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    <title><![CDATA[elDiario.es - Victor Pons]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victor_pons/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Victor Pons]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Iluminados por encima de nuestras posibilidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/iluminados-encima-posibilidades_132_4983351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a13b6f2d-9ad0-44e3-8fd0-0a4bacf0337b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Iluminados por encima de nuestras posibilidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con cerca de una farola por cada 8 habitantes, València se encuentra iluminada en exceso aunque siguen existiendo puntos críticos</p></div><p class="article-text">
        Alguien que llegue a Valencia estos d&iacute;as podr&iacute;a pensar que tanta luz es cosa de las fallas, pero m&aacute;s all&aacute; de estas semanas de catarsis generalizada en que la ciudad se transforma y <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/03/07/valencia/1394219671_058580.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">millones de bombillas iluminan una sola calle</a>: &iquest;en Val&egrave;ncia las calles est&aacute;n iluminadas por encima de nuestras posibilidades?
    </p><p class="article-text">
        Hay distintos factores que indican que existe un exceso de iluminaci&oacute;n en nuestras calles. El primero ser&iacute;a experimental, en la noche valenciana es posible leer un libro en medio de la calle a la luz de las farolas, atr&eacute;vanse a probarlo. En el &aacute;mbito econ&oacute;mico tambi&eacute;n parece claro: el presupuesto de alumbrado de todo el a&ntilde;o 2013 <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/09/15/valencia/1379263158_290425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se hab&iacute;a consumido al llegar agosto</a>. Respecto al medioambiente el impacto da&ntilde;ino sobre las especies que habitan los parques naturales ha quedado <a href="http://www.uv.es/uvweb/departament_astronomia_astrofisica/es/departament-astronomia-astrofisica/estudi-alerta-elevada-contaminacio-luminica-parc-natural-turia-1285854555555/Novetat.html?id=1285855150910" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demostrado en estudios cient&iacute;ficos</a>. Adem&aacute;s, un elevado alumbrado requiere de una alta producci&oacute;n de energ&iacute;a el&eacute;ctrica que complica la sostenibilidad de esta ciudad. Los astr&oacute;nomos tambi&eacute;n han denunciado en diversas ocasiones <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/14/valencia/1342253267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cantidad de luz que proyecta Val&egrave;ncia</a>. Cuando se ha ido el sol, desde el &aacute;rea metropolitana se intuye Valencia solo con mirar al cielo, y tambi&eacute;n <a href="http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/La_garra_de_Valencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde el cielo se ve la ciudad </a>como una mancha naranja en medio de la oscuridad.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de cien mil puntos de luz, cerca de una farola por cada 8 habitantes, Val&egrave;ncia se encuentra iluminada en exceso. Mucho <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/10/valencia/1341907598.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s que el resto de ciudades espa&ntilde;olas o europeas</a>. La crisis ha frenado el crecimiento del consumo el&eacute;ctrico, pero el coste de la iluminaci&oacute;n <a href="http://www.eldiario.es/cv/Rita-Barbera-gasta-mismo-inversiones_0_211728961.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&uacute;n sigue disparado</a>, as&iacute; como el impacto medio ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Pero reducir la cantidad de iluminaci&oacute;n no es cosa f&aacute;cil. La luz es un factor importante a la hora de dar seguridad a los transe&uacute;ntes. Permite un control visual de los espacios por los que nos movemos y un uso m&aacute;s intenso de los ciudadanos del espacio p&uacute;blico y privado. Esa presencia de personas genera al mismo tiempo un mejor apoderamiento del espacio por parte de la comunidad. La iluminaci&oacute;n ayuda a reducir la percepci&oacute;n de temor y el usuario siente mayor control, pero solo con luz la inseguridad no se resuelve.
    </p><p class="article-text">
        Existe una relaci&oacute;n entre alumbrado y sensaci&oacute;n de seguridad. Hace unos d&iacute;as <a href="http://carpeviaweb.wordpress.com/nosotros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carpe V&iacute;a</a>, un colectivo con ganas de transformar la ciudad y cargado de razones para ello, organiz&oacute; un <a href="http://carpeviaweb.wordpress.com/2014/02/25/ilumina-la-noche/#more-988" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoderamiento ciudadano</a> de un lugar relativamente conflictivo como es el t&uacute;nel que une los Jardines del T&uacute;ria con Viveros en medio de la noche. A trav&eacute;s de la m&uacute;sica, la comida y la conversaci&oacute;n invitaron a los que all&iacute; nos acercamos a reflexionar acerca de <a href="http://viajealinteriordelanoche.tumblr.com/problematica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la vulnerabilidad de determinados  grupos sociales en la noche</a>, como son en muchas ocasiones las mujeres. Estos <em>Viajes al interior de la noche</em>, como llaman a los encuentros, permiten transformar el espacio por un rato y ayudan a imaginar otros usos a nuestra ciudad construida. Carpe V&iacute;a trata de visibilizar aquellos puntos que en la oscuridad de la noche se convierten en lugares cr&iacute;ticos para la seguridad. En el <em>viaje</em> al que acud&iacute; hace unas semanas comenzamos un particular <a href="http://meipi.org/viajeinteriornoche.map.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapeo de los puntos m&aacute;s cr&iacute;ticos e inseguros en la noche de Val&egrave;ncia</a>.
    </p><p class="article-text">
        En poco tiempo se se&ntilde;alizaron sobre el plano de Val&egrave;ncia m&aacute;s de treinta lugares conflictivos para transitar por la noche. Precisamente en muchos de los puntos marcados falta iluminaci&oacute;n. Es cierto que Valencia est&aacute; iluminada por encima de sus posibilidades, pero tambi&eacute;n que dispone de una iluminaci&oacute;n muy mal repartida. Se debe mejorar la iluminaci&oacute;n de las zonas vulnerables al tiempo que reducir la contaminaci&oacute;n. Bien sea con menos intensidad de luz, con menos puntos de alumbrado en los lugares suficientemente iluminados, apagando el alumbrado de los monumentos en la noche o evitando las farolas de bola y poniendo aquellas que iluminan directamente hacia el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Pero el de la iluminaci&oacute;n no es el &uacute;nico factor que convierte a los espacios marcados sobre el mapa en lugares conflictivos para colectivos vulnerables. En muchos de ellos tambi&eacute;n se requiere urbanizar el entorno, hay escasez de actividad en la zona o son pasos con reducida visibilidad desde puntos externos.
    </p><p class="article-text">
        Hay distintas medidas que se podr&iacute;an tomar para reducir la sensaci&oacute;n de inseguridad en los puntos cr&iacute;ticos, probablemente m&aacute;s efectivas y eficientes que la iluminaci&oacute;n. La ampliaci&oacute;n del &aacute;rea de visibilidad, la limpieza y el buen mantenimiento de los espacios o una mejor conexi&oacute;n visual entre la zona de paso y el espacio p&uacute;blico son solo algunos ejemplos. Se ha demostrado que generar actividad &ndash;a trav&eacute;s de comercios, por ejemplo- en determinados entornos es la forma m&aacute;s efectiva de reducir los conflictos y generar la sensaci&oacute;n de seguridad en los vecinos. Al fin y al cabo se trata de construir espacios en los que sus propias din&aacute;micas eviten que se genere inseguridad: un buen nivel de convivencia que ponga a todos los usuarios en igualdad de condiciones a la hora de hacer uso del espacio que es de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victor Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/iluminados-encima-posibilidades_132_4983351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2014 06:43:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Iluminados por encima de nuestras posibilidades]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del futuro de nuestros espacios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/futuro-espacios_132_5035994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4cb9118-09fe-4ca0-9cb8-8272898f40d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del futuro de nuestros espacios"></p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as las redes sociales se revolv&iacute;an ante el <a href="http://www.eldiario.es/turing/drones-Amazon-causan-revuelo-internet_0_202980263.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anuncio de Amazon de utilizar en un futuro drones</a> para hacer llegar los productos por aire directos a sus clientes. Como suele pasar en este tipo de anuncios de inter&eacute;s viral, algo cercanos al <a href="http://www.eldiario.es/turing/Amazon-drones-venden-humo-compran_0_202980200.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marketing del trending topic</a>, surgieron las m&aacute;s variadas especulaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil saber cu&aacute;ndo podremos ver estos aviones no tripulados adaptando su vuelo a hechos tan cotidianos como la compra, o hasta d&oacute;nde llegar&aacute; el avance del comercio online &ndash;sin duda imparable-, pero noticias como esta abren tambi&eacute;n un debate interesante sobre el futuro de nuestras ciudades. El comercio con <em>drones</em> solo ser&iacute;a un paso m&aacute;s en la din&aacute;mica de tecnificaci&oacute;n e informatizaci&oacute;n al que se estar&iacute;an sometiendo todas nuestras pr&aacute;cticas. 
    </p><p class="article-text">
        La rutina cotidiana de la calle se est&aacute; sustituyendo por una versi&oacute;n futurista que transforma la existencia del espacio compartido tal y como lo entendemos: aquellos que transitan cada ma&ntilde;ana para ir al trabajo podr&iacute;an dejar de hacerlo, porque podr&iacute;an trabajar desde casa; el cartero que va repartiendo cartas empieza a <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/11/actualidad/1386776145_455837.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ser reemplazado por el correo electr&oacute;nico</a>; cada vez resulta menos com&uacute;n acercarse al kiosco a por el peri&oacute;dico de la ma&ntilde;ana; o algo que hasta ahora hab&iacute;a requerido tanta atenci&oacute;n como <a href="http://elpais.com/elpais/2014/01/23/opinion/1390470520_195972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conducir podr&iacute;a automatizarse en un tiempo no muy lejano y dar a cada coche usos m&uacute;ltiples,</a> cambiando la forma de ordenar y gestionar el transporte en las ciudades. La mayor&iacute;a de estas pr&aacute;cticas, lejos de especulaciones son ya realidades, o podr&iacute;an estar muy pr&oacute;ximas.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta transformaci&oacute;n, &iquest;los espacios p&uacute;blicos est&aacute;n abocados a su desintegraci&oacute;n? Afortunadamente, todo parece indicar que no se trata de una desaparici&oacute;n, sino de una transformaci&oacute;n que cambiar&aacute; radicalmente la forma de comprender los espacios e incluso podr&iacute;a aumentar sus usos. Nos encontramos en un proceso de tecnificaci&oacute;n incomparable al de casi cualquier tiempo anterior en el que se est&aacute;n modificando los modos en que se desarrollaban las rutinas en el sistema previo a la era de la informaci&oacute;n. La flexibilidad y la inmediatez son factores esenciales en este nuevo tiempo. Tambi&eacute;n el contacto entre individuos permanente es una nueva constante, aunque muchas veces implique la evasi&oacute;n del lugar en el que nos encontramos, imbuidos por las pantallas y el flujo de informaci&oacute;n, que nos hacen obviar el lugar por el que transitamos o las personas con que nos encontramos.
    </p><p class="article-text">
        No cabe ser catastrofistas: el espacio es aquel lugar donde se produce la expresi&oacute;n de los procesos sociales, all&aacute; donde se generan los intercambios relacionales y donde se seguir&aacute;n produciendo, como defiende el soci&oacute;logo Manuel Castells en su obra <em>La era de la informaci&oacute;n</em> (2001). De acuerdo con este autor la ciudad y las rutinas cambian constantemente, pero la relaci&oacute;n con el espacio no va a desaparecer en el futuro: &ldquo;los lugares de trabajo, los colegios, los complejos m&eacute;dicos, las oficinas de servicios al consumidor, las zonas de recreo, las calles comerciales, los centros comerciales, los estadios deportivos y los parques a&uacute;n existen y existir&aacute;n y la gente ir&aacute; de unos lugares a otros con una movilidad creciente debido precisamente a la flexibilidad reci&eacute;n adquirida por los dispositivos laborales y las redes sociales: a medida que el tiempo se hace m&aacute;s flexible, los lugares se vuelven m&aacute;s singulares, ya que la gente circula entre ellos de acuerdo con un patr&oacute;n cada vez m&aacute;s m&oacute;vil&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tener la posibilidad de recibir un libro en casa no tiene por qu&eacute; implicar dejar de ir a comprarlo a la librer&iacute;a. No es casualidad que en estos tiempos se est&eacute;n reinventando procesos como el de la relaci&oacute;n entre libro &ndash;o librero- y lector: librer&iacute;as que tratan de aportar un valor a&ntilde;adido que no nos podr&iacute;a dar un <em>dron</em><em>;</em> igual que se est&aacute;n reinventando los mercados de los barrios, los estudios profesionales o las cafeter&iacute;as. Se trata de adaptar los proceso a los nuevos tiempos, buscando aquellos intercambios que aportan un valor a&ntilde;adido; ir a una librer&iacute;a no pretende simplemente abastecer una demanda de consumo &ndash;leer-, sino tambi&eacute;n busca una aportaci&oacute;n cultural, un intercambio relacional o disfrutar de una experiencia satisfactoria. 
    </p><p class="article-text">
        Castells apunta que ser&aacute; la interacci&oacute;n entre los procesos de cambio social y las nuevas tecnolog&iacute;as las que tendr&aacute;n mayor impacto sobre el futuro de las ciudades. Esa interacci&oacute;n variar&aacute; las formas espaciales de conducta generando un espacio de flujos que nos llevar&aacute; a un modelo social diferente; y al mismo tiempo esa misma interacci&oacute;n har&aacute; que las caracter&iacute;sticas hist&oacute;ricas, territoriales e institucionales de cada lugar condicionen el futuro de los espacios. 
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente en la capacidad de condicionar el futuro donde se encuentra nuestro m&aacute;ximo poder de decisi&oacute;n sobre el devenir de los espacios, y ese condicionamiento se ha de producir a trav&eacute;s de la gesti&oacute;n del presente. Existen iniciativas y <a href="http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=6092" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">herramientas que desde el mundo virtual pretenden ir m&aacute;s all&aacute;</a> y exprimir al m&aacute;ximo los usos de los espacios p&uacute;blicos a partir del cambio de paradigma. El desarrollo de la tecnolog&iacute;a ha de venir marcado por nuestra capacidad de comprender las necesidades, y dotar a las respuestas de la tecnificaci&oacute;n que permita satisfacerlas en el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Debemos comprender las transformaciones sobre el espacio p&uacute;blico derivadas de los cambios tecnol&oacute;gicos, pero no podemos dejar que nuestro futuro dependa de estos. Hemos de actuar de forma consciente, generando los condicionamientos sobre los que queremos que se construyan los espacios p&uacute;blicos del futuro. Hacerlo nos permitir&aacute; actuar de forma consecuente sobre la ciudad para adaptarla a las necesidades de las personas. A pesar de lo que anuncie <em>Amazon</em> la soluci&oacute;n no vendr&aacute; del cielo, sino de los espacios de los que nos apropiemos, y no olvidemos que eso est&aacute; en nuestras manos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victor Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/futuro-espacios_132_5035994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2014 07:49:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El abandono de La Fe o los intereses particulares al hacer ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/abandono-fe-intereses-particulares-ciudad_132_5092845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1844aa58-5d17-4278-a3c2-e7f7a3692115_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El abandono de La Fe o los intereses particulares al hacer ciudad"></p><p class="article-text">
        [if gte mso 9]&amp;gt;<xml> <worddocument>  <view>Normal</view>  <zoom>0</zoom>  <hyphenationzone>21</hyphenationzone>  <punctuationkerning></punctuationkerning>  <validateagainstschemas></validateagainstschemas>  <saveifxmlinvalid>false</saveifxmlinvalid>  <ignoremixedcontent>false</ignoremixedcontent>  <alwaysshowplaceholdertext>false</alwaysshowplaceholdertext>  <compatibility>   <breakwrappedtables></breakwrappedtables>   <snaptogridincell></snaptogridincell>   <wraptextwithpunct></wraptextwithpunct>   <useasianbreakrules></useasianbreakrules>   <dontgrowautofit></dontgrowautofit>  </compatibility>  <browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</browserlevel> </worddocument></xml>&amp;lt;![endif]
    </p><p class="article-text">
        En el dise&ntilde;o de una ciudad hay m&uacute;ltiples intereses, desde los de los vecinos a los de los promotores, aunque la relaci&oacute;n entre el uso del espacio y la influencia sobre &eacute;l no est&eacute; siempre equilibrada. Existen tambi&eacute;n diferentes visiones de la ciudad entre aquellos que la analizan e interpretan, y la forma en que la ciudad se observa acaba generando actuaciones muy diversas sobre ella.
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente ha existido una mirada reduccionista por parte de aquellos que han estudiado la ciudad: arquitectos centrados en el planeamiento, economistas que no ven m&aacute;s all&aacute; del nivel material de las vidas de sus vecinos, soci&oacute;logos preocupados exclusivamente en la diversidad y la desigualdad o pol&iacute;ticos que solo buscan respuestas r&aacute;pidas y efectistas.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad ha tendido a definirse desde la planificaci&oacute;n, con el dise&ntilde;o sobre el plano, atendiendo a criterios t&eacute;cnicos y dejando de lado un an&aacute;lisis profundo de otras realidades o la voz de los propios vecinos. &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que los planeadores pudieran basar sus proyectos sobre una informaci&oacute;n sociol&oacute;gica verificada en relaci&oacute;n con cada uno de estos puntos, pero estos datos, por desgracia, no se encuentran f&aacute;cilmente a mano&rdquo; defend&iacute;a Suzanne Keller en 1975<a href="//#_edn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[i]</a>. Afortunadamente se han producido incre&iacute;bles avances desde entonces que permiten tener gran parte de esos datos en la mano<strong>, </strong>pero a pesar de ello siguen existiendo perspectivas reduccionistas con gran influencia y poder en nuestra ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En Valencia tenemos buenos ejemplos de planificaci&oacute;n sin consideraci&oacute;n previa de las necesidades, proyectos que se han sacado de la manga sin hacer un an&aacute;lisis profundo de la realidad social, demogr&aacute;fica o econ&oacute;mica de un barrio o desoyendo a los vecinos. El ejemplo m&aacute;s reciente es la reordenaci&oacute;n de la <a href="http://www.levante-emv.com/opinion/2013/12/08/marina-real/1058220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marina Real</a>, pero hay otros como el pol&eacute;mico plan de actuaci&oacute;n sobre el Cabanyal o el irracional traslado del hospital La Fe.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil comprender que nadie se parase a pensar en los efectos que tendr&iacute;a amputar un gigante equipamiento como el hospital La Fe del lugar en que estaba instalado desde su construcci&oacute;n en 1969. Nadie pens&oacute; qu&eacute; ser&iacute;a de los establecimientos que se nutr&iacute;an del hospital, de las tiendas que viv&iacute;an del frenes&iacute; que acompa&ntilde;a un centro tan grande como La Fe o un centro comercial como Nuevo Centro que aprovechaba el tir&oacute;n del centro hospitalario; nadie escuch&oacute; las necesidades de los vecinos, no se tuvo en cuenta el desarrollo del sistema de transportes p&uacute;blicos que ya se hab&iacute;a adecuado a la situaci&oacute;n del hospital (metro, bus y tranv&iacute;a en el per&iacute;metro cercano), ni se hizo una previsi&oacute;n de qu&eacute; hacer una vez abandonado. Es asombroso pasearse en estos d&iacute;as por el lugar. En aquel sitio que siempre fue un bullicio de pacientes y m&eacute;dicos hoy reina el silencio. Un recinto que antes acogi&oacute; a miles de personas ahora se ve reducido a tratamiento de enfermos cr&oacute;nicos, servicios ambulatorios y extracciones. Una sensaci&oacute;n de abandono y despilfarro de recursos sobrecogen a cualquiera que se acerca.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, en esta  ciudad hay quienes est&aacute;n dispuestos a investigar y esclarecer la realidad, y un grupo interdisciplinar como <em>Fent Estudi </em>al frente del cual se encuentran Sonia Sales, Aitor Varea,<em> </em>Isabel Gonz&aacute;lez y Eva Raga se han dedicado a analizar y reflexionar junto con ciudadanos sobre las consecuencias que est&aacute; teniendo para los barrios cercanos el vaciado del centro hospitalario. A trav&eacute;s de la observaci&oacute;n, la medici&oacute;n, el debate y la entrevista han ido describiendo los efectos que el abandono del espacio est&aacute; teniendo sobre el lugar. Las primeras conclusiones de su trabajo apuntan a consecuencias importantes sobre el mercado de alquiler de viviendas y garajes &ndash;muchas veces en situaci&oacute;n de econom&iacute;a sumergida-, en el impacto sobre comercios y tiendas y, sobre todo, en la construcci&oacute;n de la idea de vecindario y en el imaginario del barrio.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://fentciutat.org/actividades/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los autores advierten que</a> tanto la Fe de Campanar como la de Malilla siguen un mismo planteamiento urbano al establecer los grandes equipamientos para los ciudadanos en la periferia de la ciudad tratando as&iacute; de &ldquo;revalorizar el suelo y generar el crecimiento f&iacute;sico, que sirve para construir viviendas pero no para hacer ciudad&rdquo;. En este sentido, su tesis apunta a que a la hora de tomar las decisiones de la ciudad estas no dependen de las necesidades ni de la realidad social o econ&oacute;mica, sino de intereses de desarrollo de la ciudad, que con elevada probabilidad van ligados a intereses particulares.
    </p><p class="article-text">
        Resulta especialmente chocante que Valencia construyese en los &uacute;ltimos a&ntilde;os uno de <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/26/valencia/1290776608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los hospitales m&aacute;s grandes del mundo</a>. Esto se hizo en contra del criterio de los urbanistas opuestos desde hace tiempo al gigantismo de los equipamientos por el coste a&ntilde;adido que conlleva su gesti&oacute;n y por la dificultad que genera a la hora de mejorar la calidad de los servicios que prestan (Leal y Cort&eacute;s, 1998<a href="//#_edn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[ii]</a>). Las grandes escuelas, hospitales y centros deportivos eran tendencia en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os 60 y 70, pero para nuestra desgracia &ndash;y la de nuestros bolsillos- volvi&oacute; a serlo en la &uacute;ltima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        A la vista est&aacute; que el crecimiento de las ciudades no siempre responde a las necesidades de los procesos sociales o demogr&aacute;ficos. Es imprescindible que el dise&ntilde;o de nuestras ciudades sea fruto de un reflejo amplio y multidisciplinar de la realidad urbana y que cuente con la participaci&oacute;n activa de los vecinos. Con ello suceder&iacute;an cosas tan elementales como que los equipamientos e inversiones respondan a las necesidades sociales y a los usos de los vecinos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ednref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[i]</a> KELLER, S. (1975). <em>El vecindario urbano. Una perspectiva sociol&oacute;gica</em>. Madrid: Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ednref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[ii]</a> LEAL, J. y CORT&Eacute;S, J. (1998). <em>La dimensi&oacute;n de la ciudad</em>. Madrid: Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gico. (pp. 84 a 136)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victor Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/abandono-fe-intereses-particulares-ciudad_132_5092845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jan 2014 10:31:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El abandono de La Fe o los intereses particulares al hacer ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si el coche no es el rey?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/coche-rey_132_5140914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a60136a7-5037-4a69-b09a-fe5459fbd94e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si el coche no es el rey?"></p><p class="article-text">
        En la calle, cualquiera comprueba f&aacute;cilmente que Valencia est&aacute; dise&ntilde;ada para los coches: las calles con cuantos m&aacute;s carriles mejor, los sem&aacute;foros priorizan su paso al de peatones para facilitar su rapidez, existen aparcamientos a pie de calle y en los edificios, los bulevares est&aacute;n divididos impidiendo el paseo para una mejor circulaci&oacute;n viaria.
    </p><p class="article-text">
        Sorprendentemente el <a href="http://www.pmus-valencia.com/centro-de-documentacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS)</a> de Valencia recientemente publicado por el Ayuntamiento afirma que solo el <a href="http://www.eldiario.es/cv/opinion/Apostar-pel-vianant_6_200939914.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">23&rsquo;6% de los desplazamientos internos de la ciudad se realizan en coche</a>. &iquest;Si el autom&oacute;vil es utilizado en uno de cada cuatro desplazamientos en la ciudad por qu&eacute; es la forma de movilidad que m&aacute;s espacio ocupa? El estudio elaborado por IDOM demuestra que el veh&iacute;culo privado no es el uso de movilidad principal entre los ciudadanos, pero sigue siendo el rey en la ocupaci&oacute;n del espacio.
    </p><p class="article-text">
        Como analizaron <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=177372" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Moncl&uacute;s y Jos&eacute; Luis Oy&oacute;n</a> la aparici&oacute;n de los coches en las ciudades espa&ntilde;olas desde los a&ntilde;os 60 favoreci&oacute; al autom&oacute;vil con cambios en la forma de ordenar las v&iacute;as y dej&oacute; en un segundo plano el uso del transporte p&uacute;blico hasta entonces preeminente. El desarrollo econ&oacute;mico y la importancia simb&oacute;lica que represent&oacute; la posesi&oacute;n del coche como medio de prestigio social llevaron a una transformaci&oacute;n de la ciudad. Con el coche, el ritmo de vida de los ciudadanos se transform&oacute; y se adapt&oacute; a los nuevos medios de transporte: los centros de empleo y lugares de residencia pod&iacute;an estar dispersos como efecto de la mayor capacidad de movilidad espacial de la poblaci&oacute;n. Pronto se produjo la congesti&oacute;n de las calles, la motorizaci&oacute;n de las ciudades y la aparici&oacute;n de calzadas que antepon&iacute;an el autom&oacute;vil frente a los veh&iacute;culos colectivos o cualquier otro.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de apropiaci&oacute;n de la ciudad por el coche ha ido acompa&ntilde;ado de un aumento considerable de la contaminaci&oacute;n. Tambi&eacute;n en la ocupaci&oacute;n del espacio: el territorio destinado a uso viario y aparcamiento ha ido creciendo exponencialmente. Seg&uacute;n el texto de Moncl&uacute;s y Oy&oacute;n se calcula que cerca del 25% del espacio de las ciudades europeas est&aacute; destinado a este tipo de usos. Al mismo tiempo, la llegada del autom&oacute;vil tambi&eacute;n acab&oacute; con la dificultad de movilidad y permiti&oacute; un crecimiento urbano flexible y compacto, m&aacute;s all&aacute; del sistema radio-c&eacute;ntrico que generaba la red de tranv&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En igualdad de condiciones en la calzada ganar&aacute; el autom&oacute;vil, por lo que es imprescindible limitar su poder. Haber convertido las calles en un espacio de prioridad vial para el autom&oacute;vil evita sus propios atascos, pero lleva a la reducci&oacute;n de cualquier uso alternativo del espacio. Pese a las dificultades, son muchos quienes se atreven d&iacute;a a d&iacute;a a tomar las calles con otros medios y a aprovechar las pocas parcelas que permiten un uso alternativo por el menor coste, la baja contaminaci&oacute;n, el hecho de ser m&aacute;s saludable y permitir una relaci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda con la ciudad. Ser&iacute;a ut&oacute;pico pensar en un modelo de movilidad sin coches, pero es necesario limitar su uso para permitir tambi&eacute;n el de otros con medidas que vayan m&aacute;s all&aacute; de construcci&oacute;n de carril bici o limitaci&oacute;n de velocidad, necesarias pero insuficientes.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de cambios en la forma de dise&ntilde;ar la ciudad es evidente, pero a la vista de la poca participaci&oacute;n promovida desde el Ayuntamiento en el proceder del PMUS y las escasas medidas anunciadas cualquiera dir&iacute;a que es un simple brindis al sol.
    </p><p class="article-text">
        Los cambios que se est&aacute;n produciendo en nuestra sociedad (desarrollo tecnol&oacute;gico, transformaci&oacute;n de las relaciones laborales, nuevas pautas demogr&aacute;ficas, cambio en el tipo desplazamiento) tienen un impacto directo sobre el uso que hacemos de nuestras calles, y deber&iacute;an tenerlo tambi&eacute;n sobre su ordenaci&oacute;n. El PMUS expone que los ciudadanos de Valencia van principalmente a pie o utilizan en mayor medida el transporte p&uacute;blico que el autom&oacute;vil: adaptemos la ciudad a esas otras posibilidades, reduzcamos la necesidad de realizar grandes desplazamientos en el d&iacute;a a d&iacute;a a trav&eacute;s de ofrecer servicios en un per&iacute;metro cercano al ciudadano. Ya no basta abordar el problema de movilidad como una simple insuficiencia de oferta de medios para cumplir la demanda, se trata de una mejor organizaci&oacute;n, de un modelo de movilidad equilibrado.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ir m&aacute;s all&aacute; de la imprescindible observaci&oacute;n y medici&oacute;n de procesos, demos un paso hacia la actuaci&oacute;n. Existen m&uacute;ltiples medidas que se pueden tomar para limitar el uso del autom&oacute;vil como la reducci&oacute;n de las plazas de aparcamiento en rotaci&oacute;n, la incorporaci&oacute;n de sistemas de peaje en la ciudad, la apuesta por el teletrabajo (el 51% de los desplazamientos en Valencia son por motivos de estudio o trabajo) o dificultar la circulaci&oacute;n en autom&oacute;vil por la ciudad (la forma m&aacute;s r&aacute;pida de cruzar el centro de Valencia es en veh&iacute;culo privado).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se puede mejorar la movilidad de viandantes con aceras m&aacute;s anchas, prioridad en pasos de peatones o itinerarios protegidos del sol y la lluvia. El uso de la bicicleta hay que favorecerlo estableciendo un reglamento que otorgue seguridad y claridad en las normas, aumentando los aparcamientos y sobre todo su protecci&oacute;n, integrando aparcamientos en los edificios como se hace con los autom&oacute;viles y no limitando su uso a carriles bicis que desincentivan su uso al obligar al ciclista a dar grandes vueltas. No permitamos que el uso compartido entre los diferentes actores de la calle <a href="http://www.levante-emv.com/valencia/2013/11/16/parque-encajonado-jardin-turia/1051674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se limite a los Jardines del T&uacute;ria</a>, abramos las pr&aacute;cticas de un uso equilibrado entre los distintos usuarios de la calle tambi&eacute;n al resto de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Es hora de frenar el poder del coche privado y ampliar el del resto de formas de movilidad que nos acerquen a una ciudad m&aacute;s sostenible e integradora. Valencia se mueve m&aacute;s all&aacute; del dise&ntilde;o de sus calles, pero si no se ordena de una forma equilibrada se perpetuar&aacute;n los conflictos existentes. Es necesario adaptar el dise&ntilde;o a los nuevos usos y necesidades con medidas efectivas y de escaso coste econ&oacute;mico. Y si el coche no es el rey, &iquest;por qu&eacute; el modelo de movilidad actual se empe&ntilde;a en darle todo el poder?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victor Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/coche-rey_132_5140914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Nov 2013 18:43:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y si el coche no es el rey?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coches,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alquiler, algo más que palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/alquiler-palabras_132_5187769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f7c6e6e-2e42-429a-b111-f8e3a466a69b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alquiler, algo más que palabras"></p><p class="article-text">
        El complejo devenir econ&oacute;mico ha sacado a la palestra temas que parec&iacute;an relegados en un rinc&oacute;n a pesar de su importancia. Mucho se escribi&oacute; sobre los or&iacute;genes de la crisis y sus consecuencias, pero hubo de ser una plataforma ciudadana -la PAH- harta de los abusos hipotecarios y del abandono de la administraci&oacute;n la que forz&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica a mirar hacia el modelo en que habitamos. En esas, han surgido algunas voces ensalzando las virtudes del alquiler, pero por mucho que se haya producido un cambio discursivo seguimos lejos de alcanzar unas tasas aceptables, como vienen reclamando muchos estudiosos desde hace a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los datos demuestran que la proporci&oacute;n de vivienda en propiedad sigue siendo muy alta en Espa&ntilde;a (82&rsquo;2% en 2011) seg&uacute;n la Encuesta de Condiciones de Vida que cada a&ntilde;o elabora el INE, y m&aacute;s todav&iacute;a en la Comunitat Valenciana donde la vivienda en propiedad alcanza el 86&rsquo;8% y el alquiler apenas llega al 13&rsquo;2% (porcentaje que incluye la cesi&oacute;n gratuita). Seguimos lejos de <a href="http://www.idealista.com/news/archivo/2013/01/10/0563541-imagen-del-dia-porcentaje-de-viviendas-en-propiedad-y-alquiler-en-europa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la media europea</a>.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario que en buena parte de Europa, las costumbres residenciales en el Sur han sido poco dadas a la vivienda de alquiler. Hasta fechas bien recientes hacer de un posible gasto de inversi&oacute;n un simple gasto corriente iba contra toda l&oacute;gica. El sin&oacute;nimo de progreso no solo era construcci&oacute;n, tambi&eacute;n propiedad. Y aqu&iacute; parec&iacute;a que el alquiler solo estaba permitido para situaciones provisionales (en las que encontramos estudiantes o j&oacute;venes en situaci&oacute;n laboral precaria) o insolventes.
    </p><p class="article-text">
        Los rasgos del modelo residencial de un pa&iacute;s puede darnos mucha informaci&oacute;n de las condiciones en las que se encuentran sus ciudadanos, y el nuestro se caracteriza por la propiedad, la elevada cantidad de segundas residencias y la baja movilidad residencial (<a href="http://www.uv.es/~sociolog/arxius/arxius10.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leal Maldonado, 2004</a>). Un modelo en el cual la forma de acceso casi exclusiva a la vivienda es la propiedad dificulta la emancipaci&oacute;n y requiere de un alto grado de solidaridad familiar.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad familiar no es m&aacute;s que una respuesta defensiva a las dificultades de un sistema que perjudica a la autonom&iacute;a individual y al libre acceso a una vivienda. Esta solidaridad es la que hace que nuestros padres nos soporten d&eacute;cadas en casa y que cuando decidimos dar el salto a la independencia tengamos cierta seguridad para poder hacerlo. Pero esta actitud no se reduce a los j&oacute;venes, hay otros ejemplos como la de los mayores que se ven obligados a habitar con sus hijos o la convivencia de hasta tres generaciones en una misma vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Durante un largo tiempo, la administraci&oacute;n p&uacute;blica solo ha abastecido la necesidad de vivienda a trav&eacute;s de la adquisici&oacute;n en propiedad. La incorporaci&oacute;n de grandes grupos de j&oacute;venes en edad laboral, el aumento continuo de la actividad de las mujeres y la necesidad de viviendas por parte de los inmigrantes que llegaban en b&uacute;squeda de trabajo generaron un flujo econ&oacute;mico que se utiliz&oacute; como la palanca a trav&eacute;s de la que dar respuesta a las necesidades de vivienda: con hipotecas. Aqu&iacute;, la originalidad de las pol&iacute;ticas fue escasa y ni siquiera hubo un intento por copiar a nuestros vecinos del norte con propuestas de cooperativas de vivienda o creaci&oacute;n de fondos inmobiliarios que promoviesen el alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el cambio de modelo de la vivienda no solo depende de una cuesti&oacute;n discursiva, sino fundamentalmente de pol&iacute;ticas y dise&ntilde;o del modelo de ciudades y pueblos que queremos. Los indicios (bajada del precio del alquiler, el ajuste de ingresos y rentas de los ciudadanos o los cambios en el concepto de la propiedad) que empiezan a verse podr&iacute;an ser aprovechados desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para un cambio de modelo, pero no da la impresi&oacute;n que se est&eacute;n utilizando en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        Un modelo residencial como el espa&ntilde;ol que potencia la propiedad debilita la movilidad, genera una dificultad de emancipaci&oacute;n e independencia y contribuye al endeudamiento de las familias y de los bancos, que adem&aacute;s como hemos visto se acaba traduciendo en deuda p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        El alquiler no solo resolver&iacute;a un problema real de acceso a la vivienda, tambi&eacute;n ser&iacute;a otra forma de revitalizar edificios y espacios de la ciudad. La actuaci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica sobre la ciudad no se puede quedar en las plazas e infraestructuras de transportes, las pol&iacute;ticas tienen que ir m&aacute;s all&aacute; y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos tambi&eacute;n en una forma de acceso a la vivienda que no comprometa su futuro en hipotecas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victor Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/alquiler-palabras_132_5187769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2013 16:37:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alquiler, algo más que palabras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alquiler,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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