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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lucía M. Quiroga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lucia_m_quiroga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lucía M. Quiroga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alexandra Lange, crítica de arquitectura: “Hay que construir ciudades adaptadas a las infancias y familias”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/alexandra-lange-critica-diseno-arquitectura-hay-construir-ciudades-adaptadas-infancias-familias_1_13236703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3db5998-61d5-46b8-8c44-a69decf43ad9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexandra Lange, crítica de arquitectura: “Hay que construir ciudades adaptadas a las infancias y familias”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta en diseño, arquitectura y urbanismo trabaja con una perspectiva de infancia, pensando en cómo se configuran los espacios para niños y niñas (y sus familias). Su libro 'El diseño de la infancia' (Capitán Swing, 2026) ha recibido un premio Pulitzer</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Alexandra Lange (Estados Unidos, 1973) es cr&iacute;tica de dise&ntilde;o y arquitectura, adem&aacute;s de escritora. Publica en medios como The New Yorker o The New York Times. Su trabajo se ha centrado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en estudiar el dise&ntilde;o de espacios p&uacute;blicos y privados desde una perspectiva de infancia: analiza c&oacute;mo afectan los lugares y los objetos con los que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as interact&uacute;an en su desarrollo y autonom&iacute;a. Acaba de publicar <a href="https://capitanswing.com/catalogo/el-diseno-de-la-infancia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>El dise&ntilde;o de la infancia</strong></em></a> (Capit&aacute;n Swing, 2026), que ha recibido el Premio Pulitzer de la Cr&iacute;tica de 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera pregunta, la m&aacute;s obvia: &iquest;por qu&eacute; es importante el dise&ntilde;o de espacios para la infancia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o de los espacios destinados a la infancia es tan importante porque,<strong> </strong>en los primeros a&ntilde;os de vida, el cerebro del ni&ntilde;o tiene una plasticidad incre&iacute;ble. Por eso, todo lo que se les muestre y los espacios en los que se muevan tendr&aacute;n un efecto duradero en su cerebro, en sus intereses y en sus capacidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Seguimos concibiendo los espacios de convivencia &ndash;las casas, las escuelas, los parques, los barrios o las ciudades&ndash; desde una perspectiva adultoc&eacute;ntrica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sin duda seguimos construyendo un mundo <a href="https://www.eldiario.es/nidos/edad-no-define-sabiduria-chicos-chicas-piden-adultos-mejorar-relacion_1_12222480.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensado para los adultos</a>. Pero para garantizar que los ni&ntilde;os puedan crecer felices y sanos, y teniendo en cuenta que en muchos lugares est&aacute;n preocupados por la tasa de natalidad, tenemos que construir ciudades m&aacute;s adaptadas a las infancias y a las familias. Seguimos haci&eacute;ndolo mal, y deber&iacute;amos hacerlo mejor por toda una serie de razones, empezando por la salud p&uacute;blica y el futuro de la raza humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;an esos espacios si los dise&ntilde;asen ni&ntilde;os y ni&ntilde;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una pregunta imposible de responder porque los cerebros de los ni&ntilde;os son tan variados como los de los adultos y, como podemos ver en el mundo que nos rodea, los dise&ntilde;adores pueden crear casi cualquier cosa. La idea de que los espacios infantiles siempre tienen que ser coloridos, blanditos o cualquier otra cosa por el estilo no es m&aacute;s que una proyecci&oacute;n de los adultos sobre la infancia. Creo que los ni&ntilde;os probablemente dise&ntilde;ar&iacute;an cosas a menor escala, a las que puedan acceder y manipular f&aacute;cilmente y que est&eacute;n en sinton&iacute;a con sus intereses particulares, pero las posibilidades son infinitas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro sostiene que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as aprenden a partir de la experimentaci&oacute;n en sus entornos m&aacute;s cercanos: sus juegos, su casa, el parque, su escuela, su barrio y/o su ciudad. &iquest;Van cambiando sus espacios de referencia seg&uacute;n van creciendo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sin duda. Cuando tu hijo es peque&ntilde;o, su mundo se limita b&aacute;sicamente a la manta sobre la que juega, la habitaci&oacute;n en la que est&aacute; y los juguetes que hay en esa habitaci&oacute;n. Pero una de las cosas importantes a las que los ni&ntilde;os necesitan tener acceso a medida que crecen es a cada vez m&aacute;s espacio. Pasar de esa manta hasta, finalmente, como adolescente, poder explorar con seguridad toda una ciudad. Y una de las cosas en las que los arquitectos y urbanistas adultos deben pensar es en c&oacute;mo hacer que sea seguro para los ni&ntilde;os explorar por su cuenta estos entornos geogr&aacute;ficos en constante expansi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los primeros años de vida, el cerebro del niño tiene una plasticidad increíble. Todo lo que se les muestre y los espacios en los que se muevan tendrán un efecto duradero en su cerebro, en sus intereses y en sus capacidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se consigue esa seguridad para la infancia y la adolescencia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es una de las cosas m&aacute;s importantes: que los urbanistas tengan en cuenta temas como la seguridad vial, para poder darle a la infancia acceso al uso de bicicletas o al transporte p&uacute;blico. Esa misma mente exploradora que lleva a un ni&ntilde;o a gatear hacia el armario de los juguetes, sacarlo todo y tirarlo al suelo, es la misma mente que luego quiere ver qu&eacute; pasa al final de la l&iacute;nea de metro, y tenemos que fomentar eso en los ni&ntilde;os de todas las edades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Centr&aacute;ndonos en uno de esos espacios, los parques infantiles, &iquest;tiene sentido que la mayor&iacute;a de ellos est&eacute;n dise&ntilde;ados con elementos fijos, que dejan poco espacio a la imaginaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente, los parques infantiles b&aacute;sicos han contado con cuatro elementos: columpio, tobog&aacute;n, balanc&iacute;n y arenero. Y el arenero es clave, porque es uno de esos elementos b&aacute;sicos del juego que est&aacute; pensado espec&iacute;ficamente para el juego libre. Ah&iacute; se puede hacer lo que se quiera con la arena: a&ntilde;adir agua, cavar, traer peque&ntilde;os veh&iacute;culos... Creo que en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os se han eliminado los areneros en muchos sitios por miedo a los g&eacute;rmenes y las enfermedades, y porque requieren mucho mantenimiento. Pero es importante recordar que, hist&oacute;ricamente, los parques infantiles s&iacute; contaban con eso, con elementos manipulativos, y tenemos que dejar que los ni&ntilde;os tengan cierta autonom&iacute;a sobre su juego y sobre la creaci&oacute;n de las estructuras para jugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y en otro de esos espacios, las casas, &iquest;c&oacute;mo conjugar la necesidad de espacio de la infancia con la realidad estructural de hoy en d&iacute;a? En Espa&ntilde;a vivimos una crisis de la vivienda con precios disparados y viviendas cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es importante saber que no todo el mundo tiene la posibilidad de disponer de un espacio independiente para su hijo o para que juegue dentro de casa, y eso no significa que sean malos padres ni que su hijo vaya a tener una infancia infeliz. Creo que la soluci&oacute;n pasa por contar con mejores espacios p&uacute;blicos y comunitarios en los barrios que la gente pueda utilizar fuera de sus hogares, del mismo modo que mucha gente utiliza espacios de coworking fuera de casa como oficina. Eso significa contar con parques en el barrio, con bibliotecas p&uacute;blicas, que tambi&eacute;n puedan tener espacios comunitarios abiertos para jugar y pensar en otros espacios interiores que sean econ&oacute;micos y a los que las familias puedan acceder cuando necesiten un respiro fuera de casa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de que los espacios infantiles siempre tienen que ser coloridos, blanditos o cualquier otra cosa por el estilo no es más que una proyección de los adultos sobre la infancia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro apunta que la mayor parte de las dise&ntilde;adoras y/o arquitectas que piensan en la infancia son mujeres. Adem&aacute;s de la perspectiva de infancia, &iquest;tiene este tema tambi&eacute;n una lectura de g&eacute;nero?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, muchas de las dise&ntilde;adoras y creadoras de espacios de juego eran mujeres, ya que trabajar con ni&ntilde;os o para ni&ntilde;os era una de las pocas salidas profesionales a las que pod&iacute;an acceder las mujeres. Creo que hoy en d&iacute;a hemos avanzado y las mujeres tienen m&aacute;s opciones profesionales y no tienen por qu&eacute; trabajar con ni&ntilde;os. Pero, obviamente, sigue siendo una opci&oacute;n estupenda. Escribir sobre este tema me ha permitido destacar el trabajo de mujeres que no eran consideradas dise&ntilde;adoras, pero que trabajaban en el &aacute;mbito educativo y que han inventado algunos de los objetos m&aacute;s influyentes para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el punto de vista ideal, &iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a un dise&ntilde;o de espacios o una arquitectura feminista y que tuviera en cuenta tambi&eacute;n la perspectiva de infancia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para intentar imaginar la utop&iacute;a feminista de una ciudad dise&ntilde;ada para las familias por mujeres solo hay que fijarse en Viena, bajo la direcci&oacute;n de la urbanista Eva Kail, quien instaur&oacute; all&iacute; nuevas pr&aacute;cticas de dise&ntilde;o feminista hace unos 20 a&ntilde;os, lo que ha dado lugar a numerosos ejemplos de patios dise&ntilde;ados para familias, un dise&ntilde;o de calles m&aacute;s seguro con muchas bicicletas y una gran atenci&oacute;n a la proximidad de los servicios, de modo que las redes de equipamientos como parques, colegios y bibliotecas, as&iacute; como esos patios de bloque, se encuentran a distancias que los ni&ntilde;os pueden <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-infantil-claves-cuenta-si-planteando-hijo-colegio-xp_1_13212153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recorrer por s&iacute; mismos</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/alexandra-lange-critica-diseno-arquitectura-hay-construir-ciudades-adaptadas-infancias-familias_1_13236703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 20:33:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Niños,Urbanismo,Diseño,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos&quot;: los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más habituales en entornos digitales los discursos simplificados y descontextualizados que invitan a disfrutar del tiempo de crianza sin tener en cuenta el contexto</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, Marina estaba reincorpor&aacute;ndose a su trabajo con un beb&eacute; lactante y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a. Hab&iacute;a gastado todos los permisos posibles e incluso las vacaciones de este a&ntilde;o para alargar el tiempo en casa. Empezaba adem&aacute;s a pensar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo se organizar&iacute;a en verano</a>, sin colegio y sin d&iacute;as libres para cuidar. &ldquo;Y entonces, un d&iacute;a, de camino al trabajo, abro Instagram y me encuentro con <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una publicaci&oacute;n</a> que dice: 'Disfruta, solo tienes nosecu&aacute;ntos veranos con tus hijos, el tiempo pasa r&aacute;pido&rsquo;. Pero, &iquest;c&oacute;mo se puede pensar en disfrutar en estas condiciones? Cerr&eacute; la 'aplicaci&oacute;n sinti&eacute;ndome culpable y enfadada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dicen que cuando tu hijo cumple 12 a&ntilde;os ya has pasado con &eacute;l el 75% del tiempo que pasar&aacute;s en tu vida&rdquo;. <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este</a> es otro de los mensajes que, de tanto en tanto y con ligeras variaciones, viralizan en redes sociales y acaban llegando a madres y padres. Tambi&eacute;n hay <a href="https://www.instagram.com/reels/CvNkhgstr0B/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n navide&ntilde;a</a>: &ldquo;Recuerda que solo tenemos diez Navidades para ser Pap&aacute; Noel&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Adam Strand (@adamnstrand)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco cree que este tipo de mensajes pueden tener consecuencias negativas para las familias. &ldquo;Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso &mdash;el v&iacute;nculo con los hijos&mdash;, introducen la exigencia. Y cuando el disfrute se convierte en obligatorio, pasa a ser una tarea m&aacute;s que cumplir, en lugar de una vivencia espont&aacute;nea&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que son ideas que &ldquo;tienden a simplificar la realidad&rdquo;: &ldquo;Frases como &lsquo;solo tienes 15 veranos con ellos, disfr&uacute;talos&rsquo; o &lsquo;el tiempo pasa muy r&aacute;pido, aprov&eacute;chalo&rsquo; no contemplan que esos veranos pueden estar atravesados por realidades muy diversas, y que no todo lo que ocurre en ellos es disfrutable de la misma manera&rdquo;, asegura la experta.
    </p><p class="article-text">
        En su consulta en <a href="http://www.psinergia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Psinergia</a> se ha encontrado con muchas familias con este problema, &ldquo;especialmente en terapia individual con madres, en muchos casos sobrecargadas, abrumadas, con niveles importantes de culpa y ambivalencia&rdquo;, se&ntilde;ala la tambi&eacute;n terapeuta familiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso —el vínculo con los hijos—, introducen la exigencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Huertas Vieco</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n de este tipo la est&aacute; viviendo ahora mismo Ana Roche, actriz y madre reciente. &ldquo;Recibo muchos mensajes de este tipo, que me generan culpa, ansiedad y miedo. Inevitablemente te comparas, pero las redes marcan unos niveles de perfecci&oacute;n a los que es imposible llegar. Y acabas pensando en qu&eacute; est&aacute;s haciendo mal para no disfrutar en la medida que te marcan esas <em>influencers</em> o madres perfectas. Parece que para maternar tuvi&eacute;ramos que ser <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expertas en todo</a>, pero yo no s&eacute; si voy a conseguir hacerlo todo tan bien como veo en las redes&rdquo;, se pregunta Ana.
    </p><p class="article-text">
        Irene Ferradas es periodista, formadora y madre. Ella tambi&eacute;n recibe a diario este tipo de publicaciones y cree que los mensajes que urgen a exprimir la maternidad son &ldquo;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&rdquo;. &ldquo;No tengo claro qu&eacute; es ser buena madre, pero s&eacute; que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exig&iacute;rselo a mi hija ser&iacute;a un disparate&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mandatos, idealizaci&oacute;n y ansiedad</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/nidos/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12126360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florencia Sichel</a>, fil&oacute;sofa, escritora y docente argentina, denuncia que este tipo de mensajes &ldquo;aparecen como una especie de mandato&rdquo;: &ldquo;Ten&eacute;s que estar con tu hijo porque nada es para siempre. Y eso en alg&uacute;n punto es cierto. Es verdad que no van a ser chicos toda la vida. Pero tambi&eacute;n es cierto que nosotros, como adultos, tampoco vamos a estar de la misma manera toda nuestra vida. Eso tiene que ver con el paso del tiempo. Entonces hay algo que hay que asumir: s&iacute;, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliaci&oacute;n&rdquo;, asegura Sichel.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tengo claro qué es ser buena madre, pero sé que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exigírselo a mi hija sería un disparate</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene Ferradas</span>
                                        <span>—</span> periodista, formadora y madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en este an&aacute;lisis Mar&iacute;a Huertas: &ldquo;No se puede desligar el bienestar en la crianza de factores como el apoyo social, la conciliaci&oacute;n, la carga mental o los recursos disponibles&rdquo;, explica. Y a&ntilde;ade que este tipo de simplificaciones &ldquo;tienen que ver con una narrativa bastante descontextualizada e idealizada de la crianza&rdquo;: &ldquo;Ese &lsquo;disfruta ahora, que pasa r&aacute;pido&rsquo; construye una imagen dulcificada y, en ocasiones, romantizada de la maternidad, centrada en los momentos bonitos o significativos, pero que deja fuera una parte esencial de la experiencia cotidiana: rabietas intensas, noches sin dormir, enfermedades, cansancio acumulado o momentos de irritabilidad. Y eso tambi&eacute;n es crianza. No todo es disfrutable, y reconocerlo no le resta valor a la experiencia, sino que la hace m&aacute;s realista y habitable&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Florencia Sichel apunta las consecuencias que puede tener recibir este tipo de contenidos &ldquo;sacados de contexto&rdquo;: &ldquo;Cuando no tienen un enmarque situado, terminan generando mucha culpa o la sensaci&oacute;n de que uno no est&aacute; haciendo las cosas como deber&iacute;a. Y en ese sentido hay algo bastante <em>naif</em>, porque la crianza es mucho m&aacute;s compleja y excede cualquier consejo que, desde la mejor de las voluntades, alguien pueda dar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Relativizar y desconectar</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.audible.es/pd/Todas-las-exigencias-del-mundo-Audiolibro/B0GX7J2TTB?qid=1778058026&amp;sr=1-1&amp;ref_pageloadid=not_applicable&amp;pf_rd_p=edc39886-a4e3-4991-8ce5-effa92157a44&amp;pf_rd_r=5SWMT4KS4SWC17BANF89&amp;plink=HZGjPDocd5XkwQEh&amp;pageLoadId=G2fm38HEUuEZ72w8&amp;creativeId=41e85e98-10b8-40e2-907d-6b663f04a42d&amp;ref=a_search_c3_lProduct_1_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Todas las exigencias del mundo</em></a>, la fil&oacute;sofa invita a aplicar una mirada diferente a la experiencia materna y paterna, a la vida adulta, libre de exigencias. &ldquo;Los padres tendemos a poner muchas expectativas, a idealizar, y a creer que por adoptar cierto consejo, incluso de alguien experto, eso va a funcionar de esa manera con un hijo. Y la mayor&iacute;a de las veces no pasa&rdquo;, explica. Su propuesta para evitar estos discursos simplificantes pasa por construir redes: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s intercambio real, en lugar de buscar respuestas f&aacute;ciles a problemas que son, en verdad, mucho m&aacute;s complejos&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay algo que hay que asumir: sí, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Flor Sichel</span>
                                        <span>—</span> filósofa y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Conviene no asumir estos mensajes como un dogma ni como una verdad absoluta, sino mantener una lectura cr&iacute;tica que permita situarlos como lo que son: mensajes consumibles de redes sociales&rdquo;, propone la psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco. Ella tambi&eacute;n se&ntilde;ala la necesidad de no abordar estas problem&aacute;ticas desde lo individual, sino desde lo estructural: &ldquo;[Estos discursos] se apoyan en una idea muy extendida de que, con actitud, todo es posible, y que todo depende del esfuerzo o de factores individuales, pero la capacidad de disfrutar no depende &uacute;nicamente de una decisi&oacute;n personal, sino del contexto: del tiempo disponible, de la carga mental, de la red de apoyo o de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ana Roche reconoce que su posparto est&aacute; siendo &ldquo;complicado&rdquo;, por lo que en ocasiones recibir este tipo de impactos la ha llevado a dudar de s&iacute; misma. &ldquo;Si ya es dif&iacute;cil cuidar a una beb&eacute;, encima el algoritmo te hace desconfiar de ti misma&rdquo;, explica. As&iacute; que ella ha optado por reducir el tiempo de uso de redes sociales y dejar de compararse. &ldquo;Ahora apenas entro en las aplicaciones, y aunque no he conseguido desinstal&aacute;rmelas, he reducido la exposici&oacute;n y la ansiedad tambi&eacute;n ha bajado&rdquo;. Marina, madre de un beb&eacute; y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, ha tomado una soluci&oacute;n m&aacute;s dr&aacute;stica: &ldquo;Directamente me he desinstalado Instagram. Paso de que me sigan bombardeando con este tipo de discursos que solo hacen da&ntilde;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 20:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Redes sociales,Madres,Padres,Niños]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[“Me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de quienes inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496d0871-4087-44c7-b5e6-e51aa4a65b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Yo me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de parejas y mujeres que inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según estimaciones de la Sociedad Española de Fertilidad, cerca de un 54% de parejas y mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad deciden abandonarlos sin conseguir su objetivo de tener un bebé</p><p class="subtitle">Ana Wajszczuk, escritora: “La industria de la fertilidad puede resultar muy frustrante y muy deshumanizada”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo intent&eacute; muchas veces, sin &eacute;xito. Y cuando se acaban los intentos [en la sanidad p&uacute;blica] tienes dos opciones: seguir luchando en una cl&iacute;nica privada o plantarte. Mi pareja y yo hemos decidido parar. F&iacute;sicamente estoy bien, pero emocionalmente es horrible. Parece que no te has esforzado lo suficiente&rdquo;, cuenta Eva. Miriam tambi&eacute;n renunci&oacute; a su prop&oacute;sito de ser madre: &ldquo;Despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os de b&uacute;squeda y cuatro p&eacute;rdidas, acab&eacute; aceptando mi no maternidad por circunstancias. No quer&iacute;a seguir viviendo por y para los tratamientos de fertilidad, se hab&iacute;an convertido en el centro de mi vida. As&iacute; que me agarr&eacute; a que &iacute;bamos a estar bien. Confi&eacute; en que puedo ser feliz sin hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus testimonios forman parte del relato colectivo que se teje en el documental <a href="https://www.filmin.es/pelicula/madres-invisibles-cara-a-cara-con-la-infertilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Madres Invisibles</em></a>, que proyectaba el pasado enero <a href="https://redinfertiles.com/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=16534120520&amp;gbraid=0AAAAADblFNLNVL8Nt-K1Wp0mMNeLWOkea&amp;gclid=CjwKCAiAwNDMBhBfEiwAd7ti1J589cs8qMX0b4aQQ2RrlNYhLXCWgCQYxZJx450xEsqCQNy713iJXhoCvggQAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Inf&eacute;rtiles.</a> Un proyecto con el que intentan visibilizar el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas que tienen problemas de fertilidad, dando espacio tambi&eacute;n a los testimonios de lo que se conoce como <em>drop out</em>: el abandono de los tratamientos sin haber logrado el objetivo de tener un beb&eacute;. Un fen&oacute;meno que, seg&uacute;n estimaciones de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad (SEF) consultada por elDiario.es, afecta a cerca de un 54% de parejas y/o mujeres, siendo la causa principal la carga emocional y la presi&oacute;n psicol&oacute;gica que este tipo de procesos conllevan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elisa Gil Arribas, secretaria general de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad, confirma el dato del 54% de abandonos, una cifra que parte de la revisi&oacute;n de estudios recientes. Las razones suelen estar relacionadas con la salud mental de los pacientes: &ldquo;El principal motivo es el desgaste psicol&oacute;gico, los miedos sobre si lo conseguir&aacute;s o no y la frustraci&oacute;n que genera el proceso. Eso se une al desgaste m&eacute;dico y f&iacute;sico, m&aacute;s un desgaste econ&oacute;mico adicional. Todos estos factores negativos se acaban sumando y llevan a lo que en medicina reproductiva denominamos como <em>drop out</em>, o sea, abandonar sin conseguir el objetivo&rdquo;, explica la obstetra especializada en medicina reproductiva.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principal motivo es el desgaste psicológico, los miedos sobre si lo conseguirás o no y la frustración que genera el proceso. Eso se une al desgaste médico y físico, más un desgaste económico adicional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa Gil Arribas</span>
                                        <span>—</span> secretaria general de la SEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la SEF reconocen que los tratamientos son &ldquo;muy complejos&rdquo;: &ldquo;El desgaste psicol&oacute;gico se suma al f&iacute;sico, fundamentalmente de las mujeres, y muchas veces es dif&iacute;cil de aguantar. Si adem&aacute;s hay falta de apoyo por parte del entorno, provocado por la falta de conocimiento y el tab&uacute;, se hace dif&iacute;cil sentirse apoyada para seguir adelante&rdquo;, asegura su secretaria general.
    </p><p class="article-text">
        Pese a sus altos niveles de incidencia, el abandono sigue siendo un tab&uacute; dentro de otro tab&uacute; mayor: el de los l&iacute;mites de la fertilidad. Se trata de una &ldquo;realidad de la que apenas se habla&rdquo;, seg&uacute;n Helena Fern&aacute;ndez, presidenta de la asociaci&oacute;n de pacientes Red Inf&eacute;rtiles. Desde este proyecto constatan que el fen&oacute;meno es muy habitual: &ldquo;Nosotras acompa&ntilde;amos a muchas mujeres y parejas que, tras a&ntilde;os de intentos, tratamientos, cambios de cl&iacute;nica, decisiones econ&oacute;micas dif&iacute;ciles y un desgaste emocional acumulado, llegan a un punto en el que se preguntan si pueden o quieren seguir. Y no siempre lo cuentan en voz alta; de hecho, en muchas ocasiones no lo hacen&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;.                            </span>
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        Para ella, parte de ese silencio est&aacute; relacionado con un discurso dominante que siempre invita a seguir intent&aacute;ndolo y que pone la responsabilidad en los casos individuales:<strong> </strong>&ldquo;Hay una presi&oacute;n silenciosa que pesa mucho. La idea de que siempre hay un intento m&aacute;s, una t&eacute;cnica nueva, una posibilidad que todav&iacute;a no se ha explorado. Eso hace que parar se viva como algo casi prohibido, como un fracaso&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez, e incide en esa idea: &ldquo;Hay una narrativa muy instalada que simplifica mucho la experiencia reproductiva. Se repite que con actitud positiva y esfuerzo se consigue. Es un mensaje falso pero atractivo, porque da sensaci&oacute;n de control. Pero cuando no se logra el embarazo, se pasan a&ntilde;os intent&aacute;ndolo y sigue sin llegar, ese mensaje se vuelve cruel. Hace que la responsabilidad recaiga sobre la mujer o la pareja, como si no hubieran hecho lo suficiente&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La infertilidad no es una cuestión de actitud, no es cuestión de relajarse. Es una enfermedad y tiene límites. Y cada persona, cada pareja, también los tiene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helena Fernández</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la asociación Red Infértiles
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Red Inf&eacute;rtiles tambi&eacute;n reclaman que se hable expl&iacute;citamente de los l&iacute;mites que pueden presentar los tratamientos: &ldquo;La infertilidad no es una cuesti&oacute;n de actitud, no es cuesti&oacute;n de relajarse. Es una enfermedad y tiene l&iacute;mites. Y cada persona, cada pareja, tambi&eacute;n los tiene&rdquo;, sostiene Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Andrea y su pareja, que iniciaron hace a&ntilde;os un largo camino en b&uacute;squeda de la fertilidad, se marcaron desde el principio un l&iacute;mite &eacute;tico claro: &ldquo;Sab&iacute;amos que solamente quer&iacute;amos intentarlo con inseminaci&oacute;n y con fecundaci&oacute;n in vitro. La ovodonaci&oacute;n no era una opci&oacute;n para nosotros, nos parece que es una pr&aacute;ctica que va contra los derechos de las mujeres que donan &oacute;vulos por dinero y que hay una l&iacute;nea muy fina con la gestaci&oacute;n subrogada&rdquo;, asegura. Pese a reconocer que se vieron &ldquo;metidos en la rueda de los intentos&rdquo;, que les empujaba a seguir insistiendo una y otra vez, decidieron no pasar por ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Mar&iacute;a la l&iacute;nea roja surgi&oacute; por el camino, cuando se dio cuenta del desembolso econ&oacute;mico que supon&iacute;a su tratamiento:&nbsp;&ldquo;Por mi edad sab&iacute;a que tendr&iacute;a muy pocas oportunidades en la sanidad p&uacute;blica. Y as&iacute; fue: r&aacute;pidamente me dijeron que ten&iacute;a que iniciar una fecundaci&oacute;n in vitro y no me la cubr&iacute;an. Me fui a una cl&iacute;nica privada muy conocida, que ofrece altos &iacute;ndices de &eacute;xito, pero lo que no te cuentan es a qu&eacute; coste: tanto econ&oacute;mico como psicol&oacute;gico, es un machaque total. Yo estaba dispuesta a aguantar la parte f&iacute;sica, los pinchazos, las intervenciones, pero ten&iacute;a muy claro que no me iba a hipotecar por esto: ten&iacute;a unos ahorros y ese era mi l&iacute;mite. En cuanto me los gast&eacute;, par&eacute;&rdquo;, recuerda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo estaba dispuesta a aguantar la parte física, los pinchazos, las intervenciones, pero tenía muy claro que no me iba a hipotecar por esto: tenía unos ahorros y ese era mi límite. En cuanto me los gasté, paré</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Apoyo psicol&oacute;gico durante el proceso &nbsp;</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y embri&oacute;loga Nagore Uriarte, que acompa&ntilde;a a diario a personas y parejas que atraviesan tratamientos de reproducci&oacute;n asistida, cree que este tipo de procesos deber&iacute;an contar con un acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico. &ldquo;Es recomendable que las personas o parejas que tengan que enfrentarse a dificultades reproductivas tengan claro que los tratamientos suelen ser procesos largos, dif&iacute;ciles a nivel emocional y costosos a nivel econ&oacute;mico&rdquo;, expone. A partir de ah&iacute;, sostiene que las parejas que optan por plantarse en un tratamiento no deber&iacute;an vivirlo como un fracaso. &ldquo;Ponernos un l&iacute;mite es una forma de ser conscientes del camino que vamos a recorrer, o del que ya hemos recorrido. Decir &lsquo;hasta aqu&iacute;&rsquo; no deber&iacute;amos verlo socialmente como un fracaso o una rendici&oacute;n, sino m&aacute;s bien como una decisi&oacute;n consciente, probablemente muy meditada, donde la persona se est&aacute; poniendo en el centro, est&aacute; parando a tiempo&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. A partir de la decisi&oacute;n de parar, la pareja o persona deber&aacute; pasar un duelo y replantearse su vida en base a la nueva situaci&oacute;n. Y, si es preciso, contar con ayuda psicol&oacute;gica especializada.
    </p><p class="article-text">
        Una decisi&oacute;n que, seg&uacute;n sostiene Helena Fern&aacute;ndez, de Red Inf&eacute;rtiles, deber&iacute;a ser respetada por el entorno. &ldquo;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la din&aacute;mica constante de citas m&eacute;dicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa, una imagen de futuro que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Por eso me parece importante decir que todas las decisiones merecen respeto. Seguir intent&aacute;ndolo puede ser una decisi&oacute;n profundamente valiente. Parar tambi&eacute;n lo es&rdquo;, concluye Fern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:59:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de quienes inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fertilidad,Bebés,mujeres,Pareja,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros días, que han sido durante años la norma social más extendida, empiezan a ponerse en cuestión, también por parte del personal sanitario</p><p class="subtitle">Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”</p></div><p class="article-text">
        Laura tiene dos hijas y en ambos pospartos prefiri&oacute; que no hubiese visitas en el hospital cuando ellas nacieron. &ldquo;Lo hicimos para priorizarnos a nosotras como familia, para proteger a las beb&eacute;s y a m&iacute; tambi&eacute;n, que estaba reventada&rdquo;, explica. La conversaci&oacute;n con su familia extensa para explic&aacute;rselo no fue f&aacute;cil:  &ldquo;Siempre hemos sido los raritos porque ponemos l&iacute;mites, as&iacute; que en este caso lo mismo: lo respetaron porque se lo pedimos pero no les sent&oacute; nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paula, sus dos pospartos inmediatos fueron completamente diferentes, marcados por la pandemia del covid. &ldquo;Con mi primer hijo tuve la habitaci&oacute;n como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pas&eacute; fatal. As&iacute; que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas, y tengo un recuerdo precioso de estar los tres conoci&eacute;ndonos en calma&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del beb&eacute;, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros d&iacute;as (e incluso las primeras horas), que han sido durante a&ntilde;os la norma social m&aacute;s extendida, empiezan a ponerse en cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n por parte del personal sanitario. La tranquilidad de la madre y el beb&eacute; para conocerse, la necesidad de recuperarse ambos del parto y el riesgo de contagios son los factores principales para desaconsejar este uso social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con mi primer hijo tuve la habitación como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pasé fatal. Así que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Visitas cero o muy limitadas</h2><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero recomienda insistentemente limitar los contactos en los primeros d&iacute;as: &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que no viniese nadie al hospital&rdquo;, afirma tajante. Incluso ha llegado a ofrecerles a las madres recientes servirles de &ldquo;excusa&rdquo; ante su entorno: &ldquo;A veces les digo que les pidan que no vengan porque lo dice la pediatra&rdquo;, asegura entre risas. Pero se pone seria para hablar de los riesgos que pueden acarrear esas visitas: &ldquo;Las primeras horas de un beb&eacute; en el mundo son delicadas. El sistema inmune es a&uacute;n inmaduro y el contacto con virus y bacterias de desconocidos es peligroso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la matrona Yulema Cochete: &ldquo;Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del beb&eacute; a la lactancia, la recuperaci&oacute;n de la madre y evitar contagios. Un beb&eacute; nace con muy pocas defensas, as&iacute; que hay un riesgo real de contagio&rdquo;, asegura. Ella invita a las familias a posponer las visitas y a &ldquo;darse un paseo&rdquo; o &ldquo;tomarse un caf&eacute;&rdquo; una vez que ya est&eacute;n asentados en casa.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Patricia Pinto trabaja en la planta de maternidad de un hospital y adem&aacute;s est&aacute; embarazada de su segundo beb&eacute;. &ldquo;Es un tema al que doy muchas vueltas &uacute;ltimamente, tanto por mi trabajo como por mi implicaci&oacute;n personal&rdquo;, comienza. Como profesional, ha visto habitaciones &ldquo;atestadas de gente, con visitas largu&iacute;simas de hasta dos y tres horas&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso no es para nada beneficioso, porque las visitas no siempre llegan en el momento oportuno y hay muchas cosas importantes que atender en las primeras horas. Adem&aacute;s, la planta de maternidad deber&iacute;a ser un lugar tranquilo para todas las mam&aacute;s y beb&eacute;s, libre de ruidos y de posibles contagios&rdquo;, expone. Y lanza una reflexi&oacute;n: &ldquo;Las mujeres suelen estar ingresadas 48 o 72 horas, &iquest;hasta qu&eacute; punto es necesario visitar a la madre en esos dos d&iacute;as?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no viniese nadie al hospital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la ginec&oacute;loga Pinto, este tema deber&iacute;a ser regulado desde los propios hospitales, y utiliza tambi&eacute;n como ejemplo la pandemia del covid: &ldquo;Muchas madres me han contado que la pandemia fue maravillosa, al blindarse las 48 horas de posparto inmediato, sin visitas, lo que les permiti&oacute; cuidar mucho la conexi&oacute;n familiar&rdquo;. &ldquo;Personalmente creo que deber&iacute;a haber una pol&iacute;tica de visitas cero las primeras horas, y luego ya en casa que cada uno haga lo que quiera. Pero como quiz&aacute;s esto sea demasiado tajante, como medida intermedia se podr&iacute;an restringir las visitas a un m&aacute;ximo dos personas, muy allegadas, y en franjas horarias determinadas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que haya visitas, la pediatra Teresa Escudero tambi&eacute;n propone regularlas y establecer una serie de normas con las personas que vengan: &ldquo;Si vas a ver a un beb&eacute; de menos de un mes, l&aacute;vate bien las manos y, si has fumado, tambi&eacute;n hay que lavarse la boca y enjuagarse la lengua. Y algo muy importante: no se besa a los beb&eacute;s. Ni en la cara, ni en las manos, ni en los pies. Solo se les toca con las manos bien limpias y solo despu&eacute;s de que mam&aacute; nos d&eacute; permiso. Y solo se les coge en brazos si mam&aacute; da su permiso expl&iacute;cito, pero vuelve con mam&aacute; si ella lo pide, ni un segundo despu&eacute;s&rdquo;. Otra de las recomendaciones que hace Escudero a las madres a las que acompa&ntilde;a es que hagan un plan de posparto &ldquo;en el que se establezca qui&eacute;n quiere que la acompa&ntilde;e, qui&eacute;n se encarga de la log&iacute;stica y qui&eacute;n echa a la gente de la habitaci&oacute;n o de casa si la madre no quiere visitas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del bebé a la lactancia, la recuperación de la madre y evitar contagios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yulema Cochete</span>
                                        <span>—</span> matrona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo hablarlo con el entorno?</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez coincide en recomendar a las madres que, antes de que nazca el beb&eacute;, piensen qu&eacute; querr&aacute;n hacer despu&eacute;s: &ldquo;Es importante hacer un plan antes del nacimiento. Que pensemos qu&eacute; creemos que vamos a necesitar y que en la medida de lo posible lo comuniquemos antes a nuestra familia y amigos, porque en ese posparto inmediato la asertividad y la gesti&oacute;n de estas cosas no van a ser nuestra prioridad&rdquo;, empieza. Tambi&eacute;n recomienda buscar aliados: &ldquo;Por ejemplo, la pareja, si la hay, puede ser el encargado de gestionar estas visitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que la gesti&oacute;n de los primeros d&iacute;as puede impactar en la salud mental de la mam&aacute; y el beb&eacute;: &ldquo;Si pensamos en el beb&eacute;, su &uacute;nico h&aacute;bitat es su madre, y cuantos m&aacute;s est&iacute;mulos y m&aacute;s ruidos, m&aacute;s dificultades puede tener para adaptarse a esta transici&oacute;n que ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil. Si pensamos en la madre, debemos pensar realmente en ella, olvid&aacute;ndonos del deseo que podemos tener de participar en esos d&iacute;as&rdquo;, asegura. Por eso Fern&aacute;ndez invita a despojarse de la culpa: &ldquo;Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos d&iacute;as&rdquo;, afirma tajante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los niños y las niñas para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lorena (pseud&oacute;nimo) sab&iacute;a que no quer&iacute;a visitas en los primeros d&iacute;as, as&iacute; que tuvo una conversaci&oacute;n &ldquo;tranquila&rdquo; con sus padres, que la comprendieron y respetaron. No sucedi&oacute; lo mismo con el resto de la familia, tal y como recuerda ella: &ldquo;Tuve un parto inducido con fecha programada, as&iacute; que mis padres, que viven en otra ciudad, me preguntaron qu&eacute; quer&iacute;a que hiciesen ellos. Les expliqu&eacute; que los primeros d&iacute;as prefer&iacute;a que fuesen sin visitas, porque quer&iacute;a tener margen para recuperarme tranquilamente y atender bien al beb&eacute; sin otras preocupaciones&rdquo;. As&iacute; lo hicieron los abuelos maternos, pero la familia de su marido no respet&oacute; la decisi&oacute;n: &ldquo;Ellos no contemplan los l&iacute;mites, estuvieron en la habitaci&oacute;n durante todo el tiempo de visitas. Incluso llegaron a comentar que hab&iacute;an le&iacute;do un art&iacute;culo en prensa con recomendaciones para las visitas &ndash;no m&aacute;s de 30 minutos, no besar al beb&eacute;, no usar perfume, etc&ndash;, pero dijeron que eso no aplicaba a los abuelos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tiene dos ni&ntilde;as que nacieron hace cuatro y dos a&ntilde;os. En ambos casos, pidi&oacute; con anterioridad que nadie fuese a verles: &ldquo;Lo tuvimos claro desde el primer momento: no quer&iacute;amos visitas en el hospital. De hecho a mis padres ni siquiera les avis&eacute; hasta que ya hab&iacute;a dado a luz. El primer parto fue regular, tuve much&iacute;simo dolor y prefer&iacute;a estar tranquila, no me apetec&iacute;a tener a nadie en la habitaci&oacute;n. En el segundo, lo mismo: como no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a ir, no quer&iacute;a que viniese nadie&rdquo;, reflexiona. A&ntilde;os despu&eacute;s, cree que tom&oacute; la decisi&oacute;n correcta: &ldquo;Esa fue nuestra opci&oacute;n, muy pensada, y estamos contentos de haberla tomado&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bebés,Parto,Madres,Padres,Pediatría,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Por qué no tengo un papá?&quot;: qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el hijo de tres años de esta pareja les lanzó la pregunta, al principio no supieron cómo contestar. Expertas explican en este consultorio cómo abordarla</p><p class="subtitle">‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; yo no tengo un pap&aacute;?&rdquo;. As&iacute; de clara y directa fue la pregunta que, hace unas semanas, lanz&oacute; un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os a sus dos madres. Una de ellas cuenta que, al principio, les cost&oacute; un poco encajarla. &ldquo;Nosotras no tenemos todav&iacute;a recorrido en la maternidad porque nuestro hijo est&aacute; empezando a comparar y a entender su situaci&oacute;n familiar, mientras que nosotras, sus dos madres, estamos aprendiendo a gestionar esto con &eacute;l&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La duda surgi&oacute; tras una din&aacute;mica en el colegio en la que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ense&ntilde;aban fotos de sus familias. As&iacute; que su hijo repar&oacute; en que su entorno familiar era diferente al del resto y traslad&oacute; la pregunta a sus madres. &ldquo;Nos cost&oacute; un poco encajarlo, quiz&aacute;s no est&aacute;bamos preparadas para gestionarlo, pero habl&aacute;ndolo con nuestra psic&oacute;loga hemos ido avanzando&rdquo;, reflexiona esta madre.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta habitual en familias diversas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que describe esta pareja de dos madres es, seg&uacute;n las expertas, muy habitual en familias homoparentales. Ana Murillo y Sandra Cendal, madres bolleras, activistas y libreras, aseguran que es una duda &ldquo;bastante recurrente en hijes de lesbianas&rdquo;. Iv&aacute;n Hern&aacute;n, coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+, tambi&eacute;n:<strong> </strong>&ldquo;&#8288;Por supuesto que es una cosa que ocurre habitualmente. Los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as se comparan entre ellos buscando similitudes, tambi&eacute;n en [lo que respecta a] las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con ellas Andrea Mezquida Ortega, psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer,</em> que aporta un poco m&aacute;s de contexto para entender estas situaciones: &ldquo;Dado que todav&iacute;a no vivimos en un pa&iacute;s donde los colectivos vulnerables estemos a salvo de discriminaciones y agresiones, es entendible que haya familias LGTBIQA+ que se encuentren en estas tesituras, porque en el colegio de sus hijes no se eduque en diversidad sexual y de g&eacute;nero, o no de la manera m&aacute;s adecuada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/dynt3/inebase/index.htm?padre=1684&amp;capsel=1670" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del INE</a>, desde que se aprob&oacute; la ley del matrimonio igualitario, en el a&ntilde;o 2005, se celebraron 76.101 matrimonios entre personas del mismo sexo. Sigue habiendo mayor&iacute;a de hombres: son el 54% frente al 46% de matrimonios entre dos mujeres. Aun as&iacute;, esto no abarca la diversidad de familias en su conjunto, ya que muchas mujeres que forman juntas una familia no llegan a formalizar su uni&oacute;n. Un <a href="https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2025/06/Informe-matrimonio_25.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y m&aacute;s (FELGTBI+) profundiza en las estad&iacute;sticas y se&ntilde;ala que &ldquo;si&nbsp;bien en un inicio el porcentaje de uniones formadas por hombres era mayor, desde 2016 se registra un n&uacute;mero mayor de matrimonios formados por mujeres&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una cosa que ocurre habitualmente. Los niños y las niñas se comparan entre ellos buscando similitudes, también en [lo que respecta a] las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iván Hernán</span>
                                        <span>—</span> coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Validar y repreguntar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Aun sabiendo que se trata de una situaci&oacute;n com&uacute;n y que es normal que las infancias pregunten sobre este tema, a veces puede ser un momento complicado para las parejas de mujeres lesbianas. Ana Murillo y Sandra Cendal, que son madres bolleras juntas, reflexionan conjuntamente y aportan ideas sobre qu&eacute; hacer en ese momento concreto: &ldquo;Creemos que lo primero es no entrar en p&aacute;nico, ser conscientes de que a esa edad las criaturas est&aacute;n creando su identidad y eso se hace en comparaci&oacute;n con lo que tienen a su alrededor. Y eso significa estar en contacto permanente y constante con la cisheteronorma. Creemos que elles necesitan ubicarse en el mundo y que esa pregunta no necesariamente habla de una carencia real, sino de una necesidad de entender su lugar en el mundo&rdquo;, explican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellas ya tienen pensado qu&eacute; har&aacute;n si reciben esa pregunta: &ldquo;Alguna vez hemos hablado de que cuando ese momento llegue respondamos sin dramas y sin ponernos a la defensiva, que es importante validar su curiosidad y las emociones que surgen. Explicar con claridad y sencillez que hay muchos tipos de familia y que la suya es una de ellas&rdquo;, afirman estas dos madres. Tambi&eacute;n aconsejan devolver la pregunta para saber exactamente qu&eacute; est&aacute; expresando: &ldquo;Si le ni&ntilde;e dice &lsquo;quiero tener un pap&aacute;&rsquo;, es importante explorar qu&eacute; significa eso para &eacute;l. A veces no est&aacute; pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho m&aacute;s concreto: un modelo que ha visto en sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre. Creemos que nuestra labor como adultas es acompa&ntilde;ar la diferencia de nuestro hijo, dando espacio a las dudas y creando un clima de confianza con &eacute;l para que pueda acudir a nosotras y sienta que pueda expresar sus preocupaciones&rdquo;, exponen Ana y Sandra.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer</em> Andrea Mezquida Ortega trabaja a diario con familias diversas, por lo que propone una estrategia de validaci&oacute;n y di&aacute;logo:&nbsp;&ldquo;Ante una pregunta tan directa y tan cargada de incomprensi&oacute;n, seguramente, por parte de la criatura, lo primero es validar sus emociones y el deseo de querer saber la respuesta; es decir, aplicar la empat&iacute;a y la validaci&oacute;n emocional por parte de sus mam&aacute;s&rdquo;. A continuaci&oacute;n propone dar referentes: &ldquo;Tambi&eacute;n ser&iacute;a importante poder nombrar ejemplos reales de otres ni&ntilde;es que tampoco tengan pap&aacute; y mam&aacute; (quiz&aacute; alguna familia m&aacute;s del barrio, de la ciudad, amistades...) o, en caso de no encontrar esos ejemplos en un entorno cercano e inmediato, poder comentar ejemplos audiovisuales que hayan podido ver juntes (series, pelis, v&iacute;deos,<em> tiktoks...)</em>, con la idea de que entienda que no solo es una situaci&oacute;n que viven en su casa y en su familia, sino que es algo natural y generalizado en muchos hogares&rdquo;, cuenta la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si dice ‘quiero tener un papá’, es importante explorar qué significa eso para él. A veces no está pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho más concreto: un modelo que ha visto en sus compañeros y compañeras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Murillo y Sandra Cendal</span>
                                        <span>—</span> madres bolleras, activistas y libreras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mezquida sugiere aprovechar la pregunta para abrir un di&aacute;logo familiar: &ldquo;Adapt&aacute;ndonos a su edad, podemos plantear preguntas y generar una especie de di&aacute;logo en el que podamos concluir por qu&eacute; cree que &lsquo;necesita&rsquo; tener un pap&aacute;.., qu&eacute; puede ofrecerle un pap&aacute; que no puedan ofrecerle dos mam&aacute;s, si tiene alg&uacute;n tipo de carencia o de falta al tener dos mam&aacute;s y ning&uacute;n pap&aacute;, si esto le genera infelicidad, etc.&rdquo;. Y, si todo esto no funciona, o si aparecen sentimientos de rechazo a la diversidad o de cuestionamiento del modelo familiar, recomienda solicitar ayuda especializada o consultar recursos de apoyo.
    </p><h2 class="article-text">Acudir a especialistas y buscar recursos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Existen recursos espec&iacute;ficos para todo tipo de realidades LGTBIQA+, aunque podr&iacute;an existir muchos m&aacute;s, pero s&iacute; que van aumentando poco a poco y se van actualizando&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega. Para ella, uno de los espacios m&aacute;s completos se encuentra en la <a href="https://felgtbi.org/que-hacemos/recursos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web de la FELGTBI+</a>: &ldquo;Tienen un apartado de recursos de todo tipo, organizado seg&uacute;n orientaciones sexuales o identidad de g&eacute;nero&rdquo;, explica Mezquida. Desde la propia FELGTBI+ recomiendan un contenido en concreto para este caso: &ldquo;Sin ir m&aacute;s lejos, el a&ntilde;o pasado, desde el grupo de familias de la Federaci&oacute;n, hicimos un <a href="https://www.instagram.com/p/DH0pdIWMarf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">webinar sobre la historia familiar</a>&rdquo;, cuenta Iv&aacute;n Hern&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los materiales de la asociaci&oacute;n, Hern&aacute;n tambi&eacute;n recomienda una serie de cuentos sobre diversidad familiar: <a href="https://kalandraka.com/con-tango-son-tres-castellano.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Con tango somos tres</em></a>, <a href="https://www.casadellibro.com/libro-martin-y-la-tarta-de-chocolate-ibd/9788416179398/4073164?srsltid=AfmBOoqgsp9Xm84XGCAcjChmIpsF81YVbGEhSyEfWfmVzb_QoEIVt4S9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mart&iacute;n y la tarta de chocolate</em></a>, <a href="https://loscuentosdecoco.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Coc&oacute; y el baile m&aacute;gico</em></a>, o <a href="https://tripantu.cl/products/emilia-descubre-las-familias?srsltid=AfmBOoqPy-n8IgDH8QhoYHxHFaXTwyxehEpjhU-s83NjMDs6zZEVe0ch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Emilia descubre las familias</em></a>. Ana Murillo y Sandra Cendal, que adem&aacute;s de ser madres dirigen la librer&iacute;a LGTBIAQ+ transfeminista <a href="https://www.instagram.com/maryreadlibre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mary Read</a>, reconocen que todav&iacute;a faltan t&iacute;tulos especializados. &ldquo;Hemos buscado mucho y a la librer&iacute;a vienen muchas madres lesbianas pidi&eacute;ndolo, pero seguimos hu&eacute;rfanas de referencias y modelos de familias diversas&rdquo;, explican. Ellas recomiendan algunos t&iacute;tulos, tanto infantiles como para adultas: &ldquo;Para peques, los cuentos <a href="https://editorialkokinos.com/album-ilustrado/la-boda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La boda</em></a>, <a href="https://www.editorialegales.com/libros/pronto-por-la-manana/9788417319359/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pronto por la ma&ntilde;ana</em></a>, <a href="https://www.editoriallacalle.com/libros/clara-mami-y-mama/?srsltid=AfmBOoq5wWm7HMdpFMPYxrvrVIpUBFzeMaCZcQurVJhqyoE9gnD1mnH4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clara, mami y mam&aacute;</em></a>, <a href="https://palabrasdeaguaeditorial.com/libro/mis-mamas-molan-atencion-preventa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mis mam&aacute;s molan</em></a>, y <a href="https://www.elreydeharlem.es/maria-pies-de-zanahoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mar&iacute;a, pies de zanahoria</em></a>; para adultas, <a href="https://katakrak.net/cas/lib/la-tribu-de-las-amatxus-bollo-amatxo-bolloen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La tribu de las amatxus bollo</em></a>, <a href="https://leseditorial.com/libro/no-ficcion/tambien-soy-su-mama/?srsltid=AfmBOoqPWerzqBbLUoQL8bEKAlZpdTbfHt3uPW9fSejN2PSx4DvqQ9v9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tambi&eacute;n soy su mam&aacute;</em></a> o <a href="https://www.editorialegales.com/libros/maternidades-cuir/9788417319922/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maternidades cuir</em></a>&rdquo;, enumeran.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sería importante poder nombrar ejemplos reales de otres niñes que tampoco tengan papá y mamá (quizá alguna familia más del barrio, de la ciudad, amistades...)</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en realidades queer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si persisten las dificultades para gestionar la situaci&oacute;n con las infancias, y las madres consideran que no pueden abordarlo solas, las expertas recomiendan buscar ayuda profesional. &ldquo;El apoyo y acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico siempre ser&aacute; una opci&oacute;n y una v&iacute;a disponible. Por suerte, existen asociaciones, terapias de grupo y terapeutas especialistas en realidades<em> queer,</em> que trabajan con familias LGTBIQA+ abordando este tipo de casu&iacute;sticas y cualquier otra que pueda surgir&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todas ellas insisten en la necesidad de normalizar la conversaci&oacute;n y mantener abierto el di&aacute;logo. As&iacute; lo expresan Ana Murillo y Sandra Cendal, que lanzan esta reflexi&oacute;n final: &ldquo;No queremos que nuestro hijo sienta que tiene que protegernos a nosotras de sus dudas, no le corresponde eso. Preferimos que pueda decir lo que siente, incluso si es inc&oacute;modo. Porque si puede hablarlo en casa, no tendr&aacute; que gestionarlo solo fuera&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 21:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,familias,LGTBI,Crianza,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a51eafa2-938e-4b3a-8c64-65c883e97a61_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138448.jpg" width="1536" height="864" alt="‘Matrescencia&#039; o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista británica Lucy Jones ha publicado un ensayo que combina evidencia científica y experiencia personal sobre los cambios físicos, psicológicos y neurológicos que atraviesan las mujeres al convertirse en madres</p><p class="subtitle">El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la “crianza respetuosa”?</p></div><p class="article-text">
        Lucy Jones es una periodista brit&aacute;nica especializada en la cobertura de temas cient&iacute;ficos. Ha trabajado para medios como The Guardian, The New York Times y la BBC. Despu&eacute;s de ser madre, su visi&oacute;n sobre la realidad cambi&oacute;, lo que la llev&oacute; a investigar sobre el tema. En 2023 public&oacute; su libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-matrescencia/442408" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Matrescencia</em></a><em>,</em> que acaba de ser traducido al espa&ntilde;ol (Lunwerg, 2026). Un ensayo que combina la evidencia cient&iacute;fica disponible sobre los cambios f&iacute;sicos, psicol&oacute;gicos y neurol&oacute;gicos de la maternidad con su propia experiencia como madre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empecemos por la palabra que da t&iacute;tulo al libro: 'matrescencia'. &iquest;Por qu&eacute; es tan importante nombrar fen&oacute;menos como este?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Convertirse en madre es una etapa de desarrollo significativa en la vida de una persona. Tendemos a centrarnos en el beb&eacute;, pero tambi&eacute;n es un gran cambio para la mujer o persona gestante: f&iacute;sica, mental, neurobiol&oacute;gicamente, social y existencialmente. La palabra 'matrescencia', acu&ntilde;ada por Dana Raphael en los a&ntilde;os 70, nos da una forma de hablar y pensar sobre esta experiencia. Podemos decir: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va tu matrescencia?&rdquo;. Esto aporta luz a aquello que es socialmente invisible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La palabra 'matrescencia' traza un paralelismo entre la maternidad y la adolescencia. &iquest;Es el cambio realmente tan profundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, gracias al trabajo de Susana Carmona, Magdalena Mart&iacute;nez-Garc&iacute;a, Erika Barba-M&uuml;ller, Elseline Hoekzema y otras neurocient&iacute;ficas, sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia. Todo el mundo sabe que la adolescencia es una transici&oacute;n importante, pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya que la cita, la neuropsic&oacute;loga espa&ntilde;ola Susana Carmona explica en su libro</strong><em><strong> Neuromaternal </strong></em><strong>que algunas personas presionan a las mujeres que se han convertido en madres para que vuelvan a su estado anterior, pero no se les ocurrir&iacute;a pedirle a un adolescente que vuelva a la infancia. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esto se da por la ambivalencia social que existe en torno a la figura de la madre: nuestra cultura prefiere a alguien que est&aacute; sexualmente disponible para la mirada masculina, adem&aacute;s de un sujeto econ&oacute;micamente productivo. El mundo est&aacute; creado por y para los hombres, as&iacute; que es dif&iacute;cil entender la vida como un proceso de cambio y metamorfosis, algo que es mucho m&aacute;s natural para las mujeres o personas con &uacute;tero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia (...) pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto es profundo el cambio que implica la maternidad? &iquest;Qu&eacute; factores involucra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una experiencia individual y, al mismo tiempo, tiene aspectos comunes compartidos, uno de los cuales es que, probablemente, todo va a cambiar de una u otra manera. Biol&oacute;gicamente, el cambio es enorme, sobre todo si una madre ha gestado y parido al beb&eacute;. Tambi&eacute;n para los padres o madres no gestantes, cuyos cerebros cambiar&aacute;n por el cuidado y por el apego de criar. En mi caso personal, lo viv&iacute; como un despertar en el que me di cuenta de cu&aacute;nto deval&uacute;a el orden capitalista actual el trabajo de cuidados, y cu&aacute;n inadecuadas son nuestras ideas filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Mi maternidad ha modificado la relaci&oacute;n que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la matrescencia comenz&oacute; en los a&ntilde;os 70, y tras cinco d&eacute;cadas sin apenas abordarse, hace unos a&ntilde;os se ha reabierto la conversaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n del silencio y por qu&eacute; hemos empezado a hablar de ello otra vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas investigaciones cient&iacute;ficas sobre el cerebro materno nos est&aacute;n mostrando lo dram&aacute;tica que es la experiencia, tanto como la adolescencia. El embarazo provoca cambios profundos y consistentes en la estructura del cerebro. Esta nueva frontera de descubrimiento podr&iacute;a tener un gran impacto en la salud y el bienestar. Adem&aacute;s, la era del neoliberalismo &mdash;el capitalismo acelerado de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os&mdash; ha llevado a la gente al l&iacute;mite, y las grietas se manifiestan en las personas m&aacute;s vulnerables, como pueden ser las madres recientes.<strong> </strong>Las altas tasas de problemas de salud mental, estr&eacute;s, agotamiento y soledad en este segmento de la poblaci&oacute;n no pueden seguir ignor&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro recuerda que, al quedarse embarazada, se dio cuenta de que la idea social sobre la maternidad no coincid&iacute;a con lo que estaba viviendo. Usted hace esta reflexi&oacute;n en primera persona: &ldquo;Mi maternidad no era de color rosa pastel, era marr&oacute;n mierda y rojo sangre&rdquo;. &iquest;Cree que la narrativa dominante sobre la maternidad est&aacute; distorsionada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda la narrativa sobre maternidad es limitada, se ha escrito poco sobre ello. Hay tantas formas de convertirse en madre que resulta extra&ntilde;o lo poco interesadas que han estado la cultura y la filosof&iacute;a occidentales en la experiencia materna. As&iacute; que creo que hay una narrativa muy superficial debido a la falta de representaciones culturales. Pero tambi&eacute;n la representaci&oacute;n dominante es muy unidimensional, romantizada, naturalizada e idealista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi maternidad ha modificado la relación que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La obra es muy cr&iacute;tica con el patriarcado y el capitalismo. &iquest;Cree que deber&iacute;amos luchar por una maternidad feminista y anticapitalista? &iquest;El feminismo deber&iacute;a hablar de y con las madres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto! Me gusta la idea de Andrea O'Reilly de un &ldquo;feminismo matric&eacute;ntrico&rdquo;; necesitamos seguir construyendo un feminismo para las madres. Mucha gente est&aacute; haciendo esto de diferentes maneras, pero creo que hay muchas razones culturales por las que todav&iacute;a es tab&uacute; quejarse de la maternidad, y esto impide la acci&oacute;n y el cambio necesarios para llevar a cabo una revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Analiza la salud mental desde una perspectiva interseccional: cuantos m&aacute;s factores tengas &ndash;por ejemplo, una madre trans, racializada, pobre, migrante, etc.&ndash;, m&aacute;s discriminaci&oacute;n enfrentar&aacute;s. &iquest;Cree que, a veces, la gente se olvida de esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y la maternidad moderna muestra las injusticias estructurales como la opresi&oacute;n racial o el sesgo de clase. Se puede aprender mucho sobre el poder en la sociedad observando c&oacute;mo se trata a los vulnerables. Los factores ambientales y sociales son componentes importantes en la salud y la enfermedad mental materna. Las desigualdades de ingresos, las condiciones de vida, el estr&eacute;s vital, la violencia dom&eacute;stica, el racismo sist&eacute;mico y la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica tienen grandes efectos en la prevalencia de la depresi&oacute;n posparto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las altas tasas de problemas de salud mental, estrés, agotamiento y soledad en este segmento de la población no pueden seguir ignorándose</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n habla de ambivalencia. &iquest;Cree que es el sentimiento m&aacute;s universal de la maternidad, tal vez junto con la culpa? &iquest;Que todas nos sentimos felices y tristes, cansadas y llenas, todo al mismo tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Al mismo tiempo! Yo no sab&iacute;a que se pod&iacute;an sentir tantas cosas diferentes simult&aacute;neamente hasta que tuve hijos. Nunca he experimentado una monta&ntilde;a rusa de emociones tan grande. &Eacute;xtasis absoluto y profunda satisfacci&oacute;n, y luego terror, rabia. Todo ello incluso en la misma ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su libro ya ha recibido varios premios. &iquest;Cree que esto implica una validaci&oacute;n social de su investigaci&oacute;n? &iquest;Que es relevante hablar de la matrescencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que, aunque mi libro es una historia de mi propia matrescencia, solo una historia, muchas mujeres han sentido que hay algo realmente malo en c&oacute;mo tratamos a las madres en nuestra sociedad, con atenci&oacute;n m&eacute;dica inadecuada, expectativas sociales opresivas, el choque del cuidado con el capitalismo, el aislamiento y la soledad de la vida moderna. La cultura y la historia occidentales, e incluso, hasta cierto punto, el feminismo liberal, nos dicen que la maternidad es aburrida, pasiva, mundana, que no merece atenci&oacute;n y que el trabajo de la madre es una tarea ingrata y sin cualificaci&oacute;n. Esto no es verdad. La matrescencia est&aacute; llena de drama, terror, poder, conflicto, riesgo. Tambi&eacute;n es una oportunidad para el aprendizaje, la pausa, el juego, el crecimiento personal, la posibilidad imaginativa y el potencial de la <em>matrirreforma</em>, un movimiento progresista de maternidad revolucionaria y reivindicaci&oacute;n de poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 21:08:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a51eafa2-938e-4b3a-8c64-65c883e97a61_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138448.jpg" width="1536" height="864"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Libros,Ensayos,Salud psicológica,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bàrbara Mestanza, actriz, directora y superviviente de una violación: "Contar lo que me pasó me ayudó a perdonarme"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/barbara-mestanza-actriz-directora-superviviente-violacion-contar-paso-ayudo-perdonarme_1_13032663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2d90f8d-7ba2-46b8-9111-e454ddc9e66f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bàrbara Mestanza, actriz, directora y superviviente de una violación: &quot;Contar lo que me pasó me ayudó a perdonarme&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista estrena el 7 de marzo la película documental ‘Sucia. ¿Por qué no hiciste nada?’, que codirige y protagoniza. En ella narra su proceso psicológico, judicial, físico y creativo tras sufrir una violación hace diez años</p><p class="subtitle">Leigh Gilmore, experta en MeToo: “Las supervivientes no buscan un ajuste de cuentas sino justicia”
</p></div><p class="article-text">
        En 2015, un hombre viol&oacute; a la actriz B&agrave;rbara Mestanza durante un masaje. Y a partir de ah&iacute; todo cambi&oacute;. Tras unos a&ntilde;os &ldquo;de disociaci&oacute;n&rdquo;, donde lleg&oacute; a cuestionarse si lo que hab&iacute;a pasado era realmente tan grave o incluso si se lo merec&iacute;a, lleg&oacute; una pregunta que le hizo reabrir el episodio. Al contarle a su novio de entonces lo que le hab&iacute;a ocurrido a&ntilde;os atr&aacute;s, &eacute;l le espet&oacute;: &ldquo;&iquest;Y t&uacute; por qu&eacute; no hiciste nada?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para responder a esa pregunta, B&agrave;rbara comenz&oacute; un proceso f&iacute;sico, psicol&oacute;gico, judicial y creativo que ha durado hasta hoy. Una denuncia que ha terminado en condena, mucha terapia, un libro y una obra de teatro despu&eacute;s, Mestanza estrena ahora <em>Sucia. &iquest;Por qu&eacute; no hiciste nada?</em>, una pel&iacute;cula documental protagonizada y codirigida por ella, junto con Marc Pujolar. En ella, la actriz narra en primera persona su camino como superviviente, intentando desmontar las ideas sobre la &ldquo;buena v&iacute;ctima&rdquo; y asegurando que cualquier v&iacute;a de reparaci&oacute;n es v&aacute;lida, &ldquo;no solo la judicial&rdquo;, explica. La pel&iacute;cula se estrena el pr&oacute;ximo 7 de marzo en el Festival de M&aacute;laga, y se podr&aacute; ver en Filmin a finales de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Responde a esta entrevista con las emociones a flor de piel, &ldquo;muy removida&rdquo; &ndash;de hecho, paramos para llorar en un par de ocasiones&ndash;, y con los nervios propios del estreno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el principio de la pel&iacute;cula cuentas que tu objetivo es responder a una pregunta que te hacen personas de tu entorno e incluso t&uacute; misma tras la agresi&oacute;n sexual: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no hiciste nada?&rdquo;. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, &iquest;has encontrado la respuesta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. A&ntilde;os despu&eacute;s de la agresi&oacute;n, cuando una noche mi pareja de entonces me hizo esa pregunta tras contarle lo que hab&iacute;a pasado, empec&eacute; a analizarlo. Por qu&eacute; yo, siendo una mujer feminista, politizada, culta, moderna y con car&aacute;cter me hab&iacute;a dejado hacer una cosa as&iacute;. S&eacute; que es una frase incorrecta pero es como lo sent&iacute;. A partir de ah&iacute; decid&iacute; que ten&iacute;a que ponerme a escribir, pero lo hice sin tener muy claro c&oacute;mo responder a esa pregunta. Y ahora s&eacute; la respuesta: no hice nada porque no pude. Contar lo que me pas&oacute; me ayud&oacute; a sanar y a perdonarme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pel&iacute;cula documental </strong><em><strong>Sucia</strong></em><strong> llega despu&eacute;s de un libro y una obra de teatro que t&uacute; escribiste y protagonizaste. &iquest;Te ha ayudado a sanar este proceso creativo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no pretend&iacute;a sanar a trav&eacute;s del arte, sino que sin quererlo el arte me san&oacute;. Gracias a la escritura del guion pude revisar mis recuerdos y contactar con un cuerpo totalmente disociado. A lo largo de mi investigaci&oacute;n, fui hablando con las profesionales que me acompa&ntilde;aron y ellas fueron poniendo palabras a lo que me hab&iacute;a pasado, as&iacute; que poco a poco fuimos poniendo todo en su lugar. Fue mi abogada, Carla Vall, quien me explic&oacute; que m&aacute;s de un 90% de las v&iacute;ctimas de agresiones sexuales reaccionan as&iacute;, sin hacer nada, porque es un mecanismo de supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el documental reflexionas sobre tu propio proceso de sanaci&oacute;n, que pasa por lo creativo, pero tambi&eacute;n dices que cada mujer tiene derecho a vivirlo como considere, que no hace falta escribir un libro o protagonizar una pel&iacute;cula. &iquest;Crees que son leg&iacute;timas todas las estrategias de supervivencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente s&iacute;. Se han empe&ntilde;ado en decirnos desde diferentes lugares a las v&iacute;ctimas que tenemos que denunciar, cuando quiz&aacute;s eso no es lo que quieren todas las mujeres. Yo desde el principio lo que quer&iacute;a como reparaci&oacute;n, por ejemplo, no era que mi agresor fuera a la c&aacute;rcel, eso me daba igual. Yo quer&iacute;a que se supiera lo que hizo para que no volviera a pasarle a nadie m&aacute;s. Y me ha llevado a&ntilde;os, terapia, tiempo y esfuerzo saber que quer&iacute;a hacer esto. Si queremos, nuestra herida puede ser &uacute;til, pero no es necesario. Cada v&iacute;ctima o superviviente tiene derecho a vivir su proceso como considere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuentas en el documental que tu proceso judicial te ha costado tiempo, dinero y reabrir heridas una y otra vez. A d&iacute;a de hoy, &iquest;recomendar&iacute;as a una mujer que ha sufrido una agresi&oacute;n que denuncie? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, es que es un proceso muy complejo y que conlleva muchas cosas, no solo una inversi&oacute;n econ&oacute;mica alt&iacute;sima &ndash;en mi caso, de casi 10.000 euros&ndash;. Para m&iacute; el momento del juicio fue muy importante, como un antes y un despu&eacute;s en mi vida. Ahora hace un a&ntilde;o del juicio y me parece que hubieran pasado diez. Es importante porque me ha permitido volver a contactar con mi sexualidad, sacarme un peso de encima y sentirme orgullosa de m&iacute; misma. Pero lo que no te cuentan es que a lo largo del proceso vas a tener que estar respondiendo preguntas ante personas desconocidas que no est&aacute;n ni relacionadas con la agresi&oacute;n, como las notas que sacabas cuando eras peque&ntilde;a o la relaci&oacute;n que tienes con tu padre. Se nos pone el foco a nosotras y parece que tenemos que ser la v&iacute;ctima perfecta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Justo de eso quer&iacute;a hablarte. En casos como el tuyo, es habitual que el foco se ponga en las v&iacute;ctimas o supervivientes, en lugar de en los agresores. T&uacute; en la pel&iacute;cula inicias una investigaci&oacute;n para buscarlo, y lo encuentras. &iquest;Cu&aacute;l era tu objetivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante 10 a&ntilde;os viv&iacute; obsesionada pensando por qu&eacute; &eacute;l me escogi&oacute; a m&iacute;, por qu&eacute; hizo eso ese d&iacute;a y por qu&eacute; conmigo. Y necesitaba tenerle delante para que me lo explicase, pero tambi&eacute;n para que me viera viva. &Eacute;l me hab&iacute;a arrebatado mi cuerpo, mi juventud, casi me muero por su culpa. Con los a&ntilde;os comprend&iacute; que era como un veneno que entr&oacute; en mi cuerpo: no solo me meti&oacute; los dedos en la vagina, sino que logr&oacute; meterse dentro de m&iacute; durante a&ntilde;os. As&iacute; que para m&iacute; era importante que me viese la cara y decirle: &ldquo;Aunque hayas intentado quitarme lo m&aacute;s vital, yo sigo aqu&iacute;. Estoy viva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel de tu exnovio es central en la pel&iacute;cula y en la obra de teatro. No solo te hace la pregunta clave, &iquest;por qu&eacute; no hiciste nada?, sino que llega a plantearte si t&uacute; est&aacute;s 100% segura de que el agresor no cre&iacute;a que te estaba gustando lo que hac&iacute;a. &iquest;Crees que esto forma parte del problema, que probablemente el agresor no se vea como tal y que otros hombres tambi&eacute;n cuestionen el hecho mismo de la agresi&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las preguntas que yo m&aacute;s he hecho a mi abogada y a otras expertas con las que he hablado: &iquest;Puede ser que el agresor no fuera consciente de lo que estaba haciendo? Pero creo que no: si un cuerpo se cierra ante ti, eso se nota perfectamente, lo que pasa es que t&uacute; puedes escoger no prestar atenci&oacute;n y seguir adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que el mensaje de supervivencia que env&iacute;as en tu pel&iacute;cula deber&iacute;a interpelar y remover tambi&eacute;n a los hombres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque es una cuesti&oacute;n de todos y todas. Seguir pensando que es un tema solo de mujeres nos aleja de que esto deje de pasar. La revoluci&oacute;n m&aacute;s eficaz es hablar. Es muy necesario que ellos escuchen este relato universal. Una de las cosas m&aacute;s transformadoras que yo he vivido en este proceso es que se me acerquen hombres que quieren revisarse y que me dicen: &ldquo;Yo no s&eacute; si he podido hacer algo as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro de los ejes centrales de tu trabajo es el cuestionamiento permanente de tu papel en todo esto. &iquest;Te has sentido una mala v&iacute;ctima?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, yo soy una mala v&iacute;ctima, soy un grano en el culo del sistema. En algunas ocasiones me he sentido fatal por seguir saliendo de fiesta, por follarme a quien quer&iacute;a&hellip; Pero ya no. Porque no existe ese ideal de la buena v&iacute;ctima, igual que no existe el ideal de la buena mujer. Es una idealizaci&oacute;n, un s&iacute;mbolo que se ha utilizado durante demasiado tiempo para que estuvi&eacute;ramos calladas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n reconoces que t&uacute; misma has ido cambiando de opini&oacute;n a lo largo de todos estos a&ntilde;os: primero cre&iacute;as que no pod&iacute;as denunciar la agresi&oacute;n, que era algo menor, luego asumiste que hab&iacute;as sido penetrada sin consentimiento y por lo tanto violada. &iquest;Es importante reconocer que esos cambios de postura pueden darse en el proceso de una superviviente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una pregunta vital, superinteresante. Me la he estado haciendo mucho &uacute;ltimamente. Las mujeres tenemos derecho a cambiar de opini&oacute;n, porque a lo largo de nuestra vida estamos en constante movimiento, en un proceso de evoluci&oacute;n y de cambio. En medio de una situaci&oacute;n traum&aacute;tica como la que yo viv&iacute;, en la que estamos luchando por sobrevivir, se nos exige una coherencia total. Y exigirle eso a una mujer es muy violento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchas mujeres se sienten identificadas como v&iacute;ctimas cuando salen de tu obra de teatro, incluso responden a un cuestionario sobre si han sufrido alguna agresi&oacute;n y muchas contestan que s&iacute;. &iquest;Crees que por eso conecta tanto a las mujeres y remueve a quien te ve?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una realidad absoluta que no necesitas ser violada para sentir los efectos de un abuso. Todas hemos vivido algo parecido, aunque sea una mano en el culo en una discoteca. Yo lo que quer&iacute;a era mostrar la realidad de un cuerpo agredido, lejos de la romantizaci&oacute;n de una v&iacute;ctima. Y eso conecta mucho con el p&uacute;blico y remueve muchas emociones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una d&eacute;cada despu&eacute;s de tu agresi&oacute;n, &iquest;te sientes realmente reparada? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que yo cre&iacute;a en este proceso de reparaci&oacute;n era que cuando encontrara una respuesta para mi pregunta autom&aacute;ticamente estar&iacute;a curada y ser&iacute;a libre. Y esto no ha sido as&iacute;. Ahora s&eacute; que no hice nada porque no pude, pero tambi&eacute;n s&eacute; que nunca en la vida ser&eacute; la misma de antes. No voy a dar las gracias por lo que me ha pasado, pero s&iacute; a m&iacute; misma, por haber sabido sobrevivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les han sido para ti los elementos m&aacute;s importantes en tu proceso de sanaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He dejado de salir con gente que perpetuaba mi herida, he dejado de drogarme y de autodestruirme, he dejado de tener conductas que me pon&iacute;an en riesgo. Parece muy f&aacute;cil decirlo, pero me ha costado tiempo, esfuerzo y terapia poder ser la adulta que soy ahora. De hecho, hace poco volv&iacute; a vivir una agresi&oacute;n en una discoteca, un chico se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y empez&oacute; a sobarme el culo y susurrarme cosas en el o&iacute;do. Y fui capaz de salir detr&aacute;s de &eacute;l y empujarle fuera de la discoteca. Ah&iacute; honr&eacute; a mi B&agrave;rbara del pasado y del presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo encaras la promoci&oacute;n de la pel&iacute;cula? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s ahora?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy nerviosa y removida, porque al final revisitar este tema es muy duro para m&iacute;. Pero voy a permitirme llorar en las entrevistas de promoci&oacute;n y en el estreno, si me hace falta. Porque es la realidad de mi cuerpo y no quiero disociarme m&aacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/barbara-mestanza-actriz-directora-superviviente-violacion-contar-paso-ayudo-perdonarme_1_13032663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 22:19:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Me Too,Acoso sexual,Agresiones sexuales,Feminismo,Violencia sexual,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí": las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/saberlo-enseno-nineras-espanolas-cuidaron-hijas-migrantes_1_12982495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e22cf28f-b33b-4d03-a3a0-768cfc93e0bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136313.jpg" width="2362" height="1329" alt="&quot;Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí&quot;: las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Mi familia española’ es un documental sonoro de la artista multidisciplinar Quan Zhou que aborda una realidad de la que apenas se habla: ¿quién cuidaba a las criaturas de las primeras familias migrantes que llegaron a España mientras sus madres y padres trabajaban? </p><p class="subtitle">Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes</p></div><p class="article-text">
        La madre de Desir&eacute;e Bela-Lobedde, Estrella, migr&oacute; desde Guinea Ecuatorial a Catalunya, y mientras trabajaba en un hospital, a Desir&eacute;e la criaba Fina, su &ldquo;tata andaluza&rdquo;. Sara Qiu es hija de migrantes chinos que regentaban un restaurante; de sus cuidados se encargaba una familia zaragozana, especialmente una de las hijas, Pichu. Valeria Claros es hija de migrantes bolivianos que llegaron a Madrid hace cuarenta a&ntilde;os para entrar a trabajar como internos en una casa. Primero Valeria fue cuidada por sus abuelos y despu&eacute;s por Anabel, una joven espa&ntilde;ola que se convirti&oacute; en su <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;t&iacute;a postiza&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Las historias vitales y los recuerdos de infancia de Desir&eacute;e, Sara y Valeria se van trenzando en los siete episodios de <a href="http://www.mifamiliaespanola.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi familia espa&ntilde;ola</em></a><em>,</em> un podcast documental dirigido por la novelista gr&aacute;fica y ponente internacional Quan Zhou. Tambi&eacute;n se cuentan los puntos de vista de las familias de origen, de las mujeres que se encargaron de sus cuidados y de sus propias familias. A partir de las vivencias personales, el podcast ahonda en cuestiones como la memoria, la identidad y los v&iacute;nculos afectivos que se van generando entre todos ellos, acompa&ntilde;ados de investigaciones y reflexiones de la propia Zhou. Se trata de visibilizar una realidad desconocida de la historia reciente de Espa&ntilde;a: la de la primera generaci&oacute;n de personas racializadas, sus descendientes y las redes que crearon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El germen del proyecto est&aacute; en la propia historia de Quan Zhou, tal y como ella misma reconoce: &ldquo;Parte de mi propia experiencia personal: mi familia vino de China y yo tambi&eacute;n tengo una familia espa&ntilde;ola que me cuid&oacute;, pero siempre he pensado que esto solo pasaba en las familias chinas. Entonces un d&iacute;a escuch&eacute; a Desir&eacute;e Bela-Lobedde contar en un podcast que ella tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido una tata andaluza, empec&eacute; a investigar y vi que en los a&ntilde;os 80 era bastante habitual que ni&ntilde;eras espa&ntilde;olas cuidasen hijas de migrantes. Yo investigo bastante a nivel internacional y es algo que no ocurri&oacute; en otros lugares del mundo. Incluso en Estados Unidos o en pa&iacute;ses anglosajones, donde la migraci&oacute;n lleva ocurriendo desde hace mucho m&aacute;s tiempo, no sucedi&oacute;&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hizo la creadora fue lanzar una convocatoria desde su perfil de Instagram, donde divulga bajo el nombre de <a href="https://www.instagram.com/gazpachoagridulce/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@gazpachoagridulce</a>. Recibi&oacute; cantidad de historias. &ldquo;Algunas eran de trauma o de racismo, muchas de ellas muy duras, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a muchas de amor. Y es en estas &uacute;ltimas en las que me he centrado para esta primera temporada del podcast: en las historias de amor de familias que todav&iacute;a se quieren, en la transmisi&oacute;n cultural que se produce a trav&eacute;s de los v&iacute;nculos de afecto&rdquo;, cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres españolas que cuidan a niñas de familias migrantes son de clase obrera, y las migrantes también. Y eso es lo que las lleva a encontrarse: madres que buscan a otras mujeres para cuidar a sus hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Quan Zhou</span>
                                        <span>—</span> artista multidisciplinar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un fen&oacute;meno interseccional&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El proyecto explica en toda su complejidad un fen&oacute;meno donde interact&uacute;an diferentes factores. En uno de los episodios, su creadora lanza esta reflexi&oacute;n: &ldquo;Existe todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy una invisibilidad en torno a las identidades de las hijas de migrantes. Nosotras no somos inmigrantes, hemos nacido aqu&iacute;, pero heredamos muchas cosas: el racismo, la xenofobia, los estereotipos y un largo etc&eacute;tera. Y precisamente por eso nos afectan factores interseccionales: el racismo, la falta de apoyo institucional, la situaci&oacute;n administrativa irregular, y por supuesto el machismo&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito espec&iacute;fico de los cuidados, el enfoque de g&eacute;nero est&aacute; presente tambi&eacute;n: casi todas las personas cuidadoras y cuidadas son mujeres: madres, abuelas, hijas. Tanto de origen como de la familia cuidadora. As&iacute; lo explica Zhou: &ldquo;La crianza sigue siendo un territorio de mujeres, por supuesto que s&iacute;. Y en este caso adem&aacute;s interact&uacute;an el g&eacute;nero, la migraci&oacute;n y la clase social. En el podcast se ve que<strong> </strong>las mujeres espa&ntilde;olas que cuidan a ni&ntilde;as de familias migrantes son de clase obrera, y las migrantes tambi&eacute;n. Y eso es lo que las lleva a encontrarse: madres que buscan a otras mujeres para cuidar a sus hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sumergi&eacute;ndose en las vidas de las protagonistas de ni&ntilde;as, de sus familias espa&ntilde;olas y de origen, se ahonda en c&oacute;mo las relaciones entre ambas, que a menudo empezaron siendo contractuales &ndash;cuidados a cambio de dinero&ndash;, pueden llegar a la intimidad personal. Las j&oacute;venes racializadas desarrollan un &ldquo;biling&uuml;ismo afectivo&rdquo;, en que el cari&ntilde;o, el amor y el cuidado se expresan de forma distinta en cada hogar. En el episodio sobre Sara Qiu, ella y Quan comentan las diferencias entre la cultura espa&ntilde;ola y la china para mostrar afecto: mientras que en nuestro entorno es mucho m&aacute;s com&uacute;n el contacto f&iacute;sico, los abrazos o los besos, en China el afecto se demuestra, por ejemplo, a trav&eacute;s de la comida: &ldquo;Mi padre todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy sigue cocin&aacute;ndome la comida que m&aacute;s me gusta, y ahora yo estoy aprendiendo a preparar sus recetas&rdquo;, explica Sara Qiu.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe todavía a día de hoy una invisibilidad en torno a las identidades de las hijas de migrantes. Nosotras no somos inmigrantes, hemos nacido aquí, pero heredamos muchas cosas: el racismo, la xenofobia, los estereotipos...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Quan Zhou</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Qiu es conocida porque en 2022 recorri&oacute; en bicicleta los m&aacute;s de 16.000 kil&oacute;metros desde Zaragoza. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s lleg&oacute; a Qingtian, de donde es originaria su familia. Esa especie de viaje identitario le sirvi&oacute; para colocar algunas de las cosas que hab&iacute;a vivido en su infancia como <em>&ldquo;restaurant kid&rdquo;</em> (los hijos de familias chinas que se cr&iacute;an en los restaurantes que montan). &ldquo;Cuando era peque&ntilde;a, yo pasaba mucho tiempo en el restaurante de mis padres, jugaba con mi hermano en el almac&eacute;n y hasta hab&iacute;a un peque&ntilde;o despacho. Pichu, Bea, Vitoria y Atilio, mi familia espa&ntilde;ola, empezaron a cuidarnos cuando &eacute;ramos muy peque&ntilde;os. Est&aacute;bamos mucho en su casa, celebr&aacute;bamos con ellos las Navidades, todo. Es cierto que no era lo com&uacute;n, pero yo no me planteaba si era lo normal o no. Esas son preguntas que me hice a&ntilde;os despu&eacute;s, tambi&eacute;n para grabar este podcast. Quiz&aacute;s por falta de tiempo, o porque mis padres eran muy j&oacute;venes, es cierto que falt&oacute; un poco de cuidado por su lado, pero para eso estaba mi otra familia. Son las circunstancias que nos han tocado y lo que hago es intentar sacar lo bueno de los dos mundos&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones m&aacute;s analizadas por las protagonistas es la de la ausencia de sus figuras de referencia: c&oacute;mo sus madres y padres, demasiado ocupados en largas jornadas de trabajo, delegaban los cuidados en otras personas y apenas compart&iacute;an tiempo con sus hijos e hijas. Pero ese an&aacute;lisis se hace desde una mirada desestigmatizante, lejos de lo que Quan Zhou denomina la &ldquo;visi&oacute;n t&uacute;nel&rdquo;: &ldquo;No podemos juzgar con los ojos de ahora lo que pas&oacute; hace unos a&ntilde;os. Muchas veces lo comparamos con la crianza presentista actual, donde es importante pasar tiempo con tus hijos e hijas, y pensamos: &lsquo;Ay qu&eacute; pena, que tu abuela o tu tata te cri&oacute; y tu madre no estaba presente&rsquo;. Pero es que el contexto era diferente, y eso no quiere decir que las infancias no hayan tenido carencias. Pero hay que analizar el contexto completo: si nuestras madres y padres ten&iacute;an que trabajar, &iquest;qu&eacute; pod&iacute;an hacer?, &iquest;qu&eacute; les llev&oacute; a criar as&iacute;&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La cuesti&oacute;n identitaria&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Otro tema central en los relatos de las protagonistas es la cuesti&oacute;n identitaria. En uno de los episodios, Desir&eacute;e Bela-Lobedde reconoce que, cuando era peque&ntilde;a, no se sent&iacute;a negra. Tampoco guineana, una cultura que su madre no le transmiti&oacute; al salir de su pa&iacute;s. Ni catalana, el lugar donde naci&oacute; y vivi&oacute; siempre. As&iacute; lo explica ella: &ldquo;No s&eacute; si mi historia es de desarraigo o simplemente de identidades fluidas. S&iacute; hay un desarraigo con respecto a mi identidad de origen, yo no he sido criada por una familia africana, pero no siento desarraigo porque he sentido que pertenec&iacute;a a una familia andaluza. El hecho de ser criada por mi tata s&iacute; marca un arraigo concreto: el de la cultura de mi familia andaluza en los a&ntilde;os 80 en Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. Su sentimiento de desarraigo parte m&aacute;s de una visi&oacute;n externa: &ldquo;Tiene m&aacute;s que ver con c&oacute;mo me ve la sociedad en general&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">No sé si mi historia es de desarraigo o simplemente de identidades fluidas. Sí hay un desarraigo con respecto a mi identidad de origen, yo no he sido criada por una familia africana, pero no siento desarraigo porque he sentido que pertenecía a una familia andaluza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desirée Bela-Lobedde</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando los padres de Valeria migraron desde Bolivia, su madre ya estaba embarazada, por lo que ella naci&oacute; en Madrid. Aun as&iacute;, asegura que ha tenido un proceso identitario complejo: &ldquo;Yo nac&iacute; en Espa&ntilde;a pero de peque&ntilde;a me sent&iacute;a m&aacute;s cerca de la cultura boliviana que de la espa&ntilde;ola&rdquo;, explica, al tiempo que se&ntilde;ala la complejidad de &ldquo;pertenecer y no pertenecer al mismo tiempo a dos culturas diferentes&rdquo;. Su familia hizo un esfuerzo por mantener la cultura de origen, algo que se notaba especialmente en las fiestas que organizaban, los bailes y las comidas t&iacute;picas de su pa&iacute;s. Fue su cuidadora Anabel, una joven madrile&ntilde;a, quien le transmiti&oacute; la cultura espa&ntilde;ola: &ldquo;Ella me ense&ntilde;&oacute;, sin saberlo, lo que era ser de aqu&iacute;. Para merendar siempre me daba galletas Mar&iacute;a con ColaCao, algo que para m&iacute; era fascinante, o me ense&ntilde;aba la m&uacute;sica espa&ntilde;ola. Eso me encantaba&rdquo;, se&ntilde;ala Valeria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como parte del proyecto documental, Quan Zhou est&aacute; elaborando tambi&eacute;n una <em>Cartograf&iacute;a de infancias interculturales</em>, un mapa que recoge las historias de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de familias migrantes. &ldquo;La memoria es un derecho, y esta cartograf&iacute;a forma parte de un archivo de memoria hist&oacute;rica en construcci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro. Creemos que las infancias racializadas importan y deben ser preservadas para el futuro porque los descendientes de inmigrantes tambi&eacute;n tienen derecho a poder acceder a su propia historia&rdquo;, explica la creadora. Y lanza un mensaje llamando a la participaci&oacute;n: &ldquo;Si t&uacute; tambi&eacute;n eres descendiente de inmigrantes y te criaron personas espa&ntilde;olas, <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">comparte tu testimonio</a>, puede ser de forma an&oacute;nima&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cartografía de infancias interculturales, del proyecto ‘Mi familia española’, de Quan Zhou.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/saberlo-enseno-nineras-espanolas-cuidaron-hijas-migrantes_1_12982495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí": las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,familias,Migraciones,Podcast,Documental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/jugamos-aire-libre-no-hay-pediatra-necesitamos-coche-criar-entornos-rurales_1_12971025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2357841-db1f-424f-b7c6-8867163e4c86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136041.jpg" width="4277" height="2406" alt="“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo se organizan las familias que viven en zonas rurales o pueblos pequeños? ¿Existen diferencias entre las personas que han nacido allí y quienes se mudan desde la ciudad? Familias y expertas explican las ventajas e inconvenientes de criar en el ámbito rural</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; tiene muchas m&aacute;s ventajas criar en el rural que en una ciudad. Aqu&iacute; nos cuidamos todas a todos. No s&eacute; si esto es as&iacute; o si es mi visi&oacute;n condicionada porque a m&iacute; me gusta esto y es donde he vivido siempre&rdquo;. As&iacute; empieza su reflexi&oacute;n Eva Rodr&iacute;guez, ganadera en Cesuras (A Coru&ntilde;a) y madre monomarental de una ni&ntilde;a de 11 a&ntilde;os. &ldquo;Al estar yo sola con mi hija, necesito much&iacute;sima m&aacute;s ayuda para poder conciliar, pero tengo la suerte de tener apoyo tanto a nivel de familia extensa como con otras amigas y vecinas. Y al contrario de lo que se pueda pensar, ser ganadera me da much&iacute;sima flexibilidad, porque aunque los animales marcan los horarios, he conseguido montar un sistema en el que si falto un rato, no pasa nada&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez, responsable de la granja de leche ecol&oacute;gica <a href="https://www.campogalego.es/granxa-ameixeira-paso-de-intensivo-ecologico-y-proyecto-para-comercializacion-directa-de-la-leche/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ameixeira</a>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.mapa.gob.es/es/dam/jcr:e4eeb732-aa4d-43af-ad55-2d722c7b7960/Resumen%201.1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> del padr&oacute;n municipal del INE y del Ministerio de Agricultura, m&aacute;s de siete millones y medio de personas viven en municipios considerados rurales &mdash;con menos de 30.000 habitantes y una densidad inferior a 100 habitantes por km2&mdash;. Esto supone aproximadamente un 15,5% de la poblaci&oacute;n total en Espa&ntilde;a. El INE apunta tambi&eacute;n que la poblaci&oacute;n rural ha aumentado en nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os, debido fundamentalmente a la llegada de nuevos residentes.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ruralidades distintas y ambivalentes</h2><p class="article-text">
        Las fuentes consultadas para este reportaje coinciden en se&ntilde;alar que, para hablar del entorno rural, hay que hacerlo necesariamente en plural, abarcando realidades muy diferentes. As&iacute; lo explica Rosa Otero, psic&oacute;loga general sanitaria del proyecto <a href="https://enlamatriz.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En La Matriz</a> y residente en Cabranes, un concejo de Asturias con poco m&aacute;s de 1.000 habitantes en censo. &ldquo;Hablar de &lsquo;lo rural&rsquo; en singular es simplificar una realidad que es mucho m&aacute;s diversa. No es lo mismo criar en una aldea de Soria que hacerlo en las Alpujarras o en determinadas zonas de Asturias. El grado de aislamiento, la distancia a n&uacute;cleos urbanos con servicios, la llegada de nuevas familias o la presencia de turismo son factores que moderan de manera directa c&oacute;mo se vive la crianza en el contexto rural. Adem&aacute;s, la vivencia de cada persona situada en un n&uacute;cleo rural es muy diversa&rdquo;, aclara Otero.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El grado de aislamiento, la distancia a núcleos urbanos con servicios, la llegada de nuevas familias o la presencia de turismo son factores que moderan de manera directa cómo se vive la crianza en el contexto rural</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Otero</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la tambi&eacute;n asturiana Elena Plaza, periodista especializada en proyectos de desarrollo rural y reto demogr&aacute;fico: &ldquo;Existen diferentes tipolog&iacute;as en lo rural; hay muchas ruralidades diferentes y cada territorio tiene sus particularidades. Aqu&iacute; en Asturias, por ejemplo, hay poblaciones dispersas, concejos y cabeceras de comarca o villas donde est&aacute; la concentraci&oacute;n de servicios. Tambi&eacute;n hay zonas periurbanas, cercanas a las grandes ciudades, y espacios m&aacute;s perif&eacute;ricos, m&aacute;s alejados de las ciudades. Eso marca mucho las ventajas y desventajas de los diferentes territorios&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Plaza vive con dos adolescentes en la zona rural de Oviedo, a cinco kil&oacute;metros de la ciudad. &ldquo;Las zonas rurales o zonas no masificadas dan ventajas por ejemplo en las crianzas con apego o crianzas alternativas. Las relaciones sociales aqu&iacute; permiten a &lsquo;la guajada&rsquo; [los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as] aprender de sus iguales y se dan aprendizajes intergeneracionales. Tienen espacio para aburrirse e inventar y mucho m&aacute;s contacto con la naturaleza&rdquo;, explica. Y pone un ejemplo reciente: &ldquo;Este fin de semana mi hijo se fue al pueblo de la familia de un amigo y volvi&oacute; contando que fueron al bosque, estuvieron picando le&ntilde;a, con el ganado. En las ciudades todo esto se pierde&rdquo;, reflexiona Elena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ganadera gallega Eva Rodr&iacute;guez tambi&eacute;n cree que vivir en una granja en medio del campo aporta beneficios a su familia: &ldquo;La naturaleza y los animales son un parque enorme, para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as criarse as&iacute; es una pasada. Adem&aacute;s, creo que aqu&iacute; hay m&aacute;s solidaridad entre vecinos, m&aacute;s tranquilidad para vivir&rdquo;, expone. Ejemplo de esto para ella fue su forma de organizarse durante la pandemia: &ldquo;Aunque fue dura, como para todo el mundo, nosotros pod&iacute;amos salir al aire libre a diario y casi no ten&iacute;amos que utilizar mascarillas porque no nos encontr&aacute;bamos con nadie&rdquo;, explica. Pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala algunos inconvenientes, que tienen que ver sobre todo con la carencia de servicios p&uacute;blicos y con las distancias: &ldquo;Tenemos colegio, pero no instituto, y para ir al pediatra tenemos que desplazarnos a otro ayuntamiento o incluso al hospital provincial. Tampoco tenemos matrona, nos falta un servicio de continuidad&rdquo;, reconoce. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Tienes que disponer de coche privado, porque transporte p&uacute;blico tampoco hay, y muchas veces hay que desplazarse a la ciudad para encontrar cosas que no tenemos aqu&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones sociales aquí permiten a ‘la guajada’ [los niños y niñas] aprender de sus iguales y se dan aprendizajes intergeneracionales. Tienen espacio para aburrirse e inventar y mucho más contacto con la naturaleza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Plaza</span>
                                        <span>—</span> periodista especializada en desarrollo rural y reto demográfico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Elena Plaza, las principales limitaciones tambi&eacute;n se relacionan con los servicios de educaci&oacute;n y sanitarios, a los que ella a&ntilde;ade un tercer elemento: &ldquo;La falta de oferta de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividades extraescolares</a> penaliza sobre todo a las madres &mdash;que somos las que nos seguimos encargando m&aacute;s de las tareas de cuidado&mdash;; incide en la falta de medidas de conciliaci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, esto puede compensarse con las &ldquo;redes extensas de cuidados&rdquo;, tanto con circuitos alternativos como sus &ldquo;matrifocos&rdquo;, espacios de reuni&oacute;n para madres donde se comparten cuidados y charlas, como a trav&eacute;s de apoyo mutuo en el vecindario: &ldquo;Siempre hay la t&iacute;pica vecina que te echa un cable cuando lo necesitas y se queda con los cr&iacute;os si tienes que ir a hacer la compra&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Familias neorrurales y &ldquo;de toda la vida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Rosa Otero pone sobre la mesa un fen&oacute;meno en auge: el de las familias que se van al campo o al pueblo desde una ciudad y conviven con las vecinas &ldquo;de toda la vida&rdquo;. &ldquo;Conviene tener en cuenta a la hora de analizar estas realidades el fen&oacute;meno del neorruralismo: familias procedentes de grandes ciudades que deciden asentarse en el medio rural. En algunos territorios este proceso se integra con relativa facilidad y genera comunidad; en otros, no tanto&rdquo;, explica Otero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ella, es clave huir de visiones idealizadas o estereotipadas de la vida en el campo. Aunque existen ventajas &ldquo;evidentes&rdquo;, como el contacto con la naturaleza o la libertad de movimientos, &ldquo;vivir en el rural tambi&eacute;n tiene sus l&iacute;mites&rdquo;. &ldquo;En comunidades peque&ntilde;as la privacidad es menor y la informaci&oacute;n circula r&aacute;pido. El acceso a recursos y servicios no siempre es sencillo y, en determinadas zonas, las inclemencias meteorol&oacute;gicas pueden implicar periodos de aislamiento real. Esto, cuando eres una persona adulta y aut&oacute;noma, puede parecer sencillo de gestionar, pero cuando tienes una criatura con fiebre de madrugada y el hospital m&aacute;s cercano est&aacute; a m&aacute;s de media hora, cambia la perspectiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otero a&ntilde;ade algunas otras variables a tener en cuenta, como la gesti&oacute;n del tiempo o el aislamiento: &ldquo;La vida rural suele exigir dedicar muchas horas a tareas b&aacute;sicas de mantenimiento &mdash;cortar le&ntilde;a, cuidar la huerta, arreglar la casa&mdash; y eso afecta, inevitablemente, al tiempo disponible para compartir con las criaturas. A esto se suma una carga mental y emocional que no siempre se ve. El aislamiento no pesa igual en todas las etapas: en momentos como el posparto, los primeros a&ntilde;os de crianza o la adolescencia, el contexto rural puede amplificar tanto el sost&eacute;n como la soledad. Cuando hay comunidad, el acompa&ntilde;amiento puede ser muy profundo; cuando no la hay, la sensaci&oacute;n de estar sola puede intensificarse&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La familia de Abel es un ejemplo claro de habitantes &ldquo;neorrurales&rdquo;. &Eacute;l es padre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, y junto a su expareja abandonaron Madrid hace ya cinco a&ntilde;os &ldquo;escapando de la vida acelerada&rdquo; de la gran ciudad. Ahora Abel vive en un peque&ntilde;o pueblo de &Aacute;vila. &ldquo;Nos mudamos en 2020 para estar m&aacute;s presentes en la crianza, porque ve&iacute;amos que el ritmo de la gran ciudad no nos permit&iacute;a disfrutar con los ni&ntilde;os. Personalmente, yo no quer&iacute;a ser un padre ausente, quer&iacute;a estar presente con mis hijos. As&iacute; que nos fuimos buscando la calma pero nos movimos por varios pueblos hasta encontrar un lugar adecuado&rdquo;, cuenta. Al principio no les result&oacute; f&aacute;cil: no encontraban su sitio y la pareja termin&oacute; separ&aacute;ndose. &ldquo;Tampoco es todo precioso, no nos vamos a enga&ntilde;ar. Ahora nos organizamos como podemos con los ni&ntilde;os. Su madre y yo nos llevamos bien pero vivimos en pueblos distintos y eso complica un poco la log&iacute;stica&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La familia de Esther tambi&eacute;n se asent&oacute; en el medio rural procedente de un &aacute;mbito urbano; en su caso, de una ciudad m&aacute;s peque&ntilde;a, Ciudad Real, a una localidad de la misma provincia, Pic&oacute;n, que no llega a los 700 habitantes. &ldquo;Vivimos en mitad del campo literalmente, estamos solas, no hay casas alrededor&rdquo;, explica Esther. Ella misma se hace una pregunta a la que responde a continuaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Es todo perfecto? Ni mucho menos&rdquo;, reflexiona esta madre de cuatro criaturas en una familia &ldquo;no normativa&rdquo;. &ldquo;Nuestras hijes van al colegio a la ciudad, ya que aunque en el pueblo hay escuelita, no coincid&iacute;a con nuestros valores. Nosotras somos veganas y todas las decisiones que tomamos en la vida tienen una parte pol&iacute;tica y de activismo, de hecho nuestra forma de vivir lo es&rdquo;, asegura. Ella afirma que no se ha sentido especialmente juzgada por aplicar m&eacute;todos de crianza alternativos,&nbsp;&ldquo;aunque siempre seremos forasteras&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas familias valoran que criar en el rural les permite sostener proyectos de vida más coherentes con sus valores, aunque eso implique asumir retos adicionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jose Herrero</span>
                                        <span>—</span> portavoz de la cooperativa de salud COS
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jose Herrero es portavoz de la Cooperativa de Salud COS, un proyecto catal&aacute;n que, entre otras iniciativas, trata de impulsar un programa sobre crianza y tribu en &aacute;mbitos rurales. Herrero explica que &ldquo;muchas familias valoran que criar en el rural les permite sostener proyectos de vida m&aacute;s coherentes con sus valores, aunque eso implique asumir retos adicionales&rdquo;. Esos retos, seg&uacute;n &eacute;l, pasan por &ldquo;generar espacios de encuentro, confianza y aprendizaje compartido entre familias que viven en territorios rurales o remotos&rdquo;. &ldquo;Nos interesa especialmente pensar en la importancia de favorecer din&aacute;micas en red, crear sensaci&oacute;n de tribu, aunque sea mediada por la tecnolog&iacute;a, y fortalecer la capacidad de agencia de las familias en la gesti&oacute;n cotidiana de la crianza y la salud&rdquo;, asegura Herrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en este &uacute;ltimo &aacute;mbito, el sanitario, donde inciden muchas de las medidas de su cooperativa, una de las carencias que coinciden en se&ntilde;alar las madres y padres que participan en este reportaje. Un ejemplo concreto: las formaciones en primeros auxilios. &ldquo;Muchas familias quieren contar con unos m&iacute;nimos conocimientos y recursos para saber c&oacute;mo actuar ante situaciones cotidianas: primeros auxilios, gesti&oacute;n de fiebre, accidentes dom&eacute;sticos, lactancia, etc. Por eso hay mucho inter&eacute;s en talleres de primeros auxilios en pueblos donde el hospital m&aacute;s cercano est&aacute; a m&aacute;s de una hora&rdquo;, asegura Herrero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Apenas tenemos propuestas de ocio para los niños ni para los mayores. Y tampoco servicios: no tenemos ni pediatra ni urgencias, necesitamos el coche para todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadia</span>
                                        <span>—</span> madre de tres niñas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde un peque&ntilde;o pueblo en la provincia de Almer&iacute;a, Nadia, madre de tres hijas, separada, reconoce que su situaci&oacute;n criando sola &ldquo;tiene pocas ventajas&rdquo;. En 2012, ella y sus hijas huyeron de Siria por la guerra, pasaron por Emiratos &Aacute;rabes y finalmente acabaron en Almer&iacute;a, de donde Nadia y su madre son originarias. La vuelta al pueblo le ha simplificado la vida, seg&uacute;n reconoce: &ldquo;Mi madre vive cerca, que es la que m&aacute;s me ayuda, y tambi&eacute;n algunas amigas. Aqu&iacute; nos conocemos todos, as&iacute; que si llego tarde al trabajo o al colegio puedo avisar y me echan una mano&rdquo;, asegura. Tambi&eacute;n encuentra algunas ventajas en la autonom&iacute;a de las ni&ntilde;as: &ldquo;La mayor, de 14 a&ntilde;os, ya puede ir sola al colegio o a la tienda&rdquo;. En cuanto a carencias, nota que en el pueblo hay &ldquo;poca vida&rdquo;. &ldquo;Apenas tenemos propuestas de ocio para los ni&ntilde;os ni para los mayores. Y tampoco servicios: no tenemos ni pediatra ni urgencias, necesitamos el coche para todo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Rosa Otero sostiene que es importante saber reconocer las ventajas y las limitaciones de los entornos rurales para evitar caer en idealizaciones que, a la larga, pueden generar frustraci&oacute;n. &ldquo;Desde la salud mental es importante considerar esta ambivalencia. El rural puede ser profundamente enriquecedor y, al mismo tiempo, exigente. Ambas cosas conviven. Entenderlo as&iacute; permite una mirada m&aacute;s realista, menos idealizada, donde el bienestar no depende solo del lugar en el que se cr&iacute;a, sino de c&oacute;mo se entrelazan las condiciones externas con los recursos personales y relacionales de cada familia&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/jugamos-aire-libre-no-hay-pediatra-necesitamos-coche-criar-entornos-rurales_1_12971025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 21:03:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Pueblos,Niños,Adolescentes,Padres,Madres,familias,Desarrollo rural,Despoblación rural,Medio rural,Zonas rurales,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12919390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de80d176-11f2-48c9-8228-9cd7eb5c4d58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pregunta surge entre muchos padres y madres cuando sus hijos empiezan a tener los primeros noviazgos. Un psicólogo especializado en adolescencia y una psicóloga sexóloga responden </p><p class="subtitle">La charla de cinco minutos que puede cambiar la educación sexual en casa</p></div><p class="article-text">
        Elena tiene una hija de 17 a&ntilde;os y un hijo de 19. Desde hace unos meses, la chica tiene una pareja que vive lejos de su casa. As&iacute; que, aunque al principio no le apetec&iacute;a demasiado, est&aacute; plante&aacute;ndose la posibilidad de que &ldquo;algunas noches&rdquo; duerman juntos en la casa familiar. &ldquo;A priori el cuerpo me pide que no se queden, pero luego me paro a pensar y creo que esto es fruto del aprendizaje que hemos recibido en nuestra generaci&oacute;n. Creo que al final s&iacute; les dejaremos que duerman en casa, un poco m&aacute;s adelante, cuando la relaci&oacute;n se haya estabilizado, y despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n con ella en la que pactemos unas condiciones&rdquo;, expone esta madre.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sanidad.gob.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/HBSC-140525115653809.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Datos oficiales del Ministerio de Sanidad</a> sit&uacute;an la edad media del inicio de las relaciones sexuales entre los 15 y los 16 a&ntilde;os. Seg&uacute;n este estudio, que radiograf&iacute;a la situaci&oacute;n de la adolescencia en Espa&ntilde;a, &ldquo;una tercera parte de los y las adolescentes de 15 a 18 a&ntilde;os (34,8%) ha tenido relaciones sexuales coitales, sin diferencias entre chicos (35,2%) y chicas (34,3%)&rdquo;. Un <a href="https://www.injuve.es/sites/default/files/EJ190/02_INFORME-JUVENTUD-2024_RESUMEN.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe del INJUVE</a> de 2024 se&ntilde;ala que, si bien la edad de inicio de las relaciones sexuales se ha mantenido estable en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas &mdash;en los 16,5 a&ntilde;os&mdash;, cada vez hay m&aacute;s adolescentes que empiezan a tener relaciones antes de los 16.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La adolescencia es muy amplia, y no es lo mismo un chico o una chica de 14 a&ntilde;os que uno de 17. Pero la clave en este tipo de situaciones no es si dejamos o no dejamos dormir a la pareja en nuestra casa, y a qu&eacute; edad, sino todo lo que ha ocurrido antes: si ha habido o no una educaci&oacute;n sexual de calidad en nuestra familia&rdquo;, se&ntilde;ala Rebeca L&oacute;pez, psic&oacute;loga y sex&oacute;loga enfocada en maternidad. Para ella, &ldquo;no existe una respuesta correcta para este tipo de situaciones&rdquo;, sino que var&iacute;a en funci&oacute;n de muchos factores: &ldquo;Depende <a href="https://www.eldiario.es/nidos/charla-cinco-minutos-cambiar-educacion-sexual-casa_1_12763963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de las conversaciones</a> que hayamos tenido con ellos, del modelo relacional que tengan y de los valores de cada familia&rdquo;, asegura esta experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Normalizar y naturalizar las relaciones sexoafectivas</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la sex&oacute;loga, el simple hecho de que un adolescente pregunte en casa si puede traer a su pareja a dormir ya es una buena noticia: &ldquo;Es un punto grande a favor de esa familia, porque significa que hay una conversaci&oacute;n abierta y que existe la confianza suficiente como para que el adolescente lo pregunte&rdquo;, reflexiona Rebeca L&oacute;pez. Y aclara una premisa de partida: &ldquo;Si la pareja de adolescentes ha decidido tener relaciones sexuales, las van a tener igual, as&iacute; que ah&iacute; depende de cada familia facilitarles un lugar seguro o no&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una situaci&oacute;n parecida se encuentra la familia de Bego&ntilde;a. Su hijo mayor, de 17 a&ntilde;os, ha conocido a una chica hace un par de meses. Acaba de present&aacute;rsela a sus padres, as&iacute; que el siguiente paso probablemente sea que alg&uacute;n d&iacute;a se quede a dormir en casa. &ldquo;Aunque me cuesta un poco hacerme a la idea, porque sigue siendo mi hijo, prefiero que est&eacute;n en casa y que hagan lo que tengan que hacer aqu&iacute;. Es mejor eso a que est&eacute;n en un parque o en la calle. Adem&aacute;s, mi casa siempre ha estado abierta para todos los amigos y amigas de mis hijos, no tendr&iacute;a sentido ahora cerrarles la puerta a sus parejas&rdquo;, considera Bego&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta: &ldquo;&iquest;Debemos dejar a nuestro hijo o hija que traiga a su pareja a dormir a&nbsp;casa?&rdquo;, el psic&oacute;logo especializado en adolescencia Fran J&oacute;dar responde tajante: &ldquo;Por supuesto&rdquo;. Justifica as&iacute; su respuesta: &ldquo;No veo que debamos hacer distinciones entre una amistad y una pareja. Pueden darse situaciones de riesgo tanto con una amistad &iacute;ntima como con una pareja: desde fumar a mantener cualquier tipo de intercambio sexual. A veces olvidamos que los adolescentes hombres suelen participar en iniciaciones a la masturbaci&oacute;n poco convencionales&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Deberíamos estar más preocupados de si estamos haciendo un acompañamiento íntegro en su educación afectivo-sexual. Si es así, no veo por qué deba ser preocupante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en adolescencia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo tampoco cree relevante establecer restricciones en cuanto a la edad: &ldquo;A los 14, a los 16 o a los 18 a&ntilde;os la situaci&oacute;n es la misma, con la salvedad de que seguramente no solo jueguen en la habitaci&oacute;n y vean una peli compartiendo una pizza. Pero es eso o abocarlos a que exploren su sexualidad a la intemperie, a riesgo de que sean grabados o multados y con una presi&oacute;n extra que no es nada saludable para su desarrollo sexual&rdquo;, reflexiona J&oacute;dar.
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;dar, que trabaja habitualmente con adolescentes y es autor de libros y recursos enfocados en esta etapa, se&ntilde;ala lo que para &eacute;l es la cuesti&oacute;n fundamental en estas situaciones: &ldquo;Deber&iacute;amos estar m&aacute;s preocupados de si estamos haciendo un acompa&ntilde;amiento &iacute;ntegro en su educaci&oacute;n afectivo-sexual. Si es as&iacute;, no veo por qu&eacute; deba ser preocupante que la pareja de nuestra hija o hijo venga a dormir a casa, cumpliendo con las normas b&aacute;sicas de respeto y convivencia de una familia&rdquo;, explica el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Rebeca L&oacute;pez coincide en este criterio: &ldquo;La clave est&aacute; en pensar si les hemos dado herramientas y educaci&oacute;n previas para tomar decisiones sensatas. Si esa conversaci&oacute;n no se ha dado todav&iacute;a, es que ya vamos tarde. Cuanta m&aacute;s educaci&oacute;n sexual de calidad tengan, m&aacute;s se retrasan las relaciones sexuales y se hacen de manera m&aacute;s sensata&rdquo;, asegura L&oacute;pez. Ella propone comparar este tipo de situaciones con otras semejantes para poder relativizarlas: &ldquo;Es lo mismo que cuando nos planteamos si les dejamos ver una determinada serie o si les ofrecemos bebida. Depende mucho del tipo de familia y de la conversaci&oacute;n previa que hayamos tenido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; pasa si a la familia no le apetece compartir casa con la pareja de su hijo o hija? Esa es la postura inicial de Raquel y de su pareja, cuya hija tiene ahora 17 a&ntilde;os. &ldquo;Todav&iacute;a no se nos ha dado la situaci&oacute;n porque ella no tiene pareja, y puede que cuando surja cambie de opini&oacute;n, pero en principio no me apetece mucho que duerman en casa y a mi chico todav&iacute;a menos: &eacute;l no quiere de ninguna manera que nuestra hija traiga a su pareja a dormir&rdquo;. Para ellos, las reservas est&aacute;n en la p&eacute;rdida de intimidad que supondr&iacute;a: &ldquo;Sobre todo porque nos gusta mucho poder disfrutar con nuestra hija el rato que estamos en casa, y si se trajese a alguien, eso dejar&iacute;a de ser as&iacute;&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanta más educación sexual de calidad tengan, más se retrasan las relaciones sexuales y se hacen de manera más sensata</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rebeca López</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y sexóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, reflexionando un poco m&aacute;s, Raquel abre la puerta a que en alg&uacute;n momento ocurra: &ldquo;La verdad es que me gusta que mi hija traiga amigas a casa, conocerlas y hablar con ellas, as&iacute; que creo que al final, si mi hija se echase novio o novia, preferir&iacute;a que durmieran aqu&iacute; a que durmieran en casa de la pareja. Entiendo que mi chico prefiera que no, por el malestar que le produce, pero yo personalmente creo que al final preferir&iacute;a que est&eacute;n en mi casa para poder seguir disfrutando de mi hija&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Rebeca L&oacute;pez cree que tambi&eacute;n hay que respetar a las familias que prefieren no meter a las parejas de sus hijos en casa. &ldquo;A muchos padres y madres les da m&aacute;s tranquilidad tenerles en casa, pero otras prefieren que no. Saben que sus hijos van a tener relaciones pero les genera incomodidad, as&iacute; que piensan &lsquo;que hagan lo que quieran, pero en mi casa no&rdquo;. En esos casos, la experta recomienda ser transparentes y explicarles a los adolescentes los motivos de la decisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez reconoce tambi&eacute;n que este tema puede tener una lectura de g&eacute;nero: &ldquo;Siempre suele haber m&aacute;s miedo en las familias que tienen las chicas, porque las agresiones suelen ser hacia ellas, y tambi&eacute;n puede haber miedo de un embarazo&rdquo;, explica. El psic&oacute;logo Fran J&oacute;dar cree que esto tiene que ver con una &ldquo;visi&oacute;n machista&rdquo;, que &ldquo;es la que dicta la moral en esta cuesti&oacute;n&rdquo;. &ldquo;A veces no nos damos cuenta de que si un chaval no puede entrar por la puerta, entrar&aacute; por la ventana. Por eso yo apuesto por mantener relaciones de confianza, transparencia y afectividad con todo el entorno afectivo de nuestras hijas e hijos, porque de lo contrario, convertiremos su desarrollo afectivo-sexual en un tab&uacute; y les condenaremos a repetir los t&iacute;picos errores que hemos cometido siempre&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12919390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jan 2026 21:31:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,Sexualidad,Sexo,Sexología,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-ninguneada-abuelas-hija-especialmente-suegra_1_12890793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05c15491-d52b-46bb-95ca-2418cde4123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respondemos a la pregunta de una madre primeriza a través del consultorio de Nidos con la ayuda de dos expertas</p><p class="subtitle">“Mi vida es trabajar y criar, nada más”: así es ser madre sin apoyo familiar</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pues yo me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marta tiene una beb&eacute; de poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. Despu&eacute;s de leer el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultorio de Nidos en el que una abuela</a> contaba que se sent&iacute;a juzgada por su hija cuando cuidaba de sus nietos, contest&oacute; con el punto de vista opuesto: &ldquo;Pues yo me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ampliando informaci&oacute;n, Marta cuenta que su situaci&oacute;n es esta: &ldquo;Me llevo genial con la madre de mi pareja, pero es una mujer que dej&oacute; de trabajar para criar a sus hijos y se lo sabe todo sobre la crianza. Desde que naci&oacute; mi hija est&aacute; empe&ntilde;ada en corregirme. Cuestiona la alimentaci&oacute;n, el sue&ntilde;o, hasta la lactancia. Ha llegado incluso a agarrarme el pecho para corregirme la toma cuando estaba amamantando&rdquo;, cuenta. En cuanto a su madre, pese a que esperaba m&aacute;s conflicto con ella, no se ha sentido tan juzgada, aunque s&iacute; ha habido que hacer ajustes. &ldquo;Con ella soy capaz de marcar mis l&iacute;mites, pero con mi suegra me cuesta m&aacute;s porque siento que si lo hago va a ser con mucho conflicto&rdquo;, explica. Marta trabaja y estudia, por lo que las abuelas le ayudan en el cuidado de la ni&ntilde;a cuando ni ella ni su pareja pueden hacerse cargo.
    </p><p class="article-text">
        Su situaci&oacute;n no es excepcional: en la actualidad, son muchos los abuelos y, especialmente, abuelas que cuidan. Un <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Aldeas Infantiles</a> asegura que el 35% de las personas mayores de 65 a&ntilde;os cuida a sus nietos y nietas varios d&iacute;as por semana, dedicando de media 16 horas semanales al cuidado de menores. En Espa&ntilde;a, m&aacute;s del 30% de los abuelos y abuelas suponen la primera opci&oacute;n de apoyo al cuidado infantil, seg&uacute;n una encuesta europea elaborada por <a href="http://makemothersmatter.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a>. Y seg&uacute;n <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2024/05/06225840/Informe-Sin-Madres-No-Hay-Futuro.pdf?_gl=1*1nlsu85*_up*MQ..*_ga*MTIwNzE2ODExOS4xNzYyNDI1MDU1*_ga_RRSJH4Q4M5*czE3NjI0MjUwNTQkbzEkZzAkdDE3NjI0MjUwNTQkajYwJGwwJGgw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malasmadres</a>, siete de cada 10 mujeres recurre a las abuelas y abuelos cuando ellas o su pareja (si la tienen) no pueden atender los cuidados de la infancia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde que nació mi hija está empeñada en corregirme. Cuestiona la alimentación, el sueño, hasta la lactancia. Ha llegado incluso a agarrarme el pecho para corregirme la toma cuando estaba amamantando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ocasiones, esto conlleva conflictos entre abuelos y progenitores, debido a las diferencias en los estilos de educaci&oacute;n o las pautas b&aacute;sicas de crianza, tal y como corroboran desde la Uni&oacute;n de Asociaciones Familiares (UNAF). &ldquo;Es com&uacute;n que aparezcan tensiones incluso en familias que funcionan bien&rdquo;. Y hacen referencia al caso concreto de Marta: &ldquo;Esto incluye situaciones donde las abuelas o suegras interfieren en la crianza, ya sea desde el afecto o desde el miedo, sin darse cuenta de que la madre puede sentirse evaluada o infravalorada&rdquo;, explica Susana Piedra, psic&oacute;loga y coordinadora de programas de familia en UNAF.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga sanitaria Violeta Alcocer confirma que los conflictos entre madres y abuelas son frecuentes. &ldquo;En consulta lo vemos habitualmente, cuando trabajamos sobre todo con madres primerizas. Es una fuente de tensi&oacute;n emocional y relacional&rdquo;, expone Alcocer. &ldquo;La maternidad es un territorio donde se activan muchas lealtades, expectativas y modelos heredados. Por eso, las madres y suegras, a veces sin mala intenci&oacute;n, pueden proyectar en sus hijas o nueras la forma en la que ellas criaron, lo que consideran correcto o normal; y tambi&eacute;n lo que desearon haber hecho y no pudieron&rdquo;. El juicio aparece, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, en frases como &ldquo;no le cojas tanto en brazos&rdquo;, &ldquo;yo lo hac&iacute;a as&iacute; y bien que salisteis&rdquo; o &ldquo;est&aacute;s criando un tirano&rdquo;. Este tipo de afirmaciones pueden generar una sensaci&oacute;n de &ldquo;evaluaci&oacute;n constante&rdquo; para una mujer que acaba de ser madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana Piedra, de UNAF, coincide en el diagn&oacute;stico: &ldquo;Es bastante com&uacute;n en algunos estilos de crianza m&aacute;s tradicionales que las madres recientes se sientan juzgadas por sus propias madres o suegras, y que estas proyecten en su hija o nuera la forma en que ellas mismas vivieron la maternidad. Las madres de generaciones anteriores pueden tener expectativas claras sobre la forma que ellas consideran correcta de criar. Esta postura r&iacute;gida puede derivar en forma de cr&iacute;ticas negativas o consejos no solicitados, lo cual puede percibirse como un juicio, un cuestionamiento y generar dificultades comunicativas y otros conflictos entre las nuevas madres y las abuelas&rdquo;, resalta Piedra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es común que aparezcan tensiones incluso en familias que funcionan bien (...) situaciones donde las abuelas o suegras interfieren en la crianza, ya sea desde el afecto o desde el miedo, sin darse cuenta de que la madre puede sentirse evaluada o infravalorada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Susana Piedra</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y coordinadora de programas de familia en UNAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Buscar formas de entendimiento</h2><p class="article-text">
        Una de las claves para afrontar este tipo de situaciones y resolver conflictos consiste, seg&uacute;n las expertas, en buscar las formas de entendimiento. Y para eso hay que reflexionar sobre los roles que ocupa cada persona en el sistema familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reorganizar roles en la familia tras la llegada de un beb&eacute; es clave para evitar tensiones y favorecer v&iacute;nculos sanos&rdquo;, explica desde UNAF Susana Piedra. Y ofrece algunas pautas que pueden ayudar a superar las dificultades de esta etapa: &ldquo;Por un lado, la nueva madre ha de asumir el papel protagonista en la crianza y tomar decisiones propias junto a su pareja, si la tiene. Es importante establecer desde el inicio qu&eacute; tipo de ayuda se necesita (pr&aacute;ctica, emocional, log&iacute;stica) respecto a su madre o suegra para no dar pie a malentendidos que acaben generando conflictos expl&iacute;citos&rdquo;, comienza. &ldquo;Tambi&eacute;n es positivo que reconozcan el valor de la experiencia de las abuelas, pero sin ceder en la toma de decisiones. Y hay que buscar un espacio de di&aacute;logo para exponer con claridad las necesidades que se desea que cubran las abuelas&rdquo;, asegura Piedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde UNAF proponen expresar con claridad las necesidades de la madre, por ejemplo:&nbsp;&ldquo;Necesito que me escuch&eacute;is sin juzgar si estoy cansada o insegura&rdquo;, o &ldquo;me gustar&iacute;a que las visitas sean por la tarde y que me avis&eacute;is con tiempo para organizarme&rdquo;. Por parte de las abuelas, Susana Piedra apunta que deben &ldquo;aceptar un rol de acompa&ntilde;amiento en la crianza, m&aacute;s que directivo, con el objetivo de apoyar sin invadir&rdquo;. E incide en esa idea: &ldquo;Es decir, el papel de las abuelas y abuelos ya no es la autoridad, sino una influencia afectiva y apoyo pr&aacute;ctico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo fundamental es entender que el nacimiento de un beb&eacute; tambi&eacute;n es el nacimiento de nuevas identidades y funciones. No solo llega un hijo: nace una madre, nace un padre, y tambi&eacute;n nace una abuela. La familia entera necesita recolocarse&rdquo;, explica Violeta Alcocer. Una de las claves seg&uacute;n ella pasa por asumir el cambio de roles, entendiendo qui&eacute;n marca las pautas en la crianza. &ldquo;Cuando los abuelos y abuelas cuidan de forma puntual, pueden tener ciertos matices personales en su estilo, es natural. Pero la l&iacute;nea general educativa la marca la pareja parental. No porque sepan m&aacute;s, sino porque son quienes sostienen la coherencia en el d&iacute;a a d&iacute;a y quienes conocen mejor las necesidades actuales del ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a&rdquo;, asegura Alcocer. En este punto, Susana Piedra propone diferenciar entre lo &ldquo;no negociable&rdquo; &ndash; como las normas de seguridad, la salud, los l&iacute;mites b&aacute;sicos o las rutinas principales&ndash; y lo &ldquo;flexible&rdquo; &ndash;como pueden ser las formas de juego, las tradiciones o los planes puntuales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo fundamental es entender que el nacimiento de un bebé también es el nacimiento de nuevas identidades y funciones. No solo llega un hijo: nace una madre, nace un padre, y también nace una abuela. La familia entera necesita recolocarse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Violeta Alcocer</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, las expertas proponen consensuar unas normas b&aacute;sicas para evitar conflictos. &ldquo;No se trata de negociar cada detalle, sino de acordar unas l&iacute;neas maestras que expresen los valores educativos de la familia. Por ejemplo, no usar gritos, amenazas o chantajes emocionales, respetar rutinas b&aacute;sicas, evitar ciertos contenidos o pantallas seg&uacute;n la edad o mantener un trato respetuoso incluso en momentos de conflicto&rdquo;. Seg&uacute;n la experta, este consenso &ldquo;reduce la confusi&oacute;n en el ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a, evita tensiones entre adultos y da seguridad a todas las partes&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, genera un mensaje impl&iacute;cito muy sano: &lsquo;Estamos en el mismo equipo aunque cada uno tenga su estilo&rdquo;, asegura Alcocer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde UNAF proponen un ejercicio pr&aacute;ctico para establecer m&iacute;nimos consensuados. &ldquo;Por ejemplo, podemos comunicar a abuelos y abuelas lo siguiente: &lsquo;Nos gustar&iacute;a que cuando cuid&eacute;is de la ni&ntilde;a se mantenga la siesta y que evit&eacute;is darle dulces, especialmente antes de cenar. En lo dem&aacute;s, como juegos o cuentos, pod&eacute;is elegir lo que m&aacute;s os guste y cre&aacute;is que es positivo en la educaci&oacute;n de la ni&ntilde;a&rdquo;. Explicitar este tipo de ideas de manera clara ayuda a evitar conflictos y a unir esfuerzos en el cuidado de la infancia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Procesos de transparencia ps&iacute;quica</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.eldiario.es/nidos/crianza-vinculo-hijos-psicologia_1_12051019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Atender lo invisible</em></a> (Planeta, 2025), Beatriz Cazurro explica un concepto psicol&oacute;gico que opera en este tipo de situaciones: la transparencia ps&iacute;quica. &ldquo;Es el proceso por el cual, a lo largo del embarazo y la maternidad, se reactivan asuntos y duelos pasados no resueltos&rdquo;, expone la autora. En el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultorio sobre la abuela</a> que se sent&iacute;a juzgada, Cazurro ahond&oacute; en esa idea: &ldquo;Muchos padres y madres se empiezan a dar cuenta de c&oacute;mo ha sido su infancia al ver que a ellos les sale una forma de tratar a sus propios hijos muy diferente a la que han vivido en sus propias carnes, y desde ah&iacute; empiezan a hacerse visibles conflictos que hasta el momento no se ve&iacute;an con claridad. Pero tambi&eacute;n ocurre al contrario, algunos padres sufren mucho al ver c&oacute;mo los abuelos cuidan del nieto de la forma que desear&iacute;an que les hubieran cuidado a ellos. Con m&aacute;s cari&ntilde;o, paciencia, menos exigencia&hellip; Las relaciones son verdaderamente complejas y no hay pautas generales&rdquo;, apuntaba la experta.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Violeta Alcocer tambi&eacute;n cree que esto influye en los posibles conflictos intergeneracionales y en la forma de resolverlos: &ldquo;La maternidad es un reactivador biogr&aacute;fico: pone delante de nosotras experiencias, heridas o patrones que muchas veces est&aacute;n silenciados. Muchas madres me dicen en consulta: &lsquo;No quiero repetir lo que viv&iacute;, pero tampoco s&eacute; a&uacute;n c&oacute;mo hacerlo distinto&rsquo;, reconoce Alcocer.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-ninguneada-abuelas-hija-especialmente-suegra_1_12890793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 21:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Madres,Padres,Abuelos,Psicología,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Odio las Navidades desde que soy madre": mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7701d659-0967-470f-ba45-356b6400e371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Odio las Navidades desde que soy madre&quot;: mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madres, tías, abuelas y, en general, muchas mujeres sienten las fiestas navideñas como una carga añadida a las que ya tienen habitualmente en su vida diaria</p><p class="subtitle">Las fórmulas que les funcionan a los padres divorciados para organizar la Navidad: “Mi hija está contenta, sabe qué esperar”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Sab&eacute;is cu&aacute;l es el secreto para hacer la Navidad tan especial? Las mam&aacute;s trabajando como locas. Cocinando, envolviendo y haciendo compras. Siendo como una gran bola de estr&eacute;s desde noviembre hasta final de a&ntilde;o&rdquo;. As&iacute; comienza la pel&iacute;cula <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DTyWZkCp5nU" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Navidad de las madres rebeldes</em></a><em> </em>(2017), una comedia ligera que pone el foco en la sobrecarga de tareas que se produce en esta &eacute;poca del a&ntilde;o, habitualmente asumidas por las mujeres de la familia, madres y abuelas.
    </p><p class="article-text">
        Organizar comidas, cenas y viajes; preparar y decorar la casa; <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciliar durante las vacaciones escolares</a> sin medidas reales para hacerlo; pensar, comprar y envolver regalos para toda la familia; y m&aacute;s recientemente, coordinar actividades navide&ntilde;as especiales, como la visita a casa cada noche de un elfo que hace trastadas o un calendario de adviento de actividades infantiles especiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que solo de pensar en todo lo que hay que hacer ya me agobio, yo odio las Navidades desde que soy madre&rdquo;, explica Guadalupe L&oacute;pez, que tiene una hija de 12 a&ntilde;os y un hijo de cinco. &ldquo;Yo me ir&iacute;a de viaje a Canarias sola el d&iacute;a 23 de diciembre y volver&iacute;a el 7 de enero&rdquo;, bromea, pero aclara que &ldquo;no es tanta broma&rdquo;. &ldquo;A m&iacute; antes me encantaba la Navidad, cuando era ni&ntilde;a y joven, pero cuando tuve hijos y empec&eacute; a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dej&oacute; de gustarme. Estas fechas suponen mucha carga a&ntilde;adida a las que ya tenemos habitualmente en nuestra vida diaria. Y cuando hablo con mis amigas o con las mujeres de mi familia, t&iacute;as y abuelas, creo que estamos todas igual. Resulta que a ninguna nos gusta&rdquo;, reflexiona Guadalupe.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí antes me encantaba la Navidad, cuando era niña y joven, pero cuando tuve hijos y empecé a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dejó de gustarme</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guadalupe López </span>
                                        <span>—</span> madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no existen datos espec&iacute;ficos para estas fechas del a&ntilde;o, un estudio a nivel europeo de <a href="https://makemothersmatter.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a> se&ntilde;ala que el 78% de las madres espa&ntilde;olas declaran sentirse sobrecargadas. Un dato semejante al presentado recientemente por <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2025/11/25121958/Informe-El-peso-invisible-de-la-maternidad-2025.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malasmadres</a>: el 86% de las mujeres que conviven en pareja asume la principal responsabilidad de la organizaci&oacute;n familiar y la carga mental. Y a esa saturaci&oacute;n se suman en Navidades todas las actividades especiales que hay que pensar, poner en marcha y coordinar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La abogada de familia especializada en conciliaci&oacute;n Aida Casanova confirma esta sobrecarga navide&ntilde;a: &ldquo;En much&iacute;simos hogares, las mujeres y madres siguen siendo las encargadas de sostener el bienestar emocional de la familia. Y esto, en Navidad, se traduce en una carga mental a&uacute;n mayor que en cualquier otra &eacute;poca del a&ntilde;o. Por un lado est&aacute; la organizaci&oacute;n log&iacute;stica: decidir qu&eacute; regalos llegan a cada casa y a cada familiar, ayudar a preparar las cartas de los Reyes Magos y Pap&aacute; Noel, encargarse de compras, comidas y cenas navide&ntilde;as&hellip; todo suma. A esto se une la gesti&oacute;n emocional: mantener las tradiciones, crear magia para los ni&ntilde;os, preparar calendarios de adviento y ahora tambi&eacute;n las famosas travesuras de los elfos, que generan ilusi&oacute;n pero tambi&eacute;n nuevas tareas que, en la mayor&iacute;a de casos, recaen sobre las madres&rdquo;, asegura Casanova.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DSN0zQzDPZG/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Todo ello en una &eacute;poca en que la conciliaci&oacute;n se complica, tal y como explica la abogada: &ldquo;A todo este c&oacute;ctel se suma que los ni&ntilde;os no tienen colegio, pero madres y padres trabajan la mayor&iacute;a de d&iacute;as, por lo que la conciliaci&oacute;n se vuelve casi inexistente&rdquo;. Y a&ntilde;ade un &uacute;ltimo factor:&nbsp;&ldquo;Por si fuera poco, durante las Navidades hay una tensi&oacute;n a&ntilde;adida: muchas comidas familiares, suegros, cu&ntilde;ados, ni&ntilde;os que duermen menos&hellip; &rdquo;. El c&oacute;ctel perfecto para una &ldquo;sobrecarga total&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Mar&iacute;a, con un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os y un hijo adolescente de su pareja, ilustra bien esta saturaci&oacute;n, en su caso especialmente relacionada con la coordinaci&oacute;n de los regalos. &ldquo;Es el n&uacute;mero uno de mis agobios. Compro o coordino lo que tienen que comprar todos los familiares, tanto los m&iacute;os como los de mi pareja. Los de mis padres, los de mis suegros, los de mis cu&ntilde;ados, los de mi hermana y los nuestros propios. Tengo que pensar en que no se repitan, que no sean enormes, que sean algo educativos, que tengan algo de lo que hay en la carta en cada casa para que todos se sientan bien&hellip; Llego al d&iacute;a de Reyes completamente desfondada&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el &#039;backstage&#039; emocional y logístico, con nulo o escaso reconocimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iliana París</span>
                                        <span>—</span> Iliana Paríspsicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala la falta de corresponsabilidad en estas tareas:&nbsp;&ldquo;Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el <em>backstage</em> emocional y log&iacute;stico, con nulo o escaso reconocimiento. La corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja. Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga. Y lanza una reflexi&oacute;n en este sentido: &ldquo;Aunque los personajes simb&oacute;licos sean Pap&aacute; Noel, los Reyes, el Olentzero, el Ti&oacute;, la realidad es que quienes piensan, elaboran listas, gestionan a la familia, compran, esconden, envuelven y sostienen la magia suelen ser las mujeres&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el m&aacute;s reciente y famoso elfo navide&ntilde;o es un personaje masculino que suele tener detr&aacute;s a una madre. La tradici&oacute;n es relativamente nueva y se basa en <em>&ldquo;the elf on the shelf&rdquo;,</em> una costumbre estadounidense que consiste en que, desde el 1 al 25 de diciembre, un elfo imaginario visita las casas cada noche y hace una peque&ntilde;a broma: se ba&ntilde;a en la ba&ntilde;era, se disfraza, pinta las paredes, se come cosas de la nevera&hellip; En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha proliferado mucho en Espa&ntilde;a, con diferentes versiones y grados de complejidad. Y es tendencia en redes sociales mostrar a diario las trastadas del personaje.
    </p><p class="article-text">
        El elfo visita a diario la casa y el aula de Katia, profesora y madre de tres hijos. Ella se encarga de pensar, ejecutar y limpiar despu&eacute;s las trastadas que se le ocurren. &ldquo;Al principio me hac&iacute;a mucha gracia verles a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as las caras de ilusi&oacute;n, tanto a mis hijos como a mis alumnos. Pero con el paso del tiempo se ha convertido en una carga m&aacute;s. Llego a la noche agotada y tengo que ponerme a pensar qu&eacute; va a hacer el dichoso elfo en casa, le estoy hasta cogiendo man&iacute;a. Tambi&eacute;n me he animado a hacer el calendario de adviento de actividades especiales: un d&iacute;a desayunamos tortitas, otro d&iacute;a nos disfrazamos, o les preparo un v&iacute;deo con IA donde aparecen con su elfo o con los Reyes Magos&hellip;. Y adem&aacute;s es que cada vez empieza todo antes: es pasar Halloween y ya entramos en modo navide&ntilde;o. En el fondo, creo que es una exigencia m&aacute;s que nos ponemos nosotras mismas. No hace falta tanta parafernalia para disfrutar de las fiestas en familia&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7447762867421564193"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Las abuelas y la cocina&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tanto Mar&iacute;a como Guadalupe, las madres de ni&ntilde;os peque&ntilde;os, reconocen que hay una tarea de la que se libran en Navidad: las comidas y las cenas. &ldquo;Para ser justa, voy casi a mesa puesta. Pero s&iacute; veo a mi madre y a mi suegra pensando men&uacute;s, comprando y cocinando desde hace d&iacute;as&rdquo;, reconoce Mar&iacute;a. Guadalupe coincide con ella: &ldquo;Comidas y cenas son cosa de mi madre y de mi suegra&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Carmen tiene 70 a&ntilde;os y est&aacute; jubilada. Es madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos de 14, 16, 6 y 4 a&ntilde;os. &ldquo;Mis Navidades son, como las de muchas abuelas de mi edad, una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado me encanta reunir a la familia, pero por otro me aterroriza la carga extra de trabajo que suponen estas fechas. Sobre todo para nosotras, las mujeres, que por mucho que avancen los tiempos, somos las que tiramos del carro a la hora dise&ntilde;ar los men&uacute;s navide&ntilde;os y organizar las comidas y cenas&rdquo;, explica. Ella identifica adem&aacute;s una cierta herencia familiar en este tema. &ldquo;Durante estos d&iacute;as me acuerdo mucho de mi madre, porque la mujer no paraba. Adem&aacute;s de preparar la casa y la comida, se quedaba con sus 13 nietos para que los j&oacute;venes pudi&eacute;ramos salir de compras de Reyes, o a alguna fiesta con amigos. Nunca se negaba a nada, por muy cansada que estuviera. Los roles se repiten y ahora soy yo la que ando de cabeza&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos más hogares donde esta dinámica empieza a cambiar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Casanova</span>
                                        <span>—</span> abogada
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su amiga Isabel, tambi&eacute;n madre y abuela, coincide en la sensaci&oacute;n de ambivalencia. Parte de su familia vive fuera, as&iacute; que se instalan en su casa para pasar las fiestas. &ldquo;Por un lado estoy encantada de que vengan todos. Somos muy felices y nos re&iacute;mos mucho. Pero, por otro lado, hay toda una serie de preparativos que me agobian, me agotan y me desesperan&rdquo;, asegura. Lo que m&aacute;s le carga es comprar los regalos y preparar la casa para recibirles. &ldquo;Antes de su llegada hay que adornar todo, porque si no [los ni&ntilde;os] se extra&ntilde;an de que no hayas puesto iluminaci&oacute;n, decoraci&oacute;n, ni &aacute;rbol. Si no vinieran, yo pasar&iacute;a de todo eso. Y luego, cuando est&aacute;n, tenemos que repartir el tiempo entre la casa, la cocina, salir y el rollo de los regalos, que eso es lo que m&aacute;s me agobia. Cuando se van pienso en todo lo que he trabajado y me desfondo, aunque creo que ha merecido la pena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La abogada Aida Casanova tambi&eacute;n se&ntilde;ala el papel de las abuelas. &ldquo;Son ellas las que siguen responsabiliz&aacute;ndose de las comidas navide&ntilde;as porque, tradicionalmente, la cocina y la organizaci&oacute;n dom&eacute;stica reca&iacute;an sobre las mujeres. Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos m&aacute;s hogares donde esta din&aacute;mica empieza a cambiar&rdquo;, cuenta con cierta esperanza. La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala que, aunque s&iacute; se dan ciertos avances en el reparto de tareas, &ldquo;la corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja&rdquo;. &ldquo;Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, ejemplifica Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que Guadalupe sigue fantaseando con escaparse de viaje sola y regresar cuando todo haya pasado, Aida Casanova reconoce que, aunque las mujeres de la familia se esfuercen por mantener un ambiente &ldquo;de magia e ilusi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;en algunos casos tienen ganas de esconderse en el ba&ntilde;o un momento para respirar&rdquo;. Carmen, la madre y abuela de este reportaje, ya sue&ntilde;a con el final. &ldquo;En el fondo, no deja de alegrarme que la Navidad se acabe y que todo vuelva a la rutina&rdquo;, confiesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 21:05:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Odio las Navidades desde que soy madre": mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Navidad,Desigualdad de género,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Las niñas te roban la belleza": los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-roban-belleza-comentarios-machistas-asocian-sexo-bebe-embarazada_132_12768151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b6cc477-2e47-4a3c-88b9-b7a43118100b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Las niñas te roban la belleza&quot;: los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las opiniones no pedidas sobre el cuerpo de las mujeres embarazadas siguen siendo habituales y a veces incluyen sesgos machistas: si estás guapa y te encuentras bien, es un niño; si has ganado peso o tienes vómitos, es una niña

</p><p class="subtitle">El año que recé para que no me crecieran las tetas
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se qued&oacute; embarazada, Meri recibi&oacute; un comentario de su prima que la dej&oacute; &ldquo;descolocada&rdquo;: &ldquo;Me dijo que iba a ser ni&ntilde;o porque estaba muy guapa, y las ni&ntilde;as le roban la belleza a las madres&rdquo;. Laura, que tiene una ni&ntilde;a y est&aacute; ahora embarazada de un ni&ntilde;o, tambi&eacute;n escuch&oacute; lo mismo: &ldquo;Me dijeron que las embarazadas de ni&ntilde;as se ponen feas, porque la ni&ntilde;a les quita la belleza, y que las mam&aacute;s de ni&ntilde;os estamos m&aacute;s guapas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En una reuni&oacute;n de amigas, Andrea escuch&oacute; varias veces c&oacute;mo una de las invitadas insist&iacute;a en hacer diferencias entre dos mujeres embarazadas de ni&ntilde;o y de ni&ntilde;a (con ellas presentes). &ldquo;Se nota perfectamente que t&uacute; traes un ni&ntilde;o, porque est&aacute;s guap&iacute;sima, y t&uacute; una ni&ntilde;a, porque est&aacute;s mucho m&aacute;s fea&rdquo;, recuerda Andrea. Elen presenci&oacute; c&oacute;mo a su cu&ntilde;ada le dec&iacute;an que, cuando est&aacute;s embarazada de una ni&ntilde;a, &ldquo;engordas mucho m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de comentarios no pedidos que asocian el aspecto f&iacute;sico de las mujeres embarazadas con el sexo del beb&eacute; siguen siendo habituales; si est&aacute;s guapa, te encuentras bien y tienes el pelo o la piel luminosa, es un ni&ntilde;o; si tienes la cara hinchada, has ganado peso o tienes v&oacute;mitos y n&aacute;useas, es una ni&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente [estas afirmaciones] siguen siendo muy habituales, pero no tienen ning&uacute;n tipo de evidencia cient&iacute;fica&rdquo;, aclara Marta Fern&aacute;ndez, psic&oacute;loga cl&iacute;nica especializada en maternidad. &ldquo;Es especialmente preocupante cuando estos comentarios tienen sesgos machistas, por ejemplo lo de que las ni&ntilde;as les roban la belleza a las madres&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. Un criterio en el que coincide la ginec&oacute;loga y obstetra Miriam Al Adib, que afirma que no existe &ldquo;ninguna base cient&iacute;fica s&oacute;lida&rdquo; que relacione el aspecto f&iacute;sico de la embarazada con el sexo del beb&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al Adib ha recibido en su consulta ginecol&oacute;gica a mujeres que llegan preocupadas porque su barriga &ldquo;no tiene la forma correcta&rdquo; o porque su aspecto &ldquo;confirma&rdquo; un supuesto sexo del beb&eacute;. Seg&uacute;n ella, estas creencias, lejos de ser inofensivas, pueden aumentar la ansiedad en un momento vital complejo. &ldquo;Cada embarazo es &uacute;nico y no existe una forma correcta de tener barriga ni de verse m&aacute;s o menos guapa. El aspecto f&iacute;sico no define ni la salud de la gestaci&oacute;n ni el sexo del beb&eacute;. Lo importante es el autocuidado, la serenidad y el bienestar&rdquo;, explica la ginec&oacute;loga.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un cuerpo abierto a opiniones</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El embarazo es un momento en el que el cuerpo de la mujer parece que est&aacute; abierto a todo tipo de comentarios, no solo los que hemos analizado sobre el sexo o g&eacute;nero del beb&eacute;, sino otros como que tienes mucha o poca tripa, que se te nota mucho o poco, si est&aacute;s guapa o no&hellip;&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez. La experta cree que este tipo de opiniones no solicitadas pueden tener consecuencias psicol&oacute;gicas negativas en las mujeres: &ldquo;Hay personas que durante el embarazo est&aacute;n muy en paz con su cuerpo y no les afecta tanto. Pero es una &eacute;poca de cambios y algunas mujeres que quiz&aacute; no se sientan tan c&oacute;modas en sus cuerpos &ndash;porque quiz&aacute; nunca lo estuvieron&ndash; pueden sufrir mucho con este tipo de comentarios&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Laura, que est&aacute; ahora mismo embarazada, confirma esta situaci&oacute;n: &ldquo;Estoy recibiendo opiniones todo el rato, me tienen bastante harta. Uno de los &uacute;ltimos ha sido el de &lsquo;tienes cara de embarazada&rsquo;, que digo yo, &iquest;c&oacute;mo es la cara de embarazada? Luego que si mi barriga es m&aacute;s picuda, o m&aacute;s redonda. Pero sin duda lo que m&aacute;s me molesta es que me toquen la barriga. Esta misma ma&ntilde;ana me ha pasado con un compa&ntilde;ero de trabajo con el que apenas tengo confianza. Parece que por estar embarazada te pueden invadir tu espacio personal sin problema&rdquo;, se queja.
    </p><p class="article-text">
        Andrea, la mujer que presenci&oacute; en una fiesta la comparaci&oacute;n entre  embarazadas, tambi&eacute;n reconoce que durante su propia gestaci&oacute;n recibi&oacute; todo tipo de observaciones por parte de familiares y personas cercanas. &ldquo;Creo que solo recib&iacute; mensajes en positivo: &lsquo;Pues no has engordado aparte de la barriga&rsquo;, &lsquo;se te ve muy bien&rsquo;, o &lsquo;est&aacute;s muy guapa&rsquo;&rsquo;. Pero aunque est&eacute;n formulados en positivo, esconden mucho detr&aacute;s: quieren decir que no se te permite lo contrario, que hay un examen continuo sobre tu cuerpo&rdquo;, asegura esta madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las observaciones ajenas, Marta Fern&aacute;ndez invita a reflexionar sobre &ldquo;la importancia que damos a la genitalidad de un beb&eacute;, cuando realmente sabemos que los genitales probablemente influyen muy poco en su personalidad y en c&oacute;mo van a ser sus primeros a&ntilde;os de vida&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-roban-belleza-comentarios-machistas-asocian-sexo-bebe-embarazada_132_12768151.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 21:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Las niñas te roban la belleza": los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Salud,Machismo,Maternidad,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así es la fórmula que ya utilizan algunas familias  para acabar con el exceso de cumpleaños infantiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/formula-utilizan-familias-acabar-exceso-cumpleanos-infantiles_1_12773688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2372bb5-ebc4-4c5a-88f3-9bede051c06d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es la fórmula que ya utilizan algunas familias  para acabar con el exceso de cumpleaños infantiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fiestas infantiles de cumpleaños son cada vez más frecuentes y sofisticadas. Algunas familias, hartas de tener sus agendas saturadas, han optado por simplificar</p><p class="subtitle">La charla de cinco minutos que puede cambiar la educación sexual en casa
</p></div><p class="article-text">
        Yolanda, Laura y Mar&iacute;a son amigas desde hace a&ntilde;os; las tres tienen hijos e hijas de diferentes edades. Sus nombres son ficticios porque as&iacute; lo han pedido ellas. Un d&iacute;a, intentando cuadrar una fecha para verse por el grupo de WhatsApp que comparten, se dieron cuenta de que no ten&iacute;an ni un fin de semana libre. Compromisos familiares, viajes&hellip; pero, sobre todo, cumplea&ntilde;os infantiles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo explica Yolanda, la m&aacute;s ocupada de las tres, que tiene fiestas de cumplea&ntilde;os todos los viernes y s&aacute;bados de los pr&oacute;ximos dos meses: &ldquo;Tengo dos hijos que, adem&aacute;s de ir al colegio, hacen deporte en dos clubes diferentes y tienen amigos de actividades extraescolares. As&iacute; que cada vez tenemos m&aacute;s fiestas infantiles. La media es de, al menos, una cada fin de semana, pero hay findes en que tenemos dos y hasta tres cumples. Incluso estamos empezando a recibir invitaciones entre semana&rdquo;, asegura. Esto est&aacute; suponiendo un reto en la organizaci&oacute;n familiar. &ldquo;Como de momento son peque&ntilde;os, tenemos que acompa&ntilde;arles mi pareja o yo, as&iacute; que apenas nos queda tiempo para hacer otros planes&rdquo;, cuenta esta madre.
    </p><h2 class="article-text">Una f&oacute;rmula para simplificar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Su amiga Laura plantea que, en su caso, han encontrado una f&oacute;rmula para simplificar gracias a un acuerdo entre todas las familias de la clase de su hija. &ldquo;Nosotras celebramos un &uacute;nico cumplea&ntilde;os para todos los ni&ntilde;os que cumplen en cada trimestre. Lo hacemos inclusivo, invitando a todos los compis e incluso a algunos amigos m&aacute;s, en el parque y sin complicaciones. Cada familia se encarga de comprar un regalo para su hijo o hija, con un importe m&aacute;s o menos parecido, por lo que ni siquiera tenemos que hacernos Bizum o entregarnos dinero. Es lo m&aacute;s c&oacute;modo para todos: solo tenemos cuatro o cinco fiestas en todo el curso&rdquo;, explica esta madre. Mar&iacute;a, la tercera del grupo de amigas, todav&iacute;a tiene hijos peque&ntilde;os, pero ya toma nota de la situaci&oacute;n: &ldquo;Me apunto la idea de hacerlos trimestrales, que no tengo ninguna gana de pasarme todos los findes en parques de bolas&rdquo;, bromea.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La media es de al menos una cada fin de semana, pero hay findes en que tenemos dos y hasta tres cumples</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yolanda</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niños
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.elltarysdesarrolloinfantil.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elltarys Larrad</a> es terapeuta ocupacional infantil. Trabaja a diario con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y familias, y confirma que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha notado una proliferaci&oacute;n de este tipo de eventos sociales. Tambi&eacute;n ha visto a familias agobiadas con tanto compromiso. &ldquo;Ahora hay much&iacute;sima variedad, como en todas las celebraciones. Hay familias que tiran la casa por la ventana o incluso parece que compiten por hacer la mejor fiesta, eligiendo actividades muy vistosas o gastando un gran presupuesto, pero tambi&eacute;n encuentro a menudo cumplea&ntilde;os m&aacute;s tradicionales, con una fiesta sencilla en casa, o bajar al parque sin muchas actividades organizadas&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La brecha social de los cumplea&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        En esa vor&aacute;gine competitiva por hacer el cumplea&ntilde;os infantil m&aacute;s espectacular se han visto inmersos Marta y Juan, que tienen cuatro hijos. Ambos son profesores, por lo que aportan la doble perspectiva educativa y parental. Lo cuenta Marta: &ldquo;Ayer fui a una granja escuela para celebrar un cumplea&ntilde;os. Una granja escuela. Sal&iacute; oliendo a choto&rdquo;, comienza entre risas. &ldquo;Nuestra situaci&oacute;n con cuatro ni&ntilde;os es tremenda: el peque&ntilde;o todav&iacute;a tiene un a&ntilde;o, pero los otros tres, que tienen cuatro, siete y nueve a&ntilde;os, tienen fiestas siempre. &iexcl;Me tuve que comprar un calendario paralelo para apuntar los cumplea&ntilde;os de todos! Y tengo tal l&iacute;o de grupos de WhatsApp, de fechas y de regalos que a veces tengo miedo de llevar al hijo equivocado a la fiesta de los amigos de su hermano&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos está yendo de las manos. Los cumpleaños de este estilo y con tanta frecuencia crean desigualdades sociales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> madre de cuatro hijos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde un punto de vista m&aacute;s anal&iacute;tico, esta madre y profesional de la educaci&oacute;n cree que hay que reflexionar sobre las exigencias creadas en torno a estas fiestas. &ldquo;Se nos est&aacute; yendo de las manos. Los cumplea&ntilde;os de este estilo y con tanta frecuencia crean desigualdades sociales: hay ni&ntilde;os cuyas familias no se pueden permitir ir a tantas fiestas o no pueden pagar una celebraci&oacute;n as&iacute;. Tenemos que entender que esto no es una competici&oacute;n e intentar crear espacios donde todo el mundo pueda ir&rdquo;, explica. Y lanza una propuesta sencilla: &ldquo;&iexcl;Vivan los parques!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Isabel, que vive en Madridejos, un pueblo de Toledo, explica c&oacute;mo lo hacen ellas en un entorno rural. &ldquo;En el pueblo somos m&aacute;s llanos, m&aacute;s rurales. Hacemos los cumples trimestrales en el <em>parque de los patos</em>. Es m&aacute;s c&oacute;modo para todos, porque no tienes 300 cumplea&ntilde;os al mes. Tampoco hacemos regalos, as&iacute; lo hemos acordado, porque los ni&ntilde;os al final lo que quieren es juntarse. A las mam&aacute;s nos viene muy bien para juntarnos, pero no hacemos cosas raras, sino planes muy sencillos&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave para organizar bien un cumpleaños infantil está en escuchar al niño o niña y ajustar expectativas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La profesora Clara Fern&aacute;ndez, que vive en Madrid y es madre de una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, tambi&eacute;n defiende la f&oacute;rmula de la simplificaci&oacute;n. &ldquo;En el cole p&uacute;blico de mi hija son unos 20 ni&ntilde;os por clase. Se han juntado m&aacute;s o menos por meses y hacemos planes sencillos: parque de bolas, parque al aire libre o local de urbanizaci&oacute;n. Se invita a toda la clase sin excepci&oacute;n y ponemos cinco euros cada familia, que entregamos a los pap&aacute;s de los cumplea&ntilde;eros para que se encarguen del regalo. Hay solo un regalo a cada ni&ntilde;o, lo hemos pactado para que sean de cuant&iacute;a similar&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la terapeuta infantil Elltarys Larrad, la clave para organizar bien un cumplea&ntilde;os infantil est&aacute; en escuchar al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a y ajustar expectativas: &ldquo;Para celebrar un buen cumple hay que escuchar al cumplea&ntilde;ero o cumplea&ntilde;era. &iquest;Qu&eacute; es lo que quiere? &iquest;C&oacute;mo le apetece celebrar? Hay algunos que prefieren invitar a tres o cuatro amigos a casa o a hacer un plan especial fuera, pero para otros ser&aacute; dif&iacute;cil reducir la lista y querr&aacute;n que est&eacute;n todos sus amigos. Creo que la clave est&aacute; en bajar un poco las expectativas, dejar que las cosas fluyan de forma natural y evitar disgustos si no todo sale como se ha imaginado&rdquo;, reflexiona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/formula-utilizan-familias-acabar-exceso-cumpleanos-infantiles_1_12773688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Nov 2025 20:58:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así es la fórmula que ya utilizan algunas familias  para acabar con el exceso de cumpleaños infantiles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Niñas,Maternidad,Paternidad,Economía doméstica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecc6298b-2000-4cc8-b5c5-6add30cb9d20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respondemos a la pregunta de una abuela a través del consultorio de Nidos con la ayuda de dos expertos</p><p class="subtitle">Adolescentes con solo once años: 'skin care', peluquería y mucha frustración</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo 64 años y estoy prejubilada. Mi hija tiene dos hijos, dos nietos preciosos a los que cuido a menudo. Pero siento que a veces ella cuestiona mi forma de cuidarlos: dice que les doy mucho dulce y que por qué les dejo ver tanto la tele. Yo quiero echar una mano pero no me apetece discutir con ella ni con su pareja. ¿Cómo lo hablo para no tener conflictos?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Abuelos y abuelas se encargan a menudo del cuidado de la infancia, seg&uacute;n demuestran diversos estudios. El 35% de las personas mayores de 65 a&ntilde;os cuida a sus nietos y nietas varios d&iacute;as por semana, seg&uacute;n un <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Aldeas Infantiles</a>. Estos abuelos y abuelas dedican de media 16 horas semanales al cuidado de menores. Otro estudio reciente de <a href="http://makemothersmatter.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a> apunta que, a nivel europeo, abuelos y abuelas u otros familiares suponen la primera opci&oacute;n de apoyo al cuidado infantil en un 27% de los casos. En el caso concreto de Espa&ntilde;a, ese porcentaje supera el 30%. Y un <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2024/05/06225840/Informe-Sin-Madres-No-Hay-Futuro.pdf?_gl=1*1nlsu85*_up*MQ..*_ga*MTIwNzE2ODExOS4xNzYyNDI1MDU1*_ga_RRSJH4Q4M5*czE3NjI0MjUwNTQkbzEkZzAkdDE3NjI0MjUwNTQkajYwJGwwJGgw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Malasmadres</a> de 2024 apuntaba que siete de cada 10 mujeres recurre a las abuelas y abuelos cuando ellas o su pareja (si la tienen) no pueden atender los cuidados de la infancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En un contexto laboral en que la conciliaci&oacute;n familiar es un complicado juego de malabares, los cuidados de ni&ntilde;os y personas dependientes son generalmente asumidos por las redes familiares. Es aqu&iacute; donde la labor de estos abuelos es pieza clave para nuestra econom&iacute;a y nuestra sociedad&rdquo;, apunta el estudio de Aldeas Infantiles. Aunque no todas las personas mayores tienen descendencia ni todas est&aacute;n dispuestas a cuidar, en el caso de que lo hagan pueden surgir conflictos con los cuidadores principales (padres, madres o tutores legales).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Pilar, la abuela que env&iacute;a su pregunta el Consultorio de Nidos. Antes de dar una respuesta concreta, la psic&oacute;loga y terapeuta Beatriz Cazurro intenta contextualizar este tipo de situaciones: &ldquo;Las condiciones de vida actuales hacen muy dif&iacute;cil la conciliaci&oacute;n y muchos padres y madres recurren a sus propios padres para poder cubrir los tiempos que ellos no pueden cubrir. Algunos abuelos est&aacute;n muy dispuestos a hacer esta labor y otros est&aacute;n empezando a decir que no&rdquo;, explica. En el caso de que surjan conflictos relacionados con el cuidado, aclara que &ldquo;no hay una norma general&rdquo; para resolverlos, sino que se trata de buscar &ldquo;acuerdos de familia que tengan en cuenta las necesidades de cada una de las partes&rdquo;. La psic&oacute;loga cree que, aunque en la teor&iacute;a esto pueda parecer sencillo, en la pr&aacute;ctica no lo es&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que en ningún caso sea cuestión de acatar órdenes, sino de escuchar los motivos por los que su hija pide lo que pide, y poder decir con sinceridad si bien por falta de energía, recursos o por una diferencia de opiniones lo van a poder sostener o no</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Cazurro</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cazurro hace una propuesta a Pilar: &ldquo;Lo que puede hacer es ser honesta con sus l&iacute;mites, sus necesidades y con lo que puede y no puede cumplir. No creo que en ning&uacute;n caso sea cuesti&oacute;n de acatar &oacute;rdenes, sino de escuchar los motivos por los que su hija pide lo que pide, y poder decir con sinceridad si bien por falta de energ&iacute;a, recursos o por una diferencia de opiniones lo van a poder sostener o no&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Equilibrio y negociaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Gregorio Gull&oacute;n Arias es terapeuta y mediador familiar de la Uni&oacute;n de Asociaciones Familiares (UNAF). Por su experiencia profesional ha visto a menudo casos como este: &ldquo;Muchas abuelas y abuelos se encuentran en la situaci&oacute;n de cuidar a sus nietos y nietas bajo pautas o estilos de crianza muy diferentes a los que ellos mismos aplicaron como progenitores. Ajustarse puede ser un reto, pero hay formas de hacerlo sin perder su propio criterio ni el v&iacute;nculo afectivo con los nietos y nietas, o que se genere conflicto con los progenitores&rdquo;, asegura Gull&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto apunta algunos consejos pr&aacute;cticos para abuelos y abuelas: &ldquo;Escuchar y comprender las expectativas de los progenitores, pidiendo que te expliquen con claridad qu&eacute; cosas son importantes para ellos (rutinas, alimentaci&oacute;n, uso de pantallas, normas, etc.); negociar con cari&ntilde;o y respeto, entendiendo que el papel de abuelos y abuelas no es ahora decidir, sino acompa&ntilde;ar; entender los nuevos modelos de crianza sin sentirte juzgado, evitando cr&iacute;ticas directas o comparaciones con c&oacute;mo se hac&iacute;an las cosas antes; cuidar tambi&eacute;n de ti misma, entendiendo que atender a los nietos y nietas no debe implicar sobrecarga y que a veces necesitar&aacute;s descansar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el mediador familiar apunta una clave para relacionarse entre abuelos y abuelas y padres y madres: &ldquo;Debemos recordar el objetivo com&uacute;n, lo que todos queremos, que es el bienestar de los menores. Mantener ese objetivo compartido ayuda a sobrellevar las diferencias con m&aacute;s comprensi&oacute;n y menos tensi&oacute;n&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas abuelas y abuelos se encuentran en la situación de cuidar a sus nietos y nietas bajo pautas o estilos de crianza muy diferentes a los que ellos mismos aplicaron</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gregorio Gullón Arias</span>
                                        <span>—</span> mediador familiar (UNAF)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gull&oacute;n cree que el objetivo debe ser conseguir un punto intermedio, buscando el equilibrio entre &ldquo;el respeto a los progenitores, que son los que marcan la pauta como cuidadores principales&rdquo;, y una autonom&iacute;a &ldquo;razonable&rdquo; para abuelos y abuelas, &ldquo;como figura de apoyo con su propio criterio y experiencia&rdquo;. Pone dos ejemplos de ese equilibrio: &ldquo;Si los progenitores no permiten gritos o no usan castigos f&iacute;sicos, la abuela y el abuelo no deber&iacute;an hacerlo, aunque en su &eacute;poca eso fuera normal. Y si los padres dicen que los ni&ntilde;os no coman golosinas, el abuelo puede respetar eso pero ofrecerles un postre casero o una merienda especial&rdquo;, ilustra.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Beatriz Cazurro tambi&eacute;n cree que lo ideal ser&iacute;a llegar a acuerdos, pero reconoce que en la pr&aacute;ctica eso no siempre se consigue. &ldquo;La comunicaci&oacute;n en muchas familias no es sencilla y existen muchos conflictos sin resolver, necesidades sin cubrir y din&aacute;micas sin desvelar que hacen que esta labor sea complicada. Cuando las normas y los l&iacute;mites son diferentes con los padres y los abuelos, Cazurro cree que es importante que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sepan &rdquo;qui&eacute;n est&aacute; al mando&ldquo;. &rdquo;[Deben] saber que sus pap&aacute;s est&aacute;n de acuerdo con dejarles a cargo de los abuelos con lo que se haya pactado con ellos, incluso si en ese pacto los l&iacute;mites son un poco diferentes en un sitio que en otro, siempre que no suponga un perjuicio para el bienestar del ni&ntilde;o. Se trata de evitar que&nbsp;se sientan en medio de un conflicto expl&iacute;cito o impl&iacute;cito entre padres y abuelos, viendo c&oacute;mo unos compiten con otros por imponer sus normas o sus din&aacute;micas&ldquo;, asegura Cazurro.
    </p><p class="article-text">
        El mediador Gregorio Gull&oacute;n tambi&eacute;n apunta otra clave a tener en cuenta cuando los abuelos son m&aacute;s permisivos que los padres y madres. &ldquo;Los abuelos y abuelas est&aacute;n para acompa&ntilde;ar y reforzar la educaci&oacute;n de los progenitores, transmitir valores y tradiciones familiares y dar amor, estabilidad y calma, sin tener que ser los principales responsables de poner l&iacute;mites todos los d&iacute;as&rdquo;, aclara. Y asegura que &ldquo;consentir&rdquo; no puede significar &ldquo;permitir cualquier cosa&rdquo;. &ldquo;Los abuelos y abuelas son una segunda red de afecto, no una segunda autoridad ni un contramodelo. Su papel no es oponerse a los progenitores, sino complementar la crianza desde el afecto y la experiencia&rdquo;, redunda.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.eldiario.es/nidos/crianza-vinculo-hijos-psicologia_1_12051019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Atender lo invisible</em></a> (Planeta, 2025), Beatriz Cazurro explica un concepto psicol&oacute;gico clave en este tipo de situaciones: la transparencia ps&iacute;quica. &ldquo;Es el proceso por el cual, a lo largo del embarazo y la maternidad, se reactivan asuntos y duelos pasados no resueltos&rdquo;, detalla en su libro. Y ampl&iacute;a as&iacute; el concepto aplic&aacute;ndolo a este caso concreto: &ldquo;Muchos padres y madres se empiezan a dar cuenta de c&oacute;mo ha sido su infancia al ver que a ellos les sale una forma de tratar a sus propios hijos muy diferente a la que han vivido en sus propias carnes, y desde ah&iacute; empiezan a hacerse visibles conflictos que hasta el momento no se ve&iacute;an con claridad. Pero tambi&eacute;n ocurre al contrario, algunos padres sufren mucho al ver c&oacute;mo los abuelos cuidan del nieto de la forma que desear&iacute;an que les hubieran cuidado a ellos. Con m&aacute;s cari&ntilde;o, paciencia, menos exigencia&hellip; Las relaciones son verdaderamente complejas y no hay pautas generales&rdquo;, concluye Cazurro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 20:47:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Abuelos,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Tengo demasiado tiempo libre desde que mis hijos se fueron de casa”: ¿el 'síndrome del nido vacío' es real?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/tiempo-libre-hijos-casa-sindrome-nido-vacio-real_1_12698184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e09eac2-ea43-461b-b3e6-519aff275c88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Tengo demasiado tiempo libre desde que mis hijos se fueron de casa”: ¿el &#039;síndrome del nido vacío&#039; es real?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Padres y (sobre todo) madres refieren sentimientos de tristeza, vacío o angustia cuando los hijos crecen. Las expertas lo definen como una etapa vital normal, no como un diagnóstico clínico, a pesar de que los sentimientos experimentados sean verdaderos
</p><p class="subtitle">Niños hiperocupados o dónde poner el límite con las extraescolares: “Se espera que sigan un ritmo propio de adultos”</p></div><p class="article-text">
        Carmen dej&oacute; de trabajar fuera de casa cuando sus hijos mellizos nacieron, a finales de los a&ntilde;os ochenta. Se dedic&oacute; a tiempo completo a la crianza y a trabajar en casa. Sus hijos pasan ya de largo la treintena; viven con sus parejas y uno de ellos est&aacute; esperando un beb&eacute;. Pero ella, a sus sesenta a&ntilde;os, cuenta que todav&iacute;a no ha superado que se marcharan: &ldquo;Y mira que hace ya casi veinte a&ntilde;os que se fueron a estudiar a otra ciudad, pero todav&iacute;a los echo de menos&rdquo;. Mantuvo sus habitaciones &ldquo;intactas, tal y como las dejaron&rdquo;, y les invita a comer cada domingo. &ldquo;M&aacute;s que invitarnos, nos exige que vayamos&rdquo;, dice medio en broma, medio en serio Yaiza, una de sus hijas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio sent&iacute; mucha soledad y mucha pena al ver que se marchaban y que no les ver&iacute;a cada d&iacute;a, ten&iacute;a demasiado tiempo libre&rdquo;, recuerda Carmen. Le cost&oacute; acostumbrarse a una rutina donde las necesidades de sus &ldquo;ni&ntilde;os&rdquo; ya no estaban en el centro: &ldquo;Me encontr&eacute; con que los d&iacute;as eran largu&iacute;simos y yo no hab&iacute;a hecho otra cosa m&aacute;s que cuidarles durante mucho tiempo, as&iacute; que no ten&iacute;a otras aficiones, ni apenas amigas con las que salir&rdquo;. El paso del tiempo y la jubilaci&oacute;n de su pareja han ido dando paso a otras rutinas: &ldquo;Estoy m&aacute;s tranquila, pero les sigo echando de menos&rdquo;, insiste. 
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;rbara s&iacute; ten&iacute;a otras aficiones cuando ten&iacute;a ni&ntilde;os peque&ntilde;os: le&iacute;a, hac&iacute;a ejercicio y sal&iacute;a con sus amigas, &ldquo;en los pocos ratos que ten&iacute;a libres&rdquo;, recuerda. Ahora, sus hijos de 17 y 15 a&ntilde;os han empezado a hacer sus propios planes con amigos, &ldquo;y eso lleva una adaptaci&oacute;n&rdquo;, reconoce su madre. &ldquo;Me encuentro con que empiezo a tener mucho m&aacute;s tiempo para m&iacute;, para estar con mi pareja o con mis amigas, y est&aacute; siendo un viajazo. Por un lado me encanta ir recuperando espacios pero por otro echo un poco de menos el jaleo de tener a los ni&ntilde;os en casa todo el d&iacute;a&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una etiqueta que se utiliza para denominar los sentimientos de soledad, vacío o tristeza que pueden experimentar padres y madres cuando sus hijos se marchan de casa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El 's&iacute;ndrome del nido vac&iacute;o' es una etiqueta que se utiliza para denominar los sentimientos de soledad, vac&iacute;o o tristeza que pueden experimentar padres y madres cuando sus hijos se marchan de casa, o bien cuando son mayores y pasan menos tiempo con ellos. No es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico como tal, ni existen apenas art&iacute;culos cient&iacute;ficos que lo aborden; es una expresi&oacute;n que pertenece al imaginario colectivo. Algunos profesionales cuestionan su existencia, asegurando que se trata simplemente de una etapa vital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se considera un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico formal, sino una crisis vital dentro de las etapas del desarrollo por la que pasan los seres humanos, como puede ser el nacimiento de los hijos&rdquo;, asegura Iliana Par&iacute;s, psic&oacute;loga perinatal en el Instituto de Salud Mental Perinatal. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Lo que se espera es que la crisis se supere y deje como consecuencia un crecimiento en la personalidad del individuo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Doctora Mar&iacute;a Velasco, psiquiatra especialista en mujer, coincide en que se trata de una etapa vital, y rechaza que se le llame s&iacute;ndrome: &ldquo;Hay una etapa en la vida de las mujeres que son madres en la que tienen que hacer el duelo porque se ha terminado la convivencia y la crianza de sus hijos. Es una etapa m&aacute;s o menos dif&iacute;cil, dependiendo de c&oacute;mo cada mujer haya organizado su vida. Pero ponerle el nombre de s&iacute;ndrome patologiza o psiquiatriza una etapa esperable de reelaboraci&oacute;n&rdquo;, aclara la psiquiatra.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una etapa en la vida de las mujeres que son madres en la que tienen que hacer el duelo porque se ha terminado la convivencia y la crianza de sus hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dra María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra especialista en mujer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para ella, esta situaci&oacute;n tiene una clara lectura de g&eacute;nero en parejas heterosexuales: &ldquo;El llamado s&iacute;ndrome del nido vac&iacute;o es una gran expresi&oacute;n de los mandatos al g&eacute;nero: son las mujeres quienes en general se encargan de los cuidados y quienes tienen que atravesar este duelo. El hombre tiene una crisis parecida, pero cuando se jubila, ya que, en general, y seg&uacute;n los mandatos de g&eacute;nero, el var&oacute;n emplea m&aacute;s su vida en el trabajo fuera de casa&rdquo;, asegura Velasco.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Iliana Par&iacute;s introduce m&aacute;s factores en el an&aacute;lisis: &ldquo;Como con cualquier otra transici&oacute;n compleja por la que puede pasar una persona, debemos hacer una lectura multifactorial, porque no a todas las personas les afecta de la misma manera. Para empezar, es un fen&oacute;meno muy marcado por las normas culturales, por tanto, es indudable que est&aacute; atravesado por los roles de g&eacute;nero, pero tambi&eacute;n por las din&aacute;micas familiares individuales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La lectura, dice la psic&oacute;loga, tambi&eacute;n debe tener en cuenta otros matices: &ldquo;Cuando una mujer se ha realizado a nivel personal a partir de la identificaci&oacute;n con la identidad materna, el vac&iacute;o que siente cuando los hijos se marchan puede vivirse como una crisis de identidad. En cambio, algunos estudios han mostrado que cuando las madres han mantenido intereses y consiguen satisfacci&oacute;n en su quehacer profesional, sus relaciones sociales o sus aficiones y proyectos personales, pese a conectar con sentimientos de a&ntilde;oranza, pena o tristeza, tambi&eacute;n conectan con sentimientos de alivio y con una alegr&iacute;a renovada al sentir que tienen m&aacute;s tiempo disponible para ellas mismas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando una mujer se ha realizado a nivel personal a partir de la identificación con la identidad materna, el vacío que siente cuando los hijos se marchan puede vivirse como una crisis de identidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iliana París</span>
                                        <span>—</span> psicóloga perinatal en el Instituto de Salud Mental Perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro elemento a tener en cuenta es la relaci&oacute;n de pareja, si la hay: &ldquo;Si la pareja ha cuidado del v&iacute;nculo y ha mantenido una intimidad afectiva durante la crianza de los hijos, que estos se marchen de casa se puede vivir como una oportunidad para reconectar de una manera m&aacute;s amplia, puesto que vuelven a reencontrarse como dupla en lo cotidiano. En el caso de las madres solteras, algunos estudios han mostrado que, junto a los sentimientos de tristeza y soledad, las madres sienten que tendr&aacute;n, finalmente, la oportunidad de descansar y ocuparse de asuntos postergados&rdquo;, asegura Iliana Par&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Algunas pautas para llevarlo mejor</h2><p class="article-text">
        Las expertas coinciden en la necesidad de reorganizar las prioridades e ir adapt&aacute;ndose a la evoluci&oacute;n de los hijos e hijas a lo largo de las diferentes etapas de la crianza. &ldquo;Es muy importante poder desarrollarnos de manera global. Aunque durante unos a&ntilde;os de nuestra vida prioricemos los cuidados de nuestros hijos y tengamos que dejar en segundo t&eacute;rmino aficiones, amistades e intereses, debemos intentar retomarlos cuando nuestros hijos crecen y nos van necesitando de una manera distinta&rdquo;, asegura la psiquiatra Mar&iacute;a Velasco.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Iliana Par&iacute;s apunta varios elementos clave en esta etapa: aceptaci&oacute;n, tiempo y red de apoyo. &ldquo;Por un lado, hay que reconocer y validar el propio malestar, incluso los sentimientos ambivalentes al respecto. Por otro lado, hay que darse tiempo para adaptarse a los cambios, como con cualquier cambio significativo en la vida. Ayuda mucho establecer nuevos objetivos personales, recuperar aficiones o intereses a los que no se les pod&iacute;a dar demasiado espacio durante la etapa de crianza, o descubrir nuevos&rdquo;, explica. &ldquo;Se sabe que la red de soporte familiar y de amistades es muy importante en esta etapa, y no tenerlos supone una cierta vulnerabilidad que nos pone en un lugar de riesgo&rdquo;. Si todo esto no funciona y el malestar se mantiene en el tiempo, Par&iacute;s recomienda buscar ayuda profesional.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre he intentado buscar huecos para mí, para no desconectarme de todo de las cosas que me gustan, y ahora estoy ampliando esos ratos de independencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bárbara</span>
                                        <span>—</span> madre de dos adolescentes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nido-vacio-ahora-son-hijos-adultos-ensenan-cosas_1_10489795.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en este mismo medio hace dos a&ntilde;os, Ibone Olza, psiquiatra infantil, confundadora de El Parto es Nuestro y del Instituto de Salud Mental Perinatal, explicaba su propio proceso: &ldquo;Ser madre de hijos adultos tiene su cosa y su gracia. Sobre todo, se trata de soltar, un soltar que a veces es saltar, y tienes que pensar que el paraca&iacute;das, lo que de verdad protege, son todos esos a&ntilde;os que pasaste criando y que ahora te cuesta creer que hayan terminado&rdquo;, contaba. Y pon&iacute;a en duda tambi&eacute;n el propio t&eacute;rmino: &ldquo;Lo del &lsquo;nido vac&iacute;o&rsquo; suele tener una connotaci&oacute;n negativa, nos hace pensar en madres abnegadas que, cuando sus hijos se independizan, se deprimen porque ya no tienen a quien cuidar ni casi otros intereses ni ocupaciones propias. M&aacute;s a&uacute;n cuando se califica de s&iacute;ndrome, palabra que tambi&eacute;n a&ntilde;ade un matiz de negatividad a muchos procesos relativamente normales&rdquo;, denunciaba Olza.
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;rbara, la madre de dos adolescentes, est&aacute; intentando adaptarse a la nueva etapa, que en su caso todav&iacute;a es incipiente. &ldquo;Siempre he intentado buscar huecos para m&iacute;, para no desconectarme de todo de las cosas que me gustan, y ahora estoy ampliando esos ratos de independencia. Por ejemplo, puedo viajar m&aacute;s, y tambi&eacute;n hago deporte m&aacute;s d&iacute;as que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os o salgo a cenar con mi pareja m&aacute;s habitualmente. Pero nunca pierdo de vista que mis hijos todav&iacute;a no son adultos; y aunque no lo digan, porque son adolescentes y reniegan un poco de nosotras, siguen necesitando que estemos presentes en su vida y disponibles cuando tienen problemas&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/tiempo-libre-hijos-casa-sindrome-nido-vacio-real_1_12698184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Oct 2025 19:53:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6e09eac2-ea43-461b-b3e6-519aff275c88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="475950" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[“Tengo demasiado tiempo libre desde que mis hijos se fueron de casa”: ¿el 'síndrome del nido vacío' es real?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familias,Crianza,Madres,Padres,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucía 'mi pediatra', divulgadora: "Una publicación mía en redes no puede sustituir a la revisión que haga un colega pediatra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/lucia-pediatra-divulgadora-publicacion-redes-no-sustituir-revision-haga-colega-pediatra_1_12688117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1e06eb2-d91e-4ed6-8dbc-55693a316082_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucía &#039;mi pediatra&#039;, divulgadora: &quot;Una publicación mía en redes no puede sustituir a la revisión que haga un colega pediatra&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pediatra Lucía Galán reedita su 'Gran Libro' sobre salud infantil cinco años después de su lanzamiento, incluyendo novedades en cuanto a salud mental y cambios en la evidencia científica</p><p class="subtitle">Niños hiperocupados o dónde poner el límite con las extraescolares: “Se espera que sigan un ritmo propio de adultos”
</p></div><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Gal&aacute;n es pediatra desde hace dos d&eacute;cadas y divulgadora sobre salud infantil y juvenil. M&aacute;s conocida como &ldquo;Luc&iacute;a, mi pediatra&rdquo;, ha escrito varios libros y participado en decenas de conferencias nacionales e internacionales. Es embajadora de UNICEF y suma m&aacute;s de mill&oacute;n y medio de seguidores en redes sociales; padres y madres que la leen y escuchan en busca de informaci&oacute;n sobre salud y cuidado infantil. Una tarea que tambi&eacute;n aborda desde su manual de consulta <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-gran-libro-de-lucia-mi-pediatra-edicion-5-aniversario/423343" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Gran Libro de Luc&iacute;a, Mi Pediatra</em></a> (Planeta, 2025), que ahora reedita ampli&aacute;ndolo hasta casi 800 p&aacute;ginas. 
    </p><p class="article-text">
        El libro abarca cualquier tema relacionado con la salud en la infancia y la adolescencia: desde el embarazo y los cuidados del reci&eacute;n nacido hasta las consultas m&aacute;s comunes (virus, accidentes, mocos, lactancia materna, sue&ntilde;o infantil, salud mental en la adolescencia&hellip;). Luc&iacute;a Gal&aacute;n cree firmemente que una informaci&oacute;n rigurosa sobre cualquier tema sanitario puede marcar la diferencia: &ldquo;El saber en general salva vidas y puede traer mucha calma a las familias&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>25 ediciones ya de esta casi enciclopedia de la salud infantil que ahora se reedita. &iquest;Esperaban este &eacute;xito cuando se public&oacute; por primera vez? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que no, a m&iacute; el &eacute;xito siempre me ha venido por sorpresa. Fue un libro muy trabajado, en 2019 estuve m&aacute;s de un a&ntilde;o escribi&eacute;ndolo con un compromiso f&eacute;rreo por la divulgaci&oacute;n, el rigor cient&iacute;fico y la exactitud de cada dato. Pero no imaginaba que iba a estar entre los libros m&aacute;s vendidos o que iba a llegar a tantos pa&iacute;ses. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de la primera publicaci&oacute;n, me sigue llenando de esperanza saber que los padres y madres tienen tanta curiosidad por aprender sobre la salud de los ni&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; puede aportar este manual a las familias? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es el t&iacute;pico libro que se tiene encima de la mesita de noche y que los padres y madres utilizan para consultar cualquier tema, me gusta que les d&eacute; calma. Nadie nace aprendido, tener un hijo y acompa&ntilde;arlo en su crecimiento es la responsabilidad m&aacute;s grande que vamos a tener en la vida, nos dediquemos a lo que nos dediquemos. A absolutamente todos los ni&ntilde;os y adolescentes les pasan cosas, y el conocimiento salva vidas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es el típico libro que se tiene encima de la mesita de noche y que los padres y madres utilizan para consultar cualquier tema, me gusta que les dé calma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Recuerda alg&uacute;n ejemplo de alguna familia a la que leer su libro le haya ayudado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo muchos, pero hace poco me llam&oacute; una madre desde el hospital porque su hijo estaba ingresado. Me cont&oacute; que, despu&eacute;s de haber estado en el m&eacute;dico dos o tres veces con &eacute;l, no consegu&iacute;an saber qu&eacute; le pasaba. Ella ley&oacute; en mi libro informaci&oacute;n sobre el&nbsp;s&iacute;ndrome de Kawasaki [una vasculitis o inflamaci&oacute;n de las arterias], vio que lo que le estaba pasando a su hijo cumpl&iacute;a con los criterios, se lo traslad&oacute; al equipo m&eacute;dico y efectivamente, eso era. Afortunadamente el tratamiento lleg&oacute; a tiempo y no lleg&oacute; a afectar al coraz&oacute;n. Por eso digo que el saber en general salva vidas y puede traer mucha calma a las familias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La salud mental es uno de los temas nuevos que se incluyen en esta reedici&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el abordaje de la salud mental y emocional de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha cambiado much&iacute;simo en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. El libro lo escrib&iacute; en el 2019 y se public&oacute; por primera vez en 2020, en plena pandemia de la Covid-19. La pandemia fue un punto de inflexi&oacute;n en el abordaje de los temas de salud mental en la infancia y la adolescencia: no es que antes no existieran este tipo de problemas, sino que se puso en evidencia un problema real que ya exist&iacute;a. Empez&oacute; a hablarse de los problemas de salud mental de ni&ntilde;os y adolescentes y de la escasez de recursos que hab&iacute;a en estas franjas de edades, el abandono de las familias que sufren esta situaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>O sea, que la pandemia puso en el centro del debate p&uacute;blico cuestiones de salud mental que antes pasaban desapercibidas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y como dec&iacute;a no es que los temas de salud mental infantil y juvenil no existieran antes de la pandemia, sino que esta los evidenci&oacute; de una forma mucho m&aacute;s visible. El encierro de los adolescentes y la vulnerabilidad de muchos padres y madres aument&oacute; los ingresos por enfermedades de salud mental y trastornos de la conducta alimentaria. Subieron much&iacute;simo los casos de ansiedad y depresi&oacute;n en la infancia y la adolescencia, tambi&eacute;n los suicidios o intentos de suicidio. A d&iacute;a de hoy, esto es nuestro d&iacute;a a d&iacute;a en las consultas de pediatr&iacute;a: sabemos que uno de cada seis pacientes vendr&aacute;n por temas de salud mental. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia fue un punto de inflexión en el abordaje de los temas de salud mental en la infancia y la adolescencia: no es que antes no existieran este tipo de problemas, sino que se puso en evidencia un problema real</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son los s&iacute;ntomas m&aacute;s habituales que indican problemas de salud mental y ante los que padres y madres deber&iacute;amos reaccionar acudiendo a un especialista? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es ser conscientes de que esto ocurre: a muchos padres y madres el diagn&oacute;stico de sus hijos les pilla de sorpresa, se creen que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son siempre felices y esto no es as&iacute;. Muchos sufren ansiedad y depresi&oacute;n y esto hay que abordarlo. Los s&iacute;ntomas m&aacute;s habituales a los que debemos prestar atenci&oacute;n tienen que ver con cualquier conducta que se aleje del comportamiento habitual del ni&ntilde;o o adolescente de forma sostenida en el tiempo, entre cuatro y seis semanas. Que un ni&ntilde;o que antes sal&iacute;a con sus amigos de pronto solo quiera estar en casa; que una ni&ntilde;a empiece a comer de forma ansiosa o al rev&eacute;s, que deje de comer; problemas para conciliar el sue&ntilde;o o despertares nocturnos; que est&eacute; m&aacute;s irascible o tenga explosiones de tristeza o llanto; cambios en el rendimiento escolar, etc. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay diferencias en los signos de alarma entre ni&ntilde;os y adolescentes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto pasa en ni&ntilde;os de seis o siete a&ntilde;os, los padres suelen estar m&aacute;s atentos y reaccionar ante las se&ntilde;ales. Pero en la adolescencia, muchas veces estos s&iacute;ntomas se meten en el caj&oacute;n de los cambios propios de la etapa, cuando no es as&iacute;, y esto puede retrasar el diagn&oacute;stico. Hay que prestar atenci&oacute;n a estas se&ntilde;ales y acompa&ntilde;ar a los adolescentes, porque aunque parece que necesitan m&aacute;s independencia, nos siguen necesitando cerca a los padres y madres.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La literatura científica describe ya que la exposición precoz a pantallas en edades tempranas produce retrasos en el lenguaje y en el desarrollo, porque inhibe las conexiones neuronales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El libro tambi&eacute;n incluye contenidos nuevos en cuanto a neurodiversidad. &iquest;Cu&aacute;les son las condiciones m&aacute;s habituales que se ven en consulta a d&iacute;a de hoy? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s habitual es encontrarnos con Trastornos del Espectro Autista (TEA) y Trastorno por D&eacute;ficit de Atenci&oacute;n e Hiperactividad (TDAH). Son los m&aacute;s frecuentes y requieren de un diagn&oacute;stico precoz, que va a marcar la diferencia en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Por eso en la revisi&oacute;n de los 18 meses los pediatras hacemos tantas preguntas que tienen que ver con hitos madurativos: &iquest;El ni&ntilde;o dice adi&oacute;s con la manita? &iquest;Sabe decir pap&aacute; y mam&aacute;, y empieza con m&aacute;s palabras? &iquest;Hace juego simb&oacute;lico? Son una bater&iacute;a de preguntas que hacemos a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y a sus pap&aacute;s para detectar pronto posibles problemas de neurodesarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa si la respuesta a esas preguntas es negativa? &iquest;Debemos alarmarnos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando las respuestas son negativas los pediatras debemos ir m&aacute;s all&aacute; y buscar el origen de ese retraso madurativo. Lo primero que hacemos es preguntar si el ni&ntilde;o est&aacute; expuesto a pantallas durante mucho tiempo. Y esa es precisamente otra de las novedades que tiene la reedici&oacute;n de mi libro: la literatura cient&iacute;fica describe ya que la exposici&oacute;n precoz a pantallas en edades tempranas produce retrasos en el lenguaje y en el desarrollo, porque inhibe las conexiones neuronales. En ese caso, recomendamos a los padres y madres que desconecten las pantallas, que hablen y jueguen con los ni&ntilde;os y que salgan a jugar al aire libre. Les revisamos en tres meses y el cambio suele ser brutal.
    </p><p class="article-text">
        En caso de que el problema no est&eacute; en las pantallas, entonces les derivamos a especialistas para que revisen sus casos. Y muchas veces ah&iacute; la informaci&oacute;n tambi&eacute;n marca la diferencia: algunos padres y madres vienen a consulta porque conocen los hitos madurativos en la infancia y saben que hay algo en sus hijos que no termina de encajarles. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; otras novedades incluye esta reedici&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los cap&iacute;tulos dedicados a la salud mental y la neurodivergencia, hemos actualizado algunos datos que ya estaban obsoletos, porque siempre hay evidencia cient&iacute;fica nueva. Tambi&eacute;n hemos descrito 15 nuevas enfermedades que no son muy frecuentes pero que merec&iacute;an un espacio en el libro, como el s&iacute;ndrome de Kawasaki, que antes citamos, el sarampi&oacute;n, las hernias inguinales y umbilicales o los cambios en el abordaje de la bronquiolitis.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo primero que debemos hacer como sociedad es empezar por educar a la población en cuáles son fuentes fiables [de información] y cuáles no</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la sociedad actual, &iquest;corremos los padres y madres cierto riesgo de sobreinformaci&oacute;n, de diagnosticar a nuestros hijos cuando hemos visto u o&iacute;do algo de una fuente no fiable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi experiencia tener informaci&oacute;n fiable aporta mucha calma y mucho sentido com&uacute;n a los padres y madres. Pero lo primero que debemos hacer como sociedad es empezar por educar a la poblaci&oacute;n en cu&aacute;les son fuentes fiables y cu&aacute;les no. La red es un mundo infinito donde hay de todo: hay informaci&oacute;n y hay tambi&eacute;n desinformaci&oacute;n. Y mira que a m&iacute; me gusta utilizar las redes sociales, pero siempre digo que una publicaci&oacute;n m&iacute;a no puede sustituir a la revisi&oacute;n que haga un colega pediatra de un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a. Cuando tienes informaci&oacute;n de calidad, ganas confianza y recuperas el sentido com&uacute;n que muchas veces se pierde entre tanta desinformaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay mucho intrusismo en su sector? Algunas personas denuncian la proliferaci&oacute;n de asesoras de lactancia, de crianza o de sue&ntilde;o sin formaci&oacute;n sanitaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y esto puede ser un problema serio del que vemos bastantes ejemplos en consulta. Seguro que hay muchas personas que lo hacen muy bien y que han ayudado a muchas familias, eso no lo dudo. Pero otras no, y las consecuencias pueden ser graves.
    </p><p class="article-text">
        Te cuento un ejemplo: hace un tiempo recib&iacute; en mi consulta a un beb&eacute; de a&ntilde;o y medio con un trastorno importante del sue&ntilde;o. Ven&iacute;a de una asesor&iacute;a de sue&ntilde;o, de un programa impartido por una persona que no era profesional sanitaria y no ten&iacute;a formaci&oacute;n en pediatr&iacute;a ni en infancia. La madre estaba desesperada, porque el entrenamiento de sue&ntilde;o no hab&iacute;a funcionado y adem&aacute;s se hab&iacute;a dejado un dinero importante. Al hacer la historia cl&iacute;nica que corresponde y estudiar su caso, me di cuenta de que sus problemas de sue&ntilde;o eran la punta de iceberg de un problema mucho mayor: el beb&eacute; ten&iacute;a un principio de epilepsia que era lo que le estaba provocando crisis nocturnas, despertares y un retraso en el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que hay un vac&iacute;o legal en este sector que es muy peligroso. Cuando personas que no tienen formaci&oacute;n sanitaria entran en temas complejos, las consecuencias pueden ser importantes, porque se retrasan los diagn&oacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para ejercer la pediatr&iacute;a, &iquest;hace falta estarse formando continuamente? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro que s&iacute;. Despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os ejerciendo como pediatra, estudiando y estando al d&iacute;a de todas las novedades, yo todav&iacute;a hay muchas veces que dudo y consulto con colegas porque tengo una paciente con la que no me he quedado del todo tranquila. La salud infantil es un tema muy serio que nos lleva muchos a&ntilde;os dominar.
    </p><p class="article-text">
         <strong>Tras a&ntilde;os de &eacute;xitos en divulgaci&oacute;n, con libros, conferencias y miles de seguidores en redes sociales, sigue pasando consulta a diario. &iquest;Cree que es importante mantener un pie en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi caso s&iacute;. Yo soy pediatra de los pies a la cabeza y me morir&eacute; siendo pediatra. Siempre se lo digo a mi chico: por mucho que me l&iacute;en, nunca me dejes que abandone la consulta porque es mi lugar feliz. Yo llego por la ma&ntilde;ana, me pongo la bata, empiezo a pasar consulta, se me pasan las horas y es un gustazo. Me parece incre&iacute;ble que me paguen por hacer esto, porque me hace muy feliz. Todo lo dem&aacute;s tambi&eacute;n me encanta, pero me genera un sobreesfuerzo tremendo. Estar en contacto con la vida, con las enfermedades e incluso con la muerte es mi cable a tierra. Pasar consulta me obliga a estar siempre al d&iacute;a y los pacientes son mi fuente de inspiraci&oacute;n continua para escribir y poner encima de la mesa los temas que de verdad preocupan a la gente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/lucia-pediatra-divulgadora-publicacion-redes-no-sustituir-revision-haga-colega-pediatra_1_12688117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 21:45:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucía 'mi pediatra', divulgadora: "Una publicación mía en redes no puede sustituir a la revisión que haga un colega pediatra"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psicología,Terapia,Niñez,familias,Salud,Niños,Pediatría,Libros,Salud infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Álvaro Bilbao, neuropsicólogo familiar: "Más allá de modas educativas, el funcionamiento del cerebro infantil sigue siendo el mismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/alvaro-bilbao-neuropsicologo-familiar-modas-educativas-funcionamiento-cerebro-infantil-sigue_1_12669410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4374979c-008a-4160-a896-d854e8aaa7ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Álvaro Bilbao, neuropsicólogo familiar: &quot;Más allá de modas educativas, el funcionamiento del cerebro infantil sigue siendo el mismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los mayores referentes en educación positiva reedita su libro más vendido, 'El cerebro de los niños explicado a los padres', donde explica conceptos básicos sobre el desarrollo psicológico infantil. La clave, según Bilbao, es combinar un trato respetuoso con normas y límites claros</p><p class="subtitle">Comprar un número más y otros cuatro errores comunes que cometemos al elegir el calzado de los niños
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://alvarobilbao.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro Bilbao</a>, neuropsic&oacute;logo, doctor en Psicolog&iacute;a y uno de los mayores referentes en el conocimiento del cerebro infantil, acaba de reeditar uno de sus libros, <em>El Cerebro de los ni&ntilde;os explicado a los padres </em>(Plataforma Editorial, 2025), que cumple 10 a&ntilde;os siendo uno de los manuales de referencia en cuestiones de educaci&oacute;n y crianza. Cree que en esta d&eacute;cada han cambiado muchas cosas, pero la esencia del funcionamiento del cerebro infantil permanece: &ldquo;Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitan normas claras, l&iacute;mites y mucho afecto&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Con un enfoque cient&iacute;fico pero accesible, Bilbao divulga su experiencia y conocimientos a trav&eacute;s de libros, conferencias, redes sociales y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/alvaro-bilbao-neuropsicologo-experto-educacion-positiva-padres-perdemos-nervios-familias_128_10707030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medios de comunicaci&oacute;n</a>. Su tesis se centra en la necesidad de conocer a fondo las estructuras mentales de la infancia para poder ajustar expectativas y conseguir una educaci&oacute;n positiva. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se cumplen 10 a&ntilde;os desde que se public&oacute; por primera vez su libro </strong><em><strong>El cerebro de los ni&ntilde;os explicado a los padres. </strong></em><strong>&iquest;Qu&eacute; ha cambiado desde entonces en la sociedad en cuanto a educaci&oacute;n y crianza? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El nuevo libro es una edici&oacute;n conmemorativa en la que hemos introducido un pr&oacute;logo nuevo, yo he matizado algunos p&aacute;rrafos que quer&iacute;a mejorar y hemos incluido al final un cuestionario y algunas ideas nuevas, como el uso de pantallas, pero el libro sigue siendo b&aacute;sicamente el mismo que en 2015. Y es el mismo porque aunque las cosas hayan cambiado en una d&eacute;cada, el funcionamiento del cerebro de los ni&ntilde;os sigue siendo el mismo. Parte del &eacute;xito que ha tenido este libro en distintos pa&iacute;ses y culturas es que los principios de desarrollo cerebral son universales. Est&aacute; basado en conceptos de psicolog&iacute;a y neurodesarrollo que vienen desde el siglo XX, y son tan b&aacute;sicos que seguramente ya no cambien mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les dir&iacute;a que son esos conceptos b&aacute;sicos que como personas adultas debemos tener para comprender el cerebro de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que debemos entender es que el cerebro de los ni&ntilde;os es distinto al de los adultos. No razonan de la misma manera: su cerebro es mucho m&aacute;s emocional, se emocionan con las cosas, necesitan mucha ternura, mucho afecto y mucho contacto f&iacute;sico. El cerebro de los adultos est&aacute; programado para aprender a trav&eacute;s del lenguaje, la raz&oacute;n y la l&oacute;gica, mientras que el de los ni&ntilde;os se basa mucho m&aacute;s en el juego y la experimentaci&oacute;n. Por eso tocan cosas todo el rato, se levantan de la mesa&hellip; porque su cerebro es inmaduro, no son capaces de contener esos impulsos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cerebro de los adultos está programado para aprender a través del lenguaje, la razón y la lógica, mientras que el de los niños se basa mucho más en el juego y la experimentación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los padres tienen que pasar mucho tiempo con sus hijos, jugar mucho con ellos y ayudarles a entender poco a poco las normas y los l&iacute;mites. Entendiendo que van a tener rabietas y que hay que ser pacientes. Tenemos que ser muy constantes en la educaci&oacute;n, que el ni&ntilde;o vea que hay cosas que no nos gustan y que no pueden hacer, pero sin enfadarnos tanto, entendiendo que no son cosas tr&aacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Saber lo que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as pueden hacer en cada etapa de desarrollo nos ayudar&aacute; tambi&eacute;n a ajustar las expectativas que tenemos sobre ellos las personas adultas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, esto funciona como un juego de doble encaje, en el que los adultos tenemos que encajar que nuestros hijos a veces no est&aacute;n preparados para hacer lo que esperamos de ellos, pero tambi&eacute;n el ni&ntilde;o tiene que encajar que nosotros esperamos de &eacute;l otras cosas. Es un trabajo de las dos partes, porque el cerebro de los ni&ntilde;os tiene que acomodar todas las reglas de la sociedad y de la cultura en la que vive, pero sin que como adultos esperemos que haga cosas que por desarrollo cerebral es incapaz de hacer todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Debemos servirles tambi&eacute;n de ejemplo de conducta? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental. Por ejemplo, en el &aacute;mbito del lenguaje, la parte de la escritura y de lectura requiere de lo que llamamos una instrucci&oacute;n, pero la parte del habla y la comprensi&oacute;n funciona simplemente a trav&eacute;s del ejemplo. El cerebro va decodificando todos los procesos que tiene que hacer para poder hablar a partir del ejemplo de las personas de referencia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por mucho que tú le digas a tu hijo que coma verduras, si tú en casa no las comes, el niño no va a seguir lo que le dices, sino lo que te ve hacer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y en otros &aacute;mbitos como el comportamiento, la gesti&oacute;n de la frustraci&oacute;n y el enfado o los h&aacute;bitos de salud, el ejemplo de los padres es fundamental. Por mucho que t&uacute; le digas a tu hijo que coma verduras, si t&uacute; en casa no las comes, el ni&ntilde;o no va a seguir lo que le dices, sino lo que te ve hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras el &eacute;xito de su libro, y de ser un conferenciante nacional e internacional, sigue pasando consulta con familias. &iquest;Es importante, adem&aacute;s de divulgar, mantener un pie en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sobre todo porque es algo que yo necesito y que me gusta. Yo soy cl&iacute;nico, me gusta atender a las familias y hacerles un seguimiento, y adem&aacute;s eso me da mucho <em>feedback</em> de lo que est&aacute; pasando ahora con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Hoy mismo, antes de empezar las entrevistas de la promoci&oacute;n del libro, he estado mandando unas pautas a una familia y a una profesora a los que atend&iacute; esta semana. Es importante para m&iacute; ser honesto y ser aut&eacute;ntico con las cosas que divulgo, y para eso necesito tener un pie en la cl&iacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es tambi&eacute;n una decisi&oacute;n personal para poder conciliar? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, tambi&eacute;n lo es. Hace cinco a&ntilde;os, despu&eacute;s de la pandemia, dej&eacute; mi trabajo en el hospital, porque no pod&iacute;a cogerme una reducci&oacute;n de jornada y me resultaba dif&iacute;cil compaginarlo con las conferencias nacionales e internacionales o la promoci&oacute;n de mis libros. As&iacute; que decid&iacute; dejar mi trabajo en el Centro de Referencia Estatal de Da&ntilde;o Cerebral para poder dedicarme a escribir, dar conferencias y trabajar con pocas familias dos d&iacute;as a la semana a un ritmo m&aacute;s tranquilo. Esto me permite conciliar mi vida laboral y familiar: llevo a mis hijos todos los d&iacute;as a la escuela y les preparo la comida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay mucho intrusismo en su sector? Algunas personas critican el exceso de asesoras de crianza que no tienen titulaci&oacute;n educativa ni sanitaria. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y enlazo con lo que comentaba en la pregunta sobre seguir pasando consulta: hay que ser profesional y honesto en lo que haces. Hoy en d&iacute;a vemos <em>influencers</em> o personas que divulgan sobre educaci&oacute;n y crianza sin ser psic&oacute;logas, pedagogas ni expertas en nada. Pasa con todos los temas: nutrici&oacute;n, sue&ntilde;o, lactancia, educaci&oacute;n, crianza con apego&hellip; Dicen que son expertos en crianza pero muchas veces no tienen ning&uacute;n tipo de titulaci&oacute;n ni trabajan con familias.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos de los mejores psicólogos, a los que yo derivo casos complejos, no tienen redes sociales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Yo supongo que son gente que tiene buena intenci&oacute;n, pero tienen muy poca formaci&oacute;n y est&aacute;n asesorando sobre temas que son delicados, por eso muchas veces esas buenas intenciones acaban teniendo consecuencias muy negativas. Hay que escuchar a los profesionales del sector. Y muchos de los mejores psic&oacute;logos, a los que yo derivo casos complejos, no tienen redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene que ver este fen&oacute;meno con una cierta profesionalizaci&oacute;n de la crianza? &iquest;Padres y madres necesitamos leer sobre todos los temas, consultar a asesores, o debemos fiarnos m&aacute;s de nuestra intuici&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy importante que sigamos nuestro instinto como padres y madres. Mi mujer, que es la madre m&aacute;s maravillosa que pueden tener mis hijos, no se ha le&iacute;do nunca ning&uacute;n libro de crianza ni de educaci&oacute;n. El primero que se ley&oacute; fue el m&iacute;o porque le pas&eacute; el borrador. Desde los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado hemos vivido muchas tendencias: la crianza con apego, la crianza consciente, la disciplina positiva, el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/blw-baby-led-weaning-que-es_1_12124736.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>baby-led-weaning</em></a>&hellip; Muchos nombres que hacen que a veces los padres crean que tienen que conocer mil conceptos diferentes, cuando lo importante sigue siendo pasar tiempo con los ni&ntilde;os, jugar con ellos&hellip; Eso es irreemplazable. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor suerte que puede tener un ni&ntilde;o es tener unos padres normales y corrientes, que no se agobian mucho por estas cosas ni buscan hacerlo todo perfecto. Padres y madres a los que les gusta tener ni&ntilde;os y que tienen problemas, como todos, pero que no se angustian en exceso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted propone un enfoque integral de la crianza, donde haya un equilibrio entre todas las personas que componen la familia. &iquest;En qu&eacute; consiste esa visi&oacute;n sist&eacute;mica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre digo que no soy tanto un psic&oacute;logo de ni&ntilde;os sino de familias. El equilibrio dentro de la familia es muy importante. Por ejemplo, si estamos haciendo colecho, es importante que el ni&ntilde;o est&eacute; a gusto, pero tambi&eacute;n el pap&aacute;, la mam&aacute; y el hermano. Si por dejar a tu hijo que sea muy libre se va a ir al parque descalzo, y t&uacute; sientes en la tripa que eso no funciona, seguramente tengas que revisarlo. Cada vez vemos padres y madres que hacen cosas m&aacute;s raras &ndash;desde mi punto de vista&ndash;, y que vienen a consulta con problemas que tienen que ver con la falta de l&iacute;mites, de normas claras y de una cierta estructura. El cerebro, el de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as pero tambi&eacute;n el de los adultos, necesita equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las claves de la educaci&oacute;n positiva son la firmeza y el cari&ntilde;o. &iquest;Pero qu&eacute; pasa cuando falla la parte de la firmeza, y no establecemos unos l&iacute;mites o normas claras? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que tenemos que entender es que la estructura da mucha seguridad al ser humano. Lo vemos en distintos &aacute;mbitos: el sue&ntilde;o, las normas sociales, la escuela&hellip; Las rutinas son fundamentales y la falta de ellas puede generar ansiedad en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Tambi&eacute;n tenemos que ense&ntilde;arles a cumplir una serie de normas en distintos &aacute;mbitos: en casa, en la escuela, a nivel social. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay momentos en que tenemos que ser los adultos quienes les digamos lo que deben hacer, y eso no es malo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay momentos en que tenemos que ser los adultos quienes les digamos lo que deben hacer, y eso no es malo. No hay que negociarlo todo con ellos. Por ejemplo, si un ni&ntilde;o tiene un palo en la mano y acaba de pegar a otro, el padre no tiene que negociar nada, porque est&aacute; a punto de volver a dar otro zurriagazo. En esos casos, yo siempre hablo de la regla de las tres C: contener, comprender y conectar. Primero retirarle el palo al ni&ntilde;o para que no vuelva a pegar, y luego ya comprender qu&eacute; estaba pasando e intentar conectar con &eacute;l. Lo que pasa es que se pueden poner esas normas a base de gritos o a base de conexi&oacute;n, de colaboraci&oacute;n y de poner l&iacute;mites de forma amable pero contundente. Eso ser&iacute;a lo ideal, aunque a todos los padres y madres se nos escapa un grito de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchos padres y madres comprometidos con la educaci&oacute;n respetuosa reconocen que, en algunos momentos, </strong><a href="https://www.eldiario.es/nidos/educar-respeto-he-pegado-gritado-hijo-ahora_1_11874556.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>pierden los nervios y gritan o pegan a sus hijos</strong></a><strong>. &iquest;Sigue siendo esto un tab&uacute;? &iquest;Y qu&eacute; se puede hacer para evitarlo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante reparar ese da&ntilde;o: no dejarlo pasar y que se vaya quedando en el fondo de la mochila. Tenemos que entender que los ni&ntilde;os, por la forma en la que est&aacute; configurado su cerebro, tienen un estilo de pensamiento egoc&eacute;ntrico: se atribuyen a ellos mismos todas las cosas que pasan. Entonces pueden creer que, si les hemos dado un azote, es algo que se han merecido. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Es importante reparar ese daño: no dejarlo pasar y que se vaya quedando en el fondo de la mochila</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay que explic&aacute;rselo claramente: &ldquo;T&uacute; no te merec&iacute;as que te diera este azote, es algo que pap&aacute; no tiene que hacer y voy a intentar que no vuelva a pasar&rdquo;. Esos mensajes son muy importantes. Tambi&eacute;n veo mucho que los padres que abrazan con m&aacute;s fuerza un estilo de crianza muy respetuoso, pero no pueden sostenerlo, pierden los nervios con mucha frecuencia y a veces son los casos m&aacute;s graves. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted reconoce que ha tenido bastante &eacute;xito entre padres. &iquest;Cree que los hombres est&aacute;n m&aacute;s dispuestos a escuchar a un neuropsic&oacute;logo hablar del cerebro que, por ejemplo, a una psic&oacute;loga perinatal hablar de emociones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las madres suelen abrir camino con temas educativos, y muchas mujeres me lo dicen: &ldquo;Mi marido, que no se ha querido leer nunca libros sobre educaci&oacute;n y apego, se ha le&iacute;do el tuyo y le ha encantado&rdquo;. Creo que ha podido influir el hecho de que yo hablo mucho del funcionamiento del cerebro. Una de las diferencias que sabemos que existen entre el cerebro de los hombres y el de las mujeres es que los hombres por lo general est&aacute;n m&aacute;s interesados en c&oacute;mo funcionan las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se sabe que somos m&aacute;s simples y necesitamos ver las cosas, por eso incluyo dibujos y diagramas del cerebro. Creo que eso ha podido contribuir a que tenga &eacute;xito entre los padres. M&aacute;s all&aacute; del hecho de que yo sea un hombre, que tambi&eacute;n puede influir, pero quiz&aacute;s no tanto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n ha evolucionado la corresponsabilidad educativa en la d&eacute;cada que ha pasado desde que empez&oacute; a divulgar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo empec&eacute; a dar conferencias, en el a&ntilde;o 2014, ven&iacute;an un 90% de mujeres y un 10% de hombres. Y ahora dir&iacute;a que estamos en un 60% de mujeres y 40% de hombres. Siguen siendo m&aacute;s mujeres, pero cada vez se apuntan m&aacute;s padres. A m&iacute; me alegra mucho que este tema les interese a los hombres y que se impliquen m&aacute;s en el cuidado de sus hijos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/alvaro-bilbao-neuropsicologo-familiar-modas-educativas-funcionamiento-cerebro-infantil-sigue_1_12669410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 20:38:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Álvaro Bilbao, neuropsicólogo familiar: "Más allá de modas educativas, el funcionamiento del cerebro infantil sigue siendo el mismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres,Padres,Niños,familia,Infancia,Psicología,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No duermo más de dos horas seguidas": cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-duermo-horas-seguidas-brecha-cuidados-empeora-sueno-salud-madres_1_12624325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9235647-6a1c-414a-8de4-6ee51b1d0d47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No duermo más de dos horas seguidas&quot;: cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La carga de cuidados y mental de las mujeres, unida al sueño intermitente infantil, hacen que muchas madres no descansen lo suficiente, y esto puede traducirse en problemas de salud mental y física</p><p class="subtitle">“Ser hijo único no debería considerarse un problema”: mitos y realidades de crecer sin hermanos</p></div><p class="article-text">
        Tamara tiene un hijo reci&eacute;n nacido y una hija de siete a&ntilde;os. &ldquo;En este momento estoy intentando sobrevivir, sin dormir nunca m&aacute;s de dos horas seguidas. El beb&eacute; se despierta muchas veces de noche, y luego tengo que madrugar para llevar a la mayor al cole. Es agotador&rdquo;. Es madre en una familia monomarental, por lo que toda la carga recae sobre ella. &ldquo;Aunque tengo que decir que mis amigas que tienen pareja est&aacute;n igual o peor&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La hija de Ana acaba de cumplir dos a&ntilde;os y todav&iacute;a no ha dormido ninguna noche del tir&oacute;n. &ldquo;Doy lactancia materna a demanda, as&iacute; que me despierto mil veces cada noche. B&aacute;sicamente la atiendo yo y mi marido apenas se entera, ya que como &eacute;l trabaja, la mayor parte de las noches se va a dormir al sal&oacute;n para poder descansar&rdquo;. En conversaci&oacute;n con este medio, reconoce que la falta de descanso le est&aacute; afectando. &ldquo;Es desesperante, me siento agotada todos los d&iacute;as: me levanto m&aacute;s cansada de lo que me acuesto, incluso a veces por la noche me da sensaci&oacute;n de ansiedad ante lo que me espera. Estoy de mal humor, me duelen las articulaciones, no consigo centrarme en nada&hellip;&rdquo;. Se siente metida en un &ldquo;bucle&rdquo; del que le resulta muy dif&iacute;cil salir: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dormir-mal-comer-mucho_1_10858314.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como duermo mal, siento que necesito comer mucho</a>, sobre todo dulces, tomo mucho caf&eacute;, me alimento regular y apenas hago ejercicio porque no tengo energ&iacute;a&rdquo;, cuenta.
    </p><h2 class="article-text">Brecha en el descanso y en los cuidados</h2><p class="article-text">
        Una <a href="https://cdn2.hubspot.net/hubfs/426027/Oxfam-Website/oi-informes/desigualdad-trabajo-cuidados.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta realizada por Oxfam Intermon</a> apunta que dentro de las parejas heterosexuales solo un 5% de los hombres asume responsabilidades en la crianza de forma habitual, frente a un 37% de las mujeres. Otro <a href="https://eige.europa.eu/sites/default/files/documents/20203246_mh0320445esn_pdf.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> del Instituto Europeo para la Igualdad de G&eacute;nero concluye que un 92% de las mujeres de la Uni&oacute;n Europea asumen habitualmente cuidados no remunerados, frente a un 68% de los hombres que lo hacen. En cuanto al sue&ntilde;o materno, investigaciones como <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=157057" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta</a> de la Universidad de Valencia relacionan directamente la falta de descanso con la somnolencia y fatiga maternas en los primeros a&ntilde;os de crianza. Y una <a href="https://makemothersmatter.org/mmm-state-of-motherhood-in-europe-2024/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta europea</a> realizada por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, presentada este mes de septiembre, se&ntilde;ala que el 78% de las madres espa&ntilde;olas declaran sentirse sobrecargadas y el 57 % manifiestan problemas de salud mental. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Casi un 30% de las madres durante los primeros mil días de maternidad tienen un sueño de mala calidad, un 40% de ellas refieren una peor calidad del sueño. Y de ellas, un 13% se queda con un insomnio que debe ser atendido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzalo Pin</span>
                                        <span>—</span> pediatra especialista en sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; muy claro que quienes m&aacute;s sufrimos [la falta de sue&ntilde;o] somos las mujeres, los datos disponibles as&iacute; lo evidencian&rdquo;, asegura Diana Crego, psic&oacute;loga perinatal en <a href="https://mitribuperinatal.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mi Tribu</a>. Para ella, la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/vas-montar-bici-les-llevo-compra-brecha-genero-ocio-durante-crianza_1_12220659.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">brecha de g&eacute;nero en los cuidados</a> entre padres y madres en parejas heterosexuales es evidente. &ldquo;Las mujeres somos las que mayoritariamente nos quedamos al cuidado de nuestras criaturas, lo cual implica que nos levantemos por la noche para atender a nuestro beb&eacute; y, por lo tanto, somos las que menos horas de descanso tenemos. Esto se debe a la desequilibrada distribuci&oacute;n de los cuidados familiares y dom&eacute;sticos, recayendo la gran mayor&iacute;a sobre las mujeres, lo que es reflejo de una clara desigualdad de g&eacute;nero en cuanto a cuidados&rdquo;, explica Crego, que acompa&ntilde;a a diario a mujeres que manifiestan sentirse sobrecargadas y reconocen que no pueden descansar. 
    </p><p class="article-text">
        El doctor Gonzalo Pin es pediatra especialista en sue&ntilde;o. En su consulta hospitalaria atiende familias que sufren la falta de descanso. &ldquo;Puedo asegurar que m&aacute;s del 90% de la carga en esto la llevan las mujeres, no los hombres&rdquo;, afirma a elDiario.es. &ldquo;En los primeros meses de vida, queramos o no, son las madres las que est&aacute;n &iacute;ntimamente ligadas a los beb&eacute;s, tanto por lactancia (especialmente si dan lactancia materna) como por oxitocina y desarrollo del v&iacute;nculo. Casi un 30% de las madres durante los primeros mil d&iacute;as de maternidad tienen un sue&ntilde;o de mala calidad, un 40% de ellas refieren una peor calidad del sue&ntilde;o. Y de ellas, un 13% de las madres se queda con un insomnio que debe ser atendido&rdquo;, se&ntilde;ala el doctor. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Teresa Ruiz Cantero, catedr&aacute;tica de Medicina Preventiva y Salud P&uacute;blica de la Universidad de Alicante, y experta en medicina con perspectiva de g&eacute;nero, indica la realidad es m&aacute;s compleja. &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica ha observado que en general las madres duermen peor: tienen m&aacute;s interrupciones, menos sue&ntilde;o profundo y m&aacute;s sensaci&oacute;n de agotamiento. El sue&ntilde;o de los hijos impacta m&aacute;s en el descanso de las madres, lo que puede ser un indicador de que ellas suelen ser quienes m&aacute;s responden durante la noche. Pero esto no significa que los padres no sufran los efectos del mal dormir. Padres comprometidos que comparten turnos nocturnos o cuidan solos tambi&eacute;n presentan fatiga, estr&eacute;s, alteraciones del &aacute;nimo y problemas de salud&rdquo;, explica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La falta de sueño no ocurre en el vacío: está relacionada con la distribución de tareas dentro del hogar. Las madres siguen siendo las principales responsables del cuidado nocturno, incluso si ambos padres trabajan</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Teresa Ruiz Cantero</span>
                                        <span>—</span> catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La catedr&aacute;tica pone el foco en la necesidad de corresponsabilidad: &ldquo;La falta de sue&ntilde;o no ocurre en el vac&iacute;o: est&aacute; relacionada con la distribuci&oacute;n de tareas dentro del hogar. En m&uacute;ltiples ocasiones, las madres siguen siendo las principales responsables del cuidado nocturno, incluso si ambos padres trabajan. Eso genera un mayor nivel de interrupci&oacute;n del sue&ntilde;o y agotamiento. Sin embargo, cuando los padres asumen una participaci&oacute;n activa, el impacto negativo se reparte mejor y mejora el descanso general de la familia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consecuencias en la salud mental y f&iacute;sica </h2><p class="article-text">
        Desde un punto de vista m&eacute;dico, Mar&iacute;a Teresa Ruiz Cantero se&ntilde;ala que dormir mal puede afectar gravemente a la salud. &ldquo;La ciencia lo deja claro: el sue&ntilde;o es tan importante como la alimentaci&oacute;n o el ejercicio f&iacute;sico. Se ha demostrado que dormir mal por largos periodos puede aumentar el riesgo de enfermedades card&iacute;acas, hipertensi&oacute;n, obesidad, depresi&oacute;n, e incluso ciertos tipos de c&aacute;ncer. Tambi&eacute;n debilita el sistema inmune, genera inflamaci&oacute;n y altera las hormonas y emociones&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Comparte esa postura la psic&oacute;loga perinatal Diana Crego, que ahonda en las consecuencias que puede tener a nivel psicol&oacute;gico: &ldquo;La privaci&oacute;n de sue&ntilde;o afecta a nivel transversal en toda nuestra persona. En t&eacute;rminos de salud mental, esto se refleja en una disminuci&oacute;n en la capacidad de concentraci&oacute;n, la memoria y resoluci&oacute;n de problemas. Digamos que nos cuesta todo mucho m&aacute;s. Tambi&eacute;n hay m&aacute;s irritabilidad, un nivel de paciencia mucho m&aacute;s limitado, menor tolerancia y mayor frustraci&oacute;n, lo cual provoca que aumente el riesgo de padecer ansiedad y depresi&oacute;n&rdquo;, enumera. Y a&ntilde;ade una idea m&aacute;s: &ldquo;Esto puede sonar un poco brusco, pero por algo se usaba la privaci&oacute;n de sue&ntilde;o como m&eacute;todo de tortura&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La privación de sueño afecta a nivel transversal en toda nuestra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diana Crego</span>
                                        <span>—</span> psicóloga perinatal en Mi Tribu
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Algunas pautas para dormir mejor</h2><p class="article-text">
        Las expertas consultadas coinciden en que el sue&ntilde;o intermitente infantil es un hecho que debemos asumir, pero como muchos otros temas en la crianza, es una etapa, y por lo tanto se pasa. &ldquo;Mientras tanto, lo &uacute;nico que se puede hacer es conocer los ritmos del sue&ntilde;o infantil y adquirir una serie de h&aacute;bitos que ayuden al descanso de toda la familia&rdquo;, asegura el doctor Gonzalo Pin. Para &eacute;l, es importante que ese abordaje se haga de una forma &ldquo;integral&rdquo;, sist&eacute;mica, incluyendo a toda la familia. &ldquo;Al principio, los padres (sobre todo las madres) y el beb&eacute; funcionan en simbiosis, por eso no tiene sentido que nos focalicemos solamente en una de las partes, porque estaremos descuidando la otra&rdquo;, asegura. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El doctor Gonzalo Pin recomienda “evitar el móvil u otras pantallas “al menos una hora antes de dormir.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El doctor Pin afirma tambi&eacute;n que &ldquo;la mayor&iacute;a de los problemas de sue&ntilde;o se solucionan de d&iacute;a&rdquo;, en el sentido de que los h&aacute;bitos que tengamos durante la jornada incidir&aacute;n directamente en c&oacute;mo descansamos de noche. &ldquo;La higiene del sue&ntilde;o tiene que ver con pasar tiempo al aire libre, con que el beb&eacute; tenga libertad de movimientos durante el d&iacute;a y los ni&ntilde;os hagan ejercicio, pero tambi&eacute;n con la alimentaci&oacute;n de la madre y de los hijos&rdquo;. Y recomienda &ldquo;romper los bucles de cafe&iacute;na&rdquo; y <a href="https://www.eldiario.es/era/habito-no-mirar-movil-antes-de-dormir_129_10943852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evitar el m&oacute;vil u otras pantallas &ldquo;al menos una hora antes de dormir&rdquo;</a>. No obstante, reconoce que es muy complicado conseguir descansar con ni&ntilde;os peque&ntilde;os en casa: &ldquo;Es casi la cuadratura del c&iacute;rculo. Una madre que se reincorpora al trabajo, que duerme mal, que apenas tiene tiempo de autocuidado y que encima <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madres-cuesta-permitirnos-descanso-culpa_129_12297532.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lleva carga y culpa</a> va a tener muchas dificultades para descansar, eso es as&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Diana Crego tambi&eacute;n cree que la falta de descanso tiene soluci&oacute;n, aunque &ldquo;te&oacute;ricamente hablando es sencilla, pero en la pr&aacute;ctica a&uacute;n queda mucho trabajo por hacer&rdquo;. &ldquo;Comienza por cuidar a quien cuida, redistribuir la carga de los cuidados familiares y del hogar, implementar medidas que favorezcan una conciliaci&oacute;n real y tangible, y que a nivel institucional y social aumenten los recursos para tener una balanza m&aacute;s igualitaria que reparta equitativamente el peso que ahora mismo recae sobre las mujeres&rdquo;, reclama.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde que mis hijos han empezado a dormir mejor, me pregunto cómo pude sobrevivir día tras día durante más de tres años sin apenas dormir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lisbeth</span>
                                        <span>—</span> madre de dos hijos de cinco y siete años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cree que existen pautas para dormir mejor la catedr&aacute;tica de medicina con perspectiva de g&eacute;nero Mar&iacute;a Teresa Ruiz Cantero, siempre que se aborde desde diferentes &aacute;ngulos. &ldquo;Puede conseguirse aplicando intervenciones educativas, conductuales y de apoyo emocional, especialmente si se abordan tambi&eacute;n los problemas de sue&ntilde;o infantiles y se promueve una mayor corresponsabilidad&rdquo;, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        Lisbeth, madre de dos hijos de cinco y siete a&ntilde;os, habla desde la perspectiva temporal que le da haber superado la falta de descanso m&aacute;s intensa: &ldquo;Desde que mis hijos han empezado a dormir mejor, me pregunto c&oacute;mo pude sobrevivir d&iacute;a tras d&iacute;a durante m&aacute;s de tres a&ntilde;os sin apenas dormir. Ahora, cada vez que por alguna raz&oacute;n duermen mal (porque est&aacute;n enfermos, porque se les escapa el pis, por lo que sea), me levanto agotada y me pregunto c&oacute;mo pude aguantar tanto&rdquo;. Y lanza un mensaje de esperanza a otras madres: &ldquo;A las que est&aacute;is ahora mismo agotadas y sin dormir, solo puedo deciros que en alg&uacute;n momento se pasa, aunque es cierto que el precio a pagar es muy alto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-duermo-horas-seguidas-brecha-cuidados-empeora-sueno-salud-madres_1_12624325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 20:40:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No duermo más de dos horas seguidas": cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Maternidad,Salud,Insomnio,Salud mental,Brecha de género,Desigualdad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Mi hijo tiene ocho años y sigue haciéndose pis de noche, ¿es normal?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-ocho-anos-sigue-haciendose-pis-noche-normal_1_12592955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e297b86-b9ac-426d-92fc-88bfcae7fecf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Mi hijo tiene ocho años y sigue haciéndose pis de noche, ¿es normal?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respondemos a la pregunta de una madre a través del consultorio de Nidos con la ayuda de tres expertas</p><p class="subtitle">Cada cuánto deberías llamar a tu hijo, según dos psicólogos: “Hay que saber pararse en el punto exacto para no invadir”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi hijo tiene casi ocho años. Es un niño sano y funcional, que ha ido alcanzando los hitos de desarrollo dentro de lo normal. Pero hasta ahora no ha logrado controlar el pis de noche, tiene unos dos o tres escapes semanales. ¿Es normal? ¿Cómo podemos ayudarle?
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leticia</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El control de esf&iacute;nteres es un proceso madurativo a trav&eacute;s del cual ni&ntilde;os y ni&ntilde;as van aprendiendo, con sus propios ritmos, a hacer pis y caca en el momento y en el lugar adecuados. Suele empezar en torno a los dos a&ntilde;os y se considera normal hasta los cinco a&ntilde;os, tal y como avalan diferentes estudios, expertas y la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/nidos/busca-diagnostico-retraso-madurativo-infantil-llevar-panal-colegio_1_11740539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tabla de desarrollo de Haizea-Llevant</a>, citada por numerosos pediatras y asociaciones profesionales, establece las franjas de edad a las que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as suelen estar preparados para controlarlo: un 50% de ellos dejan el pa&ntilde;al a los dos a&ntilde;os y medio; un 75% a los tres a&ntilde;os y un 95% a los tres a&ntilde;os y medio. A partir de los cinco a&ntilde;os, los escapes de pis se denominan t&eacute;cnicamente <a href="https://algoritmos.aepap.org/algoritmo/63/enuresis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enuresis</a>, y pueden tener distintas causas &ndash;m&eacute;dicas, psicol&oacute;gicas o de rutinas&ndash;. Aunque algunas expertas apuntan que la consolidaci&oacute;n del control nocturno puede alargarse m&aacute;s, entre los seis y siete a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra de atenci&oacute;n primaria Teresa Escudero hace hincapi&eacute; en el hecho de que se trata de un proceso, no de un momento determinado en el que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as empiecen a utilizar el ba&ntilde;o. &ldquo;Como todo hito, es un proceso de maduraci&oacute;n f&iacute;sico y psicol&oacute;gico. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitan que se respeten sus ritmos&rdquo;, aclara de entrada. Sin embargo, s&iacute; considera que con casi ocho a&ntilde;os habr&iacute;a que empezar a analizar qu&eacute; puede estar pasando para que un ni&ntilde;o no controle el pis de noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escudero pide m&aacute;s informaci&oacute;n para poder resolver la pregunta de Leticia: &ldquo;Como pediatra me faltar&iacute;an datos y contexto. &iquest;Es un ni&ntilde;o nacido a t&eacute;rmino o prematuro? &iquest;Otros hitos madurativos se han conseguido en su tiempo, con retraso, adelantados...? &iquest;Qu&eacute; se ha hecho hasta ahora para el control de esf&iacute;nteres?&nbsp;&iquest;Hay algunas noches en las que controle, y qu&eacute; es diferente esas noches? &iquest;Hay escapes durante el d&iacute;a o s&oacute;lo de noche?&rdquo;. La madre resuelve esas dudas: &ldquo;Es un ni&ntilde;o nacido a t&eacute;rmino, ha conseguido todos los hitos en tiempos normales pero es cierto que en el control de esf&iacute;nteres ha ido lento. Entr&oacute; al colegio con tres a&ntilde;os con pa&ntilde;al, consigui&oacute; controlar esf&iacute;nteres durante el d&iacute;a en torno a los cuatro. A los cinco, pidi&oacute; empezar a dormir sin pa&ntilde;al, aunque todas las ma&ntilde;anas estaba lleno de pis. Poco a poco fue control&aacute;ndolo pero todav&iacute;a tenemos  esos escapes semanales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esa informaci&oacute;n, Escudero recomienda fijarse en diferentes variables: &ldquo;En principio, el control de esf&iacute;nteres es un proceso que en la mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as termina alrededor de los cinco a&ntilde;os, con lo cual el hecho de que haya escapes a los ocho a&ntilde;os nos podr&iacute;a hacer sospechar de alguna patolog&iacute;a; la m&aacute;s habitual es la alteraci&oacute;n de la producci&oacute;n de ADH, la hormona antidiur&eacute;tica. Pero hay muchas alteraciones del control de esf&iacute;nteres que tienen que ver con la gesti&oacute;n emocional, y a esas edades no es extra&ntilde;o que conflictos emocionales, problemas en el colegio, etc, den lugar a escapes nocturnos&rdquo;. As&iacute; que lo primero que recomienda es investigar si ha habido alg&uacute;n tipo de cambio a esos niveles.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas alteraciones del control de esfínteres tienen que ver con la gestión emocional, y a esas edades no es extraño que conflictos emocionales, problemas en el colegio, etc, den lugar a escapes nocturnos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra de atención primaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n apunta a otras estrategias y rutinas para consolidar el control nocturno: &ldquo;Observar las noches secas es fundamental: una se&ntilde;al clara de que la criatura est&aacute; lista es cuando despierta varias ma&ntilde;anas con el pa&ntilde;al seco. Si no es as&iacute;, quiz&aacute;s habr&iacute;a que renegociar el hecho de dormir con pa&ntilde;al y explicarle que no pasa nada. Adem&aacute;s se pueden limitar los l&iacute;quidos justo antes de dormir, asegur&aacute;ndonos de que beba suficiente agua durante el d&iacute;a, pero reduciendo la ingesta de l&iacute;quidos en las dos horas previas a acostarse. Tambi&eacute;n hay que establecer una rutina para ir al ba&ntilde;o antes de dormir, para asegurarse de que su vejiga est&eacute; vac&iacute;a al iniciar la noche. Y recomiendo poner un protector al colch&oacute;n, ya que durante el proceso de transici&oacute;n, es probable que ocurran escapes, y el protector facilita la limpieza en caso de que ocurran&rdquo;, indica la pediatra.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Enfoque educativo y psicol&oacute;gico&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del abordaje pedi&aacute;trico, es importante tener en cuenta otras perspectivas para entender el proceso del control de esf&iacute;nteres desde distintos &aacute;ngulos. Pilar Garc&iacute;a Sanz es educadora, experta en control de esf&iacute;nteres. Es coordinadora pedag&oacute;gica de las escuelas infantiles p&uacute;blicas Margarita Salas y Las Nubes, en Madrid. Y desde hace a&ntilde;os imparte cursos de formaci&oacute;n para familias y profesionales sobre control de esf&iacute;nteres respetuoso.
    </p><p class="article-text">
        Para ella es importante explicar que el control de esf&iacute;nteres es &ldquo;un proceso madurativo que no es f&aacute;cil para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y necesita tiempo&rdquo;. &ldquo;Es imprescindible respetar el proceso personal de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, porque de no ser as&iacute; podr&iacute;amos entorpecer la maduraci&oacute;n. Y como cualquier otra conquista del desarrollo, no es un proceso lineal, puede tener avances y retrocesos que tambi&eacute;n hay que respetar&rdquo;, aclara Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este proceso, hay una serie de variables que hay que tener en cuenta, y que tienen que ver con la maduraci&oacute;n a tres niveles diferentes: &ldquo;Para conseguir el control de esf&iacute;nteres, el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a necesita maduraci&oacute;n neurol&oacute;gica, del sistema nervioso; maduraci&oacute;n fisiol&oacute;gica de los &oacute;rganos de micci&oacute;n y defecaci&oacute;n (m&uacute;sculos del suelo p&eacute;lvico, vejiga, uretra, recto, &uacute;tero, vagina, etc.) y maduraci&oacute;n psicol&oacute;gica y emocional&rdquo;, explica la educadora. Ella sit&uacute;a las referencias temporales en el tercer a&ntilde;o de vida: &ldquo;Antes de los tres a&ntilde;os estos procesos no se completan, y los expertos consideran que puede durar hasta los seis o siete a&ntilde;os&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en el caso concreto de la pregunta de este consultorio, la educadora recomienda algunas estrategias espec&iacute;ficas para el control de pis nocturno: abordarlo siempre &ldquo;preguntando y explic&aacute;ndoselo al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, y en un momento no coincidente con otros cambios&rdquo; (inicio de curso, nacimiento de un hermano, cambio de casa, etc.); acompa&ntilde;ar de manera respetuosa y tranquila, &ldquo;celebrando moderadamente cuando se consiguen los objetivos pero sin castigar o avergonzar si hay escapes&rdquo;; y utilizar &ldquo;ropa c&oacute;moda&rdquo; que facilite su autonom&iacute;a (pijamas o ropa interior f&aacute;ciles de subir y bajar para ir al ba&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga sanitaria Grecia de Jes&uacute;s, especializada en infancia en la <a href="https://greciadejesus.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cl&iacute;nica</a> que dirige, pone el foco en las posibles causas psicol&oacute;gicas: &ldquo;Vivir en un entorno familiar o escolar tenso o inseguro, cambios vitales bruscos (una mudanza, una separaci&oacute;n, la llegada de un hermano) o la falta de acompa&ntilde;amiento cari&ntilde;oso durante el proceso pueden aumentar la frecuencia de los escapes&rdquo;, asegura. Ella tambi&eacute;n sit&uacute;a la barrera del desarrollo &ldquo;normal&rdquo; en torno a los seis o siete a&ntilde;os, por lo que recomienda consultar con especialistas cuando a los ocho no se ha conseguido el control de esf&iacute;nteres.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El niño necesita sentir seguridad, apoyo y comprensión, ya que la enuresis [la falta de control de orina] no es voluntaria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Grecia de Jesús</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El ni&ntilde;o necesita sentir seguridad, apoyo y comprensi&oacute;n, ya que la enuresis [la falta de control de orina] no es voluntaria&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga. Coincide con la pediatra en las estrategias generales para conseguir controlar el pis nocturno, como evitar los l&iacute;quidos antes de dormir y establecer rutinas para ir al ba&ntilde;o, y apunta adem&aacute;s otras herramientas: &ldquo;Debemos <a href="https://www.eldiario.es/nidos/importante-decirle-ninos-cosas-medida-conviene-hacerlo_1_12566120.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reforzar positivamente los logros</a> sin forzar ni acelerar, ya que aumenta la ansiedad y la sensaci&oacute;n de fracaso. Estrategias da&ntilde;inas como ridiculizar, castigar o comparar con otros ni&ntilde;os deben evitarse. Lo m&aacute;s eficaz es acompa&ntilde;ar con paciencia, validar sus emociones y reforzar cada peque&ntilde;o avance&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hace falta, la psic&oacute;loga tambi&eacute;n apunta otras dos posibilidades: &ldquo;Pueden utilizarse dispositivos de alarma, sensores que despiertan al ni&ntilde;o ante los primeros signos de humedad; y tambi&eacute;n puede aplicarse la t&eacute;cnica de sobrecorrecci&oacute;n, que el propio ni&ntilde;o colabore en cambiar las s&aacute;banas o el pijama, siempre desde el cari&ntilde;o y sin transmitir culpa&rdquo;, recomienda la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Perspectiva de g&eacute;nero y adultocentrista</h2><p class="article-text">
        Una de las variables a tener en cuenta es si los ni&ntilde;os tardan m&aacute;s en alcanzar el control de esf&iacute;nteres que las ni&ntilde;as. &iquest;Es esto un mito o est&aacute; respaldado por la evidencia cient&iacute;fica? La pediatra Teresa Escudero lo explica as&iacute;: &ldquo;Aunque es dif&iacute;cil encontrar evidencia cient&iacute;fica como tal, cualquier m&eacute;dico que haya atendido ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ha observado que las ni&ntilde;as lo adquieren antes que los ni&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;En la mayor&iacute;a de webs oficiales se habla de esta evidencia cl&iacute;nica y se asocia con la maduraci&oacute;n emocional m&aacute;s temprana en ni&ntilde;as. Mi hip&oacute;tesis como pediatra es que hay dos cosas: una, que nuestra uretra es m&aacute;s corta y en seguida sentimos que si se sale el pis nos mojamos, y eso facilita relacionar &lsquo;ganas de pis&rsquo; con &lsquo;mojado&rsquo;; y dos, la diferente socializaci&oacute;n de las ni&ntilde;as, un tema de g&eacute;nero que nos obliga a esa maduraci&oacute;n emocional m&aacute;s temprana&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pediatra concluye con una afirmaci&oacute;n general, que repite en varias ocasiones: &ldquo;Nosotras, las personas adultas, ponemos el pa&ntilde;al para nuestra comodidad, qu&eacute; menos que acompa&ntilde;ar a nuestras criaturas para dejarlo sin estr&eacute;s y sin imposiciones. Hay que tener en cuenta que esto es un proceso de aprendizaje y no un interruptor que la criatura pueda encender de un d&iacute;a para otro&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2025 20:53:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Mi hijo tiene ocho años y sigue haciéndose pis de noche, ¿es normal?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Niñas,Crianza,Consultorio]]></media:keywords>
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