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    <title><![CDATA[elDiario.es - Hans Laguna]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/hans-laguna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Hans Laguna]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Escribí un libro sobre Julio Iglesias que Ayuso no leerá; y, ahora, tú tampoco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/escribi-libro-julio-iglesias-ayuso-no-leera-ahora_129_12914770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e71242b-4f62-471b-a5a0-27f90045e1de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribí un libro sobre Julio Iglesias que Ayuso no leerá; y, ahora, tú tampoco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hans Laguna, el autor de 'Hey! Julio Iglesias y la conquista de América', se para a pensar sobre cómo afectan las revelaciones de Rebeca y Laura a su propio libro: ¿qué debería hacer?</p><p class="subtitle">Perfil  - Qué hay detrás de Julio Iglesias, el “latin lover devorador de señoras”</p><p class="subtitle">El periodismo valiente necesita de personas comprometidas. Ayúdanos a publicar investigaciones como esta. Hazte socia. Hazte socio</p></div><p class="article-text">
        El martes 13 de enero, como de costumbre, me despert&eacute; muy pronto. Una vez m&aacute;s el insomnio me expuls&oacute; de la cama a una hora indecente. Me abrigu&eacute; bien e hice lo propio con Ramona, la galga con la que vivo y a la que saqu&eacute; a pasear con una Barcelona a&uacute;n a oscuras. Hasta aqu&iacute; nada raro. En el pipic&aacute;n aprovech&eacute; para echarle un vistazo al m&oacute;vil y fue entonces cuando entend&iacute; que no iba a ser un d&iacute;a cualquiera. Ten&iacute;a media docena de mensajes en WhatsApp e Instagram de gente a la que no conoc&iacute;a pero que, al parecer, hab&iacute;an madrugado (o trasnochado) m&aacute;s que yo. El contenido de todos ellos era muy parecido: &ldquo;Hola, Hans. Soy X, periodista de [nombre de programa de una cadena de televisi&oacute;n o emisora de radio muy conocida]. Me gustar&iacute;a invitarte a hacer una conexi&oacute;n en directo a las X horas de hoy para que nos des tu opini&oacute;n sobre las nuevas informaciones que han aparecido sobre Julio Iglesias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene tirar para atr&aacute;s. En 2022 publiqu&eacute; un <a href="https://editorialcontra.com/producto/hey-julio-iglesias-y-la-conquista-de-america/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo</a> que analizaba las estrategias que utiliz&oacute; Julio Iglesias para conseguir un &eacute;xito masivo en los Estados Unidos en los a&ntilde;os ochenta. Eleg&iacute; su caso porque me permiti&oacute; ilustrar de forma privilegiada los mecanismos que operan en la industria del espect&aacute;culo. Y tambi&eacute;n porque nadie, a pesar de su relevancia mundial, hab&iacute;a analizado a Iglesias con una mirada sociol&oacute;gica. Nadie lo hab&iacute;a diseccionado con una perspectiva de g&eacute;nero, racial y de clase social. A Julio se le detestaba o se le admiraba con mayor o menor iron&iacute;a, pero desde luego no se le convert&iacute;a en objeto de estudio. Por eso jam&aacute;s sospech&eacute; que el libro tendr&iacute;a la repercusi&oacute;n que acab&oacute; teniendo: desde su publicaci&oacute;n, he concedido un centenar de entrevistas (no exagero) para medios espa&ntilde;oles y latinoamericanos. 
    </p><p class="article-text">
        Tanta atenci&oacute;n se explica, claro est&aacute;, por Julio Iglesias y no por m&iacute;. Si el libro ten&iacute;a alg&uacute;n inter&eacute;s informativo era por su exotismo (un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/cinco-anos-secuestrado-julio-iglesias_1_8903845.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insensato</a> ha dedicado a&ntilde;os de su vida a estudiar al cantante) y por algunas de las curiosidades que conten&iacute;a (por ejemplo, que el espa&ntilde;ol, gracias a Coca-Cola, lleg&oacute; a ser m&aacute;s importante que Michael Jackson o que sus estrategias de comunicaci&oacute;n fueron un precedente de las que utiliza hoy Rosal&iacute;a). Enseguida descubr&iacute;, sin embargo, que el inter&eacute;s se deb&iacute;a a la gigantesca fuerza gravitatoria de Julio Iglesias, capaz de convertir autom&aacute;ticamente en noticia todo lo que le rodea. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;T&uacute; que lo has analizado a fondo, &iquest;realmente se acost&oacute; con 3.000 mujeres? &iquest;Fue un mal padre? &iquest;Cu&aacute;l es la clave de su &eacute;xito? &iquest;Canta bien o mal?&rdquo;. Este es un resumen bastante preciso de las preguntas a las que me enfrent&eacute;. No esperaba que fueran entrevistas sesudas, pero me choc&oacute; tanta simplificaci&oacute;n y sensacionalismo. Ahora bien, fui entendiendo que los periodistas, m&aacute;s que ser unos impresentables, trabajan bajo la exigencia de producir contenidos de actualidad y con titulares atractivos, est&aacute;n mal pagados y no tienen tiempo de preparar debidamente sus reportajes (no digamos de leerse un libro entero y digerirlo). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Julio se le detestaba o se le admiraba con mayor o menor ironía, pero desde luego no se le convertía en objeto de estudio. Desde la publicación de mi libro, he concedido un centenar de entrevistas (no exagero) para medios españoles y latinoamericanos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, segu&iacute; con mi pol&iacute;tica de aceptar todas las propuestas que me llegaban. Cuanta m&aacute;s exposici&oacute;n, por superficial y sesgada que fuera, m&aacute;s gente acabar&iacute;a llegando al libro. O eso cre&iacute;a yo. Con el tiempo, descubr&iacute; que las ventas no estaban ni de lejos a la altura de mi fren&eacute;tica actividad medi&aacute;tica. Salir en la tele, la radio y la prensa generalista le hace ilusi&oacute;n a mi familia y me permite echar unas risas con mis amigos, pero no garantiza un aumento directo ni proporcional de los ejemplares vendidos. 
    </p><p class="article-text">
        Mi entusiasmo se fue resquebrajando lentamente. Tambi&eacute;n estaba el cansancio. Promocionarse en medios es un trabajo en s&iacute; mismo. Un trabajo repetitivo y por lo general no remunerado que consume mucho tiempo, espacio mental y energ&iacute;a. Est&aacute;n los mensajes y llamadas para coordinarse con los periodistas, los redactores, los de producci&oacute;n, los t&eacute;cnicos. Los desplazamientos, las esperas, las conexiones. Y luego en la entrevista est&aacute; la presi&oacute;n por comunicar lo que quieres comunicar. Por ser r&aacute;pido e ingenioso. Por reconducir las preguntas sin sustancia. Y hacerlo todo con gracia. Y, ya puestos, si hay c&aacute;maras de por medio, salir guapo. 
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que el verano pasado llegara a mi l&iacute;mite. Lo raro es que tardara tanto. El caso es que acept&eacute; aparecer en un programa especial sobre Julio en Telecinco. Vamos a por todas, me dije a m&iacute; mismo. Y sali&oacute; mal. Tras pasar una hora y cuarto esperando para hablar en directo con Terelu Campos (finalmente se agot&oacute; el tiempo y no pude entrar en antena), lo tuve claro: se acab&oacute; el teatrillo. Se acab&oacute; Julio Iglesias. &iexcl;Basta!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El pasado martes todo cambi&oacute;. Al salir del pipic&aacute;n comprend&iacute; que los mensajes que hab&iacute;a recibido se deb&iacute;an a una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/extrabajadoras-mansiones-julio-iglesias-acusan-cantante-agresiones-sexuales_1_12902425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> period&iacute;stica que destapaba una serie de presuntos abusos sexuales y laborales cometidos por el cantante. Una informaci&oacute;n horrorosa que, sin embargo, no debiera resultar tan sorprendente. Al fin y al cabo, tales supuestos abusos suponen una manifestaci&oacute;n extrema de rasgos ya conocidos. Y, yendo m&aacute;s all&aacute;, del narcisismo y sensaci&oacute;n de impunidad que aquejan a los individuos con demasiada fama y poder.
    </p><p class="article-text">
        En el libro (y tambi&eacute;n en el <a href="https://www.rtve.es/play/audios/hey/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podcast</a> que hice despu&eacute;s para RTVE) me ocup&eacute; del car&aacute;cter problem&aacute;tico de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/hay-detras-julio-iglesias-latin-lover-devorador-senoras_1_12903501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hipersexualidad</a> de Julio. Tras analizar la informaci&oacute;n disponible, toda de dominio p&uacute;blico, dej&eacute; escrito que &ldquo;el desaforado curr&iacute;culo sexual de Iglesias obliga a preguntarnos en que&#769; medida sus relaciones fueron siempre consentidas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una conclusi&oacute;n que, por supuesto, sus fans m&aacute;s <em>hardcore </em>no comparten. Entre ellos se cuenta la presidenta Ayuso, quien el mismo martes se mostr&oacute; orgullosa de rechazar sistem&aacute;ticamente toda informaci&oacute;n que &ldquo;contribuya al desprestigio del cantante m&aacute;s universal de todos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el libro me ocupé del carácter problemático de la hipersexualidad de Julio. Tras recopilar la información disponible, toda de dominio público, escribí en su día que “el desaforado currículo sexual de Iglesias obliga a preguntarnos en qué medida sus relaciones fueron siempre consentidas”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mis afirmaciones acerca de las partes sombr&iacute;as de Julio siempre las he hecho con cautela. En los inicios del proyecto, mi propuesta de libro fue rechazada por el gabinete jur&iacute;dico de un gran grupo editorial; desde entonces aprend&iacute; que, si quieres acercarte a una figura como la de Julio, debes medir bien las palabras. Aunque cautelosas, mis palabras romp&iacute;an con la mirada indulgente que ha caracterizado a los comentaristas del cantante. E incluso a los periodistas musicales y cr&iacute;ticos culturales en general. Cuando estos me han entrevistado, y por muy alejados que estuvieran del universo juliano, casi siempre han acabado soltando alg&uacute;n chascarrillo a cuento de la fama de follador de Julio. As&iacute;, y como sucede con tant&iacute;simos hombres de mediana edad, dejaban entrever hasta qu&eacute; punto envidian de forma reprimida esa masculinidad a&ntilde;eja que el cantante ha encarnado con tanta pureza. 
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al martes. Sali&oacute; el sol, la ciudad se puso en marcha y para entonces mi tel&eacute;fono ya echaba humo con las invitaciones de periodistas para comparecer en los principales medios. Me quer&iacute;an para ese mismo d&iacute;a y algunos eran bastante pesados. Pero yo no quer&iacute;a ponerme apresuradamente ante los micr&oacute;fonos para hablar de un asunto tan terrible. Menos a&uacute;n teniendo la cabeza como un bombo y corriendo por mis venas la cafe&iacute;na con la que equivocadamente hab&iacute;a querido reparar las secuelas del insomnio. As&iacute; que, firme en la promesa que me hice tras la conexi&oacute;n fallida con Terelu, rechac&eacute; todas y cada una de las proposiciones. Acab&eacute; el d&iacute;a desquiciado, pero orgulloso de m&iacute; mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, antes de apagar la luz de la mesita de noche me asalt&oacute; una duda. &iquest;Deb&iacute;a hacer como <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ignacio Peyr&oacute; y su editorial</a>, responsables de la biograf&iacute;a m&aacute;s reciente sobre Iglesias, y emitir un comunicado para condenar los abusos? De paso, &iquest;deb&iacute;a tambi&eacute;n, como ellos, anunciar una edici&oacute;n actualizada del libro? Necesit&eacute; un rato mirando al techo para encontrar algo parecido a una respuesta: no. A diferencia del m&iacute;o, su libro es una especie de hagiograf&iacute;a de Julio. Con un tono nost&aacute;lgico de una &eacute;poca en la que todo era m&aacute;s f&aacute;cil, el <em>best seller</em> de Peyr&oacute; se encarga de limar aquellas aristas del cantante que yo me dedico a problematizar. En su caso, tiene m&aacute;s sentido pronunciarse r&aacute;pidamente para marcar distancias. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi propuesta de libro fue rechazada por el gabinete jurídico de un gran grupo editorial; desde entonces aprendí que, si quieres acercarte a una figura como la de Julio, debes medir bien las palabras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El otro tema era m&aacute;s peliagudo: &iquest;deber&iacute;a rehacer el libro? Ciertamente, hay algunos fragmentos que, a la luz de lo acontecido, tendr&iacute;a que reescribir. Pero me temo que el problema es m&aacute;s grave. El acercamiento a Julio que propongo requiere de cierta apertura que, de forma muy comprensible, ahora much&iacute;simas personas no estar&aacute;n dispuestas a tener. Ni siquiera yo mismo soy capaz de defenderla. Y la cosa no har&aacute; m&aacute;s que empeorar si, como es previsible, afloran m&aacute;s casos de abusos en el futuro. &iquest;Mi libro y mi podcast quedar&aacute;n invalidados? No lo tengo claro, pero quiz&aacute; s&iacute;. Lo que es seguro es que mi cerebro hoy ya no da para m&aacute;s. <em>Bona nit</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad y el insomnio maridan estupendamente, por lo que al d&iacute;a siguiente me despert&eacute; a&uacute;n m&aacute;s pronto. No eran ni las seis de la ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles 14 de enero y Ramona y yo ya est&aacute;bamos pisando la acera. Y a paso r&aacute;pido. Con una nitidez dolorosa, en las paredes de mi cr&aacute;neo resonaban los testimonios de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/laura-extrabajadora-julio-iglesias-viviamos-dictadura-debiamos-decir-decia_1_12902919.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura </a>y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/rebeca-extrabajadora-julio-iglesias-sentia-empujada-hacerlo-opcion-decir-no_1_12902630.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rebeca</a>, las dos empleadas que hab&iacute;an denunciado a Julio. Y los periodistas segu&iacute;an bombarde&aacute;ndome con sus peticiones. Empec&eacute; a flaquear. Si no dec&iacute;a nada, &iquest;no iba a parecer que me estaba escondiendo? &iquest;No es siempre mejor dar la cara? Pod&iacute;a empezar por alg&uacute;n programa de &aacute;mbito catal&aacute;n que me inspirara suficiente confianza. Y, si me sent&iacute;a c&oacute;modo, ir subiendo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si tanto me necesitaban, quiz&aacute; podr&iacute;a poner yo las condiciones para asegurarme de que mi participaci&oacute;n no contribuir&iacute;a a frivolizar el sufrimiento de Laura y Rebeca. Hablar&iacute;a con los redactores y les explicar&iacute;a que yo no soy un bi&oacute;grafo de Julio Iglesias, sino un soci&oacute;logo que en todo caso pod&iacute;a poner en contexto la noticia, pero no dar detalles morbosos. Y tambi&eacute;n estaba, lo reconozco, la mala conciencia que sent&iacute;a por desaprovechar tantas oportunidades de tener visibilidad. Dentro de nada publicar&eacute; otro libro y conviene que mi nombre vaya sonando por ah&iacute;. &iquest;En qu&eacute; clase de estratega me he convertido?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Debía hacer como Ignacio Peyró y su editorial, responsables de la biografía más reciente sobre Iglesias, y emitir un comunicado para condenar los abusos? De paso, ¿debía también, como ellos, anunciar una edición actualizada del libro?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Total, que el mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana acab&eacute; apareciendo en una radio catalana v&iacute;a telef&oacute;nica; despu&eacute;s de comer me enviaron un taxi para participar como tertuliano en otra radio, donde nada m&aacute;s acabar me recogi&oacute; otro taxi para salir escopeteado a una nueva tertulia, esta vez en la tele. Y en el trayecto me hicieron una entrevista por tel&eacute;fono para una tercera radio. De esta marat&oacute;n saqu&eacute; dos conclusiones. La primera es que resulta cient&iacute;ficamente posible que el coraz&oacute;n se te salga por la boca. La segunda se deduce del titular que, acompa&ntilde;ado de una foto m&iacute;a, apareci&oacute; destacado en la web de una de las radios en las que intervine: &ldquo;Hans Laguna, bi&oacute;grafo de Julio Iglesias: 'Ten&iacute;a un problema de adicci&oacute;n al sexo'&rdquo;. &iexcl;Ahora s&iacute; que se acab&oacute;! 
    </p><p class="article-text">
        El jueves 15 lo recib&iacute; un poco m&aacute;s tranquilo. Segu&iacute;a sin dormir como es debido, pero abr&iacute; los ojos y sent&iacute; paz al comprobar que, durante la noche, mi convicci&oacute;n de no aparecer m&aacute;s en los medios hab&iacute;a crecido fuerte y sana. As&iacute; estaba tambi&eacute;n Ramona cuando la saqu&eacute; a dar una vuelta, fuerte y sana, como atestiguaba la caca que deposit&oacute; en el c&eacute;sped del parque. Mientras trataba de localizar a tientas su bo&ntilde;iga, pens&eacute; en el sistema p&uacute;blico de iluminaci&oacute;n. En la distancia que hay entre las farolas, sus horarios de funcionamiento, la funci&oacute;n que cumplen. Ten&iacute;a el cerebro medio dormido pero juguet&oacute;n. De las farolas salt&eacute; a reflexionar sobre la importancia que ha tenido la dicotom&iacute;a luz/oscuridad en la historia de la filosof&iacute;a. Y de ah&iacute; brot&oacute; el recuerdo de algo que Julio Iglesias me dijo cuando habl&eacute; con &eacute;l. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras publicar el ensayo, y en el pico de atención mediática que recibió, Julio me llamó por teléfono. Fue encantador conmigo y me dio las gracias por el libro, aunque reconoció que no se lo había leído</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me explico. Tras publicar el ensayo, y en el pico de atenci&oacute;n medi&aacute;tica que recibi&oacute;, Julio me llam&oacute; por tel&eacute;fono. Fue encantador conmigo y me dio las gracias por el libro, aunque reconoci&oacute; que no se lo hab&iacute;a le&iacute;do: &ldquo;No me hace falta, s&eacute; que le ha gustado a <a href="https://elpais.com/cultura/2022-04-17/julio-iglesias-contra-el-mundo-asalto-final.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Jabois</a> y con eso me vale&rdquo;, confes&oacute;. Sinti&eacute;ndome un tanto culpable por su amabilidad, le respond&iacute; que deber&iacute;a le&eacute;rselo. Le advert&iacute; de que, adem&aacute;s de reconocer la importancia de su figura, mi ensayo tambi&eacute;n se ocupaba de sus partes oscuras. Pero Julio, muy cort&eacute;s, le quit&oacute; hierro. Argument&oacute; que &ldquo;el lado oscuro es el que hace grandes a los grandes&rdquo;. &ldquo;Todas las estrellas tienen un lado oscuro&rdquo;, me dijo. Y sentenci&oacute;: &ldquo;Sin lado oscuro no hay luz&rdquo;. Esta idea, que entonces me pareci&oacute; profunda, hoy me resulta insoportablemente siniestra. 
    </p><p class="article-text">
        Ya hab&iacute;a amanecido en Barcelona y se me ocurri&oacute; que pod&iacute;a escribir un art&iacute;culo contando lo que he vivido estos d&iacute;as. Se lo propuse a Elena Cabrera, jefa de la secci&oacute;n de cultura de este diario y tambi&eacute;n una de las responsables de la investigaci&oacute;n que ha destapado los presuntos abusos de Julio Iglesias. Le pareci&oacute; una idea estupenda. El plazo que me dio es, para variar, muy ajustado, sobre todo teniendo en cuenta lo lento que escribo. Pero aqu&iacute; me ten&eacute;is, produciendo a contrarreloj contenido de actualidad y con titulares llamativos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hans Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/escribi-libro-julio-iglesias-ayuso-no-leera-ahora_129_12914770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 21:49:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escribí un libro sobre Julio Iglesias que Ayuso no leerá; y, ahora, tú tampoco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Julio Iglesias,Libros,Abusos sexuales,Agresiones sexuales,Violencia sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu colección de vinilos contamina (y tus 'playlists' más todavía)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/coleccion-vinilos-contamina-playlists-todavia_1_12542188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bce96bb-d56b-4a5e-9942-c4d405d9f15c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu colección de vinilos contamina (y tus &#039;playlists&#039; más todavía)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La producción masiva de discos y la infraestructura digital han convertido la música en una fuente significativa de contaminación</p><p class="subtitle">La gente que padece anhedonia musical y no disfruta escuchando canciones: “Es como una conversación en un idioma que no entiendo”
</p></div><p class="article-text">
        Si piensas en la marca Nespresso, &iquest;cu&aacute;l de las siguientes personas se te viene a la cabeza? &iquest;Un agricultor en Guatemala que cosecha el caf&eacute; que contienen las c&aacute;psulas? &iquest;Un minero en China que extrae bauxita, la roca de la que se obtiene el aluminio del que est&aacute;n hechas las c&aacute;psulas? &iquest;Una operaria que ensambla las c&aacute;psulas en una f&aacute;brica de Suiza? &iquest;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/buenas-noches-buena-suerte-obra-george-clooney-inspira-resistencia-abusos-trump_1_12315701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">George Clooney</a>? Si tu respuesta es la &uacute;ltima, lamento decirte que eres v&iacute;ctima de un fen&oacute;meno que Marx llam&oacute; &ldquo;el fetichismo de la mercanc&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No te preocupes, es normal. En un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/conquista-cool-libro-demuestra-capitalismo-capaz-devorar-peores-enemigos_1_6123649.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema capitalista</a>, las mercanc&iacute;as est&aacute;n dotadas de una especie de aureola m&aacute;gica que desv&iacute;a nuestra atenci&oacute;n de las condiciones reales en que han sido producidas. Vivimos en un &ldquo;mundo encantado e invertido&rdquo;, como se dice en <em>El capital</em>. Y Clooney, personificando a Nespresso, contribuye a crear semejante mundo. Su glamur ayuda a ocultar la compleja trama de relaciones sociales y materiales que son necesarias para que podamos prepararnos un <em>ristretto</em> en menos de un minuto. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene, pues, pensar las c&aacute;psulas de caf&eacute; sin dejar que el encanto maduro y viril de George Clooney nos engatuse. Concebirlas como mercanc&iacute;a pura y dura. Fijarnos en su materialidad. Es m&aacute;s: propongo pensar las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/le-interesa-spotify-elegir-canciones-escuchas_129_12260594.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canciones que escuchamos</a> del mismo modo. La inercia es justo la contraria. En nuestra cultura arrastramos la idea de que la m&uacute;sica es el lenguaje art&iacute;stico m&aacute;s alejado de la materia. Frente a la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/pintura-figurativa-facil-vender-espiritu-arranca-nueva-temporada-galerias-arte_1_11652374.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pintura</a>, la escultura o la danza, la m&uacute;sica ser&iacute;a un arte intangible que no tiene por misi&oacute;n imitar al mundo exterior. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varias personas buscan discos de vinilo                            </span>
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        Schopenhauer es quiz&aacute; quien ha defendido esta tesis con mayor vehemencia. En <em>El mundo como voluntad y representaci&oacute;n</em>, el fil&oacute;sofo afirma que la m&uacute;sica es un arte &ldquo;grande y magn&iacute;fico&rdquo; que &ldquo;act&uacute;a poderosamente en lo m&aacute;s &iacute;ntimo del hombre, al modo de un lenguaje universal&rdquo;.<span class="highlight" style="--color:white;"> Y </span>esto es as&iacute; porque, a su juicio, la m&uacute;sica es &ldquo;totalmente independiente del mundo fenom&eacute;nico, lo ignora y en cierta medida podr&iacute;a subsistir aunque no existiera el mundo, lo cual no puede decirse de las dem&aacute;s artes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Amigo Schopenhauer, voy a demostrarte que la m&uacute;sica que escuchamos s&iacute; depende del &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/comprar-camiseta-artistas-favoritos-rentable-comprar-musica_1_12282795.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mundo fenom&eacute;nico</a>&rdquo;. Y no como un modelo a imitar o como fuente de inspiraci&oacute;n, sino como su condici&oacute;n de posibilidad. Desde que se convirti&oacute; en una mercanc&iacute;a producida industrialmente, la m&uacute;sica grabada ha necesitado de combustibles f&oacute;siles, p&eacute;lets de pl&aacute;stico y cables de fibra &oacute;ptica. Eso es un mundo muy f&iacute;sico. Y tambi&eacute;n muy feo. 
    </p><p class="article-text">
        Para semejante tarea me voy a basar en <a href="https://mitpress.mit.edu/9780262537780/decomposed/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Decomposed: The Political Ecology of Music </em></a><a href="https://mitpress.mit.edu/9780262537780/decomposed/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(MIT Press)</a>, un instructivo ensayo escrito por Kyle Devine que analiza el impacto ecol&oacute;gico de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/problemas-industria-musical-lugar-oscurece-alma-pasion-salud_1_12537037.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">industria discogr&aacute;fica</a>. Ya tiene unos a&ntilde;os (es de 2019), pero sigue siendo pertinente, incluso m&aacute;s que cuando se public&oacute;. En sus formativas p&aacute;ginas, el libro repasa la historia material de la m&uacute;sica grabada dividi&eacute;ndola en tres etapas. La primera, que va desde 1900 hasta 1950, se centra en la goma laca, utilizada en los discos que hac&iacute;a sonar el gram&oacute;fono. La segunda etapa, de 1950 al 2000, es la del pl&aacute;stico, que es la base de los vinilos, casetes y discos compactos. Y la tercera, que empez&oacute; alrededor del a&ntilde;o 2000 y llega hasta hoy, es la era los datos, es decir, del MP3 y el <em>streaming.</em>
    </p><h2 class="article-text">Tres etapas de la historia material de la m&uacute;sica</h2><p class="article-text">
        La primera fase, tan lejana, puede parecernos poco interesante, pero resulta fascinante. Durante la primera mitad del siglo pasado, el formato m&aacute;s com&uacute;n fueron los discos de 78 rpm, los cuales, aunque se conocieron como discos &ldquo;de pizarra&rdquo;, en realidad estaban hechos de goma laca. Este ingrediente proviene de una resina que segregan las hembras de una cochinilla asi&aacute;tica llamada <em>Kerria lacca</em>. As&iacute;, Devine nos explica c&oacute;mo, a causa de diversas vicisitudes cient&iacute;ficas y geopol&iacute;ticas, en la &eacute;poca del gram&oacute;fono la m&uacute;sica estuvo a merced de las secreciones de un insecto en la  India. Y de las manos de los ni&ntilde;os y mujeres que las recolectaban. 
    </p><p class="article-text">
        La siguiente etapa se basa en un material que nos resulta m&aacute;s familiar que la goma laca, pero cuya elaboraci&oacute;n seguramente nos parece tan o m&aacute;s misteriosa: el pl&aacute;stico. Esta etapa empieza con los discos de vinilo, de 33&#8531; y 45 revoluciones, que desbancaron a los de 78. Su composici&oacute;n se basa en el cloruro de polivinilo (PVC), un pol&iacute;mero que presenta grandes riesgos para la salud y el medioambiente. Durante d&eacute;cadas, se han fabricado miles de millones de elep&eacute;s y <em>singles </em>mediante procesos industriales que<em> </em>sistem&aacute;ticamente han<em> </em>contaminado<em> </em>el aire y los r&iacute;os. Y una gran parte de esos discos han seguido contaminando m&aacute;s all&aacute; de su vida &uacute;til, pues han acabado en incineradoras y vertederos, liberando sustancias t&oacute;xicas en la atm&oacute;sfera, el suelo y las aguas subterr&aacute;neas.  
    </p><p class="article-text">
        A la primac&iacute;a de los discos de vinilo, que alcanzaron su c&eacute;nit a finales de los setenta, le sigui&oacute; la de los casetes en los ochenta y el de los ced&eacute;s en los noventa. Cambiaron los soportes de la m&uacute;sica, pero no las l&oacute;gicas industriales. Las cintas de casete est&aacute;n hechas con tereftalato de polietileno (PET) y los discos compactos con policarbonato, por lo que su presencia en el mercado no hizo m&aacute;s que perpetuar la dependencia al pl&aacute;stico y ahond&oacute; en los problemas ecol&oacute;gicos que causaban los vinilos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un casete con la grabación de las entrevistas de cuatro estudiantes daneses con John Lennon y Yoko Ono                            </span>
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        El trasfondo del problema no es otro que la adicci&oacute;n al petr&oacute;leo. Tanto el PVC como el PET necesitan de un petroqu&iacute;mico como el etileno. Adem&aacute;s, las fundas de los casetes y los <em>compact discs</em> se elaboran a partir de otros derivados del crudo como el propileno y el benceno. En definitiva, el desarrollo de la industria discogr&aacute;fica se ha producido de la mano del petrocapitalismo. Basta con rastrear los v&iacute;nculos directos que ha mantenido -y mantiene- con corporaciones que a priori nada tienen que ver con la m&uacute;sica, tales como British Petroleum, Dupont, Dow Chemical Company, SCGC, Teijin Limited o Bayer.
    </p><p class="article-text">
        Pasemos ya a la &uacute;ltima fase, la digitalizaci&oacute;n de la m&uacute;sica. El siglo XXI inaugur&oacute; una nueva era que se recibi&oacute; con entusiasmo: se acabaron los discos f&iacute;sicos, las chimeneas, los vertidos, los transportes, la gasolina. &iexcl;El fin de la contaminaci&oacute;n! <em>Spoiler</em>: nada de eso. 
    </p><p class="article-text">
        Digitalizaci&oacute;n no implica desmaterializaci&oacute;n. Al contrario. Cualquier actividad <em>online</em> posee una turbia base material, pero se nos ense&ntilde;a a ignorarla. Nuestra comprensi&oacute;n del universo digital se parece a cuando, en la infancia, nos formamos una idea falsa de lo que es un hipop&oacute;tamo: las pelis de Disney, los anuncios de Dodot y el juego del Tragabolas consiguieron inocularnos una imagen <em>cute</em> de un animal que, en realidad, es el m&aacute;s mort&iacute;fero del continente africano. Algo similar ocurre con internet, que se nos presenta como un intercambio de informaci&oacute;n limpio y fluido. De hecho, la palabra &ldquo;<em>stream</em>&rdquo; significa literalmente &ldquo;fluir&rdquo;. Y ah&iacute; tenemos &ldquo;la nube&rdquo;, una noci&oacute;n que nos aleja cognitivamente de todo el entramado f&iacute;sico, en absoluto esponjoso ni et&eacute;reo, que hace falta para su funcionamiento: granjas de servidores con sistemas de refrigeraci&oacute;n, infraestructuras con cables submarinos, antenas, routers... 
    </p><h2 class="article-text">Coste medioambiental del 'streaming'</h2><p class="article-text">
        Obviamente, que la industria discogr&aacute;fica dejara de publicar sus lanzamientos en formato f&iacute;sico y se mudara a las plataformas digitales supuso una reducci&oacute;n dr&aacute;stica del consumo de pl&aacute;sticos.  Pero este indicador se queda corto a la hora de evaluar el coste medioambiental de escuchar canciones en formato digital. Para tal fin, debemos imputar adem&aacute;s la energ&iacute;a requerida para almacenar y transmitir los archivos con los que trabajan Spotify, Youtube o Apple Music. 
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de comparar el <em>streaming</em> musical respecto a los soportes f&iacute;sicos es traducir sus impactos relativos a emisiones de gases de efecto invernadero o, lo que es lo mismo, utilizar el di&oacute;xido de carbono equivalente (CO<sub>2</sub>eq). Y este m&eacute;todo arroja un resultado sorprendente (aunque yo, por eso del <em>clickbait,</em> ya lo haya anunciado en el t&iacute;tulo de este art&iacute;culo): la huella de carbono de la m&uacute;sica <em>online</em> es indiscutiblemente superior a la que ten&iacute;a la m&uacute;sica cuando depend&iacute;a del pl&aacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        La cosa empeora si tenemos en cuenta los dispositivos que necesitamos hoy d&iacute;a para que la m&uacute;sica llegue a nuestros o&iacute;dos, tales como tel&eacute;fonos m&oacute;viles, tabletas, ordenadores de sobremesa o port&aacute;tiles, altavoces, auriculares y dem&aacute;s. Todos estos artilugios implican, de una forma u otra, la versi&oacute;n actualizada de los males del industrialismo: extractivismo neocolonial, fabricaci&oacute;n con condiciones laborales y medioambientales deplorables, exportaci&oacute;n de basura electr&oacute;nica, etc. 
    </p><h2 class="article-text">La m&uacute;sica digital, aliada del capitalismo</h2><p class="article-text">
        Huelga decir que el <em>streaming </em>musical no es el &uacute;nico responsable de estas consecuencias, ni siquiera uno de los mayores. Sin embargo, conviene se&ntilde;alar su complicidad estructural con ciertas din&aacute;micas perniciosa del capitalismo contempor&aacute;neo. Tal se&ntilde;alamiento resulta especialmente pertinente si tenemos en cuenta que los usuarios de servicios de <em>streaming</em> crecen a nivel global.  Y que nuestro consumo cultural depende cada vez m&aacute;s de los gigantes tecnol&oacute;gicos. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En paralelo, cabe reconocer que somos cada vez m&aacute;s conscientes de las consecuencias materiales de nuestras elecciones, tambi&eacute;n de las que hacemos a trav&eacute;s de una pantalla. El &ldquo;mundo encantado&rdquo; de internet ha empezado a resquebrajarse, como demuestran los debates actuales sobre el inquietante </span><a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/google-microsoft-disparan-emisiones-contaminantes-inteligencia-artificial_1_11516674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">crecimiento de la inteligencia artificial.</span></a>
    </p><p class="article-text">
        Por lo que respecta <span class="highlight" style="--color:white;">a la </span>m&uacute;sica, la toma de conciencia ha llegado antes a los conciertos, donde un n&uacute;mero creciente de festivales y artistas <em>mainstream</em> est&aacute;n adoptando medidas para reducir su huella ecol&oacute;gica. Ahora es el turno de la m&uacute;sica grabada, un &aacute;mbito m&aacute;s insensible en el que, sin embargo, tambi&eacute;n se observan peque&ntilde;os cambios. Si est&aacute;s enganchado a <span class="highlight" style="--color:white;">Spotify (y no te importa que reparta sus ingresos de forma injusta o, como se ha sabido recientemente, que tenga v&iacute;nculos directos con </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/spotify-pierde-artistas-criticos-inversion-armas-propietario-no-queremos-musica-mate_1_12496347.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">el genocidio en Palestina</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">), te gustar&aacute; saber que la compa&ntilde;&iacute;a sueca se ha comprometido a utilizar m&aacute;s energ&iacute;as renovables. Si, en cambio, prefieres que la m&uacute;sica pase por la aguja del tocadiscos</span>, te alegrar&aacute; conocer la reciente llegada de los discos biopl&aacute;sticos hechos a base de az&uacute;car. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos, eso s&iacute;, que el paradigma de la sostenibilidad no soluciona los problemas ecol&oacute;gicos.  En el mejor de los casos, el desarrollo sostenible contribuye a que los problemas sean menos graves. Y, en el peor, se queda en mero <em>greenwashing</em>. Debemos aspirar a acciones m&aacute;s profundas en la l&iacute;nea del decrecimiento. Qu&eacute; forma concret<span class="highlight" style="--color:white;">a deben tener tales acciones es una cuesti&oacute;n que excede el alcance de este art&iacute;culo. Me limitar&eacute; a se&ntilde;alar que con la m&uacute;sica sucede igual que con la gran mayor&iacute;a de productos que utilizamos: hay que consumir menos y mejor.  </span>
    </p><p class="article-text">
        Acabar&eacute; como empec&eacute;, lanzando una pregunta para muscular nuestra imaginaci&oacute;n. Al fijar la vista en el siglo XX, vemos que los materiales dominantes en la industria discogr&aacute;fica han reinado durante periodos de unos cincuenta a&ntilde;os. Entonces, &iquest;c&oacute;mo escucharemos m&uacute;sica en el a&ntilde;o 2050? Respuesta: no tengo ni idea. Tampoco s&eacute; si, por esas fechas, George Clooney estar&aacute; ya criando malvas o seguir&aacute; vivo. Quiz&aacute;, maldita sea, ser&aacute; un anciano todav&iacute;a atractivo y seductor. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hans Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/coleccion-vinilos-contamina-playlists-todavia_1_12542188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Aug 2025 19:47:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tu colección de vinilos contamina (y tus 'playlists' más todavía)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Música,Canciones,Streaming,Industria musical,Artistas,Mercados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Live Aid, ni todos los conciertos fueron históricos ni acabó con el hambre en África]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/live-aid-conciertos-historicos-acabo-hambre-africa_1_10095485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28bd3dae-a87a-4fa5-a9b3-f9cca6758d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Live Aid, ni todos los conciertos fueron históricos ni acabó con el hambre en África"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las luces y las sombras de un doble festival celebrado simultáneamente a ambos lados del Atlántico en 1985 que se presentó como “el mayor evento musical de la historia”</p><p class="subtitle"> El día que la industria musical tuvo un arrebato solidario simultáneo </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Desde Norteam&eacute;rica y Europa hacia el planeta entero&rdquo;. Podr&iacute;a ser un buen lema para resumir el imperialismo, pero era una de las frases que se repet&iacute;an en las cu&ntilde;as publicitarias que anunciaban el Live Aid en la cadena MTV. El festival, celebrado en Filadelfia y Londres el 13 de julio de 1985, se present&oacute; como &ldquo;el mayor evento musical de la historia&rdquo; y ten&iacute;a un &uacute;nico objetivo: &ldquo;Acabar con el hambre&rdquo; en Etiop&iacute;a, Somalia y Eritrea. A pesar de su dimensi&oacute;n humanitaria, y al igual que las multinacionales que por aquel entonces aceleraban sus procesos de expansi&oacute;n por el globo, algunos artistas anglosajones aprovecharon el festival como plataforma para aumentar la visibilidad de sus marcas a nivel mundial. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/dia-industria-musical-tuvo-arrebato-solidario-simultaneo_1_10041165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ese fue el caso de Queen o U2</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no todos los participantes del Live Aid salieron bien parados. Recordemos, por ejemplo, a <a href="https://www.eldiario.es/temas/madonna/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madonna</a>. La cantante ven&iacute;a de un esc&aacute;ndalo por posar desnuda en Playboy y Penthouse y su actuaci&oacute;n de aquel d&iacute;a, en la que desafin&oacute; cosa mala y se le not&oacute; inc&oacute;moda tratando de seguir la coreograf&iacute;a, daba argumentos a quienes no se la tomaban muy en serio como artista. 
    </p><p class="article-text">
        Peor fue lo de Led Zeppelin, que llevaba a&ntilde;os retirado y sus miembros decidieron reunirse para tan noble ocasi&oacute;n. Sin haber hecho la prueba de sonido, la uni&oacute;n entre un Jimmy Page puest&iacute;simo de hero&iacute;na y un Robert Plant con la voz en muy baja forma dio el resultado esperado: un moj&oacute;n de concierto. Tampoco ayud&oacute; el intento de suplir al fallecido John Bonham mediante la incorporaci&oacute;n de dos bateristas, uno de los cuales, Phil Collins, ven&iacute;a de una larga gira y, en lugar de ensayar, prefiri&oacute; pasar el tiempo con sus hijos en la piscina de su mansi&oacute;n. El plan de Collins era prepararse las canciones de Led Zeppelin en el avi&oacute;n, simplemente escuch&aacute;ndolas en un <em>walkman</em>. El m&eacute;todo, vaya por Dios, no le funcion&oacute;. Durante el concierto iba tan perdido que, seg&uacute;n &eacute;l mismo confesar&iacute;a, a punto estuvo de bajarse del escenario en medio de <em>Stairway To Heaven</em>. Moraleja para m&uacute;sicos: hay que ensayar. 
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            </figure><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de Phil Collins en el Live Aid ilustra el af&aacute;n de protagonismo y el delirio de omnipotencia que pueden aquejar a un artista en la cima de su popularidad. Permitidme que repase su jornada. En Wembley, Collins toc&oacute; el piano acompa&ntilde;ando a Sting; al acabar, le esperaba un helic&oacute;ptero que le traslad&oacute; al aeropuerto de Heathrow para coger el Concorde, el avi&oacute;n supers&oacute;nico que cruzaba el Atl&aacute;ntico en apenas tres horas; durante el vuelo, adem&aacute;s de prepararse el repertorio de Led Zeppelin escuch&aacute;ndolo con auriculares,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=QWamK3JAXJY" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> grab&oacute; una entrevista para la BBC desde la cabina</a> y, casualidades de la vida, se encontr&oacute; a Cher entre los pasajeros y la convenci&oacute; para que participara en el cierre de la gala cantando <em>We Are The World. </em>Una vez aterrizado en Nueva York, un helic&oacute;ptero le llev&oacute; al estadio JFK de Filadelfia, donde actu&oacute; por partida triple: cantando &eacute;l solito al piano, tocando la bater&iacute;a para Eric Clapton y tambi&eacute;n, como hemos visto, para Led Zeppelin. Aunque se rumore&oacute; que su hiperactividad solo pod&iacute;a deberse a la coca&iacute;na, Collins declar&oacute; que, bien al contrario, tantas responsabilidades le exigieron mantenerse completamente sobrio. Se debiera o no a los estimulantes, el de Collins es un caso que ejemplifica a las mil maravillas la expresi&oacute;n castellana &ldquo;querer ser el ni&ntilde;o en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Led Zeppelin, otro que sali&oacute; por la puerta de atr&aacute;s fue Bob Dylan, quien decidi&oacute; sumarse al sarao a pesar de que hac&iacute;a tiempo que hab&iacute;a renegado de su faceta como cantautor protesta y se manten&iacute;a alejado del activismo. Dylan era muy consciente de que el Live Aid no iba a arreglar la ra&iacute;z del problema: &ldquo;Hay alguien en la otra parte del mundo que se muere de hambre y t&uacute;, genial, pones diez d&oacute;lares y as&iacute; puedes limpiar tu sentimiento de culpa. Obviamente, ayuda en cierto modo, pero como sucede con todo gran movimiento para acabar con el hambre y la pobreza, eso no va a suceder&rdquo;. A pesar del escepticismo, reconoci&oacute; la responsabilidad que ten&iacute;a como m&uacute;sico y decidi&oacute; sumarse a la iniciativa: &ldquo;Cuando se organiza un evento ben&eacute;fico, no se invita a participar a bailarines ni arquitectos ni abogados, ni siquiera a pol&iacute;ticos; el poder de la m&uacute;sica consiste en que siempre ha conseguido unir a la gente&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Sin tiempo para montar una banda, Dylan se acompa&ntilde;&oacute; en el Live Aid de Keith Richards y Ron Wood, los guitarristas de los Rolling Stones. El tr&iacute;o lleg&oacute; al recinto cada uno en una limusina y, en evidente estado de embriaguez, dio un concierto de lo m&aacute;s descuajeringado. El &uacute;nico momento interesante se produjo cuando, entre canci&oacute;n y canci&oacute;n, Dylan expres&oacute; su deseo de que parte del dinero recaudado (&ldquo;un poquito, uno o dos millones quiz&aacute;&rdquo;) se destinara a los granjeros estadounidenses que no pod&iacute;an pagar sus hipotecas y se hallaban en riesgo de desahucio. Sus declaraciones crearon una gran pol&eacute;mica e incluso Geldof las calific&oacute; de &ldquo;simplistas, est&uacute;pidas y nacionalistas&rdquo;. Seg&uacute;n argument&oacute; el creador del evento, &ldquo;existe una diferencia radical entre perder tus medios de vida&rdquo; (como le suced&iacute;a a los agricultores yanquis a los que se refer&iacute;a Dylan) y &ldquo;perder tu propia vida&rdquo; (como era el caso de los africanos a los que el Live Aid quer&iacute;a socorrer). 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de santificar a algunas <em>rock stars</em>, y tambi&eacute;n de desacreditar pasajeramente a ciertos artistas que no dieron la talla, el Live Aid sirvi&oacute; para fortalecer el propio sistema de estrellas de la industria musical. Los medios encontraron una enorme golosina informativa en el &ldquo;gesto de solidaridad sin precedentes&rdquo; (as&iacute; lo calific&oacute; El Pa&iacute;s) de las celebridades musicales, por lo general individualistas y poco dadas a meterse en fregados pol&iacute;ticos. De este modo, la atenci&oacute;n se centr&oacute; en la fraternidad de las estrellas norteamericanas y brit&aacute;nicas y fue desplazando el sufrimiento de los et&iacute;opes. La cobertura de la hambruna qued&oacute; convertida en poco m&aacute;s que el tel&oacute;n de fondo de la &ldquo;enorme org&iacute;a de autocomplacencia&rdquo; del <em>star system</em>, como la llam&oacute; el ensayista y cr&iacute;tico musical Greil Marcus. 
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                El público del Live Aid de Wembley muestra una pancarta en apoyo a la causa benéfica que movió la realización de los conciertos, paliar el hambre en Etiopía                            </span>
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        Por debajo de los famosos, y espejados en ellos, los ciudadanos de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados fueron llamados a sumarse activamente a la fiesta. Participar resultaba muy beneficioso en t&eacute;rminos psicol&oacute;gicos: desde una c&oacute;moda postura de espectadores-consumidores, la iniciativa les permit&iacute;a sentirse parte de un gran movimiento colectivo que, adem&aacute;s, pod&iacute;a intervenir en un problema que hasta entonces despertaba impotencia y resignaci&oacute;n. Antes de la ca&iacute;da del muro, el Live Aid proporcion&oacute; a la poblaci&oacute;n del primer mundo un sentido de ciudadan&iacute;a global. 
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; pas&oacute; con el dinero</h3><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, la organizaci&oacute;n anunci&oacute; que hab&iacute;a recaudado <a href="https://www.theguardian.com/world/1985/jul/15/famine.garethparry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50 millones de libras por las 16 horas de m&uacute;sica</a>, lo cual representaba el 1,5% del PIB de Etiop&iacute;a en ese momento. Posteriormente, <a href="https://www.forbes.com/sites/oliverwilliams1/2020/04/19/the-story-behind-the-worlds-biggest-charity-concert-what-was-it-all-for/?sh=7d5831527e35" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se estableci&oacute; la cifra total de 127 millones de d&oacute;lares</a> -unos 350 de hoy- como la recaudaci&oacute;n total por las entradas de los conciertos, las donaciones, los patrocinios, los derechos de retransmisi&oacute;n, la venta de discos (incluyendo los singles <em>Do They Know It's Christmas </em>y <em>We are the world</em>), los v&iacute;deos y el <em>merchandising.</em> &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con todo ese dinero? Descontada la parte del pastel que se embolsaron las empresas que intervinieron en la realizaci&oacute;n del evento, puede afirmarse que el dinero permiti&oacute; reducir de forma significativa la mortalidad de la hambruna. <a href="https://www.theguardian.com/world/2005/jun/24/g8.debtrelief" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n las estimaciones del especialista en pol&iacute;tica africana Alex de Waal</a>, las iniciativas solidarias habr&iacute;an evitado entre un 25% y un 50% de las muertes en Etiop&iacute;a y alrededores.
    </p><p class="article-text">
        La colecta tambi&eacute;n se invirti&oacute; en programas de desarrollo a largo plazo que <a href="https://digitalcommons.calpoly.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1050&amp;context=histsp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tuvieron un impacto positivo</a>, en especial los llevados a cabo en colaboraci&oacute;n con las comunidades locales. No obstante, <a href="https://www.spin.com/2015/07/live-aid-the-terrible-truth-ethiopia-bob-geldof-feature/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo de la revista SPIN</a> en 1986 y una investigaci&oacute;n de la BBC en 2010, <a href="https://www.bbc.com/news/entertainment-arts-11688535" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la que posteriormente la cadena p&uacute;blica se retract&oacute;</a>, pusieron en cuesti&oacute;n c&oacute;mo se hab&iacute;a utilizado el dinero. SPIN, bas&aacute;ndose en las opiniones de la antrop&oacute;loga Bonnie Holcomb y del entonces presidente de M&eacute;dicos Sin Fronteras Rony Brauman, afirm&oacute; que parte del dinero recaudado se gast&oacute; en camiones que se utilizaron para reasentar de manera forzosa a la poblaci&oacute;n. &ldquo;La comida se pudr&iacute;a en los muelles&rdquo;, dijo Holcomb, coautora de <em>Invention of Ethiopia: The Making of Dependent Colonial State in Northeast Africa. </em>Por su parte, Rony Brauman, en un primer momento aliado de Geldof, se mostr&oacute; cr&iacute;tico <a href="https://msf-crash.org/fr/publications/acteurs-et-pratiques-humanitaires/lautre-visage-de-bob-geldof" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una carta escrita 20 a&ntilde;os despu&eacute;s</a>, al afirmar que &ldquo;Bob Geldof y sus amigos de Band Aid transmitieron activamente la propaganda del r&eacute;gimen de Ad&iacute;s Abeba, descalificando cualquier cuestionamiento en nombre de la necesidad imperiosa de rescate de emergencia&rdquo;. <a href="https://www.theguardian.com/world/2005/jun/24/g8.debtrelief" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los reasentamientos masivos causaron la muerte a decenas de miles de personas,</a> seg&uacute;n David Rieff, autor de <em>Una cama por una noche: El humanitarismo en crisis</em> (Debate). Tras todas estas acusaciones, Bob Geldof argument&oacute; que, ante una emergencia de tal calibre, no hay que tener reparos en <a href="https://www.spin.com/2015/07/live-aid-bob-geldof-response-spin-1986-feature/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;darle la mano al diablo&rdquo; si con ello puede llegarse a los m&aacute;s necesitados</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La relevancia medi&aacute;tica del Live Aid logr&oacute;, en cualquier caso, que el debate acerca de los dilemas propios de la cooperaci&oacute;n internacional saltara a la opini&oacute;n p&uacute;blica. Tambi&eacute;n logr&oacute; que las administraciones de Reagan y Thatcher, cuyos intereses en el Cuerno de &Aacute;frica segu&iacute;an enmarcados en la Guerra Fr&iacute;a (Etiop&iacute;a formaba parte del eje comunista), aumentaran considerablemente sus exiguas ayudas humanitarias a la zona. Es innegable que la campa&ntilde;a del Live Aid contribuy&oacute; de forma directa a que la lucha contra la extrema pobreza ganara presencia en el debate pol&iacute;tico. El Live 8, la secuela del festival que liderar&iacute;an Geldof y Bono 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, se plante&oacute; directamente como una forma de influencia pol&iacute;tica y no como un evento caritativo. Su objetivo era ejercer presi&oacute;n para que los mandatarios de la cumbre del G8 en Escocia aprobasen una serie de medidas que contribuyesen al desarrollo de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres. El eslogan del evento fue: &ldquo;No queremos tu dinero, queremos tu voz&rdquo;. 
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                Bob Geldof durante la conferencia de prensa del Intellectual Live 8 For Africa, en 2007                            </span>
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        Si bien es cierto que el Live Aid puso encima de la mesa un tema que no estaba en la agenda pol&iacute;tica, puede discutirse acerca de su aut&eacute;ntica capacidad de concienciaci&oacute;n. De entrada, la campa&ntilde;a iniciada por Geldof alimentaba una serie de estereotipos sobre los africanos en tanto que seres desvalidos y dependientes. Vale la pena recordar que eso que tan c&oacute;modamente llamamos &ldquo;&Aacute;frica&rdquo; es una realidad muy compleja y diversa compuesta por 54 pa&iacute;ses (en los que se hablan m&aacute;s de un millar de lenguas). Sin embargo, desde la era colonial &Aacute;frica ha funcionado para los occidentales como un &ldquo;espacio vac&iacute;o sobre el que proyectar fantas&iacute;as empresariales y/o filantr&oacute;picas&rdquo;, tal y como se&ntilde;ala la investigadora H. Louise David. Y estas fantas&iacute;as, en las que el bueno de Geldof segu&iacute;a instalado, son las que durante siglos han favorecido las m&uacute;ltiples formas de explotaci&oacute;n del continente africano. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el consenso masivo que logr&oacute; la campa&ntilde;a se bas&oacute; en un rechazo elemental que cualquier persona debe sentir ante &ldquo;la absurdidad intelectual y la perversidad moral&rdquo; que entra&ntilde;a, como dijo Geldof, el hecho de que haya gente que se muere de hambre en un mundo de abundancia. La transversalidad de este rechazo, sin embargo, pudo darse gracias a que pas&oacute; por alto las estructuras econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que subyacen a la injusticia en cuesti&oacute;n. Por ello, la denuncia realizada por el Live Aid propici&oacute; una descarga emocional colectiva, pero no llev&oacute; a que la ciudadan&iacute;a tomara verdadera conciencia del problema. &iquest;C&oacute;mo pretender &ldquo;acabar con el hambre&rdquo; sin considerar, por ejemplo, las reglas de comercio injustas o la debilidad institucional que sufren los pa&iacute;ses afectados? Por su parte, los medios de comunicaci&oacute;n, al comparar la hambruna et&iacute;ope con una &ldquo;plaga b&iacute;blica&rdquo; provocada por un fen&oacute;meno natural como la sequ&iacute;a, amplificaron el menosprecio general por la dimensi&oacute;n social e hist&oacute;rica del asunto. 
    </p><p class="article-text">
        Para ahondar en este punto, vale la pena recordar que en 2010 un terremoto en Hait&iacute; motiv&oacute; la creaci&oacute;n de Artists for Haiti, un <em>remake</em> de USA for Africa, el colectivo que hab&iacute;a dado a luz <em>We Are The World</em> y prepar&oacute; el terreno para el Live Aid.<em> </em>La cat&aacute;strofe en Hait&iacute; brind&oacute; una nueva oportunidad para activar el tipo de narrativa sensacionalista que oper&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/dia-industria-musical-tuvo-arrebato-solidario-simultaneo_1_10041165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la moda solidaria de 1985</a>, m&aacute;s dirigida a las consecuencias de los conflictos que a sus causas. Hay que recordar que, antes del terremoto, Hait&iacute; era ya la zona m&aacute;s pobre de todo el continente americano y uno de los casos m&aacute;s sangrantes del saqueo colonial. A pesar de haber sido el mayor productor mundial de az&uacute;car, tras siglos de sometimiento a los intereses franceses y luego estadounidenses, el pa&iacute;s se ha visto abocado a un subdesarrollo cr&oacute;nico que multiplic&oacute; tr&aacute;gicamente los efectos del se&iacute;smo de 2010. 
    </p><p class="article-text">
        Como era de esperar, ni Kanye West ni Miley Cirus ni ninguno de los Artists for Haiti se refirieron en absoluto a la responsabilidad de las potencias occidentales, en especial los EEUU, en la situaci&oacute;n calamitosa de la excolonia. Aunque el sencillo <em>We Are The World</em> <em>25 For Haiti </em>s&iacute; prest&oacute; m&aacute;s atenci&oacute;n a la diversidad que la canci&oacute;n original (incluy&oacute; una estrofa adicional con estrellas de hip hop, una peque&ntilde;a comitiva de m&uacute;sicos haitianos y hasta un representante del bum latino, Enrique Iglesias), la ret&oacute;rica asistencialista de la iniciativa continuaba siendo pueril en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de proyectos no solo son insuficientes a la hora de afrontar los problemas de base, sino que en ocasiones act&uacute;an a modo de cortina de humo que favorece su perpetuaci&oacute;n. El terremoto de Hait&iacute; nos ense&ntilde;&oacute;, como anteriormente el tsunami del &Iacute;ndico o el hurac&aacute;n Katrina, que la ayuda humanitaria puede servir de pretexto para ejercer un control militar sobre lugares devastados y allanar el terreno a lo que Naomi Klein llama el &ldquo;capitalismo del desastre&rdquo;. En el Foro de Davos, Clinton destac&oacute; las excelentes oportunidades de negocio que el ruinoso Hait&iacute; brindaba a los inversores extranjeros, que aprovecharon las reformas y privatizaciones que se sucedieron tras el se&iacute;smo para enriquecerse con la promoci&oacute;n inmobiliaria o el turismo de cruceros.
    </p><p class="article-text">
        De todo lo anterior, &iquest;se deduce que los macroeventos caritativos son necesariamente una farsa y acaban resultando c&oacute;mplices con el <em>statu quo</em>? Por supuesto que no. Y pondr&eacute; un ejemplo muy cercano al Live Aid. Como coment&eacute; m&aacute;s arriba, durante su concierto en este festival, Bob Dylan manifest&oacute; su deseo de que una parte del dinero recaudado sirviera para ayudar a los granjeros estadounidenses amenazados por las deudas hipotecarias. A pesar del esc&aacute;ndalo que levantaron sus palabras, lo cierto es que los agricultores de Estados Unidos son un colectivo que padece graves problemas econ&oacute;micos y presenta una de las tasas de suicidios m&aacute;s altas del mundo.<sup> </sup>El cantante de country Willie Nelson era consciente de esta situaci&oacute;n y encontr&oacute; en las palabras de Dylan el impulso que necesitaba: dos meses despu&eacute;s del Live Aid, en septiembre de 1985, se inaugur&oacute; el Farm Aid, un festival de m&uacute;sica destinado a brindar apoyo material, legal y psicol&oacute;gico a las peque&ntilde;as explotaciones agr&iacute;colas del pa&iacute;s. Alejado de la caridad puntual, desde entonces se ha celebrado anualmente y ha ido creciendo hasta convertirse en una gran red para la defensa de los sistemas de alimentaci&oacute;n locales y ecol&oacute;gicos. En palabras de Nelson, el Farm Aid se plantea como un contrapoder civil &ldquo;en este mundo posmoderno de avaricia de las corporaciones e indiferencia de los gobiernos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hans Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/live-aid-conciertos-historicos-acabo-hambre-africa_1_10095485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Apr 2023 20:17:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Live Aid, ni todos los conciertos fueron históricos ni acabó con el hambre en África]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cooperación al desarrollo,África,Conciertos,Festivales,Haití,Etiopía,Industria musical]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día que la industria musical tuvo un arrebato solidario simultáneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/dia-industria-musical-tuvo-arrebato-solidario-simultaneo_1_10041165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5a110ea-353d-40ef-b99d-7542f9a0b5fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que la industria musical tuvo un arrebato solidario simultáneo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reino Unido creó el megagrupo Band Aid, a lo que Estados Unidos contestó con USA for Africa, Iberoamérica respondió con Proyecto Hermanos y los heavies, que no quisieron quedarse atrás, aportaron Hear N’Aid y Swedish Metal Aid.</p><p class="subtitle"> Histeria, pelucas y una calculada operación de marketing: la verdad sobre la llegada de los Beatles a Estados Unidos </p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80, Etiop&iacute;a vivi&oacute; una terrible hambruna que mat&oacute; a cerca de un mill&oacute;n de personas. Por las calles de Espa&ntilde;a era habitual encontrarse a voluntarios de organizaciones cat&oacute;licas portando huchas y pidiendo unas monedas para paliar la situaci&oacute;n. &ldquo;Los negritos del &Aacute;frica&rdquo;, esos seres ex&oacute;ticos que en el imaginario patrio eran los protagonistas de los Conguitos y la canci&oacute;n del Cola Cao, estaban ahora muri&eacute;ndose de hambre y necesitaban nuestra ayuda. El caso es que, en su lucha contra la pobreza extrema, los misioneros cat&oacute;licos contaron con un poderoso aliado. Un aliado al que nadie esperaba:&nbsp;la industria de la m&uacute;sica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; en octubre de 1984, cuando el m&uacute;sico irland&eacute;s Bob Geldof vio un reportaje de la BBC sobre la crisis en Etiop&iacute;a, una situaci&oacute;n que el enviado especial calificaba como &ldquo;lo m&aacute;s cercano al infierno en la Tierra&rdquo;. Las espantosas im&aacute;genes que sal&iacute;an del televisor removieron profundamente a Geldof, que decidi&oacute; levantarse del sof&aacute; y tomar cartas en el asunto. Tuvo la idea de recaudar fondos a trav&eacute;s de la venta de un <em>single</em> que reunir&iacute;a a grandes figuras de la m&uacute;sica brit&aacute;nica. En apenas un mes, Geldof y el l&iacute;der de Ultravox, Midge Ure, lograron componer la canci&oacute;n y grabarla con Band Aid, un supergrupo formado para la ocasi&oacute;n, adem&aacute;s de promocionarla en los medios, fabricar las copias f&iacute;sicas y colocarlas en las tiendas. Por si fuera poco, presionaron al inflexible gobierno de Thatcher, de escasas inclinaciones humanitarias, para que donara el IVA generado por el disco. Todos estos esfuerzos tuvieron un final feliz, ya que r&aacute;pidamente el sencillo se convirti&oacute; en el m&aacute;s vendido de la historia del Reino Unido y recaud&oacute; millones de libras para la causa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La letra de la canci&oacute;n, que se titula<em> Do they know it&rsquo;s Christmas?, </em>gira en torno a la contraposici&oacute;n facilona entre un nosotros privilegiado y un ellos que necesita ser ayudado. Seg&uacute;n nos cuenta, aqu&iacute; vivimos en &ldquo;mundo de abundancia&rdquo; y &ldquo;diversi&oacute;n&rdquo;, pero en &ldquo;&Aacute;frica&rdquo; reina la &ldquo;fatalidad&rdquo;, el &ldquo;terror&rdquo; y el &ldquo;miedo&rdquo; (tiene m&eacute;rito incluir tales palabras en un villancico). La pieza no esconde su dimensi&oacute;n religiosa y nos insta a &ldquo;rezar por los dem&aacute;s&rdquo; y &ldquo;dar las gracias a Dios&rdquo; (por el hecho de que quienes sufren sean &ldquo;ellos&rdquo;, los africanos, y no nosotros). El punto &aacute;lgido de la canci&oacute;n llega al final, cuando se nos invita con insistencia a llevar la Navidad, que opera como met&aacute;fora del bienestar, all&aacute; donde &ldquo;ni siquiera saben que existe&rdquo; (supongo que Geldof desconoc&iacute;a que el cristianismo ortodoxo es la religi&oacute;n mayoritaria en Etiop&iacute;a).&nbsp;
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        M&aacute;s que criticar la letra del bienintencionado Geldof, que no tuvo tiempo para andarse con sutilezas y solo pretend&iacute;a que el disco se vendiera como churros, lo interesante aqu&iacute; es destacar la conexi&oacute;n que la canci&oacute;n establece entre consumo y activismo. Al pedir a los oyentes que &ldquo;alimenten al mundo&rdquo; mediante la compra del disco, las voces de <em>Do they know it&rsquo;s Christmas?</em> nos interpelan en tanto que agentes de cambio en una econom&iacute;a de mercado. Seg&uacute;n dir&iacute;a Geldof, no se trataba de &ldquo;caridad&rdquo;, sino de una forma novedosa y m&aacute;s &ldquo;afinada&rdquo; de hacer &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; (neoliberal, podr&iacute;a a&ntilde;adirse).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gran &eacute;xito de Band Aid hizo que en Estados Unidos quisieran repetir la jugada, esta vez bajo el nombre USA for Africa.<em> </em>La<em> </em>iniciativa estuvo liderada por estrellas afroamericanas del <em>entertainment</em>, a saber, el actor Harry Belafonte, el productor Quincy Jones y los cantantes Michael Jackson y Lionel Richie, que se encargaron de crear el himno <em>We are the world</em>. En la grabaci&oacute;n intervinieron 46 int&eacute;rpretes de primera l&iacute;nea, a los que Jones dej&oacute; claro que se trataba de un proyecto colectivo y les inst&oacute; a que &ldquo;se desprendieran de sus egos&rdquo;. El consejo no estaba de m&aacute;s, pues de hecho algunos cantantes rehusaron participar por estar acostumbrados a recibir toda la atenci&oacute;n y no querer compartirla con otros compa&ntilde;eros. Ese fue el caso de Prince quien, por otro lado, consideraba que la canci&oacute;n era &ldquo;horrorosa&rdquo; y pod&iacute;a da&ntilde;ar su reputaci&oacute;n de artista exc&eacute;ntrico y <em>cool</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de su antecesora brit&aacute;nica, abrumadoramente blanca y masculina, el elenco de voces de USA for Africa fue una mezcla equitativa de celebridades blancas y negras y cont&oacute; con una mayor presencia de mujeres.&nbsp;La mayor paridad reforzaba la ret&oacute;rica ecum&eacute;nica de la canci&oacute;n, que de nuevo est&aacute; narrada en una inclusiva primera persona del plural y presenta un desarrollo en pro de la colectividad: las voces primero cantan individualmente o a d&uacute;o, pero luego todas ellas se funden en el cl&iacute;max grupal (<em>we are the wooorld, we are the children&hellip;</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El componente religioso es a&uacute;n m&aacute;s evidente en el texto de la canci&oacute;n, que nos se&ntilde;ala como miembros activos de &ldquo;la gran familia de Dios&rdquo;, aquellos que sentimos la &ldquo;llamada&rdquo; para socorrer a los menesterosos. Con nuestra generosidad estamos en realidad &ldquo;salvando nuestras propias vidas&rdquo; puesto que, a fin de cuentas, &ldquo;nosotros somos el mundo&rdquo;. El paternalismo megal&oacute;mano que desprende la letra ha sido una constante hist&oacute;rica en la pol&iacute;tica internacional de los Estados Unidos. Tambi&eacute;n lo encontramos, por ejemplo, en los discursos mesi&aacute;nicos con los que unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde George W. Bush justificar&iacute;a su cruzada global contra el terrorismo isl&aacute;mico. En cualquier caso, y a pesar de lo extra&ntilde;o que resultaba que unos artistas millonarios se identificaran con los ni&ntilde;os moribundos del planeta, el <em>single</em> result&oacute; un &eacute;xito comercial sin precedentes.&nbsp;&nbsp;
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        La multinacional CBS, responsable del lanzamiento de <em>We are the world,</em> replic&oacute; la estrategia adapt&aacute;ndola al emergente mercado latino. El resultado fue la canci&oacute;n <em>Cantar&eacute;, cantar&aacute;s,</em> cuya recaudaci&oacute;n se destin&oacute; a programas de Unicef en Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Su letra carece de las referencias religiosas expl&iacute;citas de sus predecesoras, aunque se construye a base de met&aacute;foras humanistas propias de una canci&oacute;n infantil de misa.
    </p><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n de la canci&oacute;n corri&oacute; a cargo del Proyecto Hermanos, otro coro <em>all stars</em> que, lejos de representar la diversidad iberoamericana, estuvo en su mayor&iacute;a compuesto por cantantes de Espa&ntilde;a, M&eacute;xico y Argentina. Entre ellos destacaba Julio Iglesias, el artista m&aacute;s vendedor de CBS, quien no casualmente desempe&ntilde;&oacute; un papel central en la canci&oacute;n y en las im&aacute;genes promocionales. El proyecto se financi&oacute; gracias a la benevolencia de Pepsi, que realiz&oacute; una donaci&oacute;n de 150.000 d&oacute;lares de la &eacute;poca para cubrir todos los gastos.&nbsp;
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        La fiebre altruista tambi&eacute;n lleg&oacute; al mundo del rock duro, que quiso aportar su grano de arena con la iniciativa Hear N&rsquo;Aid.&nbsp;En la introducci&oacute;n de su sencillo <em>Stars</em>, el cantante Ronnie James Dio demuestra que los <em>heavies</em> tambi&eacute;n tienen su corazoncito; &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n llora por los ni&ntilde;os?&rdquo;, se pregunta, a lo que acto seguido &eacute;l mismo contesta: &ldquo;&iexcl;Yo!&rdquo;. En el estribillo, de forma sorprendentemente autorreferencial, el multitudinario coro se desga&ntilde;ita para proclamar &ldquo;&iexcl;Somos estrellas!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El momento m&aacute;s rese&ntilde;able tiene lugar cuando el l&iacute;der de Queensr&yuml;che lleva el metadiscurso al extremo y le dice al oyente: &ldquo;Los cantantes y las canciones no podr&aacute;n por s&iacute; solos cambiar las cosas. / &iexcl;Te llamamos, te llamamos!&rdquo;. Este despliegue de testosterona solidaria tuvo una respuesta escandinava llamada Swedish Metal Aid. El videoclip de su canci&oacute;n <em>Give a helpin&rsquo; hand</em> ha envejecido manifiestamente mal, pero merece ser visto aunque solo sea porque se trata de la mayor demostraci&oacute;n de cosm&eacute;tica capilar de la historia.&nbsp;&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        Geldof subi&oacute; la apuesta y uni&oacute; fuerzas con sus socios de USA for Africa para montar un festival ben&eacute;fico de escala planetaria que se plante&oacute; como &ldquo;una celebraci&oacute;n y un esfuerzo conjunto por acabar con el hambre&rdquo;. Organizado de nuevo en un tiempo r&eacute;cord, el Live Aid se celebr&oacute; en julio de 1985 y consisti&oacute; en dos macroconciertos simult&aacute;neos a ambas orillas del Atl&aacute;ntico, uno en Londres y otro en Filadelfia, emitidos en directo v&iacute;a sat&eacute;lite en el despliegue televisivo hasta la fecha. La retransmisi&oacute;n, que lleg&oacute; a casi la mitad de la poblaci&oacute;n mundial, incluy&oacute; tambi&eacute;n telemaratones y conciertos solidarios en pa&iacute;ses como Alemania, Noruega, Jap&oacute;n o la reci&eacute;n estrenada URSS de Gorbachov, que no quiso perder la oportunidad de mostrar su aperturismo. Exceptuando Australia, el hemisferio sur se qued&oacute; fuera de la fiesta.
    </p><p class="article-text">
        Mediante el que se calific&oacute; como &ldquo;el mayor espect&aacute;culo de todos los tiempos&rdquo;, el norte global exhibi&oacute; ante el mundo su superioridad econ&oacute;mica y cultural. El evento tambi&eacute;n permiti&oacute; confirmar el t&oacute;pico de que la m&uacute;sica es el lenguaje universal, pero no cualquier m&uacute;sica: fue el rock&rsquo;n&rsquo;roll el que se convirti&oacute;, como declar&oacute; Geldof, en la &ldquo;<em>lingua franca</em> del planeta&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Live Aid no particip&oacute; ning&uacute;n artista africano y en los conciertos de Londres ni siquiera hubo m&uacute;sicos negros (con la &uacute;nica excepci&oacute;n de Sade). Geldof argument&oacute; que &ldquo;la presencia de artistas poco conocidos podr&iacute;a hacer que muchos cambiasen de canal&rdquo;. La l&oacute;gica estaba clara: &ldquo;Invit&eacute; a los artistas m&aacute;s grandes porque los m&aacute;s grandes permit&iacute;an recaudar m&aacute;s dinero. Es pragmatismo&rdquo;, se defendi&oacute; el organizador. Para reclutar a los grandes nombres de la m&uacute;sica, la estrategia de Geldof consisti&oacute; en explotar el <em>FOMO</em>, un s&iacute;ndrome muy activo en un mundo tan dominado por la vanidad y las ansias de visibilidad como el del espect&aacute;culo. Para convencer, por ejemplo, a David Bowie, le hac&iacute;a saber que Elton John y Paul McCartney ya hab&iacute;an aceptado (cosa que no era cierta); en paralelo, llamaba a Elton John y le dec&iacute;a que Bowie y McCartney ya hab&iacute;an aceptado, y as&iacute; sucesivamente. El truco tambi&eacute;n funcion&oacute; a la hora de convencer tanto a las cadenas de radio y televisi&oacute;n como a los patrocinadores. De hecho, el Live Aid es el &uacute;nico evento de la historia que simult&aacute;neamente ha tenido como <em>sponsors</em> a Pepsi y Coca-Cola, aunque tal convivencia dur&oacute; muy poco (hasta que esta &uacute;ltima se enter&oacute; de la presencia de su rival y decidi&oacute; retirarse).&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, Geldof no pudo convencer a todo el mundo. Algunos solistas famosos declinaron la invitaci&oacute;n por diferentes motivos. Stevie Wonder, por ejemplo, se neg&oacute; a actuar porque no quer&iacute;a &ldquo;ser el negro de la pel&iacute;cula&rdquo;. Se rumore&oacute; que la ausencia de Michael Jackson tambi&eacute;n fue una forma de protesta por el d&eacute;ficit de artistas afrodescendientes, aunque es probable que simplemente se debiera a que estaba enfrascado terminando su &aacute;lbum <em>Bad.</em> Bruce Springsteen, por su parte, no quiso fastidiarles los d&iacute;as de vacaciones a los miembros de su banda, que por esas fechas disfrutaban de un par&oacute;n en la intensa gira del <em>Born in the USA</em>. En cambio, el cantante Huey Lewis rechaz&oacute; involucrarse porque no ten&iacute;a la certeza de que el dinero recolectado sirviera para que &ldquo;los alimentos lleguen realmente a las personas hambrientas&rdquo; (aunque le acusaron de aguafiestas, lo cierto es que no iba tan desencaminado, pues hubo pol&eacute;mica por el destino final de una parte de los fondos). Quien se qued&oacute; m&aacute;s ancho fue Frank Zappa, que decidi&oacute; mantenerse al margen aduciendo que &ldquo;no hay por qu&eacute; participar de forma ciega en todos los eventos falsamente caritativos del <em>show business</em> solo para mantenerte en el candelero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las consecuencias m&aacute;s inmediatas del Live Aid fue la consagraci&oacute;n de ciertas estrellas cuyo grado real de compromiso con la causa era, como m&iacute;nimo, dudoso. La primera de ellas fue Freddy Mercury.&nbsp;&Eacute;l y su grupo, Queen, se tomaron muy en serio la cita y alquilaron un teatro durante una semana para ensayar a conciencia las cinco canciones que interpretaron en el festival. El esfuerzo vali&oacute; la pena, pues su concierto fue un&aacute;nimemente considerado el mejor de la jornada y es a d&iacute;a de hoy el m&aacute;s recordado. Himnos como <em>We will rock you </em>y<em> We are the champions</em> resultaron id&oacute;neos en aquel contexto. Con su discurso difuso y cargado de &eacute;pica, estas canciones son capaces de inflamar a las masas contra cualquier enemigo, sea un equipo de f&uacute;tbol o el hambre en el mundo. Adem&aacute;s, Mercury supo capturar a la perfecci&oacute;n el esp&iacute;ritu participativo del festival, como demuestra su toma y daca de improvisaciones vocales con el p&uacute;blico de Wembley. A pesar de ello, d&iacute;as antes hab&iacute;a manifestado que el Live Aid supon&iacute;a una gran oportunidad para &ldquo;estar orgulloso&rdquo; y &ldquo;sentir que todo el trabajo duro realizado durante a&ntilde;os ha valido la pena&rdquo;, pero hablaba desde un plano estrictamente profesional, alejado por completo de la dimensi&oacute;n humanitaria del evento. &ldquo;Sinceramente, la pobreza es algo que siempre va a estar ah&iacute;, si lo piensas bien&rdquo;, reconoci&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Mercury, el otro <em>frontman</em> que sali&oacute; del Live Aid convertido en un icono fue Bono. En mitad de una canci&oacute;n, el cantante de U2 baj&oacute; al foso, orden&oacute; a los miembros de seguridad que sacaran de entre la multitud a una chica, que presuntamente estaba siendo aplastada, y se dio un largo abrazo con ella.&nbsp;De gran potencia simb&oacute;lica en un evento solidario, el momento estrella-del-rock-rescata-a-fan tuvo un gran eco medi&aacute;tico. Bono, crec&iacute;disimo, declar&oacute;: &ldquo;No sab&iacute;a que, abraz&aacute;ndola a ella, estaba abrazando al resto del mundo&rdquo;. En realidad, el abrazo fue una astuta estratagema del cantante, que entendi&oacute; muy bien que su actuaci&oacute;n, m&aacute;s que un concierto, era sobre todo un programa de televisi&oacute;n con una audiencia de casi dos mil millones de personas.&nbsp;&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        El Live Aid, por cierto, supuso el inicio de la c&eacute;lebre carrera de Bono como artista comprometido, en la que ha sabido sacarle un gran partido a lo que Terry Eagleton llam&oacute; el &ldquo;glamour de la inanici&oacute;n&rdquo;. Tras d&eacute;cadas de compadreo con las &eacute;lites, puede afirmarse que la filantrop&iacute;a del cantante de U2 resulta a d&iacute;a de hoy indistinguible de los intereses de las multinacionales y de las pol&iacute;ticas de desarrollo de las instituciones neoliberales, tal y como destaca Harry Browne en su ensayo <em>The frontman: Bono (in the name of power)</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El de Bono es un caso extremo de la tendencia de los famosos a utilizar sus conexiones personales y su prominencia p&uacute;blica para ayudar a proyectos humanitarios. Esta conducta beneficia, de entrada, a las marcas personales de las propias <em>celebrities</em>, pues contribuye a que sean percibidas como l&iacute;deres conscientes y responsables y no como meras caras bonitas, t&iacute;teres de la industria o eg&oacute;latras que viven en una burbuja. Para el te&oacute;rico de la fama Chris Rojek, la implicaci&oacute;n caritativa de los famosos es a menudo una se&ntilde;al m&aacute;s de su narcisismo. Seg&uacute;n argumenta, muchas estrellas padecen un &ldquo;complejo de superioridad&rdquo; que les lleva a comportarse de forma tir&aacute;nica en su vida privada, pero que a su vez despierta en ellas un &ldquo;deseo genuino de hacer el bien en favor de la humanidad&rdquo;, pues se consideran a s&iacute; mismos seres especiales que han sido &ldquo;bendecidos con los dones de la empat&iacute;a y la nobleza&rdquo;.&nbsp;Lo anterior no excluye, claro est&aacute;, que la implicaci&oacute;n de las estrellas del espect&aacute;culo pueda beneficiar efectivamente a los proyectos sociales en los que colaboran. En el caso que nos ocupa, el calent&oacute;n filantr&oacute;pico que culmin&oacute; en el Live Aid permiti&oacute; recaudar unos 120 millones de d&oacute;lares de la &eacute;poca (m&aacute;s de 300 actuales) para combatir la hambruna en el Cuerno de &Aacute;frica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hans Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/dia-industria-musical-tuvo-arrebato-solidario-simultaneo_1_10041165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2023 21:45:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que la industria musical tuvo un arrebato solidario simultáneo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Michael Jackson,Conciertos,Pobreza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Histeria, pelucas y una calculada operación de marketing: la verdad sobre la llegada de los Beatles a Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/histeria-pelucas-calculada-operacion-marketing-llegada-beatles-estados-unidos_1_9941169.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82923c8a-dc04-4b79-9c0b-9a962cc06432_16-9-discover-aspect-ratio_default_1066327.jpg" width="3317" height="1866" alt="Histeria, pelucas y una calculada operación de marketing: la verdad sobre la llegada de los Beatles a Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El éxito global de los cuatro de Liverpool no fue espontáneo o por mero contagio, necesitó de algunas concesiones y una cuantiosa inversión promocional</p><p class="subtitle">La conquista de América de Julio Iglesias</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; dedicar un art&iacute;culo a los Beatles, el grupo sobre el que m&aacute;s se ha escrito en la historia? Pues porque la atenci&oacute;n que han recibido casi nunca se ha centrado en contar c&oacute;mo la publicidad y las relaciones p&uacute;blicas contribuyeron a su inmensa popularidad. Como sucede con Michael Jackson, Nirvana o Rosal&iacute;a, su &eacute;xito suele entenderse como el resultado de un talento y carisma &uacute;nicos que acaban por abrirse paso en la opini&oacute;n p&uacute;blica. En estos casos, se asume que el papel de la industria musical y los medios de comunicaci&oacute;n es canalizar un oleaje de sentimiento popular que, en &uacute;ltima instancia, es el que determina qu&eacute; artistas triunfan y cu&aacute;les no. Tal creencia est&aacute; especialmente arraigada cuando se trata de explicar el ascenso al estrellato de los Beatles, tarea para la cual siempre se recurre a esa &ldquo;epidemia&rdquo; adolescente que irrumpi&oacute; de forma incontrolable y se bautiz&oacute; como <em>beatleman&iacute;a</em>.
    </p><p class="article-text">
        No ser&eacute; yo quien niegue las numerosas virtudes art&iacute;sticas del grupo ingl&eacute;s. Mi intenci&oacute;n es m&aacute;s bien evidenciar que sus cualidades necesitaron, para llegar a ser <em>mainstream</em>, de un gran aparato medi&aacute;tico y promocional que normalmente permanece oculto. En este art&iacute;culo, pues, tratar&eacute; de mostrar en qu&eacute; medida el enorme revuelo provocado por la primera visita de los Beatles a Estados Unidos, en febrero de 1964, se debi&oacute; a una serie de estrategias comunicativas que se llevaron a cabo en los tres meses previos.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco pretendo aqu&iacute; cuestionar la integridad de los Beatles como artistas. De una forma u otra, todos los grandes nombres del pop y el rock tienen que lidiar con un ecosistema empresarial que les convierte en mercanc&iacute;as destinadas a un consumo masivo. Recordemos que los Beatles, en sus inicios, eran cuatro gamberros de clase trabajadora que se dejaron moldear por su m&aacute;nager, Brian Epstein, un <em>gentleman</em> hijo de comerciantes jud&iacute;os. Entre otras cosas, Epstein les prohibi&oacute; fumar, beber y decir palabrotas sobre el escenario, les oblig&oacute; a ensayar un repertorio fijo para cada concierto, sustituy&oacute; sus chupas de cuero por un uniforme de traje y corbata, y les hizo mostrar respeto a la audiencia mediante una reverencia sincronizada al final de cada canci&oacute;n. En definitiva, refin&oacute; la imagen y los modales del grupo hasta conseguir un producto m&aacute;s homog&eacute;neo y digerible por el gran p&uacute;blico. Aunque Lennon se quejar&iacute;a m&aacute;s adelante de que Epstein hab&iacute;a &ldquo;domesticado a los aut&eacute;nticos Beatles&rdquo;, la realidad es que aquellos muchachos de barrio fueron aceptando las directrices de su jefe a medida que comprobaban su eficacia comercial.
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                Los Beatles en plena expansión internacional                            </span>
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        A principios de noviembre de 1963, los Beatles eran ya un fen&oacute;meno social en el Reino Unido, pero en Estados Unidos no los conoc&iacute;a ni el Tato. Con la idea de replicar la fama del grupo al otro lado del Atl&aacute;ntico, Epstein tir&oacute; de contactos y consigui&oacute; reunirse en Nueva York con el mism&iacute;simo Ed Sullivan, el responsable del programa de entretenimiento de la cadena CBS que lideraba la televisi&oacute;n estadounidense. Epstein tuvo la suerte de que Sullivan, unos d&iacute;as antes, hab&iacute;a presenciado por casualidad un estallido de <em>beatleman&iacute;a</em> en el aeropuerto de Londres, y la situaci&oacute;n le record&oacute; al tipo de &ldquo;histeria colectiva&rdquo; que hab&iacute;a disparado los &iacute;ndices de audiencia de su programa cuando, unos a&ntilde;os atr&aacute;s, hab&iacute;a invitado a Elvis Presley. En la negociaci&oacute;n Epstein-Sullivan tambi&eacute;n ayud&oacute; el hecho de que los Beatles hubiesen cantado en un festival ben&eacute;fico ante la Reina Madre y la princesa Margarita, quienes elogiaron a aquellos m&uacute;sicos &ldquo;tan j&oacute;venes, frescos y vitales&rdquo; (y eso que, durante el concierto, el sarc&aacute;stico Lennon pidi&oacute; a los asistentes m&aacute;s selectos que &ldquo;sacudieran sus joyas&rdquo; en lugar de aplaudir). Si hab&iacute;an gustado a la Corona brit&aacute;nica, contratar a aquellos &ldquo;melenudos&rdquo; no pod&iacute;a ser tan imprudente, pens&oacute; el presentador.
    </p><p class="article-text">
        Epstein finalmente cerr&oacute; un trato por el que sus chicos actuar&iacute;an en tres ediciones de <em>The Ed Sullivan Show</em> el siguiente mes de febrero. Aunque el cach&eacute; pactado fuera comparativamente bajo (10.000 d&oacute;lares en total, unos 100.000 de hoy, que era lo que cobraba un artista cualquiera por una sola actuaci&oacute;n), el m&aacute;nager ten&iacute;a motivos para estar euf&oacute;rico: hab&iacute;a conseguido que sus representados se subiesen, por partida triple, al ascensor m&aacute;s r&aacute;pido y seguro del <em>show business </em>yanqui.
    </p><p class="article-text">
        La discogr&aacute;fica Capitol era el brazo norteamericano de la multinacional brit&aacute;nica EMI. Aunque le correspond&iacute;a distribuir los discos de los Beatles en EEUU, en un primer momento rechaz&oacute; hacerlo porque no parec&iacute;an una apuesta rentable. Por aquel entonces era improbable que un artista brit&aacute;nico triunfase en el pa&iacute;s, m&aacute;s a&uacute;n si &mdash;como crey&oacute; el ejecutivo de Capitol Dave Dexter&mdash; se trataba de unos rockeros del mont&oacute;n que no llegar&iacute;an a ninguna parte. Los otros grandes sellos tambi&eacute;n pensaron lo mismo, as&iacute; que los primeros singles de los Beatles <em>(Please please me, From me to you </em>y<em> She loves you)</em> se publicaron en 1963 a trav&eacute;s de dos discogr&aacute;ficas independientes (Vee-Jay y Swan). Estos sencillos tuvieron la misma repercusi&oacute;n que el disco de Edmundo Arrocet con Mar&iacute;a Teresa Campos. O sea, ninguna.
    </p><p class="article-text">
        A principios de diciembre, gracias a la insistencia de Epstein y a las presiones de su superior en EMI, el presidente de Capitol por fin se comprometi&oacute; a lanzar el pr&oacute;ximo sencillo de los Beatles, <em>I want to hold your hand.</em> Su decisi&oacute;n ven&iacute;a avalada por las astron&oacute;micas ventas del grupo en el Reino Unido y, sobre todo, por su futura aparici&oacute;n en el c&eacute;lebre programa de Sullivan. El lanzamiento se acompa&ntilde;ar&iacute;a de una inversi&oacute;n promocional de 50.000 d&oacute;lares (casi medio mill&oacute;n de hoy), una barbaridad para un artista a&uacute;n desconocido. La publicaci&oacute;n del vinilo se fij&oacute; para enero, aprovechando que poco despu&eacute;s los Beatles estar&iacute;an de actualidad con motivo de su debut en la televisi&oacute;n nacional.
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                Llegada de los Beatles a la rueda de prensa organizada el 11 de febrero de 1964                            </span>
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        Sin embargo, una serie de acontecimientos imprevistos lo precipit&oacute; todo. Desde mediados de noviembre, en algunos medios estadounidenses aparecieron peque&ntilde;as noticias acerca de aquel conjunto que desataba una extra&ntilde;a fiebre en Europa. Pero el goteo se cort&oacute; en seco con el asesinato de JFK, que monopoliz&oacute; los contenidos informativos y dej&oacute; al pa&iacute;s en estado de shock. Tras unas semanas de baj&oacute;n, Walter Conkrite, el presentador del telediario vespertino de la CBS, decidi&oacute; romper con el clima general de pesadumbre y el 10 de diciembre recuper&oacute; un reportaje sobre la <em>beatleman&iacute;a</em> que se hab&iacute;a quedado en un caj&oacute;n por la muerte del presidente.
    </p><p class="article-text">
        El reportaje entusiasm&oacute; a una chica de quince a&ntilde;os llamada Marsha Albert, que escribi&oacute; una carta a su <em>disc-jockey</em> favorito, Carroll James de la emisora WWDC, pidi&eacute;ndole que pinchara la m&uacute;sica de los Beatles. El locutor, intrigado por aquel enigm&aacute;tico grupo de Liverpool, decidi&oacute; tomarse en serio la carta de Albert y se hizo con una copia inglesa de<em> I want to hold your hand </em>a trav&eacute;s de una azafata de British Airways. El 17 de diciembre, James pinch&oacute; en primicia la canci&oacute;n y de inmediato la centralita de la emisora se colaps&oacute; con llamadas de adolescentes que quer&iacute;an escucharla sin cesar. El <em>dj </em>hizo copias del single y las envi&oacute; a colegas de otras ciudades, donde la acogida fue similar.
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                Los cuatro Beatles y dos fans, en el programa de Ed Sullivan                            </span>
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        De este modo, <em>I want to hold your hand</em> se viraliz&oacute; semanas antes de que el vinilo llegase a las tiendas, cosa que no le hizo ninguna gracia a Capitol. La discogr&aacute;fica amenaz&oacute; con emprender acciones legales contra WWDC, pero finalmente tom&oacute; una decisi&oacute;n inteligente que le permit&iacute;a reconducir la situaci&oacute;n: adelant&oacute; la salida del single al 26 de diciembre. La nueva fecha obligaba a activar el plan de marketing en un tiempo r&eacute;cord, y por ello Capitol dej&oacute; sin vacaciones navide&ntilde;as a todo el personal del departamento de ventas. El 26D a primera hora, una flota de trabajadores que portaba pelucas con el peinado a lo champi&ntilde;&oacute;n de los Beatles (no es broma) se person&oacute; en las emisoras de radio del pa&iacute;s para repartir una cantidad descomunal de discos promocionales. Antes del mediod&iacute;a, la canci&oacute;n hab&iacute;a sonado en todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Coincidi&oacute; que, aquel a&ntilde;o, uno de los regalos estrella que los j&oacute;venes recibieron de Santa Claus fue el transistor port&aacute;til. Ya fuera en soledad o en compa&ntilde;&iacute;a de los amigos (los aparatos contaban con auricular y altavoz), una gran parte de los adolescentes pudo disfrutar de <em>I want to hold your hand</em> a trav&eacute;s de sus radios japonesas reci&eacute;n estrenadas. La chavalada ten&iacute;a adem&aacute;s los bolsillos rebosantes de d&oacute;lares gracias a las pagas navide&ntilde;as, por lo que se lanzaron en masa a las tiendas de discos. El 29 de diciembre, el sencillo de los Beatles ya hab&iacute;a vendido 250.000 copias. Para satisfacer semejante demanda, Capitol tuvo que llegar a acuerdos para utilizar las f&aacute;bricas de vinilos de sus competidores y desplegar una fren&eacute;tica operaci&oacute;n de distribuci&oacute;n.
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            </figure><p class="article-text">
        Para entonces, el influyente departamento de prensa de CBS hab&iacute;a lanzado un comunicado anunciando que el 9 de febrero los Beatles llegar&iacute;an al pa&iacute;s para actuar en el <em>show</em> de Sullivan. Al mando de la operaci&oacute;n se hallaba Bernie Ilson, un publicista que hab&iacute;a trabajado en la agencia m&aacute;s importante de Hollywood, Rogers &amp; Cowan, antes de ser fichado por la productora de Sullivan. El incansable Epstein, con la ayuda de su jefe de prensa Brian Sommerville, tambi&eacute;n movi&oacute; hilos para que las revistas y peri&oacute;dicos publicaran noticias de sus representados. A su vez, Capitol hizo circular un dosier que inclu&iacute;a fotograf&iacute;as e informaciones curiosas que permit&iacute;an a los periodistas contar diversas historias relacionadas con el grupo.
    </p><p class="article-text">
        Los materiales de prensa de CBS y Capitol sentaron las bases del relato sobre los Beatles que, en el mes de enero, comenz&oacute; a circular por los medios estadounidenses con cada vez mayor firmeza. Sin apenas consideraciones acerca de su m&uacute;sica, la narraci&oacute;n enfatizaba su extraordinaria popularidad, su capacidad para enloquecer a las adolescentes y su caracter&iacute;stica imagen, en especial sus peinados. Y es que, antes de que el movimiento hippie pusiera de moda las melenas masculinas, el pelo-casco de los de Liverpool resultaba especialmente llamativo y supon&iacute;a un s&iacute;mbolo de ambig&uuml;edad sexual alejado de la belleza protot&iacute;pica del var&oacute;n estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        En medio del runr&uacute;n medi&aacute;tico, hubo voces respetables que ridiculizaron a aquellos extranjeros que hac&iacute;an m&uacute;sica para <em>teenagers</em>. De forma astuta, Capitol incluy&oacute; alguna de estas reacciones adversas en los res&uacute;menes que enviaba a la prensa. El componente de conflicto generacional que lat&iacute;a en el fen&oacute;meno de los Beatles &mdash;y, en general, en el rock&rsquo;n&rsquo;roll&mdash; era un aliciente comercial para su p&uacute;blico objetivo, compuesto por adolescentes blancos de clase media que ansiaban consumir productos que reafirmasen su identidad frente al mundo adulto. Fuera a favor o en contra, la cuesti&oacute;n es que la campa&ntilde;a de Capitol se bas&oacute; en lograr que el m&aacute;ximo n&uacute;mero de medios -desde grandes rotativos a peri&oacute;dicos regionales- hablara de los Beatles, alimentando en todos ellos el miedo a perderse la que iba a ser la <em>next big thing</em>.
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                Actuación de los Beatles en el Ed Sullivan Show                            </span>
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        Mientras tanto, el plan de marketing avanzaba imparable. Capitol imprimi&oacute; nada menos que cinco millones de pegatinas con un dibujo (m&aacute;s bien cutre) de las cabelleras de los de Liverpool acompa&ntilde;ado del lema &ldquo;&iexcl;Que vienen los BEATLES!&rdquo;. En un comunicado interno, pidi&oacute; a sus empleados que colocaran las pegatinas &ldquo;por la calle y en cualquier parte&rdquo; y animaran a sus &ldquo;amigos y familiares&rdquo; a hacer lo mismo. Adem&aacute;s, su red de comerciales sigui&oacute; con la labor de distribuir p&oacute;steres, pelucas y pins a mansalva por las emisoras y tiendas de discos, as&iacute; como un peri&oacute;dico especial con noticias de los Beatles que se reparti&oacute; a las puertas de los institutos. La discogr&aacute;fica tambi&eacute;n tuvo la brillante idea de hacer llegar a las radios cintas con respuestas pregrabadas por los cuatro Beatles, de modo que los locutores pod&iacute;an confeccionar sus propias (y falsas) entrevistas.
    </p><p class="article-text">
        Para sacar tajada del tir&oacute;n de <em>I want to hold your hand</em>, que ya sobrepasaba el mill&oacute;n de copias, a finales de enero llegaron a las tiendas varios vinilos m&aacute;s de la banda. Vee-Jay y Swan reeditaron los singles que hab&iacute;an pasado desapercibidos hasta entonces, adem&aacute;s de un larga duraci&oacute;n <em>(Introducing the Beatles).</em> Capitol public&oacute; tambi&eacute;n un &aacute;lbum<em> (Meet the Beatles),</em> para cuya promoci&oacute;n distribuy&oacute; unos asombrosos <em>displays</em> de escaparate en los que John, Paul, George y Ringo, de forma un tanto inquietante, mov&iacute;an sus cabezas accionadas por un motor. Todos estos discos arrasaron en ventas, cosa que, a su vez, facilit&oacute; el trabajo en la sombra de los jefes de prensa. Ahora Ilson y compa&ntilde;&iacute;a s&iacute; pudieron convencer a los editores de aquellas publicaciones que, como la revista Life, a&uacute;n no se hab&iacute;an tomado serio a los m&uacute;sicos brit&aacute;nicos.
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                    alt="Llegada de los cuatro de Liverpool al aeropuerto de Washington, un nevado 11 de febrero de 1964"
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                Llegada de los cuatro de Liverpool al aeropuerto de Washington, un nevado 11 de febrero de 1964                            </span>
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        En pleno <em>hype</em>, el mediod&iacute;a del 7 de febrero de 1964 los Beatles llegaron por fin al aeropuerto JFK de Nueva York. All&iacute; se encontraron con el griter&iacute;o de m&aacute;s de 3.000 adolescentes que se hab&iacute;an saltado las clases para dar la bienvenida a sus &iacute;dolos. Tal recibimiento se produjo gracias a que, en las horas previas, las principales emisoras de la ciudad hab&iacute;an anunciado los detalles del vuelo. Al parecer, esta informaci&oacute;n hab&iacute;a sido filtrada por Nicky Byrne, el director de la empresa que vend&iacute;a el <em>merchandising </em>oficial del grupo. Con un mensaje repetido cada quince minutos, las radios tambi&eacute;n hab&iacute;an prometido regalar una camiseta a todo aquel que se acercase al aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s aterrizar, los Beatles dieron una multitudinaria rueda de prensa en la que se metieron en el bolsillo incluso a los reporteros m&aacute;s reticentes. Como dir&iacute;a George Harrison, una parte importante del oficio de Beatle consist&iacute;a en &ldquo;ser arrastrado por ah&iacute; y arrojado a una sala llena de periodistas sac&aacute;ndote fotos y haci&eacute;ndote preguntas&rdquo;. La situaci&oacute;n a menudo era inc&oacute;moda, pero aquellos veintea&ntilde;eros la sobrellevaban con una desenvoltura admirable. En las dos intensas semanas de <em>tourn&eacute;e</em> estadounidense que les esperaban, tuvieron ocasi&oacute;n de desplegar su encanto personal en multitud de entrevistas, presentaciones, conferencias, recepciones y sesiones de fotos. Pero no solo se dedicaron a atender a la prensa. Aunque no siempre lo pareciera, los Beatles eran fundamentalmente un grupo de m&uacute;sica. As&iacute;, durante aquellos d&iacute;as tambi&eacute;n tuvieron oportunidad de dar tres conciertos y, claro est&aacute;, de actuar en <em>The Ed Sullivan Show, </em>que para eso hab&iacute;an viajado hasta all&iacute;. Su estreno en la televisi&oacute;n estadounidense, por cierto, bati&oacute; el r&eacute;cord hist&oacute;rico de audiencia (73 millones de espectadores, el 60% de <em>share),</em> un resultado que debi&oacute; satisfacer enormemente a Epstein y Sullivan. Y a las empresas que patrocinaban el programa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hans Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/histeria-pelucas-calculada-operacion-marketing-llegada-beatles-estados-unidos_1_9941169.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Feb 2023 21:26:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Histeria, pelucas y una calculada operación de marketing: la verdad sobre la llegada de los Beatles a Estados Unidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Beatles,Estados Unidos,Música,John Lennon]]></media:keywords>
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