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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Navarro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Música, eso que suena de fondo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/musica-suena-fondo_1_9743259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b7e1730-7ba3-43a6-b0d5-9e0f0d490f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_1061174.jpg" width="3928" height="2210" alt="Música, eso que suena de fondo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los servicios de 'streaming' son actualmente la principal fuente de acceso a la música grabada y están provocando nuevas formas de escucharla: “El hecho de tener millones de playlists al alcance del dedo hace que consumamos música de una manera más voraz y menos paciente"</p><p class="subtitle"> 30 segundos en el interior de una canción pop </p></div><p class="article-text">
        La tendencia de la m&uacute;sica es &ldquo;convertirse en algo accesorio&rdquo;. Lo explica as&iacute; Pablo Garnelo, m&uacute;sico del grupo Biznaga y psic&oacute;logo de 39 a&ntilde;os. &ldquo;No necesariamente vac&iacute;o&rdquo;, a&ntilde;ade, pero s&iacute; &ldquo;un complemento con cierta inercia de consumo r&aacute;pido&rdquo;. Para Garnelo hay dos fuerzas que est&aacute;n cambiando &ldquo;el significado de la m&uacute;sica&rdquo;. Una es la industria musical, &ldquo;que solo busca el &eacute;xito y el reconocimiento&rdquo; y est&aacute; &ldquo;canibalizando&rdquo; la m&uacute;sica, y la otra es &ldquo;la inercia individualista y el s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;, que convierten la m&uacute;sica en &ldquo;un elemento de lujo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siempre ha existido m&uacute;sica de impacto inmediato y otra de digesti&oacute;n m&aacute;s lenta. Hoy, m&aacute;s all&aacute; de la exigencia que la propia m&uacute;sica demanda, lo que abunda es un cierto modo acelerado, distra&iacute;do y simult&aacute;neo de escuchar, derivado del uso masivo de servicios de audio <em>online</em>. Centrarse en lo que est&aacute; sonando sin hacer nada m&aacute;s parece un privilegio. Implica detenimiento, cuidado y, a fin de cuentas, algo que no sobra: tiempo. Spotify se ha dado cuenta y en un editorial corporativo titulado <a href="https://ads.spotify.com/es-ES/insights-y-noticias/la-nueva-edad-de-oro-del-audio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una nueva edad dorada del audio</em></a><em> </em> se&ntilde;ala que &ldquo;es mucho m&aacute;s probable&rdquo; que el usuario est&eacute; &ldquo;haciendo ejercicio, haciendo la cena, recibiendo a amigos en casa, jugando a videojuegos, limpiando tu apartamento, conduciendo a alg&uacute;n sitio, estudiando o trabajando&rdquo; cuando escucha m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede el cerebro escuchar m&uacute;sica y hacer otra cosa a la vez? Esa es una de las &aacute;reas de estudio de la neurociencia. La multitarea tiene &ldquo;un impacto cognitivo negativo&rdquo; provocando una menor concentraci&oacute;n en cada tarea, <a href="https://www.tiktok.com/@manesfacundo/video/7073529653398490373" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">como insiste el neur&oacute;logo</a> Facundo Manes, autor de <em>Ser humanos. Todo lo que necesitas saber sobre el cerebro</em> (Paid&oacute;s, 2021). No obstante, la autopercepci&oacute;n es otra y las personas se consideran m&aacute;s multitarea de lo que su cerebro les permite. De hecho, Spotify se aprovecha de esa percepci&oacute;n y afirma, para reforzar sus argumentos, que &ldquo;el 63&nbsp;% de las personas entre 15 y 37 a&ntilde;os afirman que no solo son capaces de realizar varias tareas al mismo tiempo que escuchan, sino que, adem&aacute;s, el audio les hace ser m&aacute;s productivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya se est&aacute; prestando atenci&oacute;n a testimonios que afirman <a href="https://www.theguardian.com/music/2022/sep/27/theres-endless-choice-but-youre-not-listening-fans-quitting-spotify-to-save-their-love-of-music" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;abandonar Spotify&rdquo; por &ldquo;amar la m&uacute;sica&rdquo;</a>, es decir, por identificar ese d&eacute;ficit de atenci&oacute;n o escucha en segundo plano. Spotify ha aumentado 23 millones el n&uacute;mero de usuarios activos en los &uacute;ltimos meses y ya suma un total de 456 millones en todo el mundo. En consonancia, crecen sus ingresos y en el tercer trimestre de 2022 ha superado un 21% los del mismo periodo del a&ntilde;o anterior. El abandono de Spotify no es una tendencia pero s&iacute; un punto de reflexi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Voracidad e impaciencia</h3><p class="article-text">
        &ldquo;El hecho de tener millones de <em>playlists </em>al alcance del dedo hace que consumamos m&uacute;sica de una manera m&aacute;s voraz y menos paciente. Se escucha mucho menos el formato &aacute;lbum, ya apenas existe el ritual de elegir el &aacute;lbum que quieres escuchar y escucharlo de principio a fin y en el orden propuesto por los artistas&rdquo;, describe Beatriz Matt, compositora de 29 a&ntilde;os, graduada en musicolog&iacute;a y residente entre Madrid y Londres. &ldquo;Las plataformas de <em>streaming</em> nos permiten descubrir canciones, artistas y g&eacute;neros que quiz&aacute;s hubi&eacute;ramos tardado m&aacute;s en descubrir pero, de alguna manera, tambi&eacute;n han hecho da&ntilde;o a la forma que tenemos de valorar la m&uacute;sica y el trabajo de los artistas, porque por 10 euros al mes tenemos acceso a todo y ya no estamos dispuestos a pagar por un disco&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;La industria musical y su af&aacute;n capitalista est&aacute;n modificando, y no necesariamente para bien, la idea m&aacute;s pura del significado de la m&uacute;sica&rdquo;, coincide Garnelo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hecho de tener millones de playlists al alcance del dedo hace que consumamos música de una manera más voraz y menos paciente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Matt</span>
                                        <span>—</span> Compositora y musicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jorge Rubio tiene 36 a&ntilde;os y se dedica a la b&uacute;squeda de nuevos artistas para la editorial de derechos musicales Universal Music Publishing. Opina que ahora mismo se escucha m&aacute;s m&uacute;sica que nunca aunque eso &ldquo;no significa que sea una escucha m&aacute;s consciente o que tenga un papel predominante&rdquo;. Considera que &ldquo;un consumo m&aacute;s atomizado de g&eacute;neros, gracias a las plataformas de <em>streaming, </em>ha diluido el papel de la m&uacute;sica como elemento constitutivo de una identidad personal&rdquo; la cual ahora se apoya m&aacute;s &ldquo;en otros conceptos tipo moda o estilos de vida&rdquo;. A esto ha contribuido que la m&uacute;sica funcione &ldquo;como elemento de apoyo asociado a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/influencia-tiktok-acorta-duracion-cancion-pop-perfecta_1_8493870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros formatos como TikTok</a>&rdquo;. &Eacute;l mismo, en el desempe&ntilde;o de su trabajo, encuentra &ldquo;momentos para hacer una escucha activa, prestando atenci&oacute;n plena&rdquo;, los cuales combina con otros en los que la m&uacute;sica &ldquo;simplemente acompa&ntilde;a&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se escucha más música que nunca aunque eso no significa que sea una escucha más consciente o que tenga un papel predominante



</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Rubio</span>
                                        <span>—</span> Buscador de talento para Universal Music Publishing
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La c&eacute;lebre cita del te&oacute;rico de la comunicaci&oacute;n Marshall McLuhan, &ldquo;el medio es el mensaje&rdquo;, sonaba precisa en 1964. Actualmente no resulta sencillo desligar los distintos elementos de la comunicaci&oacute;n mediante algoritmos. Los servicios de <em>streaming</em> est&aacute;n creando un arquetipo mixto, que es a la vez emisor, receptor, medio y mensaje. La influencia de los agentes mediadores del proceso de escucha, opera de modo eficiente y sutil para que percibamos la m&uacute;sica como un producto m&aacute;s en el disputado mercado de la atenci&oacute;n. Este enfoque es fundamental para entender el sentimiento hiperb&oacute;lico que est&aacute; definiendo nuestro siglo: m&aacute;s lejos, m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s fuerte, m&aacute;s real&hellip; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Marta Peirano, periodista y ensayista especializada en tecnolog&iacute;a, cultura y poder, imparti&oacute; hace dos a&ntilde;os una ilustrativa charla en el Palau de la M&uacute;sica bajo el t&iacute;tulo de <a href="https://www.palaumusica.cat/es/nuevas-formas-de-escuchar-con-marta-peirano_817560" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nuevas formas de escuchar</em></a>. All&iacute; desvel&oacute; algunas claves sobre c&oacute;mo el modelo de Spotify est&aacute; menoscabando la manera de relacionarnos con la m&uacute;sica: &ldquo;No es ni una tienda de discos, ni es del todo un servicio de derechos de reproducci&oacute;n. Spotify es capitalismo de plataformas al 100% y, como todas las plataformas, vende anuncios. Desde que salieron a bolsa en 2015, han estado dirigiendo gran parte de su esfuerzo a las listas que llaman contextuales y emocionales, y que son fundamentales para su estrategia de negocio. La idea de identificar y transformar emociones con la m&uacute;sica no es nueva, est&aacute; bien estudiada y Spotify la aprovecha, dej&aacute;ndonos botones para que podamos entrenar a su algoritmo y decirle exactamente d&oacute;nde estamos y qu&eacute; estamos haciendo, informaci&oacute;n muy peligrosa cuando ves qui&eacute;n est&aacute; realmente detr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica parece haber perdido su poder para detener mundos y cambiar vidas. Ya no sublima, solo acompa&ntilde;a. Est&aacute; dejando de ser la banda sonora de un imaginario o una memoria emocional para convertirse en un hilo musical recomendado para cada contexto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/musica-suena-fondo_1_9743259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2022 21:47:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Spotify,Streaming,Industria musical]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[30 segundos en el interior de una canción pop]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/30-segundos-interior-cancion-pop_1_9624523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52c85557-eb91-4087-8815-23989076dbaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="30 segundos en el interior de una canción pop"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los servicios de música en streaming están revolucionando el concepto de escucha con su capacidad para determinar cómo se produce y reproduce música hoy</p><p class="subtitle">Crítica - 'La Playlist', una mirada amplia y diversa a la historia de Spotify en formato serie</p></div><p class="article-text">
        Durante los 30 primeros segundos, una canci&oacute;n no cuesta nada. Tiene valor, por supuesto. Y es muy probable que a los autores y los productores del tema les haya costado mucho dar con el arranque perfecto, ese que hace que quieras seguir escuchando. Pero en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, ni Spotify ni ninguna otra plataforma remunera a los creadores hasta que el oyente alcance el segundo 31. Y eso, en la era de la <em>tiktokizaci&oacute;n</em>, el <em>story</em> y la ansiedad, supone dejar de ganar mucho dinero.
    </p><p class="article-text">
        Spotify es la compa&ntilde;&iacute;a l&iacute;der de un sector que acumula m&aacute;s de 520 millones de usuarios de pago de diferentes plataformas, seg&uacute;n el c&aacute;lculo de la Federaci&oacute;n Internacional de la Industria Fonogr&aacute;fica. Con un enfoque inicial de simple reproductor de canciones <em>online, </em>ha ido implementando herramientas y sofisticando su funcionamiento, conforme iba ampliando su cat&aacute;logo de referencias y su n&uacute;mero de usuarios (433 millones activos en 2021), hasta convertirse en la plataforma de m&uacute;sica digital por excelencia, con m&aacute;s del 30% del total de suscriptores globales, el doble de lo que acumula su rival directo, Apple Music. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo del <em>streaming</em>, que ha desbancado el de la m&uacute;sica grabada en soportes, ha empezado a ejercer una gran influencia, no solo en el comportamiento de los usuarios, sino tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/influencia-tiktok-acorta-duracion-cancion-pop-perfecta_1_8493870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la creaci&oacute;n de las propias obras</a>. En un mercado con millones de canciones disponibles al alcance de un clic, la canci&oacute;n que no convence en los primeros segundos cae en un saco de obras olvidadas, guillotinada por el implacable bot&oacute;n de &ldquo;Siguiente&rdquo;. Los creadores de una canci&oacute;n se lo juegan todo en los primeros segundos. Y &ldquo;todo&rdquo;, en este caso, es literal. Si no captan la atenci&oacute;n del oyente m&aacute;s all&aacute; de medio minuto, no recibir&aacute;n ni un c&eacute;ntimo por esa escucha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué cantidad de información o emoción cabe en ese breve intervalo de tiempo no monetizable, los 30 primeros segundos?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Spotify, Apple Music, Tidal<em>,</em> Deezer o YouTube fijan ese punto de inflexi&oacute;n para la monetizaci&oacute;n a partir de los treinta primeros segundos. La compa&ntilde;&iacute;a sueca lo indica en Spotify for Artists, la herramienta que ha desarrollado para que los artistas gestionen sus perfiles y hagan seguimiento pormenorizado de sus proyectos. Pormenorizado hasta cierto punto, pues lo que la empresa sigue sin aclarar es qu&eacute; cantidad pagan por cada reproducci&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los treinta segundos m&aacute;s reproducidos </strong></h3><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva y, con la premisa de que esta din&aacute;mica de monetizaci&oacute;n est&aacute; causando efecto en la composici&oacute;n y producci&oacute;n de canciones nuevas, hemos hecho un ejercicio de reproducci&oacute;n &uacute;nicamente de los arranques de las canciones m&aacute;s rentables del momento, con el fin de analizar qu&eacute; sucede en esos primeros treinta segundos; qu&eacute; cantidad de informaci&oacute;n o emoci&oacute;n cabe en ese breve intervalo de tiempo o si existe alg&uacute;n denominador com&uacute;n que pueda atribuirse a esta circunstancia inaudita en la historia de la industria musical. 
    </p><p class="article-text">
        A la entrega de este art&iacute;culo, el primer puesto en Spotify Charts lo ocupa <em>Unholy </em>(2'36'' de duraci&oacute;n)<em>,</em><strong> </strong>del artista brit&aacute;nico Sam Smith, en colaboraci&oacute;n con Kim Petras, ambos veteranos en las listas de &eacute;xitos bajo el paraguas de Universal, titular de derechos de la mitad del repertorio que contiene la plataforma, <a href="https://www.wsj.com/articles/spotify-strikes-new-licensing-deal-with-universal-music-group-11595415603" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">con quien tiene firmado un acuerdo privado</a>. Seguido de <em>I&rsquo;m good (blue)</em> de David Guetta y Bebe Rexha (2'55''), construida sobre un <em>sample</em> del &eacute;xito de 1998 <em>Blue (Da Ba Dee) </em>de los italianos Eiffel 65; <em>As it was</em> de Harry Styles (2'47''), nuevo abanderado del pop brit&aacute;nico, cuya canci&oacute;n tiene algo que recuerda al &eacute;xito de los 80 <em>Take on me</em> de A-ha; y la ineludible cuota latina, esta vez representada por <em>La Bachata</em> del colombiano Manuel Turizo (2'42'') y <em>Quevedo: Bzrp Music Sessions, Vol. 52</em>, el &uacute;ltimo terremoto de la m&uacute;sica urbana latina, popularmente conocida como Qu&eacute;date. M&aacute;s adelante aparecen nombres como Bad Bunny, por partida doble, One Republic o Chris Brown, con un tema de nombre muy apropiado, <em>Under the influence.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo una canción de las cinco más escuchadas en el &#039;ranking&#039; de Spotify supera los tres minutos: son canciones relativamente cortas que buscan el impacto por la inmediatez, concentrando el mayor número de estímulos en el menor tiempo posible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Solo tres de las diez principales superan los tres minutos, solo una de las cinco primeras. De este modo, encontramos una gran proporci&oacute;n de canciones relativamente cortas que buscan el impacto por la inmediatez, concentrando el mayor n&uacute;mero de est&iacute;mulos en el menor tiempo posible.
    </p><h3 class="article-text"><strong>C&oacute;mo es una canci&oacute;n de &eacute;xito en 2022</strong></h3><p class="article-text">
        Todo empieza antes. Si hay un audio de voz, como al principio de <em>As it was</em>, dura tres segundos. En pr&aacute;cticamente todas las canciones, a excepci&oacute;n de <em>Unholy</em>, la voz principal ya est&aacute; presente antes de los veinte segundos. No hay tiempo que perder, las historias van al grano. O bien se tratan de sublimaciones de una noche de pasi&oacute;n o de tragedias de amor perdido, a veces m&aacute;s abstractas y otras m&aacute;s explicitas, pero siempre resumidas en menos de tres minutos. 
    </p><p class="article-text">
        Otro rasgo distintivo y com&uacute;n a todas ellas son las constantes gratificaciones en forma de novedad sonora. Puede ser un arreglo de teclado, un coro de fondo o, simplemente, un <em>bling</em> parecido al que har&iacute;a una moneda en una caja registradora virtual, como ocurre en <em>Unholy</em> justo cuando la canci&oacute;n acaba de ser monetizada en el segundo treinta y uno. Lo que sea, pero dosificado en intervalos de cada seis o siete segundos para mantener la atenci&oacute;n de qui&eacute;n escucha. 
    </p><h3 class="article-text">Ganarse la vida con el 'streaming'</h3><p class="article-text">
        Hace ocho a&ntilde;os, una serie de m&uacute;sicos <a href="https://www.eldiario.es/turing/propiedad_intelectual/spotify-napster-pandora-streamming-musica_1_5745978.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se pusieron en pie de guerra contra Spotify</a>, cuando la plataforma ten&iacute;a 24 millones de usuarios. &ldquo;No te enga&ntilde;es, ninguno de esos nuevos artistas que descubres en Spotify recibe dinero, mientras que los accionistas estar&aacute;n pronto nadando en &eacute;l&rdquo;, dijo en ese momento Thom Yorke, cantante de Radiohead. A estas alturas y tras una serie de acuerdos laterales con las grandes <em>majors</em> de la industria, esa batalla si no se ha perdido, se ha desestimado.
    </p><p class="article-text">
        Las cuentas, no obstante, siguen sin estar claras. Algunos medios como Business Insider calculan una media de unos 0,0033 d&oacute;lares, tras haber ido bajando paulatinamente cada a&ntilde;o pese al crecimiento de la plataforma. Spotify for Artists explica que no pagan regal&iacute;as a los artistas por reproducci&oacute;n, sino seg&uacute;n una cuota de reproducciones, que se calcula contando el total de reproducciones en un mes y determinando qu&eacute; proporci&oacute;n corresponde a personas que escucharon esa m&uacute;sica. Adem&aacute;s, a&ntilde;aden que la cantidad concreta de regal&iacute;as puede variar por el modo en que se reproducen o los acuerdos con intermediarios titulares de derechos como las discogr&aacute;ficas o las distribuidoras digitales. Estas &uacute;ltimas son quienes posibilitan que el contenido est&eacute; disponible y a quienes primero se efect&uacute;a, tanto el reporte de datos, como el pago de regal&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Gabi Ferrat&eacute;, ingeniero de la empresa catalana BMAT que desarrolla servicios de seguimiento del <em>streaming</em>, es el creador de <a href="https://royalties-calculator.com" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">The Royalties Calculator</a>, una calculadora que permite conocer, en abierto, cu&aacute;nto ganan los artistas por sus reproducciones, estimando informaci&oacute;n de Spotify <a href="https://medium.com/soundcharts/what-do-music-streaming-services-pay-per-stream-and-why-it-actually-doesnt-matter-96b24247f9b6" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">seg&uacute;n este art&iacute;culo</a>. Lo que indica esta herramienta sobre los artistas escuchados para este art&iacute;culo, es que Sam Smith gana al mes 182.850 d&oacute;lares (gracias a 57,5 millones de oyentes mensuales); David Guetta, 213.060 d&oacute;lares (67 millones de oyentes mensuales); Harry Styles, 212.420.000 d&oacute;lares (gracias a 66,8 millones de oyentes mensuales); Manuel Turizo, 99.530 d&oacute;lares (31,3 millones de oyentes mensuales) y Quevedo, 105.890 d&oacute;lares (30,3 millones de oyentes mensuales). Seg&uacute;n la calculadora de regal&iacute;as de Ferrat&eacute;, un grupo indie espa&ntilde;ol como Cupido, portada en el &uacute;ltimo n&uacute;mero de Mondo Sonoro, gana 1.500 d&oacute;lares al mes, con 472.300 oyentes mensuales. Esto es una simulaci&oacute;n a la que habr&iacute;a que restarle lo que se quedan los intermediarios (agregadores y editoriales).
    </p><p class="article-text">
        El medio y sus din&aacute;micas de escucha inducen a la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de un cierto canon creativo independiente de estilos o g&eacute;neros. La valoraci&oacute;n depender&aacute; del contexto temporal, por supuesto, pero tambi&eacute;n del tecnol&oacute;gico, cuando no sean directamente lo mismo. El tiempo es dinero, sobre todo para los que controlan los relojes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/30-segundos-interior-cancion-pop_1_9624523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2022 20:32:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Spotify,Streaming,Industria musical]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una breve historia del play-back]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/breve-historia-play-back_1_9320750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d46b1042-7872-4aa3-a8cc-6c0a84854b01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una breve historia del play-back"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quevedo, BTS... Los cantantes y bandas actuales son acusados de no tocar música en directo, ¿es este debate y lo que entendemos por un concierto algo del pasado?</p><p class="subtitle">A favor y en contra del concierto 'tiktokero' de Rosalía y el imperio de la cámara sobre el escenario</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o en que la banda <a href="https://www.eldiario.es/cultura/santiago-auseron-termino-libertad-no-constrenirse-intereses-mercado-partido_128_8962069.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de los hermanos Auser&oacute;n </a>y Enrique Sierra public&oacute; <em>La ley del desierto, la ley del mar</em>, disco donde aparec&iacute;a esta brillante y ambigua canci&oacute;n llamada <em>Historia de play-back</em>, que lo mismo funcionaba como diatriba amorosa que como ejercicio metamusical, exist&iacute;a una televisi&oacute;n con dos canales y no muchos programas que apostaran por actuaciones en directo.
    </p><p class="article-text">
        Estaba La de Edad Oro y antes Musical Express, pero poco, muy poco m&aacute;s. Visto desde hoy, cuando el uso de pistas de acompa&ntilde;amiento o <em>backing tracks</em> con bases, voces y arreglos pregrabados, est&aacute; asumido por la mayor&iacute;a del p&uacute;blico y estandarizados por los distintos agentes de la industria de la m&uacute;sica en vivo, podr&iacute;a parecer que<a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/fangoria-reinicia-noches-botanico-satanismo-pop-amor-benidorm_129_9070106.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el debate en torno al play-back </a>y lo que entendemos por un concierto forma parte del pasado, &iquest;o no?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>La edad del play-back espa&ntilde;ol</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;En los a&ntilde;os ochenta hubo una escena de programas de televisi&oacute;n que ya querr&iacute;amos tener hoy en d&iacute;a&rdquo;,<strong> </strong>explica Ana Curra, integrante de Alaska y los Pegamoides (1979-83) y Par&aacute;lisis Permanente (1981-83). Se refiere a los antes mencionados y a otros, como el inici&aacute;tico Popgrama o Caja de Ritmos, donde se grababa una toma de cada canci&oacute;n en un estudio y luego, durante la realizaci&oacute;n, se utilizaba esa versi&oacute;n grabada exclusivamente para el programa. Frente a estos espacios, hab&iacute;a otros dirigidos a las grandes audiencias. &ldquo;Esas fueron nuestras primeras actuaciones en <em>play-back</em>. Nosotros nos sent&iacute;amos un poco rid&iacute;culos y ten&iacute;amos un sentimiento de estar enga&ntilde;ando. Para evitar ese fraude y divertirnos, nos cambi&aacute;bamos los instrumentos y as&iacute; pas&aacute;bamos un poco el pudor que nos daba falsear&rdquo;, recuerda Curra. Preguntada por c&oacute;mo eran los directos en las salas de entonces, se&ntilde;ala: &ldquo;En aquellos a&ntilde;os era inconcebible un concierto sin tocar ni cantar de verdad, la gente hubiera tirado de todo, ya escup&iacute;an de por s&iacute; a los grupos punk&rdquo;. Y concluye: &ldquo;Para la m&uacute;sica enlatada existen los discos y los v&iacute;deos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Battaglio, miembro del grupo La Frontera, formado en 1984, opina: &ldquo;La capacidad de transmisi&oacute;n m&aacute;xima de la m&uacute;sica se manifiesta en el directo. No obstante, desde la aparici&oacute;n del rap, se ha ido generalizando a otros estilos el uso de bases pregrabadas que permiten, con menores presupuestos, obtener muy buenos resultados&rdquo;. Su experiencia en un grupo de &eacute;xito le hizo conocer bien esta din&aacute;mica televisiva: &ldquo;Nunca me gust&oacute; demasiado, si bien entend&iacute;a que era necesario para la promoci&oacute;n. Adem&aacute;s, para hacer un buen directo, hac&iacute;a falta un equipamiento t&eacute;cnico y humano del que no siempre dispon&iacute;an los programas&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La capacidad de transmisión máxima de la música se manifiesta en el directo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Battaglio</span>
                                        <span>—</span> Miembro de La Frontera
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincidiendo con el fin de la d&eacute;cada de los noventa, la pr&aacute;ctica del falso directo<em> </em>fue implant&aacute;ndose en otros entornos. De las galas televisivas, pas&oacute; a las galas en hoteles. As&iacute; lo relata Juan Salvador Garc&iacute;a, con m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de experiencia en orquestas de la Costa del Sol: &ldquo;Empez&oacute; hace unos veinte a&ntilde;os. Al principio solo se met&iacute;a en partes r&iacute;tmicas. Luego, empez&oacute; a hacerse pr&aacute;cticamente completo porque hab&iacute;a empresas que se dedicaban a hacerlos de las canciones que pegaban&rdquo;, a lo que a&ntilde;ade: &ldquo;Cuando se ha tomado dos copas, a la gente le da igual si la m&uacute;sica es en directo o no, lo que quieren es bailar, participar y pas&aacute;rselo bien&rdquo;. Esta realidad de un p&uacute;blico maduro que disfruta del espect&aacute;culo, sin importarle si la m&uacute;sica que est&aacute; sonando proviene de los instrumentos que tiene delante, no dista demasiado de la manera en que gran parte de la audiencia joven se relaciona con la m&uacute;sica en vivo actualmente. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sin cantar ni afinar</strong></h3><p class="article-text">
        Desde que el pop es pop, tambi&eacute;n es impostura, un sutil negocio de prestidigitaci&oacute;n emocional para convertir la ilusi&oacute;n en euforia y la euforia en dinero, por medio de una f&oacute;rmula aparentemente sencilla: estrofa + estribillo + <em>marketing</em>. Si a esto le sumamos los m&uacute;ltiples avances tecnol&oacute;gicos para ayudar a los m&uacute;sicos en su trabajo y dotar de mayor empaque la presentaci&oacute;n en vivo de las diversas propuestas musicales, la pol&eacute;mica est&aacute; servida. Una de las &uacute;ltimas fue protagonizada por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/quevedo-pone-canarias-mapa-musica-urbana-mundial_130_9303486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el joven artista urbano Quevedo</a>, autor junto a Bizarrap de <em>Qu&eacute;date</em>, que al hacerse viral un v&iacute;deo que daba a entender que sus cualidades vocales no eran las que corresponder&iacute;an a un artista de su posici&oacute;n, recibi&oacute; duras cr&iacute;ticas del periodista de El Pa&iacute;s Fernando Neira.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando, del cuestionamiento art&iacute;stico se pasa al cuestionamiento del espect&aacute;culo? El mismo Neira, a trav&eacute;s de un hilo de Twitter, inici&oacute; un enconado debate a prop&oacute;sito de las actuaciones ofrecidas por Rosal&iacute;a durante el <em>tour</em> de presentaci&oacute;n de su &uacute;ltimo disco, <em>Motomami</em> que, a pesar de estar altamente producido y repleto de matices, cont&oacute; con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-cambia-m-motomami-madrid_129_9185074.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una minimalista puesta en escena</a> en la que, aparte de ella, sobre el escenario solo hab&iacute;a bailarines, un pianista y un c&aacute;mara sigui&eacute;ndola a todas partes. &ldquo;&iquest;En qu&eacute; momento de la historia decidimos considerar que un espect&aacute;culo sin un solo m&uacute;sico es un concierto? Esto estaba inventado ya de antes y tiene otro nombre: karaoke&rdquo;, escribi&oacute; Neira. A partir de ah&iacute;, corrieron r&iacute;os de tinta digital.
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                    alt="Los conciertos de Rosalía fueron criticados por no tener música en directo. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda"
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            <span class="title">
                Los conciertos de Rosalía fueron criticados por no tener música en directo. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda                            </span>
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        Otra pol&eacute;mica reciente naci&oacute; de un tuit, esta vez del <em>youtuber</em> Music Radar Clan que, sobre un v&iacute;deo de la <em>boy band </em>Coreana BTS, escribi&oacute;: &ldquo;Esto no es un concierto. Es una tomadura de pelo&rdquo;. La reacci&oacute;n de la numerosa y enfervorizada base de fans del K-Pop no se hizo esperar, desatando una ristra de comentarios en los que defend&iacute;an a ultranza a sus &iacute;dolos y pon&iacute;an en tela de juicio el criterio del popular <em>youtuber</em>, que, por otro lado, ha seguido haci&eacute;ndose eco de las informaciones que circulan sobre las siniestras condiciones laborales en las que estos artistas desarrollan sus carreras. A prop&oacute;sito de esto, Olaya Pedrayes, cantante del grupo Axolotes Mexicanos y fan del pop asi&aacute;tico, apunta que &ldquo;los grupos se forman en academias en las que los chavales est&aacute;n internados dando clases de canto, baile e interpretaci&oacute;n. Todas las bandas las llevan empresas que son muy estrictas&rdquo; y, finalmente, con respecto a la apuesta de <em>show</em> de este popular sub-g&eacute;nero coreano, a&ntilde;ade: &ldquo;El nivel es s&uacute;per alto. Los conciertos son largos y est&aacute;n llenos de coreograf&iacute;as complicadas. Es pr&aacute;cticamente imposible que puedan cantar a la vez que bailan&rdquo;.<strong> </strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de 'play-back'?</strong></h3><p class="article-text">
        Parece que a&uacute;n existen algunas l&iacute;neas rojas con respecto a lo que deber&iacute;a ser un concierto, al menos para las generaciones formadas en torno a fen&oacute;menos culturales del siglo XX como el rock, donde tradicionalmente se ha dado bastante importancia a la pericia instrumental y las versiones en directo. &ldquo;Depende del tipo de m&uacute;sica. No es lo mismo que un pianista mueva las manos haciendo como que toca a que un rapero o un reguetonero ponga la canci&oacute;n que su p&uacute;blico tiene asimilada y anime a la gente. Eso forma parte de su espect&aacute;culo y crea una motivaci&oacute;n distinta a que te la est&eacute;n haciendo en directo&rdquo;, explica Recycled J, artista urbano cuyas canciones acumulan millones de escuchas. &ldquo;Es importante no confundirlo con disparar una pista con voces por debajo. Yo no llevo corista. Lo que hacemos es exportar una versi&oacute;n sin la voz principal, pero manteniendo ese tipo de apoyos. Hay quien no lo sabe y puede pensar que se est&aacute; haciendo <em>play-back,</em> aunque no lo sea&rdquo;, dice. El rapero madrile&ntilde;o reconoce que actualmente es frecuente en la escena hacer sonar un tema y cantar encima, y que hasta los mayores exponentes del g&eacute;nero lo hacen, aunque en el origen de cultura hip hop no siempre fuera as&iacute;. 
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            </figure><p class="article-text">
        El imperio de los <em>backing tracks</em> se ha consolidado y, seg&uacute;n se ha ido desarrollando su tecnolog&iacute;a, se ha convertido en una constante. A d&iacute;a de hoy es una herramienta fundamental en casi cualquier concierto. As&iacute; lo confirma Ra&uacute;l Lorenzo, t&eacute;cnico de sonido directo con dilatada experiencia: &ldquo;Desde Manolo Garc&iacute;a, Ketama o Marta S&aacute;nchez a grupos de metal o formaciones consolidadas del indie&rdquo;. Jos&eacute; Lanot, t&eacute;cnico de la sala Sol concuerda con esto: &ldquo;Lo hace mucha gente y desde siempre. En un grupo de rock sirven de apoyo, en otras m&uacute;sicas ya es casi el 100%&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Existe una figura, el director musical, que es quien lanza distintos <em>backing tracks</em> con la claqueta para que todos vayan a ritmo o, incluso, que pueden modificar la tonalidad del <em>autotune</em>. Todos los artistas urbanos con banda llevan uno y suelen ser pianistas, como el de Rosal&iacute;a. Sobre el debate generado alrededor de su tour, Lanot lo tiene claro &ldquo;Para m&iacute; es lo mismo porque para ellos es lo mismo. No salen a hacer el payaso, salen a actuar y sudan igual. Entonces, &iquest;para m&iacute; esto es un concierto? S&iacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Algunas conclusiones</strong></h3><p class="article-text">
        Si el punk supuso, en cierta medida, una s&aacute;tira de la gran farsa del rock&rsquo;n&rsquo;roll. &ldquo;Sed infantiles. Sed irresponsables. Sed irrespetuosos. Sed todo lo que esta sociedad detesta&rdquo;, como rezaba el manifiesto de los Sex Pistols, algunos de los g&eacute;neros actualmente en boga podr&iacute;an interpretarse, con distancia, como una aceleraci&oacute;n de esta burla m&aacute;s o menos consciente, cuando prescinden de aspectos que hasta ahora dotaban a la m&uacute;sica popular de &lsquo;autenticidad&rsquo; y cierta entidad art&iacute;stica, aunque sea desde perspectivas m&aacute;s relacionadas con el negocio o el espect&aacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la gente cada vez le importa menos si est&aacute; sucediendo todo en directo o no. Van a ver al artista que es el <em>hype</em> del momento&rdquo;, opina Ra&uacute;l Lorenzo. Y resulta bastante sintom&aacute;tico como, en un momento de agotamiento creativo y <em>retroman&iacute;a</em>, los nativos digitales, que no perciben la disyuntiva entre el mundo fuera y dentro de la pantalla, sino como extensi&oacute;n uno de otro, parecen haber asimilado un nuevo paradigma de consumo musical que, m&aacute;s all&aacute; de las plataformas, implica otros modos de concebir el directo, donde la <em>performance</em> adquiere especial relevancia y, propiciando peque&ntilde;os simulacros dentro de un simulacro cultural m&aacute;s amplio, obligan a resignificar la noci&oacute;n misma de lo que es un concierto ahora mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/breve-historia-play-back_1_9320750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 20:49:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una breve historia del play-back]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rosalía,Música,Arte,Cultura,Industria musical]]></media:keywords>
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