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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ascensión Palomares Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ascension-palomares-ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ascensión Palomares Ruiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar a quienes educan es cuidar nuestro futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cuidar-educan-cuidar-futuro_132_13563567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e3d8b4c-b321-455a-8b5a-744cc4dabd19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar a quienes educan es cuidar nuestro futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay transformación social posible sin educación. Y no hay educación de calidad sin docentes bien formados, reconocidos y apoyados</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        Cada 5 de octubre celebramos el D&iacute;a Mundial de los Docentes. Este a&ntilde;o, bajo el lema 'Apoyar al personal docente: 60 a&ntilde;os protegiendo la profesi&oacute;n, promoviendo su condici&oacute;n y configurando nuestro futuro', la fecha deber&iacute;a servir para algo m&aacute;s que para una celebraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os dedicados a la educaci&oacute;n, habiendo ejercido la docencia en distintos niveles, participado en numerosas investigaciones y publicaciones, sigo convencida de algo que hoy necesitamos recordar con m&aacute;s fuerza que nunca: no hay transformaci&oacute;n social posible sin educaci&oacute;n. Y no hay educaci&oacute;n de calidad sin docentes bien formados, reconocidos y apoyados.
    </p><p class="article-text">
        Al profesorado le estamos demandando mucho. Le pedimos que ense&ntilde;e contenidos, eduque en valores, atienda la diversidad, detecte dificultades, prevenga el acoso, acompa&ntilde;e emocionalmente, forme ciudadanos cr&iacute;ticos y, ahora tambi&eacute;n, que sepa utilizar la inteligencia artificial. Todo ello en aulas cada vez m&aacute;s complejas y diversas.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta no es si los docentes est&aacute;n preparados. La pregunta es si les estamos dando las condiciones para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a puede ser una gran aliada, pero nunca deber&iacute;a hacernos olvidar que educar es una tarea esencialmente humana. Una m&aacute;quina puede ofrecer informaci&oacute;n o generar textos. Pero ense&ntilde;ar a pensar, despertar la curiosidad, acompa&ntilde;ar ante una dificultad o transmitir confianza cuando un alumno o alumna est&aacute; a punto de abandonar solo lo pueden hacer las personas.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece una de las grandes cuestiones de nuestro tiempo: la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        La escuela recibe cada d&iacute;a las desigualdades de la sociedad. No todos los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as nacen en las mismas condiciones ni tienen las mismas oportunidades. Pretender que todos lleguen al mismo punto partiendo de situaciones muy distintas es ignorar la realidad.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n no puede eliminar por s&iacute; sola las desigualdades, pero s&iacute; puede contribuir decisivamente a que el lugar de nacimiento, la situaci&oacute;n econ&oacute;mica o el nivel cultural de una familia no determinen de antemano el futuro de un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a. Para eso necesitamos docentes.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos docentes con una formaci&oacute;n s&oacute;lida, pero tambi&eacute;n con tiempo para preparar, coordinarse, innovar y atender individualmente a sus alumnos. Necesitamos reducir una burocracia que resta tiempo a lo esencial. Necesitamos equipos de orientaci&oacute;n y apoyo especializado. Necesitamos acompa&ntilde;ar a quienes empiezan y reconocer la experiencia de quienes llevan d&eacute;cadas en las aulas. Y necesitamos, sobre todo, recuperar el reconocimiento social de la profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La autoridad docente no se decreta. Se construye desde la competencia, el respeto y el reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Con demasiada frecuencia, las reformas se dise&ntilde;an lejos de las aulas. Nadie conoce mejor las dificultades y las posibilidades del sistema que quienes cada d&iacute;a trabajan en &eacute;l. Escuchar a los docentes no es un gesto de cortes&iacute;a: es una necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Apoyar al profesorado no es defender privilegios. Es defender el derecho de toda la ciudadan&iacute;a a una educaci&oacute;n de calidad. Invertir en docentes es invertir en cohesi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En este D&iacute;a Mundial de los Docentes deber&iacute;amos preguntarnos con honestidad: &iquest;Estamos cuidando suficientemente a quienes queremos que cuiden de nuestros hijos?
    </p><p class="article-text">
        Cuidar al profesorado significa mejorar sus condiciones de trabajo, ofrecer formaci&oacute;n &uacute;til y actualizada, reducir la burocracia, fortalecer la orientaci&oacute;n, favorecer la colaboraci&oacute;n con las familias y volver a colocar la educaci&oacute;n en el centro de nuestras prioridades colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Mi experiencia y mi activismo en defensa de una educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad me dan la autoridad para asegurar que la educaci&oacute;n transforma vidas. He visto alumnos y alumnas superar dificultades, descubrir capacidades que desconoc&iacute;an y encontrar en la escuela una oportunidad que quiz&aacute;s no hubieran tenido en otro lugar. Tambi&eacute;n he visto c&oacute;mo las desigualdades se convierten en barreras enormes cuando faltan los apoyos necesarios.
    </p><p class="article-text">
        Consecuentemente, sigo creyendo en la escuela p&uacute;blica, en sus profesionales y en su capacidad para construir una sociedad m&aacute;s justa. Pero, precisamente porque creo en ella, creo tambi&eacute;n que debemos exigir m&aacute;s: apoyos, recursos donde m&aacute;s se necesitan, formaci&oacute;n, reconocimiento y pol&iacute;ticas educativas estables que miren a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        No podemos pedir a la escuela que resuelva todos los problemas de la sociedad. Pero s&iacute; podemos pedir que sea uno de los lugares donde empecemos a resolverlos.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuidar a los docentes es cuidar la educaci&oacute;n. Cuidar la educaci&oacute;n es combatir las desigualdades. Y combatir las desigualdades es, en definitiva, cuidar nuestro futuro. Este deber&iacute;a ser, m&aacute;s all&aacute; de cualquier celebraci&oacute;n, el verdadero significado del D&iacute;a Mundial de los Docentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cuidar-educan-cuidar-futuro_132_13563567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 14:09:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidar a quienes educan es cuidar nuestro futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Docentes,Profesores,Enseñanza,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PISA: no necesitamos maquillar la foto, hay que mejorar la realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/pisa-no-necesitamos-maquillar-foto-hay-mejorar-realidad_132_13520314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39df131d-6929-46ec-acb9-f01cd6d96922_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x834y212.jpg" width="1200" height="675" alt="PISA: no necesitamos maquillar la foto, hay que mejorar la realidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"PISA solo puede decirnos dónde estamos, pero no puede decidir por nosotros hacia dónde queremos ir. Por eso hay que analizar qué ha funcionado, escuchar a quienes lo han hecho posible, corregir lo que aún falla, disponer de una inversión adecuada y, sobre todo, cuidar a quienes enseñan y a quienes aprenden"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos informes PISA he insistido en que los resultados educativos deben servir para corregir el rumbo, no para esconder las carencias. Si queremos preparar a nuestros j&oacute;venes para el futuro, hay que escuchar al alumnado, a los docentes y a las familias, y recuperar una verdadera cultura del cuidado.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo peor que obtener malos resultados en educaci&oacute;n: tenerlos y dedicar m&aacute;s esfuerzos a disimularlos que a analizar y solucionar sus causas. La educaci&oacute;n es demasiado importante para reducirla a una clasificaci&oacute;n, a veces incluso manipulada.
    </p><p class="article-text">
        PISA solo puede decirnos d&oacute;nde estamos, pero no puede decidir por nosotros hacia d&oacute;nde queremos ir. Por eso hay que analizar qu&eacute; ha funcionado, escuchar a quienes lo han hecho posible, corregir lo que a&uacute;n falla, disponer de una inversi&oacute;n adecuada y, sobre todo, cuidar a quienes ense&ntilde;an y a quienes aprenden.
    </p><p class="article-text">
        El mundo que encontrar&aacute;n nuestros j&oacute;venes ser&aacute; m&aacute;s tecnol&oacute;gico, m&aacute;s cambiante y probablemente m&aacute;s incierto. Necesitar&aacute;n conocimientos s&oacute;lidos, pero tambi&eacute;n pensamiento cr&iacute;tico, creatividad, capacidad para trabajar con otros, autonom&iacute;a, responsabilidad y la habilidad de seguir aprendiendo durante toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera prueba educativa no se realiza cada tres a&ntilde;os. Se celebra cada d&iacute;a en nuestras aulas.
    </p><p class="article-text">
        El mejor resultado no es ocupar un determinado puesto en una clasificaci&oacute;n internacional. Es conseguir que el alumnado con dificultades no abandone, que un docente pueda ense&ntilde;ar con ilusi&oacute;n, que una familia se sienta parte de la escuela y que nuestros j&oacute;venes salgan preparados no solo para aprobar ex&aacute;menes, sino para vivir con dignidad y responsabilidad en una sociedad que cambia r&aacute;pidamente.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de PISA 2025 ofrecen, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/vuelco-educativo-castilla-mancha-unica-region-mejora-pisa-frente-desplome-estatal_1_13494178.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el caso de Castilla-La Mancha</a>, motivos para valorar una evoluci&oacute;n positiva. La regi&oacute;n se sit&uacute;a por encima de la media espa&ntilde;ola en las tres competencias y mejora notablemente su posici&oacute;n relativa: en Ciencias pas&oacute; del 15.&ordm; puesto en 2022 al 6.&ordm; en 2025; en Lectura, del 13.&ordm; al 5.&ordm;; y en Matem&aacute;ticas, del 14.&ordm; al 6.&ordm;. En Ciencias, adem&aacute;s, es la &uacute;nica comunidad que mejora su puntuaci&oacute;n absoluta (+10 puntos, hasta 485).
    </p><p class="article-text">
        Son datos que debemos conocer y valorar. Pero tambi&eacute;n debemos preguntarnos algo m&aacute;s importante: &iquest;Por qu&eacute; mejoramos la posici&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; ha funcionado? &iquest;Qu&eacute; debemos mantener y qu&eacute; necesitamos cambiar todav&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Los datos de PISA no deben servir &uacute;nicamente para fabricar titulares. Deben servir para aprender. 
    </p><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n resulta especialmente necesaria cuando miramos hacia atr&aacute;s. En PISA 2022, Castilla-La Mancha obtuvo 464 puntos en Matem&aacute;ticas, 468 en Lectura y 475 en Ciencias, frente a los 472, 476 y 485 de media de la OCDE. El &uacute;ltimo informe vuelve a situarnos ante una realidad que, para quienes conocemos de cerca nuestras aulas, no resulta especialmente sorprendente. Los datos pueden discutirse, analizarse y contextualizarse &mdash;y deben hacerlo los expertos&mdash;, pero dif&iacute;cilmente pueden ignorarse. Tenemos problemas educativos que requieren respuestas serias, sostenidas y valientes. 
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente preocupante aparece cuando el debate deja de centrarse en c&oacute;mo mejorar el aprendizaje y comienza a girar en torno a c&oacute;mo conseguir una mejor fotograf&iacute;a. Las denuncias sobre posibles irregularidades cometidas en algunas comunidades para mejorar los resultados, si finalmente se confirman, deber&iacute;an hacernos reflexionar profundamente. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene mejorar una estad&iacute;stica si para ello empeoramos la verdad?
    </p><p class="article-text">
        PISA no deber&iacute;a ser un examen que los sistemas educativos intenten aprobar. Deber&iacute;a ser una herramienta para saber d&oacute;nde estamos y, sobre todo, para preguntarnos hacia d&oacute;nde queremos ir. 
    </p><p class="article-text">
        El problema no se arregla cambiando una cifra. Se arregla cambiando determinadas realidades. Y para hacerlo hay que empezar por una evidencia que con demasiada frecuencia olvidamos: la educaci&oacute;n sucede en las aulas y en las familias, no en los despachos.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier transformaci&oacute;n educativa que pretenda ser duradera necesita a los docentes. Sin docentes no hay reforma posible. No como ejecutores de reformas dise&ntilde;adas por otros, sino como protagonistas. Son ellos quienes conocen las dificultades concretas del alumno, quienes detectan antes que nadie los problemas de aprendizaje y quienes saben qu&eacute; medidas funcionan y cu&aacute;les se quedan en el papel. Resulta dif&iacute;cil entender que se puedan aprobar grandes reformas educativas sin escuchar lo suficiente a quienes tendr&aacute;n que hacerlas realidad cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco podemos dejar fuera a las familias. La escuela no puede educar sola. La familia tampoco. Cuando ambas caminan en direcciones diferentes, quien pierde es el alumno. Necesitamos reconstruir una alianza educativa basada en la confianza, la corresponsabilidad y el respeto mutuo. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que invertir m&aacute;s y mejor. La discusi&oacute;n no puede limitarse a cu&aacute;nto dinero se dedica a la educaci&oacute;n. Tambi&eacute;n debemos preguntarnos c&oacute;mo se utiliza y qu&eacute; resultados producen esa inversi&oacute;n. Necesitamos reforzar la atenci&oacute;n a la diversidad, mejorar la orientaci&oacute;n, abordar seriamente la educaci&oacute;n para la salud, apoyar al alumno con mayores dificultades, reducir las ratios, mejorar la formaci&oacute;n de los profesionales y dotar a los centros de estabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, necesitamos algo que quiz&aacute;s sea menos visible en los presupuestos, pero mucho m&aacute;s decisivo: tiempo para ense&ntilde;ar, tiempo para escuchar, tiempo para coordinarse y tiempo para que una familia y los docentes puedan hablar antes de que un problema se convierta en un fracaso.
    </p><p class="article-text">
        La cultura del cuidado no es bajar el nivel. Hablar de cuidado no significa construir una educaci&oacute;n sin esfuerzo ni exigencia. Significa exactamente lo contrario: crear las condiciones para que el esfuerzo tenga sentido y pueda sostenerse. El estudiante necesita que se le exija, pero tambi&eacute;n que alguien cree en sus posibilidades. Un docente necesita responsabilidad, pero tambi&eacute;n reconocimiento y apoyo. Una familia necesita participar, pero tambi&eacute;n sentirse parte de la comunidad educativa.
    </p><p class="article-text">
        Cuidar es prevenir el abandono, atender las dificultades a tiempo, mejorar la convivencia, proteger la salud emocional y conseguir que cada estudiante pueda desarrollar sus capacidades. Todo ello no es incompatible con la excelencia. Es una de sus condiciones. 
    </p><p class="article-text">
        Debemos educar para el futuro y ser elementos clave de un futuro diferente, al que debemos cuidar para vivir con dignidad, no solo para el pr&oacute;ximo ranking.
    </p><p class="article-text">
        Personalmente, considero que el error m&aacute;s profundo es que seguimos hablando de educaci&oacute;n con una mirada demasiado corta y poco transparente. 
    </p><p class="article-text">
        PISA deber&iacute;a provocar algo m&aacute;s que titulares durante unas semanas. Deber&iacute;amos obligarnos a preguntarnos qu&eacute; escuela queremos, qu&eacute; sociedad estamos construyendo y qu&eacute; estamos haciendo hoy para preparar a quienes vivir&aacute;n en ella ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no necesitamos maquillar la foto. Necesitamos mejorar la realidad que la fotograf&iacute;a intenta reflejar. Y para conseguirlo hacen falta menos batallas partidistas, menos obsesi&oacute;n por los rankings y m&aacute;s compromiso. Y, sobre todo, una pol&iacute;tica educativa que entienda, de una vez por todos, que educar no es fabricar resultados: es cuidar, exigir, acompa&ntilde;ar y preparar para la vida sin ning&uacute;n tipo de discriminaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/pisa-no-necesitamos-maquillar-foto-hay-mejorar-realidad_132_13520314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 05:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[PISA: no necesitamos maquillar la foto, hay que mejorar la realidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Informe Pisa,Educación,Estudiantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceuta: cuando la política abdica, las personas pagan el precio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ceuta-politica-abdica-personas-pagan-precio_132_13420516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a3b7df7-d8a4-4102-b011-86550cfb3a17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1404y1016.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta: cuando la política abdica, las personas pagan el precio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El debate se ha polarizado de forma estéril. Para unos, cualquier crítica a la gestión migratoria es xenofobia. Para otros, todo migrante es culpable de los problemas. Ambas visiones son falsas e injustas. La inmensa mayoría de quienes llegan buscan una vida mejor. La inmensa mayoría de los ceutíes solo quiere conservar la convivencia que durante décadas definió su ciudad"</p></div><p class="article-text">
        He dedicado m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de mi vida a la defensa de los derechos humanos, convencida de que la dignidad de la persona est&aacute; por encima de cualquier ideolog&iacute;a o inter&eacute;s pol&iacute;tico. Por eso no puedo permanecer en silencio ante <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-entrada-migrantes-ceuta-directo-15-muertos-llegada-espana_6_13419607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que est&aacute; ocurriendo en Ceuta</a>.
    </p><p class="article-text">
        Conozco bien la ciudad. He participado en varias ocasiones como miembro de tribunales de tesis doctorales y siempre regresaba impresionada: Ceuta era un ejemplo vivo de convivencia. Culturas, religiones y tradiciones diferentes coexist&iacute;an con naturalidad. Junto a Melilla, representaba lo mejor de la Espa&ntilde;a plural. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso duele tanto ver su deterioro actual.
    </p><p class="article-text">
        El problema no son las personas que llegan. Ning&uacute;n ser humano es enemigo por cruzar una frontera. Las migraciones han existido siempre y seguir&aacute;n existiendo mientras haya guerras, miseria o desesperanza. El verdadero fracaso no es la inmigraci&oacute;n, sino la ausencia de una pol&iacute;tica migratoria seria, estable y previsible.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os Espa&ntilde;a ha vivido de parches: cambios legislativos constantes, regularizaciones extraordinarias, mensajes contradictorios y una preocupante falta de estrategia de Estado. Mientras tanto, Ceuta y Melilla han sido utilizadas demasiado a menudo como piezas en un tablero diplom&aacute;tico con Marruecos. Los resultados ya son visibles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ningún ser humano es enemigo por cruzar una frontera. Las migraciones han existido siempre y seguirán existiendo mientras haya guerras, miseria o desesperanza. El verdadero fracaso no es la inmigración, sino la ausencia de una política migratoria seria, estable y previsible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llegan muchos j&oacute;venes solos, sin proyecto vital, sin recursos ni formaci&oacute;n. Ellos tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas. Pero ser&iacute;a injusto olvidar a los ceut&iacute;es: tienen derecho a vivir con tranquilidad, a sentirse seguros en sus barrios, a que sus hijos crezcan en un entorno de convivencia y no de tensi&oacute;n permanente. Tienen derecho a que sus gobernantes les expliquen qu&eacute; est&aacute; ocurriendo y cu&aacute;l es el plan para evitar que la excepci&oacute;n se convierta en norma.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos permitido que una ciudad s&iacute;mbolo de integraci&oacute;n llegue a esta situaci&oacute;n? Y, sobre todo, &iquest;qui&eacute;n asume la responsabilidad pol&iacute;tica de este fracaso?
    </p><p class="article-text">
        El debate se ha polarizado de forma est&eacute;ril. Para unos, cualquier cr&iacute;tica a la gesti&oacute;n migratoria es xenofobia. Para otros, todo migrante es culpable de los problemas. Ambas visiones son falsas e injustas. La inmensa mayor&iacute;a de quienes llegan buscan una vida mejor. La inmensa mayor&iacute;a de los ceut&iacute;es solo quiere conservar la convivencia que durante d&eacute;cadas defini&oacute; su ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Defender los derechos humanos no significa renunciar al Estado de Derecho. Los derechos solo se garantizan cuando el Estado protege sus fronteras, desmantela las mafias que trafican con personas, ordena los flujos y ofrece protecci&oacute;n real a quienes cumplen los requisitos legales e internacionales.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad no es abrir las puertas para luego abandonar a quienes llegan y quienes ya viv&iacute;an all&iacute;. Trasladar a las ciudades fronterizas un problema que compete al Estado y a la Uni&oacute;n Europea es injusto e insostenible. 
    </p><p class="article-text">
        Ceuta necesita recursos, planificaci&oacute;n y una estrategia compartida. 
    </p><p class="article-text">
        La paz social tambi&eacute;n es un derecho que debe protegerse. Decirlo no es ir contra los derechos humanos: es defender una sociedad democr&aacute;tica, segura y cohesionada, &uacute;nica garant&iacute;a real de que los derechos siguen existiendo.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a debe construir cuanto antes una pol&iacute;tica migratoria basada en tres principios inseparables: humanidad con quienes sufren, firmeza frente a las mafias, y respeto escrupuloso a la legalidad.
    </p><p class="article-text">
        Gobernar no es reaccionar cuando la crisis estalla. Gobernar es anticiparse para que no estalle.
    </p><p class="article-text">
        Ceuta merece recuperar su lugar como s&iacute;mbolo de convivencia, respeto y esperanza. Sus ciudadanos merecen ser escuchados sin descalificaciones. Y quienes llegan merecen un sistema justo, humano y ordenado que les diga con claridad cu&aacute;les son sus derechos y tambi&eacute;n sus obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de medio siglo defendiendo los derechos de las personas, sigo creyendo lo mismo: 
    </p><p class="article-text">
        No hay derechos humanos sin dignidad. 
    </p><p class="article-text">
        No hay dignidad sin justicia. 
    </p><p class="article-text">
        Y no hay justicia sin orden.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la pol&iacute;tica abdica de su responsabilidad, las primeras v&iacute;ctimas son siempre las personas. Todas las personas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ceuta-politica-abdica-personas-pagan-precio_132_13420516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 11:10:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceuta: cuando la política abdica, las personas pagan el precio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Derechos Humanos,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La educación no puede seguir llegando tarde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/educacion-no-seguir-llegando-tarde_132_13403933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/531c4b7c-850e-4016-9a94-d81b1db5cb98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x621y121.jpg" width="1200" height="675" alt="La educación no puede seguir llegando tarde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No podemos permitir que la prevención dependa de la voluntad individual de un centro, de un docente o de una administración concreta. La prevención debe ser una política de Estado"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        Otra mujer asesinada. Otra familia rota. Otra comunidad conmocionada. Y, despu&eacute;s, el mismo debate: protocolos, recursos, coordinaci&oacute;n, protecci&oacute;n, prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todo es necesario. Pero no es suficiente. Porque cuando una mujer es asesinada por su pareja o expareja, la violencia no comienza con el crimen. Mucho antes han podido aparecer el control, la posesi&oacute;n, los celos, la humillaci&oacute;n, el aislamiento y la desigualdad. Y, ante esa realidad, debemos hacernos una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;qu&eacute; estamos haciendo para educar contra la violencia antes de que sea demasiado tarde?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta no puede limitarse a actuar cuando ya existe una v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        La violencia machista no se combate &uacute;nicamente en los juzgados, en los servicios sociales o mediante medidas de protecci&oacute;n. Tambi&eacute;n se combate en las aulas, en las familias y en la construcci&oacute;n cotidiana de las relaciones humanas. Se combate ense&ntilde;ando, desde la infancia, que nadie pertenece a nadie; que el amor no controla; que los celos no son una prueba de cari&ntilde;o; que la libertad del otro no se negocia y que ninguna persona tiene derecho a humillar, dominar o da&ntilde;ar a otra.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n no es una soluci&oacute;n m&aacute;gica. Pero s&iacute; es una de las herramientas m&aacute;s poderosas para transformar las ideas, las actitudes y los comportamientos que pueden terminar normalizando la desigualdad y la violencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada nueva víctima nos obliga a mirar de frente una realidad que no podemos seguir aplazando. El dolor no puede convertirse en una noticia más. La indignación no puede durar únicamente unas horas. Y la memoria de las víctimas no puede limitarse a un minuto de silencio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los programas de coeducaci&oacute;n, educaci&oacute;n afectivo-sexual y prevenci&oacute;n del sexismo pueden contribuir a reducir las actitudes sexistas, desmontar los mitos del amor rom&aacute;ntico y cuestionar la aceptaci&oacute;n de la violencia. Sin embargo, estos esfuerzos siguen siendo insuficientes, desiguales y, en demasiadas ocasiones, fragmentarios.
    </p><p class="article-text">
        No podemos permitir que la prevenci&oacute;n dependa de la voluntad individual de un centro, de un docente o de una administraci&oacute;n concreta. La prevenci&oacute;n debe ser una pol&iacute;tica de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos programas obligatorios, rigurosos y evaluables de prevenci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero desde las primeras etapas educativas. Necesitamos formar al profesorado. Necesitamos proporcionar herramientas a las familias. Necesitamos profesionales preparados y recursos suficientes. Y necesitamos evaluar, sin prejuicios ni intereses partidistas, qu&eacute; medidas funcionan y cu&aacute;les no.
    </p><p class="article-text">
        Porque anunciar programas no basta. Aprobar leyes no basta. Reaccionar despu&eacute;s de cada asesinato no basta. Hay que llegar antes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si queremos cambiar el futuro, debemos empezar mucho antes de que llegue la tragedia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y llegar antes significa educar para la igualdad, para la libertad, para el respeto y para la convivencia. Significa ense&ntilde;ar a identificar el control y la violencia antes de que se normalicen. Significa formar personas capaces de establecer relaciones basadas en la dignidad y no en la dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cada nueva v&iacute;ctima nos obliga a mirar de frente una realidad que no podemos seguir aplazando. El dolor no puede convertirse en una noticia m&aacute;s. La indignaci&oacute;n no puede durar &uacute;nicamente unas horas. Y la memoria de las v&iacute;ctimas no puede limitarse a un minuto de silencio.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos cambiar el futuro, debemos empezar mucho antes de que llegue la tragedia.
    </p><p class="article-text">
        Como catedr&aacute;tica y defensora de los derechos humanos, lo afirmo con absoluta convicci&oacute;n: la educaci&oacute;n es una de las grandes herramientas de prevenci&oacute;n de la violencia machista y no puede seguir ocupando un lugar secundario.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de Albacete, de Castilla-La Mancha y de toda Espa&ntilde;a tienen derecho a vivir sin miedo.
    </p><p class="article-text">
        Y nuestra sociedad tiene la obligaci&oacute;n de educar para que ese derecho sea una realidad.
    </p><p class="article-text">
        No m&aacute;s excusas. No m&aacute;s indiferencia. No m&aacute;s muertes.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n no puede seguir llegando tarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/educacion-no-seguir-llegando-tarde_132_13403933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 05:13:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La educación no puede seguir llegando tarde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Machistas,Asesinatos machistas,Violencia machista,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los derechos de nuestros mayores no pueden depender de dónde viven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/derechos-mayores-no-depender-viven_132_13406347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/110deb3d-61bd-4f83-bc30-71c63dc10c7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los derechos de nuestros mayores no pueden depender de dónde viven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Son memoria viva, raíces y experiencia. Han cuidado, acompañado, educado y sostenido a sus familias. Han estado cuando más se les necesitaba. Pero reconocer su importancia no puede limitarse a una celebración o un homenaje"</p></div><p class="article-text">
        Celebramos el D&iacute;a de los Abuelos y las Abuelas. Una fecha para reconocer a quienes han sido &mdash;y siguen siendo&mdash; refugio, consejo, ternura y protecci&oacute;n para muchas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Asociaci&oacute;n Europea Liderazgo y Calidad de la Educaci&oacute;n hemos querido poner en valor su figura promoviendo concursos de relatos sobre los abuelos y las abuelas. Porque detr&aacute;s de cada historia hay una memoria, una ense&ntilde;anza, una mano tendida y, muchas veces, una infancia que se sinti&oacute; m&aacute;s segura gracias a ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Son memoria viva, ra&iacute;ces y experiencia. Han cuidado, acompa&ntilde;ado, educado y sostenido a sus familias. Han estado cuando m&aacute;s se les necesitaba. Pero reconocer su importancia no puede limitarse a una celebraci&oacute;n o un homenaje.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros abuelos y abuelas tienen derechos. Y esos derechos no pueden depender de la suerte, de la familia que cada persona tenga, del lugar en el que viva o de la capacidad econ&oacute;mica de cada hogar.
    </p><p class="article-text">
        Tienen derecho a una atenci&oacute;n sanitaria adecuada, accesible y digna. No podemos normalizar la falta de camas cuando una persona necesita atenci&oacute;n hospitalaria, las demoras en la atenci&oacute;n sanitaria o que las familias tengan que enfrentarse solas a situaciones de dependencia y enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tienen derecho a recibir atenci&oacute;n en su propio domicilio cuando la necesitan. La atenci&oacute;n domiciliaria debe ser suficiente y de calidad. No podemos aceptar que una persona mayor pase horas y d&iacute;as en una situaci&oacute;n de soledad no deseada porque no existen los apoyos necesarios. La soledad no deseada no es un problema privado: es una realidad social que exige respuestas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente, tienen derecho a recibir cuidados paliativos cuando llega el final de la vida. Una atenci&oacute;n digna exige que nadie tenga que afrontar un sufrimiento evitable por falta de equipos, profesionales o recursos suficientes. Morir con dignidad tambi&eacute;n forma parte de una vida digna.
    </p><p class="article-text">
        Pero hablar de los derechos de las personas mayores exige tambi&eacute;n mirar hacia nuestros pueblos y hacia el mundo rural.
    </p><p class="article-text">
        Vivir en un pueblo no puede significar tener menos derechos. La distancia no puede convertirse en una barrera para acceder a la sanidad, a los servicios sociales, a la atenci&oacute;n domiciliaria, a los cuidados o a una vida acompa&ntilde;ada y digna. Las personas mayores que viven en nuestros municipios rurales tienen derecho a recibir una atenci&oacute;n de calidad sin verse obligadas a abandonar su entorno, sus ra&iacute;ces y la comunidad en la que han construido su vida.
    </p><p class="article-text">
        Y debemos prestar una atenci&oacute;n especial a las mujeres mayores del mundo rural. Mujeres que han trabajado, cuidado y sostenido durante d&eacute;cadas a sus familias y a sus pueblos. Mujeres cuya contribuci&oacute;n muchas veces no ha sido suficientemente reconocida y que, al llegar a la vejez, pueden enfrentarse a una desigualdad acumulada, a la soledad y a mayores dificultades para acceder a los servicios y apoyos que necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Ellas tambi&eacute;n tienen derecho a ser escuchadas, atendidas y cuidadas. Tienen derecho a envejecer con dignidad en sus pueblos si as&iacute; lo desean. Tienen derecho a que la falta de servicios no las obligue a abandonar su hogar. Tienen derecho a no ser invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en el D&iacute;a de los Abuelos y las Abuelas, queremos reivindicar algo tan sencillo como esencial: el cumplimiento efectivo de sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        No basta con decir que nuestros mayores son importantes. Hay que garantizarles una atenci&oacute;n sanitaria adecuada. Hay que reforzar la atenci&oacute;n domiciliaria. Hay que combatir la soledad no deseada. Hay que ampliar y fortalecer los equipos de cuidados paliativos. Hay que asegurar servicios suficientes en el mundo rural. Y hay que reconocer y atender las necesidades espec&iacute;ficas de las mujeres mayores que viven en nuestros pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Porque nadie deber&iacute;a tener que reclamar como un privilegio aquello que es un derecho.
    </p><p class="article-text">
        Cuidar a nuestros abuelos y abuelas es cuidar nuestra memoria. Respetarlos es respetar nuestra propia historia. Pero garantizar sus derechos es, sobre todo, construir la sociedad en la que todos queremos vivir.
    </p><p class="article-text">
        Vivir en un pueblo no debe significar tener menos derechos. Y ser una mujer mayor no puede significar ser invisible.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros mayores no son &uacute;nicamente pasado. Son presente. Son dignidad. Son vida. Y por eso, hoy y todos los d&iacute;as, debemos decirlo alto y claro: ofrezcamos derechos, coraz&oacute;n y futuro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/derechos-mayores-no-depender-viven_132_13406347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 05:04:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los derechos de nuestros mayores no pueden depender de dónde viven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Medio rural,Derechos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando arde Castilla-La Mancha, arde nuestra memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/arde-castilla-mancha-arde-memoria_132_13398244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7aade23e-1755-4e3b-a5b5-e7cb7193036b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando arde Castilla-La Mancha, arde nuestra memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No basta con lamentar las tragedias cuando llegan. La verdadera responsabilidad comienza mucho antes: en la prevención, en la gestión y el mantenimiento de los montes, en la vigilancia, en la planificación y en decisiones valientes"</p><p class="subtitle">El Gobierno de España promete costear el 50% de la recuperación de la Sierra Norte tras el incendio de La Mierla</p></div><p class="article-text">
        Hay dolores que no se pueden explicar con palabras. Se siente en el pecho, en la garganta, en la mirada. Uno de ellos es contemplar c&oacute;mo arde un bosque.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, Castilla-La Mancha vive con angustia el enorme incendio de la Sierra Norte de Guadalajara. M&aacute;s de 32.000 hect&aacute;reas arrasadas se han convertido en el mayor incendio forestal, por superficie, de la historia de nuestra regi&oacute;n. M&aacute;s de mil personas han tenido que abandonar sus hogares y numerosas poblaciones han vivido el miedo de ver el fuego acercarse.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada cifra hay una tragedia humana. Detr&aacute;s de cada hect&aacute;rea quemada hay &aacute;rboles que tardaron d&eacute;cadas en crecer, animales que han perdido su refugio, paisajes que ya no ser&aacute;n los mismos y personas que han visto desaparecer parte de la tierra que les daba identidad y sustento.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra tierra, tantas veces considerada pobre, posee una riqueza extraordinaria. Sus montes, bosques, paisajes y ecosistemas son un patrimonio que no se mide solo en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Son nuestra memoria, nuestra identidad y una herencia que debemos conservar y entregar a las generaciones futuras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Trabajos de fuego técnico para combatir el incendio de La Mierla"
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            <span class="title">
                Trabajos de fuego técnico para combatir el incendio de La Mierla                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por eso duele ver c&oacute;mo esa riqueza desaparece entre las llamas. Y duele a&uacute;n m&aacute;s cuando quienes tienen la responsabilidad de protegerla no han estado a la altura.
    </p><p class="article-text">
        No basta con lamentar las tragedias cuando llegan. La verdadera responsabilidad comienza mucho antes: en la prevenci&oacute;n, en la gesti&oacute;n y el mantenimiento de los montes, en la vigilancia, en la planificaci&oacute;n y en decisiones valientes. Los bosques no pueden quedar abandonados a su suerte. Quienes gobiernan tienen una obligaci&oacute;n que no pueden eludir.
    </p><p class="article-text">
        Proteger el patrimonio natural no es un lujo. En las comunidades con mayores dificultades econ&oacute;micas, el cuidado de los bosques debe ser una prioridad absoluta. La pobreza nunca debe convertirse en excusa para descuidar nuestra verdadera riqueza. Al contrario, deber&iacute;a impulsarnos a protegerla con mayor determinaci&oacute;n. Nuestros bosques pueden generar empleo, oportunidades, desarrollo sostenible y futuro. Pero, sobre todo, representan la vida.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad no recae solo en las instituciones. Todos tenemos una parte. La ciudadan&iacute;a debe exigir, vigilar, participar y cuidar. Debemos recuperar la conciencia de que el monte no es de nadie y, al mismo tiempo, es de todos. Es patrimonio com&uacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div id="contenedor-mapa-561620" class="grid-perimetros-incendios"></div>
<p class="fuente-incendios">Fuente: EFFIS (Copernicus)</p>
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    [{ ids: ["561620"], titulo: "El mapa de la superficie quemada en el incendio de Mierla" }],
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    </figure><p class="article-text">
        Necesitamos recuperar la dignidad de sentirnos responsables de la tierra que habitamos. Dignidad para no mirar hacia otro lado. Dignidad para exigir a nuestros dirigentes que cumplan con su deber. Dignidad para comprender que la protecci&oacute;n de la naturaleza no puede depender de la improvisaci&oacute;n ni de la reacci&oacute;n ante la cat&aacute;strofe. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras celebramos con alegr&iacute;a los triunfos que nos unen como pa&iacute;s, contemplamos con dolor el fuego devorando nuestros montes. Esa contradicci&oacute;n deber&iacute;a obligarnos a detenernos y preguntarnos qu&eacute; estamos haciendo y qu&eacute; estamos dejando de hacer.
    </p><p class="article-text">
        No podemos acostumbrarnos a ver arder nuestros bosques. No podemos aceptar el fuego como una fatalidad inevitable. No podemos resignarnos a que cada incendio nos robe un pedazo m&aacute;s de nuestra tierra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos permitir que nos roben nuestra riqueza, nuestra memoria y nuestro futuro. Para que, cuando volvamos a mirar nuestros montes, no veamos solo una tierra pobre, sino una tierra viva, llena de historia, de belleza y de posibilidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El fuego puede destruir en unas horas lo que la naturaleza tard&oacute; d&eacute;cadas o siglos en construir. Pero la indiferencia puede ser todav&iacute;a m&aacute;s peligrosa. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso necesitamos despertar. Necesitamos cuidar. Necesitamos exigir. Necesitamos que quienes tienen responsabilidades p&uacute;blicas comprendan, de una vez por todas, que proteger nuestros bosques no es una opci&oacute;n, sino un deber imperdonable.
    </p><p class="article-text">
        No podemos permitir que nos roben nuestra riqueza, nuestra memoria y nuestro futuro. Para que, cuando volvamos a mirar nuestros montes, no veamos solo una tierra pobre, sino una tierra viva, llena de historia, de belleza y de posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Castilla-La Mancha merece ser amada, protegida y respetada por todos y para siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/arde-castilla-mancha-arde-memoria_132_13398244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 10:19:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando arde Castilla-La Mancha, arde nuestra memoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Fuego,Prevención incendios,Incendios forestales,Incendio Forestal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Selectividad: entre el mérito y la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/selectividad-merito-desigualdad_132_13265566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62fde7a1-8337-4121-868d-45098cbe43be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Selectividad: entre el mérito y la desigualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Muchos jóvenes proceden de entornos rurales o familias con menos posibilidades económicas para acceder a apoyos educativos complementarios"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        Cada junio, cerca de 300.000 j&oacute;venes espa&ntilde;oles se enfrentan a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Son d&iacute;as de nervios, expectativas y presi&oacute;n para estudiantes y familias. Para muchos, especialmente aquellos procedentes de entornos m&aacute;s vulnerables, no se trata &uacute;nicamente de un examen: es una prueba que puede condicionar decisivamente su futuro acad&eacute;mico y profesional.
    </p><p class="article-text">
        La PAU cumple una funci&oacute;n necesaria. Permite ordenar el acceso a titulaciones con plazas limitadas y establecer un criterio com&uacute;n de evaluaci&oacute;n. Sin embargo, su existencia no debe impedir una pregunta fundamental: &iquest;compiten realmente todos los estudiantes en igualdad de condiciones?
    </p><p class="article-text">
        La evidencia acumulada durante a&ntilde;os muestra que los resultados acad&eacute;micos siguen estando estrechamente relacionados con factores socioecon&oacute;micos, culturales y territoriales. El acceso a recursos educativos, apoyo familiar, actividades de refuerzo o contextos favorables contin&uacute;a marcando diferencias significativas en las oportunidades de &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        La reforma de 2026 ha apostado por un modelo m&aacute;s competencial, orientado a evaluar comprensi&oacute;n, an&aacute;lisis y aplicaci&oacute;n de conocimientos, m&aacute;s all&aacute; de la mera memorizaci&oacute;n. El objetivo es positivo y responde a las demandas de una sociedad que necesita ciudadanos capaces de pensar cr&iacute;ticamente. Sin embargo, persisten interrogantes sobre la homogeneidad de las pruebas, los criterios de correcci&oacute;n y las diferencias existentes entre comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La igualdad formal de la prueba no siempre garantiza una igualdad real de oportunidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En regiones como Castilla-La Mancha, donde miles de estudiantes afrontan estos d&iacute;as los ex&aacute;menes, estas desigualdades adquieren una dimensi&oacute;n especialmente sensible. Muchos j&oacute;venes proceden de entornos rurales o familias con menos posibilidades econ&oacute;micas para acceder a apoyos educativos complementarios. La igualdad formal de la prueba no siempre garantiza una igualdad real de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el debate sobre la Selectividad no deber&iacute;a centrarse &uacute;nicamente en el examen. La cuesti&oacute;n de fondo es si nuestro sistema educativo est&aacute; siendo capaz de compensar las desigualdades de origen o, por el contrario, acaba reproduci&eacute;ndolas. La educaci&oacute;n constituye la principal herramienta de inclusi&oacute;n social y movilidad. Cuando falla esa funci&oacute;n compensadora, el m&eacute;rito individual corre el riesgo de quedar condicionado por el punto de partida.
    </p><p class="article-text">
        La Selectividad no es solo una puerta de entrada a la universidad. Es tambi&eacute;n un espejo que refleja las fortalezas y las debilidades de nuestro sistema educativo. El verdadero desaf&iacute;o no consiste &uacute;nicamente en dise&ntilde;ar mejores ex&aacute;menes, sino en garantizar que todos los j&oacute;venes lleguen a ellos con oportunidades semejantes para demostrar su talento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/selectividad-merito-desigualdad_132_13265566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 03:57:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Selectividad: entre el mérito y la desigualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Selectividad,Universidad,Universidades públicas,Educación,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La navaja de Albacete: mucho más que un filo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/navaja-albacete-filo_132_13252242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/514ebc82-935a-45a2-ad2f-1ffdaf0efad7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La navaja de Albacete: mucho más que un filo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Defender la navaja de Albacete no significa mirar al pasado con nostalgia, sino comprender que nuestro patrimonio también necesita futuro. Porque una ciudad que olvida sus oficios acaba perdiendo parte de su identidad"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, el debate sobre la navaja ha vuelto a ocupar conversaciones en Albacete. A menudo, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/albacete/albacete-sale-defensa-navajas-cuchillos-ataque-frontal-pnv-pp_1_13236674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando se habla de ella desde fuera</a>, se hace desde el desconocimiento, reduci&eacute;ndola &uacute;nicamente a un objeto asociado al peligro o a la violencia. Sin embargo, para miles de albacete&ntilde;os y albacete&ntilde;as, la navaja representa algo muy distinto: historia, identidad, tradici&oacute;n y artesan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de la navaja en Albacete es hablar de generaciones enteras de cuchilleros que levantaron talleres familiares con esfuerzo, paciencia y talento. Es hablar de un oficio transmitido de padres a hijos &mdash;y hoy tambi&eacute;n a hijas&mdash; que convirti&oacute; a nuestra ciudad en referente internacional de la cuchiller&iacute;a. Detr&aacute;s de cada pieza hay horas de trabajo manual, dise&ntilde;o, t&eacute;cnica y pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La navaja forma parte del alma cultural de Albacete igual que la Feria, el Recinto Ferial o el propio r&iacute;o J&uacute;car forman parte de nuestra memoria colectiva. No es solo una herramienta ni un souvenir tur&iacute;stico: es un s&iacute;mbolo reconocido dentro y fuera de Espa&ntilde;a, una expresi&oacute;n art&iacute;stica y un legado que merece protecci&oacute;n y respeto.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, cualquier uso irresponsable de un objeto debe ser condenado. Pero ser&iacute;a injusto identificar toda una tradici&oacute;n centenaria con hechos aislados o comportamientos inc&iacute;vicos. Nadie cuestiona el valor cultural de otros elementos hist&oacute;ricos por el mal uso que algunas personas puedan hacer de ellos. Con la navaja albacete&ntilde;a deber&iacute;a ocurrir lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el sector cuchillero contin&uacute;a evolucionando. Nuevos artesanos, dise&ntilde;adores y escuelas trabajan para adaptar esta tradici&oacute;n al siglo XXI, apostando por la innovaci&oacute;n, la formaci&oacute;n y la apertura a nuevas generaciones. Hoy, la cuchiller&iacute;a tambi&eacute;n puede convertirse en una oportunidad cultural, educativa y profesional para j&oacute;venes que buscan un futuro ligado a la creaci&oacute;n artesanal.
    </p><p class="article-text">
        Defender la navaja de Albacete no significa mirar al pasado con nostalgia, sino comprender que nuestro patrimonio tambi&eacute;n necesita futuro. Porque una ciudad que olvida sus oficios acaba perdiendo parte de su identidad.
    </p><p class="article-text">
        La navaja albacete&ntilde;a no deber&iacute;a verse &uacute;nicamente como un filo. Deber&iacute;a contemplarse como lo que realmente es: una pieza de nuestra historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/navaja-albacete-filo_132_13252242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 04:08:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La navaja de Albacete: mucho más que un filo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artesanía,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['María, la bien pagá': un emotivo homenaje a una grande del cine español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/maria-paga-emotivo-homenaje-grande-cine-espanol_132_13250548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a882fdd1-f4a1-4906-8409-fd6775edd8ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x408y73.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;María, la bien pagá&#039;: un emotivo homenaje a una grande del cine español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"María Isbert debe ser un auténtico referente para nuestra juventud. Su vida representa a toda una generación de mujeres luchadoras que, lejos de rendirse ante las dificultades, supieron salir adelante con valentía, sacrificio y una enorme dignidad"</p><p class="subtitle">El casting con Buñuel o un obús sobre un teatro: un documental alumbra la “última gran función” de María Isbert
</p></div><p class="article-text">
        He tenido el honor de asistir, por invitaci&oacute;n del diputado del &Aacute;rea de Educaci&oacute;n y Cultura de la Diputaci&oacute;n de Albacete, al estreno oficial del <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/casting-bunuel-obus-teatro-documental-alumbra-ultima-gran-funcion-maria-isbert_1_13185096.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documental 'Mar&iacute;a, la bien pag&aacute;'</a>, dirigido magistralmente por Marcos Moreno.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de sus propias palabras y con un sentido del humor intacto, Mar&iacute;a Isbert (1917-2011) recorre su larga y fecunda vida en este documental. Y lo hace como ella era: directa, vital y sin victimismos. Lo que surge ante el espectador es el retrato de una gran mujer de su tiempo: luchadora, resiliente y trabajadora incansable.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que destacar que el ejemplo de Mar&iacute;a Isbert debe ser un aut&eacute;ntico referente para nuestra juventud. Su vida representa a toda una generaci&oacute;n de mujeres luchadoras que, lejos de rendirse ante las dificultades, supieron salir adelante con valent&iacute;a, sacrificio y una enorme dignidad. Ni la edad, ni las dificultades econ&oacute;micas, ni la enfermedad, ni siquiera la enorme responsabilidad de sacar adelante sola a una familia numerosa pudieron frenar su vocaci&oacute;n, su fuerza ni sus ganas de vivir.
    </p><p class="article-text">
        Eso es precisamente lo que convierte este documental en algo mucho m&aacute;s profundo que un homenaje a una actriz querida. &ldquo;Mar&iacute;a, la bien pag&aacute;&rdquo; es tambi&eacute;n un reconocimiento a tantas mujeres invisibles que sostuvieron familias enteras mientras trabajaban, cuidaban y segu&iacute;an luchando d&iacute;a tras d&iacute;a sin perder la ilusi&oacute;n. Mujeres que rara vez ocuparon titulares, pero cuyo esfuerzo silencioso hizo posible la vida de muchas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Viuda con siete hijos, Mar&iacute;a super&oacute; enfermedades, dificultades econ&oacute;micas y las durezas de una profesi&oacute;n inestable, pero nunca dej&oacute; de amar su trabajo. Sigui&oacute; actuando pr&aacute;cticamente hasta el final de sus d&iacute;as, demostrando una energ&iacute;a y una dignidad que conmueven. Su trayectoria es la de miles de mujeres de su generaci&oacute;n que, con enorme entereza, sacaron adelante a sus familias mientras ejerc&iacute;an su vocaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Isbert nunca se instal&oacute; en el victimismo. Afront&oacute; las dificultades con naturalidad, con humor y con una energ&iacute;a admirable. Continu&oacute; trabajando pr&aacute;cticamente hasta el final de sus d&iacute;as porque amaba profundamente su profesi&oacute;n y porque entend&iacute;a la vida desde el compromiso y la entrega. Esa capacidad de resistencia, esa dignidad y esa pasi&oacute;n son valores que hoy necesitamos reivindicar m&aacute;s que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta tan importante el mensaje del documental frente al edadismo que todav&iacute;a existe en nuestra sociedad. Parece que, al llegar a cierta edad &mdash;especialmente en el caso de las mujeres&mdash;, muchas personas dejan de ser visibles o de tener espacio p&uacute;blico, como si la experiencia, el talento y la capacidad de aportar desaparecieran con los a&ntilde;os. Mar&iacute;a Isbert demuestra exactamente lo contrario. Su figura nos recuerda que las personas mayores siguen siendo valiosas, creativas, activas y necesarias.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En un momento en el que parece que algunos quieren apartar a quienes ya han dado tanto, recuperar el ejemplo de Mar&iacute;a Isbert es tambi&eacute;n un acto de justicia y de memoria. Su vida y su trayectoria merecen ser admiradas no solo por su brillante carrera art&iacute;stica, sino por todo lo que representan: esfuerzo, resiliencia, humanidad y amor por la vida.
    </p><p class="article-text">
        'Mar&iacute;a, la bien pag&aacute;' no es solo un documental sobre una actriz querida y popular &mdash;hija del m&iacute;tico Pepe Isbert e int&eacute;rprete en m&aacute;s de 250 pel&iacute;culas&mdash;, sino tambi&eacute;n un hermoso alegato contra los estereotipos que todav&iacute;a pesan sobre la vejez y, especialmente, sobre las mujeres mayores.
    </p><p class="article-text">
        Un documental necesario, tierno y lleno de luz que reivindica la memoria de una mujer que se gan&oacute; con creces el t&iacute;tulo de 'bien pag&aacute;' por su talento, su esfuerzo y, sobre todo, por su ejemplo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/maria-paga-emotivo-homenaje-grande-cine-espanol_132_13250548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 13:57:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El acoso escolar no es una etapa: es una herida que sangra en silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/acoso-escolar-no-etapa-herida-sangra-silencio_132_13192195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d3e0142-7739-45ba-9e48-3722ae8bfe60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El acoso escolar no es una etapa: es una herida que sangra en silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Confiamos en protocolos que se quedan en el papel y reaccionamos tarde, cuando el daño ya está hecho. Miramos hacia otro lado ante las 'bromas' o el 'siempre ha pasado'. Ese silencio adulto es también violencia: deja sola a la víctima"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Ruíz Palomares</p></div><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o dice &ldquo;no quiero ir al colegio&rdquo; y baja la mirada, no siempre es pereza. A veces es terror, verg&uuml;enza o la certeza de que, al cruzar la puerta, volver&aacute; a ser invisible, humillado o se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        El acoso escolar ya no solo ocurre en el patio. Ha colonizado los m&oacute;viles, las redes y las noches de nuestros menores. Una burla que se repite, una foto compartida sin permiso, un grupo donde se decide qui&eacute;n vale y qui&eacute;n no. Heridas que no siempre dejan moratones, pero que rompen por dentro. 
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo lo paga: dolores de cabeza constantes, problemas digestivos, insomnio y fatiga cr&oacute;nica. El estr&eacute;s sostenido altera el desarrollo cerebral en edades cr&iacute;ticas. La ansiedad, la depresi&oacute;n y la p&eacute;rdida de autoestima se instalan. En los casos m&aacute;s graves, aparece la idea de que desaparecer es la &uacute;nica salida. 
    </p><p class="article-text">
        Esto no es 'cosa de ni&ntilde;os'. Es un problema de salud p&uacute;blica que seguimos tratando como an&eacute;cdota. 
    </p><p class="article-text">
        Confiamos en protocolos que se quedan en el papel y reaccionamos tarde, cuando el da&ntilde;o ya est&aacute; hecho. Miramos hacia otro lado ante las 'bromas' o el 'siempre ha pasado'. Ese silencio adulto es tambi&eacute;n violencia: deja sola a la v&iacute;ctima y ense&ntilde;a al agresor que puede continuar.
    </p><p class="article-text">
        El ciberacoso ha multiplicado la crueldad: ya no existe refugio. El tormento persigue a los menores hasta su habitaci&oacute;n, incluso de madrugada.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos c&oacute;mo prevenirlo, pero no actuamos con la urgencia necesaria. Falta educaci&oacute;n emocional desde edades tempranas, acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico accesible, alfabetizaci&oacute;n digital real y, sobre todo, valent&iacute;a adulta para intervenir.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de castigar al agresor cuando el caso estalla. Se trata de construir entornos donde el acoso no sea posible, donde la diferencia no se castigue y donde pedir ayuda no sea signo de debilidad. 
    </p><p class="article-text">
        El acoso escolar no es un rito de paso. No &ldquo;te hace m&aacute;s fuerte&rdquo;. Es una herida profunda que, si no se cura a tiempo, marca de por vida. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a&uacute;n hay esperanza. Hay docentes que se dejan la piel, familias que no bajan los brazos, menores que encuentran la fuerza para contar su historia y administraciones que comienzan a entender que la salud mental infantil no es un lujo, sino una obligaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que debemos hacernos es inc&oacute;moda: &iquest;Vamos a seguir mirando hacia otro lado hasta que duela en nuestra propia casa? &iquest;O vamos a decidir, de una vez por todas, que al colegio no van a aprender a sufrir, sino simplemente a vivir?
    </p><p class="article-text">
        Porque cada ni&ntilde;o que sufre acoso no solo pierde su infancia. Como sociedad, perdemos parte de nuestra humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/acoso-escolar-no-etapa-herida-sangra-silencio_132_13192195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 07:45:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El acoso escolar no es una etapa: es una herida que sangra en silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso escolar,Infancia,Niños,Colegios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Defender los derechos de los trabajadores exige valentía y compromiso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/defender-derechos-trabajadores-exige-valentia-compromiso_132_13185949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5358abd-cc9e-4c60-a006-963d1e141d3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defender los derechos de los trabajadores exige valentía y compromiso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No podemos mirar hacia otro lado mientras demasiadas personas siguen atrapadas en la precariedad, mientras los salarios no alcanzan para vivir con dignidad y acceder a una vivienda se convierte en un privilegio y no en un derecho"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        Este 1 de mayo volvemos a alzar la voz por quienes sostienen cada d&iacute;a este pa&iacute;s con su trabajo. Para quienes hemos dedicado la vida a la defensa de los derechos laborales, esta fecha no es solo simb&oacute;lica. Es memoria, es lucha y es, sobre todo, una llamada urgente a no conformarnos.
    </p><p class="article-text">
        Podemos sentir orgullo por lo conseguido. La reducci&oacute;n de la temporalidad, la subida del Salario M&iacute;nimo Interprofesional o algunos avances en conciliaci&oacute;n no son regalos. Son el fruto de d&eacute;cadas de esfuerzo colectivo, de personas que no nos hemos resignado y que hemos luchado por una vida m&aacute;s digna. A ellas les debemos lo que hoy tenemos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no basta. No podemos mirar hacia otro lado mientras demasiadas personas siguen atrapadas en la precariedad, mientras los salarios no alcanzan para vivir con dignidad y acceder a una vivienda se convierte en un privilegio y no en un derecho. No podemos aceptar que el trabajo siga siendo, para muchos, sin&oacute;nimo de incertidumbre, especialmente para j&oacute;venes y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La realidad exige decirlo con claridad. El mundo del trabajo ha cambiado y las organizaciones sindicales deben cambiar con &eacute;l. Su papel sigue siendo imprescindible, pero necesitan recuperar cercan&iacute;a, credibilidad y fuerza. No pueden permitirse aparecer alejadas de quienes representan. No pueden perder el pulso de la calle ni de los centros de trabajo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy más que nunca necesitamos sindicatos fuertes, independientes y profundamente comprometidos con la justicia social</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El 1 de mayo no puede quedarse en una jornada de gestos o palabras previsibles. Debe ser un punto de inflexi&oacute;n. Un momento para exigir m&aacute;s y mejor, para defender una negociaci&oacute;n colectiva valiente que no esquive los conflictos reales. Debemos reclamar transparencia y renovaci&oacute;n en las organizaciones, porque el di&aacute;logo social solo tiene sentido si pone en el centro a la persona trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca necesitamos sindicatos fuertes, independientes y profundamente comprometidos con la justicia social. Porque cuando los sindicatos se debilitan, los derechos retroceden. Y cuando el trabajo pierde dignidad, la democracia se resiente.
    </p><p class="article-text">
        Este 1 de mayo no es una fecha m&aacute;s en el calendario. Es una advertencia y es un compromiso. Advertencia de que lo conquistado puede perderse si no se defiende cada d&iacute;a. Compromiso de no aceptar la precariedad como norma ni la desigualdad como destino.
    </p><p class="article-text">
        No hay justicia social sin derechos laborales. No hay futuro digno sin trabajo digno.
    </p><p class="article-text">
        Que este 1 de mayo se convierta en impulso, en exigencia y en acci&oacute;n. Porque los derechos no se heredan. Se conquistan y se defienden.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/defender-derechos-trabajadores-exige-valentia-compromiso_132_13185949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 03:50:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Defender los derechos de los trabajadores exige valentía y compromiso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[1 de Mayo,Primero de Mayo,Sindicatos,Precariedad laboral,Empleo,Salarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leer es una urgencia democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/leer-urgencia-democratica_132_13162765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbbf229e-9477-43c4-a13e-a22b3c2e8b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leer es una urgencia democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No estamos para celebraciones complacientes, sino para asumir una realidad incómoda. Estamos perdiendo la capacidad de leer bien y, con ello, estamos perdiendo una parte esencial de nuestra libertad"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        Cada 23 de abril llenamos escaparates, repetimos consignas y celebramos el D&iacute;a del Libro como si bastara con eso. Pero conviene decirlo sin rodeos: no estamos para celebraciones complacientes, sino para asumir una realidad inc&oacute;moda. Estamos perdiendo la capacidad de leer bien y, con ello, estamos perdiendo una parte esencial de nuestra libertad.
    </p><p class="article-text">
        Los libros no son un adorno cultural ni un gesto simb&oacute;lico. Son una herramienta de pensamiento cr&iacute;tico, de construcci&oacute;n personal y de defensa frente a la manipulaci&oacute;n. Y precisamente por eso, hoy resultan m&aacute;s necesarios que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una sociedad saturada de est&iacute;mulos, dominada por la inmediatez y la superficialidad. Pantallas permanentes, contenidos fugaces, opiniones que se consumen sin contraste. Se nos ha acostumbrado a no detenernos, a no profundizar, a no cuestionar. Y en ese contexto, la lectura pausada, exigente, reflexiva, est&aacute; siendo arrinconada.
    </p><p class="article-text">
        Se insiste en que los j&oacute;venes no leen, pero el problema no es ese. Leen, s&iacute;, pero de forma fragmentada, acelerada y superficial. Sin tiempo para comprender, sin espacio para dudar, sin herramientas para construir criterio. Y, cuando desaparece la lectura profunda, desaparece tambi&eacute;n la capacidad de pensar con autonom&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que está en juego no es un hábito cultural menor. Es la calidad de nuestra democracia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego no es un h&aacute;bito cultural menor. Es la calidad de nuestra democracia. Una ciudadan&iacute;a que no lee en profundidad es una ciudadan&iacute;a m&aacute;s vulnerable a la desinformaci&oacute;n, a los discursos simplistas y a las verdades prefabricadas. Es una ciudadan&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil de dirigir, m&aacute;s f&aacute;cil de confundir y m&aacute;s f&aacute;cil de manipular. Sin pensamiento cr&iacute;tico no hay libertad real, y sin lectura profunda el pensamiento cr&iacute;tico se debilita inevitablemente.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, normalizamos esta deriva. Convertimos la cultura en consumo r&aacute;pido, reducimos la educaci&oacute;n a resultados inmediatos y aceptamos sin resistencia un modelo que premia la velocidad frente a la reflexi&oacute;n. Se celebra lo viral, se repite lo visible y se margina lo que exige esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Leer exige esfuerzo. Y precisamente por eso es valioso. Porque leer implica detenerse, concentrarse, sostener una idea, enfrentarse a la complejidad. Supone entrenar la memoria, la comprensi&oacute;n, la creatividad y la capacidad de cuestionar. Supone, en definitiva, aprender a pensar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frente a la reacción instantánea y superficial, la lectura permite comprender los matices, asumir contradicciones y desarrollar una empatía real</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los libros ofrecen algo que hoy escasea peligrosamente: profundidad emocional. Frente a la reacci&oacute;n instant&aacute;nea y superficial, la lectura permite comprender los matices, asumir contradicciones y desarrollar una empat&iacute;a real. Nos obliga a salir de nosotros mismos y a mirar el mundo con mayor hondura.
    </p><p class="article-text">
        Resulta preocupante que estemos perdiendo no solo el h&aacute;bito de leer, sino la capacidad de hacerlo con rigor. Porque esa p&eacute;rdida tiene consecuencias directas en c&oacute;mo se forma el car&aacute;cter, en c&oacute;mo se construyen las ideas y en c&oacute;mo se participa en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/recitales-investigacion-bebecuentos-500-actividades-dia-libro-castilla-mancha_1_13138370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el D&iacute;a del Libro</a> no puede reducirse a una campa&ntilde;a comercial ni a una celebraci&oacute;n vac&iacute;a. Hace falta un compromiso firme, sostenido y valiente por parte de familias, centros educativos e instituciones. No basta con fomentar la lectura; hay que defenderla como lo que es: una herramienta esencial de libertad.
    </p><p class="article-text">
        Abrir un libro hoy no es un gesto inocente. Es un acto de resistencia frente al ruido, frente a la prisa y frente a la superficialidad. Es una forma de proteger la mente, de construir criterio y de mantener viva la capacidad de pensar de manera independiente.
    </p><p class="article-text">
        Los libros nos hacen libres porque nos permiten cuestionar, comprender y decidir. Porque nos dan herramientas para no aceptar sin m&aacute;s lo que se nos presenta. Porque nos ayudan a construir una voz propia.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este 23 de abril no deber&iacute;a dejarnos tranquilos. Deber&iacute;a provocar activismo en la defensa de la libertad y el pensamiento cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Porque quien no lee en profundidad no decide con libertad. Y una sociedad que deja de leer bien empieza, silenciosamente, a dejar de ser libre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/leer-urgencia-democratica_132_13162765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 05:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leer es una urgencia democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Lectura,Literatura,Día del Libro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La igualdad se tambalea: lo que el 8M exige de Castilla-La Mancha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/igualdad-tambalea-8m-exige-castilla-mancha_132_13042361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd161b39-e1d8-440e-b9b8-c00411c94f59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x523y338.jpg" width="1200" height="675" alt="La igualdad se tambalea: lo que el 8M exige de Castilla-La Mancha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La igualdad no es un lujo ni una consigna. La igualdad es justicia. Y siempre que una mujer se enfrenta a discriminación, agresión o desigualdad estructural, la igualdad no está completa para ninguna de nosotras"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        La igualdad est&aacute; en riesgo, no es un exceso de dramatismo. Por ello, el 8 de marzo no debe interpretarse como un mero acto simb&oacute;lico o una fecha del calendario; es un espejo que obligatoriamente debe devolvernos una imagen inc&oacute;moda. Espa&ntilde;a ha conquistado derechos que nos enorgullecen, pero esos avances est&aacute;n lejos de garantizar la igualdad real y cotidiana. La igualdad no se consolida con palabras; se construye con hechos. Y las cifras, tanto nacionales como regionales, cuentan una historia que incomoda porque revela que a&uacute;n hay mucho por hacer, desde las brechas econ&oacute;micas hasta la violencia que sigue cobrando vidas.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la brecha salarial se mantiene. A nivel nacional, las mujeres ganan de media entre un 15% y un 20% menos que los hombres por trabajos equivalentes, una desigualdad persistente que condena a muchas a depender econ&oacute;micamente, a renunciar a proyectos propios y a cargar la mayor parte de las responsabilidades familiares no remuneradas. Esta brecha no es anecd&oacute;tica: define oportunidades y condiciona vidas.
    </p><p class="article-text">
        Esa desigualdad estructural va de la mano de una violencia que sigue siendo una asignatura pendiente del sistema democr&aacute;tico. El feminicidio no es un concepto abstracto: en lo que va de 2026 se han registrado ya siete asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, y cada uno de esos cr&iacute;menes es una falla de la protecci&oacute;n social, educativa y judicial que no podemos tolerar. En el conjunto de Espa&ntilde;a, miles de mujeres denuncian violencia de g&eacute;nero cada a&ntilde;o, y un porcentaje significativo se ve obligado a acogerse a la dispensa de declarar por temor a represalias o estigmas.
    </p><p class="article-text">
        En Castilla-La Mancha, la situaci&oacute;n no es una excepci&oacute;n, aunque algunos indicadores sugieren matices complejos que tambi&eacute;n exigen una mirada cr&iacute;tica. Los recursos especializados de atenci&oacute;n han atendido a decenas de miles de mujeres: en 2023, los centros de la mujer de la regi&oacute;n atendieron a 25.444 mujeres por violencia machista y recibieron 28.545 consultas relacionadas con violencia de g&eacute;nero, una cifra que refleja tanto la demanda de ayuda como la persistencia del problema en todos los rincones de la comunidad. Adem&aacute;s, los servicios especializados proporcionaron apoyo a 402 menores relacionados con estos casos, evidenciando que el impacto de la violencia machista no se limita a la v&iacute;ctima directa, sino que sacude familias enteras y deja huellas profundas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que exista una red de protección es indiscutible, pero la presencia de esos miles de casos activos demuestra que el problema no es marginal ni aislado, sino estructural</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los sistemas de protecci&oacute;n tambi&eacute;n revelan la magnitud del desaf&iacute;o: en Castilla-La Mancha hay m&aacute;s de 5.600 casos activos de mujeres bajo seguimiento por violencia de g&eacute;nero en el sistema VioG&eacute;n, una cantidad que representa a mujeres que han dado un paso valiente para pedir protecci&oacute;n y que requieren acompa&ntilde;amiento policial y social constante. 
    </p><p class="article-text">
        Que exista una red de protecci&oacute;n es indiscutible, pero la presencia de esos miles de casos activos demuestra que el problema no es marginal ni aislado, sino estructural. Es m&aacute;s: las agresiones sexuales en la regi&oacute;n han aumentado, con una incidencia que apunta a que casi todos los d&iacute;as se registra una agresi&oacute;n sexual con penetraci&oacute;n, lo que subraya que la violencia no se limita al &aacute;mbito dom&eacute;stico y que la sociedad, en su conjunto, debe asumir responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        La violencia machista se cobra vidas. En 2023, 55 mujeres fueron asesinadas en Espa&ntilde;a por hombres con los que manten&iacute;an o hab&iacute;an mantenido una relaci&oacute;n afectiva. En Castilla-La Mancha, ese mismo a&ntilde;o dos mujeres perdieron la vida a manos de sus parejas o exparejas, y 56 menores quedaron hu&eacute;rfanos por estos cr&iacute;menes. Estos datos no pueden tratarse como estad&iacute;sticas neutrales; detr&aacute;s de cada n&uacute;mero hay una historia truncada, una familia rota y una comunidad que carga con un dolor que no desaparece cuando termina la noticia del d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más recursos no siempre significan menos desigualdad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las inversiones en pol&iacute;ticas de igualdad y en recursos especializados en Castilla-La Mancha han aumentado: la regi&oacute;n destin&oacute; m&aacute;s de 14 millones de euros en 2023 y 2024 a centros de atenci&oacute;n, programas de apoyo psicol&oacute;gico y jur&iacute;dico, asesoramiento laboral y otros servicios integrales, y se prev&eacute; destinar a&uacute;n m&aacute;s en el bienio 2025-2026. Pero los datos no mienten: m&aacute;s recursos no siempre significan menos desigualdad, y sin pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con visi&oacute;n transformadora se corre el riesgo de que esos recursos solo mitiguen s&iacute;ntomas sin atacar las causas profundas.
    </p><p class="article-text">
        Si la juventud cuestiona hoy, con creciente distancia, el concepto de feminismo es s&iacute;ntoma de un malestar que no conviene ignorar. No rechazan la igualdad; rechazan la polarizaci&oacute;n, el reduccionismo, las etiquetas que convierten la lucha por los derechos en un campo de batalla ideol&oacute;gico. El feminismo es una herramienta para garantizar que los derechos humanos no dependan del g&eacute;nero, y si esa herramienta se desdibuja o se deslegitima en el imaginario colectivo, se estar&aacute; dejando un espacio vac&iacute;o que otros discursos menos comprometidos con la justicia llenar&aacute;n con resentimiento y confusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El 8 de marzo debe ser una llamada de atenci&oacute;n. No para celebrar lo que ya se logr&oacute; -porque a&uacute;n falta mucho-, sino para exigir lo que a&uacute;n no se ha cumplido. Exigir pol&iacute;ticas que reduzcan la brecha salarial hasta eliminarla, exigir educaci&oacute;n desde la infancia para desmontar los estereotipos que reproducen desigualdades, exigir medidas efectivas contra todas las formas de violencia, exigir que la igualdad sea un valor transversal en cada &aacute;mbito de la vida p&uacute;blica y privada.
    </p><p class="article-text">
        La igualdad no es un lujo ni una consigna. La igualdad es justicia. Y siempre que una mujer, en Castilla-La Mancha o en cualquier punto de Espa&ntilde;a, se enfrenta a discriminaci&oacute;n, agresi&oacute;n o desigualdad estructural, la igualdad no est&aacute; completa para ninguna de nosotras.
    </p><p class="article-text">
        El 8M no es una fecha para el confort. Es una exigencia moral y es una urgencia democr&aacute;tica, y no puede esperar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/igualdad-tambalea-8m-exige-castilla-mancha_132_13042361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 10:11:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La igualdad se tambalea: lo que el 8M exige de Castilla-La Mancha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Discriminación,Violencia de género,8M,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Porque cada persona importa: la equidad no puede ser rara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/persona-importa-equidad-no-rara_132_13022168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df8a6aee-c0af-4441-af75-c04a1692da04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Porque cada persona importa: la equidad no puede ser rara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando una niña espera años para poner nombre a su dolorm cuando una familia debe desplazarse cientos de kilómetros para una prueba genética, cuando un joven ve limitado su proyecto de vida por falta de apoyos, no estamos ante situaciones inevitables. Estamos ante brechas de equidad"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, m&aacute;s de tres millones de personas conviven con una enfermedad rara. En el mundo, m&aacute;s de 300 millones. Patolog&iacute;as que, aunque individualmente afectan a pocas personas, en conjunto representan casi el 8% de la poblaci&oacute;n. No son una excepci&oacute;n marginal: son una realidad social que interpela directamente a nuestro sistema sanitario, educativo y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En Castilla-La Mancha, miles de familias viven esta realidad en silencio, especialmente en entornos rurales donde la dispersi&oacute;n geogr&aacute;fica a&ntilde;ade una dificultad m&aacute;s: desplazamientos largos para consultas especializadas, demoras diagn&oacute;sticas y menor acceso a determinados recursos terap&eacute;uticos. Cuando la distancia condiciona la atenci&oacute;n, la equidad se resiente.
    </p><p class="article-text">
        Cada 28 de febrero, bajo el lema &ldquo;Porque cada persona importa&rdquo;, la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Enfermedades Raras (FEDER) nos recuerda algo esencial: no hablamos de estad&iacute;sticas ni de c&oacute;digos cl&iacute;nicos. Hablamos de derechos humanos. Hablamos del derecho a un diagn&oacute;stico temprano y equitativo, sin que el c&oacute;digo postal determine el tiempo de espera. Del derecho a tratamientos innovadores que no dependan exclusivamente de la rentabilidad comercial. Del derecho a una atenci&oacute;n integral, coordinada y humana, que incluya apoyo psicol&oacute;gico, educativo y laboral tanto para quienes conviven con la enfermedad como para sus familias cuidadoras.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia nos ense&ntilde;&oacute; que ninguna salud es ajena a la colectiva. Las enfermedades raras nos lo recuerdan cada d&iacute;a. Cuando una ni&ntilde;a espera a&ntilde;os para poner nombre a su dolor; cuando una familia debe desplazarse cientos de kil&oacute;metros para una prueba gen&eacute;tica; cuando un joven ve limitado su proyecto de vida por falta de apoyos, no estamos ante situaciones inevitables. Estamos ante brechas de equidad.
    </p><p class="article-text">
        A esta reivindicaci&oacute;n se suma un derecho que no puede seguir siendo fr&aacute;gil: el derecho a la educaci&oacute;n inclusiva. En una comunidad extensa y diversa como Castilla-La Mancha, garantizar la continuidad educativa durante hospitalizaciones o tratamientos prolongados exige coordinaci&oacute;n real entre sistemas sanitario y educativo, recursos suficientes y formaci&oacute;n espec&iacute;fica al profesorado. Educar es proteger el futuro, la autonom&iacute;a y la dignidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando las familias asumen en soledad una carga que debería ser corresponsabilidad institucional, hablamos de derechos vulnerados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y junto a la educaci&oacute;n, el derecho al trabajo digno, a la accesibilidad universal y a la plena participaci&oacute;n social. Cuando las familias asumen en soledad una carga que deber&iacute;a ser corresponsabilidad institucional, hablamos de derechos vulnerados.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, en esta Semana de las Enfermedades Raras, es imprescindible avanzar con decisi&oacute;n en compromisos concretos: mayor inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n; acceso &aacute;gil y universal a pruebas gen&eacute;ticas; fortalecimiento de la atenci&oacute;n sociosanitaria en el &aacute;mbito rural; reconocimiento efectivo de la labor de las familias cuidadoras; y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que garanticen inclusi&oacute;n educativa, laboral y social en condiciones de igualdad real.
    </p><p class="article-text">
        No es caridad. Es justicia social. No es sensibilidad puntual. Es responsabilidad estructural.
    </p><p class="article-text">
        La rareza de una enfermedad no puede convertirse en rareza de derechos. Tampoco en nuestros pueblos y ciudades. Porque una sociedad verdaderamente democr&aacute;tica se mide por c&oacute;mo protege a quienes m&aacute;s lo necesitan. Porque cada persona importa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/persona-importa-equidad-no-rara_132_13022168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 12:40:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Porque cada persona importa: la equidad no puede ser rara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades,Enfermedades raras,Sanidad,Cuidados familiares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Redes sociales y menores: prohibir no basta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/redes-sociales-menores-prohibir-no-basta_132_13000529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e456a40-2f93-4510-9415-f02e50eec9c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135826.jpg" width="1066" height="599" alt="Redes sociales y menores: prohibir no basta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Invertir en educación digital crítica, en salud emocional y en una escuela humana no es gasto: es justicia social, es futuro, es defender la infancia como derecho irrenunciable"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        La medida anunciada por el presidente de Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, el 3 de febrero de 2026 desde la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dub&aacute;i -como parte de un paquete de cinco medidas para combatir el abuso digital- pretende prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 a&ntilde;os, con verificaci&oacute;n obligatoria de edad efectiva y responsabilidades penales para los directivos de las plataformas si fallan. Esta propuesta reaviva un debate inaplazable sobre salud mental, educaci&oacute;n y responsabilidad social. 
    </p><p class="article-text">
        Se ha reabierto una reflexi&oacute;n inc&oacute;moda pero necesaria: &iquest;en qu&eacute; medida esta prohibici&oacute;n va a proteger realmente a la infancia ante un problema que lleva a&ntilde;os creciendo de forma alarmante? 
    </p><p class="article-text">
        Los datos son demoledores y los vivimos como una emergencia en las aulas cada d&iacute;a. El Informe 'Infancia, adolescencia y bienestar digital. Una aproximaci&oacute;n desde la salud, la convivencia y la responsabilidad social' (UNICEF Espa&ntilde;a y colaboradores, 2025) revela un uso preocupante: el 92,5% de los adolescentes espa&ntilde;oles participa en, al menos, una red social; el 75,8% en tres o m&aacute;s; y casi un 6% (hasta el 7,7% en Bachillerato, duplic&aacute;ndose en chicas) muestra signos de uso problem&aacute;tico. Casi un 9% dedica m&aacute;s de cinco horas diarias a redes sociales entre semana (cifra que sube al 20% en fin de semana), con umbrales cr&iacute;ticos de 2 a 3 horas que duplican el riesgo de ansiedad y depresi&oacute;n, seg&uacute;n diversos estudios sobre salud digital.
    </p><p class="article-text">
        El estudio pionero de la Comunidad de Madrid, presentado el 9 de febrero de 2026 y realizado con unos 700 alumnos de Secundaria y Bachillerato, concluye que plataformas como YouTube, TikTok e Instagram influyen directamente en la inseguridad y los niveles de ansiedad. Las investigaciones se&ntilde;alan un incremento de ansiedad a partir de los 14 a&ntilde;os cuando los adolescentes no responden de forma inmediata a los mensajes recibidos. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las chicas, el nivel m&aacute;s elevado se registra a los 17 a&ntilde;os, con un 76,5% que sufre ansiedad si no los contestan de inmediato. Entre los chicos, este m&aacute;ximo se sit&uacute;a entre los 15 y los 16 a&ntilde;os, con un 57% que manifiesta esa misma sensaci&oacute;n asociada a la necesidad de contestar con rapidez. Igualmente, del estudio se desprende que las edades m&aacute;s vulnerables van de los 14 a los 16. Tambi&eacute;n se observa que un 60% de los adolescentes pierde horas de sue&ntilde;o y que el 20% oculta en las respuestas el tiempo real de conexi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No son espacios neutrales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales no son espacios neutrales. Est&aacute;n dise&ntilde;adas para maximizar el tiempo de permanencia mediante recompensas inmediatas, comparaci&oacute;n constante y estimulaci&oacute;n continua. En cerebros en desarrollo -hasta los 25 a&ntilde;os-; esto amplifica la impulsividad, el aislamiento real, la fragmentaci&oacute;n atencional y una epidemia de malestar que los docentes detectamos a diario: alumnado que no sostiene la mirada, que se desconecta en segundos, que traslada el conflicto del grupo de WhatsApp al recreo o al directo de TikTok.
    </p><p class="article-text">
        La inclusi&oacute;n educativa se desmorona cuando el acoso salta de lo presencial a lo viral, y las chicas -m&aacute;s expuestas a la presi&oacute;n por imagen- pagan el precio m&aacute;s alto. Seg&uacute;n informes recientes sobre violencia digital en Espa&ntilde;a, un alto porcentaje de j&oacute;venes (hasta el 80% seg&uacute;n la ONG Plan International), el acoso y la violencia digital son fen&oacute;menos masivos que afectan a la mayor&iacute;a de las ni&ntilde;as, adolescentes y j&oacute;venes entre 12 y 24 a&ntilde;os, y cifras similares indican recepci&oacute;n de mensajes con intenci&oacute;n de quedar o intimar, incluso tras rechazo reiterado.
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;gicamente, sin verificaci&oacute;n contrastada, sin alternativas reales y sin atacar el dise&ntilde;o adictivo de las plataformas, la prohibici&oacute;n se convertir&aacute; en papel mojado. Ya vetamos a menores de 14 a&ntilde;os y un alto porcentaje accede igual. Prohibir sin educar desplaza el problema, genera frustraci&oacute;n y deja a los j&oacute;venes sin herramientas para navegar en un mundo que no va a desaparecer. 
    </p><p class="article-text">
        Hemos permitido durante a&ntilde;os que estas empresas se lucren con la adicci&oacute;n infantil mientras la escuela, las familias y la sociedad pagan las facturas: m&aacute;s ansiedad, m&aacute;s depresi&oacute;n, m&aacute;s violencia digital, menos empat&iacute;a y menos capacidad de concentraci&oacute;n sostenida. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que apostar por la educación digital crítica obligatoria desde infantil, integrada en el currículo como defensa de los derechos humanos en la era digital</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello, reclamamos una prohibici&oacute;n efectiva: verificaci&oacute;n firme, multas ejemplares y responsabilidad penal real para quienes dise&ntilde;an la adicci&oacute;n. Adem&aacute;s, hay que apostar por la educaci&oacute;n digital cr&iacute;tica obligatoria desde infantil, integrada en el curr&iacute;culo como defensa de los derechos humanos en la era digital: ense&ntilde;ar a desmontar algoritmos, detectar desinformaci&oacute;n, proteger la intimidad y gestionar emociones en entornos hiperconectados. 
    </p><p class="article-text">
        Razonadamente, la escuela debe recuperar su papel como refugio de lo real: reforzar la prohibici&oacute;n de m&oacute;viles en horario lectivo, e invirtiendo adecuadamente en alternativas que reconstruyan comunidad -deporte, arte, debate, lectura compartida, proyectos cooperativos- para contrarrestar la erosi&oacute;n que las pantallas est&eacute;n provocando en las relaciones presenciales. Igualmente, es urgente poner la salud mental en primera l&iacute;nea: m&aacute;s orientadores y psic&oacute;logos escolares, formaci&oacute;n docente en detecci&oacute;n de adicciones digitales, programas preventivos obligatorios e involucrar responsablemente a las familias con talleres efectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las redes pueden ser aliadas, logremos convertirlas en espacios de activismo por los derechos humanos. Pero hoy, para demasiados ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, son jaulas de comparaci&oacute;n y ansiedad. Prohibir el acceso prematuro es proteger; educar para usarlas con criterio es empoderar. Porque, como siempre he defendido, educar no es solo transmitir conocimientos; es proteger, acompa&ntilde;ar y transformar. 
    </p><p class="article-text">
        Invertir en educaci&oacute;n digital cr&iacute;tica, en salud emocional y en una escuela humana no es gasto: es justicia social, es futuro, es defender la infancia como derecho irrenunciable. En consecuencia, necesitamos un Pacto de Estado que incluya las voces de los adolescentes -ellos viven el problema e ignorarlos ser&iacute;a repetir errores- y campa&ntilde;as de concienciaci&oacute;n que informen sin manipular. El desaf&iacute;o es muy profundo y exige una respuesta social coordinada y recuperaci&oacute;n de la escuela como espacio de convivencia real.
    </p><p class="article-text">
        Retrasar el acceso puede ser un primer paso. Pero el cambio real depender&aacute; de algo m&aacute;s complejo: invertir en educaci&oacute;n, proteger la salud emocional y reconstruir una cultura de respeto a los derechos humanos. Porque la infancia que hoy crece entre pantallas ser&aacute; la sociedad que ma&ntilde;ana tomar&aacute; decisiones sobre la convivencia social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/redes-sociales-menores-prohibir-no-basta_132_13000529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 06:08:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Redes sociales y menores: prohibir no basta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menores,Redes sociales,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciencia no entiende de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ciencia-no-entiende-genero_132_12980013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c34c350-1a9c-4140-a7ce-e10d2ecb6ec4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136252.jpg" width="5752" height="3236" alt="La ciencia no entiende de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Este 11 de febrero no basta con aplaudir. Es momento de actuar: apostar por una educación sin estereotipos desde la infancia, impulsar la conciliación real, fomentar el liderazgo femenino en ciencia y exigir a instituciones y empresas que midan, corrijan y rindan cuentas frente a la desigualdad"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        Cada 11 de febrero el mundo conmemora el D&iacute;a Internacional de la Mujer y la Ni&ntilde;a en la Ciencia, una fecha proclamada por Naciones Unidas. Es mucho m&aacute;s que un acto simb&oacute;lico: es un recordatorio urgente de una deuda hist&oacute;rica. Celebramos a las mujeres que han transformado la ciencia con su talento y, al mismo tiempo, alzamos la voz para que las ni&ntilde;as de hoy no tengan que derribar barreras invisibles para so&ntilde;ar con ser cient&iacute;ficas, ingenieras o matem&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el lema de la UNESCO 'De la visi&oacute;n al impacto: redefiniendo las STEM cerrando la brecha de g&eacute;nero', este 2026 nos interpela con claridad: ya no bastan los discursos. Es tiempo de acciones reales, de pol&iacute;ticas que funcionen y de entornos cient&iacute;ficos que no excluyan a la mitad del talento.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras siguen siendo contundentes. A nivel mundial, solo un tercio de las personas investigadoras son mujeres. Apenas el 35 % de quienes se grad&uacute;an en carreras STEM son mujeres y su presencia en puestos de liderazgo cient&iacute;fico contin&uacute;a siendo alarmantemente baja. En Espa&ntilde;a, aunque se han logrado avances &mdash;especialmente en el sector p&uacute;blico&mdash;, la brecha persiste en el &aacute;mbito privado y en &aacute;reas estrat&eacute;gicas como la ingenier&iacute;a y las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n, donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia pierde cuando excluye. Los equipos diversos innovan m&aacute;s, toman mejores decisiones y ofrecen respuestas m&aacute;s completas a los grandes retos de nuestro tiempo: el cambio clim&aacute;tico, la salud global, la inteligencia artificial &eacute;tica o la sostenibilidad. Sin embargo, los estereotipos tempranos, la falta de referentes femeninos, los sesgos en la educaci&oacute;n y en el mercado laboral, y los techos de cristal contin&uacute;an alejando a demasiadas ni&ntilde;as y mujeres del &aacute;mbito cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, hay razones para la esperanza. Iniciativas internacionales, redes como 11F en Espa&ntilde;a, programas de mentor&iacute;a y miles de cient&iacute;ficas que rompen moldes cada d&iacute;a demuestran que el cambio es posible cuando hay compromiso.
    </p><p class="article-text">
        Este 11 de febrero no basta con aplaudir. Es momento de actuar: apostar por una educaci&oacute;n sin estereotipos desde la infancia, impulsar la conciliaci&oacute;n real, fomentar el liderazgo femenino en ciencia y exigir a instituciones y empresas que midan, corrijan y rindan cuentas frente a la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Porque la ciencia no entiende de g&eacute;nero, pero la igualdad de oportunidades lo es todo. Las ni&ntilde;as no piden privilegios: reclaman su derecho a aprender, investigar y liderar sin l&iacute;mites. Garantizarlo no es solo una cuesti&oacute;n de justicia, sino una inversi&oacute;n imprescindible en el futuro de toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Luchamos para cerrar la brecha. No por ellas solamente, sino por la ciencia y por un mundo que no puede permitirse perder m&aacute;s talento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ciencia-no-entiende-genero_132_12980013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 04:57:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciencia no entiende de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Mujeres científicas,Mujer,Niñas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciencia, prevención y esperanza en el Día Mundial contra el Cáncer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ciencia-prevencion-esperanza-dia-mundial-cancer_132_12963600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9e711c3-a2eb-47cf-bcba-5439e7c50f71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciencia, prevención y esperanza en el Día Mundial contra el Cáncer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La respuesta frente al cáncer debe ser humana, equitativa y basada en la mejor evidencia científica disponible"</p><p class="subtitle">Aquí puedes leer todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        El 4 de febrero, D&iacute;a Mundial contra el C&aacute;ncer, el mundo se une bajo un mismo mensaje: poner a la persona en el centro. El lema internacional <em>Unidos por lo &uacute;nico</em> nos recuerda que cada diagn&oacute;stico es diferente, que cada historia es irrepetible y que la respuesta frente al c&aacute;ncer debe ser humana, equitativa y basada en la mejor evidencia cient&iacute;fica disponible. Y tambi&eacute;n permite afirmar algo fundamental, con datos y con rigor: el c&aacute;ncer se cura. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Oncolog&iacute;a M&eacute;dica (SEOM) y la Red Espa&ntilde;ola de Registros de C&aacute;ncer (REDECAN), se estiman m&aacute;s de 301.880 nuevos diagn&oacute;sticos anuales. Colon y recto, mama, pulm&oacute;n, pr&oacute;stata y vejiga contin&uacute;an siendo los tumores m&aacute;s frecuentes. Sin embargo, estas cifras conviven con otra realidad igualmente cierta: la supervivencia al c&aacute;ncer no ha dejado de aumentar en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, m&aacute;s del 60 % de las personas diagnosticadas sobreviven al menos cinco a&ntilde;os, y en numerosos tipos de c&aacute;ncer las tasas que alcanzan el 86-94% en c&aacute;nceres como mama, pr&oacute;stata, tiroides o test&iacute;culo. Tumores como el de mama, pr&oacute;stata, tiroides o test&iacute;culo cuentan con pron&oacute;sticos cada vez m&aacute;s favorables gracias a la detecci&oacute;n precoz, la cirug&iacute;a avanzada, la radioterapia de precisi&oacute;n, las terapias dirigidas y la inmunoterapia. Incluso en los c&aacute;nceres tradicionalmente m&aacute;s agresivos, la investigaci&oacute;n est&aacute; abriendo caminos que hace solo unos a&ntilde;os parec&iacute;an impensables.
    </p><p class="article-text">
        La detecci&oacute;n temprana sigue siendo una de las herramientas m&aacute;s eficaces para salvar vidas. Participar en programas de cribado, acudir a revisiones m&eacute;dicas y no ignorar las se&ntilde;ales del cuerpo multiplica las posibilidades de curaci&oacute;n. No se trata de alarmismo, sino de responsabilidad compartida y de acceso a una sanidad que proteja a todos por igual.
    </p><p class="article-text">
        La prevenci&oacute;n tambi&eacute;n juega un papel decisivo. Hasta el 40 % de los casos de c&aacute;ncer podr&iacute;an evitarse con h&aacute;bitos saludables: no fumar, moderar el consumo de alcohol, mantener una alimentaci&oacute;n equilibrada y actividad f&iacute;sica regular, proteger la piel del sol, vacunarse frente al virus del papiloma humano y la hepatitis B. Peque&ntilde;as decisiones cotidianas tienen un impacto profundo en la salud colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto ser&iacute;a posible sin la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Cada avance, cada nuevo tratamiento y cada mejora en el diagn&oacute;stico es fruto de a&ntilde;os de trabajo, inversi&oacute;n y compromiso. Apostar por la ciencia no es una opci&oacute;n ideol&oacute;gica, es una inversi&oacute;n directa en vida, en futuro y en dignidad.
    </p><p class="article-text">
        En este D&iacute;a Mundial contra el C&aacute;ncer, el mensaje debe ser claro y responsable: hay esperanza real, basada en hechos. El c&aacute;ncer no define a las personas ni borra sus proyectos. La sociedad avanza cuando acompa&ntilde;a, cuando cuida y cuando conf&iacute;a en el conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Hoy podemos reconocer que hablar del c&aacute;ncer tambi&eacute;n es hablar de futuro. De un futuro en el que cada vez m&aacute;s personas escuchan la palabra &ldquo;curaci&oacute;n&rdquo;, en el que el miedo deja paso a la informaci&oacute;n y en el que la uni&oacute;n entre pacientes, profesionales sanitarios, investigadores y administraciones marca la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Juntos, con ciencia, prevenci&oacute;n y humanidad, somos m&aacute;s fuertes que la enfermedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ciencia-prevencion-esperanza-dia-mundial-cancer_132_12963600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 16:51:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciencia, prevención y esperanza en el Día Mundial contra el Cáncer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La educación, el antídoto más poderoso contra la violencia en un mundo herido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/educacion-antidoto-poderoso-violencia-mundo-herido_132_12949395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19b8c1e4-112d-445a-b7ef-5b84ecad0c56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La educación, el antídoto más poderoso contra la violencia en un mundo herido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Como educadora y defensora de la educación transformadora, creo firmemente que las aulas son el lugar donde se siembra el futuro más humano posible"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        El 30 de enero celebramos el D&iacute;a Escolar de la No Violencia y la Paz. Las escuelas del mundo se convierten en faros que nos recuerdan una verdad esencial: la paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia viva de justicia, empat&iacute;a y respeto. En un tiempo herido, educar para la PAZ es un acto profundamente valiente.
    </p><p class="article-text">
        Como educadora y defensora de la educaci&oacute;n transformadora, creo firmemente que las aulas son el lugar donde se siembra el futuro m&aacute;s humano posible. La educaci&oacute;n no se limita a transmitir contenidos; moldea conciencias, despierta miradas cr&iacute;ticas y cultiva corazones capaces de elegir el di&aacute;logo frente a la confrontaci&oacute;n, la solidaridad frente al ego&iacute;smo y la dignidad frente a la indiferencia.
    </p><p class="article-text">
        El mundo nos habla hoy con un grito urgente. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el n&uacute;mero de conflictos armados se ha multiplicado hasta alcanzar cifras alarmantes: alrededor de 130 conflictos activos, m&aacute;s del doble que hace apenas una d&eacute;cada. M&aacute;s de veinte de ellos se prolongan desde hace generaciones, atrapando a millones de personas en ciclos interminables de miedo, pobreza y dolor.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, algunos de los escenarios m&aacute;s devastadores contin&uacute;an robando vidas y futuros: la guerra de desgaste en Ucrania; la guerra civil en Sud&aacute;n, una de las crisis humanitarias m&aacute;s graves de nuestro tiempo; el prolongado conflicto en Myanmar; la violencia persistente en Gaza y Cisjordania; y las tensiones crecientes en regiones como el Sahel, Hait&iacute; o diversas fronteras africanas y latinoamericanas, donde la fragilidad social amenaza con cronificarse. No son titulares lejanos: son ni&ntilde;os sin escuela, familias rotas, mujeres sin protecci&oacute;n y comunidades enteras obligadas a convivir con el trauma.
    </p><p class="article-text">
        Ante este doloroso panorama surge una pregunta inevitable: &iquest;qu&eacute; podemos hacer? La respuesta, aunque sencilla, es profundamente poderosa: la educaci&oacute;n. Educar para la paz no es una consigna ingenua, es una estrategia de supervivencia colectiva. En las escuelas se aprende a convivir, a gestionar los conflictos sin violencia, a escuchar al diferente y a reconocer los derechos humanos como base irrenunciable de cualquier sociedad justa.
    </p><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;vacuna del buen trato&rdquo;, promovida por UNICEF, se fabrica cada d&iacute;a en las aulas: en los gestos de respeto, en las palabras que incluyen y en las actividades que fomentan la tolerancia, la cooperaci&oacute;n y la concordia desde la infancia. Cada acto educativo consciente es una dosis de esperanza frente a la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Como presidenta de la Asociaci&oacute;n Europea para el Liderazgo y la Calidad en Educaci&oacute;n y directora de un m&aacute;ster en gesti&oacute;n educativa, soy testigo diario de c&oacute;mo docentes y estudiantes, con creatividad y compromiso, siembran paz incluso en contextos dif&iacute;ciles. No necesitamos ej&eacute;rcitos para ganar esta batalla; necesitamos maestros y maestras con vocaci&oacute;n, curr&iacute;culos que prioricen la empat&iacute;a y sociedades que apuesten decididamente por la formaci&oacute;n integral de sus j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        En este D&iacute;a Escolar de la No Violencia y la Paz, renovamos el compromiso &eacute;tico que inspir&oacute; a Gandhi: rechazar la violencia en todas sus formas y educar para un mundo donde el di&aacute;logo sea la norma y la dignidad, un derecho universal. Porque, como recordaba Frida Kahlo, &ldquo;Re&iacute;r nos hizo invencibles. No como los que siempre ganan, sino como aquellos que no se rinden&rdquo;. Sigamos educando sin rendirnos, con el coraz&oacute;n abierto y las manos tendidas. Que la educaci&oacute;n contin&uacute;e siendo nuestra mayor fuerza transformadora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/educacion-antidoto-poderoso-violencia-mundo-herido_132_12949395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 10:59:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La educación, el antídoto más poderoso contra la violencia en un mundo herido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Violencia,Paz,Centros escolares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Justicia social, dignidad humana y valentía cívica en tiempos de fractura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/justicia-social-dignidad-humana-valentia-civica-tiempos-fractura_132_12900106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/deed981e-7573-44e8-85ef-432c97ea6eb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Justicia social, dignidad humana y valentía cívica en tiempos de fractura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Permitimos que el miedo, la desinformación y la división nos paralicen, mientras derechos fundamentales —la vivienda digna, el empleo de calidad, la paz y la protección social— se vulneran dentro y fuera de nuestras fronteras"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Ascensión Palomares Ruiz</p></div><p class="article-text">
        Enero de 2026 nos sit&uacute;a ante un mundo en llamas y una Espa&ntilde;a que, pese a exhibir cifras macroecon&oacute;micas positivas &mdash;cerramos 2025 con un crecimiento del 2,9% del PIB y liderazgo europeo en creaci&oacute;n de empleo&mdash;, arrastra profundas heridas sociales en la vida cotidiana de millones de personas. La llaga es doble: global y local, y ambas est&aacute;n estrechamente interconectadas.
    </p><p class="article-text">
        En el plano internacional asistimos a una preocupante erosi&oacute;n del orden multilateral. Los conflictos armados persisten en Ucrania, que entra en su quinto a&ntilde;o de guerra; en Sud&aacute;n, epicentro de la mayor crisis de desplazamiento del planeta; en Myanmar, el Sahel y otros puntos olvidados del mapa. A ello se suman un fr&aacute;gil alto el fuego en Gaza tras a&ntilde;os de sufrimiento, las crecientes tensiones en Asia y &Aacute;frica, y la represi&oacute;n sistem&aacute;tica de derechos fundamentales en pa&iacute;ses como Ir&aacute;n, donde la violencia contra la poblaci&oacute;n civil &mdash;especialmente contra mujeres y j&oacute;venes&mdash; evidencia la distancia entre el poder pol&iacute;tico y la dignidad humana.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco puede ignorarse la prolongada crisis de Venezuela, donde el colapso institucional, la pobreza estructural y la falta de libertades han forzado a millones de personas a abandonar su pa&iacute;s, protagonizando uno de los mayores &eacute;xodos del mundo. Estas realidades no son ajenas a Europa ni a Espa&ntilde;a: se traducen en migraciones forzadas, sufrimiento humano y una responsabilidad compartida que el mundo desarrollado no puede seguir eludiendo.
    </p><p class="article-text">
        El reciente repliegue de Estados Unidos de numerosos organismos internacionales debilita a&uacute;n m&aacute;s la cooperaci&oacute;n global, mientras el unilateralismo y la vulneraci&oacute;n de la soberan&iacute;a de los pueblos alimentan la inestabilidad. Millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente y se ven forzadas a huir, empujadas hacia migraciones que tambi&eacute;n llaman a nuestras puertas.
    </p><p class="article-text">
        Este contexto global agrava las grietas internas de Espa&ntilde;a. La vivienda se ha convertido en la principal preocupaci&oacute;n ciudadana, seg&uacute;n el CIS (28,3%), con precios r&eacute;cord, millones de viviendas vac&iacute;as y una emergencia habitacional que expulsa a j&oacute;venes y clases medias. El paro ronda el 10,5%, el m&aacute;s alto de Europa, y convive con empleo precario, salarios estancados y empobrecimiento de amplias capas sociales. La pobreza infantil afecta a uno de cada tres menores en riesgo de exclusi&oacute;n, mientras el coste de la vida presiona a las familias y el invierno demogr&aacute;fico se intensifica: solo uno de cada tres j&oacute;venes se plantea tener hijos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os debido a la inestabilidad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello sucede en un clima de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que bloquea reformas urgentes &mdash;vivienda p&uacute;blica, fiscalidad justa, financiaci&oacute;n auton&oacute;mica&mdash; y erosiona la cohesi&oacute;n social. Duele, adem&aacute;s, la indiferencia. Permitimos que el miedo, la desinformaci&oacute;n y la divisi&oacute;n nos paralicen, mientras derechos fundamentales &mdash;la vivienda digna, el empleo de calidad, la paz y la protecci&oacute;n social&mdash; se vulneran dentro y fuera de nuestras fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Los migrantes, esenciales para nuestro equilibrio demogr&aacute;fico y econ&oacute;mico, son, a veces, deshumanizados, cuando precisamente huyen de conflictos, represiones y crisis que el mundo no ha sabido o querido prevenir.
    </p><p class="article-text">
        No bastan las leyes si no van acompa&ntilde;adas de conciencia y compromiso. La justicia social se construye con personas valientes, con coraz&oacute;n y con rigor. Necesitamos informaci&oacute;n veraz frente a la manipulaci&oacute;n, empat&iacute;a con el sufrimiento ajeno &mdash;del desplazado por la guerra, del joven que no puede emanciparse, de la familia atrapada en la pobreza&mdash; y acci&oacute;n colectiva que impulse pol&iacute;ticas valientes: pactos nacionales por la vivienda asequible y los salarios dignos, una acogida solidaria y la defensa firme de un multilateralismo eficaz para la paz.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, es imprescindible insistir en que la educaci&oacute;n cr&iacute;tica es el faro. Formar ciudadanos capaces de discernir, de empatizar y de comprometerse es la base para reducir divisiones y fortalecer la cohesi&oacute;n social, en Espa&ntilde;a y en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Este 2026 no puede ser un a&ntilde;o de renuncia. Con rigor y coraz&oacute;n, trabajemos por una sociedad m&aacute;s justa, menos polarizada y m&aacute;s solidaria. Porque solo desde la valent&iacute;a c&iacute;vica podremos transformar el dolor en esperanza y garantizar la dignidad humana, sin dejar a nadie atr&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/justicia-social-dignidad-humana-valentia-civica-tiempos-fractura_132_12900106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jan 2026 06:08:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Justicia social, dignidad humana y valentía cívica en tiempos de fractura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Venezuela,España,Migrantes,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En tiempos de incertidumbre, la Educación como faro de justicia social y derechos humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/tiempos-incertidumbre-educacion-faro-justicia-social-derechos-humanos_132_12881762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b7832f2-672c-4726-8e54-c5ca75b46d94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En tiempos de incertidumbre, la Educación como faro de justicia social y derechos humanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Necesitamos programas que enseñen a analizar la realidad con espíritu crítico, a identificar las desigualdades y a participar activamente en la vida pública"</p></div><p class="article-text">
        Vivimos un momento complejo, tanto a nivel nacional como internacional. En Espa&ntilde;a, en el contexto pol&iacute;tico y social actual, asistimos a una creciente polarizaci&oacute;n, marcada por debates sobre corrupci&oacute;n, tensiones territoriales y una percepci&oacute;n de fragilidad institucional que alimenta la desconfianza de una parte significativa de la ciudadan&iacute;a. La desigualdad social persiste: seg&uacute;n datos de organismos como Eurostat, la OCDE o entidades sociales como C&aacute;ritas, millones de personas siguen enfrentando precariedad laboral, dificultades de acceso a la vivienda y brechas generacionales que debilitan el llamado ascensor social.
    </p><p class="article-text">
        A estos desaf&iacute;os se suman realidades globales igualmente preocupantes: conflictos armados que vulneran de forma sistem&aacute;tica los derechos humanos, crisis clim&aacute;ticas que intensifican la pobreza y un orden internacional cada vez m&aacute;s tensionado. Todo ello dibuja un escenario de incertidumbre que interpela directamente a nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, es comprensible el desaliento. Sin embargo, precisamente en tiempos de crisis conviene recordar los pilares que sostienen cualquier sociedad democr&aacute;tica: la justicia social y el respeto efectivo de los derechos humanos. No se trata de ideales abstractos, sino de derechos inalienables que garantizan la dignidad de cada persona. La Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948 y conmemorada cada 10 de diciembre, nos sigue recordando que la igualdad, la libertad y la solidaridad son el mejor ant&iacute;doto frente a la divisi&oacute;n y la injusticia.
    </p><p class="article-text">
        La justicia social implica redistribuir oportunidades para que nadie quede atr&aacute;s. En Espa&ntilde;a, pese a avances econ&oacute;micos y a determinadas pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n social, la brecha entre ricos y pobres contin&uacute;a siendo de las m&aacute;s elevadas de la Uni&oacute;n Europea, afectando especialmente a j&oacute;venes, familias monoparentales y colectivos vulnerables. En el &aacute;mbito internacional, conflictos en regiones como Oriente Medio, Ucrania o Sud&aacute;n generan millones de personas desplazadas y graves violaciones de derechos, record&aacute;ndonos que la paz, la equidad y la estabilidad global est&aacute;n profundamente interconectadas.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad, cabe plantearse con urgencia una pregunta esencial: &iquest;qu&eacute; herramienta tenemos para afrontar y transformar estos desaf&iacute;os? La respuesta es clara: la educaci&oacute;n. Pero no cualquier educaci&oacute;n. Hablamos de una educaci&oacute;n valiente y transformadora, que no se limite a transmitir contenidos, sino que forme personas cr&iacute;ticas, libres y comprometidas. Una educaci&oacute;n que no tema cuestionar el statu quo y que ayude a comprender la complejidad del mundo desde una mirada &eacute;tica y democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n es, sin duda, uno de los motores m&aacute;s poderosos de la transformaci&oacute;n social. Fomenta el pensamiento cr&iacute;tico, desmonta prejuicios, promueve la empat&iacute;a y la solidaridad, y empodera a las personas para defender sus derechos y los de los dem&aacute;s. Como se&ntilde;ala la UNESCO, la educaci&oacute;n en derechos humanos es clave para construir sociedades m&aacute;s justas, ya que aborda las causas profundas de la desigualdad y cultiva actitudes basadas en la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a, donde la educaci&oacute;n es un derecho constitucional, resulta imprescindible reforzar su dimensi&oacute;n c&iacute;vica y social. Integrar de manera transversal contenidos sobre derechos humanos, justicia social y sostenibilidad en todos los niveles educativos &mdash;desde la infancia hasta la universidad&mdash; no es una opci&oacute;n, sino una responsabilidad democr&aacute;tica. Necesitamos programas que ense&ntilde;en a analizar la realidad con esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, a identificar las desigualdades y a participar activamente en la vida p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Reivindicamos una generaci&oacute;n que no se resigne a la polarizaci&oacute;n, sino que construya puentes; una ciudadan&iacute;a que exija pol&iacute;ticas inclusivas y rechace la discriminaci&oacute;n; comunidades que sit&uacute;en el bien com&uacute;n por encima del individualismo. Demandamos, en definitiva, una educaci&oacute;n que devuelva la esperanza a quienes la han perdido, la voz a quienes se sienten silenciados y la dignidad a quienes la ven vulnerada cada d&iacute;a. Porque educar no es solo transmitir saberes: es ofrecer herramientas para decidir con libertad, resistir la manipulaci&oacute;n y comprometerse con un mundo m&aacute;s justo.
    </p><p class="article-text">
        En este momento de cierre y reflexi&oacute;n colectiva, el llamamiento debe ser claro. A los responsables pol&iacute;ticos, para que abandonen los recortes encubiertos y las reformas superficiales, y apuesten por una inversi&oacute;n real y sostenida en una educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad, inclusiva y comprometida con los valores democr&aacute;ticos. A las familias y comunidades, para que fomenten el di&aacute;logo, la reflexi&oacute;n y el pensamiento cr&iacute;tico en la vida cotidiana. Y al profesorado, para agradecerle su esfuerzo constante y su papel imprescindible como faro de esperanza, formando no solo profesionales, sino ciudadanos y ciudadanas &iacute;ntegros y dignos.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la justicia social y los derechos humanos no se consolidan &uacute;nicamente mediante leyes, sino a trav&eacute;s de personas conscientes, comprometidas y valientes. Y esa conciencia, esa valent&iacute;a, nacen en las aulas, en las conversaciones compartidas y en el ejemplo diario. Hoy m&aacute;s que nunca, defendemos una educaci&oacute;n que ilumine el camino hacia la libertad, la equidad y un futuro con dignidad para todos y todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ascensión Palomares Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/tiempos-incertidumbre-educacion-faro-justicia-social-derechos-humanos_132_12881762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 13:05:49 +0000]]></pubDate>
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