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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Kindelán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio-kindelan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Kindelán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La elección de alcalde y el día de la marmota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/eleccion-alcalde-dia-marmota_1_9906784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a358544-6019-4647-8471-36dd6eedcd09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La elección de alcalde y el día de la marmota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor, a la sazón asesor del PCE, recuerda cómo se fraguó en 1978 el método para elegir al mandatario local y critica el "oportunismo" y la "mezquindad" de quienes pretenden ahora cambiar unas reglas que "defendieron y pactaron sus mayores"</p><p class="subtitle">La lista más votada no gobierna en los ayuntamientos donde residen uno de cada cuatro españoles
</p></div><p class="article-text">
        El presidente del Congreso, Fernando &Aacute;lvarez de Miranda, hab&iacute;a dado por finalizada la sesi&oacute;n de la ma&ntilde;ana y desde la tribuna de prensa me dirig&iacute; a la puerta del hemiciclo, donde, sin tiempo casi para el saludo, Sim&oacute;n, con ese gesto socarr&oacute;n que ya le hab&iacute;a hecho famoso, me espet&oacute;: &ldquo;Todav&iacute;a no estoy seguro pero los de UCD me han insinuado que van a aceptar nuestra enmienda. &iexcl;Los alcaldes se elegir&aacute;n del modo que proponemos nosotros!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pleno del 9 de marzo de 1978, en el centro de ese trienio glorioso que se inicia con las primeras generales de junio del 77, pasa por el refer&eacute;ndum constitucional de diciembre del 78 y las segundas generales en marzo del 79, y se cierra con las primeras locales un mes despu&eacute;s, abril de ese a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Superando el pretendido cainismo espa&ntilde;ol y la secular tendencia a librar nuestras diferencias a garrotazos, el pa&iacute;s culmina el grueso de una ejemplar transici&oacute;n de la dictadura a la democracia, d&aacute;ndose a s&iacute; misma una lecci&oacute;n de cordura hist&oacute;rica cuya magnitud tuvo, adem&aacute;s, inmediato y justo reconocimiento internacional.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n del alcalde es una de las piezas angulares de todo entramado democr&aacute;tico. Un procedimiento condici&oacute;n imprescindible, aunque no bastante, de la calidad de la democracia local de un pa&iacute;s. Pues bien, ciertamente eso se consigui&oacute; hace casi cuarenta y cinco a&ntilde;os y desde entonces ha venido funcionado a plena satisfacci&oacute;n. Por ello, es maravilloso contemplar la impudicia de algunos que ahora quieren su modificaci&oacute;n, por puras razones de conveniencia oportunista, dispuestos, con tal de sacar provecho, a acudir con la caja de herramientas para perpetrar una chapuza a una supuesta aver&iacute;a que para ese fin se han inventado.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sonido a &lsquo;d&eacute;j&agrave; vu&rsquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Hoy, tanto tiempo despu&eacute;s, todo suena a <em>d&eacute;j&agrave;&nbsp;vu</em>, a d&iacute;a de la marmota, a esa farsa que termina siendo, seg&uacute;n Marx, la repetici&oacute;n perversa de todas las historias. He refrescado la memoria con ayuda de algunos diarios de sesiones y, porque creo que es ilustrativa para juzgar entonces y ahora la posici&oacute;n de unos y otros, ah&iacute; va la peque&ntilde;a historia del sistema de elecci&oacute;n del alcalde. 
    </p><p class="article-text">
        En las navidades de 1977, el Gobierno de Adolfo Su&aacute;rez hab&iacute;a remitido a las Cortes el obligado Proyecto de Ley de Elecciones Locales, cuya bondad central &mdash;&shy;que abr&iacute;a las puertas a la democratizaci&oacute;n tambi&eacute;n de la vida local&mdash; se aderezaba de innecesarios gestos partidistas, particularmente el apartado de la elecci&oacute;n del alcalde. En este punto, el art. 26.3 del proyecto de ley se&ntilde;alaba que, en el d&iacute;a establecido, el presidente de la Junta Electoral &ldquo;proclamar&aacute; en el acto concejales electos a los candidatos correspondientes y alcalde al candidato primero de la lista que hubiera obtenido m&aacute;s votos en el correspondiente municipio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento se llam&oacute; <em>sistema h&iacute;brido,</em> entre la elecci&oacute;n directa t&iacute;pica de los sistemas mayoritarios y la de elecci&oacute;n por los concejales propia de los sistemas proporcionales. Nada que ver con la elecci&oacute;n directa de la que impropiamente se habla ahora. La f&oacute;rmula era reconocidamente ins&oacute;lita, salvo algo parecido en Portugal. Pero la UCD, con el referente de los resultados de las anteriores elecciones generales, supon&iacute;a que, al ser el primer partido en buen n&uacute;mero de ciudades, la norma le otorgar&iacute;a el alcalde en muchas sin necesidad de recurrir al apoyo de Alianza Popular. De hecho, as&iacute; hubiera ocurrido, por ejemplo, en Madrid. Lo que nos choc&oacute; a muchos fue que el PSOE no hac&iacute;a ascos a la norma. Pensamos que, por una parte, hac&iacute;a a su modo las cuentas con los resultados de la generales precedentes y, aunque cediera Madrid, la regla le favorec&iacute;a como segundo partido y candidato m&aacute;s que previsible a primero en muchos municipios, seg&uacute;n las numerosas encuestas que ya corr&iacute;an por los mentideros. Adem&aacute;s, a nadie se escapaba que, si a aquella UCD le repugnaba pactar con AP, al PSOE, ansioso de un reconocimiento como alternativa de gobierno por las potencias occidentales, le hac&iacute;a poca gracia cualquier entendimiento, menos a&uacute;n generalizado, con <em>los comunistas</em>. Por el contrario, tanto al PCE como a los partidos nacionalistas y a otros minoritarios les iba casi la vida en un sistema que reconociera la elecci&oacute;n de los alcaldes por los concejales. Por convicciones democr&aacute;ticas y por justicia electoral: al margen de algunos feudos que uno u otro pudiera conseguir, este otro sistema generalizaba la cultura de la negociaci&oacute;n program&aacute;tica, de las coaliciones en las que, a pesar de resultados modestos, pod&iacute;an encontrar cierto protagonismo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Galer&iacute;a de ilustres para la Comisi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n del proyecto ocup&oacute; todo el primer semestre del a&ntilde;o y, durante ese tiempo, se solap&oacute; con el propio debate constitucional. Conscientes de la materia, los grupos hab&iacute;an comisionado a lo mejor de sus plantillas y la galer&iacute;a de ilustres hac&iacute;a verdadera justicia a un momento tan elevado. Por el PSOE, el proyecto de ley fue inmediatamente manejado por Alfonso Guerra y, a sus indicaciones, por Guillermo&nbsp;Galeote y Luis&nbsp;Fajardo, entre otros. En la UCD ejerci&oacute; de escudero Manuel&nbsp;N&uacute;&ntilde;ez, leon&eacute;s que luego <em>transfug&oacute;</em> a AP y, finalmente al PP. Tambi&eacute;n Kepa Sodupe y Jos&eacute;&nbsp;&Aacute;ngel Cuerda por los vascos del PNV, y Maci&agrave; Alavedra y, ocasionalmente, Miquel&nbsp;Roca por los catalanes. El Gobierno estaba representado por Jes&uacute;s&nbsp;Sancho Rof, excelente promesa antes de ser derrotado por &ldquo;un bichito que era tan peque&ntilde;o, que si se cae de la mesa, se mata&rdquo;, como describir&iacute;a como ministro de Sanidad la causa del s&iacute;ndrome t&oacute;xico producido en 1981 por <a href="https://www.eldiario.es/economia/gobierno-aumentara-ayudas-afectados-aceite-colza_1_9201485.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consumo de aceite de colza adulterado que dej&oacute; miles de muertos y damnificados en Espa&ntilde;a</a>. Otros ilustres pasaron ocasionalmente por all&iacute;, que recuerde, Enrique&nbsp;M&uacute;gica, Josep Sol&eacute; Barber&agrave;, Ram&oacute;n&nbsp;Tamames, Eduardo Mart&iacute;n&nbsp;Toval o el centrista F.&nbsp;Benzo, que presidi&oacute; la Comisi&oacute;n. Y los dos que me importan. En primer lugar, el referido <em>Sim&oacute;n</em> era S&aacute;nchez Montero: campesino, panadero, sastre, muy pronto comunista y combatiente en la Guerra Civil, luchador clandestino, preso pol&iacute;tico casi quince a&ntilde;os y, por fin, diputado por Madrid. Y, por supuesto, Jordi&nbsp;Sol&eacute; Tura, ya investido como ponente constitucional &mdash;y, a la larga, justo padre de la patria&mdash;, &oacute;ptima combinaci&oacute;n de solidez doctrinal y servicio p&uacute;blico. Dos de los hombres, en fin, por los que he tenido pura veneraci&oacute;n, aut&eacute;nticos referentes de pol&iacute;ticos comprometidos, literalmente virtuosos, que anhelar&iacute;amos para nuestros d&iacute;as. Y yo, sin embargo, joven y modest&iacute;simo polit&oacute;logo, miembro entonces de una conocida fundaci&oacute;n dedicada sobre todo al estudio de los sistemas electorales, al que Enrique Curiel hab&iacute;a invitado a participar como asesor del Grupo Comunista en el Congreso.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El alcalde &lsquo;in voce&rsquo;</strong></h3><p class="article-text">
        El caso es que, presentado por el Gobierno el proyecto de ley, constituida la Comisi&oacute;n y a punto de iniciar sus sesiones, las enmiendas de los distintos grupos en punto al tema de la elecci&oacute;n de alcalde eran reflejo de sus primeras posiciones oficiales. Por supuesto, ninguna de UCD, que defend&iacute;a el texto; la sorpresa ya rese&ntilde;ada de que tampoco presentara enmienda alguna el PSOE, lo que significaba su adhesi&oacute;n al <em>alcalde h&iacute;brido</em>; finalmente, la de los grupos restantes que, de una u otra manera postulaban el sistema de elecci&oacute;n <em>por y entre los concejales</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Las discusiones en ponencia y comisi&oacute;n hab&iacute;an producido cambios menores en el texto original y ninguno en el sistema de elecci&oacute;n de alcalde. La tarde previa a la &uacute;ltima sesi&oacute;n de Comisi&oacute;n, Curiel nos cit&oacute; a Sim&oacute;n, a Jordi y a m&iacute; mismo para ver qu&eacute; pod&iacute;amos hacer. Dando por perdida nuestra propuesta inicial, se convino considerar alguna alternativa que ayudara a atenuar los da&ntilde;os que el texto defendido por los dos grandes partidos ocasionar&iacute;a en todas las minor&iacute;as y, sobre todo, en el PCE. 
    </p><p class="article-text">
        Y se me encomend&oacute; especialmente la tarea. Lamento esta impudicia de la <em>autocita</em>, pero me resulta muy superior el orgullo de haber colaborado en algo que ha servido y bien durante estos a&ntilde;os. Hab&iacute;a que encontrar una v&iacute;a intermedia que garantizara la elecci&oacute;n del alcalde por las mayor&iacute;as pero que estas no fueran nunca un amasijo inestable de partidos, argumento central del <em>sistema h&iacute;brido </em>de los partidos mayoritarios. As&iacute; que al d&iacute;a siguiente &ndash;24 de febrero&ndash; me present&eacute; con un texto que ustedes ya conocen porque termin&oacute; en la propia ley.
    </p><p class="article-text">
        Segu&iacute;amos siendo muy esc&eacute;pticos: la iniciativa deber&iacute;a adoptar la forma de enmienda<em> in voce</em>, es decir, que para su simple estudio tendr&iacute;a de ser aceptada a tr&aacute;mite sin excepci&oacute;n por todos los miembros de la propia Comisi&oacute;n. Pero eso es lo que finalmente ocurri&oacute; y ahora s&iacute; me debo a la modestia y reconozco que no tanto por el empaque de la propuesta sino por la magistral defensa que de ella hizo Sol&eacute; Tura. De modo que todos los grupos la aceptaron a tr&aacute;mite, pero UCD y PSOE con la advertencia de que no era de su gusto y votar&iacute;an en contra (y la rechazar&iacute;an), como as&iacute; ocurri&oacute;. Pero algo se hab&iacute;a ganado: aceptada a tr&aacute;mite, el Grupo Comunista la podr&iacute;a mantener para su debate en el Pleno.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pleno de contradicciones</strong></h3><p class="article-text">
        El pleno se celebr&oacute; entre el 8 y 9 de marzo, pero la sustancia se tramit&oacute; en la sesi&oacute;n de tarde del primer d&iacute;a. La matinal hab&iacute;a dictaminado justo hasta el art&iacute;culo 26, y las posiciones de la Comisi&oacute;n se hab&iacute;an proyectado casi mim&eacute;ticamente, eso s&iacute;, con un nivel doctrinal y argumental que ser&iacute;a f&aacute;cil echar de menos hoy. Entonces fue el fin de sesi&oacute;n y el encuentro con Sim&oacute;n que refiero al inicio de este art&iacute;culo. Al poco se sum&oacute; Sol&eacute; Tura, que, puesto al corriente del rumor, mostr&oacute; una extra&ntilde;eza no inferior a la nuestra. Pero las sorpresas no se hicieron esperar. Reiniciada la sesi&oacute;n, al llegar al art&iacute;culo de marras, el diputado canario y portavoz socialista Fajardo Sp&iacute;nola pide sorpresivamente la palabra. El presidente le advierte que procede solo para la defensa del dictamen. &ldquo;Por supuesto, se&ntilde;or presidente&rdquo;. Pura argucia, porque su inter&eacute;s radicaba en mostrar que eran los primeros en aceptar las buenas razones de la enmienda comunista y que estaban dispuestos a liderar su aprobaci&oacute;n. Despu&eacute;s de circunloquios y per&iacute;frasis, anunci&oacute; solemnemente que su grupo votar&iacute;a a favor de la enmienda, desdici&eacute;ndose de meses de defensa del <em>alcalde hibrido</em>. La UCD (tengo todav&iacute;a hoy la borrosa impresi&oacute;n de que fueron los primeros en cambiar de criterio) reclam&oacute; de inmediato otro turno de <em>defensa</em> del proyecto. Manuel N&uacute;&ntilde;ez dibuj&oacute; nuestra enmienda como ep&iacute;tome de equilibrios, obra maestra del eclecticismo, ejemplo sin par del mejor consenso entre sistemas diversos. O poco menos. Todo, sin duda, para anunciar, por supuesto, su entusiasta adhesi&oacute;n a la enmienda comunista. El presidente del Congreso se vio en el trance de reconocer que hab&iacute;a sido el m&aacute;s parad&oacute;jico turno de <em>defensa</em> de un dictamen que le hab&iacute;a tocado presidir. A partir de ese punto ya nada cambi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Felizmente el nuevo alcalde, el que hasta ahora conocemos, se aprob&oacute; en el pleno por 303 votos a favor, 3 en contra, 5 abstenciones y 1 nulo. Luego pas&oacute; sin modificaciones por el Senado y de ah&iacute; al BOE del 21 de julio y, casi sin darnos cuenta, la f&oacute;rmula ha elegido alcaldes en ocho mil municipios en cada una de las once elecciones locales habidas desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        (Animo a quienes sigan sintiendo regusto por otra manera de hacer pol&iacute;tica a acceder a audio de ese pleno, que pueden encontrar pulsando <a href="https://congresodiferido.congreso.es:8443/vod/ondemand/audio/historico/Constituyente/Iniciativas/mp3:00_000400_19780309_01_121000053.mp3/manifest.m3u8?wowzaplaystart=0&amp;wowzaplayduration=36000000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sesi&oacute;n 1</a> y <a href="https://congresodiferido.congreso.es:8443/vod/ondemand/audio/historico/Constituyente/Iniciativas/mp3:00_000400_19780309_02_121000053.mp3/manifest.m3u8?wowzaplaystart=0&amp;wowzaplayduration=36000000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sesi&oacute;n 2</a>).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Aprender de la historia, nunca repetirla</strong></h3><p class="article-text">
        <em>&ldquo;</em>&iquest;Qu&eacute; es lo que pretendemos?&rdquo;, se preguntaba Sol&eacute; Tura en su explicaci&oacute;n de voto. &ldquo;&iquest;Hacer funcionar en este pa&iacute;s una democracia a nivel municipal o satisfacer los intereses de unos determinados grupos pol&iacute;ticos?&rdquo;. La cuesti&oacute;n central no era otra y la Pol&iacute;tica, as&iacute; con may&uacute;scula, la resolvi&oacute;. La representaci&oacute;n de las corporaciones locales reclama todav&iacute;a muchas y prioritarias mejoras, incluyendo medidas contra el transfuguismo y la corrupci&oacute;n. Pero no parece estar entre ellas el sistema elecci&oacute;n de alcalde, salvo para chamanes de ocasi&oacute;n. Muchos de los nuevos dem&oacute;cratas de siempre, a los que hoy no mueve sino un inter&eacute;s oportunista en el m&aacute;s mezquino de los sentidos, sonrojar&iacute;an al leer lo que defendieron y pactaron sus mayores. Pero hoy los tiempos de esa Pol&iacute;tica no solo han cambiado: algunos est&aacute;n empe&ntilde;ados en que desaparezcan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Kindelán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/eleccion-alcalde-dia-marmota_1_9906784.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jan 2023 21:04:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La elección de alcalde y el día de la marmota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Congreso de los Diputados,Transición española,Alcaldes,Municipios,Concejales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baldón, no blasón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/baldon-no-blason_129_9673572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ef5bb2e-7d4d-4bb4-95aa-1767e3343efb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre los títulos nobiliarios que elimina la ley de memoria histórica, se encuentra el concedido por Franco a la fundadora de la Sección Femenina, Pilar Primo de Rivera, o el que otorgó el Rey Juan Carlos a Arias Navarro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para mí es un alivio que la Ley de Memoria Democrática suprima los títulos nobiliarios concedidos durante el franquismo. Pertenezco a uno de los apellidos supuestamente ennoblecidos.</p><p class="subtitle">Especial - Ministros, amigos y familiares: los títulos que el dictador otorgó durante el franquismo que serán anulados</p></div><p class="article-text">
        Se ha aprobado definitivamente la Ley de Memoria Democr&aacute;tica y, con este motivo, quiero trasmitir dos felicitaciones. La primera, en mi condici&oacute;n de simple ciudadano dem&oacute;crata (pongo &eacute;nfasis en esta expresi&oacute;n, aunque creo que en realidad es redundancia), que se congratula de la voluntad reparadora de la ley. Contra la justicia hist&oacute;rica no valen oposiciones basadas en su oportunidad. Aunque s&iacute;, en efecto, es una ley anacr&oacute;nica: se deber&iacute;a haber aprobado hace no a&ntilde;os sino d&eacute;cadas. Tampoco reabre heridas, la ley viene modestamente a sanarlas. &iquest;Qui&eacute;n puede convivir con su memoria y la identidad colectiva regadas por decenas de miles de conciudadanos an&oacute;nimos bajo las cunetas de sus carreteras o las tapias de sus cementerios?
    </p><p class="article-text">
        La ley, por lo dem&aacute;s, tiene amparo en el dictamen del Consejo de Europa, en la firma del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos (1977), en la Recomendaci&oacute;n de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (2006) que condenaba &ldquo;<em>las graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas en Espa&ntilde;a por el r&eacute;gimen franquista</em>&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y tiene un contenido material sobrio y preciso: trata de identificar toda suerte de v&iacute;ctimas de la sublevaci&oacute;n, la guerra civil y la dictadura; impone al Estado, y otras administraciones p&uacute;blicas en el marco competencial propio, la obligaci&oacute;n de actuar en esas tareas y en la reparaci&oacute;n material de v&iacute;ctimas y familiares y crea los instrumentos necesarios para honrarlas incorpor&aacute;ndolas a la estirpe m&aacute;s reciente de cuantos lucharon por la libertad y la democracia de la que ahora disfrutamos.
    </p><p class="article-text">
        Comparto que la norma pueda tener aspectos litigiosos. Los menos y producto, seguramente, de las exigencias ventajistas de algunas formaciones que quer&iacute;an a toda costa aparecer en los t&iacute;tulos de cr&eacute;dito de la Ley. Por ejemplo, un ambiguo reconocimiento de la transici&oacute;n y la Constituci&oacute;n del 78 y la posibilidad de prorrogar la vigencia de las investigaciones hasta 1983. Pero si los grupos de la derecha que hoy critican esos aspectos se hubieran comprometido con una posici&oacute;n similar a la de sus hom&oacute;nimos europeos y aceptado su negociaci&oacute;n, hoy tendr&iacute;amos una norma con el refrendo de los partidos mayoritarios, y eso hubiera constituido uno de los hitos m&aacute;s fortalecedores de nuestra reciente historia. Sin embargo, una vez m&aacute;s el Partido Popular prefiri&oacute; aplazar su agotador viaje al centro y a la plena homologaci&oacute;n europea, para intimar de nuevo con quienes viven en los rescoldos del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        La ley decreta tambi&eacute;n la desaparici&oacute;n de medidas e instituciones dictadas durante la dictadura y de todo punto ofensivas y anacr&oacute;nicas: top&oacute;nimos, elementos y s&iacute;mbolos que a&uacute;n adornan campos y ciudades; la m&aacute;s expresiva, la resignificaci&oacute;n del Valle de los Ca&iacute;dos, hoy ya Valle de Cuelgamuros. Como consecuencia, desaparecen arca&iacute;smos como la Orden Imperial (sic) del Yugo y las Fechas, la Fundaci&oacute;n del susodicho valle&hellip; Y la supresi&oacute;n de los t&iacute;tulos nobiliarios concedidos durante el franquismo. Aspecto secundario sin duda, excepto porque el que firma pertenece a uno de los apellidos supuestamente ennoblecidos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Partido Popular prefirió aplazar su agotador viaje al centro y a la plena homologación europea, para intimar de nuevo con quienes viven en los rescoldos del franquismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta es mi segunda felicitaci&oacute;n que quiero compartir con todos aquellos que llevamos ese apellido y aquellos que lo tienen de los otros <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/adios-nobleza-franco-recibieron-33-titulos-eliminara-futura-ley-memoria_1_9149362.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">treinta y dos t&iacute;tulos que se suprimen</a> en virtud del art&iacute;culo 41 de la Ley.
    </p><p class="article-text">
        Estoy seguro de que en las familias relacionadas con estos t&iacute;tulos hay muchos desafectos a la condici&oacute;n nobiliaria, m&aacute;s a&uacute;n en su versi&oacute;n de aristocracia franquista. Pero, aunque ser&iacute;a absurdo haberse sentido directamente afectado por un abolengo del que no participo, debo reconocer que la decisi&oacute;n del Gobierno me alivia. El t&iacute;tulo familiar, m&aacute;s que blas&oacute;n era un bald&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del Marquesado de Kindel&aacute;n, dice el Decreto publicado en el BOE de 2 de octubre de 1961 que se concedi&oacute; por &ldquo;<em>...los m&eacute;ritos contra&iacute;dos por el Teniente General del Ej&eacute;rcito, don Alfredo Kindel&aacute;n y Duany, que tuvo la responsabilidad directa del mando superior de las Fuerzas del Aire que mantuvieron victoriosamente en los cielos de Espa&ntilde;a su dominio durante toda la campa&ntilde;a, vengo en expresarle el </em>reconocimiento<em> de la Naci&oacute;n por los servicios prestados a la Cruzada Nacional.</em>&rdquo; La concesi&oacute;n le lleg&oacute; a los 83 a&ntilde;os, el &uacute;ltimo de su vida, corre hoy por la cuarta generaci&oacute;n y no deja de ser chocante que la vigente haya sido expedida durante el mandato de la Ministra Dolores Delgado.
    </p><p class="article-text">
        Se sabe de su condici&oacute;n fervientemente mon&aacute;rquica, apoy&oacute; la Dictadura de Primo de Rivera, se expatri&oacute; luego a Italia mientras pudo y se incorpor&oacute; de inmediato a la preparaci&oacute;n del golpe de estado del 18-J. En esta dirigi&oacute; los efectivos de la aviaci&oacute;n y por todo ello fue condecorado.
    </p><p class="article-text">
        Lo discordante es que su condici&oacute;n de mon&aacute;rquico le llev&oacute; a trances controvertidos. Cuando los sublevados de la Junta de Defensa, apurados por Alemania e Italia, tuvieron que elegir un mando &uacute;nico y nombrar un general por encima de los dem&aacute;s &nbsp;&ndash;un General&iacute;simo&ndash;, los mon&aacute;rquicos, especialmente Cabanillas y Kindel&aacute;n, si bien aceptaron e incluso propusieron la candidatura de Franco como superior militar, se opusieron a cualquier nombramiento de naturaleza pol&iacute;tica. Como transacci&oacute;n entre las dos facciones, Nicol&aacute;s Franco y Kindel&aacute;n hab&iacute;an pactado la expresi&oacute;n de que el nombramiento de Franco como General&iacute;simo &ldquo;<em>llevar&aacute; anexa la funci&oacute;n de jefe del Estado, mientras dure la guerra</em>&rdquo;, expresi&oacute;n hoy de actualidad por obra de Amen&aacute;bar. En su condici&oacute;n de mon&aacute;rquicos no pod&iacute;an nombrar como Jefe de Estado m&aacute;s que a Alfonso XIII, salvo con car&aacute;cter provisional, <em>mientras dure la guerra</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el texto, cuya autor&iacute;a de manipulaci&oacute;n a&uacute;n se discute pero que apunta a los propios hermanos Franco seg&uacute;n la mayor&iacute;a de historiadores, sali&oacute; de la imprenta con una redacci&oacute;n trucada: &ldquo;&hellip;<em>se nombra Jefe del Gobierno del Estado Espa&ntilde;ol al Excmo. Sr. General de Divisi&oacute;n D. Francisco Franco Bahamonde, quien asumir&aacute; todos los poderes del nuevo Estado&rdquo;. </em>Un golpe de Estado dentro de otro golpe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Acabada la guerra, ocup&oacute; algunos puestos de relevancia, como la Capitan&iacute;a General de Baleares y reci&eacute;n creada de Catalu&ntilde;a, en la que pasado el tiempo a&uacute;n se recuerda su exagerada digamos firmeza; luego, director de la Escuela Superior del Ej&eacute;rcito.
    </p><p class="article-text">
        Kindel&aacute;n prosigui&oacute; sus conspiraciones mon&aacute;rquicas y angl&oacute;filas, ahora ya muerto en 1941 Alfonso&nbsp;XIII, en favor de su hijo D. Juan. En 1945 pronuncia un resonante discurso promon&aacute;rquico y, al a&ntilde;o siguiente, Franco le se&ntilde;ala como responsable del Manifiesto de Lausana.
    </p><p class="article-text">
        Eso era ya demasiado: le destituye de sus cargos, censura su hasta entonces obra m&aacute;s notable &ldquo;Mis cuadernos de guerra&rdquo;, le manda encarcelar y finalmente es desterrado a Canarias. Rehabilitado en parte con motivo de los llamados 25 A&ntilde;os de Paz, Franco le concede el Marquesado que acepta, dicen, despu&eacute;s de la venia de D. Juan.
    </p><p class="article-text">
        Como se ve, la personalidad de Alfredo Kindel&aacute;n era tan compleja como discutible. Se pod&iacute;an &ndash;y se pueden&ndash; glosar otros aspectos menos desapacibles de su figura, sin duda su erudici&oacute;n en aeron&aacute;utica, su car&aacute;cter de pionero de la aviaci&oacute;n espa&ntilde;ola, la del aventurero capaz de emprender la primera, y accidentada, traves&iacute;a en globo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero no ha lugar a ning&uacute;n honor hoy que se justifique en su papel de conspirador contra la Rep&uacute;blica primero, como participante principal luego en el golpe de estado y, en cualquier caso, &ldquo;<em>por los servicios prestados a la Cruzada Nacional</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas letras est&aacute;n lejos de ser un ajuste de cuentas en una familia prol&iacute;fica, notable y plural. Me honra compartir ese apellido y sus ancestros. Hoy un poco m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Kindelán]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Nov 2022 21:36:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Baldón, no blasón]]></media:title>
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