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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lucía M. Quiroga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lucia_m_quiroga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lucía M. Quiroga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Yo tampoco sé qué hacer con mis hijos cada día: desmitificando el verano de planes y "recuerdos imborrables"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-dia-desmitificando-verano-planes-recuerdos-imborrables_1_13452014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a4ef4bf-652d-40a0-a05d-8801121cd5a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149417.jpg" width="619" height="348" alt="Yo tampoco sé qué hacer con mis hijos cada día: desmitificando el verano de planes y &quot;recuerdos imborrables&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madres y padres reconocen que, sin facilidades para conciliar durante las vacaciones escolares, acaban frustrados porque se les terminan las ideas para hacer con sus hijos. Pero puede que los niños y niñas no necesiten un verano extraordinario, sino uno tranquilo</p><p class="subtitle">Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”</p></div><p class="article-text">
        Los dos hijos de Azahara Palomino, que tienen cinco y siete a&ntilde;os, se levantan muchos d&iacute;as de verano con una pregunta en la boca: &ldquo;Mam&aacute;, &iquest;qu&eacute; vamos a hacer hoy?&rdquo;. &ldquo;Asumen que tengo algo preparado, pero a veces se me acaban las ideas y llega un momento en que no hay plan&rdquo;, reconoce esta madre. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil conciliar trabajo y maternidad. Yo intento pensar planes especiales, pero ellos tienen demasiadas vacaciones en comparaci&oacute;n con lo que disponemos los mayores. Reconozco que algunas tardes lo &uacute;nico que necesito es quedarme en casa y descansar, porque el cuerpo no puede m&aacute;s, y entonces les dejo jugar demasiado a la consola. Pero luego me siento mal, me culpabilizo porque no han hecho nada m&aacute;s que eso&rdquo;, explica esta madre. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las vacaciones escolares, es habitual que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as demanden hacer cosas diferentes o planes especiales. Tambi&eacute;n algunas madres y padres se esfuerzan por ofrec&eacute;rselos, pero no siempre en la pr&aacute;ctica se puede cumplir con esas expectativas. Las redes sociales o la idealizaci&oacute;n que tenemos interiorizada nos pueden hacer pensar en un verano lleno de playa, monta&ntilde;a, viajes y planes diferentes. Pero lo cierto es que esta &eacute;poca se acaba pareciendo m&aacute;s a un tetris imposible de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campamentos</a>, abuelas, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teletrabajo</a>, vacaciones troceadas o <a href="https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soluciones creativas</a> para quien puede permit&iacute;rselas. 
    </p><p class="article-text">
        Sylvie P&eacute;rez es psicopedagoga y profesora de los Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n en la UOC. Seg&uacute;n ella, &ldquo;muchas madres y padres sienten una enorme presi&oacute;n por ofrecer el verano perfecto: campamentos, excursiones, experiencias memorables&hellip;&rdquo;. Tambi&eacute;n cree que esa exigencia surge a menudo &ldquo;de la comparaci&oacute;n social&rdquo; y no &ldquo;de las verdaderas necesidades de los hijos&rdquo;. Por eso propone rebajar las expectativas, aclarando que eso &ldquo;no significa conformarse con menos, sino liberarse de una exigencia poco realista&rdquo;. &ldquo;No todas las familias tienen los mismos recursos, el mismo tiempo ni las mismas circunstancias. Y eso no convierte un verano m&aacute;s sencillo en un verano peor&rdquo;, asegura. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La psicopedagoga Sylvie Pérez cree que la exigencia por crear un verano perfecto surge a menudo &#039;de la comparación social&#039; y no &#039;de las verdaderas necesidades de los hijos&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Rosa Otero explica la importancia de diferenciar entre la expectativa de las vacaciones con ni&ntilde;os y la realidad que vivimos &ndash;las tambi&eacute;n llamadas &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/no-son-vacaciones-son-mataciones-criar-trabajar-verano-vuelvas-cansada-fuiste_1_11558753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mataciones</a>&rdquo;. &ldquo;A menudo, cuando hablamos de conciliaci&oacute;n, la colocamos bajo el prisma de que es una cuesti&oacute;n de organizarse mejor, pero la primera pregunta deber&iacute;a ser: &iquest;qu&eacute; significa realmente conciliar? Significa poder equilibrar dos cuestiones que exigen diferentes compromisos y ritmos o a las que nos podemos aproximar de maneras diferentes. Y esto no parece que sea similar al concepto de vacaciones que tenemos&rdquo;, reflexiona. A esto hay que sumar, seg&uacute;n Rosa Otero, la idealizaci&oacute;n a la que nos llevan las redes sociales. &ldquo;Ah&iacute; nos encontramos unos est&aacute;ndares de perfecci&oacute;n inalcanzables, que acaban llev&aacute;ndonos a sentirnos culpables&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        Algo que suele pasarle habitualmente a Ana, madre de dos. &ldquo;Como estoy cansada y cargada de trabajar y cuidar, acabo pasando <a href="https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s tiempo de la cuenta en redes sociales</a>, y eso es contraproducente total. Pareciera que todo el mundo est&aacute; en la playa o en la piscina, venga puestas de sol, venga chiringuitos, venga ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ideales jugando al aire libre. Pero claro, esa no es la realidad. La gente no ense&ntilde;a en sus perfiles c&oacute;mo es trabajar por la noche cuando los ni&ntilde;os se duermen, hacer la compra con dos beb&eacute;s o intentar sobrevivir al calor sin m&aacute;s recursos que un ventilador y una tele&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Sylvie P&eacute;rez subraya la importancia de acabar con la idea de que es necesario hacer planes especiales cada d&iacute;a del verano. &ldquo;No hace falta convertir cada d&iacute;a en una experiencia extraordinaria. Los menores no necesitan un verano lleno de est&iacute;mulos para ser felices ni para aprender. De hecho, un exceso de planes puede generar cansancio, dependencia del entretenimiento externo y la sensaci&oacute;n de que siempre tiene que estar ocurriendo algo para disfrutar&rdquo;, aclara P&eacute;rez. Y propone buscar un cierto equilibrio donde la tranquilidad gane peso. &ldquo;Puede ser un tiempo para recuperar un ritmo m&aacute;s humano, compartir momentos cotidianos, jugar sin un objetivo concreto o simplemente estar&rdquo;, asegura la experta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente no enseña en sus perfiles de redes cómo es trabajar por la noche cuando los niños se duermen, hacer la compra con dos bebés o intentar sobrevivir al calor sin más recursos que un ventilador y una tele</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niños
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Manuel tiene una hija peque&ntilde;a a la que apenas ve durante el curso escolar. &ldquo;Trabajo lejos de casa, por lo que veo a mi hija el rato que la llevo al colegio: cuando vuelvo por la noche suele estar ya durmiendo&rdquo;, explica. As&iacute; que reconoce que, en verano, cuando pasan m&aacute;s tiempo juntos, intenta &ldquo;compensar&rdquo;. &ldquo;No podemos ir todos los d&iacute;as a un parque de atracciones o a un plan muy especial, pero tampoco nos podemos quedar en casa todos los d&iacute;as viendo la tele&rdquo;. Su familia vive en Madrid, donde el calor suele limitar la posibilidad de planes gratuitos al aire libre, y denuncia que otras propuestas interesantes que a lo largo del a&ntilde;o s&iacute; se dan, en verano se cortan: &ldquo;Un cuentacuentos en una biblioteca, una obra de teatro, lo que sea, en verano no hay nada. As&iacute; es muy dif&iacute;cil entretenerla&rdquo;, protesta. 
    </p><p class="article-text">
        Andrea, tambi&eacute;n madre de una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, reconoce sentir &ldquo;mucha culpa&rdquo;, ya que la lleva a la escuela infantil incluso cuando ella est&aacute; de vacaciones. &ldquo;Va unas horas por la ma&ntilde;ana y eso me permite a m&iacute; tener algo de vida, hacer deporte o tener un respiro. Adem&aacute;s, all&iacute; hacen actividades chulas y le dan de comer, lo que para m&iacute; supone una carga menos&rdquo;, reconoce. Su familia ha encontrado cierto equilibro en esta f&oacute;rmula, que le asegura que al menos algunos de los b&aacute;sicos est&eacute;n cubiertos. &ldquo;Si no, no sabr&iacute;a qu&eacute; hacer en casa con ella todo el d&iacute;a, aunque luego la llevo con remordimientos&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros hijos y nuestras hijas tienen vacaciones, pero nosotras seguimos teletrabajando, con la carga mental de las cosas de la casa, papeleos, tr&aacute;mites, etc. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que pudimos descansar diez minutos? &iquest;Y c&oacute;mo vamos a hacerlo entre facturas, lavadoras, actividades e informes por entregar? El descanso es una necesidad humana. Si no descansamos, dif&iacute;cilmente podremos seguir el ritmo&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga perinatal Rosa Otero. Para poder descansar sin culpa, propone bajar la expectativa sobre los planes en verano: &ldquo;Lo primero que debemos hacer es preguntarnos tres cosas: qu&eacute; necesito yo hoy, qu&eacute; necesita mi criatura y qu&eacute; necesitamos a nivel familiar. Y a partir de ah&iacute; lo aterrizamos a nuestra realidad cotidiana: a lo mejor, hoy, solo necesitamos poder ir a hacer la compra&rdquo;, explica Otero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo primero que debemos hacer es preguntarnos tres cosas: qué necesito yo hoy, qué necesita mi criatura y qué necesitamos a nivel familiar. Y a partir de ahí lo aterrizamos a nuestra realidad cotidiana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Otero</span>
                                        <span>—</span> psicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga tambi&eacute;n invita a dejar de idealizar la cotidianidad de las vacaciones. &ldquo;Deber&iacute;amos plantearnos que quiz&aacute;s el ideal no debiera ser la perfecci&oacute;n, sino m&aacute;s bien poder hacerlo suficientemente bien, acabar con dignidad el d&iacute;a&rdquo;. Siguiendo con el ejemplo del supermercado, recomienda marcarse pocos objetivos diarios: &ldquo;Es que imag&iacute;nate si adem&aacute;s de ir a la compra, quieres hacer una manualidad, leer un libro y jugar al f&uacute;tbol con los peques... A la vez que haces la lista de la compra, les ba&ntilde;as, les acompa&ntilde;as al sue&ntilde;o y piensas en el informe de curro que tienes que acabar. Es imposible. Mientras que, si la &uacute;nica expectativa es la compra, el ba&ntilde;o, dormir y el informe de trabajo, la cosa cambia&rdquo;, asegura. Por eso propone simplificar al m&aacute;ximo: &ldquo;Hay que ir a los b&aacute;sicos, hacer una cosa al d&iacute;a. A lo mejor mi objetivo hoy es que est&eacute; cinco minutos haciendo un dibujo. El objetivo de ma&ntilde;ana es leer juntos un cuento. Y cuando sumamos, al cabo de 30 d&iacute;as, esa &uacute;nica cosa al d&iacute;a, tenemos una bonita imagen del verano&rdquo;, plantea Otero. 
    </p><p class="article-text">
        La psicopedagoga Sylvie P&eacute;rez tambi&eacute;n cree que hace falta rebajar expectativas y buscar la tranquilidad. &ldquo;Ser&iacute;a beneficioso para toda la familia&rdquo;, asegura. E introduce un elemento a tener en cuenta: la necesidad de dejar espacio para el aburrimiento. &ldquo;Sabemos que, cuando no es cr&oacute;nico ni est&aacute; asociado a una situaci&oacute;n de desatenci&oacute;n, el aburrimiento cumple una funci&oacute;n muy importante en el desarrollo. Es un espacio que invita a la creatividad, a la iniciativa, a la resoluci&oacute;n de problemas y al juego espont&aacute;neo&rdquo;, explica la experta. &ldquo;Hoy existe cierta incomodidad con los tiempos muertos y tendemos a llenarlos inmediatamente con actividades o pantallas. Sin embargo, aprender a tolerar esos momentos tambi&eacute;n es una habilidad emocional&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Para P&eacute;rez, esa b&uacute;squeda de la tranquilidad y la sencillez s&iacute; puede suponer un verdadero aprendizaje para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. &ldquo;Los ni&ntilde;os no suelen recordar un verano por la cantidad de actividades realizadas, sino por c&oacute;mo se sintieron. Lo que deja huella es sentirse seguros, tener tiempo compartido, re&iacute;r juntos o vivir peque&ntilde;os momentos cotidianos. Quiz&aacute; uno de los mejores regalos que podemos hacerles es transmitir que descansar, ir despacio y disfrutar de lo cotidiano tambi&eacute;n forman parte de una infancia saludable&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-dia-desmitificando-verano-planes-recuerdos-imborrables_1_13452014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:44:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo tampoco sé qué hacer con mis hijos cada día: desmitificando el verano de planes y "recuerdos imborrables"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Verano,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano de los "iPad kids": cuando los niños se quedan solos en casa y la única alternativa es la pantalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/verano-ipad-kids-ninos-quedan-solos-casa-unica-alternativa-pantalla_1_13428168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d83b7adb-b2d4-4001-8d20-968cf24d62c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x941y645.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano de los &quot;iPad kids&quot;: cuando los niños se quedan solos en casa y la única alternativa es la pantalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de conciliación y la escasez de recursos hacen que muchos niños, niñas y adolescentes pasen largas jornadas solos en casa con la pantalla como única compañía; las expertas alertan de que el uso de este tipo de términos aligera e individualiza un problema que es estructural</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><p class="article-text">
        Unos 120.000 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes de seis a 13 a&ntilde;os pasan muchas horas del d&iacute;a solas y solos en casa, con poco acompa&ntilde;amiento de personas adultas, seg&uacute;n c&aacute;lculos <a href="https://educowebmedia.blob.core.windows.net/educowebmedia/educospain/media/docs/notas-prensa/2026/dosier_becas_comedor_verano_2026.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la ONG Educo</a>. En verano, muchos de ellos encuentran en las pantallas &ndash;tabletas, ordenadores, m&oacute;viles y videoconsolas&ndash; la &uacute;nica alternativa de ocio y compa&ntilde;&iacute;a. Las altas temperaturas, las largas jornadas de sus padres o la imposibilidad de salir a la calle sin un adulto les condenan a pasar el d&iacute;a solos en casa, sin la posibilidad de asistir a campamentos o actividades deportivas. De ah&iacute; que se les llame &ldquo;<em>iPad kids&rdquo;</em> (ni&ntilde;os iPad o ni&ntilde;os tableta) o &ldquo;<em>screenagers&rdquo; </em>(adolescentes pantalla).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos t&eacute;rminos hay que usarlos con mucho cuidado. Son etiquetas o eufemismos que suenan simp&aacute;ticos, pero que individualizan un problema que muchas veces es estructural: familias sin conciliaci&oacute;n real, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin recursos para campamentos</a>, sin apoyo comunitario, o directamente en situaci&oacute;n de vulnerabilidad&rdquo;, denuncia Diana Jim&eacute;nez, psic&oacute;loga especializada en infancia e integrante de <a href="https://www.myfaba.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FABA</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Una de esas madres es Marbelys. Tiene dos ni&ntilde;os que este verano han tenido que quedarse en casa por falta de recursos. &ldquo;Si por ellos fuera, estar&iacute;an pegados a la televisi&oacute;n todo el d&iacute;a, desde las nueve que se levantan hasta las diez que se acuestan. Hasta se pelean por verla&rdquo;, reconoce. Por falta de recursos, ha tenido que elegir a cu&aacute;l de ellos enviar a actividades puntualmente, y le ha tocado al menor poder escaparse de vez en cuando, por lo que el mayor pasa gran parte del d&iacute;a solo.<strong> </strong>&ldquo;&Eacute;l no quiere quedarse en casa, le gustar&iacute;a m&aacute;s irse a un campamento o a la piscina con sus amigos. Yo no tengo vacaciones, trabajo todo el d&iacute;a y no puedo pagar por esas actividades&rdquo;, explica Marbelys, que reconoce que no le gusta la situaci&oacute;n en la que est&aacute;n. &ldquo;&iquest;Pero qu&eacute; puedo hacer? No me quedan alternativas&rdquo;, lamenta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos términos hay que usarlos con mucho cuidado. Son etiquetas o eufemismos que suenan simpáticos pero que individualizan un problema que muchas veces es estructural</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diana Jiménez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en infancia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A esos 120.000 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes que se pasan horas del d&iacute;a en casa sin compa&ntilde;&iacute;a se les llam&oacute; en su momento &ldquo;ni&ntilde;os de la llave&rdquo;, porque ten&iacute;an las llaves de su casa y se iban solos del colegio al domicilio, prepar&aacute;ndose la merienda, la cena y haciendo los deberes sin ayuda. Ahora se les a&ntilde;ade la sobreexposici&oacute;n a las pantallas, especialmente en verano: &ldquo;M&aacute;s del 40% de madres y padres destaca que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de seis a 13 a&ntilde;os est&aacute;n delante de las pantallas m&aacute;s o mucho m&aacute;s tiempo que durante el resto del a&ntilde;o&rdquo;, se&ntilde;ala el informe de Educo, y a&ntilde;ade: &ldquo;Con los efectos que eso conlleva en su salud: problemas de peso, salud visual y salud mental, como ansiedad, estr&eacute;s, s&iacute;ntomas depresivos o problemas de sue&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Guiomar Tod&oacute;, directora adjunta de la ONG, matiza que no se trata de &ldquo;demonizar las pantallas&rdquo;, sino de se&ntilde;alar su uso abusivo, sobre todo cuando se hace porque no hay alternativas: &ldquo;Pasar todo el verano delante de las pantallas es perder la oportunidad de disfrutar de un tiempo libre que no se tiene durante el curso escolar para jugar, relacionarse, ir a campamentos, descubrir la naturaleza o, simplemente, aburrirse&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Él [su hijo mayor] no quiere quedarse en casa, le gustaría más irse a un campamento o a la piscina con sus amigos. Yo no tengo vacaciones, trabajo todo el día y no puedo pagar por esas actividades</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marbelys</span>
                                        <span>—</span> madre de dos hijos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a, uno de cada tres ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes no puede irse de vacaciones ni una semana al a&ntilde;o&rdquo;, contin&uacute;a Guiomar Tod&oacute;. &ldquo;Cuando los ingresos son justos y dan para poco m&aacute;s que para pagar el alquiler, la comida y las facturas, las vacaciones desaparecen de la ecuaci&oacute;n. Conocemos casos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de tan solo nueve a&ntilde;os que se quedan jugando a la consola y <em>scrolleando</em> en las redes sociales hasta bien entrada la madrugada&rdquo;, se&ntilde;ala la directiva de Educo.
    </p><p class="article-text">
        En esa situaci&oacute;n estaban hace unos a&ntilde;os los padres de Lorenzo, hoy un adulto joven que se reconoce en el t&eacute;rmino de <em>screenager</em>. &ldquo;Fui adolescente en la pandemia, con todo lo que eso conlleva: me pas&eacute; much&iacute;simas horas del confinamiento pegado a la Play. Y luego no supe o no pude salirme de ah&iacute;. La mayor&iacute;a de mis veranos los pas&eacute; viendo series, jugando a videojuegos y luego con el iPad o el m&oacute;vil. Mis padres trabajaban mucho, nunca estaban en casa, no pod&iacute;an permitirse unas vacaciones. Y yo no ten&iacute;a amigos para hacer planes o, si me los ofrec&iacute;an, prefer&iacute;a quedarme en casa jugando <em>online&rdquo;</em>, recuerda. 
    </p><h2 class="article-text">Un problema estructural</h2><p class="article-text">
        Su caso no es ni mucho menos aislado. La psic&oacute;loga Diana Jim&eacute;nez aporta m&aacute;s datos a la ecuaci&oacute;n: &ldquo;El 92% de los menores de nivel socioecon&oacute;mico alto participa en actividades extraescolares frente al 66% de nivel bajo, y casi ocho de cada diez ni&ntilde;os de familias con rentas bajas se quedan fuera de las actividades de verano, muchas de las cuales adem&aacute;s garantizan su alimentaci&oacute;n&rdquo;, denuncia. Por eso ella se&ntilde;ala que no se trata de un problema de &ldquo;elecci&oacute;n familiar&rdquo;, sino de estructura y recursos. &ldquo;Cuando no hay red &mdash;ni econ&oacute;mica, ni de conciliaci&oacute;n, ni comunitaria&mdash; la pantalla no es un capricho, es la opci&oacute;n que queda&rdquo;, asegura. Y a&ntilde;ade que con este tipo de t&eacute;rminos eufem&iacute;sticos en ingl&eacute;s se fija la atenci&oacute;n donde no se debe: &ldquo;Poner el foco en el ni&ntilde;o enganchado o en el mal padre que le da la tableta nos permite mirar hacia otro lado y no preguntarnos por qu&eacute; esa familia no ten&iacute;a otra alternativa. Antes de juzgar el resultado, hay que entender la causa. Y casi siempre la causa no es falta de amor ni de buena voluntad, es falta de recursos, tiempo o red de apoyo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Coincide en su an&aacute;lisis Cristina Castellanos, doctora en Econom&iacute;a, experta en conciliaci&oacute;n y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y profesora en la UNED. &ldquo;En verano los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute;n cansados, necesitan hacer otras actividades. Especialmente en entornos de mucho calor, todos y todas deber&iacute;an tener acceso a actividades deportivas en entornos frescos, con piscinas o juegos de agua. Al no poder permit&iacute;rselo, muchas familias vulnerables acaban teniendo menos oportunidades para conciliar&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n ella denuncia que los t&eacute;rminos como <em>iPad kids</em> o <em>screenagers</em> pueden servir de eufemismo para esconder problemas estructurales. &ldquo;Ponen el foco en el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a y no en la infraestructura. Hay una falta de medidas por la conciliaci&oacute;n, una falta de legislaci&oacute;n y una falta de medios para los progenitores. Por eso hay que corresponsabilizar al Estado y a la sociedad, para que no se deje sin instrumentos a los progenitores que tienen muchos menos recursos para la protecci&oacute;n de sus hijos e hijas&rdquo;, asegura la experta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En España, uno de cada tres niños, niñas y adolescentes no puede irse de vacaciones ni una semana al año</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guiomar Todó</span>
                                        <span>—</span> directora adjunta de la ONG Educo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Diana Jim&eacute;nez cree que hay que garantizar un acceso universal a actividades de verano. &ldquo;No es un lujo educativo, es una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica y de equidad. La clave es tener en cuenta el aporte positivo de la actividad al aire libre, en grupo, y accesible a los menores independientemente de su nivel socioecon&oacute;mico&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        Un vac&iacute;o que tratan de paliar desde organizaciones como Educo: &ldquo;Colaboramos con organizaciones e iniciativas dedicadas a la formaci&oacute;n a progenitores y tutores sobre el uso saludable y las oportunidades de ecosistema digital, as&iacute; como sobre la sobreexposici&oacute;n a las mismas y sus efectos&rdquo;, aseguran desde la ONG. Tambi&eacute;n organizan un sistema de <a href="https://www.educo.org/colabora/becas-comedor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">becas de verano</a> para familias vulnerables que cubren actividades y comedor. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a estas ayudas, la familia de Marbelys ha podido enviar a su hijo peque&ntilde;o a un campamento. &ldquo;Es una ayuda de diez para m&iacute;, nos permite que al menos algunos d&iacute;as pueda hacer actividades diferentes&rdquo;, cuenta esta madre. Desde Educo defienden as&iacute; su programa. &ldquo;Las actividades de ocio educativo en verano permiten que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan disfrutar de las vacaciones. Y no deber&iacute;an ser un lujo solo reservado a quien pueda pagarlas. Todos tendr&iacute;an que poder disfrutarlas, especialmente aquellos y aquellas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Son una oportunidad &uacute;nica de acceso a experiencias culturales, naturaleza y ocio que de otro modo no tendr&iacute;an&rdquo;, reivindican.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/verano-ipad-kids-ninos-quedan-solos-casa-unica-alternativa-pantalla_1_13428168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 20:21:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano de los "iPad kids": cuando los niños se quedan solos en casa y la única alternativa es la pantalla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Adolescentes,Tecnología,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las familias que consiguen la conciliación imposible en verano: "La supervivencia agudiza el ingenio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a4783e3-0660-44cc-b774-6cd1e37a1877_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148229.jpg" width="1022" height="575" alt="El sálvese quien pueda de la conciliación en verano."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acudo a mis grupos de WhatsApp en busca de respuestas y me encuentro con que, más allá del sota, caballo, rey del verano –campamentos, abuelas y teletrabajo–, ante la falta de medidas para conciliar, las familias terminan inventándose fórmulas alternativas
</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><p class="article-text">
        Verano tras verano, la conciliaci&oacute;n es el tema estrella entre las familias con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. M&aacute;s bien la falta de ella. Malabares, estr&eacute;s, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/no-son-vacaciones-son-mataciones-criar-trabajar-verano-vuelvas-cansada-fuiste_1_11558753.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mataciones</a>&rdquo;, rompecabezas imposibles para cuadrar horarios. As&iacute; que todos los a&ntilde;os por esta &eacute;poca me pregunto lo mismo: &iquest;c&oacute;mo lo est&aacute;n haciendo las familias? &iquest;C&oacute;mo se sostiene toda esta carga, que acaba recayendo tantas veces sobre las madres? Acudo a mis grupos de WhatsApp sobre crianza y maternidad para buscar la respuesta a estas preguntas. Y me encuentro con que, m&aacute;s all&aacute; del sota, caballo, rey del verano &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campamentos</a>, abuelas y teletrabajo&ndash;, las familias terminan invent&aacute;ndose f&oacute;rmulas alternativas para conciliar. Alquilar un piso en la playa entre amigas que son madres, bajar por turnos a la piscina, contratar a una profesora que rota entre casas de familias del cole o teletrabajar desde una cafeter&iacute;a o <em>coworking</em> con zona de juegos son algunas de esas &ldquo;soluciones creativas&rdquo; para aquellos que pueden permit&iacute;rselas.
    </p><p class="article-text">
        Mi mensaje empieza as&iacute;: &ldquo;&iexcl;Hola! Supongo que a estas alturas del verano todos y todas est&aacute;is desbordadas de cuidar y trabajar al mismo tiempo. Estoy escribiendo un reportaje y me gustar&iacute;a conocer f&oacute;rmulas alternativas de conciliaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de los cl&aacute;sicos campamentos, abuelas y teletrabajo. &iquest;Me cont&aacute;is c&oacute;mo os organiz&aacute;is?&rdquo;. Lo pongo a circular en todos los grupos de WhatsApp en los que estoy: crianza, clases del cole, AMPA, parque, piscina e incluso en un par de grupos de trabajo. Las respuestas no tardan en llegar.
    </p><p class="article-text">
        Desde el grupo de WhatsApp de crianza de mi barrio me contesta r&aacute;pidamente Agn&egrave;s, madre de dos: &ldquo;Este verano he conseguido no tirar tanto de campamentos y de abuelos alquilando un apartamento en la playa con tres amigas. Entre las tres tenemos cinco hijos con edades similares: los dos m&iacute;os, otra tiene uno, y la otra dos (entre ellos, un beb&eacute;). Son dos de mis amigas m&aacute;s cercanas y las tres somos aut&oacute;nomas, as&iacute; que nos hemos ido a la playa a teletrabajar. Hemos conseguido una f&oacute;rmula que nos funciona a base de organizarnos muy bien: mientras una trabaja, la otra cuida y la otra cocina, por ejemplo, y as&iacute; todos los d&iacute;as&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Agnès ha alquilado un piso en la playa con otras dos amigas, entre las tres tienen cinco hijos: &#039;Hemos conseguido una fórmula que nos funciona a base de organizarnos muy bien: mientras una trabaja, la otra cuida y la otra cocina&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s me llega un mensaje de Mar, desde el AMPA del colegio. Ella recuerda que en el verano de 2020 consiguieron montar una forma de &ldquo;organizaci&oacute;n alternativa&rdquo;: &ldquo;&Eacute;ramos cinco familias amigas, con ocho peques en total: cinco ni&ntilde;os que ten&iacute;an en aquel momento tres a&ntilde;os, uno de dos y dos beb&eacute;s. Lo que hicimos fue contratar a la que hab&iacute;a sido su profe en la escuela infantil, que en ese momento estaba cerrada por la pandemia, y le pag&aacute;bamos para que cuidase de todos mientras los adultos trabaj&aacute;bamos&rdquo;. El sistema estaba muy bien organizado: &ldquo;Tres familias dejaban sus casas para que estuviera la profe con todos los ni&ntilde;os y las otras dos familias se encargaban de la comida de todos&rdquo;, recuerda. &ldquo;Fue un verano genial para los peques: pintaban, se disfrazaban, hac&iacute;an pintacaras, jugaban con crema de afeitar&hellip;&rdquo;. &ldquo;Fue muy especial&rdquo;, a&ntilde;ade Merel, otra de las madres del grupo, que junto con su pareja se encargaban de organizar las comidas: &ldquo;Hab&iacute;a tanta cantidad que la llev&aacute;bamos de una casa a otra en un carrito de beb&eacute;&rdquo;, rememora. Otra de las madres lo recuerda como un verano &ldquo;genial&rdquo; pero &ldquo;intenso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mario, Yaiza y Ana son vecinos desde hace a&ntilde;os, con hijos e hijas de edades semejantes. Viven en un pueblo peque&ntilde;o donde hay piscina municipal. Tambi&eacute;n me cuentan su caso. Lo hace Ana en nombre de los tres: &ldquo;Nos conocemos desde que nosotros &eacute;ramos peque&ntilde;os, y ahora que tenemos hijos compartimos muchas tardes en la piscina. Charlamos mientras los peques se ba&ntilde;an y siempre comentamos lo largo que se nos hace el verano. De manera bastante natural hemos ido estableciendo un sistema de turnos para quedarnos en la piscina con los peques. Mientras uno est&aacute; con ellos la otra puede irse a casa para una reuni&oacute;n de trabajo sin interrupciones o para preparar la cena. No es un sistema organizado, vamos improvisando d&iacute;a a d&iacute;a. Incluso hay tardes en las que los m&aacute;s mayores, que ya son adolescentes, se quedan a cargo de los peque&ntilde;os&rdquo;, cuenta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una mañana de verano compartiendo cuidados y trabajo en casa.                            </span>
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        Mientras que en los pueblos peque&ntilde;os las redes familiares o de amigas pueden suplir la falta de servicios, en grandes ciudades han surgido f&oacute;rmulas diferentes para facilitar la conciliaci&oacute;n. Es el caso de los <em>play caf&eacute;</em> (cafeter&iacute;as con zonas de juego) o los <em>coworkings kidfriendly </em>(espacios para el teletrabajo con recursos para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as). Isabel es la due&ntilde;a, junto a su marido, de <a href="https://littleandlatte.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Little and Latte</a>, un &ldquo;caf&eacute; familiar&rdquo; en Madrid. Sabiendo de las dificultades de las familias para conciliar &ndash;ellos tambi&eacute;n son padres&ndash;, este verano han contratado una monitora. &ldquo;Hemos alucinado con la cantidad de familias que vienen. Como m&iacute;nimo cada d&iacute;a teletrabajan aqu&iacute; cinco o seis padres y madres con sus peques. La monitora les organiza actividades y juegos mientras ellos trabajan. Funciona muy bien&rdquo;, explica Isabel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada día teletrabajan aquí cinco o seis padres y madres con sus peques. La monitora les organiza actividades y juegos mientras ellos trabajan</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel</span>
                                        <span>—</span> copropietaria de Little and Latte, &quot;café familiar&quot;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Barcelona, Laura me cuenta que han utilizado una f&oacute;rmula parecida: varios d&iacute;as a la semana acuden a trabajar a El refugi de les mares, un espacio multidisciplinar donde se puede teletrabajar mientras beb&eacute;s, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as juegan, o acudir a talleres sobre maternidad y clases de deporte. &ldquo;Es una f&oacute;rmula muy chula porque permite integrar todo en un mismo espacio. A m&iacute; me facilita much&iacute;simo la vida con peques, especialmente en verano. &iexcl;Es que es muy largo!&rdquo;, bromea. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/andrea-ros-aceptar-hijos-sufrir-sufrir-no-traumatico_1_12145066.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Ros</a> tambi&eacute;n es madre y es la responsable del <a href="https://elrefugidelesmares.com/es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugi.</a> Intenta explicar su proyecto en un audio de WhatsApp. &ldquo;Te resumo, a ver si me dejan mis hijos, que est&aacute;n por aqu&iacute; revoloteando&rdquo;, comienza su mensaje. &ldquo;El Refugi de les mares es un espacio de bienestar y salud para madres durante todo el a&ntilde;o. Tenemos grupos de acompa&ntilde;amiento, clases de fuerza y de yoga, consultas de fisios, oste&oacute;patas y psic&oacute;logas. Y luego est&aacute; el<em> coworking,</em> un espacio 100% dise&ntilde;ado para la infancia donde puedes venir a trabajar con tu hijo. Lo que reforzamos en verano es la parte de refugio clim&aacute;tico, porque tenemos aire acondicionado, y ampliamos la edad de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con m&aacute;s propuestas y materiales&rdquo;, expone Andrea. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos otros mensajes de madres y padres se quedan en la denuncia y la queja: no encuentran esas f&oacute;rmulas alternativas para cuidar y trabajar, as&iacute; que me piden que comparta con ellas las ideas que estoy recopilando. &ldquo;&iquest;De verdad existen los<em> coworkings</em> con espacios de juegos? &iquest;Me pasas las referencias?&rdquo;, pregunta Manuel en el grupo de crianza. En el chat del parque, lo mismo. &ldquo;Yo no puedo m&aacute;s, estoy agotada&rdquo;, me dice Paula. &ldquo;Si encuentras soluciones comp&aacute;rtelas, por favor&rdquo;. Mar&iacute;a me cuenta que con un peque de dos a&ntilde;os todav&iacute;a no sabe qu&eacute; va a hacer en agosto, cuando cierre la escuela infantil. &ldquo;Para su edad apenas hay campamentos y yo no tengo vacaciones ahora&rdquo;. Tania acaba bromeando con las temidas &ldquo;mataciones&rdquo;, esa mezcla entre trabajo, cuidados y carga mental que termina agotando a las familias. &ldquo;Y todav&iacute;a nos quedan d&iacute;as y d&iacute;as, esto es una carrera de fondo&rdquo;. Cierra su mensaje con varios emoticonos: el de la cabeza que explota, el del que tiene sue&ntilde;o y el del b&iacute;ceps, como para darse fuerza a s&iacute; misma. 
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de medidas efectivas para conciliar, la escasez de plazas p&uacute;blicas en campamentos o las dificultades para <a href="https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teletrabajar con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en casa</a> acaban haciendo del verano una aut&eacute;ntica <em>gymkana</em> para madres y padres. Un s&aacute;lvese quien pueda en el que cada familia se lo monta como puede. &ldquo;Al final, es pura supervivencia, y eso agudiza el ingenio&rdquo;, me dice Ana desde la piscina. Tanto ella como el resto de familias que me cuentan sus casos denuncian que la situaci&oacute;n es insostenible. A falta de soluciones globales, solo buscan sobrevivir hasta septiembre con los recursos que tienen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/familias-conciliacion-imposible-verano-supervivencia-agudiza-ingenio_1_13409165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las familias que consiguen la conciliación imposible en verano: "La supervivencia agudiza el ingenio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conciliación,Verano,Niños,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Algunos niños y niñas ven la playa por primera vez”: la realidad del acogimiento familiar en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-ninas-ven-playa-primera-vez-realidad-acogimiento-familiar-verano_1_13377475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eef684bb-ac75-4a80-93c2-b2f4d727fdc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1066y510.jpg" width="1200" height="675" alt="“Algunos niños y niñas ven la playa por primera vez”: la realidad del acogimiento familiar en verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los programas de vacaciones en familia permiten a menores tutelados salir de sus centros en las vacaciones escolares y compartir unos días con familias acogedoras. También sirven para dar a conocer a nivel social esta modalidad de protección a la infancia</p><p class="subtitle">Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que no han visto nunca la playa, la arena o el agua del mar. Programas como estos les permiten salir de sus centros en verano para ver la vida que hay fuera, cosas tan simples como tomarse un helado o ba&ntilde;arse en la playa&rdquo;. In&eacute;s Montoro es una joven maestra de educaci&oacute;n infantil que, cuando era peque&ntilde;a, vivi&oacute; en un centro de menores y fue acogida por una familia con la que despu&eacute;s se qued&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia personal con los programas de acogimiento familiar en verano fue ambivalente: sali&oacute; cuatro veranos con cuatro familias diferentes, y solamente la &uacute;ltima ocasi&oacute;n fue positiva. Aun as&iacute;, valora mucho este tipo de iniciativas: &ldquo;Si se organizan bien, pueden ser una experiencia muy bonita en la que se puede dar un intercambio entre ni&ntilde;os y familias&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        El acogimiento es una medida de protecci&oacute;n a la infancia, que se aplica a menores que, por diferentes motivos, no pueden permanecer con sus familias de origen. Puede ser residencial &ndash;en un centro de menores&ndash; o familiar, y en este &uacute;ltimo caso hay diferentes tipolog&iacute;as: de urgencia, permanente o temporal. Dentro de este &uacute;ltimo tipo existen programas espec&iacute;ficos que se aplican en vacaciones o fines de semana, dando la oportunidad a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de salir de sus centros y de convivir con familias en periodos cortos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque todas las recomendaciones nacionales e internacionales, tanto de organismos p&uacute;blicos como de asociaciones especializadas, recomiendan que prevalezca el acogimiento familiar frente al residencial, los datos dicen lo contrario: con <a href="https://www.juventudeinfancia.gob.es/sites/default/files/boletines_estadisticos/BoletinProteccion2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> del Ministerio de Juventud e Infancia de 2024, Espa&ntilde;a atend&iacute;a a 55.010 ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes, un 5,8% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior. De ellas y ellos, 36.463 se encontraban en alguna modalidad de acogimiento. 19.977 residenciales, en centros de menores. 
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, se han puesto en marcha diferentes programas que buscan que, al menos en verano &ndash;o en otras vacaciones, puentes o fines de semana&ndash; esos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan salir de sus centros de menores. Su gesti&oacute;n depende de las diferentes comunidades aut&oacute;nomas, que tienen transferidas las competencias. De ah&iacute; que su implantaci&oacute;n sea desigual: mientras comunidades como Madrid o Andaluc&iacute;a tienen este tipo de programas muy asentados, en otras como Galicia existen m&aacute;s trabas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños que llevan muchos años institucionalizados pueden tener miedo a irse con una familia, al final son personas desconocidas. Así que este tipo de experiencias les permiten atreverse a conocer a una familia y sentirse únicos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adriana de la Osa</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Foco en la infancia</h2><p class="article-text">
        Carlos Chana es el responsable de J&oacute;venes e Infancia en Cruz Roja Espa&ntilde;ola, entidad que colabora con el sistema de acogimiento familiar desde hace cuatro d&eacute;cadas. Para &eacute;l, los programas vacacionales son experiencias que &ldquo;pueden ser valiosas cuando se construyen desde las necesidades del ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente, con preparaci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento profesional y recursos suficientes&rdquo;, explica el portavoz. Tambi&eacute;n cree que se trata de medidas que ayudan a difundir socialmente el acogimiento familiar:<strong> </strong>&ldquo;Pueden ayudar a visibilizar la parentalidad social como una expresi&oacute;n de compromiso colectivo con la infancia, contribuyendo a fortalecer una cultura de cuidado, solidaridad, corresponsabilidad y cuidados comunitarios&rdquo;. Chana invita a poner el foco en las necesidades de los menores: &ldquo;Su sentido principal debe estar siempre en ofrecer experiencias familiares seguras, protectoras y emocionalmente cuidadas, integradas en el sistema p&uacute;blico de protecci&oacute;n y orientadas al inter&eacute;s superior de cada ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Asociaci&oacute;n Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF), su presidenta Adriana de la Osa tambi&eacute;n valora positivamente estos programas. &ldquo;Tienen una doble funci&oacute;n: dan a conocer la realidad del acogimiento familiar a las familias que se animan y a todo su entorno, y permiten a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as salir de los centros de menores en verano, teniendo una experiencia en una familia normalizada&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n ella invita a centrarse en las necesidades de la infancia: &ldquo;Los ni&ntilde;os que llevan muchos a&ntilde;os institucionalizados pueden tener miedo a irse con una familia, al final son personas desconocidas. As&iacute; que este tipo de experiencias les permiten atreverse a conocer a una familia y sentirse &uacute;nicos&rdquo;, reflexiona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La familia de Vicente Molina, con su marido y sus dos hijos adoptivos, esperando la llegada de la niña que tienen acogida."
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            <span class="title">
                La familia de Vicente Molina, con su marido y sus dos hijos adoptivos, esperando la llegada de la niña que tienen acogida.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Adriana tambi&eacute;n tiene una experiencia personal con esta modalidad de acogimiento, con la que ejemplifica la importancia de que el menor se sienta &ldquo;&uacute;nico&rdquo;: &ldquo;En el verano de 2021, tras muchos a&ntilde;os siendo voluntaria en un centro de menores, me llev&eacute; a uno de los ni&ntilde;os de vacaciones conmigo y con mi hijo. Recuerdo la primera vez que fui con &eacute;l al supermercado y le pregunt&eacute; qu&eacute; quer&iacute;a desayunar. No supo elegir, me contest&oacute; que lo mismo que mi hijo, y es porque era la primera vez que alguien le preguntaba a &eacute;l directamente qu&eacute; le gustaba&rdquo;. Adriana recuerda aquel verano como una experiencia &ldquo;maravillosa&rdquo;: &ldquo;Mi hijo Mart&iacute;n ten&iacute;a 15 a&ntilde;os y Aitor [el ni&ntilde;o al que acogieron] ten&iacute;a 12. Se pasaron todo el verano como cualquier adolescente: jugando a la Play, saliendo en bici, jugando al baloncesto...&rdquo;. A d&iacute;a de hoy, Aitor vive con ellos en acogimiento permanente.
    </p><p class="article-text">
        En la familia de Vicente Molina conviven dos pap&aacute;s, dos hijos adoptados y ahora tambi&eacute;n una ni&ntilde;a peque&ntilde;a en acogimiento temporal. Molina, que adem&aacute;s de padre es t&eacute;cnico de menores, reconoce que la experiencia de acoger cambi&oacute; su percepci&oacute;n sobre este tipo de medidas. &ldquo;Antes de tener a la ni&ntilde;a en acogimiento temporal, yo pensaba que las medidas temporales pod&iacute;an tener consecuencias contraproducentes, ya que se le estaba otorgando la posibilidad de vivir en familia los meses de verano a un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que luego se pod&iacute;a quedar m&aacute;s roto en el momento de volver al centro. Me parec&iacute;a un tortazo de realidad&rdquo;, reconoce. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes de tener a la niña en acogimiento temporal yo pensaba que las medidas temporales podían tener consecuencias contraproducentes, que luego los niños y niñas se podían quedar más rotos en el momento de volver al centro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vicente Molina</span>
                                        <span>—</span> padre de familia de acogida y técnico de menores
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, la experiencia actual le ha hecho cambiar de opini&oacute;n: &ldquo;Creo que esto es algo que muchas familias que se plantean el acogimiento o la adopci&oacute;n deben saber, ya que les puede hacer cambiar su postura, como nos pas&oacute; a nosotros. Al salir del centro, estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tienen la oportunidad de entrar en un c&iacute;rculo social en el que alguien pueda conocerlos, comprender su historia y conectar con ellos y ellas. Profesores, pediatras, familiares o cualquier otro adulto que, de otro modo, probablemente nunca llegar&iacute;a a cruzarse en su camino. En muchos casos, el desconocimiento sobre el acogimiento familiar hace que muchas personas nunca lleguen a plantearse esta posibilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Molina lo ejemplifica con la ni&ntilde;a que est&aacute; esta temporada en su casa: &ldquo;Ella no solo est&aacute; viviendo con nosotros, sino que le estamos abriendo un c&iacute;rculo social. &rdquo;Incluso cuando el acogimiento es solo temporal, sacarlos del centro les brinda la oportunidad de ser vistos, comprendidos y de despertar una sensibilidad que puede transformar su futuro y el de otros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&ldquo;. Seg&uacute;n el t&eacute;cnico de menores, sin este tipo de medidas las posibilidades de que los menores salgan de los centros son escasas: &rdquo;Desgraciadamente, siguen faltando familias, y un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a de cinco o seis a&ntilde;os en acogimiento residencial tiene muy pocas posibilidades de acabar en una casa&ldquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s medidas de apoyo </h2><p class="article-text">
        Ante las altas cifras de menores que viven en centros, colectivos y familias reclaman medidas de apoyo integral a este tipo de programas. &ldquo;Cualquier modalidad temporal, vacacional o de respiro debe estar planificada, acompa&ntilde;ada y evaluada, garantizando que cada experiencia sea coherente con la historia, los v&iacute;nculos, los tiempos y el proyecto de protecci&oacute;n de cada ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente&rdquo;, reclaman desde Cruz Roja. Su portavoz Carlos Chana sostiene que, para su entidad, &ldquo;el acogimiento familiar no es solo una respuesta individual de una familia, sino una medida de protecci&oacute;n que debe sostenerse desde una red profesional, comunitaria e institucional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ASEAF tambi&eacute;n reivindican desde hace a&ntilde;os m&aacute;s apoyos p&uacute;blicos para los sistemas de acogida. En su caso, se centran en una serie de medidas concretas que facilitar&iacute;an mucho la experiencia, tanto para las familias como, sobre todo, para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. As&iacute; lo explica su presidenta, Adriana de la Osa: &ldquo;Todos los programas de acogimiento familiar deber&iacute;an contar con un apoyo integral y continuado, con disponibilidad 24/7. Con ello me refiero a poder llamar a cualquier hora a los t&eacute;cnicos, tanto psic&oacute;logos especializados en trauma como a los educadores de referencia en los centros, si surge cualquier tipo de problema con el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a&rdquo;, sostiene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo la primera vez que fui con Aitor al supermercado y le pregunté qué quería desayunar. No supo elegir, me contestó que lo mismo que mi hijo. Era la primera vez que alguien le preguntaba a él directamente qué le gustaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adriana de la Osa</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la ASEAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De la Osa recuerda un caso en el que el acompa&ntilde;amiento se hizo bien y eso marc&oacute; la diferencia: &ldquo;Una vez, una ni&ntilde;a peque&ntilde;a en acogimiento familiar se despert&oacute; de madrugada gritando y pegando botes; la familia hizo lo que pudo pero, no lograban calmarla. Por suerte ten&iacute;an el tel&eacute;fono de su educadora en el centro, la llamaron, le pasaron a la ni&ntilde;a y en cuesti&oacute;n de minutos se calm&oacute;. Nunca supe lo que le hab&iacute;a pasado, pero est&aacute; claro que su educadora la conoc&iacute;a y supo dar con la tecla para tranquilizarla&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Rebeca Pereira es madre de acogida. En su casa viven actualmente seis ni&ntilde;as: tres hijas biol&oacute;gicas y tres en acogida, de las cuales dos est&aacute;n con ella de manera permanente y una en fines de semana y vacaciones. En su caso es &ldquo;evidente&rdquo; que se necesitan m&aacute;s ayudas. &ldquo;Hago todo lo que puedo, pero tengo mis limitaciones, porque al final son seis&rdquo;. Aun as&iacute;, Rebeca est&aacute; contenta con el acogimiento vacacional de la adolescente, que es la hermana mayor de las ni&ntilde;as que tiene en acogida. &ldquo;Tiene 16 a&ntilde;os y est&aacute; asustada, porque se acercan los 18 y no sabe qu&eacute; va a ser de su vida. As&iacute; que este tipo de acogimiento temporal le da una base: sabe que, si no le ofrecen otro recurso, no se va a quedar en la calle, se quedar&aacute; conmigo&rdquo;, explica Rebeca. Ella recomienda no tener prejuicios para acoger a adolescentes: &ldquo;A mucha gente le puede echar para atr&aacute;s, pero es una experiencia muy bonita. Ella est&aacute; encantada de estar en casa con sus hermanas, ha aprobado todo y ha empezado a trabajar&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Para In&eacute;s Montoro, la joven que fue una ni&ntilde;a con cuatro familias de acogida en verano, tambi&eacute;n se necesitan m&aacute;s recursos &ldquo;en todas las medidas de protecci&oacute;n a la infancia&rdquo;. En concreto ella pone el foco en la necesidad de acompa&ntilde;ar la adaptaci&oacute;n. &ldquo;No puede ser que una familia te acoja y ya est&aacute;, sino que deber&iacute;a haber un programa de adaptaci&oacute;n.<strong> </strong>Para un ni&ntilde;o puede ser chocante irse a una familia sin conocerles de nada. Mientras que si te vas conociendo poco a poco, sales un fin de semana, luego unos d&iacute;as, quiz&aacute;s la cosa funciona. Y si todas las partes est&aacute;n c&oacute;modas, ese acogimiento familiar podr&iacute;a terminar convirti&eacute;ndose en un acogimiento familiar permanente&rdquo;, reflexiona In&eacute;s, que a d&iacute;a de hoy vive con la &uacute;ltima familia de acogida que tuvo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-ninas-ven-playa-primera-vez-realidad-acogimiento-familiar-verano_1_13377475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Algunos niños y niñas ven la playa por primera vez”: la realidad del acogimiento familiar en verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Familias de acogida,familias,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No lo estamos haciendo bien”: cómo afecta a los niños que los adultos beban alcohol en fiestas infantiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-haciendo-afecta-ninos-adultos-beban-alcohol-fiestas-infantiles_1_13363394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/081220d5-519b-43e0-bbab-d60c5029a2bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1139y476.jpg" width="1200" height="675" alt="“No lo estamos haciendo bien”: cómo afecta a los niños que los adultos beban alcohol en fiestas infantiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consumo de bebidas alcohólicas por parte de personas adultas en fiestas protagonizadas por menores es muy habitual. ¿Qué ejemplo les estamos dando a niños y niñas normalizándolo?</p><p class="subtitle">Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”</p></div><p class="article-text">
        El cumple de Marta (cinco a&ntilde;os), que se celebraba a primera hora de la tarde de un domingo, termin&oacute; alarg&aacute;ndose casi hasta la medianoche. Su madre tuvo que llevar a su padre a casa. &ldquo;Se pas&oacute; con las cervezas&rdquo;, recuerda la mam&aacute;, &ldquo;pero no fue el &uacute;nico&rdquo;, a&ntilde;ade. En la comuni&oacute;n de Leo (ocho a&ntilde;os), t&iacute;os, abuelos y primos mayores disfrutaron de m&aacute;s de dos horas de barra libre. &ldquo;Hab&iacute;a vino, cerveza y copas, nos cost&oacute; una pasta&rdquo;, recuerda su padre. La comuni&oacute;n termin&oacute; con ba&ntilde;o colectivo en la piscina, protagonizado por adultos claramente ebrios. Los ejemplos de Marta y Leo (que en realidad no se llaman as&iacute;) son dos ejemplos de hasta qu&eacute; punto el alcohol est&aacute; normalizado en fiestas infantiles. Cumplea&ntilde;os, comuniones y bautizos en los que las personas adultas terminan pas&aacute;ndose con la bebida. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la <a href="https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/encuestas_EDADES.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta EDADES</a>, del Ministerio de Sanidad, el alcohol sigue siendo la sustancia que antes empieza a consumirse (a los 16,4 a&ntilde;os, con datos de 2024). El estudio se&ntilde;ala que el 76,5% de la poblaci&oacute;n de 15 a 64 a&ntilde;os consume alcohol regularmente. Pese a ser la sustancia m&aacute;s consumida, es la que menor riesgo percibido genera: es decir, quien la utiliza no es consciente de los riesgos que conlleva. Otro informe oficial, <a href="https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/pdf/2025/ESTUDES_2025_Informe_nacional_df.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ESTUDES</a>, subraya tambi&eacute;n la precocidad en el consumo de alcohol: entre el alumnado de 14 a 18 a&ntilde;os el sigue siendo la sustancia m&aacute;s consumida: casi tres de cada cuatro estudiantes lo han probado alguna vez. La edad media de inicio en este estudio baja a los 13,9 a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más que preguntarnos si está bien o está mal, me parece más interesante darle la vuelta: ¿Por qué nos resulta tan natural que en una celebración infantil haya alcohol de por medio?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eider Hormaetxea</span>
                                        <span>—</span> coordinadora de la Comisión de Prevención de la Red de Atención a las Adicciones
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante estos datos, cabe preguntarse si conviene o no, y en qu&eacute; medida, que las personas adultas beban delante de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Especialmente en celebraciones infantiles como cumplea&ntilde;os, comuniones o bautizos, donde el protagonismo es de los menores.
    </p><p class="article-text">
        Eider Hormaetxea Llanos es la coordinadora de la Comisi&oacute;n de Prevenci&oacute;n de la Red de Atenci&oacute;n a las Adicciones (UNAD). Para ella, no se trata de una cuesti&oacute;n &eacute;tica o moral, sino que propone cuestionar el problema desde la ra&iacute;z:<strong> </strong>&ldquo;M&aacute;s que entrar en si es oportuno o no, o si est&aacute; bien o est&aacute; mal, me parece m&aacute;s interesante darle la vuelta y preguntarnos: &iquest;Por qu&eacute; nos resulta tan natural que en una celebraci&oacute;n infantil haya alcohol de por medio?&rdquo;. Para ella, esa &ldquo;naturalidad&rdquo; con la que mezclamos ambas cosas &ldquo;dice mucho de la cultura en la que vivimos&rdquo;: &ldquo;El alcohol est&aacute; tan integrado en lo festivo, en lo cultural, en lo cotidiano y en lo familiar que la mayor&iacute;a de las veces ni siquiera lo percibimos como lo que es, una droga. Y es, con diferencia, la m&aacute;s extendida y la que m&aacute;s enfermedades genera&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo referencia a los datos oficiales de ESTUDES, Hormaetxea reflexiona sobre la precocidad en su consumo, y habla del modelo que puede suponer para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ver a sus adultos de referencia emborracharse en una fiesta infantil. &ldquo;Aqu&iacute; la evidencia es bastante clara: el modelado, lo que ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes ven hacer a las personas adultas de referencia es uno de lo factores que ayuda a explicar c&oacute;mo se relacionar&aacute;n con el alcohol m&aacute;s adelante. Cuando observan el consumo en su entorno como algo normal, tienden a entenderlo como adecuado, e incluso esperable en su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano&rdquo;. Sin embargo, la experta invita a no cargar toda la responsabilidad sobre las familias, sino a entender el fen&oacute;meno como una cuesti&oacute;n multifactorial en el que influyen muchas variables, como &ldquo;el grupo de iguales, el ocio, la publicidad, la accesibilidad del alcohol, la presi&oacute;n social o el propio momento vital de b&uacute;squeda y experimentaci&oacute;n&rdquo;, enumera.
    </p><p class="article-text">
        Fran J&oacute;dar, psic&oacute;logo infantil y juvenil, establece una diferencia entre &ldquo;tomarse una cerveza&rdquo; en un cumplea&ntilde;os y consumir alcohol en grandes cantidades. &ldquo;Creo que estas celebraciones deben ser distendidas y seguras para las personas a las que est&aacute;n destinadas, es decir, las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os que asisten. Pero tambi&eacute;n deben ser un espacio de descompresi&oacute;n y socializaci&oacute;n para las familias, donde compartir dificultades, tejer lazos y obtener apoyo social. Y claro que beberte una cerveza puntual en una fiesta no te convierte en un ejemplo horrible para tus hijas o hijos&rdquo;, comienza. Pero luego lanza una pregunta que invita a la reflexi&oacute;n: &ldquo;La clave para m&iacute; es preguntarse: &iquest;Por qu&eacute; no puedo tomar cualquier otra cosa que me permita distenderme y relacionarme al tiempo que mantengo al 100% mis facultades para hacerme cargo de mis criaturas y ser la persona que me gustar&iacute;a que fueran cuando tengan mi edad?&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas celebraciones deben ser distendidas y seguras para las personas a las que están destinadas, es decir, las niñas y los niños. Pero también deben ser un espacio de descompresión y socialización para las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo infantil y juvenil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n J&oacute;dar, que trabaja a diario con adolescentes, debemos prestar atenci&oacute;n a lo que &eacute;l denomina &ldquo;aprendizaje por modelado o aprendizaje vicario&rdquo;: &ldquo;Ni&ntilde;as y ni&ntilde;os pueden aprender nuevos comportamientos observando las conductas y consecuencias que tienen para otras personas, sin que necesariamente las pongan en pr&aacute;ctica. Esto nos deber&iacute;a hacer reflexionar sobre qu&eacute; tipo de modelo queremos ser para nuestras hijas e hijos respecto a la relaci&oacute;n que nos gustar&iacute;a que tuviesen con el alcohol. No es muy coherente que bebamos habitualmente alcohol en fiestas infantiles &mdash;o cualquier otro tipo de celebraci&oacute;n donde est&aacute;n presentes&mdash; si pretendemos que no beban alcohol cuando tengan edad suficiente para tomar decisiones propias&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        A esta idea, la portavoz de UNAD Eider Hormaetxea Llanos a&ntilde;ade otra variable, que es la atracci&oacute;n de lo prohibido: &ldquo;Si consumimos delante de ellos y ellas y a la vez les decimos &lsquo;t&uacute; no bebas&rsquo;, esa contradicci&oacute;n puede acabar convirtiendo el alcohol en un s&iacute;mbolo de lo adulto, en algo m&aacute;s atractivo todav&iacute;a&rdquo;, afirma. Para ella conviene no olvidar que, aunque socialmente se obvien los peligros asociados a beber, es una conducta de riesgo: &ldquo;Seg&uacute;n las estimaciones del Ministerio de Sanidad, en 2021 se produjeron en Espa&ntilde;a cerca de 13.900 muertes atribuibles al alcohol, la mayor&iacute;a por c&aacute;ncer o enfermedades digestivas. Si esa cifra correspondiera a una sustancia ilegal, el debate p&uacute;blico ser&iacute;a muy distinto&rdquo;, afirma. 
    </p><h2 class="article-text">Prevenci&oacute;n y ejemplo</h2><p class="article-text">
        Con los datos de consumo sobre la mesa, la pediatra Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a de Atenci&oacute;n Primaria (AEPAP), propone cambiar de modelo para dejar de normalizar el consumo: &ldquo;No lo estamos haciendo bien, porque somos el ejemplo en el que se fijan nuestros ni&ntilde;os, y el que estamos dando es la normalizaci&oacute;n del consumo. Bebemos alcohol delante de ellos desde que son reci&eacute;n nacidos, en cualquier situaci&oacute;n, y no hace falta que alguien se coja una borrachera para que el ni&ntilde;o perciba que se est&aacute; consumiendo alcohol. Lo l&oacute;gico es que, cuando crezcan, lo vean como algo normal&rdquo;, se&ntilde;ala. Por eso propone evitar su consumo y servir de modelo: &ldquo;Podemos ayudarles d&aacute;ndoles el ejemplo de que el alcohol no es un buen compa&ntilde;ero de vida&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No lo estamos haciendo bien, porque somos el ejemplo en el que se fijan nuestros niños, y el que estamos dando es la normalización del consumo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Cenarro</span>
                                        <span>—</span> vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde UNAD, Eider Hormaetxea sit&uacute;a el foco en la prevenci&oacute;n: &ldquo;Invertir en ella no es un gasto, es una inversi&oacute;n, porque cada euro destinado a prevenir se traduce en menos problemas y menos costes a futuro&rdquo;. Propone hacerlo de manera integral: &ldquo;Tiene que ser una apuesta estrat&eacute;gica y pol&iacute;tica, que acompa&ntilde;e todas las etapas de la vida y no solo la adolescencia, con un enfoque comunitario que implique a toda la sociedad. Sin olvidar la prevenci&oacute;n ambiental: actuar sobre la disponibilidad, la publicidad o el acceso, porque no decidimos en el vac&iacute;o, sino dentro de un entorno que podemos hacer m&aacute;s o menos saludable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ella, con la perspectiva que le da el trabajo diario en la prevenci&oacute;n del consumo, &ldquo;hay margen para el optimismo&rdquo;: &ldquo;Estamos en plena transici&oacute;n cultural. Entre el alumnado de 14 a 18 a&ntilde;os, pr&aacute;cticas de riesgo como las borracheras y el consumo en atrac&oacute;n est&aacute;n en sus valores m&aacute;s bajos desde el a&ntilde;o 2000, y desde 2012 se registra una tendencia general hacia un <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-abstemio-dejar-de-beber-alcohol_1_11702905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menor consumo de alcohol</a>. No es un cambio brusco, sino una evoluci&oacute;n lenta, pero que se mantiene en el tiempo, y eso es justo lo importante ya que nos recuerda que la prevenci&oacute;n funciona&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-haciendo-afecta-ninos-adultos-beban-alcohol-fiestas-infantiles_1_13363394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No lo estamos haciendo bien”: cómo afecta a los niños que los adultos beban alcohol en fiestas infantiles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Crianza,Alcohol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da2d356d-8d9e-42e0-9d15-1e45c861da94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No es algo que se pueda controlar con entrenamiento&quot;: cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El control de esfínteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar; se recomienda respetar los ritmos de cada niño o niña sin imponerles plazos concretos</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El verano es un buen momento para empezar a retirar el pañal, especialmente si se va a empezar el colegio en septiembre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta creencia tan extendida, que invita a aprovechar las vacaciones para que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as 'aprendan' a controlar esf&iacute;nteres, carece de base cient&iacute;fica. Quien lo defiende sostiene que puede haber ciertas ventajas log&iacute;sticas: menos prendas que bajarse para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, m&aacute;s facilidad para secar ropa o s&aacute;banas cuando hay escapes. Pero pediatras, psic&oacute;logas y educadoras insisten en que el control de esf&iacute;nteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar, por lo que recomiendan respetar los ritmos de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a sin imponerles plazos concretos. Tambi&eacute;n en verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a define el control de esf&iacute;nteres como un proceso madurativo y natural que suele adquirirse entre los dos y tres a&ntilde;os de edad, con un amplio margen de &ldquo;normalidad&rdquo;. La tabla de desarrollo de Haizea-Llevant, citada por numerosos pediatras y asociaciones profesionales, establece las franjas de edad a las que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as suelen estar preparados para controlarlo: un 50% de ellos dejan el pa&ntilde;al a los dos a&ntilde;os y medio; un 75% a los tres a&ntilde;os y un 95% a los tres a&ntilde;os y medio.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero, que trabaja en atenci&oacute;n primaria y atiende habitualmente consultas relacionadas con este tema, subraya la idea de que el momento var&iacute;a en funci&oacute;n de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a: &ldquo;Es un proceso fisiol&oacute;gico que depende de la maduraci&oacute;n cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pa&ntilde;al&rdquo;. Y aclara que los m&aacute;rgenes son amplios:&nbsp;&ldquo;Habr&aacute; peques que controlen a los tres a&ntilde;os, otros a los cuatro, y otros que no lo consigan hasta los cinco. Pero lo m&aacute;s importante de todo es entender que el pa&ntilde;al no se quita, se deja&rdquo;. Es decir, los ritmos deber&iacute;a marcarlos el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, no sus adultos de referencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un proceso fisiológico que depende de la maduración cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pañal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> Pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en ese criterio la educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz, con d&eacute;cadas de experiencia en el primer ciclo de educaci&oacute;n infantil y especializada en procesos de control de esf&iacute;nteres. Esta profesional se&ntilde;ala que, para dejar de usar pa&ntilde;al, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitan de madurez a diferentes niveles: neurol&oacute;gico, fisiol&oacute;gico, psicol&oacute;gico y emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La maduraci&oacute;n neurol&oacute;gica tiene que ver con el sistema nervioso perif&eacute;rico, no se puede controlar; la maduraci&oacute;n fisiol&oacute;gica requiere que los m&uacute;sculos del suelo p&eacute;lvico est&eacute;n preparados para una correcta micci&oacute;n y defecaci&oacute;n. Y la maduraci&oacute;n psicol&oacute;gica y emocional implica dos aspectos fundamentales: que el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a est&eacute; dispuesto a no satisfacer inmediatamente sus necesidades y que tenga&nbsp;inter&eacute;s por asumir la separaci&oacute;n de sus figuras de referencia durante el cambio de pa&ntilde;al&rdquo;, explica la experta. Ella sit&uacute;a la edad de control en torno a los seis o siete a&ntilde;os, aclarando que existen distintos ritmos y que en todo caso &ldquo;antes del tercer a&ntilde;o estos procesos nunca se completan&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar el proceso y no forzar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Nieves Manrique es pedagoga y trabaja en un colegio, donde ha observado que es habitual que se presione a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para que empiecen el segundo ciclo de educaci&oacute;n infantil &mdash;entre los dos y los tres a&ntilde;os&mdash; sin utilizar pa&ntilde;al. Ella considera que forzar el proceso puede tener consecuencias graves: &ldquo;Est&aacute;n metiendo mucha presi&oacute;n a los padres y a los ni&ntilde;os, cuando es algo que a veces simplemente no se puede conseguir. Supone a&ntilde;adir un estr&eacute;s innecesario a las familias y a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en un momento que ya de por s&iacute; es complejo, el inicio de la escolarizaci&oacute;n&rdquo;, denuncia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manrique tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en que se trata de un proceso madurativo: &ldquo;Nunca es buen momento para retirar el pa&ntilde;al, porque esto no es algo que se pueda controlar con entrenamiento, sino que es totalmente madurativo&rdquo;, aclara. Y utiliza un ejemplo para ilustrarlo: &ldquo;A nadie se le ocurre poner a andar a un ni&ntilde;o de cinco meses, porque su cuerpo no est&aacute; maduro. Pues con el control de esf&iacute;nteres pasa lo mismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://greciadejesus.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grecia de Jes&uacute;s</a>, psic&oacute;loga sanitaria especializada en infancia, invita a tener en cuenta tambi&eacute;n los factores psicol&oacute;gicos. &ldquo;No es recomendable forzar ni acelerar el proceso, ya que aumenta la ansiedad y la sensaci&oacute;n de fracaso de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Deben evitarse estrategias da&ntilde;inas como ridiculizar, castigar o comparar con otros ni&ntilde;os. Lo m&aacute;s eficaz es acompa&ntilde;ar con paciencia, validar sus emociones y reforzar cada peque&ntilde;o avance&rdquo;, recomienda. La psic&oacute;loga enumera algunas estrategias concretas para ayudarles: &ldquo;Limitar l&iacute;quidos antes de dormir, instaurar rutinas para ir al ba&ntilde;o y reforzar positivamente los logros. Tambi&eacute;n puede aplicarse la t&eacute;cnica de la sobrecorrecci&oacute;n (que el propio ni&ntilde;o colabore en cambiarse la ropa o las s&aacute;banas), siempre desde el cari&ntilde;o y sin transmitir culpa&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Escudero cuestiona incluso el hecho de utilizar estrategias concretas. &ldquo;La mayor&iacute;a de ellas fallan si no hay la madurez necesaria, muchas de ellas son contraproducentes si la base del problema es emocional&rdquo;. Para ella, la clave est&aacute; en &ldquo;respetar el proceso personal de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Si no lo hacemos as&iacute;, podr&iacute;amos entorpecer dicha maduraci&oacute;n a trav&eacute;s del entrenamiento. Y esto puede traer efectos secundarios, como incontinencias o problemas de autoestima&rdquo;, advierte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por mucho que insistamos, si hay alguna función que no está madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz tambi&eacute;n cree que un exceso de presi&oacute;n podr&iacute;a entorpecer el proceso: &ldquo;Por mucho que insistamos, si hay alguna funci&oacute;n que no est&aacute; madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos&rdquo;. Y aclara que es normal que haya altibajos: &ldquo;Como cualquier otra conquista del desarrollo, no es un proceso lineal, puede haber avances y retrocesos que tambi&eacute;n hay que respetar&rdquo;. Un criterio que comparte la pediatra: &ldquo;No existen los pasos atr&aacute;s: si hay muchas fugas es porque hemos intentado acelerar demasiado, as&iacute; que volver a poner el pa&ntilde;al es respetar ese proceso y a nuestro hijo o hija, no un paso atr&aacute;s&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Sanz s&iacute; propone una serie de estrategias b&aacute;sicas para seguir en casa y en la escuela, sobre todo haciendo part&iacute;cipes a los protagonistas de sus avances: &ldquo;Al principio de todo, cuando todav&iacute;a son muy peque&ntilde;os, podemos ayudarles a diferenciar el pis de la caca cuando cambiamos el pa&ntilde;al, ense&ntilde;&aacute;ndoles lo que han hecho. Tambi&eacute;n podemos permitirles participar en el cambio, empezando por acciones sencillas como subirse y bajarse la ropa, abrocharse y desabrocharse el pa&ntilde;al, limpiarse o secarse. Es important&iacute;simo poner el nombre adecuado a las partes del cuerpo implicadas: la vulva, el pene, el culo, la caca&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con gestos espec&iacute;ficos</h2><p class="article-text">
        En cuanto hay se&ntilde;ales de madurez y se puede empezar a controlar esf&iacute;nteres, la experta propone ayudarles con ideas concretas: &ldquo;Cuando el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a identifica que tiene pis o caca en el pa&ntilde;al, eso es un inicio de la sensibilidad muscular, pero todav&iacute;a no puede decidir cu&aacute;ndo hacerlo. A partir de ah&iacute; se le puede mostrar el orinal e invitarle a que, cuando quiera, puede probar, sin insistencia. El orinal tiene que estar en el ba&ntilde;o porque debe tener una funci&oacute;n clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Ni tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que est&eacute; entretenido, se trata de que pueda tomar conciencia de lo que est&aacute; sucediendo en su cuerpo&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Durante esa etapa, recomienda que los adultos reconozcan el intento con alegr&iacute;a &ldquo;moderada&rdquo;, sin reproches ni decepci&oacute;n en caso de que no lo consigan. Tambi&eacute;n recomienda &ldquo;nunca hacer alusi&oacute;n a lo mal que huele su caca y mostrar comprensi&oacute;n cuando se les escapa&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El orinal tiene que estar en el baño porque debe tener una función clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que esté entretenido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s adelante, cuando haya se&ntilde;ales de que el proceso avanza &ndash;porque el pa&ntilde;al aparece seco y limpio, porque hace pis o caca la mayor parte de las veces que se sienta en el orinal&ndash;, la educadora propone explicitar la propuesta al protagonista: &ldquo;Podemos decirle: &lsquo;Creo que ya puedes dejar los pa&ntilde;ales y utilizar braguitas o calzoncillos&rsquo;. Si el ni&ntilde;o dice que no, volvemos a preguntarle pasados unos d&iacute;as y respetamos su ritmo. Tambi&eacute;n es importante que no hagamos coincidir este momento con otros cambios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta se refiere a no hacer coincidir el proceso de dejar el pa&ntilde;al con otros momentos que pueden suponer un estr&eacute;s a&ntilde;adido, como el inicio de la escolarizaci&oacute;n, el nacimiento de un hermano o hermana o un cambio de casa, por ejemplo. La psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n se&ntilde;ala que los &ldquo;cambios vitales bruscos&rdquo;, como una separaci&oacute;n o una mudanza, &ldquo;pueden provocar un aumento de escapes por un factor psicol&oacute;gico&rdquo;, de ah&iacute; que se recomiende separar el proceso de cualquier otro momento que implique novedades importantes.
    </p><p class="article-text">
        Todas las expertas consultadas insisten en la necesidad de respetar tiempos y nunca forzar. La pediatra Escudero lanza una reflexi&oacute;n que invita a revisar las posturas adultoc&eacute;ntricas en momentos de cambio: &ldquo;Nosotras, las personas adultas, ponemos el pa&ntilde;al para nuestra comodidad. As&iacute; que qu&eacute; menos que acompa&ntilde;ar a las criaturas para dejarlo sin estr&eacute;s y sin imposiciones&rdquo;. Algo en lo que la psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n incide: &ldquo;El ni&ntilde;o necesita sentir seguridad, apoyo y comprensi&oacute;n, ya que no es un proceso voluntario, no depende de &eacute;l o ella controlarlo o no&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,familias,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es casi como conseguir entradas para un concierto”: la odisea para encontrar plaza en campamentos de verano para niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ada23c6-a13d-44c0-85ec-6a866745c799_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es casi como conseguir entradas para un concierto”: la odisea para encontrar plaza en campamentos de verano para niños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con las vacaciones escolares a la vuelta de la esquina, las familias se plantean diferentes fórmulas para conciliar</p><p class="subtitle">Cómo detectar y cómo responder si tu hijo padece acoso escolar, según un experto: “El principal predictor de daño es el tiempo”</p></div><p class="article-text">
        Una tarde calurosa de primavera, varias madres hablan en un parque infantil de Madrid mientras sus hijos e hijas juegan. &ldquo;Yo anoche me puse una alarma porque sal&iacute;an las plazas del campamento p&uacute;blico del distrito a las doce en punto y quer&iacute;a solicitarlas justo al momento. La web se qued&oacute; colgada con tanta demanda, tard&eacute; unos minutos en hacerlo y cuando consegu&iacute; entrar ya no quedaban plazas. Me qued&eacute; en lista de espera&rdquo;, asegura una de las madres, que tiene dos hijos en edad escolar. &ldquo;Nosotros ten&iacute;amos abiertas mil sesiones en diferentes navegadores, las plazas que quer&iacute;amos ya preparadas en el carrito&hellip; Y nada, no pudimos conseguirlas. Es casi como conseguir entradas para los Rolling&rdquo;, bromea otra madre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no existen datos generales sobre las plazas p&uacute;blicas y privadas de campamentos de verano ofertadas en las diferentes ciudades y autonom&iacute;as, familias y expertas coinciden en se&ntilde;alar que no cubren ni mucho menos la demanda que existe, especialmente en las grandes ciudades. En Madrid, el Ayuntamiento ha anunciado 13.800 plazas de campamentos para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 3 a 12 a&ntilde;os, cuando el censo indica que hay 453.295 menores. Es decir: solamente hay plazas para un 3% de la poblaci&oacute;n infantil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona, el Ayuntamiento anuncia 350.000 plazas de campamentos disponibles, una cifra que supera la de menores censados en la ciudad, cercana a 230.000. Laura, madre de dos en la capital catalana, reconoce que all&iacute; &ldquo;nadie se queda sin alguna plaza de campamento&rdquo;, pero subraya que, en los que son econ&oacute;micos o atractivos para las familias, &ldquo;las plazas vuelan&rdquo;. &ldquo;Si se abren las inscripciones a las 9:00, a las 9:03 se han acabado&rdquo;, explica. Y recurre tambi&eacute;n a un s&iacute;mil musical: &ldquo;Es tan dif&iacute;cil como conseguir entradas para el concierto de Bad Bunny&rdquo;, cuenta entre risas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su familia, han optado por un campamento urbano que se organiza en la biblioteca del barrio, combinado con vacaciones de ella y su pareja y jornadas intensivas en los trabajos. &ldquo;Al final todo el mundo busca un equilibrio entre lo que necesita para conciliar, lo que puede permitirse econ&oacute;micamente y lo que es apetecible para sus hijos, pero es cierto que en Barcelona hay bastante oferta: todos los coles hacen su propio casal [campamento] y tambi&eacute;n hay opciones en polideportivos o piscinas. No faltan plazas, pero el precio es otra cosa: son muy caros, en torno a 180 euros la semana, y los que est&aacute;n bien se agotan&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, muchas familias no consiguen organizarse para cubrir los dos meses y medio de vacaciones escolares, por lo que optan por otras medidas como tirar de abuelos y abuelas o incluso solicitar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">excedencias para poder cuidar</a>. &ldquo;Me sale m&aacute;s barato dejar de trabajar que pagar campamentos&rdquo;, contaba Carla para <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este reportaje</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ni&ntilde;os solos en casa por no poder pagar un campamento</h2><p class="article-text">
        En el caso de las familias m&aacute;s vulnerables, es habitual que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tengan que quedarse solos en casa al no poder sus familias permitirse el desembolso que suponen las actividades de ocio. Una <a href="https://educowebmedia.blob.core.windows.net/educowebmedia/educospain/media/docs/notas-prensa/2026/dosier_becas_comedor_verano_2026.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta de la ONG Educo</a> se&ntilde;ala que unos 120.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 6 a 10 a&ntilde;os est&aacute;n en esta situaci&oacute;n: esperando en casa a que los adultos vuelvan del trabajo. Entre las familias de nivel socioecon&oacute;mico bajo, se&ntilde;ala este estudio, m&aacute;s de un 54% de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no asisten a ninguna actividad en verano.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las actividades de ocio educativo en verano no deberían ser un lujo solo reservado a quien pueda pagarlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">ONG Educo</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la ONG denuncian que este tipo de situaciones no deber&iacute;an darse. &ldquo;Las actividades de ocio educativo en verano permiten que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan disfrutar de las vacaciones. Y no deber&iacute;an ser un lujo solo reservado a quien pueda pagarlas. Todos tendr&iacute;an que poder disfrutarlas, especialmente aquellos y aquellas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Son una oportunidad &uacute;nica de acceso a experiencias culturales, naturaleza y ocio que de otro modo no tendr&iacute;an&rdquo;, se&ntilde;alan desde la ONG.
    </p><p class="article-text">
        M&oacute;nica es una de esas madres que no pueden permitirse pagar un campamento para sus hijos: &ldquo;Estamos viendo c&oacute;mo lo vamos a poder hacer, porque al cerrar el colegio hay que buscarles actividades y nosotros no podemos permitirnos pagar un campamento particular porque los precios son muy elevados. Me preocupa que los ni&ntilde;os van a estar aburridos en casa, y tenemos que ver qui&eacute;n les puede cuidar mientras pap&aacute; y mam&aacute; trabajan. Adem&aacute;s, la mayor parte del tiempo estar&aacute;n <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ainhoa-parra-logopeda-considerar-pantallas-herramienta-principal-ensenar-hablar-error-xp_1_13304819.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expuestos a pantallas</a>, porque pueden jugar con sus juguetes un rato, pero no se entretienen todo el tiempo&rdquo;, explica. Y a&ntilde;ade que para ella eso supone &ldquo;un estr&eacute;s y un agobio a&ntilde;adidos&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acceso universal y gratuito&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Cristina Castellanos es doctora en econom&iacute;a, experta en conciliaci&oacute;n y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Para ella, la oferta de plazas para conciliar en verano es &ldquo;claramente insuficiente&rdquo;, si bien es cierto que la casu&iacute;stica &ldquo;es muy variada&rdquo;: &ldquo;Las plazas p&uacute;blicas son muy limitadas. Especialmente en los entornos de ciudades hay una demanda muy elevada y muy poca oferta, pero las situaciones son muy variadas en funci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas y del tama&ntilde;o de las localidades&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Normalmente en ciudades pequeñas o pueblos suele haber más plazas públicas, mientras que en las ciudades grandes no hay oferta pública</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Castellanos</span>
                                        <span>—</span> Experta en políticas públicas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque asegura que no existen cifras oficiales, la experta se&ntilde;ala algunas tendencias: &ldquo;Normalmente en ciudades peque&ntilde;as o pueblos suele haber m&aacute;s plazas p&uacute;blicas, mientras que en las ciudades grandes no hay oferta p&uacute;blica y la privada es inaccesible econ&oacute;micamente para muchas familias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Castellanos denuncia las consecuencias que esto puede tener, tanto para la conciliaci&oacute;n como para el bienestar infantil. &ldquo;En verano los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute;n cansados, necesitan hacer otras actividades. Especialmente en entornos de mucho calor, todos y todas deber&iacute;an tener acceso a actividades deportivas en entornos frescos, con piscinas o juegos de agua. Al no poder permit&iacute;rselo, muchas familias vulnerables acaban teniendo menos oportunidades para conciliar&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elena, madre monomarental y residente en un pueblo peque&ntilde;o de Galicia, s&iacute; tiene acceso a ese tipo de actividades especiales y en entornos frescos. &ldquo;Tanto aqu&iacute; como en la ciudad en la que trabajo, A Coru&ntilde;a, hay oferta suficiente de campamentos de verano. Mi hija ha ido algunos veranos al campamento del pueblo, que se hace en la piscina, y otros a&ntilde;os al que est&aacute; al lado de mi trabajo, en un colegio. Para m&iacute; no es un problema pensar este tema ni tengo miedo a quedarme sin plaza: simplemente elijo lo que mejor me viene en funci&oacute;n de las necesidades y la apunto. El precio es razonable porque es subvencionado&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Nieves Manrique, pedagoga y madre, tambi&eacute;n reconoce sentirse privilegiada al no depender de campamentos. &ldquo;Por suerte, yo no necesito plaza: trabajo en un colegio, as&iacute; que solo tengo que cubrir una semana y tengo ayuda de mi suegra. Pero s&iacute; conozco a muchas familias del colegio que se tienen que buscar la vida como pueden&rdquo;. Manrique vive y trabaja en Madrid, como las madres que abren este reportaje: &ldquo;Aqu&iacute; es especialmente dif&iacute;cil todo. En el Ayuntamiento es casi imposible conseguir plaza. No se cubre la demanda ni de lejos. Las plazas p&uacute;blicas son insuficientes, y las privadas son car&iacute;simas: rondan los 150 o 200 euros por semana. Es un desembolso por familia muy dif&iacute;cil de asumir y ya ni te cuento si tienes dos o tres ni&ntilde;os&rdquo;, denuncia la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manrique a&ntilde;ade una variable a tener en cuenta: la dificultad de encontrar plaza para <a href="http://google.com/search?q=campamento+necesidades+especiales+luc%C3%ADa+quiroga&amp;oq=campamento+necesidades+especiales+luc%C3%ADa+quiroga+&amp;gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIHCAEQIRigAdIBCDcwNzdqMGo0qAIAsAIB&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con necesidades especiales</a>: &ldquo;Una amiga tiene una hija con diabetes tipo 1 y, en todo Madrid, solamente existe un campamento al que puedan ir todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que tengan una enfermedad que requiera del cuidado continuado de una enfermera&rdquo;, denuncia. Para ella, la soluci&oacute;n pasa por aumentar plazas, pero tambi&eacute;n le suma otros elementos: &ldquo;Que las empresas ayuden a conciliar y que los campamentos no sean tan caros, si hace falta, a trav&eacute;s de subvenci&oacute;n&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        Castellanos, experta en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, subraya la necesidad de garantizar servicios p&uacute;blicos de cuidado durante las vacaciones escolares: &ldquo;Es muy b&aacute;sico: necesitamos servicios p&uacute;blicos de cuidado universales y de calidad, que no dependan ni del lugar de residencia ni del nivel socioecon&oacute;mico de la familia. Tambi&eacute;n en verano, por supuesto, porque son dos meses y medio sin colegio, pero no hay facilidades para conciliar. Es esencial para la corresponsabilidad y para el bienestar infantil&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 20:14:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Es casi como conseguir entradas para un concierto”: la odisea para encontrar plaza en campamentos de verano para niños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familias,Niños,Menores,Conciliación,Verano,Escuelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alexandra Lange, crítica de arquitectura: “Hay que construir ciudades adaptadas a las infancias y familias”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/alexandra-lange-critica-diseno-arquitectura-hay-construir-ciudades-adaptadas-infancias-familias_1_13236703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3db5998-61d5-46b8-8c44-a69decf43ad9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexandra Lange, crítica de arquitectura: “Hay que construir ciudades adaptadas a las infancias y familias”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta en diseño, arquitectura y urbanismo trabaja con una perspectiva de infancia, pensando en cómo se configuran los espacios para niños y niñas (y sus familias). Su libro 'El diseño de la infancia' (Capitán Swing, 2026) ha recibido un premio Pulitzer</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Alexandra Lange (Estados Unidos, 1973) es cr&iacute;tica de dise&ntilde;o y arquitectura, adem&aacute;s de escritora. Publica en medios como The New Yorker o The New York Times. Su trabajo se ha centrado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en estudiar el dise&ntilde;o de espacios p&uacute;blicos y privados desde una perspectiva de infancia: analiza c&oacute;mo afectan los lugares y los objetos con los que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as interact&uacute;an en su desarrollo y autonom&iacute;a. Acaba de publicar <a href="https://capitanswing.com/catalogo/el-diseno-de-la-infancia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>El dise&ntilde;o de la infancia</strong></em></a> (Capit&aacute;n Swing, 2026), que ha recibido el Premio Pulitzer de la Cr&iacute;tica de 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera pregunta, la m&aacute;s obvia: &iquest;por qu&eacute; es importante el dise&ntilde;o de espacios para la infancia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o de los espacios destinados a la infancia es tan importante porque,<strong> </strong>en los primeros a&ntilde;os de vida, el cerebro del ni&ntilde;o tiene una plasticidad incre&iacute;ble. Por eso, todo lo que se les muestre y los espacios en los que se muevan tendr&aacute;n un efecto duradero en su cerebro, en sus intereses y en sus capacidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Seguimos concibiendo los espacios de convivencia &ndash;las casas, las escuelas, los parques, los barrios o las ciudades&ndash; desde una perspectiva adultoc&eacute;ntrica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sin duda seguimos construyendo un mundo <a href="https://www.eldiario.es/nidos/edad-no-define-sabiduria-chicos-chicas-piden-adultos-mejorar-relacion_1_12222480.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensado para los adultos</a>. Pero para garantizar que los ni&ntilde;os puedan crecer felices y sanos, y teniendo en cuenta que en muchos lugares est&aacute;n preocupados por la tasa de natalidad, tenemos que construir ciudades m&aacute;s adaptadas a las infancias y a las familias. Seguimos haci&eacute;ndolo mal, y deber&iacute;amos hacerlo mejor por toda una serie de razones, empezando por la salud p&uacute;blica y el futuro de la raza humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;an esos espacios si los dise&ntilde;asen ni&ntilde;os y ni&ntilde;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una pregunta imposible de responder porque los cerebros de los ni&ntilde;os son tan variados como los de los adultos y, como podemos ver en el mundo que nos rodea, los dise&ntilde;adores pueden crear casi cualquier cosa. La idea de que los espacios infantiles siempre tienen que ser coloridos, blanditos o cualquier otra cosa por el estilo no es m&aacute;s que una proyecci&oacute;n de los adultos sobre la infancia. Creo que los ni&ntilde;os probablemente dise&ntilde;ar&iacute;an cosas a menor escala, a las que puedan acceder y manipular f&aacute;cilmente y que est&eacute;n en sinton&iacute;a con sus intereses particulares, pero las posibilidades son infinitas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro sostiene que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as aprenden a partir de la experimentaci&oacute;n en sus entornos m&aacute;s cercanos: sus juegos, su casa, el parque, su escuela, su barrio y/o su ciudad. &iquest;Van cambiando sus espacios de referencia seg&uacute;n van creciendo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sin duda. Cuando tu hijo es peque&ntilde;o, su mundo se limita b&aacute;sicamente a la manta sobre la que juega, la habitaci&oacute;n en la que est&aacute; y los juguetes que hay en esa habitaci&oacute;n. Pero una de las cosas importantes a las que los ni&ntilde;os necesitan tener acceso a medida que crecen es a cada vez m&aacute;s espacio. Pasar de esa manta hasta, finalmente, como adolescente, poder explorar con seguridad toda una ciudad. Y una de las cosas en las que los arquitectos y urbanistas adultos deben pensar es en c&oacute;mo hacer que sea seguro para los ni&ntilde;os explorar por su cuenta estos entornos geogr&aacute;ficos en constante expansi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los primeros años de vida, el cerebro del niño tiene una plasticidad increíble. Todo lo que se les muestre y los espacios en los que se muevan tendrán un efecto duradero en su cerebro, en sus intereses y en sus capacidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se consigue esa seguridad para la infancia y la adolescencia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es una de las cosas m&aacute;s importantes: que los urbanistas tengan en cuenta temas como la seguridad vial, para poder darle a la infancia acceso al uso de bicicletas o al transporte p&uacute;blico. Esa misma mente exploradora que lleva a un ni&ntilde;o a gatear hacia el armario de los juguetes, sacarlo todo y tirarlo al suelo, es la misma mente que luego quiere ver qu&eacute; pasa al final de la l&iacute;nea de metro, y tenemos que fomentar eso en los ni&ntilde;os de todas las edades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Centr&aacute;ndonos en uno de esos espacios, los parques infantiles, &iquest;tiene sentido que la mayor&iacute;a de ellos est&eacute;n dise&ntilde;ados con elementos fijos, que dejan poco espacio a la imaginaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente, los parques infantiles b&aacute;sicos han contado con cuatro elementos: columpio, tobog&aacute;n, balanc&iacute;n y arenero. Y el arenero es clave, porque es uno de esos elementos b&aacute;sicos del juego que est&aacute; pensado espec&iacute;ficamente para el juego libre. Ah&iacute; se puede hacer lo que se quiera con la arena: a&ntilde;adir agua, cavar, traer peque&ntilde;os veh&iacute;culos... Creo que en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os se han eliminado los areneros en muchos sitios por miedo a los g&eacute;rmenes y las enfermedades, y porque requieren mucho mantenimiento. Pero es importante recordar que, hist&oacute;ricamente, los parques infantiles s&iacute; contaban con eso, con elementos manipulativos, y tenemos que dejar que los ni&ntilde;os tengan cierta autonom&iacute;a sobre su juego y sobre la creaci&oacute;n de las estructuras para jugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y en otro de esos espacios, las casas, &iquest;c&oacute;mo conjugar la necesidad de espacio de la infancia con la realidad estructural de hoy en d&iacute;a? En Espa&ntilde;a vivimos una crisis de la vivienda con precios disparados y viviendas cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es importante saber que no todo el mundo tiene la posibilidad de disponer de un espacio independiente para su hijo o para que juegue dentro de casa, y eso no significa que sean malos padres ni que su hijo vaya a tener una infancia infeliz. Creo que la soluci&oacute;n pasa por contar con mejores espacios p&uacute;blicos y comunitarios en los barrios que la gente pueda utilizar fuera de sus hogares, del mismo modo que mucha gente utiliza espacios de coworking fuera de casa como oficina. Eso significa contar con parques en el barrio, con bibliotecas p&uacute;blicas, que tambi&eacute;n puedan tener espacios comunitarios abiertos para jugar y pensar en otros espacios interiores que sean econ&oacute;micos y a los que las familias puedan acceder cuando necesiten un respiro fuera de casa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de que los espacios infantiles siempre tienen que ser coloridos, blanditos o cualquier otra cosa por el estilo no es más que una proyección de los adultos sobre la infancia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro apunta que la mayor parte de las dise&ntilde;adoras y/o arquitectas que piensan en la infancia son mujeres. Adem&aacute;s de la perspectiva de infancia, &iquest;tiene este tema tambi&eacute;n una lectura de g&eacute;nero?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, muchas de las dise&ntilde;adoras y creadoras de espacios de juego eran mujeres, ya que trabajar con ni&ntilde;os o para ni&ntilde;os era una de las pocas salidas profesionales a las que pod&iacute;an acceder las mujeres. Creo que hoy en d&iacute;a hemos avanzado y las mujeres tienen m&aacute;s opciones profesionales y no tienen por qu&eacute; trabajar con ni&ntilde;os. Pero, obviamente, sigue siendo una opci&oacute;n estupenda. Escribir sobre este tema me ha permitido destacar el trabajo de mujeres que no eran consideradas dise&ntilde;adoras, pero que trabajaban en el &aacute;mbito educativo y que han inventado algunos de los objetos m&aacute;s influyentes para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el punto de vista ideal, &iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a un dise&ntilde;o de espacios o una arquitectura feminista y que tuviera en cuenta tambi&eacute;n la perspectiva de infancia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para intentar imaginar la utop&iacute;a feminista de una ciudad dise&ntilde;ada para las familias por mujeres solo hay que fijarse en Viena, bajo la direcci&oacute;n de la urbanista Eva Kail, quien instaur&oacute; all&iacute; nuevas pr&aacute;cticas de dise&ntilde;o feminista hace unos 20 a&ntilde;os, lo que ha dado lugar a numerosos ejemplos de patios dise&ntilde;ados para familias, un dise&ntilde;o de calles m&aacute;s seguro con muchas bicicletas y una gran atenci&oacute;n a la proximidad de los servicios, de modo que las redes de equipamientos como parques, colegios y bibliotecas, as&iacute; como esos patios de bloque, se encuentran a distancias que los ni&ntilde;os pueden <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-infantil-claves-cuenta-si-planteando-hijo-colegio-xp_1_13212153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recorrer por s&iacute; mismos</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/alexandra-lange-critica-diseno-arquitectura-hay-construir-ciudades-adaptadas-infancias-familias_1_13236703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 20:33:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alexandra Lange, crítica de arquitectura: “Hay que construir ciudades adaptadas a las infancias y familias”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Niños,Urbanismo,Diseño,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos&quot;: los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más habituales en entornos digitales los discursos simplificados y descontextualizados que invitan a disfrutar del tiempo de crianza sin tener en cuenta el contexto</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, Marina estaba reincorpor&aacute;ndose a su trabajo con un beb&eacute; lactante y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a. Hab&iacute;a gastado todos los permisos posibles e incluso las vacaciones de este a&ntilde;o para alargar el tiempo en casa. Empezaba adem&aacute;s a pensar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo se organizar&iacute;a en verano</a>, sin colegio y sin d&iacute;as libres para cuidar. &ldquo;Y entonces, un d&iacute;a, de camino al trabajo, abro Instagram y me encuentro con <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una publicaci&oacute;n</a> que dice: 'Disfruta, solo tienes nosecu&aacute;ntos veranos con tus hijos, el tiempo pasa r&aacute;pido&rsquo;. Pero, &iquest;c&oacute;mo se puede pensar en disfrutar en estas condiciones? Cerr&eacute; la 'aplicaci&oacute;n sinti&eacute;ndome culpable y enfadada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dicen que cuando tu hijo cumple 12 a&ntilde;os ya has pasado con &eacute;l el 75% del tiempo que pasar&aacute;s en tu vida&rdquo;. <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este</a> es otro de los mensajes que, de tanto en tanto y con ligeras variaciones, viralizan en redes sociales y acaban llegando a madres y padres. Tambi&eacute;n hay <a href="https://www.instagram.com/reels/CvNkhgstr0B/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n navide&ntilde;a</a>: &ldquo;Recuerda que solo tenemos diez Navidades para ser Pap&aacute; Noel&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Adam Strand (@adamnstrand)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco cree que este tipo de mensajes pueden tener consecuencias negativas para las familias. &ldquo;Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso &mdash;el v&iacute;nculo con los hijos&mdash;, introducen la exigencia. Y cuando el disfrute se convierte en obligatorio, pasa a ser una tarea m&aacute;s que cumplir, en lugar de una vivencia espont&aacute;nea&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que son ideas que &ldquo;tienden a simplificar la realidad&rdquo;: &ldquo;Frases como &lsquo;solo tienes 15 veranos con ellos, disfr&uacute;talos&rsquo; o &lsquo;el tiempo pasa muy r&aacute;pido, aprov&eacute;chalo&rsquo; no contemplan que esos veranos pueden estar atravesados por realidades muy diversas, y que no todo lo que ocurre en ellos es disfrutable de la misma manera&rdquo;, asegura la experta.
    </p><p class="article-text">
        En su consulta en <a href="http://www.psinergia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Psinergia</a> se ha encontrado con muchas familias con este problema, &ldquo;especialmente en terapia individual con madres, en muchos casos sobrecargadas, abrumadas, con niveles importantes de culpa y ambivalencia&rdquo;, se&ntilde;ala la tambi&eacute;n terapeuta familiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso —el vínculo con los hijos—, introducen la exigencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Huertas Vieco</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n de este tipo la est&aacute; viviendo ahora mismo Ana Roche, actriz y madre reciente. &ldquo;Recibo muchos mensajes de este tipo, que me generan culpa, ansiedad y miedo. Inevitablemente te comparas, pero las redes marcan unos niveles de perfecci&oacute;n a los que es imposible llegar. Y acabas pensando en qu&eacute; est&aacute;s haciendo mal para no disfrutar en la medida que te marcan esas <em>influencers</em> o madres perfectas. Parece que para maternar tuvi&eacute;ramos que ser <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expertas en todo</a>, pero yo no s&eacute; si voy a conseguir hacerlo todo tan bien como veo en las redes&rdquo;, se pregunta Ana.
    </p><p class="article-text">
        Irene Ferradas es periodista, formadora y madre. Ella tambi&eacute;n recibe a diario este tipo de publicaciones y cree que los mensajes que urgen a exprimir la maternidad son &ldquo;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&rdquo;. &ldquo;No tengo claro qu&eacute; es ser buena madre, pero s&eacute; que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exig&iacute;rselo a mi hija ser&iacute;a un disparate&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mandatos, idealizaci&oacute;n y ansiedad</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/nidos/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12126360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florencia Sichel</a>, fil&oacute;sofa, escritora y docente argentina, denuncia que este tipo de mensajes &ldquo;aparecen como una especie de mandato&rdquo;: &ldquo;Ten&eacute;s que estar con tu hijo porque nada es para siempre. Y eso en alg&uacute;n punto es cierto. Es verdad que no van a ser chicos toda la vida. Pero tambi&eacute;n es cierto que nosotros, como adultos, tampoco vamos a estar de la misma manera toda nuestra vida. Eso tiene que ver con el paso del tiempo. Entonces hay algo que hay que asumir: s&iacute;, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliaci&oacute;n&rdquo;, asegura Sichel.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tengo claro qué es ser buena madre, pero sé que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exigírselo a mi hija sería un disparate</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene Ferradas</span>
                                        <span>—</span> periodista, formadora y madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en este an&aacute;lisis Mar&iacute;a Huertas: &ldquo;No se puede desligar el bienestar en la crianza de factores como el apoyo social, la conciliaci&oacute;n, la carga mental o los recursos disponibles&rdquo;, explica. Y a&ntilde;ade que este tipo de simplificaciones &ldquo;tienen que ver con una narrativa bastante descontextualizada e idealizada de la crianza&rdquo;: &ldquo;Ese &lsquo;disfruta ahora, que pasa r&aacute;pido&rsquo; construye una imagen dulcificada y, en ocasiones, romantizada de la maternidad, centrada en los momentos bonitos o significativos, pero que deja fuera una parte esencial de la experiencia cotidiana: rabietas intensas, noches sin dormir, enfermedades, cansancio acumulado o momentos de irritabilidad. Y eso tambi&eacute;n es crianza. No todo es disfrutable, y reconocerlo no le resta valor a la experiencia, sino que la hace m&aacute;s realista y habitable&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Florencia Sichel apunta las consecuencias que puede tener recibir este tipo de contenidos &ldquo;sacados de contexto&rdquo;: &ldquo;Cuando no tienen un enmarque situado, terminan generando mucha culpa o la sensaci&oacute;n de que uno no est&aacute; haciendo las cosas como deber&iacute;a. Y en ese sentido hay algo bastante <em>naif</em>, porque la crianza es mucho m&aacute;s compleja y excede cualquier consejo que, desde la mejor de las voluntades, alguien pueda dar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Relativizar y desconectar</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.audible.es/pd/Todas-las-exigencias-del-mundo-Audiolibro/B0GX7J2TTB?qid=1778058026&amp;sr=1-1&amp;ref_pageloadid=not_applicable&amp;pf_rd_p=edc39886-a4e3-4991-8ce5-effa92157a44&amp;pf_rd_r=5SWMT4KS4SWC17BANF89&amp;plink=HZGjPDocd5XkwQEh&amp;pageLoadId=G2fm38HEUuEZ72w8&amp;creativeId=41e85e98-10b8-40e2-907d-6b663f04a42d&amp;ref=a_search_c3_lProduct_1_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Todas las exigencias del mundo</em></a>, la fil&oacute;sofa invita a aplicar una mirada diferente a la experiencia materna y paterna, a la vida adulta, libre de exigencias. &ldquo;Los padres tendemos a poner muchas expectativas, a idealizar, y a creer que por adoptar cierto consejo, incluso de alguien experto, eso va a funcionar de esa manera con un hijo. Y la mayor&iacute;a de las veces no pasa&rdquo;, explica. Su propuesta para evitar estos discursos simplificantes pasa por construir redes: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s intercambio real, en lugar de buscar respuestas f&aacute;ciles a problemas que son, en verdad, mucho m&aacute;s complejos&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay algo que hay que asumir: sí, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Flor Sichel</span>
                                        <span>—</span> filósofa y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Conviene no asumir estos mensajes como un dogma ni como una verdad absoluta, sino mantener una lectura cr&iacute;tica que permita situarlos como lo que son: mensajes consumibles de redes sociales&rdquo;, propone la psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco. Ella tambi&eacute;n se&ntilde;ala la necesidad de no abordar estas problem&aacute;ticas desde lo individual, sino desde lo estructural: &ldquo;[Estos discursos] se apoyan en una idea muy extendida de que, con actitud, todo es posible, y que todo depende del esfuerzo o de factores individuales, pero la capacidad de disfrutar no depende &uacute;nicamente de una decisi&oacute;n personal, sino del contexto: del tiempo disponible, de la carga mental, de la red de apoyo o de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ana Roche reconoce que su posparto est&aacute; siendo &ldquo;complicado&rdquo;, por lo que en ocasiones recibir este tipo de impactos la ha llevado a dudar de s&iacute; misma. &ldquo;Si ya es dif&iacute;cil cuidar a una beb&eacute;, encima el algoritmo te hace desconfiar de ti misma&rdquo;, explica. As&iacute; que ella ha optado por reducir el tiempo de uso de redes sociales y dejar de compararse. &ldquo;Ahora apenas entro en las aplicaciones, y aunque no he conseguido desinstal&aacute;rmelas, he reducido la exposici&oacute;n y la ansiedad tambi&eacute;n ha bajado&rdquo;. Marina, madre de un beb&eacute; y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, ha tomado una soluci&oacute;n m&aacute;s dr&aacute;stica: &ldquo;Directamente me he desinstalado Instagram. Paso de que me sigan bombardeando con este tipo de discursos que solo hacen da&ntilde;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 20:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Redes sociales,Madres,Padres,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de quienes inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496d0871-4087-44c7-b5e6-e51aa4a65b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x424y148.jpg" width="1200" height="675" alt="“Yo me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de parejas y mujeres que inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según estimaciones de la Sociedad Española de Fertilidad, cerca de un 54% de parejas y mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad deciden abandonarlos sin conseguir su objetivo de tener un bebé</p><p class="subtitle">Ana Wajszczuk, escritora: “La industria de la fertilidad puede resultar muy frustrante y muy deshumanizada”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo intent&eacute; muchas veces, sin &eacute;xito. Y cuando se acaban los intentos [en la sanidad p&uacute;blica] tienes dos opciones: seguir luchando en una cl&iacute;nica privada o plantarte. Mi pareja y yo hemos decidido parar. F&iacute;sicamente estoy bien, pero emocionalmente es horrible. Parece que no te has esforzado lo suficiente&rdquo;, cuenta Eva. Miriam tambi&eacute;n renunci&oacute; a su prop&oacute;sito de ser madre: &ldquo;Despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os de b&uacute;squeda y cuatro p&eacute;rdidas, acab&eacute; aceptando mi no maternidad por circunstancias. No quer&iacute;a seguir viviendo por y para los tratamientos de fertilidad, se hab&iacute;an convertido en el centro de mi vida. As&iacute; que me agarr&eacute; a que &iacute;bamos a estar bien. Confi&eacute; en que puedo ser feliz sin hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus testimonios forman parte del relato colectivo que se teje en el documental <a href="https://www.filmin.es/pelicula/madres-invisibles-cara-a-cara-con-la-infertilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Madres Invisibles</em></a>, que proyectaba el pasado enero <a href="https://redinfertiles.com/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=16534120520&amp;gbraid=0AAAAADblFNLNVL8Nt-K1Wp0mMNeLWOkea&amp;gclid=CjwKCAiAwNDMBhBfEiwAd7ti1J589cs8qMX0b4aQQ2RrlNYhLXCWgCQYxZJx450xEsqCQNy713iJXhoCvggQAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Inf&eacute;rtiles.</a> Un proyecto con el que intentan visibilizar el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas que tienen problemas de fertilidad, dando espacio tambi&eacute;n a los testimonios de lo que se conoce como <em>drop out</em>: el abandono de los tratamientos sin haber logrado el objetivo de tener un beb&eacute;. Un fen&oacute;meno que, seg&uacute;n estimaciones de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad (SEF) consultada por elDiario.es, afecta a cerca de un 54% de parejas y/o mujeres, siendo la causa principal la carga emocional y la presi&oacute;n psicol&oacute;gica que este tipo de procesos conllevan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elisa Gil Arribas, secretaria general de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad, confirma el dato del 54% de abandonos, una cifra que parte de la revisi&oacute;n de estudios recientes. Las razones suelen estar relacionadas con la salud mental de los pacientes: &ldquo;El principal motivo es el desgaste psicol&oacute;gico, los miedos sobre si lo conseguir&aacute;s o no y la frustraci&oacute;n que genera el proceso. Eso se une al desgaste m&eacute;dico y f&iacute;sico, m&aacute;s un desgaste econ&oacute;mico adicional. Todos estos factores negativos se acaban sumando y llevan a lo que en medicina reproductiva denominamos como <em>drop out</em>, o sea, abandonar sin conseguir el objetivo&rdquo;, explica la obstetra especializada en medicina reproductiva.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principal motivo es el desgaste psicológico, los miedos sobre si lo conseguirás o no y la frustración que genera el proceso. Eso se une al desgaste médico y físico, más un desgaste económico adicional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa Gil Arribas</span>
                                        <span>—</span> secretaria general de la SEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la SEF reconocen que los tratamientos son &ldquo;muy complejos&rdquo;: &ldquo;El desgaste psicol&oacute;gico se suma al f&iacute;sico, fundamentalmente de las mujeres, y muchas veces es dif&iacute;cil de aguantar. Si adem&aacute;s hay falta de apoyo por parte del entorno, provocado por la falta de conocimiento y el tab&uacute;, se hace dif&iacute;cil sentirse apoyada para seguir adelante&rdquo;, asegura su secretaria general.
    </p><p class="article-text">
        Pese a sus altos niveles de incidencia, el abandono sigue siendo un tab&uacute; dentro de otro tab&uacute; mayor: el de los l&iacute;mites de la fertilidad. Se trata de una &ldquo;realidad de la que apenas se habla&rdquo;, seg&uacute;n Helena Fern&aacute;ndez, presidenta de la asociaci&oacute;n de pacientes Red Inf&eacute;rtiles. Desde este proyecto constatan que el fen&oacute;meno es muy habitual: &ldquo;Nosotras acompa&ntilde;amos a muchas mujeres y parejas que, tras a&ntilde;os de intentos, tratamientos, cambios de cl&iacute;nica, decisiones econ&oacute;micas dif&iacute;ciles y un desgaste emocional acumulado, llegan a un punto en el que se preguntan si pueden o quieren seguir. Y no siempre lo cuentan en voz alta; de hecho, en muchas ocasiones no lo hacen&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para ella, parte de ese silencio est&aacute; relacionado con un discurso dominante que siempre invita a seguir intent&aacute;ndolo y que pone la responsabilidad en los casos individuales:<strong> </strong>&ldquo;Hay una presi&oacute;n silenciosa que pesa mucho. La idea de que siempre hay un intento m&aacute;s, una t&eacute;cnica nueva, una posibilidad que todav&iacute;a no se ha explorado. Eso hace que parar se viva como algo casi prohibido, como un fracaso&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez, e incide en esa idea: &ldquo;Hay una narrativa muy instalada que simplifica mucho la experiencia reproductiva. Se repite que con actitud positiva y esfuerzo se consigue. Es un mensaje falso pero atractivo, porque da sensaci&oacute;n de control. Pero cuando no se logra el embarazo, se pasan a&ntilde;os intent&aacute;ndolo y sigue sin llegar, ese mensaje se vuelve cruel. Hace que la responsabilidad recaiga sobre la mujer o la pareja, como si no hubieran hecho lo suficiente&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La infertilidad no es una cuestión de actitud, no es cuestión de relajarse. Es una enfermedad y tiene límites. Y cada persona, cada pareja, también los tiene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helena Fernández</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la asociación Red Infértiles
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Red Inf&eacute;rtiles tambi&eacute;n reclaman que se hable expl&iacute;citamente de los l&iacute;mites que pueden presentar los tratamientos: &ldquo;La infertilidad no es una cuesti&oacute;n de actitud, no es cuesti&oacute;n de relajarse. Es una enfermedad y tiene l&iacute;mites. Y cada persona, cada pareja, tambi&eacute;n los tiene&rdquo;, sostiene Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Andrea y su pareja, que iniciaron hace a&ntilde;os un largo camino en b&uacute;squeda de la fertilidad, se marcaron desde el principio un l&iacute;mite &eacute;tico claro: &ldquo;Sab&iacute;amos que solamente quer&iacute;amos intentarlo con inseminaci&oacute;n y con fecundaci&oacute;n in vitro. La ovodonaci&oacute;n no era una opci&oacute;n para nosotros, nos parece que es una pr&aacute;ctica que va contra los derechos de las mujeres que donan &oacute;vulos por dinero y que hay una l&iacute;nea muy fina con la gestaci&oacute;n subrogada&rdquo;, asegura. Pese a reconocer que se vieron &ldquo;metidos en la rueda de los intentos&rdquo;, que les empujaba a seguir insistiendo una y otra vez, decidieron no pasar por ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Mar&iacute;a la l&iacute;nea roja surgi&oacute; por el camino, cuando se dio cuenta del desembolso econ&oacute;mico que supon&iacute;a su tratamiento:&nbsp;&ldquo;Por mi edad sab&iacute;a que tendr&iacute;a muy pocas oportunidades en la sanidad p&uacute;blica. Y as&iacute; fue: r&aacute;pidamente me dijeron que ten&iacute;a que iniciar una fecundaci&oacute;n in vitro y no me la cubr&iacute;an. Me fui a una cl&iacute;nica privada muy conocida, que ofrece altos &iacute;ndices de &eacute;xito, pero lo que no te cuentan es a qu&eacute; coste: tanto econ&oacute;mico como psicol&oacute;gico, es un machaque total. Yo estaba dispuesta a aguantar la parte f&iacute;sica, los pinchazos, las intervenciones, pero ten&iacute;a muy claro que no me iba a hipotecar por esto: ten&iacute;a unos ahorros y ese era mi l&iacute;mite. En cuanto me los gast&eacute;, par&eacute;&rdquo;, recuerda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo estaba dispuesta a aguantar la parte física, los pinchazos, las intervenciones, pero tenía muy claro que no me iba a hipotecar por esto: tenía unos ahorros y ese era mi límite. En cuanto me los gasté, paré</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Apoyo psicol&oacute;gico durante el proceso &nbsp;</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y embri&oacute;loga Nagore Uriarte, que acompa&ntilde;a a diario a personas y parejas que atraviesan tratamientos de reproducci&oacute;n asistida, cree que este tipo de procesos deber&iacute;an contar con un acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico. &ldquo;Es recomendable que las personas o parejas que tengan que enfrentarse a dificultades reproductivas tengan claro que los tratamientos suelen ser procesos largos, dif&iacute;ciles a nivel emocional y costosos a nivel econ&oacute;mico&rdquo;, expone. A partir de ah&iacute;, sostiene que las parejas que optan por plantarse en un tratamiento no deber&iacute;an vivirlo como un fracaso. &ldquo;Ponernos un l&iacute;mite es una forma de ser conscientes del camino que vamos a recorrer, o del que ya hemos recorrido. Decir &lsquo;hasta aqu&iacute;&rsquo; no deber&iacute;amos verlo socialmente como un fracaso o una rendici&oacute;n, sino m&aacute;s bien como una decisi&oacute;n consciente, probablemente muy meditada, donde la persona se est&aacute; poniendo en el centro, est&aacute; parando a tiempo&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. A partir de la decisi&oacute;n de parar, la pareja o persona deber&aacute; pasar un duelo y replantearse su vida en base a la nueva situaci&oacute;n. Y, si es preciso, contar con ayuda psicol&oacute;gica especializada.
    </p><p class="article-text">
        Una decisi&oacute;n que, seg&uacute;n sostiene Helena Fern&aacute;ndez, de Red Inf&eacute;rtiles, deber&iacute;a ser respetada por el entorno. &ldquo;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la din&aacute;mica constante de citas m&eacute;dicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa, una imagen de futuro que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Por eso me parece importante decir que todas las decisiones merecen respeto. Seguir intent&aacute;ndolo puede ser una decisi&oacute;n profundamente valiente. Parar tambi&eacute;n lo es&rdquo;, concluye Fern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:59:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de quienes inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fertilidad,Bebés,Pareja,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros días, que han sido durante años la norma social más extendida, empiezan a ponerse en cuestión, también por parte del personal sanitario</p><p class="subtitle">Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”</p></div><p class="article-text">
        Laura tiene dos hijas y en ambos pospartos prefiri&oacute; que no hubiese visitas en el hospital cuando ellas nacieron. &ldquo;Lo hicimos para priorizarnos a nosotras como familia, para proteger a las beb&eacute;s y a m&iacute; tambi&eacute;n, que estaba reventada&rdquo;, explica. La conversaci&oacute;n con su familia extensa para explic&aacute;rselo no fue f&aacute;cil:  &ldquo;Siempre hemos sido los raritos porque ponemos l&iacute;mites, as&iacute; que en este caso lo mismo: lo respetaron porque se lo pedimos pero no les sent&oacute; nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paula, sus dos pospartos inmediatos fueron completamente diferentes, marcados por la pandemia del covid. &ldquo;Con mi primer hijo tuve la habitaci&oacute;n como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pas&eacute; fatal. As&iacute; que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas, y tengo un recuerdo precioso de estar los tres conoci&eacute;ndonos en calma&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del beb&eacute;, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros d&iacute;as (e incluso las primeras horas), que han sido durante a&ntilde;os la norma social m&aacute;s extendida, empiezan a ponerse en cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n por parte del personal sanitario. La tranquilidad de la madre y el beb&eacute; para conocerse, la necesidad de recuperarse ambos del parto y el riesgo de contagios son los factores principales para desaconsejar este uso social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con mi primer hijo tuve la habitación como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pasé fatal. Así que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Visitas cero o muy limitadas</h2><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero recomienda insistentemente limitar los contactos en los primeros d&iacute;as: &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que no viniese nadie al hospital&rdquo;, afirma tajante. Incluso ha llegado a ofrecerles a las madres recientes servirles de &ldquo;excusa&rdquo; ante su entorno: &ldquo;A veces les digo que les pidan que no vengan porque lo dice la pediatra&rdquo;, asegura entre risas. Pero se pone seria para hablar de los riesgos que pueden acarrear esas visitas: &ldquo;Las primeras horas de un beb&eacute; en el mundo son delicadas. El sistema inmune es a&uacute;n inmaduro y el contacto con virus y bacterias de desconocidos es peligroso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la matrona Yulema Cochete: &ldquo;Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del beb&eacute; a la lactancia, la recuperaci&oacute;n de la madre y evitar contagios. Un beb&eacute; nace con muy pocas defensas, as&iacute; que hay un riesgo real de contagio&rdquo;, asegura. Ella invita a las familias a posponer las visitas y a &ldquo;darse un paseo&rdquo; o &ldquo;tomarse un caf&eacute;&rdquo; una vez que ya est&eacute;n asentados en casa.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Patricia Pinto trabaja en la planta de maternidad de un hospital y adem&aacute;s est&aacute; embarazada de su segundo beb&eacute;. &ldquo;Es un tema al que doy muchas vueltas &uacute;ltimamente, tanto por mi trabajo como por mi implicaci&oacute;n personal&rdquo;, comienza. Como profesional, ha visto habitaciones &ldquo;atestadas de gente, con visitas largu&iacute;simas de hasta dos y tres horas&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso no es para nada beneficioso, porque las visitas no siempre llegan en el momento oportuno y hay muchas cosas importantes que atender en las primeras horas. Adem&aacute;s, la planta de maternidad deber&iacute;a ser un lugar tranquilo para todas las mam&aacute;s y beb&eacute;s, libre de ruidos y de posibles contagios&rdquo;, expone. Y lanza una reflexi&oacute;n: &ldquo;Las mujeres suelen estar ingresadas 48 o 72 horas, &iquest;hasta qu&eacute; punto es necesario visitar a la madre en esos dos d&iacute;as?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no viniese nadie al hospital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la ginec&oacute;loga Pinto, este tema deber&iacute;a ser regulado desde los propios hospitales, y utiliza tambi&eacute;n como ejemplo la pandemia del covid: &ldquo;Muchas madres me han contado que la pandemia fue maravillosa, al blindarse las 48 horas de posparto inmediato, sin visitas, lo que les permiti&oacute; cuidar mucho la conexi&oacute;n familiar&rdquo;. &ldquo;Personalmente creo que deber&iacute;a haber una pol&iacute;tica de visitas cero las primeras horas, y luego ya en casa que cada uno haga lo que quiera. Pero como quiz&aacute;s esto sea demasiado tajante, como medida intermedia se podr&iacute;an restringir las visitas a un m&aacute;ximo dos personas, muy allegadas, y en franjas horarias determinadas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que haya visitas, la pediatra Teresa Escudero tambi&eacute;n propone regularlas y establecer una serie de normas con las personas que vengan: &ldquo;Si vas a ver a un beb&eacute; de menos de un mes, l&aacute;vate bien las manos y, si has fumado, tambi&eacute;n hay que lavarse la boca y enjuagarse la lengua. Y algo muy importante: no se besa a los beb&eacute;s. Ni en la cara, ni en las manos, ni en los pies. Solo se les toca con las manos bien limpias y solo despu&eacute;s de que mam&aacute; nos d&eacute; permiso. Y solo se les coge en brazos si mam&aacute; da su permiso expl&iacute;cito, pero vuelve con mam&aacute; si ella lo pide, ni un segundo despu&eacute;s&rdquo;. Otra de las recomendaciones que hace Escudero a las madres a las que acompa&ntilde;a es que hagan un plan de posparto &ldquo;en el que se establezca qui&eacute;n quiere que la acompa&ntilde;e, qui&eacute;n se encarga de la log&iacute;stica y qui&eacute;n echa a la gente de la habitaci&oacute;n o de casa si la madre no quiere visitas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del bebé a la lactancia, la recuperación de la madre y evitar contagios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yulema Cochete</span>
                                        <span>—</span> matrona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo hablarlo con el entorno?</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez coincide en recomendar a las madres que, antes de que nazca el beb&eacute;, piensen qu&eacute; querr&aacute;n hacer despu&eacute;s: &ldquo;Es importante hacer un plan antes del nacimiento. Que pensemos qu&eacute; creemos que vamos a necesitar y que en la medida de lo posible lo comuniquemos antes a nuestra familia y amigos, porque en ese posparto inmediato la asertividad y la gesti&oacute;n de estas cosas no van a ser nuestra prioridad&rdquo;, empieza. Tambi&eacute;n recomienda buscar aliados: &ldquo;Por ejemplo, la pareja, si la hay, puede ser el encargado de gestionar estas visitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que la gesti&oacute;n de los primeros d&iacute;as puede impactar en la salud mental de la mam&aacute; y el beb&eacute;: &ldquo;Si pensamos en el beb&eacute;, su &uacute;nico h&aacute;bitat es su madre, y cuantos m&aacute;s est&iacute;mulos y m&aacute;s ruidos, m&aacute;s dificultades puede tener para adaptarse a esta transici&oacute;n que ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil. Si pensamos en la madre, debemos pensar realmente en ella, olvid&aacute;ndonos del deseo que podemos tener de participar en esos d&iacute;as&rdquo;, asegura. Por eso Fern&aacute;ndez invita a despojarse de la culpa: &ldquo;Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos d&iacute;as&rdquo;, afirma tajante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los niños y las niñas para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lorena (pseud&oacute;nimo) sab&iacute;a que no quer&iacute;a visitas en los primeros d&iacute;as, as&iacute; que tuvo una conversaci&oacute;n &ldquo;tranquila&rdquo; con sus padres, que la comprendieron y respetaron. No sucedi&oacute; lo mismo con el resto de la familia, tal y como recuerda ella: &ldquo;Tuve un parto inducido con fecha programada, as&iacute; que mis padres, que viven en otra ciudad, me preguntaron qu&eacute; quer&iacute;a que hiciesen ellos. Les expliqu&eacute; que los primeros d&iacute;as prefer&iacute;a que fuesen sin visitas, porque quer&iacute;a tener margen para recuperarme tranquilamente y atender bien al beb&eacute; sin otras preocupaciones&rdquo;. As&iacute; lo hicieron los abuelos maternos, pero la familia de su marido no respet&oacute; la decisi&oacute;n: &ldquo;Ellos no contemplan los l&iacute;mites, estuvieron en la habitaci&oacute;n durante todo el tiempo de visitas. Incluso llegaron a comentar que hab&iacute;an le&iacute;do un art&iacute;culo en prensa con recomendaciones para las visitas &ndash;no m&aacute;s de 30 minutos, no besar al beb&eacute;, no usar perfume, etc&ndash;, pero dijeron que eso no aplicaba a los abuelos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tiene dos ni&ntilde;as que nacieron hace cuatro y dos a&ntilde;os. En ambos casos, pidi&oacute; con anterioridad que nadie fuese a verles: &ldquo;Lo tuvimos claro desde el primer momento: no quer&iacute;amos visitas en el hospital. De hecho a mis padres ni siquiera les avis&eacute; hasta que ya hab&iacute;a dado a luz. El primer parto fue regular, tuve much&iacute;simo dolor y prefer&iacute;a estar tranquila, no me apetec&iacute;a tener a nadie en la habitaci&oacute;n. En el segundo, lo mismo: como no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a ir, no quer&iacute;a que viniese nadie&rdquo;, reflexiona. A&ntilde;os despu&eacute;s, cree que tom&oacute; la decisi&oacute;n correcta: &ldquo;Esa fue nuestra opci&oacute;n, muy pensada, y estamos contentos de haberla tomado&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bebés,Parto,Madres,Padres,Pediatría,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Por qué no tengo un papá?&quot;: qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el hijo de tres años de esta pareja les lanzó la pregunta, al principio no supieron cómo contestar. Expertas explican en este consultorio cómo abordarla</p><p class="subtitle">‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; yo no tengo un pap&aacute;?&rdquo;. As&iacute; de clara y directa fue la pregunta que, hace unas semanas, lanz&oacute; un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os a sus dos madres. Una de ellas cuenta que, al principio, les cost&oacute; un poco encajarla. &ldquo;Nosotras no tenemos todav&iacute;a recorrido en la maternidad porque nuestro hijo est&aacute; empezando a comparar y a entender su situaci&oacute;n familiar, mientras que nosotras, sus dos madres, estamos aprendiendo a gestionar esto con &eacute;l&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La duda surgi&oacute; tras una din&aacute;mica en el colegio en la que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ense&ntilde;aban fotos de sus familias. As&iacute; que su hijo repar&oacute; en que su entorno familiar era diferente al del resto y traslad&oacute; la pregunta a sus madres. &ldquo;Nos cost&oacute; un poco encajarlo, quiz&aacute;s no est&aacute;bamos preparadas para gestionarlo, pero habl&aacute;ndolo con nuestra psic&oacute;loga hemos ido avanzando&rdquo;, reflexiona esta madre.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta habitual en familias diversas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que describe esta pareja de dos madres es, seg&uacute;n las expertas, muy habitual en familias homoparentales. Ana Murillo y Sandra Cendal, madres bolleras, activistas y libreras, aseguran que es una duda &ldquo;bastante recurrente en hijes de lesbianas&rdquo;. Iv&aacute;n Hern&aacute;n, coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+, tambi&eacute;n:<strong> </strong>&ldquo;&#8288;Por supuesto que es una cosa que ocurre habitualmente. Los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as se comparan entre ellos buscando similitudes, tambi&eacute;n en [lo que respecta a] las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con ellas Andrea Mezquida Ortega, psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer,</em> que aporta un poco m&aacute;s de contexto para entender estas situaciones: &ldquo;Dado que todav&iacute;a no vivimos en un pa&iacute;s donde los colectivos vulnerables estemos a salvo de discriminaciones y agresiones, es entendible que haya familias LGTBIQA+ que se encuentren en estas tesituras, porque en el colegio de sus hijes no se eduque en diversidad sexual y de g&eacute;nero, o no de la manera m&aacute;s adecuada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/dynt3/inebase/index.htm?padre=1684&amp;capsel=1670" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del INE</a>, desde que se aprob&oacute; la ley del matrimonio igualitario, en el a&ntilde;o 2005, se celebraron 76.101 matrimonios entre personas del mismo sexo. Sigue habiendo mayor&iacute;a de hombres: son el 54% frente al 46% de matrimonios entre dos mujeres. Aun as&iacute;, esto no abarca la diversidad de familias en su conjunto, ya que muchas mujeres que forman juntas una familia no llegan a formalizar su uni&oacute;n. Un <a href="https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2025/06/Informe-matrimonio_25.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y m&aacute;s (FELGTBI+) profundiza en las estad&iacute;sticas y se&ntilde;ala que &ldquo;si&nbsp;bien en un inicio el porcentaje de uniones formadas por hombres era mayor, desde 2016 se registra un n&uacute;mero mayor de matrimonios formados por mujeres&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una cosa que ocurre habitualmente. Los niños y las niñas se comparan entre ellos buscando similitudes, también en [lo que respecta a] las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iván Hernán</span>
                                        <span>—</span> coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Validar y repreguntar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Aun sabiendo que se trata de una situaci&oacute;n com&uacute;n y que es normal que las infancias pregunten sobre este tema, a veces puede ser un momento complicado para las parejas de mujeres lesbianas. Ana Murillo y Sandra Cendal, que son madres bolleras juntas, reflexionan conjuntamente y aportan ideas sobre qu&eacute; hacer en ese momento concreto: &ldquo;Creemos que lo primero es no entrar en p&aacute;nico, ser conscientes de que a esa edad las criaturas est&aacute;n creando su identidad y eso se hace en comparaci&oacute;n con lo que tienen a su alrededor. Y eso significa estar en contacto permanente y constante con la cisheteronorma. Creemos que elles necesitan ubicarse en el mundo y que esa pregunta no necesariamente habla de una carencia real, sino de una necesidad de entender su lugar en el mundo&rdquo;, explican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellas ya tienen pensado qu&eacute; har&aacute;n si reciben esa pregunta: &ldquo;Alguna vez hemos hablado de que cuando ese momento llegue respondamos sin dramas y sin ponernos a la defensiva, que es importante validar su curiosidad y las emociones que surgen. Explicar con claridad y sencillez que hay muchos tipos de familia y que la suya es una de ellas&rdquo;, afirman estas dos madres. Tambi&eacute;n aconsejan devolver la pregunta para saber exactamente qu&eacute; est&aacute; expresando: &ldquo;Si le ni&ntilde;e dice &lsquo;quiero tener un pap&aacute;&rsquo;, es importante explorar qu&eacute; significa eso para &eacute;l. A veces no est&aacute; pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho m&aacute;s concreto: un modelo que ha visto en sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre. Creemos que nuestra labor como adultas es acompa&ntilde;ar la diferencia de nuestro hijo, dando espacio a las dudas y creando un clima de confianza con &eacute;l para que pueda acudir a nosotras y sienta que pueda expresar sus preocupaciones&rdquo;, exponen Ana y Sandra.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer</em> Andrea Mezquida Ortega trabaja a diario con familias diversas, por lo que propone una estrategia de validaci&oacute;n y di&aacute;logo:&nbsp;&ldquo;Ante una pregunta tan directa y tan cargada de incomprensi&oacute;n, seguramente, por parte de la criatura, lo primero es validar sus emociones y el deseo de querer saber la respuesta; es decir, aplicar la empat&iacute;a y la validaci&oacute;n emocional por parte de sus mam&aacute;s&rdquo;. A continuaci&oacute;n propone dar referentes: &ldquo;Tambi&eacute;n ser&iacute;a importante poder nombrar ejemplos reales de otres ni&ntilde;es que tampoco tengan pap&aacute; y mam&aacute; (quiz&aacute; alguna familia m&aacute;s del barrio, de la ciudad, amistades...) o, en caso de no encontrar esos ejemplos en un entorno cercano e inmediato, poder comentar ejemplos audiovisuales que hayan podido ver juntes (series, pelis, v&iacute;deos,<em> tiktoks...)</em>, con la idea de que entienda que no solo es una situaci&oacute;n que viven en su casa y en su familia, sino que es algo natural y generalizado en muchos hogares&rdquo;, cuenta la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si dice ‘quiero tener un papá’, es importante explorar qué significa eso para él. A veces no está pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho más concreto: un modelo que ha visto en sus compañeros y compañeras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Murillo y Sandra Cendal</span>
                                        <span>—</span> madres bolleras, activistas y libreras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mezquida sugiere aprovechar la pregunta para abrir un di&aacute;logo familiar: &ldquo;Adapt&aacute;ndonos a su edad, podemos plantear preguntas y generar una especie de di&aacute;logo en el que podamos concluir por qu&eacute; cree que &lsquo;necesita&rsquo; tener un pap&aacute;.., qu&eacute; puede ofrecerle un pap&aacute; que no puedan ofrecerle dos mam&aacute;s, si tiene alg&uacute;n tipo de carencia o de falta al tener dos mam&aacute;s y ning&uacute;n pap&aacute;, si esto le genera infelicidad, etc.&rdquo;. Y, si todo esto no funciona, o si aparecen sentimientos de rechazo a la diversidad o de cuestionamiento del modelo familiar, recomienda solicitar ayuda especializada o consultar recursos de apoyo.
    </p><h2 class="article-text">Acudir a especialistas y buscar recursos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Existen recursos espec&iacute;ficos para todo tipo de realidades LGTBIQA+, aunque podr&iacute;an existir muchos m&aacute;s, pero s&iacute; que van aumentando poco a poco y se van actualizando&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega. Para ella, uno de los espacios m&aacute;s completos se encuentra en la <a href="https://felgtbi.org/que-hacemos/recursos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web de la FELGTBI+</a>: &ldquo;Tienen un apartado de recursos de todo tipo, organizado seg&uacute;n orientaciones sexuales o identidad de g&eacute;nero&rdquo;, explica Mezquida. Desde la propia FELGTBI+ recomiendan un contenido en concreto para este caso: &ldquo;Sin ir m&aacute;s lejos, el a&ntilde;o pasado, desde el grupo de familias de la Federaci&oacute;n, hicimos un <a href="https://www.instagram.com/p/DH0pdIWMarf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">webinar sobre la historia familiar</a>&rdquo;, cuenta Iv&aacute;n Hern&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los materiales de la asociaci&oacute;n, Hern&aacute;n tambi&eacute;n recomienda una serie de cuentos sobre diversidad familiar: <a href="https://kalandraka.com/con-tango-son-tres-castellano.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Con tango somos tres</em></a>, <a href="https://www.casadellibro.com/libro-martin-y-la-tarta-de-chocolate-ibd/9788416179398/4073164?srsltid=AfmBOoqgsp9Xm84XGCAcjChmIpsF81YVbGEhSyEfWfmVzb_QoEIVt4S9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mart&iacute;n y la tarta de chocolate</em></a>, <a href="https://loscuentosdecoco.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Coc&oacute; y el baile m&aacute;gico</em></a>, o <a href="https://tripantu.cl/products/emilia-descubre-las-familias?srsltid=AfmBOoqPy-n8IgDH8QhoYHxHFaXTwyxehEpjhU-s83NjMDs6zZEVe0ch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Emilia descubre las familias</em></a>. Ana Murillo y Sandra Cendal, que adem&aacute;s de ser madres dirigen la librer&iacute;a LGTBIAQ+ transfeminista <a href="https://www.instagram.com/maryreadlibre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mary Read</a>, reconocen que todav&iacute;a faltan t&iacute;tulos especializados. &ldquo;Hemos buscado mucho y a la librer&iacute;a vienen muchas madres lesbianas pidi&eacute;ndolo, pero seguimos hu&eacute;rfanas de referencias y modelos de familias diversas&rdquo;, explican. Ellas recomiendan algunos t&iacute;tulos, tanto infantiles como para adultas: &ldquo;Para peques, los cuentos <a href="https://editorialkokinos.com/album-ilustrado/la-boda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La boda</em></a>, <a href="https://www.editorialegales.com/libros/pronto-por-la-manana/9788417319359/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pronto por la ma&ntilde;ana</em></a>, <a href="https://www.editoriallacalle.com/libros/clara-mami-y-mama/?srsltid=AfmBOoq5wWm7HMdpFMPYxrvrVIpUBFzeMaCZcQurVJhqyoE9gnD1mnH4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clara, mami y mam&aacute;</em></a>, <a href="https://palabrasdeaguaeditorial.com/libro/mis-mamas-molan-atencion-preventa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mis mam&aacute;s molan</em></a>, y <a href="https://www.elreydeharlem.es/maria-pies-de-zanahoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mar&iacute;a, pies de zanahoria</em></a>; para adultas, <a href="https://katakrak.net/cas/lib/la-tribu-de-las-amatxus-bollo-amatxo-bolloen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La tribu de las amatxus bollo</em></a>, <a href="https://leseditorial.com/libro/no-ficcion/tambien-soy-su-mama/?srsltid=AfmBOoqPWerzqBbLUoQL8bEKAlZpdTbfHt3uPW9fSejN2PSx4DvqQ9v9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tambi&eacute;n soy su mam&aacute;</em></a> o <a href="https://www.editorialegales.com/libros/maternidades-cuir/9788417319922/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maternidades cuir</em></a>&rdquo;, enumeran.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sería importante poder nombrar ejemplos reales de otres niñes que tampoco tengan papá y mamá (quizá alguna familia más del barrio, de la ciudad, amistades...)</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en realidades queer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si persisten las dificultades para gestionar la situaci&oacute;n con las infancias, y las madres consideran que no pueden abordarlo solas, las expertas recomiendan buscar ayuda profesional. &ldquo;El apoyo y acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico siempre ser&aacute; una opci&oacute;n y una v&iacute;a disponible. Por suerte, existen asociaciones, terapias de grupo y terapeutas especialistas en realidades<em> queer,</em> que trabajan con familias LGTBIQA+ abordando este tipo de casu&iacute;sticas y cualquier otra que pueda surgir&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todas ellas insisten en la necesidad de normalizar la conversaci&oacute;n y mantener abierto el di&aacute;logo. As&iacute; lo expresan Ana Murillo y Sandra Cendal, que lanzan esta reflexi&oacute;n final: &ldquo;No queremos que nuestro hijo sienta que tiene que protegernos a nosotras de sus dudas, no le corresponde eso. Preferimos que pueda decir lo que siente, incluso si es inc&oacute;modo. Porque si puede hablarlo en casa, no tendr&aacute; que gestionarlo solo fuera&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 21:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,familias,LGTBI,Crianza,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a51eafa2-938e-4b3a-8c64-65c883e97a61_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138448.jpg" width="1536" height="864" alt="‘Matrescencia&#039; o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista británica Lucy Jones ha publicado un ensayo que combina evidencia científica y experiencia personal sobre los cambios físicos, psicológicos y neurológicos que atraviesan las mujeres al convertirse en madres</p><p class="subtitle">El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la “crianza respetuosa”?</p></div><p class="article-text">
        Lucy Jones es una periodista brit&aacute;nica especializada en la cobertura de temas cient&iacute;ficos. Ha trabajado para medios como The Guardian, The New York Times y la BBC. Despu&eacute;s de ser madre, su visi&oacute;n sobre la realidad cambi&oacute;, lo que la llev&oacute; a investigar sobre el tema. En 2023 public&oacute; su libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-matrescencia/442408" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Matrescencia</em></a><em>,</em> que acaba de ser traducido al espa&ntilde;ol (Lunwerg, 2026). Un ensayo que combina la evidencia cient&iacute;fica disponible sobre los cambios f&iacute;sicos, psicol&oacute;gicos y neurol&oacute;gicos de la maternidad con su propia experiencia como madre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empecemos por la palabra que da t&iacute;tulo al libro: 'matrescencia'. &iquest;Por qu&eacute; es tan importante nombrar fen&oacute;menos como este?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Convertirse en madre es una etapa de desarrollo significativa en la vida de una persona. Tendemos a centrarnos en el beb&eacute;, pero tambi&eacute;n es un gran cambio para la mujer o persona gestante: f&iacute;sica, mental, neurobiol&oacute;gicamente, social y existencialmente. La palabra 'matrescencia', acu&ntilde;ada por Dana Raphael en los a&ntilde;os 70, nos da una forma de hablar y pensar sobre esta experiencia. Podemos decir: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va tu matrescencia?&rdquo;. Esto aporta luz a aquello que es socialmente invisible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La palabra 'matrescencia' traza un paralelismo entre la maternidad y la adolescencia. &iquest;Es el cambio realmente tan profundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, gracias al trabajo de Susana Carmona, Magdalena Mart&iacute;nez-Garc&iacute;a, Erika Barba-M&uuml;ller, Elseline Hoekzema y otras neurocient&iacute;ficas, sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia. Todo el mundo sabe que la adolescencia es una transici&oacute;n importante, pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya que la cita, la neuropsic&oacute;loga espa&ntilde;ola Susana Carmona explica en su libro</strong><em><strong> Neuromaternal </strong></em><strong>que algunas personas presionan a las mujeres que se han convertido en madres para que vuelvan a su estado anterior, pero no se les ocurrir&iacute;a pedirle a un adolescente que vuelva a la infancia. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esto se da por la ambivalencia social que existe en torno a la figura de la madre: nuestra cultura prefiere a alguien que est&aacute; sexualmente disponible para la mirada masculina, adem&aacute;s de un sujeto econ&oacute;micamente productivo. El mundo est&aacute; creado por y para los hombres, as&iacute; que es dif&iacute;cil entender la vida como un proceso de cambio y metamorfosis, algo que es mucho m&aacute;s natural para las mujeres o personas con &uacute;tero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia (...) pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto es profundo el cambio que implica la maternidad? &iquest;Qu&eacute; factores involucra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una experiencia individual y, al mismo tiempo, tiene aspectos comunes compartidos, uno de los cuales es que, probablemente, todo va a cambiar de una u otra manera. Biol&oacute;gicamente, el cambio es enorme, sobre todo si una madre ha gestado y parido al beb&eacute;. Tambi&eacute;n para los padres o madres no gestantes, cuyos cerebros cambiar&aacute;n por el cuidado y por el apego de criar. En mi caso personal, lo viv&iacute; como un despertar en el que me di cuenta de cu&aacute;nto deval&uacute;a el orden capitalista actual el trabajo de cuidados, y cu&aacute;n inadecuadas son nuestras ideas filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Mi maternidad ha modificado la relaci&oacute;n que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la matrescencia comenz&oacute; en los a&ntilde;os 70, y tras cinco d&eacute;cadas sin apenas abordarse, hace unos a&ntilde;os se ha reabierto la conversaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n del silencio y por qu&eacute; hemos empezado a hablar de ello otra vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas investigaciones cient&iacute;ficas sobre el cerebro materno nos est&aacute;n mostrando lo dram&aacute;tica que es la experiencia, tanto como la adolescencia. El embarazo provoca cambios profundos y consistentes en la estructura del cerebro. Esta nueva frontera de descubrimiento podr&iacute;a tener un gran impacto en la salud y el bienestar. Adem&aacute;s, la era del neoliberalismo &mdash;el capitalismo acelerado de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os&mdash; ha llevado a la gente al l&iacute;mite, y las grietas se manifiestan en las personas m&aacute;s vulnerables, como pueden ser las madres recientes.<strong> </strong>Las altas tasas de problemas de salud mental, estr&eacute;s, agotamiento y soledad en este segmento de la poblaci&oacute;n no pueden seguir ignor&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro recuerda que, al quedarse embarazada, se dio cuenta de que la idea social sobre la maternidad no coincid&iacute;a con lo que estaba viviendo. Usted hace esta reflexi&oacute;n en primera persona: &ldquo;Mi maternidad no era de color rosa pastel, era marr&oacute;n mierda y rojo sangre&rdquo;. &iquest;Cree que la narrativa dominante sobre la maternidad est&aacute; distorsionada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda la narrativa sobre maternidad es limitada, se ha escrito poco sobre ello. Hay tantas formas de convertirse en madre que resulta extra&ntilde;o lo poco interesadas que han estado la cultura y la filosof&iacute;a occidentales en la experiencia materna. As&iacute; que creo que hay una narrativa muy superficial debido a la falta de representaciones culturales. Pero tambi&eacute;n la representaci&oacute;n dominante es muy unidimensional, romantizada, naturalizada e idealista.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi maternidad ha modificado la relación que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La obra es muy cr&iacute;tica con el patriarcado y el capitalismo. &iquest;Cree que deber&iacute;amos luchar por una maternidad feminista y anticapitalista? &iquest;El feminismo deber&iacute;a hablar de y con las madres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto! Me gusta la idea de Andrea O'Reilly de un &ldquo;feminismo matric&eacute;ntrico&rdquo;; necesitamos seguir construyendo un feminismo para las madres. Mucha gente est&aacute; haciendo esto de diferentes maneras, pero creo que hay muchas razones culturales por las que todav&iacute;a es tab&uacute; quejarse de la maternidad, y esto impide la acci&oacute;n y el cambio necesarios para llevar a cabo una revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Analiza la salud mental desde una perspectiva interseccional: cuantos m&aacute;s factores tengas &ndash;por ejemplo, una madre trans, racializada, pobre, migrante, etc.&ndash;, m&aacute;s discriminaci&oacute;n enfrentar&aacute;s. &iquest;Cree que, a veces, la gente se olvida de esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y la maternidad moderna muestra las injusticias estructurales como la opresi&oacute;n racial o el sesgo de clase. Se puede aprender mucho sobre el poder en la sociedad observando c&oacute;mo se trata a los vulnerables. Los factores ambientales y sociales son componentes importantes en la salud y la enfermedad mental materna. Las desigualdades de ingresos, las condiciones de vida, el estr&eacute;s vital, la violencia dom&eacute;stica, el racismo sist&eacute;mico y la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica tienen grandes efectos en la prevalencia de la depresi&oacute;n posparto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las altas tasas de problemas de salud mental, estrés, agotamiento y soledad en este segmento de la población no pueden seguir ignorándose</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n habla de ambivalencia. &iquest;Cree que es el sentimiento m&aacute;s universal de la maternidad, tal vez junto con la culpa? &iquest;Que todas nos sentimos felices y tristes, cansadas y llenas, todo al mismo tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Al mismo tiempo! Yo no sab&iacute;a que se pod&iacute;an sentir tantas cosas diferentes simult&aacute;neamente hasta que tuve hijos. Nunca he experimentado una monta&ntilde;a rusa de emociones tan grande. &Eacute;xtasis absoluto y profunda satisfacci&oacute;n, y luego terror, rabia. Todo ello incluso en la misma ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su libro ya ha recibido varios premios. &iquest;Cree que esto implica una validaci&oacute;n social de su investigaci&oacute;n? &iquest;Que es relevante hablar de la matrescencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que, aunque mi libro es una historia de mi propia matrescencia, solo una historia, muchas mujeres han sentido que hay algo realmente malo en c&oacute;mo tratamos a las madres en nuestra sociedad, con atenci&oacute;n m&eacute;dica inadecuada, expectativas sociales opresivas, el choque del cuidado con el capitalismo, el aislamiento y la soledad de la vida moderna. La cultura y la historia occidentales, e incluso, hasta cierto punto, el feminismo liberal, nos dicen que la maternidad es aburrida, pasiva, mundana, que no merece atenci&oacute;n y que el trabajo de la madre es una tarea ingrata y sin cualificaci&oacute;n. Esto no es verdad. La matrescencia est&aacute; llena de drama, terror, poder, conflicto, riesgo. Tambi&eacute;n es una oportunidad para el aprendizaje, la pausa, el juego, el crecimiento personal, la posibilidad imaginativa y el potencial de la <em>matrirreforma</em>, un movimiento progresista de maternidad revolucionaria y reivindicaci&oacute;n de poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 21:08:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Libros,Ensayos,Salud psicológica,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bàrbara Mestanza, actriz, directora y superviviente de una violación: "Contar lo que me pasó me ayudó a perdonarme"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/barbara-mestanza-actriz-directora-superviviente-violacion-contar-paso-ayudo-perdonarme_1_13032663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2d90f8d-7ba2-46b8-9111-e454ddc9e66f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bàrbara Mestanza, actriz, directora y superviviente de una violación: &quot;Contar lo que me pasó me ayudó a perdonarme&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista estrena el 7 de marzo la película documental ‘Sucia. ¿Por qué no hiciste nada?’, que codirige y protagoniza. En ella narra su proceso psicológico, judicial, físico y creativo tras sufrir una violación hace diez años</p><p class="subtitle">Leigh Gilmore, experta en MeToo: “Las supervivientes no buscan un ajuste de cuentas sino justicia”
</p></div><p class="article-text">
        En 2015, un hombre viol&oacute; a la actriz B&agrave;rbara Mestanza durante un masaje. Y a partir de ah&iacute; todo cambi&oacute;. Tras unos a&ntilde;os &ldquo;de disociaci&oacute;n&rdquo;, donde lleg&oacute; a cuestionarse si lo que hab&iacute;a pasado era realmente tan grave o incluso si se lo merec&iacute;a, lleg&oacute; una pregunta que le hizo reabrir el episodio. Al contarle a su novio de entonces lo que le hab&iacute;a ocurrido a&ntilde;os atr&aacute;s, &eacute;l le espet&oacute;: &ldquo;&iquest;Y t&uacute; por qu&eacute; no hiciste nada?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para responder a esa pregunta, B&agrave;rbara comenz&oacute; un proceso f&iacute;sico, psicol&oacute;gico, judicial y creativo que ha durado hasta hoy. Una denuncia que ha terminado en condena, mucha terapia, un libro y una obra de teatro despu&eacute;s, Mestanza estrena ahora <em>Sucia. &iquest;Por qu&eacute; no hiciste nada?</em>, una pel&iacute;cula documental protagonizada y codirigida por ella, junto con Marc Pujolar. En ella, la actriz narra en primera persona su camino como superviviente, intentando desmontar las ideas sobre la &ldquo;buena v&iacute;ctima&rdquo; y asegurando que cualquier v&iacute;a de reparaci&oacute;n es v&aacute;lida, &ldquo;no solo la judicial&rdquo;, explica. La pel&iacute;cula se estrena el pr&oacute;ximo 7 de marzo en el Festival de M&aacute;laga, y se podr&aacute; ver en Filmin a finales de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Responde a esta entrevista con las emociones a flor de piel, &ldquo;muy removida&rdquo; &ndash;de hecho, paramos para llorar en un par de ocasiones&ndash;, y con los nervios propios del estreno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el principio de la pel&iacute;cula cuentas que tu objetivo es responder a una pregunta que te hacen personas de tu entorno e incluso t&uacute; misma tras la agresi&oacute;n sexual: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no hiciste nada?&rdquo;. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, &iquest;has encontrado la respuesta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. A&ntilde;os despu&eacute;s de la agresi&oacute;n, cuando una noche mi pareja de entonces me hizo esa pregunta tras contarle lo que hab&iacute;a pasado, empec&eacute; a analizarlo. Por qu&eacute; yo, siendo una mujer feminista, politizada, culta, moderna y con car&aacute;cter me hab&iacute;a dejado hacer una cosa as&iacute;. S&eacute; que es una frase incorrecta pero es como lo sent&iacute;. A partir de ah&iacute; decid&iacute; que ten&iacute;a que ponerme a escribir, pero lo hice sin tener muy claro c&oacute;mo responder a esa pregunta. Y ahora s&eacute; la respuesta: no hice nada porque no pude. Contar lo que me pas&oacute; me ayud&oacute; a sanar y a perdonarme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pel&iacute;cula documental </strong><em><strong>Sucia</strong></em><strong> llega despu&eacute;s de un libro y una obra de teatro que t&uacute; escribiste y protagonizaste. &iquest;Te ha ayudado a sanar este proceso creativo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no pretend&iacute;a sanar a trav&eacute;s del arte, sino que sin quererlo el arte me san&oacute;. Gracias a la escritura del guion pude revisar mis recuerdos y contactar con un cuerpo totalmente disociado. A lo largo de mi investigaci&oacute;n, fui hablando con las profesionales que me acompa&ntilde;aron y ellas fueron poniendo palabras a lo que me hab&iacute;a pasado, as&iacute; que poco a poco fuimos poniendo todo en su lugar. Fue mi abogada, Carla Vall, quien me explic&oacute; que m&aacute;s de un 90% de las v&iacute;ctimas de agresiones sexuales reaccionan as&iacute;, sin hacer nada, porque es un mecanismo de supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el documental reflexionas sobre tu propio proceso de sanaci&oacute;n, que pasa por lo creativo, pero tambi&eacute;n dices que cada mujer tiene derecho a vivirlo como considere, que no hace falta escribir un libro o protagonizar una pel&iacute;cula. &iquest;Crees que son leg&iacute;timas todas las estrategias de supervivencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente s&iacute;. Se han empe&ntilde;ado en decirnos desde diferentes lugares a las v&iacute;ctimas que tenemos que denunciar, cuando quiz&aacute;s eso no es lo que quieren todas las mujeres. Yo desde el principio lo que quer&iacute;a como reparaci&oacute;n, por ejemplo, no era que mi agresor fuera a la c&aacute;rcel, eso me daba igual. Yo quer&iacute;a que se supiera lo que hizo para que no volviera a pasarle a nadie m&aacute;s. Y me ha llevado a&ntilde;os, terapia, tiempo y esfuerzo saber que quer&iacute;a hacer esto. Si queremos, nuestra herida puede ser &uacute;til, pero no es necesario. Cada v&iacute;ctima o superviviente tiene derecho a vivir su proceso como considere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuentas en el documental que tu proceso judicial te ha costado tiempo, dinero y reabrir heridas una y otra vez. A d&iacute;a de hoy, &iquest;recomendar&iacute;as a una mujer que ha sufrido una agresi&oacute;n que denuncie? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, es que es un proceso muy complejo y que conlleva muchas cosas, no solo una inversi&oacute;n econ&oacute;mica alt&iacute;sima &ndash;en mi caso, de casi 10.000 euros&ndash;. Para m&iacute; el momento del juicio fue muy importante, como un antes y un despu&eacute;s en mi vida. Ahora hace un a&ntilde;o del juicio y me parece que hubieran pasado diez. Es importante porque me ha permitido volver a contactar con mi sexualidad, sacarme un peso de encima y sentirme orgullosa de m&iacute; misma. Pero lo que no te cuentan es que a lo largo del proceso vas a tener que estar respondiendo preguntas ante personas desconocidas que no est&aacute;n ni relacionadas con la agresi&oacute;n, como las notas que sacabas cuando eras peque&ntilde;a o la relaci&oacute;n que tienes con tu padre. Se nos pone el foco a nosotras y parece que tenemos que ser la v&iacute;ctima perfecta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Justo de eso quer&iacute;a hablarte. En casos como el tuyo, es habitual que el foco se ponga en las v&iacute;ctimas o supervivientes, en lugar de en los agresores. T&uacute; en la pel&iacute;cula inicias una investigaci&oacute;n para buscarlo, y lo encuentras. &iquest;Cu&aacute;l era tu objetivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante 10 a&ntilde;os viv&iacute; obsesionada pensando por qu&eacute; &eacute;l me escogi&oacute; a m&iacute;, por qu&eacute; hizo eso ese d&iacute;a y por qu&eacute; conmigo. Y necesitaba tenerle delante para que me lo explicase, pero tambi&eacute;n para que me viera viva. &Eacute;l me hab&iacute;a arrebatado mi cuerpo, mi juventud, casi me muero por su culpa. Con los a&ntilde;os comprend&iacute; que era como un veneno que entr&oacute; en mi cuerpo: no solo me meti&oacute; los dedos en la vagina, sino que logr&oacute; meterse dentro de m&iacute; durante a&ntilde;os. As&iacute; que para m&iacute; era importante que me viese la cara y decirle: &ldquo;Aunque hayas intentado quitarme lo m&aacute;s vital, yo sigo aqu&iacute;. Estoy viva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel de tu exnovio es central en la pel&iacute;cula y en la obra de teatro. No solo te hace la pregunta clave, &iquest;por qu&eacute; no hiciste nada?, sino que llega a plantearte si t&uacute; est&aacute;s 100% segura de que el agresor no cre&iacute;a que te estaba gustando lo que hac&iacute;a. &iquest;Crees que esto forma parte del problema, que probablemente el agresor no se vea como tal y que otros hombres tambi&eacute;n cuestionen el hecho mismo de la agresi&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las preguntas que yo m&aacute;s he hecho a mi abogada y a otras expertas con las que he hablado: &iquest;Puede ser que el agresor no fuera consciente de lo que estaba haciendo? Pero creo que no: si un cuerpo se cierra ante ti, eso se nota perfectamente, lo que pasa es que t&uacute; puedes escoger no prestar atenci&oacute;n y seguir adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que el mensaje de supervivencia que env&iacute;as en tu pel&iacute;cula deber&iacute;a interpelar y remover tambi&eacute;n a los hombres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque es una cuesti&oacute;n de todos y todas. Seguir pensando que es un tema solo de mujeres nos aleja de que esto deje de pasar. La revoluci&oacute;n m&aacute;s eficaz es hablar. Es muy necesario que ellos escuchen este relato universal. Una de las cosas m&aacute;s transformadoras que yo he vivido en este proceso es que se me acerquen hombres que quieren revisarse y que me dicen: &ldquo;Yo no s&eacute; si he podido hacer algo as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro de los ejes centrales de tu trabajo es el cuestionamiento permanente de tu papel en todo esto. &iquest;Te has sentido una mala v&iacute;ctima?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, yo soy una mala v&iacute;ctima, soy un grano en el culo del sistema. En algunas ocasiones me he sentido fatal por seguir saliendo de fiesta, por follarme a quien quer&iacute;a&hellip; Pero ya no. Porque no existe ese ideal de la buena v&iacute;ctima, igual que no existe el ideal de la buena mujer. Es una idealizaci&oacute;n, un s&iacute;mbolo que se ha utilizado durante demasiado tiempo para que estuvi&eacute;ramos calladas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n reconoces que t&uacute; misma has ido cambiando de opini&oacute;n a lo largo de todos estos a&ntilde;os: primero cre&iacute;as que no pod&iacute;as denunciar la agresi&oacute;n, que era algo menor, luego asumiste que hab&iacute;as sido penetrada sin consentimiento y por lo tanto violada. &iquest;Es importante reconocer que esos cambios de postura pueden darse en el proceso de una superviviente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una pregunta vital, superinteresante. Me la he estado haciendo mucho &uacute;ltimamente. Las mujeres tenemos derecho a cambiar de opini&oacute;n, porque a lo largo de nuestra vida estamos en constante movimiento, en un proceso de evoluci&oacute;n y de cambio. En medio de una situaci&oacute;n traum&aacute;tica como la que yo viv&iacute;, en la que estamos luchando por sobrevivir, se nos exige una coherencia total. Y exigirle eso a una mujer es muy violento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchas mujeres se sienten identificadas como v&iacute;ctimas cuando salen de tu obra de teatro, incluso responden a un cuestionario sobre si han sufrido alguna agresi&oacute;n y muchas contestan que s&iacute;. &iquest;Crees que por eso conecta tanto a las mujeres y remueve a quien te ve?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una realidad absoluta que no necesitas ser violada para sentir los efectos de un abuso. Todas hemos vivido algo parecido, aunque sea una mano en el culo en una discoteca. Yo lo que quer&iacute;a era mostrar la realidad de un cuerpo agredido, lejos de la romantizaci&oacute;n de una v&iacute;ctima. Y eso conecta mucho con el p&uacute;blico y remueve muchas emociones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una d&eacute;cada despu&eacute;s de tu agresi&oacute;n, &iquest;te sientes realmente reparada? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que yo cre&iacute;a en este proceso de reparaci&oacute;n era que cuando encontrara una respuesta para mi pregunta autom&aacute;ticamente estar&iacute;a curada y ser&iacute;a libre. Y esto no ha sido as&iacute;. Ahora s&eacute; que no hice nada porque no pude, pero tambi&eacute;n s&eacute; que nunca en la vida ser&eacute; la misma de antes. No voy a dar las gracias por lo que me ha pasado, pero s&iacute; a m&iacute; misma, por haber sabido sobrevivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les han sido para ti los elementos m&aacute;s importantes en tu proceso de sanaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He dejado de salir con gente que perpetuaba mi herida, he dejado de drogarme y de autodestruirme, he dejado de tener conductas que me pon&iacute;an en riesgo. Parece muy f&aacute;cil decirlo, pero me ha costado tiempo, esfuerzo y terapia poder ser la adulta que soy ahora. De hecho, hace poco volv&iacute; a vivir una agresi&oacute;n en una discoteca, un chico se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y empez&oacute; a sobarme el culo y susurrarme cosas en el o&iacute;do. Y fui capaz de salir detr&aacute;s de &eacute;l y empujarle fuera de la discoteca. Ah&iacute; honr&eacute; a mi B&agrave;rbara del pasado y del presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo encaras la promoci&oacute;n de la pel&iacute;cula? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s ahora?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy nerviosa y removida, porque al final revisitar este tema es muy duro para m&iacute;. Pero voy a permitirme llorar en las entrevistas de promoci&oacute;n y en el estreno, si me hace falta. Porque es la realidad de mi cuerpo y no quiero disociarme m&aacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/barbara-mestanza-actriz-directora-superviviente-violacion-contar-paso-ayudo-perdonarme_1_13032663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 22:19:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bàrbara Mestanza, actriz, directora y superviviente de una violación: "Contar lo que me pasó me ayudó a perdonarme"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Me Too,Acoso sexual,Agresiones sexuales,Feminismo,Violencia sexual,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí": las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/saberlo-enseno-nineras-espanolas-cuidaron-hijas-migrantes_1_12982495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e22cf28f-b33b-4d03-a3a0-768cfc93e0bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136313.jpg" width="2362" height="1329" alt="&quot;Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí&quot;: las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Mi familia española’ es un documental sonoro de la artista multidisciplinar Quan Zhou que aborda una realidad de la que apenas se habla: ¿quién cuidaba a las criaturas de las primeras familias migrantes que llegaron a España mientras sus madres y padres trabajaban? </p><p class="subtitle">Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes</p></div><p class="article-text">
        La madre de Desir&eacute;e Bela-Lobedde, Estrella, migr&oacute; desde Guinea Ecuatorial a Catalunya, y mientras trabajaba en un hospital, a Desir&eacute;e la criaba Fina, su &ldquo;tata andaluza&rdquo;. Sara Qiu es hija de migrantes chinos que regentaban un restaurante; de sus cuidados se encargaba una familia zaragozana, especialmente una de las hijas, Pichu. Valeria Claros es hija de migrantes bolivianos que llegaron a Madrid hace cuarenta a&ntilde;os para entrar a trabajar como internos en una casa. Primero Valeria fue cuidada por sus abuelos y despu&eacute;s por Anabel, una joven espa&ntilde;ola que se convirti&oacute; en su <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;t&iacute;a postiza&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Las historias vitales y los recuerdos de infancia de Desir&eacute;e, Sara y Valeria se van trenzando en los siete episodios de <a href="http://www.mifamiliaespanola.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi familia espa&ntilde;ola</em></a><em>,</em> un podcast documental dirigido por la novelista gr&aacute;fica y ponente internacional Quan Zhou. Tambi&eacute;n se cuentan los puntos de vista de las familias de origen, de las mujeres que se encargaron de sus cuidados y de sus propias familias. A partir de las vivencias personales, el podcast ahonda en cuestiones como la memoria, la identidad y los v&iacute;nculos afectivos que se van generando entre todos ellos, acompa&ntilde;ados de investigaciones y reflexiones de la propia Zhou. Se trata de visibilizar una realidad desconocida de la historia reciente de Espa&ntilde;a: la de la primera generaci&oacute;n de personas racializadas, sus descendientes y las redes que crearon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El germen del proyecto est&aacute; en la propia historia de Quan Zhou, tal y como ella misma reconoce: &ldquo;Parte de mi propia experiencia personal: mi familia vino de China y yo tambi&eacute;n tengo una familia espa&ntilde;ola que me cuid&oacute;, pero siempre he pensado que esto solo pasaba en las familias chinas. Entonces un d&iacute;a escuch&eacute; a Desir&eacute;e Bela-Lobedde contar en un podcast que ella tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido una tata andaluza, empec&eacute; a investigar y vi que en los a&ntilde;os 80 era bastante habitual que ni&ntilde;eras espa&ntilde;olas cuidasen hijas de migrantes. Yo investigo bastante a nivel internacional y es algo que no ocurri&oacute; en otros lugares del mundo. Incluso en Estados Unidos o en pa&iacute;ses anglosajones, donde la migraci&oacute;n lleva ocurriendo desde hace mucho m&aacute;s tiempo, no sucedi&oacute;&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hizo la creadora fue lanzar una convocatoria desde su perfil de Instagram, donde divulga bajo el nombre de <a href="https://www.instagram.com/gazpachoagridulce/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@gazpachoagridulce</a>. Recibi&oacute; cantidad de historias. &ldquo;Algunas eran de trauma o de racismo, muchas de ellas muy duras, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a muchas de amor. Y es en estas &uacute;ltimas en las que me he centrado para esta primera temporada del podcast: en las historias de amor de familias que todav&iacute;a se quieren, en la transmisi&oacute;n cultural que se produce a trav&eacute;s de los v&iacute;nculos de afecto&rdquo;, cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres españolas que cuidan a niñas de familias migrantes son de clase obrera, y las migrantes también. Y eso es lo que las lleva a encontrarse: madres que buscan a otras mujeres para cuidar a sus hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Quan Zhou</span>
                                        <span>—</span> artista multidisciplinar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un fen&oacute;meno interseccional&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El proyecto explica en toda su complejidad un fen&oacute;meno donde interact&uacute;an diferentes factores. En uno de los episodios, su creadora lanza esta reflexi&oacute;n: &ldquo;Existe todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy una invisibilidad en torno a las identidades de las hijas de migrantes. Nosotras no somos inmigrantes, hemos nacido aqu&iacute;, pero heredamos muchas cosas: el racismo, la xenofobia, los estereotipos y un largo etc&eacute;tera. Y precisamente por eso nos afectan factores interseccionales: el racismo, la falta de apoyo institucional, la situaci&oacute;n administrativa irregular, y por supuesto el machismo&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito espec&iacute;fico de los cuidados, el enfoque de g&eacute;nero est&aacute; presente tambi&eacute;n: casi todas las personas cuidadoras y cuidadas son mujeres: madres, abuelas, hijas. Tanto de origen como de la familia cuidadora. As&iacute; lo explica Zhou: &ldquo;La crianza sigue siendo un territorio de mujeres, por supuesto que s&iacute;. Y en este caso adem&aacute;s interact&uacute;an el g&eacute;nero, la migraci&oacute;n y la clase social. En el podcast se ve que<strong> </strong>las mujeres espa&ntilde;olas que cuidan a ni&ntilde;as de familias migrantes son de clase obrera, y las migrantes tambi&eacute;n. Y eso es lo que las lleva a encontrarse: madres que buscan a otras mujeres para cuidar a sus hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sumergi&eacute;ndose en las vidas de las protagonistas de ni&ntilde;as, de sus familias espa&ntilde;olas y de origen, se ahonda en c&oacute;mo las relaciones entre ambas, que a menudo empezaron siendo contractuales &ndash;cuidados a cambio de dinero&ndash;, pueden llegar a la intimidad personal. Las j&oacute;venes racializadas desarrollan un &ldquo;biling&uuml;ismo afectivo&rdquo;, en que el cari&ntilde;o, el amor y el cuidado se expresan de forma distinta en cada hogar. En el episodio sobre Sara Qiu, ella y Quan comentan las diferencias entre la cultura espa&ntilde;ola y la china para mostrar afecto: mientras que en nuestro entorno es mucho m&aacute;s com&uacute;n el contacto f&iacute;sico, los abrazos o los besos, en China el afecto se demuestra, por ejemplo, a trav&eacute;s de la comida: &ldquo;Mi padre todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy sigue cocin&aacute;ndome la comida que m&aacute;s me gusta, y ahora yo estoy aprendiendo a preparar sus recetas&rdquo;, explica Sara Qiu.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe todavía a día de hoy una invisibilidad en torno a las identidades de las hijas de migrantes. Nosotras no somos inmigrantes, hemos nacido aquí, pero heredamos muchas cosas: el racismo, la xenofobia, los estereotipos...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Quan Zhou</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Qiu es conocida porque en 2022 recorri&oacute; en bicicleta los m&aacute;s de 16.000 kil&oacute;metros desde Zaragoza. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s lleg&oacute; a Qingtian, de donde es originaria su familia. Esa especie de viaje identitario le sirvi&oacute; para colocar algunas de las cosas que hab&iacute;a vivido en su infancia como <em>&ldquo;restaurant kid&rdquo;</em> (los hijos de familias chinas que se cr&iacute;an en los restaurantes que montan). &ldquo;Cuando era peque&ntilde;a, yo pasaba mucho tiempo en el restaurante de mis padres, jugaba con mi hermano en el almac&eacute;n y hasta hab&iacute;a un peque&ntilde;o despacho. Pichu, Bea, Vitoria y Atilio, mi familia espa&ntilde;ola, empezaron a cuidarnos cuando &eacute;ramos muy peque&ntilde;os. Est&aacute;bamos mucho en su casa, celebr&aacute;bamos con ellos las Navidades, todo. Es cierto que no era lo com&uacute;n, pero yo no me planteaba si era lo normal o no. Esas son preguntas que me hice a&ntilde;os despu&eacute;s, tambi&eacute;n para grabar este podcast. Quiz&aacute;s por falta de tiempo, o porque mis padres eran muy j&oacute;venes, es cierto que falt&oacute; un poco de cuidado por su lado, pero para eso estaba mi otra familia. Son las circunstancias que nos han tocado y lo que hago es intentar sacar lo bueno de los dos mundos&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones m&aacute;s analizadas por las protagonistas es la de la ausencia de sus figuras de referencia: c&oacute;mo sus madres y padres, demasiado ocupados en largas jornadas de trabajo, delegaban los cuidados en otras personas y apenas compart&iacute;an tiempo con sus hijos e hijas. Pero ese an&aacute;lisis se hace desde una mirada desestigmatizante, lejos de lo que Quan Zhou denomina la &ldquo;visi&oacute;n t&uacute;nel&rdquo;: &ldquo;No podemos juzgar con los ojos de ahora lo que pas&oacute; hace unos a&ntilde;os. Muchas veces lo comparamos con la crianza presentista actual, donde es importante pasar tiempo con tus hijos e hijas, y pensamos: &lsquo;Ay qu&eacute; pena, que tu abuela o tu tata te cri&oacute; y tu madre no estaba presente&rsquo;. Pero es que el contexto era diferente, y eso no quiere decir que las infancias no hayan tenido carencias. Pero hay que analizar el contexto completo: si nuestras madres y padres ten&iacute;an que trabajar, &iquest;qu&eacute; pod&iacute;an hacer?, &iquest;qu&eacute; les llev&oacute; a criar as&iacute;&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La cuesti&oacute;n identitaria&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Otro tema central en los relatos de las protagonistas es la cuesti&oacute;n identitaria. En uno de los episodios, Desir&eacute;e Bela-Lobedde reconoce que, cuando era peque&ntilde;a, no se sent&iacute;a negra. Tampoco guineana, una cultura que su madre no le transmiti&oacute; al salir de su pa&iacute;s. Ni catalana, el lugar donde naci&oacute; y vivi&oacute; siempre. As&iacute; lo explica ella: &ldquo;No s&eacute; si mi historia es de desarraigo o simplemente de identidades fluidas. S&iacute; hay un desarraigo con respecto a mi identidad de origen, yo no he sido criada por una familia africana, pero no siento desarraigo porque he sentido que pertenec&iacute;a a una familia andaluza. El hecho de ser criada por mi tata s&iacute; marca un arraigo concreto: el de la cultura de mi familia andaluza en los a&ntilde;os 80 en Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. Su sentimiento de desarraigo parte m&aacute;s de una visi&oacute;n externa: &ldquo;Tiene m&aacute;s que ver con c&oacute;mo me ve la sociedad en general&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si mi historia es de desarraigo o simplemente de identidades fluidas. Sí hay un desarraigo con respecto a mi identidad de origen, yo no he sido criada por una familia africana, pero no siento desarraigo porque he sentido que pertenecía a una familia andaluza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desirée Bela-Lobedde</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando los padres de Valeria migraron desde Bolivia, su madre ya estaba embarazada, por lo que ella naci&oacute; en Madrid. Aun as&iacute;, asegura que ha tenido un proceso identitario complejo: &ldquo;Yo nac&iacute; en Espa&ntilde;a pero de peque&ntilde;a me sent&iacute;a m&aacute;s cerca de la cultura boliviana que de la espa&ntilde;ola&rdquo;, explica, al tiempo que se&ntilde;ala la complejidad de &ldquo;pertenecer y no pertenecer al mismo tiempo a dos culturas diferentes&rdquo;. Su familia hizo un esfuerzo por mantener la cultura de origen, algo que se notaba especialmente en las fiestas que organizaban, los bailes y las comidas t&iacute;picas de su pa&iacute;s. Fue su cuidadora Anabel, una joven madrile&ntilde;a, quien le transmiti&oacute; la cultura espa&ntilde;ola: &ldquo;Ella me ense&ntilde;&oacute;, sin saberlo, lo que era ser de aqu&iacute;. Para merendar siempre me daba galletas Mar&iacute;a con ColaCao, algo que para m&iacute; era fascinante, o me ense&ntilde;aba la m&uacute;sica espa&ntilde;ola. Eso me encantaba&rdquo;, se&ntilde;ala Valeria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como parte del proyecto documental, Quan Zhou est&aacute; elaborando tambi&eacute;n una <em>Cartograf&iacute;a de infancias interculturales</em>, un mapa que recoge las historias de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de familias migrantes. &ldquo;La memoria es un derecho, y esta cartograf&iacute;a forma parte de un archivo de memoria hist&oacute;rica en construcci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro. Creemos que las infancias racializadas importan y deben ser preservadas para el futuro porque los descendientes de inmigrantes tambi&eacute;n tienen derecho a poder acceder a su propia historia&rdquo;, explica la creadora. Y lanza un mensaje llamando a la participaci&oacute;n: &ldquo;Si t&uacute; tambi&eacute;n eres descendiente de inmigrantes y te criaron personas espa&ntilde;olas, <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">comparte tu testimonio</a>, puede ser de forma an&oacute;nima&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cartografía de infancias interculturales, del proyecto ‘Mi familia española’, de Quan Zhou.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/jugamos-aire-libre-no-hay-pediatra-necesitamos-coche-criar-entornos-rurales_1_12971025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2357841-db1f-424f-b7c6-8867163e4c86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136041.jpg" width="4277" height="2406" alt="“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo se organizan las familias que viven en zonas rurales o pueblos pequeños? ¿Existen diferencias entre las personas que han nacido allí y quienes se mudan desde la ciudad? Familias y expertas explican las ventajas e inconvenientes de criar en el ámbito rural</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; tiene muchas m&aacute;s ventajas criar en el rural que en una ciudad. Aqu&iacute; nos cuidamos todas a todos. No s&eacute; si esto es as&iacute; o si es mi visi&oacute;n condicionada porque a m&iacute; me gusta esto y es donde he vivido siempre&rdquo;. As&iacute; empieza su reflexi&oacute;n Eva Rodr&iacute;guez, ganadera en Cesuras (A Coru&ntilde;a) y madre monomarental de una ni&ntilde;a de 11 a&ntilde;os. &ldquo;Al estar yo sola con mi hija, necesito much&iacute;sima m&aacute;s ayuda para poder conciliar, pero tengo la suerte de tener apoyo tanto a nivel de familia extensa como con otras amigas y vecinas. Y al contrario de lo que se pueda pensar, ser ganadera me da much&iacute;sima flexibilidad, porque aunque los animales marcan los horarios, he conseguido montar un sistema en el que si falto un rato, no pasa nada&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez, responsable de la granja de leche ecol&oacute;gica <a href="https://www.campogalego.es/granxa-ameixeira-paso-de-intensivo-ecologico-y-proyecto-para-comercializacion-directa-de-la-leche/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ameixeira</a>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.mapa.gob.es/es/dam/jcr:e4eeb732-aa4d-43af-ad55-2d722c7b7960/Resumen%201.1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> del padr&oacute;n municipal del INE y del Ministerio de Agricultura, m&aacute;s de siete millones y medio de personas viven en municipios considerados rurales &mdash;con menos de 30.000 habitantes y una densidad inferior a 100 habitantes por km2&mdash;. Esto supone aproximadamente un 15,5% de la poblaci&oacute;n total en Espa&ntilde;a. El INE apunta tambi&eacute;n que la poblaci&oacute;n rural ha aumentado en nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os, debido fundamentalmente a la llegada de nuevos residentes.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ruralidades distintas y ambivalentes</h2><p class="article-text">
        Las fuentes consultadas para este reportaje coinciden en se&ntilde;alar que, para hablar del entorno rural, hay que hacerlo necesariamente en plural, abarcando realidades muy diferentes. As&iacute; lo explica Rosa Otero, psic&oacute;loga general sanitaria del proyecto <a href="https://enlamatriz.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En La Matriz</a> y residente en Cabranes, un concejo de Asturias con poco m&aacute;s de 1.000 habitantes en censo. &ldquo;Hablar de &lsquo;lo rural&rsquo; en singular es simplificar una realidad que es mucho m&aacute;s diversa. No es lo mismo criar en una aldea de Soria que hacerlo en las Alpujarras o en determinadas zonas de Asturias. El grado de aislamiento, la distancia a n&uacute;cleos urbanos con servicios, la llegada de nuevas familias o la presencia de turismo son factores que moderan de manera directa c&oacute;mo se vive la crianza en el contexto rural. Adem&aacute;s, la vivencia de cada persona situada en un n&uacute;cleo rural es muy diversa&rdquo;, aclara Otero.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El grado de aislamiento, la distancia a núcleos urbanos con servicios, la llegada de nuevas familias o la presencia de turismo son factores que moderan de manera directa cómo se vive la crianza en el contexto rural</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Otero</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la tambi&eacute;n asturiana Elena Plaza, periodista especializada en proyectos de desarrollo rural y reto demogr&aacute;fico: &ldquo;Existen diferentes tipolog&iacute;as en lo rural; hay muchas ruralidades diferentes y cada territorio tiene sus particularidades. Aqu&iacute; en Asturias, por ejemplo, hay poblaciones dispersas, concejos y cabeceras de comarca o villas donde est&aacute; la concentraci&oacute;n de servicios. Tambi&eacute;n hay zonas periurbanas, cercanas a las grandes ciudades, y espacios m&aacute;s perif&eacute;ricos, m&aacute;s alejados de las ciudades. Eso marca mucho las ventajas y desventajas de los diferentes territorios&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Plaza vive con dos adolescentes en la zona rural de Oviedo, a cinco kil&oacute;metros de la ciudad. &ldquo;Las zonas rurales o zonas no masificadas dan ventajas por ejemplo en las crianzas con apego o crianzas alternativas. Las relaciones sociales aqu&iacute; permiten a &lsquo;la guajada&rsquo; [los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as] aprender de sus iguales y se dan aprendizajes intergeneracionales. Tienen espacio para aburrirse e inventar y mucho m&aacute;s contacto con la naturaleza&rdquo;, explica. Y pone un ejemplo reciente: &ldquo;Este fin de semana mi hijo se fue al pueblo de la familia de un amigo y volvi&oacute; contando que fueron al bosque, estuvieron picando le&ntilde;a, con el ganado. En las ciudades todo esto se pierde&rdquo;, reflexiona Elena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ganadera gallega Eva Rodr&iacute;guez tambi&eacute;n cree que vivir en una granja en medio del campo aporta beneficios a su familia: &ldquo;La naturaleza y los animales son un parque enorme, para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as criarse as&iacute; es una pasada. Adem&aacute;s, creo que aqu&iacute; hay m&aacute;s solidaridad entre vecinos, m&aacute;s tranquilidad para vivir&rdquo;, expone. Ejemplo de esto para ella fue su forma de organizarse durante la pandemia: &ldquo;Aunque fue dura, como para todo el mundo, nosotros pod&iacute;amos salir al aire libre a diario y casi no ten&iacute;amos que utilizar mascarillas porque no nos encontr&aacute;bamos con nadie&rdquo;, explica. Pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala algunos inconvenientes, que tienen que ver sobre todo con la carencia de servicios p&uacute;blicos y con las distancias: &ldquo;Tenemos colegio, pero no instituto, y para ir al pediatra tenemos que desplazarnos a otro ayuntamiento o incluso al hospital provincial. Tampoco tenemos matrona, nos falta un servicio de continuidad&rdquo;, reconoce. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Tienes que disponer de coche privado, porque transporte p&uacute;blico tampoco hay, y muchas veces hay que desplazarse a la ciudad para encontrar cosas que no tenemos aqu&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las relaciones sociales aquí permiten a ‘la guajada’ [los niños y niñas] aprender de sus iguales y se dan aprendizajes intergeneracionales. Tienen espacio para aburrirse e inventar y mucho más contacto con la naturaleza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Plaza</span>
                                        <span>—</span> periodista especializada en desarrollo rural y reto demográfico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Elena Plaza, las principales limitaciones tambi&eacute;n se relacionan con los servicios de educaci&oacute;n y sanitarios, a los que ella a&ntilde;ade un tercer elemento: &ldquo;La falta de oferta de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividades extraescolares</a> penaliza sobre todo a las madres &mdash;que somos las que nos seguimos encargando m&aacute;s de las tareas de cuidado&mdash;; incide en la falta de medidas de conciliaci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, esto puede compensarse con las &ldquo;redes extensas de cuidados&rdquo;, tanto con circuitos alternativos como sus &ldquo;matrifocos&rdquo;, espacios de reuni&oacute;n para madres donde se comparten cuidados y charlas, como a trav&eacute;s de apoyo mutuo en el vecindario: &ldquo;Siempre hay la t&iacute;pica vecina que te echa un cable cuando lo necesitas y se queda con los cr&iacute;os si tienes que ir a hacer la compra&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Familias neorrurales y &ldquo;de toda la vida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Rosa Otero pone sobre la mesa un fen&oacute;meno en auge: el de las familias que se van al campo o al pueblo desde una ciudad y conviven con las vecinas &ldquo;de toda la vida&rdquo;. &ldquo;Conviene tener en cuenta a la hora de analizar estas realidades el fen&oacute;meno del neorruralismo: familias procedentes de grandes ciudades que deciden asentarse en el medio rural. En algunos territorios este proceso se integra con relativa facilidad y genera comunidad; en otros, no tanto&rdquo;, explica Otero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ella, es clave huir de visiones idealizadas o estereotipadas de la vida en el campo. Aunque existen ventajas &ldquo;evidentes&rdquo;, como el contacto con la naturaleza o la libertad de movimientos, &ldquo;vivir en el rural tambi&eacute;n tiene sus l&iacute;mites&rdquo;. &ldquo;En comunidades peque&ntilde;as la privacidad es menor y la informaci&oacute;n circula r&aacute;pido. El acceso a recursos y servicios no siempre es sencillo y, en determinadas zonas, las inclemencias meteorol&oacute;gicas pueden implicar periodos de aislamiento real. Esto, cuando eres una persona adulta y aut&oacute;noma, puede parecer sencillo de gestionar, pero cuando tienes una criatura con fiebre de madrugada y el hospital m&aacute;s cercano est&aacute; a m&aacute;s de media hora, cambia la perspectiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otero a&ntilde;ade algunas otras variables a tener en cuenta, como la gesti&oacute;n del tiempo o el aislamiento: &ldquo;La vida rural suele exigir dedicar muchas horas a tareas b&aacute;sicas de mantenimiento &mdash;cortar le&ntilde;a, cuidar la huerta, arreglar la casa&mdash; y eso afecta, inevitablemente, al tiempo disponible para compartir con las criaturas. A esto se suma una carga mental y emocional que no siempre se ve. El aislamiento no pesa igual en todas las etapas: en momentos como el posparto, los primeros a&ntilde;os de crianza o la adolescencia, el contexto rural puede amplificar tanto el sost&eacute;n como la soledad. Cuando hay comunidad, el acompa&ntilde;amiento puede ser muy profundo; cuando no la hay, la sensaci&oacute;n de estar sola puede intensificarse&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La familia de Abel es un ejemplo claro de habitantes &ldquo;neorrurales&rdquo;. &Eacute;l es padre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, y junto a su expareja abandonaron Madrid hace ya cinco a&ntilde;os &ldquo;escapando de la vida acelerada&rdquo; de la gran ciudad. Ahora Abel vive en un peque&ntilde;o pueblo de &Aacute;vila. &ldquo;Nos mudamos en 2020 para estar m&aacute;s presentes en la crianza, porque ve&iacute;amos que el ritmo de la gran ciudad no nos permit&iacute;a disfrutar con los ni&ntilde;os. Personalmente, yo no quer&iacute;a ser un padre ausente, quer&iacute;a estar presente con mis hijos. As&iacute; que nos fuimos buscando la calma pero nos movimos por varios pueblos hasta encontrar un lugar adecuado&rdquo;, cuenta. Al principio no les result&oacute; f&aacute;cil: no encontraban su sitio y la pareja termin&oacute; separ&aacute;ndose. &ldquo;Tampoco es todo precioso, no nos vamos a enga&ntilde;ar. Ahora nos organizamos como podemos con los ni&ntilde;os. Su madre y yo nos llevamos bien pero vivimos en pueblos distintos y eso complica un poco la log&iacute;stica&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La familia de Esther tambi&eacute;n se asent&oacute; en el medio rural procedente de un &aacute;mbito urbano; en su caso, de una ciudad m&aacute;s peque&ntilde;a, Ciudad Real, a una localidad de la misma provincia, Pic&oacute;n, que no llega a los 700 habitantes. &ldquo;Vivimos en mitad del campo literalmente, estamos solas, no hay casas alrededor&rdquo;, explica Esther. Ella misma se hace una pregunta a la que responde a continuaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Es todo perfecto? Ni mucho menos&rdquo;, reflexiona esta madre de cuatro criaturas en una familia &ldquo;no normativa&rdquo;. &ldquo;Nuestras hijes van al colegio a la ciudad, ya que aunque en el pueblo hay escuelita, no coincid&iacute;a con nuestros valores. Nosotras somos veganas y todas las decisiones que tomamos en la vida tienen una parte pol&iacute;tica y de activismo, de hecho nuestra forma de vivir lo es&rdquo;, asegura. Ella afirma que no se ha sentido especialmente juzgada por aplicar m&eacute;todos de crianza alternativos,&nbsp;&ldquo;aunque siempre seremos forasteras&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Muchas familias valoran que criar en el rural les permite sostener proyectos de vida más coherentes con sus valores, aunque eso implique asumir retos adicionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jose Herrero</span>
                                        <span>—</span> portavoz de la cooperativa de salud COS
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jose Herrero es portavoz de la Cooperativa de Salud COS, un proyecto catal&aacute;n que, entre otras iniciativas, trata de impulsar un programa sobre crianza y tribu en &aacute;mbitos rurales. Herrero explica que &ldquo;muchas familias valoran que criar en el rural les permite sostener proyectos de vida m&aacute;s coherentes con sus valores, aunque eso implique asumir retos adicionales&rdquo;. Esos retos, seg&uacute;n &eacute;l, pasan por &ldquo;generar espacios de encuentro, confianza y aprendizaje compartido entre familias que viven en territorios rurales o remotos&rdquo;. &ldquo;Nos interesa especialmente pensar en la importancia de favorecer din&aacute;micas en red, crear sensaci&oacute;n de tribu, aunque sea mediada por la tecnolog&iacute;a, y fortalecer la capacidad de agencia de las familias en la gesti&oacute;n cotidiana de la crianza y la salud&rdquo;, asegura Herrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en este &uacute;ltimo &aacute;mbito, el sanitario, donde inciden muchas de las medidas de su cooperativa, una de las carencias que coinciden en se&ntilde;alar las madres y padres que participan en este reportaje. Un ejemplo concreto: las formaciones en primeros auxilios. &ldquo;Muchas familias quieren contar con unos m&iacute;nimos conocimientos y recursos para saber c&oacute;mo actuar ante situaciones cotidianas: primeros auxilios, gesti&oacute;n de fiebre, accidentes dom&eacute;sticos, lactancia, etc. Por eso hay mucho inter&eacute;s en talleres de primeros auxilios en pueblos donde el hospital m&aacute;s cercano est&aacute; a m&aacute;s de una hora&rdquo;, asegura Herrero.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Apenas tenemos propuestas de ocio para los niños ni para los mayores. Y tampoco servicios: no tenemos ni pediatra ni urgencias, necesitamos el coche para todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadia</span>
                                        <span>—</span> madre de tres niñas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde un peque&ntilde;o pueblo en la provincia de Almer&iacute;a, Nadia, madre de tres hijas, separada, reconoce que su situaci&oacute;n criando sola &ldquo;tiene pocas ventajas&rdquo;. En 2012, ella y sus hijas huyeron de Siria por la guerra, pasaron por Emiratos &Aacute;rabes y finalmente acabaron en Almer&iacute;a, de donde Nadia y su madre son originarias. La vuelta al pueblo le ha simplificado la vida, seg&uacute;n reconoce: &ldquo;Mi madre vive cerca, que es la que m&aacute;s me ayuda, y tambi&eacute;n algunas amigas. Aqu&iacute; nos conocemos todos, as&iacute; que si llego tarde al trabajo o al colegio puedo avisar y me echan una mano&rdquo;, asegura. Tambi&eacute;n encuentra algunas ventajas en la autonom&iacute;a de las ni&ntilde;as: &ldquo;La mayor, de 14 a&ntilde;os, ya puede ir sola al colegio o a la tienda&rdquo;. En cuanto a carencias, nota que en el pueblo hay &ldquo;poca vida&rdquo;. &ldquo;Apenas tenemos propuestas de ocio para los ni&ntilde;os ni para los mayores. Y tampoco servicios: no tenemos ni pediatra ni urgencias, necesitamos el coche para todo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Rosa Otero sostiene que es importante saber reconocer las ventajas y las limitaciones de los entornos rurales para evitar caer en idealizaciones que, a la larga, pueden generar frustraci&oacute;n. &ldquo;Desde la salud mental es importante considerar esta ambivalencia. El rural puede ser profundamente enriquecedor y, al mismo tiempo, exigente. Ambas cosas conviven. Entenderlo as&iacute; permite una mirada m&aacute;s realista, menos idealizada, donde el bienestar no depende solo del lugar en el que se cr&iacute;a, sino de c&oacute;mo se entrelazan las condiciones externas con los recursos personales y relacionales de cada familia&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/jugamos-aire-libre-no-hay-pediatra-necesitamos-coche-criar-entornos-rurales_1_12971025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 21:03:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Pueblos,Niños,Adolescentes,Padres,Madres,familias,Desarrollo rural,Despoblación rural,Medio rural,Zonas rurales,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12919390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de80d176-11f2-48c9-8228-9cd7eb5c4d58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pregunta surge entre muchos padres y madres cuando sus hijos empiezan a tener los primeros noviazgos. Un psicólogo especializado en adolescencia y una psicóloga sexóloga responden </p><p class="subtitle">La charla de cinco minutos que puede cambiar la educación sexual en casa</p></div><p class="article-text">
        Elena tiene una hija de 17 a&ntilde;os y un hijo de 19. Desde hace unos meses, la chica tiene una pareja que vive lejos de su casa. As&iacute; que, aunque al principio no le apetec&iacute;a demasiado, est&aacute; plante&aacute;ndose la posibilidad de que &ldquo;algunas noches&rdquo; duerman juntos en la casa familiar. &ldquo;A priori el cuerpo me pide que no se queden, pero luego me paro a pensar y creo que esto es fruto del aprendizaje que hemos recibido en nuestra generaci&oacute;n. Creo que al final s&iacute; les dejaremos que duerman en casa, un poco m&aacute;s adelante, cuando la relaci&oacute;n se haya estabilizado, y despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n con ella en la que pactemos unas condiciones&rdquo;, expone esta madre.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sanidad.gob.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/HBSC-140525115653809.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Datos oficiales del Ministerio de Sanidad</a> sit&uacute;an la edad media del inicio de las relaciones sexuales entre los 15 y los 16 a&ntilde;os. Seg&uacute;n este estudio, que radiograf&iacute;a la situaci&oacute;n de la adolescencia en Espa&ntilde;a, &ldquo;una tercera parte de los y las adolescentes de 15 a 18 a&ntilde;os (34,8%) ha tenido relaciones sexuales coitales, sin diferencias entre chicos (35,2%) y chicas (34,3%)&rdquo;. Un <a href="https://www.injuve.es/sites/default/files/EJ190/02_INFORME-JUVENTUD-2024_RESUMEN.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe del INJUVE</a> de 2024 se&ntilde;ala que, si bien la edad de inicio de las relaciones sexuales se ha mantenido estable en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas &mdash;en los 16,5 a&ntilde;os&mdash;, cada vez hay m&aacute;s adolescentes que empiezan a tener relaciones antes de los 16.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La adolescencia es muy amplia, y no es lo mismo un chico o una chica de 14 a&ntilde;os que uno de 17. Pero la clave en este tipo de situaciones no es si dejamos o no dejamos dormir a la pareja en nuestra casa, y a qu&eacute; edad, sino todo lo que ha ocurrido antes: si ha habido o no una educaci&oacute;n sexual de calidad en nuestra familia&rdquo;, se&ntilde;ala Rebeca L&oacute;pez, psic&oacute;loga y sex&oacute;loga enfocada en maternidad. Para ella, &ldquo;no existe una respuesta correcta para este tipo de situaciones&rdquo;, sino que var&iacute;a en funci&oacute;n de muchos factores: &ldquo;Depende <a href="https://www.eldiario.es/nidos/charla-cinco-minutos-cambiar-educacion-sexual-casa_1_12763963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de las conversaciones</a> que hayamos tenido con ellos, del modelo relacional que tengan y de los valores de cada familia&rdquo;, asegura esta experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Normalizar y naturalizar las relaciones sexoafectivas</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la sex&oacute;loga, el simple hecho de que un adolescente pregunte en casa si puede traer a su pareja a dormir ya es una buena noticia: &ldquo;Es un punto grande a favor de esa familia, porque significa que hay una conversaci&oacute;n abierta y que existe la confianza suficiente como para que el adolescente lo pregunte&rdquo;, reflexiona Rebeca L&oacute;pez. Y aclara una premisa de partida: &ldquo;Si la pareja de adolescentes ha decidido tener relaciones sexuales, las van a tener igual, as&iacute; que ah&iacute; depende de cada familia facilitarles un lugar seguro o no&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una situaci&oacute;n parecida se encuentra la familia de Bego&ntilde;a. Su hijo mayor, de 17 a&ntilde;os, ha conocido a una chica hace un par de meses. Acaba de present&aacute;rsela a sus padres, as&iacute; que el siguiente paso probablemente sea que alg&uacute;n d&iacute;a se quede a dormir en casa. &ldquo;Aunque me cuesta un poco hacerme a la idea, porque sigue siendo mi hijo, prefiero que est&eacute;n en casa y que hagan lo que tengan que hacer aqu&iacute;. Es mejor eso a que est&eacute;n en un parque o en la calle. Adem&aacute;s, mi casa siempre ha estado abierta para todos los amigos y amigas de mis hijos, no tendr&iacute;a sentido ahora cerrarles la puerta a sus parejas&rdquo;, considera Bego&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta: &ldquo;&iquest;Debemos dejar a nuestro hijo o hija que traiga a su pareja a dormir a&nbsp;casa?&rdquo;, el psic&oacute;logo especializado en adolescencia Fran J&oacute;dar responde tajante: &ldquo;Por supuesto&rdquo;. Justifica as&iacute; su respuesta: &ldquo;No veo que debamos hacer distinciones entre una amistad y una pareja. Pueden darse situaciones de riesgo tanto con una amistad &iacute;ntima como con una pareja: desde fumar a mantener cualquier tipo de intercambio sexual. A veces olvidamos que los adolescentes hombres suelen participar en iniciaciones a la masturbaci&oacute;n poco convencionales&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Deberíamos estar más preocupados de si estamos haciendo un acompañamiento íntegro en su educación afectivo-sexual. Si es así, no veo por qué deba ser preocupante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en adolescencia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo tampoco cree relevante establecer restricciones en cuanto a la edad: &ldquo;A los 14, a los 16 o a los 18 a&ntilde;os la situaci&oacute;n es la misma, con la salvedad de que seguramente no solo jueguen en la habitaci&oacute;n y vean una peli compartiendo una pizza. Pero es eso o abocarlos a que exploren su sexualidad a la intemperie, a riesgo de que sean grabados o multados y con una presi&oacute;n extra que no es nada saludable para su desarrollo sexual&rdquo;, reflexiona J&oacute;dar.
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;dar, que trabaja habitualmente con adolescentes y es autor de libros y recursos enfocados en esta etapa, se&ntilde;ala lo que para &eacute;l es la cuesti&oacute;n fundamental en estas situaciones: &ldquo;Deber&iacute;amos estar m&aacute;s preocupados de si estamos haciendo un acompa&ntilde;amiento &iacute;ntegro en su educaci&oacute;n afectivo-sexual. Si es as&iacute;, no veo por qu&eacute; deba ser preocupante que la pareja de nuestra hija o hijo venga a dormir a casa, cumpliendo con las normas b&aacute;sicas de respeto y convivencia de una familia&rdquo;, explica el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Rebeca L&oacute;pez coincide en este criterio: &ldquo;La clave est&aacute; en pensar si les hemos dado herramientas y educaci&oacute;n previas para tomar decisiones sensatas. Si esa conversaci&oacute;n no se ha dado todav&iacute;a, es que ya vamos tarde. Cuanta m&aacute;s educaci&oacute;n sexual de calidad tengan, m&aacute;s se retrasan las relaciones sexuales y se hacen de manera m&aacute;s sensata&rdquo;, asegura L&oacute;pez. Ella propone comparar este tipo de situaciones con otras semejantes para poder relativizarlas: &ldquo;Es lo mismo que cuando nos planteamos si les dejamos ver una determinada serie o si les ofrecemos bebida. Depende mucho del tipo de familia y de la conversaci&oacute;n previa que hayamos tenido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; pasa si a la familia no le apetece compartir casa con la pareja de su hijo o hija? Esa es la postura inicial de Raquel y de su pareja, cuya hija tiene ahora 17 a&ntilde;os. &ldquo;Todav&iacute;a no se nos ha dado la situaci&oacute;n porque ella no tiene pareja, y puede que cuando surja cambie de opini&oacute;n, pero en principio no me apetece mucho que duerman en casa y a mi chico todav&iacute;a menos: &eacute;l no quiere de ninguna manera que nuestra hija traiga a su pareja a dormir&rdquo;. Para ellos, las reservas est&aacute;n en la p&eacute;rdida de intimidad que supondr&iacute;a: &ldquo;Sobre todo porque nos gusta mucho poder disfrutar con nuestra hija el rato que estamos en casa, y si se trajese a alguien, eso dejar&iacute;a de ser as&iacute;&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanta más educación sexual de calidad tengan, más se retrasan las relaciones sexuales y se hacen de manera más sensata</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rebeca López</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y sexóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, reflexionando un poco m&aacute;s, Raquel abre la puerta a que en alg&uacute;n momento ocurra: &ldquo;La verdad es que me gusta que mi hija traiga amigas a casa, conocerlas y hablar con ellas, as&iacute; que creo que al final, si mi hija se echase novio o novia, preferir&iacute;a que durmieran aqu&iacute; a que durmieran en casa de la pareja. Entiendo que mi chico prefiera que no, por el malestar que le produce, pero yo personalmente creo que al final preferir&iacute;a que est&eacute;n en mi casa para poder seguir disfrutando de mi hija&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Rebeca L&oacute;pez cree que tambi&eacute;n hay que respetar a las familias que prefieren no meter a las parejas de sus hijos en casa. &ldquo;A muchos padres y madres les da m&aacute;s tranquilidad tenerles en casa, pero otras prefieren que no. Saben que sus hijos van a tener relaciones pero les genera incomodidad, as&iacute; que piensan &lsquo;que hagan lo que quieran, pero en mi casa no&rdquo;. En esos casos, la experta recomienda ser transparentes y explicarles a los adolescentes los motivos de la decisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez reconoce tambi&eacute;n que este tema puede tener una lectura de g&eacute;nero: &ldquo;Siempre suele haber m&aacute;s miedo en las familias que tienen las chicas, porque las agresiones suelen ser hacia ellas, y tambi&eacute;n puede haber miedo de un embarazo&rdquo;, explica. El psic&oacute;logo Fran J&oacute;dar cree que esto tiene que ver con una &ldquo;visi&oacute;n machista&rdquo;, que &ldquo;es la que dicta la moral en esta cuesti&oacute;n&rdquo;. &ldquo;A veces no nos damos cuenta de que si un chaval no puede entrar por la puerta, entrar&aacute; por la ventana. Por eso yo apuesto por mantener relaciones de confianza, transparencia y afectividad con todo el entorno afectivo de nuestras hijas e hijos, porque de lo contrario, convertiremos su desarrollo afectivo-sexual en un tab&uacute; y les condenaremos a repetir los t&iacute;picos errores que hemos cometido siempre&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12919390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jan 2026 21:31:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,Sexualidad,Sexo,Sexología,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-ninguneada-abuelas-hija-especialmente-suegra_1_12890793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05c15491-d52b-46bb-95ca-2418cde4123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respondemos a la pregunta de una madre primeriza a través del consultorio de Nidos con la ayuda de dos expertas</p><p class="subtitle">“Mi vida es trabajar y criar, nada más”: así es ser madre sin apoyo familiar</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pues yo me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marta tiene una beb&eacute; de poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. Despu&eacute;s de leer el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultorio de Nidos en el que una abuela</a> contaba que se sent&iacute;a juzgada por su hija cuando cuidaba de sus nietos, contest&oacute; con el punto de vista opuesto: &ldquo;Pues yo me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ampliando informaci&oacute;n, Marta cuenta que su situaci&oacute;n es esta: &ldquo;Me llevo genial con la madre de mi pareja, pero es una mujer que dej&oacute; de trabajar para criar a sus hijos y se lo sabe todo sobre la crianza. Desde que naci&oacute; mi hija est&aacute; empe&ntilde;ada en corregirme. Cuestiona la alimentaci&oacute;n, el sue&ntilde;o, hasta la lactancia. Ha llegado incluso a agarrarme el pecho para corregirme la toma cuando estaba amamantando&rdquo;, cuenta. En cuanto a su madre, pese a que esperaba m&aacute;s conflicto con ella, no se ha sentido tan juzgada, aunque s&iacute; ha habido que hacer ajustes. &ldquo;Con ella soy capaz de marcar mis l&iacute;mites, pero con mi suegra me cuesta m&aacute;s porque siento que si lo hago va a ser con mucho conflicto&rdquo;, explica. Marta trabaja y estudia, por lo que las abuelas le ayudan en el cuidado de la ni&ntilde;a cuando ni ella ni su pareja pueden hacerse cargo.
    </p><p class="article-text">
        Su situaci&oacute;n no es excepcional: en la actualidad, son muchos los abuelos y, especialmente, abuelas que cuidan. Un <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Aldeas Infantiles</a> asegura que el 35% de las personas mayores de 65 a&ntilde;os cuida a sus nietos y nietas varios d&iacute;as por semana, dedicando de media 16 horas semanales al cuidado de menores. En Espa&ntilde;a, m&aacute;s del 30% de los abuelos y abuelas suponen la primera opci&oacute;n de apoyo al cuidado infantil, seg&uacute;n una encuesta europea elaborada por <a href="http://makemothersmatter.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a>. Y seg&uacute;n <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2024/05/06225840/Informe-Sin-Madres-No-Hay-Futuro.pdf?_gl=1*1nlsu85*_up*MQ..*_ga*MTIwNzE2ODExOS4xNzYyNDI1MDU1*_ga_RRSJH4Q4M5*czE3NjI0MjUwNTQkbzEkZzAkdDE3NjI0MjUwNTQkajYwJGwwJGgw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malasmadres</a>, siete de cada 10 mujeres recurre a las abuelas y abuelos cuando ellas o su pareja (si la tienen) no pueden atender los cuidados de la infancia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde que nació mi hija está empeñada en corregirme. Cuestiona la alimentación, el sueño, hasta la lactancia. Ha llegado incluso a agarrarme el pecho para corregirme la toma cuando estaba amamantando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ocasiones, esto conlleva conflictos entre abuelos y progenitores, debido a las diferencias en los estilos de educaci&oacute;n o las pautas b&aacute;sicas de crianza, tal y como corroboran desde la Uni&oacute;n de Asociaciones Familiares (UNAF). &ldquo;Es com&uacute;n que aparezcan tensiones incluso en familias que funcionan bien&rdquo;. Y hacen referencia al caso concreto de Marta: &ldquo;Esto incluye situaciones donde las abuelas o suegras interfieren en la crianza, ya sea desde el afecto o desde el miedo, sin darse cuenta de que la madre puede sentirse evaluada o infravalorada&rdquo;, explica Susana Piedra, psic&oacute;loga y coordinadora de programas de familia en UNAF.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga sanitaria Violeta Alcocer confirma que los conflictos entre madres y abuelas son frecuentes. &ldquo;En consulta lo vemos habitualmente, cuando trabajamos sobre todo con madres primerizas. Es una fuente de tensi&oacute;n emocional y relacional&rdquo;, expone Alcocer. &ldquo;La maternidad es un territorio donde se activan muchas lealtades, expectativas y modelos heredados. Por eso, las madres y suegras, a veces sin mala intenci&oacute;n, pueden proyectar en sus hijas o nueras la forma en la que ellas criaron, lo que consideran correcto o normal; y tambi&eacute;n lo que desearon haber hecho y no pudieron&rdquo;. El juicio aparece, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, en frases como &ldquo;no le cojas tanto en brazos&rdquo;, &ldquo;yo lo hac&iacute;a as&iacute; y bien que salisteis&rdquo; o &ldquo;est&aacute;s criando un tirano&rdquo;. Este tipo de afirmaciones pueden generar una sensaci&oacute;n de &ldquo;evaluaci&oacute;n constante&rdquo; para una mujer que acaba de ser madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana Piedra, de UNAF, coincide en el diagn&oacute;stico: &ldquo;Es bastante com&uacute;n en algunos estilos de crianza m&aacute;s tradicionales que las madres recientes se sientan juzgadas por sus propias madres o suegras, y que estas proyecten en su hija o nuera la forma en que ellas mismas vivieron la maternidad. Las madres de generaciones anteriores pueden tener expectativas claras sobre la forma que ellas consideran correcta de criar. Esta postura r&iacute;gida puede derivar en forma de cr&iacute;ticas negativas o consejos no solicitados, lo cual puede percibirse como un juicio, un cuestionamiento y generar dificultades comunicativas y otros conflictos entre las nuevas madres y las abuelas&rdquo;, resalta Piedra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es común que aparezcan tensiones incluso en familias que funcionan bien (...) situaciones donde las abuelas o suegras interfieren en la crianza, ya sea desde el afecto o desde el miedo, sin darse cuenta de que la madre puede sentirse evaluada o infravalorada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Susana Piedra</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y coordinadora de programas de familia en UNAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Buscar formas de entendimiento</h2><p class="article-text">
        Una de las claves para afrontar este tipo de situaciones y resolver conflictos consiste, seg&uacute;n las expertas, en buscar las formas de entendimiento. Y para eso hay que reflexionar sobre los roles que ocupa cada persona en el sistema familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reorganizar roles en la familia tras la llegada de un beb&eacute; es clave para evitar tensiones y favorecer v&iacute;nculos sanos&rdquo;, explica desde UNAF Susana Piedra. Y ofrece algunas pautas que pueden ayudar a superar las dificultades de esta etapa: &ldquo;Por un lado, la nueva madre ha de asumir el papel protagonista en la crianza y tomar decisiones propias junto a su pareja, si la tiene. Es importante establecer desde el inicio qu&eacute; tipo de ayuda se necesita (pr&aacute;ctica, emocional, log&iacute;stica) respecto a su madre o suegra para no dar pie a malentendidos que acaben generando conflictos expl&iacute;citos&rdquo;, comienza. &ldquo;Tambi&eacute;n es positivo que reconozcan el valor de la experiencia de las abuelas, pero sin ceder en la toma de decisiones. Y hay que buscar un espacio de di&aacute;logo para exponer con claridad las necesidades que se desea que cubran las abuelas&rdquo;, asegura Piedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde UNAF proponen expresar con claridad las necesidades de la madre, por ejemplo:&nbsp;&ldquo;Necesito que me escuch&eacute;is sin juzgar si estoy cansada o insegura&rdquo;, o &ldquo;me gustar&iacute;a que las visitas sean por la tarde y que me avis&eacute;is con tiempo para organizarme&rdquo;. Por parte de las abuelas, Susana Piedra apunta que deben &ldquo;aceptar un rol de acompa&ntilde;amiento en la crianza, m&aacute;s que directivo, con el objetivo de apoyar sin invadir&rdquo;. E incide en esa idea: &ldquo;Es decir, el papel de las abuelas y abuelos ya no es la autoridad, sino una influencia afectiva y apoyo pr&aacute;ctico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo fundamental es entender que el nacimiento de un beb&eacute; tambi&eacute;n es el nacimiento de nuevas identidades y funciones. No solo llega un hijo: nace una madre, nace un padre, y tambi&eacute;n nace una abuela. La familia entera necesita recolocarse&rdquo;, explica Violeta Alcocer. Una de las claves seg&uacute;n ella pasa por asumir el cambio de roles, entendiendo qui&eacute;n marca las pautas en la crianza. &ldquo;Cuando los abuelos y abuelas cuidan de forma puntual, pueden tener ciertos matices personales en su estilo, es natural. Pero la l&iacute;nea general educativa la marca la pareja parental. No porque sepan m&aacute;s, sino porque son quienes sostienen la coherencia en el d&iacute;a a d&iacute;a y quienes conocen mejor las necesidades actuales del ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a&rdquo;, asegura Alcocer. En este punto, Susana Piedra propone diferenciar entre lo &ldquo;no negociable&rdquo; &ndash; como las normas de seguridad, la salud, los l&iacute;mites b&aacute;sicos o las rutinas principales&ndash; y lo &ldquo;flexible&rdquo; &ndash;como pueden ser las formas de juego, las tradiciones o los planes puntuales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo fundamental es entender que el nacimiento de un bebé también es el nacimiento de nuevas identidades y funciones. No solo llega un hijo: nace una madre, nace un padre, y también nace una abuela. La familia entera necesita recolocarse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Violeta Alcocer</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, las expertas proponen consensuar unas normas b&aacute;sicas para evitar conflictos. &ldquo;No se trata de negociar cada detalle, sino de acordar unas l&iacute;neas maestras que expresen los valores educativos de la familia. Por ejemplo, no usar gritos, amenazas o chantajes emocionales, respetar rutinas b&aacute;sicas, evitar ciertos contenidos o pantallas seg&uacute;n la edad o mantener un trato respetuoso incluso en momentos de conflicto&rdquo;. Seg&uacute;n la experta, este consenso &ldquo;reduce la confusi&oacute;n en el ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a, evita tensiones entre adultos y da seguridad a todas las partes&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, genera un mensaje impl&iacute;cito muy sano: &lsquo;Estamos en el mismo equipo aunque cada uno tenga su estilo&rdquo;, asegura Alcocer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde UNAF proponen un ejercicio pr&aacute;ctico para establecer m&iacute;nimos consensuados. &ldquo;Por ejemplo, podemos comunicar a abuelos y abuelas lo siguiente: &lsquo;Nos gustar&iacute;a que cuando cuid&eacute;is de la ni&ntilde;a se mantenga la siesta y que evit&eacute;is darle dulces, especialmente antes de cenar. En lo dem&aacute;s, como juegos o cuentos, pod&eacute;is elegir lo que m&aacute;s os guste y cre&aacute;is que es positivo en la educaci&oacute;n de la ni&ntilde;a&rdquo;. Explicitar este tipo de ideas de manera clara ayuda a evitar conflictos y a unir esfuerzos en el cuidado de la infancia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Procesos de transparencia ps&iacute;quica</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.eldiario.es/nidos/crianza-vinculo-hijos-psicologia_1_12051019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Atender lo invisible</em></a> (Planeta, 2025), Beatriz Cazurro explica un concepto psicol&oacute;gico que opera en este tipo de situaciones: la transparencia ps&iacute;quica. &ldquo;Es el proceso por el cual, a lo largo del embarazo y la maternidad, se reactivan asuntos y duelos pasados no resueltos&rdquo;, expone la autora. En el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultorio sobre la abuela</a> que se sent&iacute;a juzgada, Cazurro ahond&oacute; en esa idea: &ldquo;Muchos padres y madres se empiezan a dar cuenta de c&oacute;mo ha sido su infancia al ver que a ellos les sale una forma de tratar a sus propios hijos muy diferente a la que han vivido en sus propias carnes, y desde ah&iacute; empiezan a hacerse visibles conflictos que hasta el momento no se ve&iacute;an con claridad. Pero tambi&eacute;n ocurre al contrario, algunos padres sufren mucho al ver c&oacute;mo los abuelos cuidan del nieto de la forma que desear&iacute;an que les hubieran cuidado a ellos. Con m&aacute;s cari&ntilde;o, paciencia, menos exigencia&hellip; Las relaciones son verdaderamente complejas y no hay pautas generales&rdquo;, apuntaba la experta.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Violeta Alcocer tambi&eacute;n cree que esto influye en los posibles conflictos intergeneracionales y en la forma de resolverlos: &ldquo;La maternidad es un reactivador biogr&aacute;fico: pone delante de nosotras experiencias, heridas o patrones que muchas veces est&aacute;n silenciados. Muchas madres me dicen en consulta: &lsquo;No quiero repetir lo que viv&iacute;, pero tampoco s&eacute; a&uacute;n c&oacute;mo hacerlo distinto&rsquo;, reconoce Alcocer.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-ninguneada-abuelas-hija-especialmente-suegra_1_12890793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 21:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Madres,Padres,Abuelos,Psicología,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Odio las Navidades desde que soy madre": mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7701d659-0967-470f-ba45-356b6400e371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Odio las Navidades desde que soy madre&quot;: mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madres, tías, abuelas y, en general, muchas mujeres sienten las fiestas navideñas como una carga añadida a las que ya tienen habitualmente en su vida diaria</p><p class="subtitle">Las fórmulas que les funcionan a los padres divorciados para organizar la Navidad: “Mi hija está contenta, sabe qué esperar”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Sab&eacute;is cu&aacute;l es el secreto para hacer la Navidad tan especial? Las mam&aacute;s trabajando como locas. Cocinando, envolviendo y haciendo compras. Siendo como una gran bola de estr&eacute;s desde noviembre hasta final de a&ntilde;o&rdquo;. As&iacute; comienza la pel&iacute;cula <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DTyWZkCp5nU" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Navidad de las madres rebeldes</em></a><em> </em>(2017), una comedia ligera que pone el foco en la sobrecarga de tareas que se produce en esta &eacute;poca del a&ntilde;o, habitualmente asumidas por las mujeres de la familia, madres y abuelas.
    </p><p class="article-text">
        Organizar comidas, cenas y viajes; preparar y decorar la casa; <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciliar durante las vacaciones escolares</a> sin medidas reales para hacerlo; pensar, comprar y envolver regalos para toda la familia; y m&aacute;s recientemente, coordinar actividades navide&ntilde;as especiales, como la visita a casa cada noche de un elfo que hace trastadas o un calendario de adviento de actividades infantiles especiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que solo de pensar en todo lo que hay que hacer ya me agobio, yo odio las Navidades desde que soy madre&rdquo;, explica Guadalupe L&oacute;pez, que tiene una hija de 12 a&ntilde;os y un hijo de cinco. &ldquo;Yo me ir&iacute;a de viaje a Canarias sola el d&iacute;a 23 de diciembre y volver&iacute;a el 7 de enero&rdquo;, bromea, pero aclara que &ldquo;no es tanta broma&rdquo;. &ldquo;A m&iacute; antes me encantaba la Navidad, cuando era ni&ntilde;a y joven, pero cuando tuve hijos y empec&eacute; a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dej&oacute; de gustarme. Estas fechas suponen mucha carga a&ntilde;adida a las que ya tenemos habitualmente en nuestra vida diaria. Y cuando hablo con mis amigas o con las mujeres de mi familia, t&iacute;as y abuelas, creo que estamos todas igual. Resulta que a ninguna nos gusta&rdquo;, reflexiona Guadalupe.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí antes me encantaba la Navidad, cuando era niña y joven, pero cuando tuve hijos y empecé a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dejó de gustarme</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guadalupe López </span>
                                        <span>—</span> madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no existen datos espec&iacute;ficos para estas fechas del a&ntilde;o, un estudio a nivel europeo de <a href="https://makemothersmatter.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a> se&ntilde;ala que el 78% de las madres espa&ntilde;olas declaran sentirse sobrecargadas. Un dato semejante al presentado recientemente por <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2025/11/25121958/Informe-El-peso-invisible-de-la-maternidad-2025.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malasmadres</a>: el 86% de las mujeres que conviven en pareja asume la principal responsabilidad de la organizaci&oacute;n familiar y la carga mental. Y a esa saturaci&oacute;n se suman en Navidades todas las actividades especiales que hay que pensar, poner en marcha y coordinar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La abogada de familia especializada en conciliaci&oacute;n Aida Casanova confirma esta sobrecarga navide&ntilde;a: &ldquo;En much&iacute;simos hogares, las mujeres y madres siguen siendo las encargadas de sostener el bienestar emocional de la familia. Y esto, en Navidad, se traduce en una carga mental a&uacute;n mayor que en cualquier otra &eacute;poca del a&ntilde;o. Por un lado est&aacute; la organizaci&oacute;n log&iacute;stica: decidir qu&eacute; regalos llegan a cada casa y a cada familiar, ayudar a preparar las cartas de los Reyes Magos y Pap&aacute; Noel, encargarse de compras, comidas y cenas navide&ntilde;as&hellip; todo suma. A esto se une la gesti&oacute;n emocional: mantener las tradiciones, crear magia para los ni&ntilde;os, preparar calendarios de adviento y ahora tambi&eacute;n las famosas travesuras de los elfos, que generan ilusi&oacute;n pero tambi&eacute;n nuevas tareas que, en la mayor&iacute;a de casos, recaen sobre las madres&rdquo;, asegura Casanova.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DSN0zQzDPZG/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Todo ello en una &eacute;poca en que la conciliaci&oacute;n se complica, tal y como explica la abogada: &ldquo;A todo este c&oacute;ctel se suma que los ni&ntilde;os no tienen colegio, pero madres y padres trabajan la mayor&iacute;a de d&iacute;as, por lo que la conciliaci&oacute;n se vuelve casi inexistente&rdquo;. Y a&ntilde;ade un &uacute;ltimo factor:&nbsp;&ldquo;Por si fuera poco, durante las Navidades hay una tensi&oacute;n a&ntilde;adida: muchas comidas familiares, suegros, cu&ntilde;ados, ni&ntilde;os que duermen menos&hellip; &rdquo;. El c&oacute;ctel perfecto para una &ldquo;sobrecarga total&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Mar&iacute;a, con un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os y un hijo adolescente de su pareja, ilustra bien esta saturaci&oacute;n, en su caso especialmente relacionada con la coordinaci&oacute;n de los regalos. &ldquo;Es el n&uacute;mero uno de mis agobios. Compro o coordino lo que tienen que comprar todos los familiares, tanto los m&iacute;os como los de mi pareja. Los de mis padres, los de mis suegros, los de mis cu&ntilde;ados, los de mi hermana y los nuestros propios. Tengo que pensar en que no se repitan, que no sean enormes, que sean algo educativos, que tengan algo de lo que hay en la carta en cada casa para que todos se sientan bien&hellip; Llego al d&iacute;a de Reyes completamente desfondada&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el &#039;backstage&#039; emocional y logístico, con nulo o escaso reconocimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iliana París</span>
                                        <span>—</span> Iliana Paríspsicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala la falta de corresponsabilidad en estas tareas:&nbsp;&ldquo;Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el <em>backstage</em> emocional y log&iacute;stico, con nulo o escaso reconocimiento. La corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja. Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga. Y lanza una reflexi&oacute;n en este sentido: &ldquo;Aunque los personajes simb&oacute;licos sean Pap&aacute; Noel, los Reyes, el Olentzero, el Ti&oacute;, la realidad es que quienes piensan, elaboran listas, gestionan a la familia, compran, esconden, envuelven y sostienen la magia suelen ser las mujeres&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el m&aacute;s reciente y famoso elfo navide&ntilde;o es un personaje masculino que suele tener detr&aacute;s a una madre. La tradici&oacute;n es relativamente nueva y se basa en <em>&ldquo;the elf on the shelf&rdquo;,</em> una costumbre estadounidense que consiste en que, desde el 1 al 25 de diciembre, un elfo imaginario visita las casas cada noche y hace una peque&ntilde;a broma: se ba&ntilde;a en la ba&ntilde;era, se disfraza, pinta las paredes, se come cosas de la nevera&hellip; En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha proliferado mucho en Espa&ntilde;a, con diferentes versiones y grados de complejidad. Y es tendencia en redes sociales mostrar a diario las trastadas del personaje.
    </p><p class="article-text">
        El elfo visita a diario la casa y el aula de Katia, profesora y madre de tres hijos. Ella se encarga de pensar, ejecutar y limpiar despu&eacute;s las trastadas que se le ocurren. &ldquo;Al principio me hac&iacute;a mucha gracia verles a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as las caras de ilusi&oacute;n, tanto a mis hijos como a mis alumnos. Pero con el paso del tiempo se ha convertido en una carga m&aacute;s. Llego a la noche agotada y tengo que ponerme a pensar qu&eacute; va a hacer el dichoso elfo en casa, le estoy hasta cogiendo man&iacute;a. Tambi&eacute;n me he animado a hacer el calendario de adviento de actividades especiales: un d&iacute;a desayunamos tortitas, otro d&iacute;a nos disfrazamos, o les preparo un v&iacute;deo con IA donde aparecen con su elfo o con los Reyes Magos&hellip;. Y adem&aacute;s es que cada vez empieza todo antes: es pasar Halloween y ya entramos en modo navide&ntilde;o. En el fondo, creo que es una exigencia m&aacute;s que nos ponemos nosotras mismas. No hace falta tanta parafernalia para disfrutar de las fiestas en familia&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7447762867421564193"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Las abuelas y la cocina&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tanto Mar&iacute;a como Guadalupe, las madres de ni&ntilde;os peque&ntilde;os, reconocen que hay una tarea de la que se libran en Navidad: las comidas y las cenas. &ldquo;Para ser justa, voy casi a mesa puesta. Pero s&iacute; veo a mi madre y a mi suegra pensando men&uacute;s, comprando y cocinando desde hace d&iacute;as&rdquo;, reconoce Mar&iacute;a. Guadalupe coincide con ella: &ldquo;Comidas y cenas son cosa de mi madre y de mi suegra&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Carmen tiene 70 a&ntilde;os y est&aacute; jubilada. Es madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos de 14, 16, 6 y 4 a&ntilde;os. &ldquo;Mis Navidades son, como las de muchas abuelas de mi edad, una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado me encanta reunir a la familia, pero por otro me aterroriza la carga extra de trabajo que suponen estas fechas. Sobre todo para nosotras, las mujeres, que por mucho que avancen los tiempos, somos las que tiramos del carro a la hora dise&ntilde;ar los men&uacute;s navide&ntilde;os y organizar las comidas y cenas&rdquo;, explica. Ella identifica adem&aacute;s una cierta herencia familiar en este tema. &ldquo;Durante estos d&iacute;as me acuerdo mucho de mi madre, porque la mujer no paraba. Adem&aacute;s de preparar la casa y la comida, se quedaba con sus 13 nietos para que los j&oacute;venes pudi&eacute;ramos salir de compras de Reyes, o a alguna fiesta con amigos. Nunca se negaba a nada, por muy cansada que estuviera. Los roles se repiten y ahora soy yo la que ando de cabeza&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos más hogares donde esta dinámica empieza a cambiar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Casanova</span>
                                        <span>—</span> abogada
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su amiga Isabel, tambi&eacute;n madre y abuela, coincide en la sensaci&oacute;n de ambivalencia. Parte de su familia vive fuera, as&iacute; que se instalan en su casa para pasar las fiestas. &ldquo;Por un lado estoy encantada de que vengan todos. Somos muy felices y nos re&iacute;mos mucho. Pero, por otro lado, hay toda una serie de preparativos que me agobian, me agotan y me desesperan&rdquo;, asegura. Lo que m&aacute;s le carga es comprar los regalos y preparar la casa para recibirles. &ldquo;Antes de su llegada hay que adornar todo, porque si no [los ni&ntilde;os] se extra&ntilde;an de que no hayas puesto iluminaci&oacute;n, decoraci&oacute;n, ni &aacute;rbol. Si no vinieran, yo pasar&iacute;a de todo eso. Y luego, cuando est&aacute;n, tenemos que repartir el tiempo entre la casa, la cocina, salir y el rollo de los regalos, que eso es lo que m&aacute;s me agobia. Cuando se van pienso en todo lo que he trabajado y me desfondo, aunque creo que ha merecido la pena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La abogada Aida Casanova tambi&eacute;n se&ntilde;ala el papel de las abuelas. &ldquo;Son ellas las que siguen responsabiliz&aacute;ndose de las comidas navide&ntilde;as porque, tradicionalmente, la cocina y la organizaci&oacute;n dom&eacute;stica reca&iacute;an sobre las mujeres. Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos m&aacute;s hogares donde esta din&aacute;mica empieza a cambiar&rdquo;, cuenta con cierta esperanza. La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala que, aunque s&iacute; se dan ciertos avances en el reparto de tareas, &ldquo;la corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja&rdquo;. &ldquo;Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, ejemplifica Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que Guadalupe sigue fantaseando con escaparse de viaje sola y regresar cuando todo haya pasado, Aida Casanova reconoce que, aunque las mujeres de la familia se esfuercen por mantener un ambiente &ldquo;de magia e ilusi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;en algunos casos tienen ganas de esconderse en el ba&ntilde;o un momento para respirar&rdquo;. Carmen, la madre y abuela de este reportaje, ya sue&ntilde;a con el final. &ldquo;En el fondo, no deja de alegrarme que la Navidad se acabe y que todo vuelva a la rutina&rdquo;, confiesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 21:05:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Odio las Navidades desde que soy madre": mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Navidad,Desigualdad de género,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Las niñas te roban la belleza": los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-roban-belleza-comentarios-machistas-asocian-sexo-bebe-embarazada_132_12768151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b6cc477-2e47-4a3c-88b9-b7a43118100b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Las niñas te roban la belleza&quot;: los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las opiniones no pedidas sobre el cuerpo de las mujeres embarazadas siguen siendo habituales y a veces incluyen sesgos machistas: si estás guapa y te encuentras bien, es un niño; si has ganado peso o tienes vómitos, es una niña

</p><p class="subtitle">El año que recé para que no me crecieran las tetas
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se qued&oacute; embarazada, Meri recibi&oacute; un comentario de su prima que la dej&oacute; &ldquo;descolocada&rdquo;: &ldquo;Me dijo que iba a ser ni&ntilde;o porque estaba muy guapa, y las ni&ntilde;as le roban la belleza a las madres&rdquo;. Laura, que tiene una ni&ntilde;a y est&aacute; ahora embarazada de un ni&ntilde;o, tambi&eacute;n escuch&oacute; lo mismo: &ldquo;Me dijeron que las embarazadas de ni&ntilde;as se ponen feas, porque la ni&ntilde;a les quita la belleza, y que las mam&aacute;s de ni&ntilde;os estamos m&aacute;s guapas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En una reuni&oacute;n de amigas, Andrea escuch&oacute; varias veces c&oacute;mo una de las invitadas insist&iacute;a en hacer diferencias entre dos mujeres embarazadas de ni&ntilde;o y de ni&ntilde;a (con ellas presentes). &ldquo;Se nota perfectamente que t&uacute; traes un ni&ntilde;o, porque est&aacute;s guap&iacute;sima, y t&uacute; una ni&ntilde;a, porque est&aacute;s mucho m&aacute;s fea&rdquo;, recuerda Andrea. Elen presenci&oacute; c&oacute;mo a su cu&ntilde;ada le dec&iacute;an que, cuando est&aacute;s embarazada de una ni&ntilde;a, &ldquo;engordas mucho m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de comentarios no pedidos que asocian el aspecto f&iacute;sico de las mujeres embarazadas con el sexo del beb&eacute; siguen siendo habituales; si est&aacute;s guapa, te encuentras bien y tienes el pelo o la piel luminosa, es un ni&ntilde;o; si tienes la cara hinchada, has ganado peso o tienes v&oacute;mitos y n&aacute;useas, es una ni&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente [estas afirmaciones] siguen siendo muy habituales, pero no tienen ning&uacute;n tipo de evidencia cient&iacute;fica&rdquo;, aclara Marta Fern&aacute;ndez, psic&oacute;loga cl&iacute;nica especializada en maternidad. &ldquo;Es especialmente preocupante cuando estos comentarios tienen sesgos machistas, por ejemplo lo de que las ni&ntilde;as les roban la belleza a las madres&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. Un criterio en el que coincide la ginec&oacute;loga y obstetra Miriam Al Adib, que afirma que no existe &ldquo;ninguna base cient&iacute;fica s&oacute;lida&rdquo; que relacione el aspecto f&iacute;sico de la embarazada con el sexo del beb&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al Adib ha recibido en su consulta ginecol&oacute;gica a mujeres que llegan preocupadas porque su barriga &ldquo;no tiene la forma correcta&rdquo; o porque su aspecto &ldquo;confirma&rdquo; un supuesto sexo del beb&eacute;. Seg&uacute;n ella, estas creencias, lejos de ser inofensivas, pueden aumentar la ansiedad en un momento vital complejo. &ldquo;Cada embarazo es &uacute;nico y no existe una forma correcta de tener barriga ni de verse m&aacute;s o menos guapa. El aspecto f&iacute;sico no define ni la salud de la gestaci&oacute;n ni el sexo del beb&eacute;. Lo importante es el autocuidado, la serenidad y el bienestar&rdquo;, explica la ginec&oacute;loga.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un cuerpo abierto a opiniones</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El embarazo es un momento en el que el cuerpo de la mujer parece que est&aacute; abierto a todo tipo de comentarios, no solo los que hemos analizado sobre el sexo o g&eacute;nero del beb&eacute;, sino otros como que tienes mucha o poca tripa, que se te nota mucho o poco, si est&aacute;s guapa o no&hellip;&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez. La experta cree que este tipo de opiniones no solicitadas pueden tener consecuencias psicol&oacute;gicas negativas en las mujeres: &ldquo;Hay personas que durante el embarazo est&aacute;n muy en paz con su cuerpo y no les afecta tanto. Pero es una &eacute;poca de cambios y algunas mujeres que quiz&aacute; no se sientan tan c&oacute;modas en sus cuerpos &ndash;porque quiz&aacute; nunca lo estuvieron&ndash; pueden sufrir mucho con este tipo de comentarios&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Laura, que est&aacute; ahora mismo embarazada, confirma esta situaci&oacute;n: &ldquo;Estoy recibiendo opiniones todo el rato, me tienen bastante harta. Uno de los &uacute;ltimos ha sido el de &lsquo;tienes cara de embarazada&rsquo;, que digo yo, &iquest;c&oacute;mo es la cara de embarazada? Luego que si mi barriga es m&aacute;s picuda, o m&aacute;s redonda. Pero sin duda lo que m&aacute;s me molesta es que me toquen la barriga. Esta misma ma&ntilde;ana me ha pasado con un compa&ntilde;ero de trabajo con el que apenas tengo confianza. Parece que por estar embarazada te pueden invadir tu espacio personal sin problema&rdquo;, se queja.
    </p><p class="article-text">
        Andrea, la mujer que presenci&oacute; en una fiesta la comparaci&oacute;n entre  embarazadas, tambi&eacute;n reconoce que durante su propia gestaci&oacute;n recibi&oacute; todo tipo de observaciones por parte de familiares y personas cercanas. &ldquo;Creo que solo recib&iacute; mensajes en positivo: &lsquo;Pues no has engordado aparte de la barriga&rsquo;, &lsquo;se te ve muy bien&rsquo;, o &lsquo;est&aacute;s muy guapa&rsquo;&rsquo;. Pero aunque est&eacute;n formulados en positivo, esconden mucho detr&aacute;s: quieren decir que no se te permite lo contrario, que hay un examen continuo sobre tu cuerpo&rdquo;, asegura esta madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las observaciones ajenas, Marta Fern&aacute;ndez invita a reflexionar sobre &ldquo;la importancia que damos a la genitalidad de un beb&eacute;, cuando realmente sabemos que los genitales probablemente influyen muy poco en su personalidad y en c&oacute;mo van a ser sus primeros a&ntilde;os de vida&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-roban-belleza-comentarios-machistas-asocian-sexo-bebe-embarazada_132_12768151.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 21:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Las niñas te roban la belleza": los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Salud,Machismo,Maternidad,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
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