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    <title><![CDATA[elDiario.es - Soraya Aybar Laafou]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/soraya-aybar-laafou/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Soraya Aybar Laafou]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Solo necesitamos una oportunidad": el camino a Ceuta de Mohamed y cientos de sudaneses desde la peor crisis humanitaria del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/necesitamos-oportunidad-camino-ceuta-mohamed-cientos-sudaneses-peor-crisis-humanitaria-mundo_1_13431936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d2f3e2e-3737-40af-bb83-b1b33dbd3349_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Solo necesitamos una oportunidad&quot;: el camino a Ceuta de Mohamed y cientos de sudaneses desde la peor crisis humanitaria del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mohamed, jurista, es uno de los más de 500 sudaneses que han dormido estos días en los alrededores del CETI y que piden a las autoridades españolas que les concedan asilo</p><p class="subtitle">Tres años de guerra en Sudán, un abismo humanitario sin fin a la vista: “Vivíamos en túneles, sin comida ni agua”</p></div><p class="article-text">
        En los bosques que rodean el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta (tambi&eacute;n conocido como el CETI), la humanidad descansa sobre la naturaleza. Bajo la sombra de los &aacute;rboles, grupos de j&oacute;venes que cruzaron el pasado jueves la <a href="https://www.eldiario.es/politica/espana-mantiene-alerta-ceuta-estrecha-coordinacion-marruecos-nuevas-llamadas-cruzar-frontera_1_13432739.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frontera entre Marruecos y Ceuta</a> se esconden del sol. Otros descansan apoyados sobre una piedra y un gran grupo aprovecha la pendiente que baja hasta la playa del Trampol&iacute;n para tumbarse con la cabeza en alto.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed est&aacute; solo. Se mantiene en pie y agarra su mochila con m&aacute;s fuerza al ver al Ej&eacute;rcito llegar. Han rodeado a los cientos de personas de origen subsahariano que, pac&iacute;ficamente, gritan al un&iacute;sono: &ldquo;&iexcl;Asilo, asilo!&rdquo;. La mayor&iacute;a son sudaneses que huyen de la guerra que azota el pa&iacute;s desde 2023. En conversaci&oacute;n con este medio, Mohamed explica por qu&eacute; agarraba la mochila con tanta fuerza. &ldquo;Lo &uacute;nico que me queda es mi tel&eacute;fono m&oacute;vil&rdquo;, cuenta, mientras ense&ntilde;a que no tiene bater&iacute;a y que lleva d&iacute;as tratando de encontrar una soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tiene 38 a&ntilde;os, es de Jartum, la capital de Sud&aacute;n, est&aacute; graduado en Derecho y le fascina el estudio de los derechos humanos desde la teor&iacute;a y la investigaci&oacute;n. Su familia est&aacute; en Egipto refugiada de la guerra en su pa&iacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hicimos a pie una gran parte del camino. Íbamos mi mujer y yo con otros tres chicos sudaneses. No pudimos llevarnos a nuestros tres hijos. Los hemos dejado en Sudán</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ahmed</span>
                                        <span>—</span> refugiado sudanés
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Mi caso es diferente al resto de mis compa&ntilde;eros sudaneses. Yo llegu&eacute; a Marruecos en avi&oacute;n porque me hab&iacute;an concedido una beca en la Universidad Abdelmalek Essa&acirc;di de Tetu&aacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;He disfrutado del pa&iacute;s, de los marroqu&iacute;es, me han tratado muy bien, pero no puedo construir una buena vida, ni siquiera una vida en s&iacute; misma&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Llevamos d&iacute;as sin comer y sin agua. La Uni&oacute;n Europa y Espa&ntilde;a hablan mucho de los derechos humanos, pero aqu&iacute; la gente sigue en la misma situaci&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n ahora?&rdquo;, recalca el jurista.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed lleg&oacute; el pasado <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/141-personas-han-muerto-entrada-ceuta-ong-caminando-fronteras_1_13429422.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jueves a nado y se enter&oacute; de que muchos marroqu&iacute;es iban a cruzar porque lo vio en redes sociales</a>. &ldquo;Todos los que estamos aqu&iacute; lo &uacute;nico que necesitamos es una oportunidad. Una oportunidad puede marcar la diferencia&rdquo;, sentencia. Mohamed, como refugiado sudan&eacute;s, tiene clara cu&aacute;l es la oportunidad que &eacute;l necesita: &ldquo;He mandado todos mis documentos, mis trabajos y mis certificados de estudios a Espa&ntilde;a. Me gustar&iacute;a colaborar en la universidad. Puedo ser hasta voluntario con tal de salir de aqu&iacute;&rdquo;, insiste. Mohamed contin&uacute;a esperando esa oportunidad desde las colinas del CETI, con vistas a Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Desde el desierto hasta Ceuta</h2><p class="article-text">
        El caso de Ahmed es distinto. Tiene 43 a&ntilde;os y, aunque tambi&eacute;n es de Darfur, &eacute;l dej&oacute; el pa&iacute;s africano en agosto de 2024 y sali&oacute; a pie. &ldquo;He perdido a mi padre y a mis dos hermanos durante los bombardeos en la regi&oacute;n. Nos est&aacute;n matando a todos&rdquo;, grita. Ahmed, que tambi&eacute;n lleg&oacute; solo hasta Ceuta, explica que sali&oacute; de Sud&aacute;n y atraves&oacute; Libia y Argelia antes de llegar a Marruecos. &ldquo;Hicimos a pie una gran parte del camino. &Iacute;bamos mi mujer y yo con otros tres chicos sudaneses. No pudimos llevarnos a nuestros tres hijos. Los hemos dejado en Sud&aacute;n&rdquo;. En el camino sufri&oacute; agresiones por las fuerzas de seguridad, principalmente las libias, y sobrevivi&oacute; a la inmensidad del desierto aun llevando d&iacute;as sin comer ni beber. &ldquo;Tard&eacute; siete meses en conseguir salir de Libia y cruzar a Argelia&rdquo;. Ahmed evit&oacute; T&uacute;nez porque dice que &ldquo;all&iacute; las cosas son peores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahmed est&aacute; casado, pero su mujer esta vez no est&aacute; con &eacute;l. &ldquo;Se ha quedado en Marruecos y yo he salido a intentar conseguir trabajo para mandarle dinero a ella y a mis hijos en Sud&aacute;n&rdquo;, relata con orgullo. De pronto, m&aacute;s y m&aacute;s sudaneses se organizan para realizar una sentada frente a las autoridades espa&ntilde;olas. Uno de ellos carga con un cart&oacute;n que est&aacute; hecho pedazos, pero donde se ve claramente el mensaje que quieren trasmitir: &ldquo;Somos de Sud&aacute;n. Queremos ser refugiados&rdquo;, escribe. &ldquo;&iexcl;Asilo, asilo!&rdquo;, grita Ahmed mientras se sienta junto al resto de sus compatriotas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un refugiado sudanés sostiene un cartel en el que solicita asilo a las autoridades españolas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">J&oacute;venes promesas</h2><p class="article-text">
        La desesperaci&oacute;n tambi&eacute;n recae en los sudaneses m&aacute;s j&oacute;venes. Uno de ellos, de 23 a&ntilde;os y que prefiere mantenerse en el anonimato, termin&oacute; sus estudios de Derecho en la Universidad Mohammed V de Rabat Agdal. &ldquo;En Marruecos he dejado a personas maravillosas, entre ellas amigos y pareja, pero ten&iacute;a que salir&rdquo;, relata a este medio. &ldquo;Tengo varios proyectos en marcha, pero creo que pueden ser mucho m&aacute;s v&aacute;lidos fuera de Marruecos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Ezat tiene 28 a&ntilde;os y estudi&oacute; mec&aacute;nica en Sud&aacute;n. Sus piernas est&aacute;n llenas de heridas cicatrizadas y vivas. &Eacute;l lleg&oacute; andando desde Sud&aacute;n hasta Marruecos en septiembre de 2024. Desde entonces, ha vivido en habitaciones compartidas con otras personas de origen subsahariano y, como no consigue un trabajo cualificado, decidi&oacute; trabajar en la obra. &ldquo;No me siento seguro en Marruecos&rdquo;, explica. El joven cuenta que ha sufrido acoso y violencia f&iacute;sica en varias ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n contrasta este medio con la asociaci&oacute;n Elin, hay m&aacute;s de 500 sudaneses que han dormido estos d&iacute;as en los alrededores del CETI o en la playa del Trampol&iacute;n. Aun as&iacute;, la asociaci&oacute;n tambi&eacute;n insiste en que algunos de ellos ya estaban cerca del centro antes del jueves, cuando se produjo la entrada de m&aacute;s de 70.000 personas. Es el caso de Haytham. El joven de 18 a&ntilde;os lleg&oacute; a este lugar hace alrededor de diez d&iacute;as. &ldquo;Al principio no entend&iacute;a por qu&eacute; lleg&oacute; tanta gente. Luego me ense&ntilde;aron los v&iacute;deos&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La guerra de Sud&aacute;n comenz&oacute; el 15 de abril de 2023 como una lucha por el poder entre las Fuerzas Armadas de Sud&aacute;n y las Fuerzas de Apoyo R&aacute;pido. Desde entonces, el conflicto se ha fragmentado en m&uacute;ltiples frentes en Jartum, Darfur y Kordof&aacute;n, con participaci&oacute;n de milicias locales y apoyos extranjeros.
    </p><p class="article-text">
        Sud&aacute;n, <a href="https://www.who.int/news/item/09-01-2026-sudan-1000-days-of-war-deepen-the-world-s-worst-health-and-humanitarian-crisis#:~:text=Today%2C%20the%20conflict%20in%20Sudan,the%20worst%20humanitarian%20crisis%20globally." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en palabras de la ONU</a>, vive la peor crisis humanitaria del mundo. M&aacute;s de nueve millones de personas han huido de sus hogares dentro del pa&iacute;s y m&aacute;s de 3,5 millones han cruzado las fronteras. En total, m&aacute;s de 30 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, mientras que los bloqueos y la destrucci&oacute;n de mercados agravan el riesgo de hambruna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/necesitamos-oportunidad-camino-ceuta-mohamed-cientos-sudaneses-peor-crisis-humanitaria-mundo_1_13431936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Sudán,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rutas, testimonios y consejos: así se gestó el cruce a Ceuta desde redes sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/rutas-testimonios-consejos-gesto-cruce-ceuta-redes-sociales_1_13433662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1339e8ad-50f3-4362-9878-399ccb70f249_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rutas, testimonios y consejos: así se gestó el cruce a Ceuta desde redes sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas fuentes han contabilizado hasta cinco grupos de Facebook, que más tarde se eliminaron. Reunían a un total de 250.000 usuarios y, a través de etiquetas, se difundieron mapas, rutas marítimas, consejos para el trayecto y hasta anuncios de venta de trajes de neopreno</p><p class="subtitle">Tatuajes, cicatrices y ADN: dentro de la oficina que busca a los desaparecidos de la tragedia de Ceuta
</p></div><p class="article-text">
        En el tren de Casablanca a T&aacute;nger, en la misma tarde del <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/141-personas-han-muerto-entrada-ceuta-ong-caminando-fronteras_1_13429422.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cruce de decenas de miles de personas hacia Ceuta el pasado jueves 30 de julio</a>, dos j&oacute;venes sujetan el m&oacute;vil en la mano. No llevan nada m&aacute;s, solamente una peque&ntilde;a bolsa verde repleta de botellas de agua, pan y galletas de chocolate. Un m&oacute;vil, comida de aprovisionamiento y una misi&oacute;n que queda clara al escuchar los sonidos que emiten sus dispositivos: sirenas de ambulancias y coches policiales, j&oacute;venes al grito de &ldquo;&iexcl;Haraga!&rdquo; unido a un <em>scrolling</em> infinito en redes sociales como Instagram, Facebook o TikTok. 
    </p><p class="article-text">
        En la noche del jueves al viernes, todos los m&oacute;viles apuntan hacia la columna de fuego que se ha formado cerca del paso fronterizo hacia Ceuta. Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es y los j&oacute;venes han terminado con la quema de veh&iacute;culos, entre ellos varios taxis, coches privados y un autob&uacute;s. Las redes no tardan en prenderse tambi&eacute;n con esas im&aacute;genes. Todas ellas acompa&ntilde;adas de esl&oacute;ganes, que ya son m&aacute;s que habituales en estos d&iacute;as, como &lsquo;Haraga Fnideq&rsquo;, que se traduce del &aacute;rabe como &ldquo;quemar Castillejos&rdquo;, en alusi&oacute;n a la ciudad marroqu&iacute; m&aacute;s cercana a la frontera <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">ceut&iacute; y principal</span> punto de concentraci&oacute;n de los j&oacute;venes. Al d&iacute;a siguiente, los que pueden, y se atreven, se suben al autob&uacute;s incendiado, mientras otros solo posan delante de &eacute;l. <em>Selfie</em>, Facebook, publicar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo te has enterado de este cruce?&rdquo;. Preguntados por elDiario.es, todo el mundo menciona las redes. &ldquo;Lo vi en Instagram&rdquo;; &ldquo;lo anunciaron en un grupo de Facebook&rdquo;; &ldquo;me lo pas&oacute; una amiga por TikTok&rdquo;. Una y otra vez. Los datos ayudan a medir la dimensi&oacute;n de esta movilizaci&oacute;n digital. Algunas fuentes han contabilizado hasta cinco grupos de Facebook, que m&aacute;s tarde se eliminaron, que reun&iacute;an a un total de 250.000 usuarios, y a trav&eacute;s de etiquetas como #fnideq, #ceuta, #hrafa o #hjima se difundieron mapas, rutas mar&iacute;timas, consejos para el trayecto y hasta anuncios de venta de trajes de neopreno. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://maldita.es/investigaciones/20260806/tribunal-supremo-sentencia-ceuta-marruecos-facebook/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maldita.es, por su parte, analiz&oacute; m&aacute;s de 1.100 publicaciones en &aacute;rabe difundidas en Facebook ente el 8 y el 31 de julio</a> que relacionaban Ceuta con una <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentencia del Tribunal Supremo espa&ntilde;ol sobre las devoluciones de quienes llegaran a nado al enclave ceut&iacute;</a>. Esas publicaciones acumularon m&aacute;s de 150.000 reacciones, 14.000 comentarios y 7.000 republicaciones. Sobre el terreno, elDiario.es no ha constatado que ninguno de los j&oacute;venes entrevistados tuviera informaci&oacute;n sobre la decisi&oacute;n del Tribunal Supremo. 
    </p><p class="article-text">
        Para muchos, el cruce termin&oacute; en tragedia. Al menos 141 personas han fallecido a ambos lados de la frontera, seg&uacute;n el recuento de la ONG Caminando Fronteras, que est&aacute; haciendo un seguimiento de la situaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">De indicar el camino a buscar desaparecidos</h2><p class="article-text">
        Las redes no han desempe&ntilde;ado una &uacute;nica funci&oacute;n, cada una ha ocupado un rol diferente en el llamado a cruzar la frontera. Facebook, por ejemplo, ha funcionado como el gran escaparate de la movilizaci&oacute;n, donde se intercambiaron testimonios de quienes aseguraban ya haber cruzado y enlaces para acceder a grupos privados en WhatsApp. Una vez en la plataforma de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea, las conversaciones hablaban de horarios, transporte, puntos de salida, vigilancia policial y aprovisionamientos. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Instagram y TikTok han aportado la dimensi&oacute;n visual y de la experiencia migratoria. Un joven public&oacute; en su perfil tres v&iacute;deos con tres partes de su ruta hasta Ceuta, donde contaba c&oacute;mo sortear los controles policiales y recomendaciones de comida y material para sobrevivir la noche. Como este joven, otros tantos utilizan la red para validar su experiencia y, en el mejor de los casos, mostrar un resultado exitoso con v&iacute;deos y fotograf&iacute;as desde el otro lado del conf&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esas mismas redes que en su momento orientaron el camino hacia Ceuta, han adquirido ahora la funci&oacute;n opuesta. En algunas plataformas como Tetuan Tube las familias de los desaparecidos aprovechan para difundir fotograf&iacute;as de sus familiares desaparecidos: hijos, hijas, hermanos, sobrinos o amigas, las im&aacute;genes de decenas de personas han tomado las pantallas acompa&ntilde;adas de sus nombres, apellidos, edad y lugar de nacimiento. 
    </p><h2 class="article-text">El 15 de agosto, otra fecha en el calendario digital</h2><p class="article-text">
        El final del cruce no ha supuesto el final de las convocatorias. Antes incluso de que se conozca el balance definitivo de fallecidos y desaparecidos, <a href="https://www.instagram.com/reels/Dbtq4puufGh/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva fecha ha comenzado a circular en redes sociales: el 15 de agosto de 2026</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 15 todo el mundo entra&rdquo;, anuncian algunos de los mensajes, mientras que otros proponen adelantarse para evitar el refuerzo de la presencia policial a las puertas de Ceuta. En Instagram, decenas de j&oacute;venes colocan la fecha sobre sus propias fotograf&iacute;as, donde algunos difuminan sus rostros, y acompa&ntilde;an las publicaciones con alusiones a Fnideq. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Haraga</em> es el plural de <em>harrag</em>, una palabra originaria del &aacute;rabe magreb&iacute; vinculada al verbo &ldquo;quemar&rdquo;. Tradicionalmente, ha hecho referencia a quienes &ldquo;queman&rdquo; sus documentos o las fronteras administrativas y emprenden el viaje hacia Europa irregularmente, sin visado ni autorizaci&oacute;n. Hoy, el t&eacute;rmino transciende a una identidad colectiva, un <em>hashtag</em> y una consigna. 
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno vivido estos d&iacute;as en la frontera con Ceuta tiene un precedente cercano. <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/hartazgo-jovenes-marroquies-detras-nuevo-llamamiento-cruzar-frontera-ceuta_1_11687017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En septiembre de 2024 las redes sociales del pa&iacute;s se llenaron durante semanas de publicaciones que convocaban a j&oacute;venes a desplazarse masivamente hasta Fnideq</a> para intentar cruzar hacia Ceuta. La fecha circul&oacute; como una llamada colectiva. Entonces, elDiario.es document&oacute; sobre el terreno como muchos de los j&oacute;venes hab&iacute;an llegado desde otras ciudades de Marruecos despu&eacute;s de conocer la convocatoria a trav&eacute;s de internet. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, la historia se repite. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/rutas-testimonios-consejos-gesto-cruce-ceuta-redes-sociales_1_13433662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rutas, testimonios y consejos: así se gestó el cruce a Ceuta desde redes sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sueño de Faten, la futbolista marroquí que perdió la vida en el cruce a Ceuta: "Quería ir a Europa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sueno-faten-futbolista-marroqui-perdio-vida-cruce-ceuta-queria-europa_1_13428611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e554df3c-e5eb-403c-bc3e-1fb4716de7fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x567y312.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño de Faten, la futbolista marroquí que perdió la vida en el cruce a Ceuta: &quot;Quería ir a Europa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La joven, que jugaba en el club Maghreb Atlético Tetuán, murió cuando intentaba alcanzar a nado la costa española el jueves, en una tragedia que se ha cobrado decenas de vidas. elDiario.es habla con su madre, su equipo y sus amigos en la ciudad que la vio crecer</p><p class="subtitle">La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”</p></div><p class="article-text">
        La casa de Faten Ben Omar El Azizi est&aacute; repleta de mujeres: primas, t&iacute;as, amigas y Jamilla, una madre con unos ojos cargados de dolor. No hay ni una esquina de este hogar en la ciudad de Tetu&aacute;n, a menos de 35 kil&oacute;metros de Castillejos, que no recuerde a la joven.
    </p><p class="article-text">
        Algunos lo hacen desde la alegr&iacute;a, como su primo peque&ntilde;o, que sonr&iacute;e mientras muestra la &uacute;ltima fotograf&iacute;a de la joven de 26 a&ntilde;os. &ldquo;Jugaban juntos al f&uacute;tbol&rdquo;, explica la madre de Faten a elDiario.es. Sus vecinas, que aguardan en una esquina del sal&oacute;n de su casa, tienen un rostro apagado. La joven, que jugaba al f&uacute;tbol en el club Maghreb Atl&eacute;tico Tetu&aacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perdi&oacute; la vida el pasado jueves</a> cuando intentaba alcanzar a nado la costa de Ceuta en busca de un futuro mejor, en una tragedia <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se ha cobrado cerca de 90 vidas, seg&uacute;n las autoridades espa&ntilde;olas</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Enfrente del sal&oacute;n, hay una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n vac&iacute;a: no hay cama, escritorio ni siquiera objetos personales. El silencio emana de esas cuatro paredes, que tambi&eacute;n son un recuerdo. &ldquo;Esta iba a ser su habitaci&oacute;n. Nos pidi&oacute; que ya quer&iacute;a dormir sola, sin sus dos hermanos. La est&aacute;bamos preparando y hasta entonces, ella prefer&iacute;a dormir aqu&iacute;&rdquo;, cuenta, mientras se&ntilde;ala el sof&aacute; sobre el que ocurre esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Faten creci&oacute; en Tetu&aacute;n. Admiraba a todos los grandes futbolistas, tanto marroqu&iacute;es como internacionales. Jamilla cuenta que era una chica alegre, que ten&iacute;a buenas amigas y a una madre que la quer&iacute;a por encima de todas las cosas. &ldquo;Lo juro por Dios&rdquo;, sentencia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En la imagen, la futbolista Faten Ben Omar El Azizi.                            </span>
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        &ldquo;Yo sab&iacute;a que mi hija quer&iacute;a ir a Europa, lo estaba intentando a trav&eacute;s de su pasi&oacute;n, el f&uacute;tbol. Jugaba desde los siete a&ntilde;os&rdquo;, lamenta. &ldquo;Tiene que quedar claro: no he enviado a mi hija a cruzar la frontera. &iquest;T&uacute; crees que todas las madres que lloramos su p&eacute;rdida o desaparici&oacute;n han mandado sus hijas a morir? Faten no solo era mi hija, tambi&eacute;n era mi amiga&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;So&ntilde;aba con seguir entrenando&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Jamilla trabaj&oacute; muchos a&ntilde;os como porteadora en la aduana entre Ceuta y Castillejos. Su &uacute;nica fuente de ingresos se trunc&oacute; cuando en 2020 las autoridades marroqu&iacute;es cerraron el paso de mercanc&iacute;as por el Tarajal para reducir el comercio informal y la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de mujeres como Jamilla. &ldquo;No ten&iacute;amos nada y Faten so&ntilde;aba con seguir entrenando y form&aacute;ndose en su deporte, pero no nos lo pod&iacute;amos permitir. En Marruecos, si no tienes dinero, no te puedes dedicar profesionalmente nunca al f&uacute;tbol&rdquo;, explica. &ldquo;A ella solo le pagaban algo cuando ganaban alg&uacute;n partido. Si perd&iacute;an, nada. Le pon&iacute;a muy triste&rdquo;, a&ntilde;ade.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene que quedar claro: no he enviado a mi hija a cruzar la frontera. ¿Tú crees que todas las madres que lloramos su pérdida o desaparición han mandado sus hijas a morir? Faten no solo era mi hija, también era mi amiga</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jamilla</span>
                                        <span>—</span> Madre de Faten
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo eso cambi&oacute; el mismo d&iacute;a que Faten muri&oacute; en el mar. Su madre cuenta que desconoc&iacute;a que la joven estaba tramitando el visado para Espa&ntilde;a desde el consulado de T&aacute;nger y recibi&oacute; una llamada por la ma&ntilde;ana. &ldquo;&iquest;Es usted Faten Ben Omar El Azizi?&rdquo;, preguntaban al otro lado de la l&iacute;nea telef&oacute;nica. &ldquo;No, soy su madre&rdquo;, contest&oacute; Jamilla. &ldquo;A su hija le han concedido el visado&rdquo;, contest&oacute;. &ldquo;Tiene que venir a T&aacute;nger con su documento de identidad&rdquo;. Jamilla desconoce exactamente c&oacute;mo tramit&oacute; el visado. 
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda fue angustiosa. &ldquo;Nadie me ayud&oacute; a encontrar ni traer el cuerpo de mi hija. Vino un chico a casa preguntando si Faten llevaba un ch&aacute;ndal y me dijo que se hab&iacute;a golpeado la cabeza intentando cruzar a Ceuta, pero yo ya sab&iacute;a que hab&iacute;a muerto. Lo sent&iacute;a&rdquo;, explica. Despu&eacute;s de la noticia, el joven les explic&oacute; que ten&iacute;an que ir a Rinc&oacute;n. Nada. En Tetu&aacute;n tampoco hab&iacute;a noticias sobre su hija. Desde la 22:00 de la noche del viernes hasta las 08:00 de la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado no dejaron de buscarla ni un momento, seg&uacute;n su testimonio. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las compañeras de equipo y el entrenador de Faten, Oumar.                            </span>
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        &ldquo;En Castillejos, mi hermana pidi&oacute; que abrieran las puertas para comprobar si estaba all&iacute;. Entonces les preguntaron si mi hija llevaba una cadena con corazones. Yo no quise entrar. No quer&iacute;a grabar esa imagen en mi memoria&rdquo;, cuenta. &ldquo;Fue mi hermana la que entr&oacute;. Ah&iacute; encontr&oacute; a la amada de mi coraz&oacute;n, a mi ni&ntilde;a Faten&rdquo;, a&ntilde;ade la madre. Explica que presentaba golpes en el rostro y que muri&oacute; ahogada. 
    </p><p class="article-text">
        La historia migratoria de la familia no se reduce a la joven Faten. &ldquo;Todos los hermanos se han ido a Ceuta. El mayor de los tres s&iacute; que ha podido hablar conmigo por tel&eacute;fono. &Eacute;l cruz&oacute; andando por la frontera. De la peque&ntilde;a no sabemos nada, pero sab&iacute;a nadar. Tiene 14 a&ntilde;os&rdquo;, explica mientras ense&ntilde;a una fotograf&iacute;a de la menor, que cuelga con un marco en una de las paredes de la casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi marido falleci&oacute; cuando Faten ten&iacute;a 12 a&ntilde;os y ahora estoy sola sin mis hijos&rdquo;, apunta. En ese momento, la casa est&aacute; abarrotada, pero Jamilla a lo que teme es al futuro. &ldquo;No puedo vivir sin ellos&rdquo;, a&ntilde;ade. Baja la cabeza y desbloquea su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Una foto de Faten jugando al futbol, otra de la joven comiendo con sus amigas y una tercera sentada en las escaleras que suben desde la calle hasta la primera planta de su casa. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Una buena compa&ntilde;era&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La muerte de la joven circul&oacute; en redes sociales y en la prensa cuando el Maghreb Atl&eacute;tico Tetu&aacute;n, su club, la confirm&oacute;. Oumar, el entrenador, est&aacute; sentado en el bordillo rodeado de una decena de j&oacute;venes, de entre 15 y 26 a&ntilde;os. Son las compa&ntilde;eras del equipo de f&uacute;tbol donde jug&oacute; Faten en la liga regional hasta que falleci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas est&aacute; sentada en el banquillo mientras que el resto comienzan el entrenamiento. Tiene 16 a&ntilde;os y, aunque se llevaba diez a&ntilde;os de diferencia con Faten, compart&iacute;an risas y pases de f&uacute;tbol. &ldquo;Entrenamos dos d&iacute;as a la semana, los martes y los jueves. A veces aqu&iacute; y, otras veces, en la playa&rdquo;, cuenta, mientras se&ntilde;ala el campo f&uacute;tbol rodeado de vallas. 
    </p><p class="article-text">
        Oumar recuerda a Faten como &ldquo;una buena compa&ntilde;era con un marcado esp&iacute;ritu futbol&iacute;stico&rdquo;. Explica que siempre mantuvo una actitud positiva dentro del grupo y que la quer&iacute;an mucho en el equipo. Cuando mira a las chicas, dice: &ldquo;Lo est&aacute;n pasando mal. Muchas no han podido venir a entrenar porque vieron el cuerpo de Faten durante el entierro y est&aacute;n afectadas&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Éramos como hermanas, lo compartíamos todo, hasta la comida y el dinero. Ella venía a trabajar con nosotros cuatro días a la semana. Lo pasábamos bien y siempre me hablaba del fútbol. Era muy importante para ella</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Malika</span>
                                        <span>—</span> Amiga de Faten
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dos de las j&oacute;venes del equipo tambi&eacute;n cruzaron a Ceuta, aunque ambas han vuelto a una cancha de f&uacute;tbol donde hoy, y hasta dentro de mucho tiempo, ruedan el bal&oacute;n en memoria de Faten. 
    </p><h2 class="article-text"><em>Rayhan</em> en memoria de Faten</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de jugar al f&uacute;tbol, la joven llevaba desde los 14 a&ntilde;os trabajando para llevar dinero a casa. Al salir del portal del edificio de su vivienda, el cementerio m&aacute;s antiguo de Tetu&aacute;n se extiende por las faldas del monte Dersa. Entre las tumbas, dos j&oacute;venes, Malika y Youssef cargan, en una mano con garrafas de pl&aacute;stico repletas de agua y, con la otra, un pu&ntilde;ado de <em>rayhan </em>o hierbas arom&aacute;ticas que representan la bendici&oacute;n en contextos religiosos musulmanes. Faten trabaj&oacute; con los dos limpiando tumbas y vendiendo ramilletes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Malika, amiga de Faten, en el cementerio. A la derecha, la tumba de la joven.                            </span>
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        Durante los cuatro a&ntilde;os que trabajaron juntos, compartieron la vida en medio de la muerte. Malika es una joven de Ouarzazate que es hu&eacute;rfana de ambos padres y decidi&oacute; trasladarse a Tetu&aacute;n para buscar trabajo. La joven rompe a llorar al hablar de Faten. &ldquo;&Eacute;ramos como hermanas, lo compart&iacute;amos todo, hasta la comida y el dinero. Ella ven&iacute;a a trabajar con nosotros cuatro d&iacute;as a la semana. Lo pas&aacute;bamos bien y siempre me hablaba del f&uacute;tbol. Era muy importante para ella&rdquo;, explica entre l&aacute;grimas. 
    </p><p class="article-text">
        La tumba de Faten est&aacute; precisamente en este enclave de la ciudad y, aunque el color blanco de la misma todav&iacute;a brilla, Malika decide volver a tirar agua sobre la superficie. Recoge un trozo de tela del suelo y la extiende por las baldosas. En el centro, han sembrado <em>rayhan, </em>el mismo que ella vend&iacute;a. Tambi&eacute;n las riega, para seguir honrando su memoria. &ldquo;La siento cerca, me la imagino subiendo la colina hacia aqu&iacute;&rdquo;, dice. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 20:21:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño de Faten, la futbolista marroquí que perdió la vida en el cruce a Ceuta: "Quería ir a Europa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,España,Ceuta,Migrantes,Fútbol Femenino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Narjisse ayudó al joven Abselam en su casa en Ceuta y luego viajó a la frontera a comprobar que volvía a salvo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/narjisse-acogio-joven-abselam-casa-ceuta-luego-viajo-frontera-comprobar-volvia-salvo_1_13426353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71a18a7a-aba2-47fd-8f9c-8aaab957aeb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y449.jpg" width="1200" height="675" alt="Narjisse ayudó al joven Abselam en su casa en Ceuta y luego viajó a la frontera a comprobar que volvía a salvo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“No puedo dejar de evitar ponerme en la piel de todos los jóvenes que han salido de Marruecos”, dice la mujer, que logró entrar a Ceuta cuando tenía 17 años después de varios intentos y ahora está repartiendo comida en su casa a decenas de jóvenes migrantes</p><p class="subtitle">Una ONG ceutí denuncia la presión de militares a migrantes para llevarlos en camiones a la frontera: “No son retornos voluntarios”</p></div><p class="article-text">
        En el lado marroqu&iacute; de la frontera, Narjisse sujeta su tel&eacute;fono m&oacute;vil mientras graba <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la entrada de los j&oacute;venes </a>que vuelven al pa&iacute;s desde Ceuta. &ldquo;Estoy esperando al muchacho&rdquo;, le explica a una amiga que le escribe desde Espa&ntilde;a. Est&aacute; inquieta. Se acerca a la puerta, vuelve, mira el m&oacute;vil y levanta la vista otra vez.
    </p><p class="article-text">
        El joven al que espera es Abselam. Decidi&oacute; cruzar a Espa&ntilde;a en la noche del pasado jueves junto a decenas de miles de personas migrantes m&aacute;s. &ldquo;Lleva d&iacute;as en mi casa: le he dado comida, aseo y ha podido hablar con sus familiares todos los d&iacute;as&rdquo;, explica la mujer a elDiario.es. Abselam, de 25 a&ntilde;os, se march&oacute; de una peque&ntilde;a localidad de Larache, al sur de T&aacute;nger, para buscar una oportunidad laboral en Ceuta y, m&aacute;s tarde, en Europa. &ldquo;Pero ha decidido volver a casa&rdquo;, dice Narjisse. 
    </p><p class="article-text">
        Dos chicas caminan tranquilas <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ong-ceuti-denuncia-presion-militares-migrantes-llevarlos-camiones-frontera-no-son-retornos-voluntarios_1_13425689.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de vuelta a Marruecos</a>. Una de ellas carga con una bolsa de una tienda de ropa y, la otra, de un supermercado. Est&aacute;n duchadas, peinadas y llevan los m&oacute;viles cargados. Una escena que contrasta con las im&aacute;genes de j&oacute;venes descalzos, sin camiseta y heridos. &ldquo;Estas chicas habr&aacute;n recibido ayuda tambi&eacute;n. Aunque la gente no lo crea, en Ceuta les estamos ayudando. Les damos de comer, les compramos ropa y todo aquello que necesiten. Somos nosotros quienes estamos ayud&aacute;ndoles, con nuestros propios recursos&rdquo;, apunta la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        Narjisse est&aacute; algo nerviosa y, despu&eacute;s de m&aacute;s de tres horas esperando, se rinde. &ldquo;Me ha dicho que ten&iacute;a pocos datos, quiz&aacute;s est&aacute; esperando a que le dejen salir&rdquo;. En ese momento, decenas de j&oacute;venes continuaban apareciendo entre las vallas, sobrepasando la puerta que les da, de nuevo, la bienvenida a casa, entre la alegr&iacute;a y las l&aacute;grimas de sus familiares. &ldquo;Si Dios quiere, me escribir&aacute; pronto con buenas noticias&rdquo;, cuenta al despedirse de elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Unas horas despu&eacute;s, el m&oacute;vil de esta periodista se enciende. &ldquo;Abselam ya est&aacute; en casa con su madre y sus hermanos. Te aviso para que te quedes tranquila&rdquo;, escribe la ceut&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Narjisse conoce de primera mano lo duro que es atravesar la frontera. Nacida tambi&eacute;n en Larache, en 1999, y despu&eacute;s de cuatro intentos, cruz&oacute; a Ceuta irregularmente. Lo hizo tres veces a nado y, finalmente, la &uacute;ltima, por tierra, seg&uacute;n recuerda. Ten&iacute;a 17 a&ntilde;os. &ldquo;Yo fui una menor migrante no acompa&ntilde;ada (MENA) y no puedo dejar de evitar ponerme en la piel de todos los j&oacute;venes que han salido estos d&iacute;as de Marruecos para venir hasta aqu&iacute;&rdquo;, explica, emocionada. Narjisse vivi&oacute; tres a&ntilde;os en la clandestinidad, entre la calle y el centro de menores, hasta que finalmente conoci&oacute; a Farid, su marido. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hay gente que no comprende que hagamos esto&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, Narjisse barre las calles junto a Jadduya, amiga y vecina del barrio de los Rosales en Ceuta. &ldquo;No queda pan, as&iacute; que no nos queda otra que preparar y hornear. Tenemos que seguir como podamos&rdquo;, explica Jadduya, mientras conduce su coche por la ciudad. Ella, como Narjisse, lleva desde el mi&eacute;rcoles asistiendo a cientos de marroqu&iacute;es que andan por Ceuta. &ldquo;Est&aacute;n en los aleda&ntilde;os del centro de la ciudad o escondidos en las monta&ntilde;as y en los bosques&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Jadduya aparca el coche cerca de la barriada de El Pr&iacute;ncipe y marcha a preguntar a un grupo de j&oacute;venes qu&eacute; necesitan. &ldquo;No vamos a parar de ayudar, pero esto debe calmarse pronto&rdquo;, dice al volver a entrar al coche. 
    </p><p class="article-text">
        En la puerta de casa de Narjisse y su marido Farid hay una fila de marroqu&iacute;es que esperan. &ldquo;Ya vamos, chicos&rdquo;, les dice la mujer. Al abrir el primer port&oacute;n de su casa en Los Rosales, una mesa larga con decenas de platos y cucharas est&aacute; preparada para servir la comida de hoy: una olla grande con potaje. &ldquo;Ayer prepar&eacute; macarrones, hoy potaje y ma&ntilde;ana har&eacute; lentejas&rdquo;, explica mientras abre la olla. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por las tardes salgo a repartir merienda, pero intento buscar a las jóvenes y niñas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Narjisse</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al abrir de nuevo la puerta, uno de los j&oacute;venes se ofrece para repartir los platos con la comida servida. Narjisse le guarda un plato, &eacute;l comer&aacute; el &uacute;ltimo. La mujer sirve, mientras que su marido coloca una cuchara en cada uno y se los entrega al joven voluntario para que los reparta. 15 minutos despu&eacute;s, han gastado alrededor de 220 platos y no queda m&aacute;s potaje. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 95% de la gente en Ceuta es profundamente solidaria&rdquo;, cuenta Farid al terminar de servir todas las raciones. &ldquo;Hay gente que no comprende que hagamos esto&rdquo;, a&ntilde;ade. Frustrada por no haber podido dar de comer al resto de j&oacute;venes que se agolpaban en su casa, Narjisse a&ntilde;ade: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vamos a dejar de hacerlo?&rdquo;. Al entrar en el interior de la casa, la presencia de ayuda no cesa. En las escaleras hay unas bolsas llenas de cruasanes de chocolate. &ldquo;Por las tardes salgo a repartir merienda, pero intento buscar a las j&oacute;venes y ni&ntilde;as&rdquo;, explica Narjisse. 
    </p><p class="article-text">
        La mujer trabaja como int&eacute;rprete en el cuartel, mientras que Farid es coordinador del Grupo Municipal de Ceuta Ya!, un partido pol&iacute;tico ceut&iacute; de &aacute;mbito local y de ideolog&iacute;a progresista. &ldquo;Somos una familia humilde que, con todo lo que podemos, ayudamos a todo el que lo necesite&rdquo;, explican en el interior de su hogar. 
    </p><p class="article-text">
        Al rato, Narjisse recibe una videollamada. &ldquo;&iexcl;Salam, Abselam!&rdquo;, grita con emoci&oacute;n. El rostro del joven aparece en la pantalla. Tras unos minutos de conversaci&oacute;n, Narjisse cuelga la videollamada. Lanza un suspiro de alivio interminable. 
    </p><h2 class="article-text">La Ceuta solidaria</h2><p class="article-text">
        La tarde se desarrolla entre an&eacute;cdotas de la pareja y sus vecinos. Todas aluden a la solidaridad. Cuentan que un menor les pidi&oacute; el tel&eacute;fono para hablar con su madre y acabaron llorando con &eacute;l. Su madre no sab&iacute;a d&oacute;nde estaba y llevaba d&iacute;as sin conseguir contactarle, explican. &ldquo;El joven hab&iacute;a entrado porque sus amigos tambi&eacute;n lo iban a hacer, despu&eacute;s se dio cuenta de que solo iba a pasar fr&iacute;o, hambre y miedo&rdquo;, a&ntilde;ade Farid. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 95% de la gente en Ceuta es profundamente solidaria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Farid</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pareja tambi&eacute;n cuenta que ellos no son los &uacute;nicos. Una gran parte del vecindario est&aacute; volcada. Farid rechaza las publicaciones de algunos j&oacute;venes <em>influencers</em> marroqu&iacute;es en redes sociales. &ldquo;Mira, mira, este dice que les estamos pegando&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;No es justo, nosotros priorizamos la humanidad&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad aut&oacute;noma han proliferado iniciativas como la de la ONG ceut&iacute; Luna Blanca, que ha repartido en los &uacute;ltimos d&iacute;as m&aacute;s de 12.000 comidas entre las personas migrantes que accedieron a la ciudad durante la entrada desde Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n El&iacute;n en Ceuta destaca que &ldquo;diferentes colectivos y personas de la sociedad ceut&iacute; se han movilizado para hacer llegar alimentos&rdquo; a las personas migrantes. Aunque la ONG &ldquo;agradece profundamente estas iniciativas solidarias, recuerda que garantizar el acceso a alimentos y unas condiciones de vida dignas corresponde a las instituciones p&uacute;blicas y no puede depender de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, advierte de que estos esfuerzos no est&aacute;n alcanzando a todas las personas afectadas&rdquo;, dice la asociaci&oacute;n en un comunicado en el que exige &ldquo;el suministro inmediato de alimentos, informaci&oacute;n clara y veraz sobre la situaci&oacute;n de las personas retenidas y el cese de cualquier medida incompatible con la dignidad humana y con el derecho a solicitar protecci&oacute;n internacional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/narjisse-acogio-joven-abselam-casa-ceuta-luego-viajo-frontera-comprobar-volvia-salvo_1_13426353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:21:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Narjisse ayudó al joven Abselam en su casa en Ceuta y luego viajó a la frontera a comprobar que volvía a salvo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Migraciones,Fronteras,Derechos Humanos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9c76b91-c8f0-4350-b918-df20906cf377_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La salida de los jóvenes marroquíes no se explica solamente por su cercanía con España ni por los vídeos difundidos por redes sociales: es un flujo migratorio que tiene múltiples aristas sociales y económicas, como el desempleo y la desigualdad</p><p class="subtitle">El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”
</p></div><p class="article-text">
        F&aacute;tima es una de las primeras en llegar al punto por donde entran todos los j&oacute;venes que est&aacute;n volviendo desde Ceuta hasta Castillejos, la localidad marroqu&iacute; al otro lado de la frontera. Sentada en el suelo y en busca de la sombra, mira hacia el horizonte de un mar encarcelado. Detr&aacute;s de la valla que la separa del espig&oacute;n, decenas de chicos marroqu&iacute;es caminan sorteando las rocas, restos de ropa y chancletas que inundan<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> este trozo de la costa mediterr&aacute;nea tras la entrada de decenas de miles</a> de personas &ndash;en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, aunque tambi&eacute;n familias y menores&ndash; a la ciudad aut&oacute;noma el pasado jueves. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; con su hermano mayor, Mohamed. Ambos llevan desde el viernes esperando al peque&ntilde;o de los tres. Khalid tiene 26 a&ntilde;os, ha estudiado en Meknes y vive con sus padres. &ldquo;No encuentra trabajo, pero tampoco nos avis&oacute; de que iba a hacer esto&rdquo;, confiesa F&aacute;tima mientras se&ntilde;ala Ceuta, a escasos metros desde donde habla con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Hadiya, una joven de 23 a&ntilde;os, busca a su hermana peque&ntilde;a, de solo 18. Se asoma en los autobuses donde suben aquellos a los que no les esperan sus familiares en este punto del pa&iacute;s y que ser&aacute;n trasladados a ciudades como T&aacute;nger o Casablanca. &ldquo;Hermano, estoy buscando a mi hermana peque&ntilde;a. &iquest;Est&aacute; aqu&iacute;?&rdquo;, pregunta con la voz entrecortada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; se march&oacute;?&rdquo;, pregunta este medio. Hadiya resopla. &ldquo;No lo sabemos. Lo tiene todo: escuela, casa, estudios, familia&rdquo;, responde. Para Mouna, que espera a su hija de 22 a&ntilde;os, la respuesta es la misma, aunque a&ntilde;ade: &ldquo;Seguramente lo vio en redes. Est&aacute; lleno de v&iacute;deos de otros j&oacute;venes que iban camino a Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. &ldquo;Tampoco nos avis&oacute;. Vivimos a ocho kil&oacute;metros de esta frontera&rdquo;, a&ntilde;ade a este medio. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado casi tres horas y cada vez <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay m&aacute;s familiares y amigos que esperan tener noticias.</a> Muchos de los j&oacute;venes que cruzaron hacia Ceuta han perdido sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles o no tienen bater&iacute;a o saldo para llamar a casa. Conforme van llegando, algunos se lanzan a los brazos de sus seres queridos y, entre l&aacute;grimas, solo dan gracias a Dios.
    </p><p class="article-text">
        Otros, en cambio, tendr&aacute;n que esperar unos cientos de kil&oacute;metros hasta reencontrarse con unas familias ahogadas en la angustia. Rabat ha roto este domingo su silencio sobre la tragedia, tras jornadas sin proporcionar informaci&oacute;n sobre el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas, heridos o desaparecidos en territorio marroqu&iacute;, y ha elevado a 11 el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas contabilizadas en su lado de la frontera. &ldquo;Hay muchos muertos en el mar&rdquo;, dijo un agente marroqu&iacute; este s&aacute;bado por la noche a elDiario.es, se&ntilde;alando la costa. Espa&ntilde;a hasta ahora ha informado de que el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas mortales se sit&uacute;a en 72.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una madre en Castillejos recibe a su hijo que acaba de volver de la ciudad española de Ceuta.                            </span>
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        F&aacute;tima corre hacia esta periodista y, sonriendo, cuenta que su madre le acaba de llamar con la mejor de las noticias: el joven Khalid ha aparecido en casa. Poco despu&eacute;s, Mouna lanza un chillido mientras habla por tel&eacute;fono. Es su hija, est&aacute; volviendo hacia Marruecos. La joven, que presenta heridas en la cara y en los brazos, llega media hora despu&eacute;s. Se funden en un abrazo y corren a buscar un taxi. 
    </p><h2 class="article-text">Una generaci&oacute;n sin horizontes claros</h2><p class="article-text">
        La salida de los j&oacute;venes marroqu&iacute;es de su pa&iacute;s no se explica solamente por su cercan&iacute;a con la frontera terrestre con Espa&ntilde;a ni por la cantidad de v&iacute;deos difundidos por redes sociales, grabaciones de j&oacute;venes avanzando hacia la frontera en grupo, cruzando por el mar o alentando el cruce irregular hacia la ciudad aut&oacute;noma y a trav&eacute;s de los cuales muchos chavales se enteraron de que la gente estaba intentando atravesar la frontera. 
    </p><p class="article-text">
        Este &eacute;xodo tambi&eacute;n tiene m&uacute;ltiples aristas sociales y econ&oacute;micas. Organizaciones de derechos humanos marroqu&iacute;es apuntan, entre los factores estructurales que impulsan la migraci&oacute;n irregular, al desempleo y la pobreza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La desesperanza ha dejado de ser un sentimiento individual para convertirse en la identidad de toda una generación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">La Asociación Marroquí de Derechos Humanos</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos afirma en un comunicado recogido por la Agencia EFE que lo sucedido &ldquo;refleja el bloqueo del horizonte social&rdquo; en Marruecos y evidencia la incapacidad del Estado para garantizar &ldquo;el m&iacute;nimo de dignidad humana&rdquo; a la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La ONG cree que, lejos de tratarse de un hecho aislado, el episodio fronterizo es el resultado de &ldquo;d&eacute;cadas de marginaci&oacute;n, empobrecimiento y exclusi&oacute;n social&rdquo; y constituye &ldquo;un indicador extremadamente grave del grado de desesperaci&oacute;n&rdquo; y de la p&eacute;rdida de confianza en las instituciones p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        En Marruecos, el desempleo juvenil ha superado ampliamente la media nacional: m&aacute;s de un tercio de los j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os no encuentra trabajo, mientras que entre los 25 y los 34 a&ntilde;os el paro afecta a m&aacute;s de uno de cada cinco, seg&uacute;n datos del Banco Central. Los que tienen estudios tambi&eacute;n encadenan a&ntilde;os sin empleo, trabajos informales o puestos mal remunerados. 
    </p><h2 class="article-text">Acceso a educaci&oacute;n y sanidad</h2><p class="article-text">
        Para muchos j&oacute;venes &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/generacion-z-levanta-marruecos-piden-jovenes-protestas-han-saldado-decenas-arrestos_1_12645122.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se manifestaron activamente en las calles del pa&iacute;s en octubre de 2025</a>, sobre todo a trav&eacute;s de la plataforma Generaci&oacute;n Z 212&ndash;, la falta de oportunidades convive con macroproyectos. Con una Marruecos &lsquo;a dos velocidades&rsquo;. En las grandes ciudades, como Rabat o Casablanca, se est&aacute;n invirtiendo recursos en infraestructuras vinculadas al Mundial de F&uacute;tbol de 2030. Recursos que contrastan con el estado del acceso a la educaci&oacute;n y la sanidad en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la educaci&oacute;n, en las zonas rurales del pa&iacute;s, algunos alumnos caminan durante horas para llegar a escuelas con aulas saturadas, falta de material y edificios en malas condiciones. Para muchos j&oacute;venes, estudiar hab&iacute;a dejado de representar una garant&iacute;a de movilidad social y oportunidades laborales. Muchos terminan sus estudios y siguen en sus hogares, sin posibilidades econ&oacute;micas de independizarse. A finales de octubre de 2025, y tras las protestas de la GENZ 212, el Consejo de ministros marroqu&iacute; intent&oacute; aplacar el malestar anunciando inversiones en salud y educaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Familiares esperan este domingo la vuelta de sus hijos de Ceuta en Castillejos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Otros j&oacute;venes denuncian las complicaciones burocr&aacute;ticas para obtener visados hacia Europa. Muchas de las quejas aluden a la reventa de las citas para acceder a tramitar los visados espa&ntilde;oles en Marruecos. Los intermediarios informales utilizan robots inform&aacute;ticos o acuerdos opacos para acaparar las citas disponibles y as&iacute; ofrecerlas posteriormente a los solicitantes a cambio de altas sumas de dinero que muchos j&oacute;venes no pueden pagar. A final de julio de 2026, medios marroqu&iacute;es hablaron de un nuevo blindaje contra el fraude en dichas tramitaciones. 
    </p><p class="article-text">
        La AMDH advierte de que &ldquo;la desesperanza ha dejado de ser un sentimiento individual para convertirse en la identidad de toda una generaci&oacute;n&rdquo;, que ve en la migraci&oacute;n una expresi&oacute;n de rechazo contra la desigualdad, &ldquo;la corrupci&oacute;n, el autoritarismo y el abuso de poder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n considera al Estado marroqu&iacute; &ldquo;pol&iacute;tica y jur&iacute;dicamente responsable de las condiciones catastr&oacute;ficas que han desembocado en este &eacute;xodo colectivo, comparable por su magnitud a situaciones propias de zonas de guerra o de conflicto armado&rdquo;. &ldquo;La migraci&oacute;n es un derecho humano y no es leg&iacute;timo convertir el sufrimiento de las personas pobres, marginadas y v&iacute;ctimas del fracaso de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en instrumentos de maniobra geopol&iacute;tica o en moneda de cambio en negociaciones pol&iacute;ticas y diplom&aacute;ticas&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Migraciones,Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Familias rotas y angustia en la búsqueda de los desaparecidos tras la tragedia de Ceuta: "No sabemos dónde están”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f95d3f05-b097-42db-9110-12201815b1c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1072y490.jpg" width="1200" height="675" alt="Familias rotas y angustia en la búsqueda de los desaparecidos tras la tragedia de Ceuta: &quot;No sabemos dónde están”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Marruecos, la desesperación de los familiares y amigos que no localizan a sus seres queridos aumenta a medida que sube el número de cuerpos sin vida localizados en el agua, que ya asciende a 72, mientras muchos se aferran a la esperanza de que no tengan teléfono móvil</p><p class="subtitle">En la calle, exhaustos y sin comida: los migrantes que siguen en Ceuta tras el regreso de decenas de miles a Marruecos
</p></div><p class="article-text">
        En una peque&ntilde;a barriada de las afueras de T&aacute;nger, la familia de Mohamed Bouzalmet no puede contener los nervios. Se enteraron de que el joven, de 24 a&ntilde;os, hab&iacute;a tratado de cruzar a Ceuta <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/miles-personas-cruzan-ceuta-mayor-entrada-crisis-2021-queremos-ayudar-padres-no-hay_1_13419247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde la vecina localidad marroqu&iacute; de Castillejos el pasado jueves</a>, cuando un amigo con el que hab&iacute;a emprendido el trayecto a nado se puso en contacto desde el hospital de la ciudad aut&oacute;noma. 
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de su padre fue acudir al lugar el viernes y cruzar la frontera con Espa&ntilde;a para tratar de buscarle, sin &eacute;xito. &ldquo;Es un caos, pas&oacute; mucha gente y no hay informaci&oacute;n suficiente&rdquo;, cuenta tambi&eacute;n desesperado un amigo de la familia, que habla algo de espa&ntilde;ol y relata a elDiario.es la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su pesar lo comparten muchas personas <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el lado marroqu&iacute; de la frontera</a>. Seres queridos que se fueron &ndash;avisando o no a los suyos de que part&iacute;an para nadar hacia Ceuta&ndash; y no se han puesto en contacto con sus familias y amigos. La angustia se agrava a medida que aumenta el n&uacute;mero de cuerpos sin vida localizados en el agua, pero muchos allegados se aferran a la esperanza de que no tengan tel&eacute;fono m&oacute;vil, algo com&uacute;n entre los migrantes que han cruzado en estos d&iacute;as desde Marruecos de forma irregular.
    </p><p class="article-text">
        Miembros de la Guardia Civil &ndash;en concreto de la unidad subacu&aacute;tica, los GEAS&ndash;, junto a otros del Servicio Mar&iacute;timo llevan toda la semana peinando las aguas de la bah&iacute;a sur en busca de cuerpos. Su actividad se intensific&oacute; desde el jueves, momento en el que las decenas de miles de personas migrantes &ndash;en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n familias y menores&ndash; flanquearon el per&iacute;metro fronterizo a trav&eacute;s del litoral. El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel &Aacute;ngel P&eacute;rez, ha asegurado en rueda de prensa este domingo que el &uacute;ltimo dato oficial de fallecidos en el intento de entrada es de 72, mientras que fuentes funerarias se&ntilde;alan que el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas que han llevado ya a sus instalaciones se eleva a 79. Otros recuentos elevan las vidas perdidas en la tragedia a 90, seg&uacute;n informa la Cadena Ser, <a href="https://cadenaser.com/nacional/2026/08/01/el-testimonio-de-mohamed-uno-de-los-migrantes-que-logro-cruzar-a-ceuta-vi-al-menos-cinco-personas-morir-frente-a-los-militares-cadena-ser/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">que ha hablado con un hombre</a>, Mohamed, que asegura que &ldquo;vio hasta cinco o seis personas morir frente a los militares&rdquo; y cuenta que las v&iacute;ctimas fallecieron porque hab&iacute;a mucha gente en el agua.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Guardia Civil dicen a elDiario.es que muchos se ahogaron en los picos de mayor trasiego, &ldquo;cuando se produjo una avalancha de personas tratando de subir desde el agua, por las piedras, al &uacute;ltimo espig&oacute;n que ya da acceso a suelo espa&ntilde;ol&rdquo;. La marea arrastr&oacute; &ldquo;muchos de los cuerpos a la orilla&rdquo;. Otros, indican compa&ntilde;eros de quienes se encargan de sacarlos del agua, acaban saliendo a flote. Los restantes, como siete que aparecieron este mismo s&aacute;bado, son localizados por los GEAS en labores de buceo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de buscar fallecidos, esta unidad tambi&eacute;n ha ayudado a colocar este s&aacute;bado un entramado de boyas de 500 metros que sirven como a&ntilde;adido al espig&oacute;n, con el objetivo de ejercer de barrera para evitar nuevas entradas. Las organizaciones especializadas temen que la pretensi&oacute;n de este nuevo elemento sea retomar las devoluciones en caliente de quienes intentan acceder a nado tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que puso fin a esta pr&aacute;ctica en el mar, hasta entonces sistem&aacute;ticas.</a>
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Solo esperamos que aparezcan pronto&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mientras la nueva barrera anaranjada comenzaba a vislumbrarse desde la localidad marroqu&iacute; Castillejos, un grupo de mujeres se encontraba a escasos metros del control policial para intentar obtener algo de informaci&oacute;n o, en un golpe de suerte, localizar a sus hijos, cuyo paradero desconoc&iacute;an. Una lloraba desconsoladamente, mientras que otra, m&aacute;s contenida, iba recogiendo sus l&aacute;grimas en un pa&ntilde;uelo. &ldquo;No sabemos d&oacute;nde est&aacute;n. Solo esperamos que aparezcan pronto&rdquo;, dec&iacute;a una de ellas a un polic&iacute;a. Decenas de j&oacute;venes continuaban pasando frente a las mujeres, que no pod&iacute;an evitar preguntarles cu&aacute;ntos quedaban por llegar desde Ceuta. &ldquo;Somos muchos. Ahora llegar&aacute;n, si Dios quiere, se&ntilde;ora&rdquo;, respondi&oacute; uno de ellos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscaba una vida mejor y que con su trabajo en Tánger no le llegaba para que su entorno saliera adelante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">El representante de la familia de Mohamed Bouzalmat, desaparecido</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el momento, el ritmo de llegadas a Ceuta se ha detenido, pero la familia de Mohamed Bouzalmat sabe que &eacute;l lo intent&oacute;. El representante de sus allegados, un amigo cercano, asume que &ldquo;buscaba una vida mejor y que con su trabajo en T&aacute;nger no le llegaba para que su entorno saliera adelante&rdquo;. Por eso, seg&uacute;n relata el hombre, acudi&oacute; junto a su amigo a Castillejos: &ldquo;En la mar separaron sus trayectorias. El acompa&ntilde;ante casi se ahoga, pero lo rescataron y en est&aacute; en el hospital. De Mohamed no sabemos nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o Imram Saidi, de 14 a&ntilde;os, fue identificado por su hermana en la playa del Tarajal, gracias a im&aacute;genes de v&iacute;deo de un medio de comunicaci&oacute;n. &ldquo;Un ni&ntilde;o muy tranquilo, que sue&ntilde;a con ser futbolista&rdquo;, explica, y que acudi&oacute; con compa&ntilde;eros de la escuela de su localidad natal, de Alcazarseguir &ndash;a medio camino entre T&aacute;nger y Ceuta&ndash; a cruzar por mar hacia la ciudad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Las grabaciones daban esperanza a la familia y el feliz regreso se consum&oacute; esta misma tarde, cuando pasadas las 17:00 su hermana se comunicaba con este medio para confirmar que el peque&ntilde;o Saidi se hab&iacute;a puesto en contacto con ella al volver a entrar en Castillejos, como parte de los m&aacute;s de 40.000 migrantes que el Gobierno indica que han regresado a Marruecos. 
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                    alt="Omar Bourras, de 17 años y natural de Beni Melal."
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                Omar Bourras, de 17 años y natural de Beni Melal.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El hermano de Omar Bourras sigue esperando. Su hermano es un chico de 17 a&ntilde;os natural de Beni Melal, ya muy cerca de Marrakech, que viv&iacute;a por su empleo en Tetu&aacute;n. Su familia cuenta que acudi&oacute; a Castillejos junto a cuatro compa&ntilde;eros de trabajo: Marouana Achik, Anas Jnaini, Othmane Chouki y Al Alaoui, todos de 18 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El hermano del joven desaparecido cuenta que a los dos &uacute;ltimos &ldquo;los intercept&oacute; la autoridad marroqu&iacute; y fueron devueltos&rdquo; y, despu&eacute;s, se pusieron en contacto con ellos para contarle lo sucedido. &ldquo;El resto entraron en el mar y no supieron nada m&aacute;s de ellos&rdquo;, cuenta entre l&aacute;grimas el hermano, que a&uacute;n no pierde la esperanza. &ldquo;La familia est&aacute; muy triste, fuimos a la polic&iacute;a e incluso a Ceuta y no hemos encontrado ninguna noticia&rdquo;, comenta.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hay muchos muertos en el mar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El caos que describen lo reconocen fuentes policiales, quienes explican que la mayor&iacute;a de las personas migrantes no llevaban consigo documentaci&oacute;n, algo que tambi&eacute;n ocurre con los cad&aacute;veres que permanecen en la funeraria a la espera de identificaci&oacute;n. Las mismas fuentes indican que se est&aacute; valorando la posibilidad de crear una oficina que se dedique a recibir las llamadas y visitas<em> in situ </em>de las familias que creen que algunos de sus allegados desaparecidos pudieron intentar el cruce, pero este extremo a&uacute;n no ha sido confirmado oficialmente por la Delegaci&oacute;n del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que entraron y ahora regresan ni siquiera cuentan con un tel&eacute;fono con el que comunicarse, o en caso de contar con un m&oacute;vil, no han sido capaces de hacerse con una tarjeta SIM debido al cierre de los establecimientos de la ciudad aut&oacute;noma durante este viernes, algo que da esperanza a quienes a&uacute;n esperan noticias al otro lado de la frontera. 
    </p><p class="article-text">
        Es el caso del hermano de Mohamed El Kafhali, otro joven de 17 a&ntilde;os que anunci&oacute; en casa su intenci&oacute;n de intentar pasar a Espa&ntilde;a junto a Mohamed Ben Ayad, un amigo de su misma edad, de la provincia de Chefchauoen. Se agarra a la posibilidad de que hayan vuelto a Castillejos y est&eacute;n incomunicados. &ldquo;Esperamos encontrarlos&rdquo;, alcanza a decir en castellano.
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                Mohamed El Kafhali y Mohamed Ben Ayad.                            </span>
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        Quienes buscan a ni&ntilde;os y adolescentes pueden ponerse en contacto directamente con el tel&eacute;fono del &Aacute;rea de Menores de la ciudad, que facilita informaci&oacute;n directa sobre quienes est&aacute;n bajo su tutela. Adem&aacute;s, tanto para mayores como para menores, la Guardia Civil aconseja denunciar la desaparici&oacute;n en dependencias policiales de Ceuta, de cualquier otra localidad espa&ntilde;ola, o incluso en los pa&iacute;ses de origen. Es recomendable adem&aacute;s aportar muestras de ADN de allegados muy pr&oacute;ximos.
    </p><p class="article-text">
        La ONG Caminando Fronteras ha pedido que se garanticen los procedimientos que permitan la b&uacute;squeda y la identificaci&oacute;n a las familias que intentan localizar a los suyos. Asimismo, demanda que se pueda ofrecer un &ldquo;enterramiento digno a las v&iacute;ctimas y que sus familias puedan despedirse de ellos en base a sus creencias y su religi&oacute;n&rdquo; y reclama que se tengan en cuenta las circunstancias &ldquo;de vulnerabilidad de las familias para garantizar sus derechos y los de las v&iacute;ctimas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al caer la noche este s&aacute;bado en Castillejos, mientras algunos chavales continuaban intentando echarse al agua, no quedaban ya barcos marroqu&iacute;es surcando el litoral de este lado de la frontera. Un agente, se&ntilde;alando la costa, dijo a elDiario.es: &ldquo;Hay muchos muertos en el mar&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Illescas, Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Familias rotas y angustia en la búsqueda de los desaparecidos tras la tragedia de Ceuta: "No sabemos dónde están”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Desaparecidos,Fronteras,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regreso-marruecos-entrar-ceuta-han-mandado-vuelta_1_13422911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eb4ff76-3c2c-42a0-a572-7318821e5d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad de Castillejos continúa paralizada con decenas de personas tumbadas en jardines, soportales y refugios improvisados bajo los árboles mientras, en la playa, algunos migrantes cuentan que les gustaría volver a intentar cruzar la frontera</p><p class="subtitle">FOTOS | Así son las “barreras de contención” que ha instalado el Gobierno en el mar para evitar que pasen migrantes a nado
</p></div><p class="article-text">
        Tres j&oacute;venes marroqu&iacute;es caminan juntos desde Ceuta hasta Castillejos. Est&aacute;n volviendo a Marruecos. &ldquo;Yo vine desde T&aacute;nger, compart&iacute;a coche con ellos dos, que tambi&eacute;n iban solos y no los conoc&iacute;a&rdquo;, explica Simo mientras camina con elDiario.es el kil&oacute;metro que separa el nuevo control policial a la salida de localidad marroqu&iacute; del paso fronterizo hacia Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Descalzos, sin tel&eacute;fonos m&oacute;viles y tras varios d&iacute;as durmiendo en la calle, cuentan que, tras cruzar a Ceuta el pasado jueves junto a decenas de miles de migrantes m&aacute;s, hab&iacute;a cientos de personas en las calles de la peque&ntilde;a ciudad espa&ntilde;ola. Para Simo, que se&ntilde;ala varias cicatrices en las manos y en los brazos a causa de su trabajo en el campo, la vida en Marruecos se ha tornado m&aacute;s dif&iacute;cil para la juventud del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Los tres se conocieron por primera vez hace escasos d&iacute;as y ahora parece que han pasado toda una vida juntos. &ldquo;Hemos vuelto porque la frontera est&aacute; saturada&rdquo;, explica. El camino de Simo y sus dos amigos termina entre coches policiales tras la intensificaci&oacute;n de controles de las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es en Castillejos.
    </p><p class="article-text">
        Al alzar la mirada en direcci&oacute;n a Ceuta, bajo una atm&oacute;sfera brumosa, se percibe <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-llegada-migrantes-ceuta-gobierno-empieza-instalar-barreras-contencion-tarajal-noche-incidentes_6_13422273_1124200.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva estructura flotante de color naranja en el mar.</a> Es la barrera neum&aacute;tica de 500 metros que est&aacute; instalando el Gobierno de Espa&ntilde;a en el espig&oacute;n de el Tarajal, apenas un d&iacute;a despu&eacute;s de que Pedro S&aacute;nchez anunciara el nuevo elemento <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-califica-violacion-integridad-nacional-entrada-ceuta-achaca-mafias-pondremos-recursos_1_13420468.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante su visita a la ciudad</a> aut&oacute;noma, en la que avanz&oacute; que se situar&iacute;an boyas &ldquo;para que se vea desde el punto de vista administrativo que existe una barrera de contenci&oacute;n y, por tanto, se pueda producir y desarrollar esas repatriaciones en frontera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones especializadas temen que la intenci&oacute;n detr&aacute;s de esta &ldquo;barrera&rdquo; sea retomar las devoluciones en caliente de las personas migrantes que intentan acceder a nado tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que puso fin a esta pr&aacute;ctica hasta entonces sistem&aacute;tica y que ha sido denunciada durante a&ntilde;os por las ONG su car&aacute;cter ilegal.</a>
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No lo hag&aacute;is, no merece la pena&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Un grupo de j&oacute;venes trata de cruzar a nado hacia el Tarajal. &ldquo;No lo hag&aacute;is, no merece la pena. Parad, hermanos, parad&rdquo;, grita uno de los amigos de Simo desde arriba. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hab&iacute;a donde quedarse. Ceuta est&aacute; saturado, no hay comida, ni agua y est&aacute;n todos los comercios cerrados&rdquo;, responde a la pregunta de por qu&eacute; ha vuelto. Es una imagen que tambi&eacute;n se repite en este lado de la frontera y, aunque Simo es consciente, prefiere quedarse. &ldquo;Ya est&aacute; bien&rdquo;, insiste. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos vuelven &ndash;el Gobierno espa&ntilde;ol asegur&oacute; este viernes que <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-entrada-migrantes-ceuta-directo-15-muertos-llegada-espana_6_13419607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">48.300 de las m&aacute;s de 50.000 personas</a> que calcula que entraron ya lo hab&iacute;an hecho&ndash;, pero en Castillejos la vida contin&uacute;a paralizada. &ldquo;No hay forma de volver a T&aacute;nger&rdquo;, explica. Como resultado, decenas de personas est&aacute;n tumbadas en jardines, soportales y refugios improvisados bajo los &aacute;rboles de la ciudad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vista de la valla fronteriza entre el municipio marroquí de Fnideq (Castillejos en su denominación castellana) y la ciudad española de Ceuta."
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            <span class="title">
                Vista de la valla fronteriza entre el municipio marroquí de Fnideq (Castillejos en su denominación castellana) y la ciudad española de Ceuta.                            </span>
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        La ma&ntilde;ana de este s&aacute;bado en Castillejos ha transcurrido con un fuerte dispositivo policial y, aunque no se desencadenan disturbios como en las anteriores jornadas, s&iacute; se viven momentos de tensi&oacute;n entre las fuerzas de seguridad y los j&oacute;venes, sobre todo aquellos que siguen intent&aacute;ndolo a nado. A diferencia de los d&iacute;as anteriores, el dispositivo no solo est&aacute; reforzado en el propio paso fronterizo, sino tambi&eacute;n a un kil&oacute;metro del mismo y bloquea el paso de los j&oacute;venes que hace unos d&iacute;as avanzaban por tierra o a lo largo de la costa hasta el Tarajal. Hay m&aacute;s cuerpos de seguridad y tambi&eacute;n cientos de migrantes que est&aacute;n volviendo a Castillejos. 
    </p><p class="article-text">
        El caso de Adam es distinto. El joven, de 24 a&ntilde;os y de origen sudan&eacute;s, est&aacute; solo. Avanza con el resto hasta el nuevo puesto de control fronterizo, desde donde se acerca a uno de los polic&iacute;as marroqu&iacute;es para pedirle auxilio. El joven termina tumbado en la sombra por un golpe de calor. Toda su familia vive en Darfur, la capital de Sud&aacute;n y &eacute;l trabaja desde hace dos a&ntilde;os en la venta ambulante en Marrakech, a m&aacute;s de 600 kil&oacute;metros de esta frontera. 
    </p><h2 class="article-text">Volverlo a intentar</h2><p class="article-text">
        Adam asegura que lo han &ldquo;echado&rdquo; de Ceuta, sin especificar c&oacute;mo ni de qu&eacute; forma, y que, aun as&iacute;, quiere volver a intentarlo. El joven lleg&oacute; el jueves despu&eacute;s de coger un tren desde Marrakech a Casablanca, un coche de Casablanca a T&aacute;nger para finalmente andar durante m&aacute;s de 12 horas hasta Castillejos. Desde su tel&eacute;fono m&oacute;vil ense&ntilde;a diferentes cuentas de Instagram, con el nombre de Haraga Ceuta o Haraga Fnidek: v&iacute;deos de otros j&oacute;venes avanzando hacia la frontera en grupo, cruzando por el mar o alentando el cruce irregular hacia la ciudad aut&oacute;noma. &ldquo;Me enter&eacute; a trav&eacute;s de estos v&iacute;deos de que ven&iacute;a mucha gente a intentar cruzar hacia Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Entre todas las personas que avanzan, tambi&eacute;n hay menores. &ldquo;Nos han mandado de vuelta aqu&iacute;, pero yo no quer&iacute;a volver&rdquo;, insiste uno de ellos, de origen marroqu&iacute;, que tampoco da m&aacute;s detalles. Un hinchable redondo rodea su cintura. &ldquo;Si no podemos volver a nuestras casas, seguiremos intent&aacute;ndolo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
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                Vista de la ciudad de Castillejos en Marruecos.                             </span>
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        Este viernes, en el centro de Ceuta, polic&iacute;as se acercaban a grupos de chavales incit&aacute;ndoles a volver, en algunas ocasiones e indic&aacute;ndoles la direcci&oacute;n de la frontera, un factor que, seg&uacute;n contaron los propios migrantes a elDiario.es, tambi&eacute;n les ha llevado a recorrer el camino de vuelta. 
    </p><p class="article-text">
        En su visita a Ceuta, S&aacute;nchez habl&oacute; de una &ldquo;labor de informaci&oacute;n&rdquo; y reiter&oacute; el car&aacute;cter &ldquo;voluntario&rdquo; de las salidas. &ldquo;Se ha pedido a la polic&iacute;a local que informe a los migrantes que est&aacute;n en otras partes de la ciudad, y no en la frontera, de que se han abierto las fronteras y ya pueden proceder a su salida&rdquo;, dijo el presidente del Gobierno. &ldquo;Hay una labor de informaci&oacute;n para que estas personas puedan salir voluntariamente salir de la ciudad aut&oacute;noma de Ceuta y regresar a sus ciudades de origen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un testigo consultado por este medio describe la actitud intimidatoria de ciertos efectivos espa&ntilde;oles, con empujones y golpes en algunos casos. Algunas informaciones al otro lado de la frontera describen &ldquo;columnas de j&oacute;venes&rdquo; conducidas por polic&iacute;as y militares hacia el Tarajal. 
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones sociales como Oxfam han recordado que cualquier actuaci&oacute;n de las administraciones debe respetar las garant&iacute;as individuales y que no caben las &ldquo;respuestas colectivas&rdquo; que impidan evaluar la situaci&oacute;n de cada persona, lo que, por ejemplo, puede socavar el derecho de asilo. 
    </p><p class="article-text">
        En este lado, algunos han desistido, otros tambi&eacute;n pero no pueden volver a sus ciudades y, por lo tanto, tendr&aacute;n que seguir por las calles de Castillejos hasta entonces. Algunos, en cambio, no tiran la toalla y siguen esperando, una vez m&aacute;s, el momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regreso-marruecos-entrar-ceuta-han-mandado-vuelta_1_13422911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Migrantes,Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la esperanza a los retornos en el lado marroquí de la frontera con Ceuta: “No nos queda nada"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b287da4d-5c9f-419c-bc65-151ce80d0f88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1046y1054.jpg" width="1200" height="675" alt="De la esperanza a los retornos en el lado marroquí de la frontera con Ceuta: “No nos queda nada&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este jueves por la noche, tras el cruce de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma, autoridades marroquíes emplearon material antidisturbios y gases lacrimógenos para dispersar a quienes se congregaban en los alrededores de la frontera</p><p class="subtitle">Miles de personas que entraron en Ceuta regresan a Marruecos: “La Policía nos andaba persiguiendo”
</p></div><p class="article-text">
        Hamid y Ahmed estaban enganchados a las pantallas de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Sirenas, <em>Hraya </em>(t&eacute;rmino utilizado en redes sociales para referirse a la migraci&oacute;n irregular), v&iacute;deos de j&oacute;venes en el mar, una madre que llora la desaparici&oacute;n de sus hijos y un padre que, en cambio, a&uacute;pa en brazos a su beb&eacute;, de escasos meses de edad, mientras se sumerge en la playa de Castillejos, la ciudad marroqu&iacute; fronteriza con Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        400 kil&oacute;metros separaban a Hamid y Ahmed de su destino final. Se escapan de la represi&oacute;n policial en la estaci&oacute;n de tren de Casablanca y, despu&eacute;s de mucho esperar, subieron al tren cuando marcaban las 17:00 de la tarde del 30 de julio. <em>Hraya</em> Ceuta. &ldquo;No nos queda nada, solo Dios&rdquo;, dice Hamid en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        De camino a Castillejos, Hamid y Ahmed consiguieron subirse a un coche privado que avanz&oacute; hacia la frontera con la ciudad aut&oacute;noma. Ese paso donde, desde la ma&ntilde;ana del jueves, miles de j&oacute;venes se hab&iacute;an agolpado. Una hilera de coches marchaba hacia la ciudad marroqu&iacute; mientras decenas de personas como Hamid y Ahmed avanzaban, andando, desde T&aacute;nger hasta Castillejos. 75 kil&oacute;metros. A las 00.00 horas de la noche, los pitidos de los coches y las sirenas de los furgones que intentaban llegar el cruce en Espa&ntilde;a romp&iacute;an el silencio propio del mar. 
    </p><p class="article-text">
        Conforme pas&oacute; la noche, la situaci&oacute;n se complic&oacute;. De pronto, una monta&ntilde;a de fuego y humo negro se abr&iacute;a paso en la oscuridad de la madrugada. Era un autob&uacute;s, en llamas. De fondo, Ceuta, Espa&ntilde;a, donde <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/miles-personas-cruzan-ceuta-mayor-entrada-crisis-2021-queremos-ayudar-padres-no-hay_1_13419247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decenas de miles de personas hab&iacute;an cruzado por tierra </a>y por mar. En la madrugada se registraron entre las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es y grupos en las colinas pr&oacute;ximas al paso fronterizo con Ceuta. Las autoridades marroqu&iacute;es no han facilitado cifras oficiales sobre heridos, v&iacute;ctimas o detenidos, aunque, seg&uacute;n algunas informaciones, decenas de personas han sido detenidas por la polic&iacute;a en Castillejos en las &uacute;ltimas horas.
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            <span class="title">
                Imagen de un autobús incendiado a unos cientos de metros del paso fronterizo en Castillejo, cuyas causas se desconocen, y que no ha dejado víctimas.                            </span>
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        Hamid hab&iacute;a perdido la conexi&oacute;n y hablar con &eacute;l era casi imposible. Hasta que un golpe seco toc&oacute; la espalda de esta periodista. &ldquo;He conseguido llegar&rdquo;, celebraba. En la estaci&oacute;n de Casablanca, contaba que no tiene oportunidades laborales en Marruecos. &ldquo;No hay leyes ni hospitales adecuados, faltan muchos servicios. Sin embargo, en el extranjero tenemos la ambici&oacute;n de estudiar y trabajar&rdquo;, explicaba. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Pedro S&aacute;nchez ha insistido en atribuir la situaci&oacute;n a una supuesta &ldquo;lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo&rdquo;, en referencia a la decisi&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que puso fin a las devoluciones en caliente en el mar, confirmando la ilegalidad de esta pr&aacute;ctica que ha sido sistem&aacute;tica y cuestionada durante a&ntilde;os.</a>
    </p><p class="article-text">
        Pero, el jueves por la noche, en Castillejos, nadie caminaba en grupos grandes, ni siquiera con un destino final similar. Algunos solos y otros acompa&ntilde;ados de amigos, familiares, hijos. En grupos de seis o siete personas, varios atravesaban las vallas metalizadas en el espig&oacute;n, otros daban la vuelta, heridos y exhaustos mientras, otros tantos, esperaban sentados en el paseo mar&iacute;timo de Castillejos o tumbados en las zonas ajardinadas de la ciudad. Los que probaban suerte en el mar corr&iacute;an con flotadores oscuros, aletas y gafas de buceo. Nada m&aacute;s. &ldquo;Solo Dios&rdquo;, repet&iacute;a un joven que corr&iacute;a solo.
    </p><h2 class="article-text">El d&iacute;a despu&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Sobre las 7:00 de la ma&ntilde;ana del viernes, Mohamed, de origen senegal&eacute;s, estaba tumbado en la playa con vistas a El Tarajal. Como &eacute;l, decenas de j&oacute;venes, de mayor&iacute;a marroqu&iacute;es, hab&iacute;an pasado la noche en vela entre intentos de cruce y cabezadas en los aleda&ntilde;os de la entrada hacia Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de c&oacute;mo ha llegado hasta aqu&iacute;, ninguna de las personas consultadas mencion&oacute; la sentencia del Tribunal Supremo. Tampoco Mohamed, que camina solo y se limita a decir, sin dar m&aacute;s detalles, que vio una publicaci&oacute;n en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Amina sujetaba el m&oacute;vil y lloraba desconsoladamente. Estaba buscando a sus hijos. &ldquo;El peque&ntilde;o ha conseguido cruzar, est&aacute; en Ceuta. El mayor no tiene conexi&oacute;n, me dijo que lo intentar&iacute;a una vez, pero han pasado m&aacute;s de 12 horas desde entonces&rdquo;, explicaba. 
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana transcurri&oacute; con m&aacute;s presencia juvenil que lleg&oacute; no solo desde Casablanca, sino tambi&eacute;n desde otras ciudades como Kenitra o El Jadida, y con unas fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es que apenas dispersaban a los grupos que llegan a aglomerarse frente a la valla de Ceuta. 
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;as para cruzar son diferentes. Est&aacute; el camino a trav&eacute;s del mar, donde muchos j&oacute;venes aguardaban ante la mirada de algunos de los barcos policiales que controlan la costa. Entre los bosques de las monta&ntilde;as, donde conforme pasaba la ma&ntilde;ana, los gendarmes marroqu&iacute;es empezaron a lanzar gases lacrim&oacute;genos. Y en primera l&iacute;nea de la carretera, donde, cuando marcaban las 12 del mediod&iacute;a, un cami&oacute;n cisterna, rodeado de decenas de militares marroqu&iacute;es, avanzaba con paso firme. La dispersi&oacute;n fue efectiva y en las siguientes horas el dispositivo policial se hace con la zona.
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            <span class="title">
                Varias personas descansan en una rotonda de Castillejos.                            </span>
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        Cuando empezaba la tarde en Castillejos, decenas de personas volv&iacute;an a la ciudad marroqu&iacute;. Una joven, herida en el pie, estaba tumbada en una de las rotondas de la ciudad. Hab&iacute;a conseguido cruzar a Ceuta junto a su hermano de 12 a&ntilde;os, pero ha sido una de las miles de personas que han paseado de vuelta por el camino entre ambos pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno espa&ntilde;ol asegura que m&aacute;s de 48.300 migrantes han retornado ya a Marruecos de los aproximadamente 50.000 migrantes que calcula que entraron de forma irregular a la ciudad aut&oacute;noma. Muchos describen las dificultades que encontraron a su llegada y denuncian que han sufrido condiciones duras tras una noche a la intemperie.
    </p><p class="article-text">
        Muchos retornan, pero Castillejos estaba sumida en la incertidumbre. Aqu&iacute; el mundo se ha detenido. &ldquo;Los servicios de taxi llevan suspendidos desde ayer por la tarde, los comercios est&aacute;n cerrados y no hay agua ni comida&rdquo;, dijo un joven.  Al menos 57 personas cuando intentaban entrar a nado en el enclave espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:28:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la esperanza a los retornos en el lado marroquí de la frontera con Ceuta: “No nos queda nada"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Ceuta,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "prioridad nacional" de PP y Vox golpea la cooperación al desarrollo autonómica: "No es un recorte, es una desaparición"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/prioridad-nacional-pp-vox-golpea-cooperacion-desarrollo-autonomica-no-recorte-desaparicion_1_13380047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1884b2c1-3259-4491-ba1b-fca7dd7fdf99_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086508.jpg" width="765" height="430" alt="La &quot;prioridad nacional&quot; de PP y Vox golpea la cooperación al desarrollo autonómica: &quot;No es un recorte, es una desaparición&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los acuerdos autonómicos entre ambas formaciones en Extremadura, Aragón y Andalucía y Castilla y León allanan el camino hacia el "desmantelamiento" de la ayuda exterior que procede de las comunidades autónomas. En algunos casos, sus promesas ya se han traducido en drásticos recortes</p><p class="subtitle">Las ONG extremeñas denuncian un recorte del 87% en las ayudas de educación para la ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        La &ldquo;prioridad nacional&rdquo; de PP y Vox ha empezado a golpear las pol&iacute;ticas de cooperaci&oacute;n al desarrollo. Los acuerdos auton&oacute;micos entre ambas formaciones en Extremadura, Andaluc&iacute;a y Castilla y Le&oacute;n allanan el camino hacia la reducci&oacute;n de las partidas destinadas a ayuda exterior y, en algunos casos, se han traducido en anuncios de dr&aacute;sticos recortes. El Gobierno extreme&ntilde;o, por ejemplo, ha limitado a un 0,03% del presupuesto, mientras que el de Castilla y Le&oacute;n ha anunciado este lunes que limitar&aacute; &ldquo;al m&iacute;nimo exigido por ley&rdquo; su dotaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;No s&eacute; si podemos hablar de recorte. Han eliminado totalmente el presupuesto de la Ley extreme&ntilde;a de cooperaci&oacute;n y solidaridad internacional. Tenemos que hablar de la desaparici&oacute;n de la cooperaci&oacute;n&rdquo;, denuncian desde la Coordinadora Extreme&ntilde;a de ONGD (CONGDEX) en una conversaci&oacute;n con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Vicepresidencia y Consejer&iacute;a de Desregulaci&oacute;n, Servicios Sociales y Familia de Extremadura defienden su decisi&oacute;n. Seg&uacute;n explican a elDiario.es, el consenso previo en torno a la cooperaci&oacute;n &ldquo;no puede presentarse como un mandato inmutable&rdquo;. Seg&uacute;n detallan, Vox concurri&oacute; a las elecciones auton&oacute;micas con un programa que inclu&iacute;a la eliminaci&oacute;n del &ldquo;gasto p&uacute;blico e ideol&oacute;gico&rdquo; en cooperaci&oacute;n internacional. &ldquo;El 17% de los extreme&ntilde;os respald&oacute; esa propuesta en las urnas&rdquo;, se&ntilde;alan desde la Consejer&iacute;a, que defiende una &ldquo;reordenaci&oacute;n de prioridades&rdquo; para dirigir los recursos p&uacute;blicos a servicios sociales, familias, menores y extreme&ntilde;os en situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Este lunes, el nuevo gobierno de coalici&oacute;n PP-Vox de Castilla y Le&oacute;n ha confirmado su intenci&oacute;n de aprobar un duro golpe a la cooperaci&oacute;n auton&oacute;mica. La Conserjer&iacute;a de Ayudas Sociales, dirigida por el partido de extrema derecha, ha anunciado que dejar&aacute; la cooperaci&oacute;n internacional al desarrollo en &ldquo;el m&iacute;nimo legal exigido&rdquo; y orientar&aacute; la prioridad de estos fondos hacia aquellos pa&iacute;ses que &ldquo;colaboren&rdquo; con Castilla y Le&oacute;n &ldquo;en la repatriaci&oacute;n y retorno de menores en situaci&oacute;n irregular&rdquo;. Sin embargo, los Gobiernos regionales no tienen competencia en materia de repatriaci&oacute;n de inmigrantes. 
    </p><p class="article-text">
        En Andaluc&iacute;a, el acuerdo de gobierno menciona expresamente las ayudas destinadas a cooperaci&oacute;n internacional dentro de las subvenciones que se pretenden reducir progresivamente &ldquo;hasta su eliminaci&oacute;n&rdquo; si no contribuyen de forma directa a la calidad de vida de los andaluces. La presidenta de la Coordinadora Andaluza de ONGD (CAONGD), Patricia S&aacute;nchez sostiene que la medida 144 del pacto PP-Vox supone &ldquo;un ataque directo&rdquo; porque no plantea evaluar ni mejorar la cooperaci&oacute;n, sino avanzar en su eliminaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva no se limita a Andaluc&iacute;a y Extremadura. En Arag&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/aragon/politica/nuevo-golpe-vox-cooperacion-aragon-retira-apoyo-catedra-unizar-destina-prioridad-nacional_1_13287230.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presupuesto auton&oacute;mico de cooperaci&oacute;n ha ca&iacute;do casi un 77% desde 2024</a>, hasta 1,44 millones de euros, apenas el 0,02% del presupuesto regional y su nivel m&aacute;s bajo en 25 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, el Ejecutivo tambi&eacute;n ha ordenado la retirada de unos 30.000 euros anuales a la C&aacute;tedra de Cooperaci&oacute;n al Desarrollo de la Universidad de Zaragoza, con 18 a&ntilde;os de trayectoria. La Federaci&oacute;n Aragonesa de Solidaridad (FAS) considera que la decisi&oacute;n &ldquo;pone freno a la solidaridad&rdquo; y vulnera los derechos humanos. 
    </p><h2 class="article-text">&lsquo;Prioridad nacional&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Los acuerdos entre ambos partidos pol&iacute;ticos est&aacute;n atravesados por el concepto de la &lsquo;prioridad nacional&rsquo;. Remedios Tierno, presidenta de Amnist&iacute;a Internacional en Extremadura, considera que las medidas defendidas en torno a ella pueden constituir una violaci&oacute;n de derechos humanos y de obligaciones internacionales del Estado. En concreto, Remedios se&ntilde;ala tres riesgos: &ldquo;La discriminaci&oacute;n directa o indirecta en el acceso a derechos; la adopci&oacute;n de medidas regresivas en derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales; y la vulneraci&oacute;n del inter&eacute;s superior del menor, especialmente en el caso de la infancia migrante no acompa&ntilde;ada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las palabras son importantes&rdquo;, advierte Remedios. A su juicio, normalizar conceptos como &lsquo;prioridad nacional&rsquo; en lugar de priorizar el incremento de recursos para derechos sociales de todas las personas ahonda en la estigmatizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n vulnerable y contribuye a incrementar el racismo y la xenofobia. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Consejer&iacute;a extreme&ntilde;a defiende que la cooperaci&oacute;n internacional y la acci&oacute;n exterior deben corresponder &ldquo;principalmente al Estado, no a las comunidades aut&oacute;nomas&rdquo;. Seg&uacute;n apuntan, los gobiernos auton&oacute;micos deben centrar sus presupuestos en las competencias que tienen atribuidas y en las necesidades directas de sus ciudadanos. Seg&uacute;n la Consejer&iacute;a, bajo el &ldquo;paraguas gen&eacute;rico de los derechos humanos&rdquo; se financien, seg&uacute;n su criterio, programas de contenido ideol&oacute;gico que no aportan un beneficio &ldquo;real ni medible&rdquo; m&aacute;s all&aacute; del sostenimiento de determinadas organizaciones. 
    </p><h2 class="article-text">Extremadura: una agencia sin pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        En Extremadura el golpe ha sido especialmente abrupto. Desde la Coordinadora Extreme&ntilde;a aseguran que no se trata de una reducci&oacute;n gradual, sino de un &ldquo;desmantelamiento&rdquo; de la pol&iacute;tica p&uacute;blica de cooperaci&oacute;n. Seg&uacute;n alertan, el dinero que permanece en los presupuestos no alcanza para sostener convocatorias ni programas, sino apenas para mantener una m&iacute;nima estructura administrativa.
    </p><p class="article-text">
        La CONGDEX advert&iacute;a que el recorte afectar&iacute;a a programas de salud, educaci&oacute;n, protecci&oacute;n de la infancia y ayuda humanitaria en contextos de vulnerabilidad extrema. La Consejer&iacute;a, sin embargo, niega que la mayor parte de los fondos estuvieran destinados exclusivamente a esos sectores. &ldquo;Muchas partidas financiaban proyectos de claro componente ideol&oacute;gico&rdquo;, afirman. Desde esa premisa, el Gobierno auton&oacute;mico sostiene que tiene el deber de revisar ese gasto y destinar los recursos a &ldquo;las necesidades reales de Extremadura&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de interlocuci&oacute;n es otra de las principales quejas del sector de las ONG. La Coordinadora extreme&ntilde;a explica que ha mantenido reuniones con grupos parlamentarios, incluido el PP, pero que no ha logrado reunirse con el Gobierno auton&oacute;mico ni con la presidenta Mar&iacute;a Guardiola, pese a haberlo solicitado &ldquo;por activa y por pasiva&rdquo;. La entidad reclama conocer el plan de trabajo y qu&eacute; ocurrir&aacute; con la Agencia Extreme&ntilde;a de Cooperaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo (AEXCID). La directora de esta agencia, Isabel Belloso, present&oacute; su dimisi&oacute;n tras conocer la reducci&oacute;n del presupuesto de 11 a 2 millones de euros llevando a la integraci&oacute;n de la AEXCID en una estructura m&aacute;s reducida dentro de la Junta. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Junta asegura en conversaciones con elDiario.es que la Agencia Extreme&ntilde;a de Cooperaci&oacute;n seguir&aacute; existiendo, aunque &ldquo;dentro de una estructura administrativa m&aacute;s ajustada y coherente con las prioridades del Gobierno&rdquo;. Lo que no continuar&aacute;, seg&uacute;n la Consejer&iacute;a, es &ldquo;un modelo sobredimensionado, con convocatorias mantenidas por inercia y orientadas en muchos casos a financiar proyectos ideol&oacute;gicos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Andaluc&iacute;a: de 47 a 20 millones para cooperaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En Andaluc&iacute;a, la preocupaci&oacute;n se concentra en la medida 144 del acuerdo entre PP y Vox. La CAONGD denuncia que el pacto se&ntilde;ala espec&iacute;ficamente a las ayudas de cooperaci&oacute;n internacional al desarrollo para reducirlas progresivamente hasta su eliminaci&oacute;n si no se considera que contribuyen de forma directa a la calidad de vida de los andaluces. Para la Coordinadora, esa formulaci&oacute;n instala una falsa disyuntiva, &ldquo;como si la justicia social dentro de Andaluc&iacute;a compitiera con la solidaridad internacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n andaluza, recuerdan las organizaciones, no es una actividad accesoria. Est&aacute; recogida en el Estatuto de Autonom&iacute;a, en la Ley Andaluza de Cooperaci&oacute;n, en planes directores y en una arquitectura institucional construida durante d&eacute;cadas, incluida la Agencia Andaluza de Cooperaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo. Tras la composici&oacute;n y el anuncio por parte de Juanma Moreno del nuevo Gobierno de Andaluc&iacute;a, queda pendiente por concretar el nivel de viceconsejer&iacute;as y secretar&iacute;as generales. Una decisi&oacute;n que s&iacute; podr&iacute;a afectar al futuro de la propia Agencia Andaluza.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el futuro no es prometedor ya que los datos muestran un retroceso sostenido. Andaluc&iacute;a pas&oacute; de invertir 47,33 millones de euros en Ayuda Oficial al Desarrollo en 2018 a 20,5 millones en 2025, apenas un 0,04% del presupuesto auton&oacute;mico, seg&uacute;n la CAONGD. La directora de la Coordinadora subraya que esa ca&iacute;da se ha producido mientras el presupuesto general de la Junta crec&iacute;a a&ntilde;o tras a&ntilde;o, lo que descarta, a su juicio, que el problema sea la falta de recursos: &ldquo;No hablamos de una imposibilidad econ&oacute;mica, sino de prioridades&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        El contexto estatal tampoco ayuda. Seg&uacute;n el informe de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo sobre cooperaci&oacute;n auton&oacute;mica, la media de los presupuestos destinados por las comunidades aut&oacute;nomas a la cooperaci&oacute;n en 2025 se situ&oacute; en el 0,12%, equivalente a 8,5 euros por habitante al a&ntilde;o y muy lejos del 0,7% comprometido. Aunque 2025 fue el a&ntilde;o con mayor presupuesto auton&oacute;mico global destinado a cooperaci&oacute;n (334,4 millones frente a los 325,7 millones en 2024), el crecimiento fue desigual. En el &aacute;mbito local, el 75% de los ayuntamientos y diputaciones analizados destinaban en 2024 menos del 0,7% a Ayuda Oficial al Desarrollo. 
    </p><h2 class="article-text">Proyectos a medio hacer</h2><p class="article-text">
        El impacto de estos recortes no se mide solo en partidas presupuestarias. Rafael Cantero, presidente de CIC Bat&aacute;, una organizaci&oacute;n con sede en C&oacute;rdoba, pero con impacto nacional e internacional, explica que la reducci&oacute;n de fondos de cooperaci&oacute;n de la Junta de Andaluc&iacute;a ha dejado paralizados compromisos con organizaciones de Mozambique, Bolivia y otros pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n, explica Cantero, no funciona como una intervenci&oacute;n puntual que empieza y termina en varios meses. &ldquo;Los proyectos se planifican durante a&ntilde;os, se construyen con organizaciones locales y dependen de relaciones de confianza. Cuando la financiaci&oacute;n se corta de golpe, se reduce el impacto de procesos ya iniciado y se quiebran compromisos con organizaciones que contaban con nuestra ayuda&rdquo;, insiste el presidente de CIC Bat&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Cantero tambi&eacute;n advierte sobre la p&eacute;rdida de calidad de la cooperaci&oacute;n. &ldquo;Andaluc&iacute;a tiene una agencia t&eacute;cnicamente preparada, con personal formado y capacidad institucional, pero cada vez con menos fondos. La paradoja es tener una estructura p&uacute;blica especializada mientras se debilita la pol&iacute;tica que esta estructura debe ejecutar&rdquo;, insiste. 
    </p><h2 class="article-text">El rol de la cooperaci&oacute;n auton&oacute;mica </h2><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n descentralizada es una de las se&ntilde;as de identidad del modelo espa&ntilde;ol de ayuda al desarrollo. Las comunidades aut&oacute;nomas, ayuntamientos y diputaciones han sostenido durante a&ntilde;os proyectos que, en muchos casos, llegan donde la cooperaci&oacute;n estatal no llega. En Extremadura, las organizaciones recuerdan que la comunidad tambi&eacute;n fue hist&oacute;ricamente receptora de ayudas europeas y de solidaridad interterritorial. 
    </p><p class="article-text">
        El informe del Sector de las ONGD 2025 de la Coordinadora muestra la dimensi&oacute;n del trabajo. En 2025, las organizaciones estuvieron presentes en 100 pa&iacute;ses y desarrollaron 4.322 proyectos que contribuyeron a mejorar las condiciones de vida de casi 59 millones de personas. El documento tambi&eacute;n recuerda que las organizaciones no solo trabajan fuera de Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n en educaci&oacute;n para la transformaci&oacute;n y justicia global dentro del pa&iacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/prioridad-nacional-pp-vox-golpea-cooperacion-desarrollo-autonomica-no-recorte-desaparicion_1_13380047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 20:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "prioridad nacional" de PP y Vox golpea la cooperación al desarrollo autonómica: "No es un recorte, es una desaparición"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cooperación al desarrollo,Extremadura,Aragón,prioridad nacional,ONGs]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos-Francia: el partido de una reconciliación incompleta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/marruecos-francia-partido-reconciliacion-incompleta_1_13364661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d50200ab-8b81-4d2e-af8b-ad4c64441e63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x931y310.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos-Francia: el partido de una reconciliación incompleta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La recuperación de las buenas relaciones diplomáticas entre la antigua metrópoli y su excolonia avanza a distinto paso que entre las respectivas sociedades civiles, que viven fenómenos como el auge de la lengua inglesa entre los jóvenes marroquíes y la popularidad creciente de los discursos xenófobos de la ultraderecha gala</p><p class="subtitle">El fútbol se impone a las trampas de Trump e Infantino
</p></div><p class="article-text">
        El partido entre Marruecos y Francia invita casi de forma autom&aacute;tica a una lectura hist&oacute;rica. La antigua colonia frente a la antigua potencia colonial. El Sur contra el Norte. La revancha simb&oacute;lica de un pa&iacute;s y su gente, Marruecos, que ya no acepta ser observado y tratado desde la vieja jerarqu&iacute;a. Pero esa lectura, poderosa y contextual, ya no trasciende de la misma forma.
    </p><p class="article-text">
        Tras los pitidos finales de las victorias en el Mundial 2026 de Marruecos contra Canad&aacute; y de Francia contra Paraguay, los memes tomaron las redes sociales. Una simulaci&oacute;n de una partida de <em>Grand Theft Auto</em> (videojuego donde los jugadores controlan a criminales en misiones como atracos o tiroteos), con coches incendiados, explosiones de edificios y un exceso de violencia ven&iacute;a a avanzar el escenario que acoger&iacute;a Par&iacute;s el pr&oacute;ximo 9 de julio tras el fin del partido, ganase quien ganase. Ma&ntilde;ana qu&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n franco-marroqu&iacute; atraviesa hoy una paradoja mucho m&aacute;s contempor&aacute;nea que, en parte como en el meme, habla de distanciamiento social, identidad, violencia y rechazo. Mientras Rabat y Par&iacute;s viven uno de sus mejores momentos diplom&aacute;ticos en d&eacute;cadas, una parte creciente de la juventud marroqu&iacute; se distancia culturalmente de Francia mientras que el debate pol&iacute;tico franc&eacute;s y la ultraderecha endurece su discurso sobre inmigraci&oacute;n, identidad y pertenencia.  
    </p><h2 class="article-text">Del choque diplom&aacute;tico al deshielo </h2><p class="article-text">
        Hace apenas unos a&ntilde;os, el clima diplom&aacute;tico entre Rabat y Par&iacute;s no era tan suave como en la actualidad. Desde la llegada de Emmanuel Macron al El&iacute;seo, en 2017, Francia hab&iacute;a intentado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/macron-rescata-memoria-historia-colonial-francesa-herramienta-diplomatica_129_9247163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconstruir su relaci&oacute;n con Argelia</a>, rival regional de Marruecos y principal apoyo internacional y hogar para el Frente Polisario. Desde Rabat, el acercamiento a Argel fue interpretado como una se&ntilde;al de distanciamiento pol&iacute;tico.  
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n se agrav&oacute; en 2021 con la revelaci&oacute;n de que los servicios secretos marroqu&iacute;es habr&iacute;an utilizado el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/emmanuel-macron-identificado-filtracion-mundial-espionaje-proyecto-pegasus_1_8154398.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa israel&iacute; Pegasus</a> para espiar el tel&eacute;fono personal de Macron. Una acusaci&oacute;n que desde Rabat se neg&oacute;, pero que sin duda deterior&oacute; gravemente la confianza entre ambos gobiernos, hasta caer a su punto m&aacute;s bajo. 
    </p><p class="article-text">
        A este episodio se sumaron las restricciones francesas a la concesi&oacute;n de visados para ciudadanos marroqu&iacute;es, pero tambi&eacute;n argelinos y tunecinos. Entonces, Par&iacute;s justific&oacute; que la medida era una forma de presionar a los pa&iacute;ses del norte de &Aacute;frica para aceptar con mayor rapidez la readmisi&oacute;n de sus nacionales expulsados de territorio franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El desencuentro alcanz&oacute; otro momento simb&oacute;lico despu&eacute;s del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/peor-terremoto-historia-reciente-marruecos-nadie-asegura-haya-terminado_129_10501391.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terremoto de septiembre de 2023 en la regi&oacute;n de Al Haouz.</a> Marruecos ignor&oacute; oficialmente la asistencia humanitaria francesa y solo acept&oacute; apoyo de Espa&ntilde;a, Reino Unido, Emiratos &Aacute;rabes Unidos y Qatar. Desde Rabat justificaron que era por cuestiones de orden y para evitar la sobresaturaci&oacute;n de los servicios de rescate. Desde Par&iacute;s, <a href="https://x.com/EmmanuelMacron/status/1701676564331548914?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1701676564331548914%7Ctwgr%5E72287beff4767ad0a9e6fe2263fd8676af1dafcb%7Ctwcon%5Es1_&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fes.rue20.com%2F2023%2F09%2F14%2Fel-hashtag-que-arrasa-en-marruecos-soy-marroqui-y-rechazo-el-discurso-de-macron%2F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Macron lanz&oacute; un mensaje</a> directamente dirigido a la poblaci&oacute;n marroqu&iacute; que provoc&oacute; una oleada de rechazo en redes sociales bajo el lema: &ldquo;Soy marroqu&iacute; y rechazo el discurso de Macron&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la consecuci&oacute;n de episodios que han minado la relaci&oacute;n entre ambos, la imagen de la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/macron-escenifica-reconciliacion-mohamed-vi-rabat-apoyar-plan-marroqui-sahara-occidental_1_11778842.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visita de Estado de octubre de 2024</a> fue la contraria. Banderas francesas y marroqu&iacute;es ondeando en Rabat, en la avenida Mohamed V, en el aeropuerto de Rabat-Sal&eacute;, en los alrededores del Gran Teatro y en la torre Mohamed VI. El rey, apoyado sobre un bast&oacute;n, recibi&oacute; al presidente personalmente al final de la escalerilla del avi&oacute;n a su llegada a Marruecos. Era la primera visita de Estado del presidente franc&eacute;s desde 2018.
    </p><p class="article-text">
        El giro lleg&oacute; en julio de 2024, cuando Macron comunic&oacute; oficialmente a Mohamed VI que Francia entend&iacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/francia-mueve-ficha-favor-marruecos-saharauis-quedan-vez-solos_129_11560083.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan marroqu&iacute; de autonom&iacute;a para el S&aacute;hara Occidental como &ldquo;la &uacute;nica base&rdquo;</a> para alcanzar una soluci&oacute;n pol&iacute;tica duradera. Una decisi&oacute;n que abandonaba d&eacute;cadas de ambig&uuml;edad francesa y la alineaci&oacute;n definitiva con una de las principales prioridades de la pol&iacute;tica exterior de Rabat. 
    </p><p class="article-text">
        Una semana antes de la visita de Macron, el monarca expres&oacute; ante el Parlamento su &ldquo;m&aacute;s profundo agradecimiento&rdquo; a Francia y al presidente franc&eacute;s por su apoyo a la &ldquo;marroquinidad del S&aacute;hara&rdquo;. Macron, por su lado, fue todav&iacute;a m&aacute;s expl&iacute;cito durante su intervenci&oacute;n ante un Parlamento marroqu&iacute; atento y entregado: &ldquo;Con Mohamed VI hemos decidido escribir un nuevo libro juntos&rdquo;, afirm&oacute;. &ldquo;El presente y el futuro del S&aacute;hara Occidental se inscriben en el marco de la soberan&iacute;a marroqu&iacute;&rdquo;, sentenci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la visita de Estado de Macron, Francia y Marruecos sellaron 22 acuerdos comerciales y financieros por un valor de 10.000 millones de euros, seg&uacute;n el El&iacute;seo. Los contratos incluyeron proyectos ferroviarios, de energ&iacute;as renovables, hidr&oacute;geno verde o desalinizaci&oacute;n, entre otros sectores. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los acuerdos m&aacute;s destacados figura el contrato adjudicado a Alstom para construir el segundo tramo del tren de alta velocidad marroqu&iacute;, que ya conecta T&aacute;nger con Casablanca y que busca ampliar la v&iacute;a a Marrakech. El contrato, valorado en unos 1.800 millones de euros, recay&oacute; en manos de la empresa francesa y no de competidores como las espa&ntilde;olas Talgo y CAF. 
    </p><p class="article-text">
        Macron defini&oacute; la nueva etapa como una &ldquo;asociaci&oacute;n excepcional y reforzada&rdquo;. La expresi&oacute;n fue diplom&aacute;tica, pero el mensaje pol&iacute;tico tambi&eacute;n fue muy claro. Francia quer&iacute;a recuperar terreno en Marruecos para compensar el que estaba perdiendo en otros pa&iacute;ses del continente africano, especialmente en el Sahel, y en un contexto en el cual otros socios del norte global como Espa&ntilde;a, Estados Unidos o China estaban compitiendo cada vez m&aacute;s por la influencia econ&oacute;mica y estrat&eacute;gica en el reino. 
    </p><h2 class="article-text">Los marroqu&iacute;es ya no ven a Francia como antes </h2><p class="article-text">
        Aunque el acercamiento entre Estados no solo convive, sino que mejora, la evoluci&oacute;n cultural y social avanza en otra direcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, el franc&eacute;s fue la lengua de prestigio de las &eacute;lites marroqu&iacute;es, la principal lengua extranjera y el veh&iacute;culo de acceso a la educaci&oacute;n superior, la administraci&oacute;n y el mercado laboral. Hoy sigue teniendo una posici&oacute;n dominante en sectores diversos. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional de la Francofon&iacute;a, alrededor del 36% de la poblaci&oacute;n marroqu&iacute; habla franc&eacute;s. Pero su monopolio est&aacute; siendo cuestionado por las generaciones j&oacute;venes, sobre todo por la conocida como Generaci&oacute;n Z. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s significativo ya no es solo la arabizaci&oacute;n impulsada tras la independencia o, incluso, el reconocimiento oficial de otras lenguas locales como el amazigh (bereber) en 2011, sino la creciente anglofilia de las nuevas generaciones. Un estudio del British Council publicado en 2021 revel&oacute; que el 40% de los j&oacute;venes marroqu&iacute;es considera que el ingl&eacute;s debe ser un idioma preferente en la ense&ntilde;anza, frente a apenas un 10% que antepone el franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 2019 se han abierto colegios privados brit&aacute;nicos y estadounidenses en el reino, pero el salto lleg&oacute; en 2023, cuando el Ministerio de Educaci&oacute;n de Marruecos comenz&oacute; a incluir progresivamente el ingl&eacute;s dentro de los colegios p&uacute;blicos. Aunque para el ministro de Educaci&oacute;n marroqu&iacute;, Mohamed Zarouali, esta decisi&oacute;n &ldquo;nunca fue una ruptura con el idioma franc&eacute;s&rdquo;, en la calle, en los bares y entre los j&oacute;venes la narrativa es bien distinta. 
    </p><p class="article-text">
        Meryem ha estudiado y hablado siempre en franc&eacute;s con su familia. Hoy, en edad adulta, quiere formarse y buscar trabajo fuera de su pa&iacute;s, pero reniega del idioma de Par&iacute;s: &ldquo;Estamos anclados en la relaci&oacute;n colonial. El franc&eacute;s es un idioma que nos cierra las puertas a oportunidades laborales fuera del pa&iacute;s. O te vas a Francia o a Canad&aacute;, no hay muchas m&aacute;s opciones&rdquo;, explica en conversaci&oacute;n con elDiario.es. Haytham, por su parte, tom&oacute; la decisi&oacute;n hace a&ntilde;os. Decidi&oacute; priorizar aprender ingl&eacute;s porque quer&iacute;a vivir y trabajar en Londres para despu&eacute;s volver a Rabat, su ciudad natal. &ldquo;Cada vez hay m&aacute;s gente que habla ingl&eacute;s y que se maneja en las redes sociales en ingl&eacute;s. Con el Mundial 2030 a la vuelta de la esquina, es fundamental que los j&oacute;venes aprendan este idioma internacional&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Ese cambio en la narrativa del lenguaje tiene una carga pol&iacute;tica de fondo. El Marruecos institucional y de los despachos quiere relacionarse con Francia, pero la sociedad civil recuerda que no quiere depender de la antigua colonia. Inversi&oacute;n, cooperaci&oacute;n y reconocimiento diplom&aacute;tico, s&iacute;, pero, a su vez, diversificaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y mayor autonom&iacute;a cultural y simb&oacute;lica. 
    </p><h2 class="article-text">Francia endurece el discurso sobre migraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Al otro lado del Mediterr&aacute;neo, la evoluci&oacute;n es distinta, pero tambi&eacute;n apunta en contra de la reconciliaci&oacute;n entre los Estados. Durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, y como consecuencia de la creciente presencia de la extrema derecha con partidos pol&iacute;ticos como Agrupaci&oacute;n Nacional, los conceptos como la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/prioridad-nacional-obsesion-jean-marie-le-pen-ahora-quieren-aplicar-vox-pp-extremadura-aragon_1_13164941.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prioridad nacional</a> han ganado visibilidad y adeptos entre la sociedad civil francesa. Entre esos discursos de odio y xen&oacute;fobos, la poblaci&oacute;n procedente del norte de &Aacute;frica, incluida la marroqu&iacute;, ocupa con frecuencia el centro de las pol&iacute;ticas migratorias sobre integraci&oacute;n, laicidad o delincuencia. 
    </p><p class="article-text">
        La comunidad marroqu&iacute; representa una de las di&aacute;sporas m&aacute;s grandes de Europa, siendo Francia el principal destino de estos flujos migratorios con un 32% del total de migrantes marroqu&iacute;es en el extranjero en su pa&iacute;s. Unos n&uacute;meros que en 2022 se tradujeron en alrededor de 747.000 marroqu&iacute;es residentes en Francia, seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Estudios Econ&oacute;micos en Francia. Son mayor&iacute;a y, al mismo tiempo, con los crecientes discursos de odio, la diana antimigratoria. Seg&uacute;n el Ministerio de Interior franc&eacute;s, en 2024 las fuerzas de seguridad registraron m&aacute;s de 16.000 infracciones de car&aacute;cter racista, xen&oacute;fobo o antirreligioso. Los delitos aumentaron un 11% respecto al a&ntilde;o anterior y las faltas, un 6%. Entre las v&iacute;ctimas aparec&iacute;an sobrerrepresentados los extranjeros procedentes de pa&iacute;ses africanos, especialmente Marruecos. 
    </p><p class="article-text">
        El clima social, desde las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes o desde los discursos de extrema derecha, en Francia y en Marruecos, pesan sobre la relaci&oacute;n bilateral, aunque no se manifiesta en los comunicados oficiales o en las visitas de Estado. Nunca las relaciones entre Par&iacute;s y Rabat hab&iacute;an estado tan s&oacute;lidas en lo pol&iacute;tico y sus sociedades tan fracturadas en lo cultural e identitario. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/marruecos-francia-partido-reconciliacion-incompleta_1_13364661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 19:25:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marruecos-Francia: el partido de una reconciliación incompleta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mundial de fútbol,Francia,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un brote de Ébola fuera de control en medio de una guerra interminable: qué está pasando en el Congo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/brote-ebola-fuera-control-medio-guerra-interminable-pasando-congo_1_13256955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a31a5ac6-7591-4795-bb5d-efa1c606a4d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trabajadores sanitarios bajan el ataúd de Kakule Mbusa Desire, víctima del ébola, en Beni, provincia de Kivu del Norte, República Democrática del Congo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El M23 ha consolidado administraciones paralelas y millones de personas viven entre desplazamientos y servicios básicos al borde del colapso. La epidemia no puede entenderse como un fenómeno separado de la guerra en un territorio donde las potencias extranjeras se disputan los recursos naturales</p><p class="subtitle">Alarma por la velocidad a la que avanza el ébola en el Congo: “La situación es caótica”</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/temas/congo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo</a> (RDC) vuelve a mirar al este, una regi&oacute;n que nunca termin&oacute; de salir de la guerra. En Kivu Norte, Kivu Sur e Ituri, la violencia armada ha dejado de ser una crisis intermitente para convertirse en una forma de gobierno de facto. All&iacute;, el Estado congole&ntilde;o ya no controla partes de su propio territorio, sino que el Movimiento 23 de Marzo (conocido popularmente como M23), un grupo rebelde militar, ha consolidado administraciones paralelas y millones de personas viven entre desplazamientos y servicios b&aacute;sicos al borde del colapso.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo brote de &eacute;bola, que ya supera <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ebola-amenaza-congo-poblacion-cansada-alerta-desconfia-sistema-sanitario_128_13254559.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los 900 casos sospechosos y ronda las 240 muertes</a>, ha golpeado esa misma zona. En este enclave del continente africano, la epidemia no puede entenderse como un fen&oacute;meno separado de la guerra. El virus avanza donde la inseguridad impide rastrear contagios, los hospitales no siempre son seguros y la desconfianza hacia las autoridades sanitarias se alimenta tras a&ntilde;os de abandono.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una guerra que no se explica solo por hutus y tutsis</h2><p class="article-text">
        El actual conflicto en el este de la RDC no empez&oacute; con el &uacute;ltimo brote ni se explica solo por la rivalidad entre hutus y tutsis. El genocidio de Ruanda de 1994 es una pieza imprescindible para entender el conflicto, pero no es la &uacute;nica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya había un conflicto interno entre congoleños antes de que la llegada de refugiados ruandeses agravara la situación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Florence Kavira, periodista congole&ntilde;a en Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo advierte, durante una entrevista con elDiario.es, de que antes de 1994 ya exist&iacute;an tensiones internas en el este del pa&iacute;s, especialmente en territorios como Rutshuru y Masisi. Algunas comunidades hutu congole&ntilde;as se consideraban plenamente congole&ntilde;as, pero denunciaban no ser reconocidas como tales y quedar excluidas de los espacios de toma de decisiones. &ldquo;Ya hab&iacute;a un conflicto interno entre congole&ntilde;os antes de que la llegada de refugiados ruandeses agravara la situaci&oacute;n&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras el genocidio ruand&eacute;s, la llegada de refugiados hutus y tutsis mezcl&oacute; esas tensiones locales con problemas de seguridad regional, identidad, ciudadan&iacute;a y control territorial. La aparici&oacute;n del M23 en 2012 retom&oacute; precisamente un discurso de denuncia de la marginaci&oacute;n de ciertas comunidades, especialmente tutsis congole&ntilde;as, que reclamaban mayor representaci&oacute;n dentro del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El este de la RDC se ha convertido en una zona donde se superponen conflictos comunitarios, intereses econ&oacute;micos, intervenci&oacute;n extranjera y debilidad estatal. El resultado es un mapa fragmentado por grupos armados, algunos con ra&iacute;ces locales, otros vinculados a din&aacute;micas regionales y otros articulados alrededor del control de rutas, minas o pasos fronterizos&rdquo;, explica Kavira.&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text">El M23: de grupo rebelde a autoridad paralela</h2><p class="article-text">
        La diferencia ahora es la escala del avance del M23. En enero de 2025, el grupo tom&oacute; Goma, la capital de Kivu Norte. Semanas despu&eacute;s captur&oacute; Bukavu, capital de Kivu Sur y, desde entonces, el grupo ha consolidado su control sobre zonas estrat&eacute;gicas del este y ha pasado de actuar como una fuerza rebelde a ejercer funciones propias de una autoridad territorial.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Miembros de Cruz Roja entierran los cadáveres de asesinados por el M23 entre fuertes medidas para evitar contagios, tras un ataque en Goma en febrero de 2025."
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                Miembros de Cruz Roja entierran los cadáveres de asesinados por el M23 entre fuertes medidas para evitar contagios, tras un ataque en Goma en febrero de 2025.                            </span>
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        Por otro lado, para Kinshasa, la guerra no es solo una rebeli&oacute;n interna, sino una agresi&oacute;n sostenida por un pa&iacute;s vecino: Ruanda. Para Kigali, la presencia en el este de la RDC de las Fuerzas Democr&aacute;ticas para la Liberaci&oacute;n de Ruanda (conocidas como FDLR), un grupo formado en parte por combatientes hutus ruandeses que huyeron del genocidio en 1994, representa una amenaza directa a la seguridad fronteriza del pa&iacute;s vecino. Para la poblaci&oacute;n congole&ntilde;a, y como apunta Kavira, esas explicaciones geopol&iacute;ticas se traducen en una vida atrapada por grupos armados, ej&eacute;rcitos regulares, milicias y autoridades que &ldquo;no siempre pueden o quieren&rdquo; protegerles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kavira explica que &ldquo;en las zonas ocupadas por el M23/AFC (esta &uacute;ltima es la Alianza R&iacute;o Congo, una coalici&oacute;n pol&iacute;tica y civil m&aacute;s amplia que sirve como brazo pol&iacute;tico y diplom&aacute;tico del M23), el Estado congole&ntilde;o no controla la seguridad. Es el M23 quien administra esos territorios con una estructura paralela, con sus propios gobernadores, alcaldes y autoridades locales. Esto es lo que est&aacute; pasando en ciudades importantes como Goma y Bukavu, en las dos Kivus&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Recursos estrat&eacute;gicos por los que pugnan China y EEUU</h2><p class="article-text">
        El conflicto del este de la RDC no puede entenderse sin la relaci&oacute;n entre Kinshasa y Kigali. Desde hace a&ntilde;os, Ruanda acusa a la RDC de tolerar o colaborar con las FDLR, mientras que el Gobierno congole&ntilde;o se&ntilde;ala a Ruanda como sost&eacute;n y principal financiador del M23, adem&aacute;s de un actor interesado en influir y controlar una regi&oacute;n estrat&eacute;gica y rica en recursos naturales. <a href="https://www.manosunidas.org/noticia/cobalto-coltan-guerra-realidad-republica-democratica-congo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El pa&iacute;s posee entre el 60% y el 80% de las reservas mundiales de colt&aacute;n</a> y se extrae principalmente en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, as&iacute; como otros recursos mineros estrat&eacute;gicos como el cobalto, el cobre, el oro o los diamantes, entre otros. &ldquo;El papel de Ruanda es central y Kigali est&aacute; detr&aacute;s del M23&rdquo;, apunta Kavira. &ldquo;Adem&aacute;s, las FDLR no solo representan una amenaza para Ruanda, sino tambi&eacute;n para la poblaci&oacute;n local que sufre saqueos, abusos y violencia&rdquo;, insiste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un conflicto que ya no puede leerse &uacute;nicamente como una guerra interna, sino que se presenta como una disputa regional con, incluso, alcances e intereses internacionales. En esta &uacute;ltima dimensi&oacute;n mundial han entrado potencias como Estados Unidos y China, en plena competencia global por el acceso a minerales estrat&eacute;gicos como el litio, el colt&aacute;n y el cobalto.
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                Controles de higiene contra el virus del ébola en Kanyaruchinya, en la RD Congo. EFE/EPA/MARIE JEANNE MUNYERENKANA                            </span>
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        Antes de la firma de los llamados Acuerdos de Washington, <a href="https://www.rfi.fr/es/programas/enfoque-internacional/20251208-ee-uu-se-beneficiar%C3%A1-de-los-minerales-del-congo-tras-mediar-en-el-acuerdo-de-paz-con-ruanda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presidente congole&ntilde;o F&eacute;lix Tshisekedi ya hab&iacute;a ofrecido a Donald Trump un acceso preferencial a los inmensos recursos minerales de la RDC.</a> Tras la firma, Washington anunci&oacute; acuerdos bilaterales, tanto con Ruanda como con RDC, para facilitar el acceso de empresas estadounidenses a minerales cr&iacute;ticos de la regi&oacute;n. Ese pacto inclu&iacute;a un componente econ&oacute;mico relacionado directamente con la explotaci&oacute;n y exportaci&oacute;n de recursos estrat&eacute;gicos en el este del pa&iacute;s. Seg&uacute;n explican varios analistas, los operadores econ&oacute;micos de Estados Unidos est&aacute;n especialmente interesados en las minas de colt&aacute;n de <a href="https://www.rfi.fr/es/programas/enfoque-internacional/20251208-ee-uu-se-beneficiar%C3%A1-de-los-minerales-del-congo-tras-mediar-en-el-acuerdo-de-paz-con-ruanda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rubaya, en Kivu Norte, que producen alrededor del 15% del colt&aacute;n mundial.</a> Aun as&iacute;, el problema sigue siendo el acceso a ese territorio. Muchas de esas minas se encuentran en zonas controladas por el M23, lo que plantea interrogantes sobre c&oacute;mo podr&iacute;an operar legalmente compa&ntilde;&iacute;as extranjeras en &aacute;reas fuera del control efectivo del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos no es el &uacute;nico actor interesado. En marzo de 2026, <a href="https://www.swissinfo.ch/spa/rdc-y-china-firman-un-acuerdo-de-cooperaci%C3%B3n-minera-en-medio-de-competencia-por-recursos/91170221" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la RDC y China firmaron en Pek&iacute;n un memorando de entendimiento para reforzar su cooperaci&oacute;n minera.</a> El acuerdo, firmado por los ministros de Minas y Recursos Naturales de ambos pa&iacute;ses, busca ampliar la presencia china en un sector que Pek&iacute;n ya domina ampliamente en varios pa&iacute;ses del continente africano y donde contempla mecanismos de protecci&oacute;n de inversiones y procesamiento local de recursos. La firma llega en un contexto de creciente competencia por los minerales africanos mientras Occidente, y principalmente Estados Unidos, impulsa proyectos como el <a href="https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/la_importancia_de_los_corredores_terrestres_el_corredor_de_lobito_contra_la_linea_de_tazara" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Corredor Lobito</a>, una infraestructura ferroviaria dise&ntilde;ada para conectar las minas de la RDC y Zambia con el Atl&aacute;ntico a trav&eacute;s de Angola para as&iacute; reducir la dependencia occidental de las cadenas de suministro controladas por China.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El impacto sobre la poblaci&oacute;n civil del conflicto y la violencia del M23, alimentado por un creciente inter&eacute;s estrat&eacute;gico sobre la regi&oacute;n, es devastador. Seg&uacute;n cifras de M&eacute;dicos sin Fronteras, m&aacute;s de cinco millones de personas est&aacute;n desplazadas, un 96% a ra&iacute;z de la violencia armada, entre Kivu Norte, Kivu Sur e Ituri. &ldquo;Moverse tampoco significa estar a salvo. Aunque desde Goma era posible viajar a Bukavu, Butembo o incluso Ituri, algunos trayectos siguen siendo peligrosos, especialmente los que atraviesan el parque de Virunga, donde las FDLR cometen ataques, saqueos y asesinatos&rdquo;, apunta la periodista congole&ntilde;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &eacute;bola en una zona de guerra</h2><p class="article-text">
        La epidemia ha golpeado una regi&oacute;n donde casi todos los mecanismos necesarios para contener la enfermedad infecciosa est&aacute;n da&ntilde;ados. Manuel Albela, epidemi&oacute;logo de M&eacute;dicos sin Fronteras explica que responder a una epidemia de &eacute;bola de estas dimensiones es &ldquo;extremadamente dif&iacute;cil&rdquo; en un contexto marcado por una gran crisis humanitaria y un conflicto armado. &ldquo;Todo ello debilita la vigilancia epidemiol&oacute;gica, la detecci&oacute;n de contactos y el acceso r&aacute;pido a los servicios de salud&rdquo;, insiste en una entrevista con este medio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que garantizar que pacientes y personal sanitario puedan acudir a un hospital o centro de salud sin miedo a contagiarse allí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La gravedad de la situaci&oacute;n ha llevado a la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) a pedir el pasado 27 de mayo un &ldquo;alto al fuego inmediato&rdquo; en el este de la RDC para contener el brote, que seg&uacute;n EFE ya supera los <a href="https://efe.com/mundo/2026-05-27/oms-alto-fuego-rdc-ebola/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">900 casos sospechosos y ronda las 240 muertes.</a> El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus apunt&oacute; que: &ldquo;No podemos generar confianza en las comunidades ni aislar a los enfermos mientras caen bombas&rdquo;. El problema no es solo que haya &eacute;bola en una zona de guerra, es que la guerra crea las condiciones perfectas para que el &eacute;bola se propague.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la prioridad de MSF, seg&uacute;n Albela, es la bioseguridad en las estructuras de salud. &ldquo;Hay que garantizar que pacientes y personal sanitario puedan acudir a un hospital o centro de salud sin miedo a contagiarse all&iacute;. Si la poblaci&oacute;n no conf&iacute;a en los centros sanitarios, muchas personas con s&iacute;ntomas preferir&aacute;n quedarse en casa, con el riesgo de contagiar a familiares y vecinos&rdquo;, explica el representante de MSF.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo no es hipot&eacute;tico. MSF asegura que ya se han producido ataques contra estructuras dedicadas a la respuesta a la epidemia, muchas veces vinculados al miedo, la desinformaci&oacute;n o la falta de informaci&oacute;n sobre la enfermedad. Kavira apunta la misma dificultad desde el terreno: &ldquo;Muchas personas no creen en la existencia del &eacute;bola o lo interpretan como una invenci&oacute;n o manipulaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma la naturaleza del brote. El virus causante pertenece a la variante &Eacute;bola Bundibugyo, para la que no existen vacunas o tratamientos espec&iacute;ficos. Aunque su tasa de letalidad, estimada entre el 30% y el 50%, es menor que la de la variante &Eacute;bola Zaire, el contexto hace que el riesgo se multiplique. A ello se a&ntilde;aden otros dos factores: que el &eacute;bola golpea a un sistema sanitario ya en colapso y la reducci&oacute;n de la financiaci&oacute;n internacional. Sobre esto &uacute;ltimo, el epidemi&oacute;logo de MSF se&ntilde;ala que los recortes de diversos donantes han debilitado a&uacute;n m&aacute;s los sistemas de salud y vigilancia y critica la retirada del apoyo del Banco Mundial, que afecta a m&aacute;s de 500 centros de salud en Kivu Sur.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/brote-ebola-fuera-control-medio-guerra-interminable-pasando-congo_1_13256955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 20:05:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un brote de Ébola fuera de control en medio de una guerra interminable: qué está pasando en el Congo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ébola,Congo,OMS - Organización Mundial de la Salud,Enfermedades infecciosas,Virus,Coltán,Ruanda,Minería,Extracción Minera,Estados Unidos,China,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué ha pasado en Mali: los ataques de Al Qaeda y un grupo secesionista sacuden a la junta militar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pasado-mali-ataques-qaeda-grupo-secesionista-sacuden-junta-militar_1_13176353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a3dd4d3-365d-4a90-9f5a-527c3e784f58_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141785.jpg" width="5993" height="3371" alt="Un grupo de rebeldes tuaregs del Frente de Liberación del Azawad, en una rotonda en la ciudad maliense de Kidal el 26 de abril."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La caída de posiciones clave, la muerte del ministro de Defensa y una coordinación insurgente sin precedentes dibujan un escenario de inestabilidad en el país africano</p><p class="subtitle">El ministro de Defensa de Mali muere en un ataque contra su residencia en plena ofensiva de Al Qaeda y un grupo secesionista </p></div><p class="article-text">
        La ofensiva lanzada este pasado fin de semana en Mali por una coalici&oacute;n in&eacute;dita de rebeldes tuaregs y grupos yihadistas ha sacudido los cimientos del r&eacute;gimen militar que gobierna en el pa&iacute;s desde 2021. La ca&iacute;da de posiciones clave, la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ministro-defensa-mali-muere-ataque-residencia-ofensiva-qaeda-grupo-secesionista_1_13174062.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara</a>, y la evidente coordinaci&oacute;n insurgente sin precedentes dibuja un escenario de inestabilidad en un pa&iacute;s azotado por la violencia.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; ha pasado en Mali?</h2><p class="article-text">
        En la madrugada del s&aacute;bado 25 de abril, Mali fue escenario de una ofensiva coordinada a escala nacional. El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (tambi&eacute;n conocido como JNIM), afiliado a Al Qaeda, y el Frente de Liberaci&oacute;n del Azawad (FLA), un movimiento secesionista del norte del pa&iacute;s africano, lanzaron ataques simult&aacute;neos contra m&uacute;ltiples objetivos. 
    </p><p class="article-text">
        Las acciones de ambos grupos se extendieron desde el norte hasta el sur del pa&iacute;s, pasando por Kidal, Gao, Mopti, S&eacute;var&eacute; y Kati &mdash;esta &uacute;ltima a apenas 15 kil&oacute;metros de la capital del pa&iacute;s, Bamako&mdash; y afectando a infraestructuras estrat&eacute;gicas como bases militares y aeropuertos. El ataque sobre el aeropuerto de la capital provoc&oacute; su cierre temporal, mientras que, en Kati, sede del Ministerio de Defensa, se registraron combates intensos. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n varios analistas, el car&aacute;cter simult&aacute;neo y planificado de la ofensiva convierte al ataque en el m&aacute;s grave desde la rebeli&oacute;n tuareg de 2012. En este caso, los insurgentes <a href="https://mailchi.mp/thesoufancenter/al-qaeda-affiliate-in-the-sahel-could-topple-the-government-in-mali?e=04f5556732" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han combinado t&aacute;cticas convencionales e irregulares</a>, desde armas ligeras y artiller&iacute;a hasta coches bomba y drones, en una operaci&oacute;n que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del Ej&eacute;rcito maliense y de sus aliados rusos, seg&uacute;n analiza el Soufan Center.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; es tan importante la ca&iacute;da de Kidal, en el norte?</h2><p class="article-text">
        Kidal no solo es una ciudad al norte de un pa&iacute;s africano como Mali, sino tambi&eacute;n un s&iacute;mbolo hist&oacute;rico de la disputa entre el Estado maliense y los movimientos tuaregs que reclaman la independencia del Azawad. Fue un basti&oacute;n rebelde durante m&aacute;s de una d&eacute;cada hasta que, en noviembre de 2023, el Ej&eacute;rcito de Mali, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/grupo-wagner-africa-atrocidades-apoyo-dictadores-explotacion-recursos-naturales_1_10336485.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con apoyo de mercenarios rusos</a>, logr&oacute; recuperarla. 
    </p><p class="article-text">
        En su momento, dicha victoria fue presentada por la junta militar como un punto de inflexi&oacute;n en la &ldquo;reconquista&rdquo; del territorio. Sin embargo, la ofensiva del s&aacute;bado ha revertido ese s&iacute;mbolo en cuesti&oacute;n de horas y, seg&uacute;n im&aacute;genes difundidas en redes sociales pendientes de verificaci&oacute;n, el FLA asegura haber tomado el control total de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Las primeras informaciones apuntaban a una resistencia limitada por parte de fuerzas malienses y de la milicia rusa <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/grupo-wagner-africa-corps-transformacion-mercenarios-rusos-ano-despues-muerte-prigozhin_1_11467490.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Africa Corps</a>, atrincheradas en la antigua base de la misi&oacute;n de la ONU en el norte de Mali, la MINUSMA. Tras combates y negociaciones, <a href="https://www.france24.com/en/africa/20260426-new-fighting-erupts-in-north-mali-s-kidal-as-army-clashes-with-rebels" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los efectivos rusos acabaron retir&aacute;ndose escoltados por los propios rebeldes.</a>
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;nes est&aacute;n detr&aacute;s de los ataques y por qu&eacute; sorprende su alianza?</h2><p class="article-text">
        La ofensiva ha sido reivindicada por dos actores, el JNIM y el FLA, con distintas trayectorias, pero con arraigos hist&oacute;ricos entrelazados. El primero es la principal filial de Al Qaeda en el Sahel, mientras que el segundo agrupa a facciones tuaregs y &aacute;rabes que reclaman la independencia del Azawad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ya hab&iacute;an coincidido en terreno, especialmente en 2012, la cooperaci&oacute;n p&uacute;blica y ordenada entre ambos supone un salto cualitativo en el devenir de la guerra al norte del pa&iacute;s. En sus comunicados, tanto el JNIM como el FLA reconocen la participaci&oacute;n conjunta en los ataques y se muestran abiertos a coordinar estrategias para que fomenten <a href="https://x.com/sentdefender/status/2048109370391855520" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;una transformaci&oacute;n real que sirvan a los intereses de la religi&oacute;n, el pa&iacute;s y su gente&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        Esta alianza tiene implicaciones destacables. Por un lado, refuerza la capacidad operativa de ambos actores, combinando conocimiento del terreno, redes locales y experiencia insurgente y, por otro lado, complica la lectura internacional del conflicto. Un movimiento secesionista con apoyos externos, cuyos <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mercenarios-wagner-bandera-ucrania-desierto-crisis-diplomatica-pasado-mali_1_11580471.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;nculos con Ucrania</a> se han se&ntilde;alado en reiteradas ocasiones, se asocia con una organizaci&oacute;n terrorista. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; significa la muerte del ministro de Defensa?</h2><p class="article-text">
        El ataque alcanz&oacute; tambi&eacute;n el coraz&oacute;n del poder. Sadio Camara, ministro de Defensa y figura clave de la junta militar, muri&oacute; en un atentado con coche bomba contra su residencia en Kati, a las afueras de Bamako. Seg&uacute;n varias fuentes, el ataque, atribuido al JNIM, fue perpetrado por un suicida que empotr&oacute; el veh&iacute;culo cargado de explosivos contra el complejo, provocando una explosi&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Sadio Camara, a la derecha, junto al ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, durante una visita a Bamako."
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                Sadio Camara, a la derecha, junto al ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, durante una visita a Bamako.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Sadio Camara no era un simple ministro o actor secundario; por el contrario, era considerado el arquitecto de la estrategia militar del r&eacute;gimen. Camara hab&iacute;a consolidado su influencia dentro del aparato de seguridad y promovido el giro geopol&iacute;tico hacia Rusia tras la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/retirada-francesa-mali-muestra-fracaso-vision-sahel_129_9264223.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ruptura con Francia</a>. Bajo su liderazgo se impuls&oacute; la salida de la operaci&oacute;n Barkhane y la entrada de mercenarios del Grupo Wagner, posteriormente sustituidos por los Africa Corps. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Camara lideraba la reciente <a href="https://www.theafricareport.com/416328/mali-death-of-sadio-camara-deals-a-heavy-blow-to-bamakos-military-junta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">operaci&oacute;n &lsquo;Dougoukoloko&rsquo; o &lsquo;Reconquista del territorio&rsquo;</a>, destinada a reforzar el control estatal en zonas clave como Kidal o Tombuct&uacute;. Su muerte abre inc&oacute;gnitas sobre el transcurso de dicha estrategia y debilita la cohesi&oacute;n interna de la junta, donde manten&iacute;a un equilibrio complejo con el presidente de Mali, Assimi Go&iuml;ta. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; papel desempe&ntilde;an Rusia y la comunidad internacional?</h2><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de presencia militar francesa sin resultados concluyentes en materia de antiterrorismo, la junta maliense opt&oacute; por estrechar lazos y fomentar sinergias de cooperaci&oacute;n militar con Mosc&uacute;, con los mercenarios rusos como protagonistas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su desempe&ntilde;o ha sido cuestionado. La incapacidad para proteger a figuras como Camara y la retirada de Kidal suponen un rev&eacute;s para Mosc&uacute;. Todo ello sumado a las acusaciones de violaciones de derechos humanos que han reca&iacute;do reiteradamente sobre las fuerzas rusas y a la ausencia de mejoras sustanciales de seguridad. 
    </p><p class="article-text">
        La regi&oacute;n del Sahel, y concretamente el Sahel Central (Mali, Burkina Faso y N&iacute;ger), se ha consolidado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os como el principal foco del terrorismo yihadista mundial, con la presencia no solo del JNIM, sino tambi&eacute;n de filiales del Estado Isl&aacute;mico activas en el resto de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n africana. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Est&aacute; realmente en peligro la junta militar?</h2><p class="article-text">
        La ofensiva ha abierto un escenario de incertidumbre y debate. Algunos analistas consideran que la coordinaci&oacute;n y alcance de los ataques podr&iacute;a poner en riesgo la supervivencia de la junta, mientras que otros aseguran que el objetivo de los insurgentes no es necesariamente tomar el poder, sino forzar una negociaci&oacute;n o debilitar al Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, el Gobierno insiste en que la situaci&oacute;n est&aacute; &ldquo;bajo control&rdquo;, ha impuesto toques de queda y llama a la calma. Aun as&iacute;, lo que s&iacute; parece claro es que Mali entra en una nueva fase del conflicto y la historia del terrorismo en el pa&iacute;s y la regi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pasado-mali-ataques-qaeda-grupo-secesionista-sacuden-junta-militar_1_13176353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué ha pasado en Mali: los ataques de Al Qaeda y un grupo secesionista sacuden a la junta militar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Malí,Yihadismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amnistía Internacional alerta del deterioro global de los derechos humanos y señala a Trump, Netanyahu y Putin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/amnistia-internacional-alerta-deterioro-global-derechos-humanos-senala-trump-netanyahu-putin_1_13157523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf068d8e-265c-4326-8f12-2d0f4e5d3e23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amnistía Internacional alerta del deterioro global de los derechos humanos y señala a Trump, Netanyahu y Putin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio anual de la ONG analiza la situación de 144 países y concluye que el mundo atraviesa uno de los momentos más críticos desde la creación del sistema internacional de derechos humanos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial</p><p class="subtitle">Tres años de guerra en Sudán, un abismo humanitario sin fin a la vista: “Vivíamos en túneles, sin comida ni agua” </p></div><p class="article-text">
        En Gaza, la poblaci&oacute;n civil <a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-matado-600-personas-gaza-firma-alto-fuego_1_12992595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sigue atrapada</a> en un genocidio. En Ucrania, los bombardeos contin&uacute;an golpeando infraestructuras esenciales. En <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tres-anos-guerra-sudan-abismo-humanitario-vista-viviamos-tuneles-comida-agua_1_13143799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sud&aacute;n</a>, se han cumplido tres a&ntilde;os de guerra y de la mayor crisis humanitaria del mundo. En Ir&aacute;n, la violenta represi&oacute;n sobre las protestas en enero de 2026 podr&iacute;a ser la m&aacute;s letal en d&eacute;cadas. Y, en EEUU, las <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recorte-publico-ayuda-humanitaria-acelera-cambio-modelo-norte-debe-dominar_1_13017044.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;ticas migratorias</a> y la presi&oacute;n sobre organismos internacionales han encendido las alarmas sobre el retroceso democr&aacute;tico. El informe anual de Amnist&iacute;a Internacional (AI) constata que en distintas partes del mundo se repite un mismo patr&oacute;n: se ha producido un deterioro de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo analiza la situaci&oacute;n de 144 pa&iacute;ses y concluye que el mundo atraviesa uno de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos desde la creaci&oacute;n del sistema internacional de derechos humanos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. La organizaci&oacute;n sostiene que ya no se trata de un deterioro progresivo, sino de un &ldquo;ataque directo a los cimientos del sistema internacional basado en normas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La secretaria general de Amnist&iacute;a Internacional, Agn&egrave;s Callamard, fue a&uacute;n m&aacute;s contundente durante la presentaci&oacute;n del informe: &ldquo;La humanidad misma se encuentra bajo ataque&rdquo;. Seg&uacute;n explic&oacute;, el mundo ha entrado en una nueva fase en la que ya no se trata de advertencias, sino de una realidad consolidada: &ldquo;Ya no estamos ante un colapso inminente, estamos dando cuenta de su llegada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El director de Amnist&iacute;a Internacional en Espa&ntilde;a, Esteban Beltr&aacute;n, apunta que &ldquo;vivimos un momento cr&iacute;tico para la humanidad&rdquo;, marcado por la actuaci&oacute;n de lo que define como &ldquo;gobiernos depredadores&rdquo; que buscan &ldquo;control, impunidad y beneficios econ&oacute;micos&rdquo; mediante violencias de derechos humanos. 
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s guerra, impunidad y complicidad</h2><p class="article-text">
        El informe reci&eacute;n publicado por Amnist&iacute;a Internacional documenta un aumento de cr&iacute;menes de guerra, de lesa humanidad y otras violaciones graves, en un contexto en el que los mecanismos de rendici&oacute;n de cuentas pierden eficacia. Entre los ejemplos m&aacute;s se&ntilde;alados, tanto en el informe como en la rueda de prensa de presentaci&oacute;n del trabajo, figuran el genocidio contra la poblaci&oacute;n palestina en Gaza, los ataques en Ucrania o la violencia extrema en Myanmar y Sud&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Callamard describi&oacute; este escenario como el resultado de un cambio de paradigma. &ldquo;Nos encontramos con depredadores feroces que asaltan los fundamentos de los derechos humanos y del sistema multilateral&rdquo;, apunt&oacute;, en referencia a Estados que vulneran sistem&aacute;ticamente el derecho internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Beltr&aacute;n se&ntilde;ala directamente a varias potencias: &ldquo;EEUU, Rusia, Israel y, en cierta manera, China o Myanmar cometen violaciones de derechos humanos para imponer su dominio&rdquo;. Seg&uacute;n explica, estas din&aacute;micas pasan por &ldquo;declarar guerras ilegales, violar el derecho internacional e intentar dejarnos sin las normas que nos han regido durante los &uacute;ltimos 80 a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos encontramos con depredadores feroces que asaltan los fundamentos de los derechos humanos y del sistema multilateral</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Agnès Callamard</span>
                                        <span>—</span> Secretaria general de Amnistía Internacional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El informe sit&uacute;a en ese contexto a l&iacute;deres como Donald Trump, Vlad&iacute;mir Putin o Benjam&iacute;n Netanyahu, a los que Callamard acus&oacute; de buscar &ldquo;el dominio pol&iacute;tico y econ&oacute;mico mediante la destrucci&oacute;n, la represi&oacute;n y la violencia a gran escala&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El documento no solo pone el foco en los responsables directos de las violaciones, sino tambi&eacute;n en la actitud del resto de gobiernos c&oacute;mplices. Seg&uacute;n Amnist&iacute;a Internacional, muchos Estados han optado por pol&iacute;ticas de apaciguamiento, evitando confrontar a las potencias implicadas. &ldquo;La mayor&iacute;a de los gobiernos han optado por apaciguar a estos depredadores&rdquo;, denunci&oacute; Callamard, que critic&oacute; especialmente el papel de los pa&iacute;ses europeos. En la misma l&iacute;nea, Beltr&aacute;n es tajante e incide en que &ldquo;la mayor&iacute;a de los gobiernos siguen pol&iacute;ticas de apaciguamiento que echan m&aacute;s le&ntilde;a al fuego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica, advierte AI, tiene consecuencias directas sobre la poblaci&oacute;n y la sociedad civil organizada. &ldquo;Hay represi&oacute;n a periodistas, a defensores de derechos humanos, se intenta acabar con las voces cr&iacute;ticas en todo el mundo&rdquo;, apunta Beltr&aacute;n. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Represi&oacute;n, control y crisis clim&aacute;tica</h2><p class="article-text">
        El deterioro de los derechos humanos no se limita &uacute;nicamente a los escenarios de guerra. A escala nacional, el informe describe un aumento global de pr&aacute;cticas autoritarias a trav&eacute;s de, por ejemplo, una mayor represi&oacute;n en las protestas en Ir&aacute;n, Estados Unidos, Turqu&iacute;a y Reino Unido, la criminalizaci&oacute;n de la disidencia en Egipto y la India y la vigilancia digital y censura en pa&iacute;ses como Serbia y Kenia. 
    </p><p class="article-text">
        Callamard alert&oacute; de que este modelo est&aacute; consolidando un nuevo orden y &ldquo;un mundo donde la guerra y el asesinato de civiles se han normalizado como herramientas de gobierno&rdquo;. En esa l&oacute;gica, a&ntilde;adi&oacute;, la sociedad civil pasa a ser tratada como un enemigo y la disidencia se silencia mientras &ldquo;se criminaliza la solidaridad y se convierte la ley en un arma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay represión a periodistas, a defensores de derechos humanos, se intenta acabar con las voces críticas en todo el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esteban Beltrán</span>
                                        <span>—</span> Director de Amnistía Internacional en España
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En muchos pa&iacute;ses, estas medidas se han traducido en detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas o ejecuciones extrajudiciales. La tecnolog&iacute;a, seg&uacute;n AI, est&aacute; desempe&ntilde;ando un papel creciente en este proceso, al facilitar nuevas formas de control social. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el informe vincula este deterioro con factores estructurales como la crisis clim&aacute;tica y los recortes en la ayuda internacional a trav&eacute;s del fin de la asistencia de USAID, la agencia humanitaria estadounidense. El mundo se encamina hacia un aumento de hasta tres grados en la temperatura global, lo que, seg&uacute;n el informe, agravar&aacute; problemas como la inseguridad alimentaria o los desplazamientos forzados. 
    </p><h2 class="article-text">La guerra con Ir&aacute;n y la figura de Trump</h2><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos m&aacute;s claros de esta deriva es la escalada en torno a Ir&aacute;n. Seg&uacute;n Amnist&iacute;a, el conflicto se intensific&oacute; tras el ataque ilegal de EEUU e Israel en violaci&oacute;n de la Carta de Naciones Unidas, al que siguieron represalias iran&iacute;es. Durante la presentaci&oacute;n del informe, la responsable de la ONG advirti&oacute; de que esta din&aacute;mica ha desencadenado una espiral de violencia con consecuencias globales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El conflicto [en Oriente Medio] est&aacute; poniendo en peligro la vida y la salud de millones de personas en toda la regi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Callamard, que alert&oacute; de que sus efectos pueden extenderse m&aacute;s all&aacute; de la regi&oacute;n, afectando al acceso a energ&iacute;a, alimentos o atenci&oacute;n sanitaria en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la poblaci&oacute;n iran&iacute; sufre una doble presi&oacute;n, por un lado, los ataques externos y, por otro lado, la represi&oacute;n interna. &ldquo;Los iran&iacute;es son blanco de las bombas al tiempo que se enfrentan a una represi&oacute;n mortal por parte de su propio gobierno&rdquo;, denuncia la secretaria general de la organizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n se&ntilde;ala al papel de EEUU y, en particular, de Donald Trump, en el debilitamiento del sistema internacional. Callamard denunci&oacute; que EEUU ha impuesto sanciones contra jueces y fiscales internacionales &ldquo;por el simple hecho de estar haciendo su trabajo&rdquo;, en referencia a las investigaciones de la Corte Penal Internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Estas medidas, seg&uacute;n Amnist&iacute;a, forman parte de un intento m&aacute;s amplio de convertir la justicia internacional en un campo de batalla y debilitar los mecanismos de rendici&oacute;n de cuentas. 
    </p><h2 class="article-text">Espacios de resistencia y elogio a Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Pese al diagn&oacute;stico, el informe tambi&eacute;n recoge se&ntilde;ales de resistencia. Callamard subray&oacute; que &ldquo;hay otra historia&rdquo;, concretamente, la de millones de personas que se han movilizado, y se movilizan, en todo el mundo para defender los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Desde protestas masivas contra la guerra en Gaza hasta acciones de trabajadores portuarios en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, Grecia o Marruecos para bloquear el env&iacute;o de armas con destino a Israel, pasando por movilizaciones en defensa de derechos civiles como las que se dieron ante la prohibici&oacute;n de la Fiesta del Orgullo en Budapest para defender los derechos LGTBI. Beltr&aacute;n tambi&eacute;n apunta que &ldquo;la buena noticia es que hay una sociedad civil que se rebela, que lucha&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Callamard destac&oacute; el papel de algunos Estados que han tratado de abrir grietas en la inacci&oacute;n general como, por ejemplo, Espa&ntilde;a, al que defini&oacute; como un pa&iacute;s que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ha hablado &ldquo;alto y claro&rdquo; sobre la importancia de la rendici&oacute;n de cuentas y ha evitado, a su juicio, el doble rasero que est&aacute; erosionando el sistema internacional. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/amnistia-internacional-alerta-deterioro-global-derechos-humanos-senala-trump-netanyahu-putin_1_13157523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 23:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amnistía Internacional alerta del deterioro global de los derechos humanos y señala a Trump, Netanyahu y Putin]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amnistía Internacional,Derechos Humanos,Genocidio,Represión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres años de guerra en Sudán, un abismo humanitario sin fin a la vista: "Vivíamos en túneles, sin comida ni agua"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tres-anos-guerra-sudan-abismo-humanitario-vista-viviamos-tuneles-comida-agua_1_13143799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47d95d57-a63a-4526-af06-68b10e7933ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140816.jpg" width="4032" height="2268" alt="Tres años de guerra en Sudán, un abismo humanitario sin fin a la vista: &quot;Vivíamos en túneles, sin comida ni agua&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que comenzó como una lucha de poder entre dos cúpulas militares y señores de la guerra se ha transformado en un conflicto regional que incluye a aliados extranjeros y que ha provocado una de las más graves situaciones de emergencia en el mundo</p><p class="subtitle">La última trinchera contra el colapso total en la guerra que nadie mira </p></div><p class="article-text">
        El ruido de los combates alcanz&oacute; el coraz&oacute;n del poder en Sud&aacute;n en la madrugada del 15 de abril de 2023. El palacio presidencial, as&iacute; como los aeropuertos de Jartum y Merowe, se convirtieron en los primeros escenarios de los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas de Sud&aacute;n (FAS) y las Fuerzas de Apoyo R&aacute;pido (FAR). Lo que comenz&oacute; como una lucha de poder entre dos c&uacute;pulas militares y se&ntilde;ores de la guerra &mdash;Mohamed Hamdam Dagalo, l&iacute;der de las FAR, y Abdelfattah al Burhan, l&iacute;der de facto y jefe del ej&eacute;rcito de Sud&aacute;n&mdash; se ha transformado, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, en una de las mayores crisis humanitarias, con reiteradas vulneraciones de los derechos humanos, y en un conflicto regional que incluye a aliados extranjeros. 
    </p><p class="article-text">
        Mariam ten&iacute;a 18 a&ntilde;os cuando fue violada por un grupo de hombres armados mientras iba a buscar agua en El Fasher, en Darfur del Norte. No lo cont&oacute; en casa. Unas semanas despu&eacute;s, durante la huida de la ciudad, su familia descubri&oacute; que estaba embarazada. &ldquo;Ten&iacute;a miedo, por eso no lo cont&eacute;&rdquo;, explic&oacute; m&aacute;s tarde a Plan International, una organizaci&oacute;n no gubernamental que defiende los derechos de la infancia y la igualdad de las ni&ntilde;as en Sud&aacute;n y en m&aacute;s de 80 pa&iacute;ses en el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        La historia de Mariam se repite en un pa&iacute;s donde, tres a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la guerra, m&aacute;s de nueve millones de personas han sido desplazadas dentro de Sud&aacute;n y m&aacute;s de 30 millones dependen de ayuda humanitaria. Hay regiones en una situaci&oacute;n m&aacute;s cr&iacute;tica como es el caso de Darfur y Kordof&aacute;n, con <a href="https://reliefweb.int/report/sudan/sudan-key-message-update-risk-famine-ipc-phase-5-persists-south-kordofan-and-north-darfur-march-september-2026#:~:text=FEWS%20NET%20estimates%20that%20up,large%20concentrations%20of%20displaced%20populations." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elevados niveles de emergencia alimentaria y riesgo de hambruna</a> tras el colapso de los mercados y el bloqueo de las rutas comerciales. 
    </p><h2 class="article-text">Del golpe fallido a &ldquo;archipi&eacute;lago de guerras&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El conflicto empez&oacute; como un golpe palaciego fallido y se ha convertido en un archipi&eacute;lago de guerras civiles interconectadas&rdquo;, explica a elDiario.es el analista geopol&iacute;tico y director del Centre for Global Peace and Development en Sud&aacute;n, Elhadi Abdalla Mohamed. 
    </p><p class="article-text">
        Dicha evoluci&oacute;n es vital para entender el conflicto en Sud&aacute;n hoy. No hay un &uacute;nico frente ni actor, sino m&uacute;ltiples guerras superpuestas en Jartum, Darfur, Kordof&aacute;n o el Nilo Azul, donde operan las fuerzas paramilitares, el ej&eacute;rcito sudan&eacute;s, las milicias locales y las redes armadas relacionadas con econom&iacute;as il&iacute;citas. Aun as&iacute;, y como se&ntilde;ala Abdalla Mohamed, lo l&oacute;gica original no ha desaparecido. &ldquo;El conflicto en Sud&aacute;n sigue siendo una lucha contra el control del aparato coercitivo del Estado y de las rentas asociadas a &eacute;l&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        En estos tres a&ntilde;os tambi&eacute;n han cambiado las formas de combatir. El conflicto ha pasado de combates urbanos ca&oacute;ticos a campa&ntilde;as m&aacute;s prolongadas, territoriales y tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s complejas. &ldquo;Ahora vemos una guerra de desgaste, con uso extensivo de drones, asedios prolongados y ataques sistem&aacute;ticos contra infraestructuras y corredores de suministro&rdquo;, explica el analista. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El conflicto en Sudán sigue siendo una lucha contra el control del aparato coercitivo del Estado y de las rentas asociadas a él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elhadi Abdalla Mohamed</span>
                                        <span>—</span> Director del Centre for Global Peace and Development en Sudán
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El asedio de El Fasher ilustr&oacute; este cambio. Desde abril de 2023 hasta octubre de 2025, cientos de miles de personas quedaron atrapadas en la ciudad sin acceso a alimentos ni agua. &ldquo;Nuestra vida suced&iacute;a en los t&uacute;neles, sin comida y sin agua&rdquo;, recuerda an&oacute;nimamente una trabajadora humanitaria. &ldquo;Cuando se agotaron los recursos, la mayor&iacute;a de la gente se vio obligada a comer el cuero de los animales muertos para sobrevivir&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Abdalla Mohamed advierte que &ldquo;la econom&iacute;a de guerra ya no es un efecto secundario, sino parte del motor del conflicto&rdquo;. El control de recursos como el oro, las rutas comerciales o las zonas agr&iacute;colas permiten financiar a los actores armados, mientras el saqueo, la extorsi&oacute;n y el control de carreteras se integran en la vida cotidiana. 
    </p><h2 class="article-text">Un conflicto que se alimenta desde el exterior</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://oec.world/en/profile/bilateral-product/crude-petroleum/reporter/sdn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio de Complejidad Econ&oacute;mica</a>, una plataforma de an&aacute;lisis visual de datos, Sud&aacute;n est&aacute; entre los 50 pa&iacute;ses m&aacute;s importantes en la exportaci&oacute;n mundial de petr&oacute;leo, que es a su vez el cuarto producto m&aacute;s exportado del pa&iacute;s. Pero el petr&oacute;leo no es todo. Sud&aacute;n alberga en su suelo hierro, cobre, zinc, tungsteno, goma ar&aacute;biga y oro (<a href="https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2264897/El+conflicto+armado+en+Sud%C3%A1n+ante+una+nueva+guerra+civil+reedici%C3%B3n.pdf/e79e458f-7cf2-9fff-ab9c-1de656cb155d?t=1732024493342" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es el tercer extractor de oro m&aacute;s importante del continente africano)</a>, entre otros, y siendo este &uacute;ltimo la moneda de cambio con sus socios extranjeros. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos ante dos bloques enfrentados, sino ante redes de patrocinio superpuestas&rdquo;, se&ntilde;ala Abdalla Mohamed. En ese entramado, y con el oro por bandera, Emiratos &Aacute;rabes Unidos ha sido acusado de apoyar a las fuerzas paramilitares a trav&eacute;s de canales vinculados al comercio del oro y redes transfronterizas, al mismo tiempo que Egipto respalda al Ej&eacute;rcito sudan&eacute;s por cuestiones de seguridad y control del r&iacute;o Nilo. Otros pa&iacute;ses del Golfo, Turqu&iacute;a o potencias occidentales tambi&eacute;n mantienen intereses propios en Sud&aacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando se agotaron los recursos, la mayoría de la gente se vio obligada a comer el cuero de los animales muertos para sobrevivir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Una trabajadora humanitaria</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el director del Centre for Global Peace and Development en Sud&aacute;n, esta injerencia extranjera y apoyos cruzados prolonga el conflicto: &ldquo;Los actores sudaneses no son pasivos, explotan estas rivalidades para sostener la guerra&rdquo;. Al mismo tiempo, la ausencia de coordinaci&oacute;n internacional ha limitado los intentos de mediaci&oacute;n. &ldquo;Ha habido demasiados procesos paralelos y sin consecuencias reales cuando se violaban los acuerdos&rdquo;, se&ntilde;ala el analista, en referencia a iniciativas como las negociaciones de Yeda, en Arabia Saud&iacute;. 
    </p><h2 class="article-text">Colapso humanitario</h2><p class="article-text">
        El impacto humanitario del conflicto en Sud&aacute;n es masivo. M&aacute;s de 30 millones de personas necesitan asistencia y el pa&iacute;s africano vive la mayor crisis de desplazamiento y hambre de todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        El desplazamiento interno supera ya los nueve millones de personas, especialmente concentrados estos movimientos en zonas como Darfur, Kordof&aacute;n y el estado de Jartum que, a su vez, han sido los principales epicentros del combate. Las rutas de huida siguen patrones similares desde &aacute;reas urbanas como Jartum o El Fasher hacia zonas rurales aparentemente m&aacute;s seguras o hacia localidades como Tawila, en Darfur del Norte. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un denso humo negro que se eleva desde un incendio en una zona residencial cerca del aeropuerto de El Fasher, en Sudán."
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            <span class="title">
                Un denso humo negro que se eleva desde un incendio en una zona residencial cerca del aeropuerto de El Fasher, en Sudán.                            </span>
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        El desplazamiento no se limita al interior del pa&iacute;s. Seg&uacute;n datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), m&aacute;s de 3 millones y medio de sudaneses han cruzado las fronteras de su pa&iacute;s en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os. Egipto es el principal pa&iacute;s de acogida, con 1,5 millones de refugiados, aunque s&oacute;lo alrededor de la mitad est&aacute;n registrados como tales. Le sigue Chad, con m&aacute;s de 900.000 refugiados, procedentes sobre todo de la regi&oacute;n sudanesa de Darfur. A Sud&aacute;n del Sur han vuelto m&aacute;s de 800.000 ciudadanos de este pa&iacute;s que hab&iacute;an hu&iacute;do anteriormente a Sud&aacute;n, adem&aacute;s de casi medio mill&oacute;n de refugiados sudaneses.
    </p><p class="article-text">
        Los centros hospitalarios y educativos est&aacute;n pr&aacute;cticamente inoperativos en gran parte del pa&iacute;s. Los centros de salud carecen de personal, medicamentos y capacidad operativa, incluidos servicios b&aacute;sicos de atenci&oacute;n a v&iacute;ctimas de violencia. Seg&uacute;n datos aportados por Plan International, solo un 3,3% de adolescentes tiene acceso a anticonceptivos y una proporci&oacute;n similar dispone de productos de higiene menstrual. La educaci&oacute;n tambi&eacute;n ha sufrido un batacazo. En las zonas m&aacute;s afectadas, el 75% de los adolescentes est&aacute;n fuera del sistema educativo. 
    </p><h2 class="article-text">Violencia sexual: una pr&aacute;ctica extendida</h2><p class="article-text">
        La violencia sexual en el conflicto de Sud&aacute;n aparece en todos los informes de organizaciones no gubernamentales y centros de an&aacute;lisis e investigaci&oacute;n. En las zonas analizadas en Darfur, Plan International apunta que las adolescentes identifican el abuso psicol&oacute;gico, el matrimonio infantil, la explotaci&oacute;n sexual, el acoso y la violaci&oacute;n como las formas m&aacute;s comunes de violencia de g&eacute;nero, siendo las dos primeras las m&aacute;s extendidas, con un 18% y un 16%, respectivamente. 
    </p><p class="article-text">
        Las cifras reflejan, adem&aacute;s, un entorno en el que la violencia es estructural y salpica la vida cotidiana. Algunos testimonios relatan que actividades b&aacute;sicas como recoger agua o le&ntilde;a se consideran de alto riesgo por la presencia de grupos armados. Por otro lado, la trabajadora humanitaria an&oacute;nima describe violaciones masivas durante los desplazamientos, incluidas menores que quedaron embarazadas sin atenci&oacute;n m&eacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        Abdalla Mohamed subraya, por su parte, que este tipo de pr&aacute;cticas no pueden entenderse como episodios aislados, sino como parte de una din&aacute;mica m&aacute;s amplia de violencia contra civiles que incluye asesinatos, hambre inducida y ataque sistem&aacute;ticos contra la poblaci&oacute;n civil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tres-anos-guerra-sudan-abismo-humanitario-vista-viviamos-tuneles-comida-agua_1_13143799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 10:13:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres años de guerra en Sudán, un abismo humanitario sin fin a la vista: "Vivíamos en túneles, sin comida ni agua"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sudán,Crisis humanitaria,Guerras,Crisis de refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Washington a Dakar: la influencia ultra tras la nueva ley contra el colectivo LGTBI en Senegal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/washington-dakar-influencia-ultra-nueva-ley-colectivo-lgtbi-senegal_1_13114354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c0f5764-92b1-4aa5-9a1a-3f696895c59c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Washington a Dakar: la influencia ultra tras la nueva ley contra el colectivo LGTBI en Senegal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Asociaciones vinculadas a la ultraderecha estadounidense promueven una ola reaccionaria en África, donde algunos países están endureciendo sus leyes anti-LGTBI en una dinámica que combina la influencia internacional con la política interna y la presión social</p><p class="subtitle">La fobia contra la comunidad LGTBI crece en Kenia ante la cruzada religiosa y política</p></div><p class="article-text">
        Ibrahima ten&iacute;a 12 a&ntilde;os cuando su padre decidi&oacute; que deb&iacute;a hacerse &ldquo;m&aacute;s hombre&rdquo;. Lo llev&oacute; a trabajar en la pesca, convencido de que el esfuerzo f&iacute;sico corregir&iacute;a lo que familia ve&iacute;a como una desviaci&oacute;n. &ldquo;Nunca me gust&oacute;. Yo quer&iacute;a otra vida, pero no ten&iacute;a elecci&oacute;n&rdquo;, recuerda hoy desde Francia en una conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Creci&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/temas/senegal/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Senegal</a> en una familia profundamente religiosa, marcada por la figura de un padre im&aacute;n y por un entorno donde cualquier diferencia era castigada. En el barrio lo molestaban, lo se&ntilde;alaban y lo reduc&iacute;an a un insulto que ni siquiera entend&iacute;a. En casa, la violencia era una constante. &ldquo;Mi hermano mayor me golpe&oacute; varias veces, incluso una vez en el mar, donde pens&eacute; que iba a morir&rdquo;, relata. Desde muy joven, Ibrahima comprendi&oacute; que su identidad no ten&iacute;a espacio en el mundo que lo rodeaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, en 2020, fue detenido junto a otros hombres acusados de &ldquo;actos contra natura&rdquo;. Pas&oacute; tres meses en prisi&oacute;n en condiciones extremas, hacinado con decenas de personas, sin poder dormir y bajo amenazas constantes y agresiones de otros reclusos. &ldquo;Pens&eacute; que no iba a salir de all&iacute;&rdquo;, dice. Hoy vive en Francia, adonde lleg&oacute; en 2024, intentando reconstruir una vida atravesada por la violencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su historia no pertenece al pasado, es el presente de Senegal. En marzo de 2025, la Asamblea Nacional aprob&oacute; una reforma del C&oacute;digo Penal que pena con hasta diez a&ntilde;os de prisi&oacute;n las relaciones entre personas del mismo sexo y criminaliza cualquier forma de &ldquo;promoci&oacute;n&rdquo; de la homosexualidad. La norma ampl&iacute;a la persecuci&oacute;n de activistas, organizaciones y cualquier persona que defienda los derechos LGTBI, e introduce sanciones econ&oacute;micas que pueden alcanzar los 15.000 euros, equiparando la homosexualidad a delitos como la zoofilia o la necrofilia.
    </p><h2 class="article-text">Una ola que recorre parte de &Aacute;frica</h2><p class="article-text">
        Senegal no es una excepci&oacute;n. De los 65 pa&iacute;ses que criminalizan la homosexualidad en el mundo, 33 est&aacute;n en &Aacute;frica. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el continente ha vivido un endurecimiento acelerado de este tipo de legislaciones, en una din&aacute;mica que combina pol&iacute;tica interna, presi&oacute;n social y redes e influencias internacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uganda se convirti&oacute; en 2023 en el epicentro de esta regresi&oacute;n al aprobar una de las leyes m&aacute;s duras del mundo,<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/homosexual-pais-acaba-incluir-pena-muerte-ley-anti-lgbti-no_1_10262072.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> con penas que incluyen la cadena perpetua e incluso la pena de muerte en casos de &ldquo;homosexualidad agravada&rdquo;</a>. Desde entonces, organizaciones de derechos humanos han documentado cientos de abusos, detenciones arbitrarias, agresiones f&iacute;sicas y campa&ntilde;as de persecuci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En Burkina Faso, la reforma de 2025 llega en un contexto de inestabilidad pol&iacute;tica cr&oacute;nica, con golpes de Estado recientes, presencia de grupos yihadistas y un Estado cada vez m&aacute;s debilitado fuera de la capital. En ese escenario, el endurecimiento de las leyes anti-LGTBI empuja al colectivo hacia la clandestinidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Parlamento de Ghana ha aprobado nuevas restricciones en una ley cuya versi&oacute;n anterior fue aprobada en 2024, pero no lleg&oacute; a entrar en vigor al no recibir el respaldo del entonces presidente Nana Akufo-Addo. Su sucesor, John Dramani Mahama, en el poder desde enero de 2025, s&iacute; ha mostrado apoyo a la iniciativa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La huella de la derecha cristiana estadounidense</h2><p class="article-text">
        Tanto Senegal como otros pa&iacute;ses del continente africano comparten un elemento com&uacute;n denominador: la influencia de redes ultraconservadoras occidentales en esta ola legislativa contra el colectivo homosexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Senegal, la red And Samm Jikko Yi, clave en la presi&oacute;n para endurecer la ley, mantuvo contactos desde 2024 con <a href="https://africasacountry.com/2026/03/senegals-theater-of-morality?utm_source=acumbamail&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=dosier-africa-lunes-23-de-marzo-de-2026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MassResistance</a>, una organizaci&oacute;n estadounidense con sede en Massachusetts que considera la homosexualidad una amenaza para la salud p&uacute;blica. MassResistance no es un actor marginal. En Estados Unidos ha impulsado campa&ntilde;as contra el matrimonio igualitario y los derechos de las personas trans, y forma parte de un entramado m&aacute;s amplio de organizaciones que exportan una agenda ultraconservadora a nivel internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la llegada de la Administraci&oacute;n Trump en Estados Unidos, el clima pol&iacute;tico en el pa&iacute;s ha reforzado las redes de ultraconservadores. De hecho, seg&uacute;n <a href="https://www.reuters.com/sustainability/society-equity/us-pro-family-group-worked-with-senegal-activists-pushing-anti-lgbt-law-2026-03-16/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reuters</a>, el caso de Senegal es el primer caso documentado de un grupo estadounidense ayudando a sacar adelante una ley anti-LGTBI en &Aacute;frica desde la vuelta al poder de Donald Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la agencia, esta organizaci&oacute;n asesor&oacute; a actores senegaleses en estrategias de movilizaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n y presi&oacute;n pol&iacute;tica para impulsar la reforma legal. Este tipo de colaboraci&oacute;n incluye desde el dise&ntilde;o de campa&ntilde;as hasta el intercambio de materiales ideol&oacute;gicos y jur&iacute;dicos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> No somos nosotros los que amenazamos la economía ni la seguridad del país</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ibrahima </span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de Senegal no es aislado. En Ghana, la misma organizaci&oacute;n ha participado en el debate legislativo y ha colaborado con activistas locales, mientras que otras plataformas como Family Watch International o CitizenGO, fundada por la asociaci&oacute;n espa&ntilde;ola HazteOir han organizado conferencias, financiado campa&ntilde;as y trabajado directamente con l&iacute;deres pol&iacute;ticos y religiosos en distintos pa&iacute;ses africanos, como han destapado<a href="https://www.thebureauinvestigates.com/stories/2022-09-25/unholy-alliance-the-far-right-religious-network-attacking-reproductive-and-lgbtq-rights" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> algunas informaciones period&iacute;sticas</a>. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, investigaciones por parte de organizaciones como <a href="https://www.opendemocracy.net/en/5050/africa-us-christian-right-50m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Open Democracy</a> han documentado que desde 2007 al menos una veintena de grupos ultraconservadores cristianos estadounidenses han destinado decenas de millones de d&oacute;lares a organizaciones africanas en contra de las personas LGTBI. 
    </p><p class="article-text">
        Este entramado se articula en torno a lo que algunos investigadores denominan el movimiento transnacional &ldquo;pro-family&rdquo;, una red global que exporta marcos legales, discursos y estrategias pol&iacute;ticas. Aun as&iacute;, la paradoja es evidente. Mientras desde &Aacute;frica los discursos oficiales insisten en que la homosexualidad es una imposici&oacute;n occidental, parte de la ofensiva contra los derechos LGTBI tambi&eacute;n lo es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el recorte de la financiaci&oacute;n internacional de Estados Unidos a trav&eacute;s de la suspensi&oacute;n del programa USAID ha llevado a la reducci&oacute;n de programas considerados &ldquo;sociales o divisivos&rdquo;, sobre todo en el &aacute;mbito de la salud p&uacute;blica. En Senegal, la prevalencia del VIH es del 0,3% en la poblaci&oacute;n general, pero alcanza hasta el 49% entre hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres en algunas zonas de Dakar. A partir de ahora, la criminalizaci&oacute;n del colectivo dificulta el acceso a tratamiento y prevenci&oacute;n, empuj&aacute;ndolos a la clandestinidad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Crisis, desgaste pol&iacute;tico e instrumentalizaci&oacute;n de la moral</h2><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n de la ley no puede entenderse sin el contexto econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que atraviesa Senegal. El pa&iacute;s vive una situaci&oacute;n financiera cr&iacute;tica. Tras a&ntilde;os de gesti&oacute;n opaca, <a href="https://theconversation.com/senegals-crisis-why-debt-restructuring-may-be-the-least-bad-option-276663" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la deuda p&uacute;blica ha superado las cifras oficiales, superando el 100% del Producto Interior Bruto</a>, lo que ha obligado al Gobierno a hacer frente a pagos urgentes a acreedores internacionales para evitar el default. El peso de la deuda consume ya m&aacute;s de la mitad de los ingresos del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias son visibles: becas estudiantiles impagadas, recortes en servicios p&uacute;blicos y un sistema universitario tensionado que han provocado protestas recurrentes. En febrero de 2026, <a href="https://www.africanews.com/2026/02/16/autopsy-shows-dead-senegal-student-suffered-multiple-traumas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte del estudiante Abdoulaye Ba</a> durante una intervenci&oacute;n policial en una protesta por el retraso de becas volvi&oacute; a poner de relieve la fragilidad del modelo. El caso de Abdoulaye no es un caso aislado; al menos seis estudiantes han muerto en contextos similares en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este clima de tensi&oacute;n se combina con un desempleo juvenil persistente y una creciente frustraci&oacute;n de los j&oacute;venes, que fueron clave en la llegada al poder de los <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ousmane-sonko-lider-opositor-prendio-calles-ahora-primer-ministro-senegal_1_11266411.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actuales l&iacute;deres del pa&iacute;s, Bassirou Diomaye Faye y Ousmane Sonko en 2024</a>. Ambos encarnaban una promesa de ruptura con el sistema anterior y, dos a&ntilde;os despu&eacute;s, esa promesa se enfrenta a sus l&iacute;mites.
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                El primer ministro de Senegal Ousmane Sonko, en Dakar.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En este contexto, la ley contra la homosexualidad aparece como una herramienta pol&iacute;tica de bajo coste y alto rendimiento simb&oacute;lico. &ldquo;Hay muchos problemas m&aacute;s importantes en Senegal&rdquo;, apunta Ibrahima a elDiario.es. Desde su experiencia, la cuesti&oacute;n LGTBI ha sido utilizada como sustituto de esas respuestas que no llegan. &ldquo;No somos nosotros los que amenazamos la econom&iacute;a ni la seguridad del pa&iacute;s&rdquo;, insiste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El propio calendario refuerza esta lectura. La aprobaci&oacute;n de la ley coincidi&oacute; con un momento de alta presi&oacute;n financiera sobre el Estado y un aumento de las cr&iacute;ticas internas. Dentro del propio Gobierno, la medida tambi&eacute;n cumple una funci&oacute;n de posicionamiento. Mientras Faye adopta una posici&oacute;n m&aacute;s institucional, centrada en la gesti&oacute;n econ&oacute;mica, Sonko, por su parte, y como principal impulsor de la ley, refuerza su liderazgo apelando a los &ldquo;valores africanos&rdquo; y la soberan&iacute;a cultural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ibrahima, es una l&oacute;gica clara: &ldquo;Se est&aacute; utilizando a las personas homosexuales para distraer a la poblaci&oacute;n&rdquo;. A su juicio, el Gobierno busca demostrar que cumple sus promesas en un terreno simb&oacute;lico, aunque no lo haga en lo econ&oacute;mico. &ldquo;Quieren decir que han hecho algo, aunque no sea lo m&aacute;s importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me detuvieron me encontr&eacute; con que el fiscal era hom&oacute;fobo, pero mi abogado, tambi&eacute;n. Ahora ese mismo abogado se ha convertido en un diputado de la Asamblea Nacional y ha apoyado iniciativas pol&iacute;ticas anti LGTBI. Est&aacute; claro que no tienes a nadie que te defienda&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/washington-dakar-influencia-ultra-nueva-ley-colectivo-lgtbi-senegal_1_13114354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Washington a Dakar: la influencia ultra tras la nueva ley contra el colectivo LGTBI en Senegal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senegal,Homofobia,África,HazteOir,Estados Unidos,Donald Trump,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El recorte público a la ayuda humanitaria acelera un cambio de modelo: “El norte debe dominar menos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/recorte-publico-ayuda-humanitaria-acelera-cambio-modelo-norte-debe-dominar_1_13017044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49db081f-7dba-469f-a5de-cc29578901d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Virginia Saiz Gomis, directora general de Plan Internacional España."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contracción del dinero público que sostiene la respuesta humanitaria abre una vía para acelerar un reequilibrio de poder en el sector en beneficio de organizaciones y autoridades locales y algunas organizaciones en el Norte Global ya están apostando por ello</p><p class="subtitle">El sistema humanitario sufre el mayor recorte de financiación de su historia en todo el mundo
</p></div><p class="article-text">
        La acci&oacute;n humanitaria atraviesa un trance que ya no se explica como una &uacute;nica crisis, sino que se asemeja m&aacute;s a un cambio de &eacute;poca. Al mismo tiempo que aumentan los conflictos, los desastres clim&aacute;ticos y los desplazamientos forzosos, el dinero p&uacute;blico que sostiene la respuesta humanitaria se est&aacute; contrayendo. La Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE) proyect&oacute; para 2025 <a href="https://www.oecd.org/es/publications/2025/06/cuts-in-official-development-assistance_e161f0c5/full-report.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ca&iacute;da de la ayuda oficial al desarrollo de entre el 9 y el 17%</a> y advirti&oacute; sobre el impacto especialmente en regiones como el &Aacute;frica subsahariana. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, se cumple un a&ntilde;o desde que la administraci&oacute;n Trump de EEUU anunci&oacute; que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ong-advierten-terremoto-recortes-trump-ayuda-desarrollo_1_12241476.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eliminaba m&aacute;s del 90%</a> de los contratos de la agencia de ayuda humanitaria USAID, uno de los principales donantes globales, y recortes en decenas de miles de millones de d&oacute;lares en asistencia internacional. La ca&iacute;da de fondos se mide, adem&aacute;s, en cierres y despidos y, por supuesto, en retos para las organizaciones que trabajan en el terreno. Seg&uacute;n la Red de Aprendizaje Activo para la Rendici&oacute;n de Cuentas y el Rendimiento en Acci&oacute;n Humanitaria (ALNAP), en 2025 ocho agencias de la ONU, ocho grandes organizaciones internacionales y el Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja recortaron en total m&aacute;s de 31.000 puestos. 
    </p><p class="article-text">
        El giro de Washington no se lee solo en clave contable. El medio <a href="https://foreignpolicy.com/2025/03/21/usaid-africa-foreign-aid-development/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foreign Policy</a> lo sit&uacute;a en un contexto de creciente inquietud por la influencia de China y Rusia en regiones como &Aacute;frica y por la capacidad de Estados Unidos de aguantar el pulso en la regi&oacute;n. La orden ejecutiva que congela la asistencia exterior marca el comienzo de un nuevo ciclo en el que la ayuda se subordina expl&iacute;citamente a la agenda <em>America First. </em>
    </p><h2 class="article-text">Una oportunidad tras el golpe</h2><p class="article-text">
        El desplome de USAID tambi&eacute;n est&aacute; forzando un debate: &iquest;por qu&eacute; el sistema est&aacute; dise&ntilde;ado para que quien pone el dinero desde lejos decida a distancia? Y, sobre todo, si la retirada del principal donante obliga a diversificar fondos, &iquest;puede eso acelerar un reequilibrio de poder hacia organizaciones y autoridades locales?
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                    alt="Logo de la agencia de ayuda humanitaria de EEUU, USAID"
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            <span class="title">
                Logo de la agencia de ayuda humanitaria de EEUU, USAID                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ese debate, a menudo resumido en la palabra &ldquo;localizaci&oacute;n&rdquo;, est&aacute; en el centro del enfoque que defiende Plan International Espa&ntilde;a. La organizaci&oacute;n trabaja en la defensa de los derechos de la infancia y la igualdad de las ni&ntilde;as, as&iacute; como la prestaci&oacute;n de ayuda humanitaria en guerras, emergencias y contextos de conflicto. Virginia Saiz Gomis, nueva directora general de la organizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, explica en una entrevista con elDiario.es que el contexto es &ldquo;muy polarizado&rdquo; y complejo, con decisiones tomadas desde el Norte Global para recortar cooperaci&oacute;n mientras se multiplican crisis y conflictos. 
    </p><p class="article-text">
        El cambio pasa por trasladar el mando de control. &ldquo;Si visitas una comunidad donde trabaja Plan International, el trabajo es 100% local y est&aacute; en manos de j&oacute;venes, grupos de mujeres y autoridades del lugar&rdquo;, apunta Saiz. El cambio no es &ldquo;traum&aacute;tico&rdquo; para la organizaci&oacute;n, pero s&iacute; exige transferir cada vez m&aacute;s decisiones porque &ldquo;una parte considerable del dinero de la ayuda internacional sigue viniendo desde el norte&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Prioridades m&aacute;s all&aacute; del Norte o Sur Global</h2><p class="article-text">
        El principal nudo del sistema no es que la financiaci&oacute;n llega desde el norte, sino que, en general, llega con condiciones. Saiz describe que &ldquo;los donantes son muy estrictos y muy poco flexibles&rdquo;, lo cual lleva a una rendici&oacute;n de cuentas compleja. Su diagn&oacute;stico es que el cambio no puede quedarse en que &ldquo;las organizaciones internacionales transfieran&rdquo;, sino que tambi&eacute;n implica la movilizaci&oacute;n de donantes bilaterales y privados, flexibilizar las reglas del juego y aceptar que el control total desde un despacho no es compatible con que se tomen decisiones realmente locales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando quienes viven el problema deciden, los proyectos tienen más legitimidad, duran más y generan apropiación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Virgina Saiz Gómez</span>
                                        <span>—</span> Directora general del Plan International España
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Per&uacute;, Amalia Alarc&oacute;n, gerente regional de Programas para Am&eacute;rica Latina y el Caribe en Plan International, indica que el efecto de esas reglas es que muchas organizaciones acaban adaptando su agenda a lo financiable. En Colombia, recuerda, algunas iniciativas terminaban &ldquo;disfrazando&rdquo; proyectos de igualdad de g&eacute;nero como contribuciones a la paz porque ese era el marco que atra&iacute;a fondos. &ldquo;La escucha suele darse desde la entidad que necesita dinero hacia quien lo da, y no al rev&eacute;s&rdquo;, insiste. 
    </p><p class="article-text">
        Para Saiz, acercar decisiones al terreno tiene varias ventajas inmediatas: por un lado, menos intermediarios, por otro lado, m&aacute;s cercan&iacute;a respecto a la gente afectada y una tercera ventaja, decisiva, relacionada con la legitimidad. &ldquo;Cuando quienes viven el problema deciden, los proyectos tienen m&aacute;s legitimidad, duran m&aacute;s y generan apropiaci&oacute;n&rdquo;, apunta la directora de Plan International. 
    </p><p class="article-text">
        A su vez, el sector insiste en que la localizaci&oacute;n no solo debe implicar el traslado de la responsabilidad, con sus riesgos asociados, sino tambi&eacute;n el de recursos y autonom&iacute;a. &ldquo;A veces el socio local no necesita manuales ni m&aacute;s fortalecimiento, pues ya tienen metodolog&iacute;as y auditor&iacute;as propias&rdquo;, insiste Alarc&oacute;n. &ldquo;Incluso herramientas que se presentan como &lsquo;evaluaciones mutuas&rsquo; rara vez lo son de verdad. El &lsquo;mutuo&rsquo; termina siendo asim&eacute;trico porque la entidad internacional sigue actuando como &lsquo;el donante social&rsquo;&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">El poder tambi&eacute;n reside en las entidades internacionales</h2><p class="article-text">
        El cambio no es solo norte-sur, tambi&eacute;n implica tensiones internas. Alarc&oacute;n subraya que en organizaciones grandes existen relaciones de poder entre la oficina de un pa&iacute;s y las sedes regionales y globales, adem&aacute;s de las sedes recaudadoras. &ldquo;El cambio es lento porque llevar las decisiones cerca del terreno exige tocar presupuestos, recursos humanos y estructuras&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        Plan International pone un ejemplo concreto con el caso de Bolivia. &ldquo;Hemos cerrado como Plan International, es decir, como implementador directo. No para salir del pa&iacute;s, sino para que sean los socios los que implementen. Nuestro papel ya debe pasar solo por [analizar] la incidencia y [facilitar] el acceso. Tenemos el privilegio de llegar a espacios internacionales que son m&aacute;s dif&iacute;ciles para las entidades locales. Nuestro rol es conectar y abrir puertas&rdquo;, explica Alarc&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si la retirada de USAID implica menos cobertura y endurecer las prioridades, el golpe llevar&aacute; al colapso. Si, en cambio, se acelera una redistribuci&oacute;n del poder, podr&iacute;a abrirse una ventana para los pa&iacute;ses m&aacute;s afectados: m&aacute;s financiaci&oacute;n directa y flexible para actores locales, m&aacute;s cooperaci&oacute;n regional y sur-sur, menos cadenas de subcontrataci&oacute;n y m&aacute;s capacidad de decisi&oacute;n all&iacute; donde se viven las crisis. 
    </p><p class="article-text">
        Saiz Gomis lo resume como un ajuste de roles, no como un conflicto: &ldquo;El norte puede aportar recursos y conocimiento, pero debe dominar menos, permitir m&aacute;s y ser m&aacute;s flexible&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/recorte-publico-ayuda-humanitaria-acelera-cambio-modelo-norte-debe-dominar_1_13017044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 21:36:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El recorte público a la ayuda humanitaria acelera un cambio de modelo: “El norte debe dominar menos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cooperación al desarrollo,Ayudas,ONGs]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día que cumples 18 y el mundo te suelta la mano: qué pasaría sin el apoyo a los jóvenes extutelados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dia-cumples-18-mundo-suelta-mano-pasaria-apoyo-jovenes-extutelados_1_13012497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7e305f8-daed-4793-bdcb-197341c7a885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que cumples 18 y el mundo te suelta la mano: qué pasaría sin el apoyo a los jóvenes extutelados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El programa de asistencia de Aldeas Infantiles a quienes llegan a la mayoría de edad tras una infancia en el sistema de protección del Estado ayuda a que el estreno en la vida adulta no sea un salto al vacío por la carencia de redes de apoyo</p><p class="subtitle">El 89% de los jóvenes extutelados en España trabaja, estudia o compagina ambas actividades
</p></div><p class="article-text">
        El tr&aacute;nsito entre la infancia y la edad adulta es un trance existencial lleno de incertidumbre que se complica en el caso de los menores tutelados por el Estado cuando salen del sistema de protecci&oacute;n al cumplir la mayor&iacute;a de edad. Carentes de las redes familiares del resto de la poblaci&oacute;n, el riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social se multiplica, como constata la ONG Aldeas Infantiles en un <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2025/10/informe-aldeas-infantiles-condiciones-vida-sistema-protecion-2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre esta situaci&oacute;n. Toda ayuda resulta crucial para salir adelante con garant&iacute;as, como constatan en conversaci&oacute;n con elDiario.es dos de los propios beneficiarios de los programas de acompa&ntilde;amiento a extutelados que desarrolla la organizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hamid tiene un objetivo claro: convertirse en educador social. Una meta a la que mira con ilusi&oacute;n, mientras estudia integraci&oacute;n social, y que no es casual. La experiencia de haber vivido en el sistema de protecci&oacute;n y, sobre todo, el ejemplo de quienes le acompa&ntilde;aron all&iacute; ha labrado sus aspiraciones profesionales. &ldquo;He coincidido con personas maravillosas y educadores que me han salvado la vida&rdquo;, explica. &ldquo;Desde mi experiencia y sabiendo c&oacute;mo se sienten las personas que est&aacute;n en la situaci&oacute;n en que estuve yo, creo que ser&iacute;a de gran ayuda en un futuro ser educador&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Hamid, de origen marroqu&iacute; y afincado ahora en Granada, imagina el escenario sin el apoyo psicosocial y la asistencia recibida de Aldeas Infantiles SOS Espa&ntilde;a, organizaci&oacute;n dedicada a proteger a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y j&oacute;venes que han perdido el cuidado parental o est&aacute;n en riesgo de perderlo, no duda. &ldquo;Seguramente no estar&iacute;a estudiando, ni tendr&iacute;a el t&iacute;tulo de la ESO. Mi situaci&oacute;n ser&iacute;a muy diferente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No habla solo de t&iacute;tulos o de empleo, tambi&eacute;n habla de supervivencia y de lo que significa cumplir la mayor&iacute;a de edad con la incertidumbre de los papeles, el miedo a quedarse en la calle y la necesidad b&aacute;sica de una orientaci&oacute;n adulta en un momento en el que, de un d&iacute;a para otro, &ldquo;tienes que abandonar la que ha sido tu casa un tiempo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Sin apoyo] seguramente no estaría estudiando, ni tendría el título de la ESO. Mi situación sería muy diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hamid</span>
                                        <span>—</span> Estudiante de origen marroquí afincado en Granada
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A cientos de kil&oacute;metros, Sara (nombre ficticio) pone palabras a su pasado: lo que marca la diferencia no es solo el techo o el dinero, sino tener derecho al error. &ldquo;A m&iacute;, Aldeas Infantiles me ha permitido equivocarme&rdquo;, resume. &ldquo;Me han dado tiempo para madurar, para reparar y para sostener una vida que no se aprende a gestionar de golpe&rdquo;, explica por tel&eacute;fono. En su caso, que Aldeas Infantiles siguiera apostando por ella, incluso en un mal momento, le cambi&oacute; la vida. &ldquo;Me ayudaron a creer en m&iacute; misma y no sentirme una fracasada&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://www.juventudeinfancia.gob.es/sites/default/files/boletines_estadisticos/16122024%20BOLETIN%20PROTECCION%2026%20DATOS%202023.Final.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo bolet&iacute;n</a> con datos estad&iacute;sticos de 2023 de medidas de protecci&oacute;n a la infancia y la adolescencia elaborado por el Ministerio de Juventud e Infancia, en Espa&ntilde;a hay alrededor de 52.000 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes que crecen en acogimiento, siendo Castilla y Le&oacute;n, Galicia, Cantabria y Andaluc&iacute;a las comunidades aut&oacute;nomas con el mayor porcentaje. 
    </p><h2 class="article-text">Un cumplea&ntilde;os que no llega igual para todos</h2><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel Gallardo, director del Programa de J&oacute;venes de Aldeas Infantiles SOS en Andaluc&iacute;a, explica con una frase lo que se repite como un eco para los extutelados: &ldquo;La mayor&iacute;a de edad es un salto al vac&iacute;o&rdquo;. Lo es para cualquiera, pero con una diferencia abismal. La juventud tutelada, dice, se enfrenta a esa frontera &ldquo;sin red social&rdquo;, con &ldquo;vivencias de trauma, abandono, de maltrato&rdquo; y con menos margen de error que otros j&oacute;venes de su misma edad. 
    </p><p class="article-text">
        Como explica Gallardo, en la Espa&ntilde;a de 2026, si ni siquiera para la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes la emancipaci&oacute;n a los 18 a&ntilde;os es realista, para quienes salen del sistema de protecci&oacute;n, el list&oacute;n es todav&iacute;a m&aacute;s alto. &ldquo;No solo se trata de pagar un alquiler o encontrar un trabajo, sino de hacerlo mientras se aprende lo que otros aprenden en casa. Los j&oacute;venes que encontramos cargan con una mochila emocional muy pesada&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según el último boletín con datos estadísticos de 2023 de medidas de protección a la infancia y la adolescencia elaborado por el Ministerio de Juventud e Infancia, en España hay alrededor de 52.000 niños, niñas y adolescentes que crecen en acogimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aldeas Infantiles SOS desarrolla su Programa de J&oacute;venes para acompa&ntilde;ar a quienes han crecido bajo la tutela al cumplir la mayor&iacute;a de edad, a trav&eacute;s de proyectos de autonom&iacute;a y recursos residenciales. Seg&uacute;n los datos que proporciona la entidad, solo en 2024 atendieron a 1.406 j&oacute;venes, dentro de un programa que incluye ocho proyectos de autonom&iacute;a y pisos dirigidos a j&oacute;venes extutelados. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuentan con pisos para &ldquo;j&oacute;venes sin referentes familiares&rdquo;, donde se acompa&ntilde;a su acceso a permisos, formaci&oacute;n y empleo. En la pr&aacute;ctica, ese acompa&ntilde;amiento se traduce en lo que Sara enumera: un piso, manutenci&oacute;n, apoyo emocional, ayuda con tr&aacute;mites y orientaci&oacute;n seg&uacute;n las necesidades. Y en lo que Hamid define como condici&oacute;n para poder imaginarse distinto y cubrir lo b&aacute;sico para que la meta no sea &ldquo;solo sobrevivir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A su vez, en las conversaciones con Hamid y Sara se repite una palabra: el estigma. Hamid, por su parte, cuenta que, al decir que viene de un centro de menores, muchas veces la pregunta autom&aacute;tica es &ldquo;&iquest;qu&eacute; has hecho?&rdquo;. Y a&ntilde;ade que, siendo de origen marroqu&iacute;, el prejuicio se carga a&uacute;n m&aacute;s de sospecha. &ldquo;Hay muchos estereotipos y siendo de Marruecos lo asocian directamente a la delincuencia&rdquo;. Sara, por su parte, describe c&oacute;mo en su ciudad se relacionan los programas de acompa&ntilde;amiento a j&oacute;venes extutelados como una amenaza, mezclando protecci&oacute;n con castigo. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; pasa si no existiera el apoyo?</h2><p class="article-text">
        La respuesta aparece cuando se les pide que describan &ldquo;el despu&eacute;s&rdquo;. Hamid recuerda el miedo de aquellos d&iacute;as, y no el miedo a no quedarse sin comida, sino a un futuro sin protecci&oacute;n legal. Sin papeles, ni contrato o permiso de trabajo. En su relato, el apoyo de Aldeas Infantiles no era un complemento, sino m&aacute;s bien lo que le permiti&oacute; poner orden a sus prioridades. &ldquo;Si no tuviese unas necesidades b&aacute;sicas cubiertas ser&iacute;a muy dif&iacute;cil conseguir mis objetivos. Comer y tener un sitio donde dormir para as&iacute; estar bien emocionalmente&rdquo;, apunta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No solo se trata de pagar un alquiler o encontrar un trabajo, sino de hacerlo mientras se aprende lo que otros aprenden en casa. Los jóvenes que encontramos cargan con una mochila emocional muy pesada </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Ángel Gallardo</span>
                                        <span>—</span> Director del Programa de Jóvenes de Aldeas Infantiles SOS en Andalucía
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sara describe esa misma idea desde el impacto psicol&oacute;gico del cambio. &ldquo;Es muy violento pasar de estar, a los 17 a&ntilde;os, constantemente rodeada de educadores a, un d&iacute;a despu&eacute;s, sola en un piso y no tener a nadie cerca&rdquo;. Sin una ayuda externa, advierte, los problemas cotidianos como la compra, el alquiler o la incertidumbre generalizada se convierten en &ldquo;arenas movedizas&rdquo;. &ldquo;No habr&iacute;amos podido salir de esa soledad sin que alguien te extienda la mano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gallardo, por su parte, enmarca esa estrategia de acompa&ntilde;amiento como una de las principales misiones de Aldeas Infantiles. &ldquo;Hay que estar ah&iacute; cuando el Estado deja de estar y sostener ese tramo, fr&aacute;gil, en el que no basta con sobrevivir, sino que hay que aprender a vivir&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos avalan las declaraciones de Gallardo y las historias de vida de Hamid y Sara. Seg&uacute;n datos desprendidos de la Encuesta de la Federaci&oacute;n de Entidades para la Emancipaci&oacute;n Juvenil (FEPA) de 2024, nueve de cada diez j&oacute;venes tutelados y extutelados estudia, trabaja o compagina ambas cosas, siendo el empleo la principal fuente de ingresos para el 38% de los j&oacute;venes. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dia-cumples-18-mundo-suelta-mano-pasaria-apoyo-jovenes-extutelados_1_13012497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 21:08:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que cumples 18 y el mundo te suelta la mano: qué pasaría sin el apoyo a los jóvenes extutelados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,ONGs,Menores,Menores tutelados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pepe Naranjo, Kayed Hammad y Afromayores, entre los galardonados en los VII Premios Desalambre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/pepe-naranjo-kayed-hammad-afomayores-galardonados-vii-premios-desalambre_1_13024008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ba06e1b-6ab8-4c72-beac-5119a9a6be2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este año, los perfiles y trabajos premiados destacan por diferentes miradas alrededor de la migración, el genocidio en Gaza y la inteligencia artificial, entre otros</p></div><p class="article-text">
        En su nueva entrega, la VII edici&oacute;n de los Premios Desalambre, organizados por <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> para reconocer el trabajo de periodistas y organizaciones sociales en defensa de los derechos humanos, ya tiene ganadores. Este a&ntilde;o, los galardones ponen el foco en miradas que corrigen ausencias, como la de las personas negras mayores en Espa&ntilde;a, en el periodismo sostenido que abre camino en la cobertura de &Aacute;frica y las migraciones, en un activismo y trabajo incansable sobre el genocidio en Gaza desde dentro y en campa&ntilde;as del tercer sector capaces de reconectar la cooperaci&oacute;n con la sociedad civil utilizando c&oacute;digos culturales contempor&aacute;neos o la inteligencia artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los premios Desalambre de este a&ntilde;o reconocen como<strong> mejor trabajo period&iacute;stico</strong> a <a href="https://www.youtube.com/@afromayores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Afromayores</strong></a>, un proyecto audiovisual y fotogr&aacute;fico alojado en redes sociales que visibiliza y amplifica las voces de personas africanas y afrodescendientes mayores en Espa&ntilde;a. Por su parte, el <strong>premio a la perseverancia en trayectoria profesional </strong>recae en <a href="https://elpais.com/autor/jose-naranjo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Pepe Naranjo</strong></a>, periodista especializado en migraciones desde Senegal y otros puntos del continente africano, por una trayectoria marcada con la constancia en la cobertura de la regi&oacute;n, abriendo espacios informativos y generando conversaci&oacute;n p&uacute;blica sobre realidades que, a menudo, quedan en los m&aacute;rgenes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito del tercer sector, este a&ntilde;o el jurado ha reconocido el trabajo de dos entidades en la categor&iacute;a de <strong>mejor campa&ntilde;a de comunicaci&oacute;n. </strong>Los premiados son el '<a href="https://www.cvongd.org/es/el-tarot-de-la-cooperacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Tarot de la Cooperaci&oacute;n</strong></a><strong>',</strong><strong> de la Coordinadora de ONGD de Val&egrave;ncia</strong>, una iniciativa dirigida especialmente a poblaci&oacute;n joven que utiliza la simbolog&iacute;a del tarot para conectar retos globales con la realidad local y activar conversaci&oacute;n. Y '<a href="https://www.savethechildren.es/notasprensa/save-children-presenta-cambiando-una-palabra-una-campana-que-visibiliza-la-realidad-de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Cambiando una palabra', </strong></a><strong>de Save the Children, </strong>una campa&ntilde;a que visibiliza las dos caras de la infancia en un momento en el que el mundo digital gira en torno al potencial de la inteligencia artificial.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el galard&oacute;n a <strong>mejor activista en defensa de los derechos humanos</strong> ha reca&iacute;do en <a href="https://www.instagram.com/kayed_hammad/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Kayed Hammad</strong></a>, periodista, productor e int&eacute;rprete gazat&iacute; con una trayectoria de a&ntilde;os acompa&ntilde;ando a medios internacionales y dando testimonio desde Gaza sobre el impacto humano de la guerra y el asedio en Palestina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premios Desalambre en la categor&iacute;a de periodismo:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Mejor trabajo period&iacute;stico escrito o multimedia:</strong> <a href="https://www.youtube.com/@afromayores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Afromayores</a>, proyecto mixto, alojado en Instagram y YouTube, de fotograf&iacute;as y v&iacute;deo-entrevistas a personas negras de m&aacute;s de 65 a&ntilde;os como forma de reconocer su presencia. Coordinado por Luc&iacute;a Mbomio y Laurent L&eacute;ger.&nbsp;</li>
                            </ul>
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                    <ul>
                                    <li><strong>El Premio a la perseverancia en el periodismo:</strong> al periodista <a href="https://elpais.com/autor/jose-naranjo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Pepe Naranjo</a>, por su compromiso incansable con la cobertura del continente africano y, en especial, sobre el foco migratorio y Sahel.&nbsp;</li>
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        <strong>Premios Desalambre en las categor&iacute;as de activismo y ONG:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Mejor campa&ntilde;a de una ONG:</strong> el <a href="https://www.cvongd.org/es/el-tarot-de-la-cooperacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Tarot de la Cooperaci&oacute;n</a> de la Coordinadora de ONGD de Val&egrave;ncia y <a href="https://www.savethechildren.es/notasprensa/save-children-presenta-cambiando-una-palabra-una-campana-que-visibiliza-la-realidad-de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cambiando una palabra</a> de Save the Children.</li>
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                    <ul>
                                    <li><strong>Premio individual de activismo:</strong> <a href="https://www.instagram.com/kayed_hammad/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Kayed Hammad</a>, periodista e int&eacute;rprete gazat&iacute;.&nbsp;</li>
                            </ul>
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                </figure><p class="article-text">
        La entrega de premios se producir&aacute; el pr&oacute;ximo jueves 12 de marzo de 2026 a las 19:00 horas en CaixaForum en Madrid. El jurado de la VII edici&oacute;n de los Premios Desalambre ha estado compuesto por Juan Luis S&aacute;nchez, cofundador y subdirector de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>; Javier Biosca, redactor jefe de internacional de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>; Gumersindo Lafuente, editor de la revista de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> y exdirector adjunto del peri&oacute;dico; Olga Rodr&iacute;guez, periodista especializada en Oriente Medio y derechos humanos y cofundadora de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>; Moha Gerehou, periodista y activista antirracista; Cristina Fuertes, responsable de comunicaci&oacute;n interna de la Coordinadora de ONGD; y Pilar del R&iacute;o, periodista, traductora y presidenta de la Fundaci&oacute;n Jos&eacute; Saramago.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Afromayores</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Premio Desalambre para el mejor trabajo period&iacute;stico escrito o multimedia es para <a href="https://www.youtube.com/@afromayores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Afromayores</a>, un proyecto coordinado por Luc&iacute;a-Asu&eacute; Mbom&iacute;o Rubio y Laurent Leger Adame, que visibiliza a las personas negras mayores de 65 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. El trabajo de fotograf&iacute;as y video-entrevistas, alojado en Instagram y YouTube, es una forma de reconocer la presencia de dicho colectivo de edad y de deshacer las l&oacute;gicas asociadas a la persona migrante. Adem&aacute;s, Afromayores no es solo un proyecto period&iacute;stico o fotogr&aacute;fico, sino que tambi&eacute;n ha implicado la organizaci&oacute;n de exposiciones, mesas redondas o encuentros intergeneracionales en los que los y las protagonistas del proyecto tambi&eacute;n son part&iacute;cipes. El jurado ha recalcado la originalidad del trabajo y la trascendencia narrativa que abarca el proyecto desde una peque&ntilde;a iniciativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pepe Naranjo, premio a la perseverancia</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ganador al premio que reconoce una trayectoria de perseverancia es <a href="https://elpais.com/autor/jose-naranjo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pepe Naranjo</a>, periodista freelance. Desde 2011, reside en Senegal, desde donde ha publicado decenas de cr&oacute;nicas y reportajes para distintos medios, sobre todo El Pa&iacute;s. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha puesto el foco en el conflicto del Sahel con reportajes desde Mali, Burkina Faso y N&iacute;ger. Autor de <em>Cayucos </em>(2006) donde ilustra la primera crisis de los cayucos, <em>Los invisibles de Kolda</em> (2009), una reconstrucci&oacute;n sobre uno de los peores naufragios de la ruta canaria y <em>El r&iacute;o que desaf&iacute;a al desierto</em> (2019), una recopilaci&oacute;n de cr&oacute;nicas sobre &Aacute;frica. El jurado ha destacado su perseverancia en la comunicaci&oacute;n de las migraciones en Espa&ntilde;a y desde el continente africano, la participaci&oacute;n y organizaci&oacute;n de eventos y encuentros, as&iacute; como su estrecha colaboraci&oacute;n con entidades del tercer sector desde el periodismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor campa&ntilde;a de comunicaci&oacute;n: un galard&oacute;n para Save the Children y la Coordinadora Valenciana de ONGD&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esta edici&oacute;n de premios Desalambre, el galard&oacute;n a la mejor campa&ntilde;a de comunicaci&oacute;n recae en dos entidades. Por un lado, para el <a href="https://www.cvongd.org/es/el-tarot-de-la-cooperacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tarot de la Cooperaci&oacute;n</a> de la Coordinadora Valenciana de ONGD. La campa&ntilde;a premiada es fruto de meses de trabajo participativo con j&oacute;venes de toda la Comunitat Valenciana. A lo largo de ese tiempo, la Coordinadora se ha reunido con colectivos juveniles que trabajan en justicia clim&aacute;tica, feminismo y cooperaci&oacute;n al desarrollo, con espacios de barrio y organizaciones colaboradoras. El resultado ha sido una campa&ntilde;a que utiliza la simbolog&iacute;a del tarot para hablar de crisis clim&aacute;tica, soberan&iacute;a alimentaria, comercio de armas y racismo, entre otros temas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra campa&ntilde;a premiada es <a href="https://www.savethechildren.es/notasprensa/save-children-presenta-cambiando-una-palabra-una-campana-que-visibiliza-la-realidad-de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cambiando una palabra, </a>de Save the Children. Una campa&ntilde;a que visibiliza situaciones de infancia en distintos lugares con im&aacute;genes creadas por inteligencia artificial. La organizaci&oacute;n ha utilizado esta herramienta para concienciar y en la que los propios usuarios pueden comprobar por s&iacute; mismos c&oacute;mo cambian las im&aacute;genes al modificar una sola palabra en los <em>prompts </em>dentro de las plataformas de inteligencia artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kayed Hammad</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Premio Desalambre al activista del a&ntilde;o es para <a href="https://www.instagram.com/kayed_hammad/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kayed Hammad</a>, periodista, activista, int&eacute;rprete y cineasta palestino. Desde Gaza, Hammad ha explicado el impacto del genocidio y ha colaborado como fixer con distintos medios de comunicaci&oacute;n. Despu&eacute;s de meses de tr&aacute;mites, consigui&oacute; salir de Gaza con su familia. Ahora, Hammad contin&uacute;a trabajando para visibilizar la realidad del pueblo palestino y, a la vez, defiende el rol de los int&eacute;rpretes y fixers como &eacute;l, imprescindibles para garantizar el trabajo period&iacute;stico. El jurado ha recalcado su inagotable presencia y colaboraci&oacute;n con los periodistas, as&iacute; como la importancia de su activismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premio a una trayectoria profesional&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los cinco galardones repartidos en las categor&iacute;as de Periodismo y ONG/Activismo, elDiario.es conceder&aacute; un reconocimiento especial a una trayectoria destacada en el &aacute;mbito de las ONG, un premio honor&iacute;fico que pone en valor una labor continuada de trabajo en el tercer sector. El anuncio del ganador se producir&aacute; durante la gala el pr&oacute;ximo jueves 12 de marzo de 2026.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las personas finalistas son:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Sonia Silva Swanson, jefa de la Oficina de Unicef en Gaza. </strong>M&aacute;s de 20 a&ntilde;os dedicada al mundo de la cooperaci&oacute;n, muchos de ellos en UNICEF. Desde el inicio de la guerra en Gaza, Sonia Silva ha estado dirigiendo las operaciones de UNICEF en la Franja de Gaza desde Deir al-Balah. Como m&aacute;xima responsable en este territorio, Sonia coordina un equipo de trabajadores locales y funcionarios internacionales.</li>
                                    <li><strong>382 trabajadores humanitarios de UNRWA asesinados en Gaza.</strong> Como reconocimiento colectivo a su labor, a su compromiso con la vida y a su sacrificio extremo en defensa de los derechos humanos de la poblaci&oacute;n palestina. En un contexto de violencia sistem&aacute;tica, asedio prolongado y destrucci&oacute;n masiva de infraestructuras civiles, el personal de UNRWA, todos ellos refugiados y refugiadas de Palestina, ha desempe&ntilde;ado un papel esencial e insustituible.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Paula Gil Leyva, presidenta de MSF Espa&ntilde;a/OCBA. </strong>23 a&ntilde;os de experiencia humanitaria. Enfermera de urgencias y posgraduada en G&eacute;nero. L&iacute;der de estrategia de recursos humanos durante m&aacute;s de 8 a&ntilde;os con diversas responsabilidades y Jefa de la Unidad de Comportamiento en MSF OCBA/MSF Espa&ntilde;a, encargada de la protecci&oacute;n, las investigaciones administrativas y la prevenci&oacute;n de abusos. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/pepe-naranjo-kayed-hammad-afomayores-galardonados-vii-premios-desalambre_1_13024008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 09:58:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pepe Naranjo, Kayed Hammad y Afromayores, entre los galardonados en los VII Premios Desalambre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última trinchera contra el colapso total en la guerra que nadie mira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ultima-trinchera-colapso-total-guerra-nadie-mira_1_13019592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/964c29a1-4add-4d82-a9a4-e07090529d39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última trinchera contra el colapso total en la guerra que nadie mira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los casi tres años de guerra entre el Ejército y el grupo paramilitar RSF en Sudán han provocado el colapso de gran parte de los servicios básicos y han desembocado en la mayor crisis humanitaria del mundo</p><p class="subtitle">La misión de la ONU en Sudán halla “indicios de genocidio” en la toma de la ciudad de Al Fasher por los paramilitares
</p></div><p class="article-text">
        Ali ten&iacute;a 13 a&ntilde;os cuando le explot&oacute; un proyectil cerca mientras jugaba al f&uacute;tbol. Perdi&oacute; una pierna. Su hermano Nour, de nueve, termin&oacute; con una lesi&oacute;n medular que le provoc&oacute; paraplejia. Su madre emprendi&oacute; un camino desesperado por varias ciudades en Sud&aacute;n en busca de atenci&oacute;n m&eacute;dica en un pa&iacute;s donde la guerra ha vaciado hospitales y carreteras. En ese trayecto, la ayuda humanitaria fue lo &uacute;nico que encontr&oacute; en forma de red: apoyo para el transporte, material escolar y art&iacute;culos de manutenci&oacute;n b&aacute;sica. Lo suficiente para que sus dos hijos volvieran a la escuela.
    </p><p class="article-text">
        Historias y testimonios similares se repiten en Sud&aacute;n desde hace m&aacute;s de 29 meses de conflicto abierto, con un impacto devastador sobre los menores. Pero fuera del pa&iacute;s, Sud&aacute;n se desliza por los m&aacute;rgenes, aparece y desaparece en medios de comunicaci&oacute;n eclipsado por otras guerras y urgencias. Mientras, dentro, se acumulan las se&ntilde;ales de una cat&aacute;strofe sostenida con una violencia generalizada, desplazamientos masivos, brotes de c&oacute;lera y hambruna confirmada en zonas de Darfur el Norte y Kordof&aacute;n del Sur.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La guerra civil en Sud&aacute;n, que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/sudan-ano-guerra-desastre-humanitario-lejos-paz_1_11297345.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estall&oacute; en abril de 2023</a> entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo R&aacute;pido (RSF) sigue agrav&aacute;ndose y transformando el pa&iacute;s en una cat&aacute;strofe humanitaria. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/guerra-atrocidades-olvidada-pasando-sudan-ultima-ofensiva-rebelde-importante_1_12730881.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A finales de octubre de 2025, las paramilitares RSF capturaron Al Fasher,</a> &uacute;ltima capital estatal bajo control gubernamental en Darfur del Norte, marcando un punto de inflexi&oacute;n pol&iacute;tico y militar al expulsar al ej&eacute;rcito en vastas zonas del pa&iacute;s y fragmentar a&uacute;n m&aacute;s el control territorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da de Al Fasher y las ofensivas en otras regiones han estado acompa&ntilde;adas por atrocidades generalizadas, incluidas masacres de civiles y violencia sexual. Una misi&oacute;n independiente de la ONU ha alertado de que las acciones de las RSF en este enclave muestran <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mision-onu-sudan-halla-indicios-genocidio-toma-ciudad-fasher-paramilitares_1_13006692.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;indicios de genocidio&rdquo;</a> contra comunidades no &aacute;rabes, con asesinatos masivos y violencia sistem&aacute;tica que pueden reflejar intenci&oacute;n genocida por parte de la milicia.&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text">La mayor crisis humanitaria del planeta</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor crisis humanitaria del planeta&rdquo; suena a frase hecha hasta que se escucha a quien trabaja all&iacute;. &ldquo;No es una afirmaci&oacute;n ret&oacute;rica&rdquo;, dice Francesco Lanino, subdirector de Programas y Operaciones de Save the Children en Sud&aacute;n durante una conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;Es una descripci&oacute;n basada en la realidad sobre el terreno. Es una combinaci&oacute;n devastadora de guerra activa, desplazamientos masivos y colapso casi total de servicios b&aacute;sicos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lanino pone un ejemplo que da cuenta del riesgo: &ldquo;Alrededor de 375.000 personas est&aacute;n en hambre extrema al borde de la hambruna en Darfur&rdquo;. Describe asentamientos improvisados, ni&ntilde;os desnutridos y familias que dependen completamente de la ayuda humanitaria. &ldquo;Esta crisis no se est&aacute; estabilizando. Est&aacute; empeorando&rdquo;, insiste el subdirector desde Sud&aacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas familias nos dicen que sienten que el mundo se ha olvidado de ellas. Ese sentimiento tiene consecuencias reales. Menos presión diplomática, menos recursos y menos protección para la protección civil</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesco Lanino</span>
                                        <span>—</span> Subdirector de Programas y Operaciones de Save the Children en Sudán
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos proporcionados por Save the Children, m&aacute;s de 15 millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitan ayuda urgente, casi seis millones han sido desarraigados de sus hogares y m&aacute;s de 10 millones est&aacute;n expuestos a violencia en primera l&iacute;nea. A ello se suma que hasta el 70% de los hospitales en zonas de conflicto han cerrado y 13 millones de menores siguen sin poder acudir a las aulas. M&aacute;s de 3.000 centros educativos se utilizan como refugios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ilustradoras-africanas-denuncian-masacre-melilla-novela-grafica-muerte-trato-simples-danos-colaterales_1_12383896.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shiroug, nacida y criada en Sud&aacute;n, es doctora, pero en sus ratos libres se dedica a su verdadera pasi&oacute;n: la ilustraci&oacute;n.</a> Actualmente vive en el estado de Al Jazirah, un lugar, cuenta, &ldquo;relativamente seguro por el momento&rdquo;. Cuando empez&oacute; la guerra, tuvo que dejar su casa en Jartum y desde entonces ha tenido que desplazarse, al menos, un par de veces. En el barrio en el que creci&oacute; &ldquo;ya no hay seguridad, est&aacute; casi abandonado y no hay electricidad&rdquo;, dice a este medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de c&oacute;mo se vive el d&iacute;a a d&iacute;a, Shiroug responde con una emoci&oacute;n sostenida. &ldquo;En Sud&aacute;n domina la preocupaci&oacute;n, el futuro es desconocido y la poca estabilidad que queda en los estados m&aacute;s seguros es temporal&rdquo;, apunta la joven. Habla tambi&eacute;n del cansancio de la juventud: &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, incluso antes de la guerra, los j&oacute;venes han pasado por muchas cosas sin poder procesar realmente lo que est&aacute; sucediendo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El silencio como multiplicador del da&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Shiroug expresa su frustraci&oacute;n por la escasa atenci&oacute;n que suscita la guerra a nivel medi&aacute;tico. &ldquo;Al principio hab&iacute;a poca cobertura y, cuando lleg&oacute;, ya era tarde. El genocidio de Al Geneina ocurri&oacute; tres semanas despu&eacute;s del inicio de la guerra y apenas se cubri&oacute; en medios de comunicaci&oacute;n internacionales&rdquo;, explica. &ldquo;Al Fasher solo ocup&oacute; titulares tras el asedio de la ciudad, y despu&eacute;s, otra vez, silencio&rdquo;, a&ntilde;ade Shiroug.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sud&aacute;n no es tanto un conflicto olvidado, sino m&aacute;s bien un conflicto ignorado. Me sorprende que con la magnitud de las atrocidades y la crisis humanitarias en Sud&aacute;n no se hable ni la mitad de lo suficiente&rdquo;, dice a elDiario.es Mohamed Amro, presidente de Casa de Sud&aacute;n, organizaci&oacute;n radicada en Madrid. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Sudán domina la preocupación, el futuro es desconocido y la poca estabilidad que queda en los estados más seguros es temporal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Shiroug</span>
                                        <span>—</span> Doctora sudanesa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Amro apunta a una idea que atraviesa las conversaciones con la di&aacute;spora sudanesa. &ldquo;Por relevancia o magnitud, la crisis humanitaria de Sud&aacute;n deber&iacute;a estar en todos los medios cada d&iacute;a, pero no lo est&aacute;&rdquo;. Lamino coincide con este diagn&oacute;stico y aporta algunos motivos: &ldquo;Primero, la complejidad del conflicto con m&uacute;ltiples actores armados, frentes cambiantes y acceso muy limitado para periodistas y observadores internacionales y, segundo, que vivimos en un momento de acumulaci&oacute;n de crisis globales que compiten por atenci&oacute;n y financiaci&oacute;n&rdquo;. Pero advierte: &ldquo;El sufrimiento no desaparece porque no est&eacute; en los titulares, simplemente se vuelve m&aacute;s silencioso y peligroso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese silencio, seg&uacute;n Lanino, tambi&eacute;n tiene consecuencias medibles: &ldquo;Muchas familias nos dicen que sienten que el mundo se ha olvidado de ellas. Ese sentimiento tiene consecuencias reales. Menos presi&oacute;n diplom&aacute;tica, menos recursos y menos protecci&oacute;n para la protecci&oacute;n civil&rdquo;, insiste el representante de Save the Children.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Darfur y la violencia dirigida</h2><p class="article-text">
        En algunas regiones del pa&iacute;s, especialmente Darfur, se habla abiertamente de limpieza &eacute;tnica y genocidio. Lanino explica que, como organizaci&oacute;n humanitaria, no les corresponde hacer &ldquo;calificaciones legales&rdquo; y que debe determinarlo una investigaci&oacute;n independiente.&nbsp;Pero s&iacute; pueden describir patrones: testimonios consistentes de ataques contra civiles, violencia dirigida a comunidades concretas, destrucci&oacute;n de viviendas y desplazamientos forzados. &ldquo;Cuando ves que la gente huye no solo de combates, sino porque siente que est&aacute; siendo perseguida por su identidad, es una se&ntilde;al extremadamente preocupante&rdquo;, dice.&nbsp;
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                    alt="Un denso humo negro que se eleva desde un incendio en una zona residencial cerca del aeropuerto de El Fasher, en Sudán."
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            <span class="title">
                Un denso humo negro que se eleva desde un incendio en una zona residencial cerca del aeropuerto de El Fasher, en Sudán.                            </span>
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        Amro denuncia un giro m&aacute;s &eacute;tnico del conflicto y de din&aacute;micas que les recuerdan a ciclos previos de violencia en Darfur como la violencia &eacute;tnica contra grupos de la regi&oacute;n, como los fur o los masalit.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre la cautela jur&iacute;dica y la denuncia pol&iacute;tica hay un punto en com&uacute;n: la urgencia de proteger a los civiles, garantizar el acceso humanitario y sostener mecanismos independientes de investigaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas. 
    </p><h2 class="article-text">Una de las &ldquo;pocas estructuras operativas que resisten&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En muchas zonas de Sud&aacute;n, especialmente en &aacute;reas afectadas por desplazamientos masivos, &ldquo;las organizaciones humanitarias como Save the Children se han convertido en una de las pocas estructuras operativas que quedan cuando las instituciones p&uacute;blicas colapsan o dejan de funcionar&rdquo;, apunta Lanino. No se trata solamente de repartir ayuda, sino tambi&eacute;n de sostener &ldquo;sistemas m&iacute;nimos&rdquo; donde ya no existen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n informaci&oacute;n proporcionada por Save the Children, la organizaci&oacute;n trabaja en 13 de los 18 estados de Sud&aacute;n, con 15 oficinas y m&aacute;s de 450 empleados en colaboraci&oacute;n con 31 organizaciones aliadas, tanto nacionales, como internacionales o instituciones gubernamentales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La acci&oacute;n de la organizaci&oacute;n abarca salud, nutrici&oacute;n, agua y saneamiento, protecci&oacute;n infantil, seguridad alimentaria y educaci&oacute;n, adem&aacute;s de respuestas de emergencia como refugios y art&iacute;culos no alimentarios. Aun as&iacute;, la propia entidad subraya el l&iacute;mite de su alcance. &ldquo;No podemos sustituir a un Estado ni garantizar seguridad. Podemos salvar vidas y reducir riesgos, pero la protecci&oacute;n real requiere que cesen los ataques contra civiles, que se respete el derecho internacional humanitario y que haya voluntad pol&iacute;tica para estabilizar el pa&iacute;s&rdquo;, cuenta Lanino.&nbsp;&nbsp;
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                    alt="Unos niños en una calle de la ciudad sudanesa de Omdurman, en la que se puede apreciar la destrucción del conflicto, en agosto de 2024)."
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                Unos niños en una calle de la ciudad sudanesa de Omdurman, en la que se puede apreciar la destrucción del conflicto, en agosto de 2024).                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si las ONG se retiraran de Sud&aacute;n? &ldquo;Las consecuencias ser&iacute;an inmediatas y muy graves&rdquo;, sentencia Save the Children. En muchas zonas de Sud&aacute;n, la ayuda, dice, &ldquo;es la principal y a veces la &uacute;nica fuente&rdquo; de alimentos, agua potable, atenci&oacute;n sanitaria b&aacute;sica y protecci&oacute;n infantil. &ldquo;Muchas de las familias que he conocido dependen completamente de esa asistencia para sobrevivir. No existe un sistema p&uacute;blico capaz de sustituirla. Sin apoyo, las familias se ver&iacute;an obligadas a reducir a&uacute;n m&aacute;s las comidas, asumir riesgos extremos o recurrir a estrategias negativas como el trabajo infantil&rdquo;, a&ntilde;ade. Por eso, concluye Lanino, no ser&iacute;a solo una &ldquo;reducci&oacute;n de servicios&rdquo;, sino &ldquo;un golpe directo&rdquo; a la supervivencia y a la protecci&oacute;n de millones de ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Save the Children, al igual que otras ONG internacionales, trabaja con los miles de voluntarios que integran las Salas de Respuesta a Emergencias (ERR), redes ciudadanas que, entre otras cosas, gestionan comedores comunitarios y hospitales y ayudan a evacuar a civiles heridos. &ldquo;Nuestro objetivo es brindar&nbsp;ayuda mutua&nbsp;basada en&nbsp;la econom&iacute;a solidaria&rdquo;, explican las ERR. La red se extiende por los 18 estados del pa&iacute;s, donde coordinan unidades para entregar ayuda esencial all&iacute; donde la infraestructura tradicional no llega, convirti&eacute;ndose en un salvavidas para la poblaci&oacute;n.  
    </p><h2 class="article-text">Obst&aacute;culos, falta de respuesta y urgencia</h2><p class="article-text">
        Sostener la &uacute;ltima l&iacute;nea humanitaria implica operar entre combates activos, cambios en el control territorial del pa&iacute;s, bloqueos administrativos y log&iacute;sticos, carreteras inseguras y permisos que se retrasan. A ello se suma, y como advierten desde Save the Children, una &ldquo;falta de financiaci&oacute;n sin precedentes&rdquo; y una &ldquo;falta cr&iacute;tica de acceso humanitario&rdquo;. Lanino, quien considera que la respuesta internacional &ldquo;no est&aacute; a la altura&rdquo;, insiste en que &ldquo;las necesidades est&aacute;n creciendo r&aacute;pidamente, pero los recursos no aumentan al mismo ritmo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mohamed Amro defiende la importancia de la informaci&oacute;n y la normalizaci&oacute;n de conversaciones sobre Sud&aacute;n en el debate p&uacute;blico y pol&iacute;tico. &ldquo;Hay que hacer presi&oacute;n desde los medios a los dirigentes pol&iacute;ticos para que gobiernos como el de Espa&ntilde;a act&uacute;en&rdquo;, apunta. La joven Shiroug, desde dentro del pa&iacute;s, reclama campa&ntilde;as que expongan complicidades externas, recaudaci&oacute;n para apoyar a supervivientes y sistemas de salud y presi&oacute;n, incluso boicots, contra actores entre los que se&ntilde;ala a Emiratos &Aacute;rabes Unidos, que&nbsp;ha sido acusados en repetidas ocasiones de sostener&nbsp;a las fuerzas paramilitares RSF.
    </p><p class="article-text">
        Lanino fija un horizonte concreto: en los pr&oacute;ximos seis meses debe garantizarse un acceso humanitario &ldquo;seguro, sostenido y predecible&rdquo;, medidas reales de protecci&oacute;n de civiles e infraestructuras esenciales y financiaci&oacute;n suficiente. De lo contrario, advierte, la crisis seguir&aacute; profundiz&aacute;ndose y marcar&aacute; a toda una generaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ultima-trinchera-colapso-total-guerra-nadie-mira_1_13019592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 21:23:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última trinchera contra el colapso total en la guerra que nadie mira]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sudán,Crisis humanitaria,Save The Children]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo una joven marroquí recorrió 33 países africanos en bicicleta para desmontar las narrativas sobre el continente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/joven-marroqui-recorrio-33-paises-africanos-bicicleta-desmontar-narrativas-continente_1_12974446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca6fa247-0735-4239-892a-b55cd541f657_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo una joven marroquí recorrió 33 países africanos en bicicleta para desmontar las narrativas sobre el continente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocida en las redes sociales como MeghyLost, Meryem Belkihel ha recorrido con su bicicleta más de 35.000 kilómetros en África en los pasados tres años</p></div><p class="article-text">
        Me encuentro con Meryem Belkihel en el paseo mar&iacute;timo de Casablanca (Marruecos), en la arteria que une la mezquita de Has&aacute;n II con el faro de El Hank. El viento sopla fuerte y una nube oscura y temible se acerca desde la costa hacia la ciudad marroqu&iacute;. Empieza a llover. &ldquo;Estar&aacute;s acostumbrada a estas lluvias tan impredecibles, &iquest;no?&rdquo;, pregunto. Se r&iacute;e y contesta: &ldquo;Esto no es nada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Carga con dos mochilas, una ri&ntilde;onera y varios abrigos, casi como quien viaja con su vida a cuestas. Su actitud y sus <em>bienes personales</em> dejan entrever su estilo de vida: &ldquo;Estoy m&aacute;s fuera que dentro de casa&rdquo;. Meryem tiene 30 a&ntilde;os, es de Casablanca y en las redes sociales es conocida como <a href="https://www.instagram.com/meghyem0ut/?hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MeghyLost.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Desde enero de 2023 y durante tres a&ntilde;os, recorri&oacute; sola una parte de &Aacute;frica en bicicleta. M&aacute;s de 35.000 kil&oacute;metros a trav&eacute;s de 33 pa&iacute;ses, desde Marruecos hasta Sud&aacute;frica, pasando por &Aacute;frica oriental y con un salto a la isla de Madagascar. En todo ese tiempo no volvi&oacute; a casa. &ldquo;Fueron tres a&ntilde;os sin parar, aunque hice algunas pausas y estancias m&aacute;s largas&rdquo;, explica en una entrevista con elDiario.es. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quería vivir una experiencia humana, visibilizar el papel de las mujeres y los efectos del cambio climático en diferentes regiones del continente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la traves&iacute;a, f&iacute;sica y mentalmente exigente, pas&oacute; por desiertos, carreteras en mal estado, lluvias torrenciales y contextos pol&iacute;ticos inestables. &ldquo;Al principio no fue duro. Estaba muy emocionada, con ganas de avanzar, abierta a todo lo que viniera&rdquo;, cuenta con ilusi&oacute;n y algo de nostalgia. 
    </p><p class="article-text">
        La idea no solo naci&oacute; de una inquietud personal, sino tambi&eacute;n de una forma concreta de mirar y entender el continente africano: &ldquo;Soy aventurera, me apasiona &Aacute;frica y su cultura. Quer&iacute;a subir el Kilimanjaro (el pico m&aacute;s alto del continente), pero decid&iacute; hacerlo empezando desde Marruecos, cruzando el continente en bicicleta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia tambi&eacute;n ten&iacute;a una intenci&oacute;n clara: acercarse a las personas. &ldquo;Quer&iacute;a vivir una experiencia humana que se est&aacute; perdiendo con el desarrollo acelerado, visibilizar el papel de las mujeres y los efectos del cambio clim&aacute;tico en diferentes regiones del continente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su diario no eran papeles donde garabate&oacute; letras, sino sus redes sociales. Instagram, YouTube, Facebook o TikTok se convirtieron en cuadernos de viaje abiertos. &ldquo;Compart&iacute;a todo el proceso y mucha gente que me segu&iacute;a acab&oacute; reservando vuelos para visitar pa&iacute;ses africanos&rdquo;, revela entre risas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Meryem Belkihel durante su paso por Angola.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&Aacute;frica no es un pa&iacute;s</h2><p class="article-text">
        Otro de los objetivos centrales del viaje era desmontar los estereotipos que existen sobre el continente africano. &ldquo;Para empezar, la gente sigue pensando que &Aacute;frica es un pa&iacute;s, que es peligrosa, que no hay tecnolog&iacute;a, que no hay desarrollo...&rdquo;, enumera. Adem&aacute;s, insiste en que generalizar conduce, normalmente, a una visi&oacute;n distorsionada: &ldquo;S&iacute;, hay zonas de conflicto, pero se conocen. Si decides ir a un lugar peligroso, tienes que asumirlo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Meryem, el problema no es &uacute;nicamente la existencia de conflictos, sino que la narrativa convierte esas situaciones concretas en una explicaci&oacute;n total e integral de &Aacute;frica &ldquo;Incluso en pa&iacute;ses con problemas hay regiones seguras. &Aacute;frica no es un continente peligroso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante su recorrido, se encontr&oacute; con pa&iacute;ses con sistemas de pago digitalizados, grandes ciudades conectadas y din&aacute;micas econ&oacute;micas avanzadas. Para ella, la desconexi&oacute;n entre la realidad y la percepci&oacute;n de la mayor&iacute;a de las personas se explica en parte por la mirada hist&oacute;rica y medi&aacute;tica. &ldquo;Se habla de guerra y pobreza, y se olvida todo lo dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade. Aun as&iacute;,<strong> </strong>a lo largo de los pasados tres a&ntilde;os, Meryem tambi&eacute;n ha atravesado pa&iacute;ses donde hay tensi&oacute;n pol&iacute;tica y social. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Incluso en países con problemas hay regiones seguras. África no es un continente peligroso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En febrero de 2024, estuvo en Senegal durante <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tension-politica-crece-senegal-golpe-mano-presidente-aplazar-elecciones_1_10900434.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las protestas tras el aplazamiento de las elecciones presidenciales</a>, que finalmente tuvieron lugar a finales de marzo. Un a&ntilde;o y unos meses despu&eacute;s, en junio de 2025, su paso por Mozambique coincidi&oacute; con las violentas protestas antigubernamentales en favor de la oposici&oacute;n de Venancio Mondlane. &ldquo;Me encontr&eacute; con las carreteras cortadas, colapsadas y un pa&iacute;s completamente bloqueado. Aun as&iacute;, y a pesar de que le aconsejaron esperar unos d&iacute;as en Maputo, la capital del pa&iacute;s, Meryem decidi&oacute; seguir el viaje. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No eran situaciones agresivas contra la poblaci&oacute;n en general&rdquo;, se&ntilde;ala. Durante una de sus &uacute;ltimas paradas, en octubre de 2025, se encontr&oacute; con un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/protestas-generacion-z-madagascar-han-acabado-presidente-huido-golpe-militar_1_12686624.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madagascar sumido en un golpe de Estado</a> tras la huida del pa&iacute;s del presidente Andry Rajoelina. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Meryem Belkihel en Sudáfrica durante su viaje de tres años.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Fronteras, visados y desigualdad en la movilidad</h2><p class="article-text">
        La joven subraya que viajar por &Aacute;frica como africana implica una dificultad a&ntilde;adida: los visados. &ldquo;En &Aacute;frica occidental muchos pa&iacute;ses no tienen visados para los marroqu&iacute;es, aunque en la pr&aacute;ctica se vuelve muy complicado&rdquo;. Los costes son elevados: cerca de 200 euros para Camer&uacute;n, 300 para Mozambique y otros 200 para Nigeria. &ldquo;No es barato&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Meryem se&ntilde;ala una paradoja recurrente. &ldquo;A veces los europeos entran sin problemas y los africanos no&rdquo;. Para la joven, esta desigualdad de movilidad es uno de los grandes problemas estructurales del continente. &ldquo;Particip&eacute; en una conferencia sobre una &Aacute;frica sin fronteras. Viajar dentro del continente sigue siendo caro y dif&iacute;cil, incluso m&aacute;s que viajar fuera&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viajar dentro del continente sigue siendo caro y difícil, incluso más que viajar fuera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Como mujer marroqu&iacute; quer&iacute;a mostrar que podemos hacer cosas grandes&rdquo;. Frente a quienes repiten &ldquo;no puedes&rdquo;, Meryem responde con su viaje: &ldquo;Estoy mostrando lo que yo puedo hacer y preguntando: &iquest;qu&eacute; puedes hacer t&uacute;?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n buscaba reforzar el v&iacute;nculo entre Marruecos y el resto del continente. &ldquo;Tenemos m&aacute;s cosas en com&uacute;n con los pa&iacute;ses africanos que lo que la poblaci&oacute;n marroqu&iacute; piensa: hospitalidad, generosidad&hellip;&rdquo;, cuenta. Adem&aacute;s, quer&iacute;a cuestionar el relato dominante, tanto en Marruecos como en Europa: &ldquo;En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n hay gente que piensa que &Aacute;frica es solo pobreza y guerra&rdquo;, lamenta. &ldquo;Ens&eacute;&ntilde;ales lo que he hecho&rdquo;, me dice. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, es cr&iacute;tica con la forma en la que debemos viajar por &Aacute;frica y exige una actitud concreta: &ldquo;Tienes que ir con la mente abierta. No puedes llegar a un pueblo y quejarte de lo que no tienen. &Aacute;frica es un continente donde puedes ser feliz, como en los pa&iacute;ses occidentales, solo depende de tu personalidad y de si est&aacute;s dispuesto a salir de tu zona de confort&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 20:30:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo una joven marroquí recorrió 33 países africanos en bicicleta para desmontar las narrativas sobre el continente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,África,Viajes]]></media:keywords>
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