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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Gil]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel-gil/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Gil]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sevilla desde la bulla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-bulla_132_13122330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50f91216-37da-41ca-b4ba-1b16d57ee423_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla desde la bulla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Semana Santa está sobredimensionada: las hermandades no paran de aumentar sus nóminas de nazarenos y a las procesiones les aprietan las costuras</p><p class="subtitle">La “animadversión” de los sevillanos
</p></div><p class="article-text">
        Y se acab&oacute;. Ya pas&oacute;. Fugaz como un soplo de brisa, soleada como una ma&ntilde;ana de verano, plena como una quiniela con 15 aciertos, antigua como una imagen fea y a la vez joven e inocente como un monaguillo de El Museo. La Semana Santa se acab&oacute; y nos deja la renovaci&oacute;n de votos de nuestra infancia, recuerdos que nos consolar&aacute;n en d&iacute;as de lluvia y fr&iacute;o y tradiciones reci&eacute;n estrenadas, que intentaremos repetir el a&ntilde;o pr&oacute;ximo con los m&aacute;s peque&ntilde;os de cada casa.
    </p><p class="article-text">
        No soy practicante y dudo mucho que sea creyente, pero s&iacute;. Me gusta la Semana Santa. Ya no soy un capillita hartible, como era hace 25 y 30 a&ntilde;os cuando intentaba verlas todas, pero s&iacute; que me gusta echarme a la calle estos d&iacute;as y disfrutar del espect&aacute;culo para los sentidos que son nuestras cofrad&iacute;as. Dos o tres al d&iacute;a, no m&aacute;s. Verlas bien vistas, con tranquilidad y detalle. Y aprovechar la excusa para quedar con familia y amigos, tomar algo y llenar las vacaciones de buenos recuerdos. La salida del Pilatos de San Benito o del palio del Valle, el Beso de Judas por el Coloniales o la <em>revir&aacute;</em> de La Cena en el Tar&iacute;n. Momentos maravillosos que <em>pa</em> m&iacute; se quedan.
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; el S&aacute;bado de Pasi&oacute;n con la Milagrosa, la hermandad de mi barrio, que pasa por la puerta de mi casa; cumpl&iacute; con la tradici&oacute;n de ver La Paz el Domingo de Ramos con mis hijas a la salida hacia el parque; y cerr&eacute; el ciclo contemplando por primera vez en mi vida el Resucitado y la Virgen de la Aurora este Domingo de Resurrecci&oacute;n desde los palcos de la plaza de San Francisco.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque suene a viejo rancio, sí tengo la conciencia de que hay problemas o situaciones que no existían hace décadas y que, o han llegado para quedarse, o están tardando demasiado en resolverse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        He disfrutado mucho, s&iacute;. Con los amigos de siempre, con nuevas amistades, con los que me han visitado despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os ausentes&hellip; Con mis hijas, aunque menos de lo que me hubiera gustado. Ya tan mayores, prima el grupo, las amigas. Tambi&eacute;n es bonito revivir c&oacute;mo estos d&iacute;as son la primera excusa para salir solas, para llegar tarde, para conocer gente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, claro. No todo lo que reluce es como el pan de oro de los misterios de La Calzada o San Gonzalo. La Semana Santa en Sevilla nos obliga a enfrentarnos a duras jornadas de caminatas y parones. Atascos y bullas. Dificultades severas de movilidad que le quitan a uno las ganas. Fen&oacute;menos nuevos que todo lo complican. Una sensaci&oacute;n de par&aacute;lisis urbana que a m&iacute; se me ha agudizado este a&ntilde;o, especialmente hasta el Martes Santo. Luego, he tenido la sensaci&oacute;n de que la ciudad se iba despejando progresivamente hasta dejarnos disfrutar m&aacute;s a partir de la ma&ntilde;ana del viernes. Pero, aunque suene a viejo rancio, s&iacute; tengo la conciencia de que hay problemas o situaciones que no exist&iacute;an hace d&eacute;cadas y que, o han llegado para quedarse, o est&aacute;n tardando demasiado en resolverse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo se ha hecho costumbre que haya familias y grupos de amigos esperando en una acera, o en mitad de la calle, durante horas y horas sentados en sillitas, o directamente en la calzada, para esperar a que pase una cofrad&iacute;a? Y que encima se ofendan si t&uacute; cruzas por donde ellos han acampado, o incluso se atrevan a negarte el paso. 
    </p><p class="article-text">
        Entiendo la fila alrededor del cuerpo de nazarenos, y la incomodidad por quien las atraviesa, cuando ya pasa la procesi&oacute;n, a partir de la Cruz de Gu&iacute;a. Aun as&iacute;, siempre se ha movido la gente adelante o atr&aacute;s en busca de los pasos, y no deber&iacute;a ser un problema. &iquest;Pero antes de que haya capirotes en la calle tener el tr&aacute;nsito bloqueado? Eso me parece inveros&iacute;mil, absurdo y lejos de toda educaci&oacute;n y h&aacute;bito cofrade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Harina de otro costal son los turistas, extranjeros o nacionales, que directamente no saben donde se han metido, que intentan cruzar la cofradía con sus maletas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero es que esa educaci&oacute;n parece ser cosa del pasado. Gente que habla de pol&iacute;tica (s&iacute;, los fascistas especialmente) a voz en grito mientras pasa un misterio o una dolorosa; hombres y mujeres de cualquier edad bebiendo alcohol delante de las im&aacute;genes (s&iacute;, <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ebrios_132_12902567.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como en la cabalgata de reyes</a>), y padres que meten los carritos abiertos de sus beb&eacute;s, y no tan beb&eacute;s, hasta los mism&iacute;simos ciriales.
    </p><p class="article-text">
        Menci&oacute;n aparte merecen los hosteleros que aprovechan estos d&iacute;as de marzo y abril para hacer el agosto. Restaurantes cerrados s&oacute;lo para sus mesas reservadas, desayunos a m&aacute;s de ocho euros por persona, cartas recortadas en estas fechas o establecimientos que se niegan a vender bebidas a costaleros o familiares de nazarenos. Gloria a aquellos que siguen sin cobrar por entrar al ba&ntilde;o o que venden agua y cerveza en tardes calurosas m&aacute;s como servicio p&uacute;blico que como l&iacute;nea de negocio.
    </p><p class="article-text">
        Harina de otro costal son los turistas, extranjeros o nacionales, que directamente no saben donde se han metido, que intentan cruzar la cofrad&iacute;a con sus maletas, buscando el apartamento tur&iacute;stico reci&eacute;n llegados de Santa Justa o San Pablo. Me dan pena, por supuesto, pero &iquest;qui&eacute;n viaja a otra ciudad, a otro pa&iacute;s, sin tener ni pu&ntilde;etera idea de qu&eacute; ocurre en esas fechas y qu&eacute; supone para la vida de aquel lugar? Eso es de primero de turista, como dir&iacute;a mi amiga Irene.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principio de una solución debe partir de una autorregulación de las hermandades, que han de darse cuenta de que han llevado el modelo al límite</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Semana Santa est&aacute; sobredimensionada. Las hermandades no paran de aumentar sus n&oacute;minas de nazarenos y a las procesiones les aprietan las costuras. Retrasos infinitos, parones tremendos de unas cofrad&iacute;as a la espera del paso de las otras, cambios de itinerario buscando mayores holguras&hellip; Un nazareno del Gran Poder me dec&iacute;a el s&aacute;bado que, tras dejar de pasar por Zaragoza para dar un rodeo por Santas Patronas con la idea, sin &eacute;xito, de evitar el par&oacute;n que les provoca la Esperanza de Triana en Reyes Cat&oacute;licos; igual en el futuro terminan saliendo por el Paseo Col&oacute;n o m&aacute;s all&aacute;. Y situaciones as&iacute; se repiten Domingo de Ramos, Lunes o Martes Santo en otros puntos de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En la preciosa exposici&oacute;n de fotograf&iacute;as antiguas del archivo de Serrano que ha estado expuesta en el Ayuntamiento se ve&iacute;an muchas im&aacute;genes en las que hab&iacute;a m&aacute;s p&uacute;blico que nazarenos. Hoy, con cortejos en los que los penitentes se agrupan en filas de tres o cuatro, incluso al mogoll&oacute;n, para ahorrar espacio, parece que pueda llegar a ocurrir lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Al Ayuntamiento se le generan situaciones dif&iacute;ciles de gestionar en t&eacute;rminos de orden p&uacute;blico, movilidad, transporte o limpieza en las que seguro que se pueden hacer mejoras. Pero creo que el principio de una soluci&oacute;n debe partir de una autorregulaci&oacute;n de las hermandades, que han de darse cuenta de que han llevado el modelo al l&iacute;mite y, con una f&oacute;rmula u otra, tendr&aacute;n que acabar por reducir el n&uacute;mero de hermanos que sacan a la calle. Procesiones con m&aacute;s de 3.000 e incluso de 4.000 nazarenos son una aut&eacute;ntica barbaridad.
    </p><p class="article-text">
        Y, aun as&iacute;, no he dudado en echarme a la calle cada tarde. Porque lo que sucede estos d&iacute;as en Sevilla es aut&eacute;nticamente m&aacute;gico, a pesar de los pesares. Y porque hoy, cuando escribo estas l&iacute;neas, es lunes, pero ya no es Lunes Santo como lo fue la semana pasada. Menos mal que ya s&oacute;lo quedan 347 d&iacute;as para el pr&oacute;ximo Viernes de Dolores. Y apenas 14 para la noche del <em>Alumbrao.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-bulla_132_13122330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 03:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla desde la bulla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "animadversión" de los sevillanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/animadversion-sevillanos_132_13089205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9880737-c6f1-410c-a765-14430ff8e795_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;animadversión&quot; de los sevillanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con lo fácil que sería mimar aquella playa y hacer sentir a los propietarios de viviendas y veraneantes que son bienvenidos y que su estancia, su vinculación a Matalascañas, es tan válida y querida como la de cualquier vecino del pueblo</p><p class="subtitle">La ley de la calle</p></div><p class="article-text">
        Tengo una casa en Matalasca&ntilde;as. Es un precioso apartamento en Alcot&aacute;n, junto al Pueblo Andaluz y al Benelux. En el sal&oacute;n, hay varias fotograf&iacute;as antiguas colgadas en la pared. En una de ellas, de los a&ntilde;os 80, salgo junto a mis hermanas peque&ntilde;as, a &uacute;ltima hora de la tarde, sentados en las rocas de uno de los espigones de la playa.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; all&iacute; casi todos los veranos de mi infancia, alquilados el mes de agosto en una casa del Pueblo Andaluz. Cualquiera que conozca aquella playa se ha ubicado ya perfectamente. Aprend&iacute; a montar en bici, jugaba a las chapas, me ba&ntilde;aba en el mar con mi padre y mis t&iacute;os y com&iacute;a pipas al atardecer con mi madre y sus primas. Empec&eacute; a salir de noche, tuve mi primera novia y me repuse all&iacute; a&ntilde;os despu&eacute;s de un accidente de coche del que sal&iacute; vivo de milagro.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre, siempre &iacute;bamos alg&uacute;n fin de semana al apartamento que un t&iacute;o de mi madre nos prestaba en Aldomi, detr&aacute;s del chiringuito de El Pato, y compr&aacute;bamos casera de lim&oacute;n para almorzar.
    </p><p class="article-text">
        En Matalasca&ntilde;as mis dos hermanas conocieron a los que hoy son sus maridos, uno de Tomares y otro de Pilas, uno de Alcot&aacute;n y otro del Pueblo Andaluz, ambos hijos de propietarios de casa en la playa.
    </p><p class="article-text">
        Cuando naci&oacute; Candela, mi hija mayor, y mi padre ya estaba enfermo, pasamos all&iacute; un par de veranos. Y luego, cuando surgi&oacute; la oportunidad, compramos nuestro apartamento y mis hijas experimentaron la misma sensaci&oacute;n de libertad, tranquilidad y diversi&oacute;n familiar que yo viv&iacute; con su edad, en plena adolescencia. Es su para&iacute;so, igual que para su madre. Y cuando cogen las vacaciones, no quieren moverse de all&iacute; bajo ning&uacute;n concepto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Toda la familia que sigue parando por allí en verano, igual que el resto de propietarios, residentes y veraneantes habituales, muchos de ellos vecinos de Sevilla capital y provincia, somos testigos del deterioro de Matalascañas en las últimas décadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace cuatro o cinco a&ntilde;os, entrando desde Madrid por la carretera trasera de la playa que la separa del Parque Nacional, mi hija Lola defini&oacute; a la perfecci&oacute;n qu&eacute; significa para ellas disfrutar de dos meses enteros all&iacute;. &ldquo;Estoy deseando de dejar de saber qu&eacute; d&iacute;a de la semana es&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el sal&oacute;n de la casa hay otras fotos m&aacute;s antiguas, de los a&ntilde;os 50. En una de ellas, mi abuelo Julio sostiene en sus brazos a sus dos hijas m&aacute;s peque&ntilde;as, Mar&iacute;a Victoria y Carmen Asunci&oacute;n. A su lado, mi abuela Rosario posa junto a las dos mayores, Rosario Aurora y Mar&iacute;a de la Paz, mi madre.
    </p><p class="article-text">
        Ellas y todos sus primos, de Carri&oacute;n de los C&eacute;spedes y de Pilas, pasaban el verano entero en las chozas antiguas que se montaban playa adentro, cerca del cuartel de carabineros. Sin agua corriente ni electricidad. Ni falta que les hac&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de esos familiares tienen hoy casas y apartamentos en Matalasca&ntilde;as, adonde se mudaron cuando la urbanizaci&oacute;n empez&oacute; a desarrollarse entre los sesenta y setenta. Mis hijas son, por tanto, la cuarta generaci&oacute;n de mi familia que veranea all&iacute;, que disfruta de aquella playa y que se siente libre y feliz durante buena parte del verano.
    </p><p class="article-text">
        Toda la familia que sigue parando por all&iacute; en verano, igual que el resto de propietarios, residentes y veraneantes habituales, muchos de ellos vecinos de Sevilla capital y provincia, somos testigos del deterioro de Matalasca&ntilde;as en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Y no, no me refiero a los efectos de los temporales, el cambio clim&aacute;tico y la alteraci&oacute;n de las corrientes provocadas por el espig&oacute;n Juan Carlos I de Huelva, que eso dar&iacute;a para otros muchos art&iacute;culos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este va a ser un verano complicado, con la playa en pleno proceso de regeneración y con el paseo marítimo en un estado desconocido en su proceso de reconstrucción. Aún así, los sevillanos iremos por allí. Seguro. Siempre lo hacemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pena que nos come a los que somos habituales de Torre La Higuera, como la llaman los cl&aacute;sicos, es la falta de inversi&oacute;n cr&oacute;nica del Ayuntamiento de Almonte en el asfaltado de las calles, las aceras, la iluminaci&oacute;n, la recogida de basuras o el saneamiento de las aguas. La &uacute;ltima es cobrar por aparcar en la calle tambi&eacute;n a los propietarios, no s&oacute;lo a los visitantes. Y aun as&iacute; nunca hemos dejado de ir, de gastar nuestro dinero en Almonte ni de pagar nuestros impuestos a su gobierno municipal.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no me enfada, sino que me duele, me hace da&ntilde;o en el alma, leer al confundid&iacute;simo alcalde almonte&ntilde;o, Francisco Bella, cuando dice que m&aacute;s le vale arreglar el paseo mar&iacute;timo de Matalasca&ntilde;as antes del verano para que no empeore la &ldquo;animadversi&oacute;n&rdquo; que le tienen los sevillanos hacia su pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Familias sevillanas que, como la m&iacute;a, llevan d&eacute;cadas, generaciones, alimentando uno de los motores econ&oacute;micos de Almonte, una de las fuentes de empleo y riqueza m&aacute;s importantes para sus vecinos, sinti&eacute;ndonos siempre ciudadanos de segunda por no ser almonte&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Con lo f&aacute;cil que ser&iacute;a mimar aquella playa y hacer sentir a los propietarios de viviendas y veraneantes que son bienvenidos y que su estancia, su vinculaci&oacute;n a Matalasca&ntilde;as, es tan v&aacute;lida y querida como la de cualquier vecino del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Este va a ser un verano complicado, con la playa en pleno proceso de regeneraci&oacute;n y con el paseo mar&iacute;timo en un estado desconocido en su proceso de reconstrucci&oacute;n. A&uacute;n as&iacute;, los sevillanos iremos por all&iacute;. Seguro. Siempre lo hacemos. Porque, a pesar del alcalde de los almonte&ntilde;os y de su desd&eacute;n por nosotros, en Matalasca&ntilde;as se est&aacute; muy a gusto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/animadversion-sevillanos_132_13089205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 04:30:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley de la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ley-calle_132_13054795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6d3db76-9119-4d58-95ab-ef5cef66b1e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ley de la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ayuntamiento y Junta de Andalucía deben atender las necesidades sociales y humanas de estas personas, sea cual sea cada caso individual. Plantear alternativas laborales, sociales y sanitarias</p><p class="subtitle">Donde todos te conocen
</p></div><p class="article-text">
        Suenan tambores de guerra en las calles del norte de Sevilla. Desde hace varios d&iacute;as, patrullas ciudadanas recorren de d&iacute;a y de noche el barrio de El Cerezo, en el distrito Macarena, para amedrentar a los&nbsp;<em>gorrillas</em>, aparcacoches ilegales, que, seg&uacute;n los vecinos, se comportan de forma violenta e incluso cometen robos en los veh&iacute;culos estacionados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n me releo, me asusta el tono que tiene lo que escribo en este primer p&aacute;rrafo. Adem&aacute;s de alarmante, sensacionalista probablemente, tiene un tono que parece justificar que los residentes se tomen la justicia por su mano. Y no, no es esa mi intenci&oacute;n. Pero as&iacute; suenan las informaciones que se est&aacute;n leyendo y escuchando en esta ciudad en los &uacute;ltimos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Analicemos los hechos, en la medida de lo posible. En primer lugar, necesitamos contexto. En mi opini&oacute;n, el de los&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;es uno de los grandes problemas de convivencia en esta ciudad desde hace &iquest;cu&aacute;nto? Igual cincuenta a&ntilde;os, desde los ochenta.
    </p><p class="article-text">
        Hay de todo pero en la mayor&iacute;a de los casos, y no es bueno generalizar, estos&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;son personas en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social, principalmente hombres, con problemas de adicciones y a veces de salud mental, sin hogar y crecientemente migrantes. Pasan el d&iacute;a en la calle, en zonas comerciales o residenciales, aparentemente aparcando coches. Es una actividad que esconde, en realidad, una percepci&oacute;n de amenaza para el conductor, que prefiere dejarle 50 c&eacute;ntimos o un euro al pseudo vigilante para evitar riesgos de da&ntilde;os a su coche reci&eacute;n aparcado.
    </p><p class="article-text">
        La instauraci&oacute;n de la zona azul los ha eliminado de zonas m&aacute;s c&eacute;ntricas, aunque reaparecen m&aacute;gicamente a &uacute;ltima hora de la tarde conforme termina el horario de pago obligatorio en la v&iacute;a p&uacute;blica, y los ha desplazado a barrios m&aacute;s alejados del casco hist&oacute;rico como es el caso de El Cerezo, que ocupa las noticias estos d&iacute;as. Pero ocurre en muchas otras zonas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando en los alrededores de la avenida Doctor Fedriani? Pues que la situaci&oacute;n de degradaci&oacute;n de las calles por culpa de la actividad ilegal de estos&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;ha llevado al l&iacute;mite a los vecinos, que han terminado por organizarse para vencer sus miedos, afrontar la amenaza y ahuyentarlos de sus calles. Denuncian amenazas, violencia, insultos y mucha suciedad y caos en la v&iacute;a p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Y, sinceramente, mientras no medie violencia, no puedo culpar de nada a esos vecinos por reaccionar ante esta situaci&oacute;n l&iacute;mite. Es m&aacute;s, lo que me extra&ntilde;a es que estas actividades de autogesti&oacute;n colectiva no hayan ocurrido antes, hace d&eacute;cadas, y en otros muchos puntos de la ciudad hispalense. No es tolerable que la calle, la v&iacute;a p&uacute;blica, el espacio compartido, est&eacute; ocupado de forma exclusiva y abusiva por estas personas que, m&aacute;s all&aacute; de sus problemas individuales, generan una atm&oacute;sfera de inseguridad e incomodidad insoportable en los barrios.
    </p><p class="article-text">
        Como casi siempre, la responsabilidad de las administraciones p&uacute;blicas en esta situaci&oacute;n es enorme. Agravada en este caso porque es un problema end&eacute;mico en la ciudad, que viene degradando nuestras calles desde hace d&eacute;cadas y al que nunca se ha plantado cara realmente. Y no, imponer la zona azul, una medida recaudatoria y enormemente da&ntilde;ina para los vecinos, no es plantar cara al problema de los&nbsp;<em>gorrillas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ayuntamiento y Junta de Andaluc&iacute;a deben atender las necesidades sociales y humanas de estas personas, sea cual sea cada caso individual. Plantear alternativas laborales, sociales y sanitarias. Estar en la calle cobrando un impuesto revolucionario a vecinos, visitantes y turistas no es una alternativa vital viable para nadie. Al margen de que Polic&iacute;a Local y Nacional deben velar por la seguridad de nuestras calles y barrios y evitar la comisi&oacute;n de delitos.
    </p><p class="article-text">
        Me cuentan que es VOX qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de este movimiento vecinal. No lo s&eacute;, pero si as&iacute; fuera no me extra&ntilde;ar&iacute;a en absoluto porque la reacci&oacute;n de los habitantes de El Cerezo nace de un sentimiento de abandono y desesperanza hacia la administraci&oacute;n p&uacute;blica del que los fascistas suelen servirse para alimentar el odio y el rechazo hacia los m&aacute;s pobres y necesitados, y que les resulta enormemente rentable en t&eacute;rminos electorales. Pero no nos enga&ntilde;emos. Si fuera as&iacute;, la ultraderecha s&oacute;lo est&aacute; ocupando un espacio abandonado por el resto de partidos pol&iacute;ticos y otras entidades. Nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Leo que, despu&eacute;s de una semana, se re&uacute;nen Ayuntamiento y Subdelegaci&oacute;n del Gobierno para abordar la problem&aacute;tica en El Cerezo. Pero deben ser conscientes de que ni un enfoque &uacute;nicamente de seguridad ciudadana, obviando otros ejes como los del empleo o los servicios sociales, va a resolver este problema. Ni es un fen&oacute;meno limitado a esta zona de Macarena, aunque sea ah&iacute; donde ahora ha saltado la chispa.
    </p><p class="article-text">
        Ante cada problema surge una oportunidad. Yo, al menos, lo veo as&iacute;, llevado por un optimismo recalcitrante. Ojal&aacute; esta pol&eacute;mica no acabe en incidentes violentos pero sirva para traer al centro del debate p&uacute;blico este fen&oacute;meno que lleva tantos a&ntilde;os presente en nuestras calles y movilice a nuestros gobernantes para buscarle una soluci&oacute;n a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Las personas que viven en sus carnes la exclusi&oacute;n social, la falta de oportunidades, la pobreza extrema, necesitan soluciones y alternativas. Habitacionales, laborales, educativas, sociales, sanitarias, etc&hellip; Y es responsabilidad de nuestros gobiernos local, auton&oacute;mico y nacional ofrec&eacute;rselas. La permanencia en la calle, ejerciendo una actividad ilegal, generando sensaci&oacute;n de amenaza e inseguridad en los vecinos, no es una soluci&oacute;n en ning&uacute;n caso.
    </p><p class="article-text">
        Sin&nbsp;<em>gorrillas</em>&nbsp;en las calles, el ambiente en la ciudad ser&iacute;a seguro m&aacute;s tranquilo y pac&iacute;fico. Los conductores podr&iacute;an aparcar sin sentir amenaza alguna y los vecinos no ver&iacute;an sus barrios ocupados por el miedo y la intranquilidad. Pero para lograrlo, hace falta que nuestros gobernantes asuman sus responsabilidades y dediquen tiempo, imaginaci&oacute;n y recursos a solucionar este problema que tantos a&ntilde;os lleva presente en nuestras calles que hemos llegado a aceptarlo como algo inevitable. Y no, no lo es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ley-calle_132_13054795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 07:22:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ley de la calle]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde todos te conocen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/conocen_132_13012897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ac3e598-d5bd-44f3-a373-e6b11d7c7177_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde todos te conocen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No puedo estar más orgulloso de que los dos locales en los que he pasado más tiempo que en mi casa en las últimas dos décadas protagonicen esta bonita historia de amor</p><p class="subtitle">Si tú te vas
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El d&iacute;a a d&iacute;a te exige todo lo que puedes dar. Tomarte un descanso de tus preocupaciones siempre ayuda. &iquest;No te gustar&iacute;a desconectar un rato? Te apetece ir donde todos te conocen. Y siempre se alegran de que vayas. Quieres estar donde puedes sentir que tus problemas son como los de los dem&aacute;s. Te apetece ir donde todos te conocen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; rezaba, con una traducci&oacute;n un poco libre, la letra de <em>Where everybody knows your name</em>, la canci&oacute;n de Gary Portnoy and Judy Hart Angelo que se hizo popular en los a&ntilde;os ochenta como sinton&iacute;a de la serie <em>Cheers</em>. En aquel bar de Chicago en el que se desarrollaba esta conocida comedia costumbrista estadounidense se reun&iacute;a en torno a la barra una clientela habitual de lo m&aacute;s variopinta, desde el cartero hasta el psiquiatra, atendidos por un equipo encabezado por Ted Danson y Woody Harrelson. Cerveza en mano, y esperando cada cap&iacute;tulo la llegada de <em>Noooooorm</em>, los parroquianos compart&iacute;an penas y alegr&iacute;as, aventuras y desventuras, con un marcado tono c&oacute;mico y desenfadado.
    </p><p class="article-text">
        Para cualquier amante de los bares (y, cr&eacute;anme, yo lo soy), <em>Cheers</em> era buen ejemplo del lugar so&ntilde;ado. Un establecimiento grande y acogedor, siempre animado, y en el que todos te conocen. Al que puedes ir solo o llegar pronto porque, si no est&aacute;n tus amigos, puedes sentarte un rato y charlar con los due&ntilde;os y camareros, que ya forman parte de la pandilla.
    </p><p class="article-text">
        Luego hay especificidades personales. En mi caso, el sue&ntilde;o incluye que haya Cruzcampo helada y bien tirada y que se coma bien, fundamental cuando se echan <em>peon&aacute;s</em> muy largas en este tipo de establecimientos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es tan f&aacute;cil encontrar un local as&iacute; alrededor del cual poder hacer girar tu vida social, tu d&iacute;a a d&iacute;a en el barrio. Yo lo encontr&eacute; en Madrid hace ya 14 a&ntilde;os, cuando una ma&ntilde;ana me anim&eacute; a ir a comer al bar andaluz que hab&iacute;a recomendado en redes Julio Mu&ntilde;oz Gij&oacute;n, entonces @ranciosevillano, luego solo @rancio, y desde aquella &eacute;poca mi amigo Julio.
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a de febrero descubr&iacute; Lambuzo, la taberna de mi querido Pepe Moreno, con mi hermano Luis, su hijo, siempre al quite. En aquel bar no s&oacute;lo serv&iacute;an Cruzcampo helada y bien tirada. Daban de comer de lujo platos t&iacute;picos andaluces, que yo tanto echaba de menos en la capital. Y siempre hab&iacute;a buen ambiente. Nos hicimos amigos r&aacute;pidamente y all&iacute; empezamos a ir cada fin de semana. Entre sus paredes crecieron mis hijas, bailaron sevillanas, comieron gominolas cada domingo y mor&iacute;an de gusto con sus coquinas y sus taquitos de retinto.
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento esencial para ser feliz en la vida es el Real Betis Balompi&eacute;. Guiados por los Moreno, Julio, yo y otros tantos construimos el Foro de B&eacute;ticos en Madrid. Y all&iacute; fuimos felices tantas y tantas noches de lunes, independientemente del resultado del fin de semana. Lambuzo es, honestamente, de las cosas que m&aacute;s a&ntilde;oro de Madrid tras mi regreso a Sevilla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida son dos días con sus tres noches. Exista vida más allá de la muerte o no, lo que uno se lleva para la tumba no se lo quita nadie. Y mi tumba, mi urna de las cenizas, estará llena de amor, familia, trabajo, penas y alegrías, éxitos y fracasos. Pero lo que no faltará, seguro, será una enorme ración de risas, anécdotas y buenos ratos vividos en sitios en los que, como Lambuzo o Vizcaino, como Cheers, todos me conocen, todo el mundo se sabe mi nombre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la vida cambia, evoluciona y toca adaptarse. Estoy encantado de haber vuelto a casa y ahora hemos logrado hacer pivotar el grupo de sospechosos habituales, versi&oacute;n ampliada, en torno a otro lugar m&iacute;tico. Un bar que tiene m&aacute;s historia que <em>Cheers</em> y Lambuzo juntos y que mantiene vivo y actualizado el pulso y el ambiente de las cervecer&iacute;as m&aacute;s cl&aacute;sicas sevillanas: el Vizca&iacute;no.
    </p><p class="article-text">
        En apenas dos a&ntilde;os mi vida social ha pasado a girar en torno a la conocida taberna de la calle Feria donde su personal (Juan, Antonio, &Aacute;ngel, Luis, etc&eacute;tera) ya nos conoce, nos cuida y nos espera con mesa reservada cada viernes a las 14.00 (si me busc&aacute;is, ya sab&eacute;is donde localizarme); y en cuya barra se improvisan muchas noches entre semana los famosos buda tuesday o los juernes de rigor.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; me cito siempre con el grupo de amigotes que supo esperar m&aacute;s de 20 a&ntilde;os mi regreso a Sevilla y se suman nuevos fijos del Vizca&iacute;no que, como las pastillas de Avecrem, enriquecen la familia elegida. Casi siempre aguantamos hasta que nuestros anfitriones bajan la persiana y &Aacute;ngel, fregona en mano, amenaza con dejarnos encerrados.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, Vizcaino celebra su 90 aniversario. Y lo hace por todo lo alto, con fiest&oacute;n incluido el domingo a mediod&iacute;a. El otro Juan de esta historia es el agitador digital del negocio, aunque su sueldo sea solo de community manager, y est&aacute; exprimiendo su creatividad para que todo el pa&iacute;s se entere del cumplea&ntilde;os. Desde gui&ntilde;os a Canton&aacute; hasta banderolas conmemorativas.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus ideas, se le ocurri&oacute; hermanar al Vizca&iacute;no con locales de ambiente sevillano en otros lugares de Espa&ntilde;a. Y claro, &iquest;por d&oacute;nde ha empezado la lista? Pues s&iacute;. Para mi m&aacute;ximo grado de emoci&oacute;n y orgullo, el primer hermanamiento ha sido con Lambuzo. Y no puedo estar m&aacute;s orgulloso de que los dos locales en los que he pasado m&aacute;s tiempo que en mi casa en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas protagonicen esta bonita historia de amor.
    </p><p class="article-text">
        Al final, quedaos con la copla, la vida son dos d&iacute;as con sus tres noches. Exista vida m&aacute;s all&aacute; de la muerte o no, lo que uno se lleva para la tumba no se lo quita nadie. Y mi tumba, mi urna de las cenizas, estar&aacute; llena de amor, familia, trabajo, penas y alegr&iacute;as, &eacute;xitos y fracasos. Pero lo que no faltar&aacute;, seguro, ser&aacute; una enorme raci&oacute;n de risas, an&eacute;cdotas y buenos ratos vividos en sitios en los que, como Lambuzo o Vizcaino, como <em>Cheers</em>, todos me conocen, todo el mundo se sabe mi nombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/conocen_132_13012897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 22:59:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde todos te conocen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si tú te vas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/si-vas_132_12975210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9785104-1ad4-4d01-9cdb-b6393002d70c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136160.jpg" width="3640" height="2048" alt="Si tú te vas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus letras, puro surrealismo, trabajadas en muchos casos con Kiko o con Ricardo Pachón, destilan una visión salvaje y gamberra de una ciudad que ya no existe</p><p class="subtitle">Con lo mínimo</p></div><p class="article-text">
        Dios nos libre del d&iacute;a de las alabanzas, reza el dicho popular. Es una mierda escribir de alguien porque se muere. Pero, tristemente, ha llegado el momento para Rafael Amador, el compositor, cantante y guitarrista sevillano que defini&oacute; junto a su hermano Raimundo y a Kiko Veneno la fusi&oacute;n perfecta entre el flamenco gitano y el rock m&aacute;s salvaje. <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/adios-rafael-amador-alma-bluesera-flamenco_1_12974756.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El artista cal&eacute; falleci&oacute; este 8 de febrero, domingo, a los 65 a&ntilde;os</a>. Se ha ido a una edad temprana pero castigado por una vida de la que, durante d&eacute;cadas, bebi&oacute; a morro hasta engolliparse.
    </p><p class="article-text">
        En Veneno primero y como la mitad m&aacute;s creativa de Pata Negra despu&eacute;s, Rafael cant&oacute;, cre&oacute; y mezcl&oacute; con la base de su tradici&oacute;n familiar flamenca pero llevado por la energ&iacute;a, la rabia y el ritmo del blues y el rock que les encandil&oacute; a &eacute;l y a Raimundo en la adolescencia.
    </p><p class="article-text">
        Sus letras, puro surrealismo, trabajadas en muchos casos con Kiko o con Ricardo Pach&oacute;n, destilan una visi&oacute;n salvaje y gamberra de una ciudad que ya no existe, que ellos recorrieron desde muy ni&ntilde;os como m&uacute;sicos callejeros entreteniendo a turistas y visitantes. &ldquo;Sevilla tiene dos partes, dos partes bien diferentes; una la de los turistas y otra donde vive la gente&rdquo;, cantan los hermanos Amador en el Rock del Cayetano, de 1986. &iquest;Se puede hacer un diagn&oacute;stico mejor de la capital andaluza con cuatro d&eacute;cadas de anticipaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Yo les descubr&iacute; tarde, ya en los noventa, cuando tropec&eacute; por casualidad con el directo de Pata Negra grabado en la sala Zeleste de Barcelona, en 1989, cuando los hermanos Amador ya estaban en pleno proceso de separaci&oacute;n art&iacute;stica. A pesar de las desavenencias, es un disco cargado de energ&iacute;a, potencia y buen rollo. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella revelaci&oacute;n me llev&oacute; al disco Veneno y a sus primeros trabajos como Pata Negra. Canciones con letras divertidas, absurdas y salvajes y una m&uacute;sica reconocible para mis ra&iacute;ces combinada con el rock anglosaj&oacute;n que siempre me atrajo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Rafael le conocí fugazmente en 2001, cuando hice un reportaje para El País sobre el rodaje del documental Polígono Sur, de Dominique Abel, sobre el flamenco de las Tres Mil Viviendas. Entonces, con apenas 40 años, era ya un hombre mayor, muy avejentado, consumido por los malos hábitos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No pido mucho, Los delincuentes, Los Managers, Rock del Cayetano, La Muchachita, Yo me quedo en Sevilla, Pasa la vida, Juan Charrasqueado, Pata Palo, Ratitas Divinas, El Partido, Todo lo que me gusta es ilegal, &hellip; Son innumerables las canciones con el sello Amador que forman parte de mi biograf&iacute;a musical y que saltan habitualmente entre mis favoritos de Spotify. Se me saltan las l&aacute;grimas escribiendo estas l&iacute;neas mientras escucho su m&uacute;sica y recuerdo tantos momentos de mi vida a los que sirvi&oacute; de banda sonora.
    </p><p class="article-text">
        A Rafael le conoc&iacute; fugazmente en 2001, cuando hice un reportaje para El Pa&iacute;s sobre el rodaje del documental <em>Pol&iacute;gono Sur</em>, de Dominique Abel, sobre el flamenco de las Tres Mil Viviendas. Entonces, con apenas 40 a&ntilde;os, era ya un hombre mayor, muy avejentado, consumido por los malos h&aacute;bitos. Como tantos m&uacute;sicos de su generaci&oacute;n, como muchos sevillanos de su edad y como tantos vecinos de su barrio, Rafael Amador sufri&oacute; el impacto de las drogas y, quiz&aacute;s, fue ya tarde cuando intent&oacute; apartarse y recuperarse.
    </p><p class="article-text">
        Tras la separaci&oacute;n de Raimundo, Rafael mantuvo un tiempo la marca Pata Negra con la que a&uacute;n grab&oacute; un par de discos de resultado irregular. Pero ya nada fue igual. La magia de aquella m&uacute;sica mestiza, desvergonzada y directa se qued&oacute; para siempre en los ochenta y la luz del compositor y cantante fue apag&aacute;ndose poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        En fin, Rafael, que la tierra te sea leve. Si t&uacute; te vas, nosotros nos quedamos en Sevilla hasta el final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/si-vas_132_12975210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 04:30:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si tú te vas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kiko Veneno,Flamenco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con lo mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/minimo_132_12938281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95e181fc-3dc9-4d16-8590-49440b4851ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con lo mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio reciente de CCOO a partir de datos de la Agencia Tributaria refleja que la mitad de los casi 900.000 asalariados sevillanos apenas superaba en 2024 el salario mínimo, o incluso no lo alcanza</p><p class="subtitle">Ebrios</p></div><p class="article-text">
        Cuando yo era ni&ntilde;o, en el pueblo de mis padres, muchas familias ten&iacute;an alg&uacute;n pariente que se hab&iacute;a tenido que marchar para prosperar, o para sobrevivir, a Catalu&ntilde;a, a Madrid, a Valencia o al Pa&iacute;s Vasco. Parejas con hijos que ven&iacute;an en vacaciones. O que regresaban a vivir a la casa de sus padres tras jubilarse. Incluso hab&iacute;a una Casa del Indiano, propiedad de los descendientes de un paisano que, d&eacute;cadas antes, se hab&iacute;a ido a Am&eacute;rica a hacer fortuna. Era una de las construcciones m&aacute;s vistosas de la plaza, por lo que apuesto a que de verdad debi&oacute; de irle bien al se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        En mi juventud, yo mismo march&eacute; a Madrid primero a estudiar y, m&aacute;s tarde, a trabajar. Cuando quise darme cuenta, buena parte de mi grupo de amigos se hab&iacute;a ido de la ciudad. Uno a Inglaterra, y all&iacute; sigue; otro a Chile, donde pas&oacute; casi veinte a&ntilde;os; otro a Portugal, otro a M&aacute;laga, otro a C&aacute;diz; incluso alguno recientemente, m&aacute;s madurito, hasta Bulgaria. Y en la capital de Espa&ntilde;a, en m&aacute;s de un cuarto de siglo que viv&iacute; all&iacute;, conoc&iacute; a muchos sevillanos que se mudaron para buscarse la vida: abogados, periodistas, ingenieros, economistas, etc&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero la de mi generaci&oacute;n era una emigraci&oacute;n distinta. No &eacute;ramos trabajadores sin formaci&oacute;n como los que en los cincuenta y sesenta alimentaban el centralismo econ&oacute;mico e industrial de Madrid y Catalu&ntilde;a. &Eacute;ramos j&oacute;venes profesionales, muy cualificados, que, en lugar de contribuir al desarrollo econ&oacute;mico y social de nuestra ciudad y nuestra provincia, deb&iacute;amos marcharnos en busca de mejores oportunidades por la falta de actividad empresarial e industrial en Sevilla y, sobre todo, por su limitada capacidad para remunerar ese talento. Salarios bajos, precariedad contractual, escasas posibilidades de promoci&oacute;n. Una f&oacute;rmula que aburre a cualquier reci&eacute;n licenciado con un m&iacute;nimo de ambici&oacute;n personal y profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las cifras son verdaderamente sangrantes cuando se comparan con otros territorios de España. El salario medio en la provincia de Sevilla es un 14% inferior que la media española; un 34% menor que en Barcelona y un 46% más bajo que en Madrid</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como muchos de esos j&oacute;venes de los 90, he terminado volviendo a casa. Y ahora hago lo posible por aportar mi trabajo, mi energ&iacute;a y mi creatividad para generar riqueza desde mi tierra. Porque siempre decimos en la agencia que no trabajamos en Sevilla sino desde Sevilla. Para quien nos quiera contratar en el resto de Andaluc&iacute;a o de Espa&ntilde;a. Como muchos otros que conozco, que se fueron y regresaron. Las nuevas tecnolog&iacute;as ayudan a tener un pie aqu&iacute; y otro donde haya que asentarlo para ganarse los garbanzos.
    </p><p class="article-text">
        Pero me temo que los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a siguen teni&eacute;ndolo tan complicado como lo tuvimos nosotros. Un estudio reciente de CCOO a partir de datos de la Agencia Tributaria reflejaba que la mitad de los casi 900.000 asalariados sevillanos apenas superaba en 2024 el salario m&iacute;nimo, o incluso no lo alcanza. Entre los menores de 35 a&ntilde;os, el ingreso medio por su trabajo es inferior a los 19.000 euros anuales, muy poco por encima del SMI y, honestamente, una cantidad que no da para vivir (dignamente y fuera de casa de los padres). Hablamos de obreros de la construcci&oacute;n y camareros, por supuesto. Pero tambi&eacute;n de ingenieros, arquitectos, abogados, profesores o economistas.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras son verdaderamente sangrantes cuando se comparan con otros territorios de Espa&ntilde;a. El salario medio en la provincia de Sevilla es un 14% inferior que la media espa&ntilde;ola; un 34% menor que en Barcelona y un 46% m&aacute;s bajo que en Madrid.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si las circunstancias no cambian, y no tiene pinta de hacerlo, ese chorreo de jóvenes talentosos seguirá escurriéndose entre las grietas de nuestra economía. No parará. Porque, como ha ocurrido desde hace décadas, buscarán progresar lejos antes que vivir aquí con lo mínimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El modelo no ayuda. Una econom&iacute;a con mucho peso del sector primario, con escasa y decreciente industrializaci&oacute;n, en la que la construcci&oacute;n ha sido y sigue siendo una de las salidas profesionales m&aacute;s atractivas para muchos j&oacute;venes. Y para m&aacute;s inri, con toda la sociedad sevillana convencida de que el turismo es nuestro principal fil&oacute;n. Un sector que trae mucho dinero a nuestra tierra (representa el 18 % del PIB de la ciudad de forma directa y m&aacute;s del 25 % de manera indirecta, seg&uacute;n confirm&oacute; recientemente su alcalde, Jos&eacute; Luis Sanz) pero que se reparte regular, generando un empelo precario, poco formado y habitualmente mal pagado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n puede reprocharle a un reci&eacute;n licenciado sevillano que, para estudiar un m&aacute;ster y hacer sus primeras pr&aacute;cticas, busque opciones en Madrid, Barcelona u otras capitales europeas? &iquest;C&oacute;mo pedirle a un joven profesional que aguante sus primeros a&ntilde;os de carrera en Sevilla cuando cualquier empresa mediana de &aacute;mbito nacional le paga un 50% m&aacute;s? Es una sangr&iacute;a de talento, capacidad y energ&iacute;a que se marcha fuera en lugar de construir desde aqu&iacute; y para el provecho de esta sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Si las circunstancias no cambian, y no tiene pinta de hacerlo, ese chorreo de j&oacute;venes talentosos seguir&aacute; escurri&eacute;ndose entre las grietas de nuestra econom&iacute;a. No parar&aacute;. Porque, como ha ocurrido desde hace d&eacute;cadas, buscar&aacute;n progresar lejos antes que vivir aqu&iacute; con lo m&iacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/minimo_132_12938281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 08:18:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con lo mínimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo juvenil,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ebrios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ebrios_132_12902567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4475ede-13ce-4ea9-b2ad-82fb986a153c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ebrios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consumo de bebidas alcohólicas está completamente normalizado y hay cierta inercia social que te lleva, casi sin darte cuenta, a la caña o la copa. Celebramos algo o quedamos y nos bebemos unas cervezas, es como un círculo vicioso sin fin</p><p class="subtitle">Opinión - El lado oscuro</p></div><p class="article-text">
        Buenos d&iacute;as (o tardes). Y feliz a&ntilde;o nuevo, claro. Porque, a 13 de enero, &iquest;a&uacute;n se puede felicitar el nuevo a&ntilde;o o ya es de aut&eacute;ntico pesado? Bueno, yo les doy por felicitados, que es mi primer texto del 26 y mejor pecar por exceso que por defecto.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a dios, a la providencia o al mero efecto del calendario, ya han pasado las fiestas. Se termin&oacute; la Navidad, el A&ntilde;o Nuevo, los Reyes y su infinidad de comidas, cenas y excesos complementarios. La Loter&iacute;a de Navidad y la del Ni&ntilde;o. Me han tocado ambas, 80 euros en total, y no s&eacute; si amortizar hipoteca o invertir en bolsa.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n me gustar&iacute;a compartir en esta tribuna una reflexi&oacute;n que me ha asaltado justo cuando ya conclu&iacute;a el periodo de felicidad oficial decretado durante las &uacute;ltimas semanas. Fue en plena cabalgata de Reyes Magos, esperando para ver el paso de sus majestades, con sus beduinos, estrellas y visires, en plena Puerta Carmona, donde Men&eacute;ndez Pelayo se convierte en Recaredo.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, a las 16.30 de la tarde, con mi madre, mis hermanas, mi hija y sobrinos, me vi rodeado por dos grupos de hombres y mujeres hechos y derechos, de entre treinta y cuarenta y tantos a&ntilde;os, algunos de ellos con hijos, que estaban, para mi sorpresa, completamente ebrios, algunos de ellos con sus copas de ginebra, whisky u otros licores en mano. M&aacute;s adelante, en primera fila, un grupo de cuatro madres, con sus hijos alrededor, recog&iacute;an caramelos y los depositaban en una bolsa por la que asomaba una botella de vidrio, la cl&aacute;sica litrona, a&uacute;n con algo de cerveza en su interior.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No consigo entender cómo beben los hinchas, de cualquier edad, en esos encuentros previos al fútbol. Algunos parece que tienen como objetivo entrar completamente intoxicados a la grada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No s&eacute;, puedo resultar puritano, pero me llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n que en un entorno tan orientado a los m&aacute;s peque&ntilde;os de la casa, y en un horario completamente infantil, hubiera un consumo tan normalizado del alcohol que, como era previsible, generaba en aquella acera un ambiente m&aacute;s parecido al de una discoteca o festival de m&uacute;sica de verano que al de un espect&aacute;culo infantil. Gritos, empujones, saltos y palabras gruesas por doquier.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, d&iacute;a de Reyes, vi otra escena que me gener&oacute; una sensaci&oacute;n similar. A media tarde, ya oscureciendo, en la terraza de un bar de copas dos matrimonios j&oacute;venes consum&iacute;an sus c&oacute;cteles y combinados mientras, entre sus piernas y sentados a la misma mesa, los hijos respectivos jugaban con los juguetes que acababan de traerles los Reyes Magos.
    </p><p class="article-text">
        Me pasa algo parecido con las previas a los partidos de f&uacute;tbol. Voy cada jornada antes al Villamar&iacute;n y ahora a la Cartuja, y me gusta tomar algo con los amigos antes de entrar al estadio, lo confieso. Y vivo al lado del S&aacute;nchez Pizju&aacute;n y soy testigo de c&oacute;mo se comportan tambi&eacute;n los aficionados que acuden a Nervi&oacute;n. Bueno, pues no consigo entender c&oacute;mo beben los hinchas, de cualquier edad, en esos encuentros previos al f&uacute;tbol. Algunos parece que tienen como objetivo entrar completamente intoxicados a la grada. Ser&aacute; para no ser conscientes de lo mal (o bien) que lo hace su equipo. Incomprensible. Es como si vas al cine o al teatro borracho perdido.
    </p><p class="article-text">
        Voy a incluir ahora un <em>disclaimer</em>, que se dice. Una especie de aviso legal. Yo bebo, lo he hecho desde que soy adolescente. En algunas &eacute;pocas, de m&aacute;s. Pero siempre lo hice de noche, de fiesta (mal, no hay excusas). En la actualidad, en cambio, bebo casi exclusivamente cerveza, alg&uacute;n vino raramente, y lo hago habitualmente con comida, ya sea almuerzo, aperitivo o cena. Y si alg&uacute;n d&iacute;a se me va la mano con las consumiciones y me acuesto la siesta o por la noche mareado, lo hago con cargo de conciencia, la verdad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez me genera más sorpresa, inquietud y preocupación ver a hombres y mujeres, de cualquier edad y a cualquier hora, salir de un local o moverse por la ciudad con evidentes signos de embriaguez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta confesi&oacute;n no me disculpa ni me acredita para pontificar sobre este asunto, pero s&iacute; reconozco que intento que mi consumo sea cada vez m&aacute;s moderado y vivo esta relaci&oacute;n con el alcohol cada vez con m&aacute;s sentimiento de culpabilidad y contradicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuesta trabajo. El consumo de bebidas alcoh&oacute;licas est&aacute; completamente normalizado y hay cierta inercia social que te lleva, casi sin darte cuenta, a la ca&ntilde;a o la copa. Vamos a vernos y nos tomamos algo, celebremos lo bueno que nos pasa con unas copas, quedamos y nos bebemos unas cervezas. Es como un c&iacute;rculo vicioso sin fin.
    </p><p class="article-text">
        No quiero decir que se beba m&aacute;s en Sevilla que en otros lugares, pero s&iacute; que &eacute;sta es una ciudad que se presta m&aacute;s a la vida en la calle, por su clima y el car&aacute;cter de sus habitantes, y eso te lleva invariablemente a los bares y al consumo de alcohol.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que he empezado el a&ntilde;o un poco cascarrabias, debe ser. Pero cada vez me genera m&aacute;s sorpresa, inquietud y preocupaci&oacute;n ver a hombres y mujeres, de cualquier edad y a cualquier hora, salir de un local o moverse por la ciudad con evidentes signos de embriaguez. Quiz&aacute;s sea un fen&oacute;meno que merece una reflexi&oacute;n social en busca del consumo responsable y la moderaci&oacute;n. No pido limitaciones ni prohibiciones, que conste, pero quede aqu&iacute; por escrito mi preocupaci&oacute;n al respecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ebrios_132_12902567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 19:41:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ebrios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo de alcohol,Alcohol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lado oscuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lado-oscuro_132_12874600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1aa4a377-8def-475f-99f6-c112ab9e7e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lado oscuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley que regula el padrón municipal es de ámbito nacional y permite el empadronamiento a cualquier persona, independientemente de su situación legal en el país, siempre y cuando la residencia que se registre sea real</p><p class="subtitle">Con patinete y a lo loco
</p></div><p class="article-text">
        En una escena de la pel&iacute;cula <em>La Amenaza Fantasma</em>, la primera de la saga <em>Star Wars</em> por orden cronol&oacute;gico, el maestro Yoda advierte el miedo en su aprendiz Anakin Skywalker y le advierte: &ldquo;El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento&rdquo;. Le se&ntilde;ala as&iacute; el camino hacia el lado oscuro que el joven ya ha empezado a transitar a&uacute;n sin darse cuenta. Y c&oacute;mo las emociones negativas, originadas en el miedo, pueden llevar a la oscuridad y la destrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, hace ya a&ntilde;os que una parte de nuestros representantes p&uacute;blicos hace pol&iacute;tica en este pa&iacute;s desde el miedo. El miedo a las mujeres, el miedo a los homosexuales; el miedo, sobre todo, a los inmigrantes. Bueno, no. Especifico. El miedo a los inmigrantes pobres, que los ricos no tienen nunca problema en ning&uacute;n sitio.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo que algunos pol&iacute;ticos extienden entre las capas m&aacute;s desfavorecidas de la poblaci&oacute;n, familias de clase trabajadora empobrecida, poblaci&oacute;n joven que no ve claro su futuro, incluso inmigrantes que llegaron antes, s&oacute;lo tiene un objetivo. Preservar los privilegios de los poderosos. Y liberar al Estado de su obligaci&oacute;n de atender las necesidades de todos los residentes en este pa&iacute;s. Es as&iacute; de sencillo. O as&iacute; de sencillo lo veo yo, claro.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo se extiende como una epidemia, ayudado por los medios de comunicaci&oacute;n, por los bulos en redes sociales, y r&aacute;pidamente sigue el proceso que describe Yoda: alimenta la ira, se convierte en odio y genera sufrimiento. Sufrimiento en quien lo siente pero, especialmente, en quien sufre las consecuencias. Siempre los m&aacute;s desfavorecidos, los m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Es ese miedo el que utilizan los fascistas, los neonazis de Vox para desarrollar su actividad pol&iacute;tica. V&iacute;ctimas de ese miedo son sus votantes. Me niego a pensar que hay tantos miles de convecinos, algunos familiares y amigos, capaces de odiar tanto y albergar tan malos sentimientos hacia su pr&oacute;jimo, ese pr&oacute;jimo del que hablan las sagradas escrituras de sus religiones. V&iacute;ctimas de ese miedo son tambi&eacute;n los gobiernos del PP que dependen de sus votos para poder seguir gobernando y, cada vez con menos verg&uuml;enza o incomodidad, se pliegan a los deseos de los totalitarios para poder mantenerse en el poder.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/pp-ayuntamiento-sevilla-consolida-alianza-extrema-derecha-aprobar-cuentas-2026_1_12866274.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pacto presupuestario para 2026</a> firmado en la ciudad de Sevilla entre el gobierno municipal de Jos&eacute; Luis Sanz y los fascistas de Vox responde a la perfecci&oacute;n a ese modelo. A cambio de poder aprobar las cuentas anuales para seguir gobernando, el PP cede a varias peticiones ultras. Entre ellas, la que m&aacute;s claramente est&aacute; definida por el odio al extranjero pobre, por el miedo al que es distinto, es la de controlar el padr&oacute;n &ldquo;para impedir la inscripci&oacute;n de inmigrantes ilegales&rdquo;, seg&uacute;n declar&oacute; la portavoz de la formaci&oacute;n fascista, Cristina Pel&aacute;ez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se trata de una iniciativa inaplicable y sin efecto alguno, si no ilegal, pero que refleja bien a las claras el miedo del Gobierno municipal a quedarse sin apoyo de Vox, el odio que rige la acción política de la formación fascista y el sufrimiento de los más desfavorecidos, los marginados, los vulnerables, los inmigrantes pobres, de cuyo bienestar no se preocupa nadie, ni siquiera en Navidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Probablemente, no deje de ser m&aacute;s que un brindis al sol, un gui&ntilde;o ideol&oacute;gico al electorado de Vox, a pesar de que el alcalde Sanz diga que el acuerdo suscrito &ldquo;se centra en la gesti&oacute;n, se aleja de lo ideol&oacute;gico y se acerca a los problemas de los barrios&rdquo;. Lo cierto es que la ley que regula el padr&oacute;n municipal es de &aacute;mbito nacional y permite el empadronamiento a cualquier persona, independientemente de su situaci&oacute;n legal en el pa&iacute;s, siempre y cuando la residencia que se registre sea real.
    </p><p class="article-text">
        La legislaci&oacute;n reconoce que toda persona que viva realmente en un domicilio tiene derecho a estar empadronada, incluso si su situaci&oacute;n administrativa en Espa&ntilde;a no est&aacute; regularizada. El padr&oacute;n refleja la residencia efectiva, no el estatus legal.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no disponga de NIE ni tarjeta de residencia, un inmigrante puede empadronarse con su pasaporte en vigor y un documento que acredite su residencia, como un contrato de alquiler o una autorizaci&oacute;n firmada por el titular de la vivienda que corrobore que reside en el inmueble de manera habitual.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de facilitar el acceso a servicios b&aacute;sicos como la sanidad o la educaci&oacute;n, el empadronamiento es una prueba clave para iniciar tr&aacute;mites de regularizaci&oacute;n por arraigo social, que requiere demostrar varios a&ntilde;os de permanencia continuada en Espa&ntilde;a. Y esto es as&iacute; en toda Espa&ntilde;a, en todos sus pueblos y ciudades, y para todos los padrones municipales, gobierne quien gobierne cada ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        Encima, la medida, por inaplicable que resulte, puede tener un efecto disuasorio para el empadronamiento de muchos residentes justo en un momento en el que el Ayuntamiento est&aacute; fomentando el crecimiento de la poblaci&oacute;n registrada en la ciudad para poder recuperar la posici&oacute;n como cuarta ciudad m&aacute;s poblada de Espa&ntilde;a, que desde hace unos meses es Zaragoza. Imagino que es que lo que se pretende es que se empadrone gente de bien, y no pobres inmigrantes africanos, asi&aacute;ticos o americanos. Como si en un contexto de natalidad decreciente, los nuevos vecinos vayan a llegar de forma milagrosa por Navidad, de la mano de Papa Noel o los Reyes Magos.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que se trata de una iniciativa inaplicable y sin efecto alguno, si no ilegal, pero que refleja bien a las claras el miedo del Gobierno municipal a quedarse sin apoyo de Vox, el odio que rige la acci&oacute;n pol&iacute;tica de la formaci&oacute;n fascista y el sufrimiento de los m&aacute;s desfavorecidos, los marginados, los vulnerables, los inmigrantes pobres, de cuyo bienestar no se preocupa nadie, ni siquiera en Navidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lado-oscuro_132_12874600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 05:00:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lado oscuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empadronamiento,Inmigrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con patinete y a lo loco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/patinete-loco_132_12847481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f56effc4-43bc-4655-b413-b4ef54518577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con patinete y a lo loco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">alez cruce</p><p class="subtitle">Córdoba Sur, Jerez Norte
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es un p&aacute;jaro? &iquest;Es un avi&oacute;n? &iquest;Una moto de carreras? No, es un adolescente en un patinete trucado, a 30 kil&oacute;metros por hora, por una acera llena de peatones en plena hora punta. &iquest;Te suena la escena? O en sentido contrario por mitad de la calzada con ese veh&iacute;culo de dos ruedas que hace menos ruido que una batidora el&eacute;ctrica. &iquest;Te resulta familiar esta otra? Desgraciadamente, son situaciones demasiado habituales en nuestra ciudad que generan un riesgo completamente innecesario y que no existir&iacute;a si la normativa existente se cumpliera. El problema es evidente. La norma no se cumple ni nadie la hace cumplir.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas mes y medio, falleci&oacute; un conductor de un patinete tras chocar con otro veh&iacute;culo similar en el que iban dos menores de edad, un chico y una chica. Este tr&aacute;gico siniestro no es algo extra&ntilde;o. Aunque con resultados menos dram&aacute;ticos, los accidentes en los que hay un patinete involucrado se han convertido en la primera causa de atenci&oacute;n sanitaria por siniestralidad vial en el Hospital Virgen del Roc&iacute;o, tal y como refleja un trabajo fin de carrera publicado recientemente por la estudiante de Medicina Pilar Rojo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de&nbsp;3.100 personas&nbsp;han pasado por las Urgencias del&nbsp;Hospital Universitario Virgen del Roc&iacute;o por&nbsp;accidentes con patinetes el&eacute;ctricos&nbsp;desde 2012. Entre las causas m&aacute;s frecuentes figuran&nbsp;ca&iacute;das,&nbsp;atropellos&nbsp;&mdash;especialmente a personas mayores y ni&ntilde;os&mdash; y&nbsp;colisiones&nbsp;tanto entre patinetes como con autom&oacute;viles. A lo largo de estos a&ntilde;os, los siniestros no han dejado de aumentar. Tras un crecimiento progresivo en la primera etapa, el n&uacute;mero de casos&nbsp;se dispar&oacute; a partir de 2021, cuando se registraron 430 ingresos. Desde entonces, la cifra pr&aacute;cticamente&nbsp;se ha duplicado, alcanzando en 2024 los&nbsp;850 accidentados, m&aacute;s de dos cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las lesiones m&aacute;s habituales entre los usuarios de patinetes son&nbsp;fracturas en extremidades, adem&aacute;s de&nbsp;lesiones faciales y de cirug&iacute;a maxilofacial&nbsp;y otras m&aacute;s graves, como&nbsp;hemorragias intracraneales. Entre los peatones atropellados destacan las&nbsp;fracturas de cadera&nbsp;en personas mayores.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A partir de primeros del próximo año, la intención del Gobierno municipal es que los conductores de patinete circulen siempre con casco y chaleco reflector, y la velocidad máxima permitida se reducirá a 15 kilómetros por hora</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El patinete, curiosamente, tambi&eacute;n tiene su punto de clasismo. Mientras en los barrios m&aacute;s boyantes y pr&oacute;speros suele ser regalo de cumplea&ntilde;os o Reyes para adolescentes o preadolescentes, en las zonas menos favorecidas de la ciudad es un medio de transporte con el que mucha gente trabajadora sale de casa temprano para llegar a tiempo a su puesto. Curiosamente, suelen ser los usuarios de este segundo perfil los que circulan de forma m&aacute;s prudente y respetuosa con las normas.
    </p><p class="article-text">
        El asunto vuelve a la actualidad estos d&iacute;as porque <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/sevilla-endurece-norma-patinete-casco-chaleco-reflectante-obligatorios-multas-500-euros_1_12840491.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Ayuntamiento de Sevilla ha anunciado que revisar&aacute; la normativa municipal de circulaci&oacute;n</a> para endurecer el r&eacute;gimen de uso de estos veh&iacute;culos el&eacute;ctricos. 
    </p><p class="article-text">
        La ordenanza actual establece, por ejemplo, que los patinetes tienen prohibido circular por las aceras, zonas peatonales o por v&iacute;as con l&iacute;mite de circulaci&oacute;n superior a 30 por hora; s&oacute;lo tienen permiso para hacerlo por carriles bici o calles con velocidad muy restringida; s&oacute;lo pueden ser utilizados por una persona, no compartidos; est&aacute;n obligados a llevar luces delantera y trasera de noche; no pueden conducirlos menores de 15 a&ntilde;os salvo si van con un adulto responsable; est&aacute; prohibido usarlos con auriculares o habiendo consumido alcohol u otras drogas. Preceptos todos que, desde mi posici&oacute;n de observador como peat&oacute;n o ciclista, se incumplen en una gran mayor&iacute;a de casos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de primeros del pr&oacute;ximo a&ntilde;o, la intenci&oacute;n del Gobierno municipal es que los conductores de patinete circulen siempre con casco y chaleco reflector, y la velocidad m&aacute;xima permitida se reducir&aacute; a 15 kil&oacute;metros por hora. Por normativa estatal que entra en vigor el 2 de enero, estos veh&iacute;culos deber&aacute;n disponer adem&aacute;s de seguro de responsabilidad civil, certificado de circulaci&oacute;n y estar registrados en la DGT.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi sensación es que, en esta década larga que hace desde que se popularizaran los patinetes eléctricos en nuestra ciudad, las aceras se han convertido en un lugar peligroso, especialmente para los más mayores y con menos reflejos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se endurece el r&eacute;gimen sancionador, que incluye multas de hasta 500 euros seg&uacute;n el grado de incumplimiento. Pero, &iquest;qui&eacute;n les va a multar? &iexcl;Si en esta ciudad hay m&aacute;s polic&iacute;as locales de baja fraudulenta que patrullando las calles!
    </p><p class="article-text">
        Por muy bien intencionada que sea la reforma que plantea el Ayuntamiento, el problema de esta normativa, como de cualquier otra, es asegurar su cumplimiento. Mi sensaci&oacute;n es que, en esta d&eacute;cada larga que hace desde que se popularizaran los patinetes el&eacute;ctricos en nuestra ciudad, las aceras se han convertido en un lugar peligroso, especialmente para los m&aacute;s mayores y con menos reflejos.
    </p><p class="article-text">
        Las situaciones de riesgo se multiplican, con cero respeto o prudencia por parte de muchos de los conductores (cuidado incluso con llamarles la atenci&oacute;n, que se revuelven), y las cifras de siniestralidad as&iacute; lo certifican. M&aacute;s all&aacute; de que la norma se actualice, y de que haya o no polic&iacute;as locales para multar en caso de infracci&oacute;n, la clave est&aacute; en la educaci&oacute;n vial y urbana de los conductores. Ojal&aacute; avancemos en ese terreno pero yo, ah&iacute;, s&oacute;lo veo retrocesos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/patinete-loco_132_12847481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2025 05:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con patinete y a lo loco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patinetes eléctricos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Córdoba Sur, Jerez Norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/cordoba-sur-jerez-norte_132_12812988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11f2deb4-9a14-4923-aa39-a384c542a73d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Córdoba Sur, Jerez Norte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nuestra es una ciudad centrípeta, ombliguista, que vive volcada en su centro histórico del que todo el mundo está pendiente, aunque viva en Bermejales, Pino Montano o el Tiro de Línea. Eso provoca que, cuanto más lejos residas, menos relevante eres en el día a día de la ciudad</p><p class="subtitle">Rehenes de la autoridad
</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de semanas estuve con mi cu&ntilde;ado Pepe en el mercadillo del Parque Alcosa que, curiosamente, lleva a&ntilde;os instalado en Sevilla Este. Una vez que aparcamos y nos bajamos del coche, &eacute;l le ech&oacute; un vistazo de 360&ordm; a la zona, las avenidas amplias, los edificios nuevos, los aparcamientos llenos de furgonetas y monovol&uacute;menes grandes, y me dijo: &ldquo;No hab&iacute;a estado aqu&iacute; en mi vida. Qu&eacute; buena pinta tiene toda esta zona. Y est&aacute; llena de veh&iacute;culos de carga y negocios. Tiene que haber muchas familias trabajadoras viviendo aqu&iacute;&rdquo;. Me pareci&oacute; una opini&oacute;n acertada y, probablemente, generalizada.
    </p><p class="article-text">
        El distrito Este-Alcosa-Torreblanca es el m&aacute;s poblado de los 11 que conforman la ciudad, con alrededor de 107.000 habitantes, el 15% de la poblaci&oacute;n total. S&oacute;lo Sevilla Este re&uacute;ne a m&aacute;s de 62.000 vecinos, constituyendo el barrio con m&aacute;s habitantes de toda la capital hispalense. Construido a comienzos de los a&ntilde;os 80, ya en plena democracia, tiene un aire a los pol&iacute;gonos de viviendas del extrarradio propios del desarrollismo de los 60 y 70 que tan bien retrata <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ciudad_132_12621306.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reyes Gallegos en su precioso documental&nbsp;Ellas en la ciudad,&nbsp;del que ya he escrito por aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su urbanismo est&aacute; mucho mejor pensado y m&aacute;s adaptado al peat&oacute;n, a las personas, tiene ese punto de vivir al final del todo, donde la ciudad acaba, con vistas literalmente al campo en muchos de sus edificios. Muy probablemente sus primeros vecinos se enfrentaron a la falta de infraestructuras y servicios p&uacute;blicos que, en algunos aspectos como el del transporte p&uacute;blico, a&uacute;n perduran como deficiencias pendientes de soluci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quien me lea con frecuencia imaginará mi propuesta de solución alternativa: el metro. Pena que aún tardará, qué se yo, cuarenta o cincuenta años más en llegar hasta allí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con Sevilla Este pasa algo curioso, provocado por llevar al extremo una tendencia muy propia de Sevilla y los sevillanos. La nuestra es una ciudad centr&iacute;peta, ombliguista, que vive volcada en su centro hist&oacute;rico del que todo el mundo est&aacute; pendiente, aunque viva en Bermejales, Pino Montano o el Tiro de L&iacute;nea. Eso provoca que, cuanto m&aacute;s lejos residas, menos relevante eres en el d&iacute;a a d&iacute;a de la ciudad. Y eso que en Sevilla Este est&aacute; Fibes, varios edificios de oficinas o la sede de alguna consejer&iacute;a de la Junta de Andaluc&iacute;a. Pero la ciudad vive de espaldas a su realidad y a sus problemas, que no est&aacute;n en la agenda pol&iacute;tica y solo preocupan a sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Al menos nos queda el humor. De ah&iacute; los chistes que llaman al barrio C&oacute;rdoba Sur, por estar m&aacute;s cerca de la ciudad califal que de la Plaza Nueva; o el 27, el bus que conecta esta zona con la Campana, conocido por muchos como el Transiberiano; o la guasa de preguntar si tienes el pasaporte en regla para ir a visitar a alg&uacute;n amigo o familiar que viva por all&iacute;. Con el auge de las redes, el barrio tiene hasta un alcalde putativo que, con mucha guasa, se pasa el d&iacute;a d&aacute;ndole la vuelta a la tortilla y reclamando la centralidad del barrio.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a, probablemente sea el del transporte el mayor problema de este barrio. Acostumbrados al uso del veh&iacute;culo privado (uno de los grandes defectos de esta ciudad), sus vecinos sufren ahora el estrechamiento de sus principales ejes viarios por la creaci&oacute;n de un nuevo servicio, el tranvibus, autob&uacute;s urbano con plataforma reservada. No critico la iniciativa, y no s&eacute; si terminar&aacute; triunfando con el tiempo, pero la acogida que ha tenido entre los residentes de Sevilla Este ha sido p&eacute;sima y los atascos que est&aacute;n sufriendo son colosales. Quien me lea con frecuencia imaginar&aacute; mi propuesta de soluci&oacute;n alternativa: el metro. Pena que a&uacute;n tardar&aacute;, qu&eacute; se yo, cuarenta o cincuenta a&ntilde;os m&aacute;s en llegar hasta all&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Primero construyo las viviendas, luego las lleno de nuevos vecinos y ya si eso, más adelante, vemos lo de los servicios públicos (colegios, centros de salud, mercados, centros de mayores o vecinales, etc…)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En estos &uacute;ltimos d&iacute;as se ha anunciado que a&uacute;n se construir&aacute;n m&aacute;s casas en Sevilla Este, 700 viviendas para 3.000 nuevos vecinos en un solar junto a Fibes. Y otros 1.000 pisos ya en construcci&oacute;n en la antigua algodonera en Alcosa. Total, m&aacute;s de 7.000 habitantes de nuevo cu&ntilde;o para el barrio en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Hay terrenos para acogerlos. La duda es si habr&aacute; servicios p&uacute;blicos suficientes para atenderlos y si su movilidad y la del resto de la zona no empeorar&aacute; con este crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico, al menos desde mi escaso conocimiento urban&iacute;stico, es que el de Sevilla Este, y los distintos pol&iacute;gonos de viviendas construidos d&eacute;cadas antes, sea el modelo a seguir en esta ciudad. Primero construyo las viviendas, luego las lleno de nuevos vecinos y ya si eso, m&aacute;s adelante, vemos lo de los servicios p&uacute;blicos (colegios, centros de salud, mercados, centros de mayores o vecinales, etc&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Es lo que ocurre ahora con Isla Natura, el espacio en desarrollo m&aacute;s all&aacute; de la ciudad, al sur de Bermejales y Palmas Altas, en donde ya viven algunos cientos de vecinos en las primeras terminadas de las 2.000 viviendas proyectadas. Ya hay habitantes pero no hay ni colegios, ni supermercados, ni transporte p&uacute;blico, ni n&aacute; de n&aacute;. Todo en coche y apenas un par de accesos viarios. Aventuro atascos tambi&eacute;n en cuanto el barrio est&eacute; nada m&aacute;s que medio construido y habitado. Y s&iacute;, siguiendo la l&oacute;gica de C&oacute;rdoba Sur, perm&iacute;tanme llamarlo Jerez Norte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/cordoba-sur-jerez-norte_132_12812988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2025 09:25:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Córdoba Sur, Jerez Norte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sevilla,Movilidad urbana,Transporte urbano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rehenes de la autoridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/rehenes-autoridad_132_12775911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f25d1233-545b-4b5f-8a75-ffc01f6fb023_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rehenes de la autoridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la plantilla se completa, la Policía Local de Sevilla seguirá teniendo un número de agentes insuficientes y, para desesperación de nuestro alcalde, sus representantes sindicales llevarán la voz cantante en la negociación de servicios extraordinarios y su correspondiente remuneración</p><p class="subtitle">OPINIÓN - Estación melancolía
</p></div><p class="article-text">
        Vuelvo a Sabina en esta tribuna sevillana con la que cada quince d&iacute;as despacho filias y fobias urbanas y demonios personales. En su deliciosa cr&oacute;nica de sucesos titulada&nbsp;<em>Pacto de Caballeros</em>, el cantautor jiennense recriado en Madrid cierra la letra de su canci&oacute;n cantando aquello de &ldquo;mucha, mucha polic&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si nuestro alcalde, Jos&eacute; Luis Sanz, versionara hoy este &eacute;xito sabinero probablemente acabar&iacute;a gritando desde el escenario justo lo contrario: &ldquo;Poca, poca polic&iacute;a&rdquo;. O a&uacute;n peor, &ldquo;muchas, muchas horas extra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El caso es que Sevilla dispone de un cuerpo de Polic&iacute;a Local que no tiene suficientes agentes, al que le cuesta atender la apretada agenda de actos p&uacute;blicos multitudinarios y que compensa el esfuerzo que hacen los guardias en ejercicio con el pago de millonarias horas extra, cuyos presupuestos (casi 18 millones de euros en 2025) se agotan apenas mediado el a&ntilde;o y ya han tenido que duplicarse para poder afrontar el resto del ejercicio.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras son claras. El cuerpo tiene 1.309 plazas, seg&uacute;n la Relaci&oacute;n de Puestos de Trabajo del Ayuntamiento a comienzos de este a&ntilde;o. De ellas, hab&iacute;a en enero 322 vacantes, pr&aacute;cticamente una cuarta parte de la plantilla. El Ayuntamiento est&aacute; haciendo un evidente esfuerzo por solucionar esta situaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En lo que va de 2025 se han incorporado a las filas de la polic&iacute;a municipal 65 nuevos agentes, procedentes de la convocatoria de 2021. A&uacute;n quedan 37 m&aacute;s que est&aacute;n ya con plaza aprobada y en proceso de formaci&oacute;n. Y hay dos convocatorias m&aacute;s en marcha: una de 70 plazas en 2023 y otra de 48 en 2024.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La farragosa tarea de renovar y completar la plantilla de Policía Local supondría, al fin y al cabo, un ahorro económico para el Ayuntamiento, que se deja lo más grande en horas extra</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El actual gobierno municipal ha apostado por apretar el acelerador en este esfuerzo por actualizar los recursos humanos de sus fuerzas de seguridad. Y con los presupuestos que prepara para 2026 espera gestionar la incorporaci&oacute;n de un centenar m&aacute;s de agentes. Los mismos presupuestos que contemplan otros 17 millones de euros en horas extra para el cuerpo, que a&uacute;n seguir&aacute; sufriendo necesidades de personal durante un tiempo, mientras se incorporan paulatinamente los nuevos polic&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de esta situaci&oacute;n es que, adem&aacute;s de que hay picos de actividad en la calle y eventos en la ciudad algunos fines de semana para los que literalmente no hay suficientes polic&iacute;as locales, los agentes tienen la sart&eacute;n por el mango cuando llega la hora de negociar con el Ayuntamiento. Es lo que est&aacute; ocurriendo estos d&iacute;as, en los que los sindicatos policiales amenazan con romper las conversaciones con el gobierno municipal para pactar el plan de Navidad. Mientras los representantes laborales piden una compensaci&oacute;n de 6,5 millones de euros para afrontar los servicios extraordinarios que estas fechas generan, el Consistorio ofrece 4,7 millones, un 27% menos. Es un escenario que se repite en otras fechas clave para la ciudad, como Semana Santa o Feria.
    </p><p class="article-text">
        La farragosa tarea de renovar y completar la plantilla de Polic&iacute;a Local supondr&iacute;a, al fin y al cabo, un ahorro econ&oacute;mico para el Ayuntamiento, que se deja lo m&aacute;s grande en horas extra, adem&aacute;s de una mejora sustancial en el servicio que ofrece el cuerpo en seguridad ciudadana y atenci&oacute;n a los vecinos y visitantes. Pero como cualquier tarea fara&oacute;nica, no le falta su peque&ntilde;o culebr&oacute;n trufado de corrupci&oacute;n y pol&eacute;mica judicial. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Menos licencias de las necesarias, servicio muy mejorable y posición de fuerza en las negociaciones, incluso con conflictos judiciales de por medio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una convocatoria anterior, de 2012, se produjo una filtraci&oacute;n de una de las pruebas que benefici&oacute; a 44 aspirantes. Aunque los acusados fueron absueltos penalmente y asumieron su plaza, el TSJA ha rechazado varios recursos del gobierno y ratifica una decisi&oacute;n del Supremo, pendiente de ejecuci&oacute;n, que obligar&aacute; a estos agentes a cesar en su cargo con la merma que esto supondr&aacute; para el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la plantilla se completa, la Polic&iacute;a Local de Sevilla seguir&aacute; teniendo un n&uacute;mero de agentes insuficientes y, para desesperaci&oacute;n de nuestro alcalde, sus representantes sindicales llevar&aacute;n la voz cantante en la negociaci&oacute;n de servicios extraordinarios y su correspondiente remuneraci&oacute;n. A m&iacute; la situaci&oacute;n no deja de recordarme a la de los taxistas sevillanos. Menos licencias de las necesarias, servicio muy mejorable y posici&oacute;n de fuerza en las negociaciones. Incluso con conflictos judiciales de por medio.
    </p><p class="article-text">
        Mi apuesta para la soluci&oacute;n del conflicto navide&ntilde;o es previsible. Ayuntamiento y sindicatos llegar&aacute;n pronto a un acuerdo y el monto total del mismo estar&aacute; muy cerca de lo que reclaman los representantes de los agentes. Saben que tienen la sart&eacute;n por el mango y que no hay mejor reh&eacute;n que la ciudad y sus grandes acontecimientos festivos para pedir un rescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/rehenes-autoridad_132_12775911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Nov 2025 07:58:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rehenes de la autoridad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estación melancolía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/estacion-melancolia_132_12738348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b51b81c-5cac-433c-a918-40e4b07c4996_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estación melancolía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sevilla sigue sentada en las escaleras de la historia silbando su triste melodía, esperando que pase el tranvía que la lleve a la calle de la alegría de las ciudades prósperas y con futuro</p><p class="subtitle">Sevilla desde la bici
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Vivo en el n&uacute;mero siete, calle Melancol&iacute;a. Quiero mudarme hace a&ntilde;os al barrio de la alegr&iacute;a. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranv&iacute;a&rdquo;. Sabina cantaba as&iacute; en los ochenta a la pena, a la tristeza, de la vida sin esperanza, sin horizonte. Sin futuro.
    </p><p class="article-text">
        Llega por fin el oto&ntilde;o a la ciudad, despu&eacute;s de un verano infinito, y yo me encuentro un poco as&iacute;, como Sabina. Me siento en la escalera a silbar su melod&iacute;a. Las lluvias de la semana pasada, abundantes y violentas, unidas al cambio de hora, al anochecer s&uacute;bito, me trasladan ese esp&iacute;ritu y sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o es una estaci&oacute;n de cambios. Llega el fr&iacute;o y la lluvia, cada d&iacute;a hay menos horas de luz, se adelanta la hora, olvidamos las vacaciones y suspiramos por alg&uacute;n festivo salteado. Estas variaciones pueden provocarnos nerviosismo y estr&eacute;s, p&eacute;rdida de energ&iacute;a pero, sobre todo, un estado de &aacute;nimo m&aacute;s bajo.
    </p><p class="article-text">
        No me extra&ntilde;ar&iacute;a que la ciudad, esa vecina silenciosa con la que convivimos y que, a la chita callando, condiciona absolutamente nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, albergue estos d&iacute;as sentimientos parecidos a los que me asaltan a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A oscuras, Sevilla tiene su encanto, por supuesto, pero no a las siete de la tarde, cuando todav&iacute;a volvemos a casa de nuestro trabajo y los ni&ntilde;os siguen en actividades extraescolares o deportivas.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de clima ha sido virulento estos d&iacute;as. Las lluvias de la semana pasada la pusieron baca abajo, a la pobre. Calles cortadas, casas inundadas y el caos de tr&aacute;fico que, no por ser habitual cuando caen dos gotas, deber&iacute;a dejar de sorprendernos. Ni un taxi en la calle, los buses atorados de viajeros, las avenidas atascadas con cientos de veh&iacute;culos, LA l&iacute;nea de metro suspendida en uno de sus tramos y el tranv&iacute;a sin servicio buena parte de la tarde.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que sale el sol, brilla un rato, y Sevilla se recupera r&aacute;pido. Se pone guapa, se echa a la calle y le pone la mejor cara a los visitantes. Pero la herida queda. Muchos negocios afectados, viviendas da&ntilde;adas y el susto en el cuerpo para sus vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la procesi&oacute;n va por dentro. Las &uacute;ltimas noticias que llegan de sus gobernantes no son halag&uuml;e&ntilde;as, la verdad. Hace tiempo que no tiene los rectores que se merece esta ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas pocas semanas supimos que el segundo tramo de la L&iacute;nea 3 de metro, la que ya est&aacute; en construcci&oacute;n entre el centro y el pol&iacute;gono norte, no ser&aacute; una realidad en su camino hacia el sur, el menos, hasta 2030, con d&eacute;cadas de retraso. Pero, &iquest;para cu&aacute;ndo estar&aacute;n listas las otras dos l&iacute;neas (2 y 4) incluidas en la red dise&ntilde;ada entre 1999 y 2003? De la 4 nada se sabe, mientras que de la 2 s&oacute;lo conocemos que est&aacute; en estudio. La Junta de Andaluc&iacute;a, responsable de su ejecuci&oacute;n, ni sabe ni contesta.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de iniciarse los primeros trabajos, y 25 desde que se retomara el proyecto, Sevilla sigue sin red de metro. Una m&iacute;sera l&iacute;nea construida en todo este tiempo, mientras que en M&aacute;laga hay dos l&iacute;neas en servicio construidas en apenas 15 a&ntilde;os. Mientras, el Gobierno de Espa&ntilde;a decidi&oacute; la semana pasada destinar 364 millones de euros el transporte p&uacute;blico de Madrid, Barcelona, Valencia y Canarias.
    </p><p class="article-text">
        Si el metro en nuestra ciudad fuera una prioridad, como lo es para las administraciones central y auton&oacute;mica en otras ciudades, tendr&iacute;amos de sobra la red al completo, y nuestra circulaci&oacute;n viaria ser&iacute;a otra bien diferente.
    </p><p class="article-text">
        Con las infraestructuras pasa lo mismo. D&eacute;cadas de atraso y abandono. La SE-20, la ronda super-norte, con un pavimento criminal que causa pinchazos y aver&iacute;as en muchos de los coches que la recorren, al fin est&aacute; en obras de reparaci&oacute;n. La SE-30, desbordada de tr&aacute;fico por falta de alternativas, sigue el mismo camino de degradaci&oacute;n que su hermana peque&ntilde;a. Su principal cuello de botella, el puente del centenario, est&aacute; en obras de ampliaci&oacute;n desde 2021 y, aunque deb&iacute;a estar terminado en 2026, ya suma tres a&ntilde;os de retraso y m&aacute;s de 42 millones de sobrecoste.
    </p><p class="article-text">
        Y la SE-40, que deb&iacute;a ser la soluci&oacute;n a los veh&iacute;culos que rodean la ciudad, sigue siendo una promesa incumplida m&aacute;s de 30 a&ntilde;os despu&eacute;s. Sin t&uacute;nel bajo el r&iacute;o, sin puente alternativo que no exista m&aacute;s all&aacute; de los planos, y con apenas la mitad de su trazado ya completado.
    </p><p class="article-text">
        Pronto ser&aacute; invierno. Con el cambio clim&aacute;tico que nos asfixia, quiz&aacute;s ser&aacute;n unos meses de temperaturas c&aacute;lidas y tiempo suave, ojal&aacute; que con suficiente lluvia. En cuanto queramos darnos cuenta, empezar&aacute; la cuaresma y los sevillanos se preparar&aacute;n para la explosi&oacute;n festiva, sensorial y emocional de primavera. Pero la ciudad, si alguien la escuchara, contar&iacute;a que sigue esperando su propia primavera, la del verdadero resurgir, la que la ponga a la altura de lo que merece, como cuarta capital de Espa&ntilde;a, ciudad hist&oacute;rica y gran urbe europea.
    </p><p class="article-text">
        Mientras ese d&iacute;a llega, Sevilla sigue sentada en las escaleras de la historia silbando su triste melod&iacute;a, esperando que pase el tranv&iacute;a que la lleve a la calle de la alegr&iacute;a de las ciudades pr&oacute;speras y con futuro, astascada en la estaci&oacute;n Melancol&iacute;a de un transporte p&uacute;blico que no merece, de unas infraestructuras anticuadas y abandonadas a su suerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/estacion-melancolia_132_12738348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 05:00:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estación melancolía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla desde la bici]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-bici_132_12706404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e8a29da-2f54-46f4-a4b2-30711ff3193a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla desde la bici"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urge desde la política municipal retomar el fomento de la bicicleta como medio de transporte urbano y de la red de carriles bici como infraestructura prioritaria de ciudad en cuanto a su mantenimiento, mejora y ampliación</p><p class="subtitle">Misión Utopía</p></div><p class="article-text">
        Desde una bicicleta, Sevilla se ve a&uacute;n peor que&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-autobus_132_12041052.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde un autob&uacute;s</a>. Aunque deber&iacute;a ser una de las ciudades m&aacute;s preparadas de Europa (y, por ende, del mundo) para circular a pedales, gracias a su red de m&aacute;s de 180 kil&oacute;metros de carril-bici y su favorable orograf&iacute;a, los usuarios tenemos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una profunda sensaci&oacute;n de abandono de la infraestructura. Lo que fue un motivo de innovaci&oacute;n, desarrollo y orgullo para la ciudad, que puso su nombre en portadas y telediarios de todo el mundo, palidece hoy agostada por el sol y el tiempo, la falta de mantenimiento y la ausencia de cultura y civismo por parte de algunos peatones.
    </p><p class="article-text">
        El gran legado del paso de Izquierda Unida por el gobierno municipal entre 2003 y 2011, con Paula Garv&iacute;n a la cabeza, fue el desarrollo de la red de carriles para la bicicleta en la ciudad, que pas&oacute; de algunos tramos sueltos que apenas sumaban 12 kil&oacute;metros de longitud a una completa malla asfaltada para los ciclistas que recorr&iacute;a toda la ciudad ofreciendo agilidad y seguridad para quienes apostaban por este medio de transporte. IU se lo impuso a su socio de gobierno, el PSOE de Alfredo S&aacute;nchez Monteseir&iacute;n. Y qued&oacute; como uno de los elementos m&aacute;s preciados de su legado. Pero desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada parece que a nadie en Plaza Nueva le interesa de verdad su conservaci&oacute;n, por no hablar de su ampliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el centro de la ciudad, el carril-bici es una v&iacute;ctima m&aacute;s del turismo masificado que tanto agobia a los sevillanos. Se&ntilde;alizado tan discretamente para no generar impacto visual que apenas se distingue del resto de la calzada, el carril queda casi siempre bloqueado por visitantes, paseantes y, sobre todo, por veladores de cafeter&iacute;as, bares y restaurantes. Circular por la zona hist&oacute;rica de la ciudad resulta casi m&aacute;s dif&iacute;cil en bicicleta que en coche o, por supuesto, motocicleta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo último es la conquista de la red en los últimos años por parte de los patinetes. Teóricamente sólo pueden usar el carril-bici estos vehículos cuando tienen menos de 250 watios de potencia, pero a mí me adelantan a veces auténticas motos a toda velocidad, poniendo en peligro a bicicletas, peatones y todo tipo de vehículos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los barrios, m&aacute;s all&aacute; de la ronda hist&oacute;rica y el r&iacute;o, la red de v&iacute;as sigue cumpliendo su cometido y facilitando el tr&aacute;nsito a miles de usuarios cada d&iacute;a. Las &uacute;ltimas estad&iacute;sticas hablan de hasta un 20% de sevillanos que utilizan el carril-bici de forma habitual. El problema, en estas zonas, es la grave falta de mantenimiento. Variabilidad en la calidad del asfalto, muy lejos en las ampliaciones recientes de los originales. Grandes baches, cuando no directamente agujeros, que, cuando se tapan, reciben una capa gruesa de alquitr&aacute;n que obstaculiza la rodada. Ra&iacute;ces de los &aacute;rboles cercanos que levantan el asfalto y matorrales sin podar que invaden la calzada. Y una p&eacute;sima cultura ciudadana: carritos de beb&eacute;, personas mayores, grupos de j&oacute;venes, corredores&hellip; En el carril-bici uno se puede encontrar cualquier cosa antes que una bici.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo es la conquista de la red en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por parte de los patinetes. Te&oacute;ricamente s&oacute;lo pueden usar el carril-bici estos veh&iacute;culos cuando tienen menos de 250 watios de potencia, pero a m&iacute; me adelantan a veces aut&eacute;nticas motos a toda velocidad, poniendo en peligro a bicicletas, peatones y todo tipo de veh&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Uso la bici, y sufro estos problemas, en d&iacute;as laborables para ir y volver de la oficina. El fin de semana o en vacaciones, si quiero cogerla para hacer m&aacute;s kil&oacute;metros, echo en falta otras cosas. Es una pena que, con el espacio tan apropiado para la bici que hay en el cauce vivo del r&iacute;o, no la d&aacute;rsena, &eacute;ste no est&eacute; convenientemente preparado y aprovechado. El camino existente est&aacute; muy abandonado y el ciclista tiene que compartir espacio con la rave del estadio de La Cartuja de cada domingo por la ma&ntilde;ana o con alg&uacute;n asentamiento ilegal, por no hablar de la maleza creciente conforme se acerca uno a la dehesa de Tablada. Y parece incre&iacute;ble que no se pueda dar la vuelta a la ciudad de forma segura en bici, con el arco norte y este verdaderamente impracticable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como política municipal, no consigo lograr entender qué desmotiva a un Ayuntamiento a priorizar la bici, sobre todo cuando ya se tienen datos y experiencias de suficiente tiempo para avalar el modelo. Sólo veo beneficios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Madrid ocurre lo contrario que en Sevilla. La red de carriles-bici urbana es insuficiente en superficie y desarrollo y se plantea sobre una ciudad muy escarpada y con un tr&aacute;fico imposible. Pero el estado de mantenimiento es mejor y, para los domingueros, tiene algo maravilloso: el anillo verde ciclista, una autopista para bicis de 67 kil&oacute;metros de largo que rodea toda la ciudad con se&ntilde;alizaci&oacute;n, trazado y asfaltado m&aacute;s que apropiado para disfrutar de la bicicleta. Y perdonen la comparaci&oacute;n habitual, pero es la referencia que tengo m&aacute;s cercana.
    </p><p class="article-text">
        Como pol&iacute;tica municipal, no consigo lograr entender qu&eacute; desmotiva a un Ayuntamiento a priorizar la bici, sobre todo cuando ya se tienen datos y experiencias de suficiente tiempo para avalar el modelo. S&oacute;lo veo beneficios. Ahorro en tiempos de desplazamiento, mejora del tr&aacute;fico, reducci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n y, casi lo m&aacute;s importante, generalizaci&oacute;n entre la ciudadan&iacute;a de una actividad cardiosaludable que, necesariamente, mejora la salud y la calidad de vida de los sevillanos.
    </p><p class="article-text">
        Urge desde la pol&iacute;tica municipal retomar el fomento de la bicicleta como medio de transporte urbano y de la red de carriles bici como infraestructura prioritaria de ciudad en cuanto a su mantenimiento, mejora y ampliaci&oacute;n. No deber&iacute;a ser una cuesti&oacute;n de colores pol&iacute;ticos, sino una planificaci&oacute;n y desarrollo transversal con beneficios para toda la ciudadan&iacute;a, independientemente de su lugar de residencia, su edad y su estatus socioecon&oacute;mico. Y si no, deber&iacute;a bastar con pensar en que un 20% de los votantes la utiliza con frecuencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/sevilla-bici_132_12706404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Oct 2025 16:37:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla desde la bici]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bicicletas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Misión Utopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/mision-utopia_132_12662677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30de1959-52c9-4521-aa22-376205bcb638_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Misión Utopía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sevilla necesita más soluciones reales que procesiones extraordinarias. La ciudad, los sevillanos, debe despertar y reclamar a sus gobernantes en Plaza Nueva, en San Telmo o en Madrid que la sitúen a la altura de su historia y su población</p><p class="subtitle">Nosotras y la ciudad
</p></div><p class="article-text">
        Se llama Barriada Mart&iacute;nez Monta&ntilde;&eacute;s aunque es conocida como las 624 viviendas o Las Vegas. Forma parte del Pol&iacute;gono Sur, uno de los tres barrios m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a, de la mano de otro tambi&eacute;n sevillano, Los Pajaritos. Son apenas una decena de calles, con nombre de novela. La v&iacute;a central, que articula la zona de este a oeste, se llama Calle Utop&iacute;a. Y me pareci&oacute; chocante.
    </p><p class="article-text">
        Este s&aacute;bado pasado, a media ma&ntilde;ana, pas&eacute; cerca de all&iacute; con el coche. Desde la carretera de Su Eminencia se ve con razonable nitidez el inveros&iacute;mil grado de abandono social que sufren esos bloques de pisos. Est&aacute;n semiderruidos, con paredes ca&iacute;das, sin portal, sin ventanas, sin ascensor, sin escaleras. Comidos literalmente por la mierda, convertidos en un vertedero inundado de basura por doquier. Sin embargo, en los bajos hay coches de todo tipo. Turismos, furgonetas, etc&hellip; En perfecto estado de revista en muchos casos.
    </p><p class="article-text">
        Desplazados por la marginalidad y por a&ntilde;os y a&ntilde;os de descuido de las distintas administraciones p&uacute;blicas, ya no quedan vecinos y familias integrados all&iacute;. S&oacute;lo marginalidad. Delincuencia. Tr&aacute;fico y consumo de sustancias. V&iacute;ctimas y verdugos mezclados.
    </p><p class="article-text">
        Esta barriada es escenario habitual de redadas policiales y tiroteos entre clanes del tr&aacute;fico de drogas. Los veh&iacute;culos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son ya casi los &uacute;nicos servicios p&uacute;blicos que, de vez en cuando, se atreven a llegar donde ya ni entran carteros, autobuses o camiones de recogida de basura. Ni siquiera el suministro de luz es regular. Los testigos externos no son bienvenidos.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; por all&iacute; el s&aacute;bado dando un rodeo para evitar los cortes provocados por la salida procesional extraordinaria de la Esperanza de Triana hacia el Pol&iacute;gono Sur, donde pasar&aacute; las dos pr&oacute;ximas semanas. La virgen trianera lleg&oacute; hasta La Oliva, una barriada obrera y humilde pero normalizada, lejos de la situaci&oacute;n postapocal&iacute;ptica de Las Vegas.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, ella no lleg&oacute;, claro. Ella es una talla religiosa, una obra de arte. La llevaron. Y no me parece mal, conste. La Hermandad, sus dirigentes, organizan estas procesiones extraordinarias para llevar a la virgen a donde nunca ha estado, para acercarla a los menos favorecidos. Como ya hizo el Gran Poder hace unos meses con Los Pajaritos. No criticar&eacute; ese empe&ntilde;o de la corporaci&oacute;n trianera que, a buen seguro, llena de ilusi&oacute;n y esperanza a muchos de los vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Pero ver las im&aacute;genes de fervor popular y festivo que se vivieron el s&aacute;bado a apenas 800 metros de este lugar, que bien podr&iacute;a servir como escenario de cualquier pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n tipo <em>The last of us</em> o <em>The walking dead, </em>me resulta tremendamente parad&oacute;jico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo que no sólo tenemos en Sevilla dos de los tres barrios más pobres de España, el Polígono Sur y Los Pajaritos. Otros cuatro están también entre los 15 más deprimidos y con menor renta per cápita del país: Torreblanca, Letanías, Polígono Norte y Palmete-Padre Pío. ¿Qué tiene que ocurrir para que volquemos nuestras prioridades hacia lo verdaderamente importante?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ya escrib&iacute; hace unos meses aqu&iacute; mismo sobre la historia y la compleja problem&aacute;tica de estos barrios que conforman el Pol&iacute;gono Sur, especialmente de la barriada Mart&iacute;nez Monta&ntilde;&eacute;s, pero me repito porque la situaci&oacute;n del s&aacute;bado volvi&oacute; a removerme. En esta ciudad se nos va la fuerza colectiva en manifestaciones puntuales vinculadas a las hermandades, las tradiciones o el f&uacute;tbol y dejamos f&aacute;cilmente de lado lo m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que no s&oacute;lo tenemos en Sevilla dos de los tres barrios m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a, el Pol&iacute;gono Sur y Los Pajaritos. Otros cuatro est&aacute;n tambi&eacute;n entre los 15 m&aacute;s deprimidos y con menor renta per c&aacute;pita del pa&iacute;s: Torreblanca, Letan&iacute;as, <span class="highlight" style="--color:white;">Pol&iacute;gono Norte y Palmete-Padre P&iacute;o. </span>&iquest;Qu&eacute; tiene que ocurrir para que volquemos nuestras prioridades hacia lo verdaderamente importante? Hacia las necesidades de nuestros vecinos y paisanos. &iquest;C&oacute;mo rebelarnos contra esta apat&iacute;a que nos domina y que hace que casi nadie exija, reclame o suplique soluciones a nuestros gobernantes? &iquest;En qu&eacute; convocatoria electoral vamos a pasarles la cuenta?
    </p><p class="article-text">
        Este verano, la Junta anunciaba de la mano del Ayuntamiento una ofensiva urban&iacute;stica para resucitar las Tres Mil Viviendas, incluida la demolici&oacute;n de cuatro bloques de pisos en Las Vegas, cuatro de esos edificios que ya no son m&aacute;s que un esqueleto vaciado por dentro. El plan est&aacute; previsto que se desarrolle en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os. Veremos los resultados. Ojal&aacute; sean positivos. Pero me permitir&aacute;n ustedes que sea esc&eacute;ptico.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque respeto y no critico la misi&oacute;n emprendida por la Hermandad de la Esperanza de Triana hacia el Pol&iacute;gono Sur, quiero terminar con dos observaciones: la primera, que ojal&aacute; esas salidas extraordinarias se aprovecharan para denunciar los problemas del barrio y reclamar soluciones estructurales y a largo plazo, m&aacute;s all&aacute; de la caridad y la liturgia.
    </p><p class="article-text">
        La segunda, que me siento mucho m&aacute;s identificado con los vecinos de Alcosa y Sevilla Este que cortaron la noche del viernes el tr&aacute;fico en la avenida Luis Uru&ntilde;uela para reclamar la llegada del metro a su barrio que con los miles de sevillanos que se echaron a la calle el s&aacute;bado para ver pasar a la Esperanza de Triana camino del Pol&iacute;gono Sur.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla necesita m&aacute;s soluciones reales que procesiones extraordinarias. La ciudad, los sevillanos, debe despertar y reclamar a sus gobernantes en Plaza Nueva, en San Telmo o en Madrid que la sit&uacute;en a la altura de su historia y su poblaci&oacute;n. Infraestructuras, empleo, creaci&oacute;n de riqueza, servicios p&uacute;blicos de calidad, sanidad y educaci&oacute;n entre ellos. Suena a utop&iacute;a, como la calle del barrio. Parece un sue&ntilde;o inalcanzable pero ya lo explic&oacute; Eduardo Galeano: &ldquo;La utop&iacute;a est&aacute; en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos m&aacute;s all&aacute;. &iquest;Entonces, para qu&eacute; sirve la utop&iacute;a? Para eso, sirve para caminar&rdquo;. Empecemos a caminar y no dejemos de hacerlo. A esa procesi&oacute;n s&iacute; me apunto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/mision-utopia_132_12662677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 08:43:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Misión Utopía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosotras y la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ciudad_132_12621306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1b74270-8924-4f58-8db5-48022ea696d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nosotras y la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fueron a centros de adultos para poder leer y escribir, y a los centros cívicos y sociales que habían promovido para relacionarse y organizarse. ¿Se puede definir mejor a un superhéroe? ¿A una heroína? ¿Para cuándo una serie de Marvel o Disney sobre esta generación de mujeres?</p><p class="subtitle">El toldo y la sombra</p></div><p class="article-text">
        Ayer tarde volv&iacute; a enamorarme. Se llama Juani. Es de La Oliva, en el Pol&iacute;gono Sur, de toda la vida. Y no me cautivaron sus ojos, preciosos y expresivos, ni su sonrisa, franca y abierta. Me conquist&oacute; su car&aacute;cter optimista, su determinaci&oacute;n, su capacidad para el sacrificio, su generosidad y su ilusi&oacute;n inagotable, a pesar del paso del tiempo. Me cautiv&oacute; su orgullo de clase y su ideario feminista, no impostado, nacido de forma natural de sus circunstancias vitales y familiares.
    </p><p class="article-text">
        Me enamor&eacute; de Juani. Y de Nati. Tambi&eacute;n de La Zamorana, de To&ntilde;i, de Maribel, de Manoli, de Carmen, de Julia y de todas sus vecinas y compa&ntilde;eras en la lucha vecinal durante los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os en las calles de los barrios de la periferia de nuestra ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Me conquistaron desde la pantalla, con sus testimonios de vida expuestos en <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/historia-mujeres-sevilla-consiguieron-mejoras-barrios-construidos-hombres-70_1_12417768.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el documental Ellas en la ciudad, de la arquitecta y urbanista Reyes Gallegos</a>, que se cruz&oacute; ayer en mi vida cuando volv&iacute;a de Madrid en tren, entre la salida por Villaverde Bajo y la llegada a casa por Pino Montano y el Pol&iacute;gono de San Pablo.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi c&oacute;modo asiento, a m&aacute;s de 250 kil&oacute;metros por hora, me emocion&eacute; y sonre&iacute; repasando con ellas sus vidas en una ciudad, en unos barrios, tan distintos y tan parecidos a los que hoy rodean la capital centr&iacute;fuga a la que miramos constantemente, olvid&aacute;ndonos de donde vivimos la mayor&iacute;a. Como dec&iacute;an los hermanos Amador, de Pata Negra, hace ya cuatro d&eacute;cadas, &ldquo;Sevilla tiene dos partes, dos partes bien diferentes: una la de los turistas y otra donde vive la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esas mujeres, nuestras madres, aquella generaci&oacute;n de ni&ntilde;as que sufri&oacute; toda la vida el machismo, que empezaron a trabajar muy pronto para ayudar a la familia y se quedaron sin cole ni formaci&oacute;n, que se crio en la dictadura y vio que la llegada democracia daba libertad a todo el mundo menos a ellas, se sinti&oacute; atrapada en pisos baratos construidos en mitad de la nada. Y, a partir de esa nada, edificaron todo lo que se levanta sin ladrillos: comunidad, derechos, servicios, instalaciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 70 se construyeron en Sevilla m&aacute;s de 50.000 viviendas en la periferia, en tierra de nadie, en manzanas rodeadas de campo y albero. 9.000 pisos en el Pol&iacute;gono Sur y 11.000 en el Pol&iacute;gono San Pablo a partir de 1968; 10.000 en Parque Alcosa y otras tantas en San Diego desde 1972; y 12.000 mil m&aacute;s entre Rochelambert, Amate y Pino Montano en 1975. Espacio para m&aacute;s de 100.000 parejas j&oacute;venes y decenas de miles de ni&ntilde;os peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los que, como yo, nacimos en aquella &eacute;poca, hemos ido al colegio y al instituto, hemos jugado en parques y campos de f&uacute;tbol, hemos aprendido a montar en bici en esas aceras, hemos ido al m&eacute;dico siempre que nos hemos puesto enfermos y hemos acompa&ntilde;ado de la mano a nuestras madres a la compra. Lo hemos hecho todo con naturalidad, sin darle importancia, asumiendo que eso era lo normal. Pero cuando ellas llegaron a aquellos barrios, reci&eacute;n casadas, no hab&iacute;a nada de eso. Ni aceras, ni ascensores, ni colegios, ni centros de salud, ni mercados de abastos o galer&iacute;as comerciales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ojalá sus vidas, y con ellas su testimonio y su memoria, se prolonguen aún mucho tiempo para que no perdamos de vista que es al Estado, a las administraciones públicas (que somos todos de forma organizada) a quien hay que reclamar que atienda nuestras necesidades sociales. Nuestra educación, nuestra sanidad, nuestras infraestructuras y servicios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo lo reclamaron, lo reivindicaron, lo exigieron. Y todo lo consiguieron. Unidas, solidarias. Y sin dejar de atender y cuidar a sus maridos, hijos y nietos. En el proceso, aprendieron y crecieron. Fueron a centros de adultos para poder leer y escribir, y a los centros c&iacute;vicos y sociales que hab&iacute;an promovido para relacionarse y organizarse. &iquest;Se puede definir mejor a un superh&eacute;roe? &iquest;A una hero&iacute;na? &iquest;Para cu&aacute;ndo una serie de Marvel o Disney sobre esta generaci&oacute;n de mujeres?
    </p><p class="article-text">
        Ahora, desde la fase final de sus vidas, muchas de ellas ya viudas y bisabuelas, miran hacia atr&aacute;s en la pel&iacute;cula con orgullo y con satisfacci&oacute;n, con nostalgia por lo vivido y con pena por la energ&iacute;a y vitalidad que ya ven reducida. Lo hacen mientras disfrutan de sus logros. La piscina, la asociaci&oacute;n de mujeres, el teatro, las calles m&aacute;s accesibles, el autob&uacute;s que las lleva al centro o a otros barrios.
    </p><p class="article-text">
        Pero ayer, al terminar el documental, me surgi&oacute; una duda que no resuelve la cinta. &iquest;C&oacute;mo nos ven ellas ahora a nosotros? &iquest;C&oacute;mo ven que nos ubicamos nosotros en la ciudad? Mi sensaci&oacute;n, me gustar&iacute;a que Juani o Julia me dieran su opini&oacute;n, es que los de mi generaci&oacute;n consideramos todos esos servicios como algo natural, que siempre ha estado y estar&aacute; a nuestra disposici&oacute;n. Y los m&aacute;s j&oacute;venes, a&uacute;n peor, empiezan a ver su deterioro y el riesgo de perderlo pero se revuelven contra el culpable equivocado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ver&aacute;n ellas igual que veo yo c&oacute;mo la ultraderecha nos est&aacute; envenenando para temer al extra&ntilde;o, al reci&eacute;n llegado, sin motivo alguno? &iquest;O c&oacute;mo el fascismo inocula a nuestros hijos e hijas el rencor hacia sus abuelos y abuelas, hacia esa generaci&oacute;n de luchadoras, culp&aacute;ndoles por disfrutar ahora de todo lo labrado y sembrado con el sudor de su frente y las llagas de sus manos?
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; sus vidas, y con ellas su testimonio y su memoria, se prolonguen a&uacute;n mucho tiempo para que no perdamos de vista que es al Estado, a las administraciones p&uacute;blicas (que somos todos de forma organizada) a quien hay que reclamar que atienda nuestras necesidades sociales. Nuestra educaci&oacute;n, nuestra sanidad, nuestras infraestructuras y servicios. Que la opci&oacute;n no es recortar y tener que elegir, privatizar lo com&uacute;n para que s&oacute;lo se salve el que pueda pag&aacute;rselo mientras un pu&ntilde;ado de elegidos se enriquece. 
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n es que Ayuntamiento, Comunidad Aut&oacute;noma y Gobierno funcionen bien, con honradez y eficacia, para gestionar de la mejor manera nuestros impuestos y ofrecer los mejores servicios p&uacute;blicos posibles. Recursos hay. Est&aacute;n en las grandes empresas, que se buscan las formas de pagar poco y tributar menos; o en los verdaderamente ricos, que nos enga&ntilde;an a todos v&iacute;a asesores fiscales e ingenier&iacute;a financiera. S&oacute;lo hay que encontrarlos, recaudarlos y gestionarlos bien. Como har&iacute;a Juani, To&ntilde;i o La Zamorana en su casa. Como s&oacute;lo sabe hacer una mujer de esa generaci&oacute;n que lleva 50 a&ntilde;os construyendo la mejor versi&oacute;n de nuestra ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ciudad_132_12621306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 04:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nosotras y la ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine documental,mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El toldo y la sombra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/toldo-sombra_132_12586032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42547515-5433-4492-864b-85254b506ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125325.jpg" width="1893" height="1065" alt="El toldo y la sombra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fiasco de la instalación de la protección contra el sol en la Avenida de la Constitución ha sido uno de los temas del verano en la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Cuando septiembre lleg&oacute;, el toldo no estaba todav&iacute;a all&iacute;. Al menos, no del todo. Si Augusto Monterroso a&uacute;n viviera, fuera sevillano y tuviera la oportunidad de escribir una columna a vuelta de pausa veraniega, probablemente la iniciar&iacute;a as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, el fiasco de la instalaci&oacute;n de la protecci&oacute;n contra el sol en la Avenida de la Constituci&oacute;n ha sido uno de los temas del verano en la ciudad, destacando entre las decenas de calles en obras que esperan a la vuelta de vacaciones a los sevillanos, la agotadora ola de calor (parece que superada ya al fin) o los cr&oacute;nicos cortes de luz en determinadas zonas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil de creer que la colocaci&oacute;n de unas velas en una avenida peatonal para evitar el calor pueda hacerse tan tarde, tan lento y tan mal. &iquest;C&oacute;mo puede un proyecto como &eacute;ste convertirse en la t&iacute;pica obra fara&oacute;nica que acumula retrasos y deficiencias? &iquest;De qu&eacute; sirve ofrecer algo de sombra en Sevilla s&oacute;lo a partir de finales de agosto? Y encima, el resultado es decepcionante. Por no gustarle, no le gusta ni al alcalde, tal y como &eacute;l mismo ha reconocido.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Sevilla anunci&oacute;, hace m&aacute;s de dos meses (el 4 de julio) que iniciaba la instalaci&oacute;n del sistema de entoldado que debe proporcionar sombra en la Avenida de la Constituci&oacute;n. Estos trabajos, que estaba previsto que comenzasen antes de que acabara el mes de junio, sufrieron un retraso obligatorio motivado por el dispositivo de seguridad activado por la cumbre de la ONU. Total, que de junio hemos pasado a septiembre y de los 1.300 metros cuadrados de sombre proyectados, s&oacute;lo se ha conseguido cubrir un peque&ntilde;o tramo de la v&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tras el retraso inicial acumulado, las obras de instalaci&oacute;n comenzaron a primeros de julio pero no hubo toldos sobre la Avenida hasta&hellip; el 22 de agosto, mes y medio despu&eacute;s. En este segundo cap&iacute;tulo de retrasos el Ayuntamiento culp&oacute; a la empresa cocesionaria, Heliopol, que cobra cerca de 300.000 euros por este encargo. Y la segunda fase de la instalaci&oacute;n no se ha iniciado hasta esta misma semana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ojalá la mala experiencia de la Avenida sirva de piedra de toque para nuestro Consistorio y cambie la dinámica para recuperar la apuesta por lo verde como mejor modelo de conseguir sombra y frescor en nuestra ciudad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para m&aacute;s inri, los toldos colocados inicialmente s&oacute;lo cubren la zona central de la calzada que, &iexcl;tach&aacute;n!, es la reservada para el tranv&iacute;a. El &aacute;rea peatonal, por tanto, queda descubierta por ahora y son los trenes los que circulan a la sombra mientras los paseantes sufren bajo el sol. Es, literalmente, un chiste de leperos.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n para este desaguisado, que deja los m&aacute;rgenes de la Avenida desprovistos de sombra, es que el entoldado afectar&iacute;a a la visi&oacute;n de los principales monumentos de la ciudad que se sit&uacute;an en esta v&iacute;a y que forman parte del Patrimonio Mundial, como son la Catedral y el Archivo de Indias. &iquest;En serio eso no era previsible antes de ejecutar el proyecto? &iquest;Es v&aacute;lida una iniciativa cuyo objetivo es ofrecer sombra que deja fuera de la misma a los paseantes? Es que no hay por d&oacute;nde cogerlo.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s probable es que haya marcha atr&aacute;s y estos toldos no vuelvan a instalarse en futuras campa&ntilde;as de verano. Y eso despu&eacute;s de agujerear y taladrar la calzada y las fachadas de varios edificios hist&oacute;ricos para colocar los anclajes de las telas. El Ayuntamiento ya ha explicado que es preferible la sombra de los &aacute;rboles, aunque hacerle hueco a ejemplares suficientemente grandes como para refrescar la Avenida es dif&iacute;cilmente compatible con el tranv&iacute;a. Entre Urbanismo del Ayuntamiento, Patrimonio de la Junta y el trenecito, como lo llama mi madre, no hay quien se aclare en esta ciudad. Al menos, en esta avenida.
    </p><p class="article-text">
        El de los toldos es un recurso habitual en Sevilla para combatir el calor. Cada a&ntilde;o se instalan en muchas calles y plazas del centro, hasta 26. Se popularizaron tras la Expo 92 y, desde entonces, se colocan cada a&ntilde;o aunque no siempre a tiempo, como ha ocurrido este a&ntilde;o en la Avenida.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su popularidad, es evidente, tambi&eacute;n ya para el actual equipo de gobierno municipal, que los &aacute;rboles son mejor soluci&oacute;n. Yo siempre he dicho que la mejor sombra, por orden, es la de edificio, la de &aacute;rbol y, en &uacute;ltimo lugar, la de toldo o sombrilla. El problema es que hay que dar con las especies arb&oacute;reas adecuadas para cada contexto urbano y, adem&aacute;s, acertar con sus necesidades de conservaci&oacute;n, especialmente en tiempos de creciente calentamiento global causado por el cambio clim&aacute;tico, que aqu&iacute; se deja sentir con especial contundencia.
    </p><p class="article-text">
        Siendo as&iacute;, en Sevilla llevamos d&eacute;cadas experimentando una aguda sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de patrimonio verde en nuestras v&iacute;as p&uacute;blicas. Calles y plazas en las que se apuesta por el asfalto y el granito cuando toca reforma, tala de &aacute;rboles centenarios y escenarios urbanos cada vez m&aacute;s duros y recalentados. El cat&aacute;logo municipal de &aacute;rboles estima que hay unos 300.000 ejemplares en la ciudad, pero con m&aacute;s de 17.000 alcorques vac&iacute;os, un amplio 5% de puestos vacantes.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; la mala experiencia de la Avenida sirva de piedra de toque para nuestro Consistorio y cambie la din&aacute;mica para recuperar la apuesta por lo verde como mejor modelo de conseguir sombra y frescor en nuestra ciudad. O, al menos, que esta estrategia se combine bien con los toldos y se ejecuten, unas y otras iniciativas, de forma eficaz, eficiente y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Porque, como dice mi amigo Pablo desafiando las leyes de la f&iacute;sica, en Sevilla la distancia m&aacute;s corta entre dos puntos no es la recta, sino la sombra. Y, cuando aprieta el sol, toda sombra es poca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/toldo-sombra_132_12586032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Sep 2025 18:37:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El toldo y la sombra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muerte en el tajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/muerte-tajo_132_12488435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f410e5f-0aa4-4bf6-88ff-612230986c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muerte en el tajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me resulta doloroso pensar en que todos esos trabajadores tenían familia, amigos, hijos muchos de ellos, sueños, proyectos y problemas. Y me resulta insoportable pensar que, en la mayoría de los casos, son muertes evitables</p><p class="subtitle">Lucre: luminosa, cálida y decidida
</p></div><p class="article-text">
        Daniel, Jos&eacute; Manuel, Adri&aacute;n, &Aacute;ngel, Manuel. Y as&iacute; hasta 25 nombres, con sus apellidos, su edad y sus historias personales detr&aacute;s. Todos muertos en el tajo, en su lugar de trabajo, en la provincia de Sevilla en las apenas 30 semanas que han transcurrido de 2025. Pr&aacute;cticamente, una v&iacute;ctima mortal cada siete d&iacute;as. Una aut&eacute;ntica barbaridad. Un horror insoportable, un drama que no debemos aceptar ni consentir.
    </p><p class="article-text">
        Los dos &uacute;ltimos nombres de esta lista han sido los dos con los que arranco este texto. Daniel Sol&iacute;s, de 33 a&ntilde;os, y Jos&eacute; Manuel Trasierra, de 44 a&ntilde;os y con dos hijos, naturales y residentes en Hu&eacute;tor-Tajar, en Granada. <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/fallecen-trabajadores-alcala-guadaira-desprendimiento-obra-edificio_1_12469500.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trabajaban en Alcal&aacute; de Guada&iacute;ra</a>, en la rehabilitaci&oacute;n de la hist&oacute;rica Casa Ibarra, de propiedad municipal. Junto a ellos, el &uacute;nico superviviente, Jos&eacute; Antonio Sol&iacute;s, sobrino de Daniel. Contratados por la empresa adjudicataria de la obra, Jocon Infraestructuras, ven&iacute;an cada ma&ntilde;ana de su pueblo en coche, sum&aacute;ndole 400 kil&oacute;metros de coche y cuatro horas de trayecto entre ida y vuelta a la jornada de ocho horas que hac&iacute;an en la obra.
    </p><p class="article-text">
        Un paliz&oacute;n para trabajar en una obra que, seg&uacute;n denuncia Jos&eacute; Antonio y apunta ya la investigaci&oacute;n de Inspecci&oacute;n de Trabajo, no reun&iacute;a las condiciones necesarias de seguridad, a pesar de que el Ayuntamiento de Alcal&aacute; asegura disponer de cinco informes favorables emitidos por el director t&eacute;cnico externo responsable de la obra y de la coordinaci&oacute;n de seguridad y salud. El superviviente ha asegurado que hab&iacute;an reclamado sin &eacute;xito en varias ocasiones a la empresa que instalara puntales de sujeci&oacute;n en la casa, algo que nunca ocurri&oacute; a pesar de haberse comprometido a ello en varias ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n judicial abierta determinar&aacute; qu&eacute; ocurri&oacute; y de qui&eacute;n es la responsabilidad pero, a primera vista, parece evidente que no es de recibo que una cuadrilla de trabajadores tenga que arriesgar, y perder, su vida en su lugar de trabajo. Como ellos, en lo que va de a&ntilde;o, otros 23 profesionales murieron en el tajo en la provincia de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        En marzo falleci&oacute; un trabajador de 38 a&ntilde;os tras caerle encima un muro de la obra en la que trabajaba en el Parque Amate de Sevilla capital. En abril, en Coria del R&iacute;o, perdieron la vida tres hombres, dos de ellos hermanos, despu&eacute;s de que se desprendiera el techo de la nave en la que estaban trabajando. En mayo, m&aacute;s tragedias humanas: un operario de 49 a&ntilde;os arrollado por un tractor en Osuna y Manuel, un chico de 29, que cay&oacute; desde una altura de nueve metros en una nave del Pol&iacute;gono Industrial El Pino, en Sevilla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Igual que hicimos hace años con las muertes por violencia de género (y aun así resulta tremendamente difícil ponerles freno), los sevillanos, los andaluces y los españoles en general tenemos que asumir que esta causa de muerte no es asumible en un modelo de país avanzado y desarrollado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El macabro listado crece en junio. Un trabajador de 40 a&ntilde;os fallece tras precipitarse de un tejado desde una altura de seis metros en Aznalc&oacute;llar; &Aacute;ngel, un tractorista de 62 a&ntilde;os, muere en Villaverde del R&iacute;o y Minas al volcar el veh&iacute;culo que conduc&iacute;a; un operario de 42 a&ntilde;os pierde la vida atrapado en un aljibe subterr&aacute;neo en el barrio de Nervi&oacute;n en el que realizaba tareas de pintura; Adri&aacute;n, un joven de 28 a&ntilde;os, perece tras el derrumbe de una nave industrial en construcci&oacute;n en Camas.
    </p><p class="article-text">
        Se me hace dif&iacute;cil escribir esta retah&iacute;la de nombres, edades y circunstancias en las que encontraron la muerte. Me resulta doloroso pensar en que todos estos trabajadores ten&iacute;an familia, amigos, hijos muchos de ellos, sue&ntilde;os, proyectos y problemas. Y me resulta insoportable pensar que, en la mayor&iacute;a de los casos, son muertes evitables.
    </p><p class="article-text">
        Creo que la responsabilidad es compartida. Una parte habr&aacute;, en alguno de los casos, de imprudencia de los fallecidos, es posible. Pero la mayor carga de culpa, estoy convencido, cae sobre las empresas y contratistas que no hayan provisto a los operarios de las necesarias medidas de seguridad y que no hayan insistido y exigido lo suficiente a &eacute;stos para que esas directrices y protocolos se cumplieran. Tambi&eacute;n sobre la Administraci&oacute;n P&uacute;blica, que algo m&aacute;s tiene que hacer tanto en concienciaci&oacute;n como en inspecci&oacute;n para que este goteo insufrible pare de una vez.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay algo que cae en nuestro tejado como sociedad. Igual que hicimos hace a&ntilde;os con las muertes por violencia de g&eacute;nero (y aun as&iacute; resulta tremendamente dif&iacute;cil ponerles freno), los sevillanos, los andaluces y los espa&ntilde;oles en general tenemos que asumir que esta causa de muerte no es asumible en un modelo de pa&iacute;s avanzado y desarrollado. Que no es tolerable que un trabajador salga de casa por la ma&ntilde;ana para ir a su empleo, para desarrollar su actividad profesional, y pueda ocurrir que nunca regrese, que se juegue la vida cada d&iacute;a. Tenemos todos, cada uno desde su posici&oacute;n y su tarea, que gritar un gran <em>&iexcl;Basta ya!</em> para que este problema tenga la dimensi&oacute;n social que merece como punto de inicio para erradicarlo. Poco a poco, seguro. Costar&aacute;, pero tenemos que marcar en el suelo desde ya la raya clara que defina el principio del fin de las muertes en el tajo.
    </p><p class="article-text">
        P. D. Es el primer art&iacute;culo que escribo sin Lucrecia Hevia, directora de elDiario.es Andaluc&iacute;a, entre nosotros y se me ha hecho muy cuesta arriba, lo confieso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/muerte-tajo_132_12488435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 04:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muerte en el tajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siniestralidad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucre: luminosa, cálida y decidida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lucre-luminosa-calida-decidida_129_12444301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf243a8c-941d-4c63-aeb7-e0a10f08d81e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2060y1211.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucre: luminosa, cálida y decidida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Allá donde se metía, aportaba su alegría y sus ganas de hacer cosas. Imposible no quererla. Era un ciclón. No ha parado de hacer amigos durante más de 20 años, hasta el último momento</p><p class="subtitle">Fallece la periodista Lucrecia Hevia, directora de elDiario.es/Andalucía
</p></div><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Lucre hace 23 a&ntilde;os, en la redacci&oacute;n de 20 Minutos. Ella lleg&oacute; a Sevilla desde Madrid, huyendo de algo, buscando un cambio de aires. Y vaya si lo encontr&oacute;. La ciudad ocup&oacute; su vida como un hurac&aacute;n, como un tsunami. Se hizo m&aacute;s sevillana que nadie y como mejor hay que serlo. Con conciencia cr&iacute;tica y un esp&iacute;ritu permanentemente constructivo y de mejora. Con una idea clara de c&oacute;mo deber&iacute;a configurarse la sociedad local para ser m&aacute;s justa, m&aacute;s humana y m&aacute;s habitable.
    </p><p class="article-text">
        Era maravillosa, buena gente, sonriente y alegre. A pesar de lo dif&iacute;cil que es esta ciudad para hacer amigos cuando eres una reci&eacute;n llegada, ella no tard&oacute; en hacerlos. No ha parado de hacerlos durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, hasta el &uacute;ltimo momento. Entre los compa&ntilde;eros de redacci&oacute;n, en los otros medios de comunicaci&oacute;n, en organizaciones sociales de todo tipo, entre los padres y madres del colegio. All&aacute; donde se met&iacute;a, aportaba su alegr&iacute;a y sus ganas de hacer cosas. Imposible no quererla. Era un cicl&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al poco de aterrizar en la ciudad, empezamos a quedar por ah&iacute; de vez en cuando. Mi amigo H&eacute;ctor, que siempre tuvo buen ojo y que era m&aacute;s pesado que un pol&iacute;tico en campa&ntilde;a, r&aacute;pidamente se arranc&oacute; a pedirme que la invitara a venirse con nosotros a los planes de fin de semana. La suerte de Lucre estaba echada. En unas semanas empezaron a salir y hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        Formamos nuestras parejas, ellos dos y Cristina y yo, casi a la vez. Y siempre hemos hecho vida de familia. El mismo grupo de amigos y muchos recuerdos juntos. Aquel verano m&iacute;tico en Pontevedra (el Tour de Pontecaldelas), con Genaro, Bobe y Luis. Algunos fines de semana en Matalasca&ntilde;as. Los viernes eternos con punto de partida en el Vizcaino.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a una cosa divertid&iacute;sima. Era una de las mentes m&aacute;s sucias de la ciudad. En la redacci&oacute;n de 20 Minutos nuestros puestos de trabajo estaban en los extremos, separados por el resto de mesas. Y siempre que alguien hac&iacute;a un comentario al que se le pod&iacute;a sacar punta, verle un posible doble sentido o darle un premio, ni me hablaba. Levantaba la vista, nos mir&aacute;bamos, y nos hart&aacute;bamos de re&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        Lucre ten&iacute;a muchas aficiones. Unas m&aacute;s convencionales, como la lectura (incansable), el cine o los viajes. Y otras m&aacute;s curiosas. Como el porno inmobiliario, compartido con mi mujer. A las dos les encantaba navegar por portales de venta y alquiler de casas e imaginar compras y reformas imposibles. Se intercambiaban anuncios y disfrutaban especialmente con los que ten&iacute;an plano y v&iacute;deo. Su cabecera period&iacute;stica de referencia era la revista El Mueble.
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo muchas cosas que agradecerle a Lucre. La primera, la buena pareja que form&oacute; con mi amigo y las dos hijas tan estupendas que le ha dejado. La segunda, que siempre ten&iacute;a ganas de vernos. Cristina y yo vivimos 20 a&ntilde;os en Madrid y cuando ven&iacute;amos a Sevilla, H&eacute;ctor y Lucre siempre estaban disponibles. Nunca ten&iacute;an otro plan ni estaban comprometidos. Son, de lejos, los amigos a los que m&aacute;s hemos visto, con los que m&aacute;s hemos salido a cenar y con los que m&aacute;s hemos disfrutado y re&iacute;do en estas dos d&eacute;cadas de di&aacute;spora. Menos mal que nos volvimos a la ciudad a tiempo de ayudarla y acompa&ntilde;arla en todo este penoso y dif&iacute;cil proceso.
    </p><p class="article-text">
        La tercera, que me permiti&oacute; volver a escribir. Cuando regresamos, hace justo ahora dos a&ntilde;os, le propuse colaborar con la edici&oacute;n local del diario y no lo dudo en aceptarme como columnista. Espero que no llegara a arrepentirse de ello. Y sirvan estas l&iacute;neas como eterno agradecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Era una persona amable, c&aacute;lida y cari&ntilde;osa. Pero firme en sus convicciones. Progresista, ecologista y, sobre todo, feminista. Se enfadaba cada d&iacute;a con tantas y tantas injusticias con las que convivimos y que ella ten&iacute;a que conocer, contar y denunciar junto a los compa&ntilde;eros de elDiario.es/Andaluc&iacute;a. Firme tambi&eacute;n en la toma de decisiones. Y as&iacute; levanto, consolid&oacute; y sostuvo en el tiempo el proyecto editorial que lider&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, despu&eacute;s de a&ntilde;o y medio tras el diagn&oacute;stico, el c&aacute;ncer se la ha llevado por delante. No hay consuelo para este dolor. Ni fe que nos ofrezca consuelo. Nos deja un vac&iacute;o enorme, un agujero negro emocional, humano e intelectual. Un hueco que tendremos que intentar llenar con su recuerdo. La memoria de una mujer luminosa, c&aacute;lida y decidida; optimista a pesar de las circunstancias. Siempre luchadora.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una vieja leyenda africana, las personas mueren tres veces. La primera, cuando su cuerpo deja de vivir, la muerte natural biol&oacute;gica. La segunda, cuando fallece la &uacute;ltima persona que la conoci&oacute;. Y la tercera, cuando ya nadie conserva su recuerdo. Lucre y su recuerdo siguen presentes y vivos entre nosotros y lo har&aacute;n durante muchas d&eacute;cadas. Su ejemplo es pura inspiraci&oacute;n. Y su huella es imborrable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lucre-luminosa-calida-decidida_129_12444301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jul 2025 14:12:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucre: luminosa, cálida y decidida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ambulancias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ambulancias_132_12425480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c1f9e12-097b-4cb0-824a-d738dfb363cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ambulancias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arriesgarse a que una lesión grave empeore por un retraso en la atención, o hacer sufrir innecesariamente a quien ya está en una situación límite de salud, me parece una auténtica crueldad</p><p class="subtitle">La 'caló'
</p></div><p class="article-text">
        Mi suegra, que vive en Madrid, est&aacute; pasando unos d&iacute;as en casa. El viernes pasado, ante la sospecha de que estuviera sufriendo un posible accidente cerebrovascular (somnolencia extrema y p&eacute;rdida de lucidez), llamamos a Emergencias y nos enviaron una ambulancia para llevarla al Virgen del Roc&iacute;o. La ambulancia tard&oacute; dos horas en llegar. Como imaginar&aacute;n, mi suegra pod&iacute;a haber fallecido perfectamente en ese tiempo si de verdad hubiera sido un ictus o derrame lo que le ocurr&iacute;a. No es mal sistema de diagn&oacute;stico. O te mueres, o ya te vas mucho m&aacute;s tranquilo camino del hospital.
    </p><p class="article-text">
        Mejor ni hablar de las ocho horas que estuvimos con ella en Urgencias del complejo hospitalario para que la cribaran, le hicieran unas radiograf&iacute;as y unas anal&iacute;ticas de sangre y una neum&oacute;loga le dijera que tiene una infecci&oacute;n respiratoria y le recetara unos antibi&oacute;ticos que ya llevaba dos d&iacute;as tomando. &iquest;Neum&oacute;loga? S&iacute;. A nadie se le ocurri&oacute; que la visitara un especialista en neurolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace seis meses, el d&iacute;a despu&eacute;s de Reyes, una ni&ntilde;a que estrenaba bicicleta atropell&oacute; a mi madre. Cay&oacute; de culo, justo sobre la zona en la que se hab&iacute;a roto una v&eacute;rtebra un a&ntilde;o antes, y sinti&oacute; un dolor agudo. La recuperaci&oacute;n de aquel primer accidente hab&iacute;a exigido una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, reposo y rehabilitaci&oacute;n. Tras llamar a Emergencias y exponer nuestro miedo a una nueva rotura en la misma zona dorsal, la ambulancia tard&oacute; seis horas en venir a atender a mi madre y llevarla al Macarena.
    </p><p class="article-text">
        Al final, solo ten&iacute;a una gran contusi&oacute;n y su sufrimiento se limit&oacute; a esas seis horas de dolor agudo, hasta que le dieron calmantes en Urgencias. Pero no creo que ese tiempo sea un plazo razonable de respuesta a una posible emergencia m&eacute;dica, la verdad. En aquella ocasi&oacute;n, la operadora de Emergencias nos reconoci&oacute; que s&oacute;lo hab&iacute;a siete ambulancias para toda la ciudad y que hab&iacute;a situaciones m&aacute;s graves que la de mi madre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En estos días en los que Sevilla se convierte en capital del mundo, como escuché ayer decir a su alcalde, con la celebración de la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo de Naciones Unidas, no estaría de más reflexionar sobre nuestro propio desarrollo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de mis mejores amigas lleva meses lidiando con una cruel enfermedad oncol&oacute;gica. Las visitas para consulta o tratamiento al Virgen del Roc&iacute;o han sido incontables en este tiempo. Por su estado f&iacute;sico, necesita de traslado en ambulancia al hospital. Aunque las citas son programadas con semanas de antelaci&oacute;n y con un horario determinado, y que su marido llama el d&iacute;a anterior a la empresa de ambulancias para confirmar el servicio, las esperas para la recogida y para la devoluci&oacute;n a casa son de horas y horas.
    </p><p class="article-text">
        Y, como bien me cuenta &eacute;l, &ldquo;todav&iacute;a, a la ida, esperamos en casa; pero para volver nos toca estar horas esperando en la puerta de urgencias del hospital, ella en una silla de ruedas&rdquo;. Si la visita termina justo antes de comer, se les arruga el ombligo. Todas las ambulancias de la ciudad paran al mismo tiempo para el almuerzo. Y no hay turnos ni excepciones.
    </p><p class="article-text">
        De veras que no s&eacute; si siete ambulancias son suficientes para atender a una poblaci&oacute;n de cerca de 700.000 personas (m&aacute;s del doble incluyendo el &aacute;rea metropolitana) pero a m&iacute; se me hacen pocas. Y seguro que estoy siendo injusto porque probablemente mezclo ambulancias de transporte de pacientes (subcontratadas) con uvis m&oacute;viles para emergencias. Pero el enfoque debe ser siempre ponerse en la piel del paciente y de los familiares y cuidadores. Y arriesgarse a que una lesi&oacute;n grave empeore por un retraso en la atenci&oacute;n, o hacer sufrir innecesariamente a quien ya est&aacute; en una situaci&oacute;n l&iacute;mite de salud, me parece una aut&eacute;ntica crueldad.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as en los que Sevilla se convierte en capital del mundo, como escuch&eacute; ayer decir a su alcalde, con la celebraci&oacute;n de la IV Conferencia Internacional sobre la Financiaci&oacute;n para el Desarrollo de Naciones Unidas, no estar&iacute;a de m&aacute;s reflexionar sobre nuestro propio desarrollo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una indignidad que un paciente de cáncer y con dolor tenga que esperar cuatro horas en la puerta de urgencias del Virgen del Rocío para que le devuelvan a su casa. No me jodas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vivimos en la ciudad que tiene seis de los 12 barrios m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el INE. Con enormes bolsas de marginalidad y miseria, apagones de luz cada dos por tres y escasas perspectivas de futuro para un alto porcentaje de la poblaci&oacute;n. Nuestro sistema educativo p&uacute;blico funciona a trancas y barrancas, con muchas limitaciones. Y el sanitario, por mi experiencia reciente, parece que se nos est&aacute; yendo al garete.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas deficiencias, por supuesto, no son responsabilidad de los profesionales, que lo dan todo precisamente para cubrir y tapar los agujeros que van surgiendo. Honor para sanitarios, docentes, trabajadores de la limpieza o conductores de Tussam, entre otros servidores p&uacute;blicos. Esas deficiencias son causadas por la falta de recursos. Y eso es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s dinero, nuestros hospitales, colegios, institutos, autobuses y camiones de la basura funcionar&iacute;an mucho mejor, se lo puedo asegurar, querido lector. No me vale la milonga de que no hay m&aacute;s presupuestos. En ning&uacute;n &aacute;mbito, ni estatal ni auton&oacute;mico ni local. Si no hay m&aacute;s recursos, se cobran m&aacute;s impuestos. Se persigue el fraude fiscal. Se aumenta la presi&oacute;n a grandes empresas, multinacionales y millonarios que evaden su responsabilidad a trav&eacute;s de la ingenier&iacute;a fiscal y financiera. Lo que sea. Pero no me jodas. Es una indignidad que un paciente de c&aacute;ncer y con dolor tenga que esperar cuatro horas en la puerta de urgencias del Virgen del Roc&iacute;o para que le devuelvan a su casa. No me jodas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ambulancias_132_12425480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jul 2025 04:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ambulancias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La 'caló']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/calo_132_12390609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d14daefc-a238-4ec0-b43a-7158e0219bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &#039;caló&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más nos vale, entre todos, acertar con los mecanismos públicos y privados más adecuados para protegernos de este fenómeno sofocante y agotador que cada año resulta más intenso y más duradero</p></div><p class="article-text">
        Los sevillanos estamos acostumbrados al calor. La nuestra es una ciudad calurosa, acostumbrada a las altas temperaturas. Probablemente, la que m&aacute;s altos registros acumula de Espa&ntilde;a, sino de Europa, a la par con C&oacute;rdoba o Badajoz.
    </p><p class="article-text">
        No es extra&ntilde;o pasar calor, mucho calor, en Semana Santa o en Feria, en alg&uacute;n d&iacute;a suelto de sol y moscas, cuando el cuerpo a&uacute;n no est&aacute; acostumbrado y la ropa sudada a&uacute;n le resulta extra&ntilde;a a tu cuerpo. O en septiembre u octubre, cuando crees que ya pas&oacute; lo peor, incluso has probado a sacar alguna rebeca del armario, y de repente vuelve un fin de semana asfixiante y culpas a la comunidad de propietarios por haber cerrado la piscina demasiado pronto.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso es calor. A lo que ya hemos dado la bienvenida en la ciudad esta temporada, y parece que esta semana nos va a demostrar que ha venido para quedarse, es algo distinto. Es <em>la cal&oacute;</em>, esa sensaci&oacute;n constante y pegajosa de sudor y combusti&oacute;n interna que nos acompa&ntilde;a a los sevillanos desde poco m&aacute;s tarde del amanecer hasta el amanecer siguiente. Esa bofetada de temperatura extrema y viento hirviente que te quita las ganas de vivir cuando bajas del coche o, pero a&uacute;n, cuando lo coges despu&eacute;s de tenerlo varias horas al sol. Esa certeza de que no habr&aacute; agua fr&iacute;a ni gazpacho ni cerveza helada que te alivie y que s&oacute;lo el acceso a un espacio refrigerado por un buen aire acondicionado, o al portal de un edificio revestido de m&aacute;rmol, conseguir&aacute; devolverte las constantes vitales.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que este fen&oacute;meno de <em>la cal&oacute;</em>, que nunca ha sido extra&ntilde;o para un sevillano, cada vez llega antes y dura m&aacute;s en nuestros calendarios. Ser&aacute; el cambio clim&aacute;tico probablemente, pero no es normal, no deber&iacute;a serlo, que superar los 40 grados de m&aacute;xima fuera moneda de cambio desde los &uacute;ltimos d&iacute;as de mayo y durante todo junio.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el impacto de las altas temperaturas en nuestros cuerpos, en nuestras vidas, es mucho mayor y m&aacute;s palpable en estas semanas, y hasta comienzos de julio, que de ah&iacute; en adelante, aunque nuestra costumbre sea la de esperar hasta la segunda mitad de ese mes y de agosto para escapar de la ciudad y refugiarnos en playas y otros destinos m&aacute;s refrescantes.
    </p><p class="article-text">
        Las horas de sol son muchas m&aacute;s en estos d&iacute;as que a partir del 15 del mes pr&oacute;ximo, con el d&iacute;a 21 de junio como el m&aacute;s largo de todo el a&ntilde;o. Eso provoca que el impacto del sol en la ciudad sea m&aacute;s duradero e intenso durante el d&iacute;a y que, con calles, edificios y coches hirviendo literalmente, la temperatura apenas baje al caer la noche, dejando muchas horas de oscuridad con m&aacute;s de 30 grados y noches eternas por encima de los 20, en las que dormir se hace casi imposible si no es bajo el chorro del aire acondicionado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los sevillanos estamos educados para evitar las peores consecuencias de este periodo climático</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los sevillanos estamos educados para evitar las peores consecuencias de este periodo clim&aacute;tico. Tenemos h&aacute;bito de concentrar la actividad en las primeras horas del d&iacute;a, evitar la v&iacute;a p&uacute;blica en la parte central y m&aacute;s calurosa de la jornada mientras nos compadecemos de los turistas y no salir a la calle hasta que refresca, si lo hace, una vez que anochece. Pero la vida cotidiana de trabajadores y estudiantes no siempre lo permite, con horarios muchas veces incompatibles con la protecci&oacute;n contra el calor.
    </p><p class="article-text">
        Por eso los responsables municipales de esta ciudad, anteriores, actuales y futuros, deber&iacute;an plantearse qu&eacute; alternativas pueden ofrecer a los sevillanos para aliviar esta sensaci&oacute;n tan inc&oacute;moda, agotadora y prolongada en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La tala de &aacute;rboles en calles, plazas y avenidas de Sevilla, por ejemplo, es mal negocio y no hay argumento regeneracionista o de saneamiento que justifique la p&eacute;rdida de patrimonio verde en la ciudad. Cientos de ejemplares han ca&iacute;do en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y, con ellos, la sombra y frescor que generan, mucho mejores y duraderos que los que pueden ofrecer toldos o lonas.
    </p><p class="article-text">
        El urbanismo moderno, adem&aacute;s, propugna espacios comunes duros y secos, con mucho hormig&oacute;n y grandes losas de piedra y granito. Necesitamos lugares de encuentro sombr&iacute;os y refrescantes, en los que la sombra sea la norma, y no la excepci&oacute;n. El tejido urbano de ciudades con pasado &aacute;rabe como Sevilla, de calles estrechas y en las que el solo no es bienvenido, no es caprichoso. Tiene un fin evidente, y un resultado logrado, de rebajar la temperatura de la v&iacute;a p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s nos vale, entre todos, acertar con los mecanismos p&uacute;blicos y privados m&aacute;s adecuados para protegernos de este fen&oacute;meno sofocante y agotador que cada a&ntilde;o resulta m&aacute;s intenso y m&aacute;s duradero. 
    </p><p class="article-text">
        Y mientras, el ingeniero estadounidense Willis Carrier, inventor del aire acondicionado hace m&aacute;s de un siglo, sigue sin tener una calle en Sevilla. &iexcl;Increible!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/calo_132_12390609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jun 2025 08:32:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La 'caló']]></media:title>
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    </item>
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