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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gemma_ubasart_i_gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Hacia un nuevo contrato ecosocial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nuevo-contrato-ecosocial_129_13034233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1142ffa8-5a62-4901-aa06-23300b261efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia un nuevo contrato ecosocial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es necesario defender logros sociales históricos. Pero la gramática que requiere el siglo XXI es de ambición transformadora, de construcción de utopías cotidianas, de horizontes de esperanza radical</p></div><p class="article-text">
        Tras la II Guerra Mundial, en la Europa democr&aacute;tica, el contrato social-keynesiano tradujo derechos b&aacute;sicos en pol&iacute;ticas de bienestar. M&aacute;s tarde, las revueltas del 68 detonaron la ampliaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a hacia nuevos derechos civiles y pol&iacute;ticas de reconocimiento. Tal conjunto de avances socioculturales solo fue posible en Espa&ntilde;a -al hilo de tantas luchas- tras la caida de la dictadura. Todos los reg&iacute;menes cl&aacute;sicos de bienestar se configuraron en un contexto industrial-fordista, con niveles bajos de incertidumbre y complejidad. En ese marco, redujeron desigualdades y desmercantilizaron educaci&oacute;n y salud. Las posteriores ofensivas neoliberales pretendieron restaurar &oacute;rdenes sociales basados en estructuras de privilegio y en el blindaje de sus dispositivos de reproducci&oacute;n. Se fueron desplegando, desde los a&ntilde;os 80, din&aacute;micas de concentraci&oacute;n de la riqueza, fragilizaci&oacute;n de capas medias y dispersi&oacute;n de riesgos de exclusi&oacute;n. Al cruzarse con variables de g&eacute;nero, edad y or&iacute;gen, resultaron unas estructuras sociales m&aacute;s polarizadas y fragmentadas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un escenario de cambio de &eacute;poca</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero las primeras d&eacute;cadas del s.XXI -esos a&ntilde;os de globalizaci&oacute;n, gran recesi&oacute;n, pandemia, emergencia clim&aacute;tica y nuevos repertorios de acci&oacute;n colectiva- lo cambian casi todo. Es cierto que los elementos de resiliencia del estado de bienestar (a pesar de todas las impugnaciones insolidarias) son relevantes: no es poco que redes de prestaciones y  servicios p&uacute;blicos universales sigan materializando hoy un espacio -colectivamente luchado y defendido- de ciudadan&iacute;a social. Este esquema de derechos, sin embargo, se inserta ahora en nuevas condiciones estructurales. Por un lado, parece insuficiente para embridar las mutaciones de fondo y simult&aacute;neas que han derivado en el actual capitalismo f&oacute;sil, financiarizado, rentista y digital. Por otro lado, las nuevas coordenadas de cotidianidad, con todas sus diversidades y discontinuidades vitales, dibujan escenarios muy diferentes a los entornos donde crecimos. El estado de bienestar hab&iacute;a articulado respuestas a una sociedad que ya no existe. Se abre un desencaje de &eacute;poca entre las viejas pol&iacute;ticas y las nuevas realidades: las soledades no deseadas, las altas tasas de pobreza infantil y en hogares monomarentales, la gentrificaci&oacute;n en los barrios, los elevados riesgos de pobreza y exclusi&oacute;n en colectivos migrantes, la superposici&oacute;n de vulnerabilidades sociales y clim&aacute;ticas... 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un nuevo contrato ecosocial</strong>
    </p><p class="article-text">
        En breve, el estado de bienestar que heredamos presenta, en la tercera d&eacute;cada del s.XXI, una arquitectura institucional tan insuficiente como anacr&oacute;nica. Emerge pues la necesidad de tejer un nuevo contrato ecosocial. Quiz&aacute;s hasta sea urgente: como mecanismo clave de respuesta al ciclo de odios, guerras y autoritarismos que intentan hoy romper los tejidos &eacute;ticos e institucionales de nuestras democracias. Las dimensiones de la transici&oacute;n ecosocial son m&uacute;ltiples, apuntamos algunos ejes que pueden esbozar mapas transitables.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos hoy, como punto de partida, un estado de bienestar que no ha generado un espacio de derechos universales en torno a las necesidades humanas fundamentales: un ingreso garantizado para existir; una casa y un planeta donde habitar; una comunidad donde vincularnos. Hoy la mercantilizaci&oacute;n de las bases materiales de la vida y de la vivienda, y la crisis de los cuidados, configuran el n&uacute;cleo de la emergencia social.  Podemos pensar, ante ello, en un nuevo entramado colectivo orientado a garantizar cuatro seguridades elementales: la seguridad econ&oacute;mica, a trav&eacute;s de una renta b&aacute;sica como herramienta para ayudar a trazar vidas emancipadas de precariedades laborales y dependencias patriarcales; la seguridad habitacional, por medio del acceso a casas asequibles, dignas y estables, frente al extractivismo de una minor&iacute;a; la seguridad relacional, a trav&eacute;s de la reconstrucci&oacute;n de l&oacute;gicas de reciprocidad y apoyo mutuo; y la seguridad clim&aacute;tica, por medio del abandono de las energ&iacute;as f&oacute;siles y la descarbonizaci&oacute;n del planeta. 
    </p><p class="article-text">
        En esas seguridades humanas anidan tambi&eacute;n las condicones de posibilidad para disputar la batalla cultural de la libertad. Es verdad que las pol&iacute;ticas sociales cl&aacute;sicas se han atrincherado a menudo en formas jer&aacute;rquicas y burocr&aacute;ticas, derivando en un esquema m&aacute;s protector que emancipador. Pero frente al espejismo neoliberal de la libertad conectada a marcos de individualismo que socavan lo com&uacute;n, y ante la concepci&oacute;n elitista traducida en la &lsquo;libertad&rsquo; para reproducir desigualdades, resulta fundamental rescatar esa otra libertad real de ra&iacute;ces te&oacute;ricas republicanas, entendida como ausencia de dominaci&oacute;n: para preservar, en clave individual, los espacios de autodeterminaci&oacute;n personal que dotan de sentido a cada proyecto de vida; y para remover, en clave colectiva, tanto las asimetr&iacute;as de renta y de poder en la esfera laboral, como el rentismo inmobiliario que favorece la creciente transferencia regresiva de riqueza de inquilinos pobres a propietarios ricos.
    </p><p class="article-text">
        Estas din&aacute;micas de desigualdad, adem&aacute;s, se interconectan hoy con fuerza a tendencias de segregaci&oacute;n social y desviculaci&oacute;n relacional. La segregaci&oacute;n dibuja una cotidianidad de lugares no compartidos y escasas interacciones entre diferentes. La desvinculaci&oacute;n apunta a la erosi&oacute;n de redes. Cuando la construcci&oacute;n de igualdad se frena, la segregaci&oacute;n se ensancha y los lazos se rompen. Sin mixturas ni v&iacute;nculos, las l&oacute;gicas de movilidad social dejan de funcionar: por un lado, en ausencia de experiencias compartidas se segregan tambi&eacute;n los horizontes aspiracionales; por otro lado, en ausencia de comunidades fuertes se fragilizan las capacidades de acci&oacute;n colectiva y deja de funcionar, por tanto, un motor hist&oacute;rico en la conquista de derechos sociales. Ante todo ello, resulta hoy fundamental trazar mapas de fraternidad, inserir la autonom&iacute;a personal en tramas colectivas. El giro comunal abre dos importantes ventanas de oportunidad. Permite -en tiempos de individualizaci&oacute;n- priorizar la reconstrucci&oacute;n de bases para la acci&oacute;n transformadora (pr&aacute;cticas de autogesti&oacute;n, estructuras p&uacute;blico-comunitarias...). Y permite -en tiempos de crisis clim&aacute;tica- ensamblar derechos sociales y transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Posibilita, en concreto, reemplazar visiones colapsistas y gram&aacute;ticas de sacrificio por un nuevo marco de &lsquo;abundancia comunitaria&rsquo;. La transici&oacute;n ecosocial ha de reintegrar la economia en los l&iacute;mites del planeta, s&iacute;; pero sobre todo generar modelos de bienestar comunal en torno a viviendas cooperativas, comunidades energ&eacute;ticas o redes de soberan&iacute;a alimentaria.    
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contra la reacci&oacute;n: horizontes de esperanza</strong>
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, erigir un proyecto que recupere la vieja pulsi&oacute;n humanista del estado de bienestar, en el marco del tiempo nuevo que vivimos, implica entrelazar l&oacute;gicas de ampliaci&oacute;n e innovaci&oacute;n de los derechos sociales: transitar hacia agendas de seguridad vital, hacia estructuras de libertad real y hacia formas m&aacute;s fratenales, ecol&oacute;gicas y feministas de lo com&uacute;n. Ser&iacute;a la urdimbre donde tejer el nuevo contrato ecosocial. M&aacute;s all&aacute; del ciclo reaccionario que hoy se despliega con contundencia, existen energ&iacute;as y pr&aacute;cticas emancipatorias que confieren fuerza a la transici&oacute;n ecosocial (programas de renta b&aacute;sica, ecosistemas de econom&iacute;a solidaria, sindicalismo habitacional, ciudades pioneras en neutralidad clim&aacute;tica, escuelas e infraestructuras comunitarias que fortalecen v&iacute;nculos y enlazan diversidades en barrios populares...). Claro que deber&iacute;an articularse amplias coaliciones de actores para escalar los cambios con todo el empuje posible. Y ah&iacute;, probablemente, existe un potencial en los espacios pol&iacute;ticos progresistas que no acaba de cristalizar. Es necesario defender logros sociales hist&oacute;ricos. Pero la gram&aacute;tica que requiere el siglo XXI es de ambici&oacute;n transformadora, de construcci&oacute;n de utop&iacute;as cotidianas, de horizontes de esperanza radical.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez, Ricard Gomà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nuevo-contrato-ecosocial_129_13034233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 08:14:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacia un nuevo contrato ecosocial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reconstruir ciudadanía desde lógicas más fraternales, democráticas y de proximidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reconstruir-ciudadania-logicas-fraternales-democraticas-proximidad_129_11863214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f28ab25-25d1-4fc0-bc62-4406481908e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reconstruir ciudadanía desde lógicas más fraternales, democráticas y de proximidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una sociedad con diversas crisis en marcha y con políticas heredadas de un viejo contrato social, el mundo se hace nuevas preguntas que requieren nuevas respuestas</p></div><p class="article-text">
        Entre el mundo que va surgiendo de las grandes transiciones en marcha (clim&aacute;tica, cultural, demogr&aacute;fica, digital&hellip;) y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas heredadas del viejo contrato social (tambi&eacute;n en sus impugnaciones neoliberales) se produce un desencaje sist&eacute;mico. El estado de bienestar cl&aacute;sico fue la respuesta, pero el cambio de &eacute;poca altera las preguntas. 
    </p><p class="article-text">
        Las complejidades e incertidumbres radicales que enfrentamos requieren din&aacute;micas fuertes de acci&oacute;n y protecci&oacute;n colectiva. Los valores y las formas de instrumentar esa protecci&oacute;n, sin embargo, exigen transformaciones que pueden explorarse a partir de un triple eje: innovar, democratizar y territorializar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Innovar (construir fraternidad)</strong></h2><p class="article-text">
        En el n&uacute;cleo de un nuevo contrato ecosocial para el siglo XXI reside la articulaci&oacute;n de igualdad con diferencias, y de autonom&iacute;a personal con vinculaci&oacute;n comunitaria. Las brechas econ&oacute;micas y culturales interseccionan en desigualdades y discriminaciones. La superaci&oacute;n de ambas requiere enlazar pol&iacute;ticas de igualdad (predistributivas y redistributivas) con pol&iacute;ticas de reconocimiento de diversidades de origen, g&eacute;nero, edad o funcionales. 
    </p><p class="article-text">
        Los derechos colectivos, por otro lado, se reescriben desde gram&aacute;ticas de autodeterminaci&oacute;n personal; sin ellas, la igualdad esconde siempre relaciones de dominaci&oacute;n. Pero los procesos de autonom&iacute;a se inscriben en l&oacute;gicas de interdependencia, solo adquieren sentido en marcos de vinculaci&oacute;n colectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, por tanto, afrontan el reto de construir comunidad, de tejer entornos cotidianos configurados por lazos de apoyo mutuo y redes de solidaridad. En la pr&aacute;ctica, transitar este eje de innovaci&oacute;n implicar&iacute;a construir una ciudadan&iacute;a social m&aacute;s fraternal, m&aacute;s republicana. Ello nos conduce a dos &aacute;reas paradigm&aacute;ticas del (nuevo) estado de bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la garant&iacute;a de rentas. En el marco de la sociedad industrial, el salario oper&oacute; como el gran dispositivo de distribuci&oacute;n de la riqueza. El cambio de &eacute;poca altera los par&aacute;metros: la generaci&oacute;n de valor deviene m&aacute;s social e inmaterial; la centralidad del trabajo pierde fuerza en clave cultural; y la transici&oacute;n ecol&oacute;gica fragiliza empleos y antiguos esquemas productivos. 
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/blogs/opinion/cami-cap-renda-basica-universal_132_10660914.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la renta b&aacute;sica</a> -una prestaci&oacute;n universal, individual e incondicional- podr&iacute;a jugar un papel clave en el camino hacia l&oacute;gicas innovadoras de ciudadan&iacute;a social. Se trata de una herramienta que desplaza el ingreso del mercado laboral al terreno de los derechos; ampl&iacute;a el per&iacute;metro de la desmercantilizaci&oacute;n hacia la garant&iacute;a de las bases materiales de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        La renda b&aacute;sica conecta ciudadan&iacute;a social con autonom&iacute;a personal, empodera frente a escenarios de dominaci&oacute;n y genera, a la vez, condiciones para la articulaci&oacute;n de v&iacute;nculos y redes de apoyo mutuo. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los cuidados. La causa de la fraternidad se disputa, sobre todo, en el campo de los cuidados cotidianos y de las pr&aacute;cticas comunitarias de reciprocidad. En escenarios de innovaci&oacute;n social, el derecho a los cuidados deber&iacute;a adquirir un nivel de universalidad y garant&iacute;a equivalente a la salud y la educaci&oacute;n; y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de cuidados un grado de centralidad homologable a las pol&iacute;ticas cl&aacute;sicas del estado de bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        En los instrumentos de acci&oacute;n se abre un abanico de posibilidades: desde prestaciones universales por crianza y redes socioeducativas de peque&ntilde;a infancia, hasta f&oacute;rmulas de articulaci&oacute;n comunitaria inscritas en agendas feministas (<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-deja-aire-servicio-cuidados-atiende-15-000-personas-espera-aprobar-presupuestos_1_10865889.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el programa municipal &lsquo;Vila Ve&iuml;na&rsquo; en Barcelona</a>&hellip;). 
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, derechos subjetivos, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y pr&aacute;cticas colectivas de cuidados que reconocen vulnerabilidades e interdependencias, pero reducen riesgos de exclusi&oacute;n relacional y contribuyen a fortalecer estructuras de solidaridad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Democratizar (construir lo com&uacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        El estado de bienestar desarroll&oacute; un esquema burocr&aacute;tico de gesti&oacute;n p&uacute;blica de ra&iacute;z weberiana: estructuras administrativas r&iacute;gidas; estandarizaci&oacute;n de servicios; y paternalismo profesional que relega a los ciudadanos a roles pasivos. La ofensiva neoliberal dise&ntilde;&oacute; despu&eacute;s el modelo de la &lsquo;nueva gesti&oacute;n p&uacute;blica&rsquo; (NGP): transferencia de la l&oacute;gica mercantil al &aacute;mbito p&uacute;blico, externalizaciones y sustituci&oacute;n de ciudadanos por clientes. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la redefinici&oacute;n del bienestar en clave democr&aacute;tica implica asumir el giro hacia lo com&uacute;n: superar tanto el monopolismo burocr&aacute;tico como la NGP y llevar la protecci&oacute;n colectiva a l&oacute;gicas de participaci&oacute;n ciudadana. Democratizar los derechos sociales supone articular lo institucional y lo comunitario: trabajar en las intersecciones entre el potencial universalista de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y el potencial cooperativo de las pr&aacute;cticas ciudadanas. 
    </p><p class="article-text">
        Supone construir una esfera compartida donde enlazar coproducci&oacute;n de pol&iacute;ticas, acuerdos p&uacute;blico-comunitarios y din&aacute;micas de acci&oacute;n colectiva vinculadas a la autogesti&oacute;n de derechos. Es un cambio de paradigma. Un estado de bienestar orientado a vertebrar lo com&uacute;n m&aacute;s que a gestionar burocracias: del <em>welfare</em> al <em>commonfare.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y de la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica. En el doble contexto reciente de crisis y transiciones, surge un nuevo conjunto de iniciativas sociales que operan como motor democratizador de la esfera colectiva: conectan la movilizaci&oacute;n a la construcci&oacute;n de lo com&uacute;n. Adoptan formas de &lsquo;autonom&iacute;a&rsquo; urbana (viviendas recuperadas, escuelas populares, espacios autogestionados); innovaci&oacute;n social (crianza compartida, huertos vecinales, econom&iacute;a cooperativa); y apoyo mutuo (redes comunitarias ante vulnerabilidades relacionales o materiales). 
    </p><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n entre pol&iacute;ticas sociales innovadoras y este tipo de acci&oacute;n colectiva permite superar el dilema cl&aacute;sico en t&eacute;rminos de institucionalidad versus resistencia; hace posible -m&aacute;s all&aacute; de ese binarismo- generar un espacio de articulaci&oacute;n de estructuras p&uacute;blico-comunitarias, tejidas en torno a tres posibles l&oacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica tem&aacute;tica: coproducci&oacute;n de pol&iacute;ticas sectoriales por medio de redes horizontales que suman recursos p&uacute;blicos e inteligencias colectivas (viviendas cooperativas, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-apuesta-comunidades-vecinos-generar-compartir-energia-verde_1_9048457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunidades energ&eacute;ticas locales</a>&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica infraestructural: programas de patrimonio ciudadano y gesti&oacute;n c&iacute;vica. Los equipamientos p&uacute;blicos de proximidad (ateneos, bibliotecas, escuelas infantiles&hellip;) han ido configurando la geograf&iacute;a f&iacute;sica del bienestar. La gesti&oacute;n c&iacute;vica (por medio del tejido asociativo del territorio) crea las condiciones para convertirlos tambi&eacute;n en su ecosistema comunal y democr&aacute;tico: de servicios p&uacute;blicos a lugares de creaci&oacute;n colectiva de ciudadan&iacute;a (<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/eric-klinenberg-construir-plaza-parque-buena-manera-combatir-polarizacion_128_9557163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los &lsquo;palacios del pueblo&rsquo; de Klinenberg</a>). 
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica vecinal: din&aacute;micas creadoras de barrios y comunidades fuertes, con capacidades para la resoluci&oacute;n de problemas y la mejora de condiciones de vida. Aqu&iacute;, la regeneraci&oacute;n de &aacute;reas vulnerables desde la acci&oacute;n sociocomunitaria, o el apoyo p&uacute;blico a ecosistemas territoriales de econom&iacute;a social (el programa de &lsquo;comunalidades urbanas&rsquo; en Catalunya), pueden considerarse estrategias de referencias. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Territorializar (construir arraigo)</strong></h2><p class="article-text">
        La sociedad industrial gener&oacute; marcos nacionales de gesti&oacute;n del conflicto de clases, el contrato social fragu&oacute; en el espacio de los estados. Los reg&iacute;menes de bienestar se construyeron bajo instituciones centralizadas. Hacia finales del siglo XX, el esquema territorial empieza a alterarse: irrumpe la reestructuraci&oacute;n en el espacio de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y pr&aacute;cticas colectivas. 
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades, en este proceso, mantienen abierta la ventana colectiva y democr&aacute;tica: la proximidad como espacio donde tratar de proteger sin cerrar; los gobiernos locales como palanca de protecci&oacute;n de derechos b&aacute;sicos y de empoderamiento comunitario. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de fijar la agenda urbana, el bienestar de proximidad y las estrategias locales de transici&oacute;n verde en el n&uacute;cleo del nuevo contrato ecosocial: retornar a las ciudades las l&oacute;gicas de emancipaci&oacute;n que el siglo XX hab&iacute;a reservado a los estados. Se dibujar&iacute;a, pues, el doble reto de reescribir lo com&uacute;n desde gram&aacute;ticas de proximidad, y de reubicar en el municipalismo las herramientas clave para hacerlo posible. En s&iacute;ntesis, m&aacute;s poder en los lugares, all&iacute; donde las cosas pasan, donde late el talento colectivo para abordarlas. 
    </p><p class="article-text">
        Conectar ciudadan&iacute;a y territorio, en la pr&aacute;ctica, implica construir un bienestar m&aacute;s arraigado, m&aacute;s sensible a la posibilidad de cotidianidades dignas. Y es aqu&iacute; donde operan con fuerza las pol&iacute;ticas vinculadas al derecho a la ciudad. Ya en 1968, Henry Lefebvre publicaba <em>Le droit &agrave; la ville. </em>Su propuesta implicaba inscribir la transformaci&oacute;n social en trazados urbanos: de calles, plazas y barrios. 
    </p><p class="article-text">
        Volvi&oacute; con David Harvey y su <em>Spaces of hope</em> (2000), en d&iacute;as de alternativas a la globalizaci&oacute;n salvaje. Y ha estallado con fuerza en la &uacute;ltima d&eacute;cada, al hilo de la acci&oacute;n colectiva urbana a escala global: la defensa de los h&aacute;bitats populares frente a din&aacute;micas de &lsquo;gentrificaci&oacute;n planetaria&rsquo; (Loretta Lees). 
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la ciudad, como dimensi&oacute;n cotidiana y comunitaria de todos los derechos b&aacute;sicos, gana fuerza en tanto que proyecto de reconstrucci&oacute;n colectiva de una ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica para el siglo XXI. 
    </p><p class="article-text">
        Se concreta en una triple dimensi&oacute;n de pol&iacute;ticas entrelazadas: localizar derechos sociales (vivienda y barrios, procesos de acogida, v&iacute;nculos frente a soledades); generar transiciones ecol&oacute;gicas urbanas (soberan&iacute;as alimentaria y energ&eacute;tica, movilidades saludables) y forjar econom&iacute;as comunales (redes y territorios cooperativos). En su interacci&oacute;n, esos tres v&eacute;rtices tem&aacute;ticos pueden dar lugar a nuevas l&oacute;gicas de ciudadan&iacute;a: la prosperidad compartida y arraigada en entornos habitables.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, los procesos orientados a innovar, democratizar y territorializar lo colectivo pueden operar, en un contexto ya maduro de cambio de &eacute;poca, como rutas estrat&eacute;gicas hacia un nuevo contrato ecosocial superador del estado de bienestar cl&aacute;sico. El cruce de valores (intersecciones de fraternidad), las estructuras p&uacute;blico-comunitarias (espacios de lo com&uacute;n) y el derecho a la ciudad (procesos de arraigo) emergen como ideas-fuerza principales. 
    </p><p class="article-text">
        Se produce, a partir de ah&iacute;, la traducci&oacute;n a pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y a pr&aacute;cticas colectivas: renta b&aacute;sica y cuidados; l&oacute;gicas habitacionales alternativas, infraestructuras sociales y territorios cooperativos; planes de barrios y transiciones energ&eacute;ticas de proximidad&hellip; Un amplio abanico donde asentar las bases de una ciudadan&iacute;a social posible para el siglo XXI. Frente a la construcci&oacute;n reaccionaria de miedos y odios, una propuesta para explorar caminos de m&aacute;s democracia; para alzar -de forma discreta- utop&iacute;as cotidianas de esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez, Ricard Gomà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reconstruir-ciudadania-logicas-fraternales-democraticas-proximidad_129_11863214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Dec 2024 21:06:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reconstruir ciudadanía desde lógicas más fraternales, democráticas y de proximidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudadanía,Economía colaborativa,Políticas públicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crímenes del franquismo: la hora del derecho a la verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/crimenes-franquismo-hora-derecho_129_10558408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19d23231-a080-43b1-bfa5-17d06bedb2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crímenes del franquismo: la hora del derecho a la verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque tarde, ha llegado la hora de empezar a abrir procesos judiciales en relación a la represión franquista que aclaren hechos, que establezcan la verdad jurídica de lo que pasó y que sean procesos reparativos</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada, Dolores Delgado, fiscal de sala de derechos humanos y memoria democr&aacute;tica, dictaba unas Diligencias en las que <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/fiscalia-apoya-primera-vez-investigar-torturas-policias-franquistas_1_10532908.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">instaba a la Fiscal&iacute;a de Barcelona a apoyar la admisi&oacute;n de la querella interpuesta por Carles Vallejo</a> en relaci&oacute;n a las torturas que habr&iacute;an sufrido en la Jefatura Superior de Polic&iacute;a de Via Laietana n&uacute;m 43 los a&ntilde;os 1970-71. As&iacute; pues, se instaba a &ldquo;practicar diligencias de investigaci&oacute;n necesarias para la determinaci&oacute;n de los hechos con el fin de adoptar una decisi&oacute;n fundada en derecho en cuanto persecuci&oacute;n del procedimiento o su archivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una importante noticia que, aunque celebrada por activistas y juristas especializados, ha pasado bastante desapercibida para el p&uacute;blico en general. Este art&iacute;culo lo escribo con el objetivo de contextualizar esta decisi&oacute;n y de poner encima de la mesa una de les l&iacute;neas de actuaci&oacute;n que en mi opini&oacute;n deber&iacute;an desarrollarse en el &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de memoria democr&aacute;tica en el momento actual: explorar al m&aacute;ximo la intersecci&oacute;n entre derecho y memoria democr&aacute;tica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pol&iacute;ticas  para avanzar en el reconocimiento y la reparaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Se abre una ventana de oportunidad. Aunque tarde, ha llegado la hora del derecho a la verdad. De empezar a abrir procesos judiciales en relaci&oacute;n a la represi&oacute;n franquista que aclaren hechos, que establezcan la verdad jur&iacute;dica de lo que pas&oacute; y que sean procesos reparativos para las v&iacute;ctimas y la propia sociedad. Pero para que la nueva legislaci&oacute;n avance es necesario crear las condiciones adecuadas. No ser&aacute; f&aacute;cil, pero conviene empujar. Las administraciones debemos impulsar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que permitan avanzar en el reconocimiento de los cr&iacute;menes del franquismo y en su reparaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Dos caminos a transitar. En primer lugar, impulsar formaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n a operadores judiciales y jur&iacute;dicos: jueces y magistrados, fiscales, abogados y profesores universitarios. Que conozcan y se interesen por cuestiones vinculadas a la justicia transicional, delitos de lesa humanidad y derechos humanos. En segundo lugar, acompa&ntilde;ar a v&iacute;ctimas y supervivientes en los procesos judiciales que emprendan: des de la colaboraci&oacute;n en la construcci&oacute;n de la prueba (sistematizando informaci&oacute;n y documentaci&oacute;n disponible en archivos y en bases de datos) hasta la personaci&oacute;n como acusaci&oacute;n popular de las instituciones en los casos que se considere pertinente. En este sentido, la nueva ley de memoria democr&aacute;tica de Catalunya contempla en su articulado la acusaci&oacute;n popular, ampliando las herramientas para tal fin, y se ha personado en la querella Vallejo para poder acompa&ntilde;ar el proceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no es momento de buscar castigo, pero s&iacute; de establecer la verdad jur&iacute;dica sobre los hechos. Es importante que el sistema de justicia establezca qu&eacute; pas&oacute;, que determine las responsabilidades. Que escuche a las v&iacute;ctimas y sus necesidades. El proceso en s&iacute; deber&iacute;a tener una doble virtuosidad: de reconocimiento de la injusticia y crueldad del r&eacute;gimen dictatorial franquista; y de reparaci&oacute;n hacia las v&iacute;ctimas y supervivientes y el conjunto de la sociedad. Lo m&iacute;nimo que puede hacer una democracia consolidada es reconocer y reparar a los y las luchadoras por las libertades, aquellas que se jugaron su integridad f&iacute;sica y moral por los derechos y la democracia. Les debemos todo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hay marco jur&iacute;dico para juzgar los cr&iacute;menes</strong></h3><p class="article-text">
        Aunque militantes y organizaciones de derechos humanos suman ya un centenar de querellas interpuestas, lo cierto es que, con contadas excepciones, estas han sido autom&aacute;ticamente inadmitidas. Alegando la prescripci&oacute;n de las penas, el principio de legalidad y la ley de amnist&iacute;a de 1977, jueces y magistrados (incluido el Tribunal Supremo en la sentencia 101/2012) han cerrado sistem&aacute;ticamente las opciones de investigar judicialmente los cr&iacute;menes del franquismo. Se justifica la decisi&oacute;n, grosso modo, alegando que la ley de punto final preconstitucional supone que los tribunales no pueden conocer casos previos a esta fecha. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque es la interpretaci&oacute;n mayoritaria, esta m&aacute;xima no goza de consenso. Se puede sostener que el derecho internacional de los derechos humanos se&ntilde;ala que los delitos de lesa humanidad no son amnistiables ni prescriptibles. Y por lo tanto los tribunales deber&iacute;an poder interpretar el marco jur&iacute;dico estatal teniendo en cuenta estas indicaciones. Es m&aacute;s. Aun considerando que la ley de amnist&iacute;a opera y que, por lo tanto, no se pueden castigar delitos cometidos antes de 1977, no est&aacute; dicho que no puedan abrirse procesos judiciales para fijar un relato jur&iacute;dico sobre determinados episodios, aunque sin consecuencias penales (en esta l&iacute;nea se situar&iacute;an Balaguer y Xiol en su voto particular al auto 80/2021 del TC). El solo proceso tiene de por s&iacute; una importante funci&oacute;n de reconocimiento y reparaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si exist&iacute;an dudas, la ley 20/2022, de Memoria Democr&aacute;tica, viene a poner esto negro sobre blanco. Expl&iacute;citamente la ley se articula en torno a los principios internacionales del Derecho Internacional de Derechos Humanos (DIDH) de &ldquo;verdad, justicia, reparaci&oacute;n y garant&iacute;as de no repetici&oacute;n, as&iacute; como en los valores democr&aacute;ticos de concordia, convivencia y pluralismo pol&iacute;tico, defensa de los derechos humanos, cultura de paz e igualdad de hombres y mujeres&rdquo;. El art&iacute;culo 2.3 del citado texto recuerda que todas las leyes vigentes en el estado &ldquo;incluida la ley de Amnist&iacute;a (Ley 46/1977 de 15 de octubre)&rdquo; se interpretar&aacute;n de conformidad al derecho internacional y en particular con el derecho internacional humanitario. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, esta es la ley que sustenta la posici&oacute;n amplia y s&oacute;lidamente justificada de la fiscal de sala en la querella Vallejo. Es la primera vez que esta instituci&oacute;n de nueva creaci&oacute;n se posiciona ante un caso (aunque de manera impl&iacute;cita lo hizo tambi&eacute;n el pasado 15 de septiembre estando presente en la vista en relaci&oacute;n a la querella interpuesta por Julio Pacheco por torturas durante el tardofranquismo). Hay camino, hay marco, les debemos todo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/crimenes-franquismo-hora-derecho_129_10558408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Sep 2023 19:58:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crímenes del franquismo: la hora del derecho a la verdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Memoria Histórica,Torturas,Ley de Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A menos cárcel, menos delitos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carcel-delitos_129_10372602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c3d2593-47c7-49ee-a4cd-771d1874d199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A menos cárcel, menos delitos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La deflación punitiva (penal y penitenciaria) debería ser un camino a seguir, no solo por razones éticas sino también de eficacia y de eficiencia. Imponer penas de cárcel más largas, o ejecutarlas íntegramente dentro del centro penitenciario, no implica ni una mayor protección de las víctimas ni una mejor prevención de futuros delitos</p></div><p class="article-text">
        A pesar de que la pol&iacute;tica de ejecuci&oacute;n penal se concibe a menudo como un elemento inc&oacute;modo o en todo caso perif&eacute;rico de nuestras sociedades, &eacute;sta ocupa un lugar central en el fomento de la cohesi&oacute;n social y la seguridad ciudadana de un pa&iacute;s. Un trabajo de reinserci&oacute;n eficaz para con las personas penadas garantiza que no vuelvan a cometer delitos una vez acaban la pena y, por tanto, evita la aparici&oacute;n de futuras v&iacute;ctimas. As&iacute; mismo, permite que los victimarios puedan trazar un horizonte de futuro y de vida en sociedad. Precisamente, hace unos meses el <em>Centre d&rsquo;Estudis Jur&iacute;dics i Formaci&oacute; Especialitzada</em> de la Generalitat hac&iacute;a p&uacute;blico el &uacute;ltimo estudio de reincidencia del sistema penitenciario catal&aacute;n. En &eacute;l se registra y analiza la principal dimensi&oacute;n del fracaso en el objetivo constitucional de la reinserci&oacute;n: aquellas personas que una vez en libertad vuelven a delinquir y a ingresar en un centro penitenciario. El estudio muestra que 8 de cada 10 personas que han pasado por prisi&oacute;n no vuelven a ingresar. Este es un dato que, aunque mejorable, nos sit&uacute;a en una buena posici&oacute;n en t&eacute;rminos comparados. Por otro lado, m&aacute;s all&aacute; de este titular el estudio arroja dos sugerentes conclusiones.
    </p><p class="article-text">
        La primera, que encarcelamientos r&iacute;gidos y dilatados en el tiempo no funcionan ni en t&eacute;rminos de protecci&oacute;n a la v&iacute;ctima ni de prevenci&oacute;n de futuros delitos. Cuando el tr&aacute;nsito a la vida en libertad se produce desde el tercer grado o la libertad provisional, la reincidencia se reduce 12 puntos &ndash; controlando estad&iacute;sticamente el resto de variables. La rehabilitaci&oacute;n y la reinserci&oacute;n se trabajan mucho mejor con una intervenci&oacute;n social y comunitaria en medio abierto, mientras que el encarcelamiento corta de ra&iacute;z la relaci&oacute;n de la persona con el exterior y afecta seriamente su salud mental y f&iacute;sica. Una pol&iacute;tica valiente y ambiciosa de reducci&oacute;n del internamiento es, pues, una pol&iacute;tica eficaz de cohesi&oacute;n social y seguridad ciudadana. Dec&iacute;a Ester Gim&eacute;nez-Salinas, prestigiosa catedr&aacute;tica y actual S&iacute;ndica de Greuges, que un 60% de presos deber&iacute;an estar fuera. Seguramente tiene raz&oacute;n, pero para esto necesitar&iacute;amos algunas reformas legales. Ahora bien, con las reglas de juego actuales podemos avanzar en la desinstitucionalizaci&oacute;n o, en otras palabras, en el objetivo de potenciar la ejecuci&oacute;n penal en medio abierto. El cumplimiento de la pena puede realizarse tambi&eacute;n fuera de las paredes de los centros penitenciarios (de forma total o parcial). Para avanzar en el objetivo debemos trabajar conjuntamente poder judicial, instituciones p&uacute;blicas y tejido social. Hay camino para recorrer, y los datos nos avalan.
    </p><p class="article-text">
        La segunda conclusi&oacute;n del estudio antes apuntado se&ntilde;ala que, mientras que la tasa de reincidencia se sit&uacute;a en el 20%, esta es el doble en el caso de delitos contra la propiedad sin violencia (para contextualizar, en el caso de las violencias sexuales la reincidencia se sit&uacute;a en un 5%). Es decir, hay m&aacute;s reincidencia en aquellos delitos menores donde las condiciones materiales de vida &ndash;casa, trabajo o papeles&ndash; son variables que act&uacute;an con fuerza. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a implementar en estos casos escapan en parte del sistema de ejecuci&oacute;n penal. La pol&iacute;tica penitenciaria debe ser capaz de dialogar de forma sist&eacute;mica con otros &aacute;mbitos como el de trabajo, vivienda, educaci&oacute;n o salud. Una sociedad que garantiza derechos sociales y econ&oacute;micos es una sociedad con menos delitos y menos v&iacute;ctimas. Adem&aacute;s, debemos de huir de la tentaci&oacute;n de hacer pol&iacute;tica migratoria (es decir, la expulsi&oacute;n) v&iacute;a pol&iacute;tica penitenciaria.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, tenemos un sistema penal que cumple con las garant&iacute;as de un Estado democr&aacute;tico y de Derecho, pero que no es capaz de satisfacer todos los objetivos que una sociedad del s.XXI deber&iacute;a demandar. La naturaleza de nuestro sistema es b&aacute;sicamente retributiva y punitiva, esto es, se basa cuasi exclusivamente en establecer una pena al victimario. Por un lado, a la v&iacute;ctima la situamos en un segundo plano. No somos capaces de atender de manera eficaz sus necesidades y demandas.&nbsp; Y por el otro, arrojamos a los victimarios a penas privativas de libertad r&iacute;gidas y dilatas en el tiempo, que poco o nada ayudan al objetivo final de reinserci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n. Esto hace que ni se cumplan las expectativas de la v&iacute;ctima de reparaci&oacute;n del da&ntilde;o ni las del conjunto de la sociedad, que espera que los victimarios salgan de prisi&oacute;n mejor de como hab&iacute;an entrado.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, y a modo de conclusi&oacute;n, la deflaci&oacute;n punitiva (penal y penitenciaria) deber&iacute;a ser un camino a seguir, no solo por razones &eacute;ticas sino tambi&eacute;n de eficacia y de eficiencia. Imponer penas de c&aacute;rcel m&aacute;s largas, o ejecutarlas &iacute;ntegramente dentro del centro penitenciario, no implica ni una mayor protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas ni una mejor prevenci&oacute;n de futuros delitos. Las sociedades democr&aacute;ticas deber&iacute;amos de ser capaces de imaginar nuevas formas de gestionar los conflictos que no pasen por aislar a personas en la cuatro paredes de un centro penitenciario durante a&ntilde;os, salvo en casos muy extremos. Si queremos vivir en sociedades m&aacute;s cohesionadas y m&aacute;s seguras tenemos que ir por aqu&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carcel-delitos_129_10372602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jul 2023 04:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A menos cárcel, menos delitos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gana Elsa Artadi y JxCat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gana-elsa-artadi-jxcat_129_7303448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea2c7ad-3676-4ea9-b311-21322042707d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gana Elsa Artadi y JxCat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La apuesta de JxCat desde un primer momento (no tenían otras opciones) ha sido reeditar las lógicas de gobierno de la legislatura pasada: un equilibrio basado en el reparto de negociados entre JxCat y ERC; con un apoyo más o menos entusiasta, según el momento, de la CUP</p></div><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana, antes de que iniciara la sesi&oacute;n constitutiva del Parlament, Elsa Artadi en nombre de JxCat, atend&iacute;a a los medios de comunicaci&oacute;n con una exultante alegr&iacute;a. Razones ten&iacute;a la que fue disc&iacute;pula de Andreu Mas Colell: gana por doble partida. En primer lugar lo hace porque, al relegar a Laura Borr&agrave;s a la presidencia del Parlament, se aplana el camino para que ella asuma la vicepresidencia econ&oacute;mica del gobierno y se consolide como una de las dirigentes con m&aacute;s ascendente en el espacio postconvergente. De las distintas facciones en disputa dentro del grupo pol&iacute;tico apadrinado por Carles Puigdemont, gana terreno aquella que tuvo lazos m&aacute;s o menos estrechos con la CiU ideol&oacute;gicamente neoliberal que gobern&oacute; en el bienio 2010-12. Artadi, la joven promesa del upper Barcelona, consigue por fin hacerse con las riendas del poder (aunque por un camino un poco distinto al inicialmente pensado). Inteligente y bien formada, nunca ha perdido el hilo de comunicaci&oacute;n y confianza con cierto empresariado y grupos de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar gana porque se consolida la estrategia preferida por parte de JxCat. Su apuesta desde un primer momento (no ten&iacute;an otras opciones posibles) ha sido reeditar las l&oacute;gicas de gobierno de la legislatura pasada: un equilibrio basado en el reparto de negociados entre JxCat y ERC; con un apoyo m&aacute;s o menos entusiasta, seg&uacute;n el momento, de la CUP. Quedarse sin el gobierno hubiera sido letal para el espacio de JxCat: una fuerza pol&iacute;tica con mil facciones pod&iacute;a implosionar si se quedaba sin recursos institucionales. La solidez org&aacute;nica de CiU durante la traves&iacute;a por el desierto (2003-10) nada tiene que ver con la situaci&oacute;n actual de JxCat. Conscientes de esto, se han aplicado a fondo, desde el &aacute;mbito pol&iacute;tico pero no solo para que se construyera el escenario m&aacute;s adecuado a sus intereses y lo han conseguido. Si bien ERC ten&iacute;a otras opciones posibles para transitar la legislatura (quiz&aacute; hasta m&aacute;s deseadas por una parte importante de dirigentes y votantes) el partido republicano no ha sabido o no ha podido transitarlas. Dir&iacute;a m&aacute;s, no tengo claro que le hayan servido para bajar el precio de las demandas de JxCat y CUP (lo sabremos cuando se constituya ejecutivo).
    </p><p class="article-text">
        Seguramente el escenario que se dibujaba este viernes con la elecci&oacute;n de la mesa del Parlament &ndash; m&aacute;s de lo mismo - no dista mucho del escenario al que nos encamin&aacute;bamos. Las negociaciones hab&iacute;an avanzado m&aacute;s en el pacto entre ERC-JxCat que en otros posibles. Ahora bien, hay dos decisiones que se producen esta semana que, si exist&iacute;a alguna m&iacute;nima duda, consolidan la elecci&oacute;n por reunificar el bloque independentista: la revocaci&oacute;n del tercer grado a los presos independentistas y el levantamiento de la inmunidad a Puigdemont, Ponsat&iacute; y Com&iacute;n. No por esperadas, dejan de ser decisiones que impactan. Recuerdan que hace ya m&aacute;s de tres a&ntilde;os que los l&iacute;deres independentistas est&aacute;n en la c&aacute;rcel y en el exilio. Que hace ya casi tres a&ntilde;os que Pedro S&aacute;nchez es presidente del Gobierno. Y no se visualizan avances hacia la imprescindible desjudicializaci&oacute;n del contencioso. Es muy dif&iacute;cil que en Catalunya se abran otros horizontes posibles sin mejoras en este campo. El quietismo enquista y pudre los conflictos. El inmovilismo del PSOE sit&uacute;a al pa&iacute;s en un callej&oacute;n sin salida (Catalunya y Espa&ntilde;a). Y hoy tenemos una legislatura que se abre gris, triste y deslucida, como las propias im&aacute;genes que llegaban del hemiciclo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gana-elsa-artadi-jxcat_129_7303448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Mar 2021 21:32:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gana Elsa Artadi y JxCat]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones en pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elecciones-pandemia_129_6800681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/331d0126-178d-4443-a0ab-a2ed1b8b0020_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elecciones en pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Teníamos una cita muy importante que preservar en democracia: la celebración de elecciones. Era responsabilidad de los poderes públicos hacer todo lo posible para llegar en buenas condiciones a la fecha</p></div><p class="article-text">
        Haber sido restrictivo en Navidad podr&iacute;a haber evitado una tercera ola. O como m&iacute;nimo, ser&iacute;a de m&aacute;s f&aacute;cil gesti&oacute;n y con menos costos. En Catalunya desde que los contagios empezaron a escalar despu&eacute;s del puente de diciembre, se sab&iacute;a que lo m&aacute;s racional era pinchar la burbuja navide&ntilde;a que hab&iacute;an ayudado a hinchar periodistas y pol&iacute;ticos. Nadie quiso ser claro y tomar medidas en este sentido: &ldquo;este a&ntilde;o no se van a poder celebrar las fiestas, toca un &uacute;ltimo esfuerzo final; aunque las vacunas est&aacute;n cerca a&uacute;n tenemos que ganar tiempo&rdquo;. Pero es que adem&aacute;s hab&iacute;a un motivo a&ntilde;adido. Ten&iacute;amos una cita muy importante que preservar en democracia: la celebraci&oacute;n de elecciones. Era responsabilidad de los poderes p&uacute;blicos hacer todo lo posible para llegar en buenas condiciones a esta fecha. Este, y no otro, es el principal reproche que puede hacerse a los responsables pol&iacute;ticos frente al 14F.
    </p><p class="article-text">
        Ahora tenemos lo que tenemos. Estamos en fase de subida acelerada de contagios y el Govern ha valorado que es mejor retrasar la cita electoral. Desde mi punto de vista, estamos frente a una decisi&oacute;n delicada y que debe ser muy bien argumentada. Que puede tomarse pero que importa c&oacute;mo se tome. No est&aacute; prevista en la legislaci&oacute;n el cambio de fecha, pero tampoco estaban recogidas otras actuaciones que se han tomado en pandemia. Frente a situaciones complejas, no podemos quedarnos encadenados en interpretaciones normativas estrechas. Decisiones similares se han tomado en algunos contextos, en otros se ha decidido tirar adelante. Hay razones de peso tanto para un aplazamiento (se puede limitar de facto el derecho a voto a algunos colectivos, se genera un aumento de interacci&oacute;n social, dificultades de constituci&oacute;n de mesas, etc.) como para el mantenimiento de la cita si no hay un confinamiento domiciliario (alegando que mientras pueda hacerse otro tipo de actividades como ir a trabajar o a la escuela, tambi&eacute;n se puede garantizar el voto seguro).
    </p><p class="article-text">
        No he escondido desde el inicio mi preferencia hacia el mantenimiento de la normalidad electoral. Y por lo tanto, de que se votara el 14F. Ahora bien, no dejan de sorprenderme las sobrevenidas y activistas defensas de esta opci&oacute;n. Entornos socialistas que, de golpe, hacen bandera de la inamovilidad de la fecha como algo sagrado y trascendental. Como efecto espejo, parece tambi&eacute;n desde&ntilde;able el poco inter&eacute;s de algunos miembros del Govern (de la parte de JxCat) en que la cita tirara adelante. Tanto que en algunos momentos pudo parecer, aunque quiz&aacute; no fuera su intenci&oacute;n, que ya les iba bien que empeorara la situaci&oacute;n pand&eacute;mica. El indisimulado inter&eacute;s partidista puede emborronar debates de alto inter&eacute;s pol&iacute;tico e institucional como un cambio de fecha electoral sin precedentes. Pero, &iquest;podemos afirmar que mover las elecciones puede beneficiar o perjudicar a determinados partidos? A pesar del griter&iacute;o colectivo en la arena pol&iacute;tica catalana y estatal, tengo mis dudas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, es cierto que si ahora no se hacen las elecciones, la situaci&oacute;n de Salvador Illa se complica. Si no deja el ministerio, ser&aacute; acusado de hacer partidismo desde las instituciones. Si deja ya la cartera, podr&aacute; perder una parte del efecto &ldquo;ministro&rdquo; en las elecciones si se demoran mucho en el tiempo. Esto es evidente, pero habr&iacute;a que considerar otras variables. Por ejemplo, la abstenci&oacute;n. Los datos de las elecciones gallegas y vascas apuntar&iacute;an que esta contin&uacute;a reparti&eacute;ndose de manera similar a las anteriores citas electorales. Pero&hellip; ni aquellas elecciones se produjeron en plena ola, ni los comportamientos abstencionistas son iguales que en Catalunya. Si se celebraran las elecciones el 14F cabr&iacute;a esperar un aumento de la abstenci&oacute;n, entre otras razones, por la pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        Dos preguntas: 
    </p><p class="article-text">
        1) &iquest;Se volver&iacute;a a la abstenci&oacute;n diferencial? Es decir, al patr&oacute;n de comportamiento que se reprodujo durante m&aacute;s de tres d&eacute;cadas en que un segmento de la poblaci&oacute;n determinado (&aacute;reas urbanas, pr&oacute;ximo a socialistas y comunistas) votaba en las elecciones generales pero no en las auton&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        2) El efecto miedo, &iquest;afectar&iacute;a distinto en los tramos de edad? Es decir, &iquest;disminuir&iacute;a m&aacute;s el voto en el segmento de poblaci&oacute;n mayor? Si las dos respuestas fueran afirmativas, que no lo sabemos, unas elecciones en la fecha inicial podr&iacute;an acabar siendo letales para el PSC.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la batalla entre independentistas les puede generar una mala pasada si se arrastra en el tiempo. Las puyas entre <em>conselleries</em> dan una imagen de Ejecutivo en decadencia. Adem&aacute;s, los nervios provocados por las encuestas pueden llevar a c&aacute;lculos cortoplacistas y descentrar estrategias m&aacute;s generales y ambiciosas. Lo que ha funcionado durante el <em>proc&eacute;s</em> puede no ser &uacute;til ahora. La pandemia ha puesto en el centro la importancia de la buena gesti&oacute;n y de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. ERC est&aacute; intentando situarse en un nuevo marco, pero a veces sucumbe. No ser capaz de desprenderse del pasado le puede hacer descarriar sus intenciones de quedar primero en la batalla electoral. Para nostalgia ya est&aacute; JxCat. A estos, las &uacute;ltimas actuaciones de la justicia belga en relaci&oacute;n al exconseller Llu&iacute;s Puig les han dado aire. Optimismo sobrevenido por primera vez desde que se empez&oacute; a hablar de elecciones, pero que puede agotarse si se demora mucho la cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva. Vamos hacia un aplazamiento de elecciones. Pero no est&aacute; claro cu&aacute;l puede ser su efecto electoral. M&aacute;s a&uacute;n, no es que no lo conozcamos por limitaciones cognitivas, sino porque hay muchas variables en juego que pueden transformar el campo de batalla. Y una muy importante: la acci&oacute;n de los actores para reconstruir el contexto dado. Queda mucho partido a&uacute;n por ver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elecciones-pandemia_129_6800681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jan 2021 21:22:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones en pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El presidenciable Illa sacude el tablero electoral catalán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/presidenciable-illa-sacude-tablero-electoral-catalan_129_6665701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c06c6240-8f83-4a1f-a625-ac431e53594f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El presidenciable Illa sacude el tablero electoral catalán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La figura de Salvador Illa es capaz de recuperar la transversalidad perdida en el electorado del PSC y romper el techo electoral que tenía la candidatura de Miquel Iceta</p><p class="subtitle">Los entresijos del pacto secreto entre Sánchez e Iceta que convirtió a Illa en candidato</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a antes de finalizar el a&ntilde;o, <a href="https://www.eldiario.es/politica/salvador-illa-sera-candidato-psc-elecciones-catalanas_1_6633054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el PSC anunciaba que Miquel Iceta ced&iacute;a su puesto de candidato a la presidencia de la Generalitat en favor de Salvador Illa</a>. Una decisi&oacute;n tomada a mediados de noviembre pero sigilosamente guardada a petici&oacute;n del Pedro S&aacute;nchez. Antes se deb&iacute;an aprobar los Presupuestos, encarrilar la campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n y presentar el balance de un a&ntilde;o de legislatura. Es evidente que la gesti&oacute;n de la pandemia ha dado al ministro de Sanidad una visibilidad y centralidad nada predecible cuando se le asign&oacute; tal funci&oacute;n (al ser una cartera con pocas competencias y muy t&eacute;cnicas, la idea era compatibilizarla con el cargo de secretario de organizaci&oacute;n del PSC). As&iacute; pues, la decisi&oacute;n de hacer presidenciable a Illa supone sacar provecho de su grado de conocimiento y valoraci&oacute;n con fines electorales. Pero a la vez, esta decisi&oacute;n provoca una sacudida en el propio PSC y en el conjunto del tablero electoral catal&aacute;n. Vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        A Salvador Illa se le conoce por su perfil t&eacute;cnico, dialogante, poco amante del enfrentamiento. Hombre gris de partido, con las luces y sombras que esto supone. Disciplinado, sin salidas de tono, tampoco con grandes apuestas de pa&iacute;s. Ser&iacute;a el anti-candidato en el manual del buen populista. Y, en parte, por eso ahora resulta un buen presidenciable. La pandemia ha puesto en valor la capacidad de una buena gesti&oacute;n p&uacute;blica: m&aacute;s hacer y menos gritar. Adem&aacute;s, su figura es capaz de recuperar la transversalidad perdida en el electorado del PSC. Puede romper el techo electoral que ten&iacute;a la candidatura de Miquel Iceta. Y tambi&eacute;n puede mostrar la salida a una estrategia limitativa en la que se hab&iacute;a embarrancado la organizaci&oacute;n catalana en los &uacute;ltimos tiempos: la obsesi&oacute;n de captar votos desafectos de Ciudadanos acentuando un enfrentamiento con el independentismo. Se apost&oacute; por construir una suerte de nuevo eje de disputa: el binomio orden-desorden. El pacto con Units per Avan&ccedil;ar, y las negociaciones abiertas con la Lliga, Lliures u otros grupos provenientes del centro-derecha, iban en este sentido. Todo esto chirriaba con la estrategia de S&aacute;nchez a nivel estatal.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del espacio pol&iacute;tico-electoral del PSC, la salida con fuerza de Illa a la batalla electoral para el 14F sacude el propio tablero catal&aacute;n. En primer lugar, sit&uacute;a al PSC y a ERC en la batalla por el primer puesto. A ambos les interesa alimentar el binomio de &ldquo;presidenciables&rdquo; y es previsible que as&iacute; lo hagan. Salvador Illa y Pere Aragon&egrave;s son aspirantes con posibilidades de acceder a la presidencia de la Generalitat. Sus perfiles no distan mucho: gestores, pactistas y con la mirada puesta en el futuro. Sus electorados s&iacute; difieren. Este hecho les posibilita mantener su talante dialogante, marcar educadamente a su contrincante y, a la vez, seducir a amplios electorados. Al PSC le va bien insistir en la idea de que a&uacute;n hay partido y que puede haber cambio en la Generalitat. A ERC le sirve movilizar un voto &uacute;til soberanista planteando un proyecto transitable de pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la entrada en acci&oacute;n de Illa refuerza un marco distinto al de 2017. Mientras que en aquella cita Cs y JxCat arrasaron alimentando la polarizaci&oacute;n, la disputa identitaria y el carisma del liderazgo, ahora parece que el nuevo contexto les coge con el pie cambiado. La pandemia ha favorecido el debate alrededor de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y la gesti&oacute;n. El encauce de la crisis catalana con el gobierno de coalici&oacute;n ha destensado la vida pol&iacute;tica catalana en el eje nacional. As&iacute; pues, el cambio en el mundo socialista puede empujar en este sentido. De todas formas, no todo est&aacute; hecho. Y cada uno de los actores va a intentar reconstruir el marco electoral de manera m&aacute;s favorable a sus intereses. La &uacute;ltima encuesta del CEO cifraba los indecisos en un 36,2%. Quien sepa jugar mejor la campa&ntilde;a, se va a llevar el agua a su molino: unos querr&aacute;n volver a tensar, los otros intentaran no caer en provocaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer lugar, se abre un nuevo espacio para los <em>comuns</em>. Mientras que la llegada del ministro a la vida pol&iacute;tica catalana puede reducir sus expectativas electorales (sus principales fronteras de voto son con socialistas y republicanos), parad&oacute;jicamente puede asegurarle un peso importante en la gobernabilidad el d&iacute;a posterior. M&aacute;s que seguir insistiendo en una suerte de tripartito que no llegar&aacute; (en estos momentos, parece dif&iacute;cil que ERC y PSC gobiernen juntos), estos podr&iacute;an presentarse como la garant&iacute;a de que arrastraran al presidente hacia la izquierda si gobierna Aragon&egrave;s, o hacia la plurinacionalidad si gobierna Illa. Ser&iacute;a un error medir la salud de la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias solamente por los resultados que obtengan sus socios el d&iacute;a 14F. Su papel para estabilizar la correlaci&oacute;n de fuerzas de la moci&oacute;n de censura, tambi&eacute;n desde Catalunya, puede darles su protagonismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/presidenciable-illa-sacude-tablero-electoral-catalan_129_6665701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Dec 2020 20:18:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidenciable Illa sacude el tablero electoral catalán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salvador Illa,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Miquel Iceta,Elecciones Catalunya 2021]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El abandono de la sanidad pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abandonamiento-sanidad-publica_129_6504357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f7fa6c1-1af9-4f8c-abab-9be76c7f558a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El abandono de la sanidad pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema sanitario español, que había llegado a ser considerado como un modelo de éxito, es un gigante con pies de fango. Después de años de recortes, así como de empobrecimiento estructural, varios indicadores muestran su vulnerabilidad</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada Pol Pareja y Vict&ograve;ria Oliveras publicaban en estas p&aacute;ginas <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">una interesante pieza sobre la fragilidad de nuestro sistema sanitario p&uacute;blico</a>. Como en otros campos, la pandemia ha acentuado los efectos de sus d&eacute;ficits estructurales. En el art&iacute;culo citaban, entre otros, los problemas de detecci&oacute;n de enfermedades graves y el seguimiento/tratamiento de las cr&oacute;nicas durante la pandemia. As&iacute; pues, sacaban a relucir impactantes datos de reducci&oacute;n de pruebas diagn&oacute;sticas, alargamiento de las listas de espera en visitas a especialistas e intervenciones, as&iacute; como el olvido de las enfermedades mentales. Todas las personas que utilizan la sanidad p&uacute;blica saben que tanto la atenci&oacute;n m&eacute;dica primaria como la especializada funcionan a medio gas desde que empez&oacute; la crisis de la COVID-19. Los y las expertas desde hace tiempo alertan que este impacto en el sistema conllevar&aacute; efectos a medio plazo: aumento de la mortalidad, alargamiento de las bajas laborales, deterioro de la calidad de vida, etc.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos un poco atr&aacute;s en el tiempo. El sistema sanitario espa&ntilde;ol se edifica sobre la Ley General de Sanidad (1986) impulsada por el socialista Ernest Lluch. Y lo hace sobre dos premisas. En primer lugar, se establece la atenci&oacute;n sanitaria como un derecho universal para todas las personas que viven en el pa&iacute;s, financiado por los Presupuestos Generales del Estado (no por las contribuciones a la Seguridad Social). El estado de bienestar naciente en los 80 destina importantes esfuerzos en la articulaci&oacute;n de un sistema sanitario de calidad e inclusivo. En segundo lugar, se opta prioritariamente por una red de provisi&oacute;n p&uacute;blica directa. Este modelo estar&iacute;a tambi&eacute;n en la base de la reforma de la atenci&oacute;n primaria. Ahora bien, por presi&oacute;n de ciertas CCAA y grupos de inter&eacute;s, esta cuesti&oacute;n se va diluyendo a partir de 1991 con el &ldquo;informe abril&rdquo; estableci&eacute;ndose modelos sanitarios auton&oacute;micos con peso importante de la concertaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el sistema sanitario espa&ntilde;ol, que hab&iacute;a llegado a ser considerado como un modelo de &eacute;xito, es un gigante con pies de fango. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de recortes de gasto, inversi&oacute;n y personal, as&iacute; como tambi&eacute;n de debilitamiento estructural a trav&eacute;s de externalizaciones y privatizaciones, varios indicadores muestran su vulnerabilidad. Si bien no era un sistema sobrado de recursos, las pol&iacute;ticas de austeridad que acompa&ntilde;aron la anterior crisis supusieron un enorme golpe. Y la pandemia ha dejado al sistema noqueado. En algunas autonom&iacute;as a&uacute;n no se han recuperado los niveles de gasto (en n&uacute;meros absolutos) de hace una d&eacute;cada. Todo esto genera dos efectos. Uno de evidente: menos calidad en la atenci&oacute;n m&eacute;dica para la ciudadan&iacute;a y peores condiciones de trabajo para el personal sanitario. Un segundo efecto, menos visible pero no menos importante: la salida de una parte de las clases medias a mercados privados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe amplio consenso en la literatura acad&eacute;mica sobre bienestar y pol&iacute;ticas sociales de que la calidad de los servicios p&uacute;blicos depende en gran medida del compromiso de las clases medias hacia el sistema. Eso es, se vincula a que gran parte de la ciudadan&iacute;a los utilice y los sienta suyos. Cuando unos sectores, los m&aacute;s pudiente, los abandonan, puede esperarse un deterioro. Y no tanto porque se afecte de manera directa al sistema de financiaci&oacute;n (las personas que tienen seguro privado deben continuar pagando sus impuestos), sino por los incentivos que se generan a la hora de apostar por el sistema p&uacute;blico, o por las prioridades que se instauran de ciertos servicios frente a otros (por ejemplo, aquellos que tienen seguros privados tienden a no hacer uso de la atenci&oacute;n primaria, ni pruebas diagn&oacute;sticas, ni intervenciones menores del sistema p&uacute;blico, pero s&iacute; lo hacen de la medicina hospitalaria para enfermedades graves -la m&aacute;s cara, por cierto-).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as Judith Vall, economista y profesora de la UB, expon&iacute;a en Els Matins de TV3 que m&aacute;s de la mitad de parlamentarios de las c&aacute;maras auton&oacute;micas tienen seguro m&eacute;dico privado. Este hecho puede suponer que tengan una menor experiencia con el sistema p&uacute;blico e intereses menos directos para mejorarlo. Si de verdad queremos seguir apostando por la centralidad de un sistema p&uacute;blico de sanidad de cobertura universal y con calidad debemos revertir cuanto antes un posible punto de no retorno: un abandono, en todos los sentidos, de los servicios p&uacute;blicos. Se necesitan, de manera inmediata, m&aacute;s recursos para sufragar los d&eacute;ficits acumulados, mejores condiciones de trabajo para retener talento, una apuesta prioritaria por la gesti&oacute;n directa y recuperar el peso de la atenci&oacute;n primaria. Las comunidades aut&oacute;nomas, con competencias transferidas en sanidad, tienen un reto importante por delante. El gobierno del Estado tambi&eacute;n puede ayudar a incidir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abandonamiento-sanidad-publica_129_6504357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Dec 2020 22:05:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El abandono de la sanidad pública]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Triangulación progresista y plurinacional: un escenario que se consolida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/triangulacion-progresista-plurinacional-escenario-consolida_129_6461930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/193ced37-47c5-4144-9e11-77a55e40ed44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Triangulación progresista y plurinacional: un escenario que se consolida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro décadas después de la recuperación democrática, este país se abre a hacer frente a importantes retos socioeconómicos, agravados por la crisis de la COVID-19, y los que presenta la del sistema autonómico</p></div><p class="article-text">
        El martes ERC y PNV anunciaban su voto afirmativo a los Presupuestos Generales del Estado, explicando a los medios de comunicaci&oacute;n aquellos avances que hab&iacute;an conseguido en sus negociaciones con el Gobierno. A la vez, EH Bildu sumaba su apoyo a las cuentas p&uacute;blicas con una argumentaci&oacute;n m&aacute;s pol&iacute;tica: contribuir a la abertura de una ventana de oportunidad para el cambio en Espa&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco. Con los &ldquo;s&iacute;&rdquo; de estas formaciones en el bolsillo, el Ejecutivo consigue reunir 179 votos, la mayor&iacute;a para tirar adelante una de las leyes m&aacute;s importantes para el buen funcionamiento de la legislatura. A lo largo de estos d&iacute;as se a&ntilde;adir&aacute;n m&aacute;s grupos, presumiblemente el apoyo ser&aacute; m&aacute;s amplio que el de la propia investidura a Pedro S&aacute;nchez. Durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os se ha actuado con los Presupuestos prorrogados que elabor&oacute; Crist&oacute;bal Montoro, situaci&oacute;n insostenible si se le suma adem&aacute;s la irrupci&oacute;n de la pandemia y la pr&oacute;xima llegada de fondos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la aprobaci&oacute;n presupuestaria va m&aacute;s all&aacute; del propio acto. Con distintos matices y explicitaciones, as&iacute; lo entienden los distintos grupos pol&iacute;ticos que apoyan al Gobierno. La suma de estos esca&ntilde;os significa la consolidaci&oacute;n del escenario que se abre con la moci&oacute;n de censura a Mariano Rajoy de mayo de 2018 y la investidura de la noche de Reyes de este mismo a&ntilde;o. La relevancia del acceso de S&aacute;nchez a la presidencia del Gobierno, refrendado posteriormente a trav&eacute;s de unos comicios, no reside tanto en la alternancia pol&iacute;tica que se opera sino, sobre todo, por la correlaci&oacute;n de fuerzas que la hace posible: una triangulaci&oacute;n progresista y plurinacional que conjuga socialistas, morados y fuerzas plurinacionales. Se ha destacado el hecho hist&oacute;rico de que un partido a la izquierda de los socialistas se integre en el Ejecutivo, debe revisitarse la II Rep&uacute;blica para encontrar una experiencia similar. Pero aquello que muta potencialmente con m&aacute;s intensidad el escenario es la interdependencia, con pesos relativamente equilibrados, entre los tres v&eacute;rtices del tri&aacute;ngulo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este &ldquo;s&iacute;&rdquo; de los plurinacionales es tambi&eacute;n la negaci&oacute;n de un escenario de cierre por arriba de las grietas que supuran del r&eacute;gimen del 78: un pacto socioliberal entre el PSOE y Ciudadanos o un acuerdo <em>carteliano</em> entre los dos grandes (PSOE PP). Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s de la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica, este pa&iacute;s se abre a hacer frente a importantes retos socioecon&oacute;micos, agravados por la crisis de la COVID-19 (un modelo productivo con pocos sectores que aporten alto valor a&ntilde;adido, un mercado de trabajo dual y altamente precarizado, con altas cifras de pobreza y exclusi&oacute;n, etc.) y los que presenta la crisis del sistema auton&oacute;mico (un modelo agotado que ido ha generando cada vez m&aacute;s din&aacute;micas centr&iacute;fugas y centr&iacute;petas). Resuena a Pacto de San Sebasti&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, todo momento con altas potencialidades tiene su doble cara. La triangulaci&oacute;n progresista y plurinacional puede tener dos v&iacute;as de evoluci&oacute;n, estamos en un periodo en construcci&oacute;n y disputa. Una primera ser&iacute;a llevar a la pr&aacute;ctica el cambio, desarrollar reformas y medidas estructurales que transformen el pa&iacute;s. Hacer frente a los retos socioecon&oacute;micos y territorial-identitarios. Dar respuestas en clave emancipatoria a las nuevas preguntas surgidas en un mundo complejo e incierto. Ahora bien, una segunda deriva podr&iacute;a pasar por la tentaci&oacute;n de seguir haciendo m&aacute;s de lo mismo (quiz&aacute; con otro discurso). Y es este escenario de estancamiento el que podr&iacute;a facilitar la consolidaci&oacute;n disruptiva de la extrema derecha. Existe una responsabilidad hist&oacute;rica: se ha abierto y apuntalado una grieta estrecha pero que puede ser muy profunda. Si la nueva correlaci&oacute;n de fuerzas no llegase a materializar esperanzas, ser&iacute;a peor el remedio que la enfermedad. En el interregno nacen monstruos. Y si estos no se combaten, te devoran.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/triangulacion-progresista-plurinacional-escenario-consolida_129_6461930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Nov 2020 21:34:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Triangulación progresista y plurinacional: un escenario que se consolida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando las administraciones fallan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/administraciones-fallan_129_6409660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64275855-6a46-4e8d-b435-996d8d7b9976_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando las administraciones fallan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema informático no soportó la avalancha de demandas, se calcula que en la comunidad hay unos 570.000 autónomos. La medida fue bautizada por algunos analistas como unos "juegos del hambre"</p></div><p class="article-text">
        Esta semana saltaba en forma de esc&aacute;ndalo en los medios de comunicaci&oacute;n la convocatoria de subvenciones a los aut&oacute;nomos en Catalunya: 10.000 ayudas de 2.000 euros que obten&iacute;an los primeros en rellenar la solicitud. El sistema inform&aacute;tico no soport&oacute; la avalancha de demandas, se calcula que en la comunidad hay unos 570.000 aut&oacute;nomos. La medida fue bautizada por algunos analistas como unos &ldquo;juegos del hambre&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; de los titulares y de las cr&iacute;ticas ridiculizadoras resulta conveniente hacer una reflexi&oacute;n sobre la elaboraci&oacute;n y la gesti&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales. Desde mi punto de vista estamos frente a un mal dise&ntilde;o de pol&iacute;tica p&uacute;blica. Pero lo creo as&iacute; porque parto de una perspectiva que entiende que las medidas sociales deben inscribirse en un paradigma de derechos. Es decir, se accede a un servicio o una prestaci&oacute;n porque se cumplen unos requisitos y no porque exista o no disponibilidad presupuestaria: se configura un derecho subjetivo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, ser&iacute;a hip&oacute;crita hacer ver que esta aproximaci&oacute;n sea la &uacute;nica posible. De hecho, y <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">como recuerda muy bien Jos&eacute; Antonio Noguera en un hilo de twitter</a>, no ha sido la predominante a la hora de construir medidas hacia los m&aacute;s desfavorecidos. La batalla entre derechas e izquierdas en la forma de entender la pol&iacute;tica de renas auton&oacute;mica es un claro ejemplo: en 2011 el gobierno de Artur Mas suprimi&oacute; el car&aacute;cter de derecho subjetivo en la renta m&iacute;nima de inserci&oacute;n dejando sin prestaci&oacute;n, en los momentos m&aacute;s duros de la crisis, a miles de personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Avancemos un poco m&aacute;s. Los errores en el dise&ntilde;o no son los &uacute;nicos en la gesti&oacute;n de las medidas sociales. Puede haber buenos puntos de partida te&oacute;ricos, con su correcta dotaci&oacute;n monetaria y targets bien identificados y definidos, pero fallar en la implementaci&oacute;n. En an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es un tema vastamente tratado desde las aportaciones que hicieron Aaron Wildawsky y Michael Lipsky en los a&ntilde;os 70 e inicios de los 80. Y aqu&iacute; es donde podemos situar otros fallos de la Administraci&oacute;n. A pesar de que desde el Gobierno de Espa&ntilde;a se ha sido muy ambicioso en la construcci&oacute;n de una suerte de &ldquo;escudo social&rdquo; con el objetivo de sostener ciudadan&iacute;a y empresas durante la pandemia, debe reconocerse que en la gesti&oacute;n de una parte de ayudas existen disfunciones que generan importante malestar. 
    </p><p class="article-text">
        Esta semana CCOO denunciaba tambi&eacute;n en Catalunya que las nuevas prestaciones por desempleo gestionadas despu&eacute;s del 12 de agosto a&uacute;n no se est&aacute;n cobrando. Esto se suma a que una parte de los ERTE de la primera ola a&uacute;n restan encallados en el magma burocr&aacute;tico. O que el IMV ha alcanzado una reducida cobertura efectiva en relaci&oacute;n a la ciudadan&iacute;a que tendr&iacute;a derecho. Se trata de situaciones especialmente graves ya que estas medidas han sido precisamente pensadas para aquellos que m&aacute;s lo necesitan, que de golpe se han quedado sin o con muy pocos ingresos. Las necesidades son inmediata y la llegada del dinero no puede esperar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; factores explican estos cuellos de botella? B&aacute;sicamente dos. Un primero tienen que ver con la no previsi&oacute;n de problemas durante la definici&oacute;n m&aacute;s t&eacute;cnica de la pol&iacute;tica, la letra peque&ntilde;a que no suele salir en los medios de comunicaci&oacute;n. En relaci&oacute;n al IMV hubo acalorados debates en el que participaron expertos y altos funcionarios de los dos principales ministerios implicados (vicepresidencia segunda, ministerio de inclusi&oacute;n y seguridad social). Visto en perspectiva es evidente que ten&iacute;an raz&oacute;n los que apostaban por la simplificaci&oacute;n de tr&aacute;mites, incorporando de manera decidida la comprobaci&oacute;n posterior de los criterios. Tambi&eacute;n se deber&iacute;a haber afinado mejor la dotaci&oacute;n de suficiente personal y recursos para garantizar el proceso haciendo cambios o nuevas contrataciones. 
    </p><p class="article-text">
        Un segundo factor que considerar, vinculado al primero, es la existencia de una Administraci&oacute;n p&uacute;blica a&uacute;n de corte burocr&aacute;tico-weberiana poco adaptada a nuestro mundo complejo, incierto y cambiante. Una Administraci&oacute;n m&aacute;s preocupada por el cumplimiento de la legalidad y el gasto presupuestario que por la eficiencia y eficacia de las pol&iacute;ticas. Una Administraci&oacute;n con muy poco margen de maniobra para adaptarse a contextos territoriales y sociales diversos. Un sistema de inspiraci&oacute;n napole&oacute;nica que ha llegado casi intacto hasta nuestros d&iacute;as. No es el &uacute;nico: en Catalunya Jordi Pujol copi&oacute; a rajatabla el modelo en los a&ntilde;os 80 (y as&iacute; pas&oacute; tambi&eacute;n durante la construcci&oacute;n del Estado auton&oacute;mico).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se identifica como un l&iacute;mite evidente la falta de una alta direcci&oacute;n p&uacute;blica que vaya m&aacute;s all&aacute; del cuerpo de juristas y economistas del Estado. En la mayor parte de pa&iacute;ses europeos, la figura del gestor p&uacute;blico est&aacute; mucho m&aacute;s formalizada. Otros perfiles profesionales que requiere la Administraci&oacute;n tambi&eacute;n deben adaptarse al s. XXI: nuevos servidores p&uacute;blicos que introduzcan de manera sistematizada conocimiento plural en las organizaciones p&uacute;blicas. Estas y otras transformaciones no pueden esperar. Para poder avanzar en la efectividad de derechos sociales, deber&iacute;a ser posible empezar a trabajar en una ambiciosa reforma de la Administraci&oacute;n p&uacute;blica. Construir una Administraci&oacute;n relacional, de la que habla Quim Brugu&eacute;, con capacidad estrat&eacute;gica y propositiva: que fomente la transversalidad (frente a problemas que son complejos), la colaboraci&oacute;n multinivel (dando importancia a la proximidad y el principio de subsidiariedad) y la permeabilidad social (la participaci&oacute;n de actores y ciudadan&iacute;a). Una nueva Administraci&oacute;n que acompa&ntilde;e un proyecto de ciudadan&iacute;a social para el s. XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/administraciones-fallan_129_6409660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Nov 2020 21:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando las administraciones fallan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Segunda ola: tensión en las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/segunda-ola-tension-calles_129_6381553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a239aed5-8c40-4747-8619-4ab0d37a3eb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Segunda ola: tensión en las calles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urge rehacer un nuevo pacto social en pleno siglo XXI que, con el espíritu redistribuidor de los "treinta gloriosos", tenga en cuenta transformaciones y vulnerabilidades presentes</p></div><p class="article-text">
        Los altercados de estos &uacute;ltimos d&iacute;as en diversas ciudades del Estado suman complejidades en la gesti&oacute;n de las emergencias sanitaria, social y econ&oacute;mica derivadas de la crisis de la Covid-19. La introducci&oacute;n de comportamientos desafiantes, y a veces violentos, hacia medidas que buscan contener el avance de la pandemia a&ntilde;aden dificultades a la contenci&oacute;n de la segunda ola. El fuerte crecimiento de nuevas infecciones por coronavirus llega cuando a&uacute;n no nos hemos recuperado del primer embate: nuestras sociedades viven sumidas en una mezcla de cansancio psicol&oacute;gico y crecimiento exponencial vulnerabilidades socioecon&oacute;micas. Sufrimiento y malestar en expansi&oacute;n. Las incertidumbres de nuestro mundo actual se presentan en este episodio con toda su potencia: m&aacute;s dudas que certezas, m&aacute;s ejercicios de prueba-error que verdades dadas por descontadas. Es dif&iacute;cil asumir que somos incapaces de controlar la naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        Diversas son las aproximaciones que han tratado de explicar las movilizaciones de estos d&iacute;as. Y dir&iacute;a que todas tienen parte de raz&oacute;n. En primer lugar, es cierto que existe una estrategia deliberada por parte de la extrema derecha y de sus aliados pol&iacute;ticos (Vox y el ala trumpiana del PP) de tensionar la calle para debilitar el Gobierno. Los grupos neonazis son perfectamente funcionales para tal finalidad. Lo vimos en las concentraciones en N&uacute;&ntilde;ez de Balboa aunque se trabaja para que el conflicto pueda adquirir un car&aacute;cter m&aacute;s transversal. En segundo lugar, debe reconocerse que existe disconformidad entre algunos sectores en c&oacute;mo se ha gestionado la respuesta a la pandemia. Aqu&iacute; pueden encontrarse desde negacionistas conspiranoicos hasta una suerte de colectivos que reclama mayores m&aacute;rgenes de libertad. Sin poner en duda la letalidad del virus, defienden ponderar de manera distinta riesgos y sacrificios. 
    </p><p class="article-text">
        Siendo acertado todo lo apuntado, desde mi punto de vista hay un factor fundamental a considerar: un malestar de fondo que alimenta ciertas din&aacute;micas conflictuales, pulsando ira y desaz&oacute;n. Una desafecci&oacute;n creciente en sociedades cada vez m&aacute;s desiguales, con m&aacute;s sectores excluidos y con ciertos colectivos en ca&iacute;da libre. La expansi&oacute;n de unas clases medias empobrecidas: los perdedores del modelo socio-liberal. Unas vulnerabilidades sociales, pero tambi&eacute;n econ&oacute;micas y productivas, que provocan cada vez m&aacute;s grietas en la cohesi&oacute;n social. Una realidad que no es nueva, que se va larvando en el tiempo, y que en el nuevo milenio ha ido estallando en los momentos m&aacute;s tensionados. En 2011 la v&aacute;lvula de escape fue una disrupci&oacute;n en favor de m&aacute;s fraternidad e inclusi&oacute;n: una cr&iacute;tica hacia los de arriba (los poderosos de verdad). El peligro ahora se encuentra en que la salida puede ser regresiva y fragmentadora, fomentando el resentimiento entre los de abajo (o los de un poco m&aacute;s abajo). 
    </p><p class="article-text">
        La cronificaci&oacute;n de una sociedad de los dos tercios, a modo y semejanza de como caracteriz&aacute;bamos a los pa&iacute;ses anglosajones hace unos a&ntilde;os, es condenable desde un punto de vista normativo, pero tambi&eacute;n una amenaza para la paz social. No hay recetas m&aacute;gicas para hacer frente a los retos sociecon&oacute;micos que se presentan en nuestras sociedades, pero hay v&iacute;as por las que transitar para ir cambiando el modelo. Seguramente se deber&aacute; ser ambicioso y acertar con las medidas a corto plazo. La apuesta por construir un &ldquo;escudo social&rdquo; (ERTE, IMV, ayudas a aut&oacute;nomos, etc.) y las inyecciones de recursos al sistema productivo van en buena l&iacute;nea. A la vez, son positivas medidas auton&oacute;micas o locales de apoyo a la peque&ntilde;a y mediana empresa, o a los colectivos excluidos de las ayudas generales. Las administraciones en los distintos niveles territoriales y sectoriales, en una situaci&oacute;n excepcional como la vivida, deber&iacute;an coordinar esfuerzos. Adem&aacute;s, hay retos urgentes a&uacute;n pendientes, por ejemplo, la prohibici&oacute;n de desahucios y cortes de suministro, las exenciones de cuota a peque&ntilde;os aut&oacute;nomos, o la agilizaci&oacute;n y desburocratizaci&oacute;n en el acceso y cobro de prestaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, ser&iacute;a una equivocaci&oacute;n pensar que el reto termina en las inmediatas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que pueden (y deben) realizarse. Pan para hoy y hambre para ma&ntilde;ana. Urge rehacer un nuevo pacto social en pleno siglo XXI que, con el esp&iacute;ritu redistribuidor de los &ldquo;treinta gloriosos&rdquo;, tenga en cuenta transformaciones y vulnerabilidades presentes. Hay camino por recorrer desde la proximidad pero el reto trasciende las fronteras del Estado-Naci&oacute;n: la batalla en Europa debe darse. Urge tambi&eacute;n reconstruir v&iacute;nculo social. Revalorizar lo com&uacute;n y lo p&uacute;blico. Poner en el centro la inclusi&oacute;n relacional: las redes de apoyo, las solidaridades comunitarias o el activismo por la vida. Y vinculado a la pandemia, tomar prestado el lema de la lucha contra el SIDA: &ldquo;cu&iacute;date, cu&iacute;dame&rdquo;. No creo que valgan los atajos que puedan pasar por cambiar la pancarta en las movilizaciones o por integrar desde la izquierda determinadas demandas de base insolidaria e individualista. Porque de batalla cultural tambi&eacute;n se trata.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/segunda-ola-tension-calles_129_6381553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2020 20:59:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Segunda ola: tensión en las calles]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo enquistar conflictos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/enquistar-conflictos_129_6370073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/959797f8-b563-405c-a3ac-d1ae08822659_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo enquistar conflictos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En nuestro país tenemos una amplia experiencia de voluntad de interferencia de determinados sectores de los aparatos del Estado para comandar el devenir político</p></div><p class="article-text">
        La &ldquo;operaci&oacute;n Volhov&rdquo; que ha llevado a cabo la Guardia Civil en diversos municipios de Catalunya ha sido dirigida por el coronel Daniel Baena y tutelada por el titular del juzgado n&uacute;mero 1 de Barcelona, Joaqu&iacute;n Aguirre. El operativo se habr&iacute;a saldado con una treintena de registros y una veintena de detenciones. Se tratar&iacute;a de una pieza separada que derivar&iacute;a de las diligencias previas 11/2016 referentes a un presunto delito de corrupci&oacute;n en la Diputaci&oacute;n de Barcelona. Puede que las casualidades existan. A primera hora de la ma&ntilde;ana tambi&eacute;n se hacia p&uacute;blica la decisi&oacute;n de la fiscal&iacute;a de no presentar recurso ante la sentencia absolutoria de Josep Llu&iacute;s Trapero y la c&uacute;pula de los Mossos d&rsquo;Esquadra<em> </em>alegando &ldquo;el rigor y la calidad t&eacute;cnica&rdquo; de esta. Es m&aacute;s: el escrito del ministerio fiscal s&iacute; cuestiona la calidad de los atestados policiales que llevan la firma del mismo Baena. Nada nuevo, ratifica una idea que desarrolla ampliamente el fallo.
    </p><p class="article-text">
        Avancemos. Hoy jueves se celebra en el Congreso de Diputados una votaci&oacute;n importante: el contenido y el alcance del Estado de Alarma, instrumento que deber&iacute;a ser el paraguas para la gesti&oacute;n de la pandemia durante esta segunda ola. A diferencia de marzo, se constituyen en autoridades competentes delegadas las presidencias de las CCAA. Ser&aacute;n ellas, en funci&oacute;n de desarrollo de sus competencias, las que modular&aacute;n las medidas que se crean m&aacute;s convenientes en cada contexto. Hasta el &uacute;ltimo momento hay negociaciones en marcha: sobre la duraci&oacute;n y el control parlamentario de este instrumento, sobre la inclusi&oacute;n de la posibilidad de confinamientos domiciliarios diurnos, y hasta la potestad de ordenar el teletrabajo. De entrada, parece que la mayor&iacute;a gubernamental cuenta con los votos de, como m&iacute;nimo, los que apoyaron la investidura. Puede que m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Avancemos m&aacute;s. El martes pasado el gobierno aprob&oacute; una propuesta de presupuestos que sus responsables caracterizaron como &ldquo;expansivos&rdquo; y &ldquo;progresistas&rdquo;. Y estos deben encarrilar su curso. Las cuentas, que aumentan un 10.3% en gasto p&uacute;blico, buscan atender las prioridades actuales pero a la vez contemplar inversiones para transformaciones de fondo de el sistema productivo. Tanto Pedro S&aacute;nchez como Pablo Iglesias le han dado trascendencia a una de las leyes m&aacute;s importantes del funcionamiento de la legislatura: esta supone la adopci&oacute;n de una senda nueva que puede permitir afrontar retos estructurales socio-econ&oacute;micos del pa&iacute;s. Se prev&eacute; una entrada de nuevos recursos con el aumento de impuestos a las rentas m&aacute;s altas de capital (m&aacute;s de 200.000 euros anuales) y de trabajo (m&aacute;s de 300.000); as&iacute; como a grandes empresas y sociminis. Junto a esto los morados han conseguido arrancar un acuerdo para la regulaci&oacute;n del precio de alquileres con un plazo de 4 meses y mejoras de acceso al IMV.
    </p><p class="article-text">
        Para que la triangulaci&oacute;n de progresista y plurinacional se consolide resulta imprescindible avanzar en dos direcciones: la consecuci&oacute;n de la estabilidad del bloque de la investidura con la aprobaci&oacute;n del estado de alarma y los presupuestos generales; y la distensi&oacute;n de la crisis catalana. Ambas cosas van de la mano, dif&iacute;cilmente una va a avanzar sin la otra. Para desplegar la potencialidad de la correlaci&oacute;n de fuerzas m&aacute;s disruptiva desde la II Rep&uacute;blica se requiere que ning&uacute;n v&eacute;rtice de la figura geom&eacute;trica (PSOE, Podemos y ERC) se baje del carro. Si se caldea el ambiente pre-electoral catal&aacute;n los republicanos pueden recibir presiones para desentenderse de la batalla. Coger el toro por los cuernos en esta crisis del r&eacute;gimen del 78 requiere plantear transformaciones profundas en la administraci&oacute;n p&uacute;blica, poder judicial y cuerpos policiales, entre otras. Las resistencias ser&aacute;n importantes y la existencia de ruido puede a la vez generar tensiones en algunos sectores socialistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Retornamos a lo que dec&iacute;a antes. Puede que las casualidades existan. Pero tambi&eacute;n cabe decir que en nuestro pa&iacute;s tenemos una amplia experiencia de voluntad de interferencia de determinados sectores de los aparatos del Estado para comandar el devenir pol&iacute;tico. Y su activaci&oacute;n para bloquear ciertas salidas negociadas de conflictos enquistados. Se identifica una suerte de consciencia corporativa de que los sujetos estatales perviven en el tiempo y que los gobiernos van pasando. Adem&aacute;s, la constataci&oacute;n cada vez m&aacute;s amplia del agotamiento de algunos consensos territoriales, pol&iacute;ticos y socioecon&oacute;micos genera mayores y m&aacute;s virulentas resistencias al cambio. En definitiva, dejando al margen la valoraci&oacute;n sobre el contenido del proceso judicial en marcha (a&uacute;n no han trascendido informaciones fiables) resulta como m&iacute;nimo pertinente poner en duda la gesti&oacute;n de los &ldquo;tempos&rdquo; en la ejecuci&oacute;n del operativo. Y precisamente por esto, ser&aacute; importante observar si los principales actores de la triangulaci&oacute;n tienen capacidad de poner luces largas y cabeza pol&iacute;tica. Parafraseando una gran campa&ntilde;a de otros tiempos, lo que m&aacute;s les duele.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/enquistar-conflictos_129_6370073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2020 22:21:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo enquistar conflictos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Catalunya,Procés,Carles Puigdemont]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid se ha ido (otra vez)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-ido-vez_129_6261774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90aad12a-e06d-4ffc-a03f-830ee5f94389_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid se ha ido (otra vez)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">También se trata de ganar posiciones en la guerra dentro del mismo PP. Frente a un cierto vacío de poder después de la caída de Rajoy, las correlaciones de fuerza aún no son definitivas en esta formación</p></div><p class="article-text">
        Desde la noche electoral del 26M de 2019, la Comunidad de Madrid se ha ido construyendo como una suerte de contrapoder al Gobierno de Espa&ntilde;a. El ala dura del PP, con una importante influencia de la FAES, ha querido compensar la p&eacute;rdida de poder institucional con la activaci&oacute;n de una apuesta muy ideologizada y radicalizada en un gobierno simb&oacute;lica y materialmente importante para el conjunto del Estado. Por un lado se trata de generar conflicto para dificultar la gobernabilidad del pa&iacute;s, complicando la activaci&oacute;n de reformas estructurales. Son conscientes de que la divisi&oacute;n de las derechas dificulta el retorno a corto plazo de los azules a la Moncloa. Pero, por otro lado, tambi&eacute;n se trata de ganar posiciones en la guerra dentro del mismo PP. Frente a un cierto vac&iacute;o de poder despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Rajoy, las correlaciones de fuerza a&uacute;n no son definitivas en esta formaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n de la segunda ola de la pandemia entra en las coordenadas de construcci&oacute;n de este espacio de oposici&oacute;n. Si bien el colapso de primavera puede achacarse a una cierta inevitabilidad debido al hecho de que se estaba frente a un fen&oacute;meno inesperado (combinado con los efectos del achicamiento de lo p&uacute;blico a lo largo del tiempo), la manera de afrontar el oto&ntilde;o adquiere otra naturaleza. Las decisiones que se toman son conscientes, hay un margen importante de elecci&oacute;n. A sabiendas, no se refuerza la atenci&oacute;n primaria y la vigilancia epidemiol&oacute;gica, no se llevan a cabo restricciones de movilidad o de aforos una vez superados determinados umbrales de contagio. En nombre de una concepci&oacute;n extremadamente neoliberal de la libertad, se f&iacute;a toda la guerra contra la pandemia a los hospitales, con esperables efectos sobre la mortalidad (eso s&iacute;, con enorme desigualdad de clase) y la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica de las mayor&iacute;as. Y no solo. Se desarrolla una intensa justificaci&oacute;n de la insolidaridad de la comunidad frente al resto de territorios: &ldquo;Madrid es Espa&ntilde;a dentro de Espa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada nuevo bajo el sol. Una &eacute;lite extractiva en plena lucha de clases y de vaciamiento del conjunto del pa&iacute;s. En beneficio suyo, de nadie m&aacute;s. Una clase dirigente anclada en una suerte de latifundismo centralista, que ha gozado de privilegios durante los dos &uacute;ltimos siglos, y que ahora se mantiene cabalgando en un neoliberalismo desenfrenado. Quiz&aacute; m&aacute;s amenazada y por eso m&aacute;s agresiva. Goza de importante penetraci&oacute;n en los aparatos estatales. No aporta ni tejido productivo de calidad ni innovaci&oacute;n econ&oacute;mica, pero se enriquece a partir del manejo de resortes institucionales. Privatizaci&oacute;n de recursos, socializaci&oacute;n de p&eacute;rdidas: &iquest;un keynesianismo del 1%? Sin ir m&aacute;s lejos, la l&oacute;gica de la reducci&oacute;n de impuestos en la CAM favorece la deslocalizaci&oacute;n de empresas y el empobrecimiento de otros territorios, a la vez que el aumento de desigualdad y degradaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos en el propio. En definitiva, se trata de unas l&oacute;gicas econ&oacute;mico-pol&iacute;ticas que se saben protegidas por la no impugnaci&oacute;n generalizada del desigual reparto de instituciones, infraestructuras y recursos en el territorio. Lo cuenta muy bien Xavier Dom&egrave;nech en su libro &ldquo;Un haz de naciones&rdquo;. Un grupo dominante que, desde el centro, ha ido moldeando el pa&iacute;s a su antojo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ha llegado el momento de aceptar que el gran peligro para el futuro de Espa&ntilde;a no es Catalunya. Ni Teruel. Hace mucho tiempo que se confunden consecuencias con causas. Lo que realmente pone en duda la viabilidad del Estado son las pr&aacute;cticas reiteradas de sustracci&oacute;n de futuros a unas mayor&iacute;as territoriales y ciudadanas. Y ahora adem&aacute;s nos jugamos obscenamente la vida. Pasqual Maragall dej&oacute; escrito en 2003, en pleno apogeo del <em>aznarismo</em> y justo despu&eacute;s del <em>tamayazo</em>, un art&iacute;culo que llevaba por t&iacute;tulo &ldquo;Madrid se ha ido&rdquo;. Este conclu&iacute;a as&iacute;: &ldquo;Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s de deriva como la de los dos &uacute;ltimos y Espa&ntilde;a perder&iacute;a el norte. Y nunca tan bien dicho&rdquo;. El <em>president </em>ten&iacute;a muy buenas intuiciones. No s&eacute; si llegamos a tiempo. Pero el reto merece intervenciones valientes y profundas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-ido-vez_129_6261774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2020 20:19:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Madrid se ha ido (otra vez)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Diada deslucida, una grieta profunda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/diada-deslucida-grieta-profunda_129_6233514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19452b64-ee22-4bd0-8923-415504d900e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Una Diada deslucida, una grieta profunda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Catalunya, desde el 28 de octubre de 2017, la vida política está bañada por pasiones tristes, los distintos sectores políticos y sociales navegan en un sentimiento difuminado de desesperanza y sensación de no futuro</p></div><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n del 11 de septiembre de este a&ntilde;o fue la m&aacute;s deslucida desde que se dio el pistoletazo de salida del <em>proc&eacute;s</em> hace ya ocho a&ntilde;os. Y no solo por la reducida presencia de ciudadan&iacute;a en la calle, achacable ciertamente a la pandemia. El cansancio que provoca una carrera de fondo sin horizonte o las disputas en el seno del independentismo deber&iacute;an ser variables a tener en cuenta. Pocos balcones o ventadas luc&iacute;an estelades o senyeres, y los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos funcionaron durante la jornada a medio gas, por poner solo dos ejemplos. Adem&aacute;s la ANC, principal organizadora de la cita, cada vez se dirige m&aacute;s hacia los convencidos. La movilizaci&oacute;n de esta diada fue la m&aacute;s &ldquo;militante&rdquo; en muchos a&ntilde;os. No hubo para nada desborde ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, esta constataci&oacute;n no puede llevar al lector a pensar que la cuesti&oacute;n territorial, y en concreto el conflicto entre Catalunya y Espa&ntilde;a, vuelve a su cauce. Al contrario. La grieta profunda que supone la crisis del modelo auton&oacute;mico no puede m&aacute;s que engrandecerse. La forma de organizaci&oacute;n territorial que se desarrolla en los ochenta, sobre todo a partir de los pactos entre los dos principales partidos espa&ntilde;oles (UCD y PSOE en 1981 y PSOE y PP en 1992), muestra su p&eacute;rdida acelerada de consensos a partir del segundo gobierno Aznar. El proceso de descentralizaci&oacute;n cuasi-uniforme en 17 comunidades aut&oacute;nomas acaba generando tensiones centr&iacute;petas y centr&iacute;fugas a la vez. La crisis catalana es la m&aacute;s grave pero no es ni mucho menos la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la judicializaci&oacute;n del contencioso, y sobre todo el uso pol&iacute;tico del derecho, ha escalado el conflicto. Hacer que resuelvan los jueces un conflicto de naturaleza pol&iacute;tica no es nunca una buena idea. Pero que adem&aacute;s se construya una suerte de activismo judicial en la c&uacute;pula de este poder, que active un excepcionalismo penal iliberal con elementos similares al utilizado en el &uacute;ltimo tramo de la &ldquo;lucha antiterrorista&rdquo;, solo puede traer nefastas consecuencias. La existencia de presos y exiliados cronifica el problema. El uso de tipos penales anacr&oacute;nicos que llevan aparejadas penas desproporcionadas o el recurso a la prisi&oacute;n provisional sin que se cumpla ninguno de los requisitos deval&uacute;an la propia instituci&oacute;n judicial y el Estado de derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Catalunya, desde el 28 de octubre de 2017, la vida pol&iacute;tica est&aacute; ba&ntilde;ada por pasiones tristes (a modo<em> spinoziana</em>). Los distintos sectores pol&iacute;ticos y sociales (me atrever&iacute;a a decir todos) navegan en un sentimiento difuminado de desesperanza y sensaci&oacute;n de no futuro. Bajos perfiles, nulos proyectos. Catalunya ha dejado de ser aquel pa&iacute;s din&aacute;mico, ilusionante e innovador que encontraba su espacio en Europa y el mundo. Y esto evidentemente no es bueno. Pero tampoco lo es para Espa&ntilde;a. Los efectos desestabilizadores sobre la gobernabilidad espa&ntilde;ola son evidentes. Y la afectaci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute;, apunta al coraz&oacute;n del proyecto de Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que existen incentivos en ambos lados del Ebro (y en varios actores pol&iacute;ticos) para abrir un escenario sincero y valiente de resoluci&oacute;n negociada del conflicto. En todo proceso de este tipo se requiere de un per&iacute;odo previo de distensi&oacute;n. Trabajo invisible de hormiguita. Generar este contexto inicial de confianza y entendimiento es quiz&aacute; el punto m&aacute;s dif&iacute;cil y las citas electorales no lo facilitan. Ahora bien, un gesto del ejecutivo acelerando la reforma del c&oacute;digo penal o aprobando indultos, y un compromiso firme de falcar la triangulaci&oacute;n progresista y plurinacional por parte de ERC aprobando los presupuestos facilitar&iacute;a un escenario de este tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque si se cree que ir tirando la pelota adelante ya no es una opci&oacute;n, quiz&aacute; ha llegado el momento de dar la oportunidad para que mute el escenario. Es una evidencia que las dos v&iacute;as que se han probado no han llevado a buen puerto: ni cerrar muy fuerte los ojos y pensar que la crisis territorial es un mal sue&ntilde;o que pasar&aacute;, ni apuestas unilaterales con exiguo apoyo ciudadano (un 47% -o un 60% da igual&ndash; es poco para una apuesta del tipo). 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ha llegado el momento de una tercera v&iacute;a?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/diada-deslucida-grieta-profunda_129_6233514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2020 19:41:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una Diada deslucida, una grieta profunda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diada,Catalunya,Independencia,Conflicto catalán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otro ocio es posible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ocio-posible_129_6190913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48975e8d-726f-45a6-935c-1d22d1109d58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro ocio es posible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos dado a entender que los bares, restaurantes y discotecas, y lo que allí se hace, son la única vía para recuperar una cierta normalidad en un país donde estar con los otros importa</p></div><p class="article-text">
        Este fin de semana ha entrado en vigor la resoluci&oacute;n del gobierno catal&aacute;n por la que se proh&iacute;ben encuentros y reuniones de m&aacute;s de diez personas tanto en el &aacute;mbito privado como en el &aacute;mbito p&uacute;blico (con distintas excepciones). Con esta medida se intenta frenar el ritmo de contagios por COVID-19 a dos semanas del inicio de clases y de la recuperaci&oacute;n de una cierta normalidad laboral. No se trata de una medida nueva. Ya est&aacute; en vigor en distintos territorios de Catalunya y de Espa&ntilde;a. Y fue una de las recomendaciones que se acordaron en la &uacute;ltima Conferencia de Presidentes. 
    </p><p class="article-text">
        En el texto de la misma resoluci&oacute;n se apunta que &ldquo;en el &aacute;mbito familiar y social es d&oacute;nde se est&aacute;n produciendo un importante porcentaje de contagios, como consecuencia de la relajaci&oacute;n en los controles preventivos para evitarlos&rdquo;. Estos espacios son vividos como zonas de confort y de falsa seguridad: con nuestros seres queridos no puede pasarnos nada. Adem&aacute;s, como tambi&eacute;n apunta la resoluci&oacute;n, algunos contagios &ldquo;provienen de personas asintom&aacute;ticas que hacen una vida o actividad normal pero son agentes activos de transmisi&oacute;n de la enfermedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a vuelve a ser el pa&iacute;s de la UE con mayores tasas de contagio por COVID-19. Es evidente que las cosas no se han hecho bien. Es cierto que la estructura productiva y social del pa&iacute;s explica parte del desastre. Pero no solo. Las administraciones p&uacute;blicas (auton&oacute;micas y central) han ido a remolque de los acontecimientos en esta &ldquo;segunda ola&rdquo; de la pandemia. Muchos expertos coinciden en el an&aacute;lisis de que se ha pasado a una &ldquo;desescalada&rdquo; demasiado acelerada, a la vez que se ha producido una entrada a la &ldquo;nueva normalidad&rdquo; sin la necesaria capacidad de detecci&oacute;n y rastreo de casos. A pesar de que la circulaci&oacute;n del virus se redujo dr&aacute;sticamente gracias a uno de los confinamientos m&aacute;s duros del planeta, &eacute;ste a&uacute;n viv&iacute;a entre nosotros... Se confi&oacute; demasiado en que el empeoramiento de la situaci&oacute;n no se producir&iacute;a hasta oto&ntilde;o. No hab&iacute;a demasiado datos que as&iacute; lo avalaran (ya estaba descartado que fuera un virus estacional), pero las tensiones entre gobierno central y auton&oacute;micos acabaron por decantar decisiones. Cada gobernante quer&iacute;a colgarse la mejor medalla.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, llegados al punto en que estamos, debemos ser conscientes de que la mejora de la situaci&oacute;n requiere otra vez de la corresponsabilidad ciudadana. Las administraciones deben ponerse las pilas. Pero solo podremos reducir la incidencia del virus si modulamos nuestra actividad social y tomamos precauciones en nuestras interacciones con los otros. La transmisi&oacute;n comunitaria ya est&aacute; presente en muchas zonas del pa&iacute;s. Necesitamos ganar tiempo para poder avanzar en la vacuna y los tratamientos. Medidas como este decreto, bienvenidas sean. Dicho esto, es cierto que es complicado apelar a la implicaci&oacute;n social cuando las administraciones han fallado. Y seg&uacute;n mi opini&oacute;n no solo han fallado con las medidas implementadas, es decir, con los efectos directos que estas hayan podido tener (por ejemplo, contagios que haya provocado el ocio nocturno o la abertura de fronteras). Sino, sobre todo, se ha fallado con los mensajes que se han lanzado a trav&eacute;s de las propias medidas. 
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo muy ilustrativo: los bares abrieron antes que nada. Antes que escuelas, universidades, teatros o bibliotecas. Antes que centros m&eacute;dicos, oficinas de empleo o servicios sociales. Antes que centros c&iacute;vicos, cines o parques infantiles. Abrieron incluso antes de que la gente pudiera ir a pasear o hacer deporte libremente por ciudades o pueblos (&iexcl;y montes!). La &uacute;nica manera de recuperar la sociabilidad perdida era encontrarse en un establecimiento de este tipo. En ellos adem&aacute;s desaparec&iacute;an, de facto, las tres medidas claves para hacer frente a la pandemia: manos, mascarilla y distancia. Se ha creado una falsa sensaci&oacute;n de seguridad en ciertas pr&aacute;cticas de riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Y si se puede hacer en el bar, por qu&eacute; no organizar una celebraci&oacute;n en casa, o en el aire libre en forma de botell&oacute;n. Hemos dado a entender que los bares, restaurantes y discotecas, y lo que all&iacute; se hace, son la &uacute;nica v&iacute;a para recuperar una cierta normalidad en un pa&iacute;s donde estar con los otros importa. Se puede entender la presi&oacute;n de algunos lobbies de la hosteler&iacute;a y el ocio nocturno. Pero &iquest;qu&eacute; peso econ&oacute;mico tienen estas actividades para el conjunto de la econom&iacute;a?, &iquest;qu&eacute; hemos dejado de hacer como sociedad para acelerar su abertura? Y, sobre todo, &iquest;qu&eacute; impacto ha tenido esta priorizaci&oacute;n en el comportamiento social? Esta &uacute;ltima pregunta es la que me parece m&aacute;s relevante y la menos respondida. 
    </p><p class="article-text">
        Estamos en medio de una pandemia, va para largo. Debe ser posible pensar otra forma de ocio y sociabilidad. Utilizar intensivamente el aire libre. Fomentar actividades que puedan realizarse con mascarilla. Reinventar iniciativas donde incorporar la distancia social. Estar con amigos y familiares buscando otras formas de mostrar afecto. En la desescalada han tenido un papel importante m&eacute;dicas y estad&iacute;sticos, economistas y juristas. Quiz&aacute; ahora echamos en falta no haber tenido en cuenta las ciencias sociales para fomentar comportamientos sociales que ayuden a combatir la pandemia. Soci&oacute;logos, antrop&oacute;logas, psic&oacute;logos sociales o polit&oacute;logas podr&iacute;an ayudar a construir otro ocio posible (y necesario) a partir de la comprensi&oacute;n de las peculiaridades de nuestra forma de entender la vida en sociedad. Porque negar el ocio no es la v&iacute;a. Hacer como siempre, tampoco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ocio-posible_129_6190913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2020 20:41:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otro ocio es posible]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El imprescindible retorno a la escuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/imprescindible-retorno-escuela_129_6173770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8220cf5-efa3-450b-9de8-917ed1e4faa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El imprescindible retorno a la escuela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen razones de diverso tipo: pedagógicas, sociales, de conciliación, de desarrollo infantil, etc. El secretario general de la ONU, António Guterres, pedía a principios de agosto reabrir las escuelas para evitar una "catástrofe generacional"</p></div><p class="article-text">
        El 4 de septiembre una parte de los escolares tiene previsto iniciar el curso en Madrid y Navarra. Despu&eacute;s se ir&aacute;n sumando ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y j&oacute;venes de otras comunidades hasta llegar a los aproximadamente ocho millones de estudiantes. Hace seis meses abandonaron las aulas por la irrupci&oacute;n de la pandemia. Se plante&oacute; como una medida temporal pero los centros educativos (con algunas excepciones) ya no volvieron a abrir las puertas a lo largo del curso. En algunos casos se pudo seguir la ense&ntilde;anza a distancia, en muchos otros no fue posible, sea porque no se ofreci&oacute; desde las escuelas, sea por falta de medios o posibilidades familiares. Como han apuntado expertos de distintas disciplinas e ideolog&iacute;as, resulta imprescindible y urgente el retorno a la escuela. Existen razones de diverso tipo: pedag&oacute;gicas, sociales, de conciliaci&oacute;n, de desarrollo infantil, etc. El secretario general de la ONU, Ant&oacute;nio Guterres, ped&iacute;a a principios de agosto reabrir las escuelas para evitar una &ldquo;cat&aacute;strofe generacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de este consenso generalizado, a&uacute;n quedan muchas inc&oacute;gnitas por despejar. Si bien las comunidades han empezado a dibujar medidas y protocolos para el retorno, pocos son a&uacute;n los recursos movilizados, y no parece que se hayan tejido muchos acuerdos amplios entre los distintos agentes implicados. Las amenazas de huelga son un claro ejemplo. Adem&aacute;s, se echa en falta la capacidad de liderazgo e imaginaci&oacute;n de los distintos responsables p&uacute;blicos para hacer realidad el derecho a la educaci&oacute;n en un contexto complejo y excepcional. Una mirada estrat&eacute;gica y propositiva que permita construir un horizonte de optimismo. Dicho esto, quedan dos o tres semanas, seg&uacute;n el territorio, para trabajar y es imprescindible ponerse las pilas. No hay tiempo que perder. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado parece evidente que no se puede hacer como siempre. Es necesario destinar recursos adicionales para poder abrir las escuelas en medio de una pandemia. Se requiere reducir ratios y ampliar espacios que utilizar para las actividades educativas. Cabe tener en cuenta que estamos en un momento delicado epidemiol&oacute;gicamente con riesgos de rebrote en muchos lugares del Estado. No resulta muy l&oacute;gico que se pida a la ciudadan&iacute;a que no se re&uacute;na en grupos mayores de 10 personas y a la vez planear &ldquo;grupos burbuja&rdquo; de 25-30. Las escuelas deben poder abrirse, pero las aulas tambi&eacute;n deben poder mantenerse abiertas. Es cierto que los recursos son limitados, pero se puede aspirar a mucho m&aacute;s de lo anunciado (sobre todo en algunas CCAA).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, resulta l&oacute;gico pensar que se requerir&aacute; de un esfuerzo a&ntilde;adido de maestros y familias, y de la asunci&oacute;n de riesgos en un momento de incertidumbre. Si se considera la educaci&oacute;n como un servicio esencial, &eacute;sta debe ser una prioridad incluso en condiciones adversas. Es posible que no se pueda seguir con el proyecto educativo de la escuela. Quiz&aacute; algunos docentes tengan que ir m&aacute;s all&aacute; de sus funciones habituales. Puede que se tengan que utilizar espacios poco adaptados. En caso de cuarentenas, no podemos permitirnos que la escuela vuelva a desaparecer de la vida de ni&ntilde;os y j&oacute;venes. Se deber&aacute; hacer de la necesidad virtud. Y los sindicatos deber&iacute;an hacerse cargo de la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El 27 de agosto Illa y Cel&aacute;a han convocado a los responsables auton&oacute;micos para marcar las condiciones de la vuelta a la escuela. Ahora bien, las comunidades tienen las competencias de educaci&oacute;n y sanidad, y estas deben ejercerse. No deber&iacute;an esperar a una reuni&oacute;n de coordinaci&oacute;n para planificar el curso. En ella se pueden perfilar detalles, pero no m&aacute;s. Lo mismo sucede con los centros. Las direcciones, los claustros de profesorado y el consejo escolar deber&iacute;an dibujar desde ya c&oacute;mo plantear&aacute;n la actividad pedag&oacute;gica. Pueden pensarse modalidades al aire libre, la cooperaci&oacute;n con centros c&iacute;vicos del barrio o la reorganizaci&oacute;n del centro seg&uacute;n recursos disponibles. La necesaria flexibilidad que debe darse a autoridades y centros para adaptarse a una realidad cambiante no puede confundirse con la desresponsabilizaci&oacute;n y la espera pasiva.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, para hacer efectivo el derecho a la educaci&oacute;n se requerir&aacute; del esfuerzo de todos/as. Y encontrar el punto medio de las medidas. Entre el todo (lo ideal) y el nada (hacer como siempre) hay un sinf&iacute;n de espacio para transitar. Nuestras ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y j&oacute;venes, y sobre todo aquellos de sectores m&aacute;s desfavorecidos, necesitan que responsables p&uacute;blicos, maestros y familias trabajen a la una. No es f&aacute;cil, pero es la &uacute;nica v&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/imprescindible-retorno-escuela_129_6173770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2020 20:14:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El imprescindible retorno a la escuela]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presas y presos independentistas: la hora de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/presas-presos-independentistas-hora-politica_129_6126796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35981ea9-9908-4d21-bc8b-77d37ece86ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presas y presos independentistas: la hora de la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos representantes públicos también coinciden en que las penas impuestas por el Tribunal Supremo, utilizando la tipificación de la sedición, son desproporcionadas (injustas) y inadecuadas (fuera de contexto)</p></div><p class="article-text">
        Una parte importante de responsables pol&iacute;ticos reconocen, ya sea en p&uacute;blico o en privado, que la &ldquo;crisis catalana&rdquo; no encontrar&aacute; soluci&oacute;n o, como m&iacute;nimo canalizaci&oacute;n, hasta que los dirigentes independentistas est&eacute;n en la calle (y quiz&aacute; los exiliados en casa). No es un dato menor, por poner un ejemplo, que el presidente de uno de los principales partidos que han dado vida a la XIV legislatura est&eacute; privado de libertad. La anomal&iacute;a que supone esta situaci&oacute;n introduce un alto componente de emotividad en la contienda pol&iacute;tica. En este sentido, Pedro S&aacute;nchez hablaba en su discurso de investidura de la necesidad de &ldquo;recomenzar&rdquo;, de &ldquo;retomar la senda de la pol&iacute;tica dejando atr&aacute;s la judicializaci&oacute;n del conflicto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos representantes p&uacute;blicos tambi&eacute;n coinciden en que las penas impuestas por el Tribunal Supremo, utilizando la tipificaci&oacute;n de la sedici&oacute;n, son desproporcionadas (injustas) y inadecuadas (fuera de contexto). Estas son fruto de la activaci&oacute;n de una suerte de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/activismo-judicial_129_1173735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">activismo judicial</a> que tiene m&aacute;s que ver con un <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jueces-excepcionalidad_129_1066479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comportamiento corporativo</a> de la c&uacute;pula judicial, orientado a la salvaci&oacute;n de la unidad de Espa&ntilde;a entendida como bien superior, que con la aplicaci&oacute;n liberal del derecho. 
    </p><p class="article-text">
        En del debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol y catal&aacute;n se indentifican tres v&iacute;as que permitir&iacute;an desescalar los efectos de la judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Vamos a detallarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;a pol&iacute;tica penitenciaria</strong>. El objetivo de esta estrategia es explorar al m&aacute;ximo los espacios que ofrece la ley y el reglamento penitenciario para que a las personas presas se les puedan ir concediendo salidas de la c&aacute;rcel. Por un lado se encuentra el avance en la clasificaci&oacute;n penitenciaria: en este caso el paso del segundo grado -ordinario- al tercero, conocido tambi&eacute;n como de semi-libertad. Por el otro, sin acceder al tercer grado, tambi&eacute;n se puede disfrutar de permisos gracias a la flexibilidad que ofrece el articulo 100.2 u otros del reglamento penitenciario. 
    </p><p class="article-text">
        El protagonismo en esta v&iacute;a recae en las juntas de tratamiento de las c&aacute;rceles (funcionarios de distintas especialidades) y la administraci&oacute;n penitenciaria (en este caso la conselleria de justicia). Una vez concedidos pueden ser objeto de recurso al juez de vigilancia penitenciaria o al juez sentenciador. Esta v&iacute;a es la preferida por el PSOE: el mismo sistema carcelario es el que va flexibilizando el encarcelamiento. Ahora bien, la revocaci&oacute;n ayer de los permisos concedidos a Carme Forcadell por parte de la sala segunda del TS, y todo lo que se deriva, parece cerrar esta opci&oacute;n. La &uacute;nica posibilidad de salvar esta opci&oacute;n ser&iacute;a que las fiscal&iacute;as se inhibieran de recurrir, dif&iacute;cil a estas alturas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;a acci&oacute;n gubernamental: indultos</strong>. El gobierno tiene la facultad de indultar a personas penadas. El indulto es un derecho de gracia regulado por ley el 18 de junio de 1870: tiene como efecto la extinci&oacute;n de la responsabilidad criminal. Este instrumento decimon&oacute;nico se encuentra recogido en el art&iacute;culo 62.I de la Constituci&oacute;n y se materializa v&iacute;a Real decreto publicado en el BOE. Este puede ser pedido por las personas afectadas pero tambi&eacute;n por otras, tribunales, gobierno, etc. 
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista t&eacute;cnico, se trata de la medida de m&aacute;s f&aacute;cil y r&aacute;pida aplicaci&oacute;n. Ahora bien, algunos miembros del gobierno creen que puede tener costos pol&iacute;ticos: a diferencia de la anterior requiere de una acci&oacute;n propositiva por parte del ejecutivo (juega a favor el hecho que nos encontramos a principio de legislatura). Aunque esta v&iacute;a no sea la apuesta p&uacute;blica de los independentistas, es evidente que su activaci&oacute;n desescalar&iacute;a el conflicto y reforzar&iacute;a la triangulaci&oacute;n progresista y plurinacional surgida de la moci&oacute;n de censura. Estos d&iacute;as la UGT ha presentado formalmente la solicitud de indulto para la exconsellera Dolors Bassa, podr&iacute;a ser el inicio del camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;a acci&oacute;n legislativa: modificaci&oacute;n c&oacute;digo penal o ley amnist&iacute;a</strong>. Dos m&aacute;s son las propuestas, estas a desarrollar en sede parlamentaria. En Com&uacute; Podem apuesta por la modificaci&oacute;n del c&oacute;digo penal que, a parte de otras medidas, buscar&iacute;a hacer una definici&oacute;n restrictiva del delito de sedici&oacute;n. Este cambio comportar&iacute;a una aplicaci&oacute;n retroactiva beneficiosa al reo. Adem&aacute;s buscar&iacute;a evitar que en un futuro se aplicase el tipo penal a miembros de movimientos sociales. Por otro lado, Omnium Cultural impulsa una amplia campa&ntilde;a para empujar la elaboraci&oacute;n de una ley de amnist&iacute;a que ponga el contador a cero. Y evitar el goteo de casos que ir&aacute;n poblando los tribunales, secuelas a&uacute;n de los hechos de octubre. Estas dos propuestas tienen como elemento positivo el hecho que se impulsan desde la sede donde recae la soberan&iacute;a popular, posibilitando debate y deliberaci&oacute;n, aunque es cierto que se requiere de tiempo y conseguir amplios consensos. 
    </p><p class="article-text">
        En resumen, una vez cerrada la v&iacute;a de la flexibilizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica penitenciaria por parte de la misma sala del Tribunal Supremo que dict&oacute; la sentencia, llega la hora de la pol&iacute;tica. Ya solo se pueden desandar los efectos de la judicializaci&oacute;n del contencioso, a espera de Estrasburgo, con acciones llevadas a cabo desde el ejecutivo o el legislativo, o de los dos en paralelo. Ministras y diputadas deben ser conscientes que solo ellas pueden ser las nuevas protagonistas de la desescalada. Eso si, para que algunas de estas medidas tengan recorrido quiz&aacute; ser&iacute;a necesario un reparto de papeles: los miembros del ejecutivo mostrando su compromiso y valent&iacute;a para hacer el camino; aquellos que forman parte de la correlaci&oacute;n de la moci&oacute;n de censura bajando el tono de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica para posibilitar avances materiales. Complejo, porque los andares deber&iacute;an ser acompasados. Pero necesario para salir del agujero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/presas-presos-independentistas-hora-politica_129_6126796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2020 20:21:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Presas y presos independentistas: la hora de la política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desconfinamiento y compromiso cívico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconfinamiento-compromiso-civico_129_5951001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5cfefba-b365-4516-8b49-18af246a5dbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desconfinamiento y compromiso cívico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hágannos partícipes de los debates, también cuando existen importantes disensos. Si nos sentimos corresponsables de la incertidumbre será más fácil avanzar</p></div><p class="article-text">
        El martes el presidente Pedro S&aacute;nchez present&oacute; el plan de desconfinamiento para toda Espa&ntilde;a que, si todo fuera bien, abarcar&iacute;a desde el lunes hasta finales de junio. Este ser&aacute; asim&eacute;trico en el territorio y por fases temporales; se va a ir adaptando a la evoluci&oacute;n de diversos indicadores epideomol&oacute;gicos y de capacidad sanitaria que se monitorizan permanentemente. La unidad de desescalada ser&aacute; a priori la provincia o la isla. Ahora bien, y a ra&iacute;z de la demanda de varias comunidades, quiz&aacute; se acabe utilizando como divisi&oacute;n operativa las regiones sanitarias u otro tipo de agregaci&oacute;n territorial. De la misma manera que en los pa&iacute;ses europeos del entorno, se est&aacute; trabajando en un escenario incierto y lleno de riesgos, en el que se va a ir avanzando con pruebas de acierto-error.
    </p><p class="article-text">
        Nos guste m&aacute;s o menos el plan, para los y las ciudadanas la exposici&oacute;n de &eacute;ste representa un cierto alivio. Sabemos a qu&eacute; atenernos en los pr&oacute;ximos meses, conocemos c&oacute;mo va a ser el proceso, y tenemos claros cu&aacute;les van a ser los indicadores que van a acelerar o retrasar la llegada a la llamada &ldquo;nueva normalidad&rdquo;. Si la mejora es como se ha previsto, habremos estado aproximadamente dos meses confinadas y dos en transici&oacute;n. Nadie hubiera pensado unos meses antes que vivir&iacute;amos esta experiencia, la &uacute;ltima gran pandemia se remonta a poco m&aacute;s de un siglo atr&aacute;s. Han sido y ser&aacute;n momentos duros y van a dejar huella, sobre todo en aquellos segmentos sociales m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, y en cuanto a control de la pandemia significa, lo m&aacute;s dif&iacute;cil a&uacute;n est&aacute; por llegar. Cuando el shock inicial se ha diluido, cuando las im&aacute;genes de hospitales saturados han dejado de monopolizar nuestros telediarios, las personas nos relajamos. Cuando el cansancio de vivir aislados va haciendo mella y ciertas situaciones devienen insoportables, la protecci&oacute;n colectiva empieza a ser vivida como una constricci&oacute;n individual. La tensi&oacute;n que nos mantiene en alerta se desdibuja. Y es parad&oacute;jicamente en la fase de desescalada y, sobretodo, en la de &ldquo;nueva normalidad&rdquo;, en la que va a ser m&aacute;s necesario que nunca el compromiso c&iacute;vico.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, las pautas de distanciamiento f&iacute;sico (t&eacute;rmino que creo m&aacute;s adecuado que distanciamiento social) y las normas de higiene son las &uacute;nicas herramientas que tenemos para proteger a nuestras sociedades. Como viene alert&aacute;ndose desde el inicio de la pandemia, las medidas adoptadas son necesarias para salvaguardar nuestra salud pero sobretodo la de las personas mayores o con enfermedades previas. Se busca que no se saturen los servicios sanitarios e ir ganando tiempo a la espera del desarrollo de una vacuna y/o nuevos f&aacute;rmacos para tratar la enfermedad. En este contexto, el cambio de nuestros comportamientos para reducir la circulaci&oacute;n del virus es imprescindible en aras del bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas ha habido un vivo debate en la esfera p&uacute;blica entre aquellos que recriminan a sus conciudadanos actuaciones no permitidas en la v&iacute;a p&uacute;blica y aquellos que les reprenden tild&aacute;ndoles de &ldquo;polic&iacute;as de los balcones&rdquo;. En otras palabras, el cl&aacute;sico debate en las ciencias sociales sobre qu&eacute; hacer con los free riders: soluciones c&iacute;vico-republicanas o aquellas que apelan a la libertad individual. Esta discusi&oacute;n, adem&aacute;s, se ha complicado al mezclarse con una dudosa soluci&oacute;n jur&iacute;dica para multar a los infractores: un n&uacute;mero importante de expertos en derecho la tacha de desafortunada y poco ajustada a los procesos garantistas. As&iacute; como tambi&eacute;n por la existencia de ciertos abusos de poder que se han ido registrando a lo largo de la geograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de la gesti&oacute;n de comportamientos minoritarios, deber&iacute;a ser tambi&eacute;n objeto de preocupaci&oacute;n ciudadana la forma de interiorizar la &ldquo;nueva normalidad&rdquo;. No ser&aacute; f&aacute;cil (aunque sea para un periodo limitado de tiempo) acostumbrarnos a vestir mascarilla por la calle y lugares p&uacute;blicos, a posponer actos multitudinarios, a movernos menos, a reducir nuestra vida en las plazas, etc. Ser&iacute;a deseable en una sociedad democr&aacute;tica que los cambios de comportamiento fueran fruto de la asunci&oacute;n de nuestro compromiso con los otros y no de una obligaci&oacute;n venida de arriba con amenaza de castigo. De la misma manera que para hacer frente al VIH interiorizamos las normas de protecci&oacute;n como responsabilidad colectiva, hag&aacute;moslo ahora tambi&eacute;n con la COVID-19. De la misma manera que hicimos de la lucha contra el SIDA una forma de activismo, estructuremos as&iacute; tambi&eacute;n nuestra respuesta social.
    </p><p class="article-text">
        Afrontemos el desaf&iacute;o que tenemos delante con construcci&oacute;n de comunidad, de lo colectivo, pensando en el ejercicio de los cuidados, tomando consciencia de la solidaridad entre iguales. Seamos conscientes de nuestras vulnerabilidades y de nuestra naturaleza interdependiente. Cuid&eacute;monos, cuidemos y cuidemos el planeta. Hilvanemos proximidad social aunque sea en tiempos de distancia f&iacute;sica. El Institut de Govern i Pol&iacute;tiques P&uacute;bliques de la UAB ha puesto en marcha un estudio para recopilar iniciativas sociales que ayudar&iacute;an a reforzar esta mara&ntilde;a. Solidaridades contagiosas que se materializan en redes de apoyo mutuo espec&iacute;ficas para el coronavirus; iniciativas de reciprocidad a nivel vecinal y familiar; experiencias culturales, deportivas o educativas on line; pr&aacute;cticas de solidaridad vehiculadas a trav&eacute;s del tercer sector o formas de autoorganizaci&oacute;n que ya iniciaron en la anterior crisis.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, para transitar hacia un nuevo escenario a partir del compromiso c&iacute;vico ser&iacute;a bueno que los gobernantes nos consideren ciudadanos racionales y con capacidad cr&iacute;tica. Que nos den datos, informaci&oacute;n y argumentos. Y sobre todo, que nos expongan las dudas. Ha habido propuestas controvertidas y discutidas entre los decisores p&uacute;blicos. H&aacute;gannos part&iacute;cipes de los debates, tambi&eacute;n cuando existen importantes disensos. Si nos sentimos corresponsables de la incertidumbre ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil avanzar de manera comprometida hacia el nuevo escenario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconfinamiento-compromiso-civico_129_5951001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2020 20:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desconfinamiento y compromiso cívico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa del Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estado-pluralidad-participacion-ciudadana_129_5874922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0163c709-511e-4d65-828b-e7b64a9a5ba6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa del Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Defender Estado es plantear unas administraciones públicas que no caigan en el paternalismo ni la rigidez, abiertas a la participación ciudadana y con vocación de la proximidad</p></div><p class="article-text">
        En el cambio de milenio, a modo de piezas de domin&oacute;, cada vez m&aacute;s pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina pasaron a ser gobernados por proyectos progresistas. O, mejor dicho, por propuestas populares, a favor del pueblo (como as&iacute; se autodenominaban). Con una gran heterogeneidad entre ellas (se radicaban en pa&iacute;ses con caracter&iacute;sticas diversas y los impulsaban actores a veces con pocas cosas en com&uacute;n), compart&iacute;an la voluntad de trabajar para el retorno del Estado (o en algunos casos, la simple construcci&oacute;n de Estado). Recuperar recursos para servicios p&uacute;blicos, transferencias e infraestructuras, y a la vez fortalecer instrumentos de gobierno y de planificaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. El Consenso de Washington hab&iacute;a empujado a los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en los noventa (la larga noche neoliberal) a una contracci&oacute;n de la institucionalidad p&uacute;blica. Fueron a&ntilde;os duros en que la desigualdad (en el continente m&aacute;s desigual del planeta), la destrucci&oacute;n de los tejidos productivos y de clases medias, la pobreza y la indigencia asumieron cotas dram&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En los momentos de m&aacute;ximo esplandor de algunas de aquellas propuestas (por ejemplo, la victoria electoral de Rafael Correa con un 60% en 2013 que premiaba los buenos rendimientos de sus actuaciones p&uacute;blicas) los pa&iacute;ses del sur de Europa estaban probando ya la medicina de la austeridad. No se hab&iacute;a aprendido nada de lo que hab&iacute;a pasado en el continente hermano. Se rescataban bancos pero se dejaban caer, a su suerte, importantes sectores sociales y tambi&eacute;n parte del tejido empresarial local. La vieja receta thatcheriana aplicada a rajatabla: reducci&oacute;n de la intervencio&#769;n del Estado en la economi&#769;a, desregulaci&oacute;n del mercado laboral y disminuci&oacute;n de la prestacio&#769;n de servicios pu&#769;blicos de sanidad, educacio&#769;n y proteccio&#769;n social. Las instituciones comunitarias y los principales estados de la UE presentaron esta como la &uacute;nica v&iacute;a de actuaci&oacute;n. Europa profundizaba en su descohesi&oacute;n interna: entre pa&iacute;ses y entre clases sociales.  
    </p><p class="article-text">
        Hoy a Latinoam&eacute;rica, a modo de p&eacute;ndulo, le vuelven a sangrar las venas abiertas. La lucha numantina de algunas alianzas sociopol&iacute;ticas nacionales por salir de la hist&oacute;rica posici&oacute;n de subalternidad en la que les hab&iacute;a situado el colonialismo y el cortoplacismo ego&iacute;sta de las &eacute;lites locales no pudo concluirse. Hubo coyunturas y razones internas. Pero adem&aacute;s falt&oacute; tiempo y recursos para consolidar una apuesta regional. Una coordinaci&oacute;n con peso econ&oacute;mico y demogr&aacute;fico que pudiera presionar por otro reparto geopol&iacute;tico. Una integraci&oacute;n latinoamericana para poder profundizar en la transformaci&oacute;n econ&oacute;mica y social interna. Tampoco se consigui&oacute; gestar un gran pacto entre sectores econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales para hacer un salto de escala, para caminar hacia un futuro pr&oacute;spero com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la COVID-19 nos sit&uacute;a frente a enormes retos: las respuestas no pueden ser m&aacute;s de lo mismo (o repetir los errores de 2008). Parece que en nuestros pa&iacute;ses ya es un sentir hegem&oacute;nico la necesidad de un retorno de lo p&uacute;blico, de lo com&uacute;n. Frente a los retos en may&uacute;sculas, el neoliberalismo languidece. Es la sanidad p&uacute;blica la que cuida de nuestros enfermos, son las inyecciones de dinero p&uacute;blico las que van a salvar a ciudadanos y empresas posibilitando que no se pare la maquinaria econ&oacute;mica y productiva, es la alianza p&uacute;blico-privada la que garantiza producci&oacute;n para el bien com&uacute;n (vacunas, respiradores, test, mascarillas, etc.). Resuena al norteamericano New Deal de Roosevelt. Resuena al constitucionalismo social de la Europa de despu&eacute;s de la II guerra mundial. Ahora bien, necesitamos tomar nota tambi&eacute;n de lecciones contempor&aacute;neas. Eso es, en un mundo globalizado e incierto, toca dar la batalla por Europa. Es necesaria la construcci&oacute;n de una integraci&oacute;n regional basada en derechos civiles, pol&iacute;ticos y sociales con peso a nivel internacional. Y se requiere de la implicaci&oacute;n y compromiso de actores e intereses diversos: trabajadores, empresarios, ecologistas, campesinos, j&oacute;venes, jubilados, etc. Por responsabilidad y/o inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, defender Estado no puede limitarse a reproducir lo construido tras el crack del 29 y la II Guerra mundial. Defender Estado hoy es defender una pluralidad de la institucionalidad p&uacute;blica, eso es, una gobernanza multinivel. Defender Estado es tambi&eacute;n impulsar lo com&uacute;n, lo p&uacute;blico no estatal: lo institucional y lo comunitario retroaliment&aacute;ndose. Defender Estado es plantear unas administraciones p&uacute;blicas que no caigan en el paternalismo ni la rigidez, abiertas a la participaci&oacute;n ciudadana y con vocaci&oacute;n de la proximidad. Defender Estado es comprender los retos ecol&oacute;gicos, sociales y culturales de nuestro mundo complejo. Defender Estado, en definitiva, para darnos una forma de gobierno y de acci&oacute;n social que nos cuide y cuide al planeta en pleno siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estado-pluralidad-participacion-ciudadana_129_5874922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2020 20:43:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa del Estado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jueces, políticos y excepcionalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jueces-excepcionalidad_129_1066479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/770cc049-1c2d-44a7-a9c3-1ad0f8f8c6c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El presidente del Supremo, Carlos Lesmes, se dirige a Luis Díez Picazo en el acto de su toma de posesión como presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha activado un comportamiento corporativo en la cúpula de la magistratura destinado a la salvación de la unidad de España</p><p class="subtitle">Desde el encarcelamiento de los líderes independentistas puede afirmarse que el protagonismo de la gestión del contencioso recae en los jueces de la Audiencia Nacional</p><p class="subtitle">No solo se trata de mayorías conservadoras sino de jueces y juezas con una importante vinculación y compromiso con dirigentes del PP</p></div><p class="article-text">
        En varias de las informaciones contextualizadoras del juicio a Jos&eacute; Luis Trapero y la c&uacute;pula de los Mossos d'Esquadra se resaltaba la figura de la juez Concepci&oacute;n Espejel caracteriz&aacute;ndola como amiga de Dolores de Cospedal (y por eso recusada en el juicio del caso G&uuml;rtel). En otro contexto esta informaci&oacute;n ser&iacute;a m&aacute;s bien propia de la prensa rosa que de la cr&oacute;nica pol&iacute;tica pero a d&iacute;a de hoy se trata de un dato importante. La relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y justicia ha devenido central en el llamado proceso de judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica alrededor del <em>proc&eacute;s</em> y por eso se pone el foco en la cuesti&oacute;n. Ahora bien, esta vinculaci&oacute;n entre ambas esferas se lleva a cabo a trav&eacute;s de din&aacute;micas distintas, que tienen relaci&oacute;n, pero que conviene analizar separadamente.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, se ha producido una suerte de activismo judicial. Se ha activado un comportamiento corporativo en la c&uacute;pula de la magistratura destinado a la salvaci&oacute;n de la unidad de Espa&ntilde;a. As&iacute; pues, frente a una supuesta inacci&oacute;n de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos hacia el desaf&iacute;o independentista, ellos toman las riendas en el contencioso. La alta magistratura entend&iacute;a que se deb&iacute;a erigir como partisana en la defensa de un bien superior que afectaba al Estado. Este tipo de pr&aacute;cticas tienen m&aacute;s que ver con din&aacute;micas end&oacute;genas de una &eacute;lite judicial que con presiones externas. El uso del derecho con finalidades pol&iacute;ticas, para proteger a un supuesto bien superior, no es la primera vez que se produce.
    </p><p class="article-text">
        Podemos remontarnos, por ejemplo, al &uacute;ltimo periodo de la llamada lucha antiterrorista para encontrar l&oacute;gicas similares. La construcci&oacute;n de los macrosumarios contra el &ldquo;entorno&rdquo; de ETA (sumario 18/98 y m&aacute;s), alargando como un chicle el concepto de terrorismo en manos del juez instructor Baltasar Garz&oacute;n, normaliza este tipo de pr&aacute;cticas. Personas y colectivos que hasta el momento hab&iacute;an desarrollado actividades pol&iacute;ticas y sociales publicas y legales pasan a ser acusados de pertenencia a banda armada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n mi opini&oacute;n, hay mucho de activismo judicial en la primera fase del fen&oacute;meno de la judicializaci&oacute;n de la crisis catalana. A pesar del papel activo de la Fiscal&iacute;a General del Estado, mi hip&oacute;tesis es que en el momento de los &ldquo;hechos de octubre&rdquo; hay m&aacute;s inter&eacute;s en escalar la din&aacute;mica represiva en jueces que en pol&iacute;ticos. Adem&aacute;s, no todos los protagonistas que activan la maquinaria judicializadora pueden tildarse de conservadores. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el encarcelamiento de los l&iacute;deres independentistas (16 de octubre y 2 de noviembre de 2017) hasta el triunfo de la moci&oacute;n de censura a Mariano Rajoy (1 de junio 2018) y, sobre todo, hasta la victoria en las urnas de Pedro S&aacute;nchez (28 abril 2019), puede afirmarse que el protagonismo de la gesti&oacute;n del contencioso recae en los jueces del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, act&uacute;a una relaci&oacute;n a modo de correa de transmisi&oacute;n entre pol&iacute;ticos y magistrados. Es decir que, bien por convencimiento, bien a cambio de ciertos tratos de favor dentro de la carrera judicial, algunos magistrados act&uacute;an en beneficio de &ldquo;su&rdquo; partido. En este sentido, el PP, a partir del paso de Gallard&oacute;n por el Ministerio de Justicia, ha conseguido consolidar mayor&iacute;as conservadoras en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Tribunal Supremo, Audiencia Nacional y Tribunal Constitucional y, de manera derivada, en la Junta Electoral Central. No solo se trata de mayor&iacute;as conservadoras sino de jueces y juezas con una importante vinculaci&oacute;n y compromiso con dirigentes del PP. Sin entrar a juzgar su val&iacute;a profesional, lo cierto es que en la elecci&oacute;n de algunos de ellos ha primado m&aacute;s su fidelidad partidista a otro tipo de consideraciones.
    </p><p class="article-text">
        La voluntad de politizar, en el sentido de <em>partidificar</em>, la c&uacute;pula judicial la encontramos ya en tiempos de Jos&eacute; Lu&iacute;s Rodr&iacute;guez Zapatero. Con el objetivo de desgastar al gobierno socialista, el PP de Mariano Rajoy inicia una campa&ntilde;a contra el Estatut de Catalunya, a la vez que bloquea la renovaci&oacute;n del propio Tribunal Constitucional que es quien debe tomar cartas en el asunto. Si hasta el momento el TC, con mayor&iacute;as progresistas o conservadoras, hab&iacute;a gozado de un importante consenso, a partir de aquel momento pasa a ser objeto de sospecha. Se <em>partidifica</em> una instituci&oacute;n del Estado. Y de aquellos tiempos, esos lodos. La <em>partidificaci&oacute;n</em> ha ido avanzando en toda la c&uacute;pula judicial.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada a la presidencia de Pedro S&aacute;nchez, <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la guerra judicial contra el Gobierno</a> se activa. La l&oacute;gica de actuaci&oacute;n ya es ex&oacute;gena. El protagonismo de la judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica (o en su vertiente contraria, la resistencia a desjudicializar) pasa de la &eacute;lite judicial a la esfera pol&iacute;tica. Son los dirigentes del PP de Casado los que mueven fichas e intervienen en el poder judicial para que no se distensione el contencioso. Saben que el &eacute;xito del Gobierno de S&aacute;nchez depende en gran parte de la capacidad de gestionar la crisis catalana que pasa, en un primer momento, por bajar el acelerador en la esfera judicial.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estamos frente a dos fen&oacute;menos que dan cuenta del excepcionalismo penal en relaci&oacute;n con la crisis catalana. La cultura de la emergencia escala conflictos, a la vez que degrada el Estado de derecho y la propia democracia. Es evidente que el poder judicial espa&ntilde;ol requiere de transformaciones. Quiz&aacute; de modo inmediato lo m&aacute;s importante sea cosa de nombres: cambiar determinadas piezas en el organigrama. Y a ese objetivo responde, por ejemplo, el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado. Ahora bien, existen importantes retos de fondo que deben empezarse a plantear.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar el proceso de selecci&oacute;n y formaci&oacute;n de magistrados, que genera sesgos de clase, ideol&oacute;gicos y de origen en los 5.400 jueces espa&ntilde;oles, y que mantiene una <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Activismo-judicial_6_977512248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura jur&iacute;dica muy anquilosada en el pasado</a>. En segundo lugar, el gobierno de los jueces: &iquest;debemos replantear como se elige el CGPJ y como este hace los nombramientos? No es tarea f&aacute;cil, no existen soluciones m&aacute;gicas. Adem&aacute;s, aquello que ha pervertido m&aacute;s el sistema no es tanto la pol&iacute;tica sino el partidismo. Al nuevo gobierno y a su mayor&iacute;a parlamentaria se les echa trabajo encima.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart i Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jueces-excepcionalidad_129_1066479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jan 2020 21:30:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jueces, políticos y excepcionalidad]]></media:title>
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