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    <title><![CDATA[elDiario.es - Economistas Sin Fronteras]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/economistas_sin_fronteras/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Economistas Sin Fronteras]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Además de sumar, necesitamos sanar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ademas-sumar-necesitamos-sanar_129_10290860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5acb9464-b571-425e-8341-d39c7f57ed30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Además de sumar, necesitamos sanar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dada las circunstancias de resentimiento, tristeza e impotencia que parece experimentar una parte significativa de los actores que se ubican a la izquierda del PSOE, no tengo muy claro si esta unidad de supervivencia es lo mejor que podía suceder para construir un nuevo proyecto emancipador que ponga en el centro el cuidado de la vida</p></div><p class="article-text">
        La estupefacci&oacute;n y el desconsuelo con la que una parte de la ciudadan&iacute;a (entre la que me encuentro) ha asistido a los &uacute;ltimos acontecimientos pol&iacute;ticos, bien merece una meditaci&oacute;n profunda que supere la contienda medi&aacute;tica y nos haga preguntarnos qu&eacute; hacemos aqu&iacute;. Parece indiscutible que estos episodios implican elementos muy problem&aacute;ticos del comportamiento humano que trascienden, claramente, las cuestiones racionales y el c&aacute;lculo meditado que te&oacute;ricamente gu&iacute;an la acci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello, creo que, desafiando el mandato dualista del sistema hegem&oacute;nico que invisibiliza las m&uacute;ltiples dimensiones del ser, es momento de apostar por una imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica que incorpore los afectos, la compasi&oacute;n, el cuerpo y las preguntas existenciales al debate sobre el sentido de la<em> polis</em>. Este peque&ntilde;o texto, que escribo desde la convicci&oacute;n de que mi perspectiva ser&aacute; siempre limitada, subjetiva y parcial (y por tanto incompleta e incluso err&oacute;nea), pretende contribuir a la reflexi&oacute;n p&uacute;blica sobre c&oacute;mo construir una sociedad equitativa, sostenible y que no deje a nadie atr&aacute;s, como se repite sistem&aacute;ticamente desde ciertos espacios pol&iacute;tico-partidistas.
    </p><p class="article-text">
        Como todas las personas que se consideran (con raz&oacute;n o no) progresistas, he asistido con absoluta perplejidad, a la reyerta p&uacute;blica que se ha espectacularizado en los &uacute;ltimos meses entre Sumar y Podemos. A medida que las insinuaciones, expresiones de doble sentido e incluso bromas se iban convirtiendo en acusaciones directas, cargadas de reproches e impotencia, he ido experimentado una creciente desolaci&oacute;n y cierto desamparo que me conecta con mis propias soledades, traumas y sufrimientos; y, a mi juicio, estos sufrimientos forman parte consustancial del tr&aacute;nsito vital de los seres humanos.&nbsp;Y esto lo expreso en el espacio p&uacute;blico porque creo que es hora de incorporar las dimensiones emocionales, corporales, vinculares y espirituales a la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar p&uacute;blicamente del dolor, el miedo y la vulnerabilidad, rompiendo el f&eacute;rreo disciplinamiento cartesiano que nos conmina a idolatrar la racionalidad y a negar la multidimensionalidad de los seres humanos, es, desde mi perspectiva, una forma feminista y emancipadora de resistencia. Y por ello, creo que esta (peque&ntilde;a o gran) tragedia a la que hemos asistido en el espacio de la izquierda esta completamente cargada de sufrimiento, impotencia y desolaci&oacute;n. Y en esta nueva imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica, que entiendo necesitamos imperiosamente para construir con palabras y actos una polis justa, sostenible y compasiva, es necesario asumir, tambi&eacute;n, el camino del autoconocimiento, la sanaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de un sentido esperanzador y amoroso de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No albergo ninguna duda sobre la buena intenci&oacute;n de todos los actores implicados en el vodevil que se ha desarrollado en los &uacute;ltimos tiempos; soy consciente de que todos ellos creen que su causa es verdadera y que se encuentran cargados de razones. Creo sinceramente que sienten que est&aacute;n orientados por un sentido justo de lo pol&iacute;tico y por arribar a un proyecto s&oacute;lido para las elecciones del 23 de julio. Lo digo sin iron&iacute;as, tengo la convicci&oacute;n de que entienden que, inequ&iacute;vocamente, est&aacute;n luchando por el bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al tiempo que expreso estas ideas, observo la inmensa fuerza del ego en la contienda a la que hemos asistido (y, previsiblemente, asistiremos) en los &uacute;ltimos tiempos. Me gustar&iacute;a aclarar que desde diversas escuelas espirituales (s&iacute;, espirituales), el ego es una falsa concepci&oacute;n del yo que necesita sistem&aacute;ticamente afianzar su identidad a trav&eacute;s de la individualizaci&oacute;n, la competencia y el juicio. El ego es un actor que coloniza nuestra identidad; una identidad que no duda de sus opiniones, que confunde sistem&aacute;ticamente sus pensamientos con la realidad y que necesita de las comparaciones, las quejas y las luchas para afianzar su sentido del yo. En este sistema occidentalizado, el ego esta potenciado por las estructuras de poder capitalistas, patriarcales, racistas y antropoc&eacute;ntricas que nos impidan primero ver, y luego valorar, la sacralidad de todas las vidas del planeta; y, adem&aacute;s, este ego esta construido sobre las carencias, el sufrimiento y el dolor derivado de la falta de amor y bondad a las que (casi) todos estamos sometidos en nuestro tr&aacute;nsito vital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los estudios de ciencia pol&iacute;tica, que es a lo que me dedico profesionalmente, es cada vez m&aacute;s frecuente hablar de odio, miedo y narcisismo como explicaci&oacute;n de los comportamientos pol&iacute;ticos. De esta suerte, en el &aacute;mbito acad&eacute;mico, cada vez somos m&aacute;s conscientes de la importancia de las emociones negativas en las decisiones que tomamos sobre la organizaci&oacute;n de la vida en com&uacute;n. Y en este &aacute;mbito, una rama (nada aconsejable) de los avances en neurociencias est&aacute;n colaborando con partidos pol&iacute;ticos que centran sus propuestas en la estimulaci&oacute;n del resentimiento y la c&oacute;lera como elementos movilizadores de nuestras elecciones p&uacute;blicas. De esta suerte, asistimos al ascenso de opciones profundamente autoritarias que, como plantea Wendy Brown, esgrimen furiosamente la libertad como la negaci&oacute;n de cualquier acci&oacute;n en pos del bien com&uacute;n, del cuidado de las personas, de la protecci&oacute;n del planeta o de la justicia social. Y, en estos tiempos de precariedad material, econ&oacute;mica y laboral, este mensaje ha conectado con el miedo y la desesperanza que aquejan a una parte significativa de la poblaci&oacute;n del planeta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este marco hist&oacute;rico de desolaci&oacute;n -y al albur de una propuesta social basada en la exclusi&oacute;n y la violencia- es que nos hemos descubierto en la arena mediatizada, incapaces de construir un proyecto pol&iacute;tico que imagine, como dice el feminismo, un espacio comunitario donde quepan todas las vidas y sentires. Muy por el contario, ha sido la desavenencia, los reproches y la convicci&oacute;n de la posesi&oacute;n absoluta de la verdad, la t&oacute;nica que ha guiado el debate medi&aacute;tico en estos &uacute;ltimos meses. Dada las circunstancias de resentimiento, tristeza e impotencia que parece experimentar una parte significativa de los actores que se ubican a la izquierda del PSOE, no tengo muy claro si esta unidad de supervivencia es lo mejor que pod&iacute;a suceder para construir un nuevo proyecto emancipador que ponga en el centro el cuidado de la vida. Pero tengo la convicci&oacute;n de que, desde ahora, lo necesario es apoyar y cultivar este espacio aun sabiendo que, adem&aacute;s de sumar, necesitamos, desesperadamente, sanar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy muy consciente de que parece poco apropiado, e incluso rid&iacute;culo, exponer la vindicaci&oacute;n de una pol&iacute;tica para la compasi&oacute;n, la bondad y la generosidad. Pero nos hacen falta espacios personales y comunitarios de sanaci&oacute;n y esperanza que nos permitan liberarnos del miedo y el sufrimiento que, de manera inconsciente y poderosa, est&aacute;n guiando nuestras acciones cotidianas. Necesitamos otras cosmovisiones, como el budismo, el buen vivir o el ecofeminismo, que nos estimulen a distanciarnos de las luchas del ego y nos ayuden a encontrar un sentido personal, pol&iacute;tico y espiritual a nuestras vidas. Y esto lo creo, porque la negaci&oacute;n de la multidimensionalidad del ser y la primac&iacute;a de la mente egoica sobre los espacios afectivos, espirituales, vinculares y corporales es, para m&iacute;, un sistema de profundo y f&eacute;rreo disciplinamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos de desesperanza no tengo muy claro si podemos parar la ola represiva que, desgraciadamente, se est&aacute; erigiendo como una opci&oacute;n pol&iacute;tica legitimada y viable en nuestras sociedades; empero, lo que s&iacute; parece indudable es que esto es imposible desde una posici&oacute;n personal y pol&iacute;tica de lucha, competencia y rabia que reproduce las mismas formas neoliberales y patriarcales que las organizaciones progresistas pretenden -creo que sinceramente- combatir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo los complejos postulados de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica (o del budismo, como os sint&aacute;is m&aacute;s c&oacute;modas) quiz&aacute;s es el momento de hablar de la importancia de la consciencia en la construcci&oacute;n de la realidad, de comprometernos con nuestra emancipaci&oacute;n personal y la de nuestras comunidades, y de buscar el desarrollo del amor y la compasi&oacute;n que, aunque no lo veamos, es la parte m&aacute;s verdadera y esencial de nuestra naturaleza humana.&nbsp; Y, desde ese espacio de humildad, alegr&iacute;a y gratitud cultivar otra imaginaci&oacute;n, otra pol&iacute;tica y otra pr&aacute;ctica cotidiana para nosotros, nuestros semejantes, los animales y el planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y este es el mensaje pol&iacute;tico que, aunque poco deseable para la intelectualidad occidental hegem&oacute;nica, siento que puedo proponer. Podemos<em> </em>transformarnos a nosotras mismas, asumir nuestras vulnerabilidades y sufrimientos, iniciar caminos de sanaci&oacute;n y vincularnos con los otros desde la gentileza y la bondad; y desde este espacio de consciencia, actuar pol&iacute;ticamente para construir un mundo m&aacute;s humano, justo y compasivo con todas las vidas a las que nos encontramos profundamente conectados en este &uacute;nico y bello planeta. Lo dicho, al tiempo de sumar, necesitamos emprender el camino hacia nosotros mismos, para aprender a sanar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Millán Acevedo, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ademas-sumar-necesitamos-sanar_129_10290860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jun 2023 20:32:09 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La ancianidad es femenina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ancianidad-femenina_129_10137549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7de21789-48bc-4e43-bbf7-cc2906f0cf27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ancianidad es femenina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si se quiere lograr un desarrollo humano sostenible y alcanzar los objetivos marcados en la Agenda 2030, nuestra sociedad debe tener en cuenta las necesidades actuales y futuras de las personas mayores, en especial de las mujeres veteranas, y estar preparada para cubrirlas</p></div><p class="article-text">
        Las mujeres son mayoritarias en la vejez, muchas de ellas viven en el medio rural que va despobl&aacute;ndose. &iquest;Vivir&aacute; en alg&uacute;n pueblo la Vieja de Guiard?&nbsp;&iquest;Vivir&aacute; sola? Nada en el cuadro indica el lugar, pero s&iacute; la soledad de esta mujer. No hay nada a su alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adolfo Guiard pint&oacute; hacia 1910 el cuadro <em>Vieja</em>. &iquest;Qu&eacute; hace esta mujer? Todo en ella nos muestra el paso de la vida por su cuerpo, por su persona. Piensa, descansa serena, juega con sus manos. Su sola presencia llena todo el espacio de realidad azulada que el autor presenta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vieja, de Adofo Guiard.                            </span>
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        La esperanza de vida al nacer para las mujeres es de 85,06 a&ntilde;os frente a los 79,59 para los hombres. La esperanza de vida a los 65 a&ntilde;os tambi&eacute;n beneficia a las mujeres, situ&aacute;ndose en algo m&aacute;s de 22 a&ntilde;os para ellas y algo m&aacute;s de 18 para ellos. En 2019 la esperanza de vida a los 65 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a se encontraba, tanto en hombres como en mujeres, entre las m&aacute;s altas de la Uni&oacute;n Europea y del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fortuna de vivir m&aacute;s tiempo es una de las conquistas colectivas m&aacute;s admirables que ha conseguido nuestra sociedad. El desarrollo social y econ&oacute;mico, as&iacute; como los avances sanitarios, lo han hecho posible. En el Estado espa&ntilde;ol se evidencia un aumento de la edad promedio y un aumento de la proporci&oacute;n de personas mayores, que en 2021 eran m&aacute;s de nueve millones, lo que representa un 19,65% del total de la poblaci&oacute;n. El INE estima que para 2035 podr&iacute;an llegar a 12,8 millones. La perspectiva de vivir estos a&ntilde;os con buena salud hace que las personas a&ntilde;osas puedan participar en la vida de las familias y contribuir al fortalecimiento de la sociedad, siendo un capital humano fundamental que no se puede ni debe desperdiciar.
    </p><p class="article-text">
        El COVID ha causado estragos, pero la tendencia es a la recuperaci&oacute;n. En el Estado espa&ntilde;ol la esperanza de vida de hombres y mujeres en 2019 era de&nbsp;84 a&ntilde;os. Cay&oacute; a los 82,4 en 2020, seg&uacute;n Eurostat, pero se recuper&oacute; en 2021, subiendo a los 83,3 a&ntilde;os. No podemos negar que han sido unos a&ntilde;os duros para las personas de m&aacute;s edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si se mide el porcentaje de tiempo que se vive con buena salud a partir de los 65 a&ntilde;os, hay tambi&eacute;n diferencias pero en el sentido contrario. Para los hombres el 62,7% del tiempo restante por vivir lo ser&aacute; en buenas condiciones, mientras que para las mujeres ser&aacute; s&oacute;lo del 51,5%. La Vieja de Guiard parece cansada, con las manos heridas por el tiempo y la mirada entretenida en el infinito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si nos centramos en las pensiones con las que afronta su d&iacute;a a d&iacute;a la poblaci&oacute;n mayor, tambi&eacute;n encontramos diferencias entre hombres y mujeres. En enero de este a&ntilde;o la Seguridad Social contabilizaba m&aacute;s de 10 millones de pensiones. Con datos de enero de 2023, y aunque se observan disparidades regionales, la pensi&oacute;n media de jubilaci&oacute;n del sistema es de 1.189,12 euros y la de viudedad, de 848,06 euros. Sin embargo, si nos centramos en el SOVI que reciben m&aacute;s de doscientas treinta mil personas, mayoritariamente mujeres, su importe medio desciende a 455,80 euros mensuales. Insuficiente para satisfacer plenamente sus necesidades b&aacute;sicas &iquest;La Vieja ser&aacute; pobre? Posiblemente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con datos de 2018, Eurostat indica que en todos los pa&iacute;ses de Europa se evidencia una brecha de g&eacute;nero en las pensiones. Las pensionistas reciben menos ingresos debido a una trayectoria laboral y familiar diferente y al tipo de ocupaciones a las que han tenido que dedicarse en un mercado laboral pensado por y para hombres. En el Estado espa&ntilde;ol esta brecha de ingresos se sit&uacute;a en un 31,2%, por encima del 29,1% de media europea. Con datos desagregados de diciembre de&nbsp; 2019, la pensi&oacute;n media&nbsp; por jubilaci&oacute;n en r&eacute;gimen general era de 1.440,09 euros para ellos mientras que para ellas descend&iacute;a a 1.016,78 euros. Adem&aacute;s, hay que a&ntilde;adir que las mujeres mayores son en general m&aacute;s pobres ya que cuentan con menos ahorros y activos que los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Si se quiere lograr un desarrollo humano sostenible y alcanzar los objetivos marcados en la Agenda 2030, nuestra sociedad debe tener en cuenta las necesidades actuales y futuras de las personas mayores, en especial de las mujeres veteranas, y estar preparada para cubrirlas. El edadismo empieza a ser evidente y notorio en &aacute;mbitos como la educaci&oacute;n, el trabajo, la salud o la asistencia social e influye de manera muy negativa al plantear los problemas a los que nos enfrentamos, a las prioridades en las agendas pol&iacute;ticas y a las soluciones que se ofrecen a los retos sociales de cara al futuro. Las a&ntilde;osas, por el hecho de ser mujeres, se vuelven m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Propiciar una comprensi&oacute;n m&aacute;s positiva y realista de la edad y el envejecimiento y una sociedad capaz de integrar a todas las edades y sus diferencias nos hace m&aacute;s fuertes y m&aacute;s justos. No dejar a nadie atr&aacute;s es tener la solidaridad intergeneracional necesaria para facilitar la cohesi&oacute;n social y el intercambio entre generaciones en pro de la salud, la vida digna y el bienestar de todas las personas.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la esperanza de vida condiciona la econom&iacute;a, impacta en la sostenibilidad presupuestaria, la asistencia sanitaria y los cuidados de larga duraci&oacute;n y, por supuesto, pone de manifiesto la necesidad de trabajar por una mayor cohesi&oacute;n social. Pero tambi&eacute;n, a la par que problemas, trae oportunidades. Crear trabajos que fomenten la equidad social o apostar por la econom&iacute;a plateada o la asistencial son algunas de las posibilidades que nacen de este escenario.
    </p><p class="article-text">
        El camino que se abre es amplio. La mejora de una vida independiente entre los mayores articula caminos para el desarrollo de hogares inteligentes, para tecnolog&iacute;as de asistencia, para el incremento de la accesibilidad a productos y servicios, a movilidad personal y automatizada. Se abren oportunidades en sectores como el turismo, la rob&oacute;tica de servicios, el bienestar de las personas a&ntilde;osas, la cultura, la banca, incluso la moda y la cosm&eacute;tica espec&iacute;ficas para los y las entrados en a&ntilde;os o los servicios para el envejecimiento saludable y activo.&nbsp;Tambi&eacute;n para la innovaci&oacute;n cient&iacute;fica y m&eacute;dica y para los profesionales sanitarios y cuidadores altamente cualificados. Son algunos ejemplos la telemedicina con biosensores para el diagn&oacute;stico y seguimiento a distancia de los pacientes o con aplicaciones de tel&eacute;fonos inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que la poblaci&oacute;n seguir&aacute; envejeciendo, influyendo en la conformaci&oacute;n de los mercados laborales y financieros, modificando la demanda de bienes y servicios, transformando la idea que tenemos sobre la educaci&oacute;n, la vivienda o el transporte, reconstruyendo las estructuras familiares o los v&iacute;nculos intergeneracionales y despertando la necesidad de innovar en la protecci&oacute;n social, por eso la econom&iacute;a debe estar al servicio de las personas y no al rev&eacute;s. La soluci&oacute;n a los problemas derivados del envejecimiento de la ciudadan&iacute;a no puede estar basada en que estos mayores permanezcan en el mercado laboral&nbsp; m&aacute;s tiempo, sino en crear una red social que les permita y nos permita en un futuro llevar una vida digna. Una red en la que estemos todos implicados, las Administraciones, las empresas y la ciudadan&iacute;a en su conjunto. La soledad, la pobreza, el aislamiento y la falta de protecci&oacute;n que refleja el cuadro de Guiard no pueden ser la representaci&oacute;n de nuestros mayores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Txaro Goñi, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ancianidad-femenina_129_10137549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2023 20:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ancianidad es femenina]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué lejos estamos en los hábitos de sostenibilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lejos-habitos-sostenibilidad_129_9932343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/016d1f08-74cf-4a5d-bbbf-c5b0275e8456_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué lejos estamos en los hábitos de sostenibilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Solo un 30% de ciudadanos han cambiado varios hábitos y ahorran, separan, reutilizan y compran productos sostenibles. Hay otro 35% que no hace nada de nada. Y estos son los milenials, sobre todo los varones</p></div><p class="article-text">
        Si queremos mitigar las peores consecuencias de esta crisis, tenemos que remar todos en una direcci&oacute;n para que no nos atrape el tsunami. Est&aacute; claro que no tenemos consenso en el hacia d&oacute;nde ir, y que las medidas de sostenibilidad d&eacute;bil predominan sobre las de sostenibilidad fuerte. Incluso en el disenso, estamos de acuerdo que este modelo no puede sostenerse y tenemos que distanciarnos de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Para los consumidores-ciudadanos remar para distanciarse implica usar menos recursos (lo que exige comprar menos o comprar mejor), extender la vida &uacute;til de lo que compramos, reutilizar y recircular, y elegir las opciones con mejor huella ecol&oacute;gica y mayor huella social. O dicho de otro modo, exige repensar el consumo de una manera profunda y orientarlo, si no al decrecimiento, al menos al <em>enough</em>.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, adoptamos las pr&aacute;cticas f&aacute;ciles y&nbsp;nos acomodamos&nbsp; en las que ya ven&iacute;amos haciendo, pero esas no son las que hacen avanzar al barco. Y a este ritmo no vamos a llegar muy lejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 19 de enero presentamos el primer <a href="https://www.comillas.edu/images/noticias/CURSO_2022_2023/ENERO_2023/Dossier_Sostenibilidad_LowRes.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Monitor de Consumo Sostenible</a> realizado por <a href="https://es.pg.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Procter and Gamble</a> y <a href="https://www.comillas.edu/images/noticias/CURSO_2022_2023/ENERO_2023/Dossier_Sostenibilidad_LowRes.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Pontificia Comillas</a>. El estudio cuantifica la penetraci&oacute;n en la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola de diferentes h&aacute;bitos de sostenibilidad. Los resultados muestran que las pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n de recursos, como el ahorro de agua y energ&iacute;a o la reutilizaci&oacute;n de recursos, est&aacute;n instaladas en la sociedad con cifras medias superiores al 80%. Tambi&eacute;n perfila al consumidor m&aacute;s sostenible como una mujer de m&aacute;s de 55 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de o&iacute;r los datos del estudio, una amiga me mand&oacute; este mensaje: &iexcl;Qu&eacute; lejos estamos! Y es que, si leemos de forma cr&iacute;tica los resultados, efectivamente estamos lejos.
    </p><p class="article-text">
        El estudio muestra que esto ahora mismo no ocurre. Los comportamientos que estamos priorizando no son los que tienen m&aacute;s impacto en el problema. Cuando les preguntamos a los consumidores qu&eacute; creen que ayuda m&aacute;s a la sostenibilidad, mencionan las pr&aacute;cticas m&aacute;s f&aacute;ciles, digamos, las que no implican un cambio sustancial en el estilo de vida. Separar residuos, apagar el grifo al lavarse los dientes o las luces en las habitaciones vac&iacute;as son las pr&aacute;cticas mencionadas como deseables por m&aacute;s del 80%. Usar el transporte p&uacute;blico o cambiar la dieta para reducir el consumo de carne son mencionadas por el 40% y el 7%, respectivamente, pese a que tendr&iacute;an mucho m&aacute;s impacto en la reducci&oacute;n de emisiones que todas las dem&aacute;s (juntas).
    </p><p class="article-text">
        En el supermercado, la sostenibilidad del producto sigue siendo el quinto criterio en orden de importancia; solo 3 de cada 10 productos en nuestras despensas tiene alg&uacute;n beneficio medio ambiental. Algo m&aacute;s del 10% no est&aacute; dispuesto a pagar por ning&uacute;n beneficio ambiental y 3 de cada 10 dicen no estar interesados en los temas de sostenibilidad. Los que buscan estos beneficios ambientales priorizan ingredientes naturales y envases reciclables/reciclados. Otras pr&aacute;cticas de mayor impacto como la producci&oacute;n sostenible o circularizada son mencionadas por menos de un cuarto de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        Solo un 30% de ciudadanos han cambiado varios h&aacute;bitos y ahorran, separan, reutilizan y compran productos sostenibles. Hay otro 35% que no hace nada de nada. Y estos son los milenials, sobre todo los varones. La generaci&oacute;n que m&aacute;s informaci&oacute;n ha recibido sobre los problemas ambientales es la que menos dispuesta parece a moverse para cambiarlos (lo que vuelve a confirmar que el consumo sostenible no es un tema de formaci&oacute;n, sino de voluntad).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No solo reconocen hacer poco o nada en relaci&oacute;n a la sostenibilidad - ni siquiera separan residuos-, sino que adem&aacute;s son los que expresan m&aacute;s rechazo hacia este problema. Tienen adem&aacute;s una estereotipaci&oacute;n m&aacute;s negativa del consumidor sostenible, por lo que no parece que quieran imitarlo ni ahora ni en un futuro cercano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo preocupante es que, por l&oacute;gica de reemplazo, esta es la generaci&oacute;n que gestionar&aacute; las instituciones cuando el tsunami est&eacute; m&aacute;s cerca. &iquest;Y qu&eacute; pasar&aacute; entonces si un porcentaje significativo de esta generaci&oacute;n ni siquiera se quiere subir a la barca?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto m&aacute;s vamos a tardar en hacer una gran alianza para movilizarnos en la buena direcci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;nto vamos a tardar en darnos cuenta de que este asunto no es de este partido o de este otro &ndash; como no lo son las vacunas, la seguridad ciudadana o la conservaci&oacute;n del patrimonio-? &iquest;Cu&aacute;ndo vamos a aceptar que nos urge a todos, porque todos vamos a sufrir las consecuencias si seguimos sin hacer (casi) nada?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Valor, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lejos-habitos-sostenibilidad_129_9932343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Feb 2023 21:23:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué lejos estamos en los hábitos de sostenibilidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desmontando mitos sobre la figura del brillante emprendedor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desmontando-mitos-figura-brillante-emprendedor_129_9879456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9741fc0c-4162-4e80-868a-d93990cd06cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desmontando mitos sobre la figura del brillante emprendedor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emprender no es para todo el mundo, es para quien se lo pueda permitir en función de su origen, también sexo y, por supuesto, la clase social en la que ha nacido y crecido</p></div><p class="article-text">
        El significado de emprender<strong> </strong>es &ldquo;acometer y comenzar una obra, un negocio, un empe&ntilde;o, especialmente si encierran dificultad o peligro&rdquo;. Por si <em>encerrar dificultad o peligro </em>fueran poca cosa, seg&uacute;n la Real Academia Espa&ntilde;ola el t&eacute;rmino tiene una segunda definici&oacute;n: &ldquo;prender fuego&rdquo;. Y es que, en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, tanto en Espa&ntilde;a como en gran parte del mundo se ha consolidado una nueva figura que simboliza el &eacute;xito en s&iacute; mismo: el emprendedor o emprendedora. El imaginario f&aacute;ctico ha consolidado a este personaje como un so&ntilde;ador que ve m&aacute;s all&aacute;, que no encaja dentro del gris camino del asalariado y lo abandona para tomar la v&iacute;a del riesgo, un pasaje con pruebas, v&eacute;rtigos y peligros que afronta por decisi&oacute;n propia. Vicisitudes que le terminan consolidando como un hombre hecho a s&iacute; mismo, un h&eacute;roe que consigue su recompensa en forma de reconocimiento y riqueza. Cualquier paralelismo con figuras como Luke Skywalker de <em>Star Wars</em> o Neo de <em>Matrix</em> son pura coincidencia.
    </p><p class="article-text">
        Alej&aacute;ndonos del mito, cuando hablamos de emprendimiento estamos en realidad aproxim&aacute;ndonos a una combinaci&oacute;n virtuosa entre capital y fuerza de trabajo que se fusionan y personifican generalmente en una persona para explotar una brecha en el sistema. Una oportunidad que el tejido econ&oacute;mico o empresarial hegem&oacute;nico no est&aacute; aprovechando, pero que efectivamente resuelve un reto o necesidad y que, por lo tanto, tiene un valor.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que se pueda complejizar mediante sofisticadas estrategias o planes de negocio, ese valor es el quid de la cuesti&oacute;n. La simple realidad es que, si la suma de los recursos empleados para generar esa soluci&oacute;n supera el valor generado resultante, el emprendedor fracasar&aacute; inevitablemente. Seg&uacute;n el <a href="https://www.southsummit.co/wp-content/uploads/2021/09/210914-NP-Mapa-del-Emprendimiento-2021.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mapa del Emprendimiento 2021</a>, el 90% de las <em>start-ups</em> creadas en nuestro pa&iacute;s fracasan antes de los tres a&ntilde;os; es decir, 9 de cada 10 emprendedores no consigue generar un valor resultante mayor al invertido. Entonces, &iquest;por qu&eacute; emprenden? Son muchas las hip&oacute;tesis que se tendr&aacute;n que ir resolviendo por el camino y que finalmente inclinar&aacute;n la balanza en una u otra direcci&oacute;n. Emprenden porque las variables en la combinaci&oacute;n del valor invertido son m&uacute;ltiples y tambi&eacute;n susceptibles de aumentar en eficiencia. Adem&aacute;s, porque el valor resultante es cambiante en funci&oacute;n de su contexto, lo que posibilita apostar a espacios de captaci&oacute;n de valor futuro. La parte m&aacute;s rom&aacute;ntica del emprendedor es precisamente esta. Arriesgar su fuerza de trabajo y capital a que el valor nuevo creado por &eacute;l ser&aacute; imprescindible en una sociedad futura. Con el tiempo habr&aacute; otras muchas soluciones parecidas, pero el innovador es el primero. Y tiene premio.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, emprender no es para todo el mundo. La persona y sus caracter&iacute;sticas son determinantes. Habilidades como el ingenio, la resiliencia, la capacidad anal&iacute;tica, la tolerancia al riesgo, la constancia y el trabajo duro son habilidades muy positivas para emprender. Tan positivas como in&uacute;tiles sin un contexto adecuado en el que cultivarlas. Efectivamente, emprender no es para todo el mundo. No lo es por cuestiones de formaci&oacute;n, recursos y estabilidad; ser emprendedor es para quien se lo pueda permitir en funci&oacute;n de su origen, tambi&eacute;n sexo y, por supuesto, la clase social<strong> </strong>en la que ha nacido y crecido. Acorde a la estad&iacute;stica y a excepci&oacute;n de algunas nobles y extraordinarias anomal&iacute;as, el emprendimiento es elitista.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://www.southsummit.co/wp-content/uploads/2021/09/210914-NP-Mapa-del-Emprendimiento-2021.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mapa del Emprendimiento 2021</a>, el 98% de los emprendedores tiene t&iacute;tulo universitario y el 78%, al menos un m&aacute;ster. Adem&aacute;s, el 80% de los emprendedores son hombres. Aunque suelen disponer de mayores &iacute;ndices de cultura emprendedora, seg&uacute;n <a href="https://www.accioncontraelhambre.org/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acci&oacute;n contra el Hambre</a>, las personas extranjeras se enfrentan a mayores dificultades a la hora de emprender, sobre todo en lo relativo a la legislaci&oacute;n y la administraci&oacute;n -y m&aacute;s a&uacute;n para nacionalidades extracomunitarias-.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en el miedo. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo Informe <a href="https://www.gem-spain.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Global Entrepreneurship Monitor</em></a><em>, </em>el 64% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola indica que el miedo al fracaso es un impedimento para tomar la decisi&oacute;n de emprender. &iquest;Miedo a terminar contabilizando como uno de esos 9 de cada 10 emprendimientos que se estrellan? No, miedo a fallar y caer sin una red de seguridad<strong> </strong>en la que poder aterrizar. El fracaso tampoco es para todo el mundo, sino para quien pueda permit&iacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; estamos perdiendo como sociedad siendo el emprendimiento restringido a la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n? Existen hoy muchas personas con muy buenas ideas, personas con las caracter&iacute;sticas individuales &oacute;ptimas para emprender. Personas que podr&iacute;an aportar much&iacute;simo valor e impacto positivo a trav&eacute;s de futuras soluciones. Lo que no tienen es la opci&oacute;n de fracasar y, por lo tanto, no se lanzan.
    </p><p class="article-text">
        El concepto emprendedor es un t&eacute;rmino ligado hoy d&iacute;a al &aacute;mbito econ&oacute;mico, pero, en realidad, es un concepto que bien puede extenderse a cualquier &aacute;mbito. Alguien que desaf&iacute;a las estructuras hegem&oacute;nicas existentes mediante la creaci&oacute;n de algo nuevo. As&iacute;, figuras como Mart&iacute;n Lutero en la religi&oacute;n o Pablo Picasso en el arte pueden considerarse brillantes emprendedores. Y, de hecho, as&iacute; avanzan las sociedades. El mundo gira y se transforma porque cuando un paradigma comienza a mostrarse fatigado o amortizado, le crecen las brechas, agrandadas y explotadas estas por nuevos emprendedores que traen consigo un nuevo planteamiento. Nos proponen otra manera de ordenar y entender la realidad. Y su propuesta se adaptar&aacute; mejor que las existentes hasta entonces. Tanto, que la brecha se agrandar&aacute; hasta romper el muro del paradigma para terminar suplant&aacute;ndolo y convertirse as&iacute; en el siguiente, un nuevo <em>establishment</em>.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente esa posibilidad est&aacute; pr&aacute;cticamente restringida a las clases m&aacute;s pudientes y acomodadas de este pa&iacute;s. Pero, &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si cualquiera pudiera atreverse a transformar el mundo? o lo que es lo mismo, &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si todos pudi&eacute;ramos permitirnos fracasar?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Alonso de la Fuente, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desmontando-mitos-figura-brillante-emprendedor_129_9879456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Feb 2023 05:01:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A vueltas con los Bancos Centrales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vueltas-bancos-centrales_129_9733566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25100a75-3749-428c-b24e-4ec7ec17f1cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A vueltas con los Bancos Centrales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta especialmente llamativo el cinismo implícito en el argumento de que el nuevo impuesto puede impactar en la concesión de crédito de las entidades financieras… cuando la política monetaria de subida de tipos está precisamente dirigida a reducir la concesión de préstamos de los bancos</p></div><p class="article-text">
        Tras el impacto de la COVID-19, las instituciones econ&oacute;micas supranacionales emitieron se&ntilde;ales esperanzadoras. Parec&iacute;a que los <em>hombres de negro</em>, ya fueran del Banco Mundial o del FMI, de los bancos centrales o de la Comisi&oacute;n Europea, hab&iacute;an aprendido de los errores pasados y que las respuestas iban a ser diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Pero se dispara la inflaci&oacute;n y los bancos centrales, tras a&ntilde;os de una pol&iacute;tica de bajos o nulos tipos de inter&eacute;s, comienzan de nuevo una escalada acelerada al alza. Se recupera una visi&oacute;n supuestamente ortodoxa que insiste en atacar la demanda para bajar la inflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se supone que el objetivo es de pura imagen con la que se quieren cortar las expectativas alcistas mostrando una intervenci&oacute;n activa coherente con su gran objetivo de contener la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La creencia de que son las expectativas las que marcan la futura inflaci&oacute;n goza de m&aacute;s seguidores te&oacute;ricos que de evidencia emp&iacute;rica. Pero resulta especialmente irrelevante en las circunstancias actuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un&aacute;nime la percepci&oacute;n de que la actual inflaci&oacute;n no tiene su causa en presi&oacute;n de la demanda sino en factores de oferta: por los disparados costes de la energ&iacute;a y los cuellos de botella del comercio global, agravado todo ello por la estructura crecientemente oligopolista de los mercados.
    </p><p class="article-text">
        Desde el mismo Banco Central Europeo (BCE) se constata que &ldquo;l<em>a inflaci&oacute;n subi&oacute; a 9,9% en septiembre, reflejando nuevos aumentos en todos los componentes.&nbsp;La inflaci&oacute;n de los precios de la energ&iacute;a, del 40,7 %, sigui&oacute; siendo el principal impulsor de la inflaci&oacute;n general, con una contribuci&oacute;n cada vez mayor de los precios del gas y la electricidad.&nbsp;La inflaci&oacute;n de los precios de los alimentos tambi&eacute;n aument&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, al 11,8%, ya que los altos costos de los insumos encarecieron la producci&oacute;n de alimentos.</em>&nbsp;<em>Los cuellos de botella en la oferta se est&aacute;n suavizando gradualmente, aunque su impacto rezagado sigue contribuyendo a la inflaci&oacute;n.&nbsp;</em>El Banco de Espa&ntilde;a cifr&oacute; en su &uacute;ltimo informe anual que el 73% de la inflaci&oacute;n de la eurozona y el 89% en Espa&ntilde;a se explican por la energ&iacute;a y los alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Con esos datos, es evidente que una pol&iacute;tica de control de la inflaci&oacute;n a trav&eacute;s de la demanda promete ser poco eficaz. Tan evidente, que la propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconoce p&uacute;blicamente que &ldquo;<em>nuestras previsiones contemplan la posibilidad de una recesi&oacute;n suave en la eurozona, pero no creemos que esa recesi&oacute;n sea suficiente para domar la inflaci&oacute;n&hellip; El riesgo de recesi&oacute;n ha aumentado pero la evidencia hist&oacute;rica sugiere que no deber&iacute;amos esperar que la desaceleraci&oacute;n del crecimiento haga mella significativa en la inflaci&oacute;n, al menos no en el corto plazo&rdquo;</em>, seg&uacute;n hemos le&iacute;do en prensa.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, que la instituci&oacute;n que debe velar por el control de la inflaci&oacute;n impone una pol&iacute;tica generadora de recesi&oacute;n y paro, de dificultades para buen n&uacute;mero de empresas, aun a sabiendas de que los efectos sobre la inflaci&oacute;n son muy reducidos.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica parece aconsejar atacar las causas reales y evitar sus m&aacute;s perniciosos efectos. Medidas como el tope al gas, apostar por energ&iacute;as limpias, o descuentos al transporte p&uacute;blico y para los hogares m&aacute;s vulnerables casan mejor con las circunstancias. De hecho, est&aacute;n demostrando una relativa eficacia para moderar la inflaci&oacute;n y aliviar los efectos sociales negativos.
    </p><p class="article-text">
        Pero los Bancos Centrales hacen caso omiso de la evidencia y siguen defendiendo que hay que seguir subiendo los tipos de inter&eacute;s como si la inflaci&oacute;n fuese de demanda.
    </p><p class="article-text">
        Simult&aacute;neamente, se reconoce que buen n&uacute;mero de empresas, incluidas las bancarias, est&aacute;n gozando de beneficios m&aacute;s o menos ca&iacute;dos del cielo gracias al entorno econ&oacute;mico global&hellip; pero que lo que hay que vigilar especialmente es que los salarios no provoquen una peligrosa espiral de nuevos incrementos de precios.
    </p><p class="article-text">
        Podemos admitir la necesidad de un gran pacto de rentas, pero resulta una vez m&aacute;s llamativo que algunos entiendan que solo afecta a los sueldos y salarios.
    </p><p class="article-text">
        No resulta as&iacute; sorprendente que el BCE haya emitido un informe cr&iacute;tico con el proyectado impuesto espa&ntilde;ol sobre los beneficios extraordinarios de la banca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los aspectos que sorprenden en su dictamen. Resulta especialmente llamativo el cinismo impl&iacute;cito en el argumento de que el nuevo impuesto puede impactar en la concesi&oacute;n de cr&eacute;dito de las entidades financieras&hellip; cuando la pol&iacute;tica monetaria de subida de tipos est&aacute; precisamente dirigida a reducir la concesi&oacute;n de pr&eacute;stamos de los bancos. &iexcl;En vez de criticar, el BCE deber&iacute;a alegrarse de que este impuesto pudiera colaborar con su pol&iacute;tica!
    </p><p class="article-text">
        Choca tambi&eacute;n que se obligue al Gobierno a detallar los mecanismos que emplear&aacute; para verificar que la banca no acabe trasladando el coste del tributo a los clientes pero que defienda con firmeza que sean estos quienes finalmente lo soporten.
    </p><p class="article-text">
        La impresi&oacute;n resultante de todo lo que precede es que el BCE es consciente de que sus medidas van a implicar algunos costes sociales pero que est&aacute; dispuesto a actuar como defensor del sector bancario para que no sufra su cuenta de beneficios. Quiz&aacute;s no choque tanto observando de d&oacute;nde proceden varios de sus principales responsables, en unas evidentes puertas giratorias con la banca privada.
    </p><p class="article-text">
        Considerando que el Estado espa&ntilde;ol da por perdidos en ayudas a la banca m&aacute;s de 70.000 millones de euros y que los beneficios de nuestros grandes bancos podr&iacute;an llegar este ejercicio a los 10.000 millones, no parece desequilibrante pedir que aporten 3.000 millones en dos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien, estos impuestos sobre beneficios extraordinarios han de verse como un componente necesario del nuevo pacto social con que afrontar las presentes dificultades.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, resulta doloroso comprobar la insensibilidad social de nuestros Bancos Centrales. Quiz&aacute;s derivada de la falta de control democr&aacute;tico que implica su sacrosanta independencia. Pero ese es otro debate.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan A. Gimeno, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vueltas-bancos-centrales_129_9733566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2022 21:40:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A vueltas con los Bancos Centrales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En torno al proyecto legal de democratización empresarial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/torno-proyecto-legal-democratizacion-empresarial_129_9319234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e78f0805-5015-4ea6-8865-92d502473180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En torno al proyecto legal de democratización empresarial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay suficientes razones para la iniciativa que ha planteado Yolanda Díaz para incluir en la revisión del Estatuto de los Trabajadores la exigencia de una democratización de la empresa centrada en la participación de representantes de los trabajadores en los órganos de gobierno</p><p class="subtitle">Más trabajadores en los consejos de administración: la oportunidad de ser tan productivos como Alemania</p></div><p class="article-text">
        Frente a las insuficiencias y debilidades de la democracia realmente existente, crece el convencimiento entre amplios sectores de la izquierda y del sindicalismo, pero tambi&eacute;n del mundo acad&eacute;mico, de que para mejorarla es elemento imprescindible avanzar en la democratizaci&oacute;n de la empresa: particularmente en la de gran dimensi&oacute;n, que en buena parte determina la evoluci&oacute;n de las restantes. Los muy abundantes fracasos del modelo empresarial dominante &mdash;presidido por la soberan&iacute;a de los accionistas mayoritarios&mdash; contribuyen a ese convencimiento, como tambi&eacute;n la evidencia emp&iacute;rica existente: al margen del cooperativismo de trabajo &mdash;en el que se pueden encontrar resultados de todo tipo, pero tambi&eacute;n muy positivos&mdash;, la legislaci&oacute;n impulsora de la participaci&oacute;n del trabajo en el gobierno de la empresa existente en muchos pa&iacute;ses europeos, desde luego, demasiado moderada, no ha conducido en modo alguno al desmoronamiento de sus empresas, ya las quisi&eacute;ramos tan eficientes, s&oacute;lidas y productivas en Espa&ntilde;a, ni a mayores niveles de conflictividad ni a <a href="https://democraciaeconomicablog.wpcomstaging.com/2022/05/17/quieres-descargarte-en-pdf-una-empresa-todos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayores costes del capital o a perjuicios a largo plazo para el accionariado</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Junto a todo ello, viene creciendo desde hace a&ntilde;os una amplia <a href="https://ecosfron.org/wp-content/uploads/2021/11/Poder-corporativo-irresponsabilidad-empresarial-y-democracia-economica.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corriente te&oacute;rica</a> que cuestiona radicalmente los argumentos microecon&oacute;micos en los que se basa la supuesta superioridad del modelo de empresa accionarial, para defender en su lugar una teor&iacute;a de la empresa que argumenta con solidez las mayores justicia y eficiencia de los modelos de gobierno empresarial participados (en primer lugar, por los trabajadores, pero tambi&eacute;n por otros part&iacute;cipes esenciales en la actividad de las empresas). 
    </p><p class="article-text">
        Muchos consideramos, en este sentido, que hay suficientes razones para la iniciativa que ha planteado la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda D&iacute;az, para incluir en la prevista revisi&oacute;n del Estatuto de los Trabajadores (y en una nueva Ley de Participaci&oacute;n Institucional a negociar con los agentes sociales) la exigencia de una democratizaci&oacute;n de la empresa centrada en la participaci&oacute;n de representantes de los trabajadores en los &oacute;rganos de gobierno, desarrollando as&iacute; (tras el frustrado intento del proyecto de ley en tal sentido del PSOE presentado por Ram&oacute;n J&aacute;uregui en 2002) el art&iacute;culo 129.2 de nuestra Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero para sacar adelante la iniciativa legal y, m&aacute;s a&uacute;n, para que pueda arraigar en la pr&aacute;ctica y ser eficaz en la realidad, no basta con buenas razones: entre otras cosas, hace falta &mdash;como ha <a href="https://democraciaeconomicablog.wpcomstaging.com/2022/05/28/exito-de-la-jornada-por-la-democracia-en-la-empresa-la-oportunidad-de-ser-mas-productivos-que-alemania/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;alado m&aacute;s de una vez el propio Ram&oacute;n J&aacute;uregui</a>&mdash; disponer de la cultura participativa adecuada y de la fuerza social y pol&iacute;tica suficiente para superar los poderosos intereses contrarios. Pero para ello es preciso &mdash;como recordaba hace unos meses Gabriel Flores en un muy consistente art&iacute;culo&mdash; avanzar en la consolidaci&oacute;n de una estructura productiva que posibilite un mercado laboral con menores niveles de desigualdad, precariedad y polarizaci&oacute;n y mayor capacidad negociadora, de forma que se propicie la participaci&oacute;n. Aspectos todos que pueden exigir reformas previas nada f&aacute;ciles en &aacute;mbitos que pueden condicionar de forma decisiva el &eacute;xito o el fracaso del proyecto legal. La tarea, por tanto, no es sencilla ni puede considerarse cumplida con la simple aprobaci&oacute;n de una ley t&eacute;cnicamente correcta. 
    </p><p class="article-text">
        Ahondando en este complejo terreno de requisitos adicionales, no puede dejarse de lado la importancia determinante que puede tener el sector financiero a este respecto, particularmente en las empresas de mayor dimensi&oacute;n, que deber&iacute;an ser las prioritarias en el proyecto democratizador. Tanto la gran banca como los grandes fondos de inversi&oacute;n (mayoritariamente, extranjeros) figuran en la actualidad entre los principales accionistas y tenedores de deuda de las grandes empresas espa&ntilde;olas, con posiciones &mdash;sobre todo, en los casos de los fondos de inversi&oacute;n&mdash; de extrema volatilidad y m&iacute;nimo compromiso en el tiempo en las empresas en las que invierten o a las que financian. Una situaci&oacute;n en la que reformas legales que les parezcan inconvenientes para sus intereses puede conducir a procesos de desinversi&oacute;n y de venta de deuda gravemente da&ntilde;inos para las empresas afectadas. 
    </p><p class="article-text">
        No puede olvidarse que muchas de las entidades financieras que m&aacute;s influyen en las grandes empresas, y particularmente los fondos de inversi&oacute;n (inherentemente cortoplacistas por la propia presi&oacute;n de sus part&iacute;cipes), impulsan crecientemente a las empresas en las que alcanzan posiciones inversoras o tenedoras de deuda importantes a orientar su gesti&oacute;n con criterios tambi&eacute;n cortoplacistas, arrastrando en no pocas ocasiones &mdash;cada d&iacute;a m&aacute;s&mdash; a la banca compradora de deuda empresarial en esta orientaci&oacute;n. Son as&iacute; inductoras y claramente co-responsables de un modelo empresarial fuertemente financiarizado (muy apalancado, influido por criterios financieros y orientado a resultados inmediatos) generador de perjuicios generales cada d&iacute;a m&aacute;s patentes y m&aacute;s graves: en primer lugar, para las propias empresas a medio y largo plazo, en la medida en que la b&uacute;squeda permanente de la maximizaci&oacute;n del beneficio inmediato y del valor accionarial est&aacute;n conduciendo a estrategias seriamente nocivas para el crecimiento, la fortaleza, la eficiencia y la sostenibilidad empresarial: incrementos desequilibrados de los dividendos, recompras sistem&aacute;ticas de acciones, obsesi&oacute;n por la reducci&oacute;n de costes &mdash;salariales en primer lugar casi siempre&mdash;, debilitamiento de la inversi&oacute;n, complicidad de los altos directivos a trav&eacute;s de incentivos variables que ensanchan espeluznantemente las diferencias retributivas, recurso frecuente a malas pr&aacute;cticas de todo tipo en el negocio &mdash;con la generaci&oacute;n de externalidades negativas crecientes como estrategia sistem&aacute;tica de reducci&oacute;n de costes&mdash; y un largo etc&eacute;tera. Conductas que, como no pod&iacute;a dejar de ser, han acabado afectando muy gravemente a las econom&iacute;as nacionales, contribuyendo significativamente al crecimiento de las desigualdades, al debilitamiento de la inversi&oacute;n global y, por tanto, de la productividad y del crecimiento econ&oacute;mico, as&iacute; como a la acumulaci&oacute;n de costes sociales que tienen que ser soportados, gratuita y dolorosamente, por amplios sectores de la poblaci&oacute;n o costeados por el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un modelo de gesti&oacute;n que la democratizaci&oacute;n empresarial, aunque se limite solo a la participaci&oacute;n laboral en los &oacute;rganos de gobierno, claramente dificultar&iacute;a (de hecho, parece mucho m&aacute;s mitigado en los pa&iacute;ses en los que existe mayor participaci&oacute;n obligatoria del trabajo en el gobierno corporativo). No es dif&iacute;cil imaginar que los trabajadores defender&aacute;n siempre una orientaci&oacute;n de m&aacute;s largo plazo y m&aacute;s socialmente responsable en sus empresas: porque dependen mucho m&aacute;s de la permanencia de la empresa que los accionistas e inversores mayoritarios (que tienen una facilidad de salida y una volatilidad mucho mayores) y porque est&aacute;n tambi&eacute;n m&aacute;s interesados que estos en que la empresa se comporte responsablemente donde opera, porque viven all&iacute;, est&aacute;n m&aacute;s comprometidos con su entorno y se ven m&aacute;s afectados por las externalidades negativas. 
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, no cabe duda de que la iniciativa participativa legal no solo se enfrentar&aacute; a la oposici&oacute;n de la patronal y del gran accionariado, sino tambi&eacute;n a la de los mercados financieros, que pueden dificultarla a trav&eacute;s de la imposici&oacute;n de mayores costes del capital y de la financiaci&oacute;n a las empresas que se muestren m&aacute;s propicias a asumir la ley con mayor coherencia (y de forma indiscriminada en la econom&iacute;a nacional, tratando de provocar un desincentivo general a la implantaci&oacute;n de la ley).
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, y entre otros temas, ser&iacute;a conveniente plantear previa o paralelamente a la legislaci&oacute;n democratizadora reformas que puedan mitigar las dificultades que el sector financiero puede ejercer en su contra. Muy especialmente, apunto simplemente tres:
    </p><p class="article-text">
        1. Intensificaci&oacute;n firme de la penalizaci&oacute;n de los derechos de voto en los consejos de administraci&oacute;n de los accionistas m&aacute;s inestables (en buena medida, las entidades financieras m&aacute;s cortoplacistas); penalizaci&oacute;n que se ha incluido t&iacute;midamente en la reciente modificaci&oacute;n de la ley de sociedades de capital para fomentar la implicaci&oacute;n a largo plazo de los accionistas.
    </p><p class="article-text">
        2. Incentivos fiscales a la inversi&oacute;n y a la financiaci&oacute;n de las empresas que apliquen con mayor consistencia la participaci&oacute;n del trabajo en el gobierno corporativo.
    </p><p class="article-text">
        3. L&iacute;neas de financiaci&oacute;n p&uacute;blica privilegiada para la financiaci&oacute;n de este tipo de empresas: algo que nunca se podr&aacute; hacer &oacute;ptimamente sin una potente banca p&uacute;blica especializada en la financiaci&oacute;n empresarial, como la que otros pa&iacute;ses avanzados tienen y que tan insensatamente se desmont&oacute; en el nuestro. Por eso, la reivindicaci&oacute;n de una banca p&uacute;blica fuerte es inseparable de la aspiraci&oacute;n a empresas m&aacute;s democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto es imposible, y mucho menos inviable econ&oacute;micamente. Pero, ciertamente, aumenta no poco las ya considerables dificultades intr&iacute;nsecas de la iniciativa legal mencionada, agravando su complejidad y los obst&aacute;culos que pueden entorpecerla. No deber&iacute;a olvidarlos ni minusvalorarlos la anunciada &mdash;e ilusionante&mdash; iniciativa legal del gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel Moreno Izquierdo, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/torno-proyecto-legal-democratizacion-empresarial_129_9319234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 20:49:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En torno al proyecto legal de democratización empresarial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malos tiempos para la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/malos-tiempos-izquierda_129_8863699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff967bf0-3d30-49da-bb3e-d5dd47863edc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malos tiempos para la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la imposibilidad actual de realizar transformaciones radicales del sistema y una gestión del capitalismo condenada al fracaso se esconde, agazapada, la extrema derecha que ha sabido captar un descontento social generalizado</p></div><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas que la izquierda abandon&oacute; el flanco econ&oacute;mico como l&iacute;nea de debate contra la derecha. El desarrollo del modelo neoliberal, as&iacute; como la ca&iacute;da del Bloque Sovi&eacute;tico, supuso una victoria clara de los que afirmaban que &ldquo;no hay alternativa&rdquo; (<em>there is no alternative</em> &ndash;TINA). Esta aceptaci&oacute;n de una derrota tan apabullante ha llevado a una evoluci&oacute;n discursiva de las fuerzas izquierdistas que muestra, inequ&iacute;vocamente, su descoloque.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar con el an&aacute;lisis deber&iacute;amos exponer qu&eacute; es lo que consideramos fuerzas de izquierda, y tener presente que no son un bloque homog&eacute;neo. M&aacute;s bien est&aacute;n representadas por una amalgama de intereses que van desde los tradicionales marxistas, socialdem&oacute;cratas y anarquistas, hasta fuerzas feministas, ecologistas, algunas nacionalistas e, incluso, animalistas, que no tienen una posici&oacute;n definida en cuanto al sistema econ&oacute;mico capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esta consideraci&oacute;n observamos que todas estas formaciones, o intereses, se pueden agrupar en dos grandes bloques. En un primer bloque vamos a recoger a aquellos grupos, los menos numerosos, que no han renunciado a su origen anticapitalista y que consideran que cualquier alternativa pasa por la sustituci&oacute;n del sistema actual y la construcci&oacute;n de una alternativa comunista, socialista o de tipo anarquista. En un segundo bloque, el m&aacute;s numeroso, podr&iacute;amos englobar a aquellos grupos dispuestos a asumir responsabilidades de gesti&oacute;n y que, por tanto, han aceptado al propio sistema y consideran posible desarrollar sus pol&iacute;ticas, al menos hasta cierto punto, dentro del marco capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Esta divisi&oacute;n entre partidarios de la eterna oposici&oacute;n y los de participar en el sistema no es nada actual. A finales del XIX y principios del XX hubo un interesante debate entre, por ejemplo, Luxemburgo o Lenin. Aquellos que no quieren participar de las reglas del sistema no pueden asumir ninguna responsabilidad de gesti&oacute;n pues no consideran a las instituciones burguesas como &uacute;tiles para sus prop&oacute;sitos. En cambio, la posici&oacute;n del otro grupo supone participar en un juego en el que siempre se va a producir una insatisfacci&oacute;n entre sus votantes, muchos de ellos del primer grupo que acaban participando en el mismo, puesto que sus expectativas no van a ser nunca satisfechas en su totalidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si nos centramos en el segundo grupo, esto es, el dispuesto a gestionar, es f&aacute;cil encontrar ejemplos en los que las expectativas y lo finalmente aprobado no coinciden, sin entrar en lo realmente ejecutado. La derogaci&oacute;n de la reforma laboral del 2012 ha mostrado algunos de estos l&iacute;mites (lo explica muy bien el compa&ntilde;ero Juan Luis del Pozo <a href="https://ecosfron.org/la-transformacion-de-la-economia-y-la-izquierda-paralizada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) en tanto que se han dejado por tocar &ldquo;aspectos lesivos&rdquo; en pro de un acuerdo entre los agentes sociales. Ni que decir tiene que ni siquiera se ha rozado nada de la reforma del 2010, que abarat&oacute; el despido de los trabajadores. Por otro lado, la aprobaci&oacute;n del ingreso m&iacute;nimo vital (IMV), vendido como un hito social, se ha demostrado un fracaso en cuanto que no ha sido una herramienta que haya llegado a amplios grupos diana y que, adem&aacute;s, ha resultado insuficiente en su cuant&iacute;a. Y ya veremos la desilusi&oacute;n con la Ley de Vivienda. Al tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Las razones que pueden explicar estos hechos, en tanto que generan una fuerte desafecci&oacute;n entre el electorado izquierdista, son m&uacute;ltiples y alguna de ellas imposible de salvar. No se puede cambiar el c&oacute;mo se reproduce el propio sistema econ&oacute;mico. Si la econom&iacute;a crece es porque el proceso de acumulaci&oacute;n capitalista tiene opciones de generar ganancias para los inversores y esto sucede si, y s&oacute;lo si, alguien est&aacute; siendo explotado (Sur global, trabajadores asi&aacute;ticos, europeos, el medio ambiente, lo com&uacute;n, etc.). Cuando este proceso se para (crisis), se tienen que generar las condiciones para volverlo a poner en marcha. Es por esto que las fuerzas izquierdistas de gobierno ven limitadas, de manera estructural, sus posibilidades pol&iacute;ticas. La decisi&oacute;n entre alargar el periodo durante el cual se produce la acumulaci&oacute;n o generar uno nuevo est&aacute; condicionada por el periodo electoral.
    </p><p class="article-text">
        Otra raz&oacute;n se circunscribe al propio discurso de las organizaciones de izquierda, al simplificarse en demas&iacute;a y abandonar la posibilidad de una sociedad distinta a la actual. Un ejemplo lo podemos observar con los Fondos <em>Next Generation</em> UE. El Gobierno lo ha recibido como una medida progresiva puesto que va a permitir descarbonizar nuestra econom&iacute;a y transformar nuestro modelo de crecimiento en uno m&aacute;s verde, adem&aacute;s de resultar un est&iacute;mulo para el crecimiento de nuestro PIB (nuevo proceso de acumulaci&oacute;n). Sin embargo, la obtenci&oacute;n de estos casi 150.000 millones de euros no ser&aacute; gratuita, ya que una parte son pr&eacute;stamos y en general la percepci&oacute;n del montante total estar&aacute; sujeta a condicionalidad, lo que se traduce en la adopci&oacute;n de determinadas &ldquo;reformas&rdquo;. As&iacute;, la percepci&oacute;n de los fondos ha afectado al alcance de la reforma laboral y afectar&aacute; a nuestro sistema de pensiones, l&iacute;neas rojas para el electorado de izquierda. Pues bien, desde estas fuerzas pol&iacute;ticas, que tanto criticaron el rescate bancario, se ha celebrado este rescate de la industria europea a la que vamos a pagar su transformaci&oacute;n bajo el paraguas del keynesianismo. Veremos cuando pase la ilusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La salida de la crisis de la COVID-19 ha sido diferente a la de la Gran Recesi&oacute;n porque ambas crisis han sido distintas y no por un cambio de paradigma (como se nos ha pretendido hacer creer). Para comprobarlo tenemos ante nosotros un problema de inflaci&oacute;n desatada (7,4% en t&eacute;rminos interanuales este pasado mes de febrero, y un 3% la subyacente) que puede agravarse m&aacute;s a causa del conflicto entre Rusia y Ucrania. Ante este panorama, y con una deuda p&uacute;blica sobre PIB del 120%, las autoridades se van a enfrentar al dilema de estimular la econom&iacute;a o frenar la inflaci&oacute;n. La falta de argumentaci&oacute;n por parte de estas fuerzas pol&iacute;ticas va a suponer una nueva decepci&oacute;n para su electorado a causa, por ejemplo, de una p&eacute;rdida considerable de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Ante la imposibilidad actual de realizar transformaciones radicales del sistema y una gesti&oacute;n del capitalismo condenada al fracaso se esconde, agazapada, la extrema derecha que ha sabido captar un descontento social generalizado. Frenar este descontento del electorado progresista es una condici&oacute;n necesaria y se debe hacer explicando la realidad a una sociedad adulta, adaptada a nuestro contexto social actual.&nbsp;Ser conscientes de los peque&ntilde;os avances, y celebrarlos si es necesario, no deber&iacute;a separarnos de la cr&iacute;tica real a aquello que nos impide avanzar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/malos-tiempos-izquierda_129_8863699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 04:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malos tiempos para la izquierda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desemplearse para trabajar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desemplearse-trabajar_129_8677173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1cece59-ec5c-485e-a325-c783888eb7f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desemplearse para trabajar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nuestro modelo de sociedad es cada vez más nocivo para vivir, está acomodado en una economía de mercado donde el crecimiento es buscado con desesperación y no permite las condiciones para una vida sostenible de la ciudadanía ¿por qué somos incapaces de cambiar?</p></div><p class="article-text">
        Donde vivo tiene por costumbre aparecer la niebla. Hay d&iacute;as que es tan densa que no deja ver el mar, a veces ni tan siquiera la playa. Esos d&iacute;as entra el fr&iacute;o en el cuerpo, hasta el tu&eacute;tano, como dec&iacute;a mi abuela, y los huesos gru&ntilde;en. La ciudad, sin remedio, bruscamente acaba. Es una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a. La imposibilidad de ver m&aacute;s all&aacute; parece activar al caminante. Ya no mira al horizonte, se concentra en su quehacer diario, en su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El verbo trabajar proviene del lat&iacute;n vulgar <em>tripaliare</em>, torturar, derivado del lat&iacute;n tard&iacute;o <em>tripalium</em>, instrumento de tortura formado por tres palos en los que se amarraba a los esclavos para que sufrieran un castigo. Cuando se concibi&oacute; este vocablo la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n trabajaba en el campo realizando un gran esfuerzo f&iacute;sico que se percib&iacute;a como un castigo. El trabajo era para pobres, es decir para casi todo el mundo, mientras que las &eacute;lites disfrutaban de tiempo libre para pensar, divertirse, organizar la sociedad o, simplemente, mirar al horizonte. Algo no muy distinto a lo que ocurre en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        El <em>burnout</em> o s&iacute;ndrome de trabajador quemado; el <em>boreout</em>&nbsp;o situaci&oacute;n de aburrimiento cr&oacute;nico dentro del puesto de trabajo que puede llegar a desencadenar problemas de salud por ansiedad y estr&eacute;s; los <em>Bullshit Jobs</em> o <em>trabajos basura</em> que provocan baja autoestima y desmotivaci&oacute;n de los trabajadores, son realidades que se desencadenan cada vez con m&aacute;s frecuencia en el entorno laboral. Un entorno en el que pasamos muchas horas, un entorno que no es democr&aacute;tico aunque nuestra sociedad s&iacute; lo sea, un entorno en el que el conflicto es una constante. Nuestros empleos se desarrollan cada vez en peores condiciones. Sin embargo, quer&aacute;moslo o no, en la sociedad que hemos creado, el empleo, que no el trabajo, define nuestra realidad. El empleo es una versi&oacute;n reducida del trabajo. Con todo, tiene un lugar central en nuestras vidas y en nuestras identidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un concepto amplio de trabajo incluir&aacute; no solo el trabajo productivo, tanto de un producto o de un servicio, que se incorpora al mercado; sino que incluir&aacute; as&iacute; mismo, el trabajo que genera solidaridad social, el trabajo reproductivo y de cuidados, y el trabajo que engendra autorrealizaci&oacute;n personal, por lo que no necesariamente consiste en una actividad de la que obtenemos un beneficio econ&oacute;mico. Desde ese punto de vista amplio, se puede definir el trabajo como el conjunto de tareas y actividades que realizan las personas para satisfacer sus necesidades vitales. Podemos hablar, si se quiere, de dos nociones distintas de trabajo. Por un lado, un trabajo restrictivo o limitado (lo que venimos llamando empleo) y, por otro, un trabajo extensivo o abierto, en el que se incluir&iacute;an otras actividades necesarias para la vida plena de la persona.
    </p><p class="article-text">
        Si nos centramos en el trabajo restrictivo o limitativo, se ha generado la ilusoria idea de que la creaci&oacute;n de valor resulta &uacute;nica y exclusivamente de &eacute;l, del trabajo que aporta un beneficio econ&oacute;mico. La riqueza econ&oacute;mica es la &uacute;nica riqueza posible y el empleo es el &uacute;nico que combina beneficio, reconocimiento y utilidad social. Ahora bien, contradiciendo esos mismos postulados falsos, en los &uacute;ltimos tiempos la precarizaci&oacute;n de las condiciones del empleo ha hecho que, aunque el empleo sea necesario para poder cubrir las necesidades econ&oacute;micas de los individuos, no sea suficiente en ocasiones para cubrirlas en su totalidad, cre&aacute;ndose la figura de los trabajadores pobres.
    </p><p class="article-text">
        Se nos revela as&iacute; que la pobreza no es un da&ntilde;o colateral, ajeno y marginal, sino un elemento normalizado en el capitalismo. Con datos proporcionados el a&ntilde;o pasado por Eurostat, las personas en situaci&oacute;n de empleo expuestas al riesgo de pobreza en 2018 era del 9,3&nbsp;% en toda la EU-27. Registr&aacute;ndose tasas relativamente elevadas de trabajadores ocupados en riesgo de pobreza en Ruman&iacute;a (15,3&nbsp;%) y, en menor medida, en Luxemburgo (13,5&nbsp;%) y Espa&ntilde;a (12,9&nbsp;%). Todav&iacute;a no sabemos c&oacute;mo va a repercutir la COVID en esta pobreza de los trabajadores, pero a todas luces no de manera positiva. La subida salarial pactada en convenio cierra 2021 en el 1,47%, m&aacute;s de 5 puntos por debajo del IPC; s&oacute;lo el 15,8% de los convenios registrados presenta una cl&aacute;usula de garant&iacute;a salarial y uno de cada cinco convenios congela salarios. Ante esta situaci&oacute;n no hace falta subrayar la importancia de subir el salario m&iacute;nimo y la responsabilidad y compromiso social del empresariado para el que el capital humano debe ser fundamental para mantener la competitividad. La competitividad basada en la innovaci&oacute;n y una gesti&oacute;n responsable de los recursos humanos son garant&iacute;as de &eacute;xito para las empresas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el trabajo nos enferma y adem&aacute;s nos permite cada vez menos cubrir nuestras necesidades, me pregunto, &iquest;por qu&eacute; no cambiamos nuestra manera de proceder? &iquest;Por qu&eacute; no reducimos el tiempo que dedicamos al empleo y nos damos m&aacute;s tiempo para trabajar? &iquest;Por qu&eacute; no pasamos de una concepci&oacute;n limitada o restrictiva del trabajo a una extensiva y abierta? &iquest;Por qu&eacute; aceptar que somos &uacute;nicamente consumidores y productores? Si nuestro modelo de sociedad es cada vez m&aacute;s nocivo para vivir, est&aacute; acomodado en una econom&iacute;a de mercado donde el crecimiento es todav&iacute;a buscado con desesperaci&oacute;n y, sin embargo, no permite las condiciones necesarias para una vida sostenible de toda la ciudadan&iacute;a &iquest;por qu&eacute; somos incapaces de cambiar nuestros comportamientos? &iquest;Es posible una reducci&oacute;n del tiempo que dedicamos al empleo? La jornada de 40 horas semanales se aprob&oacute; en el siglo pasado, &iquest;no es hora de revisar este tiempo dedicado al empleo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en 1516 Thomas Moro, en <em>Utop&iacute;a</em>, apuesta por un horario de 6 horas, duraci&oacute;n m&aacute;s que suficiente, seg&uacute;n el autor, para procurarse los recursos necesarios para cubrir las necesidades b&aacute;sicas. Campanella, en su obra <em>Cit&eacute; du soleil,</em> de 1611, apuesta por 4 horas por d&iacute;a tanto para hombres como para mujeres. Quiz&aacute; con esta propuesta la tan reclamada conciliaci&oacute;n de la vida familiar y laboral fuese posible y la vida m&aacute;s sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Muy a nuestro pesar somos seres dependientes y vulnerables, la COVID nos lo ha recordado de forma tremendamente dolorosa.&nbsp;Cuidar siempre ha sido indispensable, cuidar el medio en el que habitamos y cuidar a los que tenemos alrededor,&nbsp; aunque parece un descubrimiento de &uacute;ltima hora para algunos que nos instan a autocuidarnos. Pero para ello necesitamos tiempo, reformular prioridades. Tiempo que perdemos en empleos que no cubren nuestras necesidades vitales. Ni sindicatos ni pol&iacute;ticos parecen, en general, estar interesados en este tema. Est&aacute;n intentando volver a la situaci&oacute;n anterior a la reforma laboral del 2012, pero desde luego no intentando llegar al fondo del asunto, que no es otro que un cambio en la concepci&oacute;n que tiene la sociedad del trabajo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Subida del salario m&iacute;nimo y reducci&oacute;n del tiempo laboral, ese es el punto de partida para, como Augusto en Niebla, no ser caminantes sino paseantes de la vida. Tener tiempo para mirar al horizonte cuando a mediod&iacute;a se levanta la niebla y deja ver el tenue sol de enero, mientras le cuento a mi hijo que los vagos no son los que no tienen empleo sino los que ahogan sus pensamientos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Txaro Goñi, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desemplearse-trabajar_129_8677173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Feb 2022 05:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desemplearse para trabajar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una visión crítica de los consensos implícitos en innovación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vision-critica-consensos-implicitos-innovacion_129_8559245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee508eb6-a2ed-4f83-82ca-237791cc5d2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una visión crítica de los consensos implícitos en innovación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los entornos rurales precisan de innovaciones específicas y debe ser el propio entorno rural la fuente de las innovaciones que necesite su medio. Es innegable la preponderancia de la actividad primaria en la economía del medio rural</p></div><p class="article-text">
        Muchas veces, desde la esfera privada, y tambi&eacute;n desde la esfera p&uacute;blica, asociamos el t&eacute;rmino innovaci&oacute;n, exclusivamente, a procesos tecnol&oacute;gicos muy rupturistas que, principalmente, tienen lugar en urbes cosmopolitas en las que abundan las <em>startups </em>tecnol&oacute;gicas y los <em>venture capitals</em>.
    </p><p class="article-text">
        Continuar relacionando innovaci&oacute;n a este tipo de cosas no hace m&aacute;s que reproducir una l&oacute;gica econ&oacute;mica con la que no siempre perseguimos -ni conseguimos- el progreso de las sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vayamos por partes, ya que hay varias objeciones a este paradigma.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la referente al propio concepto de innovar. Est&aacute; generalmente aceptado que innovar es, simple y llanamente, hacer las cosas de otra manera. Es decir, utilizar nuevas t&eacute;cnicas para resolver un problema concreto que tenemos ante nosotros. Sin embargo, de manera inconsciente - o a veces no tanto-, lo asociamos exclusivamente al empleo de nuevas t&eacute;cnicas basadas en la mejora o el descubrimiento de una tecnolog&iacute;a original. Una tecnolog&iacute;a, normalmente digital y muy puntera, que cambiar&aacute; radicalmente la manera en la que acostumbramos a hacer las cosas. Como es el caso del <a href="https://www.xataka.com/investigacion/ibm-presenta-eagle-su-procesador-cuantico-127-qubits-imposible-simularlo-cualquier-otra-cosa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente procesador cu&aacute;ntico desarrollado por la compa&ntilde;&iacute;a IBM</a>. En cambio, estas nuevas t&eacute;cnicas tambi&eacute;n pueden estar basadas en la utilizaci&oacute;n de un elemento tradicional de una manera alternativa a su uso primigenio. Innovar no es, exclusivamente, mirar hacia delante, tambi&eacute;n puede serlo mirar hacia detr&aacute;s, hacia los lados o en diagonal.
    </p><p class="article-text">
        Muy a menudo, pensamos que el &eacute;xito en innovaci&oacute;n se produce con el desarrollo de una tecnolog&iacute;a digital rupturista y se mide exclusivamente en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, y especialmente empresariales. As&iacute;, imaginemos la comercializaci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a, por ejemplo, un algoritmo para establecer la ruta m&aacute;s eficiente, para ofrecer el producto que todav&iacute;a no sabes que deseas, o para conectar a trav&eacute;s de una APP oferentes y demandantes de un mismo producto o servicio. Se genera de este modo un nuevo o m&aacute;s extenso mercado y unos boyantes resultados comerciales. En cambio, existen innovaciones mediante &ldquo;elementos tradicionales&rdquo; que no generan un extenso mercado ni unos boyantes resultados comerciales, pero que tienen un gran impacto en la sociedad. Como fue el caso del proyecto <a href="https://atlasofthefuture.org/es/project/proyecto-hippo-water-roller/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hippo Water Roller</a>. Una innovaci&oacute;n tan sencilla como incorporar unas asas a un bid&oacute;n de agua para facilitar su transporte rodado entre los poblados sudafricanos. Esta innovaci&oacute;n ha implicado una notable mejora en los niveles de acceso a agua, y por tanto, en los niveles de salubridad y esperanza de vida en esta zona geogr&aacute;fica concreta.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a ver la tecnolog&iacute;a como el <em>outcome</em> de un proceso de innovaci&oacute;n. Es decir, como el resultado final del proceso y el producto que va a colocar a una empresa en una posici&oacute;n de ventaja frente a sus competidores. En lugar de concebirla como una herramienta que utilizaremos para dar respuesta a los problemas reales a los que nos enfrentamos, movidos por la consecuci&oacute;n de alg&uacute;n objetivo social que vaya m&aacute;s all&aacute; de la mera obtenci&oacute;n de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la sacralizaci&oacute;n de la empresa y la obsesi&oacute;n por el beneficio directo abre la puerta a otro de los grandes consensos err&oacute;neamente asumidos. La innovaci&oacute;n no solo es cosa del mundo empresarial. Los procesos de innovaci&oacute;n verdaderamente efectivos llegan como resultado de una interacci&oacute;n armoniosa y fruct&iacute;fera entre el mundo empresarial, el mundo acad&eacute;mico y las administraciones p&uacute;blicas. Una relaci&oacute;n en la que se establecen sinergias y se ampl&iacute;an horizontes en las maneras de actuar de cada uno. Esta colaboraci&oacute;n entre los tres planos es lo que verdaderamente lleva a las econom&iacute;as a recoger los frutos de la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al hablar de esta, conocida como, triple h&eacute;lice que impulsa la innovaci&oacute;n es recomendable tambi&eacute;n intentar alejarse del t&oacute;pico de que la academia investiga, la empresa aplica y la administraci&oacute;n regula. En las tres esferas puede -y debe- haber una renovaci&oacute;n y mejora de los procesos a los que cada una est&aacute; habituada. Las sinergias pasan por encontrar nuevos procedimientos de transferencia de conocimiento y aplicabilidad entre la ciencia y el mercado. Nuevas formas de colaboraci&oacute;n y financiaci&oacute;n p&uacute;blico-privada en &aacute;mbitos hasta ahora inexplorados. Y tambi&eacute;n, &iquest;por qu&eacute; no?, por dotar de mayor flexibilidad y capacidad de actuaci&oacute;n a la Administraci&oacute;n. En definitiva, crear un c&iacute;rculo virtuoso, multidireccional y con prop&oacute;sito de progreso social, alej&aacute;ndonos de la visi&oacute;n de un proceso lineal, compartimentado y orientado exclusivamente a la rentabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se consigue poner en funcionamiento este c&iacute;rculo virtuoso, es cuando empiezan a surgir nuevas categor&iacute;as, nuevas formas organizativas y nuevas capacidades, que son las que verdaderamente transforman la realidad. Y en este punto es donde subyace el tercer conjunto de presunciones err&oacute;neas sobre la innovaci&oacute;n. Estas nuevas creaciones no son exclusivamente propias de las zonas urbanas y de los polos de concentraci&oacute;n de empresas tecnol&oacute;gicas. Desde los cuales se trasladar&iacute;an al resto de territorios, como si de un simple proceso de expansi&oacute;n geogr&aacute;fica se tratase. Esa especie de <em>paternalismo innovador</em>, por el cual desde las ciudades se dicta el desarrollo del mundo rural, no suele responder a las necesidades concretas de estos territorios.
    </p><p class="article-text">
        Los entornos rurales precisan de innovaciones espec&iacute;ficas y debe ser el propio entorno rural la fuente de las innovaciones que necesite su medio. Es innegable la preponderancia de la actividad primaria en la econom&iacute;a del medio rural. Los procesos de innovaci&oacute;n aut&oacute;nomos en el medio rural, conscientes de este hecho, tienen un doble efecto. Por un lado, sirven para introducir mejoras t&eacute;cnicas y organizativas en la propia actividad primaria. Por otro lado, a la vez que consolidan una actividad primaria s&oacute;lida y moderna, sirven para generar otra serie de actividades industriales y de servicios complementarias a la explotaci&oacute;n de los recursos naturales. Contribuyendo, por tanto, a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de estas zonas, y a reducir la brecha en el acceso a oportunidades que hay con respecto a la vida en entornos urbanos.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil conceptualizar de manera breve el t&eacute;rmino innovaci&oacute;n. Pero si algo podemos asumir es que la innovaci&oacute;n, en cualquiera de sus formas, solo es efectiva cuando trae consigo un impacto positivo en la sociedad. Y esto se produce cuando intersecta de manera directa con una oportunidad que ofrece el mundo real. Un mundo real definido por unas condiciones hist&oacute;ricas, econ&oacute;micas, sociales y culturales determinadas que son a su vez origen y destino de las innovaciones. Para ello, es necesario que la interacci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a y oportunidad se lleve a cabo bajo un paradigma ausente de barreras f&iacute;sicas, mentales o procedimentales.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Baratas González, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vision-critica-consensos-implicitos-innovacion_129_8559245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Dec 2021 21:20:51 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Estado de Bienestar del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bienestar-siglo-xxi_129_8444046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f1f322b-e579-40f8-8893-dcd2f12b40ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Estado de Bienestar del siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las últimas semanas, tanto PSOE como PP han tratado el Estado de Bienestar en sus respectivos congresos, pero evitando abordar su profunda crisis sin tapujos. El Estado se encuentra en un impás entre el deterioro del Bienestar durante la Gran Recesión y las nuevas formas de entender al individuo en un mundo cada vez más inmediato, digital y complejo</p></div><p class="article-text">
        Imaginen un tri&aacute;ngulo. La calidad de su jubilaci&oacute;n o la de su atenci&oacute;n hospitalaria est&aacute;n dentro, puesto que vamos a situar en su interior al Estado de Bienestar. Como en todo tri&aacute;ngulo, tanto la forma como la estabilidad son brindadas por sus tres v&eacute;rtices. El primero es el de los derechos, fijados en la Constituci&oacute;n y el c&oacute;digo legislativo. El segundo v&eacute;rtice corresponder&iacute;a al sistema impositivo, encargado de aportar los recursos econ&oacute;micos necesarios. Por &uacute;ltimo, el v&eacute;rtice restante recaer&iacute;a sobre el Aparato del Estado, una gran estructura conformada por personas, reglas, instalaciones y herramientas que ser&iacute;an las encargadas de ejecutar esos derechos. Como es de esperar, la forma de este tri&aacute;ngulo imaginario no es est&aacute;tica puesto que la salud o situaci&oacute;n concreta de cada uno de sus v&eacute;rtices influye y modifica la composici&oacute;n de su forma final. El Estado de Bienestar ideal s&oacute;lo funciona cuando el tri&aacute;ngulo es equil&aacute;tero, es decir, cuando sus tres v&eacute;rtices est&aacute;n equilibrados y se da la armon&iacute;a entre ellos &iquest;C&oacute;mo imagina usted el tri&aacute;ngulo actual de nuestro Estado de Bienestar? Desde luego, no ser&iacute;a una figura equidistante. Y me temo que conforme pasa el tiempo nuestro tri&aacute;ngulo va siendo cada vez m&aacute;s y m&aacute;s desigual.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de la democracia a Espa&ntilde;a, la Constituci&oacute;n del 78 ampli&oacute; de manera expansiva los derechos de toda la ciudadan&iacute;a. Con una clara influencia europea, el T&iacute;tulo I de Derechos y Deberes es aun, por su ambici&oacute;n, motivo de sorpresa para muchos primeros lectores: el Estado debe garantizar el acceso a la educaci&oacute;n y a la salud, pero tambi&eacute;n a la vivienda o al trabajo, entre otros. El v&eacute;rtice superior de nuestro tri&aacute;ngulo es tambi&eacute;n el m&aacute;s estable por el complejo mecanismo de reforma constitucional, pero, la pregunta importante aqu&iacute; es: &iquest;estos derechos se est&aacute;n asegurando hoy? &iquest;Est&aacute; el Estado cumpliendo con lo que est&aacute; garantizado por ley? La respuesta es no.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Comparativa del triángulo lógico                            </span>
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        Sin embargo, el motivo del &ldquo;no&rdquo; se encuentra en los dos v&eacute;rtices restantes del tri&aacute;ngulo. En primer lugar, el sistema impositivo, encargado de nutrir de recursos econ&oacute;micos al Estado de Bienestar, est&aacute; inmerso en una crisis existencial. Durante todo el siglo XX la mayor parte de la econom&iacute;a se desarrollaba de manera anal&oacute;gica. Una f&aacute;brica de bebidas gaseosas produc&iacute;a y embotellaba sus productos en Valencia, botellas que eran distribuidas por una tercera empresa y vendidas por los bares y restaurantes de Albacete. Toda la cadena de valor ten&iacute;a una sucesi&oacute;n l&oacute;gica, territorial, lineal y f&aacute;cilmente controlable en base a inversi&oacute;n y capital.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a y con la consolidaci&oacute;n de la econom&iacute;a de los intangibles, &eacute;sta din&aacute;mica se ha triturado dando paso a la siguiente paradoja: el capitalismo actual funciona hoy sin capital alguno -Uber no posee ni un solo coche, o AirbandB ni una sola propiedad-; un formato en el que doscientas personas en una oficina desde Singapur pueden facturar 1.000 veces m&aacute;s en Espa&ntilde;a que la tradicional f&aacute;brica de bebidas valenciana y, adem&aacute;s, sus activos valer millones de veces m&aacute;s, a pesar de que estos no se pueden ver, ni tocar, puesto que no son f&aacute;bricas, ni camiones, sino data y algoritmos -capital intangible-. El valor de la econom&iacute;a es hoy gaseoso y escapa entre las piezas de un sistema impositivo que fue dise&ntilde;ado para lo fungible, lo f&iacute;sico, lo s&oacute;lido. Est&aacute; por ver el resultado final del <a href="https://www.elmundo.es/economia/empresas/2021/10/08/6160825a21efa0ac768b4572.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acuerdo en la OCDE para establecer un tipo m&iacute;nimo global del 15% para las multinacionales</a>, pero en cualquier caso es necesaria una gran reforma impositiva que redefina el concepto mismo de valor que se anota en la base grabable a las empresas. Sencillamente, no es de recibo que una corporaci&oacute;n como Apple, que tiene una valoraci&oacute;n burs&aacute;til similar al PIB de B&eacute;lgica y un volumen de negocio en Espa&ntilde;a de unos 400 millones de euros, <a href="https://elpais.com/economia/2020-05-21/las-tiendas-de-apple-en-espana-ganan-un-73-mas-y-pagan-menos-impuestos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deje en impuesto de sociedades algo m&aacute;s de un mill&oacute;n de euros -2019-</a> y que lo haga, por supuesto, conforme a la ley.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el Aparato del Estado. Durante el siglo XX, el modo de expandir la figura y protecci&oacute;n del Estado a la totalidad de la poblaci&oacute;n se bas&oacute; en la estandarizaci&oacute;n de las interacciones con el ciudadano, con el fin de hacerlas escalables. El mejor ejemplo que visualiza este punto es el de la escuela p&uacute;blica moderna, un sistema capaz de interaccionar con millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en simult&aacute;neo mediante temarios, ejercicios y ex&aacute;menes id&eacute;nticos en cualquier conf&iacute;n del territorio. El Estado encontr&oacute; en el <em>sistema fordiano</em> su mecanismo de expansi&oacute;n eficaz y replic&oacute; este modelo en pr&aacute;cticamente todas las interacciones que ten&iacute;a con el ciudadano a lo largo de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy en d&iacute;a este sistema es percibido como un modelo de bajo valor a&ntilde;adido por parte de la ciudadan&iacute;a. Las sociedades son hoy mucho m&aacute;s complejas que hace un siglo, las personas han sofisticado su identidad, sus expectativas y sus exigencias, que suelen pasar por la capacidad de personalizaci&oacute;n de los servicios y atenciones que reciben. <em>Fulanito</em> necesita hoy -mejor dicho, ahora- una soluci&oacute;n ajustada a &eacute;l mismo, con su peculiar manera de vivir la vida, de consumir y de entender el mundo. La pregunta aqu&iacute; es, &iquest;est&aacute; el Estado actualmente preparado para satisfacer a <em>Fulanito</em>? <a href="https://recyt.fecyt.es/index.php/res/article/download/65377/39675/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;De baja calidad&rdquo; es ya la primera percepci&oacute;n por una gran parte de la sociedad espa&ntilde;ola cuando es preguntada sobre la educaci&oacute;n p&uacute;blica</a>, y esta respuesta aumenta cada a&ntilde;o desde 2010. En materia sanitaria, <a href="https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/deterioro-sanidad-publica-fomenta-seguros-privados-salud/20210916152320191098.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1 de cada 4 personas en Espa&ntilde;a complementan la sanidad p&uacute;blica con un seguro privado de pago mensual</a>, como si la p&uacute;blica no supusiera ya un pago en s&iacute; dentro de nuestras n&oacute;minas.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la calidad de profesionales que tenemos -y el mejor ejemplo estos d&iacute;as es el sanitario- el Estado se encuentra en una gran crisis de servicio y de medios que precisa resolver de manera decidida. Y necesita hacerlo r&aacute;pido, ya que la soluci&oacute;n que proponen algunos partidos con posibilidad de gobierno es la venta de la gesti&oacute;n del Estado de Bienestar al sector privado, una estrategia que, <a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/7e174d004ece1139931b9f2a39eb3cc0/DT4-2013-Sanchez-Abellan-Oliva-Servicos-Sanitarios-Publicos.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=7e174d004ece1139931b9f2a39eb3cc0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como se ha demostrado en infinitas ocasiones</a>, genera un deterioro en la atenci&oacute;n y la calidad de los servicios. Es normal. La raz&oacute;n de constituir una S.L es la de ganar dinero, no es la de expandir derechos. Para las empresas, no existen beneficiarios, sino clientes. Y su cliente no ser&iacute;a la ciudadan&iacute;a, sino la Administraci&oacute;n. Si adem&aacute;s metemos en la ecuaci&oacute;n las variables de las puertas giratorias, un juego pol&iacute;tico en el que las responsabilidades directas se diluyen y, sobre todo, que la p&eacute;rdida de calidad del servicio p&uacute;blico que estas empresas operan est&aacute; directamente relacionada con el aumento de su propia cuota de mercado futura en esas mismas soluciones brindadas desde su parte privada, obtenemos una trampa perfecta que en realidad tiene sencilla soluci&oacute;n: apartar definitivamente la gesti&oacute;n privada de los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no quiere decir que toda influencia desde lo privado sea negativa. El sector p&uacute;blico debe copiar sin complejo alguno todo aquello que pudiera aportar en su misi&oacute;n de brindar el mejor Estado de Bienestar posible. Un futuro en el que <em>Fulanito</em> valore con un 10 la atenci&oacute;n recibida y pase de criticar a defender los servicios p&uacute;blicos, necesariamente implica un cambio de perspectiva: pasar de la &ldquo;atenci&oacute;n al p&uacute;blico&rdquo; a un &ldquo;enfoque usuario&rdquo;, poner al individuo en el centro y redefinir su experiencia por completo mediante un alto nivel de personalizaci&oacute;n en su atenci&oacute;n, una visi&oacute;n centrada en el bienestar interior y a la vida en comunidad. Hace 30 a&ntilde;os esto habr&iacute;a sido imposible por la ingente cantidad de recursos que hubiera implicado en Sanidad, Educaci&oacute;n, Servicios Sociales, etc., pero hoy d&iacute;a y gracias a la tecnolog&iacute;a esta perspectiva bien podr&iacute;a comenzar a ser una realidad. La automatizaci&oacute;n de procesos complejos que hoy son casi manuales, reduciendo tiempos y esperas, as&iacute; como la acumulaci&oacute;n y uso posterior de todos esos datos automatizados, a partir de capas de inteligencia artificial que permitan segmentar, prever, planificar anticipadamente y, finalmente, personalizar, es s&oacute;lo una de las muchas mejoras tecnol&oacute;gicas al alcance.
    </p><p class="article-text">
        Los Fondos de Recuperaci&oacute;n asignan 4.239 millones de euros para la modernizaci&oacute;n de las administraciones p&uacute;blicas, unos fondos que deben pasar por transferir a gran escala innovaci&oacute;n y digitalizaci&oacute;n a los servicios p&uacute;blicos. En este sentido, la mejor manera de defender un Estado de Bienestar de gesti&oacute;n &iacute;ntegramente p&uacute;blica pasa por aprovechar herramientas tecnol&oacute;gicas ya validadas en el sector privado e incorporar culturalmente lo que &eacute;ste mejor sabe hacer: innovar constantemente para alcanzar el bienestar de un individuo que se encuentra hoy en permanente cambio; no s&oacute;lo con el fin de potenciar el Estado de Bienestar, sino para competir y ganar en servicio y calidad a la oferta privada. No hay mejor v&iacute;a de alcanzar una sociedad igualitaria y meritocr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Imaginen un tri&aacute;ngulo. Sus v&eacute;rtices est&aacute;n equilibrados conformando un tri&aacute;ngulo equil&aacute;tero que en el centro ya no tiene el Estado de Bienestar ideal, sino el bienestar mismo del ciudadano/a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Economistas Sin Fronteras, Alberto Alonso de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bienestar-siglo-xxi_129_8444046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Nov 2021 05:00:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Estado de Bienestar del siglo XXI]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Globalización y distancia en un año de pandemia: Globalización, pese a todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/globalizacion-distancia-ano-pandemia-globalizacion-pese_129_8153102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6869633f-5798-4d4f-ae83-15fc41e0ff32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Globalización y distancia en un año de pandemia: Globalización, pese a todo"></p><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n es un proceso de interacci&oacute;n e integraci&oacute;n de Estados y personas en la econom&iacute;a mundial impulsado por el cambio tecnol&oacute;gico que afecta, directa o indirectamente, a la forma en que estudiamos, trabajamos, nos formamos culturalmente, <a href="https://open.spotify.com/episode/2dNiBsAi6OLSIEcb3WZpmZ?si=HBS8ub3GTwyoJsujBcwsSQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comemos</a> e incluso respiramos (aire contaminado). No se trata de un concepto nuevo, ni tiene una definici&oacute;n &uacute;nica. De hecho, <a href="https://open.spotify.com/episode/1O2Rqa8dZ01JIVwkZHbC4C?si=Viugna0_TJ6Xp5bSlbo1Vw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a finales del siglo XVII ya se utilizaba el adjetivo &ldquo;global&rdquo; para referirse a algo de escala mundial</a>. Algunos soci&oacute;logos sit&uacute;an simb&oacute;licamente el inicio de la globalizaci&oacute;n en 1989, cuando cay&oacute; el muro de Berl&iacute;n y se desintegr&oacute; la URSS, facilitando as&iacute; la hegemon&iacute;a econ&oacute;mica del capitalismo. Por ello, podemos decir que la fecha de inicio del proceso globalizador es relativa ya que depende del punto de vista te&oacute;rico desde el que se estudie, pero &iquest;y la fecha de fin? &iquest;se puede <a href="https://open.spotify.com/episode/4rBZK99bIvRIvucGnyrczc?si=9hNAlRRQQ-W3Z4LDQSx8hA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frenar el proceso globalizador</a>?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Riesgos globales en un mundo globalizado</strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta parece evidente para los te&oacute;ricos esc&eacute;pticos, que creen que el proceso ya es imparable, pero que s&iacute; puede y debe ser reorientado hacia una direcci&oacute;n menos econ&oacute;mica y m&aacute;s pol&iacute;tica; y optimizado, para proteger a la humanidad de los riesgos globales. Algo que, seg&uacute;n refleja la crisis actual, no se ha hecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde finales del siglo XX <a href="https://elpais.com/cultura/2015/01/03/actualidad/1420322447_073886.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ulrich Beck</a> nos advert&iacute;a de la existencia de tres riesgos globales relacionados con el medioambiente, con la salud y con la persona o el individuo, y caracter&iacute;sticos de lo que define como &ldquo;sociedad del riesgo&rdquo;. El autor define el riesgo como una &ldquo;forma sistem&aacute;tica&rdquo; de la sociedad para lidiar con el azar, la inseguridad y la incertidumbre provocadas por el proceso modernizador que se dio en a finales del siglo XIX. Estos riesgos se acent&uacute;an porque intervienen otros factores como la globalizaci&oacute;n, la individualizaci&oacute;n extrema, la revoluci&oacute;n de g&eacute;nero (reestructuraci&oacute;n de la comunidad patriarcal) y el subempleo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los elementos fundamentales de su an&aacute;lisis es que las sociedades occidentales y las no occidentales comparten un tiempo y un espacio, y tambi&eacute;n comparten los mismos riesgos. Estos riesgos son creados por el hombre y, tal y como lo ha reflejado la actual crisis sanitaria, ponen en peligro a toda nuestra civilizaci&oacute;n porque no se detienen en las fronteras nacionales. Algo que qued&oacute; patente el 11 de marzo del a&ntilde;o pasado cuando la OMS reconoci&oacute; la enfermedad por COVID-19 derivada del virus SARS-CoV-2 como pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a&ntilde;ad&iacute;a Beck que a diferencia de la primera modernidad, en la que las diferencias de clase desempe&ntilde;aban un papel importante,<strong> </strong>en la sociedad del riesgo todas las personas se ven afectadas por igual por estos riesgos. Seg&uacute;n Beck, las v&iacute;as de escape privadas y las posibilidades de compensaci&oacute;n se reducen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que las v&iacute;as de escape privadas se han reducido es un hecho: todos tenemos posibilidades de contagiarnos. Sin embargo, esta crisis sanitaria global pone en entredicho el argumento de Beck que dicta que &ldquo;todas las personas se ven igualmente afectadas por los riesgos globales&rdquo;. Esta crisis ha supuesto un mayor riesgo para determinados colectivos sanitaria y tambi&eacute;n econ&oacute;micamente. As&iacute; lo afirmaba Naciones Unidas en el documento titulado &ldquo;<a href="https://www.un.org/en/un-coronavirus-communications-team/we-are-all-together-human-rights-and-covid-19-response-and" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COVID-19 and Human Rights: We are all in this together</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Beck atribuye un peso importante en su an&aacute;lisis a la democracia como elemento de la sociedad del riesgo. La sociedad del riesgo es una &ldquo;sociedad del desastre&rdquo; en la que el estado de emergencia amenaza con convertirse en la norma. El sistema pol&iacute;tico se enfrenta al dilema de fracasar por el peligro o ignorar los principios democr&aacute;ticos b&aacute;sicos mediante una acci&oacute;n autoritaria. Este dilema ha estado presente a lo largo de todo 2020. El <a href="https://pages.eiu.com/rs/753-RIQ-438/images/democracy-index-2020.pdf?mkt_tok=eyJpIjoiTmpnek5EaGtNMk14WVRKbCIsInQiOiJxdHpRekdcL29DRkM3dGlsSjUyOVRvOU5HQkRSUjVLWVgwd0F0NnI1Nmh5d1Y4bEdUbnRzXC9qK0c5b0ErOFRQTFplV0tscDZ6cnk2VjdkTkRoOWhrQUl0VGlKbEo5Wml5QjFSZ0VISTE3Y29QWVRLYnpTZGRGaFBoa0lQVXlWYlJcLyJ9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice de Democracia anual de la revista &ldquo;The Economist&rdquo;</a> recoge este a&ntilde;o las peores puntuaciones desde que se comenzara a calcular este valor en 2006.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que algunos autores tacharan de alarmista a Beck, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses no hemos sabido evitar el riesgo de una pandemia. Y lo que es peor, el riesgo, hecho realidad en forma de cat&aacute;strofe no ha afectado de igual forma a todas las personas. Al contrario, ha incrementado las desigualdades sociales tanto dentro de los pa&iacute;ses como entre pa&iacute;ses afectando m&aacute;s a los pobres y a las comunidades m&aacute;s vulnerables. Como afirmaba el <a href="https://www.un.org/victimsofterrorism/en/node/5814" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Secretario General de Naciones Unidas</a> en un mensaje de v&iacute;deo en abril de 2020 <em>&ldquo;el [corona]virus no discrimina, pero sus impactos s&iacute;</em>&rdquo;. En definitiva, la globalizaci&oacute;n ha jugado un papel fundamental en la expansi&oacute;n del virus, pero &iquest;c&oacute;mo ha afectado la pandemia y las medidas adoptadas para contenerla a la globalizaci&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El estado actual de la globalizaci&oacute;n: &iquest;se ha visto afectado el proceso globalizador por la situaci&oacute;n desencadenada por la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para responder a esta pregunta, vamos a recurrir al &uacute;ltimo informe sobre el <a href="https://www.dhl.com/content/dam/dhl/global/dhl-spotlight/documents/pdf/spotlight-g04-global-connectedness-index-2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice de Conectividad Global de DHL de 2020</a> que analiza los flujos comerciales, de capital, de informaci&oacute;n y de personas a trav&eacute;s de tres dimensiones: la profundidad (Depth) de las interacciones a trav&eacute;s de las fronteras de los pa&iacute;ses; su direccionalidad (flujos de entrada contra flujos de salida); y su distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica (amplitud). Para ello tiene en cuenta el 99% del PIB mundial y el 95% de la poblaci&oacute;n mundial. El &iacute;ndice muestra para 2020 una evidente ca&iacute;da en la conectividad global con respecto a 2019.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, por cuesti&oacute;n de espacio, analizaremos solamente los flujos comerciales, ya que han experimentado un incremento acelerado debido, en parte, a que las ventas transfronterizas de comercio electr&oacute;nico discrecional se dispararon un 53% interanual durante el segundo trimestre de 2020. Pese a la ca&iacute;da del nivel de intercambio comercial al comienzo de la pandemia, este flujo ha experimentado una r&aacute;pida recuperaci&oacute;n. No podemos pasar por alto que recientemente se han firmado varios tratados de libre comercio. Esto explica que los intercambios comerciales hayan sido uno de los flujos menos afectados por la pandemia. Adem&aacute;s, muchas de las industrias m&aacute;s afectadas (y con mayores tasas de desempleo, por ejemplo, los restaurantes y el sector de la hosteler&iacute;a) proporcionan servicios locales en lugar de bienes muy comercializados. Este hecho refleja que la pandemia ha impactado con m&aacute;s fuerza al comercio local, en manos mayormente de peque&ntilde;as y medianas empresas, en el Norte Global, y muy t&iacute;pico de las formas de econom&iacute;a informal en el Sur Global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el comercio de servicios inform&aacute;ticos y de comunicaciones que permiten el trabajo a distancia ha experimentado una ampliaci&oacute;n. El confinamiento ha obligado a la gente a trabajar desde casa siempre que ha sido posible. Sobre todo, en ocupaciones del sector cuaternario, que se basa en el conocimiento y en la informaci&oacute;n. Sin embargo, el teletrabajo no s&oacute;lo requiere una ocupaci&oacute;n &ldquo;teletrabajable&rdquo;, sino tambi&eacute;n aportaciones del hogar relacionadas con la infraestructura b&aacute;sica (conexi&oacute;n a Internet y otros servicios de la vivienda) y la disponibilidad de tiempo .
    </p><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica se est&aacute; reorientando hacia al sector tecnol&oacute;gico. Por un lado, en el estudio se pronostica una disminuci&oacute;n de los intercambios internacionales de estudiantes de grado y posgrado debido, en parte, al auge de la educaci&oacute;n online. Tambi&eacute;n se constata una reducci&oacute;n del comercio de publicaciones impresas en favor de las alternativas digitales. Adem&aacute;s del aumento excepcional de la demanda de entretenimiento en l&iacute;nea, educaci&oacute;n, reuniones y otras innumerables alternativas a las interacciones en persona, provocado por los cierres de las fronteras nacionales y a las medidas de distanciamiento. Por otro lado, las industrias digitales (servicios digitales y fabricaci&oacute;n de equipos inform&aacute;ticos) han visto crecer las fusiones y adquisiciones transfronterizas. Este sector es menos dependiente que el manufacturero de las empresas que invierten en activos f&iacute;sicos en pa&iacute;ses extranjeros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que parece que estamos presenciando una transici&oacute;n de la globalizaci&oacute;n hacia lo digital, lo tecnol&oacute;gico y lo informatizado. Este momento es crucial para que <a href="https://open.spotify.com/episode/6Dl1WHlzJQjJxOgnFAvEMo?si=uILE9PQbSD2EsKZevmJJLA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la gobernanza internacional</a> se ponga de acuerdo con normas y reglas que sirvan para evitar m&aacute;s riesgos globales potenciales. Y sobre todo, para evitar que las posibles implicaciones de esta nueva versi&oacute;n de la globalizaci&oacute;n afecten de manera desigual a las personas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sánchez Capel, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/globalizacion-distancia-ano-pandemia-globalizacion-pese_129_8153102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jul 2021 04:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Globalización y distancia en un año de pandemia: Globalización, pese a todo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vejez hoy. Retos y cambios sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vejez-hoy-retos-cambios-sociales_129_7956151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d674d523-c197-4c45-94e1-e5fd94ad110f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vejez hoy. Retos y cambios sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de los cuidados en la etapa del final de la vida constituye un punto crítico para comprender cómo este incremento de la longevidad modela las experiencias y significados del cuidado, moviliza agentes y recursos para llevarlo a cabo y constituye un punto de interconexión entre la economía moral y la economía política</p></div><p class="article-text">
        Debemos dejar de ver la vejez como una cat&aacute;strofe, porque no lo es. El incremento de la longevidad es un triunfo hist&oacute;rico, conseguido gracias a unas mejores condiciones de vida y a unos sistemas sanitarios que protegen a la poblaci&oacute;n en caso de enfermedad y ha de ser percibido pues como un logro del progreso social y de la democratizaci&oacute;n de la supervivencia y no como una cat&aacute;strofe. Y desde este foco hay que afrontar un futuro no demasiado lejano (aunque el coronavirus ha impactado sobre estas previsiones) en que el n&uacute;mero de personas adultas y de personas mayores ser&aacute; mucho mayor que el n&uacute;mero de j&oacute;venes, algo que las migraciones o un incremento de la natalidad pueden mitigar, pero no frenar.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la vejez sea percibida de forma negativa como fruto de un edadismo que resalta aspectos como el impacto en los costes sanitarios y sociales, las situaciones de soledad o el rechazo a la decrepitud de los cuerpos, hay que reconocer que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el proceso de envejecimiento se ha transformado de forma espectacular y ha contribuido a modificar aspectos esenciales de la vida social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La etapa de la vejez se ha dilatado en el tiempo y supone una percepci&oacute;n nueva del curso vital. Actualmente, una mujer espa&ntilde;ola de 70 a&ntilde;os tiene la misma esperanza de vida que ten&iacute;a una mujer espa&ntilde;ola de 56 a&ntilde;os en 1960. Esto entra&ntilde;a cambios en la definici&oacute;n de qu&eacute; es una persona mayor, as&iacute; como en la representaci&oacute;n de las trayectorias biogr&aacute;ficas. La recientemente fallecida antrop&oacute;loga Mary Catherine Bateson consideraba que el aumento de la longevidad no ha contribuido a extender la etapa de la vejez, sino que ha creado una nueva etapa, que ella denomina &ldquo;segunda edad adulta&rdquo;.&nbsp; Y a la &ldquo;tercera edad&rdquo; se a&ntilde;ade una cuarta e, incluso, una quinta edad. La presencia simult&aacute;nea de cuatro generaciones en las familias constituye una verdadera revoluci&oacute;n en las din&aacute;micas sociales y familiares&nbsp; que han hecho nacer no solo unas relaciones intergeneracionales in&eacute;ditas, sino tambi&eacute;n una transformaci&oacute;n de los roles de g&eacute;nero, de las necesidades de cuidados y de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a las personas mayores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas transformaciones hacen que se pueda considerar que, en el contexto de las sociedades europeas contempor&aacute;neas, se han generado &ldquo;nuevos envejecimientos&rdquo;. Y es que esta &ldquo;segunda edad adulta&rdquo; se caracteriza por su gran vitalidad y elevada participaci&oacute;n social y pol&iacute;tica, lo que rompe con los estereotipos asociados a la vejez. Las personas mayores no representan las supervivencias de un pasado al cual se aferran, sino que son sujetos activos en la transformaci&oacute;n de las sociedades. No se pueden identificar solamente (ni principalmente) con personas que se encuentran en situaci&oacute;n de dependencia, sino como sujetos que crean un nuevo tipo de ciudadan&iacute;a activa que influye en las decisiones sociales y pol&iacute;ticas y que cada vez lo har&aacute; m&aacute;s como fruto de su mayor presencia en n&uacute;mero y en protagonismo.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto familiar, por otra parte, se ha incrementado el rol social, simb&oacute;lico y pr&aacute;ctico de las personas mayores pues, como ocurre en el conjunto de la sociedad, tienen mayor presencia en unas familias extensas que, no solo no han desaparecido, sino que, por el contrario, se han consolidado. Actualmente, la estructura intergeneracional es m&aacute;s compleja. Hay m&aacute;s generaciones que pueden coexistir durante un periodo de tiempo m&aacute;s largo y cada individuo puede tener m&aacute;s de dos roles o posiciones generacionales en el curso de vida, incluso de forma simult&aacute;nea. As&iacute;, una persona puede ser a la vez abuela, madre e hija y, especialmente el estatus de hija o de hijo puede alargarse durante muchos a&ntilde;os. Por otro lado, las personas mayores tienen tambi&eacute;n un rol activo en las transformaciones familiares, pues en su trayecto vital pueden haber experimentado, ellas mismas o sus hijos/as, las evoluciones provocadas por el divorcio, la recomposici&oacute;n de las parejas, la pluriparentalidad o los v&iacute;nculos homosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, el perfil de las personas mayores var&iacute;a mucho como efecto de las desigualdades sociales. El tan estimado envejecimiento activo es m&aacute;s f&aacute;cil de conseguir cuando se dispone de recursos econ&oacute;micos y culturales, as&iacute; como de un amplio abanico de redes familiares y sociales. Los sectores de poblaci&oacute;n m&aacute;s humildes envejecen en peores condiciones de salud, y la esperanza de vida es m&aacute;s baja que entre los sectores m&aacute;s adinerados. Por otra parte, no se envejece igual siendo hombre o siendo mujer. El ejercicio de los roles de g&eacute;nero a lo largo de la vida establece desigualdades que se reproducen y acrecientan en la vejez. Tambi&eacute;n las transformaciones de los cuerpos se perciben de forma diferente, de manera que para las mujeres es un imperativo tejer estrategias para disimular los signos del envejecimiento y evitar la invisibilidad social asociada a la vejez que, en el caso de los hombres, se expresa de forma bien distinta. Como se&ntilde;al&oacute; Susan Sontag hay un doble est&aacute;ndar para envejecer. Cabe mencionar, finalmente, las diferencias en la forma de envejecer entre las personas que no residen en sus pa&iacute;ses de origen y que tienen el dilema de mantenerse en ellos o de volver a su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay otro tema importante que aparece tambi&eacute;n asociado a la vejez como es la necesidad de cuidados que requieren las personas mayores que han perdido su capacidad de autonom&iacute;a y han entrado en situaci&oacute;n de dependencia, lo que implica necesitar de terceras personas para realizar actividades b&aacute;sicas de la vida diaria. El an&aacute;lisis de los cuidados en la etapa del final de la vida constituye un punto cr&iacute;tico para comprender c&oacute;mo este incremento de la longevidad modela las experiencias y significados del cuidado, moviliza agentes y recursos para llevarlo a cabo y constituye un punto de interconexi&oacute;n entre la econom&iacute;a moral y la econom&iacute;a pol&iacute;tica. S&iacute;, es posible que necesitemos m&aacute;s cuidados en la etapa final de nuestras vidas. Pero recordemos que ser cuidado es un derecho, no un capricho. Cuidar y ser cuidado es la base del sustento de la vida y merece dar valor tambi&eacute;n acompa&ntilde;arnos para tener un final de vida digno.
    </p><p class="article-text">
        Hay pues un &ldquo;nuevo envejecimiento&rdquo; asociado al incremento de la longevidad, pero tambi&eacute;n a las nuevas formas de vivir y de reivindicarnos como personas. Y este es sin duda uno de los cambios m&aacute;s profundos de nuestra sociedad, puesto que modifica las experiencias de vida, transforma la relaci&oacute;n entre generaciones y afecta a las l&oacute;gicas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de los Estados. Hay que reivindicar la nueva vejez, en lugar de denigrarla. Mary Luz Esteban, antrop&oacute;loga y amiga, ha escrito el <em>Manifiesto de las mujeres viejas. </em>Una poes&iacute;a feminista que reivindica a estas mujeres viejas soberanas de s&iacute; mismas, que no podemos asociar a los estereotipos de pasividad, sumisi&oacute;n y receptoras de cuidados. Me siento felizmente representada.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dolors Comas d'Argemir, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vejez-hoy-retos-cambios-sociales_129_7956151.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jun 2021 20:40:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vejez hoy. Retos y cambios sociales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Democratizar los cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democratizar-cuidados_129_7956241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5de59599-4f49-4903-9728-42bf2275e462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Democratizar los cuidados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que han llegado cambios, el modelo de cuidados se sigue sustentando idealmente en la familia y en la figura de la mujer como pilar básico. Un modelo que ya no existe</p></div><p class="article-text">
        La familia es un agente esencial en la provisi&oacute;n de cuidados, y dentro de la familia son las mujeres las encargadas de realizarlos, como un mandato derivado de sus roles de g&eacute;nero y de parentesco. Es as&iacute; en la vida diaria, cotidiana, en que se practica el cuidado propio y el de las personas del entorno familiar inmediato. Pero el cuidado toma su visibilidad cuando se configuran necesidades especiales que derivan de las situaciones de crianza (cuidado de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as) o del cuidado hacia personas mayores y dependientes. Es en este marco donde el cuidado desborda el marco familiar para pasar a ser una cuesti&oacute;n social y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura del cuidado est&aacute; construida a partir de desigualdades de g&eacute;nero y de desigualdades sociales. La vida de las mujeres est&aacute; atravesada por el cuidado, lo que impacta en sus trayectorias laborales y sociales, constituyendo un elemento de discriminaci&oacute;n y desposesi&oacute;n. Por otro lado, las personas con pocos recursos envejecen peor, tienen m&aacute;s necesidades de cuidados y menos recursos materiales para resolverlas, lo que obliga mucho m&aacute;s a las mujeres de la familia. Donde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para atender los cuidados son d&eacute;biles, como sucede en Espa&ntilde;a, se hace m&aacute;s necesario este altruismo obligatorio que practican las mujeres y tambi&eacute;n la solidaridad intergeneracional. Esta insuficiencia en recursos p&uacute;blicos obliga a su vez a las familias a recurrir al trabajo de mujeres migrantes, con salarios precarios y p&eacute;simas condiciones laborales. Es esta otra expresi&oacute;n de como el cuidado est&aacute; configurado desde ejes de desigualdad. Por esto indicamos la necesidad de democratizar los cuidados. A ello nos referiremos m&aacute;s adelante.
    </p><p class="article-text">
        En la literatura acad&eacute;mica se ha acu&ntilde;ado la expresi&oacute;n de &ldquo;crisis de los cuidados&rdquo; para referirse a una situaci&oacute;n paradoxal y que est&aacute; llegando a una situaci&oacute;n l&iacute;mite, y es el hecho de que mientras se incrementan las necesidades de cuidados (especialmente los relacionados con la vejez), disminuyen las posibilidades de cuidar. Esta crisis de los cuidados se origina por la intersecci&oacute;n entre unos cambios demogr&aacute;ficos y unos cambios sociales y culturales de gran magnitud.
    </p><p class="article-text">
        Estamos a nivel mundial en un momento de transici&oacute;n demogr&aacute;fica: hemos pasado de un r&eacute;gimen que se caracterizaba por una alta mortalidad de tipo catastr&oacute;fico y por una elevada fecundidad, a otro en que se invierten las variables anteriores: reducci&oacute;n de la mortalidad y disminuci&oacute;n de la natalidad. Esta din&aacute;mica conforma el envejecimiento de nuestras sociedades: vivimos m&aacute;s a&ntilde;os y hacemos menos hijos/as. Resultado: nuestras sociedades envejecen. Dos son las razones m&aacute;s com&uacute;nmente atribuidas a este proceso:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el descenso de la fecundidad se ha producido en pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses del mundo, de manera que a partir de la segunda mitad del siglo XX, las tasas de fecundidad se sit&uacute;an por debajo de las tasas de reemplazo de la poblaci&oacute;n. As&iacute; sucede en pa&iacute;ses tan diversos como Estados Unidos, Chile, Brasil, China, Jap&oacute;n, Alemania o Rusia. Espa&ntilde;a tiene una de las tasas de fecundidad m&aacute;s bajas del mundo (1,3 hijos por mujer). Solo los pa&iacute;ses africanos est&aacute;n experimentando actualmente un crecimiento demogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, se ha producido una dr&aacute;stica reducci&oacute;n de la mortalidad en todas las etapas de la vida, especialmente entre las personas de m&aacute;s de 55 a&ntilde;os, lo que comporta que progresivamente haya una mayor proporci&oacute;n de personas con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os y un notable incremento de la esperanza de vida al nacer. Si nos situamos en el caso de Espa&ntilde;a, por ejemplo, en 1960 la esperanza de vida de las mujeres era de 71,7 a&ntilde;os, mientras que en 2020 era de 85,1. En el caso de los hombres era en 1960 de 66,7 a&ntilde;os, y en el 2020 de 79,7 (13,4 y 13 a&ntilde;os m&aacute;s, respectivamente).
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a estos cambios demogr&aacute;ficos se han producido cambios sociales y familiares muy importantes. El m&aacute;s relevante es la participaci&oacute;n laboral de las mujeres de clase media (las de clase obrera siempre la han ejercido) y la consecuente generalizaci&oacute;n de las familias de doble salario, en que tanto los hombres como las mujeres aportan ingresos para el sustento familiar. Esto ha ido acompa&ntilde;ado en el caso de Espa&ntilde;a de un mayor acceso a la educaci&oacute;n por parte de la poblaci&oacute;n y de una movilidad social ascendente a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n. En consecuencia, actualmente las mujeres tienen menos disponibilidad para cuidar y, frecuentemente, han sido sus propias madres quienes las han estimulado a estudiar, a tener una vida propia y no estar atadas a los cuidados. La figura del ama de casa, dedicada a cuidar de sus familiares, pr&aacute;cticamente ha desaparecido y queda reducida a las generaciones mayores. Tambi&eacute;n las familias han experimentado cambios sustanciales, a partir de la presencia de divorcios, familias recompuestas, familias monoparentales, y la diversidad de formas de convivencia. Unas familias a menudo fragmentadas por la l&oacute;gica de la vida urbana y tambi&eacute;n por las migraciones.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos cambios en la familia y en la vida de las mujeres, el modelo de cuidados se sigue sustentando idealmente en la familia y en la figura de la mujer como pilar b&aacute;sico. Un modelo que ya no existe. Los hombres, por su parte, han incrementado su participaci&oacute;n en las actividades de crianzas, pero apenas se implican en los cuidados de personas mayores y dependientes. Donde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son d&eacute;biles, como sucede en el caso de Espa&ntilde;a o de Italia, por ejemplo, la familia tiene que hacerse cargo de unos cuidados que cada vez son m&aacute;s dif&iacute;cil de resolver, ya que en el caso de la vejez aumenta el tiempo en que se requiere cuidados y estos, a su vez, son de mayor complejidad e intensidad. En estas condiciones, la crisis de los cuidados est&aacute; servida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es urgente democratizar los cuidados. Los cuidados est&aacute;n provistos desproporcionadamente por la familia y por las mujeres. Se requiere un mayor compromiso p&uacute;blico y comunitario.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino democratizaci&oacute;n de los cuidados es potente y evocador. Supone plantear una organizaci&oacute;n social del cuidado basada en valores democr&aacute;ticos tanto para las personas que los reciben como para quienes los proporcionan. Surge de una propuesta de Sandra Ezquerra y Elba Mansilla que asume el Ayuntamiento de Barcelona como gu&iacute;a de la intervenci&oacute;n social en este tema y que hemos empezado a utilizar en el marco acad&eacute;mico como referencia y propuesta pol&iacute;tica. La democratizaci&oacute;n de los cuidados pasa por los siguientes ejes:
    </p><p class="article-text">
        1) Promover el reconocimiento del cuidado y de su centralidad.
    </p><p class="article-text">
        2) Socializar las responsabilidades del cuidado.
    </p><p class="article-text">
        3) Repartir el cuidado entre hombres y mujeres, para eliminar la (mal)divisi&oacute;n sexual del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        4) Tener en cuenta los derechos y las demandas de las personas receptoras de cuidados, en funci&oacute;n de su ciudadan&iacute;a y no solo como consumidores.
    </p><p class="article-text">
        Cada una de estas dimensiones es un paso positivo hacia la democratizaci&oacute;n de los cuidados, pero el avance de solo una de ellas constituye una democratizaci&oacute;n parcial o incluso un retroceso. Por ejemplo, si no se dan de forma simult&aacute;nea una socializaci&oacute;n del cuidado y un reconocimiento social de este, esta socializaci&oacute;n podr&iacute;a darse en una direcci&oacute;n mercantilizadora y perjudicar el derecho al cuidado de los colectivos pobres. Por esto las cuatro dimensiones est&aacute;n interrelacionadas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay la necesidad de avanzar hacia una sociedad cuidadora, enfocada desde esta perspectiva del cuidado como organizaci&oacute;n social. Esto implica reconocer la vulnerabilidad de los seres humanos, potenciar la solidaridad generacional y de clase, y dar prioridad a los valores asociados al cuidado: pensar en las necesidades de los dem&aacute;s frente al individualismo. Es avanzar en el modelo de la &ldquo;paridad en el cuidado&rdquo;, que defiende Nancy Fraser, potenciar las iniciativas comunitarias y fortalecer el Estado para proveer servicios p&uacute;blicos y protecci&oacute;n social. Supone dar valor al v&iacute;nculo social. Este es un buen punto de partida para superar el modelo de la hegemon&iacute;a mercantil, adoptar la l&oacute;gica del antiutilitarismo y de la sostenibilidad de la vida como prioridad. En este sentido, el cuidado se sit&uacute;a como un elemento de profunda transformaci&oacute;n social al subvertir las relaciones dominantes a nivel econ&oacute;mico y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esta urgencia no es nueva. Hasta hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o est&aacute;bamos muy lejos de conocer que una pandemia tan terrible como el coronavirus nos cambiar&iacute;a nuestro mundo de forma tan dr&aacute;stica y repentina. Lo que entonces nos parec&iacute;a pertinente, urgente, imprescindible de tratar (como es el cuidado a mayores y dependientes), hoy se ha convertido en plena actualidad. La pandemia ha revelado la fragilidad del sistema de cuidados tal como est&aacute; organizado actualmente. Y ha revelado tambi&eacute;n que se trata de una cuesti&oacute;n social y pol&iacute;tica, no una mera cuesti&oacute;n individual o encerrada en las familias.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dolors Comas d'Argemir, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democratizar-cuidados_129_7956241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 May 2021 20:03:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Democratizar los cuidados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro, pero ¿qué futuro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/futuro-futuro_129_7367873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79cffd69-3db5-463f-a121-5ac7fab42464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro, pero ¿qué futuro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque es obvio el avance que supone la utilización de la robótica, la Inteligencia artificial y los algoritmos, surgen también posibles riesgos que deben estudiarse teniendo en cuenta la dignidad humana, el derecho a la seguridad y la no discriminación</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi vida es oscura, los d&iacute;as son grises&rdquo;, me pareci&oacute; o&iacute;r en la m&uacute;sica que sonaba en el m&oacute;vil del chaval con el que me cruc&eacute; esta ma&ntilde;ana. Iba hacia el colegio con la capucha puesta y tras su mascarilla se entreve&iacute;a una cara desva&iacute;da y ya cansada. En estos tiempos confusos e inquietantes me pregunto qu&eacute; esperar&aacute; este joven y otros del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se oye a figuras p&uacute;blicas hablar de &ldquo;no dejar a nadie atr&aacute;s&rdquo;, adem&aacute;s de pensar en el presente, en los que vivimos o malvivimos ahora, es necesario pensar en el futuro, en los que sin duda vendr&aacute;n y a los que tendremos que dar explicaciones. Existe una responsabilidad colectiva de hacer posible que las vidas futuras sean tambi&eacute;n dignas. Los j&oacute;venes ya nos llamaron la atenci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico, sin embargo parece que no les hacemos mucho caso. Ni en eso, ni en otras muchas cosas. Y ellos tambi&eacute;n cuentan.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes nos vamos a ver en un espacio de tiempo muy corto afectados por la robotizaci&oacute;n, el desarrollo de la inteligencia artificial y el progreso de los algoritmos. Ya no hablaremos del &ldquo;internet de las cosas&rdquo; sino del &ldquo;internet de todo&rdquo;. Sin embargo no existe un verdadero derecho de acceso universal a internet dotado de las garant&iacute;as necesarias para el usuario.
    </p><p class="article-text">
        Este es un gran reto para la sociedad en su conjunto, pero tambi&eacute;n especialmente para el sistema educativo. El joven que vi esta ma&ntilde;ana trabajar&aacute; codo con codo con alg&uacute;n tipo de robot. &iquest;Qu&eacute; tipos de tareas realizar&aacute;n uno y otro? Los robots han dejado de realizar trabajos pesados y repetitivos y se est&aacute; desarrollando su capacidad para aprender de la experiencia y tomar decisiones casi de forma independiente, por lo que cada vez m&aacute;s van a interactuar con su entorno y van a poder modificarlo. Y su entorno tambi&eacute;n ser&aacute; el nuestro. &iquest;Tendr&aacute; este joven capacidades digitales b&aacute;sicas que le permitan tener un trabajo decente? &iquest;Qu&eacute; competencias digitales se est&aacute;n ense&ntilde;ando en nuestras escuelas? &iquest;Son nuestros sistemas de formaci&oacute;n flexibles como para garantizar el desarrollo de capacidades que se ajusten a las necesidades de una econom&iacute;a que claramente va a cambiar por la cada vez mayor utilizaci&oacute;n de robots? Y algunos aturdidos e incomodados por la lengua vehicular de la escuela&hellip; que quiz&aacute; debiera ser el Java.
    </p><p class="article-text">
        Y los que ya no vamos a las escuelas &iquest;c&oacute;mo nos adaptaremos al mercado laboral? &iquest;C&oacute;mo vamos a afrontar la deslocalizaci&oacute;n y la p&eacute;rdida de puestos de trabajo debida a la utilizaci&oacute;n de robots e inteligencia artificial? Una respuesta, ya vieja, es la del aprendizaje a lo largo de toda la vida, pero este esfuerzo &iquest;lo deberemos pagar los trabajadores o lo deber&iacute;an costear los empleadores? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n los modelos de empleo? &iquest;Ser&aacute; el trabajo m&aacute;s seguro por la utilizaci&oacute;n de robots o por el contrario se har&aacute; m&aacute;s peligroso por la necesaria interacci&oacute;n con ellos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Deberemos tener varios empleos para poder alcanzar un sueldo que cubra nuestras necesidades?&nbsp;O a la inversa: &iquest;podremos trabajar menos tiempo liberados por el trabajo que realicen los robots? Ya se est&aacute;n planteando jornadas de 32 horas semanales. La idea no es nueva, el fil&oacute;sofo y monje dominico Tommaso&nbsp;Campanella en su obra ut&oacute;pica <em>Cit&eacute; du soleil,</em> de 1611, ya apostaba por una jornada de 4 horas al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s preguntas: &iquest;c&oacute;mo se sostendr&aacute;n nuestros sistemas tributario y social? &iquest;Seremos capaces de proporcionar los recursos suficientes para mantenerlos y mejorarlos teniendo en cuenta que los robots no cotizan a la Seguridad Social? &iquest;Deber&iacute;an las empresas muy robotizadas pagar un impuesto especial? &iquest;Estar&iacute;a justificada la implantaci&oacute;n de una Renta b&aacute;sica para toda la ciudadan&iacute;a? &iquest;Ser&aacute; posible la tan deseada desconexi&oacute;n del trabajo o estaremos m&aacute;s controlados y se invadir&aacute; m&aacute;s nuestra privacidad con sistemas de geo-localizaci&oacute;n y reconocimiento facial? &iquest;Se vulnerar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s nuestros derechos fundamentales en el &aacute;mbito laboral?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito laboral, &iquest;c&oacute;mo impactar&aacute; la robotizaci&oacute;n en el medio ambiente? &iquest;Se generar&aacute;n m&aacute;s residuos el&eacute;ctricos y electr&oacute;nicos? &iquest;C&oacute;mo se reparar&aacute;n? &iquest;Se utilizar&aacute; la econom&iacute;a circular tan vaciada de contenido ya en la actualidad? &iquest;Ser&aacute;n positivos para la agricultura? &iquest;Se desarrollar&aacute; la agricultura de precisi&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo repercutir&aacute; en las peque&ntilde;as explotaciones ganaderas y agr&iacute;colas en las que compramos? &iquest;C&oacute;mo repercutir&aacute; en el transporte? &iquest;Veremos c&oacute;mo los drones nos traen a la puerta de nuestras casas las lechugas, las acelgas y las zanahorias que compramos ahora en el mercado cercano?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo afectar&aacute; la utilizaci&oacute;n de robots a nuestras relaciones sociales? Ya ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, ahora lo hacemos a trav&eacute;s de las redes sociales en las que las &ldquo;c&aacute;maras de eco&rdquo;, que retroalimentan nuestras ideas y nos ponen anteojeras volvi&eacute;ndonos m&aacute;s jamelgos que corceles, nos impiden conocer ideas distintas a las nuestras, de las que siempre se aprende algo. Redes sociales que en ocasiones propagan falsedades con no se sabe qu&eacute; fin oscuro. Todav&iacute;a no existe un verdadero derecho a la neutralidad de la Red. &iquest;Habr&aacute; sido el algoritmo de una plataforma de m&uacute;sica el que haya recomendado al chico que vi esta ma&ntilde;ana la canci&oacute;n que iba escuchando?
    </p><p class="article-text">
        Y si tenemos en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero, &iquest;c&oacute;mo logramos que las j&oacute;venes escojan carreras vinculadas con el mundo digital para que ellas tambi&eacute;n est&eacute;n capacitadas para los cambios que se avecinan? El derecho a la igualdad y a la no discriminaci&oacute;n en el entorno digital, al igual que la protecci&oacute;n de menores, personas mayores y personas con discapacidad (me sorprende que se haya utilizado este t&eacute;rmino), ya viene recogidos en la Carta de Derechos Digitales, en la que se ha podido participar con aportaciones p&uacute;blicas hasta este pasado 20 de enero. Sin embargo, si nos quedamos en una mera declaraci&oacute;n de intenciones poco vamos a solucionar.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es obvio el avance que supone la utilizaci&oacute;n de la rob&oacute;tica, la Inteligencia artificial y los algoritmos, surgen tambi&eacute;n posibles riesgos que deben estudiarse teniendo en cuenta la dignidad humana, el derecho a la libertad y la seguridad, el respeto a la vida privada y familiar, el derecho a la protecci&oacute;n de datos o la no discriminaci&oacute;n. Todos ellos derechos fundamentales de la ciudadan&iacute;a.&nbsp;Profundizar en su desarrollo, siempre teniendo en cuenta la igualdad, justicia y equidad entre los ciudadanos y ciudadanas, no se puede olvidar. Necesitamos, en definitiva, una &eacute;tica para dar respuesta a esta transformaci&oacute;n que vamos a vivir en la organizaci&oacute;n de nuestra sociedad, nuestra econom&iacute;a y en nuestras vidas. &iquest;Se estudia &Eacute;tica en nuestras escuelas?
    </p><p class="article-text">
        El individuo, como dec&iacute;a Ortega y Gasset, &ldquo;no estrena la realidad&rdquo;. El individuo se encuentra con unas posibilidades y unas limitaciones, es heredero de un pasado que condiciona tanto su ser como sus posibilidades de triunfo o fracaso. Nacemos en una sociedad que ya est&aacute; configurada. Nuestro destino va de la mano del destino de los otros, con los que compartimos nuestra vida y nuestra Historia. Poner por encima la protecci&oacute;n humana y la protecci&oacute;n de la vida dibuja un camino por el que se puede transitar estos tiempos llenos de des&aacute;nimo, impotencia y desenga&ntilde;o. Por aquellos que recorrer&aacute;n el futuro, el abatimiento no nos puede ganar. Se pone de manifiesto la necesidad de descubrir un innovador orden para la vida, la presente y la futura. Con el atrevimiento y la audacia de los j&oacute;venes seguro que lo conseguimos. La vida ser&aacute; luminosa y los d&iacute;as azules.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Economistas Sin Fronteras, Txaro Goñi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/futuro-futuro_129_7367873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Apr 2021 19:45:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro, pero ¿qué futuro?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Robótica,Empleo,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Índice Mundial de Innovación: la posición de España y los fondos Next Generation EU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/indice-mundial-innovacion-posicion-espana-fondos-next-generation-eu_129_7312055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Índice Mundial de Innovación: la posición de España y los fondos Next Generation EU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una fase histórica de la economía mundial como la que nos encontramos la innovación llevada a cabo de manera colaborativa entre diferentes agentes de índole nacional e internacional se vislumbra como la única solución para dar respuesta a los principales retos que tenemos por delante</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses se public&oacute; la <a href="https://www.globalinnovationindex.org/userfiles/file/reportpdf/GII_2020_Full_body_R_58.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n definitiva del a&ntilde;o 2020 del &Iacute;ndice Mundial de Innovaci&oacute;n</a> (GII, por sus siglas en ingl&eacute;s). Se trata de un ranking elaborado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), entidad perteneciente al sistema de Naciones Unidas, que se propone ordenar a los pa&iacute;ses en funci&oacute;n del grado de desarrollo de sus sistemas de innovaci&oacute;n. Este ranking eval&uacute;a a un total de 131 pa&iacute;ses agrupados por nivel de ingresos, que en total representan el 93,5% de la poblaci&oacute;n mundial y el 97,4% del PIB mundial medido en paridad de poder adquisitivo en d&oacute;lares corrientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &iacute;ndice general (The overall GII Score) se construye mediante la agregaci&oacute;n de dos sub &iacute;ndices, uno correspondiente a los inputs de la innovaci&oacute;n (Innovation Input Sub-Index) y otro correspondiente a los outputs (Innovation Output Sub-Index). Cada uno de ellos est&aacute; compuesto por una serie de pilares (ap&eacute;ndice II) que capturan los principales elementos que posibilitan el desarrollo de actividades innovadoras dentro de un pa&iacute;s como son las instituciones, el capital humano, las infraestructuras, el grado de sofisticaci&oacute;n de los mercados y de las iniciativas empresariales en el caso de los inputs. Y el resultado de dichas actividades en t&eacute;rminos de conocimiento, de tecnolog&iacute;a y de creatividad en el caso de los outputs. Estos pilares se nutren a su vez de un conjunto de variables (ap&eacute;ndice III) que se cuantifican mediante los esfuerzos estad&iacute;sticos previamente realizados por organizaciones como el Banco Mundial, la OCDE, el FMI y Eurostat entre otros, sobre los cuales existe un amplio consenso estad&iacute;stico a pesar de las limitaciones existentes tanto en los mecanismos de obtenci&oacute;n de datos como en la propia cuantificaci&oacute;n de los &iacute;tems medidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Índice de Innovación Global en 2020                            </span>
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        Hay que reconocer que esta metodolog&iacute;a deja fuera cuestiones cualitativas relacionadas con las estructuras de poder que dominan la econom&iacute;a mundial, y adolece de una cierta concepci&oacute;n superficial&nbsp; sobre los resultados de la innovaci&oacute;n (outputs) que no recoge del todo los posibles efectos transformadores sobre las estructuras econ&oacute;micas de los pa&iacute;ses. No obstante, el &iacute;ndice adopta positivamente una perspectiva inclusiva del concepto de innovaci&oacute;n. Por tanto, contribuye a entender la complejidad de los sistemas de innovaci&oacute;n modernos donde intervienen diferentes agentes econ&oacute;micos (tanto p&uacute;blicos como privados), diferentes infraestructuras (tanto f&iacute;sicas como digitales), diferentes dimensiones (productiva, comercial, financiera, tecnol&oacute;gica, educativa...) y diferentes procesos (mercantilizados o no).
    </p><p class="article-text">
        Entre las principales conclusiones del informe se encuentra el previsible descenso a nivel general que se producir&aacute; a partir de este a&ntilde;o 2021 en la inversi&oacute;n en I+D (principalmente de origen empresarial) a consecuencia del escenario recesivo que est&aacute; configurando la crisis de la COVID-19. Sin embargo, las inversiones de grandes empresas de los sectores tecnol&oacute;gico, farmac&eacute;utico y biotecnol&oacute;gico pueden compensar las ca&iacute;das en sectores tradicionales m&aacute;s afectados por la crisis como el transporte, log&iacute;stica o turismo. A su vez, las inversiones p&uacute;blicas deber&aacute;n superar su car&aacute;cter de ayuda y emergencia ante la pandemia para adoptar una posici&oacute;n expl&iacute;citamente activa de financiaci&oacute;n de la innovaci&oacute;n y la creaci&oacute;n de empresas emergentes si se quiere superar esta crisis y sentar las bases de un progreso sostenible en el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la actividad del capital riesgo, principal fuente de financiaci&oacute;n contemplada en el informe, se prev&eacute; una concentraci&oacute;n de los decrecientes fondos en los principales polos de atracci&oacute;n, tanto geogr&aacute;fica (Singapur, Israel, China, Hong Kong, Luxemburgo, los Estados Unidos, la India y el Reino Unido) como sectorial (actividades cient&iacute;ficas, t&eacute;cnicas y tecnol&oacute;gicas).
    </p><p class="article-text">
        A nivel nacional las econom&iacute;as emergentes como China, India, Vietnam, Malasia, Filipinas o Indonesia contin&uacute;an reduciendo su distancia frente a las ya cl&aacute;sicas econom&iacute;as l&iacute;deres en innovaci&oacute;n como Suiza, Suecia, Estados Unidos, Reino Unido, Pa&iacute;ses Bajos o Corea. Por otro lado, contin&uacute;a existiendo una fuerte heterogeneidad en los resultados tanto de la regi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y el Caribe como&nbsp; del continente africano, con el liderazgo principal de Brasil, Chile y Uruguay; y Sud&aacute;frica, T&uacute;nez y Marruecos respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Entre toda esta informaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; pasa con Espa&ntilde;a? &iquest;D&oacute;nde estamos?
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, como pa&iacute;s del grupo de ingresos altos, se encuentra en la posici&oacute;n n&uacute;mero 30, habiendo retrocedido un puesto con respecto al &iacute;ndice de 2019. Entre las fortalezas de nuestro pa&iacute;s, el &iacute;ndice destaca 1) el elevado nivel de escolarizaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza universitaria, 2) el compromiso con las actividades relacionadas con la sostenibilidad medioambiental, 3) el potencial de escalabilidad del mercado dom&eacute;stico, 4) el gasto en I+D de las tres principales empresas globales y 5) el grado de participaci&oacute;n y desarrollo de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la telecomunicaci&oacute;n. Por otro lado, respecto a las principales debilidades, el &iacute;ndice hace hincapi&eacute; en 1) las facilidades para emprender iniciativas empresariales, 2) el acceso al cr&eacute;dito y los niveles de inversi&oacute;n privada, 3) la formaci&oacute;n bruta de capital fijo en infraestructuras como % del PIB, 4) el gasto en educaci&oacute;n en % del PIB y 5) las colaboraciones entre el sector educativo y el sector industrial.
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                Resumen del contexto español                            </span>
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        Como conclusi&oacute;n sobre las evidencias que recoge este &iacute;ndice, podr&iacute;amos decir que a pesar de las limitaciones que pueden tener su construcci&oacute;n y las variables seleccionadas, es una herramienta funcional para conocer el estado en el que se encuentran los pa&iacute;ses en t&eacute;rminos de innovaci&oacute;n. Entendiendo esta como la pieza clave que hace que todo el engranaje econ&oacute;mico-social-pol&iacute;tico funcione de manera propicia.
    </p><p class="article-text">
        Dada la coyuntura actual y la proximidad de los fondos europeos del programa Next Generation EU todos los esfuerzos por identificar algunos de los aspectos clave en los que los diferentes responsables pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos deber&iacute;an poner el foco, son &uacute;tiles y necesarios. Y este aspira modestamente a ser uno de ellos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Captura del análisis global sobre innovación                            </span>
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        En una fase hist&oacute;rica de la econom&iacute;a mundial como la que nos encontramos, en la que la que el unilateralismo, las desigualdades y la debilidad estructural de las econom&iacute;as con respecto al crecimiento econ&oacute;mico amenazan las posibilidades reales de mejorar la vida de las personas, la innovaci&oacute;n llevada a cabo de manera colaborativa entre diferentes agentes de &iacute;ndole nacional e internacional se vislumbra como la &uacute;nica soluci&oacute;n para dar respuesta a los principales retos que tenemos por delante. Empezando por poner freno a la pandemia de la COVID-19 que contin&uacute;a expandi&eacute;ndose por todo el mundo, y continuando por revertir la incipiente crisis ecol&oacute;gica derivada de nuestros modelos de producci&oacute;n y consumo que genera problemas tan acuciantes como el cambio clim&aacute;tico o el agotamiento de los recursos naturales. A lo que debemos a&ntilde;adir la necesidad de modernizar nuestros aparatos productivos para hacerlos m&aacute;s eficientes, sostenibles y resilientes ante amenazas externas, y la exigencia de reducir los desequilibrios sociales que imperan en nuestras sociedades como la pobreza, la polarizaci&oacute;n y la discriminaci&oacute;n de raza o g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a est&aacute; por determinar cu&aacute;l ser&aacute; el marco institucional y los instrumentos m&aacute;s adecuados para implementar los fondos europeos en nuestro pa&iacute;s. Adem&aacute;s, habr&aacute; que realizar una ardua tarea de evaluaci&oacute;n del impacto y la capacidad transformadora de los mismos. Tareas no menos importantes que la propia transformaci&oacute;n estructural que necesita nuestra econom&iacute;a. Pero lo que queda claro es que Espa&ntilde;a deber&iacute;a utilizar estos recursos para ganar posiciones en &eacute;ste y otros &iacute;ndices similares, siendo ello el reflejo de una (necesaria) modernizaci&oacute;n de los procesos que rigen nuestra econom&iacute;a actualmente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Baratas González, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/indice-mundial-innovacion-posicion-espana-fondos-next-generation-eu_129_7312055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Mar 2021 05:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Índice Mundial de Innovación: la posición de España y los fondos Next Generation EU]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mejores o majaras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mejores-majaras_129_7250214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e93ff18-3f35-4a3d-b831-0af18f7397e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mejores o majaras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos abandonarnos al escepticismo, a la desgana ni al 'yovoyalomío', ni podemos seguir en esta locura social donde cada uno sigue las voces que escucha en su cabeza y tira para un lado</p><p class="subtitle">El pacto verde de la UE: neutralidad de carbono en 2050, reducción de emisiones al 55% para 2030 y una promesa sin concretar de 100.000 millones</p></div><p class="article-text">
        Esto es lo que nos preguntamos todos. Si de esta saldremos mejores o majaras, como dice el meme. Y la pregunta no es solo relevante desde el punto de vista del bienestar individual o social. Es clave porque la COVID ha venido a entretejerse en un momento en el que ten&iacute;amos que estar&nbsp;avanzando hacia el cambio de modelo econ&oacute;mico. Los riesgos planetarios no han mejorado.&nbsp;Lo avisa ya hasta <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/plan-bill-gates-cambio-climatico_1_7219728.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bill Gates</a>: el impacto de la crisis clim&aacute;tica va a ser mucho mayor al de esta pandemia.
    </p><p class="article-text">
        O&nbsp;nos ponemos&nbsp;ya&nbsp;con el cambio de modelo&nbsp;o nos enfrentamos a un periodo de mucho sufrimiento, m&aacute;s que el que ha tra&iacute;do el dichoso virus. &iquest;Nos ha ayudado esta pandemia a desarrollar las habilidades individuales o las capacidades comunitarias para enfrentarnos a la transici&oacute;n?&nbsp;La verdad es que hay se&ntilde;ales en los dos sentidos.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, hay una ralentizaci&oacute;n&nbsp;de&nbsp;la vida bul&iacute;mica que llev&aacute;bamos que puede ayudar&nbsp;a&nbsp;tomar conciencia de lo fundamental, a reorganizar prioridades o cambiar modos de vida. La elecci&oacute;n de vivir en una <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/llegado-hora-rural_129_6313630.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">zona rural</a> en un periodo de desarrollo del teletrabajo nos muestra que es posible redistribuirnos y aprovechar la tecnolog&iacute;a para&nbsp;evitar consumos y emisiones propios de un entorno urbano.&nbsp;Tenemos ganas de bosque y los de la ciudad invadimos cada fin de semana las zonas cercanas de la sierra. Y esto, que parece/es&nbsp;malo, tiene un lado&nbsp;bueno:&nbsp;nos lleva a darnos cuenta de cu&aacute;nto necesitamos la naturaleza para ser felices. Porque solo protegeremos la naturaleza si aprendemos a quererla.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, se est&aacute; instalando una cierta <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/estres-postraumatico-depresion-efectos-covid-19-salud-mental_1_6482205.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anomia</a>, una desgana que&nbsp;a menudo afecta tambi&eacute;n a&nbsp;la esperanza. Se llama agotamiento del yo a este efecto:&nbsp;la resiliencia demanda recursos y cuanto m&aacute;s tiempo debemos ser resilientes, m&aacute;s agotamos las reservas. Ser&iacute;a terrible que la pandemia nos dejara con el contador a cero: para impulsar y realizar el cambio social necesitamos tener&nbsp;llenos los dep&oacute;sitos de energ&iacute;a.&nbsp;Los movimientos ciudadanos en digital pierden fuelle. La vida comunitaria funciona mejor en entornos f&iacute;sicos y la obligaci&oacute;n de migrar a&nbsp;encuentros&nbsp;digitales&nbsp;los ha debilitado.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, hemos reducido consumos impulsivos&nbsp;y algunas categor&iacute;as como <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/biocultura-sanitaria-aumentara-alimentos-ecologicos_1_5987207.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos bio</a> o plantas han crecido.&nbsp;Hay una mayor responsabilizaci&oacute;n del ciudadano de a pie por sostener&nbsp;la econom&iacute;a, comprando a los comercios locales. Por otro lado, estamos tirando cada vez m&aacute;s del <a href="https://www.eldiario.es/economia/dispara-compras-espana-pesimismo-economico_1_1223755.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comercio digital&nbsp;</a>y los env&iacute;os a domicilio. Y este modelo, comparado con el hecho de ir a recoger lo que necesitas a un punto central,&nbsp;genera&nbsp;m&aacute;s&nbsp;emisiones y congesti&oacute;n urbana, por no hablar de que se sostiene&nbsp;tantas veces&nbsp;en un modelo de trabajo precarizado.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, esta pandemia nos ha mostrado que es posible tener un objetivo com&uacute;n (evitar el bicho, evitar las muertes, aplanar la curva);&nbsp;que los poderes p&uacute;blicos pueden marcar caminos&nbsp;y normas y hacerlas respetar;&nbsp;que los vecinos pueden unirse para llegar donde no llega el estado, haciendo grupos de ayuda mutua, cadenas de voluntarios o poniendo lo que cada uno sab&iacute;a hacer (yoga, bingo, magia) al servicio de lo com&uacute;n.&nbsp;Que hemos estado aplaudiendo todos a las ocho durante 12 semanas y no hab&iacute;a horas al d&iacute;a para hacer todas las actividades que nos ofrec&iacute;an. Por otro lado, queda patente que siempre habr&aacute; un grupo de esc&eacute;pticos que niega el problema; y otro grupo, m&aacute;s numeroso quiz&aacute;, que lo ignora y sigue poniendo su beneficio personal por encima del bien com&uacute;n,&nbsp;y no sacrifican sus fiestas, sus comidas, sus encuentros, aunque revienten la curva.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado,&nbsp;salimos mejores. Por otro lado,&nbsp;salimos majaras.
    </p><p class="article-text">
        La cosa es que no podemos abandonarnos al escepticismo, a la desgana ni al&nbsp;'yovoyalom&iacute;o',&nbsp;ni podemos seguir en esta locura social donde cada uno sigue las voces que escucha en su cabeza y tira para un lado. Tenemos por delante un proyecto claro, el Pacto Verde, que busca cambiar los modelos econ&oacute;micos y sociales en casi todas las industrias&nbsp;y que lleva, de rebote, a cambiar la organizaci&oacute;n de la vida urbana-rural y la vida en el hogar. Acortar&nbsp;cadenas de suministro, regenerar zonas agr&iacute;colas con cultivos sostenibles, conservar&nbsp;o aumentar&nbsp;las reservas h&iacute;dricas,&nbsp;defender y restaurar los ecosistemas,&nbsp;descarbonizar enteramente el sistema energ&eacute;tico, circularizar todos los sistemas productivos evitando el despilfarro, mejorar los edificios para hacerlos m&aacute;s seguros y eficientes.&nbsp;&nbsp;Ah&iacute; es nada. Y en este proceso, no podemos dejar a nadie&nbsp;atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio solo va a ser posible si unimos esfuerzos. El Pacto Verde solo se va a conseguir si en las dem&aacute;s escalas&nbsp;-&nbsp;la nacional, la auton&oacute;mica, la municipal-&nbsp;generamos alianzas donde todos rememos en la misma direcci&oacute;n. El tiempo se acaba. No podemos perder m&aacute;s tiempo en disputas f&uacute;tiles. Tampoco&nbsp;podemos ponernos de perfil, porque&nbsp;nuestra apat&iacute;a pone en &nbsp;riesgo nuestra propia supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta alianza compete, por supuesto, a los poderes p&uacute;blicos, pero no solo. Tenemos que involucrarnos todos: centros educativos, profesores, influencers de toda condici&oacute;n&nbsp;y tama&ntilde;o, comunidades religiosas, guionistas, creativos, periodistas, artistas, deportistas, cantantes, actores y actrices... Necesitamos una banda sonora que nos suene a diario y nos recuerde la meta y que podemos. Y un relato del futuro al que vamos que nos de el impulso de llegar hasta all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Todos tenemos que jugar un papel para generar el cambio individual, y el m&aacute;s dif&iacute;cil, el cultural que va a posibilitar el Pacto Verde.&nbsp;Porque las barreras para el cambio no est&aacute;n en la falta de soluciones, sino en la resistencia a adoptarlas. A veces porque las alternativas m&aacute;s sostenibles se perciben menos eficaces, dan un poco de asco, no sirven para se&ntilde;alar status social, o no se anclan bien en nuestras particulares ideolog&iacute;as. Y para cambiar eso hay que movilizar otras l&oacute;gicas, otros mitos y otros marcos culturales para que el cambio de estilo de vida que supone el Pacto Verde sea adoptado.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos muchos ejemplos de que es posible hacerlo. Si se piensa c&oacute;mo ha cambiado en Espa&ntilde;a, en muy pocos a&ntilde;os, la visi&oacute;n del tabaco, los toros, el aceite de palma&nbsp;o&nbsp;del coche di&eacute;sel, tendr&aacute; motivos para el optimismo.
    </p><p class="article-text">
        Que se puede, pero con un <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/reconstruccion-green-deal-democratico-internacional-local_132_6492285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan</a>. Haciendo procesos de abajo-arriba, de arriba-abajo y en diagonal, en zig-zag o en c&iacute;rculo. Pero ya, porque vamos tarde.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Valor, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mejores-majaras_129_7250214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Feb 2021 05:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mejores o majaras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La necesaria reorientación de la economía española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesaria-reorientacion-economia-espanola_129_7191456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffd180b4-0633-4fe8-a802-f68c5d6c5c4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La necesaria reorientación de la economía española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El modelo de crecimiento español tiene carencias estructurales profundas. En el balance de las fortalezas y debilidades hay que señalar que, tras la pandemia, las segundas son las que han quedado más claramente manifestadas</p><p class="subtitle">El año de la pandemia que sacudió los cimientos del turismo y obliga a replantearlo</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a mundial ha sufrido dos crisis de envergadura en un per&iacute;odo de tiempo muy corto. De modo que, sin apenas&nbsp; poder recuperarse de las consecuencias de la primera, ha llegado la segunda. Las dos se han producido por causas diferentes. La primera, una crisis financiera que se traslad&oacute; muy r&aacute;pidamente a la econom&iacute;a real, fue debida&nbsp; a causas econ&oacute;micas derivadas del modelo neoliberal que se impuso desde la d&eacute;cada de los ochenta del siglo pasado. La segunda&nbsp; ha sido provocada por un agente como el virus, en principio un factor ex&oacute;geno a la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El modelo neoliberal ha supuesto un ataque a la intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a, dando primac&iacute;a al mercado como el mecanismo m&aacute;s id&oacute;neo para la asignaci&oacute;n de los recursos. Todo ello ha llevado consigo privatizaciones de empresas de los sectores de la producci&oacute;n y los servicios, y desregulaciones en los diferentes mercados, fundamentalmente en el laboral y financiero. Se impuls&oacute; la globalizaci&oacute;n, en la que las finanzas adquirieron la hegemon&iacute;a sobre la actividad productiva y el comercio.&nbsp; Los mecanismos del Estado-naci&oacute;n quedaron limitados, como consecuencia de la globalizaci&oacute;n, y de la p&eacute;rdida de autonom&iacute;a resultado de ella, y de las progresivas privatizaciones, as&iacute; como de la desaparici&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sectoriales y regionales. En consecuencia, con estas ideas se alentaron pol&iacute;ticas de bajadas de impuestos, disminuci&oacute;n del gasto p&uacute;blico y recortes de los d&eacute;ficits p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias fueron un aumento de la desigualdad, que fue acompa&ntilde;ado de una creciente concentraci&oacute;n de la riqueza y renta en el 1% de la poblaci&oacute;n, y un incremento de la especulaci&oacute;n y del endeudamiento privado. La crisis que&nbsp; se desencaden&oacute; con la ca&iacute;da de Lehman Brothers en septiembre de 2008 fue el resultado de un conjunto de fuerzas que se desataron en una fase de un capitalismo desbocado. La especulaci&oacute;n financiera, burs&aacute;til e inmobiliaria desempe&ntilde;&oacute; un papel decisivo, as&iacute; como el endeudamiento y la desigualdad. Se produjo la quiebra de un modelo que se hab&iacute;a desarrollado en tres d&eacute;cadas, impulsado por los intereses econ&oacute;micos dominantes, que han sido los grandes beneficiados, y legitimado por el paradigma econ&oacute;mico que se impuso desde la d&eacute;cada de los setenta&nbsp; del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Las causas de la crisis no se combatieron y la recuperaci&oacute;n fue una salida falsa, que ha dejado al descubierto todos los puntos flacos con el coronavirus. El debilitamiento de los servicios p&uacute;blicos, fundamentalmente el de salud, y los recortes en I+D, junto con la precariedad del trabajo, han agravado las consecuencias de la pandemia.&nbsp; Ahora bien, &iquest;se puede descartar que el surgimiento de la pandemia no tuviera nada que ver con la econom&iacute;a? De hecho, cuando lo he planteado como una variable ex&oacute;gena lo he matizado diciendo &ldquo;en principio&rdquo;. Menciono esto porque ha habido cient&iacute;ficos que han vinculado la aparici&oacute;n de un virus tan contagioso, agresivo y letal al cambio clim&aacute;tico, la p&eacute;rdida de biodiversidad, la reducci&oacute;n del espacio de los animales salvajes y la deforestaci&oacute;n. Todo ello es interdependiente y responde en parte al cambio clim&aacute;tico, pero tambi&eacute;n al avance de la agricultura industrial y la demanda de madera que provoca el talado de los bosques.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, Fernando Valladares ha insistido en la tesis de la p&eacute;rdida de biodiversidad&nbsp; y el achicamiento del espacio de los animales salvajes como causante de la existencia de virus como el de la Covid-19. Se pueden ver&nbsp; varios v&iacute;deos en los que expone de forma muy pedag&oacute;gica sus argumentos.&nbsp; A este respecto, es muy interesante el libro del sueco Andreas Malm <em>El murci&eacute;lago y el capital </em>(Errata Naturae<em>, </em>2020). No soy cient&iacute;fico ni experto en esta materia para afirmar de un modo categ&oacute;rico que estas circunstancias puedan ser las causas de la pandemia actual y de las que puedan venir en el futuro. En todo caso, sus argumentos me parecen muy convincentes. El libro de Malm se encuentra muy documentado y cuenta con una extensa bibliograf&iacute;a que avala su postura.&nbsp; Desde luego, es una aproximaci&oacute;n a un hecho del que siguen sin saberse las causas que han motivado la aparici&oacute;n de este virus. De ser esto as&iacute;, resulta evidente que la pandemia no es ajena al modelo econ&oacute;mico actual,&nbsp; que no solamente provoca el cambio clim&aacute;tico, sino que es un gran depredador de la naturaleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De manera que un virus que no es una variable econ&oacute;mica, sino que responde a motivaciones biol&oacute;gicas, puede ser generado por factores econ&oacute;micos. De forma que, si la crisis financiera puso en cuesti&oacute;n el fundamentalismo de mercado,&nbsp; la crisis derivada de la pandemia, que est&aacute; siendo mucho m&aacute;s grave que la anterior, cuestiona el modelo de producci&oacute;n y consumo actual. Las negativas consecuencias que se est&aacute;n provocando no sabemos hasta donde pueden llegar, pues todo depender&aacute; de la duraci&oacute;n de la pandemia, de las consecuencias de lo que supone la mutaci&oacute;n del virus o de la aparici&oacute;n de otros virus. La vacuna es posible que acabe con el virus, pero para conseguir una erradicaci&oacute;n de &eacute;ste resulta necesario que se vacune a casi toda la poblaci&oacute;n mundial. Las dificultades para que puedan acceder a ella los pa&iacute;ses subdesarrollados pueden ser un problema de gran envergadura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que se puede aprender de las dos crisis es que el mercado est&aacute; lejos de generar modelos socialmente deseables, lo que conduce a la necesidad de que el Estado desempe&ntilde;e un papel fundamental y que vuelva a coger la batuta que en su d&iacute;a tuvo, pero que le ha sido arrebatada. Antes de la crisis de 2008 ya se hab&iacute;an hecho proposiciones para corregir un rumbo de la econom&iacute;a que se consideraba peligroso, como as&iacute;&nbsp; qued&oacute; puesto de manifiesto&nbsp; con el estallido que tuvo lugar. Las tendencias perversas se agudizaron con el desenvolvimiento de la Gran Recesi&oacute;n, pero no se cambiaron los fundamentos del crecimiento econ&oacute;mico que se estaba dando. As&iacute; que se han vuelto a cometer los mismos errores.
    </p><p class="article-text">
        Las cr&iacute;ticas al modelo de crecimiento que desemboc&oacute; en la crisis y a las pol&iacute;ticas de austeridad que se pusieron en marcha como respuesta a la situaci&oacute;n se han intensificado. Hay bastantes economistas prestigiosos que han realizado propuestas valiosas, demostrando que otra econom&iacute;a es posible. Sin embargo, han chocado contra un muro construido por las &eacute;lites econ&oacute;micas, organismos econ&oacute;micos internacionales y la ciencia econ&oacute;mica neoliberal.&nbsp;Se han vuelto a cometer los mismos errores.&nbsp;En este contexto, lleg&oacute; la pandemia, que ten&iacute;a ante s&iacute; una econom&iacute;a de riesgo. La pandemia est&aacute; provocando una verdadera cat&aacute;strofe&nbsp; econ&oacute;mica y social y es hora de cambiar ante lo que se avecina.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las debilidades de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong></h3><p class="article-text">
        Lo dicho hasta ahora sirve para situar a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola dentro de un contexto de mundializaci&oacute;n, pues no&nbsp; ha sido ajena a las corrientes dominantes, tanto en la realidad como en la teor&iacute;a. Tambi&eacute;n es fundamental realizar el an&aacute;lisis teniendo en cuenta el espacio econ&oacute;mico de la Uni&oacute;n Europea (UE), al que pertenece. La comprensi&oacute;n de la crisis no se puede hacer desde un plano nacional, como hacen determinados economistas y analistas.&nbsp; El epicentro de la crisis estuvo en Estados Unidos y desde all&iacute; se expandi&oacute; por el resto del mundo. El &aacute;rea de la UE fue muy afectada. De forma que los pa&iacute;ses contagiados lo pasaron peor que el que contagi&oacute;. Los pa&iacute;ses m&aacute;s golpeados fueron principalmente los del sur, Grecia, Italia, Portugal y Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las razones de que esto fuera as&iacute; son varias, pero entre ellas destacan la singularidad de las estructuras econ&oacute;micas de cada pa&iacute;s, y en consecuencia el desarrollo desigual de la UE, as&iacute; como el euro, cuya instauraci&oacute;n se hizo en un terreno con pilares poco s&oacute;lidos. No se cumpl&iacute;an las condiciones que deber&iacute;a tener un &aacute;rea monetaria&nbsp; &oacute;ptima.&nbsp; La desigualdad entre los pa&iacute;ses miembros fue un condicionante que no qued&oacute; contrarrestado por la existencia de una pol&iacute;tica fiscal com&uacute;n de la UE.&nbsp; Las pol&iacute;ticas de austeridad agravaron la situaci&oacute;n. Se consigui&oacute; salvar al euro, lo que no estaba claro al inicio de la crisis, y se comenz&oacute; una recuperaci&oacute;n. No obstante, los aparentes logros tuvieron unos costes sociales elevados y un gran perjudicado: el Estado del bienestar. Todo esto se ha pagado durante la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola ha sido de las m&aacute;s golpeadas por las dos crisis, dentro del grupo de los pa&iacute;ses desarrollados. Esto se debe a las particularidades que tiene y que la diferencian de otros pa&iacute;ses de la propia UE. En concreto, el modelo de crecimiento espa&ntilde;ol tiene carencias estructurales profundas. En el balance de las fortalezas y debilidades, hay que se&ntilde;alar que, si bien las primeras indudablemente las tiene, pues si no Espa&ntilde;a no pertenecer&iacute;a al grupo de los pa&iacute;ses desarrollados,&nbsp;las segundas son las que han quedado m&aacute;s claramente manifestadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que se&ntilde;alar es que no se tiene un sector industrial fuerte, y por ello se padece una falta de competitividad en la econom&iacute;a internacional, al tiempo que hay una excesiva dependencia tecnol&oacute;gica y de las multinacionales. Una escasa I+D que perjudica notablemente al propio desarrollo industrial. Un tejido empresarial de peque&ntilde;as y medianas empresas&nbsp; que tienen en&nbsp; gran parte una baja productividad. Un peso excesivo del sector de la construcci&oacute;n y del turismo. Una serie de debilidades determinantes:&nbsp;en el caso del turismo, por ejemplo, el hecho de que no existan actividades productivas con fortalezas que lo compensen ha provocado consecuencias muy negativas para el conjunto, debido a la par&aacute;lisis como la que est&aacute; sufriendo.&nbsp;Por lo que concierne a la construcci&oacute;n hay que subrayar que ha estado sometida a expansiones especulativas, que han creado burbujas y elevada corrupci&oacute;n. El papel que ha desempe&ntilde;ado el sector financiero e inmobiliario ha sido determinante en la marcha de la econom&iacute;a, y no para lo mejor.
    </p><p class="article-text">
        Un cambio de rumbo se hace necesario.&nbsp;Los desaf&iacute;os son grandes. Algunos de ellos tienen una dimensi&oacute;n internacional, como la lucha contra el cambio clim&aacute;tico y la regulaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n, aunque haya que hacer acciones a nivel nacional, regional y local. Otros factores son propios de un modelo nacional&nbsp; que se necesita modificar con cierta urgencia para lograr un desarrollo s&oacute;lido, equitativo y sostenible. La crisis de la pandemia ha sacado a la luz muchas cuestiones que son fundamentales, como el contar con un sistema fuerte de salud p&uacute;blico, la necesidad de dedicar m&aacute;s fondos para I+D y potenciar la econom&iacute;a de los cuidados. Al tiempo que ha hecho visibles muchos empleos que pertenecen a los servicios esenciales. La prestaci&oacute;n de estos servicios ha sido tan fundamental&nbsp;que sin ellos no habr&iacute;amos podido sobrevivir en la pandemia. Esta realidad contrasta con la situaci&oacute;n laboral de muchos empleados de estos servicios que se encuentran en una situaci&oacute;n de precariedad en el trabajo y con bajos salarios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de afrontar los desaf&iacute;os presentes y futuros es lo que ha motivado a&nbsp; Economistas sin Fronteras, con buen criterio, a dedicar el n&uacute;mero cuarenta de los dossieres que esta organizaci&oacute;n publica trimestralmente a esta tem&aacute;tica, que yo mismo he coordinado y que lleva por t&iacute;tulo &ldquo;<a href="https://ecosfron.org/wp-content/uploads/2021/01/Dossieres-EsF-40-Hacia-la-reorientacion-del-modelo-productivo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Hacia la reorientaci&oacute;n del modelo productivo de&nbsp; la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong></a>&rdquo;. Un monogr&aacute;fico en el que se abordan los temas m&aacute;s candentes y urgentes en esta dif&iacute;cil coyuntura. Se ha pretendido llevar a cabo un enfoque global en el que tengan cabida diferentes visiones y enfoques que no se limitan a plantear en t&eacute;rminos tecnocr&aacute;ticos este cambio de reorientaci&oacute;n.&nbsp;Ante las contribuciones que se han hecho, poco m&aacute;s puedo a&ntilde;adir.&nbsp;El &iacute;ndice ya ofrece la riqueza de las aportaciones. En general, se hacen an&aacute;lisis de&nbsp; la&nbsp; situaci&oacute;n actual resultado de la historia reciente, al tiempo que se ofrecen perspectivas y alternativas al agotamiento de un modelo.
    </p><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n econ&oacute;mica no puede consistir en una vuelta al pasado justificada en la premura de que hay que generar empleo a costa de lo que sea. Desde luego que la creaci&oacute;n de empleo debe ser una prioridad, pero no a cualquier precio y de cualquier forma. La reconstrucci&oacute;n es una ocasi&oacute;n para cambiar con creaci&oacute;n de empleo estable y mejor retribuido, pues de no hacerse una transformaci&oacute;n, se habr&aacute; perdido otro tren m&aacute;s de los muchos que se han dejado pasar en la historia de Espa&ntilde;a. Conf&iacute;o en que estas contribuciones y otras que se est&aacute;n haciendo no choquen contra el muro de los intereses creados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Carlos Berzosa es Catedr&aacute;tico em&eacute;rito y rector honorario en la Universidad Complutense de Madrid. Ha coordinado el n&uacute;mero 40 de los </strong></em><a href="https://ecosfron.org/publicaciones/dossieres-esf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Dossieres</strong></em></a><em><strong> que publica trimestralmente Economistas sin Fronteras, titulado "Hacia una reorientaci&oacute;n del modelo productivo de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola"</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Berzosa Alonso-Martínez, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesaria-reorientacion-economia-espanola_129_7191456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Feb 2021 05:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La necesaria reorientación de la economía española]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa con la basura?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pasa-basura_129_6806451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/322b3de0-382b-4caa-b68e-6f9e48a6cfc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasa con la basura?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si se acude a un servicio técnico con una impresora preguntando por un presupuesto para arreglarla, lo normal es que te digan que no merece la pena, que es "mejor" comprar una nueva. Y cabe preguntarse ¿mejor para qué, para quién?</p></div><p class="article-text">
        Podemos notar que estamos en una sociedad de consumo sin medida, que requiere una cantidad enorme de materia prima y de recursos y, en mi opini&oacute;n, abocada al fracaso, cuando vemos la cantidad de basura que generamos. No se hablar&aacute; en este art&iacute;culo de los restos de alimentos, o de la comida que se echa a perder porque no nos da tiempo a consumirla, ni de los pl&aacute;sticos y envases, el tipo de residuo que m&aacute;s ocupa en los hogares y que hay que retirar con mayor frecuencia. Tampoco se hablar&aacute; sobre los cristales, o vidrios de un s&oacute;lo uso, que no podemos seguir acumulando en casa despu&eacute;s de haber guardado los cuatro o cinco que utilizaremos, ni del cart&oacute;n o papel, que la publicidad y desde hace algunos a&ntilde;os (&iquest;meses?) los env&iacute;os a domicilio han incrementado de manera alarmante. Finalmente, no hablaremos de ese &ldquo;resto&rdquo; donde van un mont&oacute;n de elementos de un s&oacute;lo uso y de utilizaci&oacute;n cotidiana como pa&ntilde;ales, servilletas de papel y un largo etc&eacute;tera. De todo esto hay buena bibliograf&iacute;a como la obra de Elizabeth Mazzolini, de la que podr&iacute;amos destacar <a href="https://g.co/kgs/KWkHGp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El Efecto Everest&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        De lo que s&iacute; se hablar&aacute;, en este caso, es de muebles, aparatos electr&oacute;nicos, juguetes y otros elementos, por ejemplo los que utilizan ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, tales como tronas, sillas de coches, mesas y sillas adaptadas a su altura, y dem&aacute;s. Y es que llama mucho la atenci&oacute;n cuando se ven por la calle este tipo de objetos en la basura. Personalmente, me suelo fijar en lo que hay, pero a mi alrededor ya me han llamado varias veces la atenci&oacute;n: &ldquo;&iquest;qu&eacute; miras ah&iacute;? Eso es basura&rdquo;, &ldquo;deja eso, no lo toques, es basura&rdquo;. Por suerte, existe una norma no escrita o una tradici&oacute;n que seguimos muchas personas, y que supone que aquello que funciona, pero que ya no se quiere utilizar por el motivo que sea, se deja fuera de los contenedores, a un lado, por si alguien quiere hacer uso de ello.
    </p><p class="article-text">
        Pero est&aacute; mal visto recoger algo de la basura, como explicaba. &iquest;Por qu&eacute; est&aacute; mal visto? &iquest;Qu&eacute; puede tener de malo recoger de la basura una impresora, una mesa o un juguete que alguien ya no quiere usar, pero que est&aacute; en buen estado de funcionamiento? &iquest;Por qu&eacute; algunas personas ven mal recoger y usar lo que otros ya no quieren? &iquest;De verdad necesitamos en casa una impresora nueva para imprimir unos pocos folios al a&ntilde;o? La tecnolog&iacute;a va avanzando y los elementos se quedan obsoletos tan r&aacute;pido que, de un a&ntilde;o para otro, tenemos en el mercado una impresora m&aacute;s potente, o con menor consumo de tinta, o que ocupa menos espacio con m&aacute;s funciones, o simplemente con un dise&ntilde;o diferente que la hace parecer m&aacute;s moderna y, por tanto, la que tienes en casa parece antigua y hay que sustituirla, aunque funcione. &iquest;El planeta puede sostener que se fabriquen tantas impresoras y luego se tiren sus componentes a un vertedero? &iquest;Supone esto un avance de la humanidad?
    </p><p class="article-text">
        El caso de las impresoras es paradigm&aacute;tico. Si se llama o se acude a un servicio t&eacute;cnico con una impresora preguntando por un presupuesto para arreglarla, lo normal es que te digan que no merece la pena, que es &ldquo;mejor&rdquo; comprar una nueva. Y cabe preguntarse &iquest;mejor para qu&eacute;, para qui&eacute;n? &iquest;Para la usuaria dom&eacute;stica que imprime unos folios al mes y que dentro de un a&ntilde;o o dos va a tener que volver a comprar otra? &iquest;Lo mejor es ir de tiendas o usar tu tiempo en analizar modelos y precios, y comparar? &iquest;Lo mejor es ocuparte de tirar lo viejo o desecharlo y poner lo nuevo? &iquest;O acumular y luego ordenar? &iquest;Tenemos acaso espacio para acumular? &iquest;Tenemos tiempo para usar todo lo acumulado? &iquest;Queremos utilizar nuestro tiempo en ordenar, desechar, reponer?
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, como a muchas personas, me ha ocurrido lo que comentaba sobre las impresoras. La que tengo la recog&iacute; de la basura. Estaba en perfecto estado. Comprob&eacute; que el cable de alimentaci&oacute;n no iba bien, compr&eacute; un cable de alimentaci&oacute;n original en la tienda de su marca, y listo. &iexcl;Ten&iacute;a una impresora nueva y de calidad! Alguna gente de mi alrededor piensa que es mala s&oacute;lo porque la recog&iacute; de la basura: &ldquo;por algo la habr&aacute;n tirado, algo tendr&aacute;'', me suelen decir. Hace poco apareci&oacute; un error en la pantalla: &rdquo;cartucho mal instalado&ldquo;. No pod&iacute;a imprimir de ninguna de las maneras. Hab&iacute;a probado mil veces a quitar y poner de nuevo los cartuchos, a limpiarlos. Nada. Mir&eacute; en internet, no encontr&eacute; soluci&oacute;n. Llam&eacute; a la tienda de inform&aacute;tica y la respuesta fue la esperada: no merece la pena arreglarla, mejor comprar una nueva. Pens&eacute;: &rdquo;&iquest;y si compro un cartucho nuevo y pruebo a ver si desaparece el error?&ldquo;. Seg&uacute;n el t&eacute;cnico, no merec&iacute;a la pena, ya que por el precio del cartucho ten&iacute;a una impresora nueva. Fui a una gran superficie, mir&eacute; las impresoras y ninguna val&iacute;a igual que los cartuchos. Lo que es peor, ning&uacute;n cartucho es tan barato que mereciera la pena comprar la impresora para no gastar tanto despu&eacute;s en tinta. Compr&eacute; el cartucho de mi impresora. Funcion&oacute;. La impresora imprime y con mucha calidad y rapidez. El uso que le doy es residual, la utilizo para imprimir alg&uacute;n que otro documento que prefiero leer en papel, y poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que est&eacute; mal visto coger cosas que otros han desechado me hace reflexionar, no s&oacute;lo sobre lo interiorizada que tenemos la cultura del usar y tirar sino tambi&eacute;n sobre lo que consideramos pr&aacute;cticas de gente de bien, o de &eacute;xito. Parece que est&aacute; mal visto recoger cosas usadas porque se considera que es propio de personas sin recursos, de gente que no puede comprar esas cosas nuevas. Y ser pobre est&aacute; mal visto. Es un fracaso. Tenemos que demostrar que nos hemos esforzado y que, por lo tanto, nos merecemos un smartphone cada a&ntilde;o, ropa nueva y a la moda cada temporada, una impresora nueva cada vez que d&eacute; error y juguetes o sillas de ni&ntilde;os nuevos, aunque les duren un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto tiempo ha podido usar un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a, por ejemplo, una moto de pl&aacute;stico? &iquest;Un a&ntilde;o o dos? &iquest;Desde los dos a los cuatro a&ntilde;os alargando mucho el juguete y pensando que le encanta? El tema de los ni&ntilde;os es especialmente candente por lo poco que les dura y por la cantidad de cosas que tienen. Entre lo que crecen y que ya no les sirve, y que se aburren de sus juguetes, generamos una cantidad enorme de basura. Me alegra saber que en muchos casos existen redes informales de amigas o familiares entre las que se van pasando las cosas de ni&ntilde;os mayores a peque&ntilde;os que las pueden usar, y aun as&iacute; se tira mucho por el camino. Tambi&eacute;n existen las tiendas de segunda mano y, &uacute;ltimamente, est&aacute;n bastante de moda las apps que ayudan a vender entre particulares cosas que ya no usan.
    </p><p class="article-text">
        Como conclusi&oacute;n, me gustar&iacute;a hacer un alegato a favor de alargar el uso de las cosas: de repararlas, de coserlas, de llevarlas al t&eacute;cnico o regalarlas entre conocidas si ya no se van a usar. Se puede, en el <a href="https://ecosfron.org/tag/economia-circular/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dossier de Economistas Sin Fronteras</a> sobre econom&iacute;a circular se profundiza sobre este tema. Recuerdo a mis abuelos, que cuidaban todo tanto y pod&iacute;an disfrutar durante mucho tiempo del uso de la ropa y otras cosas. &iquest;No produce cierta paz pensar que ya no hay necesidad de volver a mirar tiendas y modelos para cambiar cualquier elemento de la casa? En mi caso, siento que me deja m&aacute;s tiempo para mi, me relaja, y me libero de una obligaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Millán, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pasa-basura_129_6806451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2021 05:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa con la basura?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agárrense, que vienen curvas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agarrense-vienen-curvas_129_6517081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad5d3614-89e7-4af6-ad93-947547a9b26a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agárrense, que vienen curvas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cobro de las rentas de una parte depende de la solvencia de la otra, en un contexto de aumento de la pobreza y la precariedad</p></div><p class="article-text">
        Concluye el 2020. Hace un a&ntilde;o la actualidad pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a se centraba en la formaci&oacute;n de un nuevo Gobierno que, despu&eacute;s de una absurda repetici&oacute;n electoral, se concret&oacute; en el pacto de coalici&oacute;n entre el PSOE y Unidas Podemos. Muchas personas celebraron este acuerdo y confiaron en que el nuevo Ejecutivo revertir&iacute;a los aspectos m&aacute;s regresivos de las pol&iacute;ticas de su predecesor, el de Mariano Rajoy, y desarrollar&iacute;a una agenda social m&aacute;s o menos ambiciosa. Lo cierto es que el gobierno de coalici&oacute;n del PSOE y UP apenas comenzaba su andadura cuando ha tenido que hacer frente a una situaci&oacute;n excepcional, motivada por la irrupci&oacute;n del SARS-CoV-2.
    </p><p class="article-text">
        La primera fase de crisis sanitaria y econ&oacute;mica impact&oacute; con fuerza en los estados. La UE suspendi&oacute; la austeridad, y en Espa&ntilde;a y el resto de pa&iacute;ses de la UE aument&oacute; considerablemente el gasto p&uacute;blico para evitar que el mercado de trabajo y la econom&iacute;a se desplomaran. Posteriormente hemos sufrido una segunda ola de la pandemia que pudo afrontarse con un mayor grado de previsi&oacute;n. Las medidas adoptadas para contener la expansi&oacute;n del virus no han resultado tan estrictas como lo fueron en la primera fase. Sin embargo, en el estado espa&ntilde;ol concluiremos el a&ntilde;o con una fuerte contracci&oacute;n del PIB, <a href="https://www.eldiario.es/economia/ocde-suaviza-caida-pib-espana-pese-segunda-ola-mantiene-crecimiento-2021_1_6472257.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superior al 10%</a>, debido al confinamiento, las restricciones a la movilidad y el hundimiento del turismo.
    </p><p class="article-text">
        Son tantas las reflexiones que nos inspira este presente tan incierto que vivimos, que es dif&iacute;cil determinar qu&eacute; es lo importante. Todo lo es, los aspectos sanitarios de esta crisis, la manera en que se ha abordado y el lastre de los recortes sufridos a ra&iacute;z del rescate financiero, sus efectos econ&oacute;micos y las repercusiones sobre la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable. Se trata de una crisis multidimensional donde unos aspectos se interrelacionan con otros. Al mismo tiempo, y siempre desde mi opini&oacute;n, los diferentes hilos parecen confluir en la cuesti&oacute;n europea, siendo las instituciones supraestatales de la UE donde, en gran parte, se juega nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, durante el pasado mes de julio se alcanzaba un acuerdo entre los Estados Miembros sobre la dotaci&oacute;n una parte importante de los fondos que la UE destinar&aacute; a la recuperaci&oacute;n, a trav&eacute;s del llamado <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Next_Generation_EU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Next Generation Fund</a>. Un acuerdo con aspectos positivos y negativos. El montante de las ayudas se financiar&aacute; con deuda emitida por la Comisi&oacute;n Europea, con la garant&iacute;a del Presupuesto comunitario, lo que implica un cierto grado de mutualizaci&oacute;n. El fondo constar&aacute; de una parte de ayudas que no se tendr&aacute;n que reembolsar, y otra parte de cr&eacute;ditos que tendr&aacute;n que devolver los estados.
    </p><p class="article-text">
        El Pacto de Estabilidad Europeo ha quedado de momento en suspenso, como coment&aacute;bamos, lo cual no quiere decir que en un futuro no se apliquen nuevamente pol&iacute;ticas de austeridad. La percepci&oacute;n de las ayudas estar&aacute; sujeta al control de la Comisi&oacute;n y los Estados Miembros, no as&iacute; del Parlamento Europeo, de tal manera que los Estados perceptores deben someter sus presupuestos al visto bueno comunitario. Las negociaciones con los estados llamados &ldquo;frugales&rdquo; fueron duras, y ya hemos visto recientemente los problemas que han existido con <a href="https://www.eldiario.es/economia/eurocamara-aprueba-nuevo-mecanismo-condiciona-fondos-europeos-respeto-derecho_1_6509495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Polonia y Hungr&iacute;a</a> para liberar los fondos, que llegar&aacute;n en junio del a&ntilde;o pr&oacute;ximo.
    </p><h3 class="article-text">Los Presupuestos Generales del Estado</h3><p class="article-text">
        Con estos mimbres, el Gobierno espa&ntilde;ol ha elaborado sus <a href="https://civio.es/novedades/2020/10/29/proyecto-PGE-presupuestos-generales-2021-explora/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Presupuestos</a> para el a&ntilde;o 2021. Unos Presupuestos Generales del Estado que, aprovechando las circunstancias, cabr&iacute;a calificar como expansivos: contemplan un aumento del gasto p&uacute;blico en general respecto a los anteriores Presupuestos del Ministro Montoro, y un incremento del gasto social en particular.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, cabr&iacute;a preguntarse en qu&eacute; se concretar&aacute; el control comunitario sobre los presupuestos de los estados miembros destinatarios de los fondos europeos. &iquest;Servir&aacute; realmente, en lo que se refiere al Estado espa&ntilde;ol, para financiar una supuesta transici&oacute;n hacia un modelo menos dependiente del turismo y del ladrillo? Est&aacute; por ver, en este sentido, cu&aacute;l ser&aacute; el margen de actuaci&oacute;n y cu&aacute;les las contrapartidas que deber&aacute; ofrecer un Gobierno que debe compaginar unos niveles elevados de gasto social con la apuesta por unas determinadas l&iacute;neas estrat&eacute;gicas en la econom&iacute;a y cumplir, finalmente, con las exigencias comunitarias. Las recientes <a href="https://www.elsaltodiario.com/la-semana-politica/en-silencio-como-el-otono" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaciones del Pacto de Toledo</a>, las <a href="https://www.eldiario.es/economia/diaz-admite-diferencias-gobierno-subida-smi-ve-falaz-argumento-ceoe-oponerse_1_6513045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades para acometer una nueva subida del salario m&iacute;nimo</a>, e incluso algunos anuncios realizados por el presidente Pedro S&aacute;nchez sobre la <a href="https://www.eldiario.es/economia/explosion-hidrogeno-energia-sostenible-lavado-verde-industria-gas_1_6481861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apuesta por el Hidr&oacute;geno</a>, no invitan demasiado al optimismo. Todo ello hace temer que el reparto de unos ya de por s&iacute; insuficientes fondos europeos beneficie a los habituales grandes conglomerados financieros y energ&eacute;ticos, <a href="https://www.elsaltodiario.com/pais-vasco/debate-fondos-next-generation-parlamento-se-cierra-gobierno-vasco-enrocado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya est&aacute; sucediendo en algunas autonom&iacute;as</a>.
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n importante tiene que ver con la fiscalidad, tanto a nivel comunitario como interno. As&iacute;, cabe preguntarse en qu&eacute; medida los tributos pueden servir como instrumento de solidaridad en el marco de la UE. &iquest;Se producir&iacute;a alg&uacute;n avance hacia la uni&oacute;n fiscal? No parece, en este sentido, que exista una voluntad real de acabar con las distorsiones que provoca el dumping que practican algunos Estados Miembros y avanzar hacia una te&oacute;rica armonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en Espa&ntilde;a la <a href="https://www.eldiario.es/economia/hacienda-estima-caida-ingresos-tributarios-8-7-ano-mayor-caida-11-anos_1_6509642.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuci&oacute;n en la recaudaci&oacute;n</a> que se ha producido en este ejercicio hace pensar que las previsiones del Ejecutivo pueden ser poco realistas. &iquest;Servir&aacute;n los nuevos impuestos sobre las transacciones financieras y las grandes tecnol&oacute;gicas para dotar de recursos las arcas p&uacute;blicas y que el d&eacute;ficit no se dispare aun m&aacute;s? &iquest;Se adoptar&aacute;n medidas para que la carga tributaria no termine traslad&aacute;ndose a los ciudadanos? Lo que s&iacute; sabemos es que, mientras tanto, el BCE sigue <a href="https://www.eldiario.es/economia/bce-aumenta-artilleria-crisis-pandemia-500-000-millones-gastara-1-85-billones-euros-marzo-2022_1_6494965.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inundando de liquidez los mercados</a> y comprando deuda corporativa, mientras obliga a los estados a financiarse a trav&eacute;s de esos mismos mercados (si bien, hoy por hoy, <a href="https://www.eldiario.es/economia/interes-bono-espanol-cae-0-mercado-secundario_1_6497333.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a tasas negativas</a>).
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, todo apunta a que la resoluci&oacute;n de esta crisis puede suponer un test definitivo para el proyecto europeo. Si no se avanza en t&eacute;rminos de convergencia e integraci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del euro y el Mercado &Uacute;nico, si no se da una respuesta que implique un cierto grado de solidaridad entre los Estados, si se mantiene la Europa de las dos velocidades y la divisi&oacute;n del trabajo que condena a los pa&iacute;ses del Sur a la esclavitud de la austeridad y la deuda, la pregunta sobre el sentido de permanecer en la UE podr&iacute;a abrirse paso en el debate.
    </p><h3 class="article-text">Un a&ntilde;o dif&iacute;cil para Espa&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        Volviendo al nivel estatal, &iquest;c&oacute;mo se afrontar&aacute; la profunda crisis econ&oacute;mica y social en ciernes? &iquest;Qu&eacute; ocurrir&aacute; en el mercado laboral una vez que se ponga fin a los ERTES? Hay colectivos que parecen ya abandonados a su suerte y cuyo sostenimiento ha dependido durante la pandemia de unas redes de solidaridad y apoyo mutuo que llevan tiempo demandando a las administraciones que cumplan con sus responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        Si durante los &uacute;ltimos meses se ha venido escenificando el apoyo de las empresas del IBEX al Gobierno de coalici&oacute;n, desde luego no me imagino un consenso similar entre quienes se sit&uacute;an en los espacios m&aacute;s fr&aacute;giles del tejido social. El eslogan &ldquo;no dejaremos a nadie atr&aacute;s&rdquo; se antoja ir&oacute;nico a estas alturas, tras el fracaso del IMV y con una l&iacute;nea divisoria muy marcada entre quienes no pueden acceder al mercado laboral <em>formal</em> y el resto de la poblaci&oacute;n. Una divisi&oacute;n que deja fuera a colectivos de personas que desarrollan trabajos que, no olvidemos, se han demostrado <a href="https://www.elsaltodiario.com/migracion/la-migracion-en-un-ano-pandemico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esenciales durante el confinamiento</a>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, &iquest;qu&eacute; consecuencias tendr&aacute; el m&aacute;s que probable aumento del desempleo, o cuando muchas personas que han cobrado prestaciones del Estado hasta el momento pasen a engordar las filas de aquellos colectivos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad? En esta situaci&oacute;n resultar&aacute; clave, asimismo, la evoluci&oacute;n del mercado inmobiliario, en el cual se da <a href="https://www.elsaltodiario.com/autor/pablo-carmona" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una situaci&oacute;n extremadamente compleja</a>. Debemos recordar que, para una parte importante de la poblaci&oacute;n, y como complemento a unos salarios que han ido perdiendo valor, el patrimonio inmobiliario ha constituido una importante fuente de renta, cuando no una aut&eacute;ntica tabla de salvaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se resolver&aacute; esta tensi&oacute;n de la cual depende a su vez el aumento de la fractura social? Dicho de otro modo, el cobro de las rentas de una parte depende de la solvencia de la otra, en un contexto de aumento de la pobreza y la precariedad. Las tensiones ya se dejan notar en aspectos como la campa&ntilde;a medi&aacute;tica contra la ocupaci&oacute;n, o en cuestiones como la paralizaci&oacute;n de los desahucios, la regulaci&oacute;n de los precios de alquiler o el desarrollo de la futura Ley de Vivienda. Una normativa a la que se oponen los grandes tenedores, quienes, aprovechando su mayor capacidad de agencia, est&aacute;n haciendo valer sus intereses haci&eacute;ndolos coincidir con una parte importante de la ciudadan&iacute;a y presionando sobre la parte del Gobierno m&aacute;s sensible a sus demandas.
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas a estos interrogantes las conoceremos pronto. Felices fiestas y mucha fuerza. La necesitaremos para pelear por nuestros derechos en este a&ntilde;o nuevo que en breve comienza.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agarrense-vienen-curvas_129_6517081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Dec 2020 05:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agárrense, que vienen curvas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Economía para vidas que merecen la alegría ser vividas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/economia-vidas-merecen-alegria-vividas_129_6436767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1e1a094-cb2b-4ef9-a77c-f069fce3b7a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Economía para vidas que merecen la alegría ser vividas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación sobre la situación de la enseñanza de la economía en el sistema universitario público español señala la urgencia de pluralizarla como disciplina y materia de aprendizaje</p></div><p class="article-text">
        A finales del pasado y at&iacute;pico mes de septiembre, el Gobierno brit&aacute;nico apuntalaba la normalidad a secas &ndash;sin la m&iacute;nima pretensi&oacute;n o disimulo de novedad&ndash; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/gobierno-britanico-pide-escuelas-inglaterra-no-usen-material-anticapitalista-ensenanza_1_6250694.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al indicar a los centros educativos que prescindan de materiales did&aacute;cticos anticapitalistas</a>, equiparando este posicionamiento pol&iacute;tico y acad&eacute;mico a posturas antidemocr&aacute;ticas, racistas o antisemitas, as&iacute; como a actividades delictivas. Con estas <em>recomendaciones</em>, el Ministerio de Educaci&oacute;n pasaba de engrasar veladamente la inercia de lo que venimos siendo y haciendo en las coordenadas de la econom&iacute;a dominante a forzar agresivamente una maquinaria capitalista sin arreglo posible, expulsando y criminalizando, a la manera totalitaria, alternativas cr&iacute;ticas de justicia social en las que acoger y recoger a todas las personas &ndash;al <a href="https://ctxt.es/es/20190220/Firmas/24478/Cinzia-Arruzza-Tithi-Bhattacharya-Nancy-Fraser-Manifiesto-de-un-feminismo-para-el-99.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;99%&rdquo; para el que Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser reclaman un proyecto feminista anticapitalista, antirracista y ecologista</a>, incluyendo a ese <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/porras-mordazas-inversion-publica-medicina_129_6270473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;uno por ciento&rdquo; al que Isabel D&iacute;az Ayuso</a> se empe&ntilde;a en privar de dignidad&ndash;. Al intervenir violentamente y sin complejos (en) la educaci&oacute;n, una de las dimensiones culturales clave para la naturalizaci&oacute;n del capitalismo como condici&oacute;n y estilo de vida, el Gobierno de Reino Unido explicita vehementemente lo que otras instituciones practican con m&aacute;s prudencia o, quiz&aacute;s, maneras m&aacute;s sugerentes: la normalizaci&oacute;n (militante, irresponsable o inercial) de los esquemas dominantes para comprender y habitar este mundo, hasta volverlos tan invisibles e inocentes &ndash;tan falazmente desideologizados&ndash; como necesarios y pegajosos.
    </p><p class="article-text">
        Queriendo participar en la labor compartida de transparentar y enmendar esta sedimentaci&oacute;n del pensamiento &uacute;nico y dominante en la educaci&oacute;n, investigadoras del <a href="http://genderobservatory.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio GEP&amp;DO</a> y el <a href="https://www.upo.es/otri/contenido?pag=/portal/otri/contenidos/oferta_cientifico_tecnologica/grupos_investigacion/gruposSEJ/Economia_Ecologia_Feminista_Desarrollo&amp;menuid=16090" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupo de investigaci&oacute;n EcoEcoFem</a>, en colaboraci&oacute;n con <a href="https://www.pandoramirabilia.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pandora Mirabilia</a>, <a href="https://ecosfron.org/portfolio/investigacion-diagnostico-sobre-la-situacion-de-la-ensenanza-de-la-economia-en-el-sistema-universitario-publico-espanol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elaboramos la investigaci&oacute;n-diagn&oacute;stico sobre la situaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a en el sistema universitario p&uacute;blico espa&ntilde;ol</a>, apoyada y financiada por Economistas Sin Fronteras. El estudio, que ser&aacute; presentado este 20 de noviembre en las VII Jornadas <a href="https://ecosfron.org/otra-economia-esta-en-marcha-vii/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otra econom&iacute;a Est&aacute; en Marcha</a>, que organizan Economistas sin Fronteras y la UNED, parte de la identificaci&oacute;n de una problem&aacute;tica concreta y de base que afecta, creemos, no solo a la justa conceptualizaci&oacute;n de las econom&iacute;as y sus pr&aacute;cticas, sino tambi&eacute;n a la calidad de la propia educaci&oacute;n p&uacute;blica y, por tanto, a su contribuci&oacute;n a la (in)formaci&oacute;n ciudadana cr&iacute;tica y la salud democr&aacute;tica. En este sentido, la ense&ntilde;anza universitaria de la econom&iacute;a adolece, en t&eacute;rminos generales, de falta de compromiso anal&iacute;tico y esp&iacute;ritu cr&iacute;tico para cuestionar los supuestos y la metodolog&iacute;a de las teor&iacute;as y modelos neocl&aacute;sicos &ndash;y, por extensi&oacute;n, para capacitar al alumnado para tal cuestionamiento&ndash;, as&iacute; como de escaso pluralismo en sus enfoques, insuficiente inter&eacute;s en el an&aacute;lisis hist&oacute;rico y la integraci&oacute;n de problem&aacute;ticas presentes, desconexi&oacute;n con la &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/herramientas-rescatar-economia-real_129_6036685.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econom&iacute;a real</a>&rdquo; y la diversidad de la vulnerabilidad y una preocupante invisibilizaci&oacute;n de las perspectivas &eacute;tica, ecol&oacute;gica y de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        A la luz de esta problem&aacute;tica diversa &ndash;aunque coherente en su conjunto&ndash;, la investigaci&oacute;n quiso plantearse, por un lado, como una radiograf&iacute;a de la ense&ntilde;anza universitaria de la econom&iacute;a, observando si enfoques m&aacute;s diversos y heterodoxos han conseguido intervenir(la) o si acontecimientos recientes o presentes tan significativos como la Gran Recesi&oacute;n son incorporados a sus temarios; y, por otro, como un esfuerzo propositivo hacia la integraci&oacute;n y transversalizaci&oacute;n de las diversas miradas cr&iacute;ticas a la econom&iacute;a con el fin de transformar la ense&ntilde;anza, y tambi&eacute;n el propio modelo econ&oacute;mico, desde una perspectiva feminista, ecol&oacute;gica y de derechos humanos, con especial atenci&oacute;n al &aacute;mbito local y su relaci&oacute;n con lo global. En relaci&oacute;n al primero de estos objetivos, el an&aacute;lisis de los planes de estudio y las gu&iacute;as e iniciativas docentes de quince universidades p&uacute;blicas estatales confirma que la integraci&oacute;n de una perspectiva cr&iacute;tica, plural o heterodoxa en la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a es a&uacute;n minoritaria y, en cualquier caso, limitada a determinados aspectos o tem&aacute;ticas en los temarios, o bien concentrada en las asignaturas optativas, que se descubren como el espacio docente m&aacute;s favorable o accesible para la incorporaci&oacute;n de perspectivas alternativas &ndash;aunque tambi&eacute;n como las materias marginadas del conocimiento <em>esencial</em> y sometidas a la presi&oacute;n de las demandas del mercado que condicionan, en muchas ocasiones, las elecciones del alumnado&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a que la inmensa mayor&iacute;a de gu&iacute;as docentes analizadas incluye como objetivo o competencia espec&iacute;fica el desarrollo del &ldquo;esp&iacute;ritu cr&iacute;tico&rdquo; y la &ldquo;capacidad de an&aacute;lisis cr&iacute;tico&rdquo; del alumnado, la exposici&oacute;n de sus temarios y contenidos dan buena cuenta de la limitada integraci&oacute;n de perspectivas, propuestas o teor&iacute;as alternativas cr&iacute;ticas-heterodoxas que pongan en discusi&oacute;n los principios econ&oacute;micos cl&aacute;sicos o dominantes. Algo muy parecido ocurre con la perspectiva de g&eacute;nero, la desigualdad y discriminaci&oacute;n (de g&eacute;nero, raza, renta), el medioambiente y el compromiso &eacute;tico: si bien algunas gu&iacute;as mencionan en sus objetivos o competencias que el alumnado estudiar&aacute; estas dimensiones y conocer&aacute; las causas y consecuencias de sus problem&aacute;ticas, el desarrollo del temario y los contenidos de las asignaturas no aborda espec&iacute;fica o ampliamente estos asuntos &ndash;menos a&uacute;n desde una perspectiva que debamos entender autom&aacute;ticamente cr&iacute;tica&ndash;. De hecho, las autor&iacute;as de referencia m&aacute;s citadas en las bibliograf&iacute;as de las asignaturas analizadas no solo evidencian un clar&iacute;simo y alarmante sesgo de g&eacute;nero; adem&aacute;s, siguiendo el informe de <a href="https://postcrashbarcelona.wordpress.com/2015/09/03/informe-de-la-ensenanza-de-la-economia-en-las-universidades-espanolas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Post-Crash Barcelona</a> sobre <a href="https://postcrashbarcelona.files.wordpress.com/2015/09/informe-de-la-ensec3b1anza-de-la-economc3ada-en-las-universidades-espac3b1olas.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a en las universidades espa&ntilde;olas (2014-2015)</a>, la mayor&iacute;a de estos autores se enmarcan eminentemente en los preceptos de la escuela neocl&aacute;sica. Y un &uacute;ltimo dato, no por ello menos preocupante o revelador: apenas un quince por ciento de las gu&iacute;as docentes analizadas en el periodo postcrisis (a partir del curso 2009-2010) han incorporado en su temario el estudio de la Gran Recesi&oacute;n, tras m&aacute;s de una d&eacute;cada desde su estallido.
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n y el sentir del profesorado y el alumnado de econom&iacute;a participantes en el estudio, as&iacute; como de las y los agentes de cooperaci&oacute;n universitaria entrevistados, apoyan los resultados de este primer an&aacute;lisis. A trav&eacute;s de entrevistas personales en profundidad y cuestionarios en l&iacute;nea pudimos conocer, entre otras percepciones, que la inmensa mayor&iacute;a de los y las docentes, alumnas y agentes participantes en el estudio reconocen la existencia de un paradigma &uacute;nico o dominante en la ense&ntilde;anza universitaria de la econom&iacute;a, que se corresponde con la visi&oacute;n neocl&aacute;sica y capitalista. Concretamente, m&aacute;s de la mitad del profesorado entrevistado no cree que los planes de estudio de los grados en econom&iacute;a y materias afines hayan incorporado durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas miradas alternativas o heterodoxas respecto a esta visi&oacute;n neocl&aacute;sica dominante. De hecho, el profesorado entrevistado reconoce reticencias y dificultades para introducir un enfoque pluralista en la ense&ntilde;anza universitaria de la econom&iacute;a; entre otros, se&ntilde;alan obst&aacute;culos relativos a la competencia de las facultades, el desinter&eacute;s del profesorado no formado, la falta de material t&eacute;cnico o la dificultad de incorporar perspectivas alternativas en asignaturas troncales. Ante la uniformidad neocl&aacute;sica y las resistencias del sistema a acoger miradas heterodoxas en igualdad de condiciones respecto al enfoque dominante, tanto profesorado como alumnado coinciden casi por unanimidad en destacar la necesidad de capacitar y ser capacitado, respectivamente, para cuestionar cr&iacute;ticamente las teor&iacute;as y modelos econ&oacute;micos presentados en clase.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva y recapitulando, este diagn&oacute;stico de la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a en la universidad p&uacute;blica espa&ntilde;ola dibuja, como cab&iacute;a esperar, un paisaje preocupante para quienes creemos y reivindicamos &ndash;muy especialmente, para quienes nos dedicamos a la docencia universitaria tanto <em>dentro</em> como <em>fuera</em> de las (a veces demasiado estrictas) fronteras econ&oacute;micas&ndash; que el conocimiento y tambi&eacute;n la econom&iacute;a deben ser rigurosos en el reconocimiento de la diversidad y en su compromiso con mirar mejor al mundo para elaborar &ldquo;mejores versiones&rdquo; del mismo y &ldquo;vivir bien&rdquo; en &eacute;l, tomando las palabras de Donna Haraway. La esperanza, sin duda, la mantienen con vida las opiniones de docentes y alumnado como los participantes en nuestro estudio, que, sin compartir al completo ni necesariamente un posicionamiento anticapitalista, comprenden la urgencia de afinar y ampliar cr&iacute;ticamente las miras de lo que consideramos econom&iacute;a (con y sin may&uacute;scula) y el rol social de la propia disciplina; pues tambi&eacute;n es de responsabilidad y rigor reconocer, frente a los discursos e instituciones hegem&oacute;nicas, nuestra agencia, nuestro margen de libertad y nuestra potencia para aprovechar las grietas del pensamiento dominante y atravesarlo con saberes transformadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta transformaci&oacute;n cr&iacute;tica de la ense&ntilde;anza universitaria de la econom&iacute;a no pasa, creemos, por censurar o extirpar la visi&oacute;n neocl&aacute;sica, sino por desmitificarla y derrocarla de su estatus naturalizado de teor&iacute;a total y as&eacute;ptica, dando visibilidad y reconocimiento cient&iacute;fico a la riqueza de corrientes cr&iacute;ticas, as&iacute; como evidenciando su pleites&iacute;a a unos intereses dominantes que reproducen condiciones de vida (y explicaciones a estas condiciones) eminentemente injustas para el noventa y nueve por ciento de las personas y el planeta &ndash;como dec&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/herramientas-rescatar-economia-real_129_6036685.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos L&aacute;zaro en su art&iacute;culo del pasado junio</a>, &ldquo;el mundo &rdquo;no es como es por casualidad&ldquo;&ndash;. Por tanto, ya sean las reacciones como la del Gobierno brit&aacute;nico el canto de cisne del capitalismo neoliberal institucionalizado o bien su estrategia restauradora, iniciativas como la investigaci&oacute;n que presentamos aspiran a participar, en su medida y alcance, en la composici&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vigilando-desigualdad_129_6263623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva normalidad de justicia social que no queremos que construyan &rdquo;otros</a>&ldquo; &ndash;otros intereses privilegiados, otros mantras perversos&ndash;. Porque creemos que la econom&iacute;a, la universidad y la academia, como cualquier otra dimensi&oacute;n de nuestras vidas, pueden y deben ser espacios para imaginar, crear y encarnar vidas que merezcan la alegr&iacute;a ser vividas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Martínez-Jiménez, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/economia-vidas-merecen-alegria-vividas_129_6436767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Nov 2020 05:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Economía para vidas que merecen la alegría ser vividas]]></media:title>
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