<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Fanjul]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gonzalo_fanjul/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Fanjul]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512548/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La política migratoria europea, una catástrofe colectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/politica-migratoria-catastrofe-colectiva_129_11395263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4c82288-e746-4863-9ee9-d392ef75a647_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096057.jpg" width="1171" height="658" alt="La política migratoria europea, una catástrofe colectiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si las advertencias sobre la necesidad de más migrantes son ciertas, llama la atención que el programa político más relevante de la UE en este ámbito, el recién aprobado Pacto Europeo de Migraciones y Asilo, apunte exactamente en la dirección contraria</p><p class="subtitle">La Eurocámara avala el pacto migratorio que permitirá a los países de la UE pagar para rechazar refugiados</p></div><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha ido acumulando una contundente evidencia acad&eacute;mica acerca del impacto de las migraciones en la prosperidad de la Uni&oacute;n Europea. Las estimaciones var&iacute;an, pero el mensaje es un&iacute;voco: en ausencia de un influjo abundante y creciente de trabajadores extranjeros que temple nuestro invierno demogr&aacute;fico, las sociedades europeas tendremos problemas serios para mantener el crecimiento econ&oacute;mico y sostener los sistemas de bienestar. Da igual que hablemos de capacidades laborales esenciales, pensiones, balanza fiscal, innovaci&oacute;n, productividad o, lo m&aacute;s adecuado, una combinaci&oacute;n de todos estos factores. No existe ecuaci&oacute;n para el futuro econ&oacute;mico de los Estados miembros en la que no destaque la variable migratoria.
    </p><p class="article-text">
        Si las advertencias sobre la necesidad de m&aacute;s migrantes son ciertas, llama la atenci&oacute;n que el programa pol&iacute;tico m&aacute;s relevante de la UE en este &aacute;mbito, el reci&eacute;n aprobado <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/eurocamara-avala-pacto-migratorio-permitira-paises-ue-pagar-rechazar-acogida-refugiados_1_11278025.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pacto Europeo de Migraciones y Asilo</a>, apunte exactamente en la direcci&oacute;n contraria. En su empe&ntilde;o por no dar argumentos, la extrema derecha, los eurodiputados populares, socialistas y liberales han bendecido un artefacto legal tan racista, temeroso y xen&oacute;fobo que los nacionalpopulistas se han visto en apuros para votar en contra. Dicho de forma simple, el pacto est&aacute; programado para detener, sea como sea, los flujos migratorios de &Aacute;frica y otras regiones pobres hacia Europa. En materia de refugio y asilo, un alambicado &ndash;y, posiblemente, inoperante&ndash; <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/claves-acuerdo-migratorio-ue-pago-rechazar-refugiados-refuerzo-retornos_1_10783501.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de multas</a> pretende sortear el obstruccionismo de algunos Estados a un reparto justo de las responsabilidades de protecci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        Y si lo que dice el texto aprobado es preocupante, lo que omite es alarmante. En su gran esfuerzo com&uacute;n por gobernar los flujos de movilidad humana hacia la UE, los Estados miembros se olvidan casi por completo del 80% de quienes llegan a nuestro territorio cada a&ntilde;o: los trabajadores, las trabajadoras y sus familias. Este no es un Pacto de Migraciones, sino de Control Migratorio.
    </p><p class="article-text">
        Para ser claros, nada de lo que estamos viendo ahora empez&oacute; ayer. Ni siquiera durante la crisis de acogida de 2014-2016, donde la m&aacute;xima pol&iacute;tica de casi todos los Estados miembros fue &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;. El nuevo pacto es la consolidaci&oacute;n de un proceso que comenz&oacute; en 1985, con la aprobaci&oacute;n del Acuerdo de Schengen, y que no ha dejado de dar pasos desde entonces, siempre en la misma direcci&oacute;n. De acuerdo con un an&aacute;lisis que realiz&aacute;bamos desde la Fundaci&oacute;n porCausa, no menos de 27 iniciativas legislativas y pol&iacute;ticas, y cerca de 10.000 millones de euros, han apuntalado en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os un modelo de fronteras verticales basado en la externalizaci&oacute;n del control migratorio a los pa&iacute;ses de origen y tr&aacute;nsito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado de este modelo es el caos. Mientras los intentos de acceso irregular a territorio comunitario bat&iacute;an r&eacute;cords en 2023 y las rutas mar&iacute;timas y terrestres hacia la UE se han convertido en monumentales cementerios an&oacute;nimos, el intento de impermeabilizar la regi&oacute;n europea pasa factura en otras prioridades e intereses de la UE en la regi&oacute;n africana. Europa se ha puesto en manos de reg&iacute;menes autocr&aacute;ticos e iliberales que exigen fortunas, fuerzan la reconsideraci&oacute;n acr&iacute;tica de posiciones hist&oacute;ricas, utilizan la ayuda para aplastar a la oposici&oacute;n o, sencillamente, cambian de bando por la v&iacute;a de un golpe de Estado. Pol&iacute;ticas enteras, como la de cooperaci&oacute;n, han quedado sujetas a un juego de incentivos perversos que ofende los prop&oacute;sitos del desarrollo y niega a la ciudadan&iacute;a africana uno de los recursos m&aacute;s eficaces para escapar de la pobreza: la posibilidad de desplazarse a un lugar m&aacute;s pr&oacute;spero.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de estos factores, sin embargo, ha llevado a reconsiderar el rumbo. &iquest;C&oacute;mo se explica que la respuesta a este sistema inmoral y fallido sea cavar cada vez m&aacute;s hondo en el mismo agujero? La raz&oacute;n tiene una triple naturaleza: narrativa, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. Por un lado, cuatro d&eacute;cadas de discurso p&uacute;blico en el que las migraciones eran reducidas a un juego binario de amenaza o tragedia han conseguido un poderoso efecto en el imaginario p&uacute;blico, en constante alarma por la &ldquo;emergencia&rdquo; fronteriza. Sea por nuestro bien o por el suyo, la clave es evitar el viaje y la llegada a Europa. Por otro lado, la pol&iacute;tica migratoria ha estado siempre en manos de expertos en seguridad, no en desarrollo, mercado laboral o pensiones. Los ministerios del Interior tienen la costumbre de actuar como lo que son: gendarmes. Y lo hacen con una envidiable consistencia que ignora las alternancias partidistas. &iquest;O alguien cree que un ministro de Vox iba a ser capaz de ir mucho m&aacute;s lejos de lo que ha ido Fernando Grande-Marlaska en su pol&iacute;tica de fronteras?
    </p><p class="article-text">
        Pero la explicaci&oacute;n econ&oacute;mica es tal vez la m&aacute;s poderosa. La l&oacute;gica obsesiva del control migratorio ha sido causa y efecto de una industria legal que alimenta la l&oacute;gica de la seguridad y gana verdaderas fortunas con la militarizaci&oacute;n de las fronteras. Se ha hablado demasiado de las mafias ilegales de trata &ndash;cuyo papel es real pero mucho menos relevante del que se les atribuye&ndash; y muy poco de la colecci&oacute;n de empresas, instituciones p&uacute;blicas y ONG que hacen su agosto con esta pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No tenemos razones para pensar que estos tres factores vayan a perder intensidad en el ciclo electoral de estos pr&oacute;ximos a&ntilde;os, empezando por las inminentes elecciones europarlamentarias. M&aacute;s bien todo lo contrario. El debate sobre el ascenso de los partidos nacionalpopulistas esconde una trampa fundamental: socialistas y populares ya han comprado el argumento principal de las migraciones como amenaza o como problema. Si esto no cambia, lo que veremos en el futuro pr&oacute;ximo son variaciones sobre la misma melod&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Pol&iacute;ticas innovadoras pero discretas</h3><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o de las alternativas es que no sabemos con certeza a qu&eacute; se parecen, entre otras cosas porque las necesidades var&iacute;an y porque carecemos de un pa&iacute;s o grupo de pa&iacute;ses que act&uacute;en como modelos de una pol&iacute;tica migratoria m&aacute;s flexible, ordenada y realista. Pero eso no significa que actuemos a ciegas. En numerosos lugares del mundo &ndash;Nueva Zelanda, Alemania, Canad&aacute;, Uganda o Colombia, por mencionar algunos&ndash; se est&aacute; haciendo un ejercicio discreto de innovaci&oacute;n de pol&iacute;ticas que busca ajustar los flujos migratorios a las necesidades de los pa&iacute;ses de destino, optimizar el impacto en el desarrollo de las comunidades de origen, establecer los incentivos que garanticen la circularidad y la construcci&oacute;n de confianza mutua, o facilitar la integraci&oacute;n social y laboral de quienes vienen de fuera. Un grupo peque&ntilde;o, pero ambicioso y activo, de actores p&uacute;blicos y privados se ha empe&ntilde;ado en el ejercicio de prueba y error que constituye cualquier transformaci&oacute;n seria del <em>statu quo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este ejercicio, la exploraci&oacute;n de nuevos formatos narrativos supone casi una condici&oacute;n de partida, ya que reduce los recelos de la sociedad y garantiza a los responsables pol&iacute;ticos espacios m&iacute;nimos de seguridad electoral. Las nuevas narrativas migratorias no responden al marco de debate que plantea la extrema derecha, sino que construyen alianzas sobre una combinaci&oacute;n de elementos &eacute;ticos y pr&aacute;cticos. El &eacute;xito de la coalici&oacute;n que ha llevado al Congreso la iniciativa legislativa popular por la regularizaci&oacute;n de migrantes constituye un ejemplo reciente y paradigm&aacute;tico de esta combinaci&oacute;n de factores.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada escrito en el futuro de Europa y su relaci&oacute;n con las migraciones. Nos guste m&aacute;s o menos, estamos condenados a vivir en sociedades diferentes de las que hemos conocido en el pasado. De nosotros depende convertir este proceso en una agon&iacute;a melanc&oacute;lica o en una monumental oportunidad colectiva.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/redaccion/hecho-europa-nueva-revista-eldiario_132_11380596.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Texto publicado en el n&uacute;mero 44 de la revista de elDiario.es, 'Qu&eacute; ha hecho Europa por nosotros'.</a>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&mdash;&mdash;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En porCausa.org se puede consultar el informe </strong>&ldquo;<strong>Externalizaci&oacute;n: caos, corrupci&oacute;n y control migratorio bajo la apariencia de cooperaci&oacute;n europea&rdquo; en el que se basan las afirmaciones de este art&iacute;culo.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fanjul]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/politica-migratoria-catastrofe-colectiva_129_11395263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2024 20:18:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a4c82288-e746-4863-9ee9-d392ef75a647_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096057.jpg" length="115578" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a4c82288-e746-4863-9ee9-d392ef75a647_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096057.jpg" type="image/jpeg" fileSize="115578" width="1171" height="658"/>
      <media:title><![CDATA[La política migratoria europea, una catástrofe colectiva]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a4c82288-e746-4863-9ee9-d392ef75a647_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096057.jpg" width="1171" height="658"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Refugiados,Pensiones,Mercado laboral,Migraciones,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pobreza infantil que al PP le hizo tanta gracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pobreza-infantil-pp-hizo-gracia_129_2086504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ecd4af3-d0a5-47b5-a8de-ff2d73aaef0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pobreza infantil que al PP le hizo tanta gracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De acuerdo con las estimaciones oficiales más recientes, el 30% de los niños de nuestro país vive en situación de pobreza</p><p class="subtitle">La pobreza de ingreso y los diferentes indicadores de vulnerabilidad social castigan de manera particular a las familias monoparentales, pero hay otros grupos especialmente vulnerables como las comunidades inmigrantes</p></div><p class="article-text">
        Si es cierto que la pol&iacute;tica est&aacute; hecha de s&iacute;mbolos, el que se produjo el 21 de octubre de 2014 en el Congreso de los Diputados es inmejorable. El reci&eacute;n elegido Secretario General del PSOE, Pedro S&aacute;nchez, defend&iacute;a ante el pleno su primera alternativa a los Presupuestos Generales del Estado. En un momento dado, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n se detiene en una propuesta relacionada con la crisis de la pobreza infantil y en la bancada de los populares <a href="https://www.eldiario.es/politica/PP-Pedro-Sanchez-denunciar-infantil_0_316019171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se produce lo impensable</a>: una sucesi&oacute;n de risas y abucheos que le interrumpen y le obligan a repetir varias veces sus palabras.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-2zbvRshi_QI-6314', 'youtube', '2zbvRshi_QI', document.getElementById('yt-2zbvRshi_QI-6314'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-2zbvRshi_QI-6314 src="https://www.youtube.com/embed/2zbvRshi_QI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        De alg&uacute;n modo, Pedro S&aacute;nchez se conjur&oacute; en aquel momento a cumplir una obligaci&oacute;n que se materializ&oacute; esta semana con <a href="https://www.eldiario.es/politica/DIRECTO-Pedro-Sanchez-presidente-Gobierno_13_777752218_20867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el anuncio</a> de un Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, dependiente de la propia Presidencia del Gobierno. Con esta medida, su ejecutivo da el primer paso imprescindible en la resoluci&oacute;n de una crisis, que es reconocer su existencia. Algo que el PP nunca lleg&oacute; a hacer de manera abierta.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que debemos esperar a conocer el mandato y los recursos de esta oficina; tambi&eacute;n el nombre de quien la dirija, que debe ser un experto o experta de reconocido prestigio y con la &uacute;nica atadura ideol&oacute;gica o institucional de la causa de los ni&ntilde;os. Pero el primer paso est&aacute; dado y solo un miserable o un inconsciente puede ignorar su importancia.
    </p><p class="article-text">
        Porque la realidad que describi&oacute; S&aacute;nchez en 2014 no ha cambiado demasiado, desgraciadamente. De acuerdo con las estimaciones oficiales m&aacute;s recientes (pueden consultarlas en <a href="https://www.savethechildren.es/barometro-infancia/pobreza-relativa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este pedag&oacute;gico espacio</a> de Save the Children), el 30% de los ni&ntilde;os de nuestro pa&iacute;s vive en situaci&oacute;n de pobreza relativa (hogares con ingresos por debajo del 60% de la renta mediana). Esta cifra no solo est&aacute; siete puntos por encima de la media del conjunto de la poblaci&oacute;n, sino que no ha cambiado pr&aacute;cticamente desde 2011 y es la segunda m&aacute;s alta de la UE. Esconde una realidad triste y profundamente injusta en la que cerca de dos millones y medio de ni&ntilde;os carecen de los recursos y oportunidades b&aacute;sicas para su desarrollo en dignidad, lo que supone una hipoteca cierta para su futuro. La pobreza de ingreso y los diferentes indicadores de vulnerabilidad social castigan de manera particular a las familias monoparentales, pero hay otros grupos especialmente vulnerables como las comunidades inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        El de la pobreza infantil fue <a href="https://porcausa.org/articulo/la-crisis-de-la-pobreza-infantil-en-espana-portadilla/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el primero</a> de los grandes proyectos de investigaci&oacute;n y periodismo que desarrollamos desde la <a href="https://porcausa.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n porCausa</a>. Y recuerdo el impacto que me produjo descubrir hasta qu&eacute; punto este problema era una consecuencia del fracaso de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Como <a href="https://porcausa.org/articulo/gonzalo-fanjul-en-el-tedxmadrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicamos en su momento</a>, nuestro sistema es altamente incompetente cuando se trata de reducir la miseria de los ni&ntilde;os (la eficacia de las prestaciones sociales contra la pobreza infantil es casi la mitad que en el caso de hogares sin hijos). Peor a&uacute;n, la inequidad de las transferencias llegaba incluso a incrementar el riesgo de exclusi&oacute;n de los ni&ntilde;os m&aacute;s pobres, lo cual convert&iacute;a el fracaso en sarcasmo.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo contrario tambi&eacute;n puede ser cierto: el sistema <em>(semi)universal</em> y protector de las pensiones demuestra que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pueden actuar como colch&oacute;n eficaz contra el riesgo de pobreza, que es lo que ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a durante los primeros a&ntilde;os de la crisis (en concreto, hasta que los pensionistas tuvieron que hacerse cargo del resto de la familia).
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta abracadabrante el <a href="http://agendapublica.elperiodico.com/menores-contra-mayores/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dilema que se plantea</a> en ocasiones entre la pobreza de los ni&ntilde;os y la de los mayores, como si se tratase de elegir a qui&eacute;n se deja caer. Aunque el entramado de presupuestos y pol&iacute;ticas que afectan a los ni&ntilde;os sea considerablemente m&aacute;s complejo que el de los mayores (UNICEF ha hecho un <a href="https://www.unicef.es/publicacion/medicion-de-la-inversion-presupuestaria-en-la-infancia-propuesta-metodologica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espl&eacute;ndido trabajo</a> para mostrarlo), de lo que se trata es de dotar a la causa de los primeros de la misma tracci&oacute;n pol&iacute;tica que tiene la de los segundos. Y si a eso puede ayudar el nuevo comisionado, aleluya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fanjul]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pobreza-infantil-pp-hizo-gracia_129_2086504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jun 2018 19:35:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4ecd4af3-d0a5-47b5-a8de-ff2d73aaef0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="53674" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4ecd4af3-d0a5-47b5-a8de-ff2d73aaef0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53674" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La pobreza infantil que al PP le hizo tanta gracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4ecd4af3-d0a5-47b5-a8de-ff2d73aaef0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pobreza infantil,Pedro Sánchez,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diásporas climáticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/diasporas-climaticas_1_1165324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e97a68c-f796-4ca8-ab4c-4fa4ee9d0fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diásporas climáticas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El siglo XXI multiplicará los desplazamientos provocados por los fenómenos naturales extremos, una situación que ya afecta a más de 200 millones de personas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Art&iacute;culo publicado en 'Cambio clim&aacute;tico: El Planeta Atormentado', n&uacute;mero 18 de la revista de eldiario.es.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Nadie hubiera dicho que aquella tierra semides&eacute;rtica produjese nada, nunca. Sin embargo, en la peque&ntilde;a parcela que rodeaba la jaima de Aourriye (&ldquo;Libertad&rdquo;) en la regi&oacute;n mauritana de Assaba, su familia aprovechaba los meses de lluvia entre septiembre y noviembre para cultivar alimentos como el mijo y el sorgo. Con su peque&ntilde;a cosecha, un pu&ntilde;ado de animales y la actividad trashumante de los hombres, ellos y las comunidades rurales de Mauritania han ido toreando el hambre a lo largo de generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Aquel verano de 2012 las cosas eran diferentes. Cuando entrevist&eacute; a Aourriye, la lluvia no hab&iacute;a llegado en la temporada pasada y el temible per&iacute;odo del <em>soudure</em> (carest&iacute;a de pocos meses) se hab&iacute;a extendido a lo largo de todo el a&ntilde;o. La sequ&iacute;a empuj&oacute; al marido de Aourriye a la emigraci&oacute;n y a ella y a sus ocho hijos a la desesperaci&oacute;n: &ldquo;El a&ntilde;o pasado hubo un periodo de recogida de alimentos, pero este a&ntilde;o no. En la &eacute;poca de lluvias, cultivo; esa es mi actividad y vivo de eso. Ahora tengo muchas dificultades para encontrar alimentos para mis hijos. Todos comen lo mismo, del mismo plato. Tambi&eacute;n tengo muchas dificultades para conseguir agua. (&hellip;) Por supuesto, estoy preocupada con el futuro de mis hijos. Lo que m&aacute;s deseo para ellos es que puedan ir a la escuela y que en el futuro sean aut&oacute;nomos, se puedan mantener&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s de algo m&aacute;s de cuatro millones de habitantes, el 25% de los mauritanos se arraciman hoy en la ciudad de Nuakchot, cuya poblaci&oacute;n se ha multiplicado por 120 desde 1980.&nbsp;<a href="http://www.migrationpolicycentre.eu/docs/migration_profiles/Mauritania.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No menos de 200.000</a> han buscado suerte en diversos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, del Golfo P&eacute;rsico y de Europa. Otros muchos les seguir&aacute;n. Son parte de los llamados migrantes y refugiados &ldquo;clim&aacute;ticos&rdquo;, un concepto que tom&oacute; cuerpo pol&iacute;tico por primera vez en noviembre de 2015, cuando la Cumbre del Clima de Par&iacute;s incorpor&oacute; este t&eacute;rmino al cat&aacute;logo de desaguisados provocados por el calentamiento global. &ldquo;Nos enfrentamos a grandes movimientos migratorios y de refugiados, y el cambio clim&aacute;tico es una de las causas fundamentales del n&uacute;mero r&eacute;cord de personas que se han visto obligadas a migrar&rdquo;, <a href="https://www.iom.int/es/news/la-oim-acoge-con-satisfaccion-la-inclusion-de-los-migrantes-climaticos-y-la-migracion-climatica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo en aquel momento William L. Swing</a>, Director General de la Organizaci&oacute;n Internacional de Migraciones.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces el t&eacute;rmino se ha establecido por derecho propio en el imaginario pol&iacute;tico global. La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR)&nbsp;<a href="http://www.unhcr.org/news/latest/2016/11/581f52dc4/frequently-asked-questions-climate-change-disaster-displacement.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calcula que una media de 21,5 millones de personas</a> se han visto obligadas cada a&ntilde;o desde 2008 a desplazarse de su lugar de origen como consecuencia de fen&oacute;menos naturales extremos como inundaciones, tormentas, incendios y per&iacute;odos extendidos de calor intenso. Un n&uacute;mero indeterminado de otros muchos miles de desplazados son las v&iacute;ctimas directas de fen&oacute;menos lentos pero insorteables como las sequ&iacute;as, la variabilidad de las lluvias, la degradaci&oacute;n del suelo y el aumento del nivel de los mares. De acuerdo con las cifras expresadas en el <a href="https://migracionesclimaticas.org/wp-content/uploads/2017/11/Informe-2017-Foro-de-diagnostico-sobre-las-Migraciones-Climaticas.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foro de Diagn&oacute;stico sobre las Migraciones Clim&aacute;ticas</a>&nbsp;&ndash;celebrado en Madrid en noviembre de 2017- el n&uacute;mero total de afectados se acerca mucho a los 200 millones desde el a&ntilde;o 2008. Pero incluso esta cifra podr&iacute;a quedarse corta si, como propone Greenpeace, incluimos en esta categor&iacute;a a quienes se ven obligados a desplazarse como consecuencia de las propias medidas de lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Poblaciones enteras de &Aacute;frica oriental, por ejemplo, han sido expulsadas de sus territorios para desarrollar grandes operaciones comerciales de reforestaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El triple frente</h3><p class="article-text">
        Las migraciones clim&aacute;ticas plantean desaf&iacute;os fundamentales en tres frentes. El primero de ellos es legal. La acepci&oacute;n gen&eacute;rica reconocida por la Cumbre del Clima esconde un batiburrillo conceptual que no deja claro qui&eacute;nes son realmente estas personas y c&oacute;mo pueden ser contadas. Ambas cosas son imprescindibles cuando se trata de desarrollar y proteger sus derechos. Mientras que los supuestos actuales de las normas de protecci&oacute;n internacional definen con claridad qui&eacute;nes est&aacute;n bajo su amparo &ndash;v&iacute;ctimas de conflictos y persecuci&oacute;n por motivos de raza, religi&oacute;n, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones pol&iacute;ticas- y cu&aacute;les son las obligaciones de los Estados y de sus autoridades, en el caso de los refugiados clim&aacute;ticos esta obligaci&oacute;n legal es inexistente.
    </p><p class="article-text">
        Algunos expertos, como el director del Centro para el Estudio de los Refugiados de la Universidad de Oxford, Alexander Betts, han se&ntilde;alado la necesidad de expandir el alcance de las obligaciones de protecci&oacute;n internacional para adaptarlas a una realidad muy diferente a la de hace m&aacute;s de medio siglo, cuando estas fueron establecidas (ver cuadro). Otros han se&ntilde;alado la oportunidad de extender al desplazamiento internacional regulaciones existentes para otras circunstancias, como los <a href="http://www.acnur.org/fileadmin/scripts/doc.php?file=fileadmin/Documentos/BDL/2001/0022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Principios Rectores sobre el Desplazamiento Interno (1998)</a>. El propio Parlamento Europeo se plante&oacute; este asunto en 2011 sobre la base de un men&uacute; de posibilidades que iban desde la creaci&oacute;n de un nuevo marco legislativo hasta la extensi&oacute;n de los actuales mecanismos de protecci&oacute;n, pasando por el impulso pol&iacute;tico que dio lugar al reconocimiento de estos migrantes dentro del Convenio Marco de la ONU sobre Cambio Clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, cualquier posible compromiso de Europa en este campo se diluy&oacute; a partir de 2014 con la llamada crisis de refugiados, un fen&oacute;meno que ha puesto en riesgo incluso los estrechos supuestos de protecci&oacute;n previstos en la legislaci&oacute;n actual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d117f8a-eb72-4ef7-9ef4-d68ea291a0ec_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d117f8a-eb72-4ef7-9ef4-d68ea291a0ec_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d117f8a-eb72-4ef7-9ef4-d68ea291a0ec_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d117f8a-eb72-4ef7-9ef4-d68ea291a0ec_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d117f8a-eb72-4ef7-9ef4-d68ea291a0ec_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d117f8a-eb72-4ef7-9ef4-d68ea291a0ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7d117f8a-eb72-4ef7-9ef4-d68ea291a0ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo desaf&iacute;o es de car&aacute;cter humanitario. Las cifras mundiales de desplazamiento forzoso &ndash;que alcanzaron un nuevo record a finales de 2016 con 65,6 millones de personas- constituyen solo una parte de las necesidades humanitarias globales, que afectan actualmente a 136 millones de seres humanos v&iacute;ctimas de conflictos, persecuci&oacute;n, desastres naturales y pandemias. Mientras tanto, la brecha que separa las necesidades financieras de los recursos ofrecidos por los donantes <a href="http://interactive.unocha.org/publication/globalhumanitarianoverview/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se hace cada vez m&aacute;s grande</a>: si en el a&ntilde;o 2012 las agencias internacionales reclamaron 8.800 millones de d&oacute;lares y recibieron 5.800 millones, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s las necesidades humanitarias globales pr&aacute;cticamente se han triplicado (23.500 millones de d&oacute;lares) y la financiaci&oacute;n disponible se ha estancado en menos de la mitad de esa cifra.
    </p><p class="article-text">
        Nada en el horizonte de las migraciones clim&aacute;ticas sugiere que esta situaci&oacute;n vaya a remitir. M&aacute;s bien lo contrario. Solo en los &uacute;ltimos meses hemos sido testigos de temperaturas r&eacute;cord y una ola de incendios sin precedentes en regiones enteras de Estados Unidos y Europa occidental; de huracanes en el Golfo de M&eacute;xico y el Caribe que han arrasado vidas y hogares y destruido d&eacute;cadas de inversiones e infraestructuras en Texas y Puerto Rico; o de inundaciones de proporciones b&iacute;blicas en Nepal, India y Bangladesh que han matado a no menos de 1.300 personas y desplazado a 40 millones. La recurrencia de fen&oacute;menos naturales extremos &ndash;derivados directa o indirectamente del cambio clim&aacute;tico- constituye un signo de nuestro tiempo y una de las mayores amenazas humanitarias que haya vivido el planeta a lo largo de su historia. Como ha demostrado el caso sirio &ndash;cuyo conflicto violento fue precedido entre 2006 y 2010 <a href="http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/climate-change-key-in-syrian-conflict-and-it-will-trigger-more-war-in-future-10081163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por una devastadora sequ&iacute;a que dispar&oacute; la vulnerabilidad</a>&nbsp;y el descontento de la poblaci&oacute;n- las crisis humanitarias son fen&oacute;menos complejos en donde diferentes factores se imbrican para generar c&iacute;rculos viciosos cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de romper.
    </p><p class="article-text">
        El tercer reto est&aacute; directamente relacionado con los anteriores y es de car&aacute;cter pol&iacute;tico. El mejor modo de atender las necesidades de los migrantes y refugiados clim&aacute;ticos es, en primer lugar, reconocer la responsabilidad hist&oacute;rica que los principales pa&iacute;ses contaminantes tienen en su situaci&oacute;n. En segundo lugar, trabajar de manera activa para prevenir la intensificaci&oacute;n de estos flujos antes de que se produzca. En ambos casos existen pocas razones para ser optimistas. La cumbre del clima celebrada en Bonn hace pocas semanas escenific&oacute; el doble fracaso de una agenda que mantiene las emisiones de CO2 en los niveles r&eacute;cord alcanzados en 2015 y de un armaz&oacute;n pol&iacute;tico seriamente debilitado por el abandono y los ataques de la Administraci&oacute;n Trump.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil que un pu&ntilde;ado de legisladores que consideran el calentamiento global una conspiraci&oacute;n liberal o un castigo divino reconozcan la obligaci&oacute;n de compensar a otros por ello. Curiosamente, necesitaremos algo muy parecido a un milagro para salir del atolladero: si la comunidad internacional quiere financiar en 2050 las estrategias del adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico &ndash;que mitigar&iacute;an de manera cierta las consecuencias sobre el desplazamiento forzoso-, el esfuerzo anual de los pa&iacute;ses donantes tendr&iacute;a que crecer entre 6 y 13 veces de aqu&iacute; a 2030, de acuerdo con&nbsp;<a href="http://web.unep.org/adaptationgapreport/sites/unep.org.adaptationgapreport/files/documents/Press-Release_AdaptationGap2016.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las estimaciones m&aacute;s recientes de la Agencia de la ONU para el Medio Ambiente (UNEP).</a>
    </p><p class="article-text">
        El siglo XXI es ya el siglo de la movilidad humana. Cu&aacute;nto de este proceso ser&aacute; voluntario, ordenado y provechoso para todas las partes, y cu&aacute;nto se reducir&aacute; a la huida ca&oacute;tica y desesperada de masas despose&iacute;das de sus recursos m&aacute;s esenciales depender&aacute; en parte de nuestra capacidad para intervenir ahora. La clave est&aacute; en reconocer en lugares como Mauritania la fotograf&iacute;a del mundo que seremos y actuar en consecuencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fanjul]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/diasporas-climaticas_1_1165324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Apr 2018 18:22:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9e97a68c-f796-4ca8-ab4c-4fa4ee9d0fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="372658" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9e97a68c-f796-4ca8-ab4c-4fa4ee9d0fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="372658" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Diásporas climáticas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9e97a68c-f796-4ca8-ab4c-4fa4ee9d0fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Medio ambiente,El planeta atormentado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Migraciones: el futuro es un planeta en movimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/migraciones-futuro-planeta-movimiento_1_2979752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d136c53a-e575-4ec1-8306-130cd68161d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Migraciones: el futuro es un planeta en movimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si todos los adultos del mundo que quieren moverse pudiesen hacerlo, la población de la UE crecería un 21% y la de América del Norte un 54%</p><p class="subtitle">La sofisticación de los mecanismos de control migratorio han demostrado que pueden hacer el proceso más largo, caro y cruel, pero nunca detenerlo</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>An&aacute;lisis publicado en '2034: El reto de imaginar el futuro', n&uacute;mero 17 de la revista de eldiario.es. <a href="http://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entre 1990 y 2015 el n&uacute;mero de quienes viven como migrantes en el planeta se increment&oacute; en cerca de 100 millones de personas, hasta alcanzar los 245 millones actuales. Una buena parte de este crecimiento fue absorbido por los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados en forma de movilidad laboral, pero las econom&iacute;as emergentes experimentaron a partir de 2005 llegadas cada vez m&aacute;s abundantes de inmigrantes. Mientras tanto, el desplazamiento forzoso y masivo de poblaciones derivado de los conflictos, la persecuci&oacute;n y las necesidades extremas ha alcanzado recientemente la cifra r&eacute;cord de 65 millones de personas, tres veces m&aacute;s que a principios de los a&ntilde;os noventa. La inmensa mayor&iacute;a de este grupo se encuentra atrapada en las regiones m&aacute;s pobres del mundo.
    </p><p class="article-text">
        No existen razones para pensar que esta tendencia vaya a cambiar en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, m&aacute;s bien al contrario. De acuerdo con el Norwegian Refugee Council, los desplazamientos derivados del cambio clim&aacute;tico y los fen&oacute;menos naturales extremos, por ejemplo, podr&iacute;an doblar pronto el n&uacute;mero actual de refugiados. La Organizaci&oacute;n Internacional de Migraciones estim&oacute; que en 2050 el n&uacute;mero de migrantes internacionales superar&aacute; los 400 millones, con un ritmo de crecimiento que multiplica por dos el previsto para el conjunto del planeta. Las cifras coinciden con el deseo declarado de la poblaci&oacute;n mundial en el &iacute;ndice Gallup sobre migraci&oacute;n potencial neta (2017): si todos los adultos del mundo que quieren moverse pudiesen hacerlo, la poblaci&oacute;n de la UE crecer&iacute;a un 21%, la de Am&eacute;rica del Norte un 54% y la de Australia y Nueva Zelanda se multiplicar&iacute;a por dos veces y media.
    </p><p class="article-text">
        El futuro es un planeta en movimiento. Todas las variables que determinan la movilidad humana tienden a intensificarse o consolidarse en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, empezando por la brecha de ingresos y oportunidades que est&aacute; en la base de los factores de empuje. La certeza de esta oportunidad de progreso, unida al poderoso efecto llamada del envejecimiento de los mercados laborales en los pa&iacute;ses desarrollados, as&iacute; como la existencia de di&aacute;sporas que amortiguan las dificultades de adaptaci&oacute;n y de tecnolog&iacute;as que reducen el coste de la informaci&oacute;n y el transporte, hacen de la movilidad humana un fen&oacute;meno irresistible. La magnitud y sofisticaci&oacute;n crecientes de los mecanismos de control migratorio en los pa&iacute;ses de destino han demostrado que pueden hacer el proceso m&aacute;s largo, caro y cruel, pero nunca detenerlo.
    </p><p class="article-text">
        El coste de esta deriva comienza a ser insoportable. En su empe&ntilde;o por evitar como sea la llegada de m&aacute;s inmigrantes, democracias de alto standing como las europeas ignoran las mismas normas de protecci&oacute;n internacional que tardaron d&eacute;cadas en construir. Este diario informaba el pasado mes de junio que el n&uacute;mero de muertos contados en el Mediterr&aacute;neo desde 2014 se acerca ya a los 15.000. Otros muchos millones est&aacute;n atrapados en vidas indignas, hacinados en campos de refugiados o escondidos como inmigrantes irregulares dentro de Estados que establecen derechos fundamentales de acuerdo al color de un pasaporte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8966f050-0247-4cfa-86f9-7eb5d5170376_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8966f050-0247-4cfa-86f9-7eb5d5170376_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8966f050-0247-4cfa-86f9-7eb5d5170376_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8966f050-0247-4cfa-86f9-7eb5d5170376_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8966f050-0247-4cfa-86f9-7eb5d5170376_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8966f050-0247-4cfa-86f9-7eb5d5170376_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8966f050-0247-4cfa-86f9-7eb5d5170376_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde un punto de vista pr&aacute;ctico, las rigideces impuestas a la movilidad de extranjeros impiden a los mercados laborales adaptarse con naturalidad a las variaciones de la oferta y la demanda. Este sistema de puerta estrecha es sencillamente insensato: impide durante los a&ntilde;os buenos la llegada legal de los trabajadores que precisan nuestras econom&iacute;as y los atrapa durante los a&ntilde;os malos por el simple hecho de no garantizar oportunidades futuras. Sus consecuencias devastadoras para el progreso de los pa&iacute;ses de origen, los de destino y los propios migrantes han sido denunciadas por voces tan dispares como Mark Zuckerberg y el Papa Francisco.
    </p><p class="article-text">
        El futuro de las migraciones es una encrucijada. Por un lado, las principales naciones de destino tienen la posibilidad de seguir cavando m&aacute;s hondo en el mismo agujero. Esta es una opci&oacute;n probable en el corto plazo, porque el eje del debate p&uacute;blico se ha traslado de tal modo hacia el nacionalismo que la &ldquo;resistencia&rdquo; migratoria es exactamente eso: un ejercicio defensivo en el que nos vemos obligados a reaccionar frente a las violaciones de derechos y desmontar afirmaciones que ignoran las evidencias econ&oacute;micas y sociales, como el hecho de que la llegada de trabajadores extranjeros no ha supuesto una depreciaci&oacute;n de los salarios de los nacionales, tampoco en los niveles de cualificaci&oacute;n m&aacute;s bajos. Si las hip&oacute;tesis descritas arriba son ciertas, este camino equivale a una intensificaci&oacute;n de los flujos irregulares y a una erosi&oacute;n creciente de las normas y mecanismos de protecci&oacute;n de los desplazados forzosos.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa es tomar la ofensiva y empezar a hablar de lo que nos gusta, adem&aacute;s de lo que detestamos. El desaf&iacute;o comprende al menos tres niveles. El primero de ellos es aguantar las l&iacute;neas, garantizando que convenciones como la de los Refugiados (1951) o la de los Ni&ntilde;os (1989) valgan algo m&aacute;s que el papel en el que est&aacute;n escritas. Como veremos este oto&ntilde;o con la reforma del modelo de asilo que discutir&aacute; la UE, el futuro es ese lugar en el que no podremos dar nada por sentado.
    </p><p class="article-text">
        El segundo nivel se refiere tambi&eacute;n a la protecci&oacute;n durante el desplazamiento forzoso, pero afecta a un numero de desprotegidos mucho m&aacute;s amplio del que las normas actuales reconocen. Son los que el profesor de Oxford Alexander Betts ha denominado migrantes de supervivencia, un grupo que incluye a los refugiados de hoy pero que se extiende a las v&iacute;ctimas de otros motores de expulsi&oacute;n como la fragilidad institucional o los fen&oacute;menos naturales extremos. La expansi&oacute;n del derecho de protecci&oacute;n internacional para considerar estas categor&iacute;as constituye uno de los principales retos de la regulaci&oacute;n migratoria futura.
    </p><p class="article-text">
        Pero queda un tercer nivel, que es el que hoy afecta a nueve de diez cada migrantes del mundo: el de la gobernanza de la movilidad por razones econ&oacute;micas, un desaf&iacute;o del siglo XXI que se rige por normas del XIX. Congelados por la radioactividad electoral que rodea este asunto, los gobiernos que dominan la escena global han sido incapaces de desarrollar en el campo de las migraciones el tipo de instituciones y acuerdos multilaterales que han permitido afrontar desaf&iacute;os como el comercio internacional, la persecuci&oacute;n de cr&iacute;menes contra la humanidad o la lucha contra el calentamiento global.
    </p><p class="article-text">
        En la era de Trump, May y Orb&aacute;n, cualquiera de estas cuestiones parece una quimera. Pero la historia demuestra que los tiempos de disrupci&oacute;n extrema pueden ser aprovechados para plantear reformas que antes parec&iacute;an inconcebibles. Al fin y al cabo, el origen del multilateralismo moderno es el resultado de dos guerras y un per&iacute;odo de nacionalismo extremo. Este es el momento en el que podemos decidir el futuro de las migraciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fanjul]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/migraciones-futuro-planeta-movimiento_1_2979752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Dec 2017 19:43:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d136c53a-e575-4ec1-8306-130cd68161d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86349" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d136c53a-e575-4ec1-8306-130cd68161d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86349" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Migraciones: el futuro es un planeta en movimiento]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d136c53a-e575-4ec1-8306-130cd68161d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Migraciones,Migrantes,Europa,Estados Unidos,Australia,Viktor Orbán,Donald Trump,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Austeridad y pobreza infantil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/austeridad-pobreza-infantil_1_4372216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89fb63a8-6704-4cc8-9f1f-b28e1dcd174d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Niña a las puertas de una casa, que va a ser desalojada, en España. / Aitor Lara (Save the Children) "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante la crisis, el sistema español ha fracasado estrepitosamente en la protección de los niños</p><p class="subtitle">Durante la aplicación de las medidas de austeridad (2010-12) solo cuatro países de los 30 analizados lograron reducir la pobreza infantil más de un 1%</p><p class="subtitle">Ninguna campaña electoral estará completa si no aborda la cuestión de la infancia de manera clara en las próximas semanas</p></div><p class="article-text">
        El Estado del bienestar fue concebido como un igualador de oportunidades frente a las diferencias sociales y una red de protecci&oacute;n frente a los embates de la enfermedad, la vejez o la pobreza. En el caso de Espa&ntilde;a &ndash;y durante estos seis a&ntilde;os de la Gran Recesi&oacute;n&ndash; el sistema ha protegido de manera notable a los pensionistas y, en menor medida, a los desempleados, pero ha fracasado estrepitosamente en la protecci&oacute;n de los ni&ntilde;os. Con uno de cada tres menores en situaci&oacute;n de pobreza o riesgo de exclusi&oacute;n, hoy nuestro pa&iacute;s alcanza niveles r&eacute;cord en un &aacute;mbito que establece el rasero moral de las sociedades y sus posibilidades de progreso futuro.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nto de esta situaci&oacute;n depende de un mayor esfuerzo presupuestario de las administraciones p&uacute;blicas es un asunto que no tiene una respuesta simple. Niveles equiparables de gasto en diferentes pa&iacute;ses o regiones obtienen resultados muy diferentes, porque la eficacia de la inversi&oacute;n en infancia est&aacute; relacionada con los destinatarios, el alcance y la duraci&oacute;n las pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que parece fuera de discusi&oacute;n es que el volumen del gasto importa, porque sus reducciones est&aacute;n directamente relacionadas con el deterioro de las condiciones de vida de los ni&ntilde;os. De acuerdo con el informe de UNICEF&nbsp;<a href="https://www.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/report_card_12._los_ninos_de_la_recesion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los ni&ntilde;os de la recesi&oacute;n</a> &ndash;que analiza el impacto de la crisis en la infancia de los pa&iacute;ses desarrollados&ndash; es posible identificar dos fases muy claras en la respuesta de los pa&iacute;ses a la crisis: durante el per&iacute;odo 2008&ndash;10, caracterizado por la expansi&oacute;n del gasto en pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n, 19 de los 30 pa&iacute;ses analizados lograron reducir la pobreza de los ni&ntilde;os (en alg&uacute;n caso, como el de Lituania, Islandia y el Reino Unido, de manera considerable). El panorama cambi&oacute; de manera radical con la aplicaci&oacute;n de las medidas de austeridad, un periodo (2010&ndash;12) en el que solo cuatro pa&iacute;ses lograron reducir la pobreza infantil m&aacute;s de un 1%.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a constituye un peque&ntilde;o laboratorio de este experimento social, como muestran los n&uacute;meros analizados por la Fundaci&oacute;n porCausa a partir de los datos de la Fundaci&oacute;n Tomillo/UNICEF Comit&eacute; Espa&ntilde;ol. El fen&oacute;meno de V invertida que representa la evoluci&oacute;n del gasto entre 2007 y 2013 coincide con un punto de inflexi&oacute;n en los niveles de pobreza de los ni&ntilde;os, que caen levemente hasta 2011 y crecen desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Como en otros &aacute;mbitos esenciales del inter&eacute;s p&uacute;blico, la informaci&oacute;n con la que trabajamos es demasiado gruesa para establecer conclusiones definitivas que informen un debate p&uacute;blico de calidad sobre este asunto, pero al menos sirve como se&ntilde;al de alarma. Ninguna campa&ntilde;a electoral estar&aacute; completa si no aborda estas cuestiones de manera clara en las pr&oacute;ximas semanas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fanjul]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/austeridad-pobreza-infantil_1_4372216.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2015 19:58:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/89fb63a8-6704-4cc8-9f1f-b28e1dcd174d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="198397" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/89fb63a8-6704-4cc8-9f1f-b28e1dcd174d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="198397" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Austeridad y pobreza infantil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/89fb63a8-6704-4cc8-9f1f-b28e1dcd174d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Menores,Pobreza,Infancia,Austeridad,Pobreza infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El riesgo del ‘doble fracaso’ en la lucha contra el ébola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/riesgo-doble-fracaso-lucha-ebola_1_4469670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c0249b2-15f2-4351-ba15-7e91cd709eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El riesgo del ‘doble fracaso’ en la lucha contra el ébola"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contrasta ver la desproporción entre los recursos comprometidos por el Gobierno para preparar nuestro sistema sanitario frente al ébola y sus contribuciones a la lucha contra la epidemia en origen.</p></div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo en colaboraci&oacute;n con IS Global</em><a href="http://www.isglobal.org/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IS Global</a>
    </p><p class="article-text">
        Mientras la crisis del &eacute;bola contin&uacute;a laminando las vidas y las econom&iacute;as de millones de personas en &Aacute;frica occidental, la respuesta de la comunidad internacional corre el riesgo de convertirse en el &ldquo;doble fracaso&rdquo; del que advirti&oacute; M&eacute;dicos Sin Fronteras hace casi tres meses: llegar tarde y reaccionar de manera equivocada. La cifra de casos se acerca peligrosamente a los 20.000 infectados y 7.000 muertos &ndash;sin visos de remitir en el corto plazo-, pero el esfuerzo de muchos pa&iacute;ses se ha concentrado m&aacute;s en protegerse a s&iacute; mismos que en detener la epidemia en origen.
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<a href="http://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/Ebola_outbreak_Sep_2014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan de Naciones Unidas</a> ha sido definido en funci&oacute;n de tres c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos de intervenci&oacute;n: las v&iacute;ctimas directas del &eacute;bola y la contenci&oacute;n de la epidemia; los da&ntilde;os colaterales derivados del colapso de los sistemas de salud y las fuentes de ingreso de las familias; y la reconstrucci&oacute;n de la regi&oacute;n en el medio y largo plazo. Sin embargo, los pa&iacute;ses donantes solo han entregado hasta ahora 995 de los 1.500 millones de d&oacute;lares necesarios para la estrategia a corto plazo. Tres de ellos (EEUU, Reino Unido y Alemania) cargan con m&aacute;s de la mitad de todas las contribuciones. Con 2 millones de d&oacute;lares (1,6 millones de euros) desembolsados, Espa&ntilde;a ocupa el puesto 32 de esta lista, por debajo de Venezuela y Brasil, y con una contribuci&oacute;n similar a la de Filipinas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb68a948-d2f9-42b1-8076-eea80f6b57dd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb68a948-d2f9-42b1-8076-eea80f6b57dd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb68a948-d2f9-42b1-8076-eea80f6b57dd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb68a948-d2f9-42b1-8076-eea80f6b57dd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb68a948-d2f9-42b1-8076-eea80f6b57dd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb68a948-d2f9-42b1-8076-eea80f6b57dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fb68a948-d2f9-42b1-8076-eea80f6b57dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1aceae02-62bb-436a-9650-b596c64924b2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1aceae02-62bb-436a-9650-b596c64924b2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1aceae02-62bb-436a-9650-b596c64924b2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1aceae02-62bb-436a-9650-b596c64924b2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1aceae02-62bb-436a-9650-b596c64924b2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1aceae02-62bb-436a-9650-b596c64924b2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1aceae02-62bb-436a-9650-b596c64924b2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando se trata de blindarse frente a la epidemia, el orden de prioridades se trastoca. De acuerdo con&nbsp;<a href="http://www.isglobal.org/es/ebola" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una estimaci&oacute;n hecha p&uacute;blica</a> recientemente por el Instituto de Salud Global de Barcelona, los fondos comprometidos por el Gobierno para preparar nuestro sistema sanitario frente al &eacute;bola superan los 17 millones de euros, diez veces m&aacute;s de lo invertido en &Aacute;frica y alrededor de 6 millones por cada uno de los tres infectados que han pasado por nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada cuestionable en los planes y los presupuestos para proteger a la sociedad espa&ntilde;ola frente al &eacute;bola. Lo que llama la atenci&oacute;n es la desproporci&oacute;n con las contribuciones que ha realizado Espa&ntilde;a a la lucha contra la epidemia en origen, el &uacute;nico modo definitivo de blindar a la poblaci&oacute;n nacional y a cualquier otra. Hasta que el &uacute;ltimo de los pa&iacute;ses africanos se vea libre de la epidemia y capaz de contener futuros brotes, ninguno de nuestros ciudadanos est&aacute; a salvo.
    </p><p class="article-text">
        ISGlobal ha pedido al Gobierno espa&ntilde;ol que acelere la distribuci&oacute;n de los 9,5 millones de euros comprometidos en programas de cooperaci&oacute;n, sobre todo aquellos orientados a sostener la salud y los medios de vida de las poblaciones castigadas colateralmente por el &eacute;bola. Estas medidas deben tener continuidad en el largo plazo con recursos orientados a la reconstrucci&oacute;n econ&oacute;mica de pa&iacute;ses que estaban saliendo con mucho esfuerzo de una situaci&oacute;n post-b&eacute;lica y cuyos indicadores sociales y sanitarios avanzaban a paso firme antes de esta crisis.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata solo de enviar dinero. Espa&ntilde;a ha mirado para otro lado cuando las agencias humanitarias han solicitado que las infraestructuras de la ONU en Gran Canaria se conviertan en una lanzadera para las operaciones que tienen lugar en &Aacute;frica occidental. Una manera peculiar de entender el reparto de riesgos al que obliga esta emergencia internacional. Tambi&eacute;n podr&iacute;a eliminar las trabas administrativas a la incorporaci&oacute;n sobre el terreno de profesionales sanitarios voluntarios, uno de los cuellos de botella en esta crisis.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no interpretar la epidemia del &eacute;bola como una ilustraci&oacute;n extrema de los riesgos y las responsabilidades compartidas en materia de salud global. Ahora solo queda que actuemos en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>ISGlobal ha presentado un </em><a href="http://isglobal.org/ebola" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un </a><a href="http://isglobal.org/ebola" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento online infogr&aacute;fico</a><em> que incluye el detalle de estos argumentos y la posibilidad de descargarse informaci&oacute;n actualizada sobre la crisis del &eacute;bola.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fanjul]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/riesgo-doble-fracaso-lucha-ebola_1_4469670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2014 20:06:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1c0249b2-15f2-4351-ba15-7e91cd709eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1186988" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1c0249b2-15f2-4351-ba15-7e91cd709eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1186988" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El riesgo del ‘doble fracaso’ en la lucha contra el ébola]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1c0249b2-15f2-4351-ba15-7e91cd709eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
