<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier de Lucas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_de_lucas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier de Lucas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510292" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Claroscuros de una gira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/giros-narrativa-oficial-politica-migratoria-viaje-africano_129_11617452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af2241b6-99d4-468f-b191-edcfbe6572a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claroscuros de una gira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta estrategia, al menos a corto plazo, funcionará. Lo malo es que sus déficits suponen insistir en una política migratoria y de asilo tantas veces fracasada, sin atreverse a ensayar las propuestas que han puesto a su disposición numerosos equipos de investigación, expertos y ONG con decenas de años de experiencia en el campo</p></div><p class="article-text">
        <strong>Giros en la narrativa oficial sobre pol&iacute;tica migratoria de un viaje africano</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos de nosotros saludamos con alivio el mensaje inicial del presidente del gobierno en su primera etapa de la gira africana, en Mauritania, cuando subray&oacute; que las migraciones son fuente de &ldquo;riqueza, desarrollo y prosperidad&rdquo;. Fue asimismo un alivio que reiterase lo que a muchos nos parece obvio: que, para gestionar la movilidad migratoria, hay que desarrollar v&iacute;as legales, regulares y seguras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, que el gobierno de Espa&ntilde;a trabaje en establecer esas v&iacute;as, no es una osad&iacute;a progresista: es simplemente cumplir con lo que establecen no ya las recomendaciones, sino el t&iacute;tulo mismo del Pacto Global sobre Migraciones aprobado en diciembre de 2018 por la Asamblea General de la ONU (G<em>lobal Compact for Safe, Regular and Legal Migration), </em>una exigencia constante desde hace muchos a&ntilde;os por parte de ONG y expertos y tambi&eacute;n del papa Francisco desde el inicio de su pontificado. Insisto: no deber&iacute;a presentarse como novedad la voluntad pol&iacute;tica de cumplir con un compromiso ratificado por nuestro pa&iacute;s hace seis a&ntilde;os. M&aacute;s bien eso habla de que hasta ahora no ha habido voluntad pol&iacute;tica de hacerlo. Tampoco por parte de la UE, todo hay que decirlo.
    </p><p class="article-text">
        Muchos matices requiere, en cambio, otra afirmaci&oacute;n del presidente en este viaje: &ldquo;la inmigraci&oacute;n no es un problema, sino una necesidad&rdquo;. Eso s&iacute;, nada sencilla de gestionar. En principio, ese mensaje es tambi&eacute;n positivo y adem&aacute;s, para subrayar su firmeza, viene acompa&ntilde;ado de la p&aacute;tina de &ldquo;realista&rdquo;, para diferenciarse de los discursos buenistas. Pero lo cierto es que, si se quiere desarrollar un pilar internacional de pol&iacute;tica migratoria, lo primero en lo que habr&iacute;a que trabajar es en reducir las causas del d&eacute;ficit de expectativas de vida digna que hace que la migraci&oacute;n sea un destino fatal, inevitable, para centenares de millones de personas en todo el mundo, y no una elecci&oacute;n para mejorar sus proyectos de progreso profesional, como sucede en pa&iacute;ses como el nuestro. Recordar&eacute; una vieja tesis que conocen bien algunos iusinternacionalistas: si hablamos de migraciones, el primer derecho es el derecho a no emigrar, salvo que esa decisi&oacute;n sea resultado de una libre elecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto, adem&aacute;s, es que antes que <em>necesidad</em> (para quienes viven sin condiciones de vida digna y para los pa&iacute;ses como el nuestro, que est&aacute;n inmersos en un invierno demogr&aacute;fico que hace insostenible su sistema de Estado de bienestar), las migraciones son, como afirmaron los soci&oacute;logos de la escuela de Mauss en el XIX, un hecho social global, total. Una constante en la historia de la humanidad: los humanos necesitamos arraigo, pero somos seres migrantes, no &aacute;rboles. No se trata de estar a favor o en contra. Se trata de gestionar todas sus etapas, teniendo en cuenta a todos sus actores y, sobre todo, que reconocer que las migraciones no son s&oacute;lo un fen&oacute;meno laboral o econ&oacute;mico, sino que afectan a todas las dimensiones de lo social (tambi&eacute;n la cultural, la pol&iacute;tica) y de ah&iacute; la dificultad de su gesti&oacute;n, que requiere cambios por parte de todas las partes afectadas: tambi&eacute;n por parte de las sociedades de recepci&oacute;n (lo de acogida es un desider&aacute;tum) que deber&iacute;an plantearse qu&eacute; contrato social ofrecemos a los inmigrantes y c&oacute;mo su presencia nos obliga a reformular nuestro propio contrato social y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s: ese &ldquo;realismo&rdquo; -acomodarse a la necesidad- parece demasiado condicionado a una perspectiva unilateral de &ldquo;ego&iacute;smo racional&rdquo;: aprovechar esa mano de obra barata cuando tenemos d&eacute;ficits importantes en numerosos sectores del mercado de trabajo y garantizando como primer objetivo nuestro beneficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto tiene mucho que ver a su vez con una tercera afirmaci&oacute;n, tambi&eacute;n en principio positiva, pero necesitada de aclaraciones de principio, la propuesta de la &ldquo;inmigraci&oacute;n circular&rdquo; como modelo y no como ejemplo de una v&iacute;a para gestionar un sector del mercado laboral necesitado de mano de obra ocasional (trabajos de temporada), de la que hablar&eacute; enseguida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, el giro m&aacute;s notable en esta narrativa del viaje del presidente es la vuelta de tuerca final sobre la primac&iacute;a de la seguridad. No me refiero s&oacute;lo al hecho de que se entreguen funciones de externalizaci&oacute;n de fronteras a pa&iacute;ses que no respetan los derechos humanos, como Mauritania (lean cualquier informe sobre los derechos de las mujeres all&iacute;), sino al regreso del presidente al discurso de la prioridad de la seguridad y a la exigencia de &ldquo;retornar a los inmigrantes irregulares&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo giro, como he tenido ocasi&oacute;n de explicar recientemente <a href="https://www.infolibre.es/politica/javier-lucas-mayor-parte-izquierda-abandonado-prioridad-derechos-politica-migratoria_1_1867078.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista en</a><a href="https://www.infolibre.es/politica/javier-lucas-mayor-parte-izquierda-abandonado-prioridad-derechos-politica-migratoria_1_1867078.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Infolibre</em></a> , es muy revelador de la esquizofrenia en la que parece vivir la izquierda en sus propuestas sobre pol&iacute;ticas migratorias y de asilo. Y es un giro compartido por el gobierno de coalici&oacute;n en Alemania, ante el temor de la ventaja que ofrece a la extrema derecha del AfD los atentados en Solingen. As&iacute;, se reitera el mantra de que hay principios y exigencias que proclaman con &eacute;nfasis. Eso s&iacute;, morales, lo que es revelador, porque las exigencias morales, a diferencia de las obligaciones jur&iacute;dicas, forman parte del ritual del arsenal ret&oacute;rico, pero no de compromisos de cumplimiento exigible. Dicho esto, vuelven a la realidad y se pliegan a la exigencia de reiterar a&uacute;n m&aacute;s enf&aacute;ticamente como prioridad de prioridades la voluntad de <em>firmeza frente a la inmigraci&oacute;n irregular</em>, con la excusa de que es por el propio bien de los inmigrantes. Un discurso que pasa por alto el hecho dif&iacute;cilmente rebatible de que nuestras fronteras (no digamos las de pa&iacute;ses como Mauritania, Marruecos, T&uacute;nez o Libia) son muchas veces un agujero negro para los derechos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sobre los l&iacute;mites del modelo de inmigraci&oacute;n circular</strong></h2><p class="article-text">
        Vuelvo sobre el argumento de la bondad del modelo de inmigraci&oacute;n circular. Lo que quiero subrayar es que ese modelo de inmigraci&oacute;n con contrataci&oacute;n en origen, nada novedoso, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/contratados-origen-vuelta-pais-consiste-migracion-circular-pactada-sanchez-gira-africa_1_11615020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya explic&oacute; Gabriela S&aacute;nchez en estas mismas p&aacute;ginas</a> de elDiario.es, no puede generalizarse como la panacea. Me preocupan, sobre todo, dos aspectos de ese mensaje.
    </p><p class="article-text">
        El primero, que la generalizaci&oacute;n de ese modelo abunda en la justificaci&oacute;n de una pol&iacute;tica migratoria groseramente instrumental, de ego&iacute;smo racional, si se me permite llamarlo as&iacute;, lo que se advierte en su caracterizaci&oacute;n de las migraciones (que es un paso positivo, insisto) &ldquo;no como un problema, sino como una necesidad&rdquo;. No: las migraciones no son una necesidad (una necesidad que, por cierto, implica en buena medida una desgracia: tener que abandonar tu hogar), sino ante todo lo que los soci&oacute;logos del XIX ya llamaban un <hecho social global>, un rasgo estructural de la humanidad, que se acrecienta en contexto de globalizaci&oacute;n.&nbsp;</hecho>
    </p><p class="article-text">
        Generalizar la inmigraci&oacute;n circular como modelo es abundar en una tesis que ya enunci&oacute; Marx, el uso de los migrantes como ej&eacute;rcito de reserva del capitalismo, mano de obra precaria y disponible, que perjudica los derechos de los propios inmigrantes y desestabiliza a los trabajadores nacionales. En suma, lo de Bauman: industria del desecho humano. Para contrarrestar esa cr&iacute;tica ser&iacute;a necesario que los acuerdos bilaterales con esos pa&iacute;ses incluyeran no s&oacute;lo proyectos de formaci&oacute;n y promoci&oacute;n de los inmigrantes, sino resultados concretos, objetivables en t&eacute;rminos del Indice de Desarrollo Humano de la ONU (que incluye avances en democracia y derechos humanos) para los ciudadanos de los pa&iacute;ses de origen y tr&aacute;nsito. Veo factible que as&iacute; sea en el caso de Senegal, como ha proclamado el ministro Cuerpo al sacar pecho de las medidas anunciadas en el paquete del plan &Aacute;frica Avanza. Dudo mucho que lo sea en el caso de Gambia y, desde luego, no tengo ninguna duda de que no habr&aacute; nada de eso en el de Mauritania.
    </p><p class="article-text">
        A riesgo de que me critiquen quienes desprecian las obligaciones con los derechos humanos como ejemplo de buenismo, quienes consideran esos deberes como meras opciones, insistir&eacute; en que la primera exigencia en la gesti&oacute;n de la movilidad humana es garantizar los derechos de quienes los tienen m&aacute;s en riesgo, los propios inmigrantes (no digamos los ni&ntilde;os, los menores), algo que brilla por su ausencia en este discurso. Derechos violados por las mafias que los explotan, desde luego. Pero tambi&eacute;n, lamentablemente, por buena parte de los gobiernos de los Estados por los que transitan y a los que llegan.
    </p><p class="article-text">
        Pondr&eacute; un solo ejemplo: me llama la atenci&oacute;n que quienes, como Silvia Intxaurrondo (y la cito porque s&eacute; de su conocimiento del mundo &aacute;rabe), son justamente cr&iacute;ticos con los desprop&oacute;sitos del PP en pol&iacute;tica migratoria, alaben el acuerdo con Mauritania, descontextualiz&aacute;ndolo del conocimiento de la realidad de ese pa&iacute;s en materia de respeto a los derechos humanos y a los elementales principios e instituciones de la democracia. La pregunta que todos, tambi&eacute;n los m&aacute;s agudos periodistas, debemos hacernos es &eacute;sta: &iquest;podemos permitirnos esos acuerdos que, sobre todo, no nos enga&ntilde;emos, tienen como n&uacute;cleo la externalizaci&oacute;n del control de fronteras (no s&oacute;lo de salida y tr&aacute;nsito, tambi&eacute;n a la hora de las expulsiones mal llamadas devoluciones), con pa&iacute;ses cuyo standard de respeto de los derechos humanos es &iacute;nfimo? Y pondr&eacute; un solo ejemplo: &iquest;saben qu&eacute; hay en el acuerdo con Mauritania acerca de condicionar las ayudas econ&oacute;micas a la exigencia de respeto a los derechos de las mujeres y de las ni&ntilde;as, de las propias mauritanas y de las mujeres y ni&ntilde;as inmigrantes que transitan por Mauritania, por no hablar de las mujeres inmigrantes que nosotros vamos a devolver a Mauritania para quit&aacute;rnoslas de encima? Les responder&eacute;: nada &iquest;Alguien en su sano juicio cree que el r&eacute;gimen mauritano que, para empezar, condicion&oacute; la ratificaci&oacute;n de la CEDAW ONU a la interpretaci&oacute;n rigorista de la shar&iacute;a que hace de las mujeres infrasujetos de derechos, va a garantizar sus derechos?
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ausencia de garant&iacute;as para los necesitados de protecci&oacute;n internacional y asilo</strong></h2><p class="article-text">
        No quiero dejar de referirme a lo que a mi juicio es un d&eacute;ficit particularmente preocupante en la narrativa de este viaje. Me refiero a la absoluta ausencia de referencia a otro fen&oacute;meno caracter&iacute;stico de la movilidad humana y que se ve afectado por estos acuerdos: los millones de personas que se desplazan buscando refugio, protecci&oacute;n. No olvido la situaci&oacute;n de los menores en Ceuta, pero apunto ahora al hecho (que el Defensor del Pueblo ha constatado) de que, en Canarias, por ejemplo, hay m&aacute;s de mil ni&ntilde;os malienses: huir de Mali (como de Sud&aacute;n, de Yemen, de tantos pa&iacute;ses que no garantizan e incluso proh&iacute;ben los derechos de las mujeres y las ni&ntilde;as) es una necesidad vital. Y debemos facilitarles a ellos y a todos los que huyen de la muerte, de la ausencia de derechos humanos, de la persecuci&oacute;n, v&iacute;as legales, seguras, para que puedan ejercer su derecho a la protecci&oacute;n internacional, incluido el asilo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica de las devoluciones en caliente, de los retornos masivos a pa&iacute;ses terceros, violan el principio b&aacute;sico de <em>non refoulement</em> del Convenio de Ginebra de refugiados. Por no hablar de las eufem&iacute;sticamente denominadas &ldquo;devoluciones&rdquo; colectivas, que suponen una violaci&oacute;n del art&iacute;culo 19 de la <em>Carta europea de derechos fundamentales</em> (1 Se proh&iacute;ben las expulsiones colectivas. 2. Nadie podr&aacute; ser devuelto, expulsado o extraditado a un Estado en el que corra un. Grave riesgo de ser sometido a la pena de muerte, tortura o a otras penas o tratos inhumanos o degradantes). Las expulsiones colectivas, como saben todos los gobiernos de la UE y deben saber cualquier pol&iacute;tico europeo responsable, est&aacute;n tambi&eacute;n prohibidas por el art&iacute;culo 4 del protocolo adicional 4 del Convenio europeo de derechos humanos, ratificado por Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es que un buen n&uacute;mero de gobiernos europeos (incluidos los nuestros, de diferente signo), hayan recurrido y recurran a todas esas pr&aacute;cticas, en flagrante violaci&oacute;n de tales obligaciones jur&iacute;dicas. Que algunos pol&iacute;ticos del PP o de Vox alardeen de la exigencia de <em>expulsiones masivas</em> s&oacute;lo certifica su ignorancia o su mala fe. Alguien deber&iacute;a avisar a los estrategas electorales del PP que tratar de emular a Vox, o a Alvise, no les da m&aacute;s votos, sino que se los transfiere a Vox o a Alvise
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una estrategia &uacute;til, pero de corto alcance</strong></h2><p class="article-text">
        Concluyo. Creo que este viaje apuntala un tipo de discurso sobre pol&iacute;tica migratoria que, en su simplismo argumentativo, parece estrat&eacute;gicamente eficaz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gobierno se sit&uacute;a as&iacute; en el &oacute;ptimo <em>in medio virtus</em>. Pone a un extremo la verborrea xen&oacute;foba, llena de contradicciones y falsedades, que le ha regalado la torpe estrategia del PP en estos d&iacute;as, de nuevo con pasajes tremendistas y desveladores de una profunda ignorancia de la m&aacute;s elemental legalidad, de la que suele hacer gala el diputado y portavoz Miguel Tellado que cada vez que pretende innovar quiebra un elemento b&aacute;sico de la legalidad interna e internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, con la insistencia en el realismo, en la prioridad de la seguridad en las fronteras, en la dureza &ldquo;contra las mafias&rdquo; y contra la inmigraci&oacute;n irregular (reconocida por el presidente como &ldquo;un infierno&rdquo;), se posiciona en el centro realista frente al buenismo ingenuo y contraproducente de quienes, seg&uacute;n se dice, proclaman una pol&iacute;tica de puertas abiertas (no conozco a nadie que haya trabajado en serio en migraciones que sostenga esto, y menos a&uacute;n que esa medida pueda ser adoptada por un solo Estado). Pero el gobierno parece olvidar que ese mensaje de dureza ignora que, si las mafias tienen negocio, es porque hay quien compra su mercanc&iacute;a: no s&oacute;lo los desgraciados inmigrantes que se ven obligados a recurrir a ellas porque no hay v&iacute;as legales, regulares y seguras, sino tambi&eacute;n quienes emplean a los irregulares, aprovech&aacute;ndose de su precariedad.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia, al menos a corto plazo, funcionar&aacute;. Lo malo es que sus d&eacute;ficits suponen insistir en una pol&iacute;tica migratoria y de asilo tantas veces fracasada, sin atreverse a ensayar las propuestas que han puesto a su disposici&oacute;n numerosos equipos de investigaci&oacute;n, expertos y ONG con decenas de a&ntilde;os de experiencia en el campo. V&eacute;ase por ejemplo la sorprendente ignorancia que parece mostrar la responsable de migraciones sobre el plan Estrat&eacute;gico de Ciudadan&iacute;a e Integraci&oacute;n, un instrumento que respond&iacute;a a otra filosof&iacute;a sobre la presencia de los inmigrantes y enfatizaba la colaboraci&oacute;n con las administraciones municipales y auton&oacute;micas, que se puso en marcha en 2007 y al que puso el finiquito el gobierno Rajoy en 2012.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/giros-narrativa-oficial-politica-migratoria-viaje-africano_129_11617452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2024 19:29:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/af2241b6-99d4-468f-b191-edcfbe6572a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4343443" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/af2241b6-99d4-468f-b191-edcfbe6572a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4343443" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Claroscuros de una gira]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/af2241b6-99d4-468f-b191-edcfbe6572a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nietzsche: la pregunta sobre la relación de los humanos con los (demás) animales es la gran pregunta filosófica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/nietzsche-animales-filosofia-politica-animalismo_132_8747934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/907335c1-270d-43bd-b5a8-06b1edf03b63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nietzsche: la pregunta sobre la relación de los humanos con los (demás) animales es la gran pregunta filosófica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Prólogo al libro 'Nietzsche y los animales', de Virtudes Azpitarte García. Los animales siguen siendo casi invisibles para la política y el derecho, pero la pregunta por lo animal debería ser una de las grandes cuestiones de la filosofía. Es la gran tarea pendiente, pues el animalismo es el nuevo humanismo. Nietzsche está en la base de los mejores intentos de respuesta.</p></div><p class="article-text">
        Es posible que el comienzo de este pr&oacute;logo sorprenda al lector. Suele ser aconsejable como cl&aacute;usula de estilo reservar para el final lo que yo quiero proponerle desde el principio, esto es, felicitarle por haber escogido una lectura -la de este libro- que, a mi juicio, le va a interesar, incluso apasionar. Estoy convencido de que esa es la suerte de los que se decidan a abrir estas p&aacute;ginas, interesados por la presencia de Nietzsche en el t&iacute;tulo, por la referencia al debate animalista o, quiz&aacute;, por la curiosidad que produce ver asociado a Nietzsche con esa cuesti&oacute;n. Van a encontrar, creo, mucho m&aacute;s. Y les envidio por tener la oportunidad de hacerlo por primera vez. Lo cierto es que no resulta nada frecuente tal asociaci&oacute;n, incluso si el prop&oacute;sito que anima a la autora, como sucede en este caso, es una firme convicci&oacute;n en torno a los derechos de los animales; m&aacute;s a&uacute;n, de la necesidad de lo que, sin hip&eacute;rbole, se ha caracterizado como un verdadero giro civilizatorio, el que debemos adoptar a prop&oacute;sito de nuestra mirada, torpemente antropoc&eacute;ntrica, sobre nuestra relaci&oacute;n como seres humanos con todo aquello de lo que formamos parte, la vida. Es decir, lo que da sentido, si es que a&uacute;n podemos hablar en esos t&eacute;rminos, a la idea misma de Derecho, y al trabajo de los juristas.
    </p><h3 class="article-text">Pero, &iquest;por qu&eacute; Nietzsche?</h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute; convenga empezar por el principio. A menos, por una parte de &eacute;l. En el origen de este libro se encuentra la propuesta que Virtudes Azpitarte nos hizo a quien suscribe y a la profesora Consuelo Ram&oacute;n, entonces directora del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia y conspicua defensora de los derechos de los animales, as&iacute; como responsable de la introducci&oacute;n por primera vez en la historia de la Facultad de Derecho de una asignatura (de libre opci&oacute;n) sobre derechos de los animales, cuya docencia tuve el honor de compartir con ella durante tres cursos. Una tesis doctoral sobre el animal en Nietzsche y sus consecuencias sobre la debatida cuesti&oacute;n de los derechos de los animales. Esa tesis fue el origen de este libro, que se publica en la colecci&oacute;n 'Animales y Derecho' de la editorial Tirant lo Blanch, colecci&oacute;n que dirige mi admirada colega y amiga, la profesora Mar&iacute;a Teresa Gim&eacute;nez Candela, probablemente la responsable de la mayor institucionalizaci&oacute;n que se haya dado en nuestro pa&iacute;s de los estudios sobre derechos de los animales, por sus propias investigaciones y publicaciones pioneras, por el prestigioso M&aacute;ster que dirige en la UAB y por esta colecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Retomo los antecedentes. Durante la realizaci&oacute;n de los preceptivos estudios de doctorado, Virtudes se decant&oacute; muy pronto por dedicar la tesis a un asunto, el an&aacute;lisis del animal en la obra de Nietzsche, que de suyo revela su ambici&oacute;n intelectual y su buen criterio: puestos a dedicar algunos a&ntilde;os a un trabajo que se realiza <em>gratis et amore</em> -la autora es registradora de la propiedad y no alberga inter&eacute;s profesional por una carrera acad&eacute;mica-, al menos que sea sobre algo que permita aprender en serio. Y Nietzsche lo es, como la autora ya hab&iacute;a tenido ocasi&oacute;n de comprobar cuando curs&oacute; sus estudios de M&aacute;ster de Filosof&iacute;a en la UNED.
    </p><h3 class="article-text">La mirada de Nietzsche sobre el Derecho y la noci&oacute;n de derechos humanos</h3><p class="article-text">
        No creo que sorprenda a nadie si aseguro que hay pocos desaf&iacute;os como este de intentar un an&aacute;lisis radical de la obra de Nietzsche, es decir, un an&aacute;lisis que se atreva a la lectura y al di&aacute;logo directo con su obra, y no al uso de fuentes secundarias, esto es, de la denominada bibliograf&iacute;a nietzscheana. Y ello, aunque es muy cierto que es en la tradici&oacute;n de estudios de impronta nietzscheana, donde se halla buena parte de lo mejor de la filosof&iacute;a occidental contempor&aacute;nea, desde Jaspers y Heidegger a Foucault, Derrida o nuestro Eugenio Tr&iacute;as, por mencionar s&oacute;lo algunos nombres. Pero, adem&aacute;s, afrontar una tesis en torno a lo que Nietzsche ofrece sobre la noci&oacute;n de animal y sus consecuencias a prop&oacute;sito de los derechos de los animales, resulta un doble <em>tour de force</em>. T&eacute;ngase en cuenta que Nietzsche no es precisamente un pensador que haya dedicado parte sustancial de su trabajo al estudio del Derecho o de la tarea de los juristas. Todos los fil&oacute;sofos del Derecho hemos le&iacute;do ese aserto de Jaspers, para quien Nietzsche era un lego, si no un ignorante en lo que se refiere al conocimiento del Derecho. Quiz&aacute; ser&iacute;a m&aacute;s justo decir que la mirada de Nietzsche sobre el Derecho encierra un juicio profundamente negativo. Lo encontramos, por ejemplo, en un conocido pasaje de <em>La gaya ciencia</em>: &ldquo;&iexcl;El car&aacute;cter del conjunto del mundo es, desde toda la eternidad, el del caos, en raz&oacute;n no de la ausencia de necesidad, sino de la falta de orden, de articulaci&oacute;n, de forma, de belleza, de sabidur&iacute;a y de cualesquiera que sean nuestras categor&iacute;as est&eacute;ticas humanas (&hellip;) No le afectan ninguno de nuestros juicios est&eacute;ticos o morales! (&hellip;) Desconoce toda clase de ley. Guard&eacute;monos de afirmar que hay leyes en la naturaleza. No hay m&aacute;s que necesidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, conforme suele repetirse, uno de los campos en los que Nietzsche sobresale como maestro de la sospecha es su acercamiento cr&iacute;tico al Derecho y, desde luego, a la noci&oacute;n de derechos humanos, como derechos universales. Lo han destacado los escasos juristas de nuestro pa&iacute;s que han escrito sobre &eacute;l con rigor. Desde luego, el profesor Ballesteros, quien -a mi juicio- quiz&aacute; haya sido el iusfil&oacute;sofo que ha penetrado con mayor profundidad en su obra. Tambi&eacute;n Jes&uacute;s Ignacio Mart&iacute;nez, Jos&eacute; Ignacio Lacasta y, en particular, la profesora de la Universidad de Zaragoza Maria Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Ordov&aacute;s, quiz&aacute; la voz m&aacute;s propiamente nietzscheana en nuestro &aacute;mbito acad&eacute;mico. Me permito recomendar al lector que se regale con la lectura de su ensayo <em>Las ra&iacute;ces del viento</em>, que considero imprescindible y al que me referir&eacute; varias veces en este pr&oacute;logo, entre otras razones porque ha sabido subrayar, frente al t&oacute;pico de Jaspers, que &ldquo;Nietzsche es capaz de ver con claridad la profundidad filos&oacute;fica del hecho y la relaci&oacute;n jur&iacute;dica&rdquo;. Quiz&aacute;s una de las mejores pruebas de ello es la contundencia argumentativa con la que, como escribe la misma profesora Gonz&aacute;lez Ordov&aacute;s, Nietzsche se enfrenta con las tesis de Kant, referencia inexcusable del intento de fundamentaci&oacute;n metaf&iacute;sica del Derecho, de su justificaci&oacute;n moral. Gonz&aacute;lez Ordov&aacute;s escoge con mucho acierto tres pasajes: uno de su<em> M&aacute;s all&aacute; del bien y del mal</em>, en el que habla de &ldquo;la tan tiesa como morigerada tartufer&iacute;a del viejo Kant&rdquo;. El segundo, la descarnada iron&iacute;a con la que sostiene que &ldquo;el imperativo categ&oacute;rico huele a crueldad&rdquo;, en la <em>Genealog&iacute;a de la Moral</em>. Finalmente, la referencia a la &ldquo;filosof&iacute;a de las puertas traseras&rdquo;, con la que caracteriza a Kant en <em>El crep&uacute;sculo de los &iacute;dolos</em>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, Nietzsche ofrece una lectura corrosiva, debeladora de lo jur&iacute;dico y aun de la noci&oacute;n de derechos humanos. Pero no en la perspectiva en la que se inscriben los ensayos de Bentham o de Marx, sino en otra, dotada de una enorme y quiz&aacute; mayor carga de profundad. Y a&ntilde;adir&eacute; que, a juicio de algunos de nosotros, creo que tambi&eacute;n de Virtudes Azpitarte, es una cr&iacute;tica certera, no tanto contra lo que entendemos por la igual garant&iacute;a de necesidades b&aacute;sicas por las que no debemos dejar de luchar, sino frente a esa supercher&iacute;a que es la <em>religi&oacute;n de los derechos humanos</em>, con sus iglesias, sacerdotes y dogmas, con su antropocentrismo y tambi&eacute;n su patriarcalismo y eurocentrismo, una religi&oacute;n que se revela como un instrumento particularmente eficaz de domesticaci&oacute;n, mediante esa falacia que consiste en proporcionar la buena conciencia propia de &ldquo;hombres mejorados&rdquo;, como escribe el fil&oacute;sofo de Sils Maria.
    </p><p class="article-text">
        Dej&oacute; dicho Fink y recuerdo que me lo explicaba el profesor Ballesteros cuando comenc&eacute; a trabajar en el entonces Departamento de Derecho Natural y Filosof&iacute;a del Derecho de la Universidad de Valencia, que la extraordinaria filosof&iacute;a del lenguaje que ofrece Nietzsche es un riesgo para todo el que se ocupa de &eacute;l, un riesgo que &ldquo;no est&aacute; solo en su naturaleza de ratonera, en la musicalidad de su persuasivo lenguaje, sino que consiste m&aacute;s bien en una mezcla inquietante de filosof&iacute;a y sof&iacute;stica&rdquo;. Pero tambi&eacute;n es imposible olvidar el juicio del gran albacea de occidente que fue Stefan Zweig, para quien Nietzsche ofreci&oacute; al mundo una inmensa oportunidad de pensar con independencia, con libertad. De nuevo es Gonz&aacute;lez Ordov&aacute;s quien nos brinda el brillante diagn&oacute;stico de Berkowitz: &ldquo;Quienes tengan la valent&iacute;a de sus convicciones deben probarlo vali&eacute;ndose por s&iacute; mismos; quienes quieran saber si tienen el valor necesario para un ataque contra sus convicciones deben estudiar a Nietzsche&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Nietzsche: la pregunta sobre la relaci&oacute;n de los humanos con los (dem&aacute;s) animales es la gran pregunta filos&oacute;fica</h3><p class="article-text">
        Pues bien, creo que esa m&aacute;xima se aplica especialmente al coraje intelectual que demuestra Virtudes Azpitarte, que ha hecho suya en su lectura del gran fil&oacute;sofo alem&aacute;n lo que &eacute;ste ense&ntilde;a en <em>As&iacute; hablaba Zaratustra</em>: &ldquo;Uno corresponde mal a un maestro si sigue siempre sin ser m&aacute;s que un disc&iacute;pulo&rdquo;. &nbsp;Y lo sostengo porque creo que en este libro se advierte que su admiraci&oacute;n y dedicaci&oacute;n al estudio de la obra de Nietzsche va mucho mas all&aacute; de la glosa o ex&eacute;gesis de sus textos. 
    </p><p class="article-text">
        En el acto de la defensa de su tesis, de forma conscientemente provocadora, Virtudes eligi&oacute; una par&aacute;frasis del conocido <em>motto </em>kantiano sobre los dos hechos que provocaban admiraci&oacute;n en Kant. Pero en lugar de esa b&oacute;veda del cielo estrellado sobre nosotros y la ley moral en cada uno de nosotros, la entonces doctoranda lo explicaba as&iacute;: &ldquo;Mis razones personales est&aacute;n en la tierra, son m&aacute;s tangibles y cercanas, son corp&oacute;reas y viven, o malviven, junto a m&iacute;. Desde que recuerdo tener eso que llaman conciencia, tanto <em>gewissen </em>como <em>bewusstsein</em>, por introducir ya la terminolog&iacute;a de Nietzsche, me ha maravillado el mundo de los seres vivos, la vida animal y me ha inquietado, indignado, su maltrato, su tortura y exterminio; c&aacute;maras de los horrores ante la pasividad de casi todos, sadismo festivo, un desequilibrio que me imped&iacute;a reconocerme como ser vivo perteneciente a la naturaleza, vivir en armon&iacute;a con ella, pero tambi&eacute;n como ciudadana de una comunidad pol&iacute;tica. Una dislocaci&oacute;n tan grave que ser&iacute;a un obst&aacute;culo para eso que llaman progreso, emancipaci&oacute;n, superaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a la pregunta: &iquest;por qu&eacute; el animal en Nietzsche, como objeto de la tesis doctoral? El lector advertir&aacute; enseguida que el libro no se adentra sin m&aacute;s en los argumentos filos&oacute;fico jur&iacute;dicos que ofrece la obra de Nietzsche y que puedan tener relevancia sobre el debate acerca de los derechos de los animales. A mi juicio, la autora escoge a Nietzsche, ante todo, porque ve en &eacute;l no tanto las respuestas, sino las preguntas adecuadas para tratar de abrirse camino en lo que ella misma ha llamado su propia &ldquo;dislocaci&oacute;n&rdquo;: &ldquo;Como ser vivo, parte de la naturaleza y como ciudadana que quiere una comunidad pol&iacute;tica mejor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A su entender, Nietzsche est&aacute; en la base de los mejores intentos de respuesta entre los fil&oacute;sofos contempor&aacute;neos que se han acercado al debate animalista y deja apuntadas las pistas para reconsiderar nuestras relaciones con los animales. Por si fuera poco, escribe Virtudes Azpitarte, para Nietzsche &ldquo;&eacute;sta de la relaci&oacute;n con lo animal, con los animales, es la gran pregunta de la filosof&iacute;a (...) Zaratustra camina entre los animales, como un animal m&aacute;s. El rechazo al sufrimiento causado por la supremac&iacute;a de un hombre que construy&oacute; culturalmente al animal, solo para dominarlo y abusarlo, es algo que debe ser superado. Se buscan compa&ntilde;eros de viaje para ello, que creen nuevos valores que respeten el sentido de la tierra&rdquo;. Y as&iacute;, puede concluir: &ldquo;La pregunta por el hombre es la pregunta por el animal, la gran cuesti&oacute;n en la filosof&iacute;a de Nietzsche&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ha arriesgado mucho en su trabajo Virtudes Azpitarte, pues ha querido llegar a Nietzsche sin mediaciones, aun consciente de que, como ella misma reconoce, esa tarea &ldquo;tiene un h&aacute;ndicap evidente, la lectura que pretende ser fiel a los textos de Nietzsche, seguramente acaba, espero en menor grado, en otra interpretaci&oacute;n, la propia. He intentado ser fiel al espacio entre el autor y su obra; en cuanto al espacio entre su obra y mi lectura, he hecho expl&iacute;cita mi opini&oacute;n, porque no hay interpretaci&oacute;n, no hay lectura, sin creaci&oacute;n&rdquo;. Pero la autora ha tenido, en mi opini&oacute;n, un cuidado sobresaliente por evitar el prop&oacute;sito apolog&eacute;tico o meramente exeg&eacute;tico. Su trabajo, como ella misma escribe, es &ldquo;un trabajo cr&iacute;tico, de deconstrucci&oacute;n, de levantamiento de velo (...) pero desde el agradecimiento, pues siempre agradezco mucho a quien habla acertadamente de este tema, y desde la empat&iacute;a, m&aacute;s acorde con la generosidad que rodea a la cuesti&oacute;n animalista; pero reconociendo sus debilidades (&hellip;) sus contradicciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El libro, como se ver&aacute;, se sistematiza en torno a tres grandes bloques, a tres miradas sobre los textos de Nietzsche: en el primero, la &oacute;ptica dominante es la de la teor&iacute;a del conocimiento, la filosof&iacute;a del lenguaje y filosof&iacute;a de la historia. El segundo prima el an&aacute;lisis propio de la filosof&iacute;a de la cultura y la filosof&iacute;a de la alteridad. Finalmente, se ofrece la mirada desde la perspectiva de la filosof&iacute;a del derecho y filosof&iacute;a pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s quisiera destacar es el car&aacute;cter decididamente audaz de su prop&oacute;sito central, genuinamente nietzscheano, en el que resultan capitales dos conceptos, <em>das haus Thier</em>, o, como escribe la autora, &ldquo;el animal dom&eacute;stico, enjaulado, vuelto contra s&iacute;, que simboliza la cultura. O m&aacute;s precisamente: los efectos de la cultura en el animal hombre. El hombre est&aacute; domesticado, se le ha arrancado su pasado animal y se ha rebelado contra sus instintos, que se descargan contra su interior. Es el origen del alma, seg&uacute;n Nietzsche&rdquo;. Y, de otro lado, lo que con Nietzsche denomina <em>das krankhafeste Thier</em>, &ldquo;el hombre, el m&aacute;s enfermo de los animales, el m&aacute;s inseguro, el que le dice no a la vida y abraza el ideal asc&eacute;tico. Enemistado con su cuerpo, se esconde temeroso de la vida afirmativa y plet&oacute;rica&rdquo;. Se esconde de ese  <em>Das innere Vieh</em>, &ldquo;la bestia salvaje a la que m&aacute;s teme el hombre, la que anida en su interior&rdquo;. Por eso, una de las conclusiones m&aacute;s comprometidas de la tesis es que, precisamente en su af&aacute;n de protegerse como animal desvalido y enfermo, construye un muro, el muro del espece&iacute;smo, que le hace incomprensible su relaci&oacute;n con los animales.&nbsp;Un muro cuyo cemento es la falsa, pretenciosa y vac&iacute;a noci&oacute;n de dignidad, como cualidad exclusiva del ser humano. Todo ello se resume en el aserto de Nietzsche: &ldquo;La humanidad es un prejuicio, de la que los animales no adolecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debo concluir. La raz&oacute;n de ser de un pr&oacute;logo es, al menos, introducir un texto y -generalmente tambi&eacute;n- dar razones para recomendar su lectura. He intentado cumplir con ambas funciones. Pero voy a permitirme a&ntilde;adir algo m&aacute;s, aunque con ello incurra en infringir un precepto que no ha dejado de repetirse como el lema que ha de guiar la conducta de todo investigador. Me refiero al que enunciara Francis Bacon en su <em>Instauratio Magna</em>, la primera parte de su <em>Novum Organum</em> (algunos sostienen que quiz&aacute; parafraseaba a su vez el &uacute;ltimo ensayo de su admirado Montaigne, <em>De la experiencia</em>) que, sobre todo, despu&eacute;s de que Kant lo eligiera como exordio para la segunda edici&oacute;n de su <em>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</em>, se ha erigido como s&iacute;mbolo de la objetividad del conocimiento: <em>&ldquo;De nobis ipsis silemus; de re autem quae agitur, petimus, ut homines eam non opinionem, sed opus esse cogitent&rdquo;</em>. No evoco ese &ldquo;guardemos silencio sobre nosotros mismos&rdquo;, para poner en cuesti&oacute;n el corte epistemol&oacute;gico entre ciencia y discurso narrativo, sobre el que Mintzel y nuestro Eugenio Tr&iacute;as dejaron escritas p&aacute;ginas muy certeras. Mi prop&oacute;sito es m&aacute;s modesto, porque se trata simplemente de no resistirse a cerrar un c&iacute;rculo, aunque con ello sea preciso mostrar por un momento el rasgo biogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Virtudes Azpitarte fue, a mi juicio, la alumna m&aacute;s brillante de una promoci&oacute;n llena de estudiantes destacados, la tercera de las que tuve la oportunidad de ser profesor, tanto en la asignatura de primer curso, como en la de quinto. Una de las personas m&aacute;s inteligentes y brillantes que he tenido como estudiante. No consegu&iacute; <em>reclutarla </em>para la filosof&iacute;a del Derecho, porque ten&iacute;a muy clara su opci&oacute;n profesional, que era otra. Y siempre lo lament&eacute;. Por eso, cuando, ya cercano el fin de mi recorrido como profesor de filosof&iacute;a del Derecho, Virtudes me propuso dirigir su tesis, no lo dud&eacute;. Y decid&iacute; que ser&iacute;a la &uacute;ltima en dirigir, seguro como estaba de que as&iacute; cerrar&iacute;a bien un c&iacute;rculo. Creo que el pron&oacute;stico se ha cumplido, al menos en lo que me toca. He tenido mucha suerte en la mayor&iacute;a de las tesis que he dirigido a lo largo de casi cuarenta a&ntilde;os. Y la de Virtudes Azpitarte, que ahora se publica como libro, es un magn&iacute;fico cierre. Me ha llevado no poco tiempo, que considero muy bien empleado porque -adem&aacute;s de interesarme- me ha obligado a estudiar, a reflexionar y a debatir: con Nietzsche y con Virtudes, que sabe argumentar muy bien y defender sus opiniones y juicios de forma exhaustiva. He aprendido y me he divertido. No se puede pedir nada mejor a la vida. Por eso, gracias, Virtudes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/nietzsche-animales-filosofia-politica-animalismo_132_8747934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Feb 2022 05:01:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/907335c1-270d-43bd-b5a8-06b1edf03b63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="277597" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/907335c1-270d-43bd-b5a8-06b1edf03b63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="277597" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nietzsche: la pregunta sobre la relación de los humanos con los (demás) animales es la gran pregunta filosófica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/907335c1-270d-43bd-b5a8-06b1edf03b63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Justicia Universal, en serio (contra la versión 2.0 de la reforma de 2009)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/justicia-universal-serio-version-reforma_129_1849739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fad5704-e11b-4245-b6fe-afc4679e1fd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia Universal, en serio (contra la versión 2.0 de la reforma de 2009)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un gobierno progresista no puede ni debe renunciar a situarse en una posición de firme defensa y garantía de los valores que sostiene la Unión Europea, en clara asunción de los principios y normas de la legalidad internacional.</p></div><p class="article-text">
        Hace veinte a&ntilde;os, cuando la detenci&oacute;n del general Pinochet en Londres abr&iacute;a el dif&iacute;cil camino hacia la justicia universal, el benem&eacute;rito Premio Nobel de la Paz Henry Kissinger la defin&iacute;a como &ldquo;un movimiento consistente en someter la pol&iacute;tica internacional a procesos judiciales&rdquo;. A quien hab&iacute;a disfrutado del poder de mover como peones pol&iacute;ticos en el escenario internacional a genocidas y torturadores, le deb&iacute;a parecer inadmisible, claro, el intento de someterlos a la &ldquo;tiran&iacute;a de los jueces&rdquo;. Bajo el pretexto de la <em>realpolitik</em>, a duras penas se escond&iacute;a el proyecto real: mantener el &aacute;mbito de la vieja <em>raz&oacute;n de Estado</em> fuera del alcance del funcionamiento de los principios b&aacute;sicos del Estado de Derecho, nacido precisamente para eso, para asegurar el control del ejercicio del poder y evitar su actuaci&oacute;n impune.
    </p><p class="article-text">
        La batalla por mantener ese &aacute;mbito de impunidad se hace m&aacute;s dura cuando no se trata s&oacute;lo de someter al control judicial eso que eufem&iacute;sticamente se llama <em>cloacas del Estado</em>, sino de reducir e incluso eliminar la existencia de zonas institucionales de alegalidad, el lado oscuro pero inevitable -al menos tendencialmente- del poder. La raz&oacute;n es obvia: el ox&iacute;moron de <em>la alegalidad institucional</em>, supuestamente exigido en aras del realismo pol&iacute;tico (en el colmo de la desfachatez, hay incluso quien lo considera el precio que ha de pagarse por mor de la <em>&eacute;tica de la responsabilidad</em>) es un c&aacute;ncer letal para el Estado de Derecho.  Por eso, no se trata s&oacute;lo de hacer controlable a posteriori el ejercicio desviado, el <em>abuso</em> de poder.  El proyecto en el que encaja la justicia universal es m&aacute;s ambicioso y tiene que ver con una l&oacute;gica jur&iacute;dica, la que, entre otros, ha teorizado Luigi Ferrajoli como l&oacute;gica expansiva del Estado constitucional, del constitucionalismo, que no puede dejar de instalarse en al &aacute;mbito del Derecho y de las relaciones internacionales, desarrollando tesis de ra&iacute;z kelseniana.
    </p><p class="article-text">
        El proceso recorrido en esa lucha del Derecho contra la impunidad que es la justicia universal, tiene etapas muy conocidas. Su l&iacute;nea argumental viene se&ntilde;alada en la propia sentencia del Tribunal de Apelaci&oacute;n de la C&aacute;mara de los Lores que, en el juicio sobre la extradici&oacute;n del dictador chileno advert&iacute;a que &ldquo;el Derecho Internacional estipula que los cr&iacute;menes de <em>ius cogens</em>, entre ellos el genocidio, pueden ser penados por cualquier Estado, porque los criminales son enemigos comunes de toda la humanidad y todas las naciones tienen el mismo inter&eacute;s en su aprehensi&oacute;n y persecuci&oacute;n&rdquo;. Con este mismo esp&iacute;ritu, en el verano del 2002, se pon&iacute;a en marcha el Tribunal Penal Internacional, cuyo Estatuto de Roma asegura que &ldquo;los cr&iacute;menes m&aacute;s graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto no deben quedar sin castigo&rdquo;. Y siendo as&iacute;, el mismo tratado internacional -del cual Espa&ntilde;a es parte- recuerda que &ldquo;es deber de todo Estado ejercer su jurisdicci&oacute;n penal contra los responsables de cr&iacute;menes internacionales.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Nuestros tribunales, apoy&aacute;ndose en el Derecho internacional y en la redacci&oacute;n original del art&iacute;culo 23.4 de la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial, incorporaron esa l&oacute;gica jur&iacute;dica y convirtieron a nuestro pa&iacute;s en una referencia internacional en la lucha contra la impunidad. Ahora bien, cuando los criminales perseguidos, en lugar de ser l&iacute;deres genocidas ruandeses o guatemaltecos, como Efra&iacute;n R&iacute;os Montt, pasaron a ser gobernantes de grandes potencias, hicieron saltar las se&ntilde;ales de alarma en los ejecutivos de turno. As&iacute;, a principios del a&ntilde;o 2009, la entonces Ministra de Exteriores de Israel, Tzipi Livni, exig&iacute;a al ejecutivo de Zapatero el archivo de la investigaci&oacute;n abierta por los cr&iacute;menes cometidos en una ofensiva militar en la Franja de Gaza y se permit&iacute;a anunciar una reforma legal del marco jur&iacute;dico espa&ntilde;ol de la jurisdicci&oacute;n universal (de un tercer Estado, como Espa&ntilde;a!!). Poco despu&eacute;s, desde Beijing, los l&iacute;deres del Partido Comunista Chino apremiaron a adoptar medidas &ldquo;inmediatas y eficaces&rdquo; para cerrar cuanto antes la &ldquo;falsa querella&rdquo; que acusaba a mandatarios del Politbur&oacute; de estar cometiendo cr&iacute;menes contra la humanidad en el T&iacute;bet. Simult&aacute;neamente, como hemos sabido tambi&eacute;n despu&eacute;s, gracias a la difusi&oacute;n de los cables diplom&aacute;ticos estadounidenses en el affaire <em>Wikileaks</em>, ministros espa&ntilde;oles visitaban la Embajada de Estados Unidos en Madrid para tratar de atender las peticiones de Washington que protestaban sobre el avance de las instrucciones de la Audiencia Nacional en casos como los vuelos de la CIA, torturas en Guant&aacute;namo o el asesinato en Bagdad del periodista espa&ntilde;ol Jos&eacute; Couso. Por cierto, a la sede diplom&aacute;tica de la Calle Serrano tambi&eacute;n acudi&oacute; en ese contexto el entonces Fiscal General del Estado, Conde Pumpido, hoy magistrado del Tribunal Constitucional, que adopt&oacute; una actitud beligerante en la exigencia de rebajar ese <em>standard</em> de justicia universal incorporado por los tribunales espa&ntilde;oles.  
    </p><p class="article-text">
        Ese ba&ntilde;o de presiones diplom&aacute;ticas, sumado a la argumentaci&oacute;n <em>realista</em> esgrimida desde no pocos sectores de la pol&iacute;tica y la judicatura, condujo en mayo de 2009 al acuerdo de PSOE y PP que consensuaron la primera reforma del principio de la jurisdicci&oacute;n universal a trav&eacute;s de la Ley Org&aacute;nica 1/2009, una reforma legal dirigida en principio a otro objetivo, pues ven&iacute;a referida a otra cuesti&oacute;n, la Ley de reforma de la legislaci&oacute;n procesal para la implantaci&oacute;n de la nueva Oficina judicial. En aquel contexto, unos y otros aseguraban que la enmienda del art&iacute;culo 23.4 LOPJ afianzar&iacute;a de forma m&aacute;s s&oacute;lida (por m&aacute;s realista) el compromiso con la justicia universal, y no provocar&iacute;a un retroceso. As&iacute; lo manifest&oacute; p&uacute;blicamente  la eficaz Vicepresidenta Primera del Gobierno, Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez de la Vega, que coordinaba los contactos del Gobierno espa&ntilde;ol con la embajada norteamericana.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas declaraciones de intenciones, lo cierto es que como consecuencia de ese &ldquo;compromiso&rdquo;, la fiscal&iacute;a solicit&oacute; con celeridad el archivo de las causas contra dirigentes israel&iacute;es, chinos o norteamericanos. En efecto, la reforma del 2009 de la jurisdicci&oacute;n universal imposibilit&oacute; continuar con las investigaciones en las que no concurriera -de forma subsidiaria- uno de los nuevos requisitos exigidos: existencia de v&iacute;ctima espa&ntilde;ola, residencia en territorio nacional del querellado o &ldquo;v&iacute;nculo de conexi&oacute;n relevante con Espa&ntilde;a&rdquo;. Por cierto, a ese respecto, cuando se archiv&oacute; el caso T&iacute;bet, la representaci&oacute;n jur&iacute;dica de la demanda inquiri&oacute; a los jueces de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo si las relaciones comerciales y econ&oacute;micas con China pod&iacute;an constituir ese <em>v&iacute;nculo de conexi&oacute;n relevante </em>con nuestro pa&iacute;s. Los jueces guardaron silencio sobre este particular. A&ntilde;os despu&eacute;s, el ministro de Exteriores del Gobierno del Partido Popular, Garc&iacute;a Margallo, admiti&oacute; sin complejos que el 20% de la deuda p&uacute;blica en manos de China hab&iacute;a provocado la segunda gran reforma de la jurisdicci&oacute;n universal, la de 2014: un cambio legislativo que supuso la derogaci&oacute;n <em>de facto</em> de la justicia universal, ya que condiciona la persecuci&oacute;n de los graves cr&iacute;menes internacionales a &ldquo;<em>que el procedimiento se dirija contra un espa&ntilde;ol o contra un ciudadano extranjero que resida habitualmente en Espa&ntilde;a, o contra un extranjero que se encontrara en Espa&ntilde;a y cuya extradici&oacute;n hubiera sido denegada por las autoridades espa&ntilde;olas&rdquo;, </em>circunstancias acumulativas de imposible concurrencia en la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Las informaciones disponibles permiten suponer que el PP de Casado, junto a Ciudadanos y el PSOE, pretenden llegar hoy a un consenso que nos devuelva una suerte de versi&oacute;n 2.0 de la justicia universal del 2009. Una versi&oacute;n que, por lo que se conoce, puede calificarse al menos de edulcorada y a la que no ser&iacute;a ajena la perspectiva <em>realista</em> que mantiene la asesor&iacute;a jur&iacute;dica del Ministro de Asuntos Exteriores, que sigue dirigida por quien nombr&oacute; el PP en enero de 2018. A nuestro juicio, ese realismo esconde una vez m&aacute;s una posici&oacute;n conservadora, si no francamente retardataria.
    </p><p class="article-text">
        Ese proyecto de resucitar la reforma de 2009 parece en abierto contraste con los objetivos proclamados por el Gobierno S&aacute;nchez y muy en concreto desde la cartera de Justicia, que consist&iacute;an en recuperar e incluso ampliar el ejercicio efectivo de la Jurisdicci&oacute;n Universal conforme a su sentido en Derecho internacional. As&iacute; lo ha reclamado tambi&eacute;n p&uacute;blicamente la plataforma de la sociedad civil reci&eacute;n constituida, <a href="http://justiciauniversalya.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">justiciauniversalya.com</a>. Es m&aacute;s, resulta inadmisible que un dictamen de la Asesor&iacute;a Jur&iacute;dica de Exteriores, que supuestamente debe esgrimir motivaciones legales en sus razonamientos, fundamente su rechazo al borrador de Justicia esgrimiendo que &eacute;ste, &ldquo;introduce elementos que pueden afectar directa y gravemente a las relaciones internacionales de los Estados&rdquo;. En otras palabras, el cl&aacute;sico argumento de la raz&oacute;n de Estado seg&uacute;n el cual &ldquo;una pol&iacute;tica exterior viable&rdquo; est&aacute; por encima de los derechos humanos. Afrente a esa posici&oacute;n, preguntamos si el Derecho penal internacional y los tratados internacionales de derechos humanos, se han redactado para defender la raz&oacute;n de Estado o para proteger a los ciudadanos m&aacute;s desprotegidos de la comisi&oacute;n de horrendos cr&iacute;menes internacionales. &iquest;Cu&aacute;les son los intereses que debe proteger en este &aacute;mbito ley internacional? &iquest;la del Estado soberano junto con su deuda p&uacute;blica y las inversiones de las grandes corporaciones o las de las v&iacute;ctimas de torturas, genocidios o cr&iacute;menes de guerra? Kissinger lo ten&iacute;a claro, y parece que la Asesor&iacute;a Jur&iacute;dica del Ministerio de Asuntos Exteriores tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, debe asimismo ponerse de manifiesto que esta propuesta no s&oacute;lo confunde el principio de jurisdicci&oacute;n universal con otros principios de extraterritorialidad de la ley penal, como es el de la legitimidad pasiva, sino que manipula los genuinos intereses de las v&iacute;ctimas. En efecto, el dictamen asegura que el pleno ejercicio de la jurisdicci&oacute;n universal, con los &ldquo;serios problemas pr&aacute;cticos&rdquo; que acarrea, conduce a una &ldquo;decepci&oacute;n para las v&iacute;ctimas&rdquo;. Nos preguntamos con cu&aacute;ntas v&iacute;ctimas palestinas, tibetanas o saharauis se ha reunido el gabinete jur&iacute;dico de Exteriores para llegar a dicha conclusi&oacute;n. Al margen de haber convivido durante d&eacute;cadas con ellas, es f&aacute;cil intuir sus sentimientos, cuando, por ejemplo, con ocasi&oacute;n de la reforma del 2009 se archiva el caso de los cr&iacute;menes de guerra cometidos por militares israel&iacute;es o el de los cr&iacute;menes contra la humanidad cometidos contra el pueblo tibetano en plena celebraci&oacute;n en 2008 de los Juegos Ol&iacute;mpicos en Beijing. No creemos que la decepci&oacute;n para las v&iacute;ctimas de la Franja de Gaza fuera continuar con la instrucci&oacute;n del asunto, a pesar de los innegables obst&aacute;culos legales que deben soportar y que fundamentalmente proceden de la fiscal&iacute;a, sino m&aacute;s bien todo lo contrario. &iquest;Pueden imaginar el rostro de &ldquo;decepci&oacute;n&rdquo;, frustraci&oacute;n y rabia de las madres de los palestinos asesinados cuando tras el archivo y publicaci&oacute;n de esa reforma, Simon Peres le daba p&uacute;blicamente la enhorabuena a nuestro entonces Presidente Zapatero en su visita oficial a Israel por dicha reforma legal? &iquest;o los sentimientos de la joven tibetana Dolma Palkyi, superviviente en la traves&iacute;a al exilio por los altos pasos del Himalaya, que fue testigo del asesinato a tiros por los guardias fronterizos del Ej&eacute;rcito Popular de Liberaci&oacute;n de su amiga Kelsang Namtso? Dif&iacute;cilmente pueden imaginar tanto dolor y sufrimiento infringido quienes desde sus mullidos sillones del Ministerio son ajenos a estas tragedias y pierden la perspectiva del prop&oacute;sito &uacute;ltimo y humanizador del <em>Derecho de Gentes</em>. Insistimos, un <em>Ius Gentium</em> en el sentido que hoy se trata de defender, no el de las viejas naciones, los Estados o las grandes corporaciones, sino de las personas, los ciudadanos. Una vez m&aacute;s debe remarcarse que el Derecho Internacional debe proteger la soberan&iacute;a, &ldquo;pero la soberan&iacute;a del pueblo, y no la del soberano&rdquo;, como precisa el internacionalista de la Universidad de Yale, W. Michael Reisman.
    </p><p class="article-text">
        A nuestro juicio, un gobierno progresista no puede ni debe renunciar a situarse en una posici&oacute;n de firme defensa y garant&iacute;a de los valores que sostiene la Uni&oacute;n Europea, en clara asunci&oacute;n de los principios y normas de la legalidad internacional. La coherencia m&aacute;s elemental exige el valor de rechazar convertirse en reh&eacute;n de los chantajes de reg&iacute;menes autoritarios, dictatoriales o de las grandes corporaciones. Por supuesto, somos conscientes de que aqu&iacute;, como en otros escenarios que preocupan a la opini&oacute;n p&uacute;blica, el dif&iacute;cil equilibrio entre valores jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos e intereses nacionales (s&iacute;, aceptamos que no se trata s&oacute;lo de planteamientos esp&uacute;reos) alcanza el m&aacute;ximo grado de tensi&oacute;n. Pero frente a la &oacute;ptica del corto plazo que parece dominar entre los <em>spin doctors</em> y gabinetes de comunicaci&oacute;n de nuestros responsables pol&iacute;ticos, frente a los innegables costes que pueden significar decisiones coherentes con la legalidad internacional, sugerimos la mirada del medio y largo plazo, en la que el coste contrario, el de sacrificar la coherencia con esa legalidad, con nuestra condici&oacute;n de miembros del proyecto europeo, se muestra letal. Parece que no hemos aprendido la lecci&oacute;n de lo que no s&oacute;lo nuestro pa&iacute;s, sino la UE y occidente estamos pagando por la aventura en Iraq: una lecci&oacute;n que, por cierto, se mide tambi&eacute;n en intereses contantes y sonantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Elías Esteve, Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/justicia-universal-serio-version-reforma_129_1849739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Nov 2018 19:51:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8fad5704-e11b-4245-b6fe-afc4679e1fd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81686" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8fad5704-e11b-4245-b6fe-afc4679e1fd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81686" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Justicia Universal, en serio (contra la versión 2.0 de la reforma de 2009)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8fad5704-e11b-4245-b6fe-afc4679e1fd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Houyhnhnms, los caballos de Swift]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caballos-swift_132_4878227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/135bc026-1eca-499a-9c32-22ecc0dfcd46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Houyhnhnms, los caballos de Swift"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al hilo del maltrato sufrido por varios caballos en la reciente Feria de Abril de Sevilla, el catedrático Javier de Lucas nos ofrece una lectura en clave de filosofía política de</p><p class="subtitle">Los viajes de Gulliver</p><p class="subtitle">, de Jonathan Swift.</p><p class="subtitle">El último de sus viajes llevará a Gulliver al país de los</p><p class="subtitle">houyhnhnms</p><p class="subtitle">, nobles e inteligentes caballos que forman una sociedad pacífica e ideal frente a los</p><p class="subtitle">yahoos</p><p class="subtitle">, seres humanos que actúan en la naturaleza como una auténtica plaga.</p><p class="subtitle">Javier de Lucas es catedrático de Filosofía del Derecho en el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia (IDH UV). Codirigió con Consuelo Ramón (actual directora del IDH) el primer curso de Derechos de los Animales que se impartió en esa universidad. Ha escrito varios trabajos sobre la cuestión.</p></div><p class="article-text">
        <em>Los viajes de Gulliver</em> (1729) es, posiblemente, <strong>uno de los mejores libros de filosof&iacute;a pol&iacute;tica que se hayan escrito jam&aacute;s</strong>. Su autor, Jonathan Swift (1667-1745), adem&aacute;s de un gran estilista de la lengua inglesa, es uno de los grandes maestros de la iron&iacute;a y la s&aacute;tira pol&iacute;tica, como lo prueban otras peque&ntilde;as joyas. Por ejemplo, <em>Historia de una barrica</em> (1704) o la imprescindible <em>Una modesta proposici&oacute;n </em>(1729). Swift, a lo largo de su obra, se revela un cr&iacute;tico implacable de la crueldad y los vicios de la especie humana, as&iacute; como de <strong>la soberbia pretensi&oacute;n que olvida la animalidad del hombre</strong>, al tiempo que desvela la relatividad de las costumbres y las leyes, en l&iacute;nea con Montaigne o Montesquieu.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, como se ha dicho, los de Gulliver son un trasunto de un viaje hacia dentro: de la visi&oacute;n <telesc> del ser humano a la <microsc>, del espejo deformado a la proyecci&oacute;n invertida del mundo. Su hilo conductor es el mismo de otros escritores de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Utop%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Utop&iacute;a</a>: la cr&iacute;tica antropol&oacute;gica, social y pol&iacute;tica del mundo en el que viven. Pero lo que me interesa aqu&iacute; es su <strong>demolici&oacute;n del t&oacute;pico del animal racional y tambi&eacute;n del ideal de civilizaci&oacute;n</strong>, que identifica con la sociedad inglesa de la &eacute;poca. Porque este libro de viajes es una met&aacute;fora tan l&uacute;cida como implacable del discurso <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Monismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monista</a>, el <strong>que sirve de justificaci&oacute;n al imperialismo y al colonialismo</strong> y se arroga la competencia para calificar de barbarie cualquier forma de diversidad cultural en sentido amplio. Es la historia del desmoronamiento de la presunci&oacute;n de quien se toma por <em>master and commander</em> del universo conocido en el XVIII (Gulliver es var&oacute;n, ingl&eacute;s, m&eacute;dico y capit&aacute;n de barco) y acabar&aacute; por descubrir que <strong>los verdaderos atributos de la humanidad se encuentran en animales no humanos, los caballos</strong>.</microsc></telesc>
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el &uacute;ltimo de esos <em>viajes de Gulliver,</em> que ocupa la cuarta parte del libro, le llevar&aacute; hasta <strong>el pa&iacute;s de los</strong> <strong>houyhnhnms -genial onomatopeya de relincho-</strong><em>houyhnhnms</em>. El nombre de estos seres, los caballos, significa en su lengua &ldquo;la perfecci&oacute;n de la naturaleza&rdquo;. Su sociedad convive con <strong>los yahoo</strong><em>yahoo</em> &ndash;un vocablo tambi&eacute;n acu&ntilde;ado por Swift y que ha perdurado, como sabemos-, parad&oacute;jicamente pr&oacute;ximos a los seres humanos y caracterizados por rasgos como la codicia o la violencia. Frente a la sociedad pac&iacute;fica e ideal que forma la raza de caballos nobles e inteligentes, est&aacute;n esos <em>yahoos</em>, los seres humanos que constituyen una verdadera <em>plaga</em> para la naturaleza, calificativo que Gulliver ha descubierto ya en sus viajes anteriores. Baste recordar que en su segundo viaje, el rey de Brobdingnag, tras escuchar las explicaciones de Gulliver sobre su raza, concluye que &eacute;ste pertenece a &ldquo;la m&aacute;s perniciosa ralea de repugnantes sabandijas que se arrastra por la superficie de la tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esas p&aacute;ginas de la cuarta parte, sobre todo en los cap&iacute;tulos cuarto a sexto, es donde <strong>descubrimos la proximidad entre el irland&eacute;s y nuestro Nietzsche</strong>. Y no me parece in&uacute;til recordarlo al lector, m&aacute;xime en estos d&iacute;as en los que hemos visto, de nuevo so pretexto de la <em>fiesta</em> -esta vez la feria de abril en Sevilla- c&oacute;mo se puede disfrazar el maltrato animal de costumbrismo y salero (<strong>#ladOscuroDeLaFeria</strong>).
    </p><p class="article-text">
        Leer<strong> </strong>las consideraciones que extrae el amo <em>houyhnhnm</em> de Gulliver (recuerdo, un caballo), cuando &eacute;ste le explica hasta qu&eacute; punto el reino m&aacute;s pr&oacute;spero y culto de la tierra, la Inglaterra del XVIII, basa su Gobierno en la mentira, la guerra, la desigualdad, en el imperio de un Derecho que, a la postre, no es sino <strong>la imposici&oacute;n de la mentira, la violencia y la desigualdad</strong>, resulta aterrador para el lector de hoy porque muestra cu&aacute;n poco hemos avanzado en el proyecto civilizatorio. Por no hablar del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Especismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>especie&iacute;smo</strong></a><strong> del que es preso Gulliver y que se le revelar&aacute; tan falto de fundamento</strong>. En efecto, el personaje de Swift comprobar&aacute; que la sabidur&iacute;a, el buen juicio, el apego por la educaci&oacute;n, incluso el sentido de la justicia y aun de la democracia como asamblea de iguales y, sobre todo, la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pietas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pietas</a>, son atributo de quienes no tienen la apariencia de humanos.
    </p><p class="article-text">
        Y en una vuelta de tuerca que, a mi juicio, supera incluso <a href="http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caballo-Nietzsche_6_237686248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escena de Nietzsche en Tur&iacute;n</a>, Swift nos relata que, a su regreso a Inglaterra despu&eacute;s de este &uacute;ltimo viaje, Gulliver cay&oacute; en lo que para su familia y amigos era una locura: no pod&iacute;a soportar la convivencia con <strong>esos seres humanos tan poco humanos</strong> y, &ldquo;harto de soportar la estulticia humana&rdquo;, necesitaba refugiarse en las cuadras para reconfortarse con la compa&ntilde;&iacute;a de los caballos. Son esos animales no humanos los que humanizan al hombre, nos propone en definitiva Swift. Una lecci&oacute;n que a&uacute;n no hemos aprendido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caballos-swift_132_4878227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 May 2014 18:35:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/135bc026-1eca-499a-9c32-22ecc0dfcd46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="84116" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/135bc026-1eca-499a-9c32-22ecc0dfcd46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="84116" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Houyhnhnms, los caballos de Swift]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/135bc026-1eca-499a-9c32-22ecc0dfcd46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Caballos,Feria de Sevilla,Filosofía,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rey ante el soberano: el artículo 59.2 de la Constitución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/rey-soberano-articulo-constitucion_1_5816820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d9431fb-8238-40ee-b111-f441f4c16468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rey ante el soberano: el artículo 59.2 de la Constitución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según Javier de Lucas son los ciudadanos, a través de sus representantes políticos, los que deben tener la decisión última en los supuestos excepcionales que puede afectar al desempeño de las funciones de la monarquía.</p></div><p class="article-text">
        Uno de los s&iacute;ntomas de la escasa convicci&oacute;n democr&aacute;tica que impera en buena parte de los c&iacute;rculos mon&aacute;rquicos es el atavismo que consiste en seguir calificando al rey como &ldquo;soberano&rdquo;. Todo el mundo sabe que el soberano, en democracia, es el pueblo, los ciudadanos. Y el rey, un alto funcionario que debe su empleo a la voluntad de la ciudadan&iacute;a expresada -t&aacute;cita m&aacute;s que expresamente, eso s&iacute;- al aprobar la Constituci&oacute;n de 1978.
    </p><p class="article-text">
        Consecuencia de ello es que son los ciudadanos &ndash;las Cortes que re&uacute;nen a sus representantes- quienes deben tener la decisi&oacute;n &uacute;ltima en alguno de los supuestos excepcionales que puede afectar al desempe&ntilde;o de las funciones del mentado funcionario. Es el caso, me parece, de lo dispuesto en el art&iacute;culo 59.2 de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, es cierto que la redacci&oacute;n presenta cierta ambig&uuml;edad y, sobre todo, no ha habido el menor inter&eacute;s en su desarrollo legislativo en este punto (la ley org&aacute;nica que menciona el art&iacute;culo 57.5 de la Constituci&oacute;n: &ldquo;Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesi&oacute;n a la Corona se resolver&aacute; en una ley org&aacute;nica&rdquo;, como tampoco en otros aspectos b&aacute;sicos relativos a la corona). Pero es imposible soslayar que la l&oacute;gica democr&aacute;tica impone una soluci&oacute;n cuando se constata la incapacidad del monarca para el ejercicio de su cargo y &eacute;sta no es asumida por quien desempe&ntilde;a la funci&oacute;n. Ese es el sentido, a mi juicio, del art&iacute;culo 59.2: &ldquo;Si el Rey se inhabilitare para el ejercicio de su autoridad y la imposibilidad fuere reconocida por las Cortes Generales, entrar&aacute; a ejercer inmediatamente la Regencia el Pr&iacute;ncipe heredero de la Corona, si fuere mayor de edad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La  habitual y pacata interpretaci&oacute;n de ese precepto sugiere que la actuaci&oacute;n de las Cortes s&oacute;lo se puede producir si el propio rey decidiera que ya no tiene capacidad para continuar con su tarea. La f&oacute;rmula &ldquo;se inhabilitare&rdquo; ser&iacute;a reflexiva, no impersonal. Estar&iacute;amos as&iacute; ante un supuesto complementario, pero distinto, de la abdicaci&oacute;n, decisi&oacute;n de la que s&oacute;lo es competente el rey: nadie puede abdicar por &eacute;l, es decir, obligarle a tomar la decisi&oacute;n de dejar su funci&oacute;n. Del mismo modo, s&oacute;lo el rey puede decidir que est&aacute; inhabilitado para el desempe&ntilde;o de su cargo y en ese caso las Cortes se limitan a constatar &ndash;&ldquo;reconocer&rdquo;- tal incapacidad y abrir paso a la regencia. Esta es, por cierto, una interpretaci&oacute;n m&aacute;s pr&oacute;xima a un modelo predemocr&aacute;tico, en el que el rey es el soberano. Dicho de otro modo, el 59.2 s&oacute;lo se habr&iacute;a pensado para casos de &ldquo;incapacidad temporal&rdquo; en los que las funciones ser&iacute;an desempe&ntilde;adas por el regente, previa declaraci&oacute;n de las Cortes <em>asumiendo</em> esa incapacidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, creo que cabe otra interpretaci&oacute;n, que recupera el papel protagonista de las C&aacute;maras como expresi&oacute;n de la soberan&iacute;a popular. El art&iacute;culo 59.2 ser&iacute;a la expresi&oacute;n de que el soberano es el pueblo, pues son sus representantes quienes deciden si el rey est&aacute; inhabilitado &ndash;cuando obviamente el rey mismo no lo hace- y, por tanto, al  reconocer esa inhabilitaci&oacute;n, dan paso a la regencia. La forma &ldquo;se inhabilitare&rdquo; ser&iacute;a impersonal: la constataci&oacute;n de que habr&iacute;a quedado incapacitado, constataci&oacute;n que requiere el reconocimiento de las Cortes  a falta del reconocimiento del propio rey. Esta interpretaci&oacute;n no ser&iacute;a opuesta a la <reflexiva> sino que la incluir&iacute;a. Esto es, la inhabilitaci&oacute;n del rey, obviamente, puede ser decisi&oacute;n del propio rey, pero lo que suceder&iacute;a normalmente es que el titular no reconoce esa incapacidad y es quien est&aacute; por encima de &eacute;l, quien le ha contratado, el que tiene la competencia para constatar su estado y actuar en consecuencia.</reflexiva>
    </p><p class="article-text">
        Son ya demasiadas las actuaciones recientes del rey en las que ha acreditado  carecer de la capacidad necesaria  para el ejercicio del cargo. Tampoco parece estar a la altura de los desaf&iacute;os para los que se requiere la capacidad de mediaci&oacute;n del jefe del Estado: ni en el contencioso de Catalu&ntilde;a, ni ante el modo en que la gesti&oacute;n de la crisis golpea a los ciudadanos; en particular, a los m&aacute;s vulnerables. Por no hablar de su falta de ejemplaridad no ya en su conducta personal, sino en casos m&aacute;s relevantes e incompatibles con su alta funci&oacute;n, como su gesti&oacute;n en el esc&aacute;ndalo Noos, que afecta directamente a su familia y por tanto  a &eacute;l mismo, la opacidad de su situaci&oacute;n financiera (cuentas en el extranjero, comisiones), o la gesti&oacute;n privada de bienes que son patrimonio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Que su estatus es el de super-privilegio, pudiera justificarse desde una concepci&oacute;n predemocr&aacute;tica, en la que el monarca es casi sagrado y por tanto ajeno al imperio de la ley, que se confunde con su voluntad. Pero la democracia,  cuya regla es la egalibertad, casa mal con el privilegio  y por eso la l&oacute;gica democr&aacute;tica coherente es republicana en cuanto a la forma de Estado. De ah&iacute; el rechazo generalizado y creciente que resulta de constatar que, en tiempos de crisis y de dur&iacute;simas medidas para todos los ciudadanos, los recortes apenas existen m&aacute;s que muy simb&oacute;licamente para el rey y su familia.
    </p><p class="article-text">
        Que el rey est&aacute; inhabilitado dicho queda, aunque no parece que ni &eacute;l ni su entorno lo quieran reconocer.  Pero no cabe esperar que &eacute;l reconozca tal incapacidad ni tampoco que vayan a intentar convencerle  de hacerlo quienes &ndash;en su entorno- deber&iacute;an adoptar esa iniciativa, en inter&eacute;s tambi&eacute;n de la propia monarqu&iacute;a. Tampoco quiere o&iacute;r una palabra sobre su abdicaci&oacute;n. As&iacute; que los partidos mayoritarios, PP y PSOE,  que con el pretexto de que no toca ahora (nunca, en realidad), se oponen a replantearse lo que es cada vez m&aacute;s un clamor popular, esto es, ejercer el derecho a reformar la Constituci&oacute;n para poder elegir Rep&uacute;blica o monarqu&iacute;a, ya saben lo que tiene que hacer para maquillar su resistencia a responder a ese clamor. Deber&iacute;an, a mi juicio, tomar la iniciativa que les ofrece el art&iacute;culo 59.2 de la Constituci&oacute;n y actuar en consecuencia. Una decisi&oacute;n que se justifica por la prioridad del inter&eacute;s general de los ciudadanos, que es el inter&eacute;s de la democracia misma.
    </p><p class="article-text">
        Que se ofrezca esta &uacute;ltima oportunidad a la monarqu&iacute;a. La inmensa mayor&iacute;a de los republicanos, que somos gente leal con la legalidad constitucional (por democr&aacute;tica) y queremos cambiarla a trav&eacute;s de la ley, aguantaremos esa pr&oacute;rroga. Si no, muy probablemente m&aacute;s pronto que tarde los ciudadanos sabr&aacute;n exigir responsabilidades por la incapacidad de la monarqu&iacute;a para adoptar decisiones en aras  del inter&eacute;s general. Pero tambi&eacute;n por la nula capacidad de esos partidos mayoritarios para salir del servilismo y actuar en consecuencia con ese inter&eacute;s. No pueden seguir tratando al pueblo como un menor de edad al que no se puede consultar porque que no es capaz de decidir por s&iacute; mismo. Precisamente en los momentos dif&iacute;ciles, que sufren en primer lugar los ciudadanos, es cuando &eacute;stos deben poder tener el derecho de decir lo que hay que hacer. Eso es lo que llamamos democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/rey-soberano-articulo-constitucion_1_5816820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2013 18:20:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7d9431fb-8238-40ee-b111-f441f4c16468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="29442" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7d9431fb-8238-40ee-b111-f441f4c16468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="29442" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El rey ante el soberano: el artículo 59.2 de la Constitución]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7d9431fb-8238-40ee-b111-f441f4c16468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Monarquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid 2020: Media docena de evidencias y algunas preguntas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/madrid-media-docena-evidencias-preguntas_1_5804704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e437fa42-11a8-415b-8eb5-e7f4042d1d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid 2020: Media docena de evidencias y algunas preguntas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿A alguien le parecería lógico que Detroit organizara unos juegos? ¿Cuál ha sido el papel y la responsabilidad de las diferentes administraciones públicas en la estrategia de la candidatura? ¿Alguien asumirá la responsabilidad y dimitirá? Estas son algunas de las preguntas que el autor plantea alrededor de la candidatura olímpica.</p></div><p class="article-text">
        Pasados los primeros d&iacute;as de bochorno e indignaci&oacute;n, podemos extraer algunas consecuencias que ayuden a poner en claro lo que no debemos volver a hacer y a resituar nuestras prioridades.
    </p><p class="article-text">
        Primera evidencia: Organizar unos Juegos Ol&iacute;mpicos no es una necesidad, ni siquiera una prioridad. Menos a&uacute;n para un pa&iacute;s embarcado en el desmantelamiento de derechos b&aacute;sicos, de puestos de trabajo, de estructuras de ciencia e investigaci&oacute;n, porque &ldquo;no tenemos dinero&rdquo; para garantizarlos.
    </p><p class="article-text">
        Preguntas: Por mucho que nos haya molestado la admonici&oacute;n de la vicepresidenta del COI, &iquest;a alguien le parecer&iacute;a l&oacute;gico que Detroit organizara unos juegos? &iquest;Est&aacute; Madrid, en t&eacute;rminos de su deuda -convenientemente trabajada por el Sr Ruiz Gallard&oacute;n-, tan lejos de Detroit? &iquest;Puede y debe organizar los juegos un pa&iacute;s en el que un porcentaje nada desde&ntilde;able de sus colegios deben abrir en verano para asegurar que a su vez un considerable n&uacute;mero sus ni&ntilde;os tengan garantizada una alimentaci&oacute;n suficiente?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s preguntas: &iquest;Un pa&iacute;s en el que los recortes en educaci&oacute;n son brutales se puede permitir invertir en deporte de &eacute;lite como prioridad? Dicho de otro modo, &iquest;cu&aacute;l es nuestra prioridad: sacar pecho con medallas ol&iacute;mpicas o conseguir que los ni&ntilde;os, los adultos y los ancianos practiquen deporte con instalaciones y profesorado adecuado?
    </p><p class="article-text">
        Segunda Evidencia: el COI y sus Juegos no obedecen a una l&oacute;gica de excelencia deportiva, sino de negocio, quiz&aacute; el m&aacute;s importante negocio global en t&eacute;rminos coste/beneficio, porque lo que pone el COI no tiene ninguna proporci&oacute;n con lo que obliga a que le proporcionen los aspirantes y, no digamos, los organizadores de los Juegos. Ese beneficio (hacer caja y recibir privilegios),  es lo que les que interesa a un buen n&uacute;mero de sus 103 miembros, una buena parte de los cuales son un club de comisionistas y p&iacute;caros que avistan el negocio que los Juegos suponen para constructoras, cadenas hoteleras, etc.
    </p><p class="article-text">
        Preguntas: &iquest;Qu&eacute; tipo de negocio es lo que llaman &ldquo;esp&iacute;ritu ol&iacute;mpico&rdquo; y &ldquo;modelo de los juegos&rdquo;? &iquest;Tiene cabida en ese modelo algo remotamente parecido a la austeridad o eso es justamente lo contrario del nudo del negocio? &iquest;Qu&eacute; es el COI (y el COE)? &iquest;Qui&eacute;nes forman parte de &eacute;l y por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;les son sus extraordinarias capacidades y aptitudes para poder juzgar sobre la complejidad de unos Juegos?
    </p><p class="article-text">
        Tercera evidencia: los Gobiernos (y una parte de los medios de comunicaci&oacute;n no carecen de responsabilidad en ello) siguen jugando a un viejo juego, el de tapar su d&eacute;ficit de legitimidad a base de  pan y circo. El argumento de la capacidad de ilusionar y movilizar con los Juegos  a un pa&iacute;s sin pulso, deprimido, es otra versi&oacute;n falaz del <em>panem et circenses</em>&hellip;Sin desconocer el m&eacute;rito de los deportistas, las selecciones ol&iacute;mpicas son en buena medida el &uacute;ltimo refugio de la soberan&iacute;a trasnochada y del chauvinismo
    </p><p class="article-text">
        Preguntas: &iquest;Cuales son las prioridades del Gobierno Rajoy, del Gobierno de la comunidad del Madrid, del Ayuntamiento presidido por la Sra. Botella? &iquest;Cu&aacute;l ha sido el papel y la responsabilidad de las diferentes administraciones p&uacute;blicas en la estrategia de la candidatura? &iquest;Por qu&eacute; buena parte de los medios de comunicaci&oacute;n han jugado a ese juego, prest&aacute;ndose al enga&ntilde;o con lamentable seguidismo, si no servilismo?
    </p><p class="article-text">
        Cuarta evidencia: la estructura del sistema deportivo espa&ntilde;ol est&aacute; bajo sospecha.
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas oficiales de los representantes &ldquo;ol&iacute;mpicos&rdquo; espa&ntilde;oles, pero antes de las autoridades deportivas ante las sombras de dopaje y corrupci&oacute;n, son manifiestamente insuficientes. El compromiso de esas instituciones en la lucha por un deporte limpio parece manifiestamente mejorable.
    </p><p class="article-text">
        Quinta evidencia: todo esto no ha sido gratis.
    </p><p class="article-text">
        Preguntas: &iquest;Qu&eacute; se ha gastado y por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; fastos, uniformes, zapatos, viajes, alojamientos y fiestas para al menos la &ldquo;comitiva de la ilusi&oacute;n, esto es, 180 personas? &iquest;Qu&eacute; gastos se han llevado a cabo &ndash;in&uacute;tilmente- a los largo de estos a&ntilde;os en tareas de lobby?
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; responsabilidades: &iquest;de qui&eacute;nes y de qu&eacute; tipo? Ya tarda en dimitir el COE y el Secretario de Estado. &iquest;Y qu&eacute; decir Ministerio de Exteriores? &iquest;D&oacute;nde queda el supuesto prestigio la marca Espa&ntilde;a y sus pregoneros? &iquest;C&oacute;mo sostener aquello del rey como gran embajador (y del pr&iacute;ncipe, en su caso)?
    </p><p class="article-text">
        Sexta evidencia: no pasar&aacute; nada. &ldquo;Lo hemos hecho tan bien que mejor era imposible&rdquo;. &ldquo;no es la hora de explicaciones&rdquo; (Rajoy dixit). La culpa es de alguna conspiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta: &iquest;Alguien asumir&aacute; la responsabilidad y dimitir&aacute;? Alguien entre los muchos incompetentes que han llevado adelante este disparate, que prepararon tan mediocre presentaci&oacute;n &ndash;publicistas y asesores de imagen incluidos (habr&aacute; sido el Sr Aznar el asesor de imagen de la Sra Botella) &iquest;Ser&aacute; despedido? &iquest;Es o no imaginable que durase cinco minutos en una empresa que hubiera sufrido un fracaso semejante &ndash;no s&oacute;lo de honra, tambi&eacute;n econ&oacute;mico- alguien como el presidente plagiario o la castiza alcaldesa?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/madrid-media-docena-evidencias-preguntas_1_5804704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Sep 2013 18:11:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e437fa42-11a8-415b-8eb5-e7f4042d1d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="36429" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e437fa42-11a8-415b-8eb5-e7f4042d1d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="36429" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madrid 2020: Media docena de evidencias y algunas preguntas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e437fa42-11a8-415b-8eb5-e7f4042d1d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una visita de Estado?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/visita_1_5753854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bc298c3-4834-4ee4-89f0-c6ccc254bce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Una visita de Estado?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La visita de Estado del rey a Marruecos ha sido   utilizada  como la prueba de la utilidad de la monarquía para los   intereses de la  “marca España”</p><p class="subtitle">La idea peculiar de   democracia del ministro Margallo la encontramos en su elogio de la similitud   entre Marruecos y España, que es similitud entre sus dos monarcas</p></div><p class="article-text">
        La   operaci&oacute;n propagand&iacute;stica perge&ntilde;ada por la Casa del Rey, con la ayuda   del ministro Margallo, pone al descubierto alguno de los elementos que   prueban la toxicidad que ha desarrollado la monarqu&iacute;a borb&oacute;nica   restaurada por Franco en la persona de Juan Carlos de Borb&oacute;n, que vive   su peculiar oto&ntilde;o del patriarca desplegando una capacidad de   contaminaci&oacute;n inusitada.
    </p><p class="article-text">
        La   &ldquo;visita de Estado del rey Juan Carlos I a Marruecos&rdquo;, ha sido  utilizada  como la prueba de la utilidad de la monarqu&iacute;a para los  intereses de la  &ldquo;marca Espa&ntilde;a&rdquo; y dise&ntilde;ada sobre todo con el evidente  prop&oacute;sito de  reflotar la muy maltrecha imagen del monarca. Para ello el  rey ha  contado con la complicidad del monarca marroqu&iacute;, al que nuestro  Jefe de  Estado <em>honra</em> con  tratamiento familiar de <em>sobrino</em>,   para recibir a su vez el privilegio de ser acogido en pleno ramad&aacute;n e   incluso saludado con d&aacute;tiles y miel. Todo ello es, sin duda, la   quintaesencia de un modelo dif&iacute;cilmente cohonestable con una democracia   decente.
    </p><p class="article-text">
        Es   verdad que esta operaci&oacute;n publicitaria ha tenido la desgracia de   coincidir con un momento &aacute;lgido del &ldquo;caso B&aacute;rcenas&rdquo;, que le ha robado la   exclusividad de primeras planas y tertulias que hab&iacute;an so&ntilde;ado quienes   la dise&ntilde;aron. Pero vayamos m&aacute;s all&aacute;. Veamos el modelo de visita de   Estado. &iquest;Es imaginable un  pa&iacute;s democr&aacute;tico en el que sus intereses son   defendidos mediante los gui&ntilde;os de complicidad entre dos patriarcas que   pasan por encima de las molestias derivadas de la sujeci&oacute;n a las leyes y   procedimientos para resolver sus asuntos? &iquest;Es propio, no de un Estado   democr&aacute;tico, sino simplemente serio que los verdaderos problemas de las   relaciones entre Estados sean resueltos en el clima de secreto de   familia que encima nos presentan como una ventaja, un privilegio? &iquest;Tiene   cabida en un Estado en el siglo XXI la imagen de un representante   democr&aacute;tico, de un ministro del Gobierno elegido por las urnas, que se   vanagloria de su papel de mera comparsa del rey? 
    </p><p class="article-text">
        La idea peculiar de   democracia de ese ministro la encontramos en su elogio de la similitud   entre Marruecos y Espa&ntilde;a, que es similitud entre sus dos monarcas:   &ldquo;Marruecos ha elegido la buena v&iacute;a, que no es muy distinta de la que   escogimos en Espa&ntilde;a a partir de 1975: una evoluci&oacute;n a la democracia   desde la ley, guiados tambi&eacute;n, y no es casualidad, por una monarqu&iacute;a   porque es elemento de estabilidad. Don Juan Carlos fue el motor del   cambio en ese proceso y el rey Mohamed VI lo est&aacute; haciendo en   Marruecos&rdquo;. A&uacute;n m&aacute;s el ministro Margallo asegur&oacute; que la v&iacute;a elegida por   &ldquo;Marruecos y Argelia&rdquo; es la &ldquo;buena&rdquo;&mdash;, y no la de los &ldquo;procesos   revolucionarios en T&uacute;nez, Libia y Egipto, que son objeto de preocupaci&oacute;n   en todas las canciller&iacute;as del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y    s&iacute;, tambi&eacute;n debe ser el modelo de democracia al que se aspira, &eacute;se  que   consiste en que ambos reyes animen a los empresarios a  aprovecharse de   las facilidades para hacer negocios, que es lo mollar,  lo importante,   aquello para lo que hemos venido, mientras se orillan  asuntillos menos   vistosos. Por ejemplo, las dificultades que vive la  libertad de   expresi&oacute;n y prensa, los derechos de las mujeres o la  represi&oacute;n del   movimiento ciudadano opositor. Por ejemplo, la venta de  armamento   espa&ntilde;ol a Marruecos (un inter&eacute;s clave para el rey, que  siempre ha   reservado el nombramiento del ministro de defensa, cargo  desempe&ntilde;ado hoy   por un experto en esos negocios), denunciada por casi  todas las ONGs   independientes. Y, por supuesto, la vergonzosa  deslealtad del Estado   espa&ntilde;ol hacia el pueblo saharahui, inaugurada  por la primera actuaci&oacute;n   del entonces jefe de Estado interino por  enfermedad de Franco, el   pr&iacute;ncipe Juan Carlos, que cedi&oacute; a la  estrategia de su primo Hassan II,   deslealtad e incumplimiento de sus  deberes internacionales que hoy   prolonga de nuevo nuestro ministro de  Asuntos Exteriores, quien sostiene   que &ldquo;La posici&oacute;n de Espa&ntilde;a es la  que hemos mantenido en Argel y   Marruecos: una soluci&oacute;n estable,  pac&iacute;fica y justa de acuerdo con los   par&aacute;metros y la doctrina de la  ONU&rdquo;. Es decir, que sigan reprimiendo al   pueblo saharaui y que se  sigan conculcando los derechos humanos, que   nosotros estamos a lo que  hay que estar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Son    esos los modos que sirven para que avance en Espa&ntilde;a la democracia de    los ciudadanos? &iquest;Es esa la utilidad de la monarqu&iacute;a? Quiz&aacute; en el fondo    s&iacute;, este monarca que se resiste a dejar su responsabilidad y    sus privilegios, nos ha prestado un gran servicio: evidenciar una vez    m&aacute;s por qu&eacute;, m&aacute;s pronto que tarde, hemos de librarnos de ese vestigio    at&aacute;vico y recuperar la libertad que significa una Rep&uacute;blica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/visita_1_5753854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jul 2013 18:14:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0bc298c3-4834-4ee4-89f0-c6ccc254bce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62932" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0bc298c3-4834-4ee4-89f0-c6ccc254bce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62932" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Una visita de Estado?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0bc298c3-4834-4ee4-89f0-c6ccc254bce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Monarquía,Marruecos,Juan Carlos I]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poner coto a lo inaceptable en Derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/poner-coto-inaceptable-derecho_129_5662881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá más de un lector se pregunte si hay algún criterio que vaya más  allá de la simple discrecionalidad detrás  de tantas decisiones judiciales que parecen ajenas a la escala de  valores que el Derecho debiera recoger para ser acorde con ese sentido  común.</p></div><p class="article-text">
        Hay pocas cosas que causen tanto desconcierto en la opini&oacute;n p&uacute;blica como las cr&oacute;nicas de tribunales. Y sucede que hoy, lejos de lo que acontec&iacute;a hace pocos a&ntilde;os, ese tipo de informaci&oacute;n ha invadido todos los espacios de comunicaci&oacute;n, incluso los titulares de primera plana, lo que quiz&aacute; contribuye al grado de confusi&oacute;n, frustraci&oacute;n, agravio comparativo e indignaci&oacute;n que se puede palpar. Por ejemplo, hoy d&iacute;a a nadie que no sea, no ya un lego, sino un extraterrestre, le puede llamar la atenci&oacute;n la creciente disparidad de criterios entre lo que el com&uacute;n de los ciudadanos entiende como una decisi&oacute;n justa, aceptable &ndash;es decir, razonable-  y buena parte de las que ocupan esas cr&oacute;nicas. Esa divergencia es precisamente detectable con mayor facilidad gracias a la sobreabundancia y emergencia informativa del g&eacute;nero y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no decirlo, como consecuencia de cierto d&eacute;ficit recurrente en la formaci&oacute;n jur&iacute;dica de los autores de la mayor&iacute;a de esas cr&oacute;nicas- (con notables excepciones: v&eacute;ase el blog <a href="http://www.eldiario.es/protesto-senoria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iexcl;Protesto, Se&ntilde;or&iacute;a!,</strong></a> de teniente Kaffee, en eldiario.es). 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; m&aacute;s de un lector se pregunte si hay alg&uacute;n criterio que vaya m&aacute;s all&aacute; de la simple discrecionalidad, cuando no la arbitrariedad, detr&aacute;s de tantas decisiones judiciales que parecen ajenas a la escala de valores que el Derecho debiera recoger para ser acorde con ese sentido com&uacute;n, para que no parezcan un coto privado de una casta cuya racionalidad queda a a&ntilde;os luz de la que creemos compartir los ciudadanos y, por consiguiente, de lo que ingenuamente los mismos ciudadanos pensamos que el Derecho deber&iacute;a expresar. &iquest;C&oacute;mo dejar de pensar que la moralidad particular, las creencias religiosas o los gustos est&eacute;ticos de un juez, por no decir su digesti&oacute;n, son las que determinan tantas decisiones que escandalizan a la mayor&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Todo eso ocupa sesudos manuales y monograf&iacute;as de quienes se ocupan de la posibilidad de racionalidad en el Derecho y teorizan sobre las condiciones y l&iacute;mites de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica que reduzcan al m&iacute;nimo esas anomal&iacute;as. Adem&aacute;s de esos meritorios esfuerzos doctrinales, la cultura y la praxis jur&iacute;dica pluriseculares tienden a ofrecer instrumentos complementarios que sirvan para iluminar a los juristas cuando sus entendederas topan con casos dif&iacute;ciles &ndash;o tr&aacute;gicos- en los que desde el ordenamiento jur&iacute;dico no parece ofrecerse una soluci&oacute;n acorde con lo que alg&uacute;n colega ha denominado la ardua tarea de <hacer justicia por medio del derecho>. Para eso pueden servir, adem&aacute;s de ese c&oacute;digo de principios (y valores) que ofrece la Constituci&oacute;n, los denominados c&oacute;digos deontol&oacute;gicos.</hacer>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior viene a cuento de un caso que ha escandalizado a la opini&oacute;n p&uacute;blica recientemente, sin que las instituciones jur&iacute;dicas pertinentes (los Tribunales, el ministerio fiscal, los Colegios de Abogados que tienen c&oacute;digos deontol&oacute;gicos) hayan sabido o querido, a d&iacute;a de hoy, poner remedio eficaz. 
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a lo que podr&iacute;amos denominar <em>caso Palluz</em>, que seguro que los lectores recuerdan sin demasiado esfuerzo. Resumamos los elementos del caso empezando por el final, la sentencia 34/2013 de la Audiencia Provincial de Madrid, reca&iacute;da en la causa n&uacute;mero 2/2011, por un delito de lesiones tipificado en el art&iacute;culo 149.1 del C&oacute;digo Penal y publicada el 19 de marzo de 2013. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, se tuvo noticia del auto de la misma fecha en relaci&oacute;n con la solicitud del Ministerio Fiscal para que se dedujera testimonio para la investigaci&oacute;n de la presunta comisi&oacute;n de un delito por el letrado de oficio de dos de los procesados, D. Angel Pelluz Granja, en relaci&oacute;n con el contenido de un escrito de defensa de sus representados. 
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de dos de los cuatro procesados por una agresi&oacute;n brutal realizada por uno de ellos, en presencia de los otros tres, el 23 de agosto de 2009, al pisotear violenta y reiteradamente en la cabeza a una persona que se encontraba dormida en la v&iacute;a p&uacute;blica, sin que hicieran nada por evitarlo o detenerlo los otros tres. 
    </p><p class="article-text">
        La agresi&oacute;n produjo a la v&iacute;ctima severas lesiones que derivaron en discapacidades neuromusculares y trastorno cognitivo  hasta el punto de que le ha sido reconocida una discapacidad del 67%. El tribunal conden&oacute; al autor de la paliza por un delito de lesiones con agravante de alevos&iacute;a y a los otros tres procesados por un delito de omisi&oacute;n del deber de impedir determinados delitos (art&iacute;culo 450.1 C&oacute;digo Penal).
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos interesa de este caso es la conducta del mencionado abogado de oficio y, por consiguiente, la respuesta del Tribunal ante esa conducta, as&iacute; como la de la fiscal&iacute;a y el Colegio de Abogados. Resulta que el letrado defensor de oficio de dos de los procesados, el ya mencionado Sr Pelluz, de 91 a&ntilde;os de edad, con m&aacute;s de 60 a&ntilde;os de ejercicio de la profesi&oacute;n, present&oacute; el 4 de junio de 2012 ante el Tribunal un escrito de conclusiones provisionales en el que, tras a&ntilde;orar la Ley de Vagos y Maleantes, literalmente se&ntilde;alaba que &ldquo;la vagancia no est&aacute; recogida en nuestra Carta Magna. La ocupaci&oacute;n de terreno p&uacute;blico por quien no se procura una existencia digna es causa de rechazo en otras personas que cumplen las leyes. La vagancia, el no querer hacer nada, el constituirse en par&aacute;sito de lo decente, lleva a la repulsi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se celebr&oacute; el juicio, en marzo de 2013 y se tuvo conocimiento de esas afirmaciones, ante el esc&aacute;ndalo que produjeron, fue entrevistado por la prensa a la salida de la Audiencia Provincial. El caso de la agresi&oacute;n a un presunto mendigo se convirti&oacute; en el caso del abogado Pelluz. El abogado declar&oacute;: &ldquo;Esto no son personas humanas. No han trabajado en su vida. Son c&aacute;nceres de la sociedad. Yo, si tengo un c&aacute;ncer, el m&eacute;dico no me pone pa&ntilde;os calientes: me lo extirpa: Pues esto es igual&rdquo; (El Pa&iacute;s, 12 de marzo de 2013). Entrevistado esa misma tarde en su domicilio por el periodista de El Pa&iacute;s &Aacute;lvaro de C&oacute;zar, se ratific&oacute; en tales declaraciones al afirmar: &ldquo;Lo que quiero decir es que este caso se explica porque ha habido una provocaci&oacute;n previa, la existencia de esa persona en la calle. A nadie le gusta ir apartando pies descalzos por la Gran V&iacute;a. La mierda siempre se ha recogido&hellip; Para m&iacute; lo que se juzga es una agresi&oacute;n, pero la ONG que ejerce la acusaci&oacute;n particular ha politizado el tema, as&iacute; que he tenido que enfocar el asunto de esa manera&rdquo; (El pa&iacute;s, 12 de marzo de 2013 y 16 de marzo de 2013).
    </p><p class="article-text">
        La fiscal, al tener conocimiento de las declaraciones, solicit&oacute; que se dedujera testimonio a los efectos de la investigaci&oacute;n de un posible delito de incitaci&oacute;n a la violencia contra los mendigos. El juez Decano de Madrid realiz&oacute; unas declaraciones en las que apuntaba la misma tesis y se preguntaba si el letrado se encontraba en condiciones f&iacute;sicas e intelectuales de ejercer la defensa. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Colegio de Abogados de Madrid anunci&oacute; en un comunicado institucional que solicitar&iacute;a testimonio del escrito forense en el que se conten&iacute;an manifestaciones &ldquo;manifiestamente atentatorias contra la dignidad de las personas y de la abogac&iacute;a&rdquo;, para poder actuar despu&eacute;s &ldquo;en aplicaci&oacute;n estricta de la normativa deontol&oacute;gica que regula la actuaci&oacute;n de los abogados, incluso el ejercicio del derecho de defensa de sus patrocinados y en el que no todo vale&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, en el mencionado auto de 19 de marzo, el mismo Tribunal, aunque califica como inadmisibles las afirmaciones en cuesti&oacute;n, resuelve que no procede aceptar la solicitud del Ministerio fiscal. Y ello, en primer lugar, por un defecto de forma: el escrito en cuesti&oacute;n era un escrito de conclusiones provisionales (previo a la celebraci&oacute;n del juicio) en el que concurr&iacute;an dos defectos de forma: de un lado, no iba firmado por el letrado Pelluz. De otro, ese escrito se exced&iacute;a en la medida en que solicitaba la aplicaci&oacute;n de la &ldquo;eximente de provocaci&oacute;n&rdquo; no s&oacute;lo a sus dos representados, sino a los cuatro procesados. 
    </p><p class="article-text">
        El escrito en cuesti&oacute;n fue devuelto mediante providencia del Tribunal a la representaci&oacute;n procesal de los dos acusados defendidos de oficio por el Sr Pelluz. Este present&oacute; el 29 de junio de 2012 un nuevo escrito de conclusiones provisionales, ya con su firma original como letrado de oficio, en el que se disculp&oacute; ante la Sala  por su omisi&oacute;n y rechaz&oacute; el reproche del Tribunal, reafirmando su lealtad al orden jur&iacute;dico y sin hacer menci&oacute;n alguna a la eximente de provocaci&oacute;n. Por otra parte, la Sala entiende que las declaraciones del Sr Pelluz a la prensa pueden ser objeto de persecuci&oacute;n por el Ministerio Fiscal, pero al no haberse producido en la Sala, no son de su competencia. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente el auto reprocha al fiscal el hecho de que, aun teniendo conocimiento de los hechos pues se le dio traslado del escrito inicial de conclusiones provisionales, no hubiera realizado ninguna actuaci&oacute;n. Concluido el mes de marzo, no se conocen actuaciones del ministerio fiscal ni del Colegio de Abogados en el que sigue colegiado el letrado Pelluz, ni relativas al escrito (que, al no estar firmado con firma original no le es imputable), pero tampoco por sus reiteradas declaraciones en prensa. El letrado se encuentra a la espera de una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser un experto en Derecho ni en deontolog&iacute;a profesional para advertir que asoman serias dudas, al menos en t&eacute;rminos deontol&oacute;gicos, sobre el comportamiento del Tribunal, del ministerio fiscal, del letrado Pelluz y del Colegio de Abogados de Madrid. Por mucho que el Tribunal se autojustifique en criterios formales y reproche al fiscal no haber formulado alegaci&oacute;n alguna.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, aunque hubiese defectos de forma, es obvio que se trataba de un escrito elevado por la representaci&oacute;n de oficio y es a esa representaci&oacute;n a la que el Tribunal env&iacute;a su providencia. Por otra parte, si el propio letrado se excusa por no haber firmado el escrito anterior, eso significa reconocer que &eacute;l era el autor del anterior. Y tampoco puede dejar de ser tenido en cuenta el hecho de que el letrado fuera advertido verbalmente por el Tribunal acerca de expresiones improcedentes en su intervenci&oacute;n ante el mismo y que confirmaban el tenor del mencionado primer escrito de conclusiones provisionales. Tampoco ha tenido por ahora ninguna consecuencia la existencia de declaraciones a numerosos medios de comunicaci&oacute;n, en las que el letrado reiteraba su posici&oacute;n:  no ha sido objeto de ninguna denuncia, ni de procedimiento alguno. Tampoco por parte del Colegio de Abogados. El colegio no ha actuado ni siquiera en lo que se refiere a la pertinencia de que un letrado como el Sr Pelluz siga en ejercicio de su profesi&oacute;n, habida cuenta adem&aacute;s de sus condiciones f&iacute;sicas y de su posible incapacidad mental, perjudicando a ciudadanos que se encuentran en posici&oacute;n m&aacute;s vulnerable desde el punto de vista de la tutela judicial efectiva, como son aquellos que necesitan letrado de oficio.
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas son evidentes: dejando claro que seg&uacute;n todos los elementos disponibles parece obvio que el letrado Sr Pelluz no s&oacute;lo parece haber incurrido en una conducta en la que concurren serios indicios delictivos, es evidente que incumpli&oacute; con elementales deberes deontol&oacute;gicos. Pero, &iquest;cumpli&oacute; el Tribunal con sus obligaciones deontol&oacute;gicas, m&aacute;s all&aacute; de las estrictamente procesales, t&eacute;cnicojur&iacute;dicas? &iquest;cumpli&oacute; con las mismas obligaciones el Ministerio fiscal? &iquest;Y el Colegio de  Abogados de Madrid? La respuesta, a mi juicio, en todos esos casos, es negativa, desde luego. Se me dir&aacute; que estamos ante un caso de incumplimiento de esos deberes deontol&oacute;gicos, y que ello s&oacute;lo pone de manifiesto lo evidente, esto es, que hay casos en que no se cumplen. Pero lo grave de &eacute;ste es que aparentemente ninguno de los operadores jur&iacute;dicos cumpli&oacute; con sus deberes. Y que estos deberes guardaban una relaci&oacute;n directa con el n&uacute;cleo de la obligaci&oacute;n jur&iacute;dica profesional de quienes ejerc&iacute;an el Derecho en este caso: la tutela judicial efectiva. De ah&iacute; su gravedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/poner-coto-inaceptable-derecho_129_5662881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2013 18:01:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Poner coto a lo inaceptable en Derecho]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La responsabilidad del irresponsable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/responsabilidad-irresponsable_132_5631094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La monarquía, incluso la parlamentaria, no es compatible con las exigencias de renovación de la democracia</p><p class="subtitle">Hoy las instituciones y poderes de las democracias deben ser capaces de  renovarse para mantener la libre aceptación de los ciudadanos</p><p class="subtitle">La responsabilidad política exige ejercicio continuo del deber de  transparencia y de la disponibilidad de dar cuentas a los ciudadanos</p></div><p class="article-text">
        Inviolable e irresponsable. As&iacute; define el status del Rey el art&iacute;culo 56.3 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978: &ldquo;La persona del Rey es inviolable y no est&aacute; sujeta a responsabilidad&rdquo;. Aunque en realidad ese atributo responde a la tradici&oacute;n sacral o, al menos, absoluta -propia del <em>ancien r&eacute;gime</em> (<em>the King can no do wrong</em>)-, nos han explicado mil veces que no puede ser de otra manera si  queremos garantizar la funci&oacute;n de alta magistratura &ndash;ejemplar y vitalicia- que se atribuye al monarca como Jefe de Estado en nuestra monarqu&iacute;a parlamentaria. Un Rey al que el mismo art&iacute;culo en su primer apartado atribuye la condici&oacute;n de &ldquo;s&iacute;mbolo de su unidad y permanencia&rdquo;, caracter&iacute;stica a la que a&ntilde;ade las de &aacute;rbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones, as&iacute; como la &ldquo;m&aacute;s alta representaci&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol en las relaciones internacionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese no es un atributo exclusivo de los monarcas. Entre el rey de una monarqu&iacute;a parlamentaria y un presidente de Rep&uacute;blica no presidencialista la diferencia estriba, en primer lugar, en la condici&oacute;n adquirida de por vida, desde el nacimiento (o ser&aacute; desde la concepci&oacute;n?) hasta la muerte (o improbable abdicaci&oacute;n). En uno y otro caso, como no hay poder real, no hay responsabilidad pol&iacute;tica en principio: ambos cumplen similares funciones simb&oacute;licas y por eso los segundos son tambi&eacute;n inviolables, aunque en sentido estricto  -esta es una segunda diferencia- no son irresponsables. No son irresponsables pol&iacute;ticamente si puede renovar su mandato, porque en ese caso debe someterse a un escrutinio electoral en el que se juzgar&aacute; esa responsabilidad. Y en sentido estricto, no son jur&iacute;dicamente irresponsables, sino s&oacute;lo mientras se encuentran en el cargo, como comprobamos hace poco en el caso de un Presidente de Rep&uacute;blica presidencialista, Jacques Chirac, quien, una vez que dej&oacute; de ser Presidente de la Rep&uacute;blica francesa, fue condenado por los delitos de malversaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos, abuso de confianza y apropiaci&oacute;n indebida cometidos durante su mandato  como alcalde de Paris.
    </p><p class="article-text">
        Que esa condici&oacute;n de inviolabilidad, en su dimensi&oacute;n de irresponsabilidad jur&iacute;dica, de inmunidad de jurisdicci&oacute;n pugna con progresos jur&iacute;dicos como el de jurisdicci&oacute;n universal que se han impuesto en el Derecho internacional despu&eacute;s del caso Pinochet, a trav&eacute;s del Estatuto de la Corte penal internacional o Estatuto de Roma, es bien sabido. Aunque casi todos estaremos de acuerdo en que la hip&oacute;tesis de un hipot&eacute;tico monarca de Espa&ntilde;a genocida o autor de cr&iacute;menes de lesa humanidad, cr&iacute;menes de guerra o agresi&oacute;n parece, m&aacute;s que remota, inveros&iacute;mil. Claro que hay un supuesto en el que cabr&iacute;a analogar el r&eacute;gimen de responsabilidad jur&iacute;dica del rey con el del presidente de la Rep&uacute;blica: el caso de abdicaci&oacute;n. En efecto, como se&ntilde;alan algunos colegas constitucionalistas, <em>ex Constitutione</em> no parece que se pueda argumentar que la irresponsabilidad jur&iacute;dica (la inmunidad) se extienda desde la dimensi&oacute;n institucional a la personal. Precisamente por esa raz&oacute;n ya he apuntado en alg&uacute;n ensayo anterior que, a mi juicio, es un elemento en contra de la posibilidad de abdicar, por el temor de que al rey abdicado se le pudieran exigir tales responsabilidades jur&iacute;dicas al no continuar cubierto por el privilegio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuesti&oacute;n distinta es la atinente a la responsabilidad pol&iacute;tica. Porque en el estatuto privilegiado de la corona se produce una exacerbaci&oacute;n de las contradicciones o d&eacute;ficits que parecen lastrar hoy m&aacute;s que nunca la cl&aacute;sica distinci&oacute;n entre responsabilidad pol&iacute;tica y jur&iacute;dica. Y es que el rey no s&oacute;lo es irresponsable jur&iacute;dicamente, sino tambi&eacute;n pol&iacute;ticamente y <em>de forma vitalicia</em> y por eso nuestra Constituci&oacute;n impone el refrendo de sus actos.
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, esa es una de las razones, si no la fundamental, de la creciente toma de conciencia de la inadecuaci&oacute;n de una instituci&oacute;n como la monarqu&iacute;a ante los tiempos que corren. Hoy, las instituciones y poderes de las democracias deben ser capaces de renovarse para mantener la libre aceptaci&oacute;n de los ciudadanos, su <em>contrato</em> con ellos. Un contrato que es tanto de confianza como de desconfianza. Unos cambios que podr&iacute;an concretarse en <em>saber responder</em>. Esta es una condici&oacute;n activa, no pasiva. Significa saber asumir plena responsabilidad pol&iacute;tica, por s&iacute; y por quienes act&uacute;an bajo su mandato y supervisi&oacute;n porque esa funci&oacute;n es la que le encomendamos. Algo que, insisto, es muy distinto de la responsabilidad jur&iacute;dica (y, desde luego, de la penal).
    </p><p class="article-text">
        Cuando un cargo p&uacute;blico se aferra como criterio de legitimidad al hecho de que no ha sido condenado por los tribunales, significa que no ha entendido nada de lo que es la responsabilidad pol&iacute;tica. Como lo ense&ntilde;an una vez m&aacute;s el reciente episodio de la moci&oacute;n de censura en Ponferrada, la <em>creativa</em> &ldquo;delegaci&oacute;n de cargos&rdquo; del Sr Oriol Pujol o el episodio de los ERES en Andaluc&iacute;a, &eacute;sta no se demuestra por la inexistencia o caducidad de antecedentes penales. Para todo cargo p&uacute;blico, la responsabilidad pol&iacute;tica exige ejercicio continuo del deber de transparencia y de la disponibilidad de dar cuentas a los ciudadanos, que son sus jefes. No es un don adquirido para siempre por loter&iacute;a (la de la lista del partido, o la biol&oacute;gica, la de nacer de padre o madre rey/reina y, eso s&iacute;, dentro de matrimonio heterosexual y monog&aacute;mico). D&iacute;a a d&iacute;a. Y si no se cumple, no basta con pedir perd&oacute;n y seguir como si nada. Aqu&iacute; no vale lavar los pecados mediante la confesi&oacute;n y el prop&oacute;sito de enmienda (que permite volver a pecar cuantas veces sea el caso). Asumir la responsabilidad pol&iacute;tica significa marcharse cuando uno no ha estado a la altura de la alta funci&oacute;n (del privilegio) encomendada. Sin necesidad de parapetarse tras el muro de interminables procesos y el derecho de presunci&oacute;n de inocencia. Porque ese derecho protege otra cosa, que no la responsabilidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso puede decirse que la responsabilidad pol&iacute;tica se ejerce cuando se observa la transparencia, la delimitaci&oacute;n republicana entre lo p&uacute;blico y lo privado (ese modelo de la Roma de Cat&oacute;n), el escrupuloso respeto al Derecho y a la ley (a la igualdad ante la ley). Por eso, es incompatible con el bochornoso espect&aacute;culo de la corrupci&oacute;n o de los privilegios &ndash;desigualdades, impunidades- aparentemente inevitables de los poderosos (los reyes y sus familiares en este caso), por ejemplo cuando hacen negocios &ldquo;como si fueran igual que los dem&aacute;s&rdquo;, la coletilla period&iacute;stica que, aplicada a quienes viven en permanente privilegio, s&oacute;lo puede aceptarse como sarcasmo, lo que justifica que seamos particularmente exigentes con ellos. Por eso no podemos aceptar que ni el rey ni la familia real hagan negocios, pues no entran en ellos en igualdad de condiciones con los dem&aacute;s y suman as&iacute; un enorme privilegio a&ntilde;adido al status de privilegio que ya les hemos otorgado por definici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, hay que concluir que no es adecuada a las exigencias de los tiempos un sistema institucional en el que se excluye de por vida la responsabilidad pol&iacute;tica del Jefe del Estado, donde no se le somete al test de m&aacute;xima publicidad, transparencia y control al que deben sujetarse &ndash;iguales ante la ley- todos los ciudadanos y sobre todo aquellos que administran poderes, funciones p&uacute;blicas. El ox&iacute;moron es evidente: por definici&oacute;n las monarqu&iacute;as son opacas e irresponsables de por vida. La luz, la publicidad, la transparencia, les hace da&ntilde;o porque desvelan el secreto de polichinela, el hecho de que el rey est&aacute; desnudo.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo es que la experiencia nos muestre machaconamente la verdad del dicho de Lord Acton, esto es que como cualquiera que ejerce el poder, resulta inevitable que los monarcas tambi&eacute;n se corrompan (m&aacute;s a&uacute;n si su poder no est&aacute; sujeto al m&iacute;nimo control de la transparencia). Es que el car&aacute;cter vitalicio dificulta la comprensi&oacute;n de que la justificaci&oacute;n de su existencia &ndash;su magistratura ejemplar y su utilidad- se gana s&oacute;lo si se ejerce d&iacute;a a d&iacute;a esa magistratura ejemplar. No basta con haberlo hecho bien <em>in illo tempore</em>.
    </p><p class="article-text">
        No. Adem&aacute;s, cuando los vemos sin los oropeles, cuando podemos hacer cuentas y pedirles que respondan del cumplimiento de sus funciones, exigirles que respondan (que sean responsables) tambi&eacute;n en lo tocante a su utilidad, es inevitable el asombro ante lo que les pagamos. Para qu&eacute;. Qu&eacute; hacen. Para qu&eacute; sirven. Pregunt&eacute;monos hoy, por ejemplo si hoy (no en 1977) el rey une a Espa&ntilde;a y a los espa&ntilde;oles, o s&oacute;lo une a los que quieren tenerlo todo atado y bien atado. &iquest;Comprende el rey el car&aacute;cter plurinacional del Estado? &iquest;Puede ser s&iacute;mbolo de esa realidad cada vez m&aacute;s plural? Podemos y debemos preguntarnos si se sienten representados los ciudadanos por quien en los 70 y 80, desde luego, tuvo su contribuci&oacute;n al denominado eufem&iacute;sticamente &ldquo;&eacute;xito de la transici&oacute;n&rdquo;, pero desde hace ya bastantes a&ntilde;os, seg&uacute;n nos vamos enterando (pese al tab&uacute; sobre su vida, que debiera ser p&uacute;blica por su status de privilegio), parece dedicar buena parte de su tiempo a ir de la cacer&iacute;a de osos a la de elefantes, golpear a su ch&oacute;fer porque le deja demasiado cerca de manifestantes,  frecuentar como parientes a monarcas que violan masivamente los derechos humanos y propagan ideas medievales (eso s&iacute;, sentados en petrod&oacute;lares), emplear a una de sus amigas como comisionista en tareas de Estado para las que nadie la design&oacute;, interrumpir groseramente en p&uacute;blico a un Jefe de Estado (eso s&iacute;,  mestizo), o hacer lo mismo con la reina consorte cuando aparecen juntos, &eacute;tc, etc&hellip;Y todo eso mientras el com&uacute;n de los ciudadanos (que no s&uacute;bditos, ni vasallos) pasan dificultades sin cuento. La respuesta, para muchos de nosotros, es sencilla: no. Al menos, ya no. Ya no nos representa. Ya no nos sirve.
    </p><p class="article-text">
        Dejemos de pedir peras al olmo. La monarqu&iacute;a &ndash;incluso la parlamentaria- no es compatible con las exigencias de renovaci&oacute;n de la democracia que son hoy m&aacute;s agudas que nunca ante las contradicciones que la crisis ha contribuido a airear. Necesitamos cerrar el cap&iacute;tulo de democracias y ciudadan&iacute;as vigiladas paternalistamente por nuestro propio bien. Somos mayores de edad y no necesitamos creer que los reyes son magos. Ni siquiera son nuestros padres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/responsabilidad-irresponsable_132_5631094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Apr 2013 17:58:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La responsabilidad del irresponsable]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Casa Real,Juan Carlos I]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Monarquía: pasar página]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/monarquia-pasar-pagina_132_5579190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el rey sigue es, seguramente en primer lugar, porque en España  hay  un enorme vacío jurídico relativo a la figura de un exmonarca</p><p class="subtitle">Ya no cumple ninguna función que la justifique, es un lastre para una sociedad que aspira a la normalidad del imperio de la ley y del Estado de Derecho</p><p class="subtitle">La verdadera decisión ya no es elegir entre monarquía o república,  sino elegir el procedimiento para librarnos de una institución que no  nos sirve</p></div><p class="article-text">
        Hablaba la semana pasada I&ntilde;aki Gabilondo del dilema en el que a su juicio se encuentra el rey Juan Carlos: o su corona, o la monarqu&iacute;a.  Pero uno tiene toda la impresi&oacute;n de que esta nueva versi&oacute;n del &ldquo;retirarse a tiempo&rdquo;, el famoso editorial del diario Madrid que aconsejaba a Franco imitar a De Gaulle y que tuvo funestas consecuencias para aquel peri&oacute;dico, va a obtener la callada por respuesta. Nada de abdicar. Probablemente el rey tiene raz&oacute;n por lo que se refiere a sus intereses personales. Luego volver&eacute; sobre eso. No la tiene en lo que hace a la monarqu&iacute;a. Y los republicanos se lo agradeceremos
    </p><p class="article-text">
        Con  su toma de posici&oacute;n a lo &ldquo;mantenella y no enmendalla&rdquo;, el rey ayuda a la causa de quienes pretendemos decir adi&oacute;s a la monarqu&iacute;a, tal y como hizo malgr&eacute; soi, tras el <incidente de bostwana>, puesto que la famosa secuencia televisiva en el hospital estaba en las ant&iacute;podas del arrepentimiento real y de una rectificaci&oacute;n seria de rumbo (como lo ejemplific&oacute; la posterior "conversaci&oacute;n" con el cortesano Hermida). Est&aacute; claro que el rey (y quiz&aacute; quienes le aconsejan) no ha entendido el mensaje. No ha ca&iacute;do en la cuenta de la decepci&oacute;n, disgusto y hartazgo que provoca con una pauta de comportamiento absolutamente alejada de la realidad. Es m&aacute;s, es as&iacute; como se demuestra que la instituci&oacute;n no sirve, puesto que desconoce la realidad de sus ciudadanos (sus apelaciones al insomnio que padece ante el paro juvenil parecen una mala broma, si no un cruel sarcasmo). Y la subliminal analog&iacute;a con la <lucecita del pardo>, permanentemente encendida por el bien del pa&iacute;s, como adulaba el Se&ntilde;or Hermida,  se ha vuelto impropia hasta el rid&iacute;culo cuando sabemos el tren de vida  alejado de lo que entendemos por trabajo y quehaceres del com&uacute;n de los mortales.</lucecita></incidente>
    </p><p class="article-text">
        No. Si el rey sigue es, seguramente en primer lugar, porque en Espa&ntilde;a  hay un enorme vac&iacute;o jur&iacute;dico relativo a la figura de un exmonarca: por ejemplo, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de su inviolabilidad, incluso de su irresponsabilidad, privilegios del rey en ejercicio conforme al art&iacute;culo 56.3 de la Constituci&oacute;n? Y, adem&aacute;s, no abdica porque abrir&iacute;a un futuro incierto acerca de su patrimonio y modo de vida. Ya no podr&iacute;a mantenerse la confusi&oacute;n entre lo p&uacute;blico y lo privado del rey, ni su ampl&iacute;sima discrecionalidad a la hora de administrar la partida presupuestaria, que ahora pasar&iacute;a a ser competencia de su hijo. Por lo dem&aacute;s, &iquest;acaso, pese a la enorme fortuna que se ha labrado partiendo de una relativa pobreza, podr&iacute;a mantener sus privilegios, su c&iacute;rculo de influencias?
    </p><p class="article-text">
        Por eso, aunque parezca una paradoja, su decisi&oacute;n de seguir ayuda objetivamente a quienes pretendemos un r&eacute;gimen en el que el status del Jefe del Estado arranque de la lealtad a la Constituci&oacute;n y al imperio de la ley, comenzando  por la igualdad ante la ley; un Jefe de Estado que sea jur&iacute;dica y pol&iacute;ticamente responsable y no tenga m&aacute;s inmunidad que durante el per&iacute;odo de ejercicio del cargo, como por ejemplo el Presidente de la Rep&uacute;blica alemana o incluso el de la Francesa (Chirac ha sido juzgado y condenado por corrupci&oacute;n). Un Jefe de Estado que sea consciente de que es un (alto) funcionario que debe responder ante sus jefes,  el soberano, que somos los ciudadanos. S&iacute;, ya s&eacute; que podemos elegir como presidente de la Rep&uacute;blica a alguien que repugne a nuestro sentido com&uacute;n y al menor criterio est&eacute;tico (pongan el nombre que quieran, eligiendo entre alguno de los anteriores Presidentes del gobierno, por ejemplo). Pero cuando caigamos en nuestro error, podremos exigirle cuentas y mandarlo al ba&uacute;l de los recuerdos. Es una diferencia interesante. Todo ello forma parte de una democracia muy diferente, la que queremos construir, seguramente desde un proceso constituyente.
    </p><p class="article-text">
        La monarqu&iacute;a pudo ser una opci&oacute;n aconsejable por la prudencia, en el momento en que necesit&aacute;bamos salir del r&eacute;gimen franquista para llegar a una democracia sin coste de sangre. Pero hoy ya no cumple ninguna funci&oacute;n que la justifique. Antes al contrario, es un lastre para una sociedad que aspira a la normalidad del imperio de la ley y del Estado de Derecho, que quiere salir de los c&iacute;rculos de corrupci&oacute;n y arbitrariedad posibilitados por comportamientos que son posibles gracias a la existencia de c&iacute;rculos de poder ajenos e inmunes al control, que por eso han cre&iacute;do en su impunidad. En un contexto de m&aacute;xima crisis del sistema, por razones econ&oacute;micas, ideol&oacute;gicas y de poder, el rey ha demostrado que no sirve para ejercer una funci&oacute;n de mediaci&oacute;n en el conflicto territorial,  ni puede ser s&iacute;mbolo de uni&oacute;n del Estado porque ha apostado por una posici&oacute;n partidista, ni es una barrera frente a la marea de corrupci&oacute;n, ni tiene competencia y capacidad  para ofrecer salidas a la situaci&oacute;n de crisis social y econ&oacute;mica. Ya ha pasado su tiempo: ha alcanzado sobradamente la edad de la jubilaci&oacute;n y en realidad, no debe temer por su pensi&oacute;n. Que se vaya a una de sus propiedades o a Bostwana, donde le plazca.
    </p><p class="article-text">
        No. El problema no es este rey. Es la monarqu&iacute;a. Como supo entender Walter Bagehot, quiz&aacute; el mejor estudioso de la monarqu&iacute;a brit&aacute;nica, esta instituci&oacute;n no puede sobrevivir cuando pierde su halo sacral,  ah&iacute; donde la raz&oacute;n sustituye al sentimiento, es decir, en una ciudadan&iacute;a suficientemente ilustrada. Para Bagehot, &ldquo;la Rep&uacute;blica s&oacute;lo tiene ideas dificiles de aprehender en su teoria gubernamental: la monarqu&iacute;a constitucional tiene, por el contrario, la ventaja de ofrecer una idea simple, encierra un elemento que puede ser comprendido por la multitud de los cerebros vulgares...&rdquo; y por eso, escribe en el Capitulo 3&ordm; de su English Constitution, &ldquo;en tanto que la raza humana tenga mucho coraz&oacute;n y poca raz&oacute;n, la monarqu&iacute;a ser&aacute; un gobierno fuerte porque concuerda con los sentimientos difundidos por todas partes, y la Rep&uacute;blica un gobierno d&eacute;bil, porque se dirige a la raz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la monarqu&iacute;a, como supo avisar el inteligente conservador brit&aacute;nico, le sienta mal  el <em>aggiornamento</em>, esto es, la v&iacute;a de la campechan&iacute;a, del acercamiento al &ldquo;pueblo&rdquo;, que la monarqu&iacute;a siempre entiende en perspectiva paternalista, fiel a los or&iacute;genes te&oacute;ricos de su justificaci&oacute;n propuestos ya por Filmer en su obra &ldquo;El Patriarca&rdquo;. Eso, el <patriarcado ejemplar de la familia> (tambi&eacute;n en el sentido sexista, en el caso de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola restaurada por Franco) no s&oacute;lo ya no es ejemplar, sino que resulta rancio y, lo que es peor, ha sido desmentido por los hechos: el comportamiento privado (y la indistinci&oacute;n entre lo privado y p&uacute;blico, siempre en su beneficio) del que hacen gala buena parte de los miembros de la familia real, comenzando por el rey, no es un modelo para nadie. Porque a la monarqu&iacute;a le sienta muy mal la transparencia, como explica a la perfecci&oacute;n el cuento del rey desnudo. Cuando los vemos sujetos a las mismas man&iacute;as, defectos y arbitrariedades que los dem&aacute;s &ndash;&ldquo;como si fueran una familia normal&rdquo;, seg&uacute;n reza el t&oacute;pico (hoy dir&iacute;amos una &ldquo;Modern Family&rdquo;, como en la serie de la tele), la pregunta es: &iquest;por qu&eacute; debemos mantenerles de por vida?</patriarcado>
    </p><p class="article-text">
        Por eso, hoy, la verdadera decisi&oacute;n ya no es elegir entre monarqu&iacute;a o rep&uacute;blica, sino elegir el procedimiento para librarnos de una instituci&oacute;n que no nos sirve. Como han escrito Pisarello y Ausens, asistimos a un &ldquo;proceso destituyente de la restauraci&oacute;n borb&oacute;nica&rdquo;. Y para eso ya no nos hace falta un &ldquo;delenda est monarchia&rdquo; escrito por el Ortega de turno. Nos basta y sobra con la cada vez mayor toma de conciencia de que ese resto del pasado, que ha conseguido sobrevivir bajo lo que muchos consideramos un oximoron, el de &ldquo;monarqu&iacute;a constitucional&rdquo;, es s&oacute;lo eso: un vestigio destinado al museo. El c&oacute;mo y el cu&aacute;ndo es lo que nos queda por decidir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier de Lucas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/monarquia-pasar-pagina_132_5579190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Feb 2013 18:06:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Monarquía: pasar página]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
