Fangoria reinicia las Noches del Botánico con satanismo pop y amor por Benidorm

Alaska al frente de Fangoria durante la inauguración de la temproada 2022 de Noches del Botánico

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El otro jardín botánico de Madrid, desconocido, escondido y generalmente infrautilizado se encuentra entre las escuelas politécnicas y las facultades complutenses de la ciudad universitaria. En realidad es muy reciente, lo inauguró Ruiz Gallardón siendo presidente autonómico en 2001, aunque le precedieron diferentes proyectos desde 1927. En el interior de este recuadro ajardinado se instala desde 2016, a excepción del año pandémico 2020, el ciclo de conciertos Noches del Botánico, siempre entre los meses de junio y julio, dando la bienvenida al calor en la capital con el frescor de la caída de la tarde y un inigualable aroma, radicalmente alejado del del rocanrol, que es el de los árboles en flor que protegen el recinto.

Fangoria escudado por Nancys Rubias ha sido el combo elegido para abrir la convocatoria de este año, donde el público de la pista podía estar de nuevo en pie, repitiendo la actuación que dieron en 2021 en este mismo festival pero esta vez sin restricciones. La convocatoria fue un éxito de taquilla y pocos minutos antes de empezar apenas quedaban entradas para algún que otro lugar suelto en las gradas. Se trata de un festival de tamaño medio, de movilidad agradable, no masificado, de buen sonido, con zonas de descanso y de fácil acceso.

“Viva la naturaleza y viva el Botánico” grita Mario Vaquerizo al frente de las Nancys Rubias, con un efectivo play back plagado de versiones divertidas donde prima el homenaje y la pose desenfadada. El público estaba encantado. A las reinterpretaciones ya asimiladas al repertorio del grupo, como el Yes sir I can boogie de Bacara (Yo sí bailo), el Eloise de Barry Ryan (quizá más bien pasado por la versión de Tino Casal) o el Heart of Glass de Blondie (Corazón de hielo) se suma la más reciente I'm in Love with a Psycho de Kasabian (Tu novio está loco). Además de otras bombas creadas en laboratorio para triunfar, como la tributaria Alfabeto Nancy o Peluquitas, no faltó la versión de El rey del glam que deja claro que si Nancys Rubias existe es en parte porque Alaska y Dinarama (anteriormente con Pegamoides y posteriormente Fangoria) existen también.

Vaquerizo se despidió del público, en su función de teloneros, advirtiendo de que ahora llegaba lo mejor de la noche y que Fangoria es “lo mejor que tenemos en casa, el mejor grupo del mundo”. Puede que, en su línea, exagere, pero en la primera parte de esa frase tampoco anda tan desencaminado.

Entre un concierto y otros sonó una acertada selección de canciones probablemente elegidas por Fangoria, pues una de ellas fue Moscow Disco de Telex, un grupo no demasiado conocido del que se podría decir que son los Kraftwerk que fueron a Eurovisión.

Fangoria trae un nuevo disco todavía fresco de este año, Edificaciones paganas, que sigue a Existencialismo pop, del año anterior. Con una cancion de este último arranca el concierto (Momentismo absoluto) con una puesta en escena brillantemente diseñada, con bailarines, visuales y coreografías. La voz de Rafa Spunky arropa y sustenta, como siempre, la de Alaska, que sigue siendo una fiera en el escenario.

“Algunos de vosotros estábais aquí, sentaditos en sillitas, portandoos bien, porque si no, no se podía realizar el concierto”, dice Alaska recordando el verano de 2021. En la tercera canción del concierto asoma ya Espectacular y el público se levanta como un resorte, atestiguando que este es un hit moderno a la altura de los antiguos, que también cayeron (Electricistas, Geometría polisentimental, Fiesta en el infierno o Retorciendo palabras).

El grupo toca sus propias canciones reversionadas, reconstruidas, repintadas, remezcladas. Nuevas bases reinterpretan canciones como Electricistas y le dan una fuerza más propia de 1989 que de su año de producción, 1999. Fangoria, en su contante ejercicio de revisitación, acude acertadamente a sonidos más potentes, aunque sean antiguos, pero suenan actuales.

El amor del grupo por Benidorm no es reciente, pero su nueva canción Satanismo, arte abstracto y Benidorm viene acompañado de unos visuales que sitúan a la ciudad alicantina en el lugar que merece en su imaginario pop.

Cae la noche mientras avanza el concierto, lo cual rodea al espectáculo de un misterio en el que poco a poco el mundo exterior se oscurece y solo queda esa caja iluminada que es el escenario y algunas luces que alguien se dejó encendidas en la facultad de Ciencias Biológicas.

Hace pocos días se han cumplido 20 años de la muerte del compañero de Alaska y Nacho Canut en Dinarama y Pegamoides, Carlos Berlanga. Algunas de las canciones que sonaron anoche las coescribió él, como Perlas Ensangrentadas, Bailando o Mi novio es un zombi, por lo que, de alguna manera, su presencia ausente sobrevuela los conciertos de Fangoria de manera inevitable.

El concierto se cerró, de hecho, con un homenaje al pasado, un segundo bis en el que Fangoria pidió a las Nancys que se les unieran al escenario para interpretar Mi novio es un zombi, en la que apareció Mario Vaquerizo vestido de Freddy Krueger, recordando las viejas actuaciones de Alaska y Dinarama. De alguna manera, es un homenaje hacia ellos mismos. Y no fue el único, pues Fangoria acometió una versión de Historias de amor del popular grupo de technopop OBK de los años noventa, en un ejercicio de generosidad y reconocimiento habitual en ellos.

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