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    <title><![CDATA[elDiario.es - Aurora Domínguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aurora-dominguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aurora Domínguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Refugios contra el calor y lugares para encontrarse: ¿cómo deben ser las plazas para garantizarnos calidad de vida?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-calor-lugares-encontrarse-deben-plazas-garantizarnos-calidad-vida_1_13089899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d21fca4b-f939-4fa9-ac85-2af6a876b749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugios contra el calor y lugares para encontrarse: ¿cómo deben ser las plazas para garantizarnos calidad de vida?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de años rellenando el mapa con rotondas y centros comerciales, descubrimos que la ciudad necesita otra cosa: plazas donde pararse, refugiarse del calor, jugar más y encontrarse</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        En las plazas, la ciudad suspende el r&eacute;gimen de la propiedad y se reconoce, por un instante, como suelo compartido y tiempo com&uacute;n. Durante d&eacute;cadas, las hemos pensado como postales o explanadas duras, pero la crisis clim&aacute;tica y social las vuelve a colocar en el centro como infraestructuras de salud urbana, de convivencia y de democracia cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de a&ntilde;os rellenando el mapa con rotondas y centros comerciales, descubrimos que la ciudad necesita otra cosa: plazas donde el cuerpo pueda pararse, sudar menos, jugar m&aacute;s y establecer escenarios amables para la comunicaci&oacute;n interpersonal. Volver a mirarlas es preguntarse qu&eacute; espacio p&uacute;blico queremos.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se reconoce hoy una plaza bien hecha</h2><p class="article-text">
        Reconocer hoy una plaza bien hecha es reconocer un lugar que ha puesto las mejores condiciones posibles para que la vida ocurra al aire libre. Se parece m&aacute;s a una sala com&uacute;n que a un escaparate y en esta los coches tienen que estar en segundo plano. Los juegos y bancos deben ocupar el centro y la presencia vegetal se vuelve aliada frente al calor. Una buena plaza establece recorridos que no excluyen a nadie y caminos que llevan a casa, al trabajo o al metro sin romper la sensaci&oacute;n de estar en un lugar y no en un nudo de autopista.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el modelo dominante fue el de la plaza dura y representativa: gran explanada mineral, pensada para actos excepcionales m&aacute;s que para la vida diaria. Hoy, la urgencia clim&aacute;tica y social desplaza el foco hacia lo cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        La plaza ya no es solo el escenario de las manifestaciones, sino el fondo continuo de las econom&iacute;as del cuidado, el juego infantil, la vejez y los trabajos precarios que se apoyan en el espacio p&uacute;blico. Esta mutaci&oacute;n del papel de la plaza se hace especialmente visible en Espa&ntilde;a a partir de 2011, cuando el movimiento 15M convierte plazas como la Puerta del Sol en dispositivos continuos de cuidados, deliberaci&oacute;n y protesta, m&aacute;s que en simples escenarios de paso o consumo tur&iacute;stico. Al mismo tiempo, el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de Espa&ntilde;a (CSCAE) ha insistido en la &uacute;ltima d&eacute;cada en la necesidad de que el espacio p&uacute;blico funcione como infraestructura clim&aacute;tica y de bienestar renaturalizando plazas, aumentando la permeabilidad de los pavimentos y generando sombra y microclimas m&aacute;s frescos, situando estos espacios cotidianos en el centro de las pol&iacute;ticas de adaptaci&oacute;n urbana.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades son interesantes por las personas que las habitan, y los mejores espacios p&uacute;blicos son aquellos que se ponen al servicio de esa coreograf&iacute;a social.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Reconocer hoy una plaza bien hecha es reconocer un lugar que ha puesto las mejores condiciones posibles para que la vida ocurra al aire libre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si miramos las plazas espa&ntilde;olas desde esta idea de generosidad, vemos muchas situaciones distintas: plazas que aparecen dentro de parques, proyectos recientes que han a&ntilde;adido superficie libre y sombra, intervenciones sobre plazas existentes que han preferido transformar antes que sustituir, y plazas antiguas que siguen activas porque la ciudad ha sabido mantener su uso. Recorrer las plazas espa&ntilde;olas es entonces una manera de ejemplificar d&oacute;nde se ha conseguido establecer una buena plaza. Aqu&iacute;, un atlas m&iacute;nimo de plazas donde apetece quedarse. 
    </p><h2 class="article-text">Plazas que aparecen dentro de parques</h2><p class="article-text">
        Hacemos la primera parada en Alcal&aacute; de Henares. El Parque Andaluc&iacute;a, de ADORAS Atelier Arquitectura,<strong> </strong>reformado a partir de un parque inaugurado en 1993 e intervenido en 2022, muestra una intervenci&oacute;n que entrega casi 5.000 metros cuadrados a praderas y arbolado, reduciendo lo mineral a poco m&aacute;s de 1.600, y teje sobre ese tapiz vegetal una p&eacute;rgola luminosa que serpentea siguiendo el curso del Henares, gesto que anuda el parque al r&iacute;o y a la Puerta de Andaluc&iacute;a, d&aacute;ndole al barrio una identidad nocturna que antes no ten&iacute;a. El resultado es una sala com&uacute;n al aire libre donde cruzar, permanecer y reconocerse forman parte del mismo gesto.
    </p><p class="article-text">
        El<strong> </strong>Parque Central de Arona, proyectado a comienzos de los 2000 por GBGV Arquitectos, funciona como una gran plaza-parque para el sur de Tenerife. La combinaci&oacute;n de l&aacute;minas de agua, vegetaci&oacute;n adaptada al clima subtropical y amplias superficies de estancia configuran un suelo compartido donde vecinos y visitantes se reparten paseos, juegos y celebraciones; el paisaje vegetal act&uacute;a aqu&iacute; como infraestructura clim&aacute;tica, no como decorado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El Parque de Andalucía, en Alcalá de Henares, muestra una intervención que entrega casi 5.000 metros cuadrados a praderas y arbolado, reduciendo lo mineral a poco más de 1.600."
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            <span class="title">
                El Parque de Andalucía, en Alcalá de Henares, muestra una intervención que entrega casi 5.000 metros cuadrados a praderas y arbolado, reduciendo lo mineral a poco más de 1.600.                            </span>
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        En Benidorm, el Parque de l'Aig&uuml;era, dise&ntilde;ado por Ricardo Bofill en 1989, es otro caso de espacio lineal que se comporta como secuencia de plazas. Entre auditorios al aire libre y paseos arbolados, ofrece un interior urbano a una ciudad dominada por el frente mar&iacute;timo y las torres: un lugar donde el peat&oacute;n recupera escala humana y la topograf&iacute;a se convierte en grader&iacute;o y estancia cotidiana, sustrayendo terreno a la l&oacute;gica del turismo masivo.
    </p><p class="article-text">
        El entorno del Museo Helga de Alvear, en C&aacute;ceres,<strong> </strong>se perfila como aut&eacute;ntica plaza-jard&iacute;n, umbral entre la ciudad hist&oacute;rica y la arquitectura contempor&aacute;nea donde la intervenci&oacute;n de Tu&ntilde;&oacute;n y Albornoz Arquitectos encuentra continuidad en el proyecto de la llamada &ldquo;plaza marr&oacute;n&rdquo;. La combinaci&oacute;n de arbolado, pavimentos continuos y recorridos suaves aspira a convertir ese acceso en espacio con entidad propia un claro donde sentarse, esperar o cruzar sin prisa, de modo que la instituci&oacute;n no se limite a exhibir arte sino tambi&eacute;n a producir ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Y en Barakaldo, el futuro parque de Zamalanda,<strong> </strong>actualmente en obras, incorpora una gran plaza abierta junto a zonas ajardinadas, pistas y miradores concebidos como piezas de conexi&oacute;n peatonal con la r&iacute;a. La mezcla de recorridos, &aacute;mbitos de estancia y paisaje productivo perfila un espacio que funciona simult&aacute;neamente como parque y como plaza de barrio, en l&iacute;nea con la mejor tradici&oacute;n del nuevo paisajismo vasco.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s superficie libre y m&aacute;s sombra</h2><p class="article-text">
        En algunos contextos urbanos, hay proyectos recientes que muestran c&oacute;mo el espacio p&uacute;blico puede ofrecer clima, tiempo y margen de uso antes que formas espectaculares, abriendo la plaza a apropiaciones diversas sin perder precisi&oacute;n t&eacute;cnica.
    </p><p class="article-text">
        En el Raval de Barcelona, configurada en torno al museo de Richard Meier, la Pla&ccedil;a dels &Agrave;ngels<strong> </strong>es hoy una de las m&aacute;s intensamente apropiadas de la ciudad. <em>Skaters, </em>vecinos y habitantes la frecuentan como &aacute;gora, pista, atajo y escenario simult&aacute;neamente, poniendo en valor un dise&ntilde;o que deja margen al imprevisto y que ha sabido convivir, no sin tensiones, con la presi&oacute;n tur&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        La Pla&ccedil;a de la Porta de Santa Catalina, en Palma, de Rafael Moneo<strong>, </strong>articula la relaci&oacute;n entre el casco hist&oacute;rico y la fachada mar&iacute;tima. Su condici&oacute;n de umbral, la secci&oacute;n cuidadosamente graduada y la moderaci&oacute;n del tr&aacute;fico la convierten en un espacio donde tr&aacute;nsito y permanencia coexisten sin jerarqu&iacute;as evidentes, actualizando la idea cl&aacute;sica de plaza de acceso.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/temas/plaza-espana-madrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plaza de Espa&ntilde;a de Madrid</a> es un lugar que respira, un vest&iacute;bulo que acoge antes que expulsar. All&iacute; donde antes el ruido era la norma, hoy la escala cambia, los &aacute;rboles tamizan la geometr&iacute;a, el suelo se hace blando bajo el paso y el tiempo se estira entre bancos y sombras. El proyecto, concluido en 2021, no dibuja una plaza nueva tanto como reconstituye un tejido. Une lo que la ciudad hab&iacute;a separado: la Gran V&iacute;a con su pulso comercial, el Palacio Real con su memoria escenogr&aacute;fica y los parques con su fondo verde. Todo vuelve a estar a una distancia caminable.
    </p><p class="article-text">
        En La Rioja, las intervenciones vinculadas al festival Conc&eacute;ntrico han se&ntilde;alado el potencial de plazas como las del Ayuntamiento o Escuelas Trevijano, donde pabellones ef&iacute;meros y dispositivos de sombra ensayan nuevas maneras de habitar el espacio heredado. Esas operaciones temporales demuestran que una plaza puede transformarse con gestos ligeros y reversibles, sin necesidad de grandes obras ni presupuestos monumentales.
    </p><p class="article-text">
        En Castilla-La Mancha, la Plaza del Carmen en Chueca (Toledo), cuyo concurso gan&oacute; en 2024 la joven arquitecta Celia Peces con el proyecto &lsquo;Con C, de Chueca&rsquo;, propone sobre unos 1.000 metros cuadrados un trazado en espiral que resuelve los desniveles y estructura zonas de estancia, sombra y terrizo drenante. El resultado previsto es una plaza accesible, drenante y cohesionada donde el verde no es ornamento sino t&eacute;cnica clim&aacute;tica.
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                    alt="Skaters, vecinos y habitantes frecuentan la conocida como &quot;plaza del Macba&quot; (Barcelona) como ágora, pista, atajo y escenario simultáneamente, poniendo en valor un diseño que deja margen al imprevisto y que ha sabido convivir, no sin tensiones, con la presión turística."
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            <span class="title">
                Skaters, vecinos y habitantes frecuentan la conocida como &quot;plaza del Macba&quot; (Barcelona) como ágora, pista, atajo y escenario simultáneamente, poniendo en valor un diseño que deja margen al imprevisto y que ha sabido convivir, no sin tensiones, con la presión turística.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Transformar antes que sustituir</h2><p class="article-text">
        Este es un ejercicio que consiste en intervenir las plazas a partir del reconocimiento de su memoria construida y de su valor como soporte a la vida cotidiana de los ciudadanos. Las actuaciones sobre estas plazas incorporan elementos necesarios para su adecuaci&oacute;n como vegetaci&oacute;n, mobiliario o ampliando su superficie peatonal de manera que no se borren las capas hist&oacute;ricas que las definen.
    </p><p class="article-text">
        La Plaza de Pombo (Santander) dise&ntilde;ada en 2007 por Jos&eacute; Mar&iacute;a Ezquiaga, es un ejemplo de precisi&oacute;n sobre tejido consolidado. La reducci&oacute;n del tr&aacute;fico, la incorporaci&oacute;n de bancos y arbolado y la apuesta por el uso cotidiano frente al ceremonial refuerzan su papel como sala de estar del ensanche, sin borrar la estructura heredada ni convertirla en escenario de excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Gij&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute; remodelando su plaza del Carmen, que est&aacute; siendo adaptada a las necesidades actuales ampliando la superficie peatonal, incorporando m&aacute;s &aacute;rboles y reorganizando el viario en busca de esa condici&oacute;n de sala com&uacute;n a escala de barrio.
    </p><h2 class="article-text">Plazas antiguas que han sabido mantener su uso</h2><p class="article-text">
        En Le&oacute;n, la Plaza Mayor, rehabilitada en 2025 respetando su estructura porticada, sigue funcionando como coraz&oacute;n del Barrio H&uacute;medo y escenario de mercados, ferias y encuentros informales. La renovaci&oacute;n del pavimento, concebida para mejorar accesibilidad sin alterar forma ni uso, refuerza su condici&oacute;n de sala com&uacute;n, la arquitectura hist&oacute;rica proporciona el marco y la vida cotidiana pone el contenido.
    </p><p class="article-text">
        La Plaza Mayor de A&iacute;nsa, en Huesca, condensa la fuerza de una plaza medieval a&uacute;n en uso. Su planta trapezoidal, los soportales de piedra, los restos de muralla y la continuidad de ferias y mercados demuestran que algunas plazas antiguas siguen siendo ejemplares sin m&aacute;s intervenci&oacute;n que el cuidado y la actividad constante: la forma no ha cambiado desde los siglos XII y XIII y, sin embargo, el espacio no ha envejecido.
    </p><p class="article-text">
        En Oviedo, la Plaza del Paraguas, proyectada en 1929 por el ingeniero Ildefonso S&aacute;nchez del R&iacute;o para albergar el mercado de leche bajo una cubierta de hormig&oacute;n, funciona hoy como punto de encuentro del casco antiguo. Libre de coches, rodeada de bares y escenario habitual de conciertos y eventos menores, la cubierta act&uacute;a a la vez como sombra, refugio y memoria.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La plaza verdaderamente buena no se mide por su gesto, sino por su capacidad de sostener la vida cotidiana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela, es un vac&iacute;o que ordena. No acoge, espera. Todo en ella est&aacute; perfectamente calibrado; la anchura y la separaci&oacute;n entre fachadas, la piedra, el aire, el tiempo entre una llegada y otra. Las fachadas se miran como si a&uacute;n discutieran sobre qui&eacute;n sostiene el silencio. En medio, los cuerpos que llegan no son turistas ni fieles, sino que se da una repetici&oacute;n del gesto de estar: llegar, mirar, quedarse un instante. M&aacute;s que plaza, es una respiraci&oacute;n com&uacute;n donde la ciudad se piensa a s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Tras la peatonalizaci&oacute;n de su entorno, la plaza de la Virgen Blanca, en Vitoria, ha afianzado su papel como coraz&oacute;n c&iacute;vico de la ciudad. Reduciendo el tr&aacute;fico y ampliando la superficie accesible, su configuraci&oacute;n abierta a mercados, fiestas y concentraciones la mantiene como escenario principal de la vida com&uacute;n, sin que ninguna intervenci&oacute;n posterior haya comprometido su centralidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Plaza de España, en Sevilla. Su permanencia activa demuestra que la monumentalidad puede sostener usos cotidianos cuando la acompañan recorrido, sombra y agua.                            </span>
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        La Plaza de &Aacute;frica sostiene el pulso de Ceuta. Entre edificios que hablan de poder y fe, el espacio se abre como un respiro frente al mar. Los jardines y el adoquinado dibujan una pausa: un lugar de ceremonia y de sombra diaria, donde lo institucional y lo dom&eacute;stico se confunden bajo la misma luz.
    </p><p class="article-text">
        La plaza de los Fueros, proyectada en 1975 en Pamplona por Francisco Javier S&aacute;enz de Oiza y Eduardo Chillida, propone un vac&iacute;o abstracto de gran flexibilidad. Bajo su geometr&iacute;a contundente caben ferias, conciertos y celebraciones populares. Y su escala, pese al car&aacute;cter escult&oacute;rico, mantiene una condici&oacute;n humana que permite frecuentarla a diario.
    </p><p class="article-text">
        La Plaza de Espa&ntilde;a de Sevilla, trazada por An&iacute;bal Gonz&aacute;lez para la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929, contin&uacute;a siendo un espacio intensamente habitado. Su permanencia activa demuestra que la monumentalidad puede sostener usos cotidianos cuando la acompa&ntilde;an recorrido, sombra y agua.
    </p><p class="article-text">
        Y en Cartagena, la plaza de San Francisco<strong> </strong>es uno de esos espacios que la ciudad ha sabido no estropear. Sus bordes porticados, el arbolado que filtra el sol levantino&hellip; Todo lo que en ella acontece responde a las necesidades de la vida cotidiana en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        La plaza verdaderamente buena no se mide por su gesto, sino por su capacidad de sostener la vida cotidiana. Cuando da sombra, tiempo y un centro para el encuentro, la ciudad respira mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-calor-lugares-encontrarse-deben-plazas-garantizarnos-calidad-vida_1_13089899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugios contra el calor y lugares para encontrarse: ¿cómo deben ser las plazas para garantizarnos calidad de vida?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades,Vecinos,Ocio,Espacios públicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un itinerario de hormigón: guía para entender las ciudades construidas en pleno desarrollismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/itinerario-hormigon-guia-entender-ciudades-construidas-pleno-desarrollismo_1_13033985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f30f9703-8ad6-4a26-a35c-c9579a14848d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un itinerario de hormigón: guía para entender las ciudades construidas en pleno desarrollismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La construcción de la arquitectura residencial de aquellos años, con el hormigón como protagonista, se estructuró en torno a sistemas industrializados que permitían erigir miles de viviendas en tiempo récord. Pero más allá de su materialidad, estos polígonos son mapas ideológicos</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        Las ciudades espa&ntilde;olas conservan en sus periferias y ensanches tard&iacute;os un tejido de otra &eacute;poca: los pol&iacute;gonos residenciales del desarrollismo, esos conjuntos de bloques repetidos, avenidas desproporcionadas y plazas inh&oacute;spitas que se levantaron entre finales de los a&ntilde;os cincuenta y principios de los setenta.
    </p><p class="article-text">
        Estos fueron en su momento la respuesta a una urgencia demogr&aacute;fica en la que millones de personas abandonaron el campo para habitar las ciudades industriales. La arquitectura y el urbanismo se presentaron entonces como portadores de la modernidad compuesta por vivienda higi&eacute;nica, equipamientos colectivos y una nueva forma de vida urbana.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy podemos leer en esos tejidos es un campo de experimentaci&oacute;n donde se ensay&oacute; la separaci&oacute;n radical entre peat&oacute;n y autom&oacute;vil, se apost&oacute; por densidades extremas y donde lo comunitario qued&oacute; relegado a un futuro que nunca se concret&oacute;. Son, en definitiva, fragmentos de ciudad que condensan una ideolog&iacute;a urbana, la del funcionalismo.
    </p><h2 class="article-text">Paisajes de hormig&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El desarrollismo espa&ntilde;ol arranc&oacute; con el Plan de Estabilizaci&oacute;n de 1959. En apenas una d&eacute;cada, ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao o Val&egrave;ncia duplicaron su poblaci&oacute;n. La respuesta fue la construcci&oacute;n de pol&iacute;gonos residenciales enormes, algunos de m&aacute;s de 300 hect&aacute;reas, levantados en los extrarradios, sin conexi&oacute;n con la trama urbana existente y con muchas carencias en equipamientos escolares, comerciales y zonas verdes que, aunque prescritos por la Ley del Suelo, se relegaban a fases posteriores.
    </p><p class="article-text">
        El hormig&oacute;n fue el material estrella. La construcci&oacute;n de la arquitectura residencial de aquellos a&ntilde;os se estructur&oacute; en torno a sistemas industrializados que permit&iacute;an erigir miles de viviendas en tiempo r&eacute;cord.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su materialidad, estos pol&iacute;gonos son mapas ideol&oacute;gicos. Luis Fern&aacute;ndez-Galiano, doctor arquitecto y catedr&aacute;tico de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid, ha analizado c&oacute;mo el desarrollismo dej&oacute; una huella indeleble en el territorio ocupando este con construcciones que buscaban expresar la renovaci&oacute;n t&eacute;cnica y formal del pa&iacute;s, pero que a menudo priorizaban la cantidad sobre la calidad.
    </p><p class="article-text">
        Torres Blancas (1961-1968), dise&ntilde;ada por Francisco Javier S&aacute;enz de Oiza, es quiz&aacute; el icono m&aacute;s elocuente, se trata de un rascacielos residencial de hormig&oacute;n en una de las entradas a Madrid, con vol&uacute;menes escult&oacute;ricos que pretend&iacute;an reconciliar la vivienda en altura con la casa-jard&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero Torres Blancas es la excepci&oacute;n. Lo habitual fueron bloques en H, en Y o lineales, dispuestos sobre un suelo que atendi&oacute; m&aacute;s a las necesidades del coche que del peat&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, esas tipolog&iacute;as arquitect&oacute;nicas muestran profundos desajustes con las necesidades contempor&aacute;neas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Torres Blancas, de Sáenz de Oiza, en Madrid.                            </span>
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      <p class="quote-text">El desarrollismo dejó una huella indeleble en el territorio ocupando este con construcciones que buscaban expresar la renovación técnica y formal del país, pero que a menudo priorizaban la cantidad sobre la calidad</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El atlas dom&eacute;stico del desarrollismo</h2><p class="article-text">
        Los tipos edificatorios ensayados en estos a&ntilde;os; bloques lineales de doble cruj&iacute;a, bloques en H, bloques en T, torres de 15 plantas&hellip;responden todos a la obsesi&oacute;n por obtener el m&iacute;nimo existencial capaz de garantizar habitabilidad bajo par&aacute;metros econ&oacute;micos eficientes. Cada planta es un ejercicio de tetris dom&eacute;stico formado generalmente por tres dormitorios dobles en menos de 50 metros cuadrados, cocinas que ventilan a patinillos y estancias principales que son a la vez comedor, sala de estar y distribuidor.
    </p><p class="article-text">
        La superficie media de estas viviendas se situ&oacute; en torno a los 64 metros cuadrados construidos. Un dormitorio principal de 10 metros cuadrados, dos secundarios de 6 a 8, una sala de estar de 14, cocina independiente de 5, un &uacute;nico aseo de 3 metros y terraza lavadero. Las zonas de distribuci&oacute;n se reduc&iacute;an a un vest&iacute;bulo de entrada y, dependiendo del tipo, un distribuidor o pasillo en la zona de noche que la normativa imped&iacute;a suprimir del todo.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Javier S&aacute;enz de Oiza y Antonio V&aacute;zquez de Castro lideraron la construcci&oacute;n definitiva de un lenguaje moderno en la arquitectura espa&ntilde;ola a trav&eacute;s de estos experimentos tipol&oacute;gicos. En el poblado de absorci&oacute;n de Fuencarral A en 1956, Oiza defini&oacute; un modelo m&iacute;nimo y racional de vivienda con patio, mientras que en Entrev&iacute;as, barrio construido entre 1956 y 1959 ensay&oacute; bloques lineales. V&aacute;zquez de Castro, por su parte, desarroll&oacute; en Ca&ntilde;o Roto y Orcasitas en su construcci&oacute;n entre 1957 y 1966, distribuciones que buscaban mejorar las condiciones de uso en viviendas de dimensiones muy limitadas.
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                    alt="Antonio Vázquez de Castro desarrolló en Caño Roto y Orcasitas (Madrid), en su construcción entre 1957 y 1966, distribuciones que buscaban mejorar las condiciones de uso en viviendas de dimensiones muy limitadas."
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            <span class="title">
                Antonio Vázquez de Castro desarrolló en Caño Roto y Orcasitas (Madrid), en su construcción entre 1957 y 1966, distribuciones que buscaban mejorar las condiciones de uso en viviendas de dimensiones muy limitadas.                            </span>
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        Rafael de la Hoz explor&oacute; en C&oacute;rdoba una inteligente variante que disolv&iacute;a la estricta geometr&iacute;a del paralelep&iacute;pedo para desplazar los dormitorios a una posici&oacute;n m&aacute;s favorable, configurando a la vez una imagen de fachada variada.
    </p><p class="article-text">
        La profundidad condicionaba de manera absoluta la distribuci&oacute;n: a partir de 8 metros las viviendas tend&iacute;an a adoptar esquemas fijos, con el ba&ntilde;o en medianera para evitar dormitorios excesivamente alargados. La anchura m&aacute;s repetida fue la de 15 metros, dimensi&oacute;n que permit&iacute;a disponer seis dormitorios de tres metros de forma consecutiva.
    </p><p class="article-text">
        Estas viviendas, proyectadas para familias obreras de los a&ntilde;os sesenta, resultan hoy obsoletas para otras formas de habitar. La heterogeneidad de los grupos familiares, la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de personas por hogar, la ca&iacute;da de la natalidad, y la creciente importancia del teletrabajo cuestionan la validez actual de aquellas distribuciones. Pero constituyen un archivo material de c&oacute;mo se pensaba la vida dom&eacute;stica en aquel momento en el que hab&iacute;a una marcada separaci&oacute;n entre zona de d&iacute;a y zona de noche.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas viviendas, proyectadas para familias obreras de los años sesenta, resultan hoy obsoletas para otras formas de habitar</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Itinerario por el desarrollismo espa&ntilde;ol</h2><p class="article-text">
        Estos barrios pueden leerse como paisajes donde la ideolog&iacute;a se hace materia. A continuaci&oacute;n, un recorrido por algunas de estas geograf&iacute;as del hormig&oacute;n:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Madrid: Orcasitas, Palomeras, San Blas</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Orcasitas nace promovido por el Instituto Nacional de la Vivienda y proyectado por Rafael Leoz de la Fuente y Joaqu&iacute;n Ruiz Herv&aacute;s, dentro del programa de poblados dirigidos de los a&ntilde;os sesenta. El poblado original sufre pronto graves patolog&iacute;as constructivas, esto activa uno de los movimientos vecinales m&aacute;s potentes de Madrid, articulado en torno a la Asociaci&oacute;n de Vecinos Guetaria. Un ejemplo temprano de urbanismo negociado, donde el trazado final del barrio condensa la fuerza organizativa de su movimiento vecinal.
    </p><p class="article-text">
        Durante el desarrollismo, Palomeras se configura como uno de los grandes poblados marginales del sureste madrile&ntilde;o, producto directo de las pol&iacute;ticas de vivienda y del crecimiento econ&oacute;mico de los a&ntilde;os cincuenta y sesenta. El barrio crece como &ldquo;suburbial&rdquo; confeccionado de chabolas levantadas por trabajadores reci&eacute;n llegados, servicios improvisados, caminos de tierra y una segregaci&oacute;n clara respecto a la ciudad consolidada. Esa condici&oacute;n de margen, unida al compromiso vecinal y pol&iacute;tico que documenta la historiograf&iacute;a de Vallecas, prepara el terreno que logra que a finales de los setenta, Palomeras se convierta en uno de los escenarios principales de los Barrios en Remodelaci&oacute;n, convirtiendo su paisaje en uno de bloques y torres de vivienda social que hoy leemos como archivo construido del desarrollismo.
    </p><p class="article-text">
        San Blas como hoy lo conocemos es el barrio que se construye entre finales de los cincuenta y mediados de los setenta. Cuenta con alrededor de 15.000 viviendas en bloques abiertos de cuatro y cinco plantas, torres y poblados de absorci&oacute;n. En conjunto es un cat&aacute;logo de soluciones oficiales al alojamiento obrero del desarrollismo. Situado junto a nuevos ejes viarios y zonas industriales como Juli&aacute;n Camarillo, San Blas cristaliza el modelo funcionalista de barrio dormitorio con un fuerte componente residencial&#8209;industrial, movilidad pendular y un espacio p&uacute;blico inicialmente sobredimensionado pero pobremente equipado, que s&oacute;lo d&eacute;cadas despu&eacute;s se equilibra mediante procesos de rehabilitaci&oacute;n y renovaci&oacute;n urbana.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Barcelona: Sudoeste del Bes&ograve;s, Bellvitge</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El pol&iacute;gono del Sudoeste del Bes&ograve;s, en Sant Mart&iacute;, se levant&oacute; entre 1959 y principios de los setenta con una alta densidad de viviendas de protecci&oacute;n oficial. Proyectado por el equipo de Guillermo Gir&aacute;ldez, Pedro L&oacute;pez &Iacute;&ntilde;igo y Javier Sub&iacute;as, se organiza mediante grandes bloques concebidos como unidades de habitaci&oacute;n que reformulan la manzana Cerd&agrave; en clave perif&eacute;rica. El plan parcial combina econom&iacute;a de urbanizaci&oacute;n y fuerte presencia de espacio colectivo, articulando vol&uacute;menes exentos y supermanzanas como nueva puerta de entrada a Barcelona. Hoy puede leerse como uno de los ejemplos m&aacute;s n&iacute;tidos de c&oacute;mo el desarrollismo barcelon&eacute;s utiliz&oacute; la vivienda protegida en altura para consolidar su frente litoral industrial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bellvitge, en L'Hospitalet, fue uno de los mayores pol&iacute;gonos de vivienda popular, con cerca de 4.863 viviendas construidas a ritmo acelerado para absorber la inmigraci&oacute;n del resto de Espa&ntilde;a. Un paisaje de bloques lineales y torres prefabricadas que convirti&oacute; los antiguos campos del delta del Llobregat en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la periferia vertical del desarrollismo.
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            <span class="title">
                Bellvitge, en L&#039;Hospitalet (Barcelona).                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Val&egrave;ncia: Orriols, Torrefiel</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Barrios perif&eacute;ricos del norte de la ciudad, surgidos de la ocupaci&oacute;n desarrollista de la huerta, sin espacios libres ni dotaciones adecuadas. Orriols<strong> </strong>perdi&oacute; su identidad de municipio independiente al ser anexionado por Val&egrave;ncia a finales del siglo XIX, y la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica de los sesenta consolid&oacute; su car&aacute;cter de barrio obrero densificado.
    </p><p class="article-text">
        Torrefiel, vinculado hist&oacute;ricamente al monasterio de San Miguel de los Reyes y a los grandes propietarios agr&iacute;colas, sigue una trayectoria paralela: de barrio de casas bajas y uso agrario a &aacute;rea de expansi&oacute;n de viviendas econ&oacute;micas y realojos tras la riada de 1957, con un planeamiento de los sesenta que multiplica la edificaci&oacute;n sin reservar apenas suelo para zonas verdes, hasta convertirlo en uno de los tejidos m&aacute;s densos de Val&egrave;ncia.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Bilbao: Otxarkoaga, Txurdinaga</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Otxarkoaga y Txurdinaga conforman el distrito 3 de Bilbao, en la margen derecha del Ibaiz&aacute;bal, pero representan dos modelos urbanos muy distintos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otxarkoaga nace en los a&ntilde;os sesenta como gran poblado dirigido para realojar a la poblaci&oacute;n que viv&iacute;a en el &ldquo;cintur&oacute;n de hojalata&rdquo;, en un paisaje de laderas y calles estrechas. Su trazado denso y la repetici&oacute;n de bloques de vivienda social condensan las l&oacute;gicas del desarrollismo y las urgencias del Plan de Urgencia Social. Txurdinaga, en cambio, se planifica como nuevo ensanche desde los a&ntilde;os sesenta y setenta, con torres residenciales, manzanas abiertas y un gran parque urbano, apoyado en nuevas infraestructuras viarias y de transporte p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras Otxarkoaga concentra el debate sobre vulnerabilidad y regeneraci&oacute;n de pol&iacute;gonos perif&eacute;ricos, Txurdinaga encarna la ciudad verde y bien conectada. Juntos, ambos barrios ofrecen un laboratorio privilegiado para la reflexi&oacute;n arquitect&oacute;nica sobre vivienda social, morfolog&iacute;a urbana y pol&iacute;ticas de integraci&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sevilla: Pol&iacute;gono Sur, Parque Alcosa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Sevilla, el Pol&iacute;gono Sur que agrupa barrios como Murillo, Mart&iacute;nez Monta&ntilde;&eacute;s, La Oliva o Paz y Amistad, pone de manifiesto c&oacute;mo el desarrollismo concentr&oacute; poblaci&oacute;n empobrecida en pol&iacute;gonos perif&eacute;ricos de vivienda social. Proyectado desde el Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana de 1962 como respuesta al &eacute;xodo rural y a la crisis de la infravivienda, se construy&oacute; principalmente entre los a&ntilde;os sesenta y setenta para acoger a familias procedentes de barrios hist&oacute;ricos degradados y asentamientos informales. La combinaci&oacute;n de viviendas m&iacute;nimas, aislamiento urbano y desatenci&oacute;n administrativa prolongada explica que hoy sea se&ntilde;alado como uno de los territorios con mayores niveles de desigualdad urbana del pa&iacute;s.
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                Edificio de Parque Alcosa (Sevilla).                            </span>
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        Tambi&eacute;n en Sevilla, el Parque Alcosa, cuyo origen residencial se sit&uacute;a en la primera mitad de los a&ntilde;os setenta, ejemplifica la ocupaci&oacute;n de antiguos suelos agr&iacute;colas e industriales tras la canalizaci&oacute;n de arroyos como el Tamarguillo, en un contexto de gran falta de vivienda que impuls&oacute; nuevas barriadas obreras como San Pablo, Pino Montano o el Pol&iacute;gono Norte.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>C&oacute;rdoba: Sector Sur, Barrio del Guadalquivir, Las Moreras, Las Palmeras</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En C&oacute;rdoba, el desarrollismo se lee con claridad en el Distrito Sur, donde el Sector Sur y el Barrio del Guadalquivir nacieron como grandes conjuntos de vivienda promovidos al otro lado del r&iacute;o para alojar poblaci&oacute;n obrera en crecimiento. Estas barriadas, levantadas a partir de los a&ntilde;os sesenta y setenta, concentran hoy algunos de los &iacute;ndices de renta m&aacute;s bajos de la ciudad y arrastran d&eacute;ficits hist&oacute;ricos de equipamientos, zonas verdes y mantenimiento urbano. A ellos se suman otras promociones p&uacute;blicas como Las Moreras y Las Palmeras, que comparten origen y figuran en los diagn&oacute;sticos municipales como espacios vulnerables, marcados por la precariedad edificatoria y la falta de oportunidades.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>A Coru&ntilde;a: Agra del Orz&aacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En A Coru&ntilde;a, el barrio del Agra del Orz&aacute;n es hoy uno de los &aacute;mbitos con mayor densidad de poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a y de Europa: en menos de medio kil&oacute;metro cuadrado se concentran alrededor de 29.000 habitantes, en un tejido de bloques de vivienda econ&oacute;mica levantado sobre antiguas tierras agr&iacute;colas en la periferia oriental de la ciudad. Su origen est&aacute; ligado a la llegada de poblaci&oacute;n for&aacute;nea, primero vecinos de la Costa da Morte atra&iacute;dos por las conexiones hacia Berganti&ntilde;os y, a partir de los a&ntilde;os sesenta, oleadas de trabajadores empujados por el crecimiento del empleo industrial que el Plan General de 1967 quiso alojar mediante una fuerte intensificaci&oacute;n edificatoria. El trazado actual de sus calles se fija en el Plan de Alineaciones de 1948 y, desde entonces, el barrio se ha ido densificando hasta quedar colocado entre grandes v&iacute;as, la Ronda de Nelle y Outeiro al este y oeste, Vila de Negreira al norte y avenida de Fisterra al sur, con una presencia m&iacute;nima de espacios abiertos y zonas verdes.
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                Edificios de Agra del Orzán, A Coruña.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La llegada masiva del autom&oacute;vil oblig&oacute; a reorganizar la trama viaria y supuso la desaparici&oacute;n de elementos rurales como los antiguos molinos de viento del Agra, desmontados y conservados a la espera de una posible reinstalaci&oacute;n futura. Al mismo tiempo, la peatonalizaci&oacute;n de la calle Barcelona en los a&ntilde;os noventa situ&oacute; al barrio en la vanguardia del comercio de proximidad, consolidando una intensa vida a pie de calle que hoy se alimenta de la diversidad de su poblaci&oacute;n: de un barrio ligado a la Costa da Morte ha pasado a convertirse en uno de los principales hogares de las comunidades africanas y latinoamericanas de la ciudad. Las demandas actuales se centran en ganar espacios libres y naturalizados, el proyecto largamente debatido del parque del Observatorio o la reforma de la plaza de As Conchi&ntilde;as, en un espacio donde la sociabilidad densa y multicultural intenta compensar la escasez f&iacute;sica de suelo y verde heredada del desarrollismo.
    </p><p class="article-text">
        En todos estos barrios, el desarrollismo dej&oacute; algo m&aacute;s que una huella de hormig&oacute;n: un mapa para leer c&oacute;mo se imagin&oacute; la vida urbana en Espa&ntilde;a y c&oacute;mo, medio siglo despu&eacute;s, seguimos habitando esa promesa incompleta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/itinerario-hormigon-guia-entender-ciudades-construidas-pleno-desarrollismo_1_13033985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 22:19:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un itinerario de hormigón: guía para entender las ciudades construidas en pleno desarrollismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Urbanismo,Ciudades,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arniches y Domínguez, los arquitectos que imaginaron otra España y acabaron fuera de plano por el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/arniches-dominguez-arquitectos-imaginaron-espana-acabaron-fuera-plano-franquismo_1_13003816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/600d7c13-0805-431e-88bf-9f19c7e5d388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arniches y Domínguez, los arquitectos que imaginaron otra España y acabaron fuera de plano por el franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fueron dos de los arquitectos más relevantes de la modernidad republicana española y presenciaron cómo la dictadura expurgaba del archivo oficial aquel trabajo en el que apostaban por un país renovado</p><p class="subtitle">Entrevista - Enric Auquer, actor: “El Gobierno tiene que regular la vivienda, porque cabrea mucho y hay mucho sufrimiento”</p></div><p class="article-text">
        Carlos Arniches y Mart&iacute;n Dom&iacute;nguez Esteban fueron dos de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/antonio-palacios-arquitecto-circulo-bellas-artes-sacrifico-carrera-casarse-ama-llaves_1_12938729.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitectos m&aacute;s relevantes</a> de la modernidad republicana espa&ntilde;ola, coautores de piezas arquitect&oacute;nicas como el Hip&oacute;dromo de la Zarzuela o el Instituto-Escuela. Sin embargo, sus trayectorias quedaron truncadas tras la Guerra Civil: uno <a href="https://www.eldiario.es/cultura/podcast-entrelaza-exilio-republicano-palestino-vas-no-piensas_1_12783433.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se recluy&oacute; en un exilio</a> interior que lo llev&oacute; de Madrid a los poblados de colonizaci&oacute;n, y el otro continu&oacute; su carrera en Cuba y EEUU, condenado a un doble destierro. Ambos conocieron la misma fatalidad: presenciar c&oacute;mo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/poesia/libro-jovenes-espana-creen-dictadura-mejor-democracia_1_12880098.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la dictadura</a> expurgaba del archivo oficial aquella arquitectura en la que la forma nueva y el pa&iacute;s imaginado hab&iacute;an constituido un solo proyecto.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n profesional entre Arniches y Dom&iacute;nguez comenz&oacute; en 1924, cuando se conocieron en el estudio de arquitectura de Secundino Zuazo, mentor de toda una generaci&oacute;n de j&oacute;venes arquitectos comprometidos con la modernidad. Arniches, hijo del prestigioso escritor Carlos Arniches, se hab&iacute;a formado en un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/no-habria-querido-vivir-madrid-javier-marias_129_9307800.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ambiente culto de la burgues&iacute;a madrile&ntilde;a</a> y hab&iacute;a estudiado arquitectura entre 1911 y 1923 en una escuela todav&iacute;a marcada por el academicismo. Dom&iacute;nguez, por su parte, proced&iacute;a de una familia de la alta burgues&iacute;a de San Sebasti&aacute;n y hab&iacute;a residido entre 1918 y 1925 en la Residencia de Estudiantes, donde entabl&oacute; amistad con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/victor-monte-canta-historia-amor-lorca-dali-saldar-deuda-gente-vivio-represion_1_12771825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a>, con quien coincid&iacute;a en el deseo de transformar la vieja Espa&ntilde;a agraria y caciquil.
    </p><p class="article-text">
        A ese mismo ecosistema intelectual regresar&iacute;a en 1928 como joven arquitecto para asistir a las conferencias que Le Corbusier imparti&oacute; en la Residencia: <em>Arquitectura, mobiliario y obras de arte</em> y <em>Una casa-un palacio</em>, un encuentro que marcar&iacute;a a toda su generaci&oacute;n. Ambos compartieron estudio y desarrollaron una arquitectura que buscaba despegarse del historicismo para acercarse a las corrientes centroeuropeas sin renunciar a la tradici&oacute;n cultural espa&ntilde;ola. Su trabajo conjunto se inscrib&iacute;a en el esp&iacute;ritu humanista de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, pues quer&iacute;an transformar la sociedad en otra m&aacute;s justa, moderna e ilustrada a trav&eacute;s del lenguaje arquitect&oacute;nico.
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                Hipódromo de la Zarzuela                            </span>
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        En 1928, Arniches y Dom&iacute;nguez ganaron el Concurso de Albergues para Automovilistas convocado por el Patronato Nacional de Turismo, un proyecto que buscaba fomentar el turismo automovil&iacute;stico y actualizar las infraestructuras hosteleras del interior del pa&iacute;s. El encargo consist&iacute;a en construir doce peque&ntilde;os hoteles de carretera distribuidos por las principales v&iacute;as espa&ntilde;olas, en parajes escogidos por su belleza natural. Su propuesta planteaba soluciones que se adaptar&iacute;an a las necesidades y caracter&iacute;sticas de cada zona en la elecci&oacute;n de materiales, garantizando la armon&iacute;a con el entorno.
    </p><p class="article-text">
        Su prestigio se consolid&oacute; al ganar en 1934 el Concurso del Nuevo Hip&oacute;dromo de Madrid, junto al ingeniero Eduardo Torroja. El proyecto presentado para la Zarzuela combinaba deporte y espect&aacute;culo utilizando el viejo tema de la plaza como leitmotiv, ahora lineal y abierta a la pista de carreras mediante arquer&iacute;as que, con las viseras de las gradas, acompa&ntilde;an con sus ondulaciones el m&aacute;ximo esfuerzo del caballo al galope. La estructura de las tribunas constitu&iacute;a una proeza t&eacute;cnica: un sistema de p&oacute;rticos separados cinco metros, con l&aacute;minas de hormig&oacute;n armado que permit&iacute;an un vuelo de 12,80 metros y un espesor m&iacute;nimo de cinco cent&iacute;metros en los bordes.
    </p><p class="article-text">
        Arniches y Dom&iacute;nguez quisieron recrear un pueblo en fiestas, donde se mezclaba lo elitista con lo popular. Los muros encalados y las cubiertas de teja &aacute;rabe desataron cr&iacute;ticas de los ortodoxos de la vanguardia, pero los arquitectos no quer&iacute;an romper con el pasado: se trataba de ir al futuro partiendo de las propias tradiciones. Cuando estall&oacute; la Guerra Civil en 1936, la obra se hallaba pr&aacute;cticamente terminada, y aunque sufri&oacute; fuertes impactos por hallarse en pleno frente de batalla, logr&oacute; resistir.
    </p><h2 class="article-text">El compromiso con la renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Paralelamente a sus grandes encargos, ambos arquitectos se volcaron en el proyecto de renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica de la Rep&uacute;blica. Arniches fue nombrado en 1927 arquitecto de la Junta de Ampliaci&oacute;n de Estudios, para la que construy&oacute; la Secci&oacute;n Preparatoria del Instituto Escuela, el auditorio y biblioteca de la calle Serrano, el nuevo pabell&oacute;n de la Residencia de Se&ntilde;oritas Estudiantes, el Parvulario del Instituto Escuela y la Fundaci&oacute;n Nacional. En estos edificios, trabajando con muy pocos recursos, termin&oacute; afinando una arquitectura de gran precisi&oacute;n t&eacute;cnica y una ejecuci&oacute;n especialmente cuidada, donde la luz, la ventilaci&oacute;n y los espacios comunes se pensaban a escala humana, como lugares para la conversaci&oacute;n y el encuentro m&aacute;s que para el lucimiento monumental. El tema de la plaza adoptaba ahora la variante del claustro como foro de estudio y reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su evoluci&oacute;n ideol&oacute;gica y profesional qued&oacute; reflejada en los art&iacute;culos que Arniches public&oacute; quincenalmente en el diario <em>El Sol</em> entre 1926 y 1928, bajo el ep&iacute;grafe <em>La Arquitectura y la Vida</em>, donde defend&iacute;a que los edificios tambi&eacute;n educan: en la escuela, en la ciudad o en el ocio, ense&ntilde;an una manera de estar en el mundo, de habitar el espacio p&uacute;blico. All&iacute; explicaba que la nueva arquitectura deb&iacute;a modernizar la sociedad no solo por sus formas, sino porque incorporaba recorridos claros, estancias bien ventiladas y &aacute;mbitos de relaci&oacute;n que hac&iacute;an de la vida cotidiana el verdadero centro del proyecto.
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                Susana Landrove. Fundación Docomomo Iberico 2018                            </span>
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        Cuando estall&oacute; la guerra, Mart&iacute;n Dom&iacute;nguez se ofreci&oacute; a dise&ntilde;ar las defensas de Madrid junto a otros arquitectos, pensando en levantar obras con parados, pero el rechazo sindical le hizo ver que la contienda estaba perdida. En diciembre de 1936 cruz&oacute; a pie la frontera francesa con un salvoconducto y, tras pasar por Amberes rumbo a Veracruz, decidi&oacute; quedarse en La Habana, donde acabar&iacute;a firmando proyectos como el Radiocentro CMQ o el FOCSA. Arniches, en cambio, permaneci&oacute; en Espa&ntilde;a como &ldquo;arquitecto de trincheras&rdquo;, renunci&oacute; al exilio para casarse y asumir la depuraci&oacute;n profesional, mientras durante d&eacute;cadas el Hip&oacute;dromo de la Zarzuela se atribu&iacute;a casi en exclusiva a Eduardo Torroja y sus nombres quedaban fuera de foco.
    </p><h2 class="article-text">Arniches: exilio interior y arquitectura de lo peque&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Carlos Arniches vivi&oacute; sus &uacute;ltimas d&eacute;cadas en un exilio interior que se prolong&oacute; hasta su muerte en Madrid, en 1958, desplazado de los grandes focos pero no de la pr&aacute;ctica cotidiana del oficio. En esos a&ntilde;os levant&oacute; los poblados de colonizaci&oacute;n de Algallar&iacute;n, en C&oacute;rdoba, y G&eacute;vora, en Badajoz, adem&aacute;s del Centro de Estudios del Tabaco en Sevilla, piezas discretas si se comparan con el Hip&oacute;dromo de la Zarzuela pero decisivas para entender la deriva final de su obra. En estos asentamientos rurales, alejados de la escena madrile&ntilde;a de entreguerras, traslad&oacute; a un paisaje agr&iacute;cola sus ideas de escala humana, jerarqu&iacute;a de espacios y centralidad del &aacute;mbito p&uacute;blico, articulando plazas, calles y equipamientos como una suerte de peque&ntilde;o teatro comunitario al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura del r&eacute;gimen lo hab&iacute;a arrinconado en los m&aacute;rgenes administrativos, derivando su trabajo hac&iacute;a encargos menores en apariencia, en los que en cualquier caso, persisti&oacute; en depurar el mismo vocabulario que hab&iacute;a guiado su etapa republicana: vol&uacute;menes n&iacute;tidos, pureza de l&iacute;neas, una expresividad contenida basada en muy pocos elementos.
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                Pabellón de la Residencia de Señoritas de la Junta de Ampliación de Estudios                            </span>
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        Por otro lado, la Cuba que encontr&oacute; Mart&iacute;n Dom&iacute;nguez era un pa&iacute;s en plena ebullici&oacute;n, con una econom&iacute;a expansiva y una vida cultural particularmente intensa. Sin embargo, el Colegio de Arquitectos, en un gesto de cerrada l&oacute;gica corporativa, se neg&oacute; a reconocer su t&iacute;tulo y lo oblig&oacute; a ejercer bajo la etiqueta de &ldquo;decorador de interiores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Dom&iacute;nguez empez&oacute; a hacerse un lugar en muy poco tiempo. Se asoci&oacute; con otros arquitectos, como Miguel Gast&oacute;n y Emilio del Junco, y junto a ellos proyect&oacute; para el grupo de comunicaci&oacute;n CMQ el edificio Radiocentro, en el barrio del Vedado, inaugurado en 1947 y considerado el primer gran complejo multifuncional de Cuba, con sala de cine, estudios de radio y televisi&oacute;n, oficinas y locales comerciales integrados en una sola pieza urbana. En 1949, durante una visita a La Habana, Walter Gropius, fundador de la Bauhaus, se fij&oacute; en esa obra y la cit&oacute; como un ejemplo mod&eacute;lico de arquitectura concebida como trabajo en equipo.
    </p><h2 class="article-text">Dom&iacute;nguez: La Habana y el segundo exilio</h2><p class="article-text">
        El proyecto m&aacute;s audaz de Dom&iacute;nguez en Cuba fue el edificio FOCSA (Fomento de Obras y Construcciones, SA), dise&ntilde;ado junto a Ernesto G&oacute;mez Sampera. El edificio, de 39 plantas, se plante&oacute; como una peque&ntilde;a ciudad autosuficiente siguiendo los par&aacute;metros de Le Corbusier. El inmueble se estructuraba en dos alas que part&iacute;an de una charnela central, y su juego de niveles constitu&iacute;a un alarde t&eacute;cnico. Sentidamente le sucedi&oacute; con este edificio lo mismo que con el Hip&oacute;dromo, tambi&eacute;n ser&iacute;a borrado de su biograf&iacute;a: tras la revoluci&oacute;n de 1959, el r&eacute;gimen castrista lo conden&oacute; al olvido y asign&oacute; el edificio oficialmente a G&oacute;mez Sampera.
    </p><p class="article-text">
        Dom&iacute;nguez se hab&iacute;a implicado en la construcci&oacute;n de viviendas sociales para sindicatos, pero pronto identific&oacute; los discursos de Fidel Castro como autoritarios, sus cr&iacute;ticas a Castro lo llevaron a no poder construir en Cuba nunca m&aacute;s. A finales de abril de 1960, con 62 a&ntilde;os, parti&oacute; de La Habana y se instal&oacute; en Estados Unidos donde consigui&oacute; una plaza como profesor en la Universidad de Cornell, en Ithaca, ejerci&oacute; como consultor en programas de vivienda en Latinoam&eacute;rica y proyect&oacute; la casa Lennox en Rochester, su &uacute;ltima obra, antes de morir en Nueva York en 1970.
    </p><p class="article-text">
        Un premio anual con su nombre recuerda a Mart&iacute;n Dom&iacute;nguez en la Universidad de Cornell, que le dedic&oacute; una gran exposici&oacute;n. Arniches, por su parte, est&aacute; enterrado en Madrid, la ciudad en la que decidi&oacute; permanecer tras la guerra. Dos arquitectos que imaginaron otra Espa&ntilde;a posible y acabaron, cada uno a su manera, fuera de plano. Sus edificios siguen ah&iacute;: el Hip&oacute;dromo de la Zarzuela resisti&oacute; los impactos de la guerra y el borrado oficial, el FOCSA contin&uacute;a en pie frente a la bah&iacute;a habanera. Son testigos de una modernidad interrumpida y de dos trayectorias que pusieron la arquitectura al servicio de un proyecto de pa&iacute;s que nunca lleg&oacute; a cumplirse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/arniches-dominguez-arquitectos-imaginaron-espana-acabaron-fuera-plano-franquismo_1_13003816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 20:31:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arniches y Domínguez, los arquitectos que imaginaron otra España y acabaron fuera de plano por el franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,República,Guerra Civil Española,Arquitectura,Exilio,Arte,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cajas ciegas que devoran territorio: la arquitectura invisible de los centros de datos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cajas-ciegas-devoran-territorio-arquitectura-invisible-centros-datos_1_12958761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3163fe48-b441-45b8-9237-e1eb7bc63c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cajas ciegas que devoran territorio: la arquitectura invisible de los centros de datos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son edificios herméticos sin interés arquitectónico que almacenan información digital, pero que condicionan territorios y economías locales</p><p class="subtitle">Los centros de datos en Europa pueden alcanzar en 2030 el nivel de consumo eléctrico de toda España
</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que subimos una fotograf&iacute;a a la nube, enviamos un correo o consultamos una red social, activamos <a href="https://www.eldiario.es/economia/centros-datos-europa-alcanzar-2030-nivel-consumo-electrico-espana_1_12623989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una infraestructura material de proporciones colosales</a>. Los centros de datos, esos edificios herm&eacute;ticos que almacenan la informaci&oacute;n digital, produjeron 106 millones de toneladas m&eacute;tricas de CO2 en Estados Unidos durante 2023, acerc&aacute;ndose peligrosamente a las 131 millones de toneladas que genera la aviaci&oacute;n comercial dom&eacute;stica, seg&uacute;n un estudio de Harvard y UCLA publicado por MIT Technology Review, ocupan extensiones territoriales masivas y condicionan el desarrollo urbano de regiones enteras.
    </p><p class="article-text">
        Marina Otero Verzier, arquitecta espa&ntilde;ola galardonada con el Wheelwright Prize de Harvard y antigua directora de investigaci&oacute;n en Het Nieuwe Instituut de Rotterdam, viene alertando desde hace a&ntilde;os sobre la necesidad imperiosa de someter estas edificaciones a una revisi&oacute;n disciplinar. En una conversaci&oacute;n reciente con la Casa de la Arquitectura, Otero cuestiona la inercia reactiva de la profesi&oacute;n: &ldquo;La arquitectura muchas veces llega tarde y siempre vamos como cuando ha habido una transformaci&oacute;n, pues luego ya nos intentamos adaptar y ver c&oacute;mo intervenir ah&iacute;. &iquest;Por qu&eacute; no lo vemos casi cuando est&aacute; pasando y vemos desde la arquitectura c&oacute;mo tenemos que trabajar en este contexto y adelantarnos incluso a ciertas innovaciones?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La tipolog&iacute;a que la arquitectura dej&oacute; de pensar</h2><p class="article-text">
        Cuando Otero comenz&oacute; a trabajar con la Asociaci&oacute;n Nacional de Centros de Datos de Holanda junto a Hip&oacute;lito Pestellini, entonces socio en OMA (Office for Metropolitan Architecture), la respuesta de los t&eacute;cnicos fue reveladora: los arquitectos pod&iacute;an &ldquo;dise&ntilde;ar la fachada, hacer una fachada bonita&rdquo; o, como mucho, las oficinas. La disciplina hab&iacute;a abdicado de pensar estas infraestructuras, dej&aacute;ndolas en manos de l&oacute;gicas puramente funcionales y corporativas.
    </p><p class="article-text">
        Esta ausencia disciplinaria no es exclusiva de los Pa&iacute;ses Bajos. Como se&ntilde;al&oacute; Chheng Lim, arquitecta asociada en Sheehan Nagle Hartray de Chicago, en la Conferencia de Arquitectura del American Institute of Architects (AIA) de 2022, fue la primera vez que la organizaci&oacute;n abordaba esta tipolog&iacute;a emergente. Los arquitectos, advierte Lim, enfrentan un desaf&iacute;o &uacute;nico: est&aacute;n entrenados para pensar en t&eacute;rminos de escala humana, pero los centros de datos priorizan radicalmente otros par&aacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente, estos edificios han sido grandes cajas rectangulares sin inter&eacute;s arquitect&oacute;nico, almacenes sin ventanas que priorizan la funcionalidad sobre la forma. La firma de ingenier&iacute;a Sener reconoce que los centros de datos &ldquo;han evolucionado de instalaciones marginales, a menudo alojadas en edificios industriales reutilizados, a una tipolog&iacute;a arquitect&oacute;nica distinta&rdquo;. Sin embargo, esta evoluci&oacute;n no ha venido acompa&ntilde;ada de un pensamiento arquitect&oacute;nico riguroso sobre sus implicaciones territoriales y urbanas.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una infraestructura cr&iacute;tica dise&ntilde;ada casi exclusivamente por ingenieros y t&eacute;cnicos, donde la arquitectura se limita a resolver la envolvente exterior. Mientras tanto, 64.000 millones de d&oacute;lares en proyectos de centros de datos han sido bloqueados o retrasados en Estados Unidos por oposici&oacute;n local bipartidista, y las protestas ciudadanas se multiplican precisamente por la ausencia de una integraci&oacute;n arquitect&oacute;nica y urbana pensada desde el inicio.
    </p><h2 class="article-text">Paisajes automatizados y extracci&oacute;n de recursos</h2><p class="article-text">
        El trabajo de Otero sobre centros de datos no surgi&oacute; de la nada. Hace diez a&ntilde;os, cuando dirig&iacute;a la investigaci&oacute;n en Het Nieuwe Instituut de Rotterdam, la instituci&oacute;n que alberga tanto un museo de arquitectura como el archivo nacional holand&eacute;s, se&nbsp;cuestion&oacute; sobre qu&eacute; construcciones est&aacute;n transformando radicalmente nuestro territorio pero nadie las est&aacute; documentando ni estudiando.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta estaba a la vista pero era invisible para la arquitectura: invernaderos industriales automatizados del tama&ntilde;o de ciudades peque&ntilde;as, el puerto robotizado de Rotterdam donde apenas trabajan personas, granjas con vacas monitorizadas por inteligencia artificial. Otero cuenta que empezaron a mirar todo lo que hac&iacute;a posible esos reg&iacute;menes de automatizaci&oacute;n y as&iacute; fue como llegaron a los cables de internet, a la miner&iacute;a de litio y a los centros de datos.
    </p><p class="article-text">
        Sus investigaciones <em>Automated Landscapes</em> (Paisajes Automatizados), <em>BURN-OUT: Exhaustion on Planetary Scale</em> (Agotamiento a escala planetaria) y <em>Future Storage</em> (Almacenamiento del futuro), trazan un mapa inquietante: el mundo digital que creemos et&eacute;reo descansa sobre una cadena de extracci&oacute;n material brutal.
    </p><p class="article-text">
        El litio que alimenta las bater&iacute;as de nuestros m&oacute;viles, ordenadores y los sistemas de respaldo de los centros de datos sale del desierto de Atacama, en Chile, donde &ldquo;se evaporan millones de litros de agua diariamente para que nosotros podamos hacer en otros lugares del mundo la transici&oacute;n verde&rdquo;, denuncia Otero. La paradoja es cruel: la digitalizaci&oacute;n que promet&iacute;a desmaterializar el mundo requiere una extracci&oacute;n material sin precedentes.
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            <span class="title">
                Vista aérea de uno de los centros de datos de Amazon en Villanueva de Gállego, en Aragón.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ilusi&oacute;n de la nube y sus consecuencias materiales</h2><p class="article-text">
        Los centros de datos nos hacen pensar que la informaci&oacute;n est&aacute; &ldquo;en la nube&rdquo;, pero esa met&aacute;fora resulta enga&ntilde;osa. Cada dato que almacenamos descansa en edificios f&iacute;sicos que consumen cantidades ingentes de agua y electricidad, anclados a territorios concretos que soportan las consecuencias de nuestra actividad digital.
    </p><p class="article-text">
        Otero insiste en la opacidad deliberada de estas infraestructuras. Son lugares pr&aacute;cticamente desconocidos para la ciudadan&iacute;a, invisibles en el paisaje urbano y ausentes del debate p&uacute;blico, pero resultan absolutamente indispensables para cada operaci&oacute;n cotidiana: desde publicar en redes sociales hasta realizar una transferencia bancaria. Esta invisibilidad no es accidental sino estrat&eacute;gica, y sus consecuencias s&oacute;lo emergen cuando ya es tarde, cuando por ejemplo un pueblo entero se queda sin suministro el&eacute;ctrico porque un centro de datos corporativo ha monopolizado toda la energ&iacute;a disponible.
    </p><p class="article-text">
        El cr&iacute;tico de arquitectura alem&aacute;n Niklas Maak <em>Server, </em>sostiene en su libro <em>Manifesto: Data Center Architecture and the Future of Democracy</em>, que estos edificios funcionan como infraestructuras de control que determinan nuestras vidas sin hacerse visibles, con implicaciones geopol&iacute;ticas que trascienden lo arquitect&oacute;nico. Son, en su an&aacute;lisis, las nuevas catedrales del poder contempor&aacute;neo, que a diferencia de sus predecesoras medievales, permanecen ocultas.
    </p><p class="article-text">
        La te&oacute;rica estadounidense Keller Easterling profundiza en esta idea desde otra perspectiva. En <em>Extrastatecraft: The Power of Infrastructure Space</em>, documenta c&oacute;mo estas construcciones operan como extensiones del poder blando, reconfigurando territorios enteros sin necesidad de legislaci&oacute;n expl&iacute;cita ni consentimiento democr&aacute;tico. Para Easterling, el espacio de infraestructura contempor&aacute;neo constituye el arma m&aacute;s efectiva de quienes concentran el poder global, precisamente porque orquesta transformaciones profundas que permanecen no declaradas pero resultan absolutamente determinantes.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que ambos pensadores plantean trasciende lo arquitect&oacute;nico: &iquest;c&oacute;mo hemos permitido que infraestructuras tan determinantes para nuestras sociedades se desarrollen completamente al margen del escrutinio p&uacute;blico y la planificaci&oacute;n democr&aacute;tica?
    </p><h2 class="article-text">Imaginarios alternativos: descentralizaci&oacute;n y ciclos vitales</h2><p class="article-text">
        Frente a la l&oacute;gica dominante de grandes instalaciones corporativas, Otero propone un modelo radicalmente distinto: descentralizar los centros de datos, distribuirlos por la ciudad en instalaciones m&aacute;s peque&ntilde;as y aprovechar el calor que generan. Ese calor que sentimos cuando se nos calienta el m&oacute;vil o el ordenador, multiplicado por miles de servidores, podr&iacute;a reconvertirse en un recurso: calefacci&oacute;n urbana, agua caliente sanitaria, climatizaci&oacute;n de invernaderos. No se trata de una utop&iacute;a tecnol&oacute;gica sino de experiencias ya en marcha en diversos lugares del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n conecta con movimientos emergentes como los servidores feministas, la permacomputaci&oacute;n o el protocolo solar, que plantean infraestructuras digitales sincronizadas con ciclos ambientales en lugar de operar contra ellos. Realmente no necesitamos que el espacio digital est&eacute; disponible las veinticuatro horas del d&iacute;a, los siete d&iacute;as de la semana, cuando en las ciudades f&iacute;sicas aceptamos que ciertos espacios p&uacute;blicos y comerciales cierren en determinados horarios. Esa disponibilidad permanente tiene consecuencias materiales que pocas veces valoramos.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta resulta radical precisamente por su sentido com&uacute;n: si un centro de datos funciona con energ&iacute;a solar, puede haber momentos del d&iacute;a en los que no est&eacute; completamente operativo, y eso no tiene por qu&eacute; ser catastr&oacute;fico. Se trata de repensar estas infraestructuras para que est&eacute;n m&aacute;s ajustadas a los ciclos del medio ambiente y de nuestras propias formas de vida, en lugar de someterlas a la l&oacute;gica insaciable de la disponibilidad perpetua.
    </p><p class="article-text">
        Significa cuestionar algo que damos por sentado: que la tecnolog&iacute;a debe funcionar al margen de los ritmos naturales, consumiendo recursos sin l&iacute;mite para garantizar una accesibilidad que quiz&aacute; no siempre necesitamos. Los centros de datos podr&iacute;an ser infraestructuras que respiran con el territorio, en lugar de devorarlo.
    </p><h2 class="article-text">Pensar el territorio antes de cederlo</h2><p class="article-text">
        El trabajo de Otero no se limita al diagn&oacute;stico, la arquitecta opera simult&aacute;neamente en tres escalas: legislaci&oacute;n, prototipado arquitect&oacute;nico y debate p&uacute;blico. Colabora con gobiernos para dise&ntilde;ar marcos regulatorios que obliguen a pensar estrat&eacute;gicamente c&oacute;mo y d&oacute;nde se implantan estas infraestructuras digitales, en lugar de dejarlas al libre albedr&iacute;o corporativo.
    </p><p class="article-text">
        Su cr&iacute;tica a la situaci&oacute;n actual pone de manifiesto que, demasiadas veces, la llegada de una gran tecnol&oacute;gica con una inversi&oacute;n millonaria basta para que las administraciones cedan terreno sin cuestionar las implicaciones a largo plazo. Se act&uacute;a sin planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica, aceptando inversiones sin preguntarse qu&eacute; modelo de territorio estamos construyendo ni qu&eacute; recursos comprometemos para las generaciones futuras.
    </p><p class="article-text">
        Durante tres a&ntilde;os en el Royal College of Art de Londres, Otero desarroll&oacute; junto a Hip&oacute;lito Pestellini talleres donde estudiantes reimaginaron los centros de datos como arquitecturas radicalmente distintas: distribuidas por el territorio en lugar de concentradas, integradas en programas urbanos existentes, reutilizando el calor residual de los servidores para calentar viviendas o equipamientos p&uacute;blicos. No eran ejercicios acad&eacute;micos sino prototipos de futuros posibles.
    </p><p class="article-text">
        Los centros de datos ya est&aacute;n aqu&iacute;, condicionando territorios y econom&iacute;as locales, transformando paisajes enteros. Pero todav&iacute;a estamos a tiempo de someterlos a escrutinio arquitect&oacute;nico y ciudadano, de exigir que funcionen con responsabilidad ambiental, urbana y social. La cuesti&oacute;n, como insiste Otero, no es s&oacute;lo t&eacute;cnica: es profundamente pol&iacute;tica. Se trata de decidir qu&eacute; futuro queremos construir, qu&eacute; modelo de ciudad y territorio, as&iacute; como qu&eacute; paisajes estamos dispuestos a sacrificar para mantener operativa la ilusi&oacute;n de una nube infinita y sin consecuencias materiales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cajas-ciegas-devoran-territorio-arquitectura-invisible-centros-datos_1_12958761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 20:31:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cajas ciegas que devoran territorio: la arquitectura invisible de los centros de datos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[centros de datos,Sostenibilidad,Paisajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Textiles, luz y percepción: así pueden ayudarte a que tu casa sea un lugar más agradable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/textiles-luz-percepcion-ayudarte-casa-sea-lugar-agradable_1_12979851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/748cb026-b68f-4f24-a68f-409cb59980e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Textiles, luz y percepción: así pueden ayudarte a que tu casa sea un lugar más agradable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La temperatura de la luz puede contribuir a modificar el ánimo; la textura de una alfombra, a construir recogimiento o activación</p><p class="subtitle">Por qué están desapareciendo las puertas de los baños</p></div><p class="article-text">
        El espacio no es neutral. Cuando entramos en una habitaci&oacute;n, el cuerpo responde antes que la conciencia: la temperatura de la luz puede contribuir a modificar el &aacute;nimo, la textura de una alfombra, a construir recogimiento o activaci&oacute;n. Los textiles y la luz ayudan a construir hogares que respondan al estado emocional, a la hora del d&iacute;a, a c&oacute;mo necesitamos habitar en cada momento.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;adores como Werner Aisslinger, Patricia Urquiola o el estudio dan&eacute;s Aggebo &amp; Henriksen trabajan desde esta comprensi&oacute;n, que tambi&eacute;n puede ser aplicada en cierta medida a nuestros espacios. Aisslinger recurre a fibras t&eacute;cnicas y estructuras modulares. Urquiola dise&ntilde;a la alfombra Trame, donde color y textura construyen profundidad visual. Aggebo &amp; Henriksen exploran tejidos transl&uacute;cidos que transforman la relaci&oacute;n entre interior y exterior en algo gradual.
    </p><p class="article-text">
        Maurice Merleau-Ponty lo formul&oacute; en <em>Fenomenolog&iacute;a de la percepci&oacute;n:</em> el cuerpo no ocupa el espacio, lo habita sensorialmente. Cada textura, cada temperatura crom&aacute;tica, cada grado de transparencia construye experiencia antes que imagen.
    </p><h2 class="article-text">Textiles que ayudan a cambiar el espacio</h2><p class="article-text">
        En espacios abiertos, la alfombra delimita sin cerrar. Una pieza generosa bajo el sof&aacute; y la mesa construye territorio. Por ejemplo, el pelo largo en tonos tierra invita al descanso, las fibras planas y geom&eacute;tricas mantienen el espacio activo. El material modula la experiencia: la lana virgen aporta calidez t&aacute;ctil y ac&uacute;stica, el algod&oacute;n o el yute mantienen la frescura.
    </p><p class="article-text">
        Las cortinas median entre interior y exterior. Los tejidos transl&uacute;cidos filtran luz sin bloquearla, modulan la temperatura ac&uacute;stica absorbiendo reverberaci&oacute;n y, seg&uacute;n la fibra, pueden regular la humedad. Lilly Reich comprendi&oacute; esta capacidad arquitect&oacute;nica del textil en <a href="https://images.adsttc.com/media/images/5e6b/9a71/b357/653d/d300/0112/newsletter/14_Re-enactment_Foto_Anna_Mas.jpg?1584110158" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su colaboraci&oacute;n</a> con Mies van der Rohe. En el Pabell&oacute;n de Barcelona de 1929 y la Casa Tugendhat, en ambos proyectos, las cortinas de terciopelo no decoraban sino que constru&iacute;an particiones espaciales m&oacute;viles. Reich emple&oacute; telas suspendidas para desdibujar l&iacute;mites arquitect&oacute;nicos, transformando el textil en elemento estructurante del espacio.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En espacios abiertos, la alfombra delimita sin cerrar. Una pieza generosa bajo el sofá y la mesa construye territorio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La superposici&oacute;n construye capas de funci&oacute;n. Una cortina transl&uacute;cida como primera barrera filtra la luz diurna. Una opaca proporciona oscuridad total. El color modifica la luz que penetra: los tonos c&aacute;lidos ti&ntilde;en el espacio de calidez, los fr&iacute;os mantienen neutralidad.
    </p><p class="article-text">
        Los textiles m&oacute;viles como las mantas, cojines o colchas, introducen variaci&oacute;n sin permanencia. Una manta de lana o de un tejido grueso sobre el sof&aacute; regula la temperatura f&iacute;sica y emocional. Su retirada en verano mantiene el espacio fresco. El color construye calidez o frescura perceptiva aunque no modifique grados reales.
    </p><h2 class="article-text">La luz como moduladora </h2><p class="article-text">
        La luz no solo ilumina: contribuye a modular la actividad cerebral. La temperatura de color, medida en grados Kelvin, y la intensidad luminosa pueden operar sobre el sistema nervioso desencadenando respuestas fisiol&oacute;gicas espec&iacute;ficas. Una luminaria cenital con alta intensidad genera un entorno funcional que facilita procesos de atenci&oacute;n y concentraci&oacute;n. Una l&aacute;mpara con baja intensidad lum&iacute;nica transforma el espacio en refugio nocturno, preparando al organismo para el descanso. Estos factores pueden contribuir a modificar ritmos circadianos y estados de &aacute;nimo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El color construye calidez o frescura perceptiva aunque no modifique grados reales</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La luz de tarea, focalizada mediante flexos o lámparas direccionales, responde a necesidades específicas de cada actividad: lectura, trabajo con ordenador, preparación de alimentos."
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            <span class="title">
                La luz de tarea, focalizada mediante flexos o lámparas direccionales, responde a necesidades específicas de cada actividad: lectura, trabajo con ordenador, preparación de alimentos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los espacios dom&eacute;sticos contempor&aacute;neos requieren estratificaci&oacute;n lum&iacute;nica en tres niveles operativos. La luz general, cenital o indirecta, establece la base lum&iacute;nica sin crear zonas de contraste extremo. La luz de tarea, focalizada mediante flexos o l&aacute;mparas direccionales, responde a necesidades espec&iacute;ficas de cada actividad: lectura, trabajo con ordenador, preparaci&oacute;n de alimentos. La luz ambiental construye atm&oacute;sfera sin cumplir una funci&oacute;n pr&aacute;ctica directa, operando sobre la dimensi&oacute;n emocional y perceptiva del espacio.
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n independiente de estos circuitos permite reconfigurar el espacio seg&uacute;n las necesidades del momento. Los sistemas de bombillas regulables modifican la intensidad y temperatura crom&aacute;tica sin instalaciones complejas. Por la ma&ntilde;ana, luz fr&iacute;a de alta intensidad activa. A mediod&iacute;a, luz neutra para sostener la concentraci&oacute;n. Al atardecer, la luz c&aacute;lida de baja intensidad facilita la transici&oacute;n hacia el reposo.
    </p><p class="article-text">
        En proyectos recientes, esta lectura conjunta de luz y color se radicaliza en interiores como <a href="https://ambiguaestudio.com/proyectos/espacio-singular/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Singular</a>, de Rosana Gali&aacute;n del estudio de Arquitectura Ambigua estudio, donde los 70 metros cuadrados de un apartamento en Benidorm se convierten en un &uacute;nico paisaje crom&aacute;tico y lum&iacute;nico para cocinar, trabajar y recibir. All&iacute;, un fondo continuo de blancura neutra convive con frentes azul el&eacute;ctrico y fresa &aacute;cida, azulejos aerografiados pieza a pieza y vidrios coloreados que tamizan la luz como una vidriera; la misma planta soporta escenas muy distintas seg&uacute;n c&oacute;mo inciden los LED lineales, los focos sobre carril o la luz naranja filtrada en el ba&ntilde;o&ndash;spa, que cambia por completo la temperatura emocional del espacio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al atardecer, la luz cálida de baja intensidad facilita la transición hacia el reposo</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuatro aplicaciones pr&aacute;cticas para probar en casa</h2><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n de un espacio a trav&eacute;s de textiles y luz no requiere una inversi&oacute;n significativa, sino comprensi&oacute;n de sus principios operativos. Un sal&oacute;n est&aacute;ndar puede reconfigurarse con cuatro intervenciones b&aacute;sicas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Primera: colocar una alfombra bajo el &aacute;rea de estar, dimensionada para que el sof&aacute; y las butacas reposen sobre ella con al menos las patas delanteras. El material depende del clima: lana para ganar calidez ac&uacute;stica y t&eacute;rmica, algod&oacute;n o yute si buscas frescura.&nbsp;</li>
                                    <li>Segunda: instalar bombillas regulables en intensidad y temperatura crom&aacute;tica, organizando tres circuitos independientes correspondientes a luz general, tarea y ambiente.</li>
                                    <li>Tercera: incorporar textiles m&oacute;viles que puedan retirarse o a&ntilde;adirse seg&uacute;n la estaci&oacute;n y el estado an&iacute;mico, como por ejemplo una manta gruesa, cojines de distintas texturas o una colcha ligera para verano.&nbsp;</li>
                                    <li>Cuarta: instalar cortinas de doble capa en las ventanas principales, combinando tejido transl&uacute;cido y opaco en la misma barra o en rieles paralelos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estas cuatro intervenciones operan sobre las tres dimensiones perceptivas que determinan c&oacute;mo habitamos el espacio. La alfombra organiza espacialmente y absorbe ac&uacute;sticamente, reduciendo reverberaci&oacute;n. La iluminaci&oacute;n regulable modifica temperatura crom&aacute;tica y construye escenarios lum&iacute;nicos distintos para distintas actividades dentro del mismo d&iacute;a. Los textiles m&oacute;viles introducen variaci&oacute;n t&eacute;rmica y visual sin alterar la estructura f&iacute;sica. Las cortinas modulan la relaci&oacute;n con el exterior, construyendo gradaciones de apertura y clausura.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta no consiste en seguir tendencias, sino en reconocer que los espacios dom&eacute;sticos contempor&aacute;neos, cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os y precarizados, requieren flexibilidad operativa. A menudo, el mismo sal&oacute;n funciona como oficina durante la ma&ntilde;ana, comedor al mediod&iacute;a y sala de estar al atardecer. Esta multiplicidad de usos no puede resolverse mediante arquitectura fija sin multiplicar los metros cuadrados, recurso cada vez m&aacute;s escaso en entornos urbanos.
    </p><p class="article-text">
        En espacios h&iacute;bridos, buscar esa flexibilidad puede ir m&aacute;s all&aacute; del mobiliario, buscando apoyo en las superficies textiles y en la luz para recomponer la escena seg&uacute;n lo que ocurre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/textiles-luz-percepcion-ayudarte-casa-sea-lugar-agradable_1_12979851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 20:28:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Textiles, luz y percepción: así pueden ayudarte a que tu casa sea un lugar más agradable]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hogar,Interiorismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo consiguen los arquitectos que un piso de 40 metros parezca el doble]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/arquitectos-piso-40-metros-parezca-doble_1_12955625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ecb6ac0-4c3e-4721-bdb0-393a6a5f45e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo consiguen los arquitectos que un piso de 40 metros parezca el doble"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El piso mínimo deja de ser solo un indicador de precio o de escasez de oferta para convertirse en un escenario donde se pone a prueba la habitabilidad cotidiana, con metros cada vez más ajustados que tensionan la vida doméstica</p><p class="subtitle">Por qué están desapareciendo las puertas de los baños</p></div><p class="article-text">
        Vivir en 40 m&sup2; se ha convertido en una condici&oacute;n habitual en las grandes ciudades espa&ntilde;olas, donde el mercado residencial tiende hacia superficies cada vez m&aacute;s reducidas mientras las formas de vida siguen exigiendo luz, flexibilidad y calidad espacial. Seg&uacute;n el Censo de Poblaci&oacute;n y Viviendas 2023 <a href="https://provivienda.org/observatorio/censo-poblacion-vivienda/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del INE</a>, el 75,3% de las viviendas en Espa&ntilde;a se sit&uacute;a entre 45 y 105 m&sup2;, y las de menos de 45 m&sup2; representan ya el 8,5% del parque residencial. En los entornos urbanos m&aacute;s densos, esa presencia se intensifica: distintos estudios sobre el tama&ntilde;o de los pisos indican que, en ciudades de m&aacute;s de medio mill&oacute;n de habitantes como Madrid o Barcelona, aproximadamente uno de cada cuatro apartamentos tiene menos de 60 m&sup2;, lo que reduce la superficie disponible sin disminuir necesariamente la diversidad de usos que se le exige a la vivienda.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el piso m&iacute;nimo deja de ser solo un indicador de precio o de escasez de oferta para convertirse en un escenario donde se pone a prueba la habitabilidad cotidiana, con metros cada vez m&aacute;s ajustados que tensionan la vida dom&eacute;stica. Frente a esta realidad, empiezan a generalizarse soluciones que van desde eliminar tabiques y pasillos residuales hasta organizar servicios y almacenaje en pocos n&uacute;cleos compactos, con el objetivo de aprovechar al m&aacute;ximo el per&iacute;metro habitable sin perder calidad de uso.
    </p><h2 class="article-text">El n&uacute;cleo central como liberador de espacio&nbsp;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Es lo que ocurre en <a href="https://annaeugenibach.com/2021/02/24/siete-vidas/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viviendas siete vidas</a>, el bloque entre medianeras que Anna &amp; Eugeni Bach levantan en el casco antiguo del barrio de Horta, en Barcelona, donde cada planta dispone &uacute;nicamente de 40 m&sup2; de superficie &uacute;til. Ante esa escasez, el proyecto concentra escalera, cocina y ba&ntilde;o en un volumen central compacto que permite liberar dos espacios iguales, uno hacia la calle y otro hacia el patio de manzana, sin particiones fijas. Esta disposici&oacute;n hace posible varias configuraciones de uso: dormitorio en una fachada y sal&oacute;n-comedor en la otra, inversi&oacute;n de esos usos, o incluso una vivienda compartida con dos &aacute;mbitos sim&eacute;tricos. Sumando las distintas combinaciones, el estudio habla de siete maneras de vivir en tres viviendas, demostrando que, en 40 m&sup2;, el espacio no se multiplica en planta sino en la capacidad de cambiar de funci&oacute;n a lo largo del tiempo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Viviendas siete vidas. Anna &amp; Eugeni Bach.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Altura, luz y menos tabiques</h2><p class="article-text">
        En otros casos, como la transformaci&oacute;n de una peque&ntilde;a vivienda con patio en Lavapi&eacute;s, el trabajo se centra en retirar tabiquer&iacute;a innecesaria y falsos techos para recuperar altura, luz y continuidad visual, apoy&aacute;ndose en la estructura existente como recurso espacial. La cocina, abierta al estar y vinculada al exterior, act&uacute;a como pieza de relaci&oacute;n m&aacute;s que como cuarto independiente, de modo que el espacio se organiza en torno a unas pocas decisiones estructurales y materiales en lugar de acumular soluciones decorativas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El trabajo se centra en retirar tabiquería innecesaria y falsos techos para recuperar altura, luz y continuidad visual</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El espejo como trampa espacial&nbsp;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En Madrid, NULA.STUDIO&nbsp;ha aplicado otra estrategia en un &aacute;tico de 60 m&sup2; para un fot&oacute;grafo que vive solo: desnudar completamente el espacio para crear una secuencia de estancias interconectadas que regulan sus niveles de intimidad mediante grandes elementos de divisi&oacute;n. As&iacute;, un pasillo que es a su vez habitaci&oacute;n y estudio se divide por una pared corredera con acabado en espejo que duplica la sensaci&oacute;n espacial. El dormitorio puede habitarse en situaci&oacute;n de m&aacute;xima privacidad o, por el contrario, abrirse al resto de la vivienda. La cocina es sal&oacute;n y es terraza, y viceversa, en un espacio donde solo el mobiliario puede articular las funciones dom&eacute;sticas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este espacio neutro se interrumpe &uacute;nicamente con la creaci&oacute;n de dos vol&uacute;menes que articulan y organizan la vivienda: el ba&ntilde;o, que abraza la cocina y distribuye sus instalaciones, y el almacenamiento, imprescindible en estas dimensiones. Se retiran todos los revestimientos para uniformar suelos, paredes y techos con acabados de mortero y yeso desnudos. Esta c&aacute;mara uniforme acoge posteriormente una serie de elementos comisariados por el propietario, que contrastan con la uniformidad y relegan la intervenci&oacute;n a un segundo plano. Al fondo, se rescata una terraza originalmente cerrada para enfatizar las vistas hacia la Plaza de Espa&ntilde;a y el Parque del Oeste.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explican desde el estudio, en este tipo de viviendas el recurso clave puede ser una sola pieza bien pensada: una puerta corredera de gran formato que funciona a la vez como tabique del dormitorio y como espejo ampl&iacute;a visualmente la casa; al abrirla, el pasillo se suma al dormitorio y absorbe esos metros, haciendo que el espacio parezca mayor e incorporando las ventanas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ático de 60 m² en Madrid. NULA.STUDIO                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Hornacinas, curvas y metros ganados</h2><p class="article-text">
        La arquitecta murciana Laura Ort&iacute;n propone en su proyecto Casa LAB una soluci&oacute;n espec&iacute;fica para uno de los espacios que m&aacute;s superficie consume en viviendas peque&ntilde;as: el ba&ntilde;o. En lugar de concentrar todas las funciones en una &uacute;nica estancia rectangular, dise&ntilde;a lo que denomina un &ldquo;ba&ntilde;o atomizado&rdquo; donde cada uso tiene su propia geometr&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora lo resume as&iacute;: dise&ntilde;ado como una serie de hornacinas a gran escala, cada funci&oacute;n del ba&ntilde;o tiene su forma propia; las geometr&iacute;as org&aacute;nicas y el color evocan el fluir y el frescor del agua. Es tambi&eacute;n un juego de privacidades: puertas curvas y cortinas se convierten en recursos arquitect&oacute;nicos que matizan qu&eacute; se muestra y qu&eacute; se oculta.
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque permite que el ba&ntilde;o no sea un volumen cerrado que resta metros al resto de la vivienda, sino un sistema de piezas que pueden integrarse parcialmente en otros espacios o compartir circulaciones, liberando superficie &uacute;til y evitando rincones residuales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El baño atomizado de Casa LAB (Laura Ortín).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Criterios para espacios reducidos&nbsp;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Paola Bagna, arquitecta catalana con estudio en Berl&iacute;n, ofrece una serie de principios que cualquier usuario puede adaptar a su vivienda sin necesidad de acometer reformas integrales. Subraya que cada caso es distinto, pero identifica algunas constantes:&nbsp;&nbsp;&ldquo;Cada espacio tiene sus particularidades, por lo que resulta dif&iacute;cil ofrecer recetas universales. Aun as&iacute;, hay criterios que ayudan a que un espacio peque&ntilde;o sea m&aacute;s confortable y se perciba como m&aacute;s amplio. La luz natural es uno de los factores m&aacute;s determinantes: un espacio bien iluminado gana en calidad. Favorecer visuales largas, mediante puertas correderas, divisiones que no llegan al techo o particiones textiles, permite una lectura m&aacute;s continua del espacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sit&uacute;a en el centro la gesti&oacute;n de los objetos: la organizaci&oacute;n de las pertenencias personales es clave. Decidir qu&eacute; se muestra y qu&eacute; se guarda, escenificar lo que se quiere destacar y almacenar lo superfluo contribuye a una mayor tranquilidad visual y a una curadur&iacute;a consciente del interior.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada espacio tiene sus particularidades, por lo que resulta difícil ofrecer recetas universales. Aun así, hay criterios que ayudan a que un espacio pequeño sea más confortable y se perciba como más amplio. La luz natural es uno de los factores más determinantes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paola Bagna</span>
                                        <span>—</span> arquitecta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En cuanto a materiales y mobiliario, apunta que la simplificaci&oacute;n y la continuidad en los materiales refuerzan la sensaci&oacute;n de unidad: cuantos menos materiales intervienen, m&aacute;s clara y coherente resulta la lectura del conjunto. A esto se suma el uso de mobiliario multifuncional, dise&ntilde;ado a medida o no, que permite que menos piezas cumplan m&aacute;s funciones.
    </p><p class="article-text">
        Y, cuando la secci&oacute;n lo permite, sugiere trabajar tambi&eacute;n en vertical, Paola indica que si la altura lo permite, elevar algunos usos dentro del volumen como el descanso o el almacenamiento es una estrategia eficaz para aprovechar mejor el espacio disponible.
    </p><h2 class="article-text">Gestos sencillos que hacen crecer la casa</h2><p class="article-text">
        Estos ejemplos muestran un cambio de enfoque: el metro cuadrado deja de ser un dato abstracto de catastro para convertirse en una unidad de dise&ntilde;o que se estira, se solapa o se comparte seg&uacute;n la franja horaria del d&iacute;a. La estad&iacute;stica enmarca el problema, pero es la arquitectura la que responde a la tensi&oacute;n entre viviendas cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as y vidas que siguen necesitando trabajar, descansar, cocinar o recibir invitados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos recursos se repiten en la pr&aacute;ctica profesional cuando el objetivo es que un piso m&iacute;nimo se perciba significativamente m&aacute;s generoso. Uno de los m&aacute;s eficaces es eliminar tabiques innecesarios para convertir la vivienda en una secuencia de &aacute;mbitos conectados, en lugar de un pasillo que reparta habitaciones diminutas. En Viviendas siete vidas, la concentraci&oacute;n de los servicios en un n&uacute;cleo central permite liberar las fachadas como franjas abiertas que el usuario puede decidir si son dormitorio, sala de estar o espacio mixto. En la vivienda reformada en Lavapi&eacute;s, la liberaci&oacute;n de la estructura existente, la eliminaci&oacute;n de falsos techos y la apertura hacia el patio se combinan para ganar altura, luz y continuidad visual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En el ático de NULA.STUDIO, la decisión de uniformar suelos, paredes y techos con mortero y yeso desnudos crea esa cámara neutra donde los objetos personales destacan sin que el espacio compita con ellos."
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            <span class="title">
                En el ático de NULA.STUDIO, la decisión de uniformar suelos, paredes y techos con mortero y yeso desnudos crea esa cámara neutra donde los objetos personales destacan sin que el espacio compita con ellos.                            </span>
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        Otro mecanismo clave es el tratamiento del suelo y de los revestimientos: cuando se usa un pavimento continuo, de gran formato y con pocas juntas, la superficie parece m&aacute;s extensa porque la mirada no se detiene en l&iacute;neas de interrupci&oacute;n. Si, adem&aacute;s, se repite el mismo material o tono en suelo y parte de la pared, el l&iacute;mite horizontal se difumina y el plano del suelo 'sube', generando una sensaci&oacute;n de caja unitaria. En el &aacute;tico de NULA.STUDIO, la decisi&oacute;n de uniformar suelos, paredes y techos con mortero y yeso desnudos crea esa c&aacute;mara neutra donde los objetos personales destacan sin que el espacio compita con ellos.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Aplicaciones para el usuario sin reforma integral&nbsp;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para quien se acaba de comprar o alquilar un piso de unos 40 m&sup2;, muchas de estas estrategias son materializables incluso sin acometer una reforma integral. Una primera intervenci&oacute;n accesible consiste en reorganizar el mobiliario para recuperar una pieza central que articule la casa: una mesa que pueda funcionar como zona de trabajo durante el d&iacute;a y como comedor por la noche, colocada en el espacio m&aacute;s luminoso, y a su alrededor un per&iacute;metro libre que facilite la circulaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reducir el n&uacute;mero de muebles independientes y apostar por elementos transformables &mdash;sof&aacute;s cama, camas abatibles, mesas extensibles, m&oacute;dulos de almacenaje integrados hasta el techo&mdash; ayuda a que los metros disponibles se adapten al uso horario: la misma franja de suelo puede ser dormitorio por la noche y &aacute;rea de trabajo por la ma&ntilde;ana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Reducir el número de muebles independientes y apostar por elementos transformables ayuda a que los metros disponibles se adapten al uso horario</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Interior por Paola Bagna.                            </span>
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        Tambi&eacute;n es posible reinterpretar la idea de 'tabique' sin levantar muros: cortinas gruesas, paneles correderos o estanter&iacute;as ligeras pueden funcionar como separadores temporales que aportan privacidad cuando hace falta y desaparecen cuando se busca un espacio m&aacute;s amplio. En viviendas m&iacute;nimas, casi cualquier objeto fijo se convierte en una decisi&oacute;n estructural: un armario apoyado en medio del sal&oacute;n act&uacute;a como muro, mientras que una banda de almacenaje continua adosada a una sola pared libera el resto de la superficie para usos cambiantes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica es similar a la de los proyectos de Bach, la reforma en Lavapi&eacute;s, NULA.STUDIO o Casa LAB, pero aplicada a escala dom&eacute;stica y con materiales m&aacute;s modestos: concentrar lo que no se mueve &mdash;instalaciones, almacenaje, cocina&mdash; en pocas franjas y dejar el m&aacute;ximo posible de superficie libre para lo que cambia a lo largo del d&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, el contexto estad&iacute;stico recuerda que estos ajustes no responden a una moda pasajera, sino a un parque de vivienda que, en las grandes ciudades, se vuelve progresivamente m&aacute;s compacto. En ese escenario, decisiones como concentrar los servicios en un n&uacute;cleo, simplificar materiales o recurrir a mobiliario transformable dejan de ser un gesto accesorio y pasan a formar parte de una manera precisa y consciente de administrar cada metro cuadrado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/arquitectos-piso-40-metros-parezca-doble_1_12955625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 20:27:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo consiguen los arquitectos que un piso de 40 metros parezca el doble]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Vivienda,Interiorismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonio Palacios, el arquitecto del Círculo de Bellas Artes que sacrificó su carrera por casarse con su ama de llaves]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/antonio-palacios-arquitecto-circulo-bellas-artes-sacrifico-carrera-casarse-ama-llaves_1_12938729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6f47606-1b20-406c-8b0b-905107249dd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Palacios, el arquitecto del Círculo de Bellas Artes que sacrificó su carrera por casarse con su ama de llaves"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El también pintor fue uno de los arquitectos que mejor definieron el Madrid del primer tercio del siglo XX</p><p class="subtitle">La recopilación de arte expoliado y secuestrado que revela cómo Europa “se cree superior respecto a otras culturas”</p></div><p class="article-text">
        Antonio Palacios fue <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-96-anos-arquitecto-frank-gehry-creador-guggenheim_1_12825749.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los arquitectos</a> que mejor definieron el Madrid del primer tercio del siglo XX, pero tambi&eacute;n un ejemplo inc&oacute;modo de c&oacute;mo la clase social pod&iacute;a determinar el final de una carrera brillante incluso cuando el reconocimiento profesional parec&iacute;a ya asegurado. Sus edificios siguen hoy convertidos en postales de la ciudad, mientras su biograf&iacute;a late como recordatorio de hasta qu&eacute; punto los afectos y las alianzas que se desviaban de la norma de clase pod&iacute;an quedar discretamente apartados del relato oficial. Pasear por el Palacio de Cibeles, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/circulo-bellas-artes-pide-pare-matanza-gaza-presentacion-temporada-celebra-centenario_1_12588551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el C&iacute;rculo de Bellas Artes</a> o el Hospital de Maudes es, en realidad, recorrer la historia de un ascenso mete&oacute;rico, de un silencioso ostracismo.
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto naci&oacute; en O Porri&ntilde;o, Pontevedra, en 1874, y se form&oacute; en la Escuela de Arquitectura de Madrid en plena ebullici&oacute;n de estilos, entre el eclecticismo tard&iacute;o, el modernismo y las primeras vanguardias. Su carrera despeg&oacute; muy pronto: en los primeros a&ntilde;os del siglo XX comenz&oacute; a trabajar junto a Joaqu&iacute;n Otamendi, con quien firmar&iacute;a algunas de las obras m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la capital. En apenas una d&eacute;cada pas&oacute; de joven arquitecto reci&eacute;n llegado a la capital a autor de edificios que condensaban la ambici&oacute;n urbana de Madrid, mientras empezaba a proyectar tambi&eacute;n en Galicia un legado que hoy se reparte entre ambos territorios.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la historiograf&iacute;a apenas contaba con el art&iacute;culo de Gonz&aacute;lez Amezqueta en Arquitectura (1967) como gran referencia, hasta que la exposici&oacute;n del Museo Municipal de Madrid de 1987 sobre la arquitectura madrile&ntilde;a de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fotos-recuerdas-primera-siglo-xx-espana-son-alfonso-no_1_8450164.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la primera mitad del siglo XX</a> actualiz&oacute; y ampli&oacute; de forma decisiva el conocimiento de su obra. El giro se consolida con investigaciones recientes como las de &Aacute;lvaro Bonet, que han identificado un centenar de obras in&eacute;ditas y nueva documentaci&oacute;n sobre m&aacute;s de cuarenta proyectos, confirmando que conoc&iacute;amos bien su obra, pero no tanto su biograf&iacute;a. Las celebraciones del 150 aniversario (2024&ndash;2025) reforzaron su lugar en el relato de la ciudad, a la vez que hicieron m&aacute;s evidente lo que ese relato hab&iacute;a preferido omitir.
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                El Palacio de Cibeles, uno de los símbolos arquitectónicos de Antonio Palacios en Madrid                            </span>
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        El antiguo Palacio de Comunicaciones, hoy Palacio de Cibeles y sede del Ayuntamiento, es quiz&aacute;s la imagen m&aacute;s reconocible de Palacios. Concebido junto a Otamendi como sede de Correos y Tel&eacute;grafos, se levant&oacute; entre 1907 y 1919 en la confluencia de Alcal&aacute; y el Paseo del Prado, ocupando un lugar estrat&eacute;gico en el mapa simb&oacute;lico de la ciudad. Aquella catedral de las comunicaciones combina piedra blanca, hierro y vidrio con un lenguaje neoplateresco y un programa escult&oacute;rico elaborado, articulado en torno a grandes patios de luz que hoy siguen abiertos al p&uacute;blico como espacio cultural.
    </p><p class="article-text">
        Si Cibeles escenifica la modernidad administrativa, el C&iacute;rculo de Bellas Artes resume la ambici&oacute;n cultural de una ciudad que quer&iacute;a dialogar con las capitales europeas. Encargado en los a&ntilde;os veinte, el edificio despliega hacia la calle Alcal&aacute; una fachada clasicista monumental coronada por Minerva, mientras por dentro se organiza como una m&aacute;quina de sociabilidad: salones, salas de exposiciones, cine, teatro y biblioteca que Jacobo Armero ha le&iacute;do desde la circulaci&oacute;n del p&uacute;blico, con la escalera como columna vertebral. Hoy, subir a su terraza convertida en mirador urbano es una forma de experimentar f&iacute;sicamente esa arquitectura que ordena lo que se ve, c&oacute;mo se recorre y desde d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        El Hospital de Jornaleros de Maudes introduce una dimensi&oacute;n distinta: la arquitectura al servicio de los trabajadores y de la beneficencia. Impulsado por Dolores Romero, quien financi&oacute; el proyecto, y abierto en 1916, el complejo se pens&oacute; para atender gratuitamente a obreros sin recursos mediante un sistema de pabellones en diagonal abiertos a jardines, con buena ventilaci&oacute;n y separaci&oacute;n clara de sus usos. La pasarela de hierro y cristal que conecta el cuerpo central con la sala de cirug&iacute;a anticipa un racionalismo tecnol&oacute;gico ins&oacute;lito en la ciudad de su tiempo, y el posterior abandono del conjunto, rescatado en los a&ntilde;os 80, dice mucho de las prioridades patrimoniales que durante a&ntilde;os relegaron las arquitecturas ligadas a la cuesti&oacute;n social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista del edificio del Círculo de Bellas Artes y de la calle de Alcalá                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Del encargo al silencio</h2><p class="article-text">
        Mientras su obra ganaba presencia en la ciudad, la trayectoria personal de Palacios se mov&iacute;a dentro de un marco social r&iacute;gido, donde el origen y las relaciones contaban casi tanto como el talento. Procedente de un entorno ajeno a las &eacute;lites madrile&ntilde;as, su carrera puede leerse como la del profesional que asciende en un sistema corporativo fuertemente estratificado, en el que la respetabilidad se consolida no solo con concursos y encargos, sino tambi&eacute;n con capital social, alianzas y de la obediencia a normas impl&iacute;citas.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, su matrimonio tard&iacute;o con una ama de llaves no fue recibido como una an&eacute;cdota privada. El enlace, en torno a los cincuenta a&ntilde;os, coincidi&oacute; con un progresivo abandono de la pr&aacute;ctica y con un clima de desprecio clasista en su entorno profesional, que interpret&oacute; la uni&oacute;n como un desclasamiento impropio de un arquitecto consagrado. No hizo falta una sanci&oacute;n formal: bast&oacute; con dejar de contar con &eacute;l en determinados encargos, desplazar su nombre de ciertos circuitos y permitir que su vida se difuminara en los relatos hist&oacute;ricos mientras sus edificios segu&iacute;an protagonizando la postal institucional.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es el de un talento celebrado pero disciplinado: un arquitecto que contribuye a imaginar la ciudad moderna y que, sin embargo, se ve expulsado de la escena cuando sus decisiones personales no encajan con la norma de clase. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/antonio-palacios-arquitecto-circulo-bellas-artes-sacrifico-carrera-casarse-ama-llaves_1_12938729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 21:03:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonio Palacios, el arquitecto del Círculo de Bellas Artes que sacrificó su carrera por casarse con su ama de llaves]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura,Arte,Cultura,circulo de bellas artes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres edificios españoles que prueban que la vivienda pública puede ser excepcional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tres-edificios-espanoles-prueban-vivienda-publica-excepcional_1_12924528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc4e70c4-04f4-4d1f-8c39-acecec45b999_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres edificios españoles que prueban que la vivienda pública puede ser excepcional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Proyectos construidos en 2024-2025 que reescriben el código de la vivienda protegida. Frente al déficit habitacional más grave en décadas, H Arquitectes, Peris+Toral y Vivas Arquitectos proponen alternativas que combinan innovación material, diseño bioclimático y dignidad espacial</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        El acceso a la vivienda es la principal preocupaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles, y los datos explican por qu&eacute;: solo el <a href="https://provivienda.org/observatorio/causas-del-problema/parque-de-vivienda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3,4% del parque es vivienda p&uacute;blica</a> (seg&uacute;n datos del INE), frente al <a href="https://www.mivau.gob.es/recursos_mfom/comodin/recursos/observatoriodeviviendaysueloboletnespecialviviendasocial2024_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">17% de Francia</a> o el <a href="https://www.mivau.gob.es/recursos_mfom/comodin/recursos/observatoriodeviviendaysueloboletnespecialviviendasocial2024_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">30% de Pa&iacute;ses Bajos</a> (seg&uacute;n el Bolet&iacute;n Especial Vivienda Social 2024 del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana). Mientras tanto, el debate p&uacute;blico se agota en discusiones sobre precios y legislaci&oacute;n. Pero hay otra conversaci&oacute;n que merece atenci&oacute;n: la de los arquitectos que est&aacute;n construyendo vivienda protegida de calidad.
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n de vivienda protegida creci&oacute; un <a href="https://www.mivau.gob.es/el-ministerio/sala-de-prensa/noticias/vie-04072025-1252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">62,4% en 2024, hasta las 14.371 nuevas unidades</a> &mdash;la mejor cifra en una d&eacute;cada&ndash;. Con un d&eacute;ficit estimado entre <a href="https://www.infobae.com/espana/agencias/2025/05/20/el-banco-de-espana-rebaja-ahora-a-entre-400000-y-450000-viviendas-el-deficit-de-oferta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">400.000 y 600.000 viviendas</a> (en datos del Banco de Espa&ntilde;a y CaixaBank Research), el reto sigue siendo enorme. Pero junto a la pregunta de cu&aacute;nto construir, emerge otra igual de relevante: c&oacute;mo hacerlo. Tres proyectos recientes ofrecen algunas claves: las Viviendas Sociales 2104 de H Arquitectes en Palma, GREENH@USE de Peris+Toral en Barcelona y las viviendas de Vivas Arquitectos en la calle Josep Togores de Palma.
    </p><h2 class="article-text">Construir con los escombros del pasado</h2><p class="article-text">
        En una parcela del norte de Palma donde se alzaba una escuela en desuso de tres plantas, <a href="https://www.harquitectes.com/es/proyectos/ibavi-2104/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">H Arquitectes</a> ha llevado a cabo un experimento de econom&iacute;a circular que cuestiona los fundamentos mismos de c&oacute;mo construimos. El proyecto, finalista en los Premios de Arquitectura CSCAE 2025 y seleccionado para el <a href="https://www.bienalesdearquitectura.es/index.php/es/comisariado-venecia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pabell&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Bienal de Venecia 2025</a>, planteaba una pregunta: &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si en lugar de enviar los escombros a un vertedero, los convirti&eacute;ramos en la estructura del nuevo edificio?
    </p><p class="article-text">
        El resultado son 25 viviendas para personas mayores levantadas mediante lo que el estudio barcelon&eacute;s denomina &ldquo;miner&iacute;a urbana&rdquo;. Los 140 metros c&uacute;bicos de restos cer&aacute;micos y de hormig&oacute;n del antiguo colegio se vertieron en los pozos de cimentaci&oacute;n y muros del semis&oacute;tano. El mar&eacute;s, la piedra calc&aacute;rea caracter&iacute;stica de Baleares, se transform&oacute; en bloques prefabricados de hormig&oacute;n cicl&oacute;peo de cal que forman los muros estructurales del edificio. Estos bloques, de hasta 135 cent&iacute;metros de longitud y grosor variable seg&uacute;n la altura de 64 a 34 cent&iacute;metros, se redujeron 10 cent&iacute;metros en cada planta, permitiendo el apoyo directo de forjados de madera contralaminada sin necesidad de vigas intermedias.
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                Viviendas Sociales 2104.                            </span>
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      <p class="quote-text">¿Qué pasaría si en lugar de enviar los escombros a un vertedero, los convirtiéramos en la estructura del nuevo edificio?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La estrategia diferencial del proyecto fue el aprovechamiento del material del derribo como recurso para construir el nuevo edificio&rdquo;, explican desde H Arquitectes. El proceso no solo reduce dr&aacute;sticamente la huella de carbono al eliminar el transporte de materiales y la extracci&oacute;n de nueva materia prima, sino que reconecta la arquitectura contempor&aacute;nea con las tradiciones constructivas mallorquinas, donde las casas de mar&eacute;s defin&iacute;an estructuralmente el paisaje de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de este detalle t&eacute;cnico, el proyecto plantea una cuesti&oacute;n de valores. En un contexto de crisis clim&aacute;tica donde la construcci&oacute;n representa el 40% de las emisiones globales de CO2, la l&oacute;gica extractiva debe dar paso a ciclos cerrados.
    </p><h2 class="article-text">140 viviendas organizadas en torno al vac&iacute;o</h2><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n del distrito 22@ de Barcelona, sobre un solar que responde a la trama del Ensanche Cerd&aacute;, <a href="https://peristoral.com/proyectos/greenhuse-140-social-housing-22-bcn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Peris y Jos&eacute; Manuel Toral</a> han construido un edificio de ocho plantas que alberga 140 viviendas de tipolog&iacute;as mixtas: alojamientos temporales en planta baja, viviendas de alquiler social de dos dormitorios entre la primera y cuarta planta, y viviendas dotacionales de un dormitorio para personas mayores en las tres &uacute;ltimas.
    </p><p class="article-text">
        La complejidad del programa, que cuenta con tres modelos habitacionales con gesti&oacute;n y accesos independientes, se resuelve mediante una estrategia espacial que consiste en esponjar el interior del volumen con una secuencia de cinco patios que, en las plantas superiores, se cubren con una gran cubierta de vidrio.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un atrio bioclim&aacute;tico de escala dom&eacute;stica que funciona como captador de calor en invierno y chimenea solar en verano, reduciendo la demanda energ&eacute;tica de forma pasiva. Pero el atrio es mucho m&aacute;s que un dispositivo termodin&aacute;mico. Esa verticalizaci&oacute;n program&aacute;tica permite cualificar los espacios intermedios, transformando la pasarela central de acceso en una &ldquo;calle elevada&rdquo; que atraviesa la secuencia de patios y rellanos.
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                Render &quot;Calle elevada&quot; - GREENH@USE.                            </span>
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      <p class="quote-text">Todo está medido para que ese vacío central atemperado funcione como verdadero habitáculo intermedio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada rellano concentra cuatro accesos formalizados mediante cajas de celos&iacute;a de madera que tamizan vistas y aire, regulando la privacidad y fomentando la apropiaci&oacute;n del espacio. En la octava planta, se encuentra el programa compartido de las viviendas: lavander&iacute;a comunitaria, tendederos, sol&aacute;rium y huertos urbanos que logran activar un espacio colectivo que expande el modo de habitar m&aacute;s all&aacute; del per&iacute;metro de la vivienda individual.
    </p><p class="article-text">
        La materialidad del proyecto subraya esta l&oacute;gica de gradientes entre lo p&uacute;blico y lo privado: estructura prefabricada de hormig&oacute;n para la inercia t&eacute;rmica, revestimiento de madera para la absorci&oacute;n ac&uacute;stica, revoco en los patios para la higroscopicidad. Todo est&aacute; medido para que ese vac&iacute;o central atemperado funcione como verdadero habit&aacute;culo intermedio.
    </p><h2 class="article-text">Bloques de tierra local para 38 viviendas en Palma</h2><p class="article-text">
        En la calle Josep Togores de Palma, tambi&eacute;n promovido por el <a href="https://www.caib.es/sites/informaciohabitatge/es/n/8_hpp_josep_togores/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Balear de la Vivienda (IBAVI)</a>, el estudio <a href="https://www.vivasarquitectos.com/news-2/ibavi-togores/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vivas Arquitectos</a> ha optado por otro material aut&oacute;ctono: bloques de tierra comprimida producidos localmente en Mallorca. Las 38 viviendas distribuidas en dos edificios emplean muros portantes de bloques de tierra comprimida combinados con forjados de madera prefabricados y recrean, desde la contemporaneidad, el sistema constructivo tradicional donde la propia estructura define y alberga los espacios habitables.
    </p><p class="article-text">
        Este material ofrece m&uacute;ltiples ventajas. Al no requerir cocci&oacute;n a altas temperaturas, su producci&oacute;n tiene un bajo consumo energ&eacute;tico. Su naturaleza porosa permite la transpiraci&oacute;n de los muros, mejorando la calidad del aire interior y evitando condensaciones. Su elevada inercia t&eacute;rmica absorbe y libera calor de manera gradual, manteniendo temperaturas interiores estables y reduciendo la necesidad de climatizaci&oacute;n artificial. Su producci&oacute;n local reduce las emisiones asociadas al transporte y apoya la econom&iacute;a de la isla.
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                Vivas Arquitectos - 38 viviendas Josep Togores.                            </span>
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      <p class="quote-text">Trabajar con tierra es una apuesta por la permanencia y el arraigo frente a la especulación y la renovación acelerada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El proyecto organiza las viviendas en torno a patios interiores con pasarelas exteriores cubiertas, una disposici&oacute;n que facilita la ventilaci&oacute;n cruzada y genera espacios de encuentro vecinal. La galer&iacute;a multifuncional en fachada suroeste act&uacute;a como filtro t&eacute;rmico y visual: captador solar en invierno, protecci&oacute;n y ventilaci&oacute;n en verano.
    </p><p class="article-text">
        El uso de tierra comprimida introduce una dimensi&oacute;n temporal diferente frente a la obsolescencia programada que caracteriza gran parte de la edificaci&oacute;n contempor&aacute;nea. Trabajar con tierra significa recuperar una l&oacute;gica material de larga duraci&oacute;n, donde los ciclos de vida de los edificios se miden en d&eacute;cadas o siglos, no en a&ntilde;os. Es una apuesta por la permanencia y el arraigo frente a la especulaci&oacute;n y la renovaci&oacute;n acelerada.
    </p><h2 class="article-text">Tres estrategias compartidas</h2><p class="article-text">
        Estos tres proyectos comparten l&iacute;neas de trabajo comunes. La primera es la atenci&oacute;n al material y su procedencia. H Arquitectes, Peris+Toral y Vivas Arquitectos trabajan con materiales locales o reciclados: escombros del derribo, madera de proximidad, tierra comprimida producida en la isla. Esta elecci&oacute;n reduce la huella de carbono del transporte y recupera tradiciones constructivas adaptadas al clima mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        La segunda estrategia com&uacute;n es entender la eficiencia energ&eacute;tica como resultado de decisiones arquitect&oacute;nicas b&aacute;sicas: orientaci&oacute;n, ventilaci&oacute;n cruzada, inercia t&eacute;rmica de los muros, espacios intermedios que amortiguan la temperatura. Los tres edificios prescinden de sistemas mec&aacute;nicos complejos y apuestan por soluciones pasivas que reducen el consumo energ&eacute;tico de las viviendas.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es la complejidad espacial. Los tres proyectos incorporan patios, pasarelas, galer&iacute;as y espacios comunitarios que enriquecen la experiencia dom&eacute;stica. Frente a la repetici&oacute;n de tipolog&iacute;as estandarizadas, estas viviendas exploran gradientes de privacidad, espacios de transici&oacute;n y &aacute;reas de encuentro vecinal.
    </p><h2 class="article-text">Del proyecto singular a la pol&iacute;tica de vivienda</h2><p class="article-text">
        Estos proyectos no son casos aislados. Forman parte de una generaci&oacute;n de arquitectura residencial en Espa&ntilde;a que, desde hace una d&eacute;cada, ha renovado los est&aacute;ndares de la vivienda protegida.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la escala de estos proyectos ejemplares contrasta con la dimensi&oacute;n del problema habitacional. El <a href="https://www.mivau.gob.es/el-ministerio/sala-de-prensa/noticias/mar-16092025-1650" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, dotado con 7.000 millones de euros</a> (seg&uacute;n anunci&oacute; el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en septiembre de 2025), representa el mayor esfuerzo inversor hasta la fecha, pero probablemente ser&aacute; necesario sostener esta inversi&oacute;n durante al menos dos d&eacute;cadas para aproximarse a los est&aacute;ndares europeos.
    </p><p class="article-text">
        Esa dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la vivienda entendida como pr&aacute;ctica material es precisamente lo que estos tres edificios reivindican.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tres-edificios-espanoles-prueban-vivienda-publica-excepcional_1_12924528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 21:40:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres edificios españoles que prueban que la vivienda pública puede ser excepcional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Edificios,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un viaje por la España que diseñan las mujeres: ciudades y casas pensadas para el día a día y otras formas de habitar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viaje-espana-disenan-mujeres-ciudades-casas-pensadas-dia-dia-formas-habitar_1_12869107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e33f955-d9ad-4847-9ab2-c0323735edd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133273.jpg" width="1952" height="1098" alt="Un viaje por la España que diseñan las mujeres: ciudades y casas pensadas para el día a día y otras formas de habitar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitectura que diseñan las mujeres en España ya no puede leerse como una nota al margen. Cada vez más viviendas y fragmentos de ciudad proyectados por ellas proponen otras formas de habitar, poniendo el foco en la experiencia diaria, el tiempo y los cuidados</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”
</p></div><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de las mujeres a la arquitectura en Espa&ntilde;a ha ido de la mano de transformaciones pol&iacute;ticas, sociales y urbanas. Desde las primeras arquitectas del siglo XX como Matilde Ucelay, que proyect&oacute; viviendas en Madrid en un contexto profesional abiertamente hostil, hasta las generaciones actuales, la arquitectura dise&ntilde;ada por mujeres ha cuestionado de forma pr&aacute;ctica las narrativas patriarcales de la disciplina. No desde el gesto formal, sino desde la manera en que se conciben los espacios y los usos que los sostienen.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n las viviendas de Carme Pin&oacute;s, donde la estructura dialoga con el cuerpo y el movimiento, los proyectos urbanos impulsados por Beth Gal&iacute;, que incorporan la experiencia cotidiana al dise&ntilde;o del espacio p&uacute;blico, o las propuestas recientes de estudios como MAIO, que revisan la vivienda colectiva desde par&aacute;metros de flexibilidad, g&eacute;nero y comunidad. Junto a la arquitectura construida, colectivos como <a href="https://www.punt6.org/es/es-punt-6/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Col&middot;lectiu Punt 6</a> han introducido herramientas de an&aacute;lisis urbano y participaci&oacute;n que hacen visible c&oacute;mo el g&eacute;nero condiciona y transforma el espacio.
    </p><h2 class="article-text">Casas que piensan en la vida cotidiana</h2><p class="article-text">
        Esa manera de proyectar se percibe con especial claridad en el &aacute;mbito dom&eacute;stico. Cuando se observan las casas dise&ntilde;adas por arquitectas, aparecen una serie de constantes que se repiten m&aacute;s all&aacute; de &eacute;pocas y estilos: la atenci&oacute;n a la escala cotidiana, el uso de la luz como soporte de bienestar, la flexibilidad de los espacios y la importancia de los recorridos que sostienen la vida diaria. Son viviendas que se explican mejor desde c&oacute;mo se habitan que desde el dibujo. En ellas, los espacios intermedios como patios, galer&iacute;as, balcones o umbrales adquieren un papel central, matizando las fronteras entre interior y exterior, entre lo privado y lo p&uacute;blico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparecen una serie de constantes que se repiten más allá de épocas y estilos: la atención a la escala cotidiana, el uso de la luz como soporte de bienestar, la flexibilidad de los espacios y la importancia de los recorridos que sostienen la vida diaria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa sensibilidad ya estaba presente en la obra residencial de Matilde Ucelay, cuyas casas proyectadas en Madrid a partir de los a&ntilde;os cuarenta reh&uacute;yen la monumentalidad para centrarse en la relaci&oacute;n entre las personas y su entorno inmediato. Arquitecturas sin estridencias, cuidadas en la proporci&oacute;n, el detalle constructivo y la funcionalidad. D&eacute;cadas despu&eacute;s, arquitectas como Mar&iacute;a Juana Onta&ntilde;&oacute;n o Mar&iacute;a del Carmen Mostaza ampliaron ese repertorio, trabajando entre la modernidad y el contexto, la vivienda social y la rehabilitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, esa atenci&oacute;n a la vida cotidiana se ha desplazado con especial claridad hacia la vivienda colectiva. En ciudades como Barcelona y su &aacute;rea metropolitana, estudios con mujeres al frente han ensayado modelos de densificaci&oacute;n que huyen de la espectacularidad y apuestan por la continuidad del trazado urbano, la mezcla de usos y la construcci&oacute;n de comunidad. Son proyectos que trabajan desde la secci&oacute;n, la repetici&oacute;n y el detalle para reforzar el tejido del barrio y cuestionar tipolog&iacute;as residenciales heredadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Viviendas Peris+Toral Arquitectes en Cornellà de Llobregat.                            </span>
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        Viviendas como las proyectadas por Peris+Toral Arquitectes en Cornell&agrave; de Llobregat, con sus galer&iacute;as clim&aacute;ticas como espacios intermedios, o las propuestas de MAIO para vivienda colectiva en Barcelona, revisan la organizaci&oacute;n interior eliminando jerarqu&iacute;as r&iacute;gidas entre estancias. Cocinas integradas, espacios polivalentes y recorridos no lineales sustituyen a distribuciones que durante d&eacute;cadas segregaron funciones y reforzaron la divisi&oacute;n tradicional de roles. En estos proyectos, el espacio dom&eacute;stico se concibe como un soporte flexible para vidas cambiantes, m&aacute;s que como un esquema cerrado.
    </p><p class="article-text">
        Estas operaciones no son solo decisiones formales. Implican una toma de posici&oacute;n sobre c&oacute;mo se vive y se comparte la vivienda, sobre el lugar de los cuidados y sobre la relaci&oacute;n entre lo individual y lo com&uacute;n. En muchos casos, la arquitectura incorpora espacios colectivos como lavaderos, terrazas compartidas o corredores habitables que ampl&iacute;an el &aacute;mbito dom&eacute;stico y diluyen los l&iacute;mites entre la casa y la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo reciente que ilustra esta sensibilidad se encuentra en Madrid, con las 159 viviendas sociales en Carabanchel, dise&ntilde;adas por TAAs Arquitectos bajo la direcci&oacute;n de Alia Garc&iacute;a&#8209;Germ&aacute;n. El edificio se sit&uacute;a en un ensanche al suroeste de la ciudad, cerca del aeropuerto de Cuatro Vientos y en un entorno marcado por grandes vac&iacute;os urbanos que condicionan tanto el clima como la percepci&oacute;n del espacio. TAAs fragmenta el volumen en dos piezas que generan plazas interiores conectadas por grader&iacute;os, creando una red de espacios p&uacute;blicos interiores ventilados y luminosos que funcionan como aut&eacute;nticas &ldquo;calles&rdquo; comunitarias y como coraz&oacute;n clim&aacute;tico del conjunto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Viviendas sociales en Carabanchel, diseñadas por TAAs Arquitectos (dir. Alia García‑Germán).                            </span>
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        La organizaci&oacute;n de las viviendas y la disposici&oacute;n de estos espacios colectivos demuestran c&oacute;mo la arquitectura puede favorecer la interacci&oacute;n social, la flexibilidad de usos y el confort ambiental, recuperando los cuidados y la vida cotidiana como eje del proyecto. En este sentido, el edificio conecta directamente con la tradici&oacute;n de atenci&oacute;n a la escala humana y a la experiencia de los habitantes que ya se percib&iacute;a en las obras dom&eacute;sticas de arquitectas hist&oacute;ricas, traslad&aacute;ndola a la vivienda colectiva contempor&aacute;nea y a la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">Espacios urbanos que priorizan lo humano</h2><p class="article-text">
        Si las viviendas dise&ntilde;adas por mujeres muestran c&oacute;mo habitar desde la vida cotidiana y la flexibilidad, la ciudad revela esa misma sensibilidad en escala mayor. La perspectiva de g&eacute;nero en urbanismo y arquitectura traduce intuiciones hist&oacute;ricamente invisibles en estrategias concretas: pensar recorridos seguros, espacios de encuentro, accesibilidad para cuerpos diversos y una convivencia m&aacute;s inclusiva. Se trata de leer la ciudad desde los cuidados, m&aacute;s que desde la eficiencia o la monumentalidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se trata de leer la ciudad desde los cuidados, más que desde la eficiencia o la monumentalidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Vitoria, la arquitecta In&eacute;s Apraiz ha intervenido en calles y avenidas como Bastiturri o Avenida de Sancho el Sabio, peatonalizando tramos, mejorando iluminaci&oacute;n y mobiliario urbano, y favoreciendo la interacci&oacute;n social, el comercio cercano y la movilidad sostenible. Estos recorridos transforman barrios cotidianos en espacios donde se puede caminar con confianza, detenerse y encontrarse con otros, mientras se reduce la dependencia del veh&iacute;culo privado.
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                110 Habitaciones de MAIO Architects.                            </span>
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        En Cartagena, el estudio Temperaturas Extremas, liderado por Atxu Amann, ha reinterpretado patrimonio urbano mediante intervenciones como la Cubierta del Foro Romano o la Valla del Molinete, creando espacios p&uacute;blicos que fomentan la apropiaci&oacute;n ciudadana y la interacci&oacute;n social. Las intervenciones no borran la historia; la reinterpretan para que la ciudadan&iacute;a pueda recorrer, entender y habitar el patrimonio, integr&aacute;ndolo a la vida diaria del barrio.
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona y Madrid, la influencia de urbanistas como Maria Rubert de Vent&oacute;s, primera catedr&aacute;tica de urbanismo en Espa&ntilde;a, se traduce en proyectos y planes que priorizan la movilidad diversa, el reequilibrio entre producci&oacute;n y reproducci&oacute;n, y la interdependencia entre paisaje y uso social. Plazas, parques y corredores peatonales dejan de ser meros vac&iacute;os funcionales y se convierten en laboratorios de convivencia: lugares que invitan a la pausa y al encuentro.
    </p><p class="article-text">
        En Murcia, la intervenci&oacute;n urbana de Carmen Soriano en la Plaza Circular ha incorporado recorridos peatonales seguros, bancos con visibilidad clara y alumbrado que reduce zonas de sombra, promoviendo la autonom&iacute;a de usuarios de todas las edades y la seguridad femenina. En Valencia, proyectos de reforma como el de la arquitecta Carla Sentieri hace una propuesta sobre un edificio proyectado en el a&ntilde;o 1967 por el arquitecto Luis Mares, en un espacio ubicado cerca de los Jardines Viveros en el que altera la forma original y permite que sus habitantes se apropien del espacio, poniendo a las personas en el medio de la conversaci&oacute;n de este.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recorridos peatonales seguros, bancos con visibilidad clara y alumbrado que reduce zonas de sombra, promoviendo la autonomía de usuarios de todas las edades y la seguridad femenina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estos recorridos urbanos muestran c&oacute;mo la arquitectura con perspectiva de g&eacute;nero cuestiona la supuesta neutralidad de los dise&ntilde;os tradicionales. Alumbrado eficiente, aceras amplias, mobiliario inclusivo y espacios intermedios no son adiciones est&eacute;ticas: son herramientas para transformar la experiencia diaria de la ciudad, reduciendo inseguridad, promoviendo autonom&iacute;a y reconociendo necesidades ignoradas por planeamientos convencionales.
    </p><h2 class="article-text">Un mapa interactivo para recorrer los espacios que dise&ntilde;an ellas</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de calles y edificios concretos, la arquitectura dise&ntilde;ada por mujeres en Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se puede explorar de forma digital e interactiva. El proyecto <a href="https://navegandoarquitecturasdemujer.ua.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Navegando Arquitecturas de Mujer</a> (NAM) de la Universidad de Alicante ofrece un recorrido detallado por obras de arquitectas, geolocalizando m&aacute;s de 500 proyectos realizados desde la Espa&ntilde;a posdictatorial hasta 2008.
    </p><p class="article-text">
        Gratuita y accesible, la plataforma permite filtrar por autor&iacute;a, tipolog&iacute;a, uso, escala o d&eacute;cada, y cada proyecto incluye fichas t&eacute;cnicas, fotograf&iacute;as y bibliograf&iacute;a. NAM visibiliza un patrimonio hist&oacute;ricamente marginado, cambia la narrativa sobre ciudades y paisajes cotidianos, y ofrece rutas personalizadas que van de las capitales a las periferias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mapa resultante NAM es convierte una gu&iacute;a de viaje contempor&aacute;nea, donde se puede recorrer Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de la obra de sus arquitectas: desde viviendas unifamiliares hasta intervenciones urbanas y equipamientos, redescubriendo ciudades, barrios y paisajes cotidianos bajo otra mirada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viaje-espana-disenan-mujeres-ciudades-casas-pensadas-dia-dia-formas-habitar_1_12869107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 20:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje por la España que diseñan las mujeres: ciudades y casas pensadas para el día a día y otras formas de habitar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,mujeres,Vivienda,Urbanismo]]></media:keywords>
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