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    <title><![CDATA[elDiario.es - Soraya Aybar Laafou]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/soraya-aybar-laafou/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Soraya Aybar Laafou]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marruecos vota en unas elecciones marcadas por la desafección, Ceuta y un jefe del fútbol que puede acabar como primer ministro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/marruecos-vota-elecciones-marcadas-desafeccion-ceuta-jefe-futbol-acabar-primer-ministro_1_13529667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49d0dd52-a4f8-455a-80ea-91b139cbf37a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x945y454.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos vota en unas elecciones marcadas por la desafección, Ceuta y un jefe del fútbol que puede acabar como primer ministro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desconexión con un sistema político en el que el rey determina las prioridades políticas es especialmente evidente entre los jóvenes, que reclaman mejoras en el empleo y los servicios públicos</p><p class="subtitle">Tribuna - Marruecos: ¿para qué sirven las elecciones? Por Anass Ben Salah</p></div><p class="article-text">
        Marruecos celebra el mi&eacute;rcoles unas elecciones legislativas marcadas por el desencanto ciudadano apenas dos meses despu&eacute;s del cruce masivo que <a href="https://www.eldiario.es/politica/espana-marruecos-preparan-nuevo-llamamiento-entrar-ceuta-23-septiembre_1_13525033.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desbord&oacute; la frontera con Ceuta</a>. Los comicios renovar&aacute;n los 395 esca&ntilde;os de la C&aacute;mara de Representantes y determinar&aacute;n qu&eacute; partido liderar&aacute; la pr&oacute;xima legislatura.
    </p><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico marroqu&iacute; tiene las trazas de una monarqu&iacute;a constitucional, pero en la pr&aacute;ctica est&aacute; fuertemente escorado a la autoridad del monarca, Mohamed VI. El rey conserva competencias propias, como la presidencia del Consejo de Ministros, y es quien determina qui&eacute;n ocupa las carteras de Asuntos Exteriores, Interior, Asuntos Militares y Asuntos Religiosos. Habitualmente es considerado un sistema h&iacute;brido, en el que la labor del Ejecutivo se limita a gestionar las prioridades dictadas por el Jefe del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de 15,8 millones de ciudadanos est&aacute;n registrados para votar de una poblaci&oacute;n en edad electoral de unos 28 millones. La inscripci&oacute;n es voluntaria y la distancia entre ambas cifras refleja uno de los grandes problemas de estas elecciones, la desafecci&oacute;n. En las &uacute;ltimas elecciones, las de 2021, alrededor de la mitad de los inscritos no acudi&oacute; a las urnas. 
    </p><p class="article-text">
        La desconexi&oacute;n es especialmente evidente entre los j&oacute;venes. Apenas un 4% de los registrados tiene entre 18 y 24 a&ntilde;os, mientras que los mayores de 60 representan m&aacute;s del 29%. La juventud marroqu&iacute; ha vivido un a&ntilde;o marcado por <a href="https://www.eldiario.es/internacional/generacion-z-levanta-marruecos-piden-jovenes-protestas-han-saldado-decenas-arrestos_1_12645122.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la estela de las movilizaciones</a> que pusieron sobre la mesa demandas relacionadas con el empleo, los servicios p&uacute;blicos &mdash;como la sanidad y la educaci&oacute;n&mdash; y las desigualdades sociales. En este caso, la distancia de los j&oacute;venes respecto a las urnas ser&aacute;, precisamente, una de las grandes inc&oacute;gnitas de los comicios. 
    </p><h2 class="article-text">De la desafecci&oacute;n a la crisis de Ceuta</h2><p class="article-text">
        Es precisamente ese malestar juvenil el que conecta las elecciones con la crisis en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Seg&uacute;n estimaciones oficiales, m&aacute;s de 70.000 personas atravesaron entonces la frontera en un movimiento masivo que desbord&oacute; las capacidades de la ciudad aut&oacute;noma y volvi&oacute; a tensionar las relaciones entre Espa&ntilde;a y Marruecos. Entre los testimonios recogidos entonces por elDiario.es se repet&iacute;an las mismas inquietudes: &ldquo;No tenemos trabajo en nuestro pa&iacute;s&rdquo; o &ldquo;los salarios son muy bajos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esos testimonios, sumados a las im&aacute;genes de miles de j&oacute;venes tratando de abandonar el pa&iacute;s, introdujeron en plena precampa&ntilde;a una pregunta inc&oacute;moda para las autoridades y los partidos pol&iacute;ticos marroqu&iacute;es: por qu&eacute; una parte de la poblaci&oacute;n est&aacute; dispuesta a marcharse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cruce masivo reactivó momentáneamente el debate sobre Ceuta y Melilla, pero conforme avanzó la campaña el discurso perdió presencia frente a las cuestiones sociales y económicas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El cruce masivo tambi&eacute;n reactiv&oacute; moment&aacute;neamente el debate sobre Ceuta y Melilla. Varios dirigentes pol&iacute;ticos como Nizar Baraka, l&iacute;der de Istiqlal y ministro de Equipamiento y Agua, y Abdelatif Uahbi, ministro de Justicia y dirigente del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), volvieron a hacer referencia a la reivindicaci&oacute;n marroqu&iacute; sobre ambas ciudades. Aun as&iacute;, conforme avanz&oacute; la campa&ntilde;a en estas &uacute;ltimas dos semanas, el discurso perdi&oacute; presencia frente a cuestiones sociales y econ&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        El episodio de Ceuta sigue condicionando la propia jornada electoral. Marruecos ha reforzado de forma extraordinaria la frontera de Castillejos con la ciudad aut&oacute;noma ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar un nuevo cruce coincidiendo con el mismo d&iacute;a de las elecciones. Seg&uacute;n fuentes locales, hay alrededor de 3.000 efectivos desplegados, entre polic&iacute;as, gendarmes y unidades militares. 
    </p><h2 class="article-text">Una econom&iacute;a que crece, pero no llega a todos</h2><p class="article-text">
        El malestar social convive, sin embargo, con unas cifras macroecon&oacute;micas que muestran una econom&iacute;a en expansi&oacute;n. El Alto Comisionado para la Planificaci&oacute;n estim&oacute; que la econom&iacute;a marroqu&iacute; creci&oacute; alrededor de un 4,8% interanual durante el segundo trimestre de 2026, impulsada por la recuperaci&oacute;n agr&iacute;cola, los servicios y una fuerte demanda interna. El FMI, por su parte, proyecta un crecimiento del 4,4% para el conjunto del a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Marruecos vive un importante crecimiento inversor con la construcci&oacute;n de carreteras, l&iacute;neas ferroviarias, aeropuertos, estadios y proyectos vinculados a la estrategia de modernizaci&oacute;n y mejora de los espacios urbanos relacionada con la celebraci&oacute;n del Mundial de f&uacute;tbol masculino de 2030. 
    </p><h2 class="article-text">Tres partidos y un Parlamento dividido</h2><p class="article-text">
        La carrera electoral vuelve a estar protagonizada principalmente por las tres formaciones que han gobernado juntas desde 2021: la Agrupaci&oacute;n Nacional de Independientes (RNI), el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) e Istiqlal. El RNI gan&oacute; las &uacute;ltimas elecciones con alrededor del 29% de los votos y situ&oacute; a Aziz Akhannouch al frente del Gobierno. El PAM fue segundo, con un 14%, e Istiqlal obtuvo aproximadamente un 10%. Akhannouch ya anunci&oacute; que no aspirar&iacute;a a continuar como jefe del Ejecutivo, lo que ha abierto la carrera por su sucesi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En general, el sistema electoral en Marruecos favorece la fragmentaci&oacute;n parlamentaria y hace necesaria la formaci&oacute;n de coaliciones. La Constituci&oacute;n del pa&iacute;s establece que el Rey Mohamed VI debe ser el responsable de nombrar al jefe del Gobierno entre los miembros del partido que termine en primera posici&oacute;n, pero el elegido no tiene por qu&eacute; haberse presentado como candidato a diputado.
    </p><h2 class="article-text">Fouzi Lekjaa, el nombre que centra las miradas</h2><p class="article-text">
        En esa carrera por el Ejecutivo, Fouzi Lekjaa se ha convertido en una de las principales figuras de la campa&ntilde;a. Los medios marroqu&iacute;es y expertos pol&iacute;ticos del pa&iacute;s lo sit&uacute;an entre los nombres con opciones de alcanzar la jefatura del Gobierno si el PAM consigue ganar las elecciones, aunque en Marruecos no se permiten las encuestas electorales y, por tanto, no existen sondeos p&uacute;blicos que permitan establecer un favorito mediante intenci&oacute;n de voto. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El atractivo político de Lekjaa se explica por combinar un perfil tecnocrático, proximidad al aparato institucional y una enorme visibilidad pública vinculada el fútbol</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lekjaa es actualmente ministro delegado encargado del Presupuesto y desde 2014 preside la Federaci&oacute;n Real Marroqu&iacute; de F&uacute;tbol. Su incorporaci&oacute;n al PAM se produjo apenas unos meses antes de las elecciones y le ha colocado r&aacute;pidamente en el centro de numerosos actos de campa&ntilde;a. Su atractivo pol&iacute;tico se explica por combinar el perfil tecnocr&aacute;tico, proximidad al aparato institucional y una enorme visibilidad p&uacute;blica vinculada el f&uacute;tbol. Durante su etapa al frente de la federaci&oacute;n, la selecci&oacute;n marroqu&iacute; alcanz&oacute; las semifinales del Mundial de Qatar de 2022 y los cuartos de final en 2026. Mohamed VI le encarg&oacute; adem&aacute;s dirigir el comit&eacute; encargado del Mundial 2030, que coincidir&aacute; con la nueva legislatura. 
    </p><p class="article-text">
        La presencia de Lekjaa tambi&eacute;n ofrece al PAM una figura reconocible en un momento en el que el partido aspira por primera vez a terminar encabezando el p&oacute;dium electoral y desplazar al RNI. Sin embargo, el propio Lekjaa ha evitado confirmar p&uacute;blicamente que aspire a la jefatura del Ejecutivo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/marruecos-vota-elecciones-marcadas-desafeccion-ceuta-jefe-futbol-acabar-primer-ministro_1_13529667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 20:08:46 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La Fiscalía investiga presuntos casos de malos tratos en un centro de acogida de niñas migrantes en Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/fiscalia-investiga-presuntos-casos-malos-tratos-centro-acogida-ninas-migrantes-ceuta_1_13522288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1640b0e1-9dde-432e-8d7b-d3408a7800c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1217y713.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía investiga presuntos casos de malos tratos en un centro de acogida de niñas migrantes en Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe puso este jueves en conocimiento de la Fiscalía de Menores posibles episodios reiterados de violencia física y psicológica, castigos, amenazas, insultos y problemas de acceso a atención sanitaria en un centro de menores tuteladas de la ciudad autónoma: "A muchas las pegan muchísimo, muchísimo"</p><p class="subtitle">Cientos de menores migrantes siguen por las calles del Príncipe sin acogida: “Están durmiendo a la intemperie”</p></div><p class="article-text">
        En las naves del Tarajal, que alojan a decenas de ni&ntilde;as y adolescentes que entraron en Ceuta a finales de julio, Hasna (nombre ficticio) cuenta que se estaba preparando para dormir cuando se dio cuenta de que le faltaba su almohada. Pregunt&oacute; por ella. La respuesta, seg&uacute;n detalla la joven a este medio y ha plasmado en una denuncia, fue que la menor estaba castigada. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute;?&rdquo;, pregunt&oacute;. Nadie se lo explic&oacute; y solamente permaneci&oacute; de pie mientras una trabajadora se dirig&iacute;a hacia ella de forma agresiva. Despu&eacute;s, asegura, comenz&oacute; la violencia: &ldquo;Me empez&oacute; a golpear en el pecho, una y otra vez&rdquo;, recoge un informe que ha sido presentado a la Fiscal&iacute;a, tras lo que el Ministerio P&uacute;blico ha decidido abrir una investigaci&oacute;n, seg&uacute;n han confirmado elDiario.es fuentes pr&oacute;ximas al departamento de menores de la ciudad aut&oacute;noma. 
    </p><p class="article-text">
        Este jueves, 17 de septiembre, un informe puso en conocimiento de la Fiscal&iacute;a de Menores posibles episodios reiterados de violencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica, castigos, amenazas, insultos y problemas de acceso a atenci&oacute;n sanitaria. Entre las palabras que se repiten en los testimonios hay una especialmente recurrente: &ldquo;puta&rdquo;. Una de las j&oacute;venes cuenta que las despertaban entre gritos de &ldquo;putas&rdquo; o &ldquo;todas las putas de la calle nos las han juntado aqu&iacute;&rdquo;. Otra asegura que los insultos se repet&iacute;an incluso a la hora de dormir. La denuncia no convierte esos relatos en hechos probados y ser&aacute; la investigaci&oacute;n la que tenga que determinar qu&eacute; ocurri&oacute; dentro de los centros y las posibles responsabilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasna relata que termin&oacute; en el suelo, dolorida, mientras las dem&aacute;s chicas, sus compa&ntilde;eras de la nave, trataban de acercarse para socorrerla. No pudieron hacerlo. &ldquo;La persona que me estaba agrediendo les dec&iacute;a: &lsquo;No os acerqu&eacute;is a ella&rsquo;&rdquo;, explica. Permaneci&oacute; en el suelo, rodeada de sus compa&ntilde;eras, pero sin que ninguna pudiera ayudarla. Despu&eacute;s, seg&uacute;n su testimonio, hubo nuevos golpes. &ldquo;Ya no era consciente de m&iacute; misma. Perd&iacute; la noci&oacute;n de lo que estaba pasando&rdquo;. Hasna todav&iacute;a sigue dentro de ese centro y, pese a asegurar haber sufrido esta agresi&oacute;n, no ha presentado denuncia.
    </p><p class="article-text">
        El recurso en el que permanece Hasna es una de las dos instalaciones contiguas habilitadas en el Pol&iacute;gono de las Naves del Tarajal para alojar a las menores extranjeras no acompa&ntilde;adas que llegaron a Ceuta a finales de julio. Una de ellas est&aacute; gestionada por SAMU y la otra por Engloba, mientras que la tutela de las adolescentes corresponde a la Ciudad Aut&oacute;noma de Ceuta. Muchas hab&iacute;an pasado previamente m&aacute;s de un mes en asentamientos informales, entre ellos los de El Pr&iacute;ncipe y Sidi Embarek, antes de ser trasladadas a estos recursos a principios de septiembre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su relato coincide con los testimonios recopilados en torno a la situaci&oacute;n de las ni&ntilde;as y adolescentes marroqu&iacute;es no acompa&ntilde;adas alojadas en las naves del Tarajal en Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Hasna, la supuesta agresi&oacute;n no es el &uacute;nico episodio que relata desde dentro. La joven asegura que despu&eacute;s de lo ocurrido, intent&oacute; pedir auxilio a los responsables del centro. &ldquo;Les dije que me hab&iacute;an pegado, pero no quisieron escucharme&rdquo;, explica. Seg&uacute;n Hasna, una responsable le respondi&oacute;: &ldquo;&iquest;Est&aacute;s loca? Esto es Europa, no puedes venir aqu&iacute; a montar problemas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para contar lo que ocurre dentro de los centros aparece una y otra vez en los relatos de las j&oacute;venes, tanto de las denunciantes como de las que contin&uacute;an dentro del recinto tutelado. Los tel&eacute;fonos, especialmente, ocupan un lugar central. Para muchas de ellas son la &uacute;nica v&iacute;a inmediata para hablar con sus familias, explicar d&oacute;nde est&aacute;n o pedir ayuda fuera del centro. Una de las denunciantes, Firdaus (nombre ficticio) asegura que ten&iacute;an acceso a ellos durante periodos muy reducidos. &ldquo;No nos dejan los tel&eacute;fonos para no grabar la humillaci&oacute;n, la injusticia y la violencia que sufrimos&rdquo;, afirma. Seg&uacute;n su testimonio, en ocasiones dispon&iacute;an del m&oacute;vil apenas media hora cada varios d&iacute;as. Cuenta tambi&eacute;n que vio c&oacute;mo un miembro del personal empujaba a otra joven al suelo despu&eacute;s de que esta reclamara que le devolvieran el suyo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el temor que describen las menores no se limita a quedarse sin tel&eacute;fono. Otra de las denunciantes asegura que se utilizaba su situaci&oacute;n administrativa como instrumento de presi&oacute;n y coerci&oacute;n. La joven relata que, cuando intentaban protestar, recib&iacute;an una advertencia: &ldquo;Si habl&aacute;is os vamos a llevar a Marruecos&rdquo;. Otra sostiene que las amenazaban con no cumplimentar correctamente su documentaci&oacute;n si no obedec&iacute;an. Precisamente, el escrito presentado ante Fiscal&iacute;a recoge que algunas menores no habr&iacute;an denunciado antes por amenazas relacionadas con sus solicitudes de residencia y con la posibilidad de ser devueltas a Marruecos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;A muchas las pegan much&iacute;simo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n coloca a las adolescentes en una posici&oacute;n especialmente fr&aacute;gil. No tienen familiares responsables de ellas en Espa&ntilde;a y dependen de los centros para dormir, comer, recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica, acceder a informaci&oacute;n o comunicarse con el exterior. Algunas desconocen el idioma y el funcionamiento de las instituciones espa&ntilde;oles y son precisamente las personas encargadas de su cuidado aquellas a las que algunos testimonios atribuyen los malos tratos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        F&aacute;tima (nombre ficticio) sigue dentro de uno de los centros situados en las naves del Tarajal. Su relato no parte de una agresi&oacute;n concreta sufrida en su piel, sino de lo que asegura ver y escuchar a su alrededor. &ldquo;A muchas las pegan much&iacute;simo, much&iacute;simo&rdquo;, cuenta en una conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habla de gritos, de compa&ntilde;eras que regresan heridas y de agresiones que describe como especialmente violentas. &ldquo;Un d&iacute;a nos dejaron salir y me encontr&eacute; con una amiga alojada en el otro centro. Ten&iacute;a golpes por todo el cuerpo&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otros testimonios describen castigos que se prolongaban durante horas. Una de las menores denunciantes asegura que algunas chicas eran obligadas a pasar la noche de pie y habla de esposas met&aacute;licas colocadas en manos y pies. Seg&uacute;n su versi&oacute;n, determinadas educadoras impon&iacute;an los castigos mientras que el personal de seguridad ejecutaba las inmovilizaciones. El informe remitido a Fiscal&iacute;a pide comprobar precisamente si existieron inmovilizaciones, aislamientos o castigos prolongados y, en su caso, en qu&eacute; circunstancias se produjeron.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Decenas de menores que entraron irregularmente en Ceuta el pasado 30 de julio se acumulan desde primeras horas de este viernes a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de la ciudad para ser identificados."
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            <span class="title">
                Decenas de menores que entraron irregularmente en Ceuta el pasado 30 de julio se acumulan desde primeras horas de este viernes a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de la ciudad para ser identificados.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Uno de los relatos lleg&oacute; el mismo 17 de septiembre, horas despu&eacute;s de la entrega de la denuncia a la Fiscal&iacute;a. Una menor acababa de escapar del centro cuando cont&oacute; que las chicas recib&iacute;an instrucciones para permanecer en silencio cuando la Polic&iacute;a aparec&iacute;a cerca de las naves. &ldquo;Cuando ven&iacute;a la Polic&iacute;a cerraban las puertas y nos dec&iacute;an: &lsquo;Callaos&rsquo;&rdquo;, explica nerviosa en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es. &ldquo;Nos dec&iacute;an que, si ven&iacute;a la polic&iacute;a, no habl&aacute;ramos con ellos&rdquo;, a&ntilde;ade. La misma joven asegura tambi&eacute;n haber sido golpeada una noche delante de otras compa&ntilde;eras. Despu&eacute;s, cuenta, tuvo que permanecer de pie hasta las cinco de la ma&ntilde;ana. &ldquo;Les dije que en los campamentos informales (en El Pr&iacute;ncipe y Sidi Embarek) nos trataban mejor aqu&iacute; (en referencia a las naves del Tarajal)&rdquo;, relata. La respuesta, seg&uacute;n su testimonio, fue recordarles cu&aacute;l deb&iacute;a ser su posici&oacute;n dentro del centro: &ldquo;Ten&eacute;is que dar gracias a Dios por estar aqu&iacute;. Os estamos haciendo un favor. Callaros, no queremos o&iacute;ros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios que llegan desde dentro de los centros contrastan con las expectativas con las que algunas j&oacute;venes dicen haber entrado en los centros. Tras semanas de incertidumbre, esperaban comenzar a estudiar, regularizar su situaci&oacute;n y dejar atr&aacute;s la precariedad de los asentamientos informales. &ldquo;Pens&aacute;bamos que &iacute;bamos a estudiar&rdquo;, cuenta una de las denunciantes. &ldquo;No podemos aguantar porque esto va a m&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay denuncias relacionadas con la atenci&oacute;n m&eacute;dica. Una menor habla de compa&ntilde;eras enfermas que, seg&uacute;n sostiene, no eran trasladadas al hospital y cita casos de j&oacute;venes con problemas de salud que reclamaban asistencia sin obtenerla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La denuncia solicita ahora que las menores puedan declarar por separado y sin personal de los centros delante, que se protejan las im&aacute;genes de videovigilancia y las pruebas de posibles lesiones. Adem&aacute;s, reclama que aquellas j&oacute;venes que puedan encontrarse en riesgo sean protegidas y que se investigue a las personas concretamente se&ntilde;aladas en los testimonios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los testimonios dibujan una paradoja dif&iacute;cil de ignorar: las j&oacute;venes llegaron a esos recursos porque, como menores sin familiares que pudieran hacerse cargo de ellas, necesitaban protecci&oacute;n. Algunas cuentas ahora que fue precisamente all&iacute; donde comenzaron a tener miedo. Una de las denunciantes lo explica de otra forma. Cuando consigui&oacute; salir del centro, record&oacute; que dentro quedaban muchas m&aacute;s. &ldquo;Nos hemos fugado en nombre de todas ellas&rdquo;, dijo. &ldquo;No queremos salvarnos solas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Si tienes informaci&oacute;n sobre este asunto u otros casos similares, puedes escribirnos a nuestro correo confidencial pistas@eldiario.es</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/fiscalia-investiga-presuntos-casos-malos-tratos-centro-acogida-ninas-migrantes-ceuta_1_13522288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 03:32:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Fiscalía investiga presuntos casos de malos tratos en un centro de acogida de niñas migrantes en Ceuta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Menores,Migrantes,Fiscalía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menores migrantes denuncian su expulsión ilegal desde Ceuta a Marruecos: "Dijimos que éramos niños y no importó"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/menores-migrantes-denuncian-expulsion-ilegal-ceuta-marruecos-dijimos-ninos-no-importo_1_13504224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0639d57-a56e-4d2d-b0aa-1c674af45ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menores migrantes denuncian su expulsión ilegal desde Ceuta a Marruecos: &quot;Dijimos que éramos niños y no importó&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres menores migrantes llegados a Ceuta a finales de julio cuentan ya desde Marruecos a elDiario.es que han sido repatriados de manera forzada, sin aplicar el procedimiento que exige la Ley de Extranjería. elDiario.es ha tenido acceso a varios vídeos e imágenes que evidencian operativos nocturnos de expulsiones en la frontera por parte de la Guardia Civil</p><p class="subtitle">Los menores migrantes afectados por el incendio en el asentamiento del Tarajal: “Nos despertamos con las llamas al lado”</p></div><p class="article-text">
        En plena madrugada, un furg&oacute;n de la Guardia Civil se aproxima a la frontera del Tarajal (Ceuta). El veh&iacute;culo se introduce en la playa que conforma la zona de seguridad de responsabilidad espa&ntilde;ola hasta alcanzar la valla del espig&oacute;n ceut&iacute;. All&iacute;, junto a una puerta ubicada en la alambrada, los agentes aparcan la camioneta en paralelo al per&iacute;metro. Minutos despu&eacute;s, varias personas migrantes son dirigidas al otro lado de la alambrada, donde desaparecen en la oscuridad, ya en manos de Marruecos. Entre las personas trasladadas a la frontera en este tipo de operativos repetidos en plena noche durante al menos la &uacute;ltima semana, el Instituto Armado ha expulsado a <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/incendio-tarajal-calcina-40-chabolas-campamento-migrantes-ceuta_1_13502356.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menores de edad</a> sin aplicar el procedimiento legal establecido, seg&uacute;n han denunciado a elDiario.es varios adolescentes que ya se encuentran en su pa&iacute;s de origen. 
    </p><p class="article-text">
        Tres menores extranjeros no acompa&ntilde;ados <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/140-organizaciones-espana-exigen-administraciones-agilizar-respuesta-crisis-humanitaria-ceuta_1_13503770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegados a Ceuta durante la entrada</a> masiva de finales de agosto han denunciado haber sido retornados irregularmente a Marruecos por Espa&ntilde;a en las &uacute;ltimas semanas, sin haber seguido el procedimiento establecido por la Ley de Extranjer&iacute;a y la Ley del Menor, que exige el estudio individualizado de cada caso, asistencia letrada y la supervisi&oacute;n de la Fiscal&iacute;a, entre otras garant&iacute;as para proteger el inter&eacute;s superior del menor. Los adolescentes expulsados, ya en su pa&iacute;s, aseguran haber sido detenidos en las redadas de grupos de militares que vigilan la ciudad aut&oacute;noma y, posteriormente, haber sido entregadas forzosamente al pa&iacute;s vecino por la Guardia Civil. A ellos se suma otro chaval de menos de 18 a&ntilde;os, detenido despu&eacute;s de lanzarse al mar para intentar salvar a un joven marroqu&iacute; que pidi&oacute; auxilio tras entrar a nado a la ciudad aut&oacute;noma la semana pasada. Tras el rescate, a&uacute;n mojado, fue expulsado junto al reci&eacute;n llegado, como si hubiese entrado a suelo espa&ntilde;ol en ese mismo momento, pese a haber llegado a la ciudad un mes antes. 
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio del Interior niega a elDiario.es que se est&eacute;n produciendo repatriaciones o devoluciones sin procedimiento desde Ceuta a Marruecos y rechaza espec&iacute;ficamente que los retornos en frontera sean realizados por parte de la Guardia Civil. &ldquo;Tanto las devoluciones como las expulsiones que se est&aacute;n practicando en Ceuta las ejecuta la Polic&iacute;a Nacional, &uacute;nico cuerpo competente para hacerlo, siempre con el correspondiente mandato o autorizaci&oacute;n judicial&rdquo;, afirman fuentes oficiales del departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska. &ldquo;La Guardia Civil no tiene competencias para hacerlo y, mucho menos, sin la cobertura legal del correspondiente expediente&rdquo;, indican.  
    </p><h2 class="article-text">Interior: &ldquo;Si la Guardia Civil ha hecho algo ilegal, se investigar&aacute;&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, im&aacute;genes tomadas por elDiario.es este jueves y viernes en la frontera del Tarajal desmienten que las repatriaciones sean realizadas exclusivamente por la Polic&iacute;a Nacional. Este medio ha presenciado al menos cuatro operativos de retorno en la madrugada del 10 y 11 de septiembre, en los que furgones o veh&iacute;culos de la Guardia Civil trasladan a personas migrantes hasta la frontera y, desde ah&iacute;, los acompa&ntilde;an al otro lado de la alambrada. 
    </p><p class="article-text">
        Interior a&ntilde;ade que, en caso de haberse producido retorno de menores sin procedimiento ser&iacute;a una actuaci&oacute;n irregular: &ldquo;Si alg&uacute;n miembro de la Guardia Civil ha cometido alguna acci&oacute;n ilegal, se investigar&aacute; y se sancionar&aacute; como corresponde&rdquo;, a&ntilde;ade un portavoz del Ministerio. Sin embargo, las repetitivas devoluciones por parte del Instituto Armado en Ceuta no apuntan a que se trate de una actuaci&oacute;n puntual. 
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                Imagen en la que se observa la furgoneta de la Guardia Civil, de donde salió al menos una persona migrante para ser dirigido por la puerta de la frontera.                            </span>
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        En una de las repatriaciones, un joven fue trasladado en un coche del Instituto Armado hasta la puerta donde se realizan estos retornos, pero el chaval -del que se desconoce su edad- logr&oacute; escapar a la carrera del veh&iacute;culo hasta lanzarse al mar con el objetivo de esquivar su regreso a Marruecos, lo que evidencia que no se trataba de una expulsi&oacute;n voluntaria como insiste en defender el Ministerio del Interior. Desde el agua, el chico implor&oacute; no ser repatriado a los agentes que esperaban en la orilla: &ldquo;No Marruecos, por favor&rdquo;. Finalmente, el migrante sali&oacute; del agua por su propio pie y, custodiado por un agente a cada lado, fue acompa&ntilde;ado hasta la puerta de la valla ceut&iacute;, donde su sombra desapareci&oacute;, como aparece reflejado en un v&iacute;deo grabado por elDiario.es. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Dijeron que estaban registrando a los menores&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Uno de los menores que confirma haber sido devuelto es Mohamed. Tiene 15 a&ntilde;os y lleg&oacute; a Ceuta a nado el pasado 30 de julio, despu&eacute;s de ver a miles de personas en su propia ciudad en direcci&oacute;n a la frontera. Lo cuenta desde Marruecos, angustiado por estar de vuelta en su pa&iacute;s despu&eacute;s de malvivir durante m&aacute;s de un mes en las calles de la ciudad aut&oacute;noma a la espera de ser admitido en un centro de menores del Gobierno regional, que tiene la responsabilidad de proteger y tutelar a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que no cuentan con la compa&ntilde;&iacute;a de un adulto. Este martes 8 de septiembre a las cuatro de la madrugada estaba en los alrededores del Mercadona ubicado en la zona de la Almadraba. En este &aacute;rea dorm&iacute;an a la intemperie decenas de menores de edad, pues se hab&iacute;a corrido la voz de que all&iacute; iban a ser identificados para, posteriormente, ser acogidos en un centro de menores de la ciudad aut&oacute;noma. Muchos de los que aguardaron all&iacute; durante d&iacute;as a&uacute;n no han sido filiados ni han obtenido una cama en un lugar seguro. Algunos de ellos, como denuncian Mohamed y sus amigos, acabaron retornados en su pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dec&iacute;an que all&iacute; estaban registrando a los menores y fui all&iacute; para registrarme. Se acercaron unos militares y no paraban de decirnos: vayan a la comisar&iacute;a y llevar&aacute;n al centro. Nos dec&iacute;an que se preocupaban por nosotros y cosas as&iacute;&rdquo;, dice el adolescente, desde Castillejos (Marruecos). &ldquo;Confiamos en ellos y seguimos caminando para ir a donde nos dijeron. Yendo para all&iacute;, la polic&iacute;a nos par&oacute;. &Eacute;ramos cinco menores y dos mayores, y se lo dije desde el principio&rdquo;, explica el chico. Uno de los militares, a&ntilde;ade, comenz&oacute; a preguntar a los adultos si &ldquo;quer&iacute;an volver a Marruecos&rdquo;. 
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                    alt="Mohamed, uno de los menores que denuncia haber sido devuelto de manera ilegal desde Ceuta a Marruecos."
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                Mohamed, uno de los menores que denuncia haber sido devuelto de manera ilegal desde Ceuta a Marruecos.                            </span>
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        &ldquo;Los mayores dijeron que no quer&iacute;an volver, y &eacute;l los golpe&oacute;. Uno de ellos les respondi&oacute;, y ellos lo abofetearon. Le volvi&oacute; a preguntar si quer&iacute;amos regresar a Marruecos. Volvi&oacute; a decir que no. Finalmente, le dio un golpe m&aacute;s, y entonces dijeron: &rdquo;De acuerdo, nos vamos a Marruecos&ldquo;. Mohamed explica que, tras pasar un rato retenidos, lleg&oacute; a un veh&iacute;culo policial que los llev&oacute; directamente a la frontera. &rdquo;Se llevaron nuestras pertenencias y no nos las devolvieron&ldquo;, explica el chaval por videollamada ya desde Rinc&oacute;n. &rdquo;Estoy muy mal, muy agobiado. Si Espa&ntilde;a no nos puede devolver, &iquest;no podr&iacute;a volver?&ldquo;, pregunta el adolescente mientras se escucha de fondo la llamada al rezo de la ciudad marroqu&iacute;.  
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Decían que allí estaban registrando a los menores y fui allí para registrarme. Se acercaron unos militares y no paraban de decirnos: vayan a la comisaría y llevarán al centro. Nos decían que se preocupaban por nosotros y cosas así&quot;, dice el adolescente, desde Castillejos (Marruecos). &quot;Confiamos en ellos y seguimos caminando para ir a donde nos dijeron. Yendo para allí, la policía nos paró. Éramos cinco menores y dos mayores, y se lo dije desde el principio&quot;, explica el chico. Uno de los militares, añade, comenzó a preguntar a los adultos si &quot;querían volver a Marruecos&quot;. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hadi llam&oacute; a su hermano peque&ntilde;o durante horas este mi&eacute;rcoles, hasta que supo que hab&iacute;a sido devuelto a Marruecos. Hab&iacute;an llegado juntos a Ceuta a finales de agosto, pero ahora Hadi, el mayor, se ha quedado solo en la ciudad aut&oacute;noma. Desde la barriada del Pr&iacute;ncipe, donde duerme a la intemperie desde hace semanas, pide &ldquo;justicia&rdquo; ante lo que sabe que se trata de una &ldquo;devoluci&oacute;n ilegal&rdquo;. Rayane tiene 17 a&ntilde;os y fue retenido junto a un chico llamado Adam, de 16, mientras regresaban de la parte alta de la ciudad, donde hab&iacute;an comprado comida, hacia la zona pr&oacute;xima a la playa del Tarajal. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bajaban por el camino a la frontera. Un coche militar los detuvo, dos soldados se bajaron, los rodearon, los arrestaron y los llevaron directamente a la frontera&rdquo;, cuenta Hadi elDiario.es despu&eacute;s de haber hablado con su hermano peque&ntilde;o por tel&eacute;fono, quien le cont&oacute; lo ocurrido desde el lado marroqu&iacute; del per&iacute;metro fronterizo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi hermano me dijo que le introdujeron por una puerta de la valla. Hab&iacute;a mostrado su documento nacional de identidad, donde pone que es menor de edad, pero no sirvi&oacute; de nada. Lo hizo otra vez en la frontera, pero tampoco&rdquo;, explica su hermano, que supo del paradero de Rayane por una llamada de este realizada desde la frontera antes de que, sospecha, los agentes le requisasen el tel&eacute;fono. Desde aquel contacto, no ha vuelto a saber de Rayane. &ldquo;No hemos tenido m&aacute;s noticias suyas&rdquo;, indica preocupado. Sabe que en la parte alau&iacute; del paso fronterizo esperan varios autobuses donde los gendarmes alau&iacute;es suelen introducir a los chicos retornados desde Espa&ntilde;a, a los que en ocasiones los trasladan a distintos puntos del sur del pa&iacute;s, donde habitualmente con abandonados a kil&oacute;metros de las ciudades donde residen. 
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                Imagen de otro de los menores retornados a Marruecos en las últimas semanas de forma ilegal, según su testimonio.                            </span>
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        Achraf, de 17 a&ntilde;os y originario de Casablanca, cuenta que fue expulsado de Ceuta a Marruecos el pasado 4 de septiembre despu&eacute;s de lanzarse al mar para auxiliar a un joven marroqu&iacute; que intentaba entrar a nado en Ceuta por el espig&oacute;n del Tarajal. Achraf hab&iacute;a llegado a la ciudad el 30 de julio y, antes de entrar en el agua para socorrer al joven que trataba de cruzar, dej&oacute; su ropa, su tel&eacute;fono m&oacute;vil y su documentaci&oacute;n a Youssef, un amigo que contin&uacute;a en Ceuta y con el que habla elDiario.es. Seg&uacute;n el relato trasladado por este &uacute;ltimo, tras ser detenido, Achraf, menor de edad, fue expulsado inmediatamente por la frontera y una vez en Marruecos trasladado en autob&uacute;s, junto a otros j&oacute;venes mayores y menores de edad, hasta Beni Mellal, a m&aacute;s de 400 kil&oacute;metros de Casablanca. Desde all&iacute;, una mujer termin&oacute; pag&aacute;ndole un billete de autob&uacute;s para que pudiera regresar a su ciudad. Un v&iacute;deo publicado por el Faro de Ceuta confirma la devoluci&oacute;n de Nabil, del que elDiario.es ha confirmado su minor&iacute;a de edad. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquier retorno de menores sin procedimiento es ilegal, tal y como recoge la normativa espa&ntilde;ola y qued&oacute; demostrado tras el operativo de retorno colectivo de menores impulsado por el Gobierno central y el ceut&iacute; en 2021 tras la llegada de cerca de 14.000 migrantes a la ciudad. Ambos ejecutivos retornaron de manera coordinada a 55 chavales sin cumplir la Ley de Extranjer&iacute;a, hasta que varias organizaciones de derechos denunciaron su ilegalidad ante la Justicia y lograron frenarlas.&nbsp;M&aacute;s de cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, tras a&ntilde;os de instrucci&oacute;n, la Audiencia Provincial de C&aacute;diz con sede en Ceuta&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/condenadas-exdelegada-gobierno-vicepresidenta-ceuta-devolucion-ilegal-menores-marruecos_128_12595969.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conden&oacute; por prevaricaci&oacute;n</a>&nbsp;a las consideradas responsables de la devoluci&oacute;n que el Tribunal Supremo ya hab&iacute;a tachado de irregular: la exdelegada del Gobierno central en Ceuta, Salvadora Mateos; y la exvicepresidenta del Ejecutivo ceut&iacute;, Mabel Deu.&nbsp;Este caso sent&oacute; un precedente clave en las fuerzas de seguridad ceut&iacute;es. Al menos hasta ahora, los agentes sol&iacute;an tener m&aacute;s precauci&oacute;n en las devoluciones inmediatas para evitar repatriar a menores. 
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                    alt="Momento en que se observa una devolución en la frontera del Tarajal en la madrugada de este viernes 11 de septiembre. "
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            <span class="title">
                Momento en que se observa una devolución en la frontera del Tarajal en la madrugada de este viernes 11 de septiembre.                             </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Adultos que aseguran haber sido devueltos con menores</h2><p class="article-text">
        El caso de Nabil se produjo dos d&iacute;as despu&eacute;s, durante la madrugada del pasado 6 de septiembre. Este joven de 25 a&ntilde;os, originario de Kenitra, formaba parte de un grupo de alrededor de una treintena de personas que, seg&uacute;n activistas presentes en Ceuta, fueron conducidas hacia la frontera del Tarajal bajo escolta militar. Entre ellas, de acuerdo con los testimonios recogidos, tambi&eacute;n hab&iacute;a menores de edad. Nabil asegura que estaba junto a sus amigos, tumbado en el suelo y sin provocar ning&uacute;n incidente, cuando fueron obligados a marcharse durante la noche empleando &ldquo;violencia e intimidaci&oacute;n&rdquo;. Un activista del colectivo de activistas Brigadas de Apoyo Mutuo presenci&oacute; el retorno de los chavales, y trat&oacute; de detenerla, como qued&oacute; grabado en un v&iacute;deo al que ha accedido elDiario.es. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xb6vt36" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Otro de los j&oacute;venes expulsados durante aquella madrugada, cuya identidad mantiene en el anonimato, asegura que entre el grupo hab&iacute;a menores de 14 y 16 a&ntilde;os y describe las semanas previas como un periodo marcado &ldquo;por el miedo y la incertidumbre&rdquo;. Seg&uacute;n relata, varios de ellos hab&iacute;an intentado registrarse en los asentamientos informales, como el de Loma Colmenar, en Ceuta, sin conseguir una soluci&oacute;n y hab&iacute;an acabado durmiendo juntos en la calle, donde los mayores trataban de proteger a los m&aacute;s peque&ntilde;os. &ldquo;Ten&iacute;amos miedo de los militares&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        El joven sostiene que los agentes los sub&iacute;an a veh&iacute;culos, los trasladaban de un lugar a otro y que algunos hab&iacute;an sufrido golpes y heridas. Adem&aacute;s, el mismo joven pide a los vecinos de Ceuta que no criminalicen a todos los migrantes marroqu&iacute;es: &ldquo;No todo el mundo es mala gente&rdquo;. Seg&uacute;n explica, entre quienes permanec&iacute;an en la ciudad hab&iacute;a estudiantes y personas que &uacute;nicamente buscaban trabajar y &ldquo;salir adelante&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez, Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/menores-migrantes-denuncian-expulsion-ilegal-ceuta-marruecos-dijimos-ninos-no-importo_1_13504224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 21:22:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menores migrantes denuncian su expulsión ilegal desde Ceuta a Marruecos: "Dijimos que éramos niños y no importó"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decenas de niños y mujeres migrantes, abandonados a las puertas de dos centros de acogida del Gobierno en Ceuta: "Nos tienen aisladas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/decenas-ninos-mujeres-migrantes-abandonados-puertas-centros-acogida-gobierno-ceuta-aisladas_1_13500883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc41fef-cb3f-4ad1-a160-fd767af767e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150883.jpg" width="1946" height="1095" alt="Decenas de niños y mujeres migrantes, abandonados a las puertas de dos centros de acogida del Gobierno en Ceuta: &quot;Nos tienen aisladas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas de las mujeres están embarazadas y ninguna recibe asistencia. Tienen poca comida y agua, han sufrido desmayos y todas se preguntan desesperadas: “¿Qué va a pasar con nosotras?”</p><p class="subtitle">El rechazo del Gobierno a los traslados de migrantes a la península y la falta de plazas de acogida prolongan la crisis humanitaria en Ceuta</p></div><p class="article-text">
        Una trenza a medias. Un pelo desenfadado que a&ntilde;ora el cuidado. Una joven maquillada para ocultar la tristeza. Una madre que mira a su hija correr colina abajo y que, como madre, tambi&eacute;n la rega&ntilde;a. Un padre que camina todos los d&iacute;as de la mano de sus dos hijos para buscar un lugar donde ducharse y comer, si es que les dejan, porque esa posibilidad depende de la presencia de cordones militares en la zona, que en ocasiones impiden su salida a otras zonas de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Decenas de ni&ntilde;os y mujeres, algunas embarazadas, malviven desde hace semanas en condiciones de insalubridad y sin apenas atenci&oacute;n a las puertas de dos centros de acogida estatales en Ceuta, donde esperan desde hace 15 d&iacute;as un techo bajo el que dormir. 
    </p><p class="article-text">
        Hind, de 23 a&ntilde;os, est&aacute; tumbada sobre una monta&ntilde;a de mantas improvisada y bajo la lona que resguarda de posibles lluvias. Ense&ntilde;a sus piernas y brazos con marcas de picaduras de mosquitos. &ldquo;Hace unos d&iacute;as vimos una serpiente, tambi&eacute;n hay escorpiones. Por las noches no dormimos del miedo&rdquo;, explica a este medio. La joven cruz&oacute; a Ceuta a nado el pasado 30 de julio y, aunque es originaria de Casablanca, ten&iacute;a claro que deb&iacute;a de salir de su ciudad, y de Marruecos, como fuera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Nos dijeron que podíamos entrar a dormir en el recinto que han preparado en el centro ecuestre. Muchas de las chicas lo consiguieron. Nosotras no y aquí estamos desde hace 15 días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joven de 23 años originaria de Casablanca</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La joven trabajaba como maquilladora y asegura que la vida se ha encarecido y que el salario que recibe no es suficiente para poder vivir. Huye del maltrato recibido por su hermano, cuenta, pero no se siente protegida: &ldquo;Cuando mi hermano se enter&oacute; de que ten&iacute;a novio, me pegaba todos los d&iacute;as&rdquo;, relata. En su m&oacute;vil, un &aacute;lbum esconde fotograf&iacute;as de las agresiones, sus pesadillas, y que titula: &lsquo;Violencia familiar&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dijeron que pod&iacute;amos entrar a dormir en el recinto que han preparado en el centro ecuestre. Muchas de estas chicas (se&ntilde;ala a algunas que bajan del centro con un collar azul sobre sus cuellos) lo consiguieron. Nosotras no y aqu&iacute; estamos desde hace 15 d&iacute;as. Sin noticias&rdquo;, explica la joven de Casablanca. 
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Inclusi&oacute;n, del que depende el centro destinado a mujeres gestionado por la ONG Sur Acoge as&iacute; como el CETI, no ha respondido a las preguntas de elDiario.es sobre las razones que hacen que decenas de mujeres y menores se encuentren a las puertas de dos centros estatales sin apenas atenci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Yamila, de 75 años, tras conseguir unos cartones para dormir a la intemperie, más de un mes después de haber llegado a Ceuta."
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            <span class="title">
                Yamila, de 75 años, tras conseguir unos cartones para dormir a la intemperie, más de un mes después de haber llegado a Ceuta.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Yamilla (nombre ficticio) arrastra un carro lleno de mantas y ropa que ha ido encontrando por la calle a lo largo del &uacute;ltimo mes. Tiene 75 a&ntilde;os y acaba de llegar a este punto de Ceuta para buscar cobijo. &ldquo;&iquest;Sabes d&oacute;nde puedo encontrar cartones?&rdquo;, pregunta a una de las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes que se encuentran acampadas. Le se&ntilde;alan que al final de la cuesta, la anciana la baja y, al poco tiempo, vuelve cargada con los cartones que ser&aacute;n su cama. 
    </p><p class="article-text">
        Su hijo se llama Mohammed y no ha vuelto a verlo ni a saber nada de &eacute;l desde el pasado 30 de julio, el d&iacute;a que ambos cruzaron a nado hacia Ceuta. &ldquo;Nos separamos , no lo he vuelto a ver y desde entonces ya no s&eacute; nada de &eacute;l&rdquo;, explica entre lagrimas. Yamilla no tiene tel&eacute;fono m&oacute;vil para contactarle y, cuando se le ha ofrecido uno, apenas recuerda el n&uacute;mero de tel&eacute;fono de su hijo. &ldquo;Lo ten&iacute;a anotado en un papel, pero se me moj&oacute;&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y alg&uacute;n beb&eacute; en camino </h2><p class="article-text">
        Amina tiene cuatro a&ntilde;os y es de Tetu&aacute;n. Corre detr&aacute;s de Oumar, otro ni&ntilde;o de 6 a&ntilde;os, alrededor de las tiendas de campa&ntilde;a y hogares improvisados mientras que su t&iacute;a y su padre la observan. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede vivir as&iacute; una ni&ntilde;a como Amina?&rdquo;, dice su padre. Todos cruzaron juntos el pasado 30 de julio y los motivos no se alejan de la imagen que tienen la gran mayor&iacute;a sobre su pa&iacute;s natal. &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, todo se ha puesto muy dif&iacute;cil. No hay trabajo, los salarios son bajos, las escuelas est&aacute;n llenas y en los hospitales no nos atienden&rdquo;, explica el padre. Ahmed baja todos los d&iacute;as a la playa del Trampol&iacute;n para coger una de las bolsas que reparten cada tarde con comida.
    </p><p class="article-text">
        Amina y Oumar no son los &uacute;nicos ni&ntilde;os ni beb&eacute;s. Samira, de 28 a&ntilde;os, habla con pena de su hija, de cuatro a&ntilde;os, que dej&oacute; en Castillejos para buscar una vida mejor para ella. Tambi&eacute;n para el beb&eacute; que est&aacute; en camino. &ldquo;Me qued&eacute; embarazada poco antes de cruzar a Ceuta&rdquo;, explica. &ldquo;Si estas son las condiciones en las que voy a ser madre de un beb&eacute;, prefiero no serlo. Pens&aacute;bamos que &iacute;bamos a vivir en mejores condiciones&rdquo;, a&ntilde;ade. Su pareja sigue en Marruecos y, mientras ella habla, suena su tel&eacute;fono. &ldquo;Es &eacute;l&rdquo;, dice, t&iacute;midamente, mientras se aparta del bullicio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si estas son las condiciones en las que voy a ser madre de un bebé, prefiero no serlo. Pensábamos que íbamos a vivir en mejores condiciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joven de 28 años, embarazada</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Saida es una mujer divorciada y est&aacute; sentada con Mohammed, su hijo de 14 a&ntilde;os. Ella trabajaba como vigilante de seguridad en complejos residenciales y eventos. &ldquo;Trabajaba desde las 10:00 de la noche hasta las 12:00 de la ma&ntilde;ana y no me pagaban m&aacute;s de 10 euros al d&iacute;a. He pasado muchas noches lejos de mi hijo para luego traer a casa poco dinero&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Entre testimonios, varias j&oacute;venes terminan por no soportar las condiciones en las que llevan viviendo desde hace m&aacute;s de un mes. Una de ellas se desmaya frente al equipo de vigilancia que trabaja en los alrededores del CETI. Ning&uacute;n miembro del centro de acogida las atiende, son las periodistas presentes en la zona quienes llaman a una ambulancia. A media ma&ntilde;ana, otra tambi&eacute;n cae desplomada en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; temblando, no responde. &iexcl;Llamad a una ambulancia!&rdquo;, chilla su hermano mientras salpica agua sobre la cara de su hermana. Tras la llegada de los servicios sanitarios, que trasladan a la joven al hospital, un grupo de ellas permanecen sobre la misma acera. &ldquo;Lleva d&iacute;as comiendo muy poco. Nos traen comida, nos falta agua, pero ella est&aacute; triste y muchas veces no quiere ni levantarse para comer. Solo duerme&rdquo;, cuenta una de ellas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Anoche llegaron los militares y no nos dejan subir ni bajar. No podemos salir de aquí. Solo nos dejan bajar a la playa del Trampolín si vamos al reparto de Cruz Roja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mujer marroquí, madre de un hijo de 14 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; va a pasar con nosotras?&rdquo; es la pregunta que m&aacute;s se repite entre las decenas de mujeres que esperan en este punto de Ceuta. Cuando asoma un c&aacute;mara de un medio de comunicaci&oacute;n, un periodista, un trabajador de una organizaci&oacute;n humanitaria o un simple curioso, la pregunta retumba dentro de cada tienda, sobre las aceras y en sus pensamientos. Algunas siguen desde sus m&oacute;viles el directo que un compa&ntilde;ero hace a escasos metros de ellas. No quieren perderse ni un &aacute;pice de la escasa informaci&oacute;n que est&aacute;n recibiendo.
    </p><p class="article-text">
        38 d&iacute;as despu&eacute;s de la entrada masiva de personas a Ceuta, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, visit&oacute; el centro ecuestre donde est&aacute;n alojadas muchas de las menores que entraron en Ceuta. &ldquo;A nosotras, que estamos en la puerta, esperando, ni nos mir&oacute;&rdquo;, explica la joven Hind, unos d&iacute;as despu&eacute;s de la visita. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el panorama no solo ha cambiado, sino que ha empeorado. Las mujeres siguen en los mismos puntos y bajos las mismas lonas, pero ahora viven en una c&aacute;rcel a cielo abierto. &ldquo;Anoche llegaron los militares y no nos dejan subir ni bajar. No podemos salir de aqu&iacute;. Solo nos dejan bajar a la playa del Trampol&iacute;n si vamos al reparto de Cruz Roja&rdquo;, explica una de las j&oacute;venes mientras abraza a su hijo de 14 a&ntilde;os. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou, Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/decenas-ninos-mujeres-migrantes-abandonados-puertas-centros-acogida-gobierno-ceuta-aisladas_1_13500883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 19:57:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Decenas de niños y mujeres migrantes, abandonados a las puertas de dos centros de acogida del Gobierno en Ceuta: "Nos tienen aisladas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Migrantes,Gobierno,Centros de acogida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una niña ceutí que participaba en una protesta en Ceuta es acosada por otros manifestantes: "Invasora, tienes tuberculosis"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nina-ceuti-participaba-protesta-ceuta-acosada-manifestantes-invasora-tienes-tuberculosis_1_13491990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8e2e447-301d-4c92-aa46-762365e9ec46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una niña ceutí que participaba en una protesta en Ceuta es acosada por otros manifestantes: &quot;Invasora, tienes tuberculosis&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La madre de la menor, de 13 años, ha denunciado los hechos ante la Policía Nacional. La niña es de Ceuta, de padre vasco y madre ceutí, pero fue "confundida" con una persona migrante debido a sus rasgos. Los vecinos exigían a la adolescente mostrar su documentación para no echarla de la marcha</p><p class="subtitle">La extraña vuelta al cole en Ceuta: vallados, vigilancia privada, nervios y dudas sobre si ir o no
</p></div><p class="article-text">
        Una nueva manifestaci&oacute;n recorr&iacute;a este domingo la ciudad de Ceuta para, entre otras reivindicaciones, <a href="https://www.eldiario.es/politica/extrana-vuelta-cole-ceuta-hijo-ira-clase-sea-no-entiendo-panico-colectivo_1_13491151.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrar su preocupaci&oacute;n sobre la vuelta al colegio de los ni&ntilde;os de la ciudad.</a> Algunos de sus lemas exig&iacute;an la protecci&oacute;n de los menores en el regreso a las aulas, cuando una adolescente de piel morena se uni&oacute; a la marcha junto a su prima. La menor entonaba junto al resto los c&aacute;nticos sobre el abandono de la ciudad, incluso ped&iacute;a la expulsi&oacute;n de los migrantes llegados a finales de julio, cuando percibi&oacute; que uno de los gritos de &ldquo;invasores&rdquo; estaba dirigido hacia ella. &ldquo;T&uacute; de d&oacute;nde saliste, invasora&rdquo;, le espet&oacute; una mujer, con una bandera de Espa&ntilde;a en sus manos. De pronto, los ojos de una parte de los participantes se enfocaron en ella. Pidieron su expulsi&oacute;n y le exigieron mostrar su DNI para justificar que, efectivamente, era caballa, como la ni&ntilde;a no paraba de repetir.
    </p><p class="article-text">
        La supuesta &ldquo;invasora&rdquo; se llama Soraya Eguizabal El Hamdaoui, tiene 13 a&ntilde;os y es caballa &ndash;apodo con el que se conoce a la poblaci&oacute;n natural de Ceuta&ndash;, de padre vasco y madre ceut&iacute;. Sus rasgos, de tez morena, despertaron el racismo de algunos de los manifestantes, seg&uacute;n presenci&oacute; elDiario.es. La ni&ntilde;a estaba en su casa y una manifestaci&oacute;n que, entre otros asuntos, dec&iacute;a defender la seguridad de los menores de la ciudad en la vuelta al colegio, pasaba por las proximidades de su vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llam&eacute; a mi prima porque nunca hab&iacute;a ido a una manifestaci&oacute;n y pens&eacute; que era importante, porque a veces s&iacute; tengo miedo de esta situaci&oacute;n&rdquo;, explica la menor en conversaci&oacute;n con elDiario.es. Cuando alcanzaron a las decenas de personas que se aproximaban a la frontera del Tarajal, una mujer la increp&oacute;: &ldquo;T&uacute; donde saliste, invasora, ens&eacute;&ntilde;eme el DNI. Te vi en el hospital con tuberculosis&rdquo;, afirm&oacute; una de las participantes de la marcha, seg&uacute;n aparece recogido en la denuncia registrada en comisar&iacute;a este domingo por la madre de la menor, a la que ha accedido este medio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bajamos corriendo para ir con ella y, cuando llegamos a la altura de la playa del Tarajal, un hombre empezó a llamarla &#039;invasora&#039; y a hacerle fotos a la niña</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fatima El Hamdaoui</span>
                                        <span>—</span> Madre de la niña acosada por manifestantes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ni&ntilde;a llam&oacute; a su madre para explicar lo sucedido. &ldquo;Bajamos corriendo para ir con ella y, cuando llegamos a la altura de la playa del Tarajal, un hombre empez&oacute; a llamarla 'invasora' y a hacerle fotos a la ni&ntilde;a&rdquo;, cuenta Fatima El Hamdaoui, la madre de la ni&ntilde;a acosada por los manifestantes. &ldquo;Fui directa a decirle: '&iquest;T&uacute; sabes que con quien est&aacute;s hablando es mi hija?&rdquo;, explica la madre. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la denuncia, El Hamdaoui &ldquo;se dirige a ese se&ntilde;or y le pregunta por qu&eacute; le est&aacute; tomando fotos a la ni&ntilde;a, respondi&eacute;ndole este 'que es una invasora' a lo que la declarante le respondi&oacute; que era su hija menor y era espa&ntilde;ola, mostr&aacute;ndole el DNI&rdquo;. A su vez, a&ntilde;ade el escrito, la esposa del hombre segu&iacute;a increpando a la ni&ntilde;a dici&eacute;ndole: &ldquo;Invasora, yo la vi entrar ayer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este medio presenci&oacute; este momento de la marcha. Entre v&iacute;tores de &ldquo;Ceuta no se vende, Ceuta se defiende&rdquo; o &ldquo;un caballa nunca se rinde&rdquo;, elDiario.es fue testigo de los insultos lanzados por parte de los manifestantes a la menor. Uno de los manifestantes le puso a la adolescente una bufanda de la bandera de Espa&ntilde;a para que se la rodease y, de esta forma, &ldquo;evitar&rdquo; los ataques. Posteriormente, una de las vecinas se acerc&oacute; a la ni&ntilde;a y su familia para calmar la situaci&oacute;n y pedir perd&oacute;n por el ataque verbal. Mientras, tres militares, que patrullaban por la zona, atendieron a las afectadas y mostraron su solidaridad ante lo sucedido. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Lo de ayer ha sido lo m&aacute;s indignante que he podido vivir&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Un d&iacute;a despu&eacute;s de los hechos, la madre de la ni&ntilde;a a&uacute;n dice estar procesando la situaci&oacute;n. &ldquo;Lo de ayer ha sido lo m&aacute;s indignante que he podido vivir. Estoy en contra de lo que ha pasado en mi tierra, pero siempre he dicho, esta gente no tiene la culpa, no tenemos tratarlos mal. Y ahora atacan hasta a mi hija que es caballa&rdquo;, dice con indignaci&oacute;n la mujer. &ldquo;Mi ni&ntilde;a quer&iacute;a ir a la manifestaci&oacute;n porque escuch&oacute; que era por los menores, por la vuelta el cole, y se encuentran con que acaban insultando a una menor ceut&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        La madre, igual que la ni&ntilde;a, destacan la ropa deportiva que llevaba puesta la menor, como si esa fuese una de las razones de haber sido increpada. &ldquo;Se fue con un ch&aacute;ndal, ella es muy morenita de piel y la llamaron invasora&rdquo;, explica. &ldquo;Fui a la manifestaci&oacute;n y me puse lo primero que vi. Y, claro, todos iban con camisas de Espa&ntilde;a&rdquo;, comenta la menor.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo entiendo que en esas circunstancias hay que proteger a una menor, esperaba que se expulsase a la persona que atacó e insultó a una niña o cogiese los datos, pero no fue así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fatima El Hamdaoui</span>
                                        <span>—</span> Madre de la niña acosada por manifestantes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        24 horas despu&eacute;s, la adolescente dice sentir miedo &ldquo;por las dos partes&rdquo; (ceut&iacute;es y migrantes). &ldquo;No me sent&iacute;a segura para ir al instituto y ahora me va a confundir la gente de mi misma ciudad. Da miedo, pero estoy siempre con mi madre&rdquo;, sostiene la chica, que empezar&aacute; el instituto este martes. &ldquo;Es verdad que ten&iacute;a mucho miedo de los migrantes, pero, no me han hecho nada. Solo sent&iacute;a que miraban raro, pero no ha pasado m&aacute;s. Solo me han hecho los manifestantes, aunque 'los invasores', como no los conozco y est&aacute;n por las calles, me dan m&aacute;s miedo&rdquo;, dice la ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre de la menor asegura que, durante la manifestaci&oacute;n, inform&oacute; de los hechos a los agentes policiales del operativo de seguridad. &ldquo;Yo entiendo que en esas circunstancias hay que proteger a una menor, esperaba que se expulsase a la persona que atac&oacute; e insult&oacute; a una ni&ntilde;a o cogiese los datos, pero no fue as&iacute;&rdquo;, indica El Hamdaoui, quien finalmente se fue directamente de la manifestaci&oacute;n a comisar&iacute;a para registrar la denuncia. La mujer, tambi&eacute;n ceut&iacute;, dice sentirse decepcionada por parte de sus vecinos en lo referido a la actitud de parte de los participantes de muchas manifestaciones con respecto a la comunidad musulmana de la ciudad, lo que a su juicio est&aacute; dividiendo a la sociedad caballa. 
    </p><h2 class="article-text">Situaciones similares</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Se quejan de que no participa mucho la comunidad musulmana en las protestas, pero por estas cosas no me voy a encargar de que ninguna comunidad venga&rdquo;, apunta la denunciante de los hechos. Los hechos denunciados coinciden con situaciones documentadas por elDiario.es en esa y otras protestas similares. Esa misma ma&ntilde;ana, una de las periodistas que firma esta noticia se encontraba en la frontera del Tarajal entrevistando a los migrantes que hab&iacute;an decidido regresar a Marruecos por su cuenta, cuando lleg&oacute; la protesta a este punto. Cuando los vecinos observaron a algunos j&oacute;venes marroqu&iacute;es comenzaron a increparles. &ldquo;&iexcl;Fuera, fuera!&rdquo;, les dijeron a gritos, lo que empuj&oacute; a los chavales a escapar a la carrera. Al ver que la reportera de este medio, que estaba charlando con ellos, permanec&iacute;a en las inmediaciones, se dirigieron a ella: &ldquo;Puta mora, periodista&rdquo;, bramaron. Anteriormente, la otra reportera que firma esta informaci&oacute;n fue expulsada de la protesta por la polic&iacute;a, impidiendo su derecho a la informaci&oacute;n, cuando varios manifestantes empezaron a increpar a ella y la fot&oacute;grafa por ser confundidas con personal &ldquo;de una ONG&rdquo; pese a mostrar su tarjeta de prensa en distintas ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n celebrada este s&aacute;bado contra la instalaci&oacute;n de un campamento en el puerto de Ceuta, despu&eacute;s de que el Gobierno se hiciese con el control de este, tambi&eacute;n acab&oacute; con insultos por parte de una decena de vecinos ceut&iacute;es a algunas personas racializadas que observaban el mar en el puerto de la ciudad aut&oacute;noma. &ldquo;Invasores. Qu&eacute; verg&uuml;enza. A Marruecos&rdquo;, gritaron en un inicio. Posteriormente, los insultos fueron dirigidos a las personas blancas que se acercaban a hablar con ellos, entre ellas una menor ceut&iacute; y otra de las periodistas que firma esta pieza que entrevistaba a un joven palestino y a un chico ingl&eacute;s que pasaba la tarde en el muelle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Puta! Habla con ellos y luego te quejas si te violan. Ojal&aacute; os violen, guarras&rdquo;, dijo una de las mujeres participantes. La menor que fue acosada junto a la periodista de elDiario.es ten&iacute;a 16 a&ntilde;os y se encontraba con su primo, marroqu&iacute;, que hab&iacute;a cruzado a la ciudad el pasado 30 de julio. &ldquo;Yo estaba aqu&iacute; tranquila y una se&ntilde;ora con un perro me empez&oacute; a llamar puta y de todo. Me parece muy bien que se manifiesten todos los d&iacute;as para 'salvar al pueblo', pero a m&iacute; que no me griten ni me graben. Solo estoy con mi primo&rdquo;, dijo la adolescente a elDiario.es despu&eacute;s de los hechos. Este medio ha comprobado que durante este tipo de manifestaciones la polic&iacute;a no act&uacute;a en defensa de las personas atacadas ante este tipo de insultos con carga de odio y discriminaci&oacute;n si no se produce violencia f&iacute;sica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez, Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nina-ceuti-participaba-protesta-ceuta-acosada-manifestantes-invasora-tienes-tuberculosis_1_13491990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 13:46:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una niña ceutí que participaba en una protesta en Ceuta es acosada por otros manifestantes: "Invasora, tienes tuberculosis"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Racismo,Migrantes,Manifestaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La guerra nos está matando": la historia de los sudaneses que esperan asilo en Ceuta y que no pueden volver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/guerra-matando-historia-sudaneses-esperan-asilo-ceuta-no-volver_1_13477467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc1625b8-2ac6-4937-9382-5ceea6dc5a44_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150198.jpg" width="4032" height="2268" alt="&quot;La guerra nos está matando&quot;: la historia de los sudaneses que esperan asilo en Ceuta y que no pueden volver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los hombres retenidos en la ciudad autónoma pasan su tiempo entre clases de español, trámites administrativos, la añoranza de los seres queridos y el anhelo por permanecer en España y trabajar por un futuro mejor</p><p class="subtitle">“Solo necesitamos una oportunidad”: el camino a Ceuta de Mohamed y cientos de sudaneses desde la peor crisis humanitaria del mundo </p></div><p class="article-text">
        Son las 10 de la ma&ntilde;ana cuando Mohammed Hassan sale del campamento habilitado en Loma Colmenar para personas migrantes con un taco de folios en la mano. Lo sujeta con fuerza mientras recorre las calles de la zona y de la barriada de El Pr&iacute;ncipe. Los papeles esconden y relatan un mes de tr&aacute;mites en b&uacute;squeda de la protecci&oacute;n internacional como refugiado sudan&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La historia de Mohammed Hassan se repite entre otros testimonios de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/necesitamos-oportunidad-camino-ceuta-mohamed-cientos-sudaneses-peor-crisis-humanitaria-mundo_1_13431936.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sudaneses</a> en diferentes puntos de la ciudad ceut&iacute;. Mohammed Saad, procedente de Darfur, pas&oacute; alrededor de 19 d&iacute;as durmiendo en la playa antes de ser trasladado al centro temporal habilitado en Loma Margarita, gestionado por la ONG Accem, y donde actualmente residen alrededor de 1.100 personas de origen subsahariano. Cuenta que all&iacute; tiene, por primera vez desde que lleg&oacute;, comida, un lugar donde dormir y acceso a algunas actividades, entre ellas clases de espa&ntilde;ol. &ldquo;Mira, mira: hoy es s&aacute;bado&rdquo;, dice en espa&ntilde;ol mientras ense&ntilde;a sus notas. Saad ya ha realizado la entrevista correspondiente a su solicitud de protecci&oacute;n internacional y ahora espera los siguientes pasos. 
    </p><p class="article-text">
        Otro Mohammed, originario de Soba, al sur de Jartum, tambi&eacute;n pas&oacute; sus primeros d&iacute;as en Ceuta durmiendo al aire libre. Altern&oacute; la playa, el bosque y otros espacios a la intemperie. Describe esos d&iacute;as con solo una palabra: &ldquo;Duros&rdquo;. Habla del fr&iacute;o, de la dificultad para dormir, del miedo, las pesadillas y de dedicar una parte del d&iacute;a simplemente a buscar algo que comer. En su caso, la espera administrativa ni siquiera ha comenzado. Todav&iacute;a ans&iacute;a iniciar el procedimiento de asilo. 
    </p><p class="article-text">
        Las situaciones se repiten con matices entre quienes entraron junto a m&aacute;s de 70.000 personas el pasado 30 de julio hacia Ceuta. Abdul Jabbar, procedente de Darfur, tampoco ha empezado los tr&aacute;mites. Maavi Khalid, de Omdurman, s&iacute; ha iniciado el proceso y espera una nueva citaci&oacute;n para continuarlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La libreta donde Mohammed Hassan apunta el vocabulario en español.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mohammed Hassan, el joven que todav&iacute;a sujeta sus folios con fuerza, va un paso por adelante. Abogado sudan&eacute;s especializado en Derecho Internacional y Derechos Humanos, cuenta que la Polic&iacute;a le tom&oacute; las huellas 10 d&iacute;as despu&eacute;s de su entrada hace ya un mes. Una int&eacute;rprete de &aacute;rabe le permiti&oacute; explicar por qu&eacute; estaba all&iacute; y qu&eacute; solicitaba: protecci&oacute;n internacional en Espa&ntilde;a.  
    </p><p class="article-text">
        La llegada a territorio espa&ntilde;ol no supuso para muchos de ellos el final inmediato de las condiciones que hab&iacute;an padecido durante el camino desde Sud&aacute;n hasta Marruecos y ahora hasta Espa&ntilde;a. Mohammed Hassan recuerda con crudeza los primeros d&iacute;as en los alrededores del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes): &ldquo;Ten&iacute;a fiebre y problemas en las piernas. Un polic&iacute;a pidi&oacute; una ambulancia para que recibiera asistencia m&eacute;dica, pero un vigilante de seguridad me impidi&oacute; acceder al centro sanitario al que iba a ser trasladado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su relato, al comprobar que todav&iacute;a ten&iacute;a espasmos de fiebre, lo volvi&oacute; a intentar. &ldquo;El vigilante no solo me lo impidi&oacute;, sino que, adem&aacute;s, una tarde mientras descansaba se acerc&oacute; y me habl&oacute; agresivamente en espa&ntilde;ol. Yo no entiendo el idioma, pero el tono lo comprend&iacute;. Quer&iacute;a que me fuera de all&iacute;&rdquo;, cuenta a elDiario.es. Finalmente, recibi&oacute; ayuda de varias personas vinculadas a organizaciones que entregan ayuda humanitaria a personas migrantes y consigui&oacute; la medicaci&oacute;n que necesitaba. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las historias y experiencias son distintas, pero todo se encuentran sometidos a la misma lógica: esperar. Esperar a una primera cita, esperar una entrevista, a que les llamen de nuevo para, otra vez, esperar a conocer si podrán permanecer en España</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La entrega de la ayuda tampoco est&aacute; resultando sencilla. En la ONG Casa del Sud&aacute;n en Madrid explican que, hace unas semanas, una voluntaria de la organizaci&oacute;n viaj&oacute; hasta Ceuta en una furgoneta cargada de ropa y material para los j&oacute;venes sudaneses, pero no pudo introducir la ayuda en la ciudad. Seg&uacute;n relatan, se encontr&oacute; con numerosas dificultades y, finalmente, tuvo que regresar con la furgoneta cargada hasta La L&iacute;nea de la Concepci&oacute;n desde donde otra ONG se est&aacute; encargando de preparar el material. 
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n asegura que ahora su prioridad es encontrar asistencia legal para los j&oacute;venes sudaneses que permanecen en Ceuta. &ldquo;Todav&iacute;a no tenemos ninguna respuesta&rdquo;, explican. 
    </p><p class="article-text">
        Las historias y experiencias son distintas, pero todos se encuentran sometidos a la misma l&oacute;gica: esperar. Esperar a una primera cita, esperar una entrevista, a que les llamen de nuevo para, otra vez, esperar a conocer si podr&aacute;n permanecer en Espa&ntilde;a. 
    </p><h2 class="article-text">El mar, la &uacute;ltima frontera</h2><p class="article-text">
        Antes de la espera en Ceuta hubo otra. Muchos llevaban meses o incluso a&ntilde;os en Marruecos mirando a la ciudad. Mohammed Saad supo a trav&eacute;s de las redes sociales que muchos j&oacute;venes se dirig&iacute;an a Castillejos para cruzar hacia la playa de El Tarajal. Entr&oacute; nadando. Su mujer se ha quedado en Marruecos y tiene graves problemas de salud. &ldquo;Pienso mucho en ella, pero tambi&eacute;n en mis tres hijos&rdquo;, relata. El mayor tiene 13 a&ntilde;os, el mediano 11 y el m&aacute;s peque&ntilde;o, siete. &ldquo;Est&aacute;n en Port Sud&aacute;n, les cuida mi primo. Yo solo quiero llegar a Espa&ntilde;a por ellos. Para poder enviarles dinero y que contin&uacute;en sus estudios&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Mohammed, originario de Soba, cuenta que ha intentado cruzar a Ceuta hasta cinco veces, sobre todo por la frontera terrestre en las monta&ntilde;as entre Ceuta y Marruecos.  &ldquo;Esa zona est&aacute; llena de cad&aacute;veres. Es muy peligroso&rdquo;, explica. La zona, acantilada, tiene una altura que provoca que muchos de los que lo intentan, de mayor&iacute;a subsahariana, terminen con contusiones en la cabeza al resbalarse. Finalmente, entr&oacute; por el mar acompa&ntilde;ado de varios amigos, que decidieron regresar a Marruecos. &ldquo;Ahora estoy solo&rdquo;, lamenta. 
    </p><h2 class="article-text">A&ntilde;os para llegar a Ceuta</h2><p class="article-text">
        Mohammed Saad hab&iacute;a salido de Darfur y atravesado Libia y Argelia antes de alcanzar Marruecos. &ldquo;Pas&eacute; alrededor de siete meses en Libia, donde trabajaba donde pod&iacute;a, aunque muchos no nos pagaban&rdquo;, cuenta. Despu&eacute;s se qued&oacute; un mes en Argelia. &ldquo;Anduve alrededor de ocho d&iacute;as por el desierto junto a mi mujer y otras personas. Nos quedamos sin comida y con muy poca agua antes de conseguir llegar a la frontera con Marruecos&rdquo;, a&ntilde;ade. En Marruecos trabajaba principalmente en el sector de la construcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Abdul Jabbar sigui&oacute; otro camino: Sud&aacute;n, Chad, N&iacute;ger, Argelia y Marruecos. Calcula que el recorrido dur&oacute; alrededor de dos meses y recuerda, con crudeza, el tramo entre Argelia y Marruecos. &ldquo;Llegu&eacute; a Marruecos en junio de 2025 y he trabajado en un lavadero de coches&rdquo;. Maavi Khalid, en cambio, pas&oacute; por Libia y Argelia, como Saad, y en su caso tuvo que vivir hasta en cuatro ciudades marroqu&iacute;es, T&aacute;nger, Oujda, Casablanca y Agadir, por cuestiones de seguridad y necesidades econ&oacute;micas. &ldquo;Muchos no nos contratan porque somos negros, as&iacute; que viajaba por todo el pa&iacute;s hasta que consegu&iacute;a trabajos temporales&rdquo;, cuenta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Anduve alrededor de ocho días por el desierto junto a mi mujer y otras personas. Nos quedamos sin comida y con muy poca agua antes de conseguir llegar a la frontera con Marruecos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mohammed Saad</span>
                                        <span>—</span> Migrante procedente de Darfur
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El recorrido de Mohammed de Soba fue completamente distinto. Lleg&oacute; a&ntilde;os antes en avi&oacute;n para estudiar Inform&aacute;tica y se instal&oacute; en Tetu&aacute;n. &ldquo;Recuerdo con mucho cari&ntilde;o esa temporada. Pero cuando pens&eacute; en regresar a Sud&aacute;n, mis padres me pidieron que no lo hiciera. Que buscara otro lugar. Un lugar seguro&rdquo;, cuenta. 
    </p><h2 class="article-text">El pa&iacute;s al que no pueden volver</h2><p class="article-text">
        Sud&aacute;n es el pa&iacute;s donde las historias de todos se reencuentran. Desde abril de 2023 est&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tres-anos-guerra-sudan-abismo-humanitario-vista-viviamos-tuneles-comida-agua_1_13143799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sumido en una guerra</a> entre las Fuerzas Armadas Sudaneses y las Fuerzas de Apoyo R&aacute;pido. La cifra exacta de muertos es dif&iacute;cil de determinar, pero la destrucci&oacute;n de hospitales, la falta de acceso a muchas zonas, el colapso de los sistemas de registro, la inseguridad y los bombardeos constantes ha provocado la huida de alrededor de 12 millones de habitantes, entre refugiados y personas desplazas dentro del propio pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Abdul Jabbar responde directamente a la pregunta de por qu&eacute; abandono Sud&aacute;n: &ldquo;La guerra nos est&aacute; matando&rdquo;. Maavi habla de Jartum como un lugar en el que ya no exist&iacute;a la seguridad, con aviones, bombas y familias atrapadas en medio de la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Mohammed Hassan ten&iacute;a motivos para marcharse de Sud&aacute;n incluso antes de que estallara la guerra. Durante sus a&ntilde;os universitarios, seg&uacute;n cuenta, particip&oacute; junto con otros estudiantes en una peque&ntilde;a organizaci&oacute;n donde debat&iacute;an sobre democracia, pol&iacute;tica y el papel del Ej&eacute;rcito. Varios de esos compa&ntilde;eros desaparecieron. &ldquo;A m&iacute; me deten&iacute;an hombres que circulaban en un coche sin matr&iacute;cula y me llevaban a uno de los centros de detenci&oacute;n clandestinos conocidos como <em>ghost houses </em>[casas fantasma]<em>. </em>Mi familia consigui&oacute; que me liberaran, pero hubo un segundo intento de detenci&oacute;n. Al final, una persona cercana a la familia con v&iacute;nculos dentro del Ej&eacute;rcito me recomend&oacute; marcharme. Me dijo: &lsquo;Mohamed, sal de Sud&aacute;n. Es mejor para ti'&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Los cinco est&aacute;n hoy en Ceuta, en distintas fases de un procedimiento que puede determinar buena parte de lo que venga despu&eacute;s. Tras un mes, siguen a la espera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/guerra-matando-historia-sudaneses-esperan-asilo-ceuta-no-volver_1_13477467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La guerra nos está matando": la historia de los sudaneses que esperan asilo en Ceuta y que no pueden volver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Sudán,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los ataques a los trabajadores humanitarios en Ceuta obligan a algunos a retirarse por seguridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ataques-trabajadores-humanitarios-ceuta-obligan-retirarse-seguridad_1_13473262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05c79de2-0d25-4d14-9eea-87d1a3f973c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1158y506.jpg" width="1200" height="675" alt="Los ataques a los trabajadores humanitarios en Ceuta obligan a algunos a retirarse por seguridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las organizaciones humanitarias que trabajan en Ceuta denuncian el aumento de la tensión e intimidaciones que han forzado a algunas de ellas a dejar de asistir a personas migrantes en la ciudad autónoma</p><p class="subtitle">Estallido de violencia racista en Ceuta: grupos organizados atacan a migrantes y vecinos musulmanes
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no podemos trabajar m&aacute;s&rdquo;, dice a elDiario.es Chadi Boukhari, coordinador de Border Resistance, grupo que asiste a las personas migrantes en Ceuta desde principios de agosto. Boukhari explica que su peque&ntilde;o equipo de voluntarias prepara su retirada definitiva de Ceuta ante el deterioro de la seguridad y el desgaste acumulado durante las &uacute;ltimas semanas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La seguridad de las personas es lo primero&rdquo;, sostiene. Algunos de los miembros ya han comenzado a volver a la Pen&iacute;nsula. Chadi denuncia amenazas y episodios violentos contra activistas y personas que colaboran con los migrantes. Ahora, Border Resistance trabaja en la publicaci&oacute;n de un informe con v&iacute;deos, grabaciones y testimonios recopilados durante un mes. &ldquo;Podemos resistir con autoridades, con militares, con todo, pero con grupos fascistas no podemos&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/politica/estallido-violencia-racista-ceuta-grupos-organizados-atacan-migrantes-vecinos-musulmanes_1_13470934.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El estallido violento ha alcanzado su pico esta semana</a>, pero no es un fen&oacute;meno nuevo. Durante m&aacute;s de dos horas y al grito de &ldquo;la Cruz Roja es una mafia&rdquo;, decenas de personas impidieron este jueves el acceso de un cami&oacute;n de la organizaci&oacute;n humanitaria a la playa del Trampol&iacute;n, uno de los puntos en los que la organizaci&oacute;n distribuye alimentos entre las personas migrantes que contin&uacute;an en Ceuta casi un mes despu&eacute;s de su entrada desde Marruecos. La protesta no termin&oacute; ah&iacute;. Los manifestantes se desplazaron despu&eacute;s hasta los asentamientos informales de migrantes en playa de Ben&iacute;tez, donde se produjeron destrozos y fueron incendiadas sus pertenencias y las estructuras utilizadas para refugiarse.
    </p><p class="article-text">
        La jornada llegaba ya marcada por otros episodios de violencia. Horas antes, doce migrantes marroqu&iacute;es hab&iacute;an sido detenidos despu&eacute;s de que un grupo de entre 30 y 40 personas apedreara un veh&iacute;culo militar en Benz&uacute;, causando heridas a cuatro miliares, seg&uacute;n fuentes policiales. La evoluci&oacute;n de las protestas y los actos violentos, as&iacute; como los ataques contra personas migrantes y quienes les prestan asistencia y ayuda humanitaria han encendido las alarmas entre organizaciones sociales y parte de los propios vecinos de Ceuta. La asistencia humanitaria se ha convertido en objetivo de ataque y ello ha obligado a algunos a replegarse por miedo e incluso a dejar de prestar asistencia.
    </p><h2 class="article-text">La ayuda humanitaria, en el centro de la tensi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de un <a href="https://coordinadoraongd.org/2026/08/ceuta-una-crisis-humanitaria-que-exige-responsabilidad-politica-y-derechos-humanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a>, la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo ha mostrado su &ldquo;profunda preocupaci&oacute;n&rdquo; por la deriva violenta de los &uacute;ltimos d&iacute;as y reclama una respuesta coordinada de las administraciones que proteja tanto a las personas migrantes y refugiadas como al personal humanitario.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/espana-ante-la-creciente-tension-en-ceuta-amnistia-internacional-pide-a-las-autoridades-que-protejan-a-todas-las-personas-incluidas-migrantes-y-refugiadas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnist&iacute;a Internacional</a> asegura haber recibido informaci&oacute;n sobre amenazas al personal de Cruz Roja y otras entidades y obst&aacute;culos al reparto de agua, comida y asistencia. Adem&aacute;s, la organizaci&oacute;n reclama que quienes prestan ayuda puedan trabajar con seguridad y sin miedo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Temo que, si continúa esta escalada, las agresiones terminen provocando una reacción y enfrentamientos entre distintos grupos. Por eso intentamos rebajar la tensión. Confío en que los próximos días permitan recuperar cierta calma, pero, si no ocurre, las consecuencias pueden ser mucho más graves</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Abdellah Mustafa</span>
                                        <span>—</span> presidente vecinal de Sidi Embarek
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asociaci&oacute;n El&iacute;n, que contin&uacute;a trabajando sobre el terreno, tambi&eacute;n alerta a este medio de que la situaci&oacute;n se est&aacute; volviendo cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. Trabajadores y voluntarios de la organizaci&oacute;n aseguran haber sido increpados por la calle cuando se encontraban con migrantes, aunque insisten en que son los propios migrantes quienes llevan semanas sufriendo las situaciones m&aacute;s graves.
    </p><p class="article-text">
        Casi un mes despu&eacute;s de las entradas desde Marruecos, la organizaci&oacute;n asegura que todav&iacute;a hay numerosas personas viviendo en la calle, escondidas en los montes, repartidas por distintos puntos de la ciudad o la playa del Trampol&iacute;n. Entre ellas, se&ntilde;ala especialmente la presencia de ni&ntilde;os y adolescentes, mujeres y personas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+ que contin&uacute;an sin espacios seguros para alojarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Migrante descansa sobre el techo de una nave del polígono industrial de El Tarajal, a 28 de agosto de 2026                            </span>
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        &ldquo;Los recursos de los que dispone la ciudad son insuficientes y las respuestas gubernamentales est&aacute;n llegando tarde y con una implementaci&oacute;n muy lenta&rdquo;, explican desde la asociaci&oacute;n a elDiario.es. Mientras tanto, aseguran estar observando &ldquo;con mucha preocupaci&oacute;n&rdquo; un incremento de la violencia: desde los intentos de impedir los repartos de comida y agua hasta la quema de tiendas de campa&ntilde;as o refugios y agresiones f&iacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        Para El&iacute;n, la escalada no puede entenderse &uacute;nicamente desde el hartazgo existente en parte de la sociedad ceut&iacute;. La organizaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-urge-partidos-llamen-calma-ceuta-pp-evita-condenar-ataques-migrantes_1_13470616.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala tambi&eacute;n a los grupos pol&iacute;ticos</a> que, sostiene, han promovido discursos que &ldquo;deshumanizan y criminalizan&rdquo; a las personas migrantes y que, sumados a la falta de respuestas institucionales, han contribuido a alimentar la tensi&oacute;n. &ldquo;Ahora urgen respuestas, con la violencia no las encontraremos&rdquo;, advierten.
    </p><p class="article-text">
        Su principal temor ahora es que la situaci&oacute;n termine por desbordarse. &ldquo;Nos preocupa que esta violencia siga creciendo y explote, y que tengamos que lamentar consecuencias a&uacute;n m&aacute;s graves que las que estamos ya viviendo estos d&iacute;as&rdquo;, se&ntilde;alan. El&iacute;n reclama la apertura de nuevos centros para las personas que contin&uacute;an en la calle y acelerar el traslado tanto de los menores ya registrados como de los adultos que llegaron antes del 30 de julio.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Hasta cu&aacute;ndo?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por una escalada de la violencia no se limita, sin embargo, a las organizaciones humanitarias, tambi&eacute;n se traslada a los propios vecinos de Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Una vecina musulmana de la ciudad que prefiere mantener su identidad en el anonimato por motivos de seguridad cuenta que los migrantes con los que mantiene contacto tienen &ldquo;mucho miedo&rdquo;, pero siguen resistiendo. &ldquo;Tienen claro que por mucho que les peguen, maltraten o amenacen no van a rendirse&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Su preocupaci&oacute;n se extiende tambi&eacute;n a la convivencia dentro de la propia ciudad. &ldquo;Nos preocupa especialmente nuestra seguridad, nuestra estabilidad, que ya no la tenemos. El ma&ntilde;ana, qu&eacute; pasar&aacute;&rdquo;, se&ntilde;ala. A su juicio, grupos de extrema derecha est&aacute;n aprovechando la crisis migratoria para extender el rechazo hacia el islam y los musulmanes ceut&iacute;es como ella.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La extrema derecha est&aacute; rompiendo nuestra convivencia y eso puede traer muy malas consecuencias&rdquo;, advierte. Por el momento, explica, una parte de la comunidad est&aacute; intentando contener la tensi&oacute;n y evitar una respuesta a las agresiones. &ldquo;Estamos los que intentamos llamar a la calma, pero &iquest;hasta cu&aacute;ndo?&rdquo;, declara la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Abdellah Mustafa, presidente vecinal de Sidi Embarek, comparte ese temor, aunque insiste en diferenciar entre el hartazgo de una parte de la poblaci&oacute;n, y quienes est&aacute;n tratando de aprovecharlo. Seg&uacute;n explica, determinados grupos acuden all&iacute; donde existen manifestaciones o quejas vecinales para &ldquo;retroalimentar ese discurso del odio&rdquo;. Para Mustafa, la tardanza ha creado el &ldquo;caldo de cultivo perfecto&rdquo; para que esos mensajes encuentren espacio.
    </p><p class="article-text">
        El presidente vecinal asegura haber recibido adem&aacute;s numerosos testimonios de musulmanes ceut&iacute;es que han sufrido insultos y episodios de hostigamiento durante los &uacute;ltimos d&iacute;as. Sin embargo, reivindica que la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n de Ceuta, tanto cristiana como musulmana, no comparte esos discursos y conoce la particular realidad social de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Temo que, si contin&uacute;a esta escalada, las agresiones terminen provocando una reacci&oacute;n y enfrentamientos entre distintos grupos. Por eso intentamos rebajar la tensi&oacute;n. Conf&iacute;o en que los pr&oacute;ximos d&iacute;as permitan recuperar cierta calma, pero, si no ocurre, las consecuencias pueden ser mucho m&aacute;s graves&rdquo;, sentencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ataques-trabajadores-humanitarios-ceuta-obligan-retirarse-seguridad_1_13473262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 19:45:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los ataques a los trabajadores humanitarios en Ceuta obligan a algunos a retirarse por seguridad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un folio para contar el miedo y dibujar el futuro de las niñas marroquíes que llegaron a Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/folio-contar-miedo-dibujar-futuro-ninas-marroquies-llegaron-ceuta_1_13463225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e65a126e-90a3-406e-88c4-d975b1edd910_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un folio para contar el miedo y dibujar el futuro de las niñas marroquíes que llegaron a Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jovenes marroquíes alojadas en uno de los campamentos vecinales en el barrio de El Príncipe cuentan a elDiario.es sus preocupaciones, sus miedos y sus sueños de futuro a través de dibujos y textos recogidos ahora en una fotogalería</p><p class="subtitle">El Gobierno responde al PP que rechazar el traslado a la Península de 500 niñas es desprotegerlas
</p></div><p class="article-text">
        Son las nueve de la ma&ntilde;ana en el<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/vecinos-levantan-campamentos-acoger-mujeres-ninas-llegaron-ceuta-durante-dias-no-comer_1_13437085.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> asentamiento informal levantado en el barrio de El Pr&iacute;ncipe</a>, en Ceuta. Centenares de j&oacute;venes, mayores y menores de edad, amanecen poco a poco. Ahmed Enfed-dal, presidente de la asociaci&oacute;n de vecinos del barrio, lleva desde finales de julio de 2026 trabajando para proteger a quienes cruzaron desde Marruecos a Espa&ntilde;a. &ldquo;Hemos dividido este campamento [que est&aacute; dentro de un polideportivo] entre las j&oacute;venes mayores y las menores. Hay una madre con su beb&eacute;&rdquo;, cuenta mientras avanza por la zona. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo las sombras de las telas que esconden el sol y protegen del calor, las menores est&aacute;n tumbadas sobre colchones, mantas o, directamente, el suelo. En grupos o solas, llevan desde el pasado 31 de julio sin un espacio digno donde vivir. &ldquo;Decidimos levantar este espacio por su seguridad. Si salen al aseo o a ducharse, intentamos que vayan acompa&ntilde;adas, nunca solas&rdquo;, explica Enfed-dal. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que es una ma&ntilde;ana cualquiera en este enclave de la ciudad ceut&iacute;, un pu&ntilde;ado de rotuladores, l&aacute;pices de colores y unos folios cambian un despertar rutinario. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n le apetece escribir o dibujar?&rdquo;. A lo largo de la ma&ntilde;ana, 29 menores participan en la actividad: algunas se tumban sobre el suelo, otras dibujan sobre sus colchones o apoyando el folio en sus propias piernas mientras agarran, buscan y comparten el material. Algunas terminan r&aacute;pido. Otras se toman su tiempo. Ante las prisas de sus compa&ntilde;eras, una de ellas responde: &ldquo;Lo necesitaba. Estoy desahog&aacute;ndome&rdquo;, cuenta. Estos son 12 de esos testimonios. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ahlam (17) es de Tetu&aacute;n y en el futuro quiere ser &ldquo;la mejor jugadora de f&uacute;tbol&rdquo;, escribe.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Salma (17) es de la vecina ciudad marroqu&iacute;, Castillejos, y sue&ntilde;a con convertirse en chef. &ldquo;Me encanta cocinar dulces y tartas&rdquo;, explica. &ldquo;Quiero cambiar la vida m&iacute;a. Me gusta mucho Espa&ntilde;a&rdquo;, escribe en su dibujo
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Khawza (17) dibuja varias veces su dibujo. En el tercer papel, junto con dibujos de personas levantando pesas, deja claro qu&eacute; quiere ser de mayor. &ldquo;Mi sue&ntilde;o es ser entrenadora deportiva en un gimnasio&rdquo;, escribe.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Basma (17) cuenta que camin&oacute; diez kil&oacute;metros desde Mdiq hasta Ceuta junto a su padre y su hermana. &ldquo;La entrada fue muy dif&iacute;cil. En el espig&oacute;n me estaba ahogando&rdquo;, relata tanto en su dibujo como en su testimonio oral. La joven describe el viaje con dos palabras: &ldquo;mar&rdquo; y &ldquo;miedo&rdquo;. Lleva dos semanas en Ceuta junto a su hermana. Su padre decidi&oacute; volver a Marruecos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Yousra cumpli&oacute; 17 a&ntilde;os en los campamentos informales de El Pr&iacute;ncipe. &ldquo;Mi cumplea&ntilde;os fue el 22 de agosto&rdquo;, cuenta. La joven es de Fez, a 296 kil&oacute;metros de Ceuta. En su m&oacute;vil ense&ntilde;a fotograf&iacute;as suyas debajo del mar. &ldquo;Disfruto practicando buceo y sue&ntilde;o con convertirme en capitana de barco en Espa&ntilde;a&rdquo;, escribe.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Salma (17) est&aacute; hablando con su madre por videollamada. &ldquo;Es lo m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;, cuenta. &ldquo;Estoy aqu&iacute; por ti, mam&aacute;, y luchar&eacute; hasta mi &uacute;ltimo aliento&rdquo;, escribe. A la joven de Tetu&aacute;n le gusta jugar al f&uacute;tbol, como a muchas de las j&oacute;venes que est&aacute;n con ella estos d&iacute;as en Ceuta. Aun as&iacute;, sabe que su vida profesional en el f&uacute;tbol es limitada y por eso estudia y sue&ntilde;a con ser polic&iacute;a. &ldquo;Te echo de menos, mam&aacute;&rdquo;, escribe con su rotulador verde.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Una joven que prefiere mantener el anonimato esboza primero una silueta marr&oacute;n con el coraz&oacute;n. &ldquo;Esta soy yo&rdquo;, cuenta. Mientras avanza, dibuja figuras, similares a la suya, pero de color negro. &ldquo;Me siento rodeada de estos sentimientos&rdquo;, relata. La joven suelta el rotulador negro y entrega el dibujo: &ldquo;Gracias&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Nada (16), que en &aacute;rabe se traduce como &lsquo;generosidad&rsquo; significa frescura y pureza. La joven es de Larache, ciudad situada a m&aacute;s de 150 kil&oacute;metros de Ceuta. La menor quiere utilizar todos los colores. En el centro, un c&iacute;rculo, pintado de verde, representa su coraz&oacute;n, color esperanza. Alrededor, el cuerpo est&aacute; dividido por muchas trazas lineales que simbolizan la rotura. El dolor. &ldquo;As&iacute; es como me siento&rdquo;, cuenta al terminar el dibujo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Kawtar quiere dedicarse a los cuidados sanitarios. En el campamento, donde la asistencia m&eacute;dica es escasa y muchas j&oacute;venes no paran de toser, escribe: &ldquo;Mi sue&ntilde;o es ser asistente m&eacute;dico&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ihsan (17) conoce las alineaciones de f&uacute;tbol de equipos como el Real Madrid, el F&uacute;tbol Club Barcelona y otros equipos internacionales como el galo Paris Saint-Germain. Su folio est&aacute; coloreado por las dos caras. En una de ellas, Ihsan dibuja un campo de f&uacute;tbol donde rueda el bal&oacute;n con otras amigas y compa&ntilde;eras de afici&oacute;n. &ldquo;Quiero buscar un futuro como futbolista en Espa&ntilde;a&rdquo;, cuenta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En el otro lado del folio, Ihsan relata las escenas que vivi&oacute; durante el cruce el pasado 30 de julio desde Marruecos a Espa&ntilde;a. En aguas marroqu&iacute;es, tacha el rostro de las figuras que nadan en el mar. &ldquo;Esta es la gente que muri&oacute;&rdquo;, dice la joven mientras se&ntilde;ala con el rotulador. La misma historia que se repite en las rocas del espig&oacute;n. Corazones rotos en Marruecos que lloran la ausencia de sus hijas. Amor, amistad y f&uacute;tbol en Espa&ntilde;a. Siempre f&uacute;tbol para Ihsan.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Fatima (16) es de Castillejos. Camisetas, pantalones y otras prendas llenan su folio y representan lo que desea hacer en el futuro: &ldquo;Quiero ser dise&ntilde;adora de moda&rdquo;, escribe.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Juventud e Infancia de Sira Rego puso sobre la mesa la semana pasada la posibilidad de que 500 ni&ntilde;as migrantes no acompa&ntilde;adas que permanecen en Ceuta desde el 30 de julio puedan ser trasladadas a la Pen&iacute;nsula. Se trata de un colectivo considerado de especial vulnerabilidad por parte de los servicios sociales y que ha estado expuesto incluso a agresiones sexuales que han sido denunciadas a la polic&iacute;a. La medida, defiende Infancia, no solo permitir&iacute;a una situaci&oacute;n humanitaria m&aacute;s digna a esas ni&ntilde;as, sino que aliviar&iacute;a la presi&oacute;n sobre los recursos de una ciudad de Ceuta completamente desbordada. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la medida es rechaza de plano por el Partido Popular. &ldquo;Ni mayores, ni menores. Han de regresar todos. Deben volver bien de manera voluntaria o mediante expulsi&oacute;n. Pero todos. Y cuando digo todos, son todos. En ning&uacute;n caso puede crearse un precedente perverso de otorgar derechos a quien ha participado en una invasi&oacute;n ilegal&rdquo;, dijo Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o junto a Juan Jes&uacute;s Vivas. El presidente de Ceuta no se mostr&oacute; tan tajante, aunque tambi&eacute;n incidi&oacute; en su deseo de que todas las personas que entraron el d&iacute;a 30 de julio salgan de territorio espa&ntilde;ol, sean mayores o menores de edad. 
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de Vivas y del gobierno local resulta trascendental al respecto porque, de facto, es la ciudad aut&oacute;noma la que ostenta la custodia legal de todos los menores de edad. La propuesta del Ministerio contempla que las 500 ni&ntilde;as sean acogidas de forma temporal en la Pen&iacute;nsula con recursos del Estado gestionados por organizaciones dedicadas a la protecci&oacute;n de la infancia. Es decir, sin implicar en esa gesti&oacute;n a las comunidades aut&oacute;nomas que deber&iacute;an acogerlas y que, gobernadas en su mayor&iacute;a por PP en solitario o en coalici&oacute;n con Vox, se niegan a ello.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de Jos&eacute; Enrique Monrosi
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/folio-contar-miedo-dibujar-futuro-ninas-marroquies-llegaron-ceuta_1_13463225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 20:17:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un folio para contar el miedo y dibujar el futuro de las niñas marroquíes que llegaron a Ceuta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis sanitaria en Ceuta no está en los hospitales, sino en las calles: muchos migrantes están empeorando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/crisis-sanitaria-ceuta-no-hospitales-calles-migrantes-empeorando_1_13451094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79989344-85a2-4045-be13-f00d878d618e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1185y248.jpg" width="1200" height="675" alt="La crisis sanitaria en Ceuta no está en los hospitales, sino en las calles: muchos migrantes están empeorando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Los que llegaron sin mucho malestar ya están mostrando síntomas de alguna enfermedad, síntomas de malestar, de agotamiento físico, psicológico”, señalan desde la Asociación Elín.</p><p class="subtitle">Ceuta, dos semanas desbordada: cientos de personas aún duermen en la calle con la sensación de que va para largo
</p></div><p class="article-text">
        En la playa del Trampol&iacute;n, las personas migrantes buscan cada d&iacute;a a las voluntarias que saben que llevan gasas, desinfectante y materiales necesarios para curar heridas. &ldquo;Somos nosotras las que estamos haciendo las curas. Es dif&iacute;cil girar la cara cuando se te acercan con heridas que necesitan, aunque sea, algo de desinfecci&oacute;n y una venda&rdquo;, explica una de las personas integrantes de una asociaci&oacute;n que trabaja sobre el terreno. A su alrededor, cientos de personas siguen durmiendo a la intemperie. 
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n El&iacute;n describe una situaci&oacute;n parecida. Habla de heridas que han empeorado con el paso de los d&iacute;as, personas agotadas f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente y largas filas ante la ambulancia que, seg&uacute;n la organizaci&oacute;n, &ldquo;acude una vez al d&iacute;a para ofrecer asistencia b&aacute;sica&rdquo;. &ldquo;Algunas personas llegan enfermas, otras han empezado a encontrarse mal despu&eacute;s de d&iacute;as expuestas al sol durante el d&iacute;a y al fr&iacute;o durante la noche&rdquo;, apunta la Asociaci&oacute;n El&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La fotograf&iacute;a que ofrecen quienes trabajan sobre el terreno contrasta con el diagn&oacute;stico del Ministerio de Sanidad. El Gobierno niega que Ceuta atraviese un &ldquo;colapso sanitario&rdquo; y habla, en cambio, de una situaci&oacute;n de &ldquo;tensi&oacute;n asistencial&rdquo; dentro de una crisis humanitaria con riesgo para la salud. El 31 de julio, los servicios sanitarios de Ceuta realizaron, seg&uacute;n declaraciones oficiales, 1.149 asistencias a personas migrantes. La cifra cay&oacute; a 463 al d&iacute;a siguiente y continu&oacute; descendiendo con algunas oscilaciones en los siguientes d&iacute;as. Seg&uacute;n el Ministerio, los datos confirman una reducci&oacute;n del 72% respecto al pico inicial. 
    </p><p class="article-text">
        Sanidad defiende que el hospital de Ceuta mantiene capacidad suficiente para atender la demanda y que la presi&oacute;n ha disminuido notablemente desde los primeros d&iacute;as. &ldquo;Est&aacute; la mitad del hospital ocupado. No es una situaci&oacute;n de colapso&rdquo;, dijo la ministra, M&oacute;nica Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
         Las asociaciones, sin embargo, se&ntilde;alan lo que sucede fuera de las puertas del hospital, que queda desatendido. Bien es cierto que <a href="https://www.eldiario.es/politica/monica-garcia-cifra-5-800-personas-atendidas-durante-crisis-ceuta-niega-colapso-sanitario_1_13450154.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica Garc&iacute;a durante la rueda de prensa</a> el pasado 16 de agosto en Ceuta situ&oacute; el problema fuera de los centros sanitarios. &ldquo;La actuaci&oacute;n sanitaria m&aacute;s urgente est&aacute; fuera del hospital y de los centros de salud: darle un lugar para vivir a los migrantes&rdquo;, afirm&oacute;. Para Sanidad, la prioridad pasa por garantizar unas condiciones salubres y seguras y, en primer lugar, &ldquo;sacar a la gente de la playa&rdquo;. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xaya5be" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><h2 class="article-text">Curas diarias, heridas infectadas y tratamiento interrumpidos</h2><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n El&iacute;n trabaja especialmente en la playa del Trampol&iacute;n y en los alrededores del CETI. All&iacute; describen unas condiciones &ldquo;muy precarias&rdquo;. &ldquo;Los que llegaron sin mucho malestar ya est&aacute;n mostrando s&iacute;ntomas de alguna enfermedad, s&iacute;ntomas de malestar, de agotamiento f&iacute;sico, psicol&oacute;gico&rdquo;, seg&uacute;n explica una integrante de la asociaci&oacute;n. El&iacute;n asegura tambi&eacute;n haber observado un empeoramiento entre quienes ya llegaron enfermos o heridos, incluidos casos de heridas que terminaron infect&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la organizaci&oacute;n, una ambulancia con personal sanitario acude una vez al d&iacute;a al Trampol&iacute;n y permanece all&iacute; durante horas realizando curas y prestando asistencia b&aacute;sica. &ldquo;Se les suele formar una fila enorme de personas&rdquo;, explican. El&iacute;n sostiene que el dispositivo tiene una capacidad limitada para abordar problemas que requieran tratamientos m&aacute;s espec&iacute;ficos o una valoraci&oacute;n hospitalaria. 
    </p><p class="article-text">
        Su relato coincide con el de otra asociaci&oacute;n que trabaja sobre el terreno. Una de sus integrantes explica que realizan curas pr&aacute;cticamente todos los d&iacute;as de manera autogestionada, con material b&aacute;sico procedente en parte de donaciones. &ldquo;Con el paso de los d&iacute;as, muchos de los j&oacute;venes nos han empezado a buscar directamente cuando necesitan que les atiendan una herida&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la asociaci&oacute;n afirma haberse encontrado con personas que necesitan tratamientos continuados. Una de ellas les cont&oacute; que llevaba semanas sin tomar sus antidepresivos, otra necesitaba, seg&uacute;n les explic&oacute;, medicaci&oacute;n relacionada con problemas de coagulaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Una receta no implica nada</h2><p class="article-text">
        Las dificultades contin&uacute;an, seg&uacute;n la asociaci&oacute;n, incluso cuando una persona consigue llegar al hospital. Ellas mismas han trasladado en coche a algunos j&oacute;venes hasta los servicios de urgencias. En ocasiones, explican, los pacientes reciben despu&eacute;s una receta para adquirir la medicaci&oacute;n en una farmacia. &ldquo;Pero me dicen: &lsquo;Yo no puedo comprar esto si no tengo ni dinero, ni m&oacute;vil, ni coche&rdquo;, relatan. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n describen la dificultad de cumplir indicaciones m&eacute;dicas tan b&aacute;sicas como guardar reposo. La asociaci&oacute;n recuerda informes hospitalarios que recomendaban descansar a j&oacute;venes que, despu&eacute;s del alta, regresaban a dormir en asentamientos o en la playa. 
    </p><p class="article-text">
        Otras fuentes describen obst&aacute;culos puntales para acceder a los propios servicios de emergencia. Una fuente sobre el terreno asegura que, en una ocasi&oacute;n, al llamar a una ambulancia para atender a una persona, antes de acudir les preguntaron cu&aacute;l era la nacionalidad del paciente. 
    </p><p class="article-text">
        El&iacute;n relata una situaci&oacute;n similar. Uno de sus integrantes acompa&ntilde;&oacute; a un joven al hospital, donde permaneci&oacute; esperando durante horas antes de recibir tratamiento. Despu&eacute;s tuvo que regresar al Trampol&iacute;n. &ldquo;Vuelven a dormir en unas condiciones que poco contribuyen a la mejora de la situaci&oacute;n de salud de cualquier persona&rdquo;, se&ntilde;alan desde la asociaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/crisis-sanitaria-ceuta-no-hospitales-calles-migrantes-empeorando_1_13451094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:43:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis sanitaria en Ceuta no está en los hospitales, sino en las calles: muchos migrantes están empeorando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una caravana solidaria a Ceuta intenta llenar el vacío institucional: "La gente empieza a derrumbarse”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caravana-solidaria-ceuta-llenar-vacio-institucional-gente-empieza-derrumbarse_1_13447994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aebb0a60-1be1-4ea8-bfab-96ffce9e61e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x972y843.jpg" width="1200" height="675" alt="Una caravana solidaria a Ceuta intenta llenar el vacío institucional: &quot;La gente empieza a derrumbarse”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un colectivo de voluntarios ha recogido ropa, pañales, comida y otros bienes básicos en toda España para donarlos a los migrantes que permanecen en la ciudad autónoma dos semanas después de haber llegado desde Marruecos</p><p class="subtitle">La frontera de Ceuta vive una jornada sin incidencias bajo un fuerte despliegue de seguridad</p></div><p class="article-text">
        A escasos metros de la Playa Tramaguera en <a href="https://www.eldiario.es/temas/ceuta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ceuta</a>, Ana y otras voluntarias del colectivo Border Resistance apilan, reordenan y agrupan la monta&ntilde;a de ropa que han recibido en el almac&eacute;n. Camisetas, pantalones, calzado, abrigo, pero tambi&eacute;n pa&ntilde;ales, compresas, cruasanes, leche y agua configuran la respuesta solidaria ante una de las mayores crisis humanitarias de la que ha sido escenario la ciudad aut&oacute;noma. 
    </p><p class="article-text">
        Tras <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/miles-personas-cruzan-ceuta-mayor-entrada-crisis-2021-queremos-ayudar-padres-no-hay_1_13419247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la entrada a finales de julio de decenas de miles de personas desde Marruecos</a>, y ante las carencias de una asistencia institucional, el colectivo se ha coordinado desde diferentes puntos de la Espa&ntilde;a peninsular para llegar hasta la ciudad aut&oacute;noma en lo que han llamado &lsquo;caravana solidaria&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del almac&eacute;n, las bolsas cambian constantemente de sitio. La ropa se separa y se agrupa para convertir las donaciones en kits que pueden entregarse r&aacute;pidamente: una prenda para la parte inferior, una para el torso y, si hay, alguna para abrigarse. Fuera del almac&eacute;n, la ayuda sigue otro recorrido. Las voluntarias cargan los coches y se desplazan hasta barriadas, carreteras, zonas de monta&ntilde;a y acantilados en busca de las personas migrantes que permanecen lejos de los dispositivos de atenci&oacute;n. Algunos llevan 15 d&iacute;as con la misma ropa. Otros necesitan comida, productos de higiene o curas para las heridas. 
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                Ana, voluntaria de Border Resistence, en el almacén de Ceuta.                            </span>
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        Ana Clemente Vivancos, voluntaria de Border Resistance, cuenta que muchos permanecen escondidos y que solo salen cuando reconocen los veh&iacute;culos de este colectivo. 
    </p><h2 class="article-text">Una caravana desde la Pen&iacute;nsula</h2><p class="article-text">
        Border Resistance naci&oacute; en diciembre de 2024 para documentar vulneraciones de los derechos humanos relacionadas con las pol&iacute;ticas migratorias en pa&iacute;ses como Marruecos, N&iacute;ger, Libia, T&uacute;nez, Argelia y Espa&ntilde;a. Su trabajo habitual, explica a elDiario.es su cofundador, Shadi Boukhari, consiste en contactar directamente con personas migrantes, recoger testimonios y hacer seguimiento de los casos. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en Ceuta, sin embargo, ha hecho que el colectivo asuma la tarea de proporcionar ayuda humanitaria, algo que no forma parte de su actividad habitual. Comenz&oacute; a organizar puntos de recogida en lugares como Barcelona, Madrid, Toledo, M&aacute;laga, Sevilla, Algeciras, la L&iacute;nea de la Concepci&oacute;n y Bilbao. A ello se sum&oacute; una campa&ntilde;a de apoyo econ&oacute;mico canalizada a trav&eacute;s de la Asociaci&oacute;n Zambra M&aacute;laga. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos recaudado alrededor de 7.000 euros y publicaremos un informe financiero sobre la utilizaci&oacute;n de las donaciones&rdquo;, comenta Boukhari. Parte de los gastos, sin embargo, siguen saliendo del bolsillo de voluntarias como Ana, que pagan desplazamientos, alojamiento y transporte. 
    </p><p class="article-text">
        En La L&iacute;nea se almacena y clasifica parte del material antes de trasladarlo a Ceuta. La urgencia, explica Ana, hace dif&iacute;cil mantener un inventario preciso. La primera gran furgoneta que trataron de introducir en la ciudad aut&oacute;noma qued&oacute; retenida durante horas en la aduana, lo que oblig&oacute; al colectivo a buscar asesoramiento para facilitar la entrada de futuros cargamentos. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez en Ceuta, el problema es otro: localizar a quienes necesitan la ayuda. Sobre el terreno, Border Resistance tiene a una decena de personas que trabajan y preparan unas 200 raciones de comida diarias, adem&aacute;s de desayunos, kits de higiene y bolsas de ropa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ha aumentado la presencia de patrullas en la zona donde se esconden algunas personas migrantes y esa presión está teniendo consecuencias psicológicas. Se están empezando a derrumbar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ana relata que algunos de los j&oacute;venes migrantes que llegaron de Marruecos llevan d&iacute;as con una &uacute;nica muda y no tienen posibilidad de lavarla. &ldquo;Les da verg&uuml;enza salir de donde est&aacute;n escondidos, que huelen mal, que la gente los vea en esas condiciones&rdquo;, explica. Las voluntarias se apoyan en vecinos y otras organizaciones para localizar a quienes permanecen alejados de los principales puntos de atenci&oacute;n. &ldquo;Hay sitios donde solo estamos nosotras&rdquo;, insiste la voluntaria de Border Resistance. 
    </p><p class="article-text">
        En esos recorridos, la labor de las voluntarias va m&aacute;s all&aacute; de entregar comida y ropa, tambi&eacute;n realizan curas b&aacute;sicas a personas que presentan heridas producidas por ca&iacute;das en zonas escarpadas. Ana sostiene que algunos de los heridos evitan acudir a determinados recursos sanitarios por miedo. Y es que el miedo, precisamente, aparece de forma constante en todos los testimonios recogidos por Border Resistance. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las voluntarias aseguran haber escuchado relatos de agresiones, persecuciones e intimidaciones por parte de las fuerzas de seguridad. &ldquo;Ha aumentado la presencia de patrullas en la zona donde se esconden algunas personas migrantes y esa presi&oacute;n est&aacute; teniendo consecuencias psicol&oacute;gicas. La gente se est&aacute; empezando a derrumbar&rdquo;, afirma Ana. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de los menores es otra de las principales preocupaciones del colectivo. Ana describe espacios saturados y j&oacute;venes que contin&uacute;an fuera de los recursos de acogida. Durante sus recorridos, asegura haber encontrado chicas con fiebre, tos, dolores y dificultades para acceder a medicamentos. Por ello reclama que comiencen a producirse traslados a la Pen&iacute;nsula para aliviar la presi&oacute;n sobre los centros de Ceuta. &ldquo;Los ni&ntilde;os son nuestra responsabilidad. Es una obligaci&oacute;n protegerlos&rdquo;, sostiene. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;La solidaridad tiene un l&iacute;mite&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Boukhari conoce de cerca otros episodios en la frontera. Antes de fundar Border Resistance trabaj&oacute; durante meses en la documentaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/supervivientes-salto-melilla-denuncian-guardia-civil-golpeo-devolvio-marruecos-personas-heridas_1_9143817.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la &ldquo;masacre&rdquo; de Melilla de 2022</a>, recogiendo testimonios y siguiendo casos de personas desaparecidas. Para &eacute;l, lo que ocurre ahora en Ceuta tiene una dimensi&oacute;n diferente. En Melilla, se&ntilde;ala, se habl&oacute; de &ldquo;una masacre&rdquo;, en Ceuta se habla de &ldquo;una crisis humanitaria&rdquo;. Esa experiencia acumulada explica, en parte, la rapidez con la que el colectivo se ha organizado ahora. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, insiste en que repartir comida, ropa o productos de higiene no deber&iacute;a ser responsabilidad de Border Resistance ni del resto de organizaci&oacute;n como No Name Kitchen, la Asociaci&oacute;n El&iacute;n, Cruz Roja, Luna Blanca o <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/vecinos-levantan-campamentos-acoger-mujeres-ninas-llegaron-ceuta-durante-dias-no-comer_1_13437085.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las propias redes vecinales</a> que se han volcado en la atenci&oacute;n a las personas migrantes. 
    </p><p class="article-text">
        Boukhari advierte de que la solidaridad tiene l&iacute;mite: &ldquo;Podemos tener mil organizaciones no gubernamentales en Ceuta, pero no llegamos a cubrir a toda la gente&rdquo;, afirma. Por eso, adem&aacute;s, reclama una respuesta institucional que garantice alimentaci&oacute;n, agua, alojamiento, atenci&oacute;n sanitaria y protecci&oacute;n a quienes las necesitan.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caravana-solidaria-ceuta-llenar-vacio-institucional-gente-empieza-derrumbarse_1_13447994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 19:31:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una caravana solidaria a Ceuta intenta llenar el vacío institucional: "La gente empieza a derrumbarse”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,España,Marruecos,Migrantes,Solidaridad,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos asegura que ha reforzado los controles ante las convocatorias en redes sociales para otro cruce a Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-asegura-reforzado-controles-convocatorias-redes-sociales-cruce-ceuta_1_13443296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b8d8f99-799b-433c-a2c4-bbf676b75bda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos asegura que ha reforzado los controles ante las convocatorias en redes sociales para otro cruce a Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rabat dice haber detectado durante los últimos días cientos de publicaciones y mensajes de origen desconocido que incitan a organizar “intentos de cruce colectivo ilegal” hacia territorio español y afirma que ha adoptado “todas las medidas necesarias” para impedirlos</p><p class="subtitle">Albares eleva el tono y advierte ante llegadas desde Marruecos: “No arriesguen su vida, serán devueltos”</p></div><p class="article-text">
        Marruecos se blinda ante los llamamientos que circulan en redes sociales para intentar <a href="https://www.eldiario.es/politica/plan-grupos-whatsapp-facebook-e-instagram-organizan-nuevo-cruce-ceuta-marruecos-15-agosto_1_13431402.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos cruces colectivos de la frontera espa&ntilde;ola el pr&oacute;ximo 15 de agosto</a>, apenas dos semanas despu&eacute;s de la entrada de decenas de miles de personas a Ceuta, con un refuerzo de la vigilancia policial en torno a esa ciudad aut&oacute;noma y Melilla. 
    </p><p class="article-text">
        En un comunicado difundido este mi&eacute;rcoles 12 de agosto, el Ministerio del Interior de Marruecos dice haber detectado durante los &uacute;ltimos d&iacute;as cientos de publicaciones y mensajes de origen desconocido que incitan a organizar &ldquo;intentos de cruce colectivo ilegal&rdquo; hacia esos dos territorios espa&ntilde;oles. Rabat asegura que ha adoptado &ldquo;todas las medidas necesarias&rdquo; para impedirlos y anuncia actuaciones judiciales tanto contra quienes intenten participar como contra quienes promuevan las convocatorias, y confirma la detenci&oacute;n de varias personas sospechosas de realizar los llamamientos. 
    </p><p class="article-text">
        Interior insiste en que el dispositivo policial no se limita &uacute;nicamente al 15 de agosto y afirma que mantiene una &ldquo;vigilancia permanente&rdquo;, adaptando el despliegue de sus fuerzas en funci&oacute;n de la situaci&oacute;n. Seg&uacute;n constata elDiario.es, en la autov&iacute;a que une T&aacute;nger con Castillejos (la ciudad fronteriza con Ceuta) hay, al menos, cuatro controles policiales, as&iacute; como una amplia presencia de agentes en las monta&ntilde;as aleda&ntilde;as a Ceuta. En los puestos policiales en la carretera, se prioriza el control de los taxis y los camiones.  
    </p><p class="article-text">
        Desde Madrid, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha asegurado este mi&eacute;rcoles que <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-refuerza-presencia-ceuta-temor-nueva-crisis-fronteriza_1_13441327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a est&aacute; &ldquo;preparada&rdquo; para evitar una nueva entrada a Ceuta</a> desde Marruecos ante los llamamientos por redes sociales. El Gobierno est&aacute; &ldquo;monitorizando las redes&rdquo; y vigila si hay movilizaciones y movimientos de ciudadanos en Marruecos. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Interior, Rabat comparte informaci&oacute;n y trabaja con &ldquo;lealtad y confianza&rdquo; y est&aacute; &ldquo;implementando medios para proteger la frontera&rdquo;. Adem&aacute;s, el ministro espa&ntilde;ol ha insistido &ndash;como ya lo hiciera ayer <a href="https://www.eldiario.es/politica/albares-eleva-tono-advierte-llegadas-marruecos-no-arriesguen-vida-seran-devueltos_1_13440820.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el titular de Exteriores, Jos&eacute; Manuel Albares</a>&ndash; en que &ldquo;no hay sitio en Espa&ntilde;a&rdquo; para quienes intenten entrar &ldquo;violentando la ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El comunicado marroqu&iacute; va m&aacute;s all&aacute; de la prevenci&oacute;n de una nueva entrada: el texto introduce una petici&oacute;n pol&iacute;tica y expl&iacute;cita a Espa&ntilde;a relacionada con la aceleraci&oacute;n del retorno de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/vecinos-levantan-campamentos-acoger-mujeres-ninas-llegaron-ceuta-durante-dias-no-comer_1_13437085.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los menores no acompa&ntilde;ados que se encuentran actualmente en Ceuta</a> a sus familias en Marruecos. Rabat sostiene que la inmigraci&oacute;n irregular exige &ldquo;responsabilidad compartida&rdquo; y pide superar los obst&aacute;culos administrativos y judiciales que retrasan dichos retornos. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Ejecutivo espa&ntilde;ol tambi&eacute;n ha se&ntilde;alado que la reagrupaci&oacute;n familiar en Marruecos es prioritaria, cuando resulte posible, aunque las autoridades espa&ntilde;olas insisten en que cada caso debe estudiarse individualmente para respetar as&iacute; las garant&iacute;as de protecci&oacute;n de los menores. 
    </p><p class="article-text">
        La advertencia llega en un momento especialmente sensible para Marruecos y Espa&ntilde;a despu&eacute;s de que<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/miles-personas-cruzan-ceuta-mayor-entrada-crisis-2021-queremos-ayudar-padres-no-hay_1_13419247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> los d&iacute;as 30 y 31 de julio decenas de miles de personas entraran a Ceuta</a> desde el pa&iacute;s vecino. El Gobierno espa&ntilde;ol sit&uacute;a en alrededor de 72.000 el n&uacute;mero de personas que atravesaron la frontera durante esas dos jornadas, aunque una parte, en torno a 69.500, ya ha regresado a Marruecos. Respecto al balance de v&iacute;ctimas en esos dos d&iacute;as, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/141-personas-han-muerto-entrada-ceuta-ong-caminando-fronteras_1_13429422.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la ONG Caminando Fronteras</a>, al menos 145 personas fallecieron tanto en el lado espa&ntilde;ol de la divisoria como en el marroqu&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n de aquellos dos d&iacute;as tambi&eacute;n ha abierto un nuevo frente entre los dos vecinos. El Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos (CNDH) present&oacute; el pasado 8 de agosto una versi&oacute;n preliminar de un informe en el que recoge testimonios de migrantes retornados que denuncian malos tratos y agresiones por parte de miembros de las fuerzas de seguridad espa&ntilde;olas. 
    </p><p class="article-text">
        En Ceuta, elDiario.es recopil&oacute; algunos de testimonios que apuntan al maltrato que sufrieron los migrantes. Durante los d&iacute;as posteriores a la entrada a Ceuta y tras la devoluci&oacute;n de muchos de los j&oacute;venes a Marruecos, varios afirmaban, una vez de vuelta a Castillejos, que hab&iacute;an sido agredidos f&iacute;sicamente por las fuerzas policiales en suelo espa&ntilde;ol. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-asegura-reforzado-controles-convocatorias-redes-sociales-cruce-ceuta_1_13443296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 15:04:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marruecos asegura que ha reforzado los controles ante las convocatorias en redes sociales para otro cruce a Ceuta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,España,Ceuta,Migrantes,Policía,Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Solo necesitamos una oportunidad": el camino a Ceuta de Mohamed y cientos de sudaneses desde la peor crisis humanitaria del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/necesitamos-oportunidad-camino-ceuta-mohamed-cientos-sudaneses-peor-crisis-humanitaria-mundo_1_13431936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d2f3e2e-3737-40af-bb83-b1b33dbd3349_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Solo necesitamos una oportunidad&quot;: el camino a Ceuta de Mohamed y cientos de sudaneses desde la peor crisis humanitaria del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mohamed, jurista, es uno de los más de 500 sudaneses que han dormido estos días en los alrededores del CETI y que piden a las autoridades españolas que les concedan asilo</p><p class="subtitle">Tres años de guerra en Sudán, un abismo humanitario sin fin a la vista: “Vivíamos en túneles, sin comida ni agua”</p></div><p class="article-text">
        En los bosques que rodean el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta (tambi&eacute;n conocido como el CETI), la humanidad descansa sobre la naturaleza. Bajo la sombra de los &aacute;rboles, grupos de j&oacute;venes que cruzaron el pasado jueves la <a href="https://www.eldiario.es/politica/espana-mantiene-alerta-ceuta-estrecha-coordinacion-marruecos-nuevas-llamadas-cruzar-frontera_1_13432739.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frontera entre Marruecos y Ceuta</a> se esconden del sol. Otros descansan apoyados sobre una piedra y un gran grupo aprovecha la pendiente que baja hasta la playa del Trampol&iacute;n para tumbarse con la cabeza en alto.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed est&aacute; solo. Se mantiene en pie y agarra su mochila con m&aacute;s fuerza al ver al Ej&eacute;rcito llegar. Han rodeado a los cientos de personas de origen subsahariano que, pac&iacute;ficamente, gritan al un&iacute;sono: &ldquo;&iexcl;Asilo, asilo!&rdquo;. La mayor&iacute;a son sudaneses que huyen de la guerra que azota el pa&iacute;s desde 2023. En conversaci&oacute;n con este medio, Mohamed explica por qu&eacute; agarraba la mochila con tanta fuerza. &ldquo;Lo &uacute;nico que me queda es mi tel&eacute;fono m&oacute;vil&rdquo;, cuenta, mientras ense&ntilde;a que no tiene bater&iacute;a y que lleva d&iacute;as tratando de encontrar una soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tiene 38 a&ntilde;os, es de Jartum, la capital de Sud&aacute;n, est&aacute; graduado en Derecho y le fascina el estudio de los derechos humanos desde la teor&iacute;a y la investigaci&oacute;n. Su familia est&aacute; en Egipto refugiada de la guerra en su pa&iacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hicimos a pie una gran parte del camino. Íbamos mi mujer y yo con otros tres chicos sudaneses. No pudimos llevarnos a nuestros tres hijos. Los hemos dejado en Sudán</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ahmed</span>
                                        <span>—</span> refugiado sudanés
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Mi caso es diferente al resto de mis compa&ntilde;eros sudaneses. Yo llegu&eacute; a Marruecos en avi&oacute;n porque me hab&iacute;an concedido una beca en la Universidad Abdelmalek Essa&acirc;di de Tetu&aacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;He disfrutado del pa&iacute;s, de los marroqu&iacute;es, me han tratado muy bien, pero no puedo construir una buena vida, ni siquiera una vida en s&iacute; misma&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Llevamos d&iacute;as sin comer y sin agua. La Uni&oacute;n Europa y Espa&ntilde;a hablan mucho de los derechos humanos, pero aqu&iacute; la gente sigue en la misma situaci&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n ahora?&rdquo;, recalca el jurista.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed lleg&oacute; el pasado <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/141-personas-han-muerto-entrada-ceuta-ong-caminando-fronteras_1_13429422.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jueves a nado y se enter&oacute; de que muchos marroqu&iacute;es iban a cruzar porque lo vio en redes sociales</a>. &ldquo;Todos los que estamos aqu&iacute; lo &uacute;nico que necesitamos es una oportunidad. Una oportunidad puede marcar la diferencia&rdquo;, sentencia. Mohamed, como refugiado sudan&eacute;s, tiene clara cu&aacute;l es la oportunidad que &eacute;l necesita: &ldquo;He mandado todos mis documentos, mis trabajos y mis certificados de estudios a Espa&ntilde;a. Me gustar&iacute;a colaborar en la universidad. Puedo ser hasta voluntario con tal de salir de aqu&iacute;&rdquo;, insiste. Mohamed contin&uacute;a esperando esa oportunidad desde las colinas del CETI, con vistas a Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Desde el desierto hasta Ceuta</h2><p class="article-text">
        El caso de Ahmed es distinto. Tiene 43 a&ntilde;os y, aunque tambi&eacute;n es de Darfur, &eacute;l dej&oacute; el pa&iacute;s africano en agosto de 2024 y sali&oacute; a pie. &ldquo;He perdido a mi padre y a mis dos hermanos durante los bombardeos en la regi&oacute;n. Nos est&aacute;n matando a todos&rdquo;, grita. Ahmed, que tambi&eacute;n lleg&oacute; solo hasta Ceuta, explica que sali&oacute; de Sud&aacute;n y atraves&oacute; Libia y Argelia antes de llegar a Marruecos. &ldquo;Hicimos a pie una gran parte del camino. &Iacute;bamos mi mujer y yo con otros tres chicos sudaneses. No pudimos llevarnos a nuestros tres hijos. Los hemos dejado en Sud&aacute;n&rdquo;. En el camino sufri&oacute; agresiones por las fuerzas de seguridad, principalmente las libias, y sobrevivi&oacute; a la inmensidad del desierto aun llevando d&iacute;as sin comer ni beber. &ldquo;Tard&eacute; siete meses en conseguir salir de Libia y cruzar a Argelia&rdquo;. Ahmed evit&oacute; T&uacute;nez porque dice que &ldquo;all&iacute; las cosas son peores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahmed est&aacute; casado, pero su mujer esta vez no est&aacute; con &eacute;l. &ldquo;Se ha quedado en Marruecos y yo he salido a intentar conseguir trabajo para mandarle dinero a ella y a mis hijos en Sud&aacute;n&rdquo;, relata con orgullo. De pronto, m&aacute;s y m&aacute;s sudaneses se organizan para realizar una sentada frente a las autoridades espa&ntilde;olas. Uno de ellos carga con un cart&oacute;n que est&aacute; hecho pedazos, pero donde se ve claramente el mensaje que quieren trasmitir: &ldquo;Somos de Sud&aacute;n. Queremos ser refugiados&rdquo;, escribe. &ldquo;&iexcl;Asilo, asilo!&rdquo;, grita Ahmed mientras se sienta junto al resto de sus compatriotas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un refugiado sudanés sostiene un cartel en el que solicita asilo a las autoridades españolas."
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            <span class="title">
                Un refugiado sudanés sostiene un cartel en el que solicita asilo a las autoridades españolas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">J&oacute;venes promesas</h2><p class="article-text">
        La desesperaci&oacute;n tambi&eacute;n recae en los sudaneses m&aacute;s j&oacute;venes. Uno de ellos, de 23 a&ntilde;os y que prefiere mantenerse en el anonimato, termin&oacute; sus estudios de Derecho en la Universidad Mohammed V de Rabat Agdal. &ldquo;En Marruecos he dejado a personas maravillosas, entre ellas amigos y pareja, pero ten&iacute;a que salir&rdquo;, relata a este medio. &ldquo;Tengo varios proyectos en marcha, pero creo que pueden ser mucho m&aacute;s v&aacute;lidos fuera de Marruecos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Ezat tiene 28 a&ntilde;os y estudi&oacute; mec&aacute;nica en Sud&aacute;n. Sus piernas est&aacute;n llenas de heridas cicatrizadas y vivas. &Eacute;l lleg&oacute; andando desde Sud&aacute;n hasta Marruecos en septiembre de 2024. Desde entonces, ha vivido en habitaciones compartidas con otras personas de origen subsahariano y, como no consigue un trabajo cualificado, decidi&oacute; trabajar en la obra. &ldquo;No me siento seguro en Marruecos&rdquo;, explica. El joven cuenta que ha sufrido acoso y violencia f&iacute;sica en varias ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n contrasta este medio con la asociaci&oacute;n Elin, hay m&aacute;s de 500 sudaneses que han dormido estos d&iacute;as en los alrededores del CETI o en la playa del Trampol&iacute;n. Aun as&iacute;, la asociaci&oacute;n tambi&eacute;n insiste en que algunos de ellos ya estaban cerca del centro antes del jueves, cuando se produjo la entrada de m&aacute;s de 70.000 personas. Es el caso de Haytham. El joven de 18 a&ntilde;os lleg&oacute; a este lugar hace alrededor de diez d&iacute;as. &ldquo;Al principio no entend&iacute;a por qu&eacute; lleg&oacute; tanta gente. Luego me ense&ntilde;aron los v&iacute;deos&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La guerra de Sud&aacute;n comenz&oacute; el 15 de abril de 2023 como una lucha por el poder entre las Fuerzas Armadas de Sud&aacute;n y las Fuerzas de Apoyo R&aacute;pido. Desde entonces, el conflicto se ha fragmentado en m&uacute;ltiples frentes en Jartum, Darfur y Kordof&aacute;n, con participaci&oacute;n de milicias locales y apoyos extranjeros.
    </p><p class="article-text">
        Sud&aacute;n, <a href="https://www.who.int/news/item/09-01-2026-sudan-1000-days-of-war-deepen-the-world-s-worst-health-and-humanitarian-crisis#:~:text=Today%2C%20the%20conflict%20in%20Sudan,the%20worst%20humanitarian%20crisis%20globally." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en palabras de la ONU</a>, vive la peor crisis humanitaria del mundo. M&aacute;s de nueve millones de personas han huido de sus hogares dentro del pa&iacute;s y m&aacute;s de 3,5 millones han cruzado las fronteras. En total, m&aacute;s de 30 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, mientras que los bloqueos y la destrucci&oacute;n de mercados agravan el riesgo de hambruna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/necesitamos-oportunidad-camino-ceuta-mohamed-cientos-sudaneses-peor-crisis-humanitaria-mundo_1_13431936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Solo necesitamos una oportunidad": el camino a Ceuta de Mohamed y cientos de sudaneses desde la peor crisis humanitaria del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Sudán,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rutas, testimonios y consejos: así se gestó el cruce a Ceuta desde redes sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/rutas-testimonios-consejos-gesto-cruce-ceuta-redes-sociales_1_13433662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1339e8ad-50f3-4362-9878-399ccb70f249_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rutas, testimonios y consejos: así se gestó el cruce a Ceuta desde redes sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas fuentes han contabilizado hasta cinco grupos de Facebook, que más tarde se eliminaron. Reunían a un total de 250.000 usuarios y, a través de etiquetas, se difundieron mapas, rutas marítimas, consejos para el trayecto y hasta anuncios de venta de trajes de neopreno</p><p class="subtitle">Tatuajes, cicatrices y ADN: dentro de la oficina que busca a los desaparecidos de la tragedia de Ceuta
</p></div><p class="article-text">
        En el tren de Casablanca a T&aacute;nger, en la misma tarde del <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/141-personas-han-muerto-entrada-ceuta-ong-caminando-fronteras_1_13429422.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cruce de decenas de miles de personas hacia Ceuta el pasado jueves 30 de julio</a>, dos j&oacute;venes sujetan el m&oacute;vil en la mano. No llevan nada m&aacute;s, solamente una peque&ntilde;a bolsa verde repleta de botellas de agua, pan y galletas de chocolate. Un m&oacute;vil, comida de aprovisionamiento y una misi&oacute;n que queda clara al escuchar los sonidos que emiten sus dispositivos: sirenas de ambulancias y coches policiales, j&oacute;venes al grito de &ldquo;&iexcl;Haraga!&rdquo; unido a un <em>scrolling</em> infinito en redes sociales como Instagram, Facebook o TikTok. 
    </p><p class="article-text">
        En la noche del jueves al viernes, todos los m&oacute;viles apuntan hacia la columna de fuego que se ha formado cerca del paso fronterizo hacia Ceuta. Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es y los j&oacute;venes han terminado con la quema de veh&iacute;culos, entre ellos varios taxis, coches privados y un autob&uacute;s. Las redes no tardan en prenderse tambi&eacute;n con esas im&aacute;genes. Todas ellas acompa&ntilde;adas de esl&oacute;ganes, que ya son m&aacute;s que habituales en estos d&iacute;as, como &lsquo;Haraga Fnideq&rsquo;, que se traduce del &aacute;rabe como &ldquo;quemar Castillejos&rdquo;, en alusi&oacute;n a la ciudad marroqu&iacute; m&aacute;s cercana a la frontera <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">ceut&iacute; y principal</span> punto de concentraci&oacute;n de los j&oacute;venes. Al d&iacute;a siguiente, los que pueden, y se atreven, se suben al autob&uacute;s incendiado, mientras otros solo posan delante de &eacute;l. <em>Selfie</em>, Facebook, publicar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo te has enterado de este cruce?&rdquo;. Preguntados por elDiario.es, todo el mundo menciona las redes. &ldquo;Lo vi en Instagram&rdquo;; &ldquo;lo anunciaron en un grupo de Facebook&rdquo;; &ldquo;me lo pas&oacute; una amiga por TikTok&rdquo;. Una y otra vez. Los datos ayudan a medir la dimensi&oacute;n de esta movilizaci&oacute;n digital. Algunas fuentes han contabilizado hasta cinco grupos de Facebook, que m&aacute;s tarde se eliminaron, que reun&iacute;an a un total de 250.000 usuarios, y a trav&eacute;s de etiquetas como #fnideq, #ceuta, #hrafa o #hjima se difundieron mapas, rutas mar&iacute;timas, consejos para el trayecto y hasta anuncios de venta de trajes de neopreno. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://maldita.es/investigaciones/20260806/tribunal-supremo-sentencia-ceuta-marruecos-facebook/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maldita.es, por su parte, analiz&oacute; m&aacute;s de 1.100 publicaciones en &aacute;rabe difundidas en Facebook ente el 8 y el 31 de julio</a> que relacionaban Ceuta con una <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentencia del Tribunal Supremo espa&ntilde;ol sobre las devoluciones de quienes llegaran a nado al enclave ceut&iacute;</a>. Esas publicaciones acumularon m&aacute;s de 150.000 reacciones, 14.000 comentarios y 7.000 republicaciones. Sobre el terreno, elDiario.es no ha constatado que ninguno de los j&oacute;venes entrevistados tuviera informaci&oacute;n sobre la decisi&oacute;n del Tribunal Supremo. 
    </p><p class="article-text">
        Para muchos, el cruce termin&oacute; en tragedia. Al menos 141 personas han fallecido a ambos lados de la frontera, seg&uacute;n el recuento de la ONG Caminando Fronteras, que est&aacute; haciendo un seguimiento de la situaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">De indicar el camino a buscar desaparecidos</h2><p class="article-text">
        Las redes no han desempe&ntilde;ado una &uacute;nica funci&oacute;n, cada una ha ocupado un rol diferente en el llamado a cruzar la frontera. Facebook, por ejemplo, ha funcionado como el gran escaparate de la movilizaci&oacute;n, donde se intercambiaron testimonios de quienes aseguraban ya haber cruzado y enlaces para acceder a grupos privados en WhatsApp. Una vez en la plataforma de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea, las conversaciones hablaban de horarios, transporte, puntos de salida, vigilancia policial y aprovisionamientos. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Instagram y TikTok han aportado la dimensi&oacute;n visual y de la experiencia migratoria. Un joven public&oacute; en su perfil tres v&iacute;deos con tres partes de su ruta hasta Ceuta, donde contaba c&oacute;mo sortear los controles policiales y recomendaciones de comida y material para sobrevivir la noche. Como este joven, otros tantos utilizan la red para validar su experiencia y, en el mejor de los casos, mostrar un resultado exitoso con v&iacute;deos y fotograf&iacute;as desde el otro lado del conf&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esas mismas redes que en su momento orientaron el camino hacia Ceuta, han adquirido ahora la funci&oacute;n opuesta. En algunas plataformas como Tetuan Tube las familias de los desaparecidos aprovechan para difundir fotograf&iacute;as de sus familiares desaparecidos: hijos, hijas, hermanos, sobrinos o amigas, las im&aacute;genes de decenas de personas han tomado las pantallas acompa&ntilde;adas de sus nombres, apellidos, edad y lugar de nacimiento. 
    </p><h2 class="article-text">El 15 de agosto, otra fecha en el calendario digital</h2><p class="article-text">
        El final del cruce no ha supuesto el final de las convocatorias. Antes incluso de que se conozca el balance definitivo de fallecidos y desaparecidos, <a href="https://www.instagram.com/reels/Dbtq4puufGh/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva fecha ha comenzado a circular en redes sociales: el 15 de agosto de 2026</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 15 todo el mundo entra&rdquo;, anuncian algunos de los mensajes, mientras que otros proponen adelantarse para evitar el refuerzo de la presencia policial a las puertas de Ceuta. En Instagram, decenas de j&oacute;venes colocan la fecha sobre sus propias fotograf&iacute;as, donde algunos difuminan sus rostros, y acompa&ntilde;an las publicaciones con alusiones a Fnideq. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Haraga</em> es el plural de <em>harrag</em>, una palabra originaria del &aacute;rabe magreb&iacute; vinculada al verbo &ldquo;quemar&rdquo;. Tradicionalmente, ha hecho referencia a quienes &ldquo;queman&rdquo; sus documentos o las fronteras administrativas y emprenden el viaje hacia Europa irregularmente, sin visado ni autorizaci&oacute;n. Hoy, el t&eacute;rmino transciende a una identidad colectiva, un <em>hashtag</em> y una consigna. 
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno vivido estos d&iacute;as en la frontera con Ceuta tiene un precedente cercano. <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/hartazgo-jovenes-marroquies-detras-nuevo-llamamiento-cruzar-frontera-ceuta_1_11687017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En septiembre de 2024 las redes sociales del pa&iacute;s se llenaron durante semanas de publicaciones que convocaban a j&oacute;venes a desplazarse masivamente hasta Fnideq</a> para intentar cruzar hacia Ceuta. La fecha circul&oacute; como una llamada colectiva. Entonces, elDiario.es document&oacute; sobre el terreno como muchos de los j&oacute;venes hab&iacute;an llegado desde otras ciudades de Marruecos despu&eacute;s de conocer la convocatoria a trav&eacute;s de internet. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, la historia se repite. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/rutas-testimonios-consejos-gesto-cruce-ceuta-redes-sociales_1_13433662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rutas, testimonios y consejos: así se gestó el cruce a Ceuta desde redes sociales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sueño de Faten, la futbolista marroquí que perdió la vida en el cruce a Ceuta: "Quería ir a Europa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sueno-faten-futbolista-marroqui-perdio-vida-cruce-ceuta-queria-europa_1_13428611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e554df3c-e5eb-403c-bc3e-1fb4716de7fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x567y312.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño de Faten, la futbolista marroquí que perdió la vida en el cruce a Ceuta: &quot;Quería ir a Europa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La joven, que jugaba en el club Maghreb Atlético Tetuán, murió cuando intentaba alcanzar a nado la costa española el jueves, en una tragedia que se ha cobrado decenas de vidas. elDiario.es habla con su madre, su equipo y sus amigos en la ciudad que la vio crecer</p><p class="subtitle">La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”</p></div><p class="article-text">
        La casa de Faten Ben Omar El Azizi est&aacute; repleta de mujeres: primas, t&iacute;as, amigas y Jamilla, una madre con unos ojos cargados de dolor. No hay ni una esquina de este hogar en la ciudad de Tetu&aacute;n, a menos de 35 kil&oacute;metros de Castillejos, que no recuerde a la joven.
    </p><p class="article-text">
        Algunos lo hacen desde la alegr&iacute;a, como su primo peque&ntilde;o, que sonr&iacute;e mientras muestra la &uacute;ltima fotograf&iacute;a de la joven de 26 a&ntilde;os. &ldquo;Jugaban juntos al f&uacute;tbol&rdquo;, explica la madre de Faten a elDiario.es. Sus vecinas, que aguardan en una esquina del sal&oacute;n de su casa, tienen un rostro apagado. La joven, que jugaba al f&uacute;tbol en el club Maghreb Atl&eacute;tico Tetu&aacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perdi&oacute; la vida el pasado jueves</a> cuando intentaba alcanzar a nado la costa de Ceuta en busca de un futuro mejor, en una tragedia <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se ha cobrado cerca de 90 vidas, seg&uacute;n las autoridades espa&ntilde;olas</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Enfrente del sal&oacute;n, hay una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n vac&iacute;a: no hay cama, escritorio ni siquiera objetos personales. El silencio emana de esas cuatro paredes, que tambi&eacute;n son un recuerdo. &ldquo;Esta iba a ser su habitaci&oacute;n. Nos pidi&oacute; que ya quer&iacute;a dormir sola, sin sus dos hermanos. La est&aacute;bamos preparando y hasta entonces, ella prefer&iacute;a dormir aqu&iacute;&rdquo;, cuenta, mientras se&ntilde;ala el sof&aacute; sobre el que ocurre esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Faten creci&oacute; en Tetu&aacute;n. Admiraba a todos los grandes futbolistas, tanto marroqu&iacute;es como internacionales. Jamilla cuenta que era una chica alegre, que ten&iacute;a buenas amigas y a una madre que la quer&iacute;a por encima de todas las cosas. &ldquo;Lo juro por Dios&rdquo;, sentencia. 
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            <span class="title">
                En la imagen, la futbolista Faten Ben Omar El Azizi.                            </span>
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        &ldquo;Yo sab&iacute;a que mi hija quer&iacute;a ir a Europa, lo estaba intentando a trav&eacute;s de su pasi&oacute;n, el f&uacute;tbol. Jugaba desde los siete a&ntilde;os&rdquo;, lamenta. &ldquo;Tiene que quedar claro: no he enviado a mi hija a cruzar la frontera. &iquest;T&uacute; crees que todas las madres que lloramos su p&eacute;rdida o desaparici&oacute;n han mandado sus hijas a morir? Faten no solo era mi hija, tambi&eacute;n era mi amiga&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;So&ntilde;aba con seguir entrenando&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Jamilla trabaj&oacute; muchos a&ntilde;os como porteadora en la aduana entre Ceuta y Castillejos. Su &uacute;nica fuente de ingresos se trunc&oacute; cuando en 2020 las autoridades marroqu&iacute;es cerraron el paso de mercanc&iacute;as por el Tarajal para reducir el comercio informal y la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de mujeres como Jamilla. &ldquo;No ten&iacute;amos nada y Faten so&ntilde;aba con seguir entrenando y form&aacute;ndose en su deporte, pero no nos lo pod&iacute;amos permitir. En Marruecos, si no tienes dinero, no te puedes dedicar profesionalmente nunca al f&uacute;tbol&rdquo;, explica. &ldquo;A ella solo le pagaban algo cuando ganaban alg&uacute;n partido. Si perd&iacute;an, nada. Le pon&iacute;a muy triste&rdquo;, a&ntilde;ade.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene que quedar claro: no he enviado a mi hija a cruzar la frontera. ¿Tú crees que todas las madres que lloramos su pérdida o desaparición han mandado sus hijas a morir? Faten no solo era mi hija, también era mi amiga</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jamilla</span>
                                        <span>—</span> Madre de Faten
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo eso cambi&oacute; el mismo d&iacute;a que Faten muri&oacute; en el mar. Su madre cuenta que desconoc&iacute;a que la joven estaba tramitando el visado para Espa&ntilde;a desde el consulado de T&aacute;nger y recibi&oacute; una llamada por la ma&ntilde;ana. &ldquo;&iquest;Es usted Faten Ben Omar El Azizi?&rdquo;, preguntaban al otro lado de la l&iacute;nea telef&oacute;nica. &ldquo;No, soy su madre&rdquo;, contest&oacute; Jamilla. &ldquo;A su hija le han concedido el visado&rdquo;, contest&oacute;. &ldquo;Tiene que venir a T&aacute;nger con su documento de identidad&rdquo;. Jamilla desconoce exactamente c&oacute;mo tramit&oacute; el visado. 
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda fue angustiosa. &ldquo;Nadie me ayud&oacute; a encontrar ni traer el cuerpo de mi hija. Vino un chico a casa preguntando si Faten llevaba un ch&aacute;ndal y me dijo que se hab&iacute;a golpeado la cabeza intentando cruzar a Ceuta, pero yo ya sab&iacute;a que hab&iacute;a muerto. Lo sent&iacute;a&rdquo;, explica. Despu&eacute;s de la noticia, el joven les explic&oacute; que ten&iacute;an que ir a Rinc&oacute;n. Nada. En Tetu&aacute;n tampoco hab&iacute;a noticias sobre su hija. Desde la 22:00 de la noche del viernes hasta las 08:00 de la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado no dejaron de buscarla ni un momento, seg&uacute;n su testimonio. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las compañeras de equipo y el entrenador de Faten, Oumar.                            </span>
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        &ldquo;En Castillejos, mi hermana pidi&oacute; que abrieran las puertas para comprobar si estaba all&iacute;. Entonces les preguntaron si mi hija llevaba una cadena con corazones. Yo no quise entrar. No quer&iacute;a grabar esa imagen en mi memoria&rdquo;, cuenta. &ldquo;Fue mi hermana la que entr&oacute;. Ah&iacute; encontr&oacute; a la amada de mi coraz&oacute;n, a mi ni&ntilde;a Faten&rdquo;, a&ntilde;ade la madre. Explica que presentaba golpes en el rostro y que muri&oacute; ahogada. 
    </p><p class="article-text">
        La historia migratoria de la familia no se reduce a la joven Faten. &ldquo;Todos los hermanos se han ido a Ceuta. El mayor de los tres s&iacute; que ha podido hablar conmigo por tel&eacute;fono. &Eacute;l cruz&oacute; andando por la frontera. De la peque&ntilde;a no sabemos nada, pero sab&iacute;a nadar. Tiene 14 a&ntilde;os&rdquo;, explica mientras ense&ntilde;a una fotograf&iacute;a de la menor, que cuelga con un marco en una de las paredes de la casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi marido falleci&oacute; cuando Faten ten&iacute;a 12 a&ntilde;os y ahora estoy sola sin mis hijos&rdquo;, apunta. En ese momento, la casa est&aacute; abarrotada, pero Jamilla a lo que teme es al futuro. &ldquo;No puedo vivir sin ellos&rdquo;, a&ntilde;ade. Baja la cabeza y desbloquea su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Una foto de Faten jugando al futbol, otra de la joven comiendo con sus amigas y una tercera sentada en las escaleras que suben desde la calle hasta la primera planta de su casa. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Una buena compa&ntilde;era&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La muerte de la joven circul&oacute; en redes sociales y en la prensa cuando el Maghreb Atl&eacute;tico Tetu&aacute;n, su club, la confirm&oacute;. Oumar, el entrenador, est&aacute; sentado en el bordillo rodeado de una decena de j&oacute;venes, de entre 15 y 26 a&ntilde;os. Son las compa&ntilde;eras del equipo de f&uacute;tbol donde jug&oacute; Faten en la liga regional hasta que falleci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas est&aacute; sentada en el banquillo mientras que el resto comienzan el entrenamiento. Tiene 16 a&ntilde;os y, aunque se llevaba diez a&ntilde;os de diferencia con Faten, compart&iacute;an risas y pases de f&uacute;tbol. &ldquo;Entrenamos dos d&iacute;as a la semana, los martes y los jueves. A veces aqu&iacute; y, otras veces, en la playa&rdquo;, cuenta, mientras se&ntilde;ala el campo f&uacute;tbol rodeado de vallas. 
    </p><p class="article-text">
        Oumar recuerda a Faten como &ldquo;una buena compa&ntilde;era con un marcado esp&iacute;ritu futbol&iacute;stico&rdquo;. Explica que siempre mantuvo una actitud positiva dentro del grupo y que la quer&iacute;an mucho en el equipo. Cuando mira a las chicas, dice: &ldquo;Lo est&aacute;n pasando mal. Muchas no han podido venir a entrenar porque vieron el cuerpo de Faten durante el entierro y est&aacute;n afectadas&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Éramos como hermanas, lo compartíamos todo, hasta la comida y el dinero. Ella venía a trabajar con nosotros cuatro días a la semana. Lo pasábamos bien y siempre me hablaba del fútbol. Era muy importante para ella</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Malika</span>
                                        <span>—</span> Amiga de Faten
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dos de las j&oacute;venes del equipo tambi&eacute;n cruzaron a Ceuta, aunque ambas han vuelto a una cancha de f&uacute;tbol donde hoy, y hasta dentro de mucho tiempo, ruedan el bal&oacute;n en memoria de Faten. 
    </p><h2 class="article-text"><em>Rayhan</em> en memoria de Faten</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de jugar al f&uacute;tbol, la joven llevaba desde los 14 a&ntilde;os trabajando para llevar dinero a casa. Al salir del portal del edificio de su vivienda, el cementerio m&aacute;s antiguo de Tetu&aacute;n se extiende por las faldas del monte Dersa. Entre las tumbas, dos j&oacute;venes, Malika y Youssef cargan, en una mano con garrafas de pl&aacute;stico repletas de agua y, con la otra, un pu&ntilde;ado de <em>rayhan </em>o hierbas arom&aacute;ticas que representan la bendici&oacute;n en contextos religiosos musulmanes. Faten trabaj&oacute; con los dos limpiando tumbas y vendiendo ramilletes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Malika, amiga de Faten, en el cementerio. A la derecha, la tumba de la joven.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Durante los cuatro a&ntilde;os que trabajaron juntos, compartieron la vida en medio de la muerte. Malika es una joven de Ouarzazate que es hu&eacute;rfana de ambos padres y decidi&oacute; trasladarse a Tetu&aacute;n para buscar trabajo. La joven rompe a llorar al hablar de Faten. &ldquo;&Eacute;ramos como hermanas, lo compart&iacute;amos todo, hasta la comida y el dinero. Ella ven&iacute;a a trabajar con nosotros cuatro d&iacute;as a la semana. Lo pas&aacute;bamos bien y siempre me hablaba del f&uacute;tbol. Era muy importante para ella&rdquo;, explica entre l&aacute;grimas. 
    </p><p class="article-text">
        La tumba de Faten est&aacute; precisamente en este enclave de la ciudad y, aunque el color blanco de la misma todav&iacute;a brilla, Malika decide volver a tirar agua sobre la superficie. Recoge un trozo de tela del suelo y la extiende por las baldosas. En el centro, han sembrado <em>rayhan, </em>el mismo que ella vend&iacute;a. Tambi&eacute;n las riega, para seguir honrando su memoria. &ldquo;La siento cerca, me la imagino subiendo la colina hacia aqu&iacute;&rdquo;, dice. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sueno-faten-futbolista-marroqui-perdio-vida-cruce-ceuta-queria-europa_1_13428611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 20:21:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño de Faten, la futbolista marroquí que perdió la vida en el cruce a Ceuta: "Quería ir a Europa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,España,Ceuta,Migrantes,Fútbol Femenino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Narjisse ayudó al joven Abselam en su casa en Ceuta y luego viajó a la frontera a comprobar que volvía a salvo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/narjisse-acogio-joven-abselam-casa-ceuta-luego-viajo-frontera-comprobar-volvia-salvo_1_13426353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71a18a7a-aba2-47fd-8f9c-8aaab957aeb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y449.jpg" width="1200" height="675" alt="Narjisse ayudó al joven Abselam en su casa en Ceuta y luego viajó a la frontera a comprobar que volvía a salvo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“No puedo dejar de evitar ponerme en la piel de todos los jóvenes que han salido de Marruecos”, dice la mujer, que logró entrar a Ceuta cuando tenía 17 años después de varios intentos y ahora está repartiendo comida en su casa a decenas de jóvenes migrantes</p><p class="subtitle">Una ONG ceutí denuncia la presión de militares a migrantes para llevarlos en camiones a la frontera: “No son retornos voluntarios”</p></div><p class="article-text">
        En el lado marroqu&iacute; de la frontera, Narjisse sujeta su tel&eacute;fono m&oacute;vil mientras graba <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la entrada de los j&oacute;venes </a>que vuelven al pa&iacute;s desde Ceuta. &ldquo;Estoy esperando al muchacho&rdquo;, le explica a una amiga que le escribe desde Espa&ntilde;a. Est&aacute; inquieta. Se acerca a la puerta, vuelve, mira el m&oacute;vil y levanta la vista otra vez.
    </p><p class="article-text">
        El joven al que espera es Abselam. Decidi&oacute; cruzar a Espa&ntilde;a en la noche del pasado jueves junto a decenas de miles de personas migrantes m&aacute;s. &ldquo;Lleva d&iacute;as en mi casa: le he dado comida, aseo y ha podido hablar con sus familiares todos los d&iacute;as&rdquo;, explica la mujer a elDiario.es. Abselam, de 25 a&ntilde;os, se march&oacute; de una peque&ntilde;a localidad de Larache, al sur de T&aacute;nger, para buscar una oportunidad laboral en Ceuta y, m&aacute;s tarde, en Europa. &ldquo;Pero ha decidido volver a casa&rdquo;, dice Narjisse. 
    </p><p class="article-text">
        Dos chicas caminan tranquilas <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ong-ceuti-denuncia-presion-militares-migrantes-llevarlos-camiones-frontera-no-son-retornos-voluntarios_1_13425689.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de vuelta a Marruecos</a>. Una de ellas carga con una bolsa de una tienda de ropa y, la otra, de un supermercado. Est&aacute;n duchadas, peinadas y llevan los m&oacute;viles cargados. Una escena que contrasta con las im&aacute;genes de j&oacute;venes descalzos, sin camiseta y heridos. &ldquo;Estas chicas habr&aacute;n recibido ayuda tambi&eacute;n. Aunque la gente no lo crea, en Ceuta les estamos ayudando. Les damos de comer, les compramos ropa y todo aquello que necesiten. Somos nosotros quienes estamos ayud&aacute;ndoles, con nuestros propios recursos&rdquo;, apunta la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        Narjisse est&aacute; algo nerviosa y, despu&eacute;s de m&aacute;s de tres horas esperando, se rinde. &ldquo;Me ha dicho que ten&iacute;a pocos datos, quiz&aacute;s est&aacute; esperando a que le dejen salir&rdquo;. En ese momento, decenas de j&oacute;venes continuaban apareciendo entre las vallas, sobrepasando la puerta que les da, de nuevo, la bienvenida a casa, entre la alegr&iacute;a y las l&aacute;grimas de sus familiares. &ldquo;Si Dios quiere, me escribir&aacute; pronto con buenas noticias&rdquo;, cuenta al despedirse de elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Unas horas despu&eacute;s, el m&oacute;vil de esta periodista se enciende. &ldquo;Abselam ya est&aacute; en casa con su madre y sus hermanos. Te aviso para que te quedes tranquila&rdquo;, escribe la ceut&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Narjisse conoce de primera mano lo duro que es atravesar la frontera. Nacida tambi&eacute;n en Larache, en 1999, y despu&eacute;s de cuatro intentos, cruz&oacute; a Ceuta irregularmente. Lo hizo tres veces a nado y, finalmente, la &uacute;ltima, por tierra, seg&uacute;n recuerda. Ten&iacute;a 17 a&ntilde;os. &ldquo;Yo fui una menor migrante no acompa&ntilde;ada (MENA) y no puedo dejar de evitar ponerme en la piel de todos los j&oacute;venes que han salido estos d&iacute;as de Marruecos para venir hasta aqu&iacute;&rdquo;, explica, emocionada. Narjisse vivi&oacute; tres a&ntilde;os en la clandestinidad, entre la calle y el centro de menores, hasta que finalmente conoci&oacute; a Farid, su marido. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hay gente que no comprende que hagamos esto&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, Narjisse barre las calles junto a Jadduya, amiga y vecina del barrio de los Rosales en Ceuta. &ldquo;No queda pan, as&iacute; que no nos queda otra que preparar y hornear. Tenemos que seguir como podamos&rdquo;, explica Jadduya, mientras conduce su coche por la ciudad. Ella, como Narjisse, lleva desde el mi&eacute;rcoles asistiendo a cientos de marroqu&iacute;es que andan por Ceuta. &ldquo;Est&aacute;n en los aleda&ntilde;os del centro de la ciudad o escondidos en las monta&ntilde;as y en los bosques&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Jadduya aparca el coche cerca de la barriada de El Pr&iacute;ncipe y marcha a preguntar a un grupo de j&oacute;venes qu&eacute; necesitan. &ldquo;No vamos a parar de ayudar, pero esto debe calmarse pronto&rdquo;, dice al volver a entrar al coche. 
    </p><p class="article-text">
        En la puerta de casa de Narjisse y su marido Farid hay una fila de marroqu&iacute;es que esperan. &ldquo;Ya vamos, chicos&rdquo;, les dice la mujer. Al abrir el primer port&oacute;n de su casa en Los Rosales, una mesa larga con decenas de platos y cucharas est&aacute; preparada para servir la comida de hoy: una olla grande con potaje. &ldquo;Ayer prepar&eacute; macarrones, hoy potaje y ma&ntilde;ana har&eacute; lentejas&rdquo;, explica mientras abre la olla. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por las tardes salgo a repartir merienda, pero intento buscar a las jóvenes y niñas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Narjisse</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al abrir de nuevo la puerta, uno de los j&oacute;venes se ofrece para repartir los platos con la comida servida. Narjisse le guarda un plato, &eacute;l comer&aacute; el &uacute;ltimo. La mujer sirve, mientras que su marido coloca una cuchara en cada uno y se los entrega al joven voluntario para que los reparta. 15 minutos despu&eacute;s, han gastado alrededor de 220 platos y no queda m&aacute;s potaje. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 95% de la gente en Ceuta es profundamente solidaria&rdquo;, cuenta Farid al terminar de servir todas las raciones. &ldquo;Hay gente que no comprende que hagamos esto&rdquo;, a&ntilde;ade. Frustrada por no haber podido dar de comer al resto de j&oacute;venes que se agolpaban en su casa, Narjisse a&ntilde;ade: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vamos a dejar de hacerlo?&rdquo;. Al entrar en el interior de la casa, la presencia de ayuda no cesa. En las escaleras hay unas bolsas llenas de cruasanes de chocolate. &ldquo;Por las tardes salgo a repartir merienda, pero intento buscar a las j&oacute;venes y ni&ntilde;as&rdquo;, explica Narjisse. 
    </p><p class="article-text">
        La mujer trabaja como int&eacute;rprete en el cuartel, mientras que Farid es coordinador del Grupo Municipal de Ceuta Ya!, un partido pol&iacute;tico ceut&iacute; de &aacute;mbito local y de ideolog&iacute;a progresista. &ldquo;Somos una familia humilde que, con todo lo que podemos, ayudamos a todo el que lo necesite&rdquo;, explican en el interior de su hogar. 
    </p><p class="article-text">
        Al rato, Narjisse recibe una videollamada. &ldquo;&iexcl;Salam, Abselam!&rdquo;, grita con emoci&oacute;n. El rostro del joven aparece en la pantalla. Tras unos minutos de conversaci&oacute;n, Narjisse cuelga la videollamada. Lanza un suspiro de alivio interminable. 
    </p><h2 class="article-text">La Ceuta solidaria</h2><p class="article-text">
        La tarde se desarrolla entre an&eacute;cdotas de la pareja y sus vecinos. Todas aluden a la solidaridad. Cuentan que un menor les pidi&oacute; el tel&eacute;fono para hablar con su madre y acabaron llorando con &eacute;l. Su madre no sab&iacute;a d&oacute;nde estaba y llevaba d&iacute;as sin conseguir contactarle, explican. &ldquo;El joven hab&iacute;a entrado porque sus amigos tambi&eacute;n lo iban a hacer, despu&eacute;s se dio cuenta de que solo iba a pasar fr&iacute;o, hambre y miedo&rdquo;, a&ntilde;ade Farid. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 95% de la gente en Ceuta es profundamente solidaria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Farid</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pareja tambi&eacute;n cuenta que ellos no son los &uacute;nicos. Una gran parte del vecindario est&aacute; volcada. Farid rechaza las publicaciones de algunos j&oacute;venes <em>influencers</em> marroqu&iacute;es en redes sociales. &ldquo;Mira, mira, este dice que les estamos pegando&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;No es justo, nosotros priorizamos la humanidad&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad aut&oacute;noma han proliferado iniciativas como la de la ONG ceut&iacute; Luna Blanca, que ha repartido en los &uacute;ltimos d&iacute;as m&aacute;s de 12.000 comidas entre las personas migrantes que accedieron a la ciudad durante la entrada desde Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n El&iacute;n en Ceuta destaca que &ldquo;diferentes colectivos y personas de la sociedad ceut&iacute; se han movilizado para hacer llegar alimentos&rdquo; a las personas migrantes. Aunque la ONG &ldquo;agradece profundamente estas iniciativas solidarias, recuerda que garantizar el acceso a alimentos y unas condiciones de vida dignas corresponde a las instituciones p&uacute;blicas y no puede depender de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, advierte de que estos esfuerzos no est&aacute;n alcanzando a todas las personas afectadas&rdquo;, dice la asociaci&oacute;n en un comunicado en el que exige &ldquo;el suministro inmediato de alimentos, informaci&oacute;n clara y veraz sobre la situaci&oacute;n de las personas retenidas y el cese de cualquier medida incompatible con la dignidad humana y con el derecho a solicitar protecci&oacute;n internacional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/narjisse-acogio-joven-abselam-casa-ceuta-luego-viajo-frontera-comprobar-volvia-salvo_1_13426353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:21:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Narjisse ayudó al joven Abselam en su casa en Ceuta y luego viajó a la frontera a comprobar que volvía a salvo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9c76b91-c8f0-4350-b918-df20906cf377_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La salida de los jóvenes marroquíes no se explica solamente por su cercanía con España ni por los vídeos difundidos por redes sociales: es un flujo migratorio que tiene múltiples aristas sociales y económicas, como el desempleo y la desigualdad</p><p class="subtitle">El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”
</p></div><p class="article-text">
        F&aacute;tima es una de las primeras en llegar al punto por donde entran todos los j&oacute;venes que est&aacute;n volviendo desde Ceuta hasta Castillejos, la localidad marroqu&iacute; al otro lado de la frontera. Sentada en el suelo y en busca de la sombra, mira hacia el horizonte de un mar encarcelado. Detr&aacute;s de la valla que la separa del espig&oacute;n, decenas de chicos marroqu&iacute;es caminan sorteando las rocas, restos de ropa y chancletas que inundan<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> este trozo de la costa mediterr&aacute;nea tras la entrada de decenas de miles</a> de personas &ndash;en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, aunque tambi&eacute;n familias y menores&ndash; a la ciudad aut&oacute;noma el pasado jueves. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; con su hermano mayor, Mohamed. Ambos llevan desde el viernes esperando al peque&ntilde;o de los tres. Khalid tiene 26 a&ntilde;os, ha estudiado en Meknes y vive con sus padres. &ldquo;No encuentra trabajo, pero tampoco nos avis&oacute; de que iba a hacer esto&rdquo;, confiesa F&aacute;tima mientras se&ntilde;ala Ceuta, a escasos metros desde donde habla con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Hadiya, una joven de 23 a&ntilde;os, busca a su hermana peque&ntilde;a, de solo 18. Se asoma en los autobuses donde suben aquellos a los que no les esperan sus familiares en este punto del pa&iacute;s y que ser&aacute;n trasladados a ciudades como T&aacute;nger o Casablanca. &ldquo;Hermano, estoy buscando a mi hermana peque&ntilde;a. &iquest;Est&aacute; aqu&iacute;?&rdquo;, pregunta con la voz entrecortada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; se march&oacute;?&rdquo;, pregunta este medio. Hadiya resopla. &ldquo;No lo sabemos. Lo tiene todo: escuela, casa, estudios, familia&rdquo;, responde. Para Mouna, que espera a su hija de 22 a&ntilde;os, la respuesta es la misma, aunque a&ntilde;ade: &ldquo;Seguramente lo vio en redes. Est&aacute; lleno de v&iacute;deos de otros j&oacute;venes que iban camino a Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. &ldquo;Tampoco nos avis&oacute;. Vivimos a ocho kil&oacute;metros de esta frontera&rdquo;, a&ntilde;ade a este medio. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado casi tres horas y cada vez <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay m&aacute;s familiares y amigos que esperan tener noticias.</a> Muchos de los j&oacute;venes que cruzaron hacia Ceuta han perdido sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles o no tienen bater&iacute;a o saldo para llamar a casa. Conforme van llegando, algunos se lanzan a los brazos de sus seres queridos y, entre l&aacute;grimas, solo dan gracias a Dios.
    </p><p class="article-text">
        Otros, en cambio, tendr&aacute;n que esperar unos cientos de kil&oacute;metros hasta reencontrarse con unas familias ahogadas en la angustia. Rabat ha roto este domingo su silencio sobre la tragedia, tras jornadas sin proporcionar informaci&oacute;n sobre el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas, heridos o desaparecidos en territorio marroqu&iacute;, y ha elevado a 11 el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas contabilizadas en su lado de la frontera. &ldquo;Hay muchos muertos en el mar&rdquo;, dijo un agente marroqu&iacute; este s&aacute;bado por la noche a elDiario.es, se&ntilde;alando la costa. Espa&ntilde;a hasta ahora ha informado de que el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas mortales se sit&uacute;a en 72.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una madre en Castillejos recibe a su hijo que acaba de volver de la ciudad española de Ceuta.                            </span>
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        F&aacute;tima corre hacia esta periodista y, sonriendo, cuenta que su madre le acaba de llamar con la mejor de las noticias: el joven Khalid ha aparecido en casa. Poco despu&eacute;s, Mouna lanza un chillido mientras habla por tel&eacute;fono. Es su hija, est&aacute; volviendo hacia Marruecos. La joven, que presenta heridas en la cara y en los brazos, llega media hora despu&eacute;s. Se funden en un abrazo y corren a buscar un taxi. 
    </p><h2 class="article-text">Una generaci&oacute;n sin horizontes claros</h2><p class="article-text">
        La salida de los j&oacute;venes marroqu&iacute;es de su pa&iacute;s no se explica solamente por su cercan&iacute;a con la frontera terrestre con Espa&ntilde;a ni por la cantidad de v&iacute;deos difundidos por redes sociales, grabaciones de j&oacute;venes avanzando hacia la frontera en grupo, cruzando por el mar o alentando el cruce irregular hacia la ciudad aut&oacute;noma y a trav&eacute;s de los cuales muchos chavales se enteraron de que la gente estaba intentando atravesar la frontera. 
    </p><p class="article-text">
        Este &eacute;xodo tambi&eacute;n tiene m&uacute;ltiples aristas sociales y econ&oacute;micas. Organizaciones de derechos humanos marroqu&iacute;es apuntan, entre los factores estructurales que impulsan la migraci&oacute;n irregular, al desempleo y la pobreza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La desesperanza ha dejado de ser un sentimiento individual para convertirse en la identidad de toda una generación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">La Asociación Marroquí de Derechos Humanos</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos afirma en un comunicado recogido por la Agencia EFE que lo sucedido &ldquo;refleja el bloqueo del horizonte social&rdquo; en Marruecos y evidencia la incapacidad del Estado para garantizar &ldquo;el m&iacute;nimo de dignidad humana&rdquo; a la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La ONG cree que, lejos de tratarse de un hecho aislado, el episodio fronterizo es el resultado de &ldquo;d&eacute;cadas de marginaci&oacute;n, empobrecimiento y exclusi&oacute;n social&rdquo; y constituye &ldquo;un indicador extremadamente grave del grado de desesperaci&oacute;n&rdquo; y de la p&eacute;rdida de confianza en las instituciones p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        En Marruecos, el desempleo juvenil ha superado ampliamente la media nacional: m&aacute;s de un tercio de los j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os no encuentra trabajo, mientras que entre los 25 y los 34 a&ntilde;os el paro afecta a m&aacute;s de uno de cada cinco, seg&uacute;n datos del Banco Central. Los que tienen estudios tambi&eacute;n encadenan a&ntilde;os sin empleo, trabajos informales o puestos mal remunerados. 
    </p><h2 class="article-text">Acceso a educaci&oacute;n y sanidad</h2><p class="article-text">
        Para muchos j&oacute;venes &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/generacion-z-levanta-marruecos-piden-jovenes-protestas-han-saldado-decenas-arrestos_1_12645122.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se manifestaron activamente en las calles del pa&iacute;s en octubre de 2025</a>, sobre todo a trav&eacute;s de la plataforma Generaci&oacute;n Z 212&ndash;, la falta de oportunidades convive con macroproyectos. Con una Marruecos &lsquo;a dos velocidades&rsquo;. En las grandes ciudades, como Rabat o Casablanca, se est&aacute;n invirtiendo recursos en infraestructuras vinculadas al Mundial de F&uacute;tbol de 2030. Recursos que contrastan con el estado del acceso a la educaci&oacute;n y la sanidad en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la educaci&oacute;n, en las zonas rurales del pa&iacute;s, algunos alumnos caminan durante horas para llegar a escuelas con aulas saturadas, falta de material y edificios en malas condiciones. Para muchos j&oacute;venes, estudiar hab&iacute;a dejado de representar una garant&iacute;a de movilidad social y oportunidades laborales. Muchos terminan sus estudios y siguen en sus hogares, sin posibilidades econ&oacute;micas de independizarse. A finales de octubre de 2025, y tras las protestas de la GENZ 212, el Consejo de ministros marroqu&iacute; intent&oacute; aplacar el malestar anunciando inversiones en salud y educaci&oacute;n.
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                Familiares esperan este domingo la vuelta de sus hijos de Ceuta en Castillejos.                            </span>
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        Otros j&oacute;venes denuncian las complicaciones burocr&aacute;ticas para obtener visados hacia Europa. Muchas de las quejas aluden a la reventa de las citas para acceder a tramitar los visados espa&ntilde;oles en Marruecos. Los intermediarios informales utilizan robots inform&aacute;ticos o acuerdos opacos para acaparar las citas disponibles y as&iacute; ofrecerlas posteriormente a los solicitantes a cambio de altas sumas de dinero que muchos j&oacute;venes no pueden pagar. A final de julio de 2026, medios marroqu&iacute;es hablaron de un nuevo blindaje contra el fraude en dichas tramitaciones. 
    </p><p class="article-text">
        La AMDH advierte de que &ldquo;la desesperanza ha dejado de ser un sentimiento individual para convertirse en la identidad de toda una generaci&oacute;n&rdquo;, que ve en la migraci&oacute;n una expresi&oacute;n de rechazo contra la desigualdad, &ldquo;la corrupci&oacute;n, el autoritarismo y el abuso de poder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n considera al Estado marroqu&iacute; &ldquo;pol&iacute;tica y jur&iacute;dicamente responsable de las condiciones catastr&oacute;ficas que han desembocado en este &eacute;xodo colectivo, comparable por su magnitud a situaciones propias de zonas de guerra o de conflicto armado&rdquo;. &ldquo;La migraci&oacute;n es un derecho humano y no es leg&iacute;timo convertir el sufrimiento de las personas pobres, marginadas y v&iacute;ctimas del fracaso de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en instrumentos de maniobra geopol&iacute;tica o en moneda de cambio en negociaciones pol&iacute;ticas y diplom&aacute;ticas&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/falta-horizonte-empuja-exodo-jovenes-marruecos-hermano-no-encontraba-trabajo_1_13424031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La falta de horizonte que empuja el éxodo de los jóvenes en Marruecos: “Mi hermano no encontraba trabajo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Migraciones,Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Familias rotas y angustia en la búsqueda de los desaparecidos tras la tragedia de Ceuta: "No sabemos dónde están”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f95d3f05-b097-42db-9110-12201815b1c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1072y490.jpg" width="1200" height="675" alt="Familias rotas y angustia en la búsqueda de los desaparecidos tras la tragedia de Ceuta: &quot;No sabemos dónde están”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Marruecos, la desesperación de los familiares y amigos que no localizan a sus seres queridos aumenta a medida que sube el número de cuerpos sin vida localizados en el agua, que ya asciende a 72, mientras muchos se aferran a la esperanza de que no tengan teléfono móvil</p><p class="subtitle">En la calle, exhaustos y sin comida: los migrantes que siguen en Ceuta tras el regreso de decenas de miles a Marruecos
</p></div><p class="article-text">
        En una peque&ntilde;a barriada de las afueras de T&aacute;nger, la familia de Mohamed Bouzalmet no puede contener los nervios. Se enteraron de que el joven, de 24 a&ntilde;os, hab&iacute;a tratado de cruzar a Ceuta <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/miles-personas-cruzan-ceuta-mayor-entrada-crisis-2021-queremos-ayudar-padres-no-hay_1_13419247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde la vecina localidad marroqu&iacute; de Castillejos el pasado jueves</a>, cuando un amigo con el que hab&iacute;a emprendido el trayecto a nado se puso en contacto desde el hospital de la ciudad aut&oacute;noma. 
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de su padre fue acudir al lugar el viernes y cruzar la frontera con Espa&ntilde;a para tratar de buscarle, sin &eacute;xito. &ldquo;Es un caos, pas&oacute; mucha gente y no hay informaci&oacute;n suficiente&rdquo;, cuenta tambi&eacute;n desesperado un amigo de la familia, que habla algo de espa&ntilde;ol y relata a elDiario.es la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su pesar lo comparten muchas personas <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el lado marroqu&iacute; de la frontera</a>. Seres queridos que se fueron &ndash;avisando o no a los suyos de que part&iacute;an para nadar hacia Ceuta&ndash; y no se han puesto en contacto con sus familias y amigos. La angustia se agrava a medida que aumenta el n&uacute;mero de cuerpos sin vida localizados en el agua, pero muchos allegados se aferran a la esperanza de que no tengan tel&eacute;fono m&oacute;vil, algo com&uacute;n entre los migrantes que han cruzado en estos d&iacute;as desde Marruecos de forma irregular.
    </p><p class="article-text">
        Miembros de la Guardia Civil &ndash;en concreto de la unidad subacu&aacute;tica, los GEAS&ndash;, junto a otros del Servicio Mar&iacute;timo llevan toda la semana peinando las aguas de la bah&iacute;a sur en busca de cuerpos. Su actividad se intensific&oacute; desde el jueves, momento en el que las decenas de miles de personas migrantes &ndash;en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n familias y menores&ndash; flanquearon el per&iacute;metro fronterizo a trav&eacute;s del litoral. El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel &Aacute;ngel P&eacute;rez, ha asegurado en rueda de prensa este domingo que el &uacute;ltimo dato oficial de fallecidos en el intento de entrada es de 72, mientras que fuentes funerarias se&ntilde;alan que el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas que han llevado ya a sus instalaciones se eleva a 79. Otros recuentos elevan las vidas perdidas en la tragedia a 90, seg&uacute;n informa la Cadena Ser, <a href="https://cadenaser.com/nacional/2026/08/01/el-testimonio-de-mohamed-uno-de-los-migrantes-que-logro-cruzar-a-ceuta-vi-al-menos-cinco-personas-morir-frente-a-los-militares-cadena-ser/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">que ha hablado con un hombre</a>, Mohamed, que asegura que &ldquo;vio hasta cinco o seis personas morir frente a los militares&rdquo; y cuenta que las v&iacute;ctimas fallecieron porque hab&iacute;a mucha gente en el agua.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Guardia Civil dicen a elDiario.es que muchos se ahogaron en los picos de mayor trasiego, &ldquo;cuando se produjo una avalancha de personas tratando de subir desde el agua, por las piedras, al &uacute;ltimo espig&oacute;n que ya da acceso a suelo espa&ntilde;ol&rdquo;. La marea arrastr&oacute; &ldquo;muchos de los cuerpos a la orilla&rdquo;. Otros, indican compa&ntilde;eros de quienes se encargan de sacarlos del agua, acaban saliendo a flote. Los restantes, como siete que aparecieron este mismo s&aacute;bado, son localizados por los GEAS en labores de buceo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de buscar fallecidos, esta unidad tambi&eacute;n ha ayudado a colocar este s&aacute;bado un entramado de boyas de 500 metros que sirven como a&ntilde;adido al espig&oacute;n, con el objetivo de ejercer de barrera para evitar nuevas entradas. Las organizaciones especializadas temen que la pretensi&oacute;n de este nuevo elemento sea retomar las devoluciones en caliente de quienes intentan acceder a nado tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que puso fin a esta pr&aacute;ctica en el mar, hasta entonces sistem&aacute;ticas.</a>
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Solo esperamos que aparezcan pronto&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mientras la nueva barrera anaranjada comenzaba a vislumbrarse desde la localidad marroqu&iacute; Castillejos, un grupo de mujeres se encontraba a escasos metros del control policial para intentar obtener algo de informaci&oacute;n o, en un golpe de suerte, localizar a sus hijos, cuyo paradero desconoc&iacute;an. Una lloraba desconsoladamente, mientras que otra, m&aacute;s contenida, iba recogiendo sus l&aacute;grimas en un pa&ntilde;uelo. &ldquo;No sabemos d&oacute;nde est&aacute;n. Solo esperamos que aparezcan pronto&rdquo;, dec&iacute;a una de ellas a un polic&iacute;a. Decenas de j&oacute;venes continuaban pasando frente a las mujeres, que no pod&iacute;an evitar preguntarles cu&aacute;ntos quedaban por llegar desde Ceuta. &ldquo;Somos muchos. Ahora llegar&aacute;n, si Dios quiere, se&ntilde;ora&rdquo;, respondi&oacute; uno de ellos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscaba una vida mejor y que con su trabajo en Tánger no le llegaba para que su entorno saliera adelante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">El representante de la familia de Mohamed Bouzalmat, desaparecido</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el momento, el ritmo de llegadas a Ceuta se ha detenido, pero la familia de Mohamed Bouzalmat sabe que &eacute;l lo intent&oacute;. El representante de sus allegados, un amigo cercano, asume que &ldquo;buscaba una vida mejor y que con su trabajo en T&aacute;nger no le llegaba para que su entorno saliera adelante&rdquo;. Por eso, seg&uacute;n relata el hombre, acudi&oacute; junto a su amigo a Castillejos: &ldquo;En la mar separaron sus trayectorias. El acompa&ntilde;ante casi se ahoga, pero lo rescataron y en est&aacute; en el hospital. De Mohamed no sabemos nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o Imram Saidi, de 14 a&ntilde;os, fue identificado por su hermana en la playa del Tarajal, gracias a im&aacute;genes de v&iacute;deo de un medio de comunicaci&oacute;n. &ldquo;Un ni&ntilde;o muy tranquilo, que sue&ntilde;a con ser futbolista&rdquo;, explica, y que acudi&oacute; con compa&ntilde;eros de la escuela de su localidad natal, de Alcazarseguir &ndash;a medio camino entre T&aacute;nger y Ceuta&ndash; a cruzar por mar hacia la ciudad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Las grabaciones daban esperanza a la familia y el feliz regreso se consum&oacute; esta misma tarde, cuando pasadas las 17:00 su hermana se comunicaba con este medio para confirmar que el peque&ntilde;o Saidi se hab&iacute;a puesto en contacto con ella al volver a entrar en Castillejos, como parte de los m&aacute;s de 40.000 migrantes que el Gobierno indica que han regresado a Marruecos. 
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            <span class="title">
                Omar Bourras, de 17 años y natural de Beni Melal.                            </span>
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        El hermano de Omar Bourras sigue esperando. Su hermano es un chico de 17 a&ntilde;os natural de Beni Melal, ya muy cerca de Marrakech, que viv&iacute;a por su empleo en Tetu&aacute;n. Su familia cuenta que acudi&oacute; a Castillejos junto a cuatro compa&ntilde;eros de trabajo: Marouana Achik, Anas Jnaini, Othmane Chouki y Al Alaoui, todos de 18 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El hermano del joven desaparecido cuenta que a los dos &uacute;ltimos &ldquo;los intercept&oacute; la autoridad marroqu&iacute; y fueron devueltos&rdquo; y, despu&eacute;s, se pusieron en contacto con ellos para contarle lo sucedido. &ldquo;El resto entraron en el mar y no supieron nada m&aacute;s de ellos&rdquo;, cuenta entre l&aacute;grimas el hermano, que a&uacute;n no pierde la esperanza. &ldquo;La familia est&aacute; muy triste, fuimos a la polic&iacute;a e incluso a Ceuta y no hemos encontrado ninguna noticia&rdquo;, comenta.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hay muchos muertos en el mar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El caos que describen lo reconocen fuentes policiales, quienes explican que la mayor&iacute;a de las personas migrantes no llevaban consigo documentaci&oacute;n, algo que tambi&eacute;n ocurre con los cad&aacute;veres que permanecen en la funeraria a la espera de identificaci&oacute;n. Las mismas fuentes indican que se est&aacute; valorando la posibilidad de crear una oficina que se dedique a recibir las llamadas y visitas<em> in situ </em>de las familias que creen que algunos de sus allegados desaparecidos pudieron intentar el cruce, pero este extremo a&uacute;n no ha sido confirmado oficialmente por la Delegaci&oacute;n del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que entraron y ahora regresan ni siquiera cuentan con un tel&eacute;fono con el que comunicarse, o en caso de contar con un m&oacute;vil, no han sido capaces de hacerse con una tarjeta SIM debido al cierre de los establecimientos de la ciudad aut&oacute;noma durante este viernes, algo que da esperanza a quienes a&uacute;n esperan noticias al otro lado de la frontera. 
    </p><p class="article-text">
        Es el caso del hermano de Mohamed El Kafhali, otro joven de 17 a&ntilde;os que anunci&oacute; en casa su intenci&oacute;n de intentar pasar a Espa&ntilde;a junto a Mohamed Ben Ayad, un amigo de su misma edad, de la provincia de Chefchauoen. Se agarra a la posibilidad de que hayan vuelto a Castillejos y est&eacute;n incomunicados. &ldquo;Esperamos encontrarlos&rdquo;, alcanza a decir en castellano.
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            <span class="title">
                Mohamed El Kafhali y Mohamed Ben Ayad.                            </span>
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        Quienes buscan a ni&ntilde;os y adolescentes pueden ponerse en contacto directamente con el tel&eacute;fono del &Aacute;rea de Menores de la ciudad, que facilita informaci&oacute;n directa sobre quienes est&aacute;n bajo su tutela. Adem&aacute;s, tanto para mayores como para menores, la Guardia Civil aconseja denunciar la desaparici&oacute;n en dependencias policiales de Ceuta, de cualquier otra localidad espa&ntilde;ola, o incluso en los pa&iacute;ses de origen. Es recomendable adem&aacute;s aportar muestras de ADN de allegados muy pr&oacute;ximos.
    </p><p class="article-text">
        La ONG Caminando Fronteras ha pedido que se garanticen los procedimientos que permitan la b&uacute;squeda y la identificaci&oacute;n a las familias que intentan localizar a los suyos. Asimismo, demanda que se pueda ofrecer un &ldquo;enterramiento digno a las v&iacute;ctimas y que sus familias puedan despedirse de ellos en base a sus creencias y su religi&oacute;n&rdquo; y reclama que se tengan en cuenta las circunstancias &ldquo;de vulnerabilidad de las familias para garantizar sus derechos y los de las v&iacute;ctimas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al caer la noche este s&aacute;bado en Castillejos, mientras algunos chavales continuaban intentando echarse al agua, no quedaban ya barcos marroqu&iacute;es surcando el litoral de este lado de la frontera. Un agente, se&ntilde;alando la costa, dijo a elDiario.es: &ldquo;Hay muchos muertos en el mar&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Illescas, Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/familias-rotas-angustia-busqueda-desaparecidos-tragedia-ceuta-no_1_13423128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Familias rotas y angustia en la búsqueda de los desaparecidos tras la tragedia de Ceuta: "No sabemos dónde están”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Desaparecidos,Fronteras,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regreso-marruecos-entrar-ceuta-han-mandado-vuelta_1_13422911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eb4ff76-3c2c-42a0-a572-7318821e5d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad de Castillejos continúa paralizada con decenas de personas tumbadas en jardines, soportales y refugios improvisados bajo los árboles mientras, en la playa, algunos migrantes cuentan que les gustaría volver a intentar cruzar la frontera</p><p class="subtitle">FOTOS | Así son las “barreras de contención” que ha instalado el Gobierno en el mar para evitar que pasen migrantes a nado
</p></div><p class="article-text">
        Tres j&oacute;venes marroqu&iacute;es caminan juntos desde Ceuta hasta Castillejos. Est&aacute;n volviendo a Marruecos. &ldquo;Yo vine desde T&aacute;nger, compart&iacute;a coche con ellos dos, que tambi&eacute;n iban solos y no los conoc&iacute;a&rdquo;, explica Simo mientras camina con elDiario.es el kil&oacute;metro que separa el nuevo control policial a la salida de localidad marroqu&iacute; del paso fronterizo hacia Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Descalzos, sin tel&eacute;fonos m&oacute;viles y tras varios d&iacute;as durmiendo en la calle, cuentan que, tras cruzar a Ceuta el pasado jueves junto a decenas de miles de migrantes m&aacute;s, hab&iacute;a cientos de personas en las calles de la peque&ntilde;a ciudad espa&ntilde;ola. Para Simo, que se&ntilde;ala varias cicatrices en las manos y en los brazos a causa de su trabajo en el campo, la vida en Marruecos se ha tornado m&aacute;s dif&iacute;cil para la juventud del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Los tres se conocieron por primera vez hace escasos d&iacute;as y ahora parece que han pasado toda una vida juntos. &ldquo;Hemos vuelto porque la frontera est&aacute; saturada&rdquo;, explica. El camino de Simo y sus dos amigos termina entre coches policiales tras la intensificaci&oacute;n de controles de las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es en Castillejos.
    </p><p class="article-text">
        Al alzar la mirada en direcci&oacute;n a Ceuta, bajo una atm&oacute;sfera brumosa, se percibe <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-llegada-migrantes-ceuta-gobierno-empieza-instalar-barreras-contencion-tarajal-noche-incidentes_6_13422273_1124200.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva estructura flotante de color naranja en el mar.</a> Es la barrera neum&aacute;tica de 500 metros que est&aacute; instalando el Gobierno de Espa&ntilde;a en el espig&oacute;n de el Tarajal, apenas un d&iacute;a despu&eacute;s de que Pedro S&aacute;nchez anunciara el nuevo elemento <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-califica-violacion-integridad-nacional-entrada-ceuta-achaca-mafias-pondremos-recursos_1_13420468.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante su visita a la ciudad</a> aut&oacute;noma, en la que avanz&oacute; que se situar&iacute;an boyas &ldquo;para que se vea desde el punto de vista administrativo que existe una barrera de contenci&oacute;n y, por tanto, se pueda producir y desarrollar esas repatriaciones en frontera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones especializadas temen que la intenci&oacute;n detr&aacute;s de esta &ldquo;barrera&rdquo; sea retomar las devoluciones en caliente de las personas migrantes que intentan acceder a nado tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que puso fin a esta pr&aacute;ctica hasta entonces sistem&aacute;tica y que ha sido denunciada durante a&ntilde;os por las ONG su car&aacute;cter ilegal.</a>
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No lo hag&aacute;is, no merece la pena&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Un grupo de j&oacute;venes trata de cruzar a nado hacia el Tarajal. &ldquo;No lo hag&aacute;is, no merece la pena. Parad, hermanos, parad&rdquo;, grita uno de los amigos de Simo desde arriba. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hab&iacute;a donde quedarse. Ceuta est&aacute; saturado, no hay comida, ni agua y est&aacute;n todos los comercios cerrados&rdquo;, responde a la pregunta de por qu&eacute; ha vuelto. Es una imagen que tambi&eacute;n se repite en este lado de la frontera y, aunque Simo es consciente, prefiere quedarse. &ldquo;Ya est&aacute; bien&rdquo;, insiste. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos vuelven &ndash;el Gobierno espa&ntilde;ol asegur&oacute; este viernes que <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-entrada-migrantes-ceuta-directo-15-muertos-llegada-espana_6_13419607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">48.300 de las m&aacute;s de 50.000 personas</a> que calcula que entraron ya lo hab&iacute;an hecho&ndash;, pero en Castillejos la vida contin&uacute;a paralizada. &ldquo;No hay forma de volver a T&aacute;nger&rdquo;, explica. Como resultado, decenas de personas est&aacute;n tumbadas en jardines, soportales y refugios improvisados bajo los &aacute;rboles de la ciudad. 
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            <span class="title">
                Vista de la valla fronteriza entre el municipio marroquí de Fnideq (Castillejos en su denominación castellana) y la ciudad española de Ceuta.                            </span>
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        La ma&ntilde;ana de este s&aacute;bado en Castillejos ha transcurrido con un fuerte dispositivo policial y, aunque no se desencadenan disturbios como en las anteriores jornadas, s&iacute; se viven momentos de tensi&oacute;n entre las fuerzas de seguridad y los j&oacute;venes, sobre todo aquellos que siguen intent&aacute;ndolo a nado. A diferencia de los d&iacute;as anteriores, el dispositivo no solo est&aacute; reforzado en el propio paso fronterizo, sino tambi&eacute;n a un kil&oacute;metro del mismo y bloquea el paso de los j&oacute;venes que hace unos d&iacute;as avanzaban por tierra o a lo largo de la costa hasta el Tarajal. Hay m&aacute;s cuerpos de seguridad y tambi&eacute;n cientos de migrantes que est&aacute;n volviendo a Castillejos. 
    </p><p class="article-text">
        El caso de Adam es distinto. El joven, de 24 a&ntilde;os y de origen sudan&eacute;s, est&aacute; solo. Avanza con el resto hasta el nuevo puesto de control fronterizo, desde donde se acerca a uno de los polic&iacute;as marroqu&iacute;es para pedirle auxilio. El joven termina tumbado en la sombra por un golpe de calor. Toda su familia vive en Darfur, la capital de Sud&aacute;n y &eacute;l trabaja desde hace dos a&ntilde;os en la venta ambulante en Marrakech, a m&aacute;s de 600 kil&oacute;metros de esta frontera. 
    </p><h2 class="article-text">Volverlo a intentar</h2><p class="article-text">
        Adam asegura que lo han &ldquo;echado&rdquo; de Ceuta, sin especificar c&oacute;mo ni de qu&eacute; forma, y que, aun as&iacute;, quiere volver a intentarlo. El joven lleg&oacute; el jueves despu&eacute;s de coger un tren desde Marrakech a Casablanca, un coche de Casablanca a T&aacute;nger para finalmente andar durante m&aacute;s de 12 horas hasta Castillejos. Desde su tel&eacute;fono m&oacute;vil ense&ntilde;a diferentes cuentas de Instagram, con el nombre de Haraga Ceuta o Haraga Fnidek: v&iacute;deos de otros j&oacute;venes avanzando hacia la frontera en grupo, cruzando por el mar o alentando el cruce irregular hacia la ciudad aut&oacute;noma. &ldquo;Me enter&eacute; a trav&eacute;s de estos v&iacute;deos de que ven&iacute;a mucha gente a intentar cruzar hacia Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Entre todas las personas que avanzan, tambi&eacute;n hay menores. &ldquo;Nos han mandado de vuelta aqu&iacute;, pero yo no quer&iacute;a volver&rdquo;, insiste uno de ellos, de origen marroqu&iacute;, que tampoco da m&aacute;s detalles. Un hinchable redondo rodea su cintura. &ldquo;Si no podemos volver a nuestras casas, seguiremos intent&aacute;ndolo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
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                Vista de la ciudad de Castillejos en Marruecos.                             </span>
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        Este viernes, en el centro de Ceuta, polic&iacute;as se acercaban a grupos de chavales incit&aacute;ndoles a volver, en algunas ocasiones e indic&aacute;ndoles la direcci&oacute;n de la frontera, un factor que, seg&uacute;n contaron los propios migrantes a elDiario.es, tambi&eacute;n les ha llevado a recorrer el camino de vuelta. 
    </p><p class="article-text">
        En su visita a Ceuta, S&aacute;nchez habl&oacute; de una &ldquo;labor de informaci&oacute;n&rdquo; y reiter&oacute; el car&aacute;cter &ldquo;voluntario&rdquo; de las salidas. &ldquo;Se ha pedido a la polic&iacute;a local que informe a los migrantes que est&aacute;n en otras partes de la ciudad, y no en la frontera, de que se han abierto las fronteras y ya pueden proceder a su salida&rdquo;, dijo el presidente del Gobierno. &ldquo;Hay una labor de informaci&oacute;n para que estas personas puedan salir voluntariamente salir de la ciudad aut&oacute;noma de Ceuta y regresar a sus ciudades de origen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un testigo consultado por este medio describe la actitud intimidatoria de ciertos efectivos espa&ntilde;oles, con empujones y golpes en algunos casos. Algunas informaciones al otro lado de la frontera describen &ldquo;columnas de j&oacute;venes&rdquo; conducidas por polic&iacute;as y militares hacia el Tarajal. 
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones sociales como Oxfam han recordado que cualquier actuaci&oacute;n de las administraciones debe respetar las garant&iacute;as individuales y que no caben las &ldquo;respuestas colectivas&rdquo; que impidan evaluar la situaci&oacute;n de cada persona, lo que, por ejemplo, puede socavar el derecho de asilo. 
    </p><p class="article-text">
        En este lado, algunos han desistido, otros tambi&eacute;n pero no pueden volver a sus ciudades y, por lo tanto, tendr&aacute;n que seguir por las calles de Castillejos hasta entonces. Algunos, en cambio, no tiran la toalla y siguen esperando, una vez m&aacute;s, el momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regreso-marruecos-entrar-ceuta-han-mandado-vuelta_1_13422911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Migrantes,Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la esperanza a los retornos en el lado marroquí de la frontera con Ceuta: “No nos queda nada"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b287da4d-5c9f-419c-bc65-151ce80d0f88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1046y1054.jpg" width="1200" height="675" alt="De la esperanza a los retornos en el lado marroquí de la frontera con Ceuta: “No nos queda nada&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este jueves por la noche, tras el cruce de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma, autoridades marroquíes emplearon material antidisturbios y gases lacrimógenos para dispersar a quienes se congregaban en los alrededores de la frontera</p><p class="subtitle">Miles de personas que entraron en Ceuta regresan a Marruecos: “La Policía nos andaba persiguiendo”
</p></div><p class="article-text">
        Hamid y Ahmed estaban enganchados a las pantallas de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Sirenas, <em>Hraya </em>(t&eacute;rmino utilizado en redes sociales para referirse a la migraci&oacute;n irregular), v&iacute;deos de j&oacute;venes en el mar, una madre que llora la desaparici&oacute;n de sus hijos y un padre que, en cambio, a&uacute;pa en brazos a su beb&eacute;, de escasos meses de edad, mientras se sumerge en la playa de Castillejos, la ciudad marroqu&iacute; fronteriza con Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        400 kil&oacute;metros separaban a Hamid y Ahmed de su destino final. Se escapan de la represi&oacute;n policial en la estaci&oacute;n de tren de Casablanca y, despu&eacute;s de mucho esperar, subieron al tren cuando marcaban las 17:00 de la tarde del 30 de julio. <em>Hraya</em> Ceuta. &ldquo;No nos queda nada, solo Dios&rdquo;, dice Hamid en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        De camino a Castillejos, Hamid y Ahmed consiguieron subirse a un coche privado que avanz&oacute; hacia la frontera con la ciudad aut&oacute;noma. Ese paso donde, desde la ma&ntilde;ana del jueves, miles de j&oacute;venes se hab&iacute;an agolpado. Una hilera de coches marchaba hacia la ciudad marroqu&iacute; mientras decenas de personas como Hamid y Ahmed avanzaban, andando, desde T&aacute;nger hasta Castillejos. 75 kil&oacute;metros. A las 00.00 horas de la noche, los pitidos de los coches y las sirenas de los furgones que intentaban llegar el cruce en Espa&ntilde;a romp&iacute;an el silencio propio del mar. 
    </p><p class="article-text">
        Conforme pas&oacute; la noche, la situaci&oacute;n se complic&oacute;. De pronto, una monta&ntilde;a de fuego y humo negro se abr&iacute;a paso en la oscuridad de la madrugada. Era un autob&uacute;s, en llamas. De fondo, Ceuta, Espa&ntilde;a, donde <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/miles-personas-cruzan-ceuta-mayor-entrada-crisis-2021-queremos-ayudar-padres-no-hay_1_13419247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decenas de miles de personas hab&iacute;an cruzado por tierra </a>y por mar. En la madrugada se registraron entre las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es y grupos en las colinas pr&oacute;ximas al paso fronterizo con Ceuta. Las autoridades marroqu&iacute;es no han facilitado cifras oficiales sobre heridos, v&iacute;ctimas o detenidos, aunque, seg&uacute;n algunas informaciones, decenas de personas han sido detenidas por la polic&iacute;a en Castillejos en las &uacute;ltimas horas.
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                    alt="Imagen de un autobús incendiado a unos cientos de metros del paso fronterizo en Castillejo, cuyas causas se desconocen, y que no ha dejado víctimas."
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            <span class="title">
                Imagen de un autobús incendiado a unos cientos de metros del paso fronterizo en Castillejo, cuyas causas se desconocen, y que no ha dejado víctimas.                            </span>
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        Hamid hab&iacute;a perdido la conexi&oacute;n y hablar con &eacute;l era casi imposible. Hasta que un golpe seco toc&oacute; la espalda de esta periodista. &ldquo;He conseguido llegar&rdquo;, celebraba. En la estaci&oacute;n de Casablanca, contaba que no tiene oportunidades laborales en Marruecos. &ldquo;No hay leyes ni hospitales adecuados, faltan muchos servicios. Sin embargo, en el extranjero tenemos la ambici&oacute;n de estudiar y trabajar&rdquo;, explicaba. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Pedro S&aacute;nchez ha insistido en atribuir la situaci&oacute;n a una supuesta &ldquo;lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo&rdquo;, en referencia a la decisi&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/recogidos-aguas-ceuties-devueltos-marruecos-caliente-son-devoluciones-supremo-ordena-frenar_1_13369324.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que puso fin a las devoluciones en caliente en el mar, confirmando la ilegalidad de esta pr&aacute;ctica que ha sido sistem&aacute;tica y cuestionada durante a&ntilde;os.</a>
    </p><p class="article-text">
        Pero, el jueves por la noche, en Castillejos, nadie caminaba en grupos grandes, ni siquiera con un destino final similar. Algunos solos y otros acompa&ntilde;ados de amigos, familiares, hijos. En grupos de seis o siete personas, varios atravesaban las vallas metalizadas en el espig&oacute;n, otros daban la vuelta, heridos y exhaustos mientras, otros tantos, esperaban sentados en el paseo mar&iacute;timo de Castillejos o tumbados en las zonas ajardinadas de la ciudad. Los que probaban suerte en el mar corr&iacute;an con flotadores oscuros, aletas y gafas de buceo. Nada m&aacute;s. &ldquo;Solo Dios&rdquo;, repet&iacute;a un joven que corr&iacute;a solo.
    </p><h2 class="article-text">El d&iacute;a despu&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Sobre las 7:00 de la ma&ntilde;ana del viernes, Mohamed, de origen senegal&eacute;s, estaba tumbado en la playa con vistas a El Tarajal. Como &eacute;l, decenas de j&oacute;venes, de mayor&iacute;a marroqu&iacute;es, hab&iacute;an pasado la noche en vela entre intentos de cruce y cabezadas en los aleda&ntilde;os de la entrada hacia Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de c&oacute;mo ha llegado hasta aqu&iacute;, ninguna de las personas consultadas mencion&oacute; la sentencia del Tribunal Supremo. Tampoco Mohamed, que camina solo y se limita a decir, sin dar m&aacute;s detalles, que vio una publicaci&oacute;n en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Amina sujetaba el m&oacute;vil y lloraba desconsoladamente. Estaba buscando a sus hijos. &ldquo;El peque&ntilde;o ha conseguido cruzar, est&aacute; en Ceuta. El mayor no tiene conexi&oacute;n, me dijo que lo intentar&iacute;a una vez, pero han pasado m&aacute;s de 12 horas desde entonces&rdquo;, explicaba. 
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana transcurri&oacute; con m&aacute;s presencia juvenil que lleg&oacute; no solo desde Casablanca, sino tambi&eacute;n desde otras ciudades como Kenitra o El Jadida, y con unas fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es que apenas dispersaban a los grupos que llegan a aglomerarse frente a la valla de Ceuta. 
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;as para cruzar son diferentes. Est&aacute; el camino a trav&eacute;s del mar, donde muchos j&oacute;venes aguardaban ante la mirada de algunos de los barcos policiales que controlan la costa. Entre los bosques de las monta&ntilde;as, donde conforme pasaba la ma&ntilde;ana, los gendarmes marroqu&iacute;es empezaron a lanzar gases lacrim&oacute;genos. Y en primera l&iacute;nea de la carretera, donde, cuando marcaban las 12 del mediod&iacute;a, un cami&oacute;n cisterna, rodeado de decenas de militares marroqu&iacute;es, avanzaba con paso firme. La dispersi&oacute;n fue efectiva y en las siguientes horas el dispositivo policial se hace con la zona.
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            <span class="title">
                Varias personas descansan en una rotonda de Castillejos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando empezaba la tarde en Castillejos, decenas de personas volv&iacute;an a la ciudad marroqu&iacute;. Una joven, herida en el pie, estaba tumbada en una de las rotondas de la ciudad. Hab&iacute;a conseguido cruzar a Ceuta junto a su hermano de 12 a&ntilde;os, pero ha sido una de las miles de personas que han paseado de vuelta por el camino entre ambos pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno espa&ntilde;ol asegura que m&aacute;s de 48.300 migrantes han retornado ya a Marruecos de los aproximadamente 50.000 migrantes que calcula que entraron de forma irregular a la ciudad aut&oacute;noma. Muchos describen las dificultades que encontraron a su llegada y denuncian que han sufrido condiciones duras tras una noche a la intemperie.
    </p><p class="article-text">
        Muchos retornan, pero Castillejos estaba sumida en la incertidumbre. Aqu&iacute; el mundo se ha detenido. &ldquo;Los servicios de taxi llevan suspendidos desde ayer por la tarde, los comercios est&aacute;n cerrados y no hay agua ni comida&rdquo;, dijo un joven.  Al menos 57 personas cuando intentaban entrar a nado en el enclave espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/esperanza-retornos-lado-marroqui-frontera-ceuta-no-queda_1_13422040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:28:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la esperanza a los retornos en el lado marroquí de la frontera con Ceuta: “No nos queda nada"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Ceuta,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "prioridad nacional" de PP y Vox golpea la cooperación al desarrollo autonómica: "No es un recorte, es una desaparición"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/prioridad-nacional-pp-vox-golpea-cooperacion-desarrollo-autonomica-no-recorte-desaparicion_1_13380047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1884b2c1-3259-4491-ba1b-fca7dd7fdf99_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086508.jpg" width="765" height="430" alt="La &quot;prioridad nacional&quot; de PP y Vox golpea la cooperación al desarrollo autonómica: &quot;No es un recorte, es una desaparición&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los acuerdos autonómicos entre ambas formaciones en Extremadura, Aragón y Andalucía y Castilla y León allanan el camino hacia el "desmantelamiento" de la ayuda exterior que procede de las comunidades autónomas. En algunos casos, sus promesas ya se han traducido en drásticos recortes</p><p class="subtitle">Las ONG extremeñas denuncian un recorte del 87% en las ayudas de educación para la ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        La &ldquo;prioridad nacional&rdquo; de PP y Vox ha empezado a golpear las pol&iacute;ticas de cooperaci&oacute;n al desarrollo. Los acuerdos auton&oacute;micos entre ambas formaciones en Extremadura, Andaluc&iacute;a y Castilla y Le&oacute;n allanan el camino hacia la reducci&oacute;n de las partidas destinadas a ayuda exterior y, en algunos casos, se han traducido en anuncios de dr&aacute;sticos recortes. El Gobierno extreme&ntilde;o, por ejemplo, ha limitado a un 0,03% del presupuesto, mientras que el de Castilla y Le&oacute;n ha anunciado este lunes que limitar&aacute; &ldquo;al m&iacute;nimo exigido por ley&rdquo; su dotaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;No s&eacute; si podemos hablar de recorte. Han eliminado totalmente el presupuesto de la Ley extreme&ntilde;a de cooperaci&oacute;n y solidaridad internacional. Tenemos que hablar de la desaparici&oacute;n de la cooperaci&oacute;n&rdquo;, denuncian desde la Coordinadora Extreme&ntilde;a de ONGD (CONGDEX) en una conversaci&oacute;n con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Vicepresidencia y Consejer&iacute;a de Desregulaci&oacute;n, Servicios Sociales y Familia de Extremadura defienden su decisi&oacute;n. Seg&uacute;n explican a elDiario.es, el consenso previo en torno a la cooperaci&oacute;n &ldquo;no puede presentarse como un mandato inmutable&rdquo;. Seg&uacute;n detallan, Vox concurri&oacute; a las elecciones auton&oacute;micas con un programa que inclu&iacute;a la eliminaci&oacute;n del &ldquo;gasto p&uacute;blico e ideol&oacute;gico&rdquo; en cooperaci&oacute;n internacional. &ldquo;El 17% de los extreme&ntilde;os respald&oacute; esa propuesta en las urnas&rdquo;, se&ntilde;alan desde la Consejer&iacute;a, que defiende una &ldquo;reordenaci&oacute;n de prioridades&rdquo; para dirigir los recursos p&uacute;blicos a servicios sociales, familias, menores y extreme&ntilde;os en situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Este lunes, el nuevo gobierno de coalici&oacute;n PP-Vox de Castilla y Le&oacute;n ha confirmado su intenci&oacute;n de aprobar un duro golpe a la cooperaci&oacute;n auton&oacute;mica. La Conserjer&iacute;a de Ayudas Sociales, dirigida por el partido de extrema derecha, ha anunciado que dejar&aacute; la cooperaci&oacute;n internacional al desarrollo en &ldquo;el m&iacute;nimo legal exigido&rdquo; y orientar&aacute; la prioridad de estos fondos hacia aquellos pa&iacute;ses que &ldquo;colaboren&rdquo; con Castilla y Le&oacute;n &ldquo;en la repatriaci&oacute;n y retorno de menores en situaci&oacute;n irregular&rdquo;. Sin embargo, los Gobiernos regionales no tienen competencia en materia de repatriaci&oacute;n de inmigrantes. 
    </p><p class="article-text">
        En Andaluc&iacute;a, el acuerdo de gobierno menciona expresamente las ayudas destinadas a cooperaci&oacute;n internacional dentro de las subvenciones que se pretenden reducir progresivamente &ldquo;hasta su eliminaci&oacute;n&rdquo; si no contribuyen de forma directa a la calidad de vida de los andaluces. La presidenta de la Coordinadora Andaluza de ONGD (CAONGD), Patricia S&aacute;nchez sostiene que la medida 144 del pacto PP-Vox supone &ldquo;un ataque directo&rdquo; porque no plantea evaluar ni mejorar la cooperaci&oacute;n, sino avanzar en su eliminaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva no se limita a Andaluc&iacute;a y Extremadura. En Arag&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/aragon/politica/nuevo-golpe-vox-cooperacion-aragon-retira-apoyo-catedra-unizar-destina-prioridad-nacional_1_13287230.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presupuesto auton&oacute;mico de cooperaci&oacute;n ha ca&iacute;do casi un 77% desde 2024</a>, hasta 1,44 millones de euros, apenas el 0,02% del presupuesto regional y su nivel m&aacute;s bajo en 25 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, el Ejecutivo tambi&eacute;n ha ordenado la retirada de unos 30.000 euros anuales a la C&aacute;tedra de Cooperaci&oacute;n al Desarrollo de la Universidad de Zaragoza, con 18 a&ntilde;os de trayectoria. La Federaci&oacute;n Aragonesa de Solidaridad (FAS) considera que la decisi&oacute;n &ldquo;pone freno a la solidaridad&rdquo; y vulnera los derechos humanos. 
    </p><h2 class="article-text">&lsquo;Prioridad nacional&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Los acuerdos entre ambos partidos pol&iacute;ticos est&aacute;n atravesados por el concepto de la &lsquo;prioridad nacional&rsquo;. Remedios Tierno, presidenta de Amnist&iacute;a Internacional en Extremadura, considera que las medidas defendidas en torno a ella pueden constituir una violaci&oacute;n de derechos humanos y de obligaciones internacionales del Estado. En concreto, Remedios se&ntilde;ala tres riesgos: &ldquo;La discriminaci&oacute;n directa o indirecta en el acceso a derechos; la adopci&oacute;n de medidas regresivas en derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales; y la vulneraci&oacute;n del inter&eacute;s superior del menor, especialmente en el caso de la infancia migrante no acompa&ntilde;ada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las palabras son importantes&rdquo;, advierte Remedios. A su juicio, normalizar conceptos como &lsquo;prioridad nacional&rsquo; en lugar de priorizar el incremento de recursos para derechos sociales de todas las personas ahonda en la estigmatizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n vulnerable y contribuye a incrementar el racismo y la xenofobia. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Consejer&iacute;a extreme&ntilde;a defiende que la cooperaci&oacute;n internacional y la acci&oacute;n exterior deben corresponder &ldquo;principalmente al Estado, no a las comunidades aut&oacute;nomas&rdquo;. Seg&uacute;n apuntan, los gobiernos auton&oacute;micos deben centrar sus presupuestos en las competencias que tienen atribuidas y en las necesidades directas de sus ciudadanos. Seg&uacute;n la Consejer&iacute;a, bajo el &ldquo;paraguas gen&eacute;rico de los derechos humanos&rdquo; se financien, seg&uacute;n su criterio, programas de contenido ideol&oacute;gico que no aportan un beneficio &ldquo;real ni medible&rdquo; m&aacute;s all&aacute; del sostenimiento de determinadas organizaciones. 
    </p><h2 class="article-text">Extremadura: una agencia sin pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        En Extremadura el golpe ha sido especialmente abrupto. Desde la Coordinadora Extreme&ntilde;a aseguran que no se trata de una reducci&oacute;n gradual, sino de un &ldquo;desmantelamiento&rdquo; de la pol&iacute;tica p&uacute;blica de cooperaci&oacute;n. Seg&uacute;n alertan, el dinero que permanece en los presupuestos no alcanza para sostener convocatorias ni programas, sino apenas para mantener una m&iacute;nima estructura administrativa.
    </p><p class="article-text">
        La CONGDEX advert&iacute;a que el recorte afectar&iacute;a a programas de salud, educaci&oacute;n, protecci&oacute;n de la infancia y ayuda humanitaria en contextos de vulnerabilidad extrema. La Consejer&iacute;a, sin embargo, niega que la mayor parte de los fondos estuvieran destinados exclusivamente a esos sectores. &ldquo;Muchas partidas financiaban proyectos de claro componente ideol&oacute;gico&rdquo;, afirman. Desde esa premisa, el Gobierno auton&oacute;mico sostiene que tiene el deber de revisar ese gasto y destinar los recursos a &ldquo;las necesidades reales de Extremadura&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de interlocuci&oacute;n es otra de las principales quejas del sector de las ONG. La Coordinadora extreme&ntilde;a explica que ha mantenido reuniones con grupos parlamentarios, incluido el PP, pero que no ha logrado reunirse con el Gobierno auton&oacute;mico ni con la presidenta Mar&iacute;a Guardiola, pese a haberlo solicitado &ldquo;por activa y por pasiva&rdquo;. La entidad reclama conocer el plan de trabajo y qu&eacute; ocurrir&aacute; con la Agencia Extreme&ntilde;a de Cooperaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo (AEXCID). La directora de esta agencia, Isabel Belloso, present&oacute; su dimisi&oacute;n tras conocer la reducci&oacute;n del presupuesto de 11 a 2 millones de euros llevando a la integraci&oacute;n de la AEXCID en una estructura m&aacute;s reducida dentro de la Junta. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Junta asegura en conversaciones con elDiario.es que la Agencia Extreme&ntilde;a de Cooperaci&oacute;n seguir&aacute; existiendo, aunque &ldquo;dentro de una estructura administrativa m&aacute;s ajustada y coherente con las prioridades del Gobierno&rdquo;. Lo que no continuar&aacute;, seg&uacute;n la Consejer&iacute;a, es &ldquo;un modelo sobredimensionado, con convocatorias mantenidas por inercia y orientadas en muchos casos a financiar proyectos ideol&oacute;gicos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Andaluc&iacute;a: de 47 a 20 millones para cooperaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En Andaluc&iacute;a, la preocupaci&oacute;n se concentra en la medida 144 del acuerdo entre PP y Vox. La CAONGD denuncia que el pacto se&ntilde;ala espec&iacute;ficamente a las ayudas de cooperaci&oacute;n internacional al desarrollo para reducirlas progresivamente hasta su eliminaci&oacute;n si no se considera que contribuyen de forma directa a la calidad de vida de los andaluces. Para la Coordinadora, esa formulaci&oacute;n instala una falsa disyuntiva, &ldquo;como si la justicia social dentro de Andaluc&iacute;a compitiera con la solidaridad internacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n andaluza, recuerdan las organizaciones, no es una actividad accesoria. Est&aacute; recogida en el Estatuto de Autonom&iacute;a, en la Ley Andaluza de Cooperaci&oacute;n, en planes directores y en una arquitectura institucional construida durante d&eacute;cadas, incluida la Agencia Andaluza de Cooperaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo. Tras la composici&oacute;n y el anuncio por parte de Juanma Moreno del nuevo Gobierno de Andaluc&iacute;a, queda pendiente por concretar el nivel de viceconsejer&iacute;as y secretar&iacute;as generales. Una decisi&oacute;n que s&iacute; podr&iacute;a afectar al futuro de la propia Agencia Andaluza.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el futuro no es prometedor ya que los datos muestran un retroceso sostenido. Andaluc&iacute;a pas&oacute; de invertir 47,33 millones de euros en Ayuda Oficial al Desarrollo en 2018 a 20,5 millones en 2025, apenas un 0,04% del presupuesto auton&oacute;mico, seg&uacute;n la CAONGD. La directora de la Coordinadora subraya que esa ca&iacute;da se ha producido mientras el presupuesto general de la Junta crec&iacute;a a&ntilde;o tras a&ntilde;o, lo que descarta, a su juicio, que el problema sea la falta de recursos: &ldquo;No hablamos de una imposibilidad econ&oacute;mica, sino de prioridades&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        El contexto estatal tampoco ayuda. Seg&uacute;n el informe de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo sobre cooperaci&oacute;n auton&oacute;mica, la media de los presupuestos destinados por las comunidades aut&oacute;nomas a la cooperaci&oacute;n en 2025 se situ&oacute; en el 0,12%, equivalente a 8,5 euros por habitante al a&ntilde;o y muy lejos del 0,7% comprometido. Aunque 2025 fue el a&ntilde;o con mayor presupuesto auton&oacute;mico global destinado a cooperaci&oacute;n (334,4 millones frente a los 325,7 millones en 2024), el crecimiento fue desigual. En el &aacute;mbito local, el 75% de los ayuntamientos y diputaciones analizados destinaban en 2024 menos del 0,7% a Ayuda Oficial al Desarrollo. 
    </p><h2 class="article-text">Proyectos a medio hacer</h2><p class="article-text">
        El impacto de estos recortes no se mide solo en partidas presupuestarias. Rafael Cantero, presidente de CIC Bat&aacute;, una organizaci&oacute;n con sede en C&oacute;rdoba, pero con impacto nacional e internacional, explica que la reducci&oacute;n de fondos de cooperaci&oacute;n de la Junta de Andaluc&iacute;a ha dejado paralizados compromisos con organizaciones de Mozambique, Bolivia y otros pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n, explica Cantero, no funciona como una intervenci&oacute;n puntual que empieza y termina en varios meses. &ldquo;Los proyectos se planifican durante a&ntilde;os, se construyen con organizaciones locales y dependen de relaciones de confianza. Cuando la financiaci&oacute;n se corta de golpe, se reduce el impacto de procesos ya iniciado y se quiebran compromisos con organizaciones que contaban con nuestra ayuda&rdquo;, insiste el presidente de CIC Bat&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Cantero tambi&eacute;n advierte sobre la p&eacute;rdida de calidad de la cooperaci&oacute;n. &ldquo;Andaluc&iacute;a tiene una agencia t&eacute;cnicamente preparada, con personal formado y capacidad institucional, pero cada vez con menos fondos. La paradoja es tener una estructura p&uacute;blica especializada mientras se debilita la pol&iacute;tica que esta estructura debe ejecutar&rdquo;, insiste. 
    </p><h2 class="article-text">El rol de la cooperaci&oacute;n auton&oacute;mica </h2><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n descentralizada es una de las se&ntilde;as de identidad del modelo espa&ntilde;ol de ayuda al desarrollo. Las comunidades aut&oacute;nomas, ayuntamientos y diputaciones han sostenido durante a&ntilde;os proyectos que, en muchos casos, llegan donde la cooperaci&oacute;n estatal no llega. En Extremadura, las organizaciones recuerdan que la comunidad tambi&eacute;n fue hist&oacute;ricamente receptora de ayudas europeas y de solidaridad interterritorial. 
    </p><p class="article-text">
        El informe del Sector de las ONGD 2025 de la Coordinadora muestra la dimensi&oacute;n del trabajo. En 2025, las organizaciones estuvieron presentes en 100 pa&iacute;ses y desarrollaron 4.322 proyectos que contribuyeron a mejorar las condiciones de vida de casi 59 millones de personas. El documento tambi&eacute;n recuerda que las organizaciones no solo trabajan fuera de Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n en educaci&oacute;n para la transformaci&oacute;n y justicia global dentro del pa&iacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya Aybar Laafou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/prioridad-nacional-pp-vox-golpea-cooperacion-desarrollo-autonomica-no-recorte-desaparicion_1_13380047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 20:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cooperación al desarrollo,Extremadura,Aragón,prioridad nacional,ONGs]]></media:keywords>
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