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    <title><![CDATA[elDiario.es - Franco Delle Donne]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/franco-delle-donne/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Franco Delle Donne]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El día que nació la epidemia ultra: por qué la derrota de Jean-Marie Le Pen no fue un freno, sino un reinicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/dia-nacio-epidemia-ultra-derrota-jean-marie-le-pen-no-freno-reinicio_129_12794707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f55d0e2-91ca-4001-bc4e-a50fd29aaabe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x526y105.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que nació la epidemia ultra: por qué la derrota de Jean-Marie Le Pen no fue un freno, sino un reinicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 26 de noviembre llega a las librerías 'Epidemia ultra. Del fascismo europeo a Silicon Valley: anatomía de un fenómeno que está conquistando el mundo' (Península), de Franco Delle Donne, experto en el estudio de la ultraderecha y los autoritarismos. En elDiario.es publicamos un fragmento del libro</p><p class="subtitle">ANÁLISIS - Por qué es una trampa copiar el discurso ultra
</p></div><p class="article-text">
        El resultado fue inesperado, inc&oacute;modo y preocupante. El 21 de abril de 2002, Jean-Marie Le Pen recib&iacute;a el voto de 4,8 millones de franceses y lograba pasar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Competir&iacute;a contra Jacques Chirac, entonces presidente en funciones de la Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Le Pen, excombatiente de las fuerzas armadas, hab&iacute;a construido su carrera pol&iacute;tica sobre un discurso racista y antisemita. Lideraba el Frente Nacional (Front National, FN), un partido que reun&iacute;a a herederos de la vieja extrema derecha de posguerra y que hab&iacute;a crecido aliment&aacute;ndose de la xenofobia durante los a&ntilde;os ochenta. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto fue enorme porque Le Pen encarnaba una visi&oacute;n del mundo que desafiaba consensos sociales considerados intocables hasta aquel momento. Propon&iacute;a una sociedad excluyente y discriminatoria, pues todos los problemas de Francia parec&iacute;an tener un mismo culpable: los inmigrantes. Hablaba de ley y orden frente a la criminalidad, sosten&iacute;a que los extranjeros quitaban trabajo y vivienda a los locales e insist&iacute;a en que la identidad nacional estaba siendo erosionada por la presencia de culturas for&aacute;neas. En suma, su programa no buscaba el bienestar del pa&iacute;s, sino generar un conflicto social a trav&eacute;s de un chivo expiatorio que incentivara el odio hacia un &ldquo;otro&rdquo; construido a medida. &iquest;Acaso no hab&iacute;amos aprendido nada del pasado? 
    </p><p class="article-text">
        Su plataforma electoral tampoco presentaba grandes novedades respecto a lo que ven&iacute;a diciendo desde mediados de los ochenta, cuando dej&oacute; de ser un grupo marginal para obtener sus primeros resultados significativos. Pero las claves de aquel sorpresivo resultado hab&iacute;a que buscarlas en otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, tanto la Agrupaci&oacute;n por la Rep&uacute;blica de Jacques Chirac como el Partido Socialista de Lionel Jospin &mdash; primer ministro en ese momento&mdash; estaban desgastados por la llamada &ldquo;tercera cohabitaci&oacute;n&rdquo;, un gobierno en el que presidente y primer ministro pertenec&iacute;an a partidos distintos. Por otro, la izquierda se encontraba fragmentada, lo que dispers&oacute; su voto. A ello se sum&oacute; una abstenci&oacute;n r&eacute;cord en la Quinta Rep&uacute;blica: 28,4 por ciento. El escenario era perfecto para Le Pen, que pudo presentarse como alternativa a un poder dividido y debilitado. As&iacute;, dio el salto a la segunda vuelta y mantuvo en vilo a Francia y al mundo hasta la celebraci&oacute;n de aquella.
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                Jean-Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional francés, en una imagen de archivo.                            </span>
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        El solo hecho de que un candidato de ultraderecha tuviera opciones reales de alcanzar la presidencia encendi&oacute; todas las alarmas. Muchos se preguntaban c&oacute;mo hab&iacute;a ocurrido, qui&eacute;nes lo hab&iacute;an apoyado y por qu&eacute;. Pero la pregunta que prevalec&iacute;a en aquel abril de 2002 era otra: &iquest;c&oacute;mo podemos evitar que Le Pen llegue al El&iacute;seo?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta no era sencilla, ya que la figura de Chirac tampoco atravesaba su mejor momento. La cohabitaci&oacute;n con los socialistas lo hab&iacute;a desgastado y lo dej&oacute; en una posici&oacute;n de debilidad, reflejada en un 19,8 por ciento en la primera vuelta: apenas 800.000 votos por delante de Le Pen. &iquest;Estar&iacute;a toda Francia &mdash; incluida la izquierda&mdash; dispuesta a votar al presidente?
    </p><p class="article-text">
        El 5 de mayo de 2002, apenas dos semanas despu&eacute;s del terremoto pol&iacute;tico, 25,5 millones de franceses acudieron a las urnas para frenar a Le Pen y garantizar la victoria de Chirac.
    </p><p class="article-text">
        Los titulares lo celebraban: &ldquo;Un triunfo para la rep&uacute;blica&rdquo;, &ldquo;Shock y alivio&rdquo;, &ldquo;La democracia a salvo&rdquo;. Pero afirmar que el conservador era el gran destinatario de aquel 82 por ciento de las papeletas ser&iacute;a exagerado. El verdadero ganador no fue un partido ni un l&iacute;der, sino una expresi&oacute;n abstracta pero poderosa: la inmensa mayor&iacute;a de una sociedad que se uni&oacute; para rechazar la xenofobia, el autoritarismo y el antisemitismo del Frente Nacional. El miedo se disip&oacute; y la amenaza del fascismo pareci&oacute; desvanecerse. Francia respiraba tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aquel d&iacute;a marc&oacute; el inicio de un proceso lento pero persistente. Un germen que nunca hab&iacute;a desaparecido del todo empez&oacute; a expandirse, portando las mismas ideas que Le Pen repet&iacute;a desde hac&iacute;a d&eacute;cadas: una sociedad autoritaria, violenta, racista, excluyente y desigual.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a naci&oacute; la epidemia ultra.
    </p><h2 class="article-text">La historia de una negaci&oacute;n recurrente</h2><p class="article-text">
        La derrota de Le Pen no fue un cierre ni un freno a la ultraderecha. En realidad, signific&oacute; todo lo contrario: un reinicio. D&eacute;bil, s&iacute;, pero presente al fin. Las elecciones de 2002, m&aacute;s all&aacute; de la masiva reacci&oacute;n popular, demostraban que las ideas ultras hab&iacute;an vuelto. Dejaban en claro que, ante la debilidad temporal o prolongada de los partidos democr&aacute;ticos, ya fueran de izquierda o de derecha; ante el cansancio de la poblaci&oacute;n frente a la desigualdad, los problemas sociales sin resolver o las expectativas incumplidas; ante la incapacidad de atender y canalizar el descontento, el modelo de Le Pen estaba all&iacute;, agazapado, esperando su momento.
    </p><p class="article-text">
        Esa advertencia se hizo patente casi una d&eacute;cada despu&eacute;s, cuando un pa&iacute;s que deber&iacute;a haber tenido anticuerpos suficientes para rechazar cualquier resurgimiento del extremismo se contagi&oacute;. En 2013, un partido euroesc&eacute;ptico con menos de un a&ntilde;o de vida obten&iacute;a el 4,7 por ciento de los votos y quedaba a las puertas de ingresar al Parlamento Federal de Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprendi&oacute; entonces la lectura de la mayor&iacute;a de los analistas. Para pol&iacute;ticos, periodistas y acad&eacute;micos no hab&iacute;a motivos para preocuparse. La interpretaci&oacute;n dominante era que Alternativa por Alemania (Alternative f&uuml;r Deutschland, AfD) no era m&aacute;s que un fen&oacute;meno pasajero, una expresi&oacute;n vol&aacute;til de un malestar coyuntural. Algo propio de otros pa&iacute;ses, no de ellos: Francia con Le Pen y el Frente Nacional, los Pa&iacute;ses Bajos con Geert Wilders y su PVV, o Austria con Heinz-Christian Strache y el FP&Ouml;.
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                Alice Weidel, presidenta federal de Alternativa para Alemania (AfD) y candidata a canciller, en la noche electoral de las elecciones federales alemanas en febrero de 2025.                            </span>
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        Al leer esos an&aacute;lisis no pod&iacute;a evitar preguntarme: &iquest;por qu&eacute; Alemania deb&iacute;a ser la excepci&oacute;n? &iquest;Acaso el pasado y los horrores del nacionalsocialismo hab&iacute;an generado realmente esas defensas? &iquest;O pod&iacute;amos permitirnos dudar de esa m&aacute;xima? &iquest;Cu&aacute;n s&oacute;lidos eran los valores de la educaci&oacute;n pol&iacute;tica del Estado, resumidos en el art&iacute;culo 1 de la Ley Fundamental: &ldquo;La dignidad humana es intocable&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Mis dudas se confirmaron r&aacute;pido. En menos de diez a&ntilde;os, AfD demostr&oacute; que no era flor de un d&iacute;a. No solo ingres&oacute; en el Bundestag, sino que conquist&oacute; la agenda pol&iacute;tica. Se adue&ntilde;&oacute; del debate migratorio y lo convirti&oacute; en la principal preocupaci&oacute;n nacional. Y creci&oacute;. Mucho. En febrero de 2025 alcanz&oacute; el 20,8 por ciento de los votos, duplicando el resultado de 2021. Su avance era a&uacute;n m&aacute;s marcado en el este, en los territorios de la antigua Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana (RDA), donde super&oacute; el 35 por ciento en cuatro de los cinco estados federados. Para agosto de 2025 encabezaba las encuestas nacionales con un 25 por ciento de intenci&oacute;n de voto.
    </p><p class="article-text">
        Cuesta imaginar que uno de cada cuatro alemanes considere votar a un partido con una posici&oacute;n ambivalente respecto al nacionalsocialismo, que difunde teor&iacute;as conspirativas para sembrar miedo y odio, y que propone el ultranacionalismo &eacute;tnico como soluci&oacute;n a todos los males de un pa&iacute;s que, hace apenas ochenta a&ntilde;os, aplic&oacute; una f&oacute;rmula muy parecida y desat&oacute; la mayor tragedia del siglo xx.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, si eso resulta dif&iacute;cil de aceptar, lo es a&uacute;n m&aacute;s reconocer que no se trata de algo aislado. Lo mismo sucede en muchos otros lugares. En casi todos, siendo realistas. Es dif&iacute;cil encontrar un estado sin al menos una fuerza pol&iacute;tica relevante que enarbole la desigualdad como bandera, que defienda la exclusi&oacute;n como forma de preservar la identidad nacional y que promueva la persecuci&oacute;n o la expulsi&oacute;n de quienes piensan, sienten o se perciben de forma distinta. La epidemia ultra se ha propagado y hoy es una realidad palpable. Desde comienzos del siglo xxi hemos sido testigos de la propagaci&oacute;n de aquel germen y de su progresiva transformaci&oacute;n en epidemia. El caso alem&aacute;n demuestra que nadie es inmune. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede en Espa&ntilde;a, donde muchos pensaban que Vox ser&iacute;a apenas una fuerza marginal condenada a la irrelevancia. En sus primeros a&ntilde;os no superaba el 1 por ciento de intenci&oacute;n de voto. Hoy no solo condiciona el debate p&uacute;blico con propuestas como las deportaciones masivas, sino que tambi&eacute;n tiene la llave en la formaci&oacute;n de gobiernos auton&oacute;micos. Portugal tambi&eacute;n se crey&oacute; inmune hasta la irrupci&oacute;n de Chega!
    </p><p class="article-text">
        En el este de Europa se pensaba que la experiencia reciente del comunismo y la aparici&oacute;n de liderazgos j&oacute;venes de corte liberal blindar&iacute;an a la regi&oacute;n contra el autoritarismo. Pero la deriva de Fidesz en la Hungr&iacute;a de Viktor Orb&aacute;n, del partido Ley y Justicia (PiS) en la Polonia de los hermanos Kaczy&#324;ski, o de los gobiernos de Janez Jan&scaron;a en Eslovenia, demuestra lo contrario: la epidemia tambi&eacute;n ha cruzado el ya derruido tel&oacute;n de acero.
    </p><p class="article-text">
        Am&eacute;rica tampoco es una excepci&oacute;n. No solo con partidos y discursos de ultraderecha, sino con l&iacute;deres que ostentan el poder: en Estados Unidos, Brasil, El Salvador o Argentina. Este &uacute;ltimo caso me toca especialmente por razones personales. All&iacute; tambi&eacute;n se repet&iacute;a la teor&iacute;a de la &ldquo;inmunidad&rdquo;. Algunos atribu&iacute;an al peronismo la funci&oacute;n de barrera de contenci&oacute;n; otros apelaban a la idiosincrasia nacional como ant&iacute;doto. Pero en 2023 el triunfo de Javier Milei y de su proyecto paleolibertario demostr&oacute; que la ultraderecha pod&iacute;a propagarse y ganar tambi&eacute;n en mi pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la epidemia ultra es, en el fondo, la historia de una negaci&oacute;n constante. Una subestimaci&oacute;n repetida de un problema del que no queremos (o no sabemos) c&oacute;mo librarnos. Deseamos que no exista. Nos aferramos a que, como en Francia en 2002, la democracia &ldquo;se salve&rdquo;. Pero ella sigue su curso. O, peor a&uacute;n, seguimos sin asumir que, nos guste o no, ya est&aacute; en el poder. Basta mirar lo ocurrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: tarde o temprano, todos han ido cayendo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es la epidemia ultra?</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f911af9d-9ddd-4a77-80d7-7c3ec2b9b38c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="202" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A fines de 2019 estaba embarcado en un proyecto de divulgaci&oacute;n con el que intentaba abordar, al menos en parte, esa debilidad que nos volv&iacute;a proclives al crecimiento ultraderechista. Durante mi investigaci&oacute;n sobre el caso alem&aacute;n &mdash;iniciada varios a&ntilde;os antes&mdash; entend&iacute; que desde hace mucho tiempo se estudia el fen&oacute;meno desde m&uacute;ltiples disciplinas de las ciencias sociales. Historia, Sociolog&iacute;a, Ciencia Pol&iacute;tica e incluso Psicolog&iacute;a han buscado explicar la persistencia de ciertos grupos extremistas que, pese a su marginalidad, permanecen activos y a veces cristalizan en propuestas pol&iacute;ticas con cierta relevancia, como hemos visto.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo era que, ante el avance reciente de la ultraderecha &mdash;la aparici&oacute;n de Vox o AfD, el ascenso de Marine Le Pen, el Brexit, Donald Trump o Jair Bolsonaro&mdash;, poco se aprovechaban esos trabajos previos. Con cada caso parec&iacute;a que volv&iacute;amos a empezar de cero, observando el fen&oacute;meno solo desde lo local. Por eso me propuse divulgar lo ya investigado, y lo que se estaba investigando entonces, a trav&eacute;s de un p&oacute;dcast que acercara esos hallazgos, a menudo encerrados en el palacio de cristal de la academia, a audiencias m&aacute;s amplias.
    </p><p class="article-text">
        Mi intenci&oacute;n era recuperar ese conocimiento y convertirlo en herramientas &uacute;tiles para elaborar estrategias de fortalecimiento democr&aacute;tico: construir una base de informaci&oacute;n y an&aacute;lisis que permitiera comprender el fen&oacute;meno y, en alg&uacute;n punto, desactivarlo. En ese recorrido descubr&iacute; lo poco que sabemos. Al rastrear su genealog&iacute;a, entend&iacute; que sus ra&iacute;ces llegan mucho m&aacute;s atr&aacute;s del auge del fascismo y que su estrategia actual se dise&ntilde;&oacute; tras la Segunda Guerra Mundial, cuando parec&iacute;a que aquellas ideas hab&iacute;an desaparecido. Lo m&aacute;s importante fue comprender que debemos hacernos m&aacute;s preguntas, porque quiz&aacute; el problema no radica solo en la oferta de la derecha radical &mdash;su discurso y sus propuestas&mdash;, sino tambi&eacute;n en la demanda, en las disfuncionalidades del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Para entender esta epidemia, conviene una pregunta clave: &iquest;cu&aacute;ndo se fortalece un germen? O mejor a&uacute;n: &iquest;cu&aacute;ndo logra contagiarnos? Suele ocurrir cuando estamos debilitados. Nos cuesta percibirlo, sumidos en las preocupaciones diarias, pero las se&ntilde;ales de alarma est&aacute;n ah&iacute; y, en lugar de hacerles caso, preferimos ignorarlas.
    </p><p class="article-text">
        No es ninguna novedad afirmar que la desigualdad crece; que el miedo a lo desconocido, al futuro o a perder calidad de vida se expande; que la frustraci&oacute;n con nuestros representantes aumenta y que la confianza en la democracia cae a&ntilde;o a a&ntilde;o. Hay grietas en nuestro sistema que nos cuesta asumir. Tenemos heridas abiertas y sin tratamiento: invitaciones a propuestas radicales que prometen soluciones m&aacute;gicas y atractivas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El presidente de EE.UU, Donald Trump.                            </span>
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        &ldquo;<em>Let us make America great again</em>&rdquo;, propon&iacute;a Donald Trump en 2016, cuando a&uacute;n era un <em>outsider</em>. Pocos imaginaron que ganar&iacute;a y que, con su triunfo, abrir&iacute;a una nueva era de la derecha radical a escala global. Su llegada demostr&oacute; que los ultraderechistas hab&iacute;an sabido detectar las disfunciones del sistema y capitalizar los problemas actuales. Han construido su base sobre miedos y frustraciones. En muchos casos, su diagn&oacute;stico de la realidad no es del todo errado: han puesto sobre la mesa cuestiones que el sistema democr&aacute;tico y sus representantes no han resuelto de forma satisfactoria.
    </p><p class="article-text">
        La ultraderecha ha aprovechado ese malestar para ofrecer una &ldquo;soluci&oacute;n&rdquo; que en realidad apuesta por un orden basado en la desigualdad, la exclusi&oacute;n y el autoritarismo. As&iacute; ha convertido el supremacismo en alternativa dentro de la oferta democr&aacute;tica, y lo ha hecho jugando al despiste: sacando partido del declive cada vez m&aacute;s pronunciado de la confianza en el sistema.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo convulso, con m&aacute;s incertidumbre que hace treinta a&ntilde;os &mdash;cuando Francis Fukuyama public&oacute; <em>El fin de la historia</em>&mdash;, las fuerzas ultras ya no son marginales: compiten por gobernar, y a menudo lo consiguen. Y no es lo &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las redes de conexi&oacute;n entre estos partidos permiten un tr&aacute;fico de narrativas, agendas y estrategias mucho m&aacute;s intenso que hace pocos a&ntilde;os. Los foros de ultraderecha son ya espacios globales de lanzamiento y revitalizaci&oacute;n mutua de liderazgos. Encuentros como la Conferencia de Acci&oacute;n Pol&iacute;tica Conservadora (CPAC), con cap&iacute;tulos en Estados Unidos, M&eacute;xico, Brasil, Hungr&iacute;a, Australia o Corea del Sur, ilustran esa expansi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma la enorme eficacia de su comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica; por un lado, en el uso de redes sociales; por otro, en la creaci&oacute;n y explotaci&oacute;n de medios alternativos. El filtro que ejerc&iacute;an los medios tradicionales se ha reducido. Ning&uacute;n l&iacute;der ultra necesita ya de ellos para construir y sostener su base, al menos cuando alcanza suficiente notoriedad. Su provocaci&oacute;n estrat&eacute;gica fluye por esos canales y, favorecida por los algoritmos, circula sin demasiados obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Las ultraderechas actuales no solo explotan oportunidades hist&oacute;ricas &mdash;como la que aprovech&oacute; Le Pen en 2002&mdash;; tambi&eacute;n buscan generarlas mediante una construcci&oacute;n lenta, simb&oacute;lica y cultural. La victoria de la epidemia ultra se percibe en la normalizaci&oacute;n de su agenda y su visi&oacute;n del mundo. En algunos casos, han logrado que la erosi&oacute;n democr&aacute;tica, el deterioro institucional y la reducci&oacute;n de libertades se presenten como una supuesta salida v&aacute;lida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Delle Donne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/dia-nacio-epidemia-ultra-derrota-jean-marie-le-pen-no-freno-reinicio_129_12794707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 20:55:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que nació la epidemia ultra: por qué la derrota de Jean-Marie Le Pen no fue un freno, sino un reinicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres años de Meloni en el poder en Italia: lo que esconde la derecha radical de “buenos modales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tres-anos-meloni-italia-esconde-derecha-radical-buenos-modales_129_12703024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88777377-819a-4956-b32b-f10b255478c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres años de Meloni en el poder en Italia: lo que esconde la derecha radical de “buenos modales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien las instituciones le han puesto freno en algunos proyectos puntuales, su avance en la agenda ultraderechista no se detiene. El gradualismo con el que está transformando Italia es el verdadero peligro</p><p class="subtitle">Qué quería decir Meloni en el vídeo que ha enamorado a Pérez Reverte
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible&rdquo;. En su discurso de victoria, pronunciado el 26 de septiembre de 2022 tras conocerse su triunfo electoral, Giorgia Meloni eleg&iacute;a citar esa frase, atribuida err&oacute;neamente a San Francisco de As&iacute;s. En ella encerraba el mensaje principal de su estrategia: a partir de ahora, era una pragm&aacute;tica del poder. 
    </p><p class="article-text">
        Buscaba <a href="https://www.eldiario.es/internacional/meloni-dice-ahora-tono-mitin-vox-debio-cansancio-haciendo-esfuerzo-moderacion_1_9309083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">barrer todo tipo de acusaci&oacute;n o estigmatizaci&oacute;n ideol&oacute;gica</a> que la ubicase en el grupo de ultraderechistas europeos. Al contrario, su gobierno se destacar&iacute;a por la seriedad, la negociaci&oacute;n y la razonabilidad. En otras palabras, Meloni era otra persona. Por arte de magia hab&iacute;a abandonado la defensa de consignas asociadas al fascismo, como la famosa &ldquo;Dios, patria y familia&rdquo; que us&oacute; durante su campa&ntilde;a electoral. Ahora dec&iacute;a &ldquo;nunca haber sentido simpat&iacute;a por reg&iacute;menes antidemocr&aacute;ticos, incluido el fascista&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tan sencillo era desechar todo lo sostenido durante d&eacute;cadas? Parece que s&iacute;, porque poco despu&eacute;s de asumir el poder, gran parte de las voces pol&iacute;ticas relevantes a nivel internacional aceptaron el relato.
    </p><p class="article-text">
        Tras su victoria electoral, sorprend&iacute;an las declaraciones amigables de la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula von der Leyen, quien d&iacute;as antes de la elecci&oacute;n hab&iacute;a advertido sobre un posible triunfo de Meloni. Esto articulaba muy bien con la posici&oacute;n atlantista de la l&iacute;der de Fratelli d'Italia que no solo apoyaba a la OTAN, sino que se alejaba de Rusia al manifestar su apoyo a Ucrania. Frases como la del l&iacute;der del Partido Popular espa&ntilde;ol, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, diciendo p&uacute;blicamente que Meloni &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/politica/feijoo-abre-puerta-pactar-ultra-meloni-no-parece-homologable-partidos-extrema-derecha-europa_1_11392060.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no es homologable a otros partidos de extrema derecha</a>&rdquo; fortalecieron aquella estrategia.
    </p><p class="article-text">
        En tiempo r&eacute;cord la primera ministra se beneficiaba de un proceso de normalizaci&oacute;n in&eacute;dito que la convert&iacute;a en la nueva cara del conservadurismo continental y a la vez en una pieza fundamental para la estabilidad de una Europa polarizada y crispada ante desaf&iacute;os econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales sin resolver.
    </p><p class="article-text">
        No importaba su cercan&iacute;a con el h&uacute;ngaro Viktor Orb&aacute;n, castigado por la Uni&oacute;n Europea; tampoco pesaba su estrecha alianza con otras fuerzas ultraderechistas, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/meloni-dice-ahora-tono-mitin-vox-debio-cansancio-haciendo-esfuerzo-moderacion_1_9309083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Vox en Espa&ntilde;a</a> o el presidente paleolibertario de Argentina, Javier Milei. Meloni parec&iacute;a ser la sensaci&oacute;n pol&iacute;tica de aquel 2022.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, entre aquellos apretones de manos y sonrisas para la foto, la pregunta persist&iacute;a: <a href="https://open.spotify.com/episode/2whIJ9sMRQU96VU0lPhmVD?si=y3bpPr_bSyWAvRamz7hF2w" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&iquest;cu&aacute;les eran las prioridades del nuevo gobierno de Meloni?</a> &iquest;Qu&eacute; era lo que escond&iacute;a aquella frase que hablaba de &ldquo;lo necesario&rdquo; y, sobre todo, de &ldquo;lo posible&rdquo;? &iquest;Cu&aacute;l era la Italia que se imaginaba?
    </p><h2 class="article-text">Las guerras de Meloni</h2><p class="article-text">
        En agosto de 2023 el cineasta Georg See&szlig;len escribi&oacute; un ensayo titulado 'La sociedad como bot&iacute;n'. All&iacute; despleg&oacute; su tesis sobre la hoja de ruta de Meloni a menos de un a&ntilde;o de su asunci&oacute;n. Seg&uacute;n su an&aacute;lisis, la exmilitante del Movemento Sociale Italiano (MSI) no hab&iacute;a olvidado las bases ideol&oacute;gicas posfascistas en las que se hab&iacute;a socializado pol&iacute;ticamente desde joven. Al contrario, estaban m&aacute;s presentes que nunca y se cristalizaban en la ofensiva sistem&aacute;tica de ataque al Estado de Bienestar y los pobres, a los pol&iacute;ticos cr&iacute;ticos, a las mujeres, a los extranjeros, a las minor&iacute;as y a la cultura. Lo llam&oacute; las guerras de Meloni.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, las medidas implementadas por el gobierno liderado por Fratelli d'Italia demuestran que See&szlig;len no se equivocaba y que la orientaci&oacute;n hacia una agenda ultraderechista es evidente. Ya en marzo de 2023 se hab&iacute;a prohibido la inscripci&oacute;n en los ayuntamientos de hijos de parejas del mismo sexo en el registro civil. De hecho, hasta se impugnaron retroactivamente partidas de nacimiento desde 2017. En su cruzada ultraconservadora para recuperar la supuesta &ldquo;familia tradicional&rdquo;, que suele caracterizar al discurso de la derecha radical, en abril de 2024 se habilit&oacute; la entrada de asociaciones antiaborto a los consultorios familiares p&uacute;blicos. Algo que representa una obstaculizaci&oacute;n para el ejercicio del derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en un pa&iacute;s donde m&aacute;s del 60% de los ginec&oacute;logos manifiesta objeci&oacute;n de conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, ser pobre en la Italia de Meloni se convirti&oacute; en sin&oacute;nimo de exclusi&oacute;n. En agosto de 2023 el Instituto Nacional de Seguridad Social envi&oacute; un SMS a 169.000 familias informando de que ya no recibir&iacute;an m&aacute;s la renta b&aacute;sica, conocida en Italia como el Reddito di Cittadinanza. Este n&uacute;mero se fue ampliando con el tiempo, dejando a 850.000 familias en peores condiciones econ&oacute;micas que antes de la eliminaci&oacute;n de las ayudas, seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (ISTAT).
    </p><p class="article-text">
        La primera ministra argumentaba que nadie en condiciones de trabajar deb&iacute;a cobrar subsidios estatales, mientras que su ministra de Trabajo, Marina Calderone, declaraba que &ldquo;el trabajo existe y hay mucho&rdquo; y agreg&oacute; que la renta b&aacute;sica &ldquo;le cost&oacute; a los italianos 25.000 millones de euros en tres a&ntilde;os sin producir los resultados esperados&rdquo;. Con estas declaraciones, el Gobierno se encargaba de estigmatizar la pobreza en lugar de combatirla. Seg&uacute;n los datos publicados en octubre de 2025, referidos a 2024, la pobreza en Italia asciende al 9,8% de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A lo anterior se suma el aspecto nativista e identitario presente en el discurso de Giorgia Meloni. El ultranacionalismo combinado con una visi&oacute;n xen&oacute;foba ha sido la piedra angular de lo que la primera ministra define como la italianidad. El ser nacional se encuentra resguardado en caracter&iacute;sticas &eacute;tnicas y culturales particulares que, seg&uacute;n Meloni, se ven amenazadas por las incursiones migrantes. No es dif&iacute;cil localizar discursos p&uacute;blicos de la l&iacute;der pol&iacute;tica apoyando conspiraciones <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ideologia-mortal-popularizo-teoria-gran-reemplazo_1_9070980.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como la teor&iacute;a del &ldquo;Gran Reemplazo&rdquo;</a>, propia de la extrema derecha europea. Esa visi&oacute;n se ha visto plasmada tambi&eacute;n en sus medidas de gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, una de las primeras decisiones de Meloni en diciembre de 2022 fue establecer restricciones para las ONG que rescataban migrantes en el mediterr&aacute;neo. Con &eacute;l se limitaban los rescates a uno por salida del puerto, obligando a los barcos a retornar en cada ocasi&oacute;n, entre otras limitaciones. El caso del naufragio de Cutro en febrero de 2023 donde murieron 94 personas, incluyendo 20 menores, gener&oacute; controversia y expuso las consecuencias humanitarias negativas de este tipo de medidas.
    </p><h2 class="article-text">El premierato (fallido)</h2><p class="article-text">
        En el manual de la derecha radical en el poder se se&ntilde;ala como paso previo a una pronunciada deriva autoritaria la intromisi&oacute;n en la Justicia por parte del Ejecutivo. Esto lo representan fehacientemente casos como el de Hungr&iacute;a con Orb&aacute;n o el de El Salvador con Nayib Bukele, donde el proceso de concentraci&oacute;n de poder busca acceder al control de los tribunales mediante distintas estrategias. En 2023 el Gobierno italiano dise&ntilde;&oacute; una reforma judicial que est&aacute; pendiente de aprobaci&oacute;n por parte del Parlamento. La idea es pol&eacute;mica, ya que se considera que no solo no mejora el sistema, sino que rompe la autonom&iacute;a corporativa de la magistratura, lo que facilita que el Ejecutivo ejerza mayor influencia sobre los fiscales. Pese a las cr&iacute;ticas, Meloni pretende aprobarla antes de que finalice su mandato.
    </p><p class="article-text">
        Las reformas constitucionales son una herramienta predilecta para los gobiernos controlados por la derecha radical. El caso italiano no es la excepci&oacute;n. En noviembre de 2023 Meloni anunci&oacute; lo que ella misma ha bautizado como &ldquo;la madre de todas las reformas&rdquo;: el premierato. El nuevo sistema habilitar&iacute;a la elecci&oacute;n directa del primer ministro y un premio del 55% de los esca&ntilde;os para la alianza ganadora. Esto se traducir&iacute;a en el control de dos de los tres poderes del Estado, lo que podr&iacute;a derivar de forma casi inevitable en un hiperpresidencialismo y con ello quedar a pocos cent&iacute;metros del autoritarismo.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el proceso de aprobaci&oacute;n ha quedado estancado, puesto que Meloni no quiere quedar atada a una posible derrota. Tras la aprobaci&oacute;n inicial en el Senado en junio de 2024, el Gobierno no ha conseguido lograr las mayor&iacute;as de dos tercios necesarias para continuar con el proceso parlamentario, y esto obligar&iacute;a a llamar a un refer&eacute;ndum popular que, dado lo que indican las encuestas, podr&iacute;a resultar en un rev&eacute;s para la primera ministra. Frente a ese escenario, la l&iacute;der ultraderechista apuesta a posponer el proyecto para la siguiente legislatura. 
    </p><h2 class="article-text">El control de la historia</h2><p class="article-text">
        Una de las batallas que Meloni nunca ha abandonado, pese a sus declaraciones p&uacute;blicas cuando asumi&oacute; el gobierno, fue la del revisionismo. Tal como lo describe David Broder en su libro 'Mussolini's Grandchildren', la primera ministra insiste con la idea de abandonar las rencillas del pasado e ignorar con ello los cr&iacute;menes del fascismo y de sus posteriores defensores. Seg&uacute;n ella, el antifascismo ha sido igual de problem&aacute;tico y ha propuesto liberar a las nuevas generaciones de la mochila de aquella disputa.
    </p><p class="article-text">
        En esa narrativa supuestamente reconciliadora, Meloni hace la vista gorda ante las crecientes reivindicaciones de lemas y s&iacute;mbolos asociados al r&eacute;gimen de Mussolini. La condena a las juventudes de Fratelli d'Italia (Giovent&ugrave; Nazionale) realizando saludos romanos, gritando &ldquo;Sieg Heil&rdquo; y profiriendo insultos antisemitas brilla por su ausencia en el gobierno actual. Esta pol&iacute;tica de Meloni es considera por Broder como el &ldquo;&eacute;xito &uacute;ltimo&rdquo; de los herederos pol&iacute;ticos de Mussolini, esencialmente por haber logrado redefinir el conservadurismo bajo esos t&eacute;rminos. 
    </p><p class="article-text">
        A tres a&ntilde;os de haber asumido el poder, Meloni no ha cambiado. Sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales as&iacute; lo demuestran. El gradualismo con el que est&aacute; transformando Italia es el verdadero peligro. Si bien las instituciones le han puesto freno en algunos proyectos puntuales, su avance no parece detenerse. Especialmente si encuentra aliados en ese proceso que se vean seducidos por aquel halo de pragmatismo que ha construido en torno a su figura. La ideolog&iacute;a ultraderechista se esconde en cada una de sus decisiones y apoyarla implica normalizar una agenda antidemocr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>Franco Delle Donne. Doctor en Comunicaci&oacute;n por la FU Berlin. Autor del libro </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-epidemia-ultra/428121" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Epidemia Ultra. Del fascismo europeo a Silicon Valley: anatom&iacute;a de un fen&oacute;meno que est&aacute; conquistando el mundo&rdquo;</em></a><em>. Investigador en la Werkstatt f&uuml;r Sozialforschung Berlin.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Delle Donne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/tres-anos-meloni-italia-esconde-derecha-radical-buenos-modales_129_12703024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 20:01:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres años de Meloni en el poder en Italia: lo que esconde la derecha radical de “buenos modales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Giorgia Meloni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mito del 'modelo danés': por qué es una trampa copiar el discurso ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/mito-modelo-danes-trampa-copiar-discurso-ultra_129_12653020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c62b4a75-756a-4b7b-9cb7-0eb9505c4166_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mito del &#039;modelo danés&#039;: por qué es una trampa copiar el discurso ultra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia de Mette Frederiksen ha sido un experimento peligroso que normaliza el discurso ultraderechista y sus propuestas, a la vez que profundiza la polarización </p><p class="subtitle">De Dinamarca a Finlandia: el fin de la cultura de acogida de migrantes en los países nórdicos
</p></div><p class="article-text">
        En junio de 2019, la l&iacute;der socialdem&oacute;crata Mette Frederiksen se convirti&oacute; en primera ministra de Dinamarca con una promesa de campa&ntilde;a que incomodaba a muchos tanto dentro de su propio partido como a sus aliados pol&iacute;ticos fuera del pa&iacute;s: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mette-frederiksen-socialdemocrata-migratorias-dinamarca_1_1544549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una pol&iacute;tica migratoria restrictiva</a>.
    </p><p class="article-text">
        El discurso ten&iacute;a m&aacute;s puntos en com&uacute;n con la agenda ultraderechista que con la hist&oacute;rica visi&oacute;n multicultural del centroizquierda. Su triunfo electoral y su posterior reelecci&oacute;n en 2022 dispararon un debate sobre la estrategia pol&iacute;tica para combatir a la ultraderecha. &iquest;Acaso copiar sus propuestas xen&oacute;fobas le quitar&iacute;a la hegemon&iacute;a discursiva sobre el tema? &iquest;Era esa la soluci&oacute;n? &iquest;O en realidad estamos ante un mito de &eacute;xito que ignora los verdaderos da&ntilde;os que este rumbo pol&iacute;tico ha generado en la sociedad?
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;modelo dan&eacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El 18 de junio de 2015, la fuerza ultraderechista Dansk Folkeparti (Partido Popular Dan&eacute;s, DF) daba un golpe al obtener el 21% de los votos y con ello disparar el miedo de todo el espectro pol&iacute;tico. El p&aacute;nico llev&oacute; al resto de los partidos a realizar una lectura err&oacute;nea de la situaci&oacute;n en la que se conclu&iacute;a que la &uacute;nica forma de combatir a esa potente ultraderecha era asumir que ten&iacute;a raz&oacute;n, que el problema de Dinamarca era la inmigraci&oacute;n y que restringiendo la llegada de extranjeros se solucionar&iacute;a todo.
    </p><p class="article-text">
        La socialdemocracia compart&iacute;a ese razonamiento y con la asunci&oacute;n de un nuevo liderazgo encabezado por Mette Frederiksen se produjo un cambio de paradigma en la naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, habla con los medios de comunicación al llegar al Castillo de Christiansborg en Copenhague, Dinamarca, el 1 de octubre de 2025, para una reunión informal de los jefes de estado y de gobierno de la UE. "
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            <span class="title">
                La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, habla con los medios de comunicación al llegar al Castillo de Christiansborg en Copenhague, Dinamarca, el 1 de octubre de 2025, para una reunión informal de los jefes de estado y de gobierno de la UE.                             </span>
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        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2019, la socialdemocracia volv&iacute;a a quedar en primer lugar, incluso pese a perder un punto respecto a las elecciones anteriores. Sin embargo, algo hab&iacute;a cambiado, ya que la ultraderecha se hab&iacute;a derrumbado. El DF hab&iacute;a perdido m&aacute;s de la mitad de los votos y el centroderecha gobernante hasta ese momento hab&iacute;a crecido hasta el segundo lugar. Algunos se aventuraban a decir que Dinamarca hab&iacute;a regresado a la normalidad. Sin embargo, fue un espejismo.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo Gobierno cambi&oacute; de signo pol&iacute;tico y fue asumido por Frederiksen y los socialdemocr&aacute;tas. Tras apoyar desde la oposici&oacute;n los cuatro a&ntilde;os de pol&iacute;tica migratoria restrictiva, que inclu&iacute;a por ejemplo anuncios en medios extranjeros desalentando la solicitud de asilo en Dinamarca, la socialdemocracia opt&oacute; por continuar con ese rumbo. La ca&iacute;da del DF les daba argumentos para pensar que estaban en lo correcto, aunque segu&iacute;a siendo llamativo que un Ejecutivo controlado por un partido de centroizquierda continuase con una orientaci&oacute;n pol&iacute;tica que podr&iacute;a considerarse opuesta a los valores fundamentales de su ideolog&iacute;a como la igualdad o la fraternidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frederiksen se convirtió en portavoz de un marco propio de la ultraderecha nativista que señala al migrante como un competidor por los recursos sociales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 2020, Frederiksen estableci&oacute; una agencia gubernamental para agilizar las deportaciones. En febrero de 2021, llev&oacute; adelante una de sus propuestas de campa&ntilde;a que consisti&oacute; en la externalizaci&oacute;n del problema al procesar las solicitudes de asilo fuera de Europa y pese a que el Parlamento vot&oacute; a favor por amplia mayor&iacute;a, la ley nunca se aplic&oacute;. Sin embargo, el mero anuncio ya hab&iacute;a generado un impacto en la opini&oacute;n p&uacute;blica y a la vez en la percepci&oacute;n social sobre los extranjeros. Se trataba de una visi&oacute;n estigmatizante del migrante que era sostenida en reiteradas ocasiones por la propia primera ministra.
    </p><p class="article-text">
        Frases de la primera ministra como&nbsp;&ldquo;la inmigraci&oacute;n masiva ha destruido partes de nuestra vida cotidiana&rdquo;, expresada al semanario alem&aacute;n <a href="https://www.spiegel.de/international/europe/interview-with-danish-prime-minister-frederiksen-if-trump-wants-a-trade-war-we-will-respond-a-52b61828-fe28-4c8f-b7fd-0959330dec0a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Der Spiegel</em></a><em>,</em> son ejemplo de ello. Aunque la m&aacute;s impactante fue la manifestada en febrero de 2025 al <a href="https://www.nytimes.com/2025/02/24/magazine/denmark-immigration-policy-progressives.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>New York Times</em></a>: &ldquo;Hay un precio a pagar cuando demasiada gente entra en tu sociedad. Quienes pagan el precio m&aacute;s alto por esto son la clase trabajadora o las clases bajas&rdquo;. Con esta declaraci&oacute;n, Frederiksen se convert&iacute;a en portavoz de un marco propio de la ultraderecha nativista que se&ntilde;ala al migrante como un competidor por los recursos sociales. Una l&oacute;gica perversa que normaliza la idea de que el trabajo, la vivienda o los subsidios son botines en disputa factibles de ser arrebatados por el extranjero. El resultado es inequ&iacute;voco: convertir al extranjero en el enemigo.
    </p><h2 class="article-text">El espejismo</h2><p class="article-text">
        La reelecci&oacute;n de Frederiksen en 2022 se convirti&oacute; en una cortina de humo que ocult&oacute; los efectos colaterales del &ldquo;modelo dan&eacute;s&rdquo;. Al menos eso sostienen las publicaciones de la Fundaci&oacute;n Friedrich Ebert (FES) que analizan el tema en profundidad. En el estudio titulado<em> </em><a href="https://library.fes.de/pdf-files/bueros/stockholm/21763.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>&iquest;Modelo exitoso o trampa?</em></a>, el <em>think tank </em>alem&aacute;n concluye que el precio pagado por haber profundizado la agenda antiinmigraci&oacute;n fue demasiado alto en varios aspectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En principio el objetivo inicial de este cambio de paradigma, que impuls&oacute; Frederiksen cuando asumi&oacute; el liderazgo del partido en 2015, era reducir las solicitudes de asilo. Y seg&uacute;n los datos disponibles, es factible afirmar que han cumplido, ya que los n&uacute;meros han bajado a m&iacute;nimos hist&oacute;ricos. Sin embargo, el estudio de la FES sostiene que es enga&ntilde;oso se&ntilde;alar que las medidas de endurecimiento son el &uacute;nico factor explicativo de esta reducci&oacute;n. En efecto, la ca&iacute;da se ha dado en otros pa&iacute;ses n&oacute;rdicos como Noruega o Suecia. Acuerdos entre la Uni&oacute;n Europea y Turqu&iacute;a, el desarrollo de la guerra en Ucrania, la pandemia y otras variables globales han impactado en las solicitudes de asilo. En otras palabras, Dinamarca no destaca si la comparamos con lo que sucede actualmente en el contexto n&oacute;rdico.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, lo m&aacute;s potente del trabajo de la FES es su an&aacute;lisis del impacto de estas pol&iacute;ticas en el voto ultraderechista, es decir, en el objetivo ulterior del rumbo pol&iacute;tico socialdem&oacute;crata dan&eacute;s. Por un lado, el texto indica que hubo un trasvase de antiguos votantes del DF hacia el partido de Frederiksen, aproximadamente un 10% del total; aunque no se debi&oacute; a su apoyo a pol&iacute;tica antiinmigraci&oacute;n sino a la parte social de su agenda que se sosten&iacute;a en la bandera hist&oacute;rica del Estado de bienestar y la redistribuci&oacute;n de la riqueza. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las elecciones posteriores que se daban tras tres años de Frederiksen en el poder, el apoyo a la ultraderecha creció, aunque en este caso dividida en tres ofertas políticas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De hecho, cuando se analizan las motivaciones del voto y se pone el foco en aquellos movilizados por la antiinmigraci&oacute;n queda en evidencia que ese grupo prefiri&oacute; quedarse en el DF. Asimismo, el an&aacute;lisis menciona que, as&iacute; como la socialdemocracia recibi&oacute; algunos votos desde el electorado ultraderechista, tambi&eacute;n perdi&oacute; apoyos en sectores hist&oacute;ricamente de izquierdas por aquel viraje en la cuesti&oacute;n migratoria. Otro aspecto que explica la ca&iacute;da de la derecha radical es la importancia del tema del medio ambiente en aquella campa&ntilde;a, un elemento pr&aacute;cticamente inexistente en la narrativa del DF.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el resultado de ese 2019 segu&iacute;a siendo interpretado como una validaci&oacute;n del rumbo: &iquest;acaso la ultraderecha no hab&iacute;a perdido la mitad de los votos? En realidad no se hab&iacute;an perdido, sino que se podr&iacute;a decir que se hab&iacute;an reordenado. En efecto, el estudio de la FES se&ntilde;ala que en 2022, es decir en las elecciones posteriores que se daban tras tres a&ntilde;os de Frederiksen en el poder, el apoyo a la ultraderecha creci&oacute;, aunque en este caso dividido en tres ofertas pol&iacute;ticas: el ya mencionado DF, los Dem&oacute;cratas de Dinamarca (DD) y la Nueva Derecha (NB). El resultado conjunto representa un 15% de los votos y el ingreso de todos esos partidos al Parlamento nacional. Si a este grupo le sumamos la Alianza Liberal (LA), cuya ideolog&iacute;a apunta al libertarismo de derechas, el n&uacute;mero asciende a m&aacute;s del 17%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a sus diferencias puntuales, esta constelaci&oacute;n de partidos comparte una visi&oacute;n del mundo propia de la familia pol&iacute;tica de la derecha radical populista europea, raz&oacute;n por la cual no es descabellado pensar en eventuales alianzas para establecer bloqueos legislativos, construir hegemon&iacute;a discursiva en los medios y los debates, o incluso apoyar o formar un gobierno.&nbsp;Las encuestas actuales, por su parte, indican que tanto DF, como DD y LA crecen con fuerza y en conjunto obtendr&iacute;an diez puntos m&aacute;s que en 2022. Un crecimiento que se contrapone a la ca&iacute;da del partido de gobierno: la socialdemocracia perder&iacute;a m&aacute;s de seis puntos porcentuales si las elecciones fueran hoy.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de asumir el discurso ultra</h2><p class="article-text">
        El 20 de septiembre de 2025, la primera ministra Frederiksen anunci&oacute; cambios en su gabinete. El nombramiento de Rasmus Stoklund como nuevo ministro de Inmigraci&oacute;n e Integraci&oacute;n, considerado un <em>hardliner</em> en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica migratoria, ratific&oacute; el rumbo conservador de los socialdem&oacute;cratas en este tema. Lo que en un inicio parec&iacute;a una estrategia electoral para ganar elecciones hoy se ha convertido en una de las prioridades de Frederiksen. Incluso durante la presidencia rotativa del Consejo de la Uni&oacute;n Europea, que Dinamarca ostenta hasta fin de a&ntilde;o, la primera ministra se ha concentrado en impulsar la protecci&oacute;n de las fronteras exteriores para evitar y controlar la inmigraci&oacute;n irregular.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo es que frente a los datos no parece haber una intenci&oacute;n de modificar nada. Incluso cuando el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n social en Dinamarca da cuenta de que la profundizaci&oacute;n de la narrativa xen&oacute;foba y la aplicaci&oacute;n de medidas antiinmigraci&oacute;n han aumentado las tensiones sociales preexistentes y normalizado las propuestas ultraderechistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que termina sucediendo es la creación de un sistema de discriminación institucionalizado que ha desembocado en una sociedad desarticulada y desigual por motivos de procedencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de los socialdem&oacute;cratas ha tenido un alto coste social y ha da&ntilde;ado los derechos fundamentales de miles de inmigrantes. El Comit&eacute; Europeo contra la Tortura ha publicado <a href="https://www.ft.dk/samling/20241/almdel/reu/bilag/113/2960417.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un informe</a> en 2024 que critica las condiciones de los migrantes y refugiados en los centros de deportaci&oacute;n daneses. Adem&aacute;s, las medidas gubernamentales dificultan la <a href="https://www.migrationpolicy.org/article/denmark-migration-profile-pioneer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reunificaci&oacute;n familiar</a> provocando la separaci&oacute;n de padres e hijos con las correspondientes consecuencias para la estabilidad mental de esas personas. De hecho, la precariedad permanente y la imprevisibilidad a la que son expuestos afecta su salud mental y su integraci&oacute;n social, cuya consecuencia directa es la marginalidad y el eventual aumento de la conflictividad.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que esta pol&iacute;tica apunta a la disuasi&oacute;n, es decir, a forzar el retorno de los migrantes y refugiados y a la vez transmitir una imagen de recepci&oacute;n hostil. Sin embargo, lo que termina sucediendo es la creaci&oacute;n de un sistema de discriminaci&oacute;n institucionalizado que ha desembocado en una sociedad desarticulada y desigual por motivos de procedencia. La falta de integraci&oacute;n ha fomentado los choques culturales y con ello la cohesi&oacute;n social y la convivencia han empeorado notoriamente, no solo para los migrantes sino tambi&eacute;n para los locales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mito del modelo dan&eacute;s, m&aacute;s que representar una estrategia contra la ultraderecha, se manifiesta como un experimento peligroso que normaliza el discurso ultraderechista y sus propuestas, a la vez que profundiza la polarizaci&oacute;n en una sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Franco Delle Donne es doctor en Comunicaci&oacute;n por la FU Berlin e investigador en la Werkstatt f&uuml;r Sozialforschung Berlin. Es autor del libro '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-epidemia-ultra/428121" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Epidemia Ultra. Del fascismo europeo a Silicon valley: anatom&iacute;a de un fen&oacute;meno que est&aacute; conquistando el mundo'</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Delle Donne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/mito-modelo-danes-trampa-copiar-discurso-ultra_129_12653020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 19:14:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mito del 'modelo danés': por qué es una trampa copiar el discurso ultra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinamarca,Inmigración,Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién ha lanzado una advertencia al nuevo canciller alemán y por qué es importante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/lanzado-advertencia-nuevo-canciller-aleman-importante_129_12276008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/620b632c-7a5a-4d6f-b49b-0b9da5daba89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quién ha lanzado una advertencia al nuevo canciller alemán y por qué es importante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Merz es nombrado canciller en segunda vuelta pero no evita el daño simbólico de no haber logrado los apoyos de su propia coalición</p><p class="subtitle">Friedrich Merz, el canciller alemán que pasará a la historia por ser investido a la segunda y haber flirteado con los ultras
</p></div><p class="article-text">
        La voz de la presidenta del Bundestag, Julia Klockner (CDU), parece quebrarse cuando anuncia los resultados de la votaci&oacute;n. Apenas pasaron unos minutos de las 10 de la ma&ntilde;ana y la sorpresa recorre no solo el hemiciclo, sino tambi&eacute;n los medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales. Friedrich Merz (CDU) apenas ha conseguido 310 votos en la primera votaci&oacute;n. Necesitaba 316 para convertirse en el d&eacute;cimo canciller de la Rep&uacute;blica Federal de Alemania. Su grupo parlamentario (CDU/CSU), junto al de sus aliados socialdem&oacute;cratas, ostenta 328 esca&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; fue lo que sucedi&oacute;?
    </p><p class="article-text">
        La votaci&oacute;n fue secreta con lo cual solo cabe analizar las hip&oacute;tesis que nacen de lo sucedido en las &uacute;ltimas semanas desde que se iniciaron las negociaciones tras el triunfo de Merz en febrero. Podr&iacute;amos buscar a los indisciplinados entre las filas socialdem&oacute;cratas. Razones no faltar&iacute;an, ya que la confianza en el jefe de la CDU puede no haber sanado completamente. Especialmente en relaci&oacute;n a la votaci&oacute;n que impuls&oacute; el conservador en enero pasado sobre una moci&oacute;n respecto de la pol&iacute;tica migratoria que recibi&oacute; el apoyo de la ultraderecha. Esto represent&oacute; para muchos en las filas del SPD un gesto peligroso de Merz. Algunos llegaron a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/clasificacion-afd-organizacion-extremista-situa-merz-decision-alto-voltaje-politico_1_12268219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preguntarse si el cord&oacute;n sanitario estaba en peligro</a> y hab&iacute;a chances de una futura cooperaci&oacute;n con AfD.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuesta imaginarse que aquella situaci&oacute;n tenga impacto en la decisi&oacute;n actual luego de varias semanas de negociaciones. Adem&aacute;s, el SPD est&aacute; satisfecho con el acuerdo de coalici&oacute;n. Conseguir siete ministerios, incluyendo el de Finanzas, no es poco teniendo en cuenta que llegan del peor resultado electoral de su historia. A lo anterior tambi&eacute;n debe agregarse que el SPD ha llevado un refer&eacute;ndum partidario interno que apoy&oacute; la coalici&oacute;n con casi el 85% de los votos. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda hip&oacute;tesis sobre el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/parlamento-alemania-elige-finalmente-canciller-democristiano-merz-segunda-votacion_1_12275309.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tropiezo de Merz en la primera vuelta</a> apunta a su propio partido o a sus aliados b&aacute;varos. Es de p&uacute;blico conocimiento que en las filas de la Uni&oacute;n existen algunos descontentos con el pacto negociado con los socialdem&oacute;cratas. Pero tal vez lo que m&aacute;s ha generado rispideces ha sido la decisi&oacute;n conjunta de quitar el famoso &ldquo;freno a la deuda&rdquo; justo antes de la conformaci&oacute;n del actual Parlamento Federal. 
    </p><p class="article-text">
        Contra todo lo que se hab&iacute;a dicho en campa&ntilde;a, Merz, junto a los jefes de los otros partidos de la coalici&oacute;n, anunci&oacute; que Alemania tomar&iacute;a deuda para financiar, entre otros proyectos, un aumento del gasto en Defensa. Se justific&oacute; diciendo que las condiciones de hac&iacute;a pocos meses hab&iacute;an cambiado tras la llegada de Donald Trump al poder. Su postura respecto a Ucrania y ciertos deslices del estadounidense sobre la OTAN obligaron a revisar sus posicionamientos para encarar los desaf&iacute;os. Por ello, luego de negociar con el Partido Verde, reuni&oacute; los dos tercios de la C&aacute;mara para votar dicha reforma. Para muchos en su partido esta decisi&oacute;n fue imperdonable. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que en pol&iacute;tica los enojos pueden desvanecerse, pero eso no quita que haya habido alguna necesidad de pasar una factura o al menos avisar al canciller de que no tiene un cheque en blanco. En otras palabras, la falta de votos podr&iacute;a leerse como una advertencia. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de horas de deliberaciones entre diputados y asesores legales, se concluy&oacute; que se pod&iacute;a volver a votar ese mismo d&iacute;a si los partidos propon&iacute;an una moci&oacute;n y se aprobaba. En ese momento, Verdes y Die Linke, la izquierda poscomunista, salieron al rescate y junto a los partidos de la coalici&oacute;n firmaron la moci&oacute;n. Solo la ultraderecha se mantuvo al margen. As&iacute;, a las 15 horas se volvi&oacute; a votar y, una hora m&aacute;s tarde, Merz consigui&oacute; los votos para convertirse en canciller de Alemania.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Impacto en la confianza democr&aacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        Pese a los 325 votos es indudable que el gobierno del jefe de la CDU comienza da&ntilde;ado. La derrota en primera vuelta, algo que no hab&iacute;a sucedido nunca hasta ahora, es una se&ntilde;al de debilidad y da cuenta de una fragilidad no menor en la coalici&oacute;n gobernante. La confianza en la capacidad del eventual gobierno del democristiano para sostener acuerdos y llevar adelante decisiones ha quedado resquebrajada. El impacto fue tal que los mercados financieros cayeron al darse a conocer la noticia.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la opini&oacute;n p&uacute;blica ha recibido un mensaje negativo por parte de una clase pol&iacute;tica que evidenci&oacute; la existencia de ego&iacute;smos y una incapacidad para ser leales a lo pactado. Es cierto que hab&iacute;an sido s&oacute;lo seis d&iacute;scolos, o m&aacute;s precisamente dieciocho si sumamos el total de miembros de la CDU, la CSU y el SPD, pero el da&ntilde;o generado no es menor. 
    </p><p class="article-text">
        Ese pu&ntilde;ado de diputados y diputadas han puesto en riesgo una coalici&oacute;n y con ello alimentado el discurso de la antipol&iacute;tica que enarbola la ultraderecha de Alternative f&uuml;r Deutschland, un partido que en algunos sondeos alcanza el 25% de intenci&oacute;n de voto pese a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/clasificacion-afd-organizacion-extremista-situa-merz-decision-alto-voltaje-politico_1_12268219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haber sido declarado como fuerza de extrema derecha</a> por parte de la Oficina Federal de Protecci&oacute;n de la Ley Fundamental, es decir, un partido re&ntilde;ido con el orden democr&aacute;tico liberal que rige en Alemania. En su narrativa populista basada en el antagonismo entre el pueblo oprimido y la &eacute;lite corrupta, el fracaso de la votaci&oacute;n de hoy encaja a la perfecci&oacute;n. De hecho, sus voceros no tardaron en pedir una repetici&oacute;n de la elecciones.
    </p><p class="article-text">
        La cultura pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a alemana est&aacute; entrenada para aceptar la construcci&oacute;n de consensos entre las fuerzas pol&iacute;ticas. En efecto, en una encuesta de Infratest dimap publicada en abril pasado, el 82% de los alemanes sostiene que es bueno cuando pol&iacute;ticos y partidos hacen acuerdos para formar coaliciones de gobierno, dichos acuerdos son parte del ejercicio democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; por ver el impacto que puede tener lo sucedido hoy en esa medici&oacute;n. Especialmente si tenemos en cuenta que la democracia en s&iacute; actualmente est&aacute; siendo cuestionada. En 2024, el estudio sobre Autoritarismo de la Universidad de Leipzig indic&oacute; que si bien la inmensa mayor&iacute;a (90,4%) apoya a la democracia como sistema de gobierno, apenas el 42,3% est&aacute; contento con su funcionamiento en Alemania, lo que representa una ca&iacute;da de 15 puntos en relaci&oacute;n a 2022.
    </p><p class="article-text">
        Si el desaf&iacute;o para el nuevo gobierno alem&aacute;n era enorme antes de asumir, ahora es posible decir que ha crecido otro tanto. Ya no solo se trata de demostrar que los grandes partidos son capaces de abordar y resolver los grandes problemas de Alemania. La lista es larga, ya que tendr&aacute; que ocuparse de retomar la senda del crecimiento econ&oacute;mico, de desarrollar pol&iacute;ticas para encarar el desaf&iacute;o clim&aacute;tico y demogr&aacute;fico que cada vez se vuelven m&aacute;s palpables y de afrontar un escenario internacional impredecible y vol&aacute;til, con un factor relativamente nuevo para el pa&iacute;s: la falta de un aliado confiable al otro lado del Atl&aacute;ntico. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a todo lo mencionado debe agregarse una preocupaci&oacute;n m&aacute;s, que qued&oacute; expuesta con la votaci&oacute;n de hoy, el gobierno de Merz debe cuidarse de no decepcionar a una poblaci&oacute;n cansada y en algunas regiones demasiado cercana del voto ultraderechista. Puede ser una oportunidad y puede ser &uacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Franco Delle Donne. Doctor en Comunicaci&oacute;n por la FU Berlin. Fundador del proyecto transmedia de divulgaci&oacute;n </em><a href="https://www.epidemiaultra.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Epidemia Ultra</em></a><em> e investigador en la Werkstatt f&uuml;r Sozialforschung Berlin.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Delle Donne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/lanzado-advertencia-nuevo-canciller-aleman-importante_129_12276008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2025 19:37:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Friedrich Merz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué creció la derecha radical en Alemania?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/crecio-derecha-radical-alemania_129_12081887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f033d4e-a8b5-484a-9060-b2d896957b8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué creció la derecha radical en Alemania?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La seguridad, la inmigración, los errores de los rivales, el sentimiento de agravio de los ciudadanos del este y la precariedad ayudan a entender el fuerte ascenso de los ultras de Alternative für Deutschland</p><p class="subtitle">El día después en Berlín, con una ultraderecha en máximos: “Debemos ser conscientes de nuestra historia”</p><p class="subtitle">Datos - Quién votó a cada partido en Alemania: diez gráficos del voto por edad, género, geografía o clase social
</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de 10 millones de votantes en Alemania eligieron a la ultraderecha. El n&uacute;mero es contundente. No solo por la cantidad en t&eacute;rminos absolutos sino porque se traduce en <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mapa-resultados-elecciones-alemania-distrito-distrito_1_12074209.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 20% del electorado</a>. Alternative f&uuml;r Deutschland (AfD) se ubica el segundo lugar y consigue 10 puntos m&aacute;s respecto a la elecci&oacute;n de 2021, lo que obliga a preguntarse sobre las causas de este resultado, pero sobre todo: &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; con Alemania en cuatro a&ntilde;os si el futuro gobierno de Friedrich Merz (CDU) no cumple con las expectativas?
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os triunfos que se suman</h2><p class="article-text">
        Si comparamos los resultados con las &uacute;ltimas encuestas, el escenario no deber&iacute;a causar sorpresa. Las variaciones se encuentran dentro de los m&aacute;rgenes de error estad&iacute;sticos y, m&aacute;s all&aacute; de la sorpresa de Die Linke, que super&oacute; hasta sus propias expectativas, sucedi&oacute; lo esperable.
    </p><p class="article-text">
        La coyuntura estableci&oacute; las condiciones para que la ultraderecha consolide ese 20% que manten&iacute;a desde enero. Los atentados cometidos en las &uacute;ltimas semanas en Magdeburgo, M&uacute;nich y Berl&iacute;n reforzaron un debate que siempre beneficia a los partidos de la derecha radical populista: migraci&oacute;n y seguridad. Seg&uacute;n los datos de la encuesta de Infratest dimap, un tercio de los votantes tomaron su decisi&oacute;n electoral en funci&oacute;n de dos temas: seguridad (18%) e inmigraci&oacute;n (15%). 
    </p><p class="article-text">
        A lo anterior se suma la estrategia fallida de la Uni&oacute;n Dem&oacute;crata Cristiana (CDU) de forzar una votaci&oacute;n en el Bundestag que solo consigui&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/friedrich-merz-conservador-rompio-cordon-sanitario-extrema-derecha-acaba-ganar-elecciones-alemania_1_12077636.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poner el discurso de AfD en el centro del debate</a> en la fase m&aacute;s caliente de la campa&ntilde;a. As&iacute; fue como el trasvase electoral desde la centroderecha hacia la ultraderecha supera el mill&oacute;n de votos. Se cumple la m&aacute;xima: hablar de los temas que maneja la ultraderecha y usar sus marcos solo genera beneficios para esta.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el tema de la seguridad, existe otro dato revelador sobre el salto cuantitativo de la ultraderecha. El 55% considera que &ldquo;AfD entendi&oacute; mejor que el resto de los partidos que hay mucha gente que se siente insegura&rdquo;.&nbsp;Este n&uacute;mero representa otro peque&ntilde;o triunfo para este partido, ya que se&ntilde;ala un activo simb&oacute;lico que no todos los partidos tienen: la empat&iacute;a con el electorado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la ultraderecha tambi&eacute;n creci&oacute; a costa de exvotantes liberales (FDP) y socialdem&oacute;cratas (SPD). Un trasvase dif&iacute;cil de explicar desde lo ideol&oacute;gico. Sin embargo, para comprenderlo hay que revisar otras causas, tal vez m&aacute;s relacionadas con el incumplimiento de expectativas del gobierno anterior y a la vez la creciente frustraci&oacute;n de d&eacute;cadas que se ha sedimentado en el este del pa&iacute;s, sobre todo.
    </p><h2 class="article-text">Las privaciones del este</h2><p class="article-text">
        Si Alemania continuase dividida, ayer habr&iacute;a tenido dos resultados muy diferentes. Al menos en lo que respecta a la ultraderecha. Mientras que en el oeste obtuvo el 18%, en el este, es decir en los territorios de la antigua RDA, logr&oacute; el 32%. Se qued&oacute; con el triunfo en todos los estados federados de esa regi&oacute;n y con el mandato directo de 45 de los 48 distritos electorales. La mayor&iacute;a de ellos estaban en manos de los socialdem&oacute;cratas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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                <div class="button_election_title">Voto a candidato</div>
            </div>
        </div>

        <div id="container_explainer_election">Papeleta que vota por un partido o lista electoral que sirve para
            repartir los escaños a nivel nacional. El % de voto es similar al % de escaños.</div>


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                        coordinates: [7.462728007400468, 51.5136474992601]
                    },
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                        name: "Essen",
                        coordinates: [-1.1319, 52.6344]
                    },
                    {
                        name: "Bremen",
                        coordinates: [8.801312626625933, 53.077657610096786]
                    },
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                        name: "Dresde",
                        coordinates: [13.72719660521144, 51.052065962736116]
                    },
                    {
                        name: "Hanóver",
                        coordinates: [9.738110196089089, 52.37611403100524]
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                        name: "Núremberg",
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                    },
                ]


                // Agrupación de los datos por COUNTRY_ID y luego por YEAR
                var dataelection = d3.nest()
                    .key(function (d) {
                        return +d.geo_code;
                    })
                    .object(dataelectionoriginal.filter(function (f) {
                        return f.ranking <= 7
                    }));



                var listadoPartidos = ["CDU", "AfD", "SPD", "GRÜNE", "Die Linke", "FDP", "BSW", "FREIE WÄHLER"]


                createMapElection(polygonelection, dataelection, listadoPartidos, listCities)



            })
    })();
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    </figure><p class="article-text">
        Estos datos muestran la profunda desilusi&oacute;n que represent&oacute; el gobierno encabezado por el todav&iacute;a canciller, Olaf Scholz. Muchos sintieron que se hab&iacute;a quebrado esa promesa de mayor justicia social que hab&iacute;a llevado al poder al exalcalde de Hamburgo y exministro de Finanzas de la gran coalici&oacute;n de Angela Merkel. La inflaci&oacute;n, los recortes y, sobre todo, la desconfianza sobre la pol&iacute;tica del gobierno en relaci&oacute;n con Ucrania, alejaron a muchos votantes del este. Pero esto es solo un aspecto de la problem&aacute;tica en estas regiones. La otra gran parte tiene que ver con las &ldquo;privaciones del este&rdquo;. Un concepto que se&ntilde;ala el crecimiento de la frustraci&oacute;n y, en muchos casos, un profundo resentimiento de ciertos sectores de la poblaci&oacute;n en la antigua RDA, derivado de las consecuencias de la reunificaci&oacute;n alemana. Por un lado, por las diferencias materiales que todav&iacute;a se mantienen respecto a niveles de ingresos, oportunidades de empleo, despoblaci&oacute;n y deslocalizaci&oacute;n de empresas, entre otras. Y por otro, las diferencias simb&oacute;licas por la representaci&oacute;n &iacute;nfima de ciudadanos del este en los puestos de toma de decisiones, en las &eacute;lites pol&iacute;ticas, acad&eacute;micas, judiciales y empresariales. En resumen, percepciones que se suman a lo largo del tiempo y culminan en una sensaci&oacute;n bastante expandida en el este del pa&iacute;s, la de ser ciudadanos de segunda.
    </p><p class="article-text">
        AfD ha sabido identificar una oportunidad en ese resentimiento. Una <em>chance</em> para construir una narrativa identitaria que se base en una frustraci&oacute;n y una situaci&oacute;n objetiva desigual y, a la vez, conectarla con una agenda propia de la derecha radical: autoritaria, nativista y populista. La idea de que los &ldquo;viejos partidos&rdquo; se ocupan de los extranjeros o los refugiados y &ldquo;abandonan&rdquo; los intereses del pueblo, no la invent&oacute; AfD y tampoco es novedosa. Sin embargo, lo que consigui&oacute; este partido fue integrarla con el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/votantes-propulsan-ultraderecha-alemania-mierda_1_12075029.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descontento preexistente</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que en esta elecci&oacute;n AfD es definido como el partido en el que m&aacute;s conf&iacute;an los ciudadanos del este para defender los intereses de su regi&oacute;n, seg&uacute;n los datos de Infratest dimap.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El mundo precario</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la situaci&oacute;n del este en particular, hubo otro cambio relevante en las motivaciones del voto a la ultraderecha que indica una menor incidencia de la protesta como disparador del mismo. En 2017 apenas el 31% de los votantes de AfD lo hac&iacute;an por convencimiento. El resto eleg&iacute;a a este partido por decepci&oacute;n con el resto. En 2025 este factor se ha revertido y la porci&oacute;n que opt&oacute; por la ultraderecha por convencimiento ascendi&oacute; al 54%.
    </p><p class="article-text">
        El dato habla de la normalizaci&oacute;n progresiva de AfD y su discurso. Al igual que con otras ultraderechas en el mundo, en Alemania el margen de maniobra de la derecha radical ha crecido hasta tal punto que el 84% de sus votantes est&aacute; convencido de que su partido &ldquo;no es de derechas, sino de centro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este pensamiento encuentra su lugar en una base electoral conformada por los sectores m&aacute;s vulnerables de Alemania. En primer lugar, los obreros no calificados, entre los que AfD se impuso con el 38%, aumentando en 17 puntos los votos obtenidos en ese grupo. En segundo t&eacute;rmino, los desempleados, donde obtuvo el 34%, tambi&eacute;n 17 puntos por encima de lo logrado en 2021. Ambos grupos optaban antiguamente por alguna formaci&oacute;n de izquierdas. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>


<iframe title="La extrema derecha de AfD penetra en el voto obrero" aria-label="Gráfico de columnas" id="datawrapper-chart-bi9w3" src="https://datawrapper.dwcdn.net/bi9w3/5/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="523" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Las narrativas de AfD, que mezclan la desigualdad social existente con discursos nativistas que culpan al inmigrante o a la agenda progresista de todos los males, tienen mucha popularidad en estos sectores. Asimismo circulan teor&iacute;as conspirativas y hasta discursos aceleracionistas que generan un fuerte peligro de radicalizaci&oacute;n. Es decir, los voceros de la ultraderecha fomentan una &ldquo;reacci&oacute;n cultural&rdquo; contra valores democr&aacute;ticos fundamentales como el pluralismo o la diversidad. Pero, sobre todo, promueven una reacci&oacute;n contra otras expresiones y movimientos que amenazan su visi&oacute;n del mundo, como por ejemplo el feminismo. Este elemento en particular funciona con especial &eacute;xito entre los j&oacute;venes varones. De hecho,&nbsp;mientras que el 27% de los votantes hombres de entre 18 y 24 eligi&oacute; a AfD, solo el 15% de las mujeres j&oacute;venes lo hicieron. En efecto, el 35% de esas mujeres optaron por die Linke (La Izquierda).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>


<iframe title="La extrema derecha, 1ª opción para los jóvenes hasta 24 años" aria-label="Barras divididas" id="datawrapper-chart-0Rw1n" src="https://datawrapper.dwcdn.net/0Rw1n/5/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="369" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo punto a tener en cuenta son los abstencionistas. La participaci&oacute;n ascendi&oacute; al 82,5%, el n&uacute;mero m&aacute;s alto desde 1987. Los c&aacute;lculos de trasvase de Forschungsgruppe Wahlen indican que un cuarto de los votantes de AfD provienen de exabstencionistas. Es decir, un total de 2,3 millones de ciudadanos alemanes que en 2021 se hab&iacute;an quedado en casa fueron movilizados por la ultraderecha. Con distancia, el partido que m&aacute;s abstencionistas convoc&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Este elemento debe funcionar como se&ntilde;al de alarma. AfD es un partido pol&iacute;tico que pertenece a la familia pol&iacute;tica de las derechas radicales. Una fuerza que en caso de llegar al poder trabajar&aacute; para erosionar progresivamente el Estado de derecho, las instituciones democr&aacute;ticas, sus valores y la convivencia pac&iacute;fica en la sociedad. Por ese partido han optado gran parte de aquellos que est&aacute;n en situaciones de vulnerabilidad, que sufren la desigualdad que genera el sistema y que demuestran signos de estar perdiendo confianza en la democracia y en los partidos pol&iacute;ticos que la defienden. Si el pr&oacute;ximo gobierno no comprende que est&aacute; obligado a abordar esas disfunciones y a ofrecer no solo respuestas sino un canal de escucha a los sectores m&aacute;s afectados, Alemania puede ser escenario de una situaci&oacute;n muy seria. Y lo que pas&oacute; en Austria hace algunos meses habr&aacute; sido una premonici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Delle Donne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/crecio-derecha-radical-alemania_129_12081887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 21:29:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué creció la derecha radical en Alemania?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones Alemania,Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las elecciones en Austria con el triunfo de la derecha radical del FPÖ representan una señal de alarma para Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/victoria-fpoe-austria-problema-normalizar-agenda-ultraderecha_129_11695236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d8cbe09-7a23-480a-a715-f840691ee6b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las elecciones en Austria con el triunfo de la derecha radical del FPÖ representan una señal de alarma para Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el año 2000 surge la cuarta oleada de la ultraderecha caracterizada por la normalización, es decir, la aceptación social de partidos y de ideas que no sólo ocupan lugares políticos relevantes sino que condicionan y hasta manejan el discurso público. </p><p class="subtitle">La ultraderecha se impone en Austria por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial</p></div><p class="article-text">
        Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial han tenido lugar varias oleadas de partidos de derecha radical en Europa. El polit&oacute;logo Cas&nbsp;Mudde&nbsp;identifica cuatro. En primer lugar, en los a&ntilde;os 50 surgen los primeros partidos neonazis y neofascistas que buscaban reivindicar las ideolog&iacute;as derrotadas. Hacia finales de los 50 y hasta principios de los 80 surge&nbsp;una segunda ola de&nbsp;partidos, en este caso apoyados&nbsp;en los postulados de los intelectuales de las nuevas derechas.&nbsp;Toman fuerza los discursos&nbsp;antiimigraci&oacute;n&nbsp;apoyados en el&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/2hxwWjTZq2fAFDNswSIciJ?si=R31Pisw2T4iTIEK1s2p6fw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">racismo cultural</a>&nbsp;y&nbsp;las visiones&nbsp;etnopluralistas. La tercera ola llega entre los 80 y los 2000 y est&aacute; marcada por la profesionalizaci&oacute;n de la derecha radical y la llegada de los primeros &eacute;xitos electorales. En particular se incorporan discursos de corte populista&nbsp;(pueblo vs.&nbsp;&eacute;lite). Finalmente, a partir del a&ntilde;o 2000 surge la cuarta oleada&nbsp;caracterizada&nbsp;por la normalizaci&oacute;n de la ultraderecha, es decir, la aceptaci&oacute;n social de partidos y de ideas que no s&oacute;lo ocupan lugares pol&iacute;ticos relevantes sino que condicionan y hasta manejan el discurso p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En esta &uacute;ltima oleada se inscribe el&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultraderecha-impone-austria-primera-vez-segunda-guerra-mundial-sondeos_1_11687539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;xito electoral del&nbsp;Freiheitliche&nbsp;Partei&nbsp;&Ouml;sterreichs&nbsp;(FP&Ouml;)</a>. Un resultado que corona a&ntilde;os de legitimaci&oacute;n de su agenda y su discurso xen&oacute;fobo y ultranacionalista. El triunfo de la derecha radical austr&iacute;aca marca un punto de inflexi&oacute;n para la pol&iacute;tica del pa&iacute;s alpino, pero sobre todo para toda Europa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La sanci&oacute;n de Europa</strong></h2><p class="article-text">
        No es novedad que&nbsp;un partido ultraderechista obtenga el primer lugar. Ha sucedido en Italia con Fratelli&nbsp;d&acute;Italia&nbsp;en 2022, por ejemplo.&nbsp;Tampoco deber&iacute;a sorprender que el FP&Ouml; haga lo propio en&nbsp;Austria.&nbsp;De hecho,&nbsp;desde el a&ntilde;o 1990 sus resultados no han bajado del 10%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo&nbsp;del caso austr&iacute;aco es que fue el primer pa&iacute;s en recibir sanciones de otros Estados-miembro de la Uni&oacute;n Europea por forjar una coalici&oacute;n de gobierno incorporando un partido ultraderechista&nbsp;luego de las elecciones de 1999. Las represalias pretend&iacute;an enviar un mensaje de advertencia a toda la regi&oacute;n sobre el compromiso de cada uno de los catorce pa&iacute;ses miembros con los valores europeos y los derechos de las minor&iacute;as, los refugiados y los inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        El problema era que el FP&Ouml;&nbsp;no era una fuerza m&aacute;s de la derecha radical. Al t&iacute;pico discurso ultranacionalista, xen&oacute;fobo y&nbsp;anti-establishment&nbsp;le sumaba el liderazgo J&ouml;rg&nbsp;Haider.&nbsp;Haider&nbsp;fue un experto de la provocaci&oacute;n estrat&eacute;gica. En sus intervenciones p&uacute;blicas aprovechaba su carisma para disparar consignas revisionistas en las que banalizaba el nacionalsocialismo. Un partido cuyo l&iacute;der sosten&iacute;a abiertamente posiciones antisemitas y racistas no pod&iacute;a ser tolerado como miembro de un gobierno&nbsp;por el resto de la comunidad europea.&nbsp;Pese a todo, las sanciones duraron apenas unos meses y la coalici&oacute;n entre &Ouml;VP y FP&Ouml; continu&oacute; hasta 2007.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El canciller&nbsp;normalizador</strong></h2><p class="article-text">
        En&nbsp;2015&nbsp;se volvi&oacute;&nbsp;a configurar&nbsp;un&nbsp;debate p&uacute;blico a nivel federal favorable al&nbsp;discurso xen&oacute;fobo&nbsp;del FP&Ouml;. La llegada de miles de refugiados hacia fines del verano de ese a&ntilde;o representaba una oportunidad para desplegar su agenda ultranacionalista y&nbsp;apelar&nbsp;al populismo cl&aacute;sico que se hab&iacute;a instaurado como herramienta de comunicaci&oacute;n predilecta.&nbsp;El heredero de&nbsp;Haider, Heinz-Christian&nbsp;Strache, no dud&oacute; en intentar fomentar los miedos y la incertidumbre en aquellos sectores de la poblaci&oacute;n permeables a dicho discurso. Sin embargo, surgi&oacute; un competidor.
    </p><p class="article-text">
        No se trataba de un nuevo partido de derecha radical en Austria, sino de una figura joven y pujante que buscaba liderar un discurso antiinmigraci&oacute;n a nivel europeo:&nbsp;Sebastian&nbsp;Kurz, el ministro de Relaciones Exteriores del&nbsp;&Ouml;sterreichischerVolkspartei&nbsp;(&Ouml;VP).
    </p><p class="article-text">
        Kurz, quien inicialmente fue visto como una promesa para el conservadurismo&nbsp;del continente, adopt&oacute; una estrategia de &ldquo;integraci&oacute;n hacia la derecha&rdquo;, incorporando elementos de la agenda de la derecha radical populista,&nbsp;es decir, del propio FP&Ouml;. Desde su rol como ministro articulaba el espacio contrapuesto a lo que en aquel momento representaba la canciller alemana Angela Merkel y su posici&oacute;n respecto de la acogida de refugiados. Para los sectores reacios a la l&iacute;der germana, Kurz encarnaba un futuro prometedor para Europa.
    </p><p class="article-text">
        El &Ouml;VP supo leer el contexto y Kurz se transform&oacute; en su candidato a canciller en 2017. Durante la campa&ntilde;a no s&oacute;lo que continu&oacute; con la ret&oacute;rica antiinmigraci&oacute;n e islam&oacute;foba, sino que la profundiz&oacute;.&nbsp;Y pese a que su&nbsp;estrategia fue un &eacute;xito en t&eacute;rminos electorales,&nbsp;de hecho le permiti&oacute; convertirse en canciller,&nbsp;Kurz termin&oacute; por legitimar una visi&oacute;n pol&iacute;tica excluyente y radicalizada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que parec&iacute;a un problema para el FP&Ouml; termin&oacute; por volverse un triunfo. No s&oacute;lo por volver a formar parte de un gobierno federal, junto a Kurz, ni siquiera por haber conseguido superar su r&eacute;cord de votos al alcanzar m&aacute;s de 1,3 millones. Su victoria yac&iacute;a en la normalizaci&oacute;n de su agenda, de sus posicionamientos y de sus propuestas. Los r&eacute;ditos pol&iacute;ticos de esta situaci&oacute;n los cosechar&iacute;a algunos a&ntilde;os m&aacute;s tarde.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nacionalismo hip&oacute;crita</strong></h2><p class="article-text">
        El componente ultranacionalista del FP&Ouml; es parte integral de su discurso pol&iacute;tico. Sumado a las narrativas antiimigraci&oacute;nque suelen emplear sus voceros, el car&aacute;cter nativista resulta evidente: Austria s&oacute;lo para los nativos. De esa manera, y siguiendo los postulados de las nuevas derechas, se construye un concepto de identidad nacional atado a una etnia, a una cultura, que supuestamente debe defenderse del intruso y que comparte un inter&eacute;s com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ese discurso se fue al tacho cuando se dio a conocer el Ibiza-Gate. Una c&aacute;mara oculta mostr&oacute; c&oacute;mo los l&iacute;deres del FP&Ouml; ofrec&iacute;an contratos gubernamentales a cambio de apoyos por parte de Rusia. La corrupci&oacute;n en todo su esplendor en un acto que demostraba que los intereses de esos pol&iacute;ticos quedaban por encima de todas las normas y leyes austr&iacute;acas.El impacto fue enorme y en las elecciones anticipadas de 2019 el FP&Ouml; sufri&oacute; una ca&iacute;da de 10 puntos. Algunos se atrevieron&nbsp;a augurar el fin del partido.&nbsp;Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s sucedi&oacute; exactamente lo contrario.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El problema de &ldquo;integrar hacia la derecha&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El FP&Ouml;, al igual que otros partidos de derecha radical, trabaj&oacute; para capitalizar el apoyo de los sectores negacionistas durante la pandemia. Aquellos que renegaban de las pol&iacute;ticas de reclusi&oacute;n y de las restricciones encontraban en dicha fuerza una voz que les representaba. As&iacute; fue como poco a poco el actual l&iacute;der del partido, Herbert&nbsp;Kickl, sent&oacute; las bases para la recuperaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s importante de la llegada de&nbsp;Kickl&nbsp;radica en su decisi&oacute;n de profundizar los aspectos m&aacute;s radicalizados de su partido. En efecto, su cercan&iacute;a con el movimiento identitario, una formaci&oacute;n pol&iacute;tica de extrema derecha que entre otras ideas propone la deportaci&oacute;n masiva de no-nativos,&nbsp;es prueba de ello.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s,&nbsp;Kickl, junto a sus socios alemanes de&nbsp;AfD&nbsp;por ejemplo, tienen un posicionamiento pro-Kremlin: se manifiestan contra las sanciones a Rusia por la invasi&oacute;n a Ucrania y contra el env&iacute;o de armamento a dicho pa&iacute;s. Pareciera que el incidente de Ibiza con personal ruso hubiese sido olvidado. Sin embargo, la clave de esa relaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de eventuales apoyos financieros o log&iacute;sticos al partido, est&aacute; en lo que representa la figura de Putin para algunos sectores, especialmente los m&aacute;s conservadores. El presidentes ruso simboliza la oposici&oacute;n a los valores progresistas de Occidente. As&iacute;, el FP&Ouml; utiliza a Rusia de manera inteligente para potenciar el rechazo hacia la Uni&oacute;n Europea y sus valores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy posiblemente esta estrategia del FP&Ouml; bajo el mando de&nbsp;Kickl&nbsp;funcione porque&nbsp;se apoya en aquella normalizaci&oacute;n iniciada por&nbsp;Sebastian&nbsp;Kurz y el &Ouml;VP. Su agenda ha dejado de ser &ldquo;radical&rdquo; en aquel momento en el que fue incorporada por estos &uacute;ltimos. Ese peligro no s&oacute;lo existe en Austria. Son varios los pa&iacute;ses cuyos partidos mayoritarios consideran que la &ldquo;integraci&oacute;n hacia la derecha&rdquo; puede ser una soluci&oacute;n. El primer puesto del FP&Ouml; demuestra que tarde o temprano esa estrategia solo termina por beneficiar a la derecha radical.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Delle Donne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/victoria-fpoe-austria-problema-normalizar-agenda-ultraderecha_129_11695236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Sep 2024 19:54:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las elecciones en Austria con el triunfo de la derecha radical del FPÖ representan una señal de alarma para Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Austria,Ultraderecha,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ultraderecha no gana en Brandeburgo, pero se afianza en el este: qué significan los resultados en Alemania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultraderecha-no-gana-brandeburgo-afianza-alemania-claves-resultados-elecciones-regionales_129_11674415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5fe2d0b-5490-4756-bb15-71743c33c54a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ultraderecha no gana en Brandeburgo, pero se afianza en el este: qué significan los resultados en Alemania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones regionales ubican a Alternative für Deutschland como la fuerza más relevante a la altura de los otrora mayoritarios: sociademócratas y demócrata-cristianos. A un año de las federales qué significa esto para el país</p><p class="subtitle">Los socialdemócratas alemanes frenan el ascenso ultra y ganan por la mínima las elecciones de Brandeburgo
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro objetivo desde el principio fue impedir que Brandeburgo quedar&aacute; marcado con un sello marr&oacute;n&rdquo;. Las palabras de Dietmar Woidke en su discurso tras la victoria en las elecciones regionales expresa la satisfacci&oacute;n de un objetivo cumplido: haber evitado el triunfo de Alternative f&uuml;r Deutschland (AfD), la derecha radical alemana. Sin embargo, la fuerza ultraderechista no s&oacute;lo obtuvo el segundo lugar en estas elecciones, sino que tambi&eacute;n fue la m&aacute;s votada en vastos sectores de la sociedad, como los j&oacute;venes, los trabajadores y los sectores rurales. Tendencias que se observaron en las regionales de inicios de mes en otras regiones del Este y que demuestran que en la actualidad AfD es el partido pol&iacute;tico m&aacute;s relevante en los territorios de la exRDA.
    </p><p class="article-text">
        El 29,2% obtenido ayer por AfD se ubica entre los tres mejores resultados hist&oacute;ricos del partido. Le anteceden el segundo puesto en Sajonia (30,6%) y el primer puesto en Turingia (32,8%). De hecho, en el resto de las regiones del este las encuestas indican una intenci&oacute;n de voto tambi&eacute;n cercana al 30%. Ning&uacute;n otro partido consigue esos n&uacute;meros en toda la regi&oacute;n. Y si bien esto se debe a varias razones es posible identificar tres que son fundamentales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Miedo, enfado y frustraci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Los partidos de la derecha radical en todo el mundo se caracterizan por su capacidad para capitalizar el descontento. AfD no es la excepci&oacute;n y en el este de Alemania encuentra un terreno f&eacute;rtil para su discurso. La frustraci&oacute;n en amplios sectores se refleja en un dato contundente: entre el 67% y el 75% del electorado en el este se siente ciudadano de segunda clase.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad entre la vieja RDA y el oeste del pa&iacute;s sigue presente 33 a&ntilde;os despu&eacute;s de la Reunificaci&oacute;n. Un aspecto que no s&oacute;lo se observa en lo material, donde por el mismo trabajo en el este se gana un 25% menos, seg&uacute;n la Oficina Federal de Estad&iacute;sticas, sino que tambi&eacute;n se refleja en la conformaci&oacute;n de las &eacute;lites. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, en los puestos relevantes de toma de decisiones, ya sea en el sector p&uacute;blico como en el privado, las personas nacidas en el este est&aacute;n infrarrepresentadas. La ultraderecha se adue&ntilde;a de esta sentimiento de injusticia y en su discurso ofrece la construcci&oacute;n tengo un culpable: el resto de los partidos que le da la espalda al pueblo. Ejemplo de este discurso populista de manual son las palabras de Alice Weidel, jefa de AfD a nivel federal: &ldquo;Existen dos partidos: AfD y los otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda raz&oacute;n que potencia a la ultraderecha es el miedo. Con la narrativa polarizante se construye adem&aacute;s un escenario de decadencia moral definido por el componente nativista. Es decir, la situaci&oacute;n de desigualdad se debe a la presencia de un &ldquo;otro social&rdquo;, en este caso, los migrantes y refugiados. AfD sostiene que los recursos son empleados en estos &uacute;ltimos, postergando as&iacute; a los nativos. La creaci&oacute;n de esta competencia ficticia fomenta la xenofobia y profundiza la incertidumbre: &ldquo;&iquest;Podr&eacute; mantener mi nivel de vida?&rdquo;. El 75% de los votantes con un ingreso de hasta 1.500 euros se preocupa seriamente de que en el futuro su situaci&oacute;n empeore. Un dato que explica en cierta manera que AfD haya sostenido en las elecciones de Brandenburgo el 46% de los votos de quienes viven una mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo factor se relaciona con el rechazo hacia el gobierno federal de socialdem&oacute;cratas, liberales (FDP) y verdes (B&uuml;ndnis 90/die Gr&uuml;nen), liderado por Olaf Scholz. Su popularidad es la m&aacute;s baja desde que se mide el dato en Alemania. Y la situaci&oacute;n es tan evidente que el propio Woidke le pidi&oacute; al canciller no aparecer en la regi&oacute;n durante la campa&ntilde;a. De hecho, la estrategia le dio resultado, lo cual deja dudas sobre si Scholz realmente se beneficia del mismo o se termina de ganar el estigma de lastre pol&iacute;tico. En cualquier caso, las tres elecciones regionales de este mes marcaron que el voto a AfD se conecta con la necesidad de castigar y enviar un mensaje a Berl&iacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>No todo es inmigraci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Pese a ocupar un lugar muy importante en la agenda medi&aacute;tica, en el caso de Brandeburgo, el tema de la inmigraci&oacute;n no fue el m&aacute;s importante para la decisi&oacute;n del voto. La seguridad social y el desarrollo econ&oacute;mico quedaron por delante. La configuraci&oacute;n de esa agenda le permiti&oacute; a la socialdemocracia explotar un discurso m&aacute;s cercano a sus valores hist&oacute;ricos. La obsesi&oacute;n de algunos partidos y de ciertos l&iacute;deres de concentrarse exclusivamente en los temas que beneficia al crecimiento de la derecha radical, como es la discusi&oacute;n sobre la inmigraci&oacute;n, es un error. La estrategia de integrar el discurso ultraderechista para neutralizarlo no funciona. Por el contrario, normaliza la agenda de la derecha radical.
    </p><p class="article-text">
        Y esta din&aacute;mica queda en evidencia en el caso de nuevo partido alem&aacute;n denominado B&uuml;ndnis Sahra Wagenknecht (BSW). Esta fuerza proveniente de una escisi&oacute;n de la izquierda poscomunista ha conseguido buenos resultados en su debut electoral. En el momento de su fundaci&oacute;n se hablaba de su utilidad para frenar a la ultraderecha ya que ofrec&iacute;a un discurso populista pero desde otro lugar del espectro politico. Los datos de las tres elecciones regionales indican lo contrario. Cuando se observa el trasvase electoral entre partidos, los mayores perjudicados del surgimiento de (BSW) son las formaciones de izquierda: SPD y die Linke. Los votos provenientes del caudal de la derecha radical representan una porci&oacute;n menor en la construcci&oacute;n del electorado de esta nueva izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente la incapacidad de BSW de debilitar a la ultraderecha se deba a que su agenda se solapa con la de esta &uacute;ltima. En cuestiones de justicia social o de distribuci&oacute;n de la riqueza el partido de Wagenknecht representa en gran medida las t&iacute;picas posiciones de izquierdas, pero en relaci&oacute;n a la pol&iacute;tica migratoria y la pol&iacute;tica exterior el parecido con AfD es sorprendente. Frases como &ldquo;ya no hay m&aacute;s espacio&rdquo; de la l&iacute;der de BSW no son una excepci&oacute;n en su discurso. A lo anterior se agrega su rechazo a la posici&oacute;n del gobierno en contra de la invasi&oacute;n rusa a Ucrania. Ella exige el fin de las sanciones y la reconstrucci&oacute;n de la relaci&oacute;n con el Gobierno de Putin. Una demanda que comparte con la derecha radical. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mitad de los votos a BSW en las elecciones de Brandeburgo estuvo atada a estos dos &uacute;ltimos puntos, dejando en un papel secundario a las cuestiones sociales. En este sentido, el discurso de su l&iacute;der contribuye a la normalizaci&oacute;n de la agenda de la ultraderecha y con ello termina por fortalecerla.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;El futuro de Alemania?</strong></h2><p class="article-text">
        En medio del j&uacute;bilo y de cantos abiertamente racistas del p&uacute;blico presente, el candidato de AfD aseguraba ayer en Brandeburgo: &ldquo;Somos el partido del futuro&rdquo;. Se refer&iacute;a a un dato presente en cada una de las tres selecciones en el este: los j&oacute;venes de entre 16 y 24 a&ntilde;os votan mayoritariamente a la ultraderecha. Con una distancia de hasta 22 puntos respecto de la segunda fuerza, AfD se ha adue&ntilde;ado de esta franja de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las variables que explica esta situaci&oacute;n tiene que ver con la enorme capacidad de la ultraderecha para desenvolver una campa&ntilde;a digital, especialmente en las redes sociales para los m&aacute;s j&oacute;venes. Los v&iacute;deos de TikTok del eurodiputado Maximilian Krah con mensajes xen&oacute;fobos, ultranacionalistas y mis&oacute;ginos dirigidos mayormente a la <a href="https://www.google.com/search?q=manosfera+site%3Aeldiario.es&amp;sca_esv=e44d5ba731f3a8e3&amp;sca_upv=1&amp;rlz=1C5CHFA_enES964ES964&amp;sxsrf=ADLYWIIlnon7UL0IB_JruxXJkbO2JktXhg%3A1727087645438&amp;ei=HUTxZuS8GpCehbIP883P-Q8&amp;ved=0ahUKEwikv-js7tiIAxUQT0EAHfPmM_8Q4dUDCA8&amp;uact=5&amp;oq=manosfera+site%3Aeldiario.es&amp;gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiGm1hbm9zZmVyYSBzaXRlOmVsZGlhcmlvLmVzSK4UUNYDWJ8TcAF4AZABAJgBlAGgAYkMqgEEMTIuNbgBA8gBAPgBAZgCB6AC3gXCAgoQABiwAxjWBBhHwgINEAAYgAQYsAMYQxiKBcICDhAAGLADGOQCGNYE2AEBwgITEC4YgAQYsAMYQxjIAxiKBdgBAcICChAAGIAEGBQYhwLCAgoQABiABBhDGIoFwgIFEAAYgATCAgYQABgWGB7CAggQABiABBiiBMICBRAhGKABmAMAiAYBkAYRugYGCAEQARgJkgcDMi41oAfEGg&amp;sclient=gws-wiz-serp" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">manosfera</a> juvenil han recibido millones de visualizaciones. Este tipo de contenido alcanza a un p&uacute;blico objetivo que ya se ve afectado por problem&aacute;ticas estructurales como la desigualdad entre regiones, la falta de oportunidades laborales y el fen&oacute;meno de la despoblaci&oacute;n en los sectores rurales m&aacute;s alejados. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, TikTok no puede ser interpretado como una causa sino tal vez m&aacute;s bien como un medio. El analista Johannes Hillje pone el acento en una creciente <a href="https://share.deutschlandradio.de/dlf-audiothek-audio-teilen.html?audio_id=dira_DRW_390c7978" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura juvenil con ideas radicalizadas</a> donde adem&aacute;s del patriotismo extremo aparecen elementos como el de la masculinidad exacerbada o la identidad cultural homog&eacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las elecciones de Brandeburgo la composici&oacute;n del electorado de AfD se contrapone a la de la socialdemocracia triunfante: mientras que la ultraderecha gan&oacute; en todas las franjas de edad por debajo de los 60 a&ntilde;os, el SPD se impulso entre los mayores de 60. Algo similar sucedi&oacute; en Turingia y Sajonia pero con la Uni&oacute;n Dem&oacute;crata Cristiana (CDU). 
    </p><p class="article-text">
        Este escenario muestra que los partidos otrora mayoritarios que lideraban coaliciones y propon&iacute;an un proyecto de pa&iacute;s con diferencias ideol&oacute;gicas pero con bases democr&aacute;ticas est&aacute;n perdiendo apoyos de forma estructural en todos los territorios de Alemania del este. Y esta ca&iacute;da no es aprovechada por otros partidos democr&aacute;ticos sino que la gran beneficiada es la derecha radical.
    </p><p class="article-text">
        AfD se puede considerar victoriosa desde varios puntos de vista. El crecimiento y consolidaci&oacute;n del voto en diferentes franjas de edad construye la base para el futuro del partido, pero tal vez a&uacute;n m&aacute;s importante su amplia presencia en los parlamentos regionales termina por condicionar la formaci&oacute;n de mayor&iacute;as y propicia una profunda inestabilidad pol&iacute;tica en las coaliciones. La incertidumbre que genera ese escenario es ideal para fortalecer su discurso de decadencia y falta de liderazgo para el pa&iacute;s. O al menos para el este. 
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones federales de 2025 dar&aacute;n la pauta y si estamos frente a un fen&oacute;meno regional o si, al igual que otros pa&iacute;ses de Europa, en Alemania la ultraderecha ha podido llegar al poder.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Delle Donne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ultraderecha-no-gana-brandeburgo-afianza-alemania-claves-resultados-elecciones-regionales_129_11674415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2024 11:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ultraderecha no gana en Brandeburgo, pero se afianza en el este: qué significan los resultados en Alemania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Afd,Extrema derecha,Ultraderecha,Olaf Scholz,Alemania,Elecciones Alemania]]></media:keywords>
    </item>
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</rss>
