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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Gil]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel-gil/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Gil]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla Este ya no es lo que era]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-no_132_13564258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e95bdc3-18c0-4fc0-9d76-06b2f0dc13e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x926y906.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla Este ya no es lo que era"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ponerte en el Duque en 30 minutos es un gran avance, tendremos que dejar de hacer chistes sobre Córdoba Sur o llevar pasaporte para cruzar el telón de acero </p><p class="subtitle">OPINIÓN - La ciudad vendida
</p></div><p class="article-text">
        Advertencia: cr&oacute;nica &iacute;ntegramente escrita desde el duro asiento de un TB1 el lunes 5 de octubre de 2026.
    </p><p class="article-text">
        Lunes, 17.37 horas. Parada de Tussam en Avenida de la Aeron&aacute;utica, cabecera de l&iacute;nea del TB1, el Tranvibus, el flamante servicio del transporte p&uacute;blico que llega a la Plaza del Duque desde hace una semana. Como buen sevillano, soy un novelero y he decidido vivir la experiencia en primera persona despu&eacute;s de todo lo que he le&iacute;do y o&iacute;do estos d&iacute;as al respecto. Me subo a uno de sus modernos convoyes de doble longitud. Seg&uacute;n dice la pantalla, el siguiente a este saldr&aacute; en siete minutos.
    </p><p class="article-text">
        El veh&iacute;culo no arranca lleno, aunque s&iacute; ambientado. Casi todos los asientos cogidos. A partir de Fibes, dif&iacute;cil ya sentarse. De primeras, se notan dos diferencias notables con cualquier otro bus urbano: una velocidad considerable, ya que el veh&iacute;culo tiene el carril reservado y solo se detiene en sus paradas, m&aacute;s separadas que en una l&iacute;nea normal; y la posibilidad de subirse por cualquiera de sus puertas, como en el tranv&iacute;a, puesto que hay m&aacute;quinas de validaci&oacute;n de las tarjetas en cada entrada.
    </p><p class="article-text">
        En menos de diez minutos estamos en Santa Clara. Inconcebible atravesar Sevilla Este a esa velocidad hace unos a&ntilde;os, ni en bus ni en coche siquiera. En apenas doce llegamos a Los Arcos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la red es completa y ágil, las excusas para salir de casa en vehículo particular se acaban</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este nuevo servicio me genera muchas preguntas, desaf&iacute;os a mi concepci&oacute;n del transporte p&uacute;blico. &iquest;A favor de que los buses urbanos tengan una plataforma viaria reservada para protegerlos del tr&aacute;fico privado? Completamente. Ojal&aacute; en m&aacute;s recorridos y barrios. Incluido en su acceso al centro. Es un modelo que ya ha tenido &eacute;xitos en otras capitales europeas y americanas, con situaciones de tr&aacute;fico peores que la sevillana. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A favor de las limitaciones a los coches particulares que estas medidas suponen? S&iacute;, rotundamente. Bueno, con un pero. Antes hay que tener buenas alternativas de transporte para todos, especialmente subterr&aacute;neas (la mejor manera de aliviar el tr&aacute;fico en superficie en una ciudad moderna). Si la red es completa y &aacute;gil, las excusas para salir de casa en veh&iacute;culo particular se acaban.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a&uacute;n hace calor a mediod&iacute;a en Sevilla, se nota que hemos entrado en octubre. La tarde est&aacute; nublada, con el cielo amenazando lluvia, y las temperaturas ya no superan los 35 grados en todo el d&iacute;a. El aire acondicionado parece que sigue programado para julio y dentro del TB1 hace fr&iacute;o, la verdad. Echando de menos la rebequita que, si fuera una se&ntilde;ora de Burgos, seguro que tendr&iacute;a a mano en el bolso.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cuestiones me asaltan. &iquest;Por qu&eacute; el uso del carril reservado, perfectamente se&ntilde;alizado y delimitado respecto del resto del viario, se limita s&oacute;lo a una l&iacute;nea? No logro entenderlo. Conforme se acerca al centro, la infraestructura podr&iacute;a haber incluido perfectamente puntos de acceso a otras l&iacute;neas (22, 27, 11,15, 16 o 20, por ejemplo), que as&iacute; seguir&iacute;an pudiendo llegar hasta Ponce de Le&oacute;n, Campana o Plaza del Duque. Hay muchos vecinos de otros barrios cuya movilidad ha empeorado notablemente por este nuevo servicio y, en mi opini&oacute;n, hubiera tenido f&aacute;cil soluci&oacute;n dej&aacute;ndoles usar la plataforma a partir de Puerta Osario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos días ha habido una polémica por el avistamiento de un bus turístico por la plataforma reservada al TB1 en pleno centro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Paramos en Santa Justa a los 21 minutos de salir de cabecera. Sin parones ni atasco, la verdad. No s&eacute; si el bus ser&aacute; capaz de llegar al Duque en nueve minutos m&aacute;s, pero por ahora va como la seda. El veh&iacute;culo no se ha llenado en ning&uacute;n momento. Vamos holgados y sin mucho bullicio. Echo en falta el ambiente habitual de mi 32. Parece que estuvi&eacute;ramos en Centroeuropa.
    </p><p class="article-text">
        Con la cercan&iacute;a del casco hist&oacute;rico, a partir de Puerta Osario, el ritmo se ralentiza. A pesar de lo &aacute;gil que es el veh&iacute;culo para la longitud que tiene, las calles se estrechan y el tr&aacute;fico de taxis y algunos veh&iacute;culos particulares dificulta el tr&aacute;nsito. A pesar de todo, con un par, el Tranvibus completa su recorrido en 32 minutos desde su cabecera en Avenida de la Ciencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as ha habido una pol&eacute;mica, tan hinchada como cualquier cosa que surge en redes sociales, por el avistamiento de un bus tur&iacute;stico por la plataforma reservada al TB1 en pleno centro. Afortunadamente, tiene su explicaci&oacute;n. El Ayuntamiento ha aclarado que es una soluci&oacute;n temporal mientras duren las obras en Amor de Dios, que es la v&iacute;a de llegada de estos veh&iacute;culos al Duque, donde tienen una cabecera desde hace a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Como todo haz tiene su env&eacute;s, y toda cara tiene su cruz, me voy a hacer tambi&eacute;n el recorrido de vuelta. La frecuencia empeora en este caso, al menos para salir. He subido al veh&iacute;culo (el mismo en el que vine) a las 18.11, pero no hemos arrancado hasta nueve minutos despu&eacute;s. Por respeto al experimento, no contar&eacute; este retraso en la duraci&oacute;n del viaje.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me parece una apuesta en la dirección adecuada, pero que necesita ajustes o, incluso, mejoras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lunes, 18.20 horas. El bus no sale lleno desde el Duque, pero se ocupa bastante en la Encarnaci&oacute;n. Desde mi asiento veo la dimensi&oacute;n y la actividad de la acampada en reivindicaci&oacute;n de una vivienda digna para todos. Cuentan con todo mi apoyo.
    </p><p class="article-text">
        En Santa Justa el bus se queda medio vac&iacute;o. Muchos pasajeros se quedan en la estaci&oacute;n de tren. Algunos buscando el Cercan&iacute;as para volver a casa. Otros muchos, turistas con sus maletas tras pasar unos d&iacute;as en la ciudad. Hemos tardado diez minutos desde Plaza del Duque.
    </p><p class="article-text">
        18.40. Entramos de regreso en Sevilla Este. Dejamos atr&aacute;s la SE-30 y volvemos al barrio. En otros cinco minutos nos asomamos a Torreblanca. La l&iacute;nea s&oacute;lo tiene una parada en este barrio en el recorrido de regreso, no a la ida, y lo hace sin plataforma reservada con el consiguiente atasco y retraso que supone mezclarse con los coches en una calle de un solo carril.
    </p><p class="article-text">
        Es una doble trampa. Reduce duraci&oacute;n del trayecto de ida, pero se la suma al de vuelta, que aumenta en diez minutos. Y castiga a los vecinos de Torreblanca, que s&oacute;lo pueden regresar a casa en el Tranvibus pero no salir de su barrio en &eacute;l.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo esperaba una aventura, una travesía, pero Sevilla Este ya no es lo que era. O no está donde estaba</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A las 19.00, en 40 minutos desde el Duque, terminamos el trayecto de vuelta en el mismo lugar del que salimos hace 83 minutos. Experimento concluido.
    </p><p class="article-text">
        Conclusiones. Me parece una apuesta en la direcci&oacute;n adecuada, pero que necesita ajustes o, incluso, mejoras. M&aacute;s frecuencia de paso. Entre siete y 10 minutos no es suficiente, especialmente por las ma&ntilde;anas. Abrir el uso del carril reservado a otras l&iacute;neas de Tussam. Es un desperdicio que la infraestructura solo la aproveche un convoy a cada rato. Poner la cabecera en Torreblanca y dejar de hacerse trampas al solitario. Y mejorar la red general de transporte p&uacute;blico, incluido el metro, para que de verdad sea disuasoria al uso del veh&iacute;culo privado. Mientras no sea as&iacute;, el sevillano seguir&aacute; blasfemando porque le han quitado carriles para hacer recados y dar paseos con su coche particular.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de usuario es buena, aunque mis posaderas no piensan lo mismo despu&eacute;s de hora y veinte sentado en un autob&uacute;s de l&iacute;nea. Yo esperaba una aventura, una traves&iacute;a, pero Sevilla Este ya no es lo que era. O no est&aacute; donde estaba. Ponerte en el Duque en 30 minutos es un gran avance. Tendremos que dejar de hacer chistes sobre C&oacute;rdoba Sur o llevar pasaporte para cruzar el tel&oacute;n de acero (se me nota la edad en estas referencias). Ojal&aacute; m&aacute;s transporte p&uacute;blico, m&aacute;s metro y m&aacute;s plataformas reservadas para el bus. &iexcl;Y m&aacute;s carril bici, <em>joe</em>! Esta ciudad es ideal para moverse sin el coche particular. Y si quieres droga dura, siempre nos quedar&aacute; el 27, que dir&iacute;a Humphrey Bogart.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-no_132_13564258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 03:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla Este ya no es lo que era]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transporte,Movilidad,Autobuses]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad vendida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ciudad-vendida_132_13529645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/093bfaa1-5a0c-4dd4-8493-af50eb84223b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad vendida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizás tengamos que dejar de gritar a los cuatro vientos en nuestros perfiles de redes sociales que Sevilla no se vende porque ya es tarde</p><p class="subtitle">Denuncian a las administraciones ante el juez por la cena de gala al pie de la Giralda financiada por Junta y Ayuntamiento
</p></div><p class="article-text">
        Pre&aacute;mbulo. &iquest;Alguien ha le&iacute;do alguna vez un n&uacute;mero de la revista Escaparate? S&iacute;, esa que la ha liado parda en Sevilla la semana pasada con la fiesta por su 20 aniversario, celebrada con toda pompa y boato en la Plaza Virgen de los Reyes y en la Plaza del Triunfo. A lo que voy. &iquest;Alguien la ha tenido en sus manos alguna vez? En dos d&eacute;cadas, creo recordar haberla ojeado un d&iacute;a en la consulta de un m&eacute;dico. Y eso que yo me dedico a este negocio.
    </p><p class="article-text">
        Una vez establecida la relevancia del elemento generador del debate, os confieso que llevo cerca de una semana de lo m&aacute;s entretenido gracias al ruido medi&aacute;tico y en redes sociales generado por el fiest&oacute;n de marras. Entre el boato de cart&oacute;n piedra, los nobles que no le importan a nadie m&aacute;s que a ellos mismos, la participaci&oacute;n de las administraciones p&uacute;blicas, el alcalde y el presidente sin esmoquin, la obscenidad de la ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico, y la reacci&oacute;n posterior de pol&iacute;ticos y periodistas haci&eacute;ndose los sorprendidos.
    </p><p class="article-text">
        De entre todos los elementos rancios y fuera de lugar que brillan en este entrem&eacute;s, emerge con gran fuerza la figura de Mario Niebla del Toro Carri&oacute;n, ese empresario hecho a s&iacute; mismo en torno a la mentira de la aristocracia y la jet set que, como buen nuevo rico, alcanza su cima particular code&aacute;ndose con pr&iacute;ncipes y marquesas y tuteando a nuestros pol&iacute;ticos. En el podio del humor de toda la historia est&aacute;, sin duda, el nombre de la sociedad con la que Niebla del Toro gestiona la revista y sus actividades: Sevilla por la gracia de Dios, SL. Domiciliada en Sanl&uacute;car de Barrameda, C&aacute;diz. Gui&ntilde;o, gui&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Su acceso a la direcci&oacute;n de la Hermandad del Roc&iacute;o de la Macarena, su gesti&oacute;n de la caseta de Feria de la corporaci&oacute;n y la cesi&oacute;n del bar de Los Perdigones gratis por 30 a&ntilde;os por parte del Ayuntamiento para que est&eacute; cerrado a cal y canto d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n se ajustan como un guante al patr&oacute;n del quiero y no puedo sevillano. Recordad siempre que, el que es rico de verdad, no lo parece ni lo aparenta.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n del susodicho a las cr&iacute;ticas por la celebraci&oacute;n del evento a trav&eacute;s de su cuenta de X es impagable. Merece mucho la pena tomarse unos minutos para repasar sus mensajes, con un tono entre mafioso amenazante y ni&ntilde;a peque&ntilde;a caprichosa llorando porque un adulto le ha rega&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del mal gusto, el falso ornato y el olor a naftalina que desprende el suceso de marras, yo sinceramente veo pocos elementos de cr&iacute;tica en este caso que ahora ocupa en la ciudad tertulias digitales y de caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Se censura que Ayuntamiento y Junta contribuyan a sufragar una parte de los gastos (y beneficio) del organizador con sendas subvenciones cercanas a los 15.00 euros, apenas un 20% del presupuesto total. No coincido con el criterio de adjudicaci&oacute;n porque no me gusta el contenido y el continente del acto, pero las administraciones p&uacute;blicas subvencionan todo tipo de actividades de todo tipo de organizadores y ellos ver&aacute;n qu&eacute; beneficio en t&eacute;rminos de imagen y reputaci&oacute;n les proporciona vincular su imagen a la de la revista Escaparate y su due&ntilde;o, Mario Niebla del Toro Carri&oacute;n. Lo han hecho gobiernos del PP como antes que ellos lo hicieron del PSOE.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La única línea roja que sí me parece censurable es haber utilizado justo los dos únicos espacios de la ciudad cuya ocupación prohíbe taxativamente la Ordenanza Municipal Reguladora de la Ocupación de los espacios públicos del Conjunto Histórico declarado de la ciudad de Sevilla en su artículo 11.1. Pero, como dice el dicho, hecha la ley, hecha la trampa; trampa que en este caso está incluida en la propia ley. El artículo 3 de la ordenanza permite suspender su cumplimiento en determinados supuestos que, según alegan Ayuntamiento y Organización, sí concurren en este caso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Resulta llamativo leer titulares de medios de comunicaci&oacute;n criticando la celebraci&oacute;n de la fiesta. Medios que, como hace Escaparate, fundamentan buena parte de su cuenta de ingresos en las subvenciones y ayudas p&uacute;blicas que reciben a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n de todo tipo de eventos, galas y entregas de premios. Y todo tan leg&iacute;timo como la fiesta de marras.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica l&iacute;nea roja que s&iacute; me parece censurable es haber utilizado justo los dos &uacute;nicos espacios de la ciudad cuya ocupaci&oacute;n proh&iacute;be taxativamente la Ordenanza Municipal Reguladora de la Ocupaci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos del Conjunto Hist&oacute;rico declarado de la ciudad de Sevilla en su art&iacute;culo 11.1. Pero, como dice el dicho, <em>hecha la ley, hecha la trampa</em>; trampa que en este caso est&aacute; incluida en la propia ley. El art&iacute;culo 3 de la ordenanza permite suspender su cumplimiento en determinados supuestos que, seg&uacute;n alegan Ayuntamiento y Organizaci&oacute;n, s&iacute; concurren en este caso.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el uso de este espacio protegido para una pomposa cena de gente que aparenta ser rica es el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o de la escalera por la que la ciudad lleva d&eacute;cadas escurri&eacute;ndose. Quiz&aacute;s tengamos que dejar de gritar a los cuatro vientos en nuestros perfiles de redes sociales que Sevilla no se vende porque ya es tarde. Ya no queda nada por comercializar y rentabilizar. Ya est&aacute; todo el pescado vendido. Sevilla no est&aacute; en venta porque ya est&aacute; vendida.
    </p><p class="article-text">
        Como en el resto del pa&iacute;s, la educaci&oacute;n, la sanidad, los servicios sociales o la promoci&oacute;n de vivienda est&aacute;n cada vez m&aacute;s en manos privadas porque las administraciones p&uacute;blicas as&iacute; llevan foment&aacute;ndolo desde hace muchos a&ntilde;os. En Sevilla, las casas particulares se han convertido en alojamientos tur&iacute;sticos gestionadas por empresas inmobiliarias y fondos buitre. Cuando la luz verde de un sem&aacute;foro se enciende, arrancan m&aacute;s taxis y VTC que coches particulares.
    </p><p class="article-text">
        Y el espacio p&uacute;blico, el territorio compartido durante siglos entre los sevillanos, ya tampoco es nuestro. Lo han ocupado, legalmente y con el benepl&aacute;cito de nuestras autoridades, las terrazas y veladores de negocios de hosteler&iacute;a que impiden no&nbsp;ya el paso, sino la estancia, el asiento, la interrelaci&oacute;n entre nosotros y el tiempo compartido. Mesas y sillas para cenar en la Plaza Nueva, otra l&iacute;nea roja traspasada.
    </p><p class="article-text">
        Me temo que se nos acab&oacute; el tiempo de protestar porque Sevilla se vende. Se acab&oacute; el tiempo porque ya est&aacute; vendida. La ciudad dej&oacute; hace tiempo de pertenecernos y s&oacute;lo queda el decorado. Para cenas, para paseos y para eventos. Y a nadie parece importarle.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ciudad-vendida_132_13529645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad vendida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se llamaba Marta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/llamaba-marta_132_13494077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b71d9e9-bf8f-4f4f-a8c2-8133b6909b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se llamaba Marta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una sociedad capitalista y opulenta como la nuestra, en la que la exhibición de la riqueza y la acumulación de bienes son un signo de estatus, la pobreza existe</p><p class="subtitle">Sevilla necesita un César Manrique
</p></div><p class="article-text">
        Se llamaba Marta. Ten&iacute;a 70 a&ntilde;os. Por edad y g&eacute;nero, podr&iacute;a haber sido mi t&iacute;a. O la madre de cualquier amigo cercano. Tu abuela, quiz&aacute;s. Pero era una se&ntilde;ora mayor de Triana que pasaba las noches en un trastero de seis metros cuadrados, sin ventanas ni cuarto de ba&ntilde;o. Un trastero de la calle Tejares en el que muri&oacute;, sola, a finales de agosto.
    </p><p class="article-text">
        Digo pasar las noches, porque vivir es demasiado para definir la situaci&oacute;n de esta mujer, cuyo cuerpo sin vida fue hallado en avanzado estado de descomposici&oacute;n por la Polic&iacute;a Nacional el 27 de agosto tras la llamada de un vecino avisando de un fuerte olor procedente del trastero.
    </p><p class="article-text">
        Marta ten&iacute;a algo parecido a un superpoder en estos &uacute;ltimos tiempos. Se hab&iacute;a convertido en una persona invisible. Entraba y sal&iacute;a a diario de ese trastero que hab&iacute;a alquilado hace cuatro meses, pero apenas nadie en el edificio sab&iacute;a nada de ella, de su vida ni de sus circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Era usuaria habitual del Centro de Participaci&oacute;n Activa de Triana, al que acud&iacute;a regularmente a comer. El trastero, imagino, era el &uacute;ltimo recurso al que pod&iacute;a acceder con el escaso dinero que pudiera manejar antes que dormir al raso, en la calle, un escenario en el que no suele ocurrir nada bueno.
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Marta salt&oacute; a los titulares de prensa y a los informativos de televisi&oacute;n a finales de agosto, en una &eacute;poca en la que hay pocas informaciones y casi cualquier suceso se hace un hueco.
    </p><p class="article-text">
        Pasados unos d&iacute;as, apenas nadie recordar&aacute; ya su muerte pero a m&iacute; me dej&oacute; una profunda huella, una pena honda al imaginar qu&eacute; pudo llevarla a una situaci&oacute;n tan l&iacute;mite como para acabar durmiendo en un trastero, y un sentimiento de aviso por la fragilidad que esconden nuestras aparentes seguridades laborales y econ&oacute;micas, que pueden torcerse en cualquier momento y dejarnos a la intemperie de esta sociedad capitalista que devora vidas como temporadas de ropa del Zara.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los factores de riesgo son múltiples: el desempleo, la falta de acceso a la vivienda, las adicciones, la salud mental… pero también la ruptura o debilidad de los lazos familiares y de las redes comunitarias de apoyo, lo que deja a la persona sin contención ante situaciones de crisis</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ser&iacute;a s&oacute;lo un problema financiero, una cuesti&oacute;n de salud o adicciones, enfermedad mental&hellip; &iquest;Tendr&iacute;a familia? &iquest;Alguna pareja o ex pareja? &iquest;Hijos o nietos? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; para que esta se&ntilde;ora acabara tan mal? Cualquier historia que imagino es peor que la anterior.
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a similar a la de muchas personas que viven a nuestro alrededor y a las que, como a Marta, hemos vuelto invisibles. Y este es un defecto, un problema social, en el que yo tambi&eacute;n me incluyo. Se llama aporofobia y se define como el miedo, rechazo o aversi&oacute;n hacia la pobreza y hacia las personas en situaci&oacute;n de vulnerabilidad o exclusi&oacute;n social. Lo que viene siendo mirar para otro lado, vamos.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n con menos suerte que Marta hay en Sevilla m&aacute;s de 700 personas, seg&uacute;n c&aacute;lculos del Ayuntamiento y de C&aacute;ritas conocidos el pasado junio. Hombres y mujeres que, en una situaci&oacute;n peor que la de Marta, no tienen ni para pagarse una habitaci&oacute;n de hostal o un trastero y directamente pasan las noches en la calle. &iquest;Cu&aacute;ntas m&aacute;s estar&aacute;n al l&iacute;mite, pendientes de un hilo, para quedar definitivamente al margen de nuestra sociedad?
    </p><p class="article-text">
        Un tercio de la poblaci&oacute;n sevillana se encuentra en riesgo de exclusi&oacute;n social, seg&uacute;n datos recientes de la Red Andaluza de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social (EAPN Andaluc&iacute;a); hasta un 45% de quienes viven en r&eacute;gimen de alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Los factores de riesgo son m&uacute;ltiples: el desempleo, la falta de acceso a la vivienda, las adicciones, la salud mental&hellip; pero tambi&eacute;n la ruptura o debilidad de los lazos familiares y de las redes comunitarias de apoyo, lo que deja a la persona sin contenci&oacute;n ante situaciones de crisis.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad capitalista y opulenta como la nuestra, en la que la exhibici&oacute;n de la riqueza y la acumulaci&oacute;n de bienes son un signo de estatus, la pobreza existe. Y, muchas veces, quienes la sufren la viven con verg&uuml;enza. La ocultan a los m&aacute;s cercanos, familiares y amigos, por miedo al qu&eacute; dir&aacute;n o pensar&aacute;n de ellos, sin atreverse a pedir ayuda. Y, el d&iacute;a menos pensado, se ven solos y tan desesperados que no tienen m&aacute;s remedio que alquilar un trastero, o buscar un rinc&oacute;n protegido del viento, para pasar la noche. Como Marta. Como tantos otros.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, cuando nos cruzamos con alguno de ellos, saliendo del s&uacute;per de hacer la compra o desde la terraza de un bar tomando unas copas, miramos hacia otro lado, cruzamos los dedos y nos alegramos de que, por ahora, nos vaya bien y no nos haya tocado a nosotros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/llamaba-marta_132_13494077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 03:30:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se llamaba Marta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,Exclusión social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla necesita un César Manrique]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-necesita-cesar-manrique_132_13465031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d04ed843-bb3e-4272-bd95-d91582175e9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x482y118.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla necesita un César Manrique"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Convertido ya en una referencia local indiscutible, cuando la amenaza de la explotación turística sin control llegó a la isla en los ochenta, Manrique lideró un manifiesto que se convirtió en movimiento social. "Ha llegado el momento de parar"</p><p class="subtitle">El día que yo muera
</p></div><p class="article-text">
        He disfrutado este verano de unas vacaciones maravillosas en Lanzarote. Apenas una semana, suficiente; en la mejor compa&ntilde;&iacute;a posible; y alojados en la playa de Famara, un aut&eacute;ntico para&iacute;so natural, con unos anfitriones divertidos, generosos y adorables.
    </p><p class="article-text">
        La isla canaria es un territorio m&aacute;gico. Tiene algo dif&iacute;cil de explicar que te conquista y te atrapa. Sus paisajes volc&aacute;nicos, como marcianos, dominados por la negra huella de la lava volc&aacute;nica, tan diferentes a lo que puedes encontrar en la pen&iacute;nsula. Su gastronom&iacute;a, rica, variada y asequible. Su gente, amable y educada. Y su armon&iacute;a visual, un aut&eacute;ntico b&aacute;lsamo para el esp&iacute;ritu. 
    </p><p class="article-text">
        Entre las suaves ondulaciones de sus viejos volcanes, o encajadas entre peque&ntilde;as playas y calas rocosas, destacan sus localidades. Apenas siete municipios en toda la isla, pero compuestos por decenas de localidades y pedan&iacute;as. Y todas con un aire similar. Casas blancas, de una o dos alturas, con techo plano en azotea y las puertas y ventanas de colores: azul si la ocupaci&oacute;n familiar original es la pesca, marr&oacute;n si la ganader&iacute;a y verde si es la agricultura. Sus caser&iacute;os, alzados sobre la costa o dej&aacute;ndose caer por las laderas, salpicados de unas pocas palmeras, son aut&eacute;nticos portales de bel&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Toda la isla est&aacute; presidida por una presencia invisible pero constante, como un esp&iacute;ritu que controla y canaliza tus visitas y excursiones. Es la huella de C&eacute;sar Manrique, artista local con alma de ecologista y arquitecto que, tras vivir en Madrid y Nueva York, regres&oacute; a casa en los a&ntilde;os sesenta para convertir Lanzarote en su gran obra.
    </p><p class="article-text">
        Enamorado de la belleza natural local, supo armonizar tradici&oacute;n y paisaje con su inquietud art&iacute;stica para realizar intervenciones urban&iacute;sticas y arquitect&oacute;nicas que son aut&eacute;nticas obras de arte: los jameos, el mirador, los verdes, el monumento al campesino, Timanfaya o su propia casa, convertida hoy en museo.
    </p><p class="article-text">
        Convertido ya en una referencia local indiscutible, cuando la amenaza de la explotaci&oacute;n tur&iacute;stica sin control lleg&oacute; a la isla en los ochenta, Manrique lider&oacute; un manifiesto que se convirti&oacute; en movimiento social. &ldquo;Ha llegado el momento de parar&rdquo;, rezaba aquel texto.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquel esp&iacute;ritu, y de la regulaci&oacute;n que las autoridades aceptaron desarrollar en los a&ntilde;os siguientes, es la situaci&oacute;n actual de la isla. El turismo masivo de hoteles y apartamentos est&aacute; concentrado en tres puntos de la costa: Playa Blanca, Puerto del Carmen y Costa Teguise. Arrecife, la capital, tiene algunos edificios altos, pero no muchos ni muy elevados. Y el resto de la isla es paisaje volc&aacute;nico salpicado de viviendas blancas de no m&aacute;s de dos pisos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace falta en el urbanismo actual, en el que no dejamos de ver cómo la ciudad pierde patrimonio con obras de reforma o ampliación más que discutibles, cuando no derribos directamente, como ha ocurrido en los últimos años en La Palmera o con algún edificio de Aníbal González. Parece que no aprendemos de las barbaridades que se hicieron en el centro de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX en lugares como el Duque o Imagen, entre otros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El resultado no s&oacute;lo es armon&iacute;a y respeto por la tradici&oacute;n y el entorno natural. Es equilibrio y sostenibilidad social y econ&oacute;mica. Con apenas recursos agr&iacute;colas o ganaderos, en una tierra en la que cultivar vino como hacen algunos es una aut&eacute;ntica heroicidad, la mayor parte de la poblaci&oacute;n vive del turismo. Pero lo hace de una forma ordenada y manejable. Al menos, eso es lo que parece y lo que te cuentan los locales.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo son los teleclubes. Nacidos en los sesenta, cuando en cada localidad s&oacute;lo hab&iacute;a una televisi&oacute;n en el centro c&iacute;vico municipal, &eacute;stos locales se han convertido hoy en se&ntilde;a de identidad, bares tradicionales ubicados en edificios municipales que, mediante concesi&oacute;n, dan de comer gastronom&iacute;a local y a los que acuden los turistas, s&iacute;, pero que siguen siendo punto de encuentro y reuni&oacute;n para los habitantes de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Imagino que, a estas alturas, ya adivinan por donde voy. Sevilla, ciudad milenaria, monumental y peculiar, necesita un C&eacute;sar Manrique que mande parar. O, mejor a&uacute;n, una sociedad civil que asuma un esp&iacute;ritu similar al que movi&oacute; al artista lanzarote&ntilde;o hace cuarenta a&ntilde;os y que asuma e imponga esta exigencia. Los sevillanos deber&iacute;an hacer como manda el canon taurino: parar, templar y mandar.
    </p><p class="article-text">
        Hace falta en el urbanismo actual, en el que no dejamos de ver c&oacute;mo la ciudad pierde patrimonio con obras de reforma o ampliaci&oacute;n m&aacute;s que discutibles, cuando no derribos directamente, como ha ocurrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en La Palmera o con alg&uacute;n edificio de An&iacute;bal Gonz&aacute;lez. Parece que no aprendemos de las barbaridades que se hicieron en el centro de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX en lugares como el Duque o Imagen, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que hacerlo tambi&eacute;n en la cartera de plazas de alojamiento para turistas que no deja de crecer. &iquest;Cu&aacute;ntos hoteles hay en construcci&oacute;n o proyecto en Sevilla actualmente? &iquest;Cu&aacute;ntos edificios, viviendas y locales comerciales se han convertido en apartamentos tur&iacute;sticos en dos d&eacute;cadas, sea cual sea la f&oacute;rmula elegida? &iquest;Qu&eacute; se encontrar&aacute;n los visitantes cuando no queden sevillanos en kil&oacute;metros a la redonda del casco hist&oacute;rico? Si la ciudad pierde su esencia, su alma, su esp&iacute;ritu, &iquest;qui&eacute;n querr&aacute; conocerla y visitarla?
    </p><p class="article-text">
        Nuestras tiendas y bares son patrimonio cultural tambi&eacute;n. Y est&aacute;n desprotegidos, como los vecinos, abandonados a su suerte en un mercado que prima subidas brutales del alquiler para convertir los edificios en apartahoteles mientras nuestras autoridades, de todos los colores pol&iacute;ticos, miran hacia otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla necesita parar, reflexionar y decidir c&oacute;mo quiere ser dentro de 50 a&ntilde;os. Un decorado para pel&iacute;culas y turistas, como Venecia o Praga. O un lugar vivo, habitable y con car&aacute;cter como Lanzarote. En unos meses hay elecciones. Estamos tardando en encontrar a nuestro C&eacute;sar Manrique.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-necesita-cesar-manrique_132_13465031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 04:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla necesita un César Manrique]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turistificación,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día que yo muera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/dia-muera_132_13440047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94b7fc3d-18fb-4caa-9777-0396800aab12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1375y1561.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que yo muera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si les llega la noticia de mi muerte, y aún me recuerdan, asómense a alguno de mis bares favoritos, no sea que las cosas pudieran hacerse con tiempo y haya unas cervezas pagadas para cada uno de ustedes</p><p class="subtitle">OPINIÓN - Punto de encuentro
</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses, a finales del a&ntilde;o pasado, fui con mi madre al funeral de un familiar. La fallecida, viuda de un hermano de la Santa Caridad, fue velada y despedida en el hospital, en pleno barrio del Arenal. La ceremonia cont&oacute; con todo el boato y protocolo de esta corporaci&oacute;n, curioso poder conocerlo desde dentro.
    </p><p class="article-text">
        En mitad de la ceremonia, concluida la misa y durante los rezos que le siguieron, mi madre me confes&oacute; al o&iacute;do: &ldquo;El d&iacute;a que yo me muera, quiero una misa en la que est&eacute;is todos juntos y habl&eacute;is alguno si quer&eacute;is&rdquo;. Llevado por la curiosidad, mientras segu&iacute;an las oraciones, fui sonsac&aacute;ndola.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Pero &iquest;alguna iglesia en especial? &iquest;En el colegio en el que diste clase?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Eso me da igual. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Y con alg&uacute;n sacerdote concreto?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Tampoco me importa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Y el rosario, &iquest;nos lo podemos saltar?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, sin problema,
    </p><p class="article-text">
        Ya en la calle, retom&eacute; el tema con ella y me confirm&oacute; lo que yo ya sab&iacute;a: que quiere que sus restos sean incinerados y que tampoco le importa especialmente qu&eacute; hagamos con ellos a posteriori. Mis hermanas tambi&eacute;n est&aacute;n al tanto, termin&oacute; por aclararme. No s&eacute; si lo ha dejado por escrito en el testamento vital, pero ya lo tiene hablado con nosotros, no tiene de qu&eacute; preocuparse. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella conversaci&oacute;n, improvisada con cuchicheos en lugar tan solemne, me ha vuelto a la memoria varias veces desde entonces. &iexcl;Qu&eacute; importante dejar estos detalles decididos en vida, y qu&eacute; suerte poder hacerlo!
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada falleci&oacute; un amigo de mis padres, &iacute;ntimo y querido amigo de mis t&iacute;os Rosario Aurora y Miguel. Mi t&iacute;a, emocionada, me cont&oacute; por tel&eacute;fono que el f&eacute;retro estaba cubierto en el velatorio por una bandera del Betis. Ol&eacute; por Jos&eacute; Mar&iacute;a, que seguro dej&oacute; bien claro antes de morirse c&oacute;mo quer&iacute;a que le despidieran, perfectamente definido por una de sus se&ntilde;as de identidad.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, aunque espero que a&uacute;n queden muchos a&ntilde;os para que llegue el momento, tengo bastante decidido c&oacute;mo quiero que me despidan. Tendr&eacute; tiempo de hablarlo con mis hijas pero, por si acaso, he pensado aprovechar la ocasi&oacute;n y dejarlo aqu&iacute; por escrito.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con un rollo muy irlandés, todos en el pub, que me parecen los números uno en esto de las despedidas de seres queridos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque soy de familia, crianza y formaci&oacute;n cat&oacute;lica, he dejado ya de plantearme si dios existe o no (no va a ocurrir ni una cosa ni la otra por m&aacute;s vueltas que le d&eacute; yo a la cabeza), y hace d&eacute;cadas que vivo completamente al margen de la Iglesia, organizaci&oacute;n que me parece perfectamente articulada y engrasada hoy d&iacute;a para orientar y manipular la vida de las personas, tanto los adeptos como los ajenos. As&iacute; que lo del funeral religioso podemos ir descart&aacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        Lo suyo ser&iacute;a un acto laico en el que, antes de la incineraci&oacute;n, amigos y familiares puedan despedirse de m&iacute; glosando mis mejores momentos (para qu&eacute; recordar los peores). Con cari&ntilde;o y, en la media de lo posible, con humor. La despedida de Lucre Hevia es una buena referencia, la verdad. Recordar aquel encuentro en el tanatorio, m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s, sigue gener&aacute;ndonos consuelo y una media sonrisa a los que lo hemos comentado en estos meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero despu&eacute;s me gustar&iacute;a dejar medio organizado un segundo encuentro en un bar, en uno de mis favoritos. Qu&eacute; s&eacute; yo, el Vizca&iacute;no en Feria, el Lambuzo en Madrid o la pe&ntilde;a b&eacute;tica de Nervi&oacute;n. Una cita en la que poder mantenerme presente con historietas y an&eacute;cdotas entre tanque y tanque. Con un rollo muy irland&eacute;s, todos en el pub, que me parecen los n&uacute;meros uno en esto de las despedidas de seres queridos.
    </p><p class="article-text">
        Si veo venir la cita con la parca con cierto margen de tiempo, y las circunstancias econ&oacute;micas lo permiten, me encantar&iacute;a dejar yo pagados los barriles. De Cruzcampo, por supuesto. Y que el personal no tenga que preocuparse ni de abonar la cuenta, que luego es un l&iacute;o repartir entre tantos.
    </p><p class="article-text">
        Que sea tan bonito como lo canta Pedro Cap&oacute; en su canci&oacute;n La Fiesta, pero cambiando el vino por cerveza: &ldquo;Y a mis amigos que no me lloren; compren vino, no traigan flores. Si me voy a morir solamente una vez, me merezco la fiesta. Yo me merezco la fiesta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ya saben. Si les llega la noticia de mi muerte, y a&uacute;n me recuerdan, as&oacute;mense a alguno de esos negocios que he mencionado, no sea que las cosas pudieran hacerse con tiempo y haya unas cervezas pagadas para cada uno de ustedes.
    </p><p class="article-text">
        Y ojal&aacute; que todo esto de morirse quede a&uacute;n muy lejos, que todav&iacute;a tenemos mucho por vivir y mucho por contar. Mientras la hora llega, nos vemos en los bares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/dia-muera_132_13440047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 03:30:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que yo muera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Punto de encuentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/punto-encuentro_132_13394510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9dd5b70b-4a89-48ef-b034-793bc62b7882_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147817.jpg" width="1913" height="1076" alt="Punto de encuentro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué haría falta para que nuestra sociedad, nuestros jóvenes, se parecieran más a este pequeño grupo de chicos? ¿Por qué tengo la sensación de que ese buen ambiente no se refleja en la calle? ¿A quienes y por qué le interesa que no rija esa armonía?</p><p class="subtitle">Crónica - España gana su segundo mundial: el último baile fue colectivo
</p></div><p class="article-text">
        Este domingo pasado, ya lunes en Espa&ntilde;a; esta noche m&aacute;gica en la que el bien se impuso al mal, en la que el buen f&uacute;tbol y los valores deportivos vencieron a una banda furiosa de malos deportistas y peores perdedores; mientras ve&iacute;a solo, ya acabado el partido, todo el acto protocolario de entrega de las medallas y la copa, repar&eacute; en un detalle. Cada jugador espa&ntilde;ol, cuando sub&iacute;a al escenario a recoger su condecoraci&oacute;n, llevaba ya, atada a su cintura, la bandera de su comunidad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me ha dado coraje ese gesto. Estar m&aacute;s pendiente de tu identidad local que de la compartida. Pero esta vez, lo razon&eacute; en sentido contrario. Es que es esa idiosincrasia propia territorial, la de su lugar de origen, la que cada uno aporta al com&uacute;n, al grupo. Una bonita manera de ver, de imaginar, c&oacute;mo deber&iacute;a funcionar este pa&iacute;s llamado Espa&ntilde;a. Una met&aacute;fora en la que el estado se convierte en un punto de encuentro en el que distintas formas de ser y de estar se unen y suman sus capacidades en pos del bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y ech&eacute; cuentas. Con un n&uacute;cleo duro catal&aacute;n (nueve campeones del mundo), la selecci&oacute;n cuenta con representaci&oacute;n de nueve comunidades aut&oacute;nomas, entre ellas las m&aacute;s pobladas. Casi todo espa&ntilde;ol puede sentirse cercano o identificado territorialmente con alg&uacute;n futbolista de los que triunf&oacute; en Nueva York. Incluso el seleccionador es de una d&eacute;cima comunidad, m&aacute;s variedad a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa diversidad no es s&oacute;lo territorial. Como en nuestro pa&iacute;s, en la selecci&oacute;n tambi&eacute;n hay variedad racial (altos y bajos, morenos y rubios, y mayoritariamente cauc&aacute;sicos con un par de chicos de color) o religiosa. Mientras Lamine es musulm&aacute;n, y ora en momentos determinados de los partidos, nuestro seleccionador y otros jugadores son abiertamente cat&oacute;licos y, a buen seguro, muchos otros son agn&oacute;sticos o ateos.
    </p><p class="article-text">
        Todos, desde De la Fuente hasta el &uacute;ltimo en llegar, V&iacute;ctor Mu&ntilde;oz, han demostrado que se pueden combinar esas diferencias con empat&iacute;a y humanidad para sumar juntos algo mejor. Son chicos educados, amables y simp&aacute;ticos. De hecho, por no dar la nota, ya ni siquiera est&aacute; Dani Carvajal en el grupo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a falta para que nuestra sociedad, nuestros j&oacute;venes, se parecieran m&aacute;s a este peque&ntilde;o grupo de chicos?  &iquest;Por qu&eacute; tengo la sensaci&oacute;n de que ese buen ambiente no se refleja en la calle? &iquest;A quienes y por qu&eacute; le interesa que no rija esa armon&iacute;a?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No logro entender el problema. Se trata de construir un centro cultural y confesional para una comunidad religiosa numerosa en la ciudad. Comunidad que ya tiene mezquitas discretas en otros barrios. Supongo que lo que les da miedo a algunos es la visibilidad de los musulmanes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/promotores-mezquita-sevilla-pediran-reunion-vox-esperamos-no-imponga-ideologia-ley_1_13384954.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La mezquita que la comunidad isl&aacute;mica pretende construir en el Pol&iacute;gono Sur de Sevilla</a> (conf&iacute;o en que terminen pudiendo hacerlo sin problema) es un buen ejemplo de actualidad. Un proyecto bien planteado, un centro cultural y asistencial para los m&aacute;s de 7.000 musulmanes que viven en la ciudad, con espacio religioso incluido, en un solar privado comprado por ellos y bien recibido tanto por el Comisionado para el Pol&iacute;gono Sur como por las asociaciones de vecinos del barrio.
    </p><p class="article-text">
        A falta solo de la aprobaci&oacute;n final de Urbanismo, ha bastado que los ultraderechistas de Vox, reci&eacute;n llegados a la Junta de Andaluc&iacute;a, levantasen la voz de alarma (racista) para que sus socios de gobierno del PP tambi&eacute;n en el Ayuntamiento claudicaran y <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/pp-frena-gran-mezquita-sevilla-presion-vox-pese-reconocer-cumple-ley_1_13370657.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paralizaran el proceso</a>.
    </p><p class="article-text">
        No logro entender el problema. Se trata de construir un centro cultural y confesional para una comunidad religiosa numerosa en la ciudad. Comunidad que ya tiene mezquitas discretas en otros barrios. Supongo que lo que les da miedo a algunos es la visibilidad de los musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        Otras comunidades, como la jud&iacute;a o la cristina protestante, tiene distintos centros de reuni&oacute;n en la ciudad. Y no hay ning&uacute;n problema. Evidentemente, lo que hay detr&aacute;s de estas resistencias es racismo y la voluntad de sembrar el miedo y el odio en un sector mayoritario de la poblaci&oacute;n para poder controlarlo y captar su apoyo y votos.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as atr&aacute;s, en redes sociales, me he posicionado al respecto. Y he recibido respuestas muy desagradables, como el lector podr&aacute; imaginar. Una repetida era que no quieren dejarles hacer una mezquita en Sevilla igual que no se permite hacer iglesias en Marruecos (curioso que s&oacute;lo se refieran a ese pa&iacute;s musulm&aacute;n). Y no quiero terminar este art&iacute;culo sin compartir un dato. Marruecos tiene dos archidi&oacute;cesis cat&oacute;licas, la de T&aacute;nger y la de Rabat, con sendas catedrales que lucen blancas e imponentes en sus calles. Hasta 30 parroquias, repartidas por todo el pa&iacute;s, atienden a los miles de fieles que viven all&iacute;. Recuerden, dato mata relato.
    </p><p class="article-text">
        En fin, creo que en la vida deber&iacute;amos tratar de solucionar los conflictos y buscar puntos de encuentro que sumen al bien com&uacute;n, siempre con la defensa de los m&aacute;s necesitados y desfavorecidos como prioridad. Creo, tambi&eacute;n, que la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola y su segundo triunfo en la Copa del Mundo son un buen ejemplo para esto. Mi deseo es que sirvan de inspiraci&oacute;n en nuestra sociedad y que entre todos seamos capaces de orillar a los que, como la ultraderecha, tienen su negocio en la siembra y propagaci&oacute;n del miedo y el odio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/punto-encuentro_132_13394510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 03:30:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Punto de encuentro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mundial de fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querida Lucre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/querida-lucre_132_13360027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/336122fa-2b05-493b-b1a7-435e4dc29360_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x428y165.jpg" width="1200" height="675" alt="Querida Lucre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se me hace raro y triste contarte todo esto a sabiendas de que no podrás leerme ni contestarme. Que no podrás enfadarte junto a mí ni compartir mi desesperanza. Sirva al menos como prueba de lo mucho que te echo de menos</p><p class="subtitle">Adiós Mary Poppins, vuelve pronto</p></div><p class="article-text">
        Este martes 7 de julio, San Ferm&iacute;n, se cumple un a&ntilde;o desde que nos dejaste. Parece mentira lo r&aacute;pido que pasa el tiempo. Har&aacute; apenas un par de semanas me pareci&oacute; cruzarme contigo por la calle, te lo juro. Tuve que pararme un momento y concienciarme de que era imposible, por m&aacute;s que me hubiera apetecido saludarte y contarte. Usar&eacute; este hueco que me hiciste en el peri&oacute;dico para intentar ponerte al d&iacute;a, aunque s&oacute;lo sea por mi consuelo y el de los que te a&ntilde;oramos.
    </p><p class="article-text">
        Es una obviedad, pero quiero confesarte que el mundo, nuestro mundo, ha empeorado mucho sin ti, sin tu presencia, tu energ&iacute;a y tus valores. Sin tu risa, sonora y luminosa. Nos esforzamos por tirar adelante y, sobre todo, por acompa&ntilde;ar a H&eacute;ctor y a tus hijas en el esfuerzo. Yo te dir&iacute;a que est&aacute;n bien, dentro de lo bien que se puede estar. Como en el cole cuando &eacute;ramos ni&ntilde;os, necesitan mejorar, pero progresan adecuadamente.
    </p><p class="article-text">
        Somos muchos los que estamos pendientes de ellos. Tu familia (Mar&iacute;a, Pedro y los dem&aacute;s, son estupendos), la de H&eacute;ctor, y el grupo grande de amigos.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido le pasa a tu otra familia, la del peri&oacute;dico, que se recompone bajo la direcci&oacute;n de Javi y, con tu inspiraci&oacute;n, no ha parado de contar verdades, le duela a quien le duela. Porque s&oacute;lo la verdad y el compromiso con el lector debe guiarnos como periodistas, &iquest;no es as&iacute;, querida? 
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, en los grandes titulares de los medios de comunicaci&oacute;n, en la actualidad con may&uacute;sculas, tambi&eacute;n ocurre. El mundo es peor desde que nos dejaste. &iexcl;Con decirte que Trump gan&oacute; otra vez las elecciones a los pocos meses de tu muerte, en noviembre! &iquest;Te lo imaginas? No, no te haces a la idea. Todo lo que te diga es poco. Cutre, mentiroso, fascista, ladr&oacute;n, caprichoso&hellip; Por pura debilidad suya, por agradar a Israel, meti&oacute; hace meses a su pa&iacute;s en una guerra imposible de ganar con Ir&aacute;n y nos ha arrastrado a todos a una nueva crisis energ&eacute;tica. Lamentable.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; para abajo, imag&iacute;nate. En Espa&ntilde;a, el Gobierno progresista se desangra por las condenas e investigaciones a los dos &uacute;ltimos secretarios de Organizaci&oacute;n del PSOE por distintos casos de corrupci&oacute;n, entre otros procesos judiciales, y con sus aliados parlamentarios d&aacute;ndoles poco a poco la espalda. No ser&iacute;a de extra&ntilde;ar que tuvi&eacute;ramos elecciones anticipadas antes de fin de a&ntilde;o. A nadie le interesa ya si la econom&iacute;a crece o el paro baja. Y es l&oacute;gico. No se puede gobernar desde la sospecha de la comisi&oacute;n de delitos muy graves. &iexcl;Que hasta Zapatero parece que se lo llevaba calentito! Es un drama.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Ayuntamiento anunció la creación de una entrada independiente para los nacidos en Sevilla o residentes de la ciudad, que permitirá acceder al recinto sin tener que compartir las colas de acceso con visitantes y turistas. ¡Con la de veces que te escuché quejarte de esto, con toda la razón! </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y en tu querida Andaluc&iacute;a adoptiva, en la arcadia feliz de los discursos irreales del simp&aacute;tico Juanma Moreno, en la que educaci&oacute;n y sanidad cada vez funcionan peor (no me hagas hablar de los cribados de c&aacute;ncer de mama, que me caliento); esta misma semana pasada el renovado presidente hizo entrega de las llaves del cortijo a los fascistas de Vox, con los que ha formado Gobierno, colocando a su portavoz de vicepresidente de la cosa. Un drama, de verdad. Me da pavor, miedo aut&eacute;ntico, el impacto en la Junta que el odio con el que los ultras hacen pol&iacute;tica va a tener para los menos favorecidos: poblaci&oacute;n en riesgo de exclusi&oacute;n; barrios pobres, los m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a; mujeres maltratadas; inmigrantes; etc, etc&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Desde las calles de tu ciudad, de tu barrio, las que m&aacute;s frecuentemente captan mi inter&eacute;s, tampoco llegan buenas noticias. El Ayuntamiento, gobernado por un PP que tambi&eacute;n en Sevilla capital se apoya en Vox, da la sensaci&oacute;n de estar paralizado ante la deriva de una capital que parece gobernada por hoteleros, hosteleros, constructoras y especuladores urban&iacute;sticos. Y mientras, Sevilla sigue paralizada tras d&eacute;cadas de carencias en empleo, servicios sociales y, especialmente, infraestructuras.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo a&ntilde;o, s&oacute;lo avanza la construcci&oacute;n de media l&iacute;nea de metro. De las otras dos y media que har&iacute;an falta para empezar a hablar, no hay nada. Ni licitaci&oacute;n, ni obras, ni nada. Y de las dem&aacute;s carencias, ni te cuento. El puente del quinto centenario tiene la ampliaci&oacute;n casi paralizada por falta de presupuesto mientras se investiga un desfalco de no s&eacute; cuantos millones de euros; y de la conclusi&oacute;n de la SE-40 o del Cercan&iacute;as al aeropuerto, ni m&uacute;. El ministro de Transportes est&aacute; m&aacute;s interesado en pelearse por redes sociales con el alcalde que en atender las necesidades de la capital de Andaluc&iacute;a. Y aqu&iacute; no protesta nadie si no es por un equipo de f&uacute;tbol o por una hermandad.
    </p><p class="article-text">
        Por no terminar en un tono tan negativo (hay poco margen al optimismo) te confesar&eacute; que el otro d&iacute;a me acord&eacute; de ti. El Ayuntamiento anunci&oacute; la creaci&oacute;n de una entrada independiente para los nacidos en Sevilla o residentes de la ciudad, que permitir&aacute; acceder al recinto sin tener que compartir las colas de acceso con visitantes y turistas. &iexcl;Con la de veces que te escuch&eacute; quejarte de esto, con toda la raz&oacute;n! No se sabe cu&aacute;ndo, no hay plazos, pero en el futuro cercano sevillanos y sevillanas, como t&uacute; hac&iacute;as, podr&aacute;n volver a pasear por los jardines del palacio como si de otro parque p&uacute;blico fuera, al margen de las riadas de turistas que colapsan a diario los accesos ordinarios.
    </p><p class="article-text">
        En fin, se me hace raro y triste contarte todo esto a sabiendas de que no podr&aacute;s leerme ni contestarme. Que no podr&aacute;s enfadarte junto a m&iacute; ni compartir mi desesperanza. Sirva al menos como prueba de lo mucho que te echo de menos. Y como consuelo compartido para todos los que te a&ntilde;oramos. Seguir&eacute; vi&eacute;ndote en las caras y los gestos de tus hijas, como ya hago. Y como vuelva a sentir que me cruzo contigo por la calle, tendr&eacute; que hac&eacute;rmelo mirar. O no, en el fondo me agrada esa sensaci&oacute;n. Porque t&uacute; ya no est&aacute;s, pero tu recuerdo nos acompa&ntilde;a. Y sentirte cercana, presente y viva en los que te quisimos, es m&aacute;s que nada. Puta vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/querida-lucre_132_13360027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 03:30:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Querida Lucre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agostados desde junio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/agostados-junio_132_13302393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2f34869-068c-49e8-83e9-c35cdb9d0272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agostados desde junio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Secándose, abrasados como plantas, colorados como carabineros; consumidas y debilitadas sus cualidades físicas y morales. Los más listos, con un triste paraguas abierto para protegerse</p><p class="subtitle">La ciudad podrida
</p></div><p class="article-text">
        El diccionario de la RAE le da varias acepciones a la palabra agostar, todas previsibles dado el origen del t&eacute;rmino, fijado en nuestro calendario. La primera reza literalmente: &ldquo;Dicho&nbsp;del&nbsp;excesivo&nbsp;calor:&nbsp;Secar&nbsp;o&nbsp;abrasar&nbsp;las&nbsp;plantas&rdquo;. Es el exceso de temperatura propio del verano que arruina nuestras buganvillas y helechos, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        El segundo, m&aacute;s inquietante, es tambi&eacute;n claro y contundente: &ldquo;Consumir, debilitar o destruir las cualidades f&iacute;sicas o morales de alguien&rdquo;. Esto es literalmente lo que me provoca a m&iacute; el calor cuando llega a Sevilla con ganas de quedarse de temporada. Ya lo he contado en la temporada pasada, pero s&iacute;, me consume, debilita y destruya paulatinamente. A m&iacute; y, seguro, a muchos de vosotros, queridos lectores.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que esta sensaci&oacute;n de agotamiento, pringue sudorosa y tensi&oacute;n baja cada vez nos asalta antes. Y as&iacute; nos vemos, cabizbajos, desanimados y pegados a la pared buscando la sombra a comienzos de junio, si no desde finales de mayo. Agostados mes y medio antes de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es que, m&aacute;s all&aacute; de que el cambio clim&aacute;tico nos provoca cada vez mayores picos de temperatura y tramos m&aacute;s largo del a&ntilde;o con calor sofocante, Sevilla es una ciudad que deber&iacute;a estar hist&oacute;ricamente acostumbrada a situaciones similares a &eacute;sta, aunque no tan prolongadas.
    </p><p class="article-text">
        Una localidad de larga tradici&oacute;n &aacute;rabe, con cultura ciudadana y trazado urbano bastante preparado para el calor. Calles estrechas, mucha vegetaci&oacute;n, patios interiores, ventanas con persianas bajadas para evitar la entrada del sol, edificios m&aacute;s orientados al norte que al sur, y vida social a partir de la ca&iacute;da del astro rey.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el urbanismo contempor&aacute;neo, de hace dos o tres d&eacute;cadas para ac&aacute;, y de forma exagerada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, nos lleva por el camino contrario, desde los refugios clim&aacute;ticos a la barbacoa natural en plazas y avenidas. Si no me creen, estallen un huevo a las cinco o las seis de la tarde en un banco de estos modernos de piedra, a ver lo que tarda en fre&iacute;rse o plancharse. No s&eacute; qu&eacute; dice el libro de estilo del que tanto habla el alcalde, pero cada vez hay menos &aacute;rboles de sombra en nuestras calles, muchos son talados y sus alcorques acaban asfixiados y recubiertos por el cemento, se nos regatean los parques y zonas verdes y las reformas de los grandes espacios p&uacute;blicos se llenan de explanadas de granito expuestas al sol.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este año, a mediados de junio, en lugar de haber aprendido de los errores cometidos, el gobierno municipal ya ha avisado de que el proyecto sigue a expensas del visto bueno de Patrimonio y no puede asegurar la instalación a tiempo, aunque “va a hacer todo lo posible para ello”. Huele a verano sin toldos en la Avenida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra de las herramientas cl&aacute;sicas de Sevilla para proteger a vecinos y visitantes del calor extremo son los toldos en las calles del centro. Ya est&aacute;n puestos en buena medida, y suponen un gran alivio para evitar la exposici&oacute;n al sol. Siempre he dicho que la sombra de &aacute;rbol, incluso la de edificio, son mejor que la de toldo. Pero cuando la solana cae de pleno, las lonas que cubren nuestras calles son gloria bendita.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado el Ayuntamiento intent&oacute; innovar (la intenci&oacute;n era muy de agradecer) con un sistema de entoldado en la Avenida de la Constituci&oacute;n, entre el Ayuntamiento y el Archivo de Indias, una superficie que no hab&iacute;a sido cubierta nunca hasta entonces. Igual porque hasta hace 20 a&ntilde;os, cuando se peatonaliz&oacute;, la v&iacute;a ten&iacute;a suficiente arbolado y nunca hab&iacute;a hecho falta. Lo cierto es que ahora es una evidencia que ese trazado, tan frecuentado por turistas y sevillanos, no puede pasarse todo el verano al sol ligero.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que aquello sali&oacute; como el rosario de la aurora. Los plazos se retrasaron; el Ayuntamiento culp&oacute; a la cumbre de la OTAN, a la protecci&oacute;n del patrimonio y a la empresa contratada; y cuando lleg&oacute; septiembre los toldos apenas llevaban dos semanas puestos y cubr&iacute;an la mitad de la superficie prometida.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, a mediados de junio, en lugar de haber aprendido de los errores cometidos, el gobierno municipal ya ha avisado de que el proyecto sigue a expensas del visto bueno de Patrimonio y no puede asegurar la instalaci&oacute;n a tiempo, aunque &ldquo;va a hacer todo lo posible para ello&rdquo;. Huele a verano sin toldos en la Avenida.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, seguiremos viendo turistas paseando por ese eje urbano tan principal en los peores momentos de los peores d&iacute;as del a&ntilde;o, agost&aacute;ndose poco a poco. Sec&aacute;ndose, abrasados como plantas, colorados como carabineros; consumidas y debilitadas sus cualidades f&iacute;sicas y morales. Los m&aacute;s listos, con un triste paraguas abierto para protegerse.
    </p><p class="article-text">
        Los sevillanos evitaremos las horas centrales del d&iacute;a y buscaremos la sombra en los m&aacute;rgenes de nuestras calles. Sabemos aprovechar el primer tramo de la ma&ntilde;ana y refugiarnos luego en nuestras casas, con el aire acondicionado puesto y con las persianas religiosamente bajadas para combatir al sol. Y esperaremos a la ca&iacute;da de la tarde para salir en busca de familia y amigos.
    </p><p class="article-text">
        Pero a este tema, como a tantos otros, tenemos que buscarle una soluci&oacute;n. Y no creo que vayamos a encontrarla ni en el asfalto, ni en el cemento, ni en el granito, ni en la escasez de arbolado y zonas verdes. Porque, como sigamos as&iacute;, acabaremos agostados, pero no desde junio, sino desde varios meses antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/agostados-junio_132_13302393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jun 2026 03:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agostados desde junio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad podrida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ciudad-podrida_132_13266947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f2ba340-ed0a-4fc0-b853-b197ae4bb7d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad podrida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando quieres darte cuenta, la mayor parte de una calle, de una manzana, está ya podrida y vacía. Las termitas se la han comido por dentro y solo queda fachada</p><p class="subtitle">La máquina de la democracia: 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes
</p></div><p class="article-text">
        Se cuelan en tu casa por cualquier rendija. Una grieta en las tuber&iacute;as o los conductos del aire acondicionado, un t&uacute;nel invisible desde la calle hasta los cimientos o el caj&oacute;n de un viejo armario que ya viene infectado desde el anticuario. Son las termitas. Peque&ntilde;os insectos que viven en colonias por miles y que se alimentan de la madera que consumen desde dentro hacia afuera, dejando en muebles o paredes una fina capa intacta en la superficie mientras todo queda destruido y vac&iacute;o en el interior. Esto hace que la infestaci&oacute;n pase desapercibida hasta que el da&ntilde;o es grave, incluso irreparable.
    </p><p class="article-text">
        La de las termitas es una imagen que me persigue desde hace d&iacute;as, pensando en escribir sobre el impacto de la proliferaci&oacute;n de viviendas tur&iacute;sticas en Sevilla. Y creo que refleja bien el perjuicio que este modelo de negocio lleva a&ntilde;os generando en nuestra ciudad, de forma discreta y silenciosa, hasta que las heridas empiezan a resultar evidentes y ya apenas queda margen para resta&ntilde;arlas.
    </p><p class="article-text">
        No podemos considerar negativos en s&iacute; mismos los pisos tur&iacute;sticos. Son una actividad lucrativa leg&iacute;tima para el due&ntilde;o de una vivienda. En su origen, las plataformas como Airbnb nacieron para el intercambio de casas entre propietarios. R&aacute;pidamente, surgi&oacute; la opci&oacute;n del alquiler vacacional en estas herramientas online, como ocurr&iacute;a tradicionalmente en las localidades de costa.&nbsp;Y poco a poco el capitalismo le vio la punta al modelo y nacieron las empresas que acumulan decenas de viviendas y las explotan como si fueran habitaciones de hotel, con servicios comunes y una gesti&oacute;n impersonal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras la fachada, ya no quedan ni vecinos de toda la vida, ni familias con niños, ni comercios tradicionales o bares de toda la vida, expulsados del casco histórico por la especulación inmobiliaria, los desahucios, los alquileres prohibitivos y la falta de oferta residencial. Sólo quedan visitantes y negocios sin alma para atender a estos visitantes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El da&ntilde;o de este modelo en nuestras ciudades, en los cascos hist&oacute;ricos especialmente, es por exceso. Como las termitas, los pisos tur&iacute;sticos se adue&ntilde;an poco a poco de calles y edificios del centro urbano y la b&uacute;squeda incesante de oportunidades de parte de los especuladores inmobiliarios lleva a la finalizaci&oacute;n de contratos de alquiler residenciales para reconvertir los pisos, incluso bloques enteros, en explotaciones de estancia temporal. Cuando quieres darte cuenta, la mayor parte de una calle, de una manzana, est&aacute; ya podrida y vac&iacute;a. Las termitas se la han comido por dentro y solo queda fachada. 
    </p><p class="article-text">
        Sevilla, enferma de esta plaga tur&iacute;stica, luce espl&eacute;ndida como siempre. Pero es s&oacute;lo apariencia. Tras la fachada, ya no quedan ni vecinos de toda la vida, ni familias con ni&ntilde;os, ni comercios tradicionales o bares de toda la vida, expulsados del casco hist&oacute;rico por la especulaci&oacute;n inmobiliaria, los desahucios, los alquileres prohibitivos y la falta de oferta residencial. S&oacute;lo quedan visitantes y negocios sin alma para atender a estos visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que un peri&oacute;dico local da cuenta de una nueva autorizaci&oacute;n de Urbanismo para reconvertir un edificio en alojamientos tur&iacute;sticos, siento un pinchazo de preocupaci&oacute;n y pena. Y muchas veces he pensado en recopilar estas informaciones para ponerle cifras al problema. Una iniciativa del PSOE las hizo aflorar la semana pasada en el pleno municipal.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n reconoci&oacute; el gobierno municipal, a finales de mayo hab&iacute;a 9.592 viviendas de uso tur&iacute;stico (legales) en la ciudad, especialmente en Casco Antiguo y Triana. Suponen alrededor del 3% del parque de viviendas total. Y son 2.465 m&aacute;s desde que Jos&eacute; Luis Sanz es alcalde.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mientras discutimos en pleno municipal si lo que crecen son pisos o apartamentos, y echamos la culpa a la Junta (gobernada por el mismo PP que rige la ciudad), tras la fachada de casas encaladas y de llamativos colores, los especuladores hacen su trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estas cifras tienen dos lecturas. Una es que antes de que el PP llegara al poder en este mandato, ya hab&iacute;a m&aacute;s de 7.000 pisos tur&iacute;sticos en la ciudad. Mal por el anterior gobierno municipal socialista. Esto s&oacute;lo demuestra que el problema viene de lejos y que la causa reside en buena medida en la dejadez de nuestros gobernantes y su incapacidad de resistirse a las fuerzas especuladoras que, con demasiada evidencia, parece que rigen el urbanismo de esta ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La otra es que, en apenas tres a&ntilde;os, la cifra ha crecido un 34,6%, m&aacute;s del triple. Y este ritmo no s&oacute;lo nos deber&iacute;a alertar sobre c&oacute;mo las puertas de la casa consistorial, si ya estaban entreabiertas para el negocio inmobiliario-tur&iacute;stico, ahora parecen estarlo de par en par. Adem&aacute;s, deber&iacute;a hacernos reflexionar sobre la coherencia y sinceridad de las declaraciones de nuestro alcalde. Hace tres a&ntilde;os, justo tras su victoria en las elecciones municipales, <a href="https://www.canalsur.es/noticias/andalucia/sevilla/jose-luis-sanz-casco-historico_1_1229980.html#:~:text=%22En%20el%20casco%20hist%C3%B3rico%20de%20Sevilla%2C%20el%20casco%20hist%C3%B3rico%20m%C3%A1s,los%20vecinos%22%2C%20ha%20dicho." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Sanz declar&oacute;, contundente, &ldquo;en el casco hist&oacute;rico de Sevilla no cabe un apartamento tur&iacute;stico m&aacute;s&rdquo;.</a> Se cumple con el dirigente del PP el cl&aacute;sico dicho de que uno es esclavo de sus palabras y due&ntilde;o de sus silencios.
    </p><p class="article-text">
        El PP se defiende argumentando que lo que crece son los apartamentos tur&iacute;sticos (edificios completos) cuya regulaci&oacute;n depende de la Junta, mientras que los pisos individuales se han reducido ligeramente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tras la regulaci&oacute;n municipal. Independientemente del modelo, el resultado es el mismo. Lo que eran viviendas residenciales se convierte en alojamientos espor&aacute;dicos, con el ya consabido vaciado de vecinos y negocios locales del casco hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, mientras discutimos en pleno municipal si lo que crecen son pisos o apartamentos, y echamos la culpa a la Junta (gobernada por el mismo PP que rige la ciudad), tras la fachada de casas encaladas y de llamativos colores, los especuladores hacen su trabajo. Y nos llevan de cabeza y sin remedio a una ciudad podrida, como una bonita c&oacute;moda de caoba del siglo XVIII a punto de derrumbarse v&iacute;ctima de las termitas que, sin remedio, se la han comido por dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ciudad-podrida_132_13266947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 03:30:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad podrida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pisos turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La máquina de la democracia: 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/maquina-democracia_132_13231494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcdf26f4-3e20-47fd-960a-938da51fa7ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La máquina de la democracia: 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sentarte 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes es como cualquier posición de atención cara al público, un auténtico ejercicio de sociología</p></div><p class="article-text">
        Dicen que para todo hay una primera vez. Y en las elecciones auton&oacute;micas de este pasado domingo 17 de mayo me toc&oacute; a m&iacute; estrenarme como miembro de una mesa electoral. Fui nombrado vocal 2&ordm; y no ten&iacute;a excusas para escaquearme. As&iacute; que me resign&eacute; y dije, pues mira, vivo una experiencia nueva y aprovecho para explicarle la maquinaria electoral de primera mano a los lectores de SevillaelDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Vayan por delante unos titulares. Fue un d&iacute;a largo, agotador, estresante, frustrante por momentos, pero no fue para nada aburrido y, si crees en la democracia, tiene el punto rom&aacute;ntico e idealista de facilitar la participaci&oacute;n de la gente, de tus vecinos. En mi caso, encima, pude recibir en mi mesa el voto de mi hija mayor, de 19 a&ntilde;os, en su estreno electoral. Muy emocionante. Pero vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        El domingo arranc&oacute; raro. Me son&oacute; el despertador a las 6.30, incluso antes que un d&iacute;a laborable. Ducha, desayuno en casa, y al colegio electoral. Mi puesto estaba en el IES Beatriz de Suabia, en pleno Nervi&oacute;n. Cinco minutos antes de las 8.00 ya est&aacute;bamos all&iacute; muchos de los miembros de las mesas, entre titulares y suplentes.
    </p><p class="article-text">
        El personal de la Administraci&oacute;n Electoral (no llegu&eacute; a enterarme bien a qu&eacute; organismo pertenecen) nos pas&oacute; lista y verific&oacute; qu&eacute; pudieran constituirse las mesas, incluido el sacrificio de algunos suplentes, que contaban con pasar el domingo en casa y sufrieron un brusco cambio de planes.
    </p><p class="article-text">
        En cada mesa somos tres, presidente y dos vocales. Nos entregan una gran carpeta negra con todo el material: un manual detallado para seguir paso a paso durante todo el d&iacute;a, modelos de actas, formularios y material de oficina (papel, l&aacute;pices, bol&iacute;grafos, etc.). Es como un juego de cuando yo era ni&ntilde;o, el Quimicefa, que tra&iacute;a todo lo necesario para montar un laboratorio. Pues igual, pero para unas elecciones. Lo &uacute;nico que no ten&iacute;amos eran las papeletas y sobres, que estaban fuera, en el vest&iacute;bulo, pero comprobamos que estuvieran todas en su sitio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos votantes entran al aula sin saber dónde les corresponde votar, y con la tarjeta censal en casa o no recibida. Hay que preguntar en qué calle viven y qué apellido tienen. Lo que haga falta por facilitarles el voto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una vez verificado que todo est&aacute; en orden, constituimos formalmente la mesa con un acta de constituci&oacute;n que recoge la hora y el nombre de los miembros de la mesa, as&iacute; como de los suplentes que han estado presentes y se han podido marchar a casa. Y a las 9.00, llega el momento. El presidente declara en voz alta abierta la mesa y ya pueden llegar los votantes. Para completar cada proceso, hay que verificar la identidad del elector con su DNI y su registro en el listado del censo que tiene cada mesa. Una vez comprobado, se le permite depositar el sobre en la urna.
    </p><p class="article-text">
        Sentarte 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes es como cualquier posici&oacute;n de atenci&oacute;n cara al p&uacute;blico, un aut&eacute;ntico ejercicio de sociolog&iacute;a. Todo el barrio (bueno, un 76% al menos de nuestro censo) pasa por delante de ti en ese d&iacute;a. La mayor&iacute;a son muy educados. Buenos d&iacute;as, buenas tardes, hasta luego. Los m&aacute;s simp&aacute;ticos preguntan qu&eacute; tal va el d&iacute;a o nos desean &aacute;nimo y suerte. Los vecinos y amigos, los socios de mi pe&ntilde;a, se acercan aunque voten en otra mesa, te saludan y preguntan c&oacute;mo va la cosa. Pero, sorprendentemente, tambi&eacute;n hay aut&eacute;nticos imb&eacute;ciles que se ponen delante de ti, te alargan el DNI para que los identifiques, depositan su voto y se marchan sin dirigirte ni una sola palabra. Acojonante lo numeroso que llega a ser ese tipo de ciudadano maleducado.
    </p><p class="article-text">
        Muchos votantes entran al aula sin saber d&oacute;nde les corresponde votar, y con la tarjeta censal en casa o no recibida. Hay que preguntar en qu&eacute; calle viven y qu&eacute; apellido tienen. Lo que haga falta por facilitarles el voto. Tambi&eacute;n lleg&oacute; alguno con errores en la inscripci&oacute;n en el censo, por haberse mudado despu&eacute;s de enero. Un caso en el que, con mucha empat&iacute;a, tuvimos que hacerles ver que no pod&iacute;amos hacer nada y que deb&iacute;an votar en su antiguo colegio electoral. Dif&iacute;cil hacerlo en Madrid con apenas dos horas de margen, como le ocurri&oacute; a una chica. U otra que lleg&oacute; con cinco minutos de tiempo antes del cierre de las urnas, y confundi&oacute; el centro de votaci&oacute;n con uno que estaba varias manzanas m&aacute;s all&aacute;. Nos dej&oacute; a todo correr a ver si llegaba a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, el voto se hace en familia. Vienen los padres con los hijos ya mayores. O los hijos traen a sus padres ancianos. Y, si es su primer voto, hacen fotos a los chavales para inmortalizar el momento. Yo estaba esperando all&iacute; a mi hija Candela, que ejerc&iacute;a su derecho por primera vez. Vino con su madre y su hermana, a&uacute;n menor. Y para m&iacute; fue bonito y emocionante, aunque apenas pude pararme a hablar con ella porque hab&iacute;a cola. Un beso y adi&oacute;s. Al menos, pudimos comentar el momento luego esa noche y a la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos ocurrió que un señor votó en nuestra mesa cuando debía haberlo hecho en la de al lado. Y no nos dimos cuenta hasta que vino su hermana, con los mismos apellidos, a ejercer su derecho con nosotros. ¿Cómo pudo ocurrir? Error nuestro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El ritmo de llegada de los votantes es creciente hasta mediod&iacute;a, alrededor de las 14.30. A partir de ah&iacute;, se nota el baj&oacute;n de la hora de comer. Hasta las 17.00-17.30, la frecuencia baja mucho y puedes rotarte con los compa&ntilde;eros de mesa para salir a tomar algo (siempre tiene que haber al menos dos miembros de la mesa presentes). Ante la falta de votantes, llega el momento de la tertulia con los compa&ntilde;eros de las otras urnas. Hubo buen ambiente. Cada uno de su padre y de su madre, pero muy prudentes con los comentarios y con muchas ganas de re&iacute;rnos. La salvaci&oacute;n pendiente del Sevilla en la pen&uacute;ltima jornada de Liga, la generosa compensaci&oacute;n econ&oacute;mica que nos espera (70 euros por toda la jornada) y las incidencias ocurridas protagonizan las conversaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la jornada sufrimos una incidencia seria y alguna de menor enjundia. Nos ocurri&oacute; que un se&ntilde;or vot&oacute; en nuestra mesa cuando deb&iacute;a haberlo hecho en la de al lado. Y no nos dimos cuenta hasta que vino su hermana, con los mismos apellidos, a ejercer su derecho con nosotros. &iquest;C&oacute;mo pudo ocurrir? Error nuestro. El hombre vino a la mesa equivocada. Ten&iacute;a apellidos poco comunes y, vistos en el censo, no reparamos en el nombre. &iquest;C&oacute;mo lo arreglamos? Tras consultar por tel&eacute;fono a la Junta Electoral de Zona, en el acta de cierre de la votaci&oacute;n reconocimos que el voto de ese se&ntilde;or, con nombre y apellidos, estaba en nuestra urna en lugar de en la de al lado. Y los compa&ntilde;eros hicieron constar en su acta justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        El resto de incidentes surgieron por las presiones de los apoderados de los partidos para que hagas las cosas de una manera o de la otra. En alg&uacute;n caso, incluso hubo que pedir ayuda a la polic&iacute;a. El problema es que tanto los agentes como los representantes de la Administraci&oacute;n Electoral te dicen que la autoridad son los miembros de la mesa, con el presidente a la cabeza. Y t&uacute; eres un ciudadano normal, sin idea del proceso, con un manual de instrucciones en las manos. Los representantes de los partidos intentan aprovecharse de eso para pedirte tal o cual documento. Finalmente, con paciencia y buena voluntad, y con mucho sentido com&uacute;n, todo logra solucionarse y no llega al r&iacute;o la sangre de nadie.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas dos horas, a partir de las 18.00, hubo un repunte de votantes, muchos de ellos vestidos con camisetas del Sevilla, camino del estadio. Y empezamos a bromear con la cuenta atr&aacute;s. A falta de cinco minutos para el final, a&uacute;n entraron tres votantes. Nos sent&iacute;amos como en un bar, cuando alguien pide comida con la cocina a punto de cerrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando salí del instituto, pasadas las 22.00 horas, 14 después de mi llegada, me sentía agotado, vacío físicamente. Pero también tenía un puntito de orgullo, de satisfacción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A las 20.00, cerrada la votaci&oacute;n, incorporamos a la urna los votos por correo, que nos hab&iacute;a tra&iacute;do un cartero por la ma&ntilde;ana. Comprobando cada sobre, con su certificado y su identidad en el censo. Y, los &uacute;ltimos, los votos de los miembros de la mesa. A partir de ah&iacute;, el escrutinio. Abrimos la urna, que hab&iacute;amos sellado por la ma&ntilde;ana con dos precintos, y sacamos los votos de los sobres. Los agrupamos por candidaturas y contamos. Que casara el n&uacute;mero de sobres con los votos, adem&aacute;s de los nulos y en blanco. Y que casara la suma de candidaturas con el n&uacute;mero total de votos emitidos. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez cuadrado el balance electoral, rellenamos el acta de escrutinio, con los resultados, y el de sesi&oacute;n, con resultados e incidencias. Verificado todo, repartimos toda la documentaci&oacute;n, y sus copias, en tres sobres: dos para la Junta Electoral y uno para Correos. Recogido este &uacute;ltimo por el cartero, le tocaba al presidente, ya &eacute;l solo, llevar el resto al Prado de San Sebasti&aacute;n. Los vocales, en ese momento, cesamos en nuestras funciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando sal&iacute; del instituto, pasadas las 22.00 horas, 14 despu&eacute;s de mi llegada, me sent&iacute;a agotado, vac&iacute;o f&iacute;sicamente. Como si hubiera corrido una marat&oacute;n o llevara todo el d&iacute;a de excursi&oacute;n por el monte. Pero tambi&eacute;n ten&iacute;a un puntito de orgullo, de satisfacci&oacute;n. Pude formar parte desde dentro del aparato electoral y todo hab&iacute;a salido razonablemente bien. Comprob&eacute; as&iacute; que, a pesar de problemas e incidencias, la m&aacute;quina de la democracia funciona bien en Andaluc&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/maquina-democracia_132_13231494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 06:24:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La máquina de la democracia: 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Andalucía,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La hora de Sevilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/hora-sevilla_132_13194519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d326cf8-603c-4649-86aa-0bff18541c79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hora de Sevilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Basta ya de votar sólo en clave nacional. Pensemos en lo que necesitas el país o la comunidad autónoma, por supuesto, pero pensemos también en lo que requiere nuestra ciudad, nuestro barrio, y votemos en consecuencia</p></div><p class="article-text">
        En apenas un a&ntilde;o, 15 meses m&aacute;ximo, los sevillanos iremos tres veces a las urnas. Primero, las auton&oacute;micas de este mismo mes. Al mayo siguiente, las municipales. Y en su entorno, un poco despu&eacute;s si no antes, ser&aacute;n las generales.
    </p><p class="article-text">
        Es la ocasi&oacute;n apropiada para, entre todos, cambiar el rumbo y darle a nuestros vecinos, a nosotros mismos, a nuestros hijos y nietos, una ciudad mejor, m&aacute;s abierta y acogedora, m&aacute;s pr&oacute;spera, m&aacute;s habitable. Es la hora de la capital de la comunidad aut&oacute;noma m&aacute;s grande de Espa&ntilde;a, de la cabeza de la cuarta &aacute;rea metropolitana del pa&iacute;s. Es la hora de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Esta ciudad milenaria, infinita, tan eterna como Roma si no m&aacute;s, tiene que despertar del enso&ntilde;amiento perezoso en el que habita, del que disfrutan sus habitantes rancios y sus crecientes turistas y del que se aprovechan especuladores tur&iacute;sticos e inmobiliarios.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla necesita, en primer lugar, que sus representantes p&uacute;blicos, sus concejales y diputados provinciales, los parlamentarios electos por su provincia el 17 de mayo al Parlamento de Andaluc&iacute;a y los diputados que llevar&aacute;n su voz al Congreso tras las pr&oacute;ximas generales, asuman su responsabilidad. La ciudad exige que sus pol&iacute;ticos hagan posible compatibilizar sus leg&iacute;timos posicionamientos ideol&oacute;gicos y sus intereses de partido con la preocupaci&oacute;n genuina y honesta por la realidad sevillana, y con las reivindicaciones que hagan que esta realidad mejore notablemente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n requiere Sevilla que los ciudadanos, los votantes, sean capaces de reclamar a sus representantes en las instituciones, una vez elegidos, que cumplan con lo prometido. Que se comprometan y que rindan cuentas con resultados tangibles. Y si no lo hacen, como hasta ahora durante d&eacute;cadas, hay que dar con la tecla para exigirlo y culparles por los incumplimientos. En las calles, en los tribunales, en las pr&oacute;ximas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Basta ya de votar s&oacute;lo en clave nacional. Pensemos en lo que necesitas el pa&iacute;s o la comunidad aut&oacute;noma, por supuesto, pero pensemos tambi&eacute;n en lo que requiere nuestra ciudad, nuestro barrio, y votemos en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, hay varios asuntos clave, y obvios, para cambiar el rumbo de la ciudad y garantizar una prosperidad colectiva y repartida durante las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas: empleo, vivienda e infraestructuras. Tres nudos gordianos que, una vez resueltos, no s&oacute;lo deben favorecer un nuevo florecimiento de Sevilla sino interrumpir la p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n joven que se va fuera en busca del futuro que no encuentran en casa. Y que, si no se resuelven en los pr&oacute;ximos ocho a&ntilde;os, deber&iacute;an avergonzar eternamente a los responsables.
    </p><p class="article-text">
        Los sevillanos necesitan empleo de calidad, indefinido y bien pagado. No podemos obviar que el turismo es uno de los motores econ&oacute;micos de una ciudad que se caracteriza por su historia y su patrimonio art&iacute;stico. S&oacute;lo que debemos aspirar a una actividad empresarial tur&iacute;stica que genere riqueza sostenible y repartida y no trabajo precario. Una actividad compatible, adem&aacute;s, con la vida ordinaria de los vecinos. Un casco hist&oacute;rico convertido en decorado sin sevillanos terminar&aacute; por dejar de ser atractivo para los visitantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ojalá una Junta de Andalucía que apueste decididamente por dotar a su capital de las herramientas de movilidad que necesita y por fomentar actividades económicas generadoras de verdadera riqueza; un Ayuntamiento que mantenga y haga crecer su red de transporte público y carril bici y que defienda a sus vecinos del virus de la turistificación; y un Gobierno que intervenga en el mercado inmobiliario para desarrollar la vivienda de promoción oficial y precio asequible que la ciudad necesita y salde su sangrante deuda histórica en términos de inversión pública con esta ciudad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese modelo econ&oacute;mico debe completarse con otros servicios y con actividades industriales que ya existen y hay que fomentar, como la automoci&oacute;n, la aeron&aacute;utica, las energ&iacute;as renovables o la innovaci&oacute;n agr&iacute;cola y ganadera. Y alimentar la construcci&oacute;n en la medida de las necesidades urbanas.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o de la vivienda est&aacute; relacionado con el turismo. La pesadilla de los alojamientos tur&iacute;sticos tiene que parar. Y eso es responsabilidad directa de las autoridades. Adem&aacute;s de construir los pisos y casas que sean necesarios, y regular que su precio de venta sea verdaderamente asequible para todos, hay que conseguir que los edificios del centro no se vac&iacute;en de sevillanos para convertirse en meros apartamentos para turistas de todo el mundo. La especulaci&oacute;n inmobiliaria y tur&iacute;stica no puede estar en la f&oacute;rmula de desarrollo sostenible y equilibrado que necesita Sevilla en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, tenemos la gran asignatura pendiente de las infraestructuras. Es una cuesti&oacute;n recurrente en mis art&iacute;culos, y que vuelve a estar en las noticias por corrupci&oacute;n, retrasos y falta de inversi&oacute;n. Pero es, en mi opini&oacute;n, la reivindicaci&oacute;n m&aacute;s urgente y que m&aacute;s deber&iacute;a movilizar a los sevillanos ante sus administraciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Valga un somero listado de proyectos pendientes de ejecuci&oacute;n desde hace d&eacute;cadas: rehabilitaci&oacute;n y reforma de la SE-20 (ronda super-norte), ampliaci&oacute;n del puente del Quinto Centenario (SE-30), conexi&oacute;n Santa Justa - Aeropuerto, red de Metro o mejora de la red de Cercan&iacute;as, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Que estas obras pendientes se concluyan, o se inicien al menos, no deber&iacute;a depender tanto de qui&eacute;n gane qu&eacute; elecciones. Tendr&iacute;a que dar igual. Hacerlo posible deber&iacute;a ser una reclamaci&oacute;n ciudadana asumida de forma natural por nuestros representantes p&uacute;blicos. Por todos. Independientemente de las siglas e idearios que defiendan. Tanto desde el gobierno como desde la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; una Junta de Andaluc&iacute;a que apueste decididamente por dotar a su capital de las herramientas de movilidad que necesita y por fomentar actividades econ&oacute;micas generadoras de verdadera riqueza; un Ayuntamiento que mantenga y haga crecer su red de transporte p&uacute;blico y carril bici y que defienda a sus vecinos del virus de la turistificaci&oacute;n; y un Gobierno que intervenga en el mercado inmobiliario para desarrollar la vivienda de promoci&oacute;n oficial y precio asequible que la ciudad necesita y salde su sangrante deuda hist&oacute;rica en t&eacute;rminos de inversi&oacute;n p&uacute;blica con esta ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Gobierne quien gobierne. Y pacte con quien pacte. Basta con que todos asuman que ha llegado la hora de Sevilla. Y la hagan realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/hora-sevilla_132_13194519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La hora de Sevilla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que debe ser el fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/debe-futbol_132_13156434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc06ece5-9ca6-4db8-847a-2015f5739ab6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que debe ser el fútbol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La de Íñigo es una gran historia periodística porque es una gran historia humana: familia, amor, amigos, diversión, alegría, lealtad, historia, anécdotas, fiesta y emoción, mucha emoción</p></div><p class="article-text">
        Este pasado fin de semana, en el que la Real Sociedad gan&oacute; la final de la Copa del Rey al Atl&eacute;tico de Madrid, se ha hecho viral la historia de &Iacute;&ntilde;igo, un aficionado realista.
    </p><p class="article-text">
        &Iacute;&ntilde;igo vino a Sevilla con su mujer y su hija, realzales como &eacute;l. El matrimonio ten&iacute;a entradas para el partido, pero la chica no. &Eacute;l decidi&oacute; sacrificarse, ya hab&iacute;a estado en la final de 1987 en Zaragoza, y le dijo a su hija que intentara acceder al estadio con su billete. La joven lo logr&oacute; e &Iacute;&ntilde;igo se quedo fuera, en el aparcamiento de La Cartuja, escuchando las reacciones del p&uacute;blico en las gradas.
    </p><p class="article-text">
        Gonzalo Tortosa, periodista deportivo sevillano, del programa de televisi&oacute;n El Chiringuito, dio con &eacute;l y cont&oacute; su historia. El reportero se qued&oacute; acompa&ntilde;ando a &Iacute;&ntilde;igo toda la final. El v&iacute;deo, que puede verse f&aacute;cilmente en distintas redes sociales, es una delicia. Ese hombre, cincuent&oacute;n, grande como un trinquete, le cuenta emocionado a Gonzalo c&oacute;mo ha priorizado a su hija, que no puede escuchar el partido en la radio del m&oacute;vil porque se est&aacute; quedando sin bater&iacute;a y que la Real lo era todo para sus padres y sus suegros como lo es ahora para su familia.
    </p><p class="article-text">
        Al acabar el encuentro, el periodista confirma a &Iacute;&ntilde;igo la victoria realista y ambos se abrazan emocionados. Gonzalo y su c&aacute;mara esperan a la salida del p&uacute;blico y graban el encuentro del guipuzcoano con su mujer. Es una gran historia period&iacute;stica porque es una gran historia humana. Y representa a la perfecci&oacute;n qu&eacute; es, o c&oacute;mo yo creo que deber&iacute;a ser, el f&uacute;tbol. Familia, amor, amigos, diversi&oacute;n, alegr&iacute;a, lealtad, historia, an&eacute;cdotas, fiesta y emoci&oacute;n, mucha emoci&oacute;n. Lo m&aacute;s importante de las cosas no importantes, dec&iacute;a Valdano.
    </p><p class="article-text">
        Cuando toca cruz, cuando tu equipo pierde, deportividad, dignidad y orgullo. Y a pensar en la pr&oacute;xima oportunidad que este deporte siempre te ofrece a corto o medio plazo. Como Enrique y Lucas, atl&eacute;ticos, que se fueron a Madrid el domingo tristes y dolidos pero conformes con el rendimiento de su equipo y so&ntilde;ando con las semifinales de Champions League.
    </p><p class="article-text">
        Esta an&eacute;cdota refleja la t&oacute;nica general del impacto de estos eventos deportivos en la ciudad. Un fin de semana en el que Sevilla se llena de gente venida de otros lugares de Espa&ntilde;a. Y todos llegan con ganas de pasarlo bien y cargados de ilusi&oacute;n, en familia, con amigos, y con muy buen rollo. M&aacute;s all&aacute; de las incomodidades propias de una gran aglomeraci&oacute;n de personas en un espacio y tiempo reducidos (suciedad, atascos, etc&hellip;), a m&iacute; s&iacute; me gusta el ambiente de la capital sevillana durante ese fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Pero, claro. Si &eacute;sta es la cara, tambi&eacute;n existe la cruz. El f&uacute;tbol no es m&aacute;s que un reflejo de la sociedad, en el que miles de ciudadanos volcamos nuestras pasiones, deseos y formas de ver la vida. Tras el lado luminoso del ser humano tambi&eacute;n se esconde la oscuridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los señores de negro, que ya no son los árbitros como antiguamente sino los nazis de hoy en día, son buena muestra de lo que no debería caber ni en los estadios ni en nuestras calles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Emboscados entre los miles de aficionados normales, c&iacute;vicos y sanos, llegan los se&ntilde;ores de negro. Unas pocas decenas de ultras violentos de cada uno de los equipos (Real Sociedad y Atl&eacute;tico en este caso) vestidos de oscuro busc&aacute;ndose los unos a los otros por toda la ciudad para zurrarse. Exhiben s&iacute;mbolos del odio y la violencia (banderas ilegales fascistas en la Alameda de H&eacute;rcules o en las gradas, por ejemplo), o ejercen la mala educaci&oacute;n pitando el himno nacional en la previa del partido, y ensucian la imagen del buen rollo que deber&iacute;a impregnar, e impregna, toda la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre igual en los equipos sevillanos. Los ultras del Betis y del Sevilla. Con distintas excusas, pero igual de excluyentes, violentos y delincuentes. Dedicados al odio y la agresi&oacute;n. Borrachos y drogados desde horas antes de cada partido. La peor tarjeta de visita posible para la mayor&iacute;a pac&iacute;fico de aficionados cuando viajamos fuera de Sevilla a animar a nuestro equipo y pagamos las consecuencias de que las autoridades, incapaces de desactivar a estos desgraciados, nos metan a todos en el mismo saco en los protocolos de control y acceso.
    </p><p class="article-text">
        Soy b&eacute;tico confeso, todo el mundo lo sabe. Y deseo que el Sevilla pierda hasta los entrenamientos. Pero jam&aacute;s se me ocurrir&iacute;a buscar a aficionados del equipo rival para agredirles. Estoy convencido de que todos esos descerebrados, como nos pasa a la mayor&iacute;a, tienen amigos y familiares del equipo rival. &iquest;Tambi&eacute;n les pegar&iacute;an? &iquest;C&oacute;mo se puede llegar a ese nivel de enajenaci&oacute;n mental?
    </p><p class="article-text">
        &Iacute;&ntilde;igo y su familia; Enrique y Lucas; y tantos y tantos otros donostiarras y madrile&ntilde;os que estuvieron el fin de semana en Sevilla; as&iacute; como los sevillanos que los recibieron y atendieron; representan lo que debe ser el f&uacute;tbol, y la vida en sociedad. Los se&ntilde;ores de negro, que ya no son los &aacute;rbitros como antiguamente sino los nazis de hoy en d&iacute;a, son buena muestra de lo que no deber&iacute;a caber ni en los estadios ni en nuestras calles. Y hacerles hueco en los medios de comunicaci&oacute;n, en las instituciones democr&aacute;ticas y en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a es un error que tardaremos mucho tiempo en enmendar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/debe-futbol_132_13156434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 18:54:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que debe ser el fútbol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Ultras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla desde la bulla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-bulla_132_13122330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50f91216-37da-41ca-b4ba-1b16d57ee423_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla desde la bulla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Semana Santa está sobredimensionada: las hermandades no paran de aumentar sus nóminas de nazarenos y a las procesiones les aprietan las costuras</p><p class="subtitle">La “animadversión” de los sevillanos
</p></div><p class="article-text">
        Y se acab&oacute;. Ya pas&oacute;. Fugaz como un soplo de brisa, soleada como una ma&ntilde;ana de verano, plena como una quiniela con 15 aciertos, antigua como una imagen fea y a la vez joven e inocente como un monaguillo de El Museo. La Semana Santa se acab&oacute; y nos deja la renovaci&oacute;n de votos de nuestra infancia, recuerdos que nos consolar&aacute;n en d&iacute;as de lluvia y fr&iacute;o y tradiciones reci&eacute;n estrenadas, que intentaremos repetir el a&ntilde;o pr&oacute;ximo con los m&aacute;s peque&ntilde;os de cada casa.
    </p><p class="article-text">
        No soy practicante y dudo mucho que sea creyente, pero s&iacute;. Me gusta la Semana Santa. Ya no soy un capillita hartible, como era hace 25 y 30 a&ntilde;os cuando intentaba verlas todas, pero s&iacute; que me gusta echarme a la calle estos d&iacute;as y disfrutar del espect&aacute;culo para los sentidos que son nuestras cofrad&iacute;as. Dos o tres al d&iacute;a, no m&aacute;s. Verlas bien vistas, con tranquilidad y detalle. Y aprovechar la excusa para quedar con familia y amigos, tomar algo y llenar las vacaciones de buenos recuerdos. La salida del Pilatos de San Benito o del palio del Valle, el Beso de Judas por el Coloniales o la <em>revir&aacute;</em> de La Cena en el Tar&iacute;n. Momentos maravillosos que <em>pa</em> m&iacute; se quedan.
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; el S&aacute;bado de Pasi&oacute;n con la Milagrosa, la hermandad de mi barrio, que pasa por la puerta de mi casa; cumpl&iacute; con la tradici&oacute;n de ver La Paz el Domingo de Ramos con mis hijas a la salida hacia el parque; y cerr&eacute; el ciclo contemplando por primera vez en mi vida el Resucitado y la Virgen de la Aurora este Domingo de Resurrecci&oacute;n desde los palcos de la plaza de San Francisco.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque suene a viejo rancio, sí tengo la conciencia de que hay problemas o situaciones que no existían hace décadas y que, o han llegado para quedarse, o están tardando demasiado en resolverse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        He disfrutado mucho, s&iacute;. Con los amigos de siempre, con nuevas amistades, con los que me han visitado despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os ausentes&hellip; Con mis hijas, aunque menos de lo que me hubiera gustado. Ya tan mayores, prima el grupo, las amigas. Tambi&eacute;n es bonito revivir c&oacute;mo estos d&iacute;as son la primera excusa para salir solas, para llegar tarde, para conocer gente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, claro. No todo lo que reluce es como el pan de oro de los misterios de La Calzada o San Gonzalo. La Semana Santa en Sevilla nos obliga a enfrentarnos a duras jornadas de caminatas y parones. Atascos y bullas. Dificultades severas de movilidad que le quitan a uno las ganas. Fen&oacute;menos nuevos que todo lo complican. Una sensaci&oacute;n de par&aacute;lisis urbana que a m&iacute; se me ha agudizado este a&ntilde;o, especialmente hasta el Martes Santo. Luego, he tenido la sensaci&oacute;n de que la ciudad se iba despejando progresivamente hasta dejarnos disfrutar m&aacute;s a partir de la ma&ntilde;ana del viernes. Pero, aunque suene a viejo rancio, s&iacute; tengo la conciencia de que hay problemas o situaciones que no exist&iacute;an hace d&eacute;cadas y que, o han llegado para quedarse, o est&aacute;n tardando demasiado en resolverse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo se ha hecho costumbre que haya familias y grupos de amigos esperando en una acera, o en mitad de la calle, durante horas y horas sentados en sillitas, o directamente en la calzada, para esperar a que pase una cofrad&iacute;a? Y que encima se ofendan si t&uacute; cruzas por donde ellos han acampado, o incluso se atrevan a negarte el paso. 
    </p><p class="article-text">
        Entiendo la fila alrededor del cuerpo de nazarenos, y la incomodidad por quien las atraviesa, cuando ya pasa la procesi&oacute;n, a partir de la Cruz de Gu&iacute;a. Aun as&iacute;, siempre se ha movido la gente adelante o atr&aacute;s en busca de los pasos, y no deber&iacute;a ser un problema. &iquest;Pero antes de que haya capirotes en la calle tener el tr&aacute;nsito bloqueado? Eso me parece inveros&iacute;mil, absurdo y lejos de toda educaci&oacute;n y h&aacute;bito cofrade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Harina de otro costal son los turistas, extranjeros o nacionales, que directamente no saben donde se han metido, que intentan cruzar la cofradía con sus maletas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero es que esa educaci&oacute;n parece ser cosa del pasado. Gente que habla de pol&iacute;tica (s&iacute;, los fascistas especialmente) a voz en grito mientras pasa un misterio o una dolorosa; hombres y mujeres de cualquier edad bebiendo alcohol delante de las im&aacute;genes (s&iacute;, <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ebrios_132_12902567.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como en la cabalgata de reyes</a>), y padres que meten los carritos abiertos de sus beb&eacute;s, y no tan beb&eacute;s, hasta los mism&iacute;simos ciriales.
    </p><p class="article-text">
        Menci&oacute;n aparte merecen los hosteleros que aprovechan estos d&iacute;as de marzo y abril para hacer el agosto. Restaurantes cerrados s&oacute;lo para sus mesas reservadas, desayunos a m&aacute;s de ocho euros por persona, cartas recortadas en estas fechas o establecimientos que se niegan a vender bebidas a costaleros o familiares de nazarenos. Gloria a aquellos que siguen sin cobrar por entrar al ba&ntilde;o o que venden agua y cerveza en tardes calurosas m&aacute;s como servicio p&uacute;blico que como l&iacute;nea de negocio.
    </p><p class="article-text">
        Harina de otro costal son los turistas, extranjeros o nacionales, que directamente no saben donde se han metido, que intentan cruzar la cofrad&iacute;a con sus maletas, buscando el apartamento tur&iacute;stico reci&eacute;n llegados de Santa Justa o San Pablo. Me dan pena, por supuesto, pero &iquest;qui&eacute;n viaja a otra ciudad, a otro pa&iacute;s, sin tener ni pu&ntilde;etera idea de qu&eacute; ocurre en esas fechas y qu&eacute; supone para la vida de aquel lugar? Eso es de primero de turista, como dir&iacute;a mi amiga Irene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principio de una solución debe partir de una autorregulación de las hermandades, que han de darse cuenta de que han llevado el modelo al límite</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Semana Santa est&aacute; sobredimensionada. Las hermandades no paran de aumentar sus n&oacute;minas de nazarenos y a las procesiones les aprietan las costuras. Retrasos infinitos, parones tremendos de unas cofrad&iacute;as a la espera del paso de las otras, cambios de itinerario buscando mayores holguras&hellip; Un nazareno del Gran Poder me dec&iacute;a el s&aacute;bado que, tras dejar de pasar por Zaragoza para dar un rodeo por Santas Patronas con la idea, sin &eacute;xito, de evitar el par&oacute;n que les provoca la Esperanza de Triana en Reyes Cat&oacute;licos; igual en el futuro terminan saliendo por el Paseo Col&oacute;n o m&aacute;s all&aacute;. Y situaciones as&iacute; se repiten Domingo de Ramos, Lunes o Martes Santo en otros puntos de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En la preciosa exposici&oacute;n de fotograf&iacute;as antiguas del archivo de Serrano que ha estado expuesta en el Ayuntamiento se ve&iacute;an muchas im&aacute;genes en las que hab&iacute;a m&aacute;s p&uacute;blico que nazarenos. Hoy, con cortejos en los que los penitentes se agrupan en filas de tres o cuatro, incluso al mogoll&oacute;n, para ahorrar espacio, parece que pueda llegar a ocurrir lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Al Ayuntamiento se le generan situaciones dif&iacute;ciles de gestionar en t&eacute;rminos de orden p&uacute;blico, movilidad, transporte o limpieza en las que seguro que se pueden hacer mejoras. Pero creo que el principio de una soluci&oacute;n debe partir de una autorregulaci&oacute;n de las hermandades, que han de darse cuenta de que han llevado el modelo al l&iacute;mite y, con una f&oacute;rmula u otra, tendr&aacute;n que acabar por reducir el n&uacute;mero de hermanos que sacan a la calle. Procesiones con m&aacute;s de 3.000 e incluso de 4.000 nazarenos son una aut&eacute;ntica barbaridad.
    </p><p class="article-text">
        Y, aun as&iacute;, no he dudado en echarme a la calle cada tarde. Porque lo que sucede estos d&iacute;as en Sevilla es aut&eacute;nticamente m&aacute;gico, a pesar de los pesares. Y porque hoy, cuando escribo estas l&iacute;neas, es lunes, pero ya no es Lunes Santo como lo fue la semana pasada. Menos mal que ya s&oacute;lo quedan 347 d&iacute;as para el pr&oacute;ximo Viernes de Dolores. Y apenas 14 para la noche del <em>Alumbrao.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-bulla_132_13122330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 03:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla desde la bulla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "animadversión" de los sevillanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/animadversion-sevillanos_132_13089205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9880737-c6f1-410c-a765-14430ff8e795_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;animadversión&quot; de los sevillanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con lo fácil que sería mimar aquella playa y hacer sentir a los propietarios de viviendas y veraneantes que son bienvenidos y que su estancia, su vinculación a Matalascañas, es tan válida y querida como la de cualquier vecino del pueblo</p><p class="subtitle">La ley de la calle</p></div><p class="article-text">
        Tengo una casa en Matalasca&ntilde;as. Es un precioso apartamento en Alcot&aacute;n, junto al Pueblo Andaluz y al Benelux. En el sal&oacute;n, hay varias fotograf&iacute;as antiguas colgadas en la pared. En una de ellas, de los a&ntilde;os 80, salgo junto a mis hermanas peque&ntilde;as, a &uacute;ltima hora de la tarde, sentados en las rocas de uno de los espigones de la playa.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; all&iacute; casi todos los veranos de mi infancia, alquilados el mes de agosto en una casa del Pueblo Andaluz. Cualquiera que conozca aquella playa se ha ubicado ya perfectamente. Aprend&iacute; a montar en bici, jugaba a las chapas, me ba&ntilde;aba en el mar con mi padre y mis t&iacute;os y com&iacute;a pipas al atardecer con mi madre y sus primas. Empec&eacute; a salir de noche, tuve mi primera novia y me repuse all&iacute; a&ntilde;os despu&eacute;s de un accidente de coche del que sal&iacute; vivo de milagro.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre, siempre &iacute;bamos alg&uacute;n fin de semana al apartamento que un t&iacute;o de mi madre nos prestaba en Aldomi, detr&aacute;s del chiringuito de El Pato, y compr&aacute;bamos casera de lim&oacute;n para almorzar.
    </p><p class="article-text">
        En Matalasca&ntilde;as mis dos hermanas conocieron a los que hoy son sus maridos, uno de Tomares y otro de Pilas, uno de Alcot&aacute;n y otro del Pueblo Andaluz, ambos hijos de propietarios de casa en la playa.
    </p><p class="article-text">
        Cuando naci&oacute; Candela, mi hija mayor, y mi padre ya estaba enfermo, pasamos all&iacute; un par de veranos. Y luego, cuando surgi&oacute; la oportunidad, compramos nuestro apartamento y mis hijas experimentaron la misma sensaci&oacute;n de libertad, tranquilidad y diversi&oacute;n familiar que yo viv&iacute; con su edad, en plena adolescencia. Es su para&iacute;so, igual que para su madre. Y cuando cogen las vacaciones, no quieren moverse de all&iacute; bajo ning&uacute;n concepto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Toda la familia que sigue parando por allí en verano, igual que el resto de propietarios, residentes y veraneantes habituales, muchos de ellos vecinos de Sevilla capital y provincia, somos testigos del deterioro de Matalascañas en las últimas décadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace cuatro o cinco a&ntilde;os, entrando desde Madrid por la carretera trasera de la playa que la separa del Parque Nacional, mi hija Lola defini&oacute; a la perfecci&oacute;n qu&eacute; significa para ellas disfrutar de dos meses enteros all&iacute;. &ldquo;Estoy deseando de dejar de saber qu&eacute; d&iacute;a de la semana es&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el sal&oacute;n de la casa hay otras fotos m&aacute;s antiguas, de los a&ntilde;os 50. En una de ellas, mi abuelo Julio sostiene en sus brazos a sus dos hijas m&aacute;s peque&ntilde;as, Mar&iacute;a Victoria y Carmen Asunci&oacute;n. A su lado, mi abuela Rosario posa junto a las dos mayores, Rosario Aurora y Mar&iacute;a de la Paz, mi madre.
    </p><p class="article-text">
        Ellas y todos sus primos, de Carri&oacute;n de los C&eacute;spedes y de Pilas, pasaban el verano entero en las chozas antiguas que se montaban playa adentro, cerca del cuartel de carabineros. Sin agua corriente ni electricidad. Ni falta que les hac&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de esos familiares tienen hoy casas y apartamentos en Matalasca&ntilde;as, adonde se mudaron cuando la urbanizaci&oacute;n empez&oacute; a desarrollarse entre los sesenta y setenta. Mis hijas son, por tanto, la cuarta generaci&oacute;n de mi familia que veranea all&iacute;, que disfruta de aquella playa y que se siente libre y feliz durante buena parte del verano.
    </p><p class="article-text">
        Toda la familia que sigue parando por all&iacute; en verano, igual que el resto de propietarios, residentes y veraneantes habituales, muchos de ellos vecinos de Sevilla capital y provincia, somos testigos del deterioro de Matalasca&ntilde;as en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Y no, no me refiero a los efectos de los temporales, el cambio clim&aacute;tico y la alteraci&oacute;n de las corrientes provocadas por el espig&oacute;n Juan Carlos I de Huelva, que eso dar&iacute;a para otros muchos art&iacute;culos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este va a ser un verano complicado, con la playa en pleno proceso de regeneración y con el paseo marítimo en un estado desconocido en su proceso de reconstrucción. Aún así, los sevillanos iremos por allí. Seguro. Siempre lo hacemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pena que nos come a los que somos habituales de Torre La Higuera, como la llaman los cl&aacute;sicos, es la falta de inversi&oacute;n cr&oacute;nica del Ayuntamiento de Almonte en el asfaltado de las calles, las aceras, la iluminaci&oacute;n, la recogida de basuras o el saneamiento de las aguas. La &uacute;ltima es cobrar por aparcar en la calle tambi&eacute;n a los propietarios, no s&oacute;lo a los visitantes. Y aun as&iacute; nunca hemos dejado de ir, de gastar nuestro dinero en Almonte ni de pagar nuestros impuestos a su gobierno municipal.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no me enfada, sino que me duele, me hace da&ntilde;o en el alma, leer al confundid&iacute;simo alcalde almonte&ntilde;o, Francisco Bella, cuando dice que m&aacute;s le vale arreglar el paseo mar&iacute;timo de Matalasca&ntilde;as antes del verano para que no empeore la &ldquo;animadversi&oacute;n&rdquo; que le tienen los sevillanos hacia su pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Familias sevillanas que, como la m&iacute;a, llevan d&eacute;cadas, generaciones, alimentando uno de los motores econ&oacute;micos de Almonte, una de las fuentes de empleo y riqueza m&aacute;s importantes para sus vecinos, sinti&eacute;ndonos siempre ciudadanos de segunda por no ser almonte&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Con lo f&aacute;cil que ser&iacute;a mimar aquella playa y hacer sentir a los propietarios de viviendas y veraneantes que son bienvenidos y que su estancia, su vinculaci&oacute;n a Matalasca&ntilde;as, es tan v&aacute;lida y querida como la de cualquier vecino del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Este va a ser un verano complicado, con la playa en pleno proceso de regeneraci&oacute;n y con el paseo mar&iacute;timo en un estado desconocido en su proceso de reconstrucci&oacute;n. A&uacute;n as&iacute;, los sevillanos iremos por all&iacute;. Seguro. Siempre lo hacemos. Porque, a pesar del alcalde de los almonte&ntilde;os y de su desd&eacute;n por nosotros, en Matalasca&ntilde;as se est&aacute; muy a gusto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/animadversion-sevillanos_132_13089205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 04:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "animadversión" de los sevillanos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley de la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ley-calle_132_13054795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6d3db76-9119-4d58-95ab-ef5cef66b1e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ley de la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ayuntamiento y Junta de Andalucía deben atender las necesidades sociales y humanas de estas personas, sea cual sea cada caso individual. Plantear alternativas laborales, sociales y sanitarias</p><p class="subtitle">Donde todos te conocen
</p></div><p class="article-text">
        Suenan tambores de guerra en las calles del norte de Sevilla. Desde hace varios d&iacute;as, patrullas ciudadanas recorren de d&iacute;a y de noche el barrio de El Cerezo, en el distrito Macarena, para amedrentar a los&nbsp;<em>gorrillas</em>, aparcacoches ilegales, que, seg&uacute;n los vecinos, se comportan de forma violenta e incluso cometen robos en los veh&iacute;culos estacionados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n me releo, me asusta el tono que tiene lo que escribo en este primer p&aacute;rrafo. Adem&aacute;s de alarmante, sensacionalista probablemente, tiene un tono que parece justificar que los residentes se tomen la justicia por su mano. Y no, no es esa mi intenci&oacute;n. Pero as&iacute; suenan las informaciones que se est&aacute;n leyendo y escuchando en esta ciudad en los &uacute;ltimos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Analicemos los hechos, en la medida de lo posible. En primer lugar, necesitamos contexto. En mi opini&oacute;n, el de los&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;es uno de los grandes problemas de convivencia en esta ciudad desde hace &iquest;cu&aacute;nto? Igual cincuenta a&ntilde;os, desde los ochenta.
    </p><p class="article-text">
        Hay de todo pero en la mayor&iacute;a de los casos, y no es bueno generalizar, estos&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;son personas en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social, principalmente hombres, con problemas de adicciones y a veces de salud mental, sin hogar y crecientemente migrantes. Pasan el d&iacute;a en la calle, en zonas comerciales o residenciales, aparentemente aparcando coches. Es una actividad que esconde, en realidad, una percepci&oacute;n de amenaza para el conductor, que prefiere dejarle 50 c&eacute;ntimos o un euro al pseudo vigilante para evitar riesgos de da&ntilde;os a su coche reci&eacute;n aparcado.
    </p><p class="article-text">
        La instauraci&oacute;n de la zona azul los ha eliminado de zonas m&aacute;s c&eacute;ntricas, aunque reaparecen m&aacute;gicamente a &uacute;ltima hora de la tarde conforme termina el horario de pago obligatorio en la v&iacute;a p&uacute;blica, y los ha desplazado a barrios m&aacute;s alejados del casco hist&oacute;rico como es el caso de El Cerezo, que ocupa las noticias estos d&iacute;as. Pero ocurre en muchas otras zonas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando en los alrededores de la avenida Doctor Fedriani? Pues que la situaci&oacute;n de degradaci&oacute;n de las calles por culpa de la actividad ilegal de estos&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;ha llevado al l&iacute;mite a los vecinos, que han terminado por organizarse para vencer sus miedos, afrontar la amenaza y ahuyentarlos de sus calles. Denuncian amenazas, violencia, insultos y mucha suciedad y caos en la v&iacute;a p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Y, sinceramente, mientras no medie violencia, no puedo culpar de nada a esos vecinos por reaccionar ante esta situaci&oacute;n l&iacute;mite. Es m&aacute;s, lo que me extra&ntilde;a es que estas actividades de autogesti&oacute;n colectiva no hayan ocurrido antes, hace d&eacute;cadas, y en otros muchos puntos de la ciudad hispalense. No es tolerable que la calle, la v&iacute;a p&uacute;blica, el espacio compartido, est&eacute; ocupado de forma exclusiva y abusiva por estas personas que, m&aacute;s all&aacute; de sus problemas individuales, generan una atm&oacute;sfera de inseguridad e incomodidad insoportable en los barrios.
    </p><p class="article-text">
        Como casi siempre, la responsabilidad de las administraciones p&uacute;blicas en esta situaci&oacute;n es enorme. Agravada en este caso porque es un problema end&eacute;mico en la ciudad, que viene degradando nuestras calles desde hace d&eacute;cadas y al que nunca se ha plantado cara realmente. Y no, imponer la zona azul, una medida recaudatoria y enormemente da&ntilde;ina para los vecinos, no es plantar cara al problema de los&nbsp;<em>gorrillas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ayuntamiento y Junta de Andaluc&iacute;a deben atender las necesidades sociales y humanas de estas personas, sea cual sea cada caso individual. Plantear alternativas laborales, sociales y sanitarias. Estar en la calle cobrando un impuesto revolucionario a vecinos, visitantes y turistas no es una alternativa vital viable para nadie. Al margen de que Polic&iacute;a Local y Nacional deben velar por la seguridad de nuestras calles y barrios y evitar la comisi&oacute;n de delitos.
    </p><p class="article-text">
        Me cuentan que es VOX qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de este movimiento vecinal. No lo s&eacute;, pero si as&iacute; fuera no me extra&ntilde;ar&iacute;a en absoluto porque la reacci&oacute;n de los habitantes de El Cerezo nace de un sentimiento de abandono y desesperanza hacia la administraci&oacute;n p&uacute;blica del que los fascistas suelen servirse para alimentar el odio y el rechazo hacia los m&aacute;s pobres y necesitados, y que les resulta enormemente rentable en t&eacute;rminos electorales. Pero no nos enga&ntilde;emos. Si fuera as&iacute;, la ultraderecha s&oacute;lo est&aacute; ocupando un espacio abandonado por el resto de partidos pol&iacute;ticos y otras entidades. Nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Leo que, despu&eacute;s de una semana, se re&uacute;nen Ayuntamiento y Subdelegaci&oacute;n del Gobierno para abordar la problem&aacute;tica en El Cerezo. Pero deben ser conscientes de que ni un enfoque &uacute;nicamente de seguridad ciudadana, obviando otros ejes como los del empleo o los servicios sociales, va a resolver este problema. Ni es un fen&oacute;meno limitado a esta zona de Macarena, aunque sea ah&iacute; donde ahora ha saltado la chispa.
    </p><p class="article-text">
        Ante cada problema surge una oportunidad. Yo, al menos, lo veo as&iacute;, llevado por un optimismo recalcitrante. Ojal&aacute; esta pol&eacute;mica no acabe en incidentes violentos pero sirva para traer al centro del debate p&uacute;blico este fen&oacute;meno que lleva tantos a&ntilde;os presente en nuestras calles y movilice a nuestros gobernantes para buscarle una soluci&oacute;n a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Las personas que viven en sus carnes la exclusi&oacute;n social, la falta de oportunidades, la pobreza extrema, necesitan soluciones y alternativas. Habitacionales, laborales, educativas, sociales, sanitarias, etc&hellip; Y es responsabilidad de nuestros gobiernos local, auton&oacute;mico y nacional ofrec&eacute;rselas. La permanencia en la calle, ejerciendo una actividad ilegal, generando sensaci&oacute;n de amenaza e inseguridad en los vecinos, no es una soluci&oacute;n en ning&uacute;n caso.
    </p><p class="article-text">
        Sin&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;en las calles, el ambiente en la ciudad ser&iacute;a seguro m&aacute;s tranquilo y pac&iacute;fico. Los conductores podr&iacute;an aparcar sin sentir amenaza alguna y los vecinos no ver&iacute;an sus barrios ocupados por el miedo y la intranquilidad. Pero para lograrlo, hace falta que nuestros gobernantes asuman sus responsabilidades y dediquen tiempo, imaginaci&oacute;n y recursos a solucionar este problema que tantos a&ntilde;os lleva presente en nuestras calles que hemos llegado a aceptarlo como algo inevitable. Y no, no lo es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ley-calle_132_13054795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 07:22:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ley de la calle]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde todos te conocen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/conocen_132_13012897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ac3e598-d5bd-44f3-a373-e6b11d7c7177_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde todos te conocen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No puedo estar más orgulloso de que los dos locales en los que he pasado más tiempo que en mi casa en las últimas dos décadas protagonicen esta bonita historia de amor</p><p class="subtitle">Si tú te vas
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El d&iacute;a a d&iacute;a te exige todo lo que puedes dar. Tomarte un descanso de tus preocupaciones siempre ayuda. &iquest;No te gustar&iacute;a desconectar un rato? Te apetece ir donde todos te conocen. Y siempre se alegran de que vayas. Quieres estar donde puedes sentir que tus problemas son como los de los dem&aacute;s. Te apetece ir donde todos te conocen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; rezaba, con una traducci&oacute;n un poco libre, la letra de <em>Where everybody knows your name</em>, la canci&oacute;n de Gary Portnoy and Judy Hart Angelo que se hizo popular en los a&ntilde;os ochenta como sinton&iacute;a de la serie <em>Cheers</em>. En aquel bar de Chicago en el que se desarrollaba esta conocida comedia costumbrista estadounidense se reun&iacute;a en torno a la barra una clientela habitual de lo m&aacute;s variopinta, desde el cartero hasta el psiquiatra, atendidos por un equipo encabezado por Ted Danson y Woody Harrelson. Cerveza en mano, y esperando cada cap&iacute;tulo la llegada de <em>Noooooorm</em>, los parroquianos compart&iacute;an penas y alegr&iacute;as, aventuras y desventuras, con un marcado tono c&oacute;mico y desenfadado.
    </p><p class="article-text">
        Para cualquier amante de los bares (y, cr&eacute;anme, yo lo soy), <em>Cheers</em> era buen ejemplo del lugar so&ntilde;ado. Un establecimiento grande y acogedor, siempre animado, y en el que todos te conocen. Al que puedes ir solo o llegar pronto porque, si no est&aacute;n tus amigos, puedes sentarte un rato y charlar con los due&ntilde;os y camareros, que ya forman parte de la pandilla.
    </p><p class="article-text">
        Luego hay especificidades personales. En mi caso, el sue&ntilde;o incluye que haya Cruzcampo helada y bien tirada y que se coma bien, fundamental cuando se echan <em>peon&aacute;s</em> muy largas en este tipo de establecimientos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es tan f&aacute;cil encontrar un local as&iacute; alrededor del cual poder hacer girar tu vida social, tu d&iacute;a a d&iacute;a en el barrio. Yo lo encontr&eacute; en Madrid hace ya 14 a&ntilde;os, cuando una ma&ntilde;ana me anim&eacute; a ir a comer al bar andaluz que hab&iacute;a recomendado en redes Julio Mu&ntilde;oz Gij&oacute;n, entonces @ranciosevillano, luego solo @rancio, y desde aquella &eacute;poca mi amigo Julio.
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a de febrero descubr&iacute; Lambuzo, la taberna de mi querido Pepe Moreno, con mi hermano Luis, su hijo, siempre al quite. En aquel bar no s&oacute;lo serv&iacute;an Cruzcampo helada y bien tirada. Daban de comer de lujo platos t&iacute;picos andaluces, que yo tanto echaba de menos en la capital. Y siempre hab&iacute;a buen ambiente. Nos hicimos amigos r&aacute;pidamente y all&iacute; empezamos a ir cada fin de semana. Entre sus paredes crecieron mis hijas, bailaron sevillanas, comieron gominolas cada domingo y mor&iacute;an de gusto con sus coquinas y sus taquitos de retinto.
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento esencial para ser feliz en la vida es el Real Betis Balompi&eacute;. Guiados por los Moreno, Julio, yo y otros tantos construimos el Foro de B&eacute;ticos en Madrid. Y all&iacute; fuimos felices tantas y tantas noches de lunes, independientemente del resultado del fin de semana. Lambuzo es, honestamente, de las cosas que m&aacute;s a&ntilde;oro de Madrid tras mi regreso a Sevilla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida son dos días con sus tres noches. Exista vida más allá de la muerte o no, lo que uno se lleva para la tumba no se lo quita nadie. Y mi tumba, mi urna de las cenizas, estará llena de amor, familia, trabajo, penas y alegrías, éxitos y fracasos. Pero lo que no faltará, seguro, será una enorme ración de risas, anécdotas y buenos ratos vividos en sitios en los que, como Lambuzo o Vizcaino, como Cheers, todos me conocen, todo el mundo se sabe mi nombre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la vida cambia, evoluciona y toca adaptarse. Estoy encantado de haber vuelto a casa y ahora hemos logrado hacer pivotar el grupo de sospechosos habituales, versi&oacute;n ampliada, en torno a otro lugar m&iacute;tico. Un bar que tiene m&aacute;s historia que <em>Cheers</em> y Lambuzo juntos y que mantiene vivo y actualizado el pulso y el ambiente de las cervecer&iacute;as m&aacute;s cl&aacute;sicas sevillanas: el Vizca&iacute;no.
    </p><p class="article-text">
        En apenas dos a&ntilde;os mi vida social ha pasado a girar en torno a la conocida taberna de la calle Feria donde su personal (Juan, Antonio, &Aacute;ngel, Luis, etc&eacute;tera) ya nos conoce, nos cuida y nos espera con mesa reservada cada viernes a las 14.00 (si me busc&aacute;is, ya sab&eacute;is donde localizarme); y en cuya barra se improvisan muchas noches entre semana los famosos buda tuesday o los juernes de rigor.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; me cito siempre con el grupo de amigotes que supo esperar m&aacute;s de 20 a&ntilde;os mi regreso a Sevilla y se suman nuevos fijos del Vizca&iacute;no que, como las pastillas de Avecrem, enriquecen la familia elegida. Casi siempre aguantamos hasta que nuestros anfitriones bajan la persiana y &Aacute;ngel, fregona en mano, amenaza con dejarnos encerrados.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, Vizcaino celebra su 90 aniversario. Y lo hace por todo lo alto, con fiest&oacute;n incluido el domingo a mediod&iacute;a. El otro Juan de esta historia es el agitador digital del negocio, aunque su sueldo sea solo de community manager, y est&aacute; exprimiendo su creatividad para que todo el pa&iacute;s se entere del cumplea&ntilde;os. Desde gui&ntilde;os a Canton&aacute; hasta banderolas conmemorativas.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus ideas, se le ocurri&oacute; hermanar al Vizca&iacute;no con locales de ambiente sevillano en otros lugares de Espa&ntilde;a. Y claro, &iquest;por d&oacute;nde ha empezado la lista? Pues s&iacute;. Para mi m&aacute;ximo grado de emoci&oacute;n y orgullo, el primer hermanamiento ha sido con Lambuzo. Y no puedo estar m&aacute;s orgulloso de que los dos locales en los que he pasado m&aacute;s tiempo que en mi casa en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas protagonicen esta bonita historia de amor.
    </p><p class="article-text">
        Al final, quedaos con la copla, la vida son dos d&iacute;as con sus tres noches. Exista vida m&aacute;s all&aacute; de la muerte o no, lo que uno se lleva para la tumba no se lo quita nadie. Y mi tumba, mi urna de las cenizas, estar&aacute; llena de amor, familia, trabajo, penas y alegr&iacute;as, &eacute;xitos y fracasos. Pero lo que no faltar&aacute;, seguro, ser&aacute; una enorme raci&oacute;n de risas, an&eacute;cdotas y buenos ratos vividos en sitios en los que, como Lambuzo o Vizcaino, como <em>Cheers</em>, todos me conocen, todo el mundo se sabe mi nombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/conocen_132_13012897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 22:59:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde todos te conocen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si tú te vas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/si-vas_132_12975210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9785104-1ad4-4d01-9cdb-b6393002d70c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136160.jpg" width="3640" height="2048" alt="Si tú te vas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus letras, puro surrealismo, trabajadas en muchos casos con Kiko o con Ricardo Pachón, destilan una visión salvaje y gamberra de una ciudad que ya no existe</p><p class="subtitle">Con lo mínimo</p></div><p class="article-text">
        Dios nos libre del d&iacute;a de las alabanzas, reza el dicho popular. Es una mierda escribir de alguien porque se muere. Pero, tristemente, ha llegado el momento para Rafael Amador, el compositor, cantante y guitarrista sevillano que defini&oacute; junto a su hermano Raimundo y a Kiko Veneno la fusi&oacute;n perfecta entre el flamenco gitano y el rock m&aacute;s salvaje. <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/adios-rafael-amador-alma-bluesera-flamenco_1_12974756.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El artista cal&eacute; falleci&oacute; este 8 de febrero, domingo, a los 65 a&ntilde;os</a>. Se ha ido a una edad temprana pero castigado por una vida de la que, durante d&eacute;cadas, bebi&oacute; a morro hasta engolliparse.
    </p><p class="article-text">
        En Veneno primero y como la mitad m&aacute;s creativa de Pata Negra despu&eacute;s, Rafael cant&oacute;, cre&oacute; y mezcl&oacute; con la base de su tradici&oacute;n familiar flamenca pero llevado por la energ&iacute;a, la rabia y el ritmo del blues y el rock que les encandil&oacute; a &eacute;l y a Raimundo en la adolescencia.
    </p><p class="article-text">
        Sus letras, puro surrealismo, trabajadas en muchos casos con Kiko o con Ricardo Pach&oacute;n, destilan una visi&oacute;n salvaje y gamberra de una ciudad que ya no existe, que ellos recorrieron desde muy ni&ntilde;os como m&uacute;sicos callejeros entreteniendo a turistas y visitantes. &ldquo;Sevilla tiene dos partes, dos partes bien diferentes; una la de los turistas y otra donde vive la gente&rdquo;, cantan los hermanos Amador en el Rock del Cayetano, de 1986. &iquest;Se puede hacer un diagn&oacute;stico mejor de la capital andaluza con cuatro d&eacute;cadas de anticipaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Yo les descubr&iacute; tarde, ya en los noventa, cuando tropec&eacute; por casualidad con el directo de Pata Negra grabado en la sala Zeleste de Barcelona, en 1989, cuando los hermanos Amador ya estaban en pleno proceso de separaci&oacute;n art&iacute;stica. A pesar de las desavenencias, es un disco cargado de energ&iacute;a, potencia y buen rollo. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella revelaci&oacute;n me llev&oacute; al disco Veneno y a sus primeros trabajos como Pata Negra. Canciones con letras divertidas, absurdas y salvajes y una m&uacute;sica reconocible para mis ra&iacute;ces combinada con el rock anglosaj&oacute;n que siempre me atrajo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Rafael le conocí fugazmente en 2001, cuando hice un reportaje para El País sobre el rodaje del documental Polígono Sur, de Dominique Abel, sobre el flamenco de las Tres Mil Viviendas. Entonces, con apenas 40 años, era ya un hombre mayor, muy avejentado, consumido por los malos hábitos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No pido mucho, Los delincuentes, Los Managers, Rock del Cayetano, La Muchachita, Yo me quedo en Sevilla, Pasa la vida, Juan Charrasqueado, Pata Palo, Ratitas Divinas, El Partido, Todo lo que me gusta es ilegal, &hellip; Son innumerables las canciones con el sello Amador que forman parte de mi biograf&iacute;a musical y que saltan habitualmente entre mis favoritos de Spotify. Se me saltan las l&aacute;grimas escribiendo estas l&iacute;neas mientras escucho su m&uacute;sica y recuerdo tantos momentos de mi vida a los que sirvi&oacute; de banda sonora.
    </p><p class="article-text">
        A Rafael le conoc&iacute; fugazmente en 2001, cuando hice un reportaje para El Pa&iacute;s sobre el rodaje del documental <em>Pol&iacute;gono Sur</em>, de Dominique Abel, sobre el flamenco de las Tres Mil Viviendas. Entonces, con apenas 40 a&ntilde;os, era ya un hombre mayor, muy avejentado, consumido por los malos h&aacute;bitos. Como tantos m&uacute;sicos de su generaci&oacute;n, como muchos sevillanos de su edad y como tantos vecinos de su barrio, Rafael Amador sufri&oacute; el impacto de las drogas y, quiz&aacute;s, fue ya tarde cuando intent&oacute; apartarse y recuperarse.
    </p><p class="article-text">
        Tras la separaci&oacute;n de Raimundo, Rafael mantuvo un tiempo la marca Pata Negra con la que a&uacute;n grab&oacute; un par de discos de resultado irregular. Pero ya nada fue igual. La magia de aquella m&uacute;sica mestiza, desvergonzada y directa se qued&oacute; para siempre en los ochenta y la luz del compositor y cantante fue apag&aacute;ndose poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        En fin, Rafael, que la tierra te sea leve. Si t&uacute; te vas, nosotros nos quedamos en Sevilla hasta el final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/si-vas_132_12975210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 04:30:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si tú te vas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kiko Veneno,Flamenco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con lo mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/minimo_132_12938281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95e181fc-3dc9-4d16-8590-49440b4851ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con lo mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio reciente de CCOO a partir de datos de la Agencia Tributaria refleja que la mitad de los casi 900.000 asalariados sevillanos apenas superaba en 2024 el salario mínimo, o incluso no lo alcanza</p><p class="subtitle">Ebrios</p></div><p class="article-text">
        Cuando yo era ni&ntilde;o, en el pueblo de mis padres, muchas familias ten&iacute;an alg&uacute;n pariente que se hab&iacute;a tenido que marchar para prosperar, o para sobrevivir, a Catalu&ntilde;a, a Madrid, a Valencia o al Pa&iacute;s Vasco. Parejas con hijos que ven&iacute;an en vacaciones. O que regresaban a vivir a la casa de sus padres tras jubilarse. Incluso hab&iacute;a una Casa del Indiano, propiedad de los descendientes de un paisano que, d&eacute;cadas antes, se hab&iacute;a ido a Am&eacute;rica a hacer fortuna. Era una de las construcciones m&aacute;s vistosas de la plaza, por lo que apuesto a que de verdad debi&oacute; de irle bien al se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        En mi juventud, yo mismo march&eacute; a Madrid primero a estudiar y, m&aacute;s tarde, a trabajar. Cuando quise darme cuenta, buena parte de mi grupo de amigos se hab&iacute;a ido de la ciudad. Uno a Inglaterra, y all&iacute; sigue; otro a Chile, donde pas&oacute; casi veinte a&ntilde;os; otro a Portugal, otro a M&aacute;laga, otro a C&aacute;diz; incluso alguno recientemente, m&aacute;s madurito, hasta Bulgaria. Y en la capital de Espa&ntilde;a, en m&aacute;s de un cuarto de siglo que viv&iacute; all&iacute;, conoc&iacute; a muchos sevillanos que se mudaron para buscarse la vida: abogados, periodistas, ingenieros, economistas, etc&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero la de mi generaci&oacute;n era una emigraci&oacute;n distinta. No &eacute;ramos trabajadores sin formaci&oacute;n como los que en los cincuenta y sesenta alimentaban el centralismo econ&oacute;mico e industrial de Madrid y Catalu&ntilde;a. &Eacute;ramos j&oacute;venes profesionales, muy cualificados, que, en lugar de contribuir al desarrollo econ&oacute;mico y social de nuestra ciudad y nuestra provincia, deb&iacute;amos marcharnos en busca de mejores oportunidades por la falta de actividad empresarial e industrial en Sevilla y, sobre todo, por su limitada capacidad para remunerar ese talento. Salarios bajos, precariedad contractual, escasas posibilidades de promoci&oacute;n. Una f&oacute;rmula que aburre a cualquier reci&eacute;n licenciado con un m&iacute;nimo de ambici&oacute;n personal y profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las cifras son verdaderamente sangrantes cuando se comparan con otros territorios de España. El salario medio en la provincia de Sevilla es un 14% inferior que la media española; un 34% menor que en Barcelona y un 46% más bajo que en Madrid</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como muchos de esos j&oacute;venes de los 90, he terminado volviendo a casa. Y ahora hago lo posible por aportar mi trabajo, mi energ&iacute;a y mi creatividad para generar riqueza desde mi tierra. Porque siempre decimos en la agencia que no trabajamos en Sevilla sino desde Sevilla. Para quien nos quiera contratar en el resto de Andaluc&iacute;a o de Espa&ntilde;a. Como muchos otros que conozco, que se fueron y regresaron. Las nuevas tecnolog&iacute;as ayudan a tener un pie aqu&iacute; y otro donde haya que asentarlo para ganarse los garbanzos.
    </p><p class="article-text">
        Pero me temo que los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a siguen teni&eacute;ndolo tan complicado como lo tuvimos nosotros. Un estudio reciente de CCOO a partir de datos de la Agencia Tributaria reflejaba que la mitad de los casi 900.000 asalariados sevillanos apenas superaba en 2024 el salario m&iacute;nimo, o incluso no lo alcanza. Entre los menores de 35 a&ntilde;os, el ingreso medio por su trabajo es inferior a los 19.000 euros anuales, muy poco por encima del SMI y, honestamente, una cantidad que no da para vivir (dignamente y fuera de casa de los padres). Hablamos de obreros de la construcci&oacute;n y camareros, por supuesto. Pero tambi&eacute;n de ingenieros, arquitectos, abogados, profesores o economistas.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras son verdaderamente sangrantes cuando se comparan con otros territorios de Espa&ntilde;a. El salario medio en la provincia de Sevilla es un 14% inferior que la media espa&ntilde;ola; un 34% menor que en Barcelona y un 46% m&aacute;s bajo que en Madrid.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si las circunstancias no cambian, y no tiene pinta de hacerlo, ese chorreo de jóvenes talentosos seguirá escurriéndose entre las grietas de nuestra economía. No parará. Porque, como ha ocurrido desde hace décadas, buscarán progresar lejos antes que vivir aquí con lo mínimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El modelo no ayuda. Una econom&iacute;a con mucho peso del sector primario, con escasa y decreciente industrializaci&oacute;n, en la que la construcci&oacute;n ha sido y sigue siendo una de las salidas profesionales m&aacute;s atractivas para muchos j&oacute;venes. Y para m&aacute;s inri, con toda la sociedad sevillana convencida de que el turismo es nuestro principal fil&oacute;n. Un sector que trae mucho dinero a nuestra tierra (representa el 18 % del PIB de la ciudad de forma directa y m&aacute;s del 25 % de manera indirecta, seg&uacute;n confirm&oacute; recientemente su alcalde, Jos&eacute; Luis Sanz) pero que se reparte regular, generando un empelo precario, poco formado y habitualmente mal pagado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n puede reprocharle a un reci&eacute;n licenciado sevillano que, para estudiar un m&aacute;ster y hacer sus primeras pr&aacute;cticas, busque opciones en Madrid, Barcelona u otras capitales europeas? &iquest;C&oacute;mo pedirle a un joven profesional que aguante sus primeros a&ntilde;os de carrera en Sevilla cuando cualquier empresa mediana de &aacute;mbito nacional le paga un 50% m&aacute;s? Es una sangr&iacute;a de talento, capacidad y energ&iacute;a que se marcha fuera en lugar de construir desde aqu&iacute; y para el provecho de esta sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Si las circunstancias no cambian, y no tiene pinta de hacerlo, ese chorreo de j&oacute;venes talentosos seguir&aacute; escurri&eacute;ndose entre las grietas de nuestra econom&iacute;a. No parar&aacute;. Porque, como ha ocurrido desde hace d&eacute;cadas, buscar&aacute;n progresar lejos antes que vivir aqu&iacute; con lo m&iacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/minimo_132_12938281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 08:18:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con lo mínimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo juvenil,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ebrios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ebrios_132_12902567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4475ede-13ce-4ea9-b2ad-82fb986a153c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ebrios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consumo de bebidas alcohólicas está completamente normalizado y hay cierta inercia social que te lleva, casi sin darte cuenta, a la caña o la copa. Celebramos algo o quedamos y nos bebemos unas cervezas, es como un círculo vicioso sin fin</p><p class="subtitle">Opinión - El lado oscuro</p></div><p class="article-text">
        Buenos d&iacute;as (o tardes). Y feliz a&ntilde;o nuevo, claro. Porque, a 13 de enero, &iquest;a&uacute;n se puede felicitar el nuevo a&ntilde;o o ya es de aut&eacute;ntico pesado? Bueno, yo les doy por felicitados, que es mi primer texto del 26 y mejor pecar por exceso que por defecto.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a dios, a la providencia o al mero efecto del calendario, ya han pasado las fiestas. Se termin&oacute; la Navidad, el A&ntilde;o Nuevo, los Reyes y su infinidad de comidas, cenas y excesos complementarios. La Loter&iacute;a de Navidad y la del Ni&ntilde;o. Me han tocado ambas, 80 euros en total, y no s&eacute; si amortizar hipoteca o invertir en bolsa.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n me gustar&iacute;a compartir en esta tribuna una reflexi&oacute;n que me ha asaltado justo cuando ya conclu&iacute;a el periodo de felicidad oficial decretado durante las &uacute;ltimas semanas. Fue en plena cabalgata de Reyes Magos, esperando para ver el paso de sus majestades, con sus beduinos, estrellas y visires, en plena Puerta Carmona, donde Men&eacute;ndez Pelayo se convierte en Recaredo.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, a las 16.30 de la tarde, con mi madre, mis hermanas, mi hija y sobrinos, me vi rodeado por dos grupos de hombres y mujeres hechos y derechos, de entre treinta y cuarenta y tantos a&ntilde;os, algunos de ellos con hijos, que estaban, para mi sorpresa, completamente ebrios, algunos de ellos con sus copas de ginebra, whisky u otros licores en mano. M&aacute;s adelante, en primera fila, un grupo de cuatro madres, con sus hijos alrededor, recog&iacute;an caramelos y los depositaban en una bolsa por la que asomaba una botella de vidrio, la cl&aacute;sica litrona, a&uacute;n con algo de cerveza en su interior.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No consigo entender cómo beben los hinchas, de cualquier edad, en esos encuentros previos al fútbol. Algunos parece que tienen como objetivo entrar completamente intoxicados a la grada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No s&eacute;, puedo resultar puritano, pero me llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n que en un entorno tan orientado a los m&aacute;s peque&ntilde;os de la casa, y en un horario completamente infantil, hubiera un consumo tan normalizado del alcohol que, como era previsible, generaba en aquella acera un ambiente m&aacute;s parecido al de una discoteca o festival de m&uacute;sica de verano que al de un espect&aacute;culo infantil. Gritos, empujones, saltos y palabras gruesas por doquier.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, d&iacute;a de Reyes, vi otra escena que me gener&oacute; una sensaci&oacute;n similar. A media tarde, ya oscureciendo, en la terraza de un bar de copas dos matrimonios j&oacute;venes consum&iacute;an sus c&oacute;cteles y combinados mientras, entre sus piernas y sentados a la misma mesa, los hijos respectivos jugaban con los juguetes que acababan de traerles los Reyes Magos.
    </p><p class="article-text">
        Me pasa algo parecido con las previas a los partidos de f&uacute;tbol. Voy cada jornada antes al Villamar&iacute;n y ahora a la Cartuja, y me gusta tomar algo con los amigos antes de entrar al estadio, lo confieso. Y vivo al lado del S&aacute;nchez Pizju&aacute;n y soy testigo de c&oacute;mo se comportan tambi&eacute;n los aficionados que acuden a Nervi&oacute;n. Bueno, pues no consigo entender c&oacute;mo beben los hinchas, de cualquier edad, en esos encuentros previos al f&uacute;tbol. Algunos parece que tienen como objetivo entrar completamente intoxicados a la grada. Ser&aacute; para no ser conscientes de lo mal (o bien) que lo hace su equipo. Incomprensible. Es como si vas al cine o al teatro borracho perdido.
    </p><p class="article-text">
        Voy a incluir ahora un <em>disclaimer</em>, que se dice. Una especie de aviso legal. Yo bebo, lo he hecho desde que soy adolescente. En algunas &eacute;pocas, de m&aacute;s. Pero siempre lo hice de noche, de fiesta (mal, no hay excusas). En la actualidad, en cambio, bebo casi exclusivamente cerveza, alg&uacute;n vino raramente, y lo hago habitualmente con comida, ya sea almuerzo, aperitivo o cena. Y si alg&uacute;n d&iacute;a se me va la mano con las consumiciones y me acuesto la siesta o por la noche mareado, lo hago con cargo de conciencia, la verdad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez me genera más sorpresa, inquietud y preocupación ver a hombres y mujeres, de cualquier edad y a cualquier hora, salir de un local o moverse por la ciudad con evidentes signos de embriaguez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta confesi&oacute;n no me disculpa ni me acredita para pontificar sobre este asunto, pero s&iacute; reconozco que intento que mi consumo sea cada vez m&aacute;s moderado y vivo esta relaci&oacute;n con el alcohol cada vez con m&aacute;s sentimiento de culpabilidad y contradicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuesta trabajo. El consumo de bebidas alcoh&oacute;licas est&aacute; completamente normalizado y hay cierta inercia social que te lleva, casi sin darte cuenta, a la ca&ntilde;a o la copa. Vamos a vernos y nos tomamos algo, celebremos lo bueno que nos pasa con unas copas, quedamos y nos bebemos unas cervezas. Es como un c&iacute;rculo vicioso sin fin.
    </p><p class="article-text">
        No quiero decir que se beba m&aacute;s en Sevilla que en otros lugares, pero s&iacute; que &eacute;sta es una ciudad que se presta m&aacute;s a la vida en la calle, por su clima y el car&aacute;cter de sus habitantes, y eso te lleva invariablemente a los bares y al consumo de alcohol.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que he empezado el a&ntilde;o un poco cascarrabias, debe ser. Pero cada vez me genera m&aacute;s sorpresa, inquietud y preocupaci&oacute;n ver a hombres y mujeres, de cualquier edad y a cualquier hora, salir de un local o moverse por la ciudad con evidentes signos de embriaguez. Quiz&aacute;s sea un fen&oacute;meno que merece una reflexi&oacute;n social en busca del consumo responsable y la moderaci&oacute;n. No pido limitaciones ni prohibiciones, que conste, pero quede aqu&iacute; por escrito mi preocupaci&oacute;n al respecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ebrios_132_12902567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 19:41:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ebrios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo de alcohol,Alcohol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lado oscuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lado-oscuro_132_12874600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1aa4a377-8def-475f-99f6-c112ab9e7e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lado oscuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley que regula el padrón municipal es de ámbito nacional y permite el empadronamiento a cualquier persona, independientemente de su situación legal en el país, siempre y cuando la residencia que se registre sea real</p><p class="subtitle">Con patinete y a lo loco
</p></div><p class="article-text">
        En una escena de la pel&iacute;cula <em>La Amenaza Fantasma</em>, la primera de la saga <em>Star Wars</em> por orden cronol&oacute;gico, el maestro Yoda advierte el miedo en su aprendiz Anakin Skywalker y le advierte: &ldquo;El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento&rdquo;. Le se&ntilde;ala as&iacute; el camino hacia el lado oscuro que el joven ya ha empezado a transitar a&uacute;n sin darse cuenta. Y c&oacute;mo las emociones negativas, originadas en el miedo, pueden llevar a la oscuridad y la destrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, hace ya a&ntilde;os que una parte de nuestros representantes p&uacute;blicos hace pol&iacute;tica en este pa&iacute;s desde el miedo. El miedo a las mujeres, el miedo a los homosexuales; el miedo, sobre todo, a los inmigrantes. Bueno, no. Especifico. El miedo a los inmigrantes pobres, que los ricos no tienen nunca problema en ning&uacute;n sitio.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo que algunos pol&iacute;ticos extienden entre las capas m&aacute;s desfavorecidas de la poblaci&oacute;n, familias de clase trabajadora empobrecida, poblaci&oacute;n joven que no ve claro su futuro, incluso inmigrantes que llegaron antes, s&oacute;lo tiene un objetivo. Preservar los privilegios de los poderosos. Y liberar al Estado de su obligaci&oacute;n de atender las necesidades de todos los residentes en este pa&iacute;s. Es as&iacute; de sencillo. O as&iacute; de sencillo lo veo yo, claro.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo se extiende como una epidemia, ayudado por los medios de comunicaci&oacute;n, por los bulos en redes sociales, y r&aacute;pidamente sigue el proceso que describe Yoda: alimenta la ira, se convierte en odio y genera sufrimiento. Sufrimiento en quien lo siente pero, especialmente, en quien sufre las consecuencias. Siempre los m&aacute;s desfavorecidos, los m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Es ese miedo el que utilizan los fascistas, los neonazis de Vox para desarrollar su actividad pol&iacute;tica. V&iacute;ctimas de ese miedo son sus votantes. Me niego a pensar que hay tantos miles de convecinos, algunos familiares y amigos, capaces de odiar tanto y albergar tan malos sentimientos hacia su pr&oacute;jimo, ese pr&oacute;jimo del que hablan las sagradas escrituras de sus religiones. V&iacute;ctimas de ese miedo son tambi&eacute;n los gobiernos del PP que dependen de sus votos para poder seguir gobernando y, cada vez con menos verg&uuml;enza o incomodidad, se pliegan a los deseos de los totalitarios para poder mantenerse en el poder.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/pp-ayuntamiento-sevilla-consolida-alianza-extrema-derecha-aprobar-cuentas-2026_1_12866274.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pacto presupuestario para 2026</a> firmado en la ciudad de Sevilla entre el gobierno municipal de Jos&eacute; Luis Sanz y los fascistas de Vox responde a la perfecci&oacute;n a ese modelo. A cambio de poder aprobar las cuentas anuales para seguir gobernando, el PP cede a varias peticiones ultras. Entre ellas, la que m&aacute;s claramente est&aacute; definida por el odio al extranjero pobre, por el miedo al que es distinto, es la de controlar el padr&oacute;n &ldquo;para impedir la inscripci&oacute;n de inmigrantes ilegales&rdquo;, seg&uacute;n declar&oacute; la portavoz de la formaci&oacute;n fascista, Cristina Pel&aacute;ez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se trata de una iniciativa inaplicable y sin efecto alguno, si no ilegal, pero que refleja bien a las claras el miedo del Gobierno municipal a quedarse sin apoyo de Vox, el odio que rige la acción política de la formación fascista y el sufrimiento de los más desfavorecidos, los marginados, los vulnerables, los inmigrantes pobres, de cuyo bienestar no se preocupa nadie, ni siquiera en Navidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Probablemente, no deje de ser m&aacute;s que un brindis al sol, un gui&ntilde;o ideol&oacute;gico al electorado de Vox, a pesar de que el alcalde Sanz diga que el acuerdo suscrito &ldquo;se centra en la gesti&oacute;n, se aleja de lo ideol&oacute;gico y se acerca a los problemas de los barrios&rdquo;. Lo cierto es que la ley que regula el padr&oacute;n municipal es de &aacute;mbito nacional y permite el empadronamiento a cualquier persona, independientemente de su situaci&oacute;n legal en el pa&iacute;s, siempre y cuando la residencia que se registre sea real.
    </p><p class="article-text">
        La legislaci&oacute;n reconoce que toda persona que viva realmente en un domicilio tiene derecho a estar empadronada, incluso si su situaci&oacute;n administrativa en Espa&ntilde;a no est&aacute; regularizada. El padr&oacute;n refleja la residencia efectiva, no el estatus legal.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no disponga de NIE ni tarjeta de residencia, un inmigrante puede empadronarse con su pasaporte en vigor y un documento que acredite su residencia, como un contrato de alquiler o una autorizaci&oacute;n firmada por el titular de la vivienda que corrobore que reside en el inmueble de manera habitual.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de facilitar el acceso a servicios b&aacute;sicos como la sanidad o la educaci&oacute;n, el empadronamiento es una prueba clave para iniciar tr&aacute;mites de regularizaci&oacute;n por arraigo social, que requiere demostrar varios a&ntilde;os de permanencia continuada en Espa&ntilde;a. Y esto es as&iacute; en toda Espa&ntilde;a, en todos sus pueblos y ciudades, y para todos los padrones municipales, gobierne quien gobierne cada ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        Encima, la medida, por inaplicable que resulte, puede tener un efecto disuasorio para el empadronamiento de muchos residentes justo en un momento en el que el Ayuntamiento est&aacute; fomentando el crecimiento de la poblaci&oacute;n registrada en la ciudad para poder recuperar la posici&oacute;n como cuarta ciudad m&aacute;s poblada de Espa&ntilde;a, que desde hace unos meses es Zaragoza. Imagino que es que lo que se pretende es que se empadrone gente de bien, y no pobres inmigrantes africanos, asi&aacute;ticos o americanos. Como si en un contexto de natalidad decreciente, los nuevos vecinos vayan a llegar de forma milagrosa por Navidad, de la mano de Papa Noel o los Reyes Magos.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que se trata de una iniciativa inaplicable y sin efecto alguno, si no ilegal, pero que refleja bien a las claras el miedo del Gobierno municipal a quedarse sin apoyo de Vox, el odio que rige la acci&oacute;n pol&iacute;tica de la formaci&oacute;n fascista y el sufrimiento de los m&aacute;s desfavorecidos, los marginados, los vulnerables, los inmigrantes pobres, de cuyo bienestar no se preocupa nadie, ni siquiera en Navidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lado-oscuro_132_12874600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 05:00:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lado oscuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empadronamiento,Inmigrantes]]></media:keywords>
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