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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gerardo Pisarello]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gerardo_pisarello/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gerardo Pisarello]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Abascal sabe lo que dice]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/abascal-dice_129_12566588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/281bcc03-467a-4c4a-96a4-fdbde82a573b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abascal sabe lo que dice"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No permitamos que unos abusones cobardes como Abascal y sus secuaces nos intimiden. Hoy, más que nunca, hay que estar junto a todos los Open Arms del mundo que salvan vidas y dan cobijo a los desesperados. También junto a las personas que acompañarán a la Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza, en un gesto solidario que tiene el enorme valor de no resignarse al cinismo, a la indiferencia y a la complicidad que hacen posible la barbarie</p></div><p class="article-text">
        Dice Abascal que el barco de Open Arms debe ser hundido porque es un barco negrero. No es inocente el verbo hundir ni tampoco el adjetivo con el que el Caudillo de Vox describe las embarcaciones que llevan a&ntilde;os rescatando de la muerte a cientos de personas en el Mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Abascal dice negrero y dice hundir act&uacute;a como el mu&ntilde;eco inerte que reproduce obediente la voz de sus amos. Pero sabe lo que dice. Y sabe que, sin la normalizaci&oacute;n desembozada de la crueldad impuesta por los Trump, por los Netanyahu y por los que financian su fascismo ya sin m&aacute;scaras, estas palabras no tendr&iacute;an el eco que tienen. 
    </p><p class="article-text">
        Seguramente Abascal es consciente de que los barcos negreros eran aut&eacute;nticas c&aacute;rceles flotantes, atestadas de personas secuestradas en &Aacute;frica para ser vendidas como esclavas en Am&eacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que en su enajenaci&oacute;n patri&oacute;tica ha decidido hace tiempo que esta pr&aacute;ctica pod&iacute;a ser propia del colonialismo ingl&eacute;s o franc&eacute;s, pero jam&aacute;s del hispano. De ah&iacute; que en su negacionismo selectivo no tenga el menor pudor en lanz&aacute;rsela por la cabeza a una organizaci&oacute;n humanitaria como Open Arms. 
    </p><p class="article-text">
        Para el Abascal que se escaque&oacute; del servicio militar pero que sali&oacute; por una ventana con un yelmo en la cabeza queriendo pasar por un nuevo Francisco Pizarro, Open Arms no es un barco que socorre a personas expuestas a la muerte. Es un barco homologable al de los p&eacute;rfidos colonialistas ingleses y franceses que han intentado manchar con una Leyenda Negra la impoluta conquista espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo de esta desquiciada operaci&oacute;n mental del l&iacute;der de Vox es que coincide a pies juntillas con las alucinaciones negacionistas de Trump. Mientras Abascal ped&iacute;a hundir el Open Arms por ser un barco negrero, Trump amenazaba con hundir el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericanas del Smithsonian, en Washington, por hablar &ldquo;de lo mala que fue la esclavitud&rdquo; y &ldquo;de lo poco exitosos que han sido los oprimidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como hay que leer el mensaje en X del colega de Milei y Meloni: como una provocaci&oacute;n miserable, pero consciente, que le permite perseguir varios objetivos simult&aacute;neos: presumir de patriota de pecho inflado; criminalizar como antiespa&ntilde;ola y esclavista a una de las organizaciones de la sociedad civil que m&aacute;s ha hecho por salvar vidas migrantes; y agradar, como buen vasallo, a su referente supremo, el aspirante a Emperador de los Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata solo de complacer a Trump. Cuando Abascal proclam&oacute; que hab&iacute;a que hundir el Open Arms, podr&iacute;a perfectamente haber pedido hundir tambi&eacute;n la Flotilla que zarpar&aacute; este domingo desde Barcelona rumbo a Gaza con el prop&oacute;sito de salvar otras vidas, las palestinas, que en el fondo son las mismas que perecen en esa fosa com&uacute;n en que se ha convertido el Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Que a Abascal no le parecer&iacute;a mal disparar contra la Global Sumud Flotilla resulta evidente. Ganar&iacute;a puntos con Trump y tendr&iacute;a el visto bueno de Netanyahu, su otro ventr&iacute;locuo en esta carrera despiadada por ver qui&eacute;n exhibe mayor crueldad y mayor ferocidad exterminadora. 
    </p><p class="article-text">
        La aparente bravata de Abascal est&aacute; perfectamente alineada con una ultraderecha global que niega o distorsiona la historia del colonialismo, del racismo, de los genocidios, para poder prolongar esa violencia en el presente. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo del antihumanismo psic&oacute;pata de Trump, Netanyahu o Abascal es amedrentar a todos los que quieran oponerse a &eacute;l, quebrando la solidaridad entre los pueblos y sobre todo con los m&aacute;s vulnerables. 
    </p><p class="article-text">
        Al pedir que se hunda el Open Arms, el mandam&aacute;s de Vox est&aacute; pidiendo que se deporte arbitrariamente a algunos migrantes pobres, que se explote con descaro a la mayor&iacute;a que mantienen en pie la econom&iacute;a y los negocios de sus amigos, y que se persiga a quienes defienden sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        Este discurso racista conecta perfectamente con el genocidio que hoy est&aacute; permitiendo a Israel eliminar o desplazar forzosamente a miles de palestinos y palestinas sin que la Europa infectada de colonialismo y de sumisi&oacute;n a los Estados Unidos mueva un dedo. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso, porque el objetivo de estos se&ntilde;ores de la muerte es paralizarnos, conseguir que miremos hacia otro lado, como si no fuera con nosotros, la solidaridad debe ser un imperativo &eacute;tico de primer orden. Que no apela a la heroicidad sino al hecho constatable de que la empat&iacute;a, la ayuda mutua, tienen mucho m&aacute;s que ver con la especie humana que la voracidad psic&oacute;pata y soci&oacute;pata de unos pocos. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un mundo atravesado por desigualdades sangrantes, por cat&aacute;strofes clim&aacute;ticas cada vez m&aacute;s dram&aacute;ticas y por un rearme obsceno al servicio de negocios espurios. La &uacute;nica manera digna de transcurrir por &eacute;l es resisti&eacute;ndonos a ser parte de esa danza de la muerte y la codicia. Eso implica cooperar con los dem&aacute;s en la lucha por un mundo otro, y tener claro que cuando las campanas doblan por los m&aacute;s vulnerables, en realidad doblan por todos. 
    </p><p class="article-text">
        No permitamos que unos abusones cobardes como Abascal y sus secuaces nos intimiden. Hoy, m&aacute;s que nunca, hay que estar junto a todos los Open Arms del mundo que salvan vidas y dan cobijo a los desesperados. Y hay que estar, tambi&eacute;n, junto a las miles de personas del mundo entero que ma&ntilde;ana domingo, en Barcelona, acompa&ntilde;ar&aacute;n a la Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza, en un gesto solidario que tiene el enorme valor de no resignarse al cinismo, a la indiferencia y a la complicidad que hacen posible la barbarie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/abascal-dice_129_12566588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 20:38:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abascal sabe lo que dice]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fantasma del federalismo plurinacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fantasma-federalismo-plurinacional_129_11570094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a29cc521-5cf9-4884-a8a5-8232e82d7835_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fantasma del federalismo plurinacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El horizonte común, una vez más, no debería ser muy distinto al prefigurado en su momento por el president Companys: impulsar, en solidaridad con “los hermanos de las tierras hispánicas”, “la protesta general contra el fascismo”, en “el común anhelo de edificar una República federal libre y magnífica”</p></div><p class="article-text">
        Un antiguo espectro parece haber retornado en medio del t&oacute;rrido verano peninsular: el del federalismo plurinacional. Hace unos d&iacute;as, el presidente Pedro S&aacute;nchez dijo que los acuerdos alcanzados por el PSC con ERC y los Comunes supon&iacute;an un paso hacia &ldquo;la federalizaci&oacute;n de Espa&ntilde;a&rdquo;. Inmediatamente, Isabel D&iacute;az Ayuso respondi&oacute;, como propulsada desde el mism&iacute;simo sepulcro del Cid, con un bramido acusatorio: &ldquo;&iexcl;He ah&iacute; su proyecto! &iexcl;Una Rep&uacute;blica laica, federal, plurinacional!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La iracundia de la presidenta de la Comunidad expresaba, en el fondo, un temor justificado. Porque una propuesta federalizante basada en profundizar la recaudaci&oacute;n, gesti&oacute;n y liquidaci&oacute;n de tributos, vincul&aacute;ndolas a la progresividad fiscal y a una solidaridad interterritorial justa y transparente, no es inocua. Supondr&iacute;a, de generalizarse, el fin del r&eacute;gimen de privilegio que Ayuso lidera en beneficio de los m&aacute;s ricos y en perjuicio de las clases medias y populares de todo el Estado, incluidas las de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a injusto apuntar solo a Ayuso. Porque entre los gobiernos auton&oacute;micos de derechas (e incluso entre algunos supuestamente de izquierdas) son muchos los que preferir&iacute;an mantener un r&eacute;gimen de supuesta solidaridad injusto y opaco, antes que reformarlo y practicar, dentro de sus territorios, la progresividad fiscal, la distribuci&oacute;n de riqueza y una apuesta decidida por los servicios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, los acuerdos de investidura firmados por el PSC con ERC y los Comunes podr&iacute;an abrir un nuevo tiempo para la democratizaci&oacute;n territorial. Al menos en la letra, que es lo que son por ahora. Pero es que esta letra, n&iacute;tidamente federal, resultaba impensable con el S&aacute;nchez que buscaba pactar con Albert Rivera. O con el Salvador Illa que hasta hace poco elogiaba a Jordi Pujol, escond&iacute;a a Pasqual Maragall o porfiaba por atraer con propuestas social-liberales a los votantes de Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, por convicci&oacute;n o por pragmatismo, tanto el PSC como el propio Pedro S&aacute;nchez han asumido lo que no se consigui&oacute; durante el Gobierno Zapatero. Un compromiso hist&oacute;rico en cuya ejecuci&oacute;n tendr&aacute;n una responsabilidad decisiva. 
    </p><p class="article-text">
        En aquel entonces, muchas catalanas y catalanes partidarios de acuerdos federales y confederales optaron por el independentismo porque concluyeron que el bipartisimo y el Tribunal Constitucional bloquear&iacute;an ineluctablemente esta posibilidad. Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, la consulta de ERC revela que muchos independentistas, por convicci&oacute;n, por pragmatismo, o por la presencia de la ultraderecha, han decidido volver a intentarlo. 
    </p><p class="article-text">
        La militancia de ERC que ha votado el acuerdo con el PSC no lo ha hecho por ingenuidad. Si ha dado el paso es porque, sin renunciar al derecho de autodeterminaci&oacute;n, ha constatado que es imprescindible aliarse con otras fuerzas estatales para ganar autogobierno y mejorar las condiciones de vida de la gente corriente. Y tambi&eacute;n porque ha visto a dirigentes no independentistas jugarse el tipo con los indultos, la amnist&iacute;a, o con el uso en el Congreso de las diferentes lenguas oficiales, en aras de un proyecto compartido. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes nos sentimos vinculados al republicanismo federal de abajo hacia arriba de un Francesc Pi y Margall, de un Blas Infante, de un Castelao, de un Labordeta o de un Llu&iacute;s Companys, no podemos desperdiciar esta oportunidad, que deber&iacute;a aprovecharse en beneficio del conjunto de pueblos y gentes peninsulares.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que la combinaci&oacute;n entre concierto solidario, progresividad fiscal y refuerzo de los servicios p&uacute;blicos asumida en los acuerdos entre el PSC, ERC y Comunes, es singular. Pero singular no quiere decir exclusivo o no generalizable. Por el contrario, la defensa de conciertos solidarios extensibles a los territorios que quisieran hacerlos suyos ha tenido una presencia innegable en el acervo de las izquierdas. Pi y Margall los consideraba un asunto n&iacute;tidamente federal. Y ya form&oacute; parte de los acuerdos alcanzados en los a&ntilde;os noventa del siglo pasado por diputados de Izquierda Unida, Iniciativa per Catalunya, Iniciativa por Canarias y Entesa de la Esquerra per Menorca. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso, un sistema de conciertos solidarios no puede verse como una amenaza sino como un est&iacute;mulo para el impulso de otras medidas de mejora de las maltrechas haciendas auton&oacute;micas y locales. Desde un plan de reducci&oacute;n condicionada de la deuda que la mayor&iacute;a de las comunidades tienen con el Estado, al establecimiento de un suelo adecuado de servicios p&uacute;blicos a todas las personas en todo el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto, obviamente, se conseguir&aacute; sin presi&oacute;n y sin una vigilancia constante del cumplimiento de lo acordado. En Catalunya, pero tambi&eacute;n fuera de ella, si lo que se quiere conseguir es su extensi&oacute;n o generalizaci&oacute;n a otros territorios. 
    </p><p class="article-text">
        Que las resistencias vengan del centralismo insolidario y neofranquista de las Ayuso y los Abascal de turno, no sorprende. Que se activen entre &ldquo;barones&rdquo; que parecen reducir su socialismo a agitar cada tanto un nacionalismo espa&ntilde;ol rancio a gusto del PP, tampoco. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a ellas, quienes apostamos por formas de convivencia federales y confederales no impuestas, sino libremente acordadas e inspiradas en la justicia fiscal y la solidaridad, no podemos permanecer indiferentes. Desde Catalunya, al menos, estamos decididos a batallar para que los acuerdos de investidura entre PSC, ERC y Comunes se cumplan, y a buscar las alianzas que lo hagan posible. El horizonte com&uacute;n, una vez m&aacute;s, no deber&iacute;a ser muy distinto al prefigurado en su momento por el <em>president</em> Companys: impulsar, en solidaridad con &ldquo;los hermanos de las tierras hisp&aacute;nicas&rdquo;, &ldquo;la protesta general contra el fascismo&rdquo;, en &ldquo;el com&uacute;n anhelo de edificar una Rep&uacute;blica federal libre y magn&iacute;fica&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fantasma-federalismo-plurinacional_129_11570094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2024 20:21:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fantasma del federalismo plurinacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Pedro Sánchez,República,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La España que embiste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-embiste_129_10686618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fcaf27f-26b0-4734-8d85-3a45b288ae4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084725.jpg" width="1279" height="719" alt="La España que embiste"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Feijóo no fuera intercambiable con Abascal podría rectificar y actuar como demócrata. Pero no lo hará. Porque al igual que Vox, solo le queda blandir España como una excusa para hacer trampas, para embestir, como decía Machado, solo porque ven que el Gobierno se les escapa de las manos</p></div><p class="article-text">
        Como el ladr&oacute;n que se camufla en la multitud y grita &ldquo;&iexcl;al ladr&oacute;n! &iexcl;al ladr&oacute;n!&rdquo; mientras apunta hacia adelante. As&iacute; inici&oacute; este mi&eacute;rcoles su discurso Santiago Abascal, acusando a la mayor&iacute;a de investidura de perpetrar un &ldquo;golpe de Estado&rdquo;. Y no es lo &uacute;nico. Los d&iacute;as anteriores, Vox no solo alent&oacute; manifestaciones con s&iacute;mbolos franquistas, sino que present&oacute; proposiciones de ley dirigidas a ilegalizar a todos los partidos y personas que defiendan programas &ldquo;basados en el odio al ser de Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La apelaci&oacute;n esencialista al &ldquo;ser de Espa&ntilde;a&rdquo; atraviesa todas sus propuestas de ilegalizaci&oacute;n, blandidas como un martillo de herejes. En la exposici&oacute;n de motivos, Vox asegura que &ldquo;la unidad de Espa&ntilde;a&rdquo; es &ldquo;anterior&rdquo; al principio democr&aacute;tico. Que es anterior al principio social. Que no puede ser objeto de debate. Y que no puede serlo porque su creador no es siquiera el pueblo. Es &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo;, entendida como un ser trascendental, quien crea su propia unidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este galimat&iacute;as esencialista no est&aacute; exento de efectos pr&aacute;cticos. Por el contrario, la unidad metaf&iacute;sica de Espa&ntilde;a le permite a Vox justificar su propuesta de excomuni&oacute;n de toda disidencia. La lista de quienes pueden ser ilegalizados por atacar la &ldquo;unidad de Espa&ntilde;a&rdquo; y sus s&iacute;mbolos es interminable: independentistas, republicanas y republicanos, espa&ntilde;oles que, sin serlo de origen, &ldquo;atenten contra la existencia de la Naci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El c&uacute;mulo de vulneraciones a la Constituci&oacute;n que anima el estramb&oacute;tico proyecto ilegalizador de Vox es interminable. Todas remiten a una misma cuesti&oacute;n: el empe&ntilde;o de la derecha neofranquista en desconocer que la Constituci&oacute;n de 1978 no consagra una democracia militante. La expresi&oacute;n no aparece ni una sola vez en la perorata patri&oacute;tico-metaf&iacute;sica que, bajo la forma de proposici&oacute;n de ley, han hecho llegar a la Mesa del Congreso. Pero es central. Que la Constituci&oacute;n no consagre una democracia militante implica que no exige una adhesi&oacute;n ideol&oacute;gica a su contenido. No es la Constituci&oacute;n alemana, que permite ilegalizar partidos por sus programas y sus ideas. La espa&ntilde;ola, no.&nbsp; Por eso ampara por igual a independentistas y no independentistas. A entusiastas del himno y la bandera, y a personas que critican o no agitan estos s&iacute;mbolos desde que amanece hasta que se pone el sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los juristas y abogados del Estado de Vox lo saben. Pero no les gusta. Querr&iacute;an que la Constituci&oacute;n impidiera discrepar con su amenazante idea de Espa&ntilde;a. Como saben que no lo hace, act&uacute;an como Jekyll y Hyde. Por la ma&ntilde;ana, alardean de constitucionalistas con propuestas abiertamente inconstitucionales. Por la tarde, son m&aacute;s directos, y animan a sus escuadristas a exhibir carteles cargados de furia: &ldquo;La Constituci&oacute;n rompe la naci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de la Mesa del Congreso podr&iacute;a haber inadmitido a tr&aacute;mite este desprop&oacute;sito jur&iacute;dico y pol&iacute;tico. No lo hemos hecho. B&aacute;sicamente, porque la funci&oacute;n de la Mesa no es controlar si el contenido de una proposici&oacute;n de ley es constitucional o no. Es facilitar su debate. Garantizar que los representantes del pueblo puedan tenerlo y la ciudadan&iacute;a tambi&eacute;n. Si hay mayor&iacute;a, la propuesta se convertir&aacute; en ley. Si no la hay, se enmendar&aacute; o quedar&aacute; desechada. Y si alg&uacute;n grupo est&aacute; desacuerdo, siempre podr&aacute; recurrirla ante el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo que se ha hecho con esta iniciativa de Vox deber&iacute;a hacerse con la ley de amnist&iacute;a: permitir su debate. Con m&aacute;s raz&oacute;n a&uacute;n, ya que no es posible encontrar en ella ninguno de los obscenos vicios de inconstitucionalidad achacables a la propuesta de la ultraderecha. La ley de amnist&iacute;a no pretende ilegalizar a nadie ni imponerle ninguna idea. Ni el independentismo ni una unidad de Espa&ntilde;a amenazante y excluyente. Por el contrario, reconoce que hay ideas muy diferentes al respecto y defiende que sean objeto de debate, de discusi&oacute;n, y no de criminalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular ha votado a favor de la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de la propuesta de Vox. Lo coherente ser&iacute;a que facilitara la tramitaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a. No porque est&eacute; de acuerdo con ella, sino porque la funci&oacute;n de la Mesa del Congreso es facilitar el debate. Hasta ahora han hecho lo opuesto. Han movilizado a jueces con mandatos caducados para denunciarla cuando ni siquiera hab&iacute;a un texto articulado. La han presentado como producto de un fraude electoral. Han acometido una reforma inconstitucional del Reglamento del Senado para dilatarla en el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Feij&oacute;o no fuera hoy intercambiable con Abascal, podr&iacute;a rectificar. Actuar como dem&oacute;crata en una democracia que, seg&uacute;n la propia Constituci&oacute;n que dice defender, no es militante. No lo har&aacute;. Porque al igual que Vox, el PP poco cree en esa Constituci&oacute;n con la que se golpea el pecho. Porque al igual que Vox, solo le queda blandir Espa&ntilde;a como una amenaza. Como una excusa para hacer trampas, para embestir, como dec&iacute;a Machado, solo porque ven que el Gobierno se les escapa de las manos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-embiste_129_10686618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Nov 2023 22:14:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La España que embiste]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por un olvido penal que ayude a desbloquear el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/olvido-penal-ayude-futuro-desbloquear_129_10445747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d369d301-235c-4b02-856c-a594c7caa6f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por un olvido penal que ayude a desbloquear el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contrariamente a lo que algunos afirman, las amnistías no han tenido lugar solo al finalizar una dictadura. Se han producido también en democracias dañadas por conflictos profundos, como alternativas, precisamente, a la obsesión por el castigo de adversarios enfrentados entre sí </p></div><p class="article-text">
        Los posibles acuerdos de investidura han devuelto al centro del debate una vieja propuesta teorizada hace siglos por los antiguos griegos: la amnist&iacute;a. En su sentido m&aacute;s profundo, esta propuesta comporta una suerte de amnesia, de olvido, aunque no pol&iacute;tico, sino penal. Su prop&oacute;sito, pues, no es cancelar el debate social sobre el pasado. Simplemente se trata de renunciar a un tipo de persecuci&oacute;n criminal, de punici&oacute;n, que desnaturaliza ese debate y que bloquea la posibilidad de otras alternativas de futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este olvido penal, esta renuncia al &ldquo;poder de la fuerza&rdquo; y a la &ldquo;gran cirug&iacute;a hist&oacute;rica&rdquo; de los que hablaba Ortega, son efectivamente fundamentales para restaurar el di&aacute;logo entre diferentes sobre lo que el futuro deber&iacute;a ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se dice que el primero en impulsar una ley de amnist&iacute;a fue Tras&iacute;bulo, un general ateniense que pertenec&iacute;a al partido democr&aacute;tico de Pericles. Y lo hizo, justamente, en beneficio de los miembros del partido olig&aacute;rquico, sus grandes adversarios. Con esa renuncia a la venganza de Estado, Tras&iacute;bulo buscaba restaurar una cierta paz social y recomenzar pol&iacute;ticamente de cero. Pod&iacute;a salir bien o no, pero, a efectos de la salud de la polis, era preferible a entrar en la rueda de la retaliaci&oacute;n infinita.
    </p><p class="article-text">
        Contrariamente a lo que algunas voces afirman, las amnist&iacute;as no han tenido lugar solo al finalizar una dictadura. Se han producido tambi&eacute;n en democracias da&ntilde;adas por conflictos profundos, como alternativas, precisamente, a la obsesi&oacute;n por el castigo de adversarios enfrentados entre s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En plena democracia, Francia recurri&oacute; a la amnist&iacute;a de militares y de activistas para cerrar las heridas abiertas por el proceso de independencia de Argelia. Portugal aprob&oacute; una ley de amnist&iacute;a en 1996, 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de aprobada su Constituci&oacute;n democr&aacute;tica, para amnistiar a los representantes de una organizaci&oacute;n revolucionaria, incluido un h&eacute;roe de la Revoluci&oacute;n de los Claveles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, se entiende que la amnist&iacute;a no puede suponer el perd&oacute;n de delitos de especial gravedad como la tortura, los secuestros, o delitos de sangre como los homicidios. Pero eso no quiere decir que haya perdido su raz&oacute;n de ser. El propio Portugal, de hecho, acaba de aprobar, en ocasi&oacute;n de una visita del Papa Francisco, una amnist&iacute;a para librar de la persecuci&oacute;n penal a j&oacute;venes de entre 18 y 30 a&ntilde;os por delitos no considerados graves.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras esto ocurre en el mundo, en Espa&ntilde;a hay miles de personas investigadas o procesadas en el marco de un conflicto pol&iacute;tico en Catalunya que dura a&ntilde;os. Muchos de los procesos seguidos contra algunas de estas personas &ndash;dirigentes pol&iacute;ticos, activistas, acad&eacute;micos&ndash; han ido a parar a jueces obsesionados, no por la aplicaci&oacute;n garantista de la Constituci&oacute;n y de la ley, sino por el castigo ejemplar, severo, de quienes son considerados &ldquo;enemigos de Estado&rdquo;. De esta suerte, se ha producido una judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica que ha acabado por menoscabarla de manera preocupante, contradiciendo la idea de &ldquo;democracia avanzada&rdquo; a la que apela el Pre&aacute;mbulo de la Constituci&oacute;n de 1978.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy cuesta creer que los mismos sectores del Poder judicial que se han comportado de manera partisana puedan poner fin a esta ofuscaci&oacute;n punitivista y contribuir a la restauraci&oacute;n del pluralismo pol&iacute;tico y de una cierta normalidad democr&aacute;tica. Por eso, la pol&iacute;tica, encarnada en el Gobierno y en el Parlamento, debe hablar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Pedro S&aacute;nchez <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-indulta-lideres-independentistas-1-328-dias-despues-entrada-prision_1_8060599.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decidi&oacute; indultar a algunos dirigentes independentistas</a>, reconoci&oacute; que lo hac&iacute;a porque exist&iacute;a un grave conflicto entre Catalunya y el Estado. Y porque pensaba que era la mejor manera de defender la convivencia y fortalecer la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esos indultos fueron una decisi&oacute;n valiente e inteligente, y ayudaron a salir de la espiral del castigo y los agravios sin fin. No obstante, es evidente que no han sido suficientes para restaurar plenamente el principio del pluralismo pol&iacute;tico y de la plurinacionalidad expl&iacute;citamente reconocidos en los art&iacute;culos 1 y 2 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para superar ese estado de cosas, la Constituci&oacute;n otorga al Gobierno y al Parlamento diferentes herramientas de intervenci&oacute;n. El ejecutivo podr&iacute;a emitir nuevos indultos, pero no indultos generales. El Parlamento, por su parte, podr&iacute;a aprobar rebajas penales de car&aacute;cter general, y si bien no podr&iacute;a indultar, podr&iacute;a impulsar amnist&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del 23 de julio, hay una mayor&iacute;a parlamentaria que est&aacute; en condiciones propicias para poner en marcha este tipo de medidas de desjudicializaci&oacute;n y de desbloqueo institucional. Primero, porque es una mayor&iacute;a marcada por la presencia en ella de fuerzas pol&iacute;ticas con identidades nacionales diversas, especialmente interesadas en que el pluralismo pol&iacute;tico, social y nacional, sean plenamente respetados. Segundo, por su transversalidad ideol&oacute;gica, que le permitir&iacute;a adoptar soluciones que no eternicen el frontismo de unos contra otros, sino que abran un escenario de normalizaci&oacute;n democr&aacute;tica aceptable para mayor&iacute;as amplias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, hasta el propio PP, que ha avalado sin rubor medidas de amnist&iacute;a fiscal y privilegios penales para los m&aacute;s fuertes, deber&iacute;a ver la conveniencia de utilizar la pol&iacute;tica penal para desbloquear la situaci&oacute;n actual y no para enquistarla. Pero para ello, claro, deber&iacute;a atreverse a abandonar una deriva radical que lo ha colocado a merced de Vox y que solo le ha servido para quedarse fuera del gobierno del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Insistimos: ni una eventual amnist&iacute;a, ni nuevos indultos, ni la reducci&oacute;n de ciertos reproches penales implicar&iacute;an un olvido pol&iacute;tico del pasado. Por el contrario, supondr&iacute;an renunciar a una l&oacute;gica punitiva que ha impedido repensar ese pasado con libertad, aprendiendo de los errores, y planteando nuevas alternativas de futuro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este principio del olvido penal como v&iacute;a para construir un mejor futuro fue lo que defendimos en marzo de 2021, cuando desde la Mesa del Congreso nos pronunciamos a favor de la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de una proposici&oacute;n de ley de amnist&iacute;a presentada por diversas fuerzas catalanas. Hoy esa v&iacute;a no es la &uacute;nica disponible. Pero como han sostenido diversos juristas, desde <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/juan-antonio-xiol-exvicepresidente-tc-asegura-amnistia-perfectamente-consititucion_1_10432892.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Antonio Xiol</a> a <a href="https://www.eldiario.es/contracorriente/constitucionalidad-ley-amnistia_132_10425250.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier P&eacute;rez Royo</a>, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/posible-amnistia-democracia_129_10436297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Aparicio, Josep Maria Torrent</a> o <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/amnistia-constitucional-democratica-necesaria_129_10426584.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Antonio Mart&iacute;n Pall&iacute;n</a>, es plenamente constitucional, y junto a otras posibles, son clave para articular una mayor&iacute;a de investidura y de gobierno progresista y plurinacional.
    </p><p class="article-text">
        Hay que comprometerse y atreverse, pues, a actuar. Sin aspirar a que los viejos problemas se esfumen de la noche al d&iacute;a, por arte de magia. Pero con la convicci&oacute;n de que solo con una apuesta valiente por una democracia avanzada, sin mordazas ni agravios enquistados, es posible pensar nuevas formas de convivencia m&aacute;s libres, m&aacute;s justas, y gracias a eso, m&aacute;s fraternas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/olvido-penal-ayude-futuro-desbloquear_129_10445747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Aug 2023 20:22:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por un olvido penal que ayude a desbloquear el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amnistía,Procés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el golpe del Tribunal Constitucional: defender la autonomía parlamentaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/golpe-tribunal-constitucional-defender-autonomia-parlamentaria_129_9804693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecdd0729-07c1-4858-bfe3-62a2fcc703e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el golpe del Tribunal Constitucional: defender la autonomía parlamentaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el Constitucional hubiera requerido al Congreso suspender la votación del lunes sin soporte legal, sin dudas nos hubiéramos visto obligados, como miembros de la Mesa de la Cámara, a defender su autonomía</p><p class="subtitle">Análisis - Ser juez y parte: ¿puede un magistrado sentenciar sobre sí mismo y pretender ser imparcial?
</p></div><p class="article-text">
        Pas&oacute; con la <a href="https://www.eldiario.es/politica/devolucion-cautelar-escano-alberto-rodriguez-atasca-constitucional_1_9699925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">privaci&oacute;n del esca&ntilde;o de Alberto Rodr&iacute;guez</a>. Ocurri&oacute; antes con la arbitraria conculcaci&oacute;n de derechos de diputados independentistas. Y podr&iacute;a haber pasado una vez m&aacute;s este jueves si el Tribunal Constitucional hubiera ordenado al Congreso suspender la votaci&oacute;n de la reforma que permite renovar sus miembros con mandatos caducados. La v&iacute;ctima, una vez m&aacute;s, habr&iacute;a sido la autonom&iacute;a parlamentaria. Un nuevo atropello a la autonom&iacute;a de la C&aacute;mara que, como miembros de la Mesa del Congreso, nos habr&iacute;a obligado a dar un paso al frente en defensa de la legalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la situaci&oacute;n es indiscutible. El Partido Popular lleva tiempo instrumentalizando de manera espuria el Tribunal Constitucional para bloquear iniciativas progresistas o que sencillamente cuentan con mayor&iacute;as legislativas contrarias a sus posiciones. De ese modo, est&aacute;n dinamitando un modelo constitucional que lleva un siglo a sus espaldas. Los tribunales constitucionales se crearon en Europa en los a&ntilde;os veinte del siglo pasado. Su impulsor, el jurista austr&iacute;aco Hans Kelsen, lo hizo con un objetivo claro: proteger derechos b&aacute;sicos, asegurar la divisi&oacute;n de poderes y evitar que minor&iacute;as conservadoras pudieran bloquear por sistema reformas impulsadas por mayor&iacute;as parlamentarias progresistas o simplemente democr&aacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que Kelsen vio a comienzos del siglo pasado fue c&oacute;mo el sufragio universal permit&iacute;a que partidos obreros, partidarios de reformas sociales profundas, ganaran peso en los parlamentos. Y vio tambi&eacute;n c&oacute;mo las derechas pol&iacute;ticas recurr&iacute;an a jueces vinculados a las &eacute;lites tradicionales o directamente provenientes de reg&iacute;menes autoritarios o dictatoriales para frenar esos avances. Para contrarrestar esta ofensiva judicial antidemocr&aacute;tica, Kelsen consider&oacute; que hab&iacute;a que reforzar el papel de los parlamentos como m&aacute;ximos representantes de la soberan&iacute;a popular. De ah&iacute; su propuesta de crear un &oacute;rgano espec&iacute;fico, el Tribunal Constitucional, que funcionara de manera aut&oacute;noma del Poder Judicial, con miembros que podr&iacute;an ser escogidos por los propios partidos en funci&oacute;n de las mayor&iacute;as sociales del momento. Sus funciones, eso s&iacute;, estaban muy delimitadas. Proteger los derechos, resolver conflictos entre &oacute;rganos y censurar aquellas leyes que, una vez promulgadas, pero no antes, contradijeran n&iacute;tidamente el contenido de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional no estaba concebido para paralizar preventivamente los tr&aacute;mites legislativos. Por el contrario, su funci&oacute;n era respetar la presunci&oacute;n de legitimidad de las actuaciones de los parlamentos democr&aacute;ticos y actuar como una suerte de &ldquo;legislador negativo&rdquo;, expulsando del ordenamiento solo aquellas leyes ya promulgadas que lesionaran claramente la Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A la derecha pol&iacute;tica y judicial de aquel per&iacute;odo de entreguerras nunca le gust&oacute; este modelo constitucional democr&aacute;tico. A las derechas actuales vinculadas al PP y a Vox, tampoco. Por eso han intentado dar un golpe contra &eacute;l por diferentes v&iacute;as. De entrada, intentando controlar la composici&oacute;n y la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica del poder judicial, impidiendo que jueces o juezas progresistas, o simplemente garantistas, puedan abrirse camino. Por otra, convirtiendo al Tribunal Constitucional en una herramienta partidista con capacidad de bloquear cualquier iniciativa de una mayor&iacute;a social o parlamentaria que no sea la propia.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as se ha visto con toda claridad. La minor&iacute;a integrada por el Partido Popular, Vox y Ciudadanos, ha pretendido que el Tribunal Constitucional act&uacute;e como un ariete contra la autonom&iacute;a del Congreso y contra las mayor&iacute;as legislativas all&iacute; existentes. Supuestamente lo hac&iacute;an para proteger los derechos de sus diputados. Pero valerse de un amparo &ldquo;preventivo&rdquo; para solicitar medidas cautelar&iacute;simas que bloqueen el procedimiento legislativo en el Congreso es otra cosa. Es intentar introducir de manera furtiva un control previo de las leyes que la Constituci&oacute;n no recoge y que hoy el Tribunal Constitucional tiene vedado. 
    </p><p class="article-text">
        Insistimos: que las derechas quieran proteger sus derechos es l&iacute;cito y tienen muchos momentos procesales para hacerlo. Lo que resulta inadmisible es su intento de frenar debates y votaciones leg&iacute;timas, aunque con ello se lesionen, a su vez, los derechos de una mayor&iacute;a parlamentaria clara y transversal que s&iacute; quiere que salgan adelante. Y lo que m&aacute;s subleva: que lo hagan instrumentalizando un Tribunal Constitucional con mandatos caducados cuya renovaci&oacute;n ellas mismas han bloqueado por todos los medios.
    </p><p class="article-text">
        Si el jueves de la semana pasada se hubiera impedido la votaci&oacute;n en el Congreso, no solo se habr&iacute;a consumado una grave adulteraci&oacute;n de la funci&oacute;n que la Constituci&oacute;n y las leyes atribuyen al Tribunal Constitucional. Se habr&iacute;a producido un golpe irreparable contra la divisi&oacute;n de poderes y contra la inviolabilidad del Parlamento como principio irrenunciable en cualquier democracia constitucional digna de ese nombre. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la reforma del 2015 impulsada por el Partido Popular, el Tribunal Constitucional ya impidi&oacute; al Parlament de Catalunya discutir simplemente sobre el derecho de autodeterminaci&oacute;n o reprobar los actos de corrupci&oacute;n atribuidos a Juan Carlos de Borb&oacute;n. Lo que se pretende ahora es ir un paso m&aacute;s all&aacute; y suspender cautelarmente iniciativas legislativas de &aacute;mbito estatal sin tener jurisdicci&oacute;n para ello. 
    </p><p class="article-text">
        Si el Constitucional hubiera requerido al Congreso suspender la votaci&oacute;n del lunes sin soporte legal, sin dudas nos hubi&eacute;ramos visto obligados, como miembros de la Mesa de la C&aacute;mara, a defender su autonom&iacute;a. Ya actuamos as&iacute; cuando, en tutela de dicha inviolabilidad, nos negamos a suspender los derechos de diputados independentistas que hab&iacute;an sido votados por la ciudadan&iacute;a. Y lo hicimos, tambi&eacute;n, cuando nos opusimos a que la presidenta Meritxell Batet privara a Alberto Rodr&iacute;guez de su esca&ntilde;o en supuesto cumplimiento de un mandato de Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. 
    </p><p class="article-text">
        Haber acatado ahora un nuevo atentado contra la autonom&iacute;a parlamentaria, esta vez proveniente del propio Tribunal Constitucional, hubiera sido consentir una insubordinaci&oacute;n antidemocr&aacute;tica que habr&iacute;a marcado para siempre la historia de nuestro parlamentarismo. En virtud del recurso de recusaci&oacute;n presentado contra Pedro Gonz&aacute;lez-Trevijano y Antonio Narv&aacute;ez Rodr&iacute;guez, la mayor&iacute;a conservadora del Tribunal Constitucional se ha visto obligada a posponer para el lunes la resoluci&oacute;n de las peticiones del Partido Popular. Si ese sector, sin embargo, rechaza la recusaci&oacute;n, podr&iacute;a consumar el golpe e intentar que el debate no prosiga en el Senado. 
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n semejante nos colocar&iacute;a nuevamente ante lo que venimos denunciando a lo largo de estas l&iacute;neas: un atentado artero contra la Constituci&oacute;n, contra la <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1979-23709#:~:text=Ayuda-,Ley%20Org%C3%A1nica%202%2F1979%2C%20de%203,de%20octubre%2C%20del%20Tribunal%20Constitucional." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley org&aacute;nica que regula el funcionamiento del Tribunal Constitucional</a> y contra una tradici&oacute;n de constitucionalismo democr&aacute;tico que se remonta a los tiempos de Kelsen. Esperemos que no ocurra. Y, si finalmente pasa, si el Tribunal Constitucional insiste en agredir la legalidad constitucional, tanto el Congreso como el Senado deber&iacute;an levantar una voz de dignidad y negarse a aceptar su requerimiento, tal como plantea el catedr&aacute;tico de Derecho Administrativo de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco, <a href="https://vientosur.info/el-congreso-y-el-senado-no-deben-cumplir-el-requerimiento-del-tribunal-constitucional/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">I&ntilde;aki Lasagabaster</a>. Ese ser&iacute;a su deber. En defensa de la autonom&iacute;a parlamentaria, en defensa de la legalidad vulnerada, y contra un intento de &ldquo;atropello democr&aacute;tico&rdquo; que debe frenarse en seco antes de que el da&ntilde;o resulte irreparable.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello, Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/golpe-tribunal-constitucional-defender-autonomia-parlamentaria_129_9804693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 21:39:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra el golpe del Tribunal Constitucional: defender la autonomía parlamentaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunal Constitucional,Democracia,Senado,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacer con Vox en el Congreso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vox-congreso_129_9762691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74608858-4d3d-4b5e-8df3-efbaf4755fa1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacer con Vox en el Congreso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no se trata solo de la impunidad creciente de la ultraderecha, sino de que la propia presidencia del Congreso, en su afán de mostrarse firme “con unos y otros”, acabe por equiparar a agresores y agredidos y a actuaciones que poco tienen que ver entre sí</p><p class="subtitle">Vox promete contratar a Desokupa en Alcorcón si logra gobernar el Ayuntamiento</p></div><p class="article-text">
        Una semana de provocaciones y de improperios han bastado para reactivar el debate. De entrada, porque no se est&aacute; ante exabruptos aislados sino ante una estrategia deliberada. Que ni es nueva ni es exclusiva de nuestra ultraderecha vern&aacute;cula. Las actuaciones de Vox en el Congreso de estas semanas han sido ensayadas ya por el trumpismo en Estados Unidos, por el bolsonarismo en Brasil, y por algunos de sus nuevos &eacute;mulos en Europa y Am&eacute;rica. Se trata, pues, de una estrategia de tensi&oacute;n con objetivos claros. El m&aacute;s evidente, trasladar al Parlamento discursos de odio y noticias falsas ya utilizados en m&iacute;tines, redes sociales, y medios afines, y minar con ello las condiciones para un debate m&iacute;nimamente democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Como ya ocurri&oacute; en otros momentos hist&oacute;ricos, la gran cuesti&oacute;n es c&oacute;mo lidiar con estas actuaciones. Que en el Congreso se produzcan debates que impliquen discrepancias contundentes entre diferentes fuerzas pol&iacute;ticas no solo es leg&iacute;timo. Resulta imprescindible en sociedades con intereses diversos y a menudo contrapuestos. Pero aqu&iacute; hablamos de otra cosa: de evitar que esas discrepancias se expresen a trav&eacute;s de formas vejatorias, sexistas, racistas, que lesionan la dignidad de las personas y degradan las instituciones representativas. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de algo sencillo. En el rifirrafe parlamentario, todos los grupos suelen incurrir en salidas de tono. El problema es cuando esto deja de ser un hecho puntual para convertirse en un patr&oacute;n sostenido en el tiempo, que es lo que Vox viene haciendo desde los inicios de esta legislatura y lo que ha decidido reactivar para recuperar el impulso perdido tras las elecciones en Andaluc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ni los insultos y descalificaciones de Vox a la ministra Irene Montero, ni sus ataques a diputadas defensoras de pol&iacute;ticas feministas, ni sus incumplimientos sistem&aacute;ticos del Reglamento de la C&aacute;mara, son nuevos. Y lo peor es que en muchos casos han gozado de impunidad. A d&iacute;a de hoy, la presidencia de la C&aacute;mara no ha tomado medida alguna para sancionar a los 52 diputados de Vox que se niegan a presentar su declaraci&oacute;n de intereses. Tampoco se sancion&oacute; a dos diputados de Vox que sabotearon abiertamente un acto dentro del Congreso en el que se condenaba la criminalizaci&oacute;n de seis j&oacute;venes de Zaragoza que participaron en una manifestaci&oacute;n antifascista. Y lo que es especialmente grave, no se adopt&oacute; ninguna amonestaci&oacute;n clara contra el diputado de Vox que desobedeci&oacute; a Alfonso G&oacute;mez de Celis, cuando este, presidiendo la sesi&oacute;n, lo expuls&oacute; del hemiciclo tras haber llamado &ldquo;bruja&rdquo; a la diputada socialista Laura Berja. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que ya no se trata solo de la impunidad creciente de la ultraderecha, sino de que la propia presidencia del Congreso, en su af&aacute;n de mostrarse firme &ldquo;con unos y otros&rdquo;, acabe por equiparar a agresores y agredidos y a actuaciones que poco tienen que ver entre s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        No es de recibo, por ejemplo, que la presidencia censure por igual a un diputado de Vox que acusa a otros de ejercer el &ldquo;terrorismo etarra&rdquo;, que a quien utiliza la expresi&oacute;n &ldquo;fascismo&rdquo; para calificar la exaltaci&oacute;n del franquismo o de personajes como Mill&aacute;n Astray. Y es que lo primero supone la atribuci&oacute;n de un delito grave recogido en el C&oacute;digo Penal. &ldquo;Fascismo&rdquo;, en cambio, es un concepto pol&iacute;tico hist&oacute;ricamente datado, como &ldquo;comunismo&rdquo;, &ldquo;socialismo&rdquo; o &ldquo;anarquismo&rdquo;, que un parlamento democr&aacute;tico no puede pretender proscribir. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es de recibo intentar, como se ha hecho, equiparar supuestas faltas de respeto institucionales &ldquo;cometidas por unos y otros&rdquo; sin que medie justificaci&oacute;n suficiente. Recientemente, por ejemplo, el diputado del Bloque Nacionalista Galego N&eacute;stor Rego envi&oacute; una nota a la Mesa cuestionando que la presidencia le obligara a retirar una serie de cr&iacute;ticas a la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica. Su queja estaba plenamente justificada, toda vez que el propio Tribunal de Estrasburgo ha recordado que las cr&iacute;ticas parlamentarias a la monarqu&iacute;a y al propio rey son cuestiones de inter&eacute;s p&uacute;blico que la libre expresi&oacute;n de los diputados y diputadas ampara. 
    </p><p class="article-text">
        Tras debatir algunos de estos temas en la Mesa, la presidenta Meritxell Batet se comprometi&oacute; ante sus miembros a aplicar el reglamento con rigor para evitar estas arbitrariedades. Pero es significativo que el primer caso en que lo hizo fue para llamar al orden a la propia Irene Montero, quien en respuesta a los ataques sufridos, record&oacute; al Partido Popular que campa&ntilde;as como las que impulsaron en Galicia fomentaban lo que la propia ONU denomina &ldquo;cultura de la violaci&oacute;n&rdquo;. La impresi&oacute;n, una vez m&aacute;s, fue que Batet intentaba afirmarse en que &ldquo;aqu&iacute; todos se exceden&rdquo; para no incomodar a Vox ni entrar en conflicto con el Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, obviamente, es peligroso, ya que un parlamento que se quiera democr&aacute;tico y plural deber&iacute;a poder garantizar con firmeza un principio b&aacute;sico: toda la libre expresi&oacute;n posible para sus miembros y todas las restricciones necesarias cuando de lo que se trate es de evitar humillaciones sexistas, xen&oacute;fobas u otras formas de difamaci&oacute;n dirigidas a colectivos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de algo imposible. Ah&iacute; est&aacute; el ejemplo del ex presidente de la C&aacute;mara de los Comunes, John Bercow, quien consigui&oacute; atajar con firmeza las bravuconadas machistas del mism&iacute;simo Boris Johnson. Ah&iacute; est&aacute;, tambi&eacute;n, el papel del presidente del parlamento andaluz, Jes&uacute;s Aguirre, del Partido Popular, quien no dud&oacute; en retirar la palabra a un diputado de Vox que insist&iacute;a en difamar a sus adversarios. Y ah&iacute; est&aacute;n, igualmente, casos como el del diputado de la ultraderecha francesa, Gr&eacute;goire de Fournas, expulsado de la Asamblea Nacional y sancionado a cobrar dos meses la mitad de su sueldo&nbsp;por espetar a un diputado negro de izquierdas que volviera a &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que Vox est&aacute; intentando hacer en el Parlamento espa&ntilde;ol para recuperar protagonismo no puede normalizarse ni naturalizarse. Porque no es algo aislado. Es una estrategia ya defendida por juristas de inclinaciones nazis como Carl Schmitt, y por los Trump y los Bolsonaro de turno: erosionar el parlamentarismo y sustituirlo progresivamente por una forma m&aacute;s autoritaria y concentrada de gobierno en manos de alg&uacute;n nuevo <em>F&uuml;hrer</em> o caudillo. 
    </p><p class="article-text">
        La presidencia del Congreso no puede ser condescendiente ni neutral ante las agresiones reiteradas y sistem&aacute;ticas de la ultraderecha. Y la sociedad tampoco. Hoy, m&aacute;s que nunca, hacen falta pedagog&iacute;a y contrapoderes sociales, ciudadanos, capaces de mantener a raya a actores con poder p&uacute;blico y privado que no se autolimitar&aacute;n sin esa presi&oacute;n externa. No es sencillo. Pero es la &uacute;nica manera de evitar que las derechas radicalizadas vayan demoliendo poco a poco espacios democr&aacute;ticos que han sido arduamente conquistados, que hoy deben ser ampliados, pero que bajo ning&uacute;n concepto podemos permitirnos perder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Gerardo Pisarello es diputado de En Com&uacute; Podem y secretario primero de la Mesa del Congreso, y Javier S&aacute;nchez Serna es diputado de Unidas Podemos y secretario tercero de la Mesa.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello, Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vox-congreso_129_9762691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Dec 2022 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer con Vox en el Congreso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El republicanismo fraternal de Lluís Companys]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/republicanismo-fraternal-lluis-companys_129_9624724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc058187-2b33-4024-abc5-8e37724eb15f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El republicanismo fraternal de Lluís Companys"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 82 años de su infame fusilamiento, el abogado defensor de los derechos de los trabajadores, el republicano federalista y el presidente mártir de Catalunya, esperan reparación. Quizás una parte de esa reparación llegue con la nueva Ley de memoria democrática, a pesar de sus límites innegables</p></div><p class="article-text">
        Un 15 de octubre de 1940, por decisi&oacute;n directa de Francisco Franco, era fusilado en Barcelona, en el castillo de Montju&iuml;c, Llu&iacute;s Companys, president de Catalunya y ex ministro de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. El proceso que condujo a su muerte fue una versi&oacute;n extrema, infame, de lo que hoy se conoce como <em>lawfare</em>: una pantomima llena de calumnias sobre la vida p&uacute;blica y privada del acusado, con una sentencia dictada de antemano. Pero el ensa&ntilde;amiento de las derechas radicalizadas con Companys, que hoy pervive en Vox y en el <em>ayusismo</em> que predomina en el Partido Popular, no es casual. Por su catalanismo, por sus convicciones federales, y por el republicanismo que encarn&oacute;, siempre solidario y fraternal con los pueblos y gentes trabajadoras de todo el Estado.
    </p><p class="article-text">
        El Companys m&aacute;rtir de la dictadura franquista, en efecto, no se explica sin el vehemente abogado catalanista que, en los a&ntilde;os previos, se forj&oacute; como activista en la lucha por una Espa&ntilde;a republicana, democr&aacute;tica y federal. Desde sus primeros pasos en pol&iacute;tica, destac&oacute; por su compromiso con las clases trabajadores. Fue abogado de sindicalistas y obreros. Como buen conocedor de la vida rural, tambi&eacute;n contribuy&oacute; de manera decisiva a la organizaci&oacute;n del campesinado, creando para ello la <em>Uni&oacute; de Rabassaires.</em> Y todo ello, en el marco de una oposici&oacute;n decidida a la monarqu&iacute;a borb&oacute;nica, c&oacute;mplice vergonzosa de la dictadura de Primo de Rivera.
    </p><p class="article-text">
        En los convulsos a&ntilde;os de la Barcelona de la primera posguerra, Companys arriesg&oacute; su vida en defensa de los trabajadores y contra la violencia de los sectores m&aacute;s recalcitrantes de la patronal. Esa violencia del poder privado le arrebat&oacute; dos &iacute;ntimos amigos: el abogado Francesc Layret, fundador junto a &eacute;l del Partido Republicano Catal&aacute;n, y Salvador Segu&iacute;, prestigioso l&iacute;der anarcosindicalista partidario de la creaci&oacute;n de un partido pol&iacute;tico que representara a la clase obrera catalana.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el advenimiento de la Segunda Rep&uacute;blica, Companys fue, ante todo, un impulsor de la causa republicana. Por ello fue detenido varias veces y encarcelado. Y a ello dedic&oacute; su infatigable trabajo como abogado, periodista, concejal del Ayuntamiento de Barcelona o diputado en el Congreso. La victoria republicana en las elecciones de 1931 signific&oacute; el salto de activista al gobernante. En poco tiempo, fue diputado en las Cortes Constituyentes de 1931, ministro de Marina en el gobierno de Manuel Aza&ntilde;a y, a la muerte de Francesc Maci&agrave;, president de la Generalitat de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Ya en este cargo, Companys impuls&oacute; una reforma de los arrendamientos agr&iacute;colas favorable a los trabajadores que fue f&eacute;rreamente resistida por la derecha catalana y por los terratenientes y propietarios rurales del Instituto Agr&iacute;cola Catal&aacute;n de San Isidro. Poco m&aacute;s tarde, le toc&oacute; asumir algunas decisiones pol&iacute;ticas clave que todav&iacute;a hoy son discutidas.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas fue su participaci&oacute;n en la proclamaci&oacute;n republicana y federal de octubre de 1934. El contexto era enormemente complejo. Las derechas nazis y fascistas crec&iacute;an en Europa y utilizaban la violencia y la intimidaci&oacute;n para abrirse paso en las instituciones democr&aacute;ticas y minarlas desde dentro. Cuando en Espa&ntilde;a se anunci&oacute; que las derechas locales que simpatizaban con estos sectores ultras entrar&iacute;an en el Gobierno, se produjo una reacci&oacute;n instintiva entre las clases populares. La revoluci&oacute;n asturiana de 1934, protagonizada por trabajadoras y trabajadores socialistas, anarquistas y comunistas, fue eso: un intento de detener preventivamente lo que se percib&iacute;a, con fundadas razones, como un movimiento antirrepublicano y golpista.
    </p><p class="article-text">
        Desde Catalunya, Companys decidi&oacute; secundar esta llamada a resistir a las &ldquo;fuerzas mon&aacute;rquicas y fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar la Rep&uacute;blica&rdquo;. El 6 de octubre proclam&oacute; el Estado catal&aacute;n dentro de la Rep&uacute;blica federal espa&ntilde;ola. Y lo hizo apelando a la &ldquo;Catalu&ntilde;a liberal, democr&aacute;tica y republicana que no puede estar ausente ni silenciar su voz de solidaridad con los hermanos que en las tierras hispanas luchan hasta la muerte por la libertad y el derecho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por esta decisi&oacute;n, Companys y otros consejeros de su gobierno recibieron una condena de 30 a&ntilde;os de prisi&oacute;n. La acusaci&oacute;n de sus juzgadores era la de haber querido imponer &ldquo;por la violencia aquel r&eacute;gimen federal que la soberan&iacute;a constituyente rechazara&rdquo;. Cinco de los veinti&uacute;n vocales del tribunal, sin embargo, se pronunciaron a favor de la absoluci&oacute;n. Su argumento fue que los acusados, lejos de haber atentado contra las instituciones republicanas, hab&iacute;an intentado preservarlas frente una regresi&oacute;n golpista de ultraderecha (que efectivamente se consumar&iacute;a con la sublevaci&oacute;n franquista).
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, ya restituido en la presidencia de la Generalitat como consecuencia del concluyente triunfo electoral de los frentes de izquierdas, Companys tuvo que volver a afrontar un contexto de similar complejidad. De lo que se trataba, esta vez, era de lidiar con la nueva revoluci&oacute;n popular que se hab&iacute;a desatado en julio de 1936 tras la victoriosa respuesta al alzamiento fascista en Barcelona. En aquella ocasi&oacute;n, Companys puso todo su empe&ntilde;o en intentar minimizar la violencia en la retaguardia republicana. Se pudo equivocar algunas veces. Pero siempre fue consecuente en su defensa del autogobierno de Catalunya, de la fraternidad republicana y de la libertad.
    </p><p class="article-text">
        A 82 a&ntilde;os de su infame fusilamiento, el abogado defensor de los derechos de los trabajadores, el republicano federalista y el presidente m&aacute;rtir de Catalunya, esperan reparaci&oacute;n. Quiz&aacute;s una parte de esa reparaci&oacute;n llegue con la nueva Ley de memoria democr&aacute;tica, a pesar de sus l&iacute;mites innegables. Pero no ser&aacute; suficiente. Y no lo ser&aacute; porque las derechas radicalizadas que lo calumniaron y lo asesinaron junto a Miguel Hern&aacute;ndez, las Trece Rosas, Joan Peir&oacute; o Juli&aacute;n Zugazagoitia, vuelven a campar por sus anchas, tanto en Espa&ntilde;a como en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Costar&iacute;a, en efecto, encontrar hoy entre las derechas espa&ntilde;olas gente como el conservador liberal madrile&ntilde;o &Aacute;ngel Ossorio y Gallardo, que no solo lleg&oacute; a ser abogado defensor de Companys, sino que le dedic&oacute; una biograf&iacute;a que todav&iacute;a hoy emociona. Claro que para llegar hasta aqu&iacute;, el propio Ossorio entendi&oacute; que ni la monarqu&iacute;a, ni las exaltadas derechas que la acompa&ntilde;aban, pod&iacute;an garantizar las libertades que para &eacute;l resultaban irrenunciables. La ausencia de gente como &eacute;l hace que todo sea m&aacute;s dif&iacute;cil. Encontrarla, convencerla, es el gran reto de un antifascismo republicano, democr&aacute;tico, amplio, en condiciones de parar una nueva ola barbarie que la humanidad no puede permitirse.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/republicanismo-fraternal-lluis-companys_129_9624724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2022 20:32:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El republicanismo fraternal de Lluís Companys]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los desmanes de la monarquía y las esperanzas republicanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desmanes-monarquia-esperanzas-republicanas_129_8914815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2766bdd8-fe70-4f20-8a91-cf077be9bd91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los desmanes de la monarquía y las esperanzas republicanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso del llamado 'juancarlismo' tendrá su sitio en los libros de historia. Tras la transición, miles de republicanas y republicanos convencidos renunciaron a la República por varias razones: por el chantaje del viejo franquismo y porque lo que se les ofreció a cambio fue una monarquía austera y contenida</p><p class="subtitle">El día en que empezó el declive de Juan Carlos I</p></div><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, hubiera sido impensable llegar a un 14 de abril con un rey acusado de fraude, de blanqueo de capitales y de valerse de los servicios de inteligencia para hostigar a una mujer. Y sin embargo, la Casa Borb&oacute;n lo ha vuelto a hacer. Como en otros momentos de la historia, ha demostrado una capacidad proverbial para compensar con sus desmanes las debilidades de las fuerzas republicanas.
    </p><p class="article-text">
        El caso del llamado juancarlismo tendr&aacute; su sitio en los libros de historia. Tras la transici&oacute;n, miles de republicanas y republicanos convencidos renunciaron a la Rep&uacute;blica por varias razones: por el chantaje del viejo franquismo y porque lo que se les ofreci&oacute; a cambio fue una monarqu&iacute;a austera y contenida. Es decir, una monarqu&iacute;a en la que el rey se comportar&iacute;a rectamente, sometiendo su inter&eacute;s privado al inter&eacute;s general y cumpliendo la ley como el resto de los mortales. Durante d&eacute;cadas, Juan Carlos de Borb&oacute;n simul&oacute; desempe&ntilde;ar sin fisuras el papel del rey-ciudadano. Es verdad que los partidos din&aacute;sticos, los grandes medios y los principales poderes f&aacute;cticos del pa&iacute;s contribuyeron a ello con su silencio y su complicidad. Pero nadie, absolutamente nadie, pod&iacute;a imaginarse entonces que el otrora rey campechano devendr&iacute;a un s&iacute;mbolo odioso de dispendio, corrupci&oacute;n y abuso contra las mujeres. Y que, por parad&oacute;jico contraste, se convertir&iacute;a en uno de los promotores m&aacute;s notables del republicanismo democr&aacute;tico, feminista, que tenemos que construir.
    </p><p class="article-text">
        Si uno mira la historia de la dinast&iacute;a borb&oacute;nica, esta deriva no deber&iacute;a sorprender. El abuelo de Juan Carlos, Alfonso XIII; su tatarabuela, Isabel II; la madre de esta, Mar&iacute;a Cristina de Borb&oacute;n; todos acabaron en el exilio, desterrados por corrupci&oacute;n y por realizar negocios oscuros. Todos expulsados por haberse comportado no como monarcas constitucionales, autolimitados, sino como reyes caprichosos, empe&ntilde;ados en confundir el patrimonio p&uacute;blico con su propio patrimonio y siempre reacios a cualquier l&iacute;mite constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Carlos de Borb&oacute;n intent&oacute; por muchos medios no repetir la historia de sus ancestros. Pero al final la acab&oacute; corroborando. El progresismo din&aacute;stico o si se quiere, el llamado republicanismo juancarlista, hizo todo por protegerlo. Lo hizo Felipe Gonz&aacute;lez, concedi&eacute;ndole un amplio margen para desarrollar sus negocios privados. Lo hicieron reputados dirigentes socialistas, conservadores y nacionalistas, que entendieron que la Corona no era una simple pieza decorativa, sino la argamasa de poderosos intereses financieros, inmobiliarios, rentistas de los que tambi&eacute;n pod&iacute;an beneficiarse. 
    </p><p class="article-text">
        Ese pacto de silencio ayud&oacute; a Juan Carlos de Borb&oacute;n a simular lo que nunca fue: un monarca parlamentario, autocontenido y respetuoso de la legalidad. Cuando el olor a podredumbre lleg&oacute; a ser insoportable, su propio hijo, Felipe VI, reconoci&oacute; que su padre podr&iacute;a haber blanqueado dinero y defraudado al fisco. Lo hizo aprovechando el Estado de alarma y el aut&eacute;ntico shock en el que la pandemia hab&iacute;a sumido a la ciudadan&iacute;a. Aun as&iacute;, el terremoto fue tal que el em&eacute;rito se vio protagonizando un nuevo exilio, esta vez a Abu Dabi.
    </p><p class="article-text">
        Los intentos por dar carpetazo a las corruptelas de las que se acusa a Juan Carlos han sido persistentes. El PP, Vox y el PSOE han bloqueado m&aacute;s de una docena de comisiones de investigaci&oacute;n en el Congreso. La Fiscal&iacute;a ha tardado a&ntilde;os en abrir una investigaci&oacute;n y se ha facilitado al ex monarca oportunidades de regularizaci&oacute;n fiscal que no se hubieran reconocido a ning&uacute;n ciudadano normal. 
    </p><p class="article-text">
        El cr&aacute;ter abierto en torno a las actuaciones privadas de Juan Carlos de Borb&oacute;n es demasiado profundo y los materiales que sigue emitiendo, altamente t&oacute;xicos. El &uacute;ltimo episodio ha sido el hostigamiento y vigilancia ilegal de su ex socia Corinna Larsen, en un Estado extranjero &ndash;el Reino Unido&ndash; y utilizando para ello a los servicios de inteligencia espa&ntilde;oles. 
    </p><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n es grav&iacute;sima. Y el juez brit&aacute;nico Matthew Nicklin <a href="https://www.eldiario.es/politica/justicia-britanica-niega-inmunidad-juan-carlos-i-proceso-acoso-corinna-larsen_1_8858237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha dejado claro que no puede despacharse con el argumento de la inviolabilidad real</a>. Al hacerlo, ha sugerido varias cosas: que Espa&ntilde;a no ha tenido nunca una monarqu&iacute;a parlamentaria digna de ese nombre; que si la tuviera, la inviolabilidad no podr&iacute;a haberse utilizado como sin&oacute;nimo de impunidad o como carta blanca para delinquir. Y sobre todo, que las &uacute;ltimas actuaciones de Juan Carlos de Borb&oacute;n no obedecen a un desajuste tard&iacute;o de personalidad, que esa forma de relacionarse con el dinero, con las mujeres y con los servicios de inteligencia no son nuevos. Que un hombre que act&uacute;a as&iacute; no puede ser muy diferente al que entreg&oacute; al pueblo saharaui a Hassan II en 1975. Ni al que entre sus primeros viajes internacionales como jefe de Estado escogi&oacute; al Chile de Pinochet o a la Argentina de Videla, ni al que actu&oacute; como intermediario en negocios de armamentos, ni siquiera al que ofreci&oacute; Repsol a los oligarcas rusos vinculados a Putin y a Lukoil. Nada de eso se improvisa en el crep&uacute;sculo de la vida. Y nada de eso se explica sin el v&iacute;nculo directo de la actual monarqu&iacute;a borb&oacute;nica con un r&eacute;gimen corrupto, patrimonialista y arbitrario como fue el franquista. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes nos identificamos con los ideales republicanos sabemos bien que una Rep&uacute;blica democr&aacute;tica es mucho m&aacute;s que la ausencia de monarqu&iacute;a. Que implica participaci&oacute;n ciudadana en los asuntos p&uacute;blicos; defensa del trabajo digno y de los bienes comunes; honradez en el ejercicio de la funci&oacute;n p&uacute;blica; separaci&oacute;n de Iglesia y Estado; defensa de la paz como instrumento de pol&iacute;tica exterior; justicia social, ambiental, de g&eacute;nero. Pero tambi&eacute;n sabemos, por experiencia hist&oacute;rica, que nada de esto puede conquistarse en profundidad si los privilegios vinculados a esta anacr&oacute;nica forma de dominaci&oacute;n no son eliminados de ra&iacute;z. 
    </p><p class="article-text">
        Si los desmanes de Juan Carlos de Borb&oacute;n mantienen vivas las esperanzas republicanas es precisamente por eso. Porque cualesquiera que sean las debilidades de los movimientos republicanos, nos recuerdan algo b&aacute;sico: que la monarqu&iacute;a, como dec&iacute;an las republicanas y republicanos del siglo XIX, es el &uacute;ltimo vestigio del r&eacute;gimen de castas, con su corte, sus privilegios, sus abusos. Y que, precisamente por eso, no se puede transigir con ella. Porque nos lo veda el principio democr&aacute;tico, porque nos lo veda la raz&oacute;n y porque nos lo impide el sentimiento de la dignidad propia y ajena. Har&iacute;amos bien en tenerlo presente este 14 de abril. Para seguir construyendo Rep&uacute;blica en las instituciones y fuera de ellas. Y para hacer del republicanismo no solo una cuesti&oacute;n de convicci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de car&aacute;cter, de temperamento, de estar en el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desmanes-monarquia-esperanzas-republicanas_129_8914815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2022 20:43:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los desmanes de la monarquía y las esperanzas republicanas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Carlos I,Monarquía española,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los vítores trumpistas de PP y Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vitores-trumpistas-pp-vox_129_8721113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79bc7318-262a-415c-bc5b-57f00b092b64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los vítores trumpistas de PP y Vox"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El embate trumpista perpetrado el jueves en el Congreso no será conjurado con la geometría variable. Exige una recomposición decidida de la mayoría de investidura</p></div><p class="article-text">
        Para que la anormalidad sea perfecta, el Letrado Mayor del Congreso transmite a la Presidenta de la C&aacute;mara un recuento votos que no se corresponde con el del marcador electr&oacute;nico. Meritxell Batet lee lo que le pasan y proclama que el Decreto Ley de la Reforma Laboral queda derogado. Se produce un segundo de silencio que corta el aire. Un segundo. Entonces llega el estruendo.
    </p><p class="article-text">
        Desde los esca&ntilde;os de Vox y del PP se alza un rugido de j&uacute;bilo. Abrazos, v&iacute;tores. Ruido y furia. Algunos sorprendidos. Otros no. Porque sab&iacute;an que pod&iacute;a pasar. Que si los dos diputados de la derecha navarra romp&iacute;an la farsa y se pasaban a su bando natural, la operaci&oacute;n estaba hecha. De ah&iacute; los v&iacute;tores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego vendr&iacute;a el espect&aacute;culo esperp&eacute;ntico. El error Casero. No el primero en su haber. Pero s&iacute; el que estropea el plan perfecto. El voto torpe que confunde los botones y tuerce el resultado que UPN y el PP cre&iacute;an ama&ntilde;ando. El voto de la justicia po&eacute;tica, tambi&eacute;n. El que compensa la maniobra infame, ilegal, que priv&oacute; de su esca&ntilde;o a Alberto Rodr&iacute;guez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras los rabiosos v&iacute;tores iniciales llega la rabia a secas. Es la rabia matonesca de Teodoro Garc&iacute;a Egea, que ensaya su momento trumpista increpando a Batet en la puerta del hemiciclo. Es el rostro transfigurado e iracundo de Macarena Olona que se siente en el Capitolio. Esos v&iacute;tores, esa rabia que muestran los dientes, expresa algo peligroso que degrada y amenaza la democracia. Porque es la rabia de quienes no est&aacute;n dispuestos a ceder lo m&aacute;s m&iacute;nimo de sus privilegios. La de la patronal de las macrogranjas, la que asalt&oacute; Lorca por las mismas razones por las que siempre odi&oacute; la reforma. La de la patronal de la hosteler&iacute;a, que querr&iacute;a a las camareras de piso en estado de semi esclavitud indefinido. La de la patronal de las plataformas, que querr&iacute;a tener a mano a legiones de jornaleros digitales en bicicleta, expuestos a la muerte en cada esquina, corriendo y dej&aacute;ndose la vida para que un reparto llegue a tiempo en cualquier rinc&oacute;n de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa gente que quiso linchar a Garamendi por consentir subidas de salarios, por apoyar indultos, por acordar ERTES. Por no ser una correa de transmisi&oacute;n del PP, como sus antecesores. Esa gente odia todo lo que el Ministerio de Yolanda D&iacute;az ha hecho desde que est&aacute; en el Gobierno. Enviar inspecciones al campo, para desenmascarar esas relaciones de explotaci&oacute;n.&nbsp;Limitar dr&aacute;sticamente las causas del despido, esa expresi&oacute;n brutal de la violencia del poder privado. Aprobar una Ley de Riders. Sumar a los sindicatos mayoritarios y a una parte de la patronal para convertir en indefinidos contratos indecentemente temporales, para que los convenios laborales incrementen salarios y no los constri&ntilde;an. Para proteger mejor las reivindicaciones de las trabajadoras y trabajadores de la bah&iacute;a de C&aacute;diz. Para desactivar no solo aspectos clave de la Reforma de Rajoy. Para desandar, por vez primera en cuarenta a&ntilde;os, una filosof&iacute;a precarizadora que se remonta a la reforma felipista de 1984.
    </p><p class="article-text">
        La derecha trumpista que estall&oacute; el jueves en el Congreso odia este programa reformista porque sabe que se ha conseguido en un contexto dur&iacute;simo para la gente trabajadora. Contra la presi&oacute;n de los sectores m&aacute;s neoliberales de la Comisi&oacute;n Europea. Contra las reticencias los sectores centristas del propio Gobierno. Con la movilizaci&oacute;n social y sindical pr&aacute;cticamente suspendida a causa de una pandemia que ha sido un pu&ntilde;etazo al est&oacute;mago en t&eacute;rminos vitales, psicol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien pensaba, ciertamente, que aun as&iacute; se pod&iacute;a llegar m&aacute;s lejos. Lo expres&oacute; con honradez Oskar Matute, de EH Bildu. Reconoci&oacute; que hab&iacute;a avances pero que eran insuficientes. Desde posiciones m&aacute;s moderadas, pero igualmente sinceras, Aitor Esteban, del PNV, argument&oacute; que el contenido no le desagradaba, pero que se podr&iacute;a haber negociado mejor desde un comienzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta el singular ecosistema sindical vasco (igual que el gallego), es dif&iacute;cil no respetar estas cr&iacute;ticas, sin duda m&aacute;s s&oacute;lidas que el &ldquo;nos dan una bicicleta en lugar de una moto&rdquo;. Lo que cuesta entender, viendo la exultante reacci&oacute;n del PP y Vox, es que la &uacute;nica expresi&oacute;n de esta cr&iacute;tica leg&iacute;tima fuera un voto negativo. Un voto que en la pr&aacute;ctica supon&iacute;a blindar -quien sabe por cu&aacute;nto tiempo- la Reforma de Rajoy. Con un discurso semejante al de Matute, aunque otorgando m&aacute;s valor a los concretos avances conseguidos, Comprom&iacute;s y M&aacute;s Pa&iacute;s justificaron su apoyo cr&iacute;tico a la reforma.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, el nuevo marco reformista se ha abierto camino. Quedar&aacute; consolidado en el BOE en un momento &aacute;spero, bronco, que las derechas exaltadas querr&iacute;an aprovechar para un nuevo asalto destituyente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora viene la lucha por el derecho y por los derechos. En las empresas, a trav&eacute;s de la inspecci&oacute;n de trabajo, en los tribunales. Conseguir que lo acordado pase del papel a la pr&aacute;ctica. Y que la agenda de cambios no se detenga aqu&iacute;. Que se siga batallando por mejorar los salarios, por reforzar el contenido garantista del Estatuto de los Trabajadores. Porque es mucho lo que queda por hacer y porque la agresi&oacute;n acometida contra las gentes trabajadoras por el despiadado capitalismo de nuestro tiempo sigue siendo feroz.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto exige reflexionar con calma sobre el significado de los v&iacute;tores col&eacute;ricos del PP y de Vox. Sobre la calculada operaci&oacute;n de compra de voluntades perpetrada poco antes. El embate trumpista perpetrado el jueves en el Congreso no ser&aacute; conjurado con la geometr&iacute;a variable. Exige una recomposici&oacute;n decidida de la mayor&iacute;a de investidura. Una recomposici&oacute;n que parta de una reflexi&oacute;n conjunta, sin autoenga&ntilde;os, de los fallos cometidos por todos. Y exige que la sociedad hable. Que se organice comunitaria y sindicalmente para que lo ganado en el BOE engendre realidades irreversibles. Eso supone asumir que no hay conquista democr&aacute;tica que no suponga conflictos, acuerdos, nuevos conflictos y nuevos acuerdos. No hay m&aacute;s. Solo desde ah&iacute; es posible desactivar el ascenso reaccionario de los herederos de Arturo Ui que, a diferencia de la obra de Brecht, no tiene por qu&eacute; ser imparable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vitores-trumpistas-pp-vox_129_8721113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Feb 2022 20:57:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los vítores trumpistas de PP y Vox]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,Vox,Reforma laboral,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Respetar al municipalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/respetar-municipalismo_129_6156981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6ca0927-4951-4d2c-a98b-e3efc4e0e1bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Respetar al municipalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar del ahogo impuesto por la llamada Ley Montoro, el municipalismo demostró una incontestada solvencia y responsabilidad en materia de gestión. Mayor, sin dudas, que la del Estado o la de las propias autonomías</p></div><p class="article-text">
        La rebeli&oacute;n municipalista que ha puesto en pie a centenares de ciudades y peque&ntilde;os pueblos contra el Ministerio de Hacienda no es un capricho s&uacute;bito. Expresa agravios que vienen de lejos y que el contexto de emergencia sanitaria, social y econ&oacute;mica est&aacute; convirtiendo en indignaci&oacute;n. Las razones no son dif&iacute;ciles de entender. Es incomprensible que en una crisis que amenaza con empeorar, las instituciones m&aacute;s cercanas a la ciudadan&iacute;a no cuenten con recursos suficientes para hacerle frente. Y menos que sean sistem&aacute;ticamente deso&iacute;das o tratadas como menores de edad. No solo por la prepotencia que una actitud institucional de este tipo trasluce, sino porque deja entrever una idea demasiado pobre de la propia democracia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 40 a&ntilde;os despu&eacute;s de la transici&oacute;n, la financiaci&oacute;n de los gobiernos locales es similar a la del tardofranquismo. De hecho, los avances sociales y econ&oacute;micos que se produjeron en el mundo municipal no se hicieron gracias a ese marco, sino a pesar suyo, con un enorme esfuerzo vecinal y de alcald&iacute;as en muchos casos asfixiadas. Todo esto empeor&oacute; tras la crisis de 2008. Primero, con la reforma del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n, que obligaba, tambi&eacute;n a los gobiernos locales, a priorizar el pago de la deuda sobre otras necesidades sociales. Luego, con la infausta Ley de Estabilidad Presupuestaria de 2012, aprobada por el rodillo del PP aprovechando su mayor&iacute;a absoluta y el apoyo de CiU, que imped&iacute;a a los ayuntamientos disponer de sus ahorros y dedicarlos a inversiones prioritarias.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del ahogo impuesto por la llamada Ley Montoro, el municipalismo demostr&oacute; una incontestada solvencia y responsabilidad en materia de gesti&oacute;n. Mayor, sin dudas, que la del Estado central o la de las propias Comunidades Aut&oacute;nomas. Al estallar la pandemia, esto fue reconocido por la propia ciudadan&iacute;a, que en todas las encuestas premi&oacute; a los ayuntamientos por su seriedad y sus esfuerzos a la hora de atender las necesidades ciudadanas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, precisamente, cuando la Comisi&oacute;n Europea anunci&oacute; que la emergencia sanitaria, socio-ambiental y econ&oacute;mica obligaba a inyectar recursos y a levantar las restricciones draconianas sobre el gasto p&uacute;blico impuestas en la crisis anterior, lo l&oacute;gico era pensar que los ayuntamientos podr&iacute;an, por fin, disponer de sus ahorros y contar con herramientas adecuadas para afrontar esta nueva crisis dentro de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Este ha sido el criterio utilizado en Alemania y otros pa&iacute;ses europeos. Pero no en Espa&ntilde;a. Incomprensiblemente, la prioridad del Ministerio de Hacienda no ha sido levantar el cepo establecido por la Ley de Estabilidad del PP, sino utilizarlo, una vez m&aacute;s, para drenar recursos municipales al propio Estado central.
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a de fondo es tan inaceptable, tan poco respetuosa con el municipalismo, que todas las negociaciones dirigidas a mitigarla est&aacute;n acabando en fracaso y poniendo en evidencia al propio Ministerio de Hacienda. Primero, porque el Estado central ya dispone hoy de un margen amplio para obtener esos recursos en condiciones favorables en los mercados internacionales, con el respaldo del Banco Central Europeo. Segundo, y m&aacute;s importante, porque supone un desconocimiento flagrante de la autonom&iacute;a local y de la suficiencia financiera municipal consagradas por la propia Constituci&oacute;n en los art&iacute;culos 140 y 142.
    </p><p class="article-text">
        La insistencia obcecada de Hacienda en que los ayuntamientos &ldquo;presten&rdquo; sus ahorros al Estado central para que este se los &ldquo;devuelva&rdquo; progresivamente hasta en 15 a&ntilde;os se est&aacute; revelando como un error sin paliativos. De entrada, ya se ha cobrado la credibilidad del presidente socialista de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero, que acab&oacute; desdici&eacute;ndose de su discurso a favor de la autonom&iacute;a en la Comisi&oacute;n de Reconstrucci&oacute;n del Congreso para forzar una votaci&oacute;n que ha dividido como nunca antes al mundo local. Pero sobre todo, ha generado una coalici&oacute;n contraria a la iniciativa tan amplia, que las posibilidades de que el Decreto Ley aprobado por el Consejo de Ministros el 3 de agosto sea convalidado parlamentariamente son ahora mismo &iacute;nfimas.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que podr&iacute;a evitar este naufragio es un cambio radical de actitud por parte de Hacienda. Esto supondr&iacute;a, ante todo, aceptar de una vez que los ayuntamientos son mayores de edad y tienen derecho a disponer de recursos propios, estatales y europeos, para atender las necesidades vecinales. A partir de aqu&iacute;, establecer compromisos de financiaci&oacute;n concretos y calendarizados, y no simples promesas vagas, que conviertan a las corporaciones locales en un dique de contenci&oacute;n efectivo para la emergencia social que se avecina. Y sobre todo, escuchar. Escuchar y mostrar respeto por el municipalismo, que es algo que se echa en falta desde hace demasiado tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello, Carlos Sánchez Mato]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/respetar-municipalismo_129_6156981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2020 19:52:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Respetar al municipalismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Con qué economía salimos del coronavirus?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-salimos-coronavirus_129_1103367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f8f680f-9902-4e79-94d6-843642eef78d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La céntrica Plaza Mayor de Madrid prácticamente vacía durante el cuarto día del estado de alarma por coronavirus en una imagen de archivo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que aprovechar esta inédita situación de vulnerabilidad compartida para construir colectivamente una economía que cuide, que proteja y que salve la vida</p></div><p class="article-text">
        El agravamiento de la crisis del COVID-19 est&aacute; mostrando de manera cruda que no hay una &uacute;nica manera de resolver el dilema entre confinar y mantener la actividad econ&oacute;mica. Sin embargo, algo va quedando claro: la responsabilidad y la determinaci&oacute;n con la que se afronte decidir&aacute;n la vida de much&iacute;sima gente, as&iacute; como la posibilidad de salir de esta pandemia con maneras de relacionarnos muy diferentes a las que nos han tra&iacute;do hasta aqu&iacute;.
    </p><h3 class="article-text">Los negacionistas de la emergencia</h3><p class="article-text">
        Los negacionistas de la gravedad del virus, como Bolsonaro o Trump, est&aacute;n siendo los m&aacute;s reticentes en asumir el confinamiento como forma de frenar el contagio y de no saturar a los sistemas sanitarios. Y para justificarlo est&aacute;n apelando, precisamente, a la necesidad de &ldquo;salvar la econom&iacute;a&rdquo;. No parece, empero, que su preocupaci&oacute;n sea la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de la mayor&iacute;a. Bolsonaro no ha tenido problemas en pedir el abandono la cuarentena argumentando que los brasile&ntilde;os no deb&iacute;an temer al contagio porque son gente &ldquo;que bucea en una alcantarilla y no les pasa nada&rdquo;. Se puede encontrar una colecci&oacute;n de citas de Trump en la misma direcci&oacute;n. Y las consecuencias est&aacute;n a la vista. En pocos d&iacute;as, las muertes en Brasil se est&aacute;n disparando y los Estados Unidos se han convertido en el pa&iacute;s con m&aacute;s personas infectadas del mundo &ndash;unas 81.000&ndash;, lo cual es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que en su privatizado sistema sanitario un tratamiento por COVID-19 puede costar unos 35.000 d&oacute;lares.
    </p><h3 class="article-text">La falsa dicotom&iacute;a entre econom&iacute;a y vida</h3><p class="article-text">
        En el otro extremo est&aacute;n quienes vienen defendiendo con vehemencia que la &uacute;nica forma de enfrentar el virus es a trav&eacute;s de un confinamiento total y de una suspensi&oacute;n igualmente severa de actividad econ&oacute;mica. Se trata de un planteamiento dr&aacute;stico, que se ha llegado a plantear como una disyuntiva radical: &ldquo;&iexcl;O la econom&iacute;a o la vida!&rdquo;. Esta formulaci&oacute;n puede ser &uacute;til para llamar la atenci&oacute;n sobre la gravedad de la pandemia, pero se ha mostrado irreal como gu&iacute;a para la acci&oacute;n p&uacute;blica. De entrada, porque la protecci&oacute;n de la vida no puede plantearse al margen de la econom&iacute;a, es decir, de la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo de aquellos bienes y recursos que la hacen posible. Y segundo, porque una interrupci&oacute;n del grueso de la econom&iacute;a, sin un colch&oacute;n social previo y prolongada en el tiempo, tambi&eacute;n se enfrentar&iacute;a con obst&aacute;culos de envergadura.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, justamente, la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses que est&aacute; propugnando medidas intensivas de aislamiento, lo que est&aacute;n planteando es reorientar m&aacute;s que parar la econom&iacute;a en t&eacute;rminos absolutos. Priorizando, eso s&iacute;, la producci&oacute;n ligada a la emergencia socio-sanitaria. En casi todos ellos, de hecho, lo primero que se ha hecho ha sido cerrar bares, gimnasios, tiendas de ropa y sectores similares. Pero en cambio se ha potenciado la producci&oacute;n de mascarillas, respiradores, tests r&aacute;pidos o equipos de protecci&oacute;n para profesionales de la salud y la limpieza.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, esto ha llevado a iniciativas de nacionalizaci&oacute;n o de control p&uacute;blico de sectores privados que el neoliberalismo consideraba anatema hasta hace dos d&iacute;as. En Espa&ntilde;a, la emergencia sanitaria revel&oacute; a muchos que exist&iacute;a un art&iacute;culo de la Constituci&oacute;n, el 128, que subordina la riqueza, &ldquo;sea cual fuere su titularidad&rdquo;, al inter&eacute;s general, y que tiene por delante un campo importante de aplicaci&oacute;n. En Irlanda, de hecho, el primer ministro democristiano Leo Varadkar ya ha nacionalizado temporalmente 2000 camas, nueve laboratorios y miles&nbsp;de empleados para incorporarlos al sistema de salud estatal para luchar contra el COVID-19.
    </p><h3 class="article-text">Deslindar lo esencial de lo que no lo es</h3><p class="article-text">
        Algunos pa&iacute;ses, como Italia, Nueva Zelanda y ahora Espa&ntilde;a, est&aacute;n dando un paso m&aacute;s all&aacute; y est&aacute;n detallando qu&eacute; actividades deber&iacute;an cerrar temporalmente y cu&aacute;les deber&iacute;an mantenerse. Italia ha redactado un decreto donde el funcionamiento temporal de la econom&iacute;a se ci&ntilde;e a &aacute;mbitos concretos. Sin embargo, esto dista de suponer un cierre brusco o una paralizaci&oacute;n extendida del sistema productivo. El decreto aprobado por el gobierno de Giuseppe Conte mantiene como esenciales&hellip; &iexcl;unos 80 sectores de la econom&iacute;a! Esto incluye industrias auxiliares, estrat&eacute;gicas, sin las cuales el propio sistema sanitario quedar&iacute;a en entredicho: qu&iacute;micas, farmac&eacute;uticas, aluminio, goma, sector alimentario, &oacute;pticas, empresas de recolecci&oacute;n y tratamiento de residuos, reparaci&oacute;n de industrias b&aacute;sicas, distribuci&oacute;n de agua y gas, y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Esto muestra que en todos estos pa&iacute;ses, en realidad, lo que se est&aacute; imponiendo es un equilibrio de fondo: poder enviar a casa a un n&uacute;mero importante de trabajadoras y trabajadores para contener el contagio, pero sin abandonar por ello la realizaci&oacute;n de actividades esenciales, estrat&eacute;gicas, sin las cuales la triple emergencia sanitaria, social y econ&oacute;mica, se agravar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Reorientar la econom&iacute;a para proteger la vida</h3><p class="article-text">
        En un contexto as&iacute;, no hay soluci&oacute;n perfecta. Pero el desaf&iacute;o es claro: maximizar el aislamiento durante la cuarentena mientras se establecen las bases de una econom&iacute;a orientada a la proteger la vida de manera sostenible en el tiempo. Algo para lo que hace falta atender las urgencias actuales, pero tambi&eacute;n mantener la mirada en el ecosistema productivo, comercial, energ&eacute;tico, del d&iacute;a despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde, al igual que en el crack de 2008, vuelve a constatarse que la econom&iacute;a necesaria para afrontar estas pandemias no puede ser la econom&iacute;a capitalista que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;: precarizadora del trabajo, destructora de los servicios p&uacute;blicos, especulativa y depredadora en sus impactos sobre la naturaleza. Por lo tanto, ya no se trata, como de manera tan altisonante como hip&oacute;crita proclam&oacute; Nicol&aacute;s Sarkozy hace una d&eacute;cada, de &ldquo;refundar el capitalismo&rdquo;. Se trata m&aacute;s bien de escuchar lo que est&aacute;n planteando movimientos como el feminismo o el ecologismo y de aprovechar la crisis para poner los cimientos de una econom&iacute;a distinta: m&aacute;s cooperativa, que priorice lo p&uacute;blico, lo com&uacute;n, y que se plantee la reversi&oacute;n urgente del calentamiento global, de la desigualdad social y de la proliferaci&oacute;n de los recursos de destrucci&oacute;n masiva.
    </p><h3 class="article-text">Cuidar a la gente confinada y a quienes trabajan fuera</h3><p class="article-text">
        En el plazo inmediato, esto exige proteger tanto a las personas confinadas como a las que deben trabajar fuera de casa. Por m&aacute;s importantes que sean los confinamientos para evitar la saturaci&oacute;n de servicios m&eacute;dicos, es dif&iacute;cil obligar a todo el mundo a recluirse cuando el punto de partida es una desigualdad social estructural en la que no todos est&aacute;n en iguales condiciones de hacerlo. Basta con mirar a grandes pa&iacute;ses como la India o M&eacute;xico, pero tambi&eacute;n ciudades Lesbos y otras de Europa, para advertir la dimensi&oacute;n de la tragedia.
    </p><p class="article-text">
        Si se tiene vivienda digna e ingresos asegurados, un confinamiento largo puede ser dif&iacute;cil pero llevadero. Si se vive en condiciones de hacinamiento o no se tiene empleo, confinarse puede implicar exponer a los propios a otras enfermedades, no poder pagar un alquiler o sencillamente no poder alimentar a los hijos. Por eso es urgente que se refuercen los servicios de atenci&oacute;n domiciliaria &ndash;algo a lo que ciudades como Barcelona, C&aacute;diz, Valencia o Bilbao est&aacute;n volcando ingentes recursos&ndash; o que se introduzcan rentas b&aacute;sicas de emergencia, como la que la oposici&oacute;n acaba de arrancar a Bolsonaro en Brasil. Y por eso urge, tambi&eacute;n, que se pongan l&iacute;mites claros a los despidos, como est&aacute; planteando el gobierno PSOE-UP, o que se suspenda el pago de hipotecas y alquileres para familias vulnerables y comercios, algo que obliga a asumir el conflicto con la banca y los grandes tenedores.
    </p><p class="article-text">
        Y lo mismo ocurre en la econom&iacute;a que sigue funcionando fuera de las casas. Una econom&iacute;a sana dispuesta a velar por quienes se confinan, no puede dejar desprotegidas a sus peque&ntilde;as y medianas empresas, a las cooperativas, al mundo de la cultura, a las residencias de ancianos, y desde luego, a quienes realizan trabajos esenciales en t&eacute;rminos socio-sanitarios. De poco sirve aplaudir a limpiadoras, m&eacute;dicas, enfermeras, cajeras de supermercado, o cuidadoras de personas mayores, si luego no se protegen, con la misma determinaci&oacute;n, sus derechos laborales, sus turnos de trabajo y su salud.
    </p><h3 class="article-text">La cuesti&oacute;n de fondo: &iquest;y esto qui&eacute;n lo paga?</h3><p class="article-text">
        Claro que esto tiene un coste, y la obligaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos &ndash;de todos ellos&ndash; es que no lo paguen los de siempre. En Europa, la propia Uni&oacute;n se est&aacute; jugando su credibilidad y su supervivencia en ello. Es todo un s&iacute;ntoma que &ndash;a diferencia de lo que ocurri&oacute; con la crisis griega- Portugal, Espa&ntilde;a e Italia est&eacute;n cuestionando juntos las mezquinas resistencias de Holanda y Alemania a emitir coronabonos y a facilitar a los pa&iacute;ses del Sur un financiamiento no condicionado por especuladores y buitres. Y es todo un s&iacute;ntoma, tambi&eacute;n, que una parte creciente de la ciudadan&iacute;a comience a preguntarse por qu&eacute; sus gobiernos no son fiscalmente m&aacute;s exigentes con las grandes fortunas y con los grandes rentistas que fueron rescatados en innumerables ocasiones y no han devuelto aquel esfuerzo a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, que la crisis no sirva para apuntalar a&uacute;n m&aacute;s la econom&iacute;a de casino que se ha impuesto en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, tambi&eacute;n depende de la capacidad de organizaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y de la gente que vive de su trabajo. Esto no es sencillo en un contexto de aislamiento, pero el desaf&iacute;o es ineludible: organizarse, crear espacios de ayuda mutua, enredarse m&aacute;s all&aacute; de las fronteras f&iacute;sicas, para que los anhelos que hoy resuenan en los balcones se abran camino a pesar de la pandemia. La lucha contra el COVID-19 no puede concebirse como una empresa belicista. Lo que hace falta no es matar a nadie ni militarizar la vida cotidiana, sino aprovechar esta in&eacute;dita situaci&oacute;n de vulnerabilidad compartida para construir colectivamente una econom&iacute;a que cuide, que proteja y que salve la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-salimos-coronavirus_129_1103367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2020 20:14:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Con qué economía salimos del coronavirus?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudades con memoria, ciudades con futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-memoria-ciudades-futuro_129_1742946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d89932e6-2f6b-464d-9fec-c5c257f59a85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudades con memoria, ciudades con futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política de desfranquistización impulsada por Barcelona implica la afirmación de una ciudad moderna, feminista, socialmente justa, democrática, y por todo ello, antifascista</p></div><p class="article-text">
        <em>Necesitamos un antifranquismo cargado de futuro: feminista, republicano, capaz conquistar nuevos espacios de libertad e igualdad.</em>
    </p><p class="article-text">
        Todas las ciudades llevan marcas que la historia va dejando en ellas. Sus anhelos, sus luchas, tambi&eacute;n sus desdichas. El propio franquismo es una de esas heridas. Una herida que ha dejado todo tipo de cicatrices dolorosas en las calles, en las plazas, en estatuas que encumbran unos nombres y maldicen otros. Por eso, la decisi&oacute;n del Ayuntamiento de Barcelona de retirar los honores y medallas concedidos por la ciudad a jerarcas e instituciones de la dictadura, no es inocua. Expresa el irrefrenable deseo de la ciudad de soltar el lastre de un pasado paralizante y de liberarse del miedo que viejos y nuevos inquisidores le querr&iacute;an imponer.
    </p><p class="article-text">
        Fue esta necesidad de respirar, de arrancarnos una mordaza vieja, pegajosa, lo que nos llev&oacute; a recordar en nuestros barrios lo que hab&iacute;a significado el golpe de estado de julio de 1936, as&iacute; como la heroica resistencia que gener&oacute; en nuestras calles. O lo que nos hizo dedicar exposiciones, ciclos de cine, conferencias, a evocar el terror que las bombas de Hitler y Mussolini causaron entre los ni&ntilde;os de Sant Felip de Neri o de la Escola del Mar, en la Barceloneta. Fue esa b&uacute;squeda de una voz propia, sin imposiciones forzadas, la que nos condujo a implicarnos de manera activa, tambi&eacute;n, en la querella contra el Estado italiano resultante de aquellos cr&iacute;menes. O en la que se abri&oacute; en Argentina, para abrir algunos de los caminos que los silencios y olvidos de la transici&oacute;n cerraron.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, podr&iacute;a decirse que las pol&iacute;ticas culturales de memoria se han presentado en nuestras ciudades como un complemento imprescindible de las pol&iacute;ticas sociales en defensa del derecho a la vivienda, a la educaci&oacute;n o al transporte p&uacute;blicos. Como la reacci&oacute;n instintiva de aquel que siente la necesidad de respirar aire nuevo, de darse un ba&ntilde;o o de ponerse una camisa limpia. Por eso impulsamos redes de ciudades contra la especulaci&oacute;n urban&iacute;stica, por un aire limpio, pero tambi&eacute;n contra la impunidad de la dictadura. Por eso incorporamos a nuestros callejeros nombres proscritos de la tradici&oacute;n feminista, obrerista, libertaria o republicana. Y por eso hemos decidido, ahora, retirar las medallas y distinciones a jerarcas e instituciones del r&eacute;gimen franquista.
    </p><p class="article-text">
        Nadie pod&iacute;a creer que Francisco Franco, m&aacute;ximo dirigente de un r&eacute;gimen criminal, pero tambi&eacute;n corrupto e ineficaz, conservara todav&iacute;a hoy una medalla que lo distingue como &ldquo;art&iacute;fice de la paz&rdquo;. O que la tuviera Luis Carrero Blanco, uno de sus m&aacute;s sanguinarios secuaces. O incluso algunos personajes infaustos que lo precedieron en su crueldad, como Severiano Mart&iacute;nez Anido. Son pocos los j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes, seguramente, que saben qui&eacute;n fue Mart&iacute;nez Anido. Pero lo cierto es que aquel Gobernador Civil de aspecto prusiano fue un convencido practicante del terrorismo de Estado en la Barcelona de los a&ntilde;os 20 del siglo pasado. Tortur&oacute;, persigui&oacute; y mand&oacute; asesinar a centenares de trabajadores, muchos de ellos anarquistas, culpables de un &uacute;nico delito: intentar defender sus derechos frente a la violencia del poder patronal. Y tuvo que ver, tambi&eacute;n, con el crimen abyecto del abogado y concejal Francesc Layret, una figura querida y todav&iacute;a viva en la memoria republicana de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Retirar las medallas y distinciones con las que estos personajes fueron honrados es una manera de despojarlos del &aacute;urea de respetabilidad con la que aspiraban a esconder tropel&iacute;as econ&oacute;micas, sus corruptelas, adem&aacute;s de sus delitos de sangre. Y es, tambi&eacute;n, una forma de evitar que su memoria vuelva a humillar a v&iacute;ctimas una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        El agravio a las v&iacute;ctimas, a los represaliados de la dictadura, ha condicionado claramente la ciudad que somos y la que querr&iacute;amos llegar a ser. Hoy, por ejemplo, hay miles las mujeres de todo el Estado, empezando por Andaluc&iacute;a, movilizadas en defensa de la igualdad y contra la violencia machista. Pero esos reclamos no vienen de la nada. Tienen mucho que ver con un r&eacute;gimen &ndash;el franquista&ndash; que descarg&oacute; sobre las mujeres formas espec&iacute;ficas, sostenidas, de violencia, vinculadas al papel que el nacional-catolicismo les asignaba. Por eso era tan importante que entre las instituciones que perder&aacute;n distinciones se encontrara la Secci&oacute;n Femenina de Falange, una de las principales responsables &ndash;como ha recordado la historiadora y veterana antifranquista Anna Sall&eacute;s&ndash; de la represi&oacute;n ejercida contra miles de mujeres durante la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Si algo, de hecho, nos ha ense&ntilde;ado el antifranquismo municipalista, a pie de calle, que se ha abierto camino en estos a&ntilde;os, es que la &uacute;nica manera de emocionar e interpelar a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, es conectando con las exigencias de la nueva ola feminista que recorre el mundo. No en vano, mientras el Ayuntamiento de Barcelona anunciaba la revocaci&oacute;n de medallas y distinciones, a&uacute;n resonaba el clamor lanzado la noche anterior, en la plaza de Sant Jaume y en decenas de ciudades catalanas, andaluzas y de todo el Estado: &ldquo;Ni un paso atr&aacute;s. Nuestros derechos no se negocian&rdquo;. Con esta consigna, una marea blanquiverde, lila, de mujeres de todas las edades, recordaba al acomplejado partido de la masculinidad ofendida que no consentir&aacute; el regreso a las obsoletas pr&aacute;cticas de sumisi&oacute;n impuestas durante la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Lo dec&iacute;a la joven y brillante abogada del colectivo Ir&iacute;dia Carla Vall: &ldquo;No es coincidencia que cuando se pretende atacar derechos colectivos se inicie una brutal campa&ntilde;a contra los derechos de los oprimidos&rdquo;. Por eso, esta pol&iacute;tica de desfranquistizaci&oacute;n impulsada por Barcelona (&iexcl;cu&aacute;nto debemos en esto al compromiso de nuestro Comisionado de Programas Memoriales, el profesor Ricard Vinyes!) implica, en realidad, la afirmaci&oacute;n de una ciudad diferente. Una ciudad moderna, feminista, socialmente justa, democr&aacute;tica, y por todo ello, antifascista. Ese antifranquismo municipalista no pretende lanzar una mirada congelada al pasado. Quiere ser un antifranquismo cargado de futuro: feminista, republicano, capaz conquistar nuevos espacios de libertad e igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en medio de la sombr&iacute;a Europa de nuestro tiempo, resultaron tan luminosas las palabras pronunciadas por Vall en la Sala Ciudad del Ayuntamiento, mientras se recordaban los nombres de los criminales que perder&aacute;n sus galones: &ldquo;No pasar&aacute;n. Y no s&oacute;lo no pasar&aacute;n, sino que iremos m&aacute;s lejos, porque lo que queremos es una vida plena y libre de violencias&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-memoria-ciudades-futuro_129_1742946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jan 2019 21:41:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades con memoria, ciudades con futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a Pedro Duque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-abierta-pedro-duque_129_2013624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/870d5377-7bb0-4d12-a130-533a4a75bf1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a Pedro Duque"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La España oscurantista, rentista, anticientífica, no puede prevalecer sobre la España moderna, productiva e ilustrada</p><p class="subtitle">Necesitamos que el Gobierno deje de ser visto como una amenaza para convertirse en un aliado dispuesto, más allá de los gestos, a avanzar con hechos concretos y decididos</p></div><p class="article-text">
        Escribo estas l&iacute;neas despu&eacute;s de o&iacute;r sus declaraciones sobre el estado de la innovaci&oacute;n y la ciencia en Espa&ntilde;a. Y me gustar&iacute;a hacerlo con un tono constructivo. Hace algunas semanas, pudimos ver una intervenci&oacute;n suya en la que instaba a los centros privados a &ldquo;correr por delante&rdquo; de los p&uacute;blicos en la producci&oacute;n cient&iacute;fica. No puedo negarle que aquellas palabras nos generaron una honda desaz&oacute;n. B&aacute;sicamente porque parec&iacute;an desconocer el papel central de la investigaci&oacute;n p&uacute;blica en los grandes avances cient&iacute;ficos de nuestro tiempo, as&iacute; como su capacidad &uacute;nica para conjugar excelencia e igualdad de oportunidades. Luego supimos que aquellas palabras hab&iacute;an sido previas a su designaci&oacute;n ministerial, y que seguramente expresaban un exceso de cortes&iacute;a con la patronal que organizaba el acto. Sus intervenciones posteriores, sin embargo, han sido m&aacute;s tranquilizadoras. Sobre todo porque han tenido m&aacute;s en cuenta la importancia del aprovechamiento com&uacute;n de un conocimiento que, al fin y al cabo, ha sido colectivamente generado por la humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto, Ministro, es que tenemos una gran oportunidad por delante. Como usted sabe, hace unos d&iacute;as, la Confederaci&oacute;n de Sociedades Cient&iacute;ficas de Espa&ntilde;a recordaba que en 2017 apenas se gast&oacute; el 29,7% de todo el dinero presupuestado para I+D+i. Y que la situaci&oacute;n en relaci&oacute;n a los presupuestos heredados para 2018 no era especialmente halag&uuml;e&ntilde;a. Con esos datos sobre la mesa, no sorprende que quienes ven en la ciencia una herramienta b&aacute;sica para el progreso social hayan respirado aliviados con el fin del gobierno Rajoy. Centros de investigaci&oacute;n, universidades, mujeres y hombres de ciencia, han vivido estos a&ntilde;os como una &eacute;poca de maltrato, precarizaci&oacute;n y burocratizaci&oacute;n crecientes.
    </p><p class="article-text">
        Todos sabemos que esta cruzada anti-cient&iacute;fica, oscurantista y propia de la Contrrareforma, tiene siglos a su espalda. Y que durante el gobierno del PP alcanz&oacute; cotas intolerables. Por eso, la sola creaci&oacute;n de un Ministerio espec&iacute;fico de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades supone un mensaje de reparaci&oacute;n, de correcci&oacute;n. Al menos en t&eacute;rminos simb&oacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no podemos enga&ntilde;arnos: el retraso y los agravios son tan grandes que los gestos no bastar&aacute;n. Necesitamos medidas concretas. No soluciones m&aacute;gicas, pero s&iacute; reformas que reflejen una voluntad aut&eacute;ntica de cambio. Su discurso de ayer marcaba algunas l&iacute;neas interesantes en este sentido. Y si hoy le escribo, tambi&eacute;n es para decirle que las ciudades ya nos hemos puesto en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Hace casi un mes, de hecho, presentamos en Barcelona un Plan de Ciencia, siguiendo el ejemplo de ciudades con las que venimos trabajando hace tiempo, como Boston o Nueva York. Lo hemos hecho apurando competencias y recursos que no sobran, pero inhibirnos no era una opci&oacute;n. Si queremos mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades, necesitamos producir ciencia de calidad, retener y atraer talento, democratizar y agilizar el acceso a datos e informaci&oacute;n relevante. Necesitamos una pol&iacute;tica cient&iacute;fica humanista que nos ayude a buscar remedio a enfermedades curables, a garantizar a nuestros mayores un envejecimiento digno, a luchar contra la contaminaci&oacute;n y a impulsar una transici&oacute;n energ&eacute;tica cada d&iacute;a m&aacute;s urgente. Y la necesitamos, sobre todo, como un ant&iacute;doto frente a los Trump y los Salvini de turno, para promover una ciudadan&iacute;a formada en el pensamiento cr&iacute;tico, en la empat&iacute;a con el sufrimiento ajeno y en el rechazo de los prejuicios y el fanatismo.
    </p><p class="article-text">
        La Barcelona metropolitana cuenta ya con un ecosistema cient&iacute;fico e innovador dispuesto a implicarse a fondo en este proyecto. Disponemos de excelentes universidades p&uacute;blicas y de centros de investigaci&oacute;n de frontera como el Sincrotr&oacute;n Alba, el Instituto de Ciencias Fot&oacute;nicas, el Centro de Supercomputaci&oacute;n o el Parque de Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica de Barcelona. Albergamos grandes congresos tecnol&oacute;gicos que interact&uacute;an con un rico tejido empresarial, claramente vinculados a la revoluci&oacute;n digital de nuestra &eacute;poca. Y tenemos, tambi&eacute;n, museos, bibliotecas, ateneos de fabricaci&oacute;n y centros c&iacute;vicos capaces de llevar la formaci&oacute;n cient&iacute;fica a vecinos y vecinas de todas las generaciones y de todos los barrios de la ciudad, comenzando por los m&aacute;s modestos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro Plan de Ciencia pretende dar visibilidad a este potencial y reforzarlo. Por eso hemos abierto una l&iacute;nea de subvenciones para proyectos cient&iacute;ficos que nos ayuden a impulsar cambios en el modelo productivo, a generar una econom&iacute;a m&aacute;s centrada en el conocimiento y el valor agregado y menos dependiente del monocultivo tur&iacute;stico e inmobiliario. Por eso hemos lanzado un premio europeo que llevar&aacute; el nombre de Hipatia, la gran matem&aacute;tica y astr&oacute;noma egipcia. Y por eso hemos ampliado los programas de est&iacute;mulo de las vocaciones cient&iacute;ficas entre los j&oacute;venes, sobre todo entre las ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Como bien recordaba usted ayer, no podemos permitirnos que el miedo a lo desconocido abra camino a las pseudociencias, al pensamiento irracional y a una tecnofobia acr&iacute;tica. Pero para ello necesitamos recursos y la implicaci&oacute;n de todas las administraciones. Ser&iacute;a fundamental, por ejemplo, que el Gobierno garantice a las ciudades fondos para impulsar proyectos de investigaci&oacute;n vinculados a la transformaci&oacute;n de la matriz productiva actual, a la mejora de la calidad de vida urbana, a la lucha contra las desigualdades. Y ser&iacute;a importante, tambi&eacute;n, que las estrategias del Ministerio se alinearan con las grandes prioridades que propone Europa: grafeno, f&iacute;sica cu&aacute;ntica, inteligencia artificial, supercomputaci&oacute;n, biomedicina.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades, repito, estamos preparadas. Y Barcelona, concretamente, puede ser una capital europea de la ciencia y la innovaci&oacute;n. Lo que le planteamos, Ministro, es poder trabajar conjuntamente en la construcci&oacute;n de este sue&ntilde;o. La Espa&ntilde;a oscurantista, rentista, anticient&iacute;fica, no puede prevalecer sobre la Espa&ntilde;a moderna, productiva e ilustrada. Necesitamos que el Gobierno deje de ser visto como una amenaza para convertirse en un aliado dispuesto, m&aacute;s all&aacute; de los gestos, a avanzar con hechos concretos y decididos. Por el bien de la ciencia, de la sociedad y de las generaciones futuras. Ser&iacute;a imperdonable que desaprovech&aacute;ramos la ocasi&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-abierta-pedro-duque_129_2013624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jul 2018 18:26:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta a Pedro Duque]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Marx para municipalistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/marx-municipalistas_129_2134141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c00a622-fcce-443b-8adc-4cd06c1425e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Marx para municipalistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En realidad, el proyecto de cambio social que Marx defendió continúa vivo y bien podría inspirar, enriquecido y actualizado, soluciones nuevas a nuevos problemas</p><p class="subtitle">Es verdad que a lo largo del siglo XX se cometieron auténticas barbaridades en nombre del “comunismo” o del “socialismo”; pero también es innegable que el capitalismo desembozado del siglo XXI está llevando a la humanidad de desastre en desastre</p></div><p class="article-text">
        Llega, como otras tantas efem&eacute;rides, el segundo centenario del nacimiento de Karl Marx. Podr&iacute;a ser una fecha m&aacute;s, pero no lo es. Porque un nombre como el suyo nunca deja de interpelar. De interrogarnos cr&iacute;ticamente sobre los tiempos que nos est&aacute;n tocando vivir.
    </p><p class="article-text">
        He seguido de cerca a Marx desde que era adolescente. Siempre de manera laica y libre. Como se sigue y se quiere a un cl&aacute;sico. He sido de Marx como he sido de Montaigne y de Tom Paine, de Bertrand Russell y de Simone de Beauvouir, de Cort&aacute;zar, de Rita Levi-Montalcini o de Nina Simone. Y me he sentido, como se sent&iacute;a &eacute;l, de la piara de Epicuro.
    </p><p class="article-text">
        De Marx aprendimos muchas cosas. Una de las principales, a mirar la historia &ldquo;desde abajo&rdquo;. &Eacute;l lo hizo desde muy joven. Fue sensible a toda clase de abusos e injusticias. Y eso lo llev&oacute; a tomar partido. Y a hacerlo a favor de los m&aacute;s d&eacute;biles y despose&iacute;dos. Nunca actu&oacute; as&iacute; por caridad, sino porque cre&iacute;a en la autonom&iacute;a moral y en la potencialidad creativa de los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Como buen ilustrado, fue un admirador del progreso cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico de su &eacute;poca. Y le parec&iacute;a indignante que esa conquista colectiva de la humanidad quedara en manos de unos pocos. Se rebel&oacute; contra una forma de producir riqueza alienante, que condenaba a la mayor&iacute;a a la precariedad y la explotaci&oacute;n para poder subsistir. No se trataba de un lamento moral. Marx cre&iacute;a firmemente que el grado de riqueza generado socialmente hac&iacute;a posible vislumbrar una sociedad en la que, como dej&oacute; escrito con apenas 29 a&ntilde;os, &ldquo;el libre desarrollo de cada uno ser&aacute; la condici&oacute;n del libre desarrollo de todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No deja de impresionarnos, todav&iacute;a hoy, la pasi&oacute;n, el rigor y la agudeza con los que &ldquo;El Moro&rdquo;, como le motejaban cari&ntilde;osamente sus hijas, se acerc&oacute; a la realidad de su tiempo. Fue un escritor prol&iacute;fico, brillante y con una curiosidad desbordante. Hizo aportaciones luminosas en el campo de la econom&iacute;a, de la historia, de la filosof&iacute;a. En su biblioteca no faltaron las obras cient&iacute;ficas m&aacute;s avanzadas de su tiempo &ndash;como las de Darwin&ndash;, ni tampoco las novelas de Balzac o las poes&iacute;as de Goethe. En las modestas casas en las que le toc&oacute; vivir, era usual encontrarlo junto a sus hijas y su mujer, Jenny, recitando las obras de Shakespeare.
    </p><p class="article-text">
        Renunciando a una vida de privilegios y en medio de privaciones materiales considerables, estudi&oacute; con detenimiento a autores a los que respetaba, como David Ricardo o Adam Smith, aunque tuvieran ideas diferentes a las suyas. En cambio, atac&oacute; con sarcasmos y sin contemplaciones a los filisteos, a quienes consideraba pol&iacute;tica e intelectualmente deshonestos. Fue un pensador radical, que iba a la ra&iacute;z de los problemas. Estaba claramente comprometido con la transformaci&oacute;n social pero fue muy autoexigente en sus an&aacute;lisis. Correg&iacute;a y revisaba sus escritos una y otra vez y adopt&oacute; como lema favorito el de las personas librepensadoras de todos los tiempos: &ldquo;De omnibus dubitandum&rdquo; (Dudar de todo).
    </p><p class="article-text">
        Esa actitud vital e intelectual contrasta con el sectarismo y el dilentantismo de muchos de los que lo han combatido, incluso sin leerlo, y de una parte no desde&ntilde;able de los que todav&iacute;a hoy se denominan &ldquo;marxistas&rdquo;. Cometi&oacute; errores, incurri&oacute; en contradicciones y ambig&uuml;edades, pero nunca pretendi&oacute; hacer de su obra un catecismo indiscutible. Siempre defendi&oacute; la necesidad de alianzas amplias que permitieran profundizar la democracia y cuando escuchaba tonter&iacute;as que lo invocaban como fuente de autoridad, afirmaba: &ldquo;yo no soy marxista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de cuestiones que Marx anticip&oacute; o en las que tuvo aproximaciones originales es sorprendente. A dos siglos de su nacimiento, sigue siendo un pensador b&aacute;sico para entender los grandes problemas de nuestro tiempo: la contradicci&oacute;n entre el car&aacute;cter social de la producci&oacute;n &ndash;sobre todo de la cient&iacute;fica&ndash; y la apropiaci&oacute;n privada, excluyente, de sus beneficios. La polarizaci&oacute;n entre clases (la contraposici&oacute;n entre el 1% y el 99% denunciada por Occupy Wall Street y el 15-M, o entre el 30-40% superrico y el resto, como prefiere Saskia Sassen). El car&aacute;cter vampirizador de la especulaci&oacute;n financiera (la met&aacute;fora g&oacute;tica del &ldquo;vampiro&rdquo; est&aacute; muy presente en la obra de Marx). La tendencia de las relaciones capitalistas a globalizarse y a convertirlo todo en una mercanc&iacute;a, desde los bienes comunes como el agua o la tierra, hasta los afectos o la vida misma.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, hay muchas cuestiones que Marx no pudo o no supo prever. Atisb&oacute;, por ejemplo, algunas cuestiones ambientales, pero en el fondo fue un pensador productivista que en ocasiones asumi&oacute; una idea de progreso poco cr&iacute;tica. Esto le impidi&oacute; censurar con m&aacute;s dureza fen&oacute;menos como el saqueo colonial de las periferias o anticiparse a otros como los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos de la biosfera.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fue hijo de su tiempo en las cuestiones de g&eacute;nero. Defendi&oacute;, como Fourier, que los avances de una sociedad deb&iacute;an medirse por la manera en que trata a la mujer y por los derechos que le reconoce. Pero no dedic&oacute; al tema la centralidad que merec&iacute;a, aunque su hija Eleonor s&iacute; ser&iacute;a una gran activista y te&oacute;rica del socialismo feminista.
    </p><p class="article-text">
        Visto desde nuestra realidad, ser&iacute;a interesante saber que dir&iacute;a Marx sobre el papel de las ciudades en el actual mundo globalizado y sobre el municipalismo como potencial herramienta de cambio. Tampoco aqu&iacute; es posible encontrar una reflexi&oacute;n sistem&aacute;tica. Pero eso no quiere decir que no haya en su obra an&aacute;lisis sugerentes sobre la cuesti&oacute;n urbana.
    </p><p class="article-text">
        En parte, sus preocupaciones sobre las ciudades le ven&iacute;an de su amigo y compa&ntilde;ero Friedrich Engels, quien escribi&oacute; ensayos excelentes sobre las deplorables condiciones de vida de las clases populares en grandes urbes como Manchester o sobre sus dificultades para acceder a una vivienda digna. Pero Marx tambi&eacute;n pens&oacute; sobre la democracia urbana a partir de algunas experiencias que lo marcaron sensiblemente, como las que tuvieron lugar en algunas ciudades suizas y norteamericanas de su &eacute;poca, o en la propia Comuna de Par&iacute;s, hacia 1871.
    </p><p class="article-text">
        La Comuna, de hecho, fue una experiencia &ldquo;municipalista&rdquo; que lo impresion&oacute; mucho. Y aunque fue consciente de sus errores y limitaciones, tambi&eacute;n vio en ella concreciones importantes de su ideal de democracia pol&iacute;tica y social: la temporalidad y revocabilidad de los cargos institucionales, la generalizaci&oacute;n de cooperativas de producci&oacute;n y consumo, la condonaci&oacute;n de deudas por impago de alquileres, la gratuidad de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, la extensi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a a los extranjeros y el rechazo del chauvinismo, la participaci&oacute;n directa de la gente de los barrios en los asuntos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, Marx consideraba que este tipo de experiencias no pod&iacute;a subsistir mientras los viejos aparatos estatales, con sus inercias autoritarias, burocr&aacute;ticas y nacionalistas, no fueran destruidos y reemplazados por otro tipo de institucionalidad republicana. Pero le permitieron vislumbrar algunas alternativas concretas que servir&iacute;an incluso para cuestionar los fr&aacute;giles reg&iacute;menes representativos de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el proyecto de cambio social que Marx defendi&oacute; contin&uacute;a vivo y bien podr&iacute;a inspirar, enriquecido y actualizado, soluciones nuevas a nuevos problemas. Es verdad que a lo largo del siglo XX se cometieron aut&eacute;nticas barbaridades en nombre del &ldquo;marxismo&rdquo;. Sin embargo, tambi&eacute;n es innegable que el capitalismo desembozado del siglo XXI est&aacute; llevando a la humanidad de desastre en desastre y que urge construir alternativas civilizatorias que nos libren de ese destino. Posiblemente hoy no es tan f&aacute;cil dar un nombre &uacute;nico a estas alternativas. Pero todas tendr&iacute;an que ver, de un modo u otro, con la democratizaci&oacute;n de la democracia. Con su extensi&oacute;n a la esfera pol&iacute;tica y, de manera muy se&ntilde;alada, a la esfera econ&oacute;mica (incluida la del trabajo dom&eacute;stico).
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias m&aacute;s estimulantes de democracia radical, de innovaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, de lucha contra el cambio clim&aacute;tico, se est&aacute;n produciendo hoy en las ciudades. Y los intentos m&aacute;s creativos de escalarlas, son las alianzas, las redes, entre ciudades y pueblos, peque&ntilde;os y grandes, en defensa de las libertades b&aacute;sicas, de los bienes comunes, y de la creaci&oacute;n de nuevas instituciones republicanas. &ldquo;Ciudades rebeldes del mundo, un&iacute;os!&rdquo; ser&iacute;a  una consigna del siglo XXI que el genio de Tr&eacute;veris bien podr&iacute;a haber hecho suya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/marx-municipalistas_129_2134141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 May 2018 19:57:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Marx para municipalistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Karl Marx,Barcelona,Municipalismo,Marxismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres, ciencia y ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-ciencia-ciudad_129_2795590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/228b8613-eb93-4e04-82f6-5b81ccbb14ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres se gradúan y se doctoran más. Pero solo lideran el 20% de los grupos de investigación. A las dificultades que nuestras científicas tienen que afrontar para conciliar la vida familiar y la dedicación a la investigación, hay que sumar el efecto devastador que los necios recortes en la financiación pública están teniendo en el campo de la ciencia</p></div><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, las Naciones Unidas decidieron instaurar el 11 de febrero como D&iacute;a de las Mujeres y Ni&ntilde;as en la Ciencia. Con ello, se consagraba una conmemoraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n una denuncia y un llamado de atenci&oacute;n. El a&ntilde;o pasado, ni una sola mujer fue galardonada con un premio Nobel en Ciencia. Tampoco el anterior. Desde su primera entrega en 1901, solo el 3% de los casi 600 premios Nobel cient&iacute;ficos han reca&iacute;do sobre mujeres. En F&iacute;sica, los hombres han sido distinguidos en 205 ocasiones y las mujeres solo en 2. En Medicina, se han premiado 202 hombres y 12 mujeres. En Qu&iacute;mica, 174 hombres y 4 mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Estas cifras no se justifican por la falta de aportaciones de las mujeres a la ciencia. Mujeres cient&iacute;ficas ha habido muchas. Y muy buenas. Comenzando por Hipatia, brillante matem&aacute;tica, astr&oacute;noma y fil&oacute;sofa en la Alejandr&iacute;a del siglo IV. Muchas de estas mujeres fueron invisibilizadas, discriminadas y silenciadas por el pensamiento de su &eacute;poca (la propia Hipatia fue asesinada por fan&aacute;ticos religiosos). Pero su contribuci&oacute;n al progreso cient&iacute;fico y social ha sido decisiva.
    </p><p class="article-text">
        Solo el peso del patriarcado en las sociedades actuales explica que la f&iacute;sica austr&iacute;aca Lisa Meiner (1878-1968) no recibiera el Nobel por el descubrimiento de la fusi&oacute;n nuclear. O que la tambi&eacute;n f&iacute;sica Chien-Shiung Wu (1912-1997) no obtuviera el reconocimiento debido por su refutaci&oacute;n de la Ley de Conservaci&oacute;n de la Paridad. Y lo mismo podr&iacute;a decirse de Esther Ledesberg (1922-2006), quien contribuy&oacute; de manera decisiva a la gen&eacute;tica microbiana. O de Dorothy Thomas (1922-2015), impulsora de la t&eacute;cnica para el trasplante de m&eacute;dula &oacute;sea.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, los pocos avances producidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han visto eclipsados por  retrocesos preocupantes. Las mujeres se grad&uacute;an y se doctoran m&aacute;s. Pero solo lideran el 20% de los grupos de investigaci&oacute;n. A las dificultades que nuestras cient&iacute;ficas tienen que afrontar para conciliar la vida familiar y la dedicaci&oacute;n a la investigaci&oacute;n, hay que sumar el efecto devastador que los necios recortes en la financiaci&oacute;n p&uacute;blica est&aacute;n teniendo en el campo de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades no siempre tenemos las competencias y los recursos para revertir esta situaci&oacute;n. Pero no podemos permanecer indiferentes. Una ciudad republicana, laica, que se atreva a pensar de forma cr&iacute;tica, como ped&iacute;a Kant, no puede permitirse desperdiciar el talento y la mirada de nuestras investigadoras. Pol&iacute;ticas culturales y educativas, ayudas financieras, premios, congresos internacionales, son herramientas &uacute;tiles para promover la vocaci&oacute;n cient&iacute;fica de las mujeres, ya desde peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, por primera vez, las medallas de honor del Ayuntamiento de Barcelona fueron mayoritariamente para mujeres. Y el discurso en representaci&oacute;n de los galardonados fue pronunciado por la ocean&oacute;grafa Marta Estrada. Asimismo, estamos aprovechando acontecimientos como el Mobile World Congress para que en barrios y escuelas se debata sobre las necesidades de las mujeres en relaci&oacute;n con las nuevas tecnolog&iacute;as digitales. Gracias a un convenio con la prestigiosa Organizaci&oacute;n Europea para la Investigaci&oacute;n Nuclear (CERN, por sus iniciales en ingl&eacute;s) Barcelona tambi&eacute;n promocionar&aacute; la vocaci&oacute;n cient&iacute;fica de las mujeres a trav&eacute;s de las artes y la cultura. Y en oto&ntilde;o, dedicar&aacute; una semana espec&iacute;fica a talleres y charlas con investigadoras de diferentes edades y or&iacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de iniciativas pueden parecer modestas. Pero son b&aacute;sicas para impulsar otras igualmente necesarias pero menos evidentes, como la promoci&oacute;n de vivienda asequible para acoger cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas de todo el mundo. La directora del CERN, la f&iacute;sica italiana Fabiola Gianotti, recordaba que la ciencia no puede reparar por s&iacute; sola las fracturas sociales del mundo actual, pero que sin ella no hay ni progreso ni entendimiento mutuo. La conmemoraci&oacute;n del 11 de febrero deber&iacute;a servir para que las administraciones hagamos autocr&iacute;tica y asumamos un compromiso real con la ciencia. Ser&iacute;a la mejor manera de reconocer la contribuci&oacute;n de tantas mujeres a la mejora de la calidad de vida de todos.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujeres-ciencia-ciudad_129_2795590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Feb 2018 20:33:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres, ciencia y ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Gerardo Pisarello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salir del limbo con una plusvalía justa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salir-limbo-plusvalia-justa_129_2995103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d65d933-5453-4413-ac1d-38db3ae03d9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La responsabilidad de haber diseñado un impuesto que no se ajusta en su totalidad a los principios constitucionales recae en el Congreso, y no es de justicia que sean las corporaciones locales las que paguen las consecuencias del mal diseño legislativo</p></div><p class="article-text">
        Hace ya siete largos meses que los ayuntamientos reclamamos que una reforma justa y negociada de la plusval&iacute;a, un impuesto que recaudan pero no regulan los municipios. Son los meses que han pasado desde que el  Tribunal Constitucional anul&oacute; aquellos art&iacute;culos de la Ley de Haciendas Locales que someten a tributaci&oacute;n situaciones en las que no se registraba aumento de valor de un terreno entre el momento en el que el titular lo adquiri&oacute; y el momento de su venta.
    </p><p class="article-text">
        Desde esa decisi&oacute;n judicial el pasado mes de mayo, los ayuntamientos se encuentran en una situaci&oacute;n muy complicada: por un lado est&aacute;n viendo c&oacute;mo los juzgados y tribunales est&aacute;n anulando la recaudaci&oacute;n del impuesto (sin valorar, siquiera, si en cada caso existe o no incremento de valor). Y, por el otro, se ven obligados a paralizar las solicitudes, recursos y declaraciones de los ciudadanos en las que se invoca la inexistencia de incremento de valor.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello sin posibilidad de modificar el marco legal porque &eacute;sta es una iniciativa que corresponde al Gobierno como indica la propia sentencia. A ello hay que a&ntilde;adir la situaci&oacute;n de inseguridad jur&iacute;dica a la que se enfrentan los ciudadanos. Por eso, a pesar de la urgencia y necesidad de la reforma, no se entiende c&oacute;mo ha tardado tanto el gobierno estatal en proponer una primera modificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que por fin llega, la propuesta resulta injusta y mediocre para los ayuntamientos pero tambi&eacute;n para las personas afectadas. Injusta, porque supone un recorte m&aacute;s, y por la puerta de atr&aacute;s, a la financiaci&oacute;n municipal. Las estimaciones realizadas por la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Municipios y Provincias apuntan a la p&eacute;rdida de 1 de cada 5 euros de ingresos por este impuesto en caso de aprobarse la propuesta.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es imprescindible que todo cambio que se proponga venga acompa&ntilde;ado de medidas compensatorias para que las corporaciones locales no vean alterada su financiaci&oacute;n ni sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Y esto no ocurre en la modificaci&oacute;n que propugna el gobierno del PP. De esta forma, no se est&aacute; haciendo otra cosa que limitar, si cabe a&uacute;n m&aacute;s, la autonom&iacute;a local y pondr&iacute;a en peligro la prestaci&oacute;n adecuada de los servicios p&uacute;blicos. Lo que directamente supone una vulneraci&oacute;n de los art&iacute;culos 140 y 142 de la Constituci&oacute;n que hacen referencia a la autonom&iacute;a de los municipios y a su suficiente financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad de haber dise&ntilde;ado un impuesto que no se ajusta en su totalidad a los principios constitucionales recae en el Congreso de los Diputados, y no es de justicia que sean las corporaciones locales las que paguen, con una merma en sus ingresos, las consecuencias del mal dise&ntilde;o legislativo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, y debido a la Regla de Gasto de la actual Ley Org&aacute;nica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera &ndash;cuya modificaci&oacute;n est&aacute; actualmente en tr&aacute;mite parlamentario y que esperemos llegue a buen puerto-, esta reducci&oacute;n en los ingresos impositivos conllevar&iacute;a la obligaci&oacute;n de reducir el gasto p&uacute;blico en la misma cuant&iacute;a, lo cual empeorar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s si cabe la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la propuesta es tambi&eacute;n injusta porque perjudica m&aacute;s a unas entidades locales que a otras. Al aplicar coeficientes que responden a un comportamiento general del mercado inmobiliario y no al particular de cada localidad, se producir&iacute;an situaciones discriminatorias al perjudicar de manera m&aacute;s intensa all&iacute; donde el mercado inmobiliario se recuper&oacute; antes. Esto ha ocurrido precisamente en las grandes ciudades, donde se concentra la mayor parte de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que, en caso de que se aceptase el establecimiento de nuevos coeficientes m&aacute;ximos anuales para la determinaci&oacute;n del incremento de valor, estos deber&iacute;an fijarse de manera individualizada para cada municipio. As&iacute; se conseguir&iacute;a que la propuesta se adaptase a la evoluci&oacute;n real del mercado inmobiliario.
    </p><p class="article-text">
        Estamos adem&aacute;s ante una iniciativa mediocre, que no prev&eacute; ning&uacute;n r&eacute;gimen transitorio. En primer lugar, olvida que el plazo legal que necesitan los ayuntamientos para modificar sus ordenanzas fiscales es de unos dos meses, y no prev&eacute; que estas modificaciones se puedan hacer con efectos desde la entrada en vigor de la nueva ley. Adem&aacute;s, tiene efectos retroactivos limitados: no van m&aacute;s all&aacute; del 15 de junio de 2017, cuando se public&oacute; la sentencia del Tribunal Constitucional, no ofreciendo soluci&oacute;n alguna para las situaciones anteriores no prescritas.
    </p><p class="article-text">
        Este olvido de la iniciativa del Gobierno supone que los ayuntamientos deber&iacute;an hacer frente con sus propios medios a la mayor parte de las devoluciones derivadas de la sentencia, con la consiguiente repercusi&oacute;n en reducciones significativas de pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas y las de regeneraci&oacute;n urbana.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, denunciamos esta serie de perjuicios econ&oacute;micos, sociales y administrativos que provocar&iacute;a la aprobaci&oacute;n de la propuesta del Gobierno. Las corporaciones locales ya tienen las manos demasiado atadas como para que ahora un fallo de dise&ntilde;o legislativo producido por el Congreso de los Diputados restrinja a&uacute;n m&aacute;s el margen de maniobra municipal. Hay alternativas concretas, m&aacute;s justas y sencillas que solucionar&iacute;an la problem&aacute;tica derivada de la sentencia del Tribunal Constitucional y que no pondr&iacute;an en riesgo la prestaci&oacute;n adecuada de los servicios p&uacute;blicos municipales. No hacemos otra cosa que reclamar que el gobierno central las atienda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello, Carlos Sánchez Mato]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salir-limbo-plusvalia-justa_129_2995103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Dec 2017 19:54:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salir del limbo con una plusvalía justa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el fariseísmo constitucional, nuevas palancas para el cambio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fariseismo-constitucional-nuevas-palancas-cambio_129_3003630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d6eb608-03a9-4453-8f8f-c94498a09a26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el fariseísmo constitucional, nuevas palancas para el cambio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El horizonte constituyente, republicano, no debe abandonarse</p><p class="subtitle">Pero en el corto plazo, la presión social y la modificación de leyes pueden ser una palanca de cambio más eficaz que una reforma constitucional trampa</p></div><p class="article-text">
        El aniversario de la Constituci&oacute;n ha pasado con m&aacute;s pena que gloria. Como en el viejo chiste, no puede decirse que la situaci&oacute;n sea seria, pero no grave. Al rev&eacute;s: es grave, y poco seria. Como se ha visto recientemente en el Congreso, el farise&iacute;smo constitucional del PP no reconoce l&iacute;mites. Pero si lo puede exhibir con impunidad es porque no ha estado solo en la demolici&oacute;n de los elementos m&aacute;s garantistas del texto del 78. Sacrific&oacute; los derechos sociales a los intereses del poder financiero reformando el art&iacute;culo 135 junto al PSOE. Ha encubierto su propia corrupci&oacute;n gracias a la inhibici&oacute;n de Ciudadanos. Y ha dinamitado la Constituci&oacute;n territorial <a href="http://www.eldiario.es/politica/Consejo-Garantias-Govern-limitar-Parlament_0_701331089.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">activando de manera abusiva</a> el art&iacute;culo 155 con el visto bueno de Coalici&oacute;n Canaria, Ciudadanos y los propios socialistas. 
    </p><p class="article-text">
        Esta instrumentalizaci&oacute;n del texto de 1978 ha deteriorado profundamente la cultura de la legalidad. Si desde la c&uacute;spide del Estado se la vulnera de manera sistem&aacute;tica, la sensaci&oacute;n es que todo vale y la anomia social e institucional crecen.
    </p><h3 class="article-text">El deterioro de la legalidad garantista</h3><p class="article-text">
        El caso de Catalunya es paradigm&aacute;tico. Converg&egrave;ncia i Uni&oacute; no estuvo en la reforma expr&eacute;s del art&iacute;culo 135. Pero aplic&oacute; la austeridad incluso antes de dicha reforma. La Ley &Oacute;mnibus impulsada por Artur Mas en 2011 desactiv&oacute; decenas de leyes progresistas y gener&oacute; recortes sociales que nunca se revirtieron. Muchas de estas afinidades continuaron con el PDeCAT. La nueva marca convergente apoy&oacute; a Rajoy en votaciones clave del Congreso. Y Carles Puigdemont lleg&oacute; a admitir en su entrevista con Jordi &Eacute;vole que ten&iacute;an mucho en com&uacute;n con el PP en temas socio-econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas coincidencias, el PP no dud&oacute; en dinamitar la Constituci&oacute;n territorial en Catalunya. Conspir&oacute; contra un Estatut que hab&iacute;a sido ratificado por la ciudadan&iacute;a y no ofreci&oacute; ninguna alternativa razonable. Al final, su <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Catalunya-legalismo-autoritario-desobediencia-civil_6_691240896.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legalismo autoritario</a> hizo que el gobierno de <em>Junts pel S&iacute;</em> se sintiera autorizado a ensayar su propia legalidad alternativa. As&iacute;, en lugar de reforzar la base social favorable al derecho a decidir y a la ampliaci&oacute;n del autogobierno, opt&oacute; por forzar una ley de &ldquo;desconexi&oacute;n&rdquo; con el orden jur&iacute;dico constitucional y estatutario.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, esta respuesta se ha revelado como un grave error pol&iacute;tico. De entrada, porque carec&iacute;a de alianzas sociales e institucionales suficientes. En Catalunya, pero tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a y en Europa. Miopes en el c&aacute;lculo de la correlaci&oacute;n de fuerzas, estas iniciativas unilaterales podr&iacute;an haberse contrarrestado por diferentes v&iacute;as. Pero el PP decidi&oacute; aprovecharlas para consumar la agresi&oacute;n m&aacute;s grave al principio de autonom&iacute;a desde la transici&oacute;n y para apuntalar el r&eacute;gimen del 78 en el conjunto del Estado.
    </p><h3 class="article-text">La reforma constitucional inviable   </h3><p class="article-text">
        <strong>   </strong>Los hechos de Catalunya han agravado la crisis constitucional. Sin embargo, la sensaci&oacute;n de que el R&eacute;gimen del 78 ha recuperado ox&iacute;geno, al menos temporalmente, es notoria.
    </p><p class="article-text">
        Algunos partidos, como el PSOE, han intentado colocar en el centro del debate la necesidad de reformar la Constituci&oacute;n. El problema es que la reforma, hoy por hoy, o es inviable, o es indeseable. Las mayor&iacute;as exigidas para reformar la Constituci&oacute;n actual no pueden conseguirse sin el concurso del Gobierno. Y ni el PP ni Ciudadanos est&aacute;n dispuestos a avalar una reforma  progresista. Blindar los derechos sociales no est&aacute; en su agenda. Perfeccionar los mecanismos de lucha contra la corrupci&oacute;n o de participaci&oacute;n democr&aacute;tica (incluida la iniciativa ciudadana para enmendar la Constituci&oacute;n), tampoco. Y menos a&uacute;n consagrar la plurinacionalidad que Pedro S&aacute;nchez defend&iacute;a en campa&ntilde;a y que le permiti&oacute; recuperar la secretar&iacute;a general de su partido.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, todo indica que el PP y Ciudadanos s&oacute;lo podr&iacute;an ponerse de acuerdo en una reforma que permitiera blindar las pol&iacute;ticas recentralizadoras aplicadas en estos a&ntilde;os. Estas medidas, de hecho, han sido una excusa perfecta para cargar el d&eacute;ficit generado por el Estado central a las comunidades aut&oacute;nomas y a los ayuntamientos. La Generalitat, atrapada en una suerte de aplicaci&oacute;n simult&aacute;nea del art&iacute;culo 155 y el 135, lo ha experimentado en carne propia. Lo mismo ha ocurrido con el Ayuntamiento de Madrid y con otros municipios ahogados por las pol&iacute;ticas de Montoro.
    </p><h3 class="article-text">Pensar nuevas palancas constituyentes</h3><p class="article-text">
        Los signos de una involuci&oacute;n anti-social, centralista y autoritaria son numerosos. Pero la resignaci&oacute;n ser&iacute;a una manera de facilitarle el camino. Por lo pronto, hay dos cursos de acci&oacute;n impostergables. De entrada, levantar barreras defensivas, cortafuegos, para evitar cualquier operaci&oacute;n reformista &ldquo;deconstituyente&rdquo; como la del art&iacute;culo 135. Unidos Podemos y sus confluencias lo han dejado claro: forzar&aacute;n un refer&eacute;ndum sobre cualquier reforma regresiva que quiera imponerse. Lo segundo es plantear algunas alternativas en positivo, que faciliten un nuevo impulso constituyente, pero que no queden bloqueadas por la dificultad de una reforma constitucional.
    </p><p class="article-text">
        El horizonte constituyente, republicano, no debe abandonarse. Pero en el corto plazo, la presi&oacute;n social y la modificaci&oacute;n de leyes pueden ser una palanca de cambio m&aacute;s eficaz que una <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/esconde-comision-reforma-territorial_6_713288704.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reforma constitucional trampa</a>. Estas leyes pueden ser ordinarias u org&aacute;nicas. Estatales o auton&oacute;micas. Pero podr&iacute;an habilitar cambios de fondo que abrir&iacute;an grietas importantes en el actual r&eacute;gimen de poder.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en algunos. Cambiar la legislaci&oacute;n electoral para volverla m&aacute;s proporcional. Acabar con la impunidad de casos graves de corrupci&oacute;n. Devolver al Tribunal Constitucional una funci&oacute;n garantista, no de partido. Aprobar unos presupuestos y una fiscalidad social y ambientalmente justos. Reforzar derechos sociales b&aacute;sicos y proteger los bienes comunes. Fomentar una reindustrializaci&oacute;n inteligente y energ&eacute;ticamente sostenible. Aumentar la inversi&oacute;n en I+D. Mejorar, y no restringir, el autogobierno y la descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Posibilitar un refer&eacute;ndum en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto exige tocar la Constituci&oacute;n. Lo que hace falta es articular mayor&iacute;as sociales y legislativas alternativas y progresistas. En Catalunya esto ser&iacute;a posible, si se consigue desbordar la pol&iacute;tica de bloques por una alternativa social y republicana. En el &aacute;mbito estatal, es menester construir mayor&iacute;as que permitan superar el veto del PP y de Ciudadanos. Si el mundo social y sindical presiona y si algunos partidos soberanistas y el propio PSOE revierten su posici&oacute;n y aceptan construir una alternativa, las cosas podr&iacute;an ser muy diferentes. La aprobaci&oacute;n en el Congreso de la proposici&oacute;n de Unidos Podemos dirigida a flexibilizar la regla de gasto de los ayuntamientos con los votos a favor de PSOE, ERC, PNV, PDeCAT y Comprom&iacute;s, es un ejemplo peque&ntilde;o, pero significativo.
    </p><h3 class="article-text">Construir contrapoderes sociales e institucionales</h3><p class="article-text">
        Hace tiempo que diferentes movimientos sociales y pol&iacute;ticos han puesto sobre la mesa la necesidad de generar nuevos procesos constituyentes. Para mantener vivo ese horizonte, lo decisivo es crear contrapoderes que los puedan impulsar. En las calles y en las instituciones. En el &aacute;mbito estatal, europeo y local. Este es, de hecho, uno de los grandes retos del municipalismo: demostrar que puede ser una palanca constituyente clave. Que puede contribuir a reforzar la auto-organizaci&oacute;n social desde abajo y actuar como un contrapoder institucional a la prepotencia de otros poderes p&uacute;blicos y de mercado.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n de 1978 naci&oacute; mon&aacute;rquica, bipartidista y antifederal. Estas limitaciones democr&aacute;ticas se compensaron con el reconocimiento de derechos y libertades conquistados gracias a la presi&oacute;n del movimiento antifranquista. La tarea actual es evitar que sus desarrollos m&aacute;s regresivos se consoliden y que los m&aacute;s garantistas se vac&iacute;en de contenido. Para ello, no hay que renunciar a ninguna palanca social y hay que incidir en diferentes niveles institucionales.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, democratizar la democracia, ampliar los derechos de todos, tejer nuevos v&iacute;nculos plurinacionales, impulsar alianzas para transformar Europa, exige alianzas sociales fuertes, buena pedagog&iacute;a republicana, e imaginaci&oacute;n garantista. Desde mayo del 2011, se ha conseguido mucho. No todo lo que querr&iacute;amos, pero s&iacute; lo suficiente como frenar la restauraci&oacute;n y ganar algunas plazas. Ahora hace falta consolidar los espacios conquistados y avanzar con una convicci&oacute;n de fondo: que cada generaci&oacute;n tiene derecho a autogobernarse y a dictar su propia Constituci&oacute;n. Y que m&aacute;s temprano que tarde este anhelo se convertir&aacute; en realidad.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fariseismo-constitucional-nuevas-palancas-cambio_129_3003630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2017 20:52:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra el fariseísmo constitucional, nuevas palancas para el cambio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Votar: un gest d’afirmació democràtica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/votar-gest-dafirmacio-democratica_132_3161009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3601ac8-e8ec-4daa-a7f2-657f4f106882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Votar: un gest d’afirmació democràtica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hi ha gent que no pensa votar, però que sortirà a manifestar-se perquè no accepta el camí de la humiliació a què vol conduir-la el Govern central</p></div><p class="article-text">
        Fa uns dies, vaig assistir a un acte organitzat a la Universitat de Barcelona a favor de la participaci&oacute; l'1-O. Va ser un acte emotiu. Portava temps sense tornar a la Universitat que em va acollir fa gaireb&eacute; quinze anys, quan vaig arribar a la ciutat despr&eacute;s de viure&rsquo;n quatre a Madrid. Els estudiants i docents que organitzaven aquest acte venien de xerrades i concentracions festives contra l'escalada repressiva del PP i en defensa del dret a votar i a expressar-se lliurement. En aquestes &uacute;ltimes setmanes, en realitat, hem assistit a Catalunya a manifestacions que no hav&iacute;em vist en els &uacute;ltims cinc anys. Manifestacions en qu&egrave; les consignes a favor de la independ&egrave;ncia continuen sent majorit&agrave;ries. Per&ograve; a les que darrerament s'ha sumat gent que no &eacute;s independentista, gent de totes les edats que no comparteix el full de ruta de Junts pel S&iacute;, per&ograve; que est&agrave; indignada davant del que considera un inacceptable ab&uacute;s de poder.
    </p><p class="article-text">
        I no s&oacute;n nom&eacute;s els universitaris. El que es veu als carrers de Barcelona i en molts pobles i ciutats de Catalunya &eacute;s una eclosi&oacute; de gent molt diversa que s'ha sentit ofesa, atacada: per la prepotent entrada de policies en diaris i impremtes, per la innecess&agrave;ria requisa de paperetes, de cartells, pel creuer de Piol&iacute;n ple de gu&agrave;rdies civils. I parlo, insisteixo, de gent molt diversa: estibadors del port, bombers, artistes, associacions de mares i pares d'escoles, treballadors del m&oacute;n rural, cient&iacute;fiques, sindicats de tot tipus, joves que es van implicar en el 15-M.
    </p><p class="article-text">
        Els meus propis fills, de deu i quinze anys, han crescut en una casa en la qual s'estima per igual a Machado i a Cort&aacute;zar, a Ovidi i la Maria Merc&egrave; Mar&ccedil;al. I ara surten espont&agrave;niament amb la seva cassola cada nit al balc&oacute; de casa, cridant entusiasmats que volen votar. No s&eacute; si s&oacute;n &ldquo;sediciosos&rdquo;, per&ograve; puc assegurar que no estan &ldquo;abdu&iuml;ts&rdquo;, com voldria el fiscal general de l'Estat.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;s gran, de fet, ens va comentar fa dos dies que pensava quedar-se a dormir amb els seus companys al seu institut, per protestar contra l'ordre de precinte de tots els possibles col&middot;legis electorals dictada pel Tribunal Superior de Just&iacute;cia. &Ograve;bviament, l'anunci em va preocupar. Perqu&egrave; no sabem qu&egrave; passar&agrave; diumenge i fins on pensa arribar un govern central que no ha posat cap soluci&oacute; pol&iacute;tica sobre la taula i que nom&eacute;s amena&ccedil;a amb fiscals i policies. Per&ograve; tamb&eacute; he de recon&egrave;ixer que vaig sentir cert orgull.
    </p><p class="article-text">
        I &eacute;s que en aquests dies, al carrer, en concentracions improvisades, en petites assemblees de barri, pots trobar gent molt diversa. Joves i senyores grans que defensen el &ldquo;s&iacute;&rdquo; perqu&egrave; creuen en la independ&egrave;ncia, o senzillament perqu&egrave; consideren que &eacute;s la millor manera de protestar contra el PP. Gent que no pensa votar, per&ograve; que sortir&agrave; a manifestar-se per impedir el cam&iacute; de la humiliaci&oacute; a qu&egrave; la vol conduir el govern central. O persones, tamb&eacute;, que volen votar que &ldquo;no&rdquo;, o en blanc, perqu&egrave; no se senten interpel&middot;lades per la pregunta bin&agrave;ria que se'ls ha plantejat.
    </p><p class="article-text">
        Dins dels meus nombrosos dubtes, tinc clara una cosa: no ens podem permetre que aquestes persones, partid&agrave;ries o no de la independ&egrave;ncia, se sentin soles en aquests dies. Perqu&egrave; estic conven&ccedil;ut que molts d'aquests petits gestos de protesta, de desobedi&egrave;ncia civil no-violenta, poden estar posant les bases d&rsquo;una millor democr&agrave;cia futura. A Catalunya i m&eacute;s enll&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa semblant em va passar aquestes setmanes quan m'arribaven not&iacute;cies d'actes celebrats a tot l'Estat a favor d'un refer&egrave;ndum a Catalunya. A Madrid, a Sevilla, a Val&egrave;ncia, a Gal&iacute;cia, al Pa&iacute;s Basc. Actes impulsats per companyes i companys de Podem, d'Esquerra Unida, d'En Marea, defensant amb coratge el dret de catalans i catalanes a votar, aix&iacute; com alcaldes i alcaldesses com Manuela Carmena, Xulio Ferreiro, Marti&ntilde;o Noriega, Jorge Su&aacute;rez o Pere Santiesteve . Tota aquesta gent incre&iuml;ble que no vol que marxem, per&ograve; tampoc que ens quedem per la for&ccedil;a, i que enfront de l&rsquo;omin&oacute;s &ldquo;a per ells&rdquo;, ens enviaven missatges per dir-nos: &ldquo;no esteu sols, estem al vostre costat i junts podem impulsar grans canvis &rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enmig de tant de frontisme i de tant de nacionalisme asfixiant, aquests missatges de fraternitat han estat una alenada d'aire fresc. I no nom&eacute;s dins d'Espanya. Centenars d'activistes i intel&middot;lectuals progressistes, feministes, ecologistes, d'esquerres, han ent&egrave;s que a Catalunya es disputa una petita batalla per la democr&agrave;cia de tot el continent. Parlo de gent com Naomi Klein o Boaventura de Sousa Santos, que van escriure articles incisius contra la hipocresia d'un PP que ha perdut tota credibilitat per erigir-se en defensor de la legalitat i en favor de la lliure decisi&oacute; dels pobles, sense amenaces ni imposicions. Parlo d'amics i amigues que admiro, com Susan George, Yanis Varoufakis o Owen Jones, que despr&eacute;s de les fanfarronades del fiscal general van enviar immediatament v&iacute;deos de suport, reaccionant com a aut&egrave;ntics brigadistes internacionals del segle XXI.
    </p><p class="article-text">
        Sobre aquest escenari de fons se celebrar&agrave; l'1-O. Que no ser&agrave;, per moltes raons, el refer&egrave;ndum necessari per desbloquejar la situaci&oacute; en qu&egrave; ens trobem. No obstant aix&ograve;, molt&iacute;ssimes dones i homes de conviccions i generacions diferents sortiran al carrer a fer sentir la seva veu, pac&iacute;fica per&ograve; determinada. Ho faran com puguin. Amb cassoles, amb pancartes o amb paperetes. Per&ograve; ho faran. Aquesta voluntat d'auto-determinar-se, de decidir en llibertat, de votar, podr&agrave; ser m&eacute;s o menys reprimida. Per&ograve; no podr&agrave; ser ignorada. Ni aquest diumenge ni en els dies que vindran. Perqu&egrave; comporta una afirmaci&oacute; democr&agrave;tica, i perqu&egrave; expressa un digne reflex contra la prepot&egrave;ncia i el poder abusiu. &Eacute;s aquest reflex necessari, republic&agrave;, precisament, el que m&eacute;s d'hora que tard ens ajudar&agrave; a obrir, amb la resta de pobles i gents de la pen&iacute;nsula i d'Europa, nous camins de llibertat, d'igualtat i de conviv&egrave;ncia fraterna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/votar-gest-dafirmacio-democratica_132_3161009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Sep 2017 12:06:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Votar: un gest d’afirmació democràtica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Votar: un gesto de afirmación democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/votar-gesto-afirmacion-democratica_129_3161778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3601ac8-e8ec-4daa-a7f2-657f4f106882_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La manifestación de estudiantes en las calles de Barcelona."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay gente que no piensa votar, pero que saldrá a manifestarse porque no acepta el camino de la humillación a la que quiere conducirla el Gobierno</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, asist&iacute; a un acto organizado en la Universidad de Barcelona a favor de la participaci&oacute;n en el 1-O. Fue un acto emotivo. Llevaba tiempo sin regresar a la Universidad que me acogi&oacute; hace casi quince a&ntilde;os, cuando llegu&eacute; a la ciudad tras vivir otros cuatro en Madrid. Los estudiantes y docentes que lo organizaban ven&iacute;an de charlas y concentraciones festivas contra la escalada represiva del PP y en defensa del derecho a votar y a expresarse libremente. En estas &uacute;ltimas semanas, en realidad, hemos asistido en Catalunya a manifestaciones que no hab&iacute;amos visto en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Manifestaciones en las que las consignas a favor de la independencia contin&uacute;an siendo mayoritarias. Pero a las que &uacute;ltimamente se ha sumado gente que no es independentista, gente de todas las edades que no comparte la hoja de ruta de Junts pel S&iacute;, pero que est&aacute; indignada ante lo que considera un inaceptable abuso de poder.
    </p><p class="article-text">
        Y no son solo los universitarios. Lo que se ve en las calles de Barcelona y en muchos pueblos y ciudades de Catalunya es una eclosi&oacute;n de gente muy diversa que se ha sentido ofendida, atacada: por la prepotente entrada de polic&iacute;as en diarios e imprentas, por la innecesaria requisa de papeletas, de carteles, por el crucero de Piol&iacute;n repleto de guardias civiles. Y hablo, insisto, de gente muy diversa: estibadores del puerto, bomberos, artistas, asociaciones de madres y padres de escuelas, trabajadores del mundo rural, cient&iacute;ficas, sindicatos de todo tipo, j&oacute;venes que se implicaron en el 15-M.
    </p><p class="article-text">
        Mis propios hijos, de diez y quince a&ntilde;os, han crecido en una casa en la que se ama por igual a Machado y a Cort&aacute;zar, a Ovidi y a Maria Merc&egrave; Mar&ccedil;al. Y ahora salen espont&aacute;neamente con su cacerola cada noche al balc&oacute;n de casa, gritando entusiasmados que quieren votar. No s&eacute; si son &ldquo;sediciosos&rdquo;, pero puedo asegurar que no est&aacute;n &ldquo;abducidos&rdquo;, como querr&iacute;a el Fiscal General del Estado.
    </p><p class="article-text">
        El mayor, de hecho, nos coment&oacute; hace dos d&iacute;as que pensaba quedarse a dormir con sus compa&ntilde;eros en el instituto, para protestar contra la orden de precinto de todos los posibles colegios electorales dictada por el Tribunal Superior de Justicia. Obviamente, el anuncio me preocup&oacute;. Porque no sabemos que pasar&aacute; el domingo y hasta d&oacute;nde piensa llegar un Gobierno que no ha puesto ninguna soluci&oacute;n pol&iacute;tica sobre la mesa y que solo amenaza con fiscales y polic&iacute;as. Pero tambi&eacute;n debo reconocer que sent&iacute; un cierto orgullo.
    </p><p class="article-text">
        Y es que en estos d&iacute;as, en la calle, en concentraciones improvisadas, en peque&ntilde;as asambleas de barrio, puedes encontrarte a gente muy diversa. A j&oacute;venes y a se&ntilde;oras mayores que defienden el &ldquo;s&iacute;&rdquo; porque creen en la independencia, o sencillamente porque consideran que es la mejor forma de protestar contra el PP. A gente que no piensa votar, pero que saldr&aacute; a manifestarse para impedir el camino de la humillaci&oacute;n a la que quiere conducirla el Gobierno. O a personas, tambi&eacute;n, que quieren votar que &ldquo;no&rdquo;, o en blanco, porque no se sienten interpeladas por la pregunta binaria que se les ha planteado.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de mis numerosas dudas, tengo clara una cosa: no podemos permitirnos que estas personas, partidarias o no de la independencia, se sientan solas en estos d&iacute;as. Porque estoy convencido de que muchos de estos peque&ntilde;os gestos de protesta, de desobediencia civil no-violenta, pueden estar sentando las bases para una mejor democracia futura. En Catalunya y m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido me pas&oacute; estas semanas cuando me llegaban noticias de actos celebrados en todo el Estado a favor de un refer&eacute;ndum en Catalunya. En Madrid, en Sevilla, en Valencia, en Galicia, en Euskadi. Actos impulsados por compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros de Podemos, de Izquierda Unida, de En Marea, defendiendo con coraje el derecho de catalanes y catalanas a votar, al igual que alcaldes y alcaldesas como Manuela Carmena, Xulio Ferreiro, Marti&ntilde;o Noriega, Jorge Su&aacute;rez o Pedro Santiesteve. Toda esa gente incre&iacute;ble que no quiere que nos vayamos, pero tampoco que nos quedemos por la fuerza, y que frente al ominoso &ldquo;a por ellos&rdquo;, nos enviaban mensajes para decirnos: &ldquo;no est&aacute;is solos, estamos a vuestro lado y juntos podemos impulsar grandes cambios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio de tanto frentismo y de tanto nacionalismo asfixiante, estos mensajes de fraternidad han sido una bocanada de aire fresco. Y no solo dentro de Espa&ntilde;a. Centenares de activistas e intelectuales progresistas, feministas, ecologistas, de izquierdas, han entendido que en Catalunya se disputa una peque&ntilde;a batalla por la democracia de todo el continente. Hablo de gente como Naomi Klein o Boaventura de Sousa Santos, que escribieron art&iacute;culos incisivos contra la hipocres&iacute;a de un PP que ha perdido toda credibilidad para erigirse en defensor de la legalidad y a favor de la libre decisi&oacute;n de los pueblos, sin amenazas ni imposiciones. Hablo de amigos y amigas que admiro, como Susan George, Yanis Varoufakis u Owen Jones, que tras las bravuconadas del Fiscal General enviaron de inmediato videos de apoyo, reaccionando como aut&eacute;nticos brigadistas internacionales del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este escenario de fondo se celebrar&aacute; el 1-O. Que no ser&aacute;, por muchas razones, el refer&eacute;ndum necesario para desbloquear la situaci&oacute;n en la que nos encontramos. No obstante, much&iacute;simas mujeres y hombres de convicciones y generaciones distintas saldr&aacute;n a la calle a hacer sentir su voz, pac&iacute;fica pero determinada. Lo har&aacute;n como puedan. Con cacerolas, con pancartas o con papeletas. Pero lo har&aacute;n. Esa voluntad de auto-determinarse, de decidir en libertad, de votar, podr&aacute; ser m&aacute;s o menos reprimida. Pero no podr&aacute; ser ignorada. Ni este domingo ni en los d&iacute;as que vendr&aacute;n. Porque encierra una afirmaci&oacute;n democr&aacute;tica, y porque expresa un digno reflejo contra la prepotencia y el poder abusivo. Es este reflejo necesario, republicano, precisamente, el que m&aacute;s temprano que tarde nos ayudar&aacute; a abrir, junto al resto de pueblos y gentes de la pen&iacute;nsula y de Europa, nuevos caminos de libertad, de igualdad y de convivencia fraterna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/votar-gesto-afirmacion-democratica_129_3161778.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2017 20:39:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Votar: un gesto de afirmación democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum 1-O]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona i nosaltres que l’estimem tant]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/barcelona-nosaltres-lestimem-tant_132_3222724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91d1e099-3831-4cb3-8d9c-4e7800a7abe8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barcelona i nosaltres que l’estimem tant"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cop, terrible, ens obliga a construir una ciutat millor, aixecada precisament sobre els valors que hem reafirmat aquests dies: la solidaritat, el respecte per la diversitat, la confiança en els altres</p></div><p class="article-text">
        La por &eacute;s un sentiment hum&agrave;. Massa hum&agrave;. I en aquests dies ens ha assaltat implacable, com un cop de puny ferotge a la boca de l'est&oacute;mac. La por a no entendre res. De veure les cares espantades corrent sense rumb per les Rambles, per uns carrers que eren els nostres carrers. La por a li hagu&eacute;s passat alguna cosa a un &eacute;sser estimat. La por a no poder plorar, a no poder posar paraules al que estava passant. A quedar-nos sols en una ciutat amb por.
    </p><p class="article-text">
        I no obstant aix&ograve;, el mateix cop atro&ccedil; que ens pretenia paralitzar ens va despertar. Va activar a la ciutat una reacci&oacute; si de cas imprevista, que va comen&ccedil;ar amb alguns gestos petits, senzills, i que la van ajudar a mantenir-se en peu. Els de les desenes de dones i homes, policies, bombers, treballadores dels serveis d'emerg&egrave;ncia, de neteja, que de manera immediata van guanyar les Rambles per soc&oacute;rrer les v&iacute;ctimes. Els de les ve&iuml;nes i ve&iuml;ns que es van afanyar a obrir les portes de les seves cases, dels seus bars, dels seus comer&ccedil;os, per atendre-les. Els dels que es van amuntegar davant dels hospitals per donar sang i fer sentir a les persones ferides i les seves fam&iacute;lies que no estaven soles.
    </p><p class="article-text">
        Aquests gestos van connectar amb la millor tradici&oacute; cooperativa i d'ajuda m&uacute;tua que Barcelona ha anat construint al llarg del temps. I van permetre a la ciutat desfer-se del nus ll&ograve;brec que tenia instal&middot;lat a la gola per recuperar la seva veu. Primer, com una remor suau, expressada a trav&eacute;s dels incomptables memorials improvisats a les voreres per gent de diferents proced&egrave;ncies i edats. Espelmes, dibuixos, flors, peluixos, frases gargotejades amb guix sobre les rajoles o sobre l'escor&ccedil;a d'algun arbre. M&eacute;s tard, a trav&eacute;s d'un crit col&middot;lectiu. De dolor, de r&agrave;bia, per&ograve; tamb&eacute; d'una gran dignitat: &ldquo;no tenim por&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cridar que no tenim por no suposa que la consternaci&oacute; s'hagi esva&iuml;t de cop i volta, o que puguem prescindir del dol. Vol dir que la por no prevaldr&agrave;. Que el terror no aconseguir&agrave; imposar els seus prop&ograve;sits. Per una ra&oacute; senzilla. Perqu&egrave; paradoxalment, els que han pret&egrave;s destruir tots els ponts, han acabat per generar-ne molts m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tenim por&rdquo; ha estat el crit d'una ciutat que es nega a veure en cada ve&iacute; i ve&iuml;na, en qui acaba d'arribar, una amena&ccedil;a constant, un potencial sospit&oacute;s. Ha estat el missatge d'una ciutat que sap distingir perfectament entre la majoria que professa una creen&ccedil;a i respecta la vida, i una minoria fanatitzada que postula una ideologia que of&egrave;n els principis &egrave;tics elementals de qualsevol religi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tenim por&rdquo; vol dir que sabem que el terror no sap de fronteres. Que pot matar a Par&iacute;s, Londres, Nova York o Madrid. Per&ograve; que tamb&eacute; pot acarnissar-se amb Nairobi, Marr&agrave;queix, Bagdad o Kabul. I &eacute;s per aix&ograve;, perqu&egrave;, sabem que el terror no sap de fronteres, que no deixarem d'obrir les portes als que fugen de la mateixa barb&agrave;rie que ens ha colpejat aquests dies. Les fam&iacute;lies que omplien les habitacions dels nostres hospitals, origin&agrave;ries de pa&iuml;sos molt diversos, eren les nostres fam&iacute;lies. Les que es deixen la vida a la Mediterr&agrave;nia o en els murs infames amb qu&egrave; els rebem, tamb&eacute; ho s&oacute;n. Els carrers de Barcelona ho van dir fa uns mesos i ho han tornat a repetir ara: la nostra casa comuna nom&eacute;s t&eacute; ra&oacute; de ser mentre aspiri a ser la casa de tots. 
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve; diem que no tenim por. Perqu&egrave; sabem distingir entre v&iacute;ctimes i botxins. Perqu&egrave; ens esgarrifa i ens interpel&middot;la, per exemple, que els joves que van perpetrar els atemptats, tot just uns xavals, haguessin nascut a les nostres ciutats o crescut a les nostres escoles. Perqu&egrave; sabem que malgrat els crims horribles que van cometre, s&oacute;n nom&eacute;s una baula d'una cadena de responsabilitats que no &eacute;s possible silenciar. La primera, la dels aut&egrave;ntics senyors de la guerra. Els que trafiquen amb la mort. Els que tanquen negocis amb els fan&agrave;tics, emparant el terror que despr&eacute;s condemnen amb hipocresia. 
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve;, perqu&egrave; sabem que els fets de Barcelona, de Cambrils, d'Alcanar o de Ripoll, no s'expliquen nom&eacute;s per la captaci&oacute; sect&agrave;ria d'un grup de joves, no acceptarem que el nostre dolor sigui utilitzat per atiar l'odi entre pobles i creences. Barcelona &eacute;s una ciutat mediterr&agrave;nia acostumada a mobilitzar-se contra la intoler&agrave;ncia. Ho va fer en temps molt durs, contra el nazisme i el feixisme. Va tornar a sorprendre el m&oacute;n quan va omplir els carrers, fa pocs anys, en un &uacute;nic clam contra la guerra. I tornar&agrave; a fer-ho, les vegades que calgui, per impedir que la islamof&ograve;bia, l'antisemitisme, o qualsevol forma de racisme o xenof&ograve;bia posin en dubte un model de conviv&egrave;ncia i una voluntat de pau a la qual no renunciarem.
    </p><p class="article-text">
        Els atemptats terroristes que ens han sacsejat amb tanta duresa van tenir lloc un dia abans de l'aniversari de l'assassinat de Federico Garc&iacute;a Lorca. Aquesta tr&agrave;gica coincid&egrave;ncia ens ha perm&egrave;s recordar els versos en qu&egrave; el poeta granad&iacute; escrivia que la Rambla era &ldquo;la &uacute;nica calle de la tierra que desear&iacute;a que no se acabara nunca&rdquo;. Molt&iacute;ssims catalans, molt&iacute;ssims barcelonins i barcelonines, molt&iacute;ssima gent que ens visita cada any, compartim aquest sentiment. I aix&iacute; ser&agrave;. Malgrat les ferides obertes, tornarem a &ldquo;Voltar per les Rambles&rdquo;, com cantava Quimi Portet.
    </p><p class="article-text">
        Sabem que res no ser&agrave; igual. Que el cop ha estat terrible i que deixar&agrave; cicatrius. Per&ograve; tamb&eacute; sabem que ens obliga a construir una ciutat millor. Una ciutat aixecada precisament sobre els valors que hem refor&ccedil;at aquests dies: la solidaritat, el respecte per la diversitat, la confian&ccedil;a en els altres. Aquest canvi ha de comen&ccedil;ar a cada barri, a cada pla&ccedil;a. Perqu&egrave; els carrers, l'espai p&uacute;blic compartit, s&oacute;n un ant&iacute;dot poder&oacute;s contra les passions tristes que l'odi pret&eacute;n imposar. El que ens recorda que no estem sols. I que reafirmar-nos com a ciutat oberta, de pau, pot ser un projecte meravell&oacute;s, que nom&eacute;s t&eacute; sentit emprendre junts, amb alegria i amor per la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/barcelona-nosaltres-lestimem-tant_132_3222724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Aug 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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