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    <title><![CDATA[elDiario.es - Irene Sierra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/irene-sierra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Irene Sierra]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Refugio climático para unos, infierno masificado para otros: los riesgos de los veranos "de récord" en Asturias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/refugio-climatico-infierno-masificado-riesgos-veranos-record-asturias_1_10474545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d345ba98-8746-4455-b229-ba887282039b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugio climático para unos, infierno masificado para otros: los riesgos de los veranos &quot;de récord&quot; en Asturias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Residentes asturianos ven alteradas sus vidas  por la masiva afluencia de turistas al Principado, elegido como destino turístico en julio por más de 400.000 personas. El reto futuro, la sostenibilidad del modelo</p><p class="subtitle">Bienvenidos al norte: los cordobeses comienzan a buscar el fresco del Cantábrico en verano</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de julio, Asturias bati&oacute; un <a href="https://www.elcomercio.es/asturias/hoteleria-asturiana-record-clientes-julio-20230823113608-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo r&eacute;cord de visitantes</a>. M&aacute;s de 400.000 personas eligieron el Principado como destino vacacional, lo que en t&eacute;rminos econ&oacute;micos se ha traducido en <a href="https://www.rtpa.es/noticias-asturias:Julio-de-record-turistico-en-Asturias_111661970463.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,2 millones de pernoctaciones</a>. Si comparamos las estad&iacute;sticas de los siete primeros meses de 2023, observamos c&oacute;mo las pernoctaciones superan los tres millones, una cifra un 60% superior que en el mismo periodo del 2022.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia est&aacute; clara y la sensaci&oacute;n de los vecinos encaja con la fotograf&iacute;a que devuelven los n&uacute;meros: Asturias vive una tendencia tur&iacute;stica al alza desde el estallido de la pandemia. Si en 2020 la gesti&oacute;n del coronavirus convirti&oacute; a las monta&ntilde;as y playas asturianas en un <em>para&iacute;so natural </em>libre de Covid, ahora los visitantes eligen Asturias para refugiarse del calor. Turistas nacionales e internacionales huyen de sus lugares de residencia buscando una estampa verde que compartir en sus redes sociales y una cama donde poder dormir tapados.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que para algunos es un lujo al que acceder durante una semana, para vecinos de distintas partes de la regi&oacute;n se est&aacute; convirtiendo en un infierno. La situaci&oacute;n que hace una d&eacute;cada viv&iacute;an lugares como Llanes o Cangas de On&iacute;s, ahora se escenifica tambi&eacute;n en Cudillero, Gij&oacute;n, Villaviciosa, Avil&eacute;s, Ovi&ntilde;ana o Salinas, entre otros rincones de la geograf&iacute;a asturiana.
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                Puerto de Llanes.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Llanes, un municipio rendido a los turistas</strong></h3><p class="article-text">
        Nieves &Aacute;lvarez es natural de Porr&uacute;a, un pueblo de monta&ntilde;a que pertenece al concejo de Llanes. En la aldea en la que pasa todos los veranos no tienen un problema de masificaci&oacute;n, sin embargo los miles de visitantes que recibe Llanes les afectan tangencialmente impidi&eacute;ndoles acceder con normalidad a una serie de servicios b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bajar a Llanes al supermercado es literalmente imposible: se forman colas antes de que estos abran y no hay sitio para aparcar. Tambi&eacute;n es impracticable bajar a la playa si no es a primera hora de la ma&ntilde;ana y salir a cenar en agosto sin reserva no se contempla. Si no queremos que esto se desmadre, creo que hay que empezar a controlar la cantidad de turismo que nos llega. No puede ser que haya m&aacute;s gente que infraestructuras para soportarla (y ya hay suficiente construido). Al final no disfruta ni la gente de aqu&iacute; ni los turistas&rdquo;, comenta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los alquileres imposibles de Gij&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Para Cristina Garc&iacute;a, natural de Las Regueras y veraneante de Gij&oacute;n, la escalada de la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica en la ciudad tiene fecha de origen: el verano de 2020. &ldquo;En 2013, alquilar un piso durante el mes de julio costaba 600 euros. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, el precio de una semana se sit&uacute;a en los 800 euros&rdquo;, lamenta esta asturiana que, con el objetivo de no depender tanto del coche para ir a la playa, alquilaba junto a su familia un apartamento en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Nieves, Cristina tambi&eacute;n se ha resignado a reducir sus visitas a la playa. &ldquo;Como es imposible aparcar intento ir algunos d&iacute;as a partir de las seis de la tarde que es cuando los turistas comienzan a irse. Pero lo que m&aacute;s pena me da es que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los planes improvisados han desaparecido. Hay que reservar para todo y esto es consecuencia de la cantidad de turistas que estamos recibiendo. Me gustar&iacute;a que se limitase la vivienda vacacional respecto al alquiler de larga estancia porque est&aacute; provocando que la oferta de viviendas para los residentes disminuya y aumenten los precios. Tampoco creo que necesitemos m&aacute;s conexiones internacionales. Si no somos sostenibles en este aspecto, nos vamos a cargar nuestro para&iacute;so como ya ha ocurrido en otras zonas de Espa&ntilde;a&rdquo;, opina.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Caravaneo sin l&iacute;mites ni soluciones</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Este verano he llegado a encontrarme una autocaravana aparcada en el acantilado de una playa con el toldo, el avance y hasta la mesa y las sillas puestas. Tambi&eacute;n he visto una furgoneta de grandes dimensiones aparcada en una caleya en mitad de una carretera de alta monta&ntilde;a. No pueden estar ah&iacute;, pero est&aacute;n y, en muchos casos, ni siquiera saben c&oacute;mo van a poder salir&rdquo;, lamenta Janire Roces, aficionada al turismo camper y residente en La Felguera.
    </p><p class="article-text">
        Para Roces lo vivido este verano es solo el inicio de lo que puede estar por venir si no salen adelante medidas que aboguen por la sostenibilidad tur&iacute;stica en Asturias: &ldquo;Falta una pol&iacute;tica de turismo sostenible para los que viajan de hotel, pero m&aacute;s a&uacute;n para quienes lo hacemos en camper porque somos los que estamos en contacto directo con la naturaleza. Para evitar que la gente aparque en cualquier lado es necesario dar alternativas y habilitar m&aacute;s plazas y &aacute;reas de autocaravanas&rdquo;, opina y a&ntilde;ade que de no ofrecer soluciones la convivencia entre turistas y locales puede llegar a ser muy complicada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Banco del Mirador del Sablón en Oviñana                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Temor a la especulaci&oacute;n en Ovi&ntilde;ana</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca he tenido ning&uacute;n problema con que venga gente a visitar el pueblo, pero desde que nos levantaron la verja cuando acab&oacute; la pandemia, cada a&ntilde;o la situaci&oacute;n es m&aacute;s insostenible. Est&aacute; muy bien promocionar las rutas costeras de Ovi&ntilde;ana, incluso, los bancos donde los turistas van s&oacute;lo a hacerse la foto, pero tenemos que mantener unos m&iacute;nimos. He dejado de dar un paseo hasta el faro porque en verano no lo disfruto. Al margen de la cantidad de gente, como apenas hay papeleras todo est&aacute; lleno de bolsas, botellas, cigarrillos&rdquo;, lamenta &Oacute;skar L&oacute;pez, residente en el pueblo desde la infancia.
    </p><p class="article-text">
        Junto a la suciedad, subraya que uno de los problemas que m&aacute;s frustra diariamente a los vecinos es el entorpecimiento del tr&aacute;fico y los coches aparcados en cualquier rinc&oacute;n: &ldquo;No es la primera vez que un residente se queda sin salir de casa porque le han aparcado un coche delante de la portilla. No respetan nada y obstaculizan el tr&aacute;fico. Parece que algunos no saben que, aunque no haya l&iacute;neas, las carreteras de los pueblos tienen tambi&eacute;n dos carriles. Por no hablar de que, como no conocen el entorno, circulan a 15km/h y dando frenazos porque est&aacute;n m&aacute;s pendientes del paisaje que de la carretera&rdquo;, lamenta.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8nks0c" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Sin embargo, es la proyecci&oacute;n tur&iacute;stica del pueblo lo que despierta verdadera preocupaci&oacute;n en vecinos como L&oacute;pez: &ldquo;Acaba de publicarse en el BOPA la aprobaci&oacute;n para construir un nuevo complejo urban&iacute;stico llamado Ovi&ntilde;ana Sur. Prev&eacute;n levantar alrededor de 160 chalets en un pueblo donde ya hay alrededor de 600 viviendas. Si tenemos en cuenta que cada uno de los futuros propietarios tendr&aacute; uno o dos coches no s&eacute; c&oacute;mo vamos a poder circular. No digo que no se construya nada m&aacute;s, pero al menos que se haga con sentido, que se mire la viabilidad de los proyectos y el impacto que tendr&aacute;n en el entorno y la vida diaria de los residentes&rdquo;, relata. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recoge la <a href="https://sede.asturias.es/ast/bopa-disposiciones?p_p_id=pa_sede_bopa_web_portlet_SedeBopaDispositionWeb&amp;p_p_lifecycle=0&amp;_pa_sede_bopa_web_portlet_SedeBopaDispositionWeb_mvcRenderCommandName=%2Fdisposition%2Fdetail&amp;p_r_p_dispositionText=2023-07422&amp;p_r_p_dispositionReference=2023-07422&amp;p_r_p_dispositionDate=22%2F08%2F2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propia publicaci&oacute;n del Bolet&iacute;n Oficial del Principado de Asturias</a> que menciona este vecino, ser&aacute; el grupo de Inversiones Inmobiliarias Canvives, <a href="https://www.expansion.com/empresas/banca/2018/02/24/5a9196e8468aebc70d8b45a1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perteneciente al Banco Santander</a>, el encargado de llevar a cabo esta promoci&oacute;n de viviendas tur&iacute;sticas en Ovi&ntilde;ana.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&nbsp;El Xiring&uuml;elu de Pravia: de romer&iacute;a a festival nacional</strong></h3><p class="article-text">
        &nbsp;Maribel Arias, natural de Oviedo y residente en Castrill&oacute;n, reconoce no haber visto jam&aacute;s la romer&iacute;a de Pravia como la vivi&oacute; este 2023. &ldquo;Si no limitan el aforo creo que no voy a volver. Me result&oacute; imposible disfrutar de la fiesta. No hab&iacute;a espacio pr&aacute;cticamente para poder caminar y visitar las casetas es algo que ha quedado para el recuerdo&rdquo;, sostiene, y a&ntilde;ade a modo de an&eacute;cdota, que nunca escuch&oacute; tantos acentos diferentes en una fiesta de prao asturiana. 
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con lo vivido en el Xiring&uuml;elu, esta fisioterapeuta, que ofrece parte de sus servicios en una cl&iacute;nica de Cudillero, comenta que este verano ha visto c&oacute;mo algunos pacientes no han podido acudir o han llegado tarde a sus citas por problemas de aparcamiento: &ldquo;Entre que los coches de los veraneantes son enormes y que no hay plazas para tanta gente, la situaci&oacute;n que queda para los residentes es muy ca&oacute;tica&rdquo;, comenta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>San Juan de la Arena: madrugar para ir a la playa </strong></h3><p class="article-text">
        Silvia L&oacute;pez reconoce que desde hace alg&uacute;n tiempo aplaza su visita a Llanes o Picos de Europa a finales del verano. Sin embargo, este 2023 ha pasado de la renuncia asumible a no poder visitar la playa de su pueblo: &ldquo;Voy a la playa de los Quebrantos desde que tengo uso de raz&oacute;n porque soy de San Juan de la Arena, pero este a&ntilde;o no he podido ir ni un solo d&iacute;a. Si no llegas antes de las once de la ma&ntilde;ana no tienes sitio para aparcar. Lo mismo me ha pasado con la playa de Arnao a la que voy entre semana porque vivo en Piedras Blancas. Este verano la he visto como nunca antes y ha habido d&iacute;as que he estado dando vueltas 45 minutos hasta encontrar un hueco donde dejar el coche&rdquo;, detalla resignada.
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                Retenciones en la Autovía del Cantábrico a la altura de Villaviciosa                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&nbsp;Villaviciosa: retenciones al volver de trabajar </strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;El turismo en Villaviciosa ha cambiado much&iacute;simo en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas. Cuando yo era peque&ntilde;a recuerdo que ven&iacute;a gente de otras partes de Asturias y, ahora, hay tres pisos tur&iacute;sticos en el bloque donde viven mis padres. Nunca hab&iacute;a visto un trasiego de maletas y personas como el que me he encontrado en el rellano este verano&rdquo;, explica Sara Tom&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Junto a la an&eacute;cdota anterior, Tom&aacute;s se&ntilde;ala una escena que, seg&uacute;n su sensaci&oacute;n, cada a&ntilde;o va a m&aacute;s y tambi&eacute;n dificulta la vida de los vecinos de la Villa: &ldquo;La caravana que se forma en torno a las tres de la tarde en direcci&oacute;n a la playa de Rodiles hace que los residentes que volvemos del trabajo tardemos mucho m&aacute;s tiempo del habitual en llegar a casa. Por supuesto ya ni hablo de ir a la playa porque es imposible aparcar&rdquo;, sostiene y a&ntilde;ade que le da much&iacute;sima pena la situaci&oacute;n actual porque ella ha elegido vivir en Villaviciosa por la tranquilidad, esa que en verano uno ya no encuentra.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Asturies Insumisa: la plataforma social que lucha por la sostenibilidad del turismo</strong></h3><p class="article-text">
        &nbsp;<a href="https://twitter.com/Asturies_insu?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asturies Insumisa</a> es una plataforma formada por una docena de organizaciones sociales, sindicales y pol&iacute;ticas que comenz&oacute; su andadura el pasado mes de mayo para, a trav&eacute;s de distintos actos de visibilizaci&oacute;n, dejar un mensaje claro: Asturias no quiere un modelo de turismo voraz, en el que territorio y vecinos incluidos, est&eacute;n al servicio de los beneficios econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra regi&oacute;n est&aacute; siendo v&iacute;ctima de una gesti&oacute;n muy anticuada en materia tur&iacute;stica. La ley vigente <a href="https://www.boe.es/buscar/pdf/2001/BOE-A-2001-16538-consolidado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">data del a&ntilde;o 2001</a>. Ye imposible que una ley de esa &eacute;poca sea capaz de contemplar las consecuencias que el turismo est&aacute; generando 22 a&ntilde;os despu&eacute;s. Como alternativa, desde Asturies Insumisa lo que proponemos es el desarrollo urgente de un nuevo marco legal que regule el turismo en Asturias y que, a su vez, configure un modelo sostenible para la regi&oacute;n&rdquo;, sostiene Mariano Su&aacute;rez, portavoz de la plataforma.
    </p><p class="article-text">
        El turismo sostenible es un concepto que, en palabras del propio Su&aacute;rez, &ldquo;debe respetar tanto el entorno como a las personas que viven en &eacute;l&rdquo;. Para la plataforma este matiz es importante porque deja claro que proteger las distintas formas de vida que se dan en Asturias es tan importante como cuidar la reserva de Muniellos u otros parajes naturales: &ldquo;No podemos apoyar un turismo que llega a los pueblos y no respeta los modelos de vida tradicional que se mantienen en ellos. No es sostenible un modelo que no respete la cultura asturiana y su llingua&rdquo;, se&ntilde;ala Su&aacute;rez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pancarta desplegada por Asturias Insumisa en Gijón                            </span>
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        En esta l&iacute;nea, la plataforma subraya la urgencia de frenar la especulaci&oacute;n financiera y el auge descontrolado de viviendas tur&iacute;sticas, como parte de la soluci&oacute;n para terminar con la crisis de vivienda que ya est&aacute; viviendo Asturias: &ldquo;Es inasumible que durante el verano villas como Cangas de On&iacute;s o <a href="https://www.hosteltur.com/157979_los-23-municipios-con-mas-alojamiento-turistico-en-asturias.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llanes</a> tengan el mismo n&uacute;mero de habitantes residentes que plazas tur&iacute;sticas en viviendas. No hay servicios p&uacute;blicos ni actividades culturales de calidad para satisfacer a tanta gente&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mercado de pisos y viviendas tur&iacute;sticas en Asturias se ha desarrollado de una manera salvaje y desorganizada. Mucha de esa vivienda se gestiona al margen de cauces vinculados al pago de impuestos. No puede ser que un se&ntilde;or ingrese beneficios silenciosamente y no pague absolutamente nada para restaurar el impacto que esta actividad deja en el territorio y sus habitantes. Hay que limitar el n&uacute;mero de estas viviendas disponibles en cada localidad e intervenir el mercado de las viviendas tur&iacute;sticas para establecer un control fiscal r&iacute;gido. No podemos permitir que nuestra moced&aacute; acabe marchando por una cuesti&oacute;n de acceso a la vivienda y, m&aacute;s a&uacute;n, cuando tenemos un supuesto gobierno socialista&rdquo;, concluye Su&aacute;rez.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/refugio-climatico-infierno-masificado-riesgos-veranos-record-asturias_1_10474545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Aug 2023 06:23:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugio climático para unos, infierno masificado para otros: los riesgos de los veranos "de récord" en Asturias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Turismo,Turismofobia,Concejos de Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un verano sin Instagram: más libertad para pensar y consumir y menos ansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salirse-de-redes-sociales-desconexion-ansiedad_129_10441905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/953f0268-800f-4b8f-98a4-d4271be01a12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un verano sin Instagram: más libertad para pensar y consumir y menos ansiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El patrón de comportamiento y consumo de las redes sociales te lleva a sentir que no estás disfrutando lo suficiente de tu juventud, de tu tiempo y, en términos generales, de tu vida"</p><p class="subtitle">¿Qué pinta tiene un 'burnout'?</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que fantaseo con la idea de volver a un mundo semianal&oacute;gico, uno donde pueda consultar las redes sociales solamente desde el ordenador y en el que mis ojos no consuman nada m&aacute;s despertarse los planes de personas que ni siquiera conozco. Amanecer con las fotos de ese festival car&iacute;simo donde la noche anterior toc&oacute; Fred Again mientras t&uacute; te hab&iacute;as quedado en casa cenando un huevo revuelto y un tomate en ensalada, puede hacerte sentir una pringada nada m&aacute;s abrir los ojos. Da igual que hubieses elegido con gusto ese plan de cena tranquila y pel&iacute;cula para un fin de semana cualquiera de mayo, el patr&oacute;n de comportamiento y consumo de las redes sociales te lleva a sentir que no est&aacute;s disfrutando lo suficiente de tu juventud, de tu tiempo y, en t&eacute;rminos generales, de tu vida.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esta reflexi&oacute;n, he de decir que nunca he estado realmente enganchada a las redes sociales ni tampoco he sentido c&oacute;mo el consumo de vidas ajenas me entristeciera significativamente.&nbsp;Sin embargo, notaba que, cada vez m&aacute;s, mis manos cog&iacute;an el m&oacute;vil sin saber muy bien para qu&eacute;. No pod&iacute;a leer m&aacute;s de quince minutos seguidos sin que mi cerebro tuviese la necesidad de abrir Instagram para absolutamente nada y comenc&eacute; a darme cuenta de que mi nivel de tolerancia a escuchar cosas que no eran cien por cien de mi inter&eacute;s se estaba reduciendo al m&iacute;nimo. Era como si mi cabeza quisiera hacer <em>next</em> y dejar de escuchar a mi pareja hablando de p&aacute;jaros o de cualquier cosa que no eligiese yo en ese momento. Como si mi cerebro fuese un algoritmo, yo quer&iacute;a pasar a un contenido m&aacute;s alineado con la segmentaci&oacute;n de mis pensamientos en ese preciso instante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y tras varios meses reeducando mi uso del m&oacute;vil, dej&aacute;ndolo en casa para salir a pasear o manteni&eacute;ndolo en modo avi&oacute;n de nueve de la noche a nueve de la ma&ntilde;ana, a finales del mes de junio pens&eacute; en salirme totalmente de la rueda. De repente me gener&oacute; much&iacute;sima curiosidad pensar en cu&aacute;l ser&iacute;a el efecto que tendr&iacute;a en m&iacute; pasar un verano fuera de Instagram y TikTok. &iquest;Lograr&iacute;a recuperar el control de mi tiempo libre? &iquest;Disfrutar&iacute;a m&aacute;s de la lectura? &iquest;Tendr&iacute;a menos ansiedad y pensamientos intrusivos? &iquest;Reducir&iacute;a mi consumo? &iquest;Desaparecer&iacute;a la necesidad de viajar a sitios que ni siquiera me hab&iacute;a planteado?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca he estado realmente enganchada a las redes sociales (...) Sin embargo, notaba que, cada vez más, mis manos cogían el móvil sin saber muy bien para qué</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ojal&aacute;, ahora, mes y medio despu&eacute;s de las preguntas anteriores, pudiese responder victoriosa a la resoluci&oacute;n de todas estas situaciones, pero he de decir que irse de redes no es suficiente. Para reducir la exposici&oacute;n al relato aspiracional y consumista que nos rodea, la fuerza de voluntad va mucho m&aacute;s all&aacute; de desinstalarse Instagram y TikTok.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas de las conclusiones que he sacado hasta la fecha:
    </p><h3 class="article-text"><strong>El cerebro siente la necesidad de engancharse a otra aplicaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        El d&iacute;a uno de este particular experimento me pas&eacute; una hora y media de reloj viendo casas y apartamentos en Idealista. A pesar de que me estaba dando cuenta perfectamente de lo que estaba pasando, quise dejarme ir. Me hab&iacute;a ido de Instagram y mi cerebro quer&iacute;a su dosis de narrativa aspiracional. Parafraseando a Mila Xim&eacute;nez en su meme m&aacute;s famoso, pens&eacute;: <em>no para, no para, no para.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tom&eacute; nota de la inercia e intent&eacute; poner puertas al campo. Las primeras semanas reduje el uso del tel&eacute;fono de tres horas y media a una hora y cuarto aproximadamente. Sin embargo, conforme me habituaba a esta nueva rutina sin Instagram y TikTok mi cabeza ya estaba creando otra. Entraba a Vinted sin necesidad de comprar ninguna prenda o acced&iacute;a compulsivamente al email sin esperar ning&uacute;n correo en particular. De nuevo,<em> no para, no para, no para.&nbsp;</em>
    </p><h3 class="article-text"><strong>El mundo sigue girando si no dices lo que piensas o compartes lo que haces</strong></h3><p class="article-text">
        Durante la primera semana, la necesidad de compartir una foto de mi perra, las flores que hab&iacute;a comprado o un fragmento del libro que estaba leyendo eran constantes. Vivir sin compartir y obtener <em>feedback</em> resultaba extra&ntilde;o. En aquellos primeros d&iacute;as, asist&iacute; a un concierto que llevaba mucho tiempo esperando y como alternativa a compartirlo en redes sociales, envi&eacute; un v&iacute;deo por Whatsapp a varias amigas que sab&iacute;a que lo valorar&iacute;an. Ten&iacute;a la necesidad de contar que hab&iacute;a estado all&iacute;. Sin ser muy consciente de ello en ese momento, supongo que quer&iacute;a expresar que aquella experiencia formaba parte de mi identidad. A pesar de eso, recuerdo disfrutar m&aacute;s del directo y sentir cierta incomodidad cuando, ante las canciones m&aacute;s conocidas, el resto de asistentes las bailaban mirando a trav&eacute;s de la pantalla del m&oacute;vil.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Irse de redes no es suficiente. Para reducir la exposición al relato aspiracional y consumista que nos rodea, la fuerza de voluntad va mucho más allá de desinstalarse Instagram y TikTok</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>La ansiedad y los pensamientos intrusivos disminuyen</strong></h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s sea porque soy mujer en edad f&eacute;rtil o porque padezco endometriosis y s&eacute; que mi probabilidad de ser madre es menor que la media. Sea como fuere, desde hace un par de a&ntilde;os, pienso en la maternidad todos los d&iacute;as. Es un tema que me interpela cuando salgo a pasear, cuando hago ejercicio y veo un cuerpo que no ha gestado frente al espejo, pero sobre todo, cuando entro en redes sociales. Consumir el relato materno a trav&eacute;s de esas vidas ajenas que no conozco, contribu&iacute;a a formar, foto a foto, <em>story</em> a <em>story</em>, un imaginario muy particular que beb&iacute;a directamente de las emociones que tuviese cada d&iacute;a y la narrativa dominante sobre ese tema.
    </p><p class="article-text">
        Sorprendentemente para bien, salirme de redes sociales me ha tra&iacute;do un silencio muy placentero. Una especie de calma que me permite conectar mejor con lo que deseo e identificar mis l&iacute;mites y tiempos al margen de las comparaciones con terceros. El ruido que me bombardeaba como un reloj ha disminuido y, ahora, puedo reflexionar sobre esta y otras ideas de forma menos condicionada.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La adicci&oacute;n general es real</strong></h3><p class="article-text">
        Al igual que los fumadores no perciben el olor a tabaco en su propia ropa hasta que abandonan este h&aacute;bito, yo no me di cuenta de lo enganchados que estamos a las redes sociales hasta que levant&eacute; la vista del m&oacute;vil y mir&eacute; a mi alrededor. El tel&eacute;fono se ha convertido en la herramienta de distracci&oacute;n a la que recurrimos para hacer m&aacute;s llevadero el aburrimiento o los tiempos de espera y, cuando no lo utilizas en este contexto, te percatas de lo hipnotizada que est&aacute; la gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al s&iacute;mil del tabaco, creo que la ausencia de higiene mental en este &aacute;mbito me ha recordado a la &eacute;poca en la que los m&eacute;dicos fumaban en las consultas y los estudiantes en las universidades, algo normalizado en el pasado que hoy concebimos como una barbaridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante este periodo ajena al discurso de las redes, mi consumo ha disminuido y con él, la necesidad de acceder a ciertos objetos, experiencias o viajes</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Tengo m&aacute;s control sobre mi consumo</strong></h3><p class="article-text">
        Aunque el sistema capitalista y la publicidad nacieron para decirnos qu&eacute; necesitamos en cada circunstancia, desde hace unos a&ntilde;os el discurso publicitario est&aacute; m&aacute;s integrado que nunca en la cultura y el entretenimiento. El consumo de contenido en redes sociales, a menudo compuesto por colaboraciones publicitarias muy bien maquilladas, provoca que sin darnos cuenta se despierten necesidades que de no consumir la vida de determinadas personas como entretenimiento, quiz&aacute;s no hubiesen aparecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante este periodo ajena al discurso de las redes, mi consumo ha disminuido y con &eacute;l, la necesidad de acceder a ciertos objetos, experiencias o viajes. Mientras que a&ntilde;os atr&aacute;s la decisi&oacute;n de no irme de vacaciones fuera de Asturias a veces me frustraba, este a&ntilde;o he podido vivirla desde la convicci&oacute;n de que estoy feliz con esta postura porque no necesito desconectar del lugar en el que vivo, sino todo lo contrario: puedo disfrutar del verano qued&aacute;ndome aqu&iacute;. Sin embargo, si mi cerebro hubiese sido bombardeado con posados y atardeceres en Mykonos, Zagreb o la bah&iacute;a de Zao-long, quiz&aacute;s no podr&iacute;a defender esta postura de manera tan certera. Las comparaciones son odiosas, pero en Instagram y durante el verano m&aacute;s si cabe.
    </p><h3 class="article-text"><strong>No s&eacute; si volver&eacute;, pero si lo hago intentar&eacute; hacerlo de otra forma</strong></h3><p class="article-text">
        Recuperar la sensaci&oacute;n de control del tiempo es una de las cosas que si vuelvo a redes sociales no me gustar&iacute;a perder. Quiz&aacute;s de manera ut&oacute;pica, pienso que a&uacute;n estamos en un punto de retorno, que todav&iacute;a es posible reeducar nuestra relaci&oacute;n con las plataformas digitales porque de ello depende la libertad con la que tomamos unas decisiones y no otras.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Echaba de menos vivir en un contexto ajeno a las identidades digitales, uno donde la valoración del ingenio, la inteligencia, el carisma o, incluso, la belleza quedasen reservadas para el plano de la vida tangible y un grupo de personas concretas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Junto a los pensamientos intrusivos y la preocupaci&oacute;n por cosas que no entend&iacute;a por qu&eacute; me atormentaban, me he dado cuenta tambi&eacute;n de que echaba de menos vivir en un contexto ajeno a las identidades digitales, uno donde la valoraci&oacute;n del ingenio, la inteligencia, el carisma o, incluso, la belleza quedasen reservadas para el plano de la vida tangible y un grupo de personas concretas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando te vas de redes sociales, te das cuenta de que m&aacute;s o menos todos performamos una parte de nuestra vida porque estamos condicionados por la mirada digital y, como si fu&eacute;semos una r&eacute;plica futurible del <em>show</em> de Truman, nos ponemos a disposici&oacute;n de lo que quiere nuestro peque&ntilde;o p&uacute;blico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salirse-de-redes-sociales-desconexion-ansiedad_129_10441905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Aug 2023 20:06:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un verano sin Instagram: más libertad para pensar y consumir y menos ansiedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Desconexión,verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Porrúa en Bolas': donde el arte, la ganadería y el pueblo se dan la mano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/porrua-bolas-arte-ganaderia-pueblo-dan-mano_1_10392123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/959199b9-37a1-4629-95ad-3f0633b772cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Porrúa en Bolas&#039;: donde el arte, la ganadería y el pueblo se dan la mano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este certamen artístico, iniciativa de la ilustradora Nieves González, convierte los fardos de silo en grandes lienzos que decoran durante el verano este enclave del Oriente de Asturias</p><p class="subtitle">La Benéfica, el proyecto cultural con el que Rodrigo Cuevas busca “crear territorio”</p></div><p class="article-text">
        Situado en la franja costera del extremo oriental de Asturias, a los pies de la sierra del Cuera, se encuentra Porr&uacute;a, una peque&ntilde;a parroquia de tan solo 400 habitantes perteneciente al concejo de Llanes. All&iacute;, a medio camino entre la monta&ntilde;a y la playa, se celebra desde el a&ntilde;o 2021 uno de los eventos art&iacute;sticos m&aacute;s peculiares de la regi&oacute;n: <a href="https://www.llanes.es/es/iii-edicion-porrua-en-bolas-porrua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Porr&uacute;a en Bolas.</a>
    </p><p class="article-text">
        Este evento de intervenci&oacute;n art&iacute;stica impulsado por la <a href="https://porrua.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Cultural Llac&iacute;n</a> congrega cada a&ntilde;o a una docena de artistas para decorar las bolas de hierba que los ganaderos tienen repartidas a lo largo de las fincas del pueblo durante todo el verano. El habitual paisaje de bolas recubiertas de pl&aacute;stico de color negro se convierte en una suerte de lienzo hasta que estas son abiertas a final del verano para alimentar a los animales. 
    </p><p class="article-text">
        La idea surge de la inquietud de la ilustradora, <a href="https://www.instagram.com/nieve_sita/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Nieves Gonz&aacute;lez</a> , reconocida entre el colectivo art&iacute;stico asturiano gracias al dise&ntilde;o de panderetas o las ilustraciones ambientadas en el contexto rural. &ldquo;Porr&uacute;a en Bolas nace con el objetivo de incluir un evento art&iacute;stico entre la programaci&oacute;n anual de la Asociaci&oacute;n Llac&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Tras darle vueltas a distintos proyectos, vino a mi cabeza una imagen que me qued&oacute; grabada despu&eacute;s de un viaje a Francia. Conduciendo por la carretera, vimos que las bolas de hierba anunciaban de forma art&iacute;stica la celebraci&oacute;n de una boda y me dio por imaginar c&oacute;mo ser&iacute;a hacer algo similar con las que vemos por los praos de Porr&uacute;a durante el verano&ldquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bola ilustrada por Nieves Gonzalez, directora del certamen                            </span>
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        Con la primera edici&oacute;n programada para el verano de 2020 y posteriormente cancelada por la pandemia, Gonz&aacute;lez aprovech&oacute; la coyuntura para pintar las primeras bolas en solitario y testear los materiales que mejor funcionaban sobre un soporte de este tipo. La edici&oacute;n de 2021 estuvo formada por una docena de artistas que aceptaron con curiosidad la invitaci&oacute;n a participar en el evento y la del 2022 reafirm&oacute; el &eacute;xito de la inaugural.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la sorpresa lleg&oacute; durante la organizaci&oacute;n de esta tercera edici&oacute;n para la cual, por primera vez, los artistas tuvieron que inscribirse en una convocatoria y enviar su dossier para posterior valoraci&oacute;n: &ldquo;Me ha sorprendido mucho la acogida tan grande que ha tenido el evento no solo entre la comunidad art&iacute;stica asturiana, sino tambi&eacute;n a nivel nacional y, m&aacute;s a&uacute;n, si tenemos en cuenta que se trata de una actividad no lucrativa donde solo podemos ofrecer alojamiento, comida y materiales a los artistas&rdquo;, sostiene la promotora del evento que a&ntilde;ade que recibieron m&aacute;s de setenta dossiers.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He querido aprovechar la forma cilíndrica de la bola para hacer una vista en 360º del paisaje de la zona y poder representar la batalla del Mazucu, un episodio de la guerra civil </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guillermo Menéndez, artista de La Felguera</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experiencia, el aprendizaje o la mera convivencia con otros compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n es lo que ha animado a artistas del &aacute;mbito gr&aacute;fico como Guillermo Men&eacute;ndez (La Felguera, 1994): &ldquo;He querido aprovechar la forma cil&iacute;ndrica de la bola para hacer una vista en 360&ordm; del paisaje de la zona y as&iacute; poder representar la batalla del Mazucu, un episodio de la guerra civil que representa la batalla m&aacute;s significativa que libraron las tropas republicanas frente al ej&eacute;rcito de Franco en 1937&rdquo;, apunta el ilustrador conocido en Instagram como <a href="https://www.instagram.com/punkillismo/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@punkillismo</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Vecinas de Porrua posando con la batalla del Mazucu de Guillermo Menéndez                            </span>
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        Para <a href="https://www.instagram.com/son3k_son3k_son3k/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Son3k</a> (Oviedo, 1991) Porr&uacute;a en Bolas ha sido un hallazgo que le ha permitido acercar su obra al entorno rural asturiano y poner cara a compa&ntilde;eros del grafiti que de otra forma quiz&aacute;s no hubiese podido conocer.&nbsp;Con un total de cinco bolas como lienzo, su aportaci&oacute;n art&iacute;stica bebe directamente de la cultura mexicana y busca plasmar la idea de correr con el objetivo de rendir su particular homenaje al Club de Atletismo de Llanes.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como sostiene Nieves Gonz&aacute;lez, Porr&uacute;a en Bolas naci&oacute; para visibilizar el trabajo de los artistas afincados en Asturias. As&iacute;, para favorecer tambi&eacute;n la promoci&oacute;n de los artistas locales, desde la organizaci&oacute;n seleccionan a un 50% de artistas del concejo de Llanes, dejando la otra mitad de las plazas reservadas para creativos nacidos en la comunidad aut&oacute;noma o residentes en ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pintar sobre una superficie tan grande es un reto al que todavía no me había enfrentado. Estoy acostumbrada a pintar en formatos mucho más pequeños</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sumin Park, artista coreana</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este es el caso precisamente de <a href="https://www.instagram.com/by_suminpark/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sumin Park</a> (Corea del Sur, 1985), una artista surcoreana que despu&eacute;s de estudiar Bellas Artes en Francia y residir en Madrid decidi&oacute; quedarse en Asturias por las opciones de naturaleza y estilo de vida que ofrece. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de seis a&ntilde;os sin pintar y dedic&aacute;ndome a hacer un arte m&aacute;s perform&aacute;tico, recientemente he retomado la pintura con acr&iacute;lico y acuarela. Sin embargo, pintar sobre una superficie tan grande es un reto al que todav&iacute;a no me hab&iacute;a enfrentado. Estoy acostumbrada a pintar en formatos mucho m&aacute;s peque&ntilde;os&rdquo;, explica la artista que, finalmente, se decant&oacute; por retratar el paisaje que la rodeaba.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que sucedi&oacute; en ediciones anteriores, los participantes de esta edici&oacute;n han compartido residencia, comidas y tiempo libre durante las dos jornadas que dura el encuentro, algo que fomenta el intercambio de conocimientos y el fortalecimiento de una comunidad art&iacute;stica en expansi&oacute;n que ha incluido tambi&eacute;n a artistas como <a href="https://www.instagram.com/helloceciliadiaz/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cecilia D&iacute;az</a>, <a href="https://www.instagram.com/carleti_lopez_traviesa/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carleti L&oacute;pez</a>, <a href="https://www.instagram.com/foniart/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foni Ardao</a>, <a href="https://www.instagram.com/anora.skulls.tattoo/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anora Ashurova</a>, <a href="https://www.instagram.com/estudio.rangel/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Samuel Rangel</a>, <a href="https://www.instagram.com/tremula_ilustra/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tr&eacute;mula</a>, <a href="https://www.instagram.com/panchone_/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Panchone</a>, <a href="https://www.instagram.com/darkartchemist/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hugo Mu&ntilde;iz</a> o <a href="https://www.instagram.com/indigodingo_/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Indigo Dingo</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La aldea digitalizada de Made in Chigre                            </span>
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        &ldquo;Me he inspirado en una tira que dibujaba Alfonso Iglesias en los a&ntilde;os 60 para retratar el cambio que estaban viviendo las aldeas asturianas como consecuencia de la reconversi&oacute;n industrial de la regi&oacute;n. Lo que he hecho es llevar esta idea a la actualidad y retratar la videollamada que un ganadero tiene cada ma&ntilde;ana con la cuadra. Por eso vemos a las vacas, al perro que cuida de las ovejas, al gato que pasaba por ah&iacute;, etc&rdquo;, explica la artista conocida en redes sociales como <a href="https://www.instagram.com/madeinchigre/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@made_in_chigre</a>.
    </p><p class="article-text">
        Con la finalidad precisamente de ampliar la mirada y acercar una variedad art&iacute;stica heterog&eacute;nea a la gente de Porr&uacute;a, esta edici&oacute;n acoge por primera vez a un artista textil. <a href="https://www.instagram.com/madebykos/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Constantino Men&eacute;ndez</a> es conocido por reinterpretar la indumentaria tradicional asturiana tanto a trav&eacute;s de las prendas presentes en su marca Made by k&Ouml;s, como para los trabajos de dise&ntilde;o de vestuario que ha elaborado para artistas como Rodrigo Cuevas, Mar&iacute;a Arnal o Rossy de Palma, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He aprovechado la forma de la bola para recrear una mascarada asturiana utilizando materiales naturales como la lana de oveja xalda sin tratar. Aunque en un inicio pens&eacute; en hacer algo m&aacute;s colorido y abstracto, estar ubicado junto al Museo Etnogr&aacute;fico de Porr&uacute;a me llev&oacute; a decantarme por la tradici&oacute;n popular&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La bolsa enmascarada de Constantino Menéndez                            </span>
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        Como si se tratase de una exposici&oacute;n itinerante por las fincas y los pastos de Porr&uacute;a, vecinos, lugare&ntilde;os y turistas pueden disfrutar de una amplia oferta art&iacute;stica que incluye desde obra abstracta y realista, hasta ilustraciones gr&aacute;ficas o vanguardia textil.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a diferencia de otros proyectos culturales que pueden visitarse a lo largo de todo el verano, el comisariado de Porr&uacute;a en Bolas est&aacute; en manos de la lluvia y el paso del tiempo. Lejos de tener una fecha de finalizaci&oacute;n oficial, el arte plasmado sobre las bolas de silo est&aacute; marcado por los ritmos de la naturaleza y podr&aacute; visitarse hasta que el agua decida borrarlo por completo o que los animales demanden un plato de hierba bien curada. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/porrua-bolas-arte-ganaderia-pueblo-dan-mano_1_10392123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jul 2023 06:19:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Porrúa en Bolas': donde el arte, la ganadería y el pueblo se dan la mano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Arte,Pintura,Zonas rurales,Concejos de Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azahara Alonso, escritora: “Escapar del turismo de nuestra ciudad para hacer lo mismo en otro destino no es la solución”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/azahara-alonso-escritora-escapar-turismo-ciudad-destino-no-solucion_1_10300479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f905ce79-e200-4cd9-9ae8-3eed4a3547c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1075304.jpg" width="1548" height="871" alt="Azahara Alonso, escritora: “Escapar del turismo de nuestra ciudad para hacer lo mismo en otro destino no es la solución”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filósofa y escritora asturiana presenta 'Gozo' una obra entre el ensayo y la crónica en la que  reflexiona sobre la vida  y el trabajo bajo el paraguas del capitalismo y cómo repensar el concepto del tiempo </p><p class="subtitle">Una lluviosa Feria del Libro de Madrid atrae un 60% menos de visitantes en 2023 aunque crece un 10% en ventas</p></div><p class="article-text">
        Bu&ntilde;uel dec&iacute;a que nunca hab&iacute;a viajado por placer. Reconoc&iacute;a no experimentar ning&uacute;n tipo de curiosidad por los pa&iacute;ses que no conoc&iacute;a y admit&iacute;a que, en su lugar, prefer&iacute;a volver a aquellos sitios donde hab&iacute;a vivido y de los que guardaba buenos recuerdos. Junto a Bu&ntilde;uel, Azahara Alonso (Oviedo, 1988) recoge fragmentos de la obra de Susan Sontag, Carmen Mart&iacute;n Gaite, Georges Perec o Ronal Barthes entre otros para responder a las preguntas que se hace la protagonista de su primera novela, &lsquo;Gozo&rsquo;, durante la estancia en una isla del Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        A medio camino entre el ensayo, el diario y la cr&oacute;nica, a trav&eacute;s de esta historia de inspiraci&oacute;n biogr&aacute;fica, Alonso explora cu&aacute;les son las consecuencias de salirse de la rueda de la hiperproductividad en la que estamos inmersos y abrir espacio al ocio, el aburrimiento o la pereza como estrategia para reconquistar el valor del tiempo alejado del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Tras publicar el libro de aforismos &lsquo;Bajas presiones&rsquo; y el poemario &lsquo;Gestar un t&oacute;pico&rsquo; la escritora y fil&oacute;sofa asturiana teje un relato coral donde trata de destapar algunas de las trampas de un sistema que nos mantiene alienados, agotados y atrapados en un universo digital que fomenta la frustraci&oacute;n por no alcanzar las vidas imposibles que consumimos en la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de terminar Filosof&iacute;a se fue a una peque&ntilde;a isla con la excusa de aprender ingl&eacute;s, pero con el objetivo de tomarse un tiempo para reflexionar y descubrir qu&eacute; quer&iacute;a hacer con su vida &iquest;C&oacute;mo cambia la mirada cuando uno no hace lo que se supone que debe de hacer en cada momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vi&eacute;ndolo ahora con perspectiva, creo que no ten&iacute;a tan claro que ese tiempo fuese para reflexionar. Se juntaron varias cosas. El abismo de terminar la carrera, las ganas de hacer algo diferente, de vivir en otro sitio gracias a una beca... Con distancia, s&iacute; que puedo decir que me sirvi&oacute; para saber qu&eacute; quer&iacute;a hacer, pero recuerdo que en ese momento estaba s&uacute;per agobiada porque todo mi c&iacute;rculo estaba enfocando su vida hacia lo laboral y yo no.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de la mirada tiene que ver con una tranquilidad forzada en la que entras. Hay otro tipo de ligereza que se traduce en que nada es tan importante y se pierde un poco el miedo a la obligaci&oacute;n, te desprendes de esa inercia que va adherida a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice en la novela: &ldquo;Al contrario que en la ciudad grande, lo mejor de la isla era no disponer de demasiado dinero&rdquo;. &iquest;Nos equivocamos al buscar trabajo en grandes ciudades porque hay mayor oferta, pero es donde, a su vez, m&aacute;s dinero necesitamos para vivir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de hacer planes que no impliquen dinero es una riqueza muy grande. Obviamente es algo que depende del tipo de persona que seas, pero en las grandes ciudades a menudo caemos en la trampa de pensar que son la mejor opci&oacute;n porque es donde hay trabajo. Sin embargo, con las subidas de alquiler cada vez necesitamos trabajar m&aacute;s para poder seguir viviendo en el mismo sitio, y te das cuenta que si te vas a un lugar m&aacute;s peque&ntilde;o o te conformas con menos, tampoco necesitas ganar tanto dinero. Aun as&iacute; no es algo que se pueda solucionar tomando una decisi&oacute;n sobre el lugar de residencia y ya est&aacute;. No siempre es posible trabajar de lo que quieres en un sitio peque&ntilde;o porque la oferta es menor, de ah&iacute; que quiz&aacute;s lo interesante sea plantearse tener un empleo alimenticio y dedicar la vocaci&oacute;n al tiempo libre.
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            <span class="title">
                Portada del libro &#039;Gozo&#039; de Azahara Alonso                            </span>
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        <strong>En la isla decidi&oacute; prescindir de conexi&oacute;n a internet y mantener as&iacute; &ldquo;una parcela de su vida en desconexi&oacute;n&rdquo;. Al igual que poco a poco nos estamos dando cuenta de que toda nuestra vida e identidad no puede girar en torno al trabajo &iquest;cree que llegar&aacute; un punto en el que reivindiquemos el derecho a renunciar a nuestra identidad digital?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que ya hay un poco de malestar generalizado que, quiz&aacute;s en unos a&ntilde;os, se traduzca en una necesidad de compartimentar las cosas, de separar lo digital de la vida tangible. De hecho, seguro que en algunas personas ya est&aacute; ocurriendo, sobre todo las que tienen una identidad digital muy vinculada a lo laboral. Yo misma siento que estoy muy enganchada al tel&eacute;fono, pero al mismo tiempo, cuando me obligo a prescindir de &eacute;l, tengo que apagarlo y guardarlo en un caj&oacute;n. Parece que para alejarnos tenemos que elaborar todo un ritual que, al final, pone de manifiesto que estamos ante una adicci&oacute;n como otra cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A veces no est&aacute; claro si irse de redes es un privilegio o una actitud antisistema.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un poco como lo de abandonar un trabajo, eso de &ldquo;en mi hambre mando yo&rdquo;. Al final se trata de una decisi&oacute;n que busca poner el l&iacute;mite en la salud mental. Por ejemplo, desde hace tres a&ntilde;os, yo me voy de redes todo el mes de agosto. Del 1 al 31 me las desinstalo todas del m&oacute;vil y solamente me dejo WhatsApp porque hablo con mi abuela y quit&aacute;rmelo ya me parece hacer una renuncia demasiado alta. Aunque la primera semana es un poco rara, la segunda ya empieza a ser la gloria y la tercera todo es maravilloso. Cuando llega septiembre, por una parte me gusta volver a esa otra vida que te permite estar en contacto con mucha gente que est&aacute; lejos, pero por otro lado me doy cuenta de que es una renuncia a todo el bienestar experimentado las semanas anteriores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro menciona que una de las cosas m&aacute;s importantes para el ser humano es sentirse &uacute;til y que por esa raz&oacute;n buscamos hacer de nuestra vocaci&oacute;n nuestro empleo. En el contexto capitalista actual parece que todo lo &uacute;til conlleva un beneficio econ&oacute;mico y lo in&uacute;til una p&eacute;rdida de tiempo. &iquest;En qu&eacute; lugar nos deja esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Justo muri&oacute; el otro d&iacute;a Nuccio Ordine, cuyo libro, &lsquo;La utilidad de lo in&uacute;til&rsquo;, ha sido muy revelador para m&iacute; porque de pronto abre ese mel&oacute;n de &iquest;qu&eacute; es realmente perder el tiempo? &iquest;Acaso no merece la pena vivir d&iacute;as en los que tenemos la sensaci&oacute;n de perder el tiempo? Si lo miro desde la perspectiva actual, si aplico esas mismas categor&iacute;as, yo misma he perdido veranos enteros al pasarme dos meses simplemente jugando. El lugar en el que nos sit&uacute;a esta forma de concebir las cosas es uno muy insano, que genera problemas de salud mental supuestamente leves, porque seguimos viviendo y trabajando pese a padecerlos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Acaso no merece la pena vivir días en los que tenemos la sensación de perder el tiempo? Si lo miro desde la perspectiva actual, si aplico esas mismas categorías, yo misma he perdido veranos enteros al pasarme dos meses simplemente jugando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Nuestra propia idea del &eacute;xito va a tener que ponerse en entredicho para poder seguir viviendo porque si no vamos a necesitar jubilarnos mucho antes para sanarnos y eso es imposible porque en realidad nos van a hacer jubilarnos mucho m&aacute;s tarde. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tenemos que reformular el concepto de utilidad o aprender a vivir sin ser &uacute;tiles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por salud mental, yo intento diferenciar mucho entre empleo vocacional y otro que nos permita sobrevivir. Hay veces que somos sumamente &uacute;tiles con un empleo no vocacional, es decir, con uno alimenticio que te permite contribuir al funcionamiento del mundo en el que vives, pero yo creo en otro tipo de utilidad, aquella concebida in&uacute;til desde lo econ&oacute;mico. Por ejemplo, durante la pandemia, vimos c&oacute;mo la cultura fue la salida para much&iacute;sima gente que, de pronto, accedi&oacute; a leer m&aacute;s libros o ver cine en las plataformas digitales. Todo eso fue &uacute;til si queremos pensarlo en t&eacute;rminos de bienestar, pero en lo econ&oacute;mico no fue tenido en cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Recoge en el libro una cita de Carmen Mart&iacute;n Gaite que dice que &ldquo;el ser humano es esclavo de la prisa&rdquo;. Cuando todo el mundo va corriendo y no tiene tiempo para nada, parece que disponer de &eacute;l es extra&ntilde;o y que, incluso, requiere de una justificaci&oacute;n coherente. Sin embargo, a la inversa no sucede lo mismo. Mucha gente saca pecho de trabajar hasta las nueve de la noche &iquest;En qu&eacute; momento hemos cre&iacute;do que el dinero es m&aacute;s importante que el tiempo? &iquest;Falta reflexi&oacute;n colectiva respecto a esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, totalmente. Me interesa much&iacute;simo el tema del tiempo entendido como una divisa equiparable al dinero. El lenguaje que utilizamos para hablar del tiempo es un lenguaje econ&oacute;mico, empezando por expresiones como la gesti&oacute;n del tiempo. Creo que es interesante repensar su valor para que salga de esa din&aacute;mica capitalista que absorbe todo lo que nos gusta. En esta l&iacute;nea, la forma en la que actualmente entregamos la vida al trabajo es una buena jugada capitalista en t&eacute;rminos de tiempos. Sin ir m&aacute;s lejos la divisi&oacute;n de las de las tres partes del d&iacute;a (ocho horas para trabajar, ocho para lo que queramos y ocho para dormir) se ha desdibujado precisamente gracias a eso, a que ponemos todo nuestro tiempo al servicio del trabajo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tal como dice Franco Bernardi “ya no entregamos solo nuestra mano de obra al empleo, si somos buenos trabajadores hacemos la ofrenda completa de nuestra disponibilidad”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal como dice Franco Bernardi &ldquo;ya no entregamos solo nuestra mano de obra al empleo, si somos buenos trabajadores hacemos la ofrenda completa de nuestra disponibilidad&rdquo;, que es algo muy vinculado tambi&eacute;n a la disponibilidad digital. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al inicio del libro cuenta que durante las primeras semanas en la isla madrugaba sin sentido, pasaba horas mirando su curr&iacute;culum y hac&iacute;a las tareas dom&eacute;sticas a contrarreloj. &iquest;C&oacute;mo logr&oacute; deshacerse de esa inercia productiva y que el tiempo libre le generase bienestar y no angustia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Existe un contraste muy grande entre autora y narradora protagonista. Suele suceder que al leer el libro hay gente que dice &ldquo;qu&eacute; tranquila es la protagonista, qu&eacute; bien accede a la paz mental a pesar de no hacer nada&rdquo;, pero en mi caso eso no fue as&iacute;. Aunque en el libro s&iacute; hay un v&iacute;nculo entre autora y protagonista, la narradora es realmente el reflejo de c&oacute;mo me gustar&iacute;a ser a m&iacute;, porque yo soy la persona m&aacute;s nerviosa y acelerada del mundo. De hecho, mi experiencia en la isla fue obviamente angustiosa. Busqu&eacute; un trabajo porque lo necesitaba para pagar los gastos, pero tambi&eacute;n porque me persegu&iacute;a esa sensaci&oacute;n de que, quiz&aacute;s, estaba desperdiciando una etapa formativa que pod&iacute;a ser determinante en un futuro. A diferencia de mi experiencia personal, la protagonista llega a esa parte simplemente por exposici&oacute;n, pero yo como autora y como persona que vivi&oacute; una experiencia parecida, no llegu&eacute; a sentir una paz completa en ning&uacute;n momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es ut&oacute;pico pensar en un mundo donde deseemos menos bienes materiales y por ende seamos m&aacute;s libres o, simplemente, se trata de alejarnos de los est&iacute;mulos capitalistas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es posible alejarse del deseo entendido como acumulaci&oacute;n material, pero al final eso acaba mutando en otra cosa. Por ejemplo, ahora mismo creo que estamos en un momento de sacralizar las experiencias, algo que inherentemente est&aacute; muy vinculado al turismo. Sentimos menos culpa al regalar algo car&iacute;simo, ultra contaminante o colonizador, porque se trata de una experiencia y no de un objeto m&aacute;s que se acumula en casa. Tambi&eacute;n influye que nuestra generaci&oacute;n ya no tiene esa sensaci&oacute;n de continuidad, ya sea porque nacen menos ni&ntilde;os o porque hemos aprendido que acumular no tiene sentido para nosotros, bien porque no podemos acceder a la propiedad o porque sabemos que esas cosas no quedar&aacute;n para nadie.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Sentimos menos culpa al regalar algo carísimo, ultra contaminante o colonizador, porque se trata de una experiencia y no de un objeto más que se acumula en casa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no creo que haya nada malo en la acumulaci&oacute;n de ciertos objetos, y Simone de Beauvoir estaba muy ah&iacute;, en entenderlos casi como imanes de experiencias. De repente, un anillo de tu abuela tambi&eacute;n es un objeto, pero adquiere otra importancia porque cristaliza la personalidad de un ser querido en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un momento del libro se pregunta c&oacute;mo era posible que se resignase a trabajar a pesar de no llegar a fin de mes, pero en realidad se trata de un pensamiento que interpela a mucha m&aacute;s gente. &iquest;Hemos dejado de identificar como elementos de cambio  herramientas sociales como las asociaciones o los sindicatos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. El individualismo hace que pensemos que si nos dividimos podremos competir mejor con quienes son iguales, cuando en realidad se trata de una estrategia que el sistema est&aacute; utilizando para desarticular movimientos como el feminismo, haci&eacute;ndonos creer que somos diferentes y que no hace falta que sumemos fuerzas. Y, sin embargo, creo que no hay tejidos m&aacute;s bien engarzados que los de quienes defienden sus intereses para poder preservarlos y seguir viviendo de la misma forma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero piensa que realmente hay una reflexi&oacute;n y que creemos que uni&eacute;ndonos no vamos a conseguir nada o percibe que es un s&iacute;ntoma m&aacute;s de esta sociedad tan individualista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si existe exactamente esa reflexi&oacute;n, pero s&iacute; que hay movimientos como el sindicato de inquilinas de Barcelona que demuestran que se pueden conseguir cosas si nos unimos. Son ejemplos que sirven para dar esperanza porque ves que gracias a la insistencia de gente s&uacute;per admirable y que est&aacute; tan cansada como el resto, se pueden cambiar las cosas. Es cierto que, quiz&aacute;s, generaciones mucho m&aacute;s j&oacute;venes, cuyos referentes en redes sociales les llevan al discurso de siempre de &eacute;xito/fracaso puede que ni piensen en el asociacionismo. Sin embargo, otros que s&iacute; tenemos referentes en t&eacute;rminos de lucha colectiva estamos abandonando por pura desidia. Y no es justo tampoco. Creo que nuestra obligaci&oacute;n deber&iacute;a ser vincularnos m&aacute;s a este tipo de acciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &lsquo;Gozo&rsquo; introduce el t&eacute;rmino curiosidad adiestrada, un concepto que utiliza para referirse a la homogeneizaci&oacute;n de los intereses de gran parte de los usuarios y, por ende, consumidores actuales. &iquest;Podr&iacute;amos hablar de curiosidad adiestrada hace dos d&eacute;cadas o se trata de un concepto que va de la mano del auge de las redes sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Utilizo este t&eacute;rmino en relaci&oacute;n con el turismo porque vivimos una &eacute;poca donde existe mayor oferta de todo y en la que los lugares se entienden como bienes consumibles. Pienso que la curiosidad adiestrada aparece por ejemplo cuando alguien decide ir a visitar una ciudad porque le gusta un director de cine que ha rodado all&iacute; una de sus pel&iacute;culas. Sin embargo, aunque su intenci&oacute;n inicial nace de una inquietud genuina, al llegar all&iacute; y casi sin quererlo, se ve inmerso en los cauces habituales del viaje tur&iacute;stico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos una época donde existe mayor oferta de todo y en la que los lugares se entienden como bienes consumibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De repente, ves c&oacute;mo personas a las que no les interesa el arte y que no han pisado ninguno de los museos de su ciudad, acaban visitando todos los de la zona porque se supone que es lo que tienen que hacer si est&aacute;n de vacaciones en ese lugar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que &ldquo;el consumo vacacional es una versi&oacute;n m&aacute;s del trabajo&rdquo;. &iquest;Desde cu&aacute;ndo percibe esta tendencia como un comportamiento generalizado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo tengo muy claro, quiz&aacute;s desde hace unos diez a&ntilde;os. Lo veo sobre todo en la elecci&oacute;n de los destinos, cada a&ntilde;o todo el mundo va a los mismos tres o cuatro sitios. Por otro lado, creo que es algo que entronca directamente con el concepto de &eacute;xito. Cuando la gente me pregunta d&oacute;nde me voy de vacaciones y yo respondo que a ning&uacute;n lado porque me quedo en Asturias, la respuesta suele ser &ldquo;vaya, lo siento. &iquest;No puedes este a&ntilde;o o qu&eacute;?&rdquo;, lo que me lleva directamente a preguntarme, &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a irme a otro lado si cuando viv&iacute;a en Madrid veraneaba precisamente aqu&iacute; porque es el destino que tiene todo lo que necesito para descansar y estar en paz?
    </p><p class="article-text">
        Existe un v&iacute;nculo muy directo entre el dinero, lo que este te permite hacer con tu tiempo y lo que esto dice de ti. Le doy muchas vueltas a esta idea porque hay personas que si no viajan piensan que est&aacute;n dando una mala imagen de s&iacute; mismos, como si su vida fuese peor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece que vivimos en un contexto social donde todo en nuestra vida debe ser a lo grande. Hemos normalizado los viajes transoce&aacute;nicos y las bodas en palacios. &iquest;Cree que hoy se aparenta m&aacute;s que antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede que s&iacute;. Se trata de un comportamiento relacionado con la imagen que compartimos en redes sociales y hay algo muy diab&oacute;lico en eso porque tenemos un contacto directo y muy normalizado con perfiles que tienen mucho m&aacute;s dinero que nosotros, y queremos acceder a eso porque si no sentimos que estamos fallando, que somos unos fracasados. Las redes sirven para marcar que nos va bien, aunque exista una cara oculta de la luna y que esta sea una persona llorando porque se encuentra fatal.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de que se aparente m&aacute;s o menos que antes, a m&iacute; me genera una curiosidad muy grande saber c&oacute;mo la gente se puede permitir ese tren de vida, cuando a su vez nos quejamos mucho de la precariedad en la que estamos. La gente tiene acceso a vacaciones car&iacute;simas, bodas car&iacute;simas, caprichos car&iacute;simos que por supuesto celebro que se puedan permitir, pero que dan una idea muy rara de cu&aacute;l es realmente nuestra queja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Fotografiar es poseer lo fotografiado&rdquo;. Estas palabras de Susan Sontag que recoge en el libro describen mejor que nunca la problem&aacute;tica de la turistificaci&oacute;n fomentada desde las redes sociales. &iquest;Le preocupa Asturias en ese sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a tener m&aacute;s esperanza, pero el desenga&ntilde;o es fuerte. Hace unos meses, el Ayuntamiento de Villaviciosa anunciaba a bombo y platillo que hab&iacute;an situado unos bancos con el nombre del municipio en distintos rincones de su geograf&iacute;a. La idea es que la gente vaya, se haga la foto y la suban a redes. Entiendo que se trata de un trabajo de promoci&oacute;n tur&iacute;stica, pero me lleva a preguntarme si los vecinos de Villaviciosa pueden sentarse en un banco situado en una plaza o simplemente la alternativa que tienen son las terrazas.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es l&iacute;cito que como ciudadanos podamos quejarnos del turismo porque es inc&oacute;modo y, adem&aacute;s, hace que suba el precio de la vivienda, pero al mismo tiempo pienso que tenemos que ser cr&iacute;ticos. Si de verdad vi&eacute;ramos que estamos fastidiando los destinos a los que vamos, igual que est&aacute;n fastidiando el nuestro, habr&iacute;a esperanza para cambiar las cosas, pero yo veo que todas las quejas que se dan durante el a&ntilde;o se adormecen cuando alguien saca unos billetes y se va a otro sitio. Escapar del turismo de nuestra ciudad para ir de vacaciones y hacer la misma faena a la gente de ese destino no puede ser la soluci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/azahara-alonso-escritora-escapar-turismo-ciudad-destino-no-solucion_1_10300479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2023 20:23:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azahara Alonso, escritora: “Escapar del turismo de nuestra ciudad para hacer lo mismo en otro destino no es la solución”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Ensayos,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué las familias divorciadas no tienen por qué ser más desestructuradas que las convencionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-divorciadas-no-son-desestructuradas-convencionales_1_10192996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a88dbbdd-06b1-4fcd-9acc-e1ebaf3d84b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué las familias divorciadas no tienen por qué ser más desestructuradas que las convencionales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a los prejuicios, cuatro jóvenes adultos comparten con elDiario.es cómo vivieron la separación de sus padres, y otros dos cuentan que hubiesen preferido un divorcio a tiempo y no años de relación tóxica</p><p class="subtitle">Seis jóvenes adultos criados por lesbianas o gays desmontan las leyendas urbanas sobre familias homoparentales
</p></div><p class="article-text">
        Un 22 de junio de 1981 el Congreso de los Diputados convirti&oacute; en realidad el deseo de miles de parejas espa&ntilde;olas: poner fin legalmente a su relaci&oacute;n jur&iacute;dica y sentimental. Varias d&eacute;cadas despu&eacute;s de la hist&oacute;rica fecha, el divorcio ha pasado de ser un tr&aacute;mite aislado que iniciaban apenas un millar de parejas a principios de los 80 a concebirse como un proceso habitual que, solo en 2022, implic&oacute; a 95.193 parejas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de que se trata de una realidad familiar que est&aacute; a la orden del d&iacute;a, en determinados sectores a&uacute;n persisten clich&eacute;s en torno a esta decisi&oacute;n y a las estructuras familiares que se derivan de ella. El sentir social sigue viviendo el divorcio con l&aacute;stima, como un fracaso familiar, en lugar de un proceso que afecta a una tasa de 1,9 parejas por cada 1.000 habitantes, <a href="https://www.ine.es/prensa/ensd_2021.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el INE</a>.
    </p><p class="article-text">
        Con el objetivo de desmontar algunos de los prejuicios que a&uacute;n rodean a la identidad de los hijos de parejas divorciadas, cuatro j&oacute;venes adultos comparten con elDiario.es c&oacute;mo vivieron la separaci&oacute;n de sus padres a lo largo de la primera d&eacute;cada de los 2000. Para conocer tambi&eacute;n la otra cara de la moneda, hablamos con un par de j&oacute;venes que, por el contrario, hubiesen preferido un divorcio a tiempo en lugar de a&ntilde;os de relaci&oacute;n t&oacute;xica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Jam&aacute;s he escuchado a mi madre hablar mal de mi padre o viceversa&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cl&iacute;nica experta en trauma, <a href="https://www.instagram.com/lidiag.asensi/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lidia G.Asensi</a>, explica cu&aacute;l es la conducta id&oacute;nea que debe seguir una pareja que acuerda separarse y tiene hijos: &ldquo;Una vez que la decisi&oacute;n est&aacute; tomada es importante compartirla con los ni&ntilde;os. Aunque la noticia siempre debe adaptarse a su edad, obtener esta informaci&oacute;n les aportar&aacute; seguridad y calma. Asimismo, es clave tratar el tema con normalidad y permitirles hablar de ello todas las veces que sea necesario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A sus 29 a&ntilde;os, &Aacute;lvaro recuerda el divorcio de sus padres como un tr&aacute;mite familiar m&aacute;s y no como algo que haya marcado su identidad o un periodo de su infancia. Aunque es cierto que se separaron cuando apenas ten&iacute;a tres a&ntilde;os, reconoce que el m&eacute;rito de la ausencia de trauma proviene del tacto que tuvieron sus padres en todo momento: &ldquo;Se divorciaron porque mi padre fue infiel a mi madre, sin embargo la historia que recibimos tanto mi hermano como yo est&aacute; exenta de reproches. Se preocuparon mucho por no se&ntilde;alar culpables. No quer&iacute;an que nuestra relaci&oacute;n con ellos se viese condicionada&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En la infancia que relata &Aacute;lvaro no hubo grandes cambios (mudanzas, nuevos colegios, etc.) ni tampoco un contexto de progenitores ausentes. Sus padres eran un equipo y tomaban juntos todas las decisiones relativas a su educaci&oacute;n: &ldquo;Nunca consegu&iacute; enga&ntilde;arles para librarme de un castigo. Si hab&iacute;a pasado algo, tanto bueno como malo, el que se enteraba primero se lo contaba al otro. Y, por supuesto, jam&aacute;s les escuch&eacute; hablar mal entre s&iacute;&rdquo;, resalta.
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con la historia que describe &Aacute;lvaro, la psic&oacute;loga Lidia G. Asensi a&ntilde;ade que una de las pautas m&aacute;s importantes para proteger a los hijos consiste en no utilizarles como moneda de cambio para conseguir los objetivos individuales de los progenitores: &ldquo;Hablar mal del otro en presencia de los hijos o utilizar a estos para desahogarse de los problemas que existen con la expareja est&aacute; totalmente desaconsejado porque puede ponerles en contra del otro c&oacute;nyuge e, incluso, fomentar que aparezca el sentimiento de culpa en los ni&ntilde;os&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n de los padres de Beatriz (27 a&ntilde;os) es casi id&eacute;ntica a la de &Aacute;lvaro porque sus padres tambi&eacute;n dejaron de ser pareja a causa de una infidelidad, en este caso, la de su madre: &ldquo;Sucedi&oacute; cuando yo ten&iacute;a 7 a&ntilde;os, pero no me dijeron la raz&oacute;n real hasta que fui m&aacute;s mayor. En aquel momento me explicaron que hab&iacute;a dificultades entre ellos y que lo mejor era que cada uno hiciese su vida por separado. Aunque era peque&ntilde;a, ten&iacute;a la edad suficiente para hacer muchas preguntas y este argumento me ayud&oacute; a no buscar culpables&rdquo;, comenta, y a&ntilde;ade que sus padres siempre tuvieron una pol&iacute;tica de no discusi&oacute;n, incluso antes de divorciarse. &ldquo;No recuerdo haberles visto u o&iacute;do discutir nunca. De hecho, cuando estaban pasando por un mal momento, sol&iacute;an irse a dormir a otro sitio o nos dejaban a mi hermana y a m&iacute; en casa de mis abuelos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque los padres de Beatriz hicieron todo lo posible porque tanto ella como su hermana peque&ntilde;a no se sintieran estigmatizadas por ser hijas de padres separados, en el colegio s&iacute; que se&ntilde;alaron su situaci&oacute;n familiar como algo de lo que avergonzarse: &ldquo;La primera vez que percib&iacute; que mi familia era distinta a la de los dem&aacute;s fue cuando en mi nuevo colegio, que era religioso, varios profesores me advirtieron de que no contase nada del divorcio otros ni&ntilde;os. No s&eacute; si tem&iacute;an que les contagiase, pero esto me hizo sentir que quiz&aacute;s vivir solo con mi madre y mi hermana no era tan normal como yo cre&iacute;a&rdquo;, completa Beatriz.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de la an&eacute;cdota anterior, Beatriz guarda excelentes recuerdos de su ni&ntilde;ez, una etapa donde tanto su padre como su madre estaban muy presentes y coordinados respecto a su educaci&oacute;n y cuidados: &ldquo;A&uacute;n persiste cierto estigma sobre los hijos de padres separados porque todav&iacute;a mucha gente tiene una visi&oacute;n muy inocente de lo que es un matrimonio. Creen que todos los matrimonios con hijos que siguen casados lo est&aacute;n porque viven felices, en paz y armon&iacute;a, pero no conciben que existen muchos casos donde la vida familiar est&aacute; marcada por la violencia, los desprecios o la falta de cari&ntilde;o, situaciones que dan lugar a contextos m&aacute;s desestructurados que los de muchas familias divorciadas&rdquo;, opina.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Custodias compartidas</strong></h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la <a href="https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=estadistica_C&amp;cid=1254736176798&amp;menu=ultiDatos&amp;idp=1254735573206" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima estad&iacute;stica del INE</a>, los divorcios que terminan con la custodia compartida de los hijos se han duplicado en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Hemos pasado de ver c&oacute;mo en el a&ntilde;o 2010 el 83% de las custodias eran para la madre, a que en 2021 el 43% se compartiesen entre ambos progenitores.
    </p><p class="article-text">
        Esta evoluci&oacute;n en el reparto de los cuidados y la manutenci&oacute;n diaria de los hijos,&nbsp;no solo es una buena noticia para las parejas con <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hombres-cuidan-mujeres-quieren-independencia-cambio-cultural-duplicado-custodias-compartidas_1_8353841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">divorcios consensuados que buscan participar de forma ecu&aacute;nime</a> en la crianza de los menores, sino tambi&eacute;n para el bienestar emocional de los hijos. &ldquo;La custodia compartida es beneficiosa para los menores porque permite el contacto continuo con ambos progenitores y fomenta que compartan todas las facetas de la vida cotidiana. Tambi&eacute;n favorece que haya una comunicaci&oacute;n m&aacute;s fluida entre los padres&rdquo;, ampl&iacute;a la psic&oacute;loga Lidia G.Asensi. Muchas voces subrayan que esta organizaci&oacute;n es m&aacute;s favorable para el bienestar de los menores siempre y <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia/grieta-sistema-judicial-dio-custodia-compartida-parricida-sueca-mes-despues-condenado-violencia-genero_1_8888321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando no exista un contexto de violencia</a>.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de los 2000 y como consecuencia de una menor implicaci&oacute;n pol&iacute;tica en t&eacute;rminos de conciliaci&oacute;n de los padres, la custodia compartida era casi una excepci&oacute;n. Por aquel entonces, la madre de Javier (32 a&ntilde;os), al igual que decenas de miles de mujeres en nuestro pa&iacute;s, asumi&oacute; la tutela y la carga mental de criar a sus dos hijos sola en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis padres iban a separarse cuando yo ten&iacute;a 12 a&ntilde;os, pero como encaj&eacute; mal la noticia decidieron posponerlo un a&ntilde;o m&aacute;s. A partir de entonces, comenzamos a vivir con mi madre y, aunque visit&aacute;bamos a mi padre los fines de semana, ten&iacute;amos total libertad para verle cuando quisi&eacute;ramos. Al principio, tanto mi hermana como yo nos implicamos mucho en intentar que todo fuese como antes, pero poco a poco el inter&eacute;s por su parte fue decayendo. Una tarde que estaba en su casa, se fue y me dijo que llegar&iacute;a en un rato. Despu&eacute;s, que fuese cenando. Lleg&oacute; a las 02:30 horas. A partir de ese d&iacute;a, no volv&iacute; a pasar jam&aacute;s una noche con &eacute;l. Ten&iacute;a 14 a&ntilde;os&rdquo;, relata Javier y a&ntilde;ade que su padre no intent&oacute; corregir su comportamiento ni implicarse m&aacute;s. &ldquo;Se limitaba a echarnos alguna bronca cuando llegaba alg&uacute;n suspenso. Sab&iacute;a de m&iacute; lo m&iacute;nimo y no le interesaba conocer m&aacute;s. Al final, todo recay&oacute; en mi madre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la an&eacute;cdota anterior, Javier reconoce que el divorcio de sus padres no le ha supuesto ning&uacute;n trauma en la vida adulta ya que hab&iacute;a asumido la ausencia e implicaci&oacute;n de su padre mucho antes de la separaci&oacute;n: &ldquo;No he sentido que el divorcio de mis padres me haya dejado secuelas, quiz&aacute;s porque la figura del padre nunca existi&oacute; de verdad y no hab&iacute;a nada que echar de menos. La huella que puedo percibir es que aprend&iacute; desde muy peque&ntilde;o a sacarme las casta&ntilde;as del fuego y no depender de nadie&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Los padres de Mireia (29 a&ntilde;os) se separaron cuando ella ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os y su hermana dos. Aunque en un inicio no les explicaron exactamente las razones por las que pon&iacute;an fin a su relaci&oacute;n, no recuerda vivir el proceso como un cambio traum&aacute;tico: &ldquo;Como mis padres segu&iacute;an trabajando juntos en la empresa familiar y todos continuamos viviendo en el mismo pueblo, siempre sent&iacute; a mi padre muy presente. Admiro much&iacute;simo la gesti&oacute;n que hizo mi madre de la situaci&oacute;n. No solo decidi&oacute; mantener las comidas de los domingos con mi padre y mis abuelos paternos, sino que, adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/momento-oportuno-presentar-nueva-pareja-hijos-viene-despues_1_7886650.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando volvi&oacute; a tener pareja</a>, nos ayud&oacute; a normalizarlo y a comprender que aquella nueva situaci&oacute;n no significaba que nos fuese a querer menos&rdquo;, detalla Mireia.
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con la actitud anterior, Mireia recuerda que su madre hizo todo lo posible para que fuesen de vacaciones al mismo sitio que la nueva familia de su ex marido: &ldquo;Fueron veranos geniales porque nosotras segu&iacute;amos teniendo nuestro espacio seguro al alojarnos con mi madre, pero pod&iacute;amos compartir comidas, excursiones y tiempo de playa con los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade orgullosa Mireia.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Mis padres est&aacute;n casados, pero he crecido viendo peleas&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Si algo evidencian los testimonios anteriores es que familia desestructurada y divorcio no siempre son resultado de la misma ecuaci&oacute;n ni un proceso causa-efecto. Y es que, al igual que hay separaciones que no son gestionadas de forma id&iacute;lica, existen matrimonios donde el amor y las buenas formas brillan por su ausencia, por mucho que la uni&oacute;n persista sobre el papel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay parejas que toman la decisi&oacute;n de no divorciarse como una forma de proteger a los ni&ntilde;os y no se dan cuenta de que eso es un error. Cuando la relaci&oacute;n entre los padres no est&aacute; bien, las consecuencias psicol&oacute;gicas pueden ser mucho m&aacute;s da&ntilde;inas y traum&aacute;ticas que las de una separaci&oacute;n. Ante este tipo de situaciones, los ni&ntilde;os se acostumbran a vivir en un ambiente que les genera miedo, inseguridad y confusi&oacute;n&rdquo;, relata la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Maria Isabel (25 a&ntilde;os) nos habla de c&oacute;mo vivi&oacute; durante su infancia la violencia que su padre ejerc&iacute;a contra su madre: &ldquo;A pesar de que mi hermano y yo hemos hemos salido muy bien, mi infancia est&aacute; repleta de recuerdos donde las peleas, las voces y los golpes en la mesa estaban muy presentes. Recuerdo una vez que mi padre tir&oacute; todo lo que hab&iacute;a sobre la mesa porque no supo gestionar emocionalmente algo que le dijo mi madre&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Tras una vida dedicada a los cuidados familiares y sin desempe&ntilde;ar ning&uacute;n trabajo remunerado fuera de casa, en la actualidad Mar&iacute;a Isabel describe a su madre como una persona totalmente deprimida y muy irascible ante cualquier comentario o gesto de su marido: &ldquo;No tiene ganas de hacer nada y tiene miedo a casi todo. Todo el tiempo me recuerda que lo m&aacute;s importante es que logre ser una mujer econ&oacute;micamente independiente y se lamenta por todas las cosas que ella no hizo en su momento. A veces me dice &lsquo;si yo te contar&aacute;&hellip;&rsquo; y s&eacute; que se refiere a que en alg&uacute;n momento mi padre debi&oacute; de pegarle&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        El matrimonio de los padres de Marta (26 a&ntilde;os) est&aacute;, seg&uacute;n sus propias palabras, roto desde hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, una situaci&oacute;n que provoca que cada vez les visite menos porque no puede soportar sentarse con ellos en la misma mesa y ver que no son capaces de pasarse ni siquiera la jarra del agua.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo salt&oacute; por los aires cuando yo ten&iacute;a 16 a&ntilde;os y les encontr&eacute; grit&aacute;ndose un d&iacute;a al volver a casa. Creo que se hab&iacute;an cansado de fingir que su relaci&oacute;n funcionaba y, como yo ya era m&aacute;s mayor, de repente, todo les dio igual. Deber&iacute;an haberse planteado el divorcio ese mismo d&iacute;a, pero no lo hicieron por motivos econ&oacute;micos. Como en muchas otras familias, mi madre dej&oacute; de trabajar cuando se qued&oacute; embarazada y era mi padre quien siempre llevaba el dinero a casa&rdquo;, explica y a&ntilde;ade que, actualmente, el conflicto se mantiene a raya porque su madre trabaja como interna cuidando a un mujer mayor y nunca duerme en la casa familiar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me siento s&uacute;per culpable porque, a d&iacute;a de hoy, mi madre tiene esta situaci&oacute;n porque decidi&oacute; no trabajar para cuidarnos a nosotros. Quiero ayudarla, pero no s&eacute; c&oacute;mo. No vivimos en la misma provincia y econ&oacute;micamente tampoco tengo los medios. Adem&aacute;s, siempre he intentado mediar sin tomar partido por ninguno de los dos flancos. Es una situaci&oacute;n muy complicada que s&eacute; que en alg&uacute;n momento tendr&eacute; que tratar en terapia porque tengo claro que si alg&uacute;n d&iacute;a soy madre no quiero que se acerquen a mis hijos teniendo una relaci&oacute;n tan t&oacute;xica&rdquo;, sentencia Marta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-divorciadas-no-son-desestructuradas-convencionales_1_10192996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 May 2023 21:18:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué las familias divorciadas no tienen por qué ser más desestructuradas que las convencionales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familias,Crianza,Amor,Divorcios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bob Pop: “Dentro de poco la sanidad pública va a quedar para mantenernos con vida o simplemente liquidarnos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/bob-pop-sanidad-publica-quedar-mantenernos-vida-simplemente-liquidarnos_128_10164813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d88fda34-e0aa-4bca-88ec-86a44927fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bob Pop: “Dentro de poco la sanidad pública va a quedar para mantenernos con vida o simplemente liquidarnos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor madrileño, cuya gira le ha llevado al festival de cine LGTBI de Avilés, afirma que no busca que nadie lo normalice, "quiero que cada vez más cosas dejen de parecernos anormales”</p><p class="subtitle">Bob Pop dice haber sido acosado también por el productor detenido en los Feroz: “Hasta ahora pensábamos que esto era normal”</p></div><p class="article-text">
        El s&aacute;bado 29 de abril, el auditorio del Centro Niemeyer de Avil&eacute;s se levant&oacute; para aplaudir y despedir los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/bob-pop-autoficcion-sirve-evitarte-demandas_128_9281717.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;D&iacute;as Ajenos&rsquo; de Bob Pop</a> (Madrid, 1971), un mon&oacute;logo teatral donde el escritor se sincera con el p&uacute;blico para compartir aquellas experiencias que, en sus propias palabras, &ldquo;le han puesto en su sitio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con una generosidad que estremece y un humor que es capaz de quitarle hierro a la confesi&oacute;n m&aacute;s dura, Bob Pop traslad&oacute; al p&uacute;blico asturiano su pasi&oacute;n por la lectura, pero sobre todo la capacidad para analizar de forma brillante las cosas que suceden a su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Acompa&ntilde;ado de su marido Mauro, quien est&aacute; presente para tenderle la mano cada vez que lo necesita, Bob Pop nos recibe en el hotel donde se aloja para hablar de su faceta m&aacute;s creativa, la enfermedad que padece y su opini&oacute;n sobre los avances en materia de derechos LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'D&iacute;as Ajenos', adem&aacute;s de una obra de teatro, es un libro donde relaciona sus diarios personales con las experiencias registradas por autores como Andy Warhol, Leon Tolstoi o Susan Sontag en los suyos. &iquest;Qu&eacute; mensaje quer&iacute;a trasladar al p&uacute;blico cuando pens&oacute; en hacer esta adaptaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Buscaba hacer una invitaci&oacute;n a la lectura y, m&aacute;s particularmente, a mi lectura. Quer&iacute;a que la gente compartiera conmigo los libros que me han marcado y que, tambi&eacute;n, supieran qui&eacute;n era yo a trav&eacute;s de mis lecturas y diarios personales. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Todas las funciones son iguales o hay siempre un punto de improvisaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Improviso todo el tiempo. Es necesario porque cada ciudad es diferente, la energ&iacute;a del p&uacute;blico que te encuentras tambi&eacute;n e, incluso, yo mismo. De una funci&oacute;n a otra me han pasado cosas que me gusta incorporar al mon&oacute;logo, compartirlas y ver c&oacute;mo funcionan sobre el escenario. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su obra est&aacute; marcada por el contenido autobiogr&aacute;fico, &iquest;es de los que sufre o disfruta escribiendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dorothy Parker dec&iacute;a que no le gustaba escribir, sino haber escrito. A m&iacute; me pasa igual, con la diferencia de que intento pas&aacute;rmelo bien. Subirme a un escenario es una forma de escribir sin perder el disfrute y eso me encanta porque improvisando he llegado a lugares que jam&aacute;s hubiese descubierto desde la soledad de mi casa. Aun as&iacute;, creo que para disfrutar de la escritura es clave disponer de un espacio de calma y concentraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre su nuevo libro, 'D&iacute;as sim&eacute;tricos', podemos leer en el tuit fijado en su perfil que &ldquo;cree que es bueno&rdquo;. &iquest;Ha superado el s&iacute;ndrome del impostor que tantas veces ha mencionado o a&uacute;n est&aacute; en ello?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que en realidad no es un s&iacute;ndrome. Todos somos impostores cuando escribimos. Yo mismo soy mucho m&aacute;s honesto como lector que como escritor, porque llego mucho m&aacute;s lejos de lo que me atrevo como autor. Sin embargo, creo que &lsquo;D&iacute;as sim&eacute;tricos&rsquo; es bueno precisamente porque he sido m&aacute;s honesto y menos impostor que nunca. Se trata de una actualizaci&oacute;n de los diarios de &lsquo;D&iacute;as Ajenos&rsquo; que viene acompa&ntilde;ada de unos nuevos diarios que escrib&iacute; durante un a&ntilde;o completo. El resultado es una obra sim&eacute;trica, donde se contrapone el Bob que escribi&oacute; &lsquo;D&iacute;as Ajenos&rsquo; hace unos a&ntilde;os, con qui&eacute;n soy ahora. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os tienen que pasar o cu&aacute;ntas cosas debe publicar una persona para sentir que el espacio que ocupa es leg&iacute;timo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es importante resaltar que nadie se merece ning&uacute;n tipo de espacio. No est&aacute;s en ning&uacute;n sitio por tus m&eacute;ritos. Gran parte de las cosas que nos suceden dependen de la suerte, de los privilegios o de las compa&ntilde;&iacute;as. No me siento impostor porque tampoco me siento merecedor de nada. Me limito a aprovechar un espacio y colarme donde me dejan. Para m&iacute; ocupar un espacio es ser consciente de que tengo un altavoz que me permite hablar de las cosas que me parecen importantes, ser &uacute;til para la gente que me escucha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Analizarse y ser tan consciente de lo que le sucede a uno mismo ayuda a identificar algunos de los problemas colectivos que denuncia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y desde varias perspectivas. Soy muy consciente de los privilegios que tengo. De hecho, una de las reflexiones que hago en &lsquo;D&iacute;as sim&eacute;tricos&rsquo; habla precisamente de c&oacute;mo la tragedia, el drama o los reveses vitales que he vivido me han encontrado siempre en un lugar muy c&oacute;modo desde el que luchar o resignarme a ellas. Por otro lado, como mucha gente del colectivo LGTBI de mi generaci&oacute;n, vengo de los m&aacute;rgenes y, lejos de querer salir de ellos, lo que busco es ampliarlos para que entre m&aacute;s gente. Yo no quiero que nadie me normalice (odio esa expresi&oacute;n), busco que cada vez m&aacute;s cosas dejen de parecernos anormales. A su vez, vivir con esclerosis m&uacute;ltiple y tener la movilidad reducida me ha acercado a otros m&aacute;rgenes. Es cierto que no soy capaz de entender seg&uacute;n qu&eacute; cosas, pero una situaci&oacute;n as&iacute; te ayuda a empatizar y entender que no hay un modelo de vida, que hay muchas circunstancias muy distintas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todavía hoy, lo primero que hago cuando llego a un sitio es un barrido visual para identificar dónde está el peligro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de que soy una persona que trabaja mucho desde el humor, soy consciente de que no es una herramienta para todo el mundo. Cuando hay tanta rabia, tanto dolor, es muy cretino pedirle a la gente que encima se lo tome a risa. Yo he optado por el humor porque me ayuda a pas&aacute;rmelo bien y hacerle la vida m&aacute;s agradable a las personas que me rodean, pero me parece igual de leg&iacute;timo que alguien en una situaci&oacute;n similar decida quedarse en su casa llorando o haciendo c&oacute;cteles molotov y lanz&aacute;ndolos a la calle.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace unos d&iacute;as, en el programa de Jordi &Eacute;vole sobre Rodrigo Cuevas, este &uacute;ltimo reconoc&iacute;a que todav&iacute;a hoy, en 2023, hay ocasiones y espacios donde de repente le salta un chip que le advierte de que es mejor reprimirse y no mostrarse tal cual es. &iquest;Se ve reflejado en esta declaraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy s&uacute;per fan de Rodrigo <span class="highlight" style="--color:#f1f1f1;">C</span>uevas y, s&iacute;, entend&iacute; perfectamente a lo que se refer&iacute;a, aunque he de decir que yo cada vez soy m&aacute;s insensato en ese sentido. A pesar de eso, todav&iacute;a hoy, lo primero que hago cuando llego a un sitio es un barrido visual para identificar d&oacute;nde est&aacute; el peligro. Soy como una esp&iacute;a alemana de los a&ntilde;os 40, pero m&aacute;s moderna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con los a&ntilde;os ha aprendido a fiarse m&aacute;s de ese instinto subconsciente que nos alerta de ciertas actitudes o personas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No, quiz&aacute;s todo lo contrario. Con el paso del tiempo me he ido quitando prejuicios porque, a veces, ese instinto de protecci&oacute;n, tambi&eacute;n nos pone frente a la necesidad de ser queridos. Muchas veces no es que dejemos de ser quienes somos para evitar el peligro, dejamos de ser quienes somos para que nos quieran. Lograr que no me importe que una persona no me quiera me ha costado mucho, pero me ha ense&ntilde;ado a tener muy claro qui&eacute;n quiero que me quiera
    </p><p class="article-text">
        <strong>A pesar de los avances legislativos que estamos viviendo en materia de derechos LGTBI, &iquest;c&oacute;mo eval&uacute;a la tolerancia a pie de calle?, &iquest;hemos avanzado o retrocedido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aborrezco la palabra tolerancia, porque da la sensaci&oacute;n de partir de una superioridad moral. A m&iacute; no tiene que tolerarme nadie, lo que quiero es que me respeten. Al margen de este matiz, s&iacute; que percibo que han cambiado mucho las cosas y que ahora hay m&aacute;s referentes, lo que por desgracia genera toda esa agresividad y ranciedumbre facha que nos llega. Sin embargo, creo es una buena se&ntilde;al, porque significa que tanto en t&eacute;rminos de feminismo como en derechos LGTBI estamos avanzando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay una escena en la segunda temporada de la serie 'The White Lotus' donde Daphne le dice a Ethan: &ldquo;Llega un momento en la vida en el que tienes que hacer todo lo posible para no sentirte una v&iacute;ctima&rdquo;. Cuando una persona ha sufrido abusos como los que usted retrata en </strong><a href="https://www.eldiario.es/vertele/entrevistas/seguimos-bob-pop-guia-literaria-maricon-perdido-libros-les-debo-aprendido-contar-cosas_1_8071044.html?_gl=1*kp1yx1*_ga*MTMzNjg5Nzg1NC4xNTk0NzM3MjQ5*_ga_4RZPWREGF3*MTY4Mjg0MzkzMy4yNTIuMC4xNjgyODQzOTM0LjU5LjAuMA..&amp;_ga=2.67818001.1893802196.1682695018-1336897854.1594737249" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&lsquo;Maric&oacute;n Perdido&rsquo;</strong></a><strong> &iquest;es dif&iacute;cil no instalarse en ese rol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno no puede evitar ser v&iacute;ctima, pero s&iacute; presentarse como tal. Ser v&iacute;ctima no te da derecho a nada, ni te hace tener la raz&oacute;n. Prefiero la rabia al victimismo, creo que desde ah&iacute; se construyen muchas m&aacute;s cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El humor es clave para no victimizarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque es una forma de mirar la realidad desde otro punto de vista y entender que nada es como nos dicen que tiene que ser. El humor nos desmonta, nos hace m&aacute;s ligeros y permeables. Es un lugar desde donde reposar, retomar fuerzas y seguir luchando por cambiar las cosas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bob Pop en un momento de la entrevista con elDiario.es Asturias                            </span>
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        <strong>Convive con la esclerosis m&uacute;ltiple desde hace unos 30 a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; ha aprendido sobre s&iacute; mismo desde que le diagnosticaron con 22 a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La enfermedad me ha ense&ntilde;ado a no rebelarme contra lo inevitable. Entender que no somos due&ntilde;os de nuestro futuro y que hacer planes es un poco absurdo. Y, por supuesto, a comprender mejor el dolor de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se sigue infantilizando a los enfermos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es irremediable. No es tanto que nos infantilicen, sino que, como somos personas dependientes, todav&iacute;a identificamos la dependencia con lo infantil. Aun as&iacute;, creo que tambi&eacute;n est&aacute; en nuestra mano evitarlo. Por ejemplo, en mi caso, hay cosas que no puedo hacer o para las que necesito ayuda, pero eso no quiere decir que no tenga la cabeza de adulto para poder tomar mis propias decisiones. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los pensamientos bajoneros tienen que ver con la expectativa y la proyección de futuro. Cuando vives en presente continuo, eso desaparece</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuesta asumir esa vulnerabilidad y dejarse cuidar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me ha costado, pero creo que gracias a mi marido, mis amigos y toda la gente que me quiere, ha sido muy f&aacute;cil. Me lo han puesto incre&iacute;blemente f&aacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l ha sido el pensamiento m&aacute;s bajo que ha tenido a lo largo de todo este tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ninguno. Los pensamientos bajoneros tienen que ver con la expectativa y la proyecci&oacute;n de futuro. Cuando vives en presente continuo, eso desaparece. Al no tener la necesidad de proyectar en el futuro, se desvanecen un mont&oacute;n de miedos. A veces pienso que estoy enajenado, que me he chiflado y que he desarrollado esta actitud por supervivencia, pero creo que simplemente se debe a que estoy trabajando sobre ello, que lo puedo compartir, que me divierto y que tengo una buena vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace unas semanas, durante </strong><a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/anita-botwin-bob-pop-vivir-esclerosis_132_10070669.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>una intervenci&oacute;n en &lsquo;Carne Cruda&rsquo;</strong></a><strong>, comentaba que en alguna ocasi&oacute;n ha dejado de ir al especialista de la Seguridad Social por no quitarle la cita a una persona que econ&oacute;micamente no puede permitirse ir a un m&eacute;dico privado como usted. </strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que por el m&eacute;dico en s&iacute;, me siento culpable por utilizar los servicios de cuidado a domicilio. Me pregunto &iquest;por qu&eacute; voy a usar un recurso p&uacute;blico que realmente puedo pagar? &iquest;Para qu&eacute; se lo voy a quitar a otra persona que no se lo puede permitir? Adem&aacute;s, cuando sabes cu&aacute;les son las condiciones laborales de los cuidadores y las cuidadoras, tambi&eacute;n te lo replanteas. Si dedico mis recursos a contratar a mi cuidador, me aseguro de que est&aacute; bien pagado y que trabaja en unas condiciones dignas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos viviendo una auténtica distopía. Habrá personas que vivan 60 años y otros hasta los 110. Es una especie de eugenesia, como un holocausto, pero de clase</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, si recurro a los servicios p&uacute;blicos, que muchas veces est&aacute;n subcontratados a empresas privadas, no s&eacute; qu&eacute; grado de explotaci&oacute;n est&aacute;n viviendo esas personas y c&oacute;mo yo estoy siendo c&oacute;mplice de un sistema tan perverso. A su vez, tambi&eacute;n pienso que esta actitud es ego&iacute;sta porque hace que no est&eacute; luchando porque mejoren las condiciones para todo el mundo. Es contradictorio y algo que no paro de reflexionar &uacute;ltimamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo percibe la evoluci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica desde que le diagnosticaron la enfermedad hasta ahora? &iquest;C&oacute;mo la ve de aqu&iacute; a diez a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo vivo en Barcelona y la tendencia es hacia una privatizaci&oacute;n constante. Voy a un hospital p&uacute;blico donde las m&aacute;quinas de citas son de una aseguradora privada. La sensaci&oacute;n es que, cada vez, todo es menos p&uacute;blico. Me encuentro con fisioterapeutas, m&eacute;dicos y enfermeras que me cuentan sus condiciones y me doy cuenta de que nos est&aacute;n empujando hacia lo privado. Adem&aacute;s, sucede una cosa muy peligrosa y es que, como enfermo, esta degradaci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica te lleva a que t&uacute; percibas que tampoco mereces tanto la pena, que a nadie le importa que t&uacute; est&eacute;s bien. Y eso es muy duro. Hablamos mucho de muerte digna, pero parece que nos estamos olvidando de la vida digna. El otro d&iacute;a reflexionaba y pensaba que, en realidad, estamos viviendo una aut&eacute;ntica distop&iacute;a. Dentro de poco, la sanidad p&uacute;blica va a quedar solo para mantenernos con vida o simplemente liquidarnos, mientras que la privada har&aacute; que aquellos con muchos recursos puedan curarse y cuidarse. Habr&aacute; personas que vivan 60 a&ntilde;os y otros hasta los 110. Es una especie de eugenesia, como un holocausto, pero de clase.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/bob-pop-sanidad-publica-quedar-mantenernos-vida-simplemente-liquidarnos_128_10164813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Apr 2023 20:46:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bob Pop: “Dentro de poco la sanidad pública va a quedar para mantenernos con vida o simplemente liquidarnos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Bob Pop,LGTBI,Esclerosis múltiple]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De 'Parásitos' a 'The White Lotus': ¿Por qué nos gustan tanto las ficciones donde los ricos oprimen a los pobres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/parasitos-the-white-lotus-gustan-ficciones-ricos-oprimen-pobres_1_8251601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68cb38a2-40be-4322-9b8c-40f09874a346_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De &#039;Parásitos&#039; a &#039;The White Lotus&#039;: ¿Por qué nos gustan tanto las ficciones donde los ricos oprimen a los pobres?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El último éxito de HBO cuestiona los privilegios económicos de cierta clase social, un hecho sobre el que recientemente reflexionaban otros fenómenos como 'Parásitos', 'Succession' o 'Sorry We Missed You'</p><p class="subtitle">'Parásitos': la lucha de clases siempre fue una retorcida comedia negra</p></div><p class="article-text">
        Aprovechando la temporada estival, hace poco m&aacute;s de mes y medio HBO estren&oacute; <em>The White Lotus</em>, una miniserie que narra las vacaciones de tres familias ricas que pasan unos d&iacute;as de descanso en un resort&nbsp; de Hawai. Aunque podr&iacute;a tratarse de una serie m&aacute;s que relata los privilegios de la clase blanca m&aacute;s adinerada, parte de su encanto recae en c&oacute;mo se representa narrativa y audiovisualmente la brecha entre los hu&eacute;spedes y los empleados del hotel.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y del mismo modo que previamente lo hicieron otros t&iacute;tulos como <em>Par&aacute;sitos</em>, <em>Succession</em> o <em>Sorry We Missed You</em>, la serie de HBO evidencia que la desigualdad de clase que vemos entre los personajes no es casualidad. No responde a que la limpiadora del hotel que se pone de parto en el primer cap&iacute;tulo viva precarizada porque se ha esforzado poco, sino que muestra sin tapujos c&oacute;mo su situaci&oacute;n es una consecuencia m&aacute;s del sistema en el que vivimos. Un modelo de clases donde la opulenta vida de unos pocos es posible gracias a la explotaci&oacute;n y la opresi&oacute;n de la clase que les sirve.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lejos de tratarse de un nuevo g&eacute;nero de denuncia social que emerge para derribar el capitalismo e iniciar una rebeli&oacute;n, este tipo de ficciones nacen, primero, para entretenernos y, en segundo lugar, con el objetivo de acumular grandes cifras de visionado al entrar de lleno en uno de los debates m&aacute;s presentes en la cultura de las redes sociales: el cuestionamiento de nuestros privilegios econ&oacute;micos, raciales o de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al espectador medio que no va de vacaciones a Hawai le gusta ver a la gente rica sufrir. Ver la infelicidad de estas familias ricas en un resort as&iacute; es una especie de catarsis que te hace sentir mejor cuando ni siquiera t&uacute; has podido irte a la playa este verano&rdquo;, apunta <a href="https://twitter.com/La_Castejon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Castej&oacute;n</a>, historiadora y autora del libro <a href="https://mariacastejonleorza.com/rebeldes-y-peligrosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rebeldes y peligrosas de cine</em></a>.
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            </figure><h2 class="article-text">Realismo capitalista: el nuevo fil&oacute;n del entretenimiento audiovisual</h2><p class="article-text">
        Si algo tienen en com&uacute;n ficciones como las mencionadas anteriormente es que emergen en un momento en el que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/onu-avisa-nadie-salvo-danos-crisis-climatica-causada-humanidad_1_8205448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta los agentes sociales y gubernamentales han reconocido que el sistema econ&oacute;mico y productivo en el que estamos inmersos no es sostenible</a>.
    </p><p class="article-text">
        Mientras <em>Par&aacute;sitos </em>presentaba las consecuencias de la desigualdad de clases a un mundo prepandemia que pod&iacute;a recibir este relato como una exageraci&oacute;n de la precarizaci&oacute;n laboral, la gentrificaci&oacute;n de las ciudades o incluso el cambio clim&aacute;tico, <em>The White Lotus</em> dirige un mensaje similar a un p&uacute;blico mucho m&aacute;s despierto y desenga&ntilde;ado tras la crisis de la Covid-19.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;amos pensar que <em>The White Lotus</em>, en tanto que relectura del mito de los lot&oacute;fagos, ha sido una buena manera de retratar aquella clase que durante la pandemia ha podido vivir en una isla de placer irresponsable, olvidando todos sus problemas y comport&aacute;ndose igual que si no hubiese virus. Pero no s&eacute; hasta qu&eacute; punto ser&iacute;a una lectura leg&iacute;tima de la serie. Creo que lo interesante es justamente darse cuenta de que para la clase capitalista la existencia de la pandemia ha sido irrelevante salvo como oportunidad de negocio. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a una temporada de <em>Succession</em> en la que se declarase una pandemia por Covid-19? Imagino que igual, con la salvedad de que Kendall Roy har&iacute;a el rid&iacute;culo invirtiendo en empresas farmac&eacute;uticas en vez de en aplicaciones tecnol&oacute;gicas. Es decir, por m&aacute;s que la pandemia haya visibilizado situaciones de miseria y exclusi&oacute;n radical, no ha destapado nada&rdquo;, reflexiona el fil&oacute;sofo y periodista <a href="https://twitter.com/eudald31?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque efectivamente ninguno de los t&iacute;tulos anteriores narra algo que no supi&eacute;ramos previamente, logran hacernos sentir verg&uuml;enza e indignaci&oacute;n con muchos de los axiomas planteados. As&iacute;, del mismo modo que la rabia se apoder&oacute; de los espectadores de <em>Par&aacute;sitos </em>cuando en la <a href="https://twitter.com/tost0n/status/1403395637685723143" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escena del coche</a> el rico se asquea por el olor del ch&oacute;fer, los seguidores de <em>Succession</em> sintieron algo similar cuando, en el primer cap&iacute;tulo, Roman Roy despleg&oacute; toda su crueldad frente al hijo peque&ntilde;o de una pareja de trabajadores latinos, al ofrecerle un cheque de un mill&oacute;n de d&oacute;lares si entreten&iacute;a a su familia haciendo un <em>home run</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Parte del &eacute;xito de estas ficciones recae en que a trav&eacute;s de estos momentos inc&oacute;modos se muestra la imagen menos idealizada de los ricos. Es como si, de repente, se quitasen la careta para mostrarse tal cual son en el &aacute;mbito privado: ni&ntilde;os malcriados que montan una rabieta cuando se aburren o no consiguen lo que buscan. De nuevo, esta representaci&oacute;n est&aacute; vigente en gran parte de los hijos de Logan Roy en <em>Succession</em> y, en especial, en el personaje de Shane en <em>The White Lotus</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es impensable retratar la explotaci&oacute;n y las consecuencias de la parasitaci&oacute;n laboral que sufre el gerente del hotel en <em>The White Lotus </em>sin la obsesi&oacute;n que desarrolla Shane con &eacute;l. De la misma forma que no identificar&iacute;amos igual la precariedad de Belinda, la mujer negra que trabaja en el spa, sin la dependencia que desarrolla respecto a la hu&eacute;sped rica que le propone financiar su propio negocio&rdquo;, explica Mar&iacute;a Castej&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado esta representaci&oacute;n que deja clara la arrogancia de las clases m&aacute;s altas respecto a quienes les sirven, a su vez, estos t&iacute;tulos funcionan como un sesgo de confirmaci&oacute;n que nos ratifica esa idea de que este modelo socioecon&oacute;mico solo funciona para unos pocos. Al igual que el relato aspiracional nos ayuda a dormirnos por las noches o sobrellevar un domingo de resaca, este tipo de s&aacute;tiras apoyadas en las realidades m&aacute;s crudas, nos hacen sentir menos solos:&nbsp;&ldquo;Cada vez nos decantamos m&aacute;s por los relatos menos aspiracionales porque es la &uacute;nica imaginaci&oacute;n cr&iacute;tica que tenemos del sistema en el que vivimos. Es lo que Mark Fisher llam&oacute; 'realismo capitalista'. En un planeta al l&iacute;mite del colapso, con escasez de recursos y una desigualdad rampante, la representaci&oacute;n de nuestra impotencia y nihilismo se convierte en una forma de realismo, que nos reafirma en nuestro malestar y nos impide imaginar alternativas&rdquo;, desarrolla Eudald Espluga.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El gerente y una empleada del hotel en el que se quedan los protagonistas de The White Lotus                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La paradoja de ser pobre y tener un iPhone: c&oacute;mo ha cambiado la representaci&oacute;n de clase</h3><p class="article-text">
        En una sociedad donde la tecnolog&iacute;a es el medio para casi todos los fines, carecer de conexi&oacute;n a internet te posiciona sin duda en un lugar de exclusi&oacute;n y vulnerabilidad socioecon&oacute;mica. Sin embargo, esto no quiere decir que quienes tienen fibra &oacute;ptica y un perfil compartido en Netflix sean la misma clase media de los a&ntilde;os 80 o 90. Puedes tener un m&oacute;vil con 4G y utilizarlo para gestionar los pedidos que repartes en bicicleta por la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n muchos espectadores leyeron <em>Par&aacute;sitos</em> en clave de hip&eacute;rbole. Como si la imagen de los dos hermanos subidos sobre el retrete del ba&ntilde;o tratando de captar la mejor se&ntilde;al wifi reflejase una distop&iacute;a basada en otro presente y no la cara m&aacute;s amarga de la vida de muchas personas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dos de los protagonistas de &#039;Parásitos&#039; captan una señal de wifi ajena desde el baño                            </span>
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        &ldquo;Las formas de representar la clase han cambiado. Medio en broma, McKenzie Wark dice que la clase dominante ya no es lo que sol&iacute;a ser, porque sus signos y estilos ya no son burgueses: en vez de estar cortando cintas para inaugurar f&aacute;bricas, ahora se entregan al <em>mindfulness</em> y hablan de conciencia c&oacute;smica. Ser emocionalmente inteligente y preocuparse por los grupos ind&iacute;genas forma parte del nuevo <em>ethos</em> tardocapitalista&rdquo;, detalla Espluga.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; mismo, el nuevo paradigma de clase tambi&eacute;n se presenta en clave de libertad y poder de decisi&oacute;n. Mientras los hu&eacute;spedes de <em>The White Lotus </em>se permiten la licencia de acosar a los trabajadores del hotel porque consideran que su felicidad depende de que estos atiendan a todos sus caprichos, los trabajadores no pueden escapar de esta obligaci&oacute;n. De hecho, el gerente del hotel se refugia en sus adicciones para poder sobrellevar una situaci&oacute;n de la que siente que no puede huir. El desgaste psicoemocional va impl&iacute;cito en su buen hacer como trabajadores. Debido a que hay m&aacute;s gente presa de este sistema que otros, podr&iacute;amos decir que hemos dejado de hablar simplemente de desigualdad social para comenzar a hablar de falta de libertad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Una de las trampas en las que cae de <em>The White Lotus</em> es que acaba igualando a casi todos los personajes bajo una especie de actitud c&iacute;nica e hip&oacute;crita frente a las injusticias, y como espectadores nos quedamos con la sensaci&oacute;n de que los individuos racializados de clase obrera que solo ponen cuatro tuits contra el colonialismo son exactamente lo mismo que los empresarios superricos que leen a Frantz Franon, pero siguen disfrutando de todos sus privilegios. Adem&aacute;s, igual que pasa en<em> Par&aacute;sitos</em>, sigue habiendo una asimetr&iacute;a terrible a la hora de representar la violencia, pues solo se muestra como violencia (y es disruptiva) aquella que es ejercida por los dominados (y presentada como una acci&oacute;n vac&iacute;a de significado). Por ello, quiz&aacute; deber&iacute;amos pensar en otras obras que abordan la cuesti&oacute;n de la clase (y de la violencia de clase) desde una perspectiva mucho menos maniquea, como es el caso del documental de Luis Carrasco <em>El a&ntilde;o del descubrimiento</em>&rdquo;, completa Espluga.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, a pesar de que en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os hayamos alternado el visionado de distop&iacute;as como <em>Years and Years</em> o <em>El colapso </em>con un entretenimiento que da la vuelta a la idealizaci&oacute;n de los ricos, el relato aspiracional sigue presente para todo aquel que prefiera evadirse de la realidad y sumergirse en el irrealismo edulcorado de series como <em>Valeria</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las opciones de consumo audiovisual son tan amplias que a la hora de enfrentarnos a las plataformas digitales el espectro de alternativas abarca todos los relatos posibles. Es como si cada noche pudi&eacute;semos elegir el tipo de universo emocional en el que queremos sumergirnos y, ante esta tesitura, por muy concienciados que estemos, no todo el mundo quiere irse a la cama despu&eacute;s de ver la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Ken Loach sobre la miserable vida de un repartidor que trabaja 16 horas diarias. Aunque este tipo de ficciones funcionan como un sesgo de confirmaci&oacute;n que canaliza nuestra conciencia cr&iacute;tica, despu&eacute;s de volver a casa de una larga jornada laboral, hay quien prefiere evadirse y ver <em>Friends</em> hasta dormirse acurrucado entre la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s es precisamente por esta raz&oacute;n por la que el nuevo realismo capitalista est&aacute; calando tan bien entre los espectadores. A medio camino entre la denuncia social, el entretenimiento y la catarsis, estas ficciones logran sacarnos de nuestra zona de confort lo suficiente como para compartir un par de memes cr&iacute;ticos en redes sociales, pero no tanto como para quitarnos el sue&ntilde;o al imaginarnos un futuro inhabitable como el que describe <em>El Colapso</em>. Al igual que sucedi&oacute; con <em>Par&aacute;sitos</em>, preferimos mirar hacia otro lado y pensar que ya vendr&aacute;n los problemas. Queremos realismo, pero la dosis justa. Aquella que nos conduce a reflexionar y debatir un rato despu&eacute;s de cenar, pero que nos lleva a continuar con la misma vida al d&iacute;a siguiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, eso es el entretenimiento: un peque&ntilde;o b&aacute;lsamo que sirve para calmar una herida que a veces supura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una escena de &#039;The White Lotus&#039;                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/parasitos-the-white-lotus-gustan-ficciones-ricos-oprimen-pobres_1_8251601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Aug 2021 21:06:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De 'Parásitos' a 'The White Lotus': ¿Por qué nos gustan tanto las ficciones donde los ricos oprimen a los pobres?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Series,HBO]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Queremos ser como nos vemos en los filtros": las consecuencias de mostrar una imagen perfecta en Instagram]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/queremos-vemos-filtros-consecuencias-mostrar-continuamente-imagen-perfecta-instagram_1_7853718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/768aeab8-4460-4857-8922-9ea518c53b94_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017073.jpg" width="1874" height="1054" alt="&quot;Queremos ser como nos vemos en los filtros&quot;: las consecuencias de mostrar una imagen perfecta en Instagram"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Internet está cambiando la forma de comunicarnos, pero también de comportarnos e incluso de construir nuestra propia identidad en el marco digital</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes sociales no muestran nuestra verdadera apariencia, sino aquello que queremos que la gente vea de nosotros. Los filtros de Instagram son solo una capa m&aacute;s dentro de esta realidad paralela&rdquo;, explica Anna de 21 a&ntilde;os, quien afirma que antes de subir una fotograf&iacute;a de su cara a las <em>instastories</em>, tiene que a&ntilde;adirle un filtro s&iacute; o s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Instagram lanz&oacute; su propio cat&aacute;logo de filtros en la primavera del 2017 en un intento de competir con Snapchat que, por aquel entonces, era la &uacute;nica red social que nos permit&iacute;a hablar a c&aacute;mara con rasgos caninos o vomitando un arco iris. Sin embargo, aquella inocente toma de contacto con la irrealidad, poco a poco, se ha ido convirtiendo en el c&oacute;digo de comunicaci&oacute;n que domina el contenido ef&iacute;mero. Lo que comenz&oacute; siendo un coqueteo con una corona de flores o unas orejas de conejo va camino de convertirse en un canon est&eacute;tico m&aacute;s que nos aleja de aceptarnos reales e imperfectos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Que por qu&eacute; recurro a los filtros? B&aacute;sicamente, porque me veo m&aacute;s guapa. Me gusta utilizar aquellos que simulan alg&uacute;n arreglo est&eacute;tico o un tipo de maquillaje concreto. Como normalmente no me maquillo mucho, utilizo los filtros para no subir una foto a cara lavada porque me veo horrorosa y siempre pienso que m&aacute;s de una persona me juzgar&iacute;a&rdquo;, relata Mar&iacute;a de 27 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De manera similar, Teresa, de 28, reconoce que,a d&iacute;a de hoy est&aacute; tan acostumbrada a utilizar filtros en sus fotograf&iacute;as que se sentir&iacute;a muy insegura si subiese una instant&aacute;nea sin ellos. Eso s&iacute;, en su caso particular, establece una l&iacute;nea roja respecto a los filtros que simulan operaciones est&eacute;ticas y s&oacute;lo se decanta por aquellos que mejoran ligeramente su aspecto: &ldquo;Utilizo los filtros que me ayudan a suavizar la piel. Es decir, esos con los que mi cara sigue siendo la misma, pero donde salgo con menos ojeras, manchas o granos&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        El auge de los filtros y la penetraci&oacute;n de estos en las <em>stories </em>de los usuarios a los que seguimos vir&oacute; hacia la perfecci&oacute;n y la belleza irreal cuando el verano de 2018 Kyle Jenner lanz&oacute; su propia m&aacute;scara de realidad virtual. Este filtro te permit&iacute;a hacerte un <em>selfie </em>o hablar a c&aacute;mara con la piel m&aacute;s lisa, los ojos maquillados y unos labios m&aacute;s voluminosos. De repente, como si se tratase de un espejo m&aacute;gico, Instagram nos devolv&iacute;a una imagen perfecta de nosotras mismas. Una versi&oacute;n mejorada por inteligencia artificial que a pesar de ser totalmente irreal y difuminar nuestros rasgos, encajaba en la idea de perfecci&oacute;n promovida por los c&aacute;nones de belleza imperantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo que hace unos a&ntilde;os no us&aacute;bamos tanto los filtros. Creo que hoy por hoy se nos est&aacute; yendo un poco de las manos porque al final los filtros difuminan nuestra verdadera apariencia. De hecho, ahora, lo que m&aacute;s me llama la atenci&oacute;n (y tambi&eacute;n me da un poquito de envidia) son aquellas personas que se atreven a subir fotograf&iacute;as de su cara sin ning&uacute;n tipo retoque a Instagram&rdquo;, a&ntilde;ade Teresa.
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                Una joven consulta Instagram.                            </span>
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        Al igual que les sucede a Teresa y a Mar&iacute;a, Anna tambi&eacute;n reconoce cierta dependencia a la hora de mostrar su imagen en redes sociales. A pesar de aceptar su propio f&iacute;sico, la inercia hacia la perfecci&oacute;n en la que se mueve el relato en redes termina aboc&aacute;ndola a los filtros: &ldquo;Creo que la gran diferencia respecto al pasado reside en que ahora, siempre me hago las fotos con filtros. No es que me vea fea sin ellos, es que inconscientemente ya no me doy la opci&oacute;n de no hacerlo&rdquo; y a&ntilde;ade que, a su vez, le fascina la diferencia que inconscientemente hacemos entre <em>stories </em>y <em>feed</em>. &ldquo;Mientras tengo normalizad&iacute;simo ver <em>selfies </em>todo el rato con el efecto de Kendall y Kylie Jenner en las <em>instastories</em>, ver lo mismo en la <em>feed </em>me parece incluso antinatural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        An&eacute;cdotas como las anteriores ejemplifican que internet est&aacute; cambiando no s&oacute;lo la forma de comunicarnos, sino tambi&eacute;n de comportarnos e incluso de construir nuestra propia identidad en el marco digital. El auge y la expansi&oacute;n de los filtros ha llegado incluso a despertar el inter&eacute;s de la ciencia. En septiembre de 2019, la Universidad John Hopkins publicaba los resultados de un estudio que relacionaba directamente el uso de redes sociales y aplicaciones de retoque fotogr&aacute;fico con la predisposici&oacute;n a la cirug&iacute;a est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la investigaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo hace casi ya tres a&ntilde;os, algunas de las conclusiones pueden resultar interesantes de cara a valorar el contexto actual donde los filtros est&aacute;n mucho m&aacute;s presentes que en el 2019. As&iacute;, de un total de 260 participantes con una edad media de 24 a&ntilde;os, solamente el 13% utilizaban las aplicaciones de retoque fotogr&aacute;fico como VSCO Cam o Photoshop para mejorar su aspecto f&iacute;sico. Sin embargo, fue precisamente ese 13% el grupo que m&aacute;s aceptaci&oacute;n present&oacute; respecto a la cirug&iacute;a est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Una realidad confirmada tambi&eacute;n por la Sociedad Espa&ntilde;ola de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica que, tras realizar una encuesta entre sus cirujanos, observaron que el 10% de los pacientes interesados en cambiar su aspecto f&iacute;sico lo hacen influenciados por la imagen que obtienen de s&iacute; mismos en un <em>selfie</em>. Seg&uacute;n recoge la propia web la entidad m&eacute;dica, &ldquo;1 de cada 10 pacientes recurre a un cirujano pl&aacute;stico influido por la difusi&oacute;n masiva de im&aacute;genes de s&iacute; mismo y la consiguiente opini&oacute;n de otras personas sobre ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sara Villoria, psic&oacute;loga y creadora de Psicolog&iacute;a Riot, explica que los filtros en s&iacute; mismos no resultan un problema y se&ntilde;ala directamente a las m&aacute;scaras creadas para modificar nuestro aspecto f&iacute;sico y devolvernos una imagen m&aacute;s can&oacute;nica: &ldquo;Los filtros de belleza&rdquo;, o como creo que podr&iacute;amos llamarlos, &ldquo;filtros del canon de belleza&rdquo; son en realidad efectos, generalmente dirigidos a mujeres, creados para modificar nuestro rostro y aspecto f&iacute;sico, ci&ntilde;&eacute;ndose a todas esas caracter&iacute;sticas que conforman lo que socialmente se ha construido como bello (pero tambi&eacute;n como v&aacute;lido y adecuado). Esto hace que resulte casi inevitable que aquello en lo que nos transforma pueda sentirse &ldquo;como una mejor versi&oacute;n&rdquo; de nosotras mismas y derivar, por tanto, en que creamos que nuestra apariencia real es peor. Manejarse posteriormente con esas sensaciones y percepciones de una misma puede no ser nada f&aacute;cil en nuestro mundo, donde la opresi&oacute;n de las mujeres a trav&eacute;s de la belleza est&aacute; a la orden del d&iacute;a&ldquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, hace tan s&oacute;lo unas semanas, la periodista Elena Rue denunciaba en redes sociales las consecuencias psicol&oacute;gicas del uso y el abuso de los filtros est&eacute;ticos. Bas&aacute;ndose en su propia experiencia, Elena hablaba de lo peligroso que puede llegar a ser que &ldquo;en tan s&oacute;lo tres minutos una aplicaci&oacute;n m&oacute;vil tenga la capacidad de borrar todas las irregularidades&rdquo; que genera un problema cut&aacute;neo como la dermatitis que actualmente ella misma padece: &ldquo;La magia no existe y no hay filtro belleza para la vida real. No es sano compararme con una versi&oacute;n de m&iacute; que no existe. No es sano que para sentirme, ya no bien, sino aceptable, tenga que editar por completo c&oacute;mo se ve mi piel en realidad. Sobre todo porque me estoy diciendo a m&iacute; misma que la versi&oacute;n real de m&iacute; no es suficientemente buena ni para m&iacute; ni para mostrarla a los dem&aacute;s. Ni mi piel ni la de nadie necesita un filtro belleza para verse bien, lo que necesitamos es acabar con unos c&aacute;nones de belleza tan jodidamente irreales que nos hacen verla mal&rdquo;, opin&oacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1378380621840519169?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Una postura con la que de alguna manera coincide la psic&oacute;loga Sara Villoria: &ldquo;La vida y lo real nada tienen de perfecto. Adaptarse a las reglas del juego que imperan en las redes sociales, es decir, obligarnos a mostrar de manera constante una imagen procesada de nosotras mismas, adem&aacute;s de ser tremendamente agotador puede generarnos la falsa ilusi&oacute;n de que la vida y los dem&aacute;s son eso, cuando en realidad somos diversas, asim&eacute;tricas, variables e imperfectas&rdquo;, subraya y a&ntilde;ade que &ldquo;aun as&iacute;, es dif&iacute;cil escapar de estos aprendizajes de g&eacute;nero y del deseo de querer encajar ante a la mirada de los otros. Nos lo han ense&ntilde;ado desde muy peque&ntilde;as y esta idea se ha visto reforzada a trav&eacute;s de las im&aacute;genes, las historias y los productos que consumimos involuntariamente en la moda, publicidad, etc&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque la mayor&iacute;a de testimonios en relaci&oacute;n con los filtros son relatados por mujeres, algunos hombres tambi&eacute;n sufren la dependencia que pueden llegar a despertar estos recursos digitales. Este es el caso de Jes&uacute;s, de 28 a&ntilde;os: &ldquo;Aunque al principio los usaba muy poco o eleg&iacute;a solamente los que eran en plan gracioso, ahora los uso a todas horas. Creo que cada vez estamos m&aacute;s acostumbrados a vernos con filtros y ahora lo raro es ver a alguien sin ellos. Yo mismo estoy tan habituado a mi cara con filtro que, a veces, no me veo bien en las fotos normales que me hago con la c&aacute;mara. Algo que antes no me pasaba&rdquo;, comenta y a&ntilde;ade que &ldquo;la perfecci&oacute;n que vemos todo el tiempo en Instagram s&oacute;lo es alcanzable a trav&eacute;s de esos filtros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Marco, tambi&eacute;n de 28 a&ntilde;os, confiesa que utiliza los filtros para expresarse de forma diferente en sus redes sociales. En la <em>feed </em>de su Instagram podemos ver una fotograf&iacute;a donde Ibai Llanos aparece abraz&aacute;ndole gracias a la inteligencia artificial u otra donde recurre a un filtro de emojis tristes que le permite trasladar en un solo <em>selfie </em>la pena que siente al volver de sus vacaciones de verano.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en su caso particular y a diferencia de Jes&uacute;s, no existe una dependencia como tal a los filtros est&eacute;ticos, un recurso al que casi ni acude: &ldquo;Utilizo los filtros de Instagram porque me parecen graciosos. Subo <em>stories</em> y fotos con y sin filtro indistintamente. En todo caso dir&iacute;a que el 90% del contenido que subo es sin filtros. Sin embargo, s&iacute; percibo que hay cada vez m&aacute;s gente inc&oacute;moda con su propia imagen que recurre a ellos para ocultar peque&ntilde;as inseguridades&rdquo;, apunta y a&ntilde;ade que, desde su punto de vista &ldquo;el uso de los filtros no est&aacute; vinculado al g&eacute;nero. Yo lo veo como algo personal, relacionado con la imagen que cada uno de nosotros quiere proyectar al mundo. Se me ocurren pocas cosas mejores que subir una foto con un Ibai Llanos gigante abraz&aacute;ndote&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que decidir si deber&iacute;amos o no usar los filtros deber&iacute;amos reflexionar acerca del posible impacto que el uso de estos efectos puede tener sobre nosotros. Respondernos &rdquo;sin filtro&ldquo; a estas preguntas puede llevarnos a tomar una postura m&aacute;s beneficiosa con nuestra autoestima, ayudarnos a elegir qu&eacute; uso queremos hacer de las redes sociales y qu&eacute; trato nos vamos a dar dentro de ellas&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga Sara Villoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/queremos-vemos-filtros-consecuencias-mostrar-continuamente-imagen-perfecta-instagram_1_7853718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Apr 2021 20:43:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Queremos ser como nos vemos en los filtros": las consecuencias de mostrar una imagen perfecta en Instagram]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Instagram]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Yo nací para ser perra, por favor dejadme serlo" o cómo la canción de Rigoberta Bandini reclama a las mujeres como sujetos deseantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/naci-perra-favor-dejarme-serlo-cancion-rigoberta-bandini-reclama-mujeres-sujetos-deseantes_1_7292479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/022d457a-94fb-4ec5-9a1d-9fcd3ab2b0ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Yo nací para ser perra, por favor dejadme serlo&quot; o cómo la canción de Rigoberta Bandini reclama a las mujeres como sujetos deseantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última canción de la artista ha logrado convertirse en esa habitación propia de la que hablaba Virginia Woolf y que tanto hemos necesitado las mujeres a lo largo de esta pandemia</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si yo pudiera ser perra, por favor dejadme serlo, s&oacute;lo pido ir sin correa a pasear&rdquo; es uno de los versos con los que arranca &lsquo;Perra&rsquo;, la canci&oacute;n de Rigoberta Bandini que va camino de convertirse en un canto a la liberaci&oacute;n femenina. Y es que, en poco m&aacute;s de tres minutos, la canci&oacute;n compuesta por la propia Paula Rib&oacute;, el verdadero nombre detr&aacute;s del art&iacute;stico Rigoberta Bandini, ha logrado convertirse en esa habitaci&oacute;n propia de la que hablaba Virginia Woolf y que tanto hemos necesitado las mujeres a lo largo de esta pandemia, cuando de repente, los l&iacute;mites de lo personal y lo profesional se difuminaron y nuestras necesidades pasaron a un cuarto plano.
    </p><p class="article-text">
        En apenas un a&ntilde;o, Rigoberta Bandini ha pasado de ser la banda sonora de los confinamientos m&aacute;s vanguardistas, a esa artista que sin haber publicado todav&iacute;a un &aacute;lbum completo ya acumula m&aacute;s de 200.000 oyentes mensuales en Spotify. As&iacute;, mientras en la cuarentena cant&aacute;bamos <em>Too Many Drugs</em> a la vez que hac&iacute;amos un bizcocho con aquella harina agotada, <em>Perra </em>ha llegado para unir a las mujeres en un momento en el que el feminismo est&aacute; tan criminalizado como dividido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frases como &ldquo;s&oacute;lo pido ir sin correa a pasear&rdquo; o &ldquo;no quiero llevar nunca el bozal&rdquo; convierten esta canci&oacute;n en un lema muy potente y cuyos versos podr&iacute;an protagonizar centenares de pancartas un 8 de Marzo. Sin embargo, que no podamos juntarnos para pintar esas pancartas, abrazarnos y emocionarnos mientras lo hacemos, no es sin&oacute;nimo de que el tema de Paula Rib&oacute; no est&eacute; cogiendo fuerza. Todo lo contrario. Est&aacute; calando y mucho. La diferencia es la forma en la que vivimos la canci&oacute;n y la hacemos crecer. En lugar de escribir sus versos en letras may&uacute;sculas sobre un cart&oacute;n o desgastar las zapatillas bailandola en una discoteca, grabamos stories con su m&uacute;sica de fondo y nos respondemos unas a otras para hablar de lo identificadas que nos sentimos.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/eKIeqv0d2jc" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que dijeron mis amigas cuando escucharon esta canci&oacute;n fue que ojal&aacute; podamos escucharla y bailarla todas juntas en un concierto pronto. Y ese es justo tambi&eacute;n mi deseo. Me encantar&iacute;a poder disfrutar de ella en directo&rdquo;, sostiene Marta Gonz&aacute;lez de 35 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Marta califica el tema de Rigoberta Banidini como &ldquo;un canto a la libertad y a la armon&iacute;a no juzgada&rdquo; y destaca el verso &ldquo;s&oacute;lo pido ir sin correa a pasear&rdquo; como una de las partes m&aacute;s reveladoras de la canci&oacute;n: &ldquo;Para m&iacute; esa frase lo dice todo. Refleja la situaci&oacute;n de las mujeres en la sociedad actual, a la que s&oacute;lo le pedimos vivir en igualdad y trabajar con las mismas aspiraciones y poder que tienen los hombres hoy en d&iacute;a&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de sentirse identificada, Aida Mas, responsable de <em>marketing</em> de 31 a&ntilde;os, habla de la sensaci&oacute;n de hartazgo y reivindicaci&oacute;n que le despierta el tema: &ldquo;A todas alguna vez nos han llamado perras con un prop&oacute;sito despectivo y s&oacute;lo por el mero hecho de ser mujeres. Lo que m&aacute;s me gusta del tema de Rigoberta es c&oacute;mo introduce la idea de &lsquo;pues s&iacute;, mira, ojal&aacute; ser una perra&rsquo;. &lsquo;Ojal&aacute; pudiera serlo porque todo ser&iacute;a mucho m&aacute;s f&aacute;cil&rsquo;. Y tiene raz&oacute;n. Si fu&eacute;semos perras no tendr&iacute;amos que estar justific&aacute;ndonos o lidiando d&iacute;a a d&iacute;a con este tipo de cosas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/YBHg3_APqBc" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure><h3 class="article-text">La dificultad de ser mujer en tiempos de Virgine Despentes</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de introducir una met&aacute;fora tras otra para reivindicar la carga mental y los problemas de ansiedad que sufrimos las mujeres (&ldquo;que si tengo la cabeza en otro lado los domingos me dej&eacute;is que me apalanque en el sof&aacute;&rdquo;), Rigoberta Bandini abre el otro mel&oacute;n por excelencia de la lucha feminista: el derecho a vivir la sexualidad de nuestros cuerpos sin miedo a ser juzgadas o violadas. Y lo refleja de forma muy aguda tanto <a href="https://www.instagram.com/p/CKRr5Q5DL-e/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la portada del single</a> como al referenciar a una de las voces que m&aacute;s han sumado en el marco te&oacute;rico de la actual cuarta ola feminista: &ldquo;Esto de nacer mujeres, en el tiempo de Despentes, es dif&iacute;cil no s&eacute; por d&oacute;nde empezar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si en el a&ntilde;o 2006 la escritora de <em>Teor&iacute;a King Kong </em>denunciaba a trav&eacute;s de este mismo ensayo su propia violaci&oacute;n y reflexionaba sobre su experiencia como trabajadora sexual, ahora Rigoberta Bandini recoge su legado para reivindicarnos a todas como perras, como animales, como seres humanos que sienten deseo por pura supervivencia. &ldquo;Yo nac&iacute; para ser perra, por favor, dejadme serlo&rdquo; no s&oacute;lo clama que nos dejen vivir activamente como sujetos deseantes, sino que ruega que dejen de juzgarnos o, en el peor de los casos, de acosarnos o violarnos por ello.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al escuchar la canci&oacute;n tambi&eacute;n siento una sensaci&oacute;n como de suciedad que, al final, es lo que muchas percibimos cuando nos llaman perras, zorras o putas de manera tan gratuita y simplemente por hacer cosas que siendo hombre no ser&iacute;an juzgadas como tal &rdquo;, a&ntilde;ade Aida Mas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/bYA81QfWSsw" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, Rigoberta Bandini hace suyo el t&eacute;rmino &ldquo;perra&rdquo; para reclamarnos como sujetos y no como objetos sexuales al servicio de la mirada del hombre: &ldquo;Y es que si yo fuera una perra, todos estos miedos se disipar&iacute;an y vivir&iacute;a en armon&iacute;a y libertad. Creo que toda mi existencia ser&iacute;a mucho m&aacute;s amable y liberal&rdquo;, recita Paula Rib&oacute; en la primera estrofa de la canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Algo que, de alguna forma, emparenta con <a href="https://www.elsaltodiario.com/literatura/entrevista%20virginie-despentes--hombres-podrian-pensar-disfrutan-trabajo-invisible-violadores-maltratadores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas declaraciones que dio Virgine Despentes</a> tras preguntarle si considera la violaci&oacute;n como un tipo de terrorismo contra las mujeres: &ldquo;Es una forma de mantenernos en un estado de alerta cotidiana, de decirnos que cada d&iacute;a tiene su peligro posible, porque cada d&iacute;a sabes que no est&aacute;s segura. De la misma manera, es una forma de decir a los hombres: Este mundo os pertenece, en este mundo pod&eacute;is andar, salir de noche, os pueden pasar cosas, pero los violadores sois vosotros y las presas somos nosotras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si <a href="https://smoda.elpais.com/placeres/rigoberta-bandini-in-spain-we-call-it-soledad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace unos meses Rigoberta Bandini hablaba</a> de que su m&uacute;sica pretende &ldquo;iluminar desde la iron&iacute;a y la diversi&oacute;n el sentimiento de uni&oacute;n&rdquo;, sin duda podemos afirmar que &lsquo;Perra&rsquo; (si no lo ha logrado ya) va camino de convertirse en un grito colectivo para todas aquellas mujeres que desean neutralizar el sentido peyorativo de esta palabra y simplemente vivir, correr y desear en libertad. Como dijo hace casi un siglo Emma Goldman, &ldquo;si no puedo bailar, no es mi revoluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioes" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/naci-perra-favor-dejarme-serlo-cancion-rigoberta-bandini-reclama-mujeres-sujetos-deseantes_1_7292479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Mar 2021 20:44:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Yo nací para ser perra, por favor dejadme serlo" o cómo la canción de Rigoberta Bandini reclama a las mujeres como sujetos deseantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Feminismo,música urbana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Casi me desmayo al salir de la ducha": hablamos de mastitis en el postparto, la complicación muda de la lactancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/desmayo-salir-ducha-hablamos-mastitis-postparto-complicacion-muda-lactancia_1_7255374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3efef5d6-3fe7-4110-a9cf-cb9436345d26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Casi me desmayo al salir de la ducha&quot;: hablamos de mastitis en el postparto, la complicación muda de la lactancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede producirse como consecuencia de una infección y que muchas mujeres no descubren hasta que son madres</p></div><p class="article-text">
        Maite tuvo su primera mastitis cuando Lara ten&iacute;a tan solo un mes de vida y ella estaba sumida en una depresi&oacute;n postparto. Aunque los temblores y el dolor al dar el pecho a su hija no le parec&iacute;an s&iacute;ntomas normales, no sab&iacute;a qu&eacute; era exactamente lo que le estaba pasando ni cu&aacute;l era la raz&oacute;n de ese malestar repentino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como estaba muy mareada pens&eacute; que igual se me pasar&iacute;a si me daba una ducha. Le dije a mi pareja que me acompa&ntilde;ase porque sent&iacute;a que pod&iacute;a caerme en cualquier momento. Y as&iacute; fue. Tuve que salir corriendo del agua y tirarme desnuda en el suelo porque sent&iacute;a que de verdad me iba. Cuando me tom&eacute; la temperatura ten&iacute;a 40,5&ordm; de fiebre y fuimos directos a urgencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mastitis es una inflamaci&oacute;n del tejido mamario que puede producirse como consecuencia de una infecci&oacute;n. Pero m&aacute;s all&aacute; de la descripci&oacute;n cl&iacute;nica, la mastitis es un problema invisibilizado con el que muchas mujeres no se encuentran hasta que son madres. Y es entonces, cuando al compartirlo con amigas o incluso familiares, se dan cuenta de lo com&uacute;n que es y de lo poco que est&aacute; sobre la mesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando estuve en urgencias pasaron a verme hasta seis m&eacute;dicos distintos, pero al principio, ninguno se atrev&iacute;a a darme una soluci&oacute;n por miedo a recetarme un antibi&oacute;tico que no fuese compatible con la lactancia. S&oacute;lo me dec&iacute;an que mi pecho ten&iacute;a muy mala pinta, mientras yo no paraba de vomitar. Al final, tras consultar entre ellos varias opciones dieron con el antibi&oacute;tico adecuado y pude irme a mi casa a descansar. Mi mastitis dur&oacute; un total de tres meses&rdquo;, subraya Maite.
    </p><p class="article-text">
        Andrea Lui&ntilde;a, m&eacute;dica de familia del Hospital Universitario San Agust&iacute;n de Avil&eacute;s, reconoce que a veces se dan este tipo de situaciones porque en muchas comunidades aut&oacute;nomas como es el caso de Asturias, este tema se entrega casi por completo a las matronas, por lo que la experiencia de los m&eacute;dicos de familia o de urgencias depende, en parte, de las mastitis que hayan visto a lo largo de su carrera. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La medicina de familia es una disciplina muy amplia que aborda much&iacute;simas cosas y es imposible controlar de todo por igual, pero creo que esto no deber&iacute;a ser nunca un impedimento para que tratemos correctamente una mastitis o cualquier otro cuadro cl&iacute;nico. Soy de la opini&oacute;n de que si no tenemos todo el conocimiento de una patolog&iacute;a en nuestra cabeza en ese preciso momento, acudamos a los medios y recursos que tenemos a nuestro alcance y que s&iacute; nos pueden ayudar a dar con el mejor tratamiento. En el caso de las pu&eacute;rperas no s&oacute;lo necesitamos un tratamiento compatible con la lactancia, sino tambi&eacute;n se trata de buscar uno que cubra espec&iacute;ficamente la infecci&oacute;n para no crear futuras resistencias antibi&oacute;ticas&rdquo;, explica.
    </p><h3 class="article-text">Cuando la mastitis se vuelve eterna&nbsp;</h3><p class="article-text">
        La mastitis de Marta comenz&oacute; cuando su hijo ten&iacute;a diez d&iacute;as. Su beb&eacute; ten&iacute;a el cuello r&iacute;gido como consecuencia del parto y esto dificultaba que se agarrase bien al pecho. Sin embargo, para llegar a esta conclusi&oacute;n, Marta tuvo que hablar con casi una decena de especialistas, pasar por dos ingresos y finalmente someterse a una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cinco d&iacute;as aplicando fr&iacute;o, vaciando el pecho y siguiendo las pautas recomendadas por sus compa&ntilde;eras matronas (Marta es enfermera), la inflamaci&oacute;n del pecho no s&oacute;lo no remit&iacute;a, sino que a ella se sum&oacute; un bulto en la aureola que en el hospital diagnostican como &lsquo;galactocele&rsquo; (acumulaci&oacute;n de leche fuera de los conductos) y sin darle demasiada importancia la enviaron para casa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque durante todo ese tiempo no tuve fiebre ni malestar general, con distancia, lo asocio a que el umbral del dolor me subi&oacute; much&iacute;simo despu&eacute;s de parir sin analg&eacute;sicos. Por eso creo que al principio no era capaz de identificar las molestias tan fuertes que me provocaba la lactancia. Me dol&iacute;a mucho, pero nada que ver con el dolor del parto, por lo que yo afirmaba &rdquo;a ver, dolor dolor dolor no es&ldquo;. Pero, al d&iacute;a siguiente de volver del hospital, el dolor empez&oacute; a ser completamente insoportable. No me pod&iacute;a ni tocar la teta. Me dol&iacute;a incluso con el roce de la ropa o el movimiento del coche, por lo que decidimos volver al m&eacute;dico. Ese d&iacute;a me ingresaron y acabaron intervini&eacute;ndome el pecho esa misma tarde. Descubrieron que el te&oacute;rico &lsquo;galactocele&rsquo; no era tal cosa, sino un absceso que no paraba de aumentar de tama&ntilde;o. Para solucionarlo me drenaron 20 ml de pus y leche y estuve ingresada tres d&iacute;as con antibi&oacute;ticos endovenosos&rdquo;, describe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la pesadilla de Marta con la mastitis no termin&oacute; con ese ingreso. A los pocos d&iacute;as de recibir el alta tuvo que volver porque continuaba con mucho dolor y el pecho rojo. Y aunque le drenaron la mama de nuevo, tres semanas despu&eacute;s, tuvo que regresar a urgencias, donde la derivaron a quir&oacute;fano: &ldquo;Aprovechando la anestesia de la operaci&oacute;n, me limpiaron bien y me deshicieron todos los n&oacute;dulos de leche que ten&iacute;a dentro de la mama. Me dejaron un drenaje puesto para evitar que cerrase mal, pero como mi piel se abri&oacute; espont&aacute;neamente por otra parte del absceso, al final me qued&oacute; un agujero c&oacute;mo una moneda de dos euros que tard&oacute; dos meses en cicatrizar del todo&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que Marta s&oacute;lo tiene buenas palabras para la atenci&oacute;n m&eacute;dica que recibi&oacute;, considera que &ldquo;en el sistema existe cierto abandono a la mujer embarazada y m&aacute;s a&uacute;n desde que estamos inmersos en la pandemia&rdquo;, algo con lo que coincide Maite, quien tiene una vena del pecho inflamada como consecuencia de su larga mastitis: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo voy a llamar a mi m&eacute;dico y decirle, con la que est&aacute; cayendo, que tengo una venita hinchada en la teta? Me dir&aacute;: <span class="highlight" style="--color:white;">&laquo;</span>Vale muy bien. Nosotros estamos lidiando con una pandemia<span class="highlight" style="--color:white;">&raquo;</span>&rdquo;, apunta desde el sarcasmo.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Marta y Maite, Ariadna decidi&oacute; dejar la lactancia a demanda despu&eacute;s de una mastitis que se complic&oacute; por un absceso y termin&oacute; llev&aacute;ndola al quir&oacute;fano para limpiar la mama tras varias reca&iacute;das inflamatorias. Y, como sucede con otras muchas madres que no pueden o no quieren dar el pecho, con la renuncia a la lactancia lleg&oacute; la culpa: &ldquo;A las tres semanas de nacer la ni&ntilde;a, tuve que dejar la lactancia. Tras varios d&iacute;as en la cama sin poder estar ni siquiera con mi hija porque no soportaba los dolores, me di cuenta de que aquello no nos hac&iacute;a bien ni a m&iacute; ni a ella. Adem&aacute;s, con los abcesos me baj&oacute; la producci&oacute;n de leche y no ten&iacute;a suficiente para alimentar a Carla. Aunque busqu&eacute; toda la ayuda que pude (descartamos problemas de frenillo, corregimos la postura y el agarre), al final no mejor&oacute;. Recuerdo perfectamente la culpa que sent&iacute; cuando vi que no pod&iacute;a m&aacute;s y dije &lsquo;hasta aqu&iacute;&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se habla muy poco de las mastitis e incluso hay quien dice que si est&aacute;s informada no te pasa y eso no es cierto. Te puede suceder igual y se pasa muy mal. Yo hab&iacute;a hecho un curso de preparaci&oacute;n a la lactancia durante el embarazo y me vi igualmente en esa situaci&oacute;n. Es m&aacute;s, al compartirlo despu&eacute;s con otras mujeres me enter&eacute; de que muchas amigas o compa&ntilde;eras de trabajo tambi&eacute;n la hab&iacute;an pasado y lo recordaban como uno de los peores momentos&rdquo;, opina y a&ntilde;ade que para ella lo peor de la maternidad no fue el parto, sino el postparto.
    </p><h3 class="article-text">Evitar complicaciones<strong>&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;La causa m&aacute;s habitual por la que se origina una mastitis es un estasis de la leche que, en ocasiones, desencadena un sobrecrecimiento bacteriano por una alteraci&oacute;n en los microorganismos que est&aacute;n en la leche materna&rdquo;, explica Beatriz Jim&eacute;nez, ginec&oacute;loga en el Hospital Valle del Nal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a los factores que pueden contribuir a desencadenar una mastitis, Jim&eacute;nez se&ntilde;ala varios: &ldquo;Las tomas poco frecuentes o programadas de antemano pueden producir la estasis de leche que mencionaba antes y llevar a una obstrucci&oacute;n de los conductos l&aacute;cteos. Otra de las causas que podemos destacar son los agarres inadecuados del reci&eacute;n nacido al pez&oacute;n que hacen que la extracci&oacute;n de leche sea ineficaz. Y, por &uacute;ltimo, a veces tambi&eacute;n influyen factores como la primiparidad (condici&oacute;n que cumplen las mujeres que han tenido a su primer hijo), alteraciones en la anatom&iacute;a del pez&oacute;n o la prematuridad del reci&eacute;n nacido&rdquo;, enumera.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque todas las mujeres entrevistadas para este reportaje han sufrido una mastitis durante la lactancia de su primer hijo, Alba Padr&oacute;, cofundadora de <a href="https://lactapp.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LactaApp</a>, se&ntilde;ala que aunque no existen estudios cient&iacute;ficos que evidencien que las madres primerizas tienen mayor probabilidad de padecer una mastitis, &ldquo;s&iacute; que es cierto que al tratarse de su primera experiencia dando el pecho les puede costar m&aacute;s identificarla en un primer momento. Pero al margen de eso no tienen porque sufrirlas m&aacute;s. La mastitis es algo que puede ocurrirle a cualquier mujer. Simplemente, aquellas que han tenido m&aacute;s de un hijo, detectan antes los s&iacute;ntomas y, por lo tanto, tienden a resolverla antes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s generalizadas que realizan las entrevistadas en torno a sus primeros meses de maternidad est&aacute; relacionada con la falta de apoyo que tienen a la hora de comenzar a dar el pecho. A excepci&oacute;n de aquellas que durante el parto han tratado de formarse en lactancia, son muchas las madres que se sienten solas y perdidas a la hora de alimentar al reci&eacute;n nacido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo llegu&eacute; a casa sin tener ni idea de c&oacute;mo darle el pecho a Lara. Durante las 24 horas que estuve en el hospital, todo el tiempo les dec&iacute;a a todas las personas que ven&iacute;an a verme (matrona, enfermeras, auxiliares y m&eacute;dicos) que me dol&iacute;a mucho el pecho cuando la ni&ntilde;a mamaba. Unos me dec&iacute;an que era normal, otros que era el agarre, otros que la postura y otros que esa postura que me hab&iacute;an recomendado horas atr&aacute;s tampoco serv&iacute;a. &iquest;Conclusi&oacute;n ? Me fui a casa pensando que me dol&iacute;a porque yo siempre hab&iacute;a tenido los pezones muy sensibles y que en realidad todo estaba yendo bien. A ra&iacute;z de padecer grietas, realic&eacute; una consulta online con una matrona (par&iacute; en abril, en plena pandemia) y aunque me dio consejos muy buenos, no fue suficiente. Grietas y mastitis aparte, mi experiencia con la lactancia no ha sido buena. Lara sigue agarrando mal a los nueve meses, pero al menos ahora ya no me duele &rdquo;, expone Maite.
    </p><p class="article-text">
        Como posible soluci&oacute;n al problema que describe Maite, tanto la ginec&oacute;loga Beatr&iacute;z Jim&eacute;nez como la cofundadora de LactApp, <a href="https://www.instagram.com/albapadibclc/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alba Padr&oacute;</a> recomiendan los grupos de apoyo a la lactancia que organizan las matronas desde los centros de salud. Dado el aumento de mujeres que deciden dar el pecho hasta el sexto mes (<a href="https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/201602-lactancia-materna-cifras.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2012 lo hac&iacute;an el 28%</a> y <a href="https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&amp;c=INESeccion_C&amp;cid=1259926457058&amp;p=1254735110672&amp;pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout&amp;param1=PYSDetalle&amp;param3=1259924822888" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2018 el 47%</a>), la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a ofrece en su web <a href="https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna/lactancia-materna/grupos-apoyo-lactancia-materna" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un listado</a> de los grupos disponibles en cada comunidad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente, aunque Beatriz Jim&eacute;nez es consciente de que la formaci&oacute;n que reciben los sanitarios desde el punto de vista de la salud de las mujeres es mejorable porque, en ocasiones, ha sido escasa, cree que &ldquo;cada vez existe un mayor n&uacute;mero de profesionales comprometidos con la lactancia materna y formados para dar un correcto apoyo a este tipo de situaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo con lo que Alba Padr&oacute; tambi&eacute;n coincide, pero desde un punto de vista m&aacute;s pragm&aacute;tico: &ldquo;Hay muchas madres que llegan a casa despu&eacute;s del parto con una informaci&oacute;n m&iacute;nima de c&oacute;mo amamantar a sus hijos y, claro, como cada vez hay m&aacute;s madres que dan el pecho, se evidencian los problemas. Por un lado, hay profesionales sanitarios que no tienen la formaci&oacute;n adecuada, b&aacute;sicamente porque la lactancia materna se ignora en los planes formativos y, por el otro, porque a nivel de organizaci&oacute;n los m&eacute;dicos no tienen tiempo. La observaci&oacute;n de una toma puede requerir una hora y no hay tiempo material para atender a todas las pu&eacute;rperas que salgan del hospital con una lactancia instaurada. Por eso precisamente es importante que los sanitarios se coordinen con grupos de lactancia o elementos externos que faciliten que estas mujeres no se encuentren tan solas cuando vuelven del hospital, que al final es de lo que se trata&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Sierra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 20:41:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Casi me desmayo al salir de la ducha": hablamos de mastitis en el postparto, la complicación muda de la lactancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades,Maternidad,Bebés]]></media:keywords>
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