de machismo tangado al que nunca le gusta nuestra edad. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;I have no plans&rdquo;, ha declarado Ardern, y la frase me ha sabido a la voz de pana de Nina Simone. Beatus ille. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/vida-iba-serio_132_9912559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jan 2023 19:21:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Que la vida iba en serio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Zelanda,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apología de Camilo de Ory]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/apologia-camilo-ory_132_9873947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0136edd5-3d26-4942-9492-5caa497a120b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Camilo de Ory"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una está tan tranquila, gozando del repertorio de una callejera del carnaval de Cádiz y, de pronto, siente tentaciones de pedir al de al lado que, por favor, no suba a Youtube lo que acaba de grabar porque puede meter a la agrupación en un problema innecesario, saltan las alarmas internas: ¿en qué medievo nos estamos metiendo en esta era de la retuiteabilidad?</p></div><p class="article-text">
        Cuenta el gran Quico Cadaval en uno de sus conversatorios cu&aacute;l fue la primera lecci&oacute;n de moral de su vida. Estando &eacute;l chiquito, una tarde caliginosa se escondi&oacute; tras las balas de paja del cobertizo, desde donde vio c&oacute;mo su t&iacute;a Manuela mataba una gallina por el tradicional m&eacute;todo de rebanarle el pescuezo con un cuchillo. La gallina, ya sin cabeza, quiso zafarse de las manos de su ejecutora, a la que le puso la cara perdida de sangre. Al peque&ntilde;o voyeur, quiz&aacute; de la impresi&oacute;n, se le escap&oacute; una risa. Entonces, la t&iacute;a Manuela advirti&oacute; la presencia del gracios&iacute;n entre la paja y fue a reprenderle: &ldquo;Quiqui&ntilde;o: &iexcl;no est&aacute; bien que te r&iacute;as de la pobre gallinita!&rdquo;. &ldquo;Fue cuando aprend&iacute; &ndash;nos contaba- que hay personas para las que re&iacute;rse es m&aacute;s grave que matar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta f&aacute;bula dom&eacute;stica se me ha venido a la cabeza varias veces desde que ha salido la noticia de que Camilo de Ory ha sido condenado a 18 meses de c&aacute;rcel por aquellos chistes macabros que public&oacute; en tuits durante el rescate del ni&ntilde;o Julen, en aquellos d&iacute;as de enero de 2019 de infausto recuerdo por dos motivos: el importante, que el peque&ntilde;o falleci&oacute;. Y el subsidiario: la cobertura medi&aacute;tica, por d&iacute;as y m&aacute;s d&iacute;as, de aquella tragedia nos hizo recordar <em>El gran carnaval, </em>de Billy Wilder, y entender que, si la sociedad y algunos medios han cambiado, no ha sido para mejor. Al se&ntilde;or De Ory, re&iacute;rse le va a salir caro. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La moraleja que extrajo el rapaz Cadaval da que pensar sobre humor negro, libertad de expresión y la moral paradójica de esa audiencia tan enchufada al primetime de cualquier tragedia como al linchamiento del que se atreva a devolverle su reflejo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como los malos entendidos, las peores intenciones y la aviesa literalidad se precipitan ante este tipo de asuntos tan delicados, comenzar&eacute; por dejar claro, por si acaso, que, uno, obviamente no estoy comparando a un ni&ntilde;o con una gallina; dos, no tengo relaci&oacute;n con De Ory m&aacute;s que como lectora de sus libros y de lo que publica en las redes; y tres, respeto mucho el dolor de los padres, me conduelo de coraz&oacute;n y considero leg&iacute;timo que denuncien este o cualquier otro da&ntilde;o moral que hayan sufrido. Los tuits se replicaron por tierra, mar y aire hasta la n&aacute;usea. Se replicaron, por supuesto, por parte de biempensantes que alertaban de que aquellas palabras podr&iacute;an hacer da&ntilde;o a los familiares del ni&ntilde;o, de llegar a sus ojos o a sus o&iacute;dos. Es la famosa t&eacute;cnica de apagar fuegos con gasolina. Por tanto, traigo la moraleja que extrajo el rapaz Cadaval porque da que pensar sobre el humor negro, la libertad de expresi&oacute;n, sus l&iacute;mites y la moral parad&oacute;jica de esa parte de la audiencia tan enchufada al <em>primetime </em>de cualquier tragedia como al linchamiento de quien se atreva a devolverle, empapado de &aacute;cido, su propio reflejo. 
    </p><p class="article-text">
        Titulo este art&iacute;culo <em>Apolog&iacute;a de Camilo de Ory</em>, m&aacute;s que por compararme con Plat&oacute;n (que, como saben, ofreci&oacute; su versi&oacute;n de la de S&oacute;crates), para demostrarles que la raza degenera: De Ory no es precisamente un S&oacute;crates, aunque ambos coincidan en tener una extra&ntilde;a personalidad, ganarse a pulso enemistades inquebrantables, tocar las narices, haber sido acusados de impiedad y no encontrarse entre los atenienses m&aacute;s guapos. Por lo dem&aacute;s, no se parecen ni en el blanco de los ojos. Y yo tampoco es que sea Plat&oacute;n, ni escribo en nombre de un caso en concreto, sino del de cualquiera que nos invite a pensar en el fondo de la cuesti&oacute;n. Un poner: cuando una est&aacute; tan tranquila, gozando del repertorio de una callejera del carnaval de C&aacute;diz y, de pronto, siente tentaciones de pedir al de al lado que, por favor, no suba a Youtube lo que acaba de grabar porque puede meter a la agrupaci&oacute;n en un problema innecesario, saltan las alarmas internas: &iquest;en qu&eacute; medievo nos estamos metiendo en esta era de la retuiteabilidad? 
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n la dio el propio de Ory en su momento, en una entrevista a Juan Soto Ivars: &ldquo;Los textos buscaban, por un lado, se&ntilde;alar e hiperbolizar el circo medi&aacute;tico que se hab&iacute;a formado alrededor de un caso completamente artificial. A nadie le cab&iacute;a duda de que el pobre ni&ntilde;o no pod&iacute;a estar vivo pasadas unas horas desde que cay&oacute; al pozo, y aun as&iacute; el chicle se estiraba obscenamente por la audiencia, es decir, por el dinero. Por otro lado, y ante todo, apuntaba a la hipocres&iacute;a de los bondadosos de sal&oacute;n, que sin tener la menor relaci&oacute;n con el cr&iacute;o, fing&iacute;an sentid&iacute;simas l&aacute;grimas de dolor, que se tornaban amenazas de muerte en cuanto le&iacute;an algo de lo que hab&iacute;a escrito. Es decir, el objeto del chiste no era Julen, ni su familia ni nadie cercano a ellos, sino el propio receptor del chiste&rdquo;. Los dardos, lanzados desde un perfil con un n&uacute;mero no excesivo de seguidores, no ten&iacute;an por blanco a la familia, pero el relanzamiento de los mismos a trav&eacute;s de ciertos medios de comunicaci&oacute;n y de espont&aacute;neos guardianes de la moral, alcanzaron de lleno a los padres. Pod&iacute;a pasar. Y pas&oacute;, con el concurso de quienes, escandalizados, en defensa de los valores m&aacute;s altos, acercaron la espada al pecho lastimado. He aqu&iacute; la torpe paradoja. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo curioso es que Camilo de Ory no hace esto por dinero, ni por ganar seguidores, y me temo que tampoco por prestigio; el malditismo en la literatura hace décadas que cayó en desgracia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Explicaba Erika Mart&iacute;nez, all&aacute; por 2012, en uno de sus acertados art&iacute;culos acad&eacute;micos, que ya por entonces De Ory hab&iacute;a &ldquo;creado un aut&eacute;ntico sosias electr&oacute;nico, que esgrime lo grotesco y la parodia contra lo pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;. Cualquiera que revise el perfil del sosias virtual que Camilo de Ory crea y recrea a cada golpe de estado en Facebook o cada tuit, puede entender sin demasiada dificultad que ofrece, ret&oacute;rica y provocativamente, un espejo al que los m&aacute;s incautos, antes de entender de qu&eacute; va el juego, tienden a escupir. De Ory, en una ficci&oacute;n de no-ficci&oacute;n, prueba a escandalizar a los menos audaces de cualquier movimiento pol&iacute;tico, social o art&iacute;stico, cosa f&aacute;cil, pues a m&aacute;s gazmo&ntilde;a es la sociedad, m&aacute;s f&aacute;cil es provocarla. No deja t&iacute;tere con cabeza. Eso s&iacute; que es <em>danger art: </em>a m&aacute;s de uno hemos visto jurarle muerte segura si lo pilla. Lo curioso es que Camilo de Ory no hace esto por dinero, ni por ganar seguidores, y me temo que tampoco por prestigio; el malditismo en la literatura hace d&eacute;cadas que cay&oacute; en desgracia. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n leo, a Camilo de Ory le quedan instancias donde recurrir la condena y volver a explicar los argumentos de su defensa. La noticia ha reavivado las furias de quienes, en nombre de los valores m&aacute;s altos, le desean lo peor. Pero tambi&eacute;n ha despertado la reflexi&oacute;n en torno al humor negro, la expresi&oacute;n y la reverberaci&oacute;n gigante de los habitantes de esta extra&ntilde;a caverna de Plat&oacute;n. Leo uno de los &uacute;ltimos <em>posts</em> del flamante condenado, en los que sigue ri&eacute;ndose hasta de su propia sombra: &ldquo;Si me envi&aacute;is un pastel con una lima, ser&eacute; el preso con las u&ntilde;as m&aacute;s bonitas de la c&aacute;rcel&rdquo;. De ello no nos cabe la m&aacute;s m&iacute;nima duda. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/apologia-camilo-ory_132_9873947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2023 19:56:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apología de Camilo de Ory]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humor,Humoristas,Libertad de expresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vídeo dron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/video-dron_132_9841327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6b0840e-6a46-433f-8410-7dcc2e5f3052_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vídeo dron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En nombre de la seguridad, el decoro, la limpieza, los negocios o la supuesta satisfacción de los propios deseos y necesidades, nos hemos acostumbrado a la vigilancia y el control llevado al límite</p></div><p class="article-text">
        Leo:&nbsp;<em>La polic&iacute;a local de &Eacute;cija usa drones para pillar a quienes orinan en la calle.&nbsp;</em>&ldquo;Este fin de semana no te la juegues&rdquo;, advierten en Twitter los municipales. Han echado a volar sobre las once torres a &ldquo;nuestro dron, el&nbsp;<em>EVA_01</em>&rdquo;, al que &ldquo;no se le escapa una&rdquo;. Muy aleg&oacute;rico,&nbsp;<em>EVA</em>&nbsp;a la caza de adanes que se la sacan al revolver una esquina para regar los quicios con sus meadas. 27 multas al canto en el fin de semana de Nochebuena y Navidad. Ilustran los datos con la publicaci&oacute;n de un v&iacute;deo superbi&eacute;n editado, con su m&uacute;sica as&iacute; en plan tribal incluida, donde podemos disfrutar de unas<a href="https://twitter.com/policia_ecija/status/1608829127418859522" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> im&aacute;genes a vista de p&aacute;jaro del pueblo en fiestas</a> y, en un callej&oacute;n, un me&oacute;n en el punto de mira, momentos antes de que la pesta&ntilde;&iacute; le eche el guante en un &iexcl;Arriba las manos! &iexcl;Y la bragueta!
    </p><p class="article-text">
        Ya he escrito en alguna ocasi&oacute;n lo que pienso acerca de lo que denomino&nbsp;<em>la comunidad de meantes,&nbsp;</em>de esos hombres &ndash;aqu&iacute; puedo aplicar a mis anchas la perspectiva de g&eacute;nero- de cualquier edad, clase y nivel cultural, que no tienen ning&uacute;n tipo de problema en abrirse la porta&ntilde;uela para desaguar mientras contemplan el claro luna, ni en fraguar y lanzar un colorido gargajo en las calles que transitamos. Miren a ver cu&aacute;ntas mujeres, j&oacute;venes o maduras, han visto orinar en la v&iacute;a p&uacute;blica, y si ello les ha llamado la atenci&oacute;n, y cu&aacute;ntos hombres, tanto j&oacute;venes como maduros, y si ello les ha parecido casi normal. 
    </p><p class="article-text">
        Comportamientos inc&iacute;vicos e insalubres, tan frecuentes en la actualidad como propios de otro siglo (como infestar las esquinas de or&iacute;n, escupir o lanzar colillas y basura al suelo), no se erradican definitivamente con c&aacute;maras de vigilancia y multas, sino con educaci&oacute;n, concienciaci&oacute;n y urinarios p&uacute;blicos. Lo punitivo o sancionador como gran soluci&oacute;n a todos los problemas, adem&aacute;s de ser populista, fabrica sociedades muy chungas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Hasta dónde es, no sólo legal, también legítimo y proporcionado, grabar y divulgar imágenes de personas en la vía pública? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En todo este asunto nos asalta la pregunta que ir&iacute;amos mal si nos pasara totalmente desapercibida: &iquest;Hasta d&oacute;nde es, no s&oacute;lo legal, tambi&eacute;n leg&iacute;timo y proporcionado, grabar y divulgar im&aacute;genes de personas en la v&iacute;a p&uacute;blica? Repaso la <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1997-17574" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley org&aacute;nica 4/1997, de 4 de agosto,</a> por la que se regula la utilizaci&oacute;n de videoc&aacute;maras por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares p&uacute;blicos. En su art&iacute;culo 6 habla de&nbsp;<em>idoneidad&nbsp;</em>(&ldquo;exigir&aacute; la existencia de un razonable riesgo para la seguridad ciudadana&rdquo;) y de&nbsp;<em>intervenci&oacute;n m&iacute;nima&nbsp;</em>(&ldquo;la ponderaci&oacute;n en cada caso entre la finalidad pretendida y la posible afectaci&oacute;n por la utilizaci&oacute;n de la videoc&aacute;mara al derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad de las personas&rdquo;). Sopesen ustedes mismos la respuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me temo que, en nombre de la seguridad, el decoro, la limpieza, los negocios o la supuesta satisfacci&oacute;n de los propios deseos y necesidades, nos hemos acostumbrado a la vigilancia y el control llevado al l&iacute;mite. En lo p&uacute;blico, pero tambi&eacute;n en lo privado e incluso lo &iacute;ntimo. En alg&uacute;n momento le hemos dado a&nbsp;<em>aceptar todo,&nbsp;</em>porque la letra peque&ntilde;a resulta pr&aacute;cticamente inexpugnable. Hemos dicho s&iacute; a todas las c&aacute;maras de vigilancia, y a todas las&nbsp;<em>cookies</em>. No hay opci&oacute;n: para continuar, es obligatorio&nbsp;<em>permitir.&nbsp;</em>Decir s&iacute; a que entren en la c&aacute;mara, en la galer&iacute;a de im&aacute;genes, en la libreta de contactos, en la ubicaci&oacute;n. Y ahora nos da la sensaci&oacute;n de que no sabemos defendernos de ello.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que les falta por conocer a quienes nos vigilan ya se lo mostramos cada cual en las fotos íntimas que subimos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por instantes, nos espantamos de haber pagado con la tarjeta unas cervezas y que, a continuaci&oacute;n, nos salte en la red social un anuncio de la misma cerveza que hemos comprado. O de recibir un anuncio de un analg&eacute;sico instantes despu&eacute;s de contarle a tu madre por tel&eacute;fono que te duele un poco la cabeza. O de que el&nbsp;<em>Descubrimiento semanal&nbsp;</em>de Spotify sepa lo que te gusta m&aacute;s que tu propia pareja. En la casa, el ojo sobre el dintel parece dormido. Es la c&aacute;mara de vigilancia, instalada por voluntad propia, que confiamos en que s&oacute;lo se active en el momento en que entran los ladrones. No hay alta torre que no caiga que est&eacute; siendo grabada en este preciso instante. La gran pregunta es: &iquest;Qui&eacute;n vigila al vigilante? Lo que les falta por conocer a quienes nos vigilan ya se lo mostramos cada cual en las fotos &iacute;ntimas que subimos: es la&nbsp;<em>extimidad</em>, alcanzando cotas y filtros insospechados. &ldquo;&iquest;Quiere saber lo que ha hecho en el &uacute;ltimo mes?&rdquo;, me pregunta el m&oacute;vil. &ldquo;Pero. &iquest;cu&aacute;ndo he activado yo la funci&oacute;n de que me persiga?, me pregunto a m&iacute; misma. Y le digo, &rdquo;Venga, s&iacute;. Ser&aacute; divertido&ldquo;. &rdquo;Retrocediendo en el tiempo&hellip;&ldquo;, me responde la aplicaci&oacute;n. Y tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando, all&aacute; por 2014, el agitador cultural Jaime Gastalver vio pasar el coche de Google un jueves por&nbsp;<em>El Jueves,&nbsp;</em>por la metasevillana calle Feria, se baj&oacute; los pantalones hasta las rodillas y le ofreci&oacute; la imagen de su majestuoso culo. Como &eacute;l mismo declar&oacute;, no se trataba de una broma de sevillano; era un acto consciente, provocador y pasoliniano, de cr&iacute;tica a la absoluta falta de intimidad a la que estamos sometidos. Ante los ejemplos que antes mencionaba, siento que ya hemos cedido altas cotas de derechos y libertades fundamentales. Como si no importaran, como si acaso el cuerpo y los &aacute;nimos no lo notaran. En alg&uacute;n momento hemos aceptado esta derrota. No sabemos cu&aacute;ndo. La letra peque&ntilde;a era demasiado peque&ntilde;a.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/video-dron_132_9841327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jan 2023 20:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vídeo dron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vigilancia masiva,Crítica,Seguridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónicas del Centro Andaluz de las Letras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/cronicas-centro-andaluz-letras_132_9810863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49d77d89-1399-498b-a915-03984f7892a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónicas del Centro Andaluz de las Letras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las letras, si no se mira hacia atrás, e incluso se rescata del olvido a quienes injustamente no están en el canon, no se puede tirar hacia adelante.</p></div><p class="article-text">
        Ser&aacute; porque en estas fechas -quiz&aacute; por apurar hasta el &uacute;ltimo maraved&iacute; de los presupuestos exiguos del Centro Andaluz de las Letras (CAL)- me tocaba acudir a leer a alg&uacute;n pueblo de Almer&iacute;a, o de Huelva, o de C&oacute;rdoba, por lo que en estos d&iacute;as he comenzado a recordar an&eacute;cdotas que, a m&iacute; y a otros muchos escritores andaluces, nos han sucedido por esos caminos, rumbo a lo que llam&aacute;bamos las <em>misiones pedag&oacute;gicas</em>. Tales <em>misiones pedag&oacute;gicas</em> (las llam&aacute;bamos as&iacute; en un gui&ntilde;o nost&aacute;lgico a las que impuls&oacute; la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza durante la Segunda Rep&uacute;blica) se denominaban oficialmente <em>Circuito Literario Andaluz</em> y tienen -o ten&iacute;an- por objetivo acercar a los pueblos de Andaluc&iacute;a la obra de autores andaluces contempor&aacute;neos, en la viva voz y presencia de los mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez, camino de Riotinto, una pasajera del autob&uacute;s me cont&oacute; la historia m&aacute;s fant&aacute;stica jam&aacute;s o&iacute;da, y mi charla de aquella tarde no tuvo m&aacute;s remedio que versar del realismo m&aacute;gico andaluz. En otra ocasi&oacute;n, tambi&eacute;n en Navidad, la lectura se demor&oacute; por un pucherazo en un sorteo de un paseo en camello por aquellos montes. En otra, en Alcaudete (Ja&eacute;n), el bibliotecario del pueblo tuvo la genial idea de organizar el recital en el hogar del pensionista de la localidad, donde hacen vida muchas mujeres y hombres mayores. Les pregunt&eacute; a aquellos honorables ancianos si eran entendidos en poes&iacute;a. Me dijeron que no. Algunas ni sab&iacute;an leer. Sin embargo, cuando comenc&eacute; a declamar un romancillo, me dijeron que ese se lo sab&iacute;an, y cuando les refer&iacute; las coplas de su carnaval, se hincharon a cantar una tras otra. Despu&eacute;s me dictaron unas preciosas rimas de santer&iacute;a para curar verrugas y la erisipela, y a continuaci&oacute;n me hicieron algunos recitados de los que met&iacute;an en sus cantes Marchena o Vallejo. Una mujer cerr&oacute; con una nana de las que tocara al piano Garc&iacute;a Lorca. Fue una ant&eacute;ntica lecci&oacute;n de poes&iacute;a compartida. Aquella noche, esas mujeres y hombres se fueron a la cama sabiendo que eran los &uacute;ltimos tesoreros de un bagaje literario andaluz valios&iacute;simo. Archiconocida entre los escritores andaluces es esa an&eacute;cdota de un poeta -no dar&eacute; el nombre- que lleg&oacute; a la biblioteca de un pueblo y dijo: &ldquo;Vengo a la lectura&rdquo;, y el bibliotecario le ense&ntilde;&oacute; el cuartillo del contador de la luz.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seguro que el candidato, ese que buscan “con un perfil completamente diferente” al de la señora Díaz Pérez, propondrá un ciclo en el que grandes autores de la literatura contemporánea estén más cerca aún, piel con piel prácticamente, con el público</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Escuch&eacute; con much&iacute;sima atenci&oacute;n la entrevista que Arturo Bernal, consejero del ramo de muchas flores (Turismo, Deportes y Cultura), concedi&oacute; a Jes&uacute;s Vigorra tras el cese de Eva D&iacute;az P&eacute;rez. Me maravill&oacute; escucharle decir que su prop&oacute;sito era hacer &ldquo;una gesti&oacute;n mucho m&aacute;s capilar, y que no centre sus esfuerzos en la ciudad de la sede principal&rdquo;, y hacer extensiva la actividad del CAL &ldquo;a otras zonas de Andaluc&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de C&oacute;rdoba y Sevilla&rdquo;. Lo celebro. Capilar ya era, as&iacute; que supongo que su prop&oacute;sito ser&aacute; aumentar la frecuencia de actividad en m&aacute;s pueblos y aldeas. El programa<em> Letras Capitales</em> llegaba adem&aacute;s a todas las capitales de provincia. Gracias a &eacute;l, hemos podido disfrutar de autores nacionales de primera l&iacute;nea. Mi bibliotecaria me cuenta que me ech&oacute; de menos en la &uacute;ltima visita de Manuel Vilas a Sevilla, organizado por el CAL en dicho ciclo. &ldquo;Me pill&oacute; fuera de la ciudad&rdquo;, le respondo, y le pregunto por la pr&oacute;xima actividad del ciclo. Regreso a mi casa con su silencio. Seguro que el candidato, ese que buscan &ldquo;con un perfil completamente diferente&rdquo; al de la se&ntilde;ora D&iacute;az P&eacute;rez, propondr&aacute; un ciclo en el que grandes autores de la literatura contempor&aacute;nea est&eacute;n m&aacute;s cerca a&uacute;n, piel con piel pr&aacute;cticamente, con el p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Escuela de Escritores Noveles, en Mollina (Málaga), ha cambiado la vida a muchas chicas y chicos que soñaban con escribir y creían que nadie les iba a dar el impulso que necesitaban</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hablaba el consejero en dicha entrevista, que escuch&eacute; tomando buena nota, que pretend&iacute;a &ldquo;incorporar a nuevos creadores, es decir, un poco la literatura contempor&aacute;nea&rdquo;. No se me ocurre de d&oacute;nde los pueden sacar, pues el CAL tiene un vast&iacute;simo conocimiento de las escritoras y escritores contempor&aacute;neos que crean desde Andaluc&iacute;a. No se me olvidar&aacute; jam&aacute;s la feliz reuni&oacute;n de Antequera, en el 2012, en la que autores como Jos&eacute; Manuel Caballero Bonald, Juana Castro, Felipe Ben&iacute;tez Reyes, Ana Rosetti, Eva D&iacute;az P&eacute;rez y otros tantos hasta llegar a ochenta, incluidos (por v&iacute;deo) Emilio Lled&oacute; y Pablo Garc&iacute;a Baena, nos sentamos a debatir sobre el presente y el futuro de la literatura andaluza. Quiz&aacute; no es mala cosa -voy dando ideas, y gratis- dar la palabra los art&iacute;fices de las letras actuales, en su riqueza y pluralidad, que son quienes conocen el pa&ntilde;o. Sobre los &ldquo;nuevos creadores&rdquo;, m&aacute;s que buscarlos, conviene crear las condiciones propicias para que surjan. En esta l&iacute;nea, apunto otra iniciativa que durante a&ntilde;os ha llevado a cabo el Centro Andaluz de las Letras: la Escuela de Escritores Noveles. Esa escuela, en Mollina (M&aacute;laga) ha cambiado la vida a muchas chicas y chicos que so&ntilde;aban con escribir y cre&iacute;an que nadie les iba a dar el impulso que necesitaban. De ah&iacute; han surgido autoras y autores que ya est&aacute;n publicando y obteniendo importantes reconocimientos literarios a nivel nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hablando de la proyecci&oacute;n a nivel nacional e internacional, en esta cr&oacute;nica no puedo olvidar que, en distintos puntos de Nueva York, a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n se puede escuchar la voz de un selecto surtido de autores andaluces. Ni puedo dejar atr&aacute;s el viaje que unos j&oacute;venes autores y autoras de cada provincia andaluza, con el capit&aacute;n Rafael de C&oacute;zar a la cabeza de la expedici&oacute;n, hicieron a Colliure, para llevarle al bueno de don Antonio hasta la sepultura un array&aacute;n de su patio de Sevilla, y dejar constancia de que su ejemplo y memoria permanece vivo en los poetas andaluces de ahora. Fue Machado precisamente quien nos ense&ntilde;&oacute; que, en los peores casos, confundimos lo novedoso con lo original, que cambiar no siempre es para mejor y que no hay nada que sea absolutamente impeorable. El consejero explic&oacute; que buscaban para director de la instituci&oacute;n &ldquo;otro perfil completamente diferente&rdquo; y que &ldquo;no se puede obtener resultados distintos si no hacemos las cosas de otra manera&rdquo;. Buscar a alguien &ldquo;completamente diferente&rdquo; no es buena idea; el ant&oacute;nimo de Eva D&iacute;az P&eacute;rez -ya se ha dicho- es <em>incultura</em>. En las letras, si no se mira hacia atr&aacute;s, e incluso se rescata del olvido a quienes injustamente no est&aacute;n en el canon, no se puede tirar hacia adelante. Toda ruptura e innovaci&oacute;n parte de haber le&iacute;do a quienes, desde hace siglos, son pura vanguardia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Deducimos, por tanto, que la inversión será sustancialmente superior; tanto como el talento, conocimiento y capacidad de trabajo de su nuevo director</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desconozco los entresijos de la instituci&oacute;n, sin duda siempre mejorable, pero no quiero dejar de apreciar la funci&oacute;n social y cultural que la gente que compone el Centro Andaluz de las Letras (gestores y t&eacute;cnicos) ha llevado a cabo en Andaluc&iacute;a, las m&aacute;s de las veces con presupuestos apurados. Pero el consejero ha dicho: &ldquo;Tenemos claro qu&eacute; queremos hacer con el Centro Andaluz de las Letras&rdquo;. Suponemos que hacerlo mejor que en las etapas en las que ha estado liderado por D&iacute;az P&eacute;rez, T&eacute;llez, Neira, Mart&iacute;n de Vayas. Deducimos, por tanto, que la inversi&oacute;n ser&aacute; sustancialmente superior; tanto como el talento, conocimiento y capacidad de trabajo de su nuevo director, y que estar&aacute; al servicio de un programa de calidad, plural, indagador, exigente, con firmes bases intelectuales, que llegue hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de Andaluc&iacute;a y se extienda tambi&eacute;n hacia Espa&ntilde;a y la Humanidad. Deseandito.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/cronicas-centro-andaluz-letras_132_9810863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Dec 2022 18:48:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónicas del Centro Andaluz de las Letras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[White&green washing]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/white-green-washing_132_9774142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01f6b433-7c56-431c-a829-22cd4e375007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="White&amp;green washing"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me pregunto si existe una especie de autonomismo blanco, es decir, no político, descafeinado, inocuo, desmovilizador, poco molesto. Lo mismo me pregunto del feminismo, el ecologismo o de otros movimientos y procesos que necesariamente interpelan al poder económico y político establecido. Que nos colaran ese gol sería una triste guasa</p><p class="subtitle">El primer día de la bandera andaluza constata el forcejeo partidista por capitalizar el legado autonomista</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de una y m&aacute;s de dos nos hemos quedado con las patas colgando con el decidido giro andalucista del Partido Popular de esta tierra. Como suele decirse ahora, esto no lo vimos venir. Yo, al menos, no. Como tampoco vi venir la decisi&oacute;n estrat&eacute;gica de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/juanma-moreno-apuesta-propia-marca-arrincona-pp-cambia-azul-verde_1_8987392.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moreno de sacudirse las siglas en la campa&ntilde;a electoral y de volverse tuteable y tuiteable.</a> O don Juan o Juanillo: de Juan Manuel Moreno Bonilla pasamos a Juanma sin soluci&oacute;n de continuidad. Estas cosas no son casuales, ah&iacute; &ndash;como en el resto de fuerzas pol&iacute;ticas, qu&eacute; duda cabe- est&aacute;n quienes saben de m&aacute;rquetin pol&iacute;tico, d&aacute;ndole a la calculadora de caladeros y nichos (qu&eacute; nombres) de votos a corto y medio plazo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora toca sentir los colores hasta deste&ntilde;irlos. El PP andaluz ha tenido los reda&ntilde;os de oficializar el 4D, efem&eacute;ride se&ntilde;era de la lucha de buena parte de la sociedad civil por la autonom&iacute;a,<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/primer-dia-bandera-andaluza-constata-forcejeo-partidista-capitalizar-legado-autonomista_1_9763769.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> como el D&iacute;a de la Bandera.</a> Me pregunto si hubiera tenido el mismo arrojo de haber vivido la funesta suerte de contar como vicepresidenta de su Gobierno a la que nos envi&oacute;, tarifando, la ultraderecha. Aquella Olona de lunares y volantes extirp&oacute; todo rastro de la blanca y verde de su campa&ntilde;a. De la m&aacute;xima ideologizaci&oacute;n de la bandera por parte de Vox (recuerden a Buxad&eacute; renegando de ella porque es la &ldquo;de los almohades y los moriscos que no quieren la reconquista de Espa&ntilde;a&rdquo;) al intento de desideologizaci&oacute;n de la misma por parte de los populares andaluces, hay un tremendo viaje. Perm&iacute;tanme &ndash;y perd&oacute;nenme- que lo llame <em>white&amp;green washing.</em> 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los colores blanco y verde connotan ideales políticos y sociales muy potentes, que no todas las fuerzas suscribieron por igual, pero que, quienes los lucharon, los conquistaron para todas las andaluzas y andaluces</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si <em>greenwashing </em>le llaman al lavadito de cara que, gracias al m&aacute;rquetin, hacen las empresas para parecer responsables ante el cambio clim&aacute;tico, <em>white&amp;green washing </em>vendr&iacute;a a ser la estrategia por la cual el Partido Popular enarbola el andalucismo. Algo as&iacute; &ndash;es decir, que la derecha se ponga tan autonomista- ser&aacute; normal y hasta hist&oacute;rico en el Pa&iacute;s Vasco y Catalu&ntilde;a. Pero <em>Andaluc&iacute;a is different</em>. Para nuestro refer&eacute;ndum del 28 de febrero, la derecha abog&oacute; por la abstenci&oacute;n o el voto en blanco, y la extrema derecha por el no. La autonom&iacute;a andaluza y la lucha por la misma, qu&eacute; duda cabe, fue pol&iacute;tica. Ideol&oacute;gica, dicho sea, no en el sentido marxiano (m&aacute;s que marxista) del t&eacute;rmino, sino en el mejor sentido del t&eacute;rmino, como ideol&oacute;gicas son la democracia y la dictadura, el latifundio y la parcela, la obesidad de los m&aacute;s pobres, la bandera y la llama que le prende fuego. &iexcl;Si hasta las sevillanas que bailaba cuando chica eran pol&iacute;ticas!: &ldquo;Andaluc&iacute;a, guapa, gitana, mujer morena, despierta que eres libre, gitana, de tus cadenas. &iexcl;Despierta!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La autonom&iacute;a fue un camino por la que las abuelas y los padres de muchos de nosotros sintieron la dignidad y el orgullo de ser andaluces y due&ntilde;os de su destino, y lucharon democr&aacute;ticamente por ello. Los colores blanco y verde connotan ideales pol&iacute;ticos y sociales muy potentes, que no todas las fuerzas suscribieron por igual, pero que, quienes los lucharon, los conquistaron para todas las andaluzas y andaluces. Nuestro proceso tuvo la ideolog&iacute;a de querer que Andaluc&iacute;a fuese reconocida como sujeto pol&iacute;tico al mismo nivel de otras nacionalidades hist&oacute;ricas como Pa&iacute;s Vasco, Catalu&ntilde;a y Galicia, &iquest;les parece poco? Eso fue lo que votaron quienes votaron s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Olvidar de d&oacute;nde venimos suele poner en riesgo saber hacia d&oacute;nde vamos. Recordar que Andaluc&iacute;a se hizo responsable de su momento pol&iacute;tico porque buena parte de su sociedad se ech&oacute; a la calle a reclamar autogobierno, avances sociales y su identidad hecha desde dentro, no desde la espa&ntilde;olada impuesta, nos vincula, libera y da sentido. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El autonomismo andaluz está forjado a base de conciencia política y social, de identidad, de movilización ciudadana, elementos por suerte realmente complicados de convertir en tabula rasa lista para desideologizar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me pregunto si existe una especie de autonomismo blanco, es decir, no pol&iacute;tico, descafeinado, inocuo, desmovilizador, poco molesto. Lo mismo me pregunto del feminismo, el ecologismo o de otros movimientos y procesos que necesariamente interpelan al poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico establecido. Que nos colaran ese gol ser&iacute;a una triste guasa. Pienso en Ayuso y su defensa a esgalla de su comunidad como potencia econ&oacute;mica de bajos impuestos. Se trata de una defensa radicalmente liberal, de chaqueta roja pantone 032, que viene al pelo de su himno &ndash;un fascinante himno, cuyo autor es Agust&iacute;n Garc&iacute;a Calvo, que me sorprende que no lo hayan derogado ya- que reza lo siguiente: &ldquo;&iexcl;Viva mi due&ntilde;o! / Que solo por ser algo / soy madrile&ntilde;o&rdquo;. El autonomismo andaluz est&aacute; forjado a base de conciencia pol&iacute;tica y social, de identidad, de movilizaci&oacute;n ciudadana, justicia social, solidaridad y la reivindicaci&oacute;n, elementos por suerte realmente complicados de convertir en tabula rasa lista para desideologizar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/white-green-washing_132_9774142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Dec 2022 04:30:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[White&green washing]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Ideología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda invertebrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/izquierda-invertebrada_132_9733424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a8271a8-878c-451f-9f5f-b3832dd63590_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La izquierda invertebrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confirmado: quienes no se revolucionen a sí mismos, para comenzar a hacer las cosas de otra manera, seguirán perpetrando la vieja política, con todos sus viejos vicios</p></div><p class="article-text">
        Casa, interior, noche. Mojo pan en el aceite. Por la radio, el periodista anuncia que va a hacerle una entrevista a Sergio Pascual, ex diputado y ex secretario de Podemos, que ha publicado un libro. Subo el volumen y corto un poco m&aacute;s de pan. A los diez minutos, la radio est&aacute; cortada, la casa en silencio, el mendrugo y la alcuza recogidas, y tengo entre las manos un libro de Anne Carson. 
    </p><p class="article-text">
        No es que lo que dice el entrevistado carezca de importancia; es que a m&iacute; no me interesa. O mejor dicho, ya me lo s&eacute;; no de ahora, sino desde los tiempos de George Orwell en Espa&ntilde;a. Yo lo que quiero es escuchar hablar de soluciones clim&aacute;ticas que no pasen por el capitalismo verde, contra el giro que ha dado el Gobierno en la cuesti&oacute;n del S&aacute;hara, de que las ciudades tengan en cuenta a la infancia y los trabajos reproductivos, de medidas integrales y efectivas contra las violencias machistas, de justicia y de libertades, de rentas, de pensiones, del desmantelamiento de la sanidad p&uacute;blica, de las escuelas, de quienes no tuvieron ni sepultura, de esos otros exiliados por el hambre que fueron los emigrantes, de la cultura considerada por la administraci&oacute;n andaluza como la &uacute;ltima gamba que entra en el cuarto de kilo. De qu&eacute; hacer. Pero el volumen, alt&iacute;simo, de las guerras intestinas, los golpes de mano, las zancadillas, los fratricidios, las pol&iacute;ticas de sill&oacute;n, las vendettas pol&iacute;ticas, las indirectas direct&iacute;simas, no me deja o&iacute;r nada. Solo ruido, un ruido que aflige y deja a much&iacute;simas personas con sensaci&oacute;n de desamparo (a quienes pasan fatigas no les hacen especial ilusi&oacute;n las intrigas de partido). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esa derecha, ora suavona, acullá bravía, da mortales patrás cada vez que hay navajadas en la izquierda. A cada gol en propia puerta, a cada víctima del fuego amigo, replican enfrente: &quot;¿Ven ustedes? Si no se saben gobernar ni a sí mismos…&quot;.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es la viej&iacute;sima pol&iacute;tica. La del comisario del pueblo en Doctor Zhivago, la del Obispo Carrillo, la de don Juan Pacheco. Esta peli la he visto muchas veces. Y contin&uacute;a, temporada a temporada, como si acaso este pa&iacute;s se lo pudiera permitir. Se supone que en la Uni de Podemos se habl&oacute;, se escuch&oacute;, se discuti&oacute;, se pens&oacute;. Yo no he o&iacute;do nada m&aacute;s que el ruido, el mucho ruido, que han hecho las palabras que Pablo Iglesias le dedic&oacute; &ndash;supuestamente-  &nbsp;a Yolanda D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia a la fragmentaci&oacute;n y, m&aacute;s preocupante, a las luchas internas por el poder, no solo es un mal end&eacute;mico de la izquierda, sino de muchos movimientos sociales. Que levante la mano quien no haya vivido en propias carnes la fosilizaci&oacute;n, en una f&eacute;rrea estructura, de una acci&oacute;n ciudadana brotada de la consciencia, la espontaneidad y la raz&oacute;n com&uacute;n. Que levante la mano quien no haya visto saltar todo en mil pedazos, precisamente por el lugar por donde se sold&oacute; a hierro y fuego. Lo que tiene de sana la disensi&oacute;n, lo tiene de p&uacute;trido el cogerle el gustito a mecer la cuna, a tener poder y a olvidar para qu&eacute; y para qui&eacute;n se lucha. Confirmado: quienes no se revolucionen a s&iacute; mismos, para comenzar a hacer las cosas de otra manera, seguir&aacute;n perpetrando la vieja pol&iacute;tica, con todos sus viejos vicios. Y esto es, exactamente, lo que ni a m&iacute; ni a muchas personas nos interesa lo m&aacute;s m&iacute;nimo, porque ya nos lo sabemos. Como suele decirse, para esto no hemos hecho la revoluci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, no est&aacute; el horno para bollos. No est&aacute; para farolillos el mundo, ni Espa&ntilde;a, ni para darle cancha a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nueve-razones-guerra-civil-franquismo-no-pelea-abuelos-dice-feijoo_1_9689350.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esa derecha que cuenta que la Guerra Civil consisti&oacute; en que se enfadaron nuestros abuelos</a>, o que en Madrid est&aacute; poniendo muy dif&iacute;cil una atenci&oacute;n sanitaria en primaria o urgencias con las m&iacute;nimas garant&iacute;as. Esa derecha, ora suavona, acull&aacute; brav&iacute;a, da mortales <em>patr&aacute;s </em>cada vez que hay navajadas en la izquierda. A cada autocombusti&oacute;n, a cada gol en propia puerta, a cada v&iacute;ctima del fuego amigo, replican enfrente: &ldquo;&iquest;Ven ustedes? Si no se saben gobernar ni a s&iacute; mismos&hellip;&rdquo;. Quienes pierden en este juego son los y las pol&iacute;ticas maduras e &iacute;ntegras que desde la izquierda trabajan por hacer m&aacute;s habitable su pueblo, ciudad, comunidad y pa&iacute;s. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La solución no está en disponer, sin debate ni disensión, prietas las filas, ni en comprar loctite, o un amado líder o una amada lideresa tras de la cual ponerse. Es más complejo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La propia denominaci&oacute;n de las fuerzas pol&iacute;ticas de izquierdas ya podr&iacute;a servir de recordatorio, m&aacute;s que de cruel paradoja: <em>Unidas podemos. Sumar. Izquierda Unida. Adelante Andaluc&iacute;a. M&aacute;s pa&iacute;s. Por Andaluc&iacute;a. </em>Porque desunidas no pueden, ni se suma restando, ni con una izquierda invertebrada, ni tiene buena pinta &ndash;m&aacute;s que para unos pocos, los de siempre- la deriva de Andaluc&iacute;a libre, ni de Espa&ntilde;a ni de la Humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n no est&aacute; en disponer, sin debate ni disensi&oacute;n, prietas las filas, ni en comprar loctite, o un amado l&iacute;der o una amada lideresa tras de la cual ponerse. Es m&aacute;s complejo, y requiere la voluntad com&uacute;n y el compromiso de que la pol&iacute;tica, tambi&eacute;n desde dentro, sea muy otra cosa, y nunca m&aacute;s un juego de tah&uacute;res.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/izquierda-invertebrada_132_9733424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Nov 2022 19:20:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La izquierda invertebrada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Histriones al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/histriones_132_9693275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e93ee7f0-602e-4287-b252-a450e3d3c389_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Histriones al poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando pienso en Nerón, se me viene a la cabeza la imagen Peter Ustinov, lira en ristre, mientras arde Roma. Cuando pienso en Elon Musk, también</p></div><p class="article-text">
        Cuando pienso en Ner&oacute;n, se me viene a la cabeza la imagen Peter Ustinov, lira en ristre, mientras arde Roma. Cuando pienso en Elon Musk, tambi&eacute;n. Me produce una gran impresi&oacute;n su cara de careta, tanto o m&aacute;s que la de Berlusconi tratando de pesta&ntilde;ear con cuidadito de no arruinarse el <em>lifting</em>. Da la impresi&oacute;n de que, de un momento a otro, al tal Musk se le van a saltar las gomillas que le sostienen el rostro, y vamos a descubrir lo que hay detr&aacute;s: nadie. Da para un cuento de terror. 
    </p><p class="article-text">
        Lo vemos por la tele haciendo morisquetas y da m&aacute;s yuyu todav&iacute;a. &ldquo;Es el hombre m&aacute;s rico del mundo&rdquo;, nos cuentan, &ldquo;ha comprado Twitter por un precio mayor a su valor&rdquo; (por supuesto, las acciones subieron de inmediato), &ldquo;pero no tiene casa&rdquo;, el pobre, &ldquo;despide masivamente a los empleados&rdquo;, y se declara un absolutista de la libertad. Toma ox&iacute;moron. Conviene no olvidar que del pa&iacute;s de la sacrosanta libertad de expresi&oacute;n procede la fiebre de la <em>cancelaci&oacute;n</em> (que, ya que estamos con las figuras literarias, recordar&eacute; que se trata de un eufemismo del t&eacute;rmino <em>censura</em>).<a href="https://www.eldiario.es/internacional/elon-musk-pide-voto-republicanos-legislativas-estados-unidos_1_9689826.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Elon Musk acaba de pedir el voto para los republicanos. </a>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay entre las figuras con poder que nos generan desasosiego otro prototipo quizá un poco anticuado, pero no menos inquietante. No hacen cabriolas ni suben la ceja; antes bien, se caracterizan por su hieratismo, su piel biselada y la mirada impertérrita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como &eacute;l, como salidos de un mismo molde, podemos enumerar un mont&oacute;n de poderosos histri&oacute;nicos, tensados, de rasgos desorbitados, caricatos de s&iacute; mismos: Trump, el anteriormente mencionado Berlusconi, Bolsonaro, el despelucado Boris Johnson&hellip; No es que los saquen en las fotos en un gesto estridente &ndash;las fotograf&iacute;as dicen m&aacute;s de la l&iacute;nea editorial y la honestidad de un peri&oacute;dico que sus tribunas de opini&oacute;n-, es que tienen esa pinta todo el rato. Digo m&aacute;s: as&iacute; es la fachada que estos poderosos quieren ofrecer ante la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial. Hay algo extremadamente infantilizado y narcisista en ellos, lo que los hace a&uacute;n m&aacute;s temibles, por caprichosos y arbitrarios. Hasta el momento, se trata principalmente de figuras masculinas, aunque ya comienzan a aparecer en el paisaje, all&aacute; por la parte ultramontana, algunas figuras femeninas dispuestas a jugar la baza de los alaridos y la mascarada. Tambi&eacute;n he conocido a gente poderosa que juega a hacerse el loco en versi&oacute;n espa&ntilde;ola, de andar por casa (pol&iacute;ticas trumpistas, estrellas de la tele, pedantones al pa&ntilde;o, comisarios, empresarios, jefecillos de departamento&hellip;). Valle-Incl&aacute;n fue un fiera retrat&aacute;ndolos como esperpentos, y Goya, ni digamos. 
    </p><p class="article-text">
        Hay, entre las figuras con poder que nos generan desasosiego otro prototipo quiz&aacute; un poco anticuado, pero no menos inquietante. Estos no hacen cabriolas ni suben la ceja; antes bien, se caracterizan por su hieratismo, su piel biselada y la mirada impert&eacute;rrita. Pienso en Mark Zuckerberg o Jeff Bezos. Bill Gates al menos sonre&iacute;a. Hay en estas figuras de mucho poder &ndash;el econ&oacute;mico no es menos poder que el pol&iacute;tico y s&iacute; es menos democr&aacute;tico- algo maquinal y g&eacute;lido. Quiz&aacute; es el poder en s&iacute; lo que nos inquieta cuando no hallamos cerca un claro contrapeso. Y porque &ldquo;toda tristeza &ndash;cito a Deleuze- es el efecto de un poder sobre m&iacute;&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con este panorama, es normal la sensación de haber pasado de pantalla, desde antes incluso de la pandemia; de estar viviendo ya de lleno una auténtica distopía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estos son los gerifaltes, o al menos los visibles, del mundo que nos ha tocado vivir. Mientras tanto, la cumbre del clima en Egipto se llena de sillas vac&iacute;as. Los mandatarios de los pa&iacute;ses m&aacute;s contaminantes miran hacia otro lado y las empresas blanquean en verde (<em>greenwashing</em> llaman al lavado de cara que se hacen para aparentar que atienden a la emergencia clim&aacute;tica). Antier, el informativo abr&iacute;a con Elon Musk haciendo caranto&ntilde;as y despidiendo personal y, a continuaci&oacute;n, con las dos activistas pegadas al marco de unos goyas. Ambas im&aacute;genes, confrontadas en su sentido e intenci&oacute;n, y el impacto tan distinto que una y otra generan en la opini&oacute;n p&uacute;blica, retratan la contemporaneidad m&aacute;s inmediata. No salimos precisamente bien parados en dicho retrato. 
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, es normal la sensaci&oacute;n de haber pasado de pantalla, desde antes incluso de la pandemia; de estar viviendo ya de lleno una aut&eacute;ntica distop&iacute;a. No es causal que, incluso, surjan m&aacute;s que nunca explicaciones conspiranoicas y milenaristas, reacciones negacionistas e, incluso, postulados afirmacionistas que aseguran que todo es como parece (tan mentira cochina como la de sostener que nada es lo que es). Tampoco es casual que todo esto salga caricaturizado en pelis del tipo <em>No mires arriba,</em> una de las &uacute;ltimas &ndash;y no precisamente la mejor- del taquillero g&eacute;nero apocal&iacute;ptico.<em> </em>Lo que s&iacute; parece evidente, a la vista de los intereses de los histriones del poder y de la deriva de los tiempos, es que el sistema y el orden pol&iacute;tico y econ&oacute;mico mundial, tal y como lo hab&iacute;amos concebido a partir de la Segunda Guerra Mundial, con sus democracias m&aacute;s o menos estables en partes estrat&eacute;gicas del planeta y su globalizaci&oacute;n con pinta de eterna y sostenible, comienza a resquebrajarse mientras Ner&oacute;n &ndash;&iexcl;viva Peter Ustinov!- toca la lira de su imperio en llamas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/histriones_132_9693275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Nov 2022 20:06:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Histriones al poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ladra, chucho, que no te escucho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/ladra-chucho-no-escucho_132_9653165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb637f58-e058-454a-b051-543255174321_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ladra, chucho, que no te escucho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta los topes de la cultura del agrado, ¿estamos dispuestos a escuchar auténticas razones que confronten con las nuestras sin replicarles con falacias de saldo?</p></div><p class="article-text">
        Se aprieta las orejas con las palmas de las manos, cierra fuerte los ojos y comienza a gritar &ldquo;&iexcl;Lalalalalalalala!&rdquo;. Para convocar su silencio y atenci&oacute;n, le muestro un v&iacute;deo de s&iacute; mismo bailando y haciendo morisquetas. Sonr&iacute;e encantado, da palmadas, me pide que se lo ponga otra vez. &ldquo;De acuerdo, pero si me haces caso, &iquest;vale?&rdquo;. Lo que acabo de describir no es la actitud del peque&ntilde;o de la casa. Es la tendencia general de una parte &ndash;la cerril, que no se circunscribe a una sola ideolog&iacute;a- de la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola que se manifiesta en las redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Taponan sus o&iacute;dos con falacias deshilachadas, que esputan de forma autom&aacute;tica. Las siguientes frases: &ldquo;Este gobierno se empe&ntilde;a en desenterrar muertos en vez de resolver la factura de la luz&rdquo;; &ldquo;&iquest;No hay cosas m&aacute;s importantes que arreglar en Espa&ntilde;a?&rdquo;; &ldquo;&iquest;Acaso la iglesia no puede enterrar en su propiedad a quien le d&eacute; la gana?&rdquo;; &ldquo;Remover a los muertos s&iacute;, pero bajar los impuestos no, &iquest;verdad?&rdquo;; &ldquo;Nunca ganar&aacute;n la guerra que perdieron&rdquo;; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; va a ser lo pr&oacute;ximo, exhumar de sus tumbas a los que ganaron la guerra y tirarlos a una fosa com&uacute;n? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo el revanchismo?&rdquo;, o &ldquo;Las checas con torturas a los cat&oacute;licos y de derechas, y los asesinados de ETA, a &eacute;sos, los olvidamos, &iquest;verdad?&rdquo;, reci&eacute;n extra&iacute;das de Twitter a prop&oacute;sito de <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-ordena-macarena-traslado-mayor-brevedad-restos-golpista-queipo-llano_1_9646050.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exigencia de sacar a Queipo de Llano de bas&iacute;lica de la Macarena en cumplimiento de la ley</a>, son de una alta protecci&oacute;n auditiva. Una se pone estas frases en las orejas y ya te pueden venir a argumentar y explicar historiadores, legisladores y asociaciones de memoria hist&oacute;rica. No va a haber manera. Escuchar es de blandengues. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mucha o la poca razón que podamos llevar en un asunto salta por los aires desde el momento en el que tiramos de falacias, dogmas, mentiras, frases baratas, tecnicismos como trincheras y sarcasmos gratuitos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Derretir la cera de cada uno de estos tapones no es tan dif&iacute;cil como agotador. Resulta extenuante argumentar lo evidente: que un pa&iacute;s tiene capacidad suficiente para mandar retirar los restos mortales de un criminal de un lugar preminente para que sus familiares les den sepultura donde quieran, a la par que se encarga de los abonos para el tren o promueve actividades desde la Direcci&oacute;n General de Bellas Artes. Que yo sepa &ndash;remedo a los Astrud- no hay un hombre en Espa&ntilde;a que lo hace todo, sino cerca de 2.800.000 funcionarios p&uacute;blicos. Que los de las checas obviamente no est&aacute;n enterrados con honores ni tuvieron posguerra victoriosa para seguir represaliando. Que no es revancha que las hijas y los nietos de represaliados puedan enterrar en paz a sus muertos. &ldquo;No sab&iacute;a que Miguel/ muriera de Espa&ntilde;a y c&aacute;rcel./ No se pod&iacute;a saber&rdquo;, escribi&oacute; Manuel Alc&aacute;ntara a la memoria de Miguel Hern&aacute;ndez. Y es justo que se sepa, como ahora se sabe, y que &ndash;&ldquo;recu&eacute;rdalo t&uacute; y recu&eacute;rdalo a otros&rdquo;, dijo Luis Cernuda- se recuerde como se recuerda y se coloque en el lugar que corresponde, sin negar ni negarle a nadie toda la verdad de aquel golpe militar y, tras &eacute;l, de aquella guerra. 
    </p><p class="article-text">
        Y es as&iacute; todo el rato, a todas horas: &ldquo;Si tanto te gustan los inmigrantes, m&eacute;telos en tu casa&rdquo; me entra por este o&iacute;do (tan absurdo como responder &ldquo;Pues si tanto le gustan a usted los toros, m&eacute;talos en la suya&rdquo;); &ldquo;Bolsonaro es can&iacute;bal&rdquo; pero &ldquo;Lula quiere cerrar iglesias&rdquo; me entran por este otro. &ldquo;Hay hombres que se quieren cambiar de sexo para aprovecharse de las herramientas econ&oacute;micas y sociales a nuestro servicio&rdquo;, escucho all&aacute; al fondo, yo, que pensaba y pienso que nosotras tenemos un panorama (laboral, de reparto del trabajo reproductivo, de sesgos inconscientes que nos prejuzgan) m&aacute;s chungo que los hombres de nuestra misma condici&oacute;n social, racial y laboral. 
    </p><p class="article-text">
        La mucha o la poca raz&oacute;n que podamos llevar en un asunto salta por los aires desde el momento en el que tiramos de falacias, dogmas, mentiras, frases baratas, tecnicismos como trincheras y sarcasmos gratuitos. &iquest;Alguna vez le han tratado de convencer con calma, escucha, buenas razones, datos completos y respeto a su persona y postura? Enhorabuena. Es una experiencia que recomiendo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En ocasiones, los ofendidos y quienes enarbolan su derecho a ser políticamente incorrectos son exactamente los mismos: basta variar el tema para verlos defender la libertad de expresión o la censura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ocasiones, los ofendidos y quienes enarbolan su derecho a ser pol&iacute;ticamente incorrectos son exactamente los mismos: basta variar el tema para verlos defender la libertad de expresi&oacute;n o la censura. Otro bot&oacute;n de muestra: Ayuso sentencia que una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n de lo que pas&oacute; en las residencias &ldquo;busca retorcer el dolor de las familias&rdquo;, del mismo modo que quienes se oponen a la ley de Memoria Hist&oacute;rica arguyen que la misma trata de reabrir heridas. Hablar por los dem&aacute;s, m&aacute;s all&aacute; de no escuchar, es negar la palabra. De todo esto se alimenta la llamada <em>guerra cultural, </em>de la que tanto habla la derecha m&aacute;s recalcitrante. 
    </p><p class="article-text">
        Los &ldquo;ladra, chucho, que no te escucho&rdquo; se expanden en la opini&oacute;n p&uacute;blica ante cualquier tema que incomode o no nos regale los o&iacute;dos. Y aunque esta postura la observo m&aacute;s a menudo entre populistas y nost&aacute;lgicos del autoritarismo, tambi&eacute;n se da en cualquiera que se haya adherido de forma inquebrantable a una postura. Da igual de lo que hablemos: f&uacute;tbol, rep&uacute;blica, impuestos, toros o Ucrania. Pareciera que escuchar a quien no piensa como t&uacute; te convierte por defecto en c&oacute;mplice de &ldquo;los otros&rdquo;; pareciera que esperar de &ldquo;los otros&rdquo; que no te insulten es una quimera; pareciera que solo podemos hablarnos con quienes nos dan la raz&oacute;n; pareciera que en defender a gritos lo que pensamos nos va, si no la vida, al menos s&iacute; la identidad. Por supuesto que hay baremos de contenido y forma sin los cuales una pasa de conversar: si hay que andar desmontando falacias, soportando tonitos o recordando que los derechos humanos y la protecci&oacute;n de los m&aacute;s d&eacute;biles no se tocan, &iquest;a qu&eacute; afligirnos con discusiones? Pasando. Con todos los dem&aacute;s, es decir, con cualquiera que no se tape los o&iacute;dos, hay margen de di&aacute;logo y puesta en com&uacute;n. &iquest;De cu&aacute;ntas personas estamos hablando? 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si les pasa tambi&eacute;n a ustedes: cuando env&iacute;o un whatsapp, en ocasiones me vuelvo a escuchar (me encanto). Tambi&eacute;n re-escucho a veces los whatsapps en los que alguien me da la raz&oacute;n. Los de aquellos que me dice algo que me comienza a inquietar, enseguida les meto el turbo, los reproduzco a mayor velocidad. Puede que hasta pase de escucharlos por completo. Por supuesto &ndash;y hago bien- a quien no me respeta o me insulta no le concedo ni un segundo. Hasta los topes de la <em>cultura del agrado, </em>&iquest;estamos dispuestos a escuchar aut&eacute;nticas razones que confronten con las nuestras sin replicarles con falacias de saldo? &iquest;Tan poca fe tenemos en nuestro pensamiento libre e inteligencia?.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/ladra-chucho-no-escucho_132_9653165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Oct 2022 18:56:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ladra, chucho, que no te escucho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maltratos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/maltratos_132_9615238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/566f9ab7-bf36-44ec-97eb-cf25e3c5d31c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maltratos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando afirmo que no consiento ni normalizo las relaciones tóxicas en mi vida, también lo quiero hacer extensivo a mis relaciones contractuales con empresas de telefonía, eléctricas, bancos, aseguradoras, compañías aéreas, aseguradoras, cadenas de productos electrónicos, franquicias dentales u otros entes que a menudo nos cambian a la chita callando las condiciones de los contratos</p><p class="subtitle">10 consejos para presentar una reclamación de consumo</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; me dir&iacute;an si les contara lo siguiente? Tengo una relaci&oacute;n que empez&oacute; muy bien hasta que, gota a gota, llegaron las putaditas. &Eacute;l comenz&oacute;, de forma espaciada y sutil, a tensar la cuerda de lo acordado en torno a la fidelidad, la confianza, el dinero, la atenci&oacute;n&hellip; hasta que me he hartado y le he dicho que adi&oacute;s, que lo nuestro se ha acabado. Desde entonces, no para de llamarme a todas horas, dir&iacute;ase que de forma obsesiva. Me promete que va a cambiar, me ruega que le d&eacute; otra oportunidad, me asegura que no me va a dejar nunca m&aacute;s tirada, me pide que le perdone, me dice que tiene un regalito para m&iacute;&hellip; &iquest;Ustedes qu&eacute; me aconsejan que haga?
    </p><p class="article-text">
        Puedo escuchar con nitidez sus voces clamando: &ldquo;&iexcl;<em>Vade retro</em>! No pierdas ni un segundo. Esas son actitudes propias de un maltratador de manual&rdquo;. Eso har&eacute;, gracias por vuestro sabio consejo: acabo de finiquitar mi contrato con un gigante de la telefon&iacute;a fija, m&oacute;vil, internet y televisi&oacute;n digital. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No las queremos tolerar, en cierto modo convivimos con dichas malas prácticas y con la resignación de que rara es la empresa o entidad de las que acabo de mencionar con la que no tengamos que estar perpetuamente con la escopeta cargada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando afirmo que no consiento ni normalizo las relaciones t&oacute;xicas en mi vida, tambi&eacute;n lo quiero hacer extensivo a mis relaciones contractuales con empresas de telefon&iacute;a, el&eacute;ctricas, bancos, aseguradoras, compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas, aseguradoras, cadenas de productos electr&oacute;nicos, franquicias dentales u otros entes que a menudo nos cambian a la chita callando las condiciones de los contratos, no se ponen al tel&eacute;fono m&aacute;s que cuando les conviene, nos dejan tirados sin hacerse el m&aacute;s m&iacute;nimo problema, nos enga&ntilde;an, jam&aacute;s nos escuchan, pasan de las reclamaciones, y, silentes, buscan las trampas a las leyes y decretos que les ponen coto. Todo esto son pr&aacute;cticas de maltrato a las y los usuarios, preferentemente a quienes est&aacute;n a la intemperie (personas mayores o m&aacute;s desfavorecidas o sin acceso a internet). Si bien no las queremos tolerar, en cierto modo convivimos con dichas malas pr&aacute;cticas y con la resignaci&oacute;n de que rara es la empresa o entidad de las que acabo de mencionar, con la que no tengamos que estar perpetuamente con la escopeta cargada. Esto es una triste guasa, que nos interpela no solo a cada cual cada vez que sentimos indefensi&oacute;n ante las grandes corporaciones; tambi&eacute;n al Estado.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello sucede, adem&aacute;s, con los servicios imprescindibles que yo denomino &ldquo;los cuatro elementos&rdquo;: luz, agua, gas e internet. Tambi&eacute;n con entidades con las que no nos queda otra que relacionarnos si queremos vivir m&iacute;nimamente integrados: bancos, aseguradoras, transportes... Hay que hacer un curso-puente para que no te roben la cartera. Esa es, al menos, mi sensaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La casu&iacute;stica &ndash;la de ustedes, la m&iacute;a, la de cualquiera- dar&iacute;a para un art&iacute;culo infinito. Hace unos meses, adquir&iacute; un altavoz en una gran cadena francesa de productos electr&oacute;nicos. En el precio &ndash;dijo el vendedor- estaba incluido, adem&aacute;s de la garant&iacute;a, un mes de seguro gratis. Procedi&oacute; a cerrar la venta, me pidi&oacute; muchos datos, me lleg&oacute; un sms con un c&oacute;digo, me pidi&oacute; que se lo facilitara, pagu&eacute;, me dio el ticket, me fui. Ya en casa, me enter&eacute; por un mail de que hab&iacute;a suscrito, sin ser consciente de ello, un seguro blindado por un a&ntilde;o por el que ten&iacute;a que pagar 30 euros mensuales, que se me cargar&iacute;an autom&aacute;ticamente a mi cuenta. Si no me percataba de ello en el primer mes, que era gratis, ya no pod&iacute;a rescindirlo. Me di cuenta por los pelos, tras leer varias veces la letra min&uacute;scula de un pdf adjunto. Realic&eacute; una reclamaci&oacute;n formal. &iquest;Ustedes han recibido respuesta a la misma en los plazos previstos por la ley? Yo, no. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A la Administración no se le escapa que esto sucede de forma atroz cada día a miles de personas que no tienen fuerza suficiente ni voz para cantarle las cuarenta al Hombre Invisible. Pero ¿qué medidas adopta?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y as&iacute; podr&iacute;amos seguir hasta la n&aacute;usea, contando atropellos de compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas que te hacen un recargo si haces el <em>checking</em> como toda la vida, en vez de por internet, o te suben el precio de los vuelos en funci&oacute;n de a qu&eacute; huela tu IP. O de dentistas a los que vas para una revisi&oacute;n y sales con una muela menos y un presupuesto en la mano para un implante (sent&iacute; el abrazo solidario de la pensadora Remedios Zafra, cuando en uno de los cap&iacute;tulos de <em>Fr&aacute;giles. Cartas sobre la ansiedad y la esperanza en la nueva cultura </em>cuenta, a modo de par&aacute;bola de la cultura ansiosa y la libertad de decidir pausadamente y de decir no, exactamente esto mismo). O de bancos donde nuestro padre puso los ahorros de su vida (confiando en el directorzucho de turno, que le jur&oacute; de boquilla que aquello era un plazo fijo) y acab&oacute; sin un duro y adem&aacute;s lo llamaron avaricioso por haber suscrito unos bonos evaporables de esos sin tener ni pajolera idea, y a d&iacute;a de hoy no existe ni el dinero, que se lo ha gastado otro, ni el banco al que reclamarle. Cu&aacute;ntas personas humildes en Espa&ntilde;a han vivido esta situaci&oacute;n. Por no hablar de dentaduras a medio poner, o cajeros, taquillas y l&iacute;neas de tren que se han perdido como l&aacute;grimas en la lluvia, dejando desaviados a pueblos enteros. En plena pandemia, quienes ten&iacute;amos un vuelo cancelado reclam&aacute;bamos el reembolso que nos correspond&iacute;a por derecho; las aerol&iacute;neas no nos lo devolv&iacute;an para no quebrar. Tuvimos que porfiar sin demasiadas esperanzas. Todo esto pasa y pasaba delante de las narices de la Administraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras la voz met&aacute;lica de la compa&ntilde;&iacute;a a la que llamo me recita su perorata &ndash;llevo m&aacute;s de una hora tratando, sin &eacute;xito, de hablar y de ser escuchada por una persona- busco salidas a tanta deshumanizaci&oacute;n, a tanto maltrato, a este trato pasivo-agresivo perpetuo en el que vivimos sin remedio. Lo peor de quienes se pasan de listos es que nos dejan, para colmo, con cara de tontos. A la Administraci&oacute;n no se le escapa que esto sucede de forma atroz cada d&iacute;a a miles de personas que no tienen fuerza suficiente ni voz para cantarle las cuarenta al Hombre Invisible. Y, sin embargo, &iquest;Qu&eacute; medidas efectivas adopta para atajar dichos abusos, notables y habituales, que burlan la ley y el respeto a la gente? &ldquo;Soy mayor, no idiota&rdquo;, dec&iacute;a Carlos San Juan, el jubilado que trat&oacute; de poner coto al maltrato de los bancos. El maltrato de muchas entidades, grandes compa&ntilde;&iacute;as y corporaciones nos afecta de forma cotidiana. No s&eacute; en qu&eacute; momento hemos aceptado esta derrota. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/maltratos_132_9615238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Oct 2022 18:33:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maltratos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capitalismo verde, ese oxímoron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/capitalismo-verde-oximoron_132_9574173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5a59fac-14e9-43b8-8620-80646e5b890d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Capitalismo verde, ese oxímoron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me pregunto qué podemos hacer de veras las gentes del común ante quienes en el fondo no quieren pensar ni atajar las verdaderas causas del cambio climático. Sólo se me ocurre influir en el poder económico en todo lo posible a través de nuestra manera de consumir y de no consumir</p><p class="subtitle">Hemeroteca - José Esquinas: “Se produce un 60% más de alimentos de lo que necesita la humanidad y la mayor pandemia que hay es el hambre”</p></div><p class="article-text">
        Ya es raro que, cuando chica, a m&iacute; me preocuparan los mismos asuntos de los que ahora juran preocuparse nuestros dirigentes. Corr&iacute;an los ochenta cuando me quitaban el sue&ntilde;o la sequ&iacute;a, los r&iacute;os de alpech&iacute;n y el despilfarro. No es que yo fuera muy lista, sencillamente era de pueblo. Y en los pueblos y sus campos, la vida es m&aacute;s feliz si llueve y la muerte es la vecina de enfrente, no un quir&oacute;fano. Si usted tambi&eacute;n ha crecido comprobando los resultados fastuosos de la lluvia sobre la tierra; el ciclo de los montes, de los bichos y de los frutos; los efectos del sol sobre las uvas y del alm&iacute;bar y el ba&ntilde;o mar&iacute;a sobre los melocotones de temporada, y la existencia de los zapateros remendones que oficiaban el prodigio de dejarte los zapatos como nuevos, tambi&eacute;n les parecer&aacute;n bromas del mal gusto ciertas recetas actuales para <em>combatir </em>la crisis clim&aacute;tica. Llevamos d&eacute;cadas escuchando declaraciones de intenciones infecundas de neutralidad clim&aacute;tica, cero emisiones y desarrollos sostenibles. Ahora, que estamos viviendo en carne propia los efectos del cambio clim&aacute;tico, arrecia la bonita propaganda del capitalismo verde, ese ox&iacute;moron. 
    </p><p class="article-text">
        De qu&eacute; sirve que la ropa que compramos en las tiendas de los gigantes textiles luzca la etiqueta <em>committed </em>(<em>comprometida, </em>en espa&ntilde;ol)<em>, </em>que viene a indicar que la prenda ha sido confeccionada &ldquo;con procesos de producci&oacute;n sostenible&rdquo; -ignoramos cu&aacute;les son- sino para reafirmarnos en el h&aacute;bito de comprar y desechar ropa a ritmos trepidantes. De qu&eacute; sirve que las cajas donde nos traen lo que pedimos sean de cart&oacute;n reciclado si no paramos de pedir m&aacute;s cosas, que llegan a casa en coches, motos, camiones y furgonetas. D&oacute;nde han ido a parar los establecimientos de reparaci&oacute;n de juguetes, d&oacute;nde los varilleros, d&oacute;nde los la&ntilde;adores. 
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n que nos proponen para los veh&iacute;culos contaminantes es la de deshacernos de ellos y comprar otros flamantes m&aacute;s <em>eco</em>. Nadie nos ense&ntilde;a a preguntarnos si acaso son necesarios tres coches en un solo domicilio. &ldquo;S&iacute; que lo son&rdquo;, argumentar&aacute; quien trabaje lejos de su casa. &ldquo;S&iacute; que lo son&rdquo;, asentir&eacute;, despu&eacute;s de comprobar el desmantelamiento progresivo de v&iacute;as y l&iacute;neas de tren en nuestro pa&iacute;s desde hace d&eacute;cadas. Las <em>v&iacute;as verdes </em>esconden bajo su nombre tan hermoso la realidad de que por ellas no pasa el ferrocarril que antes llegaba hasta much&iacute;simos de nuestros pueblos. A alguien le ha interesado, para su negocio y negociado de autom&oacute;viles, combustibles y concesiones de autopistas, que Espa&ntilde;a entera tenga coche y no se pueda llegar a la aldea m&aacute;s que largando fiesta por los tubos de escape. En muchos aeropuertos europeos, a los <em>duty free</em> saturados de artificiosidad lum&iacute;nica y olfativa se suman desde hace tiempo establecimientos de maderas claras y toque natural, en los que te sirven el caf&eacute; &ndash;y a qu&eacute; precio- en vasos de cart&oacute;n, antes de subir al cielo a base de mangazos de CO2. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Capitalismo verde es una expresión compuesta por dos palabras que al entrar en contacto saltan en pedazos. O debieran</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No cuela toda esta falsedad. Las l&oacute;gicas de producci&oacute;n y consumo ilimitado resultan insostenibles para el planeta (y para los individuos, si pretendemos seguir siendo humanos). Hablar de sostenibilidad dentro de tales l&oacute;gicas es poner pa&ntilde;os calientes, no resolver el problema, llevarnos a enga&ntilde;o, pero, &iquest;hasta cu&aacute;ndo? <em>Capitalismo verde</em> es una expresi&oacute;n compuesta por dos palabras que al entrar en contacto saltan en pedazos. O debieran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Va a ser complicado que este art&iacute;culo, ni ning&uacute;n otro en la misma l&iacute;nea, conmueva al poder m&aacute;s que en apariencia. O que no sea rebatido con un &ldquo;entonces, &iquest;qu&eacute;? &iquest;propones volver a la noche de los tiempos?&rdquo;. No. Antes bien, me pregunto si seguir por donde vamos acaso no nos aboca desde ya precisamente a dicha noche. Me pregunto qu&eacute; podemos hacer de veras las gentes del com&uacute;n ante quienes en el fondo no quieren pensar ni atajar las verdaderas causas del cambio clim&aacute;tico. Solo se me ocurre &ndash;y no es poco- tomar conciencia, presionar al poder pol&iacute;tico e influir en el poder econ&oacute;mico en todo lo posible a trav&eacute;s de nuestra manera de consumir y de no consumir.
    </p><p class="article-text">
        Para echar entendimiento, tenemos acceso a pensadores de referencia. Cito, por lo que me aporta, a Jorge Riechmann. O a Carme Valls, que desde la medicina y la mirada feminista aborda estudios sobre el medioambiente y la salud. O cualquier texto que, sencillamente, nos haga recordar nuestros v&iacute;nculos m&aacute;s esenciales con la Tierra y la tierra (en este sur, qu&eacute; ni&ntilde;a o ni&ntilde;o no ha hundido las manos en el surco o no se ha ba&ntilde;ado en los regatos: ah&iacute;, en el recuerdo de ese contacto, est&aacute; la respuesta a todo). Tambi&eacute;n tenemos a la vera, en nuestros pueblos y ciudades, redes ciudadanas por el clima, colectivos ecologistas, vecinas y vecinos ocupados en pensar juntos c&oacute;mo vivir de mejor manera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas medidas para atajar de raíz el cambio climático exigen ideas innovadoras y creativas. Otras, en cambio consisten en recuperar la sabiduría perdida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Presionar al poder pol&iacute;tico pasa por exigir pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas, urban&iacute;sticas y de salud p&uacute;blica que no consistan en pantomimas. Y trenes que nos vertebren sin pudrirnos de emisiones ni accidentarnos con el coche, y ciudades con m&aacute;s naturaleza y con arquitecturas sensatas que no nos impongan vivir conectados a un aparato de climatizaci&oacute;n. Presionar al poder pol&iacute;tico pasa por desmontar la apariencia de <em>verdes </em>de quienes en realidad apuestan por un mundo mucho m&aacute;s gris. Algunas medidas para atajar de ra&iacute;z el cambio clim&aacute;tico exigen ideas innovadoras y creativas. Otras, en cambio (conservar los frescos patios, aprovechar la le&ntilde;a que se saca de cortar varetas, o comprar a granel, pongo por caso) consisten en recuperar la sabidur&iacute;a perdida. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestra manera de consumir y de no consumir, y de decidir sobre nuestro tiempo y su ritmo, son las formas m&aacute;s n&iacute;tidas y plenamente revolucionarias de vivir mejor y de que el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico se d&eacute; por aludido. Es, a su vez, lo que m&aacute;s nos interpela y, por tanto, lo m&aacute;s complicado y feliz de abordar. Invito a ello. Bien merece la alegr&iacute;a.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/capitalismo-verde-oximoron_132_9574173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Sep 2022 18:16:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Capitalismo verde, ese oxímoron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Consumo sostenible,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedir peras a un ficus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/pedir-peras-ficus_132_9312441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b441514a-a353-4d32-ae5c-19f229c3a117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedir peras a un ficus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los días que han seguido a la crisis del ficus de San Jacinto, ha madurado una fruta extraña: la de la reflexión y la conciencia social sobre el valor incalculable de la naturaleza en las ciudades -en parques, plazas, calles, arriates de nuestros patios, espadañas, ríos, azoteas…</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo le ped&iacute; peras a un olmo / y el <em>poresito </em>me las dio&rdquo;, le escuch&eacute; hace mucho cantar a un flamenco. No s&eacute; c&oacute;mo segu&iacute;a aquella letra, pues me qued&eacute; absorta en ese inicio, salido de una garganta desgarrada de ternura, que habla del amor de quien entrega hasta lo que no puede darte. 
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as <em>se&ntilde;ala&iacute;tos</em> del pasado agosto &ndash;casi nadie en las ciudades, mes inh&aacute;bil en los juzgados-, cuando sucedi&oacute; que <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/juzgado-mantiene-suspenso-tala-ficus-centenario-sevilla_1_9289402.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un juez par&oacute; la tala de un ficus centenario en el barrio sevillano de Triana</a>, esta sole&aacute; se me vino a los labios y la estuve canti&ntilde;eando para mis adentros. Y es que, a ese &aacute;rbol de 110 a&ntilde;os, monumento natural del que ahora solo queda un mu&ntilde;&oacute;n tenebroso, le hemos pedido peros. Y el <em>poresito</em> nos los ha dado. De repente, ese magn&iacute;fico ejemplar se ha puesto a dar unos frutos extra&ntilde;os, de piel astringente y coraz&oacute;n sabroso. Les vengo a hablar de ellos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay quienes piensan que hay que elegir entre matar al árbol o que el árbol nos mate a nosotros de un ramazo. Como si acaso no existiera una medida para que los árboles no supongan un peligro: se llama mantenimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El primer fruto &ndash;amargo- que ha dado este ficus es duro como una piedra. Como una piedra de toque, que permite calibrar el compromiso real de las ciudades con el medioambiente, el clima y la presencia, benefactora y en condiciones de seguridad, del arbolado. Para que cargarse un ejemplar centenario, emblem&aacute;tico para un barrio, vivo, sano y dador de sombra, ox&iacute;geno, p&aacute;jaros repiones y frescor en la ciudad de los 45 grados no sea un disparate del tama&ntilde;o de Chicago, quien otorga la licencia para ello ha de estar totalmente seguro de que no hay m&aacute;s remedio. Acabar con algo as&iacute; no puede ser una de las posibles opciones, sino la &uacute;ltima de ellas. Ha de asegurarse por completo de que no existe ninguna otra manera de garantizar la seguridad de las personas y del entorno del que forma parte, protegido en su conjunto como bien de inter&eacute;s cultural. Esta certeza se obtiene mediante estudios interdisciplinares objetivos, realizados por expertos independientes. Y eso es lo que parece faltar en este caso, seg&uacute;n sostienen quienes presentaron el recurso que ha sido admitido a tr&aacute;mite. Como saben, la Justicia ha paralizado cautelarmente la tala del &aacute;rbol. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si abrimos esta fruta &aacute;spera, comprobamos que dentro contiene las pepitas de la discordia. Falsas dicotom&iacute;as, por ejemplo. Hay quienes piensan que hay que elegir entre matar al &aacute;rbol o que el &aacute;rbol nos mate a nosotros de un ramazo. Como si acaso no existiera una medida para que los &aacute;rboles no supongan un peligro: se llama <em>mantenimiento</em>. El argumento de que no puede haber &aacute;rboles en las ciudades porque suponen un riesgo para los viandantes, adem&aacute;s de condenarnos al desierto urbano, se revela como falaz. Les invito a visitar Berna, por ejemplo, o Frankfurt, o Londres, para comprobarlo. Por otra parte, nos consta que la ciencia y la t&eacute;cnica han avanzado una barbaridad, tanto como para mandar un cacharro gal&aacute;ctico a Marte, o como para evitar que las ra&iacute;ces de los grandes ejemplares fastidien calzadas y edificios. Realizar mantenimientos peri&oacute;dicos o colocar barreras anti-ra&iacute;ces cuesta dinero, pero por fin comenzamos a aprender que sale mucho m&aacute;s caro acabar con la naturaleza que preservarla. Hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o le&iacute;amos en la prensa local que la parroquia donde est&aacute; emplazado el &aacute;rbol se mostraba dispuesta a ceder al Ayuntamiento ese espacio. Si la propiedad no quiere o no puede hacerse cargo del ejemplar, hay soluciones para repensar la alianza entre el &aacute;rbol y quienes se cobijan bajo su sombra. Varias iniciativas ciudadanas de ese barrio as&iacute; lo han expresado. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La opinión pública ha comenzado a fijarse, quizá por vez primera, en los árboles que tiene alrededor. O, mejor dicho, ha comenzado a ver la sombra que no hay, los árboles que faltan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los d&iacute;as que han seguido a la crisis del ficus de San Jacinto, ha madurado una fruta extra&ntilde;a: la de la reflexi&oacute;n y la conciencia social sobre el valor incalculable de la naturaleza en las ciudades -en parques, plazas, calles, arriates de nuestros patios, espada&ntilde;as, r&iacute;os, azoteas&hellip;-. No solo en Sevilla, tambi&eacute;n en el resto de Espa&ntilde;a (le le&iacute;amos el pasado lunes a Juan Cobos Wilkins que en Huelva han conseguido impedir la tala de otro ejemplar en la Plaza Ni&ntilde;a) y tambi&eacute;n en el extranjero (tambi&eacute;n le&iacute;amos el mismo lunes la cobertura que hac&iacute;a al caso del ficus sevillano el diario franc&eacute;s <em>Liberation</em>). La opini&oacute;n p&uacute;blica ha comenzado a fijarse, quiz&aacute; por vez primera, en los &aacute;rboles que tiene alrededor. O, mejor dicho, ha comenzado a ver la sombra que no hay, los &aacute;rboles que faltan, y a reclamar una pol&iacute;tica de protecci&oacute;n del arbolado en sus ciudades. La imagen del ficus hist&oacute;rico, a punto de ser reducido a toc&oacute;n, ha sido una campa&ntilde;a de sensibilizaci&oacute;n &ndash;de esas de efecto <em>shock- </em>de la importancia de la coexistencia de la naturaleza y las personas en las ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Quiz&aacute; por vez primera, no pocas personas han visto como algo importante la conservaci&oacute;n, con garant&iacute;as de seguridad, de la naturaleza como algo valioso en s&iacute; mismo. El t&eacute;rmino &ldquo;ecologistas&rdquo;, empleado por algunos como un clich&eacute; e incluso como una caricatura, ha dejado de funcionar, como dej&oacute; de funcionar hace tiempo el del &ldquo;feministas&rdquo; con matiz despectivo. Pero es que, adem&aacute;s de ser consciente del valor que la naturaleza tiene en s&iacute; misma, buena parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica se ha parado a pensar en los beneficios de la misma para sus vidas y en la vertebraci&oacute;n de las ciudades. El urbanismo no es solo una manera de organizar el espacio, sino los v&iacute;nculos que se establecen en &eacute;l. No son las mismas las gentes que se cr&iacute;an en una ciudad de plazas duras, sin asientos ni fuentes, que conciben las calles como mero lugar de tr&aacute;nsito que las que crecen conversando a la sombra de los &aacute;rboles de la plazoleta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los grandes retos de las ciudades actuales pasan por el clima, la sostenibilidad, la mitigación de la contaminación, los bienes comunes y la coexistencia con la naturaleza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los grandes retos de las ciudades actuales pasan por el clima, la sostenibilidad, la mitigaci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n, los bienes comunes y la coexistencia con la naturaleza. Algunos de estos retos no son f&aacute;ciles, pero cada vez m&aacute;s personas piden soluciones conjuntas e innovadoras. Si no &ndash;eso advirti&oacute; Lorca- vendr&aacute;n las iguanas vivas a morder a los hombres que no sue&ntilde;an. Y, eso, duele.
    </p><p class="article-text">
        En algunas ocasiones, hacen falta soluciones innovadoras, nuevas herramientas y proyectos. En otras, todo es mucho m&aacute;s sencillo: basta con apostar e invertir &ndash;lo mismo que se invierte en restaurar una catedral- en conservar y legar intacto el patrimonio vivo que nos dejaron quienes, un lejano d&iacute;a, plantaron un &aacute;rbol a las puertas de su casa, que ahora es la nuestra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/pedir-peras-ficus_132_9312441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2022 18:43:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedir peras a un ficus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nada es como parece]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/parece_132_9184251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44849a1f-cf7a-4624-8034-729ecc91ca77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nada es como parece"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nada es lo que parece. Ante esta evidencia, la profesión periodística, y cada uno de nosotros como parte de la opinión pública, tenemos una tarea pendiente: la de cuestionar y cuestionarnos</p></div><p class="article-text">
        Hemos aceptado la media verdad como animal de compa&ntilde;&iacute;a. Y eso en el mejor de los casos que, en los peores, unos la niegan al pleno y otros compran lo que les dicen como si fuera una verdad absoluta. 
    </p><p class="article-text">
        No me estoy refiriendo siquiera a Garc&iacute;a Ferreras, pillado con el carrito de los helados, pues en ese caso no estamos en el &aacute;mbito de las medias verdades, sino en de las mentiras enteras. Me refiero a los mensajes del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que, en connivencia con supuestos periodistas que no ejercen de tales sino de mediadores, prodigan, sin cuestionarlo, el discurso que interesa a los de arriba. La democracia no puede permitirse el periodismo de cortapega de las notas y dosieres que los gabinetes preparan a la prensa. Tales textos son media verdad; no porque sean mentira, sino porque su raz&oacute;n de ser es hacer una construcci&oacute;n informativa de la realidad puesta a favor de los intereses de quien la propaga. Divulgarlos y ya est&aacute; no es periodismo. 
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; que en la Facultad contin&uacute;en ense&ntilde;ando lo que a m&iacute; me ense&ntilde;aron: que cualquier poder o aspirante al mismo, en aquellos sistemas que necesitan el respaldo de la opini&oacute;n p&uacute;blica, siempre tendr&aacute; un doble discurso: el oficial, bonito y simpl&oacute;n, y un subtexto donde habitan los verdaderos motivos inconfesados. Burke llam&oacute; a la prensa <em>cuarto poder. Contrapoder</em>, preferir&iacute;a llamarla yo. Y mal vamos si no cuestionamos lo que nos relatan administraciones, partidos, l&iacute;deres religiosos, lobbies, grandes corporaciones&hellip;, sino que cortapegamos sus argumentarios y solo propagamos, sin mirar detr&aacute;s de la tramoya, el impresionante espect&aacute;culo que ofrecen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo se resuelve, desde la profesión periodística, con otra profesión: la de la poca fe</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo se resuelve, desde la profesi&oacute;n period&iacute;stica, con otra profesi&oacute;n: la de la poca fe. La de contrastar fuentes, la de comparar lo que se dice con lo que pasa. El negacionismo es una reacci&oacute;n ante la falsedad de la supuesta realidad; una reacci&oacute;n tan poco valiosa como la de creerse la verdad oficial, pues el negacionismo no solo niega &ndash;lo cual ser&iacute;a un alivio- sino que propone una realidad paralela y generalmente poco fundada. El <em>afirmacionismo</em>, es decir, creer a pies juntillas la versi&oacute;n de los poderes, es lo mismo que el negacionismo, pero en direcci&oacute;n contraria. 
    </p><p class="article-text">
        Nada es lo que parece. Ante esta evidencia, la profesi&oacute;n period&iacute;stica, y cada uno de nosotros como parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica, tenemos una tarea pendiente: la de cuestionar y cuestionarnos. Aqu&iacute; me atrevo a brindar algunas claves para ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primera. </strong>Quiz&aacute; ser&iacute;a buena cosa confrontar lo que dicen los pol&iacute;ticos y lo que hacen. Pongo por caso pintoresco de los &uacute;ltimos d&iacute;as a Juanma Moreno, que es tan moderado que acaba de ceder generosamente a la ultraderecha una vicepresidencia en la Mesa del <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Parlamento Andaluz</a>. Como dir&iacute;a mi abuela, &ldquo;tanta amabilidad me confunde&rdquo;. La portavoz del grupo parlamentario de Vox en Andaluc&iacute;a, Macarena Olona, se ha apresurado a decir que detr&aacute;s de esa cesi&oacute;n &ldquo;no hay ning&uacute;n tipo de mercadeo indigno&rdquo; y que &ldquo;no significa que Vox vaya a dar nada a cambio&rdquo;, de modo que desarrollar&aacute; una &ldquo;oposici&oacute;n leal, que no rendida&rdquo;. Pedazo de <em>accusatio manifesta. </em>Creo que no es necesario que les haga la traducci&oacute;n de las palabras de Olona, estoy segura de que ustedes saben interpretarla perfectamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segundo. </strong>Hacer un ejercicio de deducci&oacute;n de lo que nos quieren decir y no nos dicen, es lo siguiente que recomiendo. Para ello, conviene no entrar demasiado en el terreno de la especulaci&oacute;n, sino sencillamente en el de la desconfianza. Pongo otro ejemplo, esta vez por el lado izquierdo: cuando S&aacute;nchez, en el Debate sobre el Estado de la Naci&oacute;n, anuncia sus medidas para hacer frente a los tiempos duros que est&aacute;n por venir, la bancada progresista aplaude. Toda menos Yolanda D&iacute;az. Ya saben que los gestos cuentan casi m&aacute;s que las palabras. El gesto &ndash;el no-gesto, en este caso- quiere ser un acertijo para que los tertulianos y polit&oacute;logos se ganen el sueldo. Pero no me negar&aacute;n que las l&oacute;gicas de la pol&iacute;tica de sal&oacute;n son un soberano co&ntilde;azo y, sobre todo, nos conmina a un terreno que nada tiene que ver con la claridad que, a falta de pan, es ya casi lo &uacute;nico que necesitamos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tercero. </strong>Conviene recordar que, para un mismo partido, la situaci&oacute;n es buena o mala seg&uacute;n est&eacute; en el poder o no. Pongo otro ejemplo: hace unos d&iacute;as, en el acto de presentaci&oacute;n del Anuario del Grupo Joly, escuch&eacute; con estas orejitas a Moreno decir p&uacute;blicamente que, a pesar de las dificultades econ&oacute;micas que aparecen en el horizonte, no llegaremos a atravesar una recesi&oacute;n, y nos narr&oacute; unas excelentes previsiones de crecimiento de 11 puntos del turismo con respecto a 2019, el a&ntilde;o que marc&oacute; un r&eacute;cord hist&oacute;rico en Andaluc&iacute;a. Ese mismo d&iacute;a, casi de forma sincr&oacute;nica, N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o afirm&oacute;: &ldquo;nos dirigimos a una profund&iacute;sima crisis econ&oacute;mica&rdquo;. Esto me pasa por escuchar demasiado, ahora no s&eacute; con qu&eacute; versi&oacute;n del Partido Popular quedarme. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuarto. </strong>Remitirnos a los hechos. Por mucho que nos juren que hace calor, recomiendo bajar a la calle a comprobarlo. Cu&aacute;ntas veces nos niegan lo que estamos viendo con nuestros propios ojos. En este punto hay un peligro, y es el de pensar que nuestra calle es un resumen a escala de lo que pasa en el mundo. Si <a href="//www.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> dice que hay muchas personas que pasan necesidades y quien lo lee vive en un barrio exclusivo, quiz&aacute; se precipite a afirmar que lo que acaba de leer es falso. Nada que no se resuelva con inter&eacute;s por lo real: &ldquo;Imagina que quieres escribir sobre una mujer que entreteje el pelo de otra mujer&rdquo; &ndash;propon&iacute;a Adrianne Rich-. &ldquo;Mejor ser&iacute;a que supieras el grosor, la largura del modelo, por qu&eacute; decide trenzarse el pelo, c&oacute;mo se lo hacen, en qu&eacute; pa&iacute;s sucede. Tienes que saber estas cosas&rdquo;. Vivir y leer con apertura y curiosidad ayuda a estar en contacto con lo real tanto como a mitigar el <em>ombligocentrismo.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quinto. </strong>A veces siento que hemos confundido el derecho a opinar con una obligaci&oacute;n. Si muere un escritor, no podemos resistir la tentaci&oacute;n de subir a Facebook una foto nuestra en una firma de libros con el finado &ndash;antes de doblar el ala, claro est&aacute;-; si hay un conflicto y no nos posicionamos precipitadamente, nos da un chungo. &ldquo;Si algo pasa est&aacute; la SER&rdquo;, dice el eslogan de la popular emisora. &ldquo;Si algo pasa, est&aacute; mi opini&oacute;n p&eacute;trea e instant&aacute;nea atravesada en medio&rdquo;. Es imposible tener opiniones fundadas de todo a todas horas en tiempo real. Sin embargo, ese ejercicio egoico y tantas veces indocumentado, m&aacute;s producto de la entelequia que del criterio, inunda las redes de falacias. Y una buena falacia es m&aacute;s mort&iacute;fera que una mala mentira. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sexto y final. </strong>Lo real no suele ser espectacular. Por tanto, pasar&aacute; desapercibido en la Sociedad del Espect&aacute;culo. B&uacute;squenla donde pocos miran.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Camacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/parece_132_9184251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jul 2022 18:04:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nada es como parece]]></media:title>
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