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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jonás Fernández Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jonas_fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jonás Fernández Álvarez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Urge revisar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/urge-revisar-pacto-estabilidad-crecimiento_132_8143113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a18ec618-7cbe-44ec-a256-ab72bd99e4fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Urge revisar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la deuda pública en niveles récord y, al mismo tiempo, los tipos de interés en niveles muy bajos, necesitamos una noción más dinámica de la deuda que garantice trayectorias de reducción diferenciadas</p></div><p class="article-text">
        Las previsiones apuntan una recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s r&aacute;pida de lo previsto inicialmente. Sin embargo, tanto las distintas variantes de la COVID-19 como la falta de vacunas y su desigual distribuci&oacute;n en el mundo hacen que las incertidumbres sobre el futuro sigan presentes.
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n de las instituciones europeas de no retirar prematuramente los est&iacute;mulos de recuperaci&oacute;n debe mantenerse. Del mismo modo, la interacci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas monetaria y fiscal ha demostrado ser eficaz, y, por ello, tambi&eacute;n tiene que continuar. El reciente anuncio de la revisi&oacute;n estrat&eacute;gica del BCE viene a reforzar esta posici&oacute;n, que se extiende a ambos lados del Atl&aacute;ntico: as&iacute; lo manifest&oacute; la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, ante el Eurogrupo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, est&aacute; previsto que la suspensi&oacute;n de las reglas fiscales mediante la activaci&oacute;n de la cl&aacute;usula general de salvaguardia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) se prolongue hasta el final de 2022. Este contexto de suspensi&oacute;n hasta el a&ntilde;o 2023 presenta una ventana de oportunidad para acometer una revisi&oacute;n de las reglas de gobernanza econ&oacute;mica en la UE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un informe liderado por el grupo socialdem&oacute;crata y respaldado por una amplia mayor&iacute;a de la c&aacute;mara en el &uacute;ltimo pleno, el Parlamento Europeo pidi&oacute; la revisi&oacute;n del marco legislativo macroecon&oacute;mico antes de la desactivaci&oacute;n de la cl&aacute;usula general de salvaguardia. La revisi&oacute;n del PEC no puede posponerse m&aacute;s. Llevar a cabo esta revisi&oacute;n tras la desactivaci&oacute;n de la cl&aacute;usula provocar&iacute;a complicaciones y divisiones, y el riesgo de una consolidaci&oacute;n prematura frenar&iacute;a la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El PEC no puede ser, como lo fue en la d&eacute;cada anterior al estallido de la pandemia, un obst&aacute;culo para el crecimiento econ&oacute;mico. Los niveles de productividad de la UE son bajos y el crecimiento es desigual entre los Estados miembros. En este contexto, el crecimiento no debe concebirse solo como una creaci&oacute;n de riqueza y capital, sino que debe ser tambi&eacute;n una herramienta para combatir las desigualdades, incrementar el bienestar de las personas e impulsar el cumplimiento de los compromisos del Pacto Verde Europeo, los Acuerdos de Par&iacute;s o el Pilar Europeo de Derechos Sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para que esto sea posible, necesitamos una nueva forma de abordar las inversiones p&uacute;blicas. En la &uacute;ltima crisis financiera, se puso el foco en la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit y la deuda p&uacute;blica.&nbsp; Esto se tradujo en que las normas sobre la deuda y el d&eacute;ficit se convirtieron en objetivos m&aacute;s que en instrumentos, pero resultaron ser ineficaces, complejas y obsoletas. La inversi&oacute;n p&uacute;blica, y en consecuencia las personas, fueron las primeras v&iacute;ctimas de la consolidaci&oacute;n fiscal. La coherencia con los compromisos pol&iacute;ticos requiere una capacidad presupuestaria adecuada. Una inversi&oacute;n de calidad se traduce en unas finanzas p&uacute;blicas de calidad, lo que, a su vez, mejora la sostenibilidad de la deuda a largo plazo y aumenta el crecimiento potencial de las econom&iacute;as. En consecuencia, el Parlamento considera que los gastos considerados sostenibles deben recibir un tratamiento especial en el c&aacute;lculo de las normas presupuestarias.		
    </p><p class="article-text">
        Un PEC revisado requiere una nueva concepci&oacute;n de las deudas soberanas. En lugar de centrarnos &uacute;nicamente en las ratios de deuda, debemos garantizar la sostenibilidad de la misma. Con la deuda p&uacute;blica en niveles r&eacute;cord y, al mismo tiempo, los tipos de inter&eacute;s en niveles muy bajos, necesitamos una noci&oacute;n m&aacute;s din&aacute;mica de la deuda que garantice trayectorias de reducci&oacute;n diferenciadas por pa&iacute;ses y basadas en una &uacute;nica regla de gasto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n de las normas fiscales no puede ignorar el potencial de los instrumentos de respuesta a la crisis, como el SURE y el programa <em>Next Generation EU</em>. Financiados por la deuda europea, demuestran que la Uni&oacute;n est&aacute; mejor protegida contra los choques gracias a los instrumentos comunes.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la coordinaci&oacute;n de la pol&iacute;tica fiscal requiere un instrumento de capacidad fiscal que act&uacute;e de forma antic&iacute;clica en casos de choques sim&eacute;tricos y asim&eacute;tricos. Esto deber&iacute;a formar parte de la caja de herramientas a disposici&oacute;n de la Uni&oacute;n, y la Comisi&oacute;n Europea deber&iacute;a aprovechar plenamente su potencial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Parlamento ha logrado construir y adoptar una posici&oacute;n clara. Ahora le corresponde a la Comisi&oacute;n presentar las iniciativas legislativas necesarias, y al Consejo, dejar atr&aacute;s su funcionamiento en peque&ntilde;os grupos de pa&iacute;ses y crear un entorno de confianza mutua entre los Estados miembros. Es esto lo que la ciudadan&iacute;a espera de la Uni&oacute;n Europea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez, Margarida Marques]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/urge-revisar-pacto-estabilidad-crecimiento_132_8143113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 04:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Urge revisar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién pagará la factura de esta crisis?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/pagara-factura-crisis_132_6240461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df5f484d-1a63-465e-a4ed-25f3333a1ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién pagará la factura de esta crisis?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos reconstruir nuestras economías y hacer que sean mejores: más justas y más sostenibles. Un impuesto justo para las empresas, los ricos y los grandes emisores de gases contaminantes es la hoja de ruta a seguir</p></div><p class="article-text">
        La respuesta a la Gran Recesi&oacute;n se bas&oacute; en recortar el gasto p&uacute;blico y subir los impuestos a la clase media. La adopci&oacute;n de estas medidas dio lugar a una larga recesi&oacute;n y al auge del resentimiento populista en Europa. Las devastadoras consecuencias de las recetas aplicadas hace una d&eacute;cada constituyen un motivo m&aacute;s que suficiente para que la respuesta a la Gran Reclusi&oacute;n sea completamente distinta. Las firmas m&aacute;s contaminantes, las grandes corporaciones y las rentas m&aacute;s altas llevan a&ntilde;os evadiendo impuestos, y es el momento de acabar con esta pr&aacute;ctica. Para ello, es fundamental tomar medidas a nivel europeo.
    </p><p class="article-text">
        La era del sector p&uacute;blico menguado ha llegado a su fin. El Estado ha impedido que la sociedad implosionara en nada menos que dos ocasiones en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os. El Estado nos protegi&oacute;, pero lo hizo a cambio de pagar un alto precio. Los miles de millones de euros de deuda p&uacute;blica estaban todav&iacute;a muy lejos de haber sido devueltos cuando el Estado tuvo que actuar de nuevo para proteger vidas y rentas de sus ciudadanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la crisis financiera, los presupuestos se reequilibraron mediante recortes del gasto p&uacute;blico y subidas de impuestos a las clases medias. En este sentido, es necesario tomar medidas a escala europea para evitar cometer los mismos errores que entonces. Solo lograremos construir una econom&iacute;a m&aacute;s justa y sostenible si hacemos que sean las empresas m&aacute;s contaminantes y los m&aacute;s ricos quienes paguen la factura de la presente crisis. La reci&eacute;n constituida subcomisi&oacute;n permanente de Asuntos Fiscales del Parlamento Europeo impulsar&aacute; una ambiciosa agenda con este fin.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la UE necesita focalizarse mucho m&aacute;s en la lucha contra la evasi&oacute;n fiscal. Los gobiernos de la UE pierden anualmente en torno a 170.000 millones de euros en ingresos fiscales, lo que merma la confianza de la ciudadan&iacute;a en nuestra democracia. Algunos Estados miembros de la Uni&oacute;n tienen una gran responsabilidad sobre este asunto, y el Parlamento Europeo es la &uacute;nica instituci&oacute;n que se ha atrevido a apuntarlos con claridad. Con independencia del resultado de las negociaciones que se est&aacute;n llevando a cabo para reformar nuestro sistema fiscal, la UE debe crear un &ldquo;muro fiscal&rdquo; -que asegure que se gravan adecuadamente todos los dividendos y pagos de intereses a pa&iacute;ses terceros- para detener la planificaci&oacute;n fiscal agresiva.
    </p><p class="article-text">
        Los que m&aacute;s tienen no solo se benefician de los impuestos bajos a trav&eacute;s de los beneficios que generan las compa&ntilde;&iacute;as de las que son propietarios. Sacan provecho, adem&aacute;s, del hecho de que <em>dinero llama a dinero</em>, lo que est&aacute; provocando una acumulaci&oacute;n de riqueza en las manos de unos pocos sin precedentes desde la II Guerra Mundial. El resultado de todo esto es la creciente brecha entre la clase pobre trabajadora y los m&aacute;s ricos. Para evitar que estas desigualdades alcancen cotas que ser&iacute;an muy dif&iacute;ciles de revertir, Europa debe poner en marcha impuestos a la riqueza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad europea del post-coronavirus tiene que ser m&aacute;s igualitaria y sostenible que ninguna otra sociedad en la historia. Para ello, las compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s contaminantes deben pagar por el da&ntilde;o que causan al medioambiente, de manera que podamos cumplir con los compromisos adoptados en la Conferencia sobre el Clima de Par&iacute;s. Del mismo modo, tampoco podemos cruzarnos de brazos ante las empresas extranjeras que venden productos contaminantes en nuestro mercado. Con un impuesto sobre las importaciones contaminantes (mecanismo de ajuste de carbono en frontera), la UE puede salvar a los productores nacionales y al mismo tiempo utilizar su tama&ntilde;o de mercado para exportar nuestras ambiciones clim&aacute;ticas en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, el hecho de que aprobar legislaci&oacute;n europea en materia de impuestos requiera unanimidad en el Consejo ha impedido en gran medida la adopci&oacute;n de normas serias. Parad&oacute;jicamente, el resultado de la unanimidad ha sido una erosi&oacute;n, gradual pero constante, de la soberan&iacute;a nacional. Pese a haber sido aclamada como una herramienta para proteger el poder de los Estados miembros, la unanimidad y el estancamiento que ha provocado en materia fiscal ha puesto el poder en manos de las empresas, que ahora pueden obtener beneficios y pagar impuestos donde quieran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n pone a los gobiernos bajo presi&oacute;n para seguir las bajadas de impuestos puestas en marcha por los Ejecutivos de otros pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n. As&iacute;, todos los Estados reducen sus impuestos, lo que provoca que, en lugar de ser capaces de tomar el control de sus pol&iacute;ticas fiscales, los Estados tengan permanentemente una soga alrededor del cuello. Cada movimiento en este sentido provoca que los Estados se alejen cada vez m&aacute;s del nivel de presi&oacute;n fiscal necesario para mantener los servicios p&uacute;blicos a flote. La unanimidad ha fallado en su cometido de proteger el poder de los gobiernos nacionales y, por ello, es hora de dejar atr&aacute;s este mecanismo de toma de decisiones en materia fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Con el tel&oacute;n de fondo de la crisis del COVID-19 y el retorno del Estado como garante del bienestar ciudadano, la pol&iacute;tica fiscal europea est&aacute; alcanzando la madurez. Necesitamos reconstruir nuestras econom&iacute;as y hacer que sean mejores: m&aacute;s justas y m&aacute;s sostenibles. Un impuesto justo para las empresas, los ricos y los grandes emisores de gases contaminantes es la hoja de ruta a seguir. El rumbo que hemos de tomar est&aacute; claro, pero es necesario alejarse de la unanimidad para emprender este camino al ritmo que requiere la gravedad de la situaci&oacute;n que vive Europa. El Parlamento Europeo, a trav&eacute;s de su nueva subcomisi&oacute;n de Asuntos Fiscales, est&aacute; listo para actuar ya. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez, Paul Tang]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/pagara-factura-crisis_132_6240461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2020 20:03:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién pagará la factura de esta crisis?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa del CETA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/defensa-ceta_132_3574366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44202679-60f9-4205-8ab8-80afd89840e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa del CETA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El CETA no es perfecto, aunque no son ciertos la gran mayoría de argumentos que se han venido usando para criticarlo</p></div><p class="article-text">
        El pasado mi&eacute;rcoles el Parlamento Europeo aprob&oacute; por una amplia mayor&iacute;a el Acuerdo Econ&oacute;mico y Comercio Global con Canad&aacute;, m&aacute;s conocido como CETA. El acuerdo entrar&aacute; ya en vigor de manera provisional una vez haga lo propio el parlamento canadiense sujeto, en todo caso, a la ratificaci&oacute;n posterior por todos los Estados miembros. El acuerdo ha estado sujeto a notables cr&iacute;ticas, amplificadas por el debate sobre el TTIP, el acuerdo con Estados Unidos, que se encuentra paralizado o incluso muerto tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        En esta breve columna pretendo salir al paso a algunas de las cr&iacute;ticas que se han vertido sobre el acuerdo y, por lo tanto, defender mi voto afirmativo. Quiero clarificar que mis argumentos van dirigidos a aquellos que como yo aspiran a vivir en una sociedad igualitaria en el marco de una econom&iacute;a social y de mercado, junto a eficientes instrumentos de regulaci&oacute;n y redistribuci&oacute;n de la renta. O dicho de otra manera, hay personas que est&aacute;n contra el CETA en la medida en que est&aacute;n siempre contra el mercado. Mi colega Miguel Urb&aacute;n es anticapitalista y, por lo tanto, se sit&uacute;a contra este acuerdo comercial. Por ello, la discusi&oacute;n sobre este asunto con estos amigos no puede focalizarse s&oacute;lo en el CETA, sino en el modelo de sociedad al que se aspira. Por lo tanto, quiero dejar claro que al debatir las bondades o maldades del CETA no puedo entremezclarlo con un intercambio de opiniones sobre la naturaleza de la econom&iacute;a de mercado. Ese es otro debate. Quiero as&iacute; circunscribir claramente el objetivo de este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        El actual comercio de la Uni&oacute;n Europea y Canad&aacute; supone tan s&oacute;lo el 1,8% del comercio exterior de la UE. Sin duda, un volumen reducido. Por ello, el CETA es m&aacute;s un s&iacute;mbolo que un tratado de alto impacto. Pero es un s&iacute;mbolo importante. Y lo es porque para Europa marca las l&iacute;neas de juego de la futura pol&iacute;tica comercial de la Uni&oacute;n que ha puesto el foco de las decisiones en Bruselas y no en los Estados miembros. Muchos hemos pedido que Europa negocie con una sola voz y tras el Tratado de Lisboa lo hemos conseguido. Por ello, en primer lugar, no entiendo la petici&oacute;n de que todo sea aprobado por cualquier c&aacute;mara legislativa, incluso por los Ayuntamientos. Estamos yendo en contra del esp&iacute;ritu europe&iacute;sta que hemos defendido tantas veces. Pero la simbolog&iacute;a del CETA no acaba en esta cuesti&oacute;n competencial. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se han escuchado voces que han afirmado que el CETA abre la puerta a una competencia desleal en materia laboral, medioambiental y sanitaria. Pues bien, Canad&aacute; es un pa&iacute;s con est&aacute;ndares laborales perfectamente homologables con los europeos y, sin ninguna duda, superiores a muchos Estados de la propia Uni&oacute;n. El salario m&iacute;nimo de Canad&aacute; se sit&uacute;a en m&aacute;s de 1.300 euros y el conjunto de los costes laborales de Canad&aacute; son sustancialmente superiores a los espa&ntilde;oles. Nadie puede afirmar que vamos a sufrir un proceso de deslocalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el mismo sentido, Europa no rebaja en &nbsp;ning&uacute;n caso ni los est&aacute;ndares medioambientales ni sanitarios, reglas que deber&aacute;n seguir cumpliendo cualquier producto que cruce el Atl&aacute;ntico hacia Europa. Europa no ha variado ninguno de los requerimientos en esta materia y me sorprende de nuevo que se alarme a la poblaci&oacute;n con las supuestas importaciones de carne hormonada o productos gen&eacute;ticamente modificados. Esto no es cierto. El paradigma de la post-verdad parece impregnarlo todo en la opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, se ha afirmado tambi&eacute;n que el CETA permitir&aacute; la privatizaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos. Entiendo que quien crea esto coliga que los socialistas somos unos traidores. No podr&iacute;a estar m&aacute;s de acuerdo. Pero de nuevo es otra falacia dirigida a confundir a la ciudadan&iacute;a. Los servicios p&uacute;blicos, lamentablemente, son provistos por los Estados miembros y digo lamentablemente porque parte de ellos deber&iacute;a recaer en Europa, pero por ello nosotros no podemos tomar decisiones que corresponden a los pa&iacute;ses. Es m&aacute;s, el CETA deja claro que ninguna disposici&oacute;n impedir&aacute; que un servicio ya privatizado en el presente pueda volver a manos p&uacute;blicas, si as&iacute; lo deciden las autoridades nacionales. El CETA, pues, no privatizar&aacute; ning&uacute;n servicio p&uacute;blico ni impedir&aacute; su vuelta al sector p&uacute;blico, lo podr&aacute;n hacer o no los gobiernos nacionales, y, por ello, sigue siendo tan importante, entre otras razones, ganar las elecciones a nivel nacional o regional.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, se sit&uacute;a el debate sobre los procesos de arbitraje. Hasta ahora Europa siempre hab&iacute;a admitido la entrada en juego de &aacute;rbitros privados que discernieran en los distintos pleitos entre inversores internacionales y los Estados. No hace mucho Espa&ntilde;a perdi&oacute; un pleito en un comit&eacute; de arbitraje por la reducci&oacute;n retroactiva de las primas a algunas energ&iacute;as renovables, decisi&oacute;n adoptada por el gobierno del PP que sufri&oacute; un serio varapalo, de lo que me alegro. Pues bien, el CETA incorpora por primera vez un tribunal conformado por juristas profesional de carrera elegidos en ambas jurisdicciones, que conforman la base de una instituci&oacute;n permanente y no <em>ad hoc</em> como los &aacute;rbitros privados. Pero, adem&aacute;s, el modelo incorpora un sistema de apelaci&oacute;n. Y, por supuesto, las compa&ntilde;&iacute;as no podr&aacute;n demandar a los Estados por decisiones legislativas que les supongan una p&eacute;rdida del lucro cesante. Esta es otra de las mentiras que han circulado y que han alarmado a buena parte de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Estamos, pues, poniendo un peque&ntilde;o ladrillo para construir un sistema judicial global que decida sobre cuestiones comerciales, como ya tenemos establecido para los casos de cr&iacute;menes contra la humanidad en la Corte Internacional de Justicia. Es m&aacute;s, Canad&aacute; y Europa se han comprometido en el CETA a impulsar juntos esa globalizaci&oacute;n de un sistema judicial p&uacute;blico. A este respecto, su configuraci&oacute;n final depende a&uacute;n de una decisi&oacute;n del Tribunal de la Justicia de la Uni&oacute;n Europea, que espero ayude a mejorar la actual propuesta. Como digo, el acuerdo final no es un resultado perfecto, pero el modelo que se perfila se introdujo a petici&oacute;n de los socialistas europeos y oblig&oacute; a reabrir la negociaci&oacute;n en un momento en el que un gobierno progresista alcanzaba el poder en Canad&aacute;, facilitando as&iacute; el acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, comparto con muchos cr&iacute;ticos, adem&aacute;s de la esperanza por esa mejora del modelo de arbitraje, la preocupaci&oacute;n sobre los acuerdos comerciales, en la medida que aceleran el crecimiento, contribuyan al aumento de la desigualdad, en un momento donde los sistemas fiscales de nuestros pa&iacute;ses no est&aacute;n funcionando como debieran. Esta tribulaci&oacute;n es leg&iacute;tima y la hago m&iacute;a pero nuestra respuesta desde la izquierda no puede pasar por bloquear todos los tratados comerciales, sino por insistir en la construcci&oacute;n de un pilar fiscal en Europa y poner coto a elusi&oacute;n o evasi&oacute;n fiscal de las grandes multinacionales. No podemos oponernos simplemente al comercio o al desarrollo tecnol&oacute;gico, debemos luchar denodadamente por recuperar una redistribuci&oacute;n efectiva de nuestros sistemas fiscales.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la n&iacute;tida diferencia entre la derecha y la izquierda, en la medida que a la primera no le preocupa los efectos redistributivos del crecimiento. Y esa es la batalla en la que debe estar la izquierda europea, cuando una parte de ella se desliza ya por los postulados nacionalistas, sin atender a que no hay instituci&oacute;n p&uacute;blica capaz de intervenir en los mercados que no sea Europa.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los debates puramente econ&oacute;micos, habida cuenta de la importancia menor del comercio con Canad&aacute;, el CETA viene a discutirse en un momento de involuci&oacute;n aut&aacute;rquica del mundo. La victoria de Donald Trump ha abierto un flanco brutal en los esfuerzos internacionalistas de muchos y un rearme de las posiciones nacionalistas, que deben ser directamente combatidos sin ambages ni medias tintas. Europa debe ser un actor global en el mundo y no podemos eludir nuestra responsabilidad, y la Canad&aacute; progresista Justin Trudeau es un socio incuestionable.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de poner orden en la globalizaci&oacute;n para canalizar el crecimiento en un marco de reglas justas y jueces imparciales, y el CETA es tambi&eacute;n un s&iacute;mbolo en ese aspecto. Debemos encontrar un espacio de colaboraci&oacute;n con las democracias del mundo que permita esa interconexi&oacute;n econ&oacute;mica que va de la mano de la cultural y humana, aun a pesar de los distintos legados normativos y el CETA hace la primera expedici&oacute;n en ese terreno que sin ser perfecto, anuncia un camino a recorrer.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas unas semanas fallec&iacute;a Zygmunt Bauman, quien puso nombre a la &ldquo;sociedad l&iacute;quida&rdquo; que se hab&iacute;a venido configurando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Pero con &eacute;l han muerto tambi&eacute;n esas caracter&iacute;sticas ambiguas de nuestra sociedad, en un momento donde la ciudadan&iacute;a comienza a buscar verdades a las que atarse en un entorno incierto, que ya es rechazado. El socialismo europeo no puede mantenerse en indefiniciones abstractas, eludiendo pronunciarse con rotundidad. Necesitamos algunas certezas para continuar adelante y no podemos permitir que esas sean las de los discursos aut&aacute;rquicos que responden al miedo con soflamas a&uacute;n m&aacute;s desestabilizadoras.
    </p><p class="article-text">
        Jam&aacute;s entend&iacute; a esa &ldquo;tercera Espa&ntilde;a&rdquo; que en medio de nuestra Guerra Civil evit&oacute; tomar bando, aun cuando hubo errores en el lado republicano. De igual modo, no entiendo a quien se pone de perfil en un asunto que por simb&oacute;lico puede ayudar a marcar la evoluci&oacute;n futura de Europa y, por ello, he aceptado la invitaci&oacute;n de eldiario.es para escribir esta columna, dirigida, como digo, a quien desde la izquierda aspira a vivir en una sociedad de bienestar en el marco de una econom&iacute;a social de mercado. El CETA no es perfecto, aunque no son ciertos la gran mayor&iacute;a de argumentos que se han venido usando para criticarlo. Pero es el primer paso en un camino que debemos recorrer y, por ello, ha tenido mi apoyo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/defensa-ceta_132_3574366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Feb 2017 20:06:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa del CETA]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CETA -  Acuerdo Económico y Comercial Global,PSOE,Parlamento Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los socialistas europeos y Syriza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/socialistas-europeos-syriza_132_4390229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7dc5d944-3ae7-456f-a556-4053276d2091_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los socialistas europeos y Syriza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sin duda, Grecia necesita una agenda de devolución de la deuda más liviana que podría encauzar la creación de un Fondo de Redención de la deuda pública. Ahora bien, las intenciones del nuevo Gobierno son aún un interrogante", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un primer periodo de expansi&oacute;n fiscal tras la ca&iacute;da de Lehman Brothers, Europa adopt&oacute; como paradigma de su pol&iacute;tica econ&oacute;mica los ajustes fiscales para aplicar en aquellos pa&iacute;ses con problemas de deuda. Ciertamente, en una uni&oacute;n circunscrita a un tipo de cambio fijo, las pol&iacute;ticas expansivas junto a vol&uacute;menes inmensos de deuda exterior es una combinaci&oacute;n de dif&iacute;cil gesti&oacute;n que siempre precipita un periodo de ajustes y recesi&oacute;n. Sin embargo, frente a esa estrategia, Europa ha tenido siempre una v&iacute;a alternativa disponible, centrada en acelerar la integraci&oacute;n de la econom&iacute;a europea, condici&oacute;n necesaria para ganar espacios de maniobra para una pol&iacute;tica alternativa, que ya no puede ser implementada desde un solo pa&iacute;s en esta eurozona.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, despu&eacute;s de muchas vueltas, Europa transita ya por ese camino gracias al esfuerzo diario de los socialistas europeos. En primer lugar, la llegada de los progresistas a los gobiernos en Francia e Italia en 2012 abri&oacute; la oportunidad para una uni&oacute;n bancaria. Esa uni&oacute;n permiti&oacute;, a su vez, que el BCE iniciar&aacute; una estrategia m&aacute;s expansiva, que ha concluido con mucho retraso en la iniciativa de compra de deuda p&uacute;blica anunciada recientemente
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los socialistas europeos hemos negociado una revisi&oacute;n completa de la pol&iacute;tica fiscal para con la nueva Comisi&oacute;n Europea. Fruto de ese acuerdo, por una parte, la Comisi&oacute;n ya ha presentado un plan de inversi&oacute;n superior a los 300.000 millones de euros, que podr&iacute;a ser a&uacute;n mayor a la espera de la participaci&oacute;n de los Estados. El Parlamento ha recibido ya el reglamento que habilita la creaci&oacute;n de ese fondo de inversi&oacute;n y estoy seguro que el texto que de aqu&iacute; salga permitir&aacute; la constituci&oacute;n de un fondo s&oacute;lido. Por otra parte, el comisario socialista, Moscovici, present&oacute; recientemente una comunicaci&oacute;n para revisar la aplicaci&oacute;n del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Esta nueva orientaci&oacute;n incorpora una &ldquo;golden rule&rdquo; para la inversi&oacute;n, internaliza en el c&aacute;lculo del d&eacute;ficit estructural el efecto de las reformas y plantea una estrategia fiscal anti-c&iacute;clica radicalmente distinta a la sufrida en la &uacute;ltima legislatura. Esta revisi&oacute;n del Pacto de Estabilidad y Crecimiento podr&iacute;a conducir hacia un volumen de inversi&oacute;n p&uacute;blica superior al propio plan paneuropeo.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, Europa ha reconocido ya el grave problema de la competencia fiscal entre Estados a cuenta de la tributaci&oacute;n de las sociedades. El esc&aacute;ndalo WikiLeaks, que ha afectado directamente a Jean Claude Juncker, ha evidenciado los acuerdos secretos que las grandes sociedades han venido acordado con los Estados miembros para tributar en sus jurisdicciones a unos tipos muy reducidos los beneficios obtenidos en otras. Esto no puede continuar. Europa y el proyecto de la zona euro necesitan una homologaci&oacute;n de los impuestos cuyas bases imponibles sean m&aacute;s m&oacute;viles. As&iacute; pues, la batalla del grupo socialista en esta legislatura est&aacute; centrada tambi&eacute;n en homogeneizar el impuesto de sociedades y forzar a que las sociedades tributen por sus beneficios en aquellos Estados donde los han obtenido. Este compromiso est&aacute; presente tambi&eacute;n en el acuerdo de investidura de la Comisi&oacute;n y, a&uacute;n con la necesidad de investigar el pasado, estamos volcando toda nuestra presi&oacute;n para que el Parlamento reciba cuanto antes un proyecto legislativo sobre este asunto.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, la agenda de los socialistas europeos est&aacute; focalizada en acelerar la integraci&oacute;n econ&oacute;mica para permitir una pol&iacute;tica fiscal y monetaria m&aacute;s expansiva. Est&aacute; centrada en poner en planta una uni&oacute;n fiscal, que d&eacute; continuidad a la uni&oacute;n bancaria, y sea un paso previo hacia la uni&oacute;n social. Y lo estamos haciendo como segunda fuerza&nbsp; del Parlamento, participando en varios gobiernos nacionales y con l&iacute;deres relevantes en la propia Comisi&oacute;n. El camino no est&aacute; siendo f&aacute;cil en la medida en que los ciudadanos europeos volvieron a dar la mayor&iacute;a al centro-derecha en las pasadas elecciones europeas, aunque por un estrecho margen, y porque buena parte de los resultados de ese giro, que hemos logrado en los &uacute;ltimos seis meses, a&uacute;n no se perciben por los ciudadanos. En todo caso, s&oacute;lo podemos insistir en esta v&iacute;a, ante quienes se agarran al statu quo y ante quienes quieren romper con todo, con la seguridad de cumplir con nuestro compromiso con los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Esta senda est&aacute; permitiendo una leve mejora en las condiciones econ&oacute;micas de la Uni&oacute;n que tambi&eacute;n se comienza a percibir en Espa&ntilde;a. Sin embargo, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del Gobierno Rajoy est&aacute;n conduciendo tal recuperaci&oacute;n exclusivamente hacia las capas m&aacute;s adineradas (reforma fiscal y recortes mediante), profundizando en una salida de esta crisis injusta y antisocial.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de este debate, las &uacute;ltimas elecciones griegas han otorgado un amplio apoyo a Syriza, a quien ahora le toca arrimar el hombro para fortalecer ese cambio. Sin embargo, las incertidumbres son relevantes. Sin duda, Grecia necesita una agenda de devoluci&oacute;n de la deuda m&aacute;s liviana que podr&iacute;a encauzar la creaci&oacute;n de un Fondo de Redenci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica. Ahora bien, las intenciones del nuevo Gobierno son a&uacute;n un interrogante. Por una parte, Syriza podr&iacute;a apostar por romper con los socios europeos y no tejer alianzas con quienes estamos trabajando ya en Europa para solidificar ese cambio de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Este camino parece inveros&iacute;mil, en la medida que podr&iacute;a incapacitar al gobierno griego para sostener su gasto p&uacute;blico, a&uacute;n a pesar de los recortes realizados, lo que conllevar&iacute;a al pa&iacute;s fuerza de la zona euro. Por otra parte, Syriza podr&iacute;a fortalecer la posici&oacute;n griega, con alianzas con sus potenciales aliados comunitarios, para permitir un alivio del servicio de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la elecci&oacute;n de Syriza como socio de Gobierno a la derecha ultranacionalista, cuyo &uacute;nico eurodiputado pertenece al grupo de los eurohostiles liderado por el Partido Conservador brit&aacute;nico con el apoyo de Alternativa por Alemania que viene planteando desde hace a&ntilde;os la expulsi&oacute;n de Grecia y del resto de los pa&iacute;ses deudores de la zona euro, no parece el mejor inicio. Confiemos que esta primera decisi&oacute;n no ag&uuml;e los esfuerzos de los socialistas para avanzar en la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, condici&oacute;n necesaria para que ese viraje que ya hemos iniciado se consolide en Europa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/socialistas-europeos-syriza_132_4390229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2015 20:13:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los socialistas europeos y Syriza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Syriza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante el escándalo tributario de Juncker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/escandalo-tributario-juncker_132_4527034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02ba8414-3cf8-400c-aeea-a1cb240d083e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante el escándalo tributario de Juncker"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las revelaciones sobre la actuación de Juncker como primer ministro de Luxemburgo son preocupantes, dejan al presidente de la Comisión en una posición muy complicada y exige una investigación pormenorizada y un seguimiento del Parlamentario", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Luxemburgo construy&oacute; su modelo econ&oacute;mico sobre el secreto bancario y una reducida presi&oacute;n fiscal, lo que unido a una poblaci&oacute;n flotante que entra y sale desde Alemania o Francia cada d&iacute;a para prestar los servicios menos remunerados, deja la renta per c&aacute;pita de los oriundos liderando todos los rankings internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este modelo comenz&oacute; a cuestionarse hace tiempo, en la medida que imped&iacute;a la confianza fiscal entre Estados, cuesti&oacute;n central para mejor la coherencia de la zona del euro, y por ello Luxemburgo acord&oacute; eliminar el secreto bancario a partir de 2015. En todo caso, las recientes revelaciones period&iacute;sticas que destapan pactos secretos para minimizar la tributaci&oacute;n en Luxemburgo a cambio de ofrecer una v&iacute;a para aflorar en esa naci&oacute;n los beneficios obtenidos en otros pa&iacute;ses intensifican la imperiosa necesidad de acabar con estas pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        Tales preocupaciones han sido centrales en la agenda de todos los socialistas europeos. As&iacute;, cuando se negoci&oacute; la investidura de Jean Claude Juncker en el mes de julio, los socialistas europeos exigimos una agenda de gobierno que en este campo eliminar&aacute; los para&iacute;sos fiscales en el seno de la Uni&oacute;n, la definici&oacute;n com&uacute;n de la base imponible del impuesto de sociedades y la prohibici&oacute;n de las pr&aacute;cticas habituales en las grandes empresas de transferir los beneficios de sus filiales de un pa&iacute;s a otro en busca de la menor tributaci&oacute;n. De este modo, el Grupo Socialista apost&oacute; muy fuerte por minimizar la competencia fiscal entre Estados, condici&oacute;n necesaria para viabilizar alg&uacute;n tipo de uni&oacute;n fiscal. Como es sabido, los socialistas espa&ntilde;oles, obviamente compart&iacute;amos tales compromisos, pero alberg&aacute;bamos serias dudas sobre la credibilidad del candidato, lo que nos condujo a no respaldar directamente el acuerdo amplio entre populares, socialistas, liberales, buena parte de los verdes que facilit&oacute; la investidura del propio Juncker.
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, los socialistas espa&ntilde;oles vamos a liderar ahora la exigencia de explicaciones al presidente de la Comisi&oacute;n por este asunto en sede parlamentaria y seguiremos muy de cerca la investigaci&oacute;n que el propio Ejecutivo comunitario ha iniciado. Esta presi&oacute;n ser&aacute; fundamental para conocer el fondo de la cuesti&oacute;n, no s&oacute;lo sobre la ilegalidad o no de tales acuerdos secretos, sino sobre todo para acelerar esa agenda de reformas fiscales a las que el propio Juncker se ha comprometido.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, la posici&oacute;n pol&iacute;tica del presidente de la Comisi&oacute;n se encuentra ya muy debilitada y, con independencia de la evoluci&oacute;n de la investigaci&oacute;n, esperamos que este asunto sirva para visibilizar a&uacute;n m&aacute;s la necesidad de esas reformas tributarias para mejorar la coordinaci&oacute;n fiscal de la Uni&oacute;n. Ciertamente, en estos momentos hay serias incertidumbres sobre la idoneidad pol&iacute;tica de Juncker para tal misi&oacute;n, pero eso s&oacute;lo puede ser el aldabonazo para redoblar nuestra presi&oacute;n para avanzar r&aacute;pidamente en una estrategia tributaria comunitaria, al menos, en el marco de la zona euro.
    </p><p class="article-text">
        La eurozona se enfrenta a un nuevo estancamiento que podr&iacute;a conducir a una tercera recesi&oacute;n, tal y como han alertado todos los centros de an&aacute;lisis. La &ldquo;uni&oacute;n bancaria&rdquo; ha sido clave para superar la crisis financiera, que a punto estuvo de hacer saltar el euro en el primer semestre de 2012; proyecto que explica a su vez la estabilizaci&oacute;n observada entre finales de 2013 y la primera mitad del presente a&ntilde;o. Pero ahora hay que acelerar esa &ldquo;uni&oacute;n fiscal&rdquo; para impulsar la inversi&oacute;n a escala europea y reactivar la demanda, que no va a responder s&oacute;lo con nuevas medidas expansivas del Banco Central Europeo, aun cuando &eacute;stas tambi&eacute;n sean necesarias.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, esa &ldquo;uni&oacute;n fiscal&rdquo; necesita desarrollar ese acuerdo para armonizar la tributaci&oacute;n, as&iacute; como la construcci&oacute;n de un pilar presupuestario comunitario que deber&iacute;a iniciarse para financiar el programa de inversi&oacute;n de 300.000 millones de euros, que los socialistas arrancamos tambi&eacute;n en la negociaci&oacute;n para la investidura de Juncker. Este compromiso es vital para superar la crisis a corto plazo, pero tambi&eacute;n para europeizar las pol&iacute;ticas sociales bajo el proyecto de la &ldquo;uni&oacute;n social&rdquo;, objetivo final de los socialistas europeos.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, las revelaciones sobre la actuaci&oacute;n de Juncker como primer ministro de Luxemburgo, no por esperables, son menos preocupantes. La posici&oacute;n del presidente de la Comisi&oacute;n resulta muy complicada y exige una investigaci&oacute;n pormenorizada y un seguimiento del Parlamento. Pero, adem&aacute;s, este suceso deber&iacute;a conducir a una aceleraci&oacute;n de la puesta en marcha de los compromisos fiscales adquiridos por el propio Juncker en la investidura, que conforman una pieza esencial de la &ldquo;uni&oacute;n fiscal&rdquo;, necesaria para superar la crisis, pero tambi&eacute;n un pilar necesario para construir la &ldquo;uni&oacute;n social&rdquo; de Europa, horizonte central para los socialistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/escandalo-tributario-juncker_132_4527034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2014 19:14:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante el escándalo tributario de Juncker]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jean Claude Juncker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónica del inicio del curso parlamentario en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/cronica-inicio-curso-parlamentario-europa_132_4668465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f2c64ec-5e3a-41d2-bdfa-875e3c9f6334_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica del inicio del curso parlamentario en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El eurodiputado socialista afirma que "Europa atraviesa un periodo convulso por una larga recesión económica  que ha desembocado en una crisis política e institucional"</p></div><p class="article-text">
        El Parlamento Europeo retom&oacute; su actividad el pasado lunes 1 de septiembre despu&eacute;s de un mes en el que las cuestiones de pol&iacute;tica exterior, seguridad y derechos humanos mantuvieron a una buena parte de las comisiones trabajando. Los acontecimientos en Ucrania, Irak-Siria, Gaza-Israel y en Libia, as&iacute; como la extensi&oacute;n del &eacute;bola, exigieron de un seguimiento permanente por parte del Parlamento que se reuni&oacute; en periodo de estival para analizar la evoluci&oacute;n de los acontecimientos despu&eacute;s de las declaraciones institucionales adoptadas a final de julio. Sin duda, el entorno de la Uni&oacute;n atraviesa por circunstancias muy complicadas que van a exigir una pol&iacute;tica exterior mucho m&aacute;s ambiciosa de la desarrollada en la &uacute;ltima legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, Bruselas sigue pendiente de la conformaci&oacute;n del Colegio de Comisarios, as&iacute; como del resto de posiciones institucionales, despu&eacute;s de la elecci&oacute;n parlamentaria de Jean-Claude Juncker como presidente del poder ejecutivo europeo. Las primeras decisiones han puesto al conservador polaco Donald Tusk al frente del Consejo Europeo y a la progresista italiana Federica Mogherini en la cartera de Exterior y de Seguridad. Ciertamente, a&uacute;n es pronto para evaluar el desarrollo futuro de estos nombramientos, especialmente en la medida que no conocemos la composici&oacute;n final del ejecutivo comunitario, aunque los rumores comienzan a trufar las portadas period&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Es importante clarificar que los futuros comisarios deber&aacute;n pasar por tr&aacute;mite parlamentario, traves&iacute;a que no parece sencilla. Por una parte, es probable que el Parlamento acabe vetando a alguno de los nombres propuestos y, por otra, todo apunta a una Comisi&oacute;n con una presencia de mujeres reducida. En este sentido, aquellos que creemos en la igualdad de g&eacute;nero hemos iniciado una campa&ntilde;a, denunciando que no puede haber menos de diez comisarias. Sin duda, esta solicitud no resulta extraordinariamente ambiciosa, pero los nombres que circulan por los pasillos, mayoritariamente masculinos, apuntan hacia una Comisi&oacute;n muy desequilibrada que podr&iacute;a encontrarse con un veto en el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        En el terreno pol&iacute;tico, el Parlamento est&aacute; expectante ante el cumplimiento o no de los compromisos de investidura de Juncker. El ala progresista de la C&aacute;mara espera con impaciencia el programa de inversi&oacute;n comunitario y la suavizaci&oacute;n de los ajustes fiscales en el marco de una aplicaci&oacute;n m&aacute;s flexible del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Ciertamente, todo ello no ser&aacute; suficiente para acabar de revertir la actual mediocridad de las tasas de crecimiento y empleo, pero los socialistas vamos a presionar duramente para que la Comisi&oacute;n vaya m&aacute;s all&aacute; en el desarrollo de tales proyectos. En este sentido, se anuncia una nueva cumbre de jefes de Estado y de Gobierno para el pr&oacute;ximo octubre centrada en el crecimiento, de donde deber&iacute;a salir una reorientaci&oacute;n global de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que la situaci&oacute;n no es muy compleja. El Banco Central Europeo ha anunciado nuevas pol&iacute;ticas de expansi&oacute;n monetaria, pero yo empiezo a pensar que el efecto final de tales medidas podr&iacute;a ser muy reducido. Es cierto que el BCE no ha realizado expansiones monetarias similares a la Reserva Federal o al Banco de Inglaterra, camino, por el que si avanzamos, podr&iacute;a ayudar a reanimar la inversi&oacute;n. Sin embargo, uno ya cree que sin una reforma institucional profunda que perfile un pilar fiscal europeo no vamos a lograr superar esta crisis. Y este reto que no forma parte hoy del paradigma europeo, aun cuando el propio Draghi lo enunci&oacute; en su discurso del pasado 22 de agosto en Jackson Hole, presenta relevantes desaf&iacute;os pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Basta seguir un debate parlamentario, como el vivido el pasado jueves con el presidente del Eurogrupo Dijsselbloem, para ser consciente de las dificultades. Ante mi pregunta acerca de la urgente de necesidad de impulsar ese pilar fiscal europeo, Dijsselbloem se escabull&oacute; con las frases insustanciales de la jerga del debate econ&oacute;mico actual. Pero la verdad es que no existe el consenso necesario hasta el presente para esa reformulaci&oacute;n de la agenda econ&oacute;mica. Por una parte, el centroderecha europeo parece convencido de las bondades de los ajustes, que forma parte de su corpus doctrinal de manera permanente. Por otra, el Parlamento est&aacute; plagado de antieuropeos, ya sean los conservadores e independentistas brit&aacute;nicos o los fascistas franceses, que centran sus discursos en supuestos esp&iacute;ritus patri&oacute;ticos que ofenden a cualquier ciudadano informado.
    </p><p class="article-text">
        En fin, Europa atraviesa un periodo convulso por una larga recesi&oacute;n econ&oacute;mica que ha desembocado en una crisis pol&iacute;tica e institucional, con casi un tercio del Parlamento en posiciones demag&oacute;gicas, populistas, antiparlamentarias y extremadamente peligrosas. Y todo ello con una reorientaci&oacute;n global del poder hacia el Pacifico, con polos autoritarios y dictatoriales con creciente influencia mundial, y un entorno m&aacute;s cercano muy inestable y donde los derechos humanos brillan por su ausencia.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, mis convicciones contin&uacute;an firmes y m&aacute;s s&oacute;lidas que nunca ante tanto disparate que nos intoxica. El Grupo Socialista Europeo, aun teniendo menos diputados que el Partido Popular, es clave en esta legislatura, ante la notable p&eacute;rdida de esca&ntilde;os de esta &uacute;ltima formaci&oacute;n y la fragmentaci&oacute;n del Parlamento. En este sentido, el Grupo Socialista ha ganado capacidad de influencia, que junto a la presencia de una buena pl&eacute;yade de primeros ministros progresistas va a permitir una revisi&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales. A ello destinar&eacute; todo mi esfuerzo en los pr&oacute;ximos meses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/cronica-inicio-curso-parlamentario-europa_132_4668465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2014 18:40:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica del inicio del curso parlamentario en Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Parlamento Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viaje de Telémaco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/viaje-telemaco_132_4777898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a18543bf-7089-41d1-8b7a-0c50264b4179_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viaje de Telémaco"></p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un largo mes de transici&oacute;n, los nuevos eurodiputados hemos ocupado finalmente nuestro esca&ntilde;o el pasado 1 de julio, durante la sesi&oacute;n de inauguraci&oacute;n de esta nueva legislatura en Estrasburgo. Muchas son las sensaciones, emocionales y racionales, que hemos experimentado en estos d&iacute;as, especialmente aquellos que como yo estrenamos responsabilidad pol&iacute;tica en Europa. En todo caso, destacar&eacute; dos primeras impresiones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, no puedo dejar de se&ntilde;alar la fragmentaci&oacute;n del Parlamento Europeo y el extraordinario peso de las fuerzas antieurope&iacute;stas, que dejan poco espacio para la negociaci&oacute;n entre el resto de formaciones. En estos d&iacute;as, hemos visto c&oacute;mo los diputados del UKIP, liderados por Nigel Farage, que engrosan el grupo eurohostil European Freedom and Direct Democracy, daban la espalda al Himno de la Alegr&iacute;a en la sesi&oacute;n inaugural y pasaban el resto de las reuniones de la c&aacute;mara gritando, insultando y faltando al respeto al Parlamento. Pero estos diputados del UKIP no est&aacute;n solos en esta campa&ntilde;a contra Europa. Su grupo suma 48 diputados, gracias al apoyo de Beppe Grillo y de otros partidos minoritarios, y el grupo mixto (en terminolog&iacute;a europea, &ldquo;no adscritos&rdquo;), liderado por Marine Le Pen, cuenta con 52 diputados adicionales que suponen otra fuerza de choque contra el proyecto europeo. De este modo, un 13% del Parlamento est&aacute; representado por personas que aspiran a destruir la democracia europea y que hacen patente su desprecio a las instituciones europeas de manera permanente.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, resulta muy duro ver a este pu&ntilde;ado de fascistas en las instituciones democr&aacute;ticas europeas, especialmente en estos d&iacute;as de recuerdo de la I Guerra Mundial que abri&oacute; una etapa en nuestro continente felizmente cerrada con la reconciliaci&oacute;n europea institucionalizada con el Tratado de Roma. Reconciliaci&oacute;n a la que se sumar&iacute;a nuestro pa&iacute;s con la Constituci&oacute;n de 1978 y con la entrada en Europa en 1986.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que el avance de Europa no s&oacute;lo tendr&aacute; enfrente a estos diputados que aspiran a dar vuelta atr&aacute;s al reloj de la historia, sino que tambi&eacute;n va a sufrir las zancadillas de los euroesc&eacute;pticos del grupo de los European Conservatives and Reformists, liderado por el Partido Conservador brit&aacute;nico, que cuenta con 70 diputados. De este modo, a ese 13% de diputados eurohostiles, debemos sumar otro 10% de euroesc&eacute;pticos conservadores, que tampoco se van a sumar al esfuerzo de integraci&oacute;n que Europa necesita para superar esta prolongada y profunda crisis.
    </p><p class="article-text">
        A partir de estos n&uacute;meros, resulta evidente que el enconado debate que observamos en nuestro pa&iacute;s a cuenta de los acuerdos entre los partidos pol&iacute;ticos europe&iacute;stas, a izquierda  y a derecha, toma otro cariz radicalmente distinto. Piense el lector que el grupo socialista representa un 25% de la c&aacute;mara, los dem&oacute;cratacristianos un 29%, y el resto se reparte entre los liberales, la izquierda unida y los verdes.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, una vez descartado un cuarto del Parlamento en manos de los antieuropeos y dada la fragmentaci&oacute;n restante, quedan pocos espacios de libertad para sumar mayor&iacute;as que permitan el trabajo legislativo de la propia C&aacute;mara. En todo caso, es necesario un esfuerzo adicional de los diputados que aqu&iacute; estamos para explicar este marco parlamentario y los retos que nos plantea.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de este debate num&eacute;rico y pol&iacute;tico, en esta primera semana el Parlamento ha recibido a Matteo Renzi, como primer ministro del pa&iacute;s que le tocar&aacute; guiar el trabajo del Consejo en este segundo semestre de 2014. Renzi era esperado con atenci&oacute;n y esperanza por muchos de los diputados del Parlamento, especialmente entre las filas de la izquierda europe&iacute;sta, que en estos momentos estamos tan hu&eacute;rfanos de referentes. 
    </p><p class="article-text">
        Renzi no defraud&oacute; con un discurso fresco e innovador en el que recurri&oacute; a la mitolog&iacute;a grecorromana para defender el impulso europe&iacute;sta y progresista. En este sentido, se refiri&oacute; a Ulises y puso como ejemplo para la generaci&oacute;n m&aacute;s joven el esfuerzo de Tel&eacute;maco, dispuesto asumir la herencia de su padre con responsabilidad y ambici&oacute;n. De este modo, Renzi se autoexigi&oacute; estar a la altura del legado del proyecto europe&iacute;sta, sin esperar a que el tiempo pase, a que los acontecimientos se sucedan sin la voluntad de liderarlos. Su discurso son&oacute; sincero a la vista del trabajo que estos momentos est&aacute; desarrollando en su propio pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, ese esfuerzo de entregarse al presente para la construcci&oacute;n del futuro, por encima de posiciones distantes y c&oacute;modas, es adecuado tambi&eacute;n para nuestro pa&iacute;s, donde una generaci&oacute;n de espa&ntilde;oles nacidos despu&eacute;s de la Transici&oacute;n debe asumir ya el importante legado del pasado, y con respeto por el trabajo realizado hasta ahora, debe comprometerse en ese nuevo impulso modernizador para Espa&ntilde;a. Y para ello necesitamos un PSOE renovado que incorpore miradas complementarias, para recuperar lo mejor de la historia centenaria de nuestro partido, al servicio como siempre del bien com&uacute;n y especialmente de los que menos tienen. En ese sentido, ese pr&oacute;ximo congreso se presenta vital para reiniciar nuestro propio viaje a &Iacute;taca.
    </p><p class="article-text">
        En fin, termina, pues, esta primera semana de trabajo con el deseo de comenzar la pr&oacute;xima, ya en Bruselas, para la constituci&oacute;n de las comisiones, mientras seguimos discutiendo las opciones de cara la votaci&oacute;n del pr&oacute;ximo presidente de la Comisi&oacute;n Europea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/viaje-telemaco_132_4777898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jul 2014 18:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El viaje de Telémaco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Parlamento Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Superada la recesión pero con varias crisis por resolver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/superada-recesion-varias-crisis-resolver_1_5056314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10fabc04-ac35-461f-a5bd-11e399c3f3b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Superada la recesión pero con varias crisis por resolver"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Seg&uacute;n <a href="http://www.eldiario.es/autores/jonas_fernandez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jon&aacute;s Fern&aacute;ndez</a>, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola ha comenzado a estabilizarse debido a la reorientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas europeas, pero el legado de la crisis sigue planteando desaf&iacute;os pol&iacute;ticos y sociales de gran magnitud</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo publicado previamente en Policy Network: The recession is over but the crises still need to be resolved.</em><a href="http://www.policy-network.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Policy Network</a><a href="http://www.policy-network.net/pno_detail.aspx?ID=4561&amp;title=The-recession-is-over-but-the-crises-still-need-to-be-resolved" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The recession is over but the crises still need to be resolved.</a>
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola ha dejado atr&aacute;s la recesi&oacute;n. Ahora bien, las perspectivas de crecimiento contin&uacute;an siendo muy modestas, el desempleo se mantendr&aacute; en tasas muy elevadas y los perniciosos efectos sociales, fruto de la crisis pero tambi&eacute;n de muchas de las decisiones pol&iacute;ticas que se han venido tomando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tendr&aacute;n largo impacto sobre la cohesi&oacute;n de nuestra sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        De este modo, si bien parece que lo peor de esta larga crisis europea podr&iacute;a haber pasado, los retos pol&iacute;ticos y sociales contin&uacute;an siendo tit&aacute;nicos. Ello exige una nueva agenda progresista que a&uacute;ne las reformas econ&oacute;micas necesarias para vigorizar el crecimiento y una aproximaci&oacute;n radical a los problemas de inequidad y pobreza que est&aacute;n asolando el presente. Adem&aacute;s, el pa&iacute;s urge de una reforma institucional y democr&aacute;tica serena pero innovadora.
    </p><p class="article-text">
        Para encontrar las razones de la mejora econ&oacute;mica, se debe analizar la pol&iacute;tica europea. Si entre 2008 y 2010 las agendas estuvieron focalizadas en pol&iacute;ticas keynesianas, tal proceso acab&oacute; fracasando ante los problemas de sostenibilidad de la deuda soberana. 
    </p><p class="article-text">
        Esas incertidumbres emergieron porque en una uni&oacute;n monetaria muy parecida a un simple acuerdo de tipos de cambio fijo no se pueden realizar pol&iacute;ticas nacionales de gasto ante una crisis de deuda; sin embargo, en aquellos momentos se cre&iacute;a que la fortaleza y credibilidad de la uni&oacute;n no estaban en juego. No obstante, tales contradicciones acabaron emergiendo en mayo de 2010 con la crisis de deuda soberana en Grecia y en el resto de pa&iacute;ses &ldquo;deudores&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces se podr&iacute;a haber optado por una estrat&eacute;gica focalizada en revisar la naturaleza de esa uni&oacute;n econ&oacute;mica incompleta acelerando la integraci&oacute;n, de tal modo que hubiera herramientas alternativas a los ajustes fiscales y las desregulaciones agresivas. 
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, el equilibrio pol&iacute;tico del momento condujo a la adopci&oacute;n de las pol&iacute;ticas m&aacute;s conservadoras, centradas en responder a la crisis de deuda soberana dentro del statu quo institucional de la zona euro. Ahora bien, ese camino, como en otras ocasiones en la historia, no s&oacute;lo no garantiz&oacute; la salida de la crisis, sino que ha tenido costes sociales profundos.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, s&oacute;lo a mediados de 2012, una vez testada la insuficiencia de tal estrategia, la Uni&oacute;n comenz&oacute; a virar su agenda hacia una aceleraci&oacute;n de la integraci&oacute;n en la eurozona. En este sentido, el Consejo Europeo de junio que ayud&oacute; tambi&eacute;n a la toma de decisiones posteriores por parte del BCE, comprometidos todos en el futuro de la eurozona y, por lo tanto, obligados a reformar las propias instituciones europeas, est&aacute; siendo central en esta estabilizaci&oacute;n econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        El compromiso pol&iacute;tico de pasar desde una zona euro muy parecida a un simple acuerdo de tipos de cambio hacia una uni&oacute;n econ&oacute;mica integrada, cuyo primer hito ser&iacute;a la uni&oacute;n bancaria, est&aacute; en la base de la mejora en la transmisi&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria y ello, a su vez, en la suavizaci&oacute;n de los procesos de ajuste fiscal. Adem&aacute;s, en el caso de Espa&ntilde;a, la solicitud del rescate financiado por el MEDE para sanear el sector financiero, en el marco de esa aceleraci&oacute;n de la integraci&oacute;n europea, ha ayudado tambi&eacute;n a esta estabilizaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, es justo reconocer que el Gobierno ha tomado medidas que han ayudado tambi&eacute;n a esa mejora de la econom&iacute;a. Ahora bien, exist&iacute;an otras opciones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica m&aacute;s id&oacute;neas para mejorar la credibilidad del pa&iacute;s y el funcionamiento de los mercados y, por supuesto, con nulos costes sociales. Sin embargo, el Partido Popular prefiri&oacute; dotar a las reformas, que necesitaba el pa&iacute;s, de contenidos profundamente ideol&oacute;gicos con efectos muy negativos sobre la cohesi&oacute;n social, por ejemplo, en el mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, Espa&ntilde;a inicia 2014 con unas perspectivas de crecimiento en torno al 1%, si bien las estimaciones a medio plazo apuntan a aumentos muy d&eacute;biles de la renta, que apenas podr&aacute;n reducir la tasa de desempleo. As&iacute; pues, la recesi&oacute;n ha quedado atr&aacute;s pero la econom&iacute;a espa&ntilde;ola necesita innovar su estrategia de crecimiento, reformular las reformas del Partido Popular salvaguardando la cohesi&oacute;n social y combatir urgentemente los efectos de la pobreza.  
    </p><p class="article-text">
        Bajo esta estrategia, Espa&ntilde;a debe abordar a corto plazo una reforma fiscal que ampl&iacute;e las bases tributarias y ataque los nichos de elusi&oacute;n y fraude fiscal, adem&aacute;s de revisar la tributaci&oacute;n sobre el patrimonio y los impuestos ambientales. Se necesitan tambi&eacute;n reformas profundas en los mercados de factores de producci&oacute;n: trabajo y capital. En primer lugar, es urgente una reforma laboral que apueste por la flexi-seguridad, frente a la desregulaci&oacute;n absoluta impulsada por el Gobierno del Partido Popular, para acelerar la creaci&oacute;n de empleo de calidad. Y en segundo lugar, el sector financiero, aun tras la finalizaci&oacute;n del rescate europeo, debe seguir siendo centro de atenci&oacute;n para mejorar su recapitalizaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n el flujo de cr&eacute;dito y la competencia. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la concentraci&oacute;n de los &oacute;rganos de supervisi&oacute;n y regulaci&oacute;n sectorial junto con la Comisi&oacute;n de Competencia, aprobada por el Partido Popular, ha supuesto un paso atr&aacute;s en la lucha frente a los oligopolios y los abusos de poder, que atenta contra los emprendedores y el conjunto de los consumidores. Asimismo, el pa&iacute;s debe afrontar una reforma energ&eacute;tica que contenga los costes el&eacute;ctricos y mantenga la apuesta contra el cambio clim&aacute;tico, clave tambi&eacute;n para fortalecer el sector industrial exportador.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, m&aacute;s all&aacute; de la agenda econ&oacute;mica, la reforma tributaria deber&iacute;a permitir suavizar los ajustes del gasto en el marco de una consolidaci&oacute;n fiscal pautada. Ello deber&iacute;a permitir focalizar a corto plazo las pol&iacute;ticas del Estado de bienestar en combatir la pobreza. Y a medio plazo, Espa&ntilde;a debe revisar las pol&iacute;ticas educativas, revirtiendo lo peor de la &uacute;ltima reforma del Partido Popular y centrando los esfuerzos financieros en los primeros a&ntilde;os de vida de los ciudadanos. Por cierto, el pr&oacute;ximo Gobierno progresista tendr&aacute; que derogar la propuesta de regulaci&oacute;n del aborto del Gobierno del Partido Popular, si finalmente decide aprobarla en el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, Espa&ntilde;a hace frente a un problema territorial severo derivado de las tensiones de Catalu&ntilde;a, as&iacute; como de un modelo federal del Estado, fruto del desarrollo normativo de la Constituci&oacute;n, pero con serios problema de coordinaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n. En este sentido, tarde o temprano, el pa&iacute;s deber&aacute; revisar su Carta Magna para hacer m&aacute;s arm&oacute;nico el modelo descentralizado y permitir una mejor adecuaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a. Y todo ello debe realizarse en un clima pol&iacute;tico muy enrarecido ante los casos de corrupci&oacute;n que afectan a casi todas las instituciones del Estado. De este modo, Espa&ntilde;a necesita un programa regeneracionista y progresista para salir adelante frente a la actual crisis, que no s&oacute;lo es econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la econom&iacute;a ha comenzado a estabilizarse, gracias a esa reorientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas europeas, estrategia que a&uacute;n debe fortalecerse y confirmarse ante las pr&oacute;ximas elecciones europeas. Espa&ntilde;a y el conjunto de la zona euro s&oacute;lo superar&aacute;n esta crisis econ&oacute;mica si se acelera ese proceso de integraci&oacute;n que implica tambi&eacute;n severos retos de gobernanza econ&oacute;mica y legitimidad democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        La uni&oacute;n bancaria debe ser un primer paso que anticipe la uni&oacute;n fiscal y social de Europa bajo un proyecto profundamente democr&aacute;tico. La socialdemocracia europea tiene claro tal camino, que deber&aacute; ser refrendado por el conjunto de la ciudadan&iacute;a europea el pr&oacute;ximo mes de mayo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/superada-recesion-varias-crisis-resolver_1_5056314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jan 2014 19:42:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Superada la recesión pero con varias crisis por resolver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desmontando a Gallardón: la reforma de la ley del aborto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/aborto-reforma-ley_1_5080992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79bf52f1-ec62-47e5-878f-0bb67374325e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desmontando a Gallardón: la reforma de la ley del aborto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor argumenta que la reforma del aborto de Gallardón supone una vuelta a la doble moral y al entorno legal indefinido que marcó el desarrollo de la ley de 1985. La ley hoy vigente, aprobada en 2010, estableció un entorno legal nítido respondiendo a una sociedad española que se ha mostrado reiteradamente a favor de una regulación clara. Respecto del anteproyecto presentado por Gallardón, aun cuando pudiera criticarse exclusivamente por el recorte de derechos de las mujeres, supone, además, un marco legal con grandes dosis de discrecionalidad y de oscuridad normativa.</p></div><p class="article-text">
        A finales del pasado a&ntilde;o, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n, presentaba su &ldquo;Anteproyecto de Ley Org&aacute;nica de protecci&oacute;n de la vida del concebido y derechos de la mujer embarazada&rdquo;. Este anteproyecto pretende reformar la ley sobre la regulaci&oacute;n del aborto aprobada en 2010, durante la segunda legislatura de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, pendiente de la resoluci&oacute;n del Tribunal Constitucional sobre el recurso presentado por el Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        En su d&iacute;a, el Partido Popular se comprometi&oacute; a derogar tal reforma e impulsar una nueva ley en sinton&iacute;a con la vigente desde 1985, que permit&iacute;a el aborto en algunos supuestos (violaci&oacute;n, riesgo para la salud f&iacute;sica o ps&iacute;quica de la mujer, malformaci&oacute;n del feto). Esa propuesta supon&iacute;a un cambio en la posici&oacute;n del PP, en la medida que Alianza Popular hab&iacute;a votado en contra de esa ley, aunque es cierto que los gobiernos de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar hab&iacute;an convivido con esa regulaci&oacute;n sin mayores dificultades. Pues bien, la reforma de Mariano Rajoy ya es p&uacute;blica y todo apunta hacia una vuelta a la doble moral que marc&oacute; el desarrollo de la ley de 1985, con un grado adicional de cinismo. Veamos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la reforma propuesta permite el aborto dentro de las doce primeras semanas de gestaci&oacute;n en el caso de que el embarazo sea fruto de una violaci&oacute;n previamente denunciada. En segundo lugar, la nueva regulaci&oacute;n habilita la interrupci&oacute;n del embarazo dentro de las primeras veintid&oacute;s semanas de gestaci&oacute;n ante la existencia de &ldquo;un grave peligro para la vida o la salud f&iacute;sica o ps&iacute;quica de la embarazada&rdquo;. Por &uacute;ltimo, el anteproyecto considera no punible el aborto realizado m&aacute;s all&aacute; de las veintid&oacute;s primeras semanas de gestaci&oacute;n, siempre y cuando el feto presente una anomal&iacute;a incompatible con la vida, que no se hubiera podido detectar con anterioridad. Como cierre del modelo, la regulaci&oacute;n propuesta exige la elaboraci&oacute;n de varios informes m&eacute;dicos que justifiquen el supuesto al que se acoge la mujer embarazada y dilata los tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos de todo el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, una primera valoraci&oacute;n de esta reforma apunta a una versi&oacute;n restringida de la ley de 1985, en la medida que elimina el supuesto de malformaci&oacute;n del feto y complica las gestiones administrativas. Ahora bien, el propio ministro, en la rueda de prensa posterior al Consejo, afirmaba que aquellas mujeres que deseen abortar ante una malformaci&oacute;n podr&aacute;n usar el supuesto de riesgo para su salud ps&iacute;quica. De este modo, el propio gobierno invita directamente al &ldquo;fraude de ley&rdquo; al sugerir el uso de un supuesto que no est&aacute; habilitado formalmente para tal escenario. Esta doble moral nos reconduce, como dec&iacute;a, a lo peor de la ley de 1985.
    </p><p class="article-text">
        Aquella regulaci&oacute;n, bajo el modelo de supuestos, habilit&oacute; una v&aacute;lvula de escape exactamente a trav&eacute;s de la declaraci&oacute;n de riesgo grave para la salud ps&iacute;quica de la mujer. Esa posibilidad supuso de facto una opci&oacute;n discrecional para el aborto; eso s&iacute;, bajo una notable inseguridad jur&iacute;dica y con el coste emocional para la mujer de alegar riesgos ps&iacute;quicos y, en aquellas comunidades donde el sistema p&uacute;blico se mostraba m&aacute;s celoso, con el coste financiero adicional de recurrir a cl&iacute;nicas privadas. Estamos hablando, pues, de un modelo que acababa conduciendo a las mujeres y a los profesionales hacia un entorno regulatorio gris, sin garant&iacute;a alguna, y con una discriminaci&oacute;n econ&oacute;mica adicional para las mujeres en peor situaci&oacute;n socio-econ&oacute;mica. Ese marco legal indefinido acab&oacute; provocando operaciones policiales que vinieron a mostrar la necesidad de una ley de plazos. Como respuesta a esa notable inseguridad jur&iacute;dica, la reforma de 2010 ha habilitado un entorno legal n&iacute;tido. Es justo aseverar, pues, que la ley de plazos ha levantado el velo de la hipocres&iacute;a que marcaba a la regulaci&oacute;n previa.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, bajo la actual regulaci&oacute;n, se puede practicar un aborto dentro de las 14 primeras semanas de gestaci&oacute;n sin necesidad de alegar trastorno alguno. Adem&aacute;s, dentro de las primeras 22 semanas se permite tambi&eacute;n la interrupci&oacute;n ante riesgos vitales para la mujer y anomal&iacute;as fetales. Y, por &uacute;ltimo, en el caso de malformaciones del feto incompatibles con la vida, el aborto se puede realizar durante todo el embarazo. As&iacute; pues, la ley de plazos habilita un periodo breve para interrumpir el embarazo a voluntad de la mujer, pero claro, frente al modelo previo caracterizado por unos supuestos demasiado difusos.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, el actual anteproyecto supone recuperar ese entorno legal indefinido de 1985. Es cierto que este anteproyecto dificulta y ralentiza las gestiones administrativas y sanitarias de un aborto, pero ser&iacute;a bueno asumir nuestra mayor&iacute;a de edad y concluir que no hay herramienta de control posible que circunscriba las interrupciones una vez habilitados los supuestos. As&iacute; lo reconoce el propio ministro al recomendar sin pudor el uso del supuesto de riesgo ps&iacute;quico para la mujer ante la existencia de una malformaci&oacute;n del feto. Sin embargo, este tipo de subterfugios, forzados por una ley irresponsable, s&oacute;lo eleva los costes emocionales y econ&oacute;micos para las mujeres, y elimina la seguridad jur&iacute;dica para los profesionales. Es decir, donde hab&iacute;a claridad, de nuevo, volver&aacute;n los perfiles difusos.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, (y aun cuando este anteproyecto pudiera criticarse exclusivamente por el recorte de derechos de las mujeres que representa) esta reforma eleva formalmente las restricciones para un aborto pero en realidad s&oacute;lo aumenta la discrecionalidad y la oscuridad de los mismos. Por este motivo una vez que la sociedad espa&ntilde;ola se ha mostrado reiteradamente a favor de alg&uacute;n tipo de regulaci&oacute;n a este respecto, la ley de plazos vigente resulta ser la opci&oacute;n m&aacute;s garantista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/aborto-reforma-ley_1_5080992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2014 20:21:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desmontando a Gallardón: la reforma de la ley del aborto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reforma empresarial: más competencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/reforma-empresarial-competencia_1_5845420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e83aa1ec-cf48-4e79-a8d1-de7bf443b064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reforma empresarial: más competencia"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ayer sali&oacute; a la venta <a href="http://www.planetadelibros.com/una-alternativa-progresista-libro-114483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">'Una alternativa progresista. Una respuesta a la crisis econ&oacute;mica e institucional de Espa&ntilde;a'</a>, del economista y colaborador de Agenda P&uacute;blica, <a href="http://www.eldiario.es/autores/jonas_fernandez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jon&aacute;s Fern&aacute;ndez</a>. Reproducimos aqu&iacute; el apartado dedicado a la reforma empresarial, perteneciente al cap&iacute;tulo de reformas econ&oacute;micas, que pone de relieve la necesidad de intensificar la cultura de la competencia para impregnar as&iacute; el conjunto de la actividad empresarial.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a a&uacute;n presenta unos niveles reducidos de competencia. Bajo una de las m&aacute;s graves recesiones de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el nivel de precios dom&eacute;sticos contin&uacute;a en tasas sustancialmente elevadas y apenas se ha corregido el diferencial de inflaci&oacute;n acumulado desde la entrada en funcionamiento de la zona euro. Sin duda, parte de este comportamiento podr&iacute;a deberse a las subidas de los impuestos sobre el consumo, que elevan la inflaci&oacute;n. Sin embargo, si se observan los precios de las exportaciones, ajenos a tales incrementos impositivos, tampoco se observan indicios suficientes de la deflaci&oacute;n que deber&iacute;a estar experimentando nuestra econom&iacute;a. Es cierto que durante los primeros a&ntilde;os de esta crisis, los costes laborales no respondieron como habr&iacute;an debido a los s&iacute;ntomas de la recesi&oacute;n. Durante un largo tiempo, los costes laborales continuaron creciendo, incluso en t&eacute;rminos de remuneraci&oacute;n por asalariado.  Sin embargo, esto ya no es as&iacute;. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha registrado una reducci&oacute;n significativa de los costes laborales unitarios, es decir, del precio del trabajo en relaci&oacute;n con su productividad, pero adem&aacute;s los propios salarios entraron tambi&eacute;n en 2012 en una senda deflacionista.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, los costes de capital unitarios y su retribuci&oacute;n no est&aacute;n registrando reducci&oacute;n alguna a&uacute;n. Este comportamiento de los m&aacute;rgenes empresariales que no acaban de constre&ntilde;irse para canalizar una deflaci&oacute;n exportadora es una muestra del reducido nivel de competencia en nuestros mercados. Tal es as&iacute; que aunque los costes laborales unitarios vienen reduci&eacute;ndose, esto no se est&aacute; traduciendo en un ajuste del nivel de precios. Probablemente, este per&iacute;odo tiene fecha de caducidad, dado que la profundizaci&oacute;n de la crisis acabar&aacute; por afectar al c&aacute;rtel mejor organizado, pero es importante certificar que los datos macroecon&oacute;micos apuntan hacia una reducida competitividad en nuestra econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estos problemas de competencia tienen impacto directo sobre la capacidad de crecimiento, pero tambi&eacute;n sobre la igualdad de oportunidades. Una econom&iacute;a con limitaciones a la entrada o acuerdos expl&iacute;citos o impl&iacute;citos entre los oferentes dificulta la creaci&oacute;n de nuevas empresas y acorta los per&iacute;odos de expansi&oacute;n a trav&eacute;s de tensiones inflacionistas. Tal panorama impide la generaci&oacute;n de m&aacute;s oportunidades para los trabajadores y emprendedores, reduciendo la capacidad de reorientaci&oacute;n del patr&oacute;n de crecimiento de una econom&iacute;a, con efectos nocivos en las fases recesivas. Por todo ello, no hay pol&iacute;tica m&aacute;s progresista que la lucha por la competencia efectiva en los mercados.
    </p><p class="article-text">
        Las restricciones a la competencia suelen concentrarse en los proveedores de servicios, muchos de los cuales tienen un car&aacute;cter territorial que facilita su actuaci&oacute;n como monopolios locales. Pero tambi&eacute;n se observan comportamientos oligopol&iacute;sticos en sectores estrat&eacute;gicos que est&aacute;n regulados por marcos institucionales poco preocupados por la concurrencia de varios actores con cierta igualdad de condiciones. Asimismo, el mapa empresarial del pa&iacute;s muestra una reducida pulsi&oacute;n a favor del paradigma de la competencia y se siguen observando c&aacute;rteles y comportamientos monopol&iacute;sticos en multitud de mercados.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene pendiente una reforma profunda de la regulaci&oacute;n de los servicios. En t&eacute;rminos amplios, los ayuntamientos, comunidades y Estado vienen desarrollando multitud de normativas que bajo el supuesto objetivo de garantizar la calidad del producto o servicio, as&iacute; como de controlar sus efectos medioambientales o urban&iacute;sticos, acaban operando como aut&eacute;nticas barreras a la entrada y a la competencia efectiva. Sin duda, parte de esta regulaci&oacute;n es bienintencionada pero a nadie se le escapa que la notable presi&oacute;n de grupos de poder mantiene amplios espacios de actividad ajenos a la libre competencia, reduciendo el potencial de crecimiento de la econom&iacute;a y las oportunidades de todos los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el pa&iacute;s ha debido transponer la &uacute;ltima directiva de servicios que iba dirigida a romper la limitaci&oacute;n espuria al establecimiento de empresas, as&iacute; como a la eliminaci&oacute;n de toda regulaci&oacute;n que restringiera la libertad en la prestaci&oacute;n de un servicio en cualquier mercado europeo, con independencia del lugar de origen de la compa&ntilde;&iacute;a oferente. Sin embargo, muchas autoridades han aplicado la directiva buscando la adecuaci&oacute;n de la regulaci&oacute;n previa a los supuestos habilitados por la propia norma europea para mantener de facto las restricciones a la competencia.
    </p><p class="article-text">
        Este comportamiento supone un freno a la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y representa la supervivencia de los m&aacute;s conservadores &laquo;grupos de poder&raquo; que vienen mediatizando el futuro de nuestro pa&iacute;s desde hace d&eacute;cadas. Ante tal situaci&oacute;n, las autoridades europeas est&aacute;n impulsando una nueva Acta &Uacute;nica que, como la primera, avance en la integraci&oacute;n de los mercados nacionales en uno &uacute;nico europeo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, los comportamientos anticompetitivos se observan tambi&eacute;n en mercados clave que fueron privatizados en los a&ntilde;os noventa pero que no han sufrido una rerregulaci&oacute;n oportuna que facilite la entrada y la competencia de nuevos agentes. En este caso, la responsabilidad sigue recayendo en el sector p&uacute;blico, que no ha hecho uso de su poder de regulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis representa la ocasi&oacute;n oportuna a las autoridades espa&ntilde;olas para resituar estos mercados bajo los requisitos de la competencia y la concurrencia, pasando por encima de los intereses creados. No existe pues un cambio m&aacute;s netamente progresista en pol&iacute;tica econ&oacute;mica que la lucha contra estos grupos de poder que obtienen rentas extraordinarias a fuerza de exprimir a los consumidores y cuya protecci&oacute;n legal no tiene nada que ver con el necesario apoyo que deben dar las autoridades a los m&aacute;s d&eacute;biles. Adem&aacute;s, tal agenda reformista supondr&iacute;a la mejor pol&iacute;tica de apoyo a los emprendedores, centrada en la apertura de los mercados a la concurrencia de nuevos entrantes.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, el pa&iacute;s necesita intensificar la cultura procompetencia que debe impregnar el conjunto de la actividad empresarial. En este sentido, se deber&iacute;a intensificar la dotaci&oacute;n y la capacidad de la Comisi&oacute;n Nacional de la Competencia para hacer frente a los comportamientos empresariales contra el mercado, particularmente cuando la estructura empresarial del pa&iacute;s sigue denotando un reducido respeto por la competencia y la presencia de oligopolios en algunos sectores estrat&eacute;gicos supone un freno al desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s. As&iacute;, la propuesta gubernamental de fusionar los organismos sectoriales con la Comisi&oacute;n Nacional de la Competencia podr&iacute;a suponer un duro golpe a las pol&iacute;ticas procompetencia en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, pero no por ello menos importante, dentro de una revisi&oacute;n profunda de la estructura empresarial, el pa&iacute;s debe resolver el colapso del sistema judicial. El retraso de la toma de decisiones, la elevada litigiosidad intencionada, as&iacute; como la reducida modernizaci&oacute;n del conjunto del sistema judicial, lo han convertido en un obst&aacute;culo para la reorientaci&oacute;n permanente de la estructura econ&oacute;mica. Se hace necesaria, pues, una revisi&oacute;n profunda de la dotaci&oacute;n presupuestaria, de los mecanismos procesales, as&iacute; como elevar la concurrencia competitiva, eliminando mercados cautivos que empeoran y retrasan la impartici&oacute;n de justicia. Sin duda, la reforma judicial exige de una concreci&oacute;n que se escapa a los objetivos de esta publicaci&oacute;n, pero el pa&iacute;s no podr&aacute; encuadrar un modelo de crecimiento sostenible hasta que no aborde en profundidad un poder que ha vivido ajeno a la modernizaci&oacute;n de otros poderes del Estado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/reforma-empresarial-competencia_1_5845420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Oct 2013 18:46:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La reforma empresarial: más competencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacer con España? A propósito de César Molinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/hacer-espana-proposito-cesar-molinas_1_5761493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Centrar toda la responsabilidad en unos políticos conformados en “clase    extractiva” supone un salto cualitativo peligroso que puede conducir a  la ciudadanía a una  notable desafección ante la cual pueden  regenerarse nuevos discursos  antiparlamentarios</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. Introducci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La  profunda crisis que atraviesa Espa&ntilde;a, que no se agota en la recesi&oacute;n  econ&oacute;mica, sino que afecta a las bases nucleares del amplio consenso que  ha sustentado el desarrollo del pa&iacute;s en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, aproxima  al pa&iacute;s a una posici&oacute;n cr&iacute;tica. Esta situaci&oacute;n est&aacute; impeliendo una nueva  ola de publicaciones que no s&oacute;lo intentan descifrar las causas de este  marasmo, sino que tambi&eacute;n, en algunos casos, apuntan estrategias de  salida que a&uacute;nan consideraciones econ&oacute;micas con valoraciones pol&iacute;ticas.  Esta crisis econ&oacute;mica ha venido a cuestionar todo el entramado  institucional del pa&iacute;s y el crecimiento del desempleo y la reducci&oacute;n de  la actividad est&aacute;n golpeando la legitimidad institucional en la que  operan pol&iacute;ticos cada vez m&aacute;s vilipendiados. Y todo ello bombardeados  por titulares de peri&oacute;dicos e investigaciones judiciales en curso sobre  casos de corrupci&oacute;n con afecci&oacute;n m&uacute;ltiple, desde concejales desconocidos  de urbanismo hasta las m&aacute;s altas instituciones del Estado, emponzo&ntilde;ando  a&uacute;n m&aacute;s el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, es este entorno el que explica la reciente publicaci&oacute;n del libro de C&eacute;sar Molinas &ldquo;<em>Qu&eacute; hacer con Espa&ntilde;a</em>&rdquo;.  Como p&iacute;ldora inicial de esta cr&iacute;tica, adelantar&eacute; que el libro acierta a  la hora de situar a la acci&oacute;n pol&iacute;tica en el centro de la salida de  esta crisis, pero en mi opini&oacute;n yerra en el reparto de causas de la  misma, demasiado simplificadora al focalizar toda la responsabilidad  sobre unos pol&iacute;ticos transmutados en &ldquo;clase extractiva&rdquo;. Esta visi&oacute;n,  adem&aacute;s de parcial, puede inducir a la expansi&oacute;n de la anti-pol&iacute;tica, en  la medida que el autor no logra desarrollar su diagn&oacute;stico en una teor&iacute;a  hol&iacute;stica y con una hoja de ruta consistente. Ciertamente, el pa&iacute;s  necesita una profunda reforma institucional pero la aproximaci&oacute;n de  Molinas resulta demasiado alicorta y sus propuestas quedan en una mera  hip&oacute;tesis que sit&uacute;a a la ciudadan&iacute;a ante una frustraci&oacute;n de dif&iacute;cil  gesti&oacute;n frente a las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. La historia no tiene fin porque no tiene destino</strong>
    </p><p class="article-text">
        El  libro se divide en tres grandes cap&iacute;tulos, el primero de los cuales y  bajo el t&iacute;tulo &ldquo;&iquest;Hacia d&oacute;nde va el mundo?&rdquo; recupera el discurso de los  noventa sobre el fin de la Historia. El autor plantea este primer  apartado como un marco inicial a partir del cual desarrollar su visi&oacute;n  de Espa&ntilde;a. Sin embargo, si las conclusiones de este cap&iacute;tulo, que casi  abarca la mitad del conjunto de la publicaci&oacute;n, fueran ciertas, las  incertidumbres sobre el presente de nuestro pa&iacute;s ser&iacute;an menores.
    </p><p class="article-text">
        En  este primer cap&iacute;tulo, C&eacute;sar Molinas defiende el fin de la Historia y la  victoria eterna de la democracia liberal. El autor apuesta por el fin  de la Historia de las Ideas influido bajo una visi&oacute;n hegeliana de la  propia historia del esp&iacute;ritu que se encuentra a s&iacute; mismo una vez  enunciados los principios de la Ilustraci&oacute;n. La divisi&oacute;n entre el mundo  terrenal y el espiritual iniciada en el Concordato de Worn en el que el  Papa Gregorio VII impuso la autonom&iacute;a de la Iglesia en el nombramiento  de las responsabilidades eclesi&aacute;sticas da pie al desarrollo de un  individualismo y un relativismo que posibilita la autocr&iacute;tica, aut&eacute;ntico  motor de la historia, que alcanza su plenitud con la construcci&oacute;n  formal del ideario liberal, que a la vez es universal y atemporal y, por  lo tanto, fin aut&eacute;ntico de la Historia de las ideas, y paso inicial  para el fin global de la Historia, una vez la humanidad sea iluminada  por tales principios.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;  pues, una vez concluida la historia de las ideas, todo lo dem&aacute;s son  pormenores, apenas detalles para la concreci&oacute;n de las mismas en la vida  diaria de las personas. En la econom&iacute;a, la destrucci&oacute;n creativa es el  lubricante del progreso; en la guerra, la invenci&oacute;n de la bomba at&oacute;mica  aleja el fin del mundo en la medida que las amenazas de destrucci&oacute;n  global pasan a ser cre&iacute;bles y, por lo tanto, suponen una barrera sobre  la actuaci&oacute;n humana; y en la pol&iacute;tica, los Estados-Naci&oacute;n configuran el  nuevo marco global aunque sujeto a retos importantes, algunos de los  cuales deber&iacute;a hacer frente Espa&ntilde;a. Llegados a este punto, me extra&ntilde;a  que Molinas no traiga a colaci&oacute;n el <em>trilema</em> de Rodrick bajo el cual el capitalismo global, los Estados-Naci&oacute;n y la  democracia nacional son incompatibles entre s&iacute;. Probablemente, esta  discusi&oacute;n puede suponer una amenaza a su fin de la Historia pero, sin  duda, no la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente,  en mi opini&oacute;n, no hay orden pol&iacute;tico superior a la democracia  occidental, asentada bajo los principios de libertad, igualdad y  fraternidad, pero tal diagn&oacute;stico no deber&iacute;a entregarnos al determinismo  hist&oacute;rico, confiados en la victoria de la luz y la verdad. La  democracia es en realidad un objeto pol&iacute;tico de dif&iacute;cil sostenibilidad,  permanentemente expuesto a la legitimidad del ejercicio. Hasta la  llegada de ese Hombre Nuevo, el ser humano presente ha demostrado un  apego a los principios liberales menos s&oacute;lidos que a otras pulsiones  menos racionales. Por ello, la democracia puede ser v&iacute;ctima de s&iacute; misma,  porque al igual que los mercaderes reunidos por Adam Smith conspiran  contra el mercado, los pol&iacute;ticos tambi&eacute;n lo pueden hacer contra la  democracia, en ausencia en ambos casos de un marco institucional  adecuado. Y una crisis econ&oacute;mica de la mano de una estructura pol&iacute;tica  sub-&oacute;ptima provoca tensiones populistas con desconocido resultado.
    </p><p class="article-text">
        De  este modo, la democracia liberal no puede ser el fin de Historia,  porque tampoco lo es respecto de la vida de los &oacute;rdenes pol&iacute;ticos. Las  democracias caen y aunque nunca puedan ser repuestas por algo &ldquo;menos  malo&rdquo;, bajo la visi&oacute;n <em>churchilliana</em>,  los seres humanos parecemos irracionales una y otra vez en la b&uacute;squeda,  en el mejor de los casos, de &ldquo;cirujanos de hierro&rdquo; bajo el esp&iacute;ritu  regeneracionista de Costa, y en la mayor&iacute;a de las ocasiones de otras  v&iacute;as de sublimaci&oacute;n del esp&iacute;ritu que han de confluir en tragedia. El  propio Popper, al que Molinas cita, deja patente la fragilidad de las  sociedades abiertas sobre las que se articula la democracia, un sistema  siempre amenazado y, por tanto, en riesgo de sucumbir, especialmente  cuando se pierde la legitimidad del ejercicio y los ciudadanos minimizan  la relevancia de la legitimidad de origen. Pero si las democracias,  como &oacute;rdenes pol&iacute;ticos, pueden sucumbir, y as&iacute; lo hemos visto a lo largo  de la historia, tampoco es cierto que las ideas de la Ilustraci&oacute;n  supongan el nacimiento <em>ex novo</em> de una ideario revolucionario en la historia de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;  pues, confluyendo con Molinas en que nada hemos encontrado mejor que el  orden democr&aacute;tico y liberal, tal descubrimiento no supone el fin de  ninguna historia, porque ni las ideas son nunca totalmente novedosas ni  su instrumentaci&oacute;n institucional inmutable. S&oacute;lo un ejemplo: si Gregorio  VII logr&oacute; la autonom&iacute;a para sus nombramientos eclesi&aacute;sticos en 1122, en  la actualidad la Iglesia Cat&oacute;lica depende en China para tales  decisiones del concurso del gobierno comunista y no hace tanto que en  nuestro pa&iacute;s acontec&iacute;a algo parecido. Y si la aproximaci&oacute;n relativista  de las religiones en Roma, como se&ntilde;ala el propio autor, dio paso a  etapas absolutistas de gran impacto y duraci&oacute;n en nuestras vidas, &iquest;c&oacute;mo  esperar que el actual ideario lidere <em>ad infinitum</em> el mundo de las ideas?
    </p><p class="article-text">
        En  todo caso, Molinas destaca la ausencia de otro referente universal en  el que apoyarse para confiar en la estabilidad indefinida a los actuales  valores democr&aacute;ticos. Sin embargo, como el propio autor reconoce en  otras partes del libro, la ca&iacute;da del Imperio Romano no supuso la  construcci&oacute;n de referente alguno alternativo con vocaci&oacute;n universal.  Tampoco tiene por qu&eacute; suceder ahora. Es m&aacute;s, la propia concepci&oacute;n de la  necesidad de principios pol&iacute;ticos universales es fruto tambi&eacute;n de la  misma visi&oacute;n hegeliana que el autor muestra en este cap&iacute;tulo pero que,  en absoluto, se corresponde con la realidad. Es decir, no existe  necesidad alguna de una alternativa hol&iacute;sticas para evitar el fin de  este fin de la Historia. Siendo cierto que esto fue lo que ocurri&oacute; con  el derrumbe del <em>mundo de ayer</em> de Stefan Zweig con la primera guerra mundial y la expansi&oacute;n posterior  de los totalitarismos, nada impide que nuestra Roma caiga bajo los  b&aacute;rbaros y en todo caso, existen en el presente alternativas  totalitarias que bien pudieran servir de percha para disparar contra  nuestro mundo, desde las dictaduras <em>refrendarias</em> acompa&ntilde;adas del capitalismo de Estado a la imposici&oacute;n de la <em>sharia</em> bajo un Estado isl&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        En  fin, la historia no puede tener fin porque tiene destino. Las visiones  teleol&oacute;gicas del mundo s&oacute;lo pueden ser sustentadas en concepciones  transcendentes de la existencia humana y garantizada la independencia  entre el Reino de Dios y el de tierra, la historia de estos humanos que  transitamos por aqu&iacute;, a la espera o no de un mundo posterior, no tienen  mayor historia que la lucha por la supervivencia. Por ello, no parece  oportuno encuadrar todo el libro en un supuesto fin de la Historia que <em>de facto</em> vendr&iacute;a a minimizar gran parte de los problemas derivados de la actual situaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En  todo caso, soy consciente de la existencia en nuestro pa&iacute;s de una  cohorte que adquiri&oacute; la madurez durante la transici&oacute;n y que lider&oacute; al  desarrollo de este pa&iacute;s desde el franquismo m&aacute;s oscuro a la entrada en  el euro como socio fundador. Sin duda, para esta generaci&oacute;n el discurso  del fin de la Historia elaborado en los noventa resulta sugerente porque  su propia trayectoria vital participa de esa flecha del progreso. Sin  embargo, desde al menos la ca&iacute;da de la Torres Gemelas en 2001, la  historia ha vuelto a ponerse en marcha y su camino depender&aacute;  exclusivamente de nosotros mismos, sin determinismos hist&oacute;ricos que  ojal&aacute;, en lo referente a la victoria de la democracia occidental, fueran  ciertos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Qu&eacute; hacer con Espa&ntilde;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        La  segunda y la tercera parte de libro conforman el n&uacute;cleo central de su  diagn&oacute;stico de la crisis espa&ntilde;ola, donde desarrolla la publicitada  descripci&oacute;n de los actuales pol&iacute;ticos como &ldquo;clase extractiva&rdquo;, ampliando  el uso que de ese vocablo hacen Acemoglu y Robinson en su reciente <em>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; fracasan las naciones?</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En  las primeas p&aacute;ginas de este bloque, Molinas realiza un repaso hist&oacute;rico  sobre la evoluci&oacute;n del capitalismo en Espa&ntilde;a y la influencia del  entorno geogr&aacute;fico y  de la propia historia en la configuraci&oacute;n de un  mercado no competitivo en nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s pendiente de las d&aacute;divas del  poder que de la elecci&oacute;n del consumidor. Se podr&iacute;a afirmar que Felipe  II con su elecci&oacute;n de Madrid como capital del Reino y su vocaci&oacute;n de  mantener a Espa&ntilde;a fuera de la ola reformista que proced&iacute;a del centro de  Europa tiene una responsabilidad notable en la configuraci&oacute;n posterior  del pa&iacute;s, poniendo valor las nuevas teor&iacute;as &ldquo;<em>path dependece</em>&rdquo;.  A su vez, la incapacidad del pa&iacute;s para configurar un Estado-Naci&oacute;n a  finales del siglo XIX en pleno apogeo romanticista y nacionalista, y los  problemas para el desarrollo de una burgues&iacute;a modernizadora, superados  despu&eacute;s por la expansi&oacute;n de los sue&ntilde;os totalitarios de siglo XX que  confluyeron en la guerra civil y en la larga dictadura franquista.
    </p><p class="article-text">
        Este  repaso hist&oacute;rico marcado por ese &ldquo;capitalismo castizo&rdquo; conduce a la  teor&iacute;a del autor sobre la clase pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. A excepci&oacute;n del  par&eacute;ntesis hist&oacute;rico que represent&oacute; la transici&oacute;n liderada por una  generaci&oacute;n de aut&eacute;nticos pol&iacute;ticos con vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico,  Molinas establece que desde entonces la &ldquo;cosa p&uacute;blica&rdquo; ha sido  colonizada por una nueva clase de pol&iacute;ticos, que como los del pasado,  s&oacute;lo buscan en la Administraci&oacute;n fuentes de renta personales. De este  modo, el autor defiende que la democracia espa&ntilde;ola ha acabado capturada  por un cartel de pol&iacute;ticos que s&oacute;lo buscan la maximizaci&oacute;n de sus  beneficios personales. Para ello, los responsables p&uacute;blicos generan  burbujas bajo criterios discrecionales con el &uacute;nico fin de apropiarse de  las rentas producidas en tales procesos, cuyo resultado no es otro que  el aumento insostenible de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        Como  resultado de este comportamiento de la clase pol&iacute;tica, la crisis del  pa&iacute;s ser&iacute;a &ldquo;una y trina&rdquo;. En primer lugar, Espa&ntilde;a estar&iacute;a sufriendo una  crisis de deuda acumulada por las burbujas generadas por los pol&iacute;ticos  locales. En segundo lugar, el pa&iacute;s adolecer&iacute;a tambi&eacute;n de una crisis  pol&iacute;tico-institucional fruto de la actuaci&oacute;n de esta clase pol&iacute;tica que  habr&iacute;a pervertido a las propias instituciones. Y fruto de todo ello,  estar&iacute;amos atravesando tambi&eacute;n una crisis moral derivada de la actuaci&oacute;n  de los pol&iacute;ticos y de la corrupci&oacute;n que asola el ejercicio del poder.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;  pues, el diagn&oacute;stico es meridiano. Nuestro pa&iacute;s ha sido ocupado por una  clase pol&iacute;tica que genera burbujas de deuda para extraer rentas en  beneficio propio, prostituyendo el propio marco institucional y  amplificando la recesi&oacute;n econ&oacute;mica, que ellos alimentan, con una crisis  moral. Ante tales desatinos, la crisis m&uacute;ltiple que atraviesa el pa&iacute;s  s&oacute;lo se superar&aacute; sustituyendo a esta clase pol&iacute;tica por otra totalmente  nueva, sin los vicios de la actual y con las bondades de aqu&eacute;lla, que  construy&oacute; la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para  llevar a cabo tal empresa, Molinas conf&iacute;a en dos reformas: una reforma  electoral y una revisi&oacute;n de la ley de partidos. En primer lugar, el  autor propone cambiar el actual modelo electoral proporcional basado en  la circunscripci&oacute;n provincial por un modelo mayoritario de distritos  uninominales. Este sistema deber&iacute;a mejorar la selecci&oacute;n de los  candidatos, elevando la competencia entre ellos, lo que permitir&iacute;a  canalizar hacia las instituciones a mejores pol&iacute;ticos. En segundo lugar,  Molinas defiende una reforma de los partidos pol&iacute;ticos para reducir el  poder de las jerarqu&iacute;as aunque en este caso no concreta mucho m&aacute;s all&aacute;  que las intenciones finales de tal revisi&oacute;n. Esta renovaci&oacute;n tambi&eacute;n  deber&iacute;a alcanzar a los agentes sociales, sindicatos y patronal, que  vienen a conformar con los pol&iacute;ticos ordinarios la &ldquo;clase extractiva&rdquo;,  que tambi&eacute;n ocupan los &oacute;rganos reguladores e incluso la justicia a  trav&eacute;s del sistema de nombramientos en el Poder Judicial. Por cierto, en  este &uacute;ltimo caso, el autor plantea una elecci&oacute;n de los miembros del  Consejo General del Poder Judicial por sorteo entre una serie de  magistrados con a&ntilde;os de experiencia y buena gesti&oacute;n de sus casos.
    </p><p class="article-text">
        Una  vez revisado el plantel pol&iacute;tico, la agenda de gobierno tendr&iacute;a dos  vectores. Por una parte, habr&iacute;a que impulsar un nuevo Plan Marshall para  elevar el nivel educativo y la inversi&oacute;n en I+D. Y, por otra parte, el  autor plantea nuevas reformas liberalizadores en el mercado de trabajo y  la revisi&oacute;n del sistema de pensiones con el prop&oacute;sito de desarrollar un  modelo de capitalizaci&oacute;n con pensiones p&uacute;blicas m&iacute;nimas, acompa&ntilde;ado de  una reforma profunda del mercado de la vivienda, que mejore el  funcionamiento del alquiler. Esta &uacute;ltima medida permitir&iacute;a elevar la  eficiencia del mercado laboral, ampliando a su vez la capacidad de  ahorro del conjunto de la econom&iacute;a. De este modo, Molinas termina el  libro con un programa regeneracionista con el Estado en el centro del  empe&ntilde;o y una apuesta liberalizadora en el mercado laboral y en el  sistema de ahorro.
    </p><p class="article-text">
        Con  independencia del programa de gobierno que Molinas explicita en su  libro, el diagn&oacute;stico sobre la &ldquo;clase extractiva&rdquo; tiene m&uacute;ltiples  equ&iacute;vocos. En primer lugar, el autor no explica c&oacute;mo esa generaci&oacute;n de <em>pol&iacute;ticos ego&iacute;stas</em> ha alcanzado el poder y sobre todo c&oacute;mo lo retienen. El uso de las  teor&iacute;as extractivas de Acemoglu y Robinson se encuadra en econom&iacute;as  nacionales dirigidas por oligarqu&iacute;as o dictaduras que usan el poder  coercitivo del Estado para salvaguardar su posici&oacute;n. Es decir, los  profesores de Boston estudian los marcos institucionales que permiten  que una clase reducida de ciudadanos pueda vivir de la explotaci&oacute;n del  resto, para lo cual se necesita alg&uacute;n tipo de poder militar para  mantener la estabilidad interna. Sin embargo, Molinas utiliza esta  versi&oacute;n de la &ldquo;clase extractiva&rdquo; de claros tintes marxistas para  intentar explicar el mediocre funcionamiento de nuestra democracia, pero  no explica c&oacute;mo esa clase pol&iacute;tica alcanza el poder ni c&oacute;mo logra  retenerlo en un sistema democr&aacute;tico. De este modo, la supuesta teor&iacute;a de  Molinas apenas es una hip&oacute;tesis que no logra contrastar.
    </p><p class="article-text">
        Pero  adem&aacute;s, en la medida que no detalla cu&aacute;l es el funcionamiento  institucional por el cual esa &ldquo;clase extractiva&rdquo; ha llegado a dirigir al  pa&iacute;s, tampoco se entiende c&oacute;mo espera cambiar el mecanismo del sistema  mediante una reforma electoral y una nueva ley de partidos. Molinas  focaliza toda la responsabilidad de la crisis en la actual clase  pol&iacute;tica pero en la medida que no logra responder satisfactoriamente a  los retos institucionales a que tal diagn&oacute;stico nos conduce genera de  manera autom&aacute;tica una frustraci&oacute;n ciudadana de peligrosas consecuencias.  Sin duda, hemos de dar la bienvenida a las propuestas de reforma  institucional pero se echa en falta una mayor concreci&oacute;n de sus ideas y  sobre todo una explicaci&oacute;n de c&oacute;mo tales cambios formales vehicular&aacute;n  una renovaci&oacute;n ordenada de la clase pol&iacute;tica. En este sentido, habr&iacute;a  que discutir por qu&eacute; un modelo electoral mayoritario <em>per se</em> facilitar&aacute; esa trasmutaci&oacute;n pol&iacute;tica, habida cuenta de la experiencia  en otras latitudes, no siempre ejemplar. Y adem&aacute;s habr&iacute;a que explicar  cu&aacute;les son los cuellos de botella del sistema de partidos y cu&aacute;les los  puntos a variar, m&aacute;s all&aacute; de las declaraci&oacute;n de objetivos, obviamente  compartidos, pero que adolecen en la concreci&oacute;n de las medidas  necesarias. Por cierto, si la soluci&oacute;n a este problema nuclear del pa&iacute;s  pasa por transformar las instituciones, deber&iacute;amos preguntarnos qui&eacute;n  fue el constructor de las actuales. Ciertamente, no ser&eacute; yo quien me una  a la cr&iacute;tica abundante a la transici&oacute;n (si aquello fue imperfecto y  precipit&oacute; treinta a&ntilde;os de progreso y cohesi&oacute;n social y territorial como  nunca antes en Espa&ntilde;a, ojal&aacute; los retos del presente se superen con igual  imperfecci&oacute;n) pero es obvio que los fallos institucionales presentes  proceden de los modelos puestos en planta durante la reconstrucci&oacute;n  democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por  otra parte, la explicaci&oacute;n casual centralizada en una clase pol&iacute;tica  explotadora resulta demasiado simplificadora cuando el resto del pa&iacute;s  viv&iacute;a tambi&eacute;n en una burbuja, y no s&oacute;lo econ&oacute;mica como explicita Antonio  Mu&ntilde;oz Molina en su <em>Todo lo que era s&oacute;lido. </em>No  quiero en ning&uacute;n caso, minimizar la responsabilidad de los agentes  pol&iacute;ticos en la consecuci&oacute;n de esta crisis o repartirla entre todos  nosotros de modo que no haya culpables, pero simplificarla hasta el  grado m&aacute;ximo en los representantes pol&iacute;ticos resulta incierto, porque  las burbujas financieras no tienen explicaci&oacute;n sin una referencia al  marco institucional de la zona euro, condici&oacute;n necesaria para el exceso  de liquidez que dispar&oacute; la deuda de nuestro pa&iacute;s. Ciertamente, los  pol&iacute;ticos condujeron tal financiaci&oacute;n en muchos casos hacia burbujas  insostenibles, pero la materia prima para desperdiciar no se creaba de  las manos de nuestros representantes, sino del Banco Central Europeo. Y  fueron los financieros quienes canalizaron la liquidez hacia las  burbujas sectoriales sin valorar los riesgos regulatorios evidentes, y  los empresarios e inversores los que edificaron e instalaron huertos  solares, y en algunos casos, tal como la justicia est&aacute; tratando de  desentra&ntilde;ar, bajo acuerdos ilegales. Todo ello con el benepl&aacute;cito de  trabajadores cuyos salarios crec&iacute;an m&aacute;s que el ritmo de productividad,  mientras miles de j&oacute;venes abandonaban los estudios por un buen salario  en los sectores ligados a la burbuja. Sin duda, a quien m&aacute;s  responsabilidad tiene, m&aacute;s se le debe exigir, pero condensar en  exclusiva una cr&iacute;tica a los pol&iacute;ticos de la relajaci&oacute;n moral que  protagoniz&oacute; nuestra peque&ntilde;a historia durante tres lustros resulta  demasiado simplificador.
    </p><p class="article-text">
        Por  todo ello, cualquier comparaci&oacute;n de nuestras &eacute;lites pol&iacute;ticas con las  clases extractivas de Acemoglu y compa&ntilde;&iacute;a no habla mal de nuestros  pol&iacute;ticos, sino de los espa&ntilde;oles, porque a diferencia de los pa&iacute;ses de  an&aacute;lisis de los profesores americanos, en Espa&ntilde;a los ciudadanos votan.  Por ello, la teor&iacute;a de Molinas, siendo sugerente ante el reducido perfil  profesional de nuestros pol&iacute;ticos, es apenas una hip&oacute;tesis que no logra  contrastar porque ni explica c&oacute;mo esa clase ha alcanzado el poder y  sobre todo c&oacute;mo lo mantiene sin recurrir a la coacci&oacute;n del Estado.
    </p><p class="article-text">
        En  todo caso, es obvio que el pa&iacute;s tiene un serio problema en la selecci&oacute;n  de sus pol&iacute;ticos y el autor apunta correctamente hacia una ley de  partidos y una reforma electoral como elementos necesarios para  reconfigurar el espacio p&uacute;blico. Pero esta recomendaci&oacute;n no puede seguir  a la cr&iacute;tica universal sobre los pol&iacute;ticos que representa un an&aacute;lisis  de una parcialidad tremenda, cuando la zafiedad ha alcanzado a gran  parte del cuerpo social de Espa&ntilde;a. Es decir, comparto con el autor una  cr&iacute;tica directa a la clase pol&iacute;tica del pa&iacute;s, aunque no creo que sea la  responsable &uacute;nica de la crisis. La cuesti&oacute;n es que la descripci&oacute;n  intr&iacute;nsecamente malvada de esa cohorte de pol&iacute;ticos junto a unas  propuestas de reformas apenas detalladas sit&uacute;a al lector ante el anzuelo  de la anti-pol&iacute;tica, porque tales recomendaciones no van a acompa&ntilde;adas  ni de explicaci&oacute;n de c&oacute;mo funcionan las instituciones actuales ni de  como tales ideas podr&iacute;an mejorarlas. Si los pol&iacute;ticos son una clase  extractiva y no se detalla c&oacute;mo deber&iacute;an funcionar las instituciones y  c&oacute;mo instrumentar ese cambio, el ciudadano se enfrenta a una  insatisfacci&oacute;n insalvable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Conclusiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dejando a un lado del primer cap&iacute;tulo sobre el fin de la historia que se aleja de la misi&oacute;n central del libro, <em>Qu&eacute; hacer con Espa&ntilde;a</em> intenta ofrecer una explicaci&oacute;n a la crisis que sufre el pa&iacute;s y plantea  una agenda de reformas centradas en la revisi&oacute;n institucional,  pol&iacute;ticas p&uacute;blicas regeneracionistas y nuevas apuestas liberalizadoras  en el mercado de trabajo y en las decisiones de ahorro. En todo caso, el  foco del autor se sit&uacute;a sobre una clase pol&iacute;tica omn&iacute;moda dirigida por  una maximizaci&oacute;n de sus beneficios personales que la conducen de burbuja  en burbuja, de instituci&oacute;n en instituci&oacute;n hasta esquilmar todas las  fuentes de renta del pa&iacute;s. De este modo, no hay soluci&oacute;n a la crisis sin  una renovaci&oacute;n pol&iacute;tica que pasa por una reforma electoral y una ley de  partidos. Sin embargo, el autor no explicita c&oacute;mo esa clase extractiva  ha logrado alcanzar el poder y c&oacute;mo no se apea de &eacute;l, y, por lo tanto,  tampoco acierta a explicitar c&oacute;mo instrumentar su agenda de cambio. Es  decir, Molinas focaliza toda la responsabilidad de esta crisis en una  clase pol&iacute;tica no s&oacute;lo disfuncional, sino parasitaria, pero no consigue  transparentar c&oacute;mo viabilizar sus reformas. De alg&uacute;n modo, el autor  orienta la <em>policy</em> pero sin concretar las <em>politics</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por  ello, aun cuando Molinas orienta las reformas institucionales a  implementar, en la medida que no explica c&oacute;mo en la actualidad esa  &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; ha ocupado todo el poder apenas lleva al lector a la  desesperanza. De este modo, en la medida que no explicita el sistema de  apropiaci&oacute;n del sistema de esa clase extractiva ni c&oacute;mo gestionar su  recambio, habida cuenta que tal grupo social centraliza todas nuestras  tribulaciones, Molinas, a&uacute;n sin pretenderlo probablemente, deja al  lector ante una frustraci&oacute;n irresoluble.
    </p><p class="article-text">
        Y  aqu&iacute; es donde empiezan mis inquietudes m&aacute;s profundas que, por cierto,  engarzan con el primer cap&iacute;tulo y el fin de la historia. La  simplificaci&oacute;n hasta extremos caricaturescos de la maldad intr&iacute;nseca de  nuestra clase pol&iacute;tica junto a la profunda recesi&oacute;n econ&oacute;mica y a la  crisis social, institucional y moral, sit&uacute;an al ciudadano ante una  batalla contra la pol&iacute;tica. Sin duda, Molinas no llega a tales extremos  en su posici&oacute;n pero la incapacidad para explicar c&oacute;mo impulsar los  cambios junto a tal maldad acumulada por nuestros pol&iacute;ticos en la actual  atm&oacute;sfera del pa&iacute;s es el paso previo para la cr&iacute;tica al  parlamentarismo, a los partidos, a las instituciones y, en fin, a todo  el armaz&oacute;n constitucional. Adem&aacute;s, el autor se descuelga con unas  algunas opiniones ciertamente fr&iacute;volas en la parte en la que critica sin  medida alguna el paso de pol&iacute;ticos al sector privado y plantea una  tabla de consejeros-pol&iacute;ticos donde mezcla toda clase de perfiles.
    </p><p class="article-text">
        Por  ello, si Molinas yerra en focalizar toda la responsabilidad de esta  crisis en los pol&iacute;ticos, sin referencia alguna a los fallos  institucionales de la zona euro o sin cita alguna al resto de  corresponsables locales de la actual crisis; el autor peca despu&eacute;s de  cierta imprudencia porque en la medida que no transmite c&oacute;mo renovar esa  clase extractiva invita, involuntariamente, a idear otro tipo de  recambios. Y esta cr&iacute;tica unida al desarrollo de nuevos paradigmas  procedentes de pa&iacute;ses emergente cuyos sistemas pol&iacute;ticos ans&iacute;an  legitimarse por los resultados econ&oacute;micos suponen, de nuevo, un polo de  atracci&oacute;n fatal ante el f&aacute;cil discurso contra los pol&iacute;ticos que antecede  al antiparlamentarismo. Como digo, no culpo a Molinas de la  interpretaci&oacute;n que pudiera hacerse de sus posiciones, pero s&iacute; de la  ausencia de una reflexi&oacute;n m&aacute;s meditada sobre las caracter&iacute;sticas, la  toma del poder y el desalojo potencial de esa clase extractiva. Ojal&aacute;  esta crisis tuviera una explicaci&oacute;n tan sucinta. En todo caso, el autor  tiene raz&oacute;n en situar a la pol&iacute;tica en la arena central del escenario de  la crisis, pero ni est&aacute; sola ni todo pasa por ah&iacute;. Y, en cualquier  caso, una aproximaci&oacute;n a la reforma institucional que exige la actual  crisis deber&iacute;a asentarse en un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado.
    </p><p class="article-text">
        Por  &uacute;ltimo, el autor planeta un Plan Marshall para impulsar la educaci&oacute;n y  la I+D que tiene dif&iacute;cil cr&iacute;tica. Ojal&aacute; los actuales decisores p&uacute;blicos  lo tuvieran en cuenta. Adem&aacute;s, el libro defiende una nueva reforma  laboral acompa&ntilde;ada de una mejora del alquiler de vivienda y una  &ldquo;liberalizaci&oacute;n&rdquo; del ahorro, mediante la transmutaci&oacute;n del sistema de  pensiones de reparto u otro de capitalizaci&oacute;n. Ciertamente, Espa&ntilde;a  necesita de reformas en todos estos aspectos pero discutir el contenido  de las mismas nos llevar&iacute;a demasiado tiempo. Baste decir que, en mi  opini&oacute;n, el sistema de pensionas deber&iacute;a mantener su modelo de reparto y  el mercado laboral tendr&iacute;a que ofrecer un mix de seguridad y  flexibilidad diferente al propuesto por el autor.
    </p><p class="article-text">
        En  fin, Espa&ntilde;a atraviesa una de las m&aacute;s duras crisis de las &uacute;ltimas  d&eacute;cadas y siempre es muy positivo que el debate pol&iacute;tico ampl&iacute;e sus  tradicionales fronteras. Por ello, es muy valorable el esfuerzo de C&eacute;sar  Molinas y otros intelectuales para intentar ofrecer un diagn&oacute;stico  sobre las causas de esta crisis y especialmente sobre las estrategias de  salida. Sin duda, cualquier an&aacute;lisis debe incorporar el desgaste de la  clase pol&iacute;tica que ha ido perdiendo vigor desde los a&ntilde;os de la  transici&oacute;n y que exige una reforma institucional profunda. Sin embargo,  centrar toda la responsabilidad en unos pol&iacute;ticos conformados en &ldquo;clase  extractiva&rdquo; supone, en mi opini&oacute;n, un salto cualitativo peligroso que  sin una explicaci&oacute;n formal de c&oacute;mo han alcanzado el poder y c&oacute;mo lo  sustentan bajo un modelo democr&aacute;tico conduce a la ciudadan&iacute;a a una  notable desafecci&oacute;n ante la cual pueden regenerarse nuevos discursos  antiparlamentarios, confirmando que la historia no tiene fin.
    </p><p class="article-text">
        <em>Post relacionado:</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/hacer-Espana_0_148035281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Qu&eacute; hacer con Espa&ntilde;a&rdquo;</a>, de <a href="http://www.eldiario.es/autores/jose_moises_martin/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Mois&eacute;s Mart&iacute;n</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/hacer-espana-proposito-cesar-molinas_1_5761493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jul 2013 20:12:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer con España? A propósito de César Molinas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reiniciando España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reiniciando-espana_132_5588619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El elevado endeudamiento del sector privado y su efecto sobre el sector  financiero impiden cualquier recuperación de la demanda interna</p><p class="subtitle">Los últimos acuerdos del Consejo Europeo junto al programa OMT del BCE han elevado la certidumbre sobre el futuro del euro</p><p class="subtitle">La solución última a la recesión pasa por una profundización de la unión  económica de la eurozona, pero el país necesita una actualización de  los pactos internos políticos, sociales y territoriales</p></div><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n de Rebooting Spain. Art&iacute;culo publicado en la edici&oacute;n de febrero de State of the Left en Policy Network.</em><a href="http://www.policy-network.net/pno_detail.aspx?ID=4336&amp;title=Rebooting+Spain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rebooting Spain</a><a href="http://www.policy-network.net/news/3965/State-of-the-Left---February-2013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">State of the Left</a><a href="http://www.policy-network.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Policy Network</a>
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica acumula ya cinco largos a&ntilde;os y a&uacute;n no se vislumbra una salida a corto plazo. Los efectos sociales est&aacute;n siendo devastadores, con unas tasas de desempleo y pobreza muy elevadas. Adem&aacute;s, los casos de corrupci&oacute;n ocupan los titulares de la prensa y en las &uacute;ltimas semanas apuntan directamente al presidente del gobierno. Por todo ello, la incertidumbre pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social ha alcanzado sus m&aacute;ximos, si bien hay tambi&eacute;n alguna buena noticia que procede de la eurozona aunque el nuevo presupuesto comunitario vuelve a aguar el ligero optimismo.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola cerr&oacute; el pasado a&ntilde;o con una contracci&oacute;n del 1,4 por ciento. El n&uacute;mero de desempleados se sit&uacute;a ya muy cerca de los seis millones, tres de los cuales no tienen derecho a prestaci&oacute;n, y el desempleo juvenil supera el 50 por ciento. Adem&aacute;s, cerca de dos millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro. Pero si estos datos son ya muy preocupantes, las perspectivas de corto plazo no son mejores. Para el a&ntilde;o en curso, el propio gobierno adelanta una ca&iacute;da adicional de la renta del 0,5 por ciento que la Comisi&oacute;n Europea agrava hasta el 1,4. As&iacute; pues, tanto el presente como, sobre todo, la ausencia de un horizonte esperanzador est&aacute;n terminando de minar la confianza de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, el elevado endeudamiento del sector privado y su efecto sobre el sector financiero impiden cualquier recuperaci&oacute;n de la demanda interna. Los primeros deben dedicar todo su flujo de renta a reducir deuda y los segundos est&aacute;n acometiendo el saneamiento de sus propios balances, con el apoyo financiero del Eurogrupo. Por su parte, el sector p&uacute;blico ha sufrido un r&aacute;pido crecimiento de su deuda y, con independencia de los compromisos europeos, debe contener el tama&ntilde;o de su d&eacute;ficit. Tal desequilibrio fiscal responde en gran medida al desplome de los ingresos, que han reducido su peso sobre el PIB en seis puntos porcentuales desde el inicio de la crisis, cuando en el resto de la eurozona se han mantenido estables. Este dato transparenta unas bases imponibles muy vol&aacute;tiles que complican la gesti&oacute;n de la pol&iacute;tica fiscal. Sin embargo, el gobierno ha centrado su estrategia en el ajuste del gasto (educaci&oacute;n y sanidad) con una subida de impuestos indirectos y un incremento s&oacute;lo temporal de los directos, rehuyendo una reforma profunda del sistema tributario. Tal es as&iacute; que la Comisi&oacute;n Europa adelanta un incremento del d&eacute;ficit estructural en 2014.
    </p><p class="article-text">
        Con independencia de la senda de ajuste, los pa&iacute;ses deudores de la eurozona est&aacute;n focalizando su estrategia de recuperaci&oacute;n en la aceleraci&oacute;n de una deflaci&oacute;n interna que incentive a las exportaciones. Como se est&aacute; observando, esta aproximaci&oacute;n muestra insuficientes r&eacute;ditos en econom&iacute;as poco flexibles y, adem&aacute;s, amenaza la cohesi&oacute;n y la estabilidad social. As&iacute; pues, este camino debe complementarse con una profundizaci&oacute;n de la integraci&oacute;n de la eurozona. Este avance otorgar&iacute;a m&aacute;s grados de libertad a la pol&iacute;tica fiscal y monetaria, que actualmente se encuentra muy encorsetada ante la naturaleza sub-&oacute;ptima de la eurozona (acuerdo de tipos de cambio fijo). Y es aqu&iacute; donde se observan algunas noticias esperanzadoras. Los &uacute;ltimos acuerdos del Consejo Europeo junto al programa OMT del BCE han elevado la certidumbre sobre el futuro del euro. Esta incipiente revisi&oacute;n del marco institucional est&aacute; en la base de la suavizaci&oacute;n de los objetivos fiscales para los pa&iacute;ses deudores que podr&iacute;a acordarse en las pr&oacute;ximas semanas.
    </p><p class="article-text">
        En el plano pol&iacute;tico, hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, el PSOE perd&iacute;a las elecciones generales, v&iacute;ctima de la crisis pero tambi&eacute;n de su incapacidad para responder pronto y articular un mensaje n&iacute;tido ante la misma. Los electores otorgaron una amplia mayor&iacute;a absoluta al Partido Popular con la esperanza de que pudiera enderezar la situaci&oacute;n. Un a&ntilde;o despu&eacute;s la credibilidad del nuevo gobierno se ha esfumado ante la prolongaci&oacute;n de la crisis, los incumplimientos electorales y, en las &uacute;ltimas semanas, los casos de corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este &uacute;ltimo asunto, los medios de comunicaci&oacute;n han publicitado una supuesta trama de financiaci&oacute;n ilegal del Partido Popular. Seg&uacute;n estas informaciones, empresarios ligados a la construcci&oacute;n habr&iacute;an aportado donativos al PP superiores al l&iacute;mite legal. Estos ingresos il&iacute;citos habr&iacute;an sido utilizados para pagar sobresueldos a la direcci&oacute;n del partido no declarados a Hacienda. La prensa ha tenido acceso a la supuesta contabilidad paralela, donde se explicita que el actual Presidente, Mariano Rajoy, habr&iacute;a cobrado tales emolumentos ilegales. Hasta ahora, el Presidente ha negado la verosimilitud de tales informaciones. Por su parte, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n, Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba, ha solicitado su dimisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, este esc&aacute;ndalo se suma a una serie de causas judiciales abiertas ante posibles corruptelas en &aacute;mbitos locales y regionales, pero tambi&eacute;n a otros casos que afectan al entorno de la Corona o al Tribunal Supremo. De este modo, el descr&eacute;dito de las instituciones se est&aacute; acentuando. Y es este entorno institucional, poco sugerente, el que ayuda a entender tambi&eacute;n las renovadas tensiones territoriales que aportan un grado adicional de inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas recogen una ca&iacute;da notable del PP desde las pasadas elecciones de m&aacute;s de veinte puntos, dejando su apoyo electoral entorno al 24 por ciento. Sin embargo, el PSOE no recupera posiciones y se sit&uacute;a ligeramente por debajo del PP. Nunca ambas formaciones hab&iacute;an capitalizado un menor peso electoral conjuntamente. El destino de estos votantes desencantados apunta principalmente hacia la abstenci&oacute;n, que podr&iacute;a elevar su peso en cerca de veinte puntos. Por lo dem&aacute;s, se observa tambi&eacute;n un crecimiento notable de los partidos minoritarios - UPyD al centro e IU a la izquierda&ndash; pero no un repunte del apoyo a formaciones anti-sistema o populistas.
    </p><p class="article-text">
        En fin, Espa&ntilde;a est&aacute; sufriendo una dura crisis econ&oacute;mica que est&aacute; deslavazando la cohesi&oacute;n social con efectos negativos sobre la legitimidad del entramado institucional, que ya presentaba problemas relevantes. La soluci&oacute;n &uacute;ltima a la recesi&oacute;n pasa por una profundizaci&oacute;n de la uni&oacute;n econ&oacute;mica de la eurozona, pero el pa&iacute;s necesita una actualizaci&oacute;n de los pactos internos pol&iacute;ticos, sociales y territoriales, que han protagonizado con &eacute;xito toda esta etapa democr&aacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reiniciando-espana_132_5588619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Feb 2013 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Reiniciando España]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante la crisis europea, ni austeridad, ni gasto; más Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/crisis-europea-austeridad-gasto-europa_132_5574995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El campo de discusión se debe situar en el rediseño de la  unión monetaria y es aquí donde está la batalla europeísta y  socialdemócrata</p><p class="subtitle">Existe alternativa, una profunda reforma del marco institucional de la propia zona euro</p><p class="subtitle">Las elecciones europeas de 2014 deberían marcar una nueva etapa en la construcción política de la Unión</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. Introducci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La eurozona ha cerrado 2012 con una ca&iacute;da de la renta cercana al 0,5 por ciento. Adem&aacute;s, en el &uacute;ltimo trimestre, Alemania registr&oacute; una contracci&oacute;n de la actividad del 2,0 por ciento en tasa trimestral anualizada. As&iacute; pues, la crisis de las econom&iacute;as perif&eacute;ricas alcanza ya al n&uacute;cleo de la uni&oacute;n monetaria. Esta extensi&oacute;n territorial de la recesi&oacute;n deber&iacute;a ayudar a revisar los juicios sobre las causas y las soluciones de la propia crisis, huyendo de una interpretaci&oacute;n exclusivamente en clave nacional. Hasta ahora, el debate ha estado protagonizado por el enfrentamiento entre las pol&iacute;ticas de austeridad y las de gasto, con una clara victoria de las primeras.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ni unas ni otras pueden solventar la crisis de la eurozona y salvaguardar conjuntamente la fortaleza del modelo europeo de &ldquo;econom&iacute;a social de mercado&rdquo;. Solamente una reforma del marco institucional en el que opera la moneda &uacute;nica puede dar una respuesta eficiente y equitativa a esta crisis y las &uacute;ltimas medidas tomadas en esta direcci&oacute;n, aunque a&uacute;n tenues, pueden explicar el actual debate sobre la relajaci&oacute;n de los cronogramas fiscales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el campo de discusi&oacute;n se debe situar esencialmente en el redise&ntilde;o de la uni&oacute;n monetaria y es aqu&iacute; donde est&aacute; la batalla europe&iacute;sta y socialdem&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Uni&oacute;n monetaria y estrategia deflacionista</strong>
    </p><p class="article-text">
        La actual uni&oacute;n monetaria se acerca m&aacute;s a un &aacute;rea de libre comercio con tipo de cambio fijo, una especie de patr&oacute;n-euro, que a una aut&eacute;ntica uni&oacute;n econ&oacute;mica. Este modelo genera de manera end&oacute;gena desequilibrios por cuenta corriente, centrados en las econom&iacute;as que ingresan en el acuerdo de tipo de cambio con una moneda depreciada. Este fue el caso de las econom&iacute;as perif&eacute;ricas de la zona euro. Este pecado original gener&oacute; un <em>boom</em> con incrementos notables de la inflaci&oacute;n, dada la poca flexibilidad de estas econom&iacute;as, reduciendo as&iacute; los tipos de inter&eacute;s reales, ya en tasas rebajadas para impulsar la recuperaci&oacute;n en el centro de la eurozona en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada pasada. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello ceb&oacute; la bomba del crecimiento y algunos gobiernos confundieron esta etapa coyuntural con una estructural, tomando decisiones de pol&iacute;tica fiscal inapropiadas y/o relajando el ritmo de reformas. Durante esos a&ntilde;os, estas econom&iacute;as vieron elevarse su deuda externa, que pudieron financiar mientras exist&iacute;a certidumbre sobre la estabilidad del euro y los inversores presentaban una aversi&oacute;n al riesgo reducida. Ambas cuestiones saltaron por los aires con la ca&iacute;da de <em>Lehman Brohters. </em>Este suceso destap&oacute; la acumulaci&oacute;n de desequilibrios en algunas econom&iacute;as nacionales en el interior la zona euro y condujo a dos confusiones. Por una parte, algunos creyeron que la crisis europea era s&oacute;lo el reflujo de las <em>subprime</em> norteamericanas, toda vez que los desequilibrios en Europa eran end&oacute;genos y la crisis al otro lado del Atl&aacute;ntico s&oacute;lo fue el detonante. Y por otra parte, otros interpretaron la crisis como el resultado de comportamientos imprudentes en los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos, cuando la ra&iacute;z &uacute;ltima de la misma resid&iacute;a (y a&uacute;n lo hace) en el propio modelo de uni&oacute;n monetaria, aun cuando sea cierto que algunos gobiernos mostraron poca sensatez durante la d&eacute;cada previa de acumulaci&oacute;n de desequilibrios.
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio de la crisis, Europa ha adoptado una estrategia de impulso de ajustes y liberalizaciones en el &aacute;mbito de las econom&iacute;as nacionales, tras una primera fase de est&iacute;mulos. Y de alg&uacute;n modo esta respuesta es coherente con el modelo actual de uni&oacute;n monetaria. Una zona de libre cambio con tipo de cambio fijo solo puede responder ante una crisis de deuda externa a trav&eacute;s de un proceso deflacionario. Para ello se necesitan mercados muy flexibles (lo que explica en parte la velocidad del ajuste en Irlanda) y una contracci&oacute;n de la pol&iacute;tica fiscal, que colabore en la depresi&oacute;n de los precios internos y ayude a reducir la financiaci&oacute;n exterior. Aquellas econom&iacute;as con precios r&iacute;gidos a la baja deber&aacute;n sufrir reformas liberalizadoras profundas y r&aacute;pidas, eliminando restricciones e incluso incorporando a la l&oacute;gica del mercado a sectores de actividad ajenos a la misma anteriormente. Esta estrategia se adec&uacute;a, pues, al actual entorno institucional de la eurozona, si bien no est&aacute; exenta de riesgos como se est&aacute; observando. 
    </p><p class="article-text">
        A corto plazo, este proceso conduce a una depresi&oacute;n de las rentas derivada del ajuste deflacionario, mientras la deuda se mantiene estable. Este desajuste, si no se corrige con una r&aacute;pida recuperaci&oacute;n liderada por las exportaciones, puede conducir a un c&iacute;rculo vicioso de contracci&oacute;n-deuda, cuya &uacute;nica salida sea la ruptura del tipo de cambio para acentuar la depreciaci&oacute;n mediante una devaluaci&oacute;n. As&iacute; pues, si bien es cierto que la estrategia deflacionista es coherente con el actual modelo de uni&oacute;n monetaria, un patr&oacute;n-euro, presenta riesgos notables en su instrumentaci&oacute;n, tal y como se constata en Grecia o Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, esta apuesta tiene da&ntilde;os &ldquo;colaterales relevantes&rdquo; centrados en la cohesi&oacute;n social. Las desregulaciones para flexibilizar el sistema de precios no deben circunscribirse a los mercados de bienes y servicios. Tales medidas deben entrar de lleno en el mercado de trabajo y adem&aacute;s deber&iacute;an conducir a incorporar a la l&oacute;gica de mercado la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos, que puede ayudar a acelerar la consolidaci&oacute;n fiscal pero tambi&eacute;n a desregular la econom&iacute;a, contribuyendo as&iacute; en la deflaci&oacute;n. Estas reformas tensionan el coraz&oacute;n del modelo de Estado de Bienestar netamente europeo.
    </p><p class="article-text">
        Este modelo para solventar la crisis bajo una perspectiva exclusivamente librecambista, asentado en una integraci&oacute;n europea <em>de facto</em> mediante la desregulaci&oacute;n de los mercados nacionales, necesita algunos detalles institucionales para funcionar a medio plazo. Este sistema precisa correas m&aacute;s fuertes contra el d&eacute;ficit p&uacute;blico (Fiscal Compact) y un instrumento de apoyo a econom&iacute;as nacionales para cubrir <em>shocks </em>particulares (MEDE). Ambas medidas ya han sido tomadas y podr&iacute;an terminar de configurar una zona euro bastante cercana al ideal de los conservadores brit&aacute;nicos. Por tanto, resulta curioso que sea en este momento cuando m&aacute;s se cuestione la permanencia del Reino Unido en la Uni&oacute;n Europea. En cualquier caso, esta estrategia est&aacute; fallando en el objetivo primero, permitir una salida de la crisis, y los costes sociales que est&aacute; generando est&aacute; poniendo en riesgo la propia estabilidad del sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. &iquest;Hay alternativas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio de la aplicaci&oacute;n de la estrategia deflacionista se han levantado distintas voces contra tal opci&oacute;n. Principalmente desde la izquierda se ha exigido una cr&iacute;tica a los programas de consolidaci&oacute;n fiscal, mientras se ped&iacute;a una m&aacute;s expansiva pol&iacute;tica monetaria y una parada en la agenda de reformas. Este recetario enfrenta una a una las recomendaciones del consenso que ha regido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os pero su implementaci&oacute;n, en el actual marco institucional de la zona euro, acelerar&iacute;a los riesgos de implosi&oacute;n de la propia Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estas propuestas, sin alterar la l&oacute;gica del actual modelo de patr&oacute;n-euro, suponen elevar las contradicciones de la uni&oacute;n monetaria y conducirla hacia una probable ruptura, cuyo coste social ser&iacute;a tambi&eacute;n extraordinario. Si las econom&iacute;as deudoras paralizan sus programas de ajuste fiscal solo elevar&aacute;n sus costes de financiaci&oacute;n, acelerando el bucle de deuda y deprimiendo m&aacute;s la actividad. De modo similar, una mayor laxitud de la pol&iacute;tica monetaria apenas tendr&iacute;a ya impacto sobre la actividad, dado que el problema no son los tipos oficiales de inter&eacute;s sino la transmisi&oacute;n de la propia pol&iacute;tica monetaria, bloqueada por la probabilidad de ruptura de la eurozona. Asimismo, la paralizaci&oacute;n de todas las reformas asentar&iacute;a la rigidez de las econom&iacute;as nacionales, dificultando el funcionamiento del sistema de precios. De este modo, la deflaci&oacute;n ser&iacute;a menos probable y m&aacute;s compleja la recuperaci&oacute;n v&iacute;a exportaciones, ahondando as&iacute; en la recesi&oacute;n. Adem&aacute;s, bajo la actual uni&oacute;n monetaria, si pa&iacute;ses m&aacute;s o menos ajenos a las crisis fiscales de los Estados perif&eacute;ricos comenzaran a revisar sus pol&iacute;ticas presupuestarias con el objetivo de impulsar sus demandas internas, corren el riesgo de continuar la senda de los pa&iacute;ses ya inmersos en severos problemas de sostenibilidad fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, podr&iacute;a haber quien estuviera tentado a pensar que no existe alternativa alguna al actual camino de austeridad, aunque este muestra una probabilidad decreciente de &eacute;xito y unos costes sociales muy negativos. De hecho, los portavoces oficiales acent&uacute;an esta imposibilidad material de alternativa alguna para justificar sus propias pol&iacute;ticas econ&oacute;micas nacionales. Sin embargo, esta disposici&oacute;n no es cierta. Existe alternativa. Pero &eacute;sta no se encuentra en una revisi&oacute;n de la orientaci&oacute;n de los actuales instrumentos nacionales de pol&iacute;tica econ&oacute;mica, sino una en una profunda reforma del marco institucional de la propia zona euro.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, la &uacute;nica respuesta alternativa pasa por revisar el modelo de la uni&oacute;n monetaria y conducirlo hacia una aut&eacute;ntica uni&oacute;n econ&oacute;mica, donde se puedan implementar pol&iacute;ticas fiscales y monetarias contra-c&iacute;clicas como ocurre en cualquier econom&iacute;a integrada como Estados Unidos. Es importante destacar que la aproximaci&oacute;n expansiva norteamericana o las reflexiones nacionales en el Reino Unido no operan en el marco de un &aacute;rea de libre comercio con tipos de cambio fijo (como la eurozona), dado que en este entorno comportamientos nacionales expansivos acabar&iacute;an por hacer explosionar el sistema. As&iacute; pues, la alternativa progresista pasa indefectiblemente por un nuevo impulso europe&iacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. La alternativa europe&iacute;sta</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n necesita mercados &uacute;nicos de capital, trabajo y bienes y servicios. En primer lugar, a la pol&iacute;tica monetaria com&uacute;n deber&iacute;a sumarse la labor de regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n bancaria. En este camino est&aacute; el &uacute;ltimo acuerdo del Consejo Europeo, al que deber&iacute;a unirse un seguro de dep&oacute;sito com&uacute;n y un sistema compartido de liquidaci&oacute;n de entidades. Al final del camino, deber&iacute;a haber un &uacute;nico Banco Central Europeo, donde colapsaran todas las autoridades bancarias nacionales. En el mercado laboral, la Uni&oacute;n debe dar cobertura a los trabajadores que operan en distintos pa&iacute;ses. O se armonizan los sistemas de desempleo y de pensiones o acabar&aacute;n muertos v&iacute;ctimas de la propia integraci&oacute;n econ&oacute;mica, dado que su actual regulaci&oacute;n en clave nacional es una traba a la movilidad. Tambi&eacute;n habr&iacute;a que disponer de sistemas de contrataci&oacute;n homog&eacute;neos en el seno de la eurozona. Y por supuesto, las reformas para otorgar flexibilidad a los mercados de bienes y servicios son inaplazables. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la Uni&oacute;n necesita una pol&iacute;tica fiscal europea, no solo acuerdos nacionales de estabilidad presupuestaria. La mutualizaci&oacute;n de riesgos bancarios de la mano de la supervisi&oacute;n, a&uacute;n en su versi&oacute;n suave, exige alg&uacute;n tipo de corresponsabilidad fiscal. Pero adem&aacute;s, ser&iacute;a necesario viabilizar estabilizadores autom&aacute;ticos europeos junto a fondos de asistencia que redujeran el efecto de shocks asim&eacute;tricos. Y en la misma l&iacute;nea, urge un presupuesto com&uacute;n que financie bienes p&uacute;blicos europeos. Para ello, la Comisi&oacute;n deber&iacute;a disponer de una fuente de ingresos propios que adem&aacute;s podr&iacute;a solventar problemas de eficiencia derivados del actual modelo de tributaci&oacute;n nacional de bases imponibles muy m&oacute;viles (rendimientos del capital, impuestos para determinadas sociedades, etc.). Tal movilidad desaconseja su imposici&oacute;n a escala nacional y solo desde instancias europeas se podr&iacute;a gravar de manera eficiente. Como resultado de todo, el modelo deber&iacute;a completarse con una migraci&oacute;n del actual Mecanismo de Estabilidad hacia un Tesoro europeo que mutualice parte de las deudas nacionales. Y, por supuesto, toda esta apuesta centrada en europeizar la regulaci&oacute;n (y no en hacerla desparecer) necesitar&iacute;a una revisi&oacute;n del modelo pol&iacute;tico, dado que mayor cesi&oacute;n de soberan&iacute;a exige m&aacute;s rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;ticas. Las elecciones europeas de 2014 deber&iacute;an marcar una nueva etapa en la construcci&oacute;n pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n que d&eacute; sustento a esta agenda econ&oacute;mica europe&iacute;sta que exige una reforma del Tratado.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia institucionalista, a&uacute;n con un calendario temporal dilatado en el tiempo pero pactado y estructurado, ser&iacute;a clave para asegurar la estabilidad de la zona euro, volver a permitir la transmisi&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria y acomodar la senda de consolidaci&oacute;n fiscal de los pa&iacute;ses deudores a un ritmo m&aacute;s pausado, que sin la cobertura reformista conducir&iacute;a al conjunto de la eurozona a la ruptura. Es decir, indudablemente los pa&iacute;ses deudores necesitan un cronograma de ajuste fiscal m&aacute;s suave, pero este camino no se puede discutir hasta que las autoridades nacionales y comunitarias pacten una revisi&oacute;n profunda del modelo institucional que ampare tal aproximaci&oacute;n para no poner en riesgo el futuro del euro.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el &uacute;ltimo Consejo ha abierto alguna puerta a estas reformas. El acuerdo sobre el supervisor &uacute;nico, a&uacute;n con notables insuficiencias, se une al programa de compra ilimitada de deuda del BCE para aquellos pa&iacute;ses que lo soliciten. Ambas medidas parecen haber consolidado la idea de la irreversibilidad del euro y gracias a esto se comienza ya a discutir una rebaja de los objetivos fiscales a corto plazo. Y quiz&aacute; por esto, los conservadores brit&aacute;nicos est&eacute;n ahora reviviendo el debate sobre su futuro en la Uni&oacute;n. En cualquier caso, si el prop&oacute;sito es, no s&oacute;lo relajar esos objetivos, sino perfilar una nueva estrategia contra la crisis y a favor de la cohesi&oacute;n social y del proyecto europe&iacute;sta, el camino s&oacute;lo ha hecho que comenzar. A&uacute;n se necesitan muchas m&aacute;s medidas pro-integraci&oacute;n y, por ejemplo, la discusi&oacute;n paralela a cerca de los presupuestos comunitarios para el periodo 2014-20 tampoco parece haber interiorizado esta nueva realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Conclusiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la vista de esta realidad, la socialdemocracia debe huir tambi&eacute;n de las aproximaciones exclusivamente nacionales a esta crisis. No es posible una respuesta progresista y nacional a la actual crisis de la zona euro. Por ello, la izquierda debe liderar esa europeizaci&oacute;n del espacio pol&iacute;tico y situar en la eurozona el campo de discusi&oacute;n program&aacute;tica con el prop&oacute;sito de europeizar no s&oacute;lo los mercados financieros y la pol&iacute;tica monetaria, sino tambi&eacute;n la regulaci&oacute;n social y laboral y, por lo tanto, la fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Solo existe, pues, un camino para superar esta crisis y mantener la coherencia del modelo social europeo que pasa esencialmente por hacer econ&oacute;mica la actual uni&oacute;n, integrando los mercados en un marco institucional ordenado y supervisado por autoridades comunitarias con mayor control democr&aacute;tico. De este modo, solventar esta crisis y profundizar en la uni&oacute;n pol&iacute;tica son la misma cosa, con el prop&oacute;sito de apuntalar y fortalecer el Estado de Bienestar, que ser&aacute; europeo o no ser&aacute;. Quiz&aacute; ese Premio Nobel de la Paz reci&eacute;n recibido pueda servir de est&iacute;mulo ante los retos del presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/crisis-europea-austeridad-gasto-europa_132_5574995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jan 2013 07:58:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ante la crisis europea, ni austeridad, ni gasto; más Europa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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