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    <title><![CDATA[elDiario.es - Zaina Qazzaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/zaina-alqazzaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Zaina Qazzaz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["El día que nació mi nieto, enterramos a mi hijo": cuatro historias del genocidio en la guerra silenciosa de Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/dia-nacio-nieto-enterramos-hijo-cuatro-historias-genocidio-guerra-silenciosa-gaza_1_13178885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04ee8e76-bfa8-4b96-99e4-23f9a5d5c62d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El día que nació mi nieto, enterramos a mi hijo&quot;: cuatro historias del genocidio en la guerra silenciosa de Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos hombres y dos mujeres gazatíes relatan cómo su vida cambió por completo el 7 de octubre de 2023. Después de haber sobrevivido a los bombardeos israelíes, los múltiples desplazamientos, el hambre y el sufrimiento de perder a seres queridos, intentan rehacer sus vidas en la devastada Franja</p><p class="subtitle">Trump impone un nuevo alto el fuego en Líbano que permite a Israel seguir matando y ocupando como hace en Gaza</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de dos a&ntilde;os y medio despu&eacute;s del comienzo del genocidio israel&iacute; en Gaza, los habitantes de la Franja tratan de rehacer su vida en una situaci&oacute;n que dista mucho de ser normal. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-impone-nuevo-alto-fuego-libano-permite-israel-seguir-matando-ocupando-gaza_1_13170498.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los ataques israel&iacute;es contin&uacute;an</a>, a pesar del alto el fuego que entr&oacute; en vigor el pasado mes de octubre, y desde entonces, m&aacute;s de 800 personas han sido asesinadas y m&aacute;s de 2.300, heridas. En total, Israel ha matado a m&aacute;s de 72.500 personas.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro gazat&iacute;es relatan a elDiario.es c&oacute;mo su vida ha cambiado por completo desde aquel 7 de octubre de 2023, cuando los ataques de Ham&aacute;s en el sur de Israel desataron una brutal ofensiva de represalia contra los palestinos de la Franja. Sus experiencias, sus esperanzas y su sufrimiento son diferentes, pero tienen un denominador com&uacute;n: todos han perdido a alguien durante la guerra.
    </p><h2 class="article-text">Nour Al Nimla</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Nour Al Nimla con su bebé en marzo de 2026, en la Franja de Gaza."
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                Nour Al Nimla con su bebé en marzo de 2026, en la Franja de Gaza.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nour Al Nimla, modista de 29 a&ntilde;os, se dispon&iacute;a a abrir su nuevo taller la ma&ntilde;ana del 7 de octubre, despu&eacute;s de a&ntilde;os de mucho trabajo y esfuerzo. &ldquo;No dorm&iacute; esa noche de la emoci&oacute;n. Estaba deseando inaugurar mi proyecto, pero al amanecer empezamos a o&iacute;r sonidos fuertes y no entend&iacute;amos qu&eacute; pasaba&rdquo;. En pocas horas, la emoci&oacute;n de Nour se convirti&oacute; en miedo. La noticia del estallido de la guerra se extendi&oacute; r&aacute;pidamente y el sonido de los bombardeos se intensific&oacute; por toda Ciudad de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        La joven viv&iacute;a en el barrio de Al Rimal con su marido, Adnan Hasniya, y sus hijos. Ambos ten&iacute;an un peque&ntilde;o negocio de sastrer&iacute;a para mujeres y Nour so&ntilde;aba con convertirlo en una f&aacute;brica textil. Describe su vida antes de la guerra como &ldquo;normal, la de cualquier otra familia&rdquo;. Recuerda que casi todo estaba a su alcance en la principal ciudad de la Franja y se sent&iacute;a segura en cualquier momento del d&iacute;a: &ldquo;Pod&iacute;as caminar por la calle sin miedo, las calles estaban iluminadas y hab&iacute;a gente, como si la noche fuera igual que el d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana del 7 de octubre, toda la familia de Nour y su esposo se reuni&oacute; despu&eacute;s de que empezaran a circular las noticias sobre que Israel hab&iacute;a iniciado una guerra a gran escala. Cuenta que en ese momento sus sentimientos eran contradictorios, entre el miedo por su familia y la conmoci&oacute;n porque sus planes se hubieran detenido repentinamente. &ldquo;No dejaba de pensar si deb&iacute;a abrir mi proyecto o no, pero la gente me dec&iacute;a que no saliera, que la situaci&oacute;n no era segura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, la familia pens&oacute; que la violencia durar&iacute;a solo unos d&iacute;as, como hab&iacute;a sucedido en anteriores ofensivas israel&iacute;es contra Gaza. Pero los d&iacute;as se convirtieron en semanas y, con el paso del tiempo, la situaci&oacute;n humanitaria se deterior&oacute; r&aacute;pidamente.
    </p><p class="article-text">
        Tras unos dos meses de guerra, el hambre se hizo patente. Nour cuenta que varios miembros de su familia enfermaron, entre ellos su hijo peque&ntilde;o y su madre, que ya padec&iacute;a problemas de salud. La familia no tuvo m&aacute;s remedio que huir hacia el sur de la Franja, a la localidad de Rafah, en busca de un lugar m&aacute;s seguro. &ldquo;Estaba agotada. Perd&iacute; mucho peso, hasta llegar a pesar 40 kilos&rdquo;, relata.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La lluvia entraba en la tienda, que se inundaba, y no teníamos suficientes mantas. Tenía una manta vieja y la corté para hacer ropita para mi niño</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nour Al Nimla</span>
                                        <span>—</span> modista y madre de 29 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando la familia se instal&oacute; en Rafah, Nour descubri&oacute; algo inesperado. Despu&eacute;s de unas pruebas m&eacute;dicas por la desnutrici&oacute;n y el agotamiento que padec&iacute;a, los m&eacute;dicos le dijeron que estaba embarazada de cinco meses. &ldquo;Me advirtieron de que hab&iacute;a altas probabilidades de que perdiera al beb&eacute; en cualquier momento porque mi cuerpo estaba muy d&eacute;bil&rdquo;, dice, pero la mujer pudo llegar hasta el final del embarazo.
    </p><p class="article-text">
        Desde Rafah, la familia tuvo que desplazarse de nuevo a un campamento en el sur de Gaza. En medio de las carpas y el fr&iacute;o del invierno, Nour dio a luz. La madre no pod&iacute;a acceder a lo m&aacute;s b&aacute;sico para su beb&eacute;: no hab&iacute;a leche de f&oacute;rmula ni pa&ntilde;ales ni ropa de abrigo. &ldquo;La lluvia entraba en la tienda, que se inundaba, y no ten&iacute;amos suficientes mantas&rdquo;, rememora. En esos momentos, la joven pensaba en c&oacute;mo proteger a sus hijos y en c&oacute;mo conseguir lo que les faltaba.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que en el campamento no hab&iacute;a ropa de abrigo para los m&aacute;s peque&ntilde;os y empez&oacute; a pensar en una soluci&oacute;n para que su beb&eacute; no pasara fr&iacute;o: &ldquo;Ten&iacute;a una manta vieja y la cort&eacute; para hacer ropita para mi ni&ntilde;o&rdquo;. Esa idea improvisada que naci&oacute; de la necesidad se convirti&oacute; en una peque&ntilde;a iniciativa y Nour empez&oacute; a hacer ropa para los ni&ntilde;os del campamento con las mantas que consegu&iacute;a, empleando su m&aacute;quina de coser. Afirma que con su trabajo ayud&oacute; a muchas familias que no ten&iacute;an casi nada.
    </p><p class="article-text">
        Durante la guerra, Nour tambi&eacute;n perdi&oacute; a su madre. La mujer sufr&iacute;a una enfermedad cr&oacute;nica, pero su salud empez&oacute; a empeorar debido a la falta de medicinas en Gaza y a la desnutrici&oacute;n que afectaba a toda la poblaci&oacute;n en mayor o menor medida (en agosto de 2025, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/principal-organismo-mundial-seguridad-alimentaria-declara-oficialmente-hambruna-gaza_1_12550382.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue declarada la hambruna</a>).
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                Nour Al Nimla sigue trabajando con los pocos medios disponibles en Gaza.                            </span>
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        La joven tuvo que cuidar de su madre y de sus tres hijos al mismo tiempo, en medio de las dif&iacute;ciles circunstancias. &ldquo;Sol&iacute;a ver a mi madre sufriendo y no pod&iacute;a hacer nada, incluso los medicamentos m&aacute;s b&aacute;sicos no estaban disponibles&rdquo;, lamenta. El 20 de abril de 2025, la madre de Nour muri&oacute; a los 69 a&ntilde;os y para ella fue uno de los momentos m&aacute;s duros. &ldquo;Intent&eacute; ser fuerte por mis hijos, pero perder a mi madre me impact&oacute; mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nour vive ahora en un alojamiento informal en el centro de la Franja con su marido Adnan, su hijo Mohammad (de 3 a&ntilde;os y medio), Noah (de 2 a&ntilde;os) y Adam, que naci&oacute; a principios de este a&ntilde;o. Su casa fue completamente destruida por los bombardeos de Israel.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de sastrer&iacute;a en el que trabajaban los dos c&oacute;nyuges antes de la guerra est&aacute; paralizado debido a la falta de materiales, porque Israel mantiene los pasos fronterizos de Gaza cerrados y limita la entrada tanto de la ayuda humanitaria como de cualquier bien comercial.
    </p><p class="article-text">
        Nour intenta seguir trabajando con los recursos disponibles, aunque sea a peque&ntilde;a escala: &ldquo;Nos hemos acostumbrado a empezar de cero cada vez. Podemos perderlo todo, pero siempre intentamos reconstruir nuestras vidas desde el principio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le duelen las p&eacute;rdidas humanas y materiales que ha sufrido, pero afirma que le duele m&aacute;s la imagen que se tiene de Gaza desde fuera: &ldquo;No somos personas que s&oacute;lo buscan comida y agua. Somos personas a las que les gusta trabajar, que pensamos, creamos, desarrollamos, fabricamos e inventamos. Tenemos mucho potencial y la capacidad de construir y de lograr nuestros objetivos si nos dan la oportunidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ahmed Harzallah</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ahmed Harzallah con sus hijas, en marzo de 2026, en Gaza.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ahmed Harzallah, de 41 a&ntilde;os, ten&iacute;a una vida sencilla pero estable en el campo de refugiados de Al Shati, en Ciudad de Gaza. Antes del 7 de octubre de 2023, trabajaba con sus hermanos en la construcci&oacute;n y trataba de ofrecer una vida digna a sus cinco hijos y su esposa. &ldquo;La vida era relativamente f&aacute;cil. Las cosas b&aacute;sicas estaban disponibles y los precios eran razonables, pod&iacute;amos cubrir nuestras necesidades&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene cuatro hijas, de entre 3 y 14 a&ntilde;os, y su &uacute;nico hijo, Oday, ten&iacute;a 13 a&ntilde;os. Ahmed asegura que era ambicioso y trabajador y sacaba siempre muy buenas notas: &ldquo;Sol&iacute;a decirme que quer&iacute;a ser m&eacute;dico de mayor para que me sintiera orgulloso de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 7 de octubre, Ahmed no sab&iacute;a qu&eacute; estaba ocurriendo. Llam&oacute; a su hermano para enteder qu&eacute; pasaba y, despu&eacute;s de unas horas, empez&oacute; a darse cuenta de que la guerra hab&iacute;a estallado. &ldquo;Empezamos a preguntarnos: &iquest;Qu&eacute; nos ocurrir&aacute;? &iquest;Ad&oacute;nde vamos a ir? &iquest;Qu&eacute; nos espera?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escuchaba a la gente gritando: ¿Quién está vivo? Podía escuchar lo que pasaba a mi alrededor, pero no podía ver nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ahmed Arzallah </span>
                                        <span>—</span> hombre de 41 años que perdió un ojo en un bombardeo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los ataques no paraban: &ldquo;Cada d&iacute;a nos levant&aacute;bamos con nuevas informaciones de bombardeos y destrucci&oacute;n&rdquo;. Ahmed y su familia tuvieron que dejar su casa, una decisi&oacute;n &ldquo;muy dif&iacute;cil&rdquo;, admite. Pero el peor momento lleg&oacute; varios meses despu&eacute;s. El 21 de agosto de 2024, por la noche, Oday no hab&iacute;a regresado a&uacute;n. Ahmed fue a buscar a su hijo que estaba jugando con otros ni&ntilde;os y, cuando estaban caminando de vuelta a casa &mdash;una distancia de tan s&oacute;lo 200 metros&mdash;, una fuerte explosi&oacute;n sacudi&oacute; la calle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escuchaba a la gente gritando: &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; vivo? Pod&iacute;a escuchar lo que pasaba a mi alrededor, pero no pod&iacute;a ver nada&rdquo;, recuerda. La metralla le caus&oacute; a Ahmed heridas en diferentes partes de su cuerpo y sus &oacute;rganos, perdi&oacute; tres dedos de su pie izquierdo y uno de su mano izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        Primero, recibi&oacute; tratamiento en el Hospital Al Shifa, el m&aacute;s grande Gaza y que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/quedado-hospital-importante-gaza-ultimo-asedio-israeli_3_11255093.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue cercado y asaltado en varias ocasiones por el Ej&eacute;rcito israel&iacute;</a>. Despu&eacute;s, en el Hospital Al Quds, fue sometido a varias cirug&iacute;as y estuvo inconsciente durante tres meses. Cuando empez&oacute; a recobrar la conciencia, cada vez que se despertaba, Ahmed preguntaba por su hijo. &ldquo;No dejaba de preguntar a mi familia si mi hijo se encontraba bien. Ellos me contestaban: 'Gracias a dios, est&aacute;s bien'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un tiempo, Ahmed supo que Oday hab&iacute;a muerto en la explosi&oacute;n que le caus&oacute; las heridas y, en &uacute;ltima instancia, la p&eacute;rdida del ojo izquierdo. Ahora, s&oacute;lo puede ver por su otro ojo y trata de adaptarse a sus nuevas circunstancias. No puede trabajar y depende de sus familiares para muchas tareas en su vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Ahmed dice que lo que m&aacute;s le duele es pensar en su hijo: &ldquo;A veces, cuando veo a mis hijas, me acuerdo de &eacute;l y me gustar&iacute;a que estuviera con nosotros&rdquo;. A pesar de todo, afirma que sigue teniendo esperanza en que volver&aacute; a tener una vida digna para &eacute;l y su familia: &ldquo;S&oacute;lo deseo recibir tratamiento y poder valerme por m&iacute; mismo de nuevo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Abu Jaled Al Ghoul </h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Abu Jaled Al Ghoul en la carpa donde vive actualmente, tras haber perdido su hogar.                            </span>
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        Abu Jaled Al Ghoul es un enfermero de 39 a&ntilde;os. Su familia est&aacute; compuesta por su esposa y tres hijos &mdash;los gemelos Jaled y Mahmoud, de 4 a&ntilde;os, y el menor, Mohsen, que naci&oacute; durante la guerra y sufre problemas de salud y de crecimiento debido a la desnutrici&oacute;n&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, viven en la casa de un familiar, que se encuentra medio destruida por los bombardeos. Antes de la guerra, la vida de Abu Jaled era tranquila, trabajaba como enfermero y le apasionaba su profesi&oacute;n. Hab&iacute;a estado a&ntilde;os form&aacute;ndose, trabajando sin cobrar, hasta que obtuvo una plaza en el Hospital Al Ahli de Ciudad de Gaza, uno de los de m&aacute;s renombre de la Franja. Le gustaba trabajar en urgencias, porque cre&iacute;a que era donde un enfermero pod&iacute;a aprender m&aacute;s y adquirir mayor experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Su sue&ntilde;o era continuar sus estudios de posgrado en enfermer&iacute;a, hacer un m&aacute;ster y, finalmente, un doctorado; incluso, establecer su propio centro m&eacute;dico. Poco antes de la guerra, hab&iacute;a cumplido otro de sus sue&ntilde;os: &eacute;l y sus hermanos lograron construir una casa familiar de cinco pisos en el barrio de Shuyaiya, en el este de Ciudad de Gaza. &ldquo;Nos privamos de muchas cosas para tener un hogar&rdquo;, afirma, agregando que vendieron pertenencias y pidieron dinero prestado. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la alegr&iacute;a dur&oacute; poco. Apenas seis meses despu&eacute;s de mudarse, comenz&oacute; la guerra y la casa qued&oacute; completamente destruida por los bombardeos. Abu Jaled huy&oacute; con su esposa e hijos de Shuyaiya y se refugi&oacute; en el Hospital Al Ahli, su lugar de trabajo, donde algunas familias del personal fueron alojadas en un antiguo almac&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vivir en el hospital hizo que estuviera en contacto con la cruda realidad de la guerra en todo momento. Algunos d&iacute;as, en Urgencias recib&iacute;an a entre 50 y 100 pacientes a la vez, cuenta Abu Jaled. &ldquo;Cuando llegaban tantos heridos, no pod&iacute;amos tratar a todo el mundo. Lo primero, intent&aacute;bamos detener el sangrado&rdquo;. Explica que daban prioridad a aquellos con m&aacute;s posibilidades de sobrevivir. &ldquo;A veces, nos ve&iacute;amos obligados a dejar a un paciente en condiciones extremadamente graves porque era posible salvar a alguien menos grave&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Abu Jaled y los dem&aacute;s sanitarios trabajaban muchas horas sin apenas comida o agua, a veces comiendo un solo d&aacute;til en todo el d&iacute;a, recuerda. Uno de esos d&iacute;as, en medio de los heridos, vio a un hombre que no dejaba de sangrar mientras su hijo le miraba sin saber qu&eacute; hacer. El enfermero le dijo al chico que apretara la herida de su padre con la mano. Dos semanas m&aacute;s tarde, el hombre regres&oacute; al hospital para darle las gracias por salvarle la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces, nos veíamos obligados a dejar a un paciente en condiciones extremadamente graves porque era posible salvar a alguien menos grave</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Abu Jaled Al Ghoul</span>
                                        <span>—</span> enfermero de 39 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Abu Jaled Al Ghoul junto a su familia en Ciudad de Gaza, en marzo de 2026."
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            <span class="title">
                Abu Jaled Al Ghoul junto a su familia en Ciudad de Gaza, en marzo de 2026.                            </span>
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        Las fuerzas israel&iacute;es asaltaron el Hospital Al Ahli y arrestaron a Abu Jaled y a otros trabajadores sanitarios poco despu&eacute;s del comienzo de su brutal ofensiva, en la que los centros sanitarios fueron blancos de ataques sistem&aacute;ticos. Estuvo detenido unos dos meses, en los que fue sometido a interrogatorios y presi&oacute;n constante, hasta que fue dejado en libertad en virtud de un acuerdo de intercambio de presos entre Israel y el grupo palestino Ham&aacute;s en noviembre de 2023.
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, no supo nada de su familia, hasta que por casualidad se encontr&oacute; con su hermano y, a trav&eacute;s de &eacute;l, pudo localizar a su mujer y sus hijos, que estaban desplazados en Al Mawasi (sur), adonde el Ej&eacute;rcito israel&iacute; orden&oacute; evacuar a un gran n&uacute;mero de personas. La familia permaneci&oacute; en Al Mawasi durante mucho tiempo, viviendo en una carpa y tratando de sobrevivir, ya que en los campamentos no hab&iacute;a agua potable y la comida escaseaba.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del alto el fuego de 2025, todos han regresado a Ciudad de Gaza y Abu Jaled ha vuelto a su trabajo en el hospital. Lo que m&aacute;s le preocupa es su hijo peque&ntilde;o, cuya salud se ha visto afectada por la desnutrici&oacute;n y necesitar&iacute;a ser evacuado para recibir tratamiento m&eacute;dico fuera de la Franja. &ldquo;Lo &uacute;nico que quiero es ver que mi hijo est&aacute; bien y poder ofrecer una vida digna a todos mis hijos&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">Maryam Abdullah</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Maryam Abdullah con dos de sus hijos en el campamento de desplazados donde viven en Gaza, en marzo de 2026."
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            <span class="title">
                Maryam Abdullah con dos de sus hijos en el campamento de desplazados donde viven en Gaza, en marzo de 2026.                            </span>
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        Maryam Abdullah, madre de 11 hijos y de 44 a&ntilde;os, viv&iacute;a con toda la familia en el campo de refugiados de Al Shati antes del 7 de octubre de 2023. No ten&iacute;an una fuente de ingresos estable, pero el marido de Maryam, Mohammed Abu Warda, hac&iacute;a algunos trabajos informales y la familia recib&iacute;a ayuda. &ldquo;Ten&iacute;amos una vida sencilla, pero est&aacute;bamos bien y felices todos juntos&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s del comienzo de la guerra, Maryam dej&oacute; al resto de la familia para acompa&ntilde;ar a su hija que estaba a punto de dar a luz. Cuando regres&oacute;, le dijeron que su hijo Ahmed, de 18 a&ntilde;os, hab&iacute;a sido asesinado. &ldquo;El mismo d&iacute;a que mi nieto naci&oacute;, enterramos a mi hijo&rdquo;, recuerda Maryam. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que los ataques israel&iacute;es se intensificaban, Maryam se desplaz&oacute; de un lugar a otro de Ciudad de Gaza, en busca de seguridad. No pod&iacute;a marcharse y dejar solos a sus progenitores, as&iacute; que su marido se llev&oacute; a algunos de los hijos al sur de la Franja, donde el Ej&eacute;rcito israel&iacute; orden&oacute; a toda la poblaci&oacute;n del norte reubicarse. Maryam perdi&oacute; el contacto con sus hijos debido a los cortes de electricidad y de Internet.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al principio, no me di cuenta de lo que había ocurrido... Pero después de unos minutos, no podía caminar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maryam Abdullah</span>
                                        <span>—</span> Madre de 11 hijos, dos de los cuales murieron en ataques israelíes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante dos meses enteros, no supo si sus hijos segu&iacute;an vivos. &ldquo;Sol&iacute;a preguntar en los hospitales y buscar cualquier informaci&oacute;n sobre ellos. S&oacute;lo pod&iacute;a rezar porque estuvieran bien&rdquo;, cuenta. Despu&eacute;s de un tiempo, alguien le comunic&oacute; que sus hijos se encontraban seguros en el sur y, por primera vez en semanas, sinti&oacute; algo de alivio.
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 2024, la familia fue golpeada de nuevo por la tragedia. Hab&iacute;an podido volver a Ciudad de Gaza y, una noche, escucharon una fuerte explosi&oacute;n cerca de ellos. &ldquo;Al principio, no me di cuenta de lo que hab&iacute;a ocurrido... Pero despu&eacute;s de unos minutos, no pod&iacute;a caminar&rdquo;, relata la mujer. El edificio en el que se encontraban hab&iacute;a sido atacado.
    </p><p class="article-text">
        Su hijo Mahmoud, que entonces ten&iacute;a 13 a&ntilde;os, intent&oacute; ayudarla y cogerla para salir del edificio, pero &eacute;l mismo estaba herido. &ldquo;Estaba sangrando mucho, se cay&oacute; en mi regazo y se muri&oacute;&rdquo;, dice la madre, que perdi&oacute; a su hijo y tambi&eacute;n una mano que le amputaron posteriormente.
    </p><p class="article-text">
        Maryam estuvo ingresada en el Hospital Indonesio, en el norte de Gaza, durante tres meses, en los que estaba inconsciente y fue sometida a varias operaciones. El norte de la Franja estaba asediado y su familia no sab&iacute;a si ella segu&iacute;a con vida o no. Cuando recobr&oacute; la conciencia y mejor&oacute; fue trasladada a otro hospital y, por fin, pudo reencontrarse con sus hijos, que pensaban que hab&iacute;a fallecido. &ldquo;Cuando me vieron en el hospital, no pod&iacute;an creerse que segu&iacute;a con vida&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, Maryam vive con su familia en un campamento de desplazados y dependen de la ayuda humanitaria y de las cocinas comunitarias que ofrecen platos de comida caliente a los que no puede comprar o cocinar alimentos. El principal reto para ella es adaptarse a su nueva situaci&oacute;n, en la que depende de los dem&aacute;s para cualquier cosa: &ldquo;Sol&iacute;a cuidar de todos mis hijos, ahora soy yo la que necesita que la cuiden&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las dif&iacute;ciles circunstancias, dice que intenta ser fuerte por sus hijos. &ldquo;Cada d&iacute;a rezo para que mis hijos sigan con vida&rdquo;, afirma la mujer, que tambi&eacute;n quiere mandar un mensaje fuera de Gaza: &ldquo;No nos gusta la guerra, s&oacute;lo queremos vivir en paz&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zaina Qazzaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/dia-nacio-nieto-enterramos-hijo-cuatro-historias-genocidio-guerra-silenciosa-gaza_1_13178885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 19:35:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El día que nació mi nieto, enterramos a mi hijo": cuatro historias del genocidio en la guerra silenciosa de Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Israel,Genocidio,Guerras,Palestina,Conflicto Palestina-Israel,Víctimas,Crímenes de guerra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué opina la gente en Gaza de la polémica "Junta de paz" de Trump: “Lo peor en la vida es cuando alguien decide por ti”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/opina-gente-gaza-polemica-junta-paz-trump-peor-vida-alguien-decide_1_12943727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80516477-d845-4485-8441-6fa9f510eec4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135273.jpg" width="1024" height="576" alt="Qué opina la gente en Gaza de la polémica &quot;Junta de paz&quot; de Trump: “Lo peor en la vida es cuando alguien decide por ti”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos ven los nuevos organismos creados por EEUU para gobernar Gaza como una imposición; otros creen que pueden restablecer cierta normalidad en la Franja después de dos años de guerra, desplazamiento y hambre</p><p class="subtitle">La 'Junta de Paz' de Trump para Gaza es un proyecto colonialista atroz para el que busca colaboradores</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo peor en la vida es cuando alguien que ni siquiera te conoce, la dirige y decide por ti&rdquo;, dice a elDiario.es Saad al Din Jarour ante la incertidumbre de la llamada &ldquo;Junta de Paz&rdquo; que present&oacute; Donald Trump la semana pasada. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n conoce Gaza mejor que nosotros? Somos su gente y entendemos nuestra sociedad&rdquo;, agrega el hombre de 48 a&ntilde;os que lo ha perdido todo. Era vendedor de coches, ten&iacute;a su negocio y su casa y manten&iacute;a a una familia numerosa.
    </p><p class="article-text">
        Su casa familiar en el barrio de Al Zeitun de Ciudad de Gaza fue bombardeada dos de sus hijos &mdash;de 25 y 30 a&ntilde;os&mdash; dentro y sus mujeres e hijos. Todos fueron asesinados, un total de 11 personas.
    </p><p class="article-text">
        El hombre huy&oacute; entonces al centro de la Franja con su esposa, dos hijos y dos hijas, pero un nuevo ataque provoc&oacute; un incendio en el campo de desplazados en el que se asentaban en Al Bureij y acab&oacute; con la vida de su mujer y sus hijos, excepto uno de los varones. Jarour y el hijo que sobrevivi&oacute; sufrieron quemaduras de tercer grado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toda mi familia se ha ido, s&oacute;lo mi hijo m&aacute;s joven est&aacute; conmigo&rdquo;, lamenta. &ldquo;Ya no tengo pasi&oacute;n por la vida, ya no me queda esperanza&rdquo;, agrega Jarour. El hombre siente que los organismos que van a decidir su futuro desde el exterior no significan nada para los que lo han perdido todo como &eacute;l ni para los dem&aacute;s gazat&iacute;es, que quedan excluidos de la toma de decisiones sobre su propio futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Quién conoce Gaza mejor que nosotros? Somos su gente y entendemos nuestra sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Saad al Din Jarour</span>
                                        <span>—</span> Residente de Gaza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trump ha creado este organismo para supervisar la reconstrucci&oacute;n de la Franja y decidir su futuro. Adem&aacute;s, un comit&eacute; integrado por palestinos se encargar&aacute; de administrar el territorio devastado por la brutal ofensiva israel&iacute;, siempre bajo las directrices de la Junta, aunque de momento lo har&aacute; desde el exterior.
    </p><p class="article-text">
        Los residentes de Gaza esperan las primeras decisiones y actuaciones de la Junta de Paz y del Comit&eacute; Nacional para la Administraci&oacute;n de Gaza (NCAG, por sus siglas en ingl&eacute;s), <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ahora-junta-paz-trump-gaza-quiere-incluir-putin-orban-milei_1_12918321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin saber qu&eacute; har&aacute;n ni c&oacute;mo para mejorar las duras condiciones de vida en la Franja</a>, donde la mayor&iacute;a de los m&aacute;s de dos millones de habitantes ha perdido sus hogares, a miembros de sus familias, sus trabajos y todas las formas de sustento.
    </p><p class="article-text">
        Para algunos, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/plan-20-puntos-trump-gaza_1_12642801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el plan de Trump para Gaza</a> y los organismos creados para aplicarlo son la &uacute;ltima oportunidad; para otros, es una continuaci&oacute;n de las decisiones que les han sido impuestas desde fuera una y otra vez, sin que los gazat&iacute;es tengan voz ni voto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ali Shaath, líder del comité de tecnócratas palestinos seleccionados para administrar Gaza, en una reunión en El Cairo, el 19 de enero de 2026.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Somos rehenes del hambre mientras otros deciden nuestro destino&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Por su parte, Wissam Abu Kallub ve los nuevos organismos con otra perspectiva: tiene todas sus esperanzas puestas en la reapertura del paso fronterizo de Rafah, entre Gaza y Egipto, que el l&iacute;der del NCAG, Ali Shaath, prometi&oacute; la semana pasada durante el lanzamiento de la &ldquo;Junta de Paz&rdquo; &mdash;estaba prevista en el plan de Trump, pero depende fundamentalmente del visto bueno de Israel&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        El hombre de 46 a&ntilde;os originario de Ciudad de Gaza est&aacute; separado de cuatro de sus cinco hijos desde que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-ataca-rafah-pese-presion-internacional-hamas-acepta-plan-tregua-mediadores_1_11343190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel tom&oacute; el control de Rafah</a> y lo cerr&oacute;, en mayo de 2024. Su esposa y los hijos menores de edad hab&iacute;an salido de Gaza a Egipto tras el comienzo del asalto israel&iacute;, en octubre de 2023, porque ella necesitaba tratamiento contra el c&aacute;ncer que padec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la mujer falleci&oacute; y los cuatro hijos que la acompa&ntilde;aban se han quedado en el pa&iacute;s vecino con la familia materna. &ldquo;Mis hijos est&aacute;n en Egipto y yo en Gaza. Nuestra &uacute;nica esperanza es reunirnos&rdquo;, dice a este peri&oacute;dico Abu Kallub, que se ha visto desplazado en varias ocasiones junto al &uacute;nico hijo que est&aacute; con &eacute;l dentro de la Franja.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay nadie más que pueda poner solución al asunto del paso fronterizo de Rafah, sino la Junta de Paz</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Wissam Abu Kallub</span>
                                        <span>—</span> Residente de Gaza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para el palestino, la aplicaci&oacute;n del plan de Trump y las decisiones de los nuevos organismos no son algo abstracto, sino una cuesti&oacute;n que afecta directamente a su vida y que se est&aacute; debatiendo en estos d&iacute;as, en los que se espera la apertura de Rafah. &ldquo;El cruce de Rafah es fundamental para mi vida&rdquo;, asegura, y agrega: &ldquo;No hay nadie m&aacute;s que pueda poner soluci&oacute;n a este asunto, sino la Junta de Paz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las presiones de la comunidad internacional no han funcionado hasta ahora e Israel no ha abierto el paso fronterizo de Rafah para la salida y entrada de los gazat&iacute;es, algo que podr&iacute;a permitir pr&oacute;ximamente, aunque de forma limitada. &ldquo;La esperanza siempre existe, no la hemos perdido en todo este tiempo&rdquo;, concluye Abu Kallub.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Muatasim Abu Asr est&aacute; muy pendiente de las noticias sobre el paso de Rafah, por el que salieron su mujer y sus hijos hace dos a&ntilde;os para recibir tratamiento m&eacute;dico fuera de Gaza. En noviembre de 2023, la familia fue v&iacute;ctima de un bombardeo contra un edificio en el que se hab&iacute;a refugiado en Deir al Balah, en el centro de la Franja. 
    </p><p class="article-text">
        El hombre de 38 a&ntilde;os result&oacute; herido y su cuerpo qued&oacute; parcialmente paralizado. Desde entonces, depende de sus hermanos para todo, por lo que la guerra no le arrebat&oacute; su vida, pero s&iacute; su autonom&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los palestinos somos rehenes del hambre y el desplazamiento, mientras otros deciden nuestro destino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Muatasim Abu Asr</span>
                                        <span>—</span> Residente de Gaza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Abu Asr trabajaba en la fabricaci&oacute;n de ventanas de aluminio, no ganaba mucho dinero, pero lo suficiente para tener una vida digna en Ciudad de Gaza junto a su esposa y sus hijos de 3, 4 y 6 a&ntilde;os. Ahora, no s&oacute;lo est&aacute; separado de su familia, sino que depende de los dem&aacute;s para sus necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas. &ldquo;Ya no siento nada, he perdido la esperanza en cualquier cosa, incluso el deseo de vivir&rdquo;, dice a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        Afirma que no le interesa la &ldquo;Junta de Paz&rdquo; ni el comit&eacute; tecn&oacute;crata palestino, s&oacute;lo le importa que abran el paso de Rafah para poder abandonar la Franja. &ldquo;S&oacute;lo quiero irme de Gaza para recibir tratamiento m&eacute;dico&rdquo;, insiste. Sin embargo, expresa una gran impotencia respecto a los que se han erigido en nuevos gobernantes de Gaza y que van a tomar las decisiones excluyendo a los directos implicados: &ldquo;Los palestinos somos rehenes del hambre y el desplazamiento, mientras otros deciden nuestro destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Abu Asr explica que no rechaza el plan de Trump por motivos ideol&oacute;gicos, sino porque ese plan no aborda la realidad en la que se encuentra &eacute;l y los dem&aacute;s habitantes de Gaza. &ldquo;Somos personas que amamos la vida y queremos vivir con dignidad. Somos seres humanos&rdquo;, concluye.
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                    alt="Un camión con ayuda humanitaria en la parte egipcia del paso fronterizo de Rafah, el 28 de enero de 2026."
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            <span class="title">
                Un camión con ayuda humanitaria en la parte egipcia del paso fronterizo de Rafah, el 28 de enero de 2026.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Promesas de reconstrucci&oacute;n y esperanzas</h2><p class="article-text">
        A pesar de que la &ldquo;Junta de Paz&rdquo; y el plan de Trump les son impuestos por EEUU, Said Abu al Abbas dice a elDiario.es que s&oacute;lo quiere que &ldquo;esta pesadilla termine, incluso si es a trav&eacute;s de decisiones no palestinas&rdquo;. El hombre de 43 a&ntilde;os y padre de cuatro hijos sigue de cerca los desarrollos sobre los nuevos organismos, que no rechaza de antemano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los palestinos est&aacute;n excluidos de todas las decisiones pol&iacute;ticas y es una injusticia profunda&rdquo;, asegura, pero eso no quita que tenga esperanzas en las promesas de reconstrucci&oacute;n y recuperaci&oacute;n hechas por el equipo de Trump.
    </p><p class="article-text">
        Admite que no hay garant&iacute;as de que el plan del presidente estadounidense sea aplicado, pero, despu&eacute;s de m&aacute;s de dos a&ntilde;os de genocidio en Gaza, ans&iacute;a recuperar unas condiciones m&iacute;nimas de vida. Abu al Abbas se&ntilde;ala que, incluso antes de octubre de 2023, la vida en la Franja depend&iacute;a de las circunstancias pol&iacute;ticas &ndash;el territorio estaba sometido al control israel&iacute; y a un r&iacute;gido bloqueo desde 2007, cuando Ham&aacute;s tom&oacute; el poder&ndash;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los palestinos están excluidos de todas las decisiones políticas y es una injusticia profunda</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Said Abu al Abbas</span>
                                        <span>—</span> Residente de Gaza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con la ofensiva de castigo que lanz&oacute; el Gobierno de Benjam&iacute;n Netanyahu tras los ataques del 7 de octubre de 2023 de Ham&aacute;s, las condiciones empeoraron notablemente y Abu al Abbas perdi&oacute; lo que para &eacute;l representaba la seguridad y la estabilidad: el edificio de viviendas propiedad de su familia fue da&ntilde;ado por un bombardeo al principio de la guerra y, m&aacute;s tarde, fue totalmente destruido. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os, vive con sus hijos en alojamientos temporales: &ldquo;Lo que m&aacute;s me ha dolido es perder mi hogar, el sentimiento de seguridad&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil encontrar a un gazat&iacute; que conf&iacute;e en los organismos creados <em>ad hoc</em> para ejecutar el plan de Trump, pero hay quien cree que es la &uacute;nica oportunidad de volver a tener una vida normal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me siento motivada por el comit&eacute; tecn&oacute;crata y la &rdquo;Junta de Paz&ldquo;, creo que pueden llevarnos de vuelta a una buena vida&rdquo;, dice Fatima Jalil, de 33 a&ntilde;os y madre de cuatro hijos adolescentes. La mujer originaria de Jan Yunis, una de las localidades m&aacute;s castigadas por los bombardeos y las operaciones terrestres israel&iacute;es, admite que los palestinos no tienen un papel en las nuevas entidades, pero espera que eso cambie en el futuro: &ldquo;S&eacute; que los palestinos no tienen un rol efectivo y que otros controlan todo, pero las cosas cambiar&aacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos no está en nuestras manos, pero no vamos a dejar de intentarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fatima Jalil</span>
                                        <span>—</span> Residente de Gaza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ella era maestra de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/carpas-material-escolar-lluvia-volver-aulas-anos-genocidio-gaza_1_12846284.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ofrec&iacute;a educaci&oacute;n a unos 300.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as</a> de primaria antes de la guerra. Durante el asalto israel&iacute;, sigui&oacute; intentando dar clases a los alumnos a trav&eacute;s de internet, a pesar de las muchas dificultades. El sistema educativo colaps&oacute; en la Franja, al igual que el sanitario y que todos los servicios b&aacute;sicos, que tendr&iacute;an que ser restablecidos en los pr&oacute;ximos meses por el Comit&eacute; Nacional para la Administraci&oacute;n de Gaza. 
    </p><p class="article-text">
        La familia de Jalil tuvo que huir de su casa por los bombardeos en la primavera de 2024 y, desde entonces, ha vivido en una carpa en diferentes zonas costeras de Gaza, donde se hacina la mayor&iacute;a de los desplazados.
    </p><p class="article-text">
        La joven mujer dice que la guerra les ha quitado pr&aacute;cticamente todo, pero no la esperanza: &ldquo;Lo hemos perdido todo, pero todav&iacute;a tenemos esperanza de que la vida vuelva a ser la que era&rdquo;. Para ello, se muestra confiada en los nuevos organismos y en la segunda fase del plan de Trump, al mismo tiempo que reconoce tener miedo respecto al futuro debido a la falta de certezas. &ldquo;Nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos no est&aacute; en nuestras manos, pero no vamos a dejar de intentarlo&rdquo;, asegura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zaina Qazzaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/opina-gente-gaza-polemica-junta-paz-trump-peor-vida-alguien-decide_1_12943727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 20:58:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué opina la gente en Gaza de la polémica "Junta de paz" de Trump: “Lo peor en la vida es cuando alguien decide por ti”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Donald Trump,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En carpas, sin material escolar y bajo la lluvia: volver a las aulas tras dos años de genocidio en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/carpas-material-escolar-lluvia-volver-aulas-anos-genocidio-gaza_1_12846284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3a4a0be-8aa5-4185-81a8-f2a99a9abb55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En carpas, sin material escolar y bajo la lluvia: volver a las aulas tras dos años de genocidio en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La educación quedó en gran medida paralizada por la brutal ofensiva israelí contra la Franja. Desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre, el sistema educativo se ha puesto en marcha de nuevo, con grandes limitaciones y retos</p><p class="subtitle">El plan de Trump para Gaza se atasca y nadie sabe cómo avanzar: “El problema son los detalles técnicos”</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mapa-israel-arrasado-gaza-carreteras-cosechas-ciudades-enteras-poblacion-destruida_1_12661826.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de dos a&ntilde;os perdidos debido a la brutal guerra de Israel</a>, los estudiantes de Gaza han vuelto a las aulas, en medio de la devastaci&oacute;n y de un fr&aacute;gil alto el fuego desde el pasado 10 de octubre. La Franja est&aacute; actualmente dividida en dos, y la poblaci&oacute;n, hacinada y desplazada en la mitad occidental del territorio palestino donde las escuelas, los hospitales y otros servicios han vuelto a funcionar con los pocos medios de los que disponen. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siento que me he perdido muchas cosas, como si dos a&ntilde;os de mi vida hubieran desaparecido&rdquo;, lamenta Fayez Abdeljawad, de 16 a&ntilde;os. El estudiante de bachillerato representa a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/vuelta-cole-gaza-escuelas-bombardeadas-convertidas-refugios-desplazados_1_11616284.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una generaci&oacute;n de j&oacute;venes cuya formaci&oacute;n se vio interrumpida</a> cuando Israel lanz&oacute; su ofensiva de castigo contra Gaza en octubre de 2023, tras los ataques de Ham&aacute;s contra el sur del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Fayez relata a elDiario.es que no ha recibido un certificado, sino que ha pasado directamente de curso y ahora acude a un centro temporal afiliado al Ministerio de Educaci&oacute;n gazat&iacute; para continuar sus estudios. &ldquo;Estudio en el centro, pero no me siento bien. Me siento perdido, no es como ir al instituto y hay muchas cosas que no consigo comprender&rdquo;. Es dif&iacute;cil estudiar en estas circunstancias. &ldquo;Estoy bajo mucha presi&oacute;n y no consigo concentrarme&rdquo;, agrega. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me gustaría ser como cualquier otro chico que estudia normalmente. Pero en Gaza, más que estudiando, hemos estado huyendo de la muerte</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fayez Abdeljawad</span>
                                        <span>—</span> Estudiante de secundaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La guerra no ha causado solo un par&oacute;n de dos a&ntilde;os en la educaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ha tenido un gran impacto emocional en los m&aacute;s j&oacute;venes. Incluso a d&iacute;a de hoy, con un alto el fuego en vigor, la violencia y la incertidumbre contin&uacute;an en la Franja, donde casi 400 palestinos han sido asesinados desde el 10 de octubre. &ldquo;Me gustar&iacute;a ser como cualquier otro chico que estudia normalmente. Pero en Gaza, m&aacute;s que estudiando, hemos estado huyendo de la muerte&rdquo;, dice Fayez. Para &eacute;l, lo mejor de volver a estudiar es poder ver a sus amigos, al menos un rato cada d&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Resiliencia y esperanza&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mariam Said, de 17 a&ntilde;os, acaba de terminar sus estudios, algo que hizo durante la guerra, con muchas dificultades por el desplazamiento y el hambre que ha afectado a la gran mayor&iacute;a de los m&aacute;s de dos millones de gazat&iacute;es. &ldquo;Perder mi casa y estar desplazada en una zona fronteriza hizo que estudiar fuera muy complicado. Estudiaba <em>online </em>yo sola, a veces con una luz tenue, otras veces con cortes de luz y de internet; tambi&eacute;n con la falta de comida que dificultaba mucho la concentraci&oacute;n&rdquo;, explica a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pas&eacute; por momentos en los que sent&iacute; que estaba perdiendo la motivaci&oacute;n. Pero mis padres siempre me apoyaron y volv&iacute; a estudiar con la esperanza de lograr mis sue&ntilde;os acad&eacute;micos, a pesar de las circunstancias&rdquo;, afirma la adolescente, quien desea seguir estudiando &ldquo;en un entorno seguro&rdquo;, fuera de la Franja, de la que a&uacute;n no pueden salir los palestinos porque Israel mantiene cerradas todas las fronteras. Mariam asegura que para ella &ldquo;la educaci&oacute;n no es solo conocimiento sino resiliencia y esperanza, una herramienta para hacer frente a las dificultades&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una maestra imparte clase en una carpa, en el barrio de Tal al Hawa, en Ciudad de Gaza, el 9 de diciembre de 2025.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los sue&ntilde;os y el futuro de muchos estudiantes como Mariam y Fayez penden de un hilo, a la espera de c&oacute;mo se desarrollar&aacute;n los acontecimientos en Gaza <a href="https://www.eldiario.es/internacional/plan-paz-trump-gaza-atasca-nadie-avanzar-problema-son-detalles-tecnicos_1_12835023.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con base en el plan del presidente Donald Trump</a> y la voluntad de Israel, que est&aacute; retrasando el paso a la segunda fase del alto el fuego. A pesar de esa incertidumbre y de que muchos colegios est&aacute;n destruidos, el sistema educativo gazat&iacute; ha vuelto a ponerse en marcha con escasos recursos para que los alumnos no pierdan otro a&ntilde;o m&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Educaci&oacute;n formal e informal</h2><p class="article-text">
        El director general de supervisi&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n en Gaza, Hatem Shahadeh, explica que el sistema educativo est&aacute; gestionado por el ministerio, que colabora con la sociedad civil debido a la falta de medios, y por las agencias de la ONU, encabezadas por la Agencia para los Refugiados Palestinos (UNRWA), que antes del genocidio ofrec&iacute;a educaci&oacute;n en 188 centros en toda la Franja a casi 300.000 alumnos de primaria y contaba con casi 10.000 profesores. Actualmente, la UNRWA y otras agencias de Naciones Unidas dan clases a m&aacute;s de 226.400 alumnos en unos 450 centros de ense&ntilde;anza temporales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los estudiantes est&aacute;n divididos en dos grupos: los que reciben clases <em>online</em> a trav&eacute;s del Ministerio de Educaci&oacute;n y los que acuden a centros de ense&ntilde;anza aprobados por el ministerio. Algunos de los centros est&aacute;n gestionados directamente por Educaci&oacute;n, con sus empleados, y otros por organizaciones de la sociedad civil. Aparte, est&aacute;n los estudiantes que reciben educaci&oacute;n de la UNRWA&rdquo;, detalla Shahadeh a elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El director general de supervisi&oacute;n educativa se&ntilde;ala que las primeras iniciativas para reanudar la educaci&oacute;n fueron lanzadas individualmente por maestros para los ni&ntilde;os desplazados, luego distintas ONG los apoyaron y, por &uacute;ltimo, el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) y el ministerio est&aacute;n promoviendo estos puntos de ense&ntilde;anza informales que han ido surgiendo en toda la Franja. Shahadeh destaca que es importante la coordinaci&oacute;n con el Ministerio de Educaci&oacute;n para que estos centros sean acreditados y supervisados y para que los estudiantes vean sus estudios reconocidos de forma oficial m&aacute;s adelante.
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                    alt="La escuela de Al Kamiliya, en Ciudad de Gaza, reabrió sus puertas este curso después de dos años cerrada, a pesar de los daños que ha sufrido el edificio y sus alrededores."
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            <span class="title">
                La escuela de Al Kamiliya, en Ciudad de Gaza, reabrió sus puertas este curso después de dos años cerrada, a pesar de los daños que ha sufrido el edificio y sus alrededores.                            </span>
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        Por su parte, Jamal Abu Kashef, doctor en Educaci&oacute;n y Psicolog&iacute;a, explica a elDiario.es que la necesidad de reanudar la educaci&oacute;n se plasm&oacute; ya antes del cese el fuego en iniciativas comunitarias. Docentes y otras personas preocupadas por la educaci&oacute;n de los m&aacute;s peque&ntilde;os se coordinaron y empezaron a ofrecer clases en refugios, tiendas de campa&ntilde;a y escuelas abandonadas para ense&ntilde;ar conceptos b&aacute;sicos a los ni&ntilde;os y, sobre todo, para ayudarles a distraerse de la guerra. Esas iniciativas fueron creciendo y se han llegado a impartir matem&aacute;ticas, ciencias, idiomas y otras materias, de forma informal, en las carpas de los campos de desplazados.
    </p><p class="article-text">
        Abu Kashef destaca que el objetivo no era solo el aprendizaje acad&eacute;mico, sino tambi&eacute;n que los ni&ntilde;os mantuvieran unas rutinas sociales y mentales, evitando que perdieran la habilidad de leer, escribir o hacer c&aacute;lculos matem&aacute;ticos y facilitando su posterior reincorporaci&oacute;n a la educaci&oacute;n formal. &ldquo;Intentamos compensar un poco las lagunas acad&eacute;micas, pero el verdadero objetivo es evitar un deterioro [psicol&oacute;gico]. Tener una rutina de estudio es una terapia en s&iacute; misma&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una tienda de campaña es un refugio por la mañana y un aula por la tarde. Los recursos son muy escasos y el personal está agotado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jamal Abu Kashef</span>
                                        <span>—</span> Doctor en Educación y Psicología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La coordinaci&oacute;n con las familias ha sido fundamental en este marco de ense&ntilde;anza informal, con reuniones semanales con los padres y comit&eacute;s locales para gestionar las carpas donde se imparten las clases.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, destaca que los retos son muchos. &ldquo;Una tienda de campa&ntilde;a es un refugio por la ma&ntilde;ana y un aula por la tarde. Los recursos son muy escasos y el personal est&aacute; agotado&rdquo;, lamenta. Los maestros necesitan formaci&oacute;n para gestionar las clases informales y ofrecer apoyo psicol&oacute;gico a los alumnos. &ldquo;El mayor reto es ofrecer educaci&oacute;n en una situaci&oacute;n de emergencia, sin tener las herramientas de emergencia&rdquo;, agrega Abu Kashef.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La amenaza del temporal</h2><p class="article-text">
        A todos los retos, ahora se suma <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muertos-gaza-derrumbe-edificios-frio-causados-fuerte-temporal_1_12840080.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mal tiempo que ha causado inundaciones en Gaza</a> y ha dejado inutilizables muchas carpas y hecho colapsar edificios que ya estaban muy da&ntilde;ados por los ataques israel&iacute;es. Seg&uacute;n la Oficina de Coordinaci&oacute;n Humanitaria de la ONU (OCHA), miles de alumnos se han quedado sin clases en los centros de ense&ntilde;anza temporales de Naciones Unidas a causa del temporal que ha azotado la Franja desde la semana pasada.
    </p><p class="article-text">
        Abu Kashef advierte de que el mal tiempo ha empeorado una situaci&oacute;n que ya era cr&iacute;tica y que puede poner en riesgo el a&ntilde;o acad&eacute;mico, ya que ha interrumpido las clases presenciales y ha afectado pr&aacute;cticamente a todos los alumnos. El temporal de lluvia y viento &ldquo;es un factor adicional que profundiza la crisis de la educaci&oacute;n en Gaza y evidencia la necesidad urgente de buscar soluciones que garanticen, al menos, el derecho b&aacute;sico de los estudiantes a una educaci&oacute;n continuada y segura&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una escuela de la UNRWA en la localidad de Jan Yunis, en el sur de Gaza, dañada por los ataques de Israel, el 18 de noviembre de 2025."
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            <span class="title">
                Una escuela de la UNRWA en la localidad de Jan Yunis, en el sur de Gaza, dañada por los ataques de Israel, el 18 de noviembre de 2025.                            </span>
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        A pesar de todo, el experto en Educaci&oacute;n y Psicolog&iacute;a cree que en Gaza existe una oportunidad para crear un sistema educativo m&aacute;s flexible que el que exist&iacute;a antes del genocidio. &ldquo;Debemos integrar estos modelos informales en las pol&iacute;ticas del ministerio. No podemos volver al mismo sistema de ense&ntilde;anza fr&aacute;gil que colaps&oacute; con el primer bombardeo&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">La UNRWA retoma su actividad</h2><p class="article-text">
        La UNRWA hab&iacute;a sido el principal proveedor de educaci&oacute;n primaria en Gaza antes del brutal asalto israel&iacute; de octubre de 2023, con casi 200 escuelas en toda la Franja que funcionaban con dos y hasta tres turnos diarios. En los pasados dos a&ntilde;os, la mayor&iacute;a de sus centros han sido da&ntilde;ados en parte o destruidos completamente por los ataques israel&iacute;es y el 95% de los edificios que funcionaban como escuelas han servido de refugio para los desplazados, seg&uacute;n datos de la agencia. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la UNRWA ha sido blanco de una campa&ntilde;a de desprestigio por parte de Israel, que<a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-aprueba-ley-prohibe-agencia-onu-refugiados-palestinos-operar-pais_1_11771125.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-aprueba-ley-prohibe-agencia-onu-refugiados-palestinos-operar-pais_1_11771125.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha prohibido sus actividades en el pa&iacute;s y su coordinaci&oacute;n con las autoridades hebreas</a>, lo cual hace muy dif&iacute;cil sus operaciones en los territorios palestinos, incluida Gaza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Imparto cuatro clase, tres días a la semana, en medio de grandes dificultades psicológicas para los alumnos y también para nosotros, los maestros; así como de los temores de los padres por sus hijos y de la escasez de material educativo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nabil Radwan</span>
                                        <span>—</span> Profesor de la UNRWA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Nabil Radwan es uno de los m&aacute;s de 7.000 maestros que trabajan para la UNRWA y lanz&oacute; una iniciativa cuando la guerra entr&oacute; en su segundo a&ntilde;o para llenar el vac&iacute;o dejado por la suspensi&oacute;n de una parte de los servicios de la agencia: cre&oacute; grupos de WhatsApp con los alumnos para organizar clases <em>online</em>, a pesar de que muchos de ellos no ten&iacute;an tel&eacute;fonos m&oacute;viles o ten&iacute;an que lidiar con cortes de electricidad y de la conexi&oacute;n a internet. Posteriormente, empez&oacute; a organizar clases presenciales en algunas escuelas que segu&iacute;an en pie en Nuseirat, Deir al Balah y Maghazi, en el centro de la Franja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, Radwan ha vuelto a impartir clases, aunque lamenta que hay muchas necesidades que no pueden ser cubiertas. &ldquo;Mi mayor alegr&iacute;a es ver que los ni&ntilde;os vuelven a las clases, incluso en estas dif&iacute;ciles circunstancias&rdquo;, afirma. &ldquo;Imparto cuatro clases, tres d&iacute;as a la semana, en medio de grandes dificultades psicol&oacute;gicas para los alumnos y tambi&eacute;n para nosotros, los maestros; as&iacute; como de los temores de los padres por sus hijos y de la escasez de material educativo, desde cuadernos y libros, hasta pupitres&rdquo;, explica Radwan a este medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os que, por ejemplo, han perdido a miembros de su familia necesitan apoyo psicol&oacute;gico de profesionales, agrega. El maestro considera que el primer paso debe ser reconstruir las escuelas, pero tambi&eacute;n ofrecer apoyo psicol&oacute;gico a los estudiantes. &ldquo;No trabajamos solo como maestros, sino tambi&eacute;n como especialistas en educaci&oacute;n y psicolog&iacute;a porque los alumnos est&aacute;n en nuestras manos&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños de Gaza han sido privados ya de su tercer curso escolar en una situación horrible. Hay un riesgo real de que sean una generación perdida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jonathan Fowler</span>
                                        <span>—</span> Jefe de comunicaciones de la UNRWA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Actualmente, unos 63.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as acuden a centros de ense&ntilde;anza temporales de la UNRWA, destinados especialmente a los m&aacute;s peque&ntilde;os que no pueden estudiar solos o los que est&aacute;n empezando la educaci&oacute;n b&aacute;sica. En esos centros se les ense&ntilde;a a leer, escribir y hacer c&aacute;lculos matem&aacute;ticos, pero tambi&eacute;n reciben apoyo psicosocial y realizan actividades. Jonathan Fowler, jefe de comunicaciones de la UNRWA, explica a elDiario.es que la agencia intenta aumentar sus servicios y el n&uacute;mero de centros temporales, al igual que otras organizaciones y agencias de la ONU. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n es una parte esencial de la vida de los ni&ntilde;os en todo el mundo. Los ni&ntilde;os de Gaza han sido privados ya de su tercer curso escolar en una situaci&oacute;n horrible. Hay un riesgo real de que sean una generaci&oacute;n perdida&rdquo;, alerta Fowler, agregando que es necesario hacer mucho m&aacute;s para ofrecerles educaci&oacute;n a los alrededor de 600.000 escolares que hay en la Franja. &ldquo;Eso incluye poder introducir [en Gaza] suministros para la educaci&oacute;n, que siguen estando restringidos por parte de las autoridades israel&iacute;es, como bol&iacute;grafos y papel&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zaina Qazzaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/carpas-material-escolar-lluvia-volver-aulas-anos-genocidio-gaza_1_12846284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 21:29:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En carpas, sin material escolar y bajo la lluvia: volver a las aulas tras dos años de genocidio en Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Educación,Israel,UNRWA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Testimonios de Ciudad de Gaza ante la orden de evacuación israelí: "Los niños no entienden por qué les apuntan con rifles"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/testimonios-ciudad-gaza-orden-evacuacion-israeli-ninos-no-entienden-les-apuntan-rifles_1_12593003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26a381ac-cba0-4a35-9f68-deddb2ffa240_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Testimonios de Ciudad de Gaza ante la orden de evacuación israelí: &quot;Los niños no entienden por qué les apuntan con rifles&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alrededor de un millón de palestinos viven en la principal ciudad de la Franja, que Israel ha ordenado evacuar mientras avanza en su ofensiva para hacerse con el control de toda la urbe</p><p class="subtitle">El Ejército de Israel ordena evacuar toda Ciudad de Gaza ante su ofensiva final</p></div><p class="article-text">
        Shatha Nasr y sus cinco hermanos se han visto desplazados varias veces desde que comenz&oacute; la devastadora ofensiva israel&iacute; contra la Franja de Gaza. Primero, de la localidad de Yabalia al barrio de Al Zeitoun, en el este de Ciudad de Gaza; luego, de Al Zeitoun al puerto de Gaza, que asoma al mar Mediterr&aacute;neo; y ahora se preparan para marcharse hacia el sur cumpliendo con las &oacute;rdenes de evacuaci&oacute;n que el Ej&eacute;rcito de Israel emiti&oacute; esta semana. 
    </p><p class="article-text">
        Con tan solo 17 a&ntilde;os, la joven se hace cargo de sus cuatro hermanas y un hermano desde que su padre fue asesinado hace diez meses. Su muerte fue extremadamente impactante para ellos, sobre todo porque su madre hab&iacute;a salido de Gaza en noviembre de 2024 para acompa&ntilde;ar a su otra hija, de 9 a&ntilde;os, que fue evacuada a Barcelona para recibir tratamiento para el c&aacute;ncer cerebral que padece. Cada vez que han tenido que desplazarse, han sido bombardeados repetidamente y han tenido grandes dificultades para comunicarse con su madre debido a las malas conexiones con la Franja, cuenta Shatha a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Los cinco hermanos llevan meses viviendo solos y hacinados en una tienda de campa&ntilde;a. &ldquo;Pasamos d&iacute;as enteros sin comer, sufrimos desnutrici&oacute;n severa&rdquo;, dice la adolescente con la voz entrecortada. La poblaci&oacute;n de Ciudad de Gaza y su provincia es la que m&aacute;s padece el hambre en toda la Franja, donde el organismo sobre seguridad alimentaria respaldado por la ONU <a href="https://www.eldiario.es/internacional/principal-organismo-mundial-seguridad-alimentaria-declara-oficialmente-hambruna-gaza_1_12550382.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha declarado oficialmente la hambruna</a> (la primera en todo Oriente Medio). Shatha explica c&oacute;mo cada desplazamiento aumenta el sufrimiento ante la ausencia de cualquier apoyo o protecci&oacute;n: &ldquo;No tenemos a nadie, solo a dios&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Niños palestinos huyen hacia el sur tras la orden de evacuación del Ejército israelí, el 9 de septiembre del 2025.                            </span>
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        El Ej&eacute;rcito ha <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ejercito-israeli-ordena-evacuar-ciudad-gaza_1_12587943.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ordenado esta semana</a> a los residentes y desplazados que viven en la mayor urbe de la Franja que se marchen hacia los campamentos del sur, mientras ha intensificado los bombardeos contra los edificios que siguen en pie en Ciudad de Gaza y el avance de las tropas por tierra. El Ej&eacute;rcito ha advertido a los civiles de que deben marcharse por &ldquo;su seguridad&rdquo; y que no permanezcan en las &ldquo;zonas consideradas peligrosas&rdquo;, esto es, la totalidad de Ciudad de Gaza, donde reside o se ha reubicado alrededor de un mill&oacute;n de personas.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un &aacute;rbol arrancado&rdquo; de su tierra</h2><p class="article-text">
        Subhi Abu Warda, de 22 a&ntilde;os, ha permanecido en Yabalia, en el norte de la Franja, casi todo el tiempo. &Eacute;l y su familia de 11 miembros se han desplazado tres veces. En los dos primeros desplazamientos se marcharon bajo el fuego de artiller&iacute;a tras la entrada de veh&iacute;culos blindados en Yabalia &ndash;blanco de varias ofensivas terrestres de Israel&ndash;; en el tercer caso, pudieron llevarse algunas pertenencias. La familia nunca ha acatado las &oacute;rdenes de evacuaci&oacute;n hasta el &uacute;ltimo momento. 
    </p><p class="article-text">
        El joven explica a elDiario.es que cada desplazamiento forzado ha sido &ldquo;un proceso muy costoso psicol&oacute;gica, f&iacute;sica y econ&oacute;micamente (por el transporte o el precio de la tienda de campa&ntilde;a o el alquiler de una casa)&rdquo;. &ldquo;El mayor desaf&iacute;o fue el camino. Concretamente enfrentarse a los soldados en los puestos de control; los ni&ntilde;os no entienden por qu&eacute; los soldados les apuntan con sus rifles&rdquo;, dice Abu Warda.
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            <span class="title">
                Subhi Abu Warda, un joven desplazado en Ciudad de Gaza.                            </span>
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        Ahora, afirma que trasladarse del norte de la Franja a una tienda de campa&ntilde;a en el sur, tal y como ha ordenado Israel, podr&iacute;a costar hasta 5.000 d&oacute;lares, por un camino repleto de peligros y bajo los bombardeos. La familia a&uacute;n no ha tomado una decisi&oacute;n porque, tal y como se&ntilde;ala el joven, marcharse significa &ldquo;quedarse sin hogar&rdquo;. Para muchas familias gazat&iacute;es no es la primera vez que lo pierden todo y tienen que volver a empezar desde cero.
    </p><p class="article-text">
        Asegura que siempre se han desplazado ha sido en contra de su voluntad. &ldquo;El ej&eacute;rcito no nos da otra opci&oacute;n: o nos vamos o nos enfrentamos a la muerte&rdquo;. A&ntilde;ade que cada vez se ha sentido como &ldquo;un &aacute;rbol arrancado y abandonado a su suerte&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Algunos deciden quedarse</h2><p class="article-text">
        Para no pasar de nuevo por esa experiencia, el doctor Dawood Al Alwan ha decidido quedarse en Ciudad de Gaza, donde vive con su esposa y sus dos hijas, de 6 y 7 a&ntilde;os, en un edificio de apartamentos que sigue en pie. 
    </p><p class="article-text">
        Su casa de Ciudad de Gaza fue destruida al comienzo de la guerra, hace casi dos a&ntilde;os. En total, se han visto desplazados cuatro veces en este periodo. Hace cinco meses, la familia tuvo que mudarse de un lugar a otro de la ciudad debido a los bombardeos y, en ese caso como ahora, fue una decisi&oacute;n que tom&oacute; junto a sus vecinos: &ldquo;El desplazamiento se convirti&oacute; en una decisi&oacute;n colectiva con nuestros vecinos y familias. Nos llevamos la comida, la ropa y las mantas que pudimos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños son los más afectados, sufrieron trauma psicológico, miedo constante, enfermedades contagiosas como sarna y diarrea, además de desnutrición severa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desplazado palestino</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al Alwan dice que &eacute;l y su familia no se ir&aacute;n de nuevo, ya que no soporta la idea de no regresar a su ciudad y a su hogar. Durante la guerra ha perdido a su padre y a muchos amigos y dice sentir &ldquo;un dolor insoportable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Explica que, en los desplazamientos, &ldquo;los ni&ntilde;os son los m&aacute;s afectados, sufrieron trauma psicol&oacute;gico, miedo constante, enfermedades contagiosas como sarna y diarrea, adem&aacute;s de desnutrici&oacute;n severa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como m&eacute;dico, denuncia el colapso del sistema sanitario en Gaza: &ldquo;Los hospitales han sido destruidos, el personal m&eacute;dico se ha trasladado del norte al sur [de la Franja] y la falta de suministros ha causado un aumento de las muertes entre los pacientes con c&aacute;ncer y enfermedades cr&oacute;nicas, as&iacute; como un aumento de las tasas de infecci&oacute;n entre los heridos&rdquo;. Adem&aacute;s, cita &ldquo;los ataques directos&rdquo; contra los trabajadores sanitarios y de emergencias, el bloqueo de la ayuda humanitaria y la escasez de combustible para que los hospitales funcionen.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con la ofensiva israel&iacute; sobre Ciudad de Gaza, la situaci&oacute;n puede deteriorarse a&uacute;n m&aacute;s. La organizaci&oacute;n M&eacute;dicos Sin Fronteras ha alertado de que &ldquo;la escalada de violencia en Ciudad de Gaza amenaza con cerrar 11 de los 18 hospitales que funcionan parcialmente en la Franja, as&iacute; como otras instalaciones sanitarias&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Dejarlo todo atr&aacute;s </h2><p class="article-text">
        La familia Al Qazzaz se ha marchado esta semana de Ciudad de Gaza, uni&eacute;ndose a las m&aacute;s de 122.000 personas que se han desplazado de la urbe y el norte de la Franja hacia el sur desde mediados de agosto, seg&uacute;n cifras de la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA).
    </p><p class="article-text">
        Hani Al Qazzaz, su esposa, su hijo de 6 a&ntilde;os y su hija de 3 se han trasladado, una vez m&aacute;s, y han dejado casi todo atr&aacute;s. El padre explica a elDiario.es que fue una decisi&oacute;n muy dif&iacute;cil: &ldquo;Dejar la casa en la que sanamos temporalmente nuestras heridas anteriores o ir al sur, de donde no s&eacute; cu&aacute;ndo podr&eacute; regresar&rdquo;. Para muchos, el viaje hacia el sur puede ser s&oacute;lo de ida, porque temen que no se les permitir&aacute; regresar a Ciudad de Gaza o lo que quede de ella despu&eacute;s de la conquista israel&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dijeron que la orden de evacuaci&oacute;n y desplazamiento ten&iacute;a como objetivo trasladarnos a zonas seguras y humanitarias, pero en realidad estamos bajo fuego y bombardeos constantes; no hay ning&uacute;n lugar en el que estemos protegidos&rdquo;, dice Al Qazzaz, que tiene dos hijas mayores que viven fuera de Gaza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos dijeron que la orden de evacuación y desplazamiento tenía como objetivo trasladarnos a zonas seguras y humanitarias, pero en realidad estamos bajo fuego y bombardeos constantes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desplazado palestino</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La familia abandon&oacute; Ciudad de Gaza por primera vez hace un a&ntilde;o y medio debido a los violentos ataques israel&iacute;es. &ldquo;Tuvimos que abandonar nuestra casa despu&eacute;s de que la de al lado fuera bombardeada a medianoche. Mi esposa y yo bajamos corriendo las escaleras con nuestros hijos en brazos, vestidos solo con el pijama&rdquo;, relata. Durante la huida, la metralla le alcanz&oacute; un pie y no pudo ir a ning&uacute;n hospital, sino a casa de una vecina que es enfermera. &ldquo;Me dio 13 puntos sin anestesia en el pie, mientras nos dirig&iacute;amos a la zona de Al Mawasi&rdquo;, designada como humanitaria por el Ej&eacute;rcito.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos durante un a&ntilde;o y medio en una tienda de campa&ntilde;a en Al Mawasi que no nos proteg&iacute;a del calor en verano ni del fr&iacute;o en invierno&rdquo;, afirma Al Qazzaz. Despu&eacute;s, regresaron a Ciudad de Gaza tras la entrada en vigor del alto el fuego a finales de enero de 2025, que Israel rompi&oacute; de forma unilateral dos meses despu&eacute;s. &ldquo;No hay ning&uacute;n lugar seguro ni humanitario en Gaza. El Ej&eacute;rcito considera a todo ser humano un enemigo, incluso a un reci&eacute;n nacido&rdquo;, concluye el hombre, de 50 a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestros hijos lo entienden todo y hacen preguntas que no podemos responder: &#039;¿Por qué nos matan?&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desplazado palestino</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El padre lamenta el impacto de los desplazamientos y la guerra sobre los m&aacute;s peque&ntilde;os. &ldquo;Nuestros hijos lo entienden todo y hacen preguntas que no podemos responder: '&iquest;Por qu&eacute; nos matan?'&rdquo;. Dice que no desea nada sino una &ldquo;vida decente&rdquo; para sus hijos y que puedan salir de Gaza para no morir. &ldquo;Somos un pueblo que ama la vida como todos y esperamos que nuestros hijos vivan una vida decente, civilizada y pac&iacute;fica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia ha alertado de que &ldquo;la intensificaci&oacute;n de la ofensiva militar en Ciudad de Gaza ha tenido consecuencias devastadoras para m&aacute;s de 450.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, ya traumatizados y exhaustos tras casi dos a&ntilde;os de guerra incesante. Est&aacute;n al borde de la supervivencia mientras el hambre y la violencia mortal se extienden&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zaina Qazzaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/testimonios-ciudad-gaza-orden-evacuacion-israeli-ninos-no-entienden-les-apuntan-rifles_1_12593003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2025 19:41:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Testimonios de Ciudad de Gaza ante la orden de evacuación israelí: "Los niños no entienden por qué les apuntan con rifles"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Israel,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jugarse la vida para contar al mundo el genocidio en Gaza: "La supervivencia es cuestión de suerte"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/jugarse-vida-contar-mundo-genocidio-gaza-supervivencia-cuestion-suerte_1_12569545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5c0d28b-6a38-4650-9f78-7cdc83ef3d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los periodistas que se juegan la vida para contar al mundo el genocidio en Gaza: &quot;La supervivencia es cuestión de suerte&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fuerzas israelíes han asesinado a más de 200 periodistas en la Franja desde octubre de 2023. Con coraje y determinación, los profesionales palestinos siguen informando, aunque saben que pueden ser blanco de ataque en cualquier momento</p><p class="subtitle">elDiario.es pide el fin de los asesinatos de periodistas en Gaza y exige el acceso de la prensa internacional a la Franja</p></div><p class="article-text">
        El trabajo de Wissam Yassin depende del azar. Tambi&eacute;n su vida. Un d&iacute;a a d&iacute;a que no es solo el suyo. En peligro constante, la reportera gazat&iacute; ha estado informando desde octubre de 2023 de la brutal ofensiva israel&iacute; contra Gaza, que ha acabado con la vida de casi 250 de sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras &ndash;seg&uacute;n datos de las autoridades locales&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La supervivencia es cuesti&oacute;n de suerte. Nadie sabe cu&aacute;ndo, c&oacute;mo ni d&oacute;nde podr&iacute;a ser blanco de un ataque. Somos como cualquier ciudadano que vive bajo los bombardeos y cada momento de nuestro trabajo bajo el fuego est&aacute; lleno de riesgo y presi&oacute;n psicol&oacute;gica&rdquo;, dice a elDiario.es la Wissam, que trabaja para la televisi&oacute;n p&uacute;blica iraqu&iacute;. &ldquo;Un periodista palestino es, ante todo, un ser humano que vive bajo los bombardeos y, en segundo lugar, un transmisor de noticias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos asesinados, el pasado d&iacute;a 25 de agosto, fueron cinco periodistas de diferentes medios de comunicaci&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-ataca-hospital-sur-gaza-mata-cuatro-periodistas_1_12554270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blanco de un ataque</a> israel&iacute; contra el Hospital Nasser, en el sur de Gaza. Entre ellos estaba la fotoperiodista <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mariam-quedo-gaza-documentar-guerra-camara-israel-asesino-hospital_129_12570764.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariam Abu Daqqa</a>, mujer y madre como Yassin. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del peligro que corren, Yassin dice a este peri&oacute;dico que la presencia de menores entre las v&iacute;ctimas aumenta la carga psicol&oacute;gica para los y las profesionales que tienen hijos. &ldquo;Ver a ni&ntilde;os asesinados me hace sentir como si fueran mis propios hijos: su sangre es la sangre de mis hijos. La responsabilidad de una periodista que tambi&eacute;n es madre es mayor, especialmente con las viudas y las mujeres separadas&rdquo;, afirma. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Sanidad palestino, m&aacute;s de 16.000 mujeres se han quedado viudas en el enclave palestino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Wissam Yassin es reportera de televisión en Gaza.                            </span>
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        Yassin y los dem&aacute;s periodistas acuden a los hospitales de Gaza porque son una fuente fundamental de informaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n es donde presencian las escenas m&aacute;s dif&iacute;ciles. &ldquo;Los hospitales siempre son una fuente primaria de noticias, ya que reciben los primeros muertos y heridos&rdquo;, explica. Los reporteros dependen de los datos que les facilitan los m&eacute;dicos y trabajadores sanitarios; adem&aacute;s, los centros hospitalarios se han convertido en un lugar donde poder trabajar porque el suministro el&eacute;ctrico est&aacute; casi siempre garantizado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los obst&aacute;culos m&aacute;s dif&iacute;ciles es encontrar un lugar seguro donde trabajar, obtener informaci&oacute;n precisa y fiable, acceder a fuentes oficiales y comunicarse con las familias afectadas por el bombardeo. Todo esto dificulta enormemente la recopilaci&oacute;n de noticias, especialmente por el constante movimiento entre lugares&rdquo;, detalla la reportera de 49 a&ntilde;os, que como todos y todas se tiene que desplazar de un sitio a otro, con el riesgo que eso conlleva, antes de retransmitir las noticias a trav&eacute;s de las c&aacute;maras de televisi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La &ldquo;misi&oacute;n&rdquo; de mantener al mundo informado</h2><p class="article-text">
        El periodista gazat&iacute; Monzer Al Sherafi tambi&eacute;n describe su trabajo como una lucha constante por la supervivencia f&iacute;sica, psicol&oacute;gica y profesional. Sin embargo, cree que es un deber seguir informando: &ldquo;Sin palabras ni im&aacute;genes, Gaza desaparecer&iacute;a de la vista del mundo. Nadie sabr&iacute;a de la hambruna, del genocidio ni de la matanza diaria de ni&ntilde;os, mujeres y ancianos. El periodismo es aqu&iacute; la voz de m&aacute;s de 2,2 millones de personas que viven bajo los bombardeos y la destrucci&oacute;n constantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al Sherafi explica a elDiario.es que informar no solo es peligroso, sino tambi&eacute;n agotador: desplazamientos constantes, cortes de electricidad e internet, falta de equipo y restricciones que las herramientas m&aacute;s b&aacute;sicas lleguen a Gaza por el bloqueo de Israel. A menudo, los periodistas dependen &uacute;nicamente de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles para grabar y transmitir testimonios. A las dificultades log&iacute;sticas y t&eacute;cnicas, se suman las econ&oacute;micas, ya que transferir dinero a Gaza y obtener efectivo en la Franja es casi imposible, y muchos periodistas tambi&eacute;n deben mantener a sus familias.
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                Monzer Al Sherifi, periodista independiente de Gaza.                            </span>
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        El periodista independiente de 41 a&ntilde;os &ndash;que ha colaborado con la televisi&oacute;n libanesa Al Mayadeen, entre otros medios&ndash; dice que quienes documentan el desplazamiento est&aacute;n a menudo tambi&eacute;n desplazados; quienes cubren la vida en los campamentos viven tambi&eacute;n en una tienda de campa&ntilde;a; quienes graban a las v&iacute;ctimas pueden haber perdido a sus propios familiares. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo ha perdido a m&aacute;s de 200 miembros de su familia extensa, adem&aacute;s de colegas de profesi&oacute;n, en los pasados 23 meses. Pero esas p&eacute;rdidas devastadoras le impulsan a continuar: &ldquo;Somos una gran familia. Compartimos comida, desplazamiento, peligro y trauma. Cuando uno cae, el resto contin&uacute;a la misi&oacute;n por la que el otro ha muerto&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del miedo, Al Sherafi afirma que dejar de hacer su trabajo no es una opci&oacute;n: &ldquo;Documentamos, informamos y mantenemos al mundo informado&rdquo;. &ldquo;A los periodistas extranjeros se les proh&iacute;be la entrada, por lo que los reporteros locales somos la &uacute;nica ventana a Gaza. La verdad debe prevalecer, cueste lo que cueste&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El equilibrio mental se desmorona gradualmente&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El fotoperiodista Mohammed Asad &ndash;que cuenta con 18 a&ntilde;os de experiencia cubriendo las ofensivas israel&iacute;es sobre Gaza desde 2007&ndash; explica a elDiario.es lo dif&iacute;cil que es seguir haciendo su trabajo en la Franja ahora mismo. &ldquo;Un periodista aqu&iacute; no solo se enfrenta a los peligros del trabajo, sino que vive situaciones complejas, entre cumplir con su misi&oacute;n [de informar], garantizar la seguridad de su familia y conseguir comida para ella o decidir si quedarse o marcharse. El sufrimiento del periodista es complejo, ya que trasciende el trabajo profesional y abarca todos los aspectos de la vida&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cita los desaf&iacute;os log&iacute;sticos a los que se enfrentan en su d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;Hay una grave escasez de combustible, lo que nos obliga a desplazarnos a pie o en burro para llegar a los lugares bombardeados&rdquo; e informar sobre los ataques israel&iacute;es. Las dificultades no han evitado que Asad, de 41 a&ntilde;os, haya hecho su trabajo, incluso en los peores momentos: &ldquo;Estaba desplazado en Al Zawayda [en el centro de la Franja] cuando bombardearon la Torre Mushtaha, cerca de donde estaba. La metralla volaba por todas partes y dud&eacute; entre buscar refugio o grabar. Al final, opt&eacute; por grabar, a pesar del miedo y el temblor de mis manos&rdquo;.
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            <span class="title">
                Mohammed Asad, fotoperiodista con una gran experiencia cubriendo las ofensivas israelíes contra Gaza.                            </span>
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        El fot&oacute;grafo que trabaja para el medio digital <a href="https://www.middleeastmonitor.com/authors/mohammad-asad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Middle East Monitor</a> habla asimismo del coste psicol&oacute;gico que est&aacute;n pagando &eacute;l y sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras. &ldquo;El equilibrio mental se desmorona gradualmente. Al principio, est&aacute;s agotado, pero te das cuenta de que el mensaje debe transmitirse a toda costa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante esta guerra, vivimos en condiciones muy duras, entramos varias veces a la morgue donde hab&iacute;a familiares y amigos. Filmar a diario los cuerpos y ver los cuerpos desmembrados deja inevitablemente un profundo impacto psicol&oacute;gico. A menudo, nos desplazamos de forma urgente para cubrir acontecimientos o declaraciones, lo que nos hace estar constantemente tensos y agitados. Intentamos reprimir la tristeza mientras trabajamos, pero luego nos derrumbamos en casa&rdquo;, relata Asaad.
    </p><p class="article-text">
        El fotoperiodista cuenta que su experiencia en las cuatro guerras anteriores no le garantiza sobrevivir: &ldquo;Todos estos a&ntilde;os de cobertura me han proporcionado una importante experiencia, me han ense&ntilde;ado a moverme y anticipar algunos peligros. Despu&eacute;s de 18 o 20 a&ntilde;os, un fotoperiodista desarrolla una intuici&oacute;n especial para desenvolverse en el terreno. Pero algunos acontecimientos son impredecibles, como el reciente ataque contra un hospital donde los periodistas fueron atacados directamente con un segundo proyectil. En ese momento, toda tu experiencia parece insignificante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Asaad se refiere al ataque contra el Hospital Nasser, en el que el ej&eacute;rcito israel&iacute; emple&oacute; una estrategia llamada <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/israel-dice-asesinato-periodistas-gaza-error-estrategia-doble-ataque-sugiere-contrario_1_12557902.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;doble ataque&rdquo;</a>, que consiste en efectuar un primer bombardeo y, poco despu&eacute;s, un segundo, cuando acuden los periodistas y rescatistas. A&ntilde;ade que los equipos como chalecos antibalas y cascos son m&aacute;s bien simb&oacute;licos ante las fuerzas israel&iacute;es: &ldquo;La ocupaci&oacute;n no reconoce ninguna ley ni se&ntilde;al de prensa. Estas cosas pueden protegerte en pa&iacute;ses que respetan la ley, pero aqu&iacute; no significan nada&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Sin ninguna protecci&oacute;n real ni legal </h2><p class="article-text">
        El director del Sindicato de Periodistas Palestinos, Nasser Abu Bakr, explica a elDiario.es que este &oacute;rgano busca presionar a Israel y obtener alg&uacute;n tipo de protecci&oacute;n para sus integrantes a trav&eacute;s de los canales legales e internacionales: &ldquo;Celebramos conferencias en parlamentos europeos, presentamos expedientes ante los tribunales y denuncias ante la Corte Penal Internacional. Trabajamos con la Federaci&oacute;n Internacional de Periodistas para exigir sanciones, pero hasta ahora no hemos conseguido ninguna protecci&oacute;n real&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Federaci&oacute;n Internacional de Periodistas organiza eventos y marchas en Bruselas y Canad&aacute; para presionar a la ocupaci&oacute;n y exigirle responsabilidades por los cr&iacute;menes contra los periodistas palestinos. Tenemos listas de periodistas israel&iacute;es que incitan al asesinato de nuestros colegas que se presentar&aacute;n a organizaciones internacionales para que se tomen medidas legales&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        El pasado lunes, la organizaci&oacute;n Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el movimiento ciudadano Avaaz (voz) lanzaron una iniciativa internacional contra el asesinato de periodistas en Gaza y el veto de Israel a la prensa extranjera en la Franja, a la que se han sumado m&aacute;s de 250 medios de comunicaci&oacute;n de todo el mundo, incluido este peri&oacute;dico. RSF ha presentado <a href="https://rsf-es.org/gaza-rsf-presenta-ante-la-cpi-su-cuarta-denuncia-en-un-ano-por-crimenes-de-guerra-de-israel-contra-periodistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro denuncias</a> ante la Corte Penal Internacional por lo que considera &ldquo;cr&iacute;menes de guerra&rdquo; cometidos por el Ej&eacute;rcito israel&iacute; contra periodistas gazat&iacute;es. Todos los asesinatos han permanecido impunes, de momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zaina Qazzaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/jugarse-vida-contar-mundo-genocidio-gaza-supervivencia-cuestion-suerte_1_12569545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 20:22:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jugarse la vida para contar al mundo el genocidio en Gaza: "La supervivencia es cuestión de suerte"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Periodistas,Israel,Asesinatos,Libertad de prensa]]></media:keywords>
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