<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - José Fernández-Albertos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_fernandez-albertos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Fernández-Albertos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510019/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre el "voto útil" de la izquierda en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/voto-util-izquierda-madrid_132_2729550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8648e5b0-6e83-45af-a421-71c2125af7f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Respuesta a la tribuna abierta&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/voto-Madrid-podria-derecha-alcaldia_6_900169998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El &ldquo;voto &uacute;til&rdquo; a M&aacute;s Madrid podr&iacute;a dar a la derecha la alcald&iacute;a de Madrid</a>, publicada este s&aacute;bado en eldiario.es</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, a cuenta de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/voto-Madrid-podria-derecha-alcaldia_6_900169998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta tribuna de opini&oacute;n en eldiario.es</a> que defend&iacute;a que el voto a Madrid en Pie es un voto &uacute;til por razones &ldquo;matem&aacute;ticas&rdquo; (sic.), algunos colegas me preguntaban mi opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, convendr&iacute;a aclarar algunas ideas: No es cierto que las encuestas est&eacute;n por principio incapacitadas para estimar a los partidos peque&ntilde;os, o que sistem&aacute;ticamente los infraestimen. Las muestras m&aacute;s peque&ntilde;as hacen m&aacute;s dif&iacute;cil estimar con precisi&oacute;n su nivel de apoyo, pero i) a estas alturas tenemos MUCHAS encuestas (lo cual reduce la incertidumbre), y ii) falta de precisi&oacute;n no implica necesariamente infraestimar su nivel de apoyo. De hecho, tenemos ejemplos de partidos peque&ntilde;os a los que algunos dieron la posibilidad de entrar (Equo en 2011, Uni&oacute; en 2015, PACMA en 2019) y que al final no lograron hacerlo, y no tenemos casos de partidos que obtuvieron representaci&oacute;n y a los que ni una sola encuesta le concediera esa posibilidad. No es cierto pues que las encuestas siempre &ldquo;castiguen&rdquo; a los peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo del an&aacute;lisis del art&iacute;culo son unas simulaciones de trasvase de votos a partir de las cuales el autor concluye que &ldquo;siempre es mayor el riesgo de que ese voto &uacute;til beneficie al bloque de las derechas&rdquo;. Confieso que he le&iacute;do y rele&iacute;do el texto varias veces, y he sido incapaz de encontrar la l&oacute;gica de este ejercicio y, sobre todo, c&oacute;mo le puede llevar a esa conclusi&oacute;n sobre la probabilidad de que el voto &uacute;til beneficie a la derecha. De verdad que no lo entiendo.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;jenme explicarles la situaci&oacute;n, que creo que es bastante m&aacute;s sencilla de lo que parece.
    </p><p class="article-text">
        Si Madrid en Pie est&aacute; por encima del 5% de los votos, trasvasar votos hacia otras candidaturas de izquierdas puede reducir la representaci&oacute;n de la izquierda en su conjunto siempre que ese trasvase de votos provoque que MeP acabe cayendo por debajo del umbral. Estar por encima del 5% es especialmente importante porque, como dice el autor, en circunscripciones grandes (como los ayuntamientos de las grandes ciudades, o las elecciones con distrito &uacute;nico como la Comunidad de Madrid), cuando un partido supera el umbral, accede autom&aacute;ticamente a m&aacute;s de un esca&ntilde;o o concejal. Si MeP pasa del 5,1% al 4,9% como consecuencia del trasvase, MeP pierde m&aacute;s concejales de los que podr&iacute;a ganar el resto de la izquierda gracias a ese trasvase.
    </p><p class="article-text">
        Si por el contrario Madrid en Pie est&aacute; por debajo del 5%, trasvasar votos hacia otras candidaturas de izquierdas NUNCA reduce la proporci&oacute;n de representantes que tiene la izquierda en su conjunto. Puede que ese trasvase acabe siendo insuficiente para ganar al bloque de la derecha (si el trasvase es peque&ntilde;o y la elecci&oacute;n no est&aacute; muy competida), o puede que gracias a ese trasvase la izquierda acabe teniendo mayor&iacute;a (si la diferencia entre la izquierda y la derecha est&aacute; muy ajustada). En todo caso, es matem&aacute;ticamente imposible que, con MeP por debajo del 5% de votos, un hipot&eacute;tico trasvase de votos de MeP hacia M&aacute;s Madrid o PSOE provoque que la derecha mejore sus resultados. Imposible.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la pregunta que se deber&iacute;a hacer el elector cuya prioridad &uacute;nica es maximizar el n&uacute;mero de representantes de partidos de izquierda es &ldquo;&iquest;est&aacute; hoy MeP por encima o por debajo del 5%?&rdquo; Mi lectura de las encuestas que se han publicado, teniendo en cuenta lo que discut&iacute;amos m&aacute;s arriba, es que es enormemente improbable que MeP est&eacute; ahora por encima de ese umbral. Ser&iacute;a realmente extra&ntilde;o que estuviera por encima del 5% y ninguna encuestadora (ni las que recogen datos v&iacute;a online, ni las que lo hacen v&iacute;a telef&oacute;nica, ni presencialmente) haya detectado ni siquiera la posibilidad de que entrara en reparto de concejales.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en Medium.com. Lee el original aqu&iacute;.</strong></em><a href="https://medium.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Medium.com</a><a href="https://medium.com/@jfalbertos/sobre-el-voto-%C3%BAtil-de-la-izquierda-en-madrid-935c12a8a582" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/voto-util-izquierda-madrid_132_2729550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 May 2019 11:23:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8648e5b0-6e83-45af-a421-71c2125af7f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3350282" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8648e5b0-6e83-45af-a421-71c2125af7f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3350282" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Sobre el "voto útil" de la izquierda en Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8648e5b0-6e83-45af-a421-71c2125af7f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Municipales 2019,Elecciones 26M 2019,Ayuntamiento de Madrid,Más Madrid,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europeísmo y aceptación de la austeridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/europeismo-aceptacion-austeridad_132_1081174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Un trabajo reciente usa datos experimentales de encuesta para analizar qué factores modularon la respuesta ciudadana a las impopulares medidas de consolidación fiscal adoptadas durante la crisis del euro</p><p class="subtitle">Al menos en España, el que las políticas de ajuste fiscal vinieran promovidas desde instituciones europeas no las hizo más impopulares. Al contrario, el deseo de no violentar las relaciones con la UE favoreció notablemente la aceptación de las políticas de consolidación fiscal</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos lo que hay que hacer, pero no sabemos c&oacute;mo ser reelegidos despu&eacute;s de hacerlo&rdquo;. La famosa frase del expresidente de la Comisi&oacute;n Jean-Claude Juncker resum&iacute;a excepcionalmente bien la incompatibilidad entre la percibida inevitabilidad de ciertas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas nacionales con las que algunos cre&iacute;an que hab&iacute;a que responder a la crisis del euro y la aceptaci&oacute;n ciudadana de dichas pol&iacute;ticas. Esa incompatibilidad tuvo como consecuencia no solo la ca&iacute;da de muchos gobiernos, sino el tensionamiento de muchos sistemas de partidos en Europa. Sus consecuencias a&uacute;n las sentimos hoy.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a uno de los argumentos dominantes de la &eacute;poca, una de las razones por las cuales la adopci&oacute;n de dichas pol&iacute;ticas impopulares estaba generando tanto rechazo entre la ciudadan&iacute;a era la d&eacute;bil legitimidad democr&aacute;tica de las instituciones supranacionales que las impulsaban. &iquest;C&oacute;mo iban a aceptar los electorados nacionales decisiones tomadas en el seno de la Comisi&oacute;n Europea, el Eurogrupo, o el Banco Central Europeo, instituciones sobre la cuales los ciudadanos percib&iacute;an que ten&iacute;an poca capacidad de control democr&aacute;tico, a diferencia de los gobiernos nacionales a los que pod&iacute;an sancionar en las urnas? &iquest;Generaban pues las pol&iacute;ticas de austeridad m&aacute;s rechazo entre los votantes por el hecho de que no gozaban, a los ojos de muchos ciudadanos, de una clara legitimidad democr&aacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estas preguntas, Alexander Kuo (Oxford University) y yo mismo dise&ntilde;amos una encuesta de opini&oacute;n p&uacute;blica en el que pregunt&aacute;bamos sobre las posiciones de 6.000 entrevistados respecto a las pol&iacute;ticas de ajuste fiscal (subidas de impuestos y recortes de gastos) y cuyo trabajo de campo se llev&oacute; a cabo en Espa&ntilde;a en Octubre de 2015. Los resultados acaban de ser publicados en el art&iacute;culo &ldquo;<a href="https://www.ingentaconnect.com/contentone/cuny/cp/2020/00000052/00000002/art00003;jsessionid=6jd528qv26tq.x-ic-live-03" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Selling Austerity: Preferences for Fiscal Adjustment in the Eurozone Crisis</a>&rdquo;, en la revista Comparative Politics.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de esta encuesta introducimos una serie de experimentos que nos permit&iacute;an evaluar c&oacute;mo variaban los resultados al enmarcar las pol&iacute;ticas de ajuste fiscal de forma diferente. En concreto, a unos encuestados les pregunt&aacute;bamos por su opini&oacute;n respecto a las pol&iacute;ticas de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit consistentes en recortes del gasto, a otros por las de aumentos de los impuestos, y a otros por las de reducci&oacute;n del gasto y de aumento de los impuestos. Igualmente, vari&aacute;bamos qui&eacute;n era el actor que defend&iacute;a esas pol&iacute;ticas: les dec&iacute;amos que eran &ldquo;pol&iacute;ticas consistentes con las recomendaciones de las instituciones de la UE, de otros gobiernos europeos, o del gobierno alem&aacute;n&rdquo;. [Para m&aacute;s detalles sobre el dise&ntilde;o de la encuesta, <a href="https://www.ingentaconnect.com/contentone/cuny/cp/2020/00000052/00000002/art00003;jsessionid=6jd528qv26tq.x-ic-live-03" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ver el art&iacute;culo original</a>].
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra c&oacute;mo las respuestas variaban en funci&oacute;n del &ldquo;marco&rdquo; de pregunta que recib&iacute;an los encuestados. Aunque todas las pol&iacute;ticas de ajuste eran recibidas por lo general con rechazo (solo un quince por ciento de la muestra en el grupo de control se mostraba a favor de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas seguidas por el gobierno espa&ntilde;ol para reducir el d&eacute;ficit), cuando estas pol&iacute;ticas eran presentadas solo como recortes de gasto, el rechazo era algo menor. A&uacute;n m&aacute;s relevante, y contra nuestras expectativas, era que cuando estas pol&iacute;ticas se presentaban como impulsadas por la UE, otros gobiernos europeos, o incluso por el gobierno alem&aacute;n, el rechazo a estas pol&iacute;ticas ni aumentaba ni disminu&iacute;a (los efectos de estos &ldquo;tratamientos&rdquo; siempre eran indistinguibles de cero).
    </p><p class="article-text">
        <em>Gr&aacute;fico 1. Efectos marginales de los tratamientos en las preferencias sobre las pol&iacute;ticas de austeridad (referencia: apoyo a recortes en gasto y aumentos de impuestos, sin ning&uacute;n &ldquo;endorsement&rdquo; de ning&uacute;n actor pol&iacute;tico).</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4249f000-4fbc-48a2-88f6-12eca7c68fa2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4249f000-4fbc-48a2-88f6-12eca7c68fa2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4249f000-4fbc-48a2-88f6-12eca7c68fa2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4249f000-4fbc-48a2-88f6-12eca7c68fa2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4249f000-4fbc-48a2-88f6-12eca7c68fa2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4249f000-4fbc-48a2-88f6-12eca7c68fa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4249f000-4fbc-48a2-88f6-12eca7c68fa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, para medir la sensibilidad a los costes que tendr&iacute;a violentar los compromisos fiscales del pa&iacute;s con la UE, preguntamos a los entrevistados por el nivel de apoyo a una pol&iacute;tica en abstracto muy popular: aumentar el gasto dirigido a los grupos econ&oacute;micamente m&aacute;s desfavorecidos. Pero a dos grupos de encuestados seleccionados al azar a&ntilde;adimos dos &ldquo;tratamientos&rdquo; a esa pregunta: a unos les incluimos al final de frase &ldquo;incluso si ello implica una subida de impuestos&rdquo;, a otros les incluimos la frase &ldquo;incluso si ello pone en peligro los compromisos fiscales del pa&iacute;s con la Uni&oacute;n Europea&rdquo;. Los resultados principales se presentan en el gr&aacute;fico 2.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gr&aacute;fico 2. Preferencias por aumentar el gasto hacia los m&aacute;s desfavorecidos, en funci&oacute;n del tratamiento (implica impuestos / pone en riesgo los compromisos fiscales con la UE), y de las posiciones sobre las consecuencias del euro para la econom&iacute;a.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/342a41e0-293a-4b53-a5bb-f26f361486bb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/342a41e0-293a-4b53-a5bb-f26f361486bb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/342a41e0-293a-4b53-a5bb-f26f361486bb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/342a41e0-293a-4b53-a5bb-f26f361486bb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/342a41e0-293a-4b53-a5bb-f26f361486bb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/342a41e0-293a-4b53-a5bb-f26f361486bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/342a41e0-293a-4b53-a5bb-f26f361486bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando la opci&oacute;n de aumentar el gasto en los m&aacute;s desfavorecidos se presenta de manera aislada, tres cuartas partes de los encuestados se muestran a favor de ella. Cuando la persona encuestada es confrontada con el hecho de que esta pol&iacute;tica puede implicar un aumento de impuestos, el apoyo a la pol&iacute;tica sigue siendo mayoritario, pero cae considerablemente (aproximadamente, hasta un 60% de apoyo). Lo para nosotros m&aacute;s relevante se muestra en la tercera parte del gr&aacute;fico: cuando el coste de esta pol&iacute;tica es la puesta en riesgo de los compromisos fiscales de Espa&ntilde;a para con Europa, la reducci&oacute;n del apoyo es tambi&eacute;n muy significativa. De hecho, para los ciudadanos que creen que el euro ha sido algo positivo para la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, la reducci&oacute;n de apoyo a la pol&iacute;tica cuando ella implica costes respecto a Europa no es estad&iacute;sticamente diferente a la reducci&oacute;n cuando implica aumentos de impuestos. En resumen, una parte significativa de la poblaci&oacute;n parece muy sensible a los costes &ldquo;europeos&rdquo; de pol&iacute;ticas que en principio valora muy positivamente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede esta sensibilidad hacia Europa explicar la tolerancia hacia las pol&iacute;ticas de austeridad? En un &uacute;ltimo ejercicio, preguntamos a nuestros entrevistados sobre su visi&oacute;n general respecto a las pol&iacute;ticas de ajuste, ofreci&eacute;ndoles tres opciones: &ldquo;las pol&iacute;ticas de consolidaci&oacute;n fiscal han sido positivas&rdquo;, &ldquo;han sido negativas pero necesarias&rdquo;, o &ldquo;han sido negativas&rdquo;. Como muestra el gr&aacute;fico 3, la mayor parte de los encuestados se concentran en las dos &uacute;ltimas categor&iacute;as. Pero aquellos que tienen opiniones positivas respecto al euro tienden a ver las pol&iacute;ticas de consolidaci&oacute;n fiscal como un &ldquo;mal menor&rdquo; de manera significativa. En el art&iacute;culo tambi&eacute;n llamamos la atenci&oacute;n sobre el hecho de que las consecuencias distributivas de la recesi&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute;n muy relacionadas con el grado de tolerancia hacia la austeridad: aquellos individuos que sufrieron reducciones considerables de ingresos durante la crisis aceptan mucho menos las pol&iacute;ticas de austeridad como &ldquo;necesarias&rdquo;. En l&iacute;nea de lo que muchos antes que nosotros han encontrado, el apoyo al proyecto de integraci&oacute;n parece resentirse notablemente cuando los ciudadanos experimentan reducciones importantes de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gr&aacute;fico 3. Evaluaci&oacute;n gen&eacute;rica de las pol&iacute;ticas de consolidaci&oacute;n fiscal (positiva, negativa pero necesaria, negativa) en funci&oacute;n de la creencia sobre el papel del euro en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/daf27887-04e2-4f85-9b02-5d8cab7f1852_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/daf27887-04e2-4f85-9b02-5d8cab7f1852_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/daf27887-04e2-4f85-9b02-5d8cab7f1852_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/daf27887-04e2-4f85-9b02-5d8cab7f1852_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/daf27887-04e2-4f85-9b02-5d8cab7f1852_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/daf27887-04e2-4f85-9b02-5d8cab7f1852_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/daf27887-04e2-4f85-9b02-5d8cab7f1852_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En resumen, en Espa&ntilde;a no parece que el hecho de que las pol&iacute;ticas de consolidaci&oacute;n fiscal vinieran promovidas por instancias supranacionales o europeas redujeran su (poca) popularidad. Casi m&aacute;s bien al contrario: nuestros datos sugieren que una parte importante de la ciudadan&iacute;a es sensible a los costes que las pol&iacute;ticas pueden tener de cara hacia nuestros compromisos fiscales con Europa. Parece claro que este ha sido un elemento que, al menos en nuestro pa&iacute;s, ha contribuido a hacer algo m&aacute;s tolerables dom&eacute;sticamente las pol&iacute;ticas de consolidaci&oacute;n fiscal de la &uacute;ltima d&eacute;cada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/europeismo-aceptacion-austeridad_132_1081174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jan 2020 21:31:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Europeísmo y aceptación de la austeridad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Austeridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo siento, pero Teruel ya existía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/siento-teruel-existia_132_1229742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es cierto que en las pasadas elecciones hemos votado mucho más que otras veces a partidos de ámbito no estatal?</p></div><p class="article-text">
        Muchas p&aacute;ginas hemos escrito ya sobre una de las supuestas sorpresas de las pasadas elecciones: el auge de los partidos de &aacute;mbito no estatal (PANEs). En efecto, en estas elecciones han entrado formaciones nuevas al Congreso de los Diputados, y el n&uacute;mero total de partidos en la nueva legislatura ser&aacute; el m&aacute;s alto de democracia. &iquest;Pero a qu&eacute; se debe este resultado? &iquest;Es porque hemos votado m&aacute;s que nunca a candidaturas que aspiran a representar territorios concretos? &iquest;Podemos incluso concluir, como muchos han hecho precipitadamente, que el electorado ha aprendido que la mejor forma de influir en pol&iacute;tica es optando por candidaturas centradas en la defensa de los intereses de ciertas regiones? 
    </p><p class="article-text">
        Veamos los datos: El gr&aacute;fico 1 muestra, para cada elecci&oacute;n al Congreso de los Diputados desde la restauraci&oacute;n de la democracia, el porcentaje de votos v&aacute;lidos emitidos a partidos auton&oacute;micos o provinciales que no formaban parte de coaliciones o acuerdos electorales con fuerzas de &aacute;mbito estatal, y que han obtenido al menos el 0,1% del voto*.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Porcentaje a PANEs sobre voto v&aacute;lido, 1977-2019. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95ec46be-6104-45ab-9f82-274f5ddac7ec_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95ec46be-6104-45ab-9f82-274f5ddac7ec_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95ec46be-6104-45ab-9f82-274f5ddac7ec_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95ec46be-6104-45ab-9f82-274f5ddac7ec_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95ec46be-6104-45ab-9f82-274f5ddac7ec_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95ec46be-6104-45ab-9f82-274f5ddac7ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95ec46be-6104-45ab-9f82-274f5ddac7ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En las pasadas elecciones de Noviembre, el 11 por ciento de los votos v&aacute;lidos fueron a candidaturas de PANEs, un poco por encima de la media del periodo democr&aacute;tico, pero para nada extraordinario: en cinco elecciones obtuvieron mejores resultados que esta. El porcentaje m&aacute;s alto fue en las elecciones de 1989, en las que estos partidos lograron un 12,4 por ciento del voto total. El resultado peor para los PANEs fue hace solo tres a&ntilde;os: en 2016 apenas superaron el 7 por ciento de los votos.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Porcentaje a PANEs catalanes y no catalanes sobre voto v&aacute;lido, 1977-2019. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cac58341-ccac-48c6-8d68-555a6b254b9f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cac58341-ccac-48c6-8d68-555a6b254b9f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cac58341-ccac-48c6-8d68-555a6b254b9f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cac58341-ccac-48c6-8d68-555a6b254b9f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cac58341-ccac-48c6-8d68-555a6b254b9f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cac58341-ccac-48c6-8d68-555a6b254b9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cac58341-ccac-48c6-8d68-555a6b254b9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Si miramos los datos con un poco m&aacute;s detalle, el escepticismo respecto a una supuesta territorializaci&oacute;n extrema del elector espa&ntilde;ol en estas &uacute;ltimas elecciones es a&uacute;n mayor. El gr&aacute;fico 2 divide a los PANEs entre partidos catalanes (convendr&aacute;n conmigo que en Catalu&ntilde;a ha pasado algo especial en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, como m&iacute;nimo desde el punto de vista electoral), y partidos que compiten en el resto de comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra que en estas &uacute;ltimas elecciones los votantes catalanes han optado por partidos de &aacute;mbito catal&aacute;n m&aacute;s que nunca. Hasta el pasado Abril, los partidos catalanes de &aacute;mbito auton&oacute;mico hab&iacute;an estado siempre por debajo del 6 por ciento del voto en toda Espa&ntilde;a, y en estas elecciones han alcanzado casi el 7. Fuera de Catalu&ntilde;a, el voto a PANEs es de hecho ahora m&aacute;s bajo que la media del periodo democr&aacute;tico: solo en tres elecciones (2008, 2015 y 2016) los PANEs no catalanes han tenido <em>menos</em> apoyos que en las elecciones del pasado Noviembre. Si excluy&eacute;ramos a los PANEs vascos (que tambi&eacute;n est&aacute;n creciendo en este ciclo pol&iacute;tico, por razones seguramente espec&iacute;ficas al Pa&iacute;s Vasco y Navarra), los resultados del resto de partidos de &aacute;mbito territorial son a&uacute;n m&aacute;s mediocres, vistos en perspectiva hist&oacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha ocurrido entonces para que tengamos entonces un n&uacute;mero hist&oacute;ricamente alto de partidos en el Congreso? Tres cosas: primero, tenemos m&aacute;s partidos de &aacute;mbito estatal con representaci&oacute;n que nunca. Segundo, los PANEs catalanes se han fragmentado: el aumento al voto soberanista en las elecciones generales ha creado espacio para tres partidos de &aacute;mbito solo catal&aacute;n, algo in&eacute;dito desde la transici&oacute;n. Y tercero, los PANEs de fuera de Catalu&ntilde;a esta vez han logrado optimizar mejor sus (pocos) votos. Estos partidos son por lo general peque&ntilde;os, por lo que a menudo no entran en el reparto de esca&ntilde;os y desperdician muchas papeletas. Pero en estas elecciones han logrado obtener un esca&ntilde;o hasta con menos del 0,1% de los votos (el de Teruel Existe), y han logrado entrar en m&aacute;s repartos que en el pasado, sin aumentar sustancialmente sus apoyos. Siempre habr&aacute; quien se atreva a construir sofisticadas teor&iacute;as de cambio estructural a partir de circunstancias m&aacute;s bien azarosas y coyunturales, pero en mi opini&oacute;n este es un ejercicio bastante arriesgado.
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima reflexi&oacute;n: Se ha instalado entre muchos opinadores la creencia de que nuestro sistema electoral, que genera pocas mayor&iacute;as absolutas y otorga un poder negociador fuerte a los partidos peque&ntilde;os, incentiva a los votantes a optar por PANEs, porque son m&aacute;s capaces de obtener resultados visibles para los electores. Este an&aacute;lisis pasa por alto que en nuestra historia reciente ha habido muchos PANEs que han sido incapaces de consolidar apoyos electorales en el medio plazo. &iquest;C&oacute;mo es que los aragoneses dejaron de votar en las elecciones al Congreso al Partido Aragon&eacute;s o a la Chunta Aragonesista, los andaluces al Partido Andalucista, los asturianos a Foro Asturias, o los valencianos a Uni&oacute; Valenciana? &iquest;Es porque son idiotas? &iquest;O es que se han vuelto repentinamente altruistas y piensan ahora m&aacute;s en el bien com&uacute;n que antes, o m&aacute;s que sus vecinos turolenses, c&aacute;ntabros o canarios? &iquest;Y si a lo mejor es que no est&aacute; tan claro que la mejor forma de defender los intereses territoriales sea siempre optar por un partido peque&ntilde;o? &iquest;No ser&aacute; que tambi&eacute;n hay votantes que creen que la mejor forma de defender sus intereses es siendo fuertes en el seno de los partidos grandes? &iquest;Acaso PSOE, PP, Ciudadanos o Podemos no hacen pol&iacute;tica territorial? D&eacute;jenme acabar recomend&aacute;ndoles un cl&aacute;sico de la ciencia pol&iacute;tica que explica por qu&eacute; bajo determinadas circunstancias los partidos grandes son las herramientas m&aacute;s &uacute;tiles para agregar intereses (incluso aunque tengan una base geogr&aacute;fica) y hacerlos valer en la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica: <a href="https://www.press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/W/bo11315021.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Why Parties, de John Aldrich</a>. Igual leyendo se nos aclaran un poco las ideas. 
    </p><p class="article-text">
        ------
    </p><p class="article-text">
        *As&iacute;, por ejemplo, esta definici&oacute;n excluye como &ldquo;PANE&rdquo; al PSUC en las primeras elecciones democr&aacute;ticas, a En Marea (que en el Congreso forma parte del grupo parlamentario de Unidas-Podemos e hizo la campa&ntilde;a de forma coordinada con ellos), o la Uni&oacute;n del Pueblo Navarro (que concurri&oacute; en una coalici&oacute;n con el Partido Popular y Ciudadanos).     
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/siento-teruel-existia_132_1229742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2019 20:17:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo siento, pero Teruel ya existía]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gobernar en la fragmentación. Sí se puede]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gobernar-fragmentacion-puede_132_1457761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso a la naturaleza de nuestros gobiernos autonómicos muestra que los ciudadanos están habituados a convivir con ejecutivos que no disponen de mayoría en el parlamento, y que, contra lo que a veces se cree, no son necesariamente castigados en la urnas por ello.</p></div><p class="article-text">
        En el momento de escribir estas l&iacute;neas, casi la mitad de los espa&ntilde;oles viven en comunidades aut&oacute;nomas gobernadas por una coalici&oacute;n de partidos que no tiene mayor&iacute;a absoluta en el parlamento regional. Es, como muestra el gr&aacute;fico 1, la f&oacute;rmula de gobierno auton&oacute;mico m&aacute;s com&uacute;n de todas, e incluye a gobiernos de todos los colores ideol&oacute;gicos: la coalici&oacute;n de PP y Ciudadanos en Andaluc&iacute;a, el gobierno vasco entre PNV y PSE, el catal&aacute;n entre Junts per Catalunya y Esquerra, o muchos de los gobiernos en funciones salientes, como el aragon&eacute;s entre PSOE y Chunta Aragonesista. La siguiente categor&iacute;a m&aacute;s com&uacute;n es la de los gobiernos de un solo partido en minor&iacute;a: un 32 por ciento de los espa&ntilde;oles viven en comunidades aut&oacute;nomas con esta f&oacute;rmula. Juntando estas dos categor&iacute;as, ocho de cada diez espa&ntilde;oles viven con gobiernos auton&oacute;micos que no tienen mayor&iacute;a absoluta en el parlamento, y que por tanto han de negociar apoyos con fuerzas que no est&aacute;n en el ejecutivo para ser investidos y aprobar leyes y presupuestos. Solo dos comunidades aut&oacute;nomas tienen hoy gobiernos de coalici&oacute;n con mayor&iacute;a absoluta en el pleno (Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha), y solo una tiene un gobierno de un solo partido con mayor&iacute;a absoluta (Galicia). 
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola residente en comunidades aut&oacute;nomas con diferentes formas de gobierno, en porcentaje sobre la poblaci&oacute;n total (Junio de 2019).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8540af44-0fd0-4f5f-9e45-8726711d3428_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8540af44-0fd0-4f5f-9e45-8726711d3428_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8540af44-0fd0-4f5f-9e45-8726711d3428_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8540af44-0fd0-4f5f-9e45-8726711d3428_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8540af44-0fd0-4f5f-9e45-8726711d3428_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8540af44-0fd0-4f5f-9e45-8726711d3428_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8540af44-0fd0-4f5f-9e45-8726711d3428_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Estos n&uacute;meros cambiar&aacute;n algo en las pr&oacute;ximas semanas, como consecuencia de las investiduras de los gobiernos que salieron de las elecciones del pasado 26 de Mayo. As&iacute;, Extremadura y Castilla-La Mancha pasar&aacute;n a formar parte del grupo de comunidades aut&oacute;nomas gobernadas por un solo partido con mayor&iacute;a absoluta, mientras que las Islas Baleares, entre otras, seguir&aacute;n la senda valenciana de transitar de un gobierno de coalici&oacute;n en minor&iacute;a a tener un gobierno de coalici&oacute;n con mayor&iacute;a tras la incorporaci&oacute;n de Podemos al ejecutivo. Pero el panorama general no cambiar&aacute; mucho: habr&aacute; seguramente m&aacute;s gobiernos de coalici&oacute;n con mayor&iacute;as absolutas, pero tambi&eacute;n muchos de los gobiernos en funciones que hoy son de un solo partido es previsible que pasen a ser de coalici&oacute;n en minor&iacute;a. As&iacute; pues, la mayor parte de los ciudadanos seguir&aacute;n siendo gobernados por ejecutivos de coalici&oacute;n que no gozan de una mayor&iacute;a absoluta en la c&aacute;mara legislativa auton&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo les fue electoralmente a los diferentes tipos de gobiernos en las elecciones auton&oacute;micas de 2019? &iquest;Fueron los gobiernos de coalici&oacute;n sin mayor&iacute;a en el parlamento m&aacute;s penalizados que los dem&aacute;s en las urnas ante su supuesta mayor incapacidad de aprobar leyes y presupuestos? El gr&aacute;fico 2 muestra el cambio en el porcentaje de voto del conjunto de los partidos en el gobierno entre 2019 y 2015 para todas las comunidades aut&oacute;nomas en las que se celebraron elecciones en esta pasada primavera (todas excepto Galicia, Andaluc&iacute;a, Pa&iacute;s Vasco y Catalu&ntilde;a). Los puntos por encima de la l&iacute;nea roja reflejan &ldquo;ganancias&rdquo; (los partidos en el gobierno obtuvieron un porcentaje de voto m&aacute;s alto en 2019 que en 2015), y los puntos por debajo, &ldquo;p&eacute;rdidas&rdquo; (los partidos en el gobierno obtuvieron un porcentaje de voto m&aacute;s bajo en 2019 que en 2015).
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Cambio en el porcentaje de voto de los partidos en el gobierno 2015-2019, en funci&oacute;n del tipo de gobierno en el momento de celebraci&oacute;n de las elecciones.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fee2bf69-a3c3-4b15-a273-f74fee16fceb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fee2bf69-a3c3-4b15-a273-f74fee16fceb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fee2bf69-a3c3-4b15-a273-f74fee16fceb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fee2bf69-a3c3-4b15-a273-f74fee16fceb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fee2bf69-a3c3-4b15-a273-f74fee16fceb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fee2bf69-a3c3-4b15-a273-f74fee16fceb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fee2bf69-a3c3-4b15-a273-f74fee16fceb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No tenemos mucha evidencia para decir que los gobiernos de una determinada f&oacute;rmula hayan sido sistem&aacute;ticamente premiados o penalizados por los votantes en 2019. Los &uacute;nicos gobiernos que perdieron votos en 2019 son los de un solo partido, pero es cierto que son los &uacute;nicos de toda la muestra gobernados por el Partido Popular. De entre los gobernados por el PSOE, en todos ellos los partidos en el gobierno experimentaron en su conjunto un crecimiento en los apoyos, y el mayor de ellos, en una comunidad aut&oacute;noma gobernada en minor&iacute;a por una coalici&oacute;n  (Arag&oacute;n). Tambi&eacute;n crecen en porcentaje de votos los partidos en el gobierno de Cantabria (gobierno en mayor&iacute;a absoluta de PRC y PSOE), Navarra (Geroa Bai, EH Bildu e Izquierda-Ezkerra) y Canarias (gobierno en solitario en minor&iacute;a de Coalici&oacute;n Canaria). En definitiva, en 2019 los espa&ntilde;oles no han castigado a los partidos que han tenido que gobernar en una situaci&oacute;n parlamentariamente precaria. Si acaso, los han premiado.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ser&iacute;a conveniente incorporar esta informaci&oacute;n a las negociaciones para la formaci&oacute;n de gobierno que tenemos encima de la mesa. Un elemento que sobrevuela el debate sobre la forma de gobierno es el del miedo de los negociadores a que la debilidad parlamentaria acabe siendo un lastre insalvable para la acci&oacute;n de gobierno. Indiscutiblemente, un gobierno con una s&oacute;lida mayor&iacute;a parlamentaria detr&aacute;s podr&aacute; gobernar con m&aacute;s facilidad y lograr&aacute; sacar m&aacute;s iniciativas legislativas adelante. Pero la experiencia auton&oacute;mica nos muestra que tambi&eacute;n se puede gobernar teniendo que contar con el apoyo parlamentario de fuerzas pol&iacute;ticas que no est&aacute;n en el ejecutivo, y que los ciudadanos no est&aacute;n penalizando a los gobiernos por hacerlo. Igual los ciudadanos se est&aacute;n adaptando al nuevo pluralismo y al multipartidismo mucho m&aacute;s r&aacute;pido que las c&uacute;pulas de los partidos a los que votan. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gobernar-fragmentacion-puede_132_1457761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jul 2019 19:18:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Gobernar en la fragmentación. Sí se puede]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[28A: ganadores, medias victorias y batacazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ganadores-medias-victorias-batacazos_132_1572246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La participación vuelve al nivel de 1977. La socialdemocracia resiste el avance de los populistas de extrema derecha. A pesar de su mal resultado, hay dos aspectos en los que Unidas Podemos puede salir reforzado. El 'bloque de derechas', con PP, Ciudadanos y VOX, acaba con una pérdida de 22 escaños, unas 200.000 papeletas menos y más de tres puntos porcentuales de retroceso respecto a 2016. Uno de los resultados más llamativos es el aumento de las fuerzas soberanistas en Catalunya y País Vasco.</p></div><h3 class="article-text">La victoria del PSOE: Asterix en Iberia</h3><p class="article-text">
        Los nacionalpopulistas han invadido Europa. Incapaces de recoger el voto de los descontentos con la automatizaci&oacute;n y la globalizaci&oacute;n, la izquierda tradicional se ha derrumbado en todo el continente. Pero, en las esquinas, tanto en la pen&iacute;nsula escandinava como, sobre todo, en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, as&iacute; como en la &iacute;nsula brit&aacute;nica, los viejos partidos socialdem&oacute;cratas, resisten el avance de los populistas de extrema derecha, como versiones modernas de Ast&eacute;rix y Ob&eacute;lix. En los &uacute;ltimos meses, el SAP en Suecia y SDP en Finlandia se han consolidado en el poder; y, en los pr&oacute;ximos meses, se pueden consolidar el PS en Portugal y el PSOE en Espa&ntilde;a. Y, cuando haya elecciones en el Reino Unido, los laboristas podr&iacute;an volver a Downing Street. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;l es la poci&oacute;n m&aacute;gica de esta neo-socialdemocracia?
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas de austeridad pueden explicar la victoria de los socialistas portugueses y espa&ntilde;oles. Pero no es suficiente. Otros pa&iacute;ses del sur de Europa, como Italia o Grecia, han padecido una crisis tan o m&aacute;s notable y, sin embargo, sus partidos socialdem&oacute;cratas fueron barridos hace tiempo. Mientras, ni en el Reino Unido ni en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos han experimentado un severo apret&oacute;n del cintur&oacute;n, y, sin embargo, tambi&eacute;n parecen resistir, aunque desgastados, los socialdem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        Hay que buscar la raz&oacute;n en que los socialistas en algunas partes de Europa, sobre todo en la zona Atl&aacute;ntica, est&aacute;n siendo capaces de superar el dilema que parec&iacute;a que les enterrar&iacute;a, el dilema entre, por un lado, defender los intereses de los trabajadores en el eje econ&oacute;mico y, por otro, defender los valores cosmopolitas. Estos partidos han cultivado un tipo de sentimiento colectivo que se est&aacute; abriendo paso entre el patriotismo de golpes en el pecho promovido por los movimientos nacional populistas. Los socialdem&oacute;cratas est&aacute;n promocionando un patriotismo progresivo basado en un delicado equilibrio entre sus banderas nacionales y la bandera de la UE, entre un credo europe&iacute;sta y una ret&oacute;rica anti-austeridad, entre cumplir los objetivos fiscales de la UE y reducir los recortes de gastos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Unidas podemos: &iquest;perdedores?</h3><p class="article-text">
        Unidas Podemos es uno de los perdedores de la noche. Pierde m&aacute;s de un tercio de los diputados. Adem&aacute;s, desaparece casi completamente de la Espa&ntilde;a vac&iacute;a, en la que consigui&oacute; un importante avance en 2016, a pesar de las dificultades que pod&iacute;a ponerle el sistema electoral.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, hay dos aspectos en los que el partido puede salir reforzado. Por un lado, ser&aacute; clave para la formaci&oacute;n del gobierno. Y esta vez podr&aacute; hacer valer su influencia desde el principio. Si en la moci&oacute;n de censura&nbsp;tuvo que&nbsp;aceptar la Presidencia de S&aacute;nchez sin poder negociar un gobierno, en esta ocasi&oacute;n podr&aacute; poner sobre la mesa la exigencia de entrar en la coalici&oacute;n. Por otro lado, probablemente el &uacute;nico aspecto en el que aparece reforzado Unidas Podemos es en su articulaci&oacute;n territorial. En aquellos lugares donde concurr&iacute;a con confluencias en 2016 y que ahora se hab&iacute;an roto, Galicia y Comunitat Valenciana, los morados lo han hecho notablemente mejor que En Marea y Comprom&iacute;s. Esto significa que la marca de Unidas Podemos puede tener la fuerza suficiente para caminar sola y permitir una mejor articulaci&oacute;n del partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La derecha a tres: pesadilla para el PP, pinchazo de VOX y victoria moral para Ciudadanos</h3><p class="article-text">
        Una de las grandes inc&oacute;gnitas de estos comicios era calibrar hasta qu&eacute; punto se iba a fragmentar el voto conservador y cu&aacute;l iba a ser el impacto en t&eacute;rminos de gobernabilidad. Por primera vez en la democracia, tres candidaturas de derecha concurr&iacute;an de forma competitiva a unos comicios generales. El PP ya no s&oacute;lo se enfrentaba, como en las comicios de 2015 y 2016, a Ciudadanos como un serio competidor. Tambi&eacute;n ten&iacute;a enfrente a un VOX renacido, que part&iacute;a de la marca de menos de 60.000 votos logrados (0,2% del voto) en 2015 y 2016.
    </p><p class="article-text">
        Los sondeos ya dibujaban un panorama poco halag&uuml;e&ntilde;o para el nuevo Partido Popular de Pablo Casado. Este partido pod&iacute;a ver reducida su fuerza parlamentaria a la mitad. Ciudadanos amenazaba a los populares con el <em>sorpasso</em>. Y sus antiguos compa&ntilde;eros de filas, con una marca de VOX pujante y desafiante, pod&iacute;an 'robarles'&nbsp;muchos esca&ntilde;os. Pero los populares pod&iacute;an albergar la esperanza de sumar, en esa fragmentaci&oacute;n de la 'derecha a tres', m&aacute;s esca&ntilde;os que el bloque de izquierda liderado por el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Pero, tras el recuento de votos, las cuentas no les han salido, ni en conjunto, ni individualmente. Primero, la 'derecha a tres' acaba con un rotundo fracaso en su pugna con la el bloque de la izquierda. Mientras PP, Ciudadanos y VOX han sumado 147 esca&ntilde;os, PSOE y Unidas Podemos han llegado a los 165. Un saldo negativo de 18 esca&ntilde;os para el bloque conservador. Y a&uacute;n m&aacute;s desfavorable si tenemos en cuenta que el balance en las generales de 2016 para el PP y Ciudadanos fue la suma de 169 esca&ntilde;os y una saldo positivo de 13 esca&ntilde;os sobre el c&oacute;mputo PSOE-Unidos Podemos.
    </p><p class="article-text">
        El 'bloque de derechas', con PP, Ciudadanos y VOX, acaba con una p&eacute;rdida de 22 esca&ntilde;os, unas 200.000 papeletas menos y m&aacute;s de tres puntos porcentuales de retroceso respecto a 2016. 2016.&nbsp; Adem&aacute;s, su porcentaje de voto final no llega al 43%, cuando muchas encuestas situaban al bloque por encima del 46%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El principal 'socio' perdedor del bloque es el PP. Tras dejarse m&aacute;s de 3,5 millones de votos y 71 esca&ntilde;os, el &uacute;nico consuelo para los&nbsp;<em>casadistas</em> es haber evitado ser adelantados por Ciudadanos, aunque por una diferencia muy peque&ntilde;a de apenas 9 esca&ntilde;os y menos de un punto porcentual en voto. La deserci&oacute;n en masa de los votantes del PP parece haber ido a las filas de VOX (con unas ganancias de m&aacute;s de 2,5 millones de votos) y de Ciudadanos (que ha sumado casi un mill&oacute;n m&aacute;s de papeletas que hace tres a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        En la sede naranja es donde la noche ha tenido un mejor final. El resultado est&aacute; por debajo de las expectativas de hace un a&ntilde;o, pero se sit&uacute;an en la franja alta de la horquilla que pronosticaban los sondeos (57 esca&ntilde;os, 25 esca&ntilde;os m&aacute;s que en 2016). La parte negativa es que no han logrado el&nbsp;sorpasso&nbsp;al PP ni est&aacute;n en condiciones de aplicar la f&oacute;rmula andaluza para gobernar. Y ello pese a haber realizado una importante apuesta estrat&eacute;gica&nbsp;por posicionarse claramente en el bloque de la derecha y bajo la sombra de VOX.&nbsp; En el peor momento del PP, la suma de voto es mucho menor de lo que se pod&iacute;a llegar a esperar. No obstante, se colocan en posici&oacute;n inmejorable para terminar encabezando el centro- derecha. Ciudadanos ya supera al PP en lugares como la Comunidad de Madrid, Andaluc&iacute;a o Arag&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        De 0 a 24 esca&ntilde;os, y de apenas contar con el respaldo de 47.000 votos en 2016 a lograr m&aacute;s de 2,5 millones es un gran resultado. Pero VOX compet&iacute;a con las expectativas creadas: las de los sondeos y las alentadas, en forma de reconquista, por ellos mismos. Todo pod&iacute;a ocurrir. Pero el 'cicl&oacute;n VOX', al final, ha llegado, frenado por el sistema electoral, como 'tormenta electoral tropical', esto es, irrumpiendo en el Congreso como quinta fuerza pol&iacute;tica y con menos esca&ntilde;os de lo que muchos esperaban. En todo caso, la ultraderecha tendr&aacute; por primera vez grupo parlamentario propio en la pr&oacute;xima legislatura, y seguro que dar&aacute; mucho&nbsp;que hablar dentro y fuera de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los nacionalistas, al alza</h3><p class="article-text">
        Uno de los resultados m&aacute;s llamativos es el aumento de las fuerzas soberanistas en Catalunya y Pa&iacute;s Vasco. En el Pa&iacute;s Vasco, los nacionalistas suben casi diez puntos, sobre todo como consecuencia de la ca&iacute;da de Podemos, que fue primera fuerza hace tres a&ntilde;os. En Catalunya, con un fort&iacute;simo aumento de la participaci&oacute;n, los soberanistas suben m&aacute;s de un 7&nbsp;puntos y alcanzan el 39,4% (tambi&eacute;n facilitado por la ca&iacute;da de <em>En Com&uacute; Podem</em>). La alta movilizaci&oacute;n, que de nuevo ha vuelto a favorecer a la izquierda en el conjunto del pa&iacute;s, ha servido en estas comunidades aut&oacute;nomas para hacer crecer los apoyos de los partidos nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, PP, Ciudadanos y Vox, que han adoptado una agenda m&aacute;s recentralizadora durante esta campa&ntilde;a, han ca&iacute;do m&aacute;s en estas comunidades aut&oacute;nomas que en el conjunto del pa&iacute;s. En el Pa&iacute;s Vasco han pasado del 16,5 al 12,7 por ciento de los votos, y la fragmentaci&oacute;n y el peque&ntilde;o tama&ntilde;o de los distritos han provocado que no obtengan ni un solo esca&ntilde;o. En Catalunya caen del 24,3 al 20 por ciento de los votos, y de 11 a 7 esca&ntilde;os. Ciudadanos, que fue el primer partido en las &uacute;ltimas elecciones al <em>Parlament</em> de 2017, obtiene el 11,6% de los votos y es la quinta fuerza de Catalunya en estas elecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El #28A, en perspectiva: el otro 82</h3><p class="article-text">
        29/4/1982. Tras la ruptura algo dram&aacute;tica pero pac&iacute;fica de la UCD, el gran partido de la transici&oacute;n, que nos ha abocado a nuevas elecciones anticipadas, sus votos&nbsp;se&nbsp;han dividido a partes casi iguales&nbsp;entre sus dos herederos rivales en el espacio del centro-derecha y ambos han perdido las elecciones, pese a sus promesas de que&nbsp;separados iban a sumar m&aacute;s&nbsp;Las ha ganado el PSOE, aunque en realidad no aumenta sus votos sino que apenas&nbsp;los mantiene, cayendo ligeramente, por debajo de su nivel de 1979, lo que algunos analistas interpretan como&nbsp;el m&iacute;nimo precio&nbsp;a partir de que en su Congreso Extraordinario terminara en tablas,&nbsp;con unas convulsas maniobras de&nbsp;dimisi&oacute;n y readmisi&oacute;n pactada de su secretario general, lo que parece beneficiar a la izquierda radical, que sigue incrementando poco a poco sus apoyos. Tambi&eacute;n se refuerza el grupo m&aacute;s a la derecha de la c&aacute;mara, que mejora el resultado del partido de Fraga en 1977 y absorbe los votos de los franquistas indisimulados. La participaci&oacute;n ha rozado el 77% y, tras el baj&oacute;n de 1979, se vuelve a acercar al de nuestras primeras elecciones democr&aacute;ticas (78,83.%) .&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El sistema electoral aprobado por las Cortes y sancionado por la Constituci&oacute;n penaliza, como esperaban los conocedores de&nbsp; D'Hondt, la divisi&oacute;n del gran partido del centro-derecha, que pierde el impulso que este le dio&nbsp;hasta su escisi&oacute;n entre moderados y conservadores,&nbsp; y acompa&ntilde;a el impulso de los partidos extremos, premiando sus ascensos con unos grupos parlamentarios que ahora son mucho m&aacute;s relevantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El reparto de esca&ntilde;os y la competici&oacute;n por la herencia de UCD har&aacute; complicada la formaci&oacute;n de un gobierno. Si los llamados moderados favoreciesen un gobierno socialista es posible que la Espa&ntilde;a conservadora le d&eacute; la espalda en el futuro. La paradoja es que los socialistas se acomodar&aacute;n en la izquierda, con el concurso necesario, activo o pasivo, de las minor&iacute;as nacionalistas. Precisamente aquello que se pretend&iacute;a evitar.&nbsp; El futuro de la transici&oacute;n sigue siendo incierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las encuestas</h3><p class="article-text">
        No se suele decir, pero esta vez las encuestas han estado muy acertadas. Incluso el CIS, que adem&aacute;s ten&iacute;a un trabajo de campo realizado en marzo. El escenario central era que la izquierda necesitar&iacute;a de fuerzas nacionalistas, pero tambi&eacute;n el independentismo, para formar una mayor&iacute;a. Las encuestas han sido tozudas proyectando esa predicci&oacute;n. El resultado final lo ha confirmado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, José Fernández-Albertos, Víctor Lapuente Giné, Alberto Penadés, Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ganadores-medias-victorias-batacazos_132_1572246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Apr 2019 01:01:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[28A: ganadores, medias victorias y batacazos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un vistazo a los datos de participación por municipios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vistazo-datos-participacion-municipios_132_1573926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El dato más notable es el del crecimiento en Cataluña, en más de 11 puntos, aunque también es cierto que es tuvo una participación muy por debajo de la media en el primer avance de hace tres años</p><p class="subtitle">Dentro de Cataluña este aumento es bastante "transversal", y afecta tanto a municipios donde los independentistas son hegemónicos como a donde son minoritarios</p></div><p class="article-text">
        A las 2 de la tarde hab&iacute;an votado ya 14,4 millones de electores, un 41,5% del censo, 4,6 puntos porcentuales m&aacute;s que en 2016. La participaci&oacute;n ha crecido en todas las comunidades aut&oacute;nomas, aunque con notables variaciones entre ellas. El dato m&aacute;s notable es el del crecimiento en Catalu&ntilde;a, en m&aacute;s de 11 puntos, aunque tambi&eacute;n es cierto que es tuvo una participaci&oacute;n muy por debajo de la media en el primer avance de hace tres a&ntilde;os. Dentro de Catalu&ntilde;a este aumento es bastante &ldquo;transversal&rdquo;, y afecta tanto a municipios donde los independentistas son hegem&oacute;nicos como a donde son minoritarios.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay alg&uacute;n patr&oacute;n en funci&oacute;n de c&oacute;mo votaron los municipios en 2016? La verdad, cuesta encontrar regularidades muy s&oacute;lidas o llamativas. [Una nota de precauci&oacute;n: aunque encontr&aacute;ramos patrones claros, es siempre un ejercicio de alto riesgo inferir resultados electorales a partir de estos cambios: as&iacute;, por ejemplo, una mayor participaci&oacute;n en zonas de izquierda puede querer decir que los electores de izquierda se est&aacute;n activando, pero tambi&eacute;n que aquellos no formaban parte de la &ldquo;mayor&iacute;a local&rdquo; est&aacute;n acudiendo esta vez a las urnas (con lo que podr&iacute;a beneficiar a la derecha)]  
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra la relaci&oacute;n entre cu&aacute;nto &ldquo;de izquierdas&rdquo; o &ldquo;de derecha&rdquo; es cada municipio, y c&oacute;mo ha cambiado la participaci&oacute;n a las 2 entre 2016 y 2019. En el eje horizontal se muestra la diferencia entre la suma del porcentaje de votos a PSOE y Unidos Podemos en 2016 y la suma del porcentaje de PP y Ciudadanos. He excluido a Catalu&ntilde;a del an&aacute;lisis porque las din&aacute;micas de participaci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n de estas variables, al existir otro sistema de partidos, son con seguridad diferentes. Cada punto del gr&aacute;fico agrega los datos de un 5% de los municipios, agregados y ordenados en funci&oacute;n de su ideolog&iacute;a. As&iacute;, el punto m&aacute;s a la izquierda muestra la media de ideolog&iacute;a y participaci&oacute;n para el 5% de municipios m&aacute;s &ldquo;a la derecha&rdquo; de acuerdo a este indicador.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c7dd301-d4ab-435e-b28e-29c0ddde11f5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c7dd301-d4ab-435e-b28e-29c0ddde11f5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c7dd301-d4ab-435e-b28e-29c0ddde11f5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c7dd301-d4ab-435e-b28e-29c0ddde11f5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c7dd301-d4ab-435e-b28e-29c0ddde11f5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c7dd301-d4ab-435e-b28e-29c0ddde11f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5c7dd301-d4ab-435e-b28e-29c0ddde11f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No es posible detectar un patr&oacute;n muy claro a partir del gr&aacute;fico.   
    </p><p class="article-text">
        Si miramos dentro de cada bloque, sin embargo, s&iacute; parece que encontramos algo: los municipios en los que el PP era m&aacute;s fuerte respecto a Ciudadanos, y en los que PSOE era m&aacute;s fuerte respecto a Unidos Podemos son aquellos en los que la participaci&oacute;n crece menos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c49719eb-f196-4a17-846a-03c692c668c9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c49719eb-f196-4a17-846a-03c692c668c9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c49719eb-f196-4a17-846a-03c692c668c9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c49719eb-f196-4a17-846a-03c692c668c9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c49719eb-f196-4a17-846a-03c692c668c9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c49719eb-f196-4a17-846a-03c692c668c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c49719eb-f196-4a17-846a-03c692c668c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/302e8a91-6952-4aa5-888b-7af6896e756e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/302e8a91-6952-4aa5-888b-7af6896e756e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/302e8a91-6952-4aa5-888b-7af6896e756e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/302e8a91-6952-4aa5-888b-7af6896e756e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/302e8a91-6952-4aa5-888b-7af6896e756e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/302e8a91-6952-4aa5-888b-7af6896e756e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/302e8a91-6952-4aa5-888b-7af6896e756e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De nuevo, debemos de ser extraordinariamente prudentes a la hora de interpretar estas cifras, y no podemos inferir nada sobre lo que suponen para el resultado final. Todo lo que podemos decir es que parecen apuntar a que el incremento de la participaci&oacute;n, que se da en la pr&aacute;ctica totalidad del pa&iacute;s, es mayor en aquellos municipios donde PSOE y PP fueron d&eacute;biles dentro de sus bloques hace tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        ACTUALIZACI&Oacute;N CON LOS DATOS DE LAS 18:00
    </p><p class="article-text">
        Con los datos del segundo avance de participaci&oacute;n, estos resultados cambian algo: ahora el aumento de la participaci&oacute;n s&iacute; parece ser mayor en lugares donde la izquierda obtuvo mejores resultados, y la proporci&oacute;n de voto de PP y PSOE dentro de cada bloque no cambia. En todo caso, de nuevo, se impone la cautela sobre las implicaciones de estos datos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c43a4ad-f512-491a-87d8-be9ebc1dc7e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c43a4ad-f512-491a-87d8-be9ebc1dc7e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c43a4ad-f512-491a-87d8-be9ebc1dc7e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c43a4ad-f512-491a-87d8-be9ebc1dc7e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c43a4ad-f512-491a-87d8-be9ebc1dc7e3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c43a4ad-f512-491a-87d8-be9ebc1dc7e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9c43a4ad-f512-491a-87d8-be9ebc1dc7e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vistazo-datos-participacion-municipios_132_1573926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Apr 2019 16:04:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un vistazo a los datos de participación por municipios]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Generales 2019,Elecciones Generales 28A 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los indecisos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/indecisos_132_1578201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué preferencias políticas tienen los ciudadanos que dicen que no han decidido todavía su voto?</p></div><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas semanas y especialmente estos &uacute;ltimos d&iacute;as de campa&ntilde;a los indecisos parecen los protagonistas, de las noticias, de las encuestas (que ya no pueden publicarse) y, sobre todo, de los debates. Una descripci&oacute;n lo m&aacute;s exhaustiva posible de qui&eacute;nes son 'los indecisos' parece, por tanto, de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hay una primera aclaraci&oacute;n necesaria: la indecisi&oacute;n no puede medirse de forma directa, es lo que llamamos una variable latente que mezcla varias dimensiones no directamente aprehensibles. La gente est&aacute; m&aacute;s o menos indecisa, m&aacute;s o menos decidida a hacer algo, en un continuum, en el que solo algunos se sit&uacute;an en los extremos. Por tanto, no es posible responder a la pregunta de &iquest;cu&aacute;ntos indecisos hay? sin antes definir a qui&eacute;n consideramos indeciso y a qui&eacute;n no. Las encuestas nos permiten conocer cu&aacute;nta gente tiene clar&iacute;simo, medio claro o nada claro si ir&aacute;n a votar el d&iacute;a 28A, y tambi&eacute;n a qu&eacute; partidos prefieren o entre qu&eacute; partidos est&aacute;n dudando. Hay quienes responden a todas estas preguntas, y hay quienes no responden a ninguna. Por ello, dentro de todo el grupo de electores que se clasifican como indecisos podemos decir que unos parecen m&aacute;s indecisos que otros.
    </p><p class="article-text">
        En este post vamos a caracterizar a cada uno de estos grupos y cuantificarlos, de manera que podamos hacernos una idea m&aacute;s precisa de cu&aacute;l es la incertidumbre que rodea las elecciones del domingo, y en qu&eacute; medida el resultado puede verse fundamentalmente alterado o no, en funci&oacute;n de qu&eacute; indecisos resulten activados en estos d&iacute;as previos a la cita electoral.
    </p><p class="article-text">
        Hemos utilizado los microdatos de la encuesta pre-electoral realizados por el CIS, que ya est&aacute;n a disposici&oacute;n del p&uacute;blico, y combinando la informaci&oacute;n disponible podr&iacute;amos distinguir a los encuestados que se autocalifican como &lsquo;indecisos&rsquo; (dicen que ir&aacute;n a votar o que es muy probable que lo acaben haciendo, pero que no han decidido su voto en el momento de la encuesta, un mes antes de los comicios). Son un 41% de los que dicen querer ir a votar, y un 36% del conjunto de la muestra.
    </p><p class="article-text">
        Llamaremos &ldquo;Indecisos Tipo 1&rdquo; a los que se definen como indecisos pero se&ntilde;alan un partido como el destinatario m&aacute;s probable de su voto (le conceden una probabilidad de votarlo mayor que al resto). Son el 53% de los que se autodefinen como indecisos, y el 19% de toda la muestra, y corresponden con el sector burdeos del Gr&aacute;fico 1. Se trata del grupo de indecisos para los que tenemos m&aacute;s y mejor informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo ven a los partidos, pues nos indican expl&iacute;citamente en la encuesta que hay un partido al que prefieren respecto a los dem&aacute;s (dentro de los cinco partidos de &aacute;mbito estatal).
    </p><p class="article-text">
        Los &ldquo;Indecisos Tipo 2&rdquo; son aquellos que dan a varios partidos la misma probabilidad de acabar recibiendo su voto en las elecciones del domingo, pero de los que tambi&eacute;n disponemos de informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo ven a los partidos, pues nos dicen que est&aacute;n dudando entre dos fuerzas de las cinco. Son el 24% de todos los indecisos, y el 9% de la muestra, y corresponden con el sector verde del gr&aacute;fico 1.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, llamamos &ldquo;Indecisos Tipo 3&rdquo; a los indecisos que no nos proporcionan suficiente informaci&oacute;n para ser clasificados en ninguno de los grupos anteriores: no muestran una predisposici&oacute;n mayor a votar a un partido que al resto, y no nos indican entre qu&eacute; partidos est&aacute;n dudando (siempre entre los cinco partidos de &aacute;mbito estatal). Se mezclan aqu&iacute; por tanto dos perfiles distintos: personas que no dicen nada sobre preferencia partidista y personas que incluyen que incluyen entre sus posibles votos a alg&uacute;n partido diferente de los cinco principales de &aacute;mbito estatal (estos &uacute;ltimos son un 16% de los indecisos de tipo 3). 
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Tipo de indecisi&oacute;n que revelan los encuestados en la pre-electoral del CIS de Marzo de 2019
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5950e73f-0ccb-4917-9c35-4b33a6310f14_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5950e73f-0ccb-4917-9c35-4b33a6310f14_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5950e73f-0ccb-4917-9c35-4b33a6310f14_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5950e73f-0ccb-4917-9c35-4b33a6310f14_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5950e73f-0ccb-4917-9c35-4b33a6310f14_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5950e73f-0ccb-4917-9c35-4b33a6310f14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5950e73f-0ccb-4917-9c35-4b33a6310f14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de dudar sobre a qu&eacute; partido votar, los encuestados dudan tambi&eacute;n sobre si ir a votar o no hacerlo. Evidentemente, esta es una segunda dimensi&oacute;n de incertidumbre que debe incorporarse al an&aacute;lisis. Por ello, en los siguientes gr&aacute;ficos dividimos, dentro de cada grupo de indecisos, entre aquellos que responden que ir&aacute;n a votar con toda seguridad (10 en una escala de 0 a 10) y en el otro al resto, los que reportan una probabilidad de ir a votar entre 1 y 9. Los primeros son el 62% de los indecisos, los segundos son 38%.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 muestra que ente los Indecisos de Tipo1, los que muestran una preferencia clara hacia un partido sobre el resto (de los 5 partidos principales de &aacute;mbito estatal), predominan los potenciales votantes del PSOE (19%), seguidos de Cs (12%), UP (9%), PP (8%) y Vox (5%). La distribuci&oacute;n de preferencias es pr&aacute;cticamente igual entre aquellos que dicen que seguro ir&aacute;n a votar (barra apilada de la derecha) y los que no est&aacute;n tan seguros (barra apilada de la izquierda), aunque entre los primeros podemos detectar m&aacute;s claridad en sus preferencias partidistas que entre los segundos.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Partido al que atribuyen mayor probabilidad de recibir su voto los indecisos que muestran preferencia por alguno de los 5 principales partidos estatales (Indecisos Tipo1), en funci&oacute;n de la probabilidad declarada de acudir a las urnas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64e33364-5a4b-4347-bad3-67a8b2da7d4f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64e33364-5a4b-4347-bad3-67a8b2da7d4f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64e33364-5a4b-4347-bad3-67a8b2da7d4f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64e33364-5a4b-4347-bad3-67a8b2da7d4f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64e33364-5a4b-4347-bad3-67a8b2da7d4f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64e33364-5a4b-4347-bad3-67a8b2da7d4f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/64e33364-5a4b-4347-bad3-67a8b2da7d4f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Si todos los indecisos tuvieran una preferencia clara por alg&uacute;n partido dentro de estos cinco, en el gr&aacute;fico 2 las barras apiladas deber&iacute;an llegar hasta 100. La parte de las barras que queda &ldquo;en blanco&rdquo; corresponde por tanto a los indecisos que no nos dan informaci&oacute;n clara sobre a qu&eacute; partido prefieren (Indecisos Tipo2 y Tipo3). Pero gracias a este procedimiento, a algo m&aacute;s de la mitad de los indecisos ya les podemos imputar una preferencia partidista.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Distribuci&oacute;n de preferencias partidistas de los indecisos que dudan entre varios partidos con igual probabilidad (Indecisos Tipo2), en funci&oacute;n de la probabilidad declarada de acudir a las urnas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ab31725-10ca-47ab-b6e5-2b071a448198_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ab31725-10ca-47ab-b6e5-2b071a448198_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ab31725-10ca-47ab-b6e5-2b071a448198_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ab31725-10ca-47ab-b6e5-2b071a448198_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ab31725-10ca-47ab-b6e5-2b071a448198_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ab31725-10ca-47ab-b6e5-2b071a448198_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1ab31725-10ca-47ab-b6e5-2b071a448198_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico 3 muestra a los Indecisos Tipo2, aquellos que declaran dudar entre dos partidos, e incluyen entre ellos a alguno de los cinco principales partidos. Para asignar a estos indecisos que dudan entre dos fuerzas pol&iacute;ticas, los asignamos 50:50 entre las dos opciones que dudan. Si hay 100 encuestados indecisos que dicen estar dudando entre A y B, 50 son asignados a A, y 50 son asignados a B.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, apreciamos una menor presencia relativa de potenciales votantes del PSOE, de Cs y de Vox, y algo mayor de Unidas Podemos y del PP. Y como antes, obtenemos m&aacute;s informaci&oacute;n sobre las preferencias partidistas entre los indecisos que dicen que votar&aacute;n con total seguridad que entre los que no lo est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con todo este ejercicio, no pretendemos &ldquo;descubrir&rdquo; a qui&eacute;n acabar&aacute;n votando los llamados indecisos, sino m&aacute;s bien conocer c&oacute;mo es la distribuci&oacute;n de sus preferencias partidistas latentes. Gracias a esto podemos saber algo de las afinidades pol&iacute;ticas de m&aacute;s de tres de cada cuatro encuestados que dijeron, un mes antes de las elecciones, no tener decidido su voto. La principal conclusi&oacute;n es que sus preferencias est&aacute;n distribuidas de manera no muy diferente a los electores &ldquo;decididos&rdquo;. &iquest;Quiere decir esto que lo que acaben haciendo estos indecisos ser&aacute; irrelevante para el resultado el pr&oacute;ximo domingo? En absoluto. Por dos motivos. En primer lugar, porque en un escenario tan competido como el que apuntan las encuestas, peque&ntilde;os cambios en las decisiones de estos votantes (que son previsiblemente m&aacute;s vol&aacute;tiles que los votantes que ya han comprometido su voto) podr&iacute;an tener profundas consecuencias en los resultados. Y segundo, y m&aacute;s importante, porque el mapa de las preferencias &ldquo;abstractas&rdquo; de estos indecisos nos dicen poco sobre la principal inc&oacute;gnita del domingo: qui&eacute;nes de ellos se movilizar&aacute;n y qui&eacute;nes se quedar&aacute;n en su casa. Si aquellos que se queden en casa son m&aacute;s de un tipo que de otro, el domingo podr&iacute;amos llevarnos una sorpresa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/indecisos_132_1578201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Apr 2019 19:14:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los indecisos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco claves y siete gráficos sobre el CIS preelectoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/claves-cis-preelectoral_132_1603800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba7efe3a-9c71-4ecb-bc30-6ffed9554efa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Destacamos algunas de las claves del barómetro preelectoral para el 28A del CIS publicado este martes</p><p class="subtitle">DATOS | PSOE y Unidas Podemos, cerca de la mayoría absoluta y por encima de las tres derechas en votos y escaños</p><p class="subtitle">MAPA | Los resultados del CIS preelectoral, por provincias</p></div><p class="article-text">
        Este martes se public&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/politica/CIS-PSOE-primera-fuerza-escanos_0_886811545.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS antes de las elecciones</a>. Los titulares probablemente ya los conozcan. Los resultados del bar&oacute;metro dan al PSOE como partido m&aacute;s votado, aunque necesitar&iacute;a pactos para gobernar, mientras que la suma de PP, Ciudadanos y Vox no llega a la mayor&iacute;a absoluta. M&aacute;s all&aacute; de estos titulares, queremos destacar aqu&iacute; algunas otras claves que nos permiten conocer mejor c&oacute;mo llegamos a las elecciones del 28A. 
    </p><h2 class="article-text">La participaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En lo que respecta a la participaci&oacute;n electoral, un 76.3% de los encuestados afirman que ir&aacute;n a votar con toda seguridad el 28A. Este dato siempre tiene un componente de deseabilidad social (nos gusta responder que vamos a ir a votar), aunque el modelo de estimaci&oacute;n que utiliza el CIS lo reduce solo m&iacute;nimamente a una participaci&oacute;n del 74,8%, lo que estar&iacute;a por encima de la registrada en las elecciones generales de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En la respuesta a la pregunta sobre participaci&oacute;n, no existen diferencias relevantes si analizamos el dato por partidos (gr&aacute;fico 1). Cruzando la intenci&oacute;n de ir a votar por el recuerdo de voto, vemos que apenas hay variaciones. La participaci&oacute;n no tiene color partidista. Podemos ver lo mismo si consideramos la pregunta que hace el CIS sobre la <em>probabilidad de votar en las pr&oacute;ximas elecciones del 28A</em> en vez de la pregunta directa sobre si el encuestado ir&aacute; o no a votar. La probabilidad media de todos los encuestados est&aacute; en torno 80.5%. La probabilidad media entre los principales partidos se mueve muy poco, en torno al 90%. Poco que destacar aqu&iacute;.
    </p><h4 class="article-text">Gr&aacute;fico 1. Probabilidad de participar el 28A </h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/276ce75a-ea98-420c-ba87-c0828ca21863_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/276ce75a-ea98-420c-ba87-c0828ca21863_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/276ce75a-ea98-420c-ba87-c0828ca21863_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/276ce75a-ea98-420c-ba87-c0828ca21863_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/276ce75a-ea98-420c-ba87-c0828ca21863_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/276ce75a-ea98-420c-ba87-c0828ca21863_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/276ce75a-ea98-420c-ba87-c0828ca21863_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante resulta que entre los que piensan ir a votar, cerca del 58% ya tiene decidido su voto, mientras que el 41.6% aun no lo tiene claro. Este dato representa al 36% del total de la muestra y es id&eacute;ntico al registrado en la preelectoral de las elecciones de diciembre de 2015 (41.6%) y mayor &ndash;con bastante sentido&ndash; que el de las de junio de 2016 (32.4%). Aqu&iacute; s&iacute; surge un dato relevante, y es el que se refiere a la diferencia por partidos.
    </p><p class="article-text">
        Si miramos el porcentaje de indecisos por antiguos votantes de cada partido, vemos que destaca el caso de Ciudadanos (gr&aacute;fico 2). Aquellos que optaron por la formaci&oacute;n de Rivera en 2016 hoy est&aacute;n divididos a partes igual entres los que tienen decidido el voto y los que no. El dato contrasta con los que presentan los antiguos votantes de otras formaciones: s&oacute;lo el 37% de ex votantes del PP a&uacute;n no sabe a qui&eacute;n votar el 28A, el 31% de ex votantes del PSOE y casi el 38% de ex votantes de Unidas Podemos. La indecisi&oacute;n en este periodo preelectoral tiene un leve sesgo naranja.
    </p><h4 class="article-text">Gr&aacute;fico 2. Indecisi&oacute;n seg&uacute;n voto en 2016 </h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f91c386-f65e-4eb6-8c49-89f73f7bf048_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f91c386-f65e-4eb6-8c49-89f73f7bf048_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f91c386-f65e-4eb6-8c49-89f73f7bf048_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f91c386-f65e-4eb6-8c49-89f73f7bf048_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f91c386-f65e-4eb6-8c49-89f73f7bf048_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f91c386-f65e-4eb6-8c49-89f73f7bf048_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f91c386-f65e-4eb6-8c49-89f73f7bf048_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s sobre la indecisi&oacute;n y las bajas lealtades</h2><p class="article-text">
        Lo anterior podr&iacute;a explicarse por la situaci&oacute;n en la que han quedado muchos antiguos votantes de Ciudadanos (quiz&aacute;s los m&aacute;s moderados y liberales), quienes se enfrentan al dilema de convivir con Vox en caso de que, junto al PP, sumen para formar gobierno. Un producto, en cierta medida, de la campa&ntilde;a anti-S&aacute;nchez/anti-PSOE dibujada por la ejecutiva de Ciudadanos. &iquest;Pero entre qu&eacute; partidos dudan los indecisos naranjas?
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 3 muestra que entre los antiguos votantes de Ciudadanos que a&uacute;n no tienen decidido el voto para las pr&oacute;ximas elecciones generales, un 10% duda entre Ciudadanos y Vox, un 18% entre Ciudadanos y PP, mientras que entre el grupo de indecisos (ex) naranjas un 21% duda entre volver a votar a Rivera o votar a Pedro S&aacute;nchez. Se trata de unos datos que explican la dif&iacute;cil posici&oacute;n en la que se encuentra el partido naranja a la hora de atraer a los indecisos (en medio de la izquierda y la derecha), as&iacute; como el riesgo asumido por los de Rivera al haber puesto sobre la mesa el veto a los de S&aacute;nchez. 
    </p><h4 class="article-text">Gr&aacute;fico 3. Dudas de los votantes de Cs  </h4><p class="article-text">
        <strong>  </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a92f43c-2fc5-4da0-a56a-ec9d8425c187_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a92f43c-2fc5-4da0-a56a-ec9d8425c187_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a92f43c-2fc5-4da0-a56a-ec9d8425c187_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a92f43c-2fc5-4da0-a56a-ec9d8425c187_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a92f43c-2fc5-4da0-a56a-ec9d8425c187_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a92f43c-2fc5-4da0-a56a-ec9d8425c187_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6a92f43c-2fc5-4da0-a56a-ec9d8425c187_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro aspecto que destaca sobre la indecisi&oacute;n es que, aunque la fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica haya hecho que, en general, m&aacute;s votantes que en el pasado no hayan decidido todav&iacute;a su voto, esa indecisi&oacute;n est&aacute; particularmente concentrada en la derecha, especialmente si la comparamos con la que ten&iacute;amos justo antes de las elecciones de 2016. Este resultado es plenamente consistente con la feroz batalla electoral que se vive en esa parte del espectro ideol&oacute;gico.
    </p><h4 class="article-text">Gr&aacute;fico 4. Indecisi&oacute;n seg&uacute;n ideolog&iacute;a (2019 y 2016) </h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e44f26a-414f-4392-9144-ff3335c9c9a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e44f26a-414f-4392-9144-ff3335c9c9a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e44f26a-414f-4392-9144-ff3335c9c9a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e44f26a-414f-4392-9144-ff3335c9c9a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e44f26a-414f-4392-9144-ff3335c9c9a7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e44f26a-414f-4392-9144-ff3335c9c9a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6e44f26a-414f-4392-9144-ff3335c9c9a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        La alta indecisi&oacute;n tambi&eacute;n se explica por la baja fidelidad de los votantes. El partido que m&aacute;s est&aacute; consiguiendo movilizar a sus votantes en 2019 es el PSOE[1], con una lealtad de m&aacute;s del 75%. Las otras tres fuerzas m&aacute;s votadas en 2016 solo retienen, de momento, a alrededor de un 55,5% de sus votantes. Esto indica claramente que llegamos al 28A en un escenario de alta volatilidad.
    </p><h4 class="article-text">Gr&aacute;fico 5. Lealtad de voto en 2019 </h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fc52f43-a511-4499-a267-d01cb38865a5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fc52f43-a511-4499-a267-d01cb38865a5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fc52f43-a511-4499-a267-d01cb38865a5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fc52f43-a511-4499-a267-d01cb38865a5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fc52f43-a511-4499-a267-d01cb38865a5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fc52f43-a511-4499-a267-d01cb38865a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3fc52f43-a511-4499-a267-d01cb38865a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">La Espa&ntilde;a vac&iacute;a</h2><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a vac&iacute;a, entendida como las provincias donde se reparten cinco o menos esca&ntilde;os, ser&aacute; una de las claves del 28A. Estas provincias se corresponden con los distritos donde la traducci&oacute;n de votos a esca&ntilde;os es menos proporcional, adem&aacute;s de ser circunscripciones donde la derecha tradicionalmente ha obtenido buenos resultados. Son, por tanto, las provincias donde a priori podr&iacute;a haber mayor penalizaci&oacute;n del sistema electoral a la fragmentaci&oacute;n de la derecha. No obstante, cabe destacar que, a pesar de que tienen penalizaciones, Vox y, sobre todo, Ciudadanos avanzan notablemente en estos territorios.
    </p><p class="article-text">
        Vox podr&iacute;a obtener de 6 a 9 esca&ntilde;os en estas provincias, mientras que la horquilla de Ciudadanos se mueve entre 10 y 14. Este es un buen resultado teniendo en cuenta que los naranjas vienen de tener solo tres esca&ntilde;os en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a en la actual legislatura. La cruz ser&iacute;a para Unidas Podemos, que solo obtendr&iacute;a cuatro esca&ntilde;os en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a seg&uacute;n las proyecciones del CIS, cayendo desde los trece esca&ntilde;os que tiene en la actualidad (contando los de sus confluencias). 
    </p><h4 class="article-text">Gr&aacute;fico 6: Esca&ntilde;os en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a</h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bc43406-3de0-404c-8beb-8d7bb28757a8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bc43406-3de0-404c-8beb-8d7bb28757a8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bc43406-3de0-404c-8beb-8d7bb28757a8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bc43406-3de0-404c-8beb-8d7bb28757a8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bc43406-3de0-404c-8beb-8d7bb28757a8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bc43406-3de0-404c-8beb-8d7bb28757a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2bc43406-3de0-404c-8beb-8d7bb28757a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Penalizaciones y premios del sistema electoral </h2><p class="article-text">
        Otro elemento que cabe destacar es que en el reparto final de esca&ntilde;os no se aprecian penalizaciones importantes del sistema electoral al conjunto de la derecha por su mayor fragmentaci&oacute;n. Esta ha sido una cuesti&oacute;n bastante debatida en las &uacute;ltimas semanas: la medida en que el sesgo mayoritario del sistema electoral pod&iacute;a restar a un bloque de derecha m&aacute;s fragmentado por la irrupci&oacute;n de Vox. En realidad, el efecto principal es que los beneficios que tradicionalmente obten&iacute;a el PP por el sistema electoral se han reducido. Sin embargo, el PP sigue obteniendo una prima por el sistema electoral, mientras el conjunto de la derecha no &ldquo;pierde&rdquo; representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la siguiente tabla mostramos las estimaciones del CIS y el porcentaje de esca&ntilde;os que cada partido obtendr&iacute;a. Para ello, hemos considerado que el valor central de la horquilla es el n&uacute;mero de esca&ntilde;os para cada partido.
    </p><h4 class="article-text">Tabla 1. Estimaci&oacute;n de voto y proporci&oacute;n de esca&ntilde;os </h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0fd53e4-6fed-4f5d-9f58-58d351c3290c_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0fd53e4-6fed-4f5d-9f58-58d351c3290c_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0fd53e4-6fed-4f5d-9f58-58d351c3290c_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0fd53e4-6fed-4f5d-9f58-58d351c3290c_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0fd53e4-6fed-4f5d-9f58-58d351c3290c_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f0fd53e4-6fed-4f5d-9f58-58d351c3290c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f0fd53e4-6fed-4f5d-9f58-58d351c3290c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Como se puede observar, la derecha obtendr&iacute;a un porcentaje de esca&ntilde;os pr&aacute;cticamente id&eacute;ntico a su porcentaje de voto. Es la suma de la izquierda la que s&iacute; obtiene una sobrerrepresentaci&oacute;n de acuerdo a su porcentaje de voto, pero fundamentalmente porque el PSOE obtendr&iacute;a un beneficio por el sistema electoral. El mayor perdedor potencial ser&iacute;a Unidas Podemos. Al verse superado por Ciudadanos y/o Vox en muchos de los distritos de cuatro y cinco esca&ntilde;os, quedar&iacute;a fuera del reparto por ser la fuerza m&aacute;s peque&ntilde;a. 
    </p><h2 class="article-text">La valoraci&oacute;n de Abascal</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, una de las novedades de este CIS es que por primera vez se pregunta por la valoraci&oacute;n de Santiago Abascal como l&iacute;der. <a href="https://www.eldiario.es/politica/Santiago-Abascal-lider-valorado-puntos_0_886811758.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abascal obtiene una valoraci&oacute;n media de 2,6 sobre 10</a>, siendo la m&aacute;s baja de los cinco l&iacute;deres de las fuerzas pol&iacute;ticas estatales. S&aacute;nchez es el mejor valorado con un 4,1. No obstante, cuando segmentamos la valoraci&oacute;n por voto, y a pesar de que hay una parte del electorado que a&uacute;n no lo conoce (como nota curiosa, podemos decir que es m&aacute;s conocido por los ciudadanos de izquierdas que por los de derechas), comprobamos cu&aacute;l es la popularidad de Abascal entre su grupo de potenciales votantes.
    </p><p class="article-text">
        En el siguiente gr&aacute;fico mostramos la valoraci&oacute;n de Abascal seg&uacute;n el voto en 2016. Los votantes del PP de 2016 valoran a Abascal con un 5,1. Por poner una referencia, la valoraci&oacute;n de Rivera por parte de estos votantes es de un 5,3. Es decir, entre los votantes del PP de 2016, el l&iacute;der de Vox est&aacute; pr&aacute;cticamente igual de valorado que el l&iacute;der de Ciudadanos. En segundo lugar, destaca que los votantes de Ciudadanos en 2016 conceden a Abascal un 3,6. De nuevo, por poner una referencia, Pedro S&aacute;nchez obtiene un 3,3. El votante naranja de las &uacute;ltimas elecciones tiene preferencias parecidas entre Abascal y S&aacute;nchez (ligeramente favorables al primero) lo cual, como dec&iacute;amos antes, explica la estrategia llevada a cabo por Rivera en esta precampa&ntilde;a, pero tambi&eacute;n sus riesgos. 
    </p><h4 class="article-text">Gr&aacute;fico 7. Valoraci&oacute;n de Santiago Abascal</h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09b0fd5f-5564-4c4e-b87b-c8ae64f987c9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09b0fd5f-5564-4c4e-b87b-c8ae64f987c9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09b0fd5f-5564-4c4e-b87b-c8ae64f987c9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09b0fd5f-5564-4c4e-b87b-c8ae64f987c9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09b0fd5f-5564-4c4e-b87b-c8ae64f987c9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09b0fd5f-5564-4c4e-b87b-c8ae64f987c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/09b0fd5f-5564-4c4e-b87b-c8ae64f987c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        [1] Utilizamos como variable de voto el VOTO+SIMPAT&Iacute;A de las encuestas del CIS
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos, Ignacio Jurado, Sebastián Lavezzolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/claves-cis-preelectoral_132_1603800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Apr 2019 19:23:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ba7efe3a-9c71-4ecb-bc30-6ffed9554efa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="95744" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ba7efe3a-9c71-4ecb-bc30-6ffed9554efa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="95744" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cinco claves y siete gráficos sobre el CIS preelectoral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ba7efe3a-9c71-4ecb-bc30-6ffed9554efa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Elecciones Generales 2019,PP - Partido Popular,PSOE,Unidas Podemos,Cs - Ciudadanos,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién vota a Vox?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vota-vox_132_1615839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay evidencia de que Vox esté logrando expandir el electorado de la derecha entre grupos socioeconómicamente más desfavorecidos.</p><p class="subtitle">Sin embargo, dentro del electorado del PP, los que se van a Vox sí parecen tener unas características económicas algo diferentes de los que no lo hacen.</p></div><p class="article-text">
        Un problema que hasta hace poco hemos tenido para decir algo sensato e informado sobre el electorado de Vox es que dispon&iacute;amos de pocos datos para analizarlos con un poco de sistematicidad. La emergencia de Vox es algo muy reciente, y, a pesar del inter&eacute;s medi&aacute;tico por este partido y del buen resultado cosechado en las pasadas elecciones andaluzas, el n&uacute;mero de encuestados que se muestran predispuestos a votar a este nuevo partido sigue siendo peque&ntilde;o, lo que limita las posibilidades de an&aacute;lisis. Para resolver este problema de muestra, en el ejercicio que presento a continuaci&oacute;n uno los dos &uacute;ltimos bar&oacute;metros disponibles del CIS, el de Enero y el de Febrero. Al disponer de muestras relativamente grandes, gracias a este ejercicio puedo estudiar a algo m&aacute;s de dos centenares de personas que declaran querer votar a Vox en las pr&oacute;ximas elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el perfil socioecon&oacute;mico de estos votantes? Sabemos, gracias a los an&aacute;lisis ecol&oacute;gicos&nbsp;a partir de los resultados de las&nbsp;elecciones andaluzas y a otros datos de encuesta que un gran porcentaje de ellos procede del electorado del Partido Popular. Pero &iquest;logran capturar votantes desencantados en otras latitudes ideol&oacute;gicas? &iquest;En qu&eacute; medida hay un voto &ldquo;econ&oacute;mico&rdquo; de descontento en la preferencia por Vox que podr&iacute;a ampliar la base social de la derecha en Espa&ntilde;a?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que Vox se nutra desproporcionalmente de exvotantes del Partido Popular hace que, de manera casi inevitable, su electorado se parezca mucho en t&eacute;rminos agregados al del partido del que procede. As&iacute;, por regla general, es normal que Vox obtenga sus mejores resultados en aquellos barrios, municipios y regiones en los que el PP era exitoso. Pero este resultado podr&iacute;a ocultar patrones m&aacute;s peque&ntilde;os en t&eacute;rminos num&eacute;ricos pero m&aacute;s relevantes en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos. Por ejemplo, podr&iacute;a ser que, m&aacute;s all&aacute; de este electorado <em>natural</em>, Vox estuviera siendo capaz de atraer a un porcentaje peque&ntilde;o pero no despreciable de votantes desencantados con la econom&iacute;a y atray&eacute;ndolos al campo de la derecha. Esta es, por ejemplo, una de las explicaciones que se han usado para entender el &eacute;xito de Trump en Estados Unidos: a Trump le apoyaron sobre todo los votantes republicanos tradicionales (por eso el votante <em>medio</em> de Trump no se diferencia mucho del votante conservador norteamericano), pero adem&aacute;s supo atraer a una parte de los votantes blancos de clase baja y poco nivel educativo que en el pasado no votaban al partido republicano, y que pudieron ser decisivos en su victoria. &iquest;Tenemos evidencia de que Vox est&eacute; consiguiendo algo de esto en Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Para verlo, hago un ejercicio muy sencillo. Divido la muestra entre no votantes del PP en 2016 y votantes del PP en 2016, y eval&uacute;o en cada grupo la probabilidad de tener intenci&oacute;n de votar a Vox en funci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas de los entrevistados. El gr&aacute;fico 1 resume los resultados m&aacute;s interesantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Gr&aacute;fico 1. Intenci&oacute;n de voto a Vox entre parados y no parados, personas que declaran tener una situaci&oacute;n econ&oacute;mica mala o muy mala y resto de la poblaci&oacute;n, y mujeres y hombres, en funci&oacute;n del comportamiento electoral del encuestado en las elecciones de 2016 (vot&oacute; o no al Partido Popular).&nbsp;Fuente: Bar&oacute;metros CIS Enero y Febrero de 2019.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e388a3-cb68-45df-8d5e-15e9aaf4d33e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e388a3-cb68-45df-8d5e-15e9aaf4d33e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e388a3-cb68-45df-8d5e-15e9aaf4d33e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e388a3-cb68-45df-8d5e-15e9aaf4d33e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e388a3-cb68-45df-8d5e-15e9aaf4d33e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e388a3-cb68-45df-8d5e-15e9aaf4d33e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/34e388a3-cb68-45df-8d5e-15e9aaf4d33e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que estos an&aacute;lisis muestran es que, entre los que no votaron al PP en 2016, Vox no solo tiene muy poco tir&oacute;n, sino que adem&aacute;s las variables econ&oacute;micas no juegan ning&uacute;n papel a la hora de hacer a este partido m&aacute;s atractivo. Sin embargo, entre los exvotantes del PP, las fugas&nbsp;hacia&nbsp;Vox s&iacute; parecen tener un componente econ&oacute;mico: son los parados, las personas que declaran estar atravesando una situaci&oacute;n econ&oacute;mica personal mala, y los que son empresarios o aut&oacute;nomos (no mostrados en el gr&aacute;fico) los m&aacute;s proclives a irse al nuevo partido.
    </p><p class="article-text">
        El tercer gr&aacute;fico muestra que, a diferencia del paro o de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica personal, ser mujer siempre reduce sustancialmente la probabilidad de votar a Vox, tanto para los que votaron al PP como para los que no lo hicieron. Sabemos que Vox es con diferencia el partido con el electorado m&aacute;s masculinizado de todos. De hecho, de acuerdo a esta muestra, solo uno de cada seis votantes de Vox es una mujer que no vot&oacute; al PP en 2016.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las tablas que muestro a continuaci&oacute;n muestro, con toda la cautela que exigen datos (estas muestras de votantes de Vox siguen siendo demasiado peque&ntilde;as, y no es descartable que el perfil de estos votantes cambie con el tiempo), que estos resultados se mantienen cuando se descuentan otras caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas de los individuos, e incluso sus preferencias pol&iacute;ticas (como es esperable, cuanto m&aacute;s a de derecha y m&aacute;s centralista es el encuestado, mucho mayor es la probabilidad de votar a Vox). Esto es, cuando comparamos individuos de la misma edad, que viven en el mismo tipo de municipio, del mismo nivel educativo e ideolog&iacute;a pol&iacute;tica, i) la propensi&oacute;n a votar a Vox siempre es menor entre las mujeres que entre los hombres; ii) no hay ning&uacute;n efecto de las variables econ&oacute;micas (estar en paro, atravesar una situaci&oacute;n econ&oacute;mica mala, o ser empresario o aut&oacute;nomo) entre los que no votaron al PP en 2016; iii) pero s&iacute;&nbsp;parecen tener alg&uacute;n efecto dentro de los que s&iacute; lo hicieron: los votantes que se van del PP a Vox son econ&oacute;micamente algo diferentes de los que no lo hacen.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Vox no parece que est&eacute; logrando atraer votantes <em>econ&oacute;micos</em> fuera del &aacute;mbito de la derecha. Entre la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n que no vot&oacute; al PP en 2016, Vox no tiene mucho atractivo, y el poco que tiene no parece tener que ver con la econom&iacute;a. Sin embargo, dentro del electorado del PP, Vox s&iacute; que parece que se nutre de algunos perfiles socioecon&oacute;micos m&aacute;s que de otros, y podr&iacute;a estar teniendo m&aacute;s de &eacute;xito entre los votantes del PP que son empresarios y aut&oacute;nomos, los que est&aacute;n en desempleo, y los que dicen estar pas&aacute;ndolo econ&oacute;micamente peor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Tabla 1. Modelos logit para explicar la intenci&oacute;n de voto a Vox en la muestra de no-votantes del PP en 2016 (columnas 1 y 2) y en la muestra de votantes del PP en 2016 (columnas 3 y 4). Fuente: Bar&oacute;metros CIS Enero y Febrero de 2019.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f96663b-6284-45e3-bbc6-96fdf175ff4c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f96663b-6284-45e3-bbc6-96fdf175ff4c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f96663b-6284-45e3-bbc6-96fdf175ff4c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f96663b-6284-45e3-bbc6-96fdf175ff4c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f96663b-6284-45e3-bbc6-96fdf175ff4c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f96663b-6284-45e3-bbc6-96fdf175ff4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4f96663b-6284-45e3-bbc6-96fdf175ff4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vota-vox_132_1615839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Apr 2019 13:00:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quién vota a Vox?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La racionalidad de Ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/racionalidad-ciudadanos_132_1687495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c8f01b7-6003-4c1d-bb25-8d12907632a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La racionalidad de Ciudadanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo explicar la decisión de Ciudadanos de excluir formalmente al PSOE de su estrategia de alianzas?</p></div><p class="article-text">
        Una de nuestras tareas como polit&oacute;logos es el de tratar de encontrar racionalidad a las decisiones de los actores pol&iacute;ticos, especialmente aquellas que pueden resultar dif&iacute;ciles de comprender a primera vista. Los periodistas con frecuencia nos preguntan si esta o aquella decisi&oacute;n de un partido les saldr&aacute; rentable, si aciertan o se equivocan haciendo esto o lo otro. Personalmente, creo que en la mayor parte de los casos los mejor cualificados para responder a estas preguntas son los propios partidos. Al fin y al cabo, dedican mucho m&aacute;s tiempo y recursos que nosotros a pensar qu&eacute; es lo m&aacute;s les conviene. Esto no quiere decir que no cometan errores, pero por lo general no creo que desde fuera estemos mejor posicionados para detectarlos.
    </p><p class="article-text">
        En mi humilde opini&oacute;n, nuestra tarea como polit&oacute;logos no es tanto decir cu&aacute;ndo lo hacen &ldquo;bien&rdquo; y cu&aacute;ndo &ldquo;mal&rdquo;, sino m&aacute;s bien proponer explicaciones que doten de racionalidad a su comportamiento. Si adem&aacute;s consideramos que ese comportamiento no es deseable porque interfiere con un bien superior, entender la racionalidad que hay detr&aacute;s es un ejercicio mucho m&aacute;s constructivo. Decir &ldquo;qu&eacute; horror, el partido hace X, deben de ser tontos o irracionales&rdquo; no nos lleva a ninguna parte. Decir &ldquo;qu&eacute; horror, el partido hace X porque le conviene en la presencia de Y y Z&rdquo;, nos dice algo &uacute;til: cambiemos Y y Z, y el partido a lo mejor deja de hacer X.
    </p><p class="article-text">
        Es con este prisma con el que tratar&eacute; de explicar la decisi&oacute;n de Ciudadanos de anunciar formalmente su negativa a pactar con el PSOE despu&eacute;s de las elecciones generales. Es una decisi&oacute;n ciertamente llamativa: en el momento en el que todas las encuestas indican que un partido de extrema derecha est&aacute; a punto de convertirse en parlamentario y podr&iacute;a ser clave para la conformaci&oacute;n de una nueva mayor&iacute;a de gobierno, nuestro partido liberal y centrista anuncia un veto&hellip; al partido socialdem&oacute;crata en el poder. Algunos ven esta estrategia autodestructiva para el mismo Ciudadanos: &iquest;c&oacute;mo mantener el perfil de fuerza moderada y liberal despu&eacute;s de esto? &iquest;No alejar&aacute; esta estrategia a los votantes moderados que prefieren mayor&iacute;as de partidos centristas y que rechazan la colaboraci&oacute;n con las fuerzas extremistas?
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 usa los microdatos del &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS disponible, el de diciembre de 2018, y muestra cu&aacute;nto de cercanos se sienten los entrevistados ubicados en las posiciones centrales de la escala ideol&oacute;gica (del 4 al 7 en la conocida escala de 1 a 10) al Partido Socialista y al Partido Popular. Si Ciudadanos aspira a conquistar el centro (n&oacute;tese que en el 4 y el 5 est&aacute;n m&aacute;s del 40% de los espa&ntilde;oles, y en el 6 y en el 7 el 20%), resulta extra&ntilde;o mandar una se&ntilde;al tan clara de distanciamiento respecto al PSOE, que es el partido percibido como m&aacute;s pr&oacute;ximo para este grupo central de votantes.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Cercan&iacute;a (en puntos en la escala ideol&oacute;gica) de los votantes de centro a PSOE y PP (Fuente: CIS, Bar&oacute;metro Diciembre 2018)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b4a09ac-755e-46de-89ba-731f80d87c47_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b4a09ac-755e-46de-89ba-731f80d87c47_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b4a09ac-755e-46de-89ba-731f80d87c47_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b4a09ac-755e-46de-89ba-731f80d87c47_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b4a09ac-755e-46de-89ba-731f80d87c47_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b4a09ac-755e-46de-89ba-731f80d87c47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7b4a09ac-755e-46de-89ba-731f80d87c47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si como los propios l&iacute;deres de Ciudadanos repiten, el nuevo eje de conflicto pol&iacute;tico ya no es entre izquierdas y derechas, sino entre cosmopolitas y nacionalistas, &iquest;c&oacute;mo explicar que una fuerza abierta y europe&iacute;sta excluya antes de su estrategia de alianzas a un partido de la familia socialdem&oacute;crata que a una fuerza con un discurso xen&oacute;fobo y cr&iacute;tico con el proceso de integraci&oacute;n europea? Sin duda, la decisi&oacute;n de Ciudadanos merece de una explicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La m&iacute;a est&aacute; construida a partir de tres elementos: la primac&iacute;a de la cuesti&oacute;n catalana, la naturaleza del sistema electoral espa&ntilde;ol, y la extraordinaria dependencia del partido en este contexto a las ideas de sus votantes marginales.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>El Oto&ntilde;o de 2017.</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        La crisis catalana alter&oacute; la naturaleza del electorado de Ciudadanos. En el Bar&oacute;metro de julio de 2017, el &uacute;ltimo antes de las leyes de desconexi&oacute;n de septiembre, el refer&eacute;ndum del 1-O, la declaraci&oacute;n de independencia y la activaci&oacute;n del art&iacute;culo 155, el CIS estimaba que, de celebrarse elecciones, Ciudadanos obtendr&iacute;a un 14,5% del voto. Nueve meses despu&eacute;s, Ciudadanos hab&iacute;a logrado situarse en el 22,4%, en empate t&eacute;cnico con PP y PSOE. Gracias a la crisis catalana, Ciudadanos hab&iacute;a logrado atraer a una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de votantes socialistas preocupados por la cuesti&oacute;n nacional, pero, sobre todo, hab&iacute;a logrado penetrar en el electorado popular con mucha m&aacute;s fuerza que antes. La primera consecuencia es que por culpa de este crecimiento Ciudadanos se encontr&oacute; con un electorado diferente al que le vio nacer: ahora sus simpatizantes est&aacute;n m&aacute;s preocupados por la cuesti&oacute;n catalana, y proced&iacute;an en una proporci&oacute;n mayor que antes del Partido Popular. No iba a ser tan f&aacute;cil satisfacerles con mensajes abiertamente centristas y &ldquo;equidistantes&rdquo; entre socialistas y populares.
    </p><p class="article-text">
        Pero este cambio tuvo una segunda consecuencia: el &eacute;xito en las encuestas hizo pensar a Ciudadanos que pod&iacute;a aspirar a algo m&aacute;s que a ser un partido bisagra. Su atractivo entre antiguos votantes populares, y la posterior crisis del PP tras el &eacute;xito de la moci&oacute;n de censura de Pedro S&aacute;nchez aliment&oacute; su expectativa de que podr&iacute;a convertirse en el partido de oposici&oacute;n frente al reci&eacute;n investido gobierno socialista. Si Ciudadanos lograba sustituir al PP como partido hegem&oacute;nico en el &aacute;mbito del centro-derecha, la llegada de Albert Rivera a la Moncloa ser&iacute;a cuesti&oacute;n de tiempo, debieron de pensar en el partido naranja.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>El sistema electoral</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En la disyuntiva entre ser un partido bisagra central que condiciona gobiernos y pol&iacute;ticas o intentar ser el partido hegem&oacute;nico de la derecha, un factor adicional que conviene tener en cuenta es nuestro sistema electoral. La raz&oacute;n es la siguiente: como es bien sabido, nuestro sistema penaliza a los partidos peque&ntilde;os de &aacute;mbito nacional. Y un partido bisagra que caiga al 10% del voto es susceptible de convertirse en parlamentariamente irrelevante. Ciudadanos lo ha sufrido ya en su corta vida. Entre 2015 y 2016, cay&oacute; del 13,9% al 13,1% del voto, pero esa peque&ntilde;a p&eacute;rdida de apoyos se tradujo en una ca&iacute;da del 20% en sus esca&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en el contexto multipartidista espa&ntilde;ol, ser un peque&ntilde;o mediano de centro es atractivo porque esa posici&oacute;n pivotal permite tener influencia en casi todos los escenarios. Pero un partido peque&ntilde;o es intr&iacute;nsecamente vulnerable en t&eacute;rminos electorales, lo que obliga a sus l&iacute;deres a ser extraordinariamente sensibles a los cambios de humor de sus votantes. Esto nos lleva al tercer punto: las preferencias de los votantes &ldquo;marginales&rdquo; de Ciudadanos.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>El derechizado votante marginal de Ciudadanos</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        As&iacute; pues, Ciudadanos tiene que elegir entre intentar ser un partido hegem&oacute;nico de la derecha, o ser un partido bisagra capaz de explotar su posici&oacute;n central en el tablero. Si elige lo primero, es evidente que estar&aacute; obligado a ofrecer propuestas que resulten atractivas a los votantes de derecha. Si elige lo segundo, por las razones discutidas en el punto interior, debe ser muy sensible a lo que le pide su votante &ldquo;marginal&rdquo; (aquel que est&aacute; dudando entre si votarlo o no). Lo interesante es que, en este segundo caso, la estrategia que maximiza votos (o que corre menos riesgo de perderlos) es la misma que en la primera: acercarse a la derecha y alejarse del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Para verlo, los dos gr&aacute;ficos siguientes toman de nuevo datos del Bar&oacute;metro del CIS de diciembre de 2018, y muestran, respectivamente, el porcentaje de encuestados que creen que un Gobierno del PP lo har&iacute;a mejor o peor que el Gobierno del PSOE (gr&aacute;fico 2), y los que valoran mejor a Casado que S&aacute;nchez y viceversa (gr&aacute;fico 3). Los dos gr&aacute;ficos diferencian entre cuatro tipos de encuestados: los votantes &ldquo;fieles&rdquo; de Ciudadanos (aquellos que votaron Ciudadanos en 2016 y tienen intenci&oacute;n de volver a hacerlo), los votantes &ldquo;marginales&rdquo; (entendidos como los votantes &ldquo;nuevos&rdquo; que a&uacute;n no est&aacute;n fidelizados, y los antiguos votantes que ahora no est&aacute;n decididos a repetir), y el resto del electorado.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Porcentaje de encuestados que creen que un gobierno del PP lo har&iacute;a mejor y peor que el Gobierno actual del PSOE, por tipo de votante (Fuente: CIS, Bar&oacute;metro Diciembre 2018).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1293dad2-14f5-453e-80b4-86b61a7b3eab_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1293dad2-14f5-453e-80b4-86b61a7b3eab_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1293dad2-14f5-453e-80b4-86b61a7b3eab_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1293dad2-14f5-453e-80b4-86b61a7b3eab_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1293dad2-14f5-453e-80b4-86b61a7b3eab_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1293dad2-14f5-453e-80b4-86b61a7b3eab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1293dad2-14f5-453e-80b4-86b61a7b3eab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Porcentaje de encuestados que dan una valoraci&oacute;n m&aacute;s alta a Casado que a S&aacute;nchez y a S&aacute;nchez que a Casado, por tipo de votante (Fuente: CIS, Bar&oacute;metro Diciembre 2018).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f84e0a-a15b-4bf1-b95c-53c22eb80be1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f84e0a-a15b-4bf1-b95c-53c22eb80be1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f84e0a-a15b-4bf1-b95c-53c22eb80be1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f84e0a-a15b-4bf1-b95c-53c22eb80be1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f84e0a-a15b-4bf1-b95c-53c22eb80be1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f84e0a-a15b-4bf1-b95c-53c22eb80be1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27f84e0a-a15b-4bf1-b95c-53c22eb80be1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los gr&aacute;ficos muestran que a pesar de que el conjunto del electorado tiene una clara preferencia por S&aacute;nchez respecto a Casado y por el gobierno del PSOE respecto a un hipot&eacute;tico gobierno del PP(la &uacute;ltima columna de los gr&aacute;ficos representa al 85% de los entrevistados) , entre los votantes de Ciudadanos, y especialmente entre aquellos m&aacute;s &ldquo;marginales&rdquo; (aquellos que el partido debe atender m&aacute;s para no perder apoyos), ocurre exactamente lo contrario. Los votantes marginales de Ciudadanos valoran mejor a Casado que a S&aacute;nchez y, sobre todo, creen que un gobierno del PP ser&iacute;a mejor que uno del PSOE (esto segundo, de hecho, no lo creen tanto los votantes &ldquo;fieles&rdquo; del partido). La aparici&oacute;n de Vox, partido hacia el cual de acuerdo a las todas las encuestas se est&aacute;n yendo muchos de los antiguos votantes de Ciudadanos, deber&iacute;a amplificar a&uacute;n m&aacute;s estos resultados.
    </p><p class="article-text">
        El cortejo de Ciudadanos al votante derechista ser&iacute;a, por tanto, racional en t&eacute;rminos electorales: tanto si se aspira a conquistar el espacio del PP, como si se quiere mantener un porcentaje de apoyo m&iacute;nimo para poder ser bisagra, es comprensible que Ciudadanos acabe defendiendo posiciones bastante m&aacute;s derechistas que las que asociar&iacute;amos a un partido liberal de centro. Sobre las consecuencias que ello tendr&aacute; en el medio y largo plazo para el partido y nuestra democracia tendremos que hablar otro d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/racionalidad-ciudadanos_132_1687495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Feb 2019 21:27:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c8f01b7-6003-4c1d-bb25-8d12907632a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="885249" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c8f01b7-6003-4c1d-bb25-8d12907632a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="885249" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La racionalidad de Ciudadanos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c8f01b7-6003-4c1d-bb25-8d12907632a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones en la cuna de LeBron James y Stephen Curry]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-lebron-james-stephen-curry_132_1854301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una visita a la ciudad natal de Stephen Curry y LeBron James nos da algunas claves para entender la trascendencia de las elecciones americanas de hoy.</p></div><p class="article-text">
        Solo los fan&aacute;ticos del baloncesto sabr&aacute;n que dos de los mejores jugadores de la NBA, LeBron James y Stephen Curry, nacieron en el mismo hospital, el City Hospital de la ciudad de Akron, en el estado de Ohio. Akron es una ciudad un poco especial. Ciudad del cintur&oacute;n industrial corro&iacute;do de Am&eacute;rica y sede tradicional de la industria de los neum&aacute;ticos, es tambi&eacute;n uno de los escenarios del celebrado &ldquo;Hillbilly, una eleg&iacute;a rural&rdquo; de J.D. Vance (<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-hillbilly-una-elegia-rural/246329" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en espa&ntilde;ol</a> con traducci&oacute;n de Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez F&eacute;rriz), un libro que aspira a reflejar las frustraciones de la clase trabajadora blanca ante los cambios sociales y econ&oacute;micos recientes. Durante buena parte del siglo XX, la boyante Akron atra&iacute;a a inmigrantes sure&ntilde;os que ante el declive industrial se enfrentan hoy a la precariedad, las pobres expectativas laborales y vitales, y a la devastadora epidemia de los opi&aacute;ceos. En 2016, Akron fue uno de esos lugares en los que Trump logr&oacute; mejorar los resultados de los republicanos cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy es el primer martes despu&eacute;s del primer lunes de Noviembre, y eso quiere decir que en Akron, como en todo Estados Unidos, se vota. Se eligen los 435 miembros de la c&aacute;mara de representantes, 35 de los 100 senadores, y 36 de los 50 gobernadores estatales, adem&aacute;s de miles de cargos estatales y locales. A partir de ma&ntilde;ana, la mayor parte de los an&aacute;lisis se centrar&aacute;n en el posible cambio de mayor&iacute;a en una de las c&aacute;maras. No es un asunto menor: Trump dejar&aacute; seguramente de tener un legislativo controlado por los miembros de su propio partido. Pero la importancia de estas elecciones va m&aacute;s all&aacute; de este resultado. Es ilustrativo fijarse en Akron para ver por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Logra Trump mantener el apoyo de la clase trabajadora blanca?  </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos muchas explicaciones demosc&oacute;picas de la victoria de Trump en 2016, y no tenemos ahora espacio para repasarlas y discutirlas en detalle. En todo caso, algo poco controvertido es que la victoria de Trump en los Estados de Michigan, Pensilvania y Ohio fue clave para derrotar a Clinton en el colegio electoral, y que este vuelco se ciment&oacute; al menos en parte en el atractivo que este candidato republicano encontr&oacute; entre los trabajadores poco cualificados de estos estados. Pues bien, una de las claves de estas elecciones parece ser que los republicanos no van a lograr consolidar el control de estos territorios. Puede ser que como en las elecciones de mitad de mandato la participaci&oacute;n es m&aacute;s baja, la ventaja relativa de los republicanos &ldquo;trumpistas&rdquo; entre los votantes de menor nivel educativo les penalice. O puede ser que los dem&oacute;cratas est&eacute;n consiguiendo movilizar a grupos particularmente hostiles al nuevo liderazgo republicano: mujeres, minor&iacute;as, j&oacute;venes. Pero si como apuntan las encuestas las ciudades como Akron se hacen m&aacute;s dem&oacute;cratas y el Medio Oeste industrial deja de ser republicano, el hist&oacute;rico realineamiento que se apuntaba en las elecciones de 2016 va a tener que esperar.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gerrymandering, hoy y ma&ntilde;ana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este es el mapa de los distritos congresuales cercanos a la ciudad de Akron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68923684-33cc-479d-9162-0d310c9fee5c_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68923684-33cc-479d-9162-0d310c9fee5c_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68923684-33cc-479d-9162-0d310c9fee5c_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68923684-33cc-479d-9162-0d310c9fee5c_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68923684-33cc-479d-9162-0d310c9fee5c_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68923684-33cc-479d-9162-0d310c9fee5c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/68923684-33cc-479d-9162-0d310c9fee5c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Les sorprende esta forma tan &ldquo;curiosa&rdquo; de juntar geogr&aacute;ficamente a los votantes? Ohio en general, y Akron en particular, es casi la definici&oacute;n perfecta de gerrymandering, la manipulaci&oacute;n de estas fronteras congresuales con el objetivo de maximizar el n&uacute;mero de representantes de un determinado partido. La idea que subyace al gerrymandering es sencilla: junta a cuantos m&aacute;s votantes puedas de tu oponente en un n&uacute;mero peque&ntilde;o de distritos, y distribuye a los tuyos en cuantas m&aacute;s circunscripciones posibles para que as&iacute; puedan conseguir muchas mayor&iacute;as por la m&iacute;nima. En Ohio los republicanos hicieron las fronteras, y les funciona como la seda. Aunque los dem&oacute;cratas vayan a mejorar notablemente su resultado respecto a 2016, es muy probable que la distribuci&oacute;n de representantes que el estado de Ohio mande a Washington acabe siendo la misma que hace dos a&ntilde;os: doce republicanos (que ganan casi siempre por la m&iacute;nima), y cuatro dem&oacute;cratas (uno de ellos el representante del distrito que vio nacer a Curry y James, que ganan por mayor&iacute;as aplastantes).
    </p><p class="article-text">
        El gerrymandering explica en parte por qu&eacute; los dem&oacute;cratas necesitan una ampl&iacute;sima victoria para darle la vuelta a la mayor&iacute;a republicana. De acuerdo a la mayor parte de las estimaciones, los dem&oacute;cratas tienen que ganar en voto popular nacional por 4 y 7 puntos a los republicanos para que los dos partidos tengan la misma probabilidad de lograr ser mayor&iacute;a en la C&aacute;mara de Representantes. Dicho de otra forma, o la diferencia es mayor de esa cifra, o la c&aacute;mara baja seguir&aacute; bajo control republicano.      
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s parad&oacute;jicamente, esta insensibilidad de los resultados electorales a los cambios de preferencias de los votantes hace especialmente importantes estas elecciones. La raz&oacute;n es que en 2020 hay un nuevo censo, y con &eacute;l un se iniciar&aacute; un nuevo proceso de redise&ntilde;o de fronteras congresuales. Como el proceso est&aacute; descentralizado en los Estados, controlar los congresos y los ejecutivos estatales es fundamental para modular este sesgo partidista del sistema electoral en el futuro. Quiz&aacute; los votantes de Akron no logren hoy cambiar los resultados, pero si eligen, como apuntan los sondeos, un gobernador dem&oacute;crata, pueden estar cambiando los resultados de la pr&oacute;xima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El bicameralismo secuencial americano y la polarizaci&oacute;n que no cesa</strong>
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a la mayor parte de las estimaciones, es muy probable que los dem&oacute;cratas logren el control de la C&aacute;mara de Representantes, pero no as&iacute; del Senado. El motivo es que de los 35 senadores que se eligen, solo 9 son ahora republicanos, y la mayor&iacute;a de ellos en estados conservadores dif&iacute;cilmente accesibles para los dem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        En otro tiempo, el hecho de que los senadores sean figuras estatales con capacidad de construirse identidades pol&iacute;ticas diferenciadas de la marca de su partido o del presidente podr&iacute;a haber facilitado alguna victoria dem&oacute;crata en estos estados. Pero en el entorno de polarizaci&oacute;n actual, esto se hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. Un ejemplo: el hecho de que el Senado pasara al primer plano nacional, como consecuencia del pol&eacute;mico proceso de confirmaci&oacute;n del juez del Tribunal Supremo acusado de violaci&oacute;n Brett Kavanaugh, podr&iacute;a haber beneficiado indirectamente a los republicanos. Como los estados con competiciones m&aacute;s abiertas son conservadores, la nacionalizaci&oacute;n de estas competiciones (los republicanos siempre a favor de la nominaci&oacute;n, los dem&oacute;cratas siempre en contra) habr&iacute;a hecho da&ntilde;o a las posibilidades de victoria de los candidatos dem&oacute;cratas en estados como Dakota del Norte, Texas o Missouri. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seguiremos encontrando evidencia de aumento de la polarizaci&oacute;n? &iquest;Lograr&aacute;n los dem&oacute;cratas controlar una o las dos c&aacute;maras? &iquest;C&oacute;mo eso afectar&aacute; a la forma de gobernar de Trump, y a sus posibilidades de reelecci&oacute;n en 2020? Las respuestas, a partir de ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-lebron-james-stephen-curry_132_1854301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Nov 2018 19:52:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Elecciones en la cuna de LeBron James y Stephen Curry]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ideología y voto, septiembre de 2018 edition]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ideologia-voto-septiembre-edition_132_1920934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿De quiénes están ideológicamente cercanos los cuatro principales partidos?</p><p class="subtitle">¿Sigue siendo el PP un partido camaleónico, que aparece como centrista para los votantes moderados, y como más de derechas para los conservadores?</p><p class="subtitle">¿Qué partidos logran estar cerca de las grandes bolsas de votantes, y cómo afecta esto a sus estrategias políticas?</p></div><p class="article-text">
        Empiezo por una obviedad: los ciudadanos tienden a votar a partidos ideol&oacute;gicamente pr&oacute;ximos, es decir, que piensen como ellos. Para maximizar el n&uacute;mero de votos, los partidos se ven forzados a adoptar ciertas estrategias, cada una con sus l&iacute;mites y restricciones. En primer lugar, acercarse a las preferencias de los grupos de votantes m&aacute;s numerosos. Tener una ideolog&iacute;a compartida por muy poca gente puede ser gratificante, pero corre el riesgo de condenar a sus defensores a la irrelevancia electoral y pol&iacute;tica. As&iacute; pues, en la medida que puedan, los partidos intentar&aacute;n moverse hacia aquellas posiciones ideol&oacute;gicas defendidas por muchos votantes. Pero acercarse a la ideolog&iacute;a de los grupos m&aacute;s grandes de votantes tiene tambi&eacute;n costes: el partido puede perder sus se&ntilde;as de identidad, y sus simpatizantes pueden verse defraudados por los cambios de mensaje de sus l&iacute;deres. Adem&aacute;s, con frecuencia las posiciones m&aacute;s &ldquo;populares&rdquo; ya est&aacute;n ocupadas por otras candidaturas con las que es dif&iacute;cil competir y en los sistemas multipartidistas puede tener m&aacute;s sentido asegurarse &ldquo;nichos&rdquo; que garanticen un m&iacute;nimo de apoyos. Si los partidos est&aacute;n alejados ideol&oacute;gicamente de muchos votantes, no les quedar&aacute; m&aacute;s remedio que hablar de otros temas en los que est&eacute;n m&aacute;s cerca de lo que opinen grupos amplios de electores.
    </p><p class="article-text">
        Bajo determinadas circunstancias, los partidos pueden evitar estos dilemas ofreciendo diferentes propuestas a diferentes grupos de votantes. Es una estrategia dif&iacute;cil de llevar a cabo y de mantener en el tiempo. Al fin y al cabo, diferenciar los mensajes no es algo que se pueda hacer muy f&aacute;cilmente, pues los partidos no se suelen comunicar con el electorado con cartas individualizadas, sino sobre todo a trav&eacute;s de medios de comunicaci&oacute;n de masas. Aunque les gustara lo primero, adem&aacute;s, los rivales pol&iacute;ticos tratar&aacute;n de hacer evidentes las contradicciones program&aacute;ticas provocadas por este <em>micro-targeting</em>. A pesar de estas dificultades, a veces esta estrategia funciona. Como <a href="http://lamoqueta.blogspot.com/2007/11/el-factor-v-del-partido-popular.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llu&iacute;s Orriols mostr&oacute; hace ya m&aacute;s de diez a&ntilde;os</a>, el Partido Popular lograba ser competitivo electoralmente en Espa&ntilde;a pese a tener una ideolog&iacute;a media muy alejada de la del conjunto del pa&iacute;s en gran medida gracias a este &ldquo;camaleonismo&rdquo;: lograba parecer un partido de centro para los votantes m&aacute;s centristas, y un partido m&aacute;s de derechas para los m&aacute;s extremos. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo vemos de cercanos o distantes a los cuatro grandes partidos en el nuevo escenario multipartidista? &iquest;Sigue siendo el PP camale&oacute;nico? &iquest;Lo es alguno de los nuevos partidos? Y sobre todo, &iquest;qui&eacute;n logra estar ideol&oacute;gicamente cerca de las grandes bolsas de votantes? Para tratar de contestar estas preguntas uso dos bar&oacute;metros del CIS, una al inicio de este nuevo periodo, en Octubre de 2015, y otro el publicado esta misma semana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Posiciones ideol&oacute;gicas percibidas de cada partido (de arriba a abajo: PP, Ciudadanos, PSOE, Podemos) en funci&oacute;n de la ideolog&iacute;a del entrevistado. La l&iacute;nea continua usa datos de Septiembre de 2018, la l&iacute;nea discontinua datos de Octubre de 2015.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cadea0f-b77a-4f54-836b-20c7718b60ed_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cadea0f-b77a-4f54-836b-20c7718b60ed_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cadea0f-b77a-4f54-836b-20c7718b60ed_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cadea0f-b77a-4f54-836b-20c7718b60ed_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cadea0f-b77a-4f54-836b-20c7718b60ed_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cadea0f-b77a-4f54-836b-20c7718b60ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8cadea0f-b77a-4f54-836b-20c7718b60ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 resume este ejercicio. En el eje horizontal se representan las posiciones de los entrevistados en la escala izquierda-derecha usada por el CIS, que va de 1 a 10, y en el eje vertical d&oacute;nde los electores de cada posici&oacute;n ideol&oacute;gica ubican a cada partido en esa escala. Los puntos negros reflejan los puntos ideales de cada tipo de elector, bajo el razonable supuesto de que a los votantes les gustar&iacute;a que los partidos fueran lo m&aacute;s parecidos a ellos. As&iacute;, el partido &ldquo;ideal&rdquo; en t&eacute;rminos de optimizar el n&uacute;mero de votos ser&iacute;a uno que ocupara estas posiciones. En caso de desviarse de esa l&iacute;nea ideal de puntos, desde el punto de vista electoral es preferible para los partidos estar cerca de las categor&iacute;as de votantes m&aacute;s numerosas, que como muestra el gr&aacute;fico 2 son la 5, la 3, la 4 y la 6 (la ideolog&iacute;a media del electorado es 4,7 en las dos encuestas), y ha oscilado muy poco en el tiempo.  
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que llama la atenci&oacute;n es los pocos cambios entre 2015 y 2018. Quiz&aacute; el mayor de ellos es <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/progresivo-distanciamiento-PSOE-Ciudadanos_6_799380077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algo de lo que ya hemos hablado en este blog</a>, a saber, que Ciudadanos es hoy percibido como m&aacute;s de derechas que cuando apareci&oacute;. Aunque esta percepci&oacute;n de derechizaci&oacute;n es m&aacute;s marcada entre los encuestados de izquierdas, no hay ning&uacute;n grupo de votante que escape de ella. Particularmente preocupante para el partido naranja es el alejamiento percibido por los electores situados en el 5, los m&aacute;s numerosos. Mientras que en 2015 estos votantes ve&iacute;an a Ciudadanos solo medio punto m&aacute;s alejados de ellos que el PSOE, hoy ven lo ven m&aacute;s de un punto m&aacute;s lejos que los socialistas. El PP sigue siendo algo camale&oacute;nico, pero mucho menos de lo que lo era antes. Es un &ldquo;camaleonismo&rdquo; restringido a los votantes m&aacute;s de derechas, que son una parte relativamente peque&ntilde;a del electorado: los encuestados que se autoubican en el 6 ya colocan en media al PP un punto y medio a la derecha de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Tanto PSOE como Podemos han sufrido un proceso similar: los electores muy de izquierdas (categor&iacute;as de votantes no muy pobladas) los ven algo m&aacute;s moderados que hace tres a&ntilde;os, sobre todo en el caso de Podemos, y los m&aacute;s de derechas los ven m&aacute;s radicalizados que antes (aunque estos electores es muy poco probable que los voten en cualquier caso).  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f41faefd-f3dd-49ff-9519-03b56d0dc0a3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f41faefd-f3dd-49ff-9519-03b56d0dc0a3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f41faefd-f3dd-49ff-9519-03b56d0dc0a3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f41faefd-f3dd-49ff-9519-03b56d0dc0a3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f41faefd-f3dd-49ff-9519-03b56d0dc0a3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f41faefd-f3dd-49ff-9519-03b56d0dc0a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f41faefd-f3dd-49ff-9519-03b56d0dc0a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, este ejercicio tambi&eacute;n nos ayuda a entender algunas de las estrategias de los partidos. Es razonable que al PSOE le interese hablar de ideolog&iacute;a, porque es el partido que m&aacute;s gana cuanto m&aacute;s fuerte sea la relaci&oacute;n entre proximidad ideol&oacute;gica y voto. Es, con diferencia, el partido m&aacute;s cercano a los votantes situados en el 5 y en el 4, donde est&aacute;n casi la mitad de los encuestados que se ubican en la escala izquierda-derecha. Por el contrario, a los dem&aacute;s partidos, y en especial los de centro-derecha, les interesa que la gente vote por otros motivos, pues ideol&oacute;gicamente no est&aacute;n muy cerca de tantos votantes. PP y Ciudadanos, adem&aacute;s, est&aacute;n ahora compitiendo por muchos electores (sus simpatizantes tienen mayoritariamente al otro partido como su segunda preferencia), lo cual es posible que por un lado dificulte a&uacute;n m&aacute;s la estrategia &ldquo;camale&oacute;nica&rdquo; del PP, y por otro la capacidad de Ciudadanos de moverse hacia la izquierda en busca de balsas m&aacute;s grandes votantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ideologia-voto-septiembre-edition_132_1920934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Sep 2018 18:55:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ideología y voto, septiembre de 2018 edition]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El progresivo distanciamiento entre PSOE y Ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/progresivo-distanciamiento-psoe-ciudadanos_132_1992162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudadanos es percibido por los ciudadanos como un partido cada vez más a la derecha</p><p class="subtitle">La distancia entre los electorados de PSOE y Ciudadanos aumenta</p><p class="subtitle">Como a Podemos, a Ciudadanos le resulta difícil eludir el eje ideológico y atraer a votantes de izquierda y derecha.</p></div><p class="article-text">
        Los principales titulares del bar&oacute;metro del CIS de Julio dado a conocer ayer son bien conocidos. El PSOE logra ponerse en primer lugar en la estimaci&oacute;n de voto gracias sobre todo a la movilizaci&oacute;n de su electorado, que permanec&iacute;a ap&aacute;tico e indeciso desde la investidura de Rajoy (la intenci&oacute;n de voto entre sus votantes de 2016 sube  nada menos que quince puntos respecto de Abril), a un importante aumento de las transferencias desde Podemos y, sobre todo, las confluencias, y a que ha sido capaz de darle la vuelta al fen&oacute;meno de la (leve) fuga de votos hacia Ciudadanos durante la crisis catalana: el porcentaje de votantes de Ciudadanos que expresan una voluntad de votar al PSOE es ahora el doble del porcentaje de votantes del PSOE que dicen que optar&aacute;n por Ciudadanos. Es un bar&oacute;metro cuya recogida de datos se hizo en un momento especialmente favorable para el partido de S&aacute;nchez, lo que explica que la &ldquo;cocina&rdquo; del CIS haya tenido que corregir a la baja los extraordinarios resultados obtenidos por el PSOE en los datos brutos.  
    </p><p class="article-text">
        Querr&iacute;a sin embargo escribir de un proceso m&aacute;s de medio plazo (ser&iacute;a pretencioso llamarlo de largo), que creo particularmente relevante que para entender las din&aacute;micas de competici&oacute;n pol&iacute;tica de la actualidad: la progresiva derechizaci&oacute;n demosc&oacute;pica de Ciudadanos y su distanciamiento respecto del PSOE desde su plan frustrado de investidura de Pedro S&aacute;nchez en 2016. Visto con un poco de perspectiva, esta es una de las principales transformaciones sostenidas en el tiempo desde la aparici&oacute;n del nuevo sistema de partidos. Es supongo muy pronto para dar explicaciones definitivas de este proceso, pero mi hip&oacute;tesis preferida es que los anclajes ideol&oacute;gicos cl&aacute;sicos (que son &ldquo;atajos&rdquo; que ayudan a los individuos a formarse opini&oacute;n sobre las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, actitudes, y prioridades) est&aacute;n m&aacute;s vivos de lo que muchos pensaban, y a los nuevos partidos les resulta dif&iacute;cil obviarlos, aunque sin duda les gustar&iacute;a. Dicho de otra forma, es complicado sostener en el tiempo bajo un mismo paraguas partidista a votantes de tradiciones ideol&oacute;gicas diferentes.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a esta explicaci&oacute;n, a Ciudadanos le estar&iacute;a ocurriendo algo parecido a lo que le sucedi&oacute; a Podemos en 2015. Ambos partidos entraron en la competici&oacute;n electoral renegando de las etiquetas izquierda y derecha, en buena medida porque eso limitaba sus opciones de crecimiento en determinados electorados que ellos consideraban susceptibles de atraer a su causa. Durante un tiempo esa estrategia puede funcionar, pero la acci&oacute;n de sus rivales, que obligaron (a Podemos primero, a Ciudadanos despu&eacute;s) a posicionarse en cuestiones que hacen dif&iacute;cil acomodar a gente con ideolog&iacute;as diferentes, hace que al final todos acaben con una etiquetas ideol&oacute;gica determinada. Con estas etiquetas, los partidos alienan a parte de tus potenciales votantes, pero hay que recordar que sin ellas sus simpatizantes est&aacute;n perdidos, pues necesitan disponer de unas &ldquo;gu&iacute;as&rdquo; que les hagan tener una idea sobre qu&eacute; es y a qu&eacute; aspira su partido ante el surgimiento de nuevos temas en la agenda. Vivir sin una marca ideol&oacute;gica es costoso, y quiz&aacute; imposible. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Ciudadanos, que emergi&oacute; en los bar&oacute;metros del CIS como una fuerza percibida como centrista, ha ido progresivamente escor&aacute;ndose hacia el centro-derecha a los ojos de los espa&ntilde;oles. Por primera vez en toda la serie, en el bar&oacute;metro de Julio los encuestados lo han situado por encima del 7 en la escala ideol&oacute;gica (que va de 1 a 10). Esta posici&oacute;n no es solo fruto de las calificaciones extremas que le otorgan sus competidores m&aacute;s alejados: El electorado del PSOE cree que Ciudadanos est&aacute; en el 7,05, el del PP, en el 6,08 (lo ven m&aacute;s a la derecha que los propios votantes de Ciudadanos), y el del Ciudadanos, en el 6,05.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Posici&oacute;n media de los cuatro principales partidos seg&uacute;n los encuestados, 2015-2018. Fuente: Bar&oacute;metros trimestrales del CIS.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea0e852-a1a1-43e7-8a09-ca0431c3bb8b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea0e852-a1a1-43e7-8a09-ca0431c3bb8b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea0e852-a1a1-43e7-8a09-ca0431c3bb8b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea0e852-a1a1-43e7-8a09-ca0431c3bb8b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea0e852-a1a1-43e7-8a09-ca0431c3bb8b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea0e852-a1a1-43e7-8a09-ca0431c3bb8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dea0e852-a1a1-43e7-8a09-ca0431c3bb8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No es solo la percepci&oacute;n de la ideolog&iacute;a de Ciudadanos lo que ha cambiado. En este bar&oacute;metro se detecta un importante cambio en la composici&oacute;n de los encuestados que muestran intenci&oacute;n de votar a este partido, en la direcci&oacute;n esperada con esta percepci&oacute;n. Mientras que la intenci&oacute;n de voto para el partido de Rivera resiste o incluso aumenta entre los votantes que se colocan a la derecha del 5 de la escala ideol&oacute;gica, entre los votantes centristas y de centro izquierda, la intenci&oacute;n de voto a Ciudadanos se desploma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Intenci&oacute;n de voto m&aacute;s simpat&iacute;a a Ciudadanos para los encuestados que se ubican en cada punto de la escala ideol&oacute;gica, Abril y Julio de 2018.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d0ed0d9-8793-4a0a-a410-a2b1860dfcfc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d0ed0d9-8793-4a0a-a410-a2b1860dfcfc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d0ed0d9-8793-4a0a-a410-a2b1860dfcfc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d0ed0d9-8793-4a0a-a410-a2b1860dfcfc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d0ed0d9-8793-4a0a-a410-a2b1860dfcfc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d0ed0d9-8793-4a0a-a410-a2b1860dfcfc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5d0ed0d9-8793-4a0a-a410-a2b1860dfcfc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Es muy probable que esta derechizaci&oacute;n de la percepci&oacute;n de Ciudadanos y de su electorado no haya sido deliberadamente buscada o deseada por sus l&iacute;deres. Una posible explicaci&oacute;n es que el &eacute;xito que el partido tuvo el pasado oto&ntilde;o atrayendo a votantes de centro-derecha como consecuencia de la crisis catalana condicion&oacute; la ideolog&iacute;a del partido, y su papel durante la moci&oacute;n de censura reflej&oacute; seguramente algo de ese proceso. Los votantes de Ciudadanos m&aacute;s a la derecha quiz&aacute; se sintieron c&oacute;modos con esa postura, pero eso ha da&ntilde;ado la capacidad del partido para sumar a electores hacia su izquierda. En definitiva, la ideolog&iacute;a importa: es dif&iacute;cil complacer simult&aacute;neamente a votantes de izquierda y de derecha.  
    </p><p class="article-text">
        Es muy ilustrativo comparar las percepciones de los partidos de los diferentes electorados en la primera encuesta tras el pacto de investidura entre S&aacute;nchez y Rivera en Abril de 2016 con esta &uacute;ltima de Julio de 2018. En ambas encuestas, el CIS pregunt&oacute; a los encuestados cu&aacute;l es la probabilidad de que vote a cada partido, en una escala de que va de 0 (&ldquo;con toda seguridad, no lo votar&iacute;a nunca&rdquo;) a 10 (&ldquo;con toda seguridad, lo votar&iacute;a siempre&rdquo;). La tabla a continuaci&oacute;n muestra los porcentajes de votantes de cada partido que consideran que con toda seguridad no votar&iacute;a nunca a otro. Es pues, un indicador de cu&aacute;nto de grande es la distancia entre los partidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porcentaje de votantes de cada partido que nunca votar&iacute;an a otro. La primera cifra de cada celda corresponde al dato de Abril de 2016, la segundo al de Julio de 2018.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab90c7c-355a-4fa1-a1ca-28fb3875999a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab90c7c-355a-4fa1-a1ca-28fb3875999a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab90c7c-355a-4fa1-a1ca-28fb3875999a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab90c7c-355a-4fa1-a1ca-28fb3875999a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab90c7c-355a-4fa1-a1ca-28fb3875999a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab90c7c-355a-4fa1-a1ca-28fb3875999a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9ab90c7c-355a-4fa1-a1ca-28fb3875999a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre 2016 y 2018 las columnas de PP, PSOE y Podemos experimentan pocos cambios. Los votantes de los dem&aacute;s partidos ven hoy a estos partidos tan alejados de ellos como hace dos a&ntilde;os (a la vista de los resultados anteriores, si en vez de los votantes de esos partidos tuvi&eacute;ramos los que anuncian hoy su intenci&oacute;n de votarlos, la fila de Ciudadanos experimentar&iacute;a cambios, pues sabemos que son m&aacute;s de derechas que sus antiguos votantes). Los cambios mayores se aprecian en la &uacute;ltima columna, la de Ciudadanos. Los votantes del PP no ven a Ciudadanos tan alejado como antes (solo uno de cada cuatro votantes populares declara hoy que nunca votar&iacute;a los votar&iacute;a), pero los votantes de Podemos y, m&aacute;s importante, del PSOE, lo ven hoy mucho m&aacute;s distante que hace dos a&ntilde;os. Hay m&aacute;s votantes socialistas que declaran que nunca votar&iacute;an a Ciudadanos que a Podemos, al contrario de lo que ocurr&iacute;a en 2016. Otro dato: la valoraci&oacute;n de Pablo Iglesias entre los socialistas, aun siendo mala, es hoy m&aacute;s alta que la de Albert Rivera.  
    </p><p class="article-text">
        No tenemos muchos indicios de que este distanciamiento demosc&oacute;pico entre PSOE y Ciudadanos vaya a cambiar, al menos en el corto plazo. Primero, porque la din&aacute;mica gobierno y oposici&oacute;n es previsible que polarice a&uacute;n m&aacute;s las posiciones de los dos partidos y sus simpatizantes. Y segundo, porque los intentos del nuevo liderazgo del PP por recuperar a los votantes que se han ido acercando a Ciudadanos obligar&aacute; al partido naranja a adoptar posiciones que resulten alejadas de los votantes de centro-izquierda. De nuevo, la ideolog&iacute;a importa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/progresivo-distanciamiento-psoe-ciudadanos_132_1992162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Aug 2018 19:31:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El progresivo distanciamiento entre PSOE y Ciudadanos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco lecciones de la moción de censura de Pedro Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-mocion-investidura-pedro-sanchez_132_2765636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e2da73-b191-4185-b4fe-3b9b74952cba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco lecciones de la moción de censura de Pedro Sánchez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por qué no la vimos venir, qué la ha hecho posible, qué papel han tenido las expectativas, la centralidad del votante mediano y qué perspectivas se abren para el el nuevo gobierno.</p></div><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Un evento inesperado.</strong> Si hace tres semanas una consultora, un polit&oacute;logo, un analista o una periodista pol&iacute;tica hubiese dicho que a Rajoy le quedaba menos de un mes en el cargo y que ser&iacute;a sustituido por Pedro S&aacute;nchez, nadie se habr&iacute;a tomado en serio esa predicci&oacute;n. Es cierto que la contundencia de la sentencia de la G&uuml;rtel alter&oacute; la agenda y da&ntilde;&oacute; la credibilidad del gobierno hacia la opini&oacute;n p&uacute;blica y sus aliados, pero resulta llamativo que la sentencia, que ratificaba las conocidas y bien documentadas irregularidades cometidas en el seno del Partido Popular, no pudo suponer una gran sorpresa para nadie. La raz&oacute;n por la que nadie esperaba este desenlace no es porque nadie esperara la sentencia, sino m&aacute;s bien porque nadie anticip&oacute; que la sentencia iba a ser capaz de desencadenar semejante terremoto pol&iacute;tico. &iquest;Un fallo de todos estos consultores, polit&oacute;logos, analistas&hellip;? Posiblemente. Siempre se nos dio mejor explicar el pasado que anticipar el futuro.</li>
                                    <li><strong>Procesos de fondo.</strong> En perspectiva, el &eacute;xito de la moci&oacute;n de censura creo que tiene que ver con dos procesos que han pasado relativamente &ldquo;fuera del radar&rdquo; de la atenci&oacute;n medi&aacute;tica del corto plazo, pero que algunos pol&iacute;ticos han sabido leer de manera astuta. Uno, la relectura que en el seno de Podemos y las confluencias se ha hecho de la experiencia de 2016. Es una reflexi&oacute;n que tiene muchos dobleces e interpretaciones, pero que creo que se puede resumir de forma algo injusta de la siguiente forma. En 2016 Podemos pens&oacute; que pod&iacute;a permitirse no contribuir (o contribuir sin demasiado entusiasmo) a la formaci&oacute;n de un gobierno que no fuera del Partido Popular porque eso le permitir&iacute;a presentarse como l&iacute;der de la oposici&oacute;n en el medio plazo. Hoy la lectura que hacen creo que es diferente: sienten que parte de su estancamiento y declive electoral ha tenido que ver de hecho con una estrategia parlamentaria que no contribu&iacute;a a formar gobiernos y aprobar pol&iacute;ticas. Con esta moci&oacute;n, nadie podr&aacute; decir que Rajoy sigue en el poder porque prefirieron no votar a Pedro S&aacute;nchez. El segundo proceso tiene que ver con la cuesti&oacute;n catalana, y es el lento y sutil avance en una parte del soberanismo de las posiciones m&aacute;s pactistas, deseosas de salir de la situaci&oacute;n de par&aacute;lisis en la que la unilateralidad lo ha arrinconado. No s&eacute; si eso es todo lo que explica el apoyo de PdeCAT y Esquerra a la votaci&oacute;n, pero el apoyo hoy sin ninguna promesa clara a cambio (en 2016 exig&iacute;an un compromiso expl&iacute;cito con el refer&eacute;ndum) sugiere que algo ha cambiado.</li>
                                    <li><strong>Las expectativas y los comportamientos.</strong> Si las encuestas dicen algo, de celebrarse elecciones anticipadas hoy lo m&aacute;s probable es un resultado tal que har&iacute;a a Ciudadanos formar parte de los dos &uacute;nicos gobiernos posibles y &ldquo;conectados&rdquo;, el PP con Ciudadanos y el PSOE con Ciudadanos, no necesariamente en este orden, pues estas ser&iacute;an las &uacute;nicas combinaciones con m&aacute;s de 175 esca&ntilde;os. Las encuestas no traen, por ahora, una mayor&iacute;a sin Ciudadanos, ni siquiera si se sumaran todas las fuerzas que han votado la moci&oacute;n de censura, lo que es, por otra parte, un imposible electoral. Y este es el nudo. Todos los pol&iacute;ticos han actuado de forma razonable, y la incerticumbre la han puesto la multiplicidad de actores, y los intereses y plazos para aquellos para los que no rige la premisa de querer gobernar, que vuelve predecibles a los primeros tres partidos, al menos (y, a veces, al cuarto). Lo racional para Pedro S&aacute;nchez, cuestionado por propios y ajenos, era llegar a las elecciones como quien ha empujado finalmente a Mariano Rajoy fuera del gobierno (aunque puede que no, necesariamente, habiendo ejercido las funciones de gobierno, de ah&iacute; que le haya pedido tantas veces la dimisi&oacute;n a Rajoy); lo racional para Albert Rivera era llegar a esas elecciones como el que tiene la llave de todo gobierno posible, y controlar as&iacute; el grado en el que la alternativa es alternativa. Lo que es racional a partir de ahora para todos los dem&aacute;s se lo dejamos como ejercicio al imaginativo lector, pero seguramente sea colorido.</li>
                                    <li><strong>El poder del votante mediano</strong>. En un parlamento, una comunidad de vecinos, o un conjunto de electores el votante mediano es el que, cuando se ordenan los electores en funci&oacute;n de sus preferencias, est&aacute; justo en el medio. El votante mediano es especialmente poderoso porque tiene capacidad de formar y romper mayor&iacute;as: si se une a todos los que est&aacute;n a su izquierda habr&aacute; mayor&iacute;a de izquierda; si se va con todos los de derecha, habr&aacute; mayor&iacute;a de derecha. Por supuesto, este poder del votante mediano no es una ley f&iacute;sica. Por ejemplo, a veces poner de acuerdo a todos los de un lado es m&aacute;s complicado que poner a los del otro&hellip; Pero en ausencia de estas circunstancias m&aacute;s o menso excepcionales, el poder estructural del votante mediano permanecer&aacute;. &nbsp;En 2016, el Partido Popular fue el m&aacute;s votado, pero logr&oacute; &ldquo;solo&rdquo; el 39 por ciento del Parlamento. Como en el Congreso todos los dem&aacute;s diputados est&aacute;n ideol&oacute;gicamente a su izquierda, el votante mediano no le pertenec&iacute;a. En efecto, en el Congreso de los Diputados, el votante mediano es del PNV o de PdeCAT (si alineamos a los diputados de izquierda a derecha), o del PSOE&nbsp; (si los alineamos de m&aacute;s centralista a menos centralista). De hecho, para sacar su investidura adelante, hizo falta que Ciudadanos y el PSOE, tras un tortuoso proceso interno, consintieran que Rajoy volviera a ser presidente del Gobierno. Para aprobar sus &uacute;ltimos presupuestos, fue necesario contar con Ciudadanos y el PNV. En &uacute;ltima instancia, lo que esto revelaba es que PSOE y PNV pod&iacute;an en el alg&uacute;n momento formar una nueva mayor&iacute;a. Durante un tiempo las circunstancias y las estrategias de los partidos lo hicieron imposible, pero cuando estas cambiaron, el poder estructural que da a los partidos disponer del votante mediano pas&oacute; al primer plano.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Gobernar en minor&iacute;a es dif&iacute;cil, pero no es imposible.</strong> El PSOE controla directamente solo un cuarto de la c&aacute;mara, y tiene dos obst&aacute;culos no del todo irrelevantes: el Senado est&aacute; en manos del PP, y el votante mediano de la Mesa (de nuevo, el que decide) es de Ciudadanos. Pero tampoco es una situaci&oacute;n &uacute;nica en nuestro contexto: el gobierno dan&eacute;s actual controla directamente menos de un 30% de su parlamento. Todo depender&aacute; de cu&aacute;ntas ser&aacute;n las ganas de colaborar de otros partidos (las mismas circunstancias que les han llevado a votar la investidura podr&iacute;an generar incentivos a colaborar con el Gobierno), y de cu&aacute;ntas medidas necesitan de apoyo parlamentario para salir adelante. En estos a&ntilde;os hemos aprendido que el gobierno tiene un considerable margen de maniobra, y en todo caso ser&aacute; un mandato corto, al estar ya a mitad de la legislatura.&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos, Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-mocion-investidura-pedro-sanchez_132_2765636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jun 2018 14:37:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0e2da73-b191-4185-b4fe-3b9b74952cba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83591" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0e2da73-b191-4185-b4fe-3b9b74952cba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83591" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cinco lecciones de la moción de censura de Pedro Sánchez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0e2da73-b191-4185-b4fe-3b9b74952cba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Moción de censura a Rajoy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco gráficos para entender el crecimiento de Ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/graficos-entender-crecimiento-ciudadanos_132_1101807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudadanos crece especialmente porque es muy atractivo entre el electorado del Partido Popular, aunque no solo.</p><p class="subtitle">Respecto a hace seis meses, Ciudadanos mejora en casi todos los grupos sociales, pero lo hace aún más en los que ya era fuerte.</p><p class="subtitle">El gran reto al que se enfrenta Cs es cómo evitar que el súbito éxito entre votantes de centro-derecha no afecte a su capacidad de ser atractivo entre los votantes más hacia la izquierda.</p></div><p class="article-text">
        Ayer el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas public&oacute; el avance de resultados de su primer bar&oacute;metro pol&iacute;tico del a&ntilde;o. Uno de los titulares es el ascenso de Ciudadanos, en intenci&oacute;n directa de voto y en porcentaje estimado de voto, siguiendo la tendencia ya marcada en el bar&oacute;metro de oto&ntilde;o, y en l&iacute;nea con lo que est&aacute;n detectando los institutos demosc&oacute;picos privados en los &uacute;ltimos meses. Hace medio a&ntilde;o, el CIS estimaba que C's obtendr&iacute;a el 14,5 por ciento de los votos si hubiera elecciones. Hoy ese porcentaje se ha disparado hasta el 20,7. &iquest;Qu&eacute; fuerzas est&aacute;n detr&aacute;s de esta subida? &iquest;A qu&eacute; votantes est&aacute; atrayendo ahora Ciudadanos? &iquest;Es este crecimiento sostenible? Es muy pronto para dar respuestas a estas preguntas. Aqu&iacute; ofrecemos solo algunas pistas para empezar a responderlas, ilustradas con cinco gr&aacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cs est&aacute; creciendo sobre todo gracias a exvotantes del PP, aunque no solo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ciudadanos est&aacute; atrayendo exvotantes de casi todos los partidos, y pierde muy pocos votantes hacia el resto de fuerzas pol&iacute;ticas. La capacidad de atracci&oacute;n de Cs no es sin embargo la misma en todos los electorados. As&iacute;, el CIS nos dice que 15 de cada 100 votantes populares admiten que hoy votar&iacute;an a Ciudadanos. Como adem&aacute;s el electorado popular es el m&aacute;s grande, la magnitud absoluta de estos flujos son mucho mayores que los procedentes de los partidos de izquierda, como muestra el gr&aacute;fico.  
    </p><p class="article-text">
        <em>Transferencias de voto (brutas) hacia Ciudadanos procedentes de las tres principales fuerzas pol&iacute;ticas, calculadas a partir de los resultados del 26J y de la matriz de transferencias del Bar&oacute;metro del CIS de Enero de 2018 (millones de votantes) </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51188500-c63f-4278-9ac2-6bad2585be6e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51188500-c63f-4278-9ac2-6bad2585be6e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51188500-c63f-4278-9ac2-6bad2585be6e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51188500-c63f-4278-9ac2-6bad2585be6e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51188500-c63f-4278-9ac2-6bad2585be6e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51188500-c63f-4278-9ac2-6bad2585be6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51188500-c63f-4278-9ac2-6bad2585be6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las transferencias desde el electorado de PSOE, Podemos y las confluencias son menores (6 de cada 100 votantes socialistas, 5 de cada 100 votantes de Unidos Podemos, a&uacute;n menos en el caso de las confluencias...), pero no son despreciables. Dado que hay muy pocos votantes haciendo el camino inverso, este flujo de votantes podr&iacute;a, de consolidarse, alterar el equilibrio entre bloques que ha caracterizado la distribuci&oacute;n de preferencias pol&iacute;ticas en Espa&ntilde;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ciudadanos tiene a&uacute;n espacio para crecer en el electorado popular  </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible que los datos procedentes de la matriz de transferencias (cu&aacute;ntos exvotantes del PP dicen que ahora votar&iacute;an a Ciudadanos) est&eacute; artificialmente minimizando la <em>amenaza</em> que supone Ciudadanos para el partido de Mariano Rajoy. Si en lugar de la pregunta de intenci&oacute;n directa de voto usamos la (m&aacute;s suave) propensi&oacute;n a votar un partido en una escala de 0 (no lo votar&iacute;a nunca) a 10 (lo votar&iacute;a siempre), es posible detectar un enorme atractivo de Ciudadanos entre estos votantes. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Porcentaje de encuestados que muestran una probabilidad media o alta (de 5 o m&aacute;s, en una escala de 0 a 10) de votar a Ciudadanos en las pr&oacute;ximas elecciones, en funci&oacute;n del recuerdo de voto en las elecciones del 26 de Junio de 2016, en el Bar&oacute;metro de Julio de 2017 y en el Bar&oacute;metro de Enero de 2018.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ade86733-3f7e-4e9a-97db-6d6703fa0f49_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ade86733-3f7e-4e9a-97db-6d6703fa0f49_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ade86733-3f7e-4e9a-97db-6d6703fa0f49_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ade86733-3f7e-4e9a-97db-6d6703fa0f49_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ade86733-3f7e-4e9a-97db-6d6703fa0f49_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ade86733-3f7e-4e9a-97db-6d6703fa0f49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ade86733-3f7e-4e9a-97db-6d6703fa0f49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra no solo que el atractivo difuso de Ciudadanos es mucho mayor entre el electorado del PP que en el de cualquier otro partido, sino que adem&aacute;s que aqu&iacute; donde m&aacute;s ha crecido en los &uacute;ltimos meses. M&aacute;s de un 60% de los votantes del PP considerar&iacute;an votar por Ciudadanos (consideran que su &ldquo;propensi&oacute;n&rdquo; a votarlo es, en esta escala de 0 a 10, de 5 o mayor). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Progresivamente, Ciudadanos se percibe como un poco m&aacute;s de derecha. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico siguiente muestra la intenci&oacute;n directa de voto a Ciudadanos en funci&oacute;n de la ideolog&iacute;a del entrevistado (en una escala en la que 1 representa la posici&oacute;n m&aacute;s a la izquierda, y 10 la m&aacute;s a la derecha), en el bar&oacute;metro de Julio del a&ntilde;o pasado y en el de este Enero. Es un resultado consistente con lo anterior: Ciudadanos se ha hecho competitivo en grupos de votantes donde antes era hegem&oacute;nico el PP. Es cierto que Ciudadanos crece mucho tambi&eacute;n en posiciones centrales, y el hecho de que en estas posiciones haya m&aacute;s votantes que en las posiciones m&aacute;s extremas hace que la &ldquo;derechizaci&oacute;n&rdquo; sociol&oacute;gica del partido sea, en t&eacute;rminos agregados, algo m&aacute;s limitada.
    </p><p class="article-text">
        <em>Porcentaje de encuestados en cada posici&oacute;n ideol&oacute;gica (1, m&aacute;ximo izquierda-10, m&aacute;ximo derecha) que muestran que expresan intenci&oacute;n de votar a Ciudadanos, en Junio de 2017 y en Enero de 2018.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/866a8e44-bc9e-4bc4-93cd-21daa7698fbc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/866a8e44-bc9e-4bc4-93cd-21daa7698fbc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/866a8e44-bc9e-4bc4-93cd-21daa7698fbc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/866a8e44-bc9e-4bc4-93cd-21daa7698fbc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/866a8e44-bc9e-4bc4-93cd-21daa7698fbc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/866a8e44-bc9e-4bc4-93cd-21daa7698fbc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/866a8e44-bc9e-4bc4-93cd-21daa7698fbc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El gran reto al que se enfrenta al partido es c&oacute;mo gestionar la llegada de estos nuevos votantes de derecha sin escorar excesivamente el perfil ideol&oacute;gico del partido. El gr&aacute;fico siguiente muestra que c&oacute;mo Cs ha ido movi&eacute;ndose progresivamente hacia la derecha a los ojos de los votantes. Y una comparaci&oacute;n con el bar&oacute;metro previo a esta nueva fase de crecimiento revela que esta percepci&oacute;n de derechizaci&oacute;n es bastante transversal y no es el resultado de las valoraciones &ldquo;extremas&rdquo; de los electorados a los que no aspira a atraer: de hecho, son los votantes de Unidos-Podemos los que menos han cambiado su opini&oacute;n de Ciudadanos en los &uacute;ltimos seis meses. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Evoluci&oacute;n de la posici&oacute;n ideol&oacute;gica media asignada a cada partido, desde 2015 hasta la actualidad (Fuente: serie de bar&oacute;metros pol&iacute;ticos del CIS). </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5591f68-b44e-464f-b0f6-d61f7279c26c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5591f68-b44e-464f-b0f6-d61f7279c26c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5591f68-b44e-464f-b0f6-d61f7279c26c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5591f68-b44e-464f-b0f6-d61f7279c26c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5591f68-b44e-464f-b0f6-d61f7279c26c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5591f68-b44e-464f-b0f6-d61f7279c26c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d5591f68-b44e-464f-b0f6-d61f7279c26c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ciudadanos crece especialmente en aquellos grupos donde ya era popular.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de este proceso de crecimiento, sab&iacute;amos que Ciudadanos ten&iacute;a especialmente &eacute;xito entre los votantes con niveles educativos altos, urbanos, y de mediana edad. Habr&aacute; que examinar con cuidado los microdatos de este bar&oacute;metro una vez que est&eacute;n disponibles, y habr&aacute; que ver qu&eacute; nos dicen futuras encuestas, pero el avance de resultados de ayer parece apuntar a que el crecimiento de Ciudadanos, aunque relativamente transversal, es m&aacute;s acusado dentro de aquellos grupos de poblaci&oacute;n donde ya hab&iacute;a penetrado con fuerza. El gr&aacute;fico muestra la intenci&oacute;n de voto ahora y hacer seis meses por grupos de edad, pero algo similar sucede cuando comparamos niveles educativos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Intenci&oacute;n directa de voto a Ciudadanos por grupo de edad, en Junio de 2017 y en Enero de 2018.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c13e0c6-0bf8-47b8-9d74-cb7fb5fe7dd0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c13e0c6-0bf8-47b8-9d74-cb7fb5fe7dd0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c13e0c6-0bf8-47b8-9d74-cb7fb5fe7dd0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c13e0c6-0bf8-47b8-9d74-cb7fb5fe7dd0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c13e0c6-0bf8-47b8-9d74-cb7fb5fe7dd0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c13e0c6-0bf8-47b8-9d74-cb7fb5fe7dd0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6c13e0c6-0bf8-47b8-9d74-cb7fb5fe7dd0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esto puede tener m&uacute;ltiples lecturas, no necesariamente incompatibles entre s&iacute;: Puede indicar que la &ldquo;hegemon&iacute;a&rdquo; de la que goza el partido en ciertos entornos es un activo particularmente importante en esta fase de crecimiento, pero puede tambi&eacute;n apuntar a que siguen existiendo obst&aacute;culos para el partido entre determinados nichos de votantes.
    </p><p class="article-text">
        Con estos datos en la mano es imposible predecir si el crecimiento de Ciudadanos continuar&aacute; o ha tocado ya a su fin. Por un lado, parece haber espacio para que Ciudadanos siga atrayendo nuevos votantes, especialmente entre el electorado popular. Pero por otro, no est&aacute; claro en qu&eacute; medida la incorporaci&oacute;n de estos electores (a los que habr&aacute; que atender con pol&iacute;ticas y discursos, y que afectar&aacute;n a la imagen del partido) tendr&aacute; consecuencias que limiten las posibilidades de crecimiento del partido entre otros grupos de centro y centro-izquierda a los que Ciudadanos seguramente tambi&eacute;n aspire a representar.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/graficos-entender-crecimiento-ciudadanos_132_1101807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Feb 2018 00:49:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cinco gráficos para entender el crecimiento de Ciudadanos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco cosas que aprendimos el 21D]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cosas-aprendimos_132_2984738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a21598e-18a1-4ed9-a5e9-b8cfe6202752_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las incógnitas que despejamos y las sorpresas que nos llevamos en la noche electoral</p></div><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; medida los resultados del 21-D se han desviado de los escenarios que anticip&aacute;bamos hasta ayer?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, hay que reconocer que las encuestas de las que dispon&iacute;amos lo han hecho razonablemente bien. Si tomamos como referencia la encuesta preelectoral del CIS cuyo trabajo de campo se hizo antes de la campa&ntilde;a electoral, Ciudadanos ha obtenido 2,9 puntos porcentuales m&aacute;s de lo que all&iacute; se predijo; Junts Per Catalunya, 4,8 puntos m&aacute;s; Esquerra, 0,6 puntos m&aacute;s; PSC 2,1 menos; Catalunya-en-Com&uacute;-Podem, 1,2 menos; CUP 2,2 menos; y el Partido Popular, 1,4 menos. No son diferencias enormes, con la excepci&oacute;n quiz&aacute; del partido de Puigdemont. Y es m&aacute;s, las encuestas que se hicieron durante la campa&ntilde;a posteriores a la del CIS marcaban tendencias muy claras que acabaron siendo consistentes con los resultados finales: Cs y JxC estaban creciendo, mientras que los partidos peque&ntilde;os perd&iacute;an apoyos. As&iacute; todo, dada la situaci&oacute;n en la que se celebraron estos comicios, las encuestas nos dejaban varios interrogantes. Solo ayer por la noche pudimos resolverlos del todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La alta participaci&oacute;n.</strong> En l&iacute;nea con lo que la mayor&iacute;a de analistas anticipaban, la participaci&oacute;n ha sido excepcionalmente alta. La contabilizaci&oacute;n del voto de los residentes ausentes har&aacute; que la cifra final est&eacute; en torno al 80%, en torno a 4/5 puntos superior a la de hace dos a&ntilde;os. Son cifras extremadamente altas para un pa&iacute;s donde el voto no es obligatorio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. La solidez del bloque independentista.</strong> En t&eacute;rminos de bloques, las encuestas auguraban poqu&iacute;simos trasvases de votos de partidos independentistas a no independentistas y viceversa, pero la activaci&oacute;n de antiguos abstencionistas (en principio m&aacute;s favorables al bloque constitucionalista) auguraba un leve descenso del independentismo en la mayor&iacute;a de las encuestas, y una posible p&eacute;rdida de la mayor&iacute;a de esca&ntilde;os. Al final, las tres candidaturas independentistas han ca&iacute;do solo 0,3 puntos porcentuales y han perdido solo dos esca&ntilde;os, conservando la mayor&iacute;a absoluta en el Parlament. Gracias a la mayor participaci&oacute;n, ayer obtuvieron de hecho 100.000 votos m&aacute;s que en 2015. Es cierto que el bloque independentista ha sido incapaz de expandir su base social, pero ha tenido un indudable &eacute;xito a la hora de conservar su nivel de apoyo en un contexto tremendamente complicado e incluso con un aumento de la participaci&oacute;n concentrado en zonas no particularmente independentistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. La concentraci&oacute;n del voto no independentista en Ciudadanos.</strong> El resultado de Ciudadanos (25,4% del voto, m&aacute;s de 1.100.000 votos) es espectacular, y se sit&uacute;a en la parte alta de las predicciones de las encuestas. La estabilidad en el reparto de votos por bloques sugiere que ese aumento se debe a su capacidad de concentrar el voto no independentista, un proceso seguramente que se aceler&oacute; en los &uacute;ltimos d&iacute;as de campa&ntilde;a. Las encuestas detectaban un fuerte flujo de exvotantes del PP hacia la candidatura de Arrimadas (los datos del escrutinio apuntan a que la mitad de la subida de Ciudadanos se deber&iacute;a al derrumbe del Partido Popular), pero Cs parece tambi&eacute;n beber de antiguos votantes socialistas y de nuevos votantes. En cierto sentido, el problema de Ciudadanos es que crece a costa de sus potenciales aliados parlamentarios. De la misma manera que estas elecciones han mostrado que el soberanismo no logra expandir su base social, el problema del constitucionalismo parece ser que se reconfigura y concentra su voto (de tal manera que logra obtener la lista m&aacute;s votada), pero no atrae a antiguos votantes soberanistas. Y con niveles de participaci&oacute;n ya extraordinariamente altos, no parece que haya mucho margen para que en el futuro crezca gracias a la llegada de actuales abstencionistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. El &eacute;xito de Junts per Catalunya.</strong> Muchas encuestas anticipaban que Ciudadanos podr&iacute;a superar a Esquerra (sobre todo en votos), pero muy pocas pronosticaban el sorpasso de la formaci&oacute;n de Puigdemont a la de Junqueras. Habr&aacute; que analizar cu&aacute;les han sido las causas de este resultado. Una posible hip&oacute;tesis es que en el seno de Junts pel S&iacute; hab&iacute;a una parte importante de votantes que basculaban hacia Esquerra solo en la medida en la que &eacute;sta manten&iacute;a una posici&oacute;n m&aacute;s n&iacute;tidamente independentista que PDeCAT, pero a quienes les habr&iacute;a convencido la estrategia combativa que Puigdemont ha llevado a cabo desde Bruselas. Esta pugna durante la campa&ntilde;a por ver qui&eacute;n era m&aacute;s independentista podr&iacute;a tambi&eacute;n estar detr&aacute;s de la ca&iacute;da de votos de la CUP (en el bloque independentista el voto tambi&eacute;n se ha concentrado en torno a los partidos grandes).  
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Los pobres resultados de las candidaturas m&aacute;s inc&oacute;modas en el sistema de bloques</strong>. El PSC dise&ntilde;&oacute; una campa&ntilde;a pensada para atraer votantes &ldquo;transversales&rdquo; procedentes de los dos bloques, ali&aacute;ndose incluso con los herederos de Uni&oacute; Democr&aacute;tica de Catalunya, que obtuvieron 100.000 votos y ning&uacute;n esca&ntilde;o en 2015. Por su parte, Catalunya en Com&uacute;-Podem apel&oacute; permanentemente a la necesidad de forjar acuerdos transversales con fuerzas de los dos bloques (Esquerra y PSC). Sus resultados han sido pobres, quiz&aacute; porque los votantes a los que esa estrategia apelaba eran muy costosos de atraer, y los votantes de PSC y CeC a los que esa estrategia no convenc&iacute;a ten&iacute;an muchas opciones a las que irse. La polarizaci&oacute;n de la campa&ntilde;a hizo adem&aacute;s que estas opciones alternativas pudieran presentarse ante estos electores como competidoras en una batalla m&aacute;s importante: vencer al 155 vs. acabar con el proc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Del panorama que estas elecciones nos dejan de cara a canalizar una soluci&oacute;n estable para el conflicto catal&aacute;n tendremos que hablar otro d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cosas-aprendimos_132_2984738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Dec 2017 01:02:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a21598e-18a1-4ed9-a5e9-b8cfe6202752_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57412" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a21598e-18a1-4ed9-a5e9-b8cfe6202752_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57412" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cinco cosas que aprendimos el 21D]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a21598e-18a1-4ed9-a5e9-b8cfe6202752_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fieles pero descontentos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-fieles-descontentos_132_2998807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Hay independentistas críticos con las consecuencias de la vía unilateral? ¿Y anti-independentistas que desaprueban las acciones del gobierno central?</p><p class="subtitle">Los datos apuntan a que el tamaño de estos grupos de votantes no es en absoluto pequeño, pero que no es esperable que provoquen muchos trasvases de votos entre los dos bloques, seguramente por culpa de la enorme polarización.</p></div><p class="article-text">
        Una de las principales cuestiones que subyac&iacute;a a los an&aacute;lisis los eventos del oto&ntilde;o caliente catal&aacute;n era en qu&eacute; medida la escalada del conflicto entre el gobierno independentista catal&aacute;n y el gobierno central provocar&iacute;a un cambio en la famosa &ldquo;correlaci&oacute;n de fuerzas&rdquo; en la sociedad catalana: &iquest;lograr&iacute;an los independentistas que la reacci&oacute;n del gobierno espa&ntilde;ol provocara una ampliaci&oacute;n de su base social, que parec&iacute;a estar estancada durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os? &iquest;O acaso el incremento de la tensi&oacute;n institucional y la incertidumbre pol&iacute;tica y econ&oacute;mica provocar&iacute;a un abandono del barco independentista por parte de algunos sectores, lo que har&iacute;a que el soberanismo perdiera su hegemon&iacute;a electoral?    
    </p><p class="article-text">
        El escenario que dibujan la mayor parte de las encuestas -una alta estabilidad del voto dentro de cada bloque, y una posible ganancia del conjunto de partidos no independentistas como consecuencia de una alt&iacute;sima movilizaci&oacute;n de antiguos abstencionistas- parecer&iacute;a sugerir que ninguno de estos dos procesos se est&aacute;n produciendo &iquest;Podemos concluir por tanto que los &uacute;ltimos meses no han provocado fisuras ni en el bloque soberanista ni en el anti-independentista? Creo que ser&iacute;a una conclusi&oacute;n apresurada. 
    </p><p class="article-text">
        La <a href="http://www.elperiodico.com/es/politica/20171130/encuesta-elecciones-cataluna-gesop-periodico-noviembre-2017-abierto-completo-6457584" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta preelectoral de GESOP para El Peri&oacute;dico del mes de Noviembre</a> (hemos de dar nuevamente las gracias a estas empresas por poner a disposici&oacute;n de todos los datos generados por sus encuestas) nos permite valorar c&oacute;mo los diferentes electorados han sido sensibles a eventos que podr&iacute;an haber debilitado el atractivo de su propio &ldquo;bloque&rdquo; (esto es en esencia lo que implica la tesis de que la escalada producir&iacute;a un cambio en la correlaci&oacute;n de fuerzas), y c&oacute;mo estas opiniones sobre estos eventos podr&iacute;an estar relacionados con cambios en su comportamiento electoral futuro.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra qu&eacute; proporci&oacute;n de catalanes cree que es bastante o muy perjudicial para la econom&iacute;a catalana la salida de la sede social de empresas (un posible indicador de la percepci&oacute;n del coste econ&oacute;mico del proceso independentista), y qu&eacute; proporci&oacute;n de catalanes es cr&iacute;tico con la intervenci&oacute;n del gobierno de la Generalitat por parte del gobierno espa&ntilde;ol (un posible indicador del rechazo a la reacci&oacute;n del gobierno central).  
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Proporci&oacute;n de catalanes que creen que la intervenci&oacute;n del gobierno de la Generalitat por parte del gobierno espa&ntilde;ol fue una decisi&oacute;n desproporcionada, y que creen que la decisi&oacute;n de algunas empresas de trasladar la sede social ser&aacute; muy o bastante perjudicial para la econom&iacute;a catalana, en funci&oacute;n de si tienen sentimiento independentista o no independentista.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ddf688-38a4-46b0-927c-40435878bfd3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ddf688-38a4-46b0-927c-40435878bfd3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ddf688-38a4-46b0-927c-40435878bfd3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ddf688-38a4-46b0-927c-40435878bfd3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ddf688-38a4-46b0-927c-40435878bfd3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ddf688-38a4-46b0-927c-40435878bfd3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/87ddf688-38a4-46b0-927c-40435878bfd3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Como es perfectamente previsible, la percepci&oacute;n del coste econ&oacute;mico de la salida de empresas es mucho mayor entre los no independentistas, y el rechazo a la intervenci&oacute;n del gobierno es mayor entre los independentistas. Pero lo m&aacute;s relevante es que hay much&iacute;simos independentistas preocupados por la salida de empresas (m&aacute;s de un tercio de ellos), y much&iacute;simos no independentistas que creen que la intervenci&oacute;n de la Generalitat por el gobierno central fue desproporcionada (casi la mitad de ellos). 
    </p><p class="article-text">
        El siguiente paso es preguntarse por las implicaciones electorales de estas opiniones dentro de estos dos grupos de votantes. Eso es lo que tratan de responder los gr&aacute;ficos 2 y 3.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Intenci&oacute;n de voto de quienes votaron a partidos independentistas en 2015, en funci&oacute;n de su opini&oacute;n sobre las consecuencias de la salida de la sede social de empresas en Catalu&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/480eb563-02a4-4461-b5fb-955b925e5dae_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/480eb563-02a4-4461-b5fb-955b925e5dae_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/480eb563-02a4-4461-b5fb-955b925e5dae_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/480eb563-02a4-4461-b5fb-955b925e5dae_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/480eb563-02a4-4461-b5fb-955b925e5dae_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/480eb563-02a4-4461-b5fb-955b925e5dae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/480eb563-02a4-4461-b5fb-955b925e5dae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Intenci&oacute;n de voto de quienes votaron a partidos no independentistas en 2015, en funci&oacute;n de su opini&oacute;n sobre la intervenci&oacute;n del gobierno catal&aacute;n por parte del gobierno central. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4cf6069-beb7-415a-b398-fe6e432af9f4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4cf6069-beb7-415a-b398-fe6e432af9f4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4cf6069-beb7-415a-b398-fe6e432af9f4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4cf6069-beb7-415a-b398-fe6e432af9f4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4cf6069-beb7-415a-b398-fe6e432af9f4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4cf6069-beb7-415a-b398-fe6e432af9f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4cf6069-beb7-415a-b398-fe6e432af9f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre los electores que en 2015 optaron por partidos independentistas (gr&aacute;fico 2), creer que la salida de empresas es bastante o muy perjudicial reduce sustancialmente la fidelidad al bloque. As&iacute; todo, un 60% de este grupo de independentistas &ldquo;sensibles a los costes econ&oacute;micos&rdquo; sigue expresando intenci&oacute;n de votar a un partido independentista el pr&oacute;ximo 21 de Diciembre. Y la p&eacute;rdida de fidelidad se traduce m&aacute;s bien en indecisi&oacute;n o desmovilizaci&oacute;n que en intenci&oacute;n de dar el salto al otro bloque. Son muy pocos (menos de uno cada cinco dentro de ese tercio de independentistas preocupados por la incertidumbre econ&oacute;mica) los que expresan intenci&oacute;n de votar a alguna opci&oacute;n no independentista. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de los votantes que optaron por partidos no independentistas en las &uacute;ltimas elecciones (gr&aacute;fico 3) sucede algo parecido. El ser cr&iacute;tico con la intervenci&oacute;n del gobierno central no es irrelevante: solo la mitad de este grupo expresa expl&iacute;citamente una intenci&oacute;n de votar de nuevo por un partido no independentista el 21D. Pero de entre la otra mitad, son una clara minor&iacute;a los que declaran estar dispuestos ahora a votar por un partido independentista: la mayor parte de ellos son, en el momento de la encuesta, o indecisos o abstencionistas. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, parece haber algo de v&aacute;lido en los argumentos que se hac&iacute;an respecto de la posibilidad de que una intensificaci&oacute;n del conflicto podr&iacute;a provocar cambios en la &ldquo;correlaci&oacute;n de fuerzas&rdquo; en Catalu&ntilde;a: hay muchos votantes independentistas que son sensibles al posible deterioro de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, y muchos no independentistas cr&iacute;ticos con la reacci&oacute;n del gobierno central. Sin embargo, el que estos efectos se hayan producido en las dos direcciones (quiz&aacute; cancel&aacute;ndose parcialmente en el agregado), y que sus implicaciones electorales sean limitadas (seguramente porque la enorme polarizaci&oacute;n entre bloques hace prohibitivamente costoso cruzar de orilla a los votantes cr&iacute;ticos de un lado y de otro) har&aacute; que estos efectos no acaben siendo responsables de grandes trasvases netos de votos el pr&oacute;ximo 21D.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-fieles-descontentos_132_2998807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Dec 2017 01:10:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fieles pero descontentos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones en Catalunya 2017]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres miradas al barómetro del CIS sobre Catalunya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/barometro-cis-cataluna_132_3079447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quiénes son los que están preocupados por Catalunya?</p><p class="subtitle">¿Se está alterando el equilibrio entre bloques izquierda-derecha en España?</p><p class="subtitle">¿Ha influido el conflicto en la percepción que tienen los ciudadanos de la situación política y económica de España?</p></div><p class="article-text">
        Todos los bar&oacute;metros del CIS que incluyen indicadores electorales y de valoraci&oacute;n pol&iacute;tica&nbsp;suscitan siempre una gran expectaci&oacute;n y son ampliamente comentados por los medios de comunicaci&oacute;n. Sin embargo, la expectaci&oacute;n generada por el &uacute;ltimo bar&oacute;metro que ha dado a conocer este organismo p&uacute;blico, a trav&eacute;s de su p&aacute;gina web, seguramente bate r&eacute;cords. Se esperaba este bar&oacute;metro, realizado entre el 2 y el 11 de octubre, para valorar el impacto, a nivel nacional, de la crisis catalana en el clima social y el pulso electoral. Se trata del primer estudio de opini&oacute;n p&uacute;blica realizado por el CIS despu&eacute;s de que se produjera el estallido de la crisis catalana, tras la celebraci&oacute;n el pasado 1 de octubre del refer&eacute;ndum independentista.
    </p><p class="article-text">
        El acusado incremento de la preocupaci&oacute;n social por la situaci&oacute;n de Catalunya ha sido uno de los resultados que m&aacute;s se han comentado. Algo que no es de extra&ntilde;ar, si tenemos en cuenta que el desaf&iacute;o independentista se ha convertido en un solo mes en la segunda preocupaci&oacute;n ciudadana, s&oacute;lo superada por el paro y desbancando al tercer puesto del ranking de problemas la inquietud que genera la corrupci&oacute;n y el fraude. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el crecimiento, respecto a la &uacute;ltima medici&oacute;n realizada en julio, en voto estimado de Ciudadanos frente al estancamiento, o&nbsp;ligera p&eacute;rdida,&nbsp;de los dos grandes partidos (PP y PSOE) y el&nbsp; considerable descenso de Podemos&nbsp; ha sido el segundo aspecto demosc&oacute;pico m&aacute;s destacado. Parece que la formaci&oacute;n de Albert Rivera es la &uacute;nica que ha rentabilizado&nbsp;su posici&oacute;n y estrategia pol&iacute;tica sobre Catalunya. 
    </p><p class="article-text">
        En Piedras de Papel hemos querido complementar este an&aacute;lisis preliminar, comentando otros aspectos de este bar&oacute;metro que nos parecen destacables: 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Catalunya como problema a derecha e izquierda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes titulares de este bar&oacute;metro ha sido el notable aumento de la preocupaci&oacute;n por Catalunya. La independencia de Catalunya ya es el segundo problema para los espa&ntilde;oles. &iquest;Pero qui&eacute;nes son los que est&aacute;n preocupados por Catalunya? &iquest;Es un problema exclusivamente para la derecha espa&ntilde;ola?
    </p><p class="article-text">
        En el siguiente gr&aacute;fico mostramos el porcentaje de gente que sit&uacute;a a Catalunya entre uno&nbsp;de los tres mayores problemas de Espa&ntilde;a seg&uacute;n su ideolog&iacute;a declarada y el partido al que votaron en las elecciones de junio del a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Porcentaje de gente que sit&uacute;a a Catalunya entre uno&nbsp;de los tres mayores problemas de Espa&ntilde;a seg&uacute;n su ideolog&iacute;a declarada
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66aa78eb-0949-4310-8f80-81a067869c6b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66aa78eb-0949-4310-8f80-81a067869c6b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66aa78eb-0949-4310-8f80-81a067869c6b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66aa78eb-0949-4310-8f80-81a067869c6b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66aa78eb-0949-4310-8f80-81a067869c6b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66aa78eb-0949-4310-8f80-81a067869c6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/66aa78eb-0949-4310-8f80-81a067869c6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Fuente: Bar&oacute;metros pol&iacute;ticos del CIS.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Porcentaje de gente que sit&uacute;a a Catalunya entre uno&nbsp;de los tres mayores problemas de Espa&ntilde;a seg&uacute;n el partido al que votaron en las elecciones de junio 2016
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8541056b-41ac-4271-8501-cb67138bb5c8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8541056b-41ac-4271-8501-cb67138bb5c8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8541056b-41ac-4271-8501-cb67138bb5c8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8541056b-41ac-4271-8501-cb67138bb5c8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8541056b-41ac-4271-8501-cb67138bb5c8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8541056b-41ac-4271-8501-cb67138bb5c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8541056b-41ac-4271-8501-cb67138bb5c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Fuente: Bar&oacute;metros pol&iacute;ticos del CIS.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Probablemente la conclusi&oacute;n m&aacute;s clara es que la preocupaci&oacute;n por Catalunya se extiende por todo el espectro pol&iacute;tico. Es cierto que el colectivo para el que esto supone un problema mayor es el centro-derecha espa&ntilde;ol, donde la cuota de preocupaci&oacute;n supera el 40%. Pero el riesgo de independencia de Catalunya tambi&eacute;n es mencionado como uno de los problemas del pa&iacute;s en el centro-izquierda y la izquierda espa&ntilde;ola en un porcentaje entre el 25 y el 30%.
    </p><p class="article-text">
        Si miramos por partidos, el panorama es bastante coherente con el que acabamos de comprobar. Los ciudadanos que votaron a PP y Cs en junio de 2016 son los m&aacute;s preocupados por Catalunya. Pero la preocupaci&oacute;n dentro de los votantes de PSOE y de Unidos Podemos con sus confluencias tambi&eacute;n es alta, superando el 28% para los primeros y el 24% de los votantes de los segundos.
    </p><p class="article-text">
        Ayer se afirmaba muy tajantemente desde la mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n que esta alta preocupaci&oacute;n por Catalunya que desborda a la derecha espa&ntilde;ola y afecta tanto al centro como a la izquierda pod&iacute;a estar detr&aacute;s de la ca&iacute;da de Podemos en intenci&oacute;n de voto (cuya estrategia se ha podido ver como connivente con el independentismo) y del ascenso de Ciudadanos, que ha mostrado una posici&oacute;n firme en este &aacute;mbito. El exponencial y s&uacute;bito incremento de la preocupaci&oacute;n por el asunto catal&aacute;n, adem&aacute;s de su transversalidad, podr&iacute;a apuntar que esta hip&oacute;tesis es cierta, pero solo podremos validarla cuando contemos con los microdatos del CIS y observemos si aquellos que abandonan Podemos y aquellos que ahora se decantan por Ciudadanos &nbsp;son ciudadanos que tienen a Catalunya en el centro de sus preocupaciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; la cuesti&oacute;n catalana alterando el equilibrio entre bloques izquierda-derecha en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, esta es una pregunta dif&iacute;cil de responder con los datos de un &uacute;nico bar&oacute;metro. Las consecuencias pol&iacute;ticas y electorales de la crisis catalana no se acabaron en el &uacute;ltimo d&iacute;a del trabajo de campo de esta encuesta y sobre todo, depender&aacute;n de cu&aacute;nto dure y c&oacute;mo de polarizado sea el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Si comparamos con el &uacute;ltimo bar&oacute;metro pol&iacute;tico del CIS, hay una lev&iacute;simo, estad&iacute;sticamente insignificante, desplazamiento hacia la derecha de la ideolog&iacute;a del electorado (del 4,58 al 4,75), que no podemos descartar que se deba al error muestral. Si indagamos en qu&eacute; tipo de electores son los que han movido esa media, parece que son los votantes del PSOE los que m&aacute;s se &ldquo;derechizan&rdquo; (estaban en el 3,6 y ahora est&aacute;n en el 3,94). &iquest;Es posible que algunos de estos electores cambien hacia partidos a la derecha, alterando el relativo equilibrio entre bloques que ha caracterizado la distribuci&oacute;n de preferencias electorales de los espa&ntilde;oles?
    </p><p class="article-text">
        No parece que as&iacute; sea: seg&uacute;n el CIS, el PSOE de hecho recibe m&aacute;s transferencias de exvotantes de Ciudadanos que al rev&eacute;s. La probabilidad de que los votantes de los partidos de izquierda voten a Ciudadanos y al PP no es mayor ahora que en Junio, y las mayores transferencias que este bar&oacute;metro detecta entre partidos (un 10,4% de votantes del PP que ahora dicen que votar&iacute;an a Ciudadanos, y un 7% de votantes de Unidos-Podemos que ahora votar&iacute;an al PSOE) son intra-bloques. Es cierto que la intenci&oacute;n de voto conjunta de los dos partidos m&aacute;s a la derecha aumenta respecto a la de los dos partidos m&aacute;s a la izquierda, pero en buena medida esto es porque los votantes de estos &uacute;ltimos se muestran ahora m&aacute;s indecisos sobre el sentido de su voto.
    </p><p class="article-text">
        No es del todo descartable que esta indecisi&oacute;n se acabe traduciendo en fugas hacia el otro &ldquo;bloque&rdquo; en el futuro, pero hay un elemento que deber&iacute;a limitar este proceso: los ciudadanos perciben a los partidos cada vez m&aacute;s distanciados en el eje ideol&oacute;gico, como muestra el gr&aacute;fico. En ning&uacute;n bar&oacute;metro previo Ciudadanos hab&iacute;a sido ubicado tan a la derecha, y en ning&uacute;n bar&oacute;metro previo Podemos hab&iacute;a sido ubicado m&aacute;s a la izquierda. Por su parte, el PSOE s&iacute; parece derechizarse ligeramente, en l&iacute;nea con sus votantes, compensando parte de la izquierdizaci&oacute;n percibida tras su &uacute;ltimo cambio de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Ideolog&iacute;a media percibida de cada partido, desde 2015 hasta la actualidad. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3599d332-40c1-4e35-a82c-b76cddab1567_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3599d332-40c1-4e35-a82c-b76cddab1567_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3599d332-40c1-4e35-a82c-b76cddab1567_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3599d332-40c1-4e35-a82c-b76cddab1567_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3599d332-40c1-4e35-a82c-b76cddab1567_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3599d332-40c1-4e35-a82c-b76cddab1567_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3599d332-40c1-4e35-a82c-b76cddab1567_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Fuente: Bar&oacute;metros pol&iacute;ticos del CIS.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha influido el conflicto catal&aacute;n en la percepci&oacute;n que tienen los ciudadanos de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos demosc&oacute;picos, una de las caracter&iacute;sticas de esta legislatura que comenz&oacute; hace un a&ntilde;o es el mayor pesimismo que muestran los ciudadanos hacia la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, que ante la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. As&iacute; lo han reflejado, mes tras mes, los bar&oacute;metros realizados por el CIS.
    </p><p class="article-text">
        Un mes antes de que estallara la crisis catalana, con la celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum del 1 de octubre, un 70,5% de los ciudadanos calificaban como mala o muy mala la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, mientras el porcentaje de los que valoraban negativamente la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a se reduc&iacute;a al 51,6%.
    </p><p class="article-text">
        Era de esperar que, a lo largo de octubre, con la escalada de tensi&oacute;n institucional en las relaciones entre Catalunya y Espa&ntilde;a como tel&oacute;n de fondo, empeorara la percepci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica. Y el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS as&iacute; lo confirma, pues ha crecido en m&aacute;s de 6 puntos porcentuales la cifra de ciudadanos que valoran negativamente la situaci&oacute;n pol&iacute;tica. De hecho, con un porcentaje que llega casi al 77%, nos encontramos en el momento en el que hay m&aacute;s insatisfechos con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el empeoramiento de la valoraci&oacute;n pol&iacute;tica no ha tenido un efecto arrastre en la percepci&oacute;n que tienen los ciudadanos de la econom&iacute;a. Pese a la gran repercusi&oacute;n que han tenido las noticias sobre los efectos negativos que puede tener el desaf&iacute;o independentista en el crecimiento econ&oacute;mico del conjunto del pa&iacute;s, no parece que, de momento, los ciudadanos sientan un mayor nivel de preocupaci&oacute;n por este tema. Al contrario, no s&oacute;lo no ha empeorado la percepci&oacute;n econ&oacute;mica en el &uacute;ltimo mes, sino que ha mejorado ligeramente. Concretamente, el porcentaje de los que califican como mala o muy mala la situaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola ha pasado de ser casi 52% en septiembre a algo menos del 49% en octubre. Es la cifra m&aacute;s baja de la legislatura.
    </p><p class="article-text">
        La diferente evoluci&oacute;n que han seguido, respectivamente, los indicadores de valoraci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, hace que el saldo entre la percepci&oacute;n negativa de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica se haya agrandado hasta casi los 30 puntos porcentuales. Ya no es la econom&iacute;a, sino la pol&iacute;tica el centro de preocupaci&oacute;n de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1.</strong> <strong>Porcentaje de ciudadanos que valoran de forma negativa (Mala+Muy Mala) la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8d0937e-de1b-4652-ab37-0175bcbac4b2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8d0937e-de1b-4652-ab37-0175bcbac4b2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8d0937e-de1b-4652-ab37-0175bcbac4b2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8d0937e-de1b-4652-ab37-0175bcbac4b2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8d0937e-de1b-4652-ab37-0175bcbac4b2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8d0937e-de1b-4652-ab37-0175bcbac4b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f8d0937e-de1b-4652-ab37-0175bcbac4b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Fuente: Serie CIS (noviembre 2016-octubre 2017)
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, José Fernández-Albertos, Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/barometro-cis-cataluna_132_3079447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Nov 2017 20:05:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tres miradas al barómetro del CIS sobre Catalunya]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Elecciones Cataluña 2017,Encuesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encuestas en la montaña rusa: cinco motivos para ser prudentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/encuestas-montana-rusa-motivos-prudentes_132_3081941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El escenario en que se celebrarán las elecciones catalanas del 21D es excepcional. Discutimos cinco motivos por los que en este contexto es particularmente complicado hacer estimaciones de resultados a partir de datos de encuesta.</p></div><p class="article-text">
        Ante la inminencia de las elecciones catalanas convocadas para el pr&oacute;ximo 21 de diciembre, se nos viene encima una nueva avalancha de estudios demosc&oacute;picos que aspiran a orientarnos sobre lo que ocurrir&aacute; en dicha contienda. En este blog solemos defender el trabajo de los responsables de estos estudios, y queremos ahora llamar la atenci&oacute;n sobre lo dif&iacute;cil que lo tienen esta vez, en especial cuando se eval&uacute;a la calidad de su trabajo de forma estrecha e injusta por cu&aacute;nto sus predicciones se acercan del resultado final de la votaci&oacute;n. En este contexto actual, predecir el resultado de las elecciones al Parlament es particularmente dif&iacute;cil, por los siguientes motivos. Seamos por tanto prudentes a la hora de leer e interpretar las estimaciones que veremos en las pr&oacute;ximas semanas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Escenario cambiante plagado de &ldquo;eventos&rdquo; con capacidad de alterar las preferencias pol&iacute;ticas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimos d&iacute;as han sucedido muchas cosas con capacidad de modificar el sentido del voto de muchos votantes, y en m&uacute;ltiples direcciones: la votaci&oacute;n del 1 de octubre y la actuaci&oacute;n policial, la decisi&oacute;n de centenares de empresas de sacar su sede social de Catalu&ntilde;a y las noticias sobre el deterioro del clima econ&oacute;mico, la declaraci&oacute;n de independencia del Parlament, el recurso al art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n para destituir al gobierno de la Generalitat, la salida a B&eacute;lgica de medio gobierno y el encarcelamiento del resto&hellip; Y no es en absoluto descartable que en las pr&oacute;ximas semanas ocurran sucesos de similar magnitud. Es cierto que la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica hace poco permeables a los individuos a la llegada de nueva informaci&oacute;n, pero si hay cosas que pueden cambiar las preferencias en las semanas antes de unos comicios, las que estamos viendo en Catalu&ntilde;a est&aacute;n entre ellas. No ser&iacute;a extra&ntilde;o que una consecuencia de esta monta&ntilde;a rusa de noticias sea que las fotos que vayan ofreciendo las encuestas en las semanas previas a la votaci&oacute;n no sean exactamente iguales a la que nos encontraremos el 21 de diciembre. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Incertidumbre sobre el patr&oacute;n de respuesta de los entrevistados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para saber la distribuci&oacute;n de preferencias en una poblaci&oacute;n a partir de una muestra (esto es en esencia a lo que aspira una encuesta), lo ideal ser&iacute;a que esta muestra haya sido seleccionada al azar y que se pudiera obligar a responder a todos los individuos que han sido seleccionados. Por motivos obvios, esto no es posible. Mucha gente no est&aacute; localizable, o no quiere responder a las encuestas, mientras que hay otros que est&aacute;n deseando dar su opini&oacute;n. Para corregir los sesgos que estos problemas generan, las empresas demosc&oacute;picas hacen muestreos &ldquo;estratificados&rdquo;, que b&aacute;sicamente quiere decir que se aseguran de que en la muestra final haya una proporci&oacute;n de j&oacute;venes, viejos, mujeres, hombres, residentes en ciudades, pueblos, etc. similar a la existente en la poblaci&oacute;n general. Eso limita, pero no corrige del todo el problema de que unos individuos responden a las encuestas m&aacute;s que otros. As&iacute;, por ejemplo, sabemos que en Catalu&ntilde;a las encuestas tienden a encontrar muchos menos votantes de PP y de Ciudadanos que los realmente existentes, porque esta gente es menos proclive a responder a los entrevistadores, o porque ocultan su preferencia.
    </p><p class="article-text">
        Si los patrones de no respuesta son conocidos y predecibles, es posible corregir los datos brutos que nos ofrece el sondeo para que se acerquen al resultado final (la denostada pero necesaria &ldquo;cocina&rdquo;). Sin embargo, es posible que estos patrones de &ldquo;no respuesta&rdquo; est&eacute;n ahora cambiando. Si las ganas de responder o de guardar silencio no est&aacute;n ahora igual de distribuidas que en el pasado (porque ahora hay votantes que son reacios a mostrar su preferencia y antes no lo eran, o al rev&eacute;s) estas correcciones basadas en los sesgos del pasado pueden jugar una mala pasada a las estimaciones de voto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. La oferta partidista es incierta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quedan apenas horas para que los partidos formalicen sus candidaturas, y ni el electorado ni los encuestadores saben todav&iacute;a detalles fundamentales de c&oacute;mo ser&aacute; la competici&oacute;n electoral el 21D: no se sabe si los soberanistas competir&aacute;n en una lista unitaria o no, si la CUP participar&aacute; en ella, qui&eacute;nes encabezar&aacute;n estas listas&hellip; Sin saber c&oacute;mo son las papeletas con las que se enfrentar&aacute;n los votantes, tratar de saber c&oacute;mo se comportar&aacute;n ante ellas es, para los encuestadores, un deporte de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. La incertidumbre de la participaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En principio, la espiral de polarizaci&oacute;n en la que estamos instalados deber&iacute;a estar asociada a niveles de participaci&oacute;n altos. Pero en las &uacute;ltimas elecciones de 2015 ya vot&oacute; el 75% del censo, una movilizaci&oacute;n hist&oacute;rica para unas elecciones al Parlament. &iquest;Queda margen para ir mucho m&aacute;s all&aacute; de esa cifra? Algunos apuntan a una participaci&oacute;n a&uacute;n mayor, a la luz de la activaci&oacute;n pol&iacute;tica de un electorado no independentista en los &uacute;ltimos meses. Otro elemento de incertidumbre es la at&iacute;pica fecha que se ha elegido para los comicios, un jueves. Aunque la mayor&iacute;a de las votaciones &ldquo;fundacionales&rdquo; de nuestro sistema pol&iacute;tico fueron en d&iacute;as laborables (las primeras elecciones democr&aacute;ticas en 1977, el refer&eacute;ndum de la Constituci&oacute;n, o la victoria socialista de 1982), llevamos tres d&eacute;cadas acostumbrados a votar en domingo. En principio, aunque en Espa&ntilde;a las elecciones que se celebraron en d&iacute;a laboral tuvieron tasas de participaci&oacute;n muy altas, seguramente por el momento hist&oacute;rico en que tuvieron lugar, votar en d&iacute;a laboral deber&iacute;a deprimir la participaci&oacute;n. M&aacute;s relevante quiz&aacute; es el hecho de que esa depresi&oacute;n podr&iacute;a ser asim&eacute;trica, afectando solo a determinados grupos de poblaci&oacute;n, lo que tendr&iacute;a consecuencias para el resultado final. Pero tambi&eacute;n puede ser que la polarizaci&oacute;n y las ganas de votar de todo el electorado hagan que no observemos ninguno de estos efectos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. &iquest;Una &ldquo;falsa&rdquo; sensaci&oacute;n de estabilidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas que empiezan a publicarse estos d&iacute;as dibujan un escenario de relativa estabilidad: el independentismo estar&iacute;a alrededor de la mayor&iacute;a absoluta que tiene ahora, y el resto de fuerzas no independentistas mantendr&iacute;a m&aacute;s o menos su nivel de apoyos actual. Quiz&aacute; acabe siendo ese el resultado, pero creo que convendr&iacute;a ser prudentes, incluso si la gran mayor&iacute;a de las estimaciones acaban apuntando en esa direcci&oacute;n. En primer lugar, porque la combinaci&oacute;n de uno de los ingredientes b&aacute;sicos de las &ldquo;cocinas&rdquo; (el uso del recuerdo de voto para ponderar el peso de los encuestados de cada partido en la muestra) con la posibilidad de que en el escenario actual a los entrevistados les cueste especialmente reconocer haber cambiado de opci&oacute;n pol&iacute;tica respecto a 2015 podr&iacute;a, de forma autom&aacute;tica, hacer que las predicciones fueran en exceso parecidas a los resultados del pasado, incluso en presencia de cambios de preferencias en el electorado. Y segundo, porque sabemos que a las casas de encuestas les cuesta desviarse mucho de las predicciones de los dem&aacute;s, y este efecto &ldquo;gregario&rdquo; es razonable que se vea magnificado en un escenario tan complejo e impredecible como este.    
    </p><p class="article-text">
        Estamos en definitiva ante unas elecciones excepcionales, en las que hacer estimaciones sobre su resultado es particularmente complicado. Las encuestas seguir&aacute;n siendo las que nos den las mejores pistas sobre c&oacute;mo ser&aacute; la composici&oacute;n del nuevo Parlament, pero si el 21D nos llevamos alguna sorpresa, los responsables de estas encuestas tendr&aacute;n algunas buenas excusas con las que defenderse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/encuestas-montana-rusa-motivos-prudentes_132_3081941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Nov 2017 01:06:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Encuestas en la montaña rusa: cinco motivos para ser prudentes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La hora de los valientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-valientes-catalunya_129_3146458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96923963-2edc-4f05-bb77-85c256ccacf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hora de los valientes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo épico puede ser atrincherarse y reprimir. Lo valiente es pensar a medio plazo y crear espacios para canalizar la crisis con inteligencia y asegurar la convivencia</p></div><p class="article-text">
        Vivimos tiempos convulsos, tiempos que han desatado una polarizaci&oacute;n en las acciones y una inflaci&oacute;n ret&oacute;rica sin precedentes. Los ejemplos abundan y no es nuestra intenci&oacute;n amonestar a nadie. Nuestro objetivo es otro, pensar una posible salida al aparente bloqueo al que la gesti&oacute;n del pre y post 1-O nos ha tra&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro an&aacute;lisis y nuestra recomendaci&oacute;n parten de varias premisas. La primera es que estamos ante un problema pol&iacute;tico de primer orden que, m&aacute;s all&aacute; de lo que ocurra en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, no se resuelve simplemente con la invocaci&oacute;n a la legalidad. Creemos que esa falta de audacia en la b&uacute;squeda de soluciones pol&iacute;ticas a demandas pol&iacute;ticas es una parte de lo que nos ha llevado a la espiral de polarizaci&oacute;n actual que nos preocupa a todos.
    </p><p class="article-text">
        Un problema pol&iacute;tico significa que los actores, a un lado y otro, representan posiciones amparadas en un amplio apoyo popular, y sin cuyo respaldo la gobernanza democr&aacute;tica del territorio se hace dif&iacute;cil. Y significa tambi&eacute;n que los actores tienen objetivos que no son necesariamente el bien com&uacute;n y limitaciones, normalmente de corte electoral, a su margen de actuaci&oacute;n. Es tambi&eacute;n la miop&iacute;a que se deriva de prestar demasiada atenci&oacute;n a objetivos electorales a corto plazo por parte de todos lo que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El contexto en que nos encontramos es conocido. Llegamos al 1-O tras un importante realineamiento del sistema de partidos provocado en buena medida porque el catalanismo moderado ha visto c&oacute;mo sus demandas de autogobierno han sido sistem&aacute;ticamente desatendidas, fruto del inmovilismo del partido en el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que hoy tenemos un gobierno catal&aacute;n abiertamente independentista, y sostenido por una mayor&iacute;a parlamentaria que incluye a la CUP, a&uacute;n m&aacute;s decididamente independentista. En este contexto nace la supuesta nueva legalidad catalana representada por la llamada &ldquo;ley de transitoriedad&rdquo;, nacida de una sesi&oacute;n parlamentaria de dif&iacute;cil defensa y la convocatoria de un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n suspendido por el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Amparados por el stock de capital pol&iacute;tico ganado por el soberanismo gracias al rechazo a la actuaci&oacute;n policial del d&iacute;a 1-O y las previsiones de la ley del refer&eacute;ndum aprobada en la misma sesi&oacute;n parlamentaria, sectores del soberanismo abogan por declarar unilateralmente la independencia (DUI), lo que provocar&iacute;a, a la luz de las reacciones vistas estos d&iacute;as, una intervenci&oacute;n que incluir&iacute;a seguramente la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155. Frenar esa DUI ser&iacute;a el primer paso en una desescalada que nos llevar&iacute;a a un precipicio de muy inciertas consecuencias para todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Romper esta din&aacute;mica es dif&iacute;cil, en parte porque los dos actores principales son indispensables de cara al futuro. Por un lado, no se vislumbra mayor&iacute;a de gobierno posible en Catalu&ntilde;a que no pase por el PdeCat y Esquerra. Y no hay reforma institucional o constitucional de calado que no necesite de la aprobaci&oacute;n del PP y el PSOE. Resolver la tensi&oacute;n entre dos fuerzas con poder de veto requiere que las dos partes reciban garant&iacute;as de que los pasos acordados para una salida de la crisis se cumplir&aacute;n, reduciendo el riesgo de que se desv&iacute;en del acuerdo y que una de las partes acabe incurriendo en costes inasumibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la dificultad de establecer esas garant&iacute;as en la situaci&oacute;n actual la que explica la sensaci&oacute;n de callej&oacute;n sin salida en la que estamos. La reacci&oacute;n natural para muchos es la desaz&oacute;n o el sectarismo. El instinto natural es arregostarse en zonas discursivas c&oacute;modas, y defender a capa y espada los c&oacute;modos silogismos que legitiman a cada uno. Algunas &eacute;lites lo saben y lo explotan. Otras lo ven con preocupaci&oacute;n y escepticismo, tanto en Barcelona como en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Con ellas en mente, creemos que lo valiente es dar un paso atr&aacute;s y reflexionar acerca de la gravedad de la situaci&oacute;n y de las posibles estrategias, aunque cueste unos cuantos sofiones de los nuestros y la etiqueta de colaboracionista o traidor. Quien crea que podemos manejar la escalada porque nos acabar&aacute; llevando a nuestro puerto preferido, que lo piense dos veces. Los barcos a la deriva suelen acabar en los acantilados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto implica adoptar y defender acciones costosas tanto en Barcelona como en Madrid. Primero, pregunt&eacute;monos si existe un espacio com&uacute;n que permita desatascar esta situaci&oacute;n y caminar hacia una soluci&oacute;n m&iacute;nimamente estable. Creemos que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha ocurrido en todo este tiempo ha mostrado que la demanda de reconocimiento, de mejor y m&aacute;s autogobierno es genuina, es permanente, y no desaparecer&aacute; a menos que se responda con halago al menos a algunos de los que ahora la expresan. Tambi&eacute;n es evidente que la sociedad catalana no es un&iacute;voca, que hay independentistas, federalistas, y satisfechos con el <em>statu quo,</em> y, creemos, que en alg&uacute;n momento tendr&aacute;n que poderse expresar con garant&iacute;as sobre su futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para llegar a eso hay que evitar la escalada. A pesar del &eacute;xito de la movilizaci&oacute;n soberanista, la substancia de su resultado ni es homologable ni da para legitimar una independencia. El gobierno catal&aacute;n se enfrenta a un dilema: si se proclama la DUI, se enfrenta a una m&aacute;s que segura espiral represiva, a p&eacute;rdidas de apoyo internacional, a importantes p&eacute;rdidas econ&oacute;micas, a un retroceso en el poder institucional logrado durante la autonom&iacute;a, y a un largo per&iacute;odo de inestabilidad en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Algunos apuestan a que la respuesta de Espa&ntilde;a ser&aacute; tan brutal que se generar&aacute; una inestabilidad de tal magnitud que, con el tiempo, la crisis pol&iacute;tica incontrolable degenerar&aacute; de alguna forma en algo parecido a la independencia. Pero nada garantiza la tierra prometida al final del valle de l&aacute;grimas. Y si no la proclama, en ausencia de garant&iacute;as del gobierno central, podr&iacute;a enfrentarse a un escenario de represi&oacute;n parecido (aunque con una posici&oacute;n m&aacute;s legitimada internacionalmente), y a previsibles divisiones internas dentro del bloque soberanista, que se ha mostrado enormemente cohesionado hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        La clave es que, bajo ciertas circunstancias, podr&iacute;a ser en inter&eacute;s del Govern posponer la DUI a cambio de una respuesta institucional por parte del Estado que le permitiese salvar la cara en Catalu&ntilde;a. A su vez, esa respuesta requerir&iacute;a la participaci&oacute;n de los grandes partidos nacionales y habr&iacute;a de pensarse y discutirse bien en el marco de una comisi&oacute;n ad hoc con representantes de los dos gobiernos y las fuerzas parlamentarias. A d&iacute;a de hoy, creemos que simplemente el anuncio de la disponibilidad a establecer esa comisi&oacute;n y la especificaci&oacute;n de un orden del d&iacute;a claro ser&iacute;an suficientes para desactivar una DUI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La comisi&oacute;n a continuaci&oacute;n deber&aacute; trabajar los siguientes puntos: (1) apertura de negociaci&oacute;n en el &aacute;mbito constitucional sobre el encaje de Catalu&ntilde;a en Espa&ntilde;a, (2) activaci&oacute;n de los mecanismos constitucionales para la celebraci&oacute;n de alg&uacute;n tipo de consulta en Catalu&ntilde;a; (3) naturaleza del procedimiento y secuencia de reformas y votaciones; y (4) acuerdo sobre la reacci&oacute;n de las partes una vez conocido el resultado <em>(losers&rsquo; consent)</em>. Creemos que desde el convencimiento del abismo a las dos partes al que nos conduce la ausencia de acuerdos, un nuevo arreglo deber&iacute;a ser posible, y ganable, en ese marco.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No somos ilusos, somos conscientes de lo dif&iacute;cil que es alcanzar hoy un acuerdo as&iacute;. Pero los riesgos del no acuerdo son enormes, para todos. Existen evidentemente herramientas legales para restaurar el orden constitucional en Catalu&ntilde;a ante un intento de independencia, pero ser&aacute; insuficiente para gobernar democr&aacute;ticamente un territorio desde el centro con la correlaci&oacute;n de fuerzas que nos ha dejado este conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Sin volver a ganar la legitimidad de una mayor&iacute;a de los catalanes, haya refer&eacute;ndum o no, habr&aacute; inestabilidad, se agrandar&aacute;n las brechas en la sociedad catalana, nos acabar&aacute; afectando a todos, y si se sostiene en el tiempo, tendr&aacute; desenlaces imprevisibles. Sin nadie quererlo, podemos acabar con un Ulster en el Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es este un escenario deseable? Confiamos en que haya actores con capacidad de parar esto. Los costes para la convivencia, para los catalanes, para la imagen de Espa&ntilde;a, para nuestra econom&iacute;a ser&iacute;a incalculable. Y esto no deber&iacute;a discriminar ideolog&iacute;as. Ser&iacute;a adem&aacute;s una oportunidad para los federalistas, con capacidad de mejorar Espa&ntilde;a y de acomodar las demandas razonables de Catalu&ntilde;a, con el reconocimiento simb&oacute;lico y las garant&iacute;as institucionales al autogobierno necesarias. Creemos que si la decisi&oacute;n es entre independencia y <em>statu quo</em>, la independencia puede ganar. Pero si la decisi&oacute;n es entre la independencia y un contrato federal con garant&iacute;as, la independencia no ser&iacute;a la opci&oacute;n elegida por la mayor&iacute;a de los votantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo valiente para todos es trabajar para abrir la v&iacute;a del di&aacute;logo y apartarse de manera valiente del inmovilismo. Es hora de cambiar el registro. Lo valiente es reconocer que no estamos luchando contra ISIS, sino tratando canalizar una demanda democr&aacute;tica de la ciudadan&iacute;a catalana. Lo &eacute;pico puede ser atrincherarse y reprimir. Lo valiente es pensar a medio plazo y crear espacios para canalizar la crisis con inteligencia y asegurar la estabilidad y la convivencia futura. Por el bien de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Beramendi, José Fernández-Albertos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-valientes-catalunya_129_3146458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2017 18:15:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/96923963-2edc-4f05-bb77-85c256ccacf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="182761" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/96923963-2edc-4f05-bb77-85c256ccacf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="182761" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La hora de los valientes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/96923963-2edc-4f05-bb77-85c256ccacf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
