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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ferran Martínez i Coma]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ferran_martinez_i_coma/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ferran Martínez i Coma]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Libertad académica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libertad-academica_132_12816419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/465a9d16-589d-429d-8466-a09970054667_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertad académica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El populismo en el poder reduce la libertad académica incluso en democracias sólidas. Un estudio lo demuestra y el caso del CIDE en México ejemplifica cómo la injerencia política y los recortes pueden desmantelar instituciones clave para la vida democrática.</p></div><p class="article-text">
        Al terminar el doctorado hace ya 20 a&ntilde;os, mi primera oferta laboral universitaria se plante&oacute; en forma de una sustituci&oacute;n por un a&ntilde;o dando tres cursos a raz&oacute;n de 300 euros brutos mensuales en una universidad p&uacute;blica. Declin&eacute;. Afortunadamente encontr&eacute; empleo en el ayuntamiento de Barcelona. En 2007 sali&oacute; a concurso una plaza en el Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas, en M&eacute;xico, conocido como CIDE, y de financiaci&oacute;n p&uacute;blica. Postul&eacute; a dicha posici&oacute;n y despu&eacute;s de un proceso abierto y competitivo, consegu&iacute; dicha posici&oacute;n. Estuve en la ciudad de M&eacute;xico hasta principios del 2010 cuando por razones personales regres&eacute; a Barcelona. En el CIDE coincid&iacute; con colegas brillantes: unos eran polit&oacute;logos, otras economistas; hab&iacute;a historiadores excepcionales y grandes juristas. De todos y todas se aprend&iacute;a. Mucho. Las estudiantes eran trabajadoras y muchas de ellas muy brillantes. 
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota personal viene a cuento de que el CIDE, igual que otras instituciones acad&eacute;micas como Bo&#287;azi&ccedil;i en Turqu&iacute;a, la Central European University -hoy en Viena, pero originalmente en Budapest- o como muchas universidades en Estados Unidos -donde en abril de este mismo a&ntilde;o, varios de sus rectores firmaron una carta en la que se denunciaba la &ldquo;intervenci&oacute;n gubernamental sin precedentes y la injerencia pol&iacute;tica&rdquo; que est&aacute; experimentando la educaci&oacute;n superior- est&aacute;n sufriendo ataques que erosionan la libertad acad&eacute;mica y, por ende, a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://doi.org/10.1017/S1537592725102077" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">En un art&iacute;culo muy reciente</a>, los profesores <a href="https://politics.wfu.edu/faculty-and-staff/victor-hernandez-huerta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Hern&aacute;ndez-Huerta</a> y <a href="https://mobilizingideas.wordpress.com/maria-inclan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Incl&aacute;n</a> analizan c&oacute;mo los gobiernos con l&iacute;deres populistas est&aacute;n deteriorando la libertad acad&eacute;mica, incluido en pa&iacute;ses que siguen siendo democracias liberales o electorales. Antes de explicar por qu&eacute; es importante la investigaci&oacute;n, sigamos las definiciones que utilizan los profesores Hern&aacute;ndez-Huerta e Incl&aacute;n en su art&iacute;culo para cada uno de los t&eacute;rminos. Respecto a libertad acad&eacute;mica entendemos la posibilidad de investigar, ense&ntilde;ar, debatir y publicar sin sufrir represalias ni sanciones exceptuando, obviamente, casos de faltas &eacute;ticas graves. La libertad acad&eacute;mica es importante porque permite que las universidades sean espacios de investigaci&oacute;n en el que se cuestiona, se investiga, se contrastan ideas y tambi&eacute;n se critica al poder -ampliamente definido- sin miedo. Y el miedo, l&oacute;gicamente, est&aacute; presente si las actividades de las investigadoras tienen consecuencias personales para ellas en forma de p&eacute;rdida de empleo y/o, en el peor de los casos, represi&oacute;n. <a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> 
    </p><p class="article-text">
        Los populistas entienden las universidades como elitistas puesto que, al menos las p&uacute;blicas (y muchas privadas), exigen procesos de selecci&oacute;n (en algunos casos extremadamente competitivos); usualmente se requiere de ciertas credenciales para ejercer la profesi&oacute;n que provienen de estudios avanzados como un doctorado. Las universidades tambi&eacute;n son pluralistas: hay diversidad de ideas; se protege el debate razonado y la cr&iacute;tica (por cierto, cuando actos de partidos pol&iacute;ticos que no nos gustan son vandalizados, mala se&ntilde;al). 
    </p><p class="article-text">
        Para un l&iacute;der populista, que quiere presentarse como la &uacute;nica voz aut&eacute;ntica del pueblo y simplificar la pol&iacute;tica como una lucha entre &ldquo;buenos&rdquo; y &ldquo;malos&rdquo;, estos espacios de cr&iacute;tica y matiz como las universidades son inc&oacute;modos. Cuando las pol&iacute;ticas de los populistas se cuestionan con datos, estudios y expertos, su tolerancia al disenso y la disidencia disminuye, y la academia se convierte en un blanco natural. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que considerar que muchos populistas gobiernan bas&aacute;ndose en una conexi&oacute;n carism&aacute;tica y directa con &ldquo;la gente&rdquo;, m&aacute;s emocional que racional. Cuando su desempe&ntilde;o real, cotidiano, pr&aacute;ctico, no cuadra con su relato de &eacute;xito, tienen incentivos para controlar el discurso p&uacute;blico: atacar a periodistas, organizaciones civiles&hellip; y, por supuesto, tambi&eacute;n a universidades que producen informaci&oacute;n independiente.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo escrito anteriormente Hern&aacute;ndez-Huerta e Incl&aacute;n lo fundamentan en un estudio con datos para 59 democracias electorales y liberales entre 2000 y 2021 en el que se combinan la base &lsquo;<a href="https://research.ceu.edu/en/datasets/global-populism-database/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Populism Database</a>&rsquo; y los indicadores del proyecto de investigaci&oacute;n <a href="https://www.v-dem.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Varieties of Democracy</a> (todos los datos est&aacute;n en abierto). Su an&aacute;lisis se basa en modelos estad&iacute;sticos mostrando que 1) a mayor nivel de discurso populista del l&iacute;der, menor es la libertad acad&eacute;mica; 2) dicha relaci&oacute;n negativa se mantiene incluso teniendo en cuenta en los modelos estad&iacute;sticos variables como el nivel de democracia, salvaguardas constitucionales, la independencia judicial y legislativa, la polarizaci&oacute;n social y variables econ&oacute;micas. Dicho de otro modo, incluso dentro de democracias con instituciones relativamente fuertes, el populismo en el poder erosiona la libertad acad&eacute;mica. Los efectos son significativos en contextos donde la libertad acad&eacute;mica suele ser muy estable. Una ilustraci&oacute;n: el paso de l&iacute;deres &ldquo;poco populistas&rdquo; a &ldquo;muy populistas&rdquo; equivale a pasar de niveles de libertad acad&eacute;mica similares al Reino Unido (entre 2017 y 2018) a niveles parecidos a Serbia (2004-08) o Ecuador (2000 -05).
    </p><p class="article-text">
        Para ir m&aacute;s all&aacute; del estudio cuantitativo e ilustrar c&oacute;mo se producen estos procesos de erosi&oacute;n institucional, Hern&aacute;ndez-Huerta e Incl&aacute;n detallan el caso del CIDE bajo el gobierno del Presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (AMLO) quien, durante la pandemia afirm&oacute; -entre otras- que su mejor protecci&oacute;n contra el virus se lo otorgaba su honestidad y un par de im&aacute;genes religiosa que llevaba en su cartera, llegando a decir &ldquo;<a href="https://www.eluniversal.com.mx/nacion/cuando-amlo-mostro-el-detente-y-dijo-que-contra-el-covid-ayuda-mucho-no-mentir-y-no-robar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son mis guardaespaldas</a>&rdquo; contra el coronavirus. Seg&uacute;n los autores, AMLO combina un discurso fuertemente populista con una profunda desconfianza hacia el conocimiento experto. Ridiculiza la ciencia, minimiza la necesidad de evidencia en la toma de decisiones y presenta a los acad&eacute;micos como parte de una &eacute;lite neoliberal desconectada del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de CIDE, adem&aacute;s de ataques p&uacute;blicos en los discursos de AMLO con acusaciones de formar &ldquo;cuadros neoliberales&rdquo;, de estar al servicio de organismos internacionales y de haber sido c&oacute;mplice del &ldquo;saqueo&rdquo; del pa&iacute;s; tambi&eacute;n se rebaj&oacute; el presupuesto significativamente afectando a las becas, proyectos de investigaci&oacute;n adem&aacute;s del fideicomiso (en este caso no solo del CIDE sino tambi&eacute;n de otros organismos algunos dedicados a las v&iacute;ctimas de violencia criminal y machista, a defensores de derechos humanos, y se aplicaron cambios en la direcci&oacute;n, destituciones de autoridades cr&iacute;ticas, cierre de programas y unidades de investigaci&oacute;n -entre ellos el Laboratorio Nacional de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas y el Programa para el Estudio de la Violencia , con la consecuente salida de un porcentaje importante del personal acad&eacute;mico: el 40% del personal acad&eacute;mico dimiti&oacute; y las nuevas autoridades decidieron no seguir financiando a 17 investigadores postdoctorales. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia Sheinbaum, la Presidenta que gan&oacute; la elecci&oacute;n por un margen mayor que el de AMLO en 2018, proviene del mismo partido, MORENA. Tal vez por su convicci&oacute;n, formaci&oacute;n -Sheinbaum cuenta con un doctorado en ingenier&iacute;a- como por las se&ntilde;ales lanzadas hasta el momento, parece tener la intenci&oacute;n de reconstruir las relaciones con la comunidad acad&eacute;mica. Solo con el tiempo se podr&aacute;n juzgar sus acciones. De la misma forma que en un momento determinado decidimos dotarnos de bancos centrales independientes, tal vez se deban considerar acciones para proteger la autonom&iacute;a y blindar sus presupuestos. Como nos recuerdan V&iacute;ctor Hern&aacute;ndez-Huerta y Mar&iacute;a Incl&aacute;n, sin universidades libres, capaces de incomodar al poder, las democracias corren el riesgo de perder su alma. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Seguimos la definici&oacute;n de Cas Mudde sobre populismo: una ideolog&iacute;a &ldquo;fina&rdquo; que divide la sociedad entre un &ldquo;pueblo puro&rdquo; y una &ldquo;&eacute;lite corrupta&rdquo;; en esta perspectiva la pol&iacute;tica debe reflejar la &ldquo;voluntad general del pueblo&rdquo; (si bien es cierto que quien interpreta dicha voluntad suele ser el l&iacute;der populista en cuesti&oacute;n, seg&uacute;n conviene). Sus dos opuestos son el elitismo y el pluralismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libertad-academica_132_12816419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 05:03:04 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones estatales en Australia Meridional del 21 de marzo han marcado un punto de inflexión, con una victoria histórica para los laboristas, que aumentan sus escaños. A pesar de su escaso número de representantes, el partido populista de derechas One Nation se destaca al obtener un 22% de los votos, evidenciando que la derecha populista también llega a nuestras antípodas. Además, en estas elecciones, la situación se complica para los liberales, que enfrentan problemas internos y una creciente fragmentación.</p></div><p class="article-text">
        El pasado s&aacute;bado 21 de marzo se celebraron elecciones estatales en Australia Meridional, o del Sur (SA por sus siglas en ingl&eacute;s). En circunstancias normales, no escribir&iacute;a sobre unas elecciones estatales de un estado que casi duplica la extensi&oacute;n de Espa&ntilde;a, pero en el que viven, aproximadamente, 2 millones de personas, la gran mayor&iacute;a en los alrededores de Adelaida, su capital.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, esta vez es diferente. Primero, los resultados. A falta de finalizar el recuento -sobre esto, m&aacute;s abajo-, los laboristas han conseguido una victoria hist&oacute;rica. Han pasado de 29 a 32 esca&ntilde;os en una c&aacute;mara baja de 47, a pesar de perder 2,3 puntos porcentuales respecto a la elecci&oacute;n anterior (con 40 puntos). Los liberales<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> se han despe&ntilde;ado y, de momento, han obtenido 4 esca&ntilde;os (ven&iacute;an de 16), con un 19 por ciento de los votos en primeras preferencias -perdiendo algo m&aacute;s de 16 puntos. Los verdes se han mantenido con 10 por ciento de los votos, pero cero esca&ntilde;os (como estaban). Y los independientes se quedan con dos esca&ntilde;os, pierden dos y llegan casi al 5 por ciento de los votos. El &eacute;xito, quien esta acaparando los principales titulares y comentarios es el del partido One Nation que es populista de derechas, y que, de momento, ha conseguido un esca&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puedo afirmar que con solo un esca&ntilde;o de 47 en liza, One Nation ha tenido &eacute;xito? Porque ha conseguido un 22 por ciento de los votos. Las cifras son correctas: los liberales han conseguido m&aacute;s esca&ntilde;os con menor porcentaje de voto que One Nation. &iquest;C&oacute;mo es eso posible? Por el voto preferencial. En SA, como en otros estados y en las elecciones federales, hay 47 distritos uninominales, en el que solo se obtiene un representante. Los ciudadanos deben distribuir sus preferencias entre los candidatos, esto es, ranquear a los candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Para ganar, un candidato debe obtener la mayor&iacute;a absoluta de los votos, despu&eacute;s de repartir las preferencias. Si ning&uacute;n candidato alcanza el umbral -esto es que alguien consiga la mitad m&aacute;s una de las preferencias- en el primer recuento, se elimina al candidato con menos votos y estos votos pasan al candidato siguiente. Y as&iacute; se sigue hasta que un candidato llega a la mayor&iacute;a. Por ejemplo, en un distrito tiene 38 votos ponen a los laboristas como primera preferencia, 34 para los liberales, 16 para los verdes y 12 para un independiente. Nadie consigue superar el 50, as&iacute; que el independiente se elimina. Si, por ejemplo, las preferencias de los 12 votos del independente se distribuyen en 7 para los liberales, 3 para los laboristas y 3 para los verdes, los resultados pasan a 41 votos tanto para los laboristas y los liberales y 18 para los verdes. Como a&uacute;n no se consigue superar el 50, los verdes se eliminan. Supongamos que los 18 de los verdes se distribuyen de manera que14 pasan a los laboristas y 4 a los liberales. El resultado final seria 55 para laboristas y 45 para liberales. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas que choca a muchos europeos es lo que tarda en saberse los resultados de las elecciones en Australia. Mientras que en Espa&ntilde;a el resultado se conoce en la noche por muy ajustado que sea, en Australia, si el resultado es ajustado, puede tardar d&iacute;as. Por ejemplo, en 2025 en el <a href="https://results.aec.gov.au/31496/Website/HouseDivisionPage-31496-177.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distrito de Ryan</a> se tard&oacute; m&aacute;s de dos semanas en conocer el resultado. Es lo que tiene un distrito en el que se presentaron 8 candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las grandes ventajas de este sistema de votaci&oacute;n es que un candidato que no conecte con el electorado dif&iacute;cilmente puede ganar. En un sistema mayoritario puro, como en el Reino Unido, si hay tres candidatos con 34, 33 y 33 por ciento de los votos respectivamente, gana el que obtiene el 34. El 34 no es la mayor&iacute;a. En SA y en el resto de Australia esto no es posible porque hay que conseguir el 50% obligatoriamente. Esto implica que los candidatos deben tambi&eacute;n apelar a m&aacute;s votantes o, al menos, no generar rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el rechazo explique el n&uacute;mero limitado de esca&ntilde;os de One Nation. Pero su &eacute;xito en porcentaje de voto es considerable y el rechazo puede irse limando. Primero, las encuestas as&iacute; lo indican y One Nation est&aacute; aumentando su intenci&oacute;n de voto tambi&eacute;n a nivel federal. Segundo, el Partido Liberal tiene problemas internos serios tanto a nivel estatal<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> como federal<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>; adem&aacute;s de problemas con sus socios de coalici&oacute;n (los Nacionales); como de conexi&oacute;n con sectores fundamentales como mujeres y n&uacute;cleos urbanos. La fragmentaci&oacute;n de la Coalici&oacute;n -uni&oacute;n de Liberales y Nacionales- ha dejado mucho espacio para One Nation. Tercero, no solo es un problema del partido liberal: como en una entrevista reciente declaraba un ciudadano &ldquo;siempre he votado laborista pero esta vez lo he hecho por One Nation&rdquo; o como el mismo premier de SA, el re-elegido Peter Malinauskas, ha declarado &ldquo;<a href="https://www.afr.com/politics/no-such-thing-as-safe-seats-malinauskas-leads-sa-labor-landslide-20260322-p5rmel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si todav&iacute;a crees que existe algo as&iacute; como un esca&ntilde;o seguro, te est&aacute;s enga&ntilde;ando.&rdquo;</a> Y no anda equivocado. Tan solo el 66% de los votantes dieron su primera preferencia a los laboristas o los liberales en las elecciones de 2025. Cuarto, la l&iacute;der de One Nation es la veterana de la pol&iacute;tica australiana, Pauline Hanson. A pesar de los resultados desiguales durante los 30 a&ntilde;os de presencia p&uacute;blica, es eficaz convirtiendo el descontento en activo pol&iacute;tico. Apela a la <a href="https://theconversation.com/one-nation-has-been-on-the-fringes-of-australian-politics-for-30-years-why-is-its-popularity-soaring-now-276763" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inmigraci&oacute;n</a>, al coste de la vida, y una ansiedad cultural ofreciendo soluciones simples y populistas. Obviamente, en dicha cosmovisi&oacute;n, la culpa es de las elites y los extranjeros.&nbsp;Por &uacute;ltimo, ha fichado una figura muy conocida de los Nacionales (que forman coalici&oacute;n con los liberales) que fue el equivalente a vicepresidente y tiene un dominio del medio -especialmente el rural- evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eleccion-distinta_132_12412166.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran derrota de 2025</a>, los liberales, 80 a&ntilde;os despu&eacute;s de su formaci&oacute;n, nombraron a Sussan Ley como l&iacute;der del partido. &nbsp;Ha durado 9 meses en el cargo despu&eacute;s de, a mi juicio, varios intentos de moderar y modernizar el partido. Ley ha fracasado y el partido liberal ha mandado una se&ntilde;al terrible a una gran parte del electorado. En consecuencia, Ley se ha retirado y ha abandonado su esca&ntilde;o de Farrer, provocando una elecci&oacute;n en dicho distrito. Las encuestas m&aacute;s recientes apuntan a un 29 por ciento del voto para One Nation, seguido de un 23,3 para un independiente. Se espera que la distribuci&oacute;n de preferencias juegue un papel clave. El 9 de mayo se vota. Veremos como fluyen las preferencias. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Nota: a nivel federal, el Partido Liberal suele ir en coalici&oacute;n con los Nacionales. Es lo que se conoce como la Coalition. En SA, los Nacionales tienen una presencia testimonial. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> En SA, en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, llevaba cuatro lideres y el tercero tuvo que dimitir porque se filtr&oacute; un video en el que aparec&iacute;a esnifando (supuestamente) droga.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> Desde la derrota de mayo de 2025, van por el segundo l&iacute;der.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 22:15:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una elección distinta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eleccion-distinta_132_12412166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38d8edef-66ce-4a12-a456-f47d7e713e43_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120544.jpg" width="7960" height="4478" alt="Una elección distinta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Australia ha votado y, como ya ocurrió en Canadá, la irrupción de Trump ha beneficiado a los laboristas</p></div><p class="article-text">
        Siguiendo el ciclo electoral, y despu&eacute;s de casi tres a&ntilde;os, el pasado tres de mayo, se celebraron elecciones federales en Australia. Aunque la distancia geogr&aacute;fica con Europa es importante, y tanto la campa&ntilde;a como la elecci&oacute;n han pasado bastante desapercibidas, algunas claves que se han dado en esta elecci&oacute;n pueden dar pistas que nos pueden ayudar a entender otras elecciones que vienen. En esta entrada, adem&aacute;s de explicar como ha ido la elecci&oacute;n y los antecedentes, expongo dichas claves. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, esta legislatura ha estado marcada por una situaci&oacute;n econ&oacute;mica dom&eacute;stica compleja. Si las &uacute;ltimas semanas del anterior primer ministro liberal, Scott Morrison, coincidieron con una subida de los tipos de inter&eacute;s justo dos semanas antes de la elecci&oacute;n y una serie de esc&aacute;ndalos por los que este se hab&iacute;a autonombrado como ministro de algunas carteras (sin que los ministros responsables de dichas carteras lo supieran), el Partido Laborista liderado por Anthony Albanese -criado por su madre en vivienda social y diputado desde 1996- se impuso en las elecciones de 2022 con una mayor&iacute;a absoluta por un diputado (hab&iacute;a 151 diputados entonces; ahora 150) y una c&aacute;mara baja muy diversa, con el mayor n&uacute;mero de independientes (10) y en la que los Verdes hab&iacute;an conseguido su mejor resultado (4 esca&ntilde;os). 
    </p><p class="article-text">
        Los primeros a&ntilde;os de la legislatura estuvieron marcados por dos eventos. Algo m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s de iniciar el gobierno, en octubre de 2023 se celebr&oacute; el refer&eacute;ndum sobre la voz de los abor&iacute;genes y los de las Islas del estrecho de Torres. B&aacute;sicamente, la propuesta consist&iacute;a en reconocer en la constituci&oacute;n que los miembros de dichas comunidades tuvieran voz en los asuntos que les afectaran directamente-&ndash;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendum_132_10511442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> a trav&eacute;s de un organismo para que presente propuestas y sugerencias al gobierno federal en asuntos relacionados con los abor&iacute;genes.</a> El primer ministro se hab&iacute;a comprometido a celebrar el refer&eacute;ndum que, inicialmente, era una propuesta que contaba con el apoyo del Partido Liberal y los Verdes, aunque no de los Nacionales (el miembro menor que conforma la Coalici&oacute;n con los liberales). El refer&eacute;ndum sali&oacute; derrotado y con ello las esperanzas de toda una generaci&oacute;n, adem&aacute;s del gobierno. Por aquel entonces, adem&aacute;s de haber finalizado la luna de miel entre el gobierno y la opini&oacute;n p&uacute;blica, la popularidad del gobierno baja y la coalici&oacute;n de liberales y conservadores se pone por delante en las encuestas. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo evento que ha condicionado al gobierno en este periodo ha sido las constantes subidas de los tipos de inter&eacute;s por parte del Banco Central Australiano (RBA). Igual que en Europa, el RBA es un ente independiente que mantuvo las tasas muy bajas durante 2021 como respuesta a la pandemia. La inflaci&oacute;n empez&oacute; a despuntar durante 2022 y entre la segunda mitad del 2022 y hasta noviembre del 2023, se aplicaron 13 subidas de tipo de inter&eacute;s. Si antes de la elecci&oacute;n del 2022, los tipos estaban al 0.1%, enero de 2025 se cerraba al 4.35%. Esto es importante porque afecta, y mucho, al pago de las hipotecas. En contraste con muchos otros pa&iacute;ses, las hipotecas se negocian por plazos de dos a cinco a&ntilde;os. Esto hace que condicione mucho a la econom&iacute;a familiar cuando una familia renegocia o firma una hipoteca -hablo de familia porque las compras de vivienda individuales son pr&aacute;cticamente testimoniales. Si adem&aacute;s a&ntilde;adimos que hay una proporci&oacute;n relevante de familias que tienen la totalidad o parte de la hipoteca en variable, entendemos que muchas familias tuvieran problemas para llegar a final de mes. Y aqu&iacute; solo me refiero a quien puede acceder o ha accedido a una hipoteca. Como es sabido, el precio de la vivienda en Australia se ha disparado. Hay dos cifras muy indicativas. La primera, mientras que en el a&ntilde;o 2000, una familia necesitaba, en promedio,<a href="https://australiainstitute.org.au/post/housing-affordability-is-so-bad-that-2020-now-looks-good/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 9 a&ntilde;os y medio</a> de ingreso para pagarla, ahora son m&aacute;s de 16. La segunda, el precio mediano -el que est&aacute; en mitad de la distribuci&oacute;n- est&aacute; por encima del mill&oacute;n de d&oacute;lares, en las principales ciudades (en <a href="https://www.sbs.com.au/news/article/australias-next-million-dollar-city/0b1eebcz2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sydney</a> ya por encima de 1.8 millones). Obviamente, el gobierno lo segu&iacute;a pagando en las encuestas y, a mayo de 2024, la Coalici&oacute;n, tiene unos diez puntos de ventaja en los sondeos. 
    </p><p class="article-text">
        En medio de estas dificultades, el gobierno consigui&oacute; el primer super&aacute;vit presupuestario en 15 a&ntilde;os. Siendo consciente del problema de la vivienda, lanz&oacute; un fondo por el que se invierten 10,000 millones de dolores para construir nuevas casas, 30,000 de ellas viviendas sociales. Adem&aacute;s, se tomaron medidas para intentar reducir la dependencia del sector manufacturero y se aprob&oacute; que al menos tres d&iacute;as de guarder&iacute;a estuvieran subsidiados. Las relaciones con China, el principal socio comercial, mejoraron, terminando con la prohibici&oacute;n de ciertas importaciones que el gigante asi&aacute;tico hab&iacute;a impuesto con Morrison. 
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n del Partido Liberal la lideraba Peter Dutton, un antiguo polic&iacute;a que entr&oacute; en el parlamento en 2001. Dutton pacific&oacute; el partido Liberal -y las disputas internas se manten&iacute;an as&iacute;, internamente- pero tambi&eacute;n lo derechiz&oacute;. Durante muchos meses estuvo por delante de las encuestas. Cambi&oacute; la posici&oacute;n inicial de los liberales en lo que respecta al refer&eacute;ndum y estuvo insistiendo en los asuntos econ&oacute;micos porque los australianos no estaban en el mejor de sus momentos. Ahora bien, la campa&ntilde;a electoral fue francamente mejorable tanto en c&oacute;mo se organiz&oacute;, como en las propuestas que se hicieron, algunas importadas y con poco sentido. Por ejemplo, se propuso recortar en 41.000 servidores p&uacute;blicos de los 185.000 que hay en todo el pa&iacute;s porque Canberra, la capital, &ldquo;es el problema&rdquo;. Pero Australia no tiene una excesiva presencia de trabajadores p&uacute;blicos -que se pueden despedir- y muchos ciudadanos asocian correctamente trabajadores p&uacute;blicos con profesoras, enfermeros, polic&iacute;as, etc&hellip;. Y que la mayor&iacute;a de los trabajos amenazados no estaban en Canberra sino en otras ciudades. Proponer eliminar el trabajar en remoto tampoco es buena idea cuando beneficia especialmente a familias que se encuentran en los suburbios -una gran parte-y a las mujeres, un grupo con el que los liberales ten&iacute;an, y siguen teniendo, un problema. Hubo una tercera propuesta que no convenci&oacute; en absoluto al electorado y que los laboristas insistieron mucho: abrir siete plantas nucleares durante 20 a&ntilde;os y, de paso, abominar de las renovables, cuando ya el 30% de los hogares tienen solar (y pagan menos de electricidad). 
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a de la elecci&oacute;n, los laboristas ganaron: de 77 a 94 esca&ntilde;os; la Coalici&oacute;n de 58 a 43, llegando Dutton a perder su esca&ntilde;o y a abandonar la vida pol&iacute;tica. La nueva l&iacute;der de la oposici&oacute;n y de los liberales -Sussan Ley, la primera mujer- tiene una tarea ingente para reducir la distancia con los laboristas. Los Verdes han perdido tres y se quedan con 1 y los independientes siguen con 10. 
    </p><p class="article-text">
        La victoria de los laboristas ha sido arrolladora. Pero para muchos ha sido tan amplia gracias a la entrada de Trump en campa&ntilde;a. A ra&iacute;z del &ldquo;d&iacute;a de la liberaci&oacute;n&rdquo;, Estados Unidos impon&iacute;a a Australia (y muchos otros pa&iacute;ses) una serie de aranceles. Este pa&iacute;s tiene relaciones muy estrechas con la superpotencia -es uno de los pocos que le ha acompa&ntilde;ado en todos los conflictos b&eacute;licos en los que ha estado desde la segunda guerra mundial- y la decisi&oacute;n de imponer los aranceles no se entiende como un acto amistoso. Los liberales se equivocaron al no cerrar filas con el gobierno y en intentar importar debates de los Estados Unidos que aqu&iacute; no acaban de funcionar. Es m&aacute;s, una de las candidatas estrella de la Coalici&oacute;n, la senadora Jacinta Nampijinpa Price en una comparecencia dijo, por error, que quer&iacute;a &ldquo;hacer Australia grande de nuevo&rdquo;. El gobierno capitaliz&oacute; la incertidumbre que conllevan las propuestas de Trump. Algo parecido sucedi&oacute; en Canad&aacute; donde los conservadores lo ten&iacute;an en la mano para gobernar&hellip; hasta que apareci&oacute; Trump.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eleccion-distinta_132_12412166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jun 2025 04:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una elección distinta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones y eventos climáticos (extremos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-eventos-climaticos-extremos_132_12030037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e87ad540-ebb4-4bf4-bfe9-8c7480aec23e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elecciones y eventos climáticos (extremos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como muestran estos casos, como mínimo, los fenómenos meteorológicos pueden afectar tanto al registro de votantes (donde no es automático), como al diseño de las campañas electorales, a las labores de candidatos, simpatizantes y trabajadores electorales y a los votantes y su afluencia a las urnas</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;Los eventos clim&aacute;ticos extremos - inundaciones, incendios, huracanes o las olas de calor- pueden afectar gravemente a las elecciones. En algunos lugares, algunas veces, las elecciones se podr&iacute;an posponer, pero no en otros, porque el marco legal no lo permite o porque el evento clim&aacute;tico extremo llega de forma imprevista. En el actual contexto medioambiental &ndash; y a pesar de los negacionistas-, la cuesti&oacute;n c&oacute;mo minimizar el posible impacto de dichos eventos en las elecciones reviste clara importancia.
    </p><p class="article-text">
        Desde el proyecto <a href="https://www.idea.int/news-media/multimedia-reports/impact-natural-hazards-elections" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Impact of Natural Hazards on Elections</em></a> liderado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (International IDEA) - &nbsp;organizaci&oacute;n intergubernamental con sede en Estocolmo - estamos reuniendo evidencia sobre estos desaf&iacute;os para nuestras sociedades. En total, desde 2001 hasta la fecha, hemos identificado 60 casos en los que sucesos naturales extremos han afectado elecciones nacionales y subnacionales de m&aacute;s de 30 pa&iacute;ses de todas las regiones del mundo: pasando por Malawi y Somalia en &Aacute;frica, a Belice y Canad&aacute; en Am&eacute;rica, Indonesia y Tuvalu en Asia-Pac&iacute;fico o Alemania e Italia en Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Se puede ver un mapa que recoge muchos de estos eventos <a href="https://www.idea.int/election-dashboard-election-emergency-and-crisis-monitor." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;.</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Election Emergency and Crisis Monitor: Mapping Impact and Response to Disasters                            </span>
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        Los datos que hemos recopilado (que son de libre acceso) muestran c&oacute;mo las elecciones en sus distintas fases pueden verse gravemente afectadas por una amplia gama de fen&oacute;menos naturales -principalmente inundaciones por desbordamiento de r&iacute;os, huracanes, incendios y olas de calor. En 13 casos, las elecciones se pospusieron, en todo el territorio nacional o en una zona concreta. Algunos ejemplos permiten ilustrar lo que contamos. 
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, las altas temperaturas afectaron la campa&ntilde;a electoral presidencial. En los actos de campa&ntilde;a de junio del candidato Donald Trump en Arizona, 11 personas fueron hospitalizadas. D&iacute;as despu&eacute;s, en Las Vegas (Nevada) se sobrepasaron los 37 grados y 24 personas recibieron atenci&oacute;n m&eacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a electoral en la India tambi&eacute;n se vio afectada por las altas temperaturas que llegaron antes de la temporada de monzones. Los partidos se vieron obligados a cambiar el horario en el que hacer campa&ntilde;a pasando a primeras horas de la ma&ntilde;ana. Pero no solo el calor cambi&oacute; los actos de campa&ntilde;a, sino que se le atribuye el haber segado la vida de 33 trabajadores electorales en Uttar Pradesh, el estado m&aacute;s poblado. Obviamente, dichos fallecimientos afectaron al resto de los trabajadores de la campa&ntilde;a y su relaci&oacute;n con la Comisi&oacute;n Electoral se deterior&oacute;. Adem&aacute;s, seg&uacute;n el ministro de Defensa, las altas temperaturas en parte explican la baja participaci&oacute;n electoral en las primeras cuatro fases de las elecciones -como la India es un pa&iacute;s tan grande, las elecciones se celebran en siete fases por todo el pa&iacute;s durante dos meses y medio. 
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico, en mayo se registraron temperaturas r&eacute;cord en el per&iacute;odo previo a las elecciones generales del 2 de junio. En algunos lugares se superaron los 50 grados. El calor provoc&oacute; varias decenas de muertes y cortes de energ&iacute;a. Al calor, en algunos estados como Tabasco, Tamaulipas, Veracruz o Morelos, se a&ntilde;adi&oacute; que las colas para votar fueron muy largas mientras se supera los <a href="https://www.elsoldemexico.com.mx/elecciones-2024/mexicanos-votan-bajo-temperaturas-que-superan-los-30-grados-12022148.html#!" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">45 grados de sensaci&oacute;n t&eacute;rmica</a>. Se inform&oacute; de esperas de varias horas en algunos de los colegios electorales especiales destinados a las personas que viajaban el d&iacute;a de las elecciones, y al menos un elector muri&oacute; tras desmayarse en un colegio electoral.
    </p><p class="article-text">
        El calor tambi&eacute;n estuvo presente en las Maldivas donde experimentaron temperaturas r&eacute;cord en las elecciones de abril, superando los 46 grados de sensaci&oacute;n t&eacute;rmica. La ola de calor, adem&aacute;s, coincidi&oacute; con el Ramad&aacute;n, pudiendo exacerbar problemas de salud. Probablemente, el calor afect&oacute; a la participaci&oacute;n -que se redujo en ocho puntos porcentuales- al recomendarse evitar actividades extenuantes entre las 11 de la ma&ntilde;ana y las 3 de la tarde.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a hemos celebrado elecciones en medio de olas de calor. Durante las del pasado julio de 2023, el term&oacute;metro super&oacute; los 40 grados. Afortunadamente, no hubo incidencias, pero los partidos <a href="https://www.reuters.com/world/europe/spain-election-campaigners-seek-shelter-july-heat-2023-07-18/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limitaron</a> los actos al aire libre. 
    </p><p class="article-text">
        Como muestran estos casos, como m&iacute;nimo, los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos pueden afectar tanto al registro de votantes (donde no es autom&aacute;tico), como al dise&ntilde;o de las campa&ntilde;as electorales, a las labores de candidatos, simpatizantes y trabajadores electorales y a los votantes y su afluencia a las urnas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda la siguiente pregunta a responder es cu&aacute;les son los efectos electorales de estos eventos clim&aacute;ticos. La evidencia disponible no es del todo concluyente. Sabemos, por ejemplo, que las inundaciones de 2019 en <a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1475-6765.12522" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reino Unido</a> beneficiaron en 2 puntos porcentuales al partido Laborista y que cuando hay olas de calor la gente est&aacute; m&aacute;s en <a href="https://www.nature.com/articles/nclimate1754" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sinton&iacute;a</a> con los mensajes sobre el cambio clim&aacute;tico. Esto en principio beneficia electoralmente a opciones progresistas. Sin embargo, otras investigaciones muestran que cuando hay eventos clim&aacute;ticos extremos, lo relevante es la inmediatez de las ayudas y la gesti&oacute;n que se hace de ellas. Mientras seguimos acumulando evidencia para entender mejor los efectos del cambio clim&aacute;tico, el planeta se calienta y en muchos procesos sociales habremos de abordar no s&oacute;lo el incordio de los negacionistas sino tambi&eacute;n los desaf&iacute;os de adaptar el d&iacute;a a d&iacute;a a un clima cambiante y una meteorolog&iacute;a menos predecible. Las elecciones no son una excepci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        *Este art&iacute;culo como la investigaci&oacute;n en la que se basa ha sido elaborada en colaboraci&oacute;n con Sarah Birch, Erik Asplund y Maddie Harty.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-eventos-climaticos-extremos_132_12030037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2025 18:20:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones y eventos climáticos (extremos)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El efecto par-impar (del sistema electoral español)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/efecto-par-impar-sistema-electoral_132_11298372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En España el efecto par-impar existe: un escaño más en un distrito pequeño afecta al número de partidos, aunque solo si el distrito es pequeño y el nuevo número de escaños en él es impar.</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene un sistema electoral en el que el tama&ntilde;o de los distritos var&iacute;a. As&iacute;, hay circunscripciones muy peque&ntilde;as, como Ceuta y Melilla con un esca&ntilde;o en juego, y distritos m&aacute;s grandes como Valencia Barcelona y Madrid, con 16, 32, 37, respectivamente. Los partidos y candidatos conocen esta realidad y, por eso, concentran esfuerzos -como actos, visitas de candidatos, etc- en unos distritos (en Espa&ntilde;a, las provincias) y no en otros. Tambi&eacute;n sabemos que cuantos m&aacute;s esca&ntilde;os hay en juego, m&aacute;s fragmentado est&aacute; el voto entre partidos y m&aacute;s partidos ganan esca&ntilde;os. Por ejemplo, en 2023, los representantes de Barcelona provienen de seis partidos, mientras que por Toledo son de tres partidos y por Teruel, dos. Tradicionalmente se ha establecido que a medida que aumenta el n&uacute;mero de esca&ntilde;os, tambi&eacute;n lo hace el de partidos. Y esta relaci&oacute;n es positiva: cuantos m&aacute;s esca&ntilde;os en juego, m&aacute;s partidos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un hecho que se suele ignorar es que, en todas las elecciones generales, excluyendo Madrid, Barcelona y Valencia, en el resto de las provincias se pusieron en juego entre uno y doce esca&ntilde;os, algo m&aacute;s del 75% de los esca&ntilde;os en liza. Es m&aacute;s, de las 52 provincias, 29 se juegan entre uno y cinco esca&ntilde;os y se consideran provincias peque&ntilde;as. El n&uacute;mero de esca&ntilde;os en juego en una circunscripci&oacute;n son pares o impares. Y, aqu&iacute; viene la pregunta, &iquest;es relevante si el n&uacute;mero de esca&ntilde;os en juego es par o impar? Por relevante nos referimos a si los partidos y los votantes tienen en cuenta el hecho de que el distrito sea par o impar.
    </p><p class="article-text">
        Por parte de los partidos cabr&iacute;a esperar que el hecho de que se compita en un distrito par o impar es relevante. Imaginemos un pa&iacute;s en el que compiten dos partidos grandes (A y B) y varios partidos peque&ntilde;os. Tambi&eacute;n imaginemos que los votantes se distribuyen de forma uniforme por dicho pa&iacute;s que se organiza en distritos de uno, dos, tres, cuatro y cinco esca&ntilde;os para reflejar la distribuci&oacute;n de la poblaci&oacute;n. Los esca&ntilde;os se asignan seg&uacute;n la regla d&rsquo;Hondt -la m&aacute;s popular en distritos plurinominales- que consiste en dividir el total de los votos conseguidos por cada partido por los divisores 1, 2, 3, 4 y 5 para obtener unos cocientes y distribuir los esca&ntilde;os a partir de los cocientes m&aacute;s altos. Supongamos que las encuestas predicen un 45% de los votos a cada partido aproximadamente. En tanto que las elecciones son competidas, en los distritos con un n&uacute;mero impar de esca&ntilde;os, un simple pu&ntilde;ado de votos pueden ser los decisivos para saber qui&eacute;n consigue el &uacute;ltimo esca&ntilde;o en juego. En cambio, en los distritos de dos y cuatro esca&ntilde;os, el partido ganador debe duplicar el porcentaje de votos del segundo (estrictamente hablando, el doble m&aacute;s un voto) para asegurarse un esca&ntilde;o m&aacute;s. En otras palabras, los partidos A y B deben soportar el costo de obtener un esca&ntilde;o marginal que es mucho menor en distritos de baja magnitud que asignan un n&uacute;mero impar de esca&ntilde;os que en distritos de baja magnitud con un n&uacute;mero par de esca&ntilde;os.<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Es lo que en un reciente <a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1475-6765.12658" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> llamamos el efecto par-impar.
    </p><p class="article-text">
        Para investigar si existe el efecto par-impar nos centramos en las 15 elecciones al Congreso entre 1977 y 2019. Espa&ntilde;a es un caso ideal por varias razones. Primero porque las elecciones se llevan a cabo bajo la f&oacute;rmula d'Hondt, listas cerradas en sus 52 distritos, de un solo nivel y sin esca&ntilde;os compensatorios. Segundo, si lo hace, el n&uacute;mero de esca&ntilde;os aumenta o disminuye de elecci&oacute;n a elecci&oacute;n en una unidad &ndash; lo que implica que distritos pares se pueden convertir en impares de una elecci&oacute;n a otra (y a la inversa). Tercero, el sistema de partidos est&aacute; regionalizado y fraccionado tanto entre distritos como a lo largo del tiempo, lo que permite comprobar la solidez del efecto.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra que el efecto par-impar existe. En el eje horizontal agrupamos todos los esca&ntilde;os por distrito. En el eje vertical presentamos el n&uacute;mero efectivo de partidos. Los puntos representan el numero efectivo de partidos y las barras los intervalos de confianza al 95% &nbsp;(como solo tenemos 6 casos de distritos con dos esca&ntilde;os, los intervalos son muy grandes).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Relación entre magnitud de distrito y número de partidos                            </span>
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        Como se ve en el gr&aacute;fico, la relaci&oacute;n entre magnitud de distrito y n&uacute;mero de partidos es creciente pero no lineal, especialmente en los distritos peque&ntilde;os. Parece, m&aacute;s bien, que se siguen una serie de escalones. Los distritos pares peque&ntilde;os (2, 4 y 6 esca&ntilde;os) tienen un n&uacute;mero efectivo de partidos mayor que los distritos impares (de 1, 3 y 5). Esto va en consonancia con lo que sabemos y apunt&aacute;bamos al principio: m&aacute;s esca&ntilde;os, m&aacute;s partidos. Sin embargo, en contra del saber convencional, el n&uacute;mero de partidos es mayor en los distritos pares (de 2, 4 y 6) que en aquellos impares (de 3, 5 y 7). En otras palabras, un esca&ntilde;o m&aacute;s en un distrito peque&ntilde;o solo afecta al n&uacute;mero de partidos cuando la nueva magnitud de distrito es impar en distritos peque&ntilde;os, menores o iguales a 5 esca&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro resultado -puedes encontrar el trabajo en abierto <a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1475-6765.12658" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> donde tambi&eacute;n analizamos c&oacute;mo esta realidad afecta a los votantes- tiene consecuencias pr&aacute;cticas. Primero, desde una perspectiva institucional, cuando se decide qu&eacute; sistema electoral se va a adoptar, es muy relevante considerar si el n&uacute;mero de esca&ntilde;os otorgados en los distritos es par o impar si los distritos son peque&ntilde;os. Desde una perspectiva pol&iacute;tico-electoral, para los partidos enfrascados en campa&ntilde;as electorales nacionales, el efecto par-impar es una informaci&oacute;n vital que, si se entiende correctamente, podr&iacute;a ayudarles a invertir sus recursos en campa&ntilde;as electorales de manera m&aacute;s eficiente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;n generalizables son estos resultados m&aacute;s all&aacute; de Espa&ntilde;a? Para poder responder con claridad a esta pregunta necesitamos la informaci&oacute;n de otros pa&iacute;ses con sistemas electorales parecidos al nuestro, como el portugu&eacute;s La evidencia que tenemos avalar&iacute;a que es un fen&oacute;meno universal.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> En las circunscripciones de magnitud grande, el hecho de que la magnitud del distrito sea par o impar no desempe&ntilde;a ning&uacute;n papel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma, Ignacio Lago]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/efecto-par-impar-sistema-electoral_132_11298372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Apr 2024 17:29:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El efecto par-impar (del sistema electoral español)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué día de la semana votamos más?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dia-semana-votamos_132_10845569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fe0b6fc-2a00-4763-96d6-e78169ae1dfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué día de la semana votamos más?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Importa cuándo votamos? Por importar, me refiero a si afecta a la participación. Esto es, ¿sabemos si se vota más durante el fin de semana que, digamos, un martes?</p></div><p class="article-text">
        Durante una campa&ntilde;a electoral, el d&iacute;a de las elecciones o en los an&aacute;lisis que se hacen despu&eacute;s, uno de los factores que se suele comentar es el de la participaci&oacute;n. Por ejemplo, con las primarias republicanas de Iowa del pasado lunes 15 de enero, se aduce que el fr&iacute;o pudo dejar en casa a varios simpatizantes republicanos, si bien en Iowa (casi) siempre hace fr&iacute;o en enero. Durante los meses que vienen, las elecciones de los Estados Unidos ocupar&aacute;n muchos minutos y espacios en los medios de comunicaci&oacute;n. As&iacute; que no voy a hablar de esto.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me interesa resaltar es que se vot&oacute; un lunes. Un lunes. Y es interesante fijarse en que es un lunes porque: &iquest;importa cu&aacute;ndo votamos? Por importar, me refiero a si afecta a la participaci&oacute;n. Esto es, &iquest;sabemos si se vota m&aacute;s durante el fin de semana que, digamos, un martes? Los estudios disponibles hasta la fecha han proporcionado resultados divergentes. Por ejemplo, en 2004 un trabajo realizado para 29 pa&iacute;ses encontraba que cuando la elecci&oacute;n se celebraba en domingo, la participaci&oacute;n era m&aacute;s alta. En cambio, cuando se ampliaba el espectro para 63 pa&iacute;ses, el d&iacute;a no parec&iacute;a estar relacionado con la tasa de participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ndo votar (y si votar o no) es un asunto que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la investigaci&oacute;n. Como se sabe, la participaci&oacute;n es desigual y puede ser estrat&eacute;gica. Por desigual me refiero a que, en Europa, grosso modo, los m&aacute;s pudientes muestran tasas de participaci&oacute;n mayores que los m&aacute;s pobres. (Nota: esta es una relaci&oacute;n que no se observa necesariamente en muchos otros pa&iacute;ses como India o Indonesia). Por estrat&eacute;gica, me refiero a que no todos los partidos promocionan la participaci&oacute;n por igual. Recuerden aquellas palabras del diputado Gabriel Elorriaga Pisarik, a la saz&oacute;n director de campa&ntilde;a de Mariano Rajoy en 2008, cuando refiri&eacute;ndose a los votantes socialistas indecisos declar&oacute; en el <em>Financial Times</em> que &ldquo;s<span class="highlight" style="--color:white;">i podemos generar suficientes dudas sobre la econom&iacute;a, la inmigraci&oacute;n y los temas nacionalistas, quiz&aacute;s se queden en casa&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Desde una perspectiva institucional tambi&eacute;n es relevante cu&aacute;ndo se vota. En este sentido, en sistemas parlamentarios donde el presidente del Gobierno, dentro del plazo del mandato de tres, cuatro o cinco a&ntilde;os, tiene la capacidad de elegir cu&aacute;ndo se vota, el d&iacute;a puede ser un elemento que considerar. Por ejemplo, en Espa&ntilde;a en las generales se vota en domingo desde 1986. Pero las elecciones de 1979 y 1982 se celebraron en mi&eacute;rcoles y jueves, respectivamente (las de 1977 tambi&eacute;n en mi&eacute;rcoles).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Adem&aacute;s, vemos que hay un valor intr&iacute;nseco en la participaci&oacute;n. Dos ejemplos. Imagina dos escenarios: uno en el que gana la elecci&oacute;n el candidato con un 51% de apoyo y una participaci&oacute;n del 90% y otro donde gana por el mismo margen con una participaci&oacute;n del 30%. Aunque ambas victorias &ndash;con un 90 o un 30% de participaci&oacute;n&ndash; son v&aacute;lidas, solemos atribuir mayor legitimad a la que ha juntado m&aacute;s gente en las urnas. Segundo, cuando la participaci&oacute;n se considera baja (un ejemplo suele ser las elecciones europeas), los medios de comunicaci&oacute;n &ndash;igual que muchos comentaristas, creadores de opini&oacute;n y acad&eacute;micos&ndash; hablan de crisis de democracia, falta de inter&eacute;s, etc. Dicho de otro modo, por norma general, tendemos a pensar que una participaci&oacute;n alta es un signo saludable de nuestras democracias.</span>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la participaci&oacute;n es una informaci&oacute;n relevante, hasta la fecha no hay muchas bases de datos que proporcionen los datos de participaci&oacute;n. Sin duda, la m&aacute;s conocida y utilizada es la del <em>International Institute for Democracy and Electoral Assistance</em> (IDEA). Junto con Diego Leiva Van De Maele, hemos recopilado datos de participaci&oacute;n para 3217 elecciones nacionales entre 1945 y 2020 en 190 pa&iacute;ses. Estos datos son m&aacute;s completos que los de IDEA porque incluyen m&aacute;s informaci&oacute;n, como 675 elecciones m&aacute;s para dicho periodo, los d&iacute;as de la semana o si las elecciones son de primera o segunda vuelta. Tambi&eacute;n hemos prestado mucha atenci&oacute;n a las fuentes y hemos sido consistentes en la recogida de datos. (El libro de c&oacute;digo y los datos est&aacute;n disponibles <a href="https://dataverse.harvard.edu/dataset.xhtml?persistentId=doi:10.7910/DVN/NYXHU9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y el art&iacute;culo, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0261379423001038" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra que, en general, se vota los fines de semana (m&aacute;s del 60% de las elecciones), siendo el domingo el d&iacute;a preferido. Curiosidad: esto no es as&iacute; en los pa&iacute;ses protestantes de la anglosfera donde, tradicionalmente, actividades p&uacute;blicas que no fueran ir a la iglesia estaban restringidas. Por ejemplo, en Australia, todo estaba cerrado en domingo: bares, cines, tiendas, no hab&iacute;a eventos deportivos (la restricci&oacute;n se levanta paulatinamente en la d&eacute;cada de los 80 del siglo pasado). Tambi&eacute;n se vota en s&aacute;bado en Chipre, Malta, Islandia, Taiw&aacute;n o Nueva Zelanda. El d&iacute;a en que menos elecciones se celebran es el viernes.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la pregunta inicial, &iquest;hay alguna relaci&oacute;n entre el d&iacute;a en que se vota y la participaci&oacute;n? Como muestra el siguiente gr&aacute;fico, parece que no es el caso. El valor mediano &ndash;el que se sit&uacute;a justo en medio de la distribuci&oacute;n&ndash; es la l&iacute;nea horizontal blanca entre las cajas. Como se ve, est&aacute; alrededor del 70% todos los d&iacute;as. En el eje horizontal del gr&aacute;fico, tambi&eacute;n incluyo los valores medios de participaci&oacute;n. Por ejemplo, la participaci&oacute;n media los domingos fue del 71,6% mientras que el viernes, del 70%. Por lo tanto, no parece que el d&iacute;a en el que se celebra la elecci&oacute;n se relacione con el nivel de participaci&oacute;n.
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                    alt="Día de la semana, porcentaje de elecciones nacionales celebradas en ese día y nivel de participación. Fuente: Global Dataset on Turnout (GD-Turnout)."
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                Día de la semana, porcentaje de elecciones nacionales celebradas en ese día y nivel de participación. Fuente: Global Dataset on Turnout (GD-Turnout).                            </span>
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        Obviamente, esta respuesta es simplificada: estoy mezclando pa&iacute;ses que son democracias con los que no; lugares en los que hay voto obligatorio y en los que no; primera vuelta con segunda vuelta o sistemas parlamentarios con presidenciales, entre muchas otras posibilidades. (Los lectores interesados en profundizar en estas cuestiones pueden descargarse los datos y realizar sus propios an&aacute;lisis).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dia-semana-votamos_132_10845569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2024 09:19:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué día de la semana votamos más?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un referéndum]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendum_132_10511442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6d70e5b-6b06-41da-a935-f9fbfc62fab2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un referéndum"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo acomodar a las poblaciones nativas de un país donde hoy hay una gran mayoría de origen europeo? En las próximas semanas se vota un referéndum en Australia sobre una propuesta de institucionalizar la voz de las poblaciones originarias en el sistema político "aussie"</p></div><p class="article-text">
        Los abor&iacute;genes australianos son los pobladores originarios de dicho pa&iacute;s. Est&aacute; establecido que migraron hacia la isla/continente hace unos 65000 a&ntilde;os y es la cultura m&aacute;s antigua del mundo. En el censo de 2022 se registraron 167 lenguas y dialectos distintos -algunos incomprensibles entre ellos (se estima que antes de la colonizaci&oacute;n inglesa hab&iacute;an 250 lenguas). Cada naci&oacute;n/grupo es responsable de su territorio, animales y plantas, as&iacute; como de mantener el vinculo con la tierra para las generaciones venideras. La asociaci&oacute;n con la tierra no es balad&iacute;. Por ejemplo, Brisbane, desde donde escribo, se estableci&oacute; en la tierra de los Yuggera, Turrbal y Yugambeh, mientras que Sydney comprende, por lo menos, la tierra de los Gayamaygal, Gamaragal, Garigal, Darramurragal, entre otros. Cuando uno ve la televisi&oacute;n p&uacute;blica australiana, a menudo ya se informa desde qu&eacute; zona est&aacute;n retransmitiendo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los brit&aacute;nicos liderados por Cook en 1770 llegan a las costas australianas declaran que es &lsquo;Terra nullius&rsquo;, que no pertenece a nadie. Esto justifica legalmente el asentamiento. Pero no deja de ser curioso, tambi&eacute;n desde una perspectiva legal: cuando Cook llega tiene instrucciones del Conde de Morton de tomar posesi&oacute;n de los territorios de los nativos &ldquo;con su consentimiento&rdquo; llegando a decir que los habitantes nativos &ldquo;son sus naturales y, en el estricto sentido de la palabra, los poseedores legales de las regiones que habitan&rdquo; y que &ldquo;ninguna naci&oacute;n <a href="https://www.nla.gov.au/digital-classroom/senior-secondary/cook-and-pacific/cook-legend-and-legacy/challenging-terra#:~:text=Terra%20nullius%E2%80%94meaning%20land%20belonging,justify%20the%20settlement%20of%20Australia." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">europea</a> tiene el derecho a ocupar ninguna parte de su tierra, o asentarse en ella sin su consentimiento voluntario.&rdquo; Como dec&iacute;a, el 22 de agosto de 1770 Cook declara la costa este del continente posesi&oacute;n brit&aacute;nica. Australia se convierte en pa&iacute;s en 1901 pero la &lsquo;terra nullius&rsquo; sigue en vigor. Hasta que en 1982 Eddie Koiki Mabo, Sam Passi, David Passi, Celuia Mapo Salee y James Rice empiezan una batalla legal para reclamar la propiedad de sus tierras en la isla de Mer en el estrecho de Torres -curiosidad: se llama estrecho de Torres en honor al marino <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Luis V&aacute;ez de Torres</a>, que iba al mando de uno de los barcos de la expedici&oacute;n de Pedro Fern&aacute;ndez de Quir&oacute;s que hab&iacute;a partido del Per&uacute; en 1605 en busca de la m&iacute;tica Terra Australis Inc&oacute;gnita. El caso, conocido Mabo, llev&oacute; 10 a&ntilde;os, hasta que el Tribunal Supremo (a nivel federal) dictamin&oacute; que los pobladores originarios de la isla de Mer eran los leg&iacute;timos propietarios de la tierra; que la posesi&oacute;n que hicieron los brit&aacute;nicos no hab&iacute;a eliminado la propiedad de los pobladores de la isla de Mer; y que &ldquo;los <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">pobladores</a> de Mer ten&iacute;an derecho frente al mundo entero a la posesi&oacute;n, ocupaci&oacute;n, uso y disfrute de las tierras de las islas&rdquo;. A esta decisi&oacute;n le sigui&oacute; Ley de T&iacute;tulos Nativos de 1993 con la intenci&oacute;n de establecer y codificar las implicaciones de la decisi&oacute;n del tribunal y, a la vez, establecer un r&eacute;gimen legislativo bajo el cual los pueblos ind&iacute;genas de Australia podr&iacute;an solicitar el reconocimiento de sus derechos de t&iacute;tulos nativos. Esto fue una mejora en el reconocimiento de los pueblos abor&iacute;genes australianos.
    </p><p class="article-text">
        Pero este pa&iacute;s tiene una relaci&oacute;n compleja -por ser diplom&aacute;tico- con los ind&iacute;genas. Por ejemplo, desde una perspectiva representativa y pol&iacute;tica, consiguieron el derecho a voto en mayo de 1962 y mientras que para todos los australianos el registro del votante es obligatorio, para ellos se estableci&oacute; en <a href="https://www.nma.gov.au/defining-moments/resources/indigenous-australians-right-to-vote#:~:text=Voting%20rights%20for%20Indigenous%20people,and%20vote%20in%20federal%20elections." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1983</a>. Igualmente, solo se les incluye en el censo a partir de 1971. Alguien puede pensar que eso no es del todo importante -si es as&iacute;, que piense si le gustar&iacute;a no poder votar o si cuando rellena el censo no puede decir cuales son sus or&iacute;genes. Tal vez m&aacute;s brutal es lo siguiente: durante muchas d&eacute;cadas, generaciones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as abor&iacute;genes eran extra&iacute;dos por la fuerza de sus familias y educados en misiones de iglesias o dados en adopci&oacute;n. Hab&iacute;a una correlaci&oacute;n positiva entre el grado de claridad de la piel del ni&ntilde;o y la ni&ntilde;a aborigen y su posibilidad de ser adoptado. En 2008, el primer ministro Kevin Rudd, pidi&oacute; disculpas en el parlamento a lo que se conoci&oacute; como las <a href="https://www.indigenous.gov.au/reconciliation/apology-australias-indigenous-peoples" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Generaciones Robadas</a>. Lo que sigue tampoco es agradable: la tasa de suicidios entre abor&iacute;genes australianos es el doble que la de los no ind&iacute;genas. Y esta tampoco ayuda: los abor&iacute;genes representan el 4% de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s. En las c&aacute;rceles son el 32%. En definitiva, no es controvertido asegurar que hay un problema y no creo que sea muy loco asegurar que algo hay que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a lo primero, que hay un problema, todos los actores sociales as&iacute; como los partidos pol&iacute;ticos y las administraciones est&aacute;n de acuerdo. Respecto a lo segundo, durante a&ntilde;os, de hecho, se han realizado diversas pol&iacute;ticas de toda &iacute;ndole para intentar reducir la brecha entre los abor&iacute;genes australianos y el resto de la poblaci&oacute;n. Y sin embargo la brecha ah&iacute; sigue. En algunos casos, ha ido a peor.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, unos 250 lideres abor&iacute;genes se reunieron en Uluru, y la gran mayor&iacute;a aprob&oacute; una resoluci&oacute;n, conocida como el Uluru Statement from the Heart, en la que se llamaba para el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">establecimiento</a> de una &lsquo;Voz de las Primeras Naciones&rsquo; en la constituci&oacute;n australiana, as&iacute; como una comisi&oacute;n para la verdad y para un proceso de acuerdo. Durante la &uacute;ltima campa&ntilde;a electoral en 2022, el candidato laborista y actual primer ministro, Anthony Albanese, prometi&oacute; un refer&eacute;ndum sobre, precisamente, la voz. &iquest;En qu&eacute; consiste la voz? En establecer un organismo para que presente propuestas y sugerencias al gobierno federal en asuntos relacionados con los abor&iacute;genes. Es el parlamento quien tendr&iacute;a el poder para hacer las leyes en relaci&oacute;n a los asuntos de los abor&iacute;genes as&iacute; como la regulaci&oacute;n, composici&oacute;n, poderes y procedimientos de dicho organismo.
    </p><p class="article-text">
        El primer ministro ha cumplido su promesa y hace campa&ntilde;a activa por el s&iacute;. Se vota el 14 de octubre. Hasta inicios de 2023, el apoyo a la voz estaba por encima del 60%. Pero en marzo empez&oacute; a <a href="https://www.theguardian.com/news/datablog/ng-interactive/2023/sep/04/indigenous-voice-to-parliament-poll-results-polling-latest-opinion-polls-referendum-tracker-newspoll-essential-yougov-news-by-state-australia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declinar</a> y, seg&uacute;n todas las encuestas ahora se encuentra por debajo del 50%. Mientras que los representantes laboristas y verdes est&aacute;n claramente a favor del refer&eacute;ndum -al menos en p&uacute;blico pr&aacute;cticamente no se ha o&iacute;do ninguna voz discordante-, los liberal-conservadores est&aacute;n m&aacute;s divididos. Sin embargo, a nivel ciudadano (que es quien vota), la diferencia partidista est&aacute; marcada, pero algo menos: tan solo un 26% de los votantes conservadores votar&aacute;n a favor de la voz, pero solo un 60% de los laboristas y un 72% de los verdes. Tambi&eacute;n hay diferencias claras por edad. Las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes (18 a 34 a&ntilde;os) claramente apoyan el refer&eacute;ndum (65%) mientras que la de los mayores de 55 lo har&aacute;n un 24%.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, el s&iacute; tiene la victoria bastante dif&iacute;cil por cuatro razones. La primera es que se necesita tanto una mayor&iacute;a de votos ciudadanos como de los estados. Y hay 6 estados. Esto es, se necesita que el s&iacute; gane en 4 estados, adem&aacute;s del total de los votos. La segunda es el contexto: como en otros lugares, la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de los hogares en Australia se ha deteriorado de forma evidente en los &uacute;ltimos meses con subidas de precio y de tipos de inter&eacute;s. Muchos votantes que confiaron en los laboristas -quienes hicieron campa&ntilde;a con el argumento del coste de la vida- pueden preguntarse sobre la necesidad del refer&eacute;ndum cuando se llega a fin de mes con estrecheces. Este argumento est&aacute; presente en algunos medios (y no es exclusivo de Australia). Tercero, la campa&ntilde;a que se est&aacute; realizando desde el lado del no es simple, pero resuena: &lsquo;si no sabes, vota no&rsquo;. Es un argumento absurdo, porque el procedimiento que se ha establecido es claro -si sale que s&iacute;, el parlamento entonces tiene que decidir qu&eacute; hace, como organiza dicho organismo, etc. Pero esto no consiste en lo que uno piense si no en lo que la mayor&iacute;a decida. Por &uacute;ltimo, de los 44 refer&eacute;ndums que se han realizado hasta la fecha en Australia, solo 8 se han aprobado. El anterior refer&eacute;ndum que se vot&oacute; fue en 1999 y fue sobre el establecimiento de una rep&uacute;blica. Sali&oacute; que no. Los republicanos -los hay en ambos lados del espectro ideol&oacute;gico- saben que su causa, casi 25 a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue perdida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendum_132_10511442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Sep 2023 04:00:41 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[He venido a hablar de mi libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/he-venido-hablar-libro_132_10133452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e749e590-651b-406f-bef7-7d3a4ec4f246_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="He venido a hablar de mi libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La democracia es un concepto con varias dimensiones: electoral, liberal, igualitaria, participativa. En este estudio en países del sudeste asiático (Indonesia, Filipinas, Malasia, Tailandia y Singapur), el autor muestra qué valores asocian con la democracia sus poblaciones</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, Francisco Umbral, en un programa de Mercedes Mil&aacute; en Antena 3, dijo una frase m&iacute;tica de la televisi&oacute;n espa&ntilde;ola: &ldquo;He venido a hablar de mi libro&rdquo;. El libro se titulaba &lsquo;La D&eacute;cada Roja&rsquo;. Como en Piedras de Papel tratamos asuntos diversos, hoy vengo a &lsquo;hablar de mi libro&rsquo;. Con mi colega de la City University de Hong Kong, Diego Fossati, acabamos de publicar uno breve, de 70 p&aacute;ginas: &lsquo;<a href="https://www.cambridge.org/core/elements/abs/meaning-of-democracy-in-southeast-asia/5FA7DA2E8030462F0E44086DE469BE76" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Meaning of Democracy in Southeast Asia&rsquo;</a>, &lsquo;El Significado de la Democracia en el Sudeste Asi&aacute;tico&rsquo;. Es un estudio sobre qu&eacute; entienden por democracia los ciudadanos de Indonesia, Filipinas, Malasia, Tailandia y Singapur. Las poblaciones combinadas de estos cinco pa&iacute;ses suman m&aacute;s de 490 millones de personas, 50 millones m&aacute;s que la Uni&oacute;n Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente cuando pensamos en democracias referentes, estos pa&iacute;ses no son los que nos vienen a la cabeza. No son equiparables a Dinamarca o Noruega, por ejemplo, pero intuitivamente tampoco los clasificar&iacute;amos a la altura de China o Arabia Saud&iacute;. Si clasific&aacute;ramos los pa&iacute;ses en un rango de 0 a 1 por &iacute;ndice democr&aacute;tico, tal vez los pondr&iacute;amos en la mitad de la tabla. Indonesia es el m&aacute;s democr&aacute;tico de los cinco y donde la democracia ha sobrevivido durante dos d&eacute;cadas a pesar de tener altos niveles de fraccionalizaci&oacute;n &eacute;tnico-ling&uuml;&iacute;stica, corrupci&oacute;n y desigualdad econ&oacute;mica. Tailandia est&aacute; en el otro extremo, pues en 2014 un golpe militar apoyado por la monarqu&iacute;a depuso a un gobierno elegido por las urnas. En medio, Filipinas, que ha sufrido una erosi&oacute;n de su democracia evidente, y Malasia y Singapur, dos reg&iacute;menes iliberales. No es sorprendente, por tanto, que en la clasificaci&oacute;n que hace el proyecto de investigaci&oacute;n m&aacute;s completo hoy en d&iacute;a, Varieties of Democracy, estos pa&iacute;ses est&eacute;n en mitad de la tabla dentro de los 179 que son evaluados, con puntuaciones similares a las de M&eacute;xico, Colombia o Polonia.Tal vez por esto, porque no son los que est&aacute;n arriba en la clasificaci&oacute;n, merezca la pena detenerse en ellos: no en vano, es en estos casos donde la democracia est&aacute; menos consolidada o establecida, donde m&aacute;s debemos estudiar qu&eacute; entienden los ciudadanos por democracia. A mi modo de ver, es en los niveles medios donde la incertidumbre es mayor y pueden ser m&aacute;s fundamentales para el devenir de la democracia desde una perspectiva global. Adicionalmente, desde una perspectiva geo-estrat&eacute;gica y de relaciones internacionales el &aacute;rea del Pac&iacute;fico es una de las m&aacute;s candentes.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el concepto de &lsquo;democracia&rsquo; tiene una gran aceptaci&oacute;n normativa. Pol&iacute;ticos de casi todos los reg&iacute;menes, sean autoritarios o dem&oacute;cratas, se definen como &lsquo;dem&oacute;cratas&rsquo; y se adhieren a una ret&oacute;rica democr&aacute;tica para justificar y legitimar sus actuaciones. Es m&aacute;s, muchos pol&iacute;ticos que promueven agendas autoritarias -tanto en nuevas como en viejas democracias- justifican sus decisiones para preservar o profundizar la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Para la gran mayor&iacute;a de los ciudadanos, por su parte, vivir en una democracia es deseable; algo a lo que aspirar y perfeccionar. Sin embargo, en muchos lugares en los que que se observan altos grados de apoyo popular a la democracia, vemos que los valores liberales no se consolidan. Por ejemplo, autores como Helen Kirsch y Christian Welzel muestran c&oacute;mo, en varios pa&iacute;ses, una parte importante de los ciudadanos entienden la democracia de forma ambigua y, aunque manifiestan apoyar a la democracia, lo hacen a la vez que muestran actitudes autoritarias. Tanto es as&iacute;, que las ideas autoritarias superan a las liberales.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las cosas que sabemos de una gran parte de la investigaci&oacute;n publicada es que, si bien la mayor&iacute;a estamos de acuerdo en establecer que las elecciones libres y justas son un prerrequisito para la democracia, lo que es democracia y lo que &eacute;sta conlleva va m&aacute;s all&aacute; de dicho requisito electoral b&aacute;sico. Qu&eacute; es lo que compone la democracia, adem&aacute;s de la dimensi&oacute;n electoral, sigue siendo sujeto de debate tanto normativo como emp&iacute;rico. Por nombrar algunas posibilidades, para muchos la democracia tambi&eacute;n debe ser <em>liberal</em>; esto es un r&eacute;gimen pol&iacute;tico que limita los poderes de las mayor&iacute;as electorales con pesos y contrapesos para proteger los derechos individuales y de las minor&iacute;as. Otras acent&uacute;an la noci&oacute;n <em>participativa</em>, en la que se refuerza la importancia de que los ciudadanos se involucren en la pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de los canales formales para elegir a los representantes. Y a&uacute;n hay otros que enfatizan la importancia de un concepci&oacute;n <em>social o igualitaria</em> de la democracia, concentr&aacute;ndose en la importancia material e inmaterial de las desigualdades y se cuestionan si todos los ciudadanos est&aacute;n igualmente equipados para participar y beneficiarse de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica. Como queda claro, estas etiquetas son orientativas y, en ocasiones, la frontera entre una y otra es difusa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de la base que, en democracia, la dimensi&oacute;n electoral es autom&aacute;tica, nos preguntamos cuales son las dimensiones m&aacute;s presentes en Indonesia, Filipinas, Malasia, Tailandia y Singapur. Para ello partimos de un an&aacute;lisis hist&oacute;rico de cada pa&iacute;s y tambi&eacute;n realizamos una serie de encuestas. Los principales resultados son dos. El primero es que, como en otros lugares del mundo, los ciudadanos de estos pa&iacute;ses tienen concepciones de la democracia multidimensionales y complejas. Vemos que la idea liberal de la democracia est&aacute; muy asentada junto con la igualitaria. En este sentido, m&aacute;s que una dicotom&iacute;a entre estas dos dimensiones, los resultados nos indican que son complementarias. Desde una perspectiva conceptual, las dos dimensiones son objetivamente distintas y puede haber una tensi&oacute;n entre ellas que, en ocasiones, sea dif&iacute;cil de resolver. Pero en la pr&aacute;ctica valores liberales e igualitarios son compatibles, al menos para la poblaci&oacute;n que hemos encuestado. Tambi&eacute;n vemos que los principios liberales est&aacute;n asentados en una parte importante de la poblaci&oacute;n, lo que no deja de ser curioso pues en la regi&oacute;n, como repasamos en la parte hist&oacute;rica, las ideas liberales han sido tradicionalmente relegadas a un segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        El segundo resultado es la presencia, en todos los pa&iacute;ses que hemos estudiado, de una perspectiva participativa de la democracia. Aunque est&aacute; menos asentada que la concepci&oacute;n liberal, tiene consecuencias relevantes para el comportamiento pol&iacute;tico. M&aacute;s all&aacute; de que, obviamente, los dem&oacute;cratas participativos tienden a participan m&aacute;s en actividades pol&iacute;ticas, este grupo es consistentemente m&aacute;s cr&iacute;tico con el estado de la democracia y las instituciones gubernamentales en sus respectivos pa&iacute;ses. Y es m&aacute;s cr&iacute;tico que los dem&oacute;cratas liberales. Nuestro resultado es novedoso porque, por norma general, los estudios de cultura pol&iacute;tica en el sudeste asi&aacute;tico suelen argumentar que es la baja consolidaci&oacute;n de los valores liberales del p&uacute;blico general lo que hace muy dif&iacute;cil profundizar en las democracias de la regi&oacute;n. Nuestros resultados, en cambio, sugieren que, adem&aacute;s, hay que tener en cuenta las interpretaciones participativas de la democracia pues son las que est&aacute;n m&aacute;s estrechamente asociadas con las evaluaciones cr&iacute;ticas hacia esta.
    </p><p class="article-text">
        En las conclusiones abordamos&hellip; no, mejor, no hago un destripe completo. No vivimos de los libros vendidos, pero si lo compras nos haces un favor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/he-venido-hablar-libro_132_10133452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2023 04:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[He venido a hablar de mi libro]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Flexibilizar cómo votamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/flexibilizar-votamos_132_9185693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d0ab000-d3ad-4303-a0c2-d8faa824c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Flexibilizar cómo votamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Facilitar el voto anticipado (presencial y por correo) tiene efectos significativos en los tiempos en el que los electores votan. En los últimos comicios en Australia algo más del 45% de los votantes han votado antes del día de la elección. Más allá de los desafíos logísticos, votar anticipadamente de manera fácil tiene implicaciones para nuestras democracias</p></div><p class="article-text">
        En los sistemas parlamentarios, el primer ministro del gobierno tiene la prerrogativa de convocar las elecciones y, en funci&oacute;n de sus intereses electorales y del plazo determinado por la ley -e.g. entre 3 y 5 a&ntilde;os normalmente-, fija el d&iacute;a de la elecci&oacute;n. Mayoritariamente, la celebraci&oacute;n electoral se realiza durante el fin de semana y, tanto en nuestro pa&iacute;s como en casi todas las democracias, nos acercamos al colegio electoral a depositar una papeleta. En casi todas las democracias tambi&eacute;n se puede votar antes del d&iacute;a de la elecci&oacute;n, normalmente mediante el voto por correo. En algunos pa&iacute;ses esto es muy sencillo (e.g. Australia), mientras que en otros las trabas son mayores. Pero la norma es votar la jornada de la elecci&oacute;n. Para que tengamos una referencia, seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?tpx=32031" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el INE</a>, en las &uacute;ltimas elecciones generales el porcentaje del voto postal en Espa&ntilde;a fue del 3.88%. 
    </p><p class="article-text">
        A priori, cuantas m&aacute;s posibilidades puedan utilizar los ciudadanos para emitir su voto, mejor. La l&oacute;gica es muy sencilla: si queremos que participe la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a, queremos pon&eacute;rselo f&aacute;cil. Como se entiende, esta l&oacute;gica es todav&iacute;a m&aacute;s poderosa en contextos con voto obligatorio. Dicho de otro modo, cabe esperar una contrapartida: si se me exige votar, que menos que se me pongan pocas trabas. En este sentido (y parcialmente siguiendo la l&oacute;gica expuesta), en Australia se puede votar el d&iacute;a de la elecci&oacute;n, por correo, por anticipado en persona y por tel&eacute;fono (con un sistema complejo y caro porque requiere de dos oficiales de la agencia electoral, uno para verificar la identidad del individuo y otro para que el individuo vote an&oacute;nimamente). Adem&aacute;s, la Comisi&oacute;n Electoral se desplaza: a centros de mayores para que puedan votar de forma privada; a casas de enfermos en algunos casos; zonas remotas; y prisiones. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo realmente interesante por la magnitud de lo que muestro a continuaci&oacute;n es el voto anticipado en persona. B&aacute;sicamente consiste en que el ciudadano durante dos semanas -hasta estas elecciones eran tres- antes del d&iacute;a de la elecci&oacute;n, puede acercarse a cualquier centro de votaci&oacute;n y depositar su voto. En Australia, el elector puede votar en cualquier centro de votaci&oacute;n del pa&iacute;s, sea su distrito o no. Tradicionalmente, uno pod&iacute;a votar de forma anticipada si ten&iacute;a previsto no estar en el pa&iacute;s o preve&iacute;a no estar en su distrito electoral. Pero ha cambiado de forma significativa en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os. He recogido datos sobre c&oacute;mo se vota para todos y cada uno de los 150 distritos uninominales desde 2004 de la Comisi&oacute;n Electoral Australiana.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El gr&aacute;fico que presento es simplemente la evoluci&oacute;n de la media de los votos emitidos durante el d&iacute;a de la elecci&oacute;n. Como se puede observar, el porcentaje de personas que votan el s&aacute;bado de la elecci&oacute;n -en Australia se vota ese d&iacute;a- ha ido cayendo paulatinamente. Si durante la primera d&eacute;cada de los 2000 aproximadamente el 90% votaba durante solo el s&aacute;bado, entre 2010 y 2013 se observa como hay un declive que aumenta a partir del 2016. En promedio, para 2022, algo m&aacute;s del 50% de los votos se emitieron el d&iacute;a de la elecci&oacute;n. La l&iacute;nea azul representa la proporci&oacute;n de votos por correo. Si bien se observa una tendencia ascendente, situ&aacute;ndose casi en algo m&aacute;s del 15% de promedio para esta &uacute;ltima elecci&oacute;n, ha sido muy constante. La gran diferencia es la l&iacute;nea discontinua (en gris), los votos anticipados en persona. Como se puede observar, entre 2004 y 2010 evolucionaba de forma casi igual con los votos por correo para desde entonces despuntar y situarse hoy por encima del 30%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por definici&oacute;n, los ciudadanos que votan de forma anticipada, lo hacen antes del d&iacute;a oficial. Tambi&eacute;n se entiende que, por cuestiones log&iacute;sticas y procedimentales, los votos por correo -para que sean validos- han de ser emitidos antes del d&iacute;a de la elecci&oacute;n. Dicho de otro modo, en estas &uacute;ltimas elecciones en Australia algo m&aacute;s del 45% de los votantes han votado antes del d&iacute;a de la elecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Este 45% tiene varias implicaciones. La primera de ellas es la organizaci&oacute;n electoral: no es lo mismo organizar un evento que dura 24 horas que uno que se extiende por el plazo de dos semanas. Por compararlo con el caso espa&ntilde;ol, ser&iacute;a muy dif&iacute;cil justificar que los ciudadanos tuvieran que, por sorteo, estar en la mesa electoral durante dos semanas. Seguramente, en esos casos, se contratar&iacute;an a gente, que es lo que se hace en Australia. Pero, como es obvio, la factura de la elecci&oacute;n es mayor. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los desaf&iacute;os log&iacute;sticos, este nuevo enfoque donde pasamos del d&iacute;a de la elecci&oacute;n a un periodo electoral de semanas, tambi&eacute;n afecta a nuestras democracias. La primera, las mismas campa&ntilde;as electorales y promesas que hacen los partidos y candidatos. Si pr&aacute;cticamente todo el mundo vota en la fecha asignada, partidos y candidatos pueden decidir jugar estrat&eacute;gicamente con las promesas o informaci&oacute;n negativa sobre el otro partido. Pero si un 45% vota antes, &iquest;Cu&aacute;ndo anuncias la pol&iacute;tica o promesa estrella de la campa&ntilde;a? &iquest;Qu&eacute; margen tienen los ciudadanos? Supongamos que un ciudadano vota 12 d&iacute;as antes de la elecci&oacute;n, pero en el transcurso de la campa&ntilde;a aprende algo que de haberlo sabido antes hubiera cambiado su voto. Al fin y al cabo, el d&iacute;a de la elecci&oacute;n es un domingo y nuestro ciudadano vot&oacute; un martes&hellip; &iquest;Podr&iacute;a cambiar su voto? Obviamente, tengo m&aacute;s preguntas que respuestas, pero siendo el voto anticipado una tendencia al alza en algunas democracias, merece la pena estudiarse. 
    </p><p class="article-text">
        Quiero cerrar con una &uacute;ltima reflexi&oacute;n. Durante la pandemia, se celebraron elecciones en Galicia y Pa&iacute;s Vasco. Algunas voces sugirieron la posibilidad de &lsquo;suspender&rsquo; la elecci&oacute;n bajo el argumento de la emergencia sanitaria. A pesar de las razones sugeridas -en la mayor parte de los casos muy sensatas- a mi juicio deber&iacute;amos pensar en abrir o flexibilizar c&oacute;mo se vota en Espa&ntilde;a -y por ende en muchos pa&iacute;ses europeos- si pandemias, eventos clim&aacute;ticos extremos y otros eventos nos sorprenden.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/flexibilizar-votamos_132_9185693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2022 20:36:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El partido que no quiere a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/igualdad-genero-mujeres-partidos-australia-politica_132_8874216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3113aeb2-eb5e-4d7f-a2c8-55f1a78d3ac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El partido que no quiere a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor repasa el papel de algunos liderazgos femeninos en la política australiana y aporta resultados de un estudio reciente sobre la discriminación a las mujeres en la selección de candidaturas parlamentarias</p></div><p class="article-text">
        Una de las cosas que me sorprendi&oacute; cuando llegu&eacute; a Australia en 2013 fue la negatividad y la virulencia con la que se hablaba de la primera ministra del momento, Julia Gillard. Hab&iacute;a visto sexismo en pol&iacute;tica en otros lugares, como en Espa&ntilde;a -baste recordar las funestas declaraciones de un alcalde de Valladolid sobre la ministra Leire Paj&iacute;n-, M&eacute;xico o los Estados Unidos. Pero el caso de Gillard me llam&oacute; la atenci&oacute;n por varias razones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, Gillard llevaba mucho tiempo en pol&iacute;tica: entr&oacute; en el Parlamento en 1998 habi&eacute;ndose trabajado y ganado su esca&ntilde;o en un sistema pol&iacute;tico en que, a diferencia de Espa&ntilde;a -en donde utilizamos listas electorales-, en cada distrito solo puede haber un candidato de cada partido.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, Gillard ten&iacute;a una amplia experiencia. Desempe&ntilde;&oacute; durante seis a&ntilde;os (desde 2001 hasta la victoria laborista de 2007) el papel de ministra en la sombra. Despu&eacute;s de ganar las elecciones, Gillard se convierti&oacute; en Deputy Prime Minister, que viene a ser como la vicepresidenta, adem&aacute;s de ministra de Educaci&oacute;n, Empleo y Relaciones laborales. Y solo despu&eacute;s de varias cuitas internas con el Primer Ministro Rudd, que estaba cayendo en popularidad, Gillard tom&oacute; las riendas del partido laborista en 2010 y se convirti&oacute; en la primera ministra mujer de la historia de Australia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; la campa&ntilde;a de 2013, uno de los &lsquo;argumentos&rsquo; utilizados por el candidato a primer ministro del Partido Liberal, Tony Abbot, es<em> &lsquo;Ditch the Witch&rsquo;</em> (&lsquo;Deshaceos de la bruja&rsquo;). Gillard recibe comentarios sobre su aspecto f&iacute;sico y le preguntan en muchas entrevistas sobre su decisi&oacute;n de no tener hijos.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, los medios de comunicaci&oacute;n no daban el mismo tratamiento hacia el candidato liberal: ni comentarios sobre su vestimenta, ni su corte de pelo, ni su cara, ni su insistencia en aparecer en ba&ntilde;ador en la playa despu&eacute;s de nadar un rato en el mar. Nada. Me extra&ntilde;aba el doble rasero pero pensaba que, al fin y al cabo, la oposici&oacute;n trata de ganar al gobierno con lo que puede y que, para muchos, lidiar con ese tipo de comentarios va con el sueldo. Y sin embargo, cuando Abbot gan&oacute; las elecciones, no hubo comentarios sobre su apariencia. 
    </p><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones que me sorprendieron es c&oacute;mo y ante qu&eacute; contrincantes el actual primer ministro consigui&oacute; su cargo. Cuando empiezan los movimientos contra Turnbull hay tres candidatos a sucederle: Scott Morrison, ministro del Tesoro, Peter Dutton, ministro del Interior, y Julia Bishop, ministra de Exteriores. Bajo casi cualquier par&aacute;metro -preparaci&oacute;n, experiencia, conocimiento- Bishop era la mejor candidata. Bishop, adem&aacute;s, ten&iacute;a algo que los otros dos candidatos no y era que no polarizaba, o lo hac&iacute;a en menor medida. Dicho de otro modo, entre los votantes de los otros partidos, Bishop levantaba menor rechazo que los otros dos. Y, sin embargo, cuando el partido liberal decide cambiar al primer ministro, opta por Morrison. Lo sorprendente es la votaci&oacute;n dentro del partido: Dutton recibe 38 votos, 36 para Morrison y 11 para Bishop. En segunda vuelta, Morrison se impone a Dutton por 45 a 40. Bishop perdi&oacute; y entre las razones que se dan de su derrota el ser mujer fue un factor decisivo. (Si quieren saber m&aacute;s de la situaci&oacute;n de las mujeres en la pol&iacute;tica australiana, les recomiendo esta serie de cuatro cap&iacute;tulos de la periodista <a href="https://iview.abc.net.au/show/ms-represented-with-annabel-crabb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annabel Crabb)</a>. Bishop decidi&oacute; retirarse de la pol&iacute;tica y ahora tiene una carrera tan exitosa como lucrativa. 
    </p><p class="article-text">
        A los casos de Gillard y Bishop, hay que a&ntilde;adir que no m&aacute;s del 30% de los representantes de la c&aacute;mara baja en Australia son mujeres, cuando en Espa&ntilde;a es de m&aacute;s del 40%. &iquest;A qu&eacute; se debe dicha diferencia? &iquest;Qu&eacute; es lo que hace que haya tal desconexi&oacute;n con la realidad? Al fin y al cabo, cuando uno camina por las calles de cualquier pueblo o ciudad del pa&iacute;s, las mujeres son el 50%. Hay varias explicaciones posibles, pero aqu&iacute; me voy a centrar en dos. La primera es que los partidos discriminan contra las mujeres. La segunda es que no hay mujeres porque los votantes las discriminan y las votan menos. 
    </p><p class="article-text">
        Para intentar averiguar si son los partidos o los votantes quienes discriminan, <a href="https://twitter.com/duncanmcdonnell" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Duncan McDonnell</a> y yo realizamos una investigaci&oacute;n (<a href="https://academic.oup.com/pa/advance-article/doi/10.1093/pa/gsab042/6327506?login=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recientemente publicad</a>a), en donde recogimos datos para todos y cada uno de los candidatos que se presentaron a las elecciones en los 150 distritos australianos desde 2001 hasta 2019, as&iacute; como de su desempe&ntilde;o electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que examinamos es si los partidos discriminan a las mujeres a la hora de decidir las candidaturas en cada uno de los distritos. Encontramos que es as&iacute; en el partido liberal pero no en el laborista o los verdes. Obviamente, la ideolog&iacute;a de los partidos importa, porque los progresistas han estado tradicionalmente m&aacute;s vinculados a la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. De hecho, el partido laborista introdujo cuotas de g&eacute;nero a principios de los 80 que han ido aumentando progresivamente. As&iacute;, el objetivo es que en 2025, el 45% de las candidatos del partido laborista sean mujeres. El partido liberal, por el contrario, ha rechazado las cuotas y siempre ha tenido un n&uacute;mero menor de candidatas.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, analizamos una forma un poco m&aacute;s sofisticada de discriminaci&oacute;n por parte de los partidos. Los partidos pueden cumplir las cuotas pero nominando a mujeres en distritos menos seguros, es decir, m&aacute;s dif&iacute;ciles de ganar. Igual que en Estados Unidos, en Australia hay distritos que son claramente progresistas o conservadores, en los que el margen de victoria de uno de los dos partidos supera el 60%. Cabe, por tanto, la posibilidad de que los partidos cumplan con las cuotas acordadas pero poniendo a competir a las mujeres en distritos en los que no tienen muchas posibilidades de conseguir el esca&ntilde;o. De hecho, esto es lo que encontramos de forma consistente aunque es tan solo significativo en dos elecciones para el partido laborista.
    </p><p class="article-text">
        (Por cierto, una de las reformas del partido laborista ingl&eacute;s que lider&oacute; Tony Blair para hacer al partido mas representativo de la sociedad fue aplicar las cuotas en los distritos claramente laboristas, asegurando una mayor representatividad y evitando este comportamiento estrat&eacute;gico que va en contra del principio de la norma)
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ver lo que hacen los partidos, analizamos qu&eacute; hacen los ciudadanos. &iquest;Discriminan a las candidatas mujeres? Esta es una pregunta importante porque durante mucho tiempo una explicaci&oacute;n que daban los partidos era que, precisamente, los votantes eran los que discriminaban. Asimismo, las investigaciones acad&eacute;micas reforzaban dicha explicaci&oacute;n. Medimos, por tanto, la tasa de &eacute;xito de los partidos. Y vemos que tanto para los laboristas como los liberales, las tasas de &eacute;xito entre hombres y mujeres son muy parecidas: mientras que en unas elecciones la mujeres candidatas de los laboristas lo hacen mejor que los hombres, en otras es a la inversa y lo mismo sucede con los contendientes del partido liberal. Es m&aacute;s, siguiendo modelos econom&eacute;tricos que otros han empleado, observamos que las candidatas del partido laborista obtienen 1400 votos m&aacute;s en promedio que los candidatos del mismo partido, manteniendo el efecto de otras variables constantes. Dicho de otro modo, las mujeres del partido laborista obtienen mejores resultados que sus colegas hombres. Cada uno puede juzgar si 1400 votos en un distrito son muchos o pocos. Pero desde 2001 hasta 2019, un 3% de las elecciones se decidieron por un margen de menos de 1000 votos. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es todo esto importante? Dejando de lado todo lo anterior, que no es poco, la pol&iacute;tica australiana sufre de un sexismo rampante hasta el punto de que, durante estos tres a&ntilde;os, una trabajadora del partido liberal fue violada en el Parlamento por un colega en marzo de 2019. 
    </p><p class="article-text">
        El comportamiento en el Parlamento dista mucho del &aacute;mbito privado o acad&eacute;mico. Se sigue discriminando a las mujeres -v&iacute;a salarios, por ejemplo - pero lo visto en este Parlamento estos a&ntilde;os es inconcebible en la empresa privada. Tanto es as&iacute; que el gobierno pidi&oacute; a la comisionada contra la discriminaci&oacute;n sexual, Kate Jenkins, <a href="https://humanrights.gov.au/set-standard-2021" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un informe independiente</a> sobre las pr&aacute;cticas laborales dentro del Parlamento. Entre otros resultados, Jenkins y su equipo han propuesto 28 acciones y reformas. Una de ellas es la de aumentar el equilibrio de genero entre los parlamentarios. &nbsp;El <a href="https://academic.oup.com/pa/advance-article/doi/10.1093/pa/gsab042/6327506?login=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo aqu&iacute; mencionado</a> es uno de los referenciados en el reporte para apoyar dicha propuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/igualdad-genero-mujeres-partidos-australia-politica_132_8874216.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 20:35:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El partido que no quiere a las mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alexia Putellas y los salarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/salarios-brecha-salarial-futbol-futbol-femenino_132_8560654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea5bcbc-abfc-414f-8c1e-4e722174d786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexia Putellas y los salarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se suele explicar la brecha salarial en el fútbol por los gustos del público, pero esa es una historia muy parcial. Tras unos inicios prometedores, el fútbol femenino fue sacado de las canchas por las asociaciones de clubes (masculinos) para evitar la competencia.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, Alexia Putellas se convert&iacute;a en la primera jugadora de f&uacute;tbol espa&ntilde;ola en ganar el bal&oacute;n de oro, reconoci&eacute;ndola como la mejor jugadora del mundo. Enhorabuena. Hay que poner en contexto este primer bal&oacute;n de oro del f&uacute;tbol femenino espa&ntilde;ol: solo hay otro jugador que hab&iacute;a conseguido tal galard&oacute;n, Luis Su&aacute;rez, bastante antes de que muchos hubi&eacute;ramos nacido. Escuch&eacute; la entrevista de Alexia Putellas en <a href="https://cadenaser.com/programa/2021/11/29/el_larguero/1638225061_202797.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Larguero</a> de la Cadena Ser. En su entrevista, la deportista reivindic&oacute; el futbol femenino y dijo algo que justifica esta entrada: &ldquo;Esto va a ser un chute de visibilidad, es lo que necesitamos, que se crea en estas jugadoras. Los resultados est&aacute;n ah&iacute;. Ya no hay excusa para no dar un paso m&aacute;s.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la misma semana, el equipo de f&uacute;tbol femenino australiano, conocidas como 'las Matildas', se enfrent&oacute; en una serie de amistosos a la selecci&oacute;n de los Estados Unidos. El primer partido se disput&oacute; en Sydney con m&aacute;s de 36.000 asistentes. El segundo fue en Newcastle -con una poblaci&oacute;n aproximada de 320.000 personas- y congreg&oacute; a m&aacute;s de 20.000 personas. En Australia, estas cifras de asistencia son altas. Como referencia, en noviembre, la selecci&oacute;n masculina jugaba para la clasificaci&oacute;n al mundial ante Arabia Saud&iacute; y junt&oacute; a 25.000 espectadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que en algunos pa&iacute;ses hay m&aacute;s espectadores en los estadios de partidos femeninos que masculinos, en general, no es as&iacute;. El dinero est&aacute; en los equipos masculinos. Por ejemplo, el salario mediano en la liga de f&uacute;tbol de los Estados Unidos est&aacute; justo por debajo de los 200.000 d&oacute;lares mientras que el de las mujeres est&aacute; sobre los 30.000. Eso es en un pa&iacute;s donde el f&uacute;tbol femenino es relativamente popular y hay mayor presi&oacute;n para la igualdad. En competiciones internacionales (comparando sueldos de campeones y campeonas del mundo, por ejemplo), la brecha llega a ser de 30 veces a favor de los hombres. Esta diferencia tan grande no solo sucede en el f&uacute;tbol, sino que es un patr&oacute;n repetido en muchos otros deportes, como el baloncesto. Dicha diferencia entre salarios se suele justificar por el inter&eacute;s que genera: como el f&uacute;tbol masculino genera mayor inter&eacute;s que el femenino, es normal que existan estas diferencias salariales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema con este razonamiento es que no fue siempre as&iacute;, ni tampoco parece que el caso hoy en Estados Unidos o Australia. Ahora es cuando un poco de historia viene muy bien. Lo que viene se basa en una entrevista a Stefan Szymanski en junio de 2020 y que descubr&iacute; <a href="https://freakonomics.com/podcast/reparations-part-1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Szymanski se apoya en el trabajo de <a href="https://www.amazon.com/gp/product/1782225633/ref=as_li_qf_asin_il_tl?ie=UTF8&amp;tag=freakonomic08-20&amp;creative=9325&amp;linkCode=as2&amp;creativeASIN=1782225633&amp;linkId=74a23f2fe3fa189fe8f6e9fc214e45f6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gail Newsham</a>.
    </p><p class="article-text">
        Durante la primera guerra mundial, los hombres j&oacute;venes en Inglaterra estaban en las trincheras. Las mujeres trabajaban en las f&aacute;bricas y, entre ellas, en Dick, Kerr, que estaba en Preston, al norte de Liverpool y que hac&iacute;a locomotoras de tren. Entre los hombres, el f&uacute;tbol era muy popular en Inglaterra, pero las mujeres de la f&aacute;brica formaron un equipo para jugar contra los hombres. Resulta que el equipo tuvo &eacute;xito y sigui&oacute; jugando m&aacute;s partidos, recaudando fondos para las tropas. Jugaron durante toda la guerra y cuando termin&oacute;, siguieron jugando por causas ben&eacute;ficas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no se equivoquen, estos partidos no eran los t&iacute;picos de cu&ntilde;ados de fin de semana o los que organizan gente reconocida durante las Navidades, por ejemplo. No. Por ejemplo, en 1920 jugaron contra otro equipo femenino -el St. Helen&rsquo;s Ladies- en el campo del Everton y, m&aacute;s importante, juntaron a 53.000 personas, colgando el letrero de no hay entradas. Como cuenta Szymanski, dif&iacute;cilmente ning&uacute;n equipo masculino hubiera conseguido dicha entrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con el argumento que escuchamos a menudo -se gana dinero en funci&oacute;n del inter&eacute;s que se genera-, deber&iacute;amos entonces haber visto un desarrollo distinto al actual entre el f&uacute;tbol masculino y el femenino. Y, sin embargo, las jugadoras de hoy est&aacute;n en clara desventaja con la contraparte masculina, como apuntaba Putellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? El f&uacute;tbol a principios del siglo XX estaba bien asentado, con equipos profesionales, semi-profesionales, amateurs, etc. D&eacute;cadas antes, en 1863, se forma la Asociaci&oacute;n de F&uacute;tbol (FA, por sus siglas en ingl&eacute;s), que es la organizaci&oacute;n encargada de regular el deporte. Y la FA, ya desde 1902 suger&iacute;a a sus miembros no permitir partidos entre equipos de mujeres. Cuando se juntan 53.000 personas en el estadio del Everton para ver el partido entre dos equipos femeninos, los due&ntilde;os de los equipos masculinos se quejan pues se sienten amenazados pensando que los hinchas ya no asistir&aacute;n a los estadios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los due&ntilde;os convencen a la FA para aprobar una resoluci&oacute;n que traduzco as&iacute;: &ldquo;Se han expresado quejas porque las mujeres juegan al f&uacute;tbol. El consejo se siente obligado a expresar su convicci&oacute;n que el f&uacute;tbol bastante inadecuado para las mujeres y no se deber&iacute;a promocionar. Por estas razones, el consejo pide a los clubs que pertenecen a la asociaci&oacute;n que rechacen el uso de sus instalaciones para dichos partidos&rdquo;.&nbsp;Y as&iacute; es como se proh&iacute;be el f&uacute;tbol femenino en Inglaterra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicha prohibici&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito profesional. Como las mujeres no pueden jugar, las ni&ntilde;as tampoco lo pueden hacer en las escuelas porque todas las escuelas estaban afiliadas a la FA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El efecto de la prohibici&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; de Inglaterra y afecta tambi&eacute;n al resto de los dem&aacute;s pa&iacute;ses porque en aquel momento la FA es la federaci&oacute;n m&aacute;s potente de la FIFA. Y la FIFA apoya dicha prohibici&oacute;n dura hasta 1971. Dicho de otro modo, cualquier organizaci&oacute;n que estuviera asociada a la FIFA, si permit&iacute;a a las mujeres utilizar sus campos, pod&iacute;a ser excluida de dicha organizaci&oacute;n. Por eso apenas hay partidos entre mujeres por medio siglo. La FA primero y la FIFA despu&eacute;s 'matan' la competencia del futbol femenino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hubiera sucedido si el f&uacute;tbol femenino no hubiera estado prohibido? Nadie lo sabe. No tenemos un contraf&aacute;ctico. Tal vez, sugiere Szymanski, se parecer&iacute;a al tenis que es global y aunque hay diferencias entre hombres y mujeres, son menores. Puede ser. Tambi&eacute;n podr&iacute;a ser que el futbol femenino tuviera mayor audiencia que los masculinos&hellip; no lo sabemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la que est&aacute; cayendo en t&eacute;rminos de pandemia, desigualdad, exclusi&oacute;n social, discriminaci&oacute;n, condiciones laborales, etc., algunos lectores pueden pensar que este es un problema menor. Sin embargo, puesto en perspectiva, esta situaci&oacute;n entre jugadores y jugadoras profesionales refleja mucho de los problemas que observamos en la realidad laboral y social actual de muchos pa&iacute;ses. Aqu&iacute; la FIFA, ligas profesionales y clubes que obtienen grandes beneficios tienen una oportunidad de oro para dar ejemplo y liderar la equiparaci&oacute;n entre unos y otros.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/salarios-brecha-salarial-futbol-futbol-femenino_132_8560654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Dec 2021 20:26:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alexia Putellas y los salarios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué factores influyen en la participación? Nueva evidencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/factores-influyen-participacion-nueva-evidencia_132_8171135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3224e7e8-f044-4edb-9159-d70edb79282c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué factores influyen en la participación? Nueva evidencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los últimos años se han examinado 127 variables para explicar la participación política, pero con millones de regresiones hallamos que se asocia de manera robusta a unas pocas variables, como elecciones concurrentes y competidas o voto obligatorio</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que votamos, pol&iacute;ticos, medios, periodistas, opinadores, polit&oacute;logos, tertulianos, <em>tod&oacute;logos</em> y otros hablamos de la participaci&oacute;n. Una de las explicaciones que se ofrecen cuando la participaci&oacute;n es baja es que es un s&iacute;ntoma de poca salud democr&aacute;tica. Otro argumento que se oye es que los ciudadanos no consideran la elecci&oacute;n como importante. Y algunos candidatos admiten que no han sabido conectar con los ciudadanos por cualquier raz&oacute;n, entre ellos el tan manido &ldquo;no hemos sabido comunicar&rdquo; o &ldquo;hemos tenido un problema de comunicaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde las ciencias sociales, los estudios sobre la participaci&oacute;n son una constante desde hace, por lo menos, cincuenta a&ntilde;os. Hay trabajos analizando los factores que explican la participaci&oacute;n desde la ciencia pol&iacute;tica, la econom&iacute;a, la psicolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a, la historia y otras disciplinas. Hay varias formas de estudiar la participaci&oacute;n. Una de ellas considera la perspectiva individual, esto es, ver qu&eacute; factores hacen que los ciudadanos decidan votar o no. Por ejemplo, nuestra colega de Piedras de Papel <a href="https://www.eldiario.es/autores/aina_gallego/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aina Gallego</a>, entre otras, ha trabajado los factores a nivel individual en varios art&iacute;culos y libros. Otra forma de analizar la participaci&oacute;n es desde la perspectiva agregada, esto es, comparando los determinantes que hacen variar la participaci&oacute;n, por ejemplo, entre regiones o pa&iacute;ses. Y de esto &uacute;ltimo es de lo que hoy escribo. 
    </p><p class="article-text">
        Supongan que alguien les preguntara qu&eacute; factores afectan a la participaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;an? Hasta la fecha, los determinantes de la participaci&oacute;n se han clasificado en tres categor&iacute;as. La primera es la institucional. Por ejemplo, si el voto es obligatorio o si la elecci&oacute;n es concurrente con otras, como en pa&iacute;ses con elecciones parlamentarias y presidenciales. La segunda categor&iacute;a es la socio-econ&oacute;mica, donde se consideran factores como, por ejemplo, el impacto del crecimiento econ&oacute;mico o la diversidad &eacute;tnica entre pa&iacute;ses. En tercer lugar est&aacute;n los factores pol&iacute;ticos. Por ejemplo, se suele argumentar, con raz&oacute;n, que la participaci&oacute;n es m&aacute;s alta en aquellas elecciones que est&aacute;n m&aacute;s competidas entre los principales partidos candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, la distinci&oacute;n entre los factores que componen unas y otras categor&iacute;as no es del todo clara. Por ejemplo, muchos consideran el sistema electoral un factor institucional, pero tambi&eacute;n podr&iacute;a clasificarse como una caracter&iacute;stica pol&iacute;tica. Tampoco dichas categor&iacute;as son exhaustivas y hay elementos que no formar&iacute;an parte de ninguna de ellas, como por ejemplo la meteorolog&iacute;a. En Espa&ntilde;a sabemos que la lluvia afecta negativamente a la participaci&oacute;n pero, en cambio, en Suecia, tal vez porque llueve mucho, ese efecto no se ha encontrado. En cualquier caso, estas categor&iacute;as nos ayudan a entender y organizar los distintos factores que se han propuesto hasta ahora. 
    </p><p class="article-text">
        Hablando de dichos factores, &iquest;cu&aacute;ntos creen que se han propuesto y examinado emp&iacute;ricamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os para explicar la participaci&oacute;n? En un <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s11109-021-09720-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo reciente de acceso libre</a>, junto con <a href="https://richardwfrank.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard W. Frank</a> hemos identificado 127. Lo leen bien, 127. A continuaci&oacute;n, cito algunos: el producto nacional bruto, la poblaci&oacute;n, la tasa de urbanizaci&oacute;n, el desarrollo humano, la diversidad &eacute;tnica, si hay voto obligatorio, la magnitud del distrito electoral, si el registro de votantes es autom&aacute;tico o no, el umbral electoral efectivo, la competitividad de las elecciones, el grado de democracia, el n&uacute;mero de elecciones que se han celebrado... y as&iacute; hasta 127. De esta parte del an&aacute;lisis destacan dos resultados. Uno es que, si bien la participaci&oacute;n es un acto pol&iacute;tico, los factores que m&aacute;s se suelen evaluar tienen que ver con aspectos institucionales y socioecon&oacute;micos. El segundo es que, a pesar de todos los estudios realizados y las variables empleadas, todav&iacute;a estamos lejos de tener un modelo general que explique la participaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que los 127 factores identificados no son todos los determinantes que se han proporcionado para explicar la participaci&oacute;n. De hecho, hemos obtenido dicha cifra a partir de una selecci&oacute;n de trabajos que ten&iacute;an que cumplir ciertas condiciones: art&iacute;culos de revista cient&iacute;fica que fueran a nivel agregado; de car&aacute;cter comparado, lo que excluye estudios de caso; en el que la comparaci&oacute;n fuera entre pa&iacute;ses y en lengua inglesa. Este criterio excluye libros, art&iacute;culos en los que solo se analiza un pa&iacute;s o en los que se analizan regiones. En total solo seleccionamos 44 trabajos que cumpl&iacute;an con esas condiciones. Como se entiende, y dados nuestros criterios, nos hemos dejado muchos posibles determinantes fuera de nuestro an&aacute;lisis. 
    </p><p class="article-text">
        Si al intentar explicar algo a un amigo le ofrecemos m&aacute;s de 100 posibles razones, nuestro amigo nos va a decir que muy parsimoniosos no estamos siendo. Si un evento se explica por 100 factores o m&aacute;s, casi todo afecta al evento. Y si todo o casi todo afecta a un fen&oacute;meno, casi nada lo explica. Dicho de otra forma, con m&aacute;s de 100 elementos explicando algo, no sabemos qu&eacute; sucede. 
    </p><p class="article-text">
        La confusi&oacute;n se incrementa si tenemos resultados contradictorios, como es el caso. Por ejemplo, hay investigaciones que indican que en pa&iacute;ses con sistemas electorales proporcionales la participaci&oacute;n es m&aacute;s alta. Pero tambi&eacute;n los hay que encuentran que tener un sistema proporcional no importa o que el efecto es negativo. 
    </p><p class="article-text">
        Ante tantos factores y resultados contradictorios la pregunta que surge es: &iquest;c&oacute;mo ponemos orden? En el trabajo mencionado hemos optado por conseguir tantos datos como nos ha sido posible y analizar todas las posibles combinaciones de variables. Respecto a los datos, hemos conseguido informaci&oacute;n para 70 variables en 579 elecciones de 80 pa&iacute;ses desde 1945 hasta 2014. Respecto a las combinaciones posibles, hemos seguido una metodolog&iacute;a conocida como <em>extreme bounds analysis</em> que nos permite realizar dichos c&aacute;lculos. Al final del trabajo, realizamos m&aacute;s de 15 millones de regresiones. Dos millones y medio de regresiones nos han llevado unos 12 d&iacute;as de c&aacute;lculos realizados en la nube sin interrupci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados cuestionan mucho de lo que se ha dicho hasta el momento: de las 70 variables utilizadas, solo 22 se asocian robustamente con la participaci&oacute;n. Las m&aacute;s relevantes son elecciones concurrentes, voto obligatorio, el nivel de competitividad, la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y algunas variables geogr&aacute;ficas. 
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, nuestro trabajo se puede mejorar relajando los criterios de selecci&oacute;n de los trabajos que nos han llevado hasta los 127 factores explicativos; ampliando el n&uacute;mero de variables que incluimos y mejorando los instrumentos de medici&oacute;n. Sin embargo, nuestra aportaci&oacute;n en ese art&iacute;culo consiste en reducir la informaci&oacute;n de forma considerable de tal manera que los resultados proporcionan un panorama de mayor comprensi&oacute;n que el que ofrec&iacute;an los 127 condicionantes. As&iacute; las cosas, queda mucho por hacer en el estudio de los condicionantes de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/factores-influyen-participacion-nueva-evidencia_132_8171135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jul 2021 20:14:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué factores influyen en la participación? Nueva evidencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Secesiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secesiones_132_7333855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21c5e26e-6505-4319-83e9-0cad2808a656_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Secesiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué tipo de injusticias utilizan los movimientos independentistas para justificar su razón de ser? Los investigadores Ryan Griffiths y Angely Martínez las han categorizado en un reciente artículo</p></div><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s de 70 movimientos secesionistas en el mundo a d&iacute;a de hoy. Todos ellos dan argumentos de por qu&eacute; deber&iacute;an ser independientes del pa&iacute;s en el que est&aacute;n incluidos y por qu&eacute; deber&iacute;an ser o tener un estado propio. As&iacute;, en Pap&uacute;a Occidental, un grupo nacionalista sostiene que ha sufrido abusos y violaciones de derechos humanos por parte del gobierno de Indonesia. Los l&iacute;deres de la Rep&uacute;blica de Somalilandia contraponen sus instituciones a las de Somalia. En Nueva Caledonia, los Kanak apuestan por la independencia (de Francia) bas&aacute;ndose en el principio de descolonizaci&oacute;n. Sin necesidad de irnos tan lejos, en Espa&ntilde;a hay dos movimientos secesionistas, el catal&aacute;n y el vasco. Un punto en com&uacute;n de todos los movimientos secesionistas es que fundamentan su aspiraci&oacute;n, ser independiente, en alg&uacute;n tipo de injusticia. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando los movimientos secesionistas promueven sus declaraciones de independencia las fundamentan en estas injusticias, aunque no todas las partes comparten que existan. Por ejemplo, el Estado que niega la independencia suele tambi&eacute;n negar dichas injusticias. Algunas de las que se utilizan para justificar el movimiento independentista pueden estar basadas en hechos objetivos, pero no siempre es as&iacute; y tambi&eacute;n se utilizan de forma estrat&eacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tipo de injusticias utilizan los movimientos independentistas para justificar su raz&oacute;n de ser? &iquest;Son todas las injusticias iguales? &iquest;Son todos los movimientos independentistas iguales? A mi entender, estas preguntas no son f&aacute;ciles de responder. La primera implica una sistematizaci&oacute;n de las razones que proporcionan los movimientos independentistas. La segunda y tercera son m&aacute;s complejas porque, con algunas injusticias, entramos en cuestiones valorativas, como mostrar&eacute; m&aacute;s abajo. Y sin embargo, los investigadores <a href="https://www.maxwell.syr.edu/psc/Ryan_Griffiths/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ryan Griffiths</a> y <a href="https://www.maxwell.syr.edu/psc/Students/Martinez,_Angely/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Angely Mart&iacute;nez</a> se han atrevido a categorizarlas en un reciente <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/nana.12667" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Los autores comienzan su estudio diciendo que su an&aacute;lisis <em>&ldquo;no debe entenderse como apoyo para ning&uacute;n grupo en particular. Todo esfuerzo secesionista es complejo y suelen haber argumentos v&aacute;lidos por las dos partes. Nuestro enfoque es objetivo, transparente y dise&ntilde;ado para minimizar sesgos.&rdquo;</em> Griffiths y Mart&iacute;nez definen un movimiento independentista como una &ldquo;naci&oacute;n auto-identificada dentro de un Estado soberano que busca separarse y formar un nuevo (y reconocido) Estado&rdquo;. Para que forme parte de su muestra el movimiento debe durar como m&iacute;nimo una semana, incluir por lo menos 100 personas, reclamar un territorio de como m&iacute;nimo 100 kil&oacute;metros cuadrados, tener una bandera, declarar la independencia y que el territorio sea contiguo al del Estado al que se pertenece. 
    </p><p class="article-text">
        Respondiendo a los tipos de injusticia presentes, Griffiths y Mart&iacute;nez diferencian cinco tipos. En primer lugar est&aacute;n las &lsquo;restaurativas&rsquo; que, como indica el nombre, repondr&iacute;an la situaci&oacute;n previa de una naci&oacute;n concreta. Esto se relaciona, por ejemplo, con el principio subyacente de la descolonizaci&oacute;n: rectificar los errores del colonialismo y as&iacute; devolver la independencia a un pueblo de un &aacute;rea concreta. Este tipo de argumentos se proporcionan en el caso de grupos ind&iacute;genas y las sociedades que se instauran en esos lugares, como podr&iacute;a ser Hawaii en Estados Unidos, o algunos de los m&aacute;s de 200 grupos abor&iacute;genes presentes en Australia (asunto que en absoluto est&aacute; cerrado). 
    </p><p class="article-text">
        El segundo tipo son los &lsquo;remediales&rsquo; y aqu&iacute; se proponen los argumentos de por qu&eacute; se deber&iacute;a otorgar la independencia como un remedio a los abusos de los derechos humanos por parte del Estado. La independencia de Sud&aacute;n del Sur o el caso de Pap&uacute;a Occidental con Indonesia mencionado arriba se ajustan a este tipo de argumento. 
    </p><p class="article-text">
        El tercero se centra en el derecho de elecci&oacute;n y, en este caso, la elecci&oacute;n de independencia y de un estatus diferenciado. La idea es que una naci&oacute;n deber&iacute;a tener el derecho a elegir su destino pol&iacute;tico v&iacute;a plebiscito, refer&eacute;ndum o similar. Para una parte importante del independentismo catal&aacute;n este es el argumento. 
    </p><p class="article-text">
        La cuarta categor&iacute;a se sustenta en agravios relacionados con una historia de violencia con el Estado. Por ejemplo, &iquest;se ha producido una guerra civil entre la naci&oacute;n que el movimiento independentista representa y el Estado? La l&oacute;gica de esta categor&iacute;a parte de la premisa de que cualquier conflicto violento con el Estado, particularmente cuando es recurrente, es fuente de queja continua e inestabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Griffiths y Mart&iacute;nez nos hablan de la funcionalidad. En contraposici&oacute;n con lo &lsquo;restaurativo&rsquo;, que se basa en el retorno de la situaci&oacute;n perdida, el argumento funcional se basa en lo que ha conseguido el movimiento secesionista en comparaci&oacute;n con el pa&iacute;s del que se marcha. Dicho de otra forma, se justificar&iacute;a porque gobiernan mejor que el pa&iacute;s en el que est&aacute;n. Volviendo a Somalilandia, el argumento que utilizan sus promotores es que Somalia es un estado fallido y, en cambio, en Somalilandia las instituciones funcionan. 
    </p><p class="article-text">
        Como se entiende, estas categor&iacute;as nos proporcionan un panorama completo de los argumentos que son utilizados por los movimientos independentistas. De igual forma, estas categor&iacute;as no son excluyentes y se pueden observar movimientos que utilizan una o varias a la vez. Por ejemplo, en el caso catal&aacute;n, la tercera, derecho de elecci&oacute;n, ser&iacute;a la mayoritaria, pero algunos han presentado argumentos sustentando la primera y la quinta categor&iacute;a -que ya discut&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/instituciones-esperar-cataluna-independiente_132_2489860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cataluna-independencia-calidad-institucional_132_2469178.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>- y que, a mi juicio, no tienen el mismo valor. 
    </p><p class="article-text">
        El siguiente paso es ver si son todas las injusticias iguales y, por ende, si son iguales todos los movimientos independentistas. Para ello, Griffiths y Mart&iacute;nez operacionalizan estas cinco categor&iacute;as con distintos indicadores a los que asignan unos valores, de forma clara y transparente. Por ejemplo, para conseguir la m&aacute;xima puntuaci&oacute;n en la categor&iacute;a restaurativa, el movimiento independentista deber&iacute;a estar en la lista de descolonizaci&oacute;n y haber sido un Estado. Ninguno de los 72 movimientos cumple con estos dos requisitos aunque las puntuaciones m&aacute;s altas las obtienen los Saharauis, los Kanak (de Nueva Caledonia) y los Cameruneses del Sur. Tal vez se pueda discutir la falta de alg&uacute;n indicador para medir algunas de sus categor&iacute;as pero no sobra ninguna de las que se incluyen. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de seguir el procedimiento con cada indicador los autores presentan los resultados de las naciones con m&aacute;s y menos agravios. Entre las naciones que m&aacute;s punt&uacute;an en los agravios destacan Saharauis, Palestinos, Tamiles de Sri Lanka, Kachin de Myanmar, y los Cabinda de Angola. Las naciones que punt&uacute;an m&aacute;s bajo son Escocia, Islas Feroe, Guadalcanal en las Islas Salomon, Flandes y Catalu&ntilde;a. Como es esperable los grupos que m&aacute;s alto punt&uacute;an lo hacen porque tienen obtienen puntos en casi todas las categor&iacute;as mencionadas. Por ejemplo, saharauis, palestinos y tamiles punt&uacute;an alto en las cinco dimensiones, mientras que quebequeses, escoceses y catalanes no lo hacen. 
    </p><p class="article-text">
        Como dicen Griffiths y Mart&iacute;nez, no deja de ser curioso que casos muy presentes a nivel internacional como Escocia o Catalu&ntilde;a obtengan los resultados m&aacute;s bajos, mientras que los resultados m&aacute;s altos se dan en contextos cronificados como Palestina o el Sahara Occidental.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, cada movimiento secesionista es un mundo y no se consigue la independencia porque se merezca m&aacute;s o menos. De hecho, es m&aacute;s que probable que algunos movimientos independentistas con puntuaciones m&aacute;s bajas consigan sus objetivos antes que aquellos que, siguiendo estos criterios, lo merecen m&aacute;s. Pero, a mi juicio, esta investigaci&oacute;n ayuda a poner en perspectiva los debates que tenemos sobre estas cuestiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secesiones_132_7333855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Mar 2021 21:59:46 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pandemia y elecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pandemia-elecciones-covid-2020_132_6392152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/510222e4-ca0e-4a15-b14b-651838111bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pandemia y elecciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el 21 de febrero de este año, al menos 73 países han pospuesto sus elecciones nacionales o subnacionales debido a la COVID, mientras que en al menos 80 se han celebrado a pesar de ésta</p></div><p class="article-text">
        La pandemia en la que nos encontramos nos ha afectado en innumerables aspectos de nuestras vidas. Las elecciones no son una excepci&oacute;n. Ante la COVID-19, muchos pa&iacute;ses, estados, regiones o municipios han tenido que decidir: celebrar la elecci&oacute;n o no. Desde el 21 de febrero de este a&ntilde;o hasta el 1 de noviembre, con datos del International Institute for Democracy and Electoral Assistance (<a href="https://www.idea.int/news-media/multimedia-reports/global-overview-covid-19-impact-elections" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IDEA</a>), al menos 73 pa&iacute;ses o han pospuesto sus elecciones nacionales o subnacionales debido a la COVID-19, mientras que en al menos 80 se han celebrado a pesar de &eacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        Entre los que pospusieron la elecci&oacute;n debido a la pandemia, varios la celebraron semanas o meses despu&eacute;s. Por ejemplo, tanto las elecciones vascas como las gallegas de julio iban a ser en abril. Las presidenciales polacas se esperaban para mayo, pero se llevaron a cabo entre junio -primera vuelta- y julio -segunda. Igualmente, en Uruguay las locales estaban previstas para mayo y tuvieron lugar en septiembre. Asimismo, en Nueva Zelanda, las elecciones se celebraron el 17 de octubre, pero estaban previstas para el 19 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en otros lugares se han suspendido las elecciones o refer&eacute;ndums de forma indefinida o hasta nuevo aviso. Sin ser exhaustivo, es el caso de Per&uacute; -se esperaban las locales en marzo-, Kirguist&aacute;n -locales en abril-, Armenia -tocaba un referendo en abril-, Gab&oacute;n -legislativas parciales en abril-, Om&aacute;n -locales en mayo-, Chad -legislativas en junio-, los cantones suizos de Neuchatel, Tizino y Lucerna -locales en marzo-, de Escocia, donde se ten&iacute;an que celebrar algunas elecciones locales parciales en marzo y abril.
    </p><p class="article-text">
        Entre los que votaron cuando estaba previsto se encuentran las legislativas de Israel de marzo (las terceras desde 2019), las parlamentarias de Corea del Sur en abril y de Montenegro, en agosto. Tambi&eacute;n pa&iacute;ses que salen menos en las noticias como Kiribati celebraron sus presidenciales en abril y en Trinidad y Tobago, fueron las parlamentarias en agosto.
    </p><p class="article-text">
        Parece que la decisi&oacute;n de celebrar o posponer la elecci&oacute;n no responde a razones de desarrollo econ&oacute;mico o de relaci&oacute;n con la democracia representativa. Tanto pa&iacute;ses ricos y pobres como democracias j&oacute;venes, m&aacute;s asentadas o dictaduras han tomado todo tipo de decisiones (si bien probablemente con justificaciones y criterios distintos).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Australia es quiz&aacute;s el caso m&aacute;s curioso porque se observan todos los comportamientos descritos antes en un solo pa&iacute;s. En julio, en el distrito electoral federal de Eden-Monaro -en el estado de Nueva Gales del Sur- se celebr&oacute; una elecci&oacute;n parcial. En dicho estado -Sydney es la ciudad m&aacute;s importante- deb&iacute;a haber celebrado elecciones locales en septiembre, pero las autoridades decidieron posponer los comicios por un a&ntilde;o &ldquo;para abordar los riesgos que plantea el virus COVID-19&rdquo;. Por el contrario, en el Territorio del Norte y en el Territorio de la Capital Australiana, se celebraron elecciones legislativas en agosto y en octubre, respectivamente. Tal vez, el caso m&aacute;s curioso es el estado de Queensland, con una poblaci&oacute;n de algo m&aacute;s de 5,1 millones de habitantes y 3,3 millones de votantes: el 28 de marzo, se celebraron elecciones locales en m&aacute;s de 70 municipios y el 31 de agosto fueron las estatales.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de marzo en Queensland se celebr&oacute; en el pico de la pandemia. Es importante recapitular los datos para el argumento. El periodo electoral arranca el 22 de febrero y la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud declara la pandemia el 11 de marzo. La Comisi&oacute;n Electoral de Queensland (ECQ) decide seguir con la elecci&oacute;n fundament&aacute;ndolo en un principio, una observaci&oacute;n y una acci&oacute;n concreta. El principio es que las elecciones proveen la continuidad de la representaci&oacute;n democr&aacute;tica y son facilitadoras de dicha representaci&oacute;n. La observaci&oacute;n que se hace en ese momento es que votar no conlleva mayor riesgo que cualquier otra actividad cotidiana. Y la acci&oacute;n es que se toman mayores medidas de prevenci&oacute;n e higiene.
    </p><p class="article-text">
        El pico de la pandemia en Queensland fue de 78 casos cuatro d&iacute;as antes de la elecci&oacute;n y de 70 el mismo 28 de marzo. Hasta entonces se hab&iacute;an declarado 625 casos. Obviamente, las cifras de Queensland no son comparables a las de Espa&ntilde;a o del resto de Europa -aunque las de Melbourne lo fueron durante semanas obligando al confinamiento durante 111 d&iacute;as a m&aacute;s de 5 millones de personas, uno de los confinamientos m&aacute;s duros del mundo. De haber tenido las cifras de Melbourne o Madrid, no sabemos qu&eacute; se habr&iacute;a decidido hacer respecto a las elecciones en Queensland.
    </p><p class="article-text">
        Si la pandemia fuera un hoyo del que sali&eacute;ramos pronto, lo contado hasta aqu&iacute; ser&iacute;a informaci&oacute;n &uacute;til sobre qu&eacute; han decidido distintos pa&iacute;ses, regiones y municipios. Ojal&aacute; solo sea eso. Sin embargo, si este virus se queda entre nosotros por m&aacute;s tiempo u otro nos golpea, debemos plantearnos por adelantado cu&aacute;ndo vamos a votar y c&oacute;mo vamos a hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta este contexto, a mi juicio, hay dos principios a considerar que engloban el cu&aacute;ndo y el c&oacute;mo. El primer principio es el mismo que el de la ECQ pero expresado de forma distinta: debemos preservar y ejercer nuestro derecho a votar en el m&aacute;ximo plazo que tenemos, que en Espa&ntilde;a son 4 a&ntilde;os. Obviamente, tambi&eacute;n si los gobiernos auton&oacute;micos o el central deciden alterar el calendario electoral, es su prerrogativa.
    </p><p class="article-text">
        El segundo principio es que se debe proteger tanto la salud de los ciudadanos como las del personal electoral, que en Espa&ntilde;a suele ser por sorteo y son nuestros vecinos. &iquest;C&oacute;mo garantizar dicha seguridad con las cifras de contagio actuales? Una posibilidad ser&iacute;a mediante el voto electr&oacute;nico. Pero esta opci&oacute;n presenta problemas de acceso, comprensi&oacute;n, seguridad y log&iacute;sticos que, probablemente, se acent&uacute;an en una pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Una posibilidad m&aacute;s pedestre pero establecida ser&iacute;a organizar las elecciones por correo, como ya sucede en el estado de Oreg&oacute;n en Estados Unidos desde que lo aprobaran en 1998 y lo implementaran en 2000. Ah&iacute; tan solo se puede votar por correo. De forma autom&aacute;tica, todos los electores reciben un sobre con las instrucciones sobre c&oacute;mo votar, las papeletas y el franqueo pagado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&iacute;a posible que todos vot&aacute;ramos por correo en Espa&ntilde;a? Seguramente se deber&iacute;an reformar algunas leyes. Pero si <a href="https://elpais.com/politica/2011/08/23/actualidad/1314128715_080054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2011 la Constituci&oacute;n se modific&oacute; muy r&aacute;pidamente</a> para algo que muy pocos hab&iacute;an pedido, bien se podr&aacute;n cambiar algunas leyes para que todos podamos votar y lo hagamos de forma segura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pandemia-elecciones-covid-2020_132_6392152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Nov 2020 05:00:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pandemia y elecciones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso del 'casi Ohio' o 'Aragón australiano']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/caso-ohio-aragon-australiano_132_6099963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ca8c173-c475-4b60-9b7f-6e52109b82a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Ohio australiano (distrito Eden-Monaro), donde el partido del candidato que gana es el mismo que gana las elecciones, se confirma la tesis sobre la resistencia de los gobiernos en tiempos de pandemia.</p></div><p class="article-text">
        Cuando en Australia hay elecciones federales, se vota en distritos uninominales: tan solo un candidato por distrito sale elegido. Hay 150 distritos y Eden-Monaro ha sido, hasta la elecci&oacute;n de 2016, un distrito &lsquo;bellwether&rsquo;: el partido del candidato que ganaba ah&iacute;, era el que ganaba la elecci&oacute;n. El casi Ohio o Arag&oacute;n de las casi ant&iacute;podas. En 2016, Mike Kelly antiguo militar y candidato del partido laborista, volv&iacute;a a ganar en el distrito que hab&iacute;a representado entre 2007 y 2013. En mayo de 2019 hubo elecciones nacionales y Kelly fue reelegido. A finales de abril de 2020, Kelly alega razones de salud y abandona su esca&ntilde;o -diez d&iacute;as despu&eacute;s se incorpora a una empresa tecnol&oacute;gica. Esto fuerza a celebrar nuevas elecciones para que un candidato sustituya a Kelly hasta que se convoquen nuevos comicios. Se conocen como by-elections o elecciones parciales. 
    </p><p class="article-text">
        Eden-Monaro es un distrito casi tan grande como Extremadura y rodea al territorio central, donde est&aacute; la capital, Canberra. Es tambi&eacute;n muy diverso geogr&aacute;fica -con zonas monta&ntilde;osas y costeras- y socio-econ&oacute;micamente, con zonas de alto nivel adquisitivo y varias bastante pobres. Ha recibido menos inmigraci&oacute;n que las grandes urbes de Sydney y Melbourne -que, como todas las grandes ciudades, son distintas del resto del pa&iacute;s- pero viene a ajustarse a lo que ser&iacute;a la Australia media. 
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones parciales como las de Eden-Monaro son importantes por varias razones. A nivel general, porque son una mini-prueba para el gobierno. Aunque en Australia los candidatos a nivel de distrito trabajan la circunscripci&oacute;n a diario y buscan obtener su espacio medi&aacute;tico, si los ciudadanos consideran que el gobierno federal no lo est&aacute; haciendo bien, es una oportunidad para votar contra el gobierno. Y a la vez, sirven de se&ntilde;al: por muy parciales que sean, a ning&uacute;n gobierno le gusta perder una elecci&oacute;n pero, puestos a perder, mejor perder un esca&ntilde;o que muchos en una elecci&oacute;n general. As&iacute;, las parciales pueden servir de term&oacute;metro de c&oacute;mo lo est&aacute; haciendo el gobierno. Tambi&eacute;n son relevantes por su simbolismo al ser las primeras de &aacute;mbito nacional durante la pandemia (hubo municipales recientes en Queensland pero Nueva Gales del Sur ha retrasado las suyas por un a&ntilde;o). 
    </p><p class="article-text">
        Entre todos los factores que pueden ser importantes para una elecci&oacute;n como el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico, o la posici&oacute;n ante la expansi&oacute;n de derechos, en esta adem&aacute;s se han juntado dos factores &uacute;nicos que merecen atenci&oacute;n. El primero, los incendios. El segundo, la maldita pandemia. Y aqu&iacute; es donde se pone interesante. 
    </p><p class="article-text">
        En diciembre, las temperaturas fueron las m&aacute;s altas en a&ntilde;os. Adem&aacute;s, varias zonas del pa&iacute;s estaban afectadas por una sequ&iacute;a pertinaz. Llegaron los fuegos. Australia celebr&oacute; las Navidades achicharr&aacute;ndose. A 31 de enero, el fuego hab&iacute;a matado a 33 personas. M&aacute;s de 11 millones de hect&aacute;reas arrasadas, 110.000 kil&oacute;metros cuadrados. Espa&ntilde;a tiene 505.370, siguiendo Wikipedia. Imagine toda Andaluc&iacute;a y la Comunidad Valenciana quemada. Ante dichas magnitudes, cabr&iacute;a esperar que los m&aacute;ximos responsables gubernamentales estuvieran presentes. La temperatura media de Australia el mi&eacute;rcoles 19 de diciembre es de 40.9 grados. El primer ministro, Scott Morrison, est&aacute; de vacaciones en Hawaii. A su regreso, Morrison va a visitar algunas de las zonas afectadas -entre las que est&aacute; Eden-Monaro- &nbsp;y no recibe precisamente una cordial bienvenida: varios ciudadanos le increpan y se niegan a saludarle. Tampoco le ayuda negar que el cambio clim&aacute;tico afecta a la virulencia de los fuegos. Empieza a caer en las encuestas. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia llega m&aacute;s tarde que en Europa, pero llega. Los primeros casos se detectan a finales de febrero, pero es a mediados de marzo cuando la curva de contagios muestra una pendiente preocupante (<em>aunque las cifras en ning&uacute;n caso se acercan a las de ning&uacute;n pa&iacute;s de Europa. A principios de julio, el total de casos detectados era de 8.886 y 106 muertes. Si bien, en los &uacute;ltimos d&iacute;as, la pendiente es positiva y varios estados han vuelto a cerrar o mantener el cierre de sus fronteras</em>). El gobierno de Morrison, despu&eacute;s de unos d&iacute;as dubitativo con respecto a qu&eacute; hacer, empieza a tomar medidas concretas y, en coordinaci&oacute;n con los estados, ponen en marcha planes espec&iacute;ficos como, por ejemplo, la introducci&oacute;n de la gratuidad de las guarder&iacute;as hasta mediados de julio o el pago de salarios a trabajadores a cambio de evitar despidos, hasta septiembre. Las encuestas vuelven a girarse y sonr&iacute;en de nuevo a Morrison. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos pocos d&iacute;as, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-gobierno-responsabilidades-gestion-coronavirus_132_6087869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sandra Le&oacute;n escrib&iacute;a sobre las elecciones vascas y gallegas</a> y daba tres razones por las que los partidos que gobiernan pueden salir beneficiados de la pandemia: los sesgos ideol&oacute;gicos para atribuir responsabilidades; la valoraci&oacute;n previa de la gesti&oacute;n gubernamental; y, la centralizaci&oacute;n de las decisiones durante el estado de alarma. En cambio, en Eden-Monaro, el gobierno se ha encontrado con dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, una mala valoraci&oacute;n respecto a la gesti&oacute;n de los incendios. Por otro lado, una buena valoraci&oacute;n con respecto al manejo de la pandemia a nivel nacional. 
    </p><p class="article-text">
        En esta elecci&oacute;n parcial, se ha impuesto la candidata del partido laborista y, en consecuencia, una primera lectura podr&iacute;a poner en duda los argumentos sobre la fuerza del gobierno. Sin embargo, y a pesar de la derrota del partido del gobierno, hay varias razones para todav&iacute;a dar m&aacute;s peso a la tesis de la fortaleza gubernamental. En primer lugar, la candidata de los conservadores consigui&oacute; 2.300 votos m&aacute;s que la laborista. Sin embargo, una vez se distribuyeron las preferencias, los laboristas se impusieron por 830 votos, de m&aacute;s de 100.000 emitidos. En segundo lugar, el proceso de nominaci&oacute;n de los dos partidos fue muy distinto. Los laboristas, en cuanto Kelly anunci&oacute; su renuncia, r&aacute;pidamente nominaron a Kristy McBain, alcaldesa del Bega Valley, entre los m&aacute;s afectados por el incendio. Algunos candidatos conservadores, sin embargo, tuvieron actuaciones extravagantes anunciando un d&iacute;a que compet&iacute;an por la nominaci&oacute;n y retir&aacute;ndose al siguiente. Al final, la candidata fue Fiona Kotvojs -quien perdi&oacute; su granja durante los incendios-, de quien se dice que es a&uacute;n m&aacute;s conservadora que el otrora primer ministro Tony Abbott, quien niega el cambio clim&aacute;tico. En tercer lugar, desde una perspectiva hist&oacute;rica, el partido del gobierno lo ten&iacute;a dif&iacute;cil: nunca, en cien a&ntilde;os, el partido que est&aacute; en la oposici&oacute;n a nivel federal ha perdido un esca&ntilde;o en una elecci&oacute;n intermedia. De haberse impuesto los conservadores, habr&iacute;a sido algo hist&oacute;rico, en t&eacute;rminos electorales. 
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, a pesar de la victoria de los laboristas y de realizar un an&aacute;lisis comparado de las elecciones celebradas en tiempos de la pandemia, la tesis de la fortaleza del gobierno nos va a acompa&ntilde;ar hasta que nos llegue una vacuna. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/caso-ohio-aragon-australiano_132_6099963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2020 19:17:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso del 'casi Ohio' o 'Aragón australiano']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Voto obligatorio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-voto-derecho-obigacion_132_1002333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a6b7ffc-346a-40d0-b67b-b90bd31875cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Voto obligatorio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor aboga por el voto obligatorio presentando varios argumentos a favor y en contra de su implementación</p></div><p class="article-text">
        En una entrada <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Voto-obligatorio-Antecedentes_6_950914920.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anterior </a>escrib&iacute; sobre los antecedentes en el establecimiento del voto obligatorio, bas&aacute;ndome en su puesta en marcha en Australia y en Holanda. Mostr&eacute; dos cosas. La primera es que la introducci&oacute;n del voto obligatorio responde a motivos estrat&eacute;gicos: los partidos que lo aprueban en un momento concreto esperan -acertadamente o no- que les beneficie. La segunda es que, a la luz de la experiencia hist&oacute;rica que presentaba, quedaba claro que el voto obligatorio ni es una medida progresista ni conservadora.
    </p><p class="article-text">
        En esa entrada tambi&eacute;n escrib&iacute;a que habr&iacute;a un segundo art&iacute;culo en el que presentar&iacute;a algunas razones por las que considero que adoptar el voto obligatorio ser&iacute;a positivo para nuestra democracia. Parto de dos premisas. Primera, sabemos que la participaci&oacute;n no es aleatoria y que algunos grupos de individuos votan con mayor frecuencia que otros. Dicho de otro modo, la participaci&oacute;n va por barrios -y por rentas- y hay algunos que se hacen o&iacute;r m&aacute;s que otros. Y cuando eso sucede nuestros pol&iacute;ticos tienden priorizar los asuntos de los votantes, antes que los de la ciudadan&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        La segunda premisa es que es preferible una participaci&oacute;n alta a una baja. Esto es l&oacute;gico desde m&uacute;ltiples perspectivas: desde los medios de comunicaci&oacute;n -cuanto insisten en la participaci&oacute;n en las elecciones europeas o en las de Estados Unidos-, a una meramente operativa de la democracia que un ejemplo extremo ayuda a ilustrar: si nadie participa, no sabemos qui&eacute;n puede gobernar; si participa el 100% de los que tienen derecho a votar, el mandato parece claro.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, como entiendo que no todo el mundo comparte esta propuesta, a continuaci&oacute;n, presento varias razones por las que considero la introducci&oacute;n del voto obligatorio y discuto algunas cr&iacute;ticas que se hacen al respecto. En las siguientes l&iacute;neas, algunos lectores ver&aacute;n reflejados varios de los comentarios que hicieron en la anterior entrada. Varios argumentos provienen de distintas lecturas. A quien le interese profundizar, puede leer los trabajos de Lisa Hill, Sarah Birch y Emilee Booth Chapman para los argumentos a favor; en contra, Jason Brennan tal vez sea el m&aacute;s conocido.
    </p><p class="article-text">
        Antes de nada, cuando me refiero a la adopci&oacute;n del voto obligatorio, me refiero a la participaci&oacute;n obligatoria: 1) al hecho que el ciudadano se presente en el colegio electoral y quede constancia; y 2) deposite un sobre, si bien que &eacute;ste contenga una papeleta o no, da igual.
    </p><p class="article-text">
        El primer motivo por el que adoptar el voto obligatorio es de car&aacute;cter pr&aacute;ctico: cuando se implementa correctamente y se hace cumplir, se consigue una participaci&oacute;n casi absoluta, como el caso australiano pone de manifiesto. Se puede decir, sin embargo, que el voto obligatorio no es el &uacute;nico medio para aumentar la participaci&oacute;n. Reformas orientadas a hacer m&aacute;s conveniente el proceso de votaci&oacute;n (como por ejemplo que se pueda votar a lo largo de varios d&iacute;as; facilitar el voto por correo; ampliar los horarios el d&iacute;a de la votaci&oacute;n; o utilizar medios electr&oacute;nicos para votar) pueden contribuir a que aumente la participaci&oacute;n. Pero a&uacute;n siendo esto cierto, hay varias limitaciones. Por un lado, encontramos que ninguna de estas reformas, para hacer el voto m&aacute;s conveniente, lo hace mejor que el voto obligatorio. Y, por otro lado, varios estudios apuntan a que esas reformas orientadas a aumentar la participaci&oacute;n electoral lo que hacen, precisamente, es acentuar las diferencias entre los que votan y los que no.
    </p><p class="article-text">
        El segundo motivo por el que el voto obligatorio es deseable es porque es una gran fuente de informaci&oacute;n. Cuando todos los ciudadanos participan, el concepto 'mayor&iacute;a silenciosa' queda desactivado. No es un asunto menor. Cuando hay voto obligatorio, no hay preferencias que no se atribuyan. Unos votan al partido A, otras votan al B; unos votan en blanco, otros nulo y otros al partido C. Con independencia de los resultados, lo que es muy claro es que con un 100% de participaci&oacute;n, los perdedores de las elecciones tienen muy dif&iacute;cil argumentar que hablan en nombre de la &ldquo;mayor&iacute;a silenciosa&rdquo;, de la &ldquo;gente corriente&rdquo;, o de la &ldquo;<a href="https://www.voxespana.es/biblioteca/espana/noticias/gal_00f89e170418014101.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a que madruga</a>&rdquo;, ya que cualquier parecido con la realidad no es coincidencia.
    </p><p class="article-text">
        El tercer motivo por el que cabe introducir el voto obligatorio es que conlleva un mayor control a los pol&iacute;ticos: cuando la participaci&oacute;n es casi universal, las elecciones mandan una se&ntilde;al muy clara a los representantes record&aacute;ndoles que su posici&oacute;n depende de <em>todos</em> los ciudadanos, y no &uacute;nicamente de los m&aacute;s movilizados que, adem&aacute;s, suelen representar a ciertos grupos sociales en mayor medida que a otros.
    </p><p class="article-text">
        Y el cuarto motivo es que la mayor&iacute;a es real. Pensemos en el refer&eacute;ndum del Brexit, en el que se registr&oacute; una participaci&oacute;n del 72,2%. Un 51,2% vot&oacute; por salir de la UE, frente a un 48,1%, y una diferencia de casi 1,3 millones de votos. Como se entiende, el 51% del 72% de los votantes, no son todos los ciudadanos del Reino Unido en edad de votar. Si, en cambio, el voto fuera obligatorio e implementado, el resultado ciertamente representar&iacute;a a la mayor&iacute;a de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Esto con respecto a los motivos a favor. En la anterior entrada, adem&aacute;s, varias socias y lectores argumentaban estar en contra de la introducci&oacute;n del voto obligatorio. Dos eran los principales argumentos que utilizaban. El primero es el de la imposici&oacute;n. El segundo es el de la baja calidad del voto. No son los &uacute;nicos, pero s&iacute; los m&aacute;s habituales. Un tercero es que hay otras formas de participaci&oacute;n en pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; del voto. A continuaci&oacute;n, discuto cada uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Una cr&iacute;tica com&uacute;n al voto obligatorio es, precisamente, eso, la obligatoriedad. Algunos dicen que cada uno es libre y que, en aras de esa libertad, no se puede obligar ir a votar. En esta l&iacute;nea, cualquier obligaci&oacute;n se debe justificar y un rasgo definitorio del liberalismo es ir contra la coerci&oacute;n. Lo primero -justificar las razones- es l&oacute;gico y ya lo he hecho arriba. Pero &iquest;cu&aacute;les son las razones para el voto voluntario? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la justificaci&oacute;n? Lo m&iacute;nimo ser&iacute;a exigir lo mismo. Asimismo, decir que ir contra la coerci&oacute;n es un rasgo del liberalismo, es tramposo. &iquest;De verdad se condiciona menos al individuo cuando &eacute;ste no vota? Los gobiernos implementan pol&iacute;ticas que afectan a la vida de los ciudadanos. Si todos votan, las pol&iacute;ticas reflejan el sentir de la mayor&iacute;a, creando m&aacute;s oportunidades para la libertad individual.
    </p><p class="article-text">
        Un segundo argumento en contra del voto obligatorio es que disminuye la calidad del voto. Este es un razonamiento paraguas en el que caben varias interpretaciones. Una de ellas es que abre la puerta a opciones m&aacute;s populistas. Otra se relaciona con la falta de informaci&oacute;n: si no nos informamos, acabaremos votando lo que nos digan algunos <em>influencers</em> de los medios que sigamos. Ninguna de ellas tiene fundamento emp&iacute;rico. Las opciones populistas se dan tanto en pa&iacute;ses en los que el voto no es obligatorio (ej. Francia), como en pa&iacute;ses donde s&iacute; lo es (ej. Brasil).
    </p><p class="article-text">
        La justificaci&oacute;n de la falta de informaci&oacute;n parece interesante. Por ejemplo, se ha demostrado que en los pa&iacute;ses con voto obligatorio el n&uacute;mero de votos nulos es mucho mayor que donde hay voto <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Brasil-solo_6_823527657.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">voluntario</a>. Sin embargo, el argumento de la informaci&oacute;n tiene problemas: a) &iquest;estamos seguros que los ciudadanos se gu&iacute;an por lo que dicen los 'referentes' en otros sectores? Ya escrib&iacute; (<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mundo-cultura-espectaculo-elecciones_6_788531155.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) que los partidos se rodean de 'referentes' culturales o medi&aacute;ticos, con efectos poco claros. Pero &iquest;alguien votar&aacute; al partido X porque lo haga una cantante famosa? b) &iquest;Cabr&iacute;a pensar en justo lo contrario?
    </p><p class="article-text">
        Tal vez aqu&eacute;llos que no se informan, lo hagan si se ven obligados a votar: &iquest;Por qu&eacute; descartar esta posibilidad? Incluso si descarta esta posibilidad, no parece que el nivel de informaci&oacute;n pol&iacute;tica dependa de si el voto es voluntario u obligatorio. &iquest;En qu&eacute; se sustancia la calidad del voto? No se nos cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El tercer argumento es que la participaci&oacute;n en las elecciones no es la &uacute;nica forma de participar en pol&iacute;tica. Sin duda, la influencia pol&iacute;tica se puede ejercer de muchas formas. Desde asistir a m&iacute;tines electorales a firmar peticiones on line; asistir a manifestaciones, donar dinero a partidos o entidades o participar en asambleas ciudadanas, universitarias o de vecinos, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, ninguna de estas actividades es sustitutiva de la participaci&oacute;n en las elecciones. M&aacute;s all&aacute; del voto, no hay ning&uacute;n otro mecanismo de participaci&oacute;n pol&iacute;tica igual para todos los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, he de reconocer que, durante a&ntilde;os, me mostr&eacute; contrario a la introducci&oacute;n del voto obligatorio. Pero hoy creo que hay razones sustantivas para la consideraci&oacute;n de esta medida. Asunto distinto es su viabilidad pol&iacute;tica en estos momentos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-voto-derecho-obigacion_132_1002333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2020 20:16:23 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La salchicha democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/salchicha-democratica_132_1183892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eaed806-e8f2-4d54-af74-b705e474d28c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La salchicha democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia electoral australiana proporciona varias claves para entender el nacimiento de las democracias modernas.</p></div><p class="article-text">
        Para muchos, la historia electoral de un pa&iacute;s -c&oacute;mo, qui&eacute;n, cu&aacute;ndo, y d&oacute;nde se consigue el voto- es un asunto de inter&eacute;s limitado. Los escritos que describen estos procesos suelen ser tediosos, cargados de jerga legal y conceptos abstractos; adem&aacute;s de largos, con letra peque&ntilde;a y papel del malo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que lees el libro de Judith Brett &ldquo;From Secret Ballot to Democracy Sausage: How Australia got compulsory voting&rdquo;, y todo lo de arriba deja de ser cierto. &iquest;Qu&eacute; cuenta Brett? Con la excusa de explicar los motivos y la log&iacute;stica con la que Australia pone en marcha el voto obligatorio, Brett ha escrito un libro sobre la historia electoral en la que nos cuenta c&oacute;mo y por qu&eacute; se implanta el voto secreto -lo que se conoce como 'Australian ballot', y con &eacute;l la democracia moderna en aquel pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1846 y 1851, la poblaci&oacute;n del estado de Victoria, cuya capital es Melbourne, pasa de 32.000 a 77.000 habitantes. En 1861, supera el medio mill&oacute;n. Es lo que tiene descubrir oro. Muchos de los que llegan hab&iacute;an estado vinculados a los movimientos cartistas en la metr&oacute;poli. Sab&iacute;an leer y estaban al corriente de los escritos de Mill y Bentham. En ellos se denunciaba el poder y los privilegios injustificables de la aristocracia y defend&iacute;an una mayor representatividad del parlamento. Por aquella &eacute;poca, Australia todav&iacute;a no era Australia -el pa&iacute;s se funda formalmente el 1 de enero 1901-, pero la idea de que la creaci&oacute;n de un nuevo pa&iacute;s ofrece una oportunidad para que a trav&eacute;s del dise&ntilde;o institucional se laminen los viejos intereses y privilegios cala.
    </p><p class="article-text">
        Estos inmigrantes -cuidado, Abascal- no andaban muy equivocados. Tenemos que volver a Gran Breta&ntilde;a. En 1832, el parlamento brit&aacute;nico aprueba la 'Great Reform Act', que implicaba importantes cambios en el sistema electoral. Se criticaba, por ejemplo, que mediante el sistema anterior, poblaciones con pocos habitantes (los 'rotten borroughs', donde la compra de votos, adem&aacute;s, era m&aacute;s f&aacute;cil) tuvieran representaci&oacute;n, mientras que ciudades como Manchester o Birmingham, que hab&iacute;an crecido mucho, permanecieran excluidas. Un segundo cambio, fundamental, fue la expansi&oacute;n del cuerpo electoral en m&aacute;s de 217.000 hombres -las mujeres, ni pensarlo- al relajarse los requerimientos para poder votar. Aprobar la reforma no fue f&aacute;cil. Entre marzo y octubre de 1831 se produjeron dos intentos fallidos porque la C&aacute;mara de los Lores est&aacute; en contra. En 1832, el Primer Ministro Charles Grey (s&iacute;, el del t&eacute;) propone una tercera reforma que casi le cuesta el gobierno, pero que acaba siendo exitosa.
    </p><p class="article-text">
        La reforma se aprueba con la oposici&oacute;n de la aristocracia (que en la votaci&oacute;n se abstuvo), pero incluyendo algo que ser&aacute; un golpe maestro: el voto abierto. Es decir, vas a poder votar, pero todos vamos a saber a qui&eacute;n o qu&eacute; votas. Es evidente que esto es un problema: muchos granjeros, peque&ntilde;os comerciantes e inquilinos no ten&iacute;an propiedad sino que la alquilaban. Y sab&iacute;an que si votaban en contra del candidato del casero, pod&iacute;a haber represalias (y las hab&iacute;a). De ah&iacute; que el voto secreto se entienda -y sea- como un mecanismo para limitar la capacidad del poder econ&oacute;mico de traducirse en poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Volvemos a Australia, volvemos a Brett. En un contexto de fort&iacute;sima influencia inglesa, la primera cr&iacute;tica a la propuesta de implantar el voto secreto es que es una propuesta 'no-inglesa' ('un-English') y que los secretos son del &aacute;mbito femenino. Literal. Brett sugiere que esto sea un constructo protestante y hostil a la confesi&oacute;n cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor de todo, y aqu&iacute; viene la iron&iacute;a del asunto, es que precisamente con el advenimiento del sufragio universal masculino casi total, la din&aacute;mica de los argumentos a favor y en contra del voto secreto se invierte. Ante el auge del movimiento obrero y el crecimiento en n&uacute;mero de los simpatizantes laboristas, pasan a ser los conservadores los que pasan a defender el voto secreto como necesario para proteger a la ciudadan&iacute;a de la intimidaci&oacute;n de las masas radicales. <em>Argus</em>, el peri&oacute;dico conservador de Melbourne, deviene en un adalid en la defensa del voto secreto como protecci&oacute;n ante los &ldquo;excesos&rdquo; de la democracia: &ldquo;Ser&iacute;a de poca utilidad escapar de la influencia malvada de los propietarios y amos, para caer bajo el yugo de una mayor&iacute;a tirana&rdquo;[1].
    </p><p class="article-text">
        El libro de Brett tambi&eacute;n muestra que hay razones pr&aacute;cticas adem&aacute;s de normativas detr&aacute;s de la adopci&oacute;n del voto secreto. Habla del papel hist&oacute;rico fundamental de unos pocos pero comprometidos funcionarios p&uacute;blicos que sostuvieron el sistema. Y muestra c&oacute;mo la evoluci&oacute;n del r&eacute;gimen electoral respondi&oacute; tambi&eacute;n a errores de c&aacute;lculo, como la extensi&oacute;n del voto entre los hombres, o posteriormente entre las mujeres. El libro explica tambi&eacute;n por qu&eacute; se les restringe el voto a los abor&iacute;genes (argumentos racistas mediante) cuando lo ten&iacute;an en 1901 reconocido, por qu&eacute; se vota los s&aacute;bados; y por qu&eacute; cuando se va a votar en Australia se come una salchicha (de esto doy fe despu&eacute;s de observar varias elecciones en varias zonas de distintos niveles socioecon&oacute;micos). De hecho, 'Democracy sausage' fue la<a href="https://www.oup.com.au/primary/archive/word-of-the-year" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palabra del a&ntilde;o</a> en 2016. Definici&oacute;n: &ldquo;salchicha hecha en la barbacoa servida en una rebanada de pan, comprada en el lugar de la votaci&oacute;n el d&iacute;a de la elecci&oacute;n&rdquo;. Est&aacute;n buenas y ahora hay tambi&eacute;n vegetarianas.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Brett solo est&aacute; por ahora disponible en ingl&eacute;s, pero alguien deber&iacute;a plantearse su traducci&oacute;n. Todos los interesados en conocer c&oacute;mo nacen las democracias electorales modernas aprender&aacute;n con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        [1] La cita exacta dice: &ldquo;It would be of little use to escape the evil influence of landlords and masters, to fall beneath the yoke of a tyrant majority&rdquo; (Brett, 2019: 19)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/salchicha-democratica_132_1183892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2019 21:02:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La salchicha democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Australia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Voto obligatorio? Antecedentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/voto-obligatorio-antecedentes_132_1316948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00404c2f-3665-465d-b0e7-15fc30d940c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Voto obligatorio? Antecedentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un recorrido histórico por la adopción del voto obligatorio en diferentes países nos muestra las complejas fuerzas que explican su nacimiento, y que no siempre las fuerzas progresistas han sido las impulsoras de esta medida</p></div><p class="article-text">
        Ante las elecciones que se avecinan, todos los analistas apuntan a que la participaci&oacute;n ser&aacute; fundamental para medir el &eacute;xito de cada uno de los partidos. Dejando de lado la obviedad del argumento -la participaci&oacute;n siempre es fundamental para determinar los resultados electorales; caso contrario, &iquest;por qu&eacute; los partidos hacen campa&ntilde;a?-, es cierto que la movilizaci&oacute;n de los potenciales votantes es uno de los principales par&aacute;metros que los partidos (y casas encuestadoras) tienen en cuenta a la hora de preparar la campa&ntilde;a electoral y estimar los resultados. Sabemos que no todo el mundo vota. De hecho, la participaci&oacute;n es muy variable durante la misma elecci&oacute;n. Por ejemplo, en las elecciones generales de abril, la participaci&oacute;n en la Comunidad de Madrid roz&oacute; el 80%. Melilla, en cambio, apenas super&oacute; el 63%. Si casi 17 puntos de distancia son importantes, en 2016 la diferencia entre Madrid y en Melilla, a&uacute;n fue mayor: casi 24 puntos.
    </p><p class="article-text">
        El problema de esta distancia no es que en un territorio se vote m&aacute;s que en otro, sino que sabemos que hay unos ciudadanos que votan m&aacute;s que otros. Por ejemplo, nuestra compa&ntilde;era en Piedras de Papel, Aina Gallego nos ha mostrado en varios art&iacute;culos acad&eacute;micos (<a href="https://www.cambridge.org/core/books/unequal-political-participation-worldwide/4BF2185B049588E480739F066A58AD3B" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y un libro estupendo</a>) c&oacute;mo la educaci&oacute;n es un factor fundamental para explicar la participaci&oacute;n: cuanto mayor es el nivel educativo, mayor es la participaci&oacute;n. Esto es un problema porque tambi&eacute;n sabemos que cuando menos equitativamente est&aacute; distribuida la participaci&oacute;n -esto es, unos grupos sociales votan m&aacute;s que otros grupos- menos representativas son las pol&iacute;ticas que se implementar&aacute;n. Nuestros representantes tienen m&aacute;s incentivos para priorizar los asuntos que preocupan a los votantes que al resto de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, en esta entrada y en otra futura defender&eacute; que una forma de atajar esta desigualdad es mediante la adopci&oacute;n del voto obligatorio. En esta explico cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y por qu&eacute; se ha decidido adoptar esta medida en dos pa&iacute;ses muy distintos, y por qu&eacute; se ha abandonado. En la segunda, discutir&eacute; algunos de los motivos por los que establecer el voto obligatorio creo que es una buena idea.
    </p><p class="article-text">
        Primero, un poco de historia -viene de Anthony Fowler (<a href="https://drive.google.com/file/d/0Bz0pIM4y5OV0RjdKbFFVR25lZW8/view" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) y Judith Brett (<a href="https://www.textpublishing.com.au/books/from-secret-ballot-to-democracy-sausage-how-australia-got-compulsory-voting" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>). Viajemos a Australia, que siempre es interesante al ser uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s innovadores en lo que a democracia se refiere. Por ejemplo, en 1856 en los Estados de Victoria (VIC) y South Australia (SA) se instaura la llamada <em>Australian ballot</em>- se vota de forma individual garantizando la privacidad del voto y todas las papeletas son uniformes y distribuidas por el Gobierno. Como se sabe, tambi&eacute;n en Australia -que deviene una federaci&oacute;n en 1901 conformada por seis Estados- hay voto obligatorio.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante de las (casi) ant&iacute;podas espa&ntilde;olas para el tema que nos ocupa es que el voto obligatorio entra por fases. El primer Estado en aprobarlo es Queensland en 1914. Y quien lo instaura es el gobierno conservador (con etiqueta de Liberal) de Digby Denham. La l&oacute;gica de Denham -quien llevaba m&aacute;s de 20 a&ntilde;os en pol&iacute;tica y las hab&iacute;a visto de todos los colores - era que la oposici&oacute;n progresista (con etiqueta de Laborista) era mejor movilizando a los votantes. Los laboristas, precisamente, se opusieron a dicha medida. En la votaci&oacute;n de la asamblea la medida se aprueba con 47 votos a favor de 72 posibles. De poco le sirvi&oacute;: Denham perdi&oacute; la elecci&oacute;n de 1915 en la que se aplic&oacute; el voto obligatorio por primera vez. Pero lo curioso viene ahora. En 1924 la medida se adopta a nivel federal. En 1926 se instaura en Victoria; en 1928 en Nueva Gales del Sur y en Tasmania. En 1936 en Western Australia y en 1941 en South Australia. Tanto a nivel federal como en todos los estados, la medida se toma por unanimidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que en Queensland los laboristas se opusieran a la medida pero, a partir de 1924, todos los partidos vayan estando de acuerdo? Por cuatro razones. Primero, en 1911, el registro de los votantes se hace obligatorio (pero no autom&aacute;tico como en Espa&ntilde;a). Se entend&iacute;a que si registrarse era obligatorio, lo era para votar. Adem&aacute;s, si todo el mundo votaba, el fraude (especialmente hacerse pasar por otra persona) ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cilmente detectable. Segundo, las multas a los que no votaran ayudar&iacute;an a reducir los costes de las elecciones. Tercero, el voto obligatorio se percib&iacute;a como la &uacute;nica forma de asegurar un resultado electoral justo. Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, por intereses partidistas. Los laboristas contaban con una gran ventaja: muchas manos para trabajar en las campa&ntilde;as y, por tanto, acompa&ntilde;ar (literalmente) a posibles votantes que el d&iacute;a de la elecci&oacute;n remolonearan. Los conservadores contaban con una gran ventaja: ten&iacute;an coches, lo que les permit&iacute;a llevar (literalmente) a posibles votantes (a diferencia de los n&uacute;cleos urbanos europeos en los que no se suele necesitar coche, pese a Mart&iacute;nez-Almeida o D&iacute;az Ayuso). En definitiva, tanto los laboristas como los conservadores mediante el voto obligatorio esperaban reducir la ventaja que percib&iacute;an ten&iacute;an sus oponentes. El grado de apoyo a esta medida ha sido y es amplio: por encima del 70%.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un poco m&aacute;s de historia -viene de Galen Irwin (<a href="https://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/001041407400700302?casa_token=gwp1G0p7i04AAAAA:h41J7NJbTos_WEkWnOJLYUzVKKAJy2X5M0Ensttuu8wLHMomoHR0jzqWfhFH0eDAlmvEXFylHhk9xjE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) y Henk van der Kolk (<a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00344890701574914?journalCode=rrep20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>). Un pa&iacute;s m&aacute;s cercano a Espa&ntilde;a, que lo implement&oacute; y, a&ntilde;os despu&eacute;s, lo elimin&oacute;. Holanda, 1917. Junto con la adopci&oacute;n del sufragio universal y la representaci&oacute;n proporcional, se aprueba el voto obligatorio que se aplica por primera vez en las elecciones de 1918. No todos los partidos est&aacute;n de acuerdo por igual. Por ejemplo, los cat&oacute;licos y los protestantes de la CHU (la Uni&oacute;n Cristiano-Hist&oacute;rica) apoyaban la medida. En cambio, los protestantes de la ARP (partido Anti-Revolucionario), la SGP (Partido Pol&iacute;tico Reformista) y el GPV (Uni&oacute;n Pol&iacute;tica Reformada) estaban en contra. Desde la izquierda, tambi&eacute;n hab&iacute;a divisi&oacute;n de opiniones: los comunistas lo apoyaban mientras que la mayor&iacute;a de los socialistas se opon&iacute;an. Por &uacute;ltimo, la divisi&oacute;n tambi&eacute;n ha estado presente entre los liberales: D66 (Dem&oacute;cratas 66) a favor, el VVD (Partido Popular por la libertad y la Democracia) en contra.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1922 y 1965, se intent&oacute; revocar la medida hasta ocho veces. A la novena, en 1970, fue la vencida. Lo curioso de la revocaci&oacute;n del voto obligatorio en Holanda es que no contaba con el apoyo ciudadano. Al rev&eacute;s, los holandeses apoyaban la medida. Seg&uacute;n una encuesta de 1966 -entonces no hab&iacute;a encuestas tan a menudo- el 69% apoyaba el voto obligatorio por un 30% que lo quer&iacute;a abolir. Sin embargo, el Parlamento vot&oacute; 91 a 15 en favor de la abolici&oacute;n. Tan solo los comunistas, una parte de los liberales y 2 representantes de la Uni&oacute;n Cristiano-Hist&oacute;rica lo hicieron en contra. El promedio de participaci&oacute;n en el periodo 1917-1967 fue del 93%. A partir de 1971, del 80%.
    </p><p class="article-text">
        Un par de conclusiones a partir de estos dos casos. En primer lugar, parece claro que una de las motivaciones de los partidos para instaurar el voto obligatorio es, precisamente, el beneficio que correctamente o no esperaban obtener con esta medida. En segundo lugar, como muestran los ejemplos, el voto obligatorio NO siempre es una medida progresista. Ni tampoco conservadora. En la siguiente entrada abordar&eacute; algunas razones por las que considero que el voto obligatorio ser&iacute;a hoy positivo para nuestra democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/voto-obligatorio-antecedentes_132_1316948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Oct 2019 19:31:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Voto obligatorio? Antecedentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones 10N 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Retrato del político populista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/retrato-politico-populista_132_1368193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bf3ea66-1b7a-4df2-9f00-088e0f1c8caa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retrato del político populista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la imagen que les viene a la cabeza es la de José Luis Torrente (o Matteo Salvini), no van desencaminados, pero no es la única</p><p class="subtitle">¿Hay algo que se pueda entender como un estilo o personalidad populista?</p></div><p class="article-text">
        Desde los medios de comunicaci&oacute;n y tambi&eacute;n desde la academia, la imagen que se ha dado de los candidatos populistas es las de un grupo de pol&iacute;ticos mal educados o con malas formas porque se presentan contraviniendo las normas sociales, culturales y pol&iacute;ticas. Tal vez, uno de los s&iacute;miles m&aacute;s c&eacute;lebres lo proporciona el te&oacute;rico pol&iacute;tico de la UNAM&nbsp;<a href="http://www.politicas.posgrado.unam.mx/perfiles/benjamin-arditi.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benjamin Arditi</a> cuando nos cuenta que un populista viene a ser lo que un invitado borracho en una fiesta de etiqueta: rompe los c&oacute;digos de educaci&oacute;n en la mesa, interrumpe las conversaciones de los dem&aacute;s, habla a voces, y, ya puestos, se pone a flirtear con invitados de forma descarada. Si la imagen que les viene a la cabeza es la de Jos&eacute; Luis Torrente (o Matteo Salvini), no van desencaminados, pero no es la &uacute;nica. El estilo de los populistas, por definici&oacute;n, consiste en transgredir, exagerar, provocar. Esa forma de hacer las cosas, suele suscitar comentarios. Por ejemplo, el holand&eacute;s Geert Wilders ha sido acusado de tener &ldquo;una actitud controvertida y un estilo pol&iacute;tico aberrante&rdquo;, mientras que en Rusia, Vladimir Zhirinovsky ha sido descrito como &ldquo;<a href="https://www.vice.com/en_us/article/xd5q47/the-best-of-vladimir-zhirinovsky-russias-craziest-politician" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pr&iacute;ncipe payaso de la pol&iacute;tica rusa</a>&rdquo; o &ldquo;Trump de Rusia&rdquo; .
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es innegable que a los populistas se les asocia con cualidades de liderazgo y carisma. Seg&uacute;n esta perspectiva, los populistas son capaces de establecer una conexi&oacute;n directa y efectiva con sus seguidores. A su vez, este estilo en&eacute;rgico, emocional y audaz llevar&iacute;a a persuadir y movilizar a su base. El difunto Hugo Ch&aacute;vez en Venezuela ser&iacute;a un excelente ejemplo. (Nota: Siguiendo una <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Populistas-psicoticos_6_866923300.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anterior entrada</a>, nos basamos en la definici&oacute;n minimalista de populismo, de Mudde, que enfrenta al ciudadano medio a unas 'elites corruptas'. A esto se le puede a&ntilde;adir -aunque no es necesario- el rechazo a inmigrantes o la adhesi&oacute;n a concepciones patri&oacute;ticas particulares).
    </p><p class="article-text">
        Con todo lo que se ha escrito y dicho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os sobre el fen&oacute;meno populista, las horas de debates, tertulias, seminarios y discusiones dedicadas al asunto (piensen en Trump), nos sorprendi&oacute; encontrar muy pocos trabajos que abordara la existencia o no, de una personalidad populista. Por tanto, en un reciente&nbsp;<a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01402382.2019.1599570" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> (si no tienes acceso, env&iacute;ame un correo) nos preguntamos si hay algo que se pueda entender como un estilo o personalidad populista. O, visto desde otra perspectiva, &iquest;en qu&eacute; medida las personalidades de los candidatos populistas son distintas que las del resto de los pol&iacute;ticos?
    </p><p class="article-text">
        La importancia de estas preguntas va m&aacute;s all&aacute; de nuestra curiosidad. Primero, es posible que la personalidad de los candidatos y la percepci&oacute;n que sobre estos se tenga como personajes p&uacute;blicos afecten sus posibilidades de &eacute;xito cuando ocupan un cargo. Y si no lo creen as&iacute;, piensen en si la suspensi&oacute;n del parlamento brit&aacute;nico ideada por Boris Johnson -grandes tardes de gloria- ser&iacute;a una opci&oacute;n en su antecesora Theresa May. Mas all&aacute; del ejemplo, hay evidencia para los Estados Unidos en que el narcisismo est&aacute; asociado con presidentes con grandes dotes de persuasi&oacute;n p&uacute;blica y &ldquo;grandeza presidencial&rdquo;, pero tambi&eacute;n con comportamientos poco &eacute;ticos. Los ciudadanos tambi&eacute;n consideran la personalidad de los candidatos y la tienen en cuenta en sus decisiones de votaci&oacute;n. Por lo tanto, mostrar si los candidatos populistas tienen una personalidad diferencial puede contribuir a explicar su impulso (o ausencia) en las elecciones en todo el mundo. En segundo lugar, apenas hemos encontrado una descripci&oacute;n de un candidato populista que no mencione directa o indirectamente a su car&aacute;cter &ldquo;inusual&rdquo; o estilo pol&iacute;tico peculiar. Dicho de otro modo, desde los medios, casi siempre se recoge alguna referencia a sus personalidades. Por lo tanto, al proporcionar evidencia sistem&aacute;tica se puede separar el grano de la paja y diferenciar entre caracterizaciones de adornos ret&oacute;ricos sobre el car&aacute;cter o la personalidad percibida de los populistas.
    </p><p class="article-text">
        Para estudiar la personalidad, nos basamos en los Cinco Grandes rasgos: extraversi&oacute;n (sociabilidad, energ&iacute;a, carisma), amabilidad (comportamientos cooperativos y tolerancia), conciencia (disciplina, responsabilidad y sentido de organizaci&oacute;n), estabilidad emocional (calma, desapego, baja angustia emocional y ansiedad) y apertura (curiosidad, una tendencia a crear nuevas experiencias). Complementamos los Cinco Grandes con la Tr&iacute;ada Oscura que abarca el lado &ldquo;oscuro&rdquo; de la personalidad: narcisismo (conductas de refuerzo del ego, tendencia a buscar atenci&oacute;n y admiraci&oacute;n), psicopat&iacute;a (falta de afecto, falta de remordimiento, insensibilidad) y maquiavelismo (tendencia a usar manipulaci&oacute;n y comportamientos estrat&eacute;gicos). Cabe remarcar que estos rasgos son negativos pero est&aacute;n dentro del rango normal de funcionamiento, pues no son manifestaciones cl&iacute;nicas de trastornos (pero se pueden asociar con ellos). Lo que es m&aacute;s importante, estos tres rasgos &ldquo;negativos&rdquo; son construcciones separadas que los Cinco Grandes, y no responden a su ausencia; por ejemplo, el narcisismo no puede ser capturado conceptualmente como la ausencia de conciencia o estabilidad emocional. En esta&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Populistas-psicoticos_6_866923300.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrada</a> escribimos m&aacute;s en detalle sobre los distintos rasgos.
    </p><p class="article-text">
        Hemos reunido informaci&oacute;n sobre 152 candidatos, 33 populistas, que han competido en 73 elecciones en todo el mundo entre junio de 2016 y diciembre de 2018, desde Albania hasta Zimbabwe. La informaci&oacute;n se basa en las respuestas proporcionadas por 1.280 expertos. El conjunto de datos contiene informaci&oacute;n sobre el estilo de campa&ntilde;a de muchos candidatos, incluidos muchos candidatos populistas, como Donald Trump, Viktor Orb&aacute;n, Jair Bolsonaro, Recep Tayyip Erdo&#287;an, Geert Wilders, Marine Le Pen, Norbert Hofer, Andrej Babi&scaron;, Matteo Salvini y muchos otros. Los&nbsp;<a href="https://www.alessandro-nai.com/negex-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> son p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados muestran que para los Cinco Grandes, los candidatos populistas obtienen una puntuaci&oacute;n m&aacute;s alta en extraversi&oacute;n, pero m&aacute;s baja en los cuatro rasgos socialmente deseables restantes, y especialmente en lo agradable. Los candidatos populistas obtienen puntuaciones altas y significativamente m&aacute;s altas que los candidatos convencionales en los rasgos socialmente no deseables de la &ldquo;Triada Oscura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De nuestros an&aacute;lisis emerge un patr&oacute;n de &ldquo;reputaci&oacute;n populista&rdquo; que retrata a estos candidatos como desagradables, narcisistas y potencialmente desquiciados, pero extrovertidos y socialmente audaces. En resumen, malhumorados y provocadores, pero carism&aacute;ticos. La amplia cobertura geogr&aacute;fica del trabajo ilustra din&aacute;micas que no est&aacute;n (o menos) vinculadas a contextos geogr&aacute;ficos y pol&iacute;ticos espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, hoy el populismo goza de buena salud. Aunque el &eacute;xito electoral de los candidatos y partidos populistas, en algunos pa&iacute;ses, es m&aacute;s d&eacute;bil de lo que algunos observadores predican, es indiscutible que un tema habitual en los medios desde Australia hasta Espa&ntilde;a. M&aacute;s all&aacute; de su ubicuidad, esta atenci&oacute;n parece estar acompa&ntilde;ada de un conjunto espec&iacute;fico de narrativas que describen a los populistas como pol&iacute;ticos particulares con rasgos de car&aacute;cter diferenciados: desagradable, propensos a la provocaci&oacute;n, con carisma, agresivos y con un estilo pol&iacute;tico en desacuerdo con las normas sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma, Alessandro Nai]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/retrato-politico-populista_132_1368193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2019 19:47:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Retrato del político populista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Propuesta electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/propuesta-electoral_132_1510212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevamos ya varias elecciones discutiendo sobre si los candidatos deben o no celebrar debates</p><p class="subtitle">En otros países, como en Indonesia, se celebran hasta cinco debates. Hacerlo tiene más ventajas que inconvenientes</p></div><p class="article-text">
        Ahora que termina este ciclo electoral de generales, europeas, locales y auton&oacute;micas es el momento de reflexionar sobre algunas de las caracter&iacute;sticas de nuestra democracia y proponer reformas que puedan ser &uacute;tiles a todos los partidos y, por tanto, al conjunto de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, presento una propuesta sobre los debates electorales que podr&iacute;an discutir todos los partidos. En el mejor de los casos, algunos de sus representantes la leer&aacute;n y, ojal&aacute;, sirva de referencia para la discusi&oacute;n venidera. Es una propuesta sencilla e inspirada en lo que se hace en otros pa&iacute;ses y que, adem&aacute;s, no tiene coste econ&oacute;mico asociado. De hecho, representar&iacute;a un cierto ahorro.
    </p><p class="article-text">
        Empezar&eacute; con un breve diagn&oacute;stico que comprende a partidos y candidatos para luego presentar la propuesta con sus ventajas e inconvenientes.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos ya varias elecciones discutiendo sobre si los candidatos deben o no celebrar debates. Se considera normal -en tanto que entra dentro de la estrategia de los partidos- que cualquier candidato rechace debatir con uno (o m&aacute;s) de los restantes candidatos. Cuando hay dudas sobre la celebraci&oacute;n del debate, se inicia eso que desde los medios y algunos acad&eacute;micos llaman el &ldquo;debate del debate&rdquo; y mientras ponemos nuestra atenci&oacute;n en eso, no entramos a la confrontaci&oacute;n de ideas y propuestas. La &uacute;ltima campa&ntilde;a electoral nacional es el mejor ejemplo en el que terminamos realizando dos debates en dos d&iacute;as consecutivos por las diversas estrategias de los partidos. No hay nada malo en celebrar dos debates en d&iacute;as consecutivos. Lo triste es la forma en la que se lleg&oacute; a ese resultado. Las formas, en este caso, importan.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a los ciudadanos, &iquest;para qu&eacute; nos sirven las campa&ntilde;as electorales? Nos sirven tanto para (1) controlar o contrastar lo que se ha hecho como para (2) publicitar lo que se dice que se va a hacer. Teniendo en cuenta esto, en los dos debates de estas elecciones generales pasadas vimos bastante de lo primero pero menos de lo segundo: si pensamos en alguna medida o propuesta concreta, dif&iacute;cilmente recordemos algo. Los candidatos controlan y publicitan sus argumentos teniendo en cuenta, en teor&iacute;a, lo que m&aacute;s preocupa a los ciudadanos, y lo que estiman que les puede ir mejor. &iquest;Fue ese el caso? Seg&uacute;n el CIS (estudio 3240), no. He mirado la respuesta a la pregunta sobre el principal problema de Espa&ntilde;a. La columna recoge el total de las respuestas y est&aacute; disponible <a href="/content/edit/actividad%20legislativa2.xls" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Por cierto, cuando se pregunta por los problemas que m&aacute;s les afectan a los encuestados, la independencia de Catalu&ntilde;a baja hasta el 5% en el acumulado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si bien durante los debates electorales se trataron varios asuntos, la presencia del asunto catal&aacute;n super&oacute;, con mucho, la de asuntos clave como la educaci&oacute;n y la sanidad o la calidad del empleo. En definitiva, los partidos durante los debates hicieron una cosa mientras que los intereses de los espa&ntilde;oles habr&iacute;an sugerido otra.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de este desfase entre los intereses ciudadanos y los asuntos discutidos, los debates electorales generan grandes audiencias y nos proporcionan informaci&oacute;n valiosa. Pero, a mi juicio, podemos obtener m&aacute;s y mejor informaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo? Imitando a Indonesia. All&iacute; se han realizado&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/2019_Indonesian_general_election#Debates" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">5 debates</a> ante las elecciones presidenciales de este a&ntilde;o. En cuatro de ellos los dos principales candidatos (Widodo y Subianto) debatieron sobre (1) derechos humanos, terrorismo y corrupci&oacute;n, (2) energ&iacute;a, alimentaci&oacute;n, recursos naturales o energ&iacute;a, (3) pol&iacute;tica exterior y defensa y (4) econom&iacute;a. Tambi&eacute;n hubo uno (5) entre los candidatos a vicepresidentes.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta, por tanto, consiste en realizar debates electorales entre los candidatos que se centren en algunos de los temas m&aacute;s importantes para los ciudadanos. La propuesta tiene grandes ventajas. En primer lugar, la campa&ntilde;a, seg&uacute;n la ley, en Espa&ntilde;a dura 2 semanas m&aacute;s las dos previas de precampa&ntilde;a. Descontando los fines de semana, suponiendo que se vote en domingo, quedan 10 d&iacute;as h&aacute;biles. Tal vez 10 d&iacute;as con debates sobre 10 temas sean muchos pero, siguiendo los datos del CIS, no es complicado ponerse de acuerdo en 6 u 8 asuntos relevantes para el com&uacute;n de los ciudadanos (y s&iacute;, se puede celebrar uno sobre la unidad de Espa&ntilde;a). La segunda ventaja es que reduce el numero de actos de los principales candidatos, y baja el coste de los actos de las campa&ntilde;as: al estar preparando el debate no pueden estar llenando plazas de toros. En tercer lugar, no es necesario que todos los debates los hagan los l&iacute;deres y as&iacute; se pueden dar a conocer a los respectivos equipos (ya lo vimos con el debate de Solbes y Pizarro) y, si quieren, llenar alguna plaza de toros. Cuarto, los candidatos se ver&iacute;an obligados a concretar sus medidas en mayor medida que ahora. Un ejemplo: cuando dicen que les interesan asuntos como la despoblaci&oacute;n del interior del pa&iacute;s y que eso es un problema, m&aacute;s all&aacute; de la declaraci&oacute;n, &iquest;Qu&eacute; propondr&iacute;an? En muchas ocasiones, los periodistas querr&iacute;an preguntar, repreguntar y volver a hacerlo hasta que se responda a la pregunta. Con la estructura actual dif&iacute;cilmente se puede hacer eso porque no hay suficiente tiempo. De esta forma, los candidatos tendr&iacute;an que responder m&aacute;s claramente o, ser m&aacute;s h&aacute;biles si se quieren ir por las ramas.
    </p><p class="article-text">
        Una de las principales desventajas puede ser que muchos debates saturen a los espectadores. Pero hay tres respuestas. Primero, los ciudadanos decidir&iacute;an cuales ver y cuales no, como hacen cada noche cuando se sientan en el sof&aacute;. Segundo, los debates se celebrar&iacute;an en la televisi&oacute;n p&uacute;blica, aunque tambi&eacute;n podr&iacute;an hacerse en las privadas. Pero incluso as&iacute;, la televisi&oacute;n p&uacute;blica ser&iacute;a la garant&iacute;a de celebraci&oacute;n. Tercero, la democracia no es una cuesti&oacute;n de audiencias y lo que interese a un ciudadano seguramente es diferente a lo que le interesa a otro.
    </p><p class="article-text">
        Esta propuesta no es ideal. Como bien escrib&iacute;a <a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/20/opinion/1558357845_273109.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Lapuente </a>hace unos d&iacute;as, estamos expuestos al contraste electoral cuando es menos efectivo, durante el periodo electoral. Pero esta propuesta aumentar&iacute;a los elementos de contraste para mejorar la calidad de nuestra democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/propuesta-electoral_132_1510212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jun 2019 18:58:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Propuesta electoral]]></media:title>
    </item>
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