El casting con Buñuel o un obús sobre un teatro: un documental alumbra la “última gran función” de María Isbert
En 2008, el director, guionista y productor Marcos Moreno planeó con Tony Isbert, uno de los siete hijos de la actriz María Isbert, un documental sobre este emblemático clan de actores españoles, que comenzó con Pepe Isbert, ese alcalde que a todos “debía una explicación” en ‘Bienvenido, Mister Marshall’. Ese proyecto se realizó para RTVE y contenía casi tres horas de grabación de una entrevista con María, hija de Pepe, que ya tenía 92 años. Aunque sufría los estragos del Alzheimer y confundía los recuerdos, el material era “impagable”.
Tres años después murió la actriz, en 2011. Y cuando en 2025 falleció también su hijo Tony, el cineasta decidió recuperar ese material. “Era maravilloso ver cómo una mujer que había hecho más de 300 películas y que siempre estaba memorizando textos, en el último momento de su vida, cuando la mente le falla, se repone y hace la última función de su vida, que es esa entrevista”.
Con ese material, Marcos Moreno ha alumbrado ‘María, la bien pagá’, producido por Tharsis Capital. Es un recorrido por los difusos recuerdos de la actriz, llamado así porque al final ella canta esa conocida copla. Se trata una entrevista inédita, hasta ahora desconocida, que viene a rendir tributo a una mujer “divertida, única, entregada” que se declaró “apasionada de su profesión hasta el último día”, resalta el cineasta.
El documental se compone de fragmentos de la entrevista, intercalados con relatos de sus familiares, allegados, compañeros de profesión, y también con recreaciones animadas de algunas de las anécdotas que cuenta. Pero principalmente, es ella “en estado puro, sin filtros”.
Durante sus reflexiones, María Isbert, detalla numerosas anécdotas. “Generalmente, le preguntábamos algo y respondía otra cosa, pero al rato recordaba la primera pregunta y la respondía. Entre medias, recordaba otras cosas, y todas las cuenta con una energía única y de forma divertida, aunque sean auténticos dramas”.
Pone como ejemplo el hecho de que la actriz relate cómo, durante la guerra civil española, mientras representaba una obra de teatro, un obús cayó sobre el techo de la sala y la gente salió despavorida. Eso está recreado con animación y “ella lo cuenta como lo más normal del mundo”.
También detalla el casting de uno de sus papeles más conocidos: el de ‘Viridiana’, de Luis Buñuel. “Ella fue vestida de forma muy elegante y cuando llegó le informaron de que estaban buscando a una mujer de pueblo, básicamente una mendiga. Cuenta que se desvistió en ese mismo momento y se convirtió en lo que querían. Consiguió el papel, claro”.
Y mucha traca tienen también sus recuerdos sobre ‘Amanece, que no es poco’, la película de culto de José Luis Cuerda, donde encarna a una de las vecinas del pueblo que acoge a los dos protagonistas y que no quiere ir a misa con su madre porque “no tiene cuerpo”. De esa película, María dice en el documental, riéndose, “que se hizo muy poco”.
‘María, la bien pagá’ se adentra así en la mente, los recuerdos y el humor de una actriz “muy querida”, que trabajó fuera de los cánones estéticos y nunca abandonó el amor por su profesión. “Es un viaje emocional, tierno y surrealista por la vida de una mujer que vivió para el escenario y para el público”.
Su director advierte: “Está lleno de sorpresas. María no responde como se espera. Su mente divaga, inventa, mezcla y salta entre décadas, personajes y anécdotas. Pero en ese aparente caos emerge una lucidez brillante, una forma única de narrar su vida. No buscábamos ordenar su biografía, sino capturar su espíritu: su risa, su ternura y sus valores”.
La actriz ofrece consejos disfrazados de chistes, recuerdos con moraleja, vivencias que parecen sketches. Habla como quien actúa sin saber que está en una función
“En este estado flotante entre lucidez y delirio, entre testimonio y teatro, la actriz ofrece consejos disfrazados de chistes, recuerdos con moraleja, vivencias que parecen sketches. Habla como quien actúa sin saber que está en una función. Y en esa ambigüedad, en esa frontera difusa entre lo vivido y lo soñado, nace la verdadera esencia de este documental”, agrega su director.
¿Y qué hay de su vínculo con Castilla-La Mancha? Más allá de las decenas de rodajes y la vida pública, el verdadero “refugio emocional” de María Isbert, al igual que el de su padre Pepe, fue siempre esta comunidad autónoma. En especial, la localidad de Tarazona de la Mancha, en Albacete, “donde regresaba una y otra vez”.
Nació en Madrid como su padre, pero la actriz siempre se sintió “profundamente manchega”. Ese vínculo no era circunstancial, era el “paisaje de su infancia” ya que su abuela, la madre de Pepe, era originaria de ese pueblo. “Allí se sentía libre, querida y auténtica”, tal y como relata en el documental.
Otro de los aspectos que destaca el director es que, aunque en el documental aparecen también declaraciones de actores destacados como Iñaki Miramón, Manuel Alexandre, Emilio Gavira o sus propios hijos, nietos y nietas, el público “la quiere ella”. El director así lo ha constado en su preestreno oficial, el que se ha realizado esta semana en la Sala Pepe Isbert del Teatro Circo de Albacete, con el apoyo del Servicio de Educación y Cultura de la Diputación de Albacete.
El documental también se proyectará en el Teatro Sanchiz de Tarazona de la Mancha, pero a su director le gustaría que su recorrido tuviera presencia en algunos festivales, en los que ya se ha presentado. También ha iniciado los contactos para que pueda proyectarse en residencias de personas mayores, así como en algunas televisiones públicas autonómicas.
“María lo merece, y viendo la acogida que ha tenido en su preestreno, no cabe duda de que su mensaje está vivo y debe llegar a cuanta más gente, mejor”, afirma.
Maria Isbert estudió en un colegio alemán, donde además aprendió otros idiomas. Desde pequeña, María quiso seguir los pasos de su padre pese a que Pepe no quería y le pidió que opositara para el cuerpo de Aduanas. Ganó su cabezonería, su padre finalmente le dió permiso y su debut como actriz se produjo a los ocho años, cuando participó junto a Pepe en la obra de teatro de Alejandro Casona 'Nuestra Natacha'. Tras este trabajo, estuvo ocho años trabajando para la compañía de su familia en numerosas obras de teatro, siendo en algunas de ella la protagonista.
Del debut en el cine a los reconocimientos
En cine debutó de la mano de Juan de Orduña en 1944 con 'La vida empieza a medianoche', a la que siguieron 'Un hombre de negocios' (1945), de Luis Lucía, y 'Botón de ancla' (1947), de Ramón Torrado.
La Academia de Cine cifra en más de 300 las películas en las que participó la actriz, siendo los más conocidos los mencionados papeles de 'Viridiana' y 'Amanece, que no es poco', pero también otros que pasaron a la historia como 'La gran familia' o 'El verdugo'. Sus últimas interpretaciones cinematográficas las realizó en 2005, llegando a participar hasta en cinco películas: 'R2 y el caso del cadáver sin cabeza', 'Semen, una historia de amor', 'Envejece conmigo', '50 y más' y 'Cuando España se desnudó'.
Entre los numerosos galardones recibidos por María Isbert destaca el Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert, concedido por la Asociación Nacional de Amigos de los Teatros Históricos de España (AMIThE), un reconocimiento especialmente simbólico al llevar el nombre de su padre y al enlazar, una vez más, la memoria artística de ambos.
A ello se suman distinciones como la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, la Medalla de Plata al Mérito en las Bellas Artes, su nombramiento como Miembro de Honor de la Academia de Cine o la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, otorgada a título póstumo.
María Isbert fue madre de siete hijos varones y de una hija, Miriam, que murió al nacer. Al fallecer, tenía 22 nietos y cuatro bisnietos. Tras su retirada profesional como actriz se marchó a vivir junto a su hijo a la localidad conquense de El Provencio.
La actriz murió a los 94 años el 25 de abril de 2011. Su capilla ardiente estuvo instalada en el Teatro Circo de Albacete y está enterrada en el panteón familiar que se encuentra en Tarazona de la Mancha su “lugar en el corazón”.
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