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    <title><![CDATA[elDiario.es - Yeray S. Iborra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/yeray_s_iborra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Yeray S. Iborra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Taylor Swift, el espejo milenial en el que no podemos evitar mirarnos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-espejo-milenial-no-evitar-mirarnos_1_10943161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/068c589d-5afd-4201-84ac-7ae66372d3a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1090295.jpg" width="2556" height="1438" alt="Taylor Swift, el espejo milenial en el que no podemos evitar mirarnos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Yeray S. Iborra publica 'Fenómeno Taylor Swift' (Sílex, 2024) una narración que recurre a la biografía de la cantante para explorar pop, identidad, política y ‘fandom’</p><p class="subtitle">El ultra Milei contra Taylor Swift (y los 'swifties' contra Milei) en Buenos Aires</p></div><p class="article-text">
        Puede parecer extra&ntilde;o no enterarse del fin del mundo. Que a uno le pille en el instituto, dando clases sin comprender el porqu&eacute; de la agitaci&oacute;n que recorre a los alumnos, incluso a colegas profesores. Ese d&iacute;a, un compa&ntilde;ero se ausent&oacute; un segundo. En la pausa regres&oacute;: &ldquo;&iexcl;He conseguido preventa para Par&iacute;s, Lisboa y Londres!&rdquo;. A &eacute;l le siguieron en el mensaje otros tantos docentes. Y multitud de chavales; todos hablaban de lo mismo. Todos hablaban de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-actuara-30-mayo-2024-madrid-unico-concierto-espana_1_10311836.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la preventa de The Eras Tour de Taylor Swift</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a sent&iacute; la calma chicha del ojo del hurac&aacute;n. Porque lo que vino a continuaci&oacute;n, ya fuera del colegio, fue arrasador: The Eras Tour, as&iacute; apod&oacute; &ndash;no sin ambici&oacute;n&ndash; la cantante americana su gira, empez&oacute; a batir todos los r&eacute;cords, sus haza&ntilde;as contra la industria (regrab&oacute; sus &aacute;lbumes para luchar por sus derechos de autor o combati&oacute; con la poderosa Apple por cambiar las reglas del cobro por <em>stream</em>) empezaron a narrarse en todos lados. Su documental sobre el mismo The Eras Tour &ndash;un concierto grabado, vamos&ndash; super&oacute; las cifras del <em>This Is it </em>de Michael Jackson. 261,6 millones de d&oacute;lares a nivel mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Taylor Swift fue declarada &ldquo;Persona del a&ntilde;o&rdquo; para <em>Time</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y yo segu&iacute;a pensando, &iquest;de verdad tanto revuelo?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os escribiendo en las principales revistas de m&uacute;sica, algo que he compaginado con la docencia en los &uacute;ltimos tiempos, no entend&iacute;a la envergadura del asunto: claramente, la de Pennsylvania no ten&iacute;a la mejor voz, ni las m&aacute;s logradas melod&iacute;as, ni las historias contadas con m&aacute;s maestr&iacute;a, ni las coreograf&iacute;as m&aacute;s vistosas; definitivamente, ni siquiera ten&iacute;a los mejores temas. Pero hab&iacute;a reventado todos los registros en listas, ventas y seguidores. De hecho, lo que m&aacute;s me fascin&oacute; fue su comunidad: los <em>swifties</em>. Mis compa&ntilde;eros y alumnos <em>swifties</em>.
    </p><p class="article-text">
        El <em>poltergeist </em>Swift me absorbi&oacute;: todo el mundo me preguntaba por ella. &iquest;Qu&eacute; opinas del fen&oacute;meno?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escuchaba donde nunca hubiese dicho: &iexcl;Las palabras de Taylor Swift est&aacute;n influyendo en la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola! <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-fenomeno-grande-rentable-musica-reciente_1_10387295.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro S&aacute;nchez</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-fenomeno-grande-rentable-musica-reciente_1_10387295.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> se tuvo</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-fenomeno-grande-rentable-musica-reciente_1_10387295.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que referir a ella</a> en La<em> pija y la quinqui. </em>Con el tiempo me enter&eacute; que donde hab&iacute;a sido, obviamente, decisiva era en la pol&iacute;tica americana: plant&oacute; cara a Trump y su apoyo a los dem&oacute;cratas provoc&oacute; un subid&oacute;n en el registro de votantes de Estados Unidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos o&iacute;amos hablar, y mucho, sobre la estadounidense. Pero no pod&iacute;amos responder con certeza: &iquest;qu&eacute; hac&iacute;a que conectara con cada vez m&aacute;s gente?
    </p><p class="article-text">
        Para buscar respuestas, hice como los alumnos de la ESO y todos los hipocondr&iacute;acos del universo: <em>Google Search</em>. &ldquo;Taylor Swift&rdquo;. Lo escrib&iacute; por primera vez en mi vida en el navegador, y me llev&eacute; una primera sorpresa: ella y yo tenemos la misma edad, 34 a&ntilde;os. Es de finales de 1989, yo de principios de 1990. En una escuela no hubi&eacute;semos ido juntos, pero qu&eacute; duda cabe, compartimos &ndash;mucho de nuestra&ndash; generaci&oacute;n en Occidente: educaci&oacute;n p&uacute;blica, infancia mimada (la relaci&oacute;n con su madre es de mejores amigas) y deleite por la vocaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ese deleite, claro, nos hab&iacute;a llevado, a m&iacute;, a muchos de los m&iacute;os, y a ella, a desarrollar todo tipo de procesos relacionados con la salud mental. Swift pas&oacute; por un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) y ha hablado varias veces sobre salud mental: <em>This is me trying</em> es un buen ejemplo de ello. Ah&iacute; hice un <em>switch</em>, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;a una cantautora pop hablando sobre TCA o depresi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Al cabo de unas semanas de investigaci&oacute;n, u obsesi&oacute;n, me percat&eacute; de que no era una escritora excelente, pero s&iacute; obstinada y &ndash;algo de lo que ya no tengo duda&ndash; activa y muy sincera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus historias no son buenas ni malas, son suyas. Es hija del siglo del <em>yo</em>. En sus apariciones p&uacute;blicas y en redes sociales, demuestra que conserva una forma de vida que no est&aacute; a a&ntilde;os luz de la de sus <em>fans</em>. Mucho menos en sus canciones, un diario abierto donde la mueven sentimientos muy normales (en el mejor de los sentidos): amor, desamor, vac&iacute;o, deseos, desconcierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me tuve que acercar al cine a verla en <em>directo</em>, ya que las entradas para su concierto estaban prohibitivas (hasta 4.000 euros en reventa). Tras dos horas y pico de verla en directo en The Eras Tour algo era muy evidente: no mandan los extremos ni los fuegos artificiales, lo importante aqu&iacute; estaba en el equilibrio entre la profesionalidad y una cierta espontaneidad (no parecer un robot, pero tenerlo todo bajo control). En TikTok descubr&iacute; decenas de cuentas que buscaban en sus directos dicha espontaneidad para reafirmar su condici&oacute;n de humana e imperfecta. Tambi&eacute;n me choc&oacute;, esa no era la reina del pop que yo hab&iacute;a vivido en los 2000&hellip; &iquest;Desde cu&aacute;ndo no queremos reinas pop perfectas?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es como si entregara a sus oyentes las llaves de sus canciones&rdquo;, le&iacute; al c&eacute;lebre Nate Sloan, periodista y coautor del <em>podcast</em> y libro del mismo nombre, <em>Switched on Pop. </em>Swift tiene una aura que embruja m&aacute;s all&aacute; del estereotipo de adolescentes embobadas por la sinceridad. Y est&aacute; absorbiendo con el paso del tiempo a muchas m&aacute;s generaciones que la suya, la milenial, de la que es reina. Reina sin Estado, pero s&iacute; con ej&eacute;rcito: los citados <em>swifties</em>. Mis alumnos&hellip; &iexcl;Y mis compa&ntilde;eros! Los <em>swifties</em> tienen poder. Son muchos, es decir, tienen mucho poder: cuando Elon Musk propuso a Taylor Swift un pacto &ndash;<em>tweet</em> mediante&ndash; para reflotar X, millones de <em>swifties</em> le pidieron al magnate que &ldquo;se alejara de la cantante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si sus <em>fans</em> tienen mucho poder, ella tambi&eacute;n. Es algo que se retroalimenta. Swift puede influir en el Golden Boy, &iexcl;que le pregunten a Alejandro Balde! O en la NFL. Qui&eacute;n no ha puesto cara estos d&iacute;as a Travis Kelce, su actual novio, jugador del equipo campe&oacute;n de la Superbowl, los Kansas City Chiefs.
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                Travis Kelce abraza al cantante estadounidense Taylor Swift tras la victoria de los Chiefs sobre los 49ers en el tiempo extra del Super Bowl LVIII, el 11 de febrero de 2024                            </span>
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        El hecho de tener una carrera desde los 14 a&ntilde;os, ha dejado en ella una imagen de artista infantil. Pero solo cabe ver su respuesta a Kanye West en <em>Look what you&rsquo;ve made me do</em> o sus parlamentos en los Billboard, con un mensaje empoderador y reivindicativo para darse cuenta que Swift se ha ido convirtiendo en adalid pol&eacute;mico de la izquierda (de la causa <em>woke</em> para sus cr&iacute;ticos) en Estados Unidos: defiende el feminismo, lo LGTBIQ+ <em>(Mean),</em> la salud mental, el antirracismo. Ha alzado su voz tambi&eacute;n por temas como el control de armas.
    </p><p class="article-text">
        No siempre fue as&iacute;, claro. Taylor Swift lleva diez discos dando giros ligeros, a excepci&oacute;n del valle agudo que deriv&oacute; en <em>Reputation</em>. El t&iacute;tulo lo dice todo, despu&eacute;s de las trifulcas con la industria, con Kanye West, con la prensa, quer&iacute;a dar un golpe en la mesa. Ese fue su reto discogr&aacute;fico m&aacute;s ambicioso a nivel narrativo y un paso clave para poder derivar su carrera hacia un lugar m&aacute;s cercano a las preocupaciones de la treintena que a la juventud. Como despu&eacute;s demostr&oacute; en <em>Folklore</em> y <em>Evermore </em>(2020), discos de pandemia donde se acerc&oacute; al <em>indie </em>gracias a figuras como el artista de culto Bon Iver.<em> </em>En todos los &aacute;lbumes mantuvo, eso s&iacute;,&nbsp; parte del <em>t&ecirc;te-&agrave;-t&ecirc;te </em>con el <em>fan</em>, el diario personal, inclusivo y con cierto af&aacute;n cuenta-cuentos (lo importante, siempre lo ha sostenido ella, son las historias).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Taylor Swift ha calificado The Eras Tour como tal para recoger en una vuelta al mundo todo lo que ha sido hasta sus 34 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n lo ha hecho para preparar el terreno hacia lo que ser&aacute;. Porque nada apunta a que Taylor Swift vaya a quedarse anclada en una popstar <em>Miss Americana</em> ex adalid <em>country</em>. Porque, dentro de ser una estratega bestial del capitalismo amable, tiene aprecio por las verdades (o al menos por la verosimilitud, sean cuales sean en cada momento de su trayectoria) de un mundo global: todos nos preocupamos por todos, pero coger&iacute;amos un avi&oacute;n privado (ella <a href="https://www.eldiario.es/cultura/peligros-taylor-swift-jet-privado-emisiones-lujo_1_9215656.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos de m&aacute;s</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Le estamos bailando el juego a una pija americana con la que compartimos problemas de bobos sin valores? &iquest;Nos acompa&ntilde;a de forma mesi&aacute;nica cuando todo falla, el coco, el coraz&oacute;n, la raz&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Taylor Swift es un espejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los que retornan el semblante muy fielmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los que no se puede escapar tan f&aacute;cilmente con monos&iacute;labos, despejarlo en una conversaci&oacute;n tonta de bar. Es uno que nos genera dudas. Dudas de hoy. Debates, fanatismos, pero tambi&eacute;n puntos grises.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es esperanzador que en una vida a pura velocidad, una vida a todo-<em>storie</em>, sigamos teniendo espacios en el pop &ndash;cada vez m&aacute;s intergeneracionales&ndash; para los grises.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        <em>Yeray S. Iborra publica </em>Fen&oacute;meno Taylor Swift<em> (S&iacute;lex, 2024) una narraci&oacute;n que recurre a la biograf&iacute;a de la cantante para explorar pop, identidad, pol&iacute;tica y &lsquo;fandom&rsquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-espejo-milenial-no-evitar-mirarnos_1_10943161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Feb 2024 22:04:16 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moustapha Kebe: "Los acuerdos de Europa con Senegal hablan de migración, pero se aprovechan para captar nuestro mercado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moustapha-kebe-europa-externalizando-fronteras_128_1179446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba5b5d86-0810-4177-ac97-960892681398_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moustapha Kebe: &quot;Los acuerdos de Europa con Senegal hablan de migración, pero se aprovechan para captar nuestro mercado&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una red de organizaciones senegalesa lucha por la libre circulación de personas y por la reintegración de los repatriados</p><p class="subtitle">Su portavoz, Moustapha Kebe, critica la colaboración entre España y Senegal en materia de deportaciones; España puede repatriar a los senegaleses desde 2008</p><p class="subtitle">"Se nos está obligando a firmar acuerdos que causan la migración irregular. Hay cuestiones impuestas por la UE que están en la base de la migración", explica Kebe</p></div><p class="article-text">
        La que los medios apodaron como &ldquo;crisis de los cayucos&rdquo;, un considerable aumento de las llegadas a las Islas Canarias en 2005 y 2006, supuso una importante respuesta institucional en el incremento del control de las migraciones mar&iacute;timas entre Senegal y Espa&ntilde;a. En ese contexto se fund&oacute; Remidev (Red por la migraci&oacute;n y el desarrollo), una plataforma compuesta por una treintena de organizaciones senegalesas: asociaciones de repatriados, de familias de v&iacute;ctimas de la migraci&oacute;n irregular, de demandantes de asilo, as&iacute; como asociaciones juveniles, ONGs, sindicatos o grupos de investigaci&oacute;n. La red tiene como misi&oacute;n promover la libre circulaci&oacute;n de personas y bienes.
    </p><p class="article-text">
        Moustapha K&eacute;mal Kebe, el responsable de proyectos de la red, nos recibe en la sede que comparten con otras entidades en Dakar. Kebe plasma una realidad muy distinta a la que se describe en Espa&ntilde;a: Senegal es un pa&iacute;s que acoge a tantas personas como las que emigran, y de las que migran, s&oacute;lo un 13% va hacia Europa. Sin embargo, el experto critica un relato en el que las aut&eacute;nticas cifras en Europa no importan. Construir un problema mayor del real permite la injerencia europea en las pol&iacute;ticas senegalesas, seg&uacute;n su punto de vista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el trabajo de Remidev?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trabajamos en tres niveles. Por un lado, hacemos incidencia pol&iacute;tica en defensa de los derechos de los migrantes; por otro, hacemos formaciones para capacitar a nuestros miembros en funci&oacute;n de sus necesidades; y finalmente recogemos y compartimos informaci&oacute;n de calidad acerca de las migraciones a nivel nacional e internacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo valoran las pol&iacute;ticas de la Uni&oacute;n Europea ante las personas que migran desde el continente africano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La UE ha estado interviniendo en &Aacute;frica a nivel de migraciones desde hace varios a&ntilde;os, pero el contexto ha variado mucho &uacute;ltimamente. En el caso de Senegal, desde 2006 hemos visto oleadas de j&oacute;venes que se van en cayucos, y mueren o desaparecen en el mar, o lo mismo en el desierto, y pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a o Italia, que no ten&iacute;an mucha relaci&oacute;n con Senegal, han reforzado la cooperaci&oacute;n. Una cooperaci&oacute;n que se traduce en m&aacute;s financiaci&oacute;n para el dispositivo de gesti&oacute;n de fronteras.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea ha desplegado <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/inmigracion/Parlamento-Europeo-fronteras-capacidad-intervenir_0_889611706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos dispositivos para la gesti&oacute;n de flujos migratorios</a>, especialmente para la externalizaci&oacute;n de fronteras. Han firmado acuerdos con los pa&iacute;ses de salida y de tr&aacute;nsito para que estos &uacute;ltimos bloqueen los desplazamientos de poblaci&oacute;n, a trav&eacute;s de herramientas como el desarrollo de carnets de identidad y pasaportes biom&eacute;tricos, mecanismos para el registro y filtraje de migrantes, radares, pero tambi&eacute;n aviones y barcos que se han puesto a disposici&oacute;n de estos pa&iacute;ses para controlar las fronteras terrestres, mar&iacute;timas y aeroportuarias. Se han destinado miles de millones de francos a este dispositivo para frenar el flujo migratorio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A qu&eacute; se debe la externalizaci&oacute;n de fronteras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; externalizando la gesti&oacute;n porque los estados europeos son estados de derecho y no se pueden permitir seg&uacute;n qu&eacute; pr&aacute;cticas en el interior de la Uni&oacute;n, donde hay una Justicia y cierta democracia. Sin embargo hay ciertos dispositivos que si se aplican<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/consultivo-Frontex-UE-Libia-inmigracion_0_769923835.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no se est&aacute;n respetando los derechos humanos</a>, y se permiten pedir a pa&iacute;ses que no han alcanzado cierto nivel de democracia que los apliquen. Lo piden a los pa&iacute;ses de tr&aacute;nsito como Marruecos, L&iacute;bia o N&iacute;ger, con graves problemas presupuestarios. Especialmente despu&eacute;s de la Cumbre sobre las Migraciones de Valeta en 2015 [que reuni&oacute; a jefes de estado africanos y europeos], la ayuda p&uacute;blica al desarrollo est&aacute; condicionada a la gesti&oacute;n del flujo migratorio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esta cooperaci&oacute;n destinada a frenar la migraci&oacute;n cumple con su objetivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de cooperaci&oacute;n entre nuestros pa&iacute;ses y la UE, lo que constatamos es que hay tres puntos a tratar: el primero, las causas profundas de la migraci&oacute;n irregular; el segundo, la promoci&oacute;n de la migraci&oacute;n regular; y el tercero, la promoci&oacute;n del empleo juvenil. Hay programas de sensibilizaci&oacute;n y de formaci&oacute;n, pero en mi opini&oacute;n no funcionan. Cuando vamos sobre el terreno y hablamos con potenciales j&oacute;venes migrantes, nos dicen que ya conocen los peligros de la migraci&oacute;n irregular, pero que esto no les impide irse. Algunos de ellos se consideran muertos socialmente en Senegal, y la idea de morir otra vez no les inquieta.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que pensamos que hay que cambiar de paradigma, intentar encontrar otros medios, porque tenemos <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_0_975352743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una poblaci&oacute;n mayoritariamente joven que aspira a encontrar empleos decentes</a>. Estamos en un pa&iacute;s donde el paro es muy elevado y los j&oacute;venes intentan encontrar otros medios para sobrevivir y ayudar a sus familias. Si no les damos trabajos decentes, probar&aacute;n todos los medios para irse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se est&aacute; dando ese cambio de paradigma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El dinero siempre va dirigido al primero de los tres puntos: la lucha contra la migraci&oacute;n irregular, que es lo que m&aacute;s le interesa a la UE. Y luego est&aacute; lo que llamamos la 'realpolitik'. Se han firmado unos acuerdos que hablan de migraci&oacute;n, pero al mismo tiempo se aprovechan para captar nuevos mercados. Somos un pa&iacute;s que dispone de much&iacute;simos recursos. En Senegal, dentro de dos o tres a&ntilde;os se va a explotar petr&oacute;leo y gas. Tenemos oro, zirconia, pesca, fosfatos&hellip; En definitiva, muchos recursos naturales. M&aacute;s all&aacute; de los discursos sobre la migraci&oacute;n irregular, todos los pa&iacute;ses est&aacute;n interesados en nuestro mercado. Eso hay que decirlo claro.
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses de la UE no tienen esos recursos y los necesitan para su desarrollo. Es por eso que nuestros dirigentes tienen que tomar responsabilidades, y en la firma de los acuerdos para la explotaci&oacute;n de estos recursos naturales tenemos que ser capaces de introducir cl&aacute;usulas que permitan a los senegaleses desplazarse libremente como hacen los ciudadanos de otros pa&iacute;ses cuando vienen aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; control de las fronteras se hace en &Aacute;frica Occidental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un espacio comunitario, la CEDEAO (Comunidad Econ&oacute;mica de Estados de &Aacute;frica Occidental), donde la gente puede circular libremente. Sin embargo, constatamos que a la gente que va a N&iacute;ger para llegar a Agadez se les bloquea para impedir que vayan a Libia o a Argelia. Hay mucha gente que invierte en dispositivos de control, pero esto no impide que la gente se vaya, porque hay muchos medios para hacerlo. Hay control mar&iacute;timo, pero a nivel terrestre los senegaleses pueden coger un bus, o un avi&oacute;n, e ir a Marruecos para intentarlo desde ah&iacute;. Otros se van a la ruta de N&iacute;ger, y no se les puede impedir la libertad de movimiento. Podr&iacute;an ser migrantes pero tambi&eacute;n viajeros o comerciantes. No es un delito cruzar la frontera de Senegal, sino que es un derecho reconocido a nivel internacional, especialmente en la Declaraci&oacute;n Internacional de los Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero desde Europa se pide el control exhaustivo de las salidas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No podemos pedir a los pa&iacute;ses africanos que cierren las fronteras al mismo tiempo que se les pide que las abran para los bienes, servicios y empresas europeas. Actualmente estamos negociando <a href="https://www.eldiario.es/politica/paises-ACP-esperan-UE-proximos_0_972553289.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la situaci&oacute;n del Acuerdo de Coton&uacute;</a>, el acuerdo econ&oacute;mico entre la UE y los estados de &Aacute;frica, el Caribe y el Pac&iacute;fico, y se nos pide a los pa&iacute;ses africanos la apertura de las fronteras para un 70% de productos europeos. Algunos de estos productos han sido subvencionados y cuando vengan a nuestro pa&iacute;s no pagar&aacute;n impuestos en la aduana. Esto va a perjudicar a las empresas locales. Por ejemplo, las peque&ntilde;as y medianas empresas que producen leche estar&aacute;n obligadas a cerrar si entra leche subvencionada de Europa sin pagar impuestos. Si estas empresas cierran, la consecuencia directa ser&aacute; que las personas tengan que migrar.
    </p><p class="article-text">
        Se nos est&aacute; obligando a firmar acuerdos que causan la migraci&oacute;n irregular. El caso de la pesca es similar. Firmamos acuerdos con grandes barcos extranjeros que vienen a robarnos los recursos, y los pescadores locales, que se quedan sin peces, est&aacute;n obligados a migrar. Hay cuestiones impuestas por la Uni&oacute;n Europea que est&aacute;n en la base de la migraci&oacute;n irregular.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de las v&iacute;as reguladas de migraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha habido un endurecimiento de las condiciones de los pa&iacute;ses de la UE para dar visado. El proceso es cada vez m&aacute;s largo y hay un aumento descomunal de los costes. Los &uacute;ltimos estudios han constatado, por ejemplo, que el a&ntilde;o pasado hubieron 19.000 solicitudes de visados a Francia desde Mali, lo que represent&oacute; 760 millones de francos CFA [1 mill&oacute;n de euros] para Francia. Hay una externalizaci&oacute;n de las gestiones, que se han convertido en un negocio. Dicen que quieren endurecer el acceso a los visados pero no deja de ser una forma de enriquecerse. Esto es algo que venimos denunciando desde hace a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades senegalesas, pero tambi&eacute;n a nivel africano, tienen que asumir responsabilidades para que estos pa&iacute;ses dejen de tratar as&iacute; a los africanos. La espera es larga, y el hecho de tener que esperar hasta el &uacute;ltimo minuto tambi&eacute;n encarece los billetes de avi&oacute;n. Una vez en la UE los controles son a menudo humillantes. Lo que le pedimos a Senegal es que aplique las pol&iacute;ticas de forma rec&iacute;proca; si Espa&ntilde;a pide visados a los senegaleses, Senegal tambi&eacute;n deber&iacute;a pedirlos a los espa&ntilde;oles. Ser&iacute;a lo m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n actual entre Senegal y Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2008, Espa&ntilde;a y Senegal firmaron un acuerdo de readmisi&oacute;n, que permite a Espa&ntilde;a repatriar a los senegaleses. No estamos de acuerdo en esto, pero lo que nos preocupa realmente es que cuando estas personas son repatriadas, la sociedad civil no es informada. La informaci&oacute;n que tenemos de las repatriaciones es a trav&eacute;s de los medios, dos o tres d&iacute;as despu&eacute;s de haber sido repatriados. A veces ni tan solo los medios est&aacute;n al corriente.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que pedir al gobierno senegal&eacute;s y a la OIM (Organizaci&oacute;n Internacional por las Migraciones), que en caso de repatriaci&oacute;n, nos permitan hacer un seguimiento para ver las condiciones en las que han sido repatriados y organizarnos para ofrecer un apoyo. En Senegal, tenemos que ver c&oacute;mo podemos dar informaci&oacute;n a los repatriados para su reinserci&oacute;n econ&oacute;mica y social. Desafortunadamente, se les trae de vuelta sin ning&uacute;n tipo de informaci&oacute;n ni seguimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ocurre con una persona deportada en el momento que llega al aeropuerto de Dakar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios de los repatriados que volvieron entre 2006 y 2008 nos cuentan que a la llegada les daban 10.000 CFA [15 euros] para que volvieran a sus casas. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde hubo una organizaci&oacute;n que les daba 100.000 CFA [152 euros], pero esto es en funci&oacute;n de los programas y la financiaci&oacute;n que haya en cada momento. En el caso de la oleada que lleg&oacute; de Espa&ntilde;a en septiembre del a&ntilde;o pasado, en los dos primeros aviones no les ofrec&iacute;an dinero y en los otros s&iacute;. No sabemos el criterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; representan esos 150 euros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los 100.000 CFA son el m&aacute;ximo que se les ha dado. Habr&iacute;a que evaluar las cantidades que se destinan y el impacto que tiene estos programas en las vidas de la gente. &iquest;Imagin&aacute;is alguien que ha pasado varios a&ntilde;os en un pa&iacute;s, que ha trabajado, ha podido ahorrar algo y lo devuelven de repente a su pa&iacute;s sin poder ni siquiera coger sus bienes? Ese dinero no es mucho tampoco para una persona que vive en Senegal, y la situaci&oacute;n es muy compleja. Cuando llegan<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_0_975352743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> se sienten frustrados, tristes, avergonzados</a> por no haber logrado establecerse en su lugar de destino.
    </p><p class="article-text">
        Estos sentimientos crean un clima enrarecido en las familias, muchas de las cuales han dado apoyo financiero a los viajes. Mucha gente se averg&uuml;enza y en vez de volver a casa se quedan en Dakar u otras ciudades para encontrar los medios o la ocasi&oacute;n para poder irse otra vez. Europa gasta mucho dinero en devolver a los inmigrantes, y no sirve de nada, porque seis meses m&aacute;s tarde intentan irse otra vez. Si este dinero fuera invertido aqu&iacute; podr&iacute;amos destinarlo al desarrollo con estas personas para que no necesiten volver a irse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hay quien decide volver voluntariamente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay migrantes de regreso voluntario y forzoso, y hay algunas devoluciones forzosas que las calificamos de voluntarias. Muchos de los senegaleses que han vuelto de Libia fruto de la colaboraci&oacute;n entre la OIM y el Estado de Senegal nos cuentan que no lo han hecho de forma voluntaria, que han sido forzados. La OIM recibe financiaci&oacute;n para el retorno voluntario. Por eso siempre abordamos con prudencia la cuesti&oacute;n del retorno voluntario, para saber a trav&eacute;s de los propios migrantes si se tratan de retornos voluntarios o no.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este reportaje forma parte del proyecto 'Deportaciones', del centro Ir&iacute;dia, que ha recibido el apoyo de la Beca DevReporter 2019, impulsada con financiaci&oacute;n del proyecto Frame, Voice, Report! de la Uni&oacute;n Europea, el Ayuntamiento de Barcelona y la Agencia Catalana de Cooperaci&oacute;n al Desarrollo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Puedes leer aqu&iacute; la&nbsp;primera y la&nbsp;segunda entrega.</em><a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Tambacounda-nuevo-corazon-deportaciones-Senegal_0_975002640.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera</a><a href="https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_0_975352743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segunda</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[João França, Yeray S. Iborra, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moustapha-kebe-europa-externalizando-fronteras_128_1179446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2019 20:22:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Moustapha Kebe: "Los acuerdos de Europa con Senegal hablan de migración, pero se aprovechan para captar nuestro mercado"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senegal,Europa,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "vergüenza" de volver: los deportados luchan contra el estigma del 'fracaso' en Senegal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_1_1162548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c4f2831-7646-406d-bbd5-3a7ae76068f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;vergüenza&quot; de volver: los deportados luchan contra el estigma del &#039;fracaso&#039; en Senegal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ciudadanos de Thiaroye sur Mer, un región costera de Senegal, viven a diario el lastre económico, psicológico y comunitario de las repatriaciones</p><p class="subtitle">Moustapha Diouf preside una asociación de deportados en Thiaroye sur Mer que ofrece, sin apoyo institucional, formación para evitar la marcha de jóvenes a Europa</p><p class="subtitle">"Si nos das un proyecto sólido que sustituya las ganas de migrar, los chavales no viajarán", sostiene Ndaw, cuyo cayuco volcó y después fue deportado desde Canarias</p></div><p class="article-text">
        Al llegar a casa, todo el mundo estaba durmiendo, excepto su mujer. &ldquo;No le cont&eacute; nada de la deportaci&oacute;n. Me fui a dormir directamente&rdquo;. Durante ese d&iacute;a de 2006 en que volvi&oacute; a Senegal tras no conseguir prosperar en Europa, Moustapha Diouf no quer&iacute;a salir de la habitaci&oacute;n. &ldquo;Sent&iacute;a verg&uuml;enza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Moustapha Diouf abandon&oacute; Thiaroye sur Mer &ndash;comuna perteneciente a Thiaroye, una localidad situada en la periferia de Dakar&ndash; en direcci&oacute;n a Europa en un cayuco por 300.000 CFA, algo menos de 500 euros, una peque&ntilde;a fortuna, a causa del descenso de recursos pesqueros en la costa senegalesa all&aacute; por 2004. Diouf fue pionero en <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/365diasmigraciones/ruta-canaria-mortales_6_972612769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacer uso de la 'V&iacute;a Canaria</a>' para alcanzar territorio espa&ntilde;ol. El recorrido migratorio vivi&oacute; su m&aacute;ximo apogeo entre 2005 y 2006, momento en que <a href="https://www.eldiario.es/politica/Senegal-muestra-Espana-compromiso-migrantes_0_809119807.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a y Senegal firmaron un acuerdo</a> que reforz&oacute; la protecci&oacute;n en el Atl&aacute;ntico y oblig&oacute; a las personas que quer&iacute;an irse del pa&iacute;s a hacerlo por otras v&iacute;as, como cruzando el desierto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Decenas de embarcaciones de colores descansan en la costa de Thiaroye Sur Mer. Pegadas las unas a las otras, no dejan pr&aacute;cticamente espacio para los j&oacute;venes, que revolotean alrededor de ellas mientras las pintan o reparan sus redes de pesca. Algunos de los cayucos est&aacute;n hundidos en la arena, como ballenas varadas. Se mueven mucho menos que antes. El flujo de salidas a&ntilde;os atr&aacute;s era constante, ya fuese para faenar o para emprender un arriesgado viaje hacia las Islas Canarias.
    </p><p class="article-text">
        Diouf rememora desde la azotea de su casa, desde donde se divisa toda la l&iacute;nea de costa, los motivos de su viaje y las penurias del mismo, as&iacute; como las innumerables p&eacute;rdidas de paisanos en el intenso azul del oc&eacute;ano. &ldquo;Yo era el responsable de alimentar a mis hijos y a mis padres. Y el trabajo de pescador aqu&iacute; ya no daba dinero. No pod&iacute;amos competir con los barcos europeos, que ten&iacute;an m&aacute;s maquinaria que la nuestra&rdquo;, describe Diouf, rodeado por su familia, y bajo una boina que le protege de un sol naranja que marca el fin del d&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El viaje hasta las Canarias fue el segundo de Diouf, que antes hab&iacute;a probado suerte por Marruecos. Una vez alcanz&oacute; suelo espa&ntilde;ol, pas&oacute; 45 d&iacute;as en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), hasta que fue deportado. &ldquo;El ministro de exterior senegal&eacute;s negoci&oacute; con el gobierno espa&ntilde;ol la expulsi&oacute;n de los inmigrantes irregulares. Una expulsi&oacute;n injusta para m&iacute;. Porque les dieron dinero para que aceptaran nuestra expulsi&oacute;n a Senegal. Podemos decir que nos vendieron como si fu&eacute;ramos animales&rdquo;, critica. Diouf regres&oacute; de manera forzada. Muchos de sus compa&ntilde;eros, no. Hab&iacute;an muerto en el mar. &ldquo;Entre 2004 y 2007, cada d&iacute;a hab&iacute;a funerales&rdquo;. Ahora, agradece a Dios la fortuna de estar vivo pero tambi&eacute;n explica las duras consecuencias del fracaso tras no alcanzar prosperar en Europa.
    </p><h3 class="article-text">El estigma de volver</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Diouf utiliza un lema de la lucha senegalesa, el primer deporte del pa&iacute;s por delante del f&uacute;tbol, para resumir sus sensaciones al volver a Senegal: &ldquo;&lsquo;Nuestra lucha es un juego, cuando pierdes es una verg&uuml;enza&rsquo;. Esto era lo que me pasaba. Cada d&iacute;a pensaba en volver a hacer el viaje&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de Diouf no es aislada. Las personas que prueban una migraci&oacute;n y son deportadas no s&oacute;lo acarrean las consecuencias psicol&oacute;gicas de sus viajes, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/despues-deportacion-crecido-Espana-perdido_0_478053017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sino tambi&eacute;n de la convivencia</a> de nuevo con un entorno que hab&iacute;a depositado en el periplo sus esperanzas de mejor. &ldquo;Las consecuencias psicol&oacute;gicas son m&uacute;ltiples: sentimiento de culpabilidad, verg&uuml;enza e incapacidad de sentirse bien dentro de su familia y entorno&rdquo;, apunta Aminata Assis, terapeuta en el proyecto House of Hope, una organizaci&oacute;n evang&eacute;lica alemana que da apoyo psicol&oacute;gico a los migrantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con las deportaciones, aumentan las posibilidades de padecer estr&eacute;s traum&aacute;tico&rdquo;, se&ntilde;ala. En House of Hope tratan alrededor de 35 a 40 personas. La mayor parte, hombres. Y la mayor&iacute;a de su actividad est&aacute; centrada en Dakar, pero buscan m&aacute;s recursos para extender sus servicios a otras regiones.
    </p><h3 class="article-text">Carecer de medios</h3><p class="article-text">
        Diouf jam&aacute;s recibi&oacute; ayuda de ninguna entidad. Es por ello que termin&oacute; creando una propia el a&ntilde;o 2007, la Association des Jeunes Rapatri&eacute;s. Un paraguas para los muchos migrantes senegaleses que, como &eacute;l, son retornados sin recursos. Diouf volvi&oacute; a Senegal, denuncia, con un bocadillo y 10.000 CFA (15 euros) que no le dieron siquiera para salvar en taxi los diecis&eacute;is kil&oacute;metros entre el aeropuerto de Dakar y Thiaroye sur Mer.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos prometieron ayudas para proyectos sociales, pero hasta ahora no ha habido ninguna&rdquo;, dicta Diouf, que realiz&oacute; su viaje cuando rondaba los 40 a&ntilde;os, algo poco com&uacute;n en la regi&oacute;n, donde son los j&oacute;venes los que se marchan m&aacute;s pronto. La labor de Diouf se ha ido expandiendo en la regi&oacute;n con la ayuda de otros deportados, como en el caso de Pap Dibi Ndaw.
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        &ldquo;Aqu&iacute; no hay trabajo, madrugas y madrugas y luego, durante el dia, no hay nada que hacer. Te toca volver con los bolsillos vac&iacute;os a casa, donde te esperan ni&ntilde;os y familiares... Y no llega para todos&rdquo;, alerta Ndaw. &Eacute;l se embarc&oacute; en un viaje a Espa&ntilde;a por mar que tuvo m&uacute;ltiples problemas. Su patera volc&oacute;. De 120 personas, s&oacute;lo alcanzaron territorio espa&ntilde;ol quince. Estuvo ocho d&iacute;as en las Palmas, hasta que fue deportado. &ldquo;Al despertar te suben a un coche, de ah&iacute; al avi&oacute;n y te tiran en Dakar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diouf y Ndaw critican el destino para los j&oacute;venes de la regi&oacute;n: no quiere que su misma realidad la vivan los ni&ntilde;os del pueblo, que se cuelan en la conversaci&oacute;n con fuertes balonazos a las paredes. Tambi&eacute;n denuncian la dejadez institucional en Thiaroye sur Mer. Y que no s&oacute;lo afecta a la falta de trabajo: el pueblo vive constantes inundaciones por la lluvia. Las casas est&aacute;n pegadas al mar y las calles, estrechas, desiguales y cubiertas de arena, componen un laberinto imposible de resolver sin gu&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si nos das un proyecto s&oacute;lido que sustituya las ganas de migrar, los chavales no viajar&aacute;n. Quiero un proyecto para formar a los j&oacute;venes a los que les voy ense&ntilde;ando la profesi&oacute;n&rdquo;, sostiene Ndaw, fontanero de profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos crear conciencia para que todo el mundo entienda y luche por nuestros derechos y libertades. No puede ser que nos nieguen un visado y cuando una persona europea quiere venir aqu&iacute; lo haga sin problema. La emigraci&oacute;n clandestina es muy peligrosa. Necesitamos m&aacute;s financiaci&oacute;n para sacar adelante nuestros proyectos: entre 2018 y 2019 hemos formado m&aacute;s de 50 personas, todas j&oacute;venes, con la ayuda de C&aacute;ritas. Costureros, manipuladores de cereales&hellip; Ninguno de los 350 miembros de nuestra asociaci&oacute;n ha recibido ayuda por parte del gobierno senegal&eacute;s. Todos los gastos las tenemos que cubrir nosotros, con nuestro dinero&rdquo;, zanja Diouf.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este reportaje forma parte del proyecto 'Deportaciones', del centro Ir&iacute;dia, que ha recibido el apoyo de la Beca DevReporter 2019, impulsada con financiaci&oacute;n del proyecto Frame, Voice, Report! de la Uni&oacute;n Europea, el Ayuntamiento de Barcelona y la Agencia Catalana de Cooperaci&oacute;n al Desarrollo.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra, João França, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_1_1162548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2019 21:03:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "vergüenza" de volver: los deportados luchan contra el estigma del 'fracaso' en Senegal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senegal,Migraciones,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tambacounda, la nueva terminal de ida y vuelta de las migraciones en Senegal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tambacounda-nuevo-corazon-deportaciones-senegal_1_1162529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a4a8711-a865-45df-b0d8-7c05bd796a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tambacounda, la nueva terminal de ida y vuelta de las migraciones en Senegal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tambacounda es la principal puerta de salida de Senegal, y también una de las principales regiones donde retornan las personas deportadas</p><p class="subtitle">La mayoría de migrantes deportados a Senegal eran originarios de esta región rica en recursos, pero donde el 60% de la población vive en situación de pobreza</p><p class="subtitle">Entre junio de 2017 y junio de 2019, 4.090 personas regresaron a Senegal en el programa de retorno voluntario, 544 a través del centro de Tambacounda</p></div><p class="article-text">
        Pese a ser una tierra rica en recursos, en Tambacounda escasea el empleo. Sus habitantes buscan la salida por la falta de oportunidades, azuzados por la elevada tasa de paro que la regi&oacute;n arrastra desde hace a&ntilde;os. Y a ellos se han sumado otros cientos que no han visto en Tambacounda un lugar donde echar ra&iacute;ces sino un sitio desde el que tambi&eacute;n huir del pa&iacute;s. Tambacounda es una tierra de paso.
    </p><p class="article-text">
        La regi&oacute;n m&aacute;s grande de Senegal tiene frontera con cuatro estados distintos: Mauritania, Mali, Guinea y Gambia. Se ha convertido, por lo tanto, en un trampol&iacute;n de la migraci&oacute;n. En la principal puerta de salida de Senegal. Es tambi&eacute;n una de las principales regiones donde retornan las personas deportadas desde Europa o incluso desde el norte del continente africano.
    </p><p class="article-text">
        El aumento del control mar&iacute;timo para evitar el viaje entre la costa senegalesa y las islas Canarias provoc&oacute; un cambio de estrategia entre los migrantes. &ldquo;Hace siete u ocho a&ntilde;os que la ruta central hacia el Mediterr&aacute;neo es la opci&oacute;n preferida por los migrantes; el n&uacute;mero tan importante de personas que optan por esta ruta se debe a varias razones. La principal, el intercambio de informaci&oacute;n con amigos o conocidos que ya la han tomado&rdquo;, explica Lia Poggio, de la oficina regional de la Organizaci&oacute;n Internacional por las Migraciones (OIM) en Senegal. Esa ruta central, por el desierto y hacia el Mediterr&aacute;neo, tiene su puerta de salida en Tambacounda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En el acompa&ntilde;amiento que hacen a migrantes que regresan a Senegal, la OIM, vinculada a Naciones Unidas, empez&oacute; a constatar desde 2017 que la mayor&iacute;a de migrantes que acog&iacute;an en su llegada a Dakar ten&iacute;an como destino final las regiones de Kolda y Tambacounda, ambas situadas al sureste del pa&iacute;s. Es decir, las personas hab&iacute;an iniciado ah&iacute; su periplo migratorio.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras justifican el abandono de Tambacounda. En 2018 el 60% de la poblaci&oacute;n de la regi&oacute;n viv&iacute;a en la pobreza y la tasa del paro era del 36,5%. &ldquo;En Tambacounda hay oro, hierro, tierras, agua. La gente quiere trabajar la tierra, pero si no tienes los medios o no tienes la tierra, no lo puedes hacer&rdquo;, denuncia Cheick Fall que, a sus 37 a&ntilde;os y tras haber intentado llegar a Europa en dos ocasiones, ahora es el presidente de una Asociaci&oacute;n Regional de Migrantes de Retorno creada el pasado mes de abril.
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        Fall decidi&oacute; irse de Tambacounda, como la mayor&iacute;a de los suyos, porque no hab&iacute;a trabajo. &ldquo;A Europa todos le llamamos El Dorado, porque tenemos amigos que se han ido y han podido permitirse construir una casa aqu&iacute; y sostener a su familia&rdquo;, explica. En 2009 lleg&oacute; hasta Marruecos y tom&oacute; una barca en T&aacute;nger para intentar llegar a Espa&ntilde;a, pero los intercept&oacute; la polic&iacute;a marroqu&iacute;. En 2015 volvi&oacute; a intentarlo desde Libia, para llegar a Italia, pero la traves&iacute;a result&oacute; tambi&eacute;n sin &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Tras la intensificaci&oacute;n de los controles en la ruta mar&iacute;tima desde el a&ntilde;o 2007, tras los acuerdos entre Senegal y Espa&ntilde;a a causa de la apodada &ldquo;Crisis de los cayucos&rdquo;, los migrantes apuestan ahora por la ruta del desierto, mucho m&aacute;s peligrosa. Tambacounda suele ser la &uacute;ltima parada en Senegal, con destino a Agadez, en N&iacute;ger, desde donde intentan llegar a trav&eacute;s del desierto a las costas de Argelia o Libia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente aqu&iacute; tiene trabajo en el campo tres meses al a&ntilde;o. Y prefiere morir antes que volver a esta vida&rdquo;, cuenta Saraba Keita. Por eso &eacute;l decidi&oacute; irse en 2015. Fatou Diaby, tambi&eacute;n se fue con &eacute;l: ella &ndash;relata, mirando continuamente hacia sus rodillas, con posado abatido&ndash; no se iba a quedar de brazos cruzados. Fue al encuentro de su marido a una parada de autob&uacute;s el d&iacute;a que &eacute;l se iba a Libia. El camino fue muy duro. Diaby estaba embarazada. &ldquo;De noche, mientras duermes, vienen ladrones y te piden dinero, y si no tienes, se ponen agresivos, llegan a secuestrar o matar si es necesario&rdquo;, recuerda, con su hija en brazos, que se escurre de sue&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuando llegaron a Libia encontraron trabajo ayudando a una familia y optaron por quedarse all&iacute;. En Libia naci&oacute; su hija, a la que llamaron Rania en homenaje a la due&ntilde;a de la casa. Pero las cosas all&iacute; tampoco eran f&aacute;ciles, y ante la grave situaci&oacute;n de conflicto en el pa&iacute;s, optaron por volver a sus casas. Diaby y Keita se acogieron a un programa de retorno voluntario de la OIM y se dedicaron a desandar lo andado. Aunque con menos riesgo, tambi&eacute;n fue dif&iacute;cil. &ldquo;Estuvimos un mes aliment&aacute;ndonos de pan y caf&eacute;&rdquo;, relata Diaby. Hoy viven en un peque&ntilde;o pueblo, cerca de la frontera con Gambia, donde cultivan ma&iacute;z y cacahuete.
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 2018, la OIM puso en marcha un centro en la ciudad de Tambacounda. En colaboraci&oacute;n con el gobierno senegal&eacute;s, y con financiaci&oacute;n de la agencia de cooperaci&oacute;n brit&aacute;nica, el proyecto est&aacute; destinado a una primera acogida a las personas que regresan. Se trata de un espacio con capacidad para 50 personas en el que los deportados pueden pasar 48 horas y recibir una primera atenci&oacute;n psicosocial para facilitar su integraci&oacute;n. Una vez en Senegal, trabajan con ONG locales, como La Lumi&egrave;re en Tambacounda, en proyectos de reinserci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ibrahima Ndaw, a sus 22 a&ntilde;os, preside una asociaci&oacute;n en Nguidiwol, uno de los peque&ntilde;os pueblos de la regi&oacute;n de Tambacounda, la que tiene menos densidad de poblaci&oacute;n de Senegal. Con la ayuda de La Lumi&egrave;re han conseguido financiaci&oacute;n para invertir en ganado. &Eacute;l ha podido dedicarse a cultivar la tierra, la de Nguidiwol es zona productora de cacahuete, y se ha convertido en el campesino m&aacute;s productivo del peque&ntilde;o pueblo. Por lo general, trabaja s&oacute;lo sus campos; de vez en cuando cuenta con la ayuda de alg&uacute;n vecino del pueblo.
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        Ndaw se acogi&oacute; al retorno voluntario tras un largo viaje, en el que, entre otras cosas, fue secuestrado durante tres meses en Libia. No es el &uacute;nico en Nguidiwol que ha pasado por esta situaci&oacute;n. Su padre tuvo que vender una vaca, muy valiosa para la familia, para pagar su rescate, pero lo recibi&oacute; con los brazos abiertos: el fracaso, t&eacute;rmino recurrente entre las historias de migraciones de regreso, en la migraci&oacute;n qued&oacute; empa&ntilde;ado por la alegr&iacute;a de haber recuperado a su hijo. Sin embargo, el joven campesino dice que sigue pasando verg&uuml;enza. &ldquo;Sigo viendo a gente dispuesta a irse para ayudar a sus familias, y como no quiero volver a intentarlo, siento que la gente me menosprecia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Ndaw, Diaby o Keita, entre junio de 2017 y junio de 2019, 4.090 personas regresaron a Senegal en el programa de retorno voluntario de la OIM, 544 a trav&eacute;s del centro de Tambacounda. Sin embargo, la idea de retorno voluntario tambi&eacute;n recibe cr&iacute;ticas por parte de algunos migrantes. &ldquo;Muchos de los senegaleses que han vuelto de Libia fruto de la colaboraci&oacute;n entre la OIM y el Estado de Senegal nos cuentan que no lo han hecho de forma voluntaria, que han sido forzados&rdquo;, cuenta Moustapha Kebe, de Remidev, una red de entidades por la migraci&oacute;n y el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        La OIM hace patrullas en el desierto en N&iacute;ger a la b&uacute;squeda de personas abandonadas por quienes las transportaban o por las autoridades que las deportaron. Sin embargo, como admiten los responsables del centro de acogida de Tambacounda, s&oacute;lo rescatan a las personas que declaran querer volver a su pa&iacute;s de origen.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este reportaje forma parte del proyecto 'Deportaciones', del centro Ir&iacute;dia, que ha recibido el apoyo de la Beca DevReporter 2019, impulsada con financiaci&oacute;n del proyecto Frame, Voice, Report! de la Uni&oacute;n Europea, el Ayuntamiento de Barcelona y la Agencia Catalana de Cooperaci&oacute;n al Desarrollo.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[João França, Yeray S. Iborra, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tambacounda-nuevo-corazon-deportaciones-senegal_1_1162529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2019 21:12:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tambacounda, la nueva terminal de ida y vuelta de las migraciones en Senegal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senegal,Deportaciones,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carmen Juares y la lucha por los cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carmen-juares-lucha-cuidados_1_1478568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd4a58a3-caa8-4a97-9bcb-13b8891755d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carmen Juares y la lucha por los cuidados."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los trabajos de cuidados son el esclavismo del siglo XXI"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>La Espa&ntilde;a de los migrantes</em>, de eldiario.es. <a href="https://usuarios.eldiario.es/#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Eres t&uacute; la nueva de la limpieza?&rdquo;. Un t&iacute;tulo de grado medio en Auxiliar de Enfermer&iacute;a y uno de grado superior en Integraci&oacute;n Social no le bastaron para evitar la en&eacute;sima situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n desde su llegada a Barcelona. La frase la pronunciaba, hace un a&ntilde;o, la recepcionista de una empresa con la que Carmen Juares (Honduras, 1986) iba a entrevistarse para una plaza como integradora social. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que demostrar m&aacute;s que alguien de aqu&iacute;. Yo soy mujer, estudiante, amiga, pareja. Pero la sociedad siempre me ver&aacute; como alguien destinada a los cuidados o la limpieza&rdquo;, se queja Juares desde un aula de estudio de la Universidad de Barcelona, donde cursa un grado en Educaci&oacute;n Social. No culpa a la recepcionista: ella misma asumi&oacute; durante muchos a&ntilde;os que su rol deb&iacute;a estar ligado a los cuidados. Tard&oacute; en percatarse de la triple discriminaci&oacute;n que sufr&iacute;a. &ldquo;Migrada, mujer y pobre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juares huy&oacute; de Honduras a los 19 a&ntilde;os. &ldquo;Para salvar la vida&rdquo;. Su padre, que ten&iacute;a negocios en la hosteler&iacute;a y una vida comunitaria activa, fue asesinado por grupos violentos. Delante de ella. Eso le dej&oacute; profundas secuelas y le conden&oacute; a a&ntilde;os de terapia. Gracias a su hermano consigui&oacute; tratamiento. Pero volvieron los fantasmas: &ldquo;Por las noches me levantaba seis veces a comprobar la puerta. El psiquiatra me dijo: 'O te vas o volver&aacute;s a caer'&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un familiar la acogi&oacute; en Barcelona y, en pocos meses, Juares trabajaba como cuidadora: de lunes a s&aacute;bado, de nueve a nueve; 750 euros al mes en negro con la promesa de que cuando pudiese acceder a los papeles &ndash;a los tres a&ntilde;os&ndash; le har&iacute;an un contrato. &Eacute;ste jam&aacute;s lleg&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los cuidados explota todo el mundo: hay mayores en la zona alta y en la baja. Cuando necesit&eacute; el contrato, los hijos de la se&ntilde;ora a la que asist&iacute;a me dijeron que 'no quer&iacute;an tener nada que ver con una sin papeles'&rdquo;. Hasta ese momento, Juares hab&iacute;a sido &ldquo;de la familia&rdquo;. Llevaba m&aacute;s de cinco a&ntilde;os supervisando alimentaci&oacute;n y control de esf&iacute;nteres de la anciana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mis pocas horas libres, me iba a clases de geriatr&iacute;a. Fue la profesora la que me dijo que me estaban explotando&rdquo;. Escapar de aquella casa cambi&oacute; a Juares: &ldquo;Hice los cursos de catal&aacute;n y all&iacute; conoc&iacute; a mi compa&ntilde;ero, voluntario por la lengua&rdquo;. Despu&eacute;s de siete meses saliendo (&ldquo;yo m&aacute;s bien poco&rdquo;, r&iacute;e), &eacute;l le propuso que se casaran. &ldquo;Ten&iacute;a mis dudas, pero acced&iacute;. Llevamos nueve a&ntilde;os juntos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al poco, consigui&oacute; un trabajo gracias a su t&iacute;tulo de auxiliar de geriatr&iacute;a. &ldquo;Muchas dejan de trabajar como internas y pasan a residencias o al servicio de atenci&oacute;n domiciliaria&rdquo;. Ella lleva seis a&ntilde;os en dicho servicio, compagina trabajo y estudios. &ldquo;Salir de los cuidados es complicado&rdquo;. Juares argumenta que otros trabajos racializados, por tener m&aacute;s exposici&oacute;n, se han organizado antes &ndash;cita el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes&ndash;, pero que el suyo siempre ha sido invisible. Al menos hasta hace tres a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Junto a otras compa&ntilde;eras, Juares cre&oacute; la asociaci&oacute;n de Mujeres Migrantes Diversas, de la que es coordinadora. Todo empez&oacute; por un grupo de Whatsapp. Cinco internas coincidieron en 2015 en la 'Marcha de las Antorchas'; manifestaci&oacute;n en Barcelona r&eacute;plica de las que se sucedieron en Honduras contra el presidente Juan Orlando Hern&aacute;ndez. &ldquo;Quer&iacute;amos estar en contacto. Un d&iacute;a, una reci&eacute;n llegada necesitaba ayuda para comprar un bono de transporte. La a&ntilde;adimos. Y pasamos de cinco a 15, luego 40&hellip;&rdquo;. La asociaci&oacute;n ya ha conseguido solventar los problemas con los cursos de catal&aacute;n y sus horarios. &ldquo;25 compa&ntilde;eras no ten&iacute;an tiempo para ir a clases, &iexcl;nos las adaptaron!&rdquo;, se felicita.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a su labor en la asociaci&oacute;n, Juares conoci&oacute; a Leticia Dolera, quien le propuso que dieran juntas el preg&oacute;n de las fiestas de la Merc&egrave; en Barcelona en 2018. Sin titubear, acept&oacute;. &ldquo;Los trabajos de cuidados son el esclavismo del siglo XXI. Estos deben pasar a la administraci&oacute;n, como la sanidad&rdquo;, dice. Y zanja: &ldquo;Nosotros nos haremos mayores; aunque sea por ego&iacute;smo, luchemos por unas instituciones que nos cuiden&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carmen-juares-lucha-cuidados_1_1478568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Sep 2019 13:09:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carmen Juares y la lucha por los cuidados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La paz en Colombia debe construirse desde la perspectiva de las mujeres"]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/la-paz-en-colombia-debe-construirse-desde-la-perspectiva-de-las-mujeres/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/la-paz-en-colombia-debe-construirse-desde-la-perspectiva-de-las-mujeres/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 May 2018 08:48:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["La paz en Colombia debe construirse desde la perspectiva de las mujeres"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasar el día fuera de casa para no gastar o vivir rodeado de mantas: repaso a un invierno marcado por la pobreza energética]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/pasar-el-dia-fuera-de-casa-para-no-gastar-o-vivir-rodeado-de-mantas-repaso-a-un-invierno-marcado-por-la-pobreza-energetica/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 May 2018 15:09:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pasar el día fuera de casa para no gastar o vivir rodeado de mantas: repaso a un invierno marcado por la pobreza energética]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelven los encierros de migrantes en Barcelona para reivindicar sus derechos: "Estamos peor que en 2001"]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/vuelven-los-encierros-de-migrantes-por-derechos-estamos-peor-que-en-2001/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Apr 2018 07:03:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vuelven los encierros de migrantes en Barcelona para reivindicar sus derechos: "Estamos peor que en 2001"]]></media:title>
    </item>
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      <title><![CDATA[Judith Butler: "Es más fácil mantener la lucha cuando sabes que no estás solo: dependemos de los demás"]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/la-resistencia-no-es-pasiva-sino-una-existencia-activa-y-una-forma-de-decirle-al-otro-no-me-vas-a-destruir/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Apr 2018 06:13:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Judith Butler: "Es más fácil mantener la lucha cuando sabes que no estás solo: dependemos de los demás"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["En las sociedades actuales se ve a los migrantes solo con un cliché, sin ganas de entender las causas"]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/en-las-sociedades-actuales-se-mira-a-los-migrantes-solo-con-un-cliche-sin-ganas-de-entender-las-causas/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Apr 2018 10:50:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["En las sociedades actuales se ve a los migrantes solo con un cliché, sin ganas de entender las causas"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La acampada de los sin techo de plaza Catalunya mantiene el pulso con el Ayuntamiento de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/la-acampada-de-personas-sin-techo-mantiene-el-pulso-al-ayuntamiento-de-barcelona/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Apr 2018 10:46:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La acampada de los sin techo de plaza Catalunya mantiene el pulso con el Ayuntamiento de Barcelona]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Les polítiques de gènere sota els focus: com aborden els partits de Barcelona la igualtat en les seves organitzacions]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/ca/les-politiques-de-genere-sota-la-lupa-com-aborden-els-partits-de-barcelona-la-igualtat-en-les-seves-organitzacions/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Anna Cristóbal, Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Apr 2018 14:13:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Les polítiques de gènere sota els focus: com aborden els partits de Barcelona la igualtat en les seves organitzacions]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Las instancias internacionales se acabarán pronunciando sobre la denegación de derechos que supone tener políticos prisión provisional”]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/las-instancias-internacionales-se-acabaran-pronunciando-sobre-la-denegacion-de-derechos-que-supone-tener-politicos-y-activistas-en-prision-provisional/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Mar 2018 09:12:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["Las instancias internacionales se acabarán pronunciando sobre la denegación de derechos que supone tener políticos prisión provisional”]]></media:title>
    </item>
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      <title><![CDATA[La venta vuelve a la calle en las Glòries: un mercado de segunda mano se expande en la plaza]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/venta-vuelve-calle-las-glories-mercado-segunda-mano-se-expande-plaza/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 07:38:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La venta vuelve a la calle en las Glòries: un mercado de segunda mano se expande en la plaza]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El 1-O un subinspector de la policía golpeó con la porra a los ojos en una escuela y luego empujó gente por las escaleras en otra"]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/1-subinspector-policia-golpeo-con-porra-los-ojos-escuela-y-luego-empujo-gente-por-las-escaleras-otra/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Mar 2018 08:09:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["El 1-O un subinspector de la policía golpeó con la porra a los ojos en una escuela y luego empujó gente por las escaleras en otra"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Perder el piso por una subida del alquiler es un desahucio invisible"]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/perder-piso-por-subida-alquiler-desahucio-invisible/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Feb 2018 07:58:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["Perder el piso por una subida del alquiler es un desahucio invisible"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tercer ataque en cinco años a la placa en recuerdo de la transexual Sònia]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/tercer-ataque-cinco-anos-placa-recuerdo-transexual-sonia/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jan 2018 09:36:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tercer ataque en cinco años a la placa en recuerdo de la transexual Sònia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“En la PAH estamos trabajando colectivamente en una moción que haga aumentar el parque público de alquiler”]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/pah-estamos-trabajando-colectivamente-mocion-que-haga-aumentar-parque-publico-alquiler/]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jan 2018 08:30:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[“En la PAH estamos trabajando colectivamente en una moción que haga aumentar el parque público de alquiler”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desahucios,PAH - Plataforma de Afectados por la Hipoteca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Espacio del Inmigrante, cinco años de lucha contra el ‘apartheid sanitario’ del PP en el corazón del Raval]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/espacio-inmigrante-cinco-anos-lucha-contra-apartheid-sanitario-pp-corazon-raval/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jan 2018 08:17:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Espacio del Inmigrante, cinco años de lucha contra el ‘apartheid sanitario’ del PP en el corazón del Raval]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raval,Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gala Pin: “El recurso a la multiconsulta es un ataque de los ‘lobbies’ contra el bien común”]]></title>
      <link><![CDATA[http://catalunyaplural.cat/es/gala-pin-recurso-multiconsulta-ataque-los-lobbies-contra-bien-comun/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray S. Iborra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jan 2018 09:25:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Gala Pin: “El recurso a la multiconsulta es un ataque de los ‘lobbies’ contra el bien común”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamiento de Barcelona]]></media:keywords>
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